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De las amenazas registradas entre el 2013 y el 2014, 21 corresponden a
panfletos que hemos identificado con las llamadas “limpiezas sociales”. Es
decir, señalaban a ciertas personas consideradas “indeseables” o “dañinas”
para la comunidad, las obligaban a que abandonaran el lugar, a que corrigieran
ciertas prácticas o las declaraban objetivo militar. Todo esto, supuestamente,
por el “bien de la comunidad”. Algunos de esos panfletos fueron firmados
con nombres de organizaciones armadas y otros fueron anónimos. Este
tipo de amenazas se registró en los departamentos de Sucre (seis), Atlántico
(tres), Magdalena (tres), Cundinamarca (tres), Quindío (una), Cauca (una),
Córdoba (una), Bolívar (una), Cesar (una) y Nariño (una). panfleto amenazante y desplazamiento
forzado en chalán, sucre A comienzos de junio de 2014 apareció un panfleto amenazante en el municipio
del Chalán. El documento, firmado por Los Rastrojos, fue dejado en varias partes
del municipio y bajo las puertas de algunas viviendas. En él amenazaban a personas
expendedoras y consumidoras de drogas, “sapos”, mujeres lesbianas y hombres homosexuales. A estos últimos los señalan de “degradar la moral y dar mal ejemplo a los
niños”. Por último, señalaban como principal objetivo a los “cobradiarios10 que operan en el área ya que ellos son los que lavan y rinden las platas que los arubeños, (sic)
ex paramilitares y paisas tienen como empresa que roba, atraca y empobrece a […]
los habitantes de este municipio” [sic]. A raíz de este panfleto, un grupo de cinco
personas LGBT del municipio que residían en una misma casa se vio obligado a desplazarse a Sincelejo.11 9 Rojas, Carlos Eduardo, “La violencia llamada ‘limpieza social’”, Centro de Investigación y
Educación Popular CINEP, Colección Papeles de Paz, Bogotá, 1996.
10 Prestamistas de dinero informales orientados principalmente a población de escasos recursos con difícil acceso a créditos bancarios, a quienes prestan pequeñas sumas de dinero,
con cuotas de pago diarias e intereses más altos que los del sistema financiero.
11 Caribe Afirmativo, “Panfleto amenazante causa desplazamiento de personas LGBTI del
municipio de Chalán, Sucre”, 10 de junio de 2014; El Meridiano de Sucre, “Panfletos en 85 Estas amenazas se valen del prejuicio y los estereotipos negativos hacia las
personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas. Por
un lado, porque suelen recurrir a un lenguaje altamente agresivo, plagado
de insultos y de palabras denigrantes para referirse a la población LGBT. Son
usuales, por ejemplo, expresiones como “arepera” y “maricón”, asociadas
además a nociones de desviación sexual como “pervertidos”, “depravados” y
“corruptos”. Por otro lado, también es usual que se asocie automáticamente
a las personas LGBT con otros grupos poblacionales y prácticas sociales
sobre las cuales también recaen prejuicios sociales, que son considerados
indeseables e incluso que es necesario erradicar. Así, los textos de algunos
panfletos establecen una linealidad entre personas LGBT, delincuencia,
enfermedad, consumo de sustancias psicoactivas e inseguridad.
En varias ocasiones estas amenazas estuvieron acompañadas o seguidas
de otras violaciones de derechos. Por lo menos en dos casos (en Tumaco
y en Caucasia, reseñados en el capítulo 1) se registraron homicidios de
personas LGBT después de la aparición de panfletos. No obstante, la
principal violación en conexidad con las amenazas es el desplazamiento
forzado. Durante el periodo en consideración, se registraron siete hechos
de desplazamiento de personas LGBT después de ser amenazadas de
manera directa o mediante panfletos.
De este modo constituyen crímenes claramente motivados por el
prejuicio, por las razones aludidas para rechazar, excluir, desplazar e
incluso eliminar a personas LGBT. No obstante, al igual que lo expuesto
en el primer capítulo,
las amenazas recaen con mayor fuerza sobre
personas LGBT que se encuentran en otras situaciones de vulnerabilidad
con ocasión del conflicto armado.
