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Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | A la víbora de la mar | Cuento | Me agrada mucho, y bien lo quiero, contarles la verdadera historia del lai que llaman Madreselva, por qué fue hecho, cómo y dónde. Muchos me lo han contado y yo lo encontré escrito en un libro sobre Tristán y la reina, sobre su amor que fue tan perfecto, por el que sufrieron tanto dolor y murieron luego en un mismo día... |
Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | Aura | Novela corta | Quien quiera tratar cuentos diferentes debe empezar de forma distinta y hablar tan certeramente que resulte agradable a todos. Aquí empezaré Milón y con buenas palabras mostraré por qué y cómo fue compuesto el lai que así se llama.
***
Milón nació en el sur de Gales. Desde el día en que fue armado caballero no encontró... |
Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | Chac Mool | Cuento | El suboficial vestido de blanco le tendió los brazos. Isabel enrojeció al tocar el vello del inglés joven y serio que le dio la bienvenida. La lancha de motor arrancó, ronroneando; Isabel tomó asiento sobre la húmeda banca de lona y vio alejarse las luces del centro de Acapulco y sintió que, al fin, el viaje había come... |
Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | El costo de la vida | Cuento | A Manolo y Tere Barbachano
El hombre caza y lucha. La mujer intriga y sueña; es la madre de la fantasía, de los dioses. Posee la segunda visión, las alas que le permiten volar hacia el infinito del deseo y de la imaginación… Los dioses son como los hombres: nacen y mueren sobre el pecho de una mujer…
Jules Michelet
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Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | El que inventó la pólvora | Cuento | Hace poco tiempo, Filiberto murió ahogado en Acapulco. Sucedió en Semana Santa. Aunque había sido despedido de su empleo en la Secretaría, Filiberto no pudo resistir la tentación burocrática de ir, como todos los años, a la pensión alemana, comer el choucrout endulzado por los sudores de la cocina tropical, bailar el S... |
Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | Fortuna lo ha querido | Cuento | Salvador Rentería se levantó muy temprano. Cruzó corriendo la azotea. No calentó el boiler. Se quitó los calzoncillos y el chubasco frío le sentó bien. Se fregó con la toalla y regresó al cuarto. Ana le preguntó desde la cama si no iba a desayunar. Salvador dijo que se tomaría un café por ahí. La mujer llevaba dos sema... |
Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | La línea de la vida | Cuento | Uno de los pocos intelectuales que aún existían en los días anteriores a la catástrofe, expresó que quizá la culpa de todo la tenía Aldous Huxley. Aquel intelectual -titular de la misma cátedra de sociología, durante el año famoso en que a la humanidad entera se le otorgó un Doctorado Honoris Causa, y clausuraron sus p... |
Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | La marcha del caracol | Minicuento | Alejandro siempre había vivido en hoteles. Desde que llegó de Coahuila a los 22 años, pensó que mantener un estudio aislado y luminoso y un cuarto de hotel modesto y en penumbra era la manera de conciliar el trabajo con la vida privada; en el primero recibiría a los amigos, críticos y otros pintores y en el segundo a l... |
Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | La muñeca reina | Cuento | Una noche de marzo, en 1913, el aire sabía a polvo y la luna cicatrizaba el valle, cuando Enrique Cepeda, Gobernador del Distrito Federal, llegó a la cárcel de Belén. De los automóviles bajaron treinta hombres armados, limpiándose la nariz con la manga, encendiendo los pequeños cigarrillos deshebrados, lustrando los bo... |
Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | La raya del olvido | Cuento | Me ibas a contar algún día, Elizabeth, que el caracol avanzó por la pared y tú, desde la cama, levantaste la cabeza y primero viste la estela plateada del molusco, la seguiste con la mirada tan lentamente que tardaste varios segundos en llegar al caparazón opaco que se desplazaba por la pared del cuarto del hotel. Te s... |
Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | La sierva del padre | Cuento | I
Vine porque aquella tarjeta, tan curiosa, me hizo recordar su existencia. La encontré en un libro olvidado cuyas páginas habían reproducido un espectro de la caligrafía infantil. Estaba acomodando, después de mucho tiempo de no hacerlo, mis libros. Iba de sorpresa en sorpresa, pues algunos, colocados en las estanterí... |
Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | Las dos Elenas | Cuento | Estoy sentado. Al aire libre. No puedo moverme. No puedo hablar. Pero puedo oír. Sólo que ahora no oigo nada. Será porque es de noche. El mundo está dormido. Sólo yo vigilo. Puedo ver. Veo la noche. Miro la oscuridad. Trato de entender por qué estoy aquí. ¿Quién me trajo aquí? Tengo la sensación de despertar de un sueñ... |
Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | Letanía de la orquídea | Cuento | 1
Este pueblo es irrespirable. Uno diría que a la altura de más de tres mil metros el aire sería el más puro. No es así y uno lo entiende. El volcán es un sacerdote de cabeza blanca y túnica negra. Vomita lo mismo que come: soledad cenicienta. La proximidad del cielo lo oprime a uno aquí en la tierra.
