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Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | Los hermanos Dagobé | Cuento | El inverso alejamiento
Otra era la vez. Así, que de nuevo el Niño viajaba para el lugar donde los miles de personas hacían la gran Ciudad. Venía, sin embargo, solo con el Tío, y era una ardua partida. Había entrado aturdido al avión, al azar tropiezo, lo envolvía desde adentro un ahogo como cansancio; fingía apenas que... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | Lunas de miel | Cuento | I
La istoria, sin H, sí —esta: iba que iba un niño, con sus tíos, a pasar días donde forjábase la menuda poesía. Era un viaje imaginado en lo feliz; todo sobrevenía para él en venturoso entrealucine de sueños. Partían por lo aún oscuro, un fino aire de fragancias desconocidas. Padre y madre lo traían al aeropuerto. Tía... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | Nada y nuestra condición | Cuento | Enorme desgracia. Estábase en el velatorio de Damastor Dagobé, el más viejo de los cuatro hermanos, absolutamente facinerosos. La casa no era pequeña, pero mal cabían en ella los que iban a hacer guardia. Todos preferían permanecer cerca del difunto, todos temían, más o menos, a los tres vivos.
Demonios, los Dagobés, g... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | Ninguno, ninguna | Cuento | A lo mejor, mismamente, de lo mismo, siempre llega la novedad.
En aquella víspera, yo andaba medio flojo, débil; ¿declinaba yo hacia los nones? En los primeros de noviembre. Soy casi de paz, tanto como puedo. Descuento hacia atrás, todo aquello en que me metí, en la juventud: desmanes, desórdenes, agravios. Entonces, d... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | Secuencia | Cuento | En mi familia, en mi tierra, nadie conoció una vez a un hombre de más excelencia que presencia, que podría haber sido el viejo rey o el príncipe más joven, en los futuros cuentos de hadas. Era hacendado y se llamaba Tío Man’Antonio.
Su haciendo, cuya sede distaba de cualquier otra, tal vez justo diez leguas, se doblaba... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | Soroco, su madre, su hija | Cuento | En la casa de la hacienda, hallada, al azar de otras diversas y recomenzadas distancias, pasaron y pasan, en la memoria de uno, irreversibles grandes hechos —reflejos, relámpagos, fulgores— pesados en oscuridad. La mansión extraña, huyendo, detrás de sierras y sierras, siempre, y a la orilla de la mata de algún río, qu... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | Substancia | Cuento | En la Estrada de las Tabocas, una vaca viajaba. Venía por el medio del camino, como una criatura cristiana. La vaquita roja, el color grueso, y hondo —el tono intenso de bermejón. Ella solevantaba las ancas, en el trote balanceado y manso, sus cascos en el suelo golpeaban el polvo. No vacilaba en las encrucijadas. Sacu... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | Tarantón, mi patrón | Cuento | Aquel carro se había detenido desde la víspera en los rieles suplementarios, había llegado con el expreso de Río y allá estaba en el desvío, el de adentro en la explanada de la estación. No era un vagón común de pasajeros, de primera, sino más aparatoso, todo nuevo. Si uno se fijaba podía notar las diferencias. Así, re... |
Guimarães Rosa, João | Brasil | 1908-1967 | Un joven muy blanco | Cuento | Sí, en los mandiocales el almidón se hace la cosa alba: la garza, la ropa en el tendedero. Del colador a los alguarines, de la masera a los lebrillos, una pulpa se repasa, para posarse, en el fondo del agua y leche, azulina —la fácula. Pura, limpia, hecha sorpresa. Se llamaba María Exita. La fecha era de mayo, ¿o de cu... |
Güiraldes, Ricardo | Argentina | 1886-1927 | Al rescoldo | Cuento | ¡Chispas! —que no me dan ni tiempo de apretar el cinto de los pantalones y ponerme bajo el sombrero, sin poder terminar de beber un café en los sosiegos de la cocina. En eso —“…dale!” —la voz de la mujer del casero declaró, cuando empezó el caso. Vi lo que era. Y, pues. Se iba, se escapaba, mi estimado patrón, levantán... |
Güiraldes, Ricardo | Argentina | 1886-1927 | Compasión | Cuento | En la noche del 11 de noviembre de 1872, en la comarca del Cerro Frío, en Minas Gerais, pasaron hechos de pavoroso suceder, referidos en periódicos de la época y registrados en las Efemérides. Dicho que un fenómeno luminoso se proyectó en el espacio, seguido de estruendos, y la tierra se abaló, en un terremoto que sacu... |
Güiraldes, Ricardo | Argentina | 1886-1927 | De mala bebida | Cuento | Hartas de silencio, morían las brasas aterciopelándose de ceniza. El candil tiraba su llama loca ennegreciendo el muro. Y la última llama del fogón lengüeteaba en torno a la pava sumida en morrongueo soñoliento.
Semejantes, mis noches se seguían, y me dejaba andar a esa pereza general, pensando o no pensando, mientras ... |
Güiraldes, Ricardo | Argentina | 1886-1927 | De un cuento conocido | Cuento | Lleno de la reciente conversación, me adormecía en visiones interiores mientras volvía a casa por camino conocido a mis piernas.
