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Ruyra, Joaquim | España | 1858-1939 | La mirada del pobre | Cuento | El abuelo Guixer era un viejecito de piernas baldadas, antiguo pescador, que se pasaba las horas cantando a veces, otras renegando (este era un dejo del oficio), rezando otras, pero siempre conservándose bonachón y candoroso como un niño. Más pulido era que una azucena; y daba gozo verle, entrado el verano, en el patio... |
Ruyra, Joaquim | España | 1858-1939 | La pavura | Cuento | Finilla está sola en casa, y el miedo no la deja pegar los ojos. Su padre y hermanos salieron a la pesca de sardina a cosa de media tarde, y no volverán hasta mañana, cuando el sol haya subido buen trecho, porque quieren aprovechar las caladas de tarde y las mañaneras. Su madre, pobrecilla, se ahogó hace algunas semana... |
Ruyra, Joaquim | España | 1858-1939 | Las damiselas del mar | Cuento | Aprisa, muy aprisa subía un día por la Rambla con un amigo. Los dos nos habíamos acalorado, gesticulábamos sin cesar, gritábamos de lo lindo. Nos habíamos enzarzado en una disputa sobre un punto científico; uno y otro quería llevar razón a todo trance. Creo que llegamos aun al insulto; yo… dicho sea en honor de la verd... |
Ruyra, Joaquim | España | 1858-1939 | Noche de ánimas | Cuento | De camino para una masía1 de la Selva, donde me aguardaban los míos, hube de retrasarme por motivos que no es preciso narrar. El sol caía bastante bajo cuando llegué al molino del Olmo, que distaba aún tres horas del término de mi viaje; mas a pesar de que no andaba sobrado de tiempo, hube de detenerme a beber, y me se... |
Ruyra, Joaquim | España | 1858-1939 | Una tarde en el mar | Cuento | Seis muchachos de camiseta azul, sórdidos, astrosos, quedaron sentados en el peñascal; sus piernas desnudas cuelgan sobre el mar que con frecuencia se ahueca y les baña los pies. Cada cual posee su caña y su montón de gusanillos roqueros, el manjar que los peces reputan más sabroso.
La pesca les ocupa trece horas, y u... |
Ruyra, Joaquim | España | 1858-1939 | Visión agorera | Cuento | El eco de tu postrera danza, oh Fiesta de Todos los Santos, fenece.
La orquesta penetró en el mesón. En la vasta cocina, ante el hogar, sentados en el banco, o en sillas y escabeles, los músicos se calientan las piernas, y suavizan con unas sopas en vino las gargantas secas y agobiadas. Cada cual sostiene con la mano i... |
Sacchetti, Franco | Italia | 1335-c.1400 | El parto | Cuento | ¡Vaya una tarde espléndida! ¡Qué cielo tan azul, y qué revoltijo de golondrinas y vencejos alegraba los aires! Ah, ¡quién como ellos tuviese alas para derramarse libremente por el espacio, lejos, muy lejos, más arriba de montes y llanuras! Era triste lance verse obligado al encierro de un aula penosa, que henchían las ... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | Agudeza gascona | Minicuento | No puedo imaginar qué hora sería, ni asegurara encontrarme en noche o madrugada, pero se me antojaba que me había levantado poco tiempo ha. Una modorra singular, pesada, morbosa, entorpecía mi cerebro. Al mismo tiempo experimentaba yo algún disgusto muy hondo, alguna pena abrumadora, más érame imposible recordar sus ca... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | Agustina de Villeblanche o la estratagema del amor | Cuento | En otro tiempo había como párroco de una iglesia de Castello, condado del territorio de Florencia, cierto cura llamado Tiraccio, que ya era viejo, pero que en su juventud tuvo por amiga una linda muchacha de la gran villa de Oguissante y había tenido de ella una hija, que en la época de nuestra narración era muy linda ... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | Aventura incomprensible pero atestiguada por toda una provincia | Cuento |
Un oficial gascón había recibido de Luis XIV una gratificación de ciento cincuenta doblones y, recibo en mano, entra sin hacerse anunciar en casa del señor Colbert, que estaba sentado a la mesa con varios caballeros.
-Señores, ¿cuál de vosotros -pregunta con un acento que delataba su patria-, quién, os lo ruego, es el... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | Diálogo entre un sacerdote y un moribundo | Cuento | De todos los extravíos de la naturaleza, el que más ha hecho cavilar, el que más extraño ha parecido a esos pseudofilósofos que quieren analizarlo todo sin entender nunca nada -comentaba un día a una de sus mejores amigas la señorita de Villeblanche, de la que pronto tendremos ocasión de ocuparnos- es esa curiosa atrac... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | Discurso provenzal | Cuento | En varios lugares de Francia, hace apenas cien años, perduraba aún la absurda creencia de que, entregando el alma al diablo, con ciertas ceremonias tan crueles como fanáticas, se conseguía de ese espíritu infernal todo lo que se deseara. Y no ha pasado un siglo desde que transcurrió la aventura que, relacionada con est... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | El alcahuete castigado | Cuento | El Sacerdote: Llegado el instante fatal en que el velo de la ilusión sólo se desgarra para dejar al hombre reducido al cuadro cruel de sus errores y sus vicios, ¿no te arrepientes, hijo mío, de los múltiples desórdenes a los que te condujo la humana debilidad y fragilidad?