La leyenda se emp... |
Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | Malintzin de las maquilas | Cuento | —No sé de dónde le salen esas ideas a Elena. Ella no fue educada de ese modo. Y usted tampoco, Víctor. Pero el hecho es que el matrimonio la ha cambiado. Sí, no cabe duda. Creí que le iba a dar un ataque a mi marido. Esas ideas no se pueden defender, y menos a la hora de la cena. Mi hija sabe muy bien que su padre nece... |
Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | Por boca de los dioses | Cuento | —Mira, ve: ya empezó el invierno.
De las espaldas del cielo caía sobre Panamá un torrente de filos claros que escurrían, de la tierra herida en las calles adyacentes, a la Vía España. En la frontera de asfalto las aguas turbias se arrinconaban desorientadas, temiendo sin conciencia la succión del drenaje. Respiración l... |
Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | Tlactocatzine del jardín de Flandes | Cuento | A Marina la nombraron así por las ganas de ver el mar. Cuando la bautizaron, sus padres dijeron a ver si a ésta sí le toca ver el mar. En la ranchería en el desierto del Norte, los jóvenes se juntaban con los viejos y los viejos contaban que de jóvenes sus viejos les habían dicho, ¿cómo será el mar?, ninguno de nosotro... |
Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | Un alma pura | Cuento | (Bingbingbing goteaba la cara de la ventana llorando los remordimientos ajenos, mientras yo intentaba perseguir las manecillas que empezaban —cerca, las doce— a estrangularme. Alta la ventana, bajo el techo, las paredes gemían por tocarse en una cópula de cemento; sí, se iban acercando, angostando, esta corta, aquella ... |
Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | Una zona sagrada | Minicuento | 19 Sept. ¡El licenciado Brambila tiene cada idea! Ahora acaba de comprar esa vieja mansión del Puente de Alvarado, suntuosa pero inservible, construida en tiempos de la Intervención Francesa. Naturalmente, supuse que se trataba de una de tantas operaciones del licenciado, y que su propósito, como en otra ocasión, sería... |
Fuentes, Carlos | México | 1928-2012 | Vieja moralidad | Cuento | Juan Luis, pienso en ti cuando tomo mi lugar en el autobús que me llevará de la estación al aeropuerto. Me adelanté a propósito. No quiero conocer desde antes a las personas que realmente volarán con nosotros. Este es el pasaje de un vuelo de Alitalia a Milán; solo dentro de una hora deberán abordar el autobús los viaj... |
Gadda, Carlo Emilio | Italia | 1893-1973 | Noche de luna | Cuento | Las sirenas no le cantaron. La nave perdida pasó en silencio frente a las islas encantadas; la tripulación sorda imaginó esa tentación. El jefe amarrado dijo haber escuchado y resistido. Mintió. Cuestión de prestigio, conciencia de la leyenda. Ulises era su propio agente de relaciones públicas. Las sirenas, esa vez, so... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | Alma aborigen | Cuento | —¡Zopilotes negros! ¡Cuervos devoradores! ¡Fuera de mi vista! ¿Quieren que las plantas se sequen? ¡Tomen el otro camino, el que da la vuelta por la casa de doña Casilda, que al fin esa vieja beata se hincará cuando pasen! ¡Respeten la casa de un republicano juarista! ¿Cuándo me han visto entrar a su templo de tinieblas... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | Cuento de carnaval | Cuento | Una idea, una idea no ayuda, en la fatiga de las obras, mientras los sibilantes mecanismos de los actos transforman las cosas en cosas y el trabajo está lleno de sudor y polvo. Luego oros lejanísimos y un zafiro en el cielo: como pestañas, temblando sobre misericordiosa mirada. Aquella que, si reposáramos, aún vigilará... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | El análisis | Cuento | I
Los ojos negros rasgados, ardientes; la boca carnosa, de labios sensuales, rojos como la pulpa de las cundeamores; el espíritu jacarandoso y apasionado. América Peña era el bocado más apetitoso de Pueblo Abajo.
Sus amores con Reinaldo Solares, el propietario de la hacienda situada en los aledaños del pueblo, eran en... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | El apoyo | Cuento | La algarada de las primeras comparsas empezaba a turbar la nocturna quietud de la parroquia, ya se oía el tintineo de los cascabeles en los arneses de los coches, y los chicos del vecindario ululaban sin cesar a los primeros diablos.
