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Brennan, Maeve | Irlanda | 1917-1993 | Libre elección | Cuento | Había una broma entre mi madre y yo sobre la primera vez que fui a confesarme. Ella me llevó a ver al cura, pero salimos tarde de casa y cuando llegamos a la capilla ya había dos largas filas de mujeres arrodilladas fuera del confesionario, esperando a que las escucharan. Mi madre me dijo más tarde que por la expresión... |
Brennan, Maeve | Irlanda | 1917-1993 | Los dos rondaban la cuarentena | Minicuento | Rose se quedó de pie esperando a que el baile, un vals, acabase. Se sentía incómoda, un tanto perdida sin pareja. Se preguntaba por qué Hubert Derdon no había venido a buscarla, a proponerle un baile o a preguntarle si quería ir al comedor a buscar algo para comer. Muchos estaban en el comedor y ella lo sabía, pero no ... |
Brennan, Maeve | Irlanda | 1917-1993 | Los pobres | Cuento | Alguien dijo que “cuando un chico llega a adulto ya es cinco sextas partes de memoria”. Supongo que era medio en broma, pero anoche, a las nueve y cuarto, vi a dos ciudadanos que habían alcanzado la edad adulta -dos niños crecidos, de mediana edad-, paseando por la Sexta avenida, y en cada uno de ellos la memoria estab... |
Brennan, Maeve | Irlanda | 1917-1993 | Nochebuena | Cuento | La madre del cura estaba agobiada, desvelada, impenitente, ardiendo por todas partes con aquella cansina insatisfacción que había surgido en su espíritu desde muy joven. Se agotaba limpiando la casa, recorriendo las habitaciones con sus manos secas y violentas, rascando y desplumando, seleccionando, frotando las parede... |
Brennan, Maeve | Irlanda | 1917-1993 | Un ataque de hambre | Cuento | Había que barrer y quitar el polvo de la chimenea del cuarto de las niñas para que Santa Claus pudiera poner los pies en el suelo cuando bajase por ella. Lily y Margaret Bagot miraban a su madre, que estaba arrodillada frente al hogar barriendo los últimos montoncitos de ceniza de las esquinas. Lily tenía ocho años y M... |
Brennan, Maeve | Irlanda | 1917-1993 | Un misterioso desfile de hombres | Minicuento | La señora Derdon tenía la expresión de alguien que tiene que asumir muchas cosas. En aquel momento estaba en la cocina, asumiendo la preparación del té para su marido y ella. Su marido se llamaba Hubert. Se ocupaba de poner dos tazas con sus platillos y sus bandejitas, dos de cada cosa. Ya no había que poner la mesa pa... |
Brennan, Maeve | Irlanda | 1917-1993 | Una chica puede malograr su suerte | Cuento | Hay más desfiles en esta ciudad de lo que ninguno de nosotros puede sospechar. Ayer hubo uno que pasó desapercibido, sin testigos ni admiradores, exceptuando dos policías y yo. Pero era un auténtico desfile, con hombres en formación, todos alineados y con el paso sincronizado y música marcial. Eran aproximadamente las ... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Aprendan geometría | Minicuento | Arriba, en el dormitorio que había compartido con su mujer durante más de treinta años, el señor Derdon estaba de pie ante su cómoda y trabajaba plácidamente en el lazo de su pajarita azul marino. Llevaba chaleco y pantalones. Ambas prendas, que le había confeccionado con descuento uno de los sastres de la sección de c... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Caín | Cuento | Henry miró el reloj. A las dos de la mañana cerró el libro, desesperado. Seguramente lo suspenderían al día siguiente. Cuanto más estudiaba geometría, menos la comprendía. Había fracasado ya dos veces. Con seguridad lo echarían de la universidad. Solo un milagro podía salvarlo. Se enderezó. ¿Un milagro? ¿Por qué no? Si... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Centinela | Minicuento | En el pasillo, al nuevo guardián, el pelirrojo, no le gustaban aquellos gemidos ahogados; no creía que fuera a gustarle aquel nuevo trabajo. Sin embargo, estaba de servicio, como Joe, durante toda la noche. Joe señaló con un dedo.
-Ese es Kiessling. Mató a su hermano. ¿Leíste en los diarios el juicio? -dijo.
-Sí -conte... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | El experimento | Minicuento | Estaba húmedo, lleno de barro; tenía hambre y frío, y se hallaba a cincuenta mil años luz de su casa.
Un sol daba una rara luz y la gravedad, que era el doble de aquella a la que él estaba acostumbrado, hacía difícil cada movimiento.
Pero en decenas de millares de años, esta parte de la guerra no había cambiado. Los pi... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | El final | Minicuento | -La primera máquina del tiempo, caballeros -informó orgullosamente el profesor Johnson a sus dos colegas-. Es cierto que solo se trata de un modelo experimental a escala reducida. Únicamente funcionará con objetos que pesen menos de un kilo y medio y en distancia hacia el pasado o el futuro de veinte minutos o menos. P... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | El ladrón de gatos | Minicuento | El profesor Jones había trabajado en la teoría del tiempo a lo largo de muchos años.
