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Las divisiones y escisiones en la cultura, o incluso entre culturas, no son necesariamente arbitrarias o resultado de prejuiciados procesos. Ciertas separaciones están racionalmente motivadas, al menos intraculturalmente. ¿Podría estar justificado el denominado enfirentamiento entre las «dos culturas», la cultura científico-técnica y la cultura humanista? Un modo de comprender la escisión pasaría por detectar los patrones y la dinámica propios de las prácticas en cada una de ellas. Nada más obvio, entonces. ¿Qué podría haber en común entre las prácticas literarias y artísticas, y las intervenciones científicas y tecnológicas sobre la naturaleza? Pero responder a esta pregunta no haría de la escisión una ruptura racionalmente motivada. Argumentar a su favor requiere especificar los intereses, los objetivos o los valores que gobiernan sus respectivas dinámicas internas. En este punto, las matizaciones se imponen: en primer lugar, esto obligaría a nuevas subdivisiones en el interior de cada una de las culturas; en segundo lugar, es fácil comprobar cómo algunos de los valores actúan transversalmente y se filtran entre ellas. Por un lado, ¿qué nos asegura que la ciencia y la tecnología comparten un mismo interés? Por otro lado, ¿no podría decirse que «no sólo la ciencia sino también el arte nos muestra que la realidad, en principio incomprensible, se revela a sí misma gradualmente a través de las relaciones mutuas inherentes en las cosas», como bien sugería Mondrian? O, en otras palabras, ¿no intentan tanto científicos como artistas leer el libro de la naturaleza? Si es así, esto nos retrotrae a la pregunta inicial sobre la diferencia en sus prácticas y la justificación racional de la escisión. Pero quizá no sea este el debate. La escisión entre las dos culturas no es sino el reflejo de una división fundamental en el terreno del ser, entre la Naturaleza y el Hombre, o en términos kantianos entre la esfera de la Necesidad y de la Libertad. La primera incluiría aquellos aspectos del animal humano que lo conciben en cuanto sometido a las leyes de la naturaleza, a la imbricación causal de los fenómenos. La segunda se expresa en la actividad creadora y constructiva del ser humano. El debate surgido en torno a la escisión de la cultura científico-técnica y la cultura humanista procede de los intentos colonizadores de una sobre la otra ^. El ciencismo pretende que la imagen del hombre a la cual accede a través de sus métodos empíricos revela la esencia de su naturaleza. El humanismo extrae de la ciencia y de la tecnología su más íntimas motivaciones humanas, ansia reconducirlas a la esencia de la Libertad y Creatividad. Tanto uno como otro asumen ya que no debería existir conflicto entre las posibles imágenes del hombre, entre lo que Sellars llamó la «imagen científica» ^ y la «imagen manifiesta», esta última expresada y enriquecida a través de la literatura y las artes. Niegan el conflicto y es tal negación la que, paradójicamente, genera la escisión. No me extenderé más en este breve diagnóstico sobre las dos culturas. Espero que provoque un sano escepticismo sobre las motivaciones que guían tanto a los defensores de su escisión como a los que confían en una reconciliación. Esta sólo podría proceder de un reconocimiento de que existen intereses superiores a los cuales ambas esferas han de estar sometidas. Personalmente me cuesta reconocerlos y tampoco tengo una propuesta de corte metafísico sobre la división fundamental Naturaleza-Hombre, a no ser la honda convicción (no motivada racionalmente) de que es falsa. Sin duda, no es el objetivo de este trabajo reconducir el debate de las dos culturas; es más fructífero aceptar la escisión y cortar transversalmente sobre ella para distinguir elementos compartidos entre la ciencia y las artes. Lo que podría denominarse cultura de la visualidad traza una línea que atraviesa las escisiones en la tradición cultural de Occidente. Pretendo en las páginas que siguen caracterizar la cultura científica (también la cultura técnica) como una particular cultura visual que instaura y consolida a lo largo de la historia y en su desarrollo prácticas de representación que logran -podría decirse-hacer visible lo «invisible» y configurar y estructurar nuestra intuición de la naturaleza. Desde Cultura científica, cultura visual. un principio, creo conveniente recordar que las prácticas representacionales en la ciencia no se agotan en los procesos de visualización; al contrario, se extienden también y primordialmente al uso de las matemáticas y de sistemas abstractos de símbolos cuyo objetivo es la manipulación de información interpretable de forma más poderosa y eficiente. Arte y ciencia comparten, en el origen del mundo moderno, un interés común en la generación de imágenes y de otros dipositivos visualmente interpretables. Se apoyan en un mismo conjunto de prácticas y de saber hacer, prácticas que incorporan y dan lugar a una nueva comprensión de los fenómenos. La cultura visual que se gesta en el Renacimiento provocará finalmente una reforma del mismo concepto de visión y, por extensión, de la naturaleza de la cognición. Se ha insistido ya hasta la saciedad que fueron ciertas «convenciones» pictóricas surgidas dentro de las prácticas artísticas las que permitieron, en primer lugar, la proliferación de imágenes en los tratados científicos y técnicos de finales del siglo XV y durante todo el siglo XVI y, en segundo lugar, configuraron una particular intuición del espacio compartida por artistas y por la nueva ciencia de la matematización de la naturaleza. Lejos de mi intención poner en duda una hipótesis tan arriesgada; por el contrario, la voy a tomar como motivo para avanzar en una mejor comprensión de cómo tales prácticas pudieron ayudar a configurar el contexto epistémico de la nueva ciencia. Voy a proceder del siguiente modo: la próxima sección ofrecerá unas breves notas generales sobre el papel de la visualidad en la ciencia; tras ello, examinaré varias hipótesis sobre la contribución de las artes visuales a la aparición y consolidación de la ciencia moderna; las dos secciones principales expondrán, por un lado, los rasgos y aspectos principales de lo que podría llegar a denominarse el «humanismo visual» del Renacimiento, y, por otro lado, reconduciré la discusión a la idea de prácticas representacionales, en las que descubriré los factores que finalmente generan una dinámica propia de la ciencia frente a otras esferas. La cultura visual de la ciencia se conforma a través del examen de las condiciones de representación de sus propios productos; este examen destaca la capacidad informacional del medio representacional y la fiabilidad en la extracción de información. La ciencia pertenece, por derecho propio, a la historia de la visualidad de Occidente. Desde hace unos años, lo visual ha dejado de ser coto privado de los historiadores del arte o de la sociología de la imagen para invadir los campos formales y abstractos de la ciencia y la tecnología. No sin cierta razón, se ha argumentado a favor de una fertilización mutua de ideas entre la historia de la ciencia y la historia de las artes visuales ^. Pero tales cruces están plagados de insidiosas trampas interpretativas si no se toman las precauciones necesarias y se evita así extraer conclusiones rápidas e injustificadas a partir de la existencia de procesos, técnicas o resultados semejantes en distintos ámbitos. Antes de examinar cómo puede el arte visual contribuir a la ciencia, será bueno comenzar con algunas observaciones generales acerca del papel de la visualización en la ciencia. No cabe duda de que los científicos usan sus capacidades visuales, no sólo ejercitadas a través de la manipulación de imágenes mentales sino sobre todo explicitadas en bocetos y dibujos, para pensar (e investigar) sobre fenómenos concretos. La imaginación visual es una herramienta imprescidible de creatividad científica ^. Einstein era explícito en sus manifestaciones: «Muy raramente pienso en palabras... Lo hago en una especie de examen, en una forma visual». El uso de elementos visuales en las publicaciones y documentos científicos nos permite adentrarnos directamente en el contexto de justificación de la ciencia, ya que son producciones públicas que pueden entrar a formar parte de una reconstrucción racional ^: sin duda, cumplen varias funciones que tienen que ver directamente con la aceptabilidad (racionalmente fundada) de los resultados expuestos. Contribuyen tanto a la exposición retórica de los argumentos como a expresar y exponer, bajo determinadas condiciones convencionales de presentación, el atractivo de las razones para aceptar o la presencia de un nuevo fenómeno, o cierta original clasificación, o cierta novedosa generalización. En este sentido, la visualización actúa como un elemento más en la comprensión científica de los fenómenos estudiados. En qué consista tal comprensión y hasta dónde alcance (¿llega a exhibir la naturaleza en su profunda unidad o en su bien dispuesto orden? ¿resume fenómenos y observaciones de forma atractiva y directa?), no va a ser objeto de discusión: ello corresponde más bien a un debate sobre los fines y valores de la empresa científica en su conjunto que el simple examen de las prácticas de visualización no podría zanjar ^. Si la visualización juega tal papel en la comprensión y explicación dentro de la ciencia (y tómense estos términos en su sentido más estricto), la cuestión abierta -^y de mayor relevancia y alcance-es determinar cómo funcionan tales dispositivos visuales. He aquí un catálogo posible de funciones particulares que pueden cumplir las imágenes en la argumentación científica ^: Cultura científica, cultura visual... a) Las imágenes pueden simplemente ilustrar observaciones sistemáticas de elementos naturales. b) Las imágenes pueden servir para sugerir, a partir de la exposición de varios elementos conectados, generalizaciones inductivas. c) Por supuesto, desde un inicio, la ciencia utilizó las ilustraciones y grabados para presentar sensiblemente sus instrumentos y los experimentos realizables con ellos. d) Otra de las funciones más frecuentes de las imágenes es la presentación de clasificaciones y sistematizaciones de fenómenos naturales. Las formas del pensamiento científico, desde los momentos de descubrimiento hasta la presentación de resultados, están recorridas por los procesos de generación y manipulación de imágenes de muy distinto tipo: bosquejos, gráficos, mapas, diagramas, esquemas, proyecciones, fotografías, etc. Las formas no-proposicionales de pensamiento visual son esenciales para el desarrollo de la ciencia. Ya desde la aparición de las imágenes «científicas» en los tratados del siglo XV, se multiplicaron los usos a los cuales estaban dirigidas, desde la simple ilustración de las observaciones a la representación de procedimientos experimentales, desde las generalizaciones sugeridas a la visualización taxonómica, desde la mera autoilustración de fenómenos a la inserción de incluso sugerencias conceptuales. Finalmente todos estos usos se ordenan bajo la idea de llegar a hacer comprensibles los fenómenos, lo que requiere «sacarlos a la luz» por medio de procedimientos de visualización. La diversidad del orden «imaginativo» que los científicos insertan en sus tratados y publicaciones no es simplemente un instrumento de retórica sino ante todo un procedimiento de «hacer ver» aquello que permanece invisible, invisible no tanto a los ojos cuanto a la comprensión, e incluso para «hacer aparecer» aquello que, en cierto modo, puede ser irrepresentable ^. Pero hay un hecho al que no se ha prestado demasiada atención en la historia de la visualidad propia de la ciencia: los formatos en que se presenta lo visualmente accesible no tienen por qué reducirse a lo icónico; lo visual en la ciencia actúa no sólo a través de los medios imaginísticos tradicionales. La peculiaridad de la ciencia es que ha logrado multiplicar los medios de representación que apelan a propiedades visuales relevantes para ofrecer información interpretable. Voy a entender por propiedades visuales aquel conjunto de aspectos recognoscitivos que dependen del funcionamiento natural de la visión. Estos aspectos que pueden ser naturalmente detectados mediante la visión pueden ser analizados (y utilizados abstractamente) y es-tructurados convencionalmente para codificar información ^°. Atendiendo a las propiedades de color, forma, disposición espacial, tamaño, etc. se pueden diseñar diferentes medios representacionales no imaginísticos que dependen para su interpretación de la organización y estructura de elementos visuales. No existe un único medio de representación visual; la visualidad se expresa en medios diferentes, de carácter heterogéneo y que, en ocasiones, dadas las operaciones de traducción y de transformación pertinentes, se pueden conectar y combinar entre sí. En un libro reciente, Martin Kemp ^^ calificaba el papel de la visualización en la ciencia como un modo de proporcionar lo que llama intuiciones estructuradas. Los actos de visión a los que nos enfrenta la ciencia no son los de la observación ingenua y desnuda de la naturaleza. La confrontación directa con el mundo se aleja a través de las «convenciones» de codificación de información en la ciencia; su inmediatez es ficticia. La ciencia articula la experiencia posible a través de sus medios de representación; en el caso de los medios visuales, conforma la intuición posible para un ámbito de fenómenos. La cuestión de interés es cómo las prácticas logran que tal estructuración actúe en una comprensión, a través de la visión, de ese ámbito de fenómenos. No puedo sino ofrecer el núcleo de una hipótesis sobre la cuestión: de lo que se trata es de manipular y seleccionar adecuadamente aquellos elementos que son détectables a través de las capacidades (naturales) de reconocimiento del sistema visual. Guiado por las claves que resaltan en tal estructuración, la comprensión generada visualmente permite extraer información sobre los fenómenos estudiados. En este sentido, tendría muy pocas consecuencias distinguir entre visualización y visualizahilidad ^^, entre la posibilidad de dar una imagen intuitiva de fenómenos directamente accesibles y ofrecer imágenes sin basarlas en lo que está directamente presente a la intución. Puesto que tampoco tendría justificación distiguir entre las imágenes visuales derivadas de la experiencia de los fenómenos y aquellas animadas o sugeridas a partir de las teorías sobre los fenómenos. La dificultad procede de una tensión entre decir que la teoría decide aquello que es intuible (yo diría incluso «experiencia posible») y el hecho trivial de que las capacidades de reconocimiento no son «elegibles» si se quiere ofirecer una visualización de un fenómeno. De hecho, el error procede de someter la visualidad a una cartografía de las apariencias, como habría dicho Gombrich. Tanto la transcripción perspectivista de las apariencias como las representaciones generadas a partir de teorías puramente abstractas y matemáticas ofirecen formas científicamente Cultura científica, cultura visual. interesantes de estructurar la intuición de los fenómenos. La comprensión es, en ambos caso, visual, se pretenda o no un reflejo naturalista de lo que aparece ante el sujeto. El «nuevo mundo» de la visión ¿Cómo fue posible que el orden de la visualidad se insertara como esencial en los tratados y obras científicas y técnicas? Una sugerencia que se ha abierto paso en la interpretación histórica del surgimiento de la ciencia insiste en que fue el impacto de la adopción de ciertas convenciones pictóricas surgidas en el terreno del arte las que hicieron posible que la cultura científica deviniera tempranamente una cultura iconofñica. La Revolución Científica estuvo guiada por una previa Revolución en el terreno de las artes visuales; ofreció nuevas prácticas de representación fundadas en un concepto de la visión en cuanto sometida a un orden racional y geométrico. La invención de la perspectiva dio el disparo de salida para racionalizar la visión y poder así dar la primera imagen de un espacio controlado y matematizado. Si finalmente la visión pudo concebirse como una forma de cognición, fue debido a que la experiencia misma se podría exhibir racionalmente bajo el control de leyes matemáticas que el «artista-científico-ingeniero» domina. Un doble movimiento tiene lugar: por un lado, la posibilidad de la representación requiere comprender las leyes naturales; por otro lado, toda experiencia queda controlada y racionalizada a través de la proyección de las leyes geométricas que rigen la visión y comprensión del espacio. Finalmente, en esencia, las leyes naturales del mundo no pueden sino ser leyes de la geometría. Esta centralidad de la perspectiva en las transformaciones del inicio de la modernidad fue intuida por Panofsky en su imprescindible La perspectiva como forma simbólica. En esta obra, Panofsky defendía que las prácticas artísticas ligadas a la perspectiva ilustraban, por vez primera y con anterioridad a la matemática, un concepto de espacio sistemático, coherente. Es más, determinados avances en el campo de las matemáticas, incluida la geometría proyectiva del siglo XVII, dependían esencialmente de los estudios artísticos precedentes ^^. Pero su tesis fundamental no es la simple constatación de una secuencia causal de influencias entre las artes de la perspectiva y las ciencias. El concepto de forma simbólica permite sacar a la luz un aspecto más integrador en la comprensión de las condiciones de posibilidad de la cultura moderna. «Así, la gran evolución que supone el pasar de un espacio de agregados a un espacio sistemático llega a una conclusión provisional y, a su vez, esta conquista de la perspectiva no es más que una expresión concreta de lo que contemporáneamente los teóricos del conocimiento y los filósofos de la naturaleza habían descubierto» ^^. La perspectiva es una técnica que permite expresar sensiblemente un contenido «espiritual», una concepción misma del espacio que puede manifestarse en otros ámbitos de la cultura. Las concepciones del mundo y sus intuiciones fimdamentales se expresan de manera concreta a través de sus lenguajes. Encontrar la íntima ligazón entre la expresión sensible y el contenido espiritual comunicable bajo tal expresión es el objetivo de una filosofía de la cultura que analiza el desarrollo y constitución de las formas simbólicas ^^. Esta codeterminación particular de sensible/espiritural marca la posibilidad del avance de la cultura. De ahí la unidad del arte y de la ciencia en cada época histórica. Pueden expresar intuiciones fundamentales semejantes. La perspectiva muestra sensiblemente la forma bajo la cual se unifican y se comprenden los componentes básicos de la nueva cultura en ciernes, una cultura del conocimiento del mundo como ciencia, como orden, legalidad natural y geometrización del espacio en que los fenómenos aparecen. «Y a partir de aquí muestra el desarrollo general de la ciencia natural exacta cómo de hecho cada progreso en su planteamiento del problema y en su instrimaento conceptual va de la mano de una depuración creciente de su sistema de signos... De acuerdo con su convicción fundamental, la lógica de las cosas, esto es, de los conceptos y relaciones fundamentales materiales sobre los que descansa la estructura de la ciencia, no puede ser desvinculada de la lógica de los signos. Pues el signo no es una mera envoltin-a eventual del pensamiento, sino su órgano esencial y necesario. No sirve sólo para la comunicación de un contenido de pensamiento conclusamente dado, sino que es el instrumento en virtud del cual este mismo contenido se constituye y define completamente. El acto de la determinación conceptual de un contenido acompaña al acto de su fijación en cualquier signo característico» ^^. Para Cassirer, los signos proporcionaban, a través de actos espirituales de la conciencia, una configuración de lo sensible, que dejaba el ámbito de las puras sensaciones y entraba a formar parte del valor de una objetividad posible. Las expresiones lingüísticas (en sus diversas formas) se alejan así de la copia del mundo dado en sensaciones e intuiciones para constituir un terreno independiente, con su propia «significación» y dinámica. Sin duda, la filosofía de las formas simbólicas está animada por un idealismo de la creación espiritual que se me antoja poco atractivo; pero insiste en un punto irrenunciable: ciertas posibilidades de comprensión dentro de la cultura sólo están al alcance si se diseñan sistemas de signos y lenguajes suficientemente expresivos. Es posible retener tesis esenciales en cuanto al impacto de las artes sobre el desarrollo de los procedimientos básicos de la ciencia sin adentrarse en las lecturas idealistas. Los aspectos esenciales de tal impacto podrían resumirse así: Las artes pictóricas, en cuanto que aplican la geometría y la perspectiva, contribuyen a la aparición y consolidación de la ciencia moderna. El historiador tiene el compromiso de explicar cómo se produce esta contribución esencial de las convenciones perspectivistas a la ciencia. Puede inclinarse por reconocer su papel como forma simbólica o puede ver cómo responde y guía psicológicamente el modo en que el hombre se acerca al mundo y lo ve. Quizá la perspectiva contribuya esencialmente a constituir una nueva forma de comprender la metáfora del «ojo de la mente». No es que la mente en su intuición de las formas puras actúe como un ojo, sino más bien ocurre que la mente actualiza, a través de visualización que ha internalizado las reglas artificiales de la geometría, imágenes manipulables que llevan a una comprensión de las cosas. Centrarse en las técnicas y convenciones de la perspectiva ayuda igualmente a dar cuenta de varios aspectos esenciales en el posterior desarrollo de la ciencia: i) las matemáticas juegan un papel esencial en la ciencia moderna, y esta importancia se manifiesta igualmente en la racionalización geométrica del espacio que significan las técnicas representacionales en perspectiva; ii) un mismo tipo de razonamiento se puede aplicar a la mentalidad mecanicista que incita el nuevo pensamiento científico; los libros de máquinas, llenos de imágenes y guiados por las mismas convenciones de visualización espacial, proliferan en los siglo XV y XVI ^^. La perspectiva permite, pues, dar cuenta de una transformación esencial en la forma de percibir la realidad; traza un camino hacia la racionalización de la visión ^^, «una gramática y una sintaxis para cuantificar los fenómenos naturales mediante imágenes» ^^. Poder ver y poder hacer ver ciertos fenómenos estarán en función del dominio de ciertas convenciones en la presentación visual de los mismos. La visión se puede convertir en un tipo más de cognición. Sometida a ciertas constricciones de tipo «artificial» puede ofirecer cierta coherencia, cierta estructura. El orden está mediado por técnicas representacionales. Pero ¿cómo un aspecto tan particular y simple pudo tener consecuencias tan enormes en la transformación cultural de los siglos XVI y XVII? El «nuevo mundo» de la visión se abre paso entre las prácticas, mapas, inscripciones, gráficos e imágenes de artistas, ingenieros, científicos e ilustradores. La estrategia metodológica al estudiar la gran cesura que se marca en la cultura de los siglos XVI y XVII ha de ser menos dotar a la Mente de un órgano especial (el método, por ejemplo) que capta el orden de las cosas que recopilar y analizar la cultura material que surge por doquier. Los sociólogos del conocimiento científico y la proliferación de los estudios culturales de la ciencia nos han enseñado que es mejor apelar a «causas sencillas y empíricamente verificables». «La Gran Separación puede fragmentarse en numerosos conjuntos pequeños, inspirados y prácticos de destrezas con el ñn de producir imágenes sobre las cuales poder leer y escribir» ^°. Pero es cierto igualmente que no basta con atender a los instrumentos, medios de escritura o técnicas de visualización (lo que se han denominado los mediadores) y describir la ciencia como una actividad visual de mediación; es preciso situar en un contexto explicativo estas prácticas. Hay que saber hacer uso de estos elementos, de situar en su contexto específico los procesos de visualización. Sería un error tanto someterlos a la psicología y epistemología -argumenta Latourcomo dejarlos reducidos a elementos semióticos puros ^^. Latour, y con él otros muchos «antropólogos» de la ciencia, se inclinan por una versión constructivista que categoriza todos los mediadores visuales como móviles inmutables ^^ cuyo objetivo (la razón por la cual han sido seleccionados) es lograr una mejor movilización de recursos y lograr así alineaciones favorables de los mismos. En eso consisten las estructuras de micropoder que garantizan otras instituciones más omniabarcantes. Latour no quiere dejar ninguna duda respecto a esto: «... no es la percepción lo que está en juego en este asunto de la visualización y la cognición. Las inscripciones nuevas y las nuevas maneras de percibirlas son el resultado de algo más proñmdo. Cuando lo que se desea es apartarse del propio camino para regresar bien equipado y forzar a otros a que se aparten de su camino, el problema principial que hay que resolver es la movilización» ^^. La «nueva visión» se traduce así en maniobras de movilización a través de estos móviles inmutables que se manifiestan ante la vista Cultura científica, cultura visual. del público. En otras palabras -que Latour estaría lejos de admitir-, la selección de aquellos rasgos explicativos de las prácticas y objetos culturales propios de la ciencia se hace conforme a su capacidad para reproducirse a través del reclutamiento de aliados. Desde la concreción y materialidad de los instrumentos e inscripciones hasta la formalización y abstracción de las teorías, todo es contemplado a través de esta capacidad de contribuir a la movilización de recursos. Las prácticas de visualización se conciben entonces como procesos de intermediación en los cuales la fabricación (la construcción) se oculta a sí misma a través de un doble movimiento: por un lado, se multiplican los intermediarios; por otro lado, se hacen desaparecer todos ellos para mantener ciertas constancias. La mediación en la ciencia transcurre como in-formación y trans-formación. En la primera, algo queda «informado»: hay que prestar atención a los aspectos materiales de las inscripciones. En la segunda, se transcribe en nuevas formas lo ya informado en un doble proceso de desmaterizalización y de rematerialización. Lo realmente sustancial en las transformaciones es que pretenden al mismo tiempo retener un común «referente» (rasgos constantes) a través de los cambios y suponer que, en ello, dada la diversidad de medios (¡vehículos según la interpretación de Latour!), la in-formación sufre modificaciones radicales'^^, Pero en la medida en que se hacen desaparecer (a través de las exposiciones públicas en los documentos y artículos) los intermediarios constructivos, se comienza a suponer una referencia que atraviesa y recorre todas las representaciones de representaciones de representaciones ^^. Finalmente, el resultado aparece como un acceso informacional al mundo, una especie de realismo también «construido». Mi objetivo en lo que sigue es evaluar este tipo de hipótesis explicativas sobre el papel de la cultura visual del Renacimiento en la incorporación de la visualidad a las prácticas de la ciencia. En primer lugar, voy a reconocer una limitación esencial a la hipótesis que liga visualidad y consistencia perspectiva y geométrica: existen diversas tradiciones de lo visual durante los siglos XVI y XVII, y todas ellas impactan de algún modo en la configuración de las prácticas representacionales de la ciencia. En segundo lugar, voy a descargar a la filosofía de la cultura y de las formas simbólicas de sus inclinaciones idealistas. En tercer lugar, ofreceré una hipótesis alternativa sobre lo que unifica las prácticas representacionales de la ciencia: no será la movilización de recursos y el reclutamiento de aliados. Será, ante todo, una nueva forma de comprender la naturaleza misma de la representación. No sería exagerado afirmar que, paralelo a un humanismo de las letras, recuperación del glorioso pasado literario y científico de la Antigüedad, el Renacimiento animó un «humanismo visual» cuya influencia en la aparición y desarrollo de la ciencia moderna ha comenzado a ser estudiada ^^. La multiplicación de los medios para la representación visual y el desarrollo de un instrumento eficaz de comunicación visual contribuyen a desbloquear la mentalidad medieval de transmisión del saber. El científico comienza a mirar la naturaleza de manera diferente tras redescubrir el matematicismo; pero es igualmente cierto que la posibilidad de transcribir visualmente aspectos de la realidad no influye en menor medida en la mirada con que se acerca al mundo. Y es un hecho ampliamente reconocido que los siglos XV y XVI se caracterizan por la masiva producción de imágenes que acompañan a las nuevas ediciones de los tratados científicos y técnicos. El interés creciente por incluir representaciones visuales fieles y ajustadas a la realidad de las cosas va a trastocar la concepción de un universo desconocido poblado por seres fantásticos, fabulados, simbólicos o religiosos. Adentrarse en la terra incognita a través del descubrimiento exige un registro sincero y fidedigno de lo que se encuentra en el camino, una taxonomía de lo realmente visto tal y como ha sido visto. El valor de las imágenes durante la Antigüedad era escaso, debido no sólo a una clara expulsión del reino de las verdaderas realidades y a ser consideradas, por tanto, generadoras de un mundo cambiante y engañoso, sino también a una imposibilidad técnica de ofrecer copias e imitaciones fieles de los originales. El cambio de mentalidad de la Antigüedad al Renacimiento se resume perfectamente en la contraposición de las dos siguientes citas. La primera es de Plinio y alude a las representaciones pictóricas en botánica. «Hay algunos escritores griegos que han tratado este tema [botánica]... Entre ellos, Crateuas, Dionisio, y Metrodoro, adaptaron un método muy atractivo de descripción, aunque uno que no ha hecho más que probar las notables dificultades que le esperaban. Era su plan dibujar las diversas plantas en colores, y añadir entonces xma descripción escrita de las propiedades que poseían. Las imágenes, sin embargo, son muy aptas para engañar, y más particularmente donde se requiere un gran número de tintes para una imitación exitosa de la naturaleza; además, la diversidad de copistas a partir de las pinturas originales, y sus grados comparativos de habilidad, se sumaban considerablemente a las oportunidades de perder el necesario grado de semejanza a los originales» ^^. La segunda procede de un tratado germánico del siglo XV conocido como Gart der Gesundheit (1485). «Y cuando estaba en medio de mi obra de dibujar y pintar las hierbas me di cuenta de que muchas hierbas nobles no crecían en esta tierra alemana, por lo que, excepto por oídas, no podría dibujarlas en sus verdaderos colores y forma. Por eso, dejé inacabada la obra que había comenzado y mé dediqué a la pluma... Así, con el temor de dejar sin hacer esta obra comenzada pero no acabada, y también con la pretensión de que mi viaje sirviera no sólo para la salvación de mi alma sino de todo el mundo, tomé conmigo un pintor de entendimiento y con una mano sutil y experta. Y, al viajar por estos reinos y tierra, aprendí diligentemente las hierbas que había allí y las pinté y las dibujé en sus verdaderos colores y formas» ^^. Una doble convicción se halla tras este cambio de actitud. La primera tiene que ver con el mismo valor de las imágenes como transmisoras de conocimiento; sometidas a un código sintáctico que se irá enriqueciendo en el desarrollo mismo de las técnicas, los «enunciados» visuales van a convertirse en medios fiables para registrar conocimientos de lugares y objetos hasta entonces innaccesibles o sometidos a las variaciones representacionales de las fábulas, de las historias contadas. La segunda es más que una convicción una posibilidad abierta por el desarrollo de las mismas prácticas de representación y de reproducción de las imágenes, que hacen falso el veredicto de Plinio respecto a su poca fidelidad a los originales: los artistas desarrollarán técnicas comunes para el registro fiel y experto de los detalles «científicos» relevantes. La lenta desaparición de los copistas durante el siglo XVI y la sustitución por la reproducción mecánica mediante xilografías, aguafuertes y grabados permitió igualmente la uniformidad en estas reglas de composición de los dibujos. En consecuencia, la negatividad metafísica que la Antigüedad asociaba al terreno de las imágenes se ve superada por la positividad del fiel registro de las apariencias ^^. Así, se presentaron al público numerosos tratados científicos (y no científicos) ilustrados. E incluso mucho antes, toda una tradición de códices y de tratados no publicados por los médicos-astrólogos, los ingenieros sieneses o florentinos había desarrollado técnicas de representación cuyo impacto sobre el avance posterior es definitivo ^°. Desde la aparición en 1472 del De re militari de Valturius, cuyo objetivo principal era la comunicación deliberada de información técnica para la guerra (aunque sin adoptar las técnicas perspectivistas de los códices de un Tacóla, un di Giorgio o un Leonardo), se sucedió la publicación de tratados botánicos y medicinales (en 1480, el Pseudo-Apuleyo, un manuscrito botánico del siglo IX; en 1484, el Latin Herbarius; en 1485, el Gart der Gesundheit; en 1491, el Fasciculus Medicinae de Johannes de Ketham; o el Herbarum vivac eicones de Brunsfels en 1530; o el famoso De Stirpium historia de Fuchs en 1545), tratados anatómicos (C. Estiene con su De dissectione partium corporis humani en 1545 y Vesalius con su Fabrica humani corporis en 1543), historias de animales (Historia animalium de K. Gesner en 1554), o enciclopedias, o libros de viajes, o de procedimientos de escritura, etc. Sirva como ejemplo del cambio de actitud en la representación de los seres naturales la comparación que K. Gesner introdujo en su Historia animalium entre una imagen procedente de los bestiarios imaginarios medievales de las salamandras y lo que él consideraba una representación realista y fiel de las mismas. El enfi^entamiento «retórico» de ambas imágenes se ordenaba hacia un contraste entre las visiones fabulosas de seres naturales y las representaciones de un mundo real y natural tal y como se puede ver. En resumen, desde mediados del siglo XV, la cultura europea, que en una cierta línea se volvía hacia el pasado para la recuperación del esplendor grecolatino, al mismo tiempo empezaba a considerar el libro de la naturaleza como fuente de conocimiento en la medida en que los descubrimientos quedaran registrados fielmente por las expertas manos de los artistas. Un propósito didáctico innegable recorría los tratados científicos ilustrados y los tratados de máquinas de los siglos XV y XVI, que se vio reforzado por una tendencia al naturalismo permitida por el desarrollo de técnicas de presentación de las imágenes: Leonardo, en sus cuadernos, ofrece todo un catálogo de estas técnicas mediante el uso de escorzos, la presentación de la estructura tridimensional de los objetos, sombreado y relieve de las partes, imágenes expandidas de los objetos, etc. ^^ Artistas, científicos e inventores participan conjuntamente en esta revaloración del mundo de las imágenes y abren la puerta a una sustitución del modelo de la evidencia del libro transcrito (autoridad) por el modelo de la evidencia que procede del mundo y que aparece como siendo sobre la verdadera realidad de las cosas. En esta transformación, el Renacimiento proporciona un impulso hacia el pensamiento científico moderno. Pero ¿qué relevancia podría tener esta preocupación artística por las imágenes, aunque abundara en sus pretensiones de fidelidad, naturalismo y didactismo, para la constitución de la ciencia clásica de la mecánica, modelo primigenio de la «revolución científica»? ¿No son claramente reconstrucciones poco justificadas aquellas que pretenden ligar el desarrollo de las técnicas de las imágenes en los tratados. Cultura científica, cultura visual... especialmente de máquinas, con la preocupación por la mecánica desde finales del XVI? ¿Y qué pueden tener que ver con la revolución galileana y su rechazo de las concepciones dinámicas aritstotélicas? ¿No son claramente exageradas las declaraciones de Panofsky de que ñieron estas innovaciones técnicas del arte del Renacimiento las que pusieron los ñmdamentos de la revolución científica? En todo caso, ¿cuál podría ser la contribución principal del desarrollo de los medios de representación visual del mundo natural para la aparición de la ciencia moderna galileana, bien sea en sus aspectos metodológicos, bien sea en sus contribuciones más teóricas? Aún podría, no obstante, apelarse a la fiüictífera distinción kuhniana entre dos tradiciones en la ciencia moderna: la tradición galileana y la tradición baconiana, cuyo grado de desarrollo ñie muy diferente desde principios del siglo XVII. Su diferencia más importante residía en el papel de las observaciones en la construcción de su corpus teórico: las ciencias clásicas, matemáticas, verdadero núcleo de la primera revolución científica, no fundaban su avance en la recopilación de datos sofisticados (quizá la excepción en este caso sea la astronomía, por supuesto) y elaborados a través de intervenciones experimentales, sino que «los datos que exigía su desarrollo fueron de tal naturaleza que los podía proporcionar la observación cotidiana, a veces perfeccionada y sistematizada modestamente» ^^. Las ciencias baconianas, por el contrario, no sólo insistieron en la necesidad de observaciones sino que transformaron los mismos procedimientos de observación y de obtención de experiencias: «los experimentalistas baconianos... insistieron en las comunicaciones exactas y pormenorizadas» ^^ de las observaciones y experimentos ^^. ¿No podría entonces sugerirse la continuidad de las preocupaciones renacentistas por la fiel representación en imágenes con el desarrollo de las ciencias baconianas? Incluso aunque fuera erróneo conectar su importancia con la aparición de las ciencias clásicas, se podría ver en el registro de observaciones mediante ilustraciones cada vez más precisas y expertas una inspiración de las técnicas de observación que exigirán las futuras ciencias experimentales. El contraste entre dos formas de considerar la experiencia durante el Renacimiento tanto por parte de artistas como de científicos ayudará no tanto a incidir en esta separación, sin duda justificada en cierto nivel, entre ciencias clásicas y baconianas, cuanto a enfatizar algún aspecto en común que afecta a la consideración de las observaciones como evidencias no desdeñables en la interpretación de libro de la Naturaleza. Se trata de dos tendencias, aparentemente contrapuestas, en la consideración de lo que hoy se llamarían «datos observables»: la primera de ellas acentuaría el sometimiento de lo que se ve a un orden racional (definible matemáticamente); la segunda insistiría en el registro fiel y experto de lo que se ve mediante descripciones pormenorizadas y minuciosas. Ambas tendencias se asocian con dos tradiciones artísticas para el tratamiento y consideración del mundo de las imágenes. Quizá uno de los máximos exponentes de la primera sea L. B. Alberti y su apología del «artista racional»: hay que someter las experiencias al orden de las proporciones en un proceso activo de representación. En la idea de «proyectar» o «diseñar», en cuanto maquinación activa del artista, éste busca desentrañar el orden racional de la experiencia. El artista es un actor, observador y conocedor como cuantificador. La perspectiva constituye un modelo de control de las apariencias, de búsqueda de la consistencia óptica y geométrica de la visión. Dentro de esta tradición, la pura recopilación de datos no tiene sentido: sólo importa su inserción en ua esquema racional proyectado por el artista, su despliegue bajo cierto orden. Dos aspectos habría que retener de esta concepción de la experiencia: la primera es que no es separable de su aspecto activo (del hecho de representar); la segunda es que adquiere su sentido mediante el sometimiento a ciertas condiciones que proceden de la forma representacional que el sujeto proyecta (diseña) para el registro o, en otras palabras, no hay observaciones neutras, ingenuamente anotadas o grabadas en los intelectos. Aún se puede hablar de una forma diferente de «ojo activo» cuyo tratamiento de las apariencias obedece menos a los dictados de «racionalidad» de una estructura matemática subyacente que a la precisa y atenta descripción y cartografiado de la realidad. Es esa tendencia la que, en un extraordinario trabajo, S. Alpers asocia con las cumbres de la pintura holandesa del siglo XVII. Frente al mundo de la pintura italiana y sus representaciones historizadas y literarias, dramáticas, el arte de la pintura holandesa es el de una descripción de la realidad visible, que se inspira en prácticas de observación precisas y expertas, ayudadas de nuevos instrumentos técnicos (microscopios, telescopios), y que transcrita pacientemente en imágenes ofi:"ece un testimonio fidedigno de la realidad ante los ojos, del teatro de la naturaleza y de los «nuevos mundos» que esos instrumentos abren a la visibilidad. «Un mirar atento, transcrito por la mano -^lo que podríamos denominar la técnica de la observación-, permitía documentar la multitud de cosas que componen el mundo visible» ^^. Por consiguiente, en la pintura holandesa, se muestra esta tendencia «baconiana» de las ciencias naturales al registro de los hechos naturales Cultura científica, cultura visual.. mediante el desarrollo de prácticas de observación. El proceso, como tal, no es menos activo: la observación es un hacer representaciones, que en numerosas ocasiones ha de estar mediado por el desarrollo de instrumentos. El ojo mismo es un instrumento, cuyas condiciones de fimcionamiento deben ser investigadas para una evaluación de sus resultados. El mecanismo de fimcionamiento visual es un mecanismo «representacional», «pictórico», en esencia. Como cualquier otro instrumento, está sometido a ciertas condiciones de fiabilidad y, por tanto, de falibilidad. La observación deja de ser una cuestión de pasividad y de registro neutro de imágenes. Artistas y científicos comparten un interés en el desarrollo de técnicas para permitir ver, para hacer visible a través de las imágenes. La metáfora del «descubrir» codifica este proceso de visualizar. El aparente contraste entre un «interpretacionismo racional» de la experiencia y un extremo descriptivismo queda, pues, relativizado en el momento en que la experiencia ha de someterse a los criterios de evaluación que hacen de las representaciones algo fidedigno, fiable. Tanto en un caso como en el otro, el artista y el científico determinan criterios de aceptabilidad de los datos como evidencia de algo que pasa a ser visible. Sin duda, la nueva cultura visual redefine el ver y los objetos del ver (representaciones), y el representar y la mirada del representar, y lo hace a partir de prácticas de representación activas, selectivas, «atentas», expertas. Pero esa cultura que hace móviles los «objetos» e intensifica la inmutabilidad de sus «inscripciones» se orienta hacia una comprensión de sus propias prácticas de representación, de «visión», para dotar al artista y al científico de la evidencia con la que conoce, descubre, nuevas realidades, la terra incognita que espera al conquistador y de la que da testimonio a través de las representaciones que ejecuta. Así se expresa Hooke en la introducción de su Micrografía: «He emprendido aquí esta vía, no porque no haya multitud de observaciones útiles y agradables aún por recoger, lo bastante obvias sin necesidad de recurrir al arte, sino tan sólo para promocionar el uso de ayudas mecánicas a los sentidos, tanto para la inspección del mundo ya visible como para descubrir muchos otros hasta ahora desconocidos, de manera que, como el gran conquistador, nos sintamos conmovidos por no haber vencido aún un mundo, siendo así que hay tantos otros por descubrir, sirviendo cada notable mejora de los telescopios y microscopios para producir nuevos mundos y terra incognita ante nuestra vista» ^^. La praxis de la observación, tanto en la ordenación racional de las experiencias según principios geométricos como en el registro fi-dedigno de lo que se muestra a los instrumentos, proporciona una experiencia coherente del mundo, a modo de testimonio visual contrastable con el autoritativo testimonio libresco, en la medida en que deja de ser el mero resultado de un «ojo pasivo» y considera las mismas condiciones de su producción, en un movimiento reflexivo que establece la fiabilidad del proceso (las posibilidades de error) y, consiguientemente, su aceptación como evidencia en la tarea de interpretar el mundo. Interludio: la cultura material de la ciencia Una convicción, compartida ampliamente por los estudios de la ciencia en la actualidad, guía esta breve e incompleta reconstrucción histórica: los objetos primarios en el estudio de la ciencia no son ni las teorías ni los objetos intelectuales sino las prácticas y elementos materiales de la ciencia. Dentro de los filósofos, I. Hacking ha insistido en que la actividad teórica propia de las ciencias modernas (ciencias de laboratorio) es resultado de prácticas instrumentales y experimentales. La estabilidad cognitiva implica una relación entre «pensamientos, actos y manufacturas». La cultura de la ciencia es una cultura pragmática y su estudio debe dirigirse a los modos de producción y emergencia de significado en marcos materiales concretos e históricamente situados ^^. Voy a partir de un presupuesto naturalista en el estudio de la cultura y a suponer que debe ser conectada con las ciencias cognitivas ^^. El presupuesto naturalista exige que, entre las causas y efectos que configuran una cultura y sus transformaciones, se encuentren únicamente elementos aceptables dentro de una ontología naturalista. De ahí se sigue que la mejor opción no puede ser apelar a estructuras profundas o elementos simbólicos sino a elementos reconocidos dentro de la ciencia cognitiva, como son las representaciones que tienen sus propias condiciones de realización naturalista. El resultado es una concepción materialista de la cultura en la que los aspectos culturalmente describibles han de tener algún tipo de realizadores físicos. Una propuesta aceptable sería sostener que la cultura no es sino un conjunto de producciones públicas dentro de un entorno tales que estas producciones tengan entre sus causas y efectos representaciones mentales. La clave en la caracterización de la cultura está, pues, en la aclaración de qué son tales producciones públicas, una vez que las ciencias cognitivas nos han ofrecido -al menos provisionalmente-un concepto aceptable de representación mental. Entre las producciones públicas, se encuentran las conductas abiertas y las prácticas de los individuos, elementos Cultura científica, cultura visual. materiales que han sido el resultado de la transformación y selección de individuos en el entorno y lo que podríamos denominar «representaciones públicas», un tipo de producciones públicas que revelan su carácter representacional y que actúan básicamente en el terreno de la comunicación. La cultura se sostiene sobre mecanismos de reproducción y de transformación de producciones públicas. La cultura de la ciencia no es pues sino el agregado de producciones públicas que, dentro de un contexto, provocan dinámicas específicas de intercambios informacionales y una distribución de representaciones que pueden llegar a ser compartidas de manera duradera dentro de un grupo humano. Exteriormente, la cultura de la ciencia se hace manifiesta en formas de conducta, prácticas, objetos e instrumentos materiales, y en representaciones públicas, entre las que se encuentran las inscripciones visuales, matemáticas o de cualquier otro tipo. Los sistemas culturales se sostienen y reproducen a través de la interacción que se produce entre las representaciones mentales de los agentes individuales y las representaciones públicas que exteriormente están dadas a la interpretación según las constricciones que cada contexto ha impuesto selectivamente. Toda actividad cognitiva (de la ciencia, en nuestro caso) se organiza en torno a prácticas que «movilizan» representaciones de todo tipo a la hora de ejecutar la computación y manipulación de información requeridas para la resolución de problemas. De este modo, la ciencia determina o fija un contexto en el que se desarrolla su actividad cognitiva; dentro de él, se genera un conjunto de representaciones públicas que son interpretadas por los agentes como previsoras de información fiable. Paradigmáticamente, en la ciencia moderna, el origen, la manipulación y el control de la información están sometidos a una evaluación rigurosa en cuanto medios públicamente fiables de codificación y extracción de información. Puede decirse que someter a examen este proceso de generación y manejo de representaciones supone al mismo tiempo una transformación del sujeto epistémico. La ciencia moderna surge como un contexto en que se constituyen y reproducen tanto sus prácticas como el sujeto garante de su continuidad ^^. La cultura científica incorpora una cultura visual. Los procesos de visualización producen sistemáticamente representaciones públicas évaluables conforme a los criterios exigidos por el sujeto epistémico de la ciencia. Para ello, la ciencia reconoce que cada representación no se explica a sí misma; una representación lo es dentro de un amplio proceso sometido a evaluación; es necesario examinar constantemente las condiciones de producción que conducen a un elemento visual. Y esto es posible sólo si se comprende cómo se cimiple la función representacional; la cultura moderna hace explícito el funcionamiento interno de los procesos representacionales. El hecho de que la cultura moderna haya sido capaz de poner al descubierto este mecanismo interno del representar explica el cambio sufrido por las prácticas de producción y de transmisión de conocimiento que identificamos con la ruptura epistemológica (científica) de la Modernidad. Es el surgimiento de prácticas que finalmente hacen explícita la naturaleza de la representación lo que hará posible que la ciencia diseñe y use cada vez un mayor número de medios representacionales (para la visualización, entre otras cosas), medios que le permitan resolver sus tareas cognitivas propias. Pero antes de adentrarnos en las prácticas de representación, conviene precisar algo más la noción misma de práctica. Es, sin duda, un concepto omnipresente en los ambientes sociológicos, antropológicos y filosóficos, y está sometido a ciertas tensiones y a demandas explicativas que, en ocasiones, son incongruentes. Por un lado, sugiere un contraste con la actividad teórica, como ejecución de una acción (relación de la teoría con su práctica); por otro lado, refiere a secuencias de acción repetibles, rutinas o hábitos de la actividad cotidiana (del hombre de la calle o del científico); finalmente, remite a entidades espaciotemporales cuya continuidad y estabilidad se basa en una coordinación de acciones acompañada de una particular comprensión. Son los estudios sociales de la ciencia y la tecnología los que han insistido en que tal concepto puede ser de utilidad a la hora de dar cuenta del éxito de la ciencia. Generalmente se asume la idea de que las prácticas son una forma de conocimiento inarticulado, tácito, compartido por los miembros de una comunidad que da cuenta de las regularidades empíricas détectables. Pero si es así, se enfrenta a problemas respecto a la posible transmisión de tal conocimiento, a su reproducción y, sobre todo, respecto a su papel causal en cuanto «algo» socialmente compartido ^^. El problema surge, ante todo, porque la explicación no puede apelar a la realidad psicológica previa de los sujetos de la práctica (lo cual, por otro lado, sería aún insuficiente para el problema de la transmisión) ni a los ciclos de reproducción cultural mediados por regularidades públicas reconocibles, has prácticas en las que han insistido los estudios sociales y culturales de la ciencia parecen, pues, constituidas por habilidades intransferibles de modo Cultura científica, cultura visual. formal mediante un aprendizaje explícito. La cultura no se enseña, se absorbe. Es más, convierte a los conocimientos en saberes locales, que necesitan ser redescubiertos y reinventados en cada nuevo lugar, que forman parte de tradiciones estables, incomunicables. Una práctica es un complejo de conducta abierta y dotación cognitivo-representacional que genera hábitos y disposiciones a la acción identificables. Toda práctica incorpora un saber cómo llevar a cabo una secuencia de acciones materiales de transformación del entorno. Así, prioritariamente, también las prácticas representacionales serán examinadas como actividades materiales. Un segundo aspecto de las prácticas es su radical carácter temporal; una práctica está caracterizada por una dinámica procesual con ciertos patrones de estabilidad ^^. Por supuesto, las prácticas se exhiben y se estabilizan localmente, en un contexto cultural concreto, de tal manera que supone que su dominio requiere un elemento compartido por los individuos que están sometidos al mismo entorno cultural. Pero ¿hay algún modo de que aquello compartido, una forma de saber hacer, sea personal (como un hábito), socialmente compartido e históricamente estable? Es aquí donde una teoría correcta del saber práctico entra para caracterizar estas entidades históricamente estables y socialmente compartidas. Saber práctico denota un elemento normativamente évaluable, cuya normatividad consiste en cierta comprensión de las condiciones de éxito del esquema o esquemas de acción que estructuran una competencia práctica. La fijación de las condiciones de éxito y de la comprensión de las mismas se realiza mediante procesos de variación/selección en aprendizajes por la práctica. Todos estos procesos de aprendizaje armonizan una doble dimensión: la conducta abierta y la organización cognitiva de los agentes. Por eso, su adquisición no es misteriosa y aún mantienen un elemento que podría denominarse «tácito», en el sentido de las ciencias cognitivas. La supuesta reproducción cultural debe abordarse desde esta perspectiva de la integración de elementos públicos y de representaciones mentales de los sujetos involucrados. En un sentido, pues, el conocimiento estará inscrito en las acciones, en los cuerpos; en otro, se depositará en manifestaciones públicamente accesibles. Aquellos esquemas de acción o hábitos cognitivamente estructurados cuyo objetivo es producir representaciones, es decir, dejar información depositada en elementos materiales integrados en sistemas públicos interpretables son denominados prácticas representacionales. Mi anterior caracterización del concepto de práctica permite extraer directamente ciertos aspectos aplicables a las prácticas de representación: la producción de representaciones requiere la adquisición de un saber hacer sobre un lecho básico de capacidades cognitivas compartidas; pueden ser caracterizables externamente por los instrumentos y dispositivos materiales que ayudan a plasmar e inscribir información sobre un elemento físico; además deja abierto un ámbito de posibilidades y oportunidades de acción y de estructuración del pensamiento. Es un requisito indispensable que las producciones públicas representacionales que son resultado de tales prácticas se inserten dentro de expectativas compartidas por un grupo social. Generalmente, estas convenciones establecen un «código» que permite la interpretación de las producciones. De hecho, las prácticas representacionales también se sostienen sobre grupos sociales que comparten las claves para la actualización de los hábitos, su transmisión y reproducción. La ciencia es una cultura de generación y corrección de prácticas representacionales. Ya el propio diseño de «lenguajes técnicos» es una forma básica de práctica representacional que deriva de una regimentación del lenguaje natural. Las técnicas de visualización son esenciales en la generación de tradiciones para la transmisión de conocimiento fiables. Requieren el diseño de aparatos de registro que detecten información y la incorporen a un soporte material, así como de lenguajes de manipulación y transformación de esa información. Si la visualización se comprende como una práctica representacional es porque las imágenes producidas están guiadas por un proceso de «racionalización» o «estructuración» tal que hagan ver. Pero hay un rasgo esencial sin el cual es imposible desarrollar una cultura de las prácticas de representación. Ya hemos dicho que el saber hacer propio de la estructura de los esquemas de acción y hábitos de una práctica exige cierta comprensión de las condiciones de éxito de la misma. Así es imposible el desarrollo de las prácticas representacionales sin atender a las condiciones mismas del acto del representar. Es más, la mejora y corrección de las prácticas permitirá avanzar en la comprensión misma de la naturaleza de la representación. Entre las oportunidades abiertas por el mismo hacer está la reforma del pensamiento. Las prácticas de representación visual se verán acompañadas de un cambio en el mismo concepto de la visión. Las prácticas de representación no son posibles sin el diseño y uso de medios representacionales. Es obvio que toda representación pública requiere de un soporte material. Tales soportes son rastros intencionalmente producidos e interpretables. Es preciso distinguir para cada representación el soporte físico del símbolo, aquello en virtud de lo cual es una representación de ciertos estados (su contenido) y el formato bajo el cual se hace accesible la información que porta la Cultura científica, cultura visual. representación sobre el objeto. Es un error, numerosas veces cometido, confundir el medio representacional con el soporte material que «transporta» la información. Los medios representacionales públicos son un tipo de artefactos simbólicos en los que se deposita información interpretable; información interpretable es aquella que es capaz de extraer un sistema cognitivo que trata a una señal no como algo que se decodifica y porta información sino como algo dotado de contenido. Además, los medios representacionales son artefactos simbólicos que forman parte de la memoria semántica externalizada de un sistema cognitivo complejo ^^. Por eso, se puede hablar de estos medios como un tipo especial de recursos cognitivos externos que se activan para la resolución de tareas en coordinación con recursos internos (representaciones mentales) de los sistemas cognitivos. Sin ser exhaustivo, se podría decir que un medio representacional se caracterizaría por los siguientes rasgos: 1. el tipo de información que hace accesible, pues cada medio delimita los accesos cognitivos a un entorno informacional; estos accesos están diseñados según el uso que el sistema cognitivo haga de ese medio en sus tareas de resolución de problemas; 2. la forma en que se manipula la información en el interior del sistema representacional, dependiente de los operadores del sistema; 3. la posibilidad de traducir esa información a otros formatos y a otros medios representacionales y la capacidad de coordinarse con otros medios representacionales a través de las transformaciones adecuadas; 4. su poder expresivo y capacidad computacional; 5. el tipo de recursos o capacidades cognitivas internas asociadas al uso e interpretación de las representaciones externas ^^. Un estado representacional en un medio determinado es una disposición de elementos físicos tales que, dependiendo de los formatos y los códigos en que esté, da pie a una posible interpretación. No está excluido, además, que cada medio incluya varios formatos representacionales diferentes y distintos tipos de códigos. Además, los medios pueden estar diseñados para coordinarse con otros medios y permitir así una mayor capacidad computacional. De hecho, las tareas de computación y de extracción de información van a ser dependientes tanto de la posibilidad de integración de formatos como de coordinación de medios. Por tanto, dejar en el mundo objetos simbólicos, representacionales, cuyas propiedades informacionales sean aprovechables computacionalmente consiste en construir una memoria semántica exteriorizada, poner un trozo de la mente (medio representacional) en el mundo. Si una «traza» en el mundo es referida a su origen intencional, entonces podría ser interpretada como un rastro que cumple su función de indicación (según regularidades informacionales) y ser considerada como una representación. Para que tal traza actúe como un medio representacional, se deben cumplir al menos dos condiciones: a) el sistema de símbolos (de huellas) ha de tener cierta complejidad estructural interna; b) la huella debe insertarse dentro de contextos interpretativos que involucran capacidades metarrepresentacionales. Esto hace que toda interpretación de los signos o huellas del mundo no sea evidente por sí misma; sólo prácticas compartidas entre los miembros de una cultura hacen evidentes ciertas interpretaciones de las «huellas» en el mundo como medios representacionales. Profundizar en la comprensión de la naturaleza de las representaciones no es primariamente una tarea teórica durante el Renancimiento; la comprensión avanza a través del dominio de técnicas de representación, como el dominio de la perspectiva. En el saber hacer representacional se someterá a un sistemático escrutinio la relación misma de representar. Y esto será posible porque las capacidades metarrepresentacionales que están a la base de la interpretación de los medios se hacen explícitas a través de esas prácticas. Las técnicas de perspectiva se muestran explícitamente como técnicas de representación. El diseño de medios representacionales públicos se apoya sobre este dominio explícito de la capacidad metarrepresentacional. Pero ¿en qué consiste la metarrepresentación? Aquí no puedo ser sino esquemático y más parco en explicaciones que en lo anterior' *' ^. En el caso de los sistemas cognitivos, adquirir una capacidad metarrepresentacional consiste en adquirir una sensibilidad sistemática a las representaciones en cuanto que representaciones o, en otras palabras, una sensibilidad a cómo se establece una relación representacional. Por tanto, metarrepresentar no puede consistir simplemente en tener representaciones de representaciones (o re-representaciones), sino en que tal representación muestre la relación representacional en un medio representacional suficientemente rico y complejo para soportar tal expresión. De este modo, el contenido de la representación Cultura científica, cultura visual... es representado bajo ese medio representacional y concebido en cuanto contenido. Como ha señalado Fernando Broncano, esto permite, en primer lugar, entender cómo los objetos simbólicos, portadores de información, pueden equivocarse y cómo pueden ser construidos para engañar (de ahí el uso de la perspectiva en los trampantojos); en segundo lugar, da la capacidad de contemplar el contenido «desde dentro» y «desde fuera»; estamos inmersos en el contenido de nuestras representaciones, pero «exploramos» cómo la representación remite más allá de sí misma. En eso consistirá el ejercicio de la reflexión y el examen de las condiciones de fiabilidad de las prácticas representacionales. «El diseñador, constructor o usuario [de un artefacto representacional] debe poseer una estructura cognitiva que le permita observar «desde dentro y desde fuera» el proceso físico en tanto que proceso representacional. Desde dentro, porque debe «leerlo» o interpretarlo como una representación, desde fuera porque debe atender a los procesos causales que transportan fiablemente información» ^^. Así, pues, no por casualidad el siglo XVI es rico en representaciones que toman como objeto las prácticas representacionales mismas; nos encontramos con cuadros sobre la pintura en perspectiva, sobre la naturaleza de los espejos o el valor de los mapas y la cartografía. El dominio de la perspectiva no consistirá sólo en una geometrización y control del espacio físico en el cuadro; supondrá esencialmente un examen de las condiciones mismas en que la realidad se deja ver en la representación. Como bien se sabe, su base está en el reconocimiento o comprensión práctica de los invariantes internos que se derivan de los cambios de localización espacial. Por tanto, el que domina la práctica es capaz de transformar un objeto visto desde una posición en el objeto en cuanto visto desde otra posición. Supone un dominio de la visualización porque es capaz de entender en qué consiste la capacidad repesentacional que se deriva de las técnicas de representación en perspectiva. Quien domina tales técnicas es capaz de utilizar los operadores de transformación relevantes dentro de un medio representacional para explotar la información que es representable en ese medio. Y, por ello mismo, es capaz de sostener ciertos contrafácticos sobre qué información sería visible si se cumplieran determinadas condiciones de la representación en perspectiva. Ahora visualizar ayuda a descubrir, a desentrañar, a sacar a la luz. Podemos entonces comprender la supuesta paradoja que Panofsky creía ver en las prácticas de representación en perspectiva: «Así, la historia de la perspectiva puede, con igual derecho, ser concebida como un triunfo del distanciante y objetivante sentido de la realidad, o como un triunfo de la voluntad de poder humana por anular las distancias; o bien como la consolidación y sistematización de mundo externo; o, finalmente, como la expansión de la esfera del yo» ^^. No es una paradoja; es la condición básica de la estructura metarrepresentacional: comprender la naturaleza del representar es ser capaz de situarse dentro y fuera del proceso de relación con el mundo. En un sentido, siente la presencia del «yo» de la representación; en otro, se distancia y contempla cómo el mundo informa la representación. Subjetivación y objetivación son como aspectos inseparables de un mismo proceso. Por tanto, la objetividad pretendida a través de las prácticas representacionales se asegura reconociendo y ocioltando al mismo tiempo la presencia de la subjetividad. \kr impHca saber situarse para ver. Del mismo modo, toda visualización generada a través de prácticas representacionales sometidas a los criterios de aceptabilidad en el contexto cognitive de la ciencia ha de tomar en cuenta y evaluar el lugar desde el cual se realiza la visuahzación. Las prácticas de visualización en la ciencia incorporan un aprendizaje sobre las condiciones de fiabilidad de sus resultados, aprendizaje que se hace posible a través de explotar la comprensión de la relación representacional que opera en ellas. Si a algo contribuyen el sometimiento geométrico de la visión al esquema perspective o el desarrollo de prácticas detallistas del registro en imágenes de lo observado, es a establecer condiciones precisas para el ver, que incluyen un saber situarse para ver y registrar lo visto, y una reflexión sobre el medio e instrumento de la visión. Es observación guiada, orientada al discernimiento, es representación racionalizada, consciente de sí y de su producción. El valor último de la experiencia dependerá de su sometimiento al «arte», al correcto funcionamiento de las técnicas de representación y de las extensiones «instrumentales» del ver. El científico comienza a evaluar los resultados de sus procedimientos por la posición que él ocupa en la tarea. Las prácticas representacionales han de atender a las condiciones del acto de representar y a la posición del sujeto de representación como condición de posiblidad de la misma representación. Sin duda, las técnicas de representación van a permitir comprender mejor la relación del sujeto de la representación y la posibilidad de su acceso al mundo, y todo ello dentro de un terreno de producciones representacionales públicas, convencionales. La última fenomenología husserliana, la de la Crisis de las ciencias europeas, nos había legado una concepción del origen de la modernidad como fundada en el a priori histórico de la ciencia. La racionalidad moderna se origina a través de la idealización galileana de la geometría y la matematización del mundo. Recorrer el dominio de las cosas que son es un modo de considerarlas bajo la idealización matemática. La aplicación de Panofsky de la filosofía de la cultura desarrollada por Cassirer enfatizaba el hecho de que tales transformaciones requieren ciertos lenguajes o medios de expresión concretos; la perspectiva en el arte equivalía en el terreno de la cultura a una forma de aprehender el mundo bajo las leyes de consistencia geométrica, leyes que hacen intuible el mundo de modo racional. El arte impacta en la formación del espíritu científico al ofrecer herramientas simbólicas que muestran la coherencia del espacio y la consistencia geométrica de la visión. Pero lo hace menos por un acto de creación espiritual de la conciencia que por las prácticas materiales que dominan los artesanos, maestros pintores y, con ellos, después la cultura que se difunde en los textos escritos. La importancia de la perspectiva en el origen de la ciencia moderna sólo se puede contemplar desde una doble dimensión: su inclusión en una cultura general de la visualidad que se configura y se enriquece lentamente desde finales del siglo XV y una interpretación material y práctica de los procedimientos perspectivistas. Se multiplicarán entonces los instrumentos, las inscripciones, las imágenes; poblarán los tratados y serán objeto de discusión enconada. Las posibilidades abiertas para trasladar la información, para movilizar la información, serán crecientes. Pero el contexto que se articula en torno a los nuevos científicos atenderá principalmente a un aspecto especial de todos esos recursos cognitivos: sus condiciones representacionales. In-formar y trans-formar no son procesos de mediación en el sentido de Latour; son simplemente elementos en un proceso general de construcción y uso de medios representacionales, cuya posibilidad misma viene dada por la complejidad interna de un sistema de símbolos, su inserción en contextos interpretativos y la puesta en juego de las capacidades metarrepresentacionales de los agentes cognitivos. La cultura de la visualidad que es incorporada en el contexto de la ciencia es aquella que decide investigar sistemáticamente las condiciones de posibilidad de la representación y, con ello, evaluar las prácticas de representación de la naturaleza. En este aspecto se manifiesta una nueva línea de conexión transversal con el arte; la cultura moderna ha hecho explícito a través del desarrollo progresivo las técnicas de representación (la contribución de la perspectiva fue, de nuevo, paradigmática), la estructura misma del representar. Este hecho explica el cambio suñido por las prácticas de producción y transmisión del saber que se identifican con la ruptura epistemológica (científica) de la Modernidad. Estas" prácticas que permiten hacer explícito el mecanismo de la representación exhiben una mejor comprensión de la recogida y codificación de la información y, también, de su transformación. En este proceso, el diseño de medios representacionales se convierte en decisivo. La hipótesis de este trabajo es que este diseño sólo es posible cuando la cultura domina las técnicas que permiten hacer explícita la capacidad metarrepresentacional de los sujetos cognitivos. Aquí se encuentra la verdad de las tesis de Foucault, al comienzo de su magnífica obra Les mots et les choses. La garantía universal del acceso a la verdadera realidad se da en el terreno de la representación. Eso constituye la episteme clásica de la modernidad: todo ser es ser en la reprsentación, bajo la cual todo el saber se da en cuanto orden (mathesis) de los seres. El representar, autoconsciente, lograba aunar las líneas de fuga de la transformación histórica de la modernidad; el sujeto podía volverse sobre sí mismo, toparse con sus representaciones y controlarlas metódicamente mediante los procesos de análisis y orden. Esta constitución moderna del saber en torno a la categoría de representación se expresa paradigmáticamente en las transformaciones sufridas por el concepto de signo. Aún está por pensar la base material de sus conceptos fundamentales: especificar cómo las capacidades cognitivas metarrepresentacionales se hacen explícitas, sensibles, en medios representacionales públicos es un primer paso en esta línea. ^ Agradezco los comentarios y sugerencias de Diego Lawler y Francisco Javier Gil. Buena parte de las ideas de este artículo han sido el resultado de discusiones continuadas con Fernando Broncano. Tengo que recordar igualmente a mis alumnos de los Cursos de Doctorado impartidos en los dos últimos años en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Salamanca, quienes forzaron las objeciones y me obligaron a perfeccionar mis argumentos. ^ En el fondo creo que es anecdótico el hecho de que los científicos sean «ignorantes» de literatura o que los literatos «desprecien» la ciencia. Estos son síntomas o bien Cultura científica, cultura visual... de una simple división el trabajo (no todo el mundo puede hacer todo) o bien d una insensibihdad personal provocada por convicciones arraigadas sobre el valor dt unos y otros. Y este es el problema básico, por supuesto. ^ Según la idea de W. Sellars, expuesta en su ensayo «La filosofía y la imagen científica del hombre». En esta obra, se encuentran reflexiones de más valor en torno a la defensa de la «imagen científica» del mundo que en buena parte de los escritos de debate sobre la escisión de las «dos culturas». ^ Esto ha sido desarrollado por Kemp en varias obras: Kemp. Lo que habría que evitar son extremismos (el punto común nace de una extirpación de la epistemología y la estética) como el expresado en la siguiente cita: «era mucho más difícil extirpar el pasado epistemológico de la actividad científica que liberar a la historia del arte de la estético, pero una vez que se completaron ambos movimientos, se abrió un vasto campo común y, en años recientes, una agitación de estudios ha «vascularizado» la conexión entre la visualización en la ciencia y las artes visuales» (Latour, B., «How to Be Iconophilic in Art, Science, and Religion», en Jones, C. A. y Galison, P. (eds.). ^ Así se han encargado de establecerlo convenientemente filósofos como G. Holton o A. I Miller.: Holton, G., «La imaginación en la ciencia», en Einstein, historia y otras pasiones. La rebelión contra la ciencia en el final del siglo XX, Taurus, Madrid, 1998, 111-141 (la cita del texto de Einstein procede de esta obra). Para una presentación de interés en el caso de la técnica, donde el pensamiento visual adopta sus particulares formas, véase el ya clásico libro de Ferguson, Engineering and the Mind's Eye, The MIT Press, Cambridge, 1993. ^ Este era el sentido más genuino del concepto de «contexto de justificación» en Reichenbach, H., Experience and Prediction, The University of Chicago Press, Chicago, 1938. ^ Miller, en su libro Insights of Genius, aboga por la defensa de que la visualidad en la ciencia (y el arte) contribuye a desentrañar profundas estructuras del universo. Para ello recoge la historia de la estructura del átomo y el desarrollo de la mecánica cuántica durante los primeros 60 años del siglo XX, en un ejercicio complejo de historia % la ciencia, historia del arte y reflexión filosófica. ^ El interesante libro de Robin, H., The Scientific Image. From Cave to mputer (Freeman & Co. Publ., New York, 1993) recoge imágenes de la historia ^a ciencia según su contribución «racional» y metodológica a la comprensión de los fenómenos. ^ Sobre el tema de lo «irrepresentable», la contribución de Elkins, The domain of images (Cornell University Press, Ithaca y Londres, 1999) es fundamental. ^^ En estos «lenguajes» (o mejor, medios representacionales), lo «natural» del signo no se manifiesta en cuanto semejanza sino en cuanto capacidades naturales de reconocimiento, que son aprovechadas «convencionalmente» para cumplir la función representacional. ^^ Sobre esta distinción se puede consultar Miller, A. I, Insights of Genius. ^^ Panofsky, E., La perspectiva como forma simbólica, Tusquets, Barcelona, 1973, p. 47. ^^ Esta era la idea que animaba la magna obra, imprescindible igualmente, de E. Cassirer, La filosofía de la formas simbólicas, publicada entre 1923 y 1929. «La crítica de la razón se convierte así en crítica de la cultura. Trata de comprender y mostrar cómo todo contenido de la cultura, en la medida en que sea algo más que mero contenido aislado, en la medida en que esté fundado en un principio formal universal, presupone un acto originario del espíritu» (ed. cast., F.C.E., México, 1971, tm.I, p. En lo que sigue voy a dar la vuelta a la interpretación de Cassirer de las formas para sacarlas de su versión idealista, claramente confesada en la obra, y convertirlas a un sano materialismo cultural. Por tanto, la presencia del término «espiritual» en mi texto no es más que concesión a la exposición de Cassirer; no tiene pretensión enfática. ^^ Cassirer, E., Filosofía de las formas simbólicas, tm. 26-27. ^^ Estas tesis han sido magníficamente expuesta por Edgerton, S. Y, The Heritage of Giotto's Geometry. Para una crítica interesante de previas presentaciones de estas ideas, véase Mahoney, M. S., «Diagrams and Dynamics: Mathematical Perspectives on Edgerton 's Thesis» en J. Shirley y F. Hoeniger (eds.). ^^ Esta es la expresión de Ivins, W. M., On the rationalization of sight. Véase también su obra The Renaissance Discovery of Linear Perspective, Harper and Row, New York, 1976. ^^ Latour, B., «\^sualización y cognición: pensando con los ojos y con las manos», La balsa de la medusa, 45-6 (1998), p. ^^ «Hay dos maneras posibles de ignorar los procesos de visualización que nos interesan; uno es otorgar a la mente científica lo que debería otorgarse a las manos, a los ojos y los signos; la otra es centrarse exclusivamente en los signos qua signos, sin entrar a considerar la movilización de la que no son más que el frente» (Latour, B., «Visualización y cognición: pensando con los ojos y con las manos». ^^ No voy a sacar punta a las metáforas de Latour, pero su comparación de estos móviles inmutables con los ángeles no deja de ser reveladora de su actitud más general. ¿Qué podríamos esperar de una posición que normativamente (dígase ética y políticamente) promocionara un mundo habitado por ángeles y los híbridos de la ciencia? ^^ Latour, B., «VisxiaMzadón y cognición: Pensando con los ojos y con las manos», p. 86. ^^ «La información nunca es simplemente transferida, siempre es radicalmente transformada de un medio al siguiente» (Latour, B., «How to Be Iconophilic in Art, Cultura científica, cultura visual... Me gustaría saber en qué consitiría esta transformación radical de la información y por qué hay que suponer que existe de hecho. Supongamos que tenemos una serie de datos de posición de un barco especificados a través de coordenadas y que somos capaces de «trasladarlos» a un mapa. Sin duda, la información se ha mantenido, en la medida en que soy capaz de interpretar ambos medios. Si lo que quiere decir es que se cambia de vehículo, esto es trivial, tan trivial que podría cambiarse de vehículo para la información sin que cambiara el medio en que se codifica la información. Pero si pretende defender -más coherentementeque el medio transforma la información en cuanto tal porque se presenta bajo un «código» visual y no numérico, sería difícil explicar después cómo podríamos resolver el mismo tipo de tareas apelando a la información recogida en ambos medios. Esto no quiere decir que cada medio no tenga su propia capacidad expresiva y su propia manera de organizar cognitivamente ima tarea, pero de ello no se sigue que la información codificada sea necesariamente diferente en cuanto que se mantiene la coherencia transformacional entre medios. Sobre el tema volveré brevemente en una sección posterior. ^^ Lo prefiero a «re-representaciones», término más confuso. Latour y otros asumen que en el proceso secuencial de intermediarios que se suceden con cada transformación se produce una representación de una representación. Después pondré en duda tal supuesto. ^^ Considérense afirmaciones como las siguientes. «[La] repetición exacta de enunciados pictóricos ha tenido efectos incalculables sobre el conocimiento y el pensamiento, sobre la ciencia y la tecnología, de todo tipo» (Ivins, W. M., Prints and Visual Communication, The MIT Press, Cambridge (Mass.), 1969, p. 3); «sin grabados habríamos tenido muy pocas de nuestras ciencias modernas, tecnologías, arqueologías o etnologías, pues todas ellas son dependientes ante todo de información transportada por medio de enunciados pictóricos o visuales exactamente repetibles» {Ibid. p. «Propongo que esta creciente actitud europea de simpatía hacia la ciencia y las artes mecánicas fue tanto incitada como animada por la ilustracción de los libros impresos del siglo XVI» (Edgerton, S. Y., «The Renaissance Development of the Scientific lUustrarion», en J. Shirley y F. Hoeniger (eds.). 194).'^^ Plinio, Historia Natural, Cap. 28 Citado en Ivins, W. N., op. cit., p. 2^ Un elemento más que habría que resaltar es que este registro fiel no es imitación. El cambio de concepción del arte desde la mimesis a la creación se produce en este mismo momento. ^^ La historia más detallada en Edgerton, S. Y, The Heritage of Giotto's Geometry, Cornell University Press, Ithaca, London, 1991. ^^ Galluzzi, P., Les ingénieurs de la Renaissance de Brunelleschi à Léonard de Vinci, Cité des Sciences et de ITndustrie, Paris, 1995. ^2 T. S. Kuhn, «La tradición matemática y la tradición experimental en el desarrollo de la física», La tensión esencial, F.C.E., México, 1982, p. 3^ Kuhn distingue dos tradiciones también en el tratamiento de las artes mecánicas (y las no-mecánicas) en los finales del siglo XVI y durante el siglo XVII, unas más conectadas con las matemáticas y los tratados antiguos, y otras más ligadas a las necesidades utilitarias.
La defensa propia es la fortificación; en ella goza de sus bienes la paz, y de su socorro la guerra; se vive con quietud, y se teme menos a la hostilidad, porque guarda el sueño a los que abriga. Ella aumenta los comercios, porque guarda los muros a la habitación, que son sus puertas.Bárbaros son los hombres que peregrinan por el campo y por el monte con las armas; la fortificación los pone en compañía civil Vicente Mut, Tratado de fortificación La frontera que discurre entre Portugal y los territorios de los antiguos reinos de Castilla La Vieja y de León; el borde o zona liminar entre soberanías bruscamente separadas hacia 1640; lo que propiamente se conoció de manera local como la «Raya», se convierte a lo largo del siglo XVIII en un «laboratorio» de experimentación militar, y en una zona a redéfinir estratégicamente en la política general que tiende al establecimiento de una defensa de las fronteras peninsulares, de antiguo amenazadas. Es en este marco, donde las obras constructivas de un poderoso núcleo defensivo, el conocido como Fuerte de la Concepción, van a alcanzar una importancia manifiesta, llegando a constituirse, en lo que a la provincia de Salamanca afecta, en la más significativa acción constructiva de un Estado que avanza hacia la Ilustración racionalizando sus campos de actuación, entre ellos marcadamente el militar. Este Fuerte de la Concepción, lejos de situarse en la exclusiva órbita de la arqueología militar o de constituir una pieza curiosa de los estudios locales es, en realidad, un emblema en Fernando K de la Flor 554 el que se sustantiva el complejo juego de relaciones hispano-portuguesas, a partir de la fractura situada a la altura de la mitad del siglo XVII. Su posición singular desde todos los órdenes y puntos de vista, no sólo estratégicos, sino también de logística general del territorio, y hasta, me atrevería a decir, ideológicos -pues resume y condensa en su estructura poliorcética la estabilización espacial que persigue la Ilustración-, lo convierte precisamente en el objeto ideal del estudio de un dominio geofísico donde se asientan conflictiva y dialécticamente dos culturas. Es durante un período de paz, inusual en el reinado de Felipe V, enmarcado por las firmas de los dos primeros Pactos de Familia con Francia (1733;1743), cuando la posición de La Concepción se revela de nuevo como importante para cerrar el dispositivo de defensa peninsular, que es una de las empresas señaladas en la política del ministro de Felipe V, José Patino. La cobertura de la fachada mediterránea, objetivo prioritario para el ministro de Felipe V, quedaba asegurada desde la toma de Oran (1732) y el reconocimiento del futuro Carlos III como rey de Sicilia y Ñapóles. Desde un punto de vista estratégico, la potenciación que recibe en estas fechas la base naval de Cartagena completó también el conjunto de disposiciones que aseguraban, en su versión mediterránea, la política internacional española ^. Es en ese momento, que podemos situar en torno a 1735, cuando toda la zona de la Frontera de Castilla adquiere una súbita importancia, al ser la misma paso tradicional de los ejércitos portugueses y de sus aliados ingleses. Así, el Fuerte de la Concepción aparece vinculado doblemente a los acontecimientos de la política internacional del momento y de la estrategia de Patino (que hace una visita personal al territorio) ^, mantenida en los años que van de 1728 a 1740, y tendente a reordenar las relaciones con las dos potencias del bloque de Hannover (Inglaterra y Francia). En concreto, la reconstrucción del Fuerte de la Concepción, en la que de alguna manera cristaliza la preocupación por la situación de indefensión en toda la Frontera de Castilla, es producto de un empeño personal de José Patino, quien durante cinco años lucha por mantener la idea de esa reconstrucción, firente a todo tipo de dificultades. Entre Fernando R. de la Flor 556 en un primer momento, viejos modelos defensivos, los cuales, ya dentro del siglo XVIII, se transforman en un perfecto tejido de elementos defensivos coordinados dentro de una planta equilibrada, perfecta, ideal, identificable a simple vista con los presupuestos arquitectónicos de la era de la Ilustración. Este tipo de construcción debe ponerse, pues, en relación con otras creaciones paralelas llevadas a cabo en ambos continentes por la Uamada Escuela de Fortificación Hispanoamericana ^; formada en su casi total integridad por los ingenieros salidos de la Real y Militar Academia. Esta última es en su género una de las primeras instituciones ilustradas con que la monarquía Borbónica intenta la reforma interna del ejército ^. La abundante documentación que sobre la obra de Aldea del Obispo existe en el Archivo Histórico Nacional, en el Archivo Histórico Provincial de Salamanca y en el Servicio Histórico Militar demuestra la existencia de un proyecto de construcción todavía más ambicioso del que hoy podemos rastrear sobre el terreno. Las tomas aéreas del conjunto permiten también observar en toda su grandeza las huellas de un gigantesco plan constructivo, destinado a convertirse en emblema de la firmeza española frente a Portugal. Los signos de esta voluntad de la monarquía española por salvaguardar sus fronteras se concentran particularmente en la Puerta Principal del Fuerte, lugar donde pervive todavía un interesante programa iconográfico de tipo militar. Todo este conjunto de fortificaciones (camino cubierto, reducto de San José, cisternas, fosos, escarpas, cuartel de caballería, cuarteles a prueba de bomba...) y, de modo especial, el cuerpo central con la imponente puerta y cuerpo de guardia, diseñados y construidos fundamentalmente por Pedro Moreau y Manuel de Larra Churriguera, ofrecen una tipología única de arquitectura militar, en razón de la variedad y concentración de sus elementos. Por otra parte, los valores históricos de esta arquitectura son tales, que el Fuerte de la Concepción resume en sí mismo, a lo largo de trescientos años, la conflictividad en la frontera de Castilla y Portugal, la zona de mayor protagonismo en las guerras mantenidas contra este país en los siglos XVII y XVIII, y la posterior Guerra de la Independencia. Las campañas militares en las que el Fuerte tuvo un preponderante valor estratégico fueron muy numerosas en los siglos XVII, XVIII y XIX. El Fuerte fue, primero, una posición fuerte cuando los portugueses invaden la región en un frente que iba desde Hinojosa y Ledesma hasta Guadramiro, Vitigudino y el Campo de Argañán. El duque de Berwich, con su ejército de doce niil hombres, se estacionó en aquel lugar entre los años 1703-1706. El Fuerte sería también en aquellos La ingeniería militar ilustrada y la frontera de Castilla años tomado por las tropas de Lord Galway en su avance hacia Salamanca. En 1762 el Conde de Maceda inició desde esta plaza fuerte y desde la vecina Ciudad Rodrigo una ofensiva sobre Almeida. En 1801 es el mariscal francés Leclerc quien estaciona tropas en La Concepción como parte de su campaña contra Portugal. En los primeros momentos de la Guerra de la Independencia el Fuerte cambia de ocupantes en numerosas ocasiones; el general inglés Moore, también Wellington, los mariscales franceses Ney, Massena, Junot, Marmont, el duque de Abrantes, fueron a lo largo de la Guerra sus moradores, a veces en calidad de prisioneros. Finalmente, el general inglés Crawford inutilizaría la fortaleza, el 20 de julio de 1810, dejándola en el estado en que puede ser visitada hoy ^^. En todo lo que hoy sobrevive de la antigua fábrica del Fuerte de la Concepción se encuentra la mano de los ingenieros mencionados, los cuales intervinieron en la reconstrucción dieciochesca de muchos de sus elementos. Pedro Moreau fue, sin duda, el más importante de los ingenieros que trabajaron en el Fuerte, a él se debe la totalidad del proyecto de remodelación y la intervención activa en las obras del mismo en calidad de coronel e ingeniero jefe. Una síntesis apresurada, como la que voy a realizar, de los distintos legajos que contienen nombramientos, encargos, destinos, etc., relacionados con la ingeniería militar, demuestra la variedad de sus actuaciones y el carácter vanguardista que sus concepciones arquitectónicas tuvieron, singularmente en el caso de las construcciones que planeó para Aldea del Obispo ^^. Moreau nace en Bayona, lo cual no deja de ser significativo, por cuanto confirma el hecho de que Felipe V gustara de rodearse de ingenieros militares franceses -seguidores, en líneas generales, de las teorías del famoso Vauban-para emprender la reforma de todo el sistema defensivo del reino. En 1727 lo encontramos citado en el Plan General de Destinos presentado por Verboom con la distribución de todos los ingenieros, apareciendo en dicha relación en calidad de jefe de una unidad técnica, encargada posiblemente de la fortificación de Pamplona. En 1729 recibe orden de partir con destino a Canarias, lugar a donde, finalmente, no debió incorporarse. Su situación de disponible le acarreó graves inseguridades, pues se conserva una carta suya, dirigida al gobernador de Navarra, quejándose de no haber recibido en los cuarenta últimos meses -^la carta está fechada en 1732-ni un maravedí del sueldo que se le debía. Cádiz fue su siguiente destino y aparece allí, en 1732, encargado de realizar algunas obras en el importantísimo sistema de fortificaciones marítimas de esta ciudad. Dos años más tarde aparece también en los documentos relacionados con las obras de la plaza de 558 Fernando R. de la Flor Badajoz. Por fin, en 1735, se encuentra ya en Ciudad Rodrigo en calidad de «delineador», siendo a partir de esta fecha cuando recibe el ei^cargo completo de remodelar el antiguo Fuerte de la Concepción y su reducto de San José ^^. 1735 es, entonces, la fecha para el inicio de las obras de reconstrucción del Fuerte, y Pedro Moreau el principal ingeniero que va a intervenir en las mismas. El principal, pero no el único ni el primero, antes de que una orden de 29 de abril de ese año le comisione para el reconocimiento de las plazas de la raya fronteriza lindante con lo que es hoy la provincia de Salamanca, el primitivo Fuerte es objeto de unos primeros trabajos que tratan de acondicionar lo que fue una posición estratégica importante en la década de los sesenta del siglo XVII, y luego, posteriormente, durante la Guerra de Sucesión. El primer expediente que se conserva sobre el restablecimiento del Fuerte, consigna el estado en que en ese entonces se encontraba la obra del Duque de Osuna, al tiempo que da cuenta de las pequeñas obras que ya se habían emprendido:...Y aunque este fuerte consiste en un pequeño cuadrado regular de solas 80 tuesas de polígono exterior se ha formado el proyecto augmentándole revellines y un reducto, y dispuesto de suerte que tenga alojamiento para 650 Infantes, 200 caballos, sus oficiales y los Estados mayores. Para poner este fuerte en una primitiva defensa como lo queda, se han abierto sus fosos, hecho el camino cubierto rebistiendo su parapeto de cal y canto ^^. Esta primera intervención en La ingeniería militar ilustrada y la frontera de Castilla Se trata, en realidad, de ponerlo de nuevo «en estado de resistencia», y ello, como advierte muy bien Bordick, que es quien cursa las instrucciones, «con la armonía que requiere la profesión» (de ingeniero, se sobreentiende). Junto a Moreau, en las Instrucciones,.., aparecen los nombres de otros dos ingenieros, que después no vamos a volver a ver relacionados con las obras de Aldea del Obispo: Juan Bautista Saboyno y Joseph Berrugal, y un tercero. Bordan, del que sí cabe sospechar que interviniera decisivamente, al menos en lo que se refiere al levantamiento de los primeros planos y la constitución de los primeros proyectos ^^. Estas órdenes que hemos revisado, se ven complementadas rápidamente por otras emanadas de la Corte, situada a finales del mayo de ese año en el Real Sitio de Aranjuez, y dirigidas a Felipe Dupruy, gobernador militar de la provincia. En ellas, se preveo ya la adscripción a las obras del Fuerte de un nuevo ingeniero -J. Amador Cointen-^^, así como la formación de un proyecto niás ambicioso: la fortificación deberá ampliarse haciéndose capaz para, al menos, dos batallones y quinientos caballos. El documento contiene, además, una importante referencia que afecta a lo que fue la génesis misma de la idea de reconstrucción de La Concepción. Sería, según ello, desde la propia Ciudad Rodrigo desde donde se habría solicitado a Patino la restauración del Fuerte, como una manera de completar el sistema defensivo de toda la zona de la que es cabecera la ciudad del Águeda, prestándole una nueva cobertura. Se trata, en definitiva, de volver, casi cien años después, a los mismos planteamientos surgidos a raíz de la secesión portuguesa: Deseando S.M. attender a las instancias que el cavildo de esa ciudad [Ciudad Rodrigo] hizo en el año próximo pasado en la solizitud del restablezimiento de un antiguo fuerte que por las pasadas guerras cubría el Campo de Argañán... ha resuelto... ^^. El iriforme que, sobre el estado militar en que se hallaba el Campo de Argañán en el año 1735, eleva Pedro Moreau, acompañado de Juan Amador Courten y del Comandante General de la Provincia, Felipe Dupruy, es una de las claves para entender el porqué de la reconstrucción de La Concepción, además de ofrecer valiosos datos sobre el estado económico y social de toda la zona. El texto de siete folios. Reconocimiento y visita de la frontera de Castilla, y Portugal, egecutada en el contiguo Campo de Argañán por el Coronel e Yngeniero en jefe D. Pedro Moreau... ^^^ recoge, como principal recomendación, la necesidad de acabar con el contrabando y las depredaciones a las que estaba sometida la desguarnecida frontera: [Será preciso] vigilar los desfiladeros, y finalmente cortar el ilizito comerzio que cada día practica aquella Potenzia, en el corte de la madera de los Montes altos y vajos, señaladamente la Plaza de Almeyda, la qual no puede subsistir sin estta libertada facultad ^^. El objetivo del reconocimiento sobre el terreno que lleva a cabo Moreau, es el de determinar una serie de puntos susceptibles de ser fortificados, para acabar con la ruina económica y la despoblación que afectaba al Campo de Argañán en esos momentos: Y finalmente con esta disposizión, se ampara y se cubre, y se protegerá la maior parte de los Pueblos de dicho Campo de Argañán, sostenido, y dándose la mano con los puestos fortificados quese propone establezer ^^. El análisis económico que se practica sobre la zona es muy negativo, y se insistirá en numerosas ocasiones en compararlo con la situación diferente que habían vivido esas mismas tierras en el siglo pasado, cuando la inmediatez de la segregación portuguesa forzaba al mantenimiento de todo un ejército, a cuyo amparo se había desarrollado grandemente la agricultura y la ganadería. Moreau no encuentra sino despoblación y ruina, concibiendo las obras de fortificación, no tanto en función de una defensa hipotética, como de una condición de estabilización territorial, que hará volver a los habitantes y desarrollará sus formas de vida: El territorio de dicho Campo de Argañán es fértilísimo y abundante de fuentes, produziendo todo género de granos, viñas y olivares, esttas dos qualidades han sido abandonadas en su plantazión y cultibo, antes bien se han deteriorado las que antiguamente permanecían, por el miedo y poca seguridad que tienen y han tenido los Pueblos, de recoger estos fruttos, escarmentados de las invasiones, y atropelías que han experimentado en las últimas guerras, desuerte que actualmente se han reduzido a aprovecharse aimque con bastante temor a la siembra de granos, y aloque la tierra da de sí, consistiendo en enzinas, robles, pinos, que forman sus dehesas, con las yerbas, y praderías, correspondientes a pastos mui abundantes para ganado bacimo, y menudo, cuio número aunque al presente limitado por la aniquilación, y deterioro de dichas villas, y lugares, con los menzionados motivos yba expresado en el Estado general del Vezindario de dichas Villas, y lugares ^^.... La tierra es impracticable de ponerse en uso enteramente, por los pocos vezinos que subsisten, que aseguran que en lo antiguo, y era opulentta en que florecía estte mencionado País, contenía dos terzeras partes más de vezinos que oy subsisten, como se ve patentemente por el número de Casas, y havitaziones demolidas, arruinadas, que cada villa y lugar manifiesta, cuio descaezimiento empezó por las invasiones La ingeniería militar ilustrada y la frontera de Castilla que tengo referido, y siempre ha proseguido, o sea por estte motibo, o por el de las malas cosechas alternando el uno y el otro siempre en perjuizio, y en notable detrimento de los Vasallos de S.M. y de las rentas Eclesiásticas del Cavildo de Ciudad Rodrigo ^^ sin tener recurso alguno que otros suelen tener con la aseguranza de no estar expuestos a invasiones de guerra, o sea por tener granos en provisión que suelen dejar para este fin, vajo de esta seguridad, o sea por la cosecha de otros géneros como vino, y azeite, la qual sería considerable en este territorio, pudiendo establecerla en maior abundanzia en lo venidero, una vez que dichos Pueblos estubiesen asegurados, y amparados de las fortalezas y Armas del Rey... ^^. La opinión de Moreau y Courten resulta favorable a la construcción de una red de defensas que tenga como principal virtud la de marcar, con una acción poderosa del Estado, lo que son las fronteras y límites del Reino, sobre los que hay, todavía, una cierta indefinición. Por eso se piensa en construir estas fortificaciones, entre las que el Fuerte de la Concepción parece un puntal básico, sobre la línea misma de demarcación entre las dos naciones: Nos pareze conveniente ocupar algunos de ellos fortificándolos afin de que uno a otro se den la mano, y defiendgm como primera línea contra qualquier arrojo del Reyno vezino... ^^. Esta parece ser, en esos momentos, la única manera de poner fin a una curiosa situación que denuncian en sus observaciones los ingenieros:...Y de lo contrario, se experimenta la aniquilazión de dichos vezinos, pues ha llegado el caso por no bastar estos, en el mismo País, que los Dueños y Propietarios de las heredades arriendan la maior parte de las tierras para sembrar dehesas y Pastos a los Portugueses, asta hallarse havitados la maior porzión de los lugares inmediatos a la frontera, por estta misma Nazión, como lo hemos visto en la Alberguería, Puebla, Alamedilla, Fuentes de Oñoro, Aldea del Obispo, Campo Redondo y Barba de Puerco, lo que es contra el decoro, y honor del Reyno, y en perjmzio de sus Pueblos, deviéndose considerar y rexelar por el amor que siempre llevará estta Nazión a su patria... ^^. La línea fronteriza a establecer se delimita con precisión en el escrito. Comienza en Alberguería de Argañán, donde Moreau reseña la existencia del viejo castillo, demolido por los portugueses en fecha imprecisa. La pequeña cordillera que llega hasta cerca de Ciudad Rodrigo defiende, hasta cierto punto, según las apreciaciones del ingeniero, el territorio por esta parte. En Fuentes de Oñoro, por ser una zona 562 Fernando R. de la Flor tradicional de batidas portuguesas, dada la facilidad que ofrece el terreno, Moreau recomienda el establecimiento de un «puesto fortificado para doscientos hombres de guarnición». El informe no se limita a ofrecer el esquema básico de lo que habría de ser la nueva defensa del Campo de Argañán, sino que entra en el análisis de las líneas y plazas fortificadas establecidas en el pasado, y que no habían sido trazadas desde una racionalidad estratégica:...Asta la Alameda, a ciiia distanzia de un quarto de legua acia el fuerte de la Concepción, se halla situado un castillejo también arruinado por los portugueses, llamado del Gardon, dominado por todas las alturas circimvezinas, y por consiguiente inútil, maiormente teniendo a media legua de distanzia, sobre la derecha siguiendo la misma cordillera, y situado sobre ella, el fuerte antiguo de la Concepzión... ^^. En esta primera mención al Fuerte de la Concepción en el informe, se dice que ocupa el emplazamiento ideal para el tipo de fortaleza que la Corona desea construir. Advirtiéndose también allí que los terraplenes del viejo fuerte «subsisten todavía a una razonable altura». Las propuestas que completan este primer diseño de la puesta en defensa de la Frontera de Castilla hacen referencia a la fortificación del puente del río Águeda, en la zona en que desemboca el Turones, y a la construcción de un reducto en la altura entre Barba de Puerco y Boza. El dispositivo se completa en esta zona con unos puestos de retaguardia, que tienen controlado visualmente el territorio, en especial con la atalaya que se propone en la ermita de San Cristóbal. Para la eficacia de lo aquí descrito, tanto Moreau como Courten confían, sin embargo, sobre todo, en que la reconstrucción del fuerte levantado en una primera instancia por el Duque de Osuna será llevada a cabo sin dilación. El emplazamiento resulta clave por su situación como avanzadilla; por el terreno enemigo que bate y por la función que puede cubrir en cuanto a centralizar toda la línea defensiva situada a sus costados: Por lo que me parece mui esencialissimo la Restaiiración de dicho Fuerte cuia figura consiste en un quadrado y se puede seguir su construcción dándole ochenta mesas de frente, construyendo en el terreno o loma de la izquierda más elevada que dicho fuerte de diez a doze pies, un pequeño reducto a fin de guardar el acceso a la principal fortificación lo que me parece suficiente contra dicho Reino vecino ^^. En este punto, el informe evidencia una de las contradicciones de diseño de ingeniería que la edificación arrastra desde su primer mo-La ingeniería militar ilustrada y la frontera de Castilla mentó fundacional. Efectivamente, la plaza de armas aparece a menor cota que la loma, donde en la actualidad se asienta el reducto de San José. Esa desproporción pudo ser la causa de la rápida neutralización de la fortaleza en los años 1663-1664, y, desde luego, es el origen de la posterior preocupación de todos los ingenieros que pasan por ese destino en fortificar convenientemente, no sólo la plaza o fuerte, propiamente dicho, sino también el reducto. De esta observación que realiza en el año 1735 Moreau, parte, también, su empeño en construir un módulo intermedio -el que será polémico cuartel de caballería-, que apoye tácticamente a la zona de enclave del reducto, y que impida, en el caso probable de su toma, un ataque por ese lado. Esta idea de una secuenciadón de estructuras defensivas a lo largo de un eje (el camino cubierto) lo veremos aparecer siempre en todos los informes que sobre el Fuerte emite el ingeniero a través de los años. Presa entonces de carencias estructurales ^^, el conjunto arquitectónico de La Concepción va a sancionar, con una historia militarmente señalada por el fracaso de los rendimientos que de su dispositivo se esperan, esta primera observación de Moreau, quien, como hemos visto, defiende pese a ello la decisión de reconstruir el Fuerte. Rebasada la zona del Fuerte de La Concepción, y dirigiéndose al norte, Moreau y Courten informarán sobre el castillo de San Felices de los Gallegos, levantando un plano minucioso con todas las defensas de la villa; plano topográfico que se completa con una representación en sección de la torre, debida a Diego Bordick. En los planes estratégicos de esos años, San Felices siempre fue considerado como uno de los centros tácticos de importancia, como avanzadilla y, a la vez, cobertura y defensa de Ciudad Rodrigo. Por esta razón se realizaron obras de remodelación de su perímetro en el primer tercio del siglo ^^, y por esta razón, también, un ingeniero de la talla del francés Robellin, ingeniero director sin patente ^^, realizó el plano de la torre del castillo de San Felices en 1722. Finalmente, Ledesma, en la retaguardia, se presenta también como uno de los puntos neurálgicos para la defensa de la Frontera de Castilla: Además, que este puesto será esencialísimo para el abrigo, y cubrir la comunicazión de todos los puestos, y parages de dicho Campo, para qualquier movimiento de nuestros destacamentos, así de Cavallería, como de Infantería, dándose la mano con esta Capital, y el castillo de San Felizes... ^^ La visita de Pedro Moreau al Campo de Argañán concluye el dos de julio de 1735 y se conserva un documento firmado por Bordick, Fernando R. de la Flor 564 en fechas siguientes, en que una vez conocido el informe, sugiere al Consejo que sea Courten el que se encargue de las obras del Fuerte, acompañado de otro ingeniero que había trabajado con Courten en Venezuela en las obras del fuerte de San Felipe de Puerto Cabello: Antonio Jordán ^^. El 26 de julio, Bordick envía a Patino un texto acompañado de una representación gráfica, que podemos considerar (y así queda consignado en el plano: primera y principal traza del Fuerte...) como el primer proyecto de la reconstrucción dieciochesca del Fuerte de La Concepción. La planta de esa construcción propuesta por Bordick es pentagonal y se superpone, con una articulación compleja heredera en todo del sistema Vauban, a la primitiva planta cuadrangular, que queda también englobada en el proyecto, con una insistencia especial en el hecho de que de ninguna manera seria destruida: La ingeniería militar ilustrada y la frontera de Castilla (octubre de 1735) ^^. En el segundo de los dos textos, Courten menciona al maestro de obras Gabriel Puig, que un año después se encargará del cuerpo de entrada principal, y que por aquellas fechas se encontraba trabajando en las fortificaciones de Badajoz ^^. Los planos remitidos por Bordick debieron inducir a los miembros del Consejo a conceder una mayor importancia, de la que en principio se proyectaba, a las obras de fortificación ya comenzadas en Aldea del Obispo. La orden de Patino recibida por Bordick explicita que: En lugar de la obra provisional que se tenía ideado para restablecer el Fuerte de la Concepción se efectúe en las formas, rebistiendo de murallas, y haciendo firmes y estables los Cuarteles; Almacenes y demás edificios ^^. Fernando R. de la Flor 566 del gigantesco complejo de fortificaciones alzado en Aldea del Obispo en aquellos años, las disposiciones -^todas del año 36-conducentes al restablecimiento del lugar de Aldea del Obispo. La repoblación y una serie variada de medidas de índole administrativa -€omo la creación de una aduana-van a suministrar, en, adelante, una cobertura civil: en definitiva, una población renovada -después del fenómeno de despoblación descrito por Pedro Moreau en su Informe-va a nacer a la sombra del dispositivo militar que en esos momentos comenzaba a alzarse sobre un territorio conflictivo desde siglos atrás. El proyecto de Moreau para el Fuerte cristaliza en unos pliegos de Condiciones para el asiento de las obras del mismo. Firmado por el ingeniero director y coronel, en abril de 1736, este documento da una idea muy completa de lo que se pretendió y realmente se llegó a construir entonces. Su parcial transcripción aquí puede suministrar una visión general del sistema de construcción empleado en el siglo XVIII para fuertes y complejos defensivos ^^. Condiciones según las quales se procederá públicamente por parte de S.Mg. á la adjudicación de la construcción del Fuerte Real de la Concepzión, y su redutillo, situado en el Campo de Argañan, conpuesto dcho Fuerte de quatro baluartes y quatro revellines con su comunicación á dcho Redutillo, fosos, camino cubierto, esplanada, parapetos, banquetas, espaldones, quarteles á prueva de bomba, con todo lo demás perteneciente y respective a dcha fortificación en la forma que esta empezado, y lo demostrará el plano y perfiles que se exiviran a este fin. El texto completo aparece firmado por Pedro Moreau, en el Campo de Aldea del Obispo, el 19 de abril de 1736. En este mismo año de 1736, alcanza Pedro Moreau el empleo de coronel, con destino en La Frontera de Castilla. Esta primera fase en la reconstrucción de La Concepción bajo su directa supervisión duró exactamente hasta el 3 de diciembre de 1740, año en que cesa, siendo sus siguientes obras documentables aquellas que realizó en Oran (donde se encontraba en 1747) y las del Campo de Gibraltar, en 1749. Un año después, en 1750, concluye el alejamiento impuesto a Moreau con respecto a las obras del Fuerte; destinado de nuevo a la Frontera de Castilla, continúa en Aldea del Obispo con las obras que habían comenzado, quince años atrás, bajo su dirección. En 1757 Moreau aparece ya desligado definitivamente de La Concepción. Lo encontramos des-La ingeniería militar ilustrada y la frontera de Castilla tinado en Zamora, ciudad para la que existe un proyecto por él firmado para la construcción de unos cuarteles ^^. El último documento que he revisado sobre Pedro Moreau es una petición de retiro cursada en el año 1760; en el texto de esta misma petición queda constancia de cómo Moreau deja a Pedro Bordan en calidad de sucesor suyo al fícente de las obras del Fuerte de La Concepción. Poco después de la publicación del Pliego de Condiciones, el 1 de mayo de 1736, se pone la primera piedra del Fuerte, acontecimiento sobre el que nos queda un detallado documento, conservado en la parroquia de Aldea del Obispo: Oy primero de Mayo de Mil setezientos treinta y seis, Dia de San Fhelipe y Santiago: Reinando Fhelipe quinto, que Dios guarde, Rey Cathólico de las Españas en el treinta y seis de su reynado, e Isabel Famesio, que Dios guarde, Reyna Cathólica de las Españas... Hallándose primer ministro de S.M. el Excmo. D. Josep Patino en el mismo año en que se conquistó por las armas de S.M. el Reyno de Ñapóles y de las dos Sizilias, y se retiraron después de estas conquistas las tropas del Rey a España; Dieciocho años después que se fabricó la Ziudadela de Barzelona, por el ingeniero general, el Marqués de Borbón Verboom y actual Gobernador de ella Theniente general o Quartel Maestre general de la Monarquía; cuatro años después de la conquista de Oran. Siendo Gobernador de la Plaza de Ziudad Rodrigo, y Comandante general de este Exercito y Provincia Don Phelipe Dupuy e Intendente de la misma Provincia, el marqués de Arellano, se puso la primera piedra, en el ángulo flanqueado del camino cubierto del Revellín entre el valuarte del Rey, y de la Reyna, frente que mira a Portugal, del Fuerte real de la Concepción, situado en una eminenzia, distante del rio Turones que sirbe de límites de este Reino y el referido de Portugal a poca distancia del lugar de Aldea del Obispo, districto del Campo de Argañán, habiéndose empezado esta fortaleza desde prinzipio de este Año por la direczión del Coronel de Infantería, D. Pedro Moreau, Ingeniero Director de los reales Exércitos de S. M., asistido de los Ingenieros Don Juan Foucaviti, D. Pedro Bordan, D. Pedro Leco y D. Hernando Hontabatt. Intirviniendo en los caudales de S. M. D. Lesmes Pedro Garzia Sagrido, Secretario de SM. a cuio fin, se zelebró en hazimiento de Grazias el Santo sacrificio de la Misa en el Oratorio inmediato a dicho Fuerte... prezedida de una Procesión a que asistieron dichos Ingenieros, comisario de Guerra y mucho concurso de gentes y puesto en armas el destacamento aquí destacado, de Nobenta hombres del Reximiento de Milizias de Ziudad Rodrigo con sus ofiziales correspondientes; y en esta forma se transfirieron, desde dicho oratorio, en el referido paraxe destinado para la colocazión de dicha Piedra. La cual después de ven- El trabajo de Moreau en La Concepción es largo y concienzudo; se encuentra trenzado de múltiples consultas, de rectificaciones y de reelaboraciones realizadas por él mismo o en colaboración con otros ingenieros. Los detalles de la construcción son discutidos hasta la exasperación: son, en un principio, las bóvedas de los cuarteles a prueba de bomba en la plaza de armas las que suscitan, en 1737, varios cruces de cartas entre el Consejo y Moreau, problema en el que interviene, como ingeniero consultado, Juan de La Ferriere ^^. Más adelante, desde octubre de 1737, es la Real Junta de Fortificaciones la que va a intervenir, siguiendo muy de cerca, y en ocasiones determinándolas, las modificaciones que se van introduciendo en los primitivos diseños de Moreau. Así tenemos, por ejemplo, cómo esta Junta, con criterios ahora puramente decorativos o, en general, artísticos, realiza precisiones al diseño de puerta remitido por Moreau, en el sentido de proponer que las pilastras que flanquean la estructura arrancaran desde la misma base, en orden, como se explicita, a respetar los principios constitutivos del estilo dórico. En este mismo sentido, se propone suprimir la poterna de la puerta principal, cosa que finalmente, como puede hoy comprobarse en las mismas ruinas, no es llevada a cabo en el diseño de Larra Churriguera. La Puerta Principal de la Plaza de Armas de La Concepción, a la que desde un principio, y por expresa decisión del Consejo de Guerra, le está encomendada la representación misma de la decisión del Estado en rearmar y proteger los dominios amenazados de su soberanía, es uno de los puntos centrales, en tomo al cual gira el largo proceso constructivo que sigue la fortificación. Para Soraluce, «de todos los elementos que forman el complejo de los proyectos de fortificación, es en las puertas donde los ingenieros dejaron la huella de su buen gusto y demostraron su capacidad técnica para resolver el punto más conflictivo y difícil de toda la obra. Por ello, en todos los proyectos de Arquitectura Militar aparece diseñada a escala mayor y perfectamente definida la portada. El cuidado y detalle con que se proyectaban dan la nota de belleza y sensibilidad artística en estas obras que por sus dimensiones y complejidad difícilmente podían apreciarse en conjunto» ^^. Múltiples aspectos se anudan en la arquitectura de las portadas principales, entre ellos: la mencionada representatividad, política y La ingeniería militar ilustrada y la frontera de Castilla militar, de la población a la que dan acceso o al reino al que pertenecen; la plasmación estética del gusto de la época; las dimensiones idóneas para facilitar tanto un tránsito como para servir también de elemento defensivo, en combinación con el conjunto; resistencia a la artillería frontal; solución de su conexión con la explanada exterior; aislamiento total de la muralla con el exterior, mediante el puente levadizo; distribución en su derredor del cuerpo de guardia, calabozos, polvorines... Las resistencias encontradas por el primer -y, al parecer, excesivamente simplista-proyecto de Moreau van a determinar que un nuevo experto -esta vez no ingeniero-intervenga decisivamente en el Fuerte: Manuel de Larra Churriguera. La participación de Larra Churriguera en la segunda etapa constructiva del Fuerte de La Concepción, abierta en 1735, ha sido señalada por distintos investigadores, no sin algunas contradicciones y siempre, hasta la fecha, sin aportación de los documentos que pudiesen fijar en qué consistió tal intervención ^^. El encuentro en un protocolo notarial del A. H. P. de Salamanca de los pliegos de condiciones, autos, licitaciones y allanamientos, que con motivo de la concesión de las obras de restauración del Fuerte se hicieron entre los años 1736 y 1737 ^^, y la existencia en el A. H. N. de dos planos y una carta firmados por Larra Churriguera^^, esclarecen de un modo definitivo la clase de intervención que el arquitecto y maestro de obras tuvo en el Fuerte. A la luz de los documentos del A. H. P., se deduce que Manuel de Larra Churriguera licitó para maestro de obras del conjunto defensivo que se estaba reedificando en esos momentos en Aldea del Obispo, desde el 1 de noviembre de 1736 hasta el 12 de febrero del año siguiente. Su pretensión al cargo -Gabriel Puig y Valentín de Medina, que lo habían ostentado con anterioridad, terminan en la cárcel por incumplimiento de sus compromisos contractuales ^^-, suscita muchas vicisitudes vencidas, finalmente, al ser apoyada la fianza que presenta Larra Churriguera por el Marqués de Arellano, Intendente General del Ejército. La serie de planos y cartas cruzadas entre los ingenieros militares que colaboran en la reconstrucción del Fuerte y el Gobernador General de la Frontera de Castilla, conservados en el A. H. N. ^^, evidencian cómo el proyecto de reconstrucción del conjunto pertenece casi por entero al ingeniero Pedro Moreau. Dos de estos planos y una carta dirigidos al Duque de Montemar demuestran, por otra parte, cómo la intervención de Larra Churriguera se concretó en la construcción de una de las partes vitales del Fuerte: el cuerpo central con la puerta principal y entrada. Planos y carta patentizan los inconvenientes técnicos y también burocráticos que Manuel de Larra Churriguera tuvo que vencer y las ingeniosas soluciones que dio a los primeros. Este «cuerpo central», depositario de los valores emblemáticos que como civitas belli le corresponde al núcleo de fortificaciones levantadas en Aldea del Obispo, enfatiza aún más la importancia de lo que constituye uno de los complejos defensivos de mayor interés de entre los que, pertenecientes a la arquitectura militar del siglo XVIII, aún quedan en pie en España: Habiéndome restituido â este Real Fuerte desde la Plaza de Zindad Rodrigo, el dia 29 de el pasado, pase inmediatamente, a reconocer las disposiciones que ocurrían en los travajos de esta Real obra, los que encontré tan diminutos en dispossizion, que todos los operarios se me lamentavan de la falta de determinación de travajos por lo que lo más de los operarios se hallaban sin travajar, con cuio motivo recurrí con un papel al Comisario de Guerra Don Ramon Larimibe, para que mediante los trabajos que señaladamente pedía por escripto, Planos, y Perfiles, que egecute: resolbieran trabajos; y haviéndoselo hecho saver a los Ingenieros que aqui residen, respondieron: que ellos por sí no podían resolver nada, con cuio motibo recurrió dicho Comisario al Director, quien se halla en Ziudad Rodrigo, con mi papel, Planos, y Perfiles, en que proponía además depedir travajos señalados, algunas dificultades que se me ofrecen sobre el zerramíento de las bóbedas que componen el Cañón de la entrada de la Puerta prinzípal de este Fuerte, como asimismo sobre que teniendo los canteros lavrado un Arco, o medio Cañón de canteria para la primer dístanzía, o tránsito que se sigue a la entrada de dicha Puerta prinzípal, el que habiéndolo reparado es 3nnpractícable el que puedan abrir las Puertas condícho corte sin tropezarse enel, porlo que sehaze prezíso zerrarle con ima Bóbeda de Lunetas, para que vajo de la forma de su costado, pueda doblar, y abrir la Puerta enteramente con lívertad, todo lo que represente, y hize patente en mí papel, planos, y Perfiles que puse en manos de dicho Comisario; quien haviéndolos remitido a dicho Director, se los debolbío sin dar mas razón que la de que nezesítaba de seis, o siete dias para la resoluzión de todos y habiendo pedido yo esto en el Día Zínco del Corriente; y repetido otro en el día nuebe, y habiéndose pasado mas de los siete Días, no he tenido respuesta de dicho Director de lo que se ha de egecutar, siendo asi que estas resoluziones de travajos, y más las que penden de cantería en que es nezesario disponerlas contiempo mui antizipado, porel mucho que se nezesita para su arranque, transporte, y labra es nezesario darlas mui de ante mano, para que no hagan falta a su tiempo, y temiéndome de que nos falte a su correspondiente, como mui a mi costa tengo experimentado en todas las retardadas Disposiziones de este Director; reciirro a Vuecencia con el adjunto Plano, y La ingeniería militar ilustrada y la frontera de Castilla Perfiles de dicha Portada Prinzipal, y toda su obra, para que mediante el estado en que se halla, que es la elevación de sus Impostas que están al arranque de los Arcos, y elección de Bóbedas, lo mande Vuecenzia reconozer, ver si según su Disposición zerrará todo vien en la conformidad que demuestran sus Perfiles, o se me diga en la forma que lo deva proseguir, y obserbar, para egecutarlo; sirviéndose Vuecenzia demandar reparar en el modo como han de jugar las puertas prinzipales, para que se me advierta lo que deba practicar, pues de zerrar su tránsito con el medio cañón que esta labrado, se haze ympracticable el uso de las Puertas, como se puede ver en los perfiles que remito con toda su explicación, de que quedo aguardando resoluzión de Vuecenzia para egecutar lo que se me mandare y en el ynterim me repito a las órdenes de Vuecenzia, Deseando que Nuestro Señor Guarde a Vuecenzia en su maior Grandeza. Beso los pies de vuestra excelencia, Su mas Rendido Criado, Manuel de Larra ^^. Los aspectos relativos al diseño de la puerta central del Fuerte de La Concepción se completan con el alzado que, el 4 de abril de 1739, remite La Ferriere, que, a la sazón, se encontraba ya en Aldea del Obispo desde el 1.° de noviembre de 1738^°. Los tres proyectos sucesivos del módulo del cuerpo de guardia y de la propia portada de la plaza de armas de La Concepción, dan idea de la constante revisión a que se ven sometidos todos los pasos que sigue la historia constructiva de esta edificación. De hecho, los proyectos de Larra Chiirriguera ^^ y el de La Ferriere reabren, dramáticamente, si atendemos a la dilación en la ejecución de obras que ello supone, la aprobación final que el Consejo y Junta de Fortificaciones habían dado al proyecto de Moreau, en una fecha imprecisa que podemos situar entre el 24 de agosto y el 11 de septiembre de 1737. Esta aprobación ya entrañaba entre sus recomendaciones la referida a modificaciones en la casa alojamiento del Gobernador, que el Consejo entendía debía ser realizada sobre las bóvedas del cuerpo de guardia. Será finalmente el proyecto de La Ferriere el que culmine, sin afectar a todo el diseño interior y de portada, que es, como he demostrado en otro sitio, de Larra Churriguera, todo este difícil y enrevesado episodio de la construcción de la puerta principal y cuerpo de guardia del Fuerte de La Concepción ^^. Aparte de la estructura de las bóvedas y de la problemática que suscita el mismo cuerpo de ingreso en la plaza, otras cuestiones arquitectónicas siguen estando a la base de una intensa corriente de consultas y documentos que evidencian tanto la complejidad burocrática, que afecta al aparato dirigente del Estado, como el cuidado y rigor Fernando R. de la Flor 572 con que se quiere proceder a crear una infraestructura de tipo militar, destinada a tener una larga utilización. Como ejemplo de ello, podemos citar la consulta que La Ferriere realiza, con el tema de fondo de las letrinas («lugares comunes») y todo el sistema de desagüe del Fuerte, a Ignacio de Sala, afamado ingeniero militar que publicará en Cádiz, en 1743, la primera edición en castellano de la obra de Vauban, Tratado de la defensa de las plazas. Los cambios y modificaciones de detalles constructivos afectan también a la dirección misma de las obras. En una carta de La Ferriere, de 24 de abril de 1739, queda recogida la noticia de que Bernardo de Frosne ha sido encargado de la dirección de la obra. Sin embargo, Moreau sigue ocupándose de La Concepción hasta 1740, si bien, en los documentos que remite en estas fechas se observa un desplazamiento del eje de sus preocupaciones. Se ocupa ahora con sus diseños de dos puntos estratégicos para la vertebración global de los aspectos defensivos de aquel territorio. El Cerro de la Cruz, donde se asienta hoy el reducto de San José y la construcción de unos cuarteles de caballería, a la mitad del camino cubierto que va desde la plaza de armas al reducto, son los últimos proyectos en esta su primera etapa en Aldea del Obispo. Al menos la segunda de tales propuestas es rechazada, primero por la junta Real de Fortificaciones: Hace presente que no encuentra razón alguna para que se diviertan los ".audales en la execución de los expresados quarteles ^^. También Juan de la Ferriere, consultado desde Barcelona, donde se encontraba en esos momentos, rechaza la idea de construir un cuartel con dos cuerpos. En este tiempo es todavía ingente la obra que queda por terminar en La Concepción. El gasto calculado por Bernardo de Frosne (a tres de junio de 1741) señala 1.500.000 reales de vellón, para acudir a lo más necesario. A partir de este informe y del alejamiento consecuente de Pedro Moreau, el principal artífice de los proyectos, existe un vacío documental de 6 años, que termina el 16 de septiembre de 1747 con un nuevo y detalladísimo informe en el que, de nuevo Moreau, que entretanto debía haber sido repuesto en su cargo en La Concepción^ informa sobre la situación global del conjunto en esas fechas. En 1747 la edificación del Fuerte sigue distando mucho de hallarse ya completa. Leemos en el informe de Moreau cómo los cuatro baluartes del Fuerte -^los de la Reina y el Rey, orientados hacia Portugal, el La ingeniería militar ilustrada y la frontera de Castilla del infante don Felipe y el del Príncipe, hacia Aldea del Obispo-se hallan ya construidos y rematados por garitas; las cortinas que los unen, en cambio, están terminadas sólo hasta la línea del cordón. El grupo central de acceso a la plaza tiene levantados los puentes y la misma puerta principal se encuentra rematada a la misma altura del cordón de las cortinas. El escudo principal no había sido todavía labrado y siguen sin practicarse las excavaciones en el interior de la plaza en ese año. En cuanto a las obras de exterior, el camino cubierto, eje neurálgico destinado a vertebrar toda defensa, secuenciándola en los tres futuros módulos -^reducto, plaza de armas, cuartel de caballería-, no tiene levantada la banqueta, y en cuanto al glacis, éste no se halla aún perfeccionado hasta el extremo que logre una correcta desenfilada de los tiros para el conjunto de la fortificación. En el reducto, el arco de ingreso con un grueso bocelón, que hoy todavía se mantiene en pie, había sido ya levantado, de igual modo que estaban comenzadas las cisternas y la red subterránea, consistente en salidas secretas y complicados sistemas de desagüe. Moreau informa, por último, de la urgencia que hay en comenzar a construir el cuartel de caballería, sobre el que todavía no se había optado por un modelo concreto. El balance de Moreau termina con una nueva referencia a los gastos que generará todavía la terminación del Fuerte: 1.400.000 reales de vellón. La situación de la fortificación permanece, durante esos años, estancada, sin que exista una decisión final para su terminación. Los informes aumentan y los ingenieros ofrecen nuevas plantas sobre las que los sucesivos Consejos reflexionan y, sobre todo, muestran todo tipo de reticencias de orden técnico. De la interacción de todos los criterios especializados que concurren en la obra, proviene, en buena medida, la paralización y desorientación, que fue la característica principal del modo de actuación en el conjunto. De los informes técnicos que se conservan entre los papeles del Consejo de Guerra, destaca el documento emitido por el ingeniero Antonio de Gaver, conocido por sus trabajos en la fortificación de Oran ^' *, Descripción del fuerte, situación, terreno de sus circuitos y bentajas que de su defensa logra la Probinzia. El texto es interesante para nuestro objeto por cuanto viene a defender la posición estratégica elegida en Fernando R. de la Flor 574 su tiempo por el propio Duque de Osuna. El Fuerte contiene las avenidas portuguesas en el Campo de Argañán; siempre y cuando que, desde el punto de vista de Gaver, paralelamente, se ponga en defensa la plaza de Ciudad Rodrigo: «pues tanto se respetará [el propio Fuerte], quanto se aga respetable aquella». En todo caso, la necesidad misma de proseguir las obras, y aun de concluirlas, se basa en razonamientos que combinan lo táctico con lo político. En todas partes las fortificaziones acuerdan la autoridad del Soberano, sujetan los pueblos a la Soziedad y obedienzia, maiormente a los que habitan distante de las plazas fortificadas; cuio olbido les impide la fi'ecuenzia con la tropa; y en cualquier caso havisan la bigilancia ^^. Diversas modificaciones contiene el informe de Gaver, relacionadas, sobre todo, con el dispositivo de obras exteriores: trabajos en el glacis; construcción de tenazas; ampliación de los fosos del reducto y, especialmente, una nueva ubicación para los cuarteles de caballería que adoptan la forma de dos trapecios extendidos, en una medida variable, a ambos lados del camino cubierto que comunica San José con el núcleo de la plaza de armas. Coincidente con la época de gobierno del Marqués de la Ensenada y los proyectos del Despotismo Ilustrado, en orden a rehacer las defensas del reino, y aprovechando el plazo de paz abierto por el tratado de Aquisgrán, se sitúa esta nueva aceleración de los proyectos de terminación de la larga obra en la Frontera de Castilla. Más aún, el informe de Gaver del año 51, así como los planos y perfiles que levanta cinco años después, en 1756, son una consecuencia directa del Tratado de Límites firmado con Portugal, en 1750. La estabilización definitiva de unas fronteras hasta entonces siempre en litigio, conduce a Ensenada a dotar a la periferia del territorio de una organización militar estable y sólida, de la que hasta el momento había carecido. Gaver recoge este espíritu en su correspondencia con los órganos ejecutivos del Estado: [quedará] Demostrada la utilidad del Fuerte y circunstanzias de su establezimiento, tanto en la tranquilidad de la presente paz, como en los disturbios de la guerra ^^. Estamos ya, en estas fechas de la década de 1750, ante los moijientos finales del proceso constructivo del Fuerte que, sin embargo, permanecerá hasta finales del siglo sin ser rematado en su totalidad. La ingeniería militar ilustrada y la frontera de Castilla Los proyectos de renovación, de extensión de lo que son sus defensas externas, continúan, sin embargo, todavía, durante esos mismos años. Nuevos ingenieros pasan por la plaza comisionados en muchas ocasiones directamente por los capitanes generales del Reino de Castilla, cuya primera preocupación al ocupar los cargos es la de concluir el Fuerte de La Concepción y rematar así un proyecto de defensa que tiene ya más de cien años. Juan Giraldo de Chaves es otro de los ingenieros que, graduado en la Academia de Barcelona ^^, trabaja durante diez años, con algunas interrupciones, en la Frontera de Castilla y, en concreto, en el triángulo de fortificaciones que forman Ciudad Rodrigo, San Felices y el propio Fuerte. Su informe se conserva en el Servicio Histórico Militar ^^, con lo que presumiblemente es un error de fecha, ya que el documento debe ser de 1756 ^^. Las observaciones de Giraldo de Chaves reflejan ya lo que será el estado en que conocemos el complejo defensivo. Por un lado, el reducto se encuentra terminado y dotado de un hornabeque. El cuartel de caballería también ha sido rematado, al menos en la cara que mira hacia el este, siendo descrito en estos términos: En su medio [del camino cubierto] está el reducto de caballería de figura de rombo, con cañoneras con dirección a todas partes, asegura y enfila este reducto la comunicazión de San Josef y el Fuerte ^°. Fernando R, de la Flor es un antemural de esta Plaza, abrigo de San Felizes, está al frente de una Plaza enemiga y tiene otras ventajas que son obvias reflexionada su situación: por lo que considero indispensable su Guarnición, que es conbenientísima su conserbación y buena defensa ^^. Sobre el estado de conservación del Fuerte, el texto habla de los reparos necesarios en los revellines y muros exteriores; así como del buen estado en que se encuentran los cuerpos de guardia, interiores y avanzados, horno, pabellones, capilla, plazas de armas y «demás obras accesorias y accidentales». El problema más preocupante para Giraldo de Chaves son las humedades de las bóvedas, para las que prescribe una serie de tratamientos de índole técnica. Los períodos de abandono del Fuerte debieron ser frecuentes, y durante el tiempo que los mismos diu-aron se produjeron deterioros que Giraldo de Chaves reseña. Por ejemplo, los que afectaron a los rastrillos de las travesas «que se quitaron por evitar el continuo robo que se experimentaba, pues la poca guarnición que hasta aquí ha existido no ha podido evitarlo, especialmente en los fuertes destacados [revellines]». De nuevo, en 1753, Moreau se hace cargo de las obras que debemos considerar ya casi como definitivas. Sabemos de la incorporación de Moreau por una nota del Consejo de Guerra en que se lee: La ingeniería militar ilustrada y la frontera de Castilla de beligerancia armada contra Portugal que, iniciada en junio de 1762, concluye, después de episodios como el de la capitulación de Almeida, en el armisticio firmado el 1 de diciembre de 1762, y cuyos mismos términos habían sido ya pactados en el Tratado de Fontainebleau. La Concepción debió ser la base de partida que utilizó José de Hermosilla, el gran arquitecto de la Ilustración, para su trabajo en la zona, como ingeniero del ejército en campaña levantado por el Conde de Maceda ^^. Hermosilla, que abandona la docencia en la Academia de San Fernando y se reintegra al Cuerpo de Ingenieros militares en 1756 ^^, al que vuelve, como él mismo escribe, «retribuido al objeto de mi crianza y primeros estudios» ^^, trabaja levantando planos en la Frontera de Castilla, primero en la comarca de Simancoa ^^, y, luego, en 1767 -cinco años después del final de la campaña contra Portugal-, destinado en la misma ribera del Coa, para «formar el plan de los términos y frontera de Castilla». Sin embargo, los documentos -^planos-que presentamos, los únicos de los que, hasta la fecha, tenemos noticia, firmados por José de Hermosilla y referidos a la zona ^^, se encuentran fechados en 1762 y firmados en colaboración con el también ingeniero militar Esteban Feñafiel ^^. El primero de ellos es Plano de la plaza de Almeyda y sus contornos en el que se manifiestan los campamentos e imbestidura de ella con ¡os puestos que se tomaron ^^, y el segundo es un Plano del castillo de la plaza de Almeyda ^°. De la perfección formal que estos planos ostentan ha escrito D. Rodríguez: «del rigor de su concepto del dibujo, no como apunte sugerente, sino como proceso de definición del espacio arquitectónico, urbanístico o del territorio dan idea los dos dibujos...» ^^. José de Hermosilla ilustra con su trabajo en las inmediaciones del Fuerte de La Concepción, del que nos venimos ocupando, un último momento en la larga etapa constructiva de este Fuerte y un momento singular en su travesía histórica. Más allá de estas fechas, y hasta 1776, el Fuerte debió ser prácticamente concluido, sobre todo en aquellas de sus defensas exteriores que llevaban paralizadas casi cuarenta años. Debemos considerar como momento final de este largo proceso, que pone en juego muchos de los recursos (y, desde luego, muchos también de los mejores técnicos) de la ingeniería militar española, el año de 1776. Un acta conservada en el Archivo de la Catedral de Ciudad Rodrigo da ^^ cuenta de la fecha de «inauguración» del Fuerte, con bendición de la Capilla y colocación del Sacramento: treinta de mayo de 1776. Más allá de esta fecha, y a lo largo de los años que restan hasta los comienzos del siglo XIX, el Fuerte no genera ya ninguna docu-Fernando R. de la Flor 578 mentación de interés, al menos en lo que se refiere a los aspectos constructivos ^^, que aquí nos han interesado de manera primordial. La edificación de La Concepción, por lo demás tremendamente sólida, se aprestaba así, desde esas fechas en las que hemos situado su práctica coronación, a ser uno de los bastiones principales en el sistema de defensa de la Corona española. Su azarosa historia, a lo largo de la Guerra de la Independencia y, antes, en la conocida como «Guerra de las Naranjas», ilustra la observación realizada por Vicente Mut, el tratadista de arquitectura militar y político del barroco español: Hacénse estas fortificaciones en las fi*onteras para defender el costado de los reinos o provincias, impedir la entrada del enemigo, abrigar las fuerzas y armas propias, asegurar la retirada en los buenos progresos de las guerras, acobardar las sublevaciones, amparar los socorros, impedir la diversión de armas por aquella parte y para otras particulares máximas del Estado, que dejo por no ser de este asunto ^^. La Concepción es, pues, en su historia un emblema del estado ilustrado, empeñado en racionalizar el hecho de sus defensas militares. Su peculiar ubicación al borde mismo de la Frontera o Raya de Castilla hace figurar en la historia a tal fortificación como un «arco» o «puerta», que tanto separa como une dos culturas. ^ Este conjunto de medidas militares aquí esbozado se completa y cierra por aquellos años, poniendo en funcionamiento, por ejemplo, nuevos sistemas de reclutamiento, como los que propone Oya y Ozores, miembro del Consejo de Guerra, en su Tratado de levas, quintas y reclutas. ^ Según referencia que consta en Luis Pascual, Cuadernos de reconocimiento de los papeles que existen en Simancas. ^ A lo largo del primer tercio del siglo XVIII se suceden periódicamente las disposiciones del Consejo de Guerra, en orden a poner en defensa la Frontera de Castilla. Las acciones practicadas son, sin embargo, escasas, si exceptuamos el caso de Ciudad Rodrigo, que conoce unas reformas importantes en 1710, y se refieren, sobre todo, al levantamiento de planos y mapas estratégicos. Es en este sentido remarcable la actividad del gran ingeniero francés Robellin que, en 1722, destinado en la Frontera, levanta los planos de viejas fortificaciones como el castillo de San Felices de los Gallegos, con vistas a futuras obras de restauración. Sobre Robellin, como constructor de la fortaleza de Reims, cf F. Sica, Historia del urbanismo. La ingeniería militar ilustrada y la frontera de Castilla ^ Las referencias a aspectos constructivos de La Concepción en documentos de Simancas llegan hasta 1764, fecha en la que Julián Giralbo de Chaves remite un pliego de tanteo sobre costes de obras. En lo que se refiere a la documentación existente en el Archivo Histórico Provincial de Salamanca, ésta llega hasta el año 1770, momento en el que se menciona el Fuerte de La Concepción a propósito de una cuestión de abastecimientos para las tropas allí estacionadas (cf. Protocolo notarial de M. A. de Anieto, leg. ^ Todos ellos participan en uno u otro grado en la tarea de la reconstrucción de La Concepción. Para el estudio de los orígenes del Cuerpo de ingenieros militares, cf., A. Cámara Muñoz «La arquitectura militar y los ingenieros de la monarquía española: aspectos de una profesión (1530-1650)». Los expedientes de la mayoría de los ingenieros que he citado pueden encontrarse en L. Pascual, índice de Personal de Ingenieros en el XVIII (Ms. en el S.H.M.). Véase, también, H. Capel et alt., Los ingenieros militares en España. "^ Toda la documentación sobre el asiento de obras del Fuerte de La Concepción en 1735-36 se encuentra en el A.H.P. de Salamanca. Sobre Larra Churriguera y su intervención en la fortificación, vid., M. Teresa Jiménez, «Nuevas aportaciones sobre Manuel de Larra Churriguera», Boletín del Seminario de Arte y Arqueología de Valladolid, 50 y 51 (1975) p. F R. de la Flor, «La intervención de Manuel de Larra Churriguera en la reconstrucción del Real Fuerte de La Concepción». ^ Sobre esta Escuela véase especialmente J. M. Zapatero, «Síntesis histórica de la fortificación abaluartada». ^ La problemática de esta reforma ha sido tratada, entre otros, por A. Domínguez Ortiz, Sociedad y estado en el siglo XVIII español. ^^ Para el estudio de todo este capítulo de las guerras en esta zona de la antigua Frontera de Castilla, cf J. Whena de Carvalho, Almeida subsidios a sua historia. Salamanca, 1984. ^^ Las referencias a este ingeniero, así como a Bordan, se encuentran extraídas de la colección docimiental reimida por L. Pascual, índice del Personal de Ingenieros en el siglo XVIII (ms. del Servicio Histórico Militar). Véase, también la excelente monografía que a Moreau le ha dedicado M. Manzano Monis, «El Mariscal de Campo D. Pedro Moreau y el Fuerte de La Concepción», Academia, 52 (1981), pp. 201-51. ^^ Los planos con los proyectos firmados por Moreau, que se conservan en el Archivo General de Simancas llevan las siguientes signaturas: M. P. y D. XXXI-7, G. M., leg. 1^ Bordan, aparte de su mención en el escrito de Instrucciones..., no aparece relacionado documentalmente con La Concepción hasta la fecha de 1764, en que es nombrado para gobernar el Fuerte. No llega, sin embargo, a tomar posesión, ya que La Concepción debió parecer, sin duda, insuficiente al mismo Patiíio o a los miembros del Consejo de Guerra La ingeniería militar ilustrada y la frontera de Castilla 60 S.H.M.; Leg. 1 v 61 Reconocimiento del Fuerte..., S.H.M.: Leg. 62 El trabajo de José de Hermosilla como ingeniero militar en la Frontera de Castilla se encuentra conectado con su intervención en algunas obras de carácter civil realizadas en Salamanca, tales como la restauración del Palacio de Anaya. De todo ello da cuenta Llaguno, Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración, IV. 6^ Reintegración que se produce como consecuencia de las desavenencias con Sachetti y después de su expulsión de las obras del Palacio Real. 6^ Algunas referencias al trabajo de José de HermosiUa como ingeniero militar pueden encontrarse en la reciente publicación de D. Rodríguez Ruiz, «De la utopía a la Academia: el tratado de arquitectura civil de José de Hermosilla», Fragmentos, 3 (1984), pp. 58-80. H. Capel, Los ingenieros...op.cit., pp. 226-7. En 1763, Hermosilla, en calidad de ingeniero extraordinario participó bajo las órdenes de Antonio Gaver en la confección del plano topográfico de esa Comarca. 6*^ Existen otros planos que recogen diversas perspectivas sobre la ribera del Coa y, en concreto, sobre la plaza fuerte de Almeida; estando realizados por ingenieros militares españoles (alguno de ellos, podría ser Cermeño, el proyectista de gran parte de la fortificación de Ciudad Rodrigo). Los publica J. Vilhena de Carvalho en su Almeida. Viseu, 1973, pp. 161 «Revista pasada por mi, D. Carlos Rusconi, Comisario de Guerra de los Reales Exércitos al segimdo batallón del regimiento de Infantería de Zamora del que es Coronel el Brigadier Conde del Vado en el Real Fuerte de la Concepción a seis de mayo de mil setecientos noventa y siete, y ha de servir para el axuste del bayer que le corresponde en dicho mes». (Guardas del legajo VI -proceso de 1584 entre Guadalmiro y el Convento de San Jerónimo Archivo Diocesano de Salamanca). No he podido comprobar documeiitalmente algunas referencias que he recibido sobre la importancia que alcanza, en el siglo XVIII, la farmacia del Fuerte de La Concepción. Esta y otras cuestiones marginales deberán ser tratadas de una manera monográfica más adelante, y, en este sentido, mi estudio pretende sólo servir de apoyatura a nuevos trabajos que deliniiten la importancia que, en todos los órdenes, tuvo este establecimiento militar.
