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Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El colombre | Cuento | Giuseppe Gaspari, un comerciante de cereales de cuarenta y cuatro años de edad, llegó un día de verano al pueblo de montaña donde su mujer y sus hijas estaban veraneando. Después de comer, mientras todos los demás se echaban la siesta, salió solo a dar un paseo.
Había tomado un escarpado camino de herradura que subía p... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El crítico de arte | Cuento | Cuando Stefano Roi cumplió los doce años, pidió como regalo a su padre, capitán de barco y patrón de un bonito velero, que lo llevase consigo a bordo.
-Cuando sea mayor -dijo-, quiero navegar por los mares como tú. Y mandaré barcos todavía más bonitos y grandes que el tuyo.
-Dios te bendiga, hijo mío -respondió su padr... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El desplome de la Baliverna | Cuento | En la sala DCXXII de la Bienal el conocido crítico Paolo Malusardi se detuvo perplejo. Era una exposición individual de Leo Squittinna, unos treinta cuadros aparentemente iguales, formados por una retícula de líneas perpendiculares tipo Mondrian, solo que en este caso el fondo era de colores vivos y en el enrejado, por... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El difunto por error | Cuento | Dentro de una semana comienza el juicio por el desplome de la Baliverna. ¿Qué será de mí? ¿Vendrán a detenerme?
Tengo miedo. En vano me repito que nadie se presentará a declarar por odio contra mí; que el juez instructor no ha pensado en ningún momento que yo sea responsable; que, en la vista, seguramente me declararía... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El embrujo de la naturaleza | Cuento | Una mañana, el célebre pintor Lucio Predonzani, cuarenta y seis años, quien se había retirado hacía mucho tiempo a su casa de campo en Vimercate, quedó petrificado al abrir su periódico cotidiano, porque acababa de ver en la tercera página, abajo a la derecha, a cuatro columnas, el siguiente titular:
EL ARTE ITALIANO ... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El fin del mundo | Cuento | Desde la cama en la que estaba acostado, Adolfo Lo Ritto, pintor decorador de cincuenta y dos años, oyó girar la llave en la cerradura de la puerta. Miró la hora. La una y cuarto. Era Renata, su mujer, que regresaba a casa.
Se detuvo en el umbral de la habitación y, con una sonrisa en los labios que intentaba ser natur... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El hombre que quiso curarse | Cuento | Un día, hacia las diez de la mañana, un puño inmenso apareció en el cielo de la ciudad. Después se abrió lentamente en forma de garra y se quedó así, inmóvil, como un inmenso baldaquín de la fatalidad. Parecía de piedra y no era piedra, parecía de carne y no lo era, parecía incluso de nube, pero no era nube. Era Dios; ... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El invencible | Cuento | En torno a la gran leprosería que se alzaba sobre la colina, a un par de kilómetros de la ciudad, había una elevada muralla y, en lo alto de ella, los centinelas hacían la ronda. Algunos eran altivos e intratables, otros, en cambio, eran compasivos. Por eso, al atardecer los leprosos se reunían al pie del bastión e int... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El músico envidioso | Cuento | Una tarde de julio, el profesor de física Ernesto Manarini, de cuarenta y dos años, que se encontraba de vacaciones con su esposa y sus dos hijas en su casa de campo de Val Caliga, hizo un gran descubrimiento. Había instalado en su gran desván un laboratorio donde pasaba todo el día y a menudo la noche haciendo experim... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El niño tirano | Cuento | Una noche en la que el envidioso compositor Augusto Gorgia, en la cima de la gloria y de la edad, se paseaba solo por su barrio, oyó tocar el piano en una casa.
Gorgia se detuvo. Era una música moderna, pero muy diferente de la que componían él o sus colegas; nunca había oído nada parecido. De buenas a primeras, no se ... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El pasillo del gran hotel | Cuento | Pese a ser considerado un prodigio de belleza, bondad e inteligencia, el pequeño Giorgio era muy temido en su familia. Todos: sus padres, sus abuelos paternos y las criadas Anna e Ida, vivían bajo la pesadilla de sus rabietas, pero ninguno de ellos se hubiera atrevido a confesarlo; al contrario, proclamaban con obstina... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El perro que ha visto a Dios | Cuento | Después de volver a mi habitación ya muy tarde, estaba a medio desnudarme cuando sentí necesidad de ir al servicio.