Desde la sala de su casa de anticuario, Don Juan Manuel Vidosa escuchaba aquellos ruid... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | El crepúsculo del diablo | Cuento | “Te aseguro que nada hay peor que tener dos conceptos sobre una misma cosa y créeme que envidio de todo corazón tu manera de apreciarlas desde el punto de vista único, personal y a veces candoroso en que te coloca tu ingenuidad de alma. Puede ser que tú sufras en la vida más de una decepción, porque juzgas los hombres ... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | El cuarto de enfrente | Cuento | I
En las afueras de la ciudad, en el camposanto de los lazarinos, sobre un collado donde había una tumba solitaria entre cactus y abrojos, dominando el mudo paisaje crepuscular, los dos minoristas se detuvieron:
—¿Con que nos deja Francisco!
—¿Qué se hace Manuel! No hay remedio. Yo no sirvo para la vida militante; lo... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | El Maestro | Cuento | En el borde de una pila que muestra su cuenca seca bajo el ramaje sin fronda de árboles de la plaza, de la cual fuera ornato si el agua fresca y cantarina brotase de su caño, está sentado “el Diablo” presenciando el desfile carnavalesco.
La turba vocinglera invade sin cesar el recinto de la plaza, se apiña en las baran... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | El milagro del año | Cuento | I
La noticia voló de boca en boca: hacía varios días que venía apareciendo en Caracas un tipo raro. Una tarde lo vieron en El Paraíso cruzar veloz el paseo, jineteando a la europea y con un traje exótico, un caballo enjaezada de la manera más pintoresca; otra tarde recorría las calles de la urbe en una victoria de lu... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | El paréntesis | Cuento | Había en la ciudad un hombre a quien todo el mundo conocía y celebraba; llamábanlo “El Maestro”. Era un truhán desarrapado, gran bebedor y amigo de exhibir a todo trance su trasnochada erudición. Arrastraba por plazas y cantinas su bohemianismo nocherniego y en el día recogíase a dormir sus borracheras en la caseta don... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | El piano viejo | Cuento | I
El alba. Regresaban las barcas. Todos los años, por aquel tiempo, se las veía venir desde todos los puntos del mar; aquella vez por el Sur aparecieron las primeras.
Mala temporada habían tenido los pescadores, escasa pesca y mucho dolor, que es pesadumbre ingrata, traían a bordo las barcas. Eran muchas: balandras, ... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | El último patriota | Cuento | En la casa todo estaba en olor de santidad. Vieja casa solariega de una familia cuya propiedad fuera tradicional, allí, con la vetustez no remozada y la huella de almas que conservaban algunas viviendas que tenían historias piadosas, compadecíanse muy bien esa atmósfera de sacristía que trasciende a incienso, a pezgua ... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | Entre las ruinas | Cuento | Eran cinco hermanos: Luisana, Carlos, Ramón, Ester, María. La vida los fue dispersando, llevándoselos por distintos caminos, alejándolos, maleándolos. Primero, Ester, casada con un hombre rico y fastuoso; María, después, unida a un joven de nombre sin brillo y de fama sin limpieza; en seguida, Carlos, el aventurero, ac... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | Estrellas sobre el barranco | Cuento | La familia hallábase a la sazón entretenida en diversos ocios en el corredor de la antigua y noble casa que había sido desde los tiempos de la Colonia, solar glorioso de la más ilustre pléyade de varones con que se honraron los fastos de la patria.
La familia se componía del padre, Don Máximo, continuador del nombre ta... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | La ciudad muerta | Cuento | Aunque la mañana estaba metida en agua y a menudo lloviznaba, Céspedes había salido, como de costumbre, a vagar un poco por los arrabales, y al doblar una esquina, ya en las afueras, vio que unos pasos más adelante iba aquel joven con quien venía encontrándose hacía días, en sus habituales paseos. A poco le dio alcance... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | La encrucijada | Cuento | I
Llegaron al anochecer bajo una lluvia clamorosa que arrastraba con fragor los pedruscos, cuestas abajo. Los vecinos los oyeron lamentarse de su malaventura cuando bajaban por el sendero que se desgajaba bajo sus pasos: él maldecía el agua y la oscuridad y la flaqueza traicionera de sus piernas; ella le ofrecía sus ... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | La esfinge | Cuento | Manuel Alcor era un joven de propósitos firmes y tenaces. Tenía veintiún años: era recio, fuerte, de facciones angulosas, corazón ingenuo y pocas palabras. Sus simpatías y sus aversiones andaban siempre por los extremos, pues no conocía las medias tintas del sentimiento, mostrábase remiso a la persuasión y era agresivo... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | La fruta del cercado ajeno | Cuento | Ante el escritorio donde la hermana, después de poner orden en la baraúnda de la papelada, acababa de colocar un búcaro colmado de frescas rosas. Reinaldo se disponía a la tarea de aquel día, que al despertar había saludado como a uno de los más felices de su vida.
