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algunas fuentes por grupos paramilitares financiados por la clase dirigente
regional, desató una contraofensiva que
incluyó detenciones
ilegales,
torturas, desapariciones y asesinatos en el resguardo
indígena de San
Lorenzo en Riosucio, Caldas (donde se encontró el cuerpo del secuestrado),
y detenciones ilegales y torturas en la misma ciudad de Pereira. (Comisión de
la Superación de la Violencia, 1992, p. 72). Sin embargo, hay quienes aseguran que el EPL nunca se constituyó o se reconoció
como una amenaza real y latente para la clase dirigente del Eje Cafetero: Los fortines guerrilleros fueron ante todo
los municipios periféricos de
la zona cafetera en los límites con el Chocó […] Quizá por ello la guerrilla
fue percibida por buena parte de la clase dirigente como un problema 82 53 Información de este evento narrado por Carlos Mario Franco. Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras Uno de los más grandes
fenómenos generadores de
violencia en la ciudad de Pereira
fue, y ha sido, el narcotráfico marginal; y tan pronto como se pasó de límite, como en el secuestro de
Hernán Londoño, a esta clase social le fue posible cerrar las filas y enfrentarlo
con éxito a través de las Fuerzas Armadas o de grupos paramilitares o de
autodefensa. (Comisión de la Superación de la Violencia, 1992, p. 72) Al respecto, puede enunciarse el grupo paramilitar «Los Magníficos», que desplegó
acciones en la región con el fin de neutralizar al EPL y fue sostenido por algunos
miembros de la clase dirigente risaraldense. Posteriormente, aunque la mayoría
del Frente Oscar William Calvo se desmovilizó, en el departamento siguió actuando
una estructura disidente de dicha organización, que concentró sus acciones en los
departamentos de Risaralda y Caldas. Durante 2006 ocurrieron varios hechos que
provocaron la desarticulación de este grupo54. Por otro lado, las Farc, por medio de la injerencia de los frentes 47 y 50, buscaban
consolidar un corredor que les permitiera, por un lado, asegurar la salida al mar a
través de Chocó, a través de los municipios de Pueblo Rico y Mistrató, y por otro,
facilitar un paso permanente entre el sur y el norte del país (Martínez Herrera,
2006). Asimismo, la compañía Aurelio Rodríguez ha actuado históricamente en la
zona Norte de Mistrató, Pueblo Rico, Guática y Quinchía (Observatorio DDHH de la
Vicepresidencia de la República de Colombia, 2007). La columna Jacobo Arenas lo
hacía en las áreas urbanas. Es relevante anotar que uno de los más grandes fenómenos generadores de
violencia en la ciudad de Pereira fue, y ha sido, el narcotráfico. Para el año 1999,
«los análisis realizados por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias
Forenses señalaban la fuerte influencia del narcotráfico y sus múltiples actores en
el departamento de Risaralda. Destacaban los elevados índices de homicidio en
el norte del Departamento del Valle del Cauca, el sur de Risaralda, y el occidente
de Caldas» (Martínez Herrera, 2006). Según Martínez Herrera (2006), las bonanzas
generadas por el cultivo del café y amapola, la creciente presencia de laboratorios
para el tratamiento de sustancias ilícitas y la compra de terrenos por parte de
narcotraficantes, provenientes fundamentalmente del Valle del Cauca, generaron
escenarios de violencia en los cuales estos nuevos actores ejercían regulación sin
la mediación estatal. 54 «El primer hecho, fue la muerte en combate de alias «Leytor», comandante del frente, en un choque armado
registrado el 8 de julio de 2006, con tropas del Batallón San Mateo del Ejército en Quinchía. Posteriormente fue
capturado alias «Leo», presunto sucesor de Leytor y finalmente, el 23 de julio, se presentó la desmovilización de varios
de sus integrantes, gracias a la presión de la Fuerza Pública, lo que condujo a su desarticulación». (Observatorio DDHH
de la Vicepresidencia de la República de Colombia, 2007) 83 Aprendizajes para la reconciliación Así las cosas, se fortaleció un foco mafioso en la ciudad de Pereira, al mismo
tiempo receptora de
las
familias que surgieron de
las dinámicas, guerras y
desmantelamientos de los carteles del Valle y Medellín, y que buscaron refugio
en la zona pero sin abandonar los nexos con la ilegalidad; así se origina el Cartel
de Pereira. Dadas estas nuevas condiciones, durante la administración de Ernesto