-Y he encontrado la ecuación clave -dijo un buen día a su hija-. El tiempo es un campo. La máquina que he fabricado puede manipular, e incluso invertir, dicho campo.
Apretando un botón mientras hablaba, dijo:
-Esto hará retroceder el t... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | El poder | Cuento | El jefe de Policía de Midland City tenía dos gatos, uno de los cuales se llamaba Notita y el otro Memorión. Pero este hecho no tiene nada que ver con que los gatos fueran gatos, pues esta historia se refiere a lo que el jefe de Policía denominó como una inexplicable serie de robos: una ola de crímenes cometidos por un ... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | El truco de la cuerda | Minicuento | El poder le llegó repentinamente a Larry Snell, surgido de la nada e inesperadamente. Cómo y por qué lo obtuvo, nunca lo supo. Vino a él; eso es todo.
Podía haberle ocurrido a un tipo mejor. Snell era un bribón de poca monta, que obtenía la mayor parte de sus ingresos mediante la venta de lotería y el tráfico de marihu... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Elurofobia | Cuento | El señor George Darnell y su esposa -cuyo nombre era Elsie, por si puede interesarles- estaban dando la vuelta al mundo en su luna de miel. En la segunda luna de miel, que empezó el día que celebraron su vigésimo aniversario de la primera. George andaba en la treintena y Elsie en la veintena en aquella primera luna de ... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Error fatal | Minicuento | Hasta donde podía recordar, Hilary Morgan había sufrido elurofobia; es decir, miedo mórbido al felis domestica, el gato común o doméstico.
Era, como cualquier fobia, un asunto totalmente incontrolable por su mente consciente. Podía decirse y se decía a sí mismo, del mismo modo que lo hacían sus preocupados amigos, que ... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Final | Minicuento | El señor Walter Baxter fue durante mucho tiempo un ávido lector de historias de crímenes y detectives, así es que, cuando decidió asesinar a su tío, sabía que no debería cometer un solo error.
Y que, para evitar la posibilidad de caer en el error, la simplicidad habría de ser la nota dominante. Simplicidad absoluta. Si... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Flapjack, los marcianos y yo | Cuento | El rey, mi señor feudal, está desanimado. Nosotros lo comprendemos y no lo culpamos, pues la guerra ha sido larga y amarga y queda un número patéticamente reducido de nosotros, a pesar de lo cual desearíamos que no fuera así. Nos compadecemos de él por haber perdido a su reina, a la que todos amábamos; pero como la rei... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Flota vengadora | Cuento | Quiere oír cómo Flapjack salvó al mundo de los marcianos, ¿eh? Muy bien, socio. Sucedió en las orillas del Mojave, justo al sur del Valle de la Muerte. Flapjack y yo estábamos…
-Flapjack -le dije perentoriamente-, ya no vales un comino desde que te has hecho rico. Te sientes demasiado orgulloso como para atravesar el d... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | La broma | Cuento | Llegaron de la negrura del espacio, desde una distancia incalculable. Convergieron sobre Venus… y lo aniquilaron. Los dos millones y medio de seres humanos que habitaban en aquel planeta murieron en cuestión de minutos, y toda la flora y la fauna de Venus murió con ellos.
La potencia de sus armas era tal, que incluso l... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | La doble moral | Cuento | El robusto hombre del traje verde chillón extendió su manaza sobre el mostrador del quiosco.
-Jim Greeley -se presentó-. Compañía de Novedades Ace.
El empleado le dio la mano y de pronto se sacudió convulsivo cuando algo zumbó dolorosamente en su palma.
La risa del hombrón estalló alegremente.
-Es nuestro Alegre Zumbad... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | La pequeña Lamb | Cuento | 11 de abril. No sé si lo que siento es sobresalto, miedo o extrañeza de que las reglas puedan ser diferentes al otro lado del cristal. Yo siempre había creído que la moral era una constante. Y tiene que serlo, no sería justo que hubiera dos conjuntos de reglas. Su Censor debió de cometer algún error, eso es lo que debe... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | La primera máquina del tiempo | Minicuento | Ella no vino a cenar, así que a las ocho de la noche encontré jamón en el frigorífico y me hice un emparedado. No me preocupé, pero estaba algo inquieto. Miraba por la ventana hacia la colina y el pueblo, pero no la veía venir. Era una noche de luna, muy brillante y clara. Las luces del pueblo se destacaban hermosas y ... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Llamada | Minicuento | El doctor Grainger dijo solemnemente:
—Caballeros, la primera máquina del tiempo.
Sus tres amigos la contemplaron con atención.
Era una caja cuadrada de unos quince centímetros de lado con esferas y un interruptor.