Sentía retozar en sus nervios y en sus músculos el ans... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | La hora menguada | Cuento | Arrellanado en la silla de extensión, cubierta la cabeza con un gorro primorosamente bordado en oro y los anchos pies metidos en pantuflas de lo mismo, viejo, pero todavía membrudo y fuerte, el rostro atravesado por un espantoso costurón, la derecha manca y lo que no se veía de su cuerpo todo surcado de cicatrices, gaj... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | La liberación | Cuento | Acodado en la ventanilla del vagón, Reinaldo contemplaba la mancha azul y serena del mar que se extendía al pie de la montaña, ribeteando de blanquísimas espumas la costa yerma y sinuosa. Por su mente pasaban, como bajo arcos de triunfo, ideas de victoria y de dominación; iba a la costa a emprender el más heroico comba... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | La rebelión | Cuento | I
—¡Qué horror! ¡Qué horror!
Clamaba Enriqueta, con las manos sobre las sienes consumidas por el sufrimiento, paseándose de un extremo a otro de la sala, impregnada todavía del dulce y pastoso aroma de nardos y azucenas del mortuorio reciente.
—Ya me lo decía el corazón. No era natural que tú te desesperaras tanto po... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | Las novias del mendigo | Cuento | I
Ricardo Fariña estrujó rabiosamente la carta que acababa de leer, y luego, hecha añicos, la arrojó por la ventana a la calle.
Arrebatados por el viento, voltejeando sobre las cabezas de los transeúntes, habían desaparecido ya todos los pedazos y aún la cólera del frenético Fariña, se desataba en súbitos puñetazos s... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | Los aventureros | Cuento | I
Mano Carlos
Esto fue cuando Juan Lorenzo tenía cinco años.
Una noche, a las primeras horas, estaba él en las piernas de la madre, que le cantaba para dormirlo, cuando llegó un hombre a la puerta y dijo:
—Señora, dígale a Mano Carlos que aquí está Julián Camejo que viene a cumplile lo ofrecío.
Efigenia dejó al niño ... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | Los inmigrantes | Cuento | I
Tenía una singular manera de pedir limosnas; jamás las imploraba exponiendo su miseria del modo como suelen hacerlo los mendigos vulgares para apiadar a las gentes, ni propiamente las imploraba nunca, porpue él no era un pordiosero vulgar que suplicaba un pedazo de pan o un centavo para su hambre, sino un mendigo d... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | Los Mengánez | Cuento | I
A la legua trascendía que el doctor Jacinto Ávila no estaba hecho para aquella suerte de andanzas; peñas arriba, por un camino angosto y fragoso, sobre una mala bestia alquilona, bajo un sol que abrasaba, a mediodía en punto. Avilita —como le llamaba todo el mundo— debía sufrir mucho con el zangoloteo de la cabalga... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | Marina | Cuento | I
Vinieron, expatriados por la miseria, en busca del oro de América: Abraham, del monte Líbano; Domenico, el calabrés. Ambos eran fuertes, jóvenes y capaces de amontonar fortunas y fundar razas nuevas y vigorosas.
Abraham se alojó en el barrio turco de Camino Nuevo, donde, en viviendas comunes, hacían vida promiscua, ... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | Pataruco | Cuento | I
Vendió unos cocales que poseía en las costas del Golfo de Paria y compró en Caracas, en la parroquia aristocrática de Altagracia, una casa antigua, para reformarla y constituirla en hogar de su familia. Al estudiar las escrituras resultó que la casa había sido solar ilustre, fundado por un auténtico marqués de la C... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | Paz en las alturas | Cuento | La costa, calcinada por el sol, se extiende larga y solitaria entre unos cerros de tierra roja y árida como el yermo y el mar azul, de un azul pastoso que, en violento contraste, luce sombrío bajo el resplandor del cielo blanquecino y ardiente como una cúpula de zinc.
Más allá de los cocales, más allá de los uveros, ce... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | Pegujal | Cuento | Pataruco era el mejor arpista de la Fila de Mariches. Nadie como él sabía puntear un joropo, ni nadie darle tan sabrosa cadencia al canto de un pasaje, ese canto lleno de melancolía de la música vernácula. Tocaba con sentimiento, compenetrado en el alma del aire que arrancaba a las cuerdas grasientas sus dedos virtuoso... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | Sol de antaño | Cuento | En un paraje agreste y montuoso, al borde de una profunda barranca festoneada de bravas malezas, hay una cabaña destartalada sobre cuya pajiza techumbre hace tiempo que no se eleva el humo del hogar. En el umbral está sentado un muchacho.