Mi habitación estaba casi al final de un pasillo interminable y escasamente iluminado; aproximadamente cada veinte metros, tenues lámparas violáceas proyectaban haces de luz sobre la alfombra roja. Justo ... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El platillo se posó | Cuento | I
Por pura maldad, el viejo Spirito, rico panadero del pueblo de Tis, legó todo su patrimonio a su sobrino Defendente Sapori, con una condición: durante cinco años debía repartir, todas las mañanas, en un lugar público, cincuenta kilos de pan fresco entre los pobres. El tío debía de haberse carcajeado para sus adentros... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El problema del estacionamiento | Cuento | Era de noche, el campo se hallaba ya medio adormecido, jirones de niebla se elevaban de los pequeños valles, una rana solitaria croaba de forma intermitente (era la hora en la que incluso los corazones de piedra se conmueven; el cielo límpido, la inexplicable serenidad del mundo, el olor a humo, los murciélagos y, en l... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El rey en Horm el-Hagar | Cuento | Tener un automóvil es sin duda una gran comodidad, pero no facilita la vida.
En la ciudad donde vivo cuentan que, antaño, era muy sencillo tener un automóvil. Los peatones se apartaban, las bicicletas circulaban por los lados, las calles estaban casi vacías; solo aquí y allá se veían los montoncitos verdes que dejaban ... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El tirano enfermo | Cuento | Estos son los hechos ocurridos en la localidad de Horm el-Hagar, al otro lado del Valle de los Reyes, en el yacimiento del palacio de Meneftah II.
El director de las excavaciones, Jean Leclerc, hombre entrado en años y genial, recibió una carta del secretario del Departamento de Antigüedades en la que se le anunciaba l... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | El viejo jabalí | Cuento | A la hora de siempre, es decir, a las siete menos cuarto de la tarde, en la zona edificable que se encuentra entre la calle Marocco y la calle Casserdoni, el lulú Leo vio llegar al mastín Tronk, al que el profesor, su amo, llevaba atado de la correa.
El enorme animal tenía las orejas levantadas, como siempre, y escruta... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Estaba prohibido | Cuento | Es preciso analizar la psicología del viejo jabalí. Al llegar a una cierta edad, el jabalí africano suele ser propenso a considerar con desdén las miserias de la vida. Las alegrías de la vida familiar se empañan, las crías de jabalí, inquietas y famélicas, siempre encima, se vuelven un continuo fastidio para él. Por no... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Extraños nuevos amigos | Cuento | Desde que la poesía está prohibida, nuestra vida es mucho más sencilla, ya lo creo. Se acabaron esa flojera de ánimo, esas excitaciones morbosas y la indulgencia con los recuerdos, tan insidiosos para el interés colectivo. La productividad, eso es lo único que cuenta de verdad; es realmente inconcebible que durante mil... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Garaje Erebus | Cuento | Cuando murió Stefano Martella, director de una sociedad de seguros y que había pasado una temporada en la superficie de la tierra pecando, trabajando y viviendo su partitura por casi cincuenta años, se encontró en una ciudad maravillosa hecha de palacios suntuosos, calles amplias y regulares, jardines, prósperos negoci... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | General desconocido | Cuento | Ustedes se habrán preguntado cómo es posible que ciertos jovencitos, sin razón aparente, puedan salir de paseo en automóviles de millonario que parecen aeronaves para la luna. No son de familia adinerada, su profesión es nula o incierta, tampoco tienen aspecto de aventureros o malhechores, son individuos mediocres, que... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Grandeza del hombre | Cuento | En un campo de batalla, uno de aquellos de los que nadie se acuerda, allá en la página 47 del atlas con una gran mancha amarillenta y algunos nombres llenos de haches desperdigados por aquí y por allí, durante una eventual prospección geológica el otro día se encontró nada menos que un general.
Yacía bajo una delgada c... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Huelga de teléfonos | Cuento | Ya había oscurecido cuando se abrió la puerta de la oscura prisión y los guardias arrojaron dentro a un viejecito minúsculo y barbudo.
La barba del viejecito era blanca y casi más grande que él. En la espesa penumbra de la cárcel desprendía una débil luz, causando cierta impresión a los maleantes que estaban allí encer... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Invitaciones superfluas | Cuento | El día de la huelga se produjeron irregularidades y rarezas en el servicio telefónico. Entre otras cosas, las comunicaciones individuales se mezclaban a menudo entre sí, de modo que se oían las conversaciones de los demás y se podía participar en ellas.
Por la noche, hacia las diez menos cuarto, intenté telefonear a un... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | La canción de guerra | Cuento | Quisiera que vinieras a mi casa una noche de invierno y, abrazados tras los cristales, mirando la soledad de las calles oscuras y heladas, recordásemos los inviernos de los cuentos, donde vivimos juntos sin saberlo. Tú y yo recorrimos con pasos tímidos los mismos senderos encantados, juntos caminamos a través de los bo... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | La capa | Cuento | El rey alzó la cabeza de la gran mesa de trabajo hecha de acero y diamantes.
—¿Qué diablos cantan mis soldados? —preguntó.
