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Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Del ratoncito, el pajarito y la salchicha | Cuento | Una pobre mujer vivía en una cabaña en medio del campo; en un huerto situado delante de la puerta, había dos rosales, uno de los cuales daba rosas blancas y el otro rosas encarnadas. La viuda tenía dos hijas que se parecían a los dos rosales, la una se llamaba Blancanieve y la otra Rojarosa. Eran las dos niñas lo má... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Dios te socorra | Cuento | Era un crudo día de invierno, y los copos de nieve caían del cielo como blancas plumas. La Reina cosía junto a una ventana, cuyo marco era de ébano. Y como mientras cosía miraba caer los copos, con la aguja se pinchó un dedo, y tres gotas de sangre fueron a caer sobre la nieve. El rojo de la sangre se destacaba bellame... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El abuelo y el nieto | Cuento | Érase una vez un ratoncito, un pajarito y una salchicha que habían formado sociedad y un hogar y llevaban mucho tiempo viviendo muy bien y maravillosamente en paz y sus bienes habían aumentado admirablemente. El trabajo del pajarito consistía en volar todos los días al bosque y llevar leña a casa. El ratón tenía que ll... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El ahijado de la muerte | Cuento | Había una vez dos hermanas, una de las cuales era rica y sin hijos y la otra viuda con cinco niños y tan pobre que carecía de pan para ella y su familia. Obligada por la necesidad fue a buscar a su hermana y le dijo:
-Mis hijos se mueren de hambre, tú eres rica, dame un pedazo de pan.
Pero la rica, que tenía un corazón... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El cuento de los despropósitos | Cuento | Había una vez un pobre muy viejo que no veía apenas, tenía el oído muy torpe y le temblaban las rodillas. Cuando estaba a la mesa, apenas podía sostener su cuchara, dejaba caer la copa en el mantel, y aun algunas veces escapar la baba. La mujer de su hijo y su mismo hijo estaban muy disgustados con él, hasta que, po... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El dinero llovido del cielo | Cuento | Un pobre hombre tenía doce hijos y necesitaba trabajar día y noche para poder darles pan. Cuando el decimotercero vino al mundo, no supo encontrar solución a su necesidad, corrió a la carretera y quiso pedirle al primero que encontrase que fuera su compadre. El primero al que encontró fue a Dios. Él sabía ya lo que ang... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El festín celestial | Cuento | Eran los tiempos del mundo al revés. Una vez vi que de un hilillo de seda pendían Roma y el Palacio de Letrán; que un hombre sin pies ganaba en la carrera a un rápido caballo, y que una agudísima espada cortaba un puente. Vi a un borriquillo de nariz de plata que perseguía a dos veloces liebres, y un ancho tilo en el q... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El flautista de Hamelin | Cuento | Había una vez una niña que era huérfana y vivía en tan extremada pobreza que no tenía ni cuarto ni cama donde dormir. No poseía más que el vestido que cubría su cuerpo y un pedacito de pan que le había dado un alma caritativa, pero era muy buena y piadosa.
Como se veía abandonada por todos, se puso en camino, confiando... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El fornido Juan | Cuento | Un hijo de un pobre labrador oyó decir un día en la iglesia al sacerdote que quien quiere ir al cielo tiene que andar derecho. Se puso en camino, marchando siempre en línea recta por montes y por valles, sin hacer nunca ningún rodeo. Al fin de su camino llegó a una gran ciudad en medio de la cual había una hermosa igle... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El gato con botas | Cuento | Había una vez…
…Una pequeña ciudad al norte de Alemania, llamada Hamelin. Su paisaje era placentero y su belleza era exaltada por las riberas de un río ancho y profundo que surcaba por allí. Y sus habitantes se enorgullecían de vivir en un lugar tan apacible y pintoresco.
Pero… un día, la ciudad se vio atacada por una ... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El hijo ingrato | Cuento | Éranse un hombre y una mujer que tenían un hijo y vivían completamente solos en un valle muy apartado. Ocurrió que un día la madre se fue por leña y a recoger ramillas de pino, y se llevó consigo al pequeño Juan, que no tendría entonces más de dos años. Como estaban en primavera y el niño se entretenía mucho buscando f... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El hombre de la piel de oso | Cuento | Érase una vez un molinero que tenía tres hijos, su molino, un asno y un gato. Los hijos tenían que moler, el asno tenía que llevar el grano y acarrear la harina y el gato tenía que cazar ratones. Cuando el molinero murió, los tres hijos se repartieron la herencia. El mayor heredó el molino, el segundo el asno y el terc... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El hombrecillo rejuvenecido | Cuento | Un día estaba un hombre sentado con su mujer a la puerta de su casa, y se hallaban comiendo con mucho gusto un pollo, el primero que les habían dado aquel año las gallinas. El hombre vio venir a lo lejos a su anciano padre y se apresuró a ocultar el plato para no tener que darle, de modo que el visitante sólo bebió un ... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El huso, la lanzadera y la aguja | Cuento | Un joven se alistó en el ejército y se portó con mucho valor, siendo siempre el primero en todas las batallas. Todo fue bien durante la guerra, pero en cuanto se hizo la paz, recibió la licencia y orden para marcharse donde le diera la gana. Habían muerto sus padres y no tenía casa, suplicó a sus hermanos que le admiti... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El joven gigante | Cuento | En los tiempos en que Nuestro Señor andaba aún por la tierra, entró un anochecer, acompañado de San Pedro, en una herrería, en la que recibió hospitalaria acogida. Un pobre mendigo, agobiado por los años y los achaques, se presentó a la puerta a pedir limosna.