Es una criatura miserable y lastimosa: una cabezota sostenida por un pescuezo inv... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | Un caso clínico | Cuento | I
Pegujal es un poblacho triste y pobre, lleno de polvo y de moscas, lleno de silencio y de modorra, lleno de infinitas amarguras grandes y pequeñas. Lo rodean unos cerros tiñosos, de tierra empedernida y rojiza que van a morir allí en la entrada de los llanos; lo atraviesa un camino por donde se siente pasar la taci... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | Un místico | Cuento | I
“Ciego, ni un rayo de luz penetraba en su cerebro y en torno suyo llovía sol profusamente. Estaba de pies, a la vera del camino, extendiendo la mano implorante hacia el ruido de todos los pasos y formaba un claroscuro sugerente y trágico aquella su tiniebla interna en mitad de la campiña coruscante”…
Y, terminando ... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | Una aberración curiosa | Cuento | I
Era un joven de méritos. Se había levantado a esfuerzos propios y heroicos desde la humilde condición de panadero hasta la cumbre del doctorado. Por el camino probó más de una ocasión, la firmeza de sus propósitos y el temple de su carácter.
Cuando decidió abrazar los estudios estaba agobiado de cargas: la madre; un... |
Gallegos, Rómulo | Venezuela | 1884-1969 | Una resolución enérgica | Cuento | I
—¿Conque decididamente te quedas entre nosotros? —decía el padre Juan Solís a su amigo el doctor Eduardo Real, reanudando la amigable plática que sostuvieron durante el almuerzo con que obsequiara al médico, recién llegado al pueblo.
—Sí. Hay aquí una buena cantidad de enfermos que prometen abundante clientela.
—Des... |
Galsworthy, John | Inglaterra | 1867-1933 | Un asunto de otro tiempo | Cuento | Uno no sabría decir por qué está aquel pueblecito en aquel lugar, precisamente. Bien podría estar un poco más allá o más acá, en uno cualquiera de aquellos áridos rincones de tierra rojiza, donde no hay agua, ni sombra de arbolado, ni promesa de fertilidad. Y está allí como un refugio de sencillez y silencio, entre el ... |
García Lorca, Federico | España | 1898-1936 | Amantes asesinados por una perdiz | Cuento | I
Martín Garcés se separó de sus compañeros cerca de la medianoche. Como de costumbre se había quedado hasta tales horas en la cervecería, bebiendo bocks y refiriendo, entre bocanadas de “egipcios” sus aventuras amorosas, que eran muchas y diversas, pues él se jactaba de tener un gran partido entre las mujeres y viví... |
García Lorca, Federico | España | 1898-1936 | Degollación de los inocentes | Cuento | Cuando en el verano de 1921 Hubert Marsland, el paisajista, regresaba de pasar el día haciendo bosquejos junto al río, tuvo que detener su coche de dos plazas a unas diez millas de Londres para una pequeña reparación; y, mientras lo arreglaban, se alejó del taller para echar un vistazo a la casa donde solía pasar su... |
García Lorca, Federico | España | 1898-1936 | Historia de este gallo | Cuento | [Cuento - Texto completo.]
Los dos lo han querido —me dijo su madre.
—¿Los dos…? No es posible, señora —dije yo—. Usted tiene demasiado temperamento y a su edad ya se sabe por qué caen los alfileres del rocío.
—Calle usted, Luciano, calle usted… No, no, Luciano, no.
—Para resistir este nombre, necesito contener el dol... |
García Lorca, Federico | España | 1898-1936 | La gallina | Cuento | Tris tras. Zig zag, rig rag, milg malg. La piel era tan tierna que salía íntegra. Niños y nueces recién cuajados.
Los guerreros tenían raíces milenarias y el cielo cabelleras mecidas por el aliento de los anfibios. Era preciso cerrar las puertas. Pepito. Manolito. Enriquito. Eduardito. Jaimito. Emilito.
Cuando se vuelv... |
García Lorca, Federico | España | 1898-1936 | Nadadora sumergida | Cuento | El año 1830 llegó a Granada, procedente de Inglaterra, donde había permanecido una larga temporada perfeccionando sus estudios, el granadino don Alhambro.
En Londres había sorprendido de lejos la belleza de su ciudad natal y llegaba deseoso de observarla hasta en sus más íntimos detalles.
Se instaló en un pequeño cuart... |
García Lorca, Federico | España | 1898-1936 | Santa Lucía y san Lázaro | Cuento | [Cuento - Texto completo.]
Había una gallina que era idiota. He dicho idiota. Pero era más idiota todavía. Le picaba un mosquito y salía corriendo. Le picaba una avispa y salía corriendo. Le picaba un murciélago y salía corriendo.
Todas las gallinas temen a las zorras. Pero esta gallina quería ser devorada por ellas. ... |
García Lorca, Federico | España | 1898-1936 | Suicidio en Alejandría | Cuento | [Cuento - Texto completo.]