vinculada con ciertos gremios como los maestros arquitectos o los impresores, el otro aspecto de la cultura científico-tecnológica que suele pasarse por alto. ¿Qué se entiende por dos culturas? Introducción de la tecnología en la «otra» cultura Hay un hecho innegable, Salamanca es una ciudad de cultura, «un valor simbólico de la cultura como pueden serlo otras pocas ciudades» según Claudio Rodríguez. Todo aquel que llega percibe dos rasgos rotundos de la ciudad. Por un lado, la monumentalidad de su arquitectura, que ha llevado a algún viajero a considerarla como un museo abierto; por el otro, el bullicio de los estudiantes, que llenan sus calles. Salamanca debe su principal gloria a estos dos elementos, por un lado su arquitectura, construida sobre todo entre los siglos XV y XVI, y por otro a su Universidad, una de las más antiguas de España (en 1218 Alfonso IX de León crea el Estudio de Salamanca, a partir de la Escuela Catedralicia anterior) y del mundo, alma mater de varias universidades americanas. La pregunta, sin embargo, que nos invita a hacemos este número especial de Arbor es la siguiente, ¿es Salamanca realmente un espacio para las dos culturas? A lo largo de este artículo intentaremos desentrañar las relaciones que se establecieron entre la ciudad de Salamanca, su Universidad y el ambiente intelectual de una determinada época. La Universidad de Salamanca es más conocida por su vertiente humanística, lo que no es sinónimo de que no hubiese ninguna clase de ciencia. Entre los siglos XIV-XVI las cátedras científicas vivieron una época de gran esplendor. Como esperamos mostrar, la Universidad de Salamanca también ha tenido sus cátedras científicas importantes y su relación en empresas como el viaje de Colón. Sin embargo, aquí nos gustaría reclamar un segundo aspecto de la cultura no humanista que en Salamanca hubo de gozar de cierto esplendor y que no suele tenerse en cuenta, nos referimos al saber técnico. Analizaremos el papel de los gremios en la ciudad y su relación con la Universidad, así como 1^ iiptíluencia que aquellos pudieron tener sobre ésta. Antes de comenzar con estos temas, puede resultar conveniente recordar, aunque no sea más que de forma breve, qué se quiere decir aquí cuando hablamos de «dos culturas». El libro The two Cultures de C. P. Snow, supuso en su momento un esclarecimiento de posturas. Se percibía desde hacía tiempo una separación entre ciertos ambientes intelectuales, entre aquellos relacionados con aspectos de la cultura humanística, frente a otros que trabajaban con cuestiones científicas. Pero fue a partir del trabajo de Snow que se comenzó a hablar de las «dos culturas» como un fenómeno evidente. En su ensayo muestra la existencia de dos ambientes relacionados con la labor intelectual, dos grandes grupos entre los que no hay apenas puntos en común y entre los que existe un distanciamiento rayano en lo absurdo. Ambos grupos ignoran el trabajo que se hace en el otro, llegando a despreciar, sin conocer, cualquier resultado que se produzca en ese «otro» ámbito. Estas dos grandes culturas son la humanística y la científica. Dentro de la cultura científica Snow incluye la relacionada con los ingenieros, es decir, la cultura técnica, que utiliza parte del conocimiento desarrollado por la ciencia. Generalmente, cuando se trata el problema de las dos culturas no se tiene en cuenta que la tecnología forma parte de este debate. La técnica, además de consistir en un conjunto de artefactos, también consta de una serie de conocimientos sofisticados, Panorama de la cultura científico-técnica. entre los que hay que destacar los conocimientos de carácter operational (QUINTANILLA, 1998). De esta manera, cuando se habla de las dos culturas, no debemos pasar por alto que ésta forma parte de una de ellas. Dentro de este marco conceptual podemos preguntarnos si existía en la Salamanca de los siglos XV-XVl algo parecido a esas dos culturas, una humanística y otra científico-técnica. Por supuesto, no es completamente legítimo distinguir en esta época entre esas dos culturas, sobre todo si tenemos en cuenta que en ese momento el concepto «ciencia» abarcaba más significados que hoy en día. De todas formas, puede sernos de utilidad distinguir entre esas dos grandes categorías, sobre todo si lo que pretendemos saber es si tiene sentido seguir sosteniendo que Salamanca no ha sido lugar para el desarrollo de una cultura aparte de la humanista. La imagen más común de la universidad de Salamanca la relaciona con aspectos de corte humanístico, mientras que mantenía un discreto papel con respecto a las disciplinas científicas. Como se verá más adelante, esto no es del todo cierto, y aunque la Universidad se ha dedicado a lo largo de la historia a aspectos de corte más humanístico que científico, lo que no debemos olvidar es ese otro aspecto de la cultura científica, esto es, el aspecto técnico, que en el período del que estamos tratando debió vivir un gran esplendor, como sucedía en el resto de Europa y del que han quedado como testimonio hermosas obras arquitectónicas, libros impresos por editores salmantinos del momento, y muy diversos objetos artísticos y técnicos. Para comprender si Salamanca La sido en algún momento una ciudad en la que las dos culturas han tenido algún desarrollo quizá debamos tener en cuenta que la cultura científico-técnica en cierto momento tuvo mayor desarrollo fuera de las universidades que dentro de ellas. Y éste no es sólo el caso de Salamanca, siiio también el del resto de Europa. La cultura técnica era desarrollada por personas que recibían una formación no académica, sino dentro del esquema artesanal. Lo que no quiere decir que no haya habido auténticos medios para la transmisión de conocimientos. Para indagar en esta cuestión debemos comprender la función de las cofiradías de artesanos y de su diferente papel en la zona a la que nos estamos refiriendo. Pero antes de comenzar a hablar acerca de estas cofradías puede resultar conveniente contextualizar el fenómeno, no sólo ya en la España producto de la Reconquista, sino también en Europa, esto es, la relación que existía entre las çiij^d^4es en la Europa medieval y la aparición de las instituciones á^e cooperación artesanal. La ciudad medieval: espacio de libertad Para comprender la función de estas cofradías de artesanos debemos analizar su papel dentro de la ciudad medieval, un habitat que posibilitó el surgimiento de ciertas instituciones que no tenían cabida en la estructura social anterior a su florecimiento. Desde el siglo XI en toda Europa se produce una concentración de la población en núcleos urbanos, en donde comienzan a darse el comercio y la artesanía ^. Estas nuevas formas de convivencia dan lugar a nuevas maneras de comportarse. Como dice Marc Bloch, el Renacimiento económico del siglo XI dio lugar a la «masa poderosa y bien diferenciada de las clases urbanas». Estas clases urbanas se unen en la protección y defensa de los intereses comunes, y sustituyen económicamente al señorío por la ciudad como centro activo de vida económica. La población urbana se constituye como un grupo social nuevo, diferenciado de la nobleza y el clero y caracterizado por su condición de ciudadanos libres. En estas ciudades formadas por la búsqueda de una mayor libertad y paz, se asientan los comerciantes y artesanos ^. Las cofradías de artesanos, más adelante llamadas gremios o gildas, se desarrollaron en este contexto. Hay que aclarar que en ese momento todavía no es correcto hablar de gremios, concepto que aparece en la Edad Moderna, sino de cofradías o corporaciones de oficios, esto es, asociaciones voluntarias de artesanos o menesterales (de un mismo ramo de producción), con la intención de defender intereses económicos y laborales comunes. El fenómeno asociativo afecta a la población urbana medieval y los oficios serán uno de los elementos estructurantes esenciales, de hecho puede decirse que la asociación de oficios es un elemento específicamente urbano ^. Estas ciudades, que se forman en gran parte gracias al asentamiento de los diferentes oficios, ven surgir el espíritu corporativo. Este es el resultado de las relaciones de vecindad que se establecen entre los artesanos del mismo oficio, que tienden a asentarse muy próximos unos de otros, así como de la evolución técnica que da lugar a una mayor especialización. En cuanto a España, hay que tener en cuenta su situación histórica especial, derivada del período musulmán y de la posterior «Reconquista». Salamanca, como consecuencia de la invasión musulmana quedo arruinada y desierta en el siglo VIII. En general, la repoblación no estuvo basada en el asentamiento espontáneo de mercaderes y artesanos, sino en una política repobladora de los príncipes que, para impulsar la vida económica de la ciudad, atraían a la inmigración de artesanos y comerciantes con medidas especiales: «estatutos sociales privilegiados». En el caso de Salamanca, así como en el de las ciudades entre el Duero y el Guadiana, los asentamientos que se realizaban eran de gentes que venían en busca de solares y tierras de cultivo y no comerciantes y artesanos. Las ciudades que caían en esta franja eran fortalezas, poblaciones guerreras y eclesiásticas, con economía agrícola y ganadera; la actividad mercantil y artesanal era practicada por judíos y mudejares y no estaba lo suficientemente desarrollada como para dar lugar a una economía urbana del tipo de ciudades como Burgos, León, Astorga o Santiago de Compostela, que por estar en el camino de Santiago europeo disfi^utaron de la influencia de los peregrinos que venían de otros países con una economía, que en este caso sí estaba basada en el comercio y la técnica. Pero ello no quiere decir, necesariamente, que las cofradías de artesanos no tuvieran su importancia en Salamanca, aunque hay que aclarar que su influencia no se deja sentir tan pronto como en otras ciudades europeas y que esperar hasta el siglo XV. La Monarquía habrá inhibió su desarrollo, convirtiéndolas en entidades con función puramente benéfica y de carácter religioso, y alejándolas de los mecanismos que regulaban la economía castellana. Las corporaciones artesanales buscaban ejercer un control directo sobre la producción, la técnica y la mano de obra, para lo que se organizaban jerárquicamente, e intentaban regular la actividad económica mediante la monopolización y el exclusivismo. Así, en el siglo XIII ya contaban con ciertas características como un cierto desarrollo artesanal y una emancipación del artesanado como sector productivo como para que sucediese lo mismo que estaba pasando en otras ciudades europeas, esto es, la participación en el gobierno de las ciudades de algunos miembros de las cofradías de artesanos. Femando III y Alfonso X prohiben las cofiradías de oficios, y las reducen meramente a asociaciones piadosas ^, identificándolas con «ajomtamientos malos». ^. Independientemente de cuál sea la causa principal, lo que parece cierto es que la tendencia de las cofradías de artesanos se enfrentaban con el intervencionismo de los concejos. Esto se hubiera podido solucionar en cierta forma si las cofradías hubieran estado representadas de alguna manera en los órganos de gobierno de las ciudades, pero en Castilla se dispusieron normativas que lo impedían. Los artesanos y comerciantes no eran dignos de participar en los cargos de gobierno, y la monarquía, que era la que determinaba estas disposiciones, lo señaló de forma explícita en 1250. Los «caballeros e ornes buenos», «principales», que no realizaban ningún trabajo eran los que dirigían las ciudades. El problema era que se consideraba vil no sólo al oficio artesanal o comercial, sino a aquellos que lo realizaban, una idea que casa muy bien con la mentalidad predominante de esa época y que se ha heredado de la filosofía clásica y del cristianismo. El trabajo manual era vil y debía estar realizado por personas viles, como judíos o moros. Dentro de la iglesia católica se debatía sobre la conveniencia de que los religiosos dedicaran parte de su tiempo a abastecerse materialmente. El trabajo era un castigo divino, y en tanto que tal debía ser evitado por todo buen hombre. Esta postura, que choca fi:-ontalmente con otras formas de cristianismo que se desarrollan más adelante en Europa, provoca que los hidalgos españoles tuvieran a gala no trabajar jamás con sus manos, lo que no implicaba necesariamente que empleasen sus energías en el trabajo intelectual, ya que la mayor parte de eEos eran prácticamente analfabetos. Salamanca mantuvo este carácter militar y rural, tanto es así que, a diferencia de otras ciudades del resto de Europa, sus habitantes no se denominaban burgueses. El castellano, en general, se mantenía muy lejos del espíritu burgués, exponente de un materialismo que se enfrentaba con su concepción trascendente de la vida, aunque se pueden apreciar ciertas diferencias en ciudades como León, Burgos, Santiago de Compostela o Sagún, en donde sí existía una verdadera burguesía, debido principalmente a esa influencia ejercida por los peregrinos europeos a su paso por esas ciudades. En la segunda mitad del siglo XIV se reemplazó la legislación real por una municipal, pero esto tampoco supuso un cambió para las cofradías artesanales, que siguieron sin poder establecer sus propias normas relativas a su trabajo. Sólo tenían ciertas facultades sobre el control de la calidad de los productos que ellos elaboraban y sobre la jurisdicción en querellas de tipo profesional que se producían entre los componentes de las mismas. En el siglo XV se comienza a apreciar un cambio paulatino bajo el influjo del avance industrial de otras zonas de la Península como Cataluña y Valencia, en donde las asociaciones gremiales sí se habían desarrollado plenamente. En el siglo XVI, en las ciudades castellanas de cierta importancia alcanzan su auténtico desarrollo, lo que se corresponde con el monptento de esplendor de Castilla y León. Los gremios como instituciones de transmisión de conocimientos ¿Es posible que todas estas obras estuvieran construidas por personas ajenas al conocimiento? La respuesta que demos a esta pregunta depende Panorama de la cultura científico-técnica... de qué entendamos por tal. Si, como el propio Snow reconoce, incluimos dentro de la cultura científica aquellos aspectos de cultura técnica, entonces los gremios cumplieron también un factor cultural determinante. «Evidentemente, la elaboración del producto requería de un saber, una habilidad y una destreza, cuya adquisición no podía ser inmediata, sino que exigía un período más o menos largo de práctica y aprendizaje. En consecuencia, ésta es un primer y esencial elemento a tener en cuenta para comprender la función del aprendizaje. El aprendiz se prepara para incorporar el conocimiento y la habilidad que le permitan elaborar un producto complejo. Un saber sólido y un experto manejo del instrumento de trabajo son factores de los que no es posible prescindir en el marco del sistema gremial en el cual «el factor decisivo de la producción es el manejo más o menos idóneo del instrumento de trabajo» según Marx.» El maestro debía transmitir al aprendiz los conocimientos necesarios para poder realizar un complejo proceso de producción. Los contratos que se establecían entre ambos reflejaban la importancia de este proceso. En ellos se estipula de forma explícita que el maestro debe transmitir su oficio al aprendiz sin guardarse ningún saber para él solo. Este modo de aprendizaje sólo permitía a un pequeño grupo de personas disponer de los secretos de cada uno de los oficios. «Gran parte de ellos (los artesanos) conseguían a través de su aprendizaje, el conocimiento indispensable para convertirse en maestro. Es así como el aprendizaje, en tanto regulaba la transmisión del conocimiento al interior de la comunidad artesanal, se erigía en el mecanismo por excelencia de reproducción de dicha comunidad.» El período de aprendizaje se extendía alrededor de o años. Ya en el «Primer proyecto de ordenanzas generales para Castilla elaboradas por el Consejo Real y enviado inmediatamente a las ciudades pañeras para su consulta y reforma» se regulan el número de años que deben destinarse al aprendizaje, determinando que los aprendices debían convertirse en maestros a la edad de 18 años. La larga duración de este proceso da cuenta de la dificultad que tenía aprender correctamente un oficio. Una vez que terminaba este proceso, en muchas ocasiones el aprendiz debía pasar un examen, mediante el cual se determinaba si éste había adquirido con provecho los conocimientos necesarios para la realización correcta de su trabajo. También se le podía requerir la realización de una «obra maestra», que había sido realizada durante muchos años y que vendría a demostrar el grado de conocimientos técnicos que poseía el aprendiz examinado. Esta forma de transmitir los conocimientos, propia del sistema de las cofradías es, en cierta manera, copiada por las Universidades. En la Edad Media, desde el siglo XII hasta el XV, se crearon las corporaciones de estudiantes, instituciones legalmente establecidas que garantizaban la continuidad de los estudios. En un principio, el concepto Universitas tenía un significado similar al de corporación. Hasta entrada la Alta Edad Media no tuvo su significado actual, esto es, un lugar de enseñanza superior. «Parece ser que los estudiantes de Derecho, sobre todo fuera de Italia, se constituyeron en «universidades» o gremios para su mutua protección y autogobierno, y eligieron «rectores». Los profesores estaban excluidos de estos gremios.» El sistema se va perfeccionando hasta el punto de que la distancia entre ambos tipos de instituciones es muy grande. La Universidad recoge el sentir elitista de que el trabajo manual es vil y por lo tanto, todos aquellos que precisasen de conocimientos de carácter técnico debían adquirirlos a través de los gremios y no de la Universidad. Pero el origen común de ambas instituciones hace que se perpetúen ciertas similitudes, y no sólo en el nombre de algunos de sus representantes, como los «maestros», sino en las funciones que estos realizaban. Así, el maestro en un gremio era aquel que poseía los conocimientos suficientes como para realizar una «obra maestra». El reconocimiento por parte de su institución de esa suficiencia le permitía enseñar a otros artesanos que también fuesen aspirantes a maestro. De la misma manera, en la Universidad, el maestro era aquel que demostraba una excelencia en el carácter de sus conocimientos, un dominio de la materia que posteriormente enseñaría a otros aprendices. El proceso mediante el cual se adqiairía el grado de maestro en la Universidad se inspira también en el sistema gremial. En ambos casos era preciso realizar una prueba, un examen que acreditase la posesión de ciertos conocimientos. De manera similar, dentro de los gremios se establecía un sistema jerárquico a partir del que se constituía el tribim^al que juzgaba si un artesano merecía el grado de maestro en su actividad. La función de ambos tipos de maestros era, hasta cierto punto similar, sobre todo en las disciplinas universitarias más vinculadas con la aplicación de estos conocimientos. De hecho, muchas de las disciplinas consideradas posteriormente científicas, como la medicina o la arquitectura, tuvieron un origen gremial. En estos casos, la función del maestro universitario no se restringía necesariamente a la enseñanza, sino que podía ejercer su oficio, de la misma manera que lo hacía un maestro artesano. Pero, aparte de esas similitudes, la Universidad trató de alejarse de los aspectos más técnicos (que no de los científicos, como veremos más adelante). Pero, aunque la Universidad mantenía esta actitud, la técnica continúo desarrollándose, y más notablemente en algunas áreas. Veamos, a continuación, los ejemplos más destacables. El caso de los arqtiitectos Como ya hemos comentado antes, uno de los aspectos técnicos más sobresalientes de la ciudad de Salamanca es su arquitectura. Hay tina serie de edificios construidos entre los siglos XTV y XVI que constituyen grandes obras maestras, entre ellos el edificio central de la Universidad, las Escuelas Menores, muchos colegios mayores y menores; casas y palacios de nobles, como la Casa de las Conchas, o el Palacio de Monterrey, entre otros; y dos grandes iglesias, la de San Esteban (obra de Juan de Álava) y la Catedral Nueva, respetuosa con la antigua y en la que participaron arquitectos y escultores de gran renombre, como Juan de Álava, Juan y Rodrigo Gil de Hontañón o Juan de Ribero. Los arquitectos tenían una buena posición en la sociedad, se les consideraba profesionales con cierta cultura. Sus honorarios eran entre tres y cuatro veces superiores a los de otros artesanos no especializados de su mismo ramo. Solían realizar grandes viajes, en los que iban llevando a cabo diferentes proyectos ^ durante los cuales entraban en contacto con formas diferentes de construir, así como con nuevos conocimientos. Su función era muy amplia, no sólo debían diseñar edificios hermosos y estructuralmente estables, sino que eran los encargados de organizar las obras desde el punto de vista de las personas que trabajaban en ellas, de adquirir los materiales y transportarlos desde dónde estuvieran. Entre los conocimientos técnicos que debían poseer, además de aquellas habilidades manuales para tallar las piedras, hacer los cimientos y el andamiaje para estructuras complejas como arcos, bóvedas o techumbres, estaban los conocimientos referentes al dibujo y la proyección. Esta técnica se'basaba, principalmente, en el sistema de proporciones. El maestro enseñaba al aprendiz ciertos métodos de trazado geométrico, problemas de geometría práctica que constituían la esencia del oficio de arquitecto, lo que también se denominada su «misterio». La principal técnica de diseño que se desarrollaba durante el románico y parte del gótico era la aplicación de un módulo, en múltiplos y combinaciones. Los historiadores han llegado al acuerdo de que se debían emplear 594 M" Dolores González y Ana Cuevas técnicas de dibujo, aunque es difícil determinar este punto debido a que se trazaban en el suelo o sobre una placa de yeso, por lo que quedan muy pocas muestras que lo atestigüen. Ha habido ciertos intentos para determinar qué métodos eran los que se utilizaban para trazar las plantas de las grandes catedrales y palacios medievales. Estos estudios están basados en varios documentos, uno de ellos es un comentario sobre el texto de Vitrubio, producido por el editor italiano Cesare Cesarlo (1521), en donde se explica cómo se construyó la catedral de Milán, que había tenido lugar en 1386, así como las ilustraciones de la planta y corte de la Catedral. En los países germánicos, en 1486 apareció un tratado de trazos góticos, titulado Buchlein von der Fialen Gerechtikkeit, escrito por Mattháus Roritzer, que explica los sistemas de trazo para pasar desde la planta hasta el alzado. Otro de ellos, y que nos interesa especialmente, se debe a un autor salmantino, Simón García que escribe un Compendio de Arquitectura en 1681. El texto de Simón García es útil para identificar los criterios constructivos que se utilizaban en la Salamanca del siglo XVI y XVII. Este maestro trabajó en las obras de la construcción de la catedral nueva de Salamanca, entre cuyos responsables encontramos a Juan Gil de Hontañón y a su hijo, Rodrigo, constructores de muchos de los mejores edificios de Salamanca y con los que entabló contacto. Basándose en un texto escrito por el hijo, en donde se recogían las normas desarrolladas por diferentes constructores góticos. Simón García comenta e ilustra en algunas ocasiones el texto. Rodrigo Gil de Hontañón es una figura compleja, ya que se sitúa en el vértice de dos modos distintos de construir, la del maestro artesano y la del arquitecto propiamente dicho. Los capítulos centrales del tratado se distribuyen de la siguiente manera: «treinta y seis están dedicados a presentar las bases aritméticas y geométricas que requiere el arquitecto en el ejercicio de su profesión, veintiocho contienen las distintas formas de aplicación para lograr proporciones armónicas en un edificio, cuatro describen la proporción antropométrica, y el resto se refieren a diversos temas relacionados con la arquitectura. Entre los treinta y seis capítulos del primer grupo, el capítulo XXXIII presenta un sistema completo de relaciones numéricas; dentro de los veintiocho capítulos del segundo grupo, están los capítulos V, VI y XVI, que contienen sistemas de trazo» (CHAFON OLMOS, 1991, 32). A lo largo del tratado se hace un especial hincapié en las medidas y las proporciones que se deben emplear en arquitectura, uniendo de esta manera dos tradiciones de la arquitectura occidental: Panorama de la cultura científico-técnica. por un lado la que se basa en las medidas antropomórficas y por otro la de los trazados geométricos. Treinta y seis de los setenta y siete capítulos que tiene la obra se dedican a los conocimientos aritméticos y geométricos que podían necesitar los arquitectos durante su trabajo. En el capítulo veintiocho se enseña a conseguir las proporciones armónicas que todo edificio debe contener, otros cuatro hablan acerca de la proporción antropométrica y los deraás tratan acerca de otros temas relativos a la profesión de arquitecto. La posesión de conocimientos de este tipo demuestra el grado de perfeccionamiento teórico al que habían llegado los arquitectos en ese momento. Su formación, a pesar de consistir básicamente en un proceso de aprendizaje con el maestro, lo que les proporcionaba un know-how de alto nivel, no se quedaba simplemente en eso. Los arquitectos debían poseer, además, conocimientos de carácter teórico, matemático, que posteriormente aplicarían en el transcurso de su trabajo. Esto nos proporciona un panorama muy diferente del arquitecto: ya no es un mero artesano, sino que se está convirtiendo en un artista-ingeniero. A lo largo del manuscrito se citan diversos arquitectos clásicos y contemporáneos, así como científicos y filósofos. Los más nombrados son Euclides y Vitrubio, después Arquímedes, Aristóteles, Plinio, Pitágoras y Galeno entre los filósofos. También se cita a Copérnico. Sería interesante poder saber dónde y cómo estos artesanos habían tomado contacto con estas obras científicas. La Universidad poseía alguno de sus textos, aunque es difícil establecer una conexión entre Gil de Hontañón, Simón García y la Universidad. Como vemos, la arquitectura está adquiriendo características científicas, que se manifiestan, no sólo en el hecho de que se emplean nuevos métodos geométricos, sino en que esos conocimientos se plasmasen en un libro que podía ser utilizado públicamente. Esta característica marca una diferencia fundamental con respecto a la forma tradicional de transmisión de los conocimientos dentro del sistema gremial, secreto y «misterioso». Todos esos conocimientos nuevos, relacionados con la geometría y con las técnicas proyectivas tienen una clara relación con los conocimientos matemáticos de los que se disponía en ese momento. Los arquitectos eran artesanos muy instruidos, con un alto grado de conocimientos, que desarrollaban, aplicaban y empleaban en sus construcciones, tal y como se continúa haciendo. Pero hay otro dato que merece la pena destacarse y que indica, en cierta forma, la actitud que existía en torno al saber técnico. Se puede deducir, debido al formato y las características de la obra ^, que su objetivo principal era servir de texto para el aprendizaje de 596 M" Dolores González y Ana Cuevas los conocimientos arquitectónicos. Supuso un gran esfiíerzo de elaboración, ya que su ñmción principal era la de enseñar todo el sistema de construcción que se conocía en esa época (HOAG, 1985). Para ello, se partía de lo más simple y se llegaba a lo más complejo. Pero ni la obra de Gil de Hontañón, ni la versión posterior de Simón García fiíeron editadas, y sólo se conserva esta última en versión manuscrita ^. Los arquitectos poseían conocimientos sofisticados que les permitían llevar a cabo su trabajo: una gran parte de las mejores obras arquitectónicas de Salamanca fiíeron construidos durante los siglos XV y XVI. Pero, a pesar de ello, la institución universitaria continuaba estando alejada con respecto a los conocimientos de carácter técnico. Y es una actitud que todavía persiste, sobre todo entre aquellos que analizan la historia de Salamanca en relación con su tradición científica y que todavía los pasan por alto. Creemos que es preciso reivindicar su papel, así como el de otros artesanos, como los impresores, que llevaron a cabo una labor fiíndamental dentro de lo que hoy se considera cultura científico-técnica. A finales del siglo XV las disciplinas científicas en la Universidad de Salamanca experimentan un importante desarrollo frente a su papel en la fase de formación y consolidación del Estudio. Coincidiendo con Panorama de la cultura científico-técnica.. cercanos a la esfera del poder, tanto local como real ^. A pesar de ciertas disputas con los representantes locales, eclesiásticos o reales, el Estudio goza de una cierta libertad y autonomía. Esta autonomía hace que funcione como un gremio más dentro de la ciudad, como centro de saber reconocido socialmente. Sin embargo, esta situación cambiará a lo largo del siglo XVI bajo la política intervencionista de los Austrias mayores, dando lugar a un proceso de medición de fuerzas del que la autonomía de la Universidad no sale bien parada. Esta tensión no es ajena a algunas de las novedades que experimentará el cultivo de la ciencia en la Universidad. Como ya se ha visto, gran parte de las llamadas «artes prácticas» eran cultivadas en ámbitos extraacadémicos y, en muchos casos, transmitidas de un modo artesanal (véase López PINERO, 1979, 39-46). Fuera del ámbito universitario existían otras instituciones dedicadas a la formación científica. Por ejemplo, las antiguas escuelas catedralicias o las de las órdenes mendicantes inspirarían la creación de las cátedras trilingües en las principales universidades europeas ^°. En Salamanca, debido a la falta de dotación, la cátedra trilingüe no se normalizó hasta el siglo XVI. Estas cátedras nos sitúan en el epicentro de las dos culturas, tal como eclosionará en el humanismo científico. El humanismo procede, por un lado, a recuperar los escritos originales de los autores científicos clásicos y, por otro, somete a una crítica dichos textos basándose en su adecuación con los datos que la experiencia o la ciencia del momento suministran. Este doble proceso significa una revolución en la enseñanza y en el modo de afrontar el saber científico, pasando a ser entendido de un modo dinámico y acumulativo, en vez de basarse en el anquilosado principio de autoridad. Esto no significa que los humanistas científicos rechacen de plano la auctoritas, todo lo contrario: muestran una profunda admiración por los antiguos a la vez que entienden que sus textos pueden contener errores al no disponer de la información que manejan los humanistas. Desde su creación el Estudio había estado en contacto con las corrientes de pensamiento imperantes en Europa, bien porque sus profesores se formarán en las principales universidades europeas -París, Bolonia y Oxford-o bien por la presencia de un flujo cultural libre y continuado con Europa. La enseñanza de la ciencia en el Estudio General salmantino no difería básicamente de las otras universidades europeas. Las disciplinas científicas realmente se circunscribían a las cátedras de física -medicina-y filosofía natural. En la facultad de artes los estudios científicos se limitaban al estudio de la cátedra de filosofía natural. La lectura en esta cátedra se basaba en diversas 598 M"" Dolores González y Ana Cuevas obras aristotélicas, principalmente De Cáelo, De Generatione, De Anima y la Metaphisica. En la segunda mitad del siglo XV, en las facultades de artes se establece el estudio de nociones de matemáticas y cosmografía, lo cual es un síntoma de la influencia parisina. Estos estudios serán imprescindibles para obtener la licenciatura en artes y, en el caso de la cosmografía, se reducían al estudio del Tratado de la esfera de Juan Halifax (Sacrobosco), obra clásica del siglo XIIL Siguiendo los estudios relativos al «humanismo científico» en Salamanca, realizados por Cirilo Flórez y su grupo de investigación, pueden distinguirse tres ámbitos científicos bien diferenciados. En primer lugar, la tradición médica es fundamental por ser una de las disciplinas que inaugura el proceso de institucionalización científica en España. Por otro lado, el estudio de la cosmografía en un sentido amplio (abarcando aspectos de la navegación, geografía, astronomía e incluso historia natural) y la nueva concepción espacial, darán lugar a numerosos desarrollos teóricos y prácticos. Por último, la astronomía o astrología, como es llamada en la época, sienta las bases para la revolución copernicana junto con los estudios sobre el movimiento que anteceden a la obra de Galileo y la física moderna. Desde sus inicios, la universidad salmantina contaba con dos cátedras (de Prima y de Vísperas) de «física», que designaba a la medicina en la Edad Media. Estas dos cátedras, a las que se accedía después de obtener el bachiller en artes, son el origen de la facultad de medicina creada en el siglo XIV con las constituciones de Benedicto XIII y Martín V. La creación de la facultad y de los estudios de medicina puede interpretarse como una primitiva forma de institucionalizar y controlar una profesión que contaba con muchos prejuicios sociales en su contra (especialmente su vinculación con judeoconversos y una serie de tópicos vigentes en el imaginario popular hasta tiempos recientes). La creación del tribunal del Protomedicato será ya un paso efectivo para el establecimiento de un procedimiento regulado de dicha profesión y para una política de sanidad pública. En esta misma línea de regulación del grado en medicina, la bula de Inocencio VIII de 1478 disponía una serie de medidas para evitar la obtención del título de bachiller fuera del Estudio (GRANJEL, 1990). La formación médica peninsular destaca por su apego a la tradición árabe transmisora de los clásicos grecolatinos, especialmente Galeno Panorama de la cultura científico-técnica. y Avicena. La facultad de medicina en Salamanca se guiaba por el Canon de Avicena. Al igual que en otras materias científicas, la época dorada de la medicina peninsular es el Renacimiento del siglo XVI. A finales del XV y a lo largo del siglo XVI, en torno a la facultad de medicina salmantina se mueven diversos médicos con grandes inquietudes intelectuales. Francisco López de Villalobos es uno de los más relevantes médicos humanistas que realizó sus estudios en Salamanca y, tras concluirlos, publica en 1498 un manual en castellano que recopila los saberes estudiados para ejercer la medicina. Sumario de la Medicina. La elaboración de manuales de estudio sobre las distintas disciplinas científicas es una labor muy destacada de los humanistas científicos del Renacimiento, y muy ligada a los centros de estudio universitario. Así, casi la mitad de la producción de libros científicos impresos hasta 1520 se refiere a temas relacionados con la medicina (ARRIZABALAGA, 2002, 625). A lo largo del siglo XVI se ampKa el número de cátedras para la enseñanza de la medicina y se establece una preparación práctica del aspirante a médico mediante las visitas al Hospital del Estudio junto a docentes. Estas cátedras de nueva creación no tienen la consideración que las cátedras de propiedad, razón por la cual muchos docentes consideraban el paso por estas cátedras como un medio para ascender en el escalafón (GRANJEL, 1990, 98). Entre estas cátedras cursatorias se encuentran la dedicada a Avicena (en la segunda mitad de siglo compartida con la lectura de Galeno) y la cátedra de Método. Sin embargo, lo más destacable en cuanto a la ordenación de los estudios de medicina es la creación de las cátedras de Anatomía y de Cirugía en 1551 y 1556 respectivamente. La introducción de estas dos cátedras resulta sorprendente por la fecha tan temprana en que ocurre. Por otro lado, son creadas dentro de un contexto educativo peculiar, caracterizado por la fidelidad a los textos de Avicena y Galeno -^mientras en Europa la medicina había tomado ya otros rumbos-, junto con el estudio de autores modernos como Vesalio. La aparicióu del De humani corporis fabrica (1543), de Andrea Vesalio, supone una revolución en la concepción del cuerpo humano, que conlleva mi profundo cambio en los métodos de enseñanza y un nuevo paradigma en la ciencia médica. Esta obra presenta la primera descripción científica de la estructura del cuerpo humano, tomando como referencia la metáfora de la construcción arquitectónica, y establece las bases para el estudio científico de la anatomía. La obra de Vesalio (de la cual se conserva una edición princeps en la biblioteca antigua de la Universidad de Salamanca) sirvió de aliento a la creación del anfiteatro de anatomía («Casa de Anatomía») en la margen izquierda del Tormes, 600 M" Dolores González y Ana Cuevas inaugurándose la práctica científica de la anatomía en la universidad salmantina. Sin embargo, a finales de siglo la cátedra estará ocupada por docentes sin formación anatómica. En realidad, estas dos nuevas cátedras no contaron en un principio con el apoyo universitario -ni siquiera en su propia facultad-y su introducción responde al estímulo e importancia que durante el reinado de Felipe II se concede a la sanidad pública (GRANJEL, 1990, 101). Las circunstancias políticas del momento contribuyeron, indirectamente, al desarrollo de la medicina en España. Los sucesivos conflictos en territorio europeo provocaron el contacto con sus colegas europeos de los médicos que acompañaban a los tercios españoles; este intercambio de ideas y perspectivas también se vio estimulado por el tratamiento y la novedosa descripción patológica que suponían las heridas producidas por armas de fuego (CARRERAS, 1991, 100). A su vez, los médicos de cámara y las demandas de las Cortes aconsejaban a Felipe II la necesidad de regular la profesión médica, tanto en su enseñanza como en el ejercicio de la profesión (endurecimiento del examen del Protomedicato) ^^. La cátedra de cirugía en Salamanca se debe a este interés por evitar el intrusismo y solventar las graves carencias de profesionales cualificados. Atendiendo a una petición que el consejo municipal elevó al Consejo de Castilla, Felipe II envío una carta al rector de la universidad salmantina para que atendiera la solicitud (GOODMAN, 1988, 242-5). La instauración de la cátedra es un síntoma del intervencionismo real en el gobierno de la Universidad y, por consiguiente, la pérdida de autonomía de ésta (un hecho que marca la historia de la institución a lo largo del siglo XVI). Esta tendencia se acentúa aún más con las pragmáticas de 1588 y 1593 en las que se establecía la materia para el examen del Protomedicato, el cual versaba sobre conocimientos distintos de los estudiados en las facultades. Entre las medidas, la más conflictiva fue el condicionanúento de la obtención del grado de bachiller en medicina en función de la superación del examen del Protomedicato. Estas medidas, que plegaban la capacidad universitaria a las decisiones de una institución dedicada a autorizar una práctica profesional, se deben en gran parte a Luis Mercado, protomédico encargado de preparar el texto Institutiones (1594) para médicos y cirujanos. La creación de la cátedra de astrología (1460) es el hecho más importante para la ciencia en la Universidad salmantina del siglo XV. En torno a las disciplinas de la cátedra se concentran tendencias y tradiciones científicas variadas, desde las arábigo-judaicas, el aristotelismo y las ideas de la escuela de Montpellier, a los estudios de los matemáticos de Oxford y los astrólogos de Viena; y sin olvidar, en perfecta simbiosis, la presencia de corrientes de pensamiento de corte humanista, como la retórica y el nominalismo, que confieren a estas obras un valor cultural inigualable en cuanto a la integración en una sola expresión de varias disciplinas y líneas culturales (véase FLOREZ et. al., 1988, 27-38). Por otro lado, en España estos estudios tenían una honda raigambre que se remonta a los estudios alfonsíes del siglo XII (VERNET, 1975, 78-80). La cátedra de astrología agrupa el estudio de una serie de materias como las matemáticas, la tradición cosmográfica y la nueva concepción espacial y, por último, la astrología propiamente dicha. Esta incluye las dos ramas ya diferenciadas en la época: por un lado, la vertiente científica, la astronomía, y por otro lado, la disciplina aglutina las creencias adivinatorias, la astrología judiciaria y la vertiente rayana en la magia. El esplendor de esta cátedra se corresponde con la polémica en torno a la astrología que dará lugar a la diferenciación de las dos líneas, y que en Italia desencadena una gran disputa de la cual se hará eco Pedro Ciruelo en su Apotelesmata Astrologicae Christianae (aunque Ciruelo se dedica a rebatir la incendiaria obra de Pico della Mirándola Disputationes adversus astrologiam divinatiorem). Pero también esta cátedra coincide con la presencia y contactos de Abraham Zacut en Salamanca, publicando en esa ciudad varias obras fundamentales para la navegación astronómica y, posteriormente, para la reforma del calendario. El gran tratado (publicado en 1473 y traducido por Juan de Salaya en 1481) es más conocido por su versión abreviada de 1496, titulada Almanach Perpetuum, obra clave para el desarrollo de la astronomía y de sus aplicaciones técnicas. No obstante, se trata de una cátedra cuyos contenidos estaban estrechamente relacionados con actividades como la agricultura, la navegación, la medida del tiempo y la confección del calendario. Cristóbal Colón tenía en su biblioteca un ejemplar del Almanach Perpetuum, en el que al parecer se basó para predecir un eclipse de luna a los indios de la Española en 1504 (ESPINEL y HERNÁNDEZ, 1988, 38); aunque también pudo basarse en el texto Imago Mundi de d'Ailly, que Colón anotó y estudió a fondo. El obispo Vivero (que donó su magnífica biblioteca al cabildo catedralicio de Salamanca), dejó en su testamento una disposición para reunir todos los documentos de Zacut en orden al estudio de sus tablas. M" Dolores González y Ana Cuevas quien trabajó con Salaya y Zacut en la traducción del Astrologicum Commentarium (impreso en 1487). La visita de Colón para exponer su proyecto a los Reyes Católicos (1486) fue un suceso que desencadenaría cambios radicales en estas disciplinas y en la percepción del mundo, pero éste es un aspecto que trataremos brevemente en el siguiente apartado. Rodrigo de Basurto, maestro de artes, publica durante su posesión de la cátedra el Additamentum ad calendarium Johannis de Monteregio (Salamanca, 1497). Este libro no sólo es importante por hacerse eco de las ideas astronómicas de Regio Montano y del astrolabio, sino también por el desarrollo de aspectos técnicos y prácticos, lo cual pone en relación a la Universidad con el clima intelectual en el que se desarrollan los viajes a América y su posterior interpretación científica. Este período es el más próspero en cuanto a astronomía propiamente dicha; pero la cátedra también recoge la tradición de los calculatores ingleses del siglo XIV dentro de los estudios de matemáticas. La tradición de los matemáticos calculatores básicamente está representada por la magna obra de Pedro Ciruelo y Juan Martínez Silíceo: vierten al castellano textos ingleses del XIV, enlazando la tradición matemática de los calculatores -^la teoría de las proporciones, expuesta en el Tractatus Proportionum de Pedro de Espinosa-con la física y los inicios del estudio del movimiento, tal como se puede rastrear en los estudios que desembocan en la doctrina del impetus. Esta teoría en la Universidad de Salamanca está relacionada con la introducción del nominaüsmo parisino y, en última instancia, puede relacionarse con los descubrimientos de Galileo mediante la figura de Domingo de Soto y su estudio de la caída de los graves, que es un adelanto a la formxilación de las leyes del movimiento uniformemente acelerado (VERNET, 1975, 110). Por otro lado, la cátedra de astrología asiste al esplendor del humanismo científico, que encuentra en Salamanca un ámbito propicio para la síntesis de la tradición grecolatina, propia de los estudios de la facultad de artes, con una nueva imagen de la naturaleza y del hombre que va a implicar un cambio muy importante en la concepción del saber. El humanismo científico está ejemplificado de un modo singular por Antonio de Nebrija, quien auna el interés filológico junto a la crítica y revisión de los textos clásicos, el arte en torno al lenguaje con una naciente concepción matemática del espacio (FLOREZ et al., 1990, 30). El ejemplo más relevante es su In Cosmographiae libros Introductorium (Salamanca, 1498) que a la luz de los datos de los viajes de Colón, replantea una nueva distribución de las tierras conocidas, cambiando notablemente la visión del mundo tradicional de Panorama de la cultura científico-técnica. Ptolomeo y los teóricos medievales. En la corriente del humanismo científico, destacan otras dos grandes figuras vinculadas con la cátedra de astrología, Núñez de la Yerva (que publica en el mismo año que Nebrija Cosmographia Pomponii cum figuris, Salamanca) y el portugués Pedro Margalho. La publicación del Phisices Compendium (Salamanca, 1520) representa ya un estadio avanzado en el cambio de imagen del mundo, con una clara visión evolutiva y sintética de la astrología (con comentarios a las obras de Yerva, de Marco Polo o de los clásicos), siguiendo en lo ñmdamental a Aristóteles. Lo más relevante de este preámbulo a la revolución científica experimentado en Salamanca es que conlleva un cambio de mentalidad (véase FLÓREZ et. al, 1988(véase FLÓREZ et. al, y 1990)). El cambio de imagen del mundo, la utilización de la teoría de la perspectiva o de la geometrizacion del espacio suponen una mentalidad más abierta, en consonancia con nuevos gustos estéticos, con un nuevo clima intelectual dominado por la expansión y difiísión del conocimiento por medio de la imprenta, con la conciencia de que el orden del mundo ya no se basa en criterios fijos y estáticos, sino que es algo en constante evolución, que las distancias del mundo conocido se acortan, etc. Estos rasgos van de la mano de la labor que científicos y sabios cultivaron en Salamanca o recibieron de Europa en esta ciudad; y una muestra significativa de la relevancia que pudieron tener nos la ofirece la ornamentación de la Universidad, tanto el Cielo de Salamanca, planeado para la antigua biblioteca ^^, como el programa iconológico de los enigmas. En cuanto al episodio de la introducción de la obra de Copérnico en los Estatutos de 1561, tal como Navarro Brotóns (1978) ha señalado, no supone ningún conflicto ideológico al no ser analizada en su aspecto teórico y astronómico. Su adopción se debe al avance que supone en los cálculos para la elaboración de tablas de navegación y efemérides. Su lectura estaba sujeta «al voto de los oyentes», con lo que no está claro que realmente se enseñase. La presencia de la obra de Copérnico en el programa académico de 1561 se atribuye a Juan de Aguilera. Como asistente del Papa Paulo VI cuando se publicó De Revolutionibus, Aguilera hubo de conocer de primera mano esa obra dedicada al pontífice que, posteriormente, explicaría en Salamanca. La ocupación de la cátedra por Aguilera supone una revitalización de la misma por su aportación e introducción de las novedades científicas que se estaban desarrollando en Europa. La última gran figura de la cátedra es Jerónimo Muñoz, catedrático de astrología formado en Valencia, cuya presencia en la Universidad salmantina significó otro hito en la cátedra de astrología, especialmente porque desarrolló novedosas investigaciones 604 M" Dolores González y Ana Cuevas en consonancia con la revisión de la astronomía que comenzaba a realizarse en Europa, destacando el contacto que mantuvo con algunos de los más relevantes científicos europeos del momento. Es conocida su observación de la nova de 1572, fenómeno que suponía admitir, en contra de la filosofía aristotélica, la existencia en el mundo supralunar cambiante» (NAVARRO BROTÓNS, 1994, 202-3). El conflicto respecto al sistema copernicano no estallará hasta entrado el siglo XVII, (1616) con la inclusión en el Index romano del Comentario al libro de Job de Diego de Zúñiga (escrito en 1584), coincidiendo con el primer proceso de Galileo. Un acontecimiento históricamente ligado a la Universidad de Salamanca es el descubrimiento de América. La relación no sólo se establece en los preámbulos del viaje de Colón, sino también en la proyección que alcanza la Universidad en las tierras americanas. El apoyo que se le prestó a Colón en Salamanca, tanto por parte de la Universidad como por el monasterio de los Dominicos, es un tema un tanto controvertido y todavía envuelto en brumas. Existe una «leyenda negra» en torno a la propuesta de Colón y su acogida salmantina, un tópico vigente especialmente durante el siglo XIX (véase al respecto ESPINEL y HERNÁNDEZ, 1988; FLÓREZ et. al., 1988, 7-23). En este aspecto, la carencia de pruebas documentales ha sido un lastre para resolver la polémica (faltan los libros de claustros y no existen documentos de las Conferencias de Salamanca). En realidad, el proyecto de Colón no se ajustaba a la ciencia conocida en su época ni a ideas radicalmente innovadoras, sino que estaba a medio camino entre la cosmología de Ptolomeo (estudiada por la Esfera de Sacrobosco), las informaciones de navegantes y la corazonada, basada incluso en textos bíblicos, de la probabilidad de llegar a Cipango por el oeste ^^. En cuanto a las nuevas ideas científicas. Colón conoció de primera mano las cartas de navegación y mapas utilizados por Bartolomé Petrello -su suegro-y las obras de Toscanelli y el Imago Mundi de D'Ailly entre otros; por otro lado, el navegante había estado en contacto con los experimentos llevados a cabo por orden del rey de Portugal para la medición de la latitud según la altura del sol CRegimiento del sol') en Guinea hacia 1485. En sus textos dejó constancia de usar la declinación solar junto con el «rumbo y distancia estimada» (véase CA-SADO SOTO, 1995), otro rasgo de la difícil coexistencia de novedad Panorama de la cultura científico-técnica.. y tradición y, en este caso, de la evolución teórica de una disciplina y de la práctica del oficio. Fray Diego de Deza, dominico en la cátedra de prima de teología, es uno de los más firmes apoyos de Colón en Salamanca y ante los Reyes CatóHcos ^^. Por estas fechas, en el convento de San Estaban estaba una de las cátedras de teología, con lo que las relaciones entre el convento y la Universidad se habían estrechado todavía más. Los historiadores del convento desde el XVII han sostenido, con divergencias, que fi:"ente a los maestros de Astrología y Cosmografía los únicos que prestaron atención a Colón ñieron los dominicos, incluso se han señalado juntas de astrólogos y matemáticos en el convento (véase ESPINEL y HERNÁNDEZ, 1988, 27). La Junta de expertos que recibió a Colón en Salamanca, si es que realmente estaba formada por miembros de la Universidad ^^, pudo estar relacionada con la cátedra de astrología, que era la que más se acercaba a los conocimientos para juzgar el proyecto. Según De Las Casas, la formación de la Junta de expertos se le encargó a Hernando de Talavera, presidente de la misma y quien escogería a letrados de la Universidad ^^. La Junta no fue una comisión de la Universidad, sino que algunos de sus miembros estuvieron vinculados a la institución, aunque no necesariamente cuando formaron la Junta. La falta de libros de claustros entre 1481 y 1502 es sin duda un obstáculo para poder precisar hasta qué punto estuvo la universidad vinculada como tal en la formación de la junta y en las decisiones tomadas. Quede, sin embargo, de este episodio, la coyuntura favorable (presencia de los Reyes en Salamanca), la existencia en esta ciudad de destacados expertos en cosmografía y astrología, el importantísimo interés por la navegación y una buena dotación bibliográfica, tanto en la universidad como en otras instituciones. El proyecto de Colón parece más alentado por la coyuntura política y mercantil que por el interés científico ^^: su hazaña debe mucho a su formación ecléctica y a los conocimientos prácticos de la navegación ya conocidos por los árabes en la Edad Media, que incluían los cálculos astronómicos junto con ciertas técnicas ya empleadas en el siglo XIII: la vela latina (VERNET, 1975, 86) o el empleo de las Cartas de navegación planas (SOLIS, 1986, 105). Colón manejó el Almanach Perpetuum de Zacut, prueba de la importancia que los cosmógrafos salmantinos tuvieron en el descubrimiento de América y su relevante papel en el Tratado de Tordesillas, ya que en ese momento prácticamente la ciudad monopolizaba el estudio de estos temas (más adelante, la Casa de Contratación y la Academia M" Dolores González y Ana Cuevas de Matemáticas suplantarían ese rol). Por otro lado, Ana M. Carabias (1995) ha revisado el estado de la cosmografía en la época del tratado de Tordesillas, señalando la importancia de la Universidad y sus profesores en este evento y, en particular, la elevada tasa de personas procedentes del Colegio Mayor de San Bartolomé y la importancia de estos temas en dicha institución. Aunque Colón se esforzó por caracterizar en su Diario del tercer viaje (escrito al mismo tiempo que Américo Vespucio preparaba su Mundus Novus, 1504) las tierras que él creía Indias Occidentales, los cosmógrafos salmantinos ya habían expresado sus dudas al respecto. Éste es un hecho significativo del contacto con las últimas noticias de estas materias en la Universidad de Salamanca, así como lo avanzado de estos estudios, pues suponen un cuestionamiento que acabará dando lugar a una «revolución cosmográfica». Resulta sorprendente que, en una fecha tan reciente del descubrimiento como 1498, Núñez de la Yerva en la Cosmografía de Pomponio Mela mostrara su escepticismo y dudas ^^. Como ya hemos señalado, la conjunción de la matemática geométrica con los estudios de geografía y la experiencia de los navegantes en sus viajes a las Indias, permite a los geógrafos como Núñez de la Yerva o Margalho calcular la posición de las Indias colombinas, un hecho fundamental para la elaboración del nuevo mapa del mundo. Algo que Vespucio ya anunciaba en su cuarto viaje, en el cual -desplazándose a latitudes más australes-comprobó efectivamente que aquellas tierras no se correspondían con el mapa de China y Cipango (SOLÍS, 1986, 108). Con esto, podemos concluir que, si bien no sabemos qué opinión tenían los astrónomos y cosmógrafos vinculados a la Universidad de Salamanca cuando Colón visita la ciudad, sí sabemos que en apenas 10 años catedráticos de la universidad expondrían sus dudas respecto a la interpretación de las tierras a las que Colón había llegado en sus viajes. La imprenta comienza su andadura en España como una innovación técnica importada, fruto del asentamiento de impresores europeos, en su mayoría alemanes. Su aparición supone un vuelco intelectual sin precedentes; algunos autores hablan del «poder sacralizador» de la imprenta junto con el poder difusor, que la convierten en una técnica al servicio del pensamiento en una época de cambio sociopolítico y cultural (LÓPEZ-VIDRIERO y CÁTEDRA, 1995). En sus primeros años Panorama de la cultura científico-técnica... la imprenta reviste todas las cualidades de una época a caballo entre dos mentalidades. Sus rasgos más característicos son, en primer lugar, el anonimato de algunos de los talleres, al modo de una artesanía; segundo, su carácter itinerante, el cual se corresponde con una visión pragmatista del incipiente negocio que todavía no recibe una adecuada respuesta en la sociedad ^^; y por último, el ascenso del gremio dentro de la escala social (consecuencia del contacto con los intelectuales y del éxito económico de la actividad). En principio, la introducción y establecimiento de la imprenta depende de los organismos e instituciones que puedan demandar sus servicios. La Iglesia, Estado y Universidad, serán las tres instituciones potencialmente productoras y consumidoras de libros. En este sentido, el asentamiento de la imprenta en Salamanca no puede desligarse de la presencia del Estudio salmantino, que define un mercado potencial con necesidades precisas y permanentes. Según Norton (1997), en las dos primeras décadas del XVI la producción de textos en las imprentas de la ciudad está directamente ligada a los textos y estudios relacionados con Nebrija. Los libros destinados al ámbito del estudio jurídico y eclesiástico destacan dentro de las primeras producciones de libros (éste es el caso del librero Juan Parix, afincado en Segovia y cuya producción se centraba en la facultad de cánones de Salamanca). A mediados del siglo XVI encontramos pruebas de la vinculación de la Universidad con la producción de talleres como el de Pierre de Tovans, impresor afincado en Zamora y que se vincula mediante contrato por cinco años con la Universidad en 1539, siendo Domingo de Soto el representante de la Universidad (LÓPEZ-VIDRIERO y CÁTEDRA, 1995, 499). El radio de acción no se circunscribe al propio núcleo urbano, como es el caso de Antonio de Centenera, impresor afincado en Zamora con el que la Universidad salmantina mantiene una serie de contratos, o el anteriormente citado Juan Parix de Segovia. Portonariis ñmdará en la ciudad una imprenta que ofirecerá a la Universidad un completo catálogo de tipos para las materias que demanda; de sus talleres saldrán tanto obras de profesores universitarios (como la obra de Juan de Aguilera Cañones astrolabii universales, 1554) como ediciones de textos clásicos estudiados en la Universidad. Esta asociación entre la Universidad y miembros de un gremio vinculado a la misma (sea por estar a su servicio o de un modo más indirecto, el caso>de los mercaderes en general o de los canteros y maestros de obras) en realidad se remonta a sus orígenes. En concreto, la undécima ley de las Partidas, y el privilegio de Alfonso X en el que establece la dotación a la Universidad de un «estacionario», supone im vínciilo o contrato entre un gremio es- M"" Dolores González y Ana Cuevas tablecido en la ciudad y el Estudio. Originariamente, el estacionario era un librero de la ciudad elegido por la Universidad para el mantenimiento de los ejemplares de la librería universitaria, así como para la revisión y corrección de las copias que circulaban tanto en la Universidad como en las librerías de la ciudad (VALERO GARCÍA, 1988, 137). A finales del XV, Salamanca es una de las ciudades con más producción de libros impresos con, aproximadamente, 130 incunables (LO-PEZ-VIDRIERO y CÁTEDRA, 1995, 482). La imprenta salmantina en el XVI es un caso significativo de la evolución de la imprenta en España en este siglo. El famoso editor Juan de Junta ejemplifica las relaciones dentro del gremio en el XVI; de origen florentino, este impresor se une, por la vía matrimonial, con la imprenta burgalesa de Fadrique y establece dos talleres de imprenta en Burgos y Salamanca. Andrea Portonariis, en cambio, representa un nuevo modo de trabajar: contrata a dos humanistas flamencos para la corrección de los textos. Se trata de una medida en aras de la calidad que no sólo se dirige a la universidad sino también al mercado internacional, algo significativo dentro de una ciudad universitaria en la que la producción de libros específicos es más elevada que en otros lugares. El comercio de libros, al igual que la producción de libros impresos, está ligado con la universidad o con miembros de la misma (existen noticias de la formación de comisiones en la Universidad para examinar las ofertas de lotes de libros) ^°. En la segunda mitad del XVI, Matías Gast, que es el heredero del taller de Junta, y la familia Terranova van a dominar el negocio de la imprenta. De ambos talleres saldrán obras de gran importancia para la ciencia; los Tbrranova editarán las obras de Domingo de Soto (tras conseguir la licencia de edición exclusiva). Del taller de Gast sale una de las traducciones científicas más importantes del Renacimiento, Acerca de la materia medicinal y de los venenos mortíferos de Pedacio Dioscórides, en la versión del himaanista Andrés Laguna. En cuanto a la enseñanza en las distintas facultades, lo más interesante es comprobar qué obras y autores estudiaban los alumnos y por qué ediciones: con motivo de un Congreso que tuvo lugar en Salamanca, se confeccionó un catálogo (expuesto en la biblioteca antigua de la Universidad) con ejemplares de lecturas en las distintas cátedras del XVI (CARABIAS TORRES, 1999, 400-411). En ese Hstado de obras podemos observar con qué textos trabajaban los estudiantes, lo cual nos lleva a alguna sorpresa, como por ejemplo la enorme cantidad de textos impresos en el extranjero frente a los impresos en la ciudad (que también son notables). Panorama de la cultura científico-técnica... No debe olvidarse que la imprenta realmente supone una «cultura en expansión» (MARAVALL, 1998, 555) que, por un lado, se erige en el medio fundamental para la elevación cultural de la sociedad en general, pero también para la acción propagandística; de ahí que distintas instituciones rápidamente vean en ella un instrumento al servicio y consolidación de su poder. El ejemplo más elocuente es la regulación con que las distintas pragmáticas, propugnadas primero por los Reyes Católicos y más tarde por Felipe II, limitan la imprenta. La primera legislación del libro es una pragmática real de 1480 que responde a medidas comerciales (exención de gravámenes) para la importación de libros ^^, algo que es considerado como beneficioso para los reinos. Sin embargo, en tan sólo veinte años este panorama cambia drásticamente, en 1502 los Reyes Católicos publican una pragmática en la cual ya se establecen limitaciones al oficio y venta de libros en fiínción de los contenidos. Esta segunda ley afecta a todos los profesionales ligados con la impresión y el comercio de libros, mediante la obligatoriedad de que toda obra sea revisada antes de su impresión ^^. Esta tendencia se ve reforzada en las sucesivas leyes de Felipe II, especialmente la acción más importante sería la pragmática (Valladolid, 7, IX de 1558) titulada «Sobre la impresión de libros». Esta medida endurece las previas, ya que no sólo afecta a los libros, sino también al procedimiento de las «visitas» a las librerías y bibliotecas de las Universidades. Su principal objetivo es proteger a España de la herejía que amenazaba a Europa ^^. Además, se contemplaban las actuaciones del Santo Oficio, la publicación de los catálogos de libros prohibidos y la difusión de éstos PASCUAL, 1998, p. Junto con la pragmática de 1559, que prohibía a los españoles enseñar y estudiar fuera, y la de 1569, que refuerza la de 1558 para vigilar la entrada de libros de contrabando en España, estas medidas forman el «cordón sanitario ideológico» que Felipe II trató de imponer en España (PASCUAL, 1998, p. Esta serie de medidas afectaron a toda la vida cultural del país y, en particular, a la comunicación científica con Europa y la inducción a un aislamiento del nuevo modo de hacer ciencia, el cual se dejará sentir con más fuerza en la primera mitad del siglo XVII. Salamanca fue durante un largo período de tiempo, un lugar en el que se desarrollaron dos culturas. Por un lado, dentro de la Universidad se desarrollaba el humanismo y ciertas disciplinas 610 M" Dolores González y Ana Cuevas científicas, y en el resto de la ciudad florecían ciertos gremios. Pero, lo que parece indiscutible es que la cultura científico-técnica tuvo una proyección hacia el ñituro menor que la que tuvo la cultura humanista. A pesar de que muchos artesanos demostrasen una excelencia ñiera de lo común, no encontraban forma de editar sus libros y su lugar en la sociedad continuaba situado entre los hombres rudos. Debido a esa situación de prosperidad científica en la Universidad, cabría esperar un desarrollo posterior de esas disciplinas. Pero esto no fiíe así. Esta situación llama profiíndamente la atención, sobre todo si tenemos en cuenta las enormes posibilidades que existían en Salamanca en los siglos XV, XVI y XVII. La imprenta podía dar la oportimidad a artistas y artesanos de exponer sus conocimientos para un público que no se limitaba a los cauces tradicionales de aprendizaje (circunscritos a la enseñanza dentro del gremio, generalmente dentro de la unidad familiar, o en la propia práctica del oficio). Esta tendencia, apreciable en toda Europa desde principios del XV, tiene notables ejemplos en el interés que los humanistas comienzan a mostrar en las actividades mecánicas y los oficios ^^. Luis Vives es uno de los primeros humanistas hispanos que comienza a defender la necesidad de vincular la erudición académica con la observación y el ejemplo de los oficios y artes (por ejemplo en De tradendis disciplinis, 1531). Esta tendencia es una expresión de la voluntad de tender puentes entre la Universidad y el ámbito intelectual con la sociedad en general, y con los problemas concretos que afrontan los distintos artesanos y profesionales en su labor cotidiana. Esta apertura del saber hacia ámbitos no específicos del mundo académico se observa en ciertos autores vinculados con la Universidad de Salamanca. El humanista Fernán Pérez de Oliva es un ejemplo interesante: profesor y rector en la universidad salmantina en torno a la tercera década del XVI, en sus escritos expone una nueva valoración de las capacidades técnicas del hombre. En ellos destaca la concepción de la técnica (en su expresión más básica, descrita como «el empleo de las manos») como algo esencialmente digno para el ser humano y consustancial a su naturaleza ^^. Su nombre es tomado, no por casualidad, por el autor de El Scholastico para caracterizar al maestro qué va desgranando todo un programa pedagógico dentro de uno de los géneros, los diálogos, más cultivados en el Renacimiento. En la obra de Villalón, el ficticio Pérez de Oliva hace un viaje desde Salamanca a Alba de Termes, y en el camino expone a junto a sus acompañantes todo un sistema de formación del individuo. No sólo se trata de «enseñar deleitando» y formar una «república escolástica de las ciencias», sino de la formación ideal de un hombre del Renacimiento, del sujeto autónomo Panorama de la cultura científico-técnica. que sxirge con la Modernidad. Para ello, es fiindamental el cxiltivo de la «dignitas hominis», la valoración positiva del estudio de las letras y las ciencias. La formación ideal del Renacimiento tal como aparece en esta obra, que toma como referencia la Universidad de Salamanca, no distingue entre dos culturas, sino que tiende a unirlas e integrarlas plenamente en el modelo de hombre ideal. Este hombre se forma en las artes, pero también considera que las ciencias, la arquitectura, las matemáticas y todos los saberes -^prácticos o teóricos-le confieren una dimensión más humana. Ciertos pasajes de esta obra recuerdan a León Bautista Alberti, artífice de la nueva perspectiva en pintura, que tanta influencia tiene en la revolución científica moderna (véase VILLALON, libro IV, capítulo XTV). La figura de Pérez de Oliva en este diálogo reivindica la formación integral, típica del uomo universal del Renacimiento, basándose en distintos requisitos; entre eUos destaca el papel que otorga al antiguo quadrivium. En el libro IV, dedica varios capítulos al elogio de la música, la astrología y «la architectura y cosmographía y agricultura» (cap. XIII-XVII del Hbro IV): «Y primero quiero dezir que no es menos conveniente la architectura para despertar el soñoliento juizio a la consideración de las cosas altas que todas las otras sciençias, porque ésta presupone el conocimiento de las ya dichas, que la perfeçionan a su ser: porque el buen architecto es necesario que tenga buena noticia de la pintura y sepa el debujo, porque ha de edificar lo que primero tracó con el pincel. Juntamente tiene nescesidad de entender geometría y cosmographía para que su obra vaya perfecta, y otras muchas, de las quales si carece falta mucho de la perfección» ^^ Con esta cita terminamos este recorrido, pues es un ejemplo de la formación ideal del hombre moderno, un modelo que asimila y cultiva las dos culturas junto con los conocimientos técnicos en los que puede expresar su «virtus» e interpretar su lugar en el nuevo mundo conceptual que se está gestando en esta época. Y en Salamanca, tal como nos muestra esta obra literaria y el ambiente de su Universidad, aparecen ciertos rasgos que nos permiten interpretar la última parte del siglo XV y del XVI como una época en la que la ciudad integra las dos culturas, como nunca ha vuelto a ocurrir. Notas 612 ilf Dolores González y Ana Cuevas ^ «Ya en la realidad social del siglo XI, la ciudad empieza a ser, sobre todo, el asiento de ima población que por sus actividades, su género de vida, su ascensión a nuevas formas de riqueza, sus aspiraciones y su unión en la protección y defensa de sus comunes intereses comienzan a diferenciarse como un elemento nuevo en la sociedad medieval. En cada ciudad pequeña, en cualquier parte donde los hombres encontraban o pensaban encontrar cierta protección tras las murallas de la ciudad, ingresaban en las «conjuraciones» {conjurations), «hermandades» y «amistades» unidas por un sentimiento común, e iban atrevidamente al encuentro de la nueva vida de ayuda mutua y de libertad. Y lograron reaüzar sus aspiraciones tanto que en trescientos o cuatrocientos años, cambió por completo el aspecto de Europa. Cubrieron el país de ciudades, en las que elevaron edificios hermosos y suntuosos, que eran la expresión del genio de las uniones libres de hombres libres. (...) Dejaron en herencia a las generaciones siguientes, artes y oficios completamente nuevos, y toda nuestra educación moderna, con todos los éxitos que ha obtenido (...) constituye solamente un desarrollo ulterior de esta herencia» (KROPOTKIN, 1970, 173). Ver MONSALVO ANTÓN, 1996. ^ El motivo principal que impídsaba a los Reyes a tomar esta medida era la intención de proteger los intereses de las oligarquías urbanas, que garantizaban la estabilidad del monarca en las ciudades y que tenían miedo del ascenso económico de los artesanos enriquecidos. Las cofradías de artesanos, que no estaban controladas por esas oligarquías, pasaron a estarlo de este modo por el municipio perdiendo así su independencia. Otro de los motivos que se suelen señalar para justificar la postura real fue una subida de precios que se produce en el siglo XIII, que provocó cierta carestía y un desabastecimiento de los mercados. Las autoridades culparon de esto a «las tendencias monopolistas del corporativismo integral» Ihid. P. 106. ^ «A lo largo de toda la Edad Media hallamos pruebas del empleo de arquitectos y artistas extranjeros y de la realización de largos viajes, a veces en busca de materiales, a veces para inspeccionar edificios existentes, de importancia para un nuevo diseño. En los archivos se hallan registradas muchas consultas, de cuando se reunían arquitectos procedentes de lugares muy lejanos para resolver difíciles problemas técnicos.» (HAR-VEY, 1968, 133).' ^ «El manuscrito de Simón García revela un maestro preocupado al mismo tiempo que de lo teórico y lo práctico, de la didáctica de la arquitectura. Esto hace pensar que su intención al escribir el libro, fue la de publicarlo. (...) también explicita que «las cosas se entienden mejor por ejemplo que por demasiadas palabras». De ahí su constante recurso al dibujo e ilustración gráfica, propia de todo tratadista de arquitectura.» Introducción^ Simón García de Salamanca, (1991). ^ Recientemente el Colegio de Arquitectos de Valladolid ha editado una versión Facsímil del mismo. ^ Con los Austrias mayores, en especial con Felipe II, la Universidad salmantina es una de las tres imperiales en las que se forman los hombres para los puestos principales de los territorios del Imperio, dentro de una tendencia de sustitución de los nobles por los «técnicos» licenciados por una universidad. Recuérdese el lema que enmarca el medallón de los Reyes Católicos en la fachada de la Universidad: «los Reyes a la Universidad, y ésta a los Reyes». Sin embargo, el apoyo monárquico a la Universidad no puede estar más claro que en la ley expedida por Carlos I en 1534 Panorama de la cultura científico-técnica.. según la cual se concedía a los doctores por Salamanca los mismos privilegios sociales y poHticos que tenían los nobles (véase CARABIAS TORRES, 1999, 415). ^^ Estas cátedras responden a una iniciativa papal, inicialmente centrada en el Estudio de Roma y en las cuatro grandes universidades de la cristiandad, Oxford, París, Bolonia y Salamanca. ^^ «Conviene para el beneficio destos nuestros reynos y naturales dellos que en las universidades dellos se lea en particular lectión de facultad de cirugía, para que los ubieren de profesar en esta facultad y ser examinados... para curar en ella sean doctos» (Carta de Felipe II a las universidades de Alcalá, Valladolid y Salamanca, 1593-4, citado en GOODMAN, 1988, 244). ^^ «Hay una librería la mejor de España... En estas escuelas mayores hay una capilla muy rica de bóveda. En lo alto della, que es de color azul muy fino, están pintadas y labradas de oro las cuarenta y ocho imágenes de la octava esfera, los vientos y casi toda la fábrica y cosas de astrología», Diego Pérez de Mesa, Segunda parte de las grandezas de España, Alcalá, 1585, cap. 85, folio 223-228, citado en RODRÍGUEZ CRUZ, 1990, 60-1. ^^ «En el desarrollo de mi empresa de Indias no me sirvió ni la razón ni las matemáticas ni los mapas, sino que todo se debe a las palabras de Isaías» (citado en SOLÍS, 1986, 107). Para una relación detallada del proceso y de las fuentes que manejó Colón, véase SOLÍS (1986). ^"^ «Siempre, desque yo vine a Castilla, me ha favorecido y deseado honra», (Carta de Colón a su hijo Diego, 21-11-1504); «fue causa que sus Altezas hobiesen las Indias y que yo quedase en Castilla, que ya andaba yo de camino para fuera» (Carta a su hijo Diego, 21 de diciembre de 1504, FERNÁNDEZ NAVARRETE, M., Colección de los viages y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV, I, Madrid, 1825, 346, citado en RODRÍGUEZ CRUZ, 1990, 92). ^^ Según Rodríguez Cruz (1990), no hay pruebas documentales de que la Universidad fuera consultada sobre la viabilidad del proyecto de Colón como corporación científica ni si se pronunció favorable o desfavorablemente al respecto. ^^ «Comentiéronlo principalmente al dicho Prior de Prado y que él llamase las personas que le pareciese máS| entender en aquella materia de cosmosgrafía de las cuales no sobraban muchas en aquel tiempo en Castilla» (I, MXXIX,[110][111]. ^^ Carlos Solís (1986) ha revisado, desde una visión critica, las obras y autores en que se basó Colón, así como el error de la confusión entre millas árabes y latinas y su desconocimiento de la corrección del grado terrestre, encargada por el rey de Portugal a una Junta de matemáticos. ^^ «Pues hacia occidente... Fernando e Isabel hallaron tierra habitada, distante de occidente XLV grados, la cual se dice por algimos abusivamente India», en FLÓREZ et al., 1990, p. 24 o 129. ^^ Tan sólo hay dos talleres abiertos de manera permanente en la ciudad a lo largo del siglo XVI. Según las circunstancias, existe una producción intermitente debida a impresores ambulantes, como Juan Gherlinc (1501-1502), Pedro Tovans (1540) o Juan Ricardo (véase LÓPEZ VIDRIERO Y CÁTEDRA, 1995). ^^ De los veinte autores cuyas obras superan las diez ediciones en Salamanca, sólo uno no está relacionado con la Universidad -fray Luis de Granada- (CARABIAS TORRES, 1999, 416). M" Dolores González y Ana Cuevas 616: VALERO GARCÍA, R, (1988), La Universidad de Salamanca en la época de Carlos V, Ed. VERNET, J., (1975), Historia de la ciencia española, Instituto de España-Cátedra de Alfonso X el Sabio, Madrid. ViLLALóN, Cristóbal de, Scholástico. MARTÍNEZ TORREJÓN, J. M., (éd.), (1997), Crítica, Barcelona.
La Ciencia y su corolario la Técnica (o quizá al contrario) han modificado profimdamente la vida del hombre, y en general, en un sentido de indiscutible progreso. Sin embargo, la sociedad humana, a cuyo beneficio estaría dedicada en principio la Ciencia, no percibe a ésta como una fiíente inagotable de bendiciones. A lo largo de la historia, la percepción pública de la ciencia se ha movido entre dos polos opuestos, que para simplificar llamaremos inicialmente percepción positiva y percepción negativa. La primera es la que tiene en cuenta los enormes beneficios que de su práctica se han derivado, y por tanto, desea por encima de todo seguir el camino marcado por ella. La negativa, por el contrario, pone énfasis en sus consecuencias indeseables, que también las hay. Por término medio, una de las dos percepciones predomina en cada época histórica. No hay mejor ejemplo que la comparación entre los dos últimos siglos. Al enorme entusiasmo generado por la Ciencia en el siglo XIX ha seguido en la segunda mitad del XX una creciente desconfianza, y ésta es la percepción común en este siglo XXI que ahora iniciamos. La percepción negativa de la Ciencia tiene entre el público un hondo significado histórico, que podemos rastrear hasta los orígenes, y que toma esencialmente la forma del Mito de la Edad de Oro. Por su parte, la percepción positiva de la Ciencia se origina en el mito paralelo, inevitable, tan antiguo como aquél, que es el Mito de la Caída, Más o menos pueden enunciarse así: Los benevolentes dioses colocaron al hombre en un estado de pureza prístina, sin necesidades ni anhelos, la Edad de Oro. Contento con su destino original, tomaba de la Naturaleza lo que ésta le daba. Pero en un momento dado, el hombre pecó; quiso ser como los dioses, conocer como los dioses, e influir en la Naturaleza como hacen los dioses, lo que condujo a su Caída. En estos dos mitos paralelos encontraremos la clave de la percepción pública de la Ciencia. Por una parte, la propia de los hombres de la Caída, empeñados en un conocimiento y en un progreso ilimitado, en un dominio total de la Naturaleza. Esta voluntad da origen a la percepción positiva de la Ciencia, que pasa a ser considerada como la fuerza que impulsa a la Humanidad a un destino prácticamente divino, libre de las cargas que su propio ser biológico le impone, desde la enfermedad hasta la muerte. Pero este empeño conlleva sus problemas. La Naturaleza es algo extremadamente grande e impredecible, y toda acción humana encuentra su respuesta natural, que muchas veces no es, ni mucho menos, la que el propio hombre desea. Por esa razón, el hombre también tiene la percepción de que existió una Edad de Oro, en la que la armonía con la Naturaleza, y no el dominio de la misma, era el valor supremo. Consciente de su pérdida, trata por todos los medios de remedar en lo posible el estado original. Este es el origen de la percepción negativa de la Ciencia, la percepción que trata de poner freno a la ilimitada ambición del hombre de la Caída, culpable de nybris ^, arrogancia ante los dioses. Por eso la Humanidad a veces recuerda el estado originario, sin preocupaciones, sin necesidades, sin voluntad: la Edad de Oro. Y la recuerda con nostalgia. A veces, incluso, la recuerda con violencia. El mito de la Edad de Oro nos habla de una edad idñica, en la que el alimento estaba ahí y el hombre no tenía más que recogerlo; en la que no había guerras, leyes ni castigos; no existía la ambición, la violencia ni la propiedad; no se aventuraba el hombre por vericuetos filosóficos; no había necesidad de moral. La sencillez en la vida y la simplicidad en las relaciones humanas eran la norma. No se edificaba, no se inventaba, pues no había necesidad de ello. Muchas culturas (aunque no todas), recuerdan con nostalgia la Edad de Oro. En realidad, la Edad de Oro es el recuerdo colectivo que tenemos de la era que llamamos Paleolítico. Nos cuenta el antropólogo Marvin Harris ^ que el hombre del P^tleolítico, cazador-recolector, no tendría La Percepción Pública de la Ciencia: un ensayo histórico que trabajar más de unas dos horas semanales para mantenerse óptimamente alimentado. Si comparamos estas dos horas con la llamada «vida moderna» comprenderemos la relatividad de conceptos como «progreso». Pero en realidad la cuestión no es ésa. La Caída que nos sacó de la Edad de Oro no es el Progreso, sino el deseo de progreso; la aspiración, en suma, a ser como dioses. Para las personas de habla española, nada como esa especie de hispánica biblia que es el Quijote para conocer la Edad de Oro. Don Quijote, tras su lance con el vizcaíno, encuentra cobijo entre unos cabreros, cuya rústica mesa comparten caballero y escudero de muy buen grado. Una vez saciado, Don Quijote tomó unas bellotas y contemplándolas, se embarcó en uno de sus más bellos discursos; ése que empieza por Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro (que en nuestra edad de hierro tanto se estima) se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío. técnicas eran mínimas. Su carácter nómada excluía todo tipo de territorialidad. La organización social era asimismo primitiva, aunque hemos de suponer al hombre paleolítico una espiritualidad muy bien desarrollada. Nadie que haya contemplado la cueva de Altamira se atrevería a poner en duda ese impulso espiritual y estético de la supuesta Edad de Oro. La percepción negativa de la Ciencia es, en gran parte, el reflejo del mito de la Edad de Oro, los buenos y viejos tiempos en los que el hombre aceptaba un destino marcado únicamente por imperativos biológicos, y en los que no existía un interés específico en el dominio de la Naturaleza. Pero la Edad de Oro terminó, según sus nostálgicos, por la propia maldad del hombre, que quiso igualarse a los dioses. A falta de mejor nombre, llamaremos Caída al fin de la Edad de Oro. Alguien debió darse cuenta en algún momento de que la recolección sería más fácil si las plantas comestibles crecieran al lado de su vivienda, y que comer carne animal era factible sin necesidad de moverse de su asentamiento con una cierta domesticación de los animales. Una y otra cosa requirieion un invento crucial: La Selección Artificial de especies; por ejemplo, cereales de mayor producción, y animales más gregarios y pacíficos ^. Por vez primera el hombre se atreve a influir en la Naturaleza, modificando lo que ésta ha producido, en un sentido beneficioso para él. La Selección Artificial es un método de ensayo y error; por tanto, la Revolución Neolítica es realmente la invención del método científico. Pero la Técnica es asimismo la Caída, la expulsión del Paraíso. A una población escasa y dispersa sucede una explosión demográfica y la invención de las ciudades; al nomadismo sucede la territorialidad y la posesión de la tierra; al trabajo esporádico, deportivo e incluso reputadamente noble, de la caza, suceden la explotación y el esclavismo. Al igual que surgen las clases poseedoras, con la técnica aparecen las castas sacerdotales, originariamente depositarías de la misma. La propiedad, el trabajo, la explotación, la desigualdad, no dejan de ser consecuencias de la Técnica. Las desagradables consecuencias de querer ser como los dioses. Nos brínda el Génesis ^ las claves más sutiles y exactas en la descrípción de la Caída. En primer lugar, la definición de la prueba a que el hombre es sometido, en la que no se ofrece el Árbol del Placer, o de la Abundancia, o de la Felicidad, sino el árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. El Árbol del Conocimiento, de la Técnica, de la Ciencia a la que pueden darse múltiples usos, buenos y malos. Ser como dioses; comprender, dominar y crear; he aquí la alternativa que plantea la serpiente. Éste es el origen de la percepción positiva de la Ciencia, la Ciencia liberadora que nos hace transcender de nuestros más bien modestos límites biológicos. Con la Caída el hombre optó por su propio destino, escapándose quizá a un determinismo biológico al que quedaron abocados sus parientes evolutivos más próximos. El hombre ha puesto el pie en la Luna. Aunque cuando contempla la miseria que todavía le rodea aquí abajo, no deja de pensar, nostálgicamente, en la Edad de Oro. Y es que la percepción pública de la Ciencia siempre ha sido ambivalente; y me atrevo a decir que siempre lo será. En todos los momentos de la historia, el enfrentamiento dialéctico entre la Edad de Oro y la Caída protagoniza la percepción pública de la Ciencia. Nos corresponde ahora hablar de los dos protagonistas de la percepción pública de la Ciencia: el Público y el Científico. El Público y el Científico En la historia de ^a filosofía occidental' ^, podemos decir que ñieron Pitágoras y Sócrates quienes abrieron una importante brecha entre la Ciencia y el Público. Debemos a los pitagóricos el término «esotérico», relativo a todo aquello que debe ser mantenido secreto, al alcance exclusivo de una minoría ilustrada e iniciada. En cuanto a Sócrates, vemos cómo en los diálogos platónicos contrapone constantemente el Filósofo al hombre vulgar. Con él aparece en escena uno de los personajes protagonistas de esta historia: el Vulgo, la masa supuestamente zafia y grosera, que no merece esas bendiciones que brinda el Saber cultivado por el placer de cultivarlo. Pero desde el punto de vista del Vulgo, qué por muy vulgar que sea también tiene opinión, surge el concepto del intelectual pedante, del parásito ocioso, altivo y estirado con que muchas veces se ha mirado -^y se mira-a los hombres de Ciencia, y que ha sido fiíente inagotable de inspiración para dramaturgos desde Aristófanes hasta Jardiel Poncela pasando por Molière. Encontramos un ejemplo delicioso en «Las Nubes» de Aristófanes ^. Fustiga aquí el comediógrafo las pretensiones de una nueva educación y una nueva ciencia promovidas, entre otros, por Sócrates en la Atenas de finales del siglo V antes de Cristo. En esta obra, Estrepsíades, un campesino ateniense, trata de buscar métodos dialécticos con los que confundir a sus acreedores. Para ello acude a una supuesta escuela montada por Sócrates, que él llama, burlonamente, «El Pensadero». En un determinado momento, se produce un diálogo muy ilustrativo entre Estrepsíades y Sócrates, sobre la naturaleza de la lluvia. Estrepsíades, por su parte, piensa que la envía Zeus. Sócrates, por la suya, esboza una explicación que hoy llamaríamos «racional» pero que la pluma de Aristófanes convierte en paródica. Frente a las viejas y buenas creencias que mantiene Estrepsíades, Sócrates plantea una explicación desprovista de dioses, en un tono y con unos términos que acentúan ante el espectador su supuesta impiedad. Lo llamativo del caso es que la explicación que da Sócrates es una explicación científica, en el sentido de rechazar toda causalidad sobrenatural en los fenómenos naturales. Pero Aristófanes sabe dar al público de Atenas lo que éste le pide: la mofa y escarnio público del sabelotodo que se cree por encima de los venerables dioses y las no menos venerables tradiciones, e incluso pretende crear escuela teniendo discípulos. Sócrates es la Caída; Estrepsíades, la Edad de Oro, recordada con nostalgia por el comediógrafo. Sócrates es el atrevido, aquél cuya hybris nos lleva a la perdición; y que como tal, fue condenado a muerte por el demos de Atenas en el 399 a. J.C. Los argumentos de sus acusadores nos suenan hoy día, a comienzos del siglo XXI, harto familiares. El impío cuya enseñanza hizo escarnio de los dioses, provocando así la humillante derrota en la Guerra del Peloponeso, no deja de parecerse al codicioso sistema productivo que alterando los buenos usos alimenticios de los animales domésticos termina llevándonos al mal de las vacas locas. Dando un salto importante en el tiempo que nos lleve al siglo XXI, el problema de las relaciones públicas de la ciencia sigue en pie, aunque con nuevos condicionantes. El Vulgo ya no es tal; se ha transformado en El Público; y no se crea que esto es una concesión a la fastidiosa corrección política en el lenguaje que nos abruma. El Público no es lo mismo que el Vulgo de otros tiempos. Está escolarizado y mucho mejor informado que el Vulgo; hoy día, lo está, prácticamente, en tiempo real. Dado el intenso grado de especialización en el conocimiento, el propio científico se convierte en Público cuando se le saca de su parcela concreta de saber. En la transformación de Vulgo en Público han tenido y tienen un papel determinante los medios de comunicación. Para los cínicos, el Público no es más que la Humanidad moldeada a los intereses de los medios y sometida a sus designios. No lo creo yo así, sin embargo. El Público y los medios son dos realidades interdependientes. Ni el Público hubiera llegado a ser tal sin los medios ni éstos existirían de no haber Público. La realimentación entre uno y otros es continua. Y el asunto que nos ocupa, la percepción pública de la Ciencia, es hoy día consecuencia, más que nunca, de esta interrelación. Veamos ahora el polo opuesto de esta historia: el hombre de Ciencia, el hombre de la Caída. El hombre productor de Ciencia no ha sido siempre el mismo en la historia. La Ciencia y la técnica estuvieron originariamente en manos de sacerdotes, y en este sentido, Grecia y Roma fueron una excepción. El filósofo antiguo era por lo general un ciudadano acomodado, ocioso y posiblemente explotador de esclavos. Este arquetipo persistió, con pocas variaciones, durante la Antigüedad Clásica. Con la caída del mundo antiguo, la Ciencia pasa nuevamente al estamento sacerdotal. En el occidente europeo, la Iglesia y sus hombres fueron los depositarios de la Ciencia hasta bien entrado el siglo XVI. Pero la revolución humanista y la Reforma hacen que la ciencia vuelva nuevamente a cambiar de manos. El filósofo urbano, cuya pista habíamos perdido en la Antigüedad, vuelve a surgir en el siglo XVII: de hecho, la Revolución Científica fue protagonizada por «Filósofos», tanto en Inglaterra como en el Continente Europeo. El Filósofo fue el último generalista. Con la Revolución Industrial, surge en la Ciencia la especialización, protagonizada por una nueva figura, la del Sabio. El Sabio decimonónico es una especie de santo laico. Protagonista de las mejoras y del progreso que el público constata por doquier, lleva una vida austera, dedicada a la Verdad, en contraste con el carácter altivo y algo pedante del Philosophe dieciochesco. Por vez primera, el Sabio pasa a la categoría de héroe popular; y las «hazañas» del Sabio se difunden y son admiradas por un público entusiasmado, proceso concomitante con el nacimiento de los medios de comunicación de masas. La Percepción Pública de la Ciencia llega así en el siglo XIX a su particular Edad de Oro. Pero con la vuelta del siglo, la imagen del Sabio tenía los días contados. El siglo XX ha visto una nueva metamorfoáis: la del Sabio en Científico. Al tiempo, como veremos, el Científico pierde el rostro. Siempre me ha llamado la atención el hecho de que los científicos del siglo XIX y del primer XX son mucho más conocidos que nuestros contemporáneos, independientemente de la calidad de su trabajo, y a pesar de vivir, como vivimos, en la era de la comunicación. Y es que a partir de las guerras del siglo XX, y particularmente desde la Segunda, el científico ha perdido el rostro. La «guerra científica» hizo su aparición en la Primera Guerra Mundial, como parte indispensable de la llamada «guerra total» ^. El uso generaUzado de armas químicas por parte de los beligerantes supone la entrada, por vez primera en la historia, del laboratorio en el campo de batalla. Y en ese sentido, el estallido de la Segunda Guerra Mundial no tomó por sorpresa a los beligerantes. Desde el primer momento la Ciencia fiíe considerada como un importantísimo protagonista del esñierzo bélico. La expresión máxima de esta tendencia, y la que trascendió al Público por razones obvias, ñie el proyecto Manhattan ^°. El gobierno de los Estados Unidos reunió una inmensa concentración de inteligencia en el laboratorio de Los Alamos para producir la primera bomba nuclear. El éxito científico de dicho proyecto crea conceptos nuevos en la producción de ciencia: Uno es el equipo y su líder; otro, compartimentación y seguridad. A partir de entonces, la ciencia como aventura individual prácticamente desaparece, siendo sustituida por la ciencia en equipo. Al tiempo, la libre comunicación de ideas pasa a la historia en aras de la seguridad. El Público, desde ñiera, no ve más que la alambrada que rodea a un complejo ingente de laboratorios y talleres. El proyecto Manhattan supuso, a mi entender, un punto de inflexión en la consideración pública de la Ciencia. Al optimismo positivista del XIX, a la fe ilimitada en los avances de la ciencia, sucede una visión de laboratorios secretos al servicio del Poder, más preocupado de su propia pervivencia que del bienestar de los ciudadanos. Más aún; en las postrimerías del siglo XX, en plena borrachera neoliberal, el público contempla al laboratorio como un ámbito de generación de enormes beneficios para las compañías multinacionales que lo sostienen, habiendo perdido el carácter casi evangélico que llegó a tener en el XIX. Una tendencia preocupante en el ámbito científico es la pérdida progresiva del carácter público de su financiación. Los éxitos relativos fi:-ente al SIDA han sido, en su gran mayoría, protagonizados por compañías privadas. La compañía Celera Genomics dio un solemne aldabonazo al anunciar, en la primavera del 2000, la resolución de la secuencia completa del Genoma Humano ^^. Todo esto no hace sino añadir nuevos componentes a la percepción negativa de la Ciencia. El científico anónimo, miembro de un equipo de dedicación absoluta a la Empresa, ha llegado a sustituir ante los ojos del Público al Sabio austero, humilde, laborioso y dedicado absolutamente a la Verdad que fiíe durante el siglo XIX. La percepción pública de la Ciencia en el siglo XXI Vivimos en un momento singular, debido más que nada a la impresionante revolución habida en el ámbito de la comunicación y de la información. No me refiero sólo al fenómeno Internet, cuyo análisis es difícil debido a su propia juventud y que en materia de percepción pública de la Ciencia es, paradójicamente, un medio más propenso a la Edad de Oro que a la Caída. Me refiero también a esa información en tiempo real a la que estamos sometidos, desde la inmediatez de la radio o del teléfono móvil hasta el práctico sometimiento de la cultura al todopoderoso medio televisivo. Todo ello hace que la percepción pública de la Ciencia esté en gran parte modelada por los medios de comunicación, aunque en el sentido que apunté más arriba: la relación entre el Público y los medios es recíproca. Esta percepción se manifiesta en una serie de formas de las que trataremos a continuación, y que sin ninguna intención de exhaustividad, serán las siguientes: Iconos científicos, publicidad, ecologismo, percepción lúdica de la Ciencia y crisis científicas. La influencia de los medios de comunicación y la cultura visual lleva a una imagen de la ciencia en gran parte hecha de iconos. Tomo este término por su significado original, el de imagen sacra. Un icono es algo más que la mera imagen representada. Hay detrás todo un significado, sacro o profano, que se nos transmite a modo de mensaje. En la percepción pública de la Ciencia el icono es hoy día tan importante como en la'percepción pública del hecho religioso. El icono, por otra parte, no es neutro; nos mueve a la veneración o a la abominación. Hay iconos materiales, como el modelo planetario del átomo o la doble hélice del ADN; pero mucho mayor interés tienen los iconos personales en la percepción actual de la Ciencia. No hay duda de que, por ejemplo, la percepción pública actual de la Cosmología está en gran parte ligada a la imagen de Stephen Hawking, el cosmólogo aquejado de una esclerosis lateral amiotrófica que ha reducido su movilidad al manejo de un ordenador hecho a medida a través del cual se comunica ^^. Que una persona inválida, hablando a través de un sintetizador de voz, sea el gran profeta de la distorsión del tiempo, de los agujeros negros y otras exóticas criaturas del bestiario cósmico, no deja de ser llamativo en un contexto en el que el culto al cuerpo perfecto y a la juventud forman parte asimismo de la imaginería del gran público. No se trata, desde luego, de un sentimiento compasivo o admirativo el que mueve al espectador; no se trata tanto de valorar la derrota de la minusvalía ante el poder intelectual como de poner etiquetas de exotismo a todo lo que rodea a Hawking. La Cosmología es una rama particularmente exótica de la Ciencia: masas y energías extremas; tiempos asintóticos, alfas y omegas. De ahí el éxito de la imagen de Hawking, tan ajeno a las imágenes humanas convencionales. En la percepción púbhca actual de la Ciencian hay asimismo otros iconos personales. Gran importancia tuvo a principios del siglo XX el de madame Curie; tanta como la que hoy tiene Albert Einstein ^^, indiscutible icono científico de nuestros tiempos. El rostro de Albert Einstein se ha convertido en un objeto de consumo, en un. icono representativo del siglo XX, del mismo modo que la imagen del Che Guevara. Es la Física, sin duda, la que mayor cantidad de iconos personales ha producido ante el gran público. Lo cual no deja de ser curioso, puesto que ciencias como la Biología y la Medicina deberían lógicamente estar más cercanas a su percepción. Sólo en la época de las grandes generalizaciones, el siglo XIX, y en un país con la tradición caricaturesca y científica de Inglaterra, podemos encontrar imágenes de Darwin como soporte de su teoría. El rostro algo adusto de Charles Darwin combinaba perfectamente con todo tipo de cuerpos y posturas simiescas ^^. Incidentalmente, en esta nuestra España desgraciadamente tan periférica en lo que a Gran Ciencia se refiere, el icono de Charles Darwin encontró un curioso destino: sigue aún hoy apareciendo en el envase de una bebida reciamente hispánica, cual es el Anís del Mono ^^. Esta alusión a una marca de fábrica nos vale para introducir el siguiente apartado: la Ciencia en la publicidad. La percepción seudocientífica en la publicidad Los términos científicos se han convertido en un aditamento imprescindible de los mensajes publicitarios, particularmente en los terrenos de la alimentación, de la salud y de la cosmética. A veces el mensaje se hace particularmente abstruso. Vemos, por ejemplo, productos lácteos que anuncian ostensiblemente pertenecer a la serie co-3. Esto tiene un significado bioquímico bien claro (para el bioquímico, se entiende). Se trata de la presencia en el producto anunciado de ácidos grasos con una insaturación en el tercer carbono empezando (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://arbor.revistas.csic.es a contar desde el ultimo (que convencionalmente se llama carbono (o). Podemos apreciar así cómo se hace un mensaje publicitario con un concepto que podría estar al alcance de un estudiante de Bioquímica General, pero no, en absoluto, del gran público. No obstante, ahí queda; y lo que es más importante, puede en el futuro crear demanda. Días llegarán en que solicitemos una docena de huevos (0-3. Otro ejemplo, tomado éste de la cosmética, es un mensaje publicitario en el cual las excelencias de un determinado producto de belleza se ensalzaban diciendo que contenía «ADN marino». Las siglas ADN (de ácido desoxirribonucleico) están tomando valor icónico, en el sentido que veíamos antes, ante los espectaculares y recientes avances de la genómica. Bástenos decir que se trata del material genético, la sustancia que determina todas nuestras características heredadas, desde el hecho de tener dos manos hasta el color de los ojos. ¿Qué puede significar entonces «ADN marino»? La imagen publicitaria que se pretende comunicar es, sin lugar a dudas, sugestiva de brisas templadas, playas de cocoteros, cuerpos sanos y bronceados, ocio y diversión. Pero ADN marino sólo puede ser ADN de seres que viven en el mar. Y dado que el ADN es el material genético, la presencia de ADN «marino» en nuestro organismo podría conducir, en un escenario de ficción científica fimdamentada, a nuestra propia transformación en una espectacular medusa. Pero la percepción pública de la ciencia en la publicidad no solamente camina a través de conceptos científicos o seudocientíficos. La tendencia denunciada antes sobre la desconfianza creciente de la sociedad ante la Ciencia, nostalgia, una vez más, de la Edad de Oro, se traduce muy frecuentemente en contenidos claramente anticientíficos en los mensajes que se reciben. A ello ha contribuido, sin lugar a dudas, la preocupación actual sobre el medio ambiente, y que, con cierta sutileza semántica, llamamos «ecologista» en lugar de lo que hubiera sido normal, que no es otra que «ecológica». En efecto: mensajes como «sin colorantes ni conservantes» se toman como características deseables de un determinado producto, y como tales, se anuncian. El producto supuestamente «natural», desprovisto de tecnología y más cercano a la Edad de Oro, toma ventaja sobre otros más manipulados por la mano de la industria. Ninguna tendencia actual nos aproxima más al mito de la Edad de Oro que el ecologismo radical y militante de nuestros días. Ya men-cioné anteriormente la sutileza que hacemos al distinguir «Ecologismo» de «Ecología». El sufijo «ismo» implica tendencia, y en este caso, militancia. No faltan razones para el Ecologismo, ni mucho menos. La Naturaleza aborrece los procesos de crecimiento exponencial. Pero el hombre de la Caída, el que aspira a dios, no es persona dada a realimentaciones ni frenos; y por vez primera en la Historia, estamos asistiendo a un peligro real que se cierne sobre el planeta en su conjunto debido a la propia actividad del hombre. Existen amenazas reales sobre el medio ambiente, y lejos de mi ánimo trivializarlas o minimizarlas. En la percepción pública de la Ciencia el pensamiento ecologista está tomando un considerable arraigo. A ello han ayudado, cómo no, los medios de comunicación. Las populares series de documentales sobre la Naturaleza que se han sucedido ocupando incluso franjas de audiencia máxima, y de la mano de hábiles divulgadores, han creado una cierta demanda pública de atención al medio ambiente y una estima pública de las ciencias de campo que no encontramos en otras ramas del saber. Pero esto no se traduce en una percepción positiva de la Ciencia en el sentido definido más arriba. Las alusiones a la limpieza primigenia de los ríos, la belleza de los campos de antaño, o los bosques frondosos de nuestra infancia tristemente sustituidos por una urbanización, nos llevan derechos a la nostalgia de la Edad de Oro. Y es en ese caldo donde la variante radical del ecologismo medra de la forma más espectacular. Con raíces utópicas y libertarias, esta tendencia de nuestros días parte de una percepción francamente negativa de la Ciencia, que a veces llega a ser acrítica cuando no pura y simplemente disparatada ^^. Muchas consideraciones ecologistas han pasado a ser parte integrante de la percepción pública de la Ciencia, sobre todo cuando constatamos el actual predominio de la percepción negativa, de la cual el pensamiento ecologista es realmente un componente importantísimo. Pero no se vea en mis palabras una crítica contra el ecologismo sin más. Mi intención ha sido simplemente colocarlo, en su variante radical, como paradigma del mito de la Edad de Oro en la actualidad. El pensamiento ecologista ^'^ ha logrado forzar el tratado de la Antártida, nos ayuda a establecer los niveles de CO2 permisibles en la atmósfera y suministra las bases sobre una política global de protección del planeta; bienvenido sea, pues. El progreso siempre ha de hacerse como lucha de contrarios, como realimentaciones recíprocas de tendencias opuestas. Si hay excesos en el ecologismo, también los hay, y de qué magnitud, en la parte contraria. La Percepción Pública de la Ciencia: un ensayo histórico La percepción lúdica de la Ciencia La omnipresencia de los medios de comunicación y de la llamada industria del entretenimiento han hecho que la Ciencia haya cobrado entre el Público una nueva dimensión, que vamos a llamar lúdica, y que a veces llega a constituir un fenómeno de masas. El hecho científico se presenta como ingrediente central de una trama de ficción. No faltan, en la ficción científica, las dos percepciones básicas de la Ciencia. Ray Bradbury, por ejemplo, nos remite a la Edad de Oro; mientras que otros, como Arthur C. Clarke toman definitivamente partido por la Caída y sus consecuencias. Así, a nadie extraña hoy día que el ordenador central de control de una nave espacial pueda volverse loco, como ocurre con HAL en 2001, una odisea espacial^ viajar a velocidades superiores a la luz (lo cual es físicamente imposible) es la cosa más natural del mundo en la Guerra de las Galaxias', y vivir entre voraces velocirraptores es el destino de los héroes de Parque Jurásico. La Ciencia contribuye de esta manera a elaborar un mundo de fantasía, de evasión, sin que falten, explícitas o implícitas, moralejas que corresponden a las percepciones clásicas de la misma, y mayoritariamente en el campo de la nostalgia por la Edad de Oro. El Público acepta alegremente esta percepción lúdica del avance científico, pero a costa de un cierto descrédito de la Ciencia. A modo de ejemplo, podemos citar una serie televisiva de las llamadas «de culto». No es otra que «Expediente X», en la que dos agentes del FBI, famoso uno de ellos por su declarada heterodoxia ante las explicaciones racionales, se dedican a desvelar misterios que el Poder, por razones inconfesables, parece empeñado en ocultar de manera enfermiza. Como señala el evolucionista y divulgador Richard Dawkins ^^, y cito literalmente, Cada semana Expediente Xplantea un misterio y ofrece dos explicaciones, la científica y la paranormal. Sin variación posible, es esta última la que siempre gana, para descrédito de la científica. Imaginen ahora una serie policíaca en la que cada semana los agentes encuentran dos sospechosos, uno negro y otro blanco. ¿Qué pensaríamos si cada semana se demostrara que el culpable real era indefectiblemente el negro? Esto no puede ser despachado simplemente diciendo que se trata de ficción y que no tiene mayor importancia. Hay definitivamente un sesgo anticientífico en la actual percepción lúdica de la Ciencia. El Público goza con el escarnio de la supuestamente todopoderosa Ciencia, máxime cuando ha salido del cálido ámbito del Sabio y ha pasado a ser patrimonio de un Científico venalmente entregado al Poder y a las multinacionales. Con el nombre de crisis científicas entiendo el conjunto de situaciones que se producen ante un problema social de índole sanitaria, técnica o económica que surge inesperadamente y que coexiste con una percepción por parte del público, errónea o no, de que la ciencia puede resolverlo. En las crisis científicas hay, además, otros componentes. Al haber surgido de forma inesperada, no suele haber respuestas científicas claras; al no haberlas, entran en juego deformaciones espontáneas, y también, desgraciadamente, deformaciones deliberadas de la realidad científica. He tomado como ejemplos de crisis científicas actuales la pandemia de SIDA y las encefalopatías espongiformes. La aparición en 1982 del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida o SIDA ^^ ha dado lugar a una crisis científica en la que los elementos que hemos esbozado en la percepción pública de la Ciencia aparecen plasmados en toda su magnitud. Para empezar, se trata de una enfermedad infecciosa, que incide sobre una Humanidad a la que desde la Ciencia se había dicho que las enfermedades infecciosas eran cosa del pasado. Y efectivamente: el triunfo sobre dichas enfermedades es quizá el hecho que más ha contribuido a una percepción positiva de la ciencia en el siglo XX. De repente, surge una nueva epidemia contra la cual no se dispone de nada: ni vacunas ni quimioterapia. La primera reacción del Público, en gran medida, fue la de esperar al remedio, que no debería tardar, según la lógica científica del siglo XX sobre las infecciones. El virus causante del SIDA daba la impresión de conocer previamente todos nuestros trucos terapéuticos, a los que se escapaba una y otra vez. Al tiempo, la epidemia se presentó con unas características que impactaron hondamente en su percepción pública. Los primeros casos fueron descritos en homosexuales masculinos, aunque no tardó en descubrirse su transmisión heterosexual. Para una sociedad que había pasado por la revolución sexual de los *60 y de los'70, promovida por los métodos anticonceptivos y por la solución antibiótica a las enfermedades de transmisión sexual clásicas, la epidemia de SIDA supuso un aldabonazo no ya sólo a la percepción pública de las enfermedades infecciosas, sino a toda una revolución social que había tenido lugar en las sociedades avanzadas. La epidemia, desde sus pri-(c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://arbor.revistas.csic.es meros momentos, tomó el carácter siniestro de azote infeccioso a colectivos marginales. Las preguntas del público ante la pandemia de SIDA eran ¿Por qué no hacen nada? ¿Por qué no tenemos ya resuelto este problema, como se resolvieron la viruela, la peste bubónica y la poliomielitis? ¿Qué intereses inconfesables hay detrás de todas estas demoras? ¿A quién puede beneficiar esta epidemia? Ante todo ello, la percepción pública del problema tiende inexorablemente hacia el lado negativo. La Ciencia, en su soberbia, es incapaz de dar con un remedio, lo cual da lugar a las especulaciones más extravagantes sobre su origen. La afectación de colectivos de vida digamos heterodoxa hace el resto; y las viejas atribuciones al castigo divino por nuestros pecados hacen su aparición en las postrimerías del siglo XX. Se castiga la conducta heterodoxa y se castiga, al tiempo, la soberbia y la hybris de los hombres de la Caída, de los científicos que pretenden emular a Dios. Volvemos, una vez más, a la nostalgia de la Edad de Oro. Hay páginas en Internet dedicadas al SIDA que podrían muy bien haber sido firmadas por los flagelantes medievales que surgieron con ocasión de la Peste Negra en 1348. La reacción de la Ciencia ante la pandemia de SIDA ha sido sintomática de los derroteros por los que camina en los tiempos actuales. No estamos ya en la época del Sabio decimonónico; quien ha trabajado en el remedio contra el SIDA es el Científico; y no ya el Científico, sino el equipo de científicos hasta cierto punto anónimos, y característicamente, al servicio de compañías multinacionales ^°, que no dudan en invertir grandes recursos sabedoras de los enormes beneficios que pueden obtener a cambio. La percepción negativa de la Ciencia se apunta otro tanto: el hombre de la Caída no sólo pretende emular a Dios; incluso se ha vendido al Demonio. A mediados de los años ochenta apareció en Inglaterra una nueva enfermedad en el ganado bovino, la llamada encefalopatía espongiforme bovina o, más comúnmente, mal de las vacas locas ^^. Relacionada desde el principio con una enfermedad del ganado ovino conocida como scrapie desde nada menos que el siglo XVIII, le fueron encontrados asimismo vínculos con la patología humana, como el kuru o la enfermedad de Creutzfeld-Jakob. Pronto la epizootia alcanzó proporciones catastróficas en Inglaterra. Las encuestas epidemiológicas señalaron rápidamente que el origen del mal podría estar relacionado con las harinas animales empleadas en la alimentación del ganado. Tras las inevitables guerras comerciales y consabidos embargos pareció que las aguas volvían a su cauce. Pero bajo la superficie, y lejos de los medios de comunicación, tenía lugar un desarrollo científico revolucionario. El agente causal de la enfermedad no era un organismo vivo, pero tampoco era un virus; se trataba de un nuevo tipo de agente, propuesto en los años 70, y que fue llamado prion como acrónimo de partícula proteica infecciosa. A pesar de haber dado lugar a la concesión de dos premios Nobel, el concepto se salía de la Biología Molecular canónica y era contemplado con escepticismo por la comunidad científica. A finales de la década de los 90, estalla la crisis. En Inglaterra primero, y en Francia y Alemania después, aparece una nueva enfermedad espongiforme humana, parecida a la de Creutzfeld-Jakob, pero afectando a personas mucho más jóvenes. Y entonces los acontecimientos se precipitan. A pesar de unos índices estadísticos más bien modestos, con un número muy limitado de casos en relación a la posible causa -el consumo de carne supuestamente infectadaestalla ante el Público una crisis científica de primera magnitud. La percepción pública de todos estos hechos cae sin ninguna duda dentro del campo de lo que hemos llamado " nostalgia de la Edad de Oro, en mayor medida si cabe que en el caso del SIDA. Ante nosotros se nos presenta todo un escándalo promovido por los hombre de la Caída, cuya soberbia y avaricia han convertido en carnívoros, y no solo carnívoros, sino caníbales de sus propios despojos, a unos pacíficos herbívoros que antes veíamos pastando por los campos. El lamentable espectáculo de los gallineros industriales en los que una cinta transportadora introduce a los pollos jóvenes, otra saca a los muertos, otra introduce piensos debidamente hormonados y una cuarta y principal canaliza el torrente de huevos producidos, resulta que también se aplica, mutatis mutandis, al ganado bovino, cuya condición de camarada mamífero debería al menos ser tenida en cuenta. No es ya la Edad de Oro, sino la actividad del pacífico ganadero Abel la que se ve escarnecida por un espectáculo más propio del agricultor Caín. La enfermedad humana resultante es lo mínimo con lo que se puede castigar tanta codicia y tanta soberoia; tanta hybris, en suma. A todo esto, la Ciencia está realmente perpleja y recibe constantes interrogaciones por parte de un Público poco menos que enfurecido. ¿Qué me r citan ustedes de una enfermedad infecciosa pero sin agente infeccioso, transmisible y a la vez hereditaria, restringida a una especie pero transmisible entre especies, cuyo diagnóstico más fidedigno sólo puede tener lugar post mortem y que por añadidura es incurable? ¿Es ésta la manera de gastar dineros públicos? Por supuesto, el resto de los ingredientes de las crisis científicas modernas han aparecido en todo su esplendor. La encefalopatía se convierte en bandera política; un bando hace público escarnio de la ministra de Sanidad y del ministro de Agricultura; y desde el otro bando se nos afirma con toda seriedad que el problema era anterior a 1996. Pero al tiempo, se aprovecha para rejuvenecer la cabana bovina por el expeditivo procedimiento del sacrificio de las reses más viejas; la política agraria europea se ve libre de abonar un sustancioso paquete de subvenciones, y lo más notable de todo, el problema desaparece de los medios de comunicación tan súbitamente como empezó. En la opinión pública, el conjunto de los acontecimientos que han acompañado a esta crisis parece o bien una escalada de despropósitos o bien un plan maquiavélico urdido desde el Poder con no se sabe muy bien qué objeto. Lo cual no contribuye, ciertamente, a una percepción positiva de la Ciencia. La percepción pública de la Ciencia es en la actualidad un conjunto de actitudes ambivalentes. Por una parte, se aceptan sus logros y se confía, en términos generales, en sus métodos. Una formación científica se considera credencial válida, cuando no necesaria, para entrar en el sistema productivo. Pero al mismo tiempo existe una desconfianza creciente hacia ese mismo sistema, y en la medida en que la Ciencia está definitivamente a su servicio, hacia la propia Ciencia. Por otra parte, se cierne a principios del siglo XXI un gran peligro sobre la Ciencia: el alarmante auge de los fiandamentalismos. La raíz de los ñmdamentalismos está, hoy por hoy, en las desigualdades flagrantes a que dan lugar las actuales relaciones económicas internacionales. La conciencia colectiva de quienes las sufiren culpa a la codicia desmesurada de los países ricos y sus multinacionales; o a aquéllos que quieren llegar a dioses sin respeto por los demás; a los hombres, en suma, de la Caída. Para ello reivindican sus particulares Edades de Oro, en las que el hombre no se apartaba de los designios de su Creador. Desde quienes se manifiestan violentamente contra la globalización,'os productos transgénicos, las reuniones del Fondo Monetario Internacioiaal y las del G-8, hasta quienes en Estados Unidos, por enésima vez, prescriben la enseñanza obligatoria del relato bíblico de la Creación en la enseñanza de las Ciencias Naturales, pasando por los flagelantes medievales y los acusadores de Sócrates, hay un continuo de percepción negativa de la Ciencia y de nostalgia de la Edad de Oro. Pero también hay cierto fundamentalismo en el campo contrario, y particularmente en la Ciencia instrumental, la Ciencia al servicio de los poderes establecidos. ¿Adonde puede llegar la Ciencia? No hay respuesta clara. Puede llevarnos incluso más allá del límite marcado por la imaginación humana. No obstante, la Ciencia es amiga de establecer límites y barreras. La incertidumbre en lo infinitamente pequeño; la limitación marcada por la velocidad de la luz; la cantidad de información que puede almacenar un sistema; la flecha termodinámica del tiempo; la irreversibilidad de la mayoría de los procesos biológicos; el intervalo de vida de la Tierra, del Sol o de la Galaxia. Con el tiempo, la Humanidad llegará a estos límites; veremos qué dirá la Ciencia entonces. Puede decirnos que no hay más remedio que la vuelta a la Edad de Oro, y que el intento de ser como dioses fue vano. Pero también puede llegar a demostrar que la serpiente, la que nos empujó a la Caída, allá en el Edén, estaba en lo cierto. ^ El presente trabajo es un resumen de la lección inaugural de curso pronimciada por el autor el día 28 de Septiembre de 2001, bajo el título «La Percepción Pública de la Ciencia» en la Universidad de Salamanca. 3 HARRIS (1982). ^ Muchos estudiosos del Paleolítico sostienen, incluso con pasión, esta equivalencia. 7 RUSSELL (1981). ^ El texto Nubes 365-85, fue amablemente traducido por el Prof. Antonio López Eire a instancias del autor. 11 El anuncio fue hecho por R.Craig Venter en Abril de 2000 ante el Subcomité de Energía de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos. 1^ ELLE^^ARD y HULL (1990) 1^ Ver http://www.fortunecity.es/felices/barcelona/31/licores.html Se da por hecho que el rostro del mono es el de Charles Darwin. Sin embargo, la familia Bosch, propietaria original de la marca, no lo cree así, tal como tuve ocasión de comprobar en la amable respuesta de la empresa a la consulta que a tal efecto envié. 1^ Ver p.e. la página http://www.purefood.org/text.html de la organización Purefood.
Al reconocerse que nuestros productos escapan ya a nuestro control, también ha entrado en crisis el sueño de la izquierda, según el cual la Historia puede hacerse conscientemente» Oskar Lafontaine Con estas palabras concluía Oskar Lafontaine, hace más de una década, su brillante ensayo sobre la sociedad del futuro. Un futuro que ya es presente, por cierto. Una de las notas que más llaman la atención de aquel ensayo es el énfasis que el autor pone en la relación entre tecnología y política progresista, una herencia casi olvidada de la tradición ilustrada. Estas páginas tienen la pretensión de contribuir también a recuperar esa herencia, conectándola con otro de los temas recurrentes en el pensamiento progresista de finales del siglo XX: el de la extensión de la democracia. Podemos considerar los posibles desarrollos de la democracia en torno a tres ejes. Uno de los ejes representa la extensión de la democracia, que puede ser tanto en sentido espacial como sectorial. Aquí hay un amplio margen para futuros desarrollos de la democracia: desde la generalización de los sistemas democráticos de gobierno a todos los estados del planeta, hasta la aparición de nuevas formas de organización democrática en diferentes niveles y sectores de la organización social: democracia en el gobierno mundial, democracia en la fábrica, en la escuela, en los partidos políticos o en las asociaciones de vecinos. Los otros dos ejes en los que se pueden producir desarrollos significativos de la democracia son el eje de la legitimación y el eje de la eficiencia social de los sistemas democráticos. Miguel Ángel Quintanilla asumir que hay una cuarta dimensión de la democracia, representado por el eje de la justicia o la equidad, pero me parece que esta dimensión, aunque esencial (la medida en que el procedimiento democrático contribuye o aumentar o a dificultar la justicia social: ver Vargas Machuca, 2002), se puede considerar como una ñmción de la legitimación y la eficiencia social. Pues bien, mi propósito en estas páginas es argumentar en torno a la conveniencia de desarrollar la democracia en un ámbito específico que llamo la democracia tecnológica. Se trata de una propuesta de extensión de la democracia a un sector de la actividad social, lo que considero necesario, no sólo en virtud de sus propios merecimientos, por la importancia que la tecnología tiene para las sociedades actuales, sino también como una forma de responder a algunos problemas de legitimación y eficiencia social a los que se enfirentan los sistemas democráticos. Todo el mundo está de acuerdo en atribuir una gran importancia a la tecnología como factor decisivo en la dinámica interna de las sociedades actuales. Eso explica la existencia también de un amplio consenso respecto a la importancia creciente de la políticas tecnológicas en la agenda de los gobiernos y de las organizaciones multinacionales. Pero sobre esta base común, se entrecruzan múltiples discursos y opciones políticas completamente diferentes. Para ordenar el panorama podríamos distinguir tres tipos de relaciones de la tecnología con la política: la tecnología como marco condicionante, como instrumento y como objetivo de la acción política. El discurso sobre la tecnología como marco condicionante de la acción política está muy extendido en nuestros días. Una buena parte de la literatura (y las políticas gubernamentales, muy asociadas a esa literatura) sobre la sociedad de la información o del conocimiento parte del supuesto de que las tecnologías actuales, en especial las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) constituyen la base de un nuevo paradigma socioeconómico a partir de la cual se configura un sistema social con todo lo que ello implica en la esfera cultural, económica, y política. Las versiones más ingenuas de este discurso suelen asumir de forma bastante acrítica una posición veladamente determinista, cuya coherencia exigiría asumir que la tecnología evoluciona por su cuenta, fuera de control humano y que impone a la humanidad sus dictámenes r<p^sp<^<^+^ a cómo organizar la convi-La democracia tecnológica vencia, la economía, la política. En algunas ocasiones la reflexión sobre las nuevas tecnologías se extiende hasta sus repercusiones sobre la organización de los sistemas democráticos. A este género, que en ocasiones parece próximo al de la ciencia ficción, pertenecen las especulaciones usuales sobre la democracia electrónica, el aumento de las posibilidades de participación en los asuntos públicos gracias a las TIC, el uso de Internet para mejorar la conexión entre los representantes políticos y sus ciudadanos, etc. Creo que algunas de estas especulaciones son importantes y contienen contribuciones valiosas para entender algunas características de las sociedades actuales. La noción de sociedad red que propone Castells (1997), por ejemplo, creo que permite captar de forma muy nítida algunas características esenciales del mundo actual. En mi opinión, sin embargo, muchas otras ideas sobre estos temas, a pesar del predicamento que a veces consiguen, son más ingenuas y llamativas que rigurosas y relevantes. Por decirlo de otra manera: no creo que los retos ni las soluciones más importantes para el desarrollo de la democracia tengan mucho que ver con el uso de tecnologías de la información para organizar votaciones, hacer continuas consultas a la población sobre cuestiones políticas o mejorar sustancialmente los problemas de legitimación y eficiencia que tienen los representantes políticos en su comunicación con los electores. Una anécdota puede servir para transmitir y justificar mi escepticismo ante todas estas ilusiones de democracia informatizada. Hace unos años, el Senado español organizó una comisión de estudio sobre las tecnologías de la información y, por primera vez en el parlamentarismo español, se diseñó una página web en la que cualquier ciudadano podía acceder a toda la información recogida por la comisión, con los textos íntegros de las comparecencias de los expertos y de las intervenciones de los senadores. Además la web disponía de varios espacios (foros) para que los ciudadanos pudieran participar en el debate. La idea me pareció interesante y, después de haber comparecido como experto en la comisión, tuve una gran curiosidad en saber si había mensajes del público en torno a los temas que allí habíamos tratado. Entré en el foro de cuestiones generales y me llevé una buena sorpresa: las primeras intervenciones eran críticas bastante desabridas a los políticos por meter las narices en un asunto como Internet, hasta entonces patrimonio de internautas, al parecer más apocalípticos que integrados. Bueno, desde luego no es más que una anécdota, que no hace justicia a la meritoria y pionera labor de esa comisión del Senado, pero creo que puede ser significativa. Lo que representa es la enorme distancia que existe entre los discursos t<PÓricos sobre la sociedad de la información y sus repercusiones para la política democrática, y la efectiva realidad de ésta en las sociedades actuales. Para resumir, no creo que la influencia de las TIC en la extensión o en la mejora de la democracia tenga que ser mayor o diferente que la del transporte por ferrocarril en los sistemas parlamentarios del siglo XIX. Desde luego, me imagino que a los representantes de provincias les facilitó mucho la vida el hecho de poder viajar desde sus circunscripciones a Madrid. Pero dudo de que esto alterara profundamente la cantidad y la calidad de la democracia, al menos en comparación con otros fenómenos sociales no tan directamente relacionados con las innovaciones tecnológicas de la época. Y supongo que algo parecido ocurrirá con las tecnologías actuales: en sí mismas son un buen instrumento de comunicación, y en esa medida pueden ser sumamente útiles a los electores y a los representantes políticos, lo mismo que lo son para los comerciantes y los taxistas. Pero cuando hablamos de democracia tecnológica no debe entenderse esto como democracia con móvil o con Internet. Más interesante a este respecto son las otras dos relaciones que hemos señalado entre la tecnología y la política: la tecnología como instrumento y como objetivo de la acción política. Empecemos por la primera. Una primera forma de ver esta relación proviene de la consideración de la tecnología como protagonista del reino de los medios, frente a la moral y la ética política que se sitúan predominantemente en el reino de los fines. Por una parte los medios tecnológicos permiten alcanzar e incluso concebir fines para la acción política que de otra forma serían impensables. Las políticas sanitarias de vacunación obligatoria no fueron posibles sino después de que se inventaran las vacunas. En este aspecto ya se plantea un interesante problema desde el punto de vista del desarrollo de la democracia. Desde sus orígenes la democracia se ha considerado, moralmente, como el mejor sistema (para los liberales pesimistas, el menos malo) de gestión o gobierno de la sociedad. Este juicio moral se basa en una intuición muy valiosa: si asumimos que todos los individuos humanos tienen la misma dignidad y los mismos derechos básicos, cualquiera que sea la justificación que demos a la existencia del Estado o de cualquier otra forma de poder político, será siempre preferible un sistema de organización social en La democracia tecnológica el que todos los individuos tengan iguales oportunidades de participar en el uso y control de ese poder para gestionar la sociedad. Pues bien, en la medida en que la tecnología aumenta las capacidades de actuación de una sociedad sobre su entorno, hay un sentido obvio de la extensión de la democracia, que consiste en garantizar el derecho de todos los ciudadanos a participar en las decisiones sobre el uso de las posibilidades tecnológicas en asuntos de interés público. La tecnología como instrumento para las políticas en un sistema democrático exige arbitrar los medios para que el público pueda entender las nuevas opciones que se le presentan gracias al desarrollo tecnológico, participar en su evaluación y contribuir a la formación de la opinión pública acerca de estos temas. Una variante de esta facultad es el derecho de todos los ciudadanos de acceder al conocimiento técnico y de contar con el juicio de los expertos como elemento fundamental para conformar la opinión pública y participar en las decisiones políticas sobre asuntos técnicamente complejos. Este es, digámoslo así, el contenido mínimo de la democracia tecnológica. Su justificación es de sentido común. Una democracia en la que los ciudadanos tuvieran vetado el acceso al conocinúento tecnológico y al asesoramiento objetivo y honrado de los expertos, sería una democracia secuestrada por la oligarquía de los técnicos. Pero para ser coherentes, este contenido mínimo de los derechos de participación en la democracia tecnológica debería tener también una contrapartida en las obligaciones de los ciudadanos: no convertir en problemas políticos aquellos asuntos para los que existen soluciones técnicas solventes y contrastadas. Hay algunas objeciones en contra de esta propuesta, que considero mínima, de democracia tecnológica. En primer lugar están las objeciones que se basan en la imposibilidad de que todos los ciudadanos accedan a la totalidad del conocimiento tecnológico relevante para cada una de las decisiones que se toman a través de procedimientos democráticos. Esta imposibilidad puede ser de dos tipos: pragmática o intrínseca. Por imposibilidad pragmática me refiero a aquella que se debe a razones de conveniencia política. Por ejemplo, puede que no resulte conveniente políticamente que todos los ciudadanos tengan acceso a cierta información técnica referida a la ubicación de depósitos de combustible nuclear susceptible de uso militar. Este tipo de imposibilidad o inconveniencia pragmática del acceso del público a todo el conocimiento tecnológico se puede argumentar con los mismos criterios con los que se argumenta a favor de la existencia de secretos de Estado o de información políticamente relevante pero no accesible a todos los ciu-dadanos. En las democracias representativas existen mecanismos contrastados para gestionar estos secretos de Estado y la limitación del acceso al conocimiento tecnológico basada en este tipo de argumentos no requiere justificaciones nuevas. Así que dejemos este asunto al margen de nuestra discusión. Más importante para nosotros es la cuestión de si existen limitaciones intrínsecas para el acceso de todos los ciudadanos al conocimiento tecnológico que se necesita para determinadas decisiones políticas en un sistema democrático. La base de este argumento es el carácter especializado y difícilmente comprensible del conocimiento tecnológico avanzado y el consiguiente riesgo de deformación de la información que se transmite al público con las consecuencias que eso puede tener a la hora de tomar decisiones basadas en una información incorrectamente procesada o comprendida. Se trata de una objeción seria e importante, que está en la base de muchas prácticas comunes en la política tecnológica de los países industrializados, en especial en las políticas relacionadas con tecnologías «sensibles» como la energía nuclear. Estas políticas se han apoyado en el secretismo y en la desconfianza respecto a la capacidad del público para comprender todas las implicaciones de los problemas que había que afrontar. El resultado ha sido desastroso: la desconfianza del público se ha generalizado y ha hecho prácticamente imposible seguir adelante con determinados proyectos tecnológicos, a veces con consecuencias desastrosas para la propia seguridad de los ciudadanos atemorizados, como ocurre, por ejemplo, con la gestión de residuos nucleares en todos los países que tienen plantas de producción de este tipo de energía. Sin embargo, en las tradiciones democráticas existen otros precedentes aplicables a este tipo de problemas. Para la mayoría de los ciudadanos (y para muchos de sus representantes políticos) los tecnicismos jurídicos o económicos de algunos debates parlamentarios son tan incomprensibles como las ecuaciones de Maxwell, pero eso no les impide participar y seguir esos debates, directamente o a través de sus representantes y con la ayuda de las organizaciones (partidos políticos) intermediarias. No debería ser difícil generalizar esta experiencia de intermediación a cualquier otro ámbito del conocimiento técnico especializado, más allá de los límites de la tecnología jurídica o de la chachara económica. Una última objeción se refiere a la dificultad que a veces existe de trazar el límite entre conocimiento técnico y opinión política. La existencia y extensión de las controversias públicas acerca de cuestiones aparentemente tecnológicas demuestra que tal delimitación no siempre es posible. En el caso extremo podría derivarse de aquí una deslegitimación del conocimiento tecnológico en general: en realidad todo vale La democracia tecnológica y lo importante no es el conocimiento técnico sino el poder para imponer una opinión. No podemos entrar aquí en todos los interesantes problemas epistemológicos y sociales que plantea esta nueva moda irracionalista que ha proliferado en algunos ambientes académicos. Pero para nuestros propósitos basta con adver£ir que el hecho de que existan controversias tecnológicas no nos autoriza a identificarlas con controversias políticas. Las primeras se refieren a la forma más eficiente de obtener un resultado que se considera valioso; las segundas se centran en la elección del tipo de resultados que vamos a asumir como valiosos o en la cantidad de valor que vamos a atribuir a los resultados que se nos oñ'ecen como posibles. En muchas ocasiones durante el debate se mezclan los dos tipos de cuestiones, pero el criterio para saber si la cancelación del debate, cuando se produce, ha sido de carácter predominantemente técnico o político es sencillo: en el primer caso los problemas se resuelven «calculando», en el segundo «negociando». De cualquier forma, en la mayoría de las ocasiones el conocimiento tecnológico disponible, no sometido a controversia, sino aceptable por todo el mundo, es suficiente para resolver muchos problemas que deberían quedar así sustraídos al debate pohtico. Esto sucede hoy en día en todas las esferas de la actuación política, aunque en muchas de ellas no interese reconocerlo. Por eso, el contenido mínimo de la democracia tecnológica que proponemos incluye también un principio de sabor tecnocrático: si existe una solución técnica adecuada para un problema, no lo complique usted transformándolo en un problema político. Para que la democracia tecnológica, con este contenido mínimo, sea posible y funcione adecuadamente, es preciso introducir cambios importantes tanto en el entramado institucional de la democracia, como en la cultura cívica de los ciudadanos y en las prácticas y hábitos de la participación política. Pero esto es sólo -^recordemos-el contenido mínimo de la democracia tecnológica. 3, Democracia tecnológica plena Decíamos que hay un tercer tipo de relaciones de la tecnología y la política en las que aquella aparece no como entorno ni como instrumento, sino como objetivo de la acción política. Pues bien es en este ámbito donde hay que situar, en mi opinión, el contenido máximo o completo de la democracia tecnológica. Lo diré nuevamente con palabras del mismo ensayo de Lafontaine: «Dado que el progreso técnico no entra en razón por sí solo, somos nosotros quienes hemos de obligarle a que lo haga. Para restablecer un consenso racionalista del progreso en la sociedad, es preciso consensuar la Técnica» (p. 193) Podríamos definir sucintamente el contenido máximo de la democracia tecnológica con estas mismas palabras: «es preciso consensuar la técnica». Lo que implica, de forma más explícita, reivindicar la democracia tecnológica plena, entendida como el derecho de todos los ciudadanos a participar en las decisiones acerca del desarrollo y control de la tecnología. Se tata de poder participar no solo en las decisiones acerca de qué debemos hacer a partir de las posibilidades que nos ofrece la tecnología disponible, sino también en las decisiones acerca de qué queremos poder hacer en el futuro gracias a las tecnologías que hoy nos proponemos desarrollar. Hay básicamente dos formas de entender la intervención política en la dirección y el control del desarrollo tecnológico. La primera es una forma que llamaremos subsidiaria. Se supone que el desarrollo tecnológico se produce impulsado (o atraído) por fuerzas sociales, culturales y fundamentalmente económicas, que son las responsables del flujo continuo de innovaciones técnicas, es decir de nuevos productos y procesos que entran en el circuito de la producción y distribución de bienes y que tienen su origen en conocimientos científicos e invenciones tecnológicas. El poder político tiene la posibilidad de contribuir a alentar, apoyar e incentivar esos procesos de desarrollo tecnológico y a facilitar la obtención de ventajas económicas y sociales a partir de ellos. En la actualidad todos los gobiernos tienen líneas de actuación política en este terreno y es ampliamente compartida la doctrina que rige en la regulación política de tales procesos de desarrollo tecnológico. Más allá de pruritos ideológicos acerca de los límites de la política y del mercado, todo el mundo acepta la necesidad de que el poder público intervenga en este ámbito que se considera demasiado importante y arriesgado como para dejarlo en manos de la estricta economía de mercado. Pero no es aquí donde se plantea actualmente el debate sobre la política tecnológica. Como hemos visto en un capítulo anterior, junto a las políticas de promoción e incentivos a la innovación tecnológica que denominamos subsidiarias, se han desarrollado también políticas sustantivas de orientación, evaluación y control público del propio proceso de desarrollo tecnológico. También en esto hay un amplio consenso: los estados no sólo promocionan la ciencia y la tecnología, sino que procuran establecer prioridades y orientar el desarrollo tecnológico en determinadas direcciones en vez de en otras. La alternativa aquí no La democracia tecnológica está entre intervención estatal y liberalismo puro, sino entre criterios de intervención democráticos y no democráticos. Veamos cuál es la diferencia. En la actualidad, una cantidad creciente de las decisiones que condicionan el desarrollo de la tecnología se toman en los consejos de administración de las grandes empresas multinacionales en función de una combinación de criterios en la que el peso fundamental lo aportan los criterios de rentabilidad económica de carácter más o menos coynntural o estratégico y el secundario, aunque relevante, los criterios de eficiencia y novedad tecnológica. Esta combinación de criterios suele conducir de hecho a un tipo de desarrollos tecnológicos que no tienen por qué coincidir con los intereses y modelos de desarrollo que los ciudadanos preferirían si tuvieran la oportunidad de intervenir en su definición. El problema es que éstos, los ciudadanos, a duras penas podrán percibir su verdadera situación: en relación con la tecnología, pierden su condición de ciudadanos y se ven reducidos a simples consumidores o usuarios. Y además se ven compelidos a pensar que eso es así por la propia naturaleza de las cosas, y no por la falta de cauces para la participación en las decisiones estratégicas que determinan las formas y direcciones del desarrollo tecnológico. Pues bien, en este escenario la intervención política, si no tiene un fuerte componente de participación democrática, se limitará a priorizar aquellas áreas o líneas de desarrollo que son más rentables desde el punto de vista económico o más necesarias desde el punto de vista instrumental (por ejemplo, en función de las políticas de defensa). En este punto surge la pregunta de si es realmente razonable pretender que la dirección del desarrollo tecnológico se decida democráticamente, más allá del valor democrático que pueda tener la lógica propia del mercado. Podríamos extendernos largamente en la discusión de este tipo de cuestiones. Pero creo que bastará con un único argumento que no es muy usual en este contexto, aunque a mí me parece definitivo. Lo mismo que en general se suele argumentar a favor de la intervención pública en aquellos aspectos de la actividad económica en los que el mercado por si solo conduciría a ineficiencias insuperables, creo que también se puede argumentar a favor de la participación democrática en el control y orientación de aquellos procesos que, si se dejan a su propia lógica interna o se controlan políticamente al margen de los procedimientos democráticos, conducen necesariamente a una reducción significativa de la capacidad de los ciudadanos para hacerse responsables de su propio destino, lo que implica una pérdida irreparable de libertad y autonomía. Pues bien, creo que hay una lógica interna en el desarrollo tecnológico que lleva a esa pérdida irreparable de libertad y autonomía, aunque bien es cierto que compensada con una mayor facilidad de acceso a los bienes y servicios generados gracias a la tecnología. La razón de este fenómeno es sencilla: la facilidad de acceso al uso y consumo de bienes tecnológicos es tanto mayor cuanto más transparente es al usuario la propia tecnología que utiliza. Con otras palabras: el éxito tecnológico es una función directa de la alienación del consumidor. Para que una tecnología penetre en el mercado debe ser fácil de usar, de reparar, de mantener y hasta de desechar. Todo ello se consigue a costa de la facilidad para penetrar en su interior. Los microchips son máquinas maravillosas en sí mismas que desempeñan multitud de funciones inteligentes y pueden integrarse en casi cualquier dispositivo técnico mejorando su rendimiento. A cambio su estructura interna permanece opaca al resto del sistema, al usuario e incluso al diseñador. Se puede sustituir un microchip, pero no se puede reparar; mucha gente lo puede utilizar pero nadie por sí solo lo puede construir; es posible que todo el mundo entienda lo que hace pero que nadie sepa realmente de forma completa cómo lo hace (cada uno de los ingenieros que ha participado en su diseño sólo conoce una parte del mismo y quienes han ensamblado el conjunto sólo necesitan conocer los flujos de entrada y salida de cada subsistema, no su estructura interna). Naturalmente la participación democrática en el diseño y el control del desarrollo tecnológico no debería hacerse a costa de la eficiencia y la capacidad difusiva de las tecnologías. Pero en muchas ocasiones una presencia más directa del consumidor en las fases de diseño, orientación y control de la tecnología, ejerciendo las funciones de ciudadano responsable y dueño de su destino, podría alterar profundamente su relación con la tecnología. Y también podría suceder que los esfuerzos de las empresas por responder a este nuevo «vigilante tecnológico» dieran lugar a innovaciones tecnológicas no sólo más eficientes y novedosas sino incluso también más rentables. En la actualidad el catalizador de gases de la combustión es obligatorio en todos los automóviles, y ha contribuido muy positivamente a asimilar la cultura del automóvil en la cultura de la preocupación por el medio ambiente. En su origen fue una reivindicación ecologista que se abrió paso hacia una de las ramas industriales más poderosas del siglo XX a través de las instituciones democráticas. ¿Por qué no desear que suceda lo mismo en la regulación de la biotecnología, la terapia génica, la investigación médica en células madre, etc.? Creo que es legítimo, en este contexto, preguntarnos qué habría sucedido si el rápido y abigarrado La democracia tecnológica despliegue de antenas de telefonía celular que se ha producido en España hubiera sido consensuado a través de cauces democráticos más participativos. Por el momento sabemos las consecuencias de no haberlo hecho así: los ciudadanos desconfían irracionalmente de las antenas, las empresas han cometido errores no sólo de «relaciones púbUcas» sino también de diseño técnico (y estético), y el coste ñnal de toda la operación se ha encarecido con miles de millones dedicados a revisar la emisión de radiación para tranquilizar al público, aunque todos los expertos saben de antemano que las antenas instaladas cumplen las especificaciones técnicas y legales y que, dentro de esos límites, son inocuas. La democracia tecnológica plena consiste en el derecho de todos los ciudadanos a acceder a todo el conocimiento tecnológico relevante para la toma de decisiones en asuntos de interés público y a participar en el diseño, evaluación y control del desarrollo tecnológico. En las sociedades actuales esta última frontera en el largo camino de la extensión de la democracia no es una posibilidad abierta, es una necesidad ineludible. La extensión de la democracia requiere cambios tanto institucionales como culturales. En el plano institucional la democracia representativa todavía tiene un amplio margen de adaptación y maniobra para dar cabida a las nuevas necesidades y sobre todo para ensayar nuevas experiencias. En el plano cultural los medios de comunicación jugarán sin duda un papel decisivo en la extensión de la cultura tecnológica a todos los ciudadanos. Pero lo que ahora pretendo es apuntar algunas ideas acerca de los contenidos de cultura tecnológica que podrían ayudarnos en la tarea de extender la democracia al control y el dominio de la tecnología. El nacimiento y desarrollo de los sistemas democráticos liberales fue acompañado de grandes cambios culturales. Para que los que habían sido siervos pudieran sentirse ciudadanos tuvieron que poder entender que su condición de siervo no se debía a la naturaleza de las cosas, sino a las relaciones de dominación impuestas por individuos cuya fuerza real tenía, en última instancia, el mismo origen (la voluntad humana) que la capacidad de resistencia frente a su imposición. La historia de la democracia, como la del movimiento obrero, la de las sufiragistas o la de los movimientos de liberación anticoloniales en el Miguel Angel Quintanilla siglo XX, son historias de cambios culturales: son la historia de la generalización de la enseñanza, de la capacitación técnica de los trabajadores, del acceso de la mujer a los estudios, de la formación de la elites dirigentes de las colonias en las universidades de las metrópolis. La extensión de la democracia siempre ha ido acompañada por una extensión y transformación de la cultura. La democracia tecnológica también requiere profundos cambios culturales. La cuestión es saber si podemos vislumbrar de antemano la dirección en que deben producirse esos cambios. He aquí algunas ideas tentativas sobre posibles contenidos de la cultura tecnológica que necesitaríamos construir. I. El uso y la apropiación de las tecnologías Las ideas predominantes en las sociedades actuales acerca de la propiedad y el uso de la tecnología siguen ancladas, en lo fundamental, en las mismas ideas con las que el derecho romano resolvía los conflictos entre propietarios agrícolas: la propiedad de un bien material garantiza el derecho de uso y abuso del mismo sin más limitaciones que las derivadas de las propiedades de los vecinos. El derecho de patentes y de propiedad intelectual ha introducido una buena dosis de «desmaterialización» en ese concepto tradicional, pero básicamente responde a los mismos principios. En cambio, el uso y la propiedad de la tecnología actual no encajan bien en ese patrón. El fenómeno «Napster» y sus secuelas es revelador de la nueva situación: la copia para uso privado de una producción intelectual o artística, sin fin alguno de lucro, se puede transformar en una inmensa red de distribución que priva de toco valor económico al derecho de propiedad intelectual. La respuesta espontánea ante esta situación es intentar «poner puertas al campo», lo cual resulta del todo inútil: por cada sistema técnico de protección contra copias que aparece, surge un antídoto para desactivarlo. Las únicas opciones realmente viables implican respuestas institucionales y jurídicas para las que se necesita abrir un proceso de negociación y de debate político. Es evidente que la investigación para el desarrollo de vacunas y medicamentos contra el sida requiere que las compañías farmacéuticas puedan tener expectativas razonables de obtener beneficios económicos. Pero no es posible mantener todas las restricciones a la difusión de una tecnología que permite el derecho de patente, si eso hace que el sistema en su conjunto pierda rápidamente su legitimiidad, como puede suceder si la comunidad internacional condena a la muerte a millones La democracia tecnológica 649 de habitantes de países pobres por no autorizar la fabricación y distribución a bajo precio de los medicamentos adecuados. No es fácil vislumbrar nuevos principios capaces de regular el uso y la apropiación de las tecnologías que hagan compatible el acceso de los ciudadanos a las nuevas posibilidades tecnológicas y la existencia de incentivos para la investigación y la innovación. Pero en la propia cultura tecnológica de nuestro tiempo existen experiencias que apuntan ^ en una dirección prometedora: el movimiento del software libre, la regulación de sistemas de protección jurídica frente a la apropiación privada de productos tecnológicos que son resultado de un trabajo colectivo, la existencia de obras de creación colectiva sin derechos de autor reconocidos, etc. Lo que se vislumbra en el horizonte es una nueva forma de percibir la propiedad de la tecnología, como una condición que te permita usarla y disfrutar de ella, e incluso, en su caso, reclamar un reconocimiento social por haber contribuido a su desarrollo, pero sin que ello implique que puedas impedir que otros la usen y disfruten o la modifiquen y mejoren. Pekka Himanen (2001) ha acuñado una feliz expresión para recoger muchos de estos elementos de la nueva cultura tecnológica: La ética del Hacker. Todavía no sabemos cómo será un mundo así, pero no cabe duda de que en él la democracia tecnológica plena será más viable. Ya hemos aludido a la paradoja que supone el hecho de que, en general, cuanto más fácil de usar es una tecnología, más incomprensible resulta para el usuario: las tecnologías transparentes exigen ciudadanos ciegos. Hay que reconocer en este punto una notable peculiaridad de la cultura tecnológica predominante en la actualidad. En otras épocas podía suceder que un inventor o un gobierno quisiera mantener en secreto su tecnología para impedir que se difundiera y evitar así perder la ventaja que su posesión le daba, en el plano militar, económico, político, etc. En la actualidad, sin embargo, las tecnologías se hacen opacas al usuario para facilitar su uso y su difusión. Este es, en efecto, el significado de conceptos como el de «interfaz transparente al usuario» o «tecnología amigable». El usuario, el consumidor, debe ser capaz de usar y disfrutar una tecnología sin necesidad de entenderla; una innovación con vocación de difusión universal debe aspirar a ser compatible con todas las culturas y, para ello, lo mejor es que no requiera que el usuario incorpore nuevos conocimientos, que las prácticas de uso sean extremadamente simples y que los valores incorporados sean fácilmente asimilables. En definitiva, que la tecnología no resulte extraña. La forma más rápida y fácil de conseguir esto es «dorar la pñdora»: esconder el contenido de la tecnología y mostrarle al usuario solamente una superficie dorada, una interfaz amigable, una tecnología tan fácil de usar como imposible de desentrañar. Durante años se ha considerado que precisamente esta tendencia hacia las tecnologías amigables constituía un gran avance en la humarázación de la tecnología. Pero hay razones para pensar que se trataba de un error. Seguramente inspirado por la doble convicción profunda de que en sí mismas las tecnologías son inhumanas (y por eso requieren ser «humanizadas» en la interfaz de usuario) y de que por principio los consumidores son estúpidos (y por eso hay que tratarles como tales, negándoles el acceso a las entrañas de las tecnologías que utilizan). Pero los errores se pagan. Los sistemas amigables de interfaz entre el usuario y los ordenadores han terminado cargando sobre estas máquinas la responsabilidad de todos los errores humanos que se cometen con ellas. El resultado es la deslegitimación social de un sistema que se considera ajeno a los intereses humanos y dominado por la lógica interna de una tecnología inasequible. Si renunciamos a hacernos responsables de nuestras Tiáquinas, no podemos después quejarnos de su ineficiencia. A fuerza de hacer máquinas inteligentes y opacas, terminaremos haciendo realidad la sospecha de que el usuario es estúpido. No sé cómo se resolverán estas paradojas de nuestra cultura tecnológica. Pero me gustaría proponer la sugerencia de construir tecnologías que no sólo sean fáciles de usar sino sobre todo atractivas para integrar en la vida personal o social. Esto es lo que quiero sugerir con la idea de tecnologías entrañables: asimilables, amables, integrables en la propia vida, que se pueda disfrutar de ellas no solo usándolas a ciegas, sino apropiándose de su lógica interna, comprendiéndolas. ¿Por qué se considera entrañable im paisaje de molinos de viento o la silueta de un viejo molinete metálico al lado de un pozo, pero no un parque eólico de aerogeneradores de energía eléctrica? ¿Por qué el teléfono móvil se ha convertido rápidamente en un complemento personal, como la corbata o el bolso, pero seguimos viendo la infraestructura física de la telefonía celular como algo completamente ajeno a nuestros intereses? ^ La democracia tecnológica requiere no sólo que la gente normal pueda tener acceso a conocimientos e informes técnicos comprensibles, sino que la propia tecnología pueda integrarse plenamente (con todo su contenido) como un elemento normal de la cultura de la gente. Notas ^ Una sugerencia para la inflexión desde el constructivismo social: el éxito social de la bicicleta podría estar relacionado con el hecho de que se trata del más entrañable de los dispositivos mecánicos de transporte. En la actualidad, si quieres disponer de un buen automóvil tienes que renunciar a jugar a la mecánica con él. Con una motocicleta aimientan un poco las posibilidades de contribuir activa y creativamente a su cuidado. Pero las bicicletas son otra cosa: hasta hace unos años, al menos, todo en ellas era diáfano y claro, no escondían secretos tecnológicos y más bien requerían la activa participación continua del usuario para mantener sus prestaciones. En Broncano (2000) hay interesantes reflexiones y originales ideas para una teoría de la humanidad de la técnica, es decir de las tecnologías entrañables.
Tradicionalmente en España el concepto de cultura suele asociarse exclusivamente a los contenidos que vienen a encuadrarse dentro de las humanidades. Sin embargo, esta visión de la cultura es coja y sólo se concibe globalmente cuando su dominio abarca no sólo la dimensión de pensamiento que clásicamente se ha llamado pensamiento humanístico sino que incluye la ciencia más experimental. Incluso esta perspectiva más compleja se hace más necesaria al comprobar que, a lo largo de la historia, los avances de la ciencia experimental han espoleado a la cultura humanística en su desarrollo. Si nos posicionamos dentro de esta visión unitaria de la cultura, podemos argumentar que el Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de Salamanca es un ejemplo de cultura, en concreto, de cultura científica. Desde que se comenzó a concebir la idea de construir un instituto de investigación oncológica en Salamanca la característica que lo vertebró y justifica su existencia fiíe la de propiciar la comunicación fluida entre los científicos con el objeto de catalizar los resultados de su investigación, que previamente se venían desarrollando de un modo más disperso, por carecer de un edificio que los agrupara, en la Universidad de Salamanca ^. Este espíritu se capta no sólo al observar el quehacer de sus investigadores, que organizan cada semana un seminario interno y otro externo para comunicar a la comunidad los resultados de su investi- gación, sino también en el diseño del propio edificio. Los laboratorios en lugar de estar entre cuatro paredes opacas, están comunicados unos con otros con paredes y puertas de cristal. Esta concepción no es completamente original, el CIC responde al paradigma de los Comprehensive Cancer Center de Estados Unidos. Este es un modelo restrictivo -amenos de cuarenta reconocidos en EE.UU.-, pero que ha demostrado ser el más efectivo a la hora de obtener los mejores resultados prácticos en investigación oncológica. Para ello cumple el requisito -el CIC es el único centro en España con estas características-de desarrollar investigación puntera -evaluada externamente-de tres tipos: básica, clínica y aplicada. De tal suerte, el CIC pretende favorecer el trasvase en sendas direcciones de información entre la ciencia biomédica básica y la aplicada, para fomentar la sinergia de los tres tipos de investigación y en consecuencia mejorar la productividad. A través de esta organización el CIC procura servir de semillero para la creación de riqueza y servicios que reviertan en el desarrollo social y el desarrollo económico. La conexión con la sociedad es uno de sus objetivos prioritarios. Esta fue una de las razones que provocó la necesidad de crear dentro del CIC un departamento de Comunicación y Marketing. Si los resultados de su investigación no se entendieran como un proceso de cultura científica, la dinámica interna de sus investigadoreshacer ciencia y comunicarla en los papers, seminarios y congresos -posiblemente no demandaría este servicio. En cambio, conscientes de este concepto global que constituye la investigación oncológica, se pusieron los medios para transmitir los resultados de la investigación a lá sociedad. De tal suerte el Departamento de Comunicación y Marketing es el nexo de unión entre la sociedad y la ciencia, desde él se canaliza la demanda que hace aquélla a ésta y viceversa. Uno de los aspectos cruciales de este departamento es la transmisión de la información generada en el CIC mediante la divulgación científica. Por sí misma resulta meritoria la iniciativa tomada por los propios investigadores y el esfuerzo que están realizando para acercar la ciencia a la sociedad, aunque lejos de todo triunfalismo dentro del CIC somos conscientes de que queda mucho por hacer y mejorar. Por esta razón, a continuación se expondrán las características esenciales de la divulgación científica para poder perfilar cómo debería ser tal divulgación cuando se tratan aspectos sobre el cáncer ^ y en consecuencia mejorar la relación entre la investigación oncológica y la sociedad, aspecto éste decisivo de la cultura científica. La divulgación científica es imprescindible para establecer el vínculo entre la sociedad y la ciencia Se puede apelar a varias razones para justificar la divulgación de la biomedicina, aunque dos de ellas tienen un peso especial y no deben pasarse por alto. La mayor parte de la financiación de la investigación de la ciencia proviene de fondos públicos y por ende la sociedad tiene derecho a saber en qué se está utilizando este dinero, se debe rendir cuentas a quienes pagan. Otro aspecto no menos importante es comunicar los resultados obtenidos de la investigación. En el caso de la información generada por la biomedicina o la oncología, la sociedad muestra una mayor sensibilidad respecto a otras temáticas de la ciencia y por tanto es deseable transmitir cuáles son las distintas orientaciones y los frutos de este ámbito científico. Sin embargo, ¿en quién debe recaer esta responsabilidad? ¿en los científicos? ¿en los periodistas? La ciencia no necesita al periodismo científico para su desarrollo, es más, se tiene que hacer y se hace independientemente de la divulgación. De hecho, el método de divulgación de la ciencia son las revistas científicas especializadas. Aunque sí cabe matizar que el científico no sólo hace ciencia sino que también trabaja con becarios en su laboratorio a los que tiene que formar o parte de su jornada laboral transcurre impartiendo clases en la Universidad. En estos ejemplos el investigador no está produciendo ciencia, sino que está divulgando a un grupo selecto. Todos los científicos divulgan, aunque otra cuestión bien distinta es divulgar a la masa. El periodismo científico, en cambio, es la técnica que nbs permite comunicar lo que los científicos hacen a los que desconocen estos contenidos, es decir, a la sociedad no especializada en el tema expuesto. El periodismo científico es una especialidad del periodismo y no tiene más vocación que la de mostrar la realidad científico-tecnológica a quienes no logran alcanzarla en todas sus facetas. Ni todos los científicos ni todos los periodistas están preparados para divulgar ciencia. El periodismo científico debe llevarlo a cabo quien lo haga bien. No importa si su formación es científica o periodística. Si el científico conoce las técnicas de divulgación a través de los medios, escribe bien y habla bien, puede divulgar el tema en el que está especializado. Si el periodista, aunque no tenga una formación científica, sabe aproximarse ^1 mundo de la ciencia, comprenderlo para posteriormente traducirlo al lenguaje llano de la gente que no sabe, también puede divulgar. En última instancia, lo importante es que la transmisión del mensaje sea de manera que todo el mundo lo entienda pero que a su vez no traicione su origen. Por tanto, no es tan trascendental qué formación se tenga, sino las aptitudes desarrolladas por el divulgador. Para divulgar a la sociedad hay que valer, se debe transmitir el mensaje con un contenido inteligible y además nunca debe faltar la fidelidad de la fuente fiable. Esta se halla tanto en las revistas científicas especializadas, como en los propios científicos. En resumen, la fuente ha de ser fiable, la transmisión del mensaje debe ser clara y rigurosala información debe ser ponderada y objetiva y debe consultarse realmente al investigador portavoz del grupo de investigación que la ha generado -y su contenido debe ser aquel que muestre los resultados de la investigación. A menudo parte de la investigación no es susceptible de ser divulgada. Se debe hablar de resultados maduros, pues de esta manera se respetan las reglas del juego de la ciencia que sólo saca los papers cuando el contenido puede ser transmitido a la comunidad científica. No hay nada más contraproducente que el investigador, cuyo nombre aparece vinculado a la noticia, desapruebe su contenido, pues con una alta probabilidad esta información no es lo suficientemente rigurosa y en consecuencia en lugar de informar se está desinformado a la sociedad, objetivo contrario al perseguido. La divulgación biomédica debe tener en consideración otro factor nada desdeñable. En esta área se está avanzando muy deprisa y a su vez está teniendo mucha repercusión en los medios de comunicación pues se supone que en el futuro sus avances van a afectar considerablemente al mundo cotidiano, en aspectos tan próximos como son la salud y el bienestar social. Sin embargo, estas áreas son difíciles de explicar porque atañen a conceptos que la gente no llega a comprender completamente. Se supone que la genética influirá en la salud, pero para explicarla hay que aludir a los genes, a la célula, a su núcleo o al DNA. La dificultad de esta empresa radica en trascender lo que la gente puede entender, mediante un mensaje correcto, de lo que los científicos saben. Los problemas de la divulgación Los divulgadores deben tener un código siempre presente: la ciencia es una institución seria y la medicina aporta información relacionada con la salud de los pacientes. No se puede jugar con una información tan delicada y sensible para la sociedad. Hoy en día se está cayendo El Centro de Investigación del Cáncer.. en la desinformación y se da una imagen de la medicina sin control. Hay que divulgar los trabajos concluidos que se realizan en la investigación, pero sin vulgarizarla, para evitar de esta suerte consecuencias sumamente nocivas para la sociedad. El consumo incontrolado de antibióticos está generando una resistencia a los mismos que va a traernos muchos quebraderos de cabeza en pocos años. La vulgarización de la medicina está comenzando a dar sus frutos. No sólo se está desinformando, sino que además se está educando mal a la sociedad. El colesterol, las sardinas hoy son buenas y mañana son malas. Se puede decir que beber es malo, pero al día siguiente los medios se hacen eco de que beber un vaso de vino es bueno. Se está llegando al límite de la justificación de todo. En la consulta el médico puede aconsejar al paciente que no beba alcohol y éste quizá le reproche que ha oído que beber es bueno y que en realidad él sólo bebe una caña, un carajillo y uno vaso de vino al día. En definitiva, se están justificando conductas que no permiten prevenir enfermedades. Este hecho se constata también en el campo de la oncología. Como consecuencia de esta avalancha de información caótica, alguien puede argüir que el tabaco puede producir cáncer de pulmón aunque también previene el parkinson. Se están dando razones sin solidez pero que la persona que tiene por ejemplo dependencia del tabaco los coge como válidos. Esta es una conducta completamente equivocada desde el punto de vista sanitario. Da la sensación de que con tanto consejo contradictorio la persona puede poner en una balanza los efectos beneficiosos y perjudiciales del tabaco y que sea ella misma la que elija, lo cual es un gran sin sentido. Toda la comunidad científica afirma que el tabaco es una droga muy nociva para la salud y por consiguiente la opción más saludable sin duda alguna es dejar de fumar. La divulgación correcta, dada esta situación, es más necesaria que nunca. Se está llegando al extremo en que la información que recibe la población es tan contradictoria que los propios científicos están perdiendo prestigio.'Nos guste o no, la medicina tiene un componente mágico. La sociedad necesita un componente mágico y en nuestra civilización el mago siempre fue el médico. Había partes que la sociedad no entendía, pero el médico sí. En el pasado se tenía la imagen de que el médico era el señor que lo sabía todo, era capaz de solucionar el problema y cuando no podía resolverlo se debía a que no había solución. En cambio, hoy por hoy el médico es un señor funcionario que te tiene que curar y si no te cura es un incompetente y si no sabe la respuesta es un ignorante. Si fulanito va al médico porque padece un cáncer de pulmón y tiene que radiarse, si por cualquier circunstancia la vecina le comenta que a su marido en lugar de radiarlo le dieron quimioterapia, este señor posiblemente ya no se fíe del médico. Asimismo quizá sospeche al comprobar que no es tratado con terapia génica, cuando ha leído u oído en los medios que el último avance en medicina es la terapia génica y lógicamente quiere ser tratado con ella. Nadie dice en los medios, o pocos, que la terapia génica es una alternativa que funciona en ratones, pero que aún no existe ningún ensayo de terapia génica válido. Las células madre es otro tema de actualidad en los medios y aún no se ha curado a nadie con ellas. Cuando se lanza una noticia que promete también es imprescindible informar de que ese experimento que prometía tanto, pasado un tiempo, se comprobó que no funcionó. Si se publican los positivos contrastados igualmente se deben publicar en prensa los negativos, como ocurre en ciencia. Y esto en el periodismo no es ninguna constante. La divulgación científica se debe hacer a nivel general y dejar de crear falsas expectativas a la sociedad. En ocasiones, sobre todo delante de las cámaras de televisión, los científicos dan la imagen de que saben todo y lo controlan todo. Los medios publican que se conoce el genoma y esto va a permitir curar las enfermedades genéticas pero no han publicado que aunque se conoce el genoma, un gen produce más de una proteína y que puede estar mutado en distintos sitios. Es decir, que no conocemos nada. Los científicos están empezando a entender cómo funciona el genoma, pero eso no lo dice la prensa. Y la gente como lo que cree es conocen el genoma, que a partir de ahora van a curar todo. Nadie les ha informado que una cosa es el genoma, otra las proteínas y otra la reproducción de la célula. Exponer que se está estudiando el genoma hinnano y con ello sabemos «x» pero no sabemos «y» ni «z» y nos va a llevar muchos años conocer tanto «y» como «z». Los científicos especializados en el genoma son conscientes del camino que aún queda por recorrer, pero los medios no están dando esta información y en consecuencia el mensaje llega sesgado a la sociedad. Probablemente esta problemática se superaría si la financiación destinada a la investigación llegara independientemente de que el investigador sea más o menos popular. Con frecuencia los propios científicos asumen esta dinámica de divulgar todo lo posible por la presión que tienen de obtener financiación para poder seguir investigando. La ciencia se está enfi:'entando a este problema porque el trabajo desarrollado está dependiendo de los fondos privados y éstos se consiguen mediante el marketing, al obtener un resultado en una investigación determinada hay que divulgarlo. El Centro de Investigación del Cáncer... Esta actitud se puede observar en ocasiones incluso en las revistas científicas especializadas, a éstas con fi: ecuencia les va interesando dar prioridad al titular. Se está produciendo un movimiento en el que uno de los criterios es el impacto que se obtiene de un artículo. A partir de un editorial se filtra la información, que a su vez acaba saliendo en los medios y al final la revista se conoce más. Los intereses económicos subyacen en esta realidad. Cuanto más popular es una revista, más vende, cuanto más vende, más impacto tiene, cuanto más impacto tiene, más originales recibe y cuantos más originales recibe, más puede publicar. Aunque no es deseable esta situación, las consecuencias no son tan nocivas como el titular injustificado del periodismo. Todo lo publicado en las revistas científicas pasa el examen de un comité de expertos, el titular de estas revistas no reza «vamos a curar el cáncer» y además estas revistas se leen con espíritu crítico que caracteriza el quehacer científico, pues normalmente sólo son leídas por este colectivo y tras la revisión del artículo encabezado con un gran titular, el investigador inferirá si vale o no la pena las conclusiones del artículo, dado que tiene una formación que se lo permite. Mientras que en prensa el lector no suele pasar más allá del titular y cuando se lee la noticia en su totalidad, normalmente no se hace con aquél espíritu crítico, pues no se cuenta con la formación para poder concluir si aquella noticia tiene rigor o no. Casi se convierte la lectura y su asimilación en una cuestión de creencia. En España se ha venido utilizando el titular para que después la letra pequeña venga a decir luego otra cosa. En este sentido tanto a los científicos como a los divulgadores nos tenemos que exigir ser realistas, explicar realmente el significado de una noticia científica, aparte del optimismo que puede emanar del avance de la investigación, hay que indicar cuál es el verdadero alcance empleando un lenguaje que entienda la sociedad. Por desgracia con demasiada frecuencia se crea ilusión en el enfermo con los titulares y se prometen cosas que no se van a cumplir o si se van a cumplir, será a muy largo plazo. En prensa se puede encontrar un titular como «se ha creado un tratamiento para una aproximación terapéutica para el tratamiento de cáncer de estómago». A la gente que no tiene un cáncer de estómago la noticia no le interesa mucho. Pero si se tiene un familiar con este tipo de cáncer, la persona que ha recibido esta información le interesa que al enfermo se le puedan aplicar ese tratamiento, lo cual va a ser imposible en cinco o diez años. Ahí se están creando unas falsas expectativas. Se está dando el tipo de mensaje repetitivo de «esto va a ser una cosa muy buena para el tratamiento del cáncer». Desde hace años se repite que «los investigadores de la entidad x han descubierto un nuevo remedio para el cáncer y». Y cuando se empieza a leer la noticia con detalle se dice en las líneas posteriores que el estudio se ha realizado con células in vitro en ratones. Cuando se dice que este tratamiento se podría aplicar a humanos y, en realidad, casi nunca se aplica. Se crea una falsa expectativa tremenda cuando tan sólo existe un gran titular cogido con alfileres. Este es un esfuerzo que deben hacer los investigadores de no dar falsas esperanzas. Al final se recurre al típico tratamiento consolidado desde hace quince años y que ha sido modificado para su mejora poco a poco. Efectivamente, los médicos no dejarán de dar quimioterapia de la noche a la mañana a sus pacientes oncológicos para poner en práctica otro tratamiento novedoso, porque si llevaran a cabo esta sustitución, a lo mejor en lugar de curar se matarían al enfermo por otra vía. En esta información hay que ser tremendamente cautos, insisto, no podemos crear falsas expectativas en la población. En la actualidad en las consultas se va notando que la gente cada vez lee más y navega más por Internet y solicitan que se les aplique la medicina que salió ayer en la televisión, porque decían que iba a curar el cáncer que la persona padece. Quizá el médico no haya visto la televisión el día anterior, y no sabe de qué medicina le están hablando o quizá lo que no se explicó en la noticia que vio el paciente que esa medicina se ha probado en un ratón, pero no en un humano, y que este medicamento todavía no ha pasado todos los requisitos ni ha sido lo suficientemente investigado para garantizar que al ser administrado a personas se obtenga una mejora o curación. Es posible que en ratones sane, pero que en personas mate. Otro de los inconvenientes al que nos enfrentamos a la hora de divulgar noticias es que hay detalles en la propia investigación que en ocasiones el propio investigador no entiende. Existen muchos mecanismos dentro del experimento desarrollado en una investigación que no se comprenden totalmente. Se aplica un método para obtener un resultado y muchas veces se desconocen los procesos intermedios. Toda investigación parte de una hipótesis clara y se puede obtener un resultado exitoso, aunque se hayan producido procesos intermedios poco conocidos erí su totalidad. Por ejemplo, al intentar meter un fragmento de DNA dentro de un plásmido ^, la mayoría de las veces se realiza sin problemas, pero en ocasiones no se puede y en este caso se desconoce la causa de este impedimento. Hay aspectos, como el recién expuesto, de la investigación que no se puede divulgar. Se puede El Centro de Investigación del Cáncer... dar la circunstancia de que el científico no conozca las causas últimas de este hecho y por otra es una tarea imposible que el científico pueda comunicar la información correctamente al divulgador para que éste a su vez entienda el proceso explicado, del que apenas conoce de cerca, y le permita plasmarlo en una noticia que leerá u oirá un público que tampoco tiene una formación especializada en el contenido divulgado. Esta es por tanto otra de las dificultades a las que se enfrenta el periodismo científico, a menudo intenta divulgar lo indivulgable. Dentro de esta imagen falseada que se está dando de la realidad no todos los aspectos tienen matices tan pesimistas como los expuestos hasta el momento. Para finalizar este apartado analizaremos un último punto algo más alentador, parte de la situación que estamos viviendo hoy en día en España. Cuando se comunica realmente resultados importantes no en cuanto a un fármaco prometedor, sino en cuanto a tratamiento, generalmente lo que se suele comunicar a nivel de prensa y televisión son estudios en el extranjero. Este hecho hace que las personas que padecen un cáncer tengan la visión de que aquí no se trata el cáncer o que se trata mal o no tan bien como en EE.UU. o como en otros países de Europa y esto no siempre es cierto. El servicio de hematología del Hospital Clínico Universitario de Salamanca ha tenido la experiencia de personas que han ido a hospitales prestigiosos de Estados Unidos, famosos por atender a pacientes que proceden de otros países, y que nada más llegar allí les han preguntado por qué acudían a ellos cuando les estaban tratando en Salamanca. Estos pacientes han regresado y se ha continuado el tratamiento en Salamanca. Esta es una cuestión que no se está transmitiendo. En este momento en España se están haciendo unos estudios tan buenos como en el resto de países y que están siguiendo el tratamiento que han impuesto centros prestigiosos estadounidenses. No sólo en Salamanca sino también en otros centros se están haciendo estudios corporativos. Por citar un ejemplo, en el tratamiento especial de un tipo de leucemia mieloblástica, que es la leucemia mielocítica aguda, el grupo español de tratamiento de la leucemia mielocítica aguda tiene los mejores resultados del mundo, pero la sociedad no lo sabe. Este es un ejemplo claro, pero hay muchos más. También es cierto que al menos si no cambia mucho el panorama, siempre va a haber un diferencial en cuanto al tiempo entre Estados Unidos, Europa y España, pero esta distancia cada vez es más corta. Antes se aplicaban tratamientos que se habían estado estudiando en EE.UU. diez años antes. Ahora el diferencial es de unos meses o un año, así que la diferencia no es tanta y por consiguiente tampoco mejora sustancialmente el tratamiento en Estados Unidos. Incluso con frecuencia cuando una persona necesita un tratamiento oncológico en EE.UU. le van a someter a un protocolo que muchas veces va a ser experimental, con lo cual en estos casos a menudo va a estar en los límites de lo que nosotros consideramos ético en un momento dado. Los familiares o el propio enfermo, comprensiblemente, quieren poner los mejores medios para tratar al paciente y cuando se le informa que la ventaja de tratarle en España es que el tratamiento es gratuito y el resultado del mismo no es peor, les cuesta entender este hecho. La idea generalizada es que la situación aquí es mala, que el sistema de sanidad es bueno, pero no es para tanto. No hay lista de espera en hematología del Hospital Clínico Universitario de Salamanca, es de un día para otro. Y generalmente en los hospitales son lo suficientemente conscientes de que si se hallan ante un caso en que es urgente trasplantar, por la razón que sea, se ponen todos los medios para agilizar este trámite, hay algunos pacientes que tienen que esperar para el trasplante, pero en su caso es que da igual trasplantar en un mes o en cuatro. En el servicio de oncología de este hospital la espera es de un día o una semana. En ocasiones se puede complicar el día, pero cuando un paciente debe esperar es porque se sabe que el tumor es lo suficientemente lento como para que no pase nada. En la actualidad el servicio de hematología del Hospital Clínico Universitario de Salamanca está pendiente de empezar y de coordinar a nivel europeo el tratamiento de mieloma. Los resultados del grupo español de mieloma no tienen nada que envidiar al resultado que se puede sacar en el mundo sobre el tratamiento de mieloma. Este hecho no se está comunicando bien a la población. La sociedad tiene la idea de que periódicamente o cada semana en la televisión sale alguien que ha publicado algo generalmente procede de la investigación básica y rara vez de investigación clínica. En consecuencia, se está dando la imagen de que aquí se llevan a cabo muchos estudios básicos pero que no existen investigadores que obtienen resultados más aplicados en el tratamiento del cáncer, cuando en realidad estos resultados no sólo existen sino que además tienen gran calidad. Se debería fomentar la divulgación en los medios de comunicación masivos de este tipo de noticias, que en la actualidad están quedando en la sombra. Situación del cáncer que conviene divulgar a la sociedad El problema del cáncer es que se está denominando con el mismo concepto general -«cáncer»-a 200 tipos de enfermedades distintas que no tienen nada que ver la una con la otra en absoluto. Probablemente de aquí a unos cincuenta años cuando la gente lo vea con perspectiva histórica se sorprenderá que en nuestros días se una bajo un mismo concepto un cáncer de piel y un cáncer pancreático. No tiene ningún sentido meter a estas enfermedades en el mismo concepto. Es como afirmar «tengo una infección». Cuando todos sabemos que la infección de unas anginas o el sarampión de un niño difiere bastante de una meningitis. Efectivamente, todas son infecciones, pero provocadas por diferentes microorganismos, unos se tratan bien, otros mal, unos tienen antibióticos específicos otros no, unos pueden poner en peligro la vida del enfermo mientras que con otros la inmunidad del enfermo acabará venciendo la enfermedad. Evidentemente se pueden clasificar bajo una misma categoría las infecciones por bacterias, las infecciones por hongos y por virus, pero en el caso del cáncer el campo es mucho más abierto. Normalmente cuando hablamos de cáncer estamos haciendo mención a los cánceres más frecuentes o a los cánceres que tienen peor tipo de tratamiento, sin tener en consideración esta diferencia conceptual. Hoy por hoy el panorama en el tratamiento del cáncer ha mejorado considerablemente. Hasta ahora lo verdaderamente eficaz, el primer arma terapéutica en los cáncer en general, es la cirugía. En segundo lugar tenemos, y a veces es más eficaz que la cirugía, la quimio-radioterapia, la hormoterapia, terapias combinadas. Los efectos colaterales de la quimioterapia y la radioterapia así como los de la cirugía, con la laparoscopia, se han minimizado. Uno de los objetivos de la cirugía consiste en ser lo más eficaces posible dentro de un tumor determinado con la mínima agresión quirúrgica. Y no siempre hacer una gran intervención, como puede ser seccionar a un hombre por la mitad, es más eficaz que hacer una intervención más pequeña. El ejemplo paradigmático es el cáncer de mama. Hace cuarenta años cualquier intervención de cáncer de mama implicaba quitar la mama y los pectorales. Mientras que ahora en la mayor parte de las intervenciones se conserva la mama y se quita nada más el tumor. Por tanto, la intervención es menor pero igual de eficaz y es combinada con quimioterapia, radioterapia o incluso con hormonoterapia. El desiderátum para el futuro es obtener medicamentos que incidan y destruyan exclusivamente células tumorales y no otras. Un hecho evidente, que la sociedad debe conocer, es que la supervivencia de los enfermos de cáncer se está prolongando y esto está ocurriendo en la mayoría de los cánceres. La lucha contra el cáncer no retrocede sino que va hacia delante. Cada vez se erradican con más facilidad más tipos de cáncer. Pero lógicamente la supervivencia va aumentando lentamente a base de aplicar modificaciones de los tratamientos que tenemos previamente. No hay terapias maravillosas que se pueda decir de ellas: «esta es la buena, la que vale». En este momento asistimos a un período relevante dentro de la hematología con el Glivec -es un ejemplo de fármaco novedoso-que permite en la actualidad el tratamiento más a la carta. Teóricamente sólo mata las células anormales y las mata todas. Pero incluso con este fármaco, que se está aplicando hoy en el tratamiento de leucemia mieloide crónica y en la leucemia linfoblástica aguda, se está constatando que las resistencias al mismo aparecen en tres o cuatro meses en la leucemia linfoblástica aguda, así que las respuestas no duran -como ocurre con las bacterias que se hacen resistentes a los antibióticos. Y en el tratamiento de la leucemia mieloide crónica no se sabe cuanto durará, se presupone que no va a ser eternamente. Se conjetura que al igual que está habiendo resistencias en las células de la leucemia aguda linfoblástica, habrá resistencias en las células de la leucemia mielode crónica. Los enfermos españoles se tratan igual que en el resto del mundo con este fármaco excepto con una salvedad, el enfermo español no paga un solo euro por él en la seguridad social -el coste ronda los 36.000 euros anuales, unos seis millones de pesetas por paciente -mientras que el enfermo de otras partes del mundo está pagando muchísimo dinero. Este es un gasto importante para el sistema de salud y no se está escatimando medios. Cuando merece la pena tratar a un enfermo con este fármaco se emplea. A pesar de todo los resultados son muy buenos, pero no son extraordinariamente buenos, porque al final el enfermo de la leucemia aguda linfoblástica a causa de las resistencias generadas no se cura con este fármaco. El Glivec es uno de los fármacos más conocidos por la repercusión que ha tenido en los medios de comunicación pero existen otros similares que se están investigando y que son inhibidores de otras vías metabólicas para otra serie de tumores. Da la sensación que la gente que hace ciencia todo lo que dice es verdad cuando a veces la realidad no es tan exacta a esta imagen. Hay que ser muy cautos a la hora de afirmar que «con el tratamiento «X» te vas a curar», porque la sociedad luego lo demanda, y no les faltaría razón si la información que han recibido fuera completamente El Centro de Investigación del Cáncer. cierta. No es necesario recurrir a los tratamiento novedosos como el presentado en las líneas anteriores para encontrarnos esta realidad. Cuando los hematólogos tratan a una persona mayor, de unos ochenta años, con leucemia a menudo se tiene que convencer a la familia que no se le puede hacer un transplante de médula. Los familiares posiblemente argumenten que han visto en la televisión que el transplante de médula cura la leucemia y no entienden por qué no se le puede realizar un trasplante de médula a esta persona anciana. A continuación el médico tiene que desmontar que una persona de ochenta años no está en situación de recibir un trasplante de médula porque tendría otras complicaciones que lo matarían. La gente cree que el trasplante de médula cura la leucemia y efectivamente es cierto pero dentro de unas coordenadas, con una determinada edad, etc. La biomedicina a medida que avanza está mejorando el conocimiento de la biología de los tumores, los tipos de terapéutica que se aplican en un momento determinado en un tipo de tumor. Dependiendo del nombre y apellidos del tumor así se tratará al paciente. El ejemplo más típico es el cáncer de tiroides, el médico tiene que considerar el tipo de cáncer de tiroides y en quién está implantado. Si se trata de un cáncer de tiroides anaplásico en un enfermo de setenta años, el pronóstico no es bueno. Mientras que un cáncer de tiroides en una niña de catorce años tiene un buen pronóstico, pues esa niña puede sobrevivir tanto como su amiga que está sana. La mayor parte de los cáncer de tiroides se curan. Efectivamente, hay que hablar de qué tipo de cáncer se va a tratar y en qué paciente se halla. Esta realidad debe ser divulgada para evitar estos malos entendidos que se crean en las consultas, causados por la mala información que se está dando sobre los tipos de cáncer y sus tratamientos. Una de las consecuencias más preocupantes de esta situación es que, como ya se ha expuesto, el médico ha dejado de ser una figura respetada a ser una figura denostada. Este hecho no sería relevante si una parte de la capacidad de curación del médico dependiera exclusivamente de la ciencia y no el arte. La parte de arte de la medicina consiste en que el paciente tenga confianza en el doctor. Si el éxito de curación depende en cierta medida de la confianza que el enfermo tenga hacia el médico y los pacientes están perdiéndola por la gran desinformación que recibe la sociedad, poco favor estamos haciendo a la medicina. Si el paciente está a la defensiva con el médico, no se da una transferencia, tan fundamental en medicina para la curación del enfermo, entre ambos. Si no hay confianza en el médico ya puede intentar hacer esta transferencia que es imposible, pues aquél estará pensando a ver cómo le engaña, cómo le atiborra de pfldoras. En último lugar conviene aludir a otro gran problema al que se está enfrentando la oncología causado por dos grandes expectativas que se están transmitiendo en los medios: la prevención y la curación del cáncer. Por una parte, se tiene concebida la idea de que si una persona sigue los consejos de llevar una vida saludable evitará padecer cáncer, lo cual es cierto, pero con matices. Hay personas que no beben alcohol, ni fuman y se han sometido a revisiones médicas anuales, pero que desarrollan algún tipo de cáncer. En este caso estas personas suelen exteriorizar, injustamente, sentimientos de culpabilidad porque creen que en algo han fallado. Por otra parte, se tiene la imagen de que el enfermo oncológico si no lucha ni se preocupa, las cosas no van a salir bien. Cuando en realidad, hoy en día se está curando el 50 por ciento de los cánceres. Dependiendo del tumor en algunos casos el éxito llega al 80 por ciento, mientras que en otros sólo alcanza el 10 por ciento. Esto significa que no todo el mundo se cura. No se quiere asumir que la gente se muere, sobre todo aquella generación de personas adultas sin fuertes convicciones religiosas, pues la población más joven nunca piensa que se va a morir. Ojalá pudiera ser, pero la realidad es que no a todo el mundo se le puede curar, independientemente de la actitud que tenga. En estas líneas se ha esbozado las características del crudo contexto actual que no conviene olvidar a la hora de comunicar información sobre el cáncer, pues el optimismo exagerado que puede acompañar una noticia difumina este hecho hasta llegar a distorsionar, sin querer, la realidad. Pecar de imprudentes tiene consecuencias tan negativas como las que se han desarrollado en este escrito. Conviene evitar gastar tanta tinta en divulgar noticias que con el paso del tiempo nadie recordará porque se comprobó que no eran tan relevantes en la investigación. Sin duda alguna, todos los sectores implicados en esta empresa de acercar la ciencia a la sociedad deben esforzarse en esta tarea. El investigador debe tratar de transmitir claramente el mensaje al divulgador. Muchas veces al científico le cuesta explicar lo que hace, y cuando lo intenta normalmente simplifica demasiado las cosas o las complica, por dar por supuesto mucha terminología. Para el investigador básico no es fácil transmitir que la ciencia básica es la que puede dar soluciones transcendentales, a pesar de que parecen estar tan alejadas de una aplicación, para proseguir con la investigación. Este mensaje urge ser comunicado a la sociedad. Cada vez en España en El Centro de Investigación del Cáncer... lugar de multiplicar se está reduciendo drásticamente el presupuesto público para la investigación básica -no hay más que analizar las cifras del Plan General del Conocimiento que en dos años ha recortado su presupuesto para investigación básica a la mitad' ^-seguramente no se sabe valorar la utilidad de este conocimiento que sustenta a la investigación pues sus porcentajes de «utilidad» para la humanidad siempre han sido muy bajos, pero no por ello menos importantesla penicilina no se hubiera descubierto sin la investigación básica. Con estos recortes, los jóvenes investigadores tienen las puertas cerradas a la investigación básica. Y en tanto en cuanto se socave la financiación para la investigación básica se está minando el ñituro de la ciencia de este país. Las investigaciones aplicadas dan de sí hasta cierto punto, y cuando se llegue a este límite, se tendrá que buscar lo que se ha hecho en otros países en investigación básica. El investigador aplicado debe exponer con especial cuidado las noticias dado que esta investigación está muy próxima al ciudadano, más que los resultados de la investigación básica. Muchos avances a nivel de laboratorio están a un paso de la clínica aunque muchas veces este paso no se llega a dar. Y en este sentido se tiene que explicar muy claramente el contexto en que se ha hecho la investigación y de las expectativas que puede dar. Sin echar las campanas al vuelo y sin lo contrario. El divulgador debe transmitir con mucha cautela y buscando el titular apropiado todas las noticias relacionadas con la salud. Hay que ser transparente en la información que se da a la sociedad, ya sean de trabajos concluidos como de datos sobre en qué se ha invertido el dinero público en la investigación. Evidentemente la tarea no es sencilla y aún queda mucho por hacer y mejorar. Se deben explorar no sólo los campos de la divulgación científica relacionada con los medios de comunicación. El desarrollo de la cultura científica está demandando otras vías complementarias a aquélla, como es la comunicación directa entre la sociedad y la ciencia mediante conferencias, jornadas de puertas abiertas y otro tipo de actividades. El Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca es consciente de esta necesidad que día a día intenta cubrir. Queda mucho por hacer y el trabajo no ha hecho más que comenzar. ^ El proyecto inicial de construir el CIC tuvo un carácter local y regional, posteriormente su dimensión fue nacional pues el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) mostró su interés por el mismo, creando el Instituto Mixto de Biología Molecular y Celular del Cáncer (IBMCC) del CIC. Mediante el IBMCC se permite el acceso de investigadores y científicos especializados de todo el territorio nacional al CIC. Las consejerías de Sanidad y de Educación de la Junta de Castilla y León han asumido una participación directa en el CIC a través de su presencia en el Patronato de la Fundación para la Investigación del Cáncer de la Universidad de Salamanca (FICUS). Efectivamente, la estructura organizativa investigadora del CIC incluye un Instituto Universitario (LRU), un Instituto Mixto (CSIC-Universidad de Salamanca) y un Centro Sanitario (n** Registro 5-14-0001) que engloba las Unidades y actividades relacionadas con el Sistema regional y nacional de Salud. ^ Este artículo no hubiese podido ser redactado sin la colaboración de todos investigadores principales del Centro de Investigación del Cáncer. Sus valiosos argumentos y críticas han dado forma a este escrito. ^ Plásmido es cualquier tipo de inclusión intracelular que se considera tiene una función genética, especialmente una molécula de ADN procedente del cromosoma bacteriano que determina rasgos no fundamentales para la viabilidad del organismo, aunque de algún modo cambia la capacidad del organismo para adaptarse. (Diccionario Mosby: Medicina, enfermería y ciencias de la salud, de la editorial Harcourt). ^ Este hecho está afectando también a la microbiología básica. A la industria le interesa la biotecnología, pero no le interesa ni cuantos microorganismos hay en el mundo, ni qué tipo de metabolismos hacen, cuando precisamente en el reconocimiento de estos metabolismos están las aplicaciones biotecnológicas para los diez o quince años próximos. Y sólo conocemos el 1% de los microorganismos que hay en el planeta. Si no se invierte en investigación básica mal impulso se le está dando a la ciencia en general.