—Basta con sostenerla en la mano —prosiguió el doctor Grainger—, ajustar las esferas para la fecha que se... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Los cuatro ciegos | Cuento | El último hombre sobre la Tierra está sentado a solas en una habitación. Llaman a la puerta…
FIN
Véase “Mensaje” |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Los grandes descubrimientos perdidos III: La inmortalidad | Minicuento | Estaba sentado con el capitán Gurney en su oficina y estábamos matando el tiempo charlando sobre nada en particular y sobre homicidio en general. Este es el departamento de Gurney, el de homicidios. No cometiéndolos, pero si atrapando a quienes los cometen. Es muy hábil para esto también, extraordinariamente hábil.
-Un... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Margaritas | Minicuento | El tercer gran descubrimiento que se perdió en el siglo XX fue el secreto de la inmortalidad, descubierto por un oscuro químico de Moscú llamado Ivan Ivanovitch Smetakovsky, en 1978. Smetakovsky no dejó registrado cómo hizo su descubrimiento o cómo supo que tendría éxito antes de probarlo, por dos razones.
Tenía miedo ... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Muerte en la montaña | Cuento | El doctor Michaelson estaba enseñando a su mujer, cuyo nombre era señora Michaelson, su combinación de laboratorio e invernadero. Era la primera vez en muchos meses que ella visitaba. Había equipo nuevo.
-¿Entonces hablabas en serio, John -le preguntó ella finalmente-, cuando me dijiste que estabas experimentando en la... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Obediencia | Cuento | Vivía en una cabaña en las laderas de una montaña. A menudo ascendía a la cumbre y miraba hacia el valle. Sus sandalias rojas parecían gotas de sangre sobre la nieve del pináculo.
En el valle, la gente vivía y moría. Él las miraba. Veía las nubes que, a la deriva, pasaban sobre la cima. Las nubes adquirían formas extra... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Pesadilla en amarillo | Cuento | En un minúsculo planeta de una estrella lejana y débil, invisible desde la Tierra, y en el extremo más lejano de la galaxia, cinco veces la distancia que el hombre ha penetrado en el espacio, se eleva la estatua de un terráqueo. Fue construida con un metal precioso y es algo impresionante, de veinticinco centímetros de... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Pesadilla en el tiempo | Minicuento | Despertó cuando sonó el despertador, pero se quedó tendido en la cama durante un rato después de haberlo apagado, repasando por última vez los planes que tenía para hacer un desfalco por la mañana y cometer un asesinato por la noche.
Había pensado en todos los detalles, pero les estaba dando el repaso final. Aquella no... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Rebote | Minicuento | Durante muchos años el profesor Jones había trabajado su teoría del tiempo.
-Y he encontrado la ecuación clave -dijo un buen día a su hija-. El tiempo es un campo. Esta máquina que he fabricado puede manipular, e incluso invertir, dicho campo.
Apretando un botón mientras hablaba, dijo:
-Esto hará retroceder el tiempo e... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Reconciliación | Minicuento | El poder le llegó repentinamente a Larry Snell, surgido de la nada e inesperadamente. Cómo y por qué lo obtuvo, nunca lo supo. Vino a él; eso es todo.
Podía haberle ocurrido a un tipo mejor. Snell era un bribón de poca monta, que obtenía la mayor parte de sus ingresos mediante la venta de lotería y el tráfico de marihu... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Sangre | Minicuento | Afuera, la noche era silenciosa y estrellada. En el salón de la casa se respiraba un ambiente tenso. El hombre y la mujer que allí estaban se contemplaban con odio, a unos pocos metros el uno del otro.
El hombre tenía los puños cerrados como si debiera utilizarlos, y los dedos de la mujer estaban separados y curvados c... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Sorpresa | Cuento | En su máquina del tiempo, Vron y Dreena, los dos últimos sobrevivientes de la raza de los vampiros, huyeron hacia el futuro para escapar de la aniquilación. Se estrechaban fuertemente las manos y se prodigaban mutuas palabras de consuelo, tan grandes eran su terror y su hambre.
En el siglo XXII la Humanidad los había d... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Una historia de peces | Cuento | Lo despertó la campana, pero todavía permaneció acostado un buen rato: pensando y repasando una última vez sus planes sobre el robo que iba a cometer más tarde y el asesinato en la noche.
No había descuidado ningún detalle. Se trataba de un simple repaso final. En toda la extensión de la palabra, sería libre a las vein... |
Brown, Fredric | Estados Unidos | 1906-1972 | Vudú | Minicuento | Una noche, Robert Palmer encontró a su sirena en el océano, entre Cape Cod y Miami. Estaba con algunos amigos pero no tenía sueño cuando los demás se retiraron, por eso salió a dar un paseo a lo largo de la playa iluminada brillantemente por la luz de la luna. Y al doblar una curva, apareció ella sentada en un tronco s... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | 3 mujeres | Cuento | La esposa del señor Decker acababa de regresar de un viaje a Haití —viaje que había realizado sola—, para que las cosas se calmasen un poco antes de abordar la cuestión del divorcio.