Yo he amado a dos mujeres que no me querían, y sin embargo no quise degollar a mi perro favorito. ¿No os parece, condesa, mi actitud una de las más puras que se pueden adoptar?
Ahora sé lo que es despedirse para siempre. El abrazo diario tiene brisa de molusco.
Este último abrazo de mi amor ... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Algo muy grave va a suceder en este pueblo | Cuento | A las doce de la noche llegué a la ciudad. La escarcha bailaba sobre un pie. “Una muchacha puede ser morena, puede ser rubia, pero no debe ser ciega”. Esto decía el dueño del mesón a un hombre seccionado brutalmente por una faja. Los ojos de un mulo que dormitaba en el umbral me amenazaron como dos puños de azabache.
—... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Diecisiete ingleses envenenados | Cuento | 13 y 22
Cuando pusieron la cabeza cortada sobre la mesa del despacho, se rompieron todos los cristales de la ciudad. “Será necesario calmar a esas rosas”, dijo la anciana. Pasaba un automóvil y era un 13. Pasaba otro automóvil y era un 22. Pasaba una tienda y era un 13. Pasaba un kilómetro y era un 22. La situación se ... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | El ahogado más hermoso del mundo | Cuento | Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:
-No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucede... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | El cuento del gallo capón | Minicuento | Lo primero que notó la señora Prudencia Linero cuando llegó al puerto de Nápoles, fue que tenía el mismo olor del puerto de Riohacha. No se lo contó a nadie, por supuesto, pues nadie lo hubiera entendido en aquel trasatlántico senil atiborrado de italianos de Buenos Aires que volvían a la patria por primera vez después... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | El drama del desencantado | Minicuento | Los primeros niños que vieron el promontorio oscuro y sigiloso que se acercaba por el mar, se hicieron la ilusión de que era un barco enemigo. Después vieron que no llevaba banderas ni arboladura, y pensaron que fuera una ballena. Pero cuando quedó varado en la playa le quitaron los matorrales de sargazos, los filament... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | El rastro de tu sangre en la nieve | Cuento | Los que querían dormir, no por cansancio sino por nostalgia de los sueños, recurrieron a toda clase de métodos agotadores. Se reunían a conversar sin tregua, a repetirse durante horas y horas los mismos chistes, a complicar hasta los límites de la exasperación el cuento del gallo capón, que era un juego infinito en que... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | El soldado mutilado | Minicuento | …el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de mod... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | El verano feliz de la señora Forbes | Cuento | Al anochecer, cuando llegaron a la frontera, Nena Daconte se dio cuenta de que el dedo con el anillo de bodas le seguía sangrando. El guardia civil con una manta de lana cruda sobre el tricornio de charol examinó los pasaportes a la luz de una linterna de carburo, haciendo un grande esfuerzo para que no lo derribara la... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | El visitante | Minicuento | Un soldado argentino que regresaba de las Islas Malvinas al término de la guerra llamó a su madre por teléfono desde el Regimiento I de Palermo en Buenos Aires y le pidió autorización para llevar a casa a un compañero mutilado cuya familia vivía en otro lugar. Se trataba —según dijo— de un recluta de 19 años que había ... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | En este pueblo no hay ladrones | Cuento | Por la tarde, de regreso a casa, encontramos una enorme serpiente de mar clavada por el cuello en el marco de la puerta, y era negra y fosforescente y parecía un maleficio de gitanos, con los ojos todavía vivos y los dientes de serrucho en las mandíbulas despernancadas. Yo andaba entonces por los nueve años, y sentí un... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Espantos de agosto | Cuento | Dos exploradores lograron refugiarse en una cabaña abandonada, después de haber vivido tres angustiosos días extraviados en la nieve. Al cabo de otros tres días, uno de ellos murió. El sobreviviente excavó una fosa en la nieve, a unos cien metros de la cabaña, y sepultó el cadáver. Al día siguiente, sin embargo, al des... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | La fotogenia del fantasma | Minicuento | Dámaso regresó al cuarto con los primeros gallos. Ana, su mujer, encinta de seis meses, lo esperaba sentada en la cama, vestida y con zapatos. La lámpara de petróleo empezaba a extinguirse. Dámaso comprendió que su mujer no había dejado de esperarlo un segundo en toda la noche, y que aún en ese momento, viéndolo frente... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada | Cuento largo | Llegamos a Arezzo un poco antes del medio día, y perdimos más de dos horas buscando el castillo renacentista que el escritor venezolano Miguel Otero Silva había comprado en aquel recodo idílico de la campiña toscana. Era un domingo de principios de agosto, ardiente y bullicioso, y no era fácil encontrar a alguien que s... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | La luz es como el agua | Cuento | Los fantasmas, acomodándose a las nuevas circunstancias, empiezan a aficionarse a la mecánica. En el domicilio del marqués de Ely, en Hove, cerca de Brighton, Londres, ha hecho su misteriosa aparición un fantasma que no es tan misterioso por ser fantasma como por ser un fantasma exclusivamente fotogénico. En su departa... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | La muerte en Samarra | Cuento | Eréndira estaba bañando a la abuela cuando empezó el viento de su desgracia. La enorme mansión de argamasa lunar, extraviada en la soledad del desierto, se estremeció hasta los estribos con la primera embestida. Pero Eréndira y la abuela estaban hechas a los riesgos de aquella naturaleza desatinada, y apenas si notaron... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | La mujer que llegaba a las seis | Cuento | En Navidad los niños volvieron a pedir un bote de remos.