San Pedro se apiadó de él y dijo:
-Señor y Maestro, cura, p... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El labrador y el diablo | Cuento | Una joven se quedó huérfana a poco de nacer, y su madrina, que vivía sola en una cabaña al extremo de la aldea, sin más recursos que su lanzadera, su aguja y su huso, se la llevó consigo, le enseñó a trabajar y la educó en la santa piedad y temor de Dios. Cuando llegó la niña a los quince años, cayó enferma su madrina,... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El pájaro emplumado | Cuento | Un labrador tenía un hijo tan grande como el dedo pulgar. Nunca crecía, y en muchos años su estatura no aumentó ni en un solo dedo. Un día en que iba su padre a trabajar al campo, le dijo el pequeño:
-Padre, quiero ir contigo.
-¿Venir conmigo? -dijo el padre-; ¡quédate ahí! Fuera de casa no servirías más que para incom... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El piojito y la pulguita | Cuento | Érase una vez un labradorzuelo tan listo como astuto, de cuyas tretas podrían contarse no pocas historias, aunque la más graciosa de todas es la burla y mala pasada que le hizo al diablo.
Un día en que el campesino había terminado su labor y se disponía a regresar a su casa a la hora del crepúsculo, vio, en medio del c... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El pobre y el rico | Cuento | Érase una vez un maestro de brujos que tomó la figura de un pobre hombre e iba ante las puertas de las casas pidiendo, y apresaba a las jóvenes hermosas. Nadie sabía dónde las llevaba, pues ellas no volvían a aparecer más en público. Una vez se presentó ante la puerta de un hombre que tenía tres hermosas hijas. Iba con... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El ratoncillo, el pajarillo y la salchicha | Cuento | Un piojito y una pulguita vivían juntos en el mismo hogar y estaban fabricando cerveza en una cáscara de huevo. El piojito entonces cayó dentro y se abrasó. La pulguita al verlo se puso a gritar. La pequeña puerta del cuarto dijo entonces:
-¿Por qué gritas, pulguita?
-Porque el piojito se ha abrasado.
La puertecita se... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El vasito de la madre de Dios | Minicuento | Murió una vez un pobre aldeano que fue a la puerta del Paraíso; al mismo tiempo murió un señor muy rico que subió también al cielo. Llegó san Pedro con sus llaves, abrió la puerta y mandó entrar al señor, pero sin duda no vio al aldeano, pues cerró y lo dejó afuera. Desde allá oyó la alegre recepción que le hacían al r... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El viaje de Pulgarcito | Cuento | Un ratoncillo, un pajarito y una salchicha hacían vida en común. Llevaban ya mucho tiempo juntos, en buena paz y compañía y congeniaban muy bien. La faena del pajarito era volar todos los días al bosque a buscar leña. El ratón cuidaba de traer agua y poner la mesa, y la salchicha tenía a su cargo la cocina.
Cuando las ... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | El viejo Sultán | Cuento | Una vez un carretero llevaba su carro bien cargado de vino, y se le atascó de tal manera que no era capaz de sacarlo del atolladero. Precisamente venía por el camino la madre de Dios, y al ver los apuros del pobre hombre, le dijo:
—Estoy cansada y sedienta; dame un vaso de vino y yo te ayudaré a sacar el carro.
—Con mu... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Elisa la flaca | Cuento | Un sastre tenía un hijo, que había nacido tan pequeño, que no era mayor que un pulgar. Por eso se llamaba Pulgarcito. El era valiente y dijo a su padre:
— Padre, debo y quiero salir por el mundo.
— Bien, hijo mío, coge una aguja de zurcir y haz en el ojo un nudo con lacre; así tendrás una espada también para el camino.... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Enrique el holgazán | Cuento | Un campesino tenía un perro fiel, que se llamaba Sultán y que se había hecho viejo, había perdido todos los dientes y no podía morder ya nada con fuerza.
Cierto día estaba el campesino con su mujer ante la puerta de su casa y dijo:
—Al viejo Sultán lo mataré mañana de un tiro; ya no sirve para nada.
