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dado en que los profesionales que constituyen los equipos operadores no necesariamente
han sido formados en las perspectivas arriba mencionadas, lo cual contribuye a un
desencuentro entre sus practicas cotidianas y los lineamientos establecidos por el ICBF, los
cuales se deben instrumentalizar en la atención propiamente dicha.
Tal como se plantea en los lineamientos de familia es fundamental explicitar y analizar
el modo de conocer y de explicar las problemáticas humanas, así como los objetivos de la
atención, dado que éstas van de la mano con las decisiones y las formas de trabajo que
los acompañantes desarrollan en su labor; “Porque esa forma de comprender y de
explicar tiene efectos pragmáticos, y por
lo tanto éticos, que
se evidencian en
las
relaciones entre instituciones, profesionales y familias y en las medidas que adoptan los
profesionales con respecto a los niños y las familias, medidas que al provenir del ICBF
como institución de carácter psico-socio-jurídico, afectan directamente la vida de los
niños y sus familias”. Resaltan además que “las prácticas profesionales virtuosas y éticas
parten del reconocimiento de los órdenes epistemológicos, paradigmáticos, teóricos y
técnicos implícitos en toda acción de los operadores”. En este sentido, la relación entre teoría y práctica adquiere un lugar preponderante
como punto central de análisis por parte de los profesionales, quienes se deben preguntar
sobre cómo sus acciones y decisiones informan y dan vida a la teoría y cómo ésta orienta
la práctica. Siendo este un proceso que se da de manera permanente (la manera como
concibo la realidad se vuelve mi realidad), a veces se vuelve imperceptible para los
actores del mismo, es necesario “detener” el proceso en puntos específicos e interrogar,
por ejemplo, la noción de sujeto y la comprensión sobre las problemáticas humanas, en la
cuales se afianzan las creencias profesionales y observar de que manera participan en la
búsqueda de soluciones y alternativas para los jóvenes y sus familias. En este marco, el modelo pedagógico pretende orientar una “transición discursiva”, la
cual según Covey, debe generar cambios que no busquen la superposición de realidades,
sino por el contrario, transformen el nivel de las relaciones y las prácticas establecidas por
los sujetos sociales”. Desde esta perspectiva, por ejemplo, avanzar hacia la comprensión
de temas como sujeto de derechos desde la perspectiva psicosocial, supone transformar el
“viejo” paradigma de la situación
irregular por el de
la protección
integral,
lo que
implica una nueva mirada sobre
la niñez, dado que
la noción de sujeto niño/a es
radicalmente opuesta en la ley de infancia y la doctrina de la situación irregular. Lo
mismo ocurre con los paradigmas que orientan las explicaciones y estrategias de atención 4 Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Lineamientos generales para la inclusión y la atención
de familias en los programas del ICBF
La complejidad que implica el cambio de perspectiva se exacerba por su coexistencia, dado que
los agentes sociales que acompañan a los niños y jóvenes desvinculados en las instituciones
creadas para tal fin se refieren a una especie de “vacío” generado por el paso de entender a la
infancia a otra nueva, la cual les exige incorporar la noción de sujeto de derechos para establecer
tanto una forma de relación distinta con los jóvenes así como metodologías de atención coherentes
con la Convención. Comprender la categoría sujeto de derechos implica incorporar dos postulados:
primero, el niño como sujeto presente y
“nuevo ciudadano”; y segundo,
reconocer que
las
relaciones establecidas con
los niños configuran un ambiente de bienestar que potencia su
condición de sujeto de derechos. El discurso de los derechos traspasa los planos racional y legal,
para situarse en los planos emocional y relacional. En este sentido, un sujeto de derechos se
construye en una
interacción donde
los otros ven como “legítimo al otro en
Como plantean los lineamientos de familia del ICBF, éstos últimos basan sus principios
explicativos en: “La Causalidad circular y reticular y preferencia por el indeterminismo
filosófico:
los
fenómenos
surgen y
se
comprenden en el
interjuego de múltiples
circunstancias que participan en su emergencia: Los eventos de violencia emergen en la
conjugación de factores individuales, relacionales, sociales, culturales, etc., que configuran
un contexto propicio para ello. Siempre los sujetos pueden decidir cambiar sus estilos de
relación y los significados que le atribuyen a su biografía construida”; diferenciándose del
paradigma positivista cuyas explicaciones se fundamentan en el determinismo lineal que
busca identificar, “la causa” del problema para erradicarla: el padre repite las pautas de
crianza que vivió en su infancia. Es necesario “enseñarle” otras nuevas o ayudarle para
que supere sus propios traumas infantiles”. La mayoría de los agentes sociales que operan el Programa experimentan la transición
de un paradigma a otro, a partir del entrecruzamiento, mezcla y combinación entre uno
y otro. De ahí, que los actores del proceso tiendan a tomar ideas nuevas e injertarlas en
las viejas formas de pensar o de actuar, lo que produce según Pearce, utilizando la
metáfora del
terremoto;
sensaciones de desorientación e
intranquilidad, porque
lo
considerado estable y aceptable deja de serlo y de darle sentido y significado a las
prácticas que permanecen entre agentes y jóvenes. Comprender este tipo de tránsito
implica a la vez asumir una inteligencia reflexiva, es decir, si se entiende el conocimiento
como una construcción social, debe volverse necesariamente sobre las prácticas para
interrogarlas desde los mecanismos y dispositivos que dificultan la incorporación de los
nuevos paradigmas y así generar nuevas experiencias y por ende nuevas actuaciones y
conocimientos. Las implicaciones de una postura reflexiva por parte del operador social genera nuevos
criterios para evaluar su práctica profesional, los cuales contemplarían como objeto de
análisis los prejuicios, las teorías profesionales (que ya no serían verdades) y se admitirían
otras voces o explicaciones sobre un problema diferentes a la propia. En ésta línea, la voz
del joven y de su red relacional adquiere un papel central en la búsqueda de soluciones,
desplazando el lugar preponderante que tradicionalmente ha sido propiedad exclusiva
de la verdad científica o del diagnóstico profesional. Resulta entonces nodal que dentro del proceso de implementación de herramientas
psicosociales los acompañantes cuenten con herramientas concretas para desarrollar una
postura reflexiva sobre su participación en la co-construcción de una ruta de vida del
joven y de su entorno relacional ya sin el contexto de la guerra como parte de sus vidas.
Por esta razón el modelo pedagógico focaliza su interés en un conjunto de herramientas