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Las falencias en los sistemas de información y de denuncia agravan
la falta de debida diligencia de la oficina de control interno disciplinario
de la Policía, así como de la Procuraduría y de la Fiscalía (entes que
respectivamente tienen competencias para conocer estos tipos de violencia
policial en términos disciplinarios y penales) tal como se desarrolla más
adelante (véase capítulo 4). 2.2 ¿Dónde y cuándo el prejuicio
se vuelve violencia? Caracterización
de la violencia policial Los prejuicios son una forma de calificar o categorizar a las personas
en grupos o tipos particulares y se producen por generalizaciones o
preconcepciones concernientes a los atributos, características y roles de
quienes son miembros de un grupo social particular. Así, se crea un juicio o
una idea sobre las personas sin considerar habilidades, necesidades, deseos
y circunstancias individuales.6 En el tema de estudio, encontramos que la
Policía generalmente asocia a las personas LGBT con prejuicios negativos
sobre la promiscuidad, la prostitución, la inmoralidad, la peligrosidad, el
consumo de droga y alcohol, asociaciones directas con algunos delitos
como el hurto, el microtráfico e incluso sobre crímenes pasionales.
Los prejuicios que tienen las autoridades policivas contra las personas
LGBT usualmente desembocan en acciones que extralimitan la autoridad
de policía, hechos arbitrarios y violatorios de la legislación disciplinaria y
penal, el uso selectivo de la ley hacia la población LGBT y en omisiones de
los deberes legales y constitucionales. Todas estas formas de violencia se
enmarcan dentro de faltas disciplinarias (gravísimas, graves y leves), así
como delitos tipificados en el Código Penal de Colombia o violaciones de
derechos humanos, que deben ser investigados y sancionados. 6 Véase Cook, Rebecca J, Cusack, Simone. Estereotipos de Género: Perspectivas Legales Transnacionales,
Profamilia, 2011. 60 » Violencia policial hacia población LGBT « La violencia policial por prejuicio trae también consecuencias en términos
del daño y la visibilización que estas producen. Así encontramos que existen
formas explícitas e invisibles de violencia contra personas LGBT por
parte de la Policía. Esto genera que las primeras sean más tangibles y, por
tanto, exista mayor probabilidad de registro oficial como ocurre con los
homicidios, la violencia sexual y las agresiones físicas graves. Mientras
que las segundas, que son menos visibles, no son registradas y rara vez
se denuncian, como por ejemplo las expulsiones del espacio público, las
obstrucciones al derecho al trabajo, las amenazas, el hostigamiento, otras
formas de violencia sexual y la violencia verbal.
La violencia policial debe ser más visibilizada en todas sus formas para
erradicar los estereotipos y la discriminación por parte de la Policía hacia las
personas LGBT. Sin embargo, por las debilidades del sistema judicial y de
los órganos de protección de derechos humanos, no suelen ser consideradas
delitos o violaciones de derechos humanos. Este es un problema estructural
que debe resolver el Estado al momento de diseñar mecanismos para erradicar
formas de violencia que se han perpetuado como prácticas policiales hacia
un sector de la población hace varios años. Usualmente la violencia policial hacia personas LGBT, es motivada por
el prejuicio en la medida en que opera teniendo en cuenta las siguientes
características:
a) Selección de la víctima: no es neutral, pues se basa en prejuicios y estereotipos sobre la orientación sexual, identidad y expresiones de género.
b) Móviles de la violencia: la acción u omisión por parte de la autoridad
policial se dirige a personas LGBT con el fin de causar daño, sembrar
temor u obtener beneficio directo o para un tercero.
c) Lugar o contexto de vulnerabilidad: existen lugares frecuentados por la población LGBT con mayor probabilidad de arbitrariedad, uso excesivo de la 61 fuerza y desproporcionalidad de las medidas policivas como: zonas de ejercicio de prostitución, parques y lugares de encuentro de personas LGBT.
El prejuicio proviene de la mirada preconcebida de los agentes de policía
sobre las personas y no de los comportamientos de las personas LGBT. Por
tal razón, los estereotipos de la Policía contra la población LGBT operan
contra una persona o un grupo de personas por el solo hecho de ser
percibidas como no heterosexuales, haciéndose por tanto objeto inmediato
del uso y el abuso de la autoridad policial.
Del análisis de los casos, podemos deducir que en los contextos donde los
prejuicios operan hacia la población LGBT, la autoridad policial fácilmente
se transforma en violencia como una forma de acción–reacción sobre las
personas que se presume son peligrosas para la sociedad. Los prejuicios de la
Policía son más evidentes hacia las mujeres trans y hombres gay. Por ejemplo,
en la calle los prejuicios son tan fuertes hacia las mujeres trans en ejercicio
de la prostitución, que muchas veces basta con identificarlas a distancia para
que en muchos casos se ejerza de forma inmediata violencia verbal o física.7
Además, es importante advertir que la violencia policial por prejuicio opera
de forma distinta según la orientación sexual y la identidad de género, así
como otros factores como edad, situación económica, raza o etnia. 2.3 Violencia policial: formas visibles
de prejuicio, discriminación y violencia Así como un mismo hecho de violencia policial puede afectar a más de
una víctima, también puede comprender más de una forma de violencia.
Algunas son prácticas explícitas de violencia, como las agresiones físicas
o verbales. Pero otras son formas menos visibles de violencia que podrían
pasar por procedimientos regulares, como expulsiones del espacio público
o retenciones transitorias sin justificación. Dado que son menos visibles,
el subregistro de estas formas de violencia es mayor. No obstante, esto no
quiere decir que sean menos graves, ya que vulneran derechos fundamentales
como el libre desarrollo de la personalidad y además suelen acompañarse
de violaciones más graves, como amenazas o lesiones personales. 7 Colombia Diversa, entrevista a mujer trans, Cali, 26 de septiembre de 2014. 62 » Violencia policial hacia población LGBT « De los 222 hechos de violencia hacia personas LGBT registrados en el
periodo de estudio, en 195 hubo alguna forma de agresión física (es decir,
en el 88% de los casos). En 14 casos (6%) hubo alguna forma de violencia
verbal y en igual número de casos se presentaron actos de hostigamiento.
En 10 ocasiones las víctimas fueron expulsadas de manera arbitraria del
espacio público (4.5%). En 8 casos las víctimas fueron amenazadas (3.6%),
en 7 casos fueron retenidas o privadas de su libertad arbitrariamente (3%)
y en 6 casos (2.7%) los agentes de Policía aplicaron selectivamente la ley o
incumplieron los parámetros de los procedimientos policivos (cuando se
extralimitan durante el ejercicio de sus funciones como durante requisas).
En dos ocasiones, los agentes de Policía obstruyeron actividades de trabajo
de mujeres trans dedicadas a la prostitución (1%). Por último, en 1 caso
hubo daños al patrimonio de la víctima, otro caso fue un homicidio y otro
una violación sexual (0.4% cada uno).
Colombia Diversa ha identificado cuatro formas de violencia policial hacia
personas LGBT muy frecuentes: física, verbal, conducciones y detenciones
arbitrarias, y expulsiones del espacio público y hostigamiento. A continuación
desarrollamos cada una de las clases de violencia policial enunciadas. 63 Tipos de violencia policial, 2013-2014 2.3.1 Violencia física La violencia física se presenta de diferentes formas: homicidio, tentativa
de homicidio o
lesiones personales.8 Es
importante aclarar que, de
conformidad con el artículo 119 del Código Penal, las lesiones personales se
ven agravadas por las mismas circunstancias que el homicidio,9 de manera
que ante estos supuestos también resultará procedente el agravante por