De nada sirvió. Ni él ni ella se calmaron en lo más mínimo. En realidad, descubrieron que todavía se odiaban más cordialmente que antes.
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Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Besaste a Lilly | Cuento | Linda y yo vivíamos justo frente al parque McArthur, y una noche que estábamos bebiendo vimos por la ventana que caía un hombre. una visión extraña, parecía un chiste, pero no era ningún chiste pues el cuerpo se estrelló en la calle. «dios mío», le dije a Linda, «¡se espachurró como un tomate pasado! ¡no somos más que ... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Clase | Cuento | Era un miércoles por la noche. La televisión no estuvo interesante. Theodore tenía cincuenta y seis años. Su mujer, Margaret, cincuenta. Llevaban veinte años casados y no tenían hijos. Ted apagó la luz. Se desperezaron en la oscuridad.
—Bueno —dijo Margie—, ¿es que no me vas a dar el beso de buenas noches?
Ted suspiró ... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Cuantos chochos queramos | Cuento | No estoy muy seguro del lugar. Algún sitio al Noroeste de California. Hemingway acababa de terminar una novela, había llegado de Europa o de no sé dónde, y ahora estaba en el ring pegándose con un tipo. Había periodistas, críticos, escritores -bueno, toda esa tribu- y también algunas jóvenes damas sentadas entre las fi... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Deje de mirarme las tetas, señor | Cuento | Harry y Duke. La botella en medio, un hotel barato del centro de Los Ángeles. Noche de sábado en una de las ciudades más crueles del mundo. La cara de Harry era completamente redonda y estúpida con solo una puntita de nariz saliendo y unos ojos odiosos; en realidad, Harry resultaba odioso en cuanto lo mirabas, así que ... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Delicadeza de langosta | Cuento | Big Bart era el tipo más salvaje del Oeste. Tenía la pistola más veloz del Oeste y se había cogido mayor variedad de mujeres que cualquier otro tipo en el Oeste. No era aficionado a bañarse ni a hablar mierda ni a ser segundón. También era guía de una caravana de emigrantes, y no había otro hombre de su edad que hubies... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Doce monos voladores que no querían fornicar adecuadamente | Cuento | —¡Qué cojones! —dijo él—. Estoy harto de pintar. Vámonos por ahí. Estoy harto del olor de la pintura, estoy harto de ser grande. Estoy harto de esperar la muerte. Vámonos por ahí.
—¿Por ahí, adónde? —preguntó ella.
—A cualquier sitio. A comer, a beber, a ver.
—Jorg —dijo ella—. ¿Qué haré cuando mueras?
—Comer, dormir, ... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | El día que hablamos de James Thurber | Cuento | Suena el timbre y abro la ventana lateral que hay junto a la puerta. Es de noche.
—¿Quién es? —pregunto.
Alguien se acerca a la ventana, pero no puedo verle la cara. Tengo dos luces sobre la máquina de escribir. Cierro de golpe la ventana, pero hay gente hablando fuera. Me siento frente a la máquina, pero aún siguen ha... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | El gran poeta | Cuento | O estaba de mala suerte, o se me había terminado el talento. Creo que fue Huxley, o uno de sus personajes, quien dijo en Contrapunto: «A los veinticinco años, cualquiera puede ser un genio. A los cincuenta, cuesta bastante trabajo». En fin, yo tenía cuarenta y nueve, que no son cincuenta, faltan unos meses. Mis perspec... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | El principiante | Cuento | Fui a verlo. Era el gran poeta. El mejor poeta narrativo desde Jeffers; aún no había cumplido los
setenta y ya era famoso en todo el mundo. Sus dos libros más conocidos quizá fuesen Mi pena es mejor que tu pena, ¡ja! y Los muertos mascan chicle en Languidez. Había enseñado en muchas universidades, ganado todos los prem... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | En la cárcel con el enemigo público número uno | Cuento | Bien, dejé el lecho de muerte y salí del hospital del condado y conseguí un trabajo como encargado de almacén. Tenía los sábados y los domingos libres y un sábado hablé con Madge:
-Mira, nena, no tengo prisa por volver a ese hospital. Tendría que buscar algo que me apartara de la bebida. Hoy, por ejemplo, ¿qué se puede... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Engañar a Marie | Cuento | estaba escuchando a Brahms en Filadelfia, en 1942. tenía un pequeño tocadiscos, era el segundo movimiento de Brahms. vivía solo entonces, iba bebiendo lentamente una botella de oporto y fumando un puro barato, la habitación era pequeña y limpia, alguien llamó a la puerta, pensé que vendrían a darme el premio Nobel o el... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Esa pena de escoria | Cuento | Hacía calor aquella noche en el hipódromo, durante las carreras de un cuarto de milla. Ted había llegado con 200 dólares y en la tercera carrera ya tenía 530. Conocía bien los caballos. Puede que no fuese bueno en otras cosas, pero conocía los caballos. Ted miraba el marcador y miraba a la gente. La gente no sabía cali... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Grita cuando te quemes | Cuento | El poeta Víctor Valoff no era un gran poeta. Tenía reputación local, les gustaba a las señoras y su mujer lo mantenía. Siempre estaba dando lecturas en las librerías locales y a menudo se le oía en la radio estatal. Leía con voz sonora y espectacular, pero el tono nunca variaba. Víctor siempre estaba en trance. Supongo... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Kid Stardust en el matadero | Cuento | Henry se sirvió un trago y miró por el ventanal la desolada y ardiente calle de Hollywood. Dios santo, había llevado una vida de perros, y aún estaba como al principio. La muerte estaba al lado, la muerte siempre estuvo allí. Había cometido un tonto error y había comprado un periódico underground en el que aún andaban ... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | La dama caliente | Cuento | la suerte me había vuelto a abandonar y estaba demasiado nervioso por el exceso de bebida; desquiciado, débil; demasiado deprimido para encontrar uno de mis trabajos habituales como recadero o mozo de almacén con qué tapar agujeros y reponerme un poco, así que bajé al matadero y entré en la oficina.