-De acuerdo -dijo el papá, lo compraremos cuando volvamos a Cartagena.
Totó, de nueve años, y Joel, de siete, estaban más decididos de lo que sus padres creían.
-No -dijeron a coro-. Nos hace falta ahora y aquí.
-Para empezar -dijo la madre-, aquí no hay más agua... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | La prodigiosa tarde de Baltazar | Cuento | El criado llega aterrorizado a casa de su amo.
-Señor -dice- he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho una señal de amenaza.
El amo le da un caballo y dinero, y le dice:
-Huye a Samarra.
El criado huye. Esa tarde, temprano, el señor se encuentra a la Muerte en el mercado.
-Esta mañana le hiciste a mi criado una ... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | La santa | Cuento | La puerta oscilante se abrió. A esa hora no había nadie en el restaurante de José.
Acababan de dar las seis y el hombre sabía que solo a las seis y media empezarían a llegar los parroquianos habituales. Tan conservadora y regular era su clientela, que no había acabado el reloj de dar la sexta campanada cuando una mujer... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | La siesta del martes | Cuento | La jaula estaba terminada. Baltazar la colgó en el alero, por la fuerza de la costumbre, y cuando acabó de almorzar ya se decía por todos lados que era la jaula más bella del mundo. Tanta gente vino a verla, que se formó un tumulto frente a la casa, y Baltazar tuvo que descolgarla y cerrar la carpintería.
—Tienes que ... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | La viuda de Montiel | Cuento | Veintidós años después volví a ver a Margarito Duarte. Apareció de pronto en una de las callecitas secretas del Trastévere, y me costó trabajo reconocerlo a primera vista por su castellano difícil y su buen talante de romano antiguo. Tenía el cabello blanco y escaso, y no le quedaban rastros de la conducta lúgubre y la... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Ladrón de sábado | Cuento | El tren salió del trepidante corredor de rocas bermejas, penetró en las plantaciones de banano, simétricas e interminables, y el aire se hizo húmedo y no se volvió a sentir la brisa del mar. Una humareda sofocante entró por la ventanilla del vagón.
En el estrecho camino paralelo a la vía férrea había carretas de bueyes... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Los cinco cuentos cortos más bellos del mundo: I | Minicuento | Cuando murió don José Montiel todo el mundo se sintió vengado, menos su viuda; pero se necesitaron varias horas para que todo el mundo creyera que en verdad había muerto. Muchos lo seguían poniendo en duda después de ver el cadáver en cámara ardiente, embutido con almohadas y sábanas de lino dentro de una caja amarilla... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Los cinco cuentos cortos más bellos del mundo: II | Minicuento | Hugo, un ladrón que sólo roba los fines de semana, entra en una casa un sábado por la noche. Ana, la dueña, una treintañera guapa e insomne empedernida, lo descubre in fraganti. Amenazada con la pistola, la mujer le entrega todas las joyas y cosas de valor, y le pide que no se acerque a Pauli, su niña de tres años. Sin... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Los cinco cuentos cortos más bellos del mundo: III | Minicuento | Un niño de unos cinco años que ha perdido a su madre entre la muchedumbre de una feria se acerca a un agente de la policía y le pregunta: “¿No ha visto usted a una señora que anda sin un niño como yo?”.
