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Dunsany, Lord | Irlanda | 1878-1957 | El huracán | Cuento | El otro día asistí a una comida en Londres. Las señoras se habían retirado al piso de arriba, y nadie se sentaba a mi derecha; a mi izquierda tenía a un hombre a quien no conocía, pero que evidentemente sabía mi nombre, porque al cabo de un rato se volvió hacia mí y me dijo:
—He leído en una revista un cuento suyo sobr... |
Dunsany, Lord | Irlanda | 1878-1957 | El pobre Bill | Cuento | Me encontraba una noche solo en la gran colina contemplando una lúgubre y tétrica ciudad. Durante todo el día había perturbado el cielo sagrado con su humareda y ahora estaba bramando a distancia y me miraba colérica con sus hornos y con las ventanas iluminadas de sus fábricas. De pronto cobré conciencia de que no era ... |
Dunsany, Lord | Irlanda | 1878-1957 | En tierra baldía | Cuento | En una antigua guarida de marineros, una taberna del puerto, se apagaba la luz del día. Frecuenté algunas tardes aquel lugar con la esperanza de escuchar, de los marineros que allí se inclinaban sobre extraños vinos, algo acerca de un rumor que había llegado a mis oídos de cierta flota de galeones de la vieja España qu... |
Dunsany, Lord | Irlanda | 1878-1957 | En Zaccarath | Cuento | Sobre los marjales1 descendía la noche espléndida con todas sus bandadas errantes de estrellas nómadas y todo su ejército de estrellas fijas que titilaban y vigilaban.
A la firme tierra seca del Oriente, gris y frío, la primera palidez del alba llegaba sobre las cabezas de los dioses inmortales.
Entonces, al acercarse ... |
Dunsany, Lord | Irlanda | 1878-1957 | Los fantasmas | Cuento | “Venid —dijo el rey en la sagrada Zaccarath—, y que nuestros profetas profeticen en presencia nuestra.”
Desde muy lejos se veía la joya de luz que era aquel santo palacio, maravilla de los nómades de la llanura.
Estaba en él el rey, con todos sus magnates y con los reyes menores que le rendían vasallaje, y también esta... |
Dunsany, Lord | Irlanda | 1878-1957 | Un mensaje a Marte | Cuento | La discusión que sostuve con mi hermano, en su gran casa solitaria, escasamente interesará a mis lectores. No sucederá así con aquéllos, al menos eso espero, a quienes logre interesar con el experimento que yo emprendí, y por las extrañas cosas que me acontecieron en aquella desconocida región a la que permití, ligera ... |
Duras, Claire de | Francia | 1777-1828 | Ourika | Cuento | —Tal vez no lo sepan —declaró Rowston—, pero el siglo pasado, una mujer dejó en su testamento una importante suma para comunicarse con el planeta Marte.
La conversación se había vuelto muy científica en el club, y Rowston, considerado por todos como el más científico de cuantos estaban reunidos, tenía vía libre para él... |
Duras, Marguerite | Francia | 1914-1996 | El tren a Burdeos | Cuento | Hacía tan sólo unos meses que había llegado de Montpellier, y ejercía en París la profesión de médico cuando, una mañana, fui llamado al barrio de Saint-Jacques para visitar a una joven religiosa enferma, en un colegio. Desde hacía poco tiempo, el emperador Napoleón había permitido la reapertura de algunos de esos esta... |
Duras, Marguerite | Francia | 1914-1996 | El último cliente de la noche | Cuento | Una vez tuve dieciséis años. A esa edad todavía tenía aspecto de niña. Era al volver de Saigón, después del amante chino, en un tren nocturno, el tren de Burdeos, hacia 1930. Yo estaba allí con mi familia, mis dos hermanos y mi madre. Creo que había dos o tres personas más en el vagón de tercera clase con ocho asientos... |
Eça de Queirós, José María | Portugal | 1845-1900 | El aya | Cuento | La carretera atravesaba la Auvernia y el Cantal. Habíamos salido de Saint-Tropez por la tarde, y condujimos hasta entrada la noche. No recuerdo exactamente qué año era, fue en pleno verano. Lo conocía desde principios de año. Lo había encontrado en un baile al que había ido sola. Es otra historia. Quiso parar antes del... |
Eça de Queirós, José María | Portugal | 1845-1900 | El difunto | Cuento | Érase una vez un rey, joven y valiente, señor de un reino abundante en ciudades y cosechas, que partía a batallar por tierras distantes, dejando solitaria y triste a su reina y a un hijo chiquitín, que todavía vivía en su cuna, envuelto en sus fajas. La luna llena que lo viera marchar, llevado en su sueño de conquista ... |
Eça de Queirós, José María | Portugal | 1845-1900 | El tesoro | Cuento | I
En el año de 1474, que fue para toda la cristiandad tan abundante en mercedes divinas, reinando en Castilla el rey Enrique IV, vino a habitar en la ciudad de Segovia, en la que había heredado casonas y una huerta, un caballero mozo, de muy limpio linaje y gentil apariencia, que se llamaba don Ruy de Cárdenas.
