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que animan y facilitan la reflexividad a través del dialogo entre los participantes del acompañamiento psicosocial, asumiéndolo
como un proceso que permite
“tomar
conciencia de lo que se sabe o se cree saber, cuestionarlo y reflexionar sobre ello”.
Incorporar esta perspectiva fortalece la capacidad para ser sensibles al otro en tanto
enriquece nuestra conciencia reflexiva sobre
la multiplicidad de diálogos en los que
participamos y sobre nuestra propia
intervención en el proceso de construcción de
realidades. Es decir, en la corresponsabilidad, respecto a la construcción de sí mismo y de
nuestra presencia en la historia de los otros y otras. Como se plantea en los lineamientos de familia del ICBF, la creación dialógica de un
conocimiento, proceso o experiencia novedosa por medio del diálogo reflexivo y el
aprendizaje conversacional entre grupos humanos, despliega en
los participantes
la
ampliación de sus perspectivas, experiencias y descripciones para posicionarse de una
manera diferente y construir futuros esperanzadores. De allí que la actividad central que
promueve el modelo pedagógico es un diálogo en
todo
caso
inusual para
los
participantes (agentes sociales, jóvenes, familia ) dado que se caracteriza por facilitar
una metaposición sobre lo que han contado, explicado o experimentado en diferentes
eventos de sus vidas. En este sentido el modelo pretende contribuir a que los actores del diálogo, escuchen la
voz de sus creencias culturales, mitos, valores personales o teorías profesionales como
construcciones
susceptibles a transformar o ampliar para avanzar en
la búsqueda
conjunta del cambio deseado. Desde el planteamiento de los lineamientos de familias del
ICBF, lo anterior se puede describir de la siguiente manera: “En síntesis, la construcción de
futuros posibles como parte de un proceso de cambio, implica la exploración de los
procedimientos
necesarios
para
acceder
a
dichos
futuros
actuando
sobre
las
circunstancias presentes. Los “mundos” creados en la conversación, se constituyen en
realidades virtuales que, una vez creadas, poseen existencia y se sostienen como reali-
dades alternativas. Imaginar “otra realidad” es, al mismo tiempo, imaginar las acciones
que conduzcan a ella y, por lo tanto, otra existencia para quien la imagina”. El modelo pedagógico esta a
su vez
sustentado por
la puesta en practica de
herramientas (nuevas y de los módulos) inspiradas en el marco de los derechos y aporta
a la creación y fortalecimiento de metodologías que promueven la incorporación de la
categoría de sujetos de derechos más allá del discurso “racional” hacia las relaciones
cotidianas, donde el/la niño/a o joven, se perciba a sí mismo como agente de su vida,
asumiendo responsabilidad frente a la construcción de una nueva ruta de vida y al
mismo tiempo considerarlo como víctima de la violencia socio – política y merecedor de
la protección y de la restitución de sus derechos por parte del Estado Colombiano. Esta
perspectiva psicosocial, subraya que es en el escenario emocional - relacional donde la
categoría de sujetos de derechos cobra vida y por tanto es el lugar donde el joven
incorpora los valores propios de una cultura democrática. Teniendo como ideas fundantes la perspectiva sistémica y reflexiva, así como el marco de
los derechos, el modelo pedagógico está estructurado en dos líneas estrategias para la implementación de herramientas psicosociales, la primera, enfocada a los operadores
sociales y la segunda al acompañamiento psicosocial con los jóvenes. Cada una de las
líneas cuenta con protocolos y herramientas que orientan al agente social sobre
la
utilización de herramientas del modelo mismo o del paquete pedagógico de los Módulos. Es importante resaltar que el modelo no remplaza los módulos para el
acompañamiento psicosocial sino que los complementa ayudando a su
utilización, de manera que el modelo debe estar acompañado por los
módulos
Entendimiento sobre el acompañamiento psicosocial: Partiendo
de
la
particularidad
que
imprime
la
violencia
socio-política
al
acompañamiento psicosocial, es
importante retomar
los planteamientos de Martha
Bello, que propone lo psicosocial como “un enfoque que representa esa mirada o postura
tendiente a comprender
las
respuestas y
los comportamientos de
las personas y
comunidades víctimas de hechos violentos y de la vulneración de sus derechos, en un
contexto cultural, político, económico, religioso y social determinado”. Al respecto es
pertinente destacar que la violencia socio-política es el marcador de contexto para
comprender la salud mental de los afectados y no al contrario; Como lo plantea Ignacio
Martín Baró, sin este contexto los comportamientos y reacciones de las personas víctimas
se leerían como anormales, cuando el contexto es lo anormal. Siguiendo a Martha Bello, el enfoque psicosocial fundamenta: Procesos de acompañamiento personal,
familiar
y
comunitario, que buscan
restablecer en las víctimas su integridad, disminuir el sufrimiento emocional, fortalecer
la identidad y reconstruir la dignidad y el tejido social, así como la reparación de los
derechos vulnerados. Preguntas por los individuos afectados teniendo en cuenta que el individuo es social y
que en consecuencia, lo que suceda en su emocionalidad y de manera mas amplia,
en su bienestar, será el resultado de las interacciones con su medio social (familia,