FIN |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Los cinco cuentos cortos más bellos del mundo: IV | Minicuento | Mary Jo, de dos años de edad, está aprendiendo a jugar en tinieblas, después de que sus padres, el señor y la señora May, se vieron obligados a escoger entre la vida de la pequeña o que quedara ciega para el resto de su vida. A la pequeña Mary Jo le sacaron ambos ojos en la Clínica Mayo, después de que seis eminentes e... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Los cinco cuentos cortos más bellos del mundo: V | Minicuento | Es el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde un décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de m... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Los funerales de Mamá Grande | Cuento | Dos exploradores lograron refugiarse en una cabaña abandonada, después de haber vivido tres angustiosos días extraviados en la nieve. Al cabo de otros tres días, uno de ellos murió. El sobreviviente excavó una fosa en la nieve, a unos cien metros de la cabaña, y sepultó el cadáver. Al día siguiente, sin embargo, al des... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | María dos Prazeres | Cuento | El pelotón de fusilamiento lo sacó de su celda en un amanecer glacial, y todos tuvieron que atravesar a pie un campo nevado para llegar al sitio de la ejecución. Los guardias civiles estaban bien protegidos del frío con capas, guantes y tricornios, pero aun así tiritaban a través del yermo helado. El pobre prisionero, ... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Me alquilo para soñar | Cuento | Esta es, incrédulos del mundo entero, la verídica historia de la Mamá Grande, soberana absoluta del reino de Macondo, que vivió en función de dominio durante 92 años y murió en olor de santidad un martes del setiembre pasado, y a cuyos funerales vino el sumo pontífice.
Ahora que la nación sacudida en sus entrañas ha re... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo | Cuento | El hombre de la agencia funeraria llegó tan puntual, que María dos Prazeres estaba todavía en bata de baño y con la cabeza llena de tubos lanzadores, y apenas si tuvo tiempo de ponerse una rosa roja en la oreja para no parecer tan indeseable como se sentía. Se lamentó aún más de su estado cuando abrió la puerta y vio q... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Muerte constante más allá del amor | Cuento | A las nueve de la mañana, mientras desayunábamos en la terraza del Habana Riviera, un tremendo golpe de mar a pleno sol levantó en vilo varios automóviles que pasaban por la avenida del malecón, o que estaban estacionados en la acera, y uno quedó incrustado en un flanco del hotel. Fue como una explosión de dinamita que... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Ojos de perro azul | Cuento | El invierno se precipitó un domingo a la salida de misa. La noche del sábado había sido sofocante. Pero aún en la mañana del domingo no se pensaba que pudiera llover. Después de misa, antes de que las mujeres tuviéramos tiempo de encontrar el broche de las sombrillas, sopló un viento espeso y oscuro que barrió en una a... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Piensa en nosotros | Minicuento | Al senador Onésimo Sánchez le faltaban seis meses y once días para morirse cuando encontró a la mujer de su vida. La conoció en el Rosal del Virrey, un pueblecito ilusorio que de noche era una dársena furtiva para los buques de altura de los contrabandistas, y en cambio a pleno sol parecía el recodo más inútil del desi... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Retinoblastoma | Minicuento | Entonces me miró. Yo creía que me miraba por primera vez. Pero luego, cuando dio la vuelta por detrás del velador y yo seguía sintiendo sobre el hombro, a mis espaldas, su resbaladiza y oleosa mirada, comprendí que era yo quien la miraba por primera vez. Encendí un cigarrillo. Tragué el humo áspero y fuerte, antes de h... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Solo vine a hablar por teléfono | Cuento | El pelotón de fusilamiento lo sacó de su celda en un amanecer glacial, y todos tuvieron que atravesar a pie un campo nevado para llegar al sitio de la ejecución. Los guardias civiles estaban bien protegidos del frío con capas, guantes y tricornios, pero aun así tiritaban a través del yermo helado. El pobre prisionero, ... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Tramontana | Cuento | Mary Jo, de dos años de edad, está aprendiendo a jugar en tinieblas, después de que sus padres, el señor y la señora May, se vieron obligados a escoger entre la vida de la pequeña o que quedara ciega para el resto de su vida. A la pequeña Mary Jo le sacaron ambos ojos en la Clínica Mayo, después de que seis eminentes e... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Un día de estos | Cuento | Una tarde de lluvias primaverales, cuando viajaba sola hacia Barcelona conduciendo un coche alquilado, María de la Luz Cervantes sufrió una avería en el desierto de los Monegros. Era una mexicana de veintisiete años, bonita y seria, que años antes había tenido un cierto nombre como artista de variedades. Estaba casada ... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Un niño como yo | Minicuento | Lo vi una sola vez en Boccacio, el cabaret de moda en Barcelona, pocas horas antes de su mala muerte. Estaba acosado por una pandilla de jóvenes suecos que trataban de llevárselo a las dos de la madrugada para terminar la fiesta en Cadaqués. Eran once, y costaba trabajo distinguirlos, porque los hombres y las mujeres p... |
García Márquez, Gabriel | Colombia | 1927-2014 | Un señor muy viejo con unas alas enormes | Cuento | El lunes amaneció tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escovar, dentista sin título y buen madrugador, abrió su gabinete a las seis. Sacó de la vidriera una dentadura postiza montada aún en el molde de yeso y puso sobre la mesa un puñado de instrumentos que ordenó de mayor a menor, como en una exposición. Llevaba una camisa... |
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