La mujer, que sinti... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Hans el tonto | Cuento | La flaca Elisa pensaba de modo muy distinto que el holgazán Enrique y la gorda Trini, a quienes no había modo de sacar de la cama. Se desvivía trabajando de la mañana a la noche, y obligaba también a trabajar a su marido, el larguirucho Lorenzo, de tal manera, que el pobre lo pasaba peor que un asno bajo la carga de tr... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Hänsel y Gretel | Cuento | Enrique era muy holgazán, y aunque su trabajo se limitaba a sacar todos los días a pacer su cabra, cada noche, al volver de la faena, decía suspirando:
– De veras que es pesado y fastidioso tener que llevar la cabra, un año sí y otro también, hasta muy adelantado el otoño, a pacer al prado. ¡Si al menos pudiera uno tum... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Hay que compartir las penas y las alegrías | Cuento | Érase una vez un rey que vivía muy feliz con su hija, que era su única descendencia. De pronto, sin embargo, la princesa trajo un niño al mundo y nadie sabía quién era el padre. El rey estuvo mucho tiempo sin saber qué hacer. Al final ordenó que la princesa fuera a la iglesia con el niño y le pusiera en la mano un limó... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Hermanito y hermanita | Cuento | Junto a un bosque muy grande vivía un pobre leñador con su mujer y dos hijos; el niño se llamaba Hänsel y la niña, Gretel. Apenas tenían qué comer, y en una época de carestía que sufrió el país, llegó un momento en que el hombre ni siquiera podía ganarse el pan de cada día. Estaba el leñador una noche en la cama, cavil... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Jorinde y Joringel | Cuento | Érase una vez un sastre gruñón y pendenciero. Por buena, trabajadora y piadosa que fuese su mujer, nunca acertaba a hacer las cosas a gusto de su marido. Siempre estaba él descontento, refunfuñando, riñéndole, zarandeándola y pegándole. Al fin, su conducta llegó a conocimiento de la autoridad, la cual lo hizo detener y... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Juan-mi-erizo | Cuento | Un hermanito tomó a su hermanita de la mano, y le dijo:
-Desde que ha muerto nuestra madre no hemos tenido una hora buena; nuestra madrastra nos pega todos los días, y si nos arrimamos a ella, nos echa a puntillones. Los mendrugos del pan que quedan son nuestro alimento, y al perro que está debajo de la mesa le trata m... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La abeja reina | Cuento | Érase una vez un viejo palacio en medio de un gran y espeso bosque, y dentro del palacio vivía completamente sola una vieja mujer que era una bruja muy bruja. De día se convertía en un gato o en un búho y por la noche volvía a recuperar su verdadera figura humana. Sabía atraer a los animales salvajes y a los pájaros, y... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La alondra cantarina y saltarina | Cuento | Érase una vez un rico campesino que no tenía ningún hijo con su mujer. A menudo cuando iba con los demás campesinos a la ciudad éstos se burlaban de él y le preguntaban por qué no tenía hijos. Una vez se puso muy furioso y cuando llegó a su casa dijo:
-¡Yo quiero tener un hijo! ¡Aunque sea un erizo!
Su mujer entonces t... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La bella durmiente del bosque | Cuento | Zafia y disipada era la vida en la que cayeron dos príncipes que habían partido en busca de aventuras, y así no podían volver de ninguna manera a su casa. El benjamín, el bobo, salió en busca de sus hermanos. Cuando los encontró se burlaron de que él, con su simpleza, quisiera abrirse camino en el mundo cuando ellos do... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La boda divina | Cuento | Érase una vez un hombre que tenía proyectado un gran viaje, y al despedirse les preguntó a sus tres hijas qué querían que les trajera.
La mayor quiso perlas, la segunda diamantes, pero la tercera dijo:
-Querido padre, yo quiero una alondra cantarina y saltarina.
-Sí, si la puedo conseguir la tendrás -dijo el padre, y ... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La bola de cristal | Cuento | Vivían en tiempos remotos un rey y una reina que todos los días exclamaban:
– ¡Ah, si tuviésemos un hijito! – pero nunca les venía ninguno. Cierto día en que la Reina se bañaba en el río, saltó una rana a la orilla y le dijo:
– Se cumplirá tu deseo; antes de un año darás a luz una hija.
Y sucedió tal como la rana prono... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La brizna de paja, la brasa y la judía verde se van de viaje | Cuento | Una vez un pobre muchacho campesino oyó decir al párroco en la iglesia:
— El que quiera llegar al cielo tiene que ir siempre en línea recta.
Se puso, pues, en camino y fue siempre por todas partes sin cesar en línea recta, sin desviarse por los montes y valles. Finalmente su camino le condujo a una gran ciudad en mitad... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La Cenicienta | Cuento | Érase una vez una bruja que tenía tres hijos; los tres hermanos se querían fraternalmente, pero la vieja desconfiaba de ellos, pues pensaba que le querían robar su poder. Entonces convirtió al mayor en un águila, que fue a vivir a una montaña rocosa, y a veces se le veía cernirse en el cielo haciendo grandes círculos d... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La chusma | Cuento | Éranse una brizna de paja, una brasa y una judía verde que se unieron y quisieron hacer juntas un gran viaje. Ya habían recorrido muchas tierras cuando llegaron a un arroyo que no tenía puente y no podían cruzarlo. Al fin, la brizna de paja encontró la solución: se tendería sobre el arroyo entre las dos orillas y las o... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La dama duende | Cuento | Un hombre rico tenía a su mujer muy enferma, y cuando vio que se acercaba su fin, llamó a su hija única y le dijo:
-Querida hija, sé piadosa y buena, Dios te protegerá desde el cielo y yo no me apartaré de tu lado y te bendeciré.