Fuera, por la plaza de la Coronación, pasaban, en efecto, batallones y más batallones en marcha hacia la frontera y, mientras tanto, cantaban. Liviana era para ellos la vida, porque el enemigo ya e... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | La chaqueta embrujada | Cuento | Al cabo de una interminable espera, cuando la esperanza comenzaba ya a morir, Giovanni regresó a casa. Todavía no habían dado las dos, su madre estaba quitando la mesa, era un día gris de marzo y volaban las cornejas.
Apareció de improviso en el umbral y su madre gritó: «¡Ah, bendito seas!», corriendo a abrazarlo. Tamb... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | La ciudad personal | Cuento | Aunque aprecio la elegancia en el vestir, no me preocupa, por lo general, la perfección o imperfección con la que están cortados los trajes de mis semejantes.
Una tarde, sin embargo, durante una recepción en una casa de Milán conocí a un hombre, que aparentaba unos cuarenta años, que literalmente resplandecía por la be... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | La humildad | Cuento | Les envío noticias de esta ciudad que ninguno de ustedes conoce, aunque nunca son suficientes. Seguramente cada uno de ustedes conozca o frecuente otras ciudades distintas de la suya. Sin embargo, nadie más que yo podrá vivir jamás en esta de la que hablo. De ahí precisamente el único pero indiscutible interés de la in... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | La inauguración de la carretera | Cuento | Un fraile llamado Celestino, después de algún tiempo de vivir como ermitaño, decidió ir a vivir en el corazón de la metrópoli, donde mayor es la soledad de los corazones y más fuerte la tentación de Dios. Porque maravillosa es la fuerza de los desiertos de Oriente, hechos de piedra, de arena y de sol, donde hasta el ho... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | La muerte del dragón | Cuento | La inauguración de la nueva carretera había sido fijada desde hacía tiempo para el día 20 de junio de 1845. Tendría ochenta kilómetros y uniría la capital con San Piero, una gran población de 40.000 habitantes situada casi en las fronteras del reino, en un lugar apartado, entre despobladas landas. Los trabajos los habí... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | La mujer con alas | Cuento | En mayo de 1902, un campesino del conde Gerol, un tal Giosuè Longo que iba con frecuencia a cazar a las montañas, contó que había visto en el valle Seco un enorme bicho que parecía un dragón. En Palissano, el último pueblo del valle, existía desde hacía siglos la leyenda de que, en ciertas gargantas áridas, seguía vivi... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | La niña olvidada | Cuento | Una noche, el conde Giorgio Venanzi, aristócrata de provincias, de 38 años, agricultor, acariciando a oscuras la espalda de su mujer Lucina, casi veinte años más joven que él, se dio cuenta de que a la altura de la paletilla izquierda tenía como una minúscula costra.
-Cariño, ¿qué tienes aquí? -preguntó Giorgio, tocand... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | La noticia | Cuento | La señora Ada Tormenti, viuda de Lulli, fue a pasar unos días al campo, invitada por sus primos los Premoli. Por el pueblo iba y venía mucha gente. Como era verano, la sobremesa de la noche se hacía en el jardín, charlando hasta la una o las dos. Una noche la conversación se refirió a las casas de la ciudad. Había allí... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | La palabra prohibida | Cuento | El maestro Arturo Saracino, de treinta y siete años, ya en el fulgor de la fama, estaba dirigiendo en el teatro Argentina la Octava Sinfonía de Brahms en la mayor, op. 137, y acababa de atacar el último tiempo, el glorioso allegro appassionato. Estaba inmerso, pues, en la exposición inicial del tema, esa especie de mon... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | La peste automovilística | Cuento | Por insinuaciones veladas, bromas alusivas, prudentes rodeos o vagos murmullos, he llegado a la conclusión de que en esta ciudad, a la que me trasladé hace tres meses, existe la prohibición de usar una palabra. ¿Cuál? No lo sé. Podría ser una palabra rara, inusual, aunque también podría tratarse de un vocablo corriente... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Las jorobas en el jardín | Cuento | Una mañana de septiembre, en el garaje Iride de la calle Mendoza —casualmente yo estaba allí— entró un coche gris de marca exótica y forma inusitada, con una matrícula extranjera que no se había visto nunca.
El dueño, el viejo mecánico jefe (Celada, gran amigo mío), los otros obreros y yo mismo, estábamos dentro de la ... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Las murallas de Anagoor | Cuento | Cuando la noche ha caído, me gusta dar un paseo por el jardín. Pero no crean que soy rico. Cualquiera tiene un jardín como el mío. Y más adelante comprenderán por qué.
En la oscuridad, pero no una oscuridad completa, puesto que de las ventanas llega una claridad vaga, en la oscuridad camino sobre el prado, con los zapa... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Las precauciones inútiles | Cuento | En el interior de Tibesti, un guía indígena me dijo que si quería ver las murallas de la ciudad de Anagoor él se ofrecía a acompañarme. Miré en el mapa, pero la ciudad de Anagoor no aparecía. Ni siquiera en las guías turísticas, que suelen ser tan ricas en detalles, se la mencionaba.