Esa cas... |
Eça de Queirós, José María | Portugal | 1845-1900 | Excentricidades de una chica rubia | Cuento | I
Los tres hermanos de Medranhos, Rui, Guanes y Rostabal, eran entonces, en todo el reino de Asturias, los hidalgos más hambrientos y los más remendados.
En los Pazos de Medranhos, a los que el viento de la sierra había llevado vidrios y tejas, pasaban ellos las tardes de ese invierno, encogidos en sus pellizas de came... |
Eça de Queirós, José María | Portugal | 1845-1900 | José Matías | Cuento | I
Empezó diciéndome que su caso era sencillo y que se llamaba Macario…
Debo contar que conocí a este hombre en una fonda del Minho. Era alto y gordo: tenía una calva llamativa, reluciente y lisa, con guedejas blancas que se le erizaban alrededor, y sus ojos negros, cercados por una piel arrugada y amarillenta y ojeras ... |
Eça de Queirós, José María | Portugal | 1845-1900 | Memorias de una horca | Cuento | ¡Linda tarde, amigo mío!… Estoy esperando el entierro de José Matías: de José Matías de Albuquerque, sobrino del vizconde de Garmilde… Usted seguramente lo conoció: un chico airoso, rubio como una espiga, con un bigote crespo de paladín sobre una boca indecisa de contemplativo, diestro caballero, de una elegancia sobri... |
Echegaray, José | España | 1832-1916 | El buey de barro | Cuento | De un modo sobrenatural llegó a mí la noticia de la existencia de este papel, donde una pobre horca podrida y negra relataba algunas cosas de su historia. Esta horca procuraba escribir sus trágicas Memorias. Debían ser profundos testimonios sobre la vida. Como árbol, nadie conocía tan bien el misterio de la Naturaleza;... |
Echegaray, José | España | 1832-1916 | El loco de los relojes | Cuento | Perico era un pobre chicuelo abandonado.
Jamás se supo quiénes fueron sus padres. Como brotan en el campo espontáneamente las hierbas y las flores, así al parecer, brotó Perico. Una hierba más en un talud, o en el fondo de un foso, o en el surco de un campo. Primero, la hierbecilla; al cabo de algún tiempo la flor silv... |
Echegaray, José | España | 1832-1916 | El pacto | Cuento | Con este nombre designaban en uno de nuestros primeros manicomios a un pobre demente, que antes de serlo se llamaba D. Isidoro Valterra.
Fue hombre de talento, sin duda para que no fallase el refrán que dice que ningún tonto se vuelve loco.
Era rico, y gozó de la vida ampliamente: la moral no me permite el uso de otro ... |
Echegaray, José | España | 1832-1916 | La esperanza | Cuento | Don Benigno era un buen hombre, tan bondadoso, que si a los treinta años de edad le hubieran bautizado de nuevo, de nuevo se le hubiera puesto Benigno.
Le dolía el mal del prójimo como si fuera su propio mal.
Toda miseria humana le afligía hasta el punto de arrancarle lágrimas de compasión.
En el dolor de los demás hom... |
Echegaray, José | España | 1832-1916 | La experiencia | Cuento | La mayor parte de las aguas medicinales son muy antiguas. Brotaron del seno de la tierra en épocas remotas y tienen a su favor sus méritos propios y el prestigio de la tradición.
No así las de Fuente-cálida, que son modernísimas.
Un día se sintió un terremoto en una de las sierras más ásperas de la península; se formar... |
Echegaray, José | España | 1832-1916 | La fuente del beso | Cuento | Tomás Barrientos era persona de juicio y de prudencia. Nunca tomaba resolución alguna sin meditarla largo rato y sin pesar antes las ventajas y los inconvenientes en balanza de precisión.
No, hombre precipitado no lo era don Tomás. Y no se fiaba de su razón, ni de sus impulsos naturales, ni de su instinto, sino que pes... |
Echegaray, José | España | 1832-1916 | La lotería del diablo | Minicuento | Así la llaman: «La fuente del beso». Brota el manantial de una roca muy grande, vestida de muchos colores, tapizada por el musgo, adornada de plantas trepadoras que han ido arraigando en las desigualdades y en las grietas.
Por una grieta mayor sale el agua, y para que no caiga pegada a la piedra, sino formando graciosa... |
Echegaray, José | España | 1832-1916 | La Semana Santa de Pascualín | Cuento | El diablo es vicioso, grandemente vicioso; y dentro de su impuro ser no hay vicio que no llegue a la plenitud. Porque de no ser así, no sería el diablo un diablo completo, sino un diablo a medias.
De donde resulta, que el diablo es jugador y, por añadidura, jugador tramposo: pudiéramos decir que es el gran tahúr de los... |
Echegaray, José | España | 1832-1916 | Las dos caretas | Cuento | La vieja catedral era toda alegría.