Bajo la mirada crítica de su rector, repasamos los aspectos más relevantes de xma de las Universidades más prestigiosas y antiguas del mimdo que, con la entrada al nuevo milenio, expande su contribución a la educación y proyecta aún más su proyección innovadora. Después de dos períodos consecutivos como Rector, Ignacio Berdugo Gómez de la Torre describe, desde su óptica, el lugar que ocupa la Universidad de Salamanca en el panorama internacional. Considera prioritario e imprescindible buscar la convergencia de quienes son actores responsables en la formación de profesionales, las universidades y las administraciones. Consciente de la importancia histórica de la USAL tanto en Europa como en Latinoamérica, siendo para esta última una referencia indiscutida, Berdugo responde cómo concibe la institución el hecho de ser una fuente de producción de dos culturas: la tradicionalmente humanista y la cada vez más pujante cultura científica. En una sociedad globalizada donde el conocimiento se constituye en el recurso de mayor valor, la Universidad de Salamanca proyecta su accionar con responsabilidad frente a la sociedad en la que se inserta y de la cual también se nutre. Se apunta, en esta interacción, a generar mecanismos que posibiliten, entre otros, lograr mayor capacidad científica e iniciativa cultural, en la búsqueda permanente de excelencia académica. La USAL extiende su actividad académica y científica al ámbito mundial, con especial atención a Iberoamérica y Europa. Reflejado claramente en la concurrencia de alumnos americanos que cada vez se incrementa más, como señalan los indicadores académicos en los últimos años, a la vez que se consolida el espacio común de la enseñanza superior planteado como premisa a nivel de la Comunidad Europea. La Universidad, fimdada en 1218, se mantiene aún como referente en materia de producción del saber, y es esta trascendencia dentro del continente lo que la hace ser de manera constante sede de decisiones de amplio horizonte cultural. Tal el caso del Tribunal Penal Internacional, que se gestó en sus aulas en el siglo XVI o más recientemente, en 2001, en el marco de la Convención de Salamanca, la creación de una Asociación Europea de la Universidad, para propiciar un espacio cada vez más vasto de intercambio de profesionales y alumnos entre naciones. Asimismo, Salamanca destaca como sede donde se creó la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas, entidad que proyecta el acercamiento de opiniones, del entorno académico, al ámbito de la Administración. En un momento como el actual, donde las instituciones de educación superior deben adecuarse a un nuevo marco de la Ley Orgánica de Universidades (LOU), acogido conflictivamente, el Rector de esta casa de estudios, Ignacio Berdugo, confía en que su presidencia en la CRUE pueda ubicar a la Universidad de Salamanca en una posición de liderazgo dentro del sistema universitario. Finalmente, se desencadena en el análisis de las dos culturas que alimentan a la USAL: la tradicionalmente humanista y la científica. Precisando Berdugo la inconveniencia y falta de criterio de quienes establecen el versus entre una y otra o la demarcación rígida de fronteras entre lo científico y lo humanista. «Abraham Zacut fue un sabio de su tiempo, un humanista de su tiempo que, junto a conocimientos de física tenía conocimientos que hoy calificaríamos de estrictamente hu-La apuesta científica..., entrevista con el Rector manistas, a lo mejor porque la frontera de los saberes no es tan delimitada como pretendemos». «Tal vez donde resulta más complejo llevar a cabo la internacionalización es en la enseñanza de pregrado y en la formación de profesionales, porque ambas están vinculadas a la propia historia de las profesiones en cada país y a la movilidad o no de profesionales entre Estados». ¿Existe promoción de la Universidad en el ámbito mundial? En la última década se ha establecido una promoción que busca la internacionalización de esta universidad. Por un lado aparece casi como una necesidad política, puesto que el mundo se regionaliza. Pero además existen otros ámbitos ligados a áreas culturales, tal el caso del espacio iberoamericano que tiene una dimensión política, pero también cultural. Se busca dar consistencia a las relaciones interestatales, a la comunidad de Estados. Hay que buscar detrás también una comunidad cultural y una comunidad de enseñanza. De hecho, se puede decir que la comunidad política es una consecuencia de una serie de condiciones previas entre las cuales está la cultural. Pero, aparte de estos hechos, hay otro elemento de internacionalización que siempre se ha producido, como es el de la investigación. Allí, sin necesidad de más pasos, es donde primero se ha dado éste proceso. Por otro lado, tal vez donde resulta más complejo llevar a cabo la internacionalización es en la enseñanza de pregrado y en la formación de profesionales, porque ambas áreas están vinculadas a la propia historia de las profesiones en cada país y a la movilidad o no de profesionales entre Estados. Asimismo, entran en juego intereses o factores que no son estrictamente universitarios, son extrauniversitarios, pero que condicionan su posibilidad real. En ese camino se ha trabajado mucho durante los últimos treinta años en Europa, todo el tema de la movilidad de estudiantes, es un camino clave que persigue con énfasis la propia Comunidad. Es un modo de actuar o un modelo que se está trasladando también a otras regiones del mundo donde siempre existe esa cercanía entre Estados, de la que se habló anteriormente, aproximación que requiere también de esa relación cultural, dentro la cual se inserta la actividad universitaria. ¿Hay alguna herramienta concreta para fomentar la intemacionalización en ese plano más difícil del pregrado y la formación de profesionales? En la Universidad confluyen las responsabilidades de varias instituciones. Evidentemente una es la universitaria, pero también converge la propia responsabilidad de la Administración. Es decir que la regulación de las competencias profesionales y las profesiones resulta de un terreno compartido entre la Universidad, que es quien pone los contenidos, y paralelamente lo que espera de ella la sociedad a través de la Administración. Es evidente que la Administración es quien regula los requisitos de formación de un médico, un abogado o un ingeniero pero, por otra parte, es la universidad la que establece los contenidos concretos a ser impartidos. En síntesis, es una convergencia de intereses. Viendo el tema desde la parte de la Universidad, es posible inferir que hay otros factores que le conciernen a ésta y que son decisiones de mediano y largo plazo. Se considera el crear condiciones para que los estudiantes conozcan la realidad de los países, que la conozcan universitariamente. Por ejemplo, si en Salamanca hay un Centro Cultural Hispano-Japonés ésa es una oportunidad para que los estudiantes españoles tengan acceso a una cultura y una realidad que no van a percibir normalmente en las aulas. Lo mismo ocurriría con el Centro de Estudios Brasileños o el Centro Hispano-Británico. Es necesario generar estructuras dentro de la Universidad que actúen como un factor que potencie esa internacionalidad. «..Ja cultura de la movilidad estudiantil no es tan sencilla, por este motivo es una cultura que debe irse cultivando y fomentando». Dentro de la vocación internacional de la USAL ¿es prioritario el intercambio simétrico de alumnos y profesores? El tema del intercambio simétrico está en tener la opción, otra cosa es que se use. En este momento la realidad es que la universidad recibe mucha más gente de la que envía. Está mucho más definida esta política de recibir que de enviar porque está más potenciada económicamente. Hay becas para venir a Salamanca, pero son mucho menores las becas para que estudiantes españoles vayan afuera. Prácticamente están vigentes sólo los intercambios y becas que tiene la Universidad, además del programa Sócrates, que financia (simbólica-La apuesta científica..., entrevista con el Rector mente) la Unión Europea y el programa Intercampus que, respecto a América Latina, en este momento es en absoluto residual numéricamente. A pesar de lo anterior, existe un programa específico que da posibilidades a que el intercambio sea simétrico, es xxn programa bilateral. Si se ofrecen cien plazas para que vengan estudiantes de otras universidades a Salamanca, hay cien oportimidades para que estudiantes nuestros vayan afuera. Pero, eso es lo que proponemos y la realidad es que la cultura de la movilidad estudiantil no es tan sencilla, por este motivo es una cultura que debe irse cultivando y fomentando. Por ahora no se puede hablar de igualdad y como ejemplo está el programa Erasmus, a través del cual recibimos mil estudiantes y enviamos quinientos. Como se puede ver, la USAL cubre la mitad de las plazas que oferta. Esto es sólo a nivel de pregrado. ¿Qué sucede con los postgrados? En el ámbito de los postgrados es distinto. Lo que hay en este nivel son relaciones bilaterales. Hay una recepción muy importante de alumnos latinoamericanos en doctorado. El 40 por cien proviene de allí, pero la relación en este caso no necesariamente tiene que ser desigual, porque va a depender de la oferta de esa formación de postgrado que exista en otros países. Los estudiantes españoles en postgrado normalmente reciben esta formación en Estados Unidos o en países centroeuropeos; a veces también hay estancias cortas en América Latina, fundamentalmente en México y Brasil. Otra posibilidad es la de estancias de investigadores españoles en Latinoamérica, pero como producto de un proyecto de investigación gestionado desde aquí. En la Convención de Instituciones Europeas de Enseñanza Superior, realizada en Salamanca, se reunieron más de trescientos organismos representativos en la educación superior, para preparar su aporte a la Conferencia de Ministros responsables de los países firmantes de la Declaración de Bolonia. En el ámbito de la Convención se fiísionaron las dos grandes asociaciones de universidades que existían en toda Europa. Una tenía como socios fundamentales a las asociaciones de universidades de cada país y la otra a las universidades individualmente. En ese marco se reiteró el compromiso de crear, antes de finalizado el decenio, un Espacio Europeo de la Enseñanza Superior, manteniendo los principios de la Declaración de Bolonia. ¿Qué trascendencia tuvo la Convención de Instituciones Europeas de Enseñanza Superior, realizada a finales de marzo de 2001 en Salamanca? Esta convención fue importante en la medida que, como resultado de esas sesiones, se conformó una nueva estructura, la Asociación Europea de la Universidad. Esta entidad hará de interlocutor ante la Unión Europea acerca de las decisiones que se adopten en el marco comunitario, respecto a la creación de un Espacio Europeo de la Enseñanza Superior. Para entender, digamos que es la CRUE europea; es a quien se va a pedir la opinión respecto a las decisiones que la Unión adopte en temas como, por ejemplo, la convergencia en materia de titulaciones. Dentro de las reuniones a nivel comunitario, ¿el tema más relevante es el sistema de créditos común para las titulaciones europeas? No, lo que se discute está vinculado a otras decisiones, es decir, surge la pregunta del por qué es necesario que converjan los sistema universitarios. Y la respuesta es directa, para que se garantice la movilidad de profesionales. Si la formación de un médico fuera distinta en Bélgica y en Alemania, pues, difícilmente podría aceptarse el intercambio de profesionales. El esquema es ése: hacer un catálogo común de estudios, respetando particularidades, lo que se plantea aquí es trasladar esa estructura coherente para todos los países europeos. Deben respetarse los márgenes de autonomía de cada país y de cada universidad en concreto, es decir, que se mantenga el perfil que tiene una titulación de un lugar respecto a otro, manteniendo el tronco común. En esta línea de unificación de criterios destaca a principios de los 80 una serie de directivas europeas respecto a los títulos biosanitarios. Ahora se pretende que esto sea análogo para otras titulaciones y lo mismo respecto a doctorados, lo que pasa es que el proceso lleva debatiéndose más de veinte años. ¿En este proceso hay un espacio de inserción para Iberoamérica? Es una segunda fase donde creo que España y Portugal pueden tener un papel importante porque, de una forma u otra, gran parte La apuesta científica..., entrevista con el Rector de la estructura de las titulaciones en Iberoamérica son próximas a las que se dan en la península Ibérica; ése paso es mucho más fácil. Aunque cabe suponer lo contrario, es mucho más diversa históricamente la formación dentro de Europa, porque son sistemas universitarios con menos comunicaciones que las históricamente mantenidas en el ámbito iberoamericano. Claro que la relación en este último espacio se facilita por el tema de la lengua. En 1998 consideraba que las titulaciones ofrecidas por la USAL eran suficientes y que, en todo caso, había que afianzarlas en calidad, ¿cree que en este momento es necesario reducir o aumentar la oferta académica? La oferta de titulaciones no va a crecer. La USAL es la institución en España que más titulaciones ofrece y si quedan cosas por hacer, son temas absolutamente residuales. Por ejemplo, este año se ha creado una titulación de Estudios de Asia Oriental y además la Universidad tiene un Centro de Estudios Japoneses, pero esto ya es un detalle, porquera gran estructura de titulaciones está. Lo que se debe hacer ahora es trabajar con los departamentos que hay, para mejorarlos en sus medios y sus posibilidades, para dispensar una mejor función, tanto docente como investigadora. ¿Son los cambios científico-tecnológicos una de las principales causas por las que se observa la constante demanda de formación de postgrado? ¿Existen otros motivos para esta demanda? Para contestar esta pregunta, podemos referir que se presentan dos causas. La primera está vinculada de alguna manera a lo que es formación permanente, formación continua. Uno se forma de determinada manera, con medios establecidos y percepciones. Los conocimientos cambian en la especialidad que a uno le interesa, por el propio desarrollo de la ciencia en los últimos tiempos, ante lo cual uno busca actualizarse. ¿Cómo responde la universidad a esa nueva exigencia de formación? La respuesta es que depende de la importancia del curso o del tipo de destinatario; también depende del contacto que entable la Universidad con otras instancias que puedan colaborar en esta formación. Paralelamente, hay otro dato que tampoco conviene olvidar o desechar, que es el crecimiento horizontal de la población universitaria en España, no tanto numéricamente como proporcionalmente. El núníero de estudiantes españoles que estando en edad de cursar estudios superiores, y lo hacen, resulta muy elevado; en Europa ocupamos uno de los primeros lugares. Esto supone el tener que introducir elemei?.tos de cualificación añadidos que permitan entrar luego al mercado de trabajo, para ser más competitivos. Entonces, la mayoría busca tener un postgrado, que sea un plus sobre el título obtenido en la Universidad. En ese sentido, en la Convención de Salamanca se apunta a encarar dos tipos de estudios: uno que desemboque en salidas laborales rápidas y otro que conduzca al posgrado ¿Cuál es su criterio? Puede que ésa sea un poco la estructura, pero al respecto el elemento más claro es Latinoamérica. En muchos países latinoamericanos el postgrado cumple una función diferenciadora en relación a la formación previa. Ante el crecimiento horizontal de un sistema, es propio que se introduzcan elementos que marquen la diferencia. Sin embargo, este panorama latinoamericano puede no ser trasladable a Europa aunque, en última instancia ésos son los parámetros cuando se está frente al crecimiento horizontal. Por lo señalado, los factores convergen, por un lado más información permanente, expresada en cursos de actualización, etcétera y, por otro lado, postgrados concretos, que tienen que ver con una mejor cualificación en el mercado de trabajo. «.,.la raíz última de todo el sistema universitario latinoamericano es la USAL», ¿Cuál de sus actividades le han permitido relacionarse con mayor fluidez con los institutos y universidades latinoainerícanas, la desplegada como profesional en Derecho o como Rector? Antes de ser Rector ya mantenía una relación personal con diversas instituciones, viajé a América en junio de 1986 y, desde entonces, los La apuesta científica..., entrevista con el Rector vínculos se han ido afianzando. Además, a nivel académico, continuamente he trabajado con alumnos de doctorado procedentes de América Latina. Sin embargo, creo que hay algo que ha favorecido mucho más la relación, un elemento clave, que es la proyección histórica que Salamanca tiene como Universidad en Latinoamérica, con lo cual ser rector de la USAL supone una relevante tarjeta de presentación. A esto hay que sumar el trabajo de equipo en la gestión rectoral, combinado con la cobertura de los medios de comunicación y la rapidez de las comunicaciones en general, factores que favorecen más las relaciones que había antes. ¿Por qué es tan buena carta de presentación ser rector de la Universidad de Salamanca? Porque la raíz última de todo el sistema universitario latinoamericano es la Universidad de Salamanca. Recordemos que las universidades fundadas en las colonias americanas, se erigían proyectando algunos privilegios propios de la Universidad de Salamanca. Ésta representaba una referencia idealizada de la formación universitaria y eso se mantiene, es una ley que está contenida en la frase «lo que la Naturaleza no da, Salamanca no lo presta». Donde más he escuchado este dicho popular es en América, no aquí, y esto muestra el significado que entraña Salamanca para los latinoamericanos. De su trayectoria destaca una relación nutrida con institutos y universidades de Perú y Colombia ¿tienen estas casas de estudio algo en común con la de Salamanca, que no tengan otras universidades latinoamericanas? La relación existente es igual. En forma particular comencé vinculándome primero con Chile y más tarde con Perú y Colombia. Pero es importante señalar que históricamente Salamanca mantuvo relación, desde la colonia, con la Universidad de San Marcos de Lima y la UNAM. Al presente, la USAL se relaciona de manera óptima con México y Brasil, donde se está estudiando la posibilidad de establecer las próximas sedes, al igual que las existentes en Colombia y Argentina. Quien deba asumir el próximo período rectoral, desde 2003, tendrá que programar su gestión adaptándola a los nuevos marcos que establece La Ley Orgánica de Universidades (LOU), publicada en el BOE el 24 de diciembre de 2001 y en vigor desde el 14 de enero de este año. A esta nueva disposición se le acusa, entre otros reclamos, de no fijar sus metas hacia una universidad pública, crítica, científica y de calidad. Lo concerniente a la autonomía universitaria se ha vuelto uno de los puntos más debatidos en diversos medios de comunicación nacionales. La normativa que dispone la presencia de miembros del Consejo Social en el Consejo de Gobierno de las universidades, ha encontrado la oposición de colectivos estudiantiles y académicos, por considerar que esto implica un manejo político de la autonomía. La Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) manifestó su discrepancia respecto a la LOU desde la presentación del proyecto. A través de su Asamblea la CRUE opinó que el nuevo marco «afectaría gravemente a la capacidad de las instituciones universitarias para adaptarse a un contexto y demandas continuamente cambiantes y garantizar la calidad del servicio público de la educación superior». ¿Cómo evalúa el «proyecto universitario razonado», planteado en su candidatuira de 1998, como una forma de coordinar adecuadamente la educación superior y el Estado? La coordinación entre la educación superior y el Estado ha tenido algún tipo de crisis importante en el curso pasado. Todo lo que fue el debate de la Ley Orgánica de Universidades. Creo que, como he comentado antes, sobre el hecho educativo hay responsabilidades plurales que deben ser asumidas; que a mí me importan y creo que es razonable que la Administración tenga sus responsabilidades respecto a la propia Universidad. De ahí la tensión que siempre se ha generado entre la autonomía universitaria y la responsabilidad de la Administración. El año pasado, en ése sentido, no fue un buen año -no voy a entrar ahora a valorar las causas o atribuir responsabilidades-. No lo fue en cuanto se produjo una falta de comunicación evidente entre el sistema universitario, las universidades en su conjunto, y la Administración. Pero la Administración educativa a nivel estatal, no tanto a nivel de comunidades autónomas; porque respecto a nuestra comunidad autónoma la relación siempre ha sido fluida y no ha existido tal incomunicación. A lo mejor porque al ser menor el número de interlocutores es más fácil. La apuesta científica..., entrevista con el Rector Pienso que en aquel momento fue prioritario cumplir un calendario, por sobre el método de trabajo. Tendría que haberse dado un mayor grado de acuerdo en cuanto a la manera de trabajar; precisamente lo que no hubo fue acuerdo y eso ha lastrado las universidades. No es que las universidades no lo acatemos, ¿cómo no lo vamos a hacer si está absolutamente legitimado? Lo que pasa es que faltó la oportunidad política de cómo hacerlo. Opino que se han reformado cosas que nadie demandó que se reformaran. Pero bueno, ahí está y ahora lo que hay que hacer es intentar desarrollar la aplicación de esa ley, de acuerdo con el mayor grado de respeto a la autonomía de las universidades. Creo que se ha mejorado algo y va a mejorar más. Por su parte el Ministerio de Educación debe crear una convergencia y abrir un proceso de diálogo entre todos los actores implicados, para que cada uno, desde sus responsabilidades, pueda llegar a soluciones lo más consensuadas posible en normativas de desarrollo. Hay temas tan importantes como la habilitación o como es el doctorado, que están ahí, en la puerta y que deben regularse desde los próximos meses. La Ley Orgánica de Universidades tuvo baja aceptación o ninguna en los claustros universitarios, ¿va a dificultarse el desenvolvimiento de la USAL y las demás universidades españolas en este nuevo marco orgánico? Hubo un momento, que todavía estamos viviendo, de estar haciendo cosas que no tenemos necesidad de hacer. Vamos a ver, se ha entrado en un proceso de dos largos años -por lo menos-en todas las universidades españolas, de empezar a tomar todo tipo de medidas para adecuarse a la nueva normativa y eso hace que la Universidad mire mucho hacia adentro; lo cual es positivo, a veces, pero pienso que ahora puede que esté mirándose demasiado. Esto hace, en definitiva, que elementos de gestión, de gestión de investigación, de docencia y de relaciones internacionales ahora se vean lastrados por un tema de tiempo. Así, la propia comunidad universitaria va a estar aplicando un modelo que puede fimcionar o no, cuando había temas evidentemente estabilizados y nadie pedía que se cambiaran. Realmente, si nos fijamos en los últimos diez años lo que se debatía era la necesidad de reformar, sobre todo, el sistema de acceso del profesorado, lo que era el personal académico, pero al final se reformó todo. ¿En qué sentido la LOU obstaculiza la autonomía universitaria, tal como ha sostenido la CRUE? No querría volver a abrir un tema que ya está tratado. Hablo ahora como jurista -que creo que soy todavía-. Un derecho, como es la autonomía universitaria, puede limitarse más o menos. Considero que necesariamente cualquier derecho es limitado. No hay ni un solo derecho ilimitado, ni siquiera la vida. Entonces, pues, la Ley Orgánica de Universidades, limita más la autonomía universitaria que lo que la limitaba la Ley de Reforma Universitaria; ése es el punto clave. Cabe preguntarse, luego, si es contraria a la autonomía universitaria. Hay temas que están siendo analizados en este momento por el Tribunal Constitucional, ya veremos qué sucede. Hay temas de selección de profesorado que son más que discutibles desde el punto de vista de la autonomía universitaria; que hay cuestiones de presencia de miembros del Consejo Social, dentro de los órganos de gobierno de la universidad, que también son discutibles. Como todo en Derecho puede ser opinable, desde mi opinión yo creo que en torno a estos puntos ha habido limitación, al menos una mayor de la que había con la Ley de Reforma. ¿En qué medida cree que su participación en la CRUE ha beneficiado su gestión en la Universidad de Salamanca? Estimo que deben fomentarse siempre los instrumentos de cohesión en el sistema universitario y la CRUE es un instrumento generado por las universidades para coordinar este sistema. El que esté el rector de Salamanca allí y que esté implicado y sea hasta este momento el presidente de la CRUE es positivo para la institución, porque supone un elemento de liderazgo de la Universidad de Salamanca respecto al sistema universitario español. Creo que eso beneficia siempre en política exterior e interior a esta universidad. Desde su gestión en 1998 como vicepresidente de la CRUE ¿hay algo que haya quedado pendiente y que pueda concretar ahora que asumió la presidencia? Considero que hay algo pendiente en el aspecto organizativo, a pesar de que llevamos años trabajando en ello. Para comprender esto La apuesta científica..., entrevista con el Rector es importante recordar que la CRUE nació en Salamanca -justamente el año próximo cumplirá un decenio-y comenzó con una estructura incipiente, limitando su accionar al de una asamblea de universidades. Al presente sigue trabajando de esta manera, sin embargo, ahora requiere decisiones de funcionalidad, teniendo en cuenta además el crecimiento del sistema universitario español. Todavía se mantiene el formato anterior, según el cual las universidades se reunían por materias; por ejemplo, había una comisión donde estaban todos los vicerrectores de relaciones internacionales de las universidades españolas, otra con los gerentes, etcétera. Lo que se requiere, entonces, es una respuesta estructural, ya que en este momento hay por lo menos diez subcomisiones que dependen de una forma u otra de la CRUE. Dentro de esta reforma de estructura debe potenciarse, además, la parte administrativa e incluso inmobiliaria de la propia comisión de rectores. En eso estamos, yo creo que sería el primer punto que ha quedado pendiente, teniendo en cuenta que lleva años esperando recibir una respuesta cerrada y eficaz. Con respecto al proyecto académico que usted definió para su gestión rectoral, ¿considera que éste responde a la demanda social actual? En este sentido opino que hay que revisar el proyecto, debido a que un plan que se diseña en un programa electoral marca grandes líneas de actuación, que luego muchas veces deben adaptarse a una realidad que cambia, pero en líneas generales se ha cumplido. Había un condicionante, que era toda la primera parte, la referida a lo que se ha producido en este año último con el tema de la Ley Orgánica de Universidades. Ahora hay que revisarlo. ¿Por qué postularse nuevamente para Rector? Siempre hay algo que queda pendiente, pero es inevitable. Me parece y creo que, sin prestarse a malas interpretaciones, es un momento de cambios dentro de la universidad española, incluyendo, por supuesto, a la Universidad de Salamanca. Aquí, en esta cojmntura, aunque pueda haber gente que discrepe con lo que digo, nuestra candidatura es una candidatura que tiene experiencia en gestión; permite, en momento de inestabilidad o de posible inestabilidad, darle estabilidad a la vida universitaria, pero finalmente quienes deciden son los votantes. ¿Cuáles son los temas prioritarios que consideraría, de ser reelegido como primera autoridad universitaria? Si tuviera que priorizar las tareas para los próximos cuatro años, desde luego, en primer lugar, habría que poner sobre la mesa el resultado de todo el proceso de evaluación institucional que se llevó a cabo a lo largo de este período y proyectarlo, de manera global, en medidas concretas respecto a la gestión de la docencia, investigación y la propia gestión universitaria. Hay una segunda parte que tampoco puede obviarse y es la de tomar decisiones al hilo de lo que están tomando en toda España respecto a la conversación europea, donde tampoco puedes perder el tren ahí. Tienes que amoldar tus estructuras para poder dar una respuesta ágil. Una tercera parte va vinculada a todo lo que es internacionalización y nuevas tecnologías. Yo creo que hay una respuesta que debemos dar. Que no sabes en este momento, tampoco, cuál es el límite, porque de nuevas tecnologías todos hablamos pero a lo mejor lo que digamos hoy dentro de cuatro años tenemos que revisarlo, porque la tecnología ha ido más adelante de lo que pensábamos. ¿Cuáles son las necesidades a ser subsanadas en caso de una reelección? En primer lugar es necesario no tener límite en el número de vicerrectores. En el Estatuto dice que son seis los vicerrectores y eso es disfimcional, porque se requiere que existan dos más, uno que pueda mirar el tema de gestión de calidad y otro que trabaje con innovación y nuevas tecnologías. En segundo lugar apremia la puesta en marcha de la reorganización de universidades, que es necesaria y que es justamente todo el tema de las políticas de profesorado. Tomemos en cuenta que la actual política de profesorado está marcada por dos lados, por una parte los funcionarios y por otra los números o las cantidades de plantillas que se definen en función de la necesidad docente, ésos son los dos parámetros hasta ahora vigentes. Sin embargo, la Ley Orgánica de Universidades ofrece La apuesta científica..., entrevista con el Rector la norma de desarrollo que ha gestionado la Junta de Castilla y León y que presentan otras opciones. Se introduce, por ejemplo, la opción contrato, pero contrato estable, no por un corto período de tiempo, sino contrato permanente. ¿Cuál el vínculo entre la USAL y el Tribunal Penal Internacional? El Tribunal Internacional que se ha puesto en marcha ahora, tuvo una etapa preparatoria aquí en Salamanca. Tbdo lo que es la proyección internacional del Derecho se empieza a gestionar en el s XVI en estas aulas, se inicia la construcción teórica. Esos son símbolos en la Universidad y por tanto hay que cuidarlos, ya que tienen un significado, y es importante mantenerlos. No debe la Universidad renunciar a sus símbolos. A pesar de haber transcurrido más de ocho siglos desde su formación, la Universidad de Salamanca está elaborando una nueva etapa en la cual busca acrecentar la presencia científica en sus aulas, de manera que exista una presencia equitativa entre las dos culturas. La primera humanista y famosa por personajes como Fray Luis de León o Unamuno; la segunda busca su reconocimiento a través de proyectos de desarrollo científico como el CIC. Ante esta situación, el rector refiere la actualización en los objetivos de esta casa de estudios, generados principalmente por un cambio interno que busca ir más allá de generar saber y transmitirlo. Para Berdugo es evidente que, ni las condiciones ni el objetivo específico, han sido los mismos en cada momento histórico; ni el contenido de las cosas que se han enseñado en diferentes etapas se ha repetido. No obstante, a veces, la falta de adecuación a las nuevas necesidades o realidades, ha motivado las crisis de la Universidad a través de su historia. No hay que olvidar el conflicto acaecido durante el siglo XVIII, donde todavía se seguía transmitiendo un saber que no correspondía a las exigencias que mantenía la sociedad en aquel momento. En nuestros días, la Universidad sigue generando ese saber y transmitiéndolo a sus alumnos y comunidad académica, a través de una serie de programas puestos en marcha. ¿Piensa que Salamanca puede considerarse cuna de intelectuales humanistas y al mismo tiempo qué pasa con la apuesta científica en este sentido? Nadie discute que el humanismo esté vinculado a esta Universidad, desde los grandes literatos españoles, que estudiaron la lengua hasta, en un sentido más amplio, aquellos que estudiaron el Derecho, etc. Pero, en la historia de esta universidad podemos encontrar momentos donde esa dicotomía, de pretender ver a la ciencia versus el humanismo, no se daba y es aconsejable que no se diera. Podemos dar un ejemplo conocido por todos, refiriéndonos a Abraham Zacut. Él fue un sabio de su tiempo, un humanista que además de sus estudios en física, poseía conocimientos que hoy calificaríamos de estrictamente humanistas, tal vez porque la frontera de los saberes no es tan delimitada como pretendemos. Por otro lado, hace un mes se entregó el Honoris Causa en esta Universidad a George Steiner que es considerado por todos como un humanista. Steiner reivindicaba y reclamaba que un humanista no debe desechar, sino tender a incorporar también una formación en ciencias. Él es un físico que ahora hace humanidades -crítica literaria-, como si fuera algo distinto, pero no es así. Dentro de lo que son los parámetros actuales del saber, donde, efectivamente, está más compartamentalizado lo que estaba hace siglos o hace años, el perfil de la Universidad de Salamanca no es solamente de Letras y Humanidades. Si planteamos a las ciencias y a las humanidades como dos culturas, ¿se puede hablar de predominio de una sobre la otra? En cada momento histórico son las personas, en sus respectivos departamentos, las que finalmente dan un perfil a las distintas etapas de la Universidad. Por ejemplo, si tocara hablar de la identidad de esta casa de estudios, se debería mencionar al Centro de Investigación del Cáncer. Pero ¿por eso deja de tener interés la investigación de la lengua en la Universidad de Salamanca o deja de ser puntera? ¿Cuáles son las principales áreas de investigación en ciencias que está desarrollando la universidad? Existe una línea genérica grande en el ámbito de la investigación biosanitaria, donde hay en este momento tres institutos de investigación: uno del cáncer, otro de bioquímica y biología y un tercero de neurología. Surgen centros cuando hay personas capacitadas para integrarlo. De hecho, en este momento se está comenzando a montar la estructura La apuesta científica..., entrevista con el Rector de un centro de investigaciones en el ámbito agrario y el tema de genética vinculado a lo que es el estudio y desarrollo del campo en esta zona. En esta última área están también las aportaciones de las facultades de Ciencia, Biología y Química a través de sus departamentos docentes. Por otro lado, a la hora de percibir el asunto en cuanto a proyectos de investigación, se puede identificar como un signo clave el bloque de lo biosanitario, pero esto puede ser debido al desarrollo que esta área tiene dentro del país, en general. Es un investigación puntera. ¿Cuál es el papel que está desempeñando el Centro de Investigación del Cáncer (CIC)? El Centro de Investigación del Cáncer es clave por dos razones: la primera es por la calidad de las personas que hay trabajando en él; la segunda es la trascendencia de la investigación que realiza. Pero sobre todo, porque es un modelo de gestión. Allí se incorpora personal que está periódicamente sometido a evaluación externa, mientras haya algún proyecto, lo que constituye un acicate para el propio centro. Es posible referir que este es un modelo no agotable, es un proyecto en crecimiento. Como ejemplo de lo anterior se puede decir que no todas las instalaciones del centro están en este momento ocupadas, sino que gracias al propio perfil que van a ir tomando las investigaciones se determinará su nivel de ocupación. Otro elemento que es clave es también para el desarrollo de la investigación y para la continuidad del Centro es la construcción del animalario, que va a servir para todo el campus universitario. El CIC representa otra vertiente importante ha destacar; es un lugar de encuentro entre investigación básica y aplicada. Esta última tanto desde el punto de vista clínico como de los grupos de investigadores más relacionados con el mundo de la industria farmacéutica. Desde el punto de vista arquitectónico, el centro fue diseñado en contacto directo con los científicos y el equipo que lo construyó. A la hora de levantar un edificio dedicado a la enseñanza o la investigación siempre está la «tensión», entre los usuarios y el que lo diseña. Acá hubo un método de trabajo un poco especial por el que cada vez que se definía cómo sería un espacio en concreto, el responsable tenía que dar su conformidad por escrito, con lo que se podía avanzar. El resultado de este trabajo fue muy positivo porque se llegó a un muy buen diálogo entre los dos equipos participantes. ¿Se puede decir que la Universidad de Salamanca está orientada hacia el desarrollo tecnológico, y de ser así, cómo se explica la contradicción que podría existir cuando se asume que Castilla y León no constituye im foco industrial? Para hablar de ello es casi como entrar en un círculo vicioso, un círculo diabólico. ¿Qué es primero, el huevo o la gallina? No hay desarrollo tecnológico porque no hay industria; no hay industria porque la universidad no provee ingenieros para que haya industria. Hay que tomar decisiones estratégicas donde -como se refería antes-exista convergencia entre las decisiones de la administración y de la propia universidad. Ese es, un poco, el marco general. Dada esta situación, ¿cómo puede potenciar la universidad el trabajo industrial?. Salamanca no es un foco industrial, sin duda. No obstante, -^volviendo al principioexisten departamentos del ámbito biosanitario. Desde allí se ha trabajado en los últimos diez años, generando pequeñas industrias. Es una línea que hay que fomentar, al igual que el programa Galileo cuyo fin es poner en marcha la creación de empresas que incentiven esa área. Lo «industrial» de Salamanca es la lengua. De hecho la ciudad tiene una sociedad que mueve mil millones al año. No está mal, pero la industria de la lengua genera una actividad en torno a ella que incluye el desarrollo de materiales para su enseñanza, tanto en soporte bibliográfico como informático. La industria cultural ya se está fomentando desde la universidad. Pero también está, desde fuera, la otra industria, la clásica, por ejemplo la industria química o la eléctrica, donde los pasos son más lentos y donde la universidad se limita solamente a ser socio externo; pero fomentando solamente a ésa escala. ¿Se puede hablar de una identidad de la USAL, más ligada a lo humanista, y mantenida como símbolo aunque el desarrollo de la región vaya por otras vertientes? Sobre ese ámbito -que son los activos-hay que apostar a la transformación en riqueza y en desarrollo hacia la sociedad, considerando que es aquello en que se es más fuertes. ¿Cuáles son estas áreas de investigación en la Universidad? Pues sin duda, la lengua, pero también el ámbito biosanitario, y cuando esto es detectado se trabaja en ello. La apuesta científica..., entrevista con el Rector ¿Cuál de las tres amplias áreas de la universidad -docencia, investigación y extensión-ha tenido mayor despegue durante su gestión? Sin duda la investigación es el área más desarrollada, debido principalmente a que se cuenta con los centros. Lo que sucede es que a veces es muy difícil separar la investigación de la docencia. En la universidad existe una docencia que es tributaria directa, y que trabaja en unión directa con la investigación que se realiza. Además el postgrado y el doctorado están vinculados directamente a la propia tarea de investigación. Ya existe definida una cultura humanista... se puede decir lo mismo en ciencia y tecnología? Esta área debe desarrollarse, pero no solamente en la Universidad de Salamanca, sino que en todas, es decir, la cultura de la ciencia y la tecnología no es un tema de un día para otro, y no vale decir que por tener muchas cosas técnicas exista. Todo lo anterior es un elemento añadido. Tampoco debe haber una dicotomía entre lo que es que uno tenga cultura en ciencia y tecnología y otra persona la tiene en humanidades; hay que buscar elementos de confluencia. ¿Qué importancia reviste la interfaz que representa la comunicación científica en un mimdo donde el avance en esta área es avasallador y en el que la sociedad en su conjunto debe ser informada del acontecer científico-tecnológico? La prueba de la importancia que le otorga la USAL está, por ejemplo, en el posgrado de Ciencia, Tecnología y Sociedad, incluido en Títulos Propios. Como institución hemos cruzado los muros de la misma universidad, para entrar en contacto con la misma comunidad, pero también dirigiendo la mirada hacia adentro. Es decir, que se ha superado esa cultura que caracterizaba a la universidad, de mantener muchas de las cosas realizadas, sin que trasvasen sus muros. La comunidad universitaria, con sus reglas y sus logros debe mirar hacia fuera sin dejar de atender el funcionamiento interno. ¿Es capaz de crear la Universidad alguna instancia que fomente la divulgación científica tan necesaria en estos días? Considero que ese es uno de los elementos que debe ser trabajado con mayor intensidad. Si evalúo críticamente la ejecución del programa electoral que presentamos en 1998, de hecho, una parte a mejorar sería ésa. Durante la gestión rectoral existieron las posibilidades para hacer esta difusión, pero luego por razones coyunturales no se pudieron llevar a cabo. El museo de ciencias, por ejemplo. En el caso particular del museo de ciencias ocurrió lo de siempre. Al final, la universidad, como cualquier instancia que gestiona un presupuesto, tiene que someterse a la economía de aplicar recursos escasos. Entonces surge la pregunta: ¿qué compras, libros o edificas un museo de ciencias? La clave es no entrar en esa opción, porque tampoco es A o B, es A y B. Lo que pasa es que muchas veces te falta presupuesto y también son tus incapacidades o tu falta de seducción personal para implicar a instancias terceras en todos los proyectos que se quieran hacer. La tradición del mecenazgo en España no está muy consolidada y yo creo que hay que trabajar también en esa línea. ¿Cómo reflejan los medios de comunicación masiva las actividades llevadas a cabo desde sn gestión? ¿Puede esto de alguna forma incidir en un incremento del presupuesto que otorga la administración central? Hay una presencia real de los medios de comunicación en relación a las actividades desarrolladas por la Universidad de Salamanca. Que yo, luego, pueda discrepar o estar más o menos de acuerdo con una noticia, es otro asunto. Genéricamente puedo decir que sí, que estoy conforme con la cobertura. Respecto a lo segundo, creo que es evidente que si se da a conocer lo que haces puedes conseguir financiación externa, esta es una fase que no debe ser pasada por alto. La difusión de nuestro trabajo ayuda, sin duda, a todo lo que sea proyección y captación de recursos.
Actualmente existe una importante interfaz entre matemáticas y física teórica, que ha producido áreas completamente nuevas. Este artículo está basado en un debate en una mesa redonda organizada en el entorno del International Congress of Mathematicians en 2006 de Madrid, explora algunos de estos temas: los diferentes objetivos y pasado de ambas disciplinas, las interacciones actuales y sus precedentes, las posibilidades para el futuro y el papel de las matemáticas para entender el mundo en que vivimos.
Los investigadores en matemáticas trabajamos con información y producimos información nueva. Por eso, el acceso a la información es un aspecto crucial de nuestro trabajo. Internet se ha convertido en un gigantesco almacén, con contenidos muy diversos en cuanto a utilidad y calidad, y el desafío es ahora gestionar y hacer accesibles esos contenidos de manera organizada. Son tres los aspectos que destacaremos: la aparición de las bibliotecas digitales; las innovaciones en publicación electrónica; y el avance de iniciativas como Open Access y SPARC 1 [CO]. En el Comité Español de Matemáticas (CEMAT) estamos haciendo un esfuerzo para explicar a nuestros colegas la importancia de estos asuntos que, junto a otros como las bases de datos o los servidores de preprints, forman ya parte de la infraestructura básica de nuestra profesión. Para una visión precisa de la situación en España puede consultarse [MA3]. Es típico que los usuarios novatos de bases de datos bibliográficas como Zentralblatt für Mathematik o Mathematical Reviews se sorprendan de no poder acceder siempre a los textos completos de los trabajos. A continuación explicaré parte del entramado que hay detrás de ese clic que nos permite descargar un artículo en nuestro escritorio. Agradezco a Jaume Amorós, Pablo de Castro, Manuel González Villa, Juan Luis Varona y Rosa de la Viesca sus observaciones al texto. El formato digital significa un cambio enorme en la manera de utilizar el conocimiento. La información electrónica es más accesible y más fácil de reproducir, almacenar y organizar. Además, al menos aparentemente, es más duradera (aunque existe el grave problema de la obsolescencia tecnológica). Diversos autores [GG] han insistido en que, a largo plazo, estos métodos y técnicas tendrán profundas consecuencias económicas, intelectuales y culturales. El proyecto de digitalización WDML 2, auspiciado por la Unión Matemática Internacional IMU, tiene por objetivo último el poner a disposición de todos los usuarios potenciales, a través de Internet, la producción impresa completa de Matemáticas. Y aunque no hay duda de que la biblioteca digital matemática será una realidad en un futuro próximo, las dificultades de llevar esta idea a la práctica son enormes, como he explicado en un trabajo anterior [MA1]. Además, los conocimientos necesarios están lejos de los usuales en matemáticas: captura de imagen; OCR; protocolos para metadatos; tecnologías de bases de datos; gestión de la propiedad intelectual; diseño de interfaces. Por eso es muy importante la colaboración entre investigadores, bibliotecarios, editores científicos y sociedades matemáticas. Desde 2005 está en marcha el proyecto DML-E de digitalización de todas las revistas de investigación en matemáticas que se publican en España. Este proyecto, auspiciado por el CEMAT en colaboración con el Centro de Información y Documentación Científica CINDOC del CSIC, está financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia a través de una Acción Complementaria. Los detalles pueden verse en [MA2]. La responsable del proyecto es Rosa de la Viesca, del CINDOC. En el marco de WDML existen proyectos similares en otros países, por ejemplo NUMDAM 3 en Francia, con quienes mantenemos una estrecha colaboración. HÁBITOS DE LOS INVESTIGADORES Según diversos estudios, los investigadores en matemáticas invertimos entre 2 y 10 horas por semana en buscar información. Nuestras fuentes posibles son: las monografías (libros, actas de congresos y tesis); las publicaciones periódicas (revistas, anuarios); las obras de consulta (enciclopedias, diccionarios); las fuentes secundarias (índices, resúmenes, reseñas y bibliografías); los preprints y en general toda la "literatura gris" (documentos técnicos, informes, correspondencia). Además, nos gusta hojear las revistas recientes. Nuestros recursos para buscar información son (por este orden): la biblioteca, los contactos personales o electrónicos con colegas, los congresos, y las consultas a bases de datos [GV]. Internet, el correo electrónico y la WWW se han convertido también en herramientas importantísimas para nuestro trabajo cotidiano. Las búsquedas que realiza un matemático en la red son de tres tipos [AZ]: búsquedas bibliográficas (por autor, título, o palabras clave); servicios matemáticos para resolver un determinado problema; y búsquedas de contenidos, por ejemplo artículos que traten de un determinado tema o contengan una determinada fórmula. En el futuro se utilizarán las posibilidades de la web semántica, como en el proyecto Monet [MO], y el objetivo en este campo es desarrollar métodos de formalización del contenido matemático para que sea accesible a los robots, como en el proyecto MoWGLI 4. La diseminación del conocimiento no es completa si la información no está accesible. La tendencia actual es que las publicaciones que sean resultado de proyectos de investigación financiados con fondos públicos deben estar accesibles gratuitamente en un plazo corto tras su publicación. Así ha comenzado a implementarse en los EEUU 5, y en esa línea va la recomendación que publicó en marzo de 2006 la Comisión Europea [D]. Además hay una fuerte presión para que todos los artículos sean de dominio público pasado un período de embargo (usualmente cinco años). Para difundir estas y otras "buenas prácticas" [C1], que incluyen que cada investigador tenga una página web con sus preprints y artículos, es indispensable la ayuda de las sociedades matemáticas. También algunos autores [DL] han sugerido que el plan de difusión de cada proyecto de investigación comprometa a depositar los resultados de la investigación en un archivo de preprints de libre acceso. Los repositorios institucionales, que van ganando prestigio y visibilidad, sirven para almacenar artículos, prepublicaciones, tesis, actas de congresos y otros documentos de investigación, e incluyen metadatos que son accesibles a través de una interfaz como OAI-PMH 6 [B]. Además, el movimiento Open Access tiene cada vez más adeptos en el terreno de la edición de revistas científicas [ME, GA], debido por una parte al deseo de los científicos por difundir sus resultados y por otra a las restricciones presupuestarias de las bibliotecas, agravadas por los precios impuestos por las editoriales. En el directorio DOAJ 7 de la Universidad de Lund puede verse una lista actualizada de revistas en acceso abierto. Citaremos también los directorios OpenDOAR, Scientific Commons, OpenArchives.eu, ROAR y OAIster. Para España, tenemos los portales Scielo Spain 8, Dialnet y e-revistas. El Ministerio de Cultura mantiene un directorio 9 español de proyectos de digitalización y recursos digitales. También en el portal "Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes" hay una lista más o menos actualizada de unos 150 proyectos de digitalización. Digitalizar (un libro, un registro sonoro, una película) es transformar en bits, en código binario inteligible para un ordenador. Nos interesa aquí sobre todo el paso a formato electrónico de documentos "en soporte papel", especialmente libros y revistas de investigación en matemáticas, pero podrían ser facturas, contratos, manuscritos, mapas, libros de música, periódicos o fotografías. El resultado de la digitalización (imagen o texto) es un archivo que reproduce el documento original y que puede ser almacenado, indexado, procesado, registrado en una base de datos, y consultado a distancia. En opinión de muchos expertos [M] "digitalizar no es lo mismo que preservar: la digitalización no es más barata, ni más segura o fiable que la microfilmación". En general, aún se prefiere microfilmar cuando el objetivo es preservar el material, y digitalizar si el objetivo es facilitar el acceso. Aunque ambos procesos permiten separar la información (el contenido) del soporte o medio físico (y su degradación), la ventaja de la digitalización es la posibilidad de almacenar múltiples copias en distintos lugares, sin perder información. El proceso de digitalización incluye el escaneado de los documentos y el tratamiento de los datos. Se procede en varias etapas. Primero, se escanea el material para producir una imagen digital. El siguiente paso es el reconocimiento óptico de caracteres (OCR), que nos permite reconocer el texto (y los caracteres matemáticos) para realizar búsquedas. Por último, los "metadatos" deben describir de manera completamente fiable el documento, identificándolo adecuadamente de manera que sirva para darlo a conocer en Internet. Los documentos originales se transforman en imágenes por medio de un escáner, que crea archivos binarios (raw data) con muy alta resolución. Estos archivos garantizan que dispongamos de una reproducción fiel de nuestro material. El formato TIFF 10 es el más simple y flexible, aunque cada imagen (una por página) ocupa varios megabytes. Posteriormente puede reducirse el tamaño mediante alguna técnica matemática de compresión, para generar archivos comprimidos y/o transportables (pdf, djvu). En este proceso pueden perderse o no detalles de la imagen original. Es este último paso el que previsiblemente irá cambiando con los años, y por ello es indispensable que no sólo se guarden los ficheros.pdf de cada artículo, sino los.tif (las fotos) de cada página, y esto con una resolución buena (mínimo de 600 dpi, puntos por pulgada). Los escáneres que se usan para la digitalización profesional a gran escala son algo diferentes de los planos (de sobremesa) que estamos acostumbrados a ver. Esencialmente son de dos tipos: cenitales, donde el material se digitaliza boca arriba y a distancia; y de tambor, similares a una fotocopiadora industrial, que alcanzan resoluciones de hasta 5000 dpi. Para estos últimos, mucho más rápidos, es necesario desencuadernar cada revista o libro para disponer de hojas sueltas que se introducen en un alimentador de papel. Posteriormente los volúmenes se vuelven a encuadernar. Esto es lo que hacemos en nuestro proyecto DML-E, con lo que el coste de digitalización es relativamente bajo. Algunos materiales más valiosos, frágiles o que no deben ser desencuadernados se escanean con un escáner cenital, pero es un proceso mucho más lento. Tras el escáner, que transforma la imagen en un formato gráfico, suele usarse un programa de reconocimiento óptico de caracteres (OCR), que genera un archivo de texto, que servirá para realizar búsquedas. Para este fichero se recomienda usar la codificación Unicode, pues en los documentos aparecen muchos caracteres matemáticos o de lenguas distintas del inglés, por lo que no es suficiente el formato ASCII. En ocasiones excepcionales el OCR es sustituido por el tecleado del texto original. Hasta hace poco, el material matemático, como caracteres especiales, fórmulas y diagramas, era difícilmente reconocible por la tecnología OCR, y simplemente se le marcaba en formato gráfico como no reconocido. Esto está cambiando gracias al proyecto "Infty Project" del equipo del Profesor Masakazu Suzuki. Vale la pena hacer una prueba on-line de su lector de documentos matemáticos "Inf-tyReader" 11, que genera un fichero TeX (el editor de texto mayoritariamente usado por los matemáticos) a partir de una copia gráfica del artículo. Los programas de OCR cometen un cierto porcentaje de errores, que suelen calibrarse (cuando se van a digitalizar muchos artículos de una misma revista con tipos de letra particulares) sometiéndolos a un proceso de "entrenamiento". Para quien desee acometer un proyecto de digitalización, existen varios manuales y recomendaciones. Todos descri-ben las técnicas de digitalización, el control de calidad, la gestión de la colección, y la necesidad de que haya un compromiso institucional para preservar a largo plazo el material digitalizado. Citaremos el tutorial de digitalización editado por la Biblioteca de la Universidad de Cornell [CL], que incluye conceptos básicos e información técnica; las recomendaciones del CEIC [C2] de IMU, diseñadas específicamente para matemáticas en el marco del proyecto WDML; y las directrices de la UNESCO [M], elaboradas por un grupo de expertos de IFLA 12 e ICA 13, de las que existe una documentada traducción española. Siempre es necesario aplicar normas internacionales y asumir recomendaciones de buenas prácticas para la captura de imágenes y la creación de metadatos, pues un proyecto de digitalización sólo tendrá éxito si garantiza una interoperabilidad e integración plenas. Por eso es importante evitar el uso de formatos propietarios en los archivos maestros, que en todo caso deben ser de tipo estándar (por ejemplo TIFF, JPEG, ASCII), para facilitar la migración a nuevos formatos que aparecerán en el futuro y para evitar la dependencia de un suministrador particular. Hay ejemplos de dificultades por este motivo, como en el proyecto Open Book de la Universidad de Yale. RECOMENDACIONES DEL CEIC 14 Las recomendaciones específicas que hace el Comité de Información y Comunicación Electrónicas CEIC de IMU 15, y que nosotros hemos respetado en el proyecto DML-E, son las siguientes: • Resolución de 600 dpi (puntos por pulgada), lo que permite discernir pequeños caracteres (subíndices y superíndices, por ejemplo) de tamaño 5 puntos 16 • un alineamiento vertical con un error máximo de 2 grados, para evitar errores en un posterior OCR. Los ficheros maestros (copia de seguridad de cada página) se guardan sin retoques en formato TIFF lossless, es decir comprimidos sin pérdida. Para los archivos de acceso, los algoritmos de compresión eliminan algunos detalles imperceptibles para el ojo humano, Estas imágenes se agrupan en unidades lógicas (artículo, capítulo de libro, volumen de revista), y se comprimen para su distribución en formato pdf. El control de calidad (saltos de páginas, calidad de la imagen) es mucho más estricto que el que se aplica a los microfilmes. Primero se mejora la calidad de la imagen corrigiendo, mediante programas informáticos, las líneas inclinadas, márgenes inadecuados, fluctuaciones de luminosidad, o manchas y rayas. Después es necesario evaluar la calidad de la imagen obtenida. Por ejemplo, el programa JHOVE 17 examina los ficheros gráficos y valida los detalles de su formato. Este control de calidad puede hacerse por muestreo aleatorio de las imágenes u otro método. Toda la información recogida tiene que ser estructurada. Esta gestión documental es la parte más cara y compleja del proceso, por su elevada demanda de esfuerzo de personal. La manera tradicional de encontrar un documento ha sido a través de los metadatos y los índices. Los metadatos describen un documento, para facilitar la gestión, navegación y uso del material digitalizado. Clásicamente hay tres tipos de metadatos: los descriptivos (identificación); los estructurales (navegación); y los administrativos (gestión). Durante mucho tiempo se usó el formato MARC 18, pero ahora la iniciativa Dublín Core Metadata está mejor adaptada a las necesidades de la web. Como a veces el material que se va a digitalizar carece o tiene errores de catalogación, es indispensable, para el mantenimiento a largo plazo, crear metadatos fiables. En este proceso aparecen términos de difícil traducción, que debemos consultar con expertos. En DML-E nos hemos topado, por ejemplo, con "variedades catalecticantes", "coyecciones", y con propiedades como "betweenness". Los metadatos no deben exigir disponer de ningún software especial (texto ASCII codificado en XML) y se almacenan en un documento con una DTD 19 disponible públicamente. Como hemos dicho, deben adaptarse al estándar OAI-PMH que se usa para la transmisión de metadatos en Internet. Es muy importante el método de clasificación que se adopte: los más usados por muchos bibliotecarios son CDU 20 y DDC 21, aunque los matemáticos hemos desarrollado MSC2000 22 (ver un estudio completo en [DR]). El coste de creación de los metadatos es muy alto, pues debe hacerse manualmente y por especialistas en documentación, con asesoramiento de matemáticos. Por eso son de tanto interés distintos proyectos en marcha para generar automáticamente, a partir del texto, la clasificación MSC de una artículo, o sus palabras claves. Los aspectos legales de un proyecto de digitalización se centran sobre todo en los derechos de autor, pues se trata de hacer una copia y una distribución pública, asuntos ambos legalmente protegidos. En la práctica suele pedirse permiso a las revistas, que en general tienen una autorización de los autores para publicar. Para los investigadores de las Universidades y del CSIC se considera que el propietario de los derechos de autor es el organismo que los emplea. En caso necesario se adoptan fórmulas de bona fide que eximen de responsabilidad a los promotores del proyecto, que, por supuesto, es sin ánimo de lucro. Para contratos onerosos, como JSTOR 23, la gestión de los derechos de autor es más compleja. Nunca hay que perder de vista que la tecnología cambia constante y rápidamente. La obsolescencia tecnológica es un grave problema, que conocemos bien los que hemos visto pasar discos de vinilo, cintas y casetes, CDs, DVDs y Mp3s. Por no hablar de disquetes, CD-ROMs y memorias flash. Estos soportes se vuelven rápidamente obsoletos porque la industria de la información y la comunicación no puede esperar por la deseable pero lenta normalización, y esto dificulta las necesidades de archivo a largo plazo. Es conocido, por ejemplo, que algunas versiones antiguas de ficheros.pdf ya no son legibles por los programas actuales. Todas las imágenes obtenidas se organizan y nombran de acuerdo con los principios de la archivística, pues es esencial el desarrollo de repositorios digitales fiables basados en la norma OAIS 24. Sin embargo, el acceso universal se pervierte si la información no es estable (por ejemplo, debido a la existencia de múltiples versiones de un documento) o no tiene un URL 25 bien definido. Curiosamente, la identificación estable de un documento no garantiza su autenticidad. En ocasiones se han detectado cambios deliberados o fraudulentos en el contenido de los ficheros (por ejemplo a causa de un conflicto laboral). Conviene adoptar métodos para detectar estos posibles cambios, así como para marcar la propiedad de las copias digitalizadas, aunque se las distribuya gratuitamente en Internet. Por último, hay que almacenar las copias en lugar seguro. Una buena estrategia es distribuirlas a las revistas y otros repositorios, con lo que la localización física del documento se vuelve irrelevante. Una característica propia de las matemáticas es el uso del editor de texto TeX (o su dialecto LaTeX), que es aceptado o exigido por la mayor parte de las editoriales de libros y revistas. En los últimos años TeX se ha per- En Matemáticas, los proyectos de digitalización más avanzados son JSTOR (Cornell University, Ithaca, EEUU), SUB (Göttingen, Alemania) y NUMDAM (Grenoble, Francia). El proyecto global WDML es gestionado por IMU. Para más detalles consultar [J]. La Unión Europea tiene distintas iniciativas relacionadas con la digitalización, el acceso abierto y las bases de datos internacionales. Del 5.o programa marco citaremos solamente LIMES 27, en el que hemos participado, para potenciar Zentralblatt für Mathematik; y EULER 28, un portal que permite acceder a catálogos y repositorios de documentos matemáticos. A partir de 2003, la Comisión decidió apoyar solamente proyectos cofinanciados con organizaciones comerciales, y en el 6.o programa marco se rechazaron todos los proyectos de matemáticas, incluidos DML-EU (digitalización) y CITIZEMS (bases de datos) presentados por la Sociedad Matemática Europea EMS. En marzo de 2005 la Comisión Europea puso en marcha el programa e-Content plus, financiando el proyecto EDL 29, gestionado por las Bibliotecas Nacionales de varios países, con el objetivo de coordinar sus catálogos y facilitar el acceso a sus colecciones digitales. Recientemente, la iniciativa europea i2010 Digital Libraries Initiative pretende poner en la red todo el material científico y cultural europeo, en un entorno multilingüe. Hay otras posibilidades interesantes de digitalización que han sido poco estudiadas y catalogadas, como la llamada "literatura gris" (informes, boletines, documentos técnicos, trabajos no publicados). Por ejemplo, Brian Davies es el impulsor de un repositorio de apuntes y material docente que se llama Mathematics Online. En España tenemos el repositorio de apuntes en castellano del CEMAT. Como ha señalado Andrés Pedreño, ex-consejero delegado de Universia, "las universidades tienen una inmensa responsabilidad en la tarea de impulsar la digitalización del conocimiento. Libros, tesis, publicaciones... no pueden quedar en formato de papel, tras costosas inversiones públicas, en las estanterías de nuestras Bibliotecas". Las tesis doctorales son textos de extraordinario valor académico, pero muy especializados, por tanto sin demanda comercial. Sin embargo, puede aprovecharse el potencial de difusión de Internet. Muy recientemente, DOCUMAT-RSME, con la colaboración de DIALNET y el CINDOC, ha lanzado una iniciativa para digitalizar y dar acceso a las tesis doctorales de matemáticas leídas en España. TESEO es la base de datos que recoge, desde 1976, todas las tesis doctorales leídas y calificadas favorablemente en las universidades españolas, Depende del Consejo de Coordinación Universitaria, y la información procede directamente de las Comisiones de Doctorado de las universidades. Cada tesis tiene un código de referencia único, para facilitar las búsquedas. Hay también un proyecto internacional (basado en Alemania) que se llama MathDiss. La UNESCO elaboró hace tiempo unas recomendaciones sobre la edición electrónica de tesis en el marco del proyecto ETD 30. Para dar acceso a los materiales digitalizados es necesario crear un "portal". EMIS es el servidor de información de la Sociedad Matemática Europea (EMS), en colaboración con la fundación FIZ Karlsruhe. Tiene unos cuarenta "espejos" en todo el mundo. La "Biblioteca Electrónica de Matemáticas" ELibm da acceso, casi siempre libre, al contenido de más de 60 revistas de matemáticas (también actas de congresos y monografías), tanto estrictamente electrónicas como versiones electrónicas de revistas impresas. La decisión de incluir o no una nueva revista se toma de acuerdo con el Comité de Publicaciones Electrónicas de la EMS, del que forma parte el autor de este artículo. Entre los recursos de interés en el mundo de la información y documentación citaremos DOIS 36, en el que pueden descargarse unos 14.000 documentos y que es "el portal internacional de referencia para el profesional de la información" [AR]. También es excelente el servidor internacional de e-prints E-LIS 37, especializado en información y documentación científicas, que gestiona en Italia Antonella de Robbio. Es un archivo no comercial, que se nutre de las contribuciones de los propios investigadores, que tienen así la oportunidad de archivar sus trabajos y darles una gran visibilidad. Una herramienta interesantísima es el catálogo colectivo de la Red de Bibliotecas Universitarias REBIUN, que permite consultar los fondos de 67 bibliotecas universitarias y de investigación españolas. En la página web del CEMAT también mantenemos, gracias a los desvelos de Manuel González Villa, una lista actualizada de artículos y noticias sobre publicaciones electrónicas. Las razones para convertir documentos al formato digital son, en primer lugar, la necesidad de abaratar y mejorar el acceso, en facilidad o en calidad, y en segundo lugar reducir el uso de los materiales originales para evitar su deterioro (especialmente si son frágiles), creando una copia de seguridad. Al diseñar un proyecto de digitalización debemos estudiar [M]: su viabilidad técnica; los aspectos legales; los criterios de selección; cómo se va a acceder a los materiales; definir las normas de escaneado y de generación de metadatos; cómo preservar y dar valor añadido al material generado. Además, debe preverse la creación de un punto de acceso, y hay que tener una política clara de acceso y uso de las imágenes. Los costes del proyecto deben asegurar el control de calidad y la incorporación de metadatos, e incluirán el tiempo del personal especializado; el escaneado; el almacenamiento en disco; el mantenimiento; la migración a nuevos soportes y formatos. También el precio de desencuadernar y reencuadernar. Para seleccionar el material, debemos conocer los intereses de los usuarios. Y es necesario implicar a especialistas e investigadores en la toma de decisiones. En nuestro caso, el equipo del proyecto DML-E incluye especialistas del CINDOC, matemáticos del CEMAT y editores de revistas. Hemos conseguido interesar a todas las revistas de investigación de matemáticas que se publican en España. Y hemos digitalizado ya unas cien mil páginas. Para un organismo como el CINDOC, cada proyecto de este tipo es una oportunidad para desarrollar aun más su infraestructura técnica, incrementar sus servicios, formar a su personal, establecer colaboraciones con otras instituciones y extender su influencia. Y para la comunidad matemática española significa demostrar que estamos al nivel de los países más avanzados dentro del proyecto WDML de digitalización de toda la literatura matemática, para crear la futura Biblioteca Digital Mundial.
RESUMEN: Carmen de Burgos (1867-1932) simbolizó en su tiempo el afán de progreso y de modernidad que alentó en España la corriente del Regeneracionismo. Desde su llegada a Madrid en 1901, procedente de su Almería natal, emprendió una carrera literaria y periodística jalonada de éxitos. Firmando como Colombine, se convirtió en la primera mujer redactora de un periódico (Diario Universal, 1903), y más tarde en nuestra primera corresponsal de guerra (Heraldo de Madrid, 1909). Acumuló una vasta y rica cultura, hecha de erudición y de experiencia del mundo, por el que viajó incansablemente, de los confines de Europa a los de América. En su obra narrativa, según veremos, encierran especial significado los espacios y los viajes. Su legado lo forma una extensísima labor literaria y erudita, cercana a los dos centenares de títulos: novelas largas y cortas, ensayos, biografías, libros de viajes, estudios literarios, traducciones, prólogos, libros de entrevistas..., junto a miles de artículos publicados en la prensa española y extranjera; la labor de una polígrafa. Fue mujer de pensamiento y de acción, que emprendió numerosas campañas periodísticas en favor de diversas causas sociales o políticas, sobre todo, en favor de la mujer. En nuestra historia literaria, Carmen de Burgos es la escritora que recorre las tendencias del primer tercio del siglo XX, de la Generación del 98 a las Vanguardias, nuestra Edad de Plata. PALABRAS CLAVE: Carmen de Burgos; Colombine; periodismo; literatura; narrativa; regeneracionismo; feminismo; viajes. El progreso verdadero de los pueblos está en la ética. Lo importante es sentir la vida. Dibujar la trayectoria vital y literaria de Carmen de Burgos nos lleva por un largo viaje a través de los espacios que recorrió durante su vida, dejando testimonio de ellos e irguiendo su conciencia, como diría Aleixandre, frente a las realidades descubiertas. En su contemplación, la autora superpuso muchas miradas: descriptiva, analítica, sentimental, ética, comprometida, estética. También rompió muchos límites en ese peregrinar, con una acción pionera en muchos aspectos, los mismos que hoy se aceptan como parte del funcionamiento normal de una sociedad avanzada. Había nacido en 1867 1, pero su trayectoria literaria y periodística ocupa el primer tercio del siglo XX hasta su muerte repentina en octubre de 1932, un tiempo que coincide exactamente con la llamada Edad de Plata de la litera- tura española, y un tiempo de florecimiento de nuestra cultura en todos los órdenes. Carmen de Burgos ocupó un lugar muy destacado siguiendo de cerca las tendencias dominantes, desde la Generación del 98, de la que sería figura femenina, pasando por el Novecentismo, con el que mantuvo sólidos vínculos, hasta conectar con las estéticas de las Vanguardias, lo que fue propiciado sin duda por la proximidad de Ramón Gómez de la Serna. En su recorrido, la autora creó una vasta obra, casi inabarcable, con más de un centenar de novelas cortas y largas, ensayos, estudios literarios, biografías, libros de viajes, decenas de traducciones, manuales de uso práctico, y aún hay que añadir miles de artículos en la prensa española y extranjera. Una labor de polígrafa. el primer viaje. de la provincia a la capital El primer gran viaje de Carmen de Burgos la trasladó en 1901 de su Almería natal a Madrid; aunque no fue largo en el espacio, su significado lo convierte en un recorrido inmenso, el más esperado, un viaje trascendental. Había transcurrido la mitad de su vida, en la que, recordemos brevemente, sufrió el infierno de un matrimonio infeliz y la pérdida de tres hijos a poco de nacer. Sobrevivió una hija, que procuró mantener siempre a su lado. En ese largo tiempo fraguó su carácter decidido y tenaz frente a los obstáculos y, claro está, fue el tiempo de su formación intelectual, autodidacta siempre, aunque logró obtener un título de Maestra de Enseñanza Superior (1898) y una cátedra en la Escuela Normal de Maestras de Guadalajara (1901), que la aproximó a Madrid. Había alcanzado la independencia económica y la libertad para construir su destino. En su bagaje guardaba algo más, el aprendizaje de la profesión periodística en la revista almeriense que dirigía su marido 2, y la publicación de sus primeros escritos: poemas (coplas populares), cuentos, junto a su primer ensayo sobre un tema esencial en su obra posterior, La educación de la mujer 3. Aún traía como herencia de su pasado algo muy importante para su tarea literaria, la experiencia del paraíso, el recuerdo de un espacio de su niñez, en el que, según ella misma: "corrieron los años más hermosos de mi existencia". Así aludía al cortijo del valle de Rodalquilar, en el corazón del Cabo de Gata, donde la familia residía durante largas temporadas. La huella de aquel espacio fue tan honda que lo convirtió a través de los años en tema de un gran ciclo novelesco. Aunque no se instaló en Madrid hasta el otoño de 1901, hay testimonios de su presencia anterior en la capital. Recordemos que figura como socia del Ateneo desde abril de 1895, la tercera mujer después de Emilia Pardo Bazán y Blanca de los Ríos, quienes ingresaron en los dos meses anteriores. Más tarde, desde 1900 su firma aparecía ya en algunos diarios madrileños, como Madrid Cómico o España Artística, y se fue haciendo más asidua en El Globo durante 1902. En ese breve período inicial, en que aparecía con sus dos apellidos, como Carmen de Burgos Seguí, firmó un artículo de especial significado, que nos obliga a detenernos. Lo tituló "Larra y Espronceda" 4 y, aunque lo publicó con meses de retraso, en él describía su visita a las tumbas de los dos escritores en el viejo cementerio de San Nicolás el 1 de noviembre de 1901. Era su primer homenaje a Larra de los muchos que vendrán después, aunque este fuera compartido: compartió sobre todo la preocupación por España y el compromiso con su regeneración. Muy pronto llegó un gran acontecimiento: el 1 de enero de 1903, Carmen de Burgos inauguró su columna diaria "Lecturas para la mujer" en el naciente Diario Universal 5. Desde ese día nació Colombine, el seudónimo que la hizo popular y la acompañó siempre. Colombine, en francés, más sofisticado que Colombina, como reflejo de la influencia modernista triunfante en aquellos años 6. Según palabras de la autora, fue Augusto Suárez de Figueroa, el director del periódico, quien le propuso tal nombre, y años después reflexionaba así sobre el significado que había tenido en su vida. Acepté el pseudónimo porque me lo dio un periodista insigne, un maestro, y quise revestirme al escribir de alegres carcajadas, de ligera frivolidad, de loco cascabeleo y relumbrón de lentejuelas de metal y collares de vidrio, de todo el aturdidor torbellino en que aparece envuelta la romántica, graciosa y picaresca hija de Casandra, esa creación de la comedia italiana que conquistó el mundo con sus risas [...] Se logra pocas veces; la escritora que sueña, piensa y analiza no puede reír con la alegre despreocupación de la pagana Colombine. Debía una reparación a esa deliciosa criatura, desvirtuada por mí 7. Con plena conciencia ve nuestra autora la función que cumple a su lado ese seudónimo, la de un modelo desdramatizador, tan alejado de su personalidad y de la práctica de su vida, que le venía a servir de catarsis, o de escudo protector ante la incomprensión que suscitaba su labor. Carmen de Burgos se convirtió por tanto en la primera redactora de un periódico, es decir, en la primera periodista profesional de España. En ocasiones declarará el ferviente amor por su profesión de periodista, evocando el trabajo desarrollado lentamente durante años, adherido al discurrir de la vida cotidiana, de modo que se superpone y confunde con ella: yo [...] que me he sentido periodista tan fervorosamente, [...] lo que ha sido más constante en mí, lo que ha sido el almanaque entrañable y asiduo de mi vida; lo que, aunque no me sobreviva, me ha hecho vivir; lo que es la unidad profesional de mi vida: tienen todos estos trabajos adherida la anécdota del día siguiente a su publicación; esa anécdota que alarga y apasiona su vida 8. Ese amor al periodismo perduró siempre en Carmen. Otra contundente afirmación de su profesión se contiene en su entrevista con el Caballero Audaz, cuando declara que espera resucitar: "por hacer alguna información periodística que se les escape a los futuros reporteros y que exija inaplazablemente la actualidad. ¡Porque yo soy tan periodista como novelista!" 9. En un principio, le propusieron que tratara en su columna los temas convencionalmente femeninos, pero muy pronto rompió esos límites para ocuparse de temas que afectaban a toda la sociedad: el trabajo, la educación, la infancia, la situación de las cárceles, la pena de muerte. En cuanto a la mujer, utilizó su columna desde el comienzo para intentar cambiar, con paciencia pero con determinación, su situación social discriminatoria. Carmen de Burgos no sólo tenía formación e información para afrontar la empresa, también había sufrido en sí misma largos años de clausura e indefensión, que habían alimentado lentamente su lúcido análisis de la realidad y su voluntad de actuar, guiada siempre por el afán de mejorar las condiciones de vida de los seres y de alcanzar leyes más justas y humanas, un pensamiento racionalizador que participaba de la ancha corriente del Regeneracionismo español. Alimentaba su afán modernizador en los modelos que procedían de Europa, tomados de los libros, y también de los periódicos, donde buscaba toda noticia que significara progreso. Por otras vías, explicaba la situación de dependencia asignada a las mujeres en los códigos, lo que la mayoría de ellas desconocía: "intolerable que la madre no tenga dentro de la familia los mismos derechos del padre, y que la mujer casada no tenga el de administrar libremente sus bienes y el pleno uso de los derechos civiles, considerándola siempre como una menor sometida a la tutela del marido" (Diario Universal, 9-V-1904). La vía fundamental fue la defensa de la necesidad de su educación como base de un progreso que afectaría, no sólo a la mujer, sino a la sociedad entera: "soy partidaria de instruir a la mujer y proporcionarle medios de trabajar, como único modo de dignificarla, haciéndola independiente y capaz de atender por sí sola a sus necesidades" (29-VIII-1903). A fines de 1903, su labor precursora dio un paso decisivo. Desde el periódico, convocó una encuesta para debatir la necesidad de una ley de divorcio. Las respuestas de escritores y políticos a quienes Carmen solicitó directamente su opinión aparecieron en la columna paralela "El pleito del divorcio". Todas ellas conservan hoy un gran valor histórico por la importancia de los nombres que las firmaban (Unamuno, Giner de los Ríos, Maura, Canalejas...), y como descripción del ambiente ideológico de comienzos de siglo. La consulta obtuvo un gran éxito: "De nuestro plebiscito resulta que la opinión en España es favorable al divorcio, y es indudable que se establecerá entre nosotros como conquista de la civilización" 10. Junto a la popularidad que le proporcionó esta campaña, la autora se atrajo la repulsa y la persecución de los sectores más conservadores, que no sólo hubo de sufrir durante toda su vida, sino que perduraron sobre su memoria tras la Guerra Civil. Por estas acciones primeras será contemplada con el tiempo como pionera del feminismo español o, como dirá alguno de sus exégetas muchos años después: En sus artículos, Carmen de Burgos no desplegaba argumentos convencionales o afirmaciones abstractas. Se documentaba, reflexionaba y argumentaba buscando llevar al lector una idea irrefutable por el sentido común, al margen de dogmas, combinada a veces con impresiones subjetivas o sentimientos. La finalidad es siempre educar y buscar la justicia. Con intención divulgadora, persigue un estilo ágil, conciso y claro; del mismo modo, utiliza cuidada y medidamente un léxico semiculto, es decir, accesible, pero a veces salpicado de expresiones que enriquezcan al lector. Los artículos de Carmen tienen casi siempre dos lecturas: la finalidad práctica que persiguen, y el anhelo intelectual que subyace en ellos. Por último, hay que subrayar la superioridad de la autora a la hora de la denuncia o de la sátira, sobre todo cuando analiza críticamente un fenómeno social. Destaca siempre en ella la coherencia de criterios, la lucidez del análisis y la nitidez de la expresión. Son las claves de la labor periodística de la autora, incluidos los temas principales que trató, y todo ello conformó el éxito alcanzado. Aún hay algo más en aquellas fechas; para comprender lo que Carmen de Burgos había logrado en menos de tres años, recordemos la despedida que Heraldo de Madrid le dedicó en su portada el 5 de octubre de 1905, al tiempo que anunciaba su colaboración con el diario, a cuya redacción perteneció ya para siempre: "la nombradía de la que goza, y que ha hecho popular en periódicos y revistas el pseudónimo de Colombine [...] después de lúcidas campañas en la prensa española, emprende ahora un viaje por el extranjero [...] tendrán conocimiento los lectores del Heraldo por los artículos con que nos honrará la notable escritora que en el expreso de anoche salió para París. Carmen de Burgos es ante todo y sobre todo uno de los elementos más valiosos del periodismo español" (Jueves, 5-X-1905). Hacia la eUropa anHelada Llegamos al segundo gran viaje, el que Carmen de Burgos emprendió en otoño de 1905 para recorrer ciudades de Francia e Italia a lo largo de un año. Europa había sido su constante referencia, pero de forma libresca. Ahora, por fin, iba a descubrir Europa con sus propios ojos, y llevaba preparada una mirada abierta de par en par, que depositaba en sus crónicas enviadas a Heraldo de Madrid y a ABC, y que más ampliamente reelaboró a su regreso en su primer libro de viajes, Por Europa 12. El momento fue de nuevo decisivo. Daba inicio a su incesante viajar durante más de un cuarto de siglo, y sus columnas pasaron a ser una ventana por la que España se asomaba a Europa, atenta siempre a toda idea que pudiera representar una influencia benéfica para nuestro país. A veces comparando, como en Suiza: "ese pueblo ha hecho su ideal de la educación y cultura de sus hijos; no perdona sacrificio para robustecerlos y tener ciudadanos fuertes de cuerpo y espíritu. Se envían al extranjero en busca de los vivificantes aires del mar todos los niños que lo necesitan; se llevan otros a los sanatorios de las montañas; se les cuida y se les instruye... Con cuánta pena los comparo con estos..." (p. A veces criticando: "¿Estaremos muertos para el entusiasmo más noble y grande que puede sentirse? No quiero admitirlo... pero ¿qué se ha hecho aquí por nuestros hombres geniales? ¿Dónde halla el viajero sus recuerdos? ¿Acaso no tenemos nombres dignos de figurar entre los primeros del mundo?" (p. Y muchas lamentando el atraso de España: "Cuanto más veo los decantados adelantos del extranjero, más pena siento por España. Nosotros tenemos una savia potente, una primera materia sana y pura para ser grandes" (p. Pero su actitud es siempre fruto del amor: "siempre late el corazón bajo el cielo de la patria, sobre todo si es tan hermosa y desdichada como España" (p. Una obra de arte, un palacio, el mundo técnico, un paisaje o la vida de la gente son registrados con exactitud, a veces se incluyen datos, cifras, referencias documentales, pero todo se tiñe siempre de una manera de ver que nos da sobre todo una impresión de vida, real e intensa. Durante su recorrido, entró en contacto con organizaciones como el Lyceum Club y creó un entramado de relaciones con periodistas, escritores y artistas, convertido en verdaderos vínculos de amistad con figuras como Alfredo Naquet, Max Nordau, Matilde Serao o Roberto Bracco. Entre todas las ciudades visitadas, París y Nápoles iban a ser los lugares amados a los que había de regresar, pero fue en Roma donde se produjo la apoteosis de su viaje. Invitada por la Asociación de la Prensa italiana, el 28 de abril pronunció la conferencia "La mujer en España", en cuyo texto encontramos un estudio exhaustivo de su situación en aquella época, y un documento de gran valor histórico. Su pensamiento era guiado tanto por la conciencia del atraso como por la esperanza de progreso: "Toda la tarea consiste en saber dirigir y aprovechar nuestras fuerzas. No somos un pueblo decrépito; somos más bien un pueblo infantil, a propósito para llegar a una juventud potente" 13. De inmediato, entre los granos de arena, fundó en su casa una tertulia literaria (los "miércoles de Colombine"), emulando los salones visitados en París o Roma, abiertos por damas ilustradas. Y en ese mismo otoño de 1906, Carmen promovió su primera campaña en pro del voto femenino, una nueva labor pionera. Pretendía repetir la experiencia del plebiscito, como la emprendida tres años antes en torno al divorcio, dirigiéndose de nuevo a las figuras políticas e intelectuales más conocidas. El 19 de octubre abrió en Heraldo de Madrid la columna "El voto de la mujer" anunciando la publicación de diversas opiniones. Se cerró el 25 de noviembre, esta vez, con un rotundo fracaso. Muchas opiniones contrarias procedían de los sectores progresistas, que por primera vez manifestaban su temor a la posible tendencia conservadora del voto femenino. El mismo temor que protagonizó el debate del otoño de 1931, en los comienzos de la Segunda República. Junto a los resultados, publicaba un análisis muy meditado de la actitud predominante en España acerca de los derechos de la mujer: "el pueblo español, comparado con el de otras naciones, sufre un notable atraso; es aún mayor el peso de los atavismos narrativo que en torno a ese espacio cultivó de forma intermitente. Años muy intensos, en los que Carmen fundó además Revista Crítica, casi al tiempo que Ramón fundaba Prometeo (más duradera gracias al apoyo paterno), colaborando uno y otro en ambas publicaciones. Sus páginas son testimonio del gozoso comienzo de su relación, en especial, el "Ágape" organizado en Fornos en 1909, que ambos presidieron para celebrar el centenario de Larra. En paralelo, se fraguaba el primer proyecto erudito de Carmen de Burgos, el estudio de la vida y la obra del gran poeta romántico Leopardi 17, mal conocido en España, cuya obra había descubierto durante su estancia en Nápoles. Solicitó la traducción de la obra lírica a jóvenes poetas amigos, cuyos nombres figuraban al pie de cada poema; entre la larga nómina, colaboraba Juan Ramón Jiménez. Aún hubo más en el prodigioso 1909; en agosto, tras los sucesos del Barranco del Lobo, la autora llegó a Melilla para informarse del magno desastre y enviar sus crónicas a Heraldo de Madrid. A su regreso, venciendo dificultades, y superada la censura militar, firmó uno de sus más ardientes alegatos antibelicistas en el artículo "¡Guerra a la guerra!": "No existe ninguna barbarie comparable a la que suscita la guerra, y sin embargo, se les concede tanto poder a los que las sostienen, que la prensa enmudece, los ciudadanos callan, y todos la secundan, escudados en la frase absurda de que es un mal necesario. ¡Necesaria la guerra!" 18. Avanzaba de nuevo por su destino de pionera; con su labor en Melilla se convirtió en la primera mujer española corresponsal de guerra. A partir de 1910 se da en la autora una progresiva intelectualización de su compromiso social, y reflexiona con frecuencia en obras y artículos sobre la necesidad del racionalismo para la vida y para la literatura, una propuesta como vehículo de futuro, no como mirada atrás: El racionalismo que ahora os asusta, fue la felicidad de nuestra Grecia, de la Itaca del arte [...]. El estar de cara al pasado que la fuerza del progreso que lo impulsa. La mujer necesita en España conquistar primero su cultura; luego, sus derechos civiles, puesto que en nuestros Códigos no la conceptúan en muchos casos persona jurídica, y después hacer que las costumbres le concedan mayor libertad, más respeto y condiciones de vida independiente. Entonces estará capacitada para conquistar el derecho político" (25-XI-1906). Destacaba, no obstante, la posición excepcional de España en el ámbito europeo y la necesidad futura de atender esta demanda: "La Alianza internacional para el sufragio de las mujeres cuenta ya con Comités en todas las naciones, menos en España, Portugal y Austria". Infatigable, siguió divulgando las acciones de las sufragistas en el escenario europeo. Siguieron años de intensa labor literaria. La tertulia de Carmen se convirtió en un foco cultural de la vida madrileña por el que pasaban figuras consagradas y jóvenes promesas: de Galdós a Salvador Rueda o a Rubén Darío, de Tomás Morales a Juan Ramón Jiménez o a Ramón Gómez de la Serna. Pero Ramón llegó en 1908 para quedarse, y con ello transformó la vida de la autora. Un año después iniciaron una relación sentimental que rompió muchas convenciones y los iba a mantener unidos durante veinte años. Al encontrarse, Carmen era ya una escritora consagrada que acumulaba una extensa labor y era requerida para innumerables proyectos. Desde 1907, la autora aparece como figura destacada entre los escritores que integraron la "promoción de El Cuento Semanal", aquella colección de novelas cortas, fundada por Eduardo Zamacois, modelo de otras muchas que vinieron después, alcanzando grandes tiradas y una difusión de la literatura sin precedentes. Carmen participó de principio a fin como una de las plumas más asiduas, lo que en gran medida la especializó en este modelo narrativo. Casualmente, su muerte, en 1932, coincide con el fin de La Novela de Hoy, última colección importante de aquel movimiento editorial. Con la recopilación de relatos Cuentos de "Colombine" 15 había alcanzado el reconocimiento de la crítica literaria, que consolidó un año después con la publicación de Los inadaptados 16, su primera novela larga. Con ella conformó el universo mítico del valle de Rodalquilar, ya esbozado en relatos breves anteriores, y dio comienzo al largo ciclo puerto de Almería. Con igual clamor había sido recibida poco antes durante su escala en Canarias. En cuanto a las conferencias que pronunció en Buenos Aires y en La Plata, la prensa española daba noticia de su éxito, y la argentina registraba las sucesivas intervenciones, en las que habló de pintura española, ilustrándolo con "proyecciones luminosas". No sólo evocó a los grandes maestros, sino que presentó a figuras modernas como Sorolla o Zuloaga y, con mayor atención, a Romero de Torres. También registraban los diarios, con abundantes imágenes, las recepciones y banquetes con que fue homenajeada. En 1914 emprendió la autora un viaje que iba a tener una trascendencia inesperada. Recorriendo sin premura varios países europeos, se proponía llegar a Noruega, hasta Cabo Norte. Heraldo de Madrid publicaba las crónicas viajeras, que dos años más tarde se reunirán y completarán en Peregrinaciones 24. Será su último gran libro de viajes, el más complejo e integrador de diversas miradas, salpicado incluso de una muy novedosa mirada vanguardista, y también, un magnífico documento social del estallido de la Gran Guerra. Al inicio, ya en Suiza comenzó a sentir una impresión de bienestar (la palabra que después ha definido el modelo social europeo) y, después de un recorrido evocador siguiendo el curso del Rhin, atravesó hasta Hamburgo, donde admiró el poderío comercial y el asombroso progreso técnico, que ya incluía máquinas para diversos servicios: "Es la ciudad de los automáticos para todo, no se pierde el tiempo. Se toman en automáticos sellos, billetes de tranvías, de ferrocarril, suplementos; se cambian monedas. La mayoría de los restaurantes son automáticos [...] En las tiendas hay automáticos que ofrecen la fruta, el pan y los diferentes artículos sin molestar al vendedor" (Heraldo de Madrid, 9-VIII-1914). Al llegar a los países escandinavos descubrió la sociedad soñada casi hecha realidad, y estudió con detenimiento su modelo de bienestar, más avanzado aún en Noruega, donde encontró libertad y tolerancia, respeto de todos, ausencia de maldad, costumbres sanas en contacto con la naturaleza, gusto por el deporte, y muy especialmente, respeto escrupuloso hacia la mujer, preservando su libertad individual y su integración social en todos los ámbitos, incluso en la administración, donde gozaba ya de todos los derechos legales. Este proceso evolutivo, consolidado en adelante, la aproxima a la corriente literaria que ha de triunfar en España en la segunda década del siglo: el Novecentismo. Con algunos de sus miembros sostuvo además la autora estrecha amistad (sobre todo con Juan Ramón Jiménez y con Gregorio Marañón), y junto a ellos la sitúa, por ejemplo, Eugenio G. de Nora 20, incluyéndola entre los novelistas intelectuales. Testimonio de esta nueva mirada de la autora nos lo da el viaje que emprendió en el verano de 1911 por Bélgica, Holanda y Luxemburgo, más tarde depositado en Cartas sin destinatario, su segundo gran libro de viajes. Lo que sus ojos han visto es sometido a reflexión, en un esfuerzo de estilización y distanciamiento. En su primer libro, aparecía volcada sobre la realidad exterior, registrándolo todo, ahora su mirada está dividida entre esa realidad y la de su mundo interior, con plena conciencia: "La vida es tan subjetiva, que todo lo que no está en nosotros no está fuera de nosotros" 21. Con frecuencia alude a su ansia de conocer, al anhelo insatisfecho, a la fugacidad de toda vivencia: "Cada casita del camino, cada tren en marcha, cada vapor que navega en alta mar llevan con ellos mi deseo. No sé ir a un sitio sin decirme:'Volveré'. Me apena la idea de que el árbol que miro no ha de fijar más mi pupila" (p. Inundan las páginas las reflexiones estéticas; no sólo el análisis de las obras de arte, sino su personal concepción artística: "En toda manifestación pictórica me interesan sobre todo los primitivos. Tienen para mí una seducción, un encanto, una ingenuidad que no llegan a superar nunca los maestros que les siguen" (pp. 43-44). En un verdadero periplo triunfal, registrado puntualmente en la prensa, se convirtió el viaje de Carmen para impartir conferencias en Argentina, entre el verano y el otoño de 1913. De su viaje interior resultó la novela La travesía 22; de su reflexión sobre el país visitado resultó el ensayo Impresiones de Argentina 23. Lo leyó en un acto ante sus paisanos, que la recibieron en forma clamorosa cuando el barco en que regresaba atracó a finales de octubre en el acogida que A Capital le dio en su portada (23-VIII-1915) con una larga entrevista y una semblanza de su figura. En ella aparecía ya dándole la bienvenida Ana de Castro Osório, quien se iba a convertir para siempre en su más grande amiga, con quien compartir un largo proyecto común. Ana de Castro era una de las figuras más respetadas e influyentes de la naciente República portuguesa, que tenía tras de sí un largo recorrido en la política, la literatura y el periodismo, y una meta esencial, la defensa de los derechos de la mujer, unida a la protección de la infancia. Fue ella quien abrió a Carmen las puertas de las más altas instituciones de la República, y quien convirtió a sus grandes figuras en amables anfitriones de nuestra autora. La acompañó en las entrevistas a los presidentes Teófilo Braga 27 y Bernardino Machado 28, o a otros personajes ilustres como Magalhâes Lima, y promovió diversos actos en su homenaje, en especial, una gran fiesta en barco, recorriendo el estuario al atardecer, anunciada y descrita con gran espacio en la prensa lisboeta ("Un precioso vaporcito nos esperaba al pie de la escalinata de mármol de la Plaza del Comercio" 29, recuerda la autora). Desde su regreso a Madrid, Carmen comenzó a publicar en Heraldo de Madrid este primer documento del país, sus artículos "De Portugal". En el momento de su encuentro con Carmen, Ana de Castro desarrollaba el proyecto de una nueva organización que agrupase a las mujeres al servicio de la República y que ocupase el vacío dejado por los hombres a causa de la guerra; en paralelo, debía prestar ayuda a las viudas y a los huérfanos causados por el conflicto. Nació así en 1916 la Cruzada das Mulheres Portuguesas, una organización que iba a tener singular trascendencia, no sólo para el feminismo portugués, sino también para el español a través de Carmen de Burgos, quien llegará a fundar la Cruzada de Mujeres Españolas. Desde 1916 se sucedieron las visitas de Carmen y Ramón al país, donde descubrieron rincones entrañables y secretos, o disfrutaron gratas veladas en el salón familiar de Ana de Castro. De los primeros viajes a Portugal nos dejó la autora muchos datos concretos en el amplísimo capítulo que incluyó en Peregrinaciones. Pasados unos años, llegará a escribir la muy autobiográfica novela La Flor de la Playa 30, recreando la intensa experiencia de aquel verano y de otros sucesivos en que, junto a Ramón, disfrutó de un rincón apartado y sosegado para poder escribir, Praia das Maçãs: "es una playa encantadora, que no se ha contaminado aún De regreso, los países se habían transfigurado y hubo de atravesar el infierno. La guerra la obligó a renunciar al proyectado retorno a través de Rusia. La barbarie de la guerra no sólo destruía el bienestar, también disolvía todo valor en las relaciones humanas. Presenció deportaciones masivas, linchamientos, y ella misma corrió peligro de ser fusilada cuando la confundieron con una espía rusa. Sufrió penosas situaciones hasta llegar en barco a Inglaterra y regresar a España, casi sin equipaje, a finales de agosto. Heraldo y La Esfera reflejan de cerca el resurgir en la autora de sus ideas antibelicistas, que en innumerables artículos se irán desgranando hasta el final del conflicto en 1919: unas veces, con imágenes conmovedoras ("Las violetas de Verdún"), otras veces, aterradoras ("Los hombres tronco"). Y sin cesar, dará cuenta de los progresos sociales que, paradójicamente, la guerra traerá para las mujeres. portUgal, como Un nUevo paraíso Desde su primera visita en el verano de 1915, el afán viajero de Carmen encontró sosiego en Portugal. Sobre todo Lisboa y el estuario del Tajo sintetizaban para ella muchas cosas buscadas: su paisaje y su clima placenteros, e íntimamente, la acogida fraternal de escritores, artistas y políticos de cuyo afecto disfrutó en adelante. El país llegaría a convertirse en su segunda patria: "Es preciso ver Portugal para completar el paisaje total de nuestra península; para completar el alma nacional hay que atender a esta visión tan armónica y tan complementaria, que nos hace amar la península entera de una manera más fundamental y amplia, en un cuadro más perfecto" 25. Recordemos que Carmen contagió después a Ramón Gómez de la Serna su admiración por Portugal, y que fue allí donde ambos vivieron con mayor libertad, sin miedo a la maledicencia, su ya larga relación amorosa: "Mi sensación era que había huido y vivía la eterna juventud de los amantes a los que nadie pregunta nada y los reciben en los gabinetes más honestos del mundo" 26. Los medios lisboetas conocían bien la figura de Carmen de Burgos cuando llegó a la ciudad en agosto de 1915. Su fama y su prestigio habían traspasado las fronteras españolas hacía tiempo, convertida en símbolo del pensamiento progresista femenino. "Colombine está en Lisboa" fue la prestando especial atención a los problemas que podían afectar a ambos países. Y hemos de recordar que, en aquel año, la autora vio elevarse su prestigio como estudiosa y erudita con la publicación de Figaro, la gran biografía de Larra considerada canónica hasta hoy, con la que culminaba su largo homenaje al maestro. Por desgracia, acabada su labor, se manifestó por primera vez la grave enfermedad cardiaca que padecía. Sus largas estancias en Portugal se iniciaron en enero de 1920, cuando Carmen fue invitada por el gobierno portugués para impartir un curso de Literatura Española en la Universidad de Lisboa. Durante el mes de mayo se produjo otro gran acontecimiento, el ciclo de conferencias que pronunció en el "Salão Nobre da Academia de Sciencias", en la que ingresó como miembro honorífico. Al tiempo recibió el homenaje de la Cruzada das Mulheres Portuguesas, en un acto en que era proclamada "socia benemérita". la crUzada de mUjeres españolas, la liga internacional y las nUevas travesías Hasta américa Ya en Madrid, Carmen fundó a su vez la Cruzada de Mujeres Españolas con la participación de figuras destacadas: la doctora Concepción Aleixandre, presidenta de la Unión de Mujeres de España; la marquesa del Ter, presidenta del Consejo Nacional de Mujeres, Magdalena Santiago Fuentes, Josefa Barrera, Carmen Blanco y otras muchas. Los proyectos de la asociación, presidida por la autora, eran "influir en la legislación y trabajar en pro del mejoramiento social de la mujer" (Heraldo, 2-VIII-1920). Tal meta hacía necesaria la participación política. La Cruzada serviría para la ayuda práctica a la mujer y para la propaganda feminista; el partido Unión Republicana, que aceptaba sus propuestas, para la acción política y la influencia en las leyes, y el Consejo Nacional de Mujeres, fundado el año anterior, insertaba el feminismo español en la Alianza Mundial. Antes de un año, el 30 de mayo de 1921, la Cruzada encabezó una acción pionera, la primera manifestación sufragista en la calle, que acabó ante el Congreso para hacer entrega de todas sus reivindicaciones. Con Carmen de la vulgaridad de las otras playas". El otro refugio llegó más tarde, en 1922, cuando los dos autores emprendieron el proyecto de hacerse un hotelito junto a la gran explanada de Estoril, que se convirtió en un verdadero palacete rodeado de pinos, llamado El Ventanal. Nuestra autora ambientó en Portugal casi una decena de sus novelas, muchas de ellas, las más experimentales y vanguardistas. Recordemos, por ejemplo, El hastío del amor 31, donde a modo de collage insertaba la traducción de las famosas cartas de amor de la monja Mariana Alcoforado, o el experimento descriptivo de El suicida asesinado 32. En conjunto, Carmen nos ofrece un vivo retrato del Portugal de comienzos del siglo XX, que se completa con más de un centenar de artículos aparecidos en la prensa española, no sólo en Heraldo, en los que divulgó el arte, las costumbres y la historia portuguesas: la historia y la intrahistoria del país. Mención aparte merece la difusión de su literatura, emprendida por la autora en 1920 a través de la revista Cosmópolis, que dirigía Enrique Gómez Carrillo. En sus páginas abrió la sección "Crónica literaria de Portugal", donde reunió rigurosa información y textos representativos para ofrecernos una novedosa panorámica de los modernos autores portugueses. nizó durante su estancia en el país: sus conferencias, los homenajes, las visitas, incluso a la isla de Juan Fernández, siguiendo el reclamo del Robinson literario. Antes de partir hacia América en octubre de 1927 dio a la imprenta La mujer moderna y sus derechos 35. Los sucesivos estudios de Carmen en torno al problema femenino son ahora reelaborados y ofrecidos desde los más diversos puntos de vista, remontándose incluso hasta los mitos primitivos. Una obra enciclopédica y un documento de valor esencial para el conocimiento de la evolución social de la mujer. la llegada de la república y el último viaje de carmen de bUrgos No es fácil resumir el inmenso esfuerzo que emprendió Carmen de Burgos en 1931, al comienzo de la Segunda República Española; llegaba el momento esperado, pero su salud era ya muy frágil. Un año antes, ingresó en el Partido Republicano Radical Socialista y reactivó la propaganda de la Cruzada y de la Liga, con lo que regresaron los grandes temas sociales que defendió en incesantes campañas: el divorcio, la pena de muerte, el voto femenino, la condena de la prostitución. Participó en actos resonantes, como el celebrado en Almería para homenajear a Salmerón, donde figuraba junto a Unamuno, Victoria Kent e Indalecio Prieto. Meses antes de morir, ella misma era objeto de homenaje al convertirse en miembro de la Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, en la que ingresó con un discurso sobre "Actuación y acción de las mujeres en las Sociedades Económicas". Alcanzaba así el reconocimiento a su larga labor regeneracionista y a su estirpe ilustrada. Prosiguió en aquellos días su tarea literaria con la biografía del general Riego 36 y con su novela larga Quiero vivir mi vida 37, prologada por Gregorio Marañón. Se añadieron varias novelas cortas, entre las que destaca Puñal de claveles 38, como canto a la libertad y testamento final. En el plano real, al atardecer del día 8 sobrevino el colapso de su corazón cuando intervenía en un acto cultural del Partido Republicano Radical Socialista, desde cuyas filas se iba a presentar a diputada en las siguientes elecciones. Su repentina pérdi-a la cabeza, repartieron un manifiesto de nueve puntos en que condensaban sus aspiraciones de igualdad legal y protección para la mujer. Es el momento de recordar aquella encuesta de 1906 sobre el voto femenino que Carmen promovió desde Heraldo de Madrid, y de recordar su tenacidad de tantos años frente a una sociedad hostil a la participación cívica de la mujer. Poco después, las dos Cruzadas se integraron en un proyecto más ambicioso, la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas, impulsada en 1922 desde Nueva York por la mexicana Elena Arizmendi, quien ofreció la presidencia a Carmen de Burgos como figura emblemática en todos los ámbitos feministas de la cultura hispana. El proyecto era reunir la fuerza dispersa de figuras y organizaciones feministas de todos los países Iberoamericanos. En las páginas de Revista de la Raza se abrió la sección "Feminismo Internacional" desde el otoño de 1924, convirtiéndose así en el órgano de difusión de la Liga. Paralela a la acción, discurría la vida intelectual de la autora, que en mayo de 1922 era invitada como conferenciante en las tribunas de la Sorbona y del Museo del Louvre; y discurría su intensa actividad literaria, favorecida por las largas estancias en Estoril junto a Ramón. Pero sobre aquel dorado retiro pesaba una hipoteca que los obligó a venderlo en abril de 1926. Se consolaron en Nápoles, donde residieron durante varios meses, que dieron como fruto la novela de Carmen El "Misericordia" 33, y diversos artículos sobre la historia, la cultura y la vida napolitana. Poco antes, en 1925, Carmen visitó México y Cuba para impartir conferencias sobre literatura y sobre feminismo en Universidades y centros cívicos. Su enfermedad la obligó a suspender los actos que iba a celebrar en Nueva York. Dos años después, emprendió la última travesía, que la llevó por el canal de Panamá hasta Perú, Bolivia y Chile, donde tuvo recibimientos muy calurosos, incluso por parte de los gobernantes. De nuevo, novelas y artículos recogieron el testimonio de su último gran viaje 34. La descripción física de las ciudades la salpicaba con evocaciones históricas, datos científicos, observaciones sociales e impresiones subjetivas, pero no recoge los actos que ella misma protagonizó y que tuvieron tanta resonancia en la prensa de cada país. En el gran diario de Chile El Mercurio y en su revista Zig Zag, donde Carmen colaboraba desde comienzos de los años veinte, encontramos todos los eventos que protago-esos límites, por supuesto; en la abundancia misma de esos espacios se descubre ya algo más: significados que estaban en el punto de partida, a los que se han venido a sumar otros nuevos, todos ellos de verdadero valor literario. Parece evidente que de la experiencia vital de un autor depende la visión del mundo que condiciona su obra, o es su obra misma. Según esto, recordemos que, en el punto de partida, Carmen aparece atrapada en un espacio cerrado que limita sus ansias vitales. La larga frustración vivida dejó en ella tal señal que su impulso permanente será la búsqueda de espacios nuevos, soñados siempre como espacios de la libertad. Los desplazamientos personales de la autora repercuten en sus novelas, en las que se reflejan las etapas: de la provincia a la capital; de la capital a otros países; y de ellos (nueva insatisfacción) al viajar constante, siempre más allá. Este momento crítico es registrado en una novela esencial, El perseguidor 42. Los dos espacios antagónicos, cuya oposición aparece como clave de la aventura personal y literaria de Carmen, los explica Gullón de un modo que se ajusta perfectamente al caso de la autora: "La clausura sugiere la idea de un orden, mientras la inmensidad incita a buscar en viajes y aventuras la libertad en que aquel se disuelve" (p. Antes de examinar los espacios literarios de sus novelas, parece necesario atender a los espacios reales en que se enmarcan: los que son fruto de la observación, los que componen el "reportaje", contienen lo accidental, el costumbrismo. El despliegue de espacios representados en la narrativa de la autora y el esfuerzo de exploración del mundo que contienen obligan a ordenar su extensión y composición. De España, es Madrid el marco fundamental en unos veinticinco relatos; Toledo, Aranjuez, Sevilla, Granada, Barcelona, el Monasterio de Piedra, la Ciudad Encantada, Jaca, son los espacios de otros tantos títulos. Pero es entre el Cabo de Gata y Almería, sobre todo en Rodalquilar, donde se sitúan más de una decena de relatos; a veces este espacio no aparece nombrado, o tiene el nombre cambiado, pero sus rasgos son inequívocos, como en El anhelo. De Europa, Francia es el país favorito, sobre todo París, marco total o parcial de casi una decena de obras; y tres más se sitúan en Niza, en la región de Auvernia y en Deauville. Portugal es el otro país preferido; de sus ciudades ocupan un importante papel en las novelas de Carmen: Lisboa, Coimbra, Sintra, Cascais, Estoril, Beja, Praia das Maças. También son representadas las ciudades de Italia: da provocó honda impresión y su entierro en el Cementerio civil de Madrid se convirtió en un duelo masivo. La prensa nacional e internacional se hizo eco durante varios días y se dedicaron homenajes a su memoria 39. En un plano simbólico podemos utilizar una imagen muy querida por ella. Un cuadro del pintor simbolista Böcklin (se conservan varias versiones), que admiró en Basilea en 1914 y que utilizó para cerrar su biografía de Riego (1931). Se titula "La isla de los muertos", pero ella lo llamó "La isla del reposo", y hacia esa isla se dirigió Carmen en la madrugada del 9 de octubre, después de su fecunda vida. Ramón, que la conoció de verdad, había dicho de ella algo sencillo y hermoso: "Sus ojos, que parecen ver, no hacen más que pensar". Y así la había representado Romero de Torres, leyendo y parándose a meditar. los espacios en los relatos de carmen de bUrgos 40 Si el recorrido por los espacios tuvo tanta importancia en la vida de Carmen de Burgos, es preciso buscar el reflejo en su labor de escritora. En efecto, vemos que muchas de sus novelas (no sólo los libros ya citados) se enmarcan en viajes, y que casi todas nos sitúan en un lugar definido, por lo que esos espacios cobran gran importancia; es decir, una importancia añadida a la que teóricamente tiene el espacio como elemento estructurador del relato. Para ordenar los enfoques desde los que tratar el espacio en la narrativa de Carmen, es preciso distinguir primeramente entre espacios reales y literarios. Según Ricardo Gullón: "Entre el espacio literario y el territorial, geográfico, la diferencia es la siguiente: esencia aquél, accidente éste, en cuanto integrante de la novela. Cierta tendencia a confundirlos puede ser alentada por el hecho de ser el uno parte del otro" 41. En las novelas de la autora abundan, desde luego, los espacios reales, observados en sus peculiaridades ("accidentes"), captados como ricos documentos; en sí mismos, el valor de esos espacios en la narración presenta unos límites que el propio Gullón establece: "la identificación del espacio como natural y real inclina a pensar el texto como reportaje" (p. Pero no se mantuvo la autora en origen de una serie de recorridos posibles que pasan por otras regiones más o menos determinadas" 44. Sobre los espacios observados tiende la autora diferentes miradas: a la mirada objetiva se superpone la de las impresiones subjetivas, la de las emociones personales, la del humor satírico, y también, una mirada ética y una mirada existencial; una mirada, por ello, permanentemente activa y compleja. Por otra parte, describe los espacios de sus relatos incorporando perspectivas, conversiones y juegos. Siempre reproduce Carmen en sus presentaciones espaciales una toponimia fiel, junto con nombres de calles, de cafés, de hoteles, de teatros, que hoy se revisten de un enorme poder evocador. Su incansable actividad viajera, su mirada para captar lo esencial de cada mundo sin agotar los detalles y su magistral creación de ambientes convierten su obra total en un vasto recorrido por la Europa del primer tercio de siglo. Hasta aquí, el ancho mundo que la autora nos ofrece; pero veamos cómo lo ofrece. No le interesa el retrato exhaustivo de los espacios; actúa sobre ellos de modo selectivo para componer una imagen condensada, intensa y abarcadora, nunca convencional. Ramón Gómez de la Serna valora la importancia del espacio y del tiempo en la obra literaria para juzgar el modo como Carmen opera con ellos: Carmen reconoce el espacio y el tiempo de los que tiene una idea viva, espontánea, vidente, hialina, diáfana. Carmen conoce y se da cuenta hasta del cielo [...]. Carmen encuentra el punto mágico y desapercibido, el conmutador disimulado, el llamador, ese algo por el que el lector logra la creación más que el relato de todo lo que ella ha visto. Carmen mira las cosas con esperanza, con ilusión, con pasmo, con ansiedad, con deslumbramiento, con inocencia, con esa gran apetencia que es irreparable no tener 43. A ella le interesan las vivencias, intelectuales, emocionales o sensitivas, nacidas en los espacios, por eso en sus obras aparecen espacios vividos, más que subjetivos. Tal vez son así porque, según hemos visto, Carmen busca en ellos algo que está siempre más allá. Se ajustan muy bien a la definición de Michel Butor sobre el espacio vivido: "Todo lugar es el centro de un horizonte de otros lugares, el punto de cennes, en el que se diluye la conciencia individual (Siempre en tierra), hasta el espacio íntimo de la conciencia en que se desarrolla totalmente la narración de El novenario, o de Confidencias. En este punto aparece otra vez la originalidad de El suicida asesinado, en que el espacio de la conciencia íntima es alterado obsesivamente, e inundado por otro espacio, el del mar, único del que esa conciencia se hace cargo. Hay, por otro lado, el espacio amado, entrañable, punto de referencia de evocaciones y nostalgias, como ese rústico albergue junto al mar que es La Flor de la Playa, de valor biográfico para la autora, pero también representativo de los que son para otros sus lugares inolvidables y secretos. Llegamos a los espacios simbólicos, portadores de muy diversas significaciones. Un sentido social tiene el espacio de la piscina por representar una nueva concepción de la vida e introducir costumbres basadas en la libertad y el placer (¡La piscina, la piscina!). En otro extremo, el espacio de las montañas aparece con un sentido trascendente, por la inutilidad de escalarlas intentando ver más allá de ellas: misterio que sería tan insalvable como el del sentido de la vida humana (El novenario). Como en un círculo, volvemos al significado general que tienen las novelas de Carmen de Burgos, para descubrir que todos sus espacios se funden en dos fundamentales. Rodalquilar, el lugar en que están fijados los orígenes de la autora, se erigió para ella, desde la distancia, en imagen del paraíso perdido (según Gullón, los paraísos son por naturaleza perdidos); alcanzada la dimensión de espacio mítico, Carmen construyó en torno a él un gran ciclo novelesco. En otra dirección, la autora recorre multitud de espacios cuyas imágenes va depositando en sus novelas y en sus libros de viajes (la diferencia fundamental entre ellos es la presencia o la ausencia de la ficción); pero busca algo más. En todos ellos, Carmen busca uno intuido como espacio de la plenitud. Se multiplica en testimonios su ansia de ubicuidad: "mi espíritu siente ansia de extenderse, de penetrar en todo, de caminar por los caminos desconocidos" 45. También por naturaleza, ese espacio de plenitud anhelado es inalcanzable. Desde la privilegiada posición que ocupaba Ramón junto a Carmen, supo descubrir, y nos descubre: "Todo lo que después ha ido viendo ella por el mundo lo había visto ya en Rodalquilar" 46. No sólo ha visto lo mismo; ha buscado lo y perturba una relación amorosa. Otros son espacios de la degradación, como aquellos en que caen las heroínas de La rampa y de El dorado trópico, o como los ámbitos de actuación profesional en Los usureros. Gran importancia tienen los espacios cerrados ("del confinamiento", para Gullón), de donde los héroes pugnan siempre por huir: en El honor de la familia, la protagonista huye de un cerco familiar opresor, que se funda en unas creencias sociales; en El fin de la guerra, los personajes se hallan atrapados en un país afectado por la guerra, detrás de lo cual se reproduce la incomunicación y desconfianza que rigen la relación entre los pueblos; en La malcasada, se suceden los espacios cerrados formando círculos concéntricos: la protagonista es prisionera de un vínculo matrimonial, en torno al cual se tiende el entramado social de una ciudad, y más allá del cual encuentra aún unas leyes sociales consolidadas e inamovibles. Importante papel juegan también los espacios iniciáticos, en los que el personaje sufre un aprendizaje que modifica su visión del mundo: la enfermera de Pasiones evoluciona en el escenario de un hospital de guerra desde su inicial intención humanitaria hasta la conciencia rebelde de colaborar como una pieza en la maquinaria bélica; espacio iniciático es también la Puerta del Sol para Andrés Pérez, en Vida y milagros..., o para don Justo, en Los negociantes...; y lo es también el que recorre el joven Gaspar Garcilaso en busca de su identidad, para descubrir, como en un círculo, que ésta se hallaba en el punto de partida (El tío de todos). Algunos espacios sirven a un experimento vital que exige la ruptura con lo cotidiano (La prueba, La Flor de la Playa). La literatura de Carmen está al servicio de ese mecanismo de exploración; Por esta razón, viaja por distintos niveles del espacio: por sus tiempos, por su sociedad y por su propia conciencia individual ante ese espacio. Sobre ello tiende además, complicándolo, una mirada multiforme, flexible y abarcadora, que va del compromiso lúcido a la emoción sensible. En sus novelas, como en sus libros de viajes, están también todas las miradas. Al final, los dos espacios se unen: el paraíso perdido y la ubicuidad inalcanzable son un único espacio, el del anhelo imposible de plenitud. La búsqueda existencial de la autora se desplegó vital y literariamente en esa doble dimensión espacial. Desde este prisma, su compromiso social y el esfuerzo de su labor responden al deseo de crear ese paraíso en la realidad.
El Departamento de Filología de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense tiene en marcha un proyecto en el que se intenta el análisis y el recuerdo de las escritoras de la literatura española que fueron pioneras en la práctica del periodismo. El proyecto tuvo que aguardar, porque era obligado en el 2009 dedicar todos nuestros esfuerzos a la conmemoración del bicentenario de Mariano José de Larra, pero ya en el presente curso retomamos la idea, con la celebración de un ciclo de conferencias dedicado a la figura de Carmen de Burgos, la primera periodista profesional de nuestra historia literaria. Primero, por la excepcional relevancia de su vida y de su obra, y segundo, por el injusto oscurecimiento de ambas que las circunstancias históricas y políticas habían determinado. El presente volumen es el resultado de esta celebración. Cuando en 1901, Carmen de Burgos se traslada a Madrid desde su Almería natal, deja atrás un pasado de dolor y dificultades, pero también de superación: un desdichado matrimonio, y la lucha por alcanzar una independencia económica, que logra con la obtención de la plaza de maestra. A sus treinta y cuatro años todo parece quedarse atrás, pero su niñez y adolescencia, libre, vital, en el campo de Rodalquilar, estará siempre en su memoria, como la nostalgia de un paraíso perdido. En Madrid nace Colombine, el seudónimo que adoptará para siempre, por indicación de Suárez de Figueroa, el director de Diario Universal, cuando le asigna a la joven almeriense, en 1903, una columna fija en el periódico, que convierte a Carmen de Burgos en la primera periodista profesional española. A partir de este momento, una vida de triunfos periodísticos y literarios se abre ante ella. Pero no sin sinsabores. Porque cuando ese mismo 1903 inicia en el periódico una encuesta sobre la posibilidad del divorcio en España -que se recoge en un libro de 1904-la imagen pública de Carmen de Burgos, diseñada por los grupos conservadores del país, se cualifica como la de una feminista exaltada y radical: la intelectual que pide el divorcio, luego el voto femenino, la libertad de la mujer ante las leyes y en la sociedad, la ideóloga librepensadora que reafirma esa actitud poco después, con su muy larga relación sentimental con Ramón Gómez de la Serna, el promotor de las vanguardias, y que luchó por la implantación de la República, que pudo llegar a vivir. Todo ello es cierto, pero Colombine tiene un interés literario que va más allá de su importancia sociológica, con serlo ésta mucho. Periodista excepcional, fue corresponsal de prensa en África en 1909, escribió más de mil artículos, publicó siete novelas largas, más de un centenar de relatos cortos, cuentos, numerosas traducciones...Participó de todos los movimientos intelectuales que acreditaron la llamada "Edad de Plata" de nuestra literatura, y a su muerte, en 1932, es una figura señera de la cultura española. Pero en 1939 su nombre aparecerá en la lista de autores prohibidos, y su memoria parece esfumarse en un olvido perfectamente orquestado. A partir de los años 70 y 80 vuelven las menciones y los estudios y algunas escasas reediciones. Una gran biografía en 2005 y el presente volumen, aspiran a devolvernos una Colombine total. M. a del Pilar Palomo
comienzo de su tarea, Castilla, donde nace la lengua en la que se va a expresar. En segundo lugar, la utilización del término mártir para referirse a esa profesión, con lo que supone de sacrificio personal. Por último, y a la vez, la felicidad que esa tarea, que va a suponer un esfuerzo, reporta simultáneamente al trabajo, como muestra la transformación que en su visión del internado provoca la nueva actividad. La familia pasa tres años alejada de la capital y, tras obtener su padre un puesto de diputado, vuelven a Madrid en 1901. Así describe el autor el regreso: "¡Feliz vuelta como yendo a recuperarlo todo, y ya en el alma la luz de Castilla que me había permitido estar en el pueblo dándome la'sobre-luz' que necesita el castellano nuevo para romper a hablar con soltura!" En los años de su estancia en el colegio de los Escolapios, y luego del Instituto San Isidro, se inicia su precoz relación con el periodismo: comienza a elaborar El Postal, periódico de 25 ejemplares de tirada del que es casi único redactor, y además copista a mano 4. Esa vocación está basada en "mi fe en el explorar el pensamiento sobre cualquier sacrificio o incomodidad" (Gómez de la Serna, 1948, 113). La conciencia del esfuerzo que supone la tarea que se propone se le hace patente desde muy joven, no solo por las horas que le ocupa, sino por la incomprensión sobre la labor que realiza. Ramón vive en el ámbito protegido de la burguesía acomodada. Sus aficiones e inquietudes son apoyadas por su padre, desde los primeros artículos aparecidos en la prensa de provincias hasta su primer libro, Entrando en fuego, que se publica en 1905. Lo recuerda así: "¿Qué he hecho? ¿Por qué esa impaciencia de dar un libro a los dieciséis años? Ricardo Baeza -mi condiscípulo desde el Instituto-dijo:'Entrar en fuego... y salir escaldado'" (Gómez de la Serna, 1948, 182). Sobre esa impaciencia, que asocia con el período de la adolescencia, reflexiona en su autobiografía, recordando su apasionamiento en todas las direcciones de la vida. Le acabó de apartar por completo de la política el episodio en el que fue detenido por reventar un mitin de socialistas y republicanos en el Retiro. El padre intervino para paliar las consecuencias. Ese aspecto de la política vivido en la rebeldía de la adolescencia tenía su contrapartida en el que era el ámbito habitual de la vida familiar por los cargos de su padre, que también provoca su rechazo. El rechazo al mundo de la política es también un rechazo al mundo de la literatura que se está haciendo en esos momentos de su despertar a la vida, como refleja una carta que Carolina Coronado 5, pariente del autor, escribe al leer sus primeros artículos publicados en La Región Extremeña y El Adelantado de Segovia, en la que dice, entre otras cosas: Nosotros no podemos reír de lo que escriben esos niños "crepitantes" y "dinamitantes" que han invadido las prensas "modernizantes". Es demasiado triste lo que pasa y debemos, yo no puedo, sino tú, usar de tu influjo para evitar cuanto se pueda esa verdadera calamidad de familia (Gómez de la Serna, 1948, 168). el primer viaje a parís Del colegio de los Escolapios pasa al Instituto. En 1905, al acabar este marcha diez días a París con el escaso dinero que le da su padre. Ramón no puede substraerse a la fascinación que París ejercía desde hacía un siglo sobre la intelectualidad española, y esta primera experiencia en la ciudad, que se repetirá varias veces, es la que deja una huella más perdurable: "El París de entonces es el que más he visto siempre, aunque después haya vuelto en mejores condiciones y por mucho más tiempo" (Gómez de la Serna, 1948: 179). Allá ha descubierto un mundo que satisface mucho más que su realidad cotidiana sus propias aspiraciones. Pero es un mundo que está más lejos que la distancia geográfica que separa a la capital francesa de la española. Ramón descubre allá la modernidad y el arte nuevo que está inundándolo todo. "Tras su primer viaje a París (...), Ramón echaba seguramente en falta también la existencia de galerías de arte, de sitios donde se expusiera el arte nuevo, tan trepidante ya en París" (Zlotescu, 1987, 27). Si antes de partir ya se sentía ajeno a lo que le rodeaba, tras su regreso ese extrañamiento se agudiza: "Ramón era, ante todo, un cosmopolita arraigado en un Madrid fundamentalmente paleto" (Brihuega, 1981, 184). Si hasta entonces el rechazo al mundo familiar le había hecho refugiarse en esa temprana e incipiente vocación de escritor, pronto descubre que en ese ámbito también existen los obstáculos y la incomprensión a su modo de entender el arte. Ingresa en la Universidad para cursar la carrera de Derecho, dentro de la tradición de su familia. Ese momento coincide con el de la publicación de Entrando en fuego (1905) y a estas alturas sus intereses auténticos ya están claramente definidos. No van por el camino del Derecho, y aunque acaba la carrera nunca llegará a ejercerla, a pesar de las ofertas que recibe a través de su padre desde el mundo de la política. Sabe que está pagando un precio, pero que es necesario para lo que se propone: "Teorizar y escribir en la independencia fue el ideal querido de aquellos años y ser en medio de todo eso un hombre de honor al que no se atreviese a proponerle nadie nada indecoroso" (Gómez de la Serna, 1948, 202). prometeo 1908 es un año clave en la trayectoria literaria del autor. Acaba sus estudios universitarios. Ese año empieza a publicarse la revista Prometeo, que crea y dirige su padre, y que tratará de cultura y política, materia sobre la que siempre hay un artículo firmado por su progenitor. Este tiene ya un medio para tratar de traer esa modernidad que le ha deslumbrado en París. Pero es también un año clave por otros motivos: empieza a frecuentar la tertulia que Carmen de Burgos celebra en su casa. El proyecto soñado es atraer la vida artística e intelectual al salón ameno, en el que hombres y mujeres comparten ideas y proyectos, lejos de la bohemia de la calle, y abrir las puertas a las jóvenes promesas que merecieran ser escuchadas por las figuras consagradas para alentar toda voz original. Ramón es uno de los atraídos, pues se trata de una de esas jóvenes promesas. Como consecuencia de sus actividades en el mundillo literario, es nombrado secretario de la sección de literatura del Ateneo. En el ejercicio de sus funciones como tal presenta allí, para su discusión, una memoria titulada "El concepto de la nueva literatura", ocasión que, como cuenta en Automoribundia, acabó en un escándalo. La lectura de esta "memoria" y el rechazo que suscitaron las ideas que contenía terminaron de la siguiente manera: "A la tercera sesión de discusión de la memoria, se celebró el guirigay sin presidencia, y la cuarta vez los bedeles se negaron a encender el salón" (Gómez de la Serna, 1948, 192). El texto de la memoria fue primero publicado en el número VI de Prometeo, de abril de 1909, y posteriormente en una separata de la revista. De este modo utiliza también esta tribuna para difundir las ideas que entonces cree necesarias para modernizar el mundo literario español. Gómez de la Serna comienza rechazando la literatura que se está escribiendo en esos momentos en España, la de los autores de la generación del 98. Aboga por una literatura arraigada en la vida, en lo actual. Subraya la influencia de Nietzsche y su panteísmo, ya que la labor del filósofo ha sido expresar las ideas contemporáneas, resultado de la evolución humana, en el lenguaje que corresponde a la época y liberarlo de las ideas previas. La literatura es una forma de conocimiento que debe seguir su propio camino. Pero no se trata de un conocimiento abstracto, sino desde el yo del escritor, que tiene que estar arraigado en su circunstancia, para permitir que el mundo que crea sea un mundo real. El mundo que aparece en la literatura no será real a no ser que esté "refractado por la sensibilidad", por la impresión que ha recibido un ser humano, el autor, que la pone por escrito para compartirla con otros y de ese modo compartir su conocimiento. Tiene que transmitir vida y eso solo puede hacerse si esa vida se ha vivido. Dentro de su obra hay un elemento muy importante, del que habla desde el principio de Automoribundia y con una presencia constante en su vida y en su obra: la mujer. Pero la mujer como ser real, no esa construcción que la "vieja literatura" había creado: La mujer de los otros, mojigatera y circunspecta, era una cosa convencional, dibujada por el almohadillaje artificioso de sus virtudes y sus cosas de en visita. Era la mujer metafísica. Amaba con lirismo y a distancia. Fraseaba demasiado y en las mejores ocasiones declamaba en vez de morder. Parecía no tener más que busto y aun ni busto siquiera (68) 6. La presencia de la mujer se asocia a la de la vida pues es lo que permite sentir, y a través de ella se logra percibir el mundo. Dice de la nueva literatura: "Todos sus imperativos son carnales y todas sus cosas establecen una sensata y acuciadora correspondencia orgánica entre el mundo y el individuo" (71). A esto va unido el sentido del tiempo como presente permanente, que es otro punto de conexión con la vida: "Somos de nuestro momento y sería mentir nuestra naturaleza y aterirla y resabiarla, el creer otra cosa" (71). La raigambre en el mundo y en la vida pone de relieve lo que debería cambiar. La realidad social, y la realidad española en particular, tienen que estar presentes en la literatura. Sin duda, esa mujer que evoca en su intervención en el Ateneo la había encontrado a partir del momento en que conoció a Carmen de Burgos. Como señala Concha Núñez (2005,(227)(228), ambos dejan rastros de ese encuentro en sus respectivas obras de ese momento: Ramón en dos de sus colaboraciones en Revista Crítica, dirigida por Carmen, tituladas "La hija fea" (n.o 6) y "Santa María la Blanca" (n.o 7); Carmen en la novela titulada El veneno del arte. A partir de 1909 el nombre de Colombine aparece en Prometeo, la revista de Ramón. Una de las primeras ocasiones, en marzo de 1909, es la crónica que este hace del homenaje que organizó a Larra, en el que Carmen ocupó un lugar destacado, sentada al lado de la silla vacía que se había dejado en honor del autor romántico. El número de julio de 1909 se abre con un artículo que lleva por título el pseudónimo de la escritora. En él Ramón hace una descripción que comienza así: "Colombine es una mujer inverosímil en esta tierra de mujeres a ultranza" (p. Habla de su forma de ser, poniendo como ejemplo a todo tipo de personajes femeninos antiguos y modernos. Y concluye: "Y sin embargo, no es ninguna de estas mujeres completamente [...] A continuación habla del salón de la calle Serrano donde se recluye a escribir. "Trabaja mucho, espontáneamente" (p. Lo retrata como un lugar lleno de objetos bellos. "Este salón es como una extensión de su regazo y él ampara y acoge con un afecto más allá del bien y del mal" (p. Anuncia los proyectos próximos de la escritora, una nueva novela y un libro sobre Leopardi, el poeta italiano, del cual se reproduce un capítulo a continuación, y sobre ambos se desgranan elogiosas palabras. La admiración por Carmen de Burgos no se centra, por tanto, solo en su relación sentimental, sino también en esa tarea común de escritores. "Escribieron durante años, frente a frente, más que diez juntos, con una fe que se alimentaba de dos voluntades y de un gran amor a la vida y a la literatura" (Núñez, 2005, 230). Al mes siguiente, aparece en Prometeo un artículo de Colombine titulado "Autobiografía" 7, que la autora empieza diciendo que escribe a petición del propio Ramón. Tras describir las formas que había pensado darle, se decide por la de la carta: "Así no sabré mentir". Comienza haciendo una descripción de su carácter: "Me río de la unidad del yo, porque llevo dentro muchos yoes..." Yoes que a veces se enfrentan entre sí. Frente a la estabilidad que puede ser el ideal de muchos, y que ella ha deseado en alguna ocasión, acepta y disfruta de la complejidad de su existencia. Reconoce que ha sufrido y que se ha apasionado por diferentes causas, incluido el amor, pero confiesa su indiferencia actual por todo esto: "Lo hermoso es sentir la vida". Y desprecia los valores mundanos, a los que no está dispuesta a sacrificar su independencia. Pasa a continuación a hablar de su vida, recordando su infancia y adolescencia en las tierras almerienses, en Rodalquilar, en contacto con la naturaleza. Esto lo considera algo importante en la formación de su carácter. Y este lugar contrasta vivamente con la descripción negativa de su llegada a la ciudad. Repasa rápidamente los diversos avatares de la fortuna que se han ido sucediendo: "Y así, sufriendo y amando... entre lágrimas y goces se formó mi espíritu de hoy [...] Hoy solo creo en el arte y acepto el amor como bella mentira, una forma más perfecta de la amistad" (p. Habla de su trabajo como profesora doliéndose de la juventud perdida de las alumnas, que en vez de disfrutar de la vida se ven encerradas en las aulas. Carmen y Ramón siguieron compartiendo durante muchos años su vida y su interés por la literatura nueva. Viajaron, conocieron lugares como Portugal o Italia, donde se sentían a gusto, escribieron en periódicos y revistas, apoyaron los proyectos de grupos de jóvenes a los que Ramón ya no pertenecía, Carmen siempre preocupada por las cuestiones sociales. Sin embargo, esta relación personal acaba a finales de 1929. La hija de Colombine era actriz de no mucho éxito y con numerosos problemas tanto físicos como psicológicos. A finales de ese año, Gómez de la Serna consigue que se estrene su obra teatral titulada Los medios seres, y Carmen logra que su hija participe con un papel menor en la obra. Durante los ensayos, autor y actriz inician una relación (Ramón en sus memorias declara que ella lo sedujo) que durará menos de un mes, y que termina con una espantada de Ramón a París. "Esta vez, el golpe dio en el centro, superando toda la capacidad de resistencia de Carmen; se lo daban a la vez los dos seres que habían constituido toda su vida: el gran coloso que había sido siempre, enfrentado a toda adversidad, se tambaleó herido de muerte" (Núñez, 2005, 578). Aunque se distanciaron, Carmen no dejó de considerar a Ramón como un amigo, valorando todos esos años transcurridos en un mismo afán. Habían sido veinte años de escritura y vida compartida, y de nuevo una lección de generosidad por parte de Carmen. inquietaré por el fallo" (p. Menciona sus traducciones, prólogos, etc., lo que considera una obra menor, "trabajo de hojarasca para ganar el sustento". Sin embargo, "Hoy ya es otra cosa; empiezo mi labor". Se declara "naturalista romántica y variable como mis yoes", en búsqueda de la belleza a través de la literatura, principalmente de la novela, a la que proclama "la diosa de la Literatura". Habla de su libro de viajes, Por Europa, y de Cuentos de Colombine, como muestra de lo que puede llegar a hacer. Existe la probabilidad de que escriba más poesía, pero de lo que reniega definitivamente es del teatro: "Prefiero que me lea un imbécil a ver interpretar mis creaciones. Los cómicos son todos seres inferiores..." A continuación menciona su preferencia por la gente joven, frente a "los genios consagrados y los viejos dómines". Acaba mencionando su vida familiar, su amor por su hija, y la variedad de sus actividades, desde la asistencia al Teatro Real a la visita a una ciudad minera o su labor en Melilla, como muestra de su independencia y de su falta de consideración por el qué dirán, con un final en el que advierte que esa misma noche podría describirse de otra manera. Un autorretrato que iba dirigido al público de la revista, pero sin duda también a quien se lo había pedido. Y, como se ve, que satisface muchas de las características enumeradas por Ramón. carmen de burgos y ramón gómez de la serna
el curioso ejemplo de La malcasada de Francisco Gómez Hidalgo, ya en 1926, en donde sobre el fondo de la legitimidad o ilegitimidad moral de un matrimonio, opinan sobre la disolución del mismo casi cien personalidades de la España coetánea. Es decir, una encuesta sobre el divorcio, en forma de soporte cinematográfico, veintidós años después de la iniciada por Colombine en el Diario Universal y rematada en el volumen El divorcio en España, de 1904. Pero el docudrama aludido puede tener, incluso hoy, el interés de ver opinando sobre la disolución del vínculo matrimonial a personajes como Francisco Franco Bahamonde o Miguel Primo de Rivera, junto a los principales escritores del momento 1. Cuando en 1901, Carmen de Burgos, separada de su marido, se traslada a Madrid acompañada de su hija, el cine es ya un espectáculo casi totalmente asentado, aunque, aún, en total alianza con el teatro por horas, el vodevil y el género chico. Y sin embargo, no es necesario esperar a esa temprana fecha para imaginarnos a la inquieta escritora y periodista asistiendo a aquellas primitivas sesiones de los primeros documentales. Primero, porque ya en 1895, figura Carmen como socia en el Ateneo de Madrid, lo que parece indicar estancias o viajes a la capital con anterioridad a 1901. Pero, sobre todo, porque ya en su ciudad natal ha podido conocer el nuevo invento. Como ha historiado Ignacio Ortega Campos (2005), el lunes 23 de noviembre de 1896 se anunciaban en Almería la proyección, en El Novedades, y hasta el 30 del mismo mes, de las primeras películas. Se presentan, como en casi toda España, como el invento de los Lumière, aunque se trataba en realidad de una variante del mismo, ya que sólo Madrid, Sevilla y Barcelona tenían concedido el permiso de exhibición por parte de los inventores y su empresa distribuidora. Sin muchas explicaciones, por tanto, se define en la prensa almeriense el novedoso invento, como "aparato de fotografías animadas", y esa misma prensa augura, publicitariamente, que "serán muy pocos los almerienses que no acudan a presenciar el espectáculo", al que, posteriormente, dedican amplias reseñas. Las cintas eran las habituales y parece que se incluía ya entre ellas una célebre y sensual Danza serpentina, de la bailarina norteamericana Loie Fuller, que se coloreaba manualmente interponiendo cristales de colores ante el objetivo de la cámara. Y creo interesante reseñarlo, porque años después (aunque no aluda a esta proyección), Carmen de Burgos dedicará un artículo a la bailarina, recogido en el libro Confidencias de artistas, de 1916 (uno de los escasos textos del volumen que no procede de una entrevista directa). Nuevas proyecciones tuvieron lugar en agosto de 1897 y en marzo de 1898, con análoga repercusión periodística y social. ¿Podemos imaginar a la inquieta Carmen de Burgos, abierta siempre a toda idea de progreso, que fuera uno de "esos pocos almerienses" que no acudieron a conocer el nuevo invento? Pensemos, además, que la futura Colombine, en esos años, está ya viviendo en un contexto periodístico, por su matrimonio y por su propia actividad: el cine es un documento que no puede ignorar un periodista en 1896. Porque se entiende, sobre todo, como un reflejo de la sociedad. Pienso que como una nueva, novísima, modalidad del cuadro costumbrista que ha cubierto el periodismo del XIX, y que ahora se ofrece, en toda su realidad, ante los ojos del público, sin el intermedio -y por tanto, posible tergiversación-de la palabra: el escritor deforma, manipula, interpreta, ficcionaliza. La cámara transmite la realidad sin ningún enmascaramiento, en apariencia. Pensemos en la titulación pictórica, visual, de los escritores costumbristas: cuadros, esbozos, acuarelas...Recordemos también el icono que preside sus publicaciones, es decir, la unión del pincel y la pluma, sustituido el primero por la imagen de una cámara de fotografías, en publicaciones de fin de siglo, como en las portadas de La Ilustración Española y Americana. Y ahora ya se puede prescindir de la pluma, porque la imagen, sin palabra, es suficiente. Pero es significativo que todavía en 1911, un periodista, Manuel L. Ortega, redactor jefe del Diario de Jerez, subtitule Películas de cine su volumen El Amor y la Vicaría, una serie de artículos costumbristas, advirtiendo en el prólogo: "...este libro no es otra cosa, que un cine de esos a perra gorda la entrada, en el que yo como un saltimbanqui de la literatura, me he entretenido en enfocar varias vistas del encantado país del Amor." El enfoque de la cámara sustituyendo a la paleta del pintor. Subrayemos el verbo enfocar, porque este enfoque puede llegar a ser la realidad sin subterfugios e insospechada. Una anécdota transmitida por la prensa almeriense creo que es reveladora: se ha proyectado un documental titulado Lidia de una corrida de toros, y aparece en pantalla la llegada de Reverte y Mazantini a la estación de tren de Almería; pero allí un espectador reconoce a su mujer abrazando a su amante en el andén. Este es un hecho real que comunica la cámara, pero un motivo similar será el argumento de una humorada lírica, en un acto, estrenada en el Teatro Eslava de Madrid, en 1905. La obra se titula El amigo del alma, de Francisco Torres y Carlos Cruselles, con música de Jiménez y Vives. Lo estrena y representa la compañía de Loreto Prado y Enrique Chicote. En la obra se nos dice que uno de sus protagonistas es aficionado a asistir a proyecciones de cintas cinematográficas, por su afición a las mujeres: la oscuridad de la sala es circunstancia propicia para sus conquistas o tentativas eróticas. Pero un día, contemplando una cinta que reproduce el baño de los veraneantes en San Sebastián, descubre la infidelidad de su amante, que aparece en la cinta en actitud amorosa con su "amigo del alma" y socio. Es decir, que una proyección cinematográfica, como en el más moderno Woody Allen, se convierte en eje argumental de una obra, en una fusión cine-vida de positiva innovación, o como una nueva versión del viejo "teatro en el teatro". Porque la supuesta proyección de la cinta creo que se traduce en la "humorada" teatral en un número musical en donde vemos a Loreto Prado y a Chicote bailando "cinematográficamente" frente a un telón que representa la playa de San Sebastián, a la manera de una comedia musical americana de los 40. Carmen de Burgos ha conocido la actividad teatral de la Bertini, y en un segundo artículo, nos dirá dónde. Así escribe menos de tres meses después del estreno en España de La dama de las camelias, en 1915: "Me ha sorprendido volverla a ver en una película de cinematógrafo. No comprendía cómo la artista abandonó el teatro para entregarse por entero al arte silencioso y elocuente de cinematógrafo; pero bien pronto vi que había encontrado su camino, su medio de expresión". Y Colombine se encara con esa atracción por el cine de las grandes actrices, para intentar una explicación que se evade de toda superficialidad, porque es algo que no puede residir en la popularidad adquirida, en la simple atracción de una moda evidente y de éxito, como parece evidenciar la respuesta de Adela Carboné en el mismo volumen de Confidencias: le gustan por igual teatro y cine, aunque añada que éste último es "todo vida, pasión, expresión". Pero Carmen de Burgos va más allá. Comienza por constatar el hecho: "El arte escénico está sufriendo la deserción de gran parte de las artistas más famosas, que lo abandonan para dedicarse al cinematógrafo. Parece que hay en el cinematógrafo una tentación fortísima para las artistas, una expansión de ellas mismas que es como si las desdoblase, las multiplicase, las expusiese a la admiración de otros públicos numerosos y lejanos". Pero además, esa "expansión de ellas mismas" -es decir, el resultado-va unido, como añade, a la práctica de un arte "silencioso y elocuente". Esto ya no es un resultado, sino una explicación del atractivo ejercido por ese arte. Que es silencioso es algo obvio, pero ¿por qué elocuente? Y probablemente esa elocuencia se sustente en la falta de voz, ya que "la artista del cinematógrafo crea de cierta manera la obra y no tiene que someterse a la palabra del autor", de tal manera que puede "manifestar su alma entera con el gesto, con la mirada, con el ademán". La comunicación por la imagen, como esencia del cine, donde la Bertini ha hallado "la justa expresión y el movimiento" de tal manera que su arte "triunfa por la sinceridad". Pero he aludido a un segundo artículo. Carmen de Burgos publica en La Esfera, el 4 de noviembre de 1916 otro largo y elogiosísimo texto sobre su admirada actriz, en el que aclara algún punto oscuro del primero, pero que no se reeditó en Confidencias de artistas, probablemente por estar este volumen ya publicado o en prensa. En este segundo artículo comenta Colombine cuándo pudo contemplar la actividad teatral de la Bertini. Es más, en el texto evidencia una relación personal: "Es una mujer alegre, sonriente, que yo conocí cuando empezaba su carrera artística en Nápoles, donde se distinguía más por su belleza que por su arte". Sabemos que Carmen de Burgos estuvo en Nápoles en 1906, y relata parte de esa estancia en el volumen Por Europa, su libro de crónicas aparecido en 1907. Y allí es donde una jovencísima Bertini -ha nacido en 1888 y ha pasado su infancia en Nápoles-debutó en el teatro a los quince años de edad. Por tanto, en el año 1906 pudo Carmen conocerla perfectamente. Pero ya como actriz triunfa en el cine italiano en 1915, con Assunta Spina, y La dama de las camelias, ambas de ese mismo año. Y en el mismo artículo se nos dan datos de la relación entre la escritora y la actriz: "Hoy la Bertini trabaja incesantemente; la última carta suya que he recibido tiene algo de desaliento y deja ver en su rostro real algo de ese vencimiento de dolor que hay en esos retratos que me dedica con letra cuyos rasgos recuerdan los de Lydia Borelli, la otra bella mártir del dolor escénico". Es decir, la célebre protagonista de tragedias cinematográficas como Ma l'amore mio non muore, de 1913. E incluso, nos describe la emoción de la Bertini, en una sesión cinematográfica celebrada en Roma en beneficio de las víctimas de la guerra -recordemos que estamos situados en 1916-, a la que asiste la actriz, que parece "la representación del dolor nacional". Y ella, se emociona "después de contemplar en la sombra de la sala su rara duplicidad, su desdoblamiento, de verse como, 1994), sobre la que me detengo brevemente. En ella la maga Viviana -la gracia, la inspiración-disfrazada de juglaresa, se introduce en el castillo del rey Arturo para seducir a Merlín, símbolo de la inteligencia. Y allí organiza por arte de magia, en maravillosa acronía, una sesión cinematográfica en donde, sobre el "fondo de un amplio tapiz de color de plata" se proyectan, en claroscuro naturalmente, las aventuras de don Quijote y Sancho, ante el escándalo de los Caballeros de la Tabla Redonda. De la maravillosa escena tenemos incluso una interpretación pictórica: la ilustración de Lui-y abrupto final, directo, sin comentarios, pero donde se justifica el título de la novela. Porque Alfonso, que ha soñado siempre con un gesto sublime que inmortalice su arte, lo logra en ese momento final de amor y de muerte, en donde el gesto -arte-se transforma trágicamente en vida. Pero ese gesto se torna imperecedero -no así en la vida-, porque "en medio de su estupor, el operador, mecánicamente, había seguido impresionando sus placas". En resumen, toda la concepción de Colombine de un cine que, en su silencio, aspira a ser el reflejo fiel de la vida, como suprema aspiración. Carmen de Burgos, coetánea a los escritores vanguardistas, pero perteneciente a una generación anterior, no es una teórica del cine. Ella se aproxima al nuevo arte con su mirada de periodista que refleja, testimonia y opina. Y va dándonos de él noticias sobre las que no se detendrían los escritores de la vanguardia. Por ejemplo, nos dirá irónicamente en un artículo de 1926 -"El beso precursor", en Zigzag, de Santiago de Chile-, que la "gazmoñería de algunos países" ha prohibido en la pantalla los besos cuya duración exceda de los segundos prescritos. Y de igual modo, en el desarrollo de La mejor film nos va dando el reflejo fiel del cine español que ha podido conocer desde dentro. Y lo hace a través de comentarios que son para nosotros datos que coinciden, por supuesto, con todas las fuentes informativas externas que podamos consultar. Pensemos en una serie de ellos. Se nos dice que no existen aún en España ni estudios cinematográficos ni auténticas compañías, y así, cuando Alfonso llega al lugar elegido para el rodaje, en pleno campo, sale del automóvil: entorpecido, sintiendo los efectos del cansancio de espíritu más aún que el cansancio de cuerpo. Él había deseado que llegase el momento de ir a impresionar al campo. Se creía que aquella falta de ambiente artístico se le debía a lo mediocre de la ciudad. A la pequeñez del estudio, aquel armazón de alambres y cristales en que se asaban de calor en medio de las decoraciones rebuscadas. Soñaba con la grandiosidad de las enormes cosas de Italia y de los Estados Unidos en las que las compañías tenían estabilidad, se les pagaba espléndidamente y había ancho campo para llegar a la celebridad y hacer obra de arte. Pensaba que en el campo, en plena naturaleza, él podría sentir aquella impresión de otras veces, aquel escalofrío del ripecias y desarrollo del rodaje de una película, la autora ficcionaliza esos pormenores, como es habitual en su muy documentada novelística, para trazarnos casi el reportaje, en paralelo a la ficción, de cómo se rodaba una película en España en 1918. El argumento de la novela es algo casi inexistente: una compañía cinematográfica acude a un pueblecito cercano a Barcelona -ciudad donde se localiza la naciente industria cinematográfica española-, para filmar una película en exteriores. La primera parte de la narración nos da la situación del espacio -el pueblo-y se nos enumeran y califican los principales actores del grupo, en una descripción que aúna lo físico y lo psicológico. Se detallan los preparativos del primer día de rodaje y se señala la expectación de los habitantes de la localidad, muchos de los cuales van a intervenir como extras en el film. En el segundo apartado se describe ese primer día de rodaje, mientras se va señalando la empatía y atracción que va surgiendo entre Margarita, primera actriz, y Alfonso, el maduro galán de la compañía, antiguo tenor de ópera que ha perdido la voz, a los que une una auténtica vocación por el arte. Una tercera parte se dedica a la descripción de la función teatral, que, como entretenimiento, realiza la compañía en el teatro del pueblo. En el cuarto apartado aparece un nuevo personaje, un prestidigitador que se une a ellos y que da lugar a las consideraciones internas de Alfonso acerca del triste y posiblemente miserable futuro de un actor viviendo el fracaso de su vejez, mientras se ahonda la atracción que en él ejerce Margarita, y los celos que ambos suscitan en Dolores, traidora en el film y traidora en la vida real. Y en el último apartado se completa una acción que justifica el título de la novela, en la descripción del final de la filmación. La protagonista, es decir, Margarita, que ha sido raptada por unos apaches, logra huir de la cueva donde ha sido encerrada. A Alfonso, es decir, su amado en la ficción, le ha hecho creer Dolores, la traidora del film, que le es infiel. Y cuando la heroína corre a los brazos del que supone su salvador y su amante, éste, llevado de sus celos y según el guión, intenta matarla. Pero en el monte cercano hay un pastor semisalvaje que en su ignorancia y vida en soledad no sabe siquiera de la existencia del cine. Y creyendo en peligro de muerte a esa "divina mujer", se abalanza sobre Alfonso y le mata con la faca que lleva en sus rústicas manos. Un precipitado Alfonso, recordando la emoción sentida al encarnar a los héroes de las óperas que representó, piensa: Aquel entusiasmo no podía tenerlo en el cinematógrafo. No le daban a leer el argumento. El director llevaba cuidadosamente guardado el cuadernito de papel de rayas azules encuadernado con hule. No se les leía más que la escena que debían hacer y no se podía familiarizar con el personaje. A veces, en lugar de empezar por la escena primera, para aprovechar un paisaje, se empezaba por la escena quince o la escena veinte. -Usted hace un conde que saluda a la marquesa y le ofrece un ramo de flores. [...] Muchos de los actores se acercaban a pedir detalles de su tipo. Él sacaba el cuaderno y les marcaba la edad y la situación, pero sin dejar que trasluciese el secreto de la cinta. ¡Costaba tantos miles de pesetas! Había que evitar un plagio, una traición que hiciera inútil el trabajo. Así el director guardaba celosamente su argumento y consultaba las explicaciones que el autor había escrito con tinta azul, para detallar todos los movimientos, mientras que los letreros explicativos, que había de leer en público en la pantalla, estaban escritos con tinta roja. Los autores parece que no representan personajes, sino tipos, y es que son realmente estereotipos. Alfonso hacía los "papeles nobles del virtuoso perseguido o del protector de inocentes que siempre necesita la película", ironiza Colombine, y un mejicano hará el de consabido traidor. En la víspera de cada rodaje, el director les da unas escuetas instrucciones en un papel del tamaño de una tarjeta: La orden no podía ser más lacónica. El bajo miró la que le pertenecía: "Señor Vidal. Aquellas palabras, escritas con un lápiz borroso, les daban la norma del traje que habían de vestir. Todos aquellos trajes de disfraz los facilitaba la empresa, y los de época actual se los costeaban ellos. Era preciso tener cuidado de no exigir trajes caros a los pobres comparsas, que no podían costearlos con su mísero sueldo. Sanchiz, el mejicano, sostenía que el frac y la levita eran disfraces que tenía que dar la empresa. Los detalles de los vestidos se consultaban con el encargado del guardarropa. Alfonso Vidal se quedó mirando la papeleta. -¡Vístase usted de presidiario y de sargento sin saber cómo ni para qué! -murmuró-. Es una estupidez esto de no conocer la obra, ¿Cómo se va a estar en situación? entusiasmo, aquel olvido de la propia personalidad para vivir una vida superior. Frente a la precariedad de estas empresas, pensemos que el primer gran estudio de Hollywood data de 1915. E incluso antes, la industria cinematográfica italiana ha triunfado con sus colosales y espectaculares producciones, con el auge del cine épico -La presa di Roma, en 1905, La caída de Troya, en 1910, etc.-que contribuyó a transformar la naturaleza de la empresa cinematográfica en Francia y Estados Unidos, y en donde nacería el gran mito de la Bertini, que Colombine comenta en los artículos ya aludidos y en las páginas de La mejor film, como veremos. En la narración de Colombine, se oponen esas compañías estables italianas y americanas, a la inestabilidad de las españolas y la falta de profesionalidad de sus componentes, para quienes el cine es aún un arte inferior al que se acude por necesidad: Más que una compañía unida y ducha en su oficio, era un conjunto de gentes recogidas y mezcladas de un modo accidental. En su mayoría cómicos que carecían de contrata por el momento. Artistas principiantes o medianías de tercer orden, actrices, actores dramáticos, galanes jóvenes, coristas y tiples de zarzuela y alguna artista de variedades o muchachita necesitada de ganar unas pesetas con su belleza. Se une, incluso, a la compañía un imitador de animales, y los actores exclamarán en un momento del rodaje: "¡Si la cinematografía española tuviese dinero para mantener unida la compañía!". En la novela se dan, asimismo, curiosos detalles acerca del guión y del sistema de rodaje. recibido: 14 de mayo de 2010 aceptado: 7 de junio de 2010 Triunfar en el silencio, sin el auxilio de la palabra y de la música, triunfar solo por el poder expresivo, por el gesto, era el triunfo que más podía satisfacer. Se explicaba por esto que artistas de fama dejasen el teatro para ponerse delante de la pantalla. Y Alfonso ha buscado ese gesto una y otra vez. No le han dejado satisfecho anteriores actuaciones, porque en ellas, al contemplarse en la pantalla, sólo ha visto "el gesto convencional y amanerado que conmueve a las multitudes." No es el gesto que brota de la vida y la comunica. Pero cuando el cámara, atónito, sigue "impresionando placas" y graba el gesto auténtico de horror, asombro y muerte, que es auténtico, realidad y no ficción, Alfonso encuentra en ese último instante el gesto siempre buscado. Vida y ficción se fusionan, por eso, esa grabación es La mejor film nunca rodada. Un auténtico homenaje, repito, al cine mudo, de una escritora que parece enamorada del mismo, tal vez desde aquellas primitivas cintas que pudo contemplar en su Almería natal. Pero creo que en La mejor film ha ido más lejos y nos ha ofrecido en la corta narración un auténtico homenaje al cine mudo, al arte silenciado de los gestos. Y entiendo que Alfonso, su personaje, es el símbolo de ese homenaje: un actor que ha vivido su vocación en sus actuaciones como tenor de época, pero que tras la pérdida de una voz que le permitía fusionarse con sus personajes, debe buscar un nuevo arte donde hacer vivir su vocación. Un arte que no se sustente en la voz, en el sonido, un arte mudo, donde el gesto lo sea todo: No se consagraba él a la cinematografía sólo por el deseo de ganar unas cuantas pesetas y pasar la mala temporada, como hacían los otros. Lo impulsaba a ella un anhelo, un deseo de arte, ardiente y hondamente sentido. Ya que su voz faltaba, aquel arte mudo podía inmortalizarlo. [...] La cinematografía era el arte naciente, el arte del porvenir. ¿Por qué no había él de mostrar su alma en sus gestos y hacer una creación que lo inmortalizase?
La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) se fundó en 1895. De las 173 personas consideradas "socios fundadores", sólo una era mujer: Jesusa Granda y Lahín, con el número 67. Y desde la APM, aun hoy, esgrimimos el dato como un triunfo. No hace falta decir por qué. Además tampoco la APM empezó distinguiéndose por su apoyo a la mujer periodista. Tardó mucho en aceptarla entre sus asociados con naturalidad. Tuvo una mujer fundadora, es verdad, pero la segunda mujer que quiso ser de la APM, Atocha Ossorio y Gallardo, ya entrado el siglo XX, hubo de sufrir rechazos y suspicacias 1. Carmen de Burgos ingresa en la asociación, en 1907, el mismo año en el que muere Jesusa Granda. Ingresa con el número 1.030 y es la quinta mujer asociada. Cinco mujeres en 12 años no es mucho. Sobre todo si se tiene en cuenta la calidad de estas cinco mujeres pioneras en el periodismo madrileño. Las cinco ocuparían un lugar en aquel grupo literario y periodístico que se dio en llamar "generación del 98" si ésta no hubiera estado formada exclusivamente por sesudos varones. Ninguna mujer tuvo opción a ser considerada parte del grupo (que, como hoy sabemos, no lo fue tanto) a pesar de haber compartido con él ideas e ilusiones, actividades y sinsabores. María Atocha Ossorio y Gallardo (ingresó en APM, 1906), Salomé Núñez de Topete (en APM, 1906) y Consuelo Álvarez Pool (APM,1907) son, con Jesusa Granda y Carmen de Burgos, aquellas admirables chicas del 98. Las cinco periodistas y asociadas a la APM, lo que, por entonces, tenía ciertos visos de arriesgada avanzadilla. La APM no era el Ateneo ni una asociación política o sindical, ni un club de intelectuales. Era, apenas, una sociedad de socorros mutuos pensada para servir de ayuda a los pobres periodistas, casi siempre vecinos de la miseria. Sin embargo, la mera pertenencia a ella significaba una especie de batalla ganada, de grito de presencia y solidaridad. Y todo eso, siendo mujer en una sociedad tan machista (incluida la CARMEN DE BURGOS, ThE APM AND ThOSE ASTONIShING GIRLS OF ThE 98 APM), equivalía a estar en la peligrosa vanguardia de una profesión casi tan misteriosamente reservada a los varones como la Academia o el Congreso. Ser mujer y ser periodista y asociada a la APM, a finales del siglo XIX y bien entrado el XX, era una clase de heroísmo. Salomé, por sus obras literarias, sus traducciones y su actividad periodística, merece una atención que todavía no ha tenido: escribe en El Liberal y Mundo Gráfico y es corresponsal en Madrid de Diario de la Marina (La Habana), por la misma época (1896) en que en Diario de la Marina escribían desde Madrid Núñez de Arce, Andrés Mellado, José Echegaray... Salomé es la única de la que se conserva, en la APM, un expediente de asociada en el que figuran algunos textos manuscritos (una carta a Francos Rodríguez y tarjetas dirigidas al secretario general, Eduardo Palacio-Valdés) así como la constancia de que, en enero de 1929 solicitó y le fue concedida la baja de la APM. Se dio de baja cuando la APM elevó la cuota de asociados a cinco pesetas. Consuelo Álvarez Pool, Violeta, era igualmente amiga de Carmen de Burgos y tertuliana en los Miércoles de Co-mujeres. El primer presidente de APM, Miguel Moya, director de El Liberal, fue muy admirado y querido de Carmen de Burgos. Las relaciones de Carmen con Miguel Moya fueron siempre muy cordiales, con alguna ligera nube 5 que no influyó para nada en el apoyo decidido y valiente que Carmen prestó a Moya cuando este, ya presidente de la Sociedad Editorial de España, el famoso "Trust", que agrupaba a El Liberal, El Imparcial y Heraldo de Madrid, hubo de sufrir el feroz acoso de los partidarios de la huelga de periodistas de diciembre de 1919. Carmen y Ramón Gómez de la Serna, cuya relación amorosa ya era de larga data, apoyaron a Moya con toda su fuerza y sinceridad y de ello dejó constancia Ramón en el capítulo XLVI de su Automoribundia. Carmen de Burgos muere el 9 de octubre de 1932 y se nos cuenta, en la citada biografía de Concepción Núñez (p. 617) que "pidió la asistencia de su amigo y médico personal Gregorio Marañón". Pero es que, además, Marañón era médico de la APM desde 1911. Y yerno de Miguel Moya (¡qué pequeño es el mundo!). Francos Rodríguez había muerto el 13 de julio de 1931 y, en 1932, el presidente de la APM era Alejandro Lerroux, de buena memoria en la relación con Carmen pues, como político, había apoyado claramente el voto femenino fruto de tantos esfuerzos de Carmen y sus compañeras de lucha. Estos fueron los dirigentes de la APM que más vinculados estuvieron a estas cinco mujeres, intelectuales y pragmáticas, adoctrinadas entre el espíritu de la Ilustración y el de la Institución Libre de Enseñanza, en cercanía con el socialismo ideológico y en la vanguardia de los derechos de la mujer. Dejaron huella de sí en la historia del periodismo español. Aunque muchos se hayan empeñado en que fuera una huella en el mar. Es hora de rectificar. lombine, la tertulia literaria en casa de Carmen (1906) que reunía a periodistas y escritores de la talla de Blasco Ibáñez, Salvador Rueda, Cansinos-Asséns, Ramón Gómez de la Serna, José Francés... Consuelo pertenece al cuerpo de auxiliares de Telégrafos, como Clara Campoamor y tantas otras mujeres que buscaban en aquel trabajo no solo el pan sino también la sal. Acabó siendo un cuerpo de élite femenina. En 1909 y, en segunda tanda, en 1915, fue Director General de Comunicaciones José Francos Rodríguez, médico, político y periodista, directivo de la APM y futuro presidente, segundo presidente, sucesor de Moya.. Consuelo conectó enseguida con Francos Rodríguez y cuando éste estableció, por primera vez, un gabinete de prensa en Telégrafos, Consuelo formó parte de él. Sus colaboraciones en El País, donde había sido también redactor Francos Rodríguez, y en la revista de Telégrafos llamaban la atención por su valentía y coherencia. los primeros y más altos cargos de la apm Por desgracia (¡y seguimos sin acostumbrarnos a este tipo de desgracias!) y con la excepción ya señalada de Salomé Núñez y Topete, no ha quedado rastro de estas pioneras en los expedientes de asociados de la APM y apenas huella en las actas de las juntas directivas. Sin embargo, su relación con los primeros y principales directivos de la asociación fue cercana y continuada. Alfredo Vicenti, fundador de la APM, y Francos Rodríguez (que lo fue todo en política, menos presidente del gobierno) fueron directores de El Globo. Francos Rodríguez dirigió también Heraldo de Madrid y, como alcalde de la capital, tuvo más de una intervención favorecedora de las ideas y los ideales de este grupo de carmen de burgos, la apm y aQuellas admirables cHicas del 98
Quiero que mis primeras palabras estén dedicadas a Carmen de Burgos que es quien nos congrega aquí hoy. Poco me voy a atrever a decir sobre ella. Voces más doctas lo han hecho y lo harán en estas jornadas. Y nada puedo añadir a la magnífica obra que sobre la escritora y periodista ha publicado Concepción Núñez Rey quien, junto con la profesora Palomo, coordina estas jornadas. A ambas mi agradecimiento por todo ello y por darme la oportunidad de compartir con vds. el interés por esta autora que merece ser rescatada de un olvido con el que la cultura española desdeña muchas veces algunos de sus mayores valores. Como periodista colaboró en el recién nacido semanario ABC, también trabajó en el Diario Universal del que fue su primera redactora y en el Heraldo de Madrid, entre otras muchas colaboraciones. Fue una de las primeras mujeres corresponsales de guerra en nuestro país informando de la guerra de Marruecos en 1909. Pero no pretendemos ahora glosar su figura sino trazar brevemente un panorama del periodismo español en los años de la actividad de Carmen de Burgos. El siglo XIX es considerado el gran siglo de la prensa escrita. Este aserto es válido también para España. Los breves períodos de libertad de prensa son precedidos y sucedidos por largos períodos oscuros. Cuando en In-glaterra ya se puede hablar de una prensa industrial a finales del siglo XVIII, en España no podemos hacerlo hasta mediados del siglo XIX con la aparición del Semanario Pintoresco, Las Novedades y, sobre todo, La Correspondencia de España. Después de las convulsiones del Sexenio Revolucionario, la Restauración va a abrir un largo período de estabilidad política y libertad de expresión, sobre todo con la Ley de 1883, y ese período del último cuarto de siglo tradicionalmente considerado como la "edad de oro" de la prensa, también lo es para España, al menos para la España urbana, es decir, Madrid, Barcelona y poco más. La peculiaridad -si es que se puede hablar de ella-del caso español, con respecto a la situación general europea en cuanto al desarrollo de la información, podemos cifrarla en una palabra que arrastramos hasta nuestros días: atraso. Pero el siglo XX nos vuelve a jugar malas pasadas. España no está presente por suerte o por desgracia en los grandes acontecimientos del siglo. Se viven, eso sí, peculiar e intensamente y, en todo caso, a destiempo. Al margen de las dos guerras mundiales, tenemos que escenificar en casa un ensayo general de la segunda, y mientras toda Europa occidental se reconstruye con regímenes democráticos después de la Segunda Guerra Mundial, España vive uno ThE JOURNALISM IN ThE FIRST ThIRD OF ThE 20 Th CENTURY de los períodos más abyectos de su historia, la dictadura del general Franco. Para la prensa, sigue vigente el marco legal establecido por la Constitución de 1876 y la Ley de Prensa de 1883. Este sistema, esencialmente liberal, iba a sufrir no despreciables restricciones tanto con la Dictadura como antes de ella, para desaparecer luego con el nuevo régimen republicano. El siglo comienza con la ley de Jurisdicciones de 23 de marzo de 1906, por la que quedaban sometidos a los tribunales militares los delitos contra la patria y el ejército, que estará vigente hasta la República y que desde su promulgación provocó una oleada de protestas en el mismo Parlamento y en la prensa. En todo este período conviven en la prensa española características heredadas del siglo XIX con nuevos planteamientos más acordes con el siglo XX. La prensa de información basada en empresas con serios planteamientos de financiación, que ya había empezado a desarrollarse en la segunda mitad del siglo anterior, coexiste con una prensa política, no ya de partido, sino de fracciones o de hombres, sin viabilidad económica, que todavía es predominante en cuanto al número de cabeceras a principios de siglo. Poco a poco la situación se invertirá. La profesión de periodista estaba todavía más en el siglo XIX que en el XX. En 1895 y 1899 se habían intentado crear sindicatos de periodistas y en 1895 Miguel Moya creará en Madrid la "Asociación de la prensa" con fines que no iban más allá de la beneficencia. En 1919 se constituyó el Sindicato Español de Periodistas adherido a la UGT y presidido por Ezequiel Eudériz, redactor de El Liberal. Durante la Dictadura existió un proyecto de Estatuto de Prensa de inspiración mussoliniana que preveía incluso crear escuelas de periodismo en las facultades de Filosofía de Madrid, Barcelona y Sevilla, pero que no llegó a presentarse a la Asamblea Nacional, pues antes cayó el régimen. Sí funcionaron, en cambio, los Comités Paritarios de Prensa que ciertamente consiguieron mejorar en algo las condiciones de trabajo, contratos, salarios, vacaciones, etc. de los periodistas. Ángel Herrera Oria, director del diario católico-conservador El Debate, fundaría en 1924 la "Escuela de Periodismo de la Iglesia". A pesar de que el gran número de publicaciones puede darnos la idea de un gran auge de la prensa en este primer tercio del siglo, lo cierto es que predominaban las pequeñas empresas. Muchas de estas publicaciones tenían muy corta vida. Además, el analfabetismo restringía mucho el público potencial. Esto último se debe quizá a la Dictadura, aunque también podemos empezar a hablar de concentración de empresas. En 1927 los diarios representaban un 12,67 % de las publicaciones entre las que predominaban las mensuales, mientras que en 1913 los diarios eran un 16 % y predominaban los semanarios. Desvois calcula entonces una tirada media para los diarios de 4.800 ejemplares lo que teniendo en cuenta las altas tiradas de algunos diarios de Madrid daría para la mayoría de las publicaciones diarias cifras ínfimas. En torno a 1920 la mayoría de los grandes diarios no habían aumentado su número de páginas, que en general eran ocho, lo que les daba espacio suficiente para una presencia cada vez mayor de la publicidad. Ésta era, cada vez más, uno de sus recursos financieros más importantes. De etapas anteriores sobrevivieron todavía grandes empresas periodísticas que pronto iban a tener que competir con nuevas cabeceras. Así, La Correspondencia de España, que indudablemente era la primera empresa periodística digna de ese nombre que había existido en España, ha-bía ya perdido la primacía frente a El Imparcial y, para frenar su decadencia, fue nombrado director Leopoldo Romeo que no pudo cumplir su objetivo de recuperarlo. Aún así se mantuvo languideciendo hasta 1925 en que desapareció. El Imparcial había superado a La Corres y estaba en su apogeo a principios de siglo. Pero la independencia que le había dado su prestigio desapareció a ojos del público cuando su director Rafael Gasset -hijo del fundador-fue nombrado ministro de Fomento por Francisco Silvela en abril de 1900. Después de la experiencia del llamado "trust de los periódicos", estuvo a punto de ser controlado por Urgoiti, operación que fracasó, dando lugar a una verdadera escisión de la que surgiría El Sol. El Imparcial, en franca decadencia, se mantuvo como una caricatura de sí mismo hasta 1933. El Liberal, moderadamente republicano y anticlerical, se hizo pronto un diario verdaderamente popular, acérrimo defensor de la libertad de prensa y modelo de equilibrio entre la seriedad informativa y la amenidad. Su éxito le permitió fundar en 1901 en Barcelona, Sevilla y Bilbao tres periódicos de su mismo nombre. Compró, además, Las Provincias de Levante de Murcia que en 1902 pasó también a llamarse El Liberal. Formó parte del "trust" y tuvo, claro es, una postura aliadófila durante la Gran Guerra. En diciembre de 1919, a raíz de la huelga de periodistas, se separaron de El Liberal un grupo de redactores para fundar La Libertad. Este golpe contribuyó también a la crisis del "trust". Por sus posturas radicales sufrió también la hostilidad de la Dictadura. El vespertino Heraldo de Madrid pasó, con el nuevo siglo, a manos de José Canalejas y lo dirigió José Francos Rodríguez hasta que en 1906 fue comprado por la Sociedad Editorial de España (el "trust"). Muy popular, verdadero "gorro de dormir" de los madrileños, mantuvo siempre posturas progresistas y por ello tuvo muchas dificultades durante la Dictadura. Su último número se publicó el lunes 27 de marzo de 1939, víspera de la ocupación de Madrid. Mencionamos, por último, el único que sobrevive en nuestros días: La Vanguardia de Barcelona. En 1887 lo compró Carles Godó Pie y desde 1888 se convirtió en diario de información independiente aunque siempre próximo al Partido Liberal. Pero esta situación cambió cuando, a la muerte de Carles Godó, fue sucedido en 1897 por su hijo Ramón Godó Lallana (amigo de Maura) que inclinó el diario hacia el conservadurismo. A estas grandes empresas periodísticas cuyo origen estaba en el siglo anterior vinieron a sumarse otras nuevas que iban a jugar un papel trascendente en la prensa española del siglo XX. La primera de ellas, al menos cronológicamente, será "Prensa Española" editora del semanario Blanco y Negro y del diario ABC. Blanco y Negro había nacido en 1891 fundado por Torcuato Luca de Tena y Álvarez Ossorio. La operación que dio a luz el diario ABC no estuvo exenta de dificultades. La nueva publicación, a falta de rotativa, y en las máquinas planas de Blanco y Negro, sólo pudo nacer como semanario el 1 de enero de 1903, más ligero, barato y popular que su hermano mayor. Desapareció entonces hasta el 1 de junio de 1905 en que pudo salir definitivamente como diario. Nació ABC con ambiciosas pretensiones. Su éxito de tirada fue grande (50.000 ej. al cabo de un mes) pero sus pérdidas también lo eran. En efecto, la abundancia de información gráfica, la excelente plantilla de redactores muy bien pagados y otros dispendios elevaban su presupuesto mensual en 1906 a 150.000 pesetas, cifra enormemente alta para la época. Pero pronto pudo obtener beneficios. Sin vinculación a ningún partido, su postura en todo momento fue -y es-inequívocamente conservadora y monárquica. El 1 de octubre de 1910, fundado por Guillermo de Rivas, iba a surgir El Debate con el subtítulo de Diario de la mañana, católico e independiente. Su primer director iba a ser el religioso Basilio Álvarez. En 1911, Rivas hubo de cedérselo a Santiago Mataix, propietario de El Mundo con quien había contraído fuertes deudas. No mejoró su escaso éxito y Mataix acabó vendiéndoselo a Ángel Herrera Oria en noviembre de 1911 quien lo dirigiría desde entonces hasta febrero de 1933. Su éxito no fue entonces inmediato. Distintas dificultades financieras llevarían a uno de los socios iniciales de Herrera -el diario católico La Gaceta del Norte, de Bilbao-a ceder su participación a otro de los socios, la Asociación Católica Nacional de Propagandistas. Con nuevos socios capitalistas se fundó en 1913 la Las embajadas de los países beligerantes, sobre todo la alemana, fueron generosas con los periodistas para favorecer el desarrollo de una opinión pública en España favorable a sus intereses (sobre todo la no entrada en guerra en el bando contrario). De todos modos, los beneficios obtenidos del aumento de las tiradas no compensaban el aumento de los costes. El papel, al desaparecer prácticamente las importaciones, casi duplicó su precio (un 80 % de aumento entre 1913 y 1916) en un mercado dominado por la Papelera Española de Urgoiti. El gobierno intentó paliar la situación con la concesión de anticipos reintegrables a las empresas periodísticas para sus compras de papel (ley de 29 de julio de 1918) a lo que algunos periódicos no se acogieron, como El Socialista (que se endeudó), La Vanguardia (que tenía una fábrica de papel propia), o El Sol (que también se endeudó con La Papelera). El resultado final fue el aumento del precio de los diarios ya acabada la guerra. Buena parte de la historiografía actual se refiere a la Segunda República española como una "República de periodistas". Efectivamente en las Cortes Constituyentes de 1931 se sentaban 47 periodistas. Después de los catedráticos de Universidad constituían el grupo profesional más numeroso, excepción hecha naturalmente de los abogados. Ciertamente, la accidentada vida de la Segunda República española no le permitió ser un ejemplo de libertad de expresión inmaculada. La censura siguió funcionando de hecho, las medidas de carácter represivo se prodigaron. De todos modos -y sobre todo visto desde la actualidad-los periódicos de entonces atacaban a sus adversarios con una agresividad que ahora nos parecería inconcebible. La violencia acumulada en la sociedad española, de la que la prensa no era sino mero reflejo, iba a desembocar en una ruptura definitiva: el levantamiento militar contra el Gobierno legalmente constituido iba a truncar definitivamente el penúltimo intento de modernización de España. El Socialista comenzó en septiembre de 1932 a airear la noticia de que, financiado por el acaudalado Luis Miquel, se iba a constituir un "trust" periodístico con El Sol, La Voz y Luz. A pesar de los desmentidos, todo era cierto. El mejicano Martín Luis Guzmán, que había sido secretario de Pancho Villa y que contaba entonces con la confianza de Azaña, puso a éste en contacto con Luis Miquel. Tras el fracaso y la sublevación del 10 de agosto, Miquel logró hacerse con la propiedad de El Sol y de La Voz, al parecer con la amenaza de implicar a sus propietarios monárquicos en la intentona. El 14 de septiembre, Luz anunciaba el "concurso de capitales nuevos" que lo vigorizarían y el cambio, "por razones de salud", del director Félix Lorenzo al que sustituiría Luis Bello. Con Luis Miquel como presidente del Consejo de Administración y Martín Luis Guzmán como gerente, quedó efectivamente constituido el "trust" que agrupaba a los tres periódicos. De todos modos, la aventura iba a terminar en un fracaso económico. Además, Bello iba a tener serias discrepancias con los miembros socialistas del Gobierno, lo que llevaría a su cese al frente de Luz el 8 de marzo La mayoría de los grandes periódicos acogió esperanzado la nueva situación surgida de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931. Incluso entre los periódicos abiertamente monárquicos, El Debate, aplicando la doctrina del gobierno "de hecho" de León XIII, acató el nuevo régimen. ABC, en cambio, se mostró reticente desde el primer momento. El Gobierno provisional asumió todos los poderes y dictó una amplia amnistía. Ya en el Estatuto Jurídico Provisional que iba a regir la vida política hasta la proclamación de la nueva Constitución en diciembre de 1931, se reconocían todos los derechos individuales, naturalmente también el de expresión, aunque el Gobierno se reservaba un "régimen de fiscalización" de estos derechos. En el proyecto constitucional, el artículo 34 sancionaba la libertad de expresión y en el artículo 10 se decía que "Corresponde al Estado español la legislación y podrá corresponder a las Regiones autónomas la ejecución en la medida de su capacidad política a juicio de las Cortes, sobre las siguientes materias: (...) 10. Asociaciones, reuniones y espectáculos públicos". A raíz de la quema de conventos de 11 de mayo fueron suspendidos los diarios ABC y El Debate. El primero reaparecería el 3 de junio y el segundo, el 20 de mayo. Poco después de la aprobación del artículo 26 de la Constitución relativo a la cuestión religiosa se pasó a discutir un proyecto de ley denominado "de Defensa de la República" promulgada el 24 de octubre en la que se consideraban actos de agresión a la República el difundir noticias que pudieran perturbar la paz y el orden público. Gracias a esta ley fueron numerosas las multas y suspensiones a derecha y a izquierda. Poco antes de proclamarse la República, El Sol y La Voz, como hemos visto, habían sido adquiridos por un grupo de personalidades monárquicas. De todos modos ambos periódicos se adhirieron al nuevo régimen. Dentro del panorama de la prensa diaria durante la República el diario Ahora ocupa un lugar destacado. Comenzó a publicarse el 16 de noviembre de 1930, coincidiendo con la sublevación republicana de Jaca. Nació con una intención clarísima de competir desde posiciones más progresistas con el diario ABC. Aunque de tamaño algo mayor, Ahora imprimía también varias páginas en huecograbado y su bibliografÍa AA.VV. (1987): Prensa obrera en Madrid, 1855-1936, Madrid, Alfoz. Álvarez, Jesús Timoteo (1981): Restauración y prensa de masas. Álvarez, Jesús T. (ed.) (1989): Historia de los medios de comunicación en España. Asenjo, Antonio (1933): La prensa madrileña a través de los siglos, Madrid, Artes gráficas municipales. Cendán Pazos, Fernando (1974): Historia del derecho español de prensa e imprenta, Madrid, Editora Nacional. Checa Godoy, Antonio (1989): Prensa y partidos políticos durante la II República, Salamanca, Universidad de Salamanca. Cien años de periodismo español, Madrid, Ed. Gómez Aparicio, Pedro (1971) Pero Colombine fallece en 1932 y por ello queremos detenernos aquí en este apresurado panorama de la prensa española en le primer tercio del pasado siglo, como marco a la actividad periodística y literaria de Carmen de Burgos. Quedan en el tintero aspectos tan importantes como el nacimiento del cine en España (informativo y de ficción), los primeros pasos de la radio y el periodismo de agencia. Pero eso sería abusar de su paciencia. de 1933, provocando una seria crisis en la redacción: el propio Luis Miquel iba a ser obligado a asumir la dirección y Nicolás M.a Urgoiti la subdirección. Poco después, Miquel perdió la propiedad de El Sol y La Voz por edicto del Juzgado de Primera Instancia n.o 6 de Madrid. La nueva empresa designó como director de El Sol a Fernando García Vela, fiel colaborador de Ortega y Gasset, y confirmó en La Voz a Enrique Fajardo ("Fabián Vidal"). El diario Luz en cuya dirección había sucedido a Miquel, "Corpus Barga", dejó de publicarse el 8 de septiembre de 1934. el periodismo en el primer Tercio del siglo XX
Estudió matemáticas en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad de Sevilla, compaginando los estudios con el trabajo en una empresa de construcción y su dedicación como delegado estudiantil. Los trabajos que condujeron a su tesis doctoral los realizó en Kent State University y en la Universidad de Sevilla, doctorándose en esta última en 1992. En la actualidad es profesor titular de análisis matemático en la Universidad de Sevilla. Su actividad investigadora se centra en el estudio de los espacios de funciones, para el cual colabora regularmente con matemáticos de alemanes, australianos y rusos. Es un socio entusiasta de la Real Sociedad Matemática Española, de la que actualmente es Editor General. Colaboró en la organización del ICM-2006 como comisario de la exposición "Los ICM a través de sus imágenes". Desde 1996 es catedrático de Análisis Matemático de la Universidad de Sevilla. Lleva ya veinte años dedicado a la investigación matemática, ya sea resolviendo problemas -alguno con más de medio siglo de antigüedad-, organizando congresos, o dirigiendo grupos y proyectos de investigación y tesis doctorales. Desde hace diez años, dedica también tiempo y energías a la historia de las matemáticas, donde ha publicado varios textos y editado, en castellano, a Leonhard Euler, Isaac Newton y Arquímedes. Defensor acérrimo de que las ciencias -y las matemáticas en particular-son parte integral de la cultura, ha organizado varias exposiciones de cultura científica entre las que destacan (por sus contenidos además de por el número de visitantes recibido) El Legado de las Matemáticas (Reales Alcázares de Sevilla, diciembre 2000-enero 2001) y La vida de los números (Biblioteca Nacional, junio-septiembre 2006). Antonio J. DURÁN GUARDEÑO Licenciado en Matemáticas por la Universidad de Sevilla (1979) José FERREIRÓS. Es profesor de Lógica y filosofía de la ciencia en la Unversidad de Sevilla desde 1995, y presidente de la Comisión de Historia en la Real Sociedad Matemática Española durante los últimos años. Ha publicado numerosos artículos y libros relacionados con la historia y la filosofía de las matemáticas, entre los que destacan los libros "Labyrinth of Thought: A history of set theory and its role in modern mathematics" (Basel, Birkhauser, 1999), "Riemanniana Selecta" (Madrid, CSIC, 2000, con un largo ensayo introductorio), y el volumen colectivo editado con J. Gray, "The Architecture of Modern Mathematics: Essays in history and philosophy" (Oxford University Press, 2006). Acaba de publicarse su trabajo "The rise of pure mathematics as arithmetic with Gauss", dentro del volumen editado por C. Goldstein, N. Schappacher y J. Schwermer, "The Shaping of Arithmetic after C. F. Gauss 's Disquisitiones Arithmeticae" (Berlin, Springer, 2007). Es licenciado y doctor en Ciencias Matemáticas por la Universidad de Zaragoza, dónde desempeñó su actividad profesional hasta el año 91, cuando se traslada a la Universidad de Oviedo como Catedrático de Algebra. En Oviedo crea un grupo de investigación en Codificación y Criptografía, con el fin de aplicar herramientas algebraicas (especialmente de álgebras asociativas y no asociativas, su línea de trabajo anterior) a la teoría de la Información. Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias de Oviedo, impulsando la implantación de la titulación de Matemáticas y la creación de la de Física. Es profesor titular de Geometría y Topología en la Universidad de Santiago de Compostela. Se doctoró en 1983 y fue becario FPI en la Universidad de Lille (Francia). Especialista en teoría de foliaciones y grupos de Lie, ha publicado artículos de investigación en prestigiosas revistas internacionales. Ha sido decano de la facultad de Matemáticas de la USC y vicepresidente de la Real Sociedad Matemática Española (RSME) y es miembro del comité de publicaciones electrónicas de la Sociedad Matemática Europea. Además preside la comisión de información y comunicación electrónicas del CEMAT (Comité Español de Matemáticas) y es el coordinador científico de los espejos de las bases de datos Zentralblatt für Mathematik y MATHDI que gestiona el Centro de Supercomputación de Galicia (CESGA). Está casado y tiene tres hijas. Es Catedrática de Álgebra en la Universidad de Oviedo. Realizó los estudios de Matemáticas y el doctorado en la Universidad de Zaragoza, dónde se desarrolla su actividad profesional hasta 1993, fecha en la que se traslada a la Universidad de Oviedo y comienza su colaboración con el profesor E. Zelmanov. Su línea de investigación se enmarca en la teoría de grupos y álgebras no asociativas, con la nueva vertiente de aplicaciones algebraicas en codificación y Criptografía. Ha realizado estancias de investigación en las universidades de Yale, Chicago o en el KIAS de Seúl, trabajando con E. Zelmanov. Ha dirigido 10 tesis doctorales y ha sido invitada a impartir conferencias, entre otras, en las universidades de Yale, Ottawa, Paris VII, Oxford, Universidad Hebrea de Jerusalem, Rutgers, Madison, Iowa City...
