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Aunque la mayoría de proyectos han girado en torno al sector bovino, durante sus
más de veinte años de existencia han intentado adelantar otra serie de proyectos
de carácter agrícola. Hacia el año 2000, llegan los paramilitares al predio Las
Marías, quienes además de apoderase del ganado desplazan a las familias que
lo habitaban. A pesar de esto y de las constantes amenazas en su contra, para
el año 2004 algunas familias retornan al predio y continúan con las actividades
de
la empresa. Actualmente, seis desmovilizados del EPL con sus respectivas
familias continúan en Las Marías, adelantan proyectos productivos y participan
en actividades sociales en el corregimiento de La Mesa y en Valledupar. Esta tierra
se destaca por su riqueza en agua, cultivos de maíz, arroz, piscicultura, ganadería,
criaderos de puercos, etcétera. La ganadería vacuna representa
la
influencia
significativa y predominante al interior de EMPAGROC. Empresa comunitaria de producción agropecuaria del Cesar
(SOPRASAR)
integrada por veintiocho desmovilizados con sus familias con quienes se ubican
en la finca Monterrubio en el municipio de Chiriguaná, que contaba con 795
hectáreas solo funcionó como tal hasta el año 2009 cuando por acuerdo general
pero presionados por las circunstancias deciden vender el terreno. La causa fue el
asesinato sistemático de seis integrantes de la empresa y las constantes amenazas
a los otros miembros71. En 1997, se presenta el primer desplazamiento por la
entrada de paramilitares y en 2002 deciden retornar, pero allí desparecen a uno 71 Dentro de los miembros asesinados de SOPRASAR están: José Manuel Gutiérrez, Ángel Milquiades Loperena
Montero, Alirio Pérez Vivas (desaparecido en Chiriguaná), Onil Antonio Polo Puerta, Ramiro Alberto López Velásquez
(gerente y representante legal de SOPRASAR) y Luis Rodríguez Rincón (asesinado en Maicao). 110 Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras Las comunidades rurales han tenido que pasar
diferentes etapas o episodios que aportan valiosos
aprendizajes sobre los pasos a seguir para construir
el camino a una verdadera reconciliación de sus integrantes y asesinan a otro. La ubicación geográfica es estratégica, ya que
la finca está en el perímetro de amplia explotación minera del Cesar, cruza la vía
férrea, un oleoducto y la carretera, muchos atractivos de los que las mafias han
querido apoderarse, además estas son tierras excelentes para la ganadería y la
agricultura. Debido al asesinato de dos miembros el 8 de mayo del 2009, ocurre
el desplazamiento definitivo. Esta suma de acontecimientos hizo imposible seguir
con el proyecto productivo y se tomó la decisión de vender el terreno. Actualmente,
el Estado no reconoce la condición de desplazados de estas personas. Agropecuaria Tres Estrellas, en 1992 el INCORA entrega un terreno de 35 Hectáreas,
una finca ubicada en el municipio de Becerril, en un principio conformada por
tres desmovilizados y sus familias, pero en acuerdo común desde 1994 hasta la
actualidad se mantiene en el proyecto una sola persona. En el 2004, la persona que
lidera el proyecto de Tres Estrellas asume como coordinador de planes de retorno,
por su capacidad de interacción con la comunidad y gestión con instituciones del
Estado, pero solo pudo despeñar este cargo un año por amenazas constantes contra
su vida72. Actualmente la experiencia empresarial está sustentada en el trabajo
con silos de maíz y en la elaboración de concentrados, como aportó a reconstruir
un tejido social desde el núcleo que es la familia, y el sentirse perteneciente e
identificado a una comunidad gracias a la legalidad. Las comunidades rurales han tenido que pasar diferentes etapas o episodios que
aportan valiosos aprendizajes sobre los pasos a seguir para construir el camino
a una verdadera
reconciliación como hilo conductor para
la
reconstrucción
del tejido social. Con el fin de describir
los mecanismos desarrollados por
