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realización de este estudio. |
a) Participación de víctimas en los procedimientos penales |
En el año 2005, se realizó en Colombia una reforma del procedimiento penal que implicó el |
pasaje de un sistema inquisitivo (comúnmente conocido en Colombia como el procedimiento |
de la ley 600 del 2002) a un sistema oral acusatorio (conocido como el procedimiento de la ley 906 de 2004). Adicionalmente a las demoras ocasionadas por el nuevo sistema, que |
señalamos más arriba, casi todas las entrevistas que realizamos con abogados y organizaciones |
de víctimas se refirieron invariablemente al efecto negativo de dicha reforma sobre los derechos |
de participación de las víctimas. Si bien este estudio no tiene por objeto hacer una análisis |
de dicha reforma, nos parece importante señalarlo por su impacto sobre el desarrollo de los |
procesos y el acceso a la justicia por parte de los familiares de las víctimas. |
El nuevo sistema incorpora un sistema adversarial, perdiendo la víctima la calidad de sujeto |
procesal de la que gozaba en el anterior sistema. “[L]a figura de la víctima quedó relegada a |
un papel de observador donde es excluida de la actuación procesal en tanto no sea para iniciar |
el incidente de reparación, lo que únicamente le permite tener una pretensión económica y |
le restringe la búsqueda de verdad, justicia y una real reparación.” Si bien la víctima tiene |
ciertas prerrogativas procesales y puede ser representada en los procesos, su participación |
ha sido relegada a un segundo plano. Por ejemplo, ya no tienen el derecho de interrogar a |
testigos directamente en las audiencias, sino que solamente pueden sugerir preguntas al fiscal. |
Observamos en el curso de las audiencias que muchas veces los fiscales, abrumados por la |
tarea de llevar adelante un número tan grande de casos, no actúan de una manera activa en los |
interrogatorios, razón por la cual la presencia y derecho de palabra de las víctimas -como la |
tenían en el procedimiento anterior- adquiere particular relevancia. |
Dado el grado de criminalidad que se presenta en Colombia, la tradición de participación de |
víctimas y sistemas de representación que la respaldan, en el antiguo sistema procesal, las |
víctimas podían apoyar y contribuir a la investigación y juicios, de una manera que ya no |
pueden hacerlo. Como consecuencia de ello, la reforma en cuanto al rol de la víctima, lejos de |
acelerar el proceso, tiene un impacto negativo sobre la cantidad y calidad de pruebas, así como |
también sobre el tiempo que toma el trascurso de las distintas etapas procesales. |
b) Reclusión de militares condenados en guarniciones militares: ¿qué compromiso con la |
justicia? |
Por último, deseamos señalar un elemento que, si bien no está relacionado con el desarrollo en |
sí de los procedimientos, hace al compromiso con la justicia del Estado colombiano. |
Todos los militares condenados por ejecuciones extrajudiciales, sin excepción, cumplen sus |
condenas en guarniciones militares. Esto a pesar de haber sido encontrados culpables de delitos |
de derecho común. El grado al cual están realmente “presos” resulta difícil de verificar. Se |
han conocido casos de militares condenados que continúan en el servicio activo, es decir que |
siguen siendo parte de la nómina de pagos, continúan en la escala para ascensos y hasta siguen |
cotizando para su pensión . Es decir que no son inhabilitados en el servicio. |
Así por ejemplo, luego de los bochornosos incidentes revelados por los medios de comunicación |
en abril del 2011 en los cuales se informaba que los militares “presos” en la Guarnición Militar |
de Tolemaida entraban y salían a su antojo de dicha prisión, -a veces incluso a pasar vacaciones |
en otras ciudades-, tenían negocios dentro y fuera de la reclusión y no vivían en celdas sino en |
cabañas que les habían construido sus superiores, se conoció que de los 269 oficiales, suboficiales |
y soldados que pagan allí por homicidios, masacres, torturas y secuestro, 179 seguían como |
miembros activos en las filas del Ejército, a pesar de que en muchos casos llevaban varios años |
presos y la mayoría tenía condenas que van hasta los 40 años de cárcel. Es decir, nunca fueron |
retirados del servicio, seguían recibiendo salarios en prisión y recibiendo beneficios como la |
posibilidad de cotizar para pensiones. Algunos incluso se habían pensionado mientras cumplían |
la pena, y otros habían sido ascendidos de rango mientras estaban “en prisión” |
Al ser recluidos en guarniciones militares, se mueven en un ámbito en el que siguen en un |
contexto en el que se manejan códigos de jerarquía militar. En este contexto, no es sorprendente |
