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en las laderas de la Sierra Nevada de Santa Marta, potencial de desarrollo
donde las planicies tienen aptitud para la ganadería y la agricultura de
riego. La subregión del centro se ubica la mayoría de la minas de carbón,
sus municipios reciben una importante cantidad de los recursos que el 104 64 En la subregión norte se ubican los municipios de Valledupar, Pueblo Bello, La Paz, Manaure, San Diego, Codazzi,
Bosconia, El Copey, El Paso y Astrea., ubicada entre las estribaciones de la Sierra Nevada y de la Serranía del Perijá. La
subregión del centro Becerril, La Jagua de Ibirico, Chiriguaná, Curumaní, Chimichagua, Pailitas y Tamalameque. La
subregión del sur San Alberto, San Martín, Río de Oro, Gamarra, Pelaya, González, La Gloria y Aguachica. Ver en Barrera,
V. «Las vicisitudes de la integración: Trayectorias de desarrollo y conflicto armado en el Cesar», en Territorio y conflicto
en la costa Caribe, Colección Territorio, Poder y Conflicto, CINEP/PPP, 2014, p. 229. Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras Estado central les gira por concepto de regalías. Sin embargo, no ha dejado
de ser un territorio apto para la agricultura y la ganadería, con un uso del
suelo limitado por las periódicas inundaciones alrededor de los complejos
cenagosos65. (Barrera, 2014) En general, tres elementos marcan el crecimiento económico de la región: la
ganadería vacuna, los cultivos de palma africana (presentes en más del 80 % de los
municipios del departamento) y la explotación de carbón (extracción de carbón
para el año 2011 su participación en el PIB departamental superaba el 47 %).
Después de la bonanza del algodón en las décadas del 60 y del 70, para inicios de
la década del 90 se da una recomposición de la producción agrícola, y es cuando
se consolidan cultivos como el cacao y la palma africana con buenas dinámicas
de crecimiento. El fin de este periodo se da como el inicio de las exportaciones de
carbón en 1995. El complejo minero comprende a los municipios de la Jagua de Ibirico, El Paso,
Becerril y Chiriguaná. La Drummond Company, empresa privada de origen
estadounidense, controla el 60 % de la producción del departamento, junto con
otras empresas: Prodeco —Glencore— y Colombian Natural Resources (CNR)
(CINEP/PPP, Equipo de Tierras y Derecho Territorial, 2014, p. 17). Para Gamarra
(2005), la minería ha tenido efectos positivos principalmente gracias a las regalías
que resultan muy importantes en las finanzas municipales, teniendo en cuenta
que el departamento produce actualmente casi el 51 % del carbón nacional. Sin
embargo, su inversión no ha sido la más eficaz. Peor aún para «los mismos años
que empezaron las exportaciones de carbón, los indicadores de pobreza en el
departamento muestran un desmejoramiento de las condiciones de vida en el
Cesar» (Gamarra, 2005, p. 59). El principal conflicto en cuanto al uso de los suelos se da por el exceso de actividades
pecuarias y la subutilización de suelos con elevado potencial agrícola. Es claro
que el uso de suelos no aptos para actividades pecuarias es una de las principales
causas del desbalance agroecológico en el uso de los suelos en la Costa Caribe. 65 En la subregión norte se ubican los municipios de Valledupar, Pueblo Bello, La Paz, Manaure, San Diego, Codazzi,
Bosconia, El Copey, El Paso y Astrea., ubicada entre las estribaciones de la Sierra Nevada y de la Serranía del Perijá. La
subregión del centro Becerril, La Jagua de Ibirico, Chiriguaná, Curumaní, Chimichagua, Pailitas y Tamalameque. La
subregión del sur San Alberto, San Martín, Río de Oro, Gamarra, Pelaya, González, La Gloria y Aguachica. Ver en Barrera,
V. «Las vicisitudes de la integración: Trayectorias de desarrollo y conflicto armado en el Cesar», en Territorio y conflicto
en la costa Caribe, Colección Territorio, Poder y Conflicto, CINEP/PPP, 2014, p. 229. 105 Aprendizajes para la reconciliación Las condiciones geográficas en el
departamento del Cesar han facilitado el
tránsito y movilidad de las
estructuras armadas ilegales Al respecto, Meisel y Pérez (2006) señalan que en la región Caribe «no solamente
se están dejando de dedicar tierras aptas para la agricultura con fines pecuarios,
sino que se han llevado actividades de adecuación para ocupar tierras que podrían
estar siendo dedicadas a actividades agroforestales y de conservación» (Meisel y
Pérez, 2006, p. 50). Territorio y dinámica de los actores armados La presencia guerrillera en la región Caribe se remonta a 1967, con el arribo del EPL.