—¿Qué clase de ciudad es esa que no... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Las tentaciones de san Antonio | Cuento | CONTRA LOS FRAUDES
Leo Bussi, viajante de comercio de treinta años, entró en la sucursal número siete del Banco de Crédito Nacional para cobrar un cheque al portador de 4000 (cuatro mil) liras.
No había ventanillas, sino un largo mostrador detrás del cual trabajaban los empleados.
—¿Qué desea? —preguntó uno de ellos a... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Los amigos | Cuento | Cuando el verano toca a su fin, los señores veraneantes se han ido y los lugares más bellos se quedan desiertos (pero en los bosques los cazadores disparan y por los ventosos pasos de montaña, mientras el cuco canta, los primeros brujos del otoño descienden ya con sus enigmáticos sacos a la espalda), puede ser que las ... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Los bultos del jardín | Cuento | El luthier Amedeo Torti y su mujer estaban tomando café. Los niños ya estaban acostados. Los dos guardaban silencio, algo muy habitual en ellos. De pronto, ella dijo:
—¿Sabes una cosa? Llevo todo el día con una impresión extraña… Como si Appacher fuera a venir a visitarnos esta noche.
—¡No digas eso ni en broma! —repus... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Los ratones | Cuento | Cuando la noche ha caído, me gusta dar un paseo por mi jardín. No piensen que soy rico. Un jardín como el mío lo tienen todos. Y más tarde comprenderán por qué.
En la oscuridad, aunque realmente no está oscuro por entero porque de las ventanas iluminadas de la casa viene un difuso resplandor, camino por el prado, los z... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Los reciarios | Cuento | ¿Qué les sucede a mis amigos los Corio? ¿Qué está ocurriendo en la Doganella, su vieja casa de campo? Desde tiempos inmemoriales, todos los veranos me invitaban a pasar allí algunas semanas. Este año por primera vez no lo han hecho. Giovanni me ha escrito unas líneas para disculparse. Una extraña carta, en la que alude... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Los santos | Cuento | Monseñor estaba solo en el campo. Se acercó a un seto y, con un palito, sacó de su tela a una gran araña: era joven, sólida, magnífica; delicados dibujos de colores exquisitos adornaban el arco de su abdomen. El bichito, sacado con su propio hilo, se balanceaba suspendido en el vacío, sin comprender qué le estaba pasan... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Los siete mensajeros | Cuento | Cada uno de los santos tiene una casita con un balcón en la orilla del mar, y ese mar es Dios.
En verano, cuando hace calor, se zambullen como refrigerio en las frescas aguas, y esas aguas son Dios.
Cuando llega la noticia de que está a punto de llegar un santo nuevo, enseguida se emprende la construcción de una casita... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Miedo en la Scala | Cuento | Habiendo salido a explorar el reino de mi padre, día a día voy alejándome de la ciudad y las noticias que me llegan son cada vez más raras.
Comencé el viaje cuando tenía poco más de treinta años y han pasado ya más de ocho años, seis meses y quince días de ininterrumpido camino.
Creía, en el momento de partir, que en p... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Muchacha que cae | Cuento | Para la primera representación de La matanza de los inocentes, de Pierre Grossgemüth (novedad absoluta en Italia), el viejo maestro Claudio Cottes no dudó en ponerse el frac. Ciertamente, el mes de mayo estaba ya avanzado, época en que, a juicio de los más intransigentes, la temporada de la Scala comienza a decaer y es... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Muy confidencial al señor director | Cuento | A los diecinueve años, Marta se asomó a lo alto del rascacielos y, viendo abajo la ciudad que resplandecía en la noche, fue presa del vértigo.
El rascacielos era de plata, supremo y feliz en aquella noche bellísima y pura, mientras que el viento desgarraba aquí y allá sutiles filamentos de las nubes contra un fondo de ... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | No esperaban nada más | Cuento | Señor director:
Solo depende de usted que esta confesión a que me veo dolorosamente obligado se convierta en mi salvación o en mi total vergüenza, deshonor y ruina.
Es una larga historia que ni siquiera sé cómo ha conseguido mantenerse secreta. Ni mis allegados ni mis amigos ni mis colegas han tenido nunca la más lejan... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Noche de invierno en Filadelfia | Cuento | Hacía calor. Después del largo viaje, todo el tiempo de pie en el pasillo, Antonio y Anna llegaron agotados a la gran ciudad donde tendrían que pasar la noche. Hasta la mañana siguiente no salía ningún tren en el que continuar su camino.