El autor parte del difícil tratamiento del tema del divorcio en España, como consecuencia de su tradicional constitución como un Estado católico confesional. En este marco considera que la publicación del libro de Carmen de Burgos, El divorcio en España (1904), fue un verdadero revulsivo; se detiene el autor en algunos miembros de la generación del 98 -Azorín, Baroja, Unamuno-que contestaron a la encuesta del Diario Universa, y aprovecha la ocasión para poner de relieve la difícil coyuntura de la sociedad española -"crisis de fin de siglo"-en los primeros años del siglo XX. PALABRAS CLAVE: Carmen de Burgos; Colombine; generación del 98; encuesta del divorcio; periodismo. El hecho de haber sido España un país tradicionalmente católico convirtió el tema del divorcio en algo muy sensible, cuyo simple planteamiento levantaba pasiones y enfrentamientos irreconciliables. Pero ello no ha sido obstáculo para que se convirtiera en objeto de discusión en diferentes momentos de nuestra historia. Uno de esos momentos fue el siglo XVIII, cuando los planteamientos de la Ilustración entraron a fondo en nuestra historia; apareció entonces una reivindicación de los derechos sentimentales de la mujer a la hora de elegir estado y una prédica de su autonomía como persona. El sí de las niñas de Moratín se convirtió en una obra de referencia, aunque el gran dramaturgo lo trató también en otras obras como La mojigata o El viejo y la niña. La culminación de estas reivindicaciones a favor de la libertad de relaciones entre hombres y mujeres, la encontramos en Francisco Cabarrús cuando éste predica en pro del divorcio. En sus famosas Cartas llega a escribir lo siguiente: "El adulterio reina impunemente en todas partes: cuando no el vicio y la prostitución, las separaciones o la discordia de los matrimonios son los males que les acompañan. Toda esta relajación, producto de la indisolubilidad del matrimonio, deja de ser cierta cuando tratamos de legislación.... el divorcio nos asusta". Y, sin embargo, -añade-"el divorcio restauraría las buenas costumbres, apuntalando la fortaleza del matrimonio y de la familia". Estas propuestas se hacen en 1792, cuando apenas hacía unas décadas todavía estaba vigente la moral de la honra y del honor, donde se penaba con la muerte a la mujer adúltera. Este paso de gigante en el orden del pensamiento no podía con todo traducirse en la realidad jurídica y social, que estaba a años luz de tal planteamiento; por eso no puede extrañarnos que cuando Carmen de Burgos publica en 1904 su libro El divorcio en España, éste se convierta en un escándalo. Y es que la sociedad española no sólo no había avanzado, sino que incluso había retrocedido. La llegada de la Casa de Borbón al reino de España había supuesto una notable modernización de la sociedad española, pero la Guerra de la Independencia interrumpió el proceso e incluso lo hizo retroceder. En nuestra sociedad aparecieron los primeros signos de una cierta burguesía urbana que introdujo elementos claramente conservadores, y así se entra en el siglo XX bajo los supuestos de una "crisis de fin de siglo" de hondo calado. La generación del 98 había ya iniciado su andadura, pero en sus primeros planteamientos no pudo evitar ambigüedades que, en definitiva, no tenían otro fin que hacerse respetar por una sociedad extremadamente pacata. Recordemos la situación de la mujer, recluida en el seno del hogar y limitada a sus deberes de ama de casa, sin apenas derechos, salvo los que les quisieran ser otorgados por la generosa disposición de padres o maridos. La patria potestas recaía exclusivamente en el varón y la mujer era tratada por el código de la época como una menor de edad. No olvidemos que hasta bien entrado el siglo -1933-la mujer no puede votar en unas elecciones generales y que sus opiniones se mueven en la línea impuesta por sus padres o las que les transmiten los curas desde el confesionario. En estas condiciones llama la atención que Carmen de Burgos pudiese publicar en 1904 la encuesta que apareció en el Diario Universal y el libro El divorcio en España, donde dicha encuesta se recogió. A pesar de las restricciones señaladas antes, quiere esto decir que en el ambiente había un caldo de cultivo apropiado para el tratamiento del tema, y así viene a indicarlo también el hecho de que el origen de la encuesta fuese la iniciativa de crear un "Club de matrimonios mal avenidos", con la vista puesta en la redacción de una posible Ley del divorcio. En estas condiciones sorprende la tímida reacción por parte de la generación del 98, que las críticas han calificado como iconoclasta por excelencia. Solo encontramos a tres miembros de la misma entre los que respondieron a la encuesta. Azorín, que firma aquí como Martínez Ruiz, afirma que es partidario del divorcio y hasta que se ha divorciado tres o cuatro veces; en realidad, lo que describió imaginativamente en su escrito es la vida de unos hombres arruinados y desesperados por su destino, dando por supuesto que en la vida a veces se producen situaciones que no admiten otra solución que el divorcio, sin acabar de pronunciarse sobre la conveniencia de una ley del divorcio. Algo parecido viene a ocurrir con Unamuno, que tampoco da una opinión clara, aunque admite que para poder hacerlo tendría que contemplar el asunto desde una perspectiva de mayor complejidad. En su concepción considera que la cuestión del matrimonio no puede éste separarse de la familia, y que ésta a su vez es una institución social, con lo que el divorcio plantearía cuestiones de mucha mayor hondura que la mera relación contractual entre hombre y mujer. No se pronuncia, pues, pero a Colombine sí se lo dice con claridad: "Como verá mis opiniones a este respecto son de las más tímidas, de las más atrasadas, de las más aburguesadas y de las menos innovadoras que cabe. Lo reconozco; pero no he conseguido hacerme otras". Un caso muy distinto es el de Pío Baroja, que se declara explícitamente "partidario acérrimo" del divorcio, aunque cree que en una sociedad enclenque y débil como la española, todo lo que sea remover las pasiones es positivo. Así concluye: "Actualmente el planteamiento de la cuestión del divorcio puede producir un bien; la discusión y el escándalo. A la enunciación solamente del problema, de los rincones de todas las sacristías españolas, de todas las Congregaciones místicas y mundanas, de los palcos de los teatros, de los escenarios, hasta de los lupanares, vendrán protestas. Cuando la moral es absurda, el escándalo puede ser una forma de la buena moral". Sólo en textos como éste podemos testificar ese espíritu de la que se ha llamado la "rebeldía" del 98. En las demás contestaciones prima la timidez, la contención, el no atreverse, y aún así la mera publicación del libro fue un escándalo, que marcó la vida de Carmen de Burgos, calificada desde entonces como periodista audaz y progresista. Aún así, no dejó ella misma de tomar precauciones, como hace en su propia participación dentro de la encuesta. Con un profundo sentido periodístico, titula provocadoramente su intervención como "El divorcio de las monjas". En realidad, se trataba de una resolución del Papa Pío X, dispuesto a anular el carácter perpetuo del voto de las monjas, permitiéndoles romper con la clausura e integrarse en la vida civil cuando estas hubieran dejado de tener la vocación que les llevó a entrar en el convento. Por similitud con esta situación viene Carmen de Burgos a defender ingeniosamente el divorcio. Si se permite -viene a decir-romper con el vínculo divino que une a las monjas con el esposo perfecto, ¿cómo no va a permitirse romper el vínculo humano que une a los matrimonios entre hombre y mujer? El razonamiento, como vemos, es perfecto, y constituye una prueba más de la inteligencia de esta escritora. Pero el verdadero escándalo del momento no fueron sus declaraciones, sino la misma publicación del libro edición del Quijote, constituyendo un hito insoslayable en el nacimiento de la España del siglo XX, donde va a imponerse la labor regeneradora de las generaciones del 98, del 14 y del 27. Rubén Darío se constituye en el insoslayable personaje de referencia; precisamente en 1905 publica su libro Cantos de vida y esperanza. Estos dos ideales -vida y esperanza-son los que vibran a la hora en que aparece el libro sobre el divorcio, pero desgraciadamente sus frutos tardarán todavía muchos años en recogerse. estaban rompiendo algunos cánones sociales bien establecidos en la cultura de la Restauración. En 1902 aparece otra encuesta famosa, dirigida por Joaquín Costa: Oligarquía y caciquismo como forma de gobierno en España, pero también aparecen las primeras novelas de Azorín y de Baroja; en 1905 se produce el salto cualitativo hacia otra España con dos libros clave: Vida de don Quijote y Sancho, de Unamuno; y La ruta de don Quijote, de Azorín. Es el año en que el Ateneo de Madrid celebra el III Centenario de la
Desde hace siglos el hombre ha luchado, con mayor o menor fortuna, por ordenar el mundo, por definir sus comportamientos, por reglar sus vidas, por instaurar un orden social que facilitara la convivencia, por hacer justicia en defensa de la libertad y de la dignidad. Sin embargo, en España, hasta hace bien poco, algunos derechos civiles, que hoy consideramos elementales por necesarios y un verdadero signo de progreso, costó lo suyo alcanzarlos. Carmen de Burgos fue una mujer excepcionalmente moderna y progresista, en una época de nuestra historia en la que este privilegio sólo estaba al alcance de los hombres, una mujer valiente que luchó con un firme e inquebrantable compromiso ético por los derechos de la mujer en una sociedad terriblemente machista y que sufrió en carne propia, víctima de un matrimonio muy desafortunado, la exclusión y la soledad. Carmen de Burgos se casó en 1883, con tan sólo dieciséis años y en contra de la voluntad de su padre, don José Burgos Cañizares -vicecónsul de Portugal en Almería-, con el periodista Arturo Álvarez Bustos, catorce años mayor que ella. Aunque la tesis que sostiene la gran especialista y biógrafa, Concepción Núñez Rey, es que este matrimonio se debió de llevar a cabo a finales de los años ochenta ya que su primer hijo, que vivió apenas unas horas, nació en 1890, es decir, que hubieron de transcurrir, si nos atenemos a esa fecha de enlace, siete años para su primer embarazo. Para Colombine su matrimonio fue "un episodio de ingrato recuerdo". Era comprensible que una jovencita, con ansias de libertad, sensible y con enormes inquietudes culturales, cayera en las redes ciegas del amor de una persona que era, además, escritor y periodista y que, para más inri, le dedicaba apasionados versos. En unas confesiones que hace nuestra protagonista a Rafael Cansinos Assens y que vieron la luz en La novela de un literato, confiesa que también era "un señorito juerguista", un tenorio que la fascinó y que se pasaba la vida en tabernas y garitos. De la seducción al amor y del amor, probablemente idealizado por su juventud, a la realidad más desesperante, la de un matrimonio donde no habitaba ningún afecto eterno, ni siquiera una frágil amistad. Nuestra protagonista fue, por lo tanto, una de las muchísimas víctimas del matrimonio y de la sociedad que amparaba estas precipitadas uniones divinas y de las que era prácticamente imposible escapar, ya que como rotun-TILL ThE DIVORCE LAw DO US PART... damente afirma el Evangelio, lo que Dios ha unido no puede separarlo el hombre. Víctima también de una sociedad mojigata, de falsa moral, en donde la mujer apenas tenía derechos jurídicos e incluso se amparaba la muerte de la esposa infiel, que a todos los efectos, se la consideraba una "menor incapaz". Recordemos, en este sentido, que con la proclamación de la Segunda República se concedió por primera vez el derecho de sufragio a las mujeres. El 1 de octubre de 1931 se aprobó en el Congreso de los Diputados, por 161 votos a favor frente a 121, el artículo 36 de la Constitución que reconocía este derecho. Artículo que habría de ser ratificado en el Parlamento el 1 de diciembre, esta vez con una votación más ajustada, 131 votos a favor frente a 127 en contra. Meses después, en marzo de 1932, se estrenó la primera ley de Divorcio, una ley, para la época y para nuestro país, muy progresista -se concedía a la mujer el derecho a tener la patria potestad de sus hijos-, aunque mejorable, ya que, por ejemplo, debía existir también el común acuerdo, y si no, la alegación, de una larga lista, del motivo de divorcio, tal como la bigamia, el adulterio no consentido, la prostitución de los hijos o de la mujer, el abandono del cónyuge durante un año, etc. Otra de las razones, tan importantes como las mencionadas, era no cumplir con las obligaciones matrimoniales: cuando no ha habido cópula carnal entre los esposos, por enfermedad contagiosa y grave, por condena o por enajenación mental. Con la ley de Divorcio actual, la segunda en nuestra historia, la de 1981, no hay que alegar razones para divorciarse. A raíz de esta información y de algunas cartas enviadas a nuestra redactora, en donde manifiestan poco menos que asombro por la noticia, Colombine decide, a partir del 20 de enero, empezar a publicarlas; aunque la verdad es que muy pocas vieron la luz en el propio Diario Universal, apenas una docena. El 15 de marzo se vio forzada, por distintas presiones y ataques, a suspender el plebiscito en el diario y a anunciar que todos los textos que recibiera verían la luz en un libro, tal como sucedió. La Iglesia se puso en su contra ya que consideró que atentaba no sólo contra un sacramento divino, sino contra la mismísima familia, y los sectores más reaccionarios e intolerantes llegaron incluso a aplicarle el apelativo de "la divorciadora". Carmen recordaría, muchos años después, en 1916, en una entrevista con José M.a Carretero, el Caballero Audaz, que su obra más combatida fue El divorcio en España "porque es la que atacó más directamente la gazmoñería, la mojigatería y la beatería ambiente". La publicación de este libro supuso, a pesar de todo, no sólo la proyección pública y popular de Carmen, sino un verdadero acontecimiento social, no exento de polémica, que originó un encendido debate. Por primera vez los españoles, una parte muy reducida pero significativa de la sociedad, se pronunciaban abiertamente sobre una cuestión tan delicada como el divorcio. Carmen de Burgos invitó a lo más granado de la intelectualidad española a pronunciarse sobre el tema, pero también lo hicieron muchos lectores del Diario Universal. El libro recoge dos bloques de opiniones, las solicitadas por la propia Colombine, y las recibidas por sus lectores, así como una conclusión de la recopiladora, que es todo un manifiesto donde no queda lugar para la ambigüedad: "El divorcio es un signo de progreso, está admitido en la alejando de él las dudas, los odios y los temores; como alegre rayo de sol que, abriéndose paso entre las nubes, ilumina dulcemente el paisaje ensombrecido por pesadas nieblas (Burgos, 1904, 35-36). Es decir, que el mágico encanto de los hijos -ni siquiera habla de niños, y suponiendo que se tengan-debe eclipsar cualquier odio, violencia, infidelidad, maltrato físico o psicológico, porque quien ha confesado su amor ante Dios, no tiene derecho a librarse del infierno del matrimonio cuando ese amor ya no existe. Entre las variadas opiniones de las lectoras del Diario Universal, no faltan también disparates como el referido. Así, una tal Farinata, cree que lo oportuno frente al desamor, en el mejor de los casos, es invocar en sentido figurado al santo Job hasta que el no menos santo Dios decida: No negaré que existan maridos con los cuales se hará insoportable la vida; también es evidente que algunas esposas convierten el hogar doméstico en un infierno; pero cuando esto suceda, me parece mejor que, armados de paciencia, abnegación y tolerancia, esperemos resignados a que Dios se sirva cortar el estrecho lazo del matrimonio con la muerte de uno de los cónyuges. No es posible que la mujer encuentre la dicha al lado de otro hombre después de haber anulado su matrimonio con el padre de sus hijos, ante los cuales tiene que encontrarse muy pequeña por el anatema de degradación que la mayor parte de la humanidad lanzará sobre ella (Burgos, 1904, 104). Espléndida solución: imaginen a una joven y desafortunada esposa que ha llegado al matrimonio por alguno de los insondables caminos del Señor y que, iluminada por la patética realidad de su esposo, quince, veinte o treinta años mayor que ella, reza incansablemente en la hermosa soledad del hogar, mientras amamanta a su hambrienta prole, para que cuanto antes lo tenga en su gloria. Pero Dios sólo recibe la llamada de la ingrata y abnegada esposa cuando ya es tarde para rehacer su vida. Afortunadamente, la mayoría de los consultados hace uso del sentido común y justifica con incuestionables y hasta originales razonamientos la necesidad de una ley del Divorcio. Vicente Blasco Ibáñez responde a la consulta de Colombine decantándose contundentemente a favor del mayoría de los países y es conveniente a la sociedad y a la moral". En el primero de los bloques o partes se dan cita nombres importantísimos de la cultura española, escritores como Azorín, Unamuno, Pío Baroja, Jacinto Octavio Picón, Emilia Pardo Bazán o Vicente Blasco Ibáñez, políticos como Raimundo Fernández Villaverde, Antonio Maura, Gumersindo de Azcárate, José Canalejas o Francisco Silvela, o ilustres pedagogos como Francisco Giner de los Ríos -fundador de la Institución Libre de Enseñanza-. La mayoría de los colaboradores de este pequeño pero intenso referéndum se define abiertamente a favor del divorcio, aunque hay quien elude diplomáticamente pronunciarse sobre el tema, gran parte de ellos, políticos. La razón que incide clara y principalmente en algunas de las reflexiones u opiniones contra el divorcio no es la jurídica, sino la religiosa. No hay que olvidar que España navegaba más que en las limpias aguas del laicismo en las del más oscuro catolicismo. Los creyentes no pueden aceptar la disolución por el hombre de un contrato firmado ante los ojos de Dios. Sorprende también que algunas de las opiniones vertidas contra el divorcio provengan de mujeres -pocas-con un increíble, por elevado y absurdo, concepto del sacrificio. No puedo dejar de referirme, por tentadora, a la justificación que arguye contra el divorcio la escritora y compositora M.a del Pilar Contreras de Rodríguez, por ser quizá elevado arquetipo de la rancia moral católica de la época. Esta señora llega a decir: el matrimonio debe considerarse como el acto más trascendental de la vida y nunca como medio de especulación, de negocio, o como pueril satisfacción de la vanidad o del capricho. Al hombre toca, principalmente, poner los medios para ello, toda vez que él tiene la facultad de elegir, pues la mujer ha de contentarse con el marido que le depare su suerte, y ya dijo un conocedor profundo de ella, que no tiene más historia que casarse. [...] Por grande que sea, sin embargo, el abismo que separe dos almas dentro de un mismo hogar; por inmensa que sea la desdicha de dos seres que viven unidos hasta la muerte y se odian y se repudian de una manera profunda e implacable, la dicha que proporcionan los hijos y los encantos de que rodean la existencia, tienen poder suficiente para contrarrestar todos los sinsabores que trae consigo la desavenencia conyugal. El amor de los hijos en este caso viene a ser como dulce lenitivo que suaviza las asperezas de los más intensos pesares, como manantial purísimo que regenera el espíritu, e histéricas, o son seres depravados, que merecen se les fustigue para que, ya que no aportan a la sociedad ningún átomo de bondad y pureza, al menos no se entrometan en el ambiente común, con escándalo, y hasta con sus dejos de escuela, el virus de una prostitución sorda y verdaderamente aborrecible" (Burgos, 1904, 100). De una mujer católica, según confiesa, pero partidaria del divorcio vienen también estas consoladoras opiniones: "recordemos las palabras de Santa Teresa de Jesús:'El infierno es un sitio donde no se ama'. Y el infierno puede existir entre los casados a perpetuidad, y el amor entre los divorciados y casados de nuevo". Tampoco faltan en El divorcio en España momentos para la ironía y el humor negro, como los del célebre y prolífico escritor, periodista y humorista, Juan Pérez Zúñiga, que defiende el divorcio, pero con unas extravagantes condiciones: si el hombre es el que falta [al sagrado sacramento] debe establecerse la libertad legal de los cónyuges para contraer nupcias, y debe señalarse además para el marido una pensión, procedente del trabajo de la mujer; más si es ella la culpable, el hombre debe asesinarla sin contemplaciones de ninguna especie. Con esto se conseguiría, por regla general, la separación de los esposos y la libertad del superviviente. En caso de haber hijos, la cuestión se hace más delicada, y creo que si los padres los quieren de veras, la víspera del divorcio, a la caída de la tarde, deben asesinarlos también. Es una solución que tiende a la simplificación de las familias y a la evitación de amarguras ulteriores (Burgos, 1904, 77-78). Entre los más argumentados e irrefutables textos sobre el tema que se plantea, Alfredo Calderón -colaborador del diario La Publicidad de Barcelona-, se formula una larga serie de preguntas, no sin antes manifestar que lo primero que hay que hacer es descartar el prejuicio religioso, porque "desde el momento en que se asegura que el matrimonio es un sacramento, ya no hay forma de comprender qué cosa el matrimonio sea". Para nuestro escritor, el divorcio, al margen de su ejecución práctica, es un hecho en una amplia cantidad de hogares, en los que los consortes sobreviven "amarrados al yugo" y "cuya existencia es un infierno". Por lo tanto, cómo hay que actuar ante esa terrible realidad, en la que la mujer está más desprotegida. Y se pregunta: divorcio, por la misma razón que cree en el amor y no en el matrimonio: La bendición del sacerdote, el acta del juez, las convenciones sociales, son invenciones humanas de las que se ríe el amor, eterno y caprichoso soberano del mundo imaginado por todas las mitologías, como un dios voluble y tornadizo. Cuando el amor se aleja para siempre, ¿a qué empeñarse en mantener la ligadura del matrimonio entre dos seres que se odian o se desprecian, como los presos que amarrados por la misma cadena han de satisfacer en común las más groseras necesidades? Sin el amor no debe subsistir la asociación del hombre y la mujer, por más bendiciones que la santifiquen y leyes que la protejan. Los seres sanos y fuertes, cuando no se aman, deben decirse adiós, sin pena y sin rencor, emprendiendo distintos caminos para rehacer de nuevo su vida (Burgos, 1904, 14). Aunque quien sostiene uno de los planteamientos más originales, sencillos e irrefutables en defensa de la ansiada ley, es la propia Carmen de Burgos, que también responde a la consulta con un artículo que hace oportuna referencia a la reforma en las Órdenes religiosas promulgada por el Papa Pío X, precisamente en 1904, y en la que los votos religiosos dejaban de ser perpetuos, pudiendo romper la clausura las monjas arrepentidas. Y formula, al hilo de esta nueva norma de la Iglesia, la pregunta idónea para los propios católicos, estableciendo un paralelismo entre lo divino y lo humano: "si se permite el divorcio con el esposo perfecto, ¿qué razón hay para no permitirlo a las esposas de los simples mortales?". Observen además que en este tipo de divorcio, realmente progresista para la Iglesia, no es ni siquiera necesario el mutuo acuerdo, ni la infidelidad. La manifestación de renuncia viene sólo de una parte, porque de venir de las dos, o de la más alejada terrenalmente, nos hallaríamos ante un milagro. No faltan tampoco en el libro al que estamos refiriéndonos algunas viscerales manifestaciones, que hoy, con la perspectiva que ofrece el tiempo y la historia, no dejan de ser grotescas y patéticas, pero que en aquel entonces podían ser reflejo del sentir de una parte, la más intolerante e iluminada, de la beatería nacional. En las "opiniones de los lectores" una tal Daría Bünsen -probablemente pariente de Torquemada-se queda tan ancha al afirmar que "todos los que piden el divorcio, o son unos insensatos, neurasténicos recibido: 14 de mayo de 2010 aceptado: 7 de junio de 2010 Sólo a partir de junio de 1932 se instauró de nuevo el matrimonio civil obligatorio para todos los contrayentes -ya se había aprobado uno en 1870-, declarándose que la jurisdicción civil era la única competente para resolver, entre otras cosas, la validez o nulidad de los matrimonios canónicos anteriores a la vigencia de esta ley. A partir de entonces los tribunales eclesiásticos no pudieron interferir en las resoluciones de naturaleza civil. Carmen de Burgos fue, como queda demostrado por sus acciones y por la publicación de El divorcio en España, una infatigable defensora de los derechos de la mujer. Su experiencia directa, como víctima de un mal matrimonio y de una sociedad rancia, primitiva y anquilosada, de la que aún conservamos muchos de sus defectos más indelebles, se vio también reflejada en distintas obras de creación como La Rampa (1917( ), La malcasada (1923) ) o La que se casó muy niña (1923). Su fracaso emocional probablemente fortaleció su interés ante una causa tan necesaria, porque sólo los espíritus románticos e idealistas se crecen en la adversidad, sople el viento que sople. Porque hoy existe una ley de Divorcio, de la que se benefician no sólo las mujeres, sino la sociedad entera, hemos de recordar con agradecimiento la labor de Carmen de Burgos, que afortunadamente, pocos meses antes de morir, el 9 de octubre de 1932, vio cumplido su sueño. ¿Reemplazarla por sus convencionalismos consuetudinarios o jurídicos? ¿Proclamar la existencia de lo no existente y la efectividad de un fantasma? ¿Convertir la vida entera en expiación de la equivocación de un día? ¿Declarar al error irremediable e irremediable al extravío? ¿Transformar la santa unión matrimonial en cadena de forzado? ¿Cerrar para siempre ante el que erró las vías de la rehabilitación y los caminos de la dicha? ¿Trocar lo que es ensueño de ventura en instrumento de suplicio y dar al infierno nombre de paraíso? ¿Para defender los fueros de la mujer condenarla a infelicidad de por vida? ¿Para velar por el interés de los hijos, obligarles a ser testigos de las querellas de sus padres? ¿Invertir las relaciones entre el derecho y la vida, sometiendo la realidad a la ficción y sustituyendo a la verdad las apariencias? Muchas preguntas y sólo una respuesta coherente a todas ellas: no. Un "no" que autoriza el divorcio. Partiendo de la base de que las leyes han de estar al servicio del bienestar de los ciudadanos, al margen de sus creencias políticas o religiosas -si las hubiera-y del progreso de la sociedad en la que viven, no cabe duda de que el principal obstáculo en el desarrollo de la ley de Divorcio fue la propia Iglesia, que es quien por otra parte tenía, lo que hoy podríamos llamar, el derecho de marca.
En el año 1907 se inicia en España un fenómeno literario sin precedentes: la aparición de un conjunto ingente de colecciones literarias (Sánchez, 1996(Sánchez, y 2001)). El pistoletazo de salida corre a cargo de Eduardo Zamacois, con la creación de la colección El Cuento Semanal (Magnien, 1986). Los avatares que tuvieron lugar son bien conocidos: Zamacois visitó a un buen número de editores y la respuesta fue siempre la misma: "los autores españoles no venden". Efectivamente, colecciones anteriores a El Cuento Semanal hubo varias: algunas colecciones de libros de pequeño formato y otras como La Novela Ilustrada (1884) que sería dirigida en una de sus etapas por Vicente Blasco Ibáñez. Su producción sería en su totalidad extranjera: Maupassant, Hugo, Dumas, Dickens, los hermanos Goncourt, Dostoiewsky, Turgueniev, las novelas históricas de Conan Doyle y los primeros Raffles de Hornung. Tuvo una periodicidad semanal, tenía casi cien páginas y costaba 35 cts. Publicó más de trescientos títulos. De igual tenor fue La Novela de Ahora surgida también en 1907 y editada por Saturnino Calleja. En la primera, y bajo el lema Literatura-Arte-Moralidad-Amenidad-Cultura, alternó el folletín con la novela de aventuras: Salgari, Feval y Ponson du Terrail. En su etapa final, y sin duda por la vía iniciada por El Cuento Semanal publicó obras de autores españoles: Palacio Valdés, Cánovas, Frontaura, Ortega y Frías, Navarro Villaoslada y Selgas. Tenía también del orden de las cien páginas y costaba 30 cts. Publicó alrededor de doscientos cincuenta títulos. Finalizamos este recorrido previo señalando que hubo colecciones como La Novela Maestra editada en Barcelona por El Gato Negro, de autor único, en este caso, Alejandro Dumas. Tenía tamaño tabloide y costaba 65 cts. Aunque Zamacois insistió muy mucho en el carácter profundamente español de su colección y señaló como fuente de inspiración La Vida Galante, semanario que él dirigía y que redactaba en su casi totalidad, la verdad es muy otra: se inspiró en los suplementos literarios de algunas revistas francesas como L'Illustration y La Petite Illustration. Zamacois, a caballo entre Madrid, Barcelona y París, conocía muy bien el panorama literario de las tres capitales. El número que da inicio a El Cuento Semanal es Desencanto de Jacinto Octavio Picón. Queda muy clara en esta elección que la tónica general de la serie va a ser el naturalismo. Zamacois combinó, con gran habilidad, autores consagrados con noveles prometedores como Hernández-Catá, Insúa o Colombine. Un concurso da el premio de novela corta a Gabriel Miró, por su opera prima, Nómada. También son bien conocidas las circunstancias en que Zamacois pierde la cabecera de El Cuento Semanal. Suicidio de su socio, querella de su viuda que reclama la dirección y propiedad de la serie y juicio rápido que le da la razón. Las circunstancias de las fechas de su publicación la obligaron a cambiar de papel, utilizando en sus cincuenta últimos números papel prensa barato, en lugar del couché inicial. Esto obligó a sustituir el huecograbado por el dibujo de línea (Sánchez, 1997). Pero la gran colección, la que mostró a los lectores todo el panorama literario español, ya que la práctica totalidad de los autores publican en ella, fue La Novela Corta (1916( -1925( ) (Mogin, 2000) ) que emprende su cruzada de la mano de José de Urquía. El precio se reduce a 5 cts., aunque enseguida sube a 10, y el papel es de ínfima calidad así como la impresión. La segunda línea de publicación fueron las novelas eróticas que conocieron todas las gradaciones, desde lo picaresco a lo claramente pornográfico. Siguiendo la costumbre francesa de los editores de pornografía algunas series falsearon el lugar de edición eligiendo París, Tarbes e incluso Buenos Aires. Señalar, finalmente que se publicaron numerosa series de novelizaciones de películas, de obras teatrales, de poesía, de sucesos y biográficas. Dentro de algunas colecciones de menor número de títulos Colombine participó también en La Novela con Regalo (Valencia, 1916(Valencia, -1917, el "regalo, el "regalo pp. 140-156. la temática de las novelas cortas de colombine
Muchos son los temas que se cruzan en la extensa obra narrativa de Carmen de Burgos, desde el más central de todos, el de la reivindicación feminista. Título a título la prolífica y voluntariosa narradora fue pasando revista a los problemas de su tiempo tal y como ella creía verlos y enfocarlos. He elegido tres de esos ángulos de visión, que por supuesto se alternan o combinan con otros en bastantes de sus títulos, pues nadie puede negar que en las novelas, cortas y largas, de Colombine hay denuncia de ciertos comportamientos sociales, hay pasión a raudales y también hay modos humorísticos de presentar ciertas caras de esa realidad referencial. Y esos tres temas -denuncia, humor y pasión-voy a examinarlos en cuatro títulos que están estratégicamente elegidos a lo largo de los veinticinco años que abarcó su cronología de novelista, y de las tres etapas que se han señalado en esa trayectoria, pues uno se sitúa en los años de inicio, otros dos en los años centrales de su biografía literaria y, finalmente, he seleccionado una de sus últimas novelas cortas, compuesta un año antes, tan sólo, de su muerte. O sea, voy a tratar la triada de aspectos anunciados en estas cuatro novelas de Colombine: El veneno del arte (de 1910, siendo su primera colaboración en la serie de "Los Contemporáneos", al tiempo que se afilia al PSOE, viaja con Ramón por Europa y traduce la deliciosa novelita de Longo Dafnis y Cloe); Los anticuarios (de 1919, el año en que abandona la agrupación socialista por su ambigüedad a la hora de defender el sufragio femenino, vive un tiempo en Estoril, reponiéndose de una importante dolencia cardiaca, imparte clases en la Universidad de Lisboa y publica su célebre biografía de Larra); El tío de todos (de 1925, coincidiendo con un dilatado y exitoso viaje a México y Cuba) y Puñal de claveles (de 1931, cuando es propuesta para un sillón académico, aparece su biografía del general Riego y funda una logia feminista) 1. Cuatro calas que tienen en cuenta las dos modalidades de su escritura narrativa (novelas largas y novelas cortas) y que suponen, me parece, una suficiente muestra selectiva de su faceta como novelista 2. A Colombine le irrita la impostura del joven aspirante a artista, que intenta tirar por tierra los valores acreditados, por viejos, para subirse sobre ellos como si fueran los derribos de un desmonte. En la novela El veneno del arte presenta a esos jóvenes mal vestidos y desastrosamente peinados que hacen gala de su bohemia malsana como exigida patente de artista. Porque -premisa que la autora rechaza desde la severa ironía-"no se concebía que un hombre fuese bien vestido, comiera todos los días, dedicase horas al estudio, cumpliera sus compromisos y estuviera capacitado para ser genio" (VA,224). Colombine denuncia la falta de información, y de formación, en esa nueva pléyade de presuntos artistas sin bagaje que llenan salones de buen tono en los años de la bohemia artística, y que hacen incluso ostentación de su ignorancia, o, a lo máximo, se presentan con "erudición de enciclopedia barata". Ridiculiza su sentido de la "rebeldía", que es tapadera de la mayor inacción, y de la irritante petulancia, como la de aquel novel dramaturgo que "aseguraba que eran suyas todas las obras de Benavente, el cual se inspiró en los manuscritos que le sometiera de manera inexperta" (VA,225). En otro momento de la misma novela, y a través de un personaje que bascula entre la ensoñación delicuescente y el spleen, se denuncia el frecuente naufragio de tantos jóvenes aspirantes a artistas en un mundo en el que realmente se desprecia el arte, y por tanto acaban sucumbiendo quienes se dejan llevar por el canto de sirena del triunfo fácil, sin fundamentar previamente en el esfuerzo, en la constancia, en el trabajo la escala para llegar a la difícil meta de la genialidad. El dibujo que servía de portada a la primera edición de El veneno del arte, en la colección de "Los Contemporáneos", y debido al dibujante Fernández-Mota, es expresivo de esta denuncia: en ella vemos una hermosa ánfora que se eleva sobre una superficie acuosa, de la que se vierte un líquido en el que bebe una serpiente enroscada a su basamento, y varios cuerpos inertes flotando sobre ese piélago venenoso, víctimas de haber gustado el veneno aludido en el título. En la misma novela, Colombine deja caer una breve, pero contundente crítica, sobre la educación en los colegios jesuitas -ella que fue de profesión y vocación pedagoga-aludiendo a ciertas prácticas pedófilas (ya señaladas por Pérez de Ayala en AMDG), y junto a esta denuncia hace también la de las mujeres desvergonzadas que van a la busca y captura de un hombre un poco bobo, pero buen partido, fingiendo ser inocentes vírgenes dignas de delicado respeto. Una suerte de encubierta prostitución que, al final del relato, hace extensiva a los hombres de una clase aristocrática tronada que también fingen ser hipócritas maridos de buen tono cuando verdaderamente su inclinación es homófila, y la sacrifican en aras de una vida acomodada y convencional, en medio de la hipocresía de una sociedad de buen tono. Pero sobre lo que Carmen de Burgos carga la mano en El veneno del arte es sobre la canallesca vida bohemia, en la que encuentra una perversa inversión de valores, sobre todo cuando conecta esa bohemia malsana con escandalosas reuniones de jovencitos afeminados que se comportan como las representantes del sexo contrario, de las que se burlan inmisericordes; práctica que le hace lamentar: "¡Qué fatalidad aborrecer a las mujeres como seres inferiores y complacerse en imitarlas!" Acabando la novela, de Burgos, por boca de una hipercrítica artista del bel canto, dictamina sobre los caminos del arte y de quienes se arrostran a seguirlos, y en donde tantos se extravían porque toman el camino equivocado. Llegar a la cima del arte, con sensatez, es únicamente la consecuencia de una concienzuda preparación y de un constante trabajo, y todos los que no hacen eso acaban destrozados en su vano deseo de llegar a una cima inexistente. Gustaban un veneno que se resolvía en "encanallamiento moral". A la altura de 1910, en pleno decadentismo, Colombine formula una contundente condena de sus prácticas y de su puesta en escena, que debilita y consume hasta la anulación: "Todos ellos enfermaban, se destruían en plena juventud con los vicios y la mala alimentación" (VA, 269), pero en ninguno se advertía que hubiese escogido el honrado camino del trabajo. Colombine se declara contraria al malditismo de Baudelaire y de Lorraine, porque sólo cosecha cadáveres de una osadía sin sentido, o de una falsedad que destruye más que aporta. Son artistas tan inanes y fatuos que sólo atienden a la tasa del mejor postor, aunque sea renunciando a todos sus principios, y que subsisten degradados y envenenados del todo, hasta que sucumben. La mixtificación, la hipocresía y la falsedad de sentimientos, de conceptos y de moral fue uno de los males sociales que más preocupó, y denunció, Colombine, en gran parte porque se sintió victima de ese malévolo juego social de pasar lo falso por excelente, lo malo por bueno, lo inmoral por honrado. La conciencia de que ese mal del siglo era omnímodo y omnipotente y que podía encontrarse en cualquiera de los ámbitos sociales conocidos y analizados, en España y en la Europa que visitó, se concretó en una de sus novelas más ambiciosas de su larga producción, Los anticuarios, en la que toma pie en una imaginada familia de negociantes y comerciantes españoles en el arte de comprar barato y vender caro mil y un objetos, que se instala en París, en donde se alza con la primacía de un negocio pujante que se configura como símbolo de la no menos pujante hipocresía social, de una picaresca que habita de forma idéntica tanto en los bajos fondos como en los decidido, como pocos en su narrativa, la alegre y vitalista Adelina, que de humilde prendera en Madrid, a poco de casada, logra en unos años convertirse en una de las más sagaces, prestigiosas y codiciadas anticuarias del siempre mundano y cosmopolita París. El trasiego del mercado de antigüedades, sus luces y sus sombras, lo resume oportunamente Colombine en estos dos párrafos consecutivos de su novela: "Los que vendían aquellas cosas viejas creían que habían engañado a los anticuarios, aunque siempre les quedaba el resquemor de si valdrían más de lo que pensaban. Luego los anticuarios trataban de engañar a los compradores, como habían engañado a los que les vendieron" (LA, 34). Continuamente en la novela se alude a lo fácil que resultaba en aquella época el tráfico con bienes artísticos españoles, y de qué modo los más audaces y poderosos anticuarios extranjeros arramblaban, impunemente, con multitud de muestras del tesoro eclesiástico -incluidas reliquias de santos-en manos, entonces, de incultos, y sobre todo, muy necesitados curas de pueblo, que regentaban iglesias y parroquias olvidadas del obispado de turno. Esos curas que, en opinión de la narradora, "decían que era una necedad eso de conservar el tesoro artístico de España, y no era cosa de que los condenaran a morirse de hambre mirando sus alhajas inútiles" (LA, 37). Y todo ello sin que el Estado saliera al paso de una sangría deshonrosa de nuestro patrimonio cultural. Un ejemplo de una compra fraudulenta y ventajosa es la que se refiere acaecida, precisamente, en un convento de clausura de Toledo, la ciudad que bien conoció Carmen de Burgos, señalando sus luces y sus sombras, una mezcla de admiración y de rechazo 3, como lo que siente la anticuaria Adelina de su novela. En un documentado capítulo del libro, el VIII, Colombine da noticias suficientes de su conocimiento de primera mano de aquel abigarrado mundo de los anticuarios, concentrados en una conocida calle parisina, trasladando a su novela diferencias y semejanzas de los distintos establecimientos de franceses, italianos, y turcos, entre los que se amontonaban objetos de muy diversa catadura y procedencia (pinturas, telas, porcelanas, armas, joyas) y cómo entre todas aquellas tiendas iba destacando, con personalidad propia, la de los españoles, de cuyas mercancías se hace un completísimo inventario. Y en lo que más insiste Carmen de Burgos es en la práctica generalizada de las falsificaciones en este tipo de negocio, en cómo cualquiera de los anti-altos niveles sociales, y que usa del dinero como la única mercancía cierta y circulante que se obtiene de engañar a fatuos ambiciosos, vacunando de cualquier escrúpulo moral a los que se mueven y triunfan en ese activo comercio de la transacción de lo falso, de lo inauténtico. Refiriéndose a la concreta práctica del negocio de antigüedades, Carmen de Burgos empieza por reconocer, y denunciar, que España era propicia al surgimiento y medro de ese negocio, pues en su país "las antigüedades de mérito son comunes, hasta en las casas de los aldeanos, y donde se vendían todas, por raras que fuesen, lo mismo los recuerdos de antepasados que las reliquias de los templos" (LA, 5-6). Es consciente Colombine, como la protagonista de su novela, verdadera alma y guía del provechoso negocio, de que "el mundo de los anticuarios, con sus fraudes y su manías, era un mundo aparte" (LA, 9), y también de que "aquel negocio era maravilloso, más lucrativo que todo comercio, que toda industria, y hasta más que la usura. Se podían ganar miles por ciento" (LA, 27). Para hacer esta novela sorprende la excelente documentación de su autora, que muestra un concienzudo conocimiento del tipo de pieza -en muebles, en joyas, en arte, en objetos varios-que le interesa al buen anticuario, sus tácticas gananciosas para comprar barato lo que luego se sabe vender caro y los muchos recursos de la restauración de los objetos que expone en su casa de antigüedades y, sobre todo, de la mixtificación, del engaño, tanto en comprar con ventaja, incluso lo prohibido, como en vender a precios exorbitantes piezas de falsos siglos de historia, y que el comprador se marche creyendo que tiene una envidiable porción del pasado en sus manos de coleccionista, encapsulado en su estéril egoísmo de contemplar bajo siete llaves lo que es ya sólo posesión personal, frente a la democrática exposición al goce de todos de los objetos valiosos y artísticos de los museos. Por ello recoge Colombine la inquina que los anticuarios de raza muestran por los dichos museos, que son a la vez, para ellos, incitantes objetos de deseo y derrochones expositores de la belleza a bajos precios, o gratis. Pero si en el gremio de los anticuarios quiere ver nuestra narradora una expresiva simbolización del mundo como mercadeo de valores alterados, mezcla informe de infravalores y de supravalores, la novela le sirve también para perfilar un personaje femenino y voluntarioso, capaz y Hay también en El tío de todos una excelente descripción de la Puerta del Sol como el centro neurálgico de la ciudad, y de los diversos tipos que allí se dan cita para sobrevivir con extraños inventos o diversas prácticas picarescas. Es el mismo ambiente que Carmen de Burgos ya había presentado, y denunciado, en su novela corta de 1919 Los negociantes de la Puerta del Sol, texto que traslada, casi en su totalidad, a esta novela larga, repartiéndola en diversas secuencias de la misma 4. En este caso le sirve fijarse en ese espacio urbano para poner en contacto al periodista Garcilaso con uno de tales "negociantes", personaje entre patético e irrisorio, que le viene al pelo para colocar la novela a caballo entre denuncia y humor: don Justo, un pobre desgraciado que sueña con resortes de arbitrista que le darán el bienestar que lleva buscando décadas, desde que se vio forzado a emigrar de la provincia a la capital. De la mano de don Justo, Gaspar aprende a conocer la casta de los "puertasolinos", su ingenio y su capacidad de subsistencia, como había mostrado por extenso Colombine en la novelita corta citada 5. A través de don Justo, Carmen de Burgos nos lleva por un Madrid de míseras buhardillas, de prosapia galdosiana y barojiana, y que tiene bastante del Madrid bohemio que pintara Valle Inclán y que entusiasmaba a Ramón 6. Tomando como punto de referencia a don Justo, sus inventos y su mísera buhardilla, Colombine hace examen de curiosos especímenes picarescos del momento, denunciando la marginalidad y el abandono social en que vive una buena porción de esa sociedad. Porque, aparte situaciones que conducen al humorismo, en la trama de El tío de todos se detecta la enorme importancia de la picaresca delincuente en la sociedad española, la relevancia del timo y la capacidad autóctona para ingeniarse embustes y tropelías con tal de sacar beneficio de la bonhomía ajena, o de su proverbial tendencia a la codicia. Como dice un personaje de la novela, "Creo que con el ingenio que se pierde en España en esas cosas, empleado en algo útil, llegaríamos a ser un gran pueblo" (TT, 152). Así, en otro pasaje de la misma novela, y refiriéndose a las ocupaciones de don Justo en una agencia de timadores organizados, la narradora nos ofrece un breve catálogo de estafas de la pequeña delincuencia que obraba sobre la buena fe de las víctimas, o se apoyaba sobre su bastardo interés: "se inmoralizaba hasta el punto de contribuir al engaño de otros, aunque siempre en cosas que le parecían de poca importancia, como llevar a un cliente a recibir un préstamo, firmando triple de la cantidad recibida; proporcionar a los pensionistas dinero a peseta por duro al mes, cuarios referidos en su novela alternaban, en sus ventas, las piezas auténticas con otras prefabricadas en sus talleres, que vendían a ingenuos clientes con una inmejorable pericia puesta al servicio del triunfo de la mixtificación de todo, en el marco de una sociedad fundamentada sobre la compraventa de la mentira. Y si no, veamos cómo se comporta la marquesa de la Charca (y ya la ironía se nota desde el mismo título nobiliario): "El apetito de la vieja marquesa era proverbial; de espíritu avaro, procuraba ahorrar en la comida lo que derrochaba en caprichos, y sólo se mantenía de las invitaciones hechas por amigos, que cada vez iban escaseando más. Se la veía con sus bracillos cortos, su abultado abdomen, sentada trabajosamente, con el martirio del corsé recto, sobre el borde del diván, mojar ansiosa enormes pedazos de torta en la taza de Sevres, llena de aromático té, y engullir con apresuramiento a dos carrillos, mientras las plumas de la gorrilla se mecían sobre el pelado cráneo, a impulso del movimiento de las mandíbulas" (VA, 227). Casi un "capricho goyesco". Y hasta en la misma novela es capaz Carmen de Burgos de intentar la autocaricatura en el caso de la escritora feminista, algo ajada, que apuesta por que se atienda, en el arte, a la mujer, presentando féminas "interesantes, cultas, apartar de ellas la escoba y las cacerolas" e insistiendo -dice la misma Colombine en clara autorreferencia-en repetir "un trozo del artículo que en una forma u otra venía escribiendo desde su lejana mocedad: las mujeres lo eran todo, bellas, buenas, sabias, valientes, mucho más que los hombres" (VA, 229). Y en otro punto del mismo relato El veneno del arte, Colombine se nos descubre capaz de trazar eficaces caricaturas. Una a título de ejemplo, referida al señor de La Llanura: imaginemos un individuo de baja estatura, "rechoncho, con andar de buey gordo" que avanza "con la mano tendida sobre el pecho, entre la abertura de dos ojales de la levita" y que es poseedor de una ostentosa cabeza calva y de una voluminosa nariz "ciranesca, coloradota y granujienta como una berenjena" (VA, 231). Y la distinguida esposa del tal señor es vista por otro participante en el sarao como una "matusalén con pelo de estropajo nuevo, que lleva una carbonería debajo de los ojos" (VA, 232). En la novela Los anticuarios, tan llena de observaciones de primera mano acerca del modo de proceder de quienes pertenecen a esa faceta del comercio, caben varios episodios, a modo de pequeños relatos incrustados en el texto, que son otras tantas ocasiones de llevarnos a la sonrisa y al humor. Uno, por ejemplo, está adjudicado al mismo anticuario protagonista del relato en una de sus salidas a la caza de género barato: "Un día los habían llamado de un pueblecillo de la Mancha para venderles unos tapices que decían ser de la antigua fábrica de Gobelinos 7. El dueño de sin amortizar; convencer a muchos para que se hiciesen seguros sobre la vida y sobre sus fincas, en la Agencia, cuyos médicos falsos aseguraban cancerosos y tísicos en último grado, cobrando fuertes sumas a las familias, cuya ambición había de quedar chasqueada. Intervenía también en el ramo que la Agencia había destinado a colocaciones, cobrando primas por proporcionar trabajo a dependientes y criadas que, a los pocos días, estaban de nuevo en la calle, porque eran los propios socios los que los admitían. Tenían amas de cría "profesionales" que ofrecían la leche fresca con que habían criado a tres o cuatro muchachos" (TT, 160) y un largo etcétera de esa no erradicable picaresca urbana. Colombine satirizó y ridiculizó situaciones y personajes como un modo de desactivar una sociedad basada en la fatuidad, la vagancia y la nula fe en el trabajo concienzudo y bien hecho. Una reunión de bohemios afeminados en casa del vizconde Luis de Lara, en la novela El veneno del arte, le da pie para trazar un cuadro lleno de ironía esperpentizante: "Entre los artistas se mezclaban muchos jovencitos dulces, femeninos, soñadores, con los cabellos ensortijados, pintadas ojeras, perfumados y con el cutis lleno de polvos de arroz y de cold cream virginal a la glicerina, que tenían siempre una sonrisa complaciente y una mirada humilde para las más absurdas teorías de los jóvenes genios. Todos llevaban un nombre de guerra. Uno bello, de labios carnosos, ojos grandes, modales deliciosos y ondulantes formas, respondía al nombre de La Manon. Otro, cronista célebre, de gran talento, rostro moreno y aspecto que hubiese sido viril sin la dulzura de una boca de armonioso movimiento femenino, oíase llamar La Reina de Chipre. Un joven de ensortijados rizos respondía al poético nombre de Hada de Invierno; otro, alto, acanutado, con nariz de quilla, contestaba al apelativo de Merluza. Todos los demás estaban también bautizados: la Pelos, la Niapa, hasta el dueño de la casa respondía en aquel mundo al nombre de la Juanona" (VA, 226). Pero también su ácida mirada se dirige a las aristócratas de medio pelo que gastan lo poco que tienen en afeites y bisutería, para lucir hambrientas en los saraos de abundante repostería, en donde el hambre de semanas les hace Si hay una novela, de las largas, que se sustenta sobre una situación global que mueve a la ironía y al humor, esa novela es El tío de todos. Curiosamente, y salvando las distancian lógicas, su meollo argumental coincide, en lo esencial, con la idea matriz de una reciente película hispano-cubana de Juan Carlos Tabío titulada El cuerno de la abundancia. En la novela de Colombine, la noticia de una muy sustanciosa herencia de un religioso muerto en América revoluciona la población de Palma de Mallorca, porque todos los que allí, o fuera de allí, se apellidan Garcilaso, con las variantes combinatorias de un cambiante segundo apellido, y son legión, se consideran herederos únicos, o casi, de tan codiciado legado. En un pueblecito cuba-los tapices y el corredor que los ofrecía estaban entendidos, sabiendo que los tapices eran falsos, para engañar a los anticuarios. Acudieron Fabián y Adelina y todos se dedicaron a obsequiarlos y a ponderar los tapices preciosos. Allí Fabián pudo hablar a su sabor, con el asentimiento de todos, de sus pasadas grandezas, piropear a todas las mozas y examinar las telas de los corpiños que llevaban puestos. Al fin compró los tapices en seis mil pesetas. Yo sé-le dijo a su esposa-que estos tapices son falsos, pero están tan bien imitados que podremos dar el pego con ellos. Y aquel fue el mejor negocio de los que hasta entonces habían hecho, porque los tapices eran verdaderos, y aun dejándose engañar de un anticuario francés, sacaron cincuenta mil pesetas. Y hay humor en la superchería de tantas ventas fraudulentas por la pericia de los buenos anticuarios, como por ejemplo, aquélla que consistió en endosarle a dos ingenuos clientes estos vulgares objetos, haciéndolos pasar por joyas históricas: "Así vendió la bacía de cobre repujado de un barbero de Tánger como el auténtico Yelmo de Mambrino, y un viejo machete de hierro, en el que había grabadas dos RR por el machete del rey Rodrigo, hallado en el Guadalete. A otro inglés le vendió siete pelos de la coleta del Guerra, con una carta auténtica" (LA, 108-109) Y del mismo Fabián, el anticuario español, se refiere este pingüe negocio que encierra otra viñeta de humor sacada de la misma novela Los anticuarios, incluidas las desacertadas y paradójicas referencias históricas para apoyar la venta de la superchería: "Había hecho un mal negocio en Madrid comprando en el Rastro un San Fernando de piedra y otra estatua con traje de romano, en nogal, ambas de tamaño natural y de un peso enorme. Procedían de la iglesia de la Plaza de la Cebada, y amenazaban permanecer siempre en el rincón del almacén sin que nadie cargase con ellas. Un día en que necesitaba reunir dinero para pagar unas letras, Fabián tuvo una inspiración. Embaló cuidadosamente las dos estatuas y se marchó con ellas a Londres, a casa de un rico coleccionista de antigüedades históricas. -Le traigo a usted nada menos que al rey D. Pelayo, vencedor de la morisma, y a su secretario Antonio Pérez -le dijo. El inglés abría la boca viendo los dos enormes cajones-No he querido que nadie los vea antes que Su Gracia-decía el anticuario-Están tal como han llegado de España. Y ante las dos estatuas, que los criados del lord desclavaron cuidadosamente, le contaba la conmovedora nomía para comer con la peseta y cincuenta céntimos que les quedaba para alimentarse. Rosalía, que era la que iba a la compra, entraba todas las mañanas en las principales pescaderías y preguntaba el precio de las langostas y los pescados y mariscos. Luego hacía lo mismo cuando encontraba una carnicería o un puesto de fruta bien surtido. Se enteraba de todo y no compraba nada. Pero se iba satisfecha a contarle a su hermana Marta lo que hubiera podido comprar. Marta cocinaba y no ponía menos de tres platos y postre en cada comida, y platos finos, pastelillos, croquetas, mayonesa de pescado, huevos con tomate, dulces, frutas, ensaladas. No mentían al hablar del admirable menú, pero no hablaban de la cantidad. Con un cuarto de kilo de carne había para toda la semana, un kilo de patatas duraba otro tanto tiempo, y para una tortilla no pasaban de medio huevo. -La gente distinguida no se llena la barrigadecían para consolarse" (TT, 54-55). Para alegría y medro de despachos de abogados empiezan a surgir Garcilasos por doquier. Desde el capítulo V empezamos a conocer nuevos presuntos herederos de la ya legendaria herencia de la que se afanan por demostrar, cada cual con su argumento, que son los beneficiarios más apoyados por la legalidad. Escuchamos razonar, al respecto, a dos afectados por la pluralidad de candidatos: "-Pero si ahora parece que somos Garcilaso media España. ¿Cómo vamos a ser parientes todos? -Como de la semilla del primer árbol, nacieron todos los demás árboles" (TT, 73). Al hilo de la superchería central de la novela -una cuantiosa herencia que, finalmente, queda en el globo deshinchado de una vana ilusión-la narradora tiene ocasión de contarnos graciosas anécdotas surgidas de otras tantos timos de medio pelo, como la de aquel ingenuo lugareño, enamorado de la alcaldesa de su aldea, que aceptó la propuesta de que lo hicieran invisible para que así pudiese lograr acceder hasta la mujer que, de otra manera, le resultaba inasequible del todo: "Los inventores del procedimiento lo llevaron a la Agencia y después de estarle dando unturas varios días declararon que ya era invisible. El hombre salió entre los servidores y amigos, reunidos a propósito, que fingieron no verlo. El director y el secretario lo llevaron en coche a la estación y sólo pagaron la carrera de dos personas, sin que el cochero viese que eran tres. El buen hombre llegó a su pueblo y sin más ni más corrió no, pasando a la película del 2008, todos los apellidados Castañaeiras (y rondan los varios centenares) mantienen ser los herederos de una fortuna depositada en un banco británico (curiosamente como en la novela de Carmen de Burgos) procedente de una herencia de unas monjitas del siglo XVIII. Y del mismo modo que en el film hay un líder que organiza toda la búsqueda del tesoro, en la novela hay un joven periodista apellidado Garcilaso que, además de soñar con escribir y triunfar, se mete en la aventura de ser reconocido el heredero preferente de la susodicha herencia, en disputa con otros personajes no menos ridiculizantes, que aspiran a lo mismo. En esa galería de posibles acreedores a la cuantiosa herencia -cada vez más numerosos en Europa y en América, hasta el punto de crearse una "Liga Internacional de Garcilasos"-, en las relaciones que se establecen entre ellos, y en el ambiente, a veces mísero, a veces esperpéntico, que los rodea, se percibe una interesante capacidad narrativa para las situaciones de humor, que empiezan por subrayar diálogos de alegres muchachas en sus iniciales escarceos amorosos. Así, por ejemplo, una de la amigas de Lola dice que nunca se enamoraría de un señor de uniforme, por su uniforme, porque "me desenamoraría cuando se lo quitara, y tendría que condenarlo hasta a dormirse de uniforme" (TT, 14-15), ocurrencia que, en seguida, ratifica otra de las muchachas cuando refiere que se había enamorado perdidamente, durante un crucero, de un marino observando cómo accionaba en su puente de mando, en el espacio del barco, y del que se sintió profundamente decepcionada cuando lo vio fuera de ese marco en el que se había producido el flechazo: "-¡Que me había de gustar! No he visto figura más ridícula, bien peinadito y vestido a la moda. Sacándolo del puente de su navío era hombre al agua" (TT, 16). Avanzando en la novela, pronto vamos conociendo nuevos candidatos a la intrigante herencia. Así, el caso de dos ancianas, llamadas las Garcilaso Pérez, detectadas por dos anticuarias de baja estofa que estaban buscando mercancía en la isla. La narradora nos presenta a doña Rosalía y a doña Marta, en su delicada situación económica, con rasgos de humor benevolente que nos hace considerarlas de antemano con singular simpatía. Por ejemplo, eran ahorradoras y, a la vez, defensoras de su dignidad de clase pudiente de antaño, hasta el patetismo: "Repartían su dinero para pagar sus cuentas y hacían milagros de eco- como auténtica una excelente copia de Fra Angélico) la anticuaria Adelina no puede conciliar el sueño la noche antes de entregar su tienda parisina al colega que se la ha comprado, y decide, con la complicidad de su marido, romper el compromiso adquirido y aprestarse a abrir el establecimiento, otra vez, a la mañana siguiente, como al comienzo de la novela 8. Adelina se da cuenta de que la decisión de jubilarse de la profesión ejercida y defendida durante tantos años era una palmaria equivocación: "Se encontraría ya siempre descentrada, con esa nostalgia del marino que abandona su barco. Tenía hacia su tiendecita un amor marino a las tablas del camarote que le sirve de refugio en las tempestades. Su tienda era su barco, su camarote, el lugar donde había pasado la mayor parte de su vida" (LA, 323). Traspasar su negocio de antigüedades, en el que la mujer había volcado todo su trabajo, su esfuerzo y sus sueños de prosperidad le daba una dolorosa sensación de despojo: "la despojada era ella; ella que lo había hecho todo, que lo había creado todo, que amaba su profesión como a sus hijos, porque había puesto también en ella corazón, carne y alma" (LA, 324). Y es que la pasión también puede inocular el trabajo en el que se cree, la profesión en la que nos sentimos realizados personal y socialmente. Adelina era consciente de que fuera del gremio de anticuarios su protagonismo caería en el olvido, en la ignorancia, en el ridículo e incluso en el desprecio. Ella se había hecho en ese gremio y a ese gremio pertenecía, sin posibilidad alguna de transmigración social, salvo que accediera a sentirse tocada por el baldón del intrusismo. Y eso es lo que justamente le mueve a la anticuaria a tomar una irrevocable decisión: "Su profesión había impreso en ellos carácter. Eran anticuarios, anticuarios para siempre, no podían dejar de serlo. Su corazón estaba pegado a su comercio, era imposible arrancarse a él sin una mutilación dolorosa y mortal" (LA, 325). La pasión, en fin, que determina el decurso de unas vidas. Pero también, y dentro del apartado de la pasión amorosa, hay pasiones pragmáticas, presididas por la cabeza y el orden, o sea, pasiones descafeinadas. Y una de esas pasiones es la que decide sentir el joven Gasparito Garcilaso, de la novela El tío de todos, por su enamorada Lola, y no la romántica pasión de enfrentarse a la oposición paterna, raptar a la enamorada y ponerse el mundo por montera. Muy al contrario, el prudente Gaspar decide reconvertir su pasión en el encasillado y domesticado camino de hacerse antes un hombre de provecho, planteándose estas a abrazar a su adorada... Cuando se curó de la paliza que le dieron, volvió a Madrid y acabó a su vez a palos con la Agencia" (TT,(164)(165). O la estafa de la máquina que imprimía billetes de banco falsos al precio de cuatro mil pesetas de las auténticas. En la novela Colombine aprovechó algunas de sus experiencias viajeras, y así nos trasladamos con el periodista Garcilaso hasta la ciudad de Londres, para resolver de una vez la verdad o la mentira de la dichosa herencia. Como París en Los anticuarios, en esta novela se nos da, en pocas líneas, una cumplida información -guía para visitar la capital inglesa, con lo mejor y lo peor de la misma, al ritmo de las andanzas del protagonista en aquella ciudad, yendo de los "barrios pobres y pintorescos" a los "barrios aristocráticos y suntuosos". Y, al fin, para saber la verdad, y conclusión, de la superchería que había hecho pensar en grandezas a tantos y a unos pocos había llevado a la ruina de sus escasos bienes: la única heredera legal de la herencia que hubiese podido dejar el monje apellidado Garcilaso, tras su voto de pobreza, era la orden en donde había profesado y en cuyo seno había muerto. De nuevo una sociedad danzando en torno de su majestad la mixtificación. El humor es, como ha sido siempre, otra vía eficaz de denuncia: el viejo "castigat ridendo mores". Claro está que la pasión más genuina en la narrativa de Colombine va acompañada del calificativo especificativo de "amorosa", y a un ejemplo claro, al respecto, me referiré enseguida. Pero hay pasiones de otra índole que también arrebatan a los personajes de sus novelas. Sin abandonar el escaso corpus que he elegido en esta ocasión, en Los anticuarios es la mujer Adelina la que anida en sí esa pasión personal y profesional por comprar, vender y acumular a su alrededor testimonios materiales del pasado, desde que empezara a vender algunos objetos de los propios de este mercado entre vecinos y amigos, de una forma muy artesanal, propia de aficionada. Pero una afición que fue creciendo hasta convertirse en una pasión imposible de refrenar. Por ello, cuando después de una operación de suerte que le supone la posibilidad de traspasar el negocio y retirarse a vivir ociosa en el Madrid de su origen (operación que consistió en una nueva mixtificación: vender notable 9. De parecido modo en la novela de Colombine, en la que la pasión ata, arrastra, y puede destruir o salvar, según la capacidad de cada cual en responder a sus reclamos, el binomio flor/mujer alcanza una fuerza telúrica y erótica inconmensurables. Cinco breves capítulos, todos titulados, fragmentan el texto. Conviene recordar esos títulos, que ya nos dan una pista del diseño de la novelita: I "La primera amonestación", II "El ramo de flores", III "El embrujamiento del perfume", IV, "La revelación" y V, "Doble pasión". Cinco secuencias de muy desigual extensión, siendo, con mucho, la más larga la primera (porque en ella hay que explicar ciertos antecedentes que sitúen la acción en sus coordenadas concretas, y no poco del costumbrista ritual del casorio) y de una extensión promediada las siguientes, salvo la cuarta -toda revelación es algo que surge con el fulgor y la rapidez de un relámpago-brevísima en su misma intensidad. Y notemos también algo relacionado con los títulos: la secuencia situada en el centro del quinteto conlleva la clave simbólica de la historia allí desarrollada: todo ocurre como efecto de una causa previa, el efecto seductor, embrujador de un ramo de claveles, más su aroma que su color, el arrebato de su intenso perfume. El perfume es una sensación sensual que resulta crucial en el texto. Ya en su segundo párrafo leemos "Un intenso olor a día de primavera lo envolvía todo de un modo penetrante", sin pasar por alto la asociación semántica del adjetivo "penetrante" con el "puñal" que se enuncia en el título, y con toda la carga erótica (y de violencia) que a su vez conlleva este vocablo. La protagonista, que se atreverá al abandono del cortijo horas antes de su boda, se llama Pura, y lo es porque en ella no hay más transgresión que acceder a un instinto de libertad y a la llamada de la pasión, de la verdad, que su condición de mujer encerrada, limitada, le acaba exigiendo. Pura es rica, hermosa, joven, pero triste, recluida en un cortijo en medio del desierto de Níjar, con ansias de escaparse de un espacio/cárcel que la ahoga cada día. Y no sólo porque el espacio vital de Pura es un cortijo aislado en medio de la nada 10, sino también (y ello es uno de los hallazgos argumentales de Colombine) porque ese cortijo es limítrofe con un recoleto cementerio en donde habían ido quedando las mujeres anteriores de aquella hacienda, de un cortijo cuyo fundador y primer propietario -un carlista apodado burguesas reflexiones: "No se ama a una mujer, si no se la honra y se conquista un modo de vivir para no obligarla a sufrir privaciones" (TT, 32-33), dándole razón, en parte, a la exigencia del padre de la chica de sólo casarla con un buen partido, porque "para mi padre no hay talento sin dinero. Él juzga a las personas por lo que ganan. Un comerciante de ultramarinos tiene para él más talento que Campoamor" (TT, 34). Claro que a lo largo de la novela Gasparito Garcilaso tendrá atisbos de lo que puede ser una verdadera pasión cuando ha de plantearse la posibilidad de alejarse de una prima conocida en Madrid y de la que está enamorándose con gran rapidez. Analiza entonces la diferencia entre la no-pasión que experimenta por la novia mallorquina y la posible pasión que le arrebata a favor de la madrileña. "Aquel amor por Solita era más violento, más avasallador. Le gustaba por sus gracias, por sus coqueterías, por sus puerilidades. Quizá la misma falta de seguridad en ser amado agudizaba su pasión" (TT, 215). Una pasión que, sin embargo, Gasparito, nada dado a compromisos para más de un rato, supo domeñar a tiempo, neutralizar en su corazón de "romántico enamorado", en el que, paradójicamente, lo pragmático y lo prudente ganaban la partida. Pero la novela, o una de las novelas, en la que la pasión, amorosa por supuesto, tiene verdadero predicamento es la titulada Puñal de claveles, uno de los últimos títulos de Carmen de Burgos, y uno de sus relatos más contenidos, tensos y mejor construidos. Tal vez sea su novela más famosa por razones extrínsecas a su texto, pues, como es bien sabido, nuestra autora se inspiró en el mismo dramático y sangriento suceso del crimen del Cortijo del Fraile, en los Campos de Níjar, en 1928, cuando una boda acabó en el homicidio cometido en la persona del hombre que se escapaba con la recién casada, el suceso que, en las prodigiosas manos de García Lorca, se convirtió en la tragedia Bodas de sangre. Pero, fuera del paralelo con el texto lorquiano, que no es pertinente hacer ahora, la propuesta de Colombine, a partir de ese común hecho referencial, tiene unos valores literarios tan considerables que, me parece, permiten considerarla como una de sus mejores novelas. Y empezando por la metáfora del propio título que, curiosamente, y por separado, fue una metáfora igualmente pertinente en la obra lorquiana, en donde el puñal -o la navaja, instrumento de la muerte-tiene un marcado protagonismo desde el comienzo al final de la tragedia, y en la que igualmente el motivo floral, unido a la ceremonia nupcial, alcanza también un simbolismo muy claveles, con el aroma que la penetraba como un puñal" (PC,83). No deben pasar inadvertidos los verbos elegidos por la novelista: "poseer" y "penetrar". Y la mujer asocia aquel ramo de olor inagotable con el hombre que verdaderamente la puede hacer feliz, y que no es el destinado para marido (para siempre asociado con las flores contrahechas, inodoras en su aparente belleza) sino el otro, que en la noche última anterior a la boda reitera su ofrenda floral y sustituye, en la consciencia de Pura, al no deseado marido. A través del símbolo de los claveles encendidos, y oliendo intensamente a clavo, se alimenta una pasión auténtica, llena de vida y de verdad, que salta por encima de los códigos de clase, de los rituales campesinos, de los intereses crematísticos que resecan el amor conyugal como si estuviera hecho de flores de papel, sin olor y sin rocío en sus pétalos. Ante el nuevo ramo, la virgen desnuda, ofrecida, enmarcada en la ventana de su cuarto todavía de soltera, comprende: "No era Antonio el que la hacía temblar de amor, era José el que la envolvía en su caricia con aquel perfume penetrante como un puñal que penetraba en su carne" (PC,90), volviendo así la narradora a la erótica metáfora que da título a su relato. El desenlace es esperable. En la madrugada de la boda, Pura y José, a lomos de un rápido caballo, es decir, arrebatados sobre su doble pasión, huyen del cortijo que tantas resonancias de convento y de muerte tenía, hacia una vida compartida en libertad. Porque en el desenlace que le da al rapto Carmen de Burgos no hay derramamiento de sangre bajo la luna, como decidió Lorca, sino triunfo de la vitalidad, de la pasión que sale por sus fueros. Colombine acaba exaltando el poderío, en la tierra andaluza, de lo sensual, activado por el olor de una naturaleza pujante, que invita al goce casi pagano. Las últimas líneas de esta novelita insisten en cómo el aroma de los campos, de los cuerpos y del aire ayudan a espolear la carrera hacia la entrega, tras el rapto, emulando los rituales nupciales primitivos. La doble pasión de Pura y José era el tributo a un mandamiento telúrico concentrado en un oportuno y expresivo ramos de claveles: "La clave de la pasión andaluza estaba en la sensualidad de los perfumes de su tierra" (PC, 101). "El Monje"-huyó también un día, espantado del espacio de cárcel-muerte que había terminado por crear en aquel paraje. Y esa historia pesa, consciente o subconscientemente, sobre la psique de la muchacha protagonista, que confiaba en su inmediato matrimonio como un medio de liberación. La mujer y la hija del solitario cortijero habían fallecido "como flores marchitas, faltas de ambiente". Esta metáfora comparativa, aunque tópica por repetida, es en este contexto muy pertinente. La oposición flor seca, marchita, artificial/flor viva, pujante, olorosa es una oposición fundamental en la pasional historia de la inquieta Pura. La oportunidad de salir de aquellos límites había llegado con la proposición de otro hacendado cortijero de las proximidades. Pero sin pasión de por medio. Colombine echa mano del matrimonio de conveniencia, del topos de la pareja viejo-niña. Los preparativos de la inmediata boda se llenan de regalos abundantes, en cantidad y calidad, que incrementan el rico ajuar, y que suscitan en la novia un peligroso pensamiento de frustración: "le parecía que lo tenía todo para su boda, menos el novio" (PC, 78), porque Pura es consciente de que el marido que le han dispuesto "no era para despertar su pasión" (PC, 78) y que el paso que se disponía a dar equivalía a "entrar en las obligaciones y esclavitud de las casadas" (PC, 79) Y entre los regalos, uno en el que la narradora se detiene: un par de "flores contrahechas", dos rosas artificiales, "de tamaño descomunal, sobre hojas de papel de talco" (PC, 64), que, aún gustándole a la mujer, no le apasionan en absoluto, y las rechaza. Lo contrario de lo que ocurre con un segundo regalo, aparentemente de su prometido: un ramo de claveles naturales, intensamente rojos, que la novia huele con verdadera delectación y "cuando levantó la cabeza estaba pálida y parecía que se había encendido en sus pupilas azules una luz extraña" (PC, 80). El portador del ramo es José, el hombre que, como Pura, desea escapar de aquellas tierras hacia un nuevo horizonte, el hombre que la desea, el sujeto de una pasión, de momento refrenada, hacia la hermosa doncella. Un ramo que ha hecho su efecto: Pura se siente atraída por su intenso perfume: "la poseían los de! 9 No hace falta recordar que la obra de Lorca se abre y se cierra con la prevención y el dolor que producen en la madre la navaja que lleva el hijo para cortar las uvas de las viña, la misma navaja con la que le será cortada la vida: una navaja "que apenas cabe en la mano,/ pero que penetra fino/ por las carnes asombradas,/ y que se para en el sitio/ donde tiembla enmarañada/ la oscura raíz del grito". E igualmente debe recordarse cómo se juega con las simbólicas y metafóricas referencias a las flores a todo lo largo de la tragedia, Así, en el primer diálogo entre Madre y Novio ya oímos decir a la primera que "tu padre, que me olía a clavel y lo disfruté tres años escasos". Al comienzo del cuadro segundo del acto primero se oye la nana cantada al hijo de Leonardo, con este reiterado estribillo: "Duérmete, clavel,/ que el caballo no quiere beber". Y la Novia metaforiza su pasión por Leonardo con esta imagen floral: "Es como si me bebiera una botella de anís y me durmiera en una colcha de rosas" A este respecto puede consultarse el trabajo de Luis T. González del Valle (1977). 10 "El cortijo era grande, tenía cierto aspecto feudal cuando se le veía de lejos, porque al estar en la hondonada hacía que se descubriese el ex-sentido. Recordemos que Ramón publicó, poco después de Los negociantes..., en 1920, el libro Toda la historia de la Puerta del Sol (luego, en 1931, refundido en el nuevo libro Elucidario de Madrid) en donde cita algún fragmento de la novela de Colombine, además de elogiarla. Por otra parte tanto de Burgos como Gómez de la Serna no hacían sino responder a un asunto que estaba de moda en la literatura costumbrista-descriptiva de la época, según lo muestran diversos textos periodísticos de aquellas fechas debidos a Francos Rodríguez, Donosty, Emilio Ramírez Ángel, etc. 7 Famosísimo taller parisino de tapices fundado por Enrique IV en 1601, y ampliado por el ministro de Luis XIV Monsieur Colbert, y que fue instalado en la casa de los tintoreros llamados "Gobelinos". 8 Así empieza Los anticuarios: "Antes de abrir la tienda era preciso dar un último vistazo a los géneros y ponerse todos de acuerdo acerca del precio de algunos artículos dudosos. Ellos no necesitaban dependientes, se lo arreglaban todo en familia" (pág. 5) y así leemos en su últimos párrafo: "En seguida ella acabó de abrochar su vestido, deprisa, y salió de la alcoba contenta, sonando las llaves en su manecita pequeña y gordezuela y gritando con voz alegre mientras rompía los letreros -'Cerrado por traspaso' en pedazos tan pequeños que caían como confetti en el suelo: -¡Arriba Enrique! ¡Arriba Fabián, que es tar- Humor y pasión en la narraTiva de colombine
En este trabajo se aborda el estudio de los nueve cuentos breves que Carmen de Burgos, Colombine 1, publica en la revista de arte La Esfera. El primero se titula "La jetatura" se publica en el primer año de la revista, el 20 de junio de 1914, y hace el número 25. El último que publica en esta colección está fechado el 15 de marzo de 1930 y se titula "Olor sabroso". No han sido reeditados ni recogidos en volumen, ni existe edición moderna de la obra de Carmen de Burgos que incluya ninguno de ellos. Reposan por tanto en la hemeroteca, entre las páginas de la revista 4. Además de esta serie de piezas literarias, la firma de Carmen de Burgos aparece al pie de otras colaboraciones (artículos periodísticos, crónicas de guerra, etc.), se prescinde de estas piezas periodísticas para acometer el análisis de los cuentos 5. Se debe señalar en primer lugar cómo la escritura narrativa de Colombine ofrece una notable capacidad de descripción espacial y de ambientes. Ya es así en los primeros cuentos que publica 6, se corrobora en su recopilación de cuentos más famosa (Cuentos de Colombine 7 ) y se confirma en otros relatos anteriores 8 y coetáneos 9 a la colección de relatos, cuyo análisis e interpretación ocupa estas páginas. Así sucede en uno de ellos, el titulado "El kodak" 10; valga como ejemplo de cómo la escritora muestra una agudeza visual y sensitiva para captar las situaciones y convertirlas en palabras. En este cuento, la protagonista -una incauta americana que se pasea por Hamburgo en plena guerra del 14-es una ficcionalización de la autora. La americana recoge con su cámara lo que ve, mientras la escritora nos cuenta, combinando visión e interpretación de lo visto. Lo que ve la americana y lo que se recoge en la máquina de CARMEN DE BURGOS ShORT-STORIES PUBLIShED BY LA ESFERA. ILUSTRACIÓN MUNDIAL (1914-1930) fotos sólo puede ser contado por la pericia de un narrador que tiene ojos para los paisajes, pero también para sus pasiones y conflictos. Más allá de este cuento, Carmen de Burgos posee una mirada penetrante y sugerente del espacio en la que se vuelca toda la inteligencia y capacidad creativa. Sus dotes de escritura artística se basan en la pintura de aquellos trazos que no son sólo el marco de la historia, sino que permiten que ésta sea posible. Es como si el espacio despertase en ella las sugerencias de creación, la invitación a la construcción artística; así el escenario del que se dota será el lugar ideal para el desarrollo de sus historias: "Siempre he procurado que mi novela fuese naturalista, aunque lleve escondida, como un alma indispensable, como un motor invisible, la poesía. Realismo en las descripciones, en el estilo, y un ideal como finalidad", dice en 1930 11. Es decir, parte de la descripción para llegar a descubrir, en el corazón de lo descrito, la poesía. Cosa que se corresponde con la dimensión vital que concede a los diferentes espacios, desde el Rodalquilar de la infancia a los espacios de sus viajes a través de los que se manifiesta una búsqueda personal y una mirada crítica sobre España, mirada de denuncia sobre lo propio que sobreviene a través de la pintura de otros espacios, culturas y sociedades. De hecho, los Cuentos de Colombine expresan esta atención de su escritura hacia el espacio que podríamos resumir como el proceso que va desde el paisaje a la pasión y el conflicto. En ellos aparece el Madrid de la pobreza y de los trabajadores, frente al Madrid de la hipocresía de las clases altas y de los políticos, como por ejemplo en "La muerte del recuerdo", "Por las ánimas", "Ay del solo" o "Historia de carnaval"; otro espacio de esta colección es el Toledo estricto y de una falsa religiosidad que se refleja en "Triunfante"; otros espacios son el liberador y cosmopolita de París en "Aroma de pecado", la dolorosa pobreza de las buhardillas sombrías, tristes, muy dickensianas de Londres en "El último deseo"; el espacio cálido, exuberante y supersticioso de América Latina, es el marco de "El viejo ídolo" y los muy pegados a la tierra y a su fuerza telúrica en la Alcira abordada desde una concepción panteísta en "Los que no vivieron" y el espacio rural y sobrecogedor de "Madre por hija". De un modo más maduro, pero siguiendo este acierto para captar ambientes, atmósferas y escenarios, en el conjunto de cuentos que nos ocupa, la categoría que resulta especialmente lograda es la del espacio. Y dentro de ella, el narrador se desplaza sobre lugares españoles, excepto el París de "Olor sabroso". En ellos logra pintar o bien los ambientes rurales de una España de la época, o bien un Madrid que esconde historias desconocidas y sobre la que hace descansar la autora su capacidad escudriñadora, como si los ambientes pintados necesitasen en primer lugar de ser sentidos, olidos, vistos y oídos pero cuya percepción no fuese completa hasta que nos revelasen sus secretas historias. Colombine es, como ella misma dijo, una "naturalista" que puebla esos espacios con diferentes "yoes": "Yo soy 'naturalista romántica', variable como mis 'yoes' [...]. Me gusta todo lo bello y la libertad de hacerlo sin afiliarme a escuelas" (Núñez, 2006, 354). Así Colombine, pertrechada de su capacidad de testigo privilegiado y de su curiosidad insaciable, profundiza en las historias que le ofrecen los contextos que dan vida al cuadro. Historias muchas veces descubridoras de verdades que desmienten las apariencias, lo que implica una mirada aguda y, en todas ellas, un fondo de denuncia social que por ser una crítica hecha desde el dolor, no la separa de sus figuras: "¿Mi pesar más intenso? ¿El que siempre va como espina molesta agarrado al corazón? Ver cómo se enseñorea la injusticia, sentir el malestar del dolor ajeno, saber que existen seres que padecen hambre... y ver a los pueblos resignados en su miseria" 12. "La jetatura", primero de los cuentos publicados en La Esfera ocupa dos páginas, la 16 y 17, y se ordena en torno a dos ilustraciones de Yzquierdo Durán. El primer dibujo representa una calle solitaria; en el primer plano, una casa con balcón, cubierto por un paño que se agita por el aire, da sombra para evitar el calor; en el umbral de la puerta una regadera abandonada y en la calle que se dibuja hacia el fondo, la silueta huidiza de un hombre con bastón y sombrero. La segunda ilustración del mismo autor nos ofrece la animada conversación de dos caballeros bien vestidos que en sendas butacas y al lado de una mesa con bebidas parecen comentar algo que les interesa a los dos. Uno de ellos fuma un cigarro mientras escucha las declaraciones de su contertulio que le comunica algo a juzgar por los gestos con los que está dibujado. La primera ilustración se corresponde con fidelidad a la primera descripción del relato: de un pueblo que lo considera gafe, utilizó su oficio, el de abogado, para traicionar a unos reos y llevarlos al cadalso. La revelación final se da brevemente, en el último párrafo, y sólo quiere dejar el gusto en el lector de una traición hecha desde un puesto de responsabilidad y evocar el disgusto por la pena de muerte. Ahora bien, este descubrimiento tiene su fuerza en la sorpresa que introduce y que contradice toda la hipótesis anterior. Lo que Colombine consideraba superstición irracional parece convertirse, gracias a sus pesquisas, en intuición de la perversión de la pena de muerte y de la colaboración con ella. El segundo cuento de esta colección se titula "Viudas de novios", se publica el 29 de mayo de 1920, en el número 334 de la revista y en su año VII. Ocupa, como en el caso anterior dos páginas -la 15 y 16-, y está ilustrado con dos dibujos firmados por Echea 13. La primera ilustración representa a tres elegantes y esbeltas señoras que pasean por una calle. El segundo pinta a una niña que se empina en un cómoda para observar los tres fanales que contienen retratos y recuerdos de tres hombres jóvenes. El relato, como en el caso anterior, vuelve a estar contado por un narrador testigo y se desarrolla en los tres momentos del cuento tradicional: una presentación para las figuras que quiere describir, un desarrollo para que el narrador nos cuente sus hábitos de vida, y un desenlace que nos revela el enigma de estas vidas. En "Viudas de novios", el narrador cuenta algo que recuerda de cuando era niña. Se trata de tres mujeres a las que admiró y con las que convivió, tres amigas de su madre -dos hermanas (Matilde y Mercedes) y una amiga (Angustias)-que viven una vida elegante, de sobria laboriosidad, atravesada por una suave melancolía. Colombine parece medirse con estas figuras que esconden un secreto y cuyas vidas le resultan enigmáticas. También se acerca a su enigma y su admiración de niña se convierte en reprobación. Parece debatirse entre ese respeto que le llevaba a pasar horas y horas con ellas de niña, tal y como se deja traslucir en su comentario, y la incomprensión hacia unas vidas que no entiende por discretas: "Había en ellas un sello de distinción melancólica, dulce y triste, que la hacía de una corrección impecable. Diríase que miraban la vida colocadas ya al margen de ella, como esos nadadores que, sentados en la orilla de un río cansados del esfuerzo, ven pasar a los que lo seguían". Se acerca a sus figuras, poniendo de manifiesto su contención, cosa que las pone en un lugar de mediocridad: Colombine pinta en el inicio, con sugerente capacidad descriptiva, la siesta de un pueblo español, en una tórrida tarde de verano. Además se pinta a sí misma como testigo ("Me detuve un instante a contemplar") de lo que sucede en la ciudad -tiene que ver con la silueta de este hombre alto-que provoca los miedos y recelos de los habitantes del pueblo. Así sigue comentando el ambiente de una tarde festiva de verano: "Toda la atmósfera tenía algo de alegría, de melancolía, de ritmo y de pesantez al mismo tiempo". Con esa punta crítica sobre los ambientes burgueses ("pesantez") que no prescinde de la descripción sensorial admirativa: "Se respiraba Andalucía en aquella brisa marina, algo polvorienta y algo saturada de madreselva, magnolias y jazmines". Este ambiente que puede ser sentido se rompe, de nuevo, con la presencia de esta figura masculina: "Y la presencia de D. Juan bastó a destruir toda la armonía". A partir de este momento Colombine se interesa por descubrir quién es este personaje que atemoriza, genera hostilidad, hace palidecer a las señoras, provoca ruinas, divorcios, malas influencias a sus vecinos e, incluso, se le atribuye un naufragio. Los descubrimientos a los que llega confirman el título: el enigmático don Juan, ante cuya presencia todos huyen, es un jetatura o gafe. La voz de Colombine interviene para llegar a una primera conclusión: "Era un espectáculo triste y repugnante de superstición, el de todo un pueblo acosando a aquel hombre". Solamente en el último párrafo, a través de la confesión de un personaje, se produce la revelación final que permite pasar, siempre a través de la curiosa Colombine (testigo e inquisitiva), de la acusación a todo un pueblo a su disculpa. Ahora bien, el desvelamiento final ofrece una denuncia de la pena de muerte encubierta. El don Juan, presentado como víctima suya. José Freniche, atemorizado y vencido, volvió a colocar en su sitio la cruz del camino. El cuarto cuento se titula "La boda del portero". Ocupa las páginas 8 y 9 y el texto está ilustrado por dos dibujos de Echea: el primero es la figura de un portero alto y con barba, el segundo representa tres criadas que murmuran. El relato es un cuadro de costumbres que nos ofrece la historia, narrada en tres partes, de Sebastián, portero de una casa de vecinos. Primero se nos cuenta la vida feliz del portero y de su hacendosa mujer, Margarita. En segundo lugar, se presenta el enviudamiento de Sebastián y el asalto de todas las criadas de la casa que desean la portería y ocupar el puesto de la hacendosa portera. Todas ellas cambian para intentar conquistar a Sebastián. "Por instinto comprendían que para un viudo era más práctico conquistar con la seriedad". Así todas las criadas se hacen hacendosas, primorosas, cuidadosas y presumidas. Compiten por llamar la atención del portero. Colombine logra pintar el ambiente de las labores de las cocinas, los paseos y los recados: "Las muchachas tenían buen cuidado de que estuviesen las cocinas limpias y de mudar todas las semanas los papeles de los vasares, sobre todo, a primero de mes, cuando iba a subir los recibos". En la tercera parte se cuenta el desenlace que, como en el caso del cuento "Viudas de novios", está anunciado en el título. En efecto, el portero se casa y no con ninguna de las criadas sino con una desconocida. Se describe la boda: "todas se asomaron a los balcones cuando llegó la comitiva, de vuelta de la iglesia, en aquel landó de faroles blancos, con el cochero de librea, que llevaba una gran fusta adornada de flores de azahar [...] la hubieran querido matar con sus ojos al verla salir del coche, ligera y pizpireta, con su traje negro y su hermosa mantilla de encaje". Tras el casamiento se desatan las envidias y las murmuraciones en torno a la nueva portera; pero por no hallar falta en ella, las muchachas van desfilando y abandonando la casa. El cuento ocupa solamente una página, la 7, y está acompañado por dos ilustraciones de Echea, menos elaboradas que las anteriores. La primera representa a una mujer llorando que está siendo consolada por otras tres y, tras ellas, en un segundo plano aparece un ataúd con una corona mortuoria y un cirio encendido. La segunda ilustración representa Su sonrisa afable que no llegaba a la risa; su melancolía que no llegaba a la tristeza; su complacencia que no llegaba al regocijo; sus trajes obscuros que no llegaban al luto, todo les formaba un conjunto tan ponderado, tan agradable que despertaba en mí la simpatía, y la fiesta era más fiesta en mi casa por la presencia de las tres señoras. El desenlace del cuento que ocurre tras un salto temporal tiene carácter de revelación -interna porque el lector ya tiene la información que procura el título-y responde a la pregunta que contestan las señoras cuando la niña les pregunta por qué no han tenido hijos. Ellas responden con emoción que son "viudas de novios". A partir de este momento el desconcierto de Colombine es manifiesto ya que se balancea entre lo que considera "tres vulgares historias de amor" y entre el reconocimiento de "aquella cosa poética que había en ellas", de un cierto "aroma de azucena", de "aquella cosa de beguinaje que había en la casa". El tercer cuento se titula "La cruz del camino". Ocupa una sola página, la número 28. Este relato posee tres partes: una descriptiva, una narrativa y una lírica; el tono es romántico y en él el narrador explícito ha desaparecido, ya no hay menciones que patenticen su presencia. Comienza, pues, siendo una descripción dolorida de lo que muestran las cruces en el camino: "Las cruces que se hallan en los caminos, cruces solitarias y siniestras, impresionan, como cruces del Via-crucis humano que muestran la última estación de alguien que debió morir a consecuencia de un asesinato o un accidente". A continuación, lo que parecía una descripción de costumbres pasa a ser relato de una de ellas y de un personaje, José Freniche, que intenta quitar una cruz de su campo para evitar las piedras que los transeúntes lanzan en señal de la petición de un sufragio por el muerto. Esta costumbre se perpetúa desde hace tres generaciones y él la intentará evitar apartando la cruz de su territorio. En el desenlace, el protagonista ve cómo lo que prometía ser una cosecha abundante se pierde porque se tiñe del rojo de las amapolas que cubre: Llegó la primavera, las semillas entregadas a la maternidad de la tierra iban a dar sus espigas...; pero toda la extensión se cubrió de amapolas rojas. Era como si el arado al rascar en donde debía reposar el muerto, le hubiese hecho una enorme sangría. No podía, no, no labrarse la tierra que era dolorosa y el final terrible porque se acaba cumpliendo la profecía de ella, de ahí el título. Recurso que, como ya se ha visto, utiliza Colombine en estos cuentos. Soledad es asesinada por su marido, cuando éste vuelve borracho de madrugada y así se cumple el maleficio de ella que pronostica la cárcel de su marido. Como contrapunto a este cuadro de violencia doméstica, Colombine pinta dos figuras ancianas: la tía Frasca, madre de Soledad, y un compañero de Joaquín, un albañil viejo que tiene alma de niño y ama el trabajo. A la madre de Soledad se la describe así: "La pobre tía Frasca, tan respetada y sensata, no pudo sufrir las palabrotas y los escándalos del yerno, que llegó a abofetearla, y se murió días antes de nacerle el primer nieto". Las dos figuras sirven de contrapeso a la violencia de los jóvenes y hacen más dramáticas las instintividades crueles y violentas de los primeros. Los dibujos de Varela de Seijas ofrecen dos figuras femeninas que conversan frente a un espejo en lo que puede ser la sala de espera de una peluquería en la primera página. El segundo es la imagen de un peluquero con unas tenacillas en la mano dispuesto a comenzar sus trabajos en la cabeza de una señora muy belle époque. En este relato se refleja con humor una descripción magnífica de la nueva técnica de las mujeres para arreglarse el pelo: la permanente. En la segunda, el narrador anónimo que daba la visión de la peluquería se personaliza: la que cuenta es clienta y clienta antigua del peluquero M. Ford. De este modo, se nos revela la historia y los méritos del peluquero checoslovaco, discípulo del famoso M. Marcel e "ilustre inventor" del ondulado en París. Colombine nos describe su incansable actividad, su técnica de los implantes capilares, etc., para después descender a la confidencia del peluquero que esa mañana muestra un aspecto triste y preocupado. Una confidencia que nos desvela el sentido del título, como sucedía en cuentos anteriores. M. Ford ha perdido a sus mejores clientas porque ha visto, sin quererlo, cómo una de ellas traicionaba a una de sus amigas con su marido. Colombine denuncia la tiranía de la que se llama "buena sociedad", que puede acabar con el modo de vida de un laborioso trabajador. "La cuentahistorias" se publica el 8 de febrero de 1930 en el número 840 de la revista del año XVII. En la primera página aparece el dibujo de una un hombre bien vestido, fumando un puro, sentado en una mesa y recibiendo los arrumacos y caricias de una señorita. Como se puede imaginar, el orden de las imágenes es secuencial y nos revela parte del argumento. La estructura del cuento se ordena, como el anterior, en torno a esas tres partes de la que dan razón las preceptivas clásicas, es decir, planteamiento, nudo y desenlace. En el planteamiento se describe la muerte de don Joaquín y la pena de su mujer, Adelita, que había sido feliz con él. En el nudo se nos descubre el desengaño de Adelita que, tras la muerte de su marido y guardando luto por su ausencia, se entera de su ruina económica: "había vivido engañada durante veinte años. Su marido pasaba los días en alegres meriendas con sus amigas, mujeres de las más alegres de Madrid; sostenía con el mismo lujo que ella gastaba otras tres o cuatro casas, y sus viajes eran siempre acompañado de alguna muchacha bonita". Tras este conocimiento de la traición y el desengaño, cabría preguntarse si es posible un desenlace. Sí, Colombine como en casos anteriores, guarda el acontecimiento central (Arbona, 2008, 11-73) para el desenlace del relato. Además en este caso, coincide con la decodificación del título, porque Adelita, tras el desengaño, decide cambiar su vida y no volver a referirse a su marido como el "Joaquín de su alma"; "se limitaba a decir con el tono más despectivo posible: el finado. Era la palabra que daba más exacta idea del fin de todo; de cómo había desaparecido para siempre, el difunto; de cómo había dejado de ser por completo. Nunca lo volvió a designar más que con esas dos palabras: el finado". Es decir, la máxima ignominia coincide con el olvido. "¡Ya lo decía ella!" es el titulo de sexto cuento. Tiene dos ilustraciones de Echea 14. La primera hace referencia al oficio del protagonista -Joaquín es albañil-y nos da la imagen de dos albañiles descansando sentados en un andamio. La segunda ilustración remite al desenlace y presenta a un hombre a punto de entrar en una casa que tiene la puerta entreabierta con algo punzante en la mano. La obra es de singular actualidad porque es el relato de un caso doloroso de maltrato. Joaquín al poco tiempo de casarse, comienza a maltratar a Soledad y ella acepta conniventemente la violencia; es más, la aumenta. Los protagonistas van involucionando a lo largo de la obra y se los describe como auténticos animales. La obra es la calle, una carta de restaurante en la que se distingue un menú escrito en francés. El título del cuento se dibuja con letras descolocadas sobre un toldo que cubre el local. En la segunda página, se perfilan las siluetas de dos señores que son atendidos por un camarero en la mesa de un restaurante. El título alude a un olor que sale de un restaurante y que hace las delicias de Manuel y Emilio, dos españoles en París. El olor les hace entrar en el local a pesar de las advertencias de un señor que, haciéndose el encontradizo, les recomienda que no entren y les describe sórdidamente lo que van a hallar: los entremeses son extraordinariamente malos, la sopa y el consomé están hechos con huesos roídos, la carne es de caballo o ya usada, el pescado da urticaria, los huevos están pochos y hechos con aceite de cacahuetes, los postres prometidos no se ofrecen y los platos no se friegan. Los dos españoles entran en el restaurante a pesar de las recomendaciones porque, mientras escuchan las advertencias, perciben un "olor delicioso", "un suave aroma", como "si se masticaran de antemano los manjares", "volvió a acariciarlos el olor delicioso", "un airecillo que parecía salir de la pared". El narrador insiste en la percepción olfativa que invita, persuadiendo, a entrar. Ahora bien, cuando los personajes piden la comida todo es decepción. Deciden cambiar de restaurante y en el de enfrente, se encuentran al personaje de las advertencias que ahora les revela su secreto. Un secreto que, de nuevo, coincide con la decodificación del título y que consiste en un eficaz reclamo publicitario. Este personaje es el responsable de lo que atrae a la gente, de ese olorcillo apetitoso que, según explica, "es debido a un fuelle de mi invención que va desde el fogón a la calle para que los transeúntes perciban el olor de comidas que luego no encuentran, porque sale de un caldo inventado por mí". De este modo, presume de su base científica: "el perfume de los ingredientes, cuidadosamente escogidos, que forman mi caldo, hiere los nervios olfativos y la idea que recibe el cerebro ejerce su influencia sobre la secreción de la insulina, y de los jugos psíquicos del estómago. Esto provoca un apetito irresistible, imperioso: no hay más remedio que entrar y comer". A lo largo de este repaso de los cuentos se puede llegar a las siguientes conclusiones: La principal consideración es el valor documental y descriptivo de los cuentos, cuyo antecedente está presente anciana contando cuentos a dos niñas. El dibujo muestra en el atuendo de las niñas la moda del momento y aparece encerrado en un hexágono. El segundo ofrece la imagen de la misma anciana saliendo de una cueva excavada en la piedra. La mirada sonriente del primer dibujo se convierte en disgusto y hosquedad en el segundo. Están firmados por Quesada Hoyos. El relato cuenta la historia de una anciana recadera, rezadora y contadora de historias, la tía Ramona, a la que se describe como una mujer sin años, miserable y pobre. Vive en un agujero en el monte y es bien recibida por los niños porque sabe recitar y dar vida a los cuentos. Se describe, evocativamente el repertorio de la recitadora: ("Los duendes del castillo", "Las tres toronjas", "El espejo encantado", "El pastor que fue a misa...", "La niña a la que pegaba la madrastra y le salió una estrella de oro en la frente..."). Su pericia en el contar se mide por la utilización apropiada de los exordios del cuento tradicional ("Pues señor: una vez había...", "Este era un rey...", "Érase que se era, un padre...). Bromea con su fiel auditorio, cuando da por acabado un cuento sin permitir el gusto de la narración, una forma tradicional de avivar el interés y generar la expectación ("Pues, señor esto era un rey que tenía tres hijas; las metió en una canasta y con esto basta"). Como también conoce las formas conclusivas de la transmisión oral del cuento ("Se acabó mi cuento / con pan y pimiento / y rábanos tuertos, / y un grano de sal / pa que no haga mal"; "A mí me dieron lindos zapatos de sebo y salvao. Vino el sol, y me derritió el sebo; vino el viento, y se llevó el salvao.... colorín, colorao... este cuento se ha acabao"). La vida de la anciana son los cuentos y por eso no necesita nada más: le basta su cueva con un jergón, un candil y un cantarillo. Y su desgracia sucede cuando el cuento es tan veraz que, ajustándose al efecto teorizado y realizado por Poe, se hace verdad. Así, mientras cuenta a través de un extraordinario lenguaje no verbal cómo Satanás se lleva un niño, en ese preciso instante muere uno de los atentos infantes que siguen sus cuentos. Tras la tragedia, el destino de la tía Ramona, que vive por y de sus cuentos, es dejarse morir. "Olor sabroso" es el último de los relatos de Carmen de Burgos en La Esfera. Está ilustrado por dos dibujos muy modernistas de Varela de Seijas. El primero representa una calle de París en la que sólo se disciernen los paraguas y las piernas esbeltas de las viandantes. Sobre el dibujo de medio de un personaje la función demoledora y subversiva de la risa:'El cañón moderno es la caricatura y el humorismo la metralla'" (Núñez, 2006, 357). En cuanto a la factura narrativa, nos encontramos la presencia de un narrador ficcionalizado en testigo en varios de ellos ("La jetatura", "Viudas de novios", "Las mejores clientes"). Una estructura tripartita que se ajusta a las preceptivas tradicionales del cuento en planteamiento, nudo y desenlace; y, por fin, formas novedosas de finales reveladores que pueden adquirir la forma de la negación del planteamiento ("La jetatura", "La cruz del camino"), un efecto sorprendente ("La cuenta historias" y "¡Ya lo decía ella!"), el descubrimiento de algo que se viene a conocer en el curso de la narración ("Viudas de novios", "La boda del portero") o la presencia de un elemento poético que no se preveía, como las amapolas que enrojecen el campo de José Freniche en "La cruz del camino". En todos ellos se descubre un fondo de crítica social, que queda contenido en el significado del cuento y sirve de andamiaje para la organización y estructura del texto. La pena de muerte, la violencia doméstica, la traición matrimonial, la falsa religiosidad o la hipocresía de las clases altas son algunas de las dolorosas fallas que Colombine percibe en su mundo, en sus mundos. en los primeros relatos de la autora, especialmente en los Cuentos de Colombine. En los cuentos breves del repertorio que he revisado, los espacios descritos a los que se acerca la Colombine testigo enmarcan las pasiones, dicen de los personajes, nos desvelan su poesía. Además, se puede percibir cómo el estilo se ha depurado y se ajusta más a lo que se quiere describir, se hace más preciso sin renunciar nunca a ese valor poético que nutre cada historia y los argumentos se tensan hacia una finalidad. Como dice Concepción Núñez, se consolida "un lenguaje alejado de todo exceso, marcado por la sobriedad y la precisión y en el que las imágenes tiene un valor más iluminador que embellecedor" (Núñez, 2006, 354). Se pueden clasificar los cuentos de este conjunto en tres tipos: aquellos que se ajustan a un naturalismo poético, casi una nueva forma de costumbrismo ("Viudas de novios", "La cruz del camino", "La boda del portero" y "La cuentahistorias"); los segundos, que se inclinan hacia un realismo de crítica social ("La jetatura", "El finado", "¡Ya lo decía ella!"); y los terceros, que se escriben desde un realismo humorísticocosmopolita ("Las mejores clientes" y "Olor sabroso"). Estos últimos se imbrican en el vanguardismo que descubre el valor del humor: "La autora defiende por Rey (2005, 633-634). 4 Afortunadamente todos los números de la revista se hallan digitalizados en la Biblioteca Nacional de España y se pueden consultar en soporte electrónico [URL]. 5 Joaquín Marco ha visto esta serie de crónicas sobre la Primera Guerra Mundial y dice así: "Para La Esfera redacta crónicas de la Primera Guerra, desde una posición claramente aliadófila" (1989,12). Contiene los siguientes cuentos: "El repatriado", "Zahara", "Salud de los enfermos", "Una venganza", "La flor del valle", "Las almas hermanas", "Dos madres"; Burgos, Carmen de (1905): Alucina-
La obra de Carmen de Burgos que nos presenta la biografía de Concha Núñez es la de una auténtica forzada de las letras, que rema en los mares de todas las estructuras literarias -novelas, relatos cortos, libros de viaje, ensayos, cuentos... La honda reflexión, la clave autobiográfica-. Y estos rasgos caracterizadores de su extensa obra son concebidos desde el compromiso regeneracionista en lo ideológico, y la experimentación, en lo literario. Yo añadiría quizá, la curiosidad y el interés insobornable por entender, descifrar y comprender cuanto ve y cuanto piensa. Y esa clave que nos subraya la biógrafa, como meta que persigue siempre Colombine, el bien común, en lo ideológico, tanto social como individual. Y asimismo, como espejo o como reflejo, nos lo presenta y nos lo hace conocer Concha Núñez. Fue una escritora vanguardista, tanto por los temas tratados, como por la valentía con que defendió su derecho a tratarlos. Aquí, en esta Facultad de Periodismo, ciento cuarenta y tres años después de su nacimiento, tenemos la obligación de conocerla, de subrayar su personalidad, pues fue la primera mujer con columna fija en un periódico y la primera mujer corresponsal de guerra de un periódico. La naturalidad es quizá el rasgo que mejor caracteriza la personalidad de la escritora y la índole de su obra literaria. Se me pide, o mejor dicho, se me ha destinado en el programa de este ciclo de conferencias, como cometido de participación: "México en los artículos y relatos de Carmen de Burgos". A mi propio México y a mi conocimiento del México visitado, novelado y descrito por ocho escritores británicos que he estudiado y publicado hace dos años, El Águila y el Ave Fénix 1, se me suma ahora esta versión y esta visita de una colega mía, que lo visitó, lo vivió y lo amó, dos o tres años antes de nacer yo, y con cuyas impresiones y entusiasmo me identifico. Y se me pide en este ciclo de conferencias que hable de ese México de los artículos y relatos de Carmen de Burgos. El México que yo conocí, cuarenta y dos años después de Carmen de Burgos, me apasionó igualmente, como apasionó a Bernal Díaz del Castillo y como apasionó al propio conquistador, Hernán Cortés, hasta el punto de pedir en su testamento, en Castilleja de la Cuesta, Sevilla: El proyecto de viajar a México de Carmen de Burgos ya figura en una carta fechada en marzo de 1925. Ramón pensaba ir a Argentina y Carmen a México para presidir el Congreso Internacional de la Liga de Mujeres, que desde Nueva York se había convocado en enero. Se anunció en la Revista de la Raza. En esos momentos para Carmen de Burgos, la mujer escandinava era el modelo, el ejemplo a seguir. El proyecto de México con la Liga fracasó. Pero la autora viajó a México en el mes de octubre de 1925. Las impresiones de Carmen de Burgos sobre México -publicadas en varios artículos de La Esfera-son escritas con naturalidad, con detalle, fijándose, y ofreciendo con precisión su propio entusiasmo y participación en cuanto compara y contempla. La breve referencia histórica, cultural o espacial suele provenir de su propia experiencia personal y el conocimiento cultural o turístico que tenga la autora del tema. Cuanto ve, contempla y evalúa reflexivamente, lo transmite sin reticencias ni regateos. El dato personal de la interpretación nunca es presuntuoso sino condescendiente: "Pocos lugares existen en el mundo que tengan la belleza tan completa y original como la del canal y lago de Xochimilco" (30-X-1926). Y, a continuación, la descripción: Por el hermoso canal surcan los millares de embarcaciones que hacen un activo comercio y acarrean entre sus mercancías las flores que se cultivan en los jardines artificiales y flotantes de las chinampas. En las descripciones de la autora está la breve referencia histórica o técnica, asentando las impresiones en el dato personal y compartiéndolas con el receptor. Podrían servir e ilustrar la mejor de las guías turísticas hoy. En otro de sus artículos, "El teatro de Teotihuacán", publicado en un número extraordinario de La Esfera, de junio de 1929, dice: Por eso a pesar del cuadro de color y de la gracia exótica, y algo misteriosa de las mejicanas, cuya belleza triunfa en estos momentos en el mundo con Lupe Vélez y Dolores del Río, pensamos en las terribles fiestas de la Diosa de la muerte o de Xiutecutli (Dios del fuego) que se celebraban en este lugar. Aquí yo quiero pedir perdón al receptor por hacer un inciso novelesco y dirigirme directamente a Carmen de Burgos, Colombine: Querida y admirada colega, yo entrevisté durante cerca de dos horas a Dolores del Río, en su hermosa casa de Coyoacán, "La Escondida", en el año 71. Seguía siendo una belleza espectacular -y conservo como prueba de esa belleza las fotos con que me obsequió la estrella en aquella entrevista. La conversación con Dolores del Río giró fundamentalmente en torno a su profesión de actriz. Al saber que yo era novelista y estudiosa de la Literatura Hispanoamericana, me habló del proyecto que tenía de filmar El embrujo de Sevilla, de Carlos Reyles, el gran escritor uruguayo. Y a mi pregunta sobre si conocía a Buñuel, me contestó: "Admiro mucho a Buñuel pero aún no he tenido la suerte de ser dirigida por él". Su artículo del año 29 me ha hecho meditar: Si en el 29 era ya una belleza mundialmente reconocida, ¿cuántos años tendría cuando yo la entrevisté en el 71, cuarenta y dos años más tarde? Concha Núñez, biógrafa de Colombine, nos dice en la pág. 548 de su Biografía, al glosar las referencias léxicas, tanto históricas como costumbristas, que "tales referencias [...] configuran un espacio verosímil, conocido, inevitablemente nacido de la experiencia directa". Y habría que añadir: y lastrado con la amenaza que puede surgir de la interpretación, sobre todo si se trata de traducir o comentar campos y materias científicamente acotados, como puede ser el de vocabularios de aztequismos o el Diccionario de Mejicanismos. Quizá el lapsus más contundente se dé en el inicio del capítulo III de su novela La Misionera de Teotihuacán: "Cuando el automóvil se detuvo al lado de la tapia del Huacal donde habitaban los indios, acudieron una multitud de chamacos de cuatro a siete años..." (pág. 29). Huacal, palabra de origen azteca, especie de angarillas -como un fardo hecho con cuerdas y palos que sujetan bolsas-para llevar algo de peso a las espaldas (lona o saco). Es probable que la confusión derive de la similitud El México íntimo y familiar que nos devela la novela corta, La Misionera de Teotihuacán, es el México que vive una familia como la de tantas familias españolas emigradas, en primera o segunda generación, en uno de los países hispánicos de Ultramar. Es el espacio de las relaciones personales y los valores de convivencia, pero más sensibles y agudizados en la expatriación, sea ésta forzosa o elegida por razones propias. En ella se dan el amor, el trabajo, las comidas y las fiestas comunes, los celos..., que irrumpen y acarrean la venganza mortal que hiere a la familia protagonista de la obra. Las figuras de los personajes femeninos, de las mujeres, son más enteras, más responsables, más previsoras (se acuestan con el revólver al lado de la cama y no olvidan las pajuelas para narcotizar a los mosquitos). En los sentimientos de los personajes se refleja la modernidad de espíritu: en cualquier lugar, en cualquier momento o circunstancia se comportan con generosidad, con amplitud de miras; se convive con respeto hacia las creencias y opiniones de los otros. Dejamos a la Misionera de Teotihuacán, exclaustrada, en la Ciudadela, entre las grandes pirámides del Sol y la Luna, y allí, en ese espacio preciso, como si en ese suelo, en esas obras monumentales del pasado indígena -tan poco conocido y convivido por aquella Europa de 1929-se pudiera experimentar el auténtico sentir convivencial de todas las creencias, de todos los cultos que han sido 3, ya que la Misionera siente vivirlo físicamente, como si todos los cultos que han sido los hiciera convivir en su alma. con jacal, casa o choza de adobe con techo de paja. Hay bastantes descuidos o errores -quizá de percepción oral-en las comidas mexicanas: dice endrilladas por enchiladas, polque por pulque, rebosos por rebozos, machacos por chamacos, tamanes por tamales... Y hay que reseñar igualmente grandes aciertos como cuando pondera la belleza del que llama "el más hermoso camino del mundo", que es el que sube de Veracruz a Méjico capital, Ciudad de México. Este recorrido sigue siendo hoy día ponderado por los turistas y visitantes que tienen la suerte de recorrerlo, y lo hacen con el mismo entusiasmo que nuestra autora. Hemos de reconocer que se trata de una escritora cuyas dotes y sensibilidad hacen que nada le pase inadvertido. Matiza con perspicacia y exactitud las sólitas conductas humanas: "Con la preocupación del desembarco, volvían a ser extraños hasta los que habían formado grupos amistosos durante la travesía" (p. O disimula el dato en una referencia de total lógica literaria. En las páginas 18 y 19 de La Misionera..., se dice: "Habían desembarcado todas las religiosas, merced a sus trajes seglares sin gran dificultad". Aquí hay una referencia histórica precisa, que se da con ambigüedad, o cierto recato. Se refiere a la repercusión política que en ese momento podían tener los hábitos religiosos, ya que el Artículo 24 de la Constitución Mexicana -desde los años de la posrevolución-, prohibía cualquier manifestación externa de culto. el mÉXico de carmen de burgos
En el año 1926, la escritora Carmen de Burgos y Ramón Gómez de la Serna (unidos sentimentalmente desde hacía años) tuvieron que poner en venta el chalet de Estoril y se marcharon bastante tristes y desilusionados de Portugal. Las dificultades económicas hicieron fracasar el proyecto de residir por una larga temporada en el país vecino. Abandonaron no sólo la vivienda sino también lo que para ellos era lo más querido, su biblioteca. Una magnífica biblioteca -yo dispongo de algunos ejemplares-con muchos volúmenes de autores portugueses contemporáneos con efusivas dedicatorias y reconocimientos hacia el narrador español. El librero de viejo que la compró la publicitó en los periódicos para su reventa, citando a sus antiguos dueños. Este suceso les desagradó sobremanera a Carmen y Ramón, ofendidos de que saliera a la luz ese secreto a voces. Entonces decidieron irse a otra de las ciudades favoritas de ambos: Nápoles. Cuatro urbes tenía Ramón entre sus preferencias: Madrid, Lisboa, París y Nápoles. La ciudad italiana fue quizá su última esperanza para vivir en el exilio literario que tanto ansiaba. Lejos de la capital de España, de sus tertulias, de sus chismes, de sus disputas políticas, de sus soberbias y egoísmos, lejos de todo eso para poder dedicarse única y exclusivamente a escribir, a escribir libros y artículos para publicaciones nacionales e internacionales. En el prólogo de 1943 a la tercera edición de su novela napolitana La mujer de ámbar, comenta que estuvo en la urbe partenopea antes, durante y después de la guerra del 14. En realidad antes y después. En Automoribundia escribe que, acompañado de Carmen de Burgos, estuvo a principios del año 1910. Recorrieron también otros lugares de Italia. En Nápoles se alojaron en la pensión de Vía Caracciolo donde Carmen de Burgos había pernoctado cuatro años antes acompañada de su joven hija. La dueña de la pensión tenía a gala haber sido la institutriz de las hijas de Wagner. Carmen de Burgos influyó de manera fundamental en el amor de Ramón Gómez de la Serna por Nápoles, pues ella había estado por estos lugares antes que él, en el año 1906. Así lo narró en su libro Por Europa. Durante esa primera estancia conoció a una mujer importantísima en la historia de la ciudad, la escritora y periodista Matilde Serao. Feministas ambas, sufragistas y defensoras del divorcio. En el número 710 de la revista La Esfera (13-8-1927) publicó un artículo encomiástico sobre su amiga que, en esas mismas fechas, acababa de fallecer. Carmen de Burgos comparaba a Matilde Serao con Doña Emilia Pardo Bazán, "había una semejanza entre las dos escritoras de cerebro fuerte, de labor intensa, de plétora de vida, desbordante en su trabajo". Cuando Carmen de Burgos conoció a Matilde Serao en Nápoles, dirigía con gran entusiasmo el diario Il Mattino (todavía hoy en funcionamiento después de una larga historia de triunfos periodísticos), que había fundado junto a su marido Eduardo Scarfoglio. La primera redacción estaba en pleno centro junto a la Via Toledo y la galería Humberto I. ¿Cuántas mujeres periodistas había en Europa a finales del siglo XIX y principios del XX? ¿Cuántas mujeres habían creado un periódico y lo dirigían con tanto éxito de lectores? Matilde formó una gran redacción y, además, se atrajo a sus páginas a algunos de los más importantes escritores italianos de su tiempo. Carmen de Burgos la describe así, "hablaba con voz fuerte, mandaba, reía a carcajadas sonoras, iba de un lado para otro de la redacción y de la imprenta, con una decisión que era antítesis del tipo de la mujer latina del pasado siglo y la precursora de la mujer actual". Carmen de Burgos habla de dos Matildes. Una más varonil al mando firme de la nave periodística, y otra más femenina cuando abandonaba la redacción y entraba en la vida cotidiana familiar, "eran las horas de la tarde destinadas al amor a sus hijos, a pasear, a la buena mesa y a la diversión". Carmen de Burgos también destacaba la otra vertiente creadora de su amiga y el esfuerzo físico e intelectual que a ella le dedicaba. Las mañanas en el periódico, las tardes con los compromisos sociales y parte de la noche escribiendo sus libros a la luz de una lámpara "iluminando el balcón de su casa patricia". Carmen de Burgos se refiere al libro de Matilde, Viaje a Tierra Santa, de la siguiente manera: "la malevolencia que tanto suele cebarse en la escritora italiana, decía que estaba escrito sin pasar de Niza, cosa que en vez de restar mérito a la obra la avaloraría más, pues si las maravillosas descripciones de Jerusalén no son vividas, acusan la más frondosa y magnífica imaginación". Carmen sangraba por la misma herida. Dos mujeres cultas en medio de un mundo tremendamente machista. Pero la obra literaria que la española destaca de la italiana es la novela El vientre de Nápoles. Un retrato extraordinario de la ciudad, con sus claroscuros, con sus grandezas y miserias. Carmen destaca de Matilde su vocación y pasión literaria. Ya había triunfado como empresaria y periodista, ya era muy conocida, pero su verdadera vocación era la creación literaria y también por ella luchó en medio de un mundo de hombres. Carmen de Burgos lamenta su muerte: En varios periódicos y publicaciones literarias se dio cuenta de la instalación de Ramón en Nápoles. Como tantas otras veces se omitió a su compañera que, sin lugar a dudas, fue elemento esencial para aquella operación. Él volvió en el año 1927 para recibir en el café Gambrinus (que aún hoy conserva toda su grandeza, belleza y señorío de siglos. Data de 1860 y sus paredes fueron decoradas por los pintores napolitanos más sobresalientes de la época. Refugio de artistas, intelectuales y escritores como mana de Lucía y Raffaele, es también prostituta. Se acogió desesperadamente a este oficio debido a los desengaños amorosos. Lucía se suicida el día de la boda y así culmina esta tragedia. Nápoles es el telón de fondo sobre el cual se despliega todo el estilo y la sabiduría filológica de Ramón. En La mujer de ámbar, Ramón se refiere a Nápoles como "la ciudad excesiva, que ha pasado por todos los tiempos". O también como la ciudad acostumbrada a las tragedias naturales (terremotos, erupciones volcánicas, maremotos) y humanas, "una ciudad que piensa en la muerte". Pero quizá el halago que jamás nadie le hizo a Nápoles se encuentra en Automoribundia, "Nápoles es la ciudad más inmortal que he conocido". Carmen de Burgos y Ramón se sintieron en Nápoles como en casa. Lo mismo le pasó a Miguel de Cervantes, nuestra más alta cumbre literaria y uno de los más grandes escritores que la humanidad ha dado, cuando en El licenciado vidriera, una de sus mejores novelas ejemplares, escribe "se fue por mar a Nápoles, donde a la admiración que tenía de haber visto a Roma añadió la que le causó ver Nápoles, ciudad, a su parecer al de todos cuantos la han visto, la mejor de Europa y aún de todo el mundo". Este elogio del autor del Quijote no sólo en nada ha variado, sino que desde el siglo XVI se ha engrandecido todavía más: Góngora, Duque de Rivas, Valera (los tres cordobeses, como Séneca), Garcilaso, Lope, Amescua, Tirso, Quevedo, Villamediana, María de Zayas (antecesora de Carmen de Burgos varios siglos antes), Villarroel, Leandro de Moratín, Sarmiento, Avellaneda (otra dama ilustrada), Zorrilla (por Nápoles pasa Don Juan), Castelar (magnífico su libro de viajes), Alarcón, Galdós, Unamuno, Blasco Ibáñez, Darío, Rodó (murió en Palermo), Baroja, Camba, Corpus, Gabriela Mistral (contemporánea de Carmen), Mazas, Adriano del Valle, Plá, Foxá, Ruano, Neruda (publicó anónimamente en Nápoles Los Versos del Capitán), Octavio Paz, Scorza, etc., todos pasaron y escribieron maravillas de Nápoles. "¡Oh ciudad, cuánto me cuestas!" se dice en un romance anónimo del siglo XV. La queja provenía del rey de Aragón que había invertido por lograrla no sólo dineros sino también muchas vidas. En El Misericordia, novela breve de Carmen de Burgos publicada en la colección de novelas cortas La Novela Mundial, con ilustraciones, nos demuestra su autora que conocía muy bien el cuerpo y el alma de su amada ciudad. Nicolás, un joven médico florentino hijo de una esforzada Maupassant u Oscar Wilde) un homenaje. En Nápoles sólo estuvieron un cuatrimestre, primavera-verano de 1926. Los problemas, graves problemas económicos, truncaron aquellos días felices y la posibilidad de prolongarlos por más tiempo. En Italia se publicó Cinelandia. Es una pena que no aparezca el nombre de Carmen de Burgos que, sin lugar a dudas, conocía Nápoles mejor que Ramón. Sus artículos y escritos así lo atestiguan. Evidentemente, Ramón es infinitamente más conocido en España e Italia que nuestra escritora, pero eso no debería oscurecer los vínculos profundos con la ciudad que ella igualmente tuvo. Ramón, en el año 1910, en la revista Prometeo que él dirigía siendo un jovencito, publicó la Proclama futurista a los españoles, de Marinetti. Colaboró en otras muchas publicaciones italianas como la revista 900 junto a otros ilustres narradores como James Joyce o Pierre Mac Orlan. Rafael Sánchez Mazas, por aquel entonces corresponsal en Roma del diario ABC, escribió sobre las andanzas de Ramón por este país hermano omitiendo la insustituible compañía de Carmen de Burgos. En Automoribundia, Ramón cuenta que, en Nápoles, escribió artículos para la prensa española y algún otro para la italiana, así como la novela El Torero Caracho (la via Caracciolo influyó para inventar este nombre), La mujer de ámbar y el relato El hombre de la galería que se desarrolla en la preciosa galería que está frente al Museo Arqueológico. Durante ese tiempo, Carmen y Ramón coincidieron con Croce, con Gorki que estaba exiliado en Capri, y con la ya terrible presencia del fascismo italiano. Ramón, debido a esos vínculos vanguardistas relacionados con Marinetti tuvo que negar varias veces públicamente que él lo fuera. La mujer de ámbar tiene un ambiente común con el relato corto de Carmen de Burgos titulado El Misericordia. En la novela de Ramón, un español llamado Lorenzo se enamora de la napolitana Lucía. Los familiares de ella se oponen a la boda debido a viejas rencillas antiespañolas provenientes de lejanos siglos. Lorenzo, desesperado, se echa en manos de Nazarena, una prostituta con quien mantiene una relación el hermano de Lucía. "En los lugares donde se ha asesinado a mucha gente parece que se ha condensado algo del dolor de los espíritus arrancados violentamente a la vida. Existe una cosa extraña que sentimos palpitar; una presencia invisible, como de multitud oculta tras una cortina. A veces escuchamos que nos comunican algo, como una sugerencia que nos invita a ser más piadosos y más justos...". Así inicia el artículo. Un espejo en el que se miraban Matilde y Carmen. Era una italiana, de origen portugués, nacida en Roma. Tenía una gran formación intelectual, hablaba varios idiomas y escribía. Sus poemas y epistolario son obras muy interesantes. También redactó un Oratorio en verso, bajo el título de La Fuga in Egitto, obra dedicada a la joven hija de María Luisa, esposa de nuestro rey Carlos IV, Carlota Joaquina, que era en esos momentos princesa del Brasil, debido a su matrimonio con el heredero del trono de Portugal Juan VI. Ambas mujeres defendieron principios totalmente opuesto. Eleonora la li-viuda, se casa con Victoria, perteneciente a una de las familias burguesas más ricas de la ciudad. Los padres de la muchacha, para alcanzar el estamento aristocrático, habían comprado un noble palacio a unos marqueses arruinados. En el piso bajo de la mansión, Nicolás había situado su prestigiosa consulta. Su matrimonio era feliz y su éxito profesional notable hasta que, un día, en la calle, se tropieza con una bellísima joven. Fue un antiguo amor fruto del cual, ahora se entera, nació un hijo que vive con ella. Esta muchacha sufre la tiranía y los golpes del rufián con quien comparte su vida. Un hombre cuya actividad laboral es oscura pero está relacionada con la camorra. Carmen de Burgos bordea el tópico con naturalidad y desarrolla un relato naturalista repleto de referencias napolitanas. Nicolás trata de ayudar a la muchacha y a su hijo -él no puede tener descendencia con su mujer-y planean la salida de la ciudad para establecerse en otro lugar, quizá Francia, alejados del matón. Pía lo prepara todo, e incluso Nicolás piensa que Victoria estará de acuerdo en adoptar a su hijo. Todo está transcurriendo a la perfección. Quedan para ultimar sus planes en la Plaza del Mercado, durante el día de la celebración de la fiesta patronal de la Virgen del Carmen, mediados del caluroso mes de julio, y allí se despiden. La plaza está repleta de gente viendo los fuegos artificiales y tratando luego de colarse a empujones en la iglesia para saludar a su patrona. Nicolás, de regreso a casa, siente cómo lo hiere el Misericordia, "esos cuchillos tienen un maleficio; hay en ellos una inclinación a matar, independientemente de la persona que los maneja. Tienen algo de esos cachorros de animales feroces que son inofensivos, hasta que una vez prueban sangre. Después, necesitan sangre siempre". El Misericordia es el nombre de los cuchillos, o mejor dicho, de una raza de cuchillos asesinos. Nicolás sintió "un empujón violento, un pinchazo, una cosa fría. Cayó de bruces en el suelo". La tensión está perfectamente sostenida y el enigma de quién pudo clavárselo es el propio fin de la novela. Según nos dice la narradora se había ausentado de Nápoles. ¿Fue un encargo de la propia mujer que se enteró? El Misericordia actúa solo y cualquiera pudo hacerlo, incluso sin motivo. Este acontecimiento final transcurre en la misma Plaza del Mercado -una de las más antiguas de Nápoles-donde se produjo el levantamiento antimonárquico y antiespañol de Masaniello, en el año 1647, así como se llevaron a cabo las ejecuciones de Eleonora de Fonseca y Ettore Carafa. En este artículo, Carmen de Burgos, menciona de la siguiente manera al cuchillo "El Misericordia", "... no hay escenario más lúgubre. La bella Puerta Capuana, obra bellísima de Juliano de Majano, en estilo Renacimiento, con esculturas de Giovanni da Nola, es como una flor arrojada en el laberinto de vías sucias, estrechas, miserables, donde ha reinado tanto tiempo la camorra y donde su cuchillo, llamado El Misericordia, despenaba todos los días a algunos infelices". Carmen de Burgos redactó para La Esfera un montón de documentos e interesantísimos artículos sobre Nápoles. Habló de su geografía y naturaleza, escribió sobre Virgilio y Leopardi, recordó la imprescindible presencia del pintor español Ribera, aireó las extraordinarias obras de arte que acumula la ciudad, visitó las excavaciones arqueológicas de Pompeya y Hercularo y las narró, así como biografió a sus personajes más famosos. Sí, Ramón Gómez de la Serna y Carmen de Burgos conocían muy bien Nápoles, pero yo creo que ella mucho más y mejor que él. bertad y las ideas progresistas y republicanas procedentes de la Revolución francesa, mientras que Carlota fue una absolutista convencida y radical. La corta República Partenopea tuvo en ella a una de sus principales impulsoras. Recibió, al son de la Marsellesa, a la escuadra francesa y difundió sus ideas avanzadas e igualitarias. Pero cuando, al poco tiempo, se derrumbó la república, la reacción borbónica se dedicó a perseguirla despiadadamente. La acusaban de literata y jacobina pero, además, de anticatólica. Detenida y torturada fue condenada a muerte y ajusticiada el 20 de agosto del año 1799. Eran famosas sus tertulias político-literarias llevadas a cabo en su casa que aún se conserva muy cerca del café Gambrinus. Era viuda de un militar. A esas reuniones acudía el cónsul portugués que luego evitó defenderla para no comprometerse él. Carmen de Burgos ensalza el papel de su heroína y escribe que "supo morir valerosamente, sin claudicar de sus ideas, igual que en ese mismo año y en el mismo lugar murió Ettore Carafa, que presentó la cara en vez del cuello, diciendo al verdugo: "Quiero ver descender la carmen de burgos y nÁpoles
Recogida sólo parcialmente en volúmenes, la obra periodística de Carmen de Burgos aguarda un estudio detenido, que tendría que comenzar por ordenar y dar a conocer la inmensa cantidad de artículos desperdigados en periódicos y revistas del primer tercio del siglo XX. En la breve "Autobiografía" antepuesta al libro Al balcón (Valencia, F. Sempere, s. a. [1913]) declaraba la autora orgullosamente: "Colaboro en un centenar de periódicos". Pero no se trata ahora de inventariar las pruebas que acrediten la asidua presencia de la autora en la prensa. El ingente acopio de datos llevado a cabo en su momento por Concepción Núñez Rey en un libro imprescindible (Carmen de Burgos, Colombine, en la edad de plata de la literatura española, Sevilla, Fundación J. Manuel Lara, 2005), punto de partida para cualquier acercamiento a la autora, nos exime de esa tarea. Sí conviene matizar algunos puntos acerca de la variadísima obra impresa de Carmen de Burgos. La mayor parte de los autores coetáneos frecuentaron asimismo los periódicos, y los ingresos obtenidos por estas colaboraciones complementaron decisivamente los que ya obtenían gracias a otros menesteres: la cátedra en Unamuno, Ortega o Antonio Machado, los contratos editoriales -por raquíticos que fueran-en Baroja o Valle-Inclán, las representaciones teatrales en Benavente, constituían los medios de vida de estos autores, de modo que el resultado económico de sus trabajos periodísticos es en ellos casi siempre de menor consideración que el hecho de disponer de una ventana abierta a miles de lectores y de un escaparate donde inscribir periódicamente su nombre, a manera de recordatorio permanente o fe de vida, sin Pero no es ésta la situación de Carmen de Burgos. La pretensión de vivir exclusivamente de la literatura o de las colaboraciones en la prensa era -hace un siglo más que ahora-algo que pocos escritores podían permitirse. Ejercer de lo que hoy llamaríamos periodista freelance, subsistiendo a base de trabajos esporádicos, dependientes con frecuencia de amistades o relaciones cambiantes, obliga muchas veces a realizar tareas ajenas a la vocación y a la trayectoria personal. Una buena parte de los esfuerzos de Carmen de Burgos se volcó en menesteres de encargo -de pura subsistencia-que, si en ocasiones no están muy alejados del orbe literario, como sucede con los libros sobre Leopardi o Larra, e incluso en las traducciones de Renan, Ruskin o Tolstói -estos a través de la lengua francesa-, en otros no pasan de ser "arreglos" o adaptaciones de libros utilitarios: modelos de cartas, obras sobre jardinería, arreglos del hogar, salud y belleza, labores, cocina... Naturalmente, todo esto quedará al margen de cualquier consideración en las páginas que siguen. Por otra parte, Carmen de Burgos se muestra sumamente versátil para adecuar su estilo a la índole del texto que compone. Los artículos que consisten, por ejemplo, en semblanzas divulgativas de personajes célebres -sobre todo mujeres, como corresponde a la ideología marcadamente feminista de la autora-, o bien en comentarios acerca de la actualidad política y social, parecen exigir una poda de artificios retóricos y la aplicación de un lenguaje directo, sin imágenes, denotativo y funcional. Destacan los datos, los argumentos, las propuestas, y no los elementos ornamentales, como acreditan muchos artículos aparecidos en el Heraldo de Madrid, o los publicados en El Pueblo, especialmente virulentos por su radicalismo político y anticlerical. En cambio, las crónicas de viajes, los artículos en que se describen lugares lejanos o costumbres exóticas, unidas con frecuencia a recuerdos literarios, a comentarios sobre artistas plásticos, libros o autores extranjeros, ofrecen un estilo mucho más cuidado, y desarrollan estructuras compositivas, a menudo complejas, que delatan la búsqueda de una prosa artística de tendencia barroca, repleta de paralelismos y enumeraciones que en otros casos, cuando la autora practica el estilo más funcional y a ras de tierra del periodismo, sólo se insinúa o no aparece en absoluto. modalidades fraseológicas y correlaciones No obstante, incluso en aquellos artículos sin especiales pretensiones literarias se apuntan casi desde el comienzo tendencias rítmicas muy sostenidas. Curie "analiza sin cansancio, observa con paciencia, examina con tenacidad" (ABC, 17-VII-1906), frase trimembre con analogías entre sus miembros (verbo en tercera persona del presente, expansiones preposicionales en los tres casos) e incluso cierta gradación semántica entre los sustantivos paciencia y tenacidad. Con mayor simplicidad hallamos este otro ejemplo de estructura trimembre, ahora reforzada por la anáfora: "Todos los servicios, toda la organización, toda la dirección está en manos de las mujeres" (Heraldo de Madrid, 27-I-1917). Lo mismo sucede en: "Coimbra ejerce influencia en los espíritus con su ambiente, con su armonía, con sus proporciones" (La Esfera, 20-V-1922). O este caso de análoga disposición: "Llenó la mujer todas las páginas literarias, se mezcló en todas las fábulas, intervino en todos los conflictos" (Al balcón, p. La rotundidad expresiva en un artículo polémico puede también reforzarse mediante la reiteración ternaria del mismo sintagma, como al afirmar que el catolicismo tradicional se dedicó a "proclamar como virtudes la destructora castidad, la envilecida pobreza y la humillante resignación" (El Pueblo, 14-X-1906), donde el uso exclusivo de núcleos léxicos de concordancia femenina y el mantenimiento del orden adjetivo+sustantivo proporcionan al texto un carácter solemne que refuerza su tono combativo. Cuando la estructura compositiva de la frase es binaria, se intenta su aprovechamiento para establecer paralelismos o antítesis: "Ese espectáculo [...] humilla y avergüenza a todas las mujeres y debe humillar y avergonzar a todos los hombres" (Heraldo de Madrid, 29-II-1916). El artificio es más evidente aún en esta sucesión de pares contrapuestos e inscritos en una estructura ternaria gobernada por la forma "se ve": "Se adivina el carácter de la persona, se ve si es franca o recelosa, leal o falsa, educada o grosera" (Al balcón, p. En pasajes más complejos, las parejas antitéticas pueden organizarse en series que prolongan el sujeto con una construcción trimembre que las cierra: "Estas almas de mujer, frías en apariencia, complicadas a la vez, apasionadas y juiciosas, terribles y buenas, leales y pérfidas, engañosas y nobles, donde todo se amalgama, se confunde y se mezcla, no tienen punto de semejanza..." Obsérvese cómo las contraposiciones, que se inician de un modo titubeante -ya que la antí-No hay nada, sino un desierto vulgar de nieblas, de hielos y de rocas, aunque, sin embargo, la vista distingue desde allí un nuevo panorama, otras planicies, otras siluetas, otras montañas" (Mis viajes, p. O bien, con un enunciado menos extenso, pero más homogéneo y mejor trabado: "La venganza y los celos [...] son pasiones inmorales, pero grandes, bellas, humanas cuando las sienten los sanos, los fuertes, los seres llenos de vida" (Mis viajes, p. Algunos ejemplos recogidos antes sugieren cómo, en los casos más cuidados de agrupaciones trimembres, parecen ofrecerse a todo escritor -también, naturalmente, a Colombine-dos posibilidades (no forzosamente excluyentes) que combinan sintaxis y semántica: o los elementos reiterados pertenecen a un mismo ámbito significativo o, además, se establece entre ellos cierta gradación expresiva. En el último pasaje citado, los adjetivos de la tríada primera (grandes, bellas y humanas) son de significado excesivamente vago para formar un conjunto homogéneo, pero la siguiente está constituida por elementos afines que se someten a una ordenación ascendente: de sanos se pasa a fuertes para rematar el escalonamiento con una fórmula que completa las anteriores y las subsume: los seres llenos de vida. Es como si se evocara el tránsito desde la niñez prometedora a la adolescencia pujante y la posterior plenitud. Junto a estas construcciones, tienen menor interés y menor valor ciertas fórmulas anafóricas que ostentan demasiado visibles los latiguillos de la prosa oratoria: "Se escucha un rumor de viento, un rumor que nos sorprende" (Mis viajes, p. 80); o bien: "una mirada buena, una mirada que nos ofrece amistad" (Mis viajes, p. Y, sin renunciar a las estructuras binarias: "Todos estos días ha hecho niebla, una niebla muy blanca y muy espesa" (Mis viajes, p. Pero también hay usos afortunados de la anáfora. Al describir, en un artículo de viaje, la primera impresión que produce Suiza, lo más destacable es la presencia de la nieve. Pues bien: en el arranque del artículo, la palabra nieve aparece diez veces en poco más de doce líneas (Mis viajes, p. Una sábana de nieve cubre toda Suiza [...] ¡Nieve por todas partes! Los árboles están cubiertos de nieve, las casas parecen enterradas, las montañas envueltas en su caperuza blanca de la cima a la falda. Se siente el vértigo de la nieve, la obsesión de la blancura [...] Es tan aguda, tan punzante esta nieve, que deslumbra, alucina, se mete en el cerebro [...] Quisiéramos comer nieve, pisar nieve, tesis frías /complicadas resulta un tanto forzada-, van encaminándose hacia la antonimia (apasionadas / juiciosas, leales /pérfidas, etc.) hasta desembocar en la tríada se amalgama, se confunde y se mezcla, que restaura la estructura desbordada por el apasionamiento discursivo anterior y la cierra mediante la conjunción copulativa. Las series plurimembres acaban siempre por desembocar en módulos binarios o ternarios que les devuelven su forma clásica y equilibrada -la que Colombine parece preferir-, o bien frenan su posible dispersión mediante anáforas y estructuras repetidas: "La Iglesia con su consentimiento, El Estado con su abandono, los dueños con su egoísmo y el pueblo con su indiferencia, todos han contribuido a esta expoliación de las obras de arte" (Al balcón, p. La reiteración de las expansiones introducidas por "con su", unida a la fórmula resumidora todos, atenúa la extensión de la serie, subraya los apoyos rítmicos que segmentan el enunciado y proporciona al conjunto la solidez de un razonamiento discursivo bien fundado y de límites precisos. Muy pocas veces se abandona la autora a la enumeración libre y abierta, aunque hay algún caso en el que resuenan, atenuados, los ecos de la adjetivación romántica: " Pueblo, 18-XI-1906). En otro momento se detiene la autora ante la escultura de un Cristo crucificado y sangriento situada en un pasadizo toledano: "Un farol se balancea lúgubremente ante él; las faldas negras de tanto eclesiástico dan la ilusión de los cuervos que preparan el festín a costa del reo inocente" (Al balcón, p. Estas concesiones al lugar común, condicionadas tal vez por el medio en que brota el escrito y la naturaleza del público a que se dirige, no forman parte de la vertiente creativa mejor de la escritora. Y tampoco ciertas imágenes que se repiten en artículos cercanos. Así, en un trabajo sobre Concepción Arenal: "Basta a la gloria de la inmortal pensadora la admiración de la posteridad, que hace brotar alrededor de su tumba las flores del agradecimiento" (ABC, 15-IX-1903). Y pocos meses más tarde, en un artículo acerca de otra mujer -y acaso a este hecho se deba la reiteración de la fórmula-, la francesa Clemencia Royer, leemos: "¡Triste condición del genio es adelantarse a su época para no ser comprendido, y que sólo sobre su tumba broten las flores de la admiración y el agradecimiento!" Pero incluso al seleccionar usos desgastados puede notarse el esfuerzo de Colombine por repristinarlos, por introducir alguna variante que los separe del molde consabido. Un caso bastará para ejemplificar esta actitud. Si hablar de una piel "surcada de arrugas" es ya un tópico inerte, incompatible con cualquier escritura de pretensiones artísticas, existe una posibilidad de renovarla trayendo a la superficie del texto los elementos que se han ocultado siempre bajo la imagen del "surco". El resultado es éste: "La vejez ha hecho sarmentosas sus manos y ha marcado sus carnes con los surcos profundos de su arado" (Heraldo de Madrid, 10-XII-1916). La escritora no ha esquivado el tópico de las manos "sarmentosas", pero, al hacer explícita la imagen del "arado" de la vejez, ha inyectado en la antigua fórmula de los "surcos" de la piel una inesperada novedad. Fuera de casos como estos, en que la autora se rinde ante el peso arrollador del lenguaje ya dado o, por el contrario, pugna con él, la originalidad existe, y radica en un homogéneo sistema imaginativo que trataremos de descubrir. Así, en una conferencia radiada en 1927 la autora se extendía -como en muchas ocasiones-en razonamientos acerca de las capacidades femeninas, comparándolas con las del hombre y centrándolas en su recepción de las informaciones radiofónicas, menos duraderas, al parecer, en la mente masculina (Ondas, número extraordinario, 19-VI-1927): bañarnos en nieve [...] Hay una voluptuosidad extraña en la blancura de la nieve... Habría que añadir que estas modalidades discursivas, las más sujetas a cánones retóricos, aparecen también, como era de esperar, en las obras de ficción, más cercanas a la literatura y distantes del periodismo y el reportaje. En El hombre negro [La Novela Corta, n.o 27, 1916] se habla de "la vida de paz, de unión, de compenetración con el marido" (p. 6), o del hijo como refugio "para todas esas mujeres desengañadas, brutalizadas, sin amor" (p. 12), y hay una referencia a "las manos largas, las manos ganchudas, las manos de garduña de su marido" (p. 18), donde la organización ternaria y anafórica se ve reforzada, además, por la gradación semántica de los adjetivos. En El perseguidor [La Novela Corta, 1917] -que narra la historia de una viuda andaluza que se traslada a Madrid y se dedica a viajar-, el personaje se deleita "oyendo las historias de bandidos, de hechos audaces, de crímenes" (p. Ejemplos de esta naturaleza podrían espigarse sin dificultad en los relatos de la autora, y no sería tarea inútil estudiar la proximidad -o la distancia-entre esta prosa elaborada con intención literaria y la más funcional de los trabajos periodísticos. Carmen de Burgos no es una escritora especialmente inclinada al uso de la expresión traslaticia. Los símiles abundan más que las metáforas, y las imágenes utilizadas para comparar o para identificar forman un repertorio limitado, que contrasta con la caudalosa abundancia de Ramón Gómez de la Serna -por citar a un escritor cercano a Colombine-o a los ricos modelos de Ortega, tan influyentes desde muy pronto en la prensa más culta del siglo XX. Pero, precisamente por tratarse de un conjunto tan exiguo, resulta ilustrativo analizar los ámbitos a que pertenecen los elementos más frecuentes. Naturalmente, hay usos pálidos, que reproducen tópicos reconocibles, lo que sucede sobre todo en los escritos más radicales. Así ocurre con la vieja identificación entre las sotanas negras de los sacerdotes y las alas de los cuervos, presente en toda la literatura anticlerical del siglo XIX y que Carmen de Burgos no desdeña. En una ocasión se refiere a las "alimañas negras" y a los "grajos y pajarracos extraños que anidan bajo la enseña del Papa negro de los jesuitas o del Pontífice romano" (El serie formada por los vocablos festón, cenefa, guirnalda y diadema, utilizados siempre con valor metafórico, como puede observarse en estos pasajes: "Se ha perdido hasta ese festón de algas doradas que señala en las rocas de las montañas de los fiordos el límite de las olas" (Mis viajes, p. O bien, con una visión análoga: "Hay un festón de luces que señala el gran anfiteatro de su costa como un Zodíaco cuyos signos estuviesen escritos con luces" (La esfera, 13-X-1928). Con la variante léxica cenefa y con valor traslaticio semejante: "Absorta en contemplar la belleza de la ciudad partida por el cauce del Rhin, con su cenefa de ajomates en torno de sus cimientos y la poesía de sus casas ocultas entre sauces" (El perseguidor, p. La "cenefa" o el "festón", con el significado genérico de "adorno situado en el borde de una prenda", puede aplicarse, como se ve, a la línea de luces que delimita la costa, a la franja de algas que señala el rompiente de las olas o a una hilera de flores, es producto de una visión que no sólo trata de embellecer la realidad observada, sino que intenta atraerla hacia un campo de connotaciones domésticas referidas a la costura y la indumentaria, como si Carmen de Burgos se dirigiera de un modo especial, consciente o inconscientemente, a un público de lectoras. Algo semejante cabe decir del uso metafórico de guirnalda, que aporta un carácter más marcadamente decorativo pero que, en realidad, se comporta como variante estilística de "festón" o "cenefa", como acreditan los ejemplos. Compárese el "festón de luces" citado antes con la "guirnalda de luces en semicírculo que dibujaban el Golfo" (El perseguidor, 17). Como "línea de edificios o ciudades" encontramos: "El lago tiene las aguas azules [...] Sus orillas ofrecen una guirnalda de ciudades alegres y pintorescas" (Mis viajes, p. O bien: "Más lejos, el teatro de la Ópera y la guirnalda de palacios que forman el Strandvagen" (Mis viajes, p. Y todo esto vale también para la voz diadema, que completa la serie de usos imaginativos referidas a la misma realidad: "Se ve toda la ciudad con [...] su cadena de islitas formando una diadema a su entrada" (Mis viajes, p. Otro grupo de imágenes se refiere a las nociones "sol" y "luna", y está constituido por las palabras hostia, disco o rueda de limón, que en ocasiones se mezclan en el mismo enunciado, como puede verse en este pasaje: "El disco rojo [del sol] se eleva con solemnidad de hostia. He recibido la comunión de esa santa hostia de fuego..." Con referencia en segunda persona a la luna: "Quizá por Y así como para el hombre la audición es una cosa pasajera, la mujer va haciéndose un depósito de las músicas, los cantos, las enseñanzas y las ideas que oye, porque su espíritu, menos complicado y menos solicitado por cosas exteriores, está más dispuesto a almacenar. Ella recoge todo lo que oye, lo enhebra, lo pespuntea, lo borda y lo retiene. Obsérvese que las imágenes seleccionadas para nombrar la actitud femenina de recibir las informaciones, organizarlas, interpretarlas y valorarlas, pertenecen al campo semántico de las labores de costura. Casi es inevitable recordar aquí a la Carmen de Burgos familiarizada con estas cuestiones, formada en el Magisterio de antaño y autora de libros como Moderno tratado de labores (Barcelona, 1904), si se desea entender cabalmente la espontaneidad de la creación metafórica. Y lo cierto es que este ámbito cercano y que casi podría calificarse de hogareño es el contexto en que nacen algunas de las imágenes más frecuentes de la escritora. Así ocurre con la sábana, que sirve como metáfora para designar la superficie extensa que cubre un terreno. Así, por ejemplo: "El vaporcito atraviesa la sábana de agua del gran Sund" (Mis viajes, p. O bien, mediante el refuerzo de la sábana con nombres de telas: "El fiordo se ensancha en su sábana de agua rizada con un menudo oleaje, aguas de moaré y de crespón" (Mis viajes, p. Como variante, la sábana puede aplicarse a una extensión de nieve: "Una sábana de nieve cubre toda Suiza" (Mis viajes, p. 9) o "la sábana de nieves que cubre toda su tierra" (id., p. Secundariamente, adviértase que el uso de "sábana" convierte de manera implícita el lugar cubierto en un "lecho", lo que nos mantiene en el terreno de las imágenes familiares y domésticas elegido. Y es posible todavía un paso adelante. En la naturaleza, la capa de nieve, convertida en "sábana", puede ser interpretada como un sudario: "Me parece que [las inscripciones] van a [...] retoñar en primavera, cuando la vuelta del sol derrita la nieve que durante los largos meses de invierno les sirve de sudario" (La Esfera, III, 106, 8-I-1916). De ahí se deriva, con expresión elíptica, la noción de "tumba", como cuando la escritora evoca "un país de nieve que enterraba su casa durante el invierno" (Mis viajes, p. Otro núcleo de imágenes de notable rendimiento es el que utiliza un grupo de variantes léxicas pertenecientes al ámbito de la costura y de ciertos elementos decorativos o embellecedores, una vez más -hay que insistir en ello-extraídos de la esfera doméstica. Se trata de la metafórica, encontramos un pasaje todavía excesivamente verboso: "El tren se lanzaba rugiendo en busca de lejanos horizontes, alzando su penacho de humo como si quisiera incensar los aires y llevar a los cielos aquel vapor ceniciento, prueba del fecundo trabajo que redime a los pueblos y a las razas" (ABC, 14-VIII-1903). Una variante del incienso, pero con idéntico valor, son los exvotos que hallamos entre los elogios dedicados al juez francés Magneaud: "En el sencillo gabinete del Buen Juez se encuentran las cartas, los periódicos, los libros y las fotografías que llegan de todas partes del mundo como exvotos ofrecidos en el altar de un hombre que representa a la Humanidad y a la Justicia unidos [sic] en hermoso consorcio" (ABC, 27-X-1903). Y de los escritos más combativos de la autora cabe extraer alguna imagen que aprovecha un uso de origen caballeresco. Si azotar el rostro de alguien con el guante era, en un código bien conocido, expresión de la máxima ofensa, Carmen de Burgos intensifica con acierto el gesto al señalar cómo "aún la manopla de hierro del feudalismo azota el rostro de la sociedad moderna" (ABC, 27-X-1903) o al reclamar como algo indispensable, en un escrito tres años posterior, "abolir esta vergonzosa pena [de muerte] que aún deshonra nuestros códigos como la manopla de hierro del feudalismo que azota el rostro de la sociedad actual" (El Pueblo, 13-XI-1906). Y no hay que olvidar la esporádica aparición de ciertas imágenes que expresan relaciones afectivas y familiares, y que recuerdan algunas de las preferencias metafóricas de Unamuno, donde los lugares y los elementos del paisaje se vivifican sin cesar mediante relaciones maternofiliales. De acuerdo con este planteamiento, en Rodalquilar, lugar natal de la autora, "los cerros de rica entraña ofrecen la sonrisa del vallecito dormido entre las rocas abruptas" (Al balcón, p. 162), y "el mar se tendía dormido con su calma blanda en brazos de la playa" (id., p. Como ha podido advertirse, los usos metafóricos son en la prosa periodística de Colombine -el análisis de la prosa literaria obligaría a matizar esta aseveración-muy simples y casi traducibles miembro a miembro. Pero en alguna contada ocasión es posible encontrar construcciones complejas e ingeniosas, donde el desarrollo de una imagen inicial provoca la aparición de una serie metafórica con inserciones diversas cercana a la alegoría. Es en casos como éstos cuando se le antoja al lector percibir el eco de Ramón Gómez de la Serna, tan diluido, por lo general, en la obra de la escritora. Ramoniano es, en efecto, este pasaje que conviene citar por extenso (Mis viajes, pp. 109-110): eso es tan pura tu luz, pálida hostia de oro del Sil" (Revista Crítica, I, 1, septiembre 1908). El uso de la imagen hostia, aunque aparezca asociada a otras y momentáneamente referida a ellas, suele conducir, como ya se ha visto en el primer ejemplo citado, a la evocación de un rito religioso. Así, en la preparación del té "tiene algo de hostia la rueda de limón amarilla y transparente que cae en el vaso. Hay que coger este vaso como lo cogen los árabes y elevarlo con respeto para la consumación" (Mis viajes, p. De la luna suele destacarse su luz pálida, razón por la que, en lugar de ser roja, como el sol, es plateada: "La luna ha dejado caer su disco de plata detrás de la siniestra cumbre del Gurugú" (Al balcón, p. Y la imagen predilecta para compararla es la rueda de limón: "Una luna incolora, deslucida, de papel transparente, semejante a media rueda de limón" (Mis viajes, p. 160), fórmula aprovechada también en obras literarias: "Era ya de noche; una luna pálida y amarilla como una raja de limón brillaba en el cielo ceniza" (El perseguidor, p. Incluso cuando las referencias al sol o la luna recurren a otras imágenes, no se renuncia a las habituales. El sol puede ser una dalia, pero no deja de ser un disco: "El sol se asemeja a una gran dalia doble, de una luz tan fría que deja mirar su disco rojo [...] se le ve como deshojarse en la lejanía dejando caer los pétalos uno a uno en el seno claro de Malaren" (Mis viajes, p. Aunque en menor proporción, existen otros campos imaginativos de cierto rendimiento que convendrá señalar someramente. Se trata de hallazgos expresivos que parecen propios, sobre todo, de la primera etapa de la escritora y que no suelen tener continuidad. Así, la idea de las ofrendas, el incienso, los exvotos que representan símbolos de gratitud y homenaje en determinados ritos de naturaleza religiosa, aparece con frecuencia, previa traslación metafórica, en los escritos de Colombine, habitualmente construidos en el interior de construcciones comparativas. Algunos ejemplos darán idea de la predilección por estas fórmulas. Aventurando el futuro, la escritora asegura que los aplausos que se prodigan a una figura como la de Mme Curie "llegarán hasta las serenas regiones donde ha trabajado, como el incienso que sube en oleadas de perfume ante el altar de los dioses" (ABC, 17-VII-1903). Acentuando mediante el subjuntivo el matiz de símil y separándose de la identificación Por último, nos sentamos a orillas del río, y en el sitio en que el Tajo y el Jarama, encontrándose de improviso, y cuando seguramente el uno no tenía noticias de la existencia del otro, se abrazan y confunden sus aguas en una sola corriente, haciendo de dos vidas una sola. Es evidente que la visión de los dos ríos que "se abrazan y confunden sus aguas" traduce el pensamiento y los deseos de Araceli, como él mismo confiesa a continuación: "Tan exacta imagen de nosotros mismos no puede menos de ocurrírsele a Inés al mismo tiempo que a mí". Se trata, en efecto, de un paisaje interiorizado, cuya visión está condicionada por el estado de ánimo del personaje, como corresponde a un relato novelesco. No es, por tanto, el caso de Carmen de Burgos, que en este caso, se mueve en el terreno del reportaje periodístico -o, si se prefiere, del libro de viajes-y no tiene que caracterizar a ningún personaje de ficción. Pero parece más que probable que en la construcción metafórica de Colombine haya operado el recuerdo de la página galdosiana, de igual modo que, muchos años después, esta página se proyectará sobre un pasaje de Unamuno (El artículo "Cuenca ibérica", publicado en El Sol, 26-XI-1931) en que el rector de Salamanca describe el encuentro de los ríos Júcar y Huécar: Se abrazan y conjugan Júcar y Huécar al pie de la iglesia mayor que ha bendecido tantos desemboques mutuos de vidas de almas oscuras [...] y a morir se han ido, mejidos sus caudales, vidas aparejadas en costumbre. Se conocieron acaso en aquel parque provinciano, enjaulado, y formaron un hogar. Aquí, las coincidencias léxicas no dejan lugar a dudas. La literatura se nutre con frecuencia de literatura. La sombra alargada y frondosa de Galdós llega hasta Unamuno. Entre ambas figuras, Carmen de Burgos ha sabido inscribir una mirada personal, en la que tal vez haya ecos de experiencias íntimas, muy distintas de las esperanzadas reflexiones que gobernaban la mirada de Gabriel Araceli. Esta transformación de elementos dados, y también este acomodo de lo ajeno a lo propio para lograr la inserción de la vida en la literatura, son signos inequívocos del escritor auténtico. Las botas que aparecen de noche delante de las puertas [de las habitaciones del hotel] son como la gran pizarra del hall que indica los habitantes de cada cuarto. Se sabe en dónde hay caballeros y señoras solas, o en dónde duerme una pareja o un niño. Están allí las botas como vigilantes para que no nos equivoquemos. Unas echadas, como perrillos que se acuestan, otras de pie, dispuestas a emprender la marcha. Algunas veces la una pisa a la otra como si le hiciese una seña. Y las botas de matrimonios unas veces están amorosamente mezcladas y otras parecen dispuestas a seguir caminos contrarios. Y, puesto que nos hallamos ante un posible contagio literario -o, al menos, ante una segura afinidad-, no estará de más recordar algún caso de prosopopeya del que podría afirmarse lo mismo, como un pasaje nacido de un viaje a Suiza en el que la visión de la autora hace de dos ríos una pareja de seres humanos (Mis viajes, p. Como prolongando el lago [Leman] se extiende la belleza del río. Un poco más allá el Ródano celebra sus bodas con el Arve. Es un espectáculo grandioso. Se ve llegar al Ródano con rapidez de flecha, él es el varón. Va desdeñoso, apresurado, descontento de la entrega que se le va a hacer. El Arve es la desposada; viene tímido, perezoso, a desposarse con él. Se les ve impulsados por una fuerza fatal; de tener voluntad cambiarían su cauce. Cuando sus aguas caen en el mismo lecho corren aún durante muchos centenares de metros sin que se confundan las ondas azules del Ródano con las ondas grises del Arve. Al fin se fusionan, se confunden, se mezclan, para seguir juntos su camino rocoso y salvaje realizando el destino común de sembrar vida a su paso. Pues bien: esta sostenida imagen que podríamos calificar de conyugal ha sido tal vez estimulada por el recuerdo difuso de otro pasaje en el que se anticipaba una visión análoga. En la novela de Galdós El 19 de marzo y el 2 de mayo, perteneciente a la primera serie de los Episodios Nacionales, cuenta Gabriel Araceli, que ha conseguido trabajo en una imprenta, cómo acude los domingos a Aranjuez para visitar a su amada Inés, que vive allí con su tío, el sacerdote Ceferino Santos. Almuerzan los tres y dan un paseo que acaba siempre de igual modo: noTas sobre la prosa periodÍsTica de carmen de burgos
Al margen de los libros" signed with by the pseudonym Perico de los palotes. encontramos anteriormente a principios del siglo XVII, en el Tesoro de la Lengua Castellana o Española de Sebastián de Covarrubias, donde dice, en la entrada palotes (1611, 1979: 847): "Perico el de los palotes, un bobo que tañía con dos palotes". Pero ese sentido no llegó al siglo XIX, donde se recogió, en el DRAE de 1884, en la voz perico, con un significado más próximo al que Carmen, a nuestro juicio, utilizó, y dice: "(dim. de Pero, Pedro)// de, ó el de, los palotes. Persona indeterminada, un sujeto cualquiera". Su labor como crítica y difusora de obras literarias fue motivada, en parte, por ser una gran lectora y destacar la importancia de esa actividad y, por otra parte, o más principalmente, como canal para desarrollar sus ideas o inquietudes intelectuales y vitales. En cualquier caso, esa actividad la desarrolló unida al periodismo, desde muy temprano, utilizando el soporte del periódico como principal vía de difusión para llegar a una sociedad lectora en desarrollo, y en ocasiones haciendo mayor hincapié en la mujer lectora. El Madrid de la segunda mitad del siglo XIX y primer tercio del XX fue una ciudad en constante cambio: la población aumentó 2 y paralelamente se produjo un proceso de modernización del sector editorial, lo cual implicó una mayor y mejor oferta cultural, pero también desde unos acusados desniveles sociales. Ese incremento influyó, lógicamente, en la demanda social de la lectura. Como ha señalado Jesús A. Martínez (Martínez, 1991, 56), un ochenta por ciento de esa población migratoria que llegaba a Madrid es de origen popular, mientras que un veinte por ciento pertenece a las clases medias y altas, que en ocasiones se trasladan buscando mejor fortuna o un cargo en la administración del Estado: funcionarios, profesionales, empleados, rentistas y negociantes en general animaron un incremento marginal de la demanda que tuvo su correlato necesario en un paralelo aumento de la oferta editorial. Pese a ello, la incorporación de la mujer a esa situación fue lenta 3, y aquí es donde especialmente incidió la acción de Carmen de Burgos. Como sabemos, la mujer como lectora ocupó en la España isabelina un lugar muy reducido. Lo anterior hay que matizarlo, siguiendo el planteamiento del autor citado anteriormente (Martínez, 1991, 84 y ss.): "Que la mujer, un determinado tipo social de mujer, realizara progresos en tal sentido no supone que la sociedad liberal le asignara funciones distintas a las que hasta entonces le habían correspondido, ya fuera su inequívoca situación en el engranaje familiar, o su limitada participación en el mundo del trabajo -maestras, empleadas de hogar, cigarreras...-, cuando no su total ausencia del panorama político, sino que la apertura editorial fue mayor hacia unas protagonistas que empezaban a vislumbrarse también como un excelente mercado. La economía de mercado, una vez más, implicaba una nueva mentalidad". Destacamos, por tanto, ese papel potencial de la mujer que se va a ir incorporando lenta pero paulatinamente desde esa nueva mentalidad de mercado, que protagonizó también el periodismo. Sabemos que, por distintas razones, la biblioteca venía perteneciendo al varón, entre otras causas por su actividad profesional, sin embargo ya desde finales del siglo XVIII, como hemos señalado 4 en otras ocasiones, se viene desarrollando un trabajo de la mujer no sólo participando en el proceso de creación literaria e intelectual, sino también en la edición e impresión "Está bien que la novela evolucione y se resuelva mejor en un género más amplio; está bien que se liberte, pero no de este modo torpe, que no pasa el puente que conduce de la novela a la supernovela, sino que la convierte en un aborto (...) ¡Pero a qué alargar la crítica de esta novela de pesadilla, si la portada, dibujada y coloreada por el mismo Unamuno, es lo que mejor hace la crítica de ella. Ese rostro contrahecho, bilioso, intemperante y amañado que ha dibujado la 'pluma de escribir' de Unamuno para tormento de la imaginación, es el rostro espiritual de la novela". Podríamos alargar la cita con la lectura que hace también desde la mujer que rechaza a ese tipo de hombres monstruosos, pero es sólo un ejemplo de lo que decíamos anteriormente: la defensa de la verdad. Lo repetirá en la entrevista de Vicenta de Cea a la que volveremos más tarde. Esto le llevó en muchas ocasiones a situaciones de conflictividad, como por ejemplo la polémica carta de Grau que publicó el Heraldo el 3 de diciembre de 1918 donde se defiende de una acusación de plagio que le hizo Carmen de Burgos; leemos: Evidentemente Carmen tiene algo más que razón, tiene la verdad y se considera en la obligación de defenderla en todo momento, sea el tema que sea. Su espíritu combativo le guió a lo largo de toda su vida. Volviendo a la de Vicenta de Cea, nos encontramos con las siguientes reflexiones, a las preguntas de la periodista: "¡Qué pena me da ante esos libros anónimos en que he puesto algo de mi vida también! (...) lo vale el escribir con abnegación y verdad (...) ¿Me quiere usted contestar a una pregunta indiscreta? ¿Es usted ese 'Perico el de los palotes' que hace la crítica de libros del 'Heraldo'? -Le contestaré como Jesús cuando le preguntaban si era el Hijo de Dios, y sin querer negarlo, como sostiene falsamente Guimerá, no quería afirmarlo:'Tú lo has dicho'. -¿Y por sus pleitos, esos pleitos literarios y por alusiones que la persiguen? -Van llegando a su conclusión... Los he ganado en alguna instancia, pero hay que irlos ganando durante toda la vida... Espero que los magistrados vean la transparente inculpabilidad que hay en mis novelas y hasta sentencien a la última pena a que me persiguen así y me han hecho gastar ya algunos miles de pesetas (...) nos despedimos de la ilustre escritora (...) con ese optimismo que se respira en esa casa, la casa ejemplar, la verdadera casa libre, noble e independiente de la mujer". Destaquemos también la popularidad que había logrado Perico el de los palotes, y el papel de Carmen como símbolo en la independiencia de la mujer. Los temas que aparecen en las recensiones se pueden agrupar en dos ejes fundamentales: la situación de la mujer y la situación de España. Dentro de esos ejes se destaca, en primer lugar, la defensa de la mujer, del feminismo y de las mujeres escritoras. Le siguen otros temas como la educación, la justicia social y el regeneracionismo, en definitiva la lucha por construir una sociedad mejor, preámbulo de los acontecimientos de los años treinta. Los problemas sociales de la infancia; el divorcio en España, el anticlericalismo, su oposición a la pena de muerte y los ideales republicanos cerrarían esas líneas principales que encontramos, en algunas ocasiones, vinculados a temas más biográficos y que se aprecian, a veces, en los comentarios de los libros. Por razones de tiempo y espacio nos vamos a centrar en dos de ellos. El primero es lo femenino y lo feminista, dos aspectos sobre los que escribe Carmen a la hora de tratar sobre la mujer. En ocasiones sorprende encontrarse con una reseña como la que hizo a la revista dicho señor en un párrafo que lleva por subtítulo'Némesis, por Paul Bouget', lo que copio:'Entre llamas', tragicomedia de Jacinto Grau procede completamente de ella. A esa carta contestó Carmen a través de su columna, dándole el título "Por una sola vez"; en ella dice: "tiene razón de quejarse de que siempre que leo una obra mala me acuerdo de las suyas. No es mía la culpa; no he leído ninguna obra de Grau que merezca mi estimación literaria, y en las teatrales oí exclamar a los artistas con terror, las vísperas del estreno:'Grau... Grau'/teatro cerrau (...) sentar el precedente de que en lo sucesivo no admitiré controversia alguna, para no dar ocasión a que alguien que no lo merezca se haga un reclamo y firme en las columnas de nuestro periódico, si no queda conforme con las palabras que me dicte mi leal saber y entender". Podríamos poner más ejemplos de ese carácter polémico que acompañó a Carmen de Burgos en muchas ocasiones, o de las reaciones de algunos escritores como la de Alberto Ghiraldo, quien envió una carta al periódico El Día, el 11 de julio de 1917, donde protestaba de las críticas que su obra había recibido; comienza diciendo: "Muy señor mío: Al comentar mi reciente libro 'El peregrino curioso', el cronista 'Perico el de los Palotes' me hace blanco de un ataque injusto en 'Heraldo de Madrid'". Hace referencia a una reseña de Carmen que publicó el 10 de julio donde critica la superficialidad de las impresiones del viaje por España del escritor argentino; leemos en la reseña: "tiene toda la ligereza y falta de preparación de esta clase de trabajos (...) busca todo lo más desagradable de este hermoso y encantador Madrid (...) Según Ghiraldo'España, deprimida, triste, exhausta, envilecida políticamente, considerada así al borde de la tumba como nación' no tiene más esperanza de salvarse que América. Véase lo que dice de Madrid:'La casa pensión donde por fuerza tenéis que albergaros y donde el agua constituye un artículo de lujo, no encontrándola por ningún precio para llenar una bañera, artefacto desconocido casi en todo Madrid central' ¿A qué casa de huéspedes de diez reales con principio habrá ido a parar el autor? Porque ya sabemos que en cualquier hotel mediano hay baño, y con agua calentita y todo...". vamos a hablar porque lo han trabajado anteriormente con más detenimiento; sólo me limitaré a los aspectos que aparecen en la reseña del libro de la escritora portuguesa, cuya amistad con Carmen se inició en su viaje a Portugal en 1915; esa amistad se fue consolidando con el paso del tiempo, como también ocurrió con Portugal, que pasará a ser su segundo país después de España. En la reseña la menciona en los siguientes términos: "La ilustre escritora portuguesa y de la que podíamos comparar en España con doña Emilia Pardo Bazán, si nuestra ilustre polígrafa fuese, al par de una gran artísta, una gran luchadora (...) Ana de Castro, que tiene un espíritu liberal ha sido el alma de la Gran Cruzada de Mujeres portuguesas, junto con la noble esposa de D. Bernardino Machado; ella no es feminista, su 'feminismo' es humanismo y todo su trabajo tiene ideales nobles y grandes que lo hacen de interés mundial". Destaca que es un bello libro que llama la atención de mujeres y de hombres acerca de su misión principal, la obligación de educar a los hijos de modo que hagan honor a la patria, como dice Carmen. Y aquí nos encontramos ante otra de sus grandes preocupaciones: la infancia. "La originalidad de Gómez de la Serna es una de sus notas más carácterísticas y ya está reconocida (...) El 'charlotismo' bajo toda esa exageración cinematográfica que es lo que da cierta falsedad y teatralidad a ese modo de conducirse es quizás el medio de burlarse de la especie y de todo lo que era insosteniblemente afectado. El 'charlotismo' lleno de movilidad, de audacia, de fantasía, de gesto, definidoras de aspavientos que revelan irónicamente la estructura expresiva de las cosas y su novedad es, tal vez, el fondo de algunas páginas de Gómez de la Serna". Volviendo a considerar los aspectos que mencionábamos al principio, tanto el seudónimo como el título de la columna podrían llevarnos a confusión pensando que se trata de una sección sin importancia, casi anónima, donde se publicitan unos libros a través del escaparate de un periódico y una pluma de prestigio; nada más lejos de la realidad, nos parece. Por un lado, Carmen de Burgos está incidiendo en una actividad, como la de la crítica literaria, que se está desarrollando a pasos agigantados y que tuvo una gran proyección a partir de las páginas de Los Lunes de El Imparcial, que tras su desaparición en 1917 le sucedió El Sol, para reconducir su espíritu perdido, o la concepción intelectual de la crítica que se desarrollará en los años 20 con la Revista de Occidente, son algunos ejemplos. Diarios como el Heraldo de Madrid, El Liberal, El Sol o La Voz mantuvieron con mayor o menor profusión secciones críticas. Carmen, por tanto, estuvo siendo hasta cierto punto pionera en fijar en el periódico unas reseñas, coge la posibilidad de convertir en dogma la arbitrariedad del crítico. Azorín participó de esta visión; para él, el valor literario de una obra va más allá de lo que la crítica académica pueda establecer, es decir, y siguiendo los planteamientos de E. Inman Fox (Viñas, 2007, 342): "cuando un creador se pronuncia sobre otro suele hacerlo (...) con admiración, señalando afinidades, casi nunca con menosprecio. Y es que, en definitiva, suele ocurrir con estos críticos-creadores que, pese a estar hablando de otros autores, lo que dicen parece estar referido a sí mismos"; como recordábamos anteriormente a propósito de las palabras de Anatole France. Acabamos como empezamos, con las palabras de Carmen de Burgos, recordando esa cita del principio donde nos decía que algo de sí había puesto en dar vida a un gran número de libros para dejarlos seguir su propio vuelo. dedica toda la columna (HM, 22-I-1918), comenta pormenorizadamente los elementos de la edición desde una visión costumbrista: "para llevarlos los caballeros en el bolsillo del chaleco -un chaleco de fantasía-, y las señoras, en el escueto fondo de un bolsillito o en un elegante tarjetero. Son libros para tenerlos junto a la lámpara de pequeña bombilla, sobre el costurero y sobre la mesita tocador (...) La casa Renacimiento, una de las más elegantes y pulcras Casas editoriales, los ha lanzado encuadernados, unos con bellas telas, otros con papeles semejantes a los del Japón y otros con pieles estupendas, artísticamente labradas; tan bellas que el libro toma valor de 'bibelot', y es como un objeto de regalo, como un accesorio de la 'toilette' de una elegante: algo exquisito y gracioso, imprescindible ya". También están presentes en esta columna los premios literarios, como por ejemplo el Goncour de Francia, donde se para a comentar el prestigio del premio, los miembros del jurado, los premios de otros años o el argumento de la obra. O las obras premiadas en el Certamen científicosociológico y editadas por la Biblioteca del Centro Obrero de Cultura de El Ferrol (HM, 23-IX-1918), como otro ejemplo. En definitiva, divulgar y conocer son los dos principales objetivos que fija Carmen de Burgos para esta sección que sintetiza una labor que venía haciendo desde hacía mucho tiempo atrás de forma más aislada y que ahora concreta en esta nueva columna, que deducimos que tuvo éxito ya crÍTica y difusión liTerarias