Samper, se conforman las convivir de Guática, Belén de Umbría y Pereira. Estas
convivir precedieron la entrada del paramilitarismo en el departamento y sumado
a distintos factores ocasionaron un aumento de la violencia en el departamento
(Nuñez, 2007). El fenómeno paramilitar hizo su incursión en el departamento de
Risaralda en el año 2000. Dicha entrada estuvo a cargo del Bloque Central Bolívar
en cabeza del Frente Cacique Pipintá, que tenía injerencia en el norte de Caldas
y extendía su accionar hasta Risaralda, y el frente Héroes y Mártires de Guática,
que actuaba en el norte del departamento y en Chocó (Observatorio DDHH de la
Vicepresidencia de la República de Colombia, 2007). En medio de este contexto violento, aunque la movilización social en Pereira ha sido
baja en cuanto al número de hechos, el sindicalismo y el movimiento estudiantil
ganaban gran reconocimiento. En cuanto al sindicalismo y al movimiento obrero
en la región, los antecedentes se remontan a la Ley 83 de 1931, por medio de la
cual se conformaron distintas agremiaciones de trabajadores «en el caso de Pereira
aparecieron sindicatos de latoneros, sastres, zapateros, lustrabotas, carpinteros,
matarifes y oficios varios» (Gómez, 2013). Fue así como, a partir de la labor de distintos
líderes como Ignacio Torres Giraldo y Julio Restrepo Toro55 quienes comenzaron a
propagar algunas ideas marxistas en Pereira a comienzos del siglo XIX, los partidos
políticos Comunista y Liberal ofrecieron a los sectores trabajadores una adscripción
a partir de ofrecimientos como cursos sindicales y reformas laborales que los
favorecieran (Gómez, 2013). Sin embargo, podría decirse que la sociedad pereirana
se considera conservadora en su mayoría, pero la organización sindical al igual que
la estudiantil goza de fuertes redes que, si bien no son grandes en número, tienen
un impacto importante en las dinámicas sociales del municipio. Específicamente
en cuanto al movimiento estudiantil-universitario en la coyuntura entre 1980 y
1983, se presentaron fuertes conflictos en las universidades Libre y Tecnológica que
ocasionaron el cierre de las instituciones, la cancelación de períodos académicos 55 Ignacio Torres Giraldo fue «líder sindical antioqueño (Medellín, 1892 - Palmira, 1968). Descendiente de colonizadores
paisas que poblaron el Valle del Cauca, Ignacio Torres Giraldo se vinculó desde muy joven a la actividad productiva
como obrero, y al sindicalismo, en el cual inicialmente tuvo una marcada tendencia liberal radical, luego obrero-
socialista, posteriormente comunista y en sus últimos años marxista independiente. En 1913, cuando apenas contaba
con 21 años, Torres Giraldo vivía en Pereira y participaba políticamente del lado de la izquierda liberal. Dos años
después participó en la fundación del Instituto Manuel Murillo Toro, de tendencia radical, centro docente en el que
trabajó entre 1915 y 1917, y simultáneamente colaboraba en los periódicos El Surco, órgano del colegio, y El Martillo,
de tendencia abiertamente revolucionaria». (Rueda Enciso, 1978). Julio Restrepo Toro: Reconocido abogado comunista
en Pereira). 84 Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras y expulsión masiva de profesores y estudiantes. Dichas universidades han jugado
roles protagónicos en la movilización estudiantil en Pereira. Finalmente, en el contexto enunciado anteriormente resaltan algunos elementos
contextuales que han ejercido funciones de mecanismos ambientales influenciando
la trayectoria de la experiencia de Colectivos del Café. El bajo impacto de la violencia
ejercida por los excombatientes del EPL en Pereira, además de la fortaleza de las
instituciones encargadas de acompañar la reinserción fueron vitales para el proceso
de los desmovilizados y el surgimiento de la empresa. Igualmente, la formación de
la población pereirana, acostumbrada de cierto modo a la recepción de migrantes
de distintas regiones del país y la cercanía que sentían los desmovilizados del
EPL con algunos sectores de la comunidad pereirana, fueron características del
contexto que influyeron en una mayor disposición para entablar relaciones con los
excombatientes que llegaban a formar parte de sus comunidades. La desmovilización e inicio del proceso de reinserción del EPL:
un primer paso hacia el reencuentro con la sociedad pereirana Los factores antes enunciados configuraron un contexto en el que decidieron