Casas nuevas y chatas, calle de empedrado tumultuoso por la tortura diaria de enormes carros, veredas angostas plagadas de traspiés, nada me distraía, cuando el rumor de una voz quejumbrosa l... |
Güiraldes, Ricardo | Argentina | 1886-1927 | Diálogos y palabras | Cuento | Santos era cochero en una estancia distante dos leguas de la nuestra.
Bajo y grueso, sus cincuenta y seis años de vida bondadosa y tranquila no acusaban más de cuarenta.
Contaba en su existencia con un episodio que tal vez marcara en ella la única página intensa, y le oí contar más de cien veces aquel momento trágico, ... |
Güiraldes, Ricardo | Argentina | 1886-1927 | Don Juan Manuel | Cuento | Panchito el tartamudo era en la estancia objeto de continuas bromas. Su padre, don Ambrosio Lara, viejo ya y casi inútil para el trabajo, arrastraba sus últimos años a lomos de un lobuno zarco, de huesos salidos y sobrepaso.
Hacían la recorrida juntos; pues eran, en caso de necesidad, más útiles los doce años del mucha... |
Güiraldes, Ricardo | Argentina | 1886-1927 | El capitán Funes | Cuento | Una cocina de peones: fogón de campana, paredes negreadas de humo, piso de ladrillos, unos cuantos bancos, leña en un rincón.
Dando la espalda al fogón matea un viejo con la pava entre los pies chuecos que se desconfían como jugando a las escondidas.
Entra un muchacho lampiño, con paso seguro y el hilo de un estilo sil... |
Güiraldes, Ricardo | Argentina | 1886-1927 | El pozo | Cuento | Bajó de la diligencia en San Miguel de la Guardia del Monte, uno de los pueblos más viejos de nuestra provincia.
Un peón le esperaba con caballo de tiro, como era convenido. Nicanor preguntó por los de las casas. Todos estaban bien y esperaban al señor con grandes preparativos de fiesta.
Regocijábase con la promesa de ... |
Güiraldes, Ricardo | Argentina | 1886-1927 | Facundo | Cuento | -Como seguridad de pulso -interrumpió Gonzalo-, no conozco nada que equivalga al hecho del capitán Funes.
-Y ¿cómo es? -preguntamos en coro.
-Breve y sabroso. Veníamos de Europa en un barco que hoy calificaríamos de chiquero, pero de primer orden para hace veinte años.
Nos aburríamos oceánicamente, a pesar de habernos ... |
Güiraldes, Ricardo | Argentina | 1886-1927 | Justo José | Cuento | Sobre el brocal desdentado del viejo pozo, una cruz de palo roída por la carcoma miraba en el fondo su imagen simple. Toda una historia trágica.
Hacía mucho tiempo, cuando fue recién herida la tierra y pura el agua como sangre cristalina, un caminante sudoroso se sentó en el borde de la piedra para descansar su cuerpo ... |
Güiraldes, Ricardo | Argentina | 1886-1927 | La deuda mutua | Cuento | Traspuestas las penurias del viaje, cayó al campamento una noche de invierno agudo.
Era un inconsciente de veinte años, proyecto tal vez de caudillo; impetuoso, sin temores e insolente, ante toda autoridad. De esos hombres nacían a diario en aquella época, encargados luego de eliminarse entre ellos, limpiando el campo ... |
Güiraldes, Ricardo | Argentina | 1886-1927 | La donna è mobile | Cuento | La estancia quedó, obsequiosamente, entregada a la tropa. Eran patrones los jefes. El gauchaje, amontonado en el galpón de los peones, pululaba felinamente entre el soguerío de arreos y recados.
Los caballos se revolcaban en el corral, para borrar la mancha oscura que en sus lomos dejaran las sudaderas; los que no pudi... |
Güiraldes, Ricardo | Argentina | 1886-1927 | Nocturno | Cuento | Don Regino Palacios y su mujer habían adoptado a los dos muchachos como cumpliendo una obligación impuesta por el destino. Al fin y al cabo no tenían hijos y podrían criar esa yunta de cachorros, pues abundaba carne y hubiesen considerado un crimen abandonarlos en manos de aquel padre borracho y pendenciero.
—Déjelos, ... |
Güiraldes, Ricardo | Argentina | 1886-1927 | Politiquería | Cuento | PRIMERA PARTE
Era domingo, y lindo día; despejado, por añadidura. Deseos de divertirse y buena carne en vista.
Con su flete,
muy paquete
y emprendao,
iba Armando
galopiando
pal poblao.
Por otra parte:
En el rancho
de ño Pancho
lo esperaba,
la puestera,
(más culera
que una taba).
¡Ah!, Moreno, negro y alegre a lo tordo.... |
Güiraldes, Ricardo | Argentina | 1886-1927 | Puchero de soldado | Cuento | La amenaza había quedado en Roberto como un presagio de desgracia.
-Sí, humílleme; pero algún día, si Dios quiere, nos hemos de encontrar cara a cara.
Bah, no era el primer caso… fanfarronadas de paisano.
Roberto era hombre de afrontar un peligro, y no hizo caso del consejo: “Mire, patroncito, que es mal bicho”.