Por dentro la iluminaban centenares de cirios, cuyas llamas eran como estrellas encendidas en aquel cielo de sombras que bajo las altas naves, en las capillas, en el coro y en los retablos se extendía misterioso.
Pero aquellas luces, el incienso, el órgano y el murmullo religioso de ... |
Echegaray, José | España | 1832-1916 | Los anteojos de color | Cuento | Era un Domingo de Carnaval; pero no de los anémicos de hoy, sino de los pletóricos de los buenos tiempos.
Carnaval pletórico de locura, que llenaba calles y plazas y paseos de la heroica villa.
Todo era ruido y regocijo y movimiento y fiebre; risas fingidas de caretas burlonas; llantos fingidos de caretas con lágrimas ... |
Echegaray, José | España | 1832-1916 | Los consejos de un padre | Cuento | I
Don Trinidad de Aguirre ha muerto.
Esta noticia acaso no sorprenda a mis lectores, porque los lectores ya no se sorprenden de nada; pero debía sorprenderles.
Debía sorprenderles por varias razones. En primer lugar, porque ninguno de ellos habrá conocido al difunto, cuando todavía no era difunto. En segundo lugar, por... |
Echegaray, José | España | 1832-1916 | Los dos granujas | Cuento | Toda grandeza acaba: las montañas se desmoronan, y hechas polvo, van al fondo del mar; los imperios se derriban, y hechos pedazos van al fondo de la historia; las glorias se apagan, y, apenas dejan chispas en las lejanías de lo pasado; el sol se apagará también, todo es cuestión de tiempo, y no dejará más que una osame... |
Echegaray, José | España | 1832-1916 | ¡Si yo fuera rey! | Cuento | No eran hermanos, ni parientes; pero como hermanos se querían.
Por algo eran dos granujas: como granos de uva desgranados y sueltos, a merced de la casualidad pueden juntarse aunque procedan de racimos distintos y aun de distintas viñas, así se juntaron nuestros dos héroes por puro efecto de la casualidad.
Al uno le ll... |
Echeverría, Esteban | Argentina | 1805-1851 | El matadero | Cuento | Era una noche muy fría: noche de invierno y de las peores.
El mes de Enero derrochaba sus riquezas: nieve, lluvia, viento; y todo entre tinieblas.
Las pulmonías aleteaban gozosas; los catarros con noble emulación aspiraban a pulmonías; los reumas se arrastraban sobre el barro ejercitando sus fuerzas.
No había pulmón se... |
Edwards, José | Chile | 1910-1970 | El acto libre | Cuento | I
A pesar de que la mía es historia, no la empezaré por el arca de Noé y la genealogía de sus ascendientes como acostumbraban hacerlo los antiguos historiadores españoles de América que deben ser nuestros prototipos. Temo muchas razones para no seguir ese ejemplo, las que callo por no ser difuso. Diré solamente que los... |
Edwards, José | Chile | 1910-1970 | El barbazul delicado | Cuento | La Secretaria privada del Señor X, Director General de la Confederación Internacional de la Producción Universal, entró tímidamente en su privadísimo despacho con una tarjeta en la mano. Se la entregó balbuceando.
-Es un señor que solicita hablar con Ud.
-¡Que vuelva otro día! ¡Estoy ocupado!
-Es que este señor ha esta... |
Edwards, José | Chile | 1910-1970 | El masoquista | Cuento | Un accidente sin importancia (la transitoria descompostura del autobús en que viajábamos) nos agrupó en un cuarto estrecho situado en medio del campo.
El dueño o tabernero trajo algunos vasos y nos abrió una botella de ron. Era un extraño sujeto abrigado o escondido hasta las orejas, a tal extremo que resultaba casi im... |
Eichendorff, Joseph von | Alemania | 1788-1857 | Sortilegio de otoño | Cuento | El asunto ocurrió hace mucho tiempo, cuando yo era extremadamente joven y carecía en absoluto de dinero.
Mediante la influencia de un pariente bien colocado logré obtener un vago nombramiento como reportero en un importante rotativo de nuestra ciudad. Por cierto que no percibía ningún sueldo fijo: se suponía que sería ... |
Emar, Juan | Chile | 1893-1964 | El vicio del alcohol | Cuento | El caballero Ubaldo, una tranquila tarde de otoño mientras cazaba, se encontró alejado de los suyos, y cabalgaba por los montes desiertos y boscosos cuando vio venir hacia él a un hombre vestido con ropas extrañas. El desconocido no advirtió la presencia del caballero hasta que estuvo delante de él. Ubaldo vio con estu... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El abeto y el espino | Fábula | Anoche, desde mi cama, oí el grito ronco de una mujer que gozaba.
Anoche oí detenerse el reloj dos minutos esperando a la Luna que a su vez se había detenido para ver, en su propia sombra de la calle, dos perros que se batían.
