author stringlengths 4 32 | country stringlengths 4 20 | years stringlengths 4 24 | title stringlengths 2 204 | category stringclasses 13
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|---|---|---|---|---|---|
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Era tan mal guitarrista | Minicuento | Entre los carriles de las vías del tren crecen flores suicidas. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Escribir | Minicuento | Era tan celoso que resultaba proceloso. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | ¡Ese soy yo! | Minicuento | Era tan mal guitarrista, que se le escapó la guitarra con otro. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Existen las esquinas | Minicuento | Escribir es que le dejen a uno llorar y reír a solas.. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | ¿Hay peces? | Minicuento | Cuando vi sacar aquel cadáver del agua, grité:
-Ese soy yo… Yo.
Todos me miraron asombrados, pero yo continué: “Ese soy yo… Ese es mi reloj de pulsera con un brazalete extensible… Soy yo”.
-¡Soy yo!… ¡Soy yo! -les gritaba y no me hacían caso, porque no comprendían cómo yo podía ser el que había traído el río ahogado aq... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Hay que elegir | Minicuento | Existen las esquinas para que puedas arrepentirte del camino que sigues. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Invención del Carnaval | Minicuento | -¿Hay peces en el sol? – Sí, pero fritos. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La amante de Santiago | Cuento | Hay que elegir lo que hace sonreír, no lo que hace llorar. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La ametralladora | Minicuento | En aquel primer Carnaval del mundo, cuando aún no existían más seres humanos que los que componían la primera pareja, Adán sintió ganas de disfrazarse para dar broma a Eva, y tomando un pámpano, le abrió los dos agujeros de los ojos y lo convirtió en careta. Después envolvió su cuerpo en grandes hojas de tabaco y de es... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La bufanda | Minicuento | Todos los amigos de Santiago estaban sorprendidos de aquella predilección suya por una mujer de aspecto tan vulgar.
No la soltaba, no la dejaba hablar con nadie, caminaba siempre de su brazo, incrustándose en ella.
Santiago, cada vez más pálido y con una cabeza mayor, pasaba frente a sus amigos de promoción como un vie... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La cabeza | Minicuento | La ametralladora escribe los puntos suspensivos de la muerte. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La cleptómana de cucharillas | Minicuento | La bufanda es para los que bufan de frío.
FIN |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La escalera | Minicuento | La cabeza es la pecera de las ideas. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La escritura | Minicuento | Era poderosa y aristocrática, pero tenía la obsesión de las cucharillas.
Es esa una cleptomanía corriente, sobre todo en los palacios reales, y por eso hubo reyes que cambiaron las de oro por otras de similor, para evitar que se llevasen costoso ”recuerdo de S. M.”.
Poseía cucharillas de los mejores hoteles del mundo, ... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La estatua inesperada | Minicuento | La escalera de caracol es el ascensor a pie. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La eternidad | Minicuento | La escritura china es un cementerio de letras. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La gallina está cansada | Minicuento | No se supo nunca por qué había brotado aquella estatua en el jardín.
El caso fue que una mañana se encontraron con ella, quieta en el gesto hipócrita de las estatuas, sobre un pedestal de haber estado allí toda la vida.
Se hicieron indagaciones, se preguntó en diez leguas a la redonda. Nadie sabía nada.
Solo el que tod... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La gasolina | Minicuento | La eternidad envidia a lo mortal. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La lagartija | Minicuento | La gallina está cansada de denunciar en la comisaría que le roban los huevos. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La leche es el agua | Minicuento | La gasolina es el incienso de la civilización. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La leche | Minicuento | La lagartija es el broche de las tapias. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La letra b | Minicuento | La leche es el agua vestida de novia. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La lluvia | Minicuento | La leche es sueño batido. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La luna | Minicuento | La letra b es un caracol que sube la pared |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La mano | Minicuento | La lluvia es triste porque nos recuerda cuando fuimos peces. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La mano de mármol | Cuento | La luna es un banco de metáforas arruinado. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La medicina ofrece | Minicuento | El doctor Alejo murió asesinado. Indudablemente murió estrangulado.
Nadie había entrado en la casa, indudablemente nadie, y aunque el doctor dormía con el balcón abierto, por higiene, era tan alto su piso que no era de suponer que por allí hubiese entrado el asesino.