Por medio de las amenazas, los actores armados no buscan únicamente
presionar a ciertas personas para que huyan o para que dejen de hacer algo
como ejercer la prostitución. Según la Personería de Medellín, los grupos
armados también se valen de ellas para “cobrar extorsiones, reclutar niños
y adolescentes, prostituir, explotar sexualmente a niños, adolescentes y
mujeres, extorsionar a comerciantes, trabajadores informales y residentes varios municipios”, edición digital, 15 de julio de 2014; Ministerio del Interior, respuesta a
derecho de petición enviado por Colombia Diversa en enero de 2015. 86 » Amenazas y panfletos « de las comunas de la ciudad”.12 En este sentido, las amenazas contra los
“cobradiarios” del Chalán podrían ser una forma de intimidar a estas
personas, sea para presionarlas a que trabajen con Los Rastrojos o como
retaliación hacia los que se nieguen a hacerlo o lo hagan con otras bandas.
En este sentido, buena parte de las amenazas y las muertes que les sigan
son una forma de presionar a la población civil para que sirva a los intereses
de una banda criminal o represalias hacia quienes se negaron a hacerlo
o quienes son percibidos como cercanos a organizaciones contrarias.
Estos intereses instrumentales sobre la población civil también afectan
a las personas LGBT, en particular cuando las víctimas se encuentran en
situaciones de vulnerabilidad relacionadas con la habitabilidad de calle, el
consumo de sustancias psicoactivas o el trabajo sexual.
Como se mencionó en capítulo 1, varias de las personas LGBT que
fueron asesinadas durante este periodo en zonas de conflicto y donde
habían circulado panfletos, se dedicaban al trabajo sexual, presuntamente
consumían sustancias psicoactivas e incluso realizarían labores de transporte
y suministro de dichas sustancias. De manera similar, en varios de los
panfletos conocidos durante esos dos años, se incluía a personas LGBT en
las listas de amenazas contra personas sobre las cuales los grupos armados
y bandas criminales podrían tener intereses estratégicos: cobradiarios,
trabajadoras sexuales, expendedores y consumidores de drogas.
De este modo, en las amenazas también se cruzan los prejuicios hacia las
orientaciones sexuales e identidades de género diversas con otros intereses
instrumentales de actores armados. Dichos cruces pueden agudizar la
vulnerabilidad de esta población, los prejuicios hacia ella e incluso hechos
concretos de violencia. 3.2.3 Amenazas hacia defensores de derechos humanos Del total de amenazas contra personas LGBT registradas entre el 2013
y el 2014, quince iban dirigidas contra personas defensoras de derechos
humanos y procesos organizativos. En algunos de estos casos, se trató
de amenazas seguidas contra una misma persona o grupos de personas, 12 Personería de Medellín, Informe sobre la situación de derechos humanos en la ciudad de
Medellín - 2013, Medellín, 26 de febrero de 2015. 87 durante un corto periodo de tiempo y adjudicadas a las mismas organizaciones armadas. Además, se dieron en contextos de intimidaciones y
agresiones sistemáticas contra la población civil y procesos organizativos
de distinta índole. amenazas contra activistas lgbt en barrancabermeja,
santander Entre febrero y julio de 2013 se registraron por lo menos cuatro amenazas contra
personas LGBT defensoras de derechos humanos en Barrancabermeja. Esto se dio
en el marco de una serie de amenazas y agresiones contra múltiples organizaciones
sociales en el puerto petrolero. Entre el 11 y el 25 de febrero fueron amenazadas por
lo menos trece personas, en su mayoría mujeres. Entre ellas estaba Nancy Julieth
Tarriba, defensora de los derechos de las personas LGBT de la ciudad e integrante
de la organización Gente en Acción, a quien desconocidos intentaron asesinar el 21
de febrero y luego la amenazaron para que abandonara la ciudad en menos de 24
horas.13 Posteriormente, en el mes de julio se conoció un panfleto firmado por el Ejército Anti-Restitución en el cual amenazaban a “corruptos, viciosos, gais que ahora se
hacen llamar defensores de derechos humanos, defensores de maricas o comunidad
lgtb y de guerrilleros, defensores de sindicalistas […] personeros, presidentes de junta” (sic), a quienes declararon objetivo de una “limpieza” y les dieron plazo hasta el 4
de agosto para abandonar la ciudad. En el mismo documento amenazaron de manera
directa a seis personas, entre las cuales estaba Ovidio Nieto, otro líder de la población