El Moribundo: Sí, amigo mío, me arrepiento.
E... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | El aparecido | Cuento | Durante el reinado de Luis XIV, como es bien sabido, se presentó en Francia un embajador persa; este príncipe deseaba atraer a su corte a extranjeros de todas las naciones para que pudieran admirar su grandeza y transmitieran a sus respectivos países algún que otro destello de la deslumbrante gloria con que resplandecí... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | El cornudo de sí mismo o la reconciliación inesperada | Cuento | Durante la Regencia ocurrió en París un hecho tan singular que aún hoy en día puede ser narrado con interés; por un lado, brinda un ejemplo de misterioso libertinaje que nunca pudo ser declarado del todo; por otro, tres horribles asesinatos, cuyo autor no fue descubierto jamás. Y en cuanto a… las conjeturas, antes de p... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | El esposo complaciente | Minicuento | La cosa del mundo a la cual los filósofos otorgan menos fe es a los aparecidos. No obstante, si el caso extraordinario que voy a contar, caso certificado con la firma de muchos testigos y consignado en archivos respetables, si ese caso, digo, y teniendo en cuenta esos títulos y la autenticidad que tuvo en su tiempo, pu... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | El fingimiento feliz (o la ficción afortunada) | Cuento | Uno de los peores defectos de las personas mal educadas es el de estar siempre aventurando un sinnúmero de indiscreciones, murmuraciones o calumnias sobre todo ser viviente y, por si fuera poco, delante de gente a la que no conocen. Es imposible calcular la cantidad de enredos que son fruto de esa clase de charlatanerí... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | El marido cura | Cuento | Toda Francia se enteró de que el príncipe de Bauffremont tenía, poco más o menos, los mismos gustos que el cardenal del que acabamos de hablar. Le habían dado en matrimonio a una damisela totalmente inexperta a la que, siguiendo la costumbre, habían instruido tan sólo la víspera.
-Sin mayores explicaciones -le dice su ... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | El marido escarmentado | Cuento | Hay muchísimas mujeres que piensan que, con tal de no llegar hasta el fin con un amante, pueden al menos permitirse, sin ofender a su esposo, un cierto comercio de galantería, y a menudo esta forma de ver las cosas tiene consecuencias más peligrosas que si su caída hubiera sido completa. Lo que le ocurrió a la marquesa... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | Emilia de Tourville o la crueldad fraterna | Cuento | Cuento provenzal
Entre la villa de Menerbe, en el condado de Aviñón, y la de Apt, en Provenza, existe un pequeño convento de carmelitas, muy apartado, que se llama Saint-Hilaire, asentado en la cima redondeada de una montaña en la que a las mismísimas cabras les resulta difícil pastar; esa pequeña residencia es, poco m... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | Hágase como se ordena | Cuento | A un hombre de edad ya madura, por más que hasta ese momento había vivido siempre sin una esposa, se le ocurrió casarse, y lo que tal vez hizo más en contradicción con sus sentimientos fue escoger a una jovencita de dieciocho años con el rostro más atractivo del mundo y el talle más adorable. El señor de Bernac, pues a... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | Hay sitio para dos | Cuento | Nada es tan sagrado en una familia como el honor de sus miembros, pero si ese tesoro llega a empañarse, por precioso que sea, aquellos a quienes importa su defensa, ¿deben ejercerla aun a costa de cargar ellos mismos con el vergonzoso papel de perseguidores de las desdichadas criaturas que les ofenden? ¿No sería más ra... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | La flor del castaño | Minicuento | -Hija mía -dice la baronesa De Fréval a la mayor de sus hijas, que iba a casarse al día siguiente-, sois hermosa como un ángel; apenas habéis cumplido vuestro decimotercer año y es imposible ser más tierna y más encantadora; parece como si el mismísimo amor se hubiera recreado en dibujar vuestras facciones, y sin embar... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | La ley del talión | Cuento | Una hermosísima burguesa de la calle Saint-Honoré, de unos veinte años de edad, rolliza, regordeta, con las carnes más frescas y apetecibles, de formas bien torneadas aunque algo abundantes, y que unía a tantos atractivos presencia de ánimo, vitalidad y la más intensa afición a todos los placeres que le vedaban las... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | La mojigata | Cuento |
Se supone, yo no lo afirmaría, pero algunos eruditos nos lo aseguran, que la flor del castaño posee efectivamente el mismo olor que ese prolífico semen que la naturaleza tuvo a bien colocar en los riñones del hombre para la reproducción de sus semejantes.
