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comunidad, entorno) y la apropiación y construcción subjetiva que hace de ellas. Lo psicosocial como enfoque es irreverente frente a procesos de atención puramente
psicológicos y focalizados en los individuos e invita a adelantar acciones tendientes a
integrar lo emocional y relacional con una comprensión desde el contexto. En este amplio marco,
los módulos
focalizan
la categoría
identidad como el hilo
conductor del proceso de acompañamiento psicosocial;
la
Identidad es el escenario
narrativo desde el cual los jóvenes (y en general todas las personas) dotan de sentido y
coherencia a las múltiples experiencias de vida y en la cual es plausible la búsqueda de
nuevas rutas. En este entramado exploratorio, se hilan preguntas sobre quién es el o la
joven y es donde éste y el acompañante pueden
iniciar una travesía por historias,
emociones y experiencias que harán evidente la voz y el protagonismo del joven y su red relacional y mostrarán al acompañante sus propios dilemas, prejuicios y emociones como
parte del proceso. De tal forma que el Objetivo del acompañamiento psicosocial es: De
este
objetivo
se
derivan
las
siguientes
características
constitutivas
acompañamiento psicosocial con jóvenes desvinculados del conflicto armado. del Comprender y reconocer
la particularidad de cada
joven, así como
los efectos
emocionales y sociales de su vivencia, teniendo en cuenta estos tiempos: antes de la
vinculación, durante la vinculación, y después de la vinculación (desvinculación).
Reconocer el acompañamiento como un proceso interactivo entre acompañante y el
joven y su red social, que se basa en la búsqueda de recursos personales y sociales que
favorezcan los procesos de inserción social desde una mirada nueva de sí mismo.
Recrear la identidad desde la reflexión del joven sobre su relación consigo mismo, con
los otros/as y con el ejercicio de derechos. El proceso en el cual el joven interroga su identidad a la luz de su experiencia de la
vinculación, se construye tanto a partir de su disposición, recursos e historia de vida, así
como de la red personal y social de la que hace parte. Si esta red configura un contexto
conversacional y acciones que indiquen a los jóvenes que no son inculpados por su
experiencia,
sino
reconocidos en
su
lugar de víctimas como
sujetos de derechos y
apoyados en su capacidad de recrear una identidad desligada de los efectos de la
violencia, el proceso de inserción social al cual son invitados sería una historia vivida y no
una promesa “virtual” para el futuro. Comprender la categoría sujeto de derechos implica incorporar dos postulados. Primero,
el niño como
sujeto presente y “nuevo ciudadano”; y
segundo, reconocer que
las
relaciones establecidas con los niños configuran un ambiente de bienestar que potencia
su condición de sujeto de derechos. En concordancia con los planteamientos de los lineamientos de atención a la familia del
ICBF, la intervenciones psicosociales deben estar al servicio del enriquecimiento de la
vida; es decir, construir y transformar los significados que todos los participantes en los
sistemas de ayuda le asignan a sus circunstancias; “ por tanto se requiere utilizar los mejores recursos de la inteligencia para crear escenarios donde el cambio sea posible y no
escenarios anquilosados por una visión centrada en las carencias de las familias y de las
instituciones”. 2. Ámbitos para la implementación del acompañamiento psicosocial: Lo psicosocial promueve la realización de acciones en diferentes ámbitos, los cuales en
particular para la desvinculación, están referidos al joven y a su contexto relacional,
tanto de
su
red personal
(familia, amigos, acompañantes del proceso: maestros,
trabajadores sociales, médicos, entre otros) como a una red social más amplia (el Estado
y
la
sociedad en
su conjunto). Por
lo
tanto es
importante delimitar
las acciones
psicosociales para que los agentes sociales tengan claridad frente a los espacios donde
van a
implementar
las herramientas de
los módulos y dimensionen el papel del
componente psicosocial en el proceso de atención que propone el Programa del ICBF. Ámbito para reconstruir la dignidad Enmarcar la labor del acompañante a partir de la relación con el joven desde su lugar
como sujeto de derechos y como víctima, implica participar en la reconstrucción de la
dignidad, no sólo del joven sino en una perspectiva de reparación con la infancia en
general. Lo anterior, en tanto se explicita que ningún niño, niña o joven debe vivir o
crecer en medio de la guerra. Este ámbito incluye acciones que favorecen la asunción de
corresponsabilidad (joven-familia-sociedad-Estado)
frente a
la transformación de
la
sociedad, y que
los
jóvenes como ciudadanos contribuyen a promover
los derechos
humanos, validar la diferencia y tramitar los conflictos sin violencia. Esta transformación
apela también a reconocer los efectos emocionales y sociales generados por la violencia
socio-política en las víctimas, así como a favorecer su autonomía y capacidad de cambio
para dejar de lado la victimización. Este ámbito se relaciona con la deconstrucción de valores propios de la guerra o del
entrenamiento militar que los jóvenes tuvieron durante la vinculación. Por ejemplo, la
construcción del otro como enemigo, la desconfianza y la clandestinidad, entre otros. Por
tanto, el interés de lo psicosocial por reconstruir la dignidad, despliega un marco amplio
de acciones, caracterizadas por la promoción de relaciones democráticas, éstas relaciones
desde una perspectiva psicosocial, configuran escenarios emocionales que motivan al