Volvía... |
Güiraldes, Ricardo | Argentina | 1886-1927 | Telesforo Altamira | Cuento | Los situacionistas daban gran fiesta: carne con cuero, taba y beberaje a discreción, visto la proximidad de las elecciones. En cambio los opositores carecían de tal derecho, y con pretexto de evitar jugadas prohibidas por la ley, las autoridades obstaculizaban todo propósito de reunión.
En un boliche, a orillas del pue... |
Güiraldes, Ricardo | Argentina | 1886-1927 | Trenzador | Cuento | El tren cruzaba una estancia poblada de vacas finas que, familiarizadas con el paso del gran lagarto férreo, pacían tranquilas.
Era un espectáculo harto conocido y conversábamos, indiferentes, de incidencias menores en nuestras vidas camperas.
El viejo don Juan miraba hacía un rato por la ventanilla y veía cosas muy di... |
Güiraldes, Ricardo | Argentina | 1886-1927 | Venganza | Cuento | Telesforo Altamira era un atorrante-soneto en su clásica perfección.
Tenía un poco el físico de Corbière, pero el genio se le había muerto de hambre en la cabeza piojosa. Yo lo vi hace poco, remontando la calle Corrientes a eso de las doce y media p. m., entre la turba burguesa largada por cinematógrafos y teatros. Tel... |
Gutiérrez, Carlos María | Uruguay | 1926-1991 | Asistencia a la asociación para delinquir | Cuento | Núñez trenzó, como hizo música Bach, pintura Goya, versos el Dante.
Su organización de genio le encauzó en senda fija y vivió con la única preocupación de su arte.
Sufrió la eterna tragedia del grande. Engendró y parió en el dolor según la orden divina. Dejó a sus discípulos, con el ejemplo, mil modos de realizarse, y ... |
Gutiérrez, Carlos María | Uruguay | 1926-1991 | El ascensor | Cuento | De esto hará unos ochenta años, en el campamento del coronel Baigorria, que comandaba una sección cristiana entre los indios ranqueles, entonces capitaneados por Painé Guor.
El capitán Zamora -diremos no dando el verdadero nombre-, poseía una querida, rescatada al tolderío con sus mejores prendas de plata.
Misia Blanc... |
Gutiérrez, Carlos María | Uruguay | 1926-1991 | El espíritu santo sobre el Retiro | Cuento | Lo declarado a continuación es la verdad de los hechos. El requerido cuyo nombre conocido por mí es Revelli, me llamó al Banco por la tarde, ese día que ustedes dicen. Fui al teléfono bien seguro de que el jefe me controlaba desde su escritorio. Me tiene marcado; cuando salga, esta averiguación va a perjudicar mi foja,... |
Gutiérrez, Carlos María | Uruguay | 1926-1991 | El viaje al origen | Cuento | Es sábado, anochece y el doctor Federico Elordi está solo en la casa. Por la mañana su socio en el bufete, un contador, le ha dicho que el póker habitual será esa noche en un sitio distinto, posiblemente el apartamento de un norteamericano de la Embajada. Pero todavía no sabe la dirección exacta: la secretaria telefone... |
Gutiérrez, Carlos María | Uruguay | 1926-1991 | Exilio | Cuento | Oía la voz de su madre al otro lado del patio, discutiendo con el panadero o alguien. Los canarios esparcían su contrapunto y el sol entraba por las celosías hasta llegar a los zapatos nuevos, que él rozaba perezosamente con la punta de los dedos, boca abajo en la cama, mientras iba tomando conciencia de la mañana de d... |
Gutiérrez, Carlos María | Uruguay | 1926-1991 | Exilio | Cuento | ¿Qué sostengo en la mano? ¿Una flor, un fruto? La mirada me sigue en la penumbra: infinita rendición, traspaso de poderes. ¿No soy acaso el primogénito? La voz susurra apenas. ¿Qué está pasando detrás del cansancio de la terca vida de ojos abiertos? El pedido que sólo puede hacerse a la mujer o a un hijo, se ha transfo... |
Gutiérrez, Carlos María | Uruguay | 1926-1991 | Exilio | Cuento | En 1960, la explotación de braceros ilegales en las plantaciones cañeras del Norte excede la antigua resignación agraria y las denuncias llegan a la capital. El periodista va a ver. En la pequeña población de frontera duerme tres noches, alojado en una pensión menesterosa pero limpia. Su pieza tiene una ventana enrejad... |
Gutiérrez, Carlos María | Uruguay | 1926-1991 | Exilio | Cuento | En la casa situada en las afueras de una ciudad, el viento bate los árboles del parque. En el dormitorio, un hombre en su segunda noche de viudez, los ojos fijos en el techo, intenta dormirse y borrar la desacostumbada soledad. Por la ventana abierta escucha, ya en el entresueño, el murmullo poderoso del follaje.
Afuer... |
Gutiérrez, Carlos María | Uruguay | 1926-1991 | Exilio | Cuento | El hombre rubio, que viste un pantalón de fino casimir blanco y una blanca camisa de seda, está sentado en un amplio sillón. Lee un libro de Proust que tiene las tapas rojas y mira a través de unas pequeñas gafas de oro que le cabalgan en el rostro muy pálido. El resto de los muebles y la lámpara de pie, encendida pese... |
Gutiérrez, Carlos María | Uruguay | 1926-1991 | Exilio | Cuento | El niño tiene seis años y ha pasado la mayor parte de su vida en una ciudad escandinava, traído por sus padres desde un país que, para él, era todo el mundo conocido y hoy es apenas un indeciso recuerdo.