Una tierna damisela, de unos quince años de edad, que jamás hab... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | La mujer vengada | Cuento | Un honesto burgués de la Picardía, descendiente tal vez de uno de aquellos ilustres trovadores de las riberas del Oise o del Somme, cuya olvidada existencia acaba de ser rescatada de las tinieblas apenas hace diez o doce años por un gran escritor de este siglo; un burgués bueno y honrado, repito, vivía en la ciudad de ... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | La serpiente | Minicuento | El señor de Sernenval, que rondaba los cuarenta años de edad, contaba con unas doce o quince mil libras de renta que gastaba con toda tranquilidad en París, y no ejercía ya la carrera de comercio que antaño había estudiado con miras a conseguir un cargo de regidor. Hacía algunos años había contraído matrimonio con la h... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | Los estafadores | Cuento | Remontémonos a las épocas gloriosas en las que Francia tenía numerosos señores feudales que gobernaban despóticamente sus dominios, en vez de treinta mil esclavos envilecidos ante un solo rey. Cerca de Fimes vivía el señor de Longeville, en su vasto feudo, con una castellana morena, no demasiado bella, pero muy impulsi... |
Sade, Marqués de | Francia | 1740-1814 | Un obispo en el atolladero | Minicuento | Todo el mundo conoció a principios de este siglo a la señora presidenta de C…, una de las mujeres más agradables y bonitas de Dijon, y todos la han visto acariciar y acoger públicamente en su lecho a la serpiente blanca que va a ser la protagonista de esta anécdota.
-Este animal es el mejor amigo que tengo en el mundo ... |
Saint-Exupéry, Antoine de | Francia | 1900-1944 | El Principito | Novela corta | Siempre existió en París una clase de individuos, extendida por todo el mundo, cuyo único oficio es el de vivir a costa de los demás: no hay nada tan habilidoso como las múltiples maniobras de estos intrigantes, no hay nada que no inventen, nada que no tramen para atraer, de una manera o de otra, a la víctima a sus mal... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | A prueba | Cuento |
Resulta bastante curiosa la idea que algunas personas piadosas tienen de las blasfemias. Creen que ciertas letras del alfabeto, ordenadas de una forma o de otra, pueden, en uno de esos sentidos, lo mismo agradar infinitamente al Eterno como, dispuestas en otro, ultrajarle de la forma más horrible, y sin lugar a dudas ... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Alpiste para codornices | Cuento | I
Cuando yo tenía seis años vi en un libro sobre la selva virgen que se titulaba “Historias vividas”, una magnífica lámina. Representaba una serpiente boa que se tragaba a una fiera.
En el libro se afirmaba: “La serpiente boa se traga su presa entera, sin masticarla. Luego ya no puede moverse y duerme durante los seis ... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Atardecer | Cuento | De todos los bohemios auténticos que se dejan caer de vez en cuando en el supuesto círculo bohemio del restaurante Nuremberg, de la calle Owl, en el Soho, ninguno tan interesante ni esquivo como Gebhard Knopfschrank. No tenía amigos, y aunque trataba como conocidos a todos los que frecuentaban el restaurante, nunca par... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Brogue | Cuento | Las perspectivas para nosotras las empresas más pequeñas no son buenas -dijo el señor Scarrick al artista y a su hermana, que alquilaban el piso encima de su tienda de comestibles en las afueras-. Las grandes empresas ofrecen todo tipo de atracciones a sus clientes, y no nos alcanza el dinero para hacer eso, ni aún a p... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Catástrofe en la joven Turquía | Cuento | Norman Gortsby estaba sentado en un banco del parque dando la espalda a una franja de césped con arbustos, cercada por las barandillas del parque, con el Row delante de él, al otro lado de un ancho camino para carruajes. Hyde Park Corner, con el estruendo y los bocinazos del tráfico, se encontraba inmediatamente a su d... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Clovis y las responsabilidades de los padres | Cuento | La estación de caza había llegado a su fin sin que los Mullet hubieran conseguido vender a Brogue. Había sido una especie de tradición en la familia durante los últimos tres o cuatro años, un tipo de esperanza fatalista, que Brogue encontraría comprador antes de que terminara la temporada de caza, pero las estaciones i... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El alce | Cuento | El ministro de Bellas Artes (a cuyo ministerio se había anexado últimamente la nueva subsección de Ingeniería Electoral) le hizo una visita de trabajo al gran visir. De acuerdo con la etiqueta oriental, discurrieron un rato sobre temas indiferentes. El ministro se detuvo a tiempo para omitir una referencia casual a la ... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El alma de Laploshka | Cuento | Marión Eggelby estaba sentada junto a Clovis hablando del único tema del que le gustaba conversar: sus hijos y sus diversas perfecciones y logros. El estado de ánimo en el que se encontraba Clovis no podría describirse como receptivo; la generación juvenil de Eggelby, representada con los improbables colores brillantes... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El barco del tesoro | Cuento | Teresa, viuda de Thropplestance, era la anciana más rica y la más intratable del condado de Woldshire. Por su manera de relacionarse con el mundo en general, parecía una mezcla de ama de guardarropa y perrero mayor, con el vocabulario de ambos. En su círculo doméstico se comportaba en la forma arbitraria que uno le atr... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El buey cebado | Cuento | Laploshka fue uno de los tipos más mezquinos que yo haya conocido, y uno de los más divertidos. Decía cosas horribles de la otra gente, con tal encanto que uno le perdonaba las cosas igualmente horribles que decía de uno por detrás. Puesto que odiamos caer en nada que huela a maledicencia, agradecemos siempre a quienes... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El buey en el establo | Cuento | El gran galeón yacía semienterrado bajo la arena, los yuyos y el agua de la bahía septentrional donde los azares de la guerra y el tiempo lo habían instalado. Habían pasado tres siglos y un cuarto desde que había navegado en alta mar como una importante unidad de un escuadrón de guerra; precisamente en qué escuadrón er... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El cerdo | Cuento | Theophil Eshley era artista de profesión y pintor de ganado por fuerza del entorno. No ha de suponerse que viviera de la cría de reses o de la lechería, en una atmósfera saturada de cuernos y pezuñas, banquillos para ordeño y hierros de marcar. Residía en una zona que parecía un parque salpicado de quintas y que escapa... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El contador de historias | Cuento | Theophil Eshley era artista de profesión y pintor de ganado por fuerza del entorno. No ha de suponerse que viviera de la cría de reses o de la lechería, en una atmósfera saturada de cuernos y pezuñas, banquillos para ordeño y hierros de marcar. Residía en una zona que parecía un parque salpicado de quintas y que escapa... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El cuentista | Cuento | —Hay una entrada trasera al césped, a través de un pequeño prado de hierba y cruzando un huerto de árboles frutales vallado que está lleno de groselleros espinosos —le dijo la señora Philidore Stossen a su hija—. El año pasado, cuando la familia estaba fuera, recorrí todo el lugar. Hay una puerta que permite pasar desd... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El día del santo | Cuento | Era una tarde calurosa y el vagón del tren también estaba caliente; la siguiente parada, Templecombe, estaba casi a una hora de distancia. Los ocupantes del vagón eran una niña pequeña, otra niña aún más pequeña y un niño también pequeño. Una tía, que pertenecía a los niños, ocupaba un asiento de la esquina; el otro as... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El golpe más cruel | Cuento | Era una tarde calurosa y el vagón del tren también estaba caliente; la siguiente parada, Templecombe, estaba casi a una hora de distancia. Los ocupantes del vagón eran una niña pequeña, otra niña aún más pequeña y un niño también pequeño. Una tía, que pertenecía a los niños, ocupaba un asiento de la esquina; el otro as... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El huevo de pascua | Cuento | Dice el proverbio que las aventuras son para los aventureros. Muy a menudo, sin embargo, les acaecen a los que no lo son, a los retraídos, a los tímidos por constitución. La naturaleza había dotado a John James Abbleway con ese tipo de disposición que evita instintivamente las intrigas carlistas, las cruzadas en los ba... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El lienzo | Cuento | La temporada de las huelgas parecía haberse detenido. Casi todos los comercios, industrias y profesiones en los que había sido posible producir una dislocación, se habían permitido ese lujo. La última convulsión, y la de menos éxito, había sido la huelga del Sindicato Mundial de Ayudantes de Parques Zoológicos, quienes... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El marco | Cuento | Era evidente que a doña Bárbara, mujer de buena cepa luchadora y una de las más aguerridas de su generación, le resultaba un trago amargo la cobardía sin recato de su hijo. No importa qué otras virtudes haya poseído Lester Slaggby -y en algunos aspectos era encantador-, nadie jamás lo habría tildado de valiente. Cuando... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El membrillo | Cuento | -La jerga artística de esa mujer me exaspera -dijo Clovis a su amigo periodista-. Tiene la manía de decir que ciertos cuadros “brotan de uno”, como si se tratara de una especie de hongo.
-Eso me recuerda la historia de Henri Deplis -dijo el periodista-. ¿Nunca se la he contado?
Clovis negó con la cabeza.