Anoche canté, solo, de espaldas:
Voy para mis montañas
A pedirle a Dios
Pa estas penas mías
N... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El águila de ala cortada y la zorra | Fábula | Disputaban entre sí el abeto y el espino. Se jactaba el abeto diciendo:
-Soy hermoso, esbelto y alto, y sirvo para construir las naves y los techos de los templos. ¿Cómo tienes la osadía de compararte a mí?
-¡Si recordaras -replicó el espino- las hachas y las sierras que te cortan, preferirías la suerte del espino!
A v... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El águila, el cuervo y el pastor | Fábula | Cierto día un hombre capturó a un águila, le cortó las alas y la soltó en el corral junto con todas sus gallinas. Apenada, el águila, quien fuera poderosa, bajaba la cabeza y pasaba sin comer: se sentía como una reina encarcelada.
Pasó otro hombre que la vio, le gustó y decidió comprarla. Le arrancó las plumas cortadas... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El águila y el escarabajo | Fábula | Lanzándose desde una cima, un águila arrebató un corderito.
La vio un cuervo y tratando de imitar al águila, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró soltarse.
Viendo el pastor lo que sucedía, cogió al cuervo, y c... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El águila y la flecha | Fábula | Estaba una liebre siendo perseguida por un águila, y viéndose perdida pidió ayuda a un escarabajo, suplicándole que la salvara.
Le pidió el escarabajo al águila que perdonara a su amiga. Pero el águila, despreciando la insignificancia del escarabajo, devoró a la liebre en su presencia.
Desde entonces, buscando vengarse... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El águila y la zorra | Fábula | Estaba asentada un águila en el pico de un peñasco esperando por la llegada de las liebres.
Mas la vio un cazador, y lanzándole una flecha le atravesó su cuerpo.
Viendo el águila entonces que la flecha estaba construida con plumas de su propia especie, exclamó:
-¡Qué tristeza terminar mis días por causa de mis plumas!
... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El águila y los gallos | Fábula | Un águila y una zorra que eran muy amigas decidieron vivir juntas con la idea de que eso reforzaría su amistad. Entonces el águila escogió un árbol muy elevado para poner allí sus huevos, mientras la zorra soltó a sus hijos bajo unas zarzas sobre la tierra, al pie del mismo árbol.
Un día en que la zorra salió a buscar ... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El alción | Fábula | Dos gallos reñían por la preferencia de las gallinas, y al fin uno puso en fuga al otro.
Resignadamente se retiró el vencido a un matorral, ocultándose allí. En cambio, el vencedor orgulloso se subió a una tapia alta dándose a cantar con gran estruendo.
Mas no tardó un águila en caerle y raptarlo. Desde entonces, el ga... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El asno y la perrita faldera | Fábula | Este pájaro gusta de la soledad y vive siempre a orillas y sobre el mar. Se dice que para huir de los hombres que le dan caza, hace su nido en las rocas de la orilla.
Un día un alción que iba a poner, se encaramó a un montículo, y divisando un peñasco erecto dentro del mar, hizo en él su nido. Al otro día que salió en... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El atún y el delfín | Fábula | Un granjero fue un día a sus establos a revisar sus bestias de carga: entre ellas se encontraba su asno favorito, el cual siempre estaba bien alimentado y era quien cargaba a su amo. Junto con el granjero venía también su perrita faldera, la cual bailaba a su alrededor, lamía su mano y saltaba alegremente lo mejor que ... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El avaro y el oro | Fábula | Viéndose un atún perseguido por un delfín, huía con gran estrépito. A punto de ser cogido, la fuerza de su salto lo arrojó, sin darse cuenta, sobre la orilla. Llevado por el mismo impulso, el delfín también terminó en el mismo sitio. Se volvió el atún y vio al delfín exhalando el último suspiro.
-No me importa morir -d... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El buen rey león | Fábula | Un avaro vendió todo lo que tenía de más y compró una pieza de oro, la cual enterró en la tierra a la orilla de una vieja pared y todos los días iba a mirar el sitio.
Uno de sus vecinos observó sus frecuentes visitas al lugar y decidió averiguar que pasaba. Pronto descubrió lo del tesoro escondido, y cavando, tomó la ... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El buey y el mosquito | Fábula | Había un león que no era enojoso, ni cruel, ni violento, sino tratable y justo como una buena criatura, por lo que llegó a ser el rey.
Bajo su reinado se celebró una reunión general de los animales para disculparse y recibir mutua satisfacción: el lobo dio la paz al cordero, la pantera al camello, el tigre al ciervo, l... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El buey y la becerra | Fábula | En el cuerno de un buey se posó un mosquito.
Luego de permanecer allí largo rato, al irse a su vuelo preguntó al buey si se alegraba de que por fin se marchase.
El buey le respondió:
-Ni supe que habías venido, ni notaré cuando te vayas.
A veces no somos tan importantes como creemos. |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El caballo, el buey, el perro y el hombre | Fábula | Viendo a un buey trabajando, una becerra que sólo descansaba y comía se condolió de su suerte y se alegró de la propia.