que exista un “pacto de silencio” en el que a los militares de bajo rango se les coacciona a |
“proteger” a sus superiores jerárquicos, a obedecer órdenes incluso las relacionadas con cambio |
de versión o a rendir falso testimonio, y entorpecer la búsqueda de la verdad. |
Las víctimas, familiares de civiles inocentes que fueron utilizados vilmente para “justificar” |
bajas operacionales, viven este tipo de reclusión y convivencia en los cuarteles de militares |
procesados con sus superiores jerárquicos como un atropello brutal a la noción de justicia, lo |
cual es indudablemente causa de una doble victimización. Colombia. |
Conclusiones En este informe hemos expuesto el carácter sistemático y generalizado que tomó el fenómeno |
de los falsos positivos en Colombia, entre los años 2002 y 2008. Esta conducta delictiva estuvo |
motivada por el contexto político de la época en el que se exigía al Ejército que mostrara resultados |
positivos en el combate contra los grupos insurgentes, a cuyo fin se estableció un sistema de |
incentivos y recompensas. Falto de control suficiente, dicho sistema se prestó a numerosos y |
terribles abusos que condujeron a que más de 3.000 civiles inocentes fueran asesinados para |
luego ser presentados como dados de baja en combate. Los falsos positivos se volvieron un |
negocio, a través del cual algunos se usufructuaban económicamente y miembros del Ejército |
obtenían beneficios según su rango, consistentes en permisos, felicitaciones y ascensos entre |
otros. La expansión del fenómeno en todo el territorio de Colombia y la identidad de patrones |
de un modo delictivo complejo y organizado, nos conducen a concluir que estos actos estaban |
apoyados por los más altos mandos del Ejército, quienes, además, habían ascendido luego |
de desempeñarse en unidades militares que habían llevado a cabo estos tipos de ejecuciones |
extrajudiciales. Ellos omitieron ejercer el debido deber de control, siendo así responsables a la |
luz del Derecho Penal Internacional. |
Este informe presentó asimismo un análisis del comportamiento del sistema judicial colombiano |
frente a este fenómeno. También desde el punto de vista del Derecho Penal Internacional, |
observamos falencias estructurales. Frente a |
los niveles de generalidad y sistematicidad |
expuestos, observamos que las investigaciones y juicios se realizan en su gran mayoría de |
manera aislada, evitando tratar el fenómeno como crimen de lesa humanidad y apuntando a |
subir en la escala de mando. Adicionalmente, la intimidación y amedrentamiento que sufren |
operadores judiciales, organizaciones de derechos humanos, víctimas y testigos. Las maniobras |
dilatorias, los retardos excesivos y la falta de capacidad del sistema para llevar adelante este |
tipo de caso también son moneda corriente. |
Ante estas circunstancias y a la luz de los principios de la CPI, en particular el principio de |
complementariedad, tal como ha sido interpretado en su jurisprudencia, sostenemos que los |
casos en que debería centrarse una investigación de la CPI – es decir los más altos responsables |
por crímenes de lesa humanidad – no son objeto de investigación o enjuiciamiento en Colombia. |
Así, el caso sería plenamente admisible frente a la CPI. |
La FIDH, sus organizaciones miembro y la Mesa sobre Ejecuciones Extrajudiciales de la CCEEU |
instan a la CPI a abrir una investigación sobre Colombia y a considerar dentro de la misma el |
caso de los falsos positivos. Tomamos también esta oportunidad, para alertar a la CPI sobre la |
necesidad de considerar, en relación con este tema y otros relacionados con los casos que se |
adelantan en Colombia, no solo las informaciones recibidas de la parte del Gobierno colombiano, |
sino también otras fuentes, dada la participación de partes del aparato estatal en la comisión de |
crímenes de masa, lo cual hace las informaciones poco fiables. Esta preocupación está basada en |
una observación sobre las fuentes citadas por la CPI en su informe de diciembre de 2011. 52 / Colombia. La Guerra se mide en litros de sangre Colombia. La Guerra se mide en litros de sangre / 53 54 / Colombia. La Guerra se mide en litros de sangre Mantengamos los ojos abiertos Determinar los hechos Misiones de investigación y de observación judicial Desde el envío de un observador judicial hasta la organización |
de una misión internacional de investigación, la FIDH lleva a |
cabo, desde hace más de cincuenta años, una labor rigurosa |
e imparcial para esclarecer hechos y responsabilidades. Los |
expertos que trabajan sobre el terreno lo hacen de manera |
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