La policía no encontraba la pista de aquel crimen, y... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La O | Minicuento | Presidía su mesa de despacho, siempre sobre los papeles, una mano de mármol, mano preciosa en la que los dedos se doblaban sin formar arrugas, una mano delicada, de dedos bellos, como lo son las piernas bien nutridas a la par que ligeras.
Todo el mundo le preguntaba siempre por aquella mano y él respondía:
—¡Ah! Es una... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La pistola | Minicuento | La medicina ofrece curar dentro de cien años a los que se están muriendo ahora mismo. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La plancha | Minicuento | La O es la I después de beber. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | La vuelta del otro | Minicuento | La pistola es el grifo de la muerte. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Las alpargatas | Minicuento | La plancha eléctrica parece servir café a las camisas. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Las estrellas | Minicuento | Resucitó el otro. Aquel perdido por el abortivo fulminante; aquel que la dejó a ella amarilla como la cera y a él pálido como el asesino y con la boca más sumida que nunca.
Resucitó ahora, cuando ya en el matrimonio era más entretenido tener un hijo, y habían pensado que eso les uniría en la desunión terrible que reina... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Las hojas secas | Minicuento | Las alpargatas tempraneras pasan dando bofetadas al suelo. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Las jaurías de la luna | Minicuento | Las estrellas mueren de inquietud, se consumen de inquietud. ¡Pasa tan de tarde en tarde el macho, el cometa!
FIN |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Las lágrimas | Minicuento | Las hojas secas parecen papeletas de una rifa de pájaros. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Las latas | Minicuento | Había tanta luna aquella noche, que la ciudad se había convertido en pueblo, y era penoso leer las largas casas enlunadas como pruebas de imprenta sin texto.
La luna inventaba ladridos, y los estadísticos de los perros se volvían locos queriendo descubrir dónde podían estar tantos perros como se oían. Eran jaurías de l... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Las negruras de Rembrandt | Minicuento | Las lágrimas que se vierten en las despedidas de barco son más saladas que las otras. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Las olas | Minicuento | Las latas de conserva vacías quedan con la lengua de hojalata fuera. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Las palabras | Minicuento | Ha aparecido un experto en Rembrandt que ha penetrado en el secreto de sus fondos oscuros.
En esa afición al contraste con el negro en sus grandes cuadros había algo más que una propensión al claroscuro.
Se han encontrado en esas negruras del artista misterios de su pasión, sombras agazapadas de sus sueños, un fondo de... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Las palabras son peces | Minicuento | Las olas esculpen en las rocas cadáveres de gigantes. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Las pasas | Minicuento | Las palabras son el esqueleto de las cosas por eso duran más que ellas. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Las pirámides | Minicuento | Las palabras son peces que pasan en hilera y no necesitan agua sino papel. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Las sandalias | Minicuento | Las pasas son uvas octogenarias. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | El sentenciado a diez muertes | Minicuento | Las pirámides hacen jorobado al desierto |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Lo más importante | Minicuento | Las sandalias son los bozales de los pies. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Lo que defiende a las mujeres | Minicuento | Aquel hombre vagabundo que había dado la vuelta a la tierra volvió un día a su ciudad. En su ciudad la policía le preguntó cómo se llamaba, pero él no se acordaba de eso, él, distraído con todas las cosas que merecían su atención, había olvidado eso.
Entonces le metieron en la cárcel, le empapelaron, y después que se a... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Lo que le da más grima | Minicuento | Lo más importante de la vida es no haber muerto. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Los arcos de triunfo | Minicuento | Lo que defiende a las mujeres es que piensan que todos los hombres son iguales, mientras lo que pierde a los hombres es que creen que todas las mujeres son diferentes. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Los bebés | Minicuento | Lo que le da más grima al cuchillo es partir un limón. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Los bebés con chupete | Minicuento | Los arcos de triunfo son elefantes petrificados. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Los campanarios | Minicuento | Los bebés con chupete miran al fumador con pipa como a un compañero de cochecito. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Los ceros | Minicuento | Los bebés con chupete miran al fumador con pipa como a un compañero de cochecito.
FIN |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Los pinceles | Minicuento | Los campanarios van subiendo, subiendo, alargando sus torres según avanza el día, según oscurece.