Por razones biográficas, Carmen de Burgos toma conciencia de su existencia inmersa en lo que conocemos como "la crisis de fin de siglo" (XIX, deberíamos añadir). Eso explica que se viera impelida a tomar partido por ciertas ideas que pretenden remover el estatus social que la tradición había impuesto, supongo que acogiéndose a la vieja idea de Montesquieu: "La verdad de un tiempo es error en otro". En esos momentos las secuelas de la Revolución Francesa han ido sedimentando nuevos principios que han de provocar un cambio en la estructura social, económica, política, militar o artística. Pero los cambios se resisten si llevan consigo la pérdida de privilegios. Surgen por ello las asociaciones y movimientos que tienen como objetivo la igualdad de derechos, la libertad y la configuración de una nueva sociedad. Carmen de Burgos se implicó en tres frentes: la reivindicación feminista, la libertad de prensa y el mundo de las artes. Su militancia política y su condición masónica entraban en su vida para desbrozar el camino y no como meta. Su actividad profesional, que va a proporcionarle una autonomía económica, estuvo orientada a la educación y al periodismo. O quizá en orden inverso, ya que su fracasado matrimonio la vinculó a la prensa, antes incluso de graduarse de maestra. Pudo conocer los entresijos del periodismo desde la experiencia del cajista 1 a la aventura del corresponsal de guerra. Y se valió de la prensa periódica para desarrollar su actividad feminista y su vocación literaria. Gran parte de su obra apareció en publicaciones periódicas: diarios, revistas y colecciones. Confidencias de artistas, las entrevistas a famosas de la escena, serán una baza importante para los objetivos recogidos en La mujer moderna y sus derechos. Su actitud rebelde fue especialmente manifestada en artículos y conferencias que la presentaban transida, angustiada por ideas renovadoras asentadas ya en otras latitudes, pero que aquí parecían condenadas a ser eternamente ajenas. Las propuestas regeneracionistas, naturalistas o modernistas que procedían de la Ilustración y las Cortes de Cádiz daban una nueva perspectiva política y social por la que ilusionaba comprometerse; aunque el gran caballo de batalla sería una especial causa feminista. La vigencia de la Ilustración no sólo estaba en el precepto de la educación, necesariamente previa a dar sentido al aforismo "el saber está en los libros", sino también en la consideración del público como intermediario entre el autor y la sociedad. El testimonio polifacético de ideologías y creencias que los libros encierran abrirían las conciencias individuales a las nuevas modalidades del pensamiento religioso, científico, político o artístico, hasta conseguir del lector o espectador un interlocutor tácito del autor aprovechando el valor dialógico de la palabra escrita o predicada. Carmen de Burgos podría estar alejada de la primera Constitución Española en ciertos aspectos, pero algunos de los principios básicos que consagraba serían para ella inamovibles: la idea de nación, la soberanía popular, la división de poderes o la eclosión del liberalismo. Tengamos en cuenta que el término liberal aparece por primera vez en la sesión de las Cortes de Cádiz en la que Argüelles defendía la libertad de imprenta (libertad de expresión se diría ahora). Sin las ínfulas devastadoras de la Revolución Francesa, que hizo correr la sangre, los participantes en las Cortes de Cádiz abogaron por una evolución institucional que modernizara la patria; eso sí, una evolución moderada. Esa moderación no impidió que también aquí se constatara lo que Paul Hazard (1946, I) llamó "el proceso del cristianismo". La tendencia anticlerical había nacido a finales del siglo XVIII con la aparición de la novela epistolar anónima Cornelia Barorquia 2 (Ferreras, 2001), subtitulada en algunas ediciones La víctima de la Inquisición. Pese a habérsele negado el Nihil Obstat y haber sido incluida en el Índice se reeditó numerosas veces; a partir de 1805 en clandestinidad, por haberse instituido la censura gubernamental. Se explica así el rasgo anticlerical que Colombine exhibió acorde con ese sentimiento que provocó la expulsión de los jesuitas, las desamortizaciones de Toreno y Mendizábal, la quema de templos y las inducidas agresiones al clero. Lo que en realidad movía a Colombine era la supuesta intransigencia católica que mermaba la libertad de la mujer desde el derecho al divorcio a poder disponer libremente de los bienes materiales aportados con su dote al matrimonio. Pero estas limitaciones de derechos procedían más de la tradición que del fundamentalismo religioso ya que desde la segunda mitad del siglo XVIII tales limitaciones eran puestas en cuestión por los intelectuales ilustrados. El conde de Cabarrús (1973), por ejemplo, clamaba en sus Cartas por la recuperación del divorcio, en vigor en los dos primeros siglos del cristianismo. Y no sé si lo estaba en los siglos XVI o XVII cuando Cervantes escribió su entremés "El juez de los divorcios". Desde Felipe V los movimientos de crítica del pasado habían opuesto la razón a la tradición y se apuntaban reformas que desvinculaban ciertas normas de convivencia de los preceptos religiosos. El anticlericalismo era pues una opción que Carmen podía seguir en su peculiar sentido del feminismo para defender la igualdad entre sexos. Las ideas complejas de las corrientes filosóficas y literarias de la crisis de fin de siglo fueron defendidas selectivamente por nuestra autora y aunque no lo hiciera explícitamente de algunas, el resto de esas ideas es evidente en su pensamiento. El naturalismo había tenido en España una versión descafeinada. La cuestión palpitante de la condesa de Pardo Bazán acepta de Zola en términos generales lo que se compagina bien con el realismo. Zola busca apoyos para La novela experimental en Claude Bernard y Augusto Comte; es decir, en la Introducción a la medicina experimental y el positivismo. Zola argumentaba que había que partir del determinismo de los seres inorgánicos para llegar al de los vivos. La cuestión palpitante (Pardo Bazán, 1891, cap. II) refuta esta idea, expone que: En física el efecto corresponde estrictamente a la causa; poseyendo el dato anterior tenemos el posterior; mientras que en los dominios del espíritu no existe ecuación entre la intensidad de la causa y el efecto, y el observador y el científico tienen que confesar, como confiesa Delboeuf (testigo de cuenta, autor de La Psicología considerada como Ciencia Natural) "que lo psíquico es irreductible a lo físico". Es lógico que Colombine siga las premisas de la Pardo Bazán en esta palpitante cuestión, pero lo que no puede evitar consciente o inconscientemente es seguir el método que iluminaba el naturalismo. Zola deja claro que ese método para el naturalista debe ser idéntico al Ya había publicado El divorcio en España y pronunciado las conferencias "La mujer en España" en la Asociación de la Prensa Italiana (Roma 1906) y "Función social de la mujer" en la Fundación El Sitio de Bilbao (1911), cuando paralelamente elabora una serie de manuales prácticos que demuestran su idea feminista: la igualdad no tiene por qué exigir el abandono de ciertos aspectos de la educación que la tradición y la sensibilidad femenina han adjudicado a la mujer -El arte de seducir (1916), La mujer en el hogar (1918), El arte de ser mujer. Lo que ella considera objetivo es la igualdad en derecho y consideración, el respeto mutuo en definitiva. Lo que va desgranando en artículos y obras de creación como El Artículo 438 3 (n.o 15 de La Novela Semanal, 1921), condiciones que se verán recogidas en La mujer moderna y sus derechos (1927). Carmen de Burgos tuvo duras experiencias a muy corta edad, si juzgamos hoy el hecho de su boda a lo 16 años y sobre todo el trauma de la muerte de su hijo en sus propios brazos 4. Pero supo domeñar el carácter exaltado de su impulso creador, primero turbulento al tomar conciencia de su destino bajo la idolatría de figuras como Anatole France o el librepensador Alfred Naquet; pero logrará después con la eficacia de la experiencia una serenidad que dejaba incólume su generosidad y el alcance de su objetivo; un corazón, en palabras de Ramón, "próvido y excesivo", cuyo afecto y bondad se traslucía pese a la dureza de los asuntos que tratara. Esta cualidad sentimental/sensitiva se aprecia en las Confidencias. No hay, sin embargo una matización que haga uniforme el trato que se da a las entrevistadas, si bien la cortesía impide cualquier extralimitación. Aplicando el método de Carmen, Ramón busca en el entorno de su gabinete de trabajo una proyección de su carácter. Oleografías y bajorrelieves que cuelgan de las paredes (la vida ascendente de "Los caballeros" de El Greco, la rebeldía de los "Aguafuertes" de Goya, la cruda realidad de "La leona herida"...) y la inmensa alegría de bagatelas traídas de sus viajes, cosas, muebles ligeros sin valor crematístico que respiran provisionalidad, como si todo estuviera dispuesto para levantar la casa en cualquier momento; consecuencia de la incertidumbre de su lucha. establecido por Claude Bernard en su Introducción a la medicina experimental (1865). La tesis determinista había sido formulada ya por Hipólito Taine, quien aparte de sus ensayos de crítica literaria y de historia había hecho sus incursiones filosóficas (Philosophie de l'Art, 1865, De l'Inteligence, 1870); tesis determinista enunciada más o menos en estos términos: "el hombre producto de la herencia y el ambiente". El naturalismo español pone en cuarentena la herencia como factor determinante. Sin embargo la apreciación de Taine no es novedad absoluta; Byron en pleno fervor romántico y en consideración a su relación con Augusta, su hermanastra, estima que es un factor hereditario quién le había inculcado la perversión (Russell, 2009, 804). Tendríamos que aclarar en la fórmula de Taine, con respecto al ambiente, que se aprecia una reciprocidad entre éste y el hombre, siempre que el hombre tenga capacidad para crear su propio entorno. La voluntad puede alterar la previsión y modificar nuestra actitud. Cuando hemos podido actuar con libertad sobre el contexto en que se va a desarrollar nuestra vida, el entorno será una proyección de nuestra propia personalidad. Desde el punto de vista del método propuesto por Zola esta distinción no altera la minuciosidad necesaria en la descripción, incluso la estimación de consecuencias posibles que la apariencia fenoménica puede sugerir. La reivindicación de la igualdad de la mujer y el hombre fue uno de los principales objetivos de Carmen de Burgos. En toda la etapa creativa de su vida es una constante; no sólo en la creación de conflictos y configuración de personajes en novelas y cuentos, también en el análisis más sereno (o exaltado) de conferencias y ensayos. Si La tornadiza, La mujer casada o La mujer fría apuntan en sus propios títulos a figuras de mujer en las que cabe una interpretación de la denuncia, en otras como ¡La piscina, la piscina! lanza una nueva visión de la mujer trabajadora, triunfante e independiente en el camino de conseguir la igualdad social de los sexos. Es un objetivo que ella cree factible tras la experiencia de su corresponsalía en la Gran Guerra; ha visto cómo en los países en conflicto la mujer ha desempeñado todos los trabajos reservados a los hombres. Colombine había abjurado del método naturalista y optado por lo que se conocía como método biográfico puro, método que evidentemente es imprescindible en las interviús. Quizá Rosario Pino despertó envidias, quizá no le perdonaron su humildad estando en la cumbre. Carmen de Burgos se sintió obligada a defenderla de esas gentes "que dicen que aparte de su intuición en escena es una mujer burda y vulgar". Pese a que entre sus proyectos estaba el retirarse a su casita de Vitoria (que "parte el camino entre Madrid y París"), su consagración se produjo en los teatros madrileños y es Madrid la ciudad que ostenta una céntrica calle con el nombre de Rosario Pino. Con Catalina Bárcenas y Margarita Xirgú el ambiente es importante. El problema que presentan las actrices es el doble plano en el que se desenvuelven sus vidas: la ficción y la privacidad. Los elementos ambientales que recoge Colombine no tienen poder determinista, figuran como una especie de exploración propedéutica para acceder a la posible construcción psicológica de la entrevistada, lo que la permitirá escoger el camino más adecuado para su proyecto. Estamos en realidad en la aplicación de lo que conocemos como método biográfico-psicológico. Hay paralelismo en La fuerza que le dio Rodalquilar, pueblo costero, aislado y primitivo le proporcionó la fuerza para no sucumbir al trauma psicofísico de la muerte de su hijo, que le hizo perder la conciencia durante días y no desfallecer a las murmuraciones y críticas que desencadenó su divorcio. Su reincorporación a la vida activa, tras su llegada a Madrid con su hija en brazos, despierta en su conciencia la determinación de seguir adelante con sus proyectos. Llenan la nómina más abundante de las entrevistas. Hoy día podemos determinar quienes son aquéllas cuya fama ha resistido el paso del tiempo y aquéllas cuyo olvido no se corresponde con un abandono del fervor popular que las mantuvo en cartel. Jean-Pierre Richard (1961, 24) define tema como un "principio concreto de organización, un esquema en sentido kantiano o un objeto fijo en torno al cual habría tendencia a constituirse o desplegarse un mundo". Al tener como perspectiva el mundo imaginario total de un autor la reiteración temática podría interpretarse como "obsesión". En nuestro caso la reiteración viene dada por la uniformidad de las entrevistas y motivada por el carácter artístico profesional de las entrevistadas. Carmen de Burgos decide para cada tema los puntos importantes e imprescindibles, porque pueden interesar a profesionales y críticos teatrales o porque pueden interesar a intelectuales y público en general. Es decir, a todos aquéllos para los que la cultura nacional tiene una deuda importante con el teatro. Y, sotto voce, también la política. Es curioso que la primera entrevista, la de Rosario Pino, no refleja el método naturalista. Apenas hay en toda la interviú anotaciones, pinceladas que nos hagan intuir la presión del contexto, del ambiente que condiciona su vida. Se nos presenta la actriz con la nostalgia que produjo su ausencia de los escenarios de Madrid -"la más completa de las artistas españolas es como una amiga a la que queríamos mucho y se ha ido a vivir a provincias"-. Entre elogios, la periodista invierte el método que se había trazado: la calidad de la interpretación hace entrar a Colombine en la ficción, como si entráramos en una múltiple vida de la actriz. Le quedó grabada su imagen en la interpretación en Safo de Daudet, aquélla mujer "honradamente pecaminosa". Pero el descubrimiento de su origen (pequeña tragedia vital) lo guarda para la entrevista en el Gran Hotel, en un ambiente quizá anodino ya que ni siquiera lo Siguiendo las pautas marcadas, el interés recae en la formación, las aspiraciones y los gustos de las estrellas. La autoformación es lo más frecuente. La apertura a cualquier tipo de conocimiento le hace leer incansablemente a Margarita Xirgu y aprovechar los viajes profesionales para conocer los puntos de interés por los que se mueve la cultura en otros países. Para Catalina todo es más inmediato; el realismo le impone su marchamo y la naturalidad en la interpretación, común entonces, lejos de la declamación engolada tradicional, es una aspiración de todas las actrices. Pero hay un deseo de Catalina Bárcenas que no podemos dejar de subrayar: le gustaría conseguir la formación profesional de calidad suficiente para interpretar Hamlet, como ya había hecho Sarah Bernhardt. En las cuestiones que plantea Carmen vemos claro que el origen de la vocación es básico. En algunas actrices como María Gámez su formación entre bastidores es camino trillado por ser hija de actriz famosa. No tuvo que pasar, como ella confiesa, el año de noviciado, tortura de todas las aspirantes a encabezar un cartel. Por el contrario Mercedes Pérez de Vargas declara, con pena y algo de denuncia, que a la muerte de su padre fue su opción profesional dado lo difícil que era el trabajo de la mujer en España. Fue el recurso de tantas mujeres que por su belleza y condiciones para la interpretación encontraron abierta la puerta de un camerino y lograron así desclasarse o sobrevivir. El caso de Adela Carbone es especial, como lo fue también el ámbito en el que se produjo la entrevista, el Teatro de la Comedia, una vez restaurado después del incendio que casi lo hizo desaparecer; un ambiente que Carmen pensó que no se recuperaría nunca. La Carbone era hija de un empresario italiano con negocios en Montevideo, donde pasaba con su familia los inviernos (no explica si los de allí o los de aquí). Tanto Adela como su hermana sentían el tirón teatral, aunque Adela lo compartía con su afición a la pintura. Cuenta que su decisión definitiva la tomó en el Museo de Génova mientras copiaba un cuadro. Oyó a una dama inglesa que comentaba a otra: No sabía que la entendía, pero así fue. Se volvió a ella y le replicó: los procesos de preparación, lo que los estructuralistas podrían considerar "paradigma" y Jean-Pierre Richard "tema". En el caso de la Bárcenas, Carmen comienza por apreciar el silencio y la soledad claustral de los pasillos del Lara; una impresión de casa deshabitada. La puerta del camerino está entornada, como las casas de barrios apacibles de ciudades pequeñas a la hora de la siesta. Ella es sorprendida en su toilette. internado en un colegio. Parece que esto sí comprometió su vida. Mercedes Pérez de Vargas no especifica lecturas, sólo confiesa que lee mucho, cuanto le permite su entera dedicación al teatro. Ella sí empezó de meritoria con Borrás y tuvo que alargar durante dos años su noviciado, pese a su belleza, según se describe en la entrevista, y haber logrado con estudio y esfuerzo modular su voz, incluso haber conseguido cambiar su timbre. Ningún amor dejó huella en ella. Se entregó en vida y alma al teatro. Julio Romero de Torres pintó el mejor retrato de Adela Carbone. Recuerda con dolor cómo ardían los camerinos que entonces añoraba, tanto como María Tubau, en cuya compañía había actuado. No pudo contener las lágrimas al entrar con ella en uno de ellos. Adela había nacido en Liguria y lógicamente su pasión literaria estaba allí. Su preferido era D'Annunzio y su obra ideal era La figlia de Jorio "de una poesía suprema y un sentido dramático insuperables". En cuanto a la anécdota, se reduce a la ilusión que le hizo recibir una carta de un admirador que la contemplaba desde la primera fila el día de su debut. La ilusión la embargaba mientras buscaba alguna señal en la cara de los guapos de la primera fila, cuando de pronto el público rompió a reír. Creía haber buscado con máxima discreción, pero la emoción, al vestirse para volver al escenario, le hizo olvidar cambiarse el calzado del pie izquierdo. Lucía media de seda y zapato blanco en el pie derecho y una bota negra en el izquierdo. La entrevista de María Álvarez de Burgos no sigue las pautas fijadas. Se van descubriendo sus afinidades improvisadamente. Anatole France o Heine surgen porque dice del primero que está leyendo su último libro y, en otro lugar, el segundo aparece al hablar de sus viajes, comenta que le quitaría a Alemania el Rihn y Heine. Su formación está dirigida y ligada a su madre, a la que acompañó en sus viajes y con la que sufrió los peligros de la guerra en aguas del Mar del Norte. Los motivos emotivos con los que cierra la entrevista son un modelo de belleza literaria que la acredita en su cometido. En la interviú a María Guerrero rompe nuevamente el procedimiento seguido porque la entrevistada no -Gracias, señora. No sabe el peso que me quita de encima. Me hace usted un gran favor. Nada parecido a María Álvarez de Burgos, la hija a la que decide entrevistar en casa. Carmen juega con un cierto sentido del humor. Aprovecha el choque del tratamiento que el protocolo profesional exige y el trato que la relación familiar consiente. La periodista lo resuelve queriendo racionalizar la entrevista de manera que el protocolo deje en segundo plano las rebeldías e ingeniosidades juveniles. Con respecto a su formación, uno de los puntos indispensables de las entrevistas es preguntar sobre libros. -¿Cuáles prefiere usted? -Los tuyos. -¡Pero, María, que no estamos en una cariñosa conversación familiar! -¡Ah, bien! Entonces diré que los de Carmen de Burgos. No se señala el origen de su vocación. Los otros dos puntos básicos que se reiteran en todas las entrevistas son el de la formación y el de las aspiraciones que siendo ya primera actriz puede concretarse en encarnar un personaje que todavía no ha representado o poner en pie piezas no estrenadas. Y por último, contar alguna anécdota que acerque su vida profesional a su vida privada y colateralmente a algún posible amor. Si Rosario Pino había optado por Galdós como autor preferido, autor hasta cierto punto popular, María Gámez nos da la sorpresa y sorprende a Carmen al citar a Schopenhauer, tildado de misoginia ("Ese sexo de anchas caderas, cabellos largos e ideas cortas en lugar de bello sería más justo llamarle antiestético"), aunque se cura en salud advirtiendo que pueden considerarla presuntuosa. La anécdota que refiere sobre su cabeza rapada es ingeniosa y significativa de su espontánea frivolidad, pero la que refiere sobre el estreno en una ciudad argentina de Torno libre le afecta más íntimamente. El título es el nombre que recibían los tornos de la Casa de Maternidad. La víspera del estreno el taquillero interrumpió el ensayo general. Entró con un niño recién nacido en los brazos, consecuencia probablemente del cartel anunciador. María le contrató un ama de cría y, en el momento de realizarse la entrevista, ya lo tenía haya hecho reír a familias enteras con su gracia natural o porque haya personificado en escena tipos y caracteres de regiones y comarcas diversas que asumen la representación nacional; es el reverso por su concepción de la interpretación, por su método de trabajo y su búsqueda de la naturalidad. Nada que ver con el método Stanislawski. El texto para ella era más bien una sugerencia. Según confiesa, mientras oía la lectura de la obra por el autor iba entrando en cada situación que evocaba -"luego lo estudio (el papel) varias veces leyéndolo para mis adentros y en el primer ensayo le doy todo su relieve, todos los gestos, todas las entonaciones... y se acabó"-. No le merece la pena retener el texto de memoria. Eso sólo lleva a la rutina. A su modo, cada representación es única. Sus morcillas son modificaciones que no afectan a la esencia de la obra. Ella les llama morcillas de situación. Y el público las suele aplaudir enloquecido. Piensa que se mete en el personaje, aunque más parece que es el personaje el que se mete en ella, puesto que a veces se encuentra en casa hablando como un aragonés o un andaluz. A mi modo de ver concibe el teatro como aquel Ruzante que dirigía un grupo teatral de Padua, para el duque Ércole d'Este. Le gustaba el ingenio que a veces se deslizaba hacia la improvisación, lo que en el siglo XVIII se llamó Commedia de l'Arte, con la creación de personajes fijos, con sus lazzi y canevacci (tareas y tramas). Veo a Loreto Prado y su eterno compañero y finalmente marido, Enrique Chicote, interpretando una commedia a soggetto, que controlaba la improvisación hasta cierto punto. La popularidad que esta pareja alcanzó hace pensar que gran número de autores escribieron obras pensando en ellos, pensando en su capacidad para adaptar los personajes a su forma de hacer. Siempre ha ocurrido así. Hoy se llamaría, por ejemplo, Lina Morgan y la devoción que el público sintió por aquella pareja hizo que el Ayuntamiento de Madrid les dedicara una pequeña calle próxima a la Gran Vía, la Calle de Loreto y Chicote. No hay diferencias en el trato que Carmen de Burgos da a las grandes actrices para conseguir sus confidencias, tanto si son españolas como extranjeras. Las diferencias basculan sobre el esquema previsto según la biografía y personalidad de las entrevistadas. concede entrevistas y cuanto diga no serán declaraciones suyas. Desde un principio queda claro. Pero no se niega a departir con Colombine amistosamente. Sin embargo detectada una pregunta incisiva, aunque esté disimulada en una verborrea afable, cierra sus labios y se niega a contestar. No quiere hablar de su método de trabajo, sus autores preferidos, qué idiomas habla, cómo le ha ido su gira por América, cual es el personaje que más aprecia de cuantos ha representado..., pero todo se va desgranando diluido en la conversación. Cuando Carmen describe su camerino, su cuarto o su metafórica bombonera, entre los colores de las cerámicas exquisitas y el antiguo arcón que da carácter nobiliario a la estancia de la aristócrata actriz, están las fotos familiares y como si fuese un miembro más de la familia una de Echegaray (Carmen no evoca la ironía de los miembros del 98 que siempre que se pronunciaba en su presencia el nombre de Echegaray, exclamaban ¡Ay, ay!). Y para colmo irrumpe en el camerino una señora a la que María le presenta como la mujer de Eduardo Marquina. Por una confusión nos enteramos de la afición a los toros de María Guerrero. Colombine recordó una entrevista otorgada por ella al Caballero Audaz que en realidad fue realizada a su marido, Díaz de Mendoza. A ella le dirigió una pregunta sobre el estreno de Los semidioses que consideró ajena a la interviú y que además contestó con una broma sobre el Gallo. En esta circunstancia tuvo que hablar con su doncella y Colombine le preguntó: ¿No se ha fijado usted que le hablo en alemán? Y así se van revelando aspectos importantes de su arte, incluso del maquillaje, gracias a la sagacidad de Carmen de Burgos que cuando cree culminada la entrevista siente una especie de nostalgia. Considera que María Guerrero ha perdido espontaneidad, carece de "la libertad de la que debe rebosar un artista", atrapada en un ritual riguroso en su palacio, en el teatro, en la galería de cristal que es su coche. "Hasta en su mismo reír hay cierta inmovilidad, cierta impasividad". Quizá el reverso de la moneda sea Loreto Prado. No porque haya interpretado personajes populares, porque La entrevista se produce cuando ya se han cumplido cinco años desde que Sarah celebró sus bodas de oro con el teatro y había seguido actuando aún después de perder su pierna derecha. Esta longevidad profesional de una actriz que hacía nada interpretaba papeles de joven dama exige un análisis de su aspecto exterior, de los recursos utilizados para mantener su casi intacta belleza. El preámbulo o la preparación de la interviú están destinados a este menester. Alguien dijo que su constitución física se correspondía con su genio. Todos conocían sus anécdotas por más que se renovasen constantemente, conocían sus estrenos, sus vestidos que marcaban moda y su generosidad; durante la guerra franco-prusiana habilitó el Teatro Odeón como hospital de convalecientes y trabajó en él de enfermera. También se conocían sus rarezas, a veces macabras, y en la isla que poseía para pasar los veranos era una augusta reina de gestos trágicos y magníficos que ocupaba las columnas de los diarios. Carmen de Burgos silencia los años difíciles tras el nacimiento de Maurice, su único hijo, quizá porque podría ser contraproducente para una mujer, aunque todo eso sería inocuo para el prestigio de una actriz poseedora de la Legión de Honor. Como tampoco incide en el origen de su vocación. Quizá todo era suficientemente conocido y decidió inquirir sobre su acendrado afecto por España. Nunca Sarah se había sentido extranjera en ningún país en los que había actuado. -¿Y de cual guarda un recuerdo más vivo? En su mente brilló su actuación ante los presos de San Quintín como algo inolvidable. Recibió una carta de seis condenados a muerte solicitándole una representación en el penal. A su llegada quedó admirada por aquella prisión plantada entre jardines, con campo de tenis, patio para deportes y aquella banda de música con uniformes de franela a franjas negras y blancas que de Burgos, que sólo habla de teatro, y su matrimonio con Lucien Guitry avalan su inclusión. La entrevista se celebró en uno de los magníficos castillos del Priorato normando. No se especifica en cual, pero da lo mismo porque sí nos cuenta lo maravilloso que es. El marco adecuado para presentar a Jeanne Desclos, joven, rubia y esbelta que debutó en París con La mujer desnuda de Bataille. Hacía de una modelo de Montmartre. Jeanne tiene la elegancia y espontaneidad grácil de ciertas jóvenes francesas. Habla español sin los arrastres propios de los franceses cerrados y cuando debutó en España tuvo un gran éxito. Don Alfonso XIII no sólo la felicitó, le regaló una imagen de la Almudena destinada a su hermano, que estaba en el frente. Es sencilla en sus gustos, menosprecia las joyas y guarda luto porque están en guerra; un luto sui generis que no incluye el negro ni el blanco, que hace referencia sólo al escotado. No tienen hijos, pero le presenta a Fritz, un perro alsaciano al que adora el matrimonio. Cuanto sabe de teatro se lo debe a su marido. Lucien es muy estricto en cuanto se refiere al montaje escénico y la disciplina que debe regir en la actuación, aunque no tiene la menor conciencia de la economía teatral y mucho menos de la familiar. Esta indiferencia compensa un poco la rigidez en el trato íntimo; la deja derrochar, pero no que salga sola. Su devoción por Guitry le hace decir: "otra mujer lo hallaría algo tirano, pero a mí me hace feliz". Colombine no comenta nada. Simplemente cambia de tercio y pregunta: -¿Qué obra de las que usted ha hecho le ha emocionado más? -La Massière de Jules Lemaitre, mi padrino; si voy a España la representaré. Le gustaban papeles de mujeres buenas y amores limpios y piensa que le irían bien la Inés de La escuela de las mujeres de Molière o la Inés de Don Juan Tenorio. "Seré siempre una joven dama (une jeune fille) pero buena". En una nación tan avanzada como Francia en la que la mujer había alcanzado cotas de libertad que socialmente no teníamos en España, Colombine parece aceptar el sometimiento La entrevista se interrumpió cuando una amiga de la Duse llegó para dar un paseo con ella. Colombine fue invitada a acompañarlas, pero rehusó con una inteligente excusa. Eleonora se había negado a despertar sus recuerdos, guardados con un sentimiento de nostalgia. Justificó su evasiva por innecesaria. Seguro que Carmen de Burgos sabría sobradas cosas de ella para completar su interviú. "¡Eleonora Duse, la de las manos bellas!" tendrá su nombre ligado al de Gabriele D'Annunzio ya que a partir del éxito que tuvo en París con su obra El sueño de una mañana de primavera pensó que había encontrado en el hombre que la definió por sus manos el mejor trágico moderno. No sólo ligó su repertorio a su producción sino que sentimentalmente ella misma se ligó a él. La crisis sentimental que rompió esa relación afectó a la profesional. Colombine recoge la espoleta que provocó la ruptura: Il Fuoco. Una novela autobiográfica con el relato de su tormentosa relación. El contenido de esa obra era un escarnio insoportable. Pese al nombre de Forcalina de la protagonista, excelsa actriz de la escena italiana, todo el mundo lo traducía por el de Eleonora Duse. Quiso purificarla con el fuego, pero finalmente se calmó con una reflexión lapidaria: "Bienaventurada la mujer que ha inspirado una obra de arte". Cuando acabó con D'Annunzio, acabó también con Ibsen, Maeterlinck, Shakespeare, Sardou, Dumas, Gorki... todos los autores que había interpretado en Europa y América. Se retiró a aquella soleada casa de Florencia en la que había recibido a Carmen de Burgos. Colombine la vio tan hundida que no sospechó que años más tarde aceptaría volver a la escena para enseñar su verdad interior, no la ficción; por lo cual no permitió que la maquillaran. El éxito de su último debut en Turín la animó a realizar una gira por los Estados Unidos. Ese mismo año de 1921 la muerte la sorprendió en Pittsburg. Era contemporánea de Sarah Bernhardt. La crítica distinguió sus interpretaciones observando que Eleonora se integraba en el pensamiento del personaje, Sarah sometía el personaje a su impronta. Colombine sí comenta el valor de "esta mujer segura de sí misma, de su propio valer, de su dignidad y de su fama; una de esas famas inatacables de gran artista que consagra todo un pueblo". Si algo valía para apoyar la opción feminista defendida por Carmen de Burgos era entrevistar a cupletistas y flamencas. Su arte accede fácilmente a la cultura popular y alcanza a grandes masas cuya educación no siempre las capacita para comprender y asimilar la calidad, la evolución del arte que llega a caracterizar períodos históricos. Aunque en ocasiones el poder osmótico del arte puede penetrar en la mente por el simple contacto con él y crear un hábito empírico que nos forma estéticamente. Las entrevistas con las artistas de variedades son más profusas en la valoración de los ambientes físico y humano en los que se desarrolla su arte y exploran sentimientos íntimos que dejan al descubierto ingenuidades que las hacen vulnerables y víctimas. La depresión que se siente al entrar en el hotelito de la fornarina contrasta con lo cuidado del jardín, los muebles elegantes y los tapices de Goya que adornan el recibimiento y el comedor. Hay un silencio triste que lo invade todo. Carmen de Burgos acordó la entrevista con Consuelo Bello cuando aún estaba en el lecho del dolor. Javier Baguetón la llamó en sus críticas La Fornarina y lo adoptó, a su pesar, como nombre de batalla. El agua de colonia no cubría completamente el olor de fármacos y efluvio febriles. Fornarina se preocupaba por su aspecto, su palidez, su decaimiento; esperaba que la volviera a ver cuando estuviera completamente bien y arreglada. Carmen de Burgos estima que su belleza resalta más sin afeites, un tópico que no le dice, lo mantiene para sí misma. Lleva la entrevista hacia dos puntos fundamentales: cómo ha logrado Consuelo, esa muchachita modesta, evolucionar hasta La Fornarina, elegante, distinguida y triunfadora. -... viajando, tratando gente, estudiando... tengo un gran espíritu de asimilación. femenino como una manifestación de libertad, sin una admonición, sin una advertencia. No sé cual fue el futuro íntimo y sentimental de Jeanne Desclos. El de Lucien Guitry fue su segundo y último divorcio. Del resto de las treinta y tantas parejas o compañeras (no sé cual es el término políticamente correcto) con las que convivió no se sabe el resultado. No tenían compromiso administrativo ni religioso. Pero Colombine no se inhibió cuando Lucinda Simoes defendió su identidad artística y como beneficio colateral su identidad femenina. Considerada la más famosa y mejor actriz lusitana del momento, la entrevista se desarrolló durante un paseo fluvial organizado por el Ministro de Fomento lusitano en honor de Carmen de Burgos, realizado con nocturnidad por el estuario del Tajo. A la vista de la blanca e iluminada Torre de Belén, de las luces y guirnaldas de balneario y casinos, el entorno es tan bello que hace evocar a Colombine las ninfas de Gracilaso. La interviú se desarrolla lejos de damas, políticos e ilustres literatos. Se inician las confidencias considerando Lucinda que tiene tres patrias: -He nacido en Lisboa, me he casado en Brasil y soy española de corazón. Actuó en Madrid junto a su esposo con gran éxito, pero más extraordinaria fue su actuación con la compañía de Emilio Mario en el Teatro de la Comedia hablando en portugués, mientras el resto de la compañía lo hacía en español. Un crítico, Muro, comentó despectivamente que se le entendía todo, quizá porque hablaba en brasileño. Antes de que sacara su artículo, los Reyes de Portugal visitaron España y un orador del séquito dio una conferencia en el Ateneo de Madrid. Muro escribió: "Este señor debe hablar brasileño porque se le entiende todo, como a Lucinda Simoes". Fue nombrada para desempeñar la Cátedra de Declamación del Conservatorio de Lisboa, pero renunció a ella porque había pocas alumnas y el porvenir de las artistas era escaso allí. Lo que coronó la entrevista fue la anécdota que debía vincularla a la realidad. -En Brasil un señor tenía a gala su desprecio por los artistas y en el teatro hablaba alto durante la representación; la primera noche me aguanté, pero a la segunda... me adelanté al proscenio y le dije tranquilamente: "Caballero, cuando usted resado, en el amor del hombre que no las quiere, en la valentía del cobarde, y muy raras veces son justas". Carmen comenta la situación que se crea en torno a Fornarina, la hace extensible a tantos otros casos y condena ese machismo cruel. No conoce al culpable de esa situación, no le parece relevante, ya que era un nombre oscuro, al menos al lado del de Lucien Guitry. Cuando oigamos "Clavelitos", "El polichinela", "El último cuplé"... evocaremos la figura enhiesta y la belleza serena de La Fornarina, a quien la vida abandonó en pleno éxito y en plena juventud. El caso de la Chelito no era similar al de la Fornarina, pero la entidad de su arte las unía. El escándalo de "La pulga" la siguió en toda su carrera y su innovación en el cuplé no estaba dirigida a cambiar el carácter frívolo del género, sino a introducir el ritmo de la rumba como un componente más. Inició su profesión de cupletista por necesidad, a la muerte de su padre. Había estudiado canto y baile como una parte de su formación de joven de clase media, aunque para ella era una preparación "para pasar el rato en las reuniones de niñas cursis". Hija de un teniente coronel de la Guardia Civil, fue su profesora de baile la que le habló de un Salón Madrid que se iba a abrir en la calle de la Montera. Esa circunstancia y consejo decidieron su carrera, aunque a ella le habría gustado ser una gran actriz. Se tuvo que conformar con su género, en el que había vencido, pese a que "-... me han combatido mucho... muy sin piedad... y sin razón. Sobre todo las mujeres; las señoras. -Sí; las impecables; las que no saben tender la mano... las que se escandalizan después. Hace un gesto de temor ante el público que evoco y dice: -No iban señoras a mi teatro; se retraían; era imposible luchar. Sólo en Málaga, que es un público adorable, iban las damas a verme y se convencían de que mi género era algo picaresco, pero no sucio." El momento es importante porque supone una crítica de la moral intransigente, de una sociedad hipócrita que coarta la libertad y condena sin perdón, pese a haber germinado en el caldo de cultivo de la moral católica. La otra gran cuestión la plantea en una simple pregunta: Ha sido mujer de un solo amor, un gran amor. La hizo feliz, la orientó profesionalmente y le proporcionó gran parte de su repertorio, pero la ruptura sentimental la hizo desgraciada. Pastora parece triste y cuando le pregunta por qué, una tercera mujer que está presente saca un retrato y dice: "Por mor de éste". Pastora le quita el retrato, lo abraza, lo besa reiteradas veces. Aquella escena parece "un milagro de expresión, Otro momento importante se produce ante la pregunta: -¿Ha amado usted? -Mucho. Una vez con toda credulidad de la inocencia y el primer amor. Fue el padre de mi hija; me engañó y no volvió a hacerme caso ni a ocuparse de mí jamás. -¿Y después? -Sólo otra vez volví a sentirme interesada del corazón... pero no tuve suerte tampoco. Debió referirse a otro gran amor, Dagoberto Campos, un joven que conoció en su único viaje y su única estancia de seis meses en la Habana, la ciudad de su nacimiento. Se enamoró profundamente de aquel joven del que lo separó la tragedia. Murió en un accidente de circulación antes de su regreso a España. Para cerrar la entrevista le saca algunas confidencias de más o menos interés: había rechazado una petición de matrimonio de un retirado coronel que la dotaba con cuatro millones de pesetas (de la época); quiso cantar, una de sus ilusiones, en una obra de amor romántico cuplés de un carácter menos frívolo que su repertorio normal y predijo su retirada en tres o cuatro años, en pleno éxito, antes de que comenzase su decadencia física y fuera maltratada su ilusión. Así fue y en 1928 se retiró tras una gira por Europa y una apoteósica despedida en el Trianón de la calle de Alcalá en Madrid. Invirtió sus ahorros en la creación de El Dorado, un edificio que contenía un teatro y una cafetería adjunta en una esquina de la Plaza del Carmen. Pasó de esta forma a integrar el censo de empresarios teatrales de Madrid. Con el tiempo, cambió el nombre y El Dorado pasó a llamarse Teatro Muñoz Seca. recibido: 14 de mayo de 2010 aceptado: 7 de junio de 2010 hibida a las mujeres; y en algún tiempo no se permitía enterrar en sagrado a los actores. -Derecho al amor en igualdad de condiciones, sin sumisión ni abandono gratuito. -Derecho a la belleza. Significación del maquillaje y la moda. -Contra las presiones de los moralistas, de inspiración religiosa o costumbrista; tanto si se trata de las sectas de los perfectos o de los albigenses, como de ligas de buenas costumbres; y otras muchas entradas más como por ejemplo -Contra la misoginia. La cita de Schopenhnauer está sacada de La mujer moderna y sus derechos donde concurren otras muchas referencias; pero no se menciona a Óscar Wilde, empedernido misógino se decía, quizá por admiración de Colombine. Se cuenta de él que invitado a uno de los saraos organizados por Lady (¿Windermeer?), ésta se jactó en su presencia de que la mujer era superior al hombre. No estaba bien desmentir a su anfitriona, prefirió completar su razonamiento: -Tiene razón, my lady, la mujer es superior al hombre considerada en sí misma, pero inferior al perro considerada como compañero del hombre. de pasión desgarradora y profunda"; y la voz de aquella Niña, años después, sonó a García Lorca "voz de sombra, voz con cubierta de musgo, voz de estaño fundido". Las entrevistas recogen un muestrario de prejuicios, presiones y rebeldías sistematizados más tarde en el ensayo La mujer moderna y sus derechos. -El derecho a la educación, es un derecho que aparece en todas las interviús y como los demás derechos tratados en el ensayo se hace un recorrido histórico con gran profusión de citas, generalmente interesantes y divertidas; en este caso, a manera de ejemplo, se cita desde las dudas de Moebius sobre la capacidad de la mujer para adquirir conocimientos, a la exaltación del genio de Safo. En cuanto al talento, en Roma la mujer es considerada igual al hombre, para la ley romana es inferior, aunque en realidad, domina su inteligencia. Diderot denuncia la crueldad de las leyes con ella; en el barroco español hay un movimiento feminista que exige su educación aunque se satirice a "la culta latiniparla", como en Francia se hace con "las preciosas ridículas". -Derecho a la igualdad social, se vislumbra en el origen clasista de las artistas. -Derecho al trabajo profesional en las artes escénicas, durante siglos considerada profesión degradante y pro-
Para los restauradores de museos históricos hay dos funciones museológicas que van muy ligadas al hecho físico de restaurar, son la documentación y la investigación. Ambas nos permiten conocer los objetos desde los orígenes, su evolución dentro del museo y acreditar las diferentes restauraciones que se les han realizado, incluyendo las de época antigua; estas, ayudan al estudio de los fondos museográficos de una manera integral, la evolución de los criterios de intervención y son un gran aprendizaje para discernir los productos empleados, sus alteraciones y degradación debidas al paso del tiempo. Al carecer los museos de facultad para desarrollar por sí mismos proyectos de investigación, ésta siempre se ha asociado a otros centros (Universidad, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, etc.), pero la necesidad de conocer en profundidad la composición físico-química de las piezas, su estado de conservación, naturaleza y variedad de sustancias y métodos para restaurar actuales, obliga a los profesionales a investigar en esas direcciones. Para ello, los departamentos de conservación y laboratorios de restauración deben contar con los medios científicos para análisis físicos, químicos, biológicos, etc., dentro y fuera del museo. Los primeros laboratorios técnicos de investigación física y química se incorporan al estudio del Patrimonio Histórico a principios del siglo XX, algunos se dedicarán de forma paulatina y especialmente a analizar su estado de conservación, causas de alteración, diagnóstico y, en consecuencia, realizar los tratamientos de restauración más idóneos. La creación en 1961, del Instituto Central de Restauración y Conservación de Obras y Objetos de Arte, Arqueología y Etnología (BOE 7/12/1961), dependiente del Ministerio de Cultura, que posteriormente, por el Real Decreto 1887/1996, de 2 de agosto, se convierte en Subdirección ABSTRACT: It ́s explained in this article some of the analytical methods used in two historic museums: The National Archeological and the National Museum of The Prado. En este artículo se explican algunos de los métodos analíticos utilizados en dos museos históricos: Arqueológico Nacional y Museo Nacional del Prado. Desde su creación, están dotados de "talleres" de restauración que, de forma paulatina, se han ido transformando en laboratorios. Los tratamientos antiguos ofrecen datos muy valiosos al restaurador para extraer información de la evolución de los criterios y productos empleados, pero actualmente los tratamientos en los museos tienen que auxiliarse de la ciencia y las técnicas analíticas. Actualmente la restauración es una vía fundamental para investigar sobre la conservación de nuestros fondos museísticos. Los exámenes previos a cualquier intervención son indispensables para conocer la composición material de los objetos, sus técnicas de fabricación, causas de alteración y determinar el tratamiento más adecuado a cada caso. La colaboración entre los departamentos de conservación e instituciones dotadas de laboratorios especializados es primordial para documentar científicamente los procesos de restauración. General y a denominarse Instituto de Patrimonio Histórico Español (en adelante IPHE), fue un gran avance para la investigación aplicada a la conservación porque, a partir de esos años, los laboratorios de restauración comienzan a dotarse de equipos y personal cualificado. En el primer cuarto del siglo XX, se crea el puesto de Restaurador de los Museos Arqueológicos y se organiza el Taller de Restauración del Museo del Prado, convocándose plazas que se cubren por oposición con los primeros restauradores. Posteriormente se crea en el mismo Museo el Gabinete de Documentación Técnica, al que se suman después el Museo de América, Museo Arqueológico Nacional y el Museo Nacional de Arte Reina Sofía. Es en este último, en el año 1990, donde de forma explícita se contempla la incorporación de un Laboratorio de Química dentro del Departamento de Restauración. Desde su creación en 1876 el Museo Arqueológico Nacional ha contado en sus instalaciones con un taller de restauraciones (Dávila y Moreno, 1993, 155-176) que ha sido el germen del actual Laboratorio; está enmarcado en el Área de Conservación e Investigación, dentro del Departamento Técnico de Conservación, tal como se establece en el Reglamento de Museos de Titularidad Estatal y en el Organigrama del Museo Arqueológico Nacional (Real Decreto 683/1993 de 7 de mayo). pieza junto con añadidos mediante fundición, grapas o soldaduras. De todas estas prácticas existe amplia documentación como es el caso, entre otros, de los collares de Ribadeo (Lugo), una lúnula pectoral de Chao de Lamas (Miranda do Corvo, Portugal) (Figura 2), A Coruña y Cangas de Onís (Asturias) (Figura 3). De intervenciones más recientes se han encontrado gran cantidad de materiales, mezclados con depósitos de suciedad, como barnices, adhesivos, agentes de limpieza, montaje o almacenamiento; quedan restos superficiales en forma de manchas oscuras y amarillentas -ceras-(Figura 4), polvo o gránulos de aspecto blanquecino, fibras de algodón e hilos. Todos estos productos están mezclados y superpuestos entre sí, formando un conglomerado endurecido que resulta, en ocasiones, difícil de retirar porque se ha depositado en las zonas menos accesibles de las piezas, tales como microfisuras, incisiones, zonas abrasionadas, roturas, etc. El microscopio también ha permitido identificar sustancias que no son propiamente de restauración, pero se emplean a menudo para sujeción, montaje o moldeo; se trata de elastómeros y cauchos compuestos por látex, silicona, resinas de poliéster, etc. que no se han eliminado totalmente (Figura 5) y cuyos componentes ácidos o con amoniaco pueden incidir en la conservación de los metales. Para examinar y descubrir dibujos subyacentes, inscripciones ocultas bajo capas de suciedad y barnices oscurecidos, el Laboratorio del Museo Arqueológico Nacional tiene un equipo de Reflectografía de Infrarrojos (IR), cámara, filtros y monitor. Esta técnica analítica se basa en la radiación reflejada en un objeto ante una lámpara incandescente, detectada por un sistema sensible a la radiación IR y la imagen obtenida se visiona en un monitor (Gómez, 1994); en el Museo Arqueológico Nacional se ha empleado, principalmente, para estudios de pintura sobre tabla de época medieval, reconocimiento de trazos enmascarados bajo barnices o lacas en objetos de cerámica. El reciente examen mediante Reflectografía IR de una placa de caliza -ostraca-del Departamento de Egipto y Próximo Oriente ha permitido identificar una inscripción en lenguaje hierático que estaba oculta bajo una capa ennegrecida de humo y polvo (Figura 6a y 6b); además de ser un instrumento fundamental para reconocer los signos y leer el documento, este método de análisis es primordial para el restaurador antes de acometer la intervención, porque permite la observación de sustratos invisibles originales -trazos preparatorios, arrepentimientos-que podrían ser dañados al eliminar la suciedad superficial. También la Reflectografía IR ha resultado una gran ayuda para determinar las técnicas pictóricas empleadas en la decoración de algunas tumbas de piedra del Primer Periodo Intermedio en Heracleópolis Magna (Beni Suef, Egipto), tales como dibujos preparatorios, capas de policromía, inscripciones jeroglíficas y, también, la posible existencia de sustancias aplicadas como protección de las pinturas. Todos estos materiales, en algunas losas de caliza, son difíciles de reconocer a simple vista porque los pigmentos que se conservan han penetrado en los poros de la piedra pero superficialmente se han perdido; mediante la Reflectografía se ha documentado la existencia o ausencia de trazos preparatorios y restos de policromía. Como ya se ha indicado, muchos objetos que ingresan en el Laboratorio han sido previamente intervenidos, desde el momento de su hallazgo e ingreso en el Museo; durante las décadas de los 40, 50 e incluso bien entrados los 60, los criterios eran recomponer las zonas perdidas y dar gruesas capas de barnices, lacas y resinas para consolidar y abrillantar la superficie, con la finalidad de embellecer y dar aspecto de "nueva" a la pieza. Para identificar estos tratamientos superficiales existen dos lámparas manuales de inspección con Luz Ultravioleta que permiten detectar repintes, suciedad y el modo en que ha sido aplicado un barniz. Los exámenes físicos se combinan y complementan con los de tipo químico; para ello el Laboratorio cuenta con una pequeña dotación que permite realizar análisis básicos para obtener resultados cualitativos de diferentes compuestos. Los ensayos de solubilidad a partir de ciertos disolventes detectan, principalmente, resinas y adhesivos naturales; con reactivos generales (ácidos y bases) se identifican carbonatos, sales solubles e insolubles y determinados metales o aleaciones. Para establecer el grado de acidez o alcalinidad y conseguir el PH adecuado, en las diversas disoluciones acuosas que se realizan en el Laboratorio se emplea un Ph-metro portátil, digital con autocalibrado y lectura inmediata; los análisis químicos para controlar y medir el contenido de Figuras 6a y 6b. Ostraca con inscripción hierática oculta por la suciedad. Identificación de los signos de escritura y visualización en el monitor mediante Reflectografía de IR. Fotos: Laboratorio de Restauración MAN. sales -solubles e insolubles-en materiales arqueológicos, principalmente cerámica y piedra, se realizan mediante test estándar a la gota y se complementan con un conductivímetro para determinar la conductividad del agua en los procesos de desalación. Evidentemente la infraestructura analítica del Departamento de Conservación del Museo Arqueológico Nacional, en la actualidad, es bastante limitado. Cuando es necesario examinar obras por razones especiales de conservación, composición, de investigación histórica y arqueológica, o bien se ha de acometer un tratamiento de restauración más delicado, el Laboratorio tiene que recabar la ayuda de otras instituciones con técnicos y equipos especializados, especialmente del Instituto de Patrimonio Histórico Español; para ello el Museo solicita la cooperación de los Departamentos de Científicos del mismo con el fin de realizar los análisis y exámenes necesarios. Los Laboratorios de Estudios Físicos y de Materiales del IPHE colaboran periódicamente con el Museo Arqueológico Nacional 3. Entre los últimos trabajos realizados, las radiografías de un conjunto de collares de oro y plata que forman parte de la colección de orfebrería con motivo de la Exposición Torques, belleza y poder 4, han permitido documentar las técnicas de fabricación, restauraciones antiguas, reutilizaciones y estado de conservación estructural; es el caso de los torques de Lugo, A Madorra y Ribadeo (Lugo), Santa María de Oís (A Coruña), Cangas de Onís (Asturias), Cerro de la Miranda (Palencia) y Mogón (Jaén); se ha constado como algunas de estas piezas tienen un alma de bronce recubierta con lámina de plata (Figuras 7a y 7b) o la presencia de clavos de plata, hierro y cobre (Figuras 8a y 8b) colocados para unir partes fragmentadas o desprendidas. En los últimos años se han analizados materiales pétreos, especialmente escultura ibérica, para identificar su composición, capas de preparación y policromía, como en la Esfinge del Salobral (Albacete) (Manso et alii: 2001, 42-51), un sillar del conjunto de relieves de Osuna (Sevilla), el capitel de esquina con cabeza de Gorgona de El Salobral (Albacete) etc. También se realizan exámenes para identificar sustancias y resinas naturales o artificiales usadas en restauraciones antiguas; para ello se emplean técnicas, entre otras, de Espectroscopia Infrarroja mediante transformada de Fourier (FTIR), identificación de fases cristalinas mediante Difracción de Rayos X (DRX), Espectrometría mediante dispersión de energías de Rayos X (EDE), etc. En casos puntuales el Laboratorio de Restauración colabora con otras instituciones como la Universidad Carlos III 5, la Alfonso X "El Sabio", Universidad de Barcelona, etc. 6, además de casas comerciales y empresas privadas que ofrecen novedades sobre instrumentos, productos y metodología especialmente dedicados a la restauración de Bienes Culturales, como en el caso de laboratorios químicos, de óptica y fotografía, limpiezas con láser, etc. En el Organigrama del Museo del Prado, desarrollado en los dos últimos años, se crea el Área de Restauración que comprende tres servicios, dos de ellos ya existentes en el Museo: el Taller de Restauración y el Gabinete de Documentación Técnica, y se incorpora el Laboratorio de Química. (Figuras 9, 10 y 11) El apoyo que tanto el Gabinete de Documentación Técnica como el Laboratorio de Química, pueden ofrecer a restauradores y conservadores es necesario para poder evaluar el alcance de los daños que presentan las obras, conocer los materiales originales y los añadidos, examinar las técnicas empleadas por los artistas, documentar restauraciones anteriores con el objetivo de optar por el mejor tratamiento, así como aportar esta información en los estudios históricos y documentales sobre obras, técnicas, materiales y autores. (Figuras 12) Desde su creación, en el Gabinete de Documentación Técnica se han realizado numerosos e importantes trabajos estudiando las obras mediante radiografía y reflectografía infrarroja, obteniendo información que ha servido, tanto para decidir sobre los tratamientos de conservación, como para contribuir en catálogos razonados de los artistas. A partir de la incorporación del Laboratorio de Química, en el Museo comienza un periodo de trabajo que se ha veni-do desarrollando en los dos últimos años, dedicado, en primer lugar, a diseñar y distribuir el espacio destinado al laboratorio y, en segundo lugar, a seleccionar los equipos de análisis instrumental más adecuados para estudiar materiales orgánicos e inorgánicos presentes en las obras, a partir de micro-muestras tomadas de forma selectiva y minuciosa. Las técnicas que se han seleccionado son las empleadas en los laboratorios especializados en patrimonio cultural y que están contrastadas a nivel mundial: Figura 13: Esquema de los nuevos espacios destinados al área de restauración. Macrofotografía de una muestra tomada de la obra Juicio de Salomón. Detalle de un proceso de tratamiento. microscopia óptica de polarización y fluorescencia, microscopia electrónica de barrido con un sistema acoplado de microanálisis por dispersión de energía de rayos X, espectroscopia infrarroja por transformada de Fourier con microscopio, cromatografía de gases -espectrometría de masas y cromatografía líquida de alta resolución. Un trabajo que se ha iniciado recientemente dentro del Área de Restauración es la recopilación de la mayor cantidad de información referida a la historia material de la obra: los tratamientos y restauraciones antiguas, los motivos por los que se producen, las fechas de las intervenciones, los materiales empleados en las restauraciones, fotos antiguas, estudios anteriores, posibles traslados y viajes. Toda esta documentación contribuye a un conocimiento más completo de la obra y por tanto a su mejor conservación. También se está desarrollando el proyecto de diseñar bases de datos donde se almacene y gestione la información generada de los estudios realizados a las obras, los tratamientos de restauración, los informes de conservación, así como de los viajes e itinerancias, con el objetivo de facilitar el acceso a toda esta información desde los distintos departamentos del Museo. Recientemente, se han incorporado equipos de digitalización: escáner de placas radiográficas y escáner de diapositivas, con sistemas informáticos acoplados para el tratamiento de las imágenes, que podrán ser incorporadas en dichas bases de datos. Al mismo tiempo se trabaja en el proyecto de crear distintos formatos de informes orientados a cada petición concreta: informes de préstamos, de itinerancias y exposiciones temporales, informes técnicos e informes de procesos de restauración. Otro aspecto importante que no debemos olvidar es la elaboración de un proyecto de conservación preventiva que asegure el mantenimiento de las obras en las mejores condiciones posibles. Para ello será necesario conocer los riesgos específicos que puedan afectar las colecciones, los efectos de las condiciones ambientales sobre las mismas y el establecimiento de unas normas ajustadas a las condiciones específicas de las colecciones y condiciones del Museo para la manipulación correcta. Este sistema de trabajo permitirá realizar un seguimiento permanente de las obras, con el que se pueda controlar la posible evolución de los daños, evitando así la progresión de los mismos y la aparición de otros nuevos. En el diseño y distribución de los nuevos espacios destinados al Área de Restauración del Museo del Prado, se ha considerado la necesidad de que los distintos departamentos se encuentren ubicados en zonas próximas para facilitar el contacto y la colaboración entre los distintos profesionales implicados (Figura 13). También se ha previsto que haya acceso directo tanto al almacén de obras como a las salas de exposiciones. Todas las instalaciones contarán con un equipamiento moderno y específico para cada tipo de trabajo, creando así las condiciones más adecuadas para poder emprender y desarrollar trabajos interdisciplinares y los programas de investigación. Hoy en día la presencia de laboratorios de análisis en gran parte de los importantes museos de todo el mundo es algo establecido e imprescindible dentro la metodología general de trabajo que se sigue en conservación y restauración, como se puede comprobar en publicaciones especializadas, congresos y reuniones técnicas de grupos de trabajo. Debido a las grandes posibilidades que ofrecen la ciencia y la técnica para la adecuada conservación del Patrimonio, se hace imprescindible investigar y aplicar las nuevas tecnologías a la restauración de los Bienes Culturales que se conservan en nuestros museos. De cara al futuro, será fundamental ampliar y dotar a los laboratorios de los Museos Históricos de nuevas instalaciones, mejorar su equipamiento y contar en la plantilla con personal especializado en biología, química y física, así como establecer vías de colaboración con otras instituciones que también se dedican a la investigación sobre el conocimiento de los materiales compositivos, sus causas de su alteración y, en definitiva, su adecuada conservación.
Siempre despierta cierto interés entre los historiadores y críticos literarios el descubrimiento de algún documento inédito que permita completar la biografía de cualquier persona histórica, y -a su vez-pueda abrir nuevos campos sobre aspectos de la vida u obra. En este trabajo se trata de demostrar la relación entre dos ingenios importantes del siglo XVII, Francisco de Rojas Zorrilla (1607-1648) -dramaturgo del que, en este año, se conmemora su centenario-y Jerónimo de Cáncer y Velasco (1599?-1655), ambos contemporáneos y madrileños de adopción, pues la mayor parte de sus vidas transcurrieron en la Corte 1. El documento inédito que ahora aportamos a la Historia de la Literatura Española, permite conocer mejor la biografía y los entresijos que existían entre estos dos dramaturgos del siglo XVII. De hecho los vínculos entre los ingenios del Siglo de Oro se solían justificar -en no pocas ocasiones-a través de sus colaboraciones dramáticas, la asistencia a los certámenes, academias literarias y efemérides, o por medio de otras noticias o conjeturas más o menos fiables de historiadores y críticos de la literatura. Sin ánimo de ser exhaustivos en las biografías de ambos ingenios, tales acontecimientos literarios, donde acudían los dramaturgos áureos, no siempre demuestran claramente los vínculos personales existentes entre ellos, que -en muchos casos-debieron ser de mero compromiso, como sucedía en las justas poéticas. Podrían demostrarse muchas coincidencias y divergencias a este respecto que no fundamentarían una relación. Un claro ejemplo suponen las colaboraciones dramáticas, como práctica habitual entre los dramaturgos sobre todo a partir de las décadas 30, 40 en adelante 2. De hecho, la única comedia conocida en la que intervienen ambos poetas es El Bandolero Solposto, una colaboración puntual, que difícilmente justificaría una relación duradera. Nuestras investigaciones sobre las biografías de ambos poetas nos han llevado a deducir que el trato entre estos dramaturgos era algo más que mera coincidencia en la colaboración de una comedia o en la asistencia a esas reuniones literarias. Tenemos constancia de que Rojas Zorrilla y Cáncer participaron activamente en varios acontecimientos literarios tan habituales en el siglo XVII. Cotarelo nos remite, primero, a las "fiestas cortesanas de 1637 y 1638", en el que se documenta el primer encuentro -hasta ahora conocido-entre ambos: El viernes [20 de febrero de 1637] se celebró en el real sitio un certamen poético en el que tomaron parte casi todos los poetas de fama que había en Madrid, y es este espectáculo el que nos interesa ahora. Presidió Luis Vélez de Guevara y fueron jueces el Príncipe de Esquilache, D. (Cotarelo, 1911, 46-49). Sánchez también recoge este vejamen en su obra Academias Literarias del Siglo de Oro Español, en el que Rojas nos presenta así al poeta de Barbastro: En lo más alto del carro se descubrió Don Vicente Mucio Armengol, poeta astrólogo, levantando la mala figura de su glosa sobre Don Jerónimo de Cáncer, sino que le miró mal aspecto por signo y poeta, a lo que no poco irritado dijo: Mi astrologal poesía a todos hará crecer aunque oscura, que hará ver estrellas al medio día. Rojas no terminará su sátira sin otra alusión a Cáncer al final del Vejamen. Más tarde, en 1640 Cáncer y Rojas vuelven a coincidir en la Academia de Madrid. En esta ocasión actúa en calidad de secretario don Jerónimo de Cáncer. La nómina de poetas insignes y conocidos que participaron en este festejo literario es importante, aunque no creemos necesario extendernos en este tipo de reuniones, ni analizarlas de-tenidamente, pues nuestro interés se centra en la amistad entre Cáncer y Rojas Zorrilla que manifiestan en este tipo de composiciones, dentro de los límites satíricos que se imponían en estos casos: Volví [Cáncer] la cara y vi venir a un hombre que se las pelaba por caminar apriesa; traía a mi parecer, la cabeza colgada de la pretina y sobre sus hombros una calabazada. Parecióme extraño el modo de caminar, y acercándose más, conocí que era don Francisco de Rojas; que la priesa no le había dado lugar de ponerse la caballera y al pasar junto a mí le dije: La prisa al revés te pinta, hombre, para caminar. Yo siempre he visto llevar la calvaza en la cinta. A pesar de una relación tan cercana -a juzgar por las alusiones literarias que poseían-es extraño que Cáncer no se encontrara en otros acontecimientos importantes de la época, en donde se reunían los poetas de más fama que se encontraban en Madrid. Llama la atención que no participara en la Fama póstuma a la vida y muerte del doctor fray Lope de Vega, para cuya publicación Pérez de Montalbán solicitó -de los más esclarecidos ingenios-alguna composición. Desconocemos la razón por la que Cáncer no colaboró en este evento, máxime cuando existían claras relaciones de vecindad con el Fénix. Su madre -doña Mariana de Velasco-vivía en la calle Cantarranas -la misma que la de Lope de Vega-y él en la calle Huertas, cuya casa estaba muy cerca a la parroquia de San Sebastián, de la cual los tres ingenios eran feligreses. También es cierto que en este mismo año murió doña Mariana de Velasco, madre del poeta, ¿sería éste el motivo por el que no participó en tal evento? La investigación en la Parroquia de San Sebastián de Madrid, para encontrar la partida de defunción de Mariana de Velasco, donde -según los índices-se hallaría próxima a la de Lope de Vega -y por tanto ambas en el mismo tomomostró que ésta se encuentra hoy en paradero descono- ALEJANDRO RUBIO SAN ROMÁN Y ELENA MARTÍNEZ CARRO Esta pérdida ha dificultado encontrar el testamento de la madre de Cáncer, pues en la partida de defunción se detalla la fecha y escribano, ante quien el difunto testó, en el caso que lo hiciere. Si Mariana de Velasco lo realizó y se encontrara, quizá nos aclararía algunos aspectos de interés sobre la biografía de Cáncer. A pesar de ello se puede conjeturar que Mariana de Velasco pudo morir repentinamente, sin testar, pues en la mayoría de los casos se llamaba al escribano unos días antes y, a veces, momentos anteriores de que se produjera el fallecimiento. Posiblemente ésta es la causa por la que Cáncer y su hermana solicitaron la declaración de herederos, localizada en el Archivo de Protocolos de Madrid, con el fin de solucionar los problemas derivados por la falta de testamento materno. Para ello recurrieron a aquellos testigos que cumplieran los requisitos necesarios en estos casos y que demostraran -por supuesto-una actitud favorable hacia la familia. Éste sería el caso de Francisco de Rojas Zorrilla y Tomás de Lara. Su conocimiento de la familia y su aprecio a la misma -como demuestra el acta-, hace de esta declaración una de las principales manifestaciones del trato entre ambos poetas, aunque posiblemente puedan existir otros documentos que acrediten su relación, como el recogido por Cotarelo sobre uno de los hijos de Rojas Zorrilla. En él figura como madrina Polonia Velasco, cuyo nombre coincide con una hija de Cáncer y el apellido materno Velasco 3. El apellido Velasco es bastante común en esta época y también en los distintos estamentos sociales: ¿es pura coincidencia? Posiblemente esta casualidad no pasó desapercibida para Cotarelo, que transcribió esta partida de bautismo en el estudio sobre el poeta toledano. Las investigaciones en el Archivo de Protocolos de Madrid han puesto en nuestras manos esta declaración que nos permite completar ambas biografías y, en este caso, afirmar que las relaciones personales entre Rojas Zorrilla y Cáncer fueron quizá más importantes que las literarias, comparadas con las de otros ingenios que pulularon por entonces en la corte. A continuación aportamos la reproducción fotográfica y la transcripción del documento modernizada, que presenta todas las diligencias necesarias, con el fin de demostrar que Jerónimo Cáncer y Ana María Velasco eran los únicos herederos e hijos legítimos de doña Mariana de Velasco. Esta cuestión no es baladí, si se conoce las dificultades económicas que Cáncer nos ha transmitido en algunas de sus composiciones poéticas (Cáncer, 2005, XXV-XXVII). No queremos concluir este artículo sin subrayar las conclusiones de interés que se derivan de esta aportación documental, aunque algunas de ellas ya se han comentado y otras se desprenden de lo expuesto: Primero.-Existió una relación prolongada y de amistad entre Rojas y Cáncer, según el documento al menos de ocho o nueve años, desde el fallecimiento de doña Mariana de Velasco hasta la fecha del documento. Segundo.-Jerónimo de Cáncer nació en el segundo matrimonio entre doña Mariana de Velasco y Fadrique Cáncer, gobernador de la Isla Margarita. También es cierto que desconocemos si hubo más hijos y la suerte que corrieron. Tercero.-Que del primer matrimonio de doña Mariana de Velasco con don Gaspar Núñez de Morillas, nació Ana María Velasco, hermanastra del poeta. Hasta el momento desconocemos si de este matrimonio hubo más hijos, aunque éstos se malograsen. Cuarto.-Sobre estos dos poetas -Rojas Zorrilla y Cáncertodavía existen lagunas importantes en las biografías actuales, a pesar de los esfuerzos de otros investigadores que no han tenido la suerte que a nosotros nos ha deparado. Esperamos que sus biografías se vayan completando con nuevos hallazgos documentales y que también sirvan para una mejor interpretación de aspectos de sus obras. Don Jerónimo Cáncer y doña Ana María de Velasco, hijos legítimos. Yo, el dicho Don Jerónimo Cáncer, del Gobernador Fadrique Cáncer y de doña Mariana de Velasco; y yo, la dicha doña Ana María de Velasco, hija de Gaspar Núñez de Morillas y de la dicha doña Mariana de Velasco, nuestros padres y madre legítima; decimos, que cuanto de hecho conviene hacer información, de cómo la dicha doña Mariana de Velasco -nuestra madre-es difunta, y como no han quedado más hijos de la susodicha que nosotros. A V.m. pedimos y suplicamos lo mande así. Pues es justicia que pedimos y que de ella se nos dé un título, dos o más, los que fueren necesarios, por ser para enviar al Reino de las Indias. [Las firmas]: Doña Ana María Velasco y Cáncer y Jerónimo Cáncer de Velasco. Los contenidos en esta petición den la información que ofrecen, y dada se otorga, para proveer justicia, el señor doctor don Mateo de Barassa, teniente del Corregidor, lo proveo. En Madrid, a veintisiete de febrero de mil y seiscientos cuarenta y cuatro años. Y se somete a cualquier escribano de su majestad, a quien dio comisión y forma y hecho. Información: En la Villa de Madrid, a veinte y nueve días del mes de febrero de mil y seiscientos cuarenta y cuatro años, don Jerónimo Cáncer y doña Ana María de Velasco, para en prueba de lo contenido en su pedimento, presentaron por testigo a don Francisco de Rojas, que vive en casas propias en la plazuela del Ángel; del cual fue recibido juramento a Dios y a una Cruz en forma de derecho, y habiéndole hecho y preguntado por el señor del procedimiento, dijo: que doña Mariana de Velasco, madre de los dichos don Jerónimo de Cáncer y doña Ana María de Velasco, es muerta y pasada de esta presente vida, y que murió en esta villa en la calle Cantarranas, el año pasado de seiscientos y treinta y seis, y este testigo. [fol. 75 r.] la vio llevar a enterrar en el convento de Santa Bárbara de esta Villa, y asimismo sabe que no quedaron al tiempo de su muerte, ni hay otros hijos de la susodicha, mas de los dichos don Jerónimo Cáncer y doña Ana María de Velasco, hermanos; y que el dicho don Jerónimo Cáncer, es hijo del matrimonio que la susodicha tuvo con el gobernador Fadrique Cáncer, y la dicha doña Anamaría, del que tuvo con Gaspar Núñez de Morillas. Y esto lo sabe porque lo ha visto ser y pasar así, y tener de ello particular y entera noticia, y esto responde y es la verdad de lo contenido en el dicho pedimento, sin haber cosa en contrario debajo del juramento hecho, en que se afirmó, habiéndole sido leído. Y lo firmo, y que es de edad de treinta y siete años y no le tocan las generales. Don Francisco de Rojas. Ante mi Gabriel Álvarez. En la dicha villa de Madrid, en dicho día veinte y nueve de febrero de mil seiscientos cuarenta y cuatro. Yo dicho don Jerónimo Cáncer para la dicha información presento por testigo por el señor del pedimento, dijo que conoció a doña Maria de Velasco, viuda fue de Fadrique Cáncer, y vio que la susodicha murió y pasó de esta presente vida el año pasado de mil seiscientos treinta y seis, y fue enterrada en el convento de Santa Bárbara de mercedarios descalzos de esta villa, y que dejo por sus hijos a los dichos don Jerónimo Cáncer y doña Ana María de Velasco. Al dicho Don Jerónimo Cáncer, del matrimonio con el dicho Fadrique Cáncer, y a la dicha doña Ana María de Velasco, del matrimonio con Gaspar Núñez Morillas, y que no quedaron otros hijos ninguno más que los dos. Lo cual sabe por lo haber visto, y tienen de ello particular, y también será noticia, por el mucho trato y comunicación que con ellos ha tenido y tiene, y es la verdad debajo del juramento que hecho tiene en que se afirmó, habiéndole sido leído, y declaró ser de la edad de veinte y ocho años, y que no le tocan las generales. Ante mí: Gabriel Álvarez [fol.76 v.] En la Villa de Madrid, a veintinueve días del mes de febrero, de mil y seiscientos y cuarenta y cuatro años. El señor doctor don Mateo de Barassa, en nombre de corregidor de esta villa por su majestad, habiendo visto la información dada por don Jerónimo Cáncer y Doña Ana M.a de Velasco, hermanos, dijo que mandaba, y mandó de ello, se le de un traslado de dos o más, los que pidiere signados, y en forma que hagan fe a los cuales y cada uno de ellos. Desde luego interponga e interpuso su autoridad, y decretó justicia y hará que valgan, y hagan las que debiere y hubiere lugar, y lo señaló. Ante mí: Diego de Orozco ALEJANDRO RUBIO SAN ROMÁN Y ELENA MARTÍNEZ CARRO [fol. 75 v
que Colombine asume estos ideales estéticos en el arte y en la mujer, al menos, según hemos detectado en sus críticas en Heraldo de Madrid y en La Esfera, hasta el año 1914, fecha en la que vemos un giro en su concepto de belleza femenina. El articulejo, en expresión del propio Ferrándiz, va a recibir respuesta, desde las mismas páginas de El País, por un joven periodista, que pronto cobrará merecida fama, Antonio Asenjo, que titula "De caleología. Lo bello progresa" (El País, 8/10/1906) Tomando la afirmación de que "la hermosura nacional aumentaba o por lo menos no decrecía", observación que hizo de muchacho, Asenjo lanza un disparo sin misericordia a este terrible Ferrándiz: "Ve usted a las mujeres desde la altura de sus respetables cincuenta años". Para Aristóteles, Retórica, "La belleza es diferente en cada edad". El artículo de Asenjo es demoledor y algunos párrafos hirientes contra Ferrándiz. La respuesta no se hace esperar, José Ferrándiz, titula, "De estética humana" (El País, 11/11/1906) La querella sobre la belleza no acaba más que comenzar. Julio Camba (El País, 12/10/1906) entra en la polémica y sitúa su importancia en el primer párrafo: "El artículo del padre Ferrándiz sobre belleza colectiva, es, para mí, muchísimo más trascendental que todas sus notables campañas anticlericales", cita a Violeta -que hace la crítica de moda femenina en El País-, y a Asenjo. Sobre el artículo de Violeta escribe que "para decir que la belleza femenina es una encantadora realidad, holgaba toda palabra. Su sola presencia lo hubiera demostrado plenamente" ("mostrado", apostillamos nosotros, querido Asenjo, no demostrado. Violeta es una realidad, y la demostración es una actividad lógica del pensamiento), y afirma que "poco a poco se ha ido formando un tipo de gracia, de arte y de malicia". La expresión, la gracia, la elegancia son atributos de la belleza y por los cuales decimos que una cosa es, o puede ser, bella. Tratemos de adjetivar a las "mujeres" de Penagos y estos adjetivos estarán presentes, además de picardía, juventud, y "demi mondente", como cantan en la zarzuela Alma de Dios; Asenjo finaliza rechazando la belleza modernista: "yo necesito decirle dos cosas: que no soy modernista y que mi ideal de Belleza no lo constituye precisamente una cosa larga y triste con pelos de alambre". Llegada la polémica a este punto entra, en apoyo de Ferrándiz, Colombine, con un artículo extenso, ditirámbico en sus comienzos, y titula: "Femeninas. La belleza humana" (Heraldo de Madrid, 30/10/1906): "Anda estos días rodando por la Prensa una interesante discusión, que la galana pluma de Ferrándiz lanzó a la palestra en uno de sus hermosos artículos... Que lo hermoso es siempre amable no cabe dudarlo; se siente una emoción purísima de un orden elevado e inmaterial ante lo verdaderamente bello, la belleza decrece de un modo alarmante. Son muchas las causas que concurren a ello". La influencia de la religión es vista como uno de los factores fundamentales para constatar que "la belleza de la forma humana decrece: La razón es sencilla: desaparecieron los baños, masajes y unciones fortificantes de las religiones que tenían su culto en la belleza y el placer; vinieron los días en que el cuerpo fue mirado como enemigo digno de castigo o como fiera indómita, que era preciso aniquilar para no ser devorado por ella. Y el ayuno, los cilicios y la falta de limpieza fueron destruyendo las formas amplias y sanas" 1. Finaliza el artículo: "Por eso yo, en este pleito que hoy se suscita, lamentándolo sinceramente, creo que, en efecto, la belleza de la forma humana decrece, y su negación, la fealdad, si no se la combate activamente, traerá la degeneración completa del Arte, primero, y de la Humanidad después". La dedicatoria, y otras citas, de Por Europa, muestra la relación, en amistad y pensamiento, entre Carmen de Burgos y Ferrándiz al que llama "admirado maestro: Todos conocen en España, y fuera de ella, al valiente cronista de El País, maestro de la juventud sana, al que sabe demoler, con mano firme, prejuicios y tiranías... sigue siendo su vida demasiado pura para llamarla sacerdotal, y todos han de confesar que el teólogo combatiente contra los absurdos de la teología es un hombre honrado". Al llegar a Italia, exclama "¡Italia! Amigo mío: no sé cómo escribir a usted la primera carta desde la tierra de mis ensueños." (Colombine, 1907, 167), y, ante la inminencia de la tragedia del Vesubio, una vez más, se dirige a Ferrándiz: "Mejor que carta, amigo Ferrándiz, esta es una postdata a mi anterior." Bello lo aplica, indistintamente, a una visión del sol cuando ríe "entre los hilos de la trama de las velas de las embarcaciones"; a la distinción entre un espectáculo grandioso sin ser bello; de una ciudad (La Esfera, 3/5/1930); la belleza en la mujer; "el gran lago de Brujas es como el amor bello y triste, dulce é inquietante; son bellos los paseos de árboles, al lado de un hermoso canal de aguas inmóviles; un retrato es bello el día en que se hace, cuando nos sirve de espejo, cuando nos presenta á la persona querida tal como está actualmente en nuestro recuerdo" (Colombine, 1912, Fromentin, 1876, citado, 1912, 43) Esta actitud es de gran actualidad, en efecto, "la obra de arte es un punto de encuentro de los espíritus, un signo de enlace. El objeto figurativo es uno de los instrumentos de la toma de conciencia de toda sociedad." (Francastel, 1969, 15 y 103) y "todo arte es la trasposición de las necesidades y de las aspiraciones de la época en que nace" (Francastel, 1988, 63); con otras palabras, el objeto de estudio de la historia del arte es la obra de arte y su objetivo final es el conocimiento del hombre en sociedad, porque "todo artista toma en sus manos los hilos del desenvolvimiento, bajo la forma de una tradición decisiva, de una técnica históricamente adecuada, y de la actualidad de ciertos problemas y técnicas" (Hauser, 1961, 173); y desde la crítica, "Cada siglo, cada pueblo ha poseído la expresión de su belleza y de su moral" (Baudelaire 1846, 102); hemos elevado los museos a templos del arte, y no hemos reparado que al desgajar la obra de su razón de ser esta queda reducida a simple objeto 18) Frente al subjetivismo de la estética contemporánea, Colombine acepta, o se decanta, por el objetivismo de la Gran Teoría: "hay en nosotros un sentimiento, más o menos educador, que nos dice con elocuencia irrefutable: "Eso es hermoso o eso es feo" (Heraldo de Madrid, 30/10/1906). Frente a la modernidad, fragmentadora, individualista y estéril opone el clasicismo. En esta disputa, se encuentran posiciones que han sido la base de controversias en torno a la concepción del arte, de la estética y de la crítica de arte; entendemos, que es uno de los asuntos más complejos de nuestra contemporaneidad, por ello, y en un intento de síntesis, decimos que "una obra de arte sólo se puede comprender objetivamente dentro de cierta subjetividad sintonizada con la obra..." El artículo de Colombine no gusta a Antonio Asenjo (El País, 6/11/1906) que responde a Ferrándiz y deja esta perla para Carmen: "Termino, pues, haciendo constar que no he dicho nada del artículo de la bella escritora Colombine, porque puede en mí más la galantería que nada". En los críticos de arte de este período se detecta un gusto por "lo clásico", una defensa de los ideales y de la belleza griega. El apotegma de d'Ors es conocido y nos exime de otras citas: lo que no es clásico es plagio. Colombine, en Montmartre, afirma que "la belleza vivirá siempre". En el Louvre, la descripción de la Venus de Milo expresa toda su admiración hacia el ideal de belleza clásica. Es difícil sustraerse a la belleza de esta descripción: "Venus de Milo altiva y risueña, sensual y casta, incitante y púdica, con su blancura de mármol y sus líneas de hermosura suprema está la inmortal Afrodita, con todo el esplendor de su imperecedera belleza... Esta Venus es la Diosa del amor, del amor eterno que canta la naturaleza y la fecundidad; es la belleza suprema" (Colombine, 1907, 62); Platón, en el Fedro, está citado implícitamente. En El veneno del arte, refuerza este criterio: "el caso de la bella Julieta Recamier, encerrándose en vida en los salones de su palacio como en los muros de una tumba. Nadie vio marchitarse la belleza de aquel rostro ideal" (Colombine, 1910, 16). Por Europa, Colombine viaja, según propia confesión, cargada de libros. No tenemos constancia de qué autores se trata, pero, en las descripciones y apreciaciones de obras de arte, podemos adelantar que conoce los textos de F. W. La idea del arte como imitación de la naturaleza es destacada por Colombine. El eterno ideal artístico se funda en la imitación de la naturaleza como fuente de todo progreso. Teoría aristotélica de la imitación. El término sintetizar es empleado frente al "concepto de la imitación", y, sobre todo, a ir mas allá de la simple verdad natural, en busca de la representación de la Belleza. Alberti dice que además de la semejanza hay que añadir belleza. La Naturaleza tiene interpretaciones muy diferentes que oscilan entre el pasado y el presente que se trata de descifrar: "el flamenco... copia a la Naturaleza de un modo insuperable, sin perdonar detalles ni modificarla, satisfaciendo su deseo de belleza plástica. Los ensueños son patrimonio de los latinos. Cuando quieren entregarse á la fantasía producen demonios y monstruos extraños, abortos de la imaginación en una kermesse infernal" (Colombine, 1912, 63). Colombine no cita al Bosco por estar, estética y anímicamente, lejos del "ocaso de la Edad Media", de la que es uno de sus más enigmáticos representantes. Si analizamos las categorías estéticas que aparecen en las críticas periodísticas, o en sus libros de viajes, es por una doble razón: en sí misma, como expresión de un juicio que contrastamos sobre esa obra y que con otros más configuran las diferentes apreciaciones que en distintos autores y épocas ha suscitado la obra, más aun, tratándose de la expresión del "gusto" de una escritora que se enfrenta a la obra y nos manifiesta sus tendencias y preferencias. Y, porque la categoría estética expresada permite aportar un juicio de valor estético de la obra, según que consiga o no el "género ideal" de la sociedad española del primer cuarto del siglo XX. Tenemos presente que Colombine está en el centro de la sociedad intelectual y periodística de su época, lo que confiere a sus juicios de valor una importancia que queremos destacar. No ejerce la crítica de arte sobre exposiciones, ya que en Heraldo de Madrid el crítico es el respetado por todos Alejandro Saint-Aubin. No nos proponemos aquí someter a crítica estos argumentos, y preferencias de Co-y pura; de largo cuello y manos transparentes; un cutis blanco de cera en un rostro iluminado por la llama violeta de unos ojos perversos, agrandados en las ojeras, que como un lirio azul se marcaban en su semblante." La publicidad estimula para que las mujeres tengan "senos desarrollados, reconstituidos, hermoseados, fortificados" con las "Pilules Orientales". Suponemos que estos anuncios harían las delicias de los lectores. Rechazar el Modernismo, en los críticos de arte del primer tercio del siglo XX, lo podríamos resumir en la frase de don Miguel de Unamuno: "¡La impotencia! No conozco impotencia mayor que la que se oculta bajo eso que se llama modernismo. El siguiente párrafo es de una claridad que deslumbraría de expresión a otra-poéticamente valiosa es al mismo tiempo una interpretación fecunda de la obra traducida; no repite algo ya existente, sino que crea una nueva figura, bajo cuya luz adquiere sentido la forma original (Pächt, 1986, 84). Años después, Juan de la Encina (Propósitos, La Voz, 2/7/1920) dejaría explicitadas sus preferencias, con las que estamos totalmente en sintonía estética y moral: Actitud estética: "Debemos advertir que entra más en nuestros gustos el modo de cualquier futurista estridente que no el de nuestros actuales y agarbanzados pintores de casa grande." Actitud ética: "Puestos en la obligación de elegir, preferimos siempre la anarquía a la librea". Lo reconocemos, con estas ideas podríamos formar todo un estudio, por lo que sugieren, por lo que expresan. Después de esta vivencia artística, Colombine supo más de sí misma. En nuestra palpitante actualidad, bon vivant podemos traducirlo por subjetivismo y nihilismo, sin forzar mucho el concepto ni la idea de Colombine. Colombine ("La Condesa Tolstoi", Heraldo de Madrid, 23/11/1904): "Con los ojos de fuego, la tez coloreada por la brisa, la boca entreabierta para respirar el aire puro y desbordándose de su toca los espesos rizos del cabello, que con el impulso de la carrera flotaban, azotando sus sienes y sus ojeras... su silueta se destacaba... como una Walkiria, una mensajera de Odín, que cabalgase en las nieves". Niza: "Otro lienzo atrajo mucho mi curiosidad más por la expresión de las figuras que por su mérito: Cristo y la Mujer Adúltera. Hay mucha belleza y mucha realidad en la actitud de aquella mujer de redondos brazos, fuertes caderas, ojos negros y rostro moreno, que cae a los pies del Salvador con los vestidos desgarrados, mostrando la carne exuberante que la indujo al pecado." Oposición al modernismo en arte y en la figura femenina (excluimos de nuestro análisis la literatura): "La reina de la moda era una marquesita italiana, pálida y quebradiza, que llevaba trajes flotantes. Una figura mística, alargada Valle Inclán busca en la pintura sentimientos, ideas, valores literarios, intelectualización y misterio, valores que encarna su gran amigo Julio Romero de Torres que hará un retrato a Colombine. La horaciana relación queda explícita: "Antonio Wiertz es de los espíritus que enamoran y cautivan. Hay una multitud de grabados reveladores de desordenada fantasía... Es el primer pintor belga que se ocupa de la literatura, que intenta dar valor á una idea delicada y filosófica. Wiertz es crítico, es satírico. No porque la sátira ó la crítica resalte del asunto sin buscarla, como sucede en Teniers, sino reflexivo. la crítica y el gUsto Ortega y Gasset (1962-7, 73-78) señala como una de las funciones de la crítica de arte contribuir a la formación del gusto en el público. Francisco Alcántara escribe, en El Imparcial, en 1907, que la belleza, en la obra artística, se obtiene por medio del estudio de la naturaleza, no copiando los estilos anteriores, "porque no somos griegos, ni romanos, ni cristianos artísticamente hablando; somos modernos, debemos ser actuales y preparadores del porvenir". Ante la obra del Cordero Místico exclama: "Se han disfrazado con esos mantos rojos, verdes, blancos ó violeta, pero son ellos, los burgueses de Gante con sus barbas y sus facciones duras que se han prestado á servir de comparsas en una gran mascarada" (Colombine, 1912, 65). Calificar de "gran mascarada" la escena del "Cordero Místico" es, cuando menos, de un pensamiento muy alejado del concepto de la pintura flamenca, de los ideales que la hicieron posible y de la relación con su tiempo. Conocemos la "fortuna crítica" de la obra y no hay un solo crítico que no haya elogiado una de las obras que ensancha la belleza, que es patrimonio de la humanidad estética. Y estas formas inmortales llámanse clásicas, así las define García Morente. Contrapunto: "Sevilla anticipo de la Gloria: Y este gran número de imágenes, que escapan con frecuencia de los templos para mezclarse a la vida de la población, familiariza con ellas al pueblo todo, y las hace vivir, no como divinidades abstractas, sino como una realidad tangible... Sevilla, vista así, es también como una antesala del cielo Madrid con el antetítulo de "Femeninas", conectando, en la crítica de arte, con el pensamiento de Ortega, Alcántara, Saint-Aubin, Juan de la Encina. defensa de los ideales clásicos El clasicismo es reflexivo más que crítico; comentador más que analítico. Comentario sobre Ingres: "en Roma se formó su personalidad, sintió la admiración hacia el Divino Rafael y dio vida en sus lienzos á todas las bellezas del clasicismo... No necesitó críticos ni propagandas; venció sólo la belleza de sus figuras clásicas, la armoniosa corrección del dibujo, hijo de un estudio detenido, que desdeñan los genios improvisados". En Montmartre afirma que la belleza vivirá siempre. Ante el busto de Heine exclama: "Heine, enamorado de la belleza, quería perpetuar su recuerdo de Dios Griego en todo el esplendor de su divina hermosura" y le cita varias veces. De Génova destaca: "un San Sebastián de Paget; tiene una belleza apolínea, pagana y andrógina; pero es una hermosa escultura." Belleza y moral: "Tal vez si buscamos lo bello y lo bueno es porque amamos y gustamos de engalanar con estos atributos el recuerdo de nuestro amor. Decid á los que aman que vengan aquí." La Kalokagathía, únicamente se presenta entre los griegos, es un concepto semimoral y semiestético que consiste en una fusión de la belleza y el bien, que Sócrates se encontró con esta idea en la tradición popular. Platón, El Banquete, diálogo entre Sócrates y Diotima de Mantinea (201b-d y 205d-206b): "Las mujeres lo eran todo, bellas, buenas, sabias, valientes, mucho más que los hombres" (Colombine, 1910, 6). Platón (Fedro, 246e): "Y lo divino es hermoso, sabio, bueno y todo lo semejante"... "y toda virtud afín", señalando con estas palabras que no consideraba la tríada como un conjunto completo. La crítica de arte es considerada como esclarecedora, no como una función valorativa de la obra o del artista; por citar algunos ejemplos: Francisco Alcántara, Juan de la Encina, Eugenio d'Ors, José Camón Aznar. Ortega, en el banquete a Juan de la Encina, expresa: "En otro tiempo podía el crítico comportarse simplemente como un juez. Y en este supuesto, los periódicos tendrían dos opciones: salir en tiempo presente y dejar el espacio de las críticas en blanco o no salir" (Ortega, El Sol, 13/6/1925). rroco Protestante y Burgués". En el museo de Ámsterdam está la famosa Ronda de noche: "Después de contemplarla mucho tiempo absorta en su belleza, procuro analizar sus detalles y opino con los que creen que es un paseo dado de día por esa compañía de arqueros, cada una de cuyas cabezas es un retrato. Hay algunos desairados, violentos, pero ante la maravillosa expresión de vida del cuadro poemático no se piensa en su ortografía. Cuanto más se observa, más nos afirmamos en que la manifestación del alma holandesa por la pintura es siempre realista, siempre hija de la Naturaleza" (Colombine, 1912, pp. 285-286). Hay que compartir sentimientos, porque "Un sentimiento de arte experimentado ante un monumento, ante un cuadro, ante una estatua, en la Naturaleza ó en la audición de una partitura, necesita compartirse con el genio familiar que vive en nosotros y lejos de nosotros", entonces aflora lo telúrico, lo profundo de los sentimientos que hemos querido encerrar en cárceles de razón, por tomar una expresión de Ortega. Relata que se encuentran en Ostende: "Solas y desconcertadas: las frases que llegan á nosotras son extrañas. Todos hablan el flamenco; cuando los idiomas no son afines, los espíritus se encuentran muy distantes. Instintivamente mi hija y yo nos aproximamos más una á otra hablando mucho en español y escuchando nuestras voces con melodía de canto. Es este uno de esos momentos en que toma cuerpo y significación la palabra patria. Recuerdo una impresión semejante una noche en Melilla, en los desiertos caminos del Hipódromo, cuando una voz española nos preguntaba entre la sombra: "¿Quién vive?", y la emoción ahogaba la voz en la garganta al contestar: "España". Un sentimiento de arte experimentado ante un monumento, ante un cuadro, ante una estatua, en la Naturaleza ó en la audición de una partitura, necesita compartirse con el genio familiar que vive en nosotros y lejos de nosotros, y es preciso arrancar esa flor del alma y entregarla al público... ¡Siempre el misterio, lo contradictorio, la paradoja!... el dualismo de los sentimientos y la razón" (Colombine, 1912, 9). Aquí resuena en nosotros la voz egregia de Ortega y su magna pregunta que lanza al Quijote, que los que conocemos a Ortega traducimos por Cervantes: "Dios mío ¿qué es España?" (Ortega y Gasset, 1960-6, 76-77) Se comprende cómo, entre aquellos montes, se forjó á martillazos la soberbia voluntad de hombre tan nefasto..." (Colombine, 1910, 10); "El Cristo de Cellini es la divinidad vinculada en un hombre, tal como la explica el mito de la Encarnación..." ¿Qué necesidad impulsa á los hombres á orar? ¿No bastan la belleza, el Arte y la Ciencia para satisfacer el espíritu? Quisiera conocer todos los pensamientos que hay debajo de una toca monjil en caso de que haya alguno" (Colombine, 1907, 14); Pompeya, templo de Isis: "Se ve la escala subterránea por donde entraban los sacerdotes para confeccionar milagros, como después hicieron y aun hacen los sacerdotes católicos" (Colombine, 1907, 289) y añade notas sectarias a p.p. de Ferrándiz que hace suyas; en Génova, la riqueza de sus iglesias la hace exclamar "¡Cuánto capital muerto!". bibliografÍa del patrimonio artístico: el greco
Ante todo, debo justificarme no ya por mi presencia en este volumen, sino por el carácter de lo que voy a escribir. No soy una filóloga "practicante", ni una investigadora o una profesora de Literatura. Soy, simplemente, una cuentista cincuentona, a la que leer y escribir le ha gustado siempre muchísimo, prácticamente desde que aprendió a hacerlo, a los cinco años, y a la que cuando le preguntan a qué se dedica, es decir, cómo se gana más o menos la vida, suele contestar: "A las chapuzas intelectuales: edición, corrección de estilo, traducciones...". No sonará, quizá, muy bien, pero cómo explico, si no, la época en la que leía el Hola buscando ideas y posibles autores, o que uno de los libros que he traducido sea un burlón manual de autoayuda titulado Cómo dejar de hacerse pajas mentales. (Por no extenderme sobre cierta ocasión en la que un autor, por teléfono, se presentó a sí mismo de esta forma: "Soy Fulano de Tal, el del falo portentoso". Tenía su explicación, claro, El falo portentoso era el título de su último libro, pero de todas formas -y aunque el hombre ya no debía tenerlas todas consigo, dado que me insinuó que quería pasarse a la novela histórica-, sigue siendo el caso de exceso de autoestima más impresionante que he oído nunca. También un buen resumen de en qué ha consistido, muchas veces, mi vida laboral y para qué público suelo trabajar. Eso sí, con todo respeto. A diferencia de algunos compañeros, no me parece que el español medio sea un "bestia" porque no sabe quiénes fueron Horacio o Baudelaire y, por lo tanto, no se compre sus ediciones. Es más, los lectores para los que edité libros de humor o el electrizante reportaje sobre asesinos españoles Así son, así matan me caían francamente bien.) Lo que sigue van a ser, pues, unas meras impresiones de lectora-chapucera intelectual, sin más apoyo "erudito" -una palabra detestable, por cierto-que mis recuerdos, mis intuiciones y, por supuesto, mis brame. Es decir, esos "intensos deseos" o "anhelos" o "ansias" -a veces, si así lo indica el contexto, también "codicias", "avaricias"-sin los cuales, según señalaba Cesare Greppi en un bellísimo libro, I testimoni, ningún ser humano sería capaz de interpretar la realidad y pasar del estupor inicial que sentimos ante sus fragmentos: un paisaje especialmente bello; el horror de que te deje el hombre al que amas; el gusto de reírse a carcajadas; un poema cuyo autor, misteriosamente, parece saberlo todo de ti; el placer de la memoria cuando regresas a aquel paisaje especialmente bello. Y así, sin más, comienzo por el que fue mi "primer estupor" cuando leí lo que escribió Carmen de Burgos, Colombine, acerca de Giacomo Leopardi: ¿por qué a una animosa señora almeriense, tirando a guapa, le gustó tantísimo la obra de un conde toscano muy feo, muy culto y sempiternamente quejumbroso? ¿Qué pudo acercar a aquella mujer que jamás dejó de ser la adolescente que cabalgaba, libre y felicísimamente, por los campos de Rodalquilar, a un hombre que consumió su adolescencia encerrado en su casa natal de Recanati, estudiando y traduciendo griego clásico mientras miraba -sólo miraba-cómo eran otros los que salían de sus casas, hacían amigos, se enamoraban, vivían, en una palabra, y que, como única respuesta a su timidez ante la vida, se comparó a un pajarillo solitario que sólo sabe desperdiciar la primavera? ¿Qué le atrajo de un autor romántico que, a diferencia de tantos de sus contemporáneos, jamás se comprometió con riesgo alguno y cuya vida, vista desde fuera, parece calcada de una obra de Chejov? ¿Por qué entendió tan bien qué amó realmente ese personaje casi chejoviano en la pobre criadita a la que dedicó el canto XXI, "A Silvia"? Hay una primera -y obvia-explicación: el feo y quejumbroso conde fue un prosista interesante y un poeta excepcional. En España, conocerlo sigue siendo una rareza reservada, casi, a tres grupos de personas -los italianistas y demás filólogos cercanos al italianismo; los alumnos y ex alumnos del Liceo Italiano (es mi caso); los poetas-, pero hay una escena en la película Amarcord que ilustra perfectamente el lugar que ocupa Leopardi en otras partes del mundo o la cultura. Un vejete se dirige a una supuesta turista extranjera y le pregunta, coquetonamente: "¿No sabe usted quién es Leopardi? Acto seguido, levanta la palma de la mano todo lo que puede e indica: "Dante Alighieri"; luego baja la mano unos pocos centímetros y vuelve a indicar: "Leopardi". Carmen de Burgos fue, como primera respuesta, una turista extranjera a la que, simplemente, la convenció del todo el coquetón vejete. Leopardi formaba, con Foscolo y Manzoni, un terceto casi tan "excelso" como ese Dante-Petrarca-Boccaccio sin el que la literatura europea hubiese sido otra cosa. (Y no sólo la literatura: el Canzoniere de Petrarca educó sentimentalmente a generaciones de europeos, incluidos los cortesanos adictos a los burdeles. El gran Aretino se ríe maravillosamente de ellos para defender, de paso, la posibilidad de otra literatura. Pero eso es otra historia.) El "problema", por así decirlo, es que en Carmen de Burgos no late, sólo, la obligada admiración de todo buen turista literario hacia un reconocido poeta. ¿Por qué se palpa, casi, en lo que escribió sobre él, una auténtica identificación afectiva con la figura de Giacomo Leopardi? Y me explico: la obra de Leopardi es, en gran medida, una meditación continua sobre el dolor en la que está implícita la aceptación del mismo como forma, casi, de conocimiento. El dolor es la esencia de la naturaleza humana y de la propia naturaleza. Rechazarlo, combatirlo es negarse a uno mismo, desconocerse, y conducir tu vida de una forma básicamente falsa. Así lo leyeron muchos de sus contemporáneos (Schopenhauer recuerda una vez en la que coincidieron en Venecia "los tres grandes pesimistas": Byron, Leopardi, y él). Así entusiasmó a Unamuno (según parece, compartía la admiración de Leopardi hacia la retama, ese humilde arbusto que, a diferencia de los hombres, asume valientemente su mortalidad, sin recurrir a engañosos consuelos como la existencia de Dios o la posibilidad del progreso humano). Y así, curiosamente, se le sigue leyendo en un nivel, digamos, popular: en Facebook, Leopardi cuenta con una página en la que, tras superar el "estupor inicial" de que el conde Giacomo Leopardi te haya aceptado como amiga, puede comprobarse, leyendo las entradas de sus otras "amigas", que, al margen de las decisiones de la crítica literaria y la filología, Leopardi sigue siendo, ante todo, el gran poeta que hace que te sientas comprendida cuando además de estar tristísima, lo estás sin remedio y porque sí. (Empleo el femenino no por empatía con la peculiar ministra Aído: es que la mayoría de las entradas de la página son de mujeres. Los hombres tienden más a colgar alegres fotos de sus visitas a Recanati, y punto. Y vuelvo a mi estupor inicial: ¿por qué esa identificación de la casi imbatible Colombine con un profesional del pesimismo? Problemas y desgracias no le faltaron, desde luego, pero si hay algo que recorre toda la biografía de Carmen de Burgos, casi hasta su mismo final, es, justo, su rebeldía, a veces envidiablemente heroica, frente al dolor. Repasemos un poco: Carmen de Burgos nace en Almería en 1867, es decir -anticipo una de mis mayores admiraciones Pero no sólo: Carmen de Burgos hizo bandera ética de lo que podría haberse quedado en una mera circunstancia personal y defendió a capa y espada el divorcio, la educación de la mujer, la igualdad de derechos entre el padre y la madre... Incluso ante un horror que, hoy en día, hubiese arrumbado a cualquiera como fue la muerte de varios de sus hijos, cuando aún eran apenas bebés, reaccionó promoviendo campañas para prevenir la mortalidad infantil que, sobre todo en Almería, era altísima. Cierto, la muerte de un niño pequeño no era entonces la trágica excepción que es ahora (siempre me ha impresionado muchísimo que, en Ana Karenina, la cuñada de Ana, Dolly, recuerde la muerte de uno de sus niños como una desgracia más inherente a la condición femenina: las molestias del embarazo, los dolores del parto, los pezones que se agrietan durante la lactancia, las noches en vela porque el niño no para de llorar y... la muerte de la criatura. Descubrir, a través de los Diarios de Tolstoi y de su mujer, que la muerte de un crío que no había cumplido aún los dos años podía vivirse realmente así, y por los propios padres, me impresionó aún más, obviamente) pero, con todo, hace falta ser valiente -y optimista-para, en vez de limitarse a intentar pasar página, extraer de ahí la fuerza desde la que combatir la existencia de ese dolor rotundamente insuperable. En una palabra, Carmen de Burgos fue una mujer que reaccionó siempre ante el sufrimiento -el suyo personal y, desde ahí, el de toda una sociedad-no sólo intentando ser feliz, sino dejándose la piel en que el mundo pudiera serlo, con esa constancia irreductible que sólo tienen los optimistas viscerales, los que viven y aman y se esfuerzan como si, de verdad, hasta su propia vida pudiera ser mejor al día siguiente. (Su cercano Giacomo Leopardi, en cambio, empleó buena parte de su talento en demostrar que esos optimistas incurables no sólo son unos ilusos, sino que se acercan peligrosamente a la categoría de pobres idiotas. Ejemplo: hace falta ser entre crédulo y memo para pensar que, sólo porque sea 31 de diciembre, a partir del 1 de enero se va a ser, por fin, feliz.) Cierto, dejando a un lado ciertos aspectos de la rancia burguesía almeriense, Carmen de Burgos vivió en un mundo que facilitaba mucho la creencia en que todo podía -y debía, el optimismo cobró casi un matiz ético entre algunos de sus contemporáneos-ser mejor. Hace poco, un amigo íntimo, A. Roth Venier, hablándome, precisamente, de sus antepasados almerienses, me decía que hay momentos de hacia el personaje-, en un mundo en el que, de aventurar alguien que iba a producirse la famosa revolución feminista de los años 70 -ésa por la que empezó a dejarse de considerar que "puta" era toda mujer que tenía relaciones sexuales con un hombre que no fuera su marido-, lo hubiesen mirado exactamente igual que si dijese que, al final, ni estación de ferrocarril presuntamente diseñada por Eiffel, ni Alcazaba presuntamente construida por Abderramán III, ni uva de Dalías, naranjas de Gádor y Rioja y nenúfares de Villaespesa: lo que iba a situar a Almería en el mapa del sueño, las brame y la cultura iban a ser las playas únicas de Cabo de Gata, un monigote pintado en unas cuevas -convenientemente rediseñado por una panda de excéntricos que le ponían a sus gatos nombres como Tiziano y aseguraban que La Chanca era un escenario cubista-, y un aparente oxímoron: el western europeo (¿alguien sabría entonces "eso del western qué es lo que era"?). O sea, como a un loco peligroso o a un idiota: lo sé porque parte de mi infancia y mi adolescencia transcurrieron en una Almería que se parecía mucho más a la de Carmen de Burgos que a la actual. En ese mundo, perfectamente ajeno, entre tantas cosas insospechables, a que parte de su destino estético lo iban a cincelar un monigote de dudosa tilde (¿indalo?, ¿índalo?) y las bandas sonoras de un tal Ennio Morricone, Carmen de Burgos creció, se casó muy joven con un guaperas que resultó ser un impresentable (ella lo definió como "esclavo de sus vicios"), lo plantó, y, lejos de asumir el destino que, en el mundo en el transcurrió mi adolescencia, era todavía el único reservado a una mujer "decente" que tenía la desgracia de "casarse mal", es decir, lejos de vestirse de luto eterno por su sexualidad y pasar a engrosar el grupo de las mujeres "amargadas", pero intachables, se fue a Madrid, dispuesta a ganarse la vida como escritora, adoptó el pseudónimo de Colombine (elección, por cierto, con la que demostró que no se había leído jamás un canovaccio de la Commedia dell'Arte, pero bueno, tampoco Lorca se molestó mucho en enterarse de qué fue eso exactamente), tuvo, quizá, sus escarceos con Blasco Ibáñez y, sobre todo, formó con un hombre mucho más joven que ella lo que hoy llamaríamos una pareja de hecho. Insisto: recuerdo demasiado las charlas con las que, justo en los años 70, aún pretendían educarnos, sexual y sentimentalmente, a las adolescentes, como para no caer rendida de admiración ante el valor de Colombine: ¡¡¡Y eso lo hizo una niña bien almeriense que nació casi cuarenta años antes que mi abuela!!! de rodalQuilar a recanaTi: fragmenTos de un universo ineviTablemenTe amoroso Bromas aparte, a partir del Romanticismo la tristeza se instaló en el gusto amoroso casi tanto como, en el deseo -las brame-de ser libres, el personaje del pirata (o sea, de esa curiosa fórmula de "mugre + delincuencia = libertad" por la que, lo confieso, yo también me estremecí cuando en Piratas del Caribe la protagonista precisa, mirando arrobada a su amado, que éste no es un honrado herrero, no: "Es un pirata"). Y eso, obviamente, es reflejo de algo. De esa filosofía, casi, del dolor, que elaboró el Romanticismo, por la que ser consciente del mismo llegó a adquirir una categoría heroica, y que fue uno de tantos legados románticos que yo aprehendí sin saber que lo eran. En mi adolescencia, por la misma época en que "La canción del pirata" de Espronceda había empezado a dejar de gustarme porque el libro Poemas y canciones de Bertolt Brecht se me abría solo por "La canción de Jenny", pero estaba ya a punto de adorar a Corto Maltese y al Bogart de Casablanca, que no dejan de ser los últimos grandes héroes byronianos, subrayé una frase de Novalis, creo, recogida por Herman Hesse: "Enorgullécete de tu dolor: es indicio de tu condición superior". Casi como el pobre Leopardi, sí, en toda la línea de esa frase que le encantó a Carmen de Burgos: "Vive, [alma humana], y sé grande y sé infeliz". Pero tiene su sentido. En Los bandidos de Schiller se establecía la diferencia entre los individuos singulares, los que están llamados a vivir una existencia semejante al grandioso vuelo de las águilas, y el resto de la humanidad: los débiles, los mediocres, los que se conforman y, más que vivir, se dejan hacer por la vida (John Irving diría: "los que no consiguen ni ser los la Historia en los que parece que todo un colectivo vive como si, al paso siguiente, fuese a rozar con sus propios dedos la fuente de la eterna juventud. No cierra los ojos ante el sufrimiento, todo lo contrario, lo observa y analiza con plena lucidez, pero lo hace desde el convencido optimismo de que es remediable. Y algo remediable, no sólo duele mucho menos, sino que puede ser un acicate formidable para seguir ejerciendo el optimismo. A. Roth Venier me lo comentaba, concretamente, con respecto a uno de sus tatarabuelos, Ubaldo Venier, quien, después de asistir a la primera exhibición pública de luz eléctrica en Almería, se hizo accionista de la "fábrica de luz" La Constancia no por motivos económicos, ni, es obvio, por un arrebato futurista -aunque lo de tener acciones en un lugar en el que se fabrica la luz, la verdad, bonito y sorprendente sí que es-, sino porque creía, sinceramente, que cooperando con el progreso contribuía a que el mundo fuera mejor y la humanidad más feliz. Ubaldo Venier, el ingenuo accionista concienciado, conoció seguramente a Carmen de Burgos y entra dentro de lo probable que, a pesar del guantazo que ésta le había dado al orden sexual establecido "liándose" a plena luz del día con un jovenzuelo, le cayera bien. Los dos fueron contemporáneos del regeneracionismo. Y eso debe unir mucho. Leopardi, en cambio, coincidió con Schopenhauer y Lord Byron. Es decir, vivió en un momento en el que, a pesar del sturm alemán y de sus transferencias al Risorgimento italiano, ser triste y pesimista había entrado a formar parte hasta del gusto amoroso. Es una simple curiosidad, pero no recuerdo ahora, en ningún texto anterior al Romanticismo, que alguien hable de la tristeza del amado/a como parte esencial de su atractivo. En la Provenza de finales del siglo XII, la condesa de Dia proclamaba, jubilosamente, que su amado era un hombre alegre y que, por eso mismo, ella vivía inundada de alegría. La Laura del Petrarca seducía por ese "lampeggiar" de su "angelico riso" que terminó desencadenando "relámpagos de risas carmesíes". Las maravillosas Rime de Gaspara Stampa dejan traslucir que su amado era un poco memo, además de inconstante, pero jamás un memo tristón. Según el catalogo de Leporello, a don Giovanni le gustaban gordas y flacas, altas y bajitas, pero no dice nada de las melancólicas. Y, sin embargo, una de las diversas mujeres que dejó constancia, por escrito, de lo fascinante que era Ugo Foscolo subraya que su incurable tristeza era uno de los motivos por los que era imposible no amarle. En otras palabras, cuando Lord Byron, según una de su dolor, extenderlo desde sí mismo a toda la condición humana y a la propia naturaleza, sin recurrir a engaños -que el año que viene va a ser estupendo; que Dios existe; que la humanidad puede feliz, sólo hace falta que haya luz eléctrica en todas las casas, que se redistribuya mejor la riqueza, que pueda rehacer legalmente mi vida amorosa después de plantar a un impresentable, que los señoritos se pongan también a trabajar-fue su grandeza romántica. Muy semejante a la que a mí me llegó, en la adolescencia, a través de un autor alemán que descubrí por un disco de Carlos Santana, Abraxas. En su última novela, Un sombrero lleno de cerezas, Oriana Fallaci desmitificaba de un zarpazo a Leopardi describiéndolo como "un literato jorobado, nacido en Recanati, que se pasaba el día tocando las pelotas a cuento de sus melancolías, su pésima salud, su escaso éxito con las mujeres, pero que era muy admirado por sus inspiradas poesías". Carmen de Burgos, obviamente, no sólo no lo desmitificó, sino que llegó, incluso, a creerse "demasiado" su dolor. Los hallazgos poéticos de Leopardi, su musicalidad, su perfecta inserción en la tradición poética italiana, le trajo, digamos, sin cuidado. La adolescente que cabalgaba por los campos de Rodalquilar, que llegaba hasta las playas más intensamente hermosas que yo he visto jamás, leyó, en definitiva, a Leopardi como una romántica desesperada. Que Unamuno, con su sentimiento trágico de la vida, se pasease por Canarias buscando retamas a las que presentarle sus respetos por el heroísmo con el que asumían que ya mismo iban a pisotearlas, lo entiendo de sobra. ¿Pero la optimista y valiente Colombine? batirlo fue el motor de su vida y lo hizo con una seriedad y un compromiso ante los que incluso los coqueteos del propio Byron con la carboneria parecen una expresión más de spleen. Leer a Leopardi fue, quizá, su forma de entenderlo. Por eso, de una forma casi imperceptible, entendió tan bien qué amó éste en "su" Silvia: lo que ella no pareció dispuesta a dejar que muriera, jamás. Porque Leopardi también escribió de ciertos momentos de la adolescencia en los que, pese a todo, existe una sensación indefinible en los que se presiente la certeza de la felicidad, y asimiló esa sensación a la figura de Teresa Fattorini, la criadita a la que llamó Silvia, una adolescente que aguardaba el inicio de la juventud "lieta e pensosa", "alegre y pensativa". Silvia murió en plena adolescencia, igual que se extinguieron en Leopardi aquellas sensaciones indefinibles, pero algo supo quedar de ellas. Lo que reconoció una almeriense comprometida y romántica fuera de tiempo que unió, pese a todo, en un hilo indefinible, su paraíso perdido de Rodalquilar con la felicidad que también se presintió en Recanati. Dos fragmentos, al final y pese a todo, de un mundo que insiste en ser inevitablemente amoroso. los temas que estaban recorriendo el Romanticismo europeo. Esas condiciones se dieron luego: en la generación del 98. En Carmen de Burgos, como en Unamuno, un tardío y auténtico Romanticismo se solapó, pues, con las corrientes regeneracionistas de su época. Es, pensándolo bien, una idea que también explica mucho de Dostoievski y de los motivos por los que los personajes de Chejov, aunque trabajen, o sea, se regeneren, no logran mucho más que terminar siendo el Tío Vania o una jovencita que grita, algo inútilmente, que no quiere ser una gaviota a la que cualquiera puede disparar en cuanto se le antoje. Leopardi, en su asilamiento de Recanati, no se planteó jamás, todo lo contrario, cómo combatir el dolor. Se planteó cómo expresarlo y cuál debía ser la postura de un romántico italiano "serio" ante el llamamiento de Madame de Staël. Carmen de Burgos, en Los inadaptados, recuerda cómo en el "paraíso perdido" de su infancia y adolescencia almerienses, "en aquellos tranquilos años de inocencia pasados en Rodalquilar, cuando en la ignorancia completa de la vida, sumergía la mirada en el azul de las aguas y los cielos" interrogaba "al más allá con la cándida fe de una soñadora inconsciente: [...] ¿Por qué existe el dolor?" de rodalQuilar a recanaTi: fragmenTos de un universo ineviTablemenTe amoroso
Los vaivenes políticos de esos tiempos explican el conocimiento directo que algunas escritoras adquieren de otros idiomas, puesto que son llevadas al exilio por sus familiares o les acompañan en sus destinos profesionales. Este último es el caso de Sofía Casanova, que traduce directamente del polaco a Enrique Sienkiewicz, Bartek el vencedor y la famosa Quo Vadis?, y a Sofía Kowalewska del ruso; asimismo Emilia Gayangos, hija de Pascual de Gayangos, traducirá del alemán, o Angela Grassi, del italiano. Con el cambio de siglo, los gobiernos liberales les brindarán ayudas oficiales, especialmente cuando se trata de maestras, para formarse en el extranjero y éste es el caso, al principio de su carrera, de Carmen de Burgos. Se ponen así al corriente de las modas literarias europeas, y aprovechando la ausencia de censura, en algunos casos vierten al castellano a autores prohibidos en otros países. La proliferación de traducciones en los primeros años del siglo XX fue denunciada por Rivas Cherif (1920) en la revista España, donde comenta los abusos que algunos editores cometían a la hora de contratarlas y cómo esa situación repercutía en el sistema literario español: "Para asegurarse una ganancia con el menor riesgo posible, los editores se afanan por saturar el mercado de traducciones, cuya propiedad compran desde luego en un tanto alzado, reservándose de este modo el beneficio líquido de las restantes ediciones, que en las obras originales han de compartir con el autor, a quien siempre reserva la ley la propiedad intransferible de la edición en serie de sus obras completas. No a otra cosa se debe la actual invasión extranjera que padecemos" (Gallego, 2004, 482). Como muy bien apunta Gallego, lo que ataca es la falta de rigor filológico en una multitud de traducciones, versiones o adaptaciones que no parecen aportar nada especial a la cultura española. Entre las traductoras que al tiempo desempeñan tareas docentes, la más cercana a Carmen de Burgos es Magdalena de S. Fuentes, con la que mantiene relación profesional y se prologan mutuamente alguna obra. Hemos elegido comentar las numerosas traducciones de Carmen de Burgos según las editoriales en que aparecieron porque puede apreciarse claramente la línea de cada una de ellas según los autores publicados En unos casos se busca el éxito comercial, asegurado por algún escándalo en el extranjero o por las numerosas ventas que preceden a la obra en el país de origen; en otros, como ocurre con la editorial Sempere, existe además una intención de dar a conocer la literatura europea en España a través de una cuidadosa selección de los principales autores contemporáneos. carmen de bUrgos, tradUctora en distintas editoriales Sorprende que, en los ya numerosos libros dedicados a estudiar la obra de Carmen de Burgos, se ignoren las más de tres mil páginas que tradujo o versionó. Tan sólo Concha Núñez las ha comentado en algunos casos y estudiado especialmente a Leopardi. ¿Qué impulsó a nuestra autora a llevar a cabo este trabajo frenético? Creemos que en muchos casos se trató fundamentalmente de una cuestión de tipo económico, si bien es cierto que se aprecia una diferencia en el tipo de autores, según la editorial de que se trate, de manera que los de mayor calidad literaria aparecen en Sempere, con un director literario de prestigio como Blasco Ibáñez, sin que falten títulos que en muchos casos iban en contra de las ideas de la traductora, como se verá en los aparecidos en Maucci, por ejemplo. Con seis editoriales trabajará Carmen como traductora, y algunas veces de modo simultáneo. editorial de la vda. de rodrígUez serra Es la primera en el tiempo la regentada por la Viuda de Rodríguez Serra, que se arriesga en unos momentos especialmente delicados para ella, algo que agradecerá y de lo que dejará constancia escrita Carmen de Burgos. La, ya en 1904, viuda de Serra se inclina abiertamente hacia lo comercial, fuera de los compromisos adquiridos previamente por su esposo en vida. Como es frecuente en España, conocemos poco del funcionamiento interno del mundo editorial, y en este caso una de las escasas noticias nos la ofrece la revisión de una traducción del alemán, hecha unos meses antes por Ciro Bayo de La cuestión agraria de Kautsky, revisión exigida por el autor y que Pablo Iglesias aconseja a Bernardo Rodríguez Serra que haga Unamuno, en 1902. Pero don Bernardo fallece de apendicitis en diciembre de aquel año y, al parecer, su viuda comenzó la impresión sin atender el requerimiento del autor, lo que motiva una nueva carta de Pablo Iglesias a Unamuno, el 2 de marzo de 1903, porque "aunque no tengo motivo alguno para dudar de la mencionada señora" quiere estar seguro de que ha cumplido su palabra (Robles, 2005, 153-62). El mismo año en que aparece esta obra, 1904, Carmen de Burgos traduce dos libros para la editorial y es el primero el de Helen Keller, Historia de mi vida. Ella misma confiesa que escribió al Diario Universal sobre la conveniencia de traducir esta obra al castellano para que sirviera de ejemplo y estímulo en la enseñanza, pero fue la viuda de Rodríguez Serra la que recogió el guante y meses después le encargaba la traducción. El texto de Helen Keller estaba directamente relacionado con su labor de profesora en la Escuela Normal y de Sordomudos y Ciegos. Elige a don Eloy Bejarano y Sánchez, Comisario regio del Colegio de Sordomudos y Ciegos para prologarla, el cual comienza por opinar sobre la traduc-obra del conde Gera Mattachich, Loca por razón de Estado (Mattachich: 1904), prohibida y secuestrada en Austria. Se trataba de una historia de palpitante actualidad por lo que había sido impresa y publicada en dos días por la casa editorial (El Imparcial, 19-IX-1904, 3). La princesa María Luisa de Sajonia, hija de Leopoldo II de Bélgica, casó con el principe Felipe de Sajonia-Coburgo en 1875 y tuvo con él dos hijos. En 1895 estableció una relación extramatrimonial con el Gera Mattachich, teniente del ejército austríaco, y se escapó con él. En 1898 el marido le retó y resultó herido, pero el amante pasó en la cárcel cuatro años acusado de falsificación, y a ella la encerraron en un psiquiátrico, de donde él la ayudó a huir. Finalmente el matrimonio se divorciaría en 1906. La prensa española tomó partido sobre el comportamiento de los protagonistas, y Carmen tuvo que intervenir en el debate del diario El País, tachando a la sociedad de gazmoña e hipócrita. "El escritor no ha de pensar en los convencionalismos cuando ha de decir lo que siente, es preciso llegar a la verdad y al alma de los lectores". En su prólogo a las Memorias defiende que ha triunfado la ley del amor, que iguala a la realeza con los plebeyos y eso le ha valido la censura de un compañero de redacción, Baldomero Argente, del Diario Universal, de ideas quasi liberales. Cree que su artículo no es erudito sino "la opinión de un burgués, aspirante a una cartera, gordo, tranquilo", al que le parece su opinión una defensa del amor libre. Carmen recuerda su sonrisa al leer que la princesa tenía ya 47 años y no era bella, y le pregunta si las mujeres no pueden amar cuando pasan de cierta edad y la solución está en encerrarlas en un manicomio, cuando su esposo le había confesado, además, su amor por su suegra. Defiende a la mujer porque al juzgarla se le debe al menos un respeto y no se puede negar a nadie el derecho a la felicidad y al amor (El País, 29-IX-1904). Ya ha prologado otra traducción del italiano Roberto Bracco para la editorial Sempere, hecha por Magdalena S. Fuentes, cuando en 1907, también para la misma editora, traduce En el mundo de las mujeres "Conversaciones feministas" (Bracco: 1907), en la minúscula, como su nombre indica, colección Mignon, con una foto del autor al frente de la obra y dedicatoria autógrafa a la traductora: "A Carmen de Burgos (Colombine) antifeminista, ma... scrittore, Roberto Bracco scrittore, ma feminista." tora que "tiene personalidad propia y bien ganada con su cotidiano y variadísimo trabajo" en varios diarios, y muchos libros que la acreditan como "escritora genial con un lugar preferente en la literatura patria", pero lamenta que no se conozca, en cambio, lo suficiente su labor como profesora numeraria de la Escuela Normal, y su competencia indiscutible en asuntos pedagógicos porque había cursado "con verdadero aprovechamiento" sus cursos de Metodología especial pedagógica de los niños anormales, donde la conoció al ser el director de este establecimiento pedagógico. Presupone que, como madre "amantísima", lamenta la escasa importancia que en España se da a los infelices ciegos y sordomudos y por eso ha emprendido la traducción de estas Memorias, "llamadas a producir verdadera sensación en el público", maravillado de que una joven por el sentido del tacto haya podido adquirir una ilustración tan extraordinaria. Pero Bejarano se muestra escéptico sobre el "altruismo" de los lectores para interesarse de veras por unos desventurados a los que no hacen caso ni sus familiares, y por eso agradece más el esfuerzo Carmen de Burgos y el sacrificio de la editora de la obra, "que sólo pueden prometerse el agradecimiento de las buenas almas y la tranquilidad que siempre queda después de ejecutar una obra de misericordia". Sin embargo, le queda la esperanza de que "su origen exótico, la fama de que le rodean los anuncios de prensa norteamericana y su conmovedor objeto" puedan estimular la curiosidad del público, que desee conocer a la heroína del libro, y a su eficiente institutriz y directora, miss Ana Nabsfield Sullivan, la cual ha logrado, según frases de su educanda, que ésta "vea con el alma y oiga con el corazón" haciéndola conocer "la oscuridad que ve y el silencio que escucha". Respecto al contenido, el prologuista desconfía de la "admirable" corrección con que se expresa la joven. Recuerda que ni siquiera en España, donde nació fray Pedro Ponce de León, monje benedictino, inventor del arte de hacer hablar y escribir a los sordomudos, se ha llegado a tanto, aunque ha habido portentos como Martín de Martín y Ruiz, del que cuenta su biografía y lamenta su temprana muerte "por tuberculosis pulmonar, muy frecuente entre los sordomudos". Tras el éxito de este primer ensayo, Carmen de Burgos continúa su colaboración con la Viuda de Serra y traduce la ejemplo, puesto que ya lo estaba al francés, y así indica a Sempere: "Coja Ud. los que ya están traducidos al español y sólo hay que dar un repasito al estilo como Ud. veía que hacía yo" (Blasco, 1906: 62). En otra ocasión insiste a Fernando Llorca, copropietario de la editorial: "... De una vez para siempre. Traducción exacta, pero en español y con claridad. Trastornar todo lo que sea necesario el original para adaptarlo a la nueva lengua pero sin empequeñecerlo ni desfigurar su sentido. Hoy le envío una traducción mía del último capítulo del folleto y el original. Así quiero yo la traducción. Esta peculiar "técnica" traductora, sin duda bastante habitual en España, explica el elevado número de títulos que Carmen de Burgos y muchos otros publican de autores ingleses, franceses, rusos o italianos, en ocasiones de manera simultánea. En 1909 Blasco plantea la necesidad de poner en marcha la colección "novelistas célebres", a peseta el tomo, porque hay un sector del público al que interesa las novela y otro que se nutre con los folletines de los periódicos, "los mamarrachos de Maucci", y un resto de lectores de novelas por entregas. Se vendería un mínimo de "8.000 ejemplares entre España y América" (Blasco, 63). Antes de que figure como pie de imprenta Sempere, Carmen va a publicar en la Imprenta del Pueblo, propiedad de Blasco Ibáñez, una obra con la que estallará la polémica, y causará el regocijo de los antifeministas y la indignación de las feministas, como sin duda lo era la propia Carmen. Su autor, Paul Julius Moebius, médico psicólogo y filósofo alemán, realiza un estudio psicológico social, antítesis del feminismo contemporáneo, coincidente con Schopenhauer y con Nietzsche y que titula: La inferioridad mental de la mujer. No merece la pena detenernos en las ideas, por otra parte ya conocidas de este autor que en resumen considera que las doctoras y artistas son producto de una degeneración, que existen instintos comunes entre la bestia y la mujer y que su esterilidad mental es cercana a la imbecilidad, ya que carece de opinión propia y de discernimiento en-La amistad con el autor hizo que éste le rogara prologar a modo de presentación la primera traducción al castellano porque los lectores le conocían como dramaturgo. Carmen advierte de su fama en Italia y de que como prosista es más un pensador al estilo de Ibsen o Benavente, por lo que su prosa es sobria y sencilla. En realidad, los cuentos de Muecas humanas resultan muy interesantes por su variedad de argumentos y el estudio del comportamiento humano. Bracco realiza en En el mundo de las mujeres un ensayo dividido en dos "conversaciones", sobre la evolución de la mujer y sobre la mujer napolitana. Se declara contrario a la inversión de papeles, a que la mujer sea abogado, médico o ministro, aunque no esté tampoco de acuerdo con los que calculan el peso especifico de los cerebros, ni con la lista de Dumas hijo, que clasifica a las mujeres en fuertes, serpientes, guerreras o literatas. Para él la mujer es esencialmente la madre, continuadora de la especie y del mundo. colaboración con la editorial sempere Con la editorial valenciana Sempere, que va a publicar la mayoría de las traducciones y versiones hechas por Carmen de Burgos, inicia esta tarea en 1904, pero ya lleva dos años haciendo la labor de correctora de las obras de Blasco. En una carta del director literario a Sempere, tras encargarle que vaya a su despacho de la Malvarrosa y recoja todas las novelas en francés y español, añade: Además en la biblioteca coja tres o cuatro tomos de novelas antiguas parecidas al folletín de Las Novedades con gravados (sic) y un tomo grande con láminas que se titula La dama del velo blanco. Junte con esto todas las novelas que yo le envié corregidas(sic) por Colombine, que Ud. guarda en el armario del despacho y envíemelo todo... Como editores, la finalidad de Sempere, Llorca e incluso de Blasco, fue siempre obtener la máxima rentabilidad económica, y las relaciones del escritor con sus socios, en torno al dinero, no pudieron ser más tormentosas. Él introduce a Carmen en la editorial y nos interesa cómo explica su método de traducción: que no se precisaba el conocimiento del alemán para traducir a Nietzsche, por saje de Moebius, como fue el caso de otra autora, Cándida López Venegas, para quien autor y traductora "se elevaban considerablemente sobre la multitud de presuntuosos y calmaban su alarma inicial ante el título". Reconocía que el alemán escribía tan seco y descarnado, que el lector a veces protestaba por tanta violencia, pero estaba lleno de atinadas observaciones sobre la educación de las jóvenes y la misión difícil de las madres. "Unas y otras deberían leerlo y no dejarse alucinar por esas teorías feministas que tratan de convertir a la mujer en un ser degenerado, de indumentaria ridícula, de cabellera corta y de lentes ahumados." Tras felicitar a la traductora, hacía ver la necesidad de libros como éste frente a las mujeres feministas, cuyos modelos eran Jorge Sand o la Nora de Ibsen, "histérica y degenerada", porque "a una parte de nuestros sexos toca sufrir lo que por correr tras un progreso falso, ha cometido la otra mitad:" (La Alhambra 28- II-1905, 86-87). También Edmundo González Blanco dedicó un largo trabajo a comentar el contenido de esta obra (Nuestro tiempo, 1905, n.o 61, 12). En el año en que inicia su trabajo como traductora con la Viuda de Rodríguez Serra, 1904, también traduce para Sempere las obras de un heterodoxo como Ernesto Renán, el francés autor de La Iglesia cristiana y Los Evangelios y la segunda generación cristiana (Renan, 1904). El autor, que había sido seminarista y estudiado con el famoso obispo Dupanloup, se dedicó tras su salida a formular su propia teoría sobre el catolicismo. En su introducción justifica la extensión de su obra por la forma en que fue escrita "la leyenda de Jesús" y el misterio que rodeaba la redacción de los Evangelios. Se detiene en el año 160 y el primer volumen lo dedica a la formación de los tres evangelios llamados sinópticos, que constituyen una familia aparte. El cuarto evangelio, atribuido a Juan, quedó en el misterio. El segundo volumen contiene capítulos polémicos y apéndices sobre los hermanos y los primos de Jesús. Acaba con la separación definitiva de la Iglesia y la Sinagoga. Renan evita hacer críticas odiosas de hombres y sistemas que tratan de ignorante y de atrasado: "a quien no admite la última novedad salida de la mente de un joven doctor que lo más servirán de excitación a las investigaciones" (Renan, 1904, 26). tre el bien y el mal. Insiste a los médicos en que los ideales feministas son incompatibles con la maternidad, suponiendo que el desarrollo cerebral atrofia los órganos reproductores y queda convertida en un ser andrógino y repulsivo. Concluye que deben demolerse las escuelas superiores femeninas. Carmen de Burgos acepta sus ideas en contra del feminismo radical, pero pone en duda la tesis de que la mujer sea más imperfecta que el hombre: "La diversa aptitud de los dos sexos no indica inferioridad en ninguno de ellos, sino modalidades diferentes, armónicas y necesarias para la marcha de la humanidad" (10). El que la mujer quisiera romper estas barreras nítidas entre los dos sexos era considerado como algo negativo, de ahí los múltiples ataques contra el "marimacho". No creemos, por tanto, que, como afirma Blanca Bravo, la obra de Moebius influyera en la evolución personal de la traductora. Ella misma confiesa su temor inicial por el escándalo de que venía precedido y justifica su trabajo por tratarse de un libro útil "que ataca al feminismo nocivo"; piensa que el feminismo bajo un manto de progreso va contra la libertad humana, y trata de mantenerse en un justo medio con notas aclaratorias, aunque reconoce que hubiera preferido que se titulara, La diversidad de la mujer. Los tres trabajos suyos que acompañan este texto tratan de dar la réplica a Moebius y, como madre, protesta implícitamente de la incompatibilidad con el hecho de escribir (Bravo, 2003, 76). Esta obra fue en el extranjero muy discutida y ya en el prólogo de la tercera edición su autor suavizó algo y aclaró, por ejemplo, su opinión sobre que la mujer "debe ser sana y tonta", significaba "no erudita". Si en España fue menos polémica se debió a que la mayoría de las mujeres se ajustaban al ideal de Moebius. Magdalena Santiago Fuentes, colega de profesión, evitó comprometerse y opinó que el libro estaba cuidadosamente traducido por la "distinguida escritora andaluza, que ha entrado en un período de franca actividad de la que pueden esperarse muchos y buenos resultados" (La Lectura, IX-1904, 451-53). No faltó quien se identificó con el men- En el año 1913, Carmen de Burgos acomete una empresa compleja por el volumen de sus Obras, y la profundidad del pensamiento de un autor como John Ruskin, cuyos estudios sociales habían sido traducidos en España por Ciges Aparicio (Cerdá, 1987, 53-68). Ramón Gómez de la Serna, que ha conocido a Carmen poco antes, accede aunque desconcertado, a su petición de que las prologue:... En la vida obro por confianza y en usted la tengo sobrada; hemos hablado alguna vez de Ruskin, y coincidimos en las reservas y en las rebeldías que hay que tener frente a su obra. Nos informa sobre el modo de traducir, que coincide con la idea de Blasco:... la traducción de Ruskin no es una empresa de estilo, sino de imágenes, de acompañar al autor en las visiones, de reformar la palidez de una traducción literal en la primera A continuación, Carmen traduce del mismo autor, La Iglesia Cristiana, el último volumen que consagra a los orígenes del cristianismo, al que añade la historia eclesiástica del reinado de Marco Aurelio, cuando el cristianismo cambia de papel y de ser perseguido pasa a protegido y protector del Estado, y el Evangelio "se convierte en una de las bases del absolutismo". El libro comienza con Adriano y acaba con un capítulo dedicado a la fecha del libro de Tobías. En Las reseñas españolas a la obra se hicieron eco de la campaña inútil del llamado gran mundo para hacerle el vacío Las siete lámparas de la Arquitectura (Ruskin, 1913?d); Los pintores modernos (Ruskin, 1913e), donde trata del papel de la pintura, el paisaje moderno, los maestros de Turner y la pintura turneriana, todo con un estilo claro y un tono pedagógico. Sobre temas de actualidad versan la serie de sus conferencias reunidas bajo el título general de La corona de olivo silvestre. (Ruskin, 1913) de las que nos interesa especialmente la titulada Los lirios de los jardines de las reinas, una defensa de las ventajas de la instrucción y del libro porque permite consultar a los sabios como Shakespeare, Dante u Homero. Ahora bien, atribuye a la mujer el papel de entera sumisión y guía y al hombre el de acción, creación y protección: La inteligencia de ella no es de inventiva ni creadora, sino toda entera de amante influencia, de arreglo, de orden, de decisión. Su gran arma es la dulzura. Por su misión y su sitio en el hogar está preservada de muchas tentaciones y peligros (Ruskin, 1913, 153g). Aconseja la sabiduría en la mujer para no elevarse sobre su marido, dulzura apasionada y una modestia infinita. Naturalmente en su educación son precisos los "ejercicios físicos que afirmen su salud y perfeccionen su hermosura", para así "adecentar su poder". Hay que modelar en primer término su envoltura física y en seguida, llenar y enriquecer su espíritu con todas las ideas que puedan afirmar su instinto de justicia y su sentido innato del amor. Es inútil que sepa varias lenguas y tampoco importa ni interesa que esté versada en alguna ciencia, especialmente en la Teología, porque el objeto de la educación no es convertirla en un diccionario, aunque concede que "es absolutamente preciso que se le enseñe a penetrar en la historia que lee". Aconseja que aprenda nociones generales de uso cotidiano y práctico y la literatura únicamente "para inculcarla paciencia y seriedad, de manera que debe evitarse la tentación enfermiza hacia la lectura de novelas y revistas, y su lectura siempre será guiada" (Ruskin, 1913, 176g). Cuando, ya en 1920, Carmen traduce la obra de Marcela Tinayre, La dulzura del vivir, dentro de la colección "La novela literaria", con un prólogo de Blasco Ibáñez, en que hace un estudio biográfico y crítico de la obra, la propia Carmen se autorreseña con su seudónimo de "Perico el acepción y una traducción libre en una cualquiera de las otras, de reformarla hasta la precisión debida, y usted puede hacer esto porque ha vivido largas estancias en esa Venecia y en esa Florencia, y sabe la morbidez y la expresión de sus piedras, ese morbo y esa expresión que toman, no en el aislamiento de las fotografías, sino en las obras, en el paisaje, sobre las aguas irrepresentables, elementos con los que tanto contó Ruskin (Ruskin, 1912-13a). Ramón hace un cuadro descriptivo del autor y un largo estudio que titula "Ruskin el apasionado", donde muestra el paralelismo entre la vida y el estilo del autor, novelesco y exaltado, semejante a una novela de Dickens. En 1900, José Verdes Montenegro había dedicado un artículo a Ruskin en La Correspondencia de España, con motivo de su fallecimiento en Inglaterra; confiaba en que fuera recordado por lo que de él habían escrito Clarín y Unamuno. Su padre, representante en Inglaterra de los vinos de Jerez, muy interesado por el arte, se hizo acompañar en sus viajes de trabajo por su hijo. Muy joven escribió ya artículos en defensa de Turner y a los veintiséis años su obra Modern Painters. Escritor brillante, ingenioso y de originales teorías estéticas, dio la voz de alarma sobre el peligro que corrían algunas obras de arte, creó varias cátedras de dibujo y tuvo una enorme popularidad entre los estudiantes (La Correspondencia de España, 11-II-1900). Al aparecer Las piedras de Venecia, el primer volumen (Nuevo Mundo, 17-IV-1913, 10), califica a Colombine de "cultísima escritora", sin hablar de la obra, y Prometeo se admira de lo que considera "un alarde, admirable, gallardo, grande y diáfano con que inicia esta mujer fuerte y decisiva la divulgación de las obras completas de Ruskin", y aclara que, en el prólogo, Gómez de la Serna trata de encontrar el valor en que descansó la mística "de aquel santo varón contemplativo" (Prometeo, 1-III-1912, 56). También El motín se felicita por la labor "concienzuda de la cultísima escritora" (El motín, 20-III-1913). Aquel mismo año de 1913 aparece el resto de las obras de Ruskin, que muestran su clasicismo y su amor por el arte: Las mañanas de Florencia (Ruskin, 1913b), El reposo de San Marcos: historia de Venecia para los raros viajeros que se ocupan todavía (Ruskin, 1913c), un estudio de la historia de esta ciudad, a través de los fragmentos de manuscritos "ennegrecidos" que se salvaron en la Biblioteca Nacional; Para Maucci, Carmen hace una versión a partir de la 5.a edición italiana de la obra del médico y antropólogo italiano Pablo Mantegazza, Fisiologia del placer, escrita en 1854, a los veintidós años y sin haber leído ningún libro sobre la materia, según confesión propia, y con ligeras modificaciones en las numerosas reediciones. El autor divide la materia entre los placeres de los sentidos y los placeres del sentimiento. En la Biblioteca "Arte y Literatura" figuran Clarín, Andrenio y Colombine, y esta última traduce en la colección "Viajes y Aventuras" a un autor con verdadero éxito de ventas, Emilio Salgari, en este caso, La conquista de un imperio, ilustrada por A. Della Valle. En la revista Prometeo se recomienda la traducción "hecha a conciencia por la admirable escritora CB", compañera de redacción y "cuyo espíritu fantasioso y pintoresco ha hecho esto tan bien que se ha contado a sí misma, en ratos de descanso, estas aventuras maravillosas" (Prometeo, 1-VIII-1911, 64). A ese primer título siguieron, en el mismo año de 1911, Los misterios de la India y Los últimos filibusteros, todas ellas ilustradas por el mismo dibujante. Ramón Arauce, editor catalán, sería especialmente conocido por sus libros para jóvenes, adaptación en muchas ocasiones de clásicos. Una de las tareas emprendidas por Carmen fue la recuperación de la cultura sefardita, de acuerdo con el doctor Ángel Pulido e intelectuales del momento de distintas ideologías como Galdós, Menéndez Pelayo, Pardo Bazán, etc., y en la Revista Crítica, el primer periódico que en España abrió una sección dedicada al pueblo israelita, escribe una sección llamada "Letras sefarditas". En octubre de 1905 se había entrevistado con Max Nordau, seudónimo de Max Simon Suedfeld, a quien consideraba un gran pensador y que no se mostraba muy optimista en cuanto a la recuperación de esta cultura. Efectivamente, Revista Crítica, dirigida por Carmen, duró poco, de modo que trasladó su sección a Prometeo, dirigida por Ramón. En 1910, un año después, crearía la Alianza Hispano-Israelí. En el año 1914 llega a España el autor húngaro, acompañado de su mujer y su hija Maxa, y hace amistad con de los Palotes", usado en El Heraldo y considera a Tynaire una de las mejores novelistas francesas, y su obra, el mejor alegato en favor de la mujer, aunque no pasan cosas extraordinarias, ni hay argumento, pero al estar llena de poesía y de interés se llega de un tirón a la última página. Es una muestra de la impresión que la luz de Nápoles causa en las mujeres del Norte, sus costumbres, y la diferencia de los caracteres latinos. Y respecto a su labor dice: Se nota que la traductora ha llevado con apasionamiento su versión al castellano por la delicadeza del alma de mujer y gozar de las magnificas reflexiones, tan exactas de Nápoles y Pompeya ("Perico el de los Palotes", El Heraldo de Madrid, 15-VII-1920). La editorial Sempere pasó a ser Editorial Prometeo hacia 1914 y propiedad de Vicente Blasco Ibáñez, que prologa las traducciones publicadas allí desde ese momento. tradUcciones en la editorial maUcci El fundador de la editorial, Emanuele Maucci (Parana, Italia 1850) emigró a Argentina junto con varios hermanos y primos y prosperó como vendedor de libros, para marchar luego a México como editor y librero. Se estableció en Barcelona en 1892 desde donde consiguió una difusión internacional gracias a la exportación de libros a América y un enorme éxito popular. Le interesaron fundamentalmente las ediciones baratas, con traducciones mediocres en muchos casos y portadas vulgares, pero con las que acaparó el antiguo mercado de libros por entregas, ejemplares de leer y tirar, y de los que vendía al año un millón de ejemplares sólo de libros de una peseta entre España, América y Filipinas. En Francia, la editorial Hachette "hacía libros con el mismo precio y mejor calidad, pero Maucci era de un mercantilismo insaciable" (Lamas, 2002, 11-13).... por regla general lo que cobra un traductor por 300 planas, son de trece a catorce duros; muy escasos los que llegan a quince y rarísimos los que cobran, con mucho trabajo lo que haría pagar un copista por copiarlo. ¿Qué quieren que haga el infeliz que se ve condenado a este trabajo de presidiario, para ganarse la vida? para la que traducen importantes escritores del momento como Enrique Díez-Canedo, Julio Gómez de la Serna, Alfonso Hernández Catá, Benjamín Jarnés, Cipriano Rivas Cherif, Rafael Cansinos Assens, etc., textos de Pirandello, Papini, Apollinaire, D'Annunzio, G. de Nerval, etc. Ramón Gómez de la Serna tenía la última palabra en la elección de autores como director, y se encargaba de realizar gran parte de los prólogos que precedían a las traducciones, que luego reunió en su volumen Efigies (Gallego, 2004, 479-500). Carmen de Burgos traduce para la Biblioteca Nueva, Las hijas del fuego de Gerard de Nerval, seudónimo del escritor Gerard Labrunie, romántico, traductor de Goethe y Schiller, colaborador de Dumas, amigo de Gautier y Victor Hugo. Enamorado de Oriente y de varias mujeres exóticas, formó parte de la bohemia parisiense y el desenlace de sus trastornos mentales fue su suicidio en una farola de París, suceso litografiado por Gustave Doré. Como era habitual en las traducciones de la "Biblioteca Nueva", escribe el prólogo su director, Gómez de la Serna, titulado: "El suicida G. de Nerval", donde hace su biografía, destaca su condición de políglota y afirma que el autor sentía como algo ilegítimo el no ser hijo de los nobles propietarios del caserío donde nació (Nerval,. El libro incluye las narraciones: Silvia-Jemmy-Octavia-Isis y Corille En Ediciones Españolas, Carmen traduce La perseverancia, de H. Besser, sobre los peligros de la indecisión y la facilidad de entusiasmarse, acompañados de ejercicios prácticos para adquirir la perseverancia, muy curiosos, como contar, mover las manos, hacer cosas con hilos, etc. Incluye una leyenda noruega que relata el viaje de un joven desde su pueblo al de su prometida para casarse con ella, y se olvida, como ejemplo de la falta de perseverancia. Algo inhabitual, por tratarse de una escritora clásica, es su traducción de La princesa de Clèves, escrita por Madame de La Fayette, primera novela histórica femenina francesa, sin anotaciones y que, muy posiblemente, sería un buen éxito de ventas. Ha sido reeditada recientemente por RBA. Sin pie de imprenta aparece su traducción de una obra de carácter práctico de Rose Nicolle, Una idea de parisiense por página, subtitulada en la cubierta: "500 consejos, ideas y recetas de belleza y elegancia", con afirmaciones del tipo el autor judío Cansinos-Assens, que había traducido su novela Matrimonio morganático. Los Cuentos a Maxa (La muñeca soberbia, la vida y la muerte.-El hermano travieso y la hermana juiciosa.-El Maestro), encajan perfectamente con la línea editorial de Araluce por su brevedad, diez páginas aproximadamente cada uno, escritos por un padre a su hija "con la profundidad de sentimientos en que es maestro este famoso escritor" y que se diferencian de los "sosos y relamidos" a que están acostumbrados (Heraldo de Madrid, 20-VI-1914). No se menciona en la reseña a la traductora, pero se elogian las características formales de la edición: láminas, papel y formato, típico alemán. Esta niña, Maxa, será ya en 1918 una famosa dibujante, ilustradora de libros a la que la propia Carmen, años más tarde (La Esfera, 17-IX-1927) en "Una misionera sefardita", elogia y comenta que durante su estancia en España había sido alumna de Mezquita. En 1929, en un artículo titulado "La tierra reconquistada" (La Esfera, 28-IX-1929), habla de la tumba en Tel-Aviv de Max Nordau, "el filósofo romántico lleno de ternura y bondad", y considera a su hija una princesa israelita, pintora de retratos famosa. Nordau había tenido no muy gratas experiencias, antes de su visita a España, con el editor Sempere, al que exigió derechos de autor. Y ahora un asunto grave. Acabo de recibir la adjunta carta de Max Nordau. Es un señor de muy mal genio, y, como Ud. verá, la carta no puede ser más agria y de peor tono para mí, pues me supone así como un estafador. Yo creía que la cuenta estaba saldada hace tiempo. Este es un asunto de horror y no puedo tolerar el permanecer más tiempo en ridículo. Es preciso enviarle enseguida el dinero que sea, pero enseguida y que Ud. me lo diga a mí para escribirle como merece (Blasco, 1905, 49). otras editoriales. otros aUtores Hemos visto cómo varios editores inauguran colecciones destinadas a divulgar en España la literatura europea; así, Ruiz-Castillo Franco en 1910 con su "Biblioteca Nueva", cultivadora más eminente del satanismo porque todos sus personajes tienen dentro algún demonio, ya sea la lujuria, el hastío, etc. Ante los que mantienen que la literatura satánica ya no gusta, defiende que se necesita un Mirbeau, un Jean Lorrain o una Rachilde. No es una novela blanca para señorita quinceabrileñas, ni una novela verde, para ancianos del mismo color. Es una novela roja, color de fuego y de sangre. Turbia y espantosa por momentos, como ávida cuando se la bebe hasta el fondo y sin pavor, haciendo uso del microscopio y del bisturí. Resulta innecesario resaltar el ingente trabajo realizado por Carmen de Burgos para facilitar la tarea de modernización de nuestra literatura con el conocimiento de los movimientos literarios europeos. La generosidad, evidente a lo largo de su vida, queda patente incluso en algo tan inhabitual como el agradecimiento a unos editores que nunca se destacaron por su esplendidez. Su valor al traducir alguna obra prohibida por diferentes motivos fuera de España le costó algún que otro enfrentamiento, como hemos visto, con compañeros que alardeaban de ideas liberales. Tan sólo podría objetársele, precisamente por su ideología feminista, el que vertiera al castellano obras claramente ofensivas para el desarrollo intelectual de la mujer, algo que ella trató de justificar con otros escritos en los que procuraba situarse en una postura intermedia. La aparente contradicción podría explicarse de muchas maneras que irían desde la necesidad económica hasta la presión de unos editores que veían en estos textos un elevado número potencial de lectores, precisamente por ser ella la traductora. de: "ser fea, a menos que seas una elevada filósofa, es tener una vida obscura, inútil y triste". Creemos que su última traducción, para la Editorial Rivadeneyra, y también la más atrevida, incluso en nuestros días cuando ha sido reeditada por "La sonrisa vertical", fue El ratoncito japonés (La souris japonaise) de la novelista francesa Rachilde, seudónimo de Marguerite Vallette-Eymery. La autora había sido definida en su juventud como "Madame Perversidad" por Rubén Darío en su libro Los Raros, y siempre fue ajena a todo tipo de convencionalismos, como declaraba ya en 1923 y siendo esposa del director del Mercure de France, al escritor y diplomático peruano García Calderón (García, 1989, 44-46). El libro, las confesiones de sus aventuras amorosas por un Don Juan a su abogado, fue considerado "escabroso" y "peligroso", pero de intención y hechura perfectamente nobles como arte. Escandalizó en Francia "a los de siempre" pero no se le ocurrió al prefecto de policía retirarlo de las librerías, porque "allí no se condena al escritor que escribe sobre el asunto que le da la gana, ni se confunde con aquel que hace "cosas pornográficas por encargo del editor. El talento es libre, desde Madame Bovary y Las flores del Mal, y no se condena en literatura más que la sosería, la cursilería y la mentecatez". La propia autora en el Mercure de France, donde hacía la crítica de novelas, escribió sobre su independencia. No creo en una moral bajada del cielo o que remonta a él. Creo que hay tantas morales como individuos. Para uso personal de mi cerebro no existe sino lo que es feo y lo que es hermoso. Es preciso no hacer nada sucio, ni nada feo. Por lo demás, toda literatura es lícita (Mercure de France, 15-III-1921). Alberto Insúa, en su prólogo, concede que la obra es amoral, si se quiere, pero literatura y considera a Rachilde la carmen de burgos, TraducTora