Pero llegó el día de una solemnidad religiosa, y mientras al buey se le hacía a un lado, cogieron a la becerra para sacrificarla.
Viendo lo sucedido, el buey sonrió y dijo:
-Mira, becerra, ya sabes po... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El caballo viejo | Fábula | Cuando Zeus creó al hombre, sólo le concedió unos pocos años de vida. Pero el hombre, poniendo a funcionar su inteligencia, al llegar el invierno edificó una casa y habitó en ella.
Cierto día en que el frío era muy crudo, y la lluvia empezó a caer, no pudiendo el caballo aguantarse más, llegó corriendo a donde el hombr... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El caballo y el asno | Fábula | Un caballo viejo fue vendido para darle vueltas a la piedra de un molino. Al verse atado a la piedra, exclamó sollozando:
-¡Después de las vueltas de las carreras, he aquí a qué vueltas me he reducido!
La vejez es un trabajo penoso. |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El caballo y el palafrenero | Fábula | Un hombre tenía un caballo y un asno. Un día que ambos iban camino a la ciudad, el asno, sintiéndose cansado, le dijo al caballo:
-Toma una parte de mi carga si te interesa mi vida.
El caballo, haciéndose el sordo, no dijo nada; el asno cayó víctima de la fatiga y murió allí mismo. Entonces el dueño echó toda la carga ... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El caballo y el soldado | Fábula | Había un palafrenero que robaba y llevaba a vender la cebada de su caballo; pero en cambio, se pasaba el día entero limpiándolo y peinándolo para que luciera de lo mejor.
Un día el caballo le dijo:
-Si realmente quieres que me vea hermoso, no robes la cebada que es mi alimento.
El que mucho te adula, algo busca a camb... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El camello bailarín | Fábula | Un soldado, durante una guerra, alimentó con cebada a su caballo, su compañero de esfuerzos y peligros. Pero, acabada la guerra, el caballo fue empleado en trabajos serviles y para transportar pesados bultos, siendo alimentado únicamente con paja.
Al anunciarse una nueva guerra, y al son de la trompeta, el dueño del ca... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El camello, el elefante y el mono | Fábula | Obligado por su dueño a bailar, un camello comentó:
-¡Que cosa! No sólo carezco de gracia andando, sino que bailando soy peor aun.
Cada cosa y animal ha sido creado con un propósito. |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El camello que estercoló en el río | Fábula | Votaban los animales para elegir un rey. El camello y el elefante se pusieron en fila disputándose los sufragios, ya que esperaban ser preferidos sobre los demás gracias a su tamaño y su fuerza.
Pero llegó el mono y los declaró a los dos incapacitados para reinar.
-El camello no sirve -dijo-, porque no se encoleriza co... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El camello visto por primera vez | Fábula | Atravesaba un camello un río de aguas rápidas. Sintió la necesidad de estercolar, y viendo enseguida que pasaba delante de él su excremento, arrastrado por el río, exclamó:
-¿Cómo sucede esto? ¡Lo que estaba atrás mío, ahora lo veo pasar adelante!
Cuando tengas poder, asciende siempre a los mejores. |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El camello y Zeus | Fábula | Cuando los humanos vieron por primera vez al camello se asustaron, y atemorizados por su gran tamaño emprendieron la huída. Pero pasado el tiempo y viendo que era inofensivo, se envalentonaron y se acercaron a él. Luego, viendo poco a poco que el animal no conocía la cólera, llegaron a domesticarlo hasta el punto de co... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El cerdo y los carneros | Fábula | Sentía el camello envidia por los cuernos del toro, y quiso obtener los suyos propios. Para esto fue a ver a Zeus, pidiéndole que le regalara cuernos semejantes a los del toro. Pero Zeus, indignado de que no se contentara de su gran tamaño y fuerza, no sólo se negó a darle los cuernos, sino que además le cortó una part... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El ciervo, el manantial y el león | Fábula | Se metió un cerdo dentro de un rebaño de carneros, y pacía con ellos. Pero un día lo capturó el pastor y el cerdo se puso a gruñir y a forcejear.
Los carneros lo regañaban por gritón, diciéndole:
-A nosotros también nos echa mano constantemente y nunca nos quejamos.
-Ah sí -replicó el cerdo-, pero no es con el mismo fi... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El ciervo y el cervatillo | Fábula | Agobiado por la sed, llegó un ciervo a un manantial. Después de beber, vio su reflejo en el agua. Al contemplar su hermosa cornamenta, se sintió orgulloso, pero quedó descontento por sus piernas débiles y finas. Sumido aún en estos pensamientos, apareció un león que comenzó a perseguirlo. Echó a correr y le ganó una gr... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El cisne tomado por ganso | Fábula | Le dijo un día un cervatillo al ciervo:
-Padre: eres mayor y más veloz que los perros y tienes además unos cuernos magníficos para defenderte. ¿Por qué huyes delante de ellos?