FIN |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Los pulpos | Minicuento | Los ceros son los huevos de los que salieron las demás cifras. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Los rosales | Minicuento | Los pinceles hacen cosquillas a los cuadros. El pincel de Leonardo hizo sonreír a la Gioconda para toda la eternidad. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Los senos cuyo valor desconoce el dueño | Minicuento | Los pulpos son los guantes del mar. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Los senos de verdadero Sèvres | Minicuento | Los rosales son poetas que quisieron ser rosales. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Metamorfosis | Minicuento | Nadie jamás había tocado sus senos. Habían tenido una perfecta seriedad en su pecho. Estaban reservados para que muriesen inactivos en el árbol solitario.
No supo él los senos nuevos e intactos que se llevaba, los senos de miel que tenía entre manos. La noche de sus bodas aquella mujer debió buscar el amante que se die... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Navidad | Minicuento | En casa del anticuario apareció la fina mujer, cuya cintura se cimbreaba en la luz.
-¿Qué desea? ¿Me trae algún abanico?
El anticuario, al verla sin ningún paquete, creyó que era una de esas que se sacan de no se sabe dónde un abanico, un abanico viejo, que llena de lentejuelas la tienda cuando ellas lo abren.
Ella ace... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | No hay que pervertir los números | Minicuento | No era brusco Gazel, pero decía cosas violentas e inesperadas en el idilio silencioso con Esperanza. Aquella tarde había trabajado mucho y estaba nervioso, deseoso de decir alguna gran frase que cubriese a su mujer asustándola un poco. Gazel, sin levantar la vista de su trabajo, le dijo de pronto:
-¡Te voy a clavar con... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Nos muerde | Minicuento | Era la noche de Navidad y en el fondo de la inclusa los niños cantaban villancicos desesperadamente ante el nacimiento que habían improvisado las monjas. Eran las doce, y una monja comenzó a encender las velas rojas, rosas, azules y amarillas con esa lenta prosopopeya con que se encienden las arañas de las iglesias.
En... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Nuestra verdadera | Minicuento | Lo que más hace sufrir a los grandes matemáticos es que les perviertan los números.
No les importa que no se sepan matemáticas, no les importa que se escriban de un modo absurdo los números, no sufren cuando se borran del encerado las magníficas operaciones que tan difícilmente se han logrado hacer. Lo único que les pr... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Observaciones pascuales | Cuento | Nos muerde el ladrido de los perros. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Peor que el infierno | Minicuento | Nuestra verdadera y única propiedad son los huesos. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Pingüino | Minicuento | Hay que decidirse, ante todo, a no aprovechar, después de pasada la Navidad, los envases de los regalos recibidos. Podréis espantar la imaginación de vuestros hijos para siempre. No hay cosa que más me duela en la cabeza que el recuerdo de algunas cosas que se quedaron adornando el piano o los ábacos de las chimeneas d... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | ¡Qué fácil! | Minicuento | ¡Oh, la crueldad incomprensible, inadmisible! Le sentenció Dios a muchos miles de siglos de purgatorio porque si los hombres al que no matan, al que absuelven de la última pena lo sentencian casi a lo mismo con sus treinta años, Dios, al que perdona del Infierno, le condena, a veces, a toda la eternidad menos un día, y... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | ¡Qué tragedia! | Minicuento | Pingüino es una palabra atacada por las moscas. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Récord de viajero de avión | Minicuento | ¡Qué fácil es que un adulto pase a ser adúltero! |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Revolución | Minicuento | ¡Qué tragedia! Envejecían sus manos y no envejecían sus sortijas. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Sabe a mariposa | Minicuento | Su locura era la de ser el turista aéreo que más viajes de ida y vuelta había hecho, visitando todos los aeropuertos del mundo.
-Salgo para Siracusa, la semana que viene estaré en Timor y dentro de quince días habré vuelto por vía Nueva York…
En esos giros y contragiros por los siete cielos del mundo, un día al descend... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Salía tanto vapor | Minicuento | Cuando la revolución está en su crepiteo más sangriento es cuando se oye gritar:
—¡A matar los pavos reales!
No sería una revolución completa y tan digna como debe ser si no se oyese ese grito que es el ex libris revolucionario:
—¡A matar los pavos reales!