Todas las mañanas, la madre camina con el niño hasta la escuela del nuevo idioma. Cuando va a recogerlo de tarde y v... |
Gutiérrez, Carlos María | Uruguay | 1926-1991 | Hermanos argentinos | Cuento | La única luz en la habitación es el resplandor de la nieve, que entra por la ventana de dobles cristales. Sobre el gran lecho nórdico una mujer y un hombre están encendiéndose en las tareas del amor, unidos por sus bocas y por el centro de sus cuerpos, aferradas las manos en el naufragio que los arrastra al fondo de la... |
Gutiérrez, Carlos María | Uruguay | 1926-1991 | La noche de la cocina | Cuento | Una mujer joven, que no está enferma, sabe que va a morir y hasta conoce la fecha aproximada. Cuando lo dice, todos sonríen, pero callan y no osan desmentirla. En un día del verano la mujer invita a sus amigos a la playa. Bajo el mediodía del Caribe se aleja del grupo que conversa en la arena, para caminar, los pies en... |
Gutiérrez, Carlos María | Uruguay | 1926-1991 | Los ejércitos inciertos | Cuento | A medianoche, en su hotel, el exiliado se cepilla los dientes vestido con el viejo piyama de Montevideo, los dos automóviles contornean el Obelisco y el Angosto reacomoda su pistola Star en el cinturón desbordado por la gordura. El exiliado se enjuaga la boca, va hacia la cama con el libro comprado esa tarde y el Puma ... |
Gutiérrez, Carlos María | Uruguay | 1926-1991 | Snapshots | Cuento | Poné que el mejor tango que hicimos juntos no lo escribí yo, ni él tampoco.
La última madrugada me llamó a las tres, desde el sanatorio. Le habían colocado un teléfono en el cuarto, porque en esos días ya lo dejaban que se sacara todos los gustos. “Gordo”, me dijo y se me fue todo el sueño y me senté en la cama con los... |
Gutiérrez, Carlos María | Uruguay | 1926-1991 | Un puesto de comidas cerca del hotel | Cuento | La muchacha rubia puso el importe en el teléfono londinense, esperó el sonido y marcó un número internacional que había aprendido de memoria. Cuando le contestaron dijo solamente el número de su falso pasaporte belga, escuchó un instante la voz desconocida diciendo una contraseña y agregó: “El lunes de mañana, a las di... |
Gutiérrez Nájera, Manuel | México | 1859-1895 | Después de las carreras | Cuento | El auto reduce la marcha y se detiene junto a la acera de una callejuela de baldíos. Desde la Universidad nos llegan la música tropical y los ecos de las consignas comunistas, mezclados con vivas y aplausos. “Es la técnica de irlos emborrachando de ruidos”, explicaba Bill. “Cuando llegan los discursos, ya están hipnoti... |
Guzmán, Nicomedes | Chile | 1914-1964 | El pan bajo la bota | Cuento | El hombre ocupa el cuarto de enfrente, con un muchachito de siete u ocho años, que debe ser su hijo. El niño viste, como él, ropas comunes en Cuba: pantalón y camisa de tela rústica, botas de trabajo. Siempre va de la mano del hombre.
Larrosa se cruza con ellos al entrar o salir del hotel, sin obtener un saludo. El pad... |
Guzmán, Nicomedes | Chile | 1914-1964 | Una moneda al río | Cuento | Cuando Berta puso en el mármol de la mesa sus horquillas de plata y sus pendientes de rubíes, el reloj de bronce, superado por la imagen de Galatea dormida entre las rosas, dio con su agudo timbre doce campanadas. Berta dejó que sus trenzas de rubio veneciano le besaran, temblando, la cintura, y apagó con su aliento la... |
Guzmán, Martín Luis | México | 1887-1976 | La fiesta de las balas | Cuento | Todo un mundo de estrellas constelaba mi cabeza en los momentos en que comencé a penetrar en mi pobre barrio. Mi pobre y admirable barrio. Caserío sin buenas luces, pero desde cuyo corazón podía mirarse mejor el cielo que parecía apuntalado por la veterana gallardía de algunos álamos y eucaliptos.