El ciervo respondió riendo:
-Justo es lo que me dices, hijo mío; mas no sé lo que me sucede, pero cuando oigo el ladrido de un perro, inmediatam... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El cisne y su dueño | Fábula | Un hombre muy rico alimentaba a un ganso y a un cisne juntos, aunque con diferente fin a cada uno: uno era para el canto y el otro para la mesa.
Cuando llegó la hora para la cual era alimentado el ganso, era de noche, y la oscuridad no permitía distinguir entre las dos aves. Capturado el cisne en lugar del ganso, enton... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El cuervo enfermo | Fábula | Se dice que los cisnes cantan justo antes de morir. Un hombre vio en venta a un cisne, y habiendo oído que era un animal muy melodioso, lo compró.
Un día que el hombre daba una cena, trajo al cisne y le rogó que cantara durante el festín. Mas el cisne mantuvo el silencio.
Pero un día, pensando el cisne que ya iba a mor... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El cuervo y Hermes | Fábula | Un cuervo que se encontraba muy enfermo le dijo a su madre:
-Madre, ruega a los dioses por mí y ya no llores más.
La madre contestó:
-¿Y cuál de todos, hijo mío, tendrá piedad de ti? ¿Quedará alguno a quien aún no le hayas robado la carne ?
No te llenes de enemigos innecesariamente,pues no encontrarás un solo amigo cua... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El cuervo y la culebra | Fábula | Un cuervo que había caído en un cepo le prometió a Apolo que le quemaría incienso si lo salvaba; pero una vez liberado de la trampa olvidó su promesa.
Capturado de nuevo en otro cepo, dejó a Apolo para dirigirse a Hermes, prometiéndole también un sacrificio. Pero el dios le dijo:
-¿Cómo voy a creerte ahora, miserable, ... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El entrecano y las dos prostitutas | Fábula | Andaba un cuervo escaso de comida y vio en el prado a una culebra dormida al sol; cayó veloz sobre ella y la raptó. Mas la culebra, despertando de su sueño, se volvió y la mordió. El cuervo, viéndose morir, dijo:
-¡Desdichado de mí, que encontré un tesoro pero a costa de mi vida!
Antes de tomar algo, decide si su costo... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El gallo y la comadreja | Fábula | Un hombre con canas tenía dos amantes, una joven y otra vieja. La de más edad, avergonzada de tener trato con uno más joven que ella, no dejaba, cuando venía a estar junto a sí, de arrancarle los pelos negros. La más joven, tratando de disimular que tenía un amante viejo, le arrancaba los blancos. Y así, depilado por t... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El gato y las ratas | Fábula | Una comadreja atrapó a un gallo y quiso tener una razón plausible para comérselo.
La primera acusación fue la de importunar a los hombres y de impedirles dormir con sus molestos cantos por la noche. Se defendió el gallo diciendo que lo hacía para servirles, pues despertándolos les recordaba que debían comenzar sus trab... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El hombre al que mordió un perro | Fábula | Había una casa invadida de ratas. Lo supo un gato y se fue a ella, y poco a poco iba devorando las ratas. Pero ellas, viendo que rápidamente eran cazadas, decidieron guardarse en sus agujeros.
No pudiendo el gato alcanzarlas, ideó una trampa para que salieran. Trepó a lo alto de una viga, y colgado de ella se hizo el m... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El hombre que tenía dos esposas | Fábula | Un perro mordió a un hombre, y éste corría por todos lados buscando quién le curara.
Un vecino le dijo que mojara un pedazo de pan con la sangre de su herida y se lo arrojase al perro que lo mordió. Pero el hombre herido respondió:
-¡Si así premiara al perro, todos los perros del pueblo vendrían a morderme!
Si premias ... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El hombre y el sátiro | Fábula | En épocas antiguas, cuando se permitía a los hombre tener muchas mujeres, hubo un hombre de mediana edad que tenía dos esposas; una de ellas era joven, y la otra era una mujer vieja. Las dos lo querían mucho y cada una de ellas deseaba que el hombre fuera como ellas.
Ahora bien, el cabello del hombre empezaba a encane... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El joven y el lobo | Fábula | Se dice que en otro tiempo un hombre concertó un pacto de amistad con un sátiro. Llegó el invierno y con él el frío; el hombre arrimaba las manos a la boca y soplaba en ellas. El sátiro le preguntó por qué lo hacía. Repuso que se calentaba las manos a causa del frío.
Luego se sirvieron de comer y los alimentos estaban... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león apresado por el labrador | Fábula | Un joven pastor, que cuidaba un rebaño de ovejas cerca de una villa, alarmó a los habitantes tres o cuatro veces gritando:
-¡El lobo, el lobo!
Pero cuando los vecinos llegaban a ayudarle, se reía viendo sus preocupaciones. Mas el lobo, un día de tantos, sí llegó de verdad. El joven pastor, ahora alarmado él mismo, gri... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león enamorado de la hija del labrador | Fábula | Entró un león en la cuadra de un labrador, y éste, queriendo cogerlo, cerró la puerta. El león, al ver que no podía salir, empezó a devorar primero a los carneros, y luego a los bueyes.