Al salir de la estación, se encontraron en una gran plaza en la que daba el sol de... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Noticias falsas | Cuento | En los primeros días de julio de 1945 el guía alpino Gabriele Franceschini, que había subido a lo alto del Val Canali (Palé di San Martino di Castrozza) para estudiar una senda nueva en la pared de la Cima del Coro, distinguió, a más de cien metros de la base de las rocas, una cosa blanca colgada de un saliente. Observ... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | ¡Pobre niño! | Cuento | De vuelta de la batalla, el regimiento llegó una tarde a las afueras de Antioco. En aquellos días la guerra languidecía y el enemigo invasor aún estaba lejos. Se podía hacer un alto: la tropa, agotada, acampó a las puertas de la ciudad, en los prados, y los heridos fueron llevados al hospital.
A poca distancia del cami... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Rigoletto | Cuento | Como de costumbre, doña Clara llevó a su hijo de cinco años al parque público, en la orilla del río. Serían las tres de la tarde. El tiempo no era ni bueno ni malo, el sol aparecía y desaparecía cada dos por tres y el viento procedente del río soplaba de vez en cuando.
Tampoco se podía decir que el niño fuera un encant... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Siete pisos | Cuento | En el desfile militar conmemorativo del aniversario de la independencia, una compañía equipada con armamento nuclear desfiló por primera vez ante el público.
Era un día de febrero claro pero gris y una luz uniforme bañaba los polvorientos palacios de la avenida en los que ondeaban las banderas. En el lugar en el que yo... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Sombra del Sur | Cuento | Después de un día de viaje en tren, Giuseppe Corte llegó una mañana de marzo a la ciudad donde estaba la famosa clínica privada. Tenía un poco de fiebre pero, aun así, quiso recorrer a pie el trayecto entre la estación y el hospital, con su maletín.
Aunque solo tuviera una ligerísima e incipiente enfermedad, le habían ... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Tormenta en el río | Cuento | Entre las casas tambaleantes, los calados balconajes llenos de polvo, los corredores fétidos, las paredes calcinadas y los vapores de la porquería que anidaba en todas partes, vi una extraña y solitaria figura en medio de una calle de Port-Said. A los lados, al pie de las casas, bullía la gente miserable del barrio. Au... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Una bola de papel | Cuento | Los juncos, las hierbas de la orilla, las pequeñas matas de los sauces y los árboles grandes vieron llegar también aquel domingo de septiembre al señor mayor vestido de blanco.
Muchos años antes -solo los troncos más viejos lo recuerdan vagamente- un desconocido había empezado a pescar en aquel remanso solitario de agu... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Una carta de amor | Cuento | Eran las dos de la madrugada cuando Francesco y yo, casualmente —pero ¿fue realmente una casualidad?— pasamos por delante del número 37 de la avenida Calzavara, donde vive el poeta.
Como es justo y simbólico, el famoso poeta vive en el último piso del gran edificio, bastante sórdido. Sin pronunciar palabra, mi amigo y ... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Una cosa que empieza por ele | Cuento | Enrico Rocco, de treinta y un años, gerente de una empresa comercial, enamorado, se había encerrado en su despacho; su amor por ella se había vuelto tan poderoso y atormentado que sacó fuerzas de flaqueza. Le escribiría, por encima de cualquier orgullo y pudor.
“Estimada señorita”, empezó, y solo de pensar que ella lee... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Una gota | Cuento | Tan pronto como llegó al pueblo de Sisto y se alojó en la posada de siempre, en la que acostumbraba a parar dos o tres veces al año, Cristoforo Schroder, comerciante de maderas, se metió en la cama, porque no se sentía bien. Después mandó llamar al doctor Lugosi, al que conocía desde hacía años. El médico vino y pareci... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Una muchacha que cae | Minicuento | Una gota de agua sube los peldaños de la escalera. ¿La oyes? Tumbado en la cama a oscuras, escucho su misterioso recorrido. ¿Qué hace? ¿Brinca? Tic, tic, se oye de forma intermitente. Después la gota se detiene y quizá durante lo que queda de noche no vuelva a dar señales de vida. Sin embargo, sigue subiendo. De peldañ... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Una tarde interesante | Cuento | Con despecho comprendió que una treintena de metros más abajo otra muchacha caía. Era sin dudas más bella que ella y llevaba un vestido de media tarde con mucha clase. Quién sabe por qué, la otra descendía a una velocidad muy superior a la suya, hasta el punto que en pocos instantes la distanció y desapareció allá a... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | ¿Y si? | Cuento | El presidente del tribunal, con toga y máscara negras anunció:
—Hoy proseguimos con el caso pendiente…
Después de revisar un calendario, prosiguió.
—Veamos… miércoles de la semana pasada… 26 de junio.
En la sala, totalmente ocupada por el público, se hizo un gran silencio.