Poco después cerró los ojos y espiró. La niña iba todos los días a llorar al sepulcro de s... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La espiga de oro | Cuento | Había una vez un gallito que le dijo a la gallinita:
-Las nueces están maduras. Vayamos juntos a la montaña y démonos un buen festín antes de que la ardilla se las lleve todas.
-Sí -dijo la gallinita-, vamos a darnos ese gusto.
Se fueron los dos juntos y, como el día era claro, se quedaron hasta por la tarde. Yo no sé... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La gente astuta | Cuento | Vivía una vez una muchachita muy testaruda e indiscreta, que nunca obedecía a sus padres. ¿Cómo queréis que le fuesen bien las cosas? Un día dijo a sus padres:
– Tanto he oído hablar de Dama Duende, que me han entrado ganas de ir a verla a su casa. Dice la gente que todo es allí maravilloso, y que ocurren cosas extraor... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La hija de la Virgen María | Cuento | En aquellos tiempos en que Dios Nuestro Señor andaba aún por el mundo, la fertilidad del suelo era mucho mayor que hoy; entonces llevaban las espigas, no cincuenta o sesenta veces la semilla, sino cuatrocientas o quinientas veces. Los granos salían en el tallo desde arriba hasta el suelo: todo el tallo era espiga. Pero... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La llave de oro | Minicuento | Un buen día un campesino cogió su bastón de carpe del rincón y le dijo a su mujer:
— Trina, me voy ahora a hacer una excursión y volveré dentro de tres días. Si durante este tiempo viene el tratante de ganado y quiere comprar nuestras tres vacas, puedes venderlas, pero no por menos de doscientos táleros, ¿lo oyes?
— Ve... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La luna | Cuento | A la entrada de un extenso bosque vivía un leñador con su mujer y un solo hijo, que era una niña de tres años de edad; pero eran tan pobres que no podían mantenerla, pues carecían del pan de cada día. Una mañana fue el leñador muy triste a trabajar y cuando estaba partiendo la leña, se le presentó de repente una señora... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La madre vieja | Cuento | Un día de invierno en que una espesa capa de nieve cubría la tierra, un pobre muchacho hubo de salir a buscar leña con un trineo. Una vez la hubo recogido y cargado, sintió tanto frío que antes de regresar a casa quiso encender fuego y calentarse un poquitín. Al efecto apartó la nieve, y debajo, en el suelo, encontró u... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La oca de oro | Cuento | En tiempos muy lejanos hubo un país en que por la noche estaba siempre oscuro, y el cielo se extendía como una sábana negra, pues jamás salía la luna ni brillaban estrellas en el firmamento.
De aquel país salieron un día cuatro mozos a correr mundo, y llegaron a unas tierras en que al anochecer, en cuanto el sol se ocu... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La papilla dulce | Minicuento | Una pobre anciana estaba sentada una noche sola en su cuarto en una gran ciudad, pensando que había perdido primero a su marido, después sus dos hijos; luego todos sus parientes unos después de otros y por último acababa de morir su amigo y quedaba así abandonada y sola en el mundo. Sentía en su corazón un disgusto tan... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La pícara cocinera | Cuento | Un hombre tenía tres hijos, al tercero de los cuales llamaban «El zoquete», que era menospreciado y blanco de las burlas de todos. Un día quiso el mayor ir al bosque a cortar leña; su madre le dio una torta de huevos muy buena y sabrosa y una botella de vino, para que no pasara hambre ni sed. Al llegar al bosque encont... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La pobreza y la humildad llevan al cielo | Cuento | Érase una vez una pobre muchacha inocente que vivía sola con su madre y no tenía nada para comer. La niña fue al bosque y allí se encontró con una anciana que, conociendo su desgracia, le regaló una ollita a la que bastaba con decirle: «Ollita, cuece» para que preparase una rica papilla dulce de mijo, y diciéndole: «Ol... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La rosa | Cuento | Érase una cocinera llamada Margarita, que calzaba zapatos de tacón colorado; y cuando salía con ellos, se contoneaba, muy satisfecha y presumida, y pensaba: «¡Eres una guapa moza!».
Y cuando llegaba a casa, de puro contenta se bebía un trago de vino, y como el vino le abría el apetito, empezaba a probar los guisados qu... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La vara de avellano | Cuento | Érase un príncipe que salió a pasear por el campo. Andaba triste y pensativo, y al levantar la mirada al cielo y verlo tan azul y sereno, exclamó con un suspiro:
– ¡Qué bien debe uno sentirse allá arriba! -. Viendo luego a un pobre anciano que venía por el camino, le dijo:
– ¿Cómo podría llegar al cielo?