Entonces el labrador, temiendo por su propia vida, abrió la puerta.
Se fue el león, y la esposa del labrador, al oírlo quejarse, le di... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león, la zorra y el asno | Fábula | Se había enamorado un león de la hija de un labrador y la pidió en matrimonio.
No podía el labrador decidirse a dar su hija a tan feroz animal, ni negársela por el temor que le inspiraba. Entonces ideó lo siguiente: como el león no dejaba de insistirle, le dijo que le parecía digno para ser esposo de su hija, pero que... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león, la zorra y el ciervo | Fábula | El león, la zorra y el asno se asociaron para ir de caza.
Cuando ya tuvieron bastante, dijo el león al asno que repartiera entre los tres el botín. Hizo el asno tres partes iguales y le pidió al león que escogiera la suya. Indignado por haber hecho las tres partes iguales, saltó sobre él y lo devoró.
Entonces pidió a l... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león, la zorra y el lobo | Fábula | Habiéndose enfermado el león, se tumbó en una cueva, diciéndole a la zorra, a la que estimaba mucho y con quien tenía muy buena amistad:
-Si quieres ayudarme a curarme y que siga vivo, seduce con tu astucia al ciervo y tráelo acá, pues estoy antojado de sus carnes.
Salió la zorra a cumplir el cometido, y encontró al ci... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león, la zorra y el ratón | Fábula | Cansado y viejo el rey león, se quedó enfermo en su cueva, y los demás animales, excepto la zorra, lo fueron a visitar.
Aprovechando la ocasión de la visita, acusó el lobo a la zorra expresando lo siguiente:
-Ella no tiene por nuestra alteza ningún respeto, y por eso ni siquiera se ha acercado a saludar o preguntar po... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león, Prometeo y el elefante | Fábula | Dormía tranquilamente un león, cuando un ratoncillo se puso a correr sobre su cuerpo.
Se despertó el león y se movió en todas direcciones buscando al intruso que lo molestaba.
Lo observaba una zorra, y lo criticó por creer que tenía miedo de un simple ratoncillo, siendo él todo un señor león.
-No es miedo del ratoncill... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león y el asno | Fábula | No dejaba un león de quejarse ante Prometeo.
-Tú me hiciste bien fuerte y hermoso, dotado de mandíbulas con buenos colmillos y poderosas garras en las patas, y soy el más dominante de los animales. Sin embargo, le tengo gran temor al gallo.
-¿Por qué me acusas tan a la ligera? ¿No estás satisfecho con todas las ventaja... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león y el asno presuntuoso | Fábula | Se juntaron el león y el asno para cazar animales salvajes. El león utilizaba su fuerza y el asno las coces de su pies. Una vez que acumularon cierto número de piezas, el león las dividió en tres partes y le dijo al asno:
-La primera me pertenece por ser el rey; la segunda también es mía por ser tu socio, y sobre la te... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león y el bueyero | Fábula | De nuevo se hicieron amigos el ingenuo asno y el león para salir de caza. Llegaron a una cueva donde se refugiaban unas cabras monteses, y el león se quedó a guardar la salida, mientras el asno ingresaba a la cueva coceando y rebuznando, para hacer salir a las cabras.
Una vez terminada la acción, salió el asno de la cu... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león y el ciervo | Fábula | Un bueyero que apacentaba un hato de bueyes perdió un ternero. Lo buscó, recorriendo los alrededores sin encontrarlo. Entonces prometió a Zeus sacrificarle un cabrito si descubría quién se lo había robado.
Entró de inmediato al bosque y vio a un león comiéndose al ternero. Levantó aterrado las manos al cielo gritando:
... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león y el delfín | Fábula | Estaba un león muy furioso, rugiendo y gritando sin ninguna razón.
Lo vio un ciervo a prudente distancia y exclamó:
-¡Desdichados de nosotros, los demás animales del bosque, si cuando el león estaba sosegado nos era tan insoportable, ¿de qué no será capaz estando como está ahora?
No des poder a los irascibles, pues si ... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león y el jabalí | Fábula | Paseaba un león por una playa y vio a un delfín asomar su cabeza fuera del agua. Le propuso entonces una alianza:
-Nos conviene unirnos a ambos, siendo tú el rey de los animales del mar y yo el de los terrestres -le dijo.
Aceptó gustoso el delfín. Y el león, quien desde hacía tiempo se hallaba en guerra contra un loro ... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león y el mosquito luchador | Fábula | Durante el verano, cuando con el calor aumenta la sed, acudieron a beber a una misma fuente un león y un jabalí.
Discutieron sobre quién debería ser el primero en beber, y de la discusión pasaron a una feroz lucha a muerte.
Pero, en un momento de descanso, vieron una nube de aves rapaces en espera de algún vencido para... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león y el pastor | Fábula | Un mosquito se acercó a un león y le dijo:
-No te temo; además, no eres más fuerte que yo. Si crees lo contrario, demuéstramelo. ¿Qué arañas con tus garras y muerdes con tus dientes? ¡Eso también lo hace una mujer defendiéndose de un ladrón! Yo soy más fuerte que tú, y si quieres ahora mismo te desafío a combate.
