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bases del encuentro entre comunidad receptora y excombatientes, y iii) Difusión y
fortalecimiento del trabajo y los liderazgos comunitarios. 96 Unidad de Restitución de Tierras, “Arranca proceso de Restitución de Tierras en Simití y San Pablo”: jornada que
permite a la Unidad verificar cuáles solicitudes son viables para iniciar la investigación administrativa (de acuerdo
con lo establecido por la Ley 1448 de 2011, Ley de Victimas y Restitución de Tierras). Las que inicien se someterán
a un estudio riguroso que determinará si hubo hechos de despojo o abandono forzado, en qué fecha y bajo qué
circunstancias sucedieron, cuáles grupos armados ilegales cometieron violaciones a los derechos humanos contra los
reclamantes y terminará con la decisión de incluir o no, el predio reclamado en el Registro de Tierras. municipios de
Bolívar, marzo 21 de 2014.
97 Centro de Memoria Histórica, Acuerdos de la Verdad, Informe DAV, Infografía de los nuevos escenarios de conflicto
armado y violencia. Panorama post- desmovilización de las AUC, Agosto 12 de 2014.
98 Verdad Abierta, Defensores de Derechos Humanos silenciados por las Bacrim, en www.verdadabierta.com, agosto
20 de 2014. 131 Aprendizajes para la reconciliación A partir de la desmovilización
paramilitar, el Comité Cívico empezó
un proceso propio de reconstrucción
del tejido social Para este trabajo, se tienen en cuenta los mecanismos que han favorecido o no el
desarrollo de los procesos gestados entre el Comité Cívico y los excombatientes,
contemplando su impacto en las comunidades receptoras. Vale aclarar que «los
procesos son cadenas causales, secuencias y combinaciones de mecanismos
frecuentemente recurrentes. Los procesos que merece la pena distinguir aquí
implican combinaciones y secuencias de mecanismos recurrentes que operan
de forma idéntica o de modo muy similar en toda una variedad de situaciones»
(McAdam, Tarrow y Tilly, 2005, p. 29). Por lo anterior, los mecanismos se observan
como un conjunto de cosas y eventos que permiten cambios en las relaciones. Aunque no se pretende enfatizar en la descripción de los grados de victimización
en las comunidades del sur de Bolívar que participan de la experiencia, sí resulta
importante resaltar que estos tuvieron un fuerte impacto en el Comité Cívico y en
la singularidad de la experiencia de cara a sus aportes, para comprender cómo se
puede avanzar en un territorio en las dimensiones interpersonal, social y política
de la reconciliación. Antecedentes del Comité Cívico como
respuesta comunitaria ante un contexto de violencia La presencia las guerrillas del ELN y las Farc en el sur de Bolívar duró casi dos
décadas, en
las cuales el conflicto constante entre
las fuerzas militares y
la
guerrilla causó daños a los pobladores de la región. «Se habla de una coexistencia
relativamente pacífica de la guerrilla y la comunidad, que imponía sus normas de
control social marginalmente ante los pobladores desde el ejercicio de la amenaza
de la fuerza constante contra los pobladores. Los grupos guerrilleros tenían una
relación más profunda con el territorio, lo que se debía, en parte, a que la mayoría
de sus combatientes provenían de esa región, en tanto que los paramilitares que
llegaron eran oriundos de Córdoba o Urabá. Además, la guerrilla se había insertado
lentamente en el territorio y sus actividades se concentraban en las áreas rurales,
mientras que los paramilitares llegaron a ocupar el territorio de manera súbita y
actuaron directamente en el casco urbano de Monterrey y de poblaciones aledañas
como Simití, San Pablo y Santa Rosa» (Navarro, 2011, p. 36). El modus operandi del paramilitarismo ocasionó una fractura en el tejido social
de las comunidades, por cuenta de años de represión, de constantes abusos a los
derechos humanos y la transformación de las formas económicas de la región: 132 « […] ese fue el punto en donde los paramilitares estaban más arraigados en
el momento más cruel de su historia….nosotros antiguamente no podíamos Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras los de aquí ir hasta el Paraíso, ni los del Paraíso podían venir aquí porque esas
fronteras invisibles no nos lo permitían…Entonces eso es lo que es el Comité
Cívico, nos ha permitido abrirnos esos espacios a todas aquellas personas
que no teníamos acceso antiguamente».