—¡Tan tarde que viene... |
Guzmán, Augusto | Bolivia | 1903-1994 | El tapado | Cuento | Hacia donde se mire —todos lo sabemos— siempre hay algo que atraviesa tormentosamente el aire. El aire es como la vida misma: existe en la razón conmovida de sus más profundos átomos. En algún instante cualquiera del otoño, hay una hoja seca que cae. Haya sol o neblina, haya garúa o lluvia, un leve impulso de viento, u... |
Hamilton, Edmond | Estados Unidos | 1904-1977 | El crepúsculo de los dioses | Cuento | Atento a cuanto se decía de Villa¹ y el villismo, y a cuanto veía a mi alrededor, a menudo me preguntaba yo en Ciudad Juárez qué hazañas serían las que pintaban más a fondo la División del Norte: si las que se suponían estrictamente históricas, o las que se calificaban de legendarias; si las que se contaban como algo v... |
Hamilton, Edmond | Estados Unidos | 1904-1977 | El monstruo-dios de Mamurth | Cuento | Cuando el correo de Cochabamba se anunció a toque de pututu1 por las calles del pueblo, don Benjamín Díaz Vela había acabado de comer un plato de saisi2 y de beber su acostumbrada chicha. La familia pasaba en el campo temporada veraniega. Y él, que había venido a vender maíz y muko3, no estaba sino a la espera de ese c... |
Hamilton, Edmond | Estados Unidos | 1904-1977 | El valle de los dioses | Cuento | Garth Abbot era absolutamente consciente del peligro que corría en ese lugar envuelto en la noche de la muerte. No necesitaba las advertencias murmuradas por su nervioso compañero acerca de las consecuencias que acarrearía para ellos el que los descubrieran allí. Supondría, casi seguro, la muerte violenta de un joven a... |
Hamilton, Edmond | Estados Unidos | 1904-1977 | Exilio | Cuento | Salió del desierto, en medio de las tinieblas de la noche, viniendo hacia nosotros, tambaleándose dentro del círculo alumbrado por la fogata, donde cayó exánime al instante. Mitchel y yo nos pusimos rápidamente de pie y lanzamos sendas exclamaciones, ya que los individuos que viajan solos y a pie no son cosa corriente ... |
Hamilton, Edmond | Estados Unidos | 1904-1977 | Involución | Cuento | Garth Abbot era absolutamente consciente del peligro que corría en ese lugar envuelto en la noche de la muerte. No necesitaba las advertencias murmuradas por su nervioso compañero acerca de las consecuencias que acarrearía para ellos el que los descubrieran allí. Supondría, casi seguro, la muerte violenta de un joven a... |
Hamilton, Edmond | Estados Unidos | 1904-1977 | Réquiem | Cuento | ¡Lo que daría ahora por no haber hablado de ciencia ficción aquella noche! Si no lo hubiéramos hecho, en estos momentos no estaría obsesionado con esa extraña e imposible historia que nunca podrá ser comprobada ni refutada.
Sin embargo, tratándose de cuatro escritores profesionales de relatos fantásticos, supongo que e... |
Hamilton, Edmond | Estados Unidos | 1904-1977 | Tierra extraña | Cuento | Ross tenía un temperamento muy tranquilo, pero cuatro días de viaje en canoa entre los bosques del norte de Quebec habían empezado a alterarlo. La cuarta vez que tocaron la orilla del río para hacer campamento y pasar allí la noche, perdió el dominio de sí mismo y durante unos momentos dirigió a sus dos compañeros algu... |
Hammett, Dashiell | Estados Unidos | 1894-1961 | Demasiados han vivido | Cuento | Kellon pensaba exasperado que no estaba gobernando una astronave, sino un circo ambulante. Llevaba a bordo hombres de la radio y televisión con toneladas de equipo, espléndidos comentaristas que tenían respuesta para todo, bellísimas muchachas expertas en cuestiones femeninas, pomposos burócratas persiguiendo la public... |
Hammett, Dashiell | Estados Unidos | 1894-1961 | El camino de regreso | Minicuento | 1. Vida ralentizada
El muerto estaba de pie en un pequeño claro iluminado por la luna en mitad de la jungla, donde Farris lo había encontrado. Era un hombrecillo aceitunado vestido con una tela de algodón blanca. Un miembro típico de las tribus laosianas de aquella tierra de nadie, en plena Indochina. Estaba de pie sin... |
Hammett, Dashiell | Estados Unidos | 1894-1961 | El guardián de su hermano | Cuento | La corbata del hombre eran tan naranja como una puesta de sol. Se trataba de un individuo robusto, alto y puro músculo. El pelo oscuro con raya al medio y pegado al cuero cabelludo, las mejillas firmes y carnosas, la ropa que ceñía su cuerpo con evidente comodidad, e incl... |
Hammett, Dashiell | Estados Unidos | 1894-1961 | El rapto | Cuento | -¡Está loco si deja pasar esta oportunidad! Le concederán el mismo mérito y la misma recompensa por llevar las pruebas de mi muerte que por llevarme a mí. Le daré los documentos y las cosas que tengo encerrados cerca de la frontera de Yunnan para respaldar su historia, y le aseguro que jamás apareceré para estropearle ... |
Hammett, Dashiell | Estados Unidos | 1894-1961 | La casa de la calle Turk | Cuento | Sé que muchos hablaban mal de Loney, pero conmigo siempre fue fabuloso. Desde que tengo memoria fue fabuloso, y supongo que me habría caído tan bien si hubiese sido cualquiera en lugar de mi hermano. De todos modos, me alegro de que no fuera cualquiera.
