text
stringlengths
0
143k
precarias condiciones de salud y educación, pésimo estado de las vías de acceso
(que se ha traducido en condiciones poco idóneas para la comercialización de
productos agrícolas), y múltiples afectaciones sociales como secuelas del conflicto
armado. En la Tabla 3 se observan los datos demográficos de los cinco corregimientos que
constituyen el Comité, según el diagnóstico realizado en conjunto por el PDPMM
y la OIM, en el marco de la construcción de una ruta de reparación integral. Estos
datos corresponden a la población registrada hasta el año 2013.
En el año 2009 el sur de Bolívar contaba con apenas 60 kilómetros de vías pavimentadas, siendo la principal ruta
Cerro de Burgos – Simití – Santa Rosa del Sur.
Fase de construcción participativa del proyecto piloto diagnóstico para contribuir al acceso de las víctimas de
cinco corregimientos de Simití – Sur de Bolívar, a los procedimientos de restitución de tierras y reparación colectiva
e individual. Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Corporación Desarrollo y Paz del Magdalena
Medio (CDPMM). Informe de avance, abril del 2012.
La dinámica poblacional determinada por la reciente
colonización ha constituido una región social y culturalmente
fragmentada, y no ha logrado consolidar simbiosis culturales
entre paisas, santandereanos, costeños y cundiboyacenses La dinámica poblacional muestra una región social y culturalmente fragmentada,
«principalmente porque gran parte de la colonización es de carácter reciente y no
ha logrado consolidar simbiosis culturales entre paisas, santandereanos, costeños
y cundiboyacenses» (De Roux, 1999). Aspectos económicos y usos del suelo La pesca artesanal es fundamental, pues de ella depende en gran medida la
alimentación y subsistencia de la mayoría de las familias asentadas a la orilla
de los ríos que integran el ecosistema regional. Los cultivos de palma africana
también están presentes en los corregimientos de San Blas y Monterrey, aspecto
relacionado con una estrategia nacional para tener sembradas más de 420.000
hectáreas de esta planta en el país con el fin de fabricar biocombustibles (DNP,
2007). Sin embargo, en la región del sur de Bolívar sobresalen otros cultivos, tales
como: arroz, maíz, sorgo, yuca y cacao. Se pueden identificar dos focos económicos (íntimamente relacionados con la
estructura de
la propiedad de
la tierra), que continúan generando conflictos
ligados al accionar de los grupos armados. Por un lado, la extracción de oro en
minas a cielo abierto en las inmediaciones del río Boque, y por el otro, el trabajo en
plantaciones de palma africana. El mal manejo de los suelos ha repercutido en la
pesca artesanal, fundamental para los pobladores de la zona, pues de ella depende
en gran medida la alimentación y la subsistencia de la mayoría de las familias
asentadas a la orilla de los ríos de la región. Esa labor se ha visto reducida y afectada
debido al empleo de técnicas inadecuadas y por el deterioro y la contaminación
de las cuencas hídricas (González, 2011), asuntos particularmente evidentes en
el corregimiento de Monterrey. Se alerta un daño ambiental considerable, que
repercute automáticamente en la vida cotidiana de las comunidades, el uso de las
aguas y temas de salud, así como a nivel de subsistencia por la afectación de sus
cultivos, y a nivel macro por el daño al ecosistema de la región. Además, aunque
la región del sur de Bolívar debería ser pensada como una
subregión de carácter estratégico para el departamento y para el país, en función
de sus riquezas petrolera, aurífera, agroforestal y ecológica; la explotación de
recursos se ha hecho de manera ilegal en su gran mayoría, de allí que las regalías
petroleras y su alcance resulten bastante limitados. Sobre la estructura agraria, los usos del suelo y la propiedad de la tierra, los cinco
corregimientos se caracterizan, principalmente, por
la vocación agrícola para
siembra de arroz, plátano, yuca, cacao, café, maíz y cítricos; predomina, entonces, 126 Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras El narcotráfico se intensificó a finales de los 90.