-Henri Deplis ... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El método Schartz-Metterklume | Cuento | -La jerga artística de esa mujer me exaspera -dijo Clovis a su amigo periodista-. Tiene la manía de decir que ciertos cuadros “brotan de uno”, como si se tratara de una especie de hongo.
-Eso me recuerda la historia de Henri Deplis -dijo el periodista-. ¿Nunca se la he contado?
Clovis negó con la cabeza.
-Henri Deplis ... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El programa de gala | Cuento | —Acabo de ver a la pobre Betsy Mullen —le anunció Vera a su tía, la señora Bebberly Cumble—. Parece que lleva bastante mal lo de la renta. Debe unas quince semanas y dice que no sabe dónde puede conseguir el dinero.
—Betsy Mullen siempre tiene dificultades con el alquiler, y cuanto más le ayuda la gente menos se preocu... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El punto débil | Cuento | Para matar el tiempo hasta que al tren le diera por seguir su camino, Lady Carlotta salió al aburrido andén de la pequeña estación y lo recorrió arriba y abajo una o dos veces. Fue entonces cuando en la carretera cercana vio un caballo que luchaba con una carga más que grande, junto al que había un carretero de ésos qu... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El ratón | Cuento | Era un día auspicioso en el calendario romano; el del nacimiento del popular y talentoso joven emperador Plácidus Superbus. Todo el mundo en Roma se disponía a celebrar una gran fiesta, el clima era el mejor y, naturalmente, el circo imperial estaba colmado. Unos minutos antes de la hora fijada para el comienzo del esp... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El soñador | Cuento | —Regresas ahora del funeral de Adelaide, ¿no es cierto? —preguntó sir Lulworth a su sobrino—. Supongo que habrá sido parecido a la mayoría de los funerales.
—Ya te hablaré de él en el almuerzo —contestó Egbert.
—No harás nada semejante. No sería respetuoso ni para la memoria de tu tía abuela ni para el almuerzo. Empeza... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El tatuaje | Cuento | Teodoro Voler había sido criado, desde la infancia hasta los confines de la madurez, por una madre afectuosa cuya mayor preocupación era mantenerlo a raya de lo que solía llamar “realidades ordinarias de la vida”. Cuando la dama pasó a mejor vida, Teodoro quedó solo en un mundo mucho más real, y en buena medida más ord... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | El trastero | Cuento | Era la temporada de las rebajas. El augusto establecimiento de Walpurgis and Nettlepink había rebajado los precios durante toda una semana como concesión a las costumbres comerciales, de manera muy semejante a como una archiduquesa podría contraer, entre protestas, una gripe por el insatisfactorio motivo de que abundar... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Esmé | Cuento | -La jerga artística de esa mujer me cansa -dijo Clovis a su amigo periodista-. Le gusta tanto decir que ciertos cuadros “crecen sobre nosotros”, como si fueran una especie de hongos.
-Eso me recuerda -dijo el periodista- la historia de Henri Deplis. ¿Te la conté alguna vez?
Clovis negó con la cabeza.
-Henri Deplis era... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Gabriel Ernesto | Cuento | Iban a llevar a los niños, como una fiesta especial, a los arenales de Jagborough. Nicholas había caído en desgracia y no formaría parte del grupo. Aquella misma mañana se había negado a tomar la leche con pan integral por el motivo, evidentemente frívolo, de que dentro había una rana. Personas de más edad, más sabias ... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Huelga de plumas | Cuento | -Todas las historias de caza son iguales -dijo Clovis-, igual que todas las de carreras de caballos y todas las de…
-La mía no se parece para nada a ninguna que hayas escuchado -dijo la baronesa-. Sucedió hace bastante tiempo, cuando yo tenía unos veintitrés años. En ese entonces no vivía separada de mi esposo: ninguno... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | La apuesta | Cuento | Hay un animal salvaje en sus bosques -dijo el artista Cunningham, mientras lo llevaban a la estación. Era la única observación que había hecho durante el trayecto, pero como Van Cheele había hablado sin parar, el silencio de su compañero no había sido notorio.
-Un zorro extraviado o dos y unas cuantas comadrejas de la... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | La benefactora y el gato satisfecho | Cuento | —¿Has escrito a los Froplinson para darles las gracias por lo que nos enviaron? —preguntó Egbert.
—No —respondió Janetta, con un matiz de fatiga y desafío en la voz—. Hoy he escrito once cartas expresando nuestra sorpresa y gratitud por los diversos e inmerecidos regalos, pero no a los Froplinson.