Entonces la multitud se desparrama por palacios y zoológicos y ... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Se le pone otra hache | Minicuento | Llegó a la gran bodega el supercatador, y cuando le dieron a probar el caldo rubio del jerez nuevo, dijo sin dubitación alguna:
-Sabe a mariposa
Todos se quedaron perplejos porque el dictamen del supercatador era inapelable.
Por si hablaba en un sentido simbólico, le preguntaron:
-¿Y eso qué quiere decir?
-Nada, no se ... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Seis barbas de besugo | Minicuento | Salía tanto vapor de la olla, que la niña exclamó: ¡Mamá, se está quemando el agua! |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Senos. Las criadas | Minicuento | Se le pone otra hache a Sánchez y es Shakespeare.
FIN |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Senos. Senos de viuda | Minicuento | El anfitrión campechano pidió a voz en grito en el comedor del figón solitario:
-¡Eh de la casa! ¡Vino, cordero y un besugo por barba!
Nadie respondía, y entonces el caballero estentóreo volvió a gritar:
-¡Lo dicho! ¡Vino, cordero y un besugo por barba!
Era disparatado pero pintoresco el buen ver de aquel conjunto de c... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Si no fuésemos mortales | Minicuento | Los senos de las criadas son senos que dan origen a sentimientos sordos y enconados.
Son como animales domésticos, que corren por la casa, que andan sueltos por ella y la alegran un poco.
Eso que es visible, una urbanidad y una política hipócrita hace como que no lo ve. Animan la mañana sobre todo, y dan a la casa más ... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Si no hubiese luna | Minicuento | Los senos de viuda se abren en la negrura profundamente blancos. Parece que habían de ser blancos y negros, o el uno blanco y el otro negro, o los dos con aureolas y pintas negras; pero son blancos, blancos como lo blanco es blanco y lo negro es negro.
Sobre todo, el primer día que los enseñan de nuevo es como si fuese... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Si te conoces | Minicuento | Si no fuésemos mortales, no podríamos llorar. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Templar el agua | Minicuento | Si no hubiese luna, los ríos se equivocarían de camino. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Tocar la trompeta | Minicuento | Si te conoces demasiado a ti mismo, dejarás de saludarte. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Todo el mar | Minicuento | Templar el agua del baño es como preparar un buen té. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Traspaso de los sueños | Minicuento | Tocar la trompeta es como beber música empinando el codo. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Un duelo | Minicuento | Todo el mar quiere salvarse en el tablón que flota. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Un tumulto | Minicuento | De pronto dejó de tener pesadillas y se sintió aliviado, pues habían llegado ya a ser una proyección obsesante en las paredes de su alcoba.
Descansado y tranquilo en su sillón de lectura, el criado le anunció que quería verlo el señor de arriba. Como para la visita de un vecino no debe haber dilaciones que valgan, lo h... |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Verdadera falsa muerte de Calígula | Minicuento | –¡Un duelo a pistola! – gritaron los árboles del bosque, y echaron a correr.
FIN |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | ¿Y si las hormigas? | Minicuento | Un tumulto es un bulto que le sale a las multitudes. |
Gómez de la Serna, Ramón | España | 1888-1963 | Yo vi matar a aquella mujer | Minicuento | Calígula quizá no murió así, pero debió morir así.
El bárbaro tetrarca -por ser tres veces brutal- ordenó que los que saliesen aquella noche con investidura roja fuesen muertos por sus centuriones.
El Implacable tenía aquella noche una cita proterva, y en la ofuscación de la prisa, el muy idiota se olvidó de su propia ... |
Gómez Valderrama, Pedro | Colombia | 1923-1992 | Cien años de aire | Cuento | ¿Y si las hormigas fuesen ya los marcianos establecidos en la Tierra? |
Gómez Valderrama, Pedro | Colombia | 1923-1992 | Corpus iuris civilis | Cuento | En la habitación iluminada de aquel piso vi matar a aquella mujer.
El que la mató, le dio veinte puñaladas, que la dejaron convertida en un palillero.
Yo grité. Vinieron los guardias.
Mandaron abrir la puerta en nombre de la ley, y nos abrió el mismo asesino, al que señalé a los guardias diciendo:
-Este ha sido.
Los gu... |
Gómez Valderrama, Pedro | Colombia | 1923-1992 | El ala izquierda del águila | Cuento | I
Los sueños tienen una materia especial, que se proyecta sin saber cómo sobre la vida. No quiero hablar de su interpretación científica, sino de su proyección vital, o por mejor decirlo, mágica.