Además de su incursión en la Guajira, se crearon zonas guerrilleras en Santander
y sur de Bolívar, en el Valle del Cauca, Chocó y Risaralda. En la región Caribe, sus
principales conquistas políticas y militares se dieron en el Alto Sinú y San Jorge.
Una vez controlados los territorios en la región Caribe, el EPL proyecta su accionar al
Urabá antioqueño, apoyando en un primer momento las luchas de los trabajadores
bananeros. En febrero de 1991, el EPL se desmoviliza con un número de 2.150
combatientes que entregaron 850 armas, el campamento principal se
instaló
en la población de Juan José, municipio de Montelíbano, Córdoba, allí estaban
concentrados la mayor parte de combatientes del EPL en la región (González, 2014). Las condiciones geográficas en el departamento del Cesar han facilitado el tránsito
y movilidad de las estructuras armadas ilegales, la Troncal del Oriente, la Sierra
Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá son algunos elementos que atraen
la atención de los grupos armados. La importancia estratégica de la Serranía del
Perijá radica principalmente en que conecta el nororiente del Cesar y sur de la
Guajira con Venezuela, y es utilizado como corredor para el tráfico ilegal de armas
y droga, pasando por las zonas rurales de la Jagua de Ibirico, Becerril y Agustín
Codazzi (Oppdh DIH, 2007). Posterior a la bonanza algodonera, se dan la bonanza
de la marihuana y la minería, las tensiones y conflictos sociales producto de dichos
fenómenos fueron regulados en cierta medida por los grupos armados. Así es
como dentro de las estructuras de poder en la región se deben señalar los grupos
armados además de las fuerzas partidistas (González, 2014). Como bien señala el PNUD (2011), en el sector rural colombiano confluyen dos
grandes conflictos: el conflicto agrario y el conflicto armado interno. En la medida
en que la tierra se convierte en un instrumento de guerra y se evidencia la disputa
por el territorio, se configura lo que podría denominarse un conflicto rural mayor. El
despojo es uno de los fenómenos que evidencia la anterior relación, el Cesar es uno
de los diez departamentos del país con mayor despojo, fenómeno que se centra en
el microfundio y la pequeña propiedad. A través de los años, las reivindicaciones
del sindicalismo, de las comunidades indígenas y de sectores académicos fueron 106 Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras El dominio territorial de las guerrillas
cambió con la llegada al territorio
de las distintas estructuras paramilitares
provenientes del Magdalena Medio respondidas por violencia desde la ilegalidad y la legalidad, la misma suerte la
tuvieron los movimientos estudiantiles y campesinos. El departamento del Cesar ha contado con una presencia histórica de las distintas
guerrillas, especialmente del Ejército de Liberación Nacional (ELN). El ELN inicia
su accionar en la década del setenta en el Cesar, y posteriormente en el norte el
frente 6 de Diciembre se ubica en Valledupar, El Copey, Bosconi, en La Mojana y los
Montes de María, de donde ejercería influencia sobre las sabanas del Gran Bolívar
(González, 2014). Actualmente, el ELN opera a través del frente 6 de Diciembre, el
frente Camilo Torres que aún conservaba influencia en Manaure, La Paz, San Diego,
Codazzi, la Jagua de Ibirico y Chiriguaná, además hace presencia la Compañía
Capitán Francisco. Sobre las Farc, en la década de los ochenta, ingresan al sur departamento con
el frente 19. En el 2002, el frente 41 o «Cacique Upar» mantiene su influencia en
Balcón del Cesar (Manaure) y La Paz, en el sur del Departamento, también actúa
el bloque Magdalena Medio, y el frente 33 aunque no cuenta con una presencia
permanente. El dominio
territorial de
las guerrillas cambia abruptamente con
la
llegada
al territorio a principios de la década del noventa de las distintas estructuras
paramilitares provenientes del Magdalena Medio. El Bloque Norte de las AUC controló los corredores a la costa Atlántica, Venezuela,
Panamá y en particular los que comunicaban con Chocó, el Urabá, Sucre, Bolívar,
Atlántico, la Sierra Nevada de Santa Marta, al igual que la Serranía del Perijá en la
frontera con Venezuela. Su accionar se extendió desde la Guajira hasta Norte de
Santander pasando por el departamento de Cesar (Echandía, 2013). En este departamento