¿no te he visto ya?... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | La manta | Cuento | Monk entró. Aquello parecía más polvoriento y oscuro que los bares de siempre. Se dirigió al extremo más alejado de la barra y se sentó junto a una rubia grande que estaba fumaba un cigarrillo y bebía una Hamm’s. Cuando Monk se sentó, ella se tiró un pedo.
—Buenas noches —dijo él—. Me llamo Monk.
—Yo, Mud —dijo ella, l... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | La máquina de chingar | Cuento | He estado durmiendo mal últimamente, pero no se trata concretamente de eso. Ocurre cuando parece que voy a dormir. Digo «parece que voy a dormir» porque es justo eso. Últimamente, cada vez más, parezco estar dormido, tengo la sensación de que estoy durmiendo, pero en mi sueño sueño con mi habitación, sueño que estoy do... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | La mujer más hermosa de la ciudad | Cuento | hacía calor esa noche en Tony’s. uno ni pensaba en chingar, solo en beber cerveza fría. Tony nos dio dos cervezas a Mike el Indio y a mí. Mike tenía el dinero en la mano. dejé que él pagara la primera ronda. Tony, aburrido, echó el dinero en la caja registradora y miró alrededor: cinco o seis pendejos contemplaban sus ... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Los escritores | Cuento | Cass era la más joven y hermosa de cinco hermanas. Cass era la mujer más hermosa de la ciudad. Medio india, con un cuerpo flexible y extraño, un cuerpo fiero y serpentino y ojos a juego. Cass era fuego móvil y fluido. Era como un espíritu embutido en una forma incapaz de contenerlo. Su pelo era negro y largo y sedoso y... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Menos delicado que la langosta | Cuento | Harold llamó a la puerta del apartamento.
Nelson estaba sentado a la mesa de la cocina comiendo un trozo de tarta de queso y bebiendo una taza de café expreso.
-¿Sí? -preguntó Nelson. Los golpes a la puerta le ponían nervioso. Y cuando se ponía nervioso desarrollaba un tic en la cabeza. Su cabeza empezaba a hacer rever... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Nacimiento, vida y muerte de un periódico underground | Cuento | —¡Qué cojones! —dijo él—. Estoy harto de pintar. Vámonos por ahí. Estoy harto del olor de la pintura, estoy harto de ser grande. Estoy harto de esperar la muerte. Vámonos por ahí.
—¿Por ahí, adónde? —preguntó ella.
—A cualquier sitio. A comer, a beber, a ver.
—Jorg —dijo ella—. ¿Qué haré cuando mueras?
—Comer, dormir, ... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | No hay camino al paraíso | Cuento | Hubo unas cuantas reuniones en casa de Joe Hyans al principio, y yo solía aparecer borracho, así que no recuerdo mucho de los principios de Open Pussy¹, el periódico underground, y solo por lo que más tarde me contaron supe cómo fue. O más bien, lo que yo había hecho.
Hyans: «Dijiste que limpiarías todo esto y que empe... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Notas sobre la peste | Cuento | Yo estaba sentado en un bar dela avenida Western. Era alrededor de medianoche y me encontraba en mi habitual estado de confusión. Quiero decir, bueno, ya sabes, nada funciona bien: las mujeres, el trabajo, el ocio el tiempo, los perros… Finalmente sólo puedes ir y sentarte atontado, totalmente noqueado, y esperar; como... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Púrpura como un iris | Cuento | Peste, s. (del latín pestis, plaga, peste; de donde pestilente, pestífero; la misma raíz que perdo, destruir [PERDICIÓN].) Una plaga, pestilencia o enfermedad epidémica y mortífera; toda cosa nociva, maligna o destructiva; persona destructiva y maligna.
la peste es, en cierto modo, un ser muy superior a nosotros: sabe ... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Quince centímetros | Cuento | En un lado del pabellón decía A-1, A-2, A-3, etc., y allí estaban los hombres. En el otro decía B-1, B-2, B-3, y allí tenían a las mujeres. Pero luego decidieron que sería buena terapia dejarlos mezclarse de vez en cuando, y era muy buena terapia: cogíamos en los baños, en el jardín, detrás del granero, en cualquier si... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Reunión | Cuento | Los primeros tres meses de mi matrimonio con Sara fueron aceptables, pero luego empezaron los problemas. Era una buena cocinera, y yo empecé a comer bien por primera vez en muchos años. Empecé a engordar. Y Sara empezó a hacer comentarios.