(Testimonio de un habitante
corregimiento de Santa Lucia y miembro del Comité Cívico, 2014)99. Los cinco corregimientos estuvieron confinados durante la época paramilitar. Los
habitantes de San Blas cuentan cómo los comandantes del Ejército pedían permiso
a los paramilitares para transitar por sus zonas de influencia o les prestaban apoyo
militar y logístico para actuar conjuntamente en la lucha contrainsurgente. Sin
embargo, las fronteras invisibles trazadas por la presencia de estos actores se
rompieron a partir de la desmovilización paramilitar, acción que marca un antes y
después para las comunidades del sur de Bolívar, donde el Bloque Central Bolívar
dominó las esferas políticas, económicas y sociales de la zona hasta el año 2006100. En ese contexto, el mecanismo de la comunidad de lanzar señales permitió cambiar
las relaciones entre los habitantes. Con el hecho de poder movilizarse de San Blas
a Monterrey, o de Monterrey a San Blas, la comunidad sintió cómo se abrieron esos
espacios que les habían sido privados en el marco del conflicto. Otro ejemplo que muestra la importancia del mecanismo de lanzar señales es el
hecho de haber vuelto a los hábitos comunes como la utilización de la moneda
como forma de transacción económica, la comercialización de productos propios
de la zona y el acomodarse a las dinámicas económicas propias de la legalidad.
El dominio paramilitar llegó a su máxima expresión con la supresión del dinero.
Las transacciones se desarrollaban a partir de vales de cambio firmados por los
comandantes paramilitares. Con dichos vales se podía hacer mercado, comprar
ropa y tomar en los bares, pues todos los sectores económicos estaban bajo el
dominio paramilitar y podían, simplemente, descontar sobre el valor adeudado. A partir de la desmovilización paramilitar, el Comité Cívico empieza un proceso
propio de reconstrucción del tejido social, que pasó por restablecer el sentido de
pertenencia hacia el territorio a través del mecanismo de la formación. Las iniciativas
educativas en las comunidades receptoras, que involucraron a desmovilizados en 99 Entrevista 8.
100 Bloque Central Bolívar (sur de Bolívar). Este Bloque llegó a tener nueve sub-bloques que delinquieron en ocho
departamentos, entre ellos Santander y Bolívar donde hubo hasta 11 frentes, Santander, Norte de Santander y
Boyacá, y en 2001 se extendió a Risaralda y Caquetá. La desmovilización se llevó a cabo en “La Granja” ubicado en el
corregimiento de Buena Vista, municipio de Santa Rosa del Sur, departamento de Bolívar, en enero 31 de 2006, donde
se desmovilizaron 2.519 personas. Cifras oficiales del Alto Comisionado para la Paz. Informe ejecutivo Proceso de paz
con las Autodefensas, Diciembre 2006. 133 Aprendizajes para la reconciliación proceso de reintegración, sentaron bases sólidas para establecer una verdadera
convivencia pacífica. Este proceso se fortaleció gracias a que el PDPMM acompañó
en diversas capacitaciones, brindó orientación y promovió la generación de un
lenguaje de comunicación. Es así como el Comité Cívico del Sur de Bolívar se presenta como una expresión
organizativa que hoy se reivindica como sujeto colectivo de paz101. «El Comité
Cívico fue la plataforma para reactivar liderazgos y además su proceso social ha
sido un blindaje contra los grupos armados ilegales». (Líder de Monterrey, 2014)102. En la construcción de posibles escenarios de reconciliación, los corregimientos
que componen el Comité Cívico han trabajado en la activación de liderazgos, en
la construcción conjunta a partir de ideales colectivos, el empoderamiento de
sus miembros como sujetos sociales y la consolidación de estrategias enfocadas
a rechazar los escenarios de violencia, Para el Comité Cívico, la construcción y
el fortalecimiento de
la memoria colectiva han contribuido en el proceso de
reivindicación de los derechos de la comunidad (importante para los criterios para
reparación colectiva consagrados en Ley 1448 de 2011) y en la recuperación de
los escenarios colectivos afectados, lo que aporta en la reconstrucción del tejido
social: «Somos comunidad víctima porque compartimos un pasado común, un
periodo de violencia que no termina del todo y porque tenemos hoy la
decisión de superar unidos, las causas de la violencia. Al reconocer los daños
causados, queremos hacer memoria de lo que pasó y buscar justicia, para
que no se vuelva a repetir la barbarie». (San Blas, integrante del Comité
Cívico)103. Fortalecimiento y bases del encuentro