—Sospechamos legítimamente —continuó diciendo—... |
Buzzati, Dino | Italia | 1906-1972 | Y sin embargo llaman a la puerta | Cuento | Él era el Dictador. Pocos minutos antes había finalizado, en la Sala del Supremo Konzern, el informe del Congreso Universal de las Hermandades, al término del cual la moción de sus adversarios fue desestimada por aplastante mayoría. Por lo cual, Él era el Personaje más Poderoso del País Y Todo Aquello Que Se Refería A ... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | Bella Flor | Cuento | La señora María Gron entró con su cesta de costura en la sala de la planta baja de la villa. Echó un vistazo a su alrededor para comprobar que todo estaba en orden, dejó el cesto encima de una mesa, se acercó a un jarrón lleno de rosas y las olió delicadamente. En la sala, sentados al lado de la chimenea, se encontraba... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | Benibaire | Cuento | Había una vez un padre que tenía dos hijos; el mayor le tocó la suerte de soldado, y fue a América, donde estuvo muchos años. Cuando volvió, su padre había muerto, y su hermano disfrutaba del caudal y se había puesto muy rico. Fuese a casa de este, y le encontró bajando la escalera.
-¿No me conoces? -le preguntó.
El he... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | Cómo le gusta al Niño Dios que le pidan | Cuento infantil | Había una vez tres cabritas muy pobrecitas, y la mayor dijo:
-¿Qué haremos?
La segunda contestó:
-No lo sé.
Y la tercera dijo:
-Yo sí que lo sé. Vamos a casa de Benibaire, y hurtaremos tres cantaritos de aceite.
-Bien lo has pensado -contestaron las otras-. Vamos allá.
Después de andar una legua, sintieron una voz que ... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | Cuento de bruja | Cuento infantil | Había dos pobrecitas niñas que tenían un padre muy bueno, pero una madrastra muy mala. Como no las podía ver ante sus ojos, pasaban las pobres niñas su vida encerradas en su cuarto. Tenían en él un precioso Niño Jesús de bulto, del que eran muy devotas, y siempre le estaban rezando, trayendo flores y encendiendo luceci... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | El Carlanco | Cuento | Había un padre y una madre que tenían una hija de quince años, y se la llevó una bruja; la llevó donde había otras, y la metieron en un baño de aromas, y le dijeron que la iban a llevar con ellas, y que vería cosas muy hermosas, y tendría mucho poder; pero para eso era preciso que dijese lo mismo que decían ellas:
En v... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | El lirio azul | Cuento | Era vez y vez una cabra, muy mujer de bien, que tenía tres chivitas que había criado muy bien, y metiditas en su casa.
En una ocasión en que iban por los montes vio a una avispa que se estaba ahogando en un arroyo; le alargó una rama, y la avispa se subió en ella y se salvó:
-¡Dios te lo pague, que has hecho una buena ... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | El lobo bobo y la zorra astuta | Cuento | Había vez y vez un rey que tenía tres hijos, a los que dijo que daría la corona a aquel de los tres que le trajese el lirio azul.
Echáronse los hijos cada cual por distinto rumbo a buscarlo por esos mundos.
El más chico encontró la flor y se la metió muy contento dentro de la media, por si encontraba a sus hermanos, qu... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | El pícaro pajarillo | Cuento | Había una vez una zorra que tenía dos zorritas de corta edad. Cerca de su casa, que era una chocita, vivía un lobo, su compadre. Un día que pasaba por allí, vio que este había hecho mucha obra en su casa y la había puesto que parecía un palacio. Díjole el compadre que entrase a verla, y vio que tenía su sala, su alcoba... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | La hormiguita | Cuento | Había vez y vez un pajarito, que se fue a un sastre, y le mandó que le hiciese un vestidito de lana. El sastre le tomó la medida, y le dijo que a los tres días lo tendría acabado. Fue en seguida a un sombrero, y le mandó hacer un sombrerito, y sucedió lo mismo que con el sastre; y por último, fue a un zapatero, y el za... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | La niña de los tres maridos | Cuento | Había vez y vez una hormiguita tan primorosa, tan concertada, tan hacendosa, que era un encanto. Un día que estaba barriendo la puerta de su casa, se halló un ochavito. Dijo para sí: ¿Qué haré con este ochavito? ¿Compraré piñones? No, que no los puedo partir. ¿Compraré merengues? No, que es una golosina. Pensolo más, y... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | La tentación | Cuento infantil | Había un padre que tenía una hija muy hermosa, pero muy voluntariosa y terca. Se presentaron tres novios a cual más apuestos, que le pidieron su hija; él contestó que los tres tenían su beneplácito, y que preguntaría a su hija a cuál de ellos prefería.
Así lo hizo, y la niña le contestó que a los tres.
-Pero, hija, si ... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | La Virgen costurera | Cuento infantil | Había un obispo que era muy amante y devoto de san Andrés, y más que a otra virtud alguna, afecto a la castidad.
