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hombres
y mujeres
desmovilizadas
contaban
con
las mismas
oportunidades
frente a capacitaciones técnicas y oferta
laboral y educativa,
desde este primer episodio se vislumbran algunas diferencias en los procesos de
reinserción de hombres y mujeres. Las mujeres modificaron comportamientos
que para la comunidad receptora eran considerados impropios, por lo que para
ellas esta etapa significó no solo una reconstrucción de sus vidas en proceso
de reinserción, sino una modificación del imaginario de lo que «debía ser» una
mujer reinsertada para que
fuera aceptada por
las comunidades receptoras,
acostumbradas a estereotipos del comportamiento femenino distintos a los que
ellas conocieron en las filas del EPL. Al mismo tiempo que se daba un proceso de confianza entre la comunidad educativa
de la UTP y aquellos desmovilizados que harían parte de Colectivos del Café, se dio
un proceso de construcción y afianzamiento de las expectativas y la confianza de
los desmovilizados en el Gobierno y en las instituciones que lo representaban: «el
Gobierno a nosotros como reinsertados nos dio muchas oportunidades. La gente
quería estudiar, abrieron cupos en el SENA, en las universidades. Lo que pasa es
que hay muchos que no aprovechamos» (Participante grupo focal 1). 88 Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras El inicio de operaciones de Colectivos
del Café: el encuentro con clientes y la resolución
de conflictos con otras empresas transportadoras Paralelo al proceso de formación y nivelación académica que vivió este grupo
de excombatientes, aquellos que habían sido comandantes del Frente OWC
propusieron la formación de una cooperativa como opción económica ya que
«la unión hace la fuerza, entre más nos juntemos y juntemos toda la platica,
más fácil nos queda enfrentar esta etapa» (Entrevista 1). Así las cosas, entre 52
excombatientes juntaron capital y dieron inicio a la experiencia de la cooperativa
de transportes Colectivos del Café. Corpes de Occidente (corporación regional
de planificación) fue el ente gubernamental (ya extinto) que financió y apoyó el
diseño del proyecto y los estudios de viabilidad. Asimismo, fue el ente que estuvo a
cargo de la redacción de la solicitud de licencia de transporte ante el Ministerio de
Transporte para que Colectivos del Café comenzara operaciones. A finales de 1992, y la primera mitad de 1993, se hicieron todos los trámites
respectivos para la solicitud de la licencia de transporte público ante el Ministerio
de Transporte, pero dentro de los requisitos para que se otorgara la licencia de
operaciones, existía el derecho de oposición de las demás empresas transportadoras
que ya ocupaban las rutas que Colectivos del Café aspiraba a transitar. A partir
del anuncio de la entrada de una nueva empresa transportadora varias empresas
materializaron su oposición aduciendo que esta nueva empresa generaría más
competencia en la terminal de transportes por la alta oferta en las rutas que estaban
solicitando Colectivos del Café al Instituto Nacional de Tránsito y Transporte (INTRA)
del Ministerio de Transporte. Aunque en el derecho de oposición, las empresas
aducían únicamente razones económicas, la procedencia de Colectivos del Café
como resultado de un proceso de desmovilización y reinserción sí fue utilizada
para desprestigiarlos entre las mismas empresas y una parte de la comunidad del
terminal de transportes de Pereira. Ante esta acción de las demás empresas, los líderes de Colectivos del Café decidieron
reunirse con una de las empresas opositoras con mayor influencia en la terminal de
transportes para comunicar que ellos solo querían trabajar honestamente como
parte de su proceso de reinserción. El vocero de la empresa les contestó que el
tema era únicamente económico, ya que la entrada de Colectivos iba a implicar un
gasto nuevo en la mejora del servicio de las otras empresas con el fin de no perder
clientes con la nueva competencia (Participante grupo focal 2). Ante la negativa
de las demás empresas transportadoras de aceptar la entrada de otra empresa y el
retraso en los pagos de los créditos que habían adquirido para compra de buses, 89 Aprendizajes para la reconciliación Durante el proceso de consolidación de la empresa se presentaron
algunas crisis al interior del grupo de excombatientes, debido a la
incertidumbre alrededor de la cooperativa y la decisión de invertir
sus subsidios de reinserción en esa empresa los miembros de Colectivos del Café se tomaron la Cruz Roja y la sede del INTRA
(Ministerio de Transporte) en Pereira56, exigiendo que el Gobierno expidiera la
licencia para poder garantizarles su acceso al trabajo tal y como se había prometido
en los acuerdos de paz. Ante esta toma en septiembre de 1993, el Gobierno expidió
la licencia tres días después. En contra del deseo de
las demás empresas transportadoras del terminal de
transportes de Pereira, el 3 de diciembre de 1993 entraron en funcionamiento siete
microbuses de transporte de Colectivos del Café a cubrir las rutas que les había
asignado el Ministerio de Transporte. Las dificultades que se presentaron para la
expedición de la licencia evidencian el tipo de relacionamiento con la comunidad
receptora, compuesta en este episodio por los miembros y dueños de empresas
transportadoras de la terminal. Estas relaciones estuvieron mediadas por recelos
empresariales y prevenciones motivadas por
las consecuencias económicas
de la entrada de una nueva empresa, además de aquellas prevenciones hacia
excombatientes que ingresaran a sus mercados y comunidades. Los miembros
de Colectivos del Café aseguraron que, a pesar de esto, no recuerdan haber
sido víctimas de señalamientos negativos por ser desmovilizados del EPL, pero
sí recuerdan la reacción que tuvieron los trabajadores de la terminal cuando se
enteraron de que eran excombatientes; aseguran que su presencia generaba cierta
curiosidad, sin que esto implicara que no hubiera temor por la desconfianza que
generaba el haber sido parte de una guerrilla. Durante el proceso de consolidación de
la empresa y
la consecución de
los
permisos para los colectivos de transporte, se presentaron algunas crisis al interior
del grupo de excombatientes. Estas crisis estuvieron mediadas por un ambiente de
incertidumbre sobre el acierto o desacierto que habían tenido al tomar la decisión
de formar la cooperativa e invertir sus subsidios de reinserción en esa empresa.
Los miembros de Colectivos del Café aseguran que en esos momentos se sentían
frenados por el Gobierno y rechazados por la comunidad con la que iban a tener
que convivir en el proyecto económico que habían elegido. Pero a pesar de estos
inconvenientes, consideran que haber logrado la expedición de la licencia y haber
comenzado a transportar clientes fue uno de los mayores logros de sus vidas: «el 3
de diciembre arrancó el proyecto como tal, por ende es una fecha muy importante,
nosotros cada año celebramos» (Participante grupo focal 1). 90 56 En los medios este evento fue relatado de la siguiente manera: «el EPL de Risaralda iniciaron ayer acciones de
protesta, con desfile de una flotilla de vehículos colectivos por las calles de Pereira y ocupación de la Cruz Roja y
el Cuerpo de Bomberos de Pereira. El movimiento de los reinsertados habría sido motivado por la dilación de una
licencia de operación, pedida para la flotilla de colectivos conseguidos bajo los programas de asistencia económica del
Gobierno nacional, pero cuyo trámite por parte del Intra lleva un año de papeleos» (El Tiempo, 1993). Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras En 1995, debido a la falta de experiencia en el manejo financiero,