Recuerdo haber soñado una vez con una playa, en donde yacía el cadáver de un hombre joven, sonriente, en torno al cual danza... |
Gómez Valderrama, Pedro | Colombia | 1923-1992 | El corazón del gato Ebenezer | Cuento | La mano se detuvo con la pluma en suspenso sobre las dos únicas palabras trazadas: “Las palomas…”. El escritor miró a través de la ventana. Su mano reposó sobre la cuartilla blanca. La calle quieta y apacible reflejaba el sol enfermo del invierno, y los árboles desplumados y duros se recortaban sobre el fango. El horni... |
Gómez Valderrama, Pedro | Colombia | 1923-1992 | El dios errante | Cuento | El siguiente texto tiene valor simplemente por un notable adjetivo. Tal vez es un texto excesivamente emocional; hay quienes dudan de su verdad histórica, aunque siempre ha tenido importancia la verdad histórica de los ayudas de cámara. El adjetivo en cuestión es contrapuesto y enemigo de la gloria del Emperador. Sospe... |
Gómez Valderrama, Pedro | Colombia | 1923-1992 | El historiador problemático | Cuento | La viuda Catalina McCallahan vivía, como todos recuerdan, en una casita cerca de Berwick, casi sobre el mar. Desde la ventana alcanzaba a divisar las velas de los barcos que venían de Inglaterra a Escocia, y es fama que, de pechos sobre la ventana, acariciando su hermoso gato negro que jamás la abandonaba, pasaba las t... |
Gómez Valderrama, Pedro | Colombia | 1923-1992 | El hombre y su demonio | Cuento | El 8 de septiembre de 1857 zarpó de Liverpool, en el Clipper “Flying Cloud”. Provenía de Francia, pero durante sus últimos años se había ido consumiendo en el rincón de una vieja casa de Hamburgo, cerca de las callejuelas estrechas del puerto. Los años anteriores habían sido elegantes y extraños, en medio de danzas del... |
Gómez Valderrama, Pedro | Colombia | 1923-1992 | El jeroglífico del alma | Cuento | Jamás, cuando en algún relato del pasado me acerco a una versión de los hechos, me retraigo para rechazarla como poco probable. En general considero que, así como en el futuro hay para cada hecho, para cada actitud humana un sinnúmero de posibilidades a través de las cuales podría seguir caminos distintos, así las cosa... |
Gómez Valderrama, Pedro | Colombia | 1923-1992 | El maestro de la soledad | Cuento | Fragmento del relato del viaje de un filósofo español a través del país de Flandes, hacia los años de 1570.
Dícese que en aquellos tiempos de cien años ha, cuando Jerónimo Bosch el pintor vivió en Brujas, algunas aldeas flamencas practicaban todavía la costumbre de dar sonoridad y bendición a las campanas, purificando... |
Gómez Valderrama, Pedro | Colombia | 1923-1992 | El rostro perdido | Cuento | “Organigrama. (De “organización” y “grama”) m. Sinopsis o esquema de la organización de una entidad, de una empresa o de una tarea”. (Diccionario de la Real Academia Española, Suplemento, 19a. edición, 1970).
…Para ellos, el gallo era el jeroglífico del alma. Se quedaba a veces pensando, repitiendo automáticamente lo ... |
Gómez Valderrama, Pedro | Colombia | 1923-1992 | El tapiz del virrey | Minicuento | (Informe sobre el Caso Crusoe)
El 20 de octubre de 1864, fue presentado a la consideración de la Sociedad Filantrópica y Naturalista de Liverpool, Inglaterra, por uno de sus más prestantes miembros, el informe siguiente:
I
De la vida de Robinson Crusoe, cuya más conocida narración es la de Daniel Defoe, la época que i... |
Gómez Valderrama, Pedro | Colombia | 1923-1992 | En un lugar de las Indias | Cuento | Helena no supo que aquella había sido la mayor crueldad con el viejo.
El pobre Adrián se había ido consumiendo entre un montón de olvido. Parecía que apenas era ya un cachivache cualquiera de la desordenada casa de su hija. Uno de aquellos cachivaches que, sin saber casi por qué, conservamos con un poco de cariño, y el... |
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