El Demonio, a quien Dios le quitó el poder pero no el saber, por tal de perder aquella alma justa y pura, tomó el cuerpo de una hermosa princesa mora, que se fue hecha un mar de lágrimas a buscar al piadoso ... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | Los caballeros del pez | Cuento | Un lego de convento, de corazón muy sencillo y sano, tenía un entrañable amor a la Virgen, y vivía con el pesar de no tener en su celda ninguna imagen de la Señora a la que dirigir sus oraciones, dar culto y cuidar. Encontrose un día en un zaquizamí del convento una efigie de la Señora; pero tan deteriorada y estropead... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | Los deseos | Cuento | Érase vez y vez un pobre zapatero remendón, que no ganaba nada en su oficio, y así determinó comprar una red y meterse a pescador. Muchos días estuvo pescando, y no sacó más que cangrejos y zapatos viejos, que cuando era remendón no veía nunca. Al fin pensó:
-Hoy es el último día que pesco. Si nada saco, me voy y me ah... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | Los dos caminitos | Cuento infantil | Había un matrimonio anciano, que aunque pobre, toda su vida la había pasado muy bien trabajando y cuidando de su pequeña hacienda. Una noche de invierno estaban sentados marido y mujer a la lumbre de su tranquilo hogar en amor y compaña, y en lugar de dar gracias a Dios por el bien y la paz de que disfrutaban, estaban ... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | Otra versión del Carlanco | Cuento | Había una vez un hombre que tenía una mujer muy buena y dos hijitos, un niño y una niña. Murió su mujer, y se volvió a casar con otra que era muy mala, y aborrecía a sus pobrecitos entenados. Estos, que le tenían mucho miedo a su madrastra, siempre estaban juntos, recordando y llorando a su madre. Un día le dijo la mad... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | Señor, aquí está Juan | Cuento infantil | Había tres ovejitas que se reunieron para labrarse una casita; hiciéronlo así con muchas ramitas y yerbecitas, y después de concluida, la mayor se metió en ella, atrancó la puerta y dejó a las otras fuera; las otras no tuvieron más remedio que labrarse otra, y concluida que fue, la mayor de las dos se metió dentro, cer... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | Si Dios quiere | Cuento infantil | Había un hombre buenísimo, pero muy desgraciado. Cuanto emprendía le salía mal, y mientras con más fervor le rogaba a Dios todos los días cuando iba a misa para el logro de sus peticiones, más adversa le era la fortuna. Su mujer, y después sus hijos, enfermaron; rogó al Señor con sumo fervor los sanara, y se murieron; ... |
Caballero, Fernán | España | 1796-1877 | Una promesa | Cuento infantil | Había una vez un gallego que se volvía a Galicia, después de haber juntado unos cuartos en Sevilla. Ya muy cerca de su pueblo se encontró a uno, que le preguntó dónde iba.
-A la miña terra -contestó el gallego.
-Si Dios quiere -repuso el primero.
-He de llegar, quiera Dios o no -contestó muy en sí el gallego, viendo ya... |
Cáceres Lara, Víctor | Honduras | 1915-1993 | Paludismo | Cuento | Había una vez una mujer que no tenía hijos, y tantos deseos de tenerlos, que no consiguiendo sus oraciones a Dios el obtenerlo, se ofreció al diablo darle a los catorce años el niño que pariese, si por su medio lograba tenerlo.
A los nueve meses parió un niño, y vivió contentísima al principio de tenerlo; pero mientras... |
Calvino, Italo | Italia | 1923-1985 | Ahorcamiento de un juez | Cuento | La noche iba poniendo oscuros toques de angustia en los ángulos de la habitación destartalada donde el aire penetraba sometido a racionamiento riguroso y donde la luz, aun en la hora más soleada del día, no alcanzaba a iluminar plenamente. Afuera, sonaba como temeroso de ser oído el chorro imperceptible de una llave de... |
Calvino, Italo | Italia | 1923-1985 | Alba entre las ramas desnudas | Cuento | Aquella mañana el juez Onofrio Clérici notó un aire distinto en el ir y venir de las gentes. Atravesaba todos los días la ciudad en un carruaje frágil, desde su casa hasta el Palacio de Justicia, y allí la gente llenaba las aceras, con aquel dejar caer cansadamente los hombros, los amontonamientos alrededor de las more... |
Calvino, Italo | Italia | 1923-1985 | Angustia en el cuartel | Cuento | No hiela a menudo en nuestros pagos: solo por la mañana las lechugas se despiertan ateridas, un poco lívidas, y la tierra forma una costra gris, casi lunar, que responde sorda a la zapa. Al pie de los árboles, en diciembre, la tierra empieza a pigmentarse de hojitas amarillas que poco a poco la cubren como una manta li... |
Calvino, Italo | Italia | 1923-1985 | Asomándose desde la Abrupta Costa | Cuento | El mal le empezó así: ver el caballo frisón en la escalera, cargado de alambres afilados, y pensar que tenía un significado amenazador y alusivo a su futuro. Pero antes ya, más de una vez, había bastado para atormentarlo la vista de su catre de campaña, de su desgraciado, esquelético catre que parecía querer anunciar a... |
Calvino, Italo | Italia | 1923-1985 | Campo de minas | Cuento | Me estoy convenciendo de que el mundo quiere decirme algo, mandarme mensajes, avisos, señales. Es desde que estoy en Pëtkwo cuando lo he advertido. Todas las mañanas salgo de la pensión Kudgiwa para mi acostumbrado paseo hasta el puerto. Paso por delante del observatorio meteorológico y pienso en el fin del mundo que s... |
Calvino, Italo | Italia | 1923-1985 | Comida con un pastor | Cuento | —Minado —así había dicho el viejo haciendo girar una mano abierta delante de los ojos, como si limpiara un cristal empañado—. Todo por ahí, no se sabe bien dónde. Vinieron y minaron. Nosotros estábamos escondidos.