—Ay, Henry, pareces un pavo engordando para el Día de Acción de Gracias.
—Tienes... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Se busca una mujer | Cuento | Me bajé del autobús en Rampart, luego retrocedí caminando una manzana hasta Coronado, subí la cuestecita, subí las escaleras hasta el camino, y recorrí el camino hasta la entrada del patio de arriba. Me quedé un rato frente a aquella puerta, sintiendo el sol en los brazos. Luego saqué la llave, abrí la puerta y empecé ... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Soledad | Cuento | Edna bajaba por la calle con su bolsa de la compra, cuando pasó a la altura del automóvil. Había algo escrito en la ventanilla lateral:
SE BUSCA UNA MUJER.
Se paró. Era un cartón pegado a la ventanilla, con alguna especie de anuncio. En su mayor parte estaba escrito a máquina. Edna no podía leerlo desde el lugar de la ... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Tráeme tu amor | Cuento | Edna bajaba por la calle con su bolsa de la compra, cuando pasó a la altura del automóvil. Había algo escrito en la ventanilla lateral:
SE BUSCA UNA MUJER.
Se paró. Era un cartón pegado a la ventanilla, con alguna especie de anuncio. En su mayor parte estaba escrito a máquina. Edna no podía leerlo desde el lugar de la ... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Tres mujeres | Cuento | Harry bajó las escaleras hacia el jardín. Muchos de los pacientes estaban allí afuera. Le habían dicho que Gloria, su mujer, estaba allí afuera. La vio sentada a una mesa, sola. Se acercó a ella en diagonal, de refilón por detrás. Dio la vuelta a la mesa y se sentó frente a ella. Gloria estaba sentada con la espalda mu... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Un coño blanco | Cuento | Linda y yo vivíamos justo frente al parque McArthur, y una noche que estábamos bebiendo vimos por la ventana que caía un hombre. una visión extraña, parecía un chiste, pero no era ningún chiste pues el cuerpo se estrelló en la calle. «dios mío», le dije a Linda, «¡se espachurró como un tomate pasado! ¡no somos más que ... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Un hombre | Cuento | es un bar que queda cerca de la estación de ferrocarril, ha cambiado de dueño seis veces en un año. pasó de bar top-less a restaurante chino, después a mexicano y luego a varias cosas más, pero a mí me gustaba sentarme allí a mirar el reloj de la estación por una puerta lateral que siempre dejan entornada, es un bar ba... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Una .45 para pagar el alquiler | Cuento | George estaba recostado en su remolque, sobre su espalda, viendo el pequeño televisor portátil. Sus platos de la cena estaban sucios, los del desayuno estaban sucios, necesitaba afeitarse, y la ceniza de su cigarrillo caía sobre su camiseta. Algo de la ceniza todavía estaba encendida. En ocasiones, la ceniza encendida ... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Una ligera resaca | Cuento | Duke tenía una hija de 4 años, le decían Lala. era su primer hijo aunque siempre había procurado no tener hijos, temiendo que de alguna manera pudieran asesinarlo, pero ahora estaba loco y ella le encantaba, ella sabía todo lo que Duke pensaba, una especie de cable iba de ella a él y de él a ella.
Duke estaba en el sup... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Una noche helada | Cuento | La mujer de Kevin le pasó el teléfono. Era sábado por la mañana. Aún estaban en la cama.
—Es Bonnie —dijo.
—¿Qué hay, Bonnie?
—¿Estás despierto, Kevin?
—Sí, sí.
—Escucha, Kevin, Jeanjean me lo contó.
—¿Qué?
—Que las llevaste a ella y a Cathy al baño y les bajaste los pantis y les olfateaste la cosita.