La respuesta institucional diseñada para mitigar
el problema afectó gravemente la seguridad
alimentaria de los pobladores la agricultura de subsistencia y de consumo familiar. Por lo general, estas son
explotaciones campesinas de pequeños productores propietarios, algunas de las
cuales se dedican a la ganadería extensiva, como en el caso del corregimiento de
Monterrey (González, 2011). En esta síntesis, sin embargo, es obligatorio hacer
referencia a los cultivos de coca. En la década de los 80 se dieron los primeros cultivos de esta planta, pero fue
hasta principios de los 90 que se consolidaron, al igual que el procesamiento de
base de coca. La cultura del narcotráfico copó la región, y llegó a su punto mayor
a finales de los 90 y principios de la presente década. La respuesta institucional
diseñada para mitigar el problema consistió en programas de erradicación manual
y fumigaciones con glifosato, lo que afectó gravemente la seguridad alimentaria
de los pobladores93. Conforme a lo señalado por Viloria (2009), el origen de la mayoría de problemas
que padece el sur de Bolívar se encuentra en el aislamiento geográfico en que ha
permanecido esta subregión en los últimos tiempos. Este abandono estatal ha
permitido que la economía de la guerra haya sumado a sus estrategias económicas
la explotación minera
ilegal, especialmente de oro, que «está expuesto a
la
depredación de los grupos irregulares y juega a favor del fortalecimiento de sus
finanzas» (ACNUR, s,f.). Sobre las acciones colectivas por la paz La mayoría de las labores para la búsqueda de la paz se concentraron en los
municipios del Magdalena Medio santandereano, principalmente en la ciudad
de Barrancabermeja. Algunos ejemplos que ilustran estas iniciativas son, entre
otras, la realizada en 1996, en plena arremetida paramilitar, con la movilización
de más de 2.000 campesinos del sur de Bolívar al casco urbano de San Pablo,
que buscó poner fin a la fumigación de los cocales campesinos y pedir planes de
desarrollo alternativos, lo que se tradujo en la creación de un Comité de Defensa
de los Derechos Humanos, así como una comisión que focalizaría la administración
municipal y la inversión de los dineros públicos (Madariaga, 2006). También se
encuentra la movilización realizada en octubre de 1997, donde alrededor de 150
campesinos del sur de Bolívar ocuparon la catedral de Cartagena para denunciar
los abusos del paramilitarismo. 93 Sujeto colectivo y ruta de reparación integral Simití, sur de Bolívar. Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena
Medio (PDPMM), 2013 127 Aprendizajes para la reconciliación Sin embargo, ante la continua arremetida paramilitar y el incumplimiento de los
acuerdos pactados en la movilización del 1996, se organizó en 1998 «el éxodo
campesino que duró 103 días, con más de diez mil campesinos, ocupando escuelas
y albergues en Barrancabermeja, San Pablo y la Embajada de los Estados Unidos»
(Loingsigh, 2002, p. 43, citado en Madariaga, 2006). También resalta la marcha denominada «No al Despeje» en el 2000, donde unos
diez mil campesinos de Santa Rosa y Simití marcharon en los cascos urbanos de sus
localidades contra la posibilidad de que el Gobierno nacional autorizara el despeje
de varios municipios de esa zona para que el ELN realizara su convención nacional. La región, que ha tenido una
fuerte tradición de movilización social desde
décadas pasadas, sufrió una ola de violencia en contra de líderes sociales y sus
organizaciones tras la entrada de grupos paramilitares. A pesar de la fractura
del tejido social a causa de esta violencia, se hicieron visibles las acciones de la
sociedad civil en toda la región para resistir a esta represión. Para la época, una
columna de opinión Alfredo Molano sobre la situación advertía que en «la guerra
sucia contra los movimientos sociales se presentaron asesinatos y desapariciones
de los líderes organizadores de las movilizaciones. La respuesta de la población de
la región fue también la movilización»94 (El Espectador, julio 2012). Institucionalidad, poder y dinámica de los actores armados Los distintos municipios de la región tienen mayores relaciones de funcionalidad
institucional y de servicios con Barrancabermeja —por su cercanía territorial— que