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con Cartagena, a pesar de ser su centro administrativo y político (González, 2011).
Se debe acotar que Simití es un municipio de sexta categoría, con una incapacidad
evidente a la hora de cofinanciar proyectos estratégicos en áreas fundamentales
como salud, educación e infraestructura (Viloria, 2009). El porcentaje de personas
con alguna necesidad básica insatisfecha (NBI) en Simití es del 62 %, lo cual es
mucho más evidente en corregimientos como Santa Lucía y El Paraíso, que aún no
cuentan los servicios de alumbrado eléctrico, agua potable o alcantarillado. En el caso de los corregimientos reunidos en el Comité Cívico, los servicios y
necesidades giran en torno a los municipios de Santa Rosa del Sur y Simití; lo propio
sucede en el ámbito de la comercialización de productos y la participación en mesas
comunales. En muchos casos, la institucionalidad se ha limitado a la presencia de la
Policía Nacional; sin embargo, esto no garantiza la efectiva presencia estatal. 94 De los cultivos ilegales a la minería ilegal en Simití, por Alfredo Molano: radiografía sobre la región del sur de Bolívar.
En el diario El Espectador, julio 14 de 2012. 128 Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras Los grupos armados ilegales han influido en la institucionalidad y las estructuras
de poder que se han desarrollado en esta zona. Por una parte, el dominio ejercido
por el ELN fue tal que, para el año 1997, se opusieron al proceso de elección de
alcaldes y gobernadores en la región. Se hizo la difusión del mensaje, entre todos
los candidatos, de abstenerse de participar en las elecciones; además, se secuestró
por más de una semana a 68 dirigentes políticos de Simití, San Pablo y Santa Rosa
del Sur, todos ellos anunciaron el retiro de sus aspiraciones electorales. También
fueron obligados a renunciar candidatos en Puerto Wilches, Aguachica y San
Martín (Madariaga, 2006). Esto contó con el amplio rechazo de la población civil y
terminó por romper los lazos con las bases sociales que tenía la guerrilla. En el caso
del paramilitarismo, el grado de afectación llegó a todos los niveles en lo político,
social y económico, punto que se hará referencia más adelante. La dinámica del conflicto armado ha estado marcada por la presencia y accionar
constante de diferentes grupos armados, en un primer momento el Ejército de
Liberación Nacional (ELN), posteriormente, las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia (Farc), luego las distintas estructuras paramilitares, y de manera
diferenciada la Fuerza Pública. Hasta 1997, el ELN fue la guerrilla más activa en la región, en especial en San Blas y
Monterrey. Prácticamente todo el comando central de este grupo pasó por Simití
en los primeros años de la década de 1970 y desde 1983 se consolidó a partir de la
extracción de recursos del sector petrolero, así como los sectores energéticos, mineros
y agropecuarios. Por su parte, las Farc incursionaron militarmente, a partir de 1998,
con el frente 24, sobre todo en la serranía de San Lucas y el valle del río Cimitarra, en
jurisdicción de los municipios de San Pablo y Cantagallo (Oppdh DIH, 2005). San Blas y Monterrey se convirtieron en lugares de permanencia y tránsito de
estas guerrillas entre las décadas del 80 y del 90. El territorio les proporcionaba
condiciones favorables para su financiación mediante el secuestro extorsivo y el
control de los cultivos de coca ubicados en el piedemonte de la serranía de San
Lucas de los municipios de San Pablo, Simití y Santa Rosa, en el sur de Bolívar. Fue tan evidente el control territorial del ELN, que en 1999 propuso al gobierno
del presidente Andrés Pastrana la ubicación de una «zona de encuentro» en el sur
de este departamento para realizar una convención nacional en el marco de los
diálogos de paz entre Gobierno nacional y esta guerrilla. 129 Aprendizajes para la reconciliación La incursión paramilitar condujo a una escalada de
violencia, que implicó un aumento del desplazamiento
forzado, los asesinatos y el temor generalizado entre los
pobladores de la zona El panorama cambió con la irrupción de las distintas estructuras paramilitares
hacia 1996, comandadas por Carlos Castaño, las cuales se propusieron sacar al
ELN de estos territorios. «En 1998 se produjo la primera incursión de un grupo
de paramilitares bajo el mando de alias “Julián Bolívar” en el sitio conocido como
Cerro de Burgos, a pocos minutos del casco urbano de Simití. Desde entonces, su
expansión en el territorio y el incremento de golpes contundentes contra el ELN y la
población civil señalada de ser colaboradora, condujo a una escalada de violencia,
muerte, desplazamiento forzado y temor generalizado entre los pobladores de la
zona»95 (Unidad de Restitución, 2014). En el 2000, alias «Julián Bolívar» y alias «Macaco» conformaron el Bloque Central
Bolívar (BCB) y ubicaron sus bases en los corregimientos de San Blas y Monterrey.
