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“acoso sexual” contra su novio. El 4 de agosto de 2014, Sergio se suicidó y dejó una
carta que indica: “aunque dejé la razones claras por las que me suicido, quiero que
quede constancia de que no es culpa de mi padre o de mi madre, solamente considero
absurdo vivir más de 17 años así como Caicedo consideraba avergonzante vivir más
de 25 años, sumado a eso que varios problemas que tuve últimamente (sobre todo en
el colegio) fueron un detonante para que yo me suicide”.45 Las consecuencias de la discriminación por orientación sexual deben ser
analizadas en casos de suicidio para prevenir que estos hechos vuelvan a
suceder. Es importante que la administración de justicia, en particular la
Fiscalía, pueda llevar el caso a juicio de manera que se conozca la verdad,
se acceda a la justicia y a la reparación, así como que se reivindique el buen
nombre de Sergio y su familia. Este caso debe llevar un mensaje sobre
la responsabilidad en temas de discriminación por orientación sexual e
identidad de género a los colegios y al ámbito educativo en general.
El acceso a la verdad, a la justicia y a la reparación en el caso de Sergio
Urrego es un reto para la administración de justicia en Colombia, en la
medida en que constituye el primer precedente en materia penal en el cual
se busca sancionar a particulares por actos de discriminación. La memoria
de Sergio Urrego y su familia debe ser reivindicada, y para tal efecto se
debe conocer la verdad de lo sucedido. Esto sin duda servirá para prevenir
y proteger la discriminación en la escuela, pero también en otros ámbitos
privados y públicos, como las familias y entidades oficiales. 1.6 Conclusiones Si tomamos como referencia los anteriores informes de derechos humanos
de Colombia Diversa, el número de homicidios de personas LGBT en 44 Para mayor información consultar el centro de documentación de Colombia Diversa:
http://colombiadiversa.org/colombiadiversa/index.php/sergio-urrego
45 Sergio Urrego, Carta dirigida a su familia, 4 de agosto de 2014. 47 Colombia ha venido disminuyendo desde el año 2010, cuando se reportó
el mayor número de casos. Sin embargo esto no quiere decir que hoy exista
menos discriminación y violencia por prejuicio hacia las personas con
orientaciones sexuales e identidades de género diversas.
Hay que tener en cuenta, además, que esto se enmarca en la disminución
general de las cifras globales de homicidio en Colombia.46 No obstante,
algunas instituciones y organizaciones de derechos humanos han alertado
que esta tendencia a la baja en el número de homicidios en ciertas regiones
obedece a la reconfiguración de las dinámicas del conflicto armado: en
algunas ocasiones, porque un actor armado logra establecer su dominio
en cierta zona, en otras porque establecen pactos de no agresión y
distribución de las áreas de influencia. En ambos casos, la disminución de
los enfrentamientos entre actores armados hace que se presenten menos
homicidios, pero también expone a la población civil al aumento de otros
delitos (como el cobro de extorsiones). Por último, se trata de un equilibrio
precario que puede romperse en cualquier momento, con lo cual podrían
aumentar nuevamente los enfrentamientos y con ellos el número de
muertes violentas.47
La disminución en los homicidios de personas LGBT debe acompañarse
con medidas que contrarresten de manera estructural el prejuicio, de
modo que no sea únicamente resultado coyuntural de otras dinámicas
del conflicto. Las políticas para la disminución de la discriminación y la
violencia hacia la población LGBT deben tener en cuenta otros factores de
vulnerabilidad que pueden agudizar el prejuicio hacia esta población.
A pesar de las limitaciones de este primer análisis, puede servir como
pista de un fenómeno que se debe explorar más a profundidad: no a todas
las personas LGBT las matan o sufren de violencia por igual. Así como
los índices de homicidios y violencia son mayores entre las mujeres trans
y los hombres gay, también parecen serlo entre las personas LGBT en
situaciones de vulnerabilidad socio-económica por su posición de clase, su
ocupación, su origen étnico-racial o por la residencia en zonas de conflicto. 46 Instituto Nacional de Medicina Legal, Informe Forensis, Bogotá, 2013.
47 Personería de Medellín, Informe sobre la situación de derechos humanos en la ciudad de
Medellín - 2014, Medellín, 26 de febrero de 2015. 48 » Homicidios de personas LGBT « Esto debe asumirse como una tarea pendiente tanto por parte de las
instituciones del Estado como por parte de las organizaciones sociales y
la sociedad civil. Es necesario ahondar en los mecanismos a través de los
cuales se reproducen el prejuicio y la violencia hacia las personas LGBT en
el país, teniendo en cuenta los cruces con otras formas de vulnerabilidad,
desigualdad y discriminación. 49 Violencia policial hacia
población LGBT 2 o L u T
P í a
C Foto página anterior: Nicolo´Filippo Rosso, Barrio Santafé, Bogotá, 2014.
Más información www.nicolofilipporosso.com Acá los policías son muy violentos, hacían batidas, le pegaban a uno, así
mojadas le pegaban a uno, mojado le daban a uno con bates con bolillos.1 La violencia policial es ejercida por la Policía hacia la población civil
en contravía del marco constitucional y legal vigente. Por lo general, la
violencia resulta de la extralimitación de las funciones de la Policía, del
abuso de autoridad y en algunos casos se convierte en graves violaciones
de derechos humanos. No obstante, la violencia policial tiene causas y
consecuencias diferentes cuando se ejerce hacia personas LGBT. Las causas
de esta forma de violencia, en la mayoría de los casos, son los prejuicios por
parte de los agentes del Estado por la orientación sexual y la identidad de
género de las víctimas. Por su parte, las consecuencias son aún más graves
en la medida en que se envía un mensaje negativo a la sociedad, rompe
la confianza con la comunidad y representa un uso desproporcionado e
irracional de la autoridad contra un sector de la población.
Parte del problema de la violencia policial surge de la debilidad del marco
legal que rige las actuaciones de los integrantes de la Policía. El Código
Nacional de Policía (Decreto 1355 de 1970) se creó cuando las relaciones
homosexuales estaban criminalizadas, es previo a la Constitución Política
de 1991 y a pesar de esto todavía sigue vigente. Existe una necesidad
inminente de actualizar dicho código de acuerdo a
los parámetros
constitucionales y estándares internacionales de derechos humanos, con
una visión menos peligrosista2 que tenga en cuenta a la población LGBT
como sujeto de especial protección constitucional. 1 2 Ritterbusch, Amy E. Alexia, entrevista–mujer trans, 10 de septiembre de 2014.
Esto guarda relación con la influencia de la Escuela Positivista del Derecho Penal bajo la
cual se mantuvo criminalizada la homosexualidad. Respecto a la relación entre peligrosidad y positivismo jurídico-penal, y particularmente la obra de Ferri, véase Velásquez, F. 53 Uno de los principales problemas del actual Código Nacional de Policía
es el margen de discrecionalidad y arbitrariedad que opera al momento
de aplicar las medidas policivas para garantizar el orden público cuando
se trata de personas LGBT. Ante los ojos de la Policía, un beso entre
personas LGBT resulta ser un “acto obsceno” y, por tanto, merecedor
de sanción. Esto constituye un ejemplo de prejuicio y violación de los
derechos fundamentales a la igualdad, debido proceso, libre desarrollo de
la personalidad y dignidad humana.
El único mecanismo especial que da lineamientos a la Policía sobre la
atención a las personas LGBT es la Directiva Permanente 006 de 2010. Sin
embargo, como hemos señalado en reiteradas oportunidades, dicha Directiva
no responde a las necesidades de la población LGBT y además en la práctica