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vivo, hubo un par de desmovilizados que cogieron un micrófono y frente a
25 mil personas pidieron perdón por sus actos. (Entrevista 3) Si bien no es posible determinar el impacto de este tipo de acciones, es una
evidencia de las acciones del Gobierno local de cara a las políticas de DDR y justicia
transicional en el territorio. Dificultades Tal como se han dado aciertos, se han
identificado obstáculos durante
la
trayectoria de la experiencia de Ganchos y Amarras, sobre todo en lo referente a
la relación entre comunidades receptoras y excombatientes. Así como se ha dicho
que los mecanismos de difusión han sido un aliciente para la experiencia y para
su reconocimiento como un ejemplo de reconciliación entre excombatientes,
estos mecanismos han condensado algunos obstáculos responsables de frenar
las oportunidades de reconstrucción de relaciones entre comunidades receptoras
(compuestas en gran parte por víctimas del
conflicto) y excombatientes.
Principalmente en un contexto como el caleño en el que aún confluyen factores
de violencia urbana organizada y en el que permanecen características de una
sociedad segregada y mediada por estigmas hacia diferentes grupos poblacionales,
incluidos los desmovilizados. A partir de esta experiencia, se ha corroborado que desde la perspectiva de un
sector de comunidades receptoras entrevistadas, víctimas además del conflicto
armado y que viven en sectores como Agua Blanca, atribuyen más amenazas 73 Aprendizajes para la reconciliación Varios de los excombatientes entrevistados manifiestan
tener disposición para entablar en un futuro relaciones con
sus comunidades de llegada y aseguran que la reconciliación
depende de una decisión de las personas que allí habitan que oportunidades a algún proceso de
reconstrucción de
relaciones con
excombatientes. Cuando una persona de estas mismas comunidades fue consultada
sobre la posibilidad de que llegaran desmovilizados, aseguró que: «no, yo preferiría
devolverme de donde me sacaron a tener que verlos por acá» (Participante grupo
focal 2). En gran medida esta respuesta está anidada en el temor que representa
compartir con exmiembros de los grupos que los victimizaron y desplazaron así
como también por la impunidad que desde su perspectiva representa verlos en
libertad y no purgando sus delitos en la cárcel. Esta perspectiva se ha visto reforzada por el temor con el que viven las comunidades
receptoras por el continuo accionar de actores armados y bandas delincuenciales
que refuerzan los estigmas y la desconfianza hacia las personas desmovilizadas.
Igualmente, en
las entrevistas a víctimas de
la comunidad
receptora, estas
manifiestan una sensación de inequidad entre los beneficios gubernamentales que
reciben y los que les proporcionan a los desmovilizados: «ellos [los desmovilizados]
tienen mejores condiciones, aunque vivimos en el mismo barrio» (Participante
grupo focal 2). Por otra parte, el trabajo de entes gubernamentales y no gubernamentales con
población vulnerable en Cali, entre ella excombatientes y víctimas, se hace por
separado, lo cual, si bien corresponde con una lógica de intervención diferencial,
también perpetúa la simple coexistencia presentada en estos sectores e inhibe
procesos más profundos de convivencia pacífica y reconciliación. Lo anterior
plantea retos en términos de
la concordancia de esfuerzos tanto del sector
empresarial como de organizaciones sociales y de carácter gubernamental. Otro mecanismo que ha inhibido la generación de espacios de reconciliación
entre excombatientes y comunidades receptoras es la contradicción de conceptos
sobre
reconciliación que
tienen
los sectores sociales
involucrados. Para
los
excombatientes este término se asocia más con el perdón y con el olvido, con
dejar atrás el pasado de violencia; asimismo, delegan en las víctimas el poder de
reconciliarse: «yo en mi caso, también si llegamos a hablar pues pedir perdón [a las
víctimas] pero yo ya no puedo confiar más en esa persona, ni esa persona tampoco
puede confiar […] es que nosotros como desmovilizados no podemos confiar en
nadie, ni aquí, ni con los vecinos, ni con nadie» (Participante grupo focal 1). En el caso de
los excombatientes entrevistados, varios de ellos manifiestan
disposición para entablar en un futuro relaciones con sus comunidades de llegada,
y como se dijo anteriormente, aseguran que es una decisión propia de las personas
que allí habitan: «depende de la comunidad, de las personas, se requiere tiempo… 74 Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras El acompañamiento brindado
por la Fundación Carvajal,
Eternit y la ACR, ha sido
financiero, técnico y psicosocial uno tiene que hacerse querer porque hay algunos que no respetan, que llegan a
meter miedo, lo importante es hacerse querer» (Participante grupo focal 1). Asimismo aseguran que «a esa gente son disculpas, pero el sentimiento queda, yo
me sentiría muy bien con el hecho de pedir perdón y ya que ellos miren en qué
posición estarían» (Participante Taller Ganchos y Amarras, septiembre 2014). La anterior visión de reconciliación contrasta con la de las víctimas entrevistadas
quienes, no obstante, coinciden en sus sentimientos de desconfianza y zozobra
en los barrios donde coexisten con excombatientes. Para ellos, la reconciliación
solo podrá darse una vez el proceso de verdad, justicia y reparación culmine
satisfactoriamente. Por último, para los presidentes de la Fundación Carvajal (Diario El País, 2014) y de
la Siderúrgica de Occidente (Diario El Tiempo, 2014) la reconciliación es un proceso
que en algún momento de la historia tendrá que darse, pero que requiere esfuerzos
conjuntos y más proactivos por parte de toda
la sociedad. Estas posiciones
encontradas en algunos puntos sobre cómo puede darse
la reconciliación a
partir de esta experiencia no han permitido que se reconstruyan relaciones entre
excombatientes y víctimas. Un sector de las empresas privadas, la institucionalidad
y los excombatientes han concurrido en un espacio de encuentro que con motivo
de
la reintegración económica ha
logrado también restablecer confianzas y
cambiar posturas entre actores, facilitando acciones de reconciliación. Por su parte,
no existen espacios de encuentro entre excombatientes y comunidades receptoras
de los barrios de residencia, solo un encuentro cotidiano en el territorio, en el que,
de manera intencionada o no, no existe un reconocimiento mutuo, que permita un
verdadero proceso de reconciliación. Aprendizajes La identificación de los mecanismos desplegados en la experiencia de Ganchos y
Amarras permite establecer algunas pistas que pueden fortalecer los procesos de
reintegración y las posibilidades de alcanzar escenarios de convivencia pacífica y
reconciliación en contextos similares. Uno de los elementos clave para la consolidación interna de esta experiencia ha sido
el acompañamiento institucional y de empresas que han apoyado directamente
su sostenimiento. El acompañamiento se ha expresado tanto en apoyo financiero
como en lo técnico y psicosocial por parte de la Fundación Carvajal, Eternit, la ACR,
entre otros. 75 Aprendizajes para la reconciliación Lo anterior evidencia la importancia de la convergencia de actores públicos y