Hablando con los descendientes es un compendio de entrevistas llevadas a cabo a los descendientes de los más importantes artistas -sobre todo-del período romántico. Se relaciona con el artículo de costumbres y con la crónica periodística. En esta recopilación Colombine sabe ver lo general, pero le abruma lo particular por lo que, en muchas ocasiones, se pierde en la maleza de las nimiedades y anécdotas de las vidas de sus protagonistas. Lleva a cabo una tipificación de sus personajes en la que, como ocurría con Mesonero, cuentan más los modos de vivir, que los modos de ser. Tocada de lleno por el positivismo y el racionalismo, la autora defendió la importancia de la experiencia vital propia de cada hombre. Fascinada por el progreso material de la sociedad moderna, parece vislumbrar, sin embargo, la necesidad de proveer a este proyecto una alternativa regida por la virtud. Encontramos un idealismo humanístico de códigos morales que convive junto a la presencia de la tradición del pasado a la que considera válida para la formación de nuevos patrones del presente. PALABRAS CLAVE: Biografía; crónica periodística; Determinismo y positivismo; el Héroe; el ambiente como reflejo del hombre; Carmen de Burgos; Colombine. begoña Torres gonzÁlez Ya desde 1913, año en el que el Heraldo publicara la entrevista que había hecho a "La viuda de Zorrilla" (6-VIII), Carmen de Burgos se había visto inmersa en este interesante género de la entrevista biográfica sobre diversas figuras de hombres ilustres, a través de la localización y la visita a sus descendientes -esposas, hijos, nietos-que todavía conservaban recuerdos y anécdotas útiles para trazar una semblanza viva del personaje. En 1916 tuvo un gran éxito con otro libro recopilatorio de entrevistas: Confidencias de artistas, que recoge sus encuentros con actrices, cantantes y bailarinas españolas y extranjeras, de diferente tendencia y categoría (de Sara Bernhardt a La Chelito). En 1918, Carmen proyecta una nueva batería de entrevistas, en la sección titulada "Españoles de antaño. Confidencias familiares" del periódico el Heraldo de Madrid, en la que fueron apareciendo sucesivas semblanzas hasta 1921. Escritores, músicos, pintores, actores, toreros, se sucedieron desde agosto, con el intervalo de septiembre y octubre (tiempo del viaje a Suiza) y continuaron en 1919. En este año llevó a cabo, siguiendo a Concha Núñez (Núñez, 2005, 463), otra labor complementaria: compuso breves semblanzas para la sección "Homenaje a los novelistas españoles del siglo XIX" que, La Novela Corta, publicaba periódicamente. Comenzó con Zorrilla, en febrero, y acabó con Ayguals de Izco, en enero de 1920; entre ellos aparecieron Martínez de la Rosa, Espronceda, Mesonero Romanos, Cánovas del Castillo, Campoamor, Patricio de la Escosura y Hartzembusch. Toda esta labor culminó en 1929, con la publicación de Hablando con los descendientes, un importantísimo libro recopilatorio de entrevistas de origen periodístico; un proyecto aplazado más de una década y casi olvidado (Nuñez, 2005, 571-575)) con una variopinta selección de figuras, entre las que incluía personajes históricos de la política, como Nicolás Salmerón, Rafael del Riego, Joaquín Costa y Pi y Margall, escritores como Pedro Antonio de Alarcón, José Zorrilla, Mesonero Romanos, Bécquer, Ángel Ganivet, Juan Valera y Pereda; actores famosos, como Rafael Calvo y Antonio Vico, el músico Chapí, el pintor Rosales y el torero Frascuelo. Colombine había cultivado ya con mucho éxito el género biográfico. En 1919 publica también su conocidísimo Fígaro 1, obra que señaló un hito en su trayectoria literaria y la consagró, por su rigurosa labor erudita, como una gran polígrafa de nuestras letras. En los Descendientes, sin embargo, la labor de erudición era mucho menor que la llevada a cabo en Fígaro. En este caso la autora no acomete la ardua tarea de recolección y análisis de datos previos y, por eso mismo, en ocasiones, peca de inexactitud. Efectivamente, en todo el libro sólo aporta, cuando habla de Ramón Cabrera, un documento desconocido y revelador: "Me enseñaron un curioso documento, que no se ha publicado jamás: la carta que Cabrera escribió a Canovas del Castillo, reconociendo a Don Alfonso XII, como rey legítimo de España" (Burgos, 1929, 198). Sin embargo, también es verdad que el libro supuso un tremendo esfuerzo de localización de familiares y documentación histórica, por lo que el proyecto se dilató, más aún en aquel tiempo en que tantas tareas la reclamaban. Posteriormente, supo aprovechar una época de menor actividad creadora, para publicar todo ese riquísimo material acumulado, que es consciente y considera que puede convertirse en auténtica novedad mediática: "¡Qué hermoso libro podría hacerse con las cartas de Alarcón que conserva su familia y con las que éste poseía de Zorrilla, de Catalina y de todos los grandes hombres de su tiempo, y que es fácil que en este culto íntimo no se den nunca a la publicidad!" Solo añadió la autora un brevísimo y emotivo prólogo en que subraya con nostalgia el tiempo "de vivo desinterés" del que proceden todas las semblanzas: "Brota de este conjunto un emulativo sedimento de bondad, de romanticismo, de vivo desinterés, que complace recontar. Alguno de los que me dieron en estas entrevistas detalles de los ilustres muertos ya ha ido también a unirse a ellos; pero en lo anecdótico todas las cenizas se encandecen y guardan un último corazón de rescoldos, que hace que un texto de recuerdos del pasado, tenga siempre palpitante inmortalidad" (Burgos, 1929, 1). Por estas palabras se diría que quiere rendir un homenaje a una época pasada, pero aún no tan lejana, como es el Romanticismo. Fue precisamente en esos momentos cuando los poetas se aficionaron, incluso con desmesura, a dedicar sus obras a personajes famosos de relieve artístico, cultural o político, muchas veces en un clima de pérdida irremisible, junto al panegírico exaltado de las virtudes del protagonista, a veces ya difunto. Era la moda de las coronas fúnebres en las que, a la muerte de cualquier personaje célebre, se recopilaban todas las composiciones que estaban dedicadas a su memoria y luego se publicaban, llegando a constituir algunas una destacable colección de poesías de los mejores autores de la época. También Colombine trata de hacer un ejercicio de rehabilitación de la memoria, como en los homenajes y coronaciones tan característicos del Romanticismo, para "hacer que sean los que les amaron mucho y los trataron íntimamente, los que evoquen sus figuras. Es la única manera de hacerles vivir, de que no caigan en ese olvido ingrato que es la verdadera muerte" (Burgos, 1929, 15). Carmen de Burgos forma parte de un ambiente intelectual aún dominado completamente -o muy mayoritariamente-por el racionalismo, como único posible desarrollo 1). "Era la suya una bohemia distinta de esa encanallada que ha venido después. Todos unidos como hermanos, unas veces comían y otras no; pero eran incapaces de una acción fea" (Burgos, 1929, 58-59). Carmen de Burgos se mantuvo inalterable, no experimentó la transición o metamorfosis de muchos literatos -compañeros de generación (y alguno, como su amigo Blasco Ibáñez, posterior)-, en casi todos los cuales se percibe similar evolución desde la simpatía por el modelo realista y la técnica naturalista, hacia el espiritualismo modernista: Pardo Bazán en Insolación (1889); Galdós en Miau (1888); Clarín, en Su único hijo (1890); Palacio Valdés en El origen del pensamiento (1893); Blasco Ibáñez en Entre naranjos (1900). Carmen, como heredera todavía de la tradición realista y naturalista, creía en el progreso material; el Modernismo, sin embargo, había perdido la fe en esos valores y el irracionalismo subjetivista había sucedido al racionalismo. Todas estas tendencias conviven en un caldo de cultivo característico de estos primeros años del siglo; un tiempo de profundo cambio. En este ambiente intelectual tan caótico, era posible observar una coexistencia de posturas y corrientes. No es difícil sorprender el carácter netamente romántico en todo lo que se refiere a los sentimientos o la ideología, las reacciones o superaciones del racionalismo, conviviendo con el positivismo más ortodoxo y sus derivaciones, o con un costumbrismo tradicionalista -muchas veces teñido de cuestiones religiosas-. Paradójicamente, todo este magma, se entremezclaba, a la vez, sin ningún problema, sin generar grandes conflictos ni inquietudes. Por ello tampoco es de sorprender la confusión ideológica, terminológica y estética del momento, claramente detectable en esta obra de Colombine. La autora parece no tener muy claros cuales son los límites del Romanticismo y del propio Realismo, ya que incluye en sus semblanzas personajes que pertenecen a diversas generaciones y movimientos artísticos: los puramente románticos, con otros como Valera, Pereda o Ganivet. Pero téngase en cuenta que, en la época, las valoraciones estéticas no tenían nada que ver con las de hoy en día, y se hacían amalgamas que hoy claramente nos desorientan. histórico. Pertenece a la última generación de intelectuales españoles que planteó la posibilitad de transformación de su atrasado país sobre moldes enteramente burgueses. Y es que el fin de siglo es un tiempo de profundo cambio. El positivismo filosófico -una de las tendencias de más larga duración del pensamiento de occidente-fue el ingrediente de más importancia en ese ambiente intelectual. Ese positivismo tuvo una visión del mundo y de la vida, edificada sobre las ideas de razón, de individuo, de progreso y de libertad. Carmen, como heredera todavía de la tradición realista y naturalista, creía en el progreso material, tenía confianza en el futuro, una fe en el Progreso que descansaba en los logros alcanzados por la Razón, así como los avances de la ciencia. El Modernismo, sin embargo, había perdido la fe en esos valores y el irracionalismo subjetivista había sucedido al racionalismo. El Realismo, había prestado especial atención al registro del mundo visible, tendiendo a excluir cualquier cosa no clasificable ni verificable como realidad y negando los significados simbólicos. Paradójicamente esta tendencia se desarrolló entre dos períodos en los que el arte se ocupó de lo ideal: el Romanticismo, a principios de siglo, y el Modernismo, en sus últimas décadas. Existe una clara equiparación entre ambos movimientos. Tanto el Romanticismo como el Modernismo fueron una reacción contra la Modernidad; es decir, contra esa línea evolutiva tan defendida por Colombine, que iba desde la Ilustración, pasando por la razón crítica, el Liberalismo, el Positivismo hasta el Marxismo, considerados todos ellos como los movimientos revolucionarios de la modernidad. Ambos se presentaron como una negación de la tradición y propusieron otra totalmente nueva. Las vidas de no pocos modernistas se situaron en el límite de la bohemia, en una "resurrección" que ya había sido avanzada por el Romanticismo. Pero para Colombine este último no tenía nada que ver con el Modernismo y mucho menos con el Decadentismo. Por el contrario, de él "Brota (....) un emulativo sedimento de bondad, de romanticismo, de vivo desinterés, que complace recordar" (Burgos, 1929, Bécquer que "pasó toda esa vida de tristeza y miseria, que no es un secreto para nadie" (Burgos, 1929, 144). Este drama interior del hombre, desgarrado entre su vocación y la sociedad, en continua lucha entre sus ideales y la dura realidad termina, en muchas ocasiones, en una muerte prematura. Volviendo otra vez a hablar sobre los hermanos Bécquer, comenta que "... parece pesar una fatalidad sobre los miembros de la familia [...] No puedo menos de recordar al poeta latino: "los que mueren jóvenes son amados de los dioses" (Burgos, 1929, 143). Las cuestiones morales, de raigambre cristiana, se mezclan con otras características del alma romántica. Los biografiados siempre son hombres buenos, bondadosos, generosos, dadivosos: "La figura de Pérez Escrich es la del hombre bueno, bondadoso, que esparce su ternura en la páginas de sus libros, llenas de un romanticismo sano y exaltado" (Burgos, 1929, 65), y por lo que se refiere a Zorrilla, comenta que es un "poeta ingenuo, romántico, inspirado, soñador y bueno; desinteresado, leal, desbordante; un verdadero poeta en su sensibilidad, sin academicismos, con honradez" (Burgos, 1929, 105). Otro adjetivo o rasgo común a casi todos los grandes artistas y que no falta en prácticamente ninguna de las biografías es la ingenuidad y sencillez, propia del corazón de un niño. Durante el Romanticismo, la visión artística, la fantasía, reivindicaba motivos poéticos tan inocentes como el paisaje, la infancia, los estados primitivos de la humanidad. Este retorno a la naturaleza incontaminada ayuda a comprender la predilección por los niños. "Los niños son lo que éramos". En esta frase, atribuida a Schiller, se trasluce la añoranza del Idealismo romántico por la infancia biológica de la humanidad. La contemplación ingenua, desprejuiciada e impoluta de la naturaleza promueve una recuperación de este pasado perdido. Baste evocar los cuadros de Runge, cuyo motivo son los niños, la exaltación de su fresca visión por Novalis, la predilección por la infancia en el poeta inglés Wordsworth, el americano Emerson, etc., la vuelta de los pintores Nazarenos a lo que estimaban como la infancia del arte, la relevancia concedida a las leyendas populares, a los cuentos de hadas -Märchen-, a los campesinos y a los primitivos, en general. De algunos pintores como William Turner y de su personalísima pintura, surgiría una imagen de la naturaleza nunca tópicos románticos El realismo fue una modalidad literaria que se recreó en el gusto por las cosas tal y como son, sin contaminaciones sentimentales. El romanticismo, sin embargo, se había caracterizado por su vaguedad idealista, por la constante huida de la grosera realidad, por su falta de interés hacia el verdadero y objetivo semblante de las cosas, cuya realidad consideraban que podía ser cambiada según sus inclinaciones. La paradoja se extrema: ¡una realista adepta al romanti-cismo¡ En contra de lo que pudiera parecer no es un caso aislado; podemos poner el ejemplo, entre muchos otros, de otra mujer con parecida intensidad temperamental, como es Margarita Nelken 2. En las dos se detecta una clara ambigüedad, así como continuas contradicciones en el pensamiento: variación de juicios, criterio oscilante, inclinación a ciertas efusiones líricas...; las dos se dejaron seducir por el determinismo de Taine, doctrina que las llevó, con la radicalización de sus ideas políticas, a una metodología sociológica de raíz marxista. Colombine sabe manejar como nadie ciertos tópicos sobre el Romanticismo que, seguramente, y gracias a ella, han influido para dejar su huella en el inconsciente colectivo. El primero y más empleado de estos tópicos se refiere al drama de la vida del artista. Durante el Romanticismo, los términos genio e inspiración -que se pueden rastrear desde muy antiguo-adquieren un nuevo valor, que no es posible separar de un trasfondo religioso o mítico. Estas dos ideas también llevan aparejadas la imposibilidad, por parte del artista, de poder conciliar su arte con la vida en sociedad, de adaptar su inspiración y su genio al mundo del presente, distanciándole del resto de los hombres. Por ello será un ser incomprendido, enajenado, condenado a la soledad y al destierro (Torres, 2001, 54). El libro está plagado de tópicos sobre el artista romántico, incomprendido, triste, desolado, atormentado; como Luis Eguilaz, que "era un gran romántico, en la sana acepción de la palabra; es decir, un corazón apasionado, lleno de ternura, que no vivía de la vanidad de los triunfos, sino de sus afectos íntimos, y en ello fue muy desgraciado"; el pintor Rosales que llevó " una existencia triste y atormentada" (Burgos, 1929, 98); o el poeta Gustavo Adolfo Las entrevistas de Hablando con los descendientes pueden ser consideradas como "micro-relatos" y no suelen tener en cuenta la dimensión temporal: aparecen en un tiempo abstracto y físico unidimensional y reductor, que no da al tiempo social todo su potencial de capacidad interpretativa. Curiosamente, la autora otorga mayor valor a la vida íntima y privada que a mostrar la importancia de la obra o el ámbito histórico, político y social que ha rodeado el devenir biográfico del personaje. Así, durante la entrevista al descendiente de Cabrera dice: "Yo tengo prisa de que me hable de las intimidades, del hombre" (Burgos, 1929, 195); con la esposa de Zorrilla comenta "Muy afable y asequible se prestó a la amistosa conversación, en la que yo pretendí, con poca piedad a veces, desentrañar sus más íntimos recuerdos" (Burgos, 1929, 106); y, con respecto a Manuel del Palacio: "Y yo, que tanto admiro las vidas nobles en los que alentó el romanticismo, siento la alegría de recoger los vestigios íntimos y palpitantes que es preciso apresurarse a recoger de labios de los descendientes de los hombres ilustres para que no desaparezca el aspecto personal, que es el más interesante" (Burgos, 1929, 64). Haciendo hincapié en sus inestabilidades y contradicciones, Carmen, en ocasiones, nos suelta una retahíla en la que parece contradecir todas sus tesis, afirmando el valor de la obra, como superior a la del autor y el artista (en cuanto es un hombre más). Al hablarnos de Ricardo Palma exclama: En un relato biográfico aquello que se cuenta es siempre necesariamente selectivo; se desarrolla en torno a núcleos temáticos que son considerados por el narrador como relevantes, cruciales para entender cómo fueron vividos los acontecimientos. Tiene por ello una connotación personal, una orientación subjetiva e interiorizada, que no siempre debe coincidir con los datos más objetivos. el papel de entrevistadora Es evidente que, en estas entrevistas biográficas, Colombine cuenta una vida mediante la reflexión y recuerdo de episodios, a través de las preguntas del entrevistador, dando como resultado una "coproducción", ya que se establece un "pacto", una identidad entre autor, narrador y personaje. En estos relatos, Carmen de Burgos actúa en el papel de entrevistadora y narradora, es decir, el de un sujeto que se "sitúa fuera del relato", que cuenta y genera otras informaciones, acontecimientos y resultados y además hace valoraciones, da opiniones, etc. Son relatos de vida, con reflexiones inducidas muchas veces por la propia autora. La reflexión sobre la realidad personal que se consigue cuando se hace comparecer a la memoria y se le pide que testifique, deber ser, sin duda, utilizada de forma coherente y requerirá de una formación crítica y también honrada por parte del entrevistador. La escritora mueve la tramoya, está siempre presente en el escenario, en la descripción de la tipología humana y se diría que sus personajes han sido biografiados con su ayuda. De hecho, a veces, parece forzar los datos o las preguntas para defender a toda costa una tesis prefabricada de antemano. Sabe siempre lo que quiere ver, lo que lógicamente debe ver y, a veces, cae también en la vulgaridad psicológica. Este universo denso, estable, coherente, unívoco, es demasiado convencional; se repite una y otra vez, con sus inventadas peripecias, con los mismos conflictos conyugales, la alternativa de la fortuna, la incomunicabilidad de afectos, la sobrevaloración sentimental. No hay tanto realidad, como realismo, no hay tanto sentimientos, como sentimentalismo gesticulante y melodramático. En todo caso, Carmen utiliza un lenguaje ágil y coloquial, carente de cultismos. Se diría que escribe guiones o pequeñas crónicas periodísticas, con hechos reales y personajes conocidos y verdaderos. Busca la sustitución de la literatura libresca por la literatura periodística, atenta a la vibración del instante. aspectos de la vida, como de las circunstancias contextuales que hayan confluido en su existencia. Y la memoria, por su parte, sabemos que es selectiva. Colombine pretende indagar en la experiencia subjetiva de un modo más accesible, concreto y humano. Se interesa principalmente de las "voces" propias de los sujetos y del modo cómo expresan sus propias vivencias. Inteligentemente considera el del relato como un método por el que los seres humanos vuelven significativa su propia existencia. Para comprender algo humano, personal o colectivo, es preciso contar una historia, uno de los modos más penetrantes de organizar o dar cuenta de la experiencia. Se trata de un relato biográfico, pero también autobiográfico, ya que el narrador-normalmente un familiar, amigo o testigo-cuenta los hechos desde su propia perspectiva de vida y, como sabemos, la autobiografía es un acto de invención del yo, es una narración totalmente subjetiva. Recordar el pasado es un acto sugestivo. En ocasiones la óptica se desplaza al coprotagonista; es el propio testigo el que se autoanaliza, como en el caso de la entrevista con el hijo de Rafael Calvo: "Para los hijos el padre tiene otra personalidad distinta de la que ven los extraños; se confunde la vida que los ha hecho gloriosos con la vida del hogar y la admiración con el cariño" (Burgos, 1929, 15); o el de los hermanos Bécquer: "Pero doña Julia ama el recuerdo de sus protectores y yo guardo silencio, admitiendo la atenuante de haber protegido a los dos artistas" (Burgos, 1929, 144). En otras ocasiones la escritora se hace intérprete de sus historias. A veces se esfuerza en ocultar su personalidad, al dar plena libertad al protagonista; otras se delata ella misma a los ojos del lector. Cuando comenta con su mujer las conquistas de Zorrilla, esta le dice: "... en Italia me lo disputaban....". Y la entrevistadora, "malignamente" contesta "No pude menos de sonreír maliciosamente recordando aquella frase del Tenorio: "Salté a Italia, buen país...". En otros casos, su intervención es realmente impactante, como ocurre con Luceño, el amigo de Fernández y González: "¿Es verdad que estaba siempre borracho?-¡Falso! -exclama Luceño con energía-. No lo vi jamás borracho, ni siquiera alegre. Se emborrachaba de genio, de imaginación: pero no bebía. Confieso que miro a Luceño con desconfianza. ¡Debe ser tan bueno!" Encontramos en todos los personajes de Hablando con los descendientes un predominio, todavía muy romántico, de valores irracionales: amores desgraciados, sentimiento patriótico, desazones y dudas vitales, pesimismo, fracaso personal ante la sociedad, etc. Cierta repetición de lugares comunes e imágenes manidas y acuñadas en forma de clichés -otro término que, como el de estereotipo, está relacionado con la imprenta-. Pero, por otro lado, fruto de su incisivo positivismo, muestra una cierta incapacidad para reflejar el lado afectivo del ser humano: más que figuras vivas, son pluralidades, formas elementales de determinadas pasiones. No es la psicología, ni las facultades del alma lo que más le interesa. Son las cuestiones más banales, las vicisitudes corrientes y, a veces, vulgares, las que prefiere. Demuestra con ello un amor a lo trivial, un gusto por los pormenores de las vidas humanas. Una de las pegas de este uso indiscriminado es que, en muchas ocasiones, la escritora otorga la misma validez a los detalles más importantes y a otros más secundarios, que a veces, toman un protagonismo casi inoportuno. Aunque es verdad que Carmen desea aportar la cara afectiva del sujeto -sus deseos, emociones, ambiciones o aspiraciones que influyen de manera determinante en su conducta-no puede evitar el hecho de que, sus preguntas, vayan encaminadas a cuestiones muy concretas y pedestres, nimiedades y miserias íntimas: cómo vestía, cómo comía, las preferencia gastronómicas y, especialmente, se muestra interesada por el dinero -que siempre es una pregunta de rigor en todas sus entrevistas-. De entre todas las respuestas resulta curiosa la del hijo del torero Frascuelo: "Él trabajó para nosotros. Yo he cuidado mucho de conservar su herencia y no dilapidar ni malgastar nada. Porque siempre he mirado con respeto estas pesetas que mi padre ganó. También es cierto que, detrás de este interés tan materialista, muchas veces se escondía la intención de dejar al descubierto la situación precaria de los descendientes -especialmente las mujeres-de esos hombres ilustrísimos, por desidia y abandono de los políticos y de la sociedad en general. Por poner un ejemplo, destacaremos el caso de la madre de Joaquín Gaztambide que, "¡Ni siquiera tiene colchón dónde dormir"! En estos momentos, los periodistas se consideraban a sí mismos como científicos o artistas del realismo: entendían por tal, no sólo la función mimética de los textos, sino la identificación de la realidad con los fenómenos externos. La objetividad no fue una reivindicación de la especificidad de su discurso. El periodismo debía tomar partido y no ser neutral, ni siquiera en la elección de las noticias: lo que primaba era el interés de los lectores. Carmen es más sincera que franca, acaso porque la sinceridad es un esfuerzo por coincidir con la verdad en difícil equilibrio con el cuidado de no herir ninguna parte. Por ello fuerza lo acontecido en la búsqueda de la salida que su público más espera. Podemos considerar este libro como ejemplo perfecto de la crónica como literatura. La crónica no saca al lector de la dimensión de la realidad de los hechos, sino que introduce en ese plano de realidad un modo de percepción que la hace mitológica y trascendental, sin perder el equilibrio de lo referencial: agotada la actualidad informativa, un siglo después, el texto tiene un valor independiente, casi ni siquiera es imprescindible que Frascuelo o Zorrilla hayan existido en la historia para tener sentido como personajes. Carmen se distancia de alguna manera de las crónicas periodísticas caracterizadas por las descripciones externas, al defender el Yo del sujeto y el derecho a la subjetividad. Está interesada en explicarnos los sucesos del pasado, pero también su influencia en las situaciones de su tiempo, para actuar sobre ellas y mejorarlas con la intención transmitir su mensaje benefactor. La biografía evoca el pasado en el presente, reactualiza lo que del pasado conserva sentido y valor en sus propios días. Así, el pasado asumido en el presente es también una profecía del futuro. Sin embargo, Colombine vuelve a mostrarse otra vez paradójica y contradictoria: aunque por un lado pretende ser una observadora imparcial y, por ello, no permitir que se entrevean sus convicciones, por otro, no puede por menos que dejar escapar continuamente sentimientos nobles y sensiblería a raudales. marcar hondamente los tintes oscuros de la descripción de una vida o de una muerte individual. Como ocurría con los costumbristas, Colombine aspira a tomar nota de todo aquello que los historiadores oficiales no tienen en cuenta -la realidad ordinaria-, con el fin de ofrecer un cuadro de la historia -desde su punto de vista más verídica-, que se encuentra excluida de los libros que tratan de la gran Historia. Uno de los principales aportes será su capacidad para representar un conjunto de experiencias (sentimientos, propósitos, deseos, etcétera), que la historia oficial y formal suele dejar fuera de su ámbito de estudio. A muchos de los personajes y héroes románticos descritos por Colombine les acaba ocurriendo lo mismo que a las estampas de Gustav Doré. Su importantísima difusión, consiguió traspasar la fragilidad y corta vida de su soporte en papel para insertarse ya, definitivamente, en el inconsciente colectivo, transformando nuestra idea de los hechos y formando parte de nuestra visión del personaje. el ambiente, reflejo del Hombre En el siglo XIX, la habitación es el espacio del ensueño; en ella se reconstruye el mundo (Torres, 2009b). Muda durante mucho tiempo a propósito de los interiores, la literatura empieza enseguida a describirlos con una minuciosidad en la que se evidencia el cambio de la mirada sobre los espacios y las cosas. Sobre la capacidad de los objetos para representar a sus propietarios han escrito un amplísimo espectro de literatos, desde Dickens hasta Gogol, por poner algún ejemplo. En el espacio privado es donde se materializan las miras del poder, las relaciones interpersonales y la búsqueda de uno mismo. Por ello, no es sorprendente que la casa adquiera tal importancia en el arte y la literatura. Colombine no es ajena a este sentir; sus continuas referencias al espacio donde viven sus protagonistas, al ambiente en el que se desarrollaron sus vidas, refleja esta idea de la casa como proyección del Yo. El ambiente se convierte en un museo del alma, en un archivo de sus experiencias. Quizás su pasaje más emotivo sea el de su visita a la casa de Mesonero Romanos: En todo caso, es evidente que las exigencias de la anécdota son cada vez mayores y da preferencia al tipo somático, a los datos fisiológicos, a los tics tipificadores. No existe el peligro -tan habitual en el Romanticismo-de transformar al individuo elegido en un verdadero mito. Cuando un personaje adquiere rango de tipo, aunque posteriormente pueda modificarse el contexto en el que aparece, no por ello podrá prescindirse de los componentes que hacen del tipo un estereotipo: es decir, aquello que permite definir sus rasgos "invariables", "constitutivos" y "esenciales" y le confiere cierta legitimidad y capacidad de supervivencia. El término estereotipo proviene de la imprenta y, concretamente, de la reproducción tipográfica 4. Por ello tiene mucho que ver con el mundo de la ilustración gráfica, un ámbito en el que la literatura y las artes visuales se interaccionaban sin cortapisa alguna, incorporando imágenes en el texto, generalmente para clarificar su significado. Muchos de los personajes del teatro barroco o romántico han quedado como tipos o recreaciones de las distintas naturalezas humanas, reflejadas en personajes concretos y en prototipos de actitudes, como podrían ser las que caracterizan a "el jugador", "el avaro", "el borracho", "el petrimetre", "el gracioso", "el Don Juan", etc. Todos ellos se utilizan como metáforas vivas que representan determinados sistemas de valores para la sociedad. Así, encontramos juntos al comprometido y al indiferente; el melancólico al lado del belicoso, el timorato junto al exaltado, el intelectual frente al analfabeto, y todos poseídos por la convicción de vivir un Destino (con mayúsculas), sintiéndose capaces del acto de crear. Este carácter teatral también impregna a los hombres y sus vidas, protagonistas de las entrevistas de Carmen. Y no es algo meramente anecdótico; se trata de una idea antigua y cristiana, de una incitación a la virtud, a través de unos actores idealizados y de conciencia recta; realmente es un asunto eternamente válido dentro de la tradición estilística. Lo teatral se combina, a veces, con lo trágico, para memoria, no se le ha arrojado de allí, como se hace con otros muertos; todo guarda el culto de su nombre y de su recuerdo. Hasta la cama y la alcoba en que murió, están como estaban, y allí duerme todas las noches su viuda" (Burgos, 1929, 40). El culto al héroe popular fue un fenómeno nuevo que se desarrolló a lo largo de todo el siglo XIX. La idea de héroe como salvador, posee también un trasfondo religioso, aunque secularizado. En este sentido, se puede considerar al héroe, como un santo o un elegido que, partiendo de una empresa puramente individual, llega a alcanzar con sus obras valores universales (Torres, 2008, 46-60). Esta herencia, de clara raigambre romántica es recogida por Colombine, que presenta a muchos de sus protagonistas en el papel de verdaderos héroes. Así, Nicolás Salmerón fue -de acuerdo con sus propias palabras-"un santo laico" (Burgos, 1929, 161); otros, como el pintor Rosales, "Pasó toda su vida mártir" (Burgos, 1929, 101); y que decir de Riego, a cuyo descendiente se dirige la escritora: "Yo le ruego que me hable de la vida íntima del héroe mártir" (Burgos, 1929, 248). Los héroes se convierten en los santos de un nuevo culto, consagrando su vida y muerte a la memoria eterna de los ciudadanos, a la grandiosa Fama. En este proceso de mitificación de los héroes, el espacio en el que vivieron -impregnado de elementos religiososla memoria, la emoción, el gusto por lo tétrico y sublime, son aspectos fundamentales y necesarios a su dimensión sagrada. Es un culto, a la vez cívico y religioso -una verdadera religión civil-al nuevo mártir. Las reliquias -incluida la presencia auténtica de los despojos o de sus restos-adquieren gran importancia como testimonio de este culto. Ya en su prólogo, la autora nos dice que: "Deseaba incluir en mis obras completas este ejemplario de vidas pasadas cuyos últimos vestigios directos he recogido [...] de sus descendientes [...] al mostrarme el relicario íntimo" (Burgos, 1929, 1); y refiriéndose a uno de sus más queridos héroes mártires -Rafael Riego-comenta como: Es verdad, como han probado, entre otros, Mario Praz, que la historia de la intimidad es, en definitiva, la historia de lo cotidiano. Todo lo que nos rodea adquiere un significado. Por eso el mobiliario revela, tal vez más que la pintura, la escultura e incluso que la arquitectura, el espíritu de una época y el carácter de sus dueños o usuarios. Parece como si Carmen de Burgos hubiera hecho suya esta idea y fuera consciente de que el hombre pasa, pero el mueble permanece: permanece para recordar, para testimoniar, para evocar a quien ya no está, como ocurre en las habitaciones del gran escritor Alarcón: "Toda la casa esta llena de recuerdos de Alarcón. Se guardan sus libros, sus retratos, sus manuscritos, sus muebles, los objetos que le eran familiares. No se ha enterrado su grandes hombres de la ciencia, de las artes, de la inteligencia-lógica consecuencia al reinado del positivismo, contribuyendo al nacimiento de otro gran mito populista y nacionalista, que volvió a surgir varias veces en la historia de España. El Panteón Nacional, construido en 1869, con la pretensión de reunir a los héroes en un monumento a la inmortalidad de la gloria, o los enterramientos de militares y prohombres liberales en la Iglesia madrileña de Atocha, fueron sustituidos, en 1902, por el Panteón de los Hombres Ilustres. La casa se convierte en la casa del Héroe; además, obtiene un significado prioritario a la hora de acercarnos al personaje que la ha habitado, ya que se encuentra impregnada de un aspecto realmente importante: contener el "aliento vital" del protagonista, que es esencialmente algo que tiene mucho que ver con lo mágico y con las reliquias. La casa del héroe logra hacer más explícitos los valores intangibles que sostienen aspecto mágico y heroico de sus protagonistas (Torres, 2009c). La necesidad de establecer un panteón de los héroes, a través de la musealización de sus vidas, es un fenómeno que aparece primero en los Estados Unidos. La Casa de George Washington, en Virginia, adquirida por un Comité de Damas en 1858 y abierta en 1860, fue la primera. El fenómeno comenzó incluyendo casas en las que se atesoraba el numen patriótico de los héroes que vivieron en ellas -patriotismo imbuido de significado heroico-y pronto afectó, igualmente, a las de aquellos escritores y músicos aclamados nacional y popularmente. Como había ocurrido con el ambiente y los objetos, Carmen de Burgos es consciente de que la casa del héroe es también importante como reflejo del personaje que habitó en ella. Porque toda casa tiene una cualidad simbólica (Torres, 2006), un sentido inmaterial y alusivo, que hace referencia a los usos de la habitación, a los hábitos sociales... es reflejo de un carácter. Por ello nuestra escritora hace un repaso de casi todas las casas que visita: "Al entrar en la casa de la calle Atocha donde vivió y murió el gran escritor hay una emoción intensa. Se entra aún en la casa de Alarcón; tiene el sello de En otros casos se muestra más "truculenta", en un estilo muy romántico, al describirnos la casa de Mesonero Romanos en la que "Bajo un fanal se ve la mascarilla en yeso sacada a las pocas horas de morir; a esa mascarilla se han adherido cabellos y algunos pelos de las cejas, que le dan un extraño valor de vida y realidad" (Burgos, 1929, 123). La efigie escultórica -la mascarilla-sigue la tradición del relicario medieval: originariamente el destino de los "bustos relicario", "cabezas" o "testas", terminología con la que más frecuentemente aparecen citados en los documentos de la época, era guardar una reliquia del santo al que representan. El poder de las reliquias era ilimitado. Según la doctrina de San Gregorio Nacianceno, el que toca o venera los huesos de un mártir participa de la virtud y gracia que reside en ellos (Torres, 2008, 62). El culto a los santos y sus reliquias son formas de devoción en la que los ritos y los gestos sirven para establecer el contacto con la esfera de lo sobrenatural.... Dios actúa por medio de ellas. De esta manera se presenta al héroe como un protector, un intermediario del poder divino, con una fuerza que actúa casi mágicamente. Así, "El milagro de la presencia de Riego, vivo con su influencia espiritual, está bien visible" (Burgos, 1929, 259); o "Experimento un raro malestar y pienso que de Ganivet nos ha quedado algo que vale más que los tristes huesos perdidos en Riga" (Burgos, 1929, 172). El importantísimo trabajo de mitificación que se había hecho durante el romanticismo, siguió dando sus frutos mucho más tarde. Creó una verdadera gesta legendaria que nutrirá, hasta bien entrado el siglo XX, un ferviente patriotismo. Curiosamente, este culto eminentemente militar y patriótico, fue equiparado y trasladado, durante el siglo XIX y XX, hacía otros héroes y muertos ilustres -los bufonadas, dramas, tragedias. Y es cierto que, de las pequeñeces, podemos deducir cosas serias, pero no lo es menos que esta óptica tenía mucho que ver con la chismografía, que daba más importancia a las vicisitudes diarias de la vida de un determinado individuo que a las causas generales. Colombine, poniéndose en el papel de una historiadora, intenta crear vida, reconstruir el pasado por medio de esos hechos menudos, de esos millares de datos pequeños que cabe extraer de lo documental. Pero, como siempre, Carmen de Burgos llega a sorprendernos; en ocasiones se aleja del crudo realismo y se muestra anticipadora, acercándose incluso al impresionismo, a la manera de Proust y Bergson, para los que, el tiempo, deja de ser disolución, exterminio, para convertirse en contemplación, recuerdo, consciencia del pasado, "belleza cautiva". Un suceso vivido es un suceso indefinidamente evocado. Los momentos mágicos, iluminados, de la búsqueda del tiempo perdido, señalados por el propio novelista, son de dos tipos: "impresiones" y "reminiscencias". La percepción de un detalle presente, en apariencia insignificante, restituye todo un acontecimiento pasado. El pasado llega poderoso, nostálgico, bajo la sucesión de recuerdos: "Una vez más en el curso de más entrevistas con los descendientes de los hombres ilustres revuelven mis manos esos fuertes papeles amarillentos, de tinta desteñida y borrosa, que guarda los recuerdos de vidas y de fechas lejanas, y que encierran, a veces, inapreciables revelaciones" (Burgos, 1929, 247). "Hay como una evocación de ensueño; aquel antiguo papel de flores; aquella cortina de lona con listas verdes, amarillas y rojas; aquel búcaro cargado de flores secas, dan una realidad a la presencia del simpático don Ramón Mesonero" (Burgos, 1929, 123). El afán de documentación tenía que ver también con el gusto por el coleccionismo, ya que aprender es una forma de coleccionar: notas bibliográficas, ideas, libros, listas, datos... todo fetichiza la historia en objetos físicos, para poder descifrarla y entenderla. Como coleccionista, todas estas cosas se convierten en su pasión personal. Le sirvieron como instrumentos profesionales y, además, fueron un estímulo para el sueño y la memoria del pasado. Su valor documental aumenta también el placer de las viejas casas señoriales, de amplias habitaciones y altos techos, que son hoy como palacios antiguos en comparación con las jaulas modernas" (Burgos, 1929, 39); Ruperto Chapi "Vivía pobremente en una guardilla de la calle Bordadores, y allí, helándose de frío y no satisfecho de comida, compuso, a la luz de una pobre vela de sebo" (Burgos, 1929, 74). Cuando Colombine visitó a la viuda de Zorrilla: "Subí conmovida la estrecha y vieja escalera del tercer piso y me detuve ante la modesta puerta en cuya madera campea un letrero que dice con sencillez: "Colegio"" (Burgos, 1929, 105). En el caso del torero Frascuelo parece que la casa se identifica con la idea cristiana de santuario "La casa de D. Antonio Sánchez, el hijo del célebre torero, tiene algo de capilla ardiente. Se ve en ella ese sello de dolor, de pesadumbre, de todas las casas en las que se llora mucho" (Burgos, 1929, 45). la inflUencia de taine 5 La doctrina forjada por Hipólito Taine para la explicación del producto artístico cultural flotaba, por decirlo así, en el aire, esperando a convertirse en cuerpo de doctrina. La explicación de la obra por el medio, la herencia, el momento histórico, etc. llevó, ayudada por su atractiva simplicidad, al modo de pensar determinista -con detrimento de la libertad humana y de la acción misteriosa del espíritu-. Es verdad que, las circunstancias que rodean al individuo y al artista constituyen una ayuda inestimable para comprenderle a él y a su obra y, por ello, no pueden ser desatendidas. Sin embargo, también lo es que no se puede dar siempre más importancia al propio individuo que a las causas generales. Encontramos en estos momentos en la escritura, incluso en la novela, en la crítica de arte, una obsesión por la observación y la exactitud. Hay una moda que considera, como algo indispensable para historiar o escribir sobre un determinado período, la obtención de noticias escritas, documentos e incluso objetos. Es la época de los hermanos Goncourt, que escribieron la historia por medio del "bibelot"-y, en la pintura, de Meissonier o Fortuny 6, acumuladores y coleccionistas de objetos, documentos y rasgos individuales 7. Efectivamente estaba de moda la indagación de menudencias y hasta de anécdotas de la vida diaria: sucesos de cocina, de descifrar ese pasado, de ser sus guardianes. Una aureola elitista rodea siempre a este ser elegido, custodio de objetos y datos privilegiados. Refiriéndose a su entrevista sobre Zorrilla nuestra escritora comenta. "Me marché esperando el día de volver a aquella casa para rebuscar lo inédito en los baúles que bajaran de la buhardilla, gozando con la ansiedad trémula de los coleccionistas que hallan un cuadro del Greco o deGoya en la salita cerrada, desconocida y casi sin luz de una casa muymodesta" (Burgos, 1929, 114). poseerlas y la excitación por conseguirlas genera un vagabundeo casi ansioso por el mundo, y resulta, además, un acicate para el agudísimo instinto del coleccionista. Se diría que cada vez que vamos a la caza de un objeto de valor documental y logramos descubrirlo y desenterrarlo de su anonimato, conseguimos aumentar nuestro ego, al experimentar una especie de triunfo que nos hace sentirnos como un ser astuto, inteligente y con una sensibilidad y agudeza especial. Los coleccionistas, aunque rescatan cosas de uso del pasado, se convierten realmente en seres especiales, capaces
Una educadora y creadora de opinión pública, como fue Carmen de Burgos, proyectó buena parte de su actividad intelectual en las páginas de la prensa periódica, por lo que no resulta nada desencaminado considerarla periodista de primera línea, además de las otras facetas de su personalidad que han sido consideradas en estas reuniones. Y como periodista, lealmente anclada en la tradición del periodismo hispano, no podía dejar de ser una profunda admiradora de Larra. Síntoma inapelable de su actitud ante el periodista romántico es el hecho de que a los pocos días de su llegada a Madrid, en el verano de 1901, y en fecha tan marcada en conmemoraciones necrológicas como es el día uno de noviembre, se acercó emocionada a visitar las tumbas de Larra y Espronceda, enclavadas en aquel momento en el cementerio de San Nicolás. Carmen de Burgos evocó esta visita en varias páginas de la biografía que dedicó al escritor (Colombine, 1919, 7-8, 278-279) sin dejar de aludir a la otra visita mucho más famosa que el 13 de febrero de aquel mismo año de 1901 había realizado al mismo lugar un nutrido grupo de escritores de la nueva generación, encabezado por Azorín y Pío Baroja. "De aquel acto realizado por mí -escribe Colombine-queda como recuerdo un ingenuo y apasionado artículo inserto en El Globo aquellos días" (Colombine, 1919, 279) 1. Carmen de Burgos, en sus colaboraciones de las publicaciones periódicas, hizo frecuentes alusiones al maestro del moderno periodismo español, al que dedicó también texto específicos, bien para relacionar la distinta visión del mundo del periodista madrileño y el poeta germano Heine a propósito de una reciente traducción rusa de la obra de ambos 2, bien para subrayar el significado del homenaje que Ramón Gómez de la Serna y sus acólitos tributaron a Larra en Pombo el 24 de febrero de 1909, y en el que, después de la intervención del organizador, hablaría Colombine en términos emocionados que hacen patente la devoción que profesaba por Larra: Temblorosa como en las sesiones de espiritismo en las que hemos visto aparecer bajo todas las luces al muerto que hemos evocado, me levanto a hablar con él, frente a frente. Sólo el afecto le puede agradar. Sólo el hablarle de esa constancia que a través de los años me ha hecho contar con él, buscar en su obra la entereza para desdeñar o para amar, la manera de observar con rectitud y firmeza el consuelo de encontrar al que se había parado frente a la realidad con buena fe y claros ojos (apud Miranda de Larra, 2009, 262). Concepción Núñez Rey ha reconstruido el proceso de escritura de la serie periodística "Españoles de antaño. Confidencias familiares", que iniciaría en el Heraldo de Madrid con una entrevista a la viuda del poeta Zorrilla, cuatro años más tarde del homenaje larriano en Pombo y que reanudaría el año 1918 con la conversación que mantuvo con la hija del dramaturgo decimonónico Luis de Eguilaz (Núñez Rey, 2005, 456-457), persona que sería su contacto imprescindible para su visita a la familia de Mariano José de Larra en noviembre de 1918, una visita hecha con el propósito de conseguir un visión más personalizada de su admirado escritor, singularmente a través de los recuerdos mantenidos en la tradición familiar y de los objetos que conservaban los herederos del famoso antepasado. Colombine volvería sobre Larra en otras ocasiones, bien como conferenciante en Lisboa o en La Habana, bien como prologuista de una edición de El pobrecito hablador impresa por la editorial C.I.A.P. hacia 1920 y, desde luego, como autora de una biografía en un momento en el que se veía a sí misma como relatora de la vida de tres escritores: Leopardi, Larra y Eça de Quieroz (Núñez Rey, 2005, 498-499) 3. Publicó las de los dos primeros -la del poeta italiano es de hacia 1911 y la de Larra es de 1919-y para el tercero puede considerarse como tal el prólogo que añadió a la traducción española de las Cartas de Inglaterra del portugués. La trinidad de escritores por ella biografiados es evocada por ella misma en este prólogo y con alusión a los experimentos espiritistas que ya hemos visto sugeridos en la anterior cita del homenaje en Pombo: "Por un momento creí en las palabras de Ramón Gómez de la Serna, el cual asegura que por tener yo el capricho de escribir en esta mesa mía de tres patas, en forma de piano de cola, mesa única e inverosímil, he hecho venir a ella a Giacomo Leopardi, y a Mariano José de Larra. ¿Vendría Eça de Queiroz?" Tres autores tan significativos del siglo XIX y de tres literaturas neolatinas atrajeron a nuestra escritora como materia propicia para trazar tejidos de literatura biográfica, si bien la obra que dedicó a Larra fue la de más larga duración en su fábrica de trabajo, la de mayor penetración creativa en lo que al género literario se refiere y la biografía en cuya redacción se implicó con más ahínco. Ya en las páginas preliminares del libro no ocultaba el cúmulo de profundas sensaciones que le fueron poseyendo en el curso de la elaboración de la obra. Recuerda la primera visita a la familia de Larra como un eco de su primera visita al enterramiento del escritor: "Era la segunda vez que yo recorría aquel camino en una triste tarde de noviembre en busca de los recuerdos de Fígaro. Deseaba evocar su figura en la sección creada por mí en Heraldo de Madrid, de entrevistas con los descendientes de los grandes hombres. En el fondo de mi alma había un deleite íntimo. Iba a buscarlo entre su familia, a verlo en la intimidad del hogar" (Colombine, 1919, 8). Y tanto los recuerdos familiares como los papeles y objetos conservados por los herederos de Fígaro le dieron la ocasión de escribir un texto muy bien documentado y, lo que es más importante, muy sentido en lo personal, lo que nos permite hablar de su biografía larriana como una de las contribuciones precursoras de la gran avalancha literaria y editorial que conocemos bajo el marbete de la "nueva biografía". El libro de Colombine, aparecido el año 1919 4 como impreso en Madrid en la imprenta de Alrededor del Mundo y enriquecido con una extensa galería de grabados de época y fotografías recientes, suscitó desde su aparición el elogio de los lectores 5 y, posteriormente, la estimación de investigadores y críticos que han hecho amplio uso de sus aportaciones documentales e, incluso, de los juicios personales e intuiciones de la autora 6. El título ya es de por sí un atractivo recurso -Fígaro (Revelaciones, "Ella" descubierta, epistolario inédito)-que se incrementa con el añadido de un epílogo de 79 páginas dedicadas al Paseo del Prado por el madrileñista castizo y primer escritor de la vanguardia española, Ramón Gómez de la Serna, cuyo "Prólogo al Epílogo" subraya la larga duración que tuvo la elaboración de la biografía escrita por su amiga y el alcance de sus aportaciones: "Todos, después de este libro, tendrán que referirse a él, que copiarle, que seguirle", y él mismo, reconociendo que nada puede añadir, se ve paseante por el Prado "pensando en Fígaro -al que con una certeza misteriosa veo pasear aún-(y que) surgirá él por último, desprendido del libro que le resucita, ya silencioso, escueto, indirecto, anónimo, incógnito, callado, desprendido de la biografía, en pleno asueto, en plena vida" (Colombine, 1919, 303-5). Toda una resurrección del cadáver de los recuerdos y la escritura hacia la vida común Estos documentos y un nutrido grupo de cartas y papeles de otro cariz junto con borradores autógrafos del escritor y algunos documentos administrativos sirvieron la base informativa de la biografía. La búsqueda de textos que realizó Carmen de Burgos en diarios y revistas de los años en los que Larra fue figura pública, las ayudas que le ofrecieron reputados larristas del momento y que ella reconoce con honradez profesional 7 y su fascinación de siempre por la figura del gran periodista añaden los mimbres con los que se construye una obra vivípara documentada tras muchos años de trabajo y de la que, no en balde, decía Ramón Gómez de la Serna en el epílogo que había sido un prolongado "proyecto" que parecía estar aguardando "ese hallazgo del cofre de los secretos y los manuscritos de Fígaro", es decir, el material que le ofrecieron los herederos del escritor. El tono de honradez y objetividad expositiva que sitúa la obra en una tradición de relatos históricos "positivistas", aunque no sea solo eso, explica las correcciones que la autora formula contundentemente cuando se refiere a los recuerdos o juicios biográficos emitidos con ligereza por contemporáneos de Larra; este es el caso de Mesonero caracteres generales de la biografía larriana Fígaro: (Revelaciones, "Ella" descubierta, epistolario inédito) es el título de la biografía de Larra, un título que apunta directamente a una de los enigmas que desde los años románticos había planeado ominosamente sobre la figura del periodista suicida y sobre la memoria de su cadáver: ¿Quién era "Ella"? Como en el conocido verso de Ventura de la Vega "todo Madrid lo sabía", pero era un nombre el de "ella" que no se podía dar en escrito público -como ocurría, por ejemplo, en el duelo de barateros que en la Precisamente el auge de las biografías escritas en las modernas literaturas francesa, inglesa y alemana en el primer tercio del siglo XX fue el estímulo determinante del crecimiento del género en la literatura española, un auge que tiene su acmé en torno a los años 1928-1929; esta es, al menos, la tesis más extendida en la crecida bibliografía universitaria aplicada al estudio de las peculiaridades del género durante los años de la llamada "Edad de Plata" de la literatura española (Serrano Asenjo, Soguero García, Pulido Mendoza) 9, al abrigo de editoriales populares y minoritarias y, en un último término, lucrándose de la orientación de Ortega y Gasset y la impagable colección por él pilotada de "Vidas españolas del siglo XIX", y repárese que fue el siglo XIX el escenario histórico sobre el que nuestro pensador encargaba los relatos de biografías a escritores jóvenes tan prometedores como Rosa Chacel, Benjamín Jarnés, Antonio Espina, Manuel Altolaguirre, etc. Benjamín Jarnés, uno de los escritores que más se significó en el trazado compositivo de las biografías de aquella brillante etapa, dedicó también sugestivas páginas a la interpretación del género; en un caso jugaba con el título del clásico plutarquiano -"Vidas oblicuas" es el título de un artículo de 1929 (Jarnés, 1919b)-y, en otro momento, con el título de un célebre filme recién estrenado. "Nueva quimera del oro" es el título de otro artículo del mismo año en el que distingue con acierto la diferencia fundamental que él observaba entre la biografía clásica -¿pensaría también en biografías del XIX como las escritas por Coloma o Juan Valera?-y la nueva biografía: "La biografía antigua es esclava del dato; la moderna es policía de un espíritu" (Jarnés, 1929a). Entre la fidelidad al dato y la indagación intimista sobre el espíritu se sitúa la biografía de Larra escrita por Carmen de Burgos. Sirva para probarlo, además de lo que ha de seguir, el hecho de que Ramón Gómez de la Serna estuviera tan presente en el libro, con el extenso "epílogo" ya mencionado y con la dedicatoria personal con la que Colombine le destacaba en la primera página del libro: "A Ramón Gómez de la Serna, cuyo admirable epílogo sobre el Prado, hace que se destaque viviente, sobre un fondo elíseo, la figura de Fígaro". Y Ramón, precisamente, es para los estudiosos de la "nueva biografía" el iniciador autóctono del cultivo innovador del género entre los escritores españoles. los nombres de todos los personajes del drama, de hacer resaltar la falsedad de los que mintieron creyéndose impunes al hablar de "Fígaro". Es la voz de "Fígaro" mismo la que habla. Este libro ha salido todo de esta caja polvorienta y olvidada (Colombine, 1919 12) 8. el género biográfico en la españa del primer tercio del siglo xx La disposición del libro de Colombine sigue un recorrido diacrónico y lineal, iniciado en los "Albores" (cap. II) infantiles para proseguir con el relato del enigmático episodio vallisoletano ("Amargura final", cap. III) y centrarse en el núcleo del libro que es el análisis de los textos y el estilo del protagonista de su obra (capítulos V a XI), a lo que sigue el ápice del proceso dramático de la vida de este, marcado inicialmente con un excurso sobre "El hombre y sus pasiones" (cap. XII) y desarrollado en la exposición de los "dramatis personae" de los meses finales: Bretón, Mendizábal, Istúriz y Dolores Armijo (caps. XIII-XVIII). El eco social inmediato que siguió al suicidio, el entierro, el duelo familiar y los homenajes póstumos (caps. XX a XXIV) concluyen la traza de la narración de una emocionante existencia humana desde el principio hasta el fin. Consiste, pues, esta estructura en una línea progresiva de acontecimientos para los que la biógrafa busca su evidencia en las cartas familiares, su proyección literaria en los textos del biografiado y la resonancia humana en su propia emoción de historiadora del existir de un caso humano fascinante. Acabo de aludir a los componentes básicos que toda biografía, desde la Antigüedad greco-latina, ofrece en los mimbres que la sustentan: veracidad de los hechos que se cuentan, dimensión extra-personal de los indicios anímicos del personaje biografiado y reverberación que estos elementos suscitan en el espectador posterior, sea este el autor de la biografía o un mero lector de la misma. La fundamentación verista y documental del texto biográfico ya había sido desarrollada en las antiguas versiones del género -"Vidas", "semblanzas", catálogos bio-bibliográficos, monografías positivistas-, pero la dimensión subjetiva del género ha sido un matiz añadido en las biografías modernas, del siglo XIX y, singularmente, las escritas durante el siglo XX dedicadas a artistas y escritores. Como era de esperar, concede la parte del león a los artículos periodísticos, en los que ve acertadamente al buen lector de la sátira clásica (greco-latina, francesa y española) y al penetrante analista de la vida política y de la sociedad que fue Fígaro. Para Colombine el Larra crítico era el comentarista de obras literarias y de piezas teatrales pero, singularmente, el observador del comportamiento colectivo en el tiempo que le tocó vivir -"de sotisses du temps/je compose mon fiel", señalaba Larra con Boileau en su primera revista-, describiendo, retratando y haciendo anatomía feroz de los mecanismos interiores que se esconden tras el comportamiento de los seres humanos y, por supuesto, también de su propia persona. Carmen de Burgos lo ve así en su comentario de los artículos larrianos y facilita al lector esta comprensión con la ayuda de una profusa documentación gráfica que ilustra el libro, e incluso en observaciones hechas en passant, como en las líneas en las que reconstruyendo el hambriento Madrid de 1811 afirma -con el cuadro de Aparicio en el recuerdoque los madrileños "no quieren comida" de los invasores franceses. Desde el punto de vista de las aportaciones textuales de la obra deben ser recordados los valiosos textos que la autora encontró en la colección familiar -cartas, piezas teatrales, borradores de artículos y artículos corregidos, ¡el no publicado prospecto del nonato periódico Fígaro!...-y documentos administrativos tan elocuentes como es el inventario judicial de los bienes que había en la vivienda de la calle de Santa Clara, última morada del escritor 10. Desde la perspectiva de los hechos biográficos es tajante en el rechazo del novelesco episodio sobre los amores del escritor y la Grissi (Colombine, 1919, 138-142), al tiempo que expresa dudas sobre determinadas tradiciones orales mantenidas por la familia, como la anécdota que relataba el rechazo por parte de Larra de la niña Baldomerita cuando se la mostraron en el café de Venecia ("encuentro, que parece el capítulo de una mala novela sentimental", Colombine, 1919, 224) o la historia del duelo narrada por el conde de Cheste. Pagando tributo al componente psicológico que se estaba introduciendo en el género biográfico cultivado en los años veinte no es de desdeñar la consideración que hace Colombine sobre el ambiente familiar de soledad y aislamiento que había rodeado al Mariano José niño y que se intensificaría en su matrimonio ("tal vez se sentía en estrUctUra de la biografía de larra En la disposición narrativa de la biografía de Larra, inmediatamente después de los capítulos dedicados a los primeros años y formación de Fígaro, Carmen de Burgos se detiene en la consideración de las varias facetas del escritor Mariano José de Larra analizando en capítulos sucesivos al poeta, al dramaturgo y al periodista (caps. V a XI). No dedica capítulo específico al novelista ni al traductor ni al aficionado a las cuestiones gramaticales, aunque sí atiende al significado novelesco de El doncel de don Enrique el Doliente, se extiende en describir el "tratado de sinónimos" de la lengua castellana y presta mirada singular a traducciones tan significativas como las que Larra había efectuado del Viaje de Didier a España o de las Palabras de un creyente del entonces polémico Lamennais. El hilo conductor del relato de Colombine -ya mostrado en sus más antiguas evocaciones del escritor madrileño-es el latido estimulante que posee su escritura, su personal estilo, su actitud ante la existencia. Ni siquiera el suicidio es para ella motivo de reviviscencia eminente: "El suicidio de Larra nada quita ni añade a su mérito de escritor. Es una cosa aparte, completamente, que no influye en su labor para nada" (Colombine, 1919, 262). Y por ello dedica un amplio capítulo al poeta, gracias, entre otras circunstancias, a los textos autógrafos de poesías larrianas que le había proporcionó la familia. No estima, sin embargo, sus piezas teatrales como equivalentes a las piezas innovadoras del Romanticismo español ("la obra dramática de Larra tiene más importancia por ser suya que por su propio mérito"), en una valoración que no comparto (Romero Tobar, 1991). Concluyo mi intervención con este avance de la proyección simpatética de la autora sobre lo que hubiera podido ser el Larra político, aunque también confiesa que si había algo que la consolaba de la prematura muerte de Larra era que este trágico acontecimiento le hubiese librado de "convertirse en un político...como los demás" (Colombine, 1919, 217). El aludido Azorín había sido citado en diversos pasajes de esta biografía y el Ramón epilogal volvía a mencionarlo en uno de los paréntesis de homenajes larrianos de que entrevera su epílogo: Entre Fígaro y Nerval -el suicida de la calle de "Lenterne" hay cierto parecido que se completa porque los dos devotos de ambos se parecen entre sí. Barres, gran devoto de Nerval, y Azorín de Fígaro, acabando de darles parecido el que la mejor obra sobre Nerval la ha escrito una mujer y la mejor obra sobre Fígaro Carmen de Burgos (Colombine, 1919, 331). su hogar algo del malestar del que habla en el casarse pronto y mal", Colombine, 1919, 165) o cuando encuentra reflejos del autor en personajes inventados por él como es el protagonista de su novela histórica ("se puede creer que él se ha retratado en El Doncel, 166). Y con acierto de aproximación a las circunstancias políticas del año en el que ella escribe su biografía anota cómo en el artículo "Los barateros" "hay una adivinación de las más avanzadas doctrinas socialistas y hasta anarquistas o bolchevikis" (Colombine, 1919, 120). Y para no extenderme más en la exégesis que aplica a numerosos artículos, sólo recordaré la reconstrucción que efectúa de los que hubieran podido ser ambiciosos proyectos en el periodista metido a político: "Tal vez entendía la política ideal como la entendía Azorín; en su alma generosa existía tal vez el ensueño de la regeneración de España" (Colombine, 1919, 217). colombine, biógrafa de larra
Este artículo parte de algunas tesis acerca de la inmigración en general y de la inmigración clandestina en particular. Naturalmente, no es mi intención discutirlas todas exhaustivamente, pues para esto sería necesario un libro completo. Las tesis son las siguientes: 1) La mejor manera de discutir sobre la cuestión de la inmigración tal vez sea servirse del concepto foucaltiano de dispositivo, pues nos permite considerar el debate sobre la cuestión como parte del mecanismo de control (o de presunto control) de la propia inmigración. Desde este punto de vista, el debate sobre la inmigración es un debate político y no científico 1, aunque a veces adopte un tono aparentemente neutro. Esto significa que los datos empíricos sobre la inmigración (sobre el número efectivo de inmigrantes en una cierta sociedad, sobre su papel en la economía nacional, etc.) son, en realidad, menos importantes que otras consideraciones estrictamente políticas. Tal debate político se funda más sobre las emociones que sobre el raciocinio 2 y produce dos opuestas ideologizaciones 3: por un lado, la condena, por parte de los defensores de la identidad nacional, del cosmopolitismo vacuo de los que tienen una visión positiva de la inmigración; y, por otro, la acusación de xenofobia y de eurocentrismo contra aquéllos por parte de los "cosmopolitas" y de los relativistas culturales, respectivamente. Este artículo discute algunas tesis acerca de la inmigración en general y de la inmigración clandestina en particular. Éstos son los pasos: 1) La manera mejor para discutir sobre la cuestión de la inmigración es servirse del concepto foucaltiano de dispositivo, que permite considerar el debate sobre tal cuestión como parte del mecanismo de control de la propia inmigración. 2) Hay una primera dificultad en la definición de la propia figura del inmigrante. 3) En el debate acerca de la inmigración se pueden distinguir dos discursos oficiales: el discurso del control y el discurso de la adaptación, que todavía esconden una posición de rechazo del Otro. 4) El debate establece una distinción ontológica entre los inmigrantes y los ciudadanos, en el sentido de una ontología política que busca definir la comunidad política a través de la contraposición al Otro. Inmigración; política migratoria; dispositivo; ontología política; identidad colectiva. Si es verdad que un ser humano es (o puede tornarse en) persona solamente como ciudadano, el debate filosófico sobre el Otro o sobre el extranjero deja de ser un mero ejercicio verbal únicamente si se impone el problema de la condición jurídico-política a partir de la cual un otro se coloca en relación a su semejante. (Alessandro Dal Lago, 2008, 220) 2) La primera dificultad consiste en la definición de la propia figura del inmigrante. El fenómeno de la inmigración da lugar a una posición contradictoria tanto en la teoría como en la práctica. Por un lado, el inmigrante es visto como una amenaza a la integridad de nuestra sociedad y como un peligroso competidor para los "nativos" en el mercado de trabajo; por otro lado, es considerado como un ser necesitado e incapaz de garantizarse la vida sin explotar nuestro sistema de bienestar social. Además, el debate se sirve de generalizaciones, en particular de la generalización que hace de los inmigrantes "los inmigrantes". De esta manera, ellos pierden su individualidad (su nombre y su biografía particulares) y se tornan meros miembros de un grupo, de una totalidad que, a su vez, es definida negativamente (los inmigrantes son los que no pertenecen a la comunidad, muchas veces incluso aunque sean inmigrantes regulares). Esta simplificación es necesaria para los discursos tanto oficiales como no oficiales acerca de la inmigración. 3) En el debate acerca de la inmigración se pueden distinguir dos discursos oficiales, o sea, dos discursos defendidos abiertamente por políticos (conservadores y progresistas), así como por los teóricos. El primero es el discurso del control, según el cual la inmigración en sí es un fenómeno que es necesario controlar con medidas administrativas y jurídicas (algunos ven en tal fenómeno un mal negativo e inevitable, casi como una catástrofe natural, y otros descubren en él algo positivo, como, por ejemplo, la solución a las bajas tasas de natalidad de muchos países europeos o una ocasión de enriquecimiento cultural). Normalmente, a ese discurso se acompaña el corolario de que es necesario luchar contra la inmigración clandestina. El segundo es el discurso de la adaptación, conforme al cual los inmigrantes deberían adaptarse a los valores o al modo de vida de la sociedad de acogida. Normalmente, a ese discurso se acompaña el corolario de que los inmigrantes que no se adaptan pueden ser "re-enviados" a su país de origen. Hay, sin embargo, un tercer discurso, que desde el punto de vista oficial es minoritario (solamente lo defienden partidos de extrema derecha y en algunos pocos casos de extrema izquierda), pero a veces está peligrosamente bien difundido entre la población europea: el discurso del rechazo, conforme al cual "nuestro país no es un país de inmigración" y, por tanto, los inmigrantes deberían todos volver a su país (aunque normalmente se haga una excepción para inmigrantes especiales -como, por ejemplo, los deportistas-o para los que vengan de países considerados iguales o semejantes al "nuestro" -como, por ejemplo, los EE.UU., Australia, Canadá, etc.). Hay entre los discursos oficiales y el no oficial una contigüidad mayor de la que se supone normalmente: una de las tareas de este artículo es señalarla. 4) Finalmente, el debate establece una distinción entre los inmigrantes y los ciudadanos que no es simplemente jurídica (o sea, neutra desde el punto de vista valorativo), sino más bien ontológica, en el sentido de una ontología política que mira a definir la comunidad política por medio de la contraposición al Otro y que atribuye a los dos grupos diferentes estatutos éticos (y a veces hasta morales) y, por tanto, diferentes deberes y derechos. 1) LA CUESTIÓN DE LA INMIGRACIÓN Y EL DISPOSITIVO A fin de entender mejor la cuestión de la inmigración es necesario renunciar a la tentación de reducirla a una simple cuestión de gestión de los flujos migratorios a través de un sistema de control de los mismos. Como opción alternativa podemos hablar de un régimen de migración (como lo hace Willenbücher) o utilizar el concepto foucaultiano de dispositivo. Willenbücher define el régimen de migración como "la totalidad de las reglas y prácticas jurídicas, administrativas, de control fronterizo, de policía y de política social que reglamentan la movilidad temporal, repetida o duradera entre diferentes estados nacionales" (Willenbücher 2007, 52 s.). El concepto de régimen en cuanto opuesto al concepto de sistema indica una pluralidad de actores cuyas acciones y prácticas se remiten recíprocamente la una a la otra, pero sin que haya una lógica central (sistémica) como, por ejemplo, aquélla que concibe el Estado como un sujeto unitario. La gestión de la inmigración es más bien ejercida por varias instancias que, a veces, se contradicen o se obstaculizan recíprocamente y dejan así loopholes, espacios de indeterminación jurídica y política que pueden ser disfrutados por los inmigrantes o que los colocan en situaciones de casi-ilegalidad en la cual dependen más de la benevolencia de burócratas y funcionarios públicos que de una ley cierta y objetiva. El concepto de dispositivo amplía esta idea hasta incluir los elementos que no pertenecen a las prácticas de gestión o por partidos xenófobos. La posición de tales partidos oscila entre el rechazo total de la inmigración y la posición "moderada", según la cual solamente un número limitado de extranjeros puede inmigrar y ellos tienen que adaptarse a los costumbres y a la visión del mundo de la sociedad receptora. Estas dos exigencias las mantienen también muchos teóricos, aunque no siempre con la radicalidad con la que ahora se expone. Aunque no puedan ser confundidos el uno con el otro (como lo hacen los partidos más radicales), los dos aspectos acaban por vincularse por medio de la criminalización de los clandestinos, criminalización que representa una consecuencia práctica de un discurso teórico, como veremos, y que ejemplifica la relación de condicionamiento recíproco entre saber y prácticas mencionada por Foucault. 2) ¿QUIÉNES SON LOS INMIGRANTES? En primer lugar, debe observarse que hablar de los inmigrantes constituye una simplificación dudosa que no tiene en cuenta que el fenómeno migratorio depende de innumerables factores, de decisiones individuales y de circunstancias sociales, económicas y políticas más generales. Con certeza, no es fácil establecer cuál de tales factores es el más decisivo. Dal Lago, por ejemplo, observa que "las migraciones, como cualquier fenómeno social, son la suma de innumerables historias individuales, decisiones aleatorias,'proyectos' parcialmente conscientes, trayectorias existenciales que, con base en la retórica científica aceptada, se disuelven en procesos colectivos y se transforman así en abstracciones" (Dal Lago 2008, 163). Por otro lado, Saskia Sassen afirma que "el individuo puede experimentar su propia emigración como el resultado de sus decisiones personales. Pero la opción misma de emigrar es un producto social" (Sassen 2006, 19). De todas maneras, estos dos autores llaman nuestra atención sobre el hecho de que la inmigración no depende exclusivamente de la pobreza. Muchas veces los migrantes buscan no solamente trabajo y dinero (para después volver a su país y vivir allá con un relativo bienestar), sino condiciones de vida mejores. Este fenómeno puede ser observado también en relación a las migraciones internas: muchos individuos dejan su pueblo o su pequeña ciudad provinciana para trasladarse a una metrópoli buscando no solamente trabajo y oportunidades de carrera, sino un tipo de vida que no encuentran en su de la inmigración, sino al discurso acerca de ella. Foucault indica con este término "un conjunto decididamente heterogéneo que incluye discursos, instituciones, estructuras arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales, filantrópicas, en suma: tanto lo dicho como lo no dicho". El dispositivo posee "una función estratégica dominante" y responde a problemas que se presentan en un momento histórico determinado. "El dispositivo está siempre inscrito en un juego de poder, pero está siempre también ligado a un o a algunos límites de saber que nacen de él, pero al mismo tiempo lo condicionan. Eso es el dispositivo: estrategias de relaciones de fuerzas que soportan tipos de saber y son soportadas por ellos" (Foucault 2001, 300). El concepto de dispositivo nos permite, entonces, pensar al mismo tiempo el régimen de migración y el saber ligado a él. En este sentido, el debate sobre la migración pertenece al dispositivo de control de la migración y no es meramente teórico o políticamente inocente. Esto aparece particularmente evidente cuando consideremos que las medidas concretas (o sea, las medidas políticas, jurídicas y de policía) tomadas en relación a la inmigración son el resultado del debate sobre ella, o sea, de la manera en que el fenómeno de la migración es descrito y en que los inmigrantes son definidos. Al mismo tiempo, el debate acaba por ser influido por las propias medidas concretas, creando un círculo vicioso o, mejor, una self-fulfilling prophecy que puede hasta llevar a un razonamiento en forma de espiral ascendente: si en el debate los inmigrantes irregulares son descritos como un posible peligro para la sociedad y, en consecuencia de esto, son tomadas medidas que criminalizan la inmigración clandestina, los participantes en el debate se verán autorizados no solamente a reafirmar su caracterización de los clandestinos como posiblemente peligrosos, sino a describirlos como siendo realmente peligrosos para la sociedad, provocando tal vez medidas aun más restrictivas 4. En este contexto, deberíamos distinguir dos aspectos del "problema" de la inmigración y dos diferentes ámbitos en los cuales los discursos mencionados se aplican. El primero es el de la "integración" de los inmigrantes regulares; el segundo es el de la inmigración clandestina. En el debate político a veces los dos están entremezclados y puestos en el mismo plano, particularmente por partidos de derecha lugar de origen. No podemos reducir a simples razones económicas las complejas motivaciones que conducen a los individuos a la decisión, muchas veces dolorosa, de dejar su lugar de nacimiento, su familia, su red de afectos y relaciones personales, para trasladarse a un lugar desconocido, que tiene un clima frecuentemente muy diferente, donde se habla otro idioma y valen otras costumbres, así como otros códigos de comportamiento y de relaciones personales, y donde ellos no poseen el amparo de su familia (aunque puedan llegar a tener el de una comunidad de compatriotas). La reductio ad oeconomiam es típica del debate y acaba por hacer de los inmigrantes individuos en busca solamente del dinero y del bienestar que se encuentran en las sociedades ricas; a partir de esta idea es posible entonces reducir la cuestión del control de la inmigración a una cuestión de gastos y beneficios y preguntarse si los inmigrantes contribuyen o no al bienestar económico del país de acogida. Esta pregunta sobreentiende que, si éste no fuese el caso, hay una razón legítima para negarles el acceso. Además, los gastos ligados a la entrada clandestina en países europeos o en los EE.UU. son elevados y casi nunca pueden ser pagados por la mayoría de los habitantes de los países donde la emigración es más fuerte, ni siquiera después de muchos sacrificios económicos. Así, los clandestinos que llegan ilegalmente a Europa después de pagar algunos miles de dólares a los "traficantes" son frecuentemente miembros de la clase media en su país y a veces se trata incluso de individuos con una alta escolaridad y buena formación profesional. El error está en considerar como única fuente de llegada clandestina los barcos que cruzan el estrecho de Gibraltar, el mar de Sicilia o el Adriático y que traen consigo individuos que huyen de la guerra y del hambre. Por ejemplo, Michael Willenbücher, citando a Harald Lederer, distingue tres maneras para entrar en la situación de clandestinidad en Alemania: 1) cruzar las fronteras ilegalmente sin papeles evitando los controles; 2) cruzar las fronteras pasando por los controles con papeles falsos; 3) entrar legalmente en el país y quedarse después de la fecha de validez del visado (o, también, casarse con la única finalidad de obtener un visado permanente o la ciudadanía). Los prófugos que llegan a las costas de la Europa meridional se sirven de la primera estrategia, pero hay muchos que se sirven de las otras dos, que son menos evidentes. Del mismo modo, siempre según Willenbücher, hay por lo menos siete categorías de migrantes ilegales: 1) trabajadores empleados por temporada o con un contrato temporal que se quedan en el país después que su visado haya vencido; 2) estudiantes que se quedan (sin visado) después del estudio; 3) formas de reagrupamiento familiar diferentes a las previstas por ley (que en Alemania está previsto únicamente para el cónyuge y los hijos menores); 4) divorcio antes del tiempo previsto para la concesión del visado permanente o de la ciudadanía; 5) prostitución; 6) personas que pidieron asilo y no lo obtuvieron, pero se quedaron en el país; 7) repetidas estancias breves con la finalidad de trabajar ilegalmente (cf. Willenbücher 2007, 42 s.). Tales consideraciones nos llevan a concluir que los clandestinos no representan un grupo homogéneo y que la inmigración ilegal no posee solamente una causa económica (contrariamente a lo que piensa el propio Willenbücher), sino también una "biográfica", como vimos arriba. En este contexto hablar genéricamente de los inmigrantes y pensar que sea posible una política única de control y gestión de los flujos migratorios es, como mínimo, una simplificación engañosa (no obstante, a continuación me serviré de la expresión "los inmigrantes" a fin de reproducir los discursos usados en el debate teórico y político, ya que ellos son el objeto de este artículo). La falta de percepción de la complejidad del fenómeno migratorio se revela también en otro aspecto característico del debate sobre la inmigración: la contradicción entre la caracterización de los inmigrantes como individuos poderosos y peligrosos, por un lado, y como individuos débiles y parásitos, por otro. Bonnie Honig observa que "en el pensamiento político clásico, el extranjero es generalmente considerado una amenaza de corrupción que debe ser dejada afuera o contenida por amor a la estabilidad y a la identidad del régimen" (Honig 2001, 1 s.). Esta identificación del extranjero con algo de problemático y amenazador sigue siendo una característica del debate contemporáneo sobre la inmigración. En esta visión, el extranjero trae consigo un peligro para la comunidad por el simple hecho de ser extranjero. La posibilidad de que él pueda traer consigo nuevas energías y fuerzas vitales para la comunidad no es en absoluto considerada, aunque las estadísticas económicas prueben que los inmigrante representan casi siempre un beneficio para el país en cuestión (por ejemplo, en Italia los inmigrantes constituyen el 6 % de la población y son responsables por el 10 % del PIB) y aunque en algunos países (como los Estados Unidos) los inmigrantes fueran celebrados en un tiempo como la linfa vital capaz de fortalecer y rejuvenecer el país. La razón de que no se tomen en consideración esos datos y circunstancias está en el hecho de que el debate contemporáneo sobre la inmigración no se refiere a cuestiones empíricas, como la contribución de los inmigrantes al PIB nacional, sino a cuestiones estrictamente políticas. Ali Behdad llama nuestra atención por la paradoja de considerar a los inmigrantes como seres débiles y desprovistos de todo (los ejércitos de pobres hambrientos que llegan a nuestras fronteras sin nada fuera de su cuerpo literalmente desnudo) y al mismo tiempo como seres amenazadores capaces de destruir nuestra sociedad con su simple presencia; la paradoja de ver en ellos a parásitos que disfrutan los servicios de nuestro Estado social y al mismo tiempo individuos que nos roban el trabajo con su disponibilidad a trabajar en ritmos y en condiciones que ningún europeo aceptaría (Behdad 2005, citado en Honig 2001, 77). Al mismo tiempo, también la consideración de los efectos positivos de la inmigración en términos económicos (la mencionada reductio ad oeconomiam) o de las nuevas energías aportadas a la sociedad de acogida supone juzgar a los inmigrantes a partir únicamente de su contribución al bienestar del país que los recibe (Honig 2001, 46 y 99). Sea cual sea el punto de vista (el de la amenaza o el de la contribución positiva), los inmigrantes son considerados solamente de manera instrumental y desde la perspectiva egoísta de la comunidad que los acoge ("¿nos traerán perjuicios o beneficios?"). Desde esta óptica, los inmigrantes dejan de ser juzgados por aquello que ellos mismos son, es decir, seres humanos, y se tornan meros medios para el beneficio de la sociedad o meros instrumentos de desagregación social. A partir de tal perspectiva, cualquier intento de conducir la discusión en términos de derechos humanos se torna imposible (sobre este aspecto volveré en seguida), como se vió con ocasión de la restricción masiva del derecho de asilo en la UE y en los países europeos en general. Para justificar esta restricción de derechos, se recurre normalmente a dos tipos de discursos: el del control y el de la adaptación. En seguida analizaré un ejemplo de discurso que reúne la retórica del control y aquella otra de la adaptación. Lo que torna interesante este ejemplo es el hecho de haber sido formulado en un contexto en que lo que estaba en discusión no era la migración masiva de los últimos años, sino justamente la restricción del derecho de asilo debatida en el parlamento alemán en los años noventa de la centuria pasada. 3) "ADÁPTENSE O VÁYANSE" En 1992, la filósofa húngara Agnes Heller (a su vez una migrante que dejó su país para refugiarse en los EE.UU.) publicó en el semanario alemán Die Zeit su "Diez tesis sobre el derecho de asilo" 5. Heller empieza afirmando que "la emigración es un derecho humano, la inmigración no" y que son los miembros de la familia quienes deciden quién puede quedarse en la casa y quién debe quedarse fuera. La comparación de una sociedad compleja con un núcleo familiar parece problemática, pero no para Heller, quien afirma que "el reglamento doméstico [Hausordnung] de los estados modernos o de la casa europea recién constituida no necesita diferenciarse del reglamento doméstico en general", el cual reglamenta las condiciones mínimas para la convivencia, que está ligada a deberes u obligaciones. Heller, por tanto, considera la imagen de la casa común europea como algo más que una simple analogía. Sin embargo, ella no ofrece ningún argumento para esta visión extremadamente problemática de la comunidad política como núcleo familiar y del Estado o de la Unión Europea como casa (sobre todo si consideramos que cuando ella escribió este texto el proceso de integración aún no era tan avanzado como hoy y los propios ciudadanos europeos no disponían de todas las posibilidades de movilidad en los países de la Unión que poseen actualmente 6 ). Los miembros de un Haushalt, de un núcleo familiar, tienen el deber de abrigar individuos que se encuentren en una situación de necesidad, pero solamente por el tiempo en que tal necesidad perdura: "Ya que los miembros de un núcleo familiar acaban por vivir de manera menos agradable en el momento en que acogen extranjeros en su casa (a no ser que los extranjeros se hagan cargo de tareas domésticas desagradables o pesadas), la decisión de acoger extranjeros en casa y en qué condiciones fue siempre difícil" (cursivas de AP). En otras palabras, los inmigrantes pueden quedarse desde el momento en que aceptan las tareas (los trabajos) desagradables y pesados, o sea, las tareas que probablemente los miembros de la familia, o sea, los ciudadanos de la "casa" europea, no quieren cumplir (como cuidar de un familiar anciano o enfermo, realizar la limpieza de la casa o de la ciudad, coger hortalizas en los invernaderos, etc.) y que, de hecho, en nuestra sociedad son ejercidas hoy por inmigrantes regulares y clandestinos 7. A despecho del título del artículo, no se cuestiona el hecho de que tales inmigrantes puedan poseer un derecho de asilo ya que, como vimos, la única cosa que la autora subraya es que no hay un derecho a la inmigración. Es verdad que ella afirma que hay para los miembros de la familia un deber de abrigar personas necesitadas, pero es un falso deber, ya que depende de las decisiones de los propios miembros de la familia. Además, el "deber" de acogida es limitado en el tiempo: "tanto cuanto dura la situación de necesitad". La cuestión es: ¿qué hacer con los inmigrantes que provienen de países adonde "la situación de necesitad" es permanente, como en el caso de los que escapan de una situación de necesitad económica (o de una situación política aparentemente sin salida como los kurdos, los palestinos, los tibetanos, etc.)? ¿poseen un derecho de asilo o dependen de la buena voluntad de los miembros de la familia? Los deberes que Heller atribuye a aquéllos que ella denomina "dueños de casa" [Hausherren] son deberes que ella califica "éticos" (y no "morales" 8 ) y a los cuales no corresponden derechos, como en el caso de los deberes imperfectos o condicionados de Kant (el deber de benevolencia me impone ayudar a los otros, pero ellos no tienen derecho a mi ayuda). Los únicos que tienen deberes incondicionados son los inmigrantes, de los cuales se espera que sigan el reglamento doméstico. Heller identifica tres principios que constituyen tal reglamento y que, por tanto, deben ser satisfechos por los "huéspedes". El primero consiste en obedecer a las leyes. El segundo, en seguir las leyes no escritas de la sociedad de acogida, "por ejemplo, los imperativos de higiene y cortesía", así como en aprender el idioma del país. El tercero estriba en contribuir al bienestar de la casa. El primer deber es, como mínimo, redundante, ya que la obediencia a las leyes es algo que se exige a todos, no exclusivamente a los inmigrantes. Desde este punto de vista, el problema de la criminalidad de los inmigrantes no es un problema ligado a la inmigración en sí, sino a la capacidad del Estado de garantizar el orden público. No debemos caer en los errores opuestos de criminalizar a todos los inmigrantes y simultáneamente considerarlos a todos víctimas de circunstancias superiores independientes de ellos (la pobreza, la ausencia de oportunidades, la falta de educación o hasta la cultura de su grupo). Exigir que los derechos jurídicamente garantizados de los menores o de las mujeres sean respetados por sus padres o sus maridos no significa imponer nuestros valores occidentales, sino defender a los individuos. Los relativistas culturales que se oponen a esta visión son los mismos que se indignan cuando la violación de tales derechos es efectuada por "miembros de la familia". O ellos reconocen su contradicción y mudan su posición, o acabarán por defender que no podemos exigir de los inmigrantes lo que exigimos de nuestros conciudadanos (sería una inversión especular de la posición de Heller). En este último caso, su actitud acabaría por ser más paternalista e irrespetuosa contra los inmigrantes que aquélla de sus adversarios presuntamente eurocéntricos. El tercer deber remite a un aspecto sobre el cual volveré más tarde: el papel de los inmigrantes en la economía de nuestra sociedad. El segundo es típico del discurso de la adaptación: "ellos" pueden venir y hasta quedarse aquí, pero deben adaptarse a nuestro modo de vida. Retomando la analogía helleriana con la casa, los inmigrantes pueden entrar, pero no pueden ensuciar los muebles (normas higiénicas) y deben comportarse bien con las viejas abuelas a las que no les gusta ver desconocidos en su habitación (normas de cortesía). No estoy usando la imagen de las viejas abuelas por casualidad, ya que la propia Heller (en su tesis novena) hace un paralelo entre los inmigrantes y los niños: "los niños tienen que aprender las condiciones mínimas de las relaciones humanas, o sea, las leyes de su civilización". De la misma manera, evidentemente, los inmigrantes tienen que aprender las leyes de la sociedad receptora. Heller reconoce que ese proceso de aprendizaje puede ser doloroso y afirma: "Es deber del dueño de casa aliviar esos dolores y ofrecer una indemnización para ellos. La indemnización más importante consiste en un mayor respeto. La obligación moral que liga al extranjero a este deber se diferencia de aquélla del dueño de casa, pero [tales obligaciones] se corresponden una a la otra. Deben llegar a ser simétricas en su relación tanto cuanto sea humanamente posible" (Heller 1992). Al "deber" del dueño de casa no corresponde un derecho del inmigrante; al contrario, le corresponde un deber igual. Pero hay una asimetría en la relación descrita por Heller: el "dueño de la casa" se comporta de manera paternalista en relación a los "huéspedes" que deben ser educados (doloro-samente) a renunciar, por lo menos en parte, a su identidad originaria; en cambio, ellos recibirán hospitalidad y respeto (que evidentemente no es algo debido). En el discurso de Heller se mezclan, pues, las dos dimensiones del control y de la adaptación: los dueños de la casa tienen el deber de controlar a quienes ellos dejan entrar y de educarlos para comportarse de manera conforme a las reglas escritas y no escritas de la casa; a su vez, los huéspedes tienen el deber de adaptarse a las reglas y de renunciar a aquella parte de su identidad que contrasta con ellas. Al mismo tiempo, la autora se sirve de la importante analogía casa-sociedad o casa-Estado. Aunque esta analogía, hasta hoy muy utilizada en el debate, sea engañosa, ella nos ayuda a desvelar algo que se queda en el ámbito del no-dicho y que está presente en este tipo de discurso. Al exigir que los "huéspedes" respeten las reglas (escritas y no escritas) y se adapten a ellas, se sobreentiende que los "miembros de la familia" respeten siempre tales reglas (y esto es evidentemente falso) o que ellos puedan violarlas sin que por eso sean expulsados de la casa. Esto queda aún más claro si consideramos la pretensión de que los inmigrantes "se adapten a nuestras leyes", o sea, a las reglas escritas, pretensión que, como vimos, no tiene mucho sentido, pues las leyes no piden que nos adaptemos a ellas en el sentido de aceptar sin reservas su justificación y su finalidad, sino que se las obedezca. Es exactamente la mera obediencia a las leyes lo que se exige a los "miembros de la familia". Nadie, por ejemplo, exigiría de un funcionario público católico fiel al dictado de Roma que acepte con entusiasmo la ley que prevé el matrimonio gay, sino que aplique tal ley independientemente de su opinión sobre ella. Por tanto, exigir de los inmigrantes más que la simple obediencia a las leyes, a las reglas escritas, revela una preocupación no con las reglas, sino con el hecho de que ellos no son "miembros de la familia". En otras palabras: nadie exige de los "miembros de la familia" que respeten las reglas de la casa como condición para quedarse. Si la preocupación fuese de verdad por el respeto de las reglas, se deberían expulsar de la casa a los miembros que no las respetasen. En realidad, la cuestión no concierne a las reglas, como a este tipo de discurso le gustaría que creamos, sino al hecho de que los inmigrantes (los "huéspedes") no son "nosotros", son otros, son "el Otro". Detrás del discurso del respeto de las reglas y de la adaptación se esconde el discurso del rechazo de la alteridad, o sea, el tercer discurso, el discurso no oficial que ya se mencionó arriba. Hay partidos políticos, hombres políticos y simples ciudadanos que defienden una verdadera visión étnica del concepto de ciudadanía: los derechos sociales y políticos deben ser garantizados solamente a los italianos, a los españoles, etc., partiendo del presupuesto de que esos últimos pertenecen a una unidad homogénea constituida étnica y culturalmente. En esta visión, un marroquí o un colombiano que haya obtenido la ciudadanía española, por ejemplo, no es un español de verdad, sino solamente alguien que usurpó la calificación de español sin pertenecer a la verdadera hispanidad. En esta visión no es suficiente querer ser miembro de la comunidad política, pues la pertenencia a ella es establecida de una vez por todas por el nacimiento, por el hecho de haber nacido de padres italianos, españoles, etc. Ciudadanía y nacionalidad son definidas de manera étnica, sin dejar ningún resquicio para la inclusión en la comunidad política de nuevos miembros que quieran entrar en ella dejando su comunidad originaria. La explicación más común para la popularidad de esta visión se remite a los problemas que la globalización habría provocado en nuestras sociedades. La xenofobia, el racismo y el cerrarse ante la inmigración serían la reacción de individuos asustados por las transformaciones ligadas a la mundialización de la economía, por la internalización del mercado de trabajo, por los efectos dominós de las diversas crisis financieras, etc. A los problemas y crisis económicos se añadiría en suma una crisis de identidad individual y colectiva que suscitaría tensiones destinadas a descargarse en explosiones de odio u hostilidad contra los inmigrantes 9. Conforme a la lectura de Roberto Alejandro, hay aquí una inversión del fenómeno del resentimiento descrito por Nietzsche, pues el objeto principal de tal sentimiento ya no es hoy el privilegiado y el poderoso, sino el débil y, particularmente, el otro, cuya función principal es la de confirmar nuestra identidad colocándonos en el mismo lado de los ricos y poderosos. Los inmigrantes sin papeles que viven bajo los puentes y en las estaciones del metro representan un punto de vista referencial que nos permite constatar -cada vez que nuestros caminos se cruzan con ellos-que "no somos ellos" (Alejandro 1998, 26). Esta consideración es importante porque nos llama la atención sobre el hecho de que, desde este punto de vista, la comunidad se define al final negativamente, o sea, a través de la exclusión de los diferentes, de los otros. Desde este punto de vista, el discurso del rechazo del Otro se torna un elemento necesario para la definición de la propia comunidad y muestra cómo el debate sobre la inmigración puede tornarse rápidamente en un discurso ontológicopolítico, o sea, en un discurso referente a la definición de un ente político, en este caso, la comunidad política. En un momento de crisis de las narrativas tradicionales alrededor de las cuales se articulaba la definición de una comunidad (crisis desencadenada por los fenómenos ligados a la globalización, por la propia inmigración y, sobre todo, por la creciente integración internacional de los varios países que lleva a una mayor interdependencia y sustrae poder a los gobiernos nacionales dejando desorientados a los ciudadanos), muchas personas buscan nuevos elementos de cohesión y nuevos discursos fundacionales. La identificación de un enemigo común (los inmigrantes) puede ser una estrategia de este tipo, como se ve bien en el caso de partidos abiertamente xenófobos como la Lega Nord, el BVÖ, el FN, etc. 10. Esta posición radical no es normalmente defendida en el debate teórico acerca de la inmigración (debate en el cual, antes, muchas veces se defiende una visión de comunidad inclusiva, no exclusiva del Otro). Pero se sustituye por una posición igualmente dudosa, ya que está basada sobre un concepto altamente cuestionable de comunidad política. La visión étnica en su versión más radical tiene algo en común con las teorías de la raza: las identidades individual y social de las personas son para ella una cuestión biológica. El simple hecho de haber nacido de padres italianos o españoles hace de alguien un italiano o un español auténtico. Esta idea puede parecernos absurda, mas está en la base del ius sanguinis que hasta hoy decide de la atribución de la ciudadanía en muchos estados europeos y extraeuropeos (así, por ejemplo, los tataranietos de inmigrantes italianos en Brasil pueden obtener la ciudadanía italiana aunque no tengan ninguna relación con Italia, ni conozcan su leyes -escritas y no escritas-y ni siquiera hayan visitado una vez el país). Pero hay una versión más sofisticada de la visión étnica, que sustituye el término "etnia" por el de "cultura". Éste es el caso de las teorías que se conocen bajo la denominación de "multiculturalismo". No es posible enfrentar en este contexto el tema tan complejo del multiculturalismo. Lo que me gustaría señalar es su influencia en el debate sobre la inmigración. Desde la perspectiva multiculturalista hay una pluralidad de culturas o de grupos definibles culturalmente (según elementos que los distinguirían de otros grupos, como pueden ser el idioma, la religión, etc.) que parcelan el mismo espacio geopolítico (normalmente un Estado) y que conviven de manera más o menos separada una al lado de la otra (multiculturalismo como mosaico, como lo llaman M. M. El multiculturalismo exige el reconocimiento político y jurídico de las diferencias culturales y lucha contra cualquier intento de asimilación forzada (violenta o no); celebra, por tanto, tales diferencias como algo positivo que merece ser mantenido 12. Las teorías multiculturalistas parten de la idea de que una cultura es algo estable e inmutable, algo con límites claramente definidos, cerrado en sí mismo como una bola de billar, para usar la imagen de James Tully (Tully 1995, 10). El determinismo biológico de las antiguas teorías racistas es sustituido por el determinismo cultural, según el cual los individuos pertenecen a una cultura que determina de manera inexorable su carácter y su actitud. Las diferencias individuales y biográficas son desconsideradas en nombre de una reductio ad culturam que hace de cada ser humano no un individuo, sino un miembro de su comunidad cultural. A esta visión Benhabib contrapone la idea de que las propias culturas humanas son "creaciones, recreaciones y negociaciones continuas de límites imaginarios entre 'nosotros' y lo(s)'otro(s)'" (Benhabib 2002, 8). La consecuencia de tal idea es que también la formación de la identidad individual en el contexto de una determinada cultura pierde cualquier carácter determinista. La formación de la identidad individual es posible solamente en el contexto de una cultura, a través de la apropiación por parte del individuo de los "códigos" lingüísticos, morales, etc., propios de una determinada comunidad. Sin embargo, este proceso sucede en el nivel simbólico, o sea, en el ámbito de la narrativa que constituye aquella cultura (y, por tanto, su identidad colectiva) y de la narrativa individual a través de la cual cada uno se define como sujeto 13. El proceso no sucede en un nivel ontológico, por así decir, pues en caso contrario nadie podría salir de su cultura ni desviarse de ella (por ejemplo, al fin de adaptarse a la cultura de su nuevo país de acogida como lo exige el discurso de la adaptación). Ahora bien, cada narrativa (colectiva o individual) está sujeta a transformaciones y puede ser modificada en varias circunstancias (una posición defendida curiosamente hasta por un multiculturalista como Charles Taylor 14 ). Desde este punto de vista, la identidad cultural de un grupo es algo mutable. La transformación puede ocurrir por causas endógenas (o sea, a partir del interior del grupo, por iniciativas de los propios miembros, como opina Taylor) o por causas exógenas (o sea, por el contacto con otros grupos culturales y la consecuente influencia recíproca, o hasta por absorción de uno por el otro). En esta perspectiva, el propio término "identidad cultural" debería ser usado solamente en sentido metafórico, por analogía con el concepto de identidad individual. Pero, el discurso de la adaptación parte justamente de la existencia de, por lo menos, dos identidades culturales: la de la sociedad de acogida y la de los grupos a los cuales pertenecen los inmigrantes. Tal discurso afirma que la identidad cultural de la sociedad de acogida no debe (en sentido normativo) modificarse por causa de la inmigración; los inmigrantes son quienes antes deben modificar su identidad cultural individual para adaptarse a ella. El discurso de la adaptación o de la re-educación cultural es tan dominante que casi nadie plantea una pregunta aparentemente obvia: ¿por qué los inmigrantes deberían renunciar (totalmente o parcialmente) a su cultura de origen y asumir aquélla del país de acogida? Si la cultura es tan esencial en la definición de la propia identidad individual y social, como afirman las teorías de la identidad cultural, es necesario preguntarse cómo puede exigirse a los individuos que modifiquen tan radicalmente su identidad y que lo hagan justamente en nombre de la identidad cultural (del país de acogida). Al final, parece que no hay otra razón que el mero hecho de que "nosotros" no queremos renunciar a nuestra (porosa, transitoria y mudable) identidad cultural y exigimos simplemente que "ellos" renuncien a la suya. En suma, exigimos que dejen de ser otros para tornarse como nosotros y para esta exigencia no hay otra razón que nuestro miedo o nuestro rechazo de la alteridad. Si el discurso de la adaptación puede frecuentemente esconder un rechazo de la alteridad en nombre de una identidad étnica o cultural, eso no significa que siempre las cosas sean así. A veces, lo que se pide de los inmigrantes es que se adapten a valores más universales que los de su sociedad de origen. En suma, se pide que ellos abran su mente y su visión del mundo a un horizonte más ancho y más plural, más tolerante, menos fijado en las particularidades culturales. Se trataría, por tanto, de otra forma de adaptación, más respetuosa de la alteridad que aquélla del discurso tradicional del "se tornen como nosotros o se vayan". Julia Kristeva, en su libro Nations without Nationalism (1993), plantea la cuestión de qué es lo que motiva a los inmigrantes a escoger una determinada sociedad (en su caso, la francesa) como comunidad de acogida, además de las mayores oportunidades económicas y del eventual conocimiento del idioma (cuando su país de origen fue colonia de su país de llegada). En el modo de plantear la cuestión, parece excluir que la falta de oportunidades económicas y el colonialismo (dos razones interconectadas, pues la primera depende casi siempre del segundo) sean razones suficientes para que las sociedades de destino acojan a los inmigrantes en cuestión 15. Kristeva (y no solamente ella) pregunta a los inmigrantes si no hay algo típicamente francés (en su caso) que les haya conducido justamente a Francia y no a otro país (Kristeva 1993, 60), como, por ejemplo, los valores cosmopolitas y el respeto del otro y del propio extranjero que caracterizarían la sociedad francesa 16. Si la derecha (extrema y moderada) exige que los inmigrantes se asimilen o se adapten a la sociedad francesa y a sus valores tradicionales, lo que Kristeva parece exigir es que ellos se adapten al cosmopolitismo presumidamente típico de tal sociedad. Lo que se espera de los inmigrantes aquí es prácticamente lo mismo que en el caso del discurso más tradicional, o sea, que se tornen iguales a nosotros (cosmopolitas, tradicionalistas o lo que sea) o retornen de donde vinieron. Es verdad que los valores cosmopolitas son más universales que los valores tradicionales queridos por la derecha; por tanto, la exigencia avanzada por Kristeva no parece tener el carácter de una invitación a la asimilación completa en la sociedad francesa (en el sentido de un nacionalismo más o menos fuerte). Lo que ella espera de los inmigrantes es que ellos acepten valores que no son propios de sus culturas de origen, sino de la sociedad de acogida. La aceptación de semejantes valores constituye así la condición para ser aceptados como verdaderos miembros de la comunidad, sea como ciudadanos (en el caso de los naturalizados), sea en la condición de extranjeros sin derechos políticos. Lo que torna tan interesante esta exigencia es el hecho de que, más de una vez, ella no es planteada en referencia a los que ya son ciudadanos, a los nativos. Kristeva y los otros teóricos de la adaptación parten del presupuesto de que los franceses, los españoles, los italianos, etc., apoyan firmemente los valores cosmopolitas o democráticos o hasta nacionales (aunque no esté muy claro lo que serían valores nacionales). Ahora bien, tal presupuesto me parece altamente dudoso 17. Al contrario, la propia manera en que se conduce el debate sobre la inmigración en los países europeos parece demostrar cuán poco peso poseen de hecho en ellos los valores universales del cosmopolitismo, de los derechos humanos y hasta de la democracia. De facto, hay una profunda discrepancia entre el presunto cosmopolitismo europeo y la realidad social, económica y jurídico-política. Intentaré señalar tal discrepancia partiendo de los conceptos de ciudadanía y de persona. 5) CIUDADANÍA, PERSONA, NO-PERSONA El concepto de ciudadanía es un concepto extremamente flexible. Por ejemplo, el término puede indicar el status jurídico de personas, un contrato que reúne a los ciudadanos en el respeto de las leyes de la comunidad o la práctica de virtudes cívicas (Alejandro 1998, 9). Rainer Bauböck asume una perspectiva republicana y vincula la ciudadanía a una "participación relevante" que tenga como objeto "el interés del bien común" del Estado en cuestión (Bauböck 2006, 46). Esta participación puede ser vista como una manera de practicar la ciudadanía. Como destaca William J. Meyer (Meyer 1998, 76), la posesión del status de ciudadano es la condición necesaria para el ejercicio de la práctica de la ciudadanía (entendida como práctica de virtudes o como relación de mutua toma de responsabilidad entre los ciudadanos): "No se puede practicar verdaderamente la ciudadanía sin ser un ciudadano" (Meyer 1998, 76). Pero, precisamente eso es lo que en la "retórica de la adaptación" se espera de los inmigrantes: que practiquen la ciudadanía sin ser ciudadanos, como condición previa para ulteriormente obtener el status de ciudadanos. Intentemos, entonces, entender mejor los dos conceptos de "status de ciudadano" y de "práctica de la ciudadanía". a) En relación al primero, podríamos recurrir al concepto de persona. La persona es una construcción jurídica, como subraya Kelsen, que la define como "la unidad personificada de las normas jurídicas que atribuyen deberes y derechos al mismo hombre" (Kelsen 1975, 198). Hay determinados deberes y derechos que constituyen un tipo específico de persona, a saber, la persona del ciudadano. Los deberes y derechos en cuestión son primeramente de naturaleza política, ya que los de naturaleza civil y social pueden ser atribuidos también a personas que no sean ciudadanos, como, por ejemplo, a extranjeros que se encuentren en el país sin poseer la ciudadanía y que pueden pertenecer a diferentes categorías: turistas, estudiantes, trabajadores temporáneos, asilados, residentes de larga duración. Tomas Hammar acuñó, como es sabido, el término denizens (que en la lengua cotidiana indica simplemente los moradores de un lugar, aunque también un término técnico para los extranjeros que en el Common Law inglés recibían prerrogativas propias de los ciudadanos 18 ) para indicar justamente a los residentes de larga duración que aún no poseen los derechos de ciudadanía, pero disfrutan de los derechos civiles y sociales (Hammar 1990, 15). Hay todo un debate sobre la cuestión de la concesión de derechos y deberes políticos a los no-ciudadanos (cf. Bauböck 2006, Velasco 2010) -debate en el que se incluyen también medidas concretas como la concesión del derecho de voto a los extranjeros (europeos o hasta extra-comunitarios) en algunos países-mas no es él lo que nos interesa en este contexto 19. Lo que nos interesa es, más bien, la constatación de una tendencia presente en algunos países europeos como, por ejemplo, Italia, a saber: la tendencia a negar algunos derechos civiles y sociales a los inmigrantes clandestinos, empezando por el derecho de asilo. Así, si por un lado la línea de separación entre ciudadanos y denizens se hace cada vez más sutil en la teoría y en la práctica, por otro, aumenta la distinción entre los inmigrantes regulares y los irregulares. Es sabido también que Hannah Arendt señaló que los derechos humanos dejan de ser garantizados justamente en el momento en que los individuos que necesitan protección no presentan otra característica que su humanidad por haber perdido su ciudadanía (Arendt 1987, vol. 2, 392-438). En el caso de que sean detenidos, los apátridas y los sin papeles que arriban a las costas europeas o cruzan ilegalmente las fronteras continentales son casi siempre reunidos en campos o centros de detención (que en Italia son llamados cínicamente "centros de acogida") para ser reenviados inmediatamente para el último país de donde procedieran sin que se haya incoado un verdadero procedi-miento para averiguar su situación y analizar una eventual petición de asilo. Perdieron su ciudadanía original, si no formalmente, por lo menos prácticamente (como en el caso de los prófugos que se fugan de guerras civiles o de persecuciones étnicas o religiosas), o destruyeron sus papeles con la esperanza (vana) de no ser reenviados a su país de origen. Al llegar aquí, no son iraquíes, turcos, argelinos, sudaneses, etc., sino meramente seres humanos. Pero, justamente por este hecho, por no ser defendidos por su pasaporte, por no poder dirigirse a su consulado, son privados de los derechos civiles y sociales, con la excepción del derecho a la vida (aunque haya casos en que en el proceso de expulsión algunos padezcan maltratos que a veces conducen a su muerte). Pero, también el derecho a la vida es respetado solamente de manera formal: la policía o los funcionarios que se ocupan de repatriarlos cuidan de su vida únicamente en el sentido de no dejar que ellos mueran mientras están bajo la "protección" jurídica del país que los expulsa, pero se desinteresan completamente de su destino una vez llegados nuevamente al país de partida o al país de origen. Solamente cuando existe interés y empeño de organizaciones no gubernamentales se hacen peticiones formales de asilo y se inician los procedimientos correspondientes. Esta actividad de las ONGs es particularmente importante desde el punto de vista de la defensa del carácter democrático de nuestros países, que está estrictamente ligado a la reclamación de los derechos. Bonnie Honig sostiene que "la democracia es una forma de política en la que el poder no es recibido por súbditos agradecidos, sino que es tomado, redistribuido, revitalizado y recirculado por medio de la libertad, o sea, a través de la acción política popular". Desde ese punto de vista, "la práctica de reclamar derechos y privilegios antes de aguardar su concesión por parte de un poder soberano es una práctica esencialmente democrática" (Honig 2001, 99). La historia de la ciudadanía fue siempre una historia de luchas para la ampliación de la esfera de derechos individuales y del número de las personas que disfrutaban de ellos, como Thomas Marshall mostró en su celebérrimo Citizenship and Social Class (1950). Casi siempre tal proceso de ampliación encontró la resistencia de los grupos que hasta el momento eran los únicos que disfrutaban de los derechos en cuestión y que, por tanto, podemos definir como privilegiados. Hoy, los privilegiados en este sentido son los ciudadanos de los países metropolitanos objeto de migración. Ellos tienden, en muchos casos, a negar a los inmigrantes los mismos derechos disfrutados por ellos mismos: no solamente los derechos políticos (hay no obstante, como ya vimos, un proceso de inclusión creciente de los denizens y de otros inmigrantes legales), sino también muchos de los derechos sociales (empezando por los vinculados al trabajo y acabando por los relativos a los servicios sociales estatales) y hasta civiles (como en el caso de la negación del derecho de asilo). Este proceso de negación de derechos acompaña a la criminalización de los clandestinos, sobre la cual volveré en seguida. b) Si consideramos lo que significa "práctica de la ciudadanía", percibiremos la dificultad de llegar a una definición indiscutida. Sin embargo, desde la óptica de la retórica de la adaptación (y aún más desde la retórica del rechazo) es evidente que no puede limitarse a la mera obediencia a las leyes. En este sentido, se remite, más bien, al concepto de virtud cívica. El buen ciudadano no es el que se limita a respetar las leyes (ése sería a lo mejor un ciudadano honesto), sino el que posee determinadas virtudes que hacen de él un buen miembro de la comunidad política. Las virtudes cívicas poseen un carácter instrumental: los ciudadanos deberían poseerlas porque contribuyen a la preservación y/o a la prosperidad de la sociedad y no porque contribuyan al perfeccionamiento moral del individuo. En algunos casos pueden incluso exigir del ciudadano acciones contrarias a su moralidad personal (como resaltó Maquiavelo -y no solamente en el caso del príncipe o del gobernante 20 -y cabe además recordar que Rousseau destacó con claridad el contraste entre el mandamiento cristiano del amor universal y el imperativo patriótico de amar a los conciudadanos y, eventualmente, odiar a los enemigos de su país). Hay virtudes que se refieren a la comunidad política en general, pues sin ellas la existencia de cualquier comunidad pudiera quedar amenazada: lealtad, tendencia a obedecer las leyes aún cuando no hay peligro inmediato de castigo, disponibilidad a sacrificarse por la comunidad, coraje, disponibilidad a asumir responsabilidades públicas, interés por el bien común, etc. Coinciden con las virtudes republicanas, ya que el interés primario del republicanismo es la salvaguarda de la república y no los intereses y el bienestar individuales. Hay otras virtudes que caracterizan las sociedades liberales: tolerancia, disponibilidad al diálogo, respeto de los derechos ajenos, capacidad de escoger los representantes políticos según sus talentos, disponibilidad a justificar y, eventualmente, modificar sus convicciones relativas a temas públicamente relevantes, etc. 21. Éstas bien que podrían ser las virtudes exigidas por Kristeva para los ciudadanos de su sociedad cosmopolita. Sin duda se trata de actitudes deseables y una teoría de la ciudadanía democrática o republicana debería ser incluida entre las condiciones para el florecimiento de una sociedad democrática y/o republicana. Pero la cuestión aquí es otra: el discurso de la adaptación exige de los inmigrantes estas virtudes o, por lo menos, que hagan un esfuerzo para poseerlas, pero no se posiciona en relación a los ciudadanos, a los "miembros de la familia". Cuando un imán islámico pronuncia una prédica llena de odio contra los gay "pervertidos y blasfemos", los políticos y los comentaristas en los periódicos se indignan justamente y le recuerdan que en nuestra sociedad no hay espacio para tales manifestaciones de intolerancia; pero, si un obispo o un cardenal invita a la discriminación jurídica de los gay, define la homosexualidad como una abominación u organiza una manifestación de miles de personas contra la igualdad de derechos de los homosexuales, casi nunca la indignación llega al mismo nivel y a la misma intensidad; más bien, habrá con certeza alguien entre los mismos políticos o periodistas que tanto se indignaron contra el imán que defenderá el derecho a la libertad de expresión del prelado en cuestión. Cuando un marido o un padre proveniente, por ejemplo, de un país africano maltrata a su mujer o a su hija, hay quien invoca su expulsión del país por su incapacidad manifiesta para aceptar nuestros valores; pero, nadie hace lo mismo cuando el marido o el padre violento son compatriotas: en este caso se invoca simplemente un castigo conforme a la ley. Si llamamos la atención por esta disparidad, la respuesta probablemente sería que el prelado homófobo o el compatriota violento no pueden ser expulsados porque son ciudadanos. Evidentemente, el hecho de ser ciudadano representa una especie de salvoconducto para descuidar las virtudes, los valores y los ideales que -si creyéramos en las teorías de la identidad cultural y en la retórica del discurso de la adaptación-deberían constituir no solamente el núcleo inmutable de nuestras sociedades, sino la base de nuestra identidad colectiva, que los inmigrantes deberían demostrar aceptar como suyos como condición para ser ciudadanos. Esta duplicidad es la piedra de toque que nos permite revelar lo que está atrás del discurso de la adaptación y constatar la proximidad de éste con el discurso no oficial del rechazo de la alteridad y del Otro. El discurso de la adaptación (en sus variantes cultural, republicana y cosmopolita-democrática) apela a la necesidad del reconocimiento de ciertos valores y reglas para poder ser considerados verdaderos miembros de la comunidad, pero exige tal reconocimiento solamente por parte de los inmigrantes y permanece ciego ante el hecho de que los "miembros de la familia" desatienden tales virtudes, valores y reglas, aunque éstos sean definidos como imprescindibles y necesarios para mantener la identidad cultural, republicana y cosmopolita-democrática de la sociedad en cuestión. A fin de cuentas, si consideramos la homofobia del imán suficiente para expulsarlo del país, pero no deseamos la expulsión del obispo, la razón de tal disparidad no es la inaceptabilidad de las posiciones del imán, sino el hecho de que el obispo sea nuestro conciudadano. Pero así la retórica del discurso de la adaptación se revela falsa: el interés verdadero no está en los valores, los ideales y las virtudes propias de nuestra sociedad, sino en la circunstancia de que los inmigrantes son el Otro, no son "nosotros". 6) CRIMINALIZACIÓN DE LOS INMIGRANTES Y POST-FORDISMO Finalmente, vuelvo a la cuestión de la criminalización de los inmigrantes clandestinos ya que esto nos permitirá ver lo que está atrás del discurso del control. Hubo un tiempo en que quedarse en un país sin permiso (por ejemplo, con un visado cuya validez estaba vencida) era considerado como una infracción administrativa y como tal era castigado con una multa y solamente en algunos casos con la expulsión del país (a veces con la prohibición de volver a él por un cierto tiempo). Hoy, una situación semejante sería considerada en muchos países europeos un crimen objeto de proceso penal. Una situación que era de mera violación de reglas administrativas se tornó en un caso criminal. Esta criminalización de los inmigrantes ilegales es tal vez lo más característico de la reacción europea al fenómeno de la inmigración: en vez de una respuesta política, se ofrece una respuesta jurídica criminalizando las infracciones contra las normas de inmigración. Esta preocupación por el respeto de la reglas es solamente aparente, una vez que los clandestinos, en vez de pagar por su crimen en las prisiones del país a donde inmigran ilegalmente, son reenviados al país de origen o, en la mayoría de los casos, al último país de proveniencia (el cual, a su vez, procederá a expulsarlos y así sucesivamente, en una espiral perversa en que los individuos son tratados como paquetes postales recusados por el destinatario). Como observa acertadamente Dal Lago, "de manera paradójica, el hecho de que un extranjero no pueda ser castigado aunque sea condenado (ya que será expulsado antes de expiar la pena) demuestra cómo la necesidad social de que desaparezca es superior a aquella del derecho formal [de que sea castigado]" (Dal Lago 2008, 222). Ahora bien, desde este punto de vista, el individuo que no posea derechos no es una persona en el sentido definido arriba, es "vida desnuda", como dice Agamben (Agamben 1995, 9 et passim) y "la sola existencia que se le reconoce es aquella de un cuerpo físico que debe ser nutrido, controlado o detenido" (Dal Lago 2008, 222). Esta observación de Dal Lago describe exactamente la situación de los clandestinos detenidos en campos o en áreas especiales en aeropuertos, estaciones, etc., a la espera de ser admitidos en el país o, más frecuentemente, reenviados al lugar de donde salieron. Estos individuos que, al ser privados de sus derechos, no son personas, se quedan presos en una zona gris de indeterminación jurídica, agravada frecuentemente por la falta de documentos y, por tanto, por la imposibilidad de ser encajados en las categorías y en los esquemas de la burocracia policial. La criminalización de los clandestinos obtuvo como único resultado el de crear una clase de individuos que no son personas (Dal Lago diría que son no-personas) y que son obligados a tornarse invisibles, no sólo en el intento de pasar las fronteras sin ser interceptados, sino también -una vez ingresados en el país-en la esperanza de no llamar la atención de las autoridades. Esta clase constituye una reserva de fuerza-trabajo barata y como tal es explotada por los "miembros de la familia" con la tolerancia de las autoridades (al final, los explotadores son conciudadanos y, como vimos, a los conciudadanos casi todo les es perdonado). Hay aquí una triple alianza perversa entre los intereses de empresarios sin escrúpulos (en la mayoría de los casos dueños de empresas de pequeño porte), los intereses de innumerables familias preocupadas en encontrar alguien que cuide de parientes ancianos o enfermos y los intereses electorales de políticos preocupados en ganar el apoyo de los unos y de las otras. Para entender mejor la relación entre inmigración clandestina y mercado de trabajo es necesario considerar cuál fue el origen de las migraciones en la Europa de la segunda posguerra. Los países industriales (Alemania, Francia, Bélgica) reclutaban fuerza-trabajo en los países más pobres como Italia, España, Portugal, Grecia o Turquía. Implantaban oficinas de reclutamiento en tales países y practicaban una selección físico-psíquica de los candidatos (como si se tratase de animales de trabajo: de caballos de carga, de bueyes, etc.). En la visión de los países "reclutantes", los trabajadores deberían quedarse en el país de destino solamente por un tiempo (por esto en Alemania eran llamados con el cínico apelativo de Gastarbeiter, o sea, trabajadores huéspedes). Naturalmente muchos de los trabajadores prefirieron quedarse donde había trabajo y condiciones de vida mejores e intentaron traer a sus familias -lo que no siempre fue fácil-. Pero la principal oposición a las medidas que decretaban la vuelta de los Gastarbeiter vino justamente de los sectores económicos interesados, o sea, en primer lugar, de la industria, ya que la sustitución cíclica del personal hubiera significado invertir cada vez ingentes recursos financieros y humanos para la formación de los nuevos trabajadores. Con el paso del tiempo, estas generaciones de inmigrantes regulares se transformaron bien en denizens bien en ciudadanos naturalizados. La situación actual es muy diferente, pues mudó completamente la situación del mercado del trabajo. No obstante, la política parece someterse más de una vez a los intereses de la economía, aunque esta vez no en el sentido de favorecer la estancia de los inmigrantes, sino, al contrario, criminalizándola. La criminalización de los inmigrantes irregulares coincide pues con la precarización y flexibilización del trabajo. El resultado es que los inmigrantes irregulares constituyen un inmenso reservorio de fuerza-trabajo barata y dispuesta a trabajar en condiciones extremas sin reclamar, pues los clandestinos no poseen los derechos de los trabajadores regulares y ni siquiera los derechos civiles de las otras personas, una vez que su mera presencia en el país es un crimen 22. Eso no significa que los gobiernos que criminalizan la inmigración clandestina tengan la intención explícita de ayudar a los empresarios sin escrúpulos que disfrutan ilegalmente la mano de obra barata; pero evidentemente ese problema es considerado menos grave y es combatido con menor rigor e intensidad que el problema de la inmigración clandestina. El inmigrante clandestino representa casi el paradigma del trabajador de la era post-fordista, como observa Willenbücher: "sin derechos, pagado bien por debajo del valor de la fuerza-trabajo local, puede ser cesado y sustituido en cualquier momento. Hoy, se tornó ya en muchos casos en una columna que soporta la economía: sectores enteros como la gastronomía, la agricultura, el turismo, el sector de limpieza y de la seguridad, el trabajo sexual, el cuidado de la casa y el cuidado de los enfermos se sirven de él" (Willenbücher 2007, 72). Esta figura del perfecto trabajador contemporáneo, flexible, mudo, completamente a la merced del empresario o del "dueño de la casa" (ahora en sentido literal), encarna también el tránsito de la primacía de la economía formal a la primacía de la economía informal (un tránsito que, en realidad, representa un retorno a los tiempos pre-y protocapitalistas) y la sustitución de la fábrica como lugar de trabajo por excelencia (y como lugar de agregación y articulación de los intereses comunes de los trabajadores) a espacios de trabajo en que los individuos trabajan aisladamente, muchas veces de forma escondida, o en la intimidad impenetrable de los hogares de las familias que confían a ellos el cuidado de su casa o de sus miembros ancianos o enfermos. En consideración a tales fenómenos, la criminalización de los inmigrantes ilegales obtiene menos el efecto de impedir la inmigración clandestina y acaba, más bien, por favorecer el desarrollo de la economía informal y la explotación de la fuerza-trabajo barata y sin derechos (un trabajador clandestino que sea engañado por su empresario -como pasa frecuentemente-no puede denunciarlo si no quiere ser expulsado inmediatamente del país). Desde este punto de vista, el argumento conforme al cual los inmigrantes dispuestos a trabajar por salarios muy bajos representarían una competencia desleal para los trabajadores locales no considera el hecho de que la verdadera diferencia entre aquéllos y éstos consiste en el diferente status legal y en la diferente protección jurídica. Es interesante constatar cómo en el discurso sobre los inmigrantes clandestinos y sobre su "competencia desleal" ese aspecto es prácticamente dejado al lado y cómo la ira y el rencor populares se concentran sobre los inmigrantes explotados y no sobre los empresarios explotadores (durante el pogrom de El Ejido del año 2000, por ejemplo, a nadie le vino a la cabeza la idea de cazar de la misma manera que a los clandestinos -particularmente a las mujeres-también a los dueños de los invernaderos donde aquéllos estaban trabajando). El discurso del control insiste sobre la necesitad de reglamentar los flujos migratorios y de controlar las fronteras. Ahora bien, la criminalización es la respuesta de un Estado que ya no sabe controlar sus fronteras (mucho menos reglamentar los flujos migratorios). Ya que el control de las fronteras se tornó imposible, el Estado decidió extender los controles a todo su territorio. Cuando el tratado de Schengen entró en vigor, las policías nacionales dejaron de efectuar los controles fronterizos, pero no dejaron de controlar a los individuos; al contrario, aumentaron los controles en el interior de los países, particularmente en lugares de tránsito como las estaciones de ferrocarriles y autobuses, los aeropuertos, los puertos, las carreteras principales, etc., pero también en las calles de las ciudades e incluso en las casas donde residen potenciales clandestinos. El resultado es paradójico, considerando que Schengen parecía prometer una Europa sin controles y sin fronteras. La manera en que el tratado de Schengen está siendo aplicado es un buen ejemplo del régimen tal como Willenbücher lo define: el control del territorio no es confiado solamente a una agencia (por ejemplo, a una policía fronteriza europea) y depende, más bien, de las policías locales que obedecen a reglamentos y leyes nacionales diferentes. Los intentos recientes de establecer una mayor coordinación entre las autoridades policiales de los diferentes países demuestra la ausencia de un sistema de control unificado y la impotencia de las autoridades para controlar los flujos migratorios ilegales. Al mismo tiempo, en nombre de la lucha contra la clandestinidad, se aumenta el control sobre los ciudadanos y los inmigrantes regulares, adoptando formas siempre más sofisticadas de identificación (a través del recurso a parámetros biométricos, etc. 23 ). En resumen: el discurso del control lleva a la criminalización de los clandestinos; ésta, a su vez, conduce a un aumento vertiginoso de la economía informal y transforma una buena parte de los "miembros de la familia" en explotadores de fuerza-trabajo barata e ilegal, explotadores a su vez ilegales. Pero la única ilegalidad contra la cual se invoca la acción enérgica del Estado es aquélla de los inmigrantes clandestinos. Al mismo tiempo, el discurso de la adaptación plantea a los inmigrantes impor-tantes exigencias éticas al manifestar su preocupación por la integridad de la sociedad, permitiendo además que los "miembros de la familia" desatiendan los valores, ideales y virtudes presentados como necesarios para tal integridad. En ambos casos podemos constatar una duplicidad: por un lado, hay un discurso oficial que se preocupa por la seguridad y la integridad de la sociedad; por otro lado, hay un nexo entre intereses económicos y políticos ocupados en criminalizar a los clandestinos y un auténtico rechazo de la alteridad. Los discursos oficiales sirven para ocultar estos dos aspectos. Al mismo tiempo, el discurso no-oficial del rechazo abierto de los inmigrantes garantiza que los discursos oficiales puedan estilizarse contra él como discursos del todo racionales y moderados (1), y ofrece el consenso político de base necesario para realizar las medidas de criminalización y de control (2). Obviamente, no estoy afirmando que todo eso obedece a una estrategia planeada y dirigida. Se trata, como se indicó arriba, de un dispositivo que como tal procede de manera autónoma y casi autopoiética. Los propios teóricos que defienden los discursos del control y de la adaptación no son probablemente conscientes de lo que se puede esconder tras sus posiciones. Su preocupación por la seguridad y la integridad de nuestras sociedades es genuina y merece simpatía; pero, los caminos escogidos conducen a direcciones inesperadas y, finalmente, inquietantes. 8 Imagino que Heller usa el término ético en contraposición a moral en el sentido, por así decir, post-hegeliano: los deberes éticos son los que están en vigor en una comunidad específica, mientras que los deberes morales poseen valor universal y se aplican al nivel de la humanidad. 9 Recuerdo haber asistido en la televisión italiana a una escena grotesca y vergonzosa. En un pueblecito del sur de Italia los habitantes salieron a la calle e impidieron la llegada de un bus con veinticinco prófugos del Darfur (exclusivamente mujeres y niños). Las imágenes mostraban las caras asustadas y cansadas de los prófugos, escapados a la violencia en su país para recibir esa bella acogida, y los ciudadanos excitados gritando llenos de odio que no se los quería allí. Un pequeño detalle llamó mi atención ante esta manifestación de rechazo al Otro: las declaraciones de los habitantes a los periodistas tuvieron que ser subtituladas porque eran hechas en el dialecto estrictísimo e incomprensible de la región. Eso me suscitó el deseo de preguntar a los teóricos de la adaptación si en este caso sería más importante para los prófugos aprender el italiano o aquel dialecto tan distante (o si no sería el caso de exigir a los habitantes que se adapten a la cultura italiana dominante y dejen de hablar su dialecto). 10 Esta idea es expresada de manera eficaz por Rada Ivekovic: "La identidad del sujeto occidental se basa sobre la común pertenencia de varios individuos a un colectivo, sobre la exclusión de lo que es otro. [...] Es un fenómeno que se verifica en los momentos (históricos) de amenaza (económica o existencial o de la identidad). La nueva identidad (colectiva) se constituye a través de la negación de aquéllos que fueran empujados al margen extremo, o sea, aquéllos que no corresponden al modelo dominante prescrito" (Ivekovic 1995, 83). Benhabib usa el término en acepción negativa. 12 Los problemas surgen, sin embargo, cuando consideramos la posición de los individuos en el contexto de su cultura, ya que el multiculturalismo insiste principalmente sobre los derechos colectivos de los grupos culturales, derechos que pueden chocar (y, de hecho, muchas veces chocan) con los derechos individuales de los miembros del grupo. Pero, lo que nos interesa en este contexto es otro aspecto. 13 Sigo aquí una intuición central freudiana y lacaniana. Taylor defiende la idea de que cada sociedad se funda en un cierto "imaginario social". Con este término él entiende "las maneras en las cuales las personas imaginan su existencia social, el modo en que ellas se acomodan con los otros, el modo en que funcionan las cosas entre ellas y sus semejantes, las expectativas que son satisfechas normalmente, y las nociones e imágenes normativas más profundas que fundamentan tales expectativas" (Taylor 2004, 23). Este imaginario es común a los miembros de una sociedad y posibilita la existencia de prácticas comunes y de un sentido de legitimidad relativo a tales prácticas. Un imaginario social puede mudar. Nuevas prácticas pueden ser reconocidas como legítimas y hasta sustituir a las antiguas. Según Taylor esto se pasa a través de largos procesos iniciados generalmente por iniciativa de grupos minoritarios. 15 Esta actitud es característica de nosotros los europeos; nadie, en países como los EE.UU. o Brasil, consideraría la busca de mejores oportunidades económicas y de vida como una razón insuficiente o incluso inaceptable (aunque esta última no sea la posición de Kristeva) para pedir acceso en esos países. Al contrario, ellos mismos se alaban por el hecho de ofrecer semejantes oportunidades a los inmigrantes que llegan allá en busca de fortuna. 16 "Preguntémonos, por ejemplo, en qué otro lugar se podría encontrar una teoría y una política más preocupadas con el respeto del otro, más vigilantes de los derechos de los ciudadanos (incluso mujeres y extranjeros, a pesar de equivocaciones y de crímenes), más preocupadas con la diversidad individual" (Kristeva 1993, 46 s). En su libro, Bonnie Honig cita el mismo pasaje (Honig 2001, 64) y llama la atención por las palabras "a pesar de equivocaciones y crímenes" que, efectivamente, parecen situar a Kristeva próxima a posiciones conservadoras e incluso reaccionarias, según las cuales los extranjeros son típicamente criminales. 17 Irónicamente, en la misma Francia cosmopolita y republicana elogiada por Kristeva, el presidente Sarkozy propuso recientemente hacer un censo con base étnica. 19 Me permito remitir a mi artículo "Democracia y exclusión. Ciudadanía y derechos políticos en la sociedad democrática" que será publicado próximamente en un libro en homenaje a Dorando Michelini. 20 La distinción entre la esfera de la política y la esfera de la moralidad o de la religión es, como es sabido, uno de los puntos más relevantes del pensamiento de Maquiavelo: en el ámbito de la política lo que cuenta es solamente el éxito final. Eso no significa que defienda una visión inmoral de la política, ni que cualquier resultado obtenido por el hombre político esté justificado, contrariamente a lo que piensa una interpretación vulgar de su pensamiento. La única finalidad que justifica el uso de cualquier medio es la creación de un estado estable y republicano. En tal estado, los ciudadanos deben estar dispuestos a hacer de todo para su país. Su lema bien pudiera ser una frase que Maquiavelo escribió en una carta: "Amo a mi patria más que a mi alma". 21 Hay una pluralidad de autores que se ocupan de la cuestión de las virtudes cívicas en la sociedad liberal. 22 "No es muy probable que personas asustadas, desnacionalizadas y criminalizadas se arriesguen a ganar la visibilidad que el hecho de unirse comporta" (Honig 2001, 103). 23 De vez en cuando alguien propone incluso la creación de un banco de datos con el ADN de los ciudadanos a fin de facilitar las investigaciones criminales. Hasta ahora la cosa permaneció en el reino de la ficción política, pero sin duda habría políticos que estarían encantados con poner en marcha esta medida. EL DEBATE SOBRE LA INMIGRACIÓN COMO DISCURSO ONTOLÓGICO-POLÍTICO
En el tratamiento de las cuestiones migratorias, la ausencia de unas políticas de Estado constituye un serio déficit. En general, las políticas de Estado se presentan como herramientas básicas en cualquier ordenación política vertebrada y cohesionada. Son las que cualifican precisamente a los Estados con mejores perfiles de coparticipación y eficiencia en sus políticas públicas. Tres rasgos fundamentales definen estas políticas: el primero, que afectan a cuestiones centrales en la conformación de la res publica; el segundo, que han de ser respaldadas por el mayor número de fuerzas políticas; el tercero, que han de mantener continuidad durante un período suficiente de tiempo. De no ser así, se quiebra su codecisión y perdurabilidad, poniendo en riesgo la necesaria estabilidad reguladora en asuntos clave. Particularmente en España -aunque éste es, por desgracia, un mal del que adolecen también otros Estados que en un corto período de tiempo se han convertido en países de inmigración tras haber sido durante largo tiempo países de emigración-resulta notoria la pertinencia de elaborar una perspectiva compartida y de lograr un obligado acuerdo sobre tan sensible materia. La ciudadanía lo reclama desde hace ya demasiados años. El título del presente número de la revista Arbor es así expresión de la añoranza por una política pública en materia migratoria. Para la gestación de una política de Estado sobre migraciones se requieren múltiples presupuestos externos a la reflexión teórica, pero, sin duda, un requisito necesario lo representan valores democráticos compartidos y presupuestos normativos comunes. A la consecución de este último objetivo pretende contribuir modestamente este número. No obstante, el plausible propósito de contribuir a la conformación de una política de Estado no debe hacernos olvidar -lo que sería incurrir en una temeraria ceguera-que el fenómeno migratorio no sólo se manifiesta a nivel estatal, sino también desde la escala más local hasta la más global. De hecho, la extensión transnacional de las redes y actividades multisituadas desarrolladas por migrantes sobrepasan con mucho las fronteras nacionales. Esta dimensión trans-y supranacional no ha de perderse nunca de vista para lograr un planteamiento realista de la cuestión a partir del cual resulte factible adelantar posibles medidas. En este mismo sentido, también es más que recomendable tener presente lo ya realizado en otros países con un mayor bagaje acumulado. Para superar la míope perspectiva estrictamente estatal se precisará, en definitiva, adoptar una mirada global o, si se prefiere, cosmopolita. Las políticas públicas sobre migraciones comprenden toda una amplia gama de medidas necesarias para abordar de manera eficiente su gestión. Sin pretensión de exhaustividad, objeto de las mismas son, entre otras cuestiones, las condiciones de acceso y permanencia de los inmigrantes, las diversas medidas de integración o las políticas de codesarrollo con los países emisores. Se habla así de gestión migratoria y se hace uso de un lenguaje tecnocrático de cuyo trasfondo es preciso ser consciente para evitar derivas indeseadas. En realidad, lejos de ser una cuestión apta únicamente para expertos, en la definición y puesta en marcha de tales medidas deben estar involucradas todas las partes afectadas, no sólo las grandes fuerzas políticas. Para lograr una sociedad integrada, la gestión migratoria debe comprenderse como un proceso de cooperación en el que todos los participantes tienen voz, incluidos los gobiernos y la sociedad civil de los países emisores, las poblaciones receptoras y, sobre todo, los migrantes mismos. Por su complejidad, que acaba de ser meramente apuntada, el análisis de las políticas migratorias es, sin duda, un tema Políticas migratorias y sociedad integrada es buena muestra de ello y es, pues, un número monográfico multidisciplinar, que, sin embargo, no oculta que el enfoque central elegido es el proporcionado por la filosofía política. Con todo, para confeccionar este número se ha reunido a sociólogos, juristas, demógrafos, geógrafos, antropólogos y filósofos que han puesto en común sus respectivos saberes para abordar esta temática tan multifacética. El discurso político sobre las migraciones suele carecer -y no sólo en España-de un marco normativo que dé sentido y unifique decisiones, regulaciones y actuaciones de los poderes públicos. Las políticas que de estos emergen están además sujetas a ciclos de corto plazo, determinados con mucha mayor frecuencia que la deseable por la duración de los mandatos electorales. Dado que, por su parte, los procesos migratorios obedecen a ciclos de largo plazo, no es de extrañar que se produzcan enormes desajustes que induzcan al fracaso de las políticas planteadas. La reflexión distanciada y global acerca de los hechos y de los presupuestos desde donde abordarlos es un hueco aún no del todo cubierto. Y es ahí donde este monográfico encuentra su lugar. En lo que hace al contenido específico de los catorce ensayos originales (más un artículo de especial relevancia, inédito en castellano: el de Thomas Pogge) que aquí se ofrecen, y que muestran el carácter caleidoscópico de las políticas migratorias, permítaseme proponer, en fin, una mínima ordenación orientadora. Cabría señalar un primer puñado de textos que abordan de manera plural -aunque partiendo del amplio marco de la filosofía política-los fundamentos normativos necesarios para proponer algún tipo de actuación pública. Un segundo grupo revisa -desde el ángulo proporcionado por diversas disciplinas de las ciencias sociales-algunas experiencias de muy variado tenor que ponen de manifiesto la estrecha vinculación entre las migraciones y el modelo y el ejercicio de la ciudadanía. Cierra el número una pequeña selección de reseñas de libros sobre la materia. La colección de ensayos reunidos en este número monográfico de la revista Arbor es, en su mayor parte, el resultado de las II Jornadas sobre Políticas migratorias, justicia y ciudadanía, celebradas en Madrid los días 13 y 14 de noviembre de 2008 y que fueron organizadas por varios investigadores del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC encuadrados en el proyecto de investigación homónimo (HUM2006-1703/FISO), financiado por el Plan Nacional I+D+i del Ministerio de Educación y Ciencia. Esas Jornadas ofrecían continuidad a unas anteriores celebradas también en Madrid los días 29 y 30 de enero de 2005 y que dio lugar al número 713 de la revista "Arbor" dedicado al tema Políticas migratorias y justicia. Como ya sucedió en la edición anterior, en 2008 se congregó a un grupo de especialistas para reflexionar en común y discutir con rigor sobre las implicaciones políticas y sociales de la inmigración y, con especial énfasis, sobre los fundamentos normativos de las políticas públicas encaminadas a abordar dicho fenómeno. Se contó para ello con la financiación adicional de una Acción Complementaria del Ministerio de Ciencia e Innovación (HUM2007-29248-E/FISO), al que es de justicia aquí mencionar. Last but not least, es de agradecer a la revista Arbor la acogida que nos brinda en sus páginas y que facilita enormemente poner a disposición pública el fruto de la labor investigadora.
En el primer capítulo de la Teoría general de la política Norberto Bobbio (2002) distingue cuatro tipos de filosofía política. El primero consiste en el diseño y teorización de la óptima república, esto es, de un modelo ideal de Estado que asegure no sólo las condiciones para una convivencia segura y pacífica, sino también las condiciones de una convivencia conforme a la justicia (el ejemplo obvio es Platón). El segundo tipo se centra en la búsqueda del fundamento último del poder, en su legitimidad, en las razones para la obediencia, o sea, intenta responder a preguntas como "¿por qué, bajo qué condiciones y a quién debo obedecer?" (el ejemplo es Hobbes y el contractualismo moderno). El tercer tipo se centra en la determinación del "concepto de lo político", en la autonomía de su esfera y, en particular, en la distinción entre política y moral (Maquiavelo); por último, un cuarto y más reciente tipo de filosofía política se presenta como metateoría, como discurso crítico sobre los criterios de validez y sobre los presupuestos metodológicos de la ciencia política, la cual, por su parte, se encarga de llevar a cabo estudios empíricos sobre los fenómenos políticos. Bobbio observa sin embargo, enseguida, que los tres primeros tipos -pero no el cuarto, sobre el que no se pronuncia, por entender que es más una propuesta que una realidad-tienen una constante dimensión normativoprescriptiva, expresada a veces de forma enfática, como sucede en el caso del pensamiento utópico, y otras no, como en los otros dos tipos de filosofía política. Uno de los problemas característicos del pensamiento contractualista es saber si existe o no un deber de obediencia al orden injusto: la cuestión de la justicia, del orden social justo, acaba saliendo a relucir. Se encuentra incluso en los realistas políticos como Maquiavelo, para quien la Roma republicana es algo más que un ejemplo de estabilidad y permanencia de una determinada organización del poder, esto es, un ejemplo de éxito, sino que representa también un modelo de orden político justo, un modelo normativo. Este ensayo se propone delinear las relaciones que pueden darse entre algunos de los principales modelos normativos de sociedad que es posible encontrar en el pensamiento político occidental y las distintas maneras en que son afrontados, en perspectiva teórica, los fenómenos migratorios. En la primera parte, el ensayo se detiene sobre las complejas y contradictorias relaciones que existen entre modelos de sociedad y migraciones en Platón y Aristóteles, mientras que en la parte central, la atención se centra en el planteamiento individualista y contractualista de la relación entre ciudadanía y migraciones (Hobbes, Locke y Kant, en par ticular). Finalmente, se toma en consideración la perspectiva que aportan algunas teorías normativas contemporáneas (neo-utilitarismo, comunitarismo, neo-republicanismo y constitucionalismo de los derechos fundamentales) y se presentan, de forma crítica, algunos argumentos a favor de la ciudadanía por residencia y del derecho a migrar. Ciudadanía; migración; holismo; individualismo. Lo que intentaré delimitar en este ensayo es la relación que existe -de forma explícita y, más frecuentemente, de forma implícita-entre la búsqueda de la "sociedad justa" en algunos autores significativos (naturalmente, no en todos) del pensamiento político occidental con el hecho de la migración y con el juicio sobre la misma. El recorrido comienza inevitablemente con Platón y requiere una obvia precisión sobre Aristóteles, el otro autor pre-moderno del que me voy a ocupar: a falta de una teoría de los derechos subjetivos universales, la relación que podemos tomar en consideración es la que se establece entre los modelos de sociedad justa y la función y/o valoración del fenómeno migratorio, pero no es posible contemplar la perspectiva de un "derecho a migrar". En los tres diálogos dedicados a la política -el Político, la República y las Leyes-la actitud y el juicio implícito de Platón sobre la migración es ambivalente. De un lado, en efecto, tanto en el Político como en las Leyes, la migración no sólo favorece y acompaña, sino que es considerada como conditio sine qua non para realizar en positivo y en negativo el proceso de pre-selección estrictamente moral -y no étnico-cultural o censitaria-de los seres humanos que, si es llevada a efecto con habilidad, tiene como resultado final una sociedad bien ordenada (aquélla en la que el político-tejedor sabe entrelazar en la justa medida los dos impulsos que poseen los ciudadanos, la urdimbre del valor militar y el entramado del decoro, de la vida productiva y tranquila). Para ello, sin embargo, es necesario llevar a cabo una operación previa de separación física de quienes no sean aptos para ser educados, para convertirse en tejedores: no es de temer que la política para nosotros verdadera y ajustada a naturaleza [se lee en la conclusión del Político (308d-309a)] vaya jamás de buen grado a basarse en hombres buenos y malos para constituir una ciudad, sino que está bien patente que los probará primero con un juego, y después de la prueba los entregará a los capacitados para educar y servir a esa misma función [...]; mas, a quienes resulten incapaces de compartir un carácter valeroso y prudente, y las demás tendencias que conducen a la virtud, antes bien, se dejan arrastrar a la impiedad, la insolencia y la injusticia movidos por la violencia de un perverso natural, el arte real los rechaza, condenándolos a muertes, destierros y los más infamantes castigos. En el Político, el exilio, la migración forzosa es, en negativo, el medio que permite separar a quienes pueden ser sometidos al proyecto pedagógico-político platónico de quienes, por el contrario, son constitutivamente inadecuados para ese fin. Los moralmente incorregibles son apartados. En las Leyes, la perspectiva sigue siendo la misma, pero los que migran son los buenos, hasta el punto que en la edificación de una ciudad justa, aunque con un grado de perfección menor que en la Kallipolis de la República, se remite a la hipotética fundación de una colonia: La mayor parte de las ciudades de Creta emprenden la fundación de una colonia [explica Clinias a los otros dos personajes, el espartano Megilo y el huésped ateniense] y han encomendado a los Cnosios hacerse cargo del asunto. A su vez, la ciudad de Cnosos me lo ha encargado a mí y a otros nueve; al mismo tiempo, nos manda que promulguemos aquellas leyes de nuestro país que sean de nuestro agrado, o bien las de cualquier otro sitio, sin tener en cuenta lo extrañas que sean con tal de que nos parezcan mejores (III, 702c). Leyes que no tienen por qué ser las de la patria, por tanto, pero sí leyes buenas, por más que deriven de otros ordenamientos: eso es lo que pretenden dar al nuevo estado los tres interlocutores. Será una colonia fundada por cretenses, pero no tendrá por qué reproducir la cultura, al menos la cultura jurídica, de la ciudad de origen. Y si el nuevo estado quiere ser mejor que la madre patria, si quiere enmendar sus defectos, lo primero que tendrá que hacer es impedir "que vayan a él toda la gente malvada que hay entre quienes pretenden entrar en el nuevo estado" (V, 736c). Así entendida, aun no siendo un comienzo absolutamente nuevo, la migración es un potente factor de renovación moral y cultural de las sociedades, que no es obstáculo, sino, al contrario, refuerzo de la cohesión y la armonía. Bien seleccionados, los cretenses de la colonia constituirán, gracias también a la presencia de leyes "extranjeras" y, en parte, distintas a las de la patria, una comunidad mejor, menos corrupta, que la de origen. Opuesta -dominada por la preocupación de seleccionar a los mejores, a los gobernantes y guardianes dentro de un grupo autóctono-es por el contrario la actitud de Con un gran salto hacia delante en el tiempo -quizá incorrecto desde el punto de vista historiográfico pero útil para ilustrar la persistencia en el tiempo del miedo al otro, un miedo que se presenta paradójicamente como el único elemento "cosmopolita" de la historia de la humanidad-, el temor al caos derivado de la mezcla en el Pireo y la demanda de pureza (un pueblo, un territorio, una cultura, un estado-nación) retorna en la filosofía política romántica a comienzos del siglo diecinueve. Valga aquí una cita clásica de Hegel, que sintetiza y reformula el pensamiento holístico-organicístico de los diversos autores de la Romantik, Novalis, los hermanos Schlegel, Müller: El Estado es la realidad inmediata de un pueblo particular y naturalmente determinado. Como el individuo particular, es exclusivo respecto de los demás individuos semejantes. En el comportamiento recíproco entre estos [Estados] se da el arbitrio y la accidentalidad. [...] Esta independencia convierte la lucha entre ellos en una relación de fuerza, en una condición de guerra (Hegel, Enciclopedia,§ 545). Aun sin ceder a la tentación de las ecuaciones simplistas, creo indiscutible que cuanto mayor sea el énfasis en los elementos étnico-naturalistas (o de esa segunda naturaleza que es la cultura como conjunto de lengua y tradiciones) en la formación, delimitación e "identidad" de un Estado, menor será la disposición a considerar la migración como un fenómeno fisiológico y a reconocerles a los individuos un derecho a ella, un derecho al que se asocia la idea de una ciudadanía basada en la residencia y en la lealtad a una constitución de contenido universalista. Como fisiológico es también el conflicto, y en última instancia la guerra, entre Estados-comunidad que consideran la pertenencia de los individuos como necesaria y que actuando como macro-sujetos naturales compiten incesantemente por recursos y espacios vitales.... Pero detengámonos un momento más en la filosofía griega para echar una mirada al pensamiento político de Aristóteles. Aquí también están esbozadas, en materia de ciudadanía y migración, dos líneas de desarrollo ambiguas, cuando no contradictorias, que iban a convertirse en temas recurrentes en el pensamiento político occidental. La Platón en la República, como puede verse a través del célebre mito de los metales de los que están formados los distintos miembros de aquella comunidad en la que se realiza la justicia entendida como oikeiopragia (cada uno debe desarrollar en y para la polis la tarea para la que el talento natural le predispone, 434c). Pero ya desde el comienzo, la ambientación del diálogo -Sócrates desciende al Pireo, descrito como lugar-símbolo de la confusión que reina en la Atenas democrática de la época, un infierno del que hay que ascender hasta diseñar la ciudad ideal y, no en vano, un infierno que Paul Friedländer ha definido como el primer melting-pot de la historia-indica el desorden que genera la mezcla de culturas derivada de fenómenos migratorios (del mar proviene una multitud desordenada de malas costumbres) y que la polis ideal habrá de evitar. El mito de los metales (oro para los gobernantes, plata para los guardianes, bronce y hierro para campesinos y artesanos) que apunta la idea según la cual la sociedad justa es aquélla en la que cada cual hace lo que le corresponde, está presuponiendo en su aceptación la necesidad de la "noble mentira" sobre el origen común de los ciudadanos: En el fondo, el núcleo ideológico del nacionalismo está enteramente contenido ya en esta noble mentira: cada miembro tiene especiales deberes hacia sus "hermanos" y esta pertenencia de estirpe está por encima tanto de cualquier otra pertenencia de clase o de casta, como de la consideración del otro como miembro de la comunidad humana universal. Es superfluo añadir que en esta perspectiva la migración, que trae consigo la mezcla de culturas representada simbólicamente por el puerto del Pireo, es considerada como el origen del mal por excelencia en la reflexión política occidental: inestabilidad, confusión, desorden interno (inseguridad y miedo individuales y colectivos, y las correspondientes psicosis) están en el origen del cambio político violento y repentino, esto es, de un remedio que es peor que el mal, la aparición de un tirano que promete restablecer el orden en la ciudad. primera es extremadamente innovadora frente a la idea étnico-culturalista de polis. Interrogándose sobre la definición del ciudadano, Aristóteles descarta inmediatamente este tipo de respuesta: Algunos llevan aún más lejos la investigación de este aspecto, por ejemplo hasta dos, tres o más antepasados. Pero al dar una definición tan política y estricta, pronto se preguntarán algunos cómo será ciudadano aquel tercero o cuarto antepasado. Gorgias de Leontinos, quizá porque no veía solución o por ironía, dijo que igual que morteros son los fabricados por los fabricantes de morteros, así también son los lariseos los fabricados por algunos demiurgos; pues los hay que son fabricantes de lariseos (Política, III, 1275b). La ciudadanía es, por tanto, un producto político artificial, que depende de la forma de gobierno y de las normas que se hayan dado a sí mismas las colectividades políticas: en cualquier polis, sugiere Aristóteles, es ciudadano quien participa en las funciones de juez y en cargos públicos. La definición misma de la ciudadanía basada en la descendencia (ius sanguinis) o en el nacimiento dentro de las fronteras de la ciudad (ius soli) puede ser reconducida a una decisión política y no depende de un dato natural, sino de los criterios de inclusión y exclusión, siempre revisables, que el legislador haya querido establecer artificialmente. La ciudadanía por residencia, que es la otra cara del derecho a la migración, encuentra así en el fragmento de la Política en que se argumenta a favor del carácter convencional de la definición del ciudadano sus raíces más lejanas. Pero en Aristóteles aparece también un criterio natural rígido de inclusión/exclusión basado en la naturaleza de los individuos y los pueblos. Existen individuos y pueblos siervos por naturaleza, incapaces de tener autonomía y juicio: en el mundo griego, y en general en el mundo de los pueblos libres, estos individuos serán esclavos por naturaleza; cuando pueblos enteros son siervos por naturaleza surgirá la forma política del despotismo, la única adecuada para ellos o, mejor dicho, la que les es propia por naturaleza. Una especie de tiranía perpetua y legitimada por el hecho de que los pueblos bárbaros, al contrario de los griegos que son amantes de la libertad, al menos la soportan bien. Como es evidente, la categoría del "despotismo oriental" que, partiendo de Aristóteles y pasando por Maquiavelo, Bodino y Montesquieu llega a Hegel y a nuestros días, no tiene un significado histórico-geográfico preciso y se extiende a todo aquello que no es Europa (¿Occidente?), constituyendo uno de los pilares de lo que Bobbio ha definido como la "ideología europea", formada precisamente en contraste-oposición con el mundo oriental, símbolo del otro que resulta ajeno, de lo diferente y extraño. Reformulada en los términos que aquí nos interesan, podríamos decir quizá que la artificialidad de la ciudadanía y la posibilidad de ponerla en relación con la mera residencia estable queda en todo caso delimitada por elementos naturales o, si se prefiere decir así, étnico-culturales. La insistente demanda de reconocimiento de las raíces judeocristianas, fundamentalmente cristianas, de Europa -que aparece en el momento en que se divisa la posibilidad de dotar a la Unión Europea de un tratado constitucional (por más que éste sea un oxímoron)-ilustra a la perfección la duración y la persistencia, si bien con variaciones de matiz, de esta delimitación fundamentalmente cultural de la "fortaleza Europa". De un lado, dicha delimitación cultural está en el trasfondo de la equiparación, al menos en la teoría, de las migraciones entre los países de la Unión con las dramáticas migraciones de ciudadanos que transformaron Italia en los años sesenta y setenta del siglo pasado; de otro lado, constituye el presupuesto, más o menos implícito, de la exclusión social y de la consideración en términos de mera fuerza-trabajo de aquellas personas que no tienen nuestras mismas "raíces". EL CONTRACTUALISMO MODERNO Y LA CIUDADANÍA POR RESIDENCIA La ausencia de referencias a la categoría del despotismo oriental puede ser considerada como un test para diferenciar, en la historia del pensamiento político occidental, un modelo distinto para la construcción de la convivencia civilizada y, en cierta medida, de la sociedad justa. Si no me equivoco, en los grandes autores que solemos asociar con el contractualismo moderno no aparece ningún análisis ni desarrollo del tema del despotismo oriental. Aun siendo indiscutible que ese modelo es fruto de la cultura occidental o, como dirían algunos, occidentocéntrico, es innegable que en dicho modelo la premisa para responder a la pregunta acerca de las condiciones para la construcción, en primer lugar, de un orden político y, en segundo lugar, de un orden político justo, no contienen referencia alguna a elementos de carácter étnico-naturalista de los que deriven exclusiones/inclusiones establecidas a priori. El punto de partida de la reflexión sobre la obligación de obediencia y sobre los fundamentos de la asociación política se encuentra en la hipotética condición pre-política en que se encuentran los individuos como tales, caracterizados únicamente por sus cualidades psico-físicas (fuerza física, experiencia, razones y pasiones, en el planteamiento de Hobbes) y no por su pertenencia étnica, lingüística o religiosa. Es interesante observar que la expresión hobbesiana para caracterizar a tales individuos en el estado de naturaleza -"nacidos como los hongos"-adquiere un significado inverso al mito platónico de la autoctonía de los nacidos de la tierra (madre), por más que las dos "fábulas" puedan parecer a primera vista semejantes: en el estado de naturaleza, afirma Hobbes, es preciso considerar "a los hombres como si hubiesen surgido súbitamente de la tierra (como hongos) y se hubieran hecho adultos sin ninguna obligación de unos con otros" (De Cive, VIII, 1). Pero estos hombres no son "hermanos de sangre" dotados de características naturales de distinto valor que hayan de ser armonizadas en la polis ideal, sino individuos "sin ninguna obligación de unos con otros", que pueden considerar oportuno asociarse y formar un estado atendiendo únicamente a la mayor utilidad propia. Lo único que tienen en común son las facultades que distinguen a la naturaleza humana universal -fuerza física, experiencia, razón y pasiones-y la decisión de asociarse entre sí y formar una colectividad política, un poder que sea capaz de proporcionarles leyes comunes dotadas de sanciones eficaces, algo que depende exclusivamente de su voluntad. En línea de principio, ante una asociación concebida de esta forma, cabe la posibilidad de entrar o salir en cualquier momento mediante actos recíprocos de voluntad individual. Este aspecto se observa de forma aun más clara en el Segundo tratado sobre el gobierno civil de Locke, donde se dice que ningún individuo está obligado a manifestar de forma explícita o tácita (es decir, aceptando la herencia paterna) la voluntad de pertenecer o no a una determinada colectividad política: Así pues, resulta obvio, a la luz de la práctica de los gobiernos mismos, así como por la ley de la recta razón, que los hijos no nacen súbditos de ningún país ni de ningún gobierno. Hasta que alcanza la edad de la discreción se halla bajo la tutela y autoridad de sus padres, tras lo cual es un hombre libre con capacidad para elegir el gobierno al que se quiere someter, el cuerpo político al que desea pertenecer. Pues si un hijo de un inglés nacido en Francia goza de esa libertad para actuar así, es evidente que el que su padre sea súbdito de ese reino no supone para él ninguna obligación; ni mucho menos los pactos que hicieran sus ancestros. [...] Ningún hombre adquiere esa condición [de súbdito], salvo que ingrese en una comunidad por un compromiso positivo y una promesa y pacto expreso (Segundo tratado, § 118 y § 122). Como es obvio, no estoy sugiriendo que Locke fuera particularmente sensible al problema de las migraciones y al derecho a migrar cuando buscaba una cobertura histórica, y no meramente hipotética, a la idea de la razón, al contrato por el que se instituye la asociación política. Ello no es óbice para que la afirmación de que cada individuo empírico es el que puede escoger, aunque en la mayoría de los casos mediante un consentimiento tácito, el estado al que desea asociarse, sea un excelente punto de partida para argumentar a favor del derecho a migrar y de la ciudadanía por residencia. A este respecto Locke llega a declarar que mientras no exista una adhesión explícita del individuo a un estado todo hombre puede modificar su ciudadanía renunciando a la propiedad de que dispone en el estado del que ha sido hasta ese momento ciudadano en virtud del consenso tácito que subyace precisamente a dicha propiedad: Puesto que el gobierno tiene una jurisdicción directa sobre la tierra y alcanza a quienes la poseen (antes de que se haya incorporado a la sociedad) sólo en la medida en que gocen de esas tierras o habiten en ellas, en tal caso, la obligación que se adquiere, en virtud de ese uso de la tierra, de someterse al gobierno, principia y termina con ese disfrute; de forma que siempre que el poseedor, que no ha dado más que su consentimiento tácito al gobierno, se deshaga de la posesión, mediante una donación, una venta, o de la manera que sea, tiene plena libertad de irse e incorporarse a otra república o juntarse con otros para dar inicio a otra nueva, in vacuis locis, en cualquier parte del mundo que encuentre libre y sin dueño (Segundo tratado, § 121). A diferencia del caso de Locke, donde el derecho a la migración aparece como una consecuencia posible, pero no desarrollada, de la argumentación sobre el carácter a un tiempo histórico y convencional del fundamento de la obligación política, un siglo más tarde, con Kant, el tema empieza a adquirir cierta relevancia y autonomía cuando pasa a ser considerado como una de las condiciones necesarias de la paz duradera y, por tanto, de una sociedad mundial que sea capaz de dar un paso adelante en esa línea de progreso moral que representa el fin último en la historia universal del género humano. El tercer artículo definitivo de la Paz perpetua se refiere precisamente al derecho cosmopolita, esto es, al "derecho de un extranjero a no ser tratado hostilmente por el hecho de haber llegado al territorio de otro", que estará en vigor mientras el extranjero "se comporte amistosamente en su puesto" (Kant, 1998, 27). Aunque también hay que recordar que la primera parte del argumento de Kant, en la que se establece la distinción entre el derecho a ser hospedado (Gastrecht) -que sería inexistente en cuanto derecho fundamental y si acaso precisaría "un contrato especialmente generoso, por el que se le hiciera huésped por cierto tiempo"-y derecho de visita (Besuchsrecht), que, por el contrario, sí sería un derecho fundamental, ha dejado de ser suficientemente precisa. Para nosotros, la idea de visita va a asociada a una permanencia temporal, sea cual sea su duración, que no supone un alto nivel de participación e integración en la sociedad visitada. Pero Kant la define así: el derecho de visita es el derecho que tiene todo ser humano de "presentarse a la sociedad [...] en virtud del derecho de propiedad en común de la superficie de la tierra, sobre la que los hombres no pueden extenderse hasta el infinito por ser una superficie esférica, teniendo que soportarse unos junto a otros y no teniendo nadie originariamente más derecho que otro a estar en un determinado lugar de la tierra" (Kant, 1998, 27). Así planteado, el derecho de visita resulta ser, de un lado, algo que se parece bastante al ius migrandi, abiertamente defendido por Francisco de Vitoria en 1539, y, de otro, se configura como la extensión a nivel planetario del impulso antropológico originario, esa "sociable insociabilidad" que lleva a cada individuo a buscar el aislamiento y, al mismo tiempo, a asociarse a los demás, y que explica las razones y modalidades por medio de las cuales existe el deber de abandonar la condición natural para constituir, en la primera de las etapas importantes que marcan el progreso de género humano, la sociedad civil. La incertidumbre teórica de Kant respecto de la tesis mucho más explícita de Vitoria depende quizá de haber compro-bado, dos siglos más tarde, cuáles habían sido las consecuencias del ius migrandi tal como había sido interpretado por las potencias europeas y sus compañías comerciales, potencias y compañías que el filósofo no deja de criticar con contundencia. El "derecho de visita" no debe dar pie a saqueos y expolios de los recursos autóctonos o, incluso, a la esclavización. Así pues, para que pueda convertirse en condición de paz y no de guerra, para que no se traduzca en conquista y ocupación violenta, el derecho cosmopolita de visita, o de migración, debe entenderse como un derecho estrictamente individual, del que no pueden ser titulares sujetos colectivos como los Estados, las tribus o las comunidades. CUATRO MODELOS CONTEMPORÁNEOS DE SOCIEDAD Este apresurado recorrido por algunos (pocos) clásicos del pensamiento político nos ha permitido acercarnos a algunas cuestiones recurrentes, a perplejidades y temores que desde tiempo inmemorial, como se suele decir, convierten en problemáticas las relaciones entre los grupos humanos, circunstancias que resultan todavía más evidentes con las migraciones contemporáneas. No es casualidad que la palabra latina hospes, huésped, tenga la misma raíz que el término que designa al enemigo, hostis. El extranjero, el otro, la persona que está enfrente se transforma en enemigo, en hostis, cuando se entra en guerra con él, y en hospes cuando es recibido de manera amistosa (de donde derivan términos como hostal, hospedaje, hotel, pero también obstáculo). En los dos extremos de esta relación problemática hemos encontrado, de un lado, los mitos particularistas de la autoctonía y, de otro, los proyectos universalistas de la ciudadanía cosmopolita. Alguien podría señalar enseguida una asimetría en la que está implícito un juicio de valor, y replicar que el propio cosmopolitismo tiene más de mito que de proyecto. A lo cual yo respondería que el cosmopolitismo, entendido como constitucionalismo supranacional, es un proyecto ambicioso que puede llegar a convertirse en un mito si se le atribuyen virtudes milagrosas y regeneradoras, si adquiere una dimensión profética, si se piensa que su realización futura va a traer la superación de todos los males del mundo. Pero sigue siendo un proyecto racional en la medida en que se reconozca su carácter artificial como instrumento jurídico construido para regular una realidad, un conjunto de fenómenos que han adquirido una dimensión global. Esa dimensión a la que ya aludía Kant en 1795 en la conclusión del comentario al tercer artículo definitivo para la Paz perpetua: "Como se ha avanzado tanto en el establecimiento de una comunidad (más o menos estrecha) entre los pueblos de la tierra que la violación del derecho en un punto de la tierra repercute en todos los demás, la idea de un derecho cosmopolita no resulta una representación fantástica ni extravagante, sino que completa el código no escrito del derecho político y del derecho de gentes en un derecho público de la humanidad, siendo un complemento de la paz perpetua al constituirse en condición para una continua aproximación a ella" (Kant 1998, 30). Por el contrario, los particularismos étnico-culturales tienen un carácter constitutivamente mítico. Son mentiras, como reconocía el propio Platón, aún considerándolas mentiras "nobles". La nobleza de los mitos originarios radicaba según Platón en su utilidad para la formación en los espíritus más simples de ese "espíritu de cuerpo", esa predisposición a la obediencia y esa capacidad de sacrificio en beneficio de los "hermanos" que, para resultar creíble, precisa la identificación del otro, del extranjero, de quien no tiene el mismo origen, con el enemigo potencial. Sin embargo, a partir del momento en que, tras la aparición de los grandes estados territoriales modernos, la supervivencia de los grupos humanos ha dejado de asociarse a la rígida obediencia y a la observancia por parte de cada uno de los miembros de un código de deberes diseñado con el fin de evitar la disgregación interna, esta mentira pierde inmediatamente su carácter de necesidad y nobleza, convirtiéndose en mero pretexto de políticas de potencia y dominación recíproca, como demuestra la trágica historia de los nacionalismos de los siglos XIX y XX. En todo caso, creo que las teorías jurídico-políticas de la segunda mitad del siglo XX han seguido interrogándose a partir de estas dos visiones contrapuestas de la convivencia humana -simplificando mucho: individualista-convencionalista (con la prioridad de los derechos sobre los deberes) y holista-culturalista (con la prioridad de los deberes sobre los derechos)-, disponiéndose a lo largo de la línea que podría dibujarse idealmente entre los dos extremos. Acercándome a la conclusión tomaré en consideración cuatro de ellas, sin ninguna intención de ofrecer un panorama completo: el (neo)utilitarismo, el (neo)comunitarismo, el (neo)republicanismo y el (neo)contractualismo que desemboca en el constitucionalismo de los derechos fundamentales. Es superfluo subrayar que en las respectivas posiciones sobre el derecho a migrar no hay nada que se derive de forma automática de cualquiera de ellas. No obstante, los modelos de sociedad que dichas teorías proponen permiten esbozar analíticamente -en virtud de un mero juicio de coherencia-la posición que en principio adoptarían en materia de derecho de migración. Prescindiendo de las diversas aportaciones específicas sobre el tema que nos interesa y que hacen referencia a estas cuatro teorías, me limitaré a realizar un austero ejercicio analítico. Como es sabido, el utilitarismo (del acto o de la regla) es tanto una teoría moral como una teoría política. Estas dos perspectivas están en tensión, porque el cálculo de costes y beneficios de cada individuo no coincide casi nunca con el cálculo social de los mismos. Aun siendo una teoría de orígenes individualistas -cada uno es el mejor juez de sus intereses-, la teoría social utilitarista presupone un macrosujeto sobre el que computar la utilidad y el daño. Desde este punto de vista, si se da incremento total del bienestar, si se produce una ganancia colectiva (¿comunitaria?), todo está bien, y tanto las cuestiones relativas a los derechos de las personas como los problemas redistributivos pasan a un segundo plano. Si el producto interno bruto aumenta, al final importa poco si los derechos fundamentales de las personas están garantizados o no, y si las desigualdades se vuelven más amplias. En este sentido, considero ejemplar la frase en la que Rawls sintetiza su crítica al utilitarismo: "el utilitarismo no se toma en serio la distinción entre las personas" (1971, I, 5). Si esto es cierto, entonces lo mismo podrá decirse también y con más motivo de los migrantes y del derecho a migrar. Migrar no será un derecho de las personas, sino que la migración será promovida o impedida dependiendo de los beneficios sociales esperados. Si el trabajo de los extranjeros o de quienes provienen de otras regiones del estado hace aumentar la producción y en bienestar colectivo, entonces, bienvenidos sean los migrantes activos (a ser posible, sin cargas familiares); si, por el contrario, la migración produce costes superiores a los beneficios, entonces habrá que contenerla o prohibirla. Esto vale, evidentemente, tanto para los migrantes en entrada como para los que pretenden salir del estado. Consideraciones análogas, aunque fundadas en motivaciones de carácter ético-cultural y no tanto económico, son coherentes con las teorías políticas republicanas. No hay duda de que no es nada fácil dar una definición de republicanismo que pueda abarcar las distintas versiones que a lo largo de estos últimos años han ido apareciendo, apelando a tradiciones distintas y hasta incompatibles, como son las de Aristóteles y Maquiavelo, Cicerón y Montesquieu, Harrington y Madison, por mencionar sólo algunos nombres. Se puede afirmar, sin embargo, que el énfasis de cualquier republicanismo (por mínimo y crítico que sea) recae sobre la virtud política del ciudadano, que se forma gradualmente y llega a madurar en un contexto político, institucional y cultural determinado, aunque entendido de forma no necesariamente excluyente respecto de las personas que provengan de otros contextos. Es en definitiva la tesis, probablemente la única que puede representar un común denominador entre los diferentes republicanismos, del "particularismo de los derechos" (tanto por su origen, como por su esfera de aplicación en la comunidad política), que podríamos resumir en palabras de Richard Bellamy (1999, 135): "los derechos tienen su fundamento o en la legislación o en los requisitos del sistema político, mas en ambos casos han de amoldarse a las circunstancias y a las características de la comunidad y están sujetos a ser modificados. [...] El sistema no opera por medio de la garantía de derechos prepolíticos, sino favoreciendo su realización por medio de una cultura política cívica (civility) y el deber general de escuchar a la parte contraria". Partiendo de esta tesis de fondo se puede llegar a ser muy abiertos respecto de los migrantes, de sus razones y sufrimientos, pero, de nuevo, se les niega el derecho y, concretamente, el derecho inevitablemente "prepolítico" a la migración, cuando menos en la medida en que se trata de sujetos que (todavía) no pertenecen a la comunidad de diálogo que posee esa específica cultura política cívica. Los migrantes, en cuanto tales, y, sobre todo, las personas que provienen de realidades muy alejadas, son inevitablemente "analfabetos morales" respecto de la colectividad de destino. Sólo si la operación pedagógica llega a dar los frutos esperados podrán convertirse en ciudadanos y adquirir los derechos del ciudadano republicano. Al margen de la inquietud sobre la forma de integración buscada -la adhesión a un modelo predeterminado de virtud cívica-, queda por aclarar el hecho de que la decisión acerca de si y qué emigrantes acoger y, más tarde, acerca de la elección de los criterios y la valoración del resultado del proceso de integración corresponde a la comunidad de los ciudadanos "autóctonos". También la visión comunitarista, que tomo aquí en sus versiones más abiertas al liberalismo -por ejemplo, la de Kymlicka, que no se presenta como una forma de comunitarismo, sino como un liberalismo adaptado al hecho del multiculturalismo-, me parece que ofrece un tratamiento ambiguo y, en último término, instrumental de la migración. Tomo como punto de referencia un ensayo recogido en Politics in Vernacular (2001), The new Debate over Minority Rights, donde Kymlicka retoma la tajante distinción entre societal cultures "autóctonas", que constituyen "national minorities" y minorías que en cambio derivan de las migraciones, que ya había sido apuntada en Multicultural Citizenship de 1995. Las minorías nacionales "deberían disponer de los mismos instrumentos de nation-building con que cuenta la nación mayoritaria, y deberían estar sujetas a los mismos límites liberales"; en otros términos, "lo que precisamos es una teoría coherente de las formas permitidas de nation-building dentro de las democracias liberales" (Kymlicka 2001, 29). En definitiva, la protección de la lengua como elemento central de la reproducción cultural y amplísima autonomía jurídico-política. Al contrario, con respecto a los inmigrantes, aunque entiende que sufren muchas "injusticias", Kymlicka considera que sus demandas al estado nacional deben estar limitadas al logro de "términos de integración más equitativos": lo que supone, en primer lugar, que "debemos admitir que la integración no puede producirse de la noche a la mañana" y, en segundo lugar, que debemos "asegurarnos que las instituciones a las que se ven inducidos (pressured) a integrarse garanticen un grado de respeto, reconocimiento y adaptación a las identidades y costumbres de los inmigrantes equivalentes al que se reserva a la identidad y a las costumbres del grupo mayoritario" (Kymlicka 2001, 30). Se excluye, sin embargo, que puedan llegar a configurarse como nuevas "national minorities". Dos objeciones, de simple coherencia interna, se pueden dirigir inmediatamente a esta distinción entre minorías de autóctonos y de migrantes. La primera: cabría preguntar, con Aristóteles, a cuántas generaciones hay que remontarse para establecer una distinción como ésa. ¿Cuánto se tarda en volverse autóctonos? ¿Tres, cinco, siete generaciones? Pero, entonces, ¿qué motivo tendrían los migrantes para integrarse? ¿Acaso no les convendría esperar, para llegar a ser considerados ellos también como una minoría con derecho a su propia específica nation-building? La segunda objeción consiste en esta pregunta: si admitimos, con Kymlicka, que la comunidad cultural es decisiva para la "vida buena" de los individuos y para la reproducción de la lengua, los usos, las costumbres, la religión, etc., entonces, ¿por qué aspiramos (hipócritamente) a formas de integración que cortan de raíz, a medio o a largo plazo, en las segundas y terceras generaciones de migrantes, el árbol genealógico de su identidad cultural? Es evidente que una determinada manera de vestirse, la celebración de ciertos ritos, etc., pese a ser formalmente respetados por las instituciones públicas, no podrán sobrevivir sin el respaldo de su contexto cultural. Quede claro que, como he reiterado en otros trabajos, desde mi punto de vista la "conservación ecológica" de las culturas, por decirlo con la bella fórmula de Habermas (1999), no es tan importante: al contrario, me parece fisiológico que las segundas generaciones de migrantes se alejen o rechacen abiertamente las costumbres de sus padres. En cambio, aun con los límites del liberalismo, esa conservación parecería importante, y mucho, para Kymlicka: si no, no habría razón para proteger a las minorías nacionales y para reconocerle la nation-building. Suponiendo que mi interpretación sea correcta, la pregunta que habría que hacer a Kymlicka es: si los migrantes pierden su derecho al bien más importante o, en todo caso, a uno de los bienes moralmente más importantes para un ser humano, es decir, el sentido de su pertenencia cultural, ¿entonces no acabarán perdiendo también, con ella, su humanidad, no se transformarán de personas en cosas, de fines en medios, como diría Kant? Y si es así, ¿qué es lo que queda en pie del liberalismo de Kymlicka? Y también, dicho sea de paso, ¿del liberalismo del Rawls de The Law of Peoples (1999)? CONSTITUCIONALISMO MUNDIAL E IUS MIGRANDI Como ya he adelantado, a mi juicio, la teoría política más coherentemente abierta al reconocimiento del ius migrandi es la que deriva del contractualismo moderno y de la ilustración. Para ser más precisos, en ella este derecho no es más que la extensión más allá de las fronteras nacionales del derecho a la libre circulación de las personas. Respecto del derecho a la libre circulación, el derecho a migrar no es un añadido, una distorsión, sino la expresión más clara y rigurosa, la más coherente desde el punto de vista teórico con el marco de derechos del hombre y del ciudadano producido por el constitucionalismo derivado del contractualismo, y que se concreta en la idea de la ciudadanía vinculada a la mera residencia estable dentro de los límites de validez reconocidos en cada ordenamiento jurídico. Y no es menos cierto lo contrario, esto es, que la negación del derecho a migrar, o su reconocimiento parcial, incompleto, como la establecida por el artículo 13 de la Declaración de 1948, supone una limitación injustificada en el plano teórico del derecho a la libre circulación de los seres humanos. Obviamente, si esta perspectiva llegara a ser plenamente reconocida ello no supondría que el derecho fundamental a migrar no tuviera que ser objeto de regulación, como cualquier otro derecho, mediante leyes ordinarias, traduciéndose finalmente en políticas migratorias. Supondría, por el contrario, que su ejercicio habría de ser regulado para permitir su disfrute, es decir, para producir políticas migratorias orientadas a proporcionar a quien lo desee la posibilidad de migración legal en un plazo de tiempo razonable, en lugar de cerrar cada vez más los canales de la migración legal, abandonando en gran medida la gestión del fenómeno, al fin y al cabo imparable, a los "poderes salvajes", a la clandestinidad, a la esclavización de los migrantes a manos de organizaciones criminales y empleadores sin escrúpulos. En última instancia no se trata más que de tomarse en serio, convirtiendo en realmente simétrico, ese ius migrandi al que se refería Francisco de Vitoria ya en el siglo XVI, un derecho que a su vez encontraba su fundamento en un ius communicationis ac societatis, en el marco de una concepción cosmopolita de las relaciones entre los seres humanos y los pueblos inspirada por la idea de fraternidad universal. No obstante, en la práctica esos derechos eran asimétricos y su afirmación cumplía una función ideológica para la justificación de la Conquista primero y después para la colonización del planeta por parte de las potencias europeas. Pero imaginemos qué es lo que pasaría si los tomáramos en serio, al contrario de lo que en opinión de Luigi Ferrajoli sucede en nuestros días: Hoy la asimetría se ha invertido. [...] En el momento en que el ejercicio del derecho a emigrar se ha hecho una realidad para todos, y se ha convertido incluso en la única alternativa de vida para millones de seres humanos, no sólo ha caído en el olvido su fundamento histórico y jurídico en la tradición occidental, sino que ha pasado a ser reprimido con la misma ferocidad y energía con la que había sido esgrimido en los orígenes de la civilización moderna para la conquista y la colonización. Cuando llega la hora de tomar en serio su carácter universal, ese derecho se ha esfumado, volviéndose en su contrario. Es entonces cuando las fronteras de nuestros países han sido cerradas a cal y canto; cuando el fenómeno ha comenzado a crecer de forma progresiva e imparable, por el incremento exponencial de la desigualdad entre países ricos y países pobres, a consecuencia de los procesos de globalización" (Ferrajoli 2007, II, 351). Alguien podría objetar que el análisis de Ferrajoli es demasiado simplista y esquemático, prescinde de la valoración de los distintos contextos históricos, encuentra en la globalización un culpable demasiado genérico y, por tanto, un blanco demasiado fácil hacia el que dirigir (¿demagógicamente?) las críticas. Quizá sea así, aunque la profunda crisis del paradigma de desarrollo al que nos enfrentamos en este momento histórico demuestra empíricamente -a través de las duras réplicas de la historia, como diría Bobbio-que una crítica tan radical como ésta ni es gratuita ni es inoportuna. Son muchos en nuestros días quienes se apresuran a criticar la deregulation y descubren, de la noche a la mañana, la necesidad de regular cuidadosamente la circulación de capitales y mercancías. Hablan, quizá sin ser del todo conscientes de ello, de la exigencia de promover el embrión de un constitucionalismo mundial. Pero para que esta regulación no se convierta en una nueva burbuja que al deshincharse, más pronto que tarde, deja tras de sí una sociedad mundial todavía más desigual e insegura, la primera libertad de circulación que tendrá que ser garantizada es la de las personas: "Es claro -puntualiza Ferrajoli-que el problema de la pobreza de los países subdesarrollados no se resuelve abriendo las fronteras, sino afrontando y resolviendo en su interior los problemas de desarrollo que padecen esos países. Pero no menos evidente es que Occidente no llegará a afrontar seriamente estos problemas mientras no llegue a sentirlos como propios. Y no los sentirá como propios mientras no se vea obligado a afrontar, tras haber invadido el mundo con sus conquistas primero y luego con sus promesas, la invasión de las poblaciones hambrientas que presionan todas sus fronteras. Siempre ha sido así en la historia de los derechos fundamentales. Estos derechos se otorgan a los excluidos sólo en el momento en que la presión sobre los incluidos se vuelve irresistible" (Ferrajoli 2007, II, 589). ¿Cuánto falta y hasta qué punto hay que llegar -me pregunto y os pregunto-para que esta presión empiece a resultar o a ser percibida como insoportable?