—Alguien tendrá que e... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | La fiesta de Némesis | Cuento | —Ronnie es una gran prueba para mí —comentó quejosa la señora Attray—. Este febrero ha cumplido sólo dieciocho años y ya es un jugador inveterado. Te aseguro que no sé de dónde lo habrá heredado; su padre jamás tocó las cartas, y ya sabes lo poco que juego yo… una partida de bridge las tardes de los miércoles de invier... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | La filántropa y el gato feliz | Cuento | Jocantha Bessbury andaba en plan de sentirse feliz, serena y bondadosa. El mundo en que vivía era un lugar ameno, y ese día mostraba una de sus facetas más amenas. Gregory había logrado venir a casa para almorzar de prisa y fumarse un pitillo en el acogedor cuartito de descanso; el almuerzo había estado bueno y aún que... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | La gallina | Cuento | —Es una suerte que haya dejado de estar de moda el Día de San Valentín —dijo la señora Thackenbury—. Con Navidad, Año Nuevo y Pascua, por no hablar de los cumpleaños, hay ya bastantes días para el recuerdo. Estas últimas Navidades traté de evitarme problemas enviándoles flores a todos mis amigos, pero no sirvió de nada... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | La inocencia de Reginald | Cuento | Jocantha Bessbury andaba en plan de sentirse feliz, serena y bondadosa. El mundo en que vivía era un lugar ameno, y ese día mostraba una de sus facetas más amenas. Gregory había logrado venir a casa para almorzar de prisa y fumarse un pitillo en el acogedor cuartito de descanso; el almuerzo había estado bueno y aún que... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | La jauría del destino | Cuento | —Dora Bittholz viene el jueves —dijo la señora Sangrail.
—¿Este jueves? —preguntó Clovis.
Su madre asintió.
—Menuda papeleta, ¿eh? —dijo riendo entre dientes—. Jane Mardet sólo lleva aquí cinco días, y no se queda nunca menos de quince aunque haya dicho claramente que viene por una semana. Nunca conseguirás sacarla de ... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | La loba | Cuento | Reginald deslizó un clavel del color de moda en el ojal de su vestido nuevo y examinó el resultado con aprobación.
-Estoy de ánimo perfecto -se dijo-, para que alguien con un futuro inconfundible me haga un retrato. Qué tan reconfortante sería quedar para la posteridad como ‘Joven con Clavel Rosado’ en el catálogo, aco... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | La manera de Yarkanda | Cuento | Bajo la mortecina luz de una tarde de otoño encapotada, Martin Stoner marchaba con paso laborioso por trochas convertidas en pantanos y caminos surcados por carriles que conducían a no sabía exactamente dónde. Más adelante, suponía, estaba el mar; y hacia allí parecían decididas a llevarlo sus pisadas. Le habría costad... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | La música del monte | Cuento | Leonard Bilsiter era una de esas personas que no han podido encontrar este mundo atractivo o interesante, y que han buscado compensación en un mundo “nunca visto” de su propia experiencia, imaginación… o invención. Los niños tienen éxito en esa clase de cosas, pero se contentan con convencerse ellos mismos sin vulgariz... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | La prima Teresa | Cuento | Sir Lulworth Quayne avanzaba ociosamente por los jardines de la sociedad zoológica en compañía de su sobrino, que acababa de regresar de México. Este último estaba interesado en comparar y contrastar los tipos de animales semejantes que se encuentran en la fauna norteamericana y en la del Viejo Mundo.
—Una de las cosas... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | La reticencia de lady Anne | Cuento | Sylvia Seltoun tomaba el desayuno en el comedor auxiliar de Yessney invadida por un agradable sentimiento de victoria final, similar al que se habría permitido un celoso soldado de Cromwell al otro día de la batalla de Worcester. Era muy poco belicosa por temperamento, pero pertenecía a esa más afortunada clase de comb... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | La séptima pollita | Cuento | Cuando Basset Harrowcluff regresó a casa de sus padres tras una ausencia de cuatro años estaba claramente satisfecho de sí mismo. Sólo tenía treinta y un años, pero había prestado un útil servicio en un apartado pero importante rincón del mundo. Había pacificado una provincia, abierto una ruta comercial, forzado la tra... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | La telaraña | Cuento | Egbert entró en la amplia sala oscura con el aire de quien no sabe si entra a un palomar o a un polvorín y viene preparado para ambas contingencias. No habían rematado la pequeña disputa doméstica sostenida durante el almuerzo, y ahora la cuestión era tantear hasta qué punto lady Anne estaba de humor para renovar o aba... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | La tortilla bizantina | Cuento | —De lo que me quejo no es del pesado trabajo diario, sino de la monotonía gris y apagada de mi vida fuera de las horas de oficina —expresó Blenkinthrope con resentimiento—. No me sucede nada interesante, nada notable o fuera de lo común. Incluso las pequeñas cosas que hago tratando de encontrar algún interés no parecen... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | La tregua | Cuento | La cocina de la granja quizás estaba donde estaba por azar o accidente. Sin embargo, la ubicación bien podía haber sido proyectada por un experto estratega en arquitectura campesina. La lechería, el corral, el huerto y los demás lugares de trajín de la granja parecían tener fácil acceso a aquel refugio con piso de anch... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | La ventana abierta | Cuento | Sophie Chattel-Monkheim era socialista por convicción y Chattel-Monkheim por matrimonio. El miembro de esa acomodada familia con el que se había casado era rico incluso en la medida en que sus parientes contaban la riqueza. Sophie tenía opiniones muy avanzadas y decididas con respecto a la distribución del dinero: era ... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Las ratoneras prohibidas | Cuento | —Le he pedido a Latimer Springfield que pase el domingo con nosotros y se quede a pasar la noche —anunció la señora Durmot durante el desayuno.