La intención fue controlar, en su totalidad, las plantaciones de coca y el negocio del
procesamiento de cocaína. Una vez controlado el territorio, se generaron alianzas
políticas y sociales que regularon la vida cotidiana de los pobladores. En este mismo
año, según algunas fuentes, alias «Ernesto Báez» los apoyó con la conformación del
Movimiento del No al Despeje, cuya movilización, así como el bloqueo de vías por
pobladores, autoridades civiles y líderes sociales condujo al Gobierno nacional a
suspender los diálogos de paz y a abortar la propuesta de la zona de encuentro en
el sur de Bolívar. Los paramilitares
establecieron
el monopolio
sobre
los
insumos para
el
procesamiento de
la base de coca y
la gasolina y construyeron
laboratorios
para procesar compuestos como el permanganato de potasio. Esto les permitió
controlar el precio de la base, y aunque introdujeron en la región variedades más
productivas de coca, el precio se mantenía estable. Simultáneamente, en Monterrey se inició el montaje de un proyecto productivo de
palma africana, para lo que se creó la cooperativa Coproagrosur en el año 2000; este
proyecto se tradujo en adquisición de predios y la organización administrativa de
los mismos. Luego de la desmovilización del Bloque Central Bolívar, en 2006, alias
«Julián Bolívar» y alias «Macaco», acogidos a la Ley de Justicia y Paz, entregaron
bienes para la reparación de las víctimas, donde reconocieron que Coproagrosur
y los predios en los que se sembró la palma africana fueron adquiridos cuando
tuvieron presencia y control en la región. Actualmente, estos bienes están bajo el
control y administración del Fondo de Reparación de la Unidad para la Atención y
Reparación Integral a las Víctimas. La Unidad de Restitución de Tierras, adscrita al 130 95 Unidad de Restitución de Tierras, “Arranca proceso de Restitución de Tierras en Simití y San Pablo”, ver en noticias:
www.restituciondetierras.gov.co, marzo 21 de 2014. Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, recolectará e investigará las solicitudes
de restitución de predios de personas que declaren haber sido despojados por el
Bloque Central Bolívar96. Actualmente, en la zona está presente el Bloque Magdalena Medio de las Farc,
así como las compañías móviles Raúl Eduardo Mahecha y Gerardo Guevara. En
los municipios de Bolívar, en particular, hace presencia el frente 24, además de la
Compañía Móvil Salvador Díaz, de la misma guerrilla. Por su parte, los frentes Darío
Ramírez Castro, Héroes y Mártires de Santa Rosa del ELN se encuentran presentes
en el Magdalena medio de Cesar y Bolívar. En la región también se ha evidenciado la presencia de múltiples bandas criminales
como el ERPAC, la Oficina de Envigado, Los Paisas (que lograron la adhesión de las
Águilas Negras), Los Rastrojos y Los Urabeños, los Gaitanistas o los de don Mario,
los de don Cesar, los Botalones, y otros grupos armados ilegales97. Su presencia no
solo se da en las áreas rurales con cultivos ilícitos, también controlan el tráfico, las
rutas y corredores estratégicos que comunican la región con la costa Caribe y la
frontera con Venezuela. Además, controlan el microtráfico en las ciudades, siendo
San Pablo y Barrancabermeja las más afectadas por su accionar98. El Comité Cívico del Sur de Bolívar: sujeto
colectivo de paz y relación en procesos de DDR Los episodios con los que se puede entender el trabajo del Comité Cívico y los
mecanismos que han operado en su proceso son: i) Antecedentes del Comité Cívico
como respuesta comunitaria ante un contexto de violencia; ii) Fortalecimiento y