—¿Que les olfateé... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Una vulva blanca | Cuento | Leslie caminaba bajo las palmeras. Pisó una cagada de perro. Eran las diez y cuarto en Hollywood Este. Aquel día el mercado había subido 22 puntos y los especialistas no eran capaces de explicar por qué. A los especialistas se les daba mucho mejor explicar las bajas del mercado. Los desastres lo hacían felices. Hacía f... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | Vida en un prostíbulo de Tejas | Cuento | es un bar que queda cerca de la estación de ferrocarril, ha cambiado de dueño seis veces en un año. pasó de bar top-less a restaurante chino, después a mexicano y luego a varias cosas más, pero a mí me gustaba sentarme allí a mirar el reloj de la estación por una puerta lateral que siempre dejan entornada, es un bar ba... |
Bukowski, Charles | Estados Unidos | 1920-1994 | ¡Violación! ¡Violación! | Cuento | Salí del autobús en aquel lugar de Tejas y hacía frío y yo tenía catarro, y uno nunca sabe, era una habitación muy grande, limpia, por solo cinco dólares a la semana, y tenía chimenea, y apenas me había quitado la ropa cuando de pronto entró aquel negro viejo y empezó a hurgar en la chimenea con aquel atizador largo. N... |
Bulgákov, Mijaíl | Rusia | 1891-1940 | Bautismo de fuego | Cuento | El médico estaba haciendo una especie de prueba. Consistía en una triple extracción de sangre, la segunda diez minutos después de la primera, la tercera diez minutos más tarde. Ya me habían hecho las dos primeras extracciones y yo estaba dando vueltas por la calle, esperando que pasaran los quince minutos para volver. ... |
Bulgákov, Mijaíl | Rusia | 1891-1940 | La erupción estrellada | Cuento | Rápidamente pasaron los días en el hospital de N. y yo comencé poco a poco a acostumbrarme a mi nueva vida.
En las aldeas continuaban agramando el lino, los caminos seguían estando intransitables y a la consulta no venían más de cinco personas cada día. Las noches las tenía completamente libres y las dedicaba a poner e... |
Bulgákov, Mijaíl | Rusia | 1891-1940 | La garganta de acero | Cuento | Era ella. Me lo sugería el instinto. No podía contar con mi experiencia. Yo, un médico que había terminado la universidad apenas seis meses atrás, no la tenía.
Tuve miedo de tocar el hombro desnudo y cálido de aquel hombre (aunque no había nada que temer) y entonces le ordené:
-¡A ver, acérquese a la luz!
El hombre se ... |
Bulgákov, Mijaíl | Rusia | 1891-1940 | La toalla con el gallo rojo | Cuento | Así pues, me quedé solo. Me rodeaban las tinieblas del mes de noviembre mezcladas con torbellinos de nieve que había cubierto la casa; la chimenea aullaba. Yo había pasado los veinticuatro años de mi vida en una gran ciudad y pensaba que las tormentas aúllan solamente en las novelas. Pero resultó que también en la real... |
Bulgákov, Mijaíl | Rusia | 1891-1940 | La tormenta de nieve | Cuento | A quien no haya viajado a caballo por perdidos caminos vecinales, no tiene sentido que le cuente nada de esto: de todas formas no lo entendería. Y a quien ha viajado, prefiero no recordarle nada.
Seré breve: mi cochero y yo recorrimos las cuarenta verstas que separan la ciudad de Grachovka del hospital de Múrievo exact... |
Bulgákov, Mijaíl | Rusia | 1891-1940 | Morfina | Cuento largo | A veces como fiera aulla, a veces como niño llora.
Toda esta historia comenzó en el momento en que, según las palabras de la omnipresente Axinia, el escribiente Pálchikov, que vivía en Shalométievo, se enamoró de la hija del agrónomo. Era un amor ardiente, que secaba el corazón del pobre hombre. El escribiente fue a Gr... |
Bulgákov, Mijaíl | Rusia | 1891-1940 | Tinieblas egipcias | Cuento | I
Las personas inteligentes han observado desde hace tiempo que la felicidad es como la salud: cuando la tienes, no la percibes. Pero, cuando pasan los años, cómo recuerdas la felicidad, ¡oh, cómo la recuerdas!