No se parecía a mí. Era delgado y, lo vistieras como lo vistieses,... |
Hammett, Dashiell | Estados Unidos | 1894-1961 | La décima pista | Cuento | Harvey Gatewood había dado orden de que me llevaran ante él en cuanto yo llegara al edificio, de modo que solo me llevó algo menos de quince minutos recorrer mi camino entre porteros, botones y secretarias, que llenaban la mayor parte de los pasillos por los que anduve, desde la entrada principal del Consorcio Maderero... |
Hammett, Dashiell | Estados Unidos | 1894-1961 | Solo se ahorca una vez | Cuento | Me habían dicho que el hombre que buscaba vivía en una determinada manzana de la calle Turk, pero no habían podido darme el número exacto de la casa que ocupaba. Así es como ocurrió que a última hora de cierta tarde lluviosa me hallé llamando una por una a todas las puertas de la mencionada manzana y recitando la sigui... |
Hammett, Dashiell | Estados Unidos | 1894-1961 | Sombra en la noche | Cuento | -Don Leopold Gantvoort no está en casa -dijo el criado que me abrió la puerta-, pero está su hijo, el señorito Charles, si es que desea verle.
-No. El señor Gantvoort me dijo que me recibiría hacia las nueve. Son ahora las nueve en punto y estoy seguro de que no tardará. Le esperaré.
-Como quiera el señor.
Se apartó pa... |
Hammett, Dashiell | Estados Unidos | 1894-1961 | Un hombre llamado Flitcraft | Minicuento | Samuel Spade dijo:
-Me llamo Ronald Ames y quiero ver al señor Binnett…, al señor Timothy Binnett.
-Señor, en este momento el señor Binnett está descansando -respondió indeciso el mayordomo.
-¿Sería tan amable de averiguar en qué momento podrá recibirme? Es importante -Spade carraspe... |
Hardy, Thomas | Inglaterra | 1840-1928 | La historia de un hombre supersticioso | Cuento | Un sedan con los faros apagados estaba parado en el arcén, más arriba del puente de Piney Falls. Cuando lo adelanté, una chica asomó la cabeza por la ventanilla y dijo:
-Por favor.
Aunque su tono era apremiante, no contenía la suficiente energía como para volverlo desesperado o perentorio.
Frené y puse la marcha atrás.... |
Hardy, Thomas | Inglaterra | 1840-1928 | Un miembro del Comité del Terror | Cuento | Flitcraft salió un día de su oficina de corredor de fincas para ir a comer. Salió y jamás volvió. No acudió a una cita que tenía a las cuatro de la tarde para jugar al golf, a pesar de que fue idea suya concertarla solamente media hora antes de salir. Su mujer y sus dos hijos nunca más lo volvieron a ver. El matrimonio... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | Bloqueados por la nieve | Cuento largo | -Hubo algo muy extraño acerca de la muerte de William, ¡muy extraño de veras! -suspiró con melancolía un hombre en la parte de atrás del vagón. Era el padre del granjero, quien hasta ahora había guardado silencio.
-¿Y que pudo haber sido? -preguntó el señor Lackland.
-William, como muchos saben, era curioso, un hombre ... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | Coronel Starbottle por el demandante | Cuento | Habíamos estado hablando de las glorias georgianas de nuestro anticuado balneario, que ahora, con sus resistentes edificios bermejos de oscuro ladrillo, estilo ochocientos, parece la acera de una calle de Soho o Bloomsbury transportada a la costa, y arranca una sonrisa al moderno turista, que no aprecia la solidez de c... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | De cómo San Nicolás llegó a Simpson’s Bar | Cuento | I
Hacía ya algunos instantes que la diligencia de las Sierras, en medio de un silencio absoluto y de una oscuridad profunda, había comenzado la ascensión de la cuesta que conducía al puerto de la montaña. La masa opaca y confusa del carruaje, balanceándose sin ruido sobre sus muelles, parecía deslizarse y subir como si... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | El beso de Salomy Jane | Cuento | Había sido un día de triunfo para el coronel Starbottle. Primero, por su personalidad, pues hubiese sido difícil separar las hazañas del coronel de su individualidad; segundo, por su habilidad de orador, como defensor simpatizante, y tercero, por sus funciones como principal asesor letrado en el caso Eureka Ditch Compa... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | El elegante de La Puerta | Cuento | En el valle del Sacramento estaba el tiempo muy metido en aguas. El North Fork se había salido de madre y la Rattlesnake Creek estaba impracticable.
Bajo una enorme extensión de agua que alcanzaba la base de las montañas desaparecían los gruesos cantos rodados que durante el verano habían señalado el vado en el cruce d... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | El filón del vado del Diablo | Cuento largo | Solo un tiro había sido disparado. No dio en el blanco —el cabecilla de los Vigilantes— y dejó a Red Pete, que lo había disparado, cubierto por sus rifles y a su merced. Pues su mano estaba acalambrada por mucho cabalgar y su ojo distraído por el repentino ataque, y así había llegado el fin inevitable. Se sometió de ma... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | El hijo pródigo de Mr. Thompson | Cuento | También era minero. Durante el invierno de 1851 le encontró un grupito de exploradores que franqueó las nieves desembocando en un pequeño valle, que más adelante tomó el nombre de La Puerta. Era su único habitante. Por espacio de tres meses había vivido sin comer más que dos galletas por día y alguno que otro pedazo de... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | El hombre de Solano | Cuento | I
El Vado del Diablo acababa de inaugurar una era de prosperidad fabulosa. A las cinco o seis chozas allí establecidas en un principio, no tardaron en adicionarse unas treinta cabañas, construidas en una semana de febril entusiasmo, y de las cuales unas se hundían en la estrecha garganta del Monte del Diablo y otras tr... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | El Idilio de Red-Gulch | Cuento | Todos sabíamos que Mr. Thompson andaba en busca de su hijo, y por cierto que era éste buena pieza.