—Creía que estaba en medio de unas elecciones —comentó su marido.
—Exactamente; las elecciones son el miércoles, y para entonces el pobre hombre habrá trabajado hasta convertir... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Laura | Cuento | -Mi tía bajará enseguida, señor Nuttel -dijo con mucho aplomo una señorita de quince años-; mientras tanto debe hacer lo posible por soportarme.
Framton Nuttel se esforzó por decir algo que halagara debidamente a la sobrina sin dejar de tomar debidamente en cuenta a la tía que estaba por llegar. Dudó más que nunca que ... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Los cuentistas | Cuento | —¿Te dedicas a actividades de casamentero?
Hugo Peterby planteó la pregunta con cierto interés personal.
—No es mi especialidad —contestó Clovis—. Todo va muy bien mientras lo estás haciendo, pero los efectos secundarios resultan a veces tan desconcertantes… las miradas de reproche mudo de las mismas personas a las que... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Los fabuladores | Cuento | -No te estarás muriendo de verdad, ¿eh? -preguntó Amanda.
-El doctor me dio permiso de vivir hasta el martes -dijo Laura.
-¡Pero si hoy es sábado! ¡La cosa es grave! -dijo Amanda, con la boca abierta.
-No sé si sea grave; lo que si es cierto es que hoy es sábado -dijo Laura.
-La muerte siempre es grave -dijo Amanda.
-N... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Los huéspedes | Cuento | Era otoño en Londres, esa bendita estación entre la aspereza del invierno y las insinceridades del verano; una estación confiable cuando se compran bulbos y cada uno procede a registrar su voto, creyendo perpetuamente en la primavera y en un cambio de gobierno.
Morton Crosby estaba sentado en un banco en un apartado ri... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Los intrusos | Cuento | Era otoño en Londres, esa bendita estación entre la aspereza del invierno y las insinceridades del verano; una estación confiable cuando se compran bulbos y cada uno procede a registrar su voto, creyendo perpetuamente en la primavera y en un cambio de gobierno.
Morton Crosby estaba sentado en un banco en un apartado ri... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Los lobos de Cernogratz | Cuento | -El paisaje que se ve desde nuestras ventanas es verdaderamente encantador -dijo Anabel-; esos huertos de cerezos y esos prados verdes, y el río que serpentea a lo largo del valle, y la torre de la iglesia asomándose entre los olmos, todo eso hace una verdadera pintura. Hay algo aquí terriblemente soñoliento y lánguido... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Piel | Cuento | En medio de un bosque de abigarrada vegetación, situado en un paraje de los confines orientales de los Cárpatos, cierta noche de invierno se hallaba un hombre en atenta observación y a la escucha, como a la espera de que alguna bestia selvática apareciese en su campo de visión y, más tarde, al alcance de su rifle. Pero... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Sredni Vashtar | Cuento | -¿Y no hay viejas leyendas vinculadas al castillo? -preguntó Conrad a su hermana.
A pesar de ser un próspero comerciante de Hamburgo, Conrad era el único miembro de carácter poético de una familia eminentemente práctica.
La baronesa Gruebel alzó sus abultados hombros.
-En estos viejos sitios no faltan las leyendas. Son... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Té | Cuento | —Pareces preocupada, querida —dijo Eleanor.
—Lo estoy —admitió Suzanne—; en realidad, no preocupada, sino ansiosa. Entiéndeme, mi cumpleaños es la próxima semana…
—Qué afortunada —la interrumpió Eleanor—. El mío no es hasta finales de marzo.