En lo que a mí se refiere, sólo ahora me doy cuenta de que en el invierno de 1917 fui feliz. ¡Un año inolvida... |
Bulgákov, Mijaíl | Rusia | 1891-1940 | Un ojo desaparecido | Cuento | ¿Dónde se ha metido todo el mundo el día de mi cumpleaños? ¿Dónde están los faroles eléctricos de Moscú? ¿La gente? ¿El cielo? ¡Detrás de las ventanas no hay nada! Tinieblas…
Estamos aislados de la gente. Los primeros faroles de petróleo se encuentran a nueve verstas de nosotros, en la estación del ferrocarril. Seguram... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | 24 de marzo de 1958 | Cuento | Así pues, había transcurrido un año. Justamente un año desde el momento en que llegué a esta misma casa. También entonces colgaba una cortina de lluvia detrás de las ventanas y también entonces las últimas hojas de los abedules se marchitaban melancólicamente. Parecía que nada había cambiado a mi alrededor. Pero yo sí ... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Algo había pasado | Cuento | A ciertas horas, bajo una determinada luz y si las condiciones atmosféricas lo permiten, se pueden distinguir, incluso a simple vista, los tres pequeños satélites artificiales que el hombre lanzó a los espacios interplanetarios entre 1965 y 1968. Allí han permanecido suspendidos, probablemente para siempre, girando y g... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Algo había sucedido | Cuento | El tren solo había recorrido algunos kilómetros (aún nos quedaba mucho camino por delante, no nos detendríamos hasta llegar a la lejana estación de destino, viajando, por lo tanto, durante diez horas seguidas), cuando, en un paso a nivel, vi por la ventanilla a una mujer joven. Fue una casualidad. Podría haber mirado o... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Algunas indicaciones útiles a dos auténticos caballeros | Cuento | El tren había recorrido sólo pocos kilómetros (y el camino era largo, nos detendríamos recién en la lejanísima estación de llegada, después de correr durante casi diez horas) cuando vi por la ventanilla, en un paso a nivel, a una muchacha. Fue una casualidad, podía haber mirado tantas otras cosas y en cambio mi mirada ... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Batalla nocturna en la Bienal de Venecia | Cuento | Un hombre de unos treinta y cinco años llamado Stefano Consonni, vestido con cierto atildamiento y con un paquetito blanco en la mano izquierda, al pasar a las diez de la noche del día 16 de enero por la vía Fiorenzuola, desierta a aquellas horas, oyó de repente a su alrededor un sonoro zumbido de moscones que parecían... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Cita con Einstein | Cuento | Afincado para la eternidad en los campos elíseos, el viejo pintor Ardente Prestinari comunicó un día a sus amigos su intención de bajar a la Tierra para visitar la Bienal de Venecia donde, dos años después de su muerte, le habían dedicado una sala.
Sus amigos intentaron disuadirlo:
—No lo hagas, Arduccio —ése era el ca... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Cuento de navidad | Cuento | Un atardecer del pasado mes de octubre en el que Albert Einstein, tras finalizar su jornada de trabajo, se paseaba solo por las avenidas de Princeton, le sucedió algo extraordinario. De pronto, y sin ninguna razón especial, con su pensamiento corriendo de aquí para allá como un perro liberado de la traílla, concibió aq... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | De hidrógeno | Cuento | El antiguo palacio arzobispal es tétrico y con ojivas, y sus muros rezuman salitre. En las largas noches de invierno, vivir en él es un suplicio. La catedral colindante es inmensa, se tardaría más de una vida en recorrerla por completo, y en ella hay tal maraña de capillas y sacristías que, después de siglos de abandon... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Directísimo | Cuento | El teléfono me despertó. Fuera por la brusca interrupción del sueño, o por el silencio sepulcral que reinaba alrededor, me pareció que el timbre tenía un sonido más largo de lo habitual, agorero, resentido.
Encendí la luz y fui a contestar en pijama. Hacía frío, vi que los muebles estaban profundamente inmersos en la n... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Dos pesos, dos medidas | Cuento | —¿Qué tren coges?
—Aquél.
La locomotora tenía un aspecto terrible bajo la cubierta acristalada llena de humo, parecía un toro enfurecido que pateara por el ansia de arrancar.
—¿Viajas en ese tren? —me preguntaban. De hecho, la tensión del vapor de agua que se filtraba silbando por las rendijas era tan frenética que inf... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El acorazado “Tod” | Cuento | El periodista Beniamino Farren se sentó en el sofá, se puso encima de las rodillas la máquina de escribir portátil, metió en el rodillo una hoja en blanco, encendió su pipa y, sonriendo, tecleó:
Al Director del New Globe.
Ilustrísimo señor,
Permítase a un viejo y fiel lector del diario que usted dirige con pulso firme... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El alud | Cuento | Hugo Regulus, que fue capitán de corbeta alemán en la Segunda Guerra Mundial, publicará el mes que viene un libro extraordinario (Das Ende des Schlachschiffes König Friedrich II, Gotta Verlag, Hamburgo). Los pocos que han leído el manuscrito al principio se han quedado un poco sorprendidos, pues los hechos narrados roz... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El asalto al gran convoy | Cuento | El sonido del teléfono le despertó. Era el director del periódico.
—Parta de inmediato en coche —le dijo—. Ha habido un gran alud en Valle Ortica… Sí, en Valle Ortica, cerca del pueblo de Goro… Una aldea ha quedado sepultada, debe de haber muertos… Por lo demás, usted verá. No hay tiempo que perder. ¡Confío en usted!
E... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El ascensor | Cuento | Arrestado en un callejón de la ciudad y condenado solamente por contrabando -porque tuvo la suerte de no ser reconocido- Gaspar Planetta, capitán de bandidos, permaneció tres años en prisión.
Al salir libre estaba muy cambiado. Consumido por la enfermedad, con una gran barba, parecía un viejo y no el famoso capo brigan... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El burgués hechizado | Cuento | Cuando, en el trigésimo primer piso de la torre en que vivo, cogí el ascensor para bajar, en el indicador estaban encendidas las luces del vigésimo séptimo y del vigésimo cuarto pisos, señal de que habría de detenerse para recoger a alguien.
Las dos hojas de la puerta se cerraron y el ascensor comenzó a bajar. Era un a... |
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