Los dos conceptos que se analizarán en el texto, tolerancia y hospitalidad, parecen, en la época que estamos viviendo, conceptos extraños, foráneos, inútiles, a veces hasta obscenos. Cuando se incrementan los conflictos que tienen, si no una raíz, sí, al menos, un rostro religioso, como, de nuevo, en el Oriente próximo, hablar de tolerancia parece un ejercicio bienpensante contra el que militan la historia y el presente. El presente, el presente de los conflictos bélicos, parecería exigirnos no tolerancia sino eficacia en la victoria o en la administración de las derrotas; en cualquier caso, parece exigirnos más cálculo de posibilidades y ejercicio del juicio político que la actitud moral de la tolerancia. Igualmente, cuando nuestras naciones europeas se protegen en tiempos de crisis económica, cierran sus fronteras e incluso expulsan a los inmigrantes, legales e ilegales, hablar de hospitalidad parece, cuando menos, una amarga ironía. En el mejor de los casos, a quienes insistiríamos en hablar de tolerancia y hospitalidad como valores y como instituciones deseables en nuestras sociedades europeas se nos tildará de ingenuos; normalmente, y con mayor frecuencia, se nos puede llamar cínicos, pues perpetuamos en el orden del discurso -en las palabras que la filosofía le dirige inútilmente al mundo-una imagen falsa de lo que en realidad son nuestras sociedades y nuestras políticas. Pero pensar en tiempos oscuros exige cierta sobriedad y nos reclama resistir, incluso, a nuestra mala conciencia, la mala conciencia de que hablamos de nuestro tiempo contra la conciencia que él tiene de sí mismo. La filosofía siempre tuvo un carácter no atemporal, sino intempestivo. Hablar del presente contra él es una de sus formas y, a poco que nos fijemos, hallamos -en Grecia, en el Renacimiento, en la Ilustración, en la Modernidad cumplida-ese ejercicio de pensar el presente contra sí mismo. O de pensarnos a nosotros contra nosotros mismos. RESUMEN: La tolerancia y la hospitalidad son analizadas como dos formas de aceptación de las diferencias (la primera interna, la segunda externa) en una sociedad política y se analizan como resultado y como productoras de una experiencia reflexiva de autoextrañeza que, se sugiere, está en el corazón normativo de la modernidad. El artículo presenta un análisis de las lógicas -demandas y restricciones-de esas dos dimensiones y se presentan las maneras en que las demandas -epistémicas, normativas, políticas-de ambas dimensiones se cruzan en tiempos de globalización. PALABRAS CLAVE: Tolerancia; hospitalidad; inmigración; autoextrañeza; Montaigne; Kant. rancia y la hospitalidad es quizá la forma más radical, o más urgente, de pensarnos contra nosotros mismos. No es pensar otro mundo -un mundo futuro, posible o imposible-sino pensar este mundo, este presente. Es pensar un presente y un nosotros intolerantes, o en vértigo de serlo, un presente y un nosotros inhospitalarios. Pero para poder pensar y pensarnos así es necesaria una condición -una condición radical, fundamental-: es necesario que estemos desajustados con respecto a nuestra realidad y nuestra condición, que seamos conscientes y que sintamos, que experimentemos, ese desajuste, ese desacuerdo. Es necesario que vivamos lo que de inaceptable tienen los conflictos bélicos del presente o lo que de injustas tienen nuestras instituciones y políticas, como las inmigratorias. Y para ello, o en ello, es necesario que sintamos una distancia con respecto a nuestra condición, a la forma de nuestras sociedades o, al menos, con respecto a sus políticas. Es necesario que nos sintamos y nos vivamos extrañados, extraños -luego diré, extranjeros-ante nosotros mismos. Para ser tolerantes hemos de extrañarnos de nosotros mismos; esa extrañeza es el motivo de la tolerancia; y también, por paradójico que parezca, para ser hospitalarios hemos de ser extranjeros en nuestra propia casa o, porque somos extranjeros en casa, podemos y hemos de ser hospitalarios. Estas páginas quieren explorar distintos sentidos de esta extrañeza, de esa extranjería. ¿Qué se quiere decir al indicar que, para pensarnos, hemos de estar y ser desajustados, extrañados, incluso extranjeros? Podemos explicarlo de diversas maneras que son relevantes para la presente reflexión sobre la tolerancia y la hospitalidad. Empezaré sugiriendo quizá el motivo más fuerte de lo que nos hace estar desajustados, extrañados. Este motivo es, en primer lugar, que sintamos, que percibamos, que nuestro mundo o nuestra condición nos dañan -nos dañan a nosotros o dañan a alguien que nos importa (he empleado el mismo nexo entre daño y tolerancia en Thiebaut, 1999). El que algo nos dañe es una muestra, una muestra corporal pero también una muestra moral, de que eso que sucede quiebra, impide, la vida o la posibilidad de vida. El dolor es índice de que algo que le sucede a nuestro cuerpo en nuestro mundo impide o hiere nuestra vida; pero el daño no es sólo dolor, porque hay muchas formas de dolor que no proceden del dañar, del infligir, activamente, una quiebra de la vida. El dañar añade algo a ese índice o a ese signo que es el puro dolor: el daño es ya una categoría humana y social, porque el daño es algo, primero, que podría no haber ocurrido, que podría evitarse y que, segundo, pensamos que debería no ocurrir. Cuando vivimos o vemos algo que llamamos daño percibimos, y sabemos, que estamos desajustados, extrañados, porque percibimos y sabemos que se ha producido una herida particular, especial, en nuestro vivir, una herida que podría haber sido evitada y que debería ser evitada. Repudiamos, pues, esa herida y la forma del mundo que la hizo posible, las rechazamos. Ese rechazo es lo que conforma nuestra extrañeza, nuestro desajuste que, en este caso, nos hace in-conformes, inconformistas, con respecto al daño que vivimos; nos lo muestra ajeno y nos reclama una sensibilidad y un pensamiento de negación. Probablemente todas nuestras categorías morales nacen de la experiencia, de alguna experiencia, de ese repudio y de esa negación: el rechazo de lo que niega o impide la vida, la negación de lo que nos impide ser. Pero la experiencia que encarna el rechazo tiene formas especialmente significativas. El daño, las formas del daño, de lo que hemos ido percibiendo y experimentando como daño, van marcando y dándole nombre a esas experiencias. Y quizá la guerra -los desastres de la guerra, los que viven sus víctimas dolientes-haya sido siempre el emblema principal del daño, de lo que podría evitarse y de lo que debería evitarse. La guerra, que parece justificarse siempre con la férrea necesidad (la necesidad de la supervivencia o de la justa respuesta a la agresión ajena), puede -lo sabemos-ser evitada. Quienes la inician o incitan a ella la consideran siempre necesaria e inevitable; quienes la sufren la saben, por el contrario, evitable y no necesaria. Saben que pudimos acudir a otros medios, pudimos dar un rodeo por la política y el diálogo para evitarla. También, si somos víctimas o vemos el dolor infligido, la muerte de las poblaciones que la sufren, sabemos que debimos evitarla. El horror de la guerra acumula esa doble negación, la de lo que podría no haber sido, la de lo que no debería haber sido. La guerra, como emblema del daño, es también el primer emblema de lo que he llamando extrañeza y desajuste. El rechazo de la guerra, de las heridas y de la muerte que podrían y deberían ser evitadas, es el motivo recurrente de la búsqueda de la paz; en concreto, de la búsqueda de una forma de vida social que evite esa herida y esa extrañeza. El pensamiento, que parte de la extrañeza, de la herida y del daño, quiere suturar, re-hacer el mundo de tal manera que la extrañeza, la herida y el daño no se vuelvan a repetir. El pensamiento, que se extraña en las heridas del presente, quiere volverse al presente y re-hacerlo. Impone sobre un mundo quebra-con el derecho y la política, un sistema o una costumbre que, repite, en otro lenguaje, la inutilidad de la violencia como forma de articular socialmente las diferencias -las diferencias, por ejemplo, de nuestras creencias filosóficas o de las doctrinas que tengamos para interpretar el mundo, como las religiosas-. Pero, antes de esa institucionalización, hemos tenido que vivir una extrañeza, un desajuste, ante una forma de vida social que ha producido daños. Para saber que necesitamos habitar un estado civil hemos tenido antes que habernos sentido desajustados, incómodos, sufrientes, en el estado de naturaleza, allí donde la violencia y la guerra habitan como daño. No es éste un proceso de aprendizaje rápido o inmediato; los aprendizajes colectivos de la moral se alargan dolorosamente -al menos, siempre más de lo que quisieran las víctimas-y los procesos históricos en los que ese desajuste llega a formularse tienen avances y retrocesos, penosamente. Cabe pensar que aprendemos, decía Habermas (2002), por medio del desastre, a través de los desajustes que nos producen los daños, de las experiencias que, histórica y contingentemente, vamos descubriendo en las que se definen los daños; pero ese aprendizaje, muchas veces olvidado y otras muchas recordado, ni es lineal ni tiene garantías. Cuando nuestro aprendizaje tiene éxito es un paso en la constitución de lo que será la sociedad civil que administre el derecho de manera universal, como decía Kant (1987); pero para que ese aprendizaje sea posible, para que siga siendo posible, es necesario que siempre esté activo su motivo, su razón: el rechazo del daño. Es necesario que nos sintamos extrañados por el daño y contra el daño. Pero al introducir la intolerancia -la intolerancia que dio lugar a las guerras europeas de religión, a todas las guerras de religión-como un daño, como un desastre que queremos contrarrestar y paliar con el movimiento de rechazo que va a instaurar la tolerancia, he deslizado una perspectiva que debemos explorar aún algo más. He hablado, primero, de que mis creencias y las tuyas, las nuestras y las de otros, se convierten en el motivo de querer eliminarnos y he mencionado que el rechazo del daño del conflicto se expresa ahí en la sensación y la conciencia de la inutilidad de un conflicto que quiere eliminar al otro. He mencionado, así, que estas formas específicas del daño son las que derivan de no tener en cuenta al otro, de verlo como distinto y como si esa diferencia produjera conflicto, tuviera que producir conflicto, guerra y daño. ¿Y quién es el otro, al que vemos como distinto, y con frecuencia do, roto, en el que estamos desajustados, la búsqueda de las condiciones para que suture, se cure, la herida del daño: impone sobre un mundo quebrado la necesidad de que sea de manera distinta a como es. A eso le llamamos la paz. El mundo de la guerra, el mundo del estado de naturaleza -así lo llamaron Hobbes y Kant-, reclama, porque nos daña y nos produce una primera forma de extrañeza, la aspiración de la paz. Porque la guerra es insoportable, porque ya no podemos soportarla, aspiramos a la paz, incluso contra esa parte de nosotros mismos que antes buscó la guerra, incluso contra esa parte de nosotros que fue la causa de la extrañeza desde la que, ahora, decimos repudiarla. Una parte de nosotros, la que busca la paz civil, reacciona contra otra parte de nosotros, la que indujo o habitó el estado de naturaleza. Esta forma de daño, la guerra, es, entonces, una primera forma en la que nos extrañamos: sufrimos la herida de ese daño, repudiamos sus causas e intentamos, con frecuencia inútilmente, que ese daño no se repita. Y en ese gritar "nunca más" no hay tanto esperanza cuanto determinación. No hay tanto consuelo como, con frecuencia, rabia y desesperación. La tolerancia, diré en seguida, es una forma de ese "¡Nunca más!". Su movimiento, el aprendizaje histórico que lleva hacia ella -que llevó hacia ella en los siglos oscuros de la primera modernidad europea-, sólo puede entenderse desde la desesperación que produce la inutilidad de las guerras de religión, el estado de naturaleza en el que mis creencias o tus creencias son el motivo suficiente -o, muchas veces, simplemente la excusa-para querer eliminarte o que tú quieras eliminarme. La tolerancia nace, y se repite como enseñanza, sólo cuando percibimos la inutilidad de un conflicto que quiere eliminar al otro. Luego, cuando llegue la paz, querremos garantizarla como institución -como derecho de culto, como libertad de creencias, como los límites del poder frente al fuero de la conciencia-; podremos establecer, como distante? Probablemente una de las aportaciones más importantes del pensamiento de la segunda mitad del siglo XX haya sido la reflexión sobre el otro. Levinas, Arendt, Derrida, Rawls y Habermas, en reflexiones muy diferentes que atienden a programas teóricos con frecuencia divergentes, han profundizado en esa intuición que, diría yo ahora, produce una modificación radical en la filosofía de Occidente. Es el desplazamiento, en muchos órdenes, desde la perspectiva en primera persona -aquélla en la que decimos y pensamos "yo" o "nosotros"-a la perspectiva en segunda persona -aquélla en la que decimos y pensamos "tú" o "vosotros". Lo que está en el fondo de este desplazamiento o este giro no es, no obstante, algo interno sólo a la filosofía; más bien, y por el contrario, ha llegado a la filosofía porque es un desplazamiento en la percepción misma que las personas hemos ido adquiriendo en largos y conflictivos procesos culturales y sociales. En el siglo XX -y ahí están las reflexiones de Levinas sobre el nazismo, de Arendt sobre los totalitarismos, de Rawls sobre Hiroshima-, la perspectiva en segunda persona adquirió la fuerza colosal de ver los daños desde la perspectiva de las víctimas y no desde la de los perpetradores o de los espectadores -un giro que modifica y refuerza nuestra idea de qué es un daño, de qué debería siempre evitarse-. No podemos moral y culturalmente ver ya los conflictos y las guerras sin preguntarnos quiénes los sufren y padecen. Nuestra mirada -lo dijo Susan Sontag (2003) poco antes de su muerte-no puede despegarse de la pena y del dolor ajenos y, con ello, ve la realidad del daño con una peculiar luz. No podemos ya sólo ver las razones aducidas por los ejércitos invasores -en Irak, en Gaza-sin ver, también y sobre todo, las razones y los rostros de los que padecen sus efectos. Pero esa perspectiva en segunda persona, el ver el mundo desde los ojos de los otros (y el vernos a nosotros en esos ojos, el descubrir que somos lo que esos ojos ven -y no sólo lo que reflejan-), tiene una historia más larga y que viene de más lejos. Probablemente podamos decir que nuestra percepción actual del mundo desde la perspectiva de esos otros que son las víctimas es un paso más -un paso ciertamente radical-que se acumula sobre otras percepciones de la otreidad que se han venido acumulando, al menos, desde la modernidad. LA TOLERANCIA COMO RECHAZO En la historia de Occidente -un pequeño fragmento de la historia de la especie-una primera percepción de la otreidad, en el corazón mismo de la modernidad del renacimiento tardío, en los siglos XV y XVI, fue la de que quien hasta un momento parecía compartir con nosotros los significados últimos de la vida y de la muerte, de la condenación y la salvación, unos significados que se configuran como religiones, dejó de hacerlo. La cesura de la Reforma protestante es, en el ámbito cristiano, la constatación socialmente extendida, y políticamente articulada, de la aparición, desde un tronco aparentemente común, de sistemas de creencias, en este caso religiosas, que definían ya formas de identidades diversas y a veces contrapuestas (cf. MacCulloch 2003). Esa conciencia de otreidad -una otreidad, por así llamarla, interna a un cuerpo social que empezaba, también, a concebirse como nación-se une, en esos mismos siglos, a la conciencia de otras formas de diferencia y de otreidad: la existencia de otros mundos, de otras sociedades, de otras culturas se hace patente con el descubrimiento de América y sobre ello regresaré más adelante cuando hablemos de la hospitalidad. Pero la diferencia-entre-los-nuestros, la diferencia en nuestra casa, una diferencia que surge desde dentro de un espacio cultural que se pensaba, religiosa y políticamente como homogéneo, es lo que, a la vez, produce la máxima sorpresa y la máxima violencia. El hermano, el vecino, apareció, casi súbitamente, como otro, como alguien que, precisamente por su diferencia con respecto a lo que más nos importa, nos cuestiona y nos interpela. Las guerras de religión de los siglos XV y XVI, y por diferentes y complejas que sean sus causas, muestran ese aterrador rostro de las guerras fraticidas, de las guerras entre hermanos. Eso suscita no sólo una aterradora violencia, sino también esa honda herida que produce la conciencia de lo insoportable, lo que antes llamé la radical extrañeza, la insoportabilidad del estado de naturaleza. Vemos al hermano que se había convertido en otro, que ya no piensa como nosotros, como una amenaza, o como una traición, que suscita en nosotros la violencia, el odio, el deseo de exterminio. La amarga lección de ese enfrentamiento es, pasado el insoportable, eterno, tiempo de la violencia, su absoluta inutilidad. Si, lentamente, aprendemos que es inútil ese camino de enfrentamiento fraticida (y con frecuencia no lo aprendemos porque el hermano disidente o el traidor quedan, sencillamente, exterminados -como en la matanza de Saint Bartelemy, o en la represión que, en los siglos siguientes, recorre las monarquías reformadas y contrarreformadas-), la existencia del otro, la forzada coexistencia con él, nos produce un cuestionamiento que va hasta nuestro mismo centro. El reconocerle al otro el derecho a pensar de manera distinta y a vivir de acuerdo con ello -lo que por mantener la paz política hizo el Edicto de Nantes en Francia-es, entonces, no sólo reclamar un derecho similar para mí. Su derecho me enfrenta a la responsabilidad de tener que pensar y vivir desde mí mismo. Aceptar al disidente y conferirle el derecho de su diferencia hace recaer sobre quien ahora le acepta la carga de emular su valentía, su fuerza y su coraje. El reconocimiento del otro, de la diferencia del otro, es el motor que impulsa mi propia autonomía. No sólo veo al otro, al hermano que ya es distinto; me veo a mí mismo a través de sus ojos. Veo mi identidad tan diferente como veo su diferencia. Ese proceso, a la vez de aceptación y de reconocimiento de la propia carga de la autonomía -el tolerar es soportar la carga del otro, pero también la carga de nuestra propia condición autónoma-, nos induce otra forma de extrañeza. Cuando Michel de Montaigne retrata la diversidad de las costumbres en otras sociedades y constata, como punto de partida, cuánta extrañeza nos producen algunas de ellas, inmediatamente se auto-extraña, y percibe cuán raro -y banal, muchas veces-es la forma misma de nuestra vida. Esa auto-extrañeza está en la base de la tolerancia, es el movimiento que da lugar a que nazca, y, a la vez, es su efecto más inmediato. Que el otro exista y que reconozcamos al otro introduce un pliegue de otreidad en nosotros mismos. Ante el otro que llegamos a aceptar, a reconocer, nosotros mismos nos hacemos, en parte, unos otros de nosotros mismos. ¿Hasta qué punto podemos extrañarnos de nosotros mismos? ¿Hasta qué punto podemos ser extranjeros en nuestro hogar? ¿No es exagerado demandar de todos ese auto-alejamiento, esa pérdida de las cálidas seguridades del hogar? ¿No es casi inhumano, insoportable? Hay que ser muy prudentes con estas preguntas. Si acentuamos, hasta hacerla absoluta, la demanda de la auto-extrañeza, si la hacemos una demanda casi metafísica, no es difícil que concluyamos que es, en efecto, imposible y que afirmemos con segura certidumbre que no podemos extrañarnos, que, al menos, nuestro hogar es nuestro y que la condición de auto-extrañamiento es perniciosa. Si hacemos de la auto-extrañeza una demanda vertiginosa, surgirá la contrapuesta necesidad de la seguridad absoluta. O, en tono algo menor, frente a las dudas de un escéptico pirrónico á la Montaigne -que insiste que hay que dudar de nuestro pensamiento para poder pensar y que todo hay que cuestionarlo para poder juzgar-surge la búsqueda de las certezas, o el ansia de certidumbre, de quien, como Descartes, sabe de la necesidad de lo claro y lo distinto (cf. Navarro Reyes 2007). Pero, de nuevo, ¿hasta dónde, hasta qué punto podemos dudar de nosotros mismos? ¿Hasta qué punto, de qué maneras, hemos de buscar la certidumbre y la seguridad? Cabe sugerir que este problema epistemológico de cuándo y cómo detener el cuestionamiento de las propias creencias en la búsqueda de su justificación -el problema de cómo conjuntar la crítica y la afirmación, la duda y el enunciado cierto-, el problema del escepticismo, es el mismo problema que siempre tuvieron que afrontar las teorías y las prácticas de la tolerancia: ¿hasta cuándo y dónde hemos de tolerar al intolerante, hasta cuándo y cómo debe quien es razonable -por decirlo ahora en los términos de Rawls (2001Rawls ( y 2004))-aceptar y tolerar a quien no lo es? El problema epistemológico de cuándo detener la crítica y el problema moral y político de cuáles son los límites de la tolerancia es, en los términos que venía empleando, el problema de los límites de la auto-extrañeza, el problema al que llegamos analizando la experiencia de inutilidad de la guerra, una inutilidad que indujo, precisamente, la tolerancia como condición de la paz. Es el carácter práctico, moral y político, de la auto-extrañeza que nos induce el reconocer la otreidad del otro -no el odiarle o el eliminarle-el que está en la base del problema epistemológico de cuáles son los límites de nuestros ejercicios de cuestionarnos y de, por así decirlo, alejarnos de nosotros mismos. Ese problema no tiene respuestas únicas ni últimas. Wittgenstein indicó que hay un momento en la búsqueda de justificaciones y de certezas en el que no podemos ir más allá; como cuando, cavando, la pala que llega a la roca no puede ir más abajo 1. ¿Y cuál es ese punto, esa roca, que marca el límite? La respuesta de Wittgenstein es que es el complejo tejido de nuestras prácticas, o, en otro lenguaje, que hemos de detener nuestra indagación cuando hemos llegado a lo que somos y a lo que hacemos, a nuestra identidad que se constituye en esas prácticas que realizamos. No podemos buscar certidumbres más allá de las frágiles y contingentes certezas -casi provisionales certezas-con las que vamos tejiendo lo que somos y lo que hacemos. Tal vez podamos decir lo mismo con respecto a la tolerancia: hay, ciertamente, momentos en los que no podemos seguir tolerando a quien nos presenta su diferencia -en sus creencias, en sus prácticas, en su identidad-reclamando reconocimiento. Ese punto es aquel en el cual no podemos ya aceptar, reconocer, aquellas formas de diferencia que cuestionan, precisamente, nuestra capacidad de reconocimiento, un punto en el que no podemos tolerar una intolerancia que cuestiona nuestra capacidad misma de tolerar, una intolerancia que nos fuerza, quizá contra lo que nosotros quisiéramos, a negarnos en nuestra condición y disposición de aceptación. No sólo no podemos tolerar, aceptar la intolerancia; no podemos aceptar la intolerancia que nos hace ser intolerantes. No podemos aceptar una barbarie que induce, en nosotros, la negación de la civilización, un estado de naturaleza que hace imposible la sociedad civil. No podemos, por ejemplo, tolerar una forma de violencia -como la del terrorismo-que nos fuerce a dejar de ser pacíficos o de aspirar a serlo y nos impulse a ser violentos, aunque ese rechazo de la violencia tenga, a su vez, que acudir a otra violencia que se sabe momentánea. Puede parecer paradójico que hayamos de ser intolerantes con la intolerancia porque nos induce a nosotros, precisamente, intolerancia. Pero sostendría que así es, que no podemos aceptar aquello que niega nuestra identidad acogedora, aquello que -como una piedra en el camino-se interpone en nuestro intento de hacer ese camino. Que no podemos aceptar, o tolerar, o dar cobijo, aquello que impide nuestra aceptación, nuestra tolerancia, nuestra hospitalidad. El tiempo largo de la tolerancia -el proyecto de aceptación de las diferencias al constatar la inutilidad del conflicto con ellas-se tiene que medir con la demanda, en el tiempo corto, de tener que ser, en casos concretos, intolerantes con lo que impide ese mismo proyecto. La tolerancia ha de acomodar, a veces contra sí misma o contra lo que ella quisiera, y como si fuera un momento suyo -un momento que quiere superar-ejercicios locales de intolerancia. Este criterio -como el de Wittgenstein cuando indicaba que no podemos, en la indagación sobre la justificación de nuestras creencias, ir más allá de lo que hacemos-no es un criterio sustantivo, no define una norma o un principio cuya aplicación sea clara y precisa. Enuncia, más bien, la forma, la gramática, que habrán de tener nuestras aceptaciones, nuestros reconocimientos y nuestros rechazos, aceptaciones y rechazos que serán provisionales y circunstanciados. Esa forma sólo dice -y no puede decirse nada más en abstracto, aunque siempre puede y debe decirse mucho en cada caso concreto-que hemos de evitar el vértigo de poner un límite absoluto y prefijado a lo que puede tolerarse; sólo indica que no hay límites absolutos, sino siempre contingentes, dependientes de nuestras razones y de nuestras prácticas, a nuestras auto-extrañezas. Fijémonos, por ejemplo, en cuántas cosas que ahora tomamos como parte aceptada de lo que hacemos y de lo que somos y que parecían inconcebibles en el tiempo de Montaigne y en el de las guerras de religión. Fijémonos, por ejemplo, que muchos conciudadanos viven ahora cabalmente su vida moral sin certezas religiosas últimas que las articulen, que muchos podemos vivir una vida que se llama secularizada sin, por eso, ser sujetos amorales o personas cuyas vidas tienen que carecer de sentido por carecer de sentido religioso en sus vidas. Lo que en un momento histórico anterior se concebía como imposibilidad (epistémica, moral, incluso metafísica) ha pasado a ser posible y aún frecuente. Ése es el camino de la secularización. Este ejemplo muestra que lo que probablemente fuera inconcebible hace unos siglos, un límite para aquella auto-extrañeza de entonces, no lo es ahora; lo que antes no resultaba tolerable -recordemos que los ateos fueron, y a veces siguen siendo, seres proscritos y que Locke (2005) los excluía de aquéllos que podrían ser tolerados-ahora, por el contrario, parece una condición común que reclama, y debe obtener, estatuto de ciudadanía. No sabemos, ahora, qué cosas que nos resultan ahora intolerables (o, por el contrario, consuetudinariamente aceptables) serán, más adelante, tolerables o intolerables. Nuestros debates políticos y morales -desde los que vuelven una y otra vez en Europa sobre los signos religiosos (el velo, el crucifijo) en el espacio público hasta los agudísimos debates actuales sobre quién y cómo puede decidir las formas del final digno de la propia vida-son otro momento más de cómo no hay límites ni criterios absolutos y de cómo vamos poniéndole letra a la gramática filosófica de que los límites de la tolerancia son los que fija la intolerancia -una intolerancia que limita y hace imposible la tolerancia misma. Pero, entonces, y de nuevo ¿qué garantiza, qué fundamenta, ese proceso de irle poniendo palabras y nombres a nuestras aceptaciones y nuestros rechazos, a lo que toleramos y aprendemos a tolerar y a lo que no toleramos y aprendemos a no tolerar? Y, de nuevo, tenemos que responder: no hay criterio absoluto para ello; sólo el ejercicio de nuestros juicios y de nuestros debates en los que tejemos la aceptación de las diferencias (de las razones diferentes a las nuestras) de los otros y de las razones que les damos, unas razones que, al contar con la perspectiva de la segunda persona, modifican, van modificando, las nuestras. La tolerancia, el movimiento de la tolerancia, es la constatación de que no hay, a priori, nada fijado en algún cielo o en algún infierno, en algún texto o por alguna autoridad, que defina qué es la condición humana o cómo debe ser. Ese tejido de razones que nos damos no operan, no obstante, en el aire: las razones operan en la explicación y la explicitación de nuestra experiencia, se articulan con lo que en ella vamos definiendo como daños, aquello, precisamente, que no podemos tolerar y cuya semántica moral va poniéndole la letra a nuestra gramática. No debe desesperarnos el que no haya certidumbres a priori. La modernidad es el movimiento cultural -epistemológico, moral, político-que ha hecho de la auto-extrañeza su nervio central. La modernidad es auto-extrañeza; por eso, la modernidad es tolerancia moral y política o, como reacción a sí misma, es negación de tolerancia, búsqueda desesperada de certidumbres. Porque es tolerancia, porque empezó siendo tolerancia, se ha ido descubriendo como una incrementada auto-extrañeza y como reacción al vértigo que la pérdida de certezas induce. La modernidad se ha ido desplegando como extrañeza no sólo en los terrenos de la epistemología y de la política, del conocimiento y de la acción. También el arte es territorio de esa extrañeza, del romper los límites de lo que se tomaba como aceptado, y el tejido emocional de los sujetos en la modernidad -desgarrados en extrañezas ante sí mismos y ante sus mismos sentimientos, como tan claramente nos lo expresó Baudelaire-muestra, asimismo, por ejemplo en la melancolía y en los vértigos ante los tiempos históricamente acelerados, que aprehender, vivir, experimentar, el presente es también, en parte, hallarnos lejanos de nosotros mismos. Cuán lejanos, y hasta qué punto, y de qué maneras, son, precisamente, las cuestiones que nos van haciendo como sujetos en la modernidad. LA EXTRAÑEZA ANTE LO DISTINTO-AJENO: LA PERSPECTIVA COSMOPOLITA. EL DERECHO DE HOSPITALIDAD, LA VISITA Y LA INVASIÓN La relación propuesta entre auto-extrañeza y tolerancia partía de aquella aterradora experiencia que era la guerra fraticida, la guerra de religiones como guerra entre hermanos, la guerra en la propia casa, en el propio hogar. Pero en el mismo momento histórico en que se constituye la modernidad auto-extrañada de la tolerancia hace su aparición también la figura de un otro aún más extraño, más extranjero: el que habita los continentes recientemente descubiertos -América, Asia, África, luego Oceanía-. Ese otro interpela de maneras distintas y, en los siglos siguientes, será quien sufra las formas brutales de dominación y explotación occidentales que conocemos como las diversas formas de esclavitud. Si el rechazo de la violencia interna en la propia casa europea pone en marcha el movimiento de la tolerancia, el rechazo de la violencia externa, en el mundo ancho, pondrá en marcha el movimiento de la hospitalidad. El descubrimiento de ese otro, el extranjero, hace surgir una dinámica distinta de reconocimiento; si el movimiento de la tolerancia se realiza en un sistema de derechos -los que tienen en su centro la libertad de conciencia-el movimiento de la hospitalidad, que ahora indagaremos, aspira a plasmarse en una perspectiva cosmopolita, una perspectiva que -bien lo sabemos-sólo estamos empezando a construir. Hay varias, e interesantes, maneras de indagar qué dimensiones y problemas abre la hospitalidad, la virtud -por así llamarla-de la perspectiva cosmopolita. Derrida (1998) indicó que toda la obra de Levinas es una meditación sobre la hospitalidad y Julia Kristeva (1991) ha analizado cómo el encuentro con el emigrante, el diferente, el extranjero, sólo es posible si nos descubrimos a nosotros mismos como extranjeros a nosotros mismos. Sobre ello regresaré más adelante, pero puede ser iluminador comenzar recordando lo que sobre la hospitalidad nos dice Kant (2002) en Sobre la paz perpetua. Conviene detenerse un momento en ese texto, y en un peculiar desplazamiento en la lógica de su argumentación, para regresar después a las demandas de la hospitalidad en nuestro presente, cuando las demandas de la hospitalidad se solapan con las de la tolerancia y las modifican. Kant, en el Segundo Artículo Definitivo del pequeño tratado sobre la Paz Perpetua, habla de la hospitalidad como el derecho -y no la filantropía-que asiste a un extranjero a no ser recibido hostilmente, como si fuera un enemigo. No es este derecho, matiza, el de ser huésped, sino el derecho a ser visitante, el derecho que a todos los seres humanos asiste a presentarse en público. La razón de este derecho, prosigue Kant, es la común posesión de la superficie de la tierra por la especie humana, una posesión que irá hacién-dose cada vez más pública y más jurídica en el derecho público de la Humanidad, un derecho que configura una comunidad cosmopolita que será, precisamente, el camino hacia un estado pacífico definitivo. El rechazo de la guerra -ahora una guerra entre Estados-está, de nuevo, en la base de esa aspiración a la paz. En el mundo que estableció la Paz de Westfalia, el intento de Kant no es la abolición de los Estados, sino su federación pacífica, y las distintas condiciones que Kant establece como condiciones de abolición de la guerra -el carácter republicano (nosotros diríamos ahora democrático) de los estados, la supresión de los ejércitos-son pasos conceptuales, por así llamarlos, en ese camino. Pero no sólo basta eliminar las condiciones que hacen posible la guerra; hay, también, que pensar las condiciones que hacen posible la paz. Entre ellas destaca Kant la que acabamos de mencionar: el derecho de visita y la obligación de hospitalidad que, estima él, favorece el conocimiento y el comercio. Pero lo que es sorprendente es su apelación a la que la razón de ese derecho y esa obligación sea "la común posesión de la tierra". Parece que no hay, entonces, derecho privado de propiedad de la tierra que habitamos. Es sorprendente y llamativa esa razón porque, aunque Kant ha dicho que el derecho de visita no es el derecho a establecerse en el territorio de otro, parecería, por la razón dada, que ese otro no tiene, por su parte, derecho de propiedad sobre el fragmento de territorio que habita. no debiera pasar-vemos, de nuevo, la percepción que de nosotros tiene la segunda persona. Vemos el mundo como lo ve quien sufre, en este caso, nuestra colonización imperialista y esta percepción parece, entonces, ser un motivo o un ejemplo de una política que tampoco nosotros aceptaríamos si fuéramos colonizados, si los visitantes que llegan a nuestra casa practicaran con nosotros lo que nosotros hemos practicado con ellos. Tal vez ese cambio de perspectiva sea, entonces, el motivo que subyace a la razón de la común propiedad de la tierra: al igual que no podemos llegar a otras tierras como si fuéramos propietarios, tampoco podemos pensarnos como propietarios del territorio que habitamos, debemos estar dispuestos a que lleguen otros a nuestras tierras y debemos compartir toda la tierra con toda la especie humana. Si ésta es la idea de Kant -y puede disputarse la interpretación que he dado-, las consecuencias son más radicales de lo que inicialmente parecía. Porque lo que parece desprenderse de lo que dice es que un derecho de visita generalizado o universal -de otros en nuestra casa, de nosotros en la suya-es muestra de que nadie es propietario del país que habita o, si lo vemos desde los ojos de la segunda persona, que todos somos extranjeros en nuestros territorios. Somos, en una parte esencial de nuestra condición ciudadana, extranjeros de nosotros mismos, una condición que Julia Kristeva (1991) ubica como la fundamental para poder hacer del extranjero que llega a nuestra puerta -y a quien, según Kant, asiste un derecho de hospitalidad-un amigo con quien podemos entendernos. Sólo podemos, tal vez, entendernos con el extranjero si participamos de una cierta condición de extranjería, aunque sean distintas la suya y la nuestra. Sólo podemos comprender y ser hospi-talarios con el extraño si nosotros -de nuevo, como en la tolerancia-somos seres auto-extrañados. Una ciudadanía cosmopolita que nos haga a todos propietarios de toda la tierra nos hace también a todos extranjeros en cada uno de los territorios que han delimitado la geografía y la historia. Es oportuno citar brevemente a Kant para concluir nuestro paso por él: La comunidad, más o menos estrecha, que ha ido estableciéndose entre todos los pueblos de la tierra ha llegado ya hasta el punto de que una violación del derecho cometida en un sitio repercute en todos los demás. De ahí se infiere que la idea de un derecho de ciudadanía mundial no es una fantasía jurídica, sino un complemento necesario del código no escrito del derecho político y de gentes que, de ese modo, se eleva a la categoría de derecho público de la Humanidad (Kant 2002, Tercer Artículo Definitivo de la Paz Perpetua). Esta visión cosmopolita, en cuyo corazón se encuentra la reflexión sobre la hospitalidad, se proyecta con una confianza en el desarrollo moral de la especie humana. La globalización positiva, por así llamarla, que Kant recoge en la cita que acabamos de recordar ha tenido, y tal vez a costa de no pequeñas experiencias de barbarie que habrían aterrorizado a los pensadores ilustrados, confirmaciones importantes, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos promulgada hace casi sesenta años. Pero también ha tenido -y sigue teniendo-falsaciones no menos importantes. No podemos nosotros pensar la globalización sólo como un fenómeno positivo y olvidar lo que de negativo ha tenido y tiene en las vidas de muchos miembros de nuestra especie, algo que el mismo Kant reconoce al indicar que las violaciones del derecho en algún lugar del globo nos repercuten a todos. Es en este contexto, también negativo y no sólo positivo, de la globalización en el que hay que repensar hoy la hospitalidad. LA GRAMÁTICA DE LA HOSPITALIDAD: EL ACOGIMIENTO COMO TRANSICIÓN A LA CIUDADANÍA Ser hospitalario a otro es aceptarle, abrir nuestra casa a su visita. Somos hospitalarios con quienes nos visitan o demandan de nuestro cuidado. Somos hospitalarios con quienes no son de los nuestros. No somos hospitalarios con nuestra familia y no somos, como un pueblo, hospitalarios con nuestros conciudadanos; con ellos, por el contrario, tenemos otros derechos y otras obligaciones. El visitante tiene un carácter específico. Nos puede exigir hospitalidad porque es visitante, extranjero, y mientras lo es. Puede que marche, después, cuando acabe su visita, a otras tierras o que regrese a las suyas. Pero si permanece, y si el visitante deja de serlo -porque llegue a formar parte de nuestra familia o porque llegue a formar parte del tejido ciudadano de nuestra nación-, la hospitalidad dejará de ser el mecanismo de nuestro reconocimiento y su lugar lo ocupará otra forma de reconocimiento, de derechos y de deberes, de co-participación política. La hospitalidad es, entonces, un mecanismo provisional de transición, un mecanismo de un momento de acogimiento. Algo similar sucede con la tolerancia: una vez que el movimiento de reconocimiento de las diferencias se plasma en un sistema de derechos -el derecho subjetivo a la libertad de creencias y de culto-el movimiento de la tolerancia ha acabado ese camino; también es, entonces, un mecanismo transicional. Pero son unos mecanismos que, también, pueden fácilmente ser torcidos y mal interpretados. Lo que nos sucedía con la tolerancia, que nos planteaba la difícil cuestión de cuáles son sus límites, sucede también con la hospitalidad. ¿Qué sucede cuando el visitante quiere perpetuar su estatuto de visitante, es decir, se resiste a formar parte de nuestra familia o de nuestra nación e insiste, no obstante, en que debemos ser hospitalarios con él? Vivimos los términos europeos actuales de esa cuestión de manera aguda con aquellas poblaciones inmigrantes que muestran signos de resistencia a lo que nosotros consideramos elementos necesarios para la integración social y política. ¿Qué sucedería con un visitante, un inmigrante, que nos demandara hospitalidad pero que insistiera, a la vez, en permanecer establemente y en no aceptar las reglas de nuestra casa? ¿Qué sucede con un visitante que se convierta en okupa de nuestro hogar y rechazara, a la vez, formar parte de nuestra familia? Al igual que sucedía con la tolerancia, tampoco aquí podemos sucumbir al vértigo metafísico de encontrar una única, y definitiva, respuesta y tenemos que tener prudencia y tino con lo que preguntamos y con lo que está supuesto en nuestras preguntas. Porque también puede suceder que tomemos como invasión lo que sea una razonable, es decir, justificable ante otros y ante nosotros, constatación de una diferencia aceptable. Puede suceder que tomemos como rechazo a formar parte de nuestra familia -por seguir con esa metáfora-lo que es, por el contrario, demanda de aceptación de una identidad cultu- ral distinta. (Tan distinta, por ejemplo, como puede ser la que, también de manera emergente y conflictiva, aparece en una familia en el contraste de generaciones o de estilos de vida.) Tenemos, de nuevo, que ir caso a caso o contexto a contexto, y -al igual que sucedía con la tolerancia-quizá sólo podamos formular la gramática de la hospitalidad como un principio general. Esa regla gramatical podría decir: hemos de aceptar y ser hospitalarios con aquello que no nos impida, o que cercene, nuestra identidad de ser seres hospitalarios que hacen de su hospitalidad una condición de posibilidad de una ciudadanía cosmopolita. Ese principio es, como sucedía con la tolerancia, un enunciado sólo formal. Pero las cuestiones que nos inquietan son casos específicos y ya tópicos (el velo islámico, el crucifijo cristiano) que sólo podemos, razonablemente, abordar en contextos culturales y sociales específicos. Por ejemplo, el velo islámico en las escuelas públicas tiene un sentido distinto en Francia -con una fuerte tradición laicista en la enseñanza pública-que en España, donde esa perspectiva es más dúctil o menos militante (de lo que no se infiere, no obstante, que no quepan justificaciones cruzadas respecto a las políticas seguidas en los dos países). El velo islámico tiene sentidos distintos según sean los distintos contextos, como tiene, también significados distintos para distintas mujeres y es en la clarificación de esos sentidos, y su impacto sobre las formas de participación política en términos de derechos y de constitución del demos, en dónde se juega el sentido de la vida democrática (cf. Benhabib 2006). Pero, como sucedía con la tolerancia, cabe decir que los problemáticos límites de la hospitalidad dependen, al menos conceptualmente, de lo que podamos ir definiendo como formas invasivas o hirientes, dañinas, de demandas de hospitalidad. Portar un signo religioso puede, en unos casos, ser hiriente o ser signo de sumisión de la mujer a la incuestionada autoridad patriarcal; en otros, puede sólo ser un signo aceptable de identificación. De nuevo, como sucedía en la regla gramatical de la tolerancia, la semántica moral de nuestros daños -de lo que lleguemos a razonar que es un daño-define, al cabo, los límites que definen la aplicación de nuestros principios y concreta, materializa -y juridifica-las normas de una comunidad política. No podemos decir, tal vez, mucho más desde la filosofía -aunque todo queda por ser dicho como ciudadanos que hemos de lidiar, cada día, con estas cuestiones. Y como ciudadanos disputamos, y seguiremos disputando, que lo que unos consideran daños, otros pueden no pensarlo así, y viceversa. La resolución de esas disputas camina, apoyada en la gramática de la hospitalidad, definiendo la letra pequeña provisional de cada daño (del individuo, de la comunidad), pero de tal forma que no es criterio de esos daños el solo sentimiento herido de la comunidad que acoge ni el solo sentimiento herido de quien no se siente reconocido. Aunque nuestras formas de pertenencia estén constituidas también por sentimientos, son las razones cruzadas (en primera persona, en segunda persona, tanto en singular como en plural) que nos damos en el espacio público y democrático las que pueden educar aquellos sentimientos -aunque sea en el plazo dilatado que establecen hábitos y costumbres-y las que tejen la pertenencia cosmopolita. Pero, a pesar de esa limitación de lo que la filosofía le puede decir al presente, quizá nos haya ayudado a situar con alguna claridad los problemas. Concluiré indicando dos últimas cosas que incitan, para otro momento, ulteriores reflexiones. La primera es que, tal como se han analizado aquí, la tolerancia y la hospitalidad tienen un núcleo común -la auto-extrañeza-y que, en las condiciones de una incrementada globalización en las que ya vivimos, ambas se solapan. La auto-extrañeza que llamaba interna (en nuestra propia casa) de la tolerancia y la auto-extrañeza que está contenida en la demanda cosmopolita de la hospitalidad, una auto-extrañeza que inicialmente era sólo externa, en relación a los otros que eran extranjeros, tienen ahora un campo de aplicación coincidente. Ese solapamiento ha producido un curioso desplazamiento: la tolerancia nació como un movimiento de aceptación del otro diferente; pero era otro cercano, hermano, vecino. Ahora la tolerancia nos parece problemática porque se refiere al inmigrante, al extranjero: al inmigrante que está entre nosotros y al extranjero que vive en otras sociedades y que quiere seguir sosteniendo su forma de vida, una manera de ser y de comportarse que nos resultan, a nosotros, lejanas. La tolerancia, la problemática tolerancia, ha teñido de su color a la hospitalidad; la hospitalidad, la problemática hospitalidad, se ha convertido en el terreno en el que aparece la paradójica demanda de tolerancia. O, con más precisión, la tolerancia -la aceptación de la diferencia del otro en el mismo espacio político-se nos ha vuelto a hacer problemática porque no sabemos cómo solventar las demandas de la hospitalidad. El otro, inicialmente -como decía-el hermano y el vecino, se ha hecho más radical al tomar el rostro del extranjero. Por eso, nuestras naciones, nuestros territorios, son, a la vez ya territorios menesterosos, necesitantes, de tolerancia y de hospitalidad, como muestra la creciente inmigración en Europa. Pero, a la vez, toda la tierra es terreno de iguales demandas, como muestra la nítida e hiriente figura de los refugiados y la no menos hiriente figura de las víctimas de guerra. Y porque las auto-extrañezas externa e interna se solapan podemos hallar una forma similar de entender lo que con ella nos jugamos en los dos casos, la gramática moral que fija los parámetros en los que la tolerancia y la hospitalidad se dirimen. Las dos gramáticas operaban, como indiqué, con reglas que se formularon de las siguientes maneras: La tolerancia será irrestricta hasta aquel punto en el cual no se puedan ya aceptar, reconocer, aquellas formas de diferencia que cuestionen la capacidad de reconocimiento en una comunidad política. La comunidad política será irrestrictamente hospitalaria, pero no con aquello que la impida, o que cercene, su identidad acogedora, la que hace de su hospitalidad una condición de posibilidad de una ciudadanía cosmopolita. Parece que la estructura que subyace a estos dos principios es doble: en primer lugar, un movimiento de irrestricción (de tolerancia, de hospitalidad) y, en segundo lugar, una regla de constricción que indica que el movimiento de aceptación de las diferencias -que antes eran o sólo internas o sólo externas a la comunidad política-ha de autopreservarse por vía de excluir lo que en los dos casos haría imposible aquel movimiento de irrestricción. El cruce de ambas reglas parecería sugerir la formulación de una tercera, que rezaría: Pero, de nuevo, esa regla general parece, a la luz de las demandas cruzadas de las diferencias que deben ser toleradas y acogidas, insatisfactoria. Cabe pensar que ese solapamiento incrementa, o multiplica por dos, los problemas que se nos plantean (cf. Beck 2006, 48-71). Incrementa, como se indicaba al principio de este apartado, la auto-extrañeza hasta hacerla problemática. Lo que tal vez sea importante en estas reglas es una consideración básica que ha estado presente, pero imprecisa, en todo el análisis anterior: la identidad de la comunidad política no es antecedente a sus prácticas de tolerancia y de hospitalidad. No es una identidad cultural y política que se extraña a sí misma en esas prácticas. Más bien, y por el contrario, la comunidad política se constituye en esas prácticas de aceptación de las diferencias y la identidad de esa comunidad -si es que puede llamársele así-es una identidad ya-siempre extrañada. (Démonos cuenta, por ejemplo, que las identidades nacionales -que se hicieron internamente complejas con la tolerancia-se cuestionan a sí mismas en la perspectiva cosmopolita.) Es largo, si no abrumador, todo el catálogo de cuestiones precisamente prácticas -jurídicas, políticas, organizativas (gobernanza)-que hacen la letra pequeña de cómo se realiza ese proceso de extrañamiento público. Para abordarlo es necesario el cambio de lenguaje teórico, pero cabría sostener (aunque no se especifique aquí cómo hacerlo) que los lenguajes específicos -jurídicos, sociológicos, politológicos-con los que estas cuestiones se abordan recurran -o descubran en sí mismos-a la gramática normativa de la regla que se acaba de formular. Ella da la forma de los argumentos normativos que pueden emplearse, da la estructura de nuestras razones cuando debatimos como ciudadanos sobre los problemas que toda aceptación de las diferencias conlleva. La segunda cuestión, sólo esbozada, con la que cabe concluir tiene un carácter más constructivo y puede ser pensada como una ejemplificación de esa imbricación de los lenguajes específicos con lo que he llamado la gramática normativa de la regla de la hospitalidad-tolerancia. Tal vez el mejor filósofo político del siglo XX, John Rawls, señaló repetidamente que las dos grandes intuiciones morales de la tradición democrática occidental -que él tomaba sobre la base de la experiencia de su propio país, Estados Unidos-, intuiciones que configuraban la mejor imagen normativa de nuestras aspiraciones, eran la defensa encendida de la libertad de conciencia y el rechazo de la esclavitud y de la sumisión. Esas dos grandes intuiciones -que por abstractas que puedan parecernos tienen, no obstante, la fuerza absoluta de algo que tenemos incorporado en la semántica moral de nuestras vidas (o al menos, de ello nos preciamos) y que vivimos en las reglas jurídicas y políticas de nuestras sociedades-se corresponden con la doble vertiente, interna y externa, que hemos analizado. La tolerancia, como vimos, establece el incuestionable derecho a la propia opinión como ejercicio de la propia autonomía; nació de los conflictos en la propia casa, la casa europea. La hospitalidad rechaza, por su parte, que algún pueblo pueda invadir a otros pueblos y hacerlos esclavos, como hicimos los europeos en siglos pasados. Ambas intuiciones, cuyo carácter común de auto-extrañeza he querido sugerir, apuntan, también, a un mismo punto de fuga: el que habitemos el mundo de manera cosmopolita, tal como nos viene demandado por la regla de la tolerancia/hospitalidad. Ser ciudadanos de ese mundo minimiza la importancia que tienen las diferencias de nuestras maneras de habitarlo y maximiza el sentido que tiene esa habitación común. Si la tradición democrática tiene, entonces, en la tolerancia y en la hospitalidad uno de sus corazones normativos, podríamos acabar sugiriendo que la democracia es la forma política adecuada para la que he empleado la noción de auto-extrañeza (cf. Benhabib 2006). Tal vez no sea sólo eso -porque es, también, el ejercicio solidario y positivo de nuestras razones, de nuestras deliberaciones y de nuestras acciones-pero quizá no fuera bueno olvidar que es también eso, un ejercicio que tanto afirma cuanto duda, que tanto aprende cuanto rechaza lo que daba por sabido, que no nos hace confiadamente ingenuos con respecto a lo que hemos llegado a ser. Concebir la democracia en estos términos tiene en tiempos oscuros un buena virtualidad: no da nada por sentado ni por garantizado, ni siquiera a sí misma. Recibido: 12 de mayo de 2009 Aceptado: 18 de junio de 2009 NOTA 1 "'¿Cómo puedo seguir una regla?' -si ésta no es una pregunta por las causas, entonces lo es por la justificación de que actúe así siguiéndola. Si he agotado los fundamentos, he llegado a la roca dura y mi pala se retuerce. Estoy entonces inclinado a decir:'Así simplemente es como actúo'" (Wittgenstein 1988, § 217). LOS LÍMITES DE LA TOLERANCIA Y LOS LÍMITES DE LA AUTOEXTRAÑEZA: PARA UNA GRAMÁTICA DE LA TOLERANCIA UNA REFLEXIÓN MORAL ANTE LA INMIGRACIÓN
LOS NÁUFRAGOS DE NUESTRO MUNDO: EL CASO DE LOS REFUGIADOS 1 Universidad Adolfo Ibáñez Santiago de Chile Aunque no son nuevos, los movimientos migratorios ejercen una fuerte presión sobre las fronteras políticas de muchos estados y generan debates que dividen a la opinión pública. Las historias de indocumentados cruzando fronteras desérticas, aventurándose en balsas o huyendo de guerras, inundan nuestro imaginario colectivo evidenciando la brecha entre realidad y principios. La presión no sólo se traduce en urgencia política para buscar, atendiendo a todas las consideraciones pragmáticas relevantes, el modo de responder colectivamente al empuje migratorio. Más allá de esta urgencia hay una tensión en el plano teórico que se ve agudizada al tomar en consideración el marco teórico hoy en día quizás más aceptado de la filosofía política: el liberalismo de corte igualitario. No es casual que, aunque el tema de la migración se sitúe en el centro de la discusión política y pública, constituyendo incluso para algunos el tema de nuestro tiempo, casi ningún filósofo político trate estos temas de forma sistemática (algunas importantes excepciones son Walzer 1993; Carens 1987Carens, 1992Carens, 2003Carens, 2005;;Vitale 2006; Kirloskar-Steinbach 2007). En este tema entran en tensión dos de las premisas fundamentales que yacen en la base de las teorías liberales igualitarias: el paradigma del estado nacional y el compromiso con principios universales. Por una parte, el fenómeno de la migración tiene lugar en un mundo organizado de acuerdo al modelo del estado nacional, y las premisas básicas de este modelo son en la actualidad ampliamente compartidas por las teorías más difundidas y aceptadas de filosofía política -de hecho, han sido acuñadas por éstas-y, por lo tanto, se encuentran íntimamente ligadas con las estructuras teóricas argumentativas comúnmente utilizadas. Desde esta perspectiva, la porosidad de las fronteras por razones de justicia -esto es, razones vinculantes que están fuera del alcance de las jurisdicciones nacionales-se contrapone a estas premisas. La importancia que le cabe a la premisa del modelo del estado nacional la podemos observar claramente en el caso de la teoría de justicia más discutida y quizás aceptada en la actualidad: la teoría de la justicia de John Rawls. Por una parte, esta teoría desconoce completamente la relevancia del fenómeno migratorio considerándolo una "anomalía", y, por otra parte, acepta (tal como Walzer 1993, cap. 2) la tesis de la asimetría entre emigración e inmigración. De acuerdo a esta tesis, anclada en la praxis del derecho internacional y ampliamente aceptada por los estados del mundo, la emigración es reconocida como un derecho humano (art. 13.2 de la Declaración Universal de Derechos Humanos), pero este derecho no implica un derecho a inmigración o una obli-ABSTRACT: According to this paper the most important arguments against a cosmopolitan right to immigrate aren't valid in the case of refugees. RESUMEN: De acuerdo a este artículo, los argumentos más importantes contra un derecho cosmopolita a la inmigración no son transferibles legítimamente al caso de los refugiados. Interpretando el Derecho Cosmopolita kantiano, en el artículo se argumenta que el derecho de asilo debería ser entendido de un modo más extensivo que en la práctica usual de nuestros días. Inmigración; derecho de asilo; derecho cosmopolita; Kant; Convención de refugiados de Ginebra. gación de parte de los otros estados a aceptar el ingreso de estos emigrantes. Por otra parte, las bases normativas del liberalismo igualitario se dejan retrotraer al individualismo, al universalismo y al igualitarismo. De acuerdo al individualismo normativo, la última instancia de justificación es el individuo -o en una variante algo diferente: la última instancia con valor moral es el individuo: los individuos cuentan, todos los individuos cuentan y todos los individuos cuentan igual-de ahí la posición central del universalismo y el igualitarismo. Consideradas seriamente, las premisas normativas básicas del liberalismo de corte igualitario tienen un carácter cosmopolita: lo que está en el foco teórico normativo es la igualación de las oportunidades básicas de todos los individuos con independencia de la jurisdicción bajo la cual casualmente nacieron. Y, consideradas sin cualificaciones en un plano de teoría ideal, estas premisas tornan difícil considerar a las fronteras políticas, hechos contingentes y accidentes de la historia, como moralmente relevantes. La movilidad libre a través de las fronteras políticas parece yacer así en el núcleo moral del liberalismo igualitario. En este artículo abordaré el tema de los refugiados. Pretendo mostrar que desde una perspectiva cosmopolita se pueden y -en pos de la coherencia teórica-se deben articular argumentos a favor de facilitar un acceso mucho menos restringido de refugiados que lo que la práctica de la mayoría de las jurisdicciones considera como apropiado. Mi tesis es que los liberales igualitarios apenas se pueden negar a aceptar la interpretación cosmopolita en los temas referentes a los refugiados. De este modo, aunque las teorías -también las teorías liberales igualitarias-que rechazan un derecho a movimiento sin fronteras y correspondientemente un derecho humano a inmigrar articulen argumentos convincentes, estos argumentos no son extensivos y por tanto tampoco válidos en el caso de los refugiados. Contra su pretensión, estas teorías no pueden negarse a una interpretación cosmopolita del derecho de asilo. No es casual, entonces, que el autor con el que pretendo mostrar lo recién señalado, de ningún modo y bajo ninguna circunstancia pone en cuestión el derecho a soberanía de los estados y, sin embargo, acepta sin restricciones las implicaciones del derecho cosmopolita (en adelante, DC): Kant. Para esto procederé en cuatro pasos. 1) Primero me referiré sucintamente a las críticas articuladas contra los argu-mentos a favor de la movilidad sin fronteras y mostraré que, de ser efectivos, la validez de estos argumentos no se puede extender al caso de los refugiados. 2) En segundo lugar me referiré al DC kantiano así como a su justificación. 3) En tercer lugar indagaré la extensión de este derecho en el caso de los refugiados. 4) Finalmente realizaré algunas consideraciones acerca de los límites del DC kantiano. 1) LIBERALISMO IGUALITARIO Y EL DERECHO Teóricos cosmopolitas a favor de un derecho a la libre movilidad a través de las fronteras políticas o a favor de una política de open borders, como en ocasiones se la denomina, siguen usualmente el siguiente modelo argumentativo (que ciertamente es cualificado de modos diferentes): si el liberalismo igualitario aspira a garantizar la igualdad de algún bien que se considere como moralmente relevante, es decir, que una métrica igualitaria de distribución del bien preferido se considera como una respuesta apropiada a la pregunta acerca de qué es lo que nos debemos los unos a los otros desde una perspectiva moral (o, expresado de otro modo, si esta distribución es considerada como la respuesta correcta para corregir o neutralizar los resultados de todo aquello que se retrotrae a elementos considerados como moralmente arbitrarios -como el grupo económico y social en el que nacemos, o incluso nuestros dotes y talentos naturales), entonces no parece haber razones de principio (aunque sí razones pragmáticas) para rechazar un derecho a la libre movilidad a través de fronteras políticas. Esto se debería a que la contingencia de nacer dentro de una jurisdicción determinada tiene implicaciones profundas en las oportunidades de vida de los individuos por las que no se les puede considerar como responsables. Nadie puede ser considerado como responsable por haber nacido, digamos, en Sierra Leona, con una probabilidad estadística de vida que no llega a los 40 años, y no en Japón, donde ésta se acerca a los 80. De acuerdo a éste, las fronteras nacionales serían relevantes porque circunscriben el lugar en el que podemos actuar en forma autónoma 4: las culturas nacionales, definidas al menos en la forma débil de una lengua y una historia compartida, nos ofrecerían tanto las opciones relevantes necesarias para llevar a cabo nuestros planes de vida, como los criterios de valoración para escoger entre éstas. Es por esto que, según estas teorías, la preocupación liberal por la autonomía individual debería llevar a considerar los derechos nacionales como núcleo de la teoría liberal. Corolario de este modelo argu-se pueden retrotraer a estos principios (por ejemplo, políticas de distribución internacional), la libre movilidad nos acercaría al menos de dos modos a la realización del ideal de igualdad de oportunidades garantizada en el contexto global (Loewe 2007): Por una parte, un derecho a la movilidad sin fronteras reduciría las desigualdades en oportunidades para migrar que se dejan retrotraer a la valoración de la nacionalidad del inmigrante potencial por parte de las autoridades del país de destino (no todos los pasaportes son igualmente bienvenidos). Por otra parte, este derecho pondría a disposición de los individuos nuevas oportunidades para perseguir aquello que quieran lograr en la vida -esto es, para desarrollar sus planes de vida-. Las oportunidades disponibles mediante la libre movilidad no son sólo las de tipo económico que conlleva el acceso a una nación con un Producto Interno Bruto mayor, sino también las relacionadas con la posibilidad de vivir de acuerdo a una concepción particular del bien cuya realización, por razones políticas, culturales o de otra índole, no está disponible o es objeto de penalizaciones directas o indirectas en la nación de origen. Desde esta perspectiva, el derecho humano a emigrar, reconocido en tratados internacionales, debería ser entendido de un modo extensivo como un derecho humano a inmigrar. Contra este tipo de argumentación cosmopolita se han articulado numerosos argumentos, que suelen seguir el siguiente patrón común (cf. Miller 2007): si bien el liberalismo igualitario aspira a garantizar igualdad de oportunidades, no es posible universalizar este ideal por encima de las fronteras políticas existentes sin traicionar la teoría política preferida -lo que se aplicaría también a la teoría política de corte liberal igualitario-. Si bien las fronteras políticas son históricamente contingentes -y por tanto en un cierto sentido, como los autores cosmopolitas argumentan, moralmente arbitrarias al momento de determinar qué es lo que nos debemos los unos a los otros-, ellas serían relevantes porque nos permiten diferenciar grupos organizados políticamente que pueden así llevar adelante sus proyectos colectivos particulares. La pregunta es, entonces, ¿porqué es moralmente relevante el que grupos estatalmente organizados puedan desarrollar proyectos mentativo es que las obligaciones fundamentales de justicia se las debemos a nuestros con-nacionales (que no hay que confundir con con-ciudadanía), y sólo en un segundo momento, y sin comprometer el cumplimiento de estas obligaciones primarias, debemos -o podemos-atender a aquéllos que no caen en esta categoría. Si un contexto cultural "rico" y "seguro" es necesario para posibilitar la autonomía de los individuos (Kymlicka 1989;2002) Ciertamente, un cierto grado de libertad de movimiento es necesario para poder desarrollar una vida digna. Individuos confinados a espacios reducidos pueden difícilmente tener acceso a las numerosas oportunidades (laborales, afectivas, etc.) necesarias para desarrollar su vida. Y la imposibilidad física de no poder ocupar un lugar sobre la tierra es difícilmente compatible con algún tipo de vida (en tanto que las plataformas espaciales o la colonización de otros planetas no sean algo corriente). Pero la libertad de movilidad a través de las fronteras políticas no sería necesaria para garantizar la posibilidad de desarrollar una vida digna. El deseo de los individuos de cruzar fronteras políticas no correspondería a un interés fundamental que en cuanto tal debería ser protegido mediante derechos humanos, sino a una preferencia que bien podemos tener o no. Pero las preferencias, si bien anheladas por los individuos y aunque su satisfacción ciertamente tendría resultados positivos en el nivel de bienestar de los individuos, no serían intereses fundamentales (es decir, intereses que podemos suponer en todos los individuos) y correspondientemente no deberían estar protegidas por derechos fundamentales. El corolario es claro: entre los derechos humanos que deben estar garantizados para todos los seres humanos con independencia de la inscripción en alguna circunscripción política particular no se incluiría un derecho humano a inmigrar, es decir, un derecho a ingresar a una sociedad política distinta a la de origen. Aunque pienso que hay buenos argumentos contra esta crítica a la posibilidad de establecer un derecho humano a movilidad sin fronteras (Loewe 2007), en este artículo aceptaré de un modo hipotético que esta argumentación es, en general, correcta. Sin embargo, esto no implica aceptar la rigidez de las fronteras políticas que los autores dan por probada. Con todo, al menos un caso no parece estar afectado por esta argumentación: el de los refugiados. La razón es evidente. Las oportunidades básicas necesarias para llevar a cabo una vida digna que, de acuerdo a la crítica expuesta a las interpretaciones cosmopolitas, corresponden a intereses fundamentales y por tanto deben estar protegidos mediante derechos humanos, no están garantizadas en el caso de los refugiados: la falta de oportunidades razonables para escapar a la persecución, la inanición, el hambre y las enfermedades no es comparable con la falta de oportunidades para desarrollar un determinado tipo de ideal laboral o personal al cruzar fronteras políticas. En el caso de los refugiados potenciales la posibilidad de desarrollar una vida digna está en peligro. Por lo tanto, el derecho humano a asilo se mantendría incólume frente a esta crítica. Si esto es así, entonces al menos frente al caso de los refugiados las fronteras deberían mostrarse porosas. Pero es sintomático que también en este caso, y aun aceptando que los refugiados potenciales muchas veces no disponen de las oportunidades básicas que permiten realizar intereses fundamentales, los autores que usualmente critican la interpretación cosmopolita no están siempre de acuerdo en aceptar su ingreso, prefiriendo, en el mejor de los casos, políticas que apunten a mejorar la situación de los refugiados potenciales en las zonas geográficas de origen (mantener campos de refugiados, establecer el suministro de alimentos y agua, y todo aquello que se suele subsumir bajo el amplio e indistinto concepto de ayuda humanitaria o, si lo que se plantean no son sólo respuestas urgentes a problemas punzantes, sino estrategias a más largo plazo, ayuda para el desarrollo). O de un modo más elaborado, se interpreta el concepto de refugiado, que mediante la aceptación de la Convención de Refugiados de Ginebra (en adelante, CRG) se ha introducido en la legislación de prácticamente todos los estados del mundo, de un modo extremadamente restringido que no sólo se opone en ocasiones al espíritu (y, en muchas otras, a la letra) de la convención, sino que se opone -lo que resulta aún más relevante-a los derechos humanos que estas concepciones aceptan en el plano teórico. 2) EL DERECHO COSMOPOLITA KANTIANO 2.1) Corporalidad y la esfera de la tierra La fundamentación de la forma concreta que toma el DC es señalada de un modo conciso en Hacia la Paz Perpetua. En el tercer artículo definitivo Kant parte de la idea de la posesión original común de la superficie limitada de la tierra. Todos los hombres y pueblos de la tierra tienen un derecho original igual a estar en algún lugar de la tierra, y así a poseer alguna parte de ella. Ya que la superficie esférica de la tierra torna imposible que los hombres se extiendan hasta el infinito, surge la relación debida a la posible interacción física. Del principio de la posesión original común física se sigue el derecho a intentar contactar con otros hombres y pueblos sin ser tratado por ello como enemigo. Kant lo llama un "derecho de visita, derecho a presentarse a la sociedad, que tienen todos los hombres" (1999, 95/VIII 345). Según Kant, la idea de este DC no es una concepción extravagante o fantástica del derecho, sino que es un "suplemento necesario" (notwendige Ergänzung) del "código no escrito" del Derecho de Estado y del Derecho de Gentes en relación hacia "derechos humanos públicos" (öffentliche Menschenrechte), y así en relación hacia la paz perpetua, hacia la cual "sólo bajo esa condición" es posible aproximarse en un proceso de acercamiento continuado (1999, 98/VIII 360). Dicho de modo sucinto: la corporalidad del hombre implica un derecho original a poder estar en algún lugar de la superficie de la tierra; y el límite del suelo obliga a un principio "según el cual los hombres sólo pueden hacer uso de un sitio sobre la tierra siguiendo leyes de derecho" (1989, 78/VI 262). De este modo, por ejemplo, aquel que a causa de un naufragio es arrojado a la orilla de un estado ajeno, tiene un derecho de visita, porque precisa de un suelo bajo sus pies. Según Kant, este derecho de visita también es válido en el caso de aquéllos que buscan relaciones de derecho con un pueblo extranjero, como ocurre en el caso del comercio. En la Doctrina del Derecho Kant acentúa este último aspecto: ya que en razón de la posesión común de la superficie limitada de la tierra, los hombres están en una posible interacción física (commercium) y tienen el derecho "a prestarse a realizar transacciones [...] sin que por eso el extranjero esté autorizado a tratarlos como a enemigos" (1989, 192/VI 352). El posible abuso de este derecho no torna inválido "el derecho del ciudadano de la tierra a intentar la comunidad con todos y a visitar con esta intención todas las regiones del planeta" (1989, 193/VI 353) A los náufragos que llegan a la orilla les corresponde un derecho a la hospitalidad. Es este último argumento el que permite ampliar el alcance del DC a casos que van más allá de lo que Kant propone. Los náufragos de nuestro mundo, como ciertamente en la época de Kant, no sólo provienen de barcos hundidos. Provienen de estados en los que son perseguidos por motivos diversos, huyen como refugiados de guerras y genocidios o de desastres naturales, y tratan de dejar detrás de sí condiciones económicas miserables. Si es posible extender la interpretación del derecho de hospitalidad para cubrir estos casos, como yo pienso que ciertamente lo es, el DC de Kant, si bien limitado, tendría implicaciones importantes en nuestro mundo. 3) LOS NÁUFRAGOS DE NUESTRO MUNDO: Bajo la presión de los movimientos masivos de refugiados a finales de la segunda guerra mundial surgieron los instrumentos jurídicos que, con algunas modificaciones, otorgan la base al derecho de asilo contemporáneo. El instrumento internacional más importante es la Convención de Refu-giados de Ginebra del 28 de julio de 1957. En primer lugar, se limitó a las olas de refugiados que siguieron al mencionado conflicto bélico. Sin embargo, mediante un protocolo añadido en 1967 adquirió validez universal. Importante en la CRG es la definición del refugiado (art. 1, A1): toda persona que "debido a un temor fundado de persecución en razón de su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social particular o en razón de su convicción política, se encuentra fuera del país cuya nacionalidad posee, y que no puede demandar la protección de éste o en razón de esos temores fundados no la quiere demandar" debe ser considerada como refugiado. El núcleo duro de la CRG lo constituye el artículo 33.1, que establece la prohibición de expulsión, y que debido a la versión original francesa ha encontrado cabida en el derecho internacional como la condición de non-refoulment. De acuerdo a esta condición: "ninguno de los estados partes de este contrato expulsará de algún modo a un refugiado sobre las fronteras de los territorios en los que su vida o su libertad, en razón de su raza, religión, ciudadanía, su pertenencia a un grupo social particular o en razón de su convicción política, fuese amenazada." Las condiciones de la CRG han encontrado sólo parcial aceptación en el derecho interno de los países firmantes. De un modo evidente y similar a muchos otros convenios del derecho internacional, esto se debe a que falta un instrumento para convertirlo en derecho vinculante (ius cogens). Usualmente los estados consideran el modo de tratar la protección de los refugiados como un ámbito de la política sobre el que pueden disponer libremente. Además, las disposiciones más importantes de la CRG están formuladas como obligaciones de los estados y no como derechos subjetivos de los refugiados que, en cuanto tales, podrían reclamar. 3.1) Extendiendo el derecho de asilo Desde la perspectiva del DC kantiano es necesario efectuar una serie de consideraciones que ponen en cuestión y amplían la práctica jurídica usual: 1) Si la expulsión de un refugiado no puede ser realizada sin ocasionar su ruina o, dicho de un modo más riguroso, si no es posible despejar todas las dudas razonables acerca de que ése sería el caso, no es relevante que la persecución provenga de grupos de los cuales el estado no posee la capacidad para proteger a sus habitantes en vez de ser ejercida directamente o ser tolerada por un estado. Esto se opone a muchas prácticas usuales como, por ejemplo, a la práctica jurídica ampliamente difundida, de acuerdo a la cual sólo los perseguidos por estados, o aquéllos cuya persecución es tolerada por su estado, tienen razones para obtener asilo. La relevancia de esta interpretación no se puede obviar: el DC otorgaría el estatus de refugiado a todos aquellos que son perseguidos por grupos que el estado no tiene la fuerza para contener. Esta clase de individuos incluye a todos aquellos que huyen de guerras civiles en las que no son, necesariamente, perseguidos por sus estados. 2) El DC de Kant va más allá de la cláusula de non-refoulment de la CRG. Como examinamos, el concepto kantiano de derecho exige el respeto del derecho frente a cada ser humano y no sólo frente a los ciudadanos del propio estado 11. No sólo cuando un estado expulsa a individuos a regiones en donde existen amenazas de violaciones importantes de derechos fundamentales, sino también cuando no acepta el ingreso de refugiados potenciales, está aceptando la violación del derecho o, dicho de otro modo, la posibilita mediante su acción (el rechazo del ingreso), lo que contradice la tarea del estado de garantizar el derecho. De este modo, no sólo debe ser omitida la expulsión, tal como establece la CRG, sino también el impedir la entrada de refugiados potenciales en la frontera. Esta última es también una acción estatal. Sin examinar si las razones de asilo se aplican, un estado que impide la entrada de refugiados potenciales violaría, en principio, la obligación jurídica, mediante su conducta. La relevancia de esta consecuencia del DC kantiano resulta evidente al notar que uno de los modos más corrientes para negar la entrada de refugiados potenciales es dificultar o imposibilitar mediante trabas burocráticas diversas el que éstos soliciten el estatus de refugiado. Y de más está decir que la práctica en las fronteras torna en muchas ocasiones imposible que se presente algún tipo de solicitud: las balsas con inmigrantes son escoltadas y retornadas a alguna costa no europea cuando son sorprendidas en su intento de alcanzar Europa. Así, y esto es un escándalo no menor, los guardias fronterizos que vigilan la valla de Ceuta devuelven a Marruecos incluso a los refugiados que logran cruzarla arriesgando su integridad física (cf. Milborn 2006, cap. 1 y 2) 12. 3) De un modo similar, el que las razones de asilo hayan sido generadas en el territorio bajo la autoridad del estado de origen, o una vez fuera de éste, no puede ser relevante en la determinación de si se aplica el DC de hospitalidad. Esto se opone a la práctica jurídica alemana. De acuerdo a esta práctica, que se basa en la Ley de Permanencia (Aufenthaltsgesetz), si las razones de asilo son "autogeneradas", es decir, son generadas fuera del dominio del estado perseguidor, entonces no se aplica el derecho de asilo. Pero esta contingencia (el lugar donde se generan las razones de asilo) no puede jugar ningún papel relevante desde la perspectiva del DC: si el refugiado no puede ser rechazado o expulsado sin que esto traiga consigo la ruina de su vida, no lo puede ser aunque las causas por las que se le persigue hayan sido generadas en el territorio de otro estado distinto al suyo propio, por ejemplo, en el estado en el que busca asilo. Este derecho se deriva del DC que, como vimos, se retrotrae a la posesión original común de la tierra. Por lo demás, no es en absoluto claro por qué el hecho de que las causas de huida se generen a uno u a otro lado de la frontera tiene que ser considerado como relevante al examinar si se aplica la protección de asilo. Evidentemente, con esta ley el legislador está interesado en evitar el frecuente abuso del derecho de asilo. Pero la suposición a la base de esta ley sólo puede ser que todos los refugiados que generan las causas de asilo fuera de su país no son honestos, sino que auto-interesados. La única razón moralmente aceptable para considerar como moralmente relevante a qué lado de la frontera se generan las causas de asilo sería que la responsabilidad por los propios dichos o acciones debe ser entendida de un modo diferente dependiendo del lado de la frontera en el que nos encontremos. De acuerdo a esta interpretación, no deberíamos ser considerados como responsables por nuestras acciones, en el sentido que no debemos cargar con sus consecuencias, cuando esto ocurre bajo la autoridad del estado (injusto) de origen (en este caso, la ruina o destrucción -Untergang) y, por lo tanto, podríamos eventualmente tener acceso a la protección del asilo en otro estado; pero sí que lo seríamos cuando esto ocurre en un territorio bajo el dominio de otro estado distinto al de origen, ¡por referencia a los criterios válidos en el estado de origen, que ciertamente son injustos! Pero esto es simplemente absurdo: la injusticia que está en la base de la persecución en un caso no es diferente de la injusticia que está en la base del otro y, por lo tanto, diferenciar entre los dos casos sólo puede resultar arbitrario. Si un estado de acogida realiza esta distinción está respaldando las políticas del estado perseguidor. 4) El DC de hospitalidad no es una gracia otorgada al refugiado. De acuerdo a Kant, es una parte del derecho público (öffentliches Recht). En este sentido, el derecho de hospitalidad no se refiere a acciones supererogatorias, sino que pertenece a la Doctrina del Derecho, en la cual el arbitrio de cada cual debe ser reunido con el arbitrio de los otros de acuerdo a una norma universal. Como examiné, el DC de hospitalidad se retrotrae a la condición fáctica de la corporalidad que acompaña al suum interno. De este modo, y en forma contraria a la interpretación usual del derecho de asilo, éste debe ser entendido como un derecho subjetivo que debe ser respetado por los otros, y no como una obligación de los estados sin un derecho correspondiente 13. De este modo, el arbitrio usual de los funcionarios de inmigración que deciden acerca de los casos y que muchas veces se deja retrotraer a la política de sus países para reducir el número de inmigrantes y refugiados, debe ser controlado judicialmente de manera estricta 14. 5) Si éste es un derecho subjetivo, como lo sería de acuerdo a la fundamentación kantiana, entonces la "regla del tercer estado" no puede ser establecida sin simultáneamente otorgar al refugiado la posibilidad de poner en cuestión la suposición de que un determinado estado no implica peligro para él (porque, por ejemplo, lo puede expulsar a otro estado en que la ruina de su vida es posible), y sin otorgar a los tribunales la posibilidad de examinar esta suposición. Determinar los "estados terceros seguros" por ley, como en el caso de Alemania, se opondría al DC de Kant. Sin embargo, si la "regla del tercer estado" estuviese sujeta a las condiciones recién señaladas, no sería incompatible con el derecho de hospitalidad 15. 6) De acuerdo al DC kantiano, el derecho de visita incluye el derecho a no ser tratado con enemistad. Si consideramos este derecho en su cabalidad, entonces la injusticia de una de las prácticas usuales en los países de destino de los refugiados potenciales queda en evidencia: la creación de centros de retención y detención de los refugiados (e inmigrantes) potenciales. Estos centros, aunque su funcionamiento fuese intachable -que no es el caso-, violan el derecho a la libertad fundamental de todos los seres humanos. Esto es difícilmente conciliable con un trato noinamistoso. Y si consideramos las condiciones de funcionamiento reales de estos centros, entonces la violación del DC se torna patente: en muchas ocasiones, los refugiados potenciales están sujetos a regímenes de detención que no se diferencian de un modo relevante de los regímenes carcelarios (cf. Milborn 2006, cap. 4). 7) Hasta ahora he argumentado apoyándome en el concepto de refugiado establecido por la CRG. Sin embargo, no hay razones para entender el alcance del DC kantiano de un modo tan estrecho, como se desprende del concepto de "persecución" al que refiere la CRG. Al final de la sección anterior señalé que los náufragos de nuestro mundo son variados. Ciertamente lo son no sólo los perseguidos por estados o aquellos cuya persecución es tolerada por sus estados, sino también todos aquellos que, por diversas razones, no son protegidos por estos estados. Por encima de esto, los náufragos de nuestro mundo son también refugiados de guerras. Ya que, de acuerdo a Kant, el DC se aplica a los seres humanos cuanto tales, y no en cuanto ciudadanos de un estado, y de este modo también los salvajes son parte del DC, esta protección debe extenderse incluso a casos en los que el poder estatal ha colapsado (como, por ejemplo, Somalia). Más allá de esto, los refugiados de nuestro mundo no sólo huyen del arbitrio de otros individuos, es decir, son perseguidos por otros. Ellos huyen también, como quizás los náufragos en el ejemplo de Kant, de desastres naturales. Como es ampliamente reconocido en las ciencias sociales, probablemente la mayoría de las migraciones en un futuro mediato se deberán a razones medioambientales. El calentamiento global, con los problemas relativos a la falta de agua en muchas regiones, así como los problemas relativos a la subida del nivel de los mares, producirán presiones migratorias que conllevarán conflictos políticos de difícil solución. En el mundo habitan más de 600 millones de personas en zonas costeras amenazadas por la crecida del nivel del mar. Unos 100 millones viven en territorios bajo el nivel del mar. Muchos de estos territorios están bajo la soberanía de estados pobres y débiles como, por ejemplo, Bangladesh. El derecho de hospitalidad kantiano, que en razón de la posesión original común de la tierra permite ofrecerse al contacto con los otros sin recibir por esto un trato hostil y que establece que no es posible expulsar a un hombre en cuanto ciudadano del mundo si esto conlleva su ruina, implicaría que las olas de refugiados ecológicos deberían no sólo no ser expulsados, sino también que éstos deberían poder acceder a otros estados 16. Resulta evidente que el DC, que encuentra su base en el suum interno de cada cual, así como en la condición que se desprende de la corporalidad humana de tener que ocupar un lugar sobre la tierra, es de perfecta aplicabilidad en este tipo de casos. El concepto de "refugiados ecológicos" parece ser más acertado para describir el fenómeno que el comúnmente utilizado de "desplazados". Otros individuos que cruzan fronteras políticas en nuestro mundo son usualmente categorizados como migrantes económicos. En ocasiones, tratan de dejar detrás de sí condiciones de vida miserables buscando mejorarlas en otro país. En los debates públicos y en la política es usual realizar una diferenciación tajante entre los perseguidos políticos y los migrantes económicos. Y, en cierto sentido, esta diferenciación es moralmente relevante: mientras que los perseguidos no abandonan su nación por motivos voluntarios, sino que son obligados por el arbitrio de los otros, los migrantes económicos decidirían abandonar su nación en busca de mejores perspectivas 17. La falta de autonomía de los primeros implicaría que no pueden ser considerados como responsables de sus acciones y que, por lo tanto, deben ser acogidos, mientras que la autonomía de los segundos implicaría que sí lo serían, lo que liberaría a otros estados de la obligación de aceptarlos. Sin embargo, si reconsideramos esta distinción, notamos que no es una diferenciación categorial, sino más bien un continuo. En este continuo encontramos, primero, a perseguidos de índole diversa -política, racial, cultural, de género o en razón de preferencias sexuales-que huyen, en un sentido literal, por temor a perder su vida. Pero en muchos casos también los migrantes económicos huyen por defender su vida. Aunque ellos no son "perseguidos por terceros", es difícil considerar su decisión de emigrar como autónoma, cuando la alternativa disponible es hambre, inanición o enfermedades. De este modo, el concepto de "refugiados económicos" tiene completo sentido. Restrinjo el campo de validez de este concepto al caso en que, utilizando las palabras de Kant, el rechazo implicaría la ruina de su vida. Aquellos que no huyen por riesgo de su vida, en el sentido especificado, sino que buscan mejores expectativas de vida, serían "emigrantes económicos". Su caso, y el de todos aquellos individuos que deciden emigrar por razones privadas, pero que, de cualquier modo, no huyen por su vida, debe ser considerado desde la perspectiva de los intereses del estado receptor. En este caso el DC de Kant encuentra sus límites. Pero el caso de los refugiados es diferente: de acuerdo al DC de hospitalidad articulado por Kant, no parece haber razones que permitan rechazar a estos "refugiados económicos" si esto va acompañado por su ruina, independientemente de si se los puede considerar individual o colectivamente como responsables por las causas de su huida. La concepción cosmopolita kantiana es, en un cierto sentido, minimalista. Sin embargo, a pesar de su minimalismo, esta concepción debe ser tajantemente diferenciada de concepciones de corte comunitario o liberal nacionalista. Esto se retrotrae al concepto kantiano de derecho. Este concepto se sitúa por encima de toda especificación cultural. Kant considera que la legitimidad del poder del estado se funda en que éste hace posible un "estado de derecho" (Rechtzustand) entre los seres humanos, es decir: "aquella relación de los seres humanos entre sí, que contiene las condiciones bajo las cuales tan sólo cada uno puede participar de su derecho" (1989, 135/VI 305-306). El que la pertenencia cultural de los refugiados, que de acuerdo a la concepción cosmopolita señalada deben ser aceptados, se diferencie de un modo importante de la de los habitantes autóctonos, no puede implicar una razón para rechazarlos. El minimalismo del DC kantiano se expresa claramente en que éste no implica -ni tampoco se puede derivar de éste-algún tipo de derecho a inmigrar (una opinión contraria es defendida por Benhabib 2005;2006). Esto se percibe en la siguiente reflexión: en el caso del DC, esto es en el caso de los derechos de los hombres frente a otros estados distintos al propio, el concepto de derecho utilizado por Kant (como las condiciones bajo las cuales el arbitrio del uno con el arbitrio del otro pueden ser reunidos de acuerdo a una ley general de libertad), implica que ningún ciudadano de un estado puede atribuirse derechos para sí frente a otros estados, que él no esté dispuesto a conceder en su estado a los ciudadanos de los otros estados. Por lo tanto, mediante el ejercicio de su DC nadie puede poner en peligro la existencia de otros estados, en tanto no pone en peligro la existencia de su propio estado. Pero según Kant, esto último está prohibido por la razón práctica. De este modo, estaría prohibida la inmigración sin autorización del estado receptor ya que la falta de control llevada a un extremo puede implicar la destrucción de éste. Aceptando que el derecho de hospitalidad kantiano no es un derecho a inmigrar, sino tan sólo a asilo, su limitación quizás más importante sea que no es un derecho a la permanencia. De este modo, cuando el refugiado puede ser repatriado sin que esto implique su ruina, no hay nada que se oponga a esta posibilidad. Por encima de esto, el DC kantiano con su carácter "complementario" puede ser restringido fuertemente en razón del concepto de derecho si las olas de refugiados pueden poner en peligro la existencia del propio estado: ya que el estado hace posible el estado de derecho que es condición necesaria para la libertad y la propiedad, no se debe poner en peligro su existencia. Esta prohibición, dictada por la razón práctica, se extiende incluso al caso de los estados injustos: la revolución está expresamente prohibida 18. En este escenario, y considerado con una óptica no-kantiana, el Derecho de Estado colisionaría con el DC (desde la perspectiva kantiana no tendría sentido referirse a una colisión). Y dado el carácter "complementario" del DC, es de suponer que el Derecho de Estado sería entonces determinante. Sin embargo, el punto en que esto puede suceder, está muy lejos del número de refugiados con cuya aceptación las naciones ricas de nuestro mundo usualmente consideran cumplida su obligación humanitaria. Sin embargo, a pesar de sus limitaciones y restricciones, las consecuencias de la aceptación de este DC son de gran alcance. Si el derecho a hospitalidad es efectivo, independientemente de si las causas que motivan la huida son políticas, culturales, ecológicas, o económicas, el estatus de refugiado debiera ser reconocido. Por encima de esto, los estados no podrían dificultar innecesariamente los procesos de solicitud del estatus de refugiado -como en la actualidad es el caso-ni tampoco mantener a los refugiados potenciales en condiciones administrativas que los privan de su libertad. La aceptación de este DC remediaría una de las aberraciones más intolerables dentro de los regímenes políticos que se reconocen a sí mismos como liberales: la tendencia a desconocer el derecho de asilo, considerándolo algo sobre lo cual pueden disponer libremente en sus jurisdicciones. Aceptar la violencia a favor de buenos fines implica dejar de lado la justicia, en tanto se absolutiza un fin limitado, en este caso, el cultivo de la civilización. En estos casos, las máximas de acción no son consistentes con el alcance del fin, tampoco en el caso en que en este fin domine el principio del derecho. Para una discusión de este y otros aspectos relativos a la relación entre Kant y teorías del Derecho Natural, cf. Cavallar (1992). 11 Kant mantiene en alto la soberanía de los estados, aun cuando éstos sean injustos. De este modo, esta obligación de ayuda no se puede extender a formas de intervención armada. En vez de esto, para caracterizar las posibles acciones de un estado contra estados injustos, podemos quizás recurrir al concepto acuñado por Ignatieff: nombrar y hacerlos avergonzarse (Gutmann 2003, 12). Médicos sin fronteras: Violencia e inmigración. Informe sobre la inmigración de origen subsahariano en situación irregular en Marruecos, septiembre 2005. 13 Un tema subsidiario, pero central en relación al DC, es el referente a la distribución de los refugiados en los diferentes estados. El que el derecho de asilo sea un derecho subjetivo no implica necesariamente que el refugiado potencial pueda hacerlo valer en cualquier jurisdicción de su elección. Evidentemente, como en otros casos que se refieren a la comunidad internacional (si es que tiene sentido el término), es necesario establecer reglas para evitar los problemas de coordinación y de acción colectiva, y asegurar así que cada estado cumpla con sus obligaciones. Reglas de este tipo ya existen. Ellas toman en consideración el interés del refugiado, la existencia de familiares en un país de destino, sus habilidades idiomáticas, etc., así como la cantidad de refugiados que un estado acepta. Sin embargo, su extensión debe ser ampliada y sobre todo su cumplimiento debe ser garantizado. Nada se opone, en principio, a que algunos estados puedan descargar su obligación de recibir refugiados compensando monetariamente a países que cumplan con las condiciones requeridas; aunque, evidentemente, una regla de este tipo dejaría de manifiesto la calidad moral de aquellos estados que se acogen a ella en el caso de los refugiados. 14 La arbitrariedad es evidente. Considérense los siguientes datos: en 1996 Canadá otorgó el estatus de refugiado al 82 % de los refugiados potenciales provenientes de Sri Lanka que presentaron una solicitud. Por su parte, Gran Bretaña lo otorgó a tan sólo el 0,2 % de esos casos. Tal como Dummet afirma, sería una casualidad sorprendente que los mismos criterios que permiten en un caso que el estatus de refugiado del 18 % sea rechazado, permitan en el otro caso que lo sea el 99,8 % (Dummet 2004, cap. 2). 15 De acuerdo a la regla del tercer estado, un inmigrante o refugiado que en su itinerario hacia un país de destino ha pasado o se ha mantenido en otro tercer país, puede ser deportado a éste para que trate de hacer valer en esa jurisdicción su estatus de inmigrante o refugiado. 16 En el caso de los "refugiados ecológicos" me parece ser especialmente sugerente la referencia a la posesión original común de la tierra. Cuando partes de la superficie de la tierra tienden a desaparecer debido a la destrucción ecológica que se retrotrae a las acciones de muchos actores, pero sobre todo a algunas potencias industriales particularmente contaminantes del mundo desarrollado y del mundo en desarrollo, la pregunta acerca de la distribución de la responsabilidad en la aceptación de los refugiados gana en relevancia. 17 Kymlicka, por ejemplo, deriva del aspecto voluntario de la migración la consecuencia normativa de que los inmigrantes, a diferencia de las naciones minoritarias, no tendrían una pretensión fundada a derechos culturales en forma de derechos de autogobierno, sino tan sólo a derechos etnoculturales que facilitarían la integración social (Kymlicka 2002). 18 El rechazo de Kant al derecho de resistencia ha sido objeto de muchas críticas y ha generado una gran cantidad de literatura. Usualmente se critica a Kant que este rechazo no es compatible ni con el imperativo categórico ni con el derecho humano a la libertad que ocupa un lugar central en su teoría.
En un artículo publicado en El País el 11 de julio de 1998 1 José Carlos Mainer sintetiza la importancia de las colecciones de literatura popular que surgieron en España a principios del siglo XX. Mainer se refiere a aquéllas como "narrativas que han permitido el acceso de las clases medias a la lectura" (1998). Cierto es que la situación de la lectura en la España de principios del siglo XX cambiará gracias a la aparición de estas colecciones de literatura breve. Su accesibilidad económica, velocidad de edición, maleabilidad de soporte, así como la variedad de los temas tratados, ejercieron un impacto importante en la sociedad española y transformaron el panorama cultural, hasta convertirse en un producto de alta demanda y rentabilidad. El auge de las publicaciones periódicas y de la narrativa para un consumo masificado, la producción por entregas y las colecciones semanales constituyen dos fenómenos separados en el tiempo. En efecto, mientras que el primero se desarrolla entre 1840 y La Gloriosa, las colecciones semanales -cuyo clímax se situó en los años 1920-nacieron a principios de siglo XX, consolidándose hacia 1910 (Baulo, en Baranda, 2003: 581). Ya a finales del siglo XIX, tras la transformación de la imprenta, se va creando en España el caldo de cultivo propicio para el importante desarrollo de estas colecciones y concretamente, para el surgimiento de las de novela breve. El público, ávido de lecturas, incorpora éstas como parte de su ocio y fuente de información. Su desaparición llegará cuando la lectura deje de ser uno de los elementos principales de diversión y sea sustituida por otros medios de entretenimiento: radio, cine, televisión, etc. Si el acceso a la "alta literatura" estaba restringido, principalmente por cuestiones económicas y por el alto índice de analfabetismo de la España de entonces, a las clases pudientes, estas colecciones ponen a disposición de un público mucho más amplio la difusión de autores canónicos y no canónicos, a la vez que supusieron un trampolín para el descubrimiento de escritores noveles. Sin embargo esto no significa necesariamente que las producciones por entregas se difundieran entre las clases económicamente menos favorecidas [...]. Dicho de otro modo, fue una manera de acercarse a las clases medias, a los asalariados que EN EL AIRE, UNA NOVELA DE "FABIÁN VIDAL" Las temáticas de estas colecciones literarias son sumamente variadas. Centrémonos ahora en las de novela corta. Según César Antonio Molina: La novela corta, o las colecciones breves de poesía o teatro, están más cerca del libro que de la prensa literaria. Sin embargo, por su periodicidad más frecuente y su formato de edición, podrían equipararse, con muchos reparos, al folletín o folletón. Como bien se sabe, la figura que se considera padre de este tipo de publicaciones en el siglo XX es Eduardo Zamacois, quien copiando el modelo de las publicaciones francesas, y compilando lúcidamente algunas de las claves editoriales del modelo decimonónico (ediciones lujosas, donde se alternaban los fotocromos con las ilustraciones, etc.), saca a la luz la importante colección de El Cuento Semanal en 1907. En el planteamiento de Zamacois subyace ya entonces la originalidad de "inaugurar una publicación dedicada exclusivamente a autores españoles y abrir sus puertas a noveles o casi noveles" (Sánchez, 1996: 34). El Cuento Semanal inaugura así un género que había sido casi abandonado en España desde Cervantes. Tiene un éxito rotundo y creará la situación propicia para la aparición de numerosas publicaciones del mismo tipo. Asimismo, tras dejar El Cuento Semanal, Zamacois funda dos años más tarde la colección Los Contemporáneos. "Esta colección, con respecto a las características generales que había impuesto El Cuento Semanal, introdujo la de publicar obras teatrales y novelas cortas de autores ya fallecidos" (Molina, 1990: 68). Era una colección en cierto modo "inferior" que la de El Cuento Semanal, pero fue la de más duración. Zamacois creó esta colección para "competir con El Cuento Semanal al ser desplazado de su dirección en el transcurso del pleito suscitado a la muerte de Galiardo" (Granjel, 1980: 61), asociado financiero del autor en la anterior empresa, y cuya viuda, Rita Segret, se hizo con el negocio. En el número 2 de Los Contemporáneos, que corresponde a la novela Querer y no querer de Manuel Linares Rivas, es el propio Zamacois quien da razón de estos asuntos. El formato de Los Contemporáneos fue así pues una reproducción exacta del de El Cuento Semanal. La historia de la colección se ve afectada por distintas cuestiones. En primer lugar la I Guerra Mundial, que provocará un aumento en el precio del papel, por lo que se habrá de abandonar el lujoso "couché" para imprimir en otro papel más basto. También influye la irrupción de La Novela Corta de José Urquía que tiene un éxito admirable. Era éste un proyecto editorial dirigido a los obreros y que se centra casi exclusivamente en publicar a escritores españoles. La originalidad de su edición de bolsillo la hacía muy manejable y en ese sentido muy atractiva para el lector medio. Por estas circunstancias la colección de Los Contemporáneos llegará poco a poco a su declive, hasta que en el año 1926 se queda sin original. Durante algunos años pudo mantenerse gracias a la publicación de trabajos de escritores extranjeros, pero finalmente hubo de terminar con su publicación. El último número publicado es el 897 y corresponde a una novela de Valle-Inclán, El marqués de Bradomín. Cierto es que existen temas de investigación a los que uno llega casi por casualidad. Quizás también por este motivo, entre otros, me encontré yo con una novela breve de Enrique Fajardo Fernández, más conocido como "Fabián Vidal", publicada en esta misma colección de Los Contemporáneos el 10 de enero de 1924, con el número 781. En esta fecha Los Contemporáneos ha llegado a lo que podríamos llamar su "segunda época", donde por dificultades económicas, de original, competencia de La Novela Corta, etc., ha tenido que variar el tamaño y calidad de papel, y empezar a alternar los fotogramas con ilustraciones. La portada, pues, de esta novela breve está precedida de una ilustración del dibujante Yzquierdo Durán y de un juicio crítico de Joaquín Corrales Ruiz, que se centra fundamentalmente en la faceta periodística del autor de la novela, así como en dar JUANA MARÍA GONZÁLEZ GARCÍA algunas características del diario madrileño La Voz muy interesantes. Para entonces "Fabián Vidal" ya era director del diario y podría decirse que era un escritor consagrado. "Fabián Vidal", al que se hace necesario presentar, fue un periodista granadino nacido el 7 de febrero de 1883. Desarrolló su vocación periodística desde muy joven. No realizó estudios universitarios, lo que contrasta enormemente con la formación cultural que se percibe en sus textos y su facilidad para la escritura. En su juventud trabajó en la Eléctrica General Granadina. Comienza a publicar artículos a partir de 1902 en los semanarios republicanos granadinos Avante y El Radical. De este último fue director en 1903, aunque no oficialmente, debido a su corta edad. Sin embargo, parece ser que sus primeras intervenciones periodísticas pudieran datar en torno al año 1900, es decir, cuando el autor contaba tan sólo con diecisiete años de edad. En 1904 se incorporó como redactor en Noticiero Granadino, donde estará poco tiempo. Da el salto a Madrid ese mismo año, e ingresa en La Correspondencia de España, que dirigía Leopoldo Romeo. Era conocido por sus colaboraciones periodísticas y por haber ganado un concurso nacional de cuentos. Empezará a formar parte de la Asociación de la Prensa de Madrid en septiembre de 1904. Las consideraciones de Corrales sobre la figura del periodista revelan parte de la percepción de la vida de Enrique Fajardo, que se nos presenta en este prólogo como un EN EL AIRE, UNA NOVELA DE "FABIÁN VIDAL" luchador, preocupado por la situación andaluza y por la de los más desfavorecidos, así como muestra la notable responsabilidad social que adoptó el autor y que le llevó a criticar con dureza los abusos caciquiles: "Fabián Vidal" había sentido en lo más hondo de su alma el dolor de Andalucía, la tragedia inmensa de sus campos valientes, fecundos, bellos. "Fabián Vidal" había sentido el dolor del pueblo andaluz y en su corazón arrancaban destellos de grandeza, la visión del agro, de sus hombres que luchan con la tierra para arrancarle el fruto de su enorme fecundidad; esos hombres que labran la vega y el monte; que han roturado el erial apretando los dientes de ira al ver el cortijuelo enjabelgado de blanco y azul donde le espera la tragedia y el dolor, y piensan en el señorito amo, el de la jaca y el sombrero flamenco de barbuquejo de seda... (...) Fustigó y censuró duramente; increpó con valentía admirable a políticos y caciques, grandes y chicos, y llevó a los periódicos, para exponerlos a la vindicta pública, a los salteadores de la conciencia pública, a los vividores, a los traficantes de la voluntad ciudadana. En su obra de luchador está la visión de Andalucía (Corrales, en "Fabián Vidal", 1924). Fajardo ya había trabajado esta temática en su folletín "El Campesino Andaluz" publicado en los números de El Radical durante el año 1903, concretamente entre el 4 de junio y el 24 de octubre. El folletín aborda temas relacionados con lo que menciona Corrales: su clara preocupación social y un interés especial por la vida del campo. En esta misma línea el autor escribió artículos de prensa que se tiñen de cierto aspecto ficticio como "La Nochebuena del golfo" en Avante, 28 de diciembre de 1902, "¡Qué apuros!" en El Radical, 24 de octubre de 1903, etc., donde culpa a toda la sociedad de estas injusticias y se inclina hacia las teorías deterministas que influyeron en el naturalismo literario, todavía considerablemente vigente, al menos de manera parcial, en los primeros años del siglo XX. En el aire es la única novela que como tal se conserva del escritor, sin contar con su compendio de artículos en Crónicas de la gran guerra, y su "folleto", bastante posterior, El ejército de la Monarquía y el ejército de la República. El protagonista de En el aire es un tal Arias, un "diablo ex aventurero [que] sabía hablar de todo, lo había visto todo y tenía siempre a mano una anécdota vivida, una frase oportuna, un juicio certero, un comentario justo y gráfico" ("Fabián Vidal", 1924). La historia transcurre en un café donde el protagonista relata su vida. Explica cómo fue cambiando de ocupación hasta ingresar en una compañía de cine. Una vez allí es ascendido, hasta hacerse con el papel protagonista de una de las películas. Los compañeros de reparto, envidiosos de su suerte, procuran asustarle provocándole accidentes durante el rodaje. La historia concluye con uno de esos accidentes que le cuesta un daño grave a Arias, la vida al causante y una gravísima lesión a la compañera con la que trabaja. Mientras que está en el hospital recibe la visita del gerente de la empresa, que le da noticia de todo lo ocurrido. Sin embargo y contra toda expectativa, el gerente pretende estrenar la película independientemente de que el muerto que aparece sea real etcétera. Arias se indigna y se marcha de la empresa. El gerente atribuye esta reacción a que Arias es un actor español y no norteamericano. La crítica al sensacionalismo cinematográfico resulta más que evidente: -¿Entonces -dije haciendo un esfuerzo-, Dick, muerto de veras igualmente, saldremos en el film? JUANA MARÍA GONZÁLEZ GARCÍA Me miró con extrañeza. Y será de un efecto magnífico. ¡No habrá película como la nuestra en muchos años! Casi ahogándome de rabia, desgarrándome los pulmones al gritar, vociferé: -¡¡Se lo prohíbo, miserable!!... ¡Huesos rotos, sangre vertida, vidas truncadas, no pamemas de cinematografía para públicos imbéciles!... ¡Si ese final, que no estaba en el argumento, es exhibido, nos veremos las caras!... Rió fríamente, en silencio, enseñando su dentadura wilsoniana. -¡Cómo se conoce que es usted español! -murmuró con desdén infinito-. Un actor norteamericano estaría loco de júbilo. El texto da cuenta de la soltura de estilo de "Fabián Vidal". La originalidad del tema es combinada con un conflicto atractivo para el lector medio: se trata de un escenario cinematográfico, con cierto suspense, personajes cosmopolitas, etc. Si en sí misma esta obra no tiene un valor capital con respecto a la magnitud de la obra periodística de Fajardo, ofrece el interés de estar inserta en el contexto anteriormente descrito, y en este sentido es un ejemplo iluminador de la conexión de un tema principal en el mundo editorial de la primera mitad del siglo XX: la confluencia del periodismo y la literatura. Periodistas y literatos conviven en el panorama intelectual español con total naturalidad. Esto es, casi la totalidad de los escritores de estos años participan con sus trabajos en la prensa, revistas, colecciones de literatura, etcétera a la vez que publican sus libros. Esto ha llevado a hablar a César Antonio Molina de la prensa literaria en la primera mitad del siglo XX, definiéndola como "aquella que se ocupa específicamente del desarrollo, divulgación, crítica y creación de esta parcela del conocimiento humano " (1990: 13). Ésta tiene la importancia de haber constituido el fenómeno catalizador de nuestra literatura contemporánea. Ya sea por una necesidad económica, o por un interés particular, el periodista granadino encontró en las colec-ciones de literatura breve un cauce para sus creaciones de ficción. Ya lo había hecho en artículos de prensa, pero sobre todo hay que recordar que su avance en el mundo periodístico se debió a haber ganado un concurso nacional de cuentos: A los veinte años me llamaron de Madrid, donde ya me conocían por mis colaboraciones y por haber ganado el primer premio de un concurso nacional de cuentos, donde fueron presentados doscientos originales, para que sustituyese como cronista de primera plana -columnista se dice en México-al entonces famoso Cristóbal de Castro, que había dejado La Correspondencia de España para ingresar en El Gráfico, diario ilustrado que fundó Julio Burell con dinero de la empresa de El Imparcial ("Fabián Vidal", 1946: 25-26). Decía José Carlos Mainer: el periodismo se constituye en la modalidad profesional más remuneradora, además de ser la plataforma política que determina una actitud y un tipo de relaciones con el público, los primeros años del siglo XX ofrecieron también al escritor nuevas formas de difundir sus obras de imaginación al margen del libro (Mainer, 1983: 71). El periodista profesional se encuentra en una posición privilegiada para acceder al complicado panorama cultural español. El periódico es asimismo un punto de convergencia del entramado político, social, propagandístico, etc., de toda la actualidad nacional e internacional. Los artículos que se recogen en la prensa resultan ser de igual manera colecciones de estupendos ensayos de los autores españoles. También es fácil de observar que el auge de la prensa constituyó una contribución sin precedentes para el desarrollo de la industria editorial, y para estimular un grado de lectura reflexiva superior al propiciado por las efímeras páginas de los periódicos (Alonso, en Baranda, 2003: 591). La riqueza editorial del período construye así un entramado amplio en matices. También en la revista Granada. Cuento yanki" narración de cierto tinte decadente y "Resurrección". Pueden considerarse como pequeñas novelas, que evidencian la facilidad de pluma del periodista. En el caso de "Resurrección" es curioso señalar su argumento. La historia nos presenta a un niño al que abandona su padre y que queda con su abuela. El pequeño enferma y los médicos no pueden hacer nada por él. La abuela entonces pone al pequeño en una canasta y le deja a la intemperie mirando a la Alhambra. El paisaje granadino, el sol, el cielo, la naturaleza, etc., acabarán curándolo. La abuela forró cuidadosamente una gran espuerta esparteña. Y destinóla para albergue diurno del hijo moribundo de su hijo ausente y perdido en las vagas soledades brasileras. Todos los días, apenas los rayos solares iniciaban la conquista periódica del rincón, cogía al ruín vástago, le sumergía en agua tibia, le vestía muy ligeramente, cuidando sólo de abrigar el pecho y el vientre, le daba una taza de leche de cabras sin hervir, le metía en la espuerta y abandonaba esta sobre las piedras de la calle. Y allí, rodeado de moscas, de canes vagabundos, de felinos anarquistas y de rapaces gritadores y sucísimos, se pasaba el desdichado ex mamón la mañana y la tarde. Cada tres o cuatro horas su abuela le servía otra taza de leche. Llegado el atardecer, lo retiraba a su agujero, lo lavaba y lo acostaba sobre un colchoncillo (...). El cielo azul y el sol llameando en su comba impoluta, las altas y rojas torres alhambreñas, los vuelos de los pájaros sobre la Vela, la mancha blanca del Generalife, la mancha verde de los bosques; he aquí lo que exigía el tributo de sus ojos, cada día más hundidos, cada día más profundos. ¿Cómo no murió de una insolación? ¿Cómo no le asesinó, en las mañanas invernales el cierzo frío que baja derecho de los ventisqueros de Sierra Nevada? (...) Una tarde, tarde memorable, la abuela encontró la espuerta vacía. El nietecito se había emancipado y gateando, marchaba en dirección al bosque de tapias que le abría la perspectiva del cielo y del sol y de los árboles y de lo torreones y de los pájaros persiguiéndose piantes sobre el alcázar de Alhamar el Magnífico ("Fabián Vidal", 1920). La historia viene a reafirmar la idea romántica que se había extendido sobre el territorio andaluz y que han recogido los autores literarios. La naturaleza, Andalucía, el paraíso, es un espacio de vida, un mundo mágico que puede conseguir hasta la salud para un niño enfermo. Lo oriental, lo misterioso, se hace dueño del paisaje en la narración de Fajardo que como buen andaluz, siendo claramente antifolclorista, no es ajeno a esta concepción de Andalucía. Aparte de estos títulos son pocas las obras que se relacionan con la actividad literaria de "Fabián Vidal". La realidad es que las noticias sobre su figura son escasas, a pesar de haber sido un periodista conocido en España, lo que hace casi imposible, si no es por la paciente búsqueda en la prensa, el localizar más. Hay datos acerca de la existencia de otra novela suya titulada Pasión pero de la que aún no podemos dar ningún dato debido a que muchos de los documentos que poseían se quemaron con motivo de la represión franquista. Sin embargo pienso que he podido compartir una pequeña parte de la apasionante biografía y obra de este personaje granadino. Como él otros muchos autores permanecen actualmente en el anonimato, siendo en ocasiones personajes importantes para la completa comprensión de nuestra historia literaria y a los que es preciso acudir desde la investigación. Animo desde aquí a quienes se lancen a hacerlo. Su orientación estaba vinculada con los ideales políticos del Partido Democrático Progresista, de profundo carácter republicano: Nace como liberal, republicano, libre pensador, democrático-progresista y anticlerical (izquierda burguesa de época). Durante el inicio de la guerra civil sigue su línea liberal, pero pronto marcará una trayectoria franquista-fascista, haciéndose notar ostensiblemente su trayectoria falangista (Santos, 1990, 244). Es lógico pues pensar que las colaboraciones de "Fabián Vidal" en el dia-
Muchas personas y gobiernos privilegiados e influentes sostienen que no tienen ninguna responsabilidad moral de peso hacia los extranjeros en situación desesperada. Entre quienes aceptan una carga de responsabilidad hacia los extranjeros en necesidad, la mayoría defienden que se debería admitir a una mayor cantidad de ellos en los países ricos y que se deben hacer esfuerzos para asegurar que los que ya están aquí entre nosotros puedan adquirir el pleno status de ciudadanía que nosotros gozamos. Aquí argumentaré que esta defensa no es una buena manera de descargar nuestra responsabilidad. Este argumento puede que sea un poco difícil de entender ya que estoy de acuerdo en lo que digo que no deberíamos defender. Estoy de acuerdo en que los países ricos deberían admitir a más personas necesitadas y en que se debería otorgar igual ciudadanía a los extranjeros que ya están aquí. Pero me pregunto si deberíamos gastar nuestra escasa energía y recursos políticos en este tema. En lugar de intentar que nuestros compatriotas acepten apoyar a la admisión de extranjeros en necesidad y una ciudadanía igualitaria para los que ya están aquí, deberíamos tratar de reclutarlos para otros proyectos morales que movilicen estos esfuerzos de una manera mucho más efectiva. De qué tipo de proyectos hablamos quedará claro en su debido tiempo. Para el propósito del presente argumento, doy por garantizado el interés moral por los extranjeros que se encuentran en estado de necesidad, muchos de los cuales querrían ser admitidos en los países ricos. Para saber las dimensiones de este problema en la vida real, debemos preguntarnos: ¿Quiénes son las personas que buscan admisión? ¿Por qué quieren venir? ¿Y qué reclamaciones morales nos hacen? Las respuestas a las dos primeras preguntas resultan familiares. Un número muy grande de personas vive bajo condiciones verdaderamente terribles: desesperadamente pobres y sin derechos efectivos de ninguna clase. De vez en cuando podemos saber de sus vidas a través de los medios 1. Uno puede saber, por ejemplo, sobre la otra cara de los excitantes anuncios de turismo sexual, sobre las chicas y chicos jóvenes que, después de ser secuestrados, o vendidos por sus padres, pasan su adolescencia esclavizados en burdeles de Bangkok o Bombay o en centenares de ciudades del llamado Tercer Mundo. Uno puede saber sobre la otra cara de las hermosas alfombras orientales al leer sobre aquel niño pequeño cedido por sus padres para pagar una deuda de 15 dólares y que luego fue encadenado a un telar y forzado a hacer alfombras durante todas las horas que estuviera despierto de su vida. En este artículo se argumenta que los esfuerzos políticos hacia la erradicación de la pobreza en los países en vías de desarrollo deberían ser preferentes frente a los esfuerzos dirigidos a ampliar el número de personas pobres y oprimidas admitidas en nuestras sociedades ricas. Ambos tipos de esfuerzos son objetivos morales, pero el primero parece ser más efectivo que el segundo. PALABRAS CLAVE: Pobreza mundial; immigración; erradicación de la pobreza; responsabilidad moral. movilizar la opinión pública con el objetivo de rescatar a otros niños forzados a un destino similar. Pero esa campaña no duró mucho tiempo: fue asesinado de un tiro en su Paquistán natal cuando sólo tenía doce años. Podemos leer, finalmente, en el último informe anual de Amnistía Internacional, que detalla cómo 150 gobiernos nacionales encarcelan y torturan a sus adversarios políticos. Sabemos, al menos vagamente, que esas cosas están pasando, y este conocimiento transmite una urgencia moral a nuestra convicción de que los estados ricos tienen una obligación moral de acoger a estas personas, de rescatarlas de su terrible situación. Pero antes de actuar sobre esta convicción, antes de publicitarlo e intentar ganar el soporte de nuestros compatriotas y gobiernos, deberíamos reflexionar sobre dos hechos más. El primer hecho es la mera magnitud del número de personas en situación desesperada, que puede ser entendida mirando simplemente el problema de la pobreza global. Unos 20 millones de muertes al año -mayoritariamente mujeres y niños 2 -son atribuidas a la pobreza: "cerca de 800 millones de personas no tienen comida suficiente, y unos 500 millones de personas están en situación de malnutrición crónica" y unos 1.300 millones de personas (el 24 % de la población humana) vive por debajo de la línea internacional de pobreza (UNDP 1996, 20) -que es definida como "el nivel de ingresos o consumo bajo el cual no se puede costear una dieta suficiente para la nutrición además de las necesidades primordiales no alimentarias" (UNDP 1996, 222) y actualmente corresponde a un ingreso per cápita anual de alrededor de 75 dólares-. Con cientos de millones de personas cayendo significativamente por debajo de este umbral, podemos constatar que los ingresos de la quinta parte más pobre (1.100 millones) de la humanidad representan alrededor del 0,25 % de los ingresos mundiales, o 50 dólares per cápita anualmente, mientras que el quinto más rico tiene el 90 % de los ingresos mundiales, o 19.000 dólares per cápita anualmente, casi 400 veces más que el quinto más pobre 3. En lo que se refiere al patrimonio, la desigualdad es incluso mayor, ya que los pobres tienden a tener mucho menos patrimonio que ingresos anuales, mientras que los ricos tienden a tener mucho más patrimonio que ingresos anuales. El patrimonio de las cinco personas más ricas es suficiente para igualar los ingresos anuales agregados del quinto más pobre, y el patrimonio de los 358 más ricos (los billonarios de dólares) es suficiente para igualar los ingresos anuales agregados del 45 % de los más pobres (UNDP 1996, 13). Podemos extraer dos lecciones de estas asombrosas estadísticas: una mala noticia y otra buena. La mala noticia es el número de extranjeros desesperados que los países ricos admiten actualmente cada año, y también el gran número de extranjeros desesperados que podrían llegar a admitir en las mejores circunstancias; estos números son ridículamente pequeños en comparación con la cantidad de los que están en condiciones de necesidad desesperada y que les gustaría venir. La buena noticia es que, a pesar del enorme número de pobres globales, sería posible mejorar decisivamente sus condiciones si los países ricos estuvieran dispuestos a hacer un esfuerzo conjunto. Recordad: sólo un 1 % de los ingresos del quinto más rico es casi cuatro veces los ingresos del quinto más pobre de la humanidad. Ahora discutiré cada uno de esos dos puntos, antes de extraer la obvia conclusión de ellos, que es: cetibus paribus, aquéllos que aceptan que existe una responsabilidad moral de peso hacia los extranjeros en necesidad deberían dedicar su tiempo, energía y recursos no a luchar para que se admita a un mayor número de ellos en los países ricos, sino mejor en luchar para instituir un programa efectivo para la erradicación de la pobreza global. Empleo la cláusula cetibus paribus para excluir a quienes su trabajo o competencia les da oportunidades especiales para ayudar a extranjeros en necesidad que buscan o que han obtenido la admisión dentro de uno de los países ricos. Mi argumento no se aplica a ellos. El primer punto -las malas noticias-consistía en que la admisión de extranjeros indigentes en los países ricos no puede proteger de ninguna manera a todos los que ahora viven bajo terribles condiciones y que querrían venir. Una razón para ello es que el número de personas necesitadas en el mundo -incluyendo como mínimo esos 1.300 millones que no pueden permitirse "costear una dieta suficiente para la nutrición además de las necesidades primordiales no alimentarias"-está simplemente fuera de toda proporción en relación al número de extranjeros necesitados que los países ricos admiten o pueden admitir. Para verlo, comparemos estos 1.300 millones con otras cifras: (a) En 1995, el número de refugiados legalmente admitidos por los países de la Unión Europea en conjunto: cerca de 25.000. Y cuatro, incluso si esta tercera razón no se sostuviese y la pobreza extrema no fuese el producto de la imposición de otros sobre los pobres del mundo, todavía no habría razón moral para discriminarlos. Proteger una persona de ser asesinada por un agresor no es, en general, moralmente más importante que proteger a otra de ahogarse. Puede haber circunstancias especiales, por supuesto, como cuando nuestro gobierno ha jugado un papel en el ataque, por ejemplo, entregando armas a un gobierno que las utiliza para oprimir a sus oponentes. Pero esas circunstancias especiales también se dan a menudo con relación a la pobreza desesperada, como cuando las demandas de café y flores en nuestro mercado hacen que el uso de la tierra en algún país pobre se dedique a estas cosechas de exportación, elevando los precios de arroz y judías más allá de los recursos de los pobres locales. Con esto concluimos las razones a favor del primer punto. Hay centenares de millones de personas necesitadas en el mundo. Ayudar a protegerlos es de la mayor importancia moral. Admitir estas personas en uno de los países ricos, en efecto, les protege. Pero por este método sólo se puede proteger a una ridícula proporción de los necesitados, incluso bajo las presunciones más optimistas sobre lo que (b) El número de extranjeros con residencia legal en la Unión Europea: cerca de 10 millones 4. (c) Por cada persona que podamos convencer a un país rico que admita, habrá centenares, sino miles, dejadas en la necesidad más desesperada. Hay otra razón por la cual la admisión de extranjeros necesitados no solucionará el problema. Éste es el segundo hecho al que me había referido, a saber: no muchos de quienes son admitidos por los países ricos están entre los más necesitados. Si nos paramos a pensar, resulta bastante obvio el porqué de esto: ayuda mucho, en la lucha por conseguir la admisión, tener dinero para poder sobornar a los funcionarios, para pagar contrabandistas, para contratar a un abogado, tener algo de educación, habilidades profesionales y destreza en el lenguaje; tener algún pariente que ya ha obtenido la admisión; y también estar bien dotado: inteligente, alto, sano y con buena presencia. Pero la gente con estas ventajas raramente estarán entre los más necesitados. Sea cual sea la manera en que se diseñen las reglas de admisión para los extranjeros necesitados -en este o en aquel país, ahora o en el futuro-los que están verdaderamente en peor situación siempre compiten en gran desventaja contra las personas más privilegiadas de los países pobres que suelen ser capaces de hacerlos a un lado. Este segundo hecho importante también ayuda a poner en perspectiva un argumento empleado frecuentamente a favor de la admisión de los extranjeros en necesidad. Cuando se les admite o permite trabajar en un país rico, se supone que es probable que envíen dinero a casa, a sus familias. Pero esas familias a las cuales se les envía el dinero a menudo se encuentran entre las más privilegiadas del país pobre en cuestión. Por supuesto, parte de este dinero revertirá en los más pobres. Pero parte será también usado para consolidar y reforzar la opresión de los más pobres por las élites del "Tercer Mundo". De cualquier manera, es más probable que estos fondos incrementen la desigualdad doméstica en los países pobres que no que la reduzcan, así que dan, a lo sumo, una de cal y otra de arena. Debo responder, al menos brevemente, a una destacada objeción contra mi afirmación de que la tarea de persuadir a nuestros compatriotas y gobiernos para que admitan más extranjeros necesitados tiene menos urgencia moral de la que tendemos a suponer. Ésta sería la objeción: hay una podemos conseguir que acepten nuestros gobiernos y compatriotas. Fijémonos ahora en el segundo punto, las buenas noticias consistentes en que es posible proteger a la mayoría de personas en situación desesperada con otros medios. Recuerden mi estimación de que la renta per cápita anual en el quinto más pobre de la humanidad es alrededor de 50 dólares. Puede que hayan pensado que esa estimación es engañosa porque, como es bien sabido, con un dólar se compra más en un país pobre de lo que se compraría en un país desarrollado. Los economistas tienen en cuenta este hecho convirtiendo las cifras de la renta anual en términos de "paridad de poder adquisitivo" (PPA). En lugar de decir que cualquier trabajadora textil pobre de la India gana un dólar a la semana, dicen que gana cinco dólares PPA a la semana. Bajo esta afirmación subyace el siguiente razonamiento. Aunque las 36 rupias que gana esa mujer a la semana son equivalentes a un dólar en tipo de cambio de mercado, esas 36 rupias pueden comprar mucho más en la India de lo que un dólar puede comprar en los países desarrollados. Así, la traducción de 36 rupias a cinco dólares PPA significa que esa mujer con 36 rupias puede comprar lo mismo que nosotros podemos comprar con cinco dólares 5. Menciono la paridad de poder adquisitivo por dos razones. Primera, para responder a la sospecha de que desvergonzadamente he exagerado la gravedad de la pobreza global. Así que en lugar de decir que la renta anual de los pobres globales es cercana a 50 dólares, digamos en su lugar que es cercana a los 250 dólares PPA 6. Pero esto no invalida lo que he dicho anteriormente de la gravedad de la pobreza global. Incluso con un poder adquisitivo promedio equivalente al que proporcionarían 250 dólares anuales en un país desarrollado, el quinto más pobre es todavía desesperadamente pobre. Quizá se puedan permitir, en tiempos normales la suficiente cantidad de alimentos básicos para sobrevivir, pero virtualmente nada más, nada como vacaciones, educación o medicamentos, regalos para los niños o ahorros. Cualquier pequeño contratiempo -como una enfermedad o escasez de arroz con el consiguiente aumento del precio-pueden suponer un desastre. Mi segunda razón para interesarme por la paridad de poder adquisitivo es para reforzar mi alegato a favor de la estra-tegia alternativa hacia la protección de los pobres globales. El hecho de que con 36 rupias se compre mucho más en la India que con un dólar en el mundo desarrollado representa una oportunidad de oro. Eso es así porque en el mercado de divisas uno puede de hecho recibir 36 rupias por un dólar y así multiplicar el poder adquisitivo de los fondos que se tienen. Por lo tanto, a pesar del número descomunal de personas afectadas por ella, resulta mucho más barato reducir la pobreza global de lo que uno podría pensar. Irónicamente, esos a los que les gusta afirmar que la erradicación de la pobreza en el mundo empobrecería a los países desarrollados desconocen lo increíblemente pobres que son los pobres globales. Por eso Rorty, por ejemplo, duda de que nosotros seamos capaces de "ayudar" a los pobres globales apelando a la afirmación de "un proyecto político factible sobre la redistribución igualitaria de riqueza, que requiere que haya suficiente dinero para asegurar que, después de la redistribución, los ricos sean capaces de reconocerse a ellos mismos, que todavía crean que sus vidas merecen la pena" 7. Rorty puede estar tranquilo: la suma monetaria total que les falta a los 1.300 millones de personas pobres para poder satisfacer sus necesidades básicas es exageradamente pequeña. Para ellos, 75.000 millones de dólares al año comportarían una diferencia fenomenal -podrían doblar su renta actual-mientras que para nosotros es sólo un 0,4 % del producto interior bruto (PIB) de los países desarrollados (o el 1/7 del valor anual de la producción de petróleo o el 1/3 del gasto militar de EE.UU.). Por supuesto, en el mundo real las cosas no son tan simples. Incluso si 75.000 millones de dólares pudieran ser recaudados en o desde los países ricos, no habría manera posible de gastar ese dinero, de manera conjunta, para la emancipación de los pobres globales. Eso es así por al menos tres razones. La primera, habría costes de transacción, ya que el desembolso de capital en docenas de países debe ser planeado y organizado. Centenares de personas necesitarían ser empleadas, incluyendo economistas y contables, y el dinero tendría que ser convertido y transportado donde fuera necesario, generalmente a mano. La segunda, habría costes de selección ya que parte del capital beneficiaría inevitablemente a personas que no se encuentran en pobreza desesperada. Y, tercera, también habría costes de corrupción: miembros de las "élites" locales intentarían por todos los medios desviar parte del capital a sus bolsillos, pidiendo, por ejemplo, un pago por todas las licencias burocráticas y autorizaciones; y algunas de las personas relacionadas con la distribución estarían inevitablemente tentadas a cometer extorsión, soborno pasivo o robo. A causa de estos costes, para doblar los ingresos de los pobres globales sería necesaria una suma considerablemente mayor que los 75.000 millones de dólares por año. Sin embargo, conseguir que los países ricos y sus ciudadanos apoyen tal proyecto es bastamente más efectivo que lograr involucrarlos en la admisión de más extranjeros necesitados; efectivo, esto es, de cara al objetivo de proteger a aquéllos que se encuentran en las situaciones más desesperadas. Lo mismo se sostiene también a menor escala: con el esfuerzo político que supondría presionar a algunos gobiernos occidentales para admitir un centenar más de extranjeros necesitados, podríamos, en su lugar, presionar a ese mismo gobierno para que asignase unos pocos millones de dólares extras a la erradicación de la pobreza global. Y estos pocos millones extras, si fueran gastados efectivamente, podrían proteger no a centenares, sino a miles o incluso decenas de miles de personas en situación de pobreza desesperada. Déjenme clarificar la conclusión que quiero extraer de los dos puntos que he desarrollado hasta aquí. Mi conclusión no es que debamos oponernos a la admisión de extranjeros necesitados en nuestros países ricos. Tampoco estoy negando que persuadir a nuestros gobiernos y compatriotas para admitir más extranjeros necesitados sea una causa valiosa. Pero si ésta es una causa valiosa, lo es en virtud de la protección que ofrece a las personas que están en situación de grave necesidad. Proteger a estas personas de las condiciones opresivas impuestas sobre ellas por los actuales acuerdos internacionales es en efecto una prioridad moral principal. Sin embargo, he argumentado que podemos hacer mucho más respeto a esa prioridad, intentando promover mejores condiciones de vida en los países pobres que intentando promover la admisión de los extranjeros necesitados. Con iniciativas de este tipo podemos proteger mucha más gente y más necesitada que con las del segundo tipo. Entonces ¿qué debemos intentar que hagan nuestros compatriotas y gobiernos? Primero, probablemente no deberíamos gastar nuestro tiempo ni nuestros recursos en abogar por más ayuda internacional gubernamental. Es suficientemente claro para aquéllos que se molestan en informarse que esta ayuda es generalmente inefectiva para proteger a los pobres globales y raramente alguna vez lo ha intentado 8. Esto no debería sorprendernos. Nuestros funcionarios gubernamentales tienen algunas razones de imagen para preocuparse del presupuesto general para ayuda internacional como porcentaje de la renta nacional. Gráficos de esos porcentajes son compilados y hechos circular frecuentemente en los medios. Pero ¿por qué deberían preocuparse de si los proyectos de ayuda internacional que están financiando ahora serán de ayuda para aliviar la pobreza severa a largo plazo? ¿Quién evaluará estos proyectos, quién controlará a quien los ha autorizado, y hará que den cuenta por sus decisiones dentro de dos, cinco o diez años? Los únicos incentivos que nuestros funcionarios tienen para que se gasten correctamente los fondos para la ayuda internacional son incentivos morales, y éstos, por desgracia, son algo poco común entre los políticos. Además esos incentivos morales se enfrentan contra unos muy poderosos incentivos prudenciales. Cuando el gobierno de un país rico tiene a su disposición fondos destinados a la ayuda exterior, tiene oportunidades de gastarlo de modo que promocionen sus propios intereses y quizás aquellos de su país. Este gobierno puede, por ejemplo, usar sus fondos de ayuda exterior para comprar el apoyo político doméstico de bancos de crédito y exportadores, o de las "élites" en países del Tercer Mundo de importancia estratégica. Además, un gobierno como éste es probable que gane más reconocimiento y prestigio con grandes proyectos muy vistosos que sólo tenderán a beneficiar a los segmentos más pobres de la población del país receptor de manera muy indirecta, si lo hacen. Una nueva y gran central eléctrica brinda bonitas oportunidades para fotos y también puede proporcionar mucha electricidad barata. Pero los más pobres de los pobres no tienen ni tomas de corriente, ni aparatos eléctricos y en cualquier caso necesitan agua potable de manera mucho más urgente. Presionar por ayuda gubernamental adicional para el desarrollo no es, entonces, la idea más prometedora. Los países ricos ya están gastando unos 60.000 millones de dólares bajo esta etiqueta 9, pero el efecto de este gasto sobre la pobreza global es bastante escaso. Es una idea mucho mejor, en segundo lugar, persuadir a nuestros compatriotas para que apoyen a las organizaciones antipobreza más eficientes, como Unicef y Oxfam. A muy bajo coste, estas organizaciones proporcionan lo que los más pobres realmente necesitan -por ejemplo, terapia de rehidratación oral para combatir la diarrea, pozos para agua potable, educación elemental para que la gente pueda leer y escribir y entender sus derechos, micro-préstamos para romper la dependencia de los propietarios de la tierra y los usureros, semillas de calidad para aumentar la producción de la cosecha y reducir la necesidad de fertilizantes, cocinas de bajo consumo, servicios médicos y de planificación familiar-. La efectividad probada de esas organizaciones implica, a pequeña escala, que nosotros como individuos tenemos fuertes razones morales para darles apoyo: podemos ayudar a proteger muchas más personas recaudando unos miles de dólares para Unicef u Oxfam que admitiendo unos pocos necesitados adicionales en nuestro país; y es mucho más probable que tengamos éxito con el primer proyecto que con el segundo. La efectividad probada de esas organizaciones supone, a mayor escala, que la pobreza severa global puede ser ampliamente erradicada en cuestión de años, si estas organizaciones tuvieran una cantidad de dinero similar a lo disponible actualmente para la ayuda oficial al desarrollo. Esto sugiere una tercera idea sobre lo que podemos persuadir a nuestros compatriotas y gobernantes para que hagan respecto a la pobreza global. Esta idea busca combinar lo mejor de lo que ya tenemos. La ayuda oficial al desarrollo es generalmente ineficaz, pero proporciona una cantidad de dinero -cerca de 60.000 millones de dólares al año-al menos en una estimación aproximada. Las mejores organizaciones antipobreza son bastante efectivas, pero no tienen, ni por asomo, los fondos que necesitarían para triunfar a gran escala 10. La tercera idea entonces es crear mediante tratados internacionales los mecanismos institucionales globales adecuados para recaudar un flujo estable de financiación internacional para la erradicación de la pobreza global. Déjenme indicar, muy brevemente, como se podrían recaudar y emplear estos fondos. La manera más simple de recaudarlos sería obligar a los gobiernos de los países ricos a pagarlos de los ingresos fiscales generales. Pero otras maneras de recaudarlos son mejores por ser moralmente más convincentes y/o por tener efectos colaterales positivos. Una idea de este tipo fue apuntada durante muchos años por el Nobel James Tobin. Él propuso un impuesto del 0,5 % de las transacciones de divisas para disuadir la especulación monetaria. El objetivo específico de este impuesto es reducir las fluctuaciones de tipo de cambio inducidas por la especulación y de este modo permitir a los gobiernos nacionales y los bancos centrales adaptar su política monetaria a las condiciones económicas domésticas. Pero el impuesto también recaudaría ingresos, que Tobin propone usar para la erradicación de la pobreza global 11. En la actualidad el volumen de transacciones es de un increíble 1,5 billones de dólares al día. Incluso si el impuesto consiguiera su propósito de reducir este volumen drásticamente, por ejemplo a un veinticincoavo y rebajándolo a 60.000 millones de dólares al día, este impuesto todavía recaudaría 300 millones de dólares por día o 110.000 millones de dólares anualmente, suficiente para erradicar la desnutrición, las enfermedades triviales y la pobreza severa en cuestión de años. Otra idea plausible que casi se convierte en realidad. Fue el principio básico de la parte XI de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar en 1982 de que los recursos naturales de los lechos marinos bajo aguas internacionales "son patrimonio común de la humanidad" (art. 136), para ser usados "para el beneficio de la humanidad como un todo [...] tomando en particular consideración los intereses y necesidades de los estados en desarrollo [a través de un] reparto equitativo de los beneficios económicos y financieros" (art. 140), lo cual se tenía que haber hecho compartiendo la tecnología minera para el lecho marino y los beneficios (Anexo III, arts. 5 y 13) bajo el auspicio de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos o AIFM (anexos III y IV). ¿Cómo podría alguien desear oponerse a esta idea, excluir a los pobres globales, que se están muriendo de hambre literalmente, del valor de los recursos marinos? Tres administraciones de EE.UU. han intentado a fondo garantizarse los grandes beneficios del tratado al "proteger y promover el amplio alcance de los intereses marítimos de EE.UU." 12 al margen del régimen de coparticipación. Poco antes de que entrase en vigor la Convención (28 de noviembre de 1996) la administración Clinton logró que las cláusulas de coparticipación se reemplazasen por un Acuerdo sustitutorio 13. Este acuerdo asume el punto de vista de EE.UU. sobre el que el principio de patrimonio común realmente significa que los océanos y sus recursos "están abiertos para su uso por todos de acuerdo con reglas comúnmente aceptadas" 14. Consecuentemente, se libera a las compañías mineras de tener que compartir la tecnología minera para el fondo marino 15 y reduce enormemente el reparto de beneficios 16. El acuerdo se acomoda además a las demandas de EE.UU. al "1) garantizar un asiento para EE.UU. en el Consejo [el órgano ejecutivo del AIFM]; 2) permitirse a ellos mismos y a otras pocas naciones industrializadas más actuar conjuntamente para bloquear decisiones en el consejo;..." 17. Al apañarse para renegociar la Convención sobre el Derecho del Mar -presionando con la amenaza de la era Reagan de fundar, junto con unos pocos países afines, un régimen rival sobre recursos del lecho marino 18 -, la administración Clinton obtuvo una gran victoria para los EE.UU. y otros países que tuviesen el capital y las tecnologías para explotar con rentabilidad el fondo marino. La reacción en estos países ricos fue de discreta satisfacción: sus gobiernos no levantaron objeciones y sus medios ignoraron el hecho. Los gobiernos de los países más pobres también lo suscribieron con el fin de hacer el tratado universal. En cualquier caso, son las personas pobres las que menos se pueden permitir ser excluidas de este patrimonio común de la humanidad. Y así, por unas ganancias bastante triviales 19, se ha perdido una oportunidad viable y moralmente convincente de aumentar los fondos para la erradicación de la pobreza mediante la venta de derechos de explotación minera del lecho marino 20. Una movilización en defensa de la idea del patrimonio común podría haber logrado mucho más para los extranjeros en necesidad desesperada que cualquier movilización comparable para aumentar el número de los admitidos en los países ricos. Un dividendo sobre recursos globales (DRG) ofrece una alternativa adicional para recaudar los fondos requeridos (para una explicación elaborada de esta propuesta, cf. Pogge 1995c; y 2005, 249-271). Con éste, los estados, aunque retienen el control total de los recursos naturales en sus territorios, deberían pagar un dividendo proporcional al valor de cualquiera de los recursos que decidan utilizar o vender. La palabra "dividendo" pretende sugerir que todos los seres humanos, incluyendo aquéllos que ahora son excluidos, son concebidos como poseedores de una participación inalienable en todos los recursos naturales limitados. Al igual que en el caso de las acciones preferentes, esta participación no confiere control sobre si o cómo deben ser utilizados los recursos naturales, sino tan sólo el derecho de participar en beneficios económicos. Tomemos el ejemplo del petróleo. Cada estado que extraiga petróleo debería pagar un dividendo de 2 dólares por barril extraído (0,0125 dólar por litro), lo que sería, en su mayor parte, traspasado al usuario final de los productos de petróleo. La producción global actual de petróleo es cercana a 4 billones de litros (o cuatro kilómetros cúbicos) al año. Sólo por el consumo de este único recurso, el modelo del DGR podría recaudar 50.000 millones de dólares anualmente, o algo menos si, como es deseable, la demanda de petróleo declinase como consecuencia del ligero incremento de su precio. El DRG podría extenderse a otros recursos no renovables y también, de modo relevante, al uso de aire, agua y tierra para verter o emitir contaminantes. Este modelo no sólo recaudaría las rentas necesarias, sino que también tendería a reducir la velocidad del agotamiento de recursos naturales y la contaminación de nuestro medio. Sólo puedo comentar brevemente sobre cómo deberían ser gastados los fondos recaudados para la erradicación de la pobreza global. Para esto, la idea más obvia -transfiriendo los fondos a los gobiernos de los países más pobres-es claramente problemática: muchos gobiernos y funcionarios del Tercer Mundo están menos interesados en la erradicación efectiva de la pobreza que la mayoría de políticos de los países ricos encargados de los fondos de ayuda internacional. Hacerlos receptores de los fondos recaudados de la explotación del lecho marino, o mediante una tasa Tobin o DRG, diluiría sumamente, cuando no eliminase, sus beneficios pretendidos. Para hacer que sean efectivos los fondos para el desarrollo, el espectro completo de canales posibles debe ser explorado y explotado de manera competitiva. Las posibilidades más importantes son dar fondos directamente a los pobres mismos y a sus organizaciones locales, gastar los fondos mediante organizaciones como la Unicef y Oxfam, y transferirlos a los gobiernos del país pobre. La idea de una asignación competitiva estipula que el flujo de fondos sea dirigido y redireccionado hacia donde posean la mayor eficacia para lograr que los pobres globales sean capaces de satisfacer sus necesidades y defender sus intereses básicos por sí mismos. Los efectos del flujo del fondo en términos de erradicación de la pobreza deben estar fuertemente controlados y la asignación de fondos se debe ajustar consecuentemente, siguiendo normas claras dadas a conocer con antelación, de modo que los fondos fluyan a través de aquellos canales y a aquellos países que los conducen hacia su uso más efectivo. Formulando las reglas de asignación de esta manera, se crean y movilizan efectos incentivadores. De esta forma, la élite política y económica de cualquier país pobre tiene un interés en atraer fondos a su nación, ya que también se beneficiará de estos fondos de distintos modos. Las reglas que gobiernan el desembolso de fondos deberían ser diseñadas para aprovecharse al máximo de este interés -dejando claro a tales élites que, si quieren beneficiarse del recibo de fondos de su sociedad, deben cooperar en hacer estos fondos efectivos para mejorar las condiciones y oportunidades de los pobres domésticos-. En términos generales, las reglas para el desembolso de fondos deben ser diseñadas de manera que estimulen una competición mundial pacífica para la erradicación de la pobreza (para más detalles, cf. Pogge 1995c, sección 3). * * * Es el momento de evaluar. Hemos organizado nuestro mundo social -y, en particular, nuestra economía mundial-de manera que producen y reproducen una pobreza y una desigualdad de dimensiones gigantescas. Más de 20 millones de personas mueren cada año por causas relacionadas con la pobreza, centenares de millones están en necesidad desesperada. Es bastante comprensible, y realmente noble, que nuestra primera reacción ante este sufrimiento debería ser que debemos insistir en que debemos acoger a esta gente. Dame tus cansadas, tus pobres, tus hacinadas multitudes anhelantes de respirar en libertad, el desdichado deshecho de tu rebosante playa... 21 He argumentado que, sin embargo, esta primera reacción es errónea. Si no hubiese resistencia política a unas fronteras abiertas o relativamente abiertas, si nuestros compatriotas y gobiernos estuvieran preparados para aceptar el argumento moral a su favor y actuar de acuerdo a ello, entonces la situación podría ser diferente. Pero tal y como están las cosas, los extranjeros necesitados que conseguimos admitir son, de hecho, muy costosos en términos del esfuerzo político necesario para su entrada y también en términos de la hostilidad y rabia que generan entre los compatriotas, lo que hace cada vez más difícil el conseguir su apoyo para cualquier iniciativa a favor de los pobres globales. Podemos ser mucho más efectivos en proteger a aquéllos por los que nos preocupamos adoptando una estrategia diferente. Habiendo presentado el argumento de que esto es así, me extraña que este argumento no sea particularmente difícil o no obvio. Esto suscita la cuestión de por qué la gente generalmente no ve las cosas a mi manera. ¿Por qué la mayoría de aquéllos que se preocupan de los necesitados extranjeros piensa en términos de acoger a la gente, en lugar de en términos de aligerar las condiciones terribles que hacen que ellos quieran venir aquí en primer lugar? Para completar mi argumento, debería ser capaz de explicar por qué eso es así y también para mostrar que cualquier razón que tengan los otros para pensar de la manera que lo hacen no es una buena razón. Una posible explicación es el patriotismo. Aquí no sólo tengo en mente la idea ridícula de que nuestro país es tan maravilloso que nadie puede ser feliz fuera de él, a pesar de que tengo que decir que esta visión tiene sus adeptos, por ejemplo, en Francia y EE.UU. Tampoco tengo en mente la visión chovinista de que sólo los europeos con su rica historia y tradiciones políticas pueden gobernar bien un país, sin embargo, esta visión también parece tener algunos adeptos, aunque es una especie en extinción. A lo que me refiero por patriotismo es a la idea de que tenemos más razones morales para promover la justicia y perfección moral de nuestro propio país que de los del resto del mundo. La idea es que la hostilidad que albergan muchos de nuestros compatriotas en contra de la admisión de extranjeros es un defecto en ellos que deberíamos corregir independientemente de los efectos que esta corrección tendría en el destino de los extranjeros necesitados. Tenemos responsabilidades especiales, por así decirlo, por aquellos sentimientos y prejuicios de nuestros compatriotas que parezca que puedan bloquear la responsabilidad más general que sentimos por la pobreza global. Puedo notar ciertamente la fuerza emocional de esta idea. Verdaderamente comparto la preferencia moral por vivir en un país donde los extranjeros necesitados son bienvenidos. Pero invertir la prioridad moral que he estado argumentando en este terreno es, sin embargo, según creo, un gran error, por dos razones: la primera, es verdad que nuestros países a menudo están involucrados activamente en el rechazo de extranjeros necesitados. Pero es igualmente cierto, y mucho menos obvio, que nuestros países también están involucrados activamente en mantener el orden mundial imperante y, en particular, la estructura presente de la economía mundial que regula, y predeciblemente produce, y reproduce pobreza global severa y desigualdad. En el último caso, la involucración activa de los funcionarios que pretenden actuar en nombre nuestro es mucho más obvia, ya que el orden económico global actual ya está en su lugar y parece reproducirse él mismo sin ninguna agencia humana, y también porque nosotros y nuestros funcionarios no estamos más involucrados en su reproducción que millones de personas de los otros países ricos. Te sientes fatal si un peticionario de asilo desesperado es rechazado por un agente consular que pretende actuar en tu nombre. Pero te sientes mucho menos fatal si tu gobierno, como todos los demás, no muestra interés es apoyar o defender reformas económicas globales y, por esa razón, colabora en contribuir en la hambruna y los niveles actuales de enfermedad del Tercer Mundo. La exclusión económica de 1.300 millones de personas es producida por los ciudadanos y gobiernos de los países ricos, junto con la élites corruptas del Tercer Mundo y, a pesar de ser claramente responsables colectivos de ello, tenemos la tendencia de no sentirnos particularmente responsables porque nadie está realmente en posición de alterar esta exclusión, para cambiar la economía mundial. El hecho de que muchos estén manteniendo esta exclusión conjuntamente crea la ilusión de que nadie está realmente haciéndolo, de que sólo ocurre de manera natural. Una segunda explicación de este erróneo orden de prioridades tan extendido está de alguna manera relacionada con el primero. Tendemos a pensar en los refugiados y los peticionarios de asilo como individuos particulares, como personas con una cara. Pensamos en ellos como alguien que se ha acercado a nuestra casa, llamado a la puerta y que nos ha contado su historia. ¿Cómo podemos cerrarles la puerta en sus narices? Ciertamente, nadie va a negar que los 1.300 millones de pobres globales también sean personas con caras. Pero pensamos en ellos como una masa anónima y amorfa. Como no se han acercado a nuestra puerta, sólo pueden llegar a ser personas con un rostro si somos nosotros los que intentamos llegar a ellos seleccionándoles de entre la muchedumbre. Esto requiere una iniciativa que pocos de nosotros tomará nunca. Por cierto, los captadores de fondos saben de nuestra peculiaridad psicológica y, en lugar de pedirnos una donación para los niños afectados por la pobreza en el Tercer Mundo, a menudo nos piden patrocinar a algún niño en particular, fotografía incluida. Con este atractivo, el proyecto de proteger a los niños necesitados puede ganar cierta urgencia psicológica que tendemos a asociar con no darle la espalda a los extranjeros necesitados que piden la admisión. Otros dos ejemplos opuestos nos muestran esta misma propensión psicológica que tenemos. Pensemos en la segunda guerra mundial, en aquellas personas obligadas a vivir bajo el terror de la ocupación alemana. Imagínese como sería conocer a judíos que estaban bajo el riesgo de ser deportados al tiempo que uno también sabe de la existencia de algunos lugares razonablemente seguros para esconderse o rutas de escape. Es mucho más fácil, psicológicamente, simplemente fallar al no acercarse a ofrecer esta ayuda a cualquier judío que se conociera que no rechazar a una familia judía que está a la puerta de nuestra casa. O piénsese en una persona atrapada en una cueva o en un pozo. En este caso, nosotros estamos dispuestos a mover cielo y tierra, a gastar millones de dólares y miles de horas para salvar una vida humana. ¿Sentimos la misma urgencia moral para instalar una barrera de seguridad en una autopista concurrida que sabemos que salvará dos o tres vidas al año? ¿O en la reducción de emisiones en una planta que sabemos que evitará muchas muertes de cáncer? No. Tenemos la tendencia de aceptar costes mucho mayores por proteger a alguien que imaginamos como un individuo determinado, aunque, si nos paramos a pensar, esto parezca bastante irracional, especialmente en el caso de la pobreza global, donde la única distinción entre los individuos determinados es que buscan admisión o de algún modo se las han arreglado para venir aquí, lo que, de cualquier modo, tiende a mostrar que están menos necesitados que muchos otros. Una tercera explicación de por qué las personas podrían pensar que es mucho más importante, desde el punto de vista moral, trabajar para la admisión de los extranjeros más necesitados que para los proyectos de la erradicación de la pobreza global es que suponen que el primero es el medio más eficaz para promover este último. Una vez que las personas de los países pobres están viviendo entre nosotros, podría uno razonar que éstas pueden influenciar a aquéllos que están a su alrededor para ser más compasivos con el sufrimiento de las poblaciones del Tercer Mundo y para que colaboren mediante el proceso político para iniciar el tipo de mecanismos de erradicación de la pobreza global que he propuesto. Aunque algunos pueden aceptar esta línea de pensamiento, no creo que haya mucha base para ella. En la experiencia reciente de Europa, la afluencia de extranjeros pobres ha hecho que la gente en general sea menos compasiva al sufrimiento en tierras extranjeras. Y en los EE.UU., que tiene una his-toria mucho más dilatada de una significativa inmigración procedente del Tercer Mundo, hay escasos indicios de que incluso estos inmigrantes intentasen influir en la política gubernamental a favor de sus antiguos compatriotas (a diferencia de los americanos polacos, irlandeses y judíos, por ejemplo, que hacen esfuerzos políticos considerables en beneficio, respectivamente, de las causas polaca, irlandesa e israelita). He asumido una posición que va en contra de las creencias morales, los sentimientos y la conducta de muchas personas a las que respeto. En 1995 Acuerdo (citado en la nota 18) limita el reparto de beneficios a la "asistencia económica" para "los países en desarrollo cuyos ingresos de exportación o cuya economía sufran serios perjuicios como consecuencia de una disminución del precio o del volumen de exportaciones de un mineral, en la medida en que tal disminución se deba a [la minería del lecho marino]." La Sección 8(3) reduce a la mitad las tasas de solicitud para la exploración y explotación de los emplazamientos, a 250.000 dólares la mitad de las cuotas de aplicación para la exploración y explotación de los sitios, y la sección 8(2) elimina la tasa anual de un millón de dólares por producción así como las contribuciones financieras relativas a los beneficios (el Anexo III de la Convención, artículo 13 imponía el cumplimento de todas estas condiciones). 18 Alemania y Gran Bretaña estaban especialmente dispuestos a unirse a esta jugada. 19 Con los precios actuales de los metales, la minería de los lechos marinos no se espera que devenga comercialmente rentable por un tiempo. 20 Uno puede objetar que cualquiera de los fondos que la Parte XI de la Convención podría haber recaudado para los países menos desarrollados, podría también -como la mayoría de la ayuda oficial al desarrollo-haber acabado en los bolsillos de políticos y burócratas corruptos del Tercer Mundo. Pero, seguramente, la elección entre entregar el dinero a las élites corruptas del Tercer Mundo contra ignorar la pobreza global no agota las opciones disponibles. Clinton bien podría haber presionado por términos que asegurasen que los fondos recaudados se gastasen en una erradicación eficaz de la pobreza. 21 Fragmento del poema de Emma Lazarus "The New Colosus" escrito en 1883 como un homenaje y saludo a los inmigrantes que llegan a los EE.UU. y reproducido en una placa de bronce en el pedestal de la Estatua de la Libertad.
Las políticas públicas destinadas a gestionar el complejo fenómeno migratorio encuentran no sólo una enorme resonancia en la esfera pública de las sociedades receptoras, sino que incluso pueden llegar a cuestionar los fundamentos de la concepción de justicia en que tales sociedades se reconocen. La justicia, entendida no tanto como compendio de las virtudes que han de caracterizar al sujeto moral, sino como el rasgo distintivo de las instituciones básicas de una sociedad bien ordenada, exige un escenario jurídicopolítico en el que todos los individuos sean iguales ante la ley y estén sometidos a los mismos criterios generales. Tal exigencia de justicia -de la que aquí tan sólo se ha explicitado la igualdad de trato como un criterio mínimo (cf. Dworkin 2003)-también ha de servir de valor-guía a la hora de definir las políticas públicas en general y, en particular, las relacionadas con el fenómeno de la inmigración, cuya regulación los Estados consideran parte irrenunciable de su domain reservé. Las diversas políticas que diseñan y ponen en marcha los países de inmigración no se limitan al control del acceso de los extranjeros al territorio nacional o a las condiciones para su estancia legal. Comprenden también a veces un conjunto de medidas destinadas a la consecución de una sociedad integrada en la que tanto nacionales como residentes extranjeros convivan en igualdad de derechos y oportunidades. En virtud de tales políticas, se puede y se debe proceder a una equiparación progresiva de derechos entre todos los residentes, sea cual sea su nacionalidad, así como a una redistribución de los recursos, bienes y servicios hasta entonces disponibles en la que también participen los recién llegados (cf. Zamora 2008). RESUMEN: En este artículo se abordan las recíprocas implicaciones normativas existentes entre las concepciones de la justicia global y de la ciudadanía, por un lado, y la definición de las políticas migratorias, por otro. La exploración se hace en cuatro pasos: se ofrecen algunas razones para superar el enfoque estadocéntrico de la teoría de la justicia; se presentan la pobreza mundial y los flujos migratorios generados por ella como cuestiones ineludibles para una teoría de la justicia; se analizan los obstáculos que las fronteras estatales representan a la hora de implementar una concepción global de la justicia; y, finalmente, se argumenta a favor de redefinir la noción de ciudadanía de modo que constituya el horizonte normativo de las políticas migratorias. Justicia global; teoría de la justicia; derechos humanos; Rawls; migraciones; políticas migratorias; ciudadanía; fronteras; pobreza mundial; Estado nacional; globalización. Sin embargo, en las sociedades receptoras de inmigrantes, especialmente en las sociedades más ricas, se registran con frecuencia reacciones de resistencia por parte de sectores que, manejando no siempre datos contrastados, sienten amenazado su propio bienestar material. En tales casos, se ha de poner especial empeño en explicar de manera argumentada el sentido de las medidas con el objeto de que los criterios de justicia hasta entonces aceptados no sean revisados a la baja. Si los ciudadanos no están dispuestos a realizar ciertos esfuerzos en pro de una redistribución equitativa de recursos y posiciones de poder, existe el riesgo nada remoto de que emerja una sociedad dual con dos categorías nítidamente diferenciadas de individuos: por un lado, los ciudadanos y, por otro, los migrantes 1. Esto implicaría la ruptura del escenario imprescindible para la realización de la justicia, una fractura social inaceptable. La presencia más o menos permanente de migrantes y refugiados plantea en toda su crudeza la cuestión de los límites de la comunidad política receptora y, en particular, la legitimidad de los límites basados en la nacionalidad de los individuos. La situación real en la que en muchos casos se encuentran los inmigrantes pone de manifiesto que la aplicación de los principios de justicia incluyendo entre tales, y de manera destacada, los derechos humanos sigue aún concibiéndose a partir de una noción restringida de la soberanía estatal como marco de actuación fundamental. De ahí que quienes cruzan las fronteras para instalarse en otro país experimenten con respecto a los nacionales diferencias relevantes en el nivel de disfrute efectivo de los derechos. La persistencia de este tipo de prácticas resulta sumamente inquietante, pues el respeto de los derechos humanos marca el estándar mínimo de justicia que disfruta en nuestros días de un consenso más amplio, aunque no universal. Al restringirse al ámbito de aplicación de las exigencias propias de la noción de justicia, reduciéndolo al conjunto de los nacionales del país, se está adulterando el potencial universalista inherente a dicha noción. Por eso mismo, la cuestión relativa a la gestión política de los movimientos migratorios y, sobre todo, la referente a los derechos que han de tener garantizados los migrantes difícilmente pueden ser esquivadas en un debate serio sobre el sentido de la noción de justicia en el contexto de un mundo globalizado. Sin ocultar la relevancia de este asunto, el reconocimiento de los derechos humanos a todos los individuos en cualquier lugar del planeta no es empero el único tema de la justicia relacionado con la suerte de los migrantes. Esta aproximación al problema adolecería de una cierta estrechez de miras. Existen, por el contrario, relevantes consideraciones que tornan en insuficiente la perspectiva estrictamente estatalista y que invitan a abordar la justicia desde una perspectiva planetaria o, si se prefiere el término, global. Dado que la opción de salir del propio país en la mayoría de los casos resulta una opción forzada por las circunstancias y, en concreto, vinculada a una situación de escasez de recursos (en un sentido amplio del término) o de difícil acceso a los mismos a causa de una distribución global no homogénea ni equitativa, existe un estrecho vínculo entre las migraciones y el injusto reparto de la riqueza a nivel mundial. Afrontar las causas de los masivos flujos migratorios internacionales pasa por reconocer que "no vivimos en un mundo justo", una afirmación que, tal como sostiene Thomas Nagel (2005, 113), posiblemente sea la "menos controvertida que uno pueda realizar en teoría política". Afirmar lo contrario sería perpetuar en el orden del discurso una imagen falsa de un trágico fenómeno en el que está involucrada la humanidad entera. No es de extrañar, en consecuencia, que entre las cuestiones realmente impostergables de la actual agenda internacional se encuentre la erradicación de la pobreza extrema y el hambre: es, de hecho, el primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que la ONU definió y aprobó sobre el papel en el año 2000 para su consecución en el 2015. A lo largo del presente artículo se abordan las implicaciones normativas existentes entre las concepciones de la justicia global y de la ciudadanía, por un lado, y la definición de las políticas migratorias, por otro. El desarrollo de estas cuestiones se efectúa en cuatro pasos: se ofrecen algunas razones para superar el enfoque estadocéntrico de la teoría rawlsiana de la justicia (1); se presentan la pobreza mundial y los flujos migratorios generados por ella como cuestiones ineludibles desde una perspectiva de justi cia (2); se analizan los obstáculos que las fronteras estatales representan a la hora de implementar una concepción global de la justicia (3); y, finalmente, se argumenta a favor de redefinir la noción de ciudadanía de modo que constituya el horizonte normativo de las políticas migratorias (4). Se dejará aquí sin tratar la relevante cuestión relativa a si la vinculación entre migraciones internacionales y pobreza mundial ha de abordarse por métodos distintos a ya constituidas y, en la época moderna, particularmente a los Estados, dentro de los cuales se establecen los términos que regulan la cooperación social. Cada Estado soberano se torna así en unidad idónea para concebir y administrar la concepción de la justicia; por su parte, sus ciudadanos se convierten en sus destinatarios y, en el caso de los regímenes democráticos, en los agentes cualificados para discutir sobre ella, pues la justicia concierne precisamente a las relaciones entre conciudadanos. Todo este imaginario político básico se vio reforzado por la hegemonía del marco geopolítico westfaliano, vigente desde mediados del siglo XVII hasta bien entrado el siglo XX. Éste es el marco geográfico y, sobre todo, mental en el que se insertan los conceptos de la teoría rawlsiana. De hecho, toda su teoría parte de un presupuesto en nada irrelevante y que, sin embargo, no queda adecuadamente justificado: la idea de que la justicia encuentra su campo de acción más idóneo dentro de sociedades organizadas estatalmente, cada una de ellas tomada como "un sistema cerrado aislado de las demás sociedades" (Rawls 1979, 25). Con ello se da carta de naturaleza al Estado territorial moderno, esto es, a aquella entidad política que ejerce el poder soberano sobre un determinado territorio definido por fronteras reconocidas internacionalmente. Es llamativo que, pese a la relevancia que de este modo se concede a las fronteras, no sea posible encontrar en la obra de Rawls argumento alguno que la acredite ni reflexión alguna sobre las implicaciones morales y políticas resultantes. Hasta la publicación en 1979 de Political Theory and International Relations, obra de Charles Beitz, el enfoque de la justicia centrado en el Estado (para abreviar, el enfoque estadocéntrico) era el único realmente articulado de manera sistemática. A partir de esa fecha se ha ido erigiendo una corriente de filósofos políticos y teóricos sociales que, si bien se inscriben en la estela de Rawls, se muestran partidarios de aplicar con mayor coherencia su pensamiento político en el ámbito internacional. Además del propio Beitz, entre los integrantes de este grupo liberal-igualitario y cosmopolita se encontrarían, entre otros, Barry, Jones, Pogge, Cole, Nussbaum o Fraser. El auténtico reto al que se enfrentan estribaría en encontrar el modo de sobrepasar el ámbito de las sociedades estatales y desplazar el foco de atención hacia la estructura básica de la sociedad global más o menos integrada, sin perder en el camino ni rigor conceptual ni exigencia normativa (cf. Velasco 2010). Aunque en publicaciones posteriores Rawls intentó los propios de las políticas migratorias, tal como propone, por ejemplo, Thomas Pogge (2010). Esta omisión, sin embargo, no implica negar que, en lugar de intentar lograr la admisión en los países ricos de las personas en situación de pobreza severa, puedan existir otras maneras probablemente mucho más efectivas de proteger a esas personas de las privaciones que están sufriendo. No obstante, es posible argumentar que, precisamente en nombre de la justicia, es preciso replantear las condiciones que habitualmente imponen los países ricos para la admisión y permanencia de los extranjeros necesitados. EL PROBLEMÁTICO ÁMBITO DE APLICACIÓN DE LA TEORÍA DE LA JUSTICIA El tratamiento contemporáneo de la noción de justicia está moldeado en sus rasgos esenciales por la A Theory of Justice de John Rawls, obra publicada en 1971 que delimitó el campo conceptual en donde desde entonces se han librado las principales disputas de filosofía política. Sin embargo, y pese a su pretensión de adecuarse a las sociedades desarrolladas de la modernidad, la doctrina rawlsiana no cuestiona un presupuesto teórico de extraordinaria repercusión práctica: la idea de que los límites de la justicia son los límites de cada uno de los Estados existentes en el planeta (cf. Barry 1989, 20; Singer 2003a, 199). Esta horma intelectual que habitualmente constriñe las aproximaciones al tema de la justicia se encuentra profundamente arraigada en la teoría política contemporánea. En términos generales, las diversas concepciones contemporáneas de la justicia se configuran como diferentes conjuntos de principios que pueden invocarse para asignar derechos y deberes, así como beneficios y cargas entre los miembros de una determinada sociedad. Pese a las considerables divergencias que pueden apreciarse a la hora de concretar tales principios, las principales teorías rivales coinciden en que un cometido fundamental de la justicia política consiste en afirmar un esquema básico de cooperación social. A esta coincidencia se añade una precisión igualmente compartida: ese esquema básico implica sólo y exclusivamente a todos aquellos que se ubican y comparten un espacio común de actividad. Debido a consideraciones de este tenor, el alcance de las exigencias de justicia se ha restringido tradicionalmente a aquellas sociedades abordar este reto, sobre todo en su escrito El derecho de gentes (Rawls 2001), en realidad se quedó a medio camino, pues, como afirma Singer (2003b, 21), sigue "firmemente anclado en la idea de que la unidad para decidir qué es justo sigue siendo algo parecido al Estado-nación actual. El modelo de Rawls es el de un orden internacional, no un orden global". Así, pues, a la apaciguadora postura de Rawls, que se inclinaba por abordar la injusticia y la pobreza en el mundo como una cuestión de mera ayuda humanitaria, le ha salido al paso toda una serie de críticos que apuestan por tratar tales asuntos como cuestiones de estricta justicia distributiva en nombre precisamente de los principios propuestos por Rawls. Estos críticos concuerdan en que no cabe obviar el hecho de que la interrelación entre las distintas sociedades del planeta es hoy más estrecha que nunca y que constantemente las interacciones sociales cruzan las fronteras estatales. La toma en consideración de tales fenómenos de carácter estructural debería propiciar una reflexión acerca de la necesidad de ampliar las fronteras de la justicia (cf. Nussbaum 2007). De hecho, ante este trasfondo socio-histórico, cuyos perfiles se han acentuado en la era de la globalización (el auténtico presupuesto fáctico de todos estos planteamientos), la determinación del ámbito de aplicación de la justicia, de "quiénes" son sus sujetos, se ha convertido en materia expresa de un debate académico a tres bandas entre nacionalistas liberales, internacionalistas y cosmopolitas (cf. Fraser 2008, 67-79). En el transcurso de esas disputas, la postura de Rawls, identificada básicamente con el primer grupo, ha pasado a ser una más entre los diversos esfuerzos para pensar la justicia social en un mundo globalizado. Los nacionalistas liberales estiman que las exigencias de la justicia son de aplicación exclusivamente en el interior de los Estados nacionales y, por tanto, no contemplan ninguna provisión de justicia de alcance inter-o transnacional, una posición que es impugnada conjunta y vehementemente por los otros dos grupos. Pero mientras que los cosmopolitas o globalistas consideran que el objeto de la justicia son las relaciones entre todos los seres humanos y que, por tanto, la unidad básica de distribución son las estructuras globales, los internacionalistas presuponen una estructura básica de doble nivel (nacional e internacional) con grados distintos de obligaciones distributivas. Así, pues, internacionalistas y globalistas sostienen, con los matices apuntados, que desde una posición liberal atenta a una distribución equitativa de derechos y recursos, esto es, desde una perspectiva rawlsiana que no se mantenga en la literalidad de Rawls pero que consume el sentido de su teoría, los principios de la justicia habrían de tener una aplicación global o internacional de modo que los recursos disponibles sean tratados y gestionados en una escala mundial. Aunque, en concreto, autores como Beitz, Nussbaum o Fraser ni lo contemplan (tan sólo, de alguna manera, Cole 2000 y Pogge 2010), la citada estrategia argumentativa permitiría, como se verá más adelante, que asuntos como, por ejemplo, los relativos a los flujos migratorios fueran considerados desde una perspectiva mucho más integral. En puridad, y para ser justos también con Rawls, cabe distinguir dos propuestas a lo largo de su obra, cuya diferenciación tiene consecuencias significativas en los debates a tres bandas recién mencionados: por un lado, una primera teoría en la que se trazan con bastante detalle los rasgos de una sociedad justa (Rawls 1979); y, por otro, una concepción, mucho menos articulada, acerca de las relaciones justas entre los pueblos (Rawls 2001). Una de las principales disparidades que se perciben entre estas dos propuestas es que mientras la primera va encaminada a lograr un acuerdo sobre los criterios públicos para la valoración, el diseño y, en su caso, la reforma del orden institucional de una sociedad (su "estructura básica"), la segunda tan sólo aspira a obtener un conjunto de normas de buena conducta que los pueblos en cooperación tendrían que seguir. Cabe entonces hablar, como bien ha señalado Pogge (2004), de una "asimetría estructural" entre ambas teorías rawlsianas. Y ello es así a pesar de que "el derecho de gentes se desarrolla dentro del liberalismo político y constituye una extensión de una concepción liberal de la justicia doméstica a una sociedad de los pueblos" (Rawls 2001, 19). En todo caso, los niveles de exigencia normativa aplicables en uno u otro ámbito difieren ostensiblemente. Existe otra notable asimetría entre ambas concepciones que empaña la credibilidad de la teoría internacional propuesta por Rawls: en el ámbito interno de los Estados este autor adopta un individualismo normativo que rechaza de plano en el ámbito supra-o interestatal. Por tal forma de individualismo se entiende aquella "concepción que, respecto al establecimiento de las cuestiones morales, asume que sólo deben contar los intereses de los seres humanos individuales" (Pogge 2004, 32). Pues bien, mientras que en su teoría intraestatal, restringida al ámbito interno o local (domes-tic), los intereses colectivos alcanzan un peso inapreciable, en su teoría internacional "los pueblos son reconocidos como las últimas unidades de interés" (Pogge 2004, 32). Y aquí por pueblos se entiende las entidades jurídico-políticas reconocidas a nivel internacional, es decir, los Estados. Una compresión que, por un lado, guarda suma coherencia con un presupuesto básico del modelo westfaliano -los sujetos del derecho internacional son exclusivamente los Estados (cf. Zolo 2000, 137-140)-y que, por otro, choca frontalmente con el contenido potencialmente cosmopolita de los derechos humanos que apunta hacia el reconocimiento de los individuos como sujetos del derecho internacional. Si desde una genuina perspectiva cosmopolita, la primera preocupación debería ser, según Rawls (2001, 138), "el bienestar de los individuos y no la justicia de las sociedades", en su obra El derecho de gentes lo relevante pasa a ser la estabilidad del sistema de Estados y no la redistribución de recursos entre todos los habitantes del planeta, cuestión que sitúa expresamente fuera del objeto de la teoría. De ahí que tanto internacionalistas como globalistas se posicionen en contra de Rawls y postulen un sentido ampliado de justicia que sobrepase el terreno acotado de cada sociedad cerrada en sus propias fronteras. No existen razones suficientes para afirmar que los efectos injustificados de la desigualdad en el orden social internacional tengan que ser tratados de manera diametralmente diferente a los problemas de justicia en la esfera interna. Sin embargo, en El derecho de gentes, Rawls tan sólo contempla formalmente un mero deber de asistencia internacional, siendo además el último que enumera entre los principios de justicia entre pueblos libres y democráticos: "Los pueblos tienen el deber de asistir a otros pueblos que viven bajo condiciones desfavorables que les impiden tener un régimen político justo o decente" (Rawls 2001, 50). Se entiende que este deber es de aplicación en aquellos casos en que la pobreza amenaza el buen ordenamiento interno de una determinada sociedad. De este deber no se deduce, sin embargo, la exigencia de ningún arreglo institucional de alcance internacional y, en definitiva, queda sujeto a la libre negociación entre los Estados soberanos. Es precisamente esta falta de ambición lo que conduciría al planteamiento rawlsiano a la más completa irrelevancia en un mundo que demanda patrones normativos globales. Entre las razones que mueven a Rawls a no extender el mencionado individualismo normativo a la esfera interna-cional destacan dos argumentos de muy distinto tenor. El primero se basa en la convicción, aunque presentada como si fuera un hecho incontrovertible comprobado por las ciencias sociales, de que las causas de la pobreza nacional y de la desigualdad internacional obedecen a circunstancias de carácter puramente interno, incurriendo así en un claro alarde de nacionalismo explicativo. Se trata de una afirmación difícilmente sostenible si se tienen en cuenta los datos empíricos disponibles y, sobre todo, el alto grado de interconexión e interdependencia alcanzado por la economía mundial 2. El segundo argumento descansa en la negativa a diseñar un orden institucional global. Rawls descarta esta posibilidad amparándose sencillamente en un argumento de autoridad: "Sigo aquí a Kant en La paz perpetua en que a un gobierno mundial que entiendo como un régimen político unificado con los poderes legales ejercidos habitualmente por los gobiernos nacionales sería un despotismo global o un frágil imperio desgarrado por frecuentes guerras civiles" (Rawls 2001, 49). Pero aún aceptando esta objeción, no está nada claro por qué Rawls se niega a estudiar otras posibilidades, entre las que destacarían las siguientes: una libre federación de Estados soberanos (que era la segunda opción manejada por el propio Kant), alguna federación con atribuciones de coordinación o incluso algún tipo de organización supranacional de carácter continental (como la Unión Europea). Y, sobre todo, tampoco se explica por qué Rawls sigue otorgando prioridad al marco estatal como ámbito óptimo exclusivo, en la práctica para la resolución de los problemas de justicia distributiva. Estos argumentos serán abordados y rebatidos en los dos siguientes apartados. POBREZA MUNDIAL Y MIGRACIONES Entre los pasajes más controvertidos de El derecho de gentes de Rawls se encuentra aquél en el que se afirma que la carencia de un mínimo de bienestar en ciertas sociedades no obedece fundamentalmente a la escasez de recursos naturales, ni tampoco a la existencia de condiciones no equitativas de intercambio y de dominación política, sino a las tradiciones culturales y hábitos políticos (gobiernos opresivos y élites corruptas, en particular) de algunos pueblos, así como por la falta de laboriosidad, probidad y capacidad de sus miembros (cf. Rawls 2001, 125-126). Las causas de la pobreza serían, por tanto, estrictamente endógenas a cada país. Del mismo modo procede con la cuestión migratoria, reduciendo las diferentes causas de los flujos a una principal: la ausencia de instituciones y estructuras liberal-democráticas estables en los países emisores (cf. Rawls 2001, 18;51-52). Si tal explicación se concibe en estrechos términos político-institucionales, resulta difícil darla por válida 3. Si, por el contrario, se interpreta en el sentido de que en el origen de las migraciones se encuentra la ausencia de una estructura social bien ordenada, esto es, el carácter injusto de las relaciones sociales, se apuntaría entonces en una dirección correcta. Pero aún aceptando esta interpretación, resulta enormemente difícil emitir un juicio sobre la estructura social remitiéndose en exclusiva al ámbito estatal y olvidándose de la incardinación de los Estados en una estructura de intercambio mucho más amplia de carácter planetario. El enfoque puramente estadocéntrico de la justicia, que concibe a los Estados como si fueran mónadas leibnizianas autosuficientes que no interactúan entre sí, podría estar justificado acaso en tiempos pretéritos. En otros momentos de la historia existían dificultades prácticamente insalvables para establecer contactos y relaciones permanentes con lugares alejados, pero hoy tales motivos no pueden invocarse más (cf. Barry 1995, 21). Las capacidades de beneficiar o perjudicar se han globalizado y no sólo en las relaciones interpersonales, pues "las posibilidades de beneficios y males se multiplican más allá de toda medida cuando se trata de las políticas que los gobiernos ponen en práctica en nuestro nombre" (Appiah 2007, 15). Por eso mismo, "cada país", como señalaba Hannah Arendt (2001, 91) ya a mediados de la centuria pasada, "se ha convertido en el vecino casi inmediato de cualquier otro país, y cualquier persona siente el golpe de los hechos que suceden en el otro extremo del globo". En este punto, como en tantas otras cuestiones, desde el inicio de la modernidad las condiciones materiales de existencia han cambiado de tal manera que se ha modificado de manera no banal aquello que, desde David Hume (1993Hume ( [1751]], 47-52), se conoce como las circunstancias de la justicia, esto es, aquellas condiciones socio-históricas bajo las cuales se hace necesaria la cooperación humana. A escala planetaria, las circunstancias son ahora tan extremas o más que en cualquier otro momento del pasado, pues en los últimos dos siglos los procesos de desarro- Una teoría normativa de la justicia no puede ignorar que el abismo que se abre entre los Estados más ricos y los más pobres del planeta es ahora más profundo que nunca. Tampoco debería hacerlo una teoría que pretenda dar una explicación convincente de las migraciones internacionales contemporáneas. Los actuales procesos de globalización se caracterizan, entre otras cosas, por su profunda asimetría y, en particular, por la desigualdad económica que generan entre las diferentes regiones del planeta 4, desigualdad que se multiplica por el hecho de que "la globalización supone la intersección de múltiples estructuras de injusticia" (Fraser 2008, 89), entre las que se situarían en un lugar destacado las derivadas de la pervivencia de relaciones post-y neocoloniales (realidades que la teoría liberal de la justicia tiende a ignorar, cf. Cole 2000). La persistencia de situaciones de injusticia enquistadas se encuentra detrás aunque no como factor único ni como exclusivo desencadenante del continuo incremento de los movimientos migratorios a escala mundial registrado en los últimos años, así como del que previsiblemente tendrá lugar, pues "en la medida en que la globalización signifique la inclusión de ciertas áreas en la prosperidad económica global y la exclusión de otras, la inmigración seguirá creciendo" (Castles 2004, 53). En un planeta cuya superficie seguirá teniendo la misma extensión y cuyos territorios habitables disminuyen desde hace tiempo por causa de la desertificación (entre otros factores), el aumento igualmente predecible de la población mundial en las próximas décadas más acentuado además en las regiones menos desarrolladas del planeta empujará, sin duda, en la misma dirección. Aunque existen flujos de personas originados por situaciones de emergencia coyuntural (guerras civiles, catástrofes naturales, etc.), la mayor parte de las migraciones tienen una dirección definida que va desde las áreas más pobres hacia las zonas ricas y que, en gran medida, son resultado de una situación estructural injusta, de una distribución no equitativa de la riqueza, de los recursos naturales y del llamado capital humano. Por eso, si se busca comprender las migraciones de manera integral, esto es, como un proceso de escala global, no puede perderse de vista las relaciones norte-sur en el sentido no de referencias geográficas, sino de configuraciones político-sociales que cristalizan en formidables disparidades "en materia de prosperidad económica, condiciones sociales, seguridad y derechos humanos" (Castles 2004, 54) 5. En la mayoría de los casos, hablar de las migraciones como un éxodo voluntario constituye una representación completamente falaz de la realidad, pues los márgenes de acción y de decisión individual son enormemente restringidos en situaciones de escasez y penuria económica. No obstante, hay que tener en cuenta que, aunque detrás de muchos procesos migratorios en cuanto fenómeno social y no como resultado de decisiones individuales estén la pobreza y la búsqueda de mejores oportunidades de vida, la identificación del factor desencadenante de las mismas (que no hay confundir con su causa última) resulta sumamente compleja. En la práctica general, es preciso que confluyan otras circunstancias para que la pobreza opere como factor de estímulo de la emigración. La existencia de antiguos vínculos coloniales y, sobre todo, de redes migratorias transnacionales son, por ejemplo, factores que facilitan el inicio del proceso migratorio. De especial relevancia son los efectos provocados por interacciones constantes de todo tipo entre los distintos países, cuya multiplicación ha sido propiciada por las últimas olas de globalización. Y ello implica aseverar que las migraciones en parte también están determinadas por los países receptores (cf. Sassen 2006), aunque no en exclusiva, pues además de poderosas razones que inciten a las personas a salir de su propio país (push factors), tiene que haber motivos que impulsen a instalarse en determinados países (pull factors). Con todo, los polos de atracción sólo suelen llegar a ser tomados en consideración después de que en los países emisores se hayan manifestado al menos algunas de las siguientes circunstancias desfavorables: una desigualdad social profunda y enquistada, un crecimiento demográfico descontrolado y/o una alarmante desestructuración económica, social y cultural. Si la pobreza mundial constituye, en su mayor parte, una vulneración de los derechos humanos (cf. Pogge 2005) y, en particular, una flagrante violación del art. 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) que establece el derecho a un nivel de vida adecuado, entonces las migraciones motivadas por razones económicas serían, en última instancia, resultado de un quebrantamiento masivo de los derechos humanos. Además, si resulta correcto comprender los derechos humanos como el mínimo básico debido a todos los seres humanos, de ahí se desprende que el ideal de justicia está íntimamente vinculado con la noción de derechos humanos, cuya garantía constituiría entonces un deber de justicia. Una de la primeras implicaciones de la noción de justicia es la exigencia de poner punto final a las situaciones de injusticia activa, así como la de compensar a los perjudicados por el mal que se les haya hecho. La injusticia que subyace a tantos desplazamientos migratorios tampoco debería quedar sin compensación. Entre las compensaciones de justicia imaginables se encontraría, por ejemplo, la siguiente: "mientras persista el inmenso contraste entre naciones ricas y pobres, la justicia, que exige que las ricas lo corrijan tan rápida y completamente como les sea posible, también exige que éstas no alcen o refuercen sus barreras contra la entrada de gente procedente de los países pobres" (Dümmett 2004, 82). En un sentido similar se manifiesta el Informe sobre Desarrollo Humano 2009, que lleva por título Superando barreras: movilidad y desarrollo humano (cf. PNUD, 2009), en el que se argumenta de manera convincente a favor de que facilitar la movilidad humana favorece de manera decisiva el desarrollo humano entendido como aumento integral de las capacidades de todas las personas que habitan el planeta 6. La teoría de la justicia más emblemática de los últimos tiempos, la elaborada por Rawls, no está especialmente dotada, como ya se ha indicado, para afrontar la cuestión migratoria desde una perspectiva global. La razón de esta carencia estriba en uno de sus supuestos básicos: su objeto no es otro que el de regular la relación entre cada Estado y sus propios ciudadanos, por lo que, ya de entrada, los inmigrantes no cuentan como actores que participan en los acuerdos sobre la justicia (cf. Cole 2000). Esta exclusión inicial implica una vulneración del principio de igualdad, pues las cargas y los beneficios sociales no se atribuyen de igual manera a todas las personas residentes de facto en el territorio estatal. Procediendo de esta manera, el FRONTERAS ESTATALES, JUSTICIA E INSTITUCIONES Ante la conversión del fenómeno migratorio en producto masivo, la exigencia de superar la concepción tradicional de las fronteras nacionales emblema de la soberanía estatal se torna perentoria. La intensidad alcanzada por dicho fenómeno hace saltar por los aires el escenario jurídico-político habitual de realización tanto de la justicia social como de la democracia: los Estados nacionales. En la práctica, los principios de la justicia tienen unos límites materiales muy precisos: las fronteras. En ellas se hace concreto el primado de la lógica estatal, una lógica incompatible con las exigencias universalistas de la justicia. Sin embargo, resulta difícil de aceptar sin más que un asunto tan azaroso como el trazado de las fronteras producto de contingencias históricas, luchas territoriales, choques culturales o actos burocráticos haya de tomarse como una circunstancia moralmente relevante a la hora de definir y aplicar principios de justicia. Nadie elige el lugar de su nacimiento y, por tanto, nadie puede responder por ello. Sin embargo, una frontera levantada con criterios administrativos hace que, según el lado en que se haya nacido, uno disfrute ya de entrada de infinidad de oportunidades materiales o carezca de lo más mínimo para llevar una vida digna, uno tenga reconocidos derechos y libertades básicos o se encuentre privado de cualquier protección jurídica. En ocasiones, en virtud de la interposición de fronteras, se dejan en suspenso incluso alguna de las obligaciones más básicas en las relaciones interpersonales, como podría ser el deber de auxilio. A este respecto, Rawls se muestra muy humano, quizás demasiado humano, pues al dar por bueno el clásico esquema westfaliano basado en el Estado territorial soberano está admitiendo que "el sentido de la justicia se refracta al traspasar las fronteras, como la luz al cambiar de medio" (Álvarez 2007, 154). Y lo peor no es ciertamente que esta posición encuentre reflejo en las construcciones teóricas más reputadas 7, sino que represente el motivo central de tantas prácticas políticas. Como cabe observar con harta frecuencia, los principios de justicia se olvidan cuando se traspasan las fronteras y sobre ellos adquieren primacía los intereses nacionales particulares. Para modificar el panorama arriba enunciado se necesitan nuevas estructuras político-conceptuales con las que poder desarrollar un modelo de convivencia en el que "los accidentes de nacimiento y origen nacional no viciaran desde el principio y en todos los sentidos las opciones vitales de las personas" (Nussbaum 2007, 22). No cabe determinar si una sociedad es justa sin evaluar los criterios por los que se regula la pertenencia a ella, así como los criterios que permiten el acceso, la movilidad y la permanencia de las personas en su territorio. Por ello, tanto los criterios para la adquisición de la ciudadanía (que se examinarán en el siguiente apartado) como los criterios de fijación de las fronteras y de sus consecuencias normativas constituyen cuestiones ineludibles para una teoría de la justicia. Así, siguiendo el mismo esquema conceptual de Rawls, aunque no su letra (o, como dirían los alemanes, mit Rawls gegen Rawls denken), bien podría pensarse que, sin saber dónde han de nacer, las distintas partes presentes en la posición original -aquel experimento mental que vertebra por entero la teoría rawlsiana de la justicia-querrán asegurarse que ningún sistema de fronteras territoriales legitimará disparidades sustantivas que impidan el acceso a recursos y oportunidades necesarias para llevar una vida digna y reconocerán la libertad de movimientos como un derecho universal (cf. Carens 1987). Y si, pese a todo, en ese acuerdo inicial se diese por bueno un mundo organi-zado mediante fronteras, las distintas partes estipularían, al menos, que los países ricos que se negaran a compartir su riqueza perderían la potestad de vedar la entrada en sus territorios (cf. Kymlicka 2006). Si se acepta que todos los seres humanos tenemos el deber de ayudar a nuestros congéneres que se encuentran en un estado de necesidad extrema, no resulta muy defendible argüir que tal deber decae completamente con respecto a quienes se encuentran más allá de las fronteras del territorio estatal en el que uno vive. En este caso, haríamos nuestra una dudosa noción de responsabilidad moral. Violaríamos además el principio de no discriminación, de igual consideración de todos los seres humanos. Esto no implica, sin embargo, negar que existan deberes especiales con respecto a aquéllos con quienes se ha establecido un sistema reconocido de cooperación y responsabilidades mutuas (cf. Singer 2003a, 183). Pero con todo, y pese a la legitimidad de esta vía de argumentación, al adentrarnos en ella es fácil incurrir en discusiones sobre la naturaleza de la obligación moral que en el fondo no son decidibles racionalmente. Por ello resulta preferible incidir dialécticamente en las consecuencias pragmáticas que, a escala global, tiene el obrar de manera no solidaria. Aunque difícilmente se llegue a un consenso sobre ellas, tiene sentido plantearse cuestiones del siguiente tenor: ¿existe un deber de asistencia, basado en la apelación a la justicia, más allá de los límites de la comunidad de la que formamos parte y con la que nos encontramos ligados por vínculos de cooperación mutua y reciprocidad? O, por el contrario, ¿no están vinculados todos los deberes a un contexto de interacción social determinado? Es posible que muchas personas coincidan en juzgar como algo arbitrario limitar el ámbito espacial de aplicación de las normas morales, de los deberes y obligaciones. Pero también serían muchos quienes discrepasen a la hora de considerar irrelevante el hecho de que los destinatarios de nuestras labores de asistencia pertenezcan a nuestra propia comunidad. Si bien es un hecho constatable que esta última opinión está enormemente extendida, quizás obedezca a una falta de información acerca de cuál sea el ámbito real de interacción. Si esto es así, parece más pragmático argüir de manera consecuencialista, pues limitar nuestra comunidad de pertenencia a determinadas fronteras políticas implica desconocer que la humanidad entera comparte de facto un mismo mundo, que todos estamos continuamente interactuando y estableciendo transacciones. Más allá de los imperativos ineludibles de una economía globalizada, en las últimas décadas se han ido haciendo presentes toda una serie de cuestiones y desafíos cuya etiología y resolución trascienden los límites estatales. No se trata de una mera suma de cuestiones puntuales, aunque destacadas, sino algo mucho más serio y relevante: que la especie humana en su conjunto constituye una comunidad que, quiera o no, comparte un riesgo global (cf. Beck 1998). Esa serie de riesgos compartidos (cambio climático, pandemias, flutuaciones de los mercados financieros, etc.) por toda la comunidad de los humanos plantea la cuestión del papel que al Estado-nación le cabe desempeñar frente a unos problemas que no se detienen ante las fronteras espaciales entre Estados ni tampoco ante las fronteras temporales entre generaciones. En este contexto, las fronteras estatales o bien se han vuelto enormemente porosas o bien han perdido gran parte de su relevancia y funcionalidad. De ahí que no se pueda seguir negando por más tiempo la capitidisminuida proyección del Estado, su progresiva obsolescencia como forma básica y ordinaria de organización política. Cabe hablar, siguiendo a Bauman (2001, 11), de "los efectos inhabilitantes de la globalización sobre la capacidad decisoria de los gobiernos estatales". De hecho, cada día resulta más patente la brecha entre el ámbito decisorio institucional y el universo en el que se producen y distribuyen los recursos necesarios para la toma y ejecución de las decisiones. Es evidente que, "en un mundo cada vez más densamente entretejido ecológica, económica y culturalmente, las decisiones que, en virtud de su competencia legítima, pueden adoptar los Estados en su ámbito territorial y social coinciden cada vez menos con las personas y territorios que pueden ser afectados por ellas" (Habermas 2000, 95). Pero las limitaciones no afectan únicamente al plano de la eficacia, sino también al de los principios y fines de la política. En este sentido, la lógica propia del Estado como forma de organización política no resulta ni propicia ni sensible a una visión multilateral de las relaciones internacionales. Aún está por resolver en clave democrática la cuestión relativa a las consecuencias derivadas de la creciente interdependencia de todos los pueblos, pero cuestiones tan cruciales como el respeto de los derechos humanos, el equilibrio ecológico del planeta o la gestión democrática de los flujos migratorios mundiales precisan de un cambio en profundidad de los principios estructurales del orden mundial y, en particular, del derecho internacional en lo referente, al menos, a la no intervención en asuntos de la jurisdicción interna, la igualdad soberana de todos los Estados o la cooperación entre ellos. Al establecimiento de un orden mundial diferente haría referencia precisamente el art. 28 de la DUDH: "Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos". De este artículo se deduce que una de las funciones básicas del concepto de derechos humanos es la de servir como criterio para conformar las instituciones no sólo nacionales sino también internacionales. Es cierto que ni los entramados jurídicos e institucionales ni la legitimidad moral garantizan por sí mismos la resolución de los conflictos, pero sin ellos parece difícil que pueda ni siquiera plantearse una respuesta eficaz. En un marco global, en donde se hacen presentes cada vez con más fuerza problemas sistémicos de alcance planetario, se requiere que todos los Estados pongan en común recursos, tecnología, servicios de información y también su autoridad, esto es, se precisa una respuesta necesariamente multilateral y coordinada, que haga también posible "reestructurar radicalmente el sistema económico mundial" de acuerdo con las obligaciones de justicia (Beitz 1979, 127). Una redistribución que no puede quedarse en cambios cosméticos ni en apelaciones retóricas, sino que debe afectar al nivel estructural. Los problemas globales más graves ya no pueden ser resueltos adecuadamente en el estrecho marco de actuación de los Estados nacionales y se hace patente la necesidad de algún tipo de integración política de carácter supranacional. De hecho, el surgimiento de entidades supranacionales de carácter regional o continental responde a esa contrastada necesidad de actuar concertadamente. En este sentido, el camino emprendido por la Unión Europea constituye una experiencia muy valiosa y su ejemplo podría dar pie a otras formas de integración más amplias a lo largo del planeta. Con todo, hasta lograr la articulación de una instancia realmente mundial aún falta mucho trecho y la propia propuesta plantea toda una larga serie de interrogantes difíciles de resolver. Junto al establecimiento de un poder judicial con jurisdicción a escala mundial encargado de velar por los derechos humanos, ¿sería necesario también un poder legislativo permanente, así como un poder ejecutivo que tuviera encomendada la misión de poner los medios coactivos necesarios para hacer cumplir las sentencias del poder judicial? De un modo más concreto, ¿resulta suficiente la instauración ya lograda del Tribunal Penal Internacional para garantizar con eficacia la cobertura internacional de los derechos humanos? ¿O, más bien, sería preciso instaurar un Estado mundial en sentido estricto? Obviamente, dar respuesta cabal a estas cuestiones requeriría un marco teórico mucho más amplio y fundamentado del que aquí cabe presentar 8. Volviendo al ámbito concreto del que se ocupa este artículo, el fracaso casi permanente de las políticas migratorias desarrolladas por distintos Estados se ve agravado, sin duda, "por la ausencia relativa de un gobierno global con respecto a la migración internacional, en contraste con el desarrollo de reglas e instituciones globales en otras áreas de relaciones económicas y políticas" (Castles 2006, 52). Sorprende que en un mundo empeñado en eliminar todos los posibles impedimentos a los movimientos de capitales, bienes y servicios, no haya ningún organismo internacional que tenga como misión propia levantar las restricciones a la movilidad internacional de personas. La aproximación al fenómeno migratorio siempre resultará unilateral e incompleta si se realiza desde una lógica nacional estrecha. En la medida en que "la globalización está introduciendo una cuña cada vez más ancha entre la territorialidad estatal y la efectividad social" (Fraser 2008, 56), los márgenes soberanos de actuación de cada Estado se ven limitados en el ámbito global. De este modo, también en esta materia se hace valer la idea de que no existen soluciones locales para problemas globales. Para salvar este importante escollo sería preciso establecer un régimen migratorio global con un sólido soporte normativo. Los migrantes económicos, que sin duda constituyen la inmensa mayoría de las personas migrantes, carecen de efectivos instrumentos de derecho internacional que los amparen expresamente. Y si disponer de unas reglas generales reconocidas por toda la comunidad internacional es un prerrequisito para el establecimiento de un régimen jurídico global, para su implementación y supervisión se requeriría además una agencia específica con autoridad efectiva sobre los países donde se asienta el grueso de la migración internacional 9. Es cierto que desde 1951 existe la Organización Mundial para las Migraciones, pero se trata de una organización intergubernamental fuera del sistema de las Naciones Unidas que carece, aunque sea la principal agencia mundial en esta materia, de un mandato jurídico de protección de los migrantes. Como muchas otras instituciones internacionales, no posee verdadera capacidad reguladora y se limita a emitir informes y marcar pautas de alcance estrictamente retórico. Su experiencia acumulada podría servir, no obstante, como base para establecer una agencia con mayor nivel de responsabilidades, categoría jurídica y capacidad ejecutiva, que a su vez diera soporte institucional a un acuerdo de eficacia global sobre las migraciones internacionales. La nueva agencia debería evitar incurrir en las mismas patologías de las que adolecen otras agencias internacionales. Como es bien sabido, una creciente red de organizaciones internacionales tratan de atender a las crecientes necesidades de coordinación y regulación en una sociedad mundial altamente interdependiente. Sin embargo, estas instituciones "no cumplen las condiciones de la transparencia, la accesibilidad y la responsabilidad" (Habermas 2009, 181). La democratización de la esfera internacional es una asignatura pendiente, cuya superación también tendría que llegar a esa futura organización dedicada específicamente a regular y supervisar los derechos de los migrantes. MIGRACIONES Y RESIGNIFICACIÓN DE LA CIUDADANÍA La división política del planeta sirve con frecuencia como coartada a distribuciones injustas de los recursos y oportunidades básicas que cada individuo en particular padece o disfruta según disponga la fortuna. De entrada, la mera posesión de un status de ciudadanía concreto, como expresión de la pertenencia formal a un Estado determinado, prefigura unas oportunidades diferenciadas en el acceso de los recursos mundiales. El hecho mismo de la división en Estados conlleva la atribución a los individuos de condiciones jurídicas diferenciadas, condiciones igualmente asociadas a la ciudadanía, una institución cuya relevancia, centralidad y actualidad son bien conocidas (cf. Kymlicka y Norman 1997). Sin embargo, no puede obviarse que la posesión de un determinado status de ciudadanía es, como sucede también con la delimitación de las fronteras estatales, una contingencia arbitraria en términos morales que puede llegar a influir dramáticamente en las condiciones de vida de las personas, en los derechos reconocidos y en los bienes públicos a los que tienen acceso. Estas posibles repercusiones se hacen especialmente visibles en los contextos migratorios. De ahí que la dicotomía nacional/extranjero, habitual en los ordenamientos jurídicos, resulte cuestionable tanto a la luz del valor de la dignidad humana como de los principios generales de igualdad de trato y de interdicción de la discriminación 10. Tampoco en este punto las exigencias igualitaristas y de universalización de los derechos humanos deberían ser echadas en saco roto. El contexto contemporáneo en el que se ha de pensar la ciudadanía como materia propia de la noción de justicia está conformado por la globalización, esto es, por el conjunto de cambios estructurales que han ido haciendo que los límites del espacio de intercambio humano coincidan de una manera real y no sólo posible con los límites, cambios que a su vez generan un sensible incremento de los niveles de interdependencia entre las diversas partes del planeta (cf. Giddens 2007, 69 y ss). Pero no sólo como resultado de la globalización económica y, en especial, de la deslocalización de los capitales, sino también por efecto de las peculiaridades de los flujos migratorios contemporáneos, lo político está sometido al influjo creciente de lo transnacional, que incide directamente sobre la estructura y funciones del Estado, así como sobre el contenido y el significado de la ciudadanía. En la nueva espacialidad de un mundo enormemente ensanchado, la constitución y consolidación de redes migratorias transnacionales, que se extienden sin pararse ante las fronteras territoriales por muy fortificadas que estén, ponen a prueba las concepciones habituales acerca de los fundamentos de derechos y obligaciones individuales y ponen asimismo en evidencia la necesidad de reformular el ámbito territorial de las nociones clásicas de la ciudadanía (cf. Velasco 2009). El estrecho vínculo que la institución de la ciudadanía mantiene tradicionalmente con el Estado-nación le confiere un matiz discriminador y excluyente: en el caso de la anhelada ciudadanía de los países más desarrollados, es un bien escaso del que inmigrantes y asilados se ven privados en un mundo asimétricamente globalizado. Lejos de presentarse como un principio universalista, la ciudadanía usualmente funciona como cláusula de cierre de la comunidad política. Cierto es, no obstante, que mediante la articulación de los procedimientos de naturalización, también puede fungir como cláusula de apertura de la comunidad política. Por ello, y pese a que las políticas migratorias se reducen, en general, a la puesta en marcha de mecanismos de control, que tienden a organizar, dominar y ordenar los flujos migratorios y su densidad, entre las medidas políticas que un Estado ha de tomar en relación con el fenómeno migratorio nunca debería faltar la regulación de la adquisición de la ciudadanía, pues representa un instrumento fundamental para visualizar el horizonte final de expectativas que se le ofrece a cada migrante en su proceso de inserción dentro de la sociedad receptora. En la práctica, el que un migrante ostente una determinada nacionalidad prefigura su situación jurídico-política en el país en el que se haya asentado. No es lo mismo de qué país se sea nacional. También las posibilidades reales de movimiento, en particular, las posibilidades de emigrar a otro Estado, se derivan de la nacionalidad/ciudadanía que uno posea. Estos posibles efectos plantean, no obstante, dos cuestiones distintas, al menos desde una perspectiva analítica, que además admiten un tratamiento normativo diferenciado: una hace referencia a las condiciones de entrada de los inmigrantes y otra a las condiciones de permanencia, es decir, al trato jurídico que reciben los que ya están instalados en el país. Puede aducirse, dado el caso, motivos pragmáticos y coyunturales para justificar restricciones en la entrada de inmigrantes (aunque muy difíciles de argumentar si tan sólo incumben a los procedentes de ciertos países) que, sin embargo, no justifiquen la limitación de los derechos de estancia de los ya instalados. Las condiciones de entrada que imponen los distintos Estados y que afectan directamente al derecho a la movilidad, al libre movimiento de las personas, están con frecuencia alejadas de una concepción moral universalista (cf. Carens 1987). La alta tasa de movilidad, una de las señas distintivas de los tiempos que corren, tiende a distribuirse de manera piramidal y asimétrica entre los distintos habitantes del planeta. De hecho, por un lado, encontramos a los cosmopolitas o globalizados, que matan el espacio y viven en el tiempo (la distancia, p. ej., entre Nueva York y Ámsterdam no la marcan los más de cinco mil kilómetros que separan ambas ciudades, sino las siete horas del viaje en avión); y, por otro, a los provincianos o localmente sujetos, que matan el tiempo como pueden y viven sin elección en un espacio acotado previamente 11. De este modo, como afirma Bauman (2001, 8), "la libertad de movimientos, una mercancía siempre escasa y distribuida de manera desigual, se convierte rápidamente en un factor de estratificación en nuestra época moderna tardía o posmoderna" 12. En principio, el derecho internacional vigente reconoce a cualquier persona el derecho de abandonar el Estado del que es ciudadano y de retornar a él (DUDH, art. 13.2), pero no se contempla, sin embargo, el correlativo derecho a ser aceptado por otro Estado. Esto representa una enorme paradoja, pues si es un derecho absoluto de toda persona poder abandonar su propio país, los Estados tendrían entonces el deber de admitir a quienes optan por ejercerlo (cf. Dummett 1998, 63). En la práctica, esta regulación conduce, pues, a un notable desajuste entre el reconocimiento irrestricto de la libertad emigratoria y el sometimiento fáctico del derecho a inmigrar a la soberanía de los países receptores. Y es más, esta reglamentación asimétrica entre emigración e inmigración supone una injustificada restricción del derecho a la libre circulación de los seres humanos (tanto del ius communicationis que Francisco de Vitoria defendiera ya en el siglo XVI, como del derecho/deber de hospitalidad universal que Immanuel Kant preconizara en el XVIII). ¿Cómo puede defenderse que negar la entrada a un país no supone una violación palmaria de un derecho humano elemental? Sin embargo, aún sigue siendo una prerrogativa exclusiva de todo Estado que se precie decidir a quién admite en su territorio. Abolir o al menos limitar esta prerrogativa sería un paso importante para lograr configurar una ciudadanía cosmopolita y ubicarse en el horizonte normativo de una teoría global de la justicia. Este paso precisaría indudablemente de una nueva comprensión de la soberanía estatal, pues, de acuerdo con este principio, es práctica común en las relaciones internacionales defender que ningún Estado u organismo internacional está facultado a entrometerse en los asuntos internos de otros Estados y, menos aún, a inmiscuirse en el modo en que trata en su territorio a sus propios ciudadanos y, ya no digamos, a aquéllos que no lo son. Sin embargo, el hecho de ser ciudadano de un determinado Estado no excluye a nadie de ser miembro del género humano ni de la ciudadanía universal. Para asegurar que la institución de la ciudadanía pueda desempeñar realmente una función inclusiva y pueda servir de vía de entrada en la comunidad política en la que se reside legalmente debería estar desvinculada de la pertenencia a una determinada comunidad nacional. Esta institución tendría entonces que estar articulada en términos postna-cionales o transnacionales: una ciudadanía entendida como una condición de todo individuo, conforme a la cual uno tiene derechos y obligaciones en cualquier lugar del planeta en donde se encuentre (cf. Velasco 2005, 47-49). Una ciudadanía así concebida se fundaría en la pertenencia real a un espacio compartido de interacción social, de la cual la residencia legal puede ser un buen indicio, y no en cualquier suerte de particularismo étnico-cultural de vinculación a un grupo determinado. La titularidad de una misma ciudadanía se ha de extender a todos aquellos que comparten dicho espacio y adecuar así el demos a la población efectiva. Se trata de redefinir o resignificar en términos inclusivos la categoría de ciudadanía de modo que quede desligada doctrinal y normativamente de la nacionalidad y vinculada funcionalmente a la residencial legal. Lo dicho en el párrafo anterior no se inscribe en el género utópico. En las últimas décadas, como observa Samuel Huntington (2004, 241), se ha ido abriendo paso una "nueva concepción de la ciudadanía, según la cual ésta no es un status de carácter nacional conferido por el Estado a los individuos, sino un derecho transnacional de los individuos frente a los Estados que aquéllos llevan consigo allá donde decidan residir" (cursivas de JCV). Esta observación es relevante dada la evidente animadversión que este autor muestra ante esta supuesta devaluación de la ciudadanía nacional. Desde otros espectros ideológicos bien diferentes se coincide además en la misma constatación: "Uno de los avances más sorprendentes de finales del siglo XX en el campo de la inmigración fue lo mucho que se redujeron las distinciones legales entre ciudadanos y residentes no ciudadanos" (Carens 2004, 399). El progresivo reconocimiento de derechos a los inmigrantes con residencia legal conduce a la afirmación por parte de los Estados receptores de una forma de cuasiciudadanía, a la que Hammar (1990) denominó denizenship. La norma, en todo caso, ya no es una noción indivisible de ciudadanía, como única figura receptora de los derechos, sino cada vez más una concepción flexible de la misma (cf. Ong 1999; Bauböck 2004; Benhabib 2005). En esta labor de promoción de los derechos de los inmigrantes, las normas jurídicas internacionales han jugado y juegan un destacado papel: están logrando que se reconozca que cualquier individuo posee en cualquier lugar que se encuentre un status jurídico internacional y con ello todo un repertorio normativo de derechos que le ampara con independencia de la nacionalidad que ostente y de la voluntad de los distintos gobiernos 13. A la vez que se ha ido reduciendo el potencial discriminador de la nacionalidad, ha ido tomando forma una incipiente ciudadanía mundial. Es éste un fenómeno cuyo valor es preciso ponderar, pues tanto la emergencia de ésta como, sobre todo, la creciente tolerancia, e incluso aceptación explícita, de la doble nacionalidad (cf. Faist y Gerdes 2006) entran en abierta contradicción con la concepción hasta hace poco hegemónica de la ciudadanía como pertenencia única y exclusiva en una determinada comunidad política. Aunque en general se observan avances en la equidad de trato concedido a los inmigrantes, subsisten algunas brechas significativas entre los derechos atribuidos a los ciudadanos y a los residentes legales, particularmente en materia de derechos políticos. Especialmente sangrantes son, con todo, aquellas otras que separan a estos dos grupos, situados ambos al amparo del derecho, de los metecos de nuestra época: los sans papiers. Su proliferación es, en realidad, una secuela de otros tiempos. Es a partir de la aparición de los Estados nacionales cuando se generaliza la exigencia de documentos oficiales para viajar 14. La consecuencia inmediata de su puesta en marcha es la multiplicación de apátridas y personas indocumentadas. En este contexto, el estar literalmente sin papeles estigmatiza y sitúa a las personas al margen del sistema social y de las instituciones públicas. El punto culminante de esta delirante política de exclusión es la reclusión de las personas extranjeras desprovistas de los permisos administrativos requeridos en centros de internamiento mientras se tramitan los procesos de repatriación. Tales centros son la expresión máxima de la normalización paradójica de un estado de excepción en el marco de sociedades formalmente democráticas (cf. Zamora 2005). El hecho de que se hayan modificado en muchos países las condiciones de permanencia de los migrantes y que estos cambios sean, en ciertos casos, para adaptarse a las exigencias de los derechos humanos, no significa, lamentablemente, que se hayan transformado también las condiciones de entrada en la misma dirección. Por el contrario, en las últimas décadas ha ido surgiendo un nuevo orden migratorio internacional, un orden presidido sobre todo por la generalización de políticas restrictivas para el movimiento de personas, un orden que responde a la dinámica que bien puede ser calificada de globalización fronterizada (cf. Arango 2007). En nuestros días, las restricciones son la regla y la libertad de circulación, la excepción. La insistencia en aplicar políticas migratorias restrictivas, que a la postre devienen en un intento imposible de controlar, cerrar e incluso blindar las fronteras, responde a una comprensión de los flujos migratorios como si en definitiva obedecieran a una dinámica unilateral procedente del exterior y no a una compleja red de intensas relaciones multilaterales de carácter no sólo económico, sino también sociocultural. Por el contrario, que los inmigrantes indocumentados o en situación irregular dentro de un territorio estatal fueran tratados como titulares de derechos constituiría un signo palpable de que los derechos humanos habían sido tomados en serio y que ello implica reconocer a todos los humanos como sujetos de derechos y atribuirles, por ende, un código mínimo, pero inviolable. De lo que ahora se trataría es de extender también a esas personas indocumentadas o en situación irregular el universalismo inherente de los derechos humanos 15 y otorgar rango de oficialidad a esas tendencias hacia la desnacionalización de la ciudadanía que van abriéndose paso y que, en gran medida, son coherentes con la creciente toma de conciencia acerca de la necesidad de limitar la soberanía estatal en lo referente a la definición de las "fronteras de la comunidad nacional" (cf. Benhabib 2005). Las modificaciones normativas que plasmen esas exigencias universalistas de los derechos hu-manos precisan, sin duda, el establecimiento de algún tipo de organización mundial que vele por su protección efectiva e integral (tal como ya se ha señalado en el anterior apartado). También se ha avanzado en este respecto y se va abriendo paso la necesidad de un auténtico constitucionalismo internacional o, si se prefiere, de que emerja una instancia jurídico-política a escala planetaria. Si se busca realmente la protección integral de los derechos humanos, incluidos también los derechos humanos de los inmigrantes, se requiere impulsar acciones internacionales concertadas. Si la globalización en su última fase se nos es presentada ante todo como una superación de las barreras a la comunicación, ya es hora de que se entienda también como una superación de las fronteras políticas. Aunque no es nada seguro que los gobiernos nacionales estén tomando debida conciencia de ello, la facticidad de la globalización y la validez universal de los derechos humanos están posibilitando la emergencia de elementos de un nuevo discurso sobre los derechos humanos y con él un nuevo marco para las reivindicaciones sociales. No en vano, los procesos de globalización son procesos de desnacionalización que permiten la configuración de un escenario mundial unificado. Un discurso que también ha de encontrar su específica plasmación en el ámbito de las políticas públicas sobre materia migratoria. De lo que se deduce que en el seno del sur también existen un norte y un sur. 6 El potencial de desarrollo de las migración posee una doble dimensión: económica y social. Los migrantes normalmente comparten lo que ganan con sus familias y comunidades de origen. En muchos casos, se trata de dinero en efectivo, conocido como remesas, pero la familia y su entorno pueden beneficiarse de otras maneras: fluyen también unas remesas sociales que contribuyen, por ejemplo, a la reducción de las tasas de fecundidad, al aumento de las tasas de matrícula escolar y al progresivo empoderamiento de las mujeres (cf. PNUD 2009). 7 Carens (1987) arguye con razón que las teorías políticas contemporáneas hegemónicas -sea el libertarismo de Nozick o sea el liberalismo igualitarista de Rawls-no aportan razones morales para restringir el derecho de los extranjeros a entrar en un país o a tomar residencia en él y, sin embargo, proceden como si las hubiera. Detrás de la defensa de la fronteras se escudan con harta frecuencia concepciones colectivistas de la política: "La relevancia moral de las fronteras [...] ha sido siempre el argumento de quienes han intentado poner coto a la vigencia de los derechos humanos aduciendo la necesidad de salvaguardar las peculiaridades nacionales y la identidad colectiva a la que se le atribuye el mismo rango moral que a la autonomía individual" (Garzón 1997, 23). Entre los defensores más conocidos de un cierre de las fronteras (aunque parcial y condicionado) y, sobre todo, de impedir o dificultar el acceso a la ciudadanía a los extranjeros, se encuentra Walzer (1993, 44-74). A diferencia de autores como Sartori, el caso de Walzer resulta sumamente inquietante en la medida en que justifica su actitud en base a supuestos criterios de justicia. Su posicionamiento sería deudor de un presupuesto profundamente errado: identificar la asociación política con una comunidad definida en términos étnico-culturales (cf. Benhabib 2005, cap. 3). 8 Éste es precisamente el tema central de un libro en el que ahora me encuentro en la fase final de elaboración: Más que un sueño. Cosmopolitismo y justicia global. 9 Además de la normativa general sobre derechos humanos, para los migrantes económicos es de aplicación, y muy particularmente, la Convención sobre la Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, aprobada en el año 1990, aunque no entró en vigor hasta el 2003. Sin embargo, hasta el año 2009 este instrumento jurídico tan sólo ha sido ratificado por 41 países, todos ellos países fundamentalmente de emigración (y, eventualmente, de tránsito). El hecho de que no haya sido adoptado por ningún país receptor importante (y ninguno con un índice de "desarrollo humano muy alto") le resta gran parte de su potencial eficacia. Otros tipos de migrantes, como, por ejemplo, los refugiados (que representan menos del 10 % de los migrantes internacionales, cf. Castles y Miller 2004, 15-16), cuentan con la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados (de 1951), que ha sido ratificada por 147 países y pasa por ser por uno de los instrumentos internacionales más efectivos, hecho en el que tiene mucho que ver la labor desplegada por el ACNUR, una de las agencias de la ONU con más medios y prestigio. Con todo, no cabe sostener que la cuestión de los refugiados, ni la de los solicitantes de asilo, esté satisfactoriamente resuelta. 10 La desigualdad y la exclusión social son efectos inseparables de la institución formal de la ciudadanía, pues, al denotar la pertenencia a una comunidad política determinada, quienes no la posean automáticamente quedan excluidos de los beneficios y privilegios reservados a los miembros de la comunidad. De este modo, la definición de la ciudadanía "con fundamento en pertenencias nacionales y territoriales representa la última gran limitación normativa del principio de igualdad jurídica" (Ferrajoli 1999, 41). 11 Agradezco esta observación a mi compañero Fernando Bayón. 12 La movilidad valiosa es, obviamente, la elegida, no la impuesta por las circunstancias. Por ello, para quienes se trasladan para huir de una situación desesperada, "la movilidad a través de las fronteras a menudo equivale a una migración forzada en la mayor de las pobrezas [...]. En realidad, en la perspectiva de esas personas, probablemente la necesidad más urgente sea, por el contrario, un lugar estable y definido para vivir, una cierta inmovilidad" (Hardt y Negri 2002, 150). 13 Con independencia del interminable debate acerca de si los derechos humanos son un concepto universal, un concepto típicamente occidental o, más bien, un localismo occidental globalizado (y dejando también al margen el sello occidental de la propia pregunta), el prestigio logrado por la Declaración Universal de Derechos Humanos ha contribuido a consolidar la convicción jurídica de que los Estados soberanos tienen obligaciones ineludibles en materia de derechos humanos con respecto a cualquier individuo que resida en su territorio tenga la nacionalidad que sea (cf. Sassen 2001). Los derechos humanos se han ido erigiendo así en límites a la discrecionalidad y la soberanía estatales. El amplio reconocimiento internacional de estos derechos representa todo un hito histórico interpretable como un "signo del progreso moral de la humanidad": "Frente a la ambigüedad de la historia, también creo que uno de los pocos signos, quizá el único, de un movimiento histórico creíble hacia mejor sea el creciente interés de los estudiosos y de las mismas instancias internacionales por un reconocimiento cada vez mayor, y una cada vez más segura garantía, de los derechos humanos" (Bobbio 1991, 183). Desde principios del siglo XIX, los Estados se han mostrado entusiastas a la hora de registrar a sus habitantes y de regular los movimientos de personas dentro y a través de las fronteras. Documentos tales como las tarjetas de identidad, los pasaportes y las visas de entrada, así como los censos y los sistemas de registro de los hogares, son instrumentos cruciales para alcanzar estos objetivos de control de la movilidad. Los Estados -en la medida de sus propias posibilidades-han creado medios exclusivos e inequívocos, y toda una abultada burocracia, con el fin de realizar un registro completo y poder identificar así a todos los individuos, tanto los suyos propios como los de otros Estados (cf. Torpey 2006). 15 La noción de los derechos humanos nos remite "a la 'idea ética' de una comunidad universal, de una civitas maxima de la que todas las personas forman parte" (Zolo 2000, 163).