la
experiencia rural del Cesar, es importante tener en cuenta el antes y el después
de la entrada paramilitar. La violencia paramilitar es un episodio que marca la
trayectoria de la experiencia rural del Cesar, ya que antes de la entrada paramilitar
existían mecanismos que posibilitaron un ambiente propicio para la convivencia
pacífica y se dieron pautas para llegar a un ambiente de reconciliación. Se suma la
precaria presencia del Estado durante estos episodios en las comunidades, igual
que en la garantía y seguimiento de los compromisos adquiridos en los procesos
de desmovilización que tuvieron lugar en la década del 90, complejizando la
construcción de procesos de reconciliación. 72 El SAT (Sistema de Alertas Tempranas de la Defensoría del Pueblo) advirtió en su momento sobre el riesgo que corría
en su integridad y seguridad. El 12 de enero del 2005 tras un atentado en la finca, el señor Evelio Aguirre gravemente
herido tiene que salir de la región y solo retorna hasta el año 2010. 111 Aprendizajes para la reconciliación La desmovilización del EPL y el comienzo
de los proyectos productivos (1991-1996) Antes de empezar a explicar cómo
fue el proceso en
la creación de
lazos
comunitarios entre desmovilizados del EPL y
las comunidades receptoras es
oportuno orientarse en qué escenario se presentaba esta experiencia, en especial
los elementos relacionados con el conflicto armado y las situaciones políticas,
económicas y sociales que estaban enfrentando las comunidades rurales del Cesar. Durante la primera mitad de la década de 1990 las acciones referidas a combates,
ataques, incursiones y hostigamientos por parte de la guerrilla son evidentes y
se manifestaron con fuerza, como resultado de la intención del ELN de incidir
en las administraciones locales a través de la implementación de la estrategia
denominada «Campamentos de la Nueva Colombia», que consistía en secuestrar
a las autoridades locales para que estas les rindieran cuentas sobre sus respectivas
administraciones. Entre 1993 y 1997 un total de 111 funcionarios públicos
locales (alcaldes, concejales, tesoreros, personeros, etc.) renunciaron a sus cargos
alegando falta de garantías ante las amenazas que pesaban sobre muchos de
ellos de parte del ELN. (CINEP/PPP, 2014, p. 287) En esta época hablamos de comunidades rulares afectadas por los combates entre
las fuerzas militares y la guerrilla, en especial con el ELN, además del accionar de esta
en temas de secuestros, extorsiones y amenazas. En la década de 1990 se ven ante un
escenario agrícola cambiante, una caída del número de hectáreas cosechadas en el
departamento. De acuerdo con Gamarra, «en 1990 los agricultores del departamento
cosechaban más de 265 mil hectáreas, doce años más tarde solo se cosechaban un poco
más de la mitad de esas tierras (134.673 hectáreas)» (Gamarra, 2005, p. 56). Esto denota
la preponderancia de un modelo agroindustrial respecto de la economía campesina, en
1990 los dos cultivos transitorios de la región (algodón y sorgo) mostraron una tendencia
a la baja, mientras en el de palma de aceite asomaba una tendencia al aumento de
manera sostenida (Barrera, 2014, p. 263). No fue fácil empezar procesos de reinserción tanto para las comunidades receptoras
como para los desmovilizados del EPL. No obstante, el proceso contó con el apoyo
de diferentes sectores, muchos de los cuales lo hacían en el marco del programa de
reinserción. La Universidad Popular del Cesar (UPC) elaboró y firmó un acuerdo para
facilitar el ingreso a la universidad y adelantar estudios de pregrado; el SENA con 112 Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras cursos de capacitación y formación laboral y agropecuaria, asignó profesionales en
áreas específicas y prestó maquinarias para adelantar los trabajos en los proyectos
agropecuarios73. Sin la intermediación de la fundación PROGRESAR74, los programas educativos
contemplados en el programa de reinserción no hubieran dado
los efectos