No fue un secreto para sus compañeros, de viaje, que venia a California con este único objeto. Con claridad sin igual y voluble franqueza, nos puso el padre al corriente así de las particularidades físicas, como de las fl... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | El loco de Five-Forks | Cuento | Se me acercó en el entreacto, en uno de los pasillos del teatro de la ópera. Era un personaje tan notable como los que actuaban en el espectáculo. Su traje de distintos colores parecía recién comprado, tal vez una o dos horas antes de la función, lo cual quedaba expuesto en la etiqueta de la sastrería que seguía adheri... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | El “Monte del Diablo” | Cuento | Sandy estaba bebido. Hallábase tumbado bajo una mata de azalea, casi en la misma actitud en que había caído algunas horas antes. El tiempo transcurrido desde que se tendiera allí no lo sabía ni le importaba, y cuanto tiempo continuaría allí tendido, era para él cosa igualmente’ indefinida ó indiferente. Una filosofía t... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | El ojo derecho del comandante | Cuento | Vivía solo, no porque el resto del campo hubiese condenado su locura al aislamiento, sino más bien por gusto, y esa afición habíase manifestado mucho tiempo antes que se notara que su cerebro se hubiera debilitado. Muy taciturno, solo hablaba para quejarse de su mala salud, aunque en apariencia, fuera robusto y bien pl... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | El poeta de Sierra Flat | Cuento | No pretendo que sean auténticas las páginas que siguen. Reconozco con alguna inquietud la falta de pruebas documentadas del singular suceso que voy a relatar. Dispersos los recuerdos escritos, he utilizado la insuficiente autoridad de los informes de los Ayuntamientos y de las primitivas Juntas Regionales, con otros re... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | El pretendiente de Washington | Cuento | Eran las postrimerías del año 1797 en California, con su viento suroeste. La pequeña bahía de San Carlos, aunque abrigada por los cabos de la Bendita Trinidad, estaba áspera y turbulenta; la espuma se adhería temblorosa al muro del jardín de la Misión que miraba al mar, y las partículas de arena y de espuma flotaban en... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | El socio de Tennessee | Cuento | Mientras el activo editor de La Crónica de Sierra Flat estaba junto a la caja tipográfica, componiendo el número siguiente del periódico, no podía dejar de oír a los pájaros carpinteros, que trabajaban en el techo de su casa. Se le ocurrió que, posiblemente, los pájaros todavía no habían aprendido a reconocer, en la bu... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | En un Sleeping-Car | Cuento | —¿Ha leído usted alguna vez El Centinela de Remus?—me preguntó.
Y no tan solo no había leído nunca semejante periódico, sino que ignoraba hasta la situación geográfica del pueblo.
—¡Es extraño que no reciban El Centinela en la fonda! —continuó—. Será preciso, pues, que yo le diga algo al Director… No porque la cosa ten... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | La Ilíada de Sandy Bar | Cuento | Jamás conocimos su nombre verdadero, y por cierto que el ignorarlo no causó nunca en nuestra sociedad el menor disgusto, puesto que en 1854 la mayor parte de la gente de Sandy-Bar se bautizó nuevamente.
Con frecuencia, los apodos se derivaban de alguna extravagancia en el traje, como en el caso de Dungaree-Jack, o bien... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | La más joven de las hermanas Piper | Cuento largo | Lo que voy a referir ocurrió en el sleeping-car, sistema Pullman, que circulaba por una línea del Oeste. Después de aquella primera entrada en lo inconsciente que hace el viajero fatigado al echarse en su cama, me desperté para observar con verdadero asombro que había dormido apenas dos horas. Una larga noche de invier... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | La ogresa de Silver Land | Cuento | Antes de las nueve de la mañana, todos sabían a lo largo del río que los dos socios de la “Pertenencia Amistad” se habían peleado, separándose al alba. A esa hora, a su vecino más cercano le sorprendió la algarabía de la pelea y dos disparos sin intervalo de tiempo. Al salir corriendo había visto confusamente en la bla... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | La punta del Diablo | Cuento | No creo que ninguno de los que tuvimos el placer de conocer a las hermanas Piper o que gozamos de la hospitalidad del juez Piper, su padre, jamás nos interesamos por la hermana más joven. No debido a su extrema juventud, pues la mayor de las señoritas Piper admitió tener veintiséis años, y la juventud de la hermana men... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | La pupila del Coronel Starbottle | Cuento | [Cuento - Texto completo.]
Hace muchos años, en el segundo del reinado del célebre Calip Lo, vivía en Silver Land, localidad contigua a su territorio, cierta terrible ogresa. Habitaba ésta en las entrañas de una montaña lúgubre, donde tenía la costumbre de encerrar a todos los desgraciados viajeros que se aventuraban ... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | La Suerte de Roaring Camp | Cuento | En la orilla septentrional de la bahía de San Francisco, en el punto en que la Puerta de Oro se ensancha al entrar en el Pacífico, se alza un áspero promontorio que proporciona abrigo contra los continuos vientos a una bahía semicircular que hay hacia el Oriente. Alrededor de esta bahía, el declive del terreno es frío,... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | La tarjeta comercial de Dick Boyle | Cuento | —El coronel parece estar un poco fuera de forma hoy —dijo el cantinero, mientras reponía el botellón de whisky en su lugar, mirando pensativamente a la figura del coronel Starbottle, que se alejaba.