—Verás, el viejo Bertram Kneyght acaba de llegar a Inglaterra desde Argentina.... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Tendencias encontradas | Cuento | Conradín tenía diez años y, según la opinión profesional del médico, el niño no viviría cinco años más. Era un médico afable, ineficaz, poco se le tomaba en cuenta, pero su opinión estaba respaldada por la señora De Ropp, a quien debía tomarse en cuenta. La señora De Ropp, prima de Conradín, era su tutora, y representa... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Tobermory | Cuento | James Cushat-Prinkly era un joven que siempre había abrigado la firme convicción de que un día de estos iba a casarse; y hasta los treinta y cuatro años de edad no había hecho nada para justificarla. Quería y admiraba a un gran número de mujeres, en conjunto y desapasionadamente, sin dedicar a una en particular ninguna... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Un toque de realismo | Cuento | Vanessa Pennington tenía un marido que era pobre, con pocos atenuantes, y un enamorado que, si bien era holgadamente rico, tenía el inconveniente de ser escrupuloso. Su fortuna lo hacía aceptable a los ojos de Vanessa, pero su código de honor lo impulsaba a alejarse y olvidarla, o cuando más a recordarla al hacer una p... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Una dura defensa | Cuento | Era una tarde lluviosa y desapacible de fines de agosto durante esa estación indefinida en que las perdices están todavía a resguardo o en algún frigorífico y no hay nada que cazar, a no ser que uno se encuentre en algún lugar que limite al norte con el canal de Bristol. En tal caso se pueden perseguir legalmente robus... |
Saki | Escocia | 1870-1916 | Una tarea de vacaciones | Cuento | —Espero que venga lleno de sugerencias para la Navidad —dijo lady Blonze al último en llegar de sus invitados—. Ya hemos tenido muchas Navidades a la antigua y Navidades puestas al día. Este año quiero algo realmente original.
—El mes pasado estuve con los Matheson y tuvimos una idea muy buena —intervino Blanche Boveal... |
Salarrué | El Salvador | 1899-1975 | El cuento de olis olis catrín y el cañonazo | Minicuento | Treddleford estaba sentado en un cómodo sillón delante de un fuego lento con un volumen de versos en la mano y la agradable conciencia de que al otro lado de las ventanas del club la lluvia goteaba y tamborileaba con voluntad persistente. La tarde fría y húmeda de octubre se estaba convirtiendo en una noche negra y húm... |
Salarrué | El Salvador | 1899-1975 | El cuento del cuento que contaron | Minicuento | Kenelm Jerton entró en el comedor del Golden Galleon Hotel en el momento de la aglomeración de la hora del almuerzo. Estaban ocupados casi todos los asientos, por lo que habían puesto unas pequeñas mesas adicionales allí donde el espacio lo permitía para acomodar a los rezagados, con el resultado de que muchas de las m... |
Salarrué | El Salvador | 1899-1975 | El río | Minicuento | Puesiesque un gutute mirichenambre cornoritotingo quera un animalito con nombre centífrico y que en el monte le dicen zorriyo, por fregar, levantó una pata y ¡tas! echó un chorrito de gedentina espantis diablis, que se regó a cuatro leguas a la cuadrada y dijo riéndose con dientitos delgaditos: “¡Vaya, para quianden di... |
Salarrué | El Salvador | 1899-1975 | La botija | Cuento | Puesiesque Mulín, Cofia, Chepete y la Culachita se sentaron y dijeron: “Contemos cuentos debajo desta carreta”. “Sí”, dijeron “contemos”. Y entonces Chepete dijo: “Yo sé uno bien arrechito”. “Contalo, pué”, le dijeron. Y él entonce lo contó y dijo: “Puesiesque un día, ya bien de noche, venía un tren y al yegar a una so... |
Salarrué | El Salvador | 1899-1975 | La flor del amor | Minicuento | Un río que caía al mar entre promontorios gigantescos les decía a estos:
-He vertido mis aguas en esta gran cuenca durante muchas centurias y aún no he logrado colmarla.
FIN |
Salarrué | El Salvador | 1899-1975 | La justicia | Minicuento | José Pashaca era un cuerpo tirado en un cuero; el cuero era un cuero tirado en un rancho; el rancho era un rancho tirado en una ladera.
Petrona Pulunto era la nana de aquella boca:
-¡Hijo: abrí los ojos, ya hasta la color de que los tenés se me olvidó!
José Pashaca pujaba, y a lo mucho encogía la pata.
-¿Qué quiere, ma... |
Salarrué | El Salvador | 1899-1975 | Las campanas | Minicuento | La mariposa loca revoloteó junto a la rosa, con tan poco tino que se clavó en la espina y allí quedó muerta, con sus alas azulverdeoro, bellamente fláccidas, caídas sobre las hojas.
-¿Qué flor eres? -preguntó sorprendida y celosa la rosa reina del jardín.
-Soy la legítima flor del amor -repuso la espina orgullosa.
Y si... |
Salarrué | El Salvador | 1899-1975 | Los dioses | Minicuento | -Hijo mío -decía el Rey Padre-, no debes preferir nunca la justicia humana a la divina justicia.
-Entonces, oh padre -respondió el Príncipe-, quiero comer esta noche en la mesa de mis sirvientes.
Frunció el Rey el entrecejo y apuntó:
-Pero no olvides que tu misión comprende el mantenerte en cierta posición sobre tus sú... |
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