CITIZENSHIP AS A PLACE FOR SOCIAL INTEGRATION OF MIGRATION PROCESSES... fundar un lugar seguro para la libertad (Hannah Arendt) Hace unos años, un amigo me contó el siguiente chiste: un padre y un hijo judíos están en Sydney y el padre le dice al hijo: verás, Aaron, todos éstos que ves aquí son gentiles, tú y yo somos judíos. Unos años más tarde están en Nueva York y le dice: ves Aaron, todos estos hombres y mujeres que están aquí son gentiles; tu y yo somos judíos. Tiempo después están otra vez juntos en Madrid y vuelve a decirle: todos éstos que ves aquí, hijo mío, son gentiles, tú y yo somos judíos. Hasta que, finalmente, el hijo, después de éstos y otros viajes con similares resultados, reflexiona en voz alta ante su interlocutor: que pena los gentiles, padre, tan dispersos por el mundo... La peculiaridad de la experiencia humana -sea cual seaimplica siempre una complejidad que, por principio, descentra las supuestas verdades objetivas y construye más sentidos de los esperados y más representaciones operativas que verdades absolutas ¿Qué papel juega la representación social de uno mismo y de los otros en el contexto de una identidad personal? ¿Y qué papel juegan en la constitución de los imaginarios colectivos las representaciones que forman el nosotros para diferenciarlo de los otros en la constitución política de la ciudadanía? Me refiero tanto a las representaciones psicosociales como a la representatividad de los diferentes sujetos y grupos; tanto aquellas representaciones que sustentan el sentimiento de pertenencia o de distancia crítica respecto de la propia cultura o sociedad como a la idea/imagen/discurso que define a los grupos para sí y para los otros. Estoy pensando, lógicamente, en las diferencias que estructuran la noción de ciudadanos y por tanto de identidades tanto nacionales como de otro tipo, frente a conceptos tan escurridizos como son extranjeros, emigrantes, inmigrantes, diferentes... en suma, identidades supuestamente carentes de derechos y exentas de deberes, aquéllos, en definitiva, que representan lo otro social en España, en Europa o en cualquier lugar del mundo. Cabe una primera observación general: la antigua rejilla categorial que asignaba un lugar fijo y estable a las di-versas realidades, situaciones y sujetos determinándolos a ser tales, habrá de considerarse ahora como una complejísima trama que los sobredetermina. Y los sobredetermina porque en el discurso de las realidades históricas es muy difícil encontrar una única respuesta ante problemas irreductiblemente complejos, como son en sí mismos la sociedad, la ciudadanía, la migración, tres entidades complejas, autónomas en su consideración, pero intrincadas irremediablemente, que, sin embargo, la realidad misma nos exige poner en juego. Las ciencias sociales importaron el concepto "sobredeterminación" del psicoanálisis freudiano ya que fue el mismo Freud (1981) quien acuñó el término para explicar que cada elemento del sueño podía remitir a diferentes causas y, a su vez, una misma causa podía estar representada por varios elementos. La determinación del sueño o del síntoma como las representaciones socio-culturales, las identidades institucionales como la ciudadanía o los fenómenos sociales como la migración, o la entidad siempre destotalizada que es lo social, se comprenden, entonces, por la superposición y la interconexión simbólica de diferentes estratos de significaciones, ninguna de cuyas parcialidades es capaz de explicar el fenómeno en su conjunto. Lejos de proponernos un referente unívoco, todo mecanismo de representación da lugar a diferentes cadenas explicativas que no siempre pueden cerrarse en un concepto estable y, menos aún, único. Por ejemplo, ¿qué representaciones sostienen en una dimensión no consciente de la cultura y la territorialidad el sentimiento de pertenencia a una comunidad, una tradición, una nación? ¿Es posible mantener la responsabilidad de la incumbencia social sin que intervenga a la par el ejercicio de una distancia crítica respecto de lo propio? ¿Es posible articular una ciudadanía como expresión política de la pertenencia socio-cultural a una serie de particularidades vivenciales, pero al mismo tiempo pensar esa ciudadanía como imperfecta, abierta a la diversidad y cuyo principal sentido de ser reside en que la realidad es siempre conflictiva? ¿Cómo juegan todos estos factores y estratégicas categorías en el siempre abierto y conflictivo tema de la identidad? Cada cultura retiene del amplio flujo de lo dado, diferentes significaciones que rigen las representaciones simbólicas de todo y del todo: del cuerpo y del alma, de lo visible y lo invisible, de las formas de organizar lo central y los márgenes, lo que corresponde incluir y lo que no puede traspasar fronteras y ha de quedar excluido... Estos signos y sus valores subtienden la pertenencia tanto en sentido positivo como negativo. En el Tratado de la naturaleza humana (lib. III, pars 2), Hume arroja la siguiente figura: "Un inglés en Italia es una amigo. Un europeo lo es en China y quizá querríamos a un hombre, sólo por serlo, si lo encontrásemos en la luna". La cita pone de manifiesto que se trata de un sentimiento sobredeterminado en la medida en que no tiene un referente inamovible sino que va creando su referente de acuerdo a la situación o contexto en el que se experimenta. Pero también interesa rescatar otra enseñanza concomitante: quien no reconoce la primacía de lo social y cultural de la incumbencia, el hecho de que pertenecemos a algo antes de ser algo incurre en una visión falsamente individualista que se halla muy lejos de los implícitos necesarios en la intención comprensiva de estas páginas. O dicho en otros términos, frente a la siempre rechazada tendencia a mirarse el ombligo, dado que parece tratarse de una práctica poco frecuente, la misma deviene muy necesaria, si somos capaces de mirar educando el ojo, porque el ombligo, en su expresividad, nos debería recordar que hemos pertenecido a otro (sujetos, tiempo, espacio, relaciones...) antes de ser quienes nos miramos, o quienes somos, o quienes creemos ser. Pero también -y paradójicamente-resulta espuria la identidad de cualquier sujeto que no puede tomar distancia respecto a las formas específicas de su propia pertenencia social, ejerciendo la libertad de juzgarla e incluso, llegado el caso, enfrentarse a sus exigencias o propuestas. Inmensa y siempre inacabada, la tarea interpretativa significa atreverse a hacer un contexto para cada texto y dotarlo de cierta capacidad lógica explicativa que en ningún caso es justificación y que deberá sostenerse en este extraño equilibrio entre pertenencia y derecho a la diferencia cuando se piensa de manera explícita cualquier dimensión relacional identitaria y, más aún, cuando se piensa la identidad desde y con, las circunstancias migratorias. LA MIGRACIÓN COMO REALIDAD PARADÓJICA Nortrop Frye (1986) propone pensar lo social como el combate de dos grandes agrupamientos de mitos: los mitos de pertenencia, propios de toda sociedad, verdaderos universales a pesar de las profundas diversidades existentes y en los que se expresan las creencias básicas que nacen como Porque vivir significa, para el migrante, tomar conciencia estremecida de una navegación que ha cambiado de rumbo, significa resituarse respecto a los puntos cardinales de su propia cultura -poder pensarla como tal, como cultura y como propia pero no como verdad única-y situar los de la ajena. El discurso de aquel interlocutor manchego depuraba así el sentido más íntimo de esa experiencia -sometida, por muchos motivos-, al doble condicionamiento del desarraigo y de la mirada meridional respecto al norte, la misma que hoy desde otras latitudes construye las metáforas de los opuestos asimétricos: subdesarrollo frente a mundo desarrollado, pobres frente a ricos, periféricos frente a centrales, incluso -por absurdas vueltas de la historia-, América frente a Europa. Enfrentamiento de opuestos, finalmente, de mundos irreconciliables, de necesarias distancias para sustentar cierta idea de un nosotros en común, o más aún, de potencial comunidad que la misma historia, finalmente, se encarga siempre de desbaratar. Metáfora de metáforas, a ello ha contribuido de forma notable tanto la importancia del expresionismo de los opuestos como el amplio, diverso y complejo magma de producciones culturales -y vivenciales, como no-que ha generado. Por ello nos es tan cercano como término y tan temida como experiencia. Porque lo hemos visto, lo hemos oído, lo hemos leído pero, sobre todo, la historia de España lo ha vivido de uno y otro lado: hemos sido un país que expulsó a sus hijos tras sus fronteras y que hoy recibe impávido la llegada de otros, mejor o peor recibidos, pero siempre como diferentes. LO OTRO, LOS OTROS COMO EXPERIENCIA Todo extrañamiento implica un penoso aprendizaje que podría resumirse así: el mundo se vuelve doblemente ajeno, y esto duele, pero cabe admitir que también se muestra ancho, y esto invita a considerar los horizontes de fuera, anchos y ajenos, sin ninguna duda, como una invitación para dilatar los de dentro. Bajo tal enfoque, el peor contexto, el más enajenante, puede ofrecer un buen pretexto para ampliar la visión, sea porque vemos más a lo lejos o más de cerca, porque miramos las cosas desde arriba o porque las padecemos desde abajo, porque nos obliga a cambiar la perspectiva y a cuestionar la contumaz transparencia de lo obvio, de lo que creíamos ver de frente y sin dobleces, lo que pensamos que era común a todas las culturas y no respuestas a ciertas cuestiones cruciales como la existencia, la unidad y la continuidad de una comunidad y que podrían condensarse en una sola y compleja pregunta: ¿qué debemos ser y hacer para salvarnos? La verdad y la realidad consideradas desde los mitos de pertenencia no responden al examen del saber y el conocimiento razonados, sino que se articulan como saberes de creencia, esto es, considerar verdad aquello en lo que se cree y esta creencia es, finalmente, la adhesión a un determinado mito. Socializarse implica necesariamente un a priori: mirar, sentir, aprender de acuerdo a parámetros no ontológicos, sino históricos y culturales propios de la sociedad a la que se pertenece. Lo primario es la pertenencia (pertenecemos a algo antes de ser algo). Reconocer este principio regulador no pretende banalizar las instituciones de referencia -sociedad, ciudadanía, migración-sino, por el contrario, situarlas en la encrucijada de su frágil complejidad instituyente y articuladora. Comenzaré con un ejemplo experiencia para ilustrar mi perspectiva: Hace varios años, un manchego de Albacete -entonces tierra pobre entre las pobres-, emigrado primero a Barcelona y luego a Hamburgo cuando los años de la migración española, resumió un día de este modo sus impresiones de migrante: "Verá usted -me dijo-todo es distinto en el norte: el clima, la comida, las casas, la gente, la lengua... A mi llegada yo pensaba que todos debían ser iguales a nosotros. Después entendí que eran ellos quienes estaban en su casa y era yo quien debía esforzarme por comprenderlos, entendí que tenían derecho a la diferencia". Huelgan los comentarios sobre las distancias recorridas por este hombre. No tanto distancias exteriores sino interiores, recorridos inconmensurables, verdaderas migraciones internas. Lo enseñaba su excéntrica actitud de otorgar, señorialmente, a los hamburgueses, desde una situación de minusvalía socio-cultural -propia de ciertas etapas de la migración-, el derecho a la diferencia. Por encima de toda distancia lingüística y etnológica, su conclusión expresaba una experiencia acorde con la altiva divisa de sus huéspedes obligados, aquélla que figura en el escudo de la Liga Hanseática y que dice: Navegar es necesario, vivir no. En la parquedad de tal consigna cabe una verdad que atañe a la sustancia de la experiencia migratoria: el que deja su tierra es un navegante forzado, que ha de atender por largo plazo a la exigencia del navegar por encima de la de vivir. peculiar e intransferible, lo que lleva, por sobre todas las cosas, a pensarse como parte de una comunidad -y hoy por nombrar el caso más frecuente-, la que corresponde a las identidades nacionales, pero fundida hasta entonces, más que confundida, con la fantasía de una realidad universal. Y resulta que no, que toda cultura de la que venimos es particular y nada generalizable en infinidad de signos y significantes y, más aún, que ese amplio horizonte de particularidades culturales a las que pertenecemos, jamás habían sido motivo de reparo para los viajeros de esta nave cuyo primer sentido, cuyo primer destino será, sin ninguna duda, el que corresponde al incierto puerto de lo distinto, lo desconocido, lo diferente, lo incierto, lo despreciable, lo no querido, lo incorrecto, lo otro. Nadie se reconoce en su identidad nacional, local, regional hasta que no padece el enfrentamiento con lo diferente, hasta que no se experimenta el afuera, la ausencia de domus, la pérdida de la socialización que no sólo está en lo visible, sino fundamentalmente en lo invisible: en los sabores, en los olores, en los colores, en los temores y en los amores. Dicho de manera sintética, nadie se piensa como peruano, vietnamita o finlandés hasta que no está fuera de Perú, Vietnam o Finlandia. Esta experiencia contradictoria, doliente en su estructura, de simultáneo distanciamiento y descubrimiento, de apertura y de cierre, es difícil de vivir, pero dicha vivencia cobra alguna semántica sólo cuando logra ser narrada: "... no hay dolor que no quepa en un relato" (Char, 1984). Y por su parte, Goethe (1999) nos enseñó que "... un dios nos concedió decir para saber que estamos vivos". Por traumática e irreversible, se trata de una experiencia de la incompletud y de división del sujeto como marca irrenunciable de la misma biografía personal que, siendo un fenómeno siempre colectivo, se vive desde la peculiaridad de lo experiencial abriendo a diferentes reflexiones, de las cuales, la más definitiva es que la migración ha de servir para algo más, para mucho más que para sufrir. Como en el caso del manchego al que aludí, se alcanza una figura compensatoria: la defensa de un nuevo derecho -el derecho a la diferencia-reclamado y otorgado para tipificar un viejo delito, un viejo reflejo condicionado de los grupos, los pueblos y las culturas: el rechazo de todo cuerpo extraño, ejercido tanto por los anfitriones como por los recién llegados. Los "diferentes" que han asimilado la experiencia de la migración, de la marginación o de la persecución -llámense disidentes, desterrados interiores o exteriores, homosexuales, periféricos en la metrópoli o metropolitanos en la periferia-asumen con otra perspectiva, diferente a los iguales en la norma, los balances de dicha experiencia. Norma y pertenencia podrán a ser entonces -es más, deberán serlo más tarde o más temprano-objetos de revisión. Una comunidad es tanto más fuerte cuantas más diferencias es capaz de albergar sin necesidad de reprimir y cuanta mayor diversidad es capaz de contener en su amplia panoplia de narraciones identitarias. Un sujeto es tanto más persona cuantos más "otros" reconoce dentro y fuera de sí. Por poner un ejemplo muy conocido en España, podemos afirmar que cuanto más estrecho el nacionalismo, más mezquinas y peligrosas sus consecuencias. Cuanto más cerrado el sujeto más estrecho su mundo. Cuanto más abierta la noción de Nación y menos idénticas las personas, más universal sus diferencias y más firme su identidad. Si esto que afirmo es cierto, podríamos convenir, casi por deducción, que una nueva forma de identidades mixturadas se está gestando en nuestras tierras, estas mismas tierras en las que cada vez más las estrecheces de miras son parte del discurso sobre la realidad en cualquiera de sus formas de acercamiento. Para que una cultura pueda abrirse a un horizonte estratégico de comprensiones narrativas -se lo proponga o no-ha de ensanchar sus condiciones de ejercicio, o sea, arriesgar la apertura de sus propios límites. Cuando la diferencia se vuelve creadora de valores, su fuerza social puede enfrentarse a cualquiera de las éticas más asentadas. Y para liberar a la imaginación y que cada propuesta no quede tan sólo como una repetición en el rosario de las cuentas infelices, hay que propiciar las miradas interpretadoras respecto a las normas propias y ajenas. Habrá que "ponerse en el lugar del otro". Ardua tarea que implica el proceloso trabajo de identificarse con el otro tanto como desidentificarse con esos mismos, al menos, con las muchas figuras reconocidas y presentadas como propuestas identificatorias colectivas. Esto es fácil de decir y muy difícil de hacer. No se trata siempre de presentar a héroes de folletín, sino a personajes de una gran complejidad situados en el centro de situaciones dilemáticas tanto desde el punto de vista cultural como sobre todo moral y relacional. Culturas enteras, pueblos e individuos prefieren, la mayoría de las veces, acallar la diferencia -y rechazarla en el espejo del otro-para dejarse acoger por la estrecha, aunque protectora identidad de la norma. "Ponerse en el lugar del otro" significa entonces desolidarizarse con lo establecido como centro -cultural, social o individual-para comprender, imaginariamente, qué le está sucediendo a alguien que siente y piensa de forma diferente incluso, enfrentándose a los prejuicios que se antepongan en nuestra mirada. Y esto es lo que será necesario tener en cuenta para pensar el derecho a la construcción de una identidad peculiar aún dentro de la condición migrante. De allí que corresponda a la institución de la ciudadanía -y sólo a ella en todas sus formas de expresión-la complejidad de esta tarea. UN SUJETO FUERA DE LUGAR Decía Bertolt Brecht (1978) en un ya emblemático poema del desarraigo: "Me parezco a aquel hombre que andaba por el mundo con un ladrillo, tratando de explicarle a todos como era su casa". El otro, el de fuera no sólo es diferente sino que apenas balbucea a los del lugar lo que quiere decir de sí, más allá de la expresividad -mayor o menor-que ponga en juego. Por su parte, la masa de los propios del lugar, practican como anfitriones la actitud de la indiferencia. La in-diferencia es un modo tajante y radical de incomunicación, el único modo que excluye todo ejercicio de imaginación hacia lo distinto, aquello que impide "ponerse en el lugar del otro" por falta de interés y de estímulo. Ser indiferente es, justamente, haber perdido la sensibilidad para las diferencias, para las de afuera, pero también para las de adentro y conseguir que la insensibilidad alcance al mismo ejercicio narrativo: no hay nada que decir, no hay opinión al respecto, no hay argumento, no tiene ninguna importancia, el otro no es más que una circunstancia, lo otro no se tiene en cuenta... Casi mejor el discurso reaccionario de quien está en contra, quien persigue, porque éste -a su manera-reconoce. Mientras que el indiferente acaba condenando al migrante a una no identidad que lo condena a la invisibilidad en todos los órdenes: como género de lo distinto, como peculiaridad en proceso, como humano no definitivo, como alguien que tal vez, con viento a favor, algún día deje de navegar (entre dos aguas) y pueda comenzar a ser. Por el contrario, es bajo el signo de una concatenación de diferencias estructurales que podemos pensar uno de los marcos narrativos más interesantes del complejo problema de la migración y la identidad, la de los antagónicos emocionales que se construyen sobre ejes cartesianos no reales, sino imaginarios y simbólicos. Tal es la responsabilidad de la institución ciudadana y el ejercicio necesario para alcanzar en sus objetivos a todos, no sólo a los que llegan sino a sus mismos aborígenes. Porque la institución ciudadanía más que un título otorgado es una conquista desde lo social que acepta sus divisiones en tanto necesarias e intrínsecas a todo devenir social pero que propone al mismo tiempo un foro de pertenencia para desde allí construir el vínculo con los demás, sean reconocidos como propios (partidarios, fratría, etnia, raza... propios), o no, es decir, la impertinente intromisión de lo otro (adversarios... en cualquiera de sus manifestaciones). Porque se trata de la instancia creada en democracia más abierta a la pertenencia que parece existir a condición de que le reconozcamos, a un mismo tiempo, pertenencia por derechos y por deberes. Una sociedad que destruye su libertad, dice Frye (1986), engendra el mundo orweliano de 1984; una sociedad sin sentimiento de pertenencia, sin incumbencia alguna, engendra Un mundo feliz como el de Huxley (1980), donde la indiferencia reniega de la libertad misma porque nada pesa como arraigo y nada importa como compromiso. LA CIUDADANÍA COMO UMBRAL Para avanzar en la consideración de la ciudadanía, demos un paso más desde estos mismos principios pensando una ciudadanía donde opera la tensión fructífera entre pertenencia y distancia, entre incumbencia y libertad. Por seguir con la terminología de Frye (2001), la opción no adopta, no puede adoptar la antigua forma viciada de la alternativa excluyente: una opción o la otra. Por el contrario, lo que rige es la alternativa inclusiva o incluyente: tanto una como la otra aceptando, al mismo tiempo, que en lo social existen diferencias y más aún divisiones, porque ella misma, la división, es constitutiva y estructurante de lo social. Pero la ciudadanía, en tanto expresión política de la democracia y de los Estados organizados, exige comprender esta misma institución en tanto articuladora y a la vez resultante de un régimen -tal vez el único en la historia hasta ahora-en que, como sucede en la democracia, la libertad se comparte y se reparte, lo que implica, necesariamente la aceptación del conflicto en su propia definición. Porque si por un lado la democracia se construye sobre una base social estructurada por la división misma y por la consideración de que lo otro, lo diferente, está también presente y lo está de forma amenazante -reconozcámoslo-, el debate perenne al que se enfrenta la responsabilidad ciudadana es el conflicto entre comunidad e inmunidad (cf. Esposito, 2003). Conflicto aporístico, del cual, de manera concluyente e irreversible, no se puede salir. Las democracias están siempre amenazadas y las ciudadanías son su única posibi-lidad de inmunidad, a condición de aceptar que se trata de una auto-inmunidad siempre vulnerable, construida desde una institución no cerrada ni plegada sobre sí misma, a la que no le alcanzan las actas fundacionales para construir su trayectoria histórica y que su única viabilidad de sentido es aceptar su apertura a estar constantemente replanteando su sentido y dirección, enfrentando las amenazas y buscando la manera de integrarlas, respetando sus diferencias, es decir, integrando políticamente, pero sosteniendo los conflictos de las diferencias económicas, sociales, culturales. De esta forma se comprende por qué la institución de la ciudadanía es una institución de la responsabilidad. Porque es la que se encarga de articular las respuestas ante los conflictos históricos que van produciéndose, esos mismos que irrumpen en la convivencialidad cotidiana, entre las herencias de formas de percibirnos, de sabernos, de hacernos discurso -aunque ya sabemos con Arendt (2003) que toda herencia nos llega sin testamentos-y lo Otro, en toda su compleja y amenazante potencialidad. Porque la ciudadanía es la expresión por excelencia de la pluralidad, condición que nos marca a un mismo tiempo, la posibilidad de ser iguales, siendo distintos. Pluralidad en tanto iguales en la diferencia, y diferentes en la igualdad. Pluralidad por tanto, de sujetos únicos. Y aquí podríamos regresar al chiste y comprender que la supuesta simpatía del error del hijo judío no es tal, en la medida en que la identidad personal, al igual que las identidades grupales, es un juego de diferencias con los otros, siempre -de manera irreductible-dentro de una identidad comprendida como construcción narrativa. Pluralidad, finalmente, que presenta -cómo no-su parte de sombras en la fragilidad, la vulnerabilidad del todos, sin dominio de uno. Porque ni siquiera el cuerpo de leyes es el uno incuestionable, irreversible, sino una forma de discernimiento procedimental que queda sujeto a la voluntad de transformación que se consigna en esa misma fragilidad del todos que es la ciudadanía, asumida como espacio paradójico en donde los éxitos (o los fracasos) provisionales no apuntan a la solución global y definitiva de ninguno de sus retos sino a una construcción, más que inacabada, destotalizada como lo es la realidad social en todo tiempo y lugar. En efecto, salvo en el totalitarismo donde coinciden dramática y totalmente (es decir, brutalmente) sociedad y Estado, lo social está siempre abierto y persiguiendo una definición de su momento y de su identidad (cf. Lefort, 1998). Esta realidad no debería inducir a la inacción, al desencanto o a la conformidad, sino, por el contrario, abrir al compromiso ciudadano que hiciera de esta indefinición un fermento siempre activo en la vinculación entre realidad social y acción política, tan necesaria y esperanzadora para la condición humana. LA CIUDADANÍA ENTRE LOS DERECHOS Y LOS DEBERES Asumir esta apertura inquietante de la condición ciudadana y de su trasfondo social concreto que constituye el eje de responsabilidad pública de todo sujeto maduro abre a un debate que resulta, cuando menos, extraño en nuestras sociedades de la abundancia. Me refiero al debate sobre los deberes, tan oculto debajo de sociedades y culturas que han vivido estos últimos años como sociedades de derechos. Si consideramos el tratamiento otorgado por el discurso de nuestra época al concepto derecho humano, se vuelve manifiesta una franca asimetría con su complementario. En efecto, para un sujeto políticamente concebido a partir de la idea de derecho ¿qué deberes humanos universales supone vivir en un mundo como el presente, globalizado por una parte y profundamente desigual por otra? La idea de derecho, aunque sólo sea como declaración, es relativamente reciente: no tiene más de dos siglos. El concepto de deber, en cambio, es tan viejo como nuestra cultura, nunca fue declarado porque ha estado en la base de los más antiguos mitos de incumbencia desde el principio de responsabilidad individual, eje de la moral de Occidente, e idea central de deuda y culpa tan hegemónicas en la moral judía y cristiana. El siglo XX, por su parte, se ha encargado con creces de tergiversar el problema. Si la responsabilidad se ha trashumado en culpa, en mala conciencia, la impotencia de una patología del deber centrada en la falsa idealización de los sujetos y de los modelos culturales previos, se ha pervertido en una patología de la felicidad cuyo eje central es la figura modélica del sujeto consumidor como representación por excelencia del derecho omnímodo e irreflexivo, promocionado, promovido, publicitado y expandido por la fuerza mediática como sujeto ideal y deber ser de cada ciudadano. Derecho del deseo, finalmente, entendido no como encuentro del sujeto con sus propias fantasías y realidades posibles sino como cumplimiento de un decálogo programado por y desde el imaginario de la cultura consumista, con acuerdo a los intereses de rentabilización económica de las em-presas como agentes hegemónicos de lo real. Así es como confluyen, muy lejos de las expectativas que el siglo XVIII dio a la idea de ciudadanía, un sujeto sin fronteras en el mundo que reclama su derecho a consumir porque éste es el deber por excelencia de la lógica social dominante. Para más inri, esta idea del deber es explotada por las ideologías conservadoras, nacionalistas o ultraliberales según la cual los derechos conseguidos a lo largo de la historia se vuelven para la masa ciudadana -y más aún para la que aspira a serlo en algún lugar del mundo-derechos concedidos ya ni siquiera por los Estados como entidad simbólica sino por las Administraciones que se erigen en poseedoras de la capacidad concededora de identidades por excelencia. La ciudadanía, de esta forma, se sustenta, de manera aplastante para cualquier sujeto, en una forma de responsabilidad individual por la que el individuo -ya ni siquiera sujeto-debe, en la misma proporción en la que se le otorga. Pertenece a lo social en la medida en que recibe y paga -de alguna manera pero sobre todo económicamente-aquello que recibe. Lógica del ciudadano individual, del ciudadano cliente ante la administración que reclama el otorgamiento de derechos en la medida en que paga (compra, adquiere) las prebendas de dicha condición. Quienes no pueden acceder al mercado quedan fuera de lo social y por supuesto de la participación ciudadana real (además de quedar fuera de la alimentación, del acceso a las energías, la posibilidad de beber agua potable, desarrollar proyectos...). Los pobres son extranjeros de esta humanidad cuya identidad protosustancial más elocuente es la de ser consumidores atemorizados ante la amenaza de perder identidad si no cumplen su cometido. La importancia estratégica de pensar de una forma nueva la condición y potencialidad de la ciudadanía urge, como única herramienta de apertura ante un futuro que no esté signado por los fracasos del pasado. Pero, para ello, será necesario revisar los postulados desde los cuales pensamos nuestras instituciones y especialmente la idea de ciudadanía. Difícilmente percibimos la condición de ciudadanía como una forma de lazo social debajo del cual opera un sujeto de la conciencia política, de la conciencia moral, de la subordinación satisfecha a la ordenación jurídica. La sospecha de que ninguno de estos atributos es importante en la construcción de lo social, se ha instalado entre los ciudadanos mismos y dudamos -incluso-hasta de la capacidad de nuestros semejantes para orientar el sentido de su participación democrática, el juicio para la elección racional de candidatos, la lógica igualitaria de la justicia, el valor diferencial de un documento de identidad acreditativo de la confianza que la Nación-Estado deposita en una persona. De hecho, en nuestras culturas, un documento de identidad tiene menos valía que una tarjeta de crédito. Por su parte el Estado ya no parece definirse como Nacional si nacional es la concordancia ciudadana con formas específicas de la cultura peculiar, sino más bien como mecanismos técnico-administrativos de control y de gestión, incluso técnico-burocráticos, ante los cuales habrá de subordinarse el conjunto de la población. La legitimación social y política del Estado ya no proviene de su anclaje histórico, de su capacidad para mediar y hacer converger en intereses generales las demandas y expectativas de diferentes sectores sociales, sino de su mayor o menor eficacia en los cometidos sobre los que debe operar, los cuales habrán de ser desarrollados con lógica de gran empresa: organizados desde las propuestas del marketing (ya sea político, social, etc.), presentados con el mismo esquema comunicacional con el que se publicitan los refrescos y los detergentes, utilizando los mismos soportes mediáticos que aquéllos y, finalmente, capitaneados por la figura del político empresario (o el empresario político) que tiene en diferentes representantes -Berlusconi como gran paradigma-, su expresión más acabada y sonriente. CIUDADANÍA PARA PODER SEGUIR ESTANDO JUNTOS Y resulta que en la actualidad esta idea de Estado ya no es, tampoco ella, un marco apropiado para el desarrollo del capitalismo en la era de la economía global, de lo que da cuentas con creces la actual crisis financiera y ya, como no podía ser de otra forma, económica y social. Porque un Estado Nación pretendía ser la coincidencia de una identidad social -más o menos laxa-con una realidad de mercado interno o nacional. Pero el mercado ha desbordado totalmente las fronteras nacionales (la aparición de los macroestados es más que un síntoma) tras la búsqueda, tal vez desesperada, por lograr formas capaces de conjugar verbos de sentido opuesto. El Estado Nación que operó hasta mediados del siglo XX como una ficción orientativa de la identidad del vínculo social y soporte geográfico de la ciudadanía, ha dejado de ser operativa porque la reproducción ampliada del capital desborda la supuesta sustancialidad de las fronteras nacio-nales. Un síntoma muy claro de que esto sucede, no sólo en la realidad contextual que vivimos sino en la conciencia de los sujetos mismos, es que cada vez más se percibe el carácter inventado de las identidades nacionales, la invención de esos mismos valores que antes se vivían como naturales e incuestionables, síntoma de la falta de credibilidad creciente en las instituciones políticas y en las simbologías a ellas asociadas. Y esto no sucede en el interior de ninguna institución cuando ésta es capaz de actuar como un atractor verdadero, sino desde la descomposición de sus facultades operativas. Por ello el ciudadano se debilita como soporte subjetivo de los Estados actuales, dado que la eficacia desde la que se respeta la integridad administrativa de un Estado no lo es porque exista en función de la ciudadanía, sino en función de una nueva entidad que ha venido a reemplazar a aquélla: los individuos consumidores, consumidores incluso de puestos de trabajo (cf. Alonso, 1999). Asistimos, por tanto, a la mutación del estatuto moderno de sujeto, ya no más ciudadano, sino ahora consumidor, por lo que no parece exagerado anunciar dos grandes cambios intangibles de las sociedades modernas: la de los ciudadanos y la del Estado Nación como representación de los lazos operantes que dieron consistencia identitaria a las sociedades políticas surgidas a partir del siglo XVIII. Pero si esto sucede en el seno de los ya añejos Estados nacionales, cuanto más en lo que respecta a la mirada hacia los inmigrantes recién llegados: de ellos poco o nada se sabe de sus pertenencias nacionales por lo que inmediatamente son trasmutados en negratas, sudamericanos, del este... como únicas categorías de marcos referenciales. Si el Estado aquí es poco fiable, cuanto menos estos nuevos y desconocidos desde los que afluyen. Se modifica también la noción de vínculo social. La relación de lazos ya no es entre ciudadanos que comparten un proyecto y una historia (una conciencia de antecedente común aunque medien consideraciones diferentes y hasta enfrentadas sobre ella) sino entre consumidores que intercambian signos de representación de su lugar en el campo heteróclito de la escala social que propicia la culturad del consumo. Y se modifica también el viejo concepto de representación en tanto representación política de una identidad sobre la que ha de asentarse la cohesión social para ser reemplazada por la representación de la imagen, construcción ficticia de formas de ser y de hacer en el tiempo de las instantáneas, nuevo tiempo social que, como señala Miguel Marinas (2004), es el tiempo que ya se anticipaba hace un siglo, en los inicios del siglo XX, como tiempo necesario de la lógica del consumo y que ha tomado forma articulante un siglo después. La nueva realidad de la globalización lo es también para las posibilidades interpretativas de lo social: ya no es más la historia el fundamento de las formas de ser y de hacer de los pueblos, sino la emergencia siempre cambiante de las necesidades del mercado, que no son las necesidades de las personas, ni tampoco los deseos de los consumidores, son las necesidades del propio mercado. Lógica del beneficio que opera como motor de un sistema que, después de años de narcisismo triunfante, ha tenido que demandar a las instituciones públicas y al sostén de lo público la ayuda para mantenerse en su hegemonía. La pantalla del ordenador como nuevas formas de construcción de identidades y de vínculos, el famoseo o celebrity como nueva forma de movilidad social efímera sosteniendo a la ya insostenible pantalla del televisor, hacen redundante que si la plaza pública ha sido ocupada por el mercadillo es porque el espacio cívico más atrayente son los nuevos centros comerciales, nuevos templos de la capacidad alucinatoria de la cultura en que vivimos. La soberanía, la ciudadanía, la cultura civil, la cohesión social, el pluralismo ideológico, las convicciones democráticas, las prácticas participativas en las formas de construcción de la sociedad, la confianza en el para qué del desarrollo de la cultura, la finalidad de las comunicaciones, la inserción en lo múltiple como forma de construcción de la identidad, la vía de lo social como referencia del bien general, la defensa de lo público como estrategia de construcción de lo propio, la búsqueda del bien común... aspectos todos ellos que tienden a desdibujarse en el magma de los temores que nos recluyen en la apatía de lo propio, lo privado, la salida individual frente a los grandes temas, la evasión como único mecanismo de permanencia en este mundo que habitamos. El vacío, en definitiva, hace su presencia en la precariedad de la identidad del sujeto pero también en el seno de lo social. Frente a lo que podría convertirse en un desánimo ante el sin sentido, parece necesario recuperar la paradoja para entender que este vacío inaugura la indeterminación de lo que podemos ser, dar cuenta de lo social y de lo político como espacios y tiempos abiertos. Ni el poder ni el saber se hallan clausurados en ningún ámbito en particular. La democracia es una forma de sociedad y no un mero sistema político. La historia de la representación del poder revela un desplazamiento progresivo de su lugar: el poder era representado primero en la figura del rey que concentraba en su mismidad representacional el poder pero también el saber y la ley. Lo específico de la puesta en forma de la democracia como modo de acceso a lo político consiste en que representa el poder como un lugar vacío. Un lugar expresado en un discurso que dice: "el poder no pertenece a nadie, quienes lo ejercen no lo poseen, tampoco lo encarnan aunque lo sostengan temporalmente" (Lefort, 1997). Desde este punto de vista, la democracia como forma política mantiene la distancia entre lo simbólico y lo real. Pero hay también una segunda distancia o vacío en donde se sostiene la democracia y que es, justamente, la distancia entre sociedad y poder, entre la sociedad civil y la política. Si no se opera esa distancia, estamos muy lejos de la democracia y sólo gobierna el marco del totalitarismo en el que no cabe diferencia, ni discrepancia, ni disenso, ni lo distinto o lo otro. La democracia se instituye y sostiene por esta disolución de la certeza: se inaugura una historia en donde la sociedad experimenta una indeterminación fundamental respecto a las bases del poder, de la ley y del saber en las que deben fundarse nuevas relaciones en cada uno de los niveles de la vida social. Como contrapartida a esa misma incertidumbre ha de aparecer el sujeto de la ciudad, el sujeto responsable que sabe que lo político ha de ser construido de manera constante, que la ciudadanía es su responsable instancia de sujeción y que a ella han de pertenecer todos aquéllos, propios y ajenos que asuman con responsabilidad (es decir, con capacidad de respuesta) la conciencia de la destotalización de lo social, la amenaza constante de dentro y de fuera en la que vive toda sociedad histórica y, sobre todo, la impronta de la pluralidad como base desde la cual apostar a la política de los adversarios -y no, necesariamente de los enemigos-como único camino dialógico, rizomático y siempre imperfecto, de resolución de los conflictos. Esta instancia, la ciudadanía, adquiere su mayor sentido de existencia cuando está en juego la sombra, ¿por qué no decirlo?, amenazante, de la inmigración como escenificación cabal de las diferencias o, más complejo aún, las diferencias de otros con otras potencialidades y otras limitaciones que nos exigen ampliar nuestros horizontes de convención y de comprensión de la realidad. Otros que traerán a un tiempo sus conflictos, sus pasiones, sus formas imperfectas de civilidad para exigirnos un constante reformateo de la noción de convivencia y participación, solidaridad y defensa del sentido de libertad. Pero, sin ninguna duda, más que lo social en su laxitud, será desde la comprensión ciudadana, adultez legítima del sujeto de la ciudad desde donde se podrá aceptar la diferencia radical del otro a condición de un pacto según el cual el otro es, como cada ciudadano, sujeto a un tiempo de derechos y deberes. Vale la pena consignar así una síntesis expresiva de lo dicho, pero que es aún más contundente. Dice Giacommo Marramao (1993): "La democracia -y sólo la democracia-puede llamarse comunidad paradójica, comunidad de los que no tienen comunidad. La democracia está siempre por venir (advenire), porque no sacrifica jamás a la utopía de una transparencia absoluta la opacidad de la fricción y del conflicto, se nutre de aquella pasión del desencanto que mantiene unidos, en una tensión irresoluble, el rigor de la forma y la disponibilidad para acoger huéspedes inesperados. Tal es el cometido de la ciudadanía". Dado que comencé con un chiste quisiera terminar el último párrafo con una reflexión sobre la risa que magistralmente realiza Bajtín (1974): "La verdadera risa ambivalente y universal no excluye lo serio sino que lo purifica y lo completa. Lo purifica del dogmatismo, de unilateralidad, de esclerosis, de fanatismo y espíritu categórico, del miedo y la intimidación, del didactismo de la ingenuidad y de las ilusiones, de la nefasta fijación a un único nivel, y del agotamiento". Vale para mi inicio, y vale también para pensar que frente a la consagración de la idea de ciudadano, la potencialidad atractora de la ciudadanía como práctica destotalizada y destotalizante, de implicación posible entre iguales diferentes podrá ser, con toda seguridad, una nueva manera de afrontar los desafíos de construcción verdadera de derechos y deberes en el siglo XXI.
La idea de viajar más allá de las fronteras nacionales inspiró las narrativas coloniales durante la formación del Imperio Británico. Si viajar por Europa occidental tenía que ver con participar en la civilización europea, con la idea del Grand Tour, desplazarse a Europa del este era una empresa más caprichosa y se tornaba más peligrosa cuanto más al este se aventuraba uno. La travesía de Jonathan Harker al castillo de Drácula narrada en la novela de Bram Stoker capta parte de la incertidumbre que generaba esa región. Por su parte, viajar más allá de Europa era una aventura completamente distinta: ya no se estaban cruzando fronteras nacionales, sino la frontera hacia lo desconocido. En este mismo período, los viajeros de la "periferia" empren-dían sus propios periplos coloniales, a menudo impuestos por la esclavitud y el trabajo bajo contrato (indentured labour). Pero algunos hicieron libremente la travesía al "centro" del imperio y a finales del siglo XIX y a lo largo de todo el siglo XX el Reino Unido, por ejemplo, se convirtió en un foco para la inmigración colonial. Podemos ver, así, la narrativa colonial en sentido contrario, dado que los antiguos súbditos coloniales viajan al centro en busca de la ciudadanía nacional. En lo que respecta al Reino Unido, los elementos clave de la historia colonial siguen en su sitio: el viajero de Europa occidental es civilizado, comparte la ciudadanía de la Unión Europea y, por tanto, es bienvenido sin ninguna restricción de acceso al territorio. En este artículo sostengo que la política de ciudadanía e inmigración en el Reino Unido, y en otras potencias europeas, está fundada en una ansiedad postcolonial, heredera de su historia colonial. Por lo que respecta al Reino Unido, el viajero de Europa occidental es civilizado y, por tanto, bienvenido, sin ninguna restricción de acceso al territorio y con la ciudadanía de la UE compartida. En cambio, no es tan bienvenido el viajero procedente de Europa del este. Los viajeros de más allá de la "frontera" europea se enfrentan incluso a un mayor número de restricciones si viajan al Reino Unido buscando la ciudadanía nacional. Su viaje se ha hecho más peligroso durante los últimos años tanto físicamente como en términos políticos y legales. Mientras que la teoría política liberal ha "olvidado" su pasado colonial y escribe sobre un mundo en el que el colonialismo y la esclavitud nunca sucedieron, las regulaciones sobre inmigración y ciudadanía en el Reino Unido parecen incapaces de olvidar el pasado y la narrativa colonial que determinaron cómo dicho pasado fue comprendido en su momento. En este artículo examino los desarrollos más recientes en la legislación de ciudadanía e inmigración del Reino Unido y su probable desarrollo futuro en contraposición a estos antecedentes. Ciudadanía; inmigración; colonialismo; justicia global. este no es tan bienvenido. Incluso los que participan de la ciudadanía europea son considerados sospechosos y en algunos casos, por ejemplo, quienes proceden de Bulgaria y de la tierra de Drácula, Rumanía, tienen acceso restringido. Por último, los viajeros del otro lado de la "frontera" europea se enfrentan incluso a un mayor número de restricciones si se desplazan al Reino Unido buscando la ciudadanía nacional. Su viaje se ha vuelto más peligroso durante los últimos años tanto física como política y legalmente. Este artículo analiza la forma en la que esta travesía hacia la ciudadanía del Reino Unido se está volviendo más difícil y contrapone sus obstáculos a los antecedentes de la narrativa colonial para mostrar cómo ésta delata la forma en la que el Reino Unido ve el mundo "exterior" y a los viajeros provenientes de él. Mientras que la teoría liberal ha "olvidado" su pasado colonial y escribe sobre un mundo en el que el colonialismo y la esclavitud nunca sucedieron, las regulaciones sobre inmigración y ciudadanía del Reino Unido parecen incapaces de olvidar ni el pasado ni la narrativa colonial que determinaron cómo dicho pasado fue comprendido en su momento. Pero en este artículo se emprende un viaje más largo. La teoría política liberal, tal y como se desarrolló durante el período de la expansión colonial, adoptó, al menos en su forma kantiana, una visión universal de la ética y la política, con el ideal del ciudadano universal que podía relacionarse con otros ciudadanos del mundo en el ámbito de un discurso racional libre e igual. Esta ciudadanía, asociada con el período ilustrado, atravesó las fronteras nacionales, pero estaba estructurada en torno a la exclusión del otro "irracional", que fue considerado incapaz de relacionarse en un discurso racional universal debido a su falta de "europeidad". Y, por tanto, esta concepción de la ciudadanía, aunque era aparentemente universal, fue construida a través de una exclusión velada de esos otros. Si bien el ideal de ciudadanía universal se puede entender como opuesto y superador de los límites de la ciudadanía nacional, la atracción de la ciudadanía nacional persistió, en parte como una respuesta a esta exclusión implícita, pues los pueblos a lo largo del mundo reivindicaban el derecho al reconocimiento político completo dentro de sus propios Estados-nación. Sin embargo, la ciudadanía nacional es explícitamente exclusiva y este aspecto exclusivo es el que las antiguas potencias coloniales aprovecharon para no incorporar a sus antiguos súbditos coloniales, de tal manera que sus prácticas de ciudadanía e inmigración han sido cada vez más caracterizadas por una ansiedad postcolonial. Éste es el momento en el que nos encontramos ahora. Para superarlo necesitamos emprender el viaje hacia una ciudadanía global, una ciudadanía genuinamente inclusiva estructurada en torno a derechos políticos, sociales, económicos y culturales de carácter internacional. Estas estructuras de la ciudadanía global están en sus comienzos y el camino hacia ella parece profundamente arriesgado y supone cruzar la frontera conceptual prohibida del Estado-nación. Pero es un viaje que considero que debemos comprometernos a emprender. Tradicionalmente la teoría política liberal asumía que se ocupaba de las relaciones entre los miembros de una comunidad política particular: todas las cuestiones de justicia eran tratadas y resueltas entre ciudadanos iguales. La ausencia de un "exterior" puede ser entendida mediante la idea de la "ciudadanía universal". No había necesidad de proponer la existencia de un "exterior" de dicha comunidad política particular porque ésta era, en efecto, universal: las reglas y los procedimientos eran aquéllos que todos los agentes racionales libres e iguales aceptaban y, de este modo, por definición, eran los resultados de aquellas reglas y procedimientos. Durante el período de la ciudadanía nacional los teóricos liberales han tenido que admitir la existencia de un exterior constituido por otras comunidades políticas con otros ciudadanos. Este reconocimiento ha ocasionado dos respuestas. La primera es un enfoque cosmopolita, que extiende esas relaciones de justicia más allá de las fronteras y que ha dado lugar a un creciente corpus de obras que se ocupan de asuntos de justicia y ética global. La segunda respuesta es comunitarista y confina las relaciones de justicia a los miembros de "nuestra" comunidad política (excepto algunas obligaciones mínimas y "escasas"), normalmente entendida como una "nación", de esta manera rechaza la posibilidad de cualquier forma de moral y comunidad política universal. La cuestión sobre cómo alguien se convierte en ciudadano ha sido raramente considerada en cualquiera de estos enfoques y éste es el objetivo del presente artículo. Podría ser tentador pensar que el acceso a la ciudadanía nacional Los migrantes del Reino Unido actualmente se enfrentan a unos niveles de seguridad cada vez más estrictos que intentan bloquear el acceso indocumentado. En la actualidad tres cuartos de la población mundial necesita solicitar el visado para visitar dicho país y de acuerdo con la recientemente establecida Agencia de Fronteras del Reino Unido: "Forma parte de la acción del gobierno ampliar la red de visados para reforzar la seguridad fronteriza. Hoy día existe un triple anillo de seguridad protegiendo el Reino Unido: visados de huellas dactilares que encierran a las personas en una identidad, un sistema de fronteras de alta tecnología que comprueba si las personas están en listas de búsqueda y carnets de identidad para nacionales extranjeros" (Informe del Ministerio de Interior del Reino Unido). El objetivo establecido es hacer tan difícil acceder ilegalmente al Reino Unido, y tan opresivo si se accede de dicha manera, que los futuros inmigrantes indocumentados se desanimen a intentar el viaje (para un informe de las condiciones físicas en los centros de internamiento del Reino Unido, cf. Cole, 2006). Aquellos migrantes documentados que deseen entrar en el Reino Unido temporalmente también se enfrentan a controles más duros. En 2008 se introdujo un sistema de puntos que se ocupa de los migrantes procedentes del exterior del Área Económica Europea (AEE), que ahora tienen que aprobar una evaluación basada en puntos. Hay cinco categorías diferentes y el número de puntos que necesitan los migrantes depende de la categoría que estén solicitando. Los puntos son concedidos en base a la habilidad, la experiencia, la edad y el nivel de necesidad en el sector donde el migrante vaya a trabajar. Trabajadores altamente cualificados, por ejemplo: científicos y empresarios (los ejemplos son proporcionados por la Agencia de Fronteras del Reino Unido); 2. Trabajadores cualificados con una oferta de trabajo, por ejemplo: profesores y enfermeras; 3. Trabajadores poco cualificados que cubren escasez de mano de obra eventual y específica, por ejemplo: trabajadores de la construcción en un proyecto particular; 4. Estudiantes; es el acto relativamente simple de cruzar una sola frontera desde el exterior hacia el interior. Sin embargo, la cuestión del acceso a la ciudadanía nacional es mucho más compleja, ya que el "aspirante" a ciudadano debe cruzar un número diverso de fronteras y entrar en diferentes tipos de espacios políticos antes de llegar a la pertenencia completa. Estos espacios son: 1) residencia indocumentada o "ilegal"; 2) residencia legal pero temporal; 3) residencia permanente; 4) ciudadanía; y 5) identidad nacional. El Estado-nación puede interponer obstáculos en las fronteras de cada uno de estos espacios, y en realidad los propios migrantes pueden resistirse a "avanzar" a través de ellos: muchos migrantes prefieren permanecer indocumentados o sólo anhelan la residencia temporal; o si adquieren la residencia permanente puede que elijan no solicitar la ciudadanía; o habiendo adquirido la ciudadanía, puede que rechacen la "identidad nacional" dominante. El Reino Unido ha hecho que estas fronteras no sean fáciles de cruzar y está pensando en dificultar más ese proceso. La preocupación entre los Estados democráticos liberales por el flujo de migrantes indocumentados o "ilegales" hacia sus territorios se manifiesta en el aumento de las vallas y los centros de detención en y alrededor de sus territorios. Un reto importante al que se enfrentan es si el movimiento hacia fronteras más "seguras" es compatible con los valores de una democracia liberal y si no lo es, cómo pueden justificar la búsqueda de protección de sus valores democráticos liberales internos a través de controles fronterizos cada vez más iliberales (Cole 2006). K.M. Fierke apunta al nexo entre esta securitización de la migración y la europeización de las políticas de inmigración (Fierke, 2000: 112). La primera fuente de incertidumbre es el acceso a la asistencia social y la inquietud por la opción más ventajosa (venue shopping) para migrantes y refugiados. "Los migrantes son representados como un peligro para los recursos del Estado de bienestar y para la estabilidad socio-cultural de Europa" (Fierke, 2000: 112; Cole, 2007Cole, y 2009)). Además, el ataque en Nueva York el 11 de septiembre de 2001 ha conducido a mayores incertidumbres, a partir de las cuales "la seguridad se ha elevado por encima de las libertades individuales y colectivas" (Fierke, 2000: 113). Esto ha afectado no sólo a migrantes, sino también a ciudadanos nacionales, que ven sus libertades civiles tradicionales erosionadas por un estado de inquietud por la seguridad. Movilidad juvenil y trabajadores temporales, por ejemplo: músicos que vayan a actuar en un concierto. A excepción de la primera categoría, todos los migrantes necesitan un patrocinador, y las organizaciones deben adquirir una licencia de patrocinio. Éstas también tienen que encargarse de los migrantes mientras están en el Reino Unido: por ejemplo, en el caso de los músicos visitantes, el patrocinador debe estar dispuesto a responsabilizarse de ellos y responder de todas sus actividades mientras se encuentren en el Reino Unido. El sistema de puntos da al gobierno poderes mucho más fuertes para controlar la inmigración del exterior del AEE, y a través de la manipulación de los criterios puede decidir cuántos migrantes serán admitidos en cada categoría. Incluso se ha suspendido la categoría 3, prohibiendo de forma efectiva la movilidad legal de los migrantes económicos sin cualificar procedentes del exterior del AEE. Tradicionalmente el permiso indefinido de residencia o la residencia permanente en el Reino Unido se ha obtenido cumpliendo con un requisito temporal. Los nacionales de la UE adquirían la residencia permanente tras cinco años de residencia en el Reino Unido. Los no nacionales de la UE adquirían el Permiso Indefinido de Residencia (ILR en sus siglas inglesas) después de estar con un permiso de trabajo durante cinco años; también el cónyuge o pareja civil tenía derecho a solicitar el permiso indefinido de residencia después de estar dos años en el Reino Unido con motivo de dicha relación. Sin embargo, con las nuevas propuestas obtener el ILR se ha hecho más difícil. El dos de abril de 2007 se introdujeron nuevos requisitos para los solicitantes como conocer la lengua y el estilo de vida del Reino Unido. Para satisfacer estos requisitos es necesario hacer en inglés el examen "Life in the UK" o asistir a un curso acreditado de Inglés como Segunda Lengua (ESOL en sus siglas inglesas) que se enseña utilizando materiales sobre la ciudadanía y el estilo de vida en el Reino Unido. La barrera alrededor de la ciudadanía nacional del Reino Unido ha sido profundamente troquelada por la narrativa colonial que describí en la primera parte de este artículo. i) Ciudadanía británica ii) Ciudadanía británica de territorios dependientes (BDTC en sus siglas inglesas) iii) Ciudadanía británica de territorios extranjeros (BOC en sus siglas inglesas) iv) Nacional británico (en el extranjero) v) Súbdito británico vi) Persona bajo protección británica vii) Ciudadano de la Commonwealth viii) Ciudadano de Irlanda Sólo la primera categoría tenía derecho automático de entrada y el resto de las clasificaciones son más o menos jerárquicas en su nivel de acceso. Según el derecho europeo, los nacionales de la UE actualmente se encuentran en segundo lugar en términos del derecho de acceso, con más derechos que dos clasificaciones de ciudadanos británicos. Como hemos visto, el propósito de la ley de 1981 era poner de acuerdo la ciudadanía británica con las leyes de inmigración aprobadas entre 1962 y 1971, que habían generado una situación en la que el Reino Unido negaba la entrada a sus propios ciudadanos. La ley de 1981 resolvió el problema negando la ciudadanía plena a aquellos grupos que "daba la casualidad" que eran predominantemente negros. Según Anne Owers, "... la ley de nacionalidad tenía que ver con reducir la posibilidad de inmigración, especialmente la inmigración negra. Esta prioridad significa que buena parte de la ley de nacionalidad meramente codificó y paralizó la legislación británica en materia de inmigración. Sus disposiciones estaban dominadas por un miedo a quien pudiese ser capaz de venir" (Owers,1984: 6). Sin embargo, más que simplemente despojar de la ciudadanía británica a los antiguos ciudadanos del Reino Unido y la Commonwealth que habían sido privados de los derechos de entrada según las leyes de inmigración, la ley de 1981 les dio una clase de ciudadanía británica, pero una degradada -se crearon las clasificaciones de BDTC y BOC-, una ciudadanía británica que no daba derecho a entrar en Gran Bretaña. "Mientras que BDTC y BOC perpetúan, en términos formales, las responsabilidades de la Commonwealth del Reino Unido, virtualmente no tuvieron ningún significado en el derecho interno, ya que no suponían el derecho de entrada al Reino Unido... Son conceptos cosméticos diseñados para aplacar la opinión local e interna" (Bevan, 1986: 129). Kathleen Paul resume la experiencia británica: "En este proceso, las definiciones formales de ciudadanía han tenido cada vez menos influencia que las imágenes racializadas de la identidad nacional" (Paul, 1997: 189). Además del nacimiento, otro método de adquisición de la ciudadanía es a través de inmigración, normalmente a través del cumplimiento de requisitos de residencia. Hemos visto más arriba cómo aquéllos que buscan permiso indefinido de residencia se enfrentan a nuevas barreras debido al requisito de superar un test. Esta estructura de exámenes es parte de una barrera nueva y en desarrollo que también marca el acceso a la ciudadanía nacional me-diante inmigración. El test de ciudadanía, u oficialmente el test "Life in the UK", fue introducido en 2004, junto con la ceremonia de ciudadanía. Todos los nacionales extranjeros que tengan 18 años o más que soliciten ser ciudadanos británicos o el permiso indefinido de residencia tienen que hacer un examen para demostrar que han alcanzado un nivel de conocimiento del estilo de vida y la lengua del Reino Unido considerado apropiado para la ciudadanía. El test de ciudadanía lo realizan quienes ya tienen unas habilidades moderadas en lengua inglesa (el galés y el gaélico se aceptan en Gales y Escocia); los demás deben cumplir los requisitos asistiendo a un curso combinado de clases de lengua y ciudadanía. Si aprueban el examen, los solicitantes deben asistir a una ceremonia de ciudadanía en la que prestan juramento de lealtad: sólo entonces reciben el certificado de naturalización. Deben asistir a la ceremonia en los noventa días siguientes a la recepción de la invitación para llevarla a cabo. En ella deben hacer un juramento de lealtad -jurando lealtad a la Monarquía-y una promesa de respeto y defensa de las leyes y los valores del Reino Unido. Al final de la ceremonia se escucha el himno nacional y se exige a todos que permanezcan de pie para mostrar su respeto por el Reino Unido y la Monarquía. El concepto "ciudadanía merecida" inspira las propuestas para una reforma adicional contenida en el informe del gobierno The path to citizenship: next steps in Reforming the Immigration System (El camino hacia la ciudadanía: próximos pasos en la reforma del sistema de inmigración) publicado en febrero de 2008. La idea que hay detrás de las nuevas propuestas es que antes de que un nacional extranjero pueda ser ciudadano británico, o residente permanente, debe ser capaz de demostrar que se ha "merecido el derecho a quedarse". Esto sustituye la práctica previa que permitía a las personas solicitar la ciudadanía a partir de su residencia continuada en el Reino Unido, sin tener que demostrar que podían hablar inglés (o galés o gaélico) o que tenían alguna participación en la vida británica. Las habilidades lingüísticas son, como hemos visto, una parte del test de ciudadanía, pero las nuevas propuestas irían más lejos ya que requieren a los solicitantes que demuestren una contribución actual a la vida del Reino Unido, incluyendo la contribución a un fondo para ayudar a que las comunidades en el Reino Unido hagan frente al impacto de la inmigración. Habrá tres grados con las nuevas propuestas: 1) residencia temporal durante un pe- ríodo determinado; 2) ciudadanía de prueba, 3) ciudadanía británica/residencia permanente. El período de prueba es la clave para la idea de la ciudadanía "merecida". El documento identifica cuatro formas en las que un migrante puede ascender de grado: mejorando el dominio de la lengua inglesa; trabajando intensamente y pagando impuestos; obedeciendo la ley, y demostrando una ciudadanía activa (Home Office, 2008: 25). Por ejemplo, mientras que los solicitantes que hagan trabajos voluntarios verán recortado su período de prueba, éste podrá ser ampliado para aquéllos que cometan infracciones criminales menores. Por su parte, los solicitantes que tengan sentencias de prisión perderán su derecho a la ciudadanía. The path to Citizenship también reivindica que el objetivo clave es "poner los valores británicos en el corazón del sistema de inmigración" (Home Office, 2008: 17). Este empeño en colocar los valores británicos en el corazón del sistema de inmigración indica la quinta frontera que el a ciudadano debe sortear, la de la identidad nacional. Un migrante puede superar satisfactoriamente los otros cuatro espacios y por tanto obtener la ciudadanía legal, pero aun así ver rechazado su pleno reconocimiento como un miembro del Estado-nación porque no está de acuerdo con el contenido de la identidad nacional dominante. Esto tendrá un efecto en la libertad y efectividad con la que pueda acceder a la esfera pública de la ciudadanía política y también afecta a su acceso a instituciones encargadas de la salud, la asistencia social y la educación. Pero una fuente de preocupación adicional es que la atención prestada a la identidad nacional, si es adoptada por el Estado, puede determinar el proceso entero de adquisición de la ciudadanía afectando al acceso a la residencia temporal, a la residencia permanente y a la propia ciudadanía. Además de determinar el proceso legal de adquisición de la ciudadanía, el Estado podría continuar imponiendo conscientemente una narrativa de la identidad nacional en muchas de sus instituciones, por ejemplo, en la educación y el patrimonio cultural. El Reino Unido, como hemos visto, tiene un gran afán por hacer constar la "britaneidad" en sus normas de ciudadanía y al mismo tiempo está preocupado por que esa "britaneidad" esté representada en muchas de sus instituciones culturales (para una descripción del impacto de esta inquietud en el sector de patrimonio del Reino Unido, cf. Little y Naidoo, 2005). Hemos visto cómo el régimen de inmigración y ciudadanía en el Reino Unido "recuerda" vívidamente su pasado colonial. Por el contrario, la teoría política liberal tiene una tendencia al olvido cuando trata la historia del colonialismo europeo y la esclavitud. Al igual que solía plantear cuestiones de justicia dentro de una comunidad política de ciudadanos libres e iguales sin una noción de lo que quedaba fuera de dicha comunidad, cuando trata cuestiones de justicia global lo hace en un mundo donde el colonialismo y la esclavitud nunca tuvieron lugar. Reconoce las desigualdades globales, en realidad puede dedicarse apasionadamente a ellas, pero tiende a no situar esas desigualdades en el contexto de la historia europea. Por tanto, una respuesta común a la desigualdad global es sostener que, más que tener una obligación de permitir a los migrantes de las antiguas colonias el acceso a sus estructuras de ciudadanía nacional, la única obligación ética es intentar mejorar la pobreza global a través de la redistribución de recursos: no podemos derivar un derecho a la libertad de circulación internacional a partir del hecho de la desigualdad global. Sin embargo, si situamos esa desigualdad global dentro del contexto de la historia colonial, proveniente de una época en la que los ciudadanos europeos se sentían libres de viajar por el mundo para explotar recursos y oprimir pueblos en cualquier lugar, entonces el rechazo a reconocer un derecho a la libertad de circulación cuando el viaje es en sentido contrario parece indefendible. Por supuesto, eliminando el contexto histórico, este rechazo tiene la apariencia de la imparcialidad liberal, ya que es impuesta sobre todas las personas, pero la perspectiva postcolonial revela que está muy lejos de ser imparcial. La teoría liberal parece asumir que la injusta relación entre el "interior" y el "exterior" político es tal que puede ser corregida sin abordar las estructuras de poder que determinaron esa relación y que han sido sedimentadas a través de los procesos históricos de colonialismo y neocolonialismo. Peter Childs y Patrick Williams apuntan a la escala de la experiencia colonial: el poder colonial europeo duró, de formas diversas, desde el siglo XVI hasta la segunda mitad del siglo XX y "constituye un fenómeno sin precedentes y con repercusiones globales en el mundo contemporáneo" (Childs y Williams, 1997: 2). Pero no se puede considerar que la expresión "postcolonial" implique que la experiencia colonial haya terminado: "existen formas importantes en las que el control europeo está muy presente" (Childs y Williams, 1997: 5). Ellos destacan la opinión de Gayatry Spivak: "Vivimos en un mundo postcolonial neocolonizado" (Spivak, 1990: 166, citado en Childs y Williams, 1997: 7). Sin embargo, debemos ser cautos a la hora de reivindicar que la teoría liberal "olvidó" su historia colonial, porque no es literalmente cierto. Los teóricos liberales durante el período de la Ilustración fueron muy conscientes de que otros habitaban el globo y mantuvieron una opinión estricta sobre su naturaleza; esa naturaleza, sostenían, era tal que les excluía del círculo de la ciudadanía. Pero aunque la teoría política guardó silencio al respecto, su propia estructura daba cuenta de su presencia. Las teorías de la libertad, la justicia y la propiedad tomaron la forma de una aparente universalidad pero con una estructura diseñada para excluir a los otros, una estructura basada en la visión de la teoría liberal sobre su esencia natural. Esto era, por tanto, una universalidad exclusiva, una universalidad construida en torno a una concepción de cómo eran los seres humanos plenos y, por tanto, diseñada para excluir a aquellos seres humanos que no fuesen capaces de cumplir dicha concepción. Vemos aquí que la concepción universal de ciudadanía nunca pretendió incluir a todo el mundo, sino sólo a aquéllos capaces del debate racional que constituía tal ciudadanía. De hecho, las versiones más tempranas de la tradición liberal fueron explícitas sobre esta exclusión. La humanidad europea fue tomada como universal, en la medida en la que todos los no-europeos no estaban cualificados para la inclusión dentro de la pertenencia política: eran incapaces de participar en el discurso moral. Emmanuel Chukwudi Eze investiga esta exclusión en la obra de Kant (Eze, 1997a). Según Kant, sostiene Eze, los pueblos no europeos: "... están desprovistos de principios éticos porque esos pueblos carecen de capacidad para el desarrollo del "carácter" y no tienen carácter presumiblemente porque carecen de autoconciencia adecuada y de voluntad racional" (Eze, 1997a: 115). Para Kant: "... la diferencia de talentos naturales entre varias naciones no puede ser completamente explicada por medio de explicaciones causales [externas, físicas, climáticas], sino que más bien reside en la naturaleza [moral] del propio Hombre" (Eze, 1997a: 115-116). Kant concluye que los nativos americanos no pueden ser educados en absoluto; los africanos pueden ser "entrenados" sólo como esclavos o sirvientes; y los asiáticos pueden ser educados en las artes, pero no en las ciencias: "Nunca pueden alcanzar el nivel de los conceptos abstractos" (Eze, 1997a: 117). Hay otros ejemplos de esta exclusión explícita de los no europeos de la plena humanidad: Kant una vez más en Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime (Kant, 1950(Kant, y 1960)), el ensayo de David Hume "Sobre el carácter nacional" (Hume, 1964) y el tratamiento de John Locke a los nativos americanos y su carencia de derechos de propiedad (Lebovic, 1991: 260-261). En el centro de la filosofía política occidental está el ideal del sujeto autónomo, capaz de auto-legislarse y, por tanto, de ser incluido en un ideal universal de ciudadanía política. Fuera de este ámbito de discurso racional libre e igual estaba el extranjero no europeo, naturalmente limitado en su capacidad de autonomía e incapaz de participar en esta ciudadanía universal. Por consiguiente, se abrió el espacio para la esclavitud y el colonialismo. "... desde que para los filósofos de la Ilustración la humanidad europea era no sólo universal, sino la encarnación de, y la coincidencia con, la humanidad como tal, enmarcar al africano como ser de una especie diferente, subhumana, sancionaba por tanto antropológica y filosóficamente la explotación de los africanos mediante formas brutales que no estaban permitidas para los europeos" (Eze, 1997b: 7). Sin embargo, mientras que la acusación de silencio sobre el estatus de los no europeos no es, por tanto, literalmente cierta en la teoría liberal, las otras dos acusaciones sí que lo son. La primera, que esta tradición estructuró sus principios esenciales a partir de la exclusión de los no europeos del ideal de la ciudadanía universal. La segunda, que la teoría liberal contemporánea confabula con esa exclusión explícita no haciendo mención a este aspecto de su historia: los pasajes de este tipo en la obra de Locke, Hume, Kant y otros no son reconocidos por tanto, y ha sido ignorado su papel en la justificación del colonialismo y la esclavitud. Como comentaba más arriba, lo que podemos decir desde estas obras coetáneas es que el colonialismo y la esclavitud nunca ocurrieron en absoluto. La teoría liberal contemporánea podría ser caracterizada justificadamente como una vasta acción de olvido racializado. Si tomamos en serio esta historia puede ser que necesitemos una teoría política fundamentalmente diferente, con concepciones radicalmente transformadas de la libertad, la justicia, la autonomía y la igualdad. El ideal de ciudadanía universal tuvo, por supuesto, una dimensión progresista. Fue el producto de la creencia ilustrada en el poder de la razón y en la igualdad moral fundamental de todos los seres racionales y tuvo que jugar un papel revolucionario en la crítica y el derrocamiento de un régimen basado en el gobierno aristocrático. La relación entre el ideal de ciudadanía universal -incorporada en la noción de derechos del "hombre" y en la igualdad moral de todos los sujetos humanos-y la ciudadanía nacional era compleja. Aquí el único punto que tomaría en consideración de esta relación es que la crítica revolucionaria de este ideal ilustrado -con su confinamiento a un subconjunto estrecho de europeos occidentales y su justificación del imperialismo y colonialismo-dio un nuevo ímpetu radical al concepto de ciudadanía nacional. La ciudadanía nacional, entonces, emerge dialécticamente del ideal de ciudadanía universal en una nueva forma más radical. Sin embargo, mientras que el movimiento dialéctico puede ser percibido como políticamente progresista con el derrocamiento de los imperios coloniales, parte del movimiento dialéctico es la explicitación de las dimensiones ocultas y exclusivas de la ciudadanía. Al reclamar la ciudadanía nacional un pueblo reclama el derecho a trazar una frontera explícita de exclusión. Esto, por sí mismo, no es necesariamente problemático si la frontera puede ser trazada de manera que respete la común humanidad que se reconoce a todas las personas. Sin embargo, la ciudadanía nacional tiene su propia dimensión negativa que descansa en este potencial reivindicado de exclusión. En primer lugar, la ciudadanía nacional trae consigo el Estado-nación, el cuerpo soberano que reivindica ejercer ese poder, y los Estados-nación son extremadamente reacios a reconocer ningún límite sobre sus poderes soberanos, haciendo muy remota la posibilidad de una regulación global de los regímenes migratorios y las prácticas de ciudadanía. En segundo lugar, el concepto de identidad nacional trae consigo la reivindicación de un conjunto de características distintivas que identifican este cuerpo de personas como una nación y por tanto les otorga el derecho a un Estado-nación. La reivindicación de ciudadanía nacional a menudo puede ser subvertida en una reivindicación de superioridad nacional, que en ocasiones recupera el derecho a reclamar el control sobre otros pueblos de nacionalidad inferior y sus recursos. Esta expresión de "superioridad nacional" en la era moderna ha igualado, y en ocasiones excedido, las brutalidades de la época ilustrada. Lo más relevante en esta discusión es el hecho de que los antiguos poderes coloniales de Europa estuvieron tan preocupados como sus antiguos súbditos coloniales en reclamar la ciudadanía nacional para su pueblo, pero en este caso la preocupación principal no era reivindicar la soberanía política -ellos ya la poseían-, sino protegerse a sí mismos contra los antiguos súbditos coloniales. Y por tanto las prácticas de ciudadanía e inmigración del Reino Unido, por ejemplo, han estado inspiradas cada vez más por esta ansiedad postcolonial. Al igual que los ideales ilustrados de libertad, igualdad, propiedad, etc., fueron conformados por el hecho de quién era excluido de tales ideales, la práctica de la ciudadanía nacional está conformada por el hecho de quién es excluido de la misma. A pesar de los obstáculos situados en este camino, ha habido migraciones significativas desde las antiguas colonias hacia el centro colonial, y esto significa que la historia colonial no sólo conforma las relaciones entre el "interior" y el "exterior", sino que también conforma las relaciones entre los miembros de una sola comunidad política. Homi Bhabha sostiene que esta llegada de pueblos postcoloniales al territorio de la antigua potencia colonial tiene un profundo impacto en cómo ese centro se concibe a sí mismo y a los otros, y debería, por tanto, tener un profundo impacto en la filosofía política occidental. Bhabha afirma que "la perspectiva postcolonial nos fuerza a repensar las limitaciones profundas de un sentido de comunidad 'liberal' consensuado y colusorio" (Bhabha, 1990: 219). Si tomamos tal perspectiva postcolonial, la relación entre el interior y el "exterior constitutivo" se convierte en la cuestión central para cualquier teoría política, con la inmigración y el acceso a la ciudadanía como los puntos en los que se expresan las tensiones suscitadas por esta cuestión. Las nociones de ciudadanía nacional, identidad nacional y el Estado-nación se convierten en altamente problemáticas. DE LA CIUDADANÍA NACIONAL A LA CIUDADANÍA Una posible respuesta consiste en trasladar el foco de atención al nivel global. Hay quien sostiene que la importancia de la ciudadanía vinculada al Estado-nación está ya en declive. Por ejemplo, David Jacobson afirma: "Bajo el impacto del movimiento transnacional de personas y su reforma de la manera en la que está constituida la comunidad social y política, el Estado-nación se está 'deshaciendo'" (Jacobson, 1997: 133). El camino a seguir, de acuerdo con tal punto de vista, es tomar una perspectiva global e incrementar el alcance y el poder de los derechos de ciudadanía internacionales, más que los nacionales: la emergencia de un "orden constitucional internacional basado en los derechos humanos" (Jacobson, 1997: 136). Nos movemos desde una ciudadanía nacional a una ciudadanía global. Este enfoque global, por supuesto, debe ser considerado en el contexto de un crecimiento mucho menos favorable para el capitalismo global y las desigualdades globales de riqueza y poder. Junto a la decadencia de la soberanía nacional a la que Jacobson y otros han dado la bienvenida vemos el aumento de poder de corporaciones como la Organización Mundial del Comercio, comprometida con la protección del libre mercado, no con los derechos humanos. Este aspecto de la globalización, como ha observado David Theo Goldberg, tiene "implicaciones estructurales profundas" tanto para las antiguas colonias como para los "poderes geopolíticos colonizadores y dominantes" (Goldberg, 1997: 136). Sin embargo, hay una atracción inevitable hacia un orden en el que los individuos y grupos tengan su integridad protegida por regímenes de derechos internacionales más que el tener que depender de los derechos conferidos por un Estado-nación que, debido a su historia, no a la de aquéllos, los puede considerar extranjeros, peligrosos y no deseados. Hemos visto más arriba cómo el aumento de la securitización de la inmigración está erosionando los derechos de los migrantes y haciendo más difícil y peligroso que nunca el camino hacia la ciudadanía nacional. No sólo eso, sino que la propia ciudadanía nacional se hace cada vez más insegura para quienes la poseen. Durante años de incremento de la tensión sobre la seguridad, dice Fierke: "la seguridad interna y externa empieza a fusionarse..." (Fierke, 2000: 114); y "... la posibilidad de una esfera dentro de la frontera entre el ciudadano y el migrante se desdibuja fácilmente, como tal, lejos de una clara distinción entre ciudadanos seguros y migrantes inseguros, o ciudadanos inseguros y migrantes amenazadores, aparece un ambiente de miedo generalizado" (Fierke 2000: 115). El hecho es que los derechos tradicionales y las libertades de la ciudadanía nacional están siendo erosionados en el Reino Unido en nombre de la seguridad. Bien podríamos ver que todos estamos en el mismo barco, seamos ciudadanos o migrantes, frente a gobiernos nacionales ansiosos de quitarnos nuestros derechos y libertades en favor de nuevas ansiedades combinadas con otras anteriores. Tanto la ciudadanía nacional como las poblaciones migrantes pueden encontrar una causa común al buscar una ciudadanía global como la mejor expresión de su identidad política. TRAVESÍAS PELIGROSAS: LOS CAMINOS HACIA LA CIUDADANÍA
Las relaciones entre las políticas de inmigración y de integración no son fáciles, sobre todo cuando se someten a debate los objetivos, fines y políticas públicas relativas al modelo de gestión de la convivencia en sociedades atravesadas por flujos migratorios. El origen de las tensiones reside, en buena medida, en la mirada que los poderes públicos tienen sobre la inmigración como proyecto de movilidad humana, en la versatilidad del concepto de integración y en la funcionalidad del mismo. El Plan Estratégico de Ciudadanía e Integración aprobado por el estado español en 2007 incorpora una concepción normativa sobre la integración que ya estaba presente en algunos de los planes de inmigración elaborados con anterioridad por las comunidades autónomas. Una concepción que supuso un enfoque relativamente novedoso del significado de las respuestas que puede dar una sociedad que tiene una presencia estable de inmigrantes. La adopción de este punto de vista sobre la integración de las personas migrantes comporta cambios importantes en distintas di-mensiones del proceso de inmigración. El reconocimiento de que la integración de las personas en una sociedad es un proceso que implica tanto a los sujetos que llegan como a los que viven en ella y transforma a ambas sociedades, algo cambia en ellas necesariamente. Un proceso, por otra parte, que se proyecta en todas las dimensiones sociales básicas, en la vida social, política, cultural, laboral, familiar, etc. Todo ello incrementa, sin duda, la diversidad y deja constancia de distintas formas de ver el mundo y de entender las claves de "identidad" de cada sociedad. Es evidente que una categoría tan vasta como la de integración de las personas migrantes desborda ampliamente los estrechos márgenes del derecho. La articulación y la regulación que el derecho es capaz de proporcionar es imprescindible -hablamos de derechos fundamentales-pero limitada. Con esta perspectiva me propongo examinar el concepto de integración y su recepción por parte de la reforma de la legislación española de extranjería que se anuncia. Con el fin de plantear los ejes de las modificaciones que se van a operar y su coherencia con los principios programáticos del Plan Estratégico de Ciudadanía e Integración. Este artículo tiene por objeto llevar a cabo un análisis comparativo entre el Plan Estratégico de Ciudadanía e Integración (2007)(2008)(2009)(2010) y el Anteproyecto de Ley española de Extranjería. Es propósito del mismo analizar, en primer lugar, en qué sentido el concepto de integración introducido como principio general en el Anteproyecto es coherente con el concepto plasmado en el plan. En segundo término, se trata de examinar el sentido en el que queda plasmada la noción de integración en algunas de las disposiciones que introduce la reforma especialmente en materia de derechos fundamentales. Todo ello llevará, finalmente, a valorar las relaciones de implicación y de tensión entre las políticas migratorias de control y las políticas de integración de las personas migrantes. Migraciones; políticas de integración; inserción social; igualdad en derechos; asimilación; España. El cambio legislativo que se propone ahora no es un caso aislado, también en el espacio europeo asistimos a mutaciones normativas constantes, no sólo por la necesidad de gestionar las migraciones en tiempos difíciles, ni tampoco como exigencia de ajustar o coordinar las legislaciones internas y las directrices europeas, sino porque se someten a cambios los objetivos y fines de la integración, así como la exigencia, por otro lado bastante difusa, de mantener una política integral y multilateral de inmigración. La integración es susceptible de diversas interpretaciones y su configuración jurídico-política puede cumplir distintos fines que van desde la inclusión social, la inserción social condicionada, al control institucional, político-jurídico y de gestión de los flujos migratorios, mediante el cual el Estado ve reforzado su poder de seleccionar la admisión e inclusión de no-nacionales. Examinaré cautelarmente el sentido en el que podemos observar estos distintos significados en el Anteproyecto de Ley de Reforma de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre los derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social de 19 de diciembre de 2008, así como el compromiso explícito de mantener una política integral y multilateral de inmigración, pues al tratarse de una propuesta se trata de una norma provisoria y, desde luego, no definitiva. LAS BASES NORMATIVAS DE UN CONCEPTO HOLISTA Precisar el concepto y la concepción de la integración se encuentra, sin duda, en el corazón de la comprensión de las políticas de integración de las personas migrantes. Se trata, sin embargo, de un concepto afectado, por un lado, de vaguedad intensional y extensional y, de otro, su utilización en el discurso político lo ha dotado de diversos significados no siempre nítidamente perceptibles. Partiré de una noción de integración denotada como proceso de inserción social complejo, multidimensional y trasversal. Se trata de un concepto que aglutina en su contenido, en buena medida, los avances y desarrollos teóricos sobre él mismo y cuenta con un soporte en documentos jurídico-políticos de ámbito europeo y estatal. Entre las notas que lo caracterizan podemos destacar las siguientes: (i) la igualdad en derechos y obligaciones, que hace referencia tanto al estatus jurídico del extranjero como a un "igual trato social". La integración es, en este sentido, inserción social y jurídico-política; de ahí el peso de conceptos como el de pertenencia y ciudadanía (De Lucas 2006a). (ii) Son procesos que afectan tanto a la sociedad de acogida como a la sociedad alógena. Implican a todas las instituciones y actores sociales. (iii) Son procesos que se desenvuelven y atraviesan todas las dimensiones sociales: estatuto jurídico, participación pública y política, vida laboral, cultural, acceso a la educación, conocimientos lingüísticos, problemas urbanos y de vivienda, sanidad o servicios sociales. El acceso a todas ellas es condición necesaria aunque no suficiente de la integración y la cohesión social. (iv) La integración no debe implicar, obligatoriamente, la asimilación cultural de las personas migrantes o su aculturación, sino el respeto y cierto derecho a la diferencia (Torres 2002, 51). (v) La finalidad o la orientación de estos procesos es lograr que las personas y los grupos sociales se sientan parte de una sociedad con vínculos que garanticen la pertenencia plena y se sientan aceptados, maximizando la capacidad de los individuos para decidir sobre sus propias vidas (Cachón 2008, 214). Este planteamiento sobre la integración ha sido acuñado como holista, multidimensional, comprensivo y trasversal y se inscribe entre las propuestas actuales, tanto a nivel europeo como nacional, dirigidas a dar contenido a la promoción de la integración de las personas inmigrantes en las sociedades de acogida. Este enfoque es, sin duda, el resultado de esfuerzos por articular los principios básicos de las políticas de integración tanto por parte de la Unión Europea como en el orden interno del estado español. Veremos sucintamente esta evolución porque es fundamental para comprender las claves de las políticas migratorias, así como las normas jurídicas y políticas que constituyen hoy el marco de referencia de las políticas de integración. Evolución que ha ido atribuyendo mayor peso a la integración y, al menos sobre el papel, pretende responder a un cambio de percepción de los movimientos de personas. Me centraré fundamentalmente en la aportación de algunos documentos elaborados en el seno de la Unión Europea y en el Plan Estratégico de Ciudadanía e Integración del estado español. El discurso de la Unión Europea sobre la integración social El discurso de la Unión Europea sobre la integración social y política de los nacionales de terceros países se originó migrantes adquiere autonomía (De Lucas 2006a, 28-30). El significado de la noción de integración se vertebra en torno a dos elementos: (a) un "proceso bidireccional basado en derechos mutuos y obligaciones correspondientes a los ciudadanos de terceros países y de la sociedad de acogida, que permite la plena participación de los inmigrantes" y (b) un proceso holista y multidimensional que tiene en cuenta que la integración debe tener lugar en todas las dimensiones sociales relevantes y debe vincular a todos los actores sociales e institucionales. La Comisión subrayó que la integración no sólo atañe a las dimensiones económico-laboral y social de la incorporación del inmigrante a la sociedad de acogida, sino también a las cuestiones vinculadas a la diversidad cultural y religiosa, la ciudadanía, la participación y los derechos cívicos y políticos (COM 2003, 336). No sin tensiones, éste fue el enfoque sobre la integración que formó parte del "espacio de libertad, seguridad y justicia" adoptado en el programa de La Haya. Esta propuesta conceptual, por otra parte, receptaba algunas aportaciones del debate filosófico-político de la década de los años noventa sobre las transformaciones en la comprensión tradicional de la ciudadanía y encontró un reflejo normativo en los Principios Comunes Básicos sobre Integración, aprobados por el Consejo de Ministros de Justicia y Asuntos de Interior de la Unión Europea el 19 de noviembre de 2004 y contenidos en la COM (2005) 389 sobre el Programa Común para la Integración. La integración se definió allí como "un proceso bidireccional y dinámico de ajuste mutuo por parte de todos los inmigrantes y residentes de los Estados miembros (que) implica el respeto de los valores básicos de la Unión Europea". La refundación de la política europea común de inmigración ha venido de la mano del Pacto Europeo sobre Inmigración y Asilo (Doc. 13440/08, aprobado por el Consejo de 25 de septiembre de 2008) receptor de aquella noción de integración interpretada en clave más securitaria que en sus orígenes. El Pacto es un documento político mediante el cual los Estados miembros de la Unión Europea se comprometen a orientar las políticas migratorias en torno a cinco compromisos, una serie de objetivos políticos y de orientaciones estratégicas para el desarrollo de la política europea de inmigración y de asilo. Los compromisos pueden sintetizarse en los siguientes términos: (i) Organizar la inmigración legal teniendo en cuenta las prioridades, las necesidades y la capacidad de en el marco teórico de la noción de "ciudadanía cívica" cuya influencia sobre la política común de inmigración desarrollada bajo los mandatos de Tampere y La Haya ha sido limitada (Añón/Miravet 2008, 91 y ss.). La reflexión sobre la integración social y política de los inmigrantes, no obstante, se encuentra permanentemente entrecruzada con la articulación de la Unión Europea como comunidad transnacional de ciudadanos. A pesar de las dificultades se inició en el período 1999-2004 por parte de la Comisión Europea el diseño de un modelo de ciudadanía e integración social y política para los nacionales de terceros países que quedó condensado en la Comunicación (COM 2000, 757, de 22 de noviembre) en la noción de "ciudadanía cívica", en el marco de las recomendaciones surgidas de la cumbre de Tampere con el fin de estimular el debate en torno a la política europea de inmigración en ciernes. La categoría que constituye una respuesta al reto de construir una política europea de integración comprensiva y multidimensional se presentó, de un lado, como el eje de una política de integración de los inmigrantes basada en un conjunto común de derechos cuya referencia era la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE (2000/C 364/01, 7 de diciembre) y como una propuesta que alentaba la reflexión institucional en torno a los posibles modos de incorporación de los nacionales de terceros países a la ciudadanía de la Unión. La Comisión profundizó (COM 2003, 336) en la noción de la "ciudadanía cívica" como un status de pertenencia intermedio, situado a mitad de camino entre el del inmigrante y el del ciudadano europeo de pleno derecho. Tenía aquí en mira la gestación de la que más tarde sería la Directiva 2003/109/CE del Consejo, relativa al estatuto de los nacionales de terceros países residentes de larga duración. La Comisión ofrecía un doble rostro en la especificación de este estatus. Por una parte, como un primer paso en el proceso de obtención de la nacionalidad del Estado miembro de acogida, por lo tanto, vinculada a una lógica estatal que equipara integración y acceso a la ciudadanía con adquisición de nacionalidad 1. De otro, el objetivo declarado de la propuesta era que los inmigrantes adquiriesen un conjunto de derechos y obligaciones básicos en un período de varios años, de manera que recibieran el mismo trato que los ciudadanos de su Estado de acogida a pesar de no ser naturalizados. A partir de aquí se puede afirmar que los caminos se bifurcan, las interpretaciones sobre esta categoría divergen y el discurso sobre la integración de las personas acogida determinada por cada Estado miembro y favorecer la integración. La inmigración legal debe reflejar una doble voluntad: la del emigrante y la del país de acogida, siendo compartido el beneficio. Corresponde a cada Estado miembro poner en práctica políticas de inmigración profesional y decidir el número de personas que desea admitir en su territorio en función de las necesidades de su mercado de trabajo. Reforzar el atractivo de la Unión Europea para trabajadores altamente cualificados. Facilitar las migraciones temporales y circulares, evitando la fuga de cerebros de los países de origen de los migrantes. (ii) Luchar contra la inmigración irregular, garantizando el retorno de los extranjeros en situación de irregularidad al país de origen o a un país de tránsito. A este propósito los Estados miembros deberán limitarse a las regularizaciones caso por caso por motivos humanitarios o económicos. (iii) Reforzar la eficacia de los controles fronterizos. (iv) Construir la Europa del asilo. Finalmente, (v) Establecer una cooperación global con los países de origen y de tránsito favoreciendo las sinergias entre las migraciones y el desarrollo. Como vemos, el objetivo relativo a las medidas que han de favorecer la integración ya no se refiere al carácter bidireccional y holista de este proceso y desconocemos la proyección que esto pueda comportar. Habrá que esperar a las acciones que habrán de desarrollar estos objetivos a través del programa que en 2010 sucederá al de La Haya (Solanes 2009b, 53). Desde que la UE decidió que la política migratoria debía ser una política común ha ido ampliando el conjunto de normas y documentos 2 a través de los cuales ha introducido el desarrollo de los elementos nucleares de la mencionada política. Sin abandonar los tres ejes invocados desde los inicios de las políticas migratorias: control de fronteras, lucha contra la inmigración clandestina e integración, la Unión Europea va introduciendo cambios, a veces sutiles, orientados a justificar la integración diferenciada de una inmigración cada vez más compartimentada. Con palabras de Solanes (2009a, 68) la inmigración deseada (cualificada), la inmigración no deseada pero de la que no se puede prescindir absolutamente (no cualificada) y la inmigración padecida (asilados y reagrupados). El Plan Estratégico de Ciudadanía e Integración (en adelante PECI) asume plenamente la perspectiva bidireccional y multidimensional de la integración construida a lo largo del diálogo en torno a la "ciudadanía cívica" protagonizado por las instituciones de la Unión Europea desde Tampere. El texto del PECI se ciñe fundamentalmente a los Principios Básicos, a las comunicaciones de la Comisión y al marco programático de la Unión Europea. El plan se asienta sobre dos hilos conductores. El primero establece que el destinatario del plan es el conjunto de la población, autóctona e inmigrada, "porque la integración concierne a todos los miembros de la sociedad". El segundo, que las políticas de integración deben ser abordadas de manera integral u holística (Miravet 2008, 389). Por otra parte, el PECI se vertebra a partir de tres Principios Políticos (Igualdad y no discriminación, Ciudadanía e Interculturalidad), establece diez Objetivos Generales, entre los cuales figura el de "garantizar el pleno ejercicio de los derechos civiles, sociales, económicos, culturales y políticos de las personas inmigrantes", y se estructura en doce áreas de intervención (acogida, educación, empleo, vivienda, servicios sociales, salud, infancia y juventud, igualdad de trato, participación, sensibilización y codesarrollo), organizadas en un esquema tipo que responde a los siguientes ítems: diagnóstico, objetivos específicos, programas y medidas asociadas a cada una de las áreas. El Plan contiene también los criterios de seguimiento e indicadores de evaluación. Las premisas que, según el texto, conforman las bases para la elaboración del programa reflejan con claridad una concepción normativa de la integración (Apartado 6.1 del documento). Premisas que traducen los principales ingredientes del concepto de integración del que hemos partido y que, previsiblemente, debería en adelante configurar las normas y políticas públicas, si éstas realmente comparten los contenidos del modelo de integración elegido y propuesto. Entre los contenidos de esta concepción normativos son decisivos para nuestro análisis los siguientes: (i) La integración como proceso bidireccional y de adaptación mutua en el que están implicados las personas extranjeras y autóctonas y todos los agentes e instituciones sociales. Se trata de un proceso dinámico y progresivo consistente en el reconocimiento de derechos y obligaciones "por ambas partes" y de adaptación mutua. (ii) El objetivo de la integración es alcanzar una sociedad inclusiva. La inclusión significa la plena participación de los inmigrantes en condiciones de igualdad en los ámbitos económico, social, cultural y político. (iii) La responsabilidad de llevar a cabo este proceso debe ser compartida e implicar a todos los agentes sociales, instituciones y a la sociedad receptora a través de sistemas de cooperación entre todos los actores. (iv) Inmigración e integración deben formar parte de un planteamiento o enfoque global e integral. Esta premisa afirma que puesto que la integración es un proceso que afecta a todas las facetas de la vida cívica, social, económica, cultural y política de las personas de los grupos sociales debe haber una relación de complementariedad y coherencia entre las políticas de integración y las políticas de inmigración, esto es, de control. En este punto precisamente reside el núcleo de muchos de los problemas y asimetrías que generan los planteamientos de carácter integrador, los que apelan a los derechos en sentido más universalista por cuanto resultan inconsistentes con las políticas de control. Se trata del ámbito donde constatamos las mayores divergencias entre distintos discursos sobre las políticas de integración. He señalado ya en qué sentido las Conclusiones del Consejo Europeo de Tampere de 1999 y diversas Comunicaciones de la Comisión Europea desde el año 2000 establecieron una preferencia sobre un enfoque global de la inmigración y de la integración de los inmigrantes. La Resolución del Parlamento Europeo, de 9 de junio de 2005, sobre los vínculos entre la migración legal e ilegal y la integración de los inmigrantes habla incluso del sentido de esta perspectiva global "y no sectorial, basado no solamente en las exigencias del mercado laboral de los Estados miembros sino sobre todo en políticas de acogida e integración, así como en la definición de un estatuto claro y de derechos de ciudadanía, sociales y políticos para los inmigrantes en toda la Unión Europea". Este enfoque holístico de las políticas de integración de la inmigración exige, según el PECI, mantener "una relación coherente y complementaria con las políticas de inmigración. Exige abordar, además de los aspectos económicos, laborales, educativos, sanitarios, de alojamiento y sociales de la integración, las cuestiones relaciona-das con la diversidad cultural y religiosa, la ciudadanía, la participación y los derechos políticos de los inmigrantes. Y exige hacerlo en un marco global y coherente a largo plazo que tenga en cuenta las diversas condiciones regionales o locales y las necesidades específicas de grupos particulares". (v) Universalidad de las políticas de integración. Esta premisa exige una orientación de las políticas públicas normalizadas. Esto es, los inmigrantes deben insertarse en las redes públicas en términos de igualdad y no de especialidad. Junto a ello, el tratamiento diferenciado encuentra su justificación en lograr superar las desventajas para garantizar la igualdad real y efectiva de las personas y los grupos sociales. Estas medidas son posibles en atención al momento en el que se encuentren las personas migrantes, por ejemplo, el momento de llegada y de acogida que en todo caso tendrán carácter temporal. El plan considera que este punto es especialmente importante para la sociedad receptora, porque las políticas de normalización también implican la necesidad de repensar y adecuar la oferta de servicios existentes, con el fin de dar respuesta a las diferentes necesidades y a la situación diversa de cada una de las personas que quiere integrarse en la sociedad. Éstos son los principios que van a orientar el examen de reciente propuesta de reforma de la Ley de extranjería y que guiarán esta aproximación a los aspectos más directamente relacionados con la integración. Sin embargo, la razón de ser de esta reforma no radica sólo en la adaptación de la norma a la jurisprudencia del Tribunal Constitucional ni en la transposición de las Directivas europeas mencionadas (ya se prevé la aprobación de nuevas Directivas que habrá que transponer en breve o bien introducir en el ordenamiento español a través de normas de menor rango jerárquico que la ley). Pues la legislación vigente se acerca en gran medida a los mínimos exigidos en estas normas y con mayor repercusión en diversos aspectos de la vida de los ciudadanos extranjeros de terceros estados en España, más allá de los derechos fundamentales, como son la reagrupación familiar o ampliando de forma muy significativa el régimen de infracciones y sanciones. La pretensión de la ley parece más bien responder al nuevo contexto económico, laboral y social de los procesos migratorios que está en la base de las razones implícitas a las que responden algunas modificaciones normativas que no están vinculadas con los contenidos de la jurisprudencia constitucional, sino más bien de lo que podemos llamar la inflexión securitaria de la Unión Europea, así como los cambios operados sobre el estado de bienestar que articulan una opción en la orientación de la política migratoria 3. La incorporación por primera vez de principios como el de "capacidad de acogida" o el de "ejercicio progresivo de los derechos" en función del período de residencia de las personas funcionan ahora como criterios interpretativos de los derechos fundamentales y sus garantías, como corolario de los principios del Pacto Europeo por la Inmigración y el Asilo (J. De Lucas 2009, 20-21). No corresponde a este trabajo realizar un análisis de todas las reformas previstas, sino examinar aquellos aspectos de la norma más estrecha y directamente relacionados con el concepto de integración. Recordemos que hablamos de integración como proceso de inserción social complejo, holístico, multilateral y trasversal. En este sentido, centraré mi análisis en los principios que han sido incorporados al Título Preliminar del Anteproyecto de Ley. Principios relativos a la integración El Título Preliminar delimita en su artículo 1 el ámbito de futura Ley e introduce dos nuevos artículos (2 bis y 2 ter) relativos a la política migratoria y a la política de integración, respectivamente. No deja de ser significativo que el texto establezca esta separación entre políticas de inmigración (leáse de control) y políticas de integración. El nuevo artículo 2 bis 4 atiende a dos grandes ámbitos. De un lado, la esfera competencial donde explicita las potestades que corresponden al Estado, de acuerdo con el artículo 149.1.2.a de la CE, respecto a la definición, planificación, regulación y desarrollo de la política migratoria en las áreas de la nacionalidad, inmigración, emigración, extranjería y derecho de asilo. De otro, los principios materiales de las políticas de inmigración. Los dos ámbitos temáticos suscitan dudas sobre su alcance y contenido. En el terreno de las competencias la arquitectura constitucional española no permite entender las políticas de inmigración sin tener en cuenta una distribución en virtud de la cual el Estado central tiene la competencia sobre la regulación del acceso/control y el estatuto jurídico del sujeto migrante y las Comunidades Autónomas las tienen sobre la integración. Las Comunidades Autónomas -también las administraciones locales-han adquirido, por tanto, un papel muy relevante en el proceso de integración, importancia traducida en el impulso y aprobación por los gobiernos autonómicos de planes de ámbito infraestatal que se encuentran ya en su segunda o tercera generación de Planes de Integración, según la Comunidad Autónoma de que se trate. En el ámbito de la distribución de competencias parece necesario hacer una lectura conjunta de los artículos 2 bis y 2 ter, dado que el protagonismo de las políticas de integración corresponde a todos los poderes públicos (art. 2 ter). Por lo tanto parece que, en este punto, no es tan sencillo distinguir entre los dos "tipos" de políticas. Como sostiene Moya (2009, 6) las directrices sobre integración tendrán incidencia sobre todo aquello que regula el artículo 2 bis, es decir, en la planificación, regulación y desarrollo de las políticas de inmigración. Pero no está tan claro que el artículo 2 bis ofrezca un fundamento jurídico suficiente como para imponer obligaciones a las CCAA en materia de integración, especialmente si éstas disponen de títulos competenciales propios relacionados con la integración e incluso en algunos Estatutos ésta es una competencia propia. El texto normativo que se propone parece imponer algunas obligaciones en aspectos relativos al aprendizaje de la lengua (art. 2.2 ter), el acceso al empleo y las acciones formativas, que recaerían sobre todas las administraciones, pero de una forma imprecisa e indeterminada. Por otra parte, las políticas de integración son fundamentalmente políticas de control y el nuevo artículo responde a ello al insistir en los pilares de estas políticas: el control de la inmigración, la ordenación de la inmigración legal orientada al ejercicio de una actividad productiva, la lucha contra la inmigración "ilegal". Esta disposición plantea cuestiones de envergadura. De un lado, a pesar de la visión sobre la inmigración que cabe extraer del Plan Estratégico de Ciudadanía e Integración, la norma insiste en los viejos moldes. Una mirada instrumental, defensiva, empleocéntrica y utilitaria de las personas migrantes (De Lucas 2006b, 69). De otro, el listado de principios viene encabezado por la exigencia de una política migratoria de carácter integral. Esta característica implica que las políticas migratorias no deben ser sectoriales sino globales y coherentes entre sí. He advertido con anterioridad sobre las dificultades hermenéuticas de tal exigencia. Del tenor literal del artículo 2 bis parece desprenderse una contradicción con la Resolución del Parlamento Europeo, de 9 de junio de 2005, sobre los vínculos entre la migración legal e ilegal y la integración de los inmigrantes que prescribe adoptar una perspectiva global "y no sectorial, basado no solamente en las exigencias del mercado laboral de los Estados miembros sino sobre todo en políticas de acogida e integración, así como en la definición de un estatuto claro y de derechos de ciudadanía, sociales y políticos para los inmigrantes en toda la Unión Europea". Por otra parte, la dimensión integral prescribe coherencia entre las políticas de inmigración y las de integración, algo que en este caso puede resulta difícil de satisfacer. Finalmente, el principio de igualdad de trato, no discriminación e igualdad de condiciones laborales queda reservado a las personas migrantes que se encuentren legalmente en España. Las dificultades de este planteamiento han sido señaladas de modo reiterado a raíz de la denominada tesis Dado que podemos hablar, al menos, de dos concepciones sobre la integración. De un lado, un concepto de integración bidireccional, transversal y holístico centrado en el acceso a los derechos fundamentales y en la idea de ciudadanía como pertenencia, tal como hemos examinado hasta el momento. De otro lado, una concepción unilateral de la integración cuya caracterización descansa en las siguientes notas: se trata de un proceso individual de inserción en una sociedad, del que la persona inmigrante es responsable, la integración se configura como una obligación personal articulada a través de la figura del contrato cuyo contenido queda limitado a la inserción laboral y cultural (A. Solanes 2009b). Esta segunda vertiente ha ido evolucionando en algunos países europeos en los que se han planteado críticamente tanto la viabilidad del estado de bienestar como su capacidad inclusiva de personas migrantes. Las dudas coextensivas sobre la recepción de la inmigración (integración) y el estado de bienestar dan lugar a un contexto de fuerte politización simbólica de esta materia y a la legitimidad de las políticas de migración restrictivas, amplificada en estos momentos por un proceso de desaceleración económica aguda. En algunos países europeos este escenario está en el origen de un proceso de individualización de la integración paralelo, por otra parte, al desarrollo evolutivo de las políticas de bienestar. El debate en las instituciones europeas en torno a la protección social del estado de bienestar gira en torno a tres aspectos centrales (Moreno/Serrano 2007, p. 38): (i) individualización, puesto que las políticas públicas, sobre todo de activación, fomentan la personalización de las intervenciones y exigen una gran participación y colaboración de la persona afectada. El referente es siempre el sujeto individual y la intervención social alcanza también a la exigencia de actitudes y motivaciones del sujeto, (ii) el empleo: el objetivo de las políticas sociales es la inserción y la autonomía a través del empleo, por tanto, se ocupan preferentemente de las dimensiones económicas más que de las políticas o sociales, y (iii) el principio de contractualización, el contrato como forma de regulación social. Éste se ha convertido en el instrumento central de legitimación de las políticas sociales. Como advierten certeramente estos autores, ello ha comportado una mutación de las bases sobre las que se asentó el contrato social fundamento de los distintas versiones del concepto de ciudadanía. Por una parte, la nueva figura contractual es, antes que un contrato social y político, un contrato "moral" en el que el acceso de los ciudadanos a sus derechos está condicionado o es dependiente de sus actitudes y comportamientos en relación a su participación económica. Por otro lado, el principio de reciprocidad que hace de la condición de ciudadanía un status que debe ser "merecido". Todo ello debe ser matizado porque existen muchas formas y acciones de implementación de estas políticas, algunas favorecen la ciudadanía social y política y otras no. Lo destacable es que idénticas características a éstas orientan las políticas de integración. Lo que en algún país se ha denominado "trayectorias hacia la ciudadanía" es entendido así como "un proceso individual en el que el nuevo inmigrante es responsable de su éxito en la sociedad de acogida y no debe ser una carga para el Estado de bienestar" (Guiraudon 2008, 2). Creo posible afirmar, aun cuando no vayamos más allá de la literalidad del texto del anteproyecto español, lo que, por otra parte, resulta difícil puesto que los enunciados que integran esta disposición son nociones sin referencia a un concepto y se expresan al modo de principios, esto es enunciados que sólo pueden operar como reglas tras un proceso de atribución de significado, que el anteproyecto de ley nos proporciona suficientes elementos para considerar que el concepto de integración más adecuado o coherente con el texto legal es el que deriva del PECI y de los Principios Básicos Comunes sobre la Integración: un concepto bidireccional, de ajuste mutuo, multidimensional y basado en derechos. Analizaré, en este sentido, algunos de los elementos que ofrece el texto legislativo y que formarían parte del contenido de este concepto de integración o que avalan esta interpretación del mismo, aunque también habré de hacer referencia a algunos claroscuros de la norma. La integración: una cuestión de derechos El primer rasgo de la integración es, como vengo afirmando, la igualdad en derechos y la garantía de los derechos fundamentales. El Anteproyecto profundiza esta tesis básicamente a través de la regulación de algunos derechos de participación, el derecho a la educación o algún aspectos concreto de la reagrupación familiar. Ello no significa que no existan claroscuros a los que haré una somera referencia. En primer lugar, en relación con algunos de los derechos de participación, el Anteproyecto de ley introduce una nueva regulación en la titularidad de derechos fundamentales de asociación, reunión, manifestación, sindicación y huelga al reconocer estos derechos a todos los extranjeros que se hallen en España, es decir, todos los extranjeros. Aun cuando el texto legislativo que se propone se limita a incorporar a los artículos 7, 8 y 11 de la ley el fallo de diversas sentencias del Tribunal Constitucional (STC 236/2007 y STC 259/2007, por lo que se refiere al derecho de huelga y otras sentencias concordantes) 6, sin aprovechar, como escribe Moya (2009, p. 6) el espacio de modulación que estas sentencias permitían, también se proyecta sobre estos derechos la doctrina constitucional sobre la vinculación de cada derecho en concreto con las exigencias de la dignidad humana y las limitaciones que de aquí derivan para el legislador. En segundo término, respecto al derecho a la educación, el artículo 9 del Anteproyecto plantea dos aspectos distintos. El primero referido al derecho a la educación en sentido estricto. En este punto la reforma responde a lo exigido por la sentencia STC 236/2007 y siguientes, donde se consideró inconstitucional limitar la titularidad del derecho de acceso a los menores a la educación post-obligatoria a quienes tuvieran residencia regular y, por tanto, ahora se reconoce a todos los menores de 18 años el acceso a la educación reglada. Aunque persisten algunas dudas interpretativas en relación con la enseñanza infantil, de un lado, y, de otro, con la formación de adultos, tal como señala la Subcomisión de extranjería del Consejo General de la Abogacía en su informe. El segundo aspecto está relacionado con la formación para la integración a la que hace referencia el artículo 9 en su último apartado. Prescribe la promoción por parte de los poderes públicos de formación a los extranjeros para mejorar su integración social. Esta disposición parece ser consecuencia directa de la introducción del contenido del principio de integración en el artículo 2 ter. El Anteproyecto de ley se limita a señalar lo que considera como elementos o componentes de la integración: el respeto a la identidad cultural o "la convivencia de identidades y culturas" y el respeto a la Constitución y las leyes estatales y autonómicas. Para llevar esto a cabo establece en el párrafo siguiente (2.2 ter) algunas "medidas específicas" que corresponden a los poderes públicos: la formación lingüística, la escolarización de los menores, el acceso al empleo y el conocimiento de los valores constitucionales y los derechos humanos. Se trata de ideas un tanto deslavazadas e inconexas, cuya exposición es poco sistemática y tan generales que no permiten interpretar el sentido en que se orientarán las políticas de integración; algunas son mera reiteración de algo que ya está reconocido como derechos, como la escolarización de los menores y en los demás casos desconocemos el alcance de los componentes de la integración que se mencionan. Así, de la expresión del texto "favorecer el aprendizaje" y "procurarán" Moya (2009, 5) deduce que en ningún caso las acciones formativas, especialmente relacionadas con la lengua y los valores constitucionales podrán tener carácter obligatorio, aunque no parece imposible que quepan otras interpretaciones. Sin duda, en este punto, se echa en falta medidas dirigidas a la sociedad receptora para favorecer "también" la integración, para hacer de ellas un proceso bidireccional que implica tanto a los inmigrantes como a la población autóctona. La formación orientada a la integración y a garantizar la autonomía de las personas migrantes puede llevarse a cabo a través de acciones de diverso orden, justificación y alcance. En este sentido las políticas públicas comprenden toda una gama de posibilidades y en sus extremos se encontrarían los fines de inserción social plena y autónoma, de un lado, y la asimilación cultural y social, en el otro. Me he referido ya a una concepción unilateral de la integración que exhibe una tendencia incipiente hacia una teoría y una práctica que hace de la inclusión social básicamente una modalidad de inserción cultural y una condición jurídica obligatoria. En varios ordenamientos jurídicos europeos (Austria, Alemania, Dinamarca, Holanda, Francia) parece implantarse un nexo entre las políticas de inmigración e integración a través del vínculo entre la inclusión social de los inmigrantes y el marco jurídico relativo a la admisión y residencia en la legislación de extranjería que ahora se denomina expresamente "políticas de inmigración legal" (Carrera 2006, 38-39; Solanes 2009b, 54-68). Una evolución de este tipo entraña el riesgo de hacer de la integración una barrera para alcanzar un estatuto jurídico seguro, al transformar la inserción en proceso unidireccional vinculante en el que las responsabilidades se ponen exclusivamente en manos de los inmigrantes. En este sentido, puede hablarse de "integración condicionada" e inmigración "seleccionada" como consecuencia de la participación por parte de las personas migrantes en programas y cursos de integración (Solanes 2009a(Solanes, 2009b)). Aun cuando el contenido y la estructura de los programas o planes de integración para inmigrantes varían ampliamente en relación a su ámbito personal y material, los actores institucionales implicados, las sanciones en caso de incumplimiento por parte del inmigrante, la historia de cada país y las tradiciones migratorias de cada estado, lo decisivo respecto a la integración es su grado de vinculatoriedad y sus efectos como condición de acceso a los derechos. A diferencia de ello, el Anteproyecto de ley español se refiere a la formación orientada a la integración (art. 2 ter y art. 9) y no habla en términos de "contrato de integración". Institución que tampoco ha sido introducida directamente ni en el Pacto Europeo para la Integración ni formaba parte de los Principios Básicos Comunes sobre la Integración de Inmigrantes (PBC) que fueron adoptados por el Consejo de Justicia y Asuntos Interiores Europeos el 19 de noviembre de 2004. Éste es uno de los argumentos a favor de la tesis de que el enfoque de la integración más coherente con los principios del PECI y del Anteproyecto de ley es un punto de vista multidimensional que prescribe la inserción transversal en todas las dimensiones sociales y el acceso a los derechos. En este sentido, la propuesta legislativa española de favorecer o fomentar el aprendizaje de la lengua, el respeto a los valores constitucionales y a los derechos humanos parece muy procedente en el marco de la integración en términos de derechos iguales. Esta perspectiva parece incompatible con un concepción que hace de la integración un proceso exclusivamente cultural, de estricta responsa-bilidad individual y cuyos indicadores son el conocimiento de la lengua y la cultura que siendo importantes y recomendables no pueden comprometer el estatuto jurídico de una persona (Solanes 2009b, 70-71). En tercer lugar, es relevante en relación con el concepto holista de integración, alguno de los aspectos de la reagrupación familiar. Como es sabido, esta institución ha sido siempre uno de los pilares de las políticas de control, dado que son una de las dos claves de entrada legal a nuestro país. De ahí que se haya tratado siempre por parte del legislador como una institución "bajo sospecha" (La Spina 2006). Sin embargo, entre las valencias positivas del Anteproyecto podemos consignar la incorporación a la reagrupación familiar de las "relaciones de análoga afectividad" o las uniones de hecho y el avance en la individualización de los derechos (art 17.4). A este propósito responde la posibilidad de que el o la cónyuge obtenga autorización de trabajo independiente de las autorizaciones de residencia y trabajo de la persona reagrupante. Esta previsión, sin embargo, encuentra limitaciones en el artículo 40 en relación con las cuales habrá que esperar al desarrollo reglamentario para comprobar si contradice o no lo dispuesto en el artículo 7. Sólo dos palabras para poner de relieve que en este ámbito la valoración de la reforma que se propone desde el punto de vista de la integración es ambivalente, en tanto que no se han superado los límites más candentes al principio de igualdad y a la participación. No puedo extenderme en este punto, pero en tanto que no se ha producido modificación alguna sólo dejaré constancia de dos hitos: el derecho al sufragio y el derecho de acceso a la justicia. A tenor de lo dispuesto en el artículo 6 del Anteproyecto de Ley el régimen de derechos de un extranjero no comunitario en España seguirá siendo, por lo que respecta al derecho a sufragio, incompleto (De Lucas 2008, Miravet 2009). A pesar de que el PECI, a través del principio de ciudadanía, hace un reconocimiento expreso de la relación entre los derechos de participación y los cauces institucionales o no de participación y la integración en sentido bidireccional. Sin embargo, los programas y medidas del PECI en este ámbito tienen como propósito: consolidar el movimiento asociativo inmigrante y su interacción con el tejido asociativo general, aumentar el nivel de participación de los inmigrantes en las asociaciones de carácter general y ampliar y mejorar los cauces de participación política de los ciudadanos y ciudadanas inmigrantes. Se trata de objetivos coherentes con las premisas de las que parten y bien estructurados pero que, como subraya Miravet, desplazan a un lugar secundario la cuestión de los derechos propiamente políticos de los extranjeros no comunitarios. El PECI se ciñe en este punto a la restricción impuesta por el artículo 13.2 de la Constitución y sigue la línea marcada por la Proposición no de Ley presentada en julio de 2006 en el Congreso de los Diputados, a saber, explorar las posibilidades de la reciprocidad, potenciando la firma de convenios bilaterales y el desarrollo de los mismos sin plantear ni entrar a discutir la necesidad de la reforma constitucional. Por tanto, no plantea en ningún momento la necesidad de iniciar la reforma para el reconocimiento del derecho de sufragio. Es en este sentido en el que se puede considerar irrelevante el cambio que propone la reforma al referirse al derecho de sufragio que se reconoce a los extranjeros residentes en las elecciones municipales en los términos establecidos en la Constitución y las leyes y omitir expresamente la exigencia del "criterio de reciprocidad". En cuanto al derecho de acceso a la justicia, en concreto a la postulación procesal, el artículo 22 bis 8 exigirá a los extranjeros, si la reforma llega a término, que realicen una nueva solicitud de asistencia jurídica gratuita para la interposición de un recurso contencioso-administrativo o en la acción procesal pertinente para garantizar cualquiera de las decisiones que puedan a afectar a su situación administrativa en España. A este respecto, tanto el Consejo General del Poder Judicial en su informe como el realizado por la Subcomisión de Extranjería del Consejo General de la Abogacía ante el Anteproyecto de Reforma de la Ley de Extranjería consideran que aun cuando cabría una interpretación favorable de la disposición, partiendo de la consideración de que dicha exigencia opera en favor del afectado, dado que su finalidad no es otra que la de actuar como garantía del adecuado ejercicio por los extranjeros -especialmente en el supuesto de que carezcan de domicilio en España-, de los derechos que se integran en el ámbito de la tutela judicial efectiva, el precepto introduce para los extranjeros una condición diferente o más gravosa que la exigida a los nacionales; se pone en cuestión, por tanto, el principio de igualdad de condiciones con los nacionales, en el reconocimiento del derecho de asistencia jurídica gratuita, principio que ha sido reiteradamente señalado por la doctrina del Tribunal Constitucional (por todas, SSTC 95/2003 y 236/2007). ¿ES POSIBLE UN ENFOQUE INTEGRAL O GLOBAL DE INTEGRACIÓN E INMIGRACIÓN? Un enfoque integral de las políticas migratorias de control y de integración plantea dos exigencias básicas: un punto de vista comprehensivo, amplio y global sobre los procesos migratorios y no una mirada parcial e instrumental de la misma y, por otra parte, una coherencia entre las dos vertientes desde las que se articulan respuestas a la gestión de la movilidad humana. El examen del concepto de integración plasmado en los Principios Básicos de inmigración de la UE, así como el PECI responden, en términos generales, a una concepción normativa de la integración como proceso bidireccional, multidimensional, holístico, transversal y universalista. Cada una de estas notas incorporan exigencias de distinto orden al modelo de gestión o de tratamiento de los flujos migratorios. La inflexión producida, entre otros documentos de fuerza normativa diversa, por la introducción en la Unión Europea de los principios del Pacto Europeo por la Integración y el Asilo y la reforma de la legislación española en ciernes suscitan algunas dudas. Un sentido en el que las políticas de inmigración o bien mantienen claras diferencias entre el ámbito del control y de la integración o bien subsumen la integración en el espacio ocupado por el control. Las dos variantes encuentran acomodo en los dos nuevos artículos (2 bis y 2 ter) del Anteproyecto de Ley, como hemos podido ver. Las tensiones entre ellas descansan en la incompatibilidad que se da entre una concepción holista, multidimensional y universalista de la integración con una política de inmigración instrumental y empleocéntrica. Es posible, sin embargo, obviar esta incompatibilidad pero al precio, como ocurre en muchos sistemas jurídico-políticos, de dividir y separar a las personas entre aquéllas en situación administrativa regular y aquéllas que se encuentran en situación irregular y, dentro de las primeras, proceder a clasificarlas, a su vez, en distintos subgrupos cada uno de los cuales tiene atribuido un estatuto jurídico que se considera exento de tener que justificar el tratamiento diferenciado y más gravoso para algunos de ellos. Este enfoque permite reservar los planteamientos integradores únicamente a las segundas, reservando para las primeras, estrictamente y no en todo caso, aquellos derechos que son inherentes a la dignidad humana cuyo catálogo, como ya hemos avanzado desde hace mucho, ha ido ampliándose necesariamente y que sigue resultando un criterio evanescente cuando la igualdad no forma parte del mismo. La posibilidad de que la persona migrante sea titular y ejerza los derechos se hace depender, por lo tanto, de los requisitos unilateralmente impuestos por la política de inmigración y sus filtros selectivos. Es el propio Estado en su marco de competencias el que genera dinámicas de "estratificación cívica" (Velasco 2009, 371-376) o de "exclusión estratificada" como lo califica Solanes (2006, 6). Las políticas de integración planteadas así, en exclusividad para las personas migrantes que se encuentran en situación administrativa regular, se van transformando progresivamente en políticas condicionadas. Condicionadas a la "normalidad" social y económica, a la "buena convivencia" y a la ausencia de todo acto delictivo (García Roca 2008, 5). Precisamente es el "incumplimiento" de este "contrato" la justificación para establecer políticas de expulsión o repatriación, centros de internamiento para extranjeros, "criminalización" de las personas migrantes indocumentadas, cuya única falta es carecer de una autorización de residencia en vigor. Desde que la UE decidió que la política migratoria debía ser una política común ha ido ampliando el conjunto de normas y documentos a través de los cuales ha introducido el desarrollo de los elementos nucleares de una política orientada a seleccionar el tipo de inmigración que se desea en el mercado laboral y justificar así cada uno de los estatutos de diferenciación. En este sentido, tanto las políticas de control como las de integración no han abandonado la visión instrumental y laboral de los procesos migratorios, alentada por todas las instancias e instituciones europeas, incluido el CES (2009,19). El proceso evolutivo parece decantarse hacia una profundización en la diferenciación o en el acceso diferenciado a un estatuto jurídico seguro, de forma que la integración es cada vez más un proceso condicionado, una barrera para el acceso a la inserción social y a los derechos plenos. La estratificación en Europa se ha visto "ampliada" a través de las normas que han venido a regular el estatuto jurídico de una nueva clase de inmigrantes: los inmigrantes altamente cualificados (Solanes 2009), las normas que favorecen el retorno de los inmigrantes irregulares y desempleados a sus países de origen. Con ello se abre una nueva "brecha de ciudadanía" que se suma a las existentes y que dará lugar, una vez más, a estatutos jurídicos diferenciados. La integración se aleja así del proceso bidireccional ampliamente acogido en otros momentos en los documentos de la Unión y en el PECI, pero no así en la reforma de ley anunciada donde esta idea queda silenciada y sustituida por dos criterios que pasan a ocupar una posición elevada tanto de las políticas de control como de las de integración: la capacidad de acogida de la sociedad receptora y el ejercicio progresivo de derechos. Probablemente, las inconsistencias entre las políticas de control y las de integración son ineliminables, pero pueden suavizarse en unos casos y superarse por elevación en otros. Para ello el reconocimiento de derechos de las personas migrantes desde el punto de vista normativo y teniendo en cuenta incluso los objetivos expresos de las diferentes normas que han regulado la extranjería hasta el momento, debería formar parte de las políticas de integración y, sin embargo, la realidad muestra que el reconocimiento, acceso y goce de los derechos sigue formando parte del área sobre la que tienen competencia las políticas de control, como manifiesta de nuevo el artículo 2 bis de la reforma anunciada. Situar el reconocimiento de derechos en el corazón de las políticas de integración supone también la superación de la estratificación o diferenciación de derechos. En definitiva volver sobre el principio de igualdad porque, como tantas veces se ha señalado, la piedra de toque, como la califica De Lucas, sobre la orientación de todas las reformas acaecidas en el régimen jurídico de extranjería reside en el alcance del principio de igualdad. Reglamentariamente podrá establecerse que durante el primer año de vigencia de su autorización, los familiares reagrupados sólo tengan acceso a las ocupaciones consideradas deficitarias en mano de obra según la situación nacional de empleo. Dicha limitación no será aplicable para los familiares de residentes de larga duración. El cónyuge podrá obtener una autorización de residencia independiente cuando disponga de medios económicos suficientes para cubrir sus propias necesidades. En caso de que la cónyuge fuera víctima de violencia de género, podrá obtener la autorización de residencia independiente desde el momento en que se hubiera dictado una orden de protección a favor de la misma, sin necesidad de que se haya cumplido el requisito anterior. En los procesos contenciosoadministrativos, el reconocimiento del derecho a la asistencia jurídica gratuita requerirá una nueva solicitud y la constancia expresa de la voluntad del extranjero de interponer el recurso o ejercitar la acción correspondiente. La manifestación de la voluntad de recurrir la resolución administrativa deberá realizarse por cualquiera de los medios previstos en el artículo 24 de la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil. Cuando el extranjero se encuentre fuera de España, la solicitud del derecho a la asistencia podrá realizarse ante la misión diplomática u oficina consular correspondiente. Aja, E. y Arango, J. ( 2006): Veinte años de inmigración en España. Añón, M. J. y Miravet, P. (2008): "La Unión Europea y la integración social y política de los inmigrantes", en Revista Sistema, n.o 207, noviembre, pp. 87-108. PARA UNA LEGISLACIÓN DE EXTRANJERÍA REFORMULADA
La ciudadanía como modelo político dominante de pertenencia y titularidad de derechos se muestra insuficiente para el gobierno de la movilidad. Las premisas de la ciudadanía están arraigadas en un paradigma territorial y sedentario y una lógica teleológica y estatista de la política y el gobierno. En la era actual el modo de producción capitalista ha profundizado su dimensión internacional hasta límites no previstos por los regímenes de ordenación política y la gestión de las economías nacionales. Si bien es cierto que numerosas transformaciones han venido creando nuevos espacios políticos a nivel internacional y supranacional, la dimensión del gobierno transnacional en los procesos migratorios apenas comienza a explorarse. En este trabajo realizamos una incursión etnográfica en las prácticas y estrategias que los migrantes ponen en marcha en destino y en origen para, desde el desplazamiento, redefinir su posición en relación a las nociones de pertenencia y titularidad de derechos proyectadas por las sociedades involucradas 1. Nos centraremos en el estudio de caso de una comuna de origen quechua situada en los alrededores de Quito, denominada con el seudónimo de Jatum Pamba. La elección de esta comuna responde al hecho de su carácter pionero en la migración ecuatoriana en España y en su destacado protagonismo en las prácticas asociativas y políticas en Madrid. Eligiendo una comuna (o comunidad) de origen no pretendo estudiar el modo en que ésta se redefine o se extiende en el contexto transnacional como lo han hecho colegas americanos bajo el concepto de "comunidad transnacional" (Besserer 2000). Como más adelante propongo, es la unidad analítica la categoría de campo migratorio transnacional de la que parto, incluyendo en el análisis de manera sistemática la interrelación de las dinámicas en origen y destino así como la articulación de las estructuras macroeconómicas y políticas con aquéllas que tienen lugar a partir de las redes sociales y comunitarias de los propios migrantes. La elección de una comunidad de origen para el análisis responde más bien al interés de hacer metodológicamente viable el estudio de las múltiples retroalimentaciones entre origen y destino que escapan a una unidad de análisis más amplia. Así pues, cuando estudiemos su asentamiento social en España muchas de sus prácticas serán comunes a otros conciudadanos ecuatorianos y otros migrantes en general. El impacto en origen dependerá en gran medida del contexto local y el tipo de cultura política de partida, y será por tanto una cuestión empírica que debe ser contrastada en cada uno de los casos estudiados. No obstante, partimos de la premisa teórica de que hay rasgos comunes al tipo de configuración del espacio político transnacional que tienen que ver con profundas transformaciones en la intervención de instituciones políticas y entidades de la sociedad civil en el gobierno de la movilidad. La perspectiva transnacional que propongo (Suárez 2008) estudia las redes migratorias y las estrategias personales y familiares a través de una conceptualización no determinista de las formas de capital que circulan en el campo social transnacional, buscando explicar la articulación y traducción de formas de capital económico, social o simbólico como causa de los múltiples impactos en origen y destino y las dinámicas propias de las redes migratorias. Se explora así la articulación entre niveles micro y macro, entre posiciones en origen y destino, y entre las dimensiones económica, política y simbólica de las prácticas de los migrantes y otros agentes involucrados en las redes. Este tipo de análisis complejo precisa de una unidad de análisis que reconozca tanto las fuerzas estructurales de tipo macro como las dinámicas instituidas en los agentes sociales, y que no dependa de una visión territorial ni economicista del ejercicio del poder. A mi modo de ver, esta unidad de análisis puede inspirarse en la noción de campo social de Bourdieu: "Los campos se presentan para la aprenhensión sincrónica como espacios estructurados de posiciones (o de puestos) cuyas propiedades dependen de su posición en dichos espacios y pueden analizarse en forma independiente de las características de sus ocupantes (en parte determinados por ellas)". El campo social transnacional (CMT) tiene una dimensión histórica que marca estructuras de poder e imaginarios de largo arraigo social y cultural, como lo es en este caso la relación colonial y neocolonial entre Ecuador y España y su reflejo en el orden económico y político neoliberal. Está condicionado por las normativas nacionales o los acuerdos bi-/inter-nacionales, por los actores económicos, sociales y religiosos involucrados en el gobierno de la movilidad y el diseño de estrategias de "desarrollo" transnacional, pero también por las propias estrategias de los colectivos desplazados frente a las cortapisas al ejercicio de la ciudadanía en el campo transnacional. Todos los agentes e instituciones involucrados comparten una serie de intereses comunes que les lleva a realizar inversiones estratégicas de capital económico, político y simbólico a través de las diferentes posiciones en este espacio de acción transnacional. Las distintas posiciones de los agentes e instituciones involucradas no remiten exclusivamente a este campo, como es característico en la teorización bourdieuana. Un posición de poder como la de una autoridad política estatal o un empresario nacional se traduce en ventajas y capacidad de influencia en el campo migratorio transnacional. Pero también sucede que un actor con capital social dentro de las redes migratorias transnacionales, un dirigente de la diáspora, por ejemplo, se torna central para la articulación de proyectos de gobernabilidad en los que los anteriormente citados puedan traducir su capital nacional en el campo social transnacional. En otras palabras, la acumulación de poder transnacional no se deduce mecánicamente de la nacional (ni viceversa). El "juego" del campo exige por parte de los actores un tipo de prácticas y de alianzas estratégicas específicas y no deducibles de las dinámicas nacionales y/o territoriales. La autoridad política o el empresario deberán invertir en este campo económica, política y simbólicamente y de hecho así lo están haciendo de manera intensiva, como descri-cialmente. La aceptación progresiva del multiculturalismo y de la transferencia de competencias claves de gobierno estatal hacia territorios regionales o supranacionales, así como el incremento cuantitativo y cualitativo de la movilidad a través de las fronteras sin duda plantea nuevos escenarios para el gobierno de las poblaciones en la era global (Sassen 1998(Sassen, 2006)). El modelo liberal de ciudadanía descansa además en la idea fundacional de igualdad jurídica entre los ciudadanos, que el Estado garantiza a través de la separación de poderes y la prerrogativa de diseño de políticas públicas orientadas a la redistribución de la riqueza y la cohesión social. Tal como Marshall planteó en su ensayo seminal sobre la ciudadanía, la ciudadanía es el instrumento político idóneo para contrarrestar las desigualdades y falta de cohesión social generadas de manera estructural por el modo de producción capitalista. La dimensión de la ciudadanía social vendría por lo tanto a generar los instrumentos políticos necesarios para contrarrestar el impacto de los aleatorios ciclos económicos y de las dinámicas de explotación generadas por el mercado (1950) 2. Hoy en día, la definición de la soberanía y el gobierno se ha complejizado enormemente con la presencia de colectivos de migrantes asentados en las sociedades de destino y con vínculos fuertes y sostenidos de tipo económico, sociocultural y político con su sociedad de origen. La presencia de numerosos colectivos extranjeros de larga residencia sin acceso a todos los derechos de ciudadanía, desde la perspectiva de la sociedad receptora, o bien colectivos de expatriados titulares formales de derechos que difícilmente pueden ejercer desde la distancia, plantean la necesidad de reformular el modelo de ciudadanía nacional. Estos colectivos, que denominaremos migrantes o transmigrantes 3, se caracterizan por su desplazamiento espacial, social, y político respecto a las autoridades políticas que gobiernan bien el territorio donde viven bien el territorio de donde son originarios. La situación de estos migrantes, con derechos parciales reconocidos en origen y destino exige una perspectiva analítica y un trabajo empírico asociado radicalmente original para poder captar las nuevas modalidades del gobierno de la movilidad transnacional 4. Fue también Mashall quien dio base científica al argumento de que la ciudadanía, como mecanismo de inclu-bimos con más amplitud en otros trabajos (Suárez 2009). Los múltiples proyectos de gobernabilidad transnacional de instituciones y agentes de una tradicional raigambre territorial, como la UE, los estados involucrados, o parte de un sector empresarial nacional, buscan nuevos espacios de poder a través de la articulación de sus intervenciones con la gestión de las redes migratorias establecidas en los distintos nodos de asentamiento en el campo migratorio. Lo característico del campo migratorio transnacional es un proceso complejo de legitimación de la acción de estos diferentes actores a través de las fronteras nacionales. Aunque partimos de la idea de múltiples escalas de la gobernabilidad del campo migratorio transnacional, en este artículo escogemos ilustrar estos procesos complejos a través de la etnografía realizada los últimos años con migrantes ecuatorianos en España y en Ecuador. El estudio de caso nos permite mucho mejor que otras metodologías de corte más cuantitativista explorar en profundidad los procesos sociopolíticos que surgen alrededor del gobierno de la movilidad. Observamos estas estrategias de gobierno en la forma en que se regulan instrumentos que coartan la movilidad tanto como aquéllos que, desde el reconocimiento del potencial de la movilidad transnacional, diseñan programas, directivas y proyectos que involucran la acción sociopolítica de migrantes en origen y destino. Los propios migrantes y sus familias, como protagonistas principales de esta movilidad internacional, se involucran en procesos sociopolíticos de carácter transnacional con el interés de intervenir también en el campo migratorio con su propia idiosincrasia. CIUDADANÍA TRANSNACIONAL Y GOBERNABILIDAD DE LA MOVILIDAD EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN La ciudadanía ha sido desde la Ilustración el modelo dominante de gestión política así como de referencia de pertenencia identitaria. La representación parlamentaria de los intereses de un pueblo por parte del estado moderno se legitimó históricamente en base a una común identidad -la nación o etnos-y/o el nacimiento en un territorio bien acotado por sus fronteras. Territorio e identidad cultural definían al pueblo soberano, y aunque estas variables siguen siendo claves en la gestión política, el estado-nación como modelo dominante ha sido transformado sustan-sión y exclusión, era resultado de un proceso histórico que evolucionaba y se extendía institucionalmente en respuesta de las reivindicaciones que se apropiaban de su motus universalizador. Su análisis se centraba en el modo en que el modelo de ciudadanía en Gran Bretaña había ido expandiendo históricamente el ámbito de los derechos garantizados por el estado (derechos civiles, políticos, socioeconómicos) así como el tipo de sujetos reconocidos como ciudadanos (burguesía con patrimonio, obreros, mujeres, sujetos colonizados). Sus planteamientos fueron posteriormente criticados por unilineales y atrapados en la jaula nacionalista, pero la idea de que la ciudadanía era resultado de un proceso histórico derivado de las reivindicaciones de inclusión por parte de los sujetos excluidos se mantuvo vigente (Somers 1993; Suárez et al. 2007). Las fuertes transformaciones que de manera evidente está sufriendo el modelo clásico de ciudadanía nacional, vinculada a un territorio y a una nación culturalmente homogénea, han hecho despertar en los debates filosófico-políticos la idea de ciudadanía cosmopolita de Immanuel Kant (Kant 1795; Habermas 1998; Velasco 2007). Este tipo de ciudadanía de alcance universal se vinculaba éticamente con el principio de hospitalidad y es claramente muy relevante en una época que el teórico Castles ha denominado la "era de las migraciones" (Castles y Miller 2004). En su dimensión divulgativa en la esfera política más mediática, el debate sobre el cosmopolitismo se vincula a dos posturas extremas que queremos evitar aquí: bien la que recela de este horizonte cosmopolita como decadencia de Occidente (Huntington 2004; Anderson 1994), bien la que por el contrario lo celebra como una nueva era de mayor y más universal reconocimiento de derechos y libertades (Beck 2005; Appadurai 1996Appadurai, 2004)). Desde una perspectiva más académica, varias críticas al concepto por su sesgo etnocéntrico y por las premisas evolucionistas han mostrado que el cosmopolitismo es, más que un mero horizonte político a "conquistar" o una nueva era en la evolución y expansión de la ciudadanía, un estrato añadido al conjunto de horizontes políticos que se articulan, contradicen y amalgaman en esta era de la globalización (Benhabib 2005; Ong 1999). La concepción de ciudadanía transnacional debe eludir las premisas epistemológicas de un cosmopolitismo basado en el impulso ilustrado kantiano (Suárez 2006). Definimos el concepto de ciudadanía transnacional como un producto empírico (y por tanto no asumible a priori) del conjunto de prácticas políticas que de manera sostenida se mantienen a través de las fronteras de los estados-nación construyendo nuevos espacios políticos de acción que no eluden los estados (u otros niveles de gobierno territorial) ni sus fronteras, pero que en su sistematicidad los transforman de manera dramática. Mientras que el modelo posnacional o el cosmopolita apuntan a esferas de reconocimiento de derechos mas allá de la ciudadanía nacional, como un escenario normativo abstracto que representa nueva fase de la expansión de la ciudadanía, en este trabajo se defiende una perspectiva teórica y metodológica que se centra en los procesos creados a través de la conexión y desconexión de los espacios públicos generados a partir de las prácticas migratorias 5. Nuestro trabajo empírico sobre los movimientos políticos asociados a la movilidad poblacional refuerza la idea de que la posición de los migrantes en la era de la globalidad y de los derechos humanos incorpora tanto como cuestiona premisas básicas del modelo de ciudadanía nacional. Numerosos factores mantienen los ejes nacionales (y/o territoriales o identitarios) de reivindicación de derechos como dominantes entre los modos de incorporación de los inmigrantes, pero existe también evidencia del impacto de normativas de tipo ético como la declaración de los derechos humanos en la concepción de la ciudadanía. Soysal (1994) demostró cómo varios regímenes europeos incluían de hecho (aunque no de derecho) a cientos de miles de extranjeros no ciudadanos como titulares de derechos de ciudadanía tan básicos como los derechos civiles y los derechos sociales. Ella denominó este modelo posnacional y lo consideró como una nueva extensión de la ciudadanía en su camino hacia el desprendimiento de su segunda piel nacional. Numerosos trabajos de investigación han mostrado cómo los migrantes ponen en marcha estrategias orientadas a crear un espacio político transnacional de prácticas de ciudadanía que involucran a los estados implicados de maneras novedosas: se reclama ciudadanía en base al criterio de la residencia en destino y en base a la pertenencia etnocultural en origen 6. Este proceso genera un fenómeno de identidades y lealtades múltiples que encuentran difícil acomodo en los marcos normativos nacionales que rigen sus vidas. Por otra parte, el análisis de los nuevos espacios políticos asociados a las prácticas de ciudadanía transnacional no deben disociarse de la precaria posición de los nuevos trabajadores migrantes en el mercado laboral internacional. La economía política de la globalización económica y la herencia colonial son base esencial de las nuevas configuraciones que estructuran la desigualdad y la división del trabajo a nivel internacional. Estas esferas de lo público incorporan mecanismos tradicionales y hegemónicos de exclusión e inclusión de gobierno tradicional vinculado a un territorio y una identidad cultural, pero no se agotan en esto. Las actividades de producción e intercambio asociadas a la estructura social en su dimensión transnacional generan relaciones sociales y prácticas que son consecuencia del equilibrio de fuerzas existente entre los distintos grupos e instituciones sociales que forman parte de estos nuevos espacios de participación ciudadana creados a través de los espacios políticos tradicionales acotados territorialmente y definidos culturalmente. Como hemos dicho antes, no nos referimos a un espacio desterritorializado, sino a un espacio transterritorial donde los procesos de gobernabilidad incorporan los vínculos identitarios y territoriales característicos del gobierno estatal tradicional. Las nuevas subjetividades y lógicas de gobernabilidad del espacio transnacional surgirán pues en aquellas prácticas de pertenencia y titularidad de derecho que cruzan fronteras y que se retroalimentan de manera que el ejercicio ciudadano en uno de los polos altere el ejercicio ciudadano en el otro. A continuación exploramos, a través del estudio de caso de los ecuatorianos de origen indígena en Madrid, el modo en que estas tensiones se expresan en los campos migratorios transnacionales. Mostraremos cómo las transformaciones de la ciudadanía a la luz de los movimientos migratorios en la