—Yo no observé nada —dijo uno de los parroquianos—, para mí, ha estado correcto como siempre.
—¡Oh!, siempre es bastante ... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | Los cuatro tutores de Lagrange | Cuento | Agitábase en conmoción Roaring Camp. Cuestión de riñas no sería, pues en 1850 no era esta novedad bastante para reunir todo el campamento. No solamente quedaron desiertos los fosos, sino que hasta la especería de Tut contribuía también con sus jugadores, quienes, como todos sabían, continuaron reposadamente su partida ... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | Los desterrados de Poker Flat | Cuento | Pine Barrens, que enlazaba con ella, con los pasajeros que debían transbordar, traía mucho retraso. Toda la estación se mantenía a la espera e inquieta. Incluso las bromas de Dick Boyle, viajante comercial de Chicago y el único pasajero por el momento, que habían distraído a los reunidos, ya no producían efecto, si bie... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | Los maridos de mistress Skaggs | Cuento | PRIMERA PARTE
La custodia
Era ciertamente un asunto de gran importancia si tanto interesaba a los cuatro más experimentados y responsables ciudadanos de Lagrange. Habían estado sentados casi media hora en la habitación privada del almacén de Riker, sin intercambiar palabra. Hasta la comunión silenciosa de las libacione... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | Miggles | Cuento | Cuando Mr. John Oakhurst, jugador de oficio, puso el pie en la calle Mayor de Poker-Flat, en la mañana del día 22 de noviembre de 1850, presintió ya que, desde la noche anterior, se efectuaba un cambio en la atmósfera moral. Dos o tres hombres que conversaban juntos, gravemente, callaron cuando se acercó y cambiaron mi... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | M’liss | Cuento | PARTE PRIMERA
Occidente
El sol asomaba por encima de las colinas; pero una hora antes bordaba ya con franjas de fuego la negra masa de la sierra al este de Ángel y hacía ya otras dos horas que la aurora iluminaba la bajada de la diligencia de Placerville. La noche californiana, fría, seca, sin rocío, se entretenía en l... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | Moreno de Calaveras | Cuento | Éramos ocho, incluido el conductor. No habíamos hablado durante los últimos diez kilómetros, puesto que las sacudidas del pesado vehículo sobre la irregular carretera habían estropeado la última cita poética del juez. El hombre alto al lado del juez estaba dormido, con el brazo pasado por la oscilante correa y su cabez... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | Muck-a-Muck | Cuento | I
En el lugar en que empieza a ser menor el declive de Sierra Nevada y donde la corriente de los ríos va siendo menos impetuosa y violenta, se levanta al pie de una gran montaña roja, Smith’s-Pocket. Contemplado desde el camino rojizo, a través de la luz roja del crepúsculo y del rojo polvo, sus casas blancas se parece... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | Navidad en la familia de Dick Spindler | Cuento | Acababa de llegar la diligencia de Wingdam.
Lo cortés y comedido de la conversación y la ausencia de humo de cigarro y de tacones de bota en las ventanillas del carruaje, indicaban bien a las claras que albergaba una mujer en su interior. Y el cuidado y compostura que desplegaban los holgazanes que estaban parados dela... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | Tres vagabundos de Trinidad | Cuento | Novela india moderna (imitación de Cooper)
I
Era un día de octubre. Los últimos rayos del sol poniente se reflejaban en uno de los selváticos lagos peculiares de las sierras de California. A la derecha veíase el humo que se elevaba en espirales de una aldea india, entre las columnas de los altísimos pinos, y a la izqui... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | Un episodio de Fiddletown | Cuento largo | Reinó la sorpresa y, en ciertos casos, el desencanto, en Rough and Ready, cuando se supo que Dick Spindler se disponía a celebrar una fiesta de Navidad “familiar” en su propia casa. Del hombre que acababa de hallar un magnífico filón en su mina bien se esperaba que aprovecharía su primera oportunidad para celebrar su b... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | Un perro amarillo | Cuento | —¡Ah, eres tú! ¿No? —dijo el redactor.
El muchacho chino al que iba dirigida esta expresión coloquial contestó literalmente, según su costumbre:
—El mismísimo Li Tee; yo no cambia. Yo no como todos chico chino.
—Eso mismo —dijo el redactor, convencido—. Supongo que no hay otro diablillo igual que tú en todo el condado ... |
Harte, Bret | Estados Unidos | 1836-1902 | Un pobre hombre | Cuento | I
En 1858, Fiddletown la consideraba como una mujer muy bonita. En la población de Fiddletown se la consideraba por todo el mundo como una mujer bonita. Tenía una gran mata de cabello castaño claro, buena figura, hermoso color y cierta gracia lánguida que pasaba fácilmente por distinción. Vestía siempre con gusto y par... |
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