Y hac... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león y el ratón | Fábula | Yendo un león por una montaña erró el camino, y pasando por un lugar lleno de zarzas, se le hincó una espina en la mano, de tal manera que no podía andar por el sumo dolor que le causaba.
Yendo así encontró a un pastor, y llegándose a él, comenzó a menear la cola, teniendo la mano alzada. El pastor que lo vio venir, t... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león y el toro | Fábula | Dormía tranquilamente un león, cuando un ratón empezó a juguetear encima de su cuerpo. Despertó el león y rápidamente atrapó al ratón; y a punto de ser devorado, le pidió éste que lo perdonara, prometiéndole pagarle cumplidamente llegado el momento oportuno. El león echó a reír y lo dejó marchar.
Pocos días después uno... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león y la liebre | Fábula | Pensando el león en cómo capturar un toro muy corpulento, decidió utilizar la astucia. Le dijo al toro que había sacrificado un carnero y que lo invitaba a compartirlo. Su plan era atacarlo cuando se hubiera echado junto a la mesa.
Llegó al sitio el toro, pero viendo sólo grandes fuentes y asadores, y ni asomo de carne... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león y la zorra | Fábula | Sorprendió un león a una liebre que dormía tranquilamente. Pero cuando estaba a punto de devorarla, vio pasar a un ciervo. Dejó entonces a la liebre por perseguir al ciervo.
Despertó la liebre ante los ruidos de la persecución, y no esperando más, emprendió su huida.
Mientras tanto el león, que no pudo dar alcance al c... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El león y los tres bueyes | Fábula | Un León fingía que estaba enfermo: con este engaño hacía venir a su cueva a todos los animales, y cuando los tenía allí los mataba.
Llegó también la zorra; pero, no fiándose, dijo desde afuera al león que sentía mucho su enfermedad. El león , viendo que no entraba, dijo:
-¿Por qué no entras? ¿Recelas por ventura de mí,... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El lobo flautista y el cabrito | Fábula |
Pastaban juntos siempre tres bueyes.
Un león quería devorarlos, pero el estar juntos los tres bueyes le impedía hacerlo, pues el luchar contra los tres a la vez lo ponía en desventaja.
Entonces con astucia recurrió a enojarlos entre sí con pérfidas patrañas, separándolos a unos de los otros.
Y así, al no estar ya uni... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El lobo harto y la oveja | Fábula | Un cabrito se resagó en el rebaño y fue alcanzado por un lobo que lo perseguía. Se volvió hacia éste y le dijo:
-Ya sé, señor lobo, que estoy condenado a ser tu almuerzo. Pero para no morir sin honor, toca la flauta y yo bailaré por última vez.
Y así lo hicieron, pero los perros, que no estaban lejos, oyeron el ruido ... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El lobo herido y la oveja | Fábula | Un lobo harto de comida y ya sin hambre, vio a una oveja tendida en el suelo. Dándose cuenta de que se había desplomado simplemente de terror, se le acercó, y tranquilizándola le prometió dejarla ir si le decía tres verdades.
Le dijo entonces la oveja que la primera era que prefería no haberlo encontrado; la segunda, q... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El lobo, la nana y el niño | Fábula | Un lobo que había sido mordido por unos perros, yacía en el suelo todo malherido. Viendo la imposibilidad de procurarse comida en esa situación, pidió a una oveja que pasaba por allí que le llevara un poco de agua del cercano río.
-Si me traes agua para beber -le dijo-, yo mismo me encargaré de mi comida.
-Si te llevo ... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El lobo orgulloso de su sombra y el león | Fábula | Se hallaba hambriento un lobo y vagaba en busca de comida. Llegó a una choza y oyó a un niño que lloraba y a su nana que le decía:
-No llores, mi niño, porque te llevo donde el lobo.
Creyendo el lobo aquellas palabras, se quedó esperando por mucho tiempo. Y llegada la noche, la nana, cuando arrullaba al niño, le cantab... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El lobo y el asno | Fábula | Vagaba cierto día un lobo por lugares solitarios, a la hora en que el sol se ponía en el horizonte. Y viendo su sombra bellamente alargada, exclamó:
-¿Cómo me va a asustar el león con semejante talla que tengo? ¡Con treinta metros de largo, bien fácil me será convertirme en rey de los animales!
Y mientras soñaba con su... |
Esopo | Grecia | Siglo VI AC | El lobo y el caballo | Fábula | Un lobo fue elegido rey entre sus congéneres y decretó una ley ordenando que lo que cada uno capturase en la caza, lo pusiera en común y lo repartiese por partes iguales entre todos; de esta manera ya no tendrían los lobos que devorarse unos a otros en épocas de hambre.
Pero en eso lo escuchó un asno que estaba por ahí... |
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