El hombre de los pantalones de zuavo miraba por momentos la vertiente de la montaña, por momentos al viejo... |
Calvino, Italo | Italia | 1923-1985 | De padre a hijo | Cuento | Fue un error de nuestro padre, como siempre. Había hecho venir a aquel muchacho de un pueblecito de montaña para que nos guardara las cabras. Y el día en que llegó quiso invitarlo a comer con nosotros.
Nuestro padre no comprende las diferencias que existen entre las gentes, la diferencia entre un comedor como el nuestr... |
Calvino, Italo | Italia | 1923-1985 | Deseo en noviembre | Cuento | Pocos bueyes, en nuestros pagos. No hay prados donde pastar, ni campos grandes para arar: solo ortigas para el ramoneo y breves franjas de una tierra que únicamente se rompe con la zapa. Además los bueyes y las vacas, anchos y plácidos como son, desentonarían en estos valles angostos y abruptos; aquí hacen falta animal... |
Calvino, Italo | Italia | 1923-1985 | Durmiendo como perros | Cuento | El frío llegó a la ciudad una mañana de noviembre, con un sol mentiroso suspendido en un cielo hipócritamente tranquilo y despejado, y se dividió en cuchillos de luz por las calles largas y rectas, hizo escapar a los gatos de los aleros para refugiarse en las cocinas todavía apagadas. La gente que se levantaba tarde y ... |
Calvino, Italo | Italia | 1923-1985 | El bosque de los animales | Cuento | Cada vez que abría los ojos sentía encima toda aquella luz amarilla y ácida de las grandes lámparas de la taquilla. Y se los cubría levantando las solapas de la chaqueta, en busca de oscuridad y calor. Al echarse no había advertido lo heladas y duras que eran las losas de piedra del pavimento; ahora cuchillos de frío s... |
Calvino, Italo | Italia | 1923-1985 | El bosque raíz laberinto | Cuento | Los días de batida es como si en el bosque hubiese una feria. Entre los arbustos y los árboles, fuera de los senderos, pasan continuamente familias empujando una vaca o un ternero, viejas con una cabra atada a una cuerda y niñas con un ganso debajo del brazo. Incluso hay quien escapa llevándose los conejos.
Dondequiera... |
Calvino, Italo | Italia | 1923-1985 | El gato y el policía | Cuento | En un bosque tan frondoso que aún de día estaba oscuro, el rey Clodoveo cabalgaba a la cabeza de su ejército, de retorno de la guerra. El rey estaba preocupado: sabía que a un cierto punto el bosque debía terminar y entonces él habría llegado a la vista de la capital de su reino, Arbolburgo. A cada vuelta del sendero e... |
Calvino, Italo | Italia | 1923-1985 | El hambre en Bévera | Cuento | Desde hacía un tiempo habían empezado en la ciudad las batidas en busca de armas escondidas. Los policías subían a las camionetas con cascos de cuero que les daban fisonomías uniformes e inhumanas, y recorrían los barrios pobres haciendo sonar la sirena rumbo a la casa de algún peón o algún obrero, a revolver la ropa b... |
Calvino, Italo | Italia | 1923-1985 | El jardín encantado | Cuento | En 1944 el frente se detuvo allí como en el 40, solo que esta vez la guerra no terminaba y no había modo de que se desplazara. La gente no quería hacer como en el 40: cargar cuatro trapos y las gallinas en una carreta y partir con el mulo delante y la cabra atrás. En el 40, cuando volvieron, habían encontrado todos los... |
Calvino, Italo | Italia | 1923-1985 | El ojo del amo | Cuento | Giovannino y Serenella caminaban por las vías del tren. Abajo había un mar todo escamas azul oscuro azul claro; arriba un cielo apenas estriado de nubes blancas. Los rieles eran relucientes y quemaban. Por las vías se caminaba bien y se podía jugar de muchas maneras: mantener el equilibrio, él sobre un riel y ella sobr... |
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