– Con pobreza ... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La vieja pordiosera | Minicuento | Érase una mujer pobre que tenía dos hijos, el menor de los cuales había de salir todos los días al bosque a buscar leña.
Ya adentrado mucho en él, le salió al encuentro un niño muy pequeño que, acercándosele sin miedo, lo ayudó diligentemente a recoger la leña y a transportarla a casa; y, al llegar a la puerta, desapar... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | La viga | Cuento | Una tarde el Niño Jesús se metió en la cuna y se durmió. Entonces se acercó su madre, lo contempló con gran gozo y dijo;
— ¿Te has echado a dormir, hijo mío? Duerme dulcemente; entre tanto iré al bosque a coger un puñado de fresas para ti. Sé que te alegrarás de ello cuando te despiertes.
Ya en el bosque, encontró un s... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Las bodas celestiales | Cuento | Érase una vez una mujer muy vieja. En más de una ocasión habrás visto a una vieja pidiendo limosna, ¿verdad? Pues también ésta lo hacía, y cada vez que le daban algo, exclamaba:
– ¡Dios se lo pague!
Llamó cierto día a una puerta y encontrose con un bribón de muchacho que se estaba calentando al fuego. El mozo miró con ... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Las tres hilanderas | Cuento | Un día se encontraba un hechicero rodeado de espectadores, ante los cuales efectuaba sus maravillosos trucos. Entre ellos presentaba un gallo que levantaba una viga y la llevaba de un lado para otro como si fuese una ligera pluma. Pero entre los asistentes estaba una muchacha que había encontrado un trébol de cuatro ho... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Las tres ramas verdes | Cuento | Un pobre mozo campesino oyó un día en la iglesia predicar al señor cura:
– Quien quiera ir al cielo, debe seguir siempre el camino recto.
El muchacho se puso, pues, en camino, siempre adelante, sin jamás torcer, a través de montes y valles. Al fin, llegó a una gran ciudad y fue a parar a la iglesia, donde se celebraba ... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Los doce cazadores | Cuento | Érase una niña muy holgazana que no quería hilar. Ya podía desgañitarse su madre, no había modo de obligarla. Hasta que la buena mujer perdió la paciencia de tal forma, que la emprendió a bofetadas, y la chica se puso a llorar a voz en grito. Acertaba a pasar en aquel momento la Reina, y, al oír los lamentos, hizo para... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Los dos caminantes | Cuento | Érase una vez un ermitaño que vivía en un bosque al pie de una montaña: pasaba su tiempo orando y haciendo buenas obras, y cada tarde subía al monte unos cuantos cubos de agua para glorificar a Dios. Algunos animales bebían de allí y también se refrescaban algunas plantas, pues en las alturas sopla siempre un fuerte vi... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Los ducados caídos del cielo | Cuento | Había una vez un príncipe que tenía una novia, a la cual quería mucho; se hallaba siempre a su lado y estaba muy contento, pero tuvo noticia de que su padre, quien vivía en otro reino, se hallaba mortalmente enfermo, y quería verlo antes de morir. Por eso le dijo a su amada:
-Tengo que marcharme y abandonarte, pero aqu... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Los elfos y el zapatero | Cuento | Los montes y los valles no pueden mezclarse; pero los hombres buenos y los malos andan juntos muchas veces. Es lo que les pasó a un sastre y un zapatero, que salieron a correr mundo; el sastre era pequeño, guapo, alegre y buenazo. Vio llegar al zapatero, que venía de frente por el camino, y supo que era zapatero por la... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Los enanos mágicos | Cuento | Érase una vez una niña que había perdido a su padre y a su madre, y se quedó tan pobre, que no tenía ni una cabaña en la que vivir, ni una camita donde dormir. Sólo le quedaban los vestidos que llevaba puestos y un pedazo de pan que le diera un alma caritativa.
Pero la niña era buena y piadosa. Viéndose abandonada del ... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Los huéspedes inoportunos | Cuento | Hace mucho, mucho tiempo, vivía en un país mágico un humilde zapatero, tan pobre, que llegó un día en que sólo pudo reunir el dinero suficiente para comprar la piel necesaria para hacer un par de zapatos. – No sé qué va a ser de nosotros – decía a su mujer-, si no encuentro un buen comprador o cambia nuestra suerte. Ni... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Los mensajeros de la muerte | Cuento | I
Había un zapatero que, a consecuencia de muchas desgracias, llegó a ser tan pobre que no le quedaba material más que para un solo par de zapatos. Lo cortó por la noche para hacerlo a la mañana siguiente: después, como era hombre de buena conciencia, se acostó tranquilamente, rezó y se durmió. Al levantarse al otro dí... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Nuestro Señor y el ganado del diablo | Cuento | En una ocasión dijo un gallo a una gallina.
-Ya es la estación de las nueces, iremos al prado antes que las coja todas la ardilla.
-Excelente idea, contestó la gallina, partamos pues; nos divertiremos mucho.
Fueron juntos al prado, donde permanecieron hasta la noche; entonces ya por vanidad, ya porque habían comido dem... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Piel de oso | Cuento | Una vez – hace de ello muchísimo tiempo – pasaba un gigante por la carretera real, cuando, de repente, se le presentó un hombre desconocido y le gritó:
– ¡Alto! ¡Ni un paso más!
– ¡Cómo! – exclamó el gigante -. ¿Un renacuajo como tú, al que puedo aplastar con dos dedos, pretende cerrarme el paso? ¿Quién eres, pues, que... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Pulgarcito | Cuento | Dios Nuestro Señor había creado todos los animales y elegido a los lobos para que le sirvieran de perros; sólo que se había olvidado de crear la cabra. Vino entonces el diablo y, no queriendo ser menos y crear algo también, hizo las cabras, a las que dotó de una bonita y larga cola. Pero ocurrió que, cuando salían a pa... |
Grimm, Hermanos | Alemania | 1785-1863 y 1786-1859 | Rumpelstiltskin | Cuento | Un joven se alistó en el ejército y se portó con mucho valor, siendo siempre el primero en todas las batallas. Todo fue bien durante la guerra, pero en cuanto se hizo la paz, recibió la licencia y orden para marcharse donde le diera la gana.
Habían muerto sus padres y no tenía casa, suplicó a sus hermanos que le admiti... |
Grin, Alexandr | Rusia | 1880-1932 | Catorce pies | Cuento | Érase una vez un pobre campesino que se sentaba por las noches al fogón, atizaba el fuego y la mujer le acompañaba e hilaba. En esos momentos decía:
— ¡Qué triste es que no tengamos ningún hijo! ¡Hay tanto silencio en nuestra casa y en las otras tanto bullicio y alegría!
— Sí — contestaba la mujer, y suspiraba — : Aunq... |
Grin, Alexandr | Rusia | 1880-1932 | Culpa ajena | Cuento | (El enano saltarín)
Había una vez un molinero muy pobre que tenía una hija muy hermosa. Dio la casualidad de que un día el molinero acudió a una audiencia ante el rey y queriendo darse importancia le dijo que su hija era capaz de, con ayuda de una rueca, convertir la paja en oro.
-Esa sí es una valiosa habilidad- le di... |
Grin, Alexandr | Rusia | 1880-1932 | El duende conversador | Cuento | I
-¿Así que ella les dio calabaza a los dos? -dijo el dueño de la posada a modo de despedida-. ¿Y ustedes qué dijeron?
Rod levantó el sombrero sin pronunciar una palabra y salió; lo mismo hizo Crist. Los dos mineros se sentían molestos por haber hablado demasiado la noche anterior bajo los efectos del alcohol. Ahora el... |
Grin, Alexandr | Rusia | 1880-1932 | Elda y Angotea | Cuento | 1
La carretera del bosque que une la orilla del río Ruanta con el grupo de lagos entre Concaíb y Ajuan-Scap, construida con el esfuerzo de toda una generación, es, como todas las carreteras de este tipo, tacaña para las perspectivas rectas y más cómoda para las aves que para las personas que la usan muy de vez en cuand... |
Grin, Alexandr | Rusia | 1880-1932 | Seis fósforos | Cuento | Estaba frente a la ventana silbando una canción sobre Ana… -Ernest Hornung
I
Un duende con dolor de muela -parecía una calumnia sobre este ser que tiene a su servicio tantos brujos y brujas, que pudiera devorar barriles de azúcar sin ningún peligro; pero era cierto, era verdad-, un duende pequeño y triste estaba senta... |
Guareschi, Giovannino | Italia | 1908-1968 | El huevo y la gallina | Cuento | 1
Cuando el ensayo había terminado, Gotorn llegó a los camerinos del teatro Bishop. Parado en el pasillo entre la utilería y las lámparas, Gotorn entregó su tarjeta de presentación al mozo para que la hiciera llegar a Elda Silvano.
Después, ya dentro del camerino de Elda, le volvió a impresionar su parecido con la foto... |
Guareschi, Giovannino | Italia | 1908-1968 | La hectárea | Cuento | I
Estaba anocheciendo. La tormenta se había aplacado, pero las olas todavía no habían tomado aquel aspecto pintoresco que nos provoca un sentimiento protector hacia el mar cuando, acostados en la costa, miramos su verde profundidad. Entre las enormes y temibles masas de agua negra se divisaba una cavidad con un brillo ... |
Guareschi, Giovannino | Italia | 1908-1968 | Los del terruño | Cuento | Entre los hombres de Peppone había uno al que llamaban Bólido. Era una bestia enorme, lenta y tarda como un elefante y un poco tocado. Bólido pertenecía a la “escuadra política”, capitaneada por el Pardo y tenía la función de tanque: cuando era preciso aventar una asamblea adversaria, Bólido se ponía al frente de la es... |
Guareschi, Giovannino | Italia | 1908-1968 | Primera historia | Cuento | -Margherita -dije, mientras me sentaba a la mesa-, ¿te acuerdas de aquel terreno del que te hablé el año pasado?
-No -respondió Margherita-, ¿por qué?
-Porque lo he comprado.
Margherita me miró estupefacta; y explicó a los niños:
-No le bastan los disgustos que se busca como periodista; ¡ahora quiere tener más como gra... |
Guareschi, Giovannino | Italia | 1908-1968 | Tercera historia | Cuento | Gion era el tercero de todos nosotros, los doce hermanos. Cuando le tocó el turno se fue a hacer el servicio. Fui yo quien le acompañó con el carro hasta el distrito de reclutamiento. Antes de dejarnos, Gion me recordó encarecidamente:
-Mira, a ver si, mientras tanto, consigues convencerle.
Desde hacía ya varios años, ... |
Gudiño Kieffer, Eduardo | Argentina | 1935-2002 | Azogue | Minicuento | Yo vivía en Bosque Grande, en la Basa, con mi padre, mi madre y once hermanos. Yo, que era el mayor, tocaba apenas los doce años, y Quico, que era el menor, apenas contaba dos. Mi madre me daba todas las mañanas una cesta de pan y un saquito de miel de castañas dulces; mi padre nos ponía en fila en la era y nos hacía d... |
Gudiño Kieffer, Eduardo | Argentina | 1935-2002 | Casa di Amore e Psyche | Minicuento | ¿Muchachas? No; nada de muchachas. Si se trata de hacer un poco de jarana en la hostería, de cantar un rato, siempre dispuesto. Pero nada más. Ya tengo mi novia que me espera todas las tardes junto al tercer poste del telégrafo en el camino de la fábrica. Tenía yo catorce años y regresaba a casa en bicicleta por ese ca... |
Gudiño Kieffer, Eduardo | Argentina | 1935-2002 | De donde Juan Eduardo Martini (estudiante, 25 años, soltero, "absolutamente normal" según declaraciones de sus vecinos), descubre la muda confabulación violenta de los objetos contra él y decide liberarse | Cuento | Pobrecita Alicia. Aunque la razón te decía no puede ser, intuías que siempre es más fácil recordar las cosas que sucedieron la semana que viene, intuías que primero está la cárcel, después se dicta la sentencia condenatoria y por último se comete el crimen; intuías que la herida sangrante solo sobreviene después del do... |
Gudiño Kieffer, Eduardo | Argentina | 1935-2002 | El rulo | Minicuento | Pero qué maravilla, qué maravilla, decía la señora norteamericana ensombrerada. Qué maravilla Ostia Antica, qué maravilla las ruinas, qué maravilla las columnas, qué maravilla el blanco resplandeciendo bajo el sol, qué maravilla, qué maravilla. Como la palabra maravilla describiera igualmente los sarcófagos, los hórreo... |
Gudiño Kieffer, Eduardo | Argentina | 1935-2002 | Gallina | Minicuento | El teléfono sonó una vez, dos veces, tres veces. Descolgué el tubo y me quedé mirándolo. Hola, hola, conteste, decía una voz del otro lado. Después un clic. Yo miraba el teléfono negro. Hay teléfonos blancos y teléfonos colorados y algunos muy modernos. Pero el mío era negro. Yo lo miraba. No iba a colgar el tubo. De p... |
Gudiño Kieffer, Eduardo | Argentina | 1935-2002 | La nochebuena de Maritornes | Minicuento | Maqué Bonavena niqué nocauténico n´el sestorrún; mucha spetativa y despué puro amague, niún punietazo como la gente. Menomal qu´el segundo asalto stuvo mejor y el brasilero ledió con toda y el Ringo reasionó y le metió un isquierdún n´la jeta que bueno bueno; despué siguió n´el tersero bastante bien, el negro se las tr... |
Gudiño Kieffer, Eduardo | Argentina | 1935-2002 | Recomendaciones a Sebastián para la compra de un espejo | Cuento | ¡Como para no sorprenderse! Marta entró con una gallina negra debajo del brazo. Pero Marta, vos estás cada día más loca, para qué traes esa gallina. Y Marta te respondió simplemente: hace mucho que no comemos gallina. Contra la lógica femenina no se puede hacer nada, pensaste, y sin embargo tu lógica masculina te oblig... |
Gudiño Kieffer, Eduardo | Argentina | 1935-2002 | Vaca | Minicuento | Maritornes trajina en la venta yendo de un lado para otro, seguida por las pullas de los arrieros y las insolencias de los soldados. Está acostumbrada, y si bien en comparación con su vida son dulces las tueras y sabrosas las adelfas, ni una queja sale de sus labios. Es humilde sin rencor, trabajadora sin odio, sirvien... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | Barahunda | Cuento | Mire, Sebastián, es en la calle Juncal. Venga, acérquese; voy a decirle el número al oído -es mejor que nadie lo sepa, hay secretos que conviene guardar muy bien-. Bueno. Usted entra en la boutique y pregunta por la señora Hipólita. Le dirán que no está. Pero no se aflija, Sebastián. Sugiera que va de parte de mistress... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | Birlibilopsiquicia | Cuento | Dicen que tiene una mirada tonta pero no, no es así, los que dicen eso mienten o no saben ver: es una mirada serena, larga, dulcísima, esa mirada que carece de un color definido y que por eso mismo tiene todos los colores. Mirada bovina, sugieren algunos con un tonito peyorativo que es mejor ignorar o pasar por alto ya... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | Causa de almirante | Cuento | Por la mañana, todos los gatos, nítidos en pelajes, y yo en servicio formal, pero, contra lo debido, lado de afuera del portón, a la espera del niño con los periódicos, y he aquí que, saliendo, pasa por mí y por dos o tres personas, que por allí se encontraban, más o menos ocasionales, aquel señor, exacto, rápido, se p... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | Cinta verde en el cabello | Cuento | Aquello en la noche de nuestro teatrito fue de ¡Oh! El estilo despavorido. Por lo que sé, que se sepa, nadie por sí solo, supo bien lo que hubo. Todavía, hoy, pasados tantos años, uno se acuerda: pero, más del repente que del desorden, y menos del desorden que de rumor. Después los curas hablaron de poner fin a fiestas... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | Desenredo | Cuento | Lejos, una atrás de otra, pasaron las más de media docena de canoas, tripuladas y en gritería, al impulso de los remos, bogando al todo. El sol a golpe, el río brillando como azadón nuevo, destacaban las cabezas en el resplandor. Iban rumbo al Calcañar, donde algún desorden se preparaba. De un Heterio eran las canoas q... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | El espejo | Cuento | Había una vez una aldea en algún lugar, ni mayor ni menor, con viejos y viejas que viejaban, hombres y mujeres que esperaban, y chicos y chicas que nacían y crecían.
Todos con juicio suficiente, menos -por el momento- una nenita.
Un día, ella salió de la aldea con una cinta verde imaginada en el cabello.
Su madre la ma... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | Famigerado | Cuento | Del narrador a sus oyentes:
-Juan Joaquín, cliente de quien cuenta, era apacible, respetado, bueno como aroma de cerveza. Señor de lo debido para no ser célebre. ¿Quién puede empero con ellas? Dormido Adán, nació Eva. Llamábase Liviria, Rivilia o Irlivia, la que, en esta ocasión, a Juan Joaquín se le apareció.
Tirando ... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | Fatalidad | Cuento | —Si me quiere seguir, le narro; no una aventura, sino experiencia, a la que me indujeron, alternadamente, series de raciocinios e intuiciones. Me tomó tiempo, desánimos, esfuerzos. De ella me enorgullezco, sin vanagloriarme. Me sorprendo, sin embargo, un tanto apartado de todos, penetrando conocimientos que otros todav... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | La bienhechora | Cuento | Fue en incierta vez —el evento. ¿Quién puede esperar cosa tan sin pies ni cabeza? Yo estaba en casa, el pueblo continuaba del todo tranquilo. Se me paró a la puerta el tropel. Me asomé a la ventana.
Hombres a caballo. Esto es, viéndolo mejor: un caballero a ras, frente a mi puerta, equiparado, exacto; y derrengados, a ... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | La niña de allá | Cuento | El caso fue que un hombrecito, recién llegado a la ciudad, vino a casa de Mi Amigo, por cuestión de vida o muerte, a pedir providencias. Mi Amigo, de vasto saber y pensar, poeta, profesor, ex-sargento de caballería y comisario de policía. Por todo, tal vez, acostumbraba afirmar: —“La vida de un ser humano, entre otros ... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | La partida del audaz navegante | Cuento | Sé que no tuvieron en cuenta a la mujer; ni sería posible. Se vive demasiado cerca, en un pueblo, entre las sombras flojas, uno se habitúa al vagar de la gente. No se revé a los que no vale la pena. ¿Todavía les parece que no valía la pena? Sí, pues sí. En lo que ni pensaron; y no se indagó, mucha cosa. ¿Para qué? La m... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | La tercera orilla del río | Cuento | Su casa estaba detrás de la Sierra del Mim, casi en el medio del paular de aguas limpias, lugar llamado El Temor-de-Dios. El Padre, pequeño granjero, trabajaba con vacas y arroz; la Madre, urucuiana, no se desprendía del rosario, aún matando gallinas o regañando a alguien. Y ella, niñita de nombre María, Ñiñiña llamada... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | Las cimas | Cuento | Por la mañana de un día en que abrumaba y lloviznaba, parecía no acontecer cosa alguna. Se estaba junto al hogar, en la cocina, abierta, con alpende, atrás de la pequeña casa. En el campo es bueno, es así. Mamá, todavía en bata, mandaba a María Eva estrellar huevos con torreznos y pelar las papayas maduras. Mamá la más... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | Las márgenes de la alegría | Cuento | Nuestro padre era hombre cumplidor, de orden, positivo; y así había sido desde muy joven y aún de niño, según me testimoniaron diversas personas sensatas, cuando les pedí información. De lo que yo mismo me acuerdo, él no parecía más raro ni más triste que otros conocidos nuestros. Sólo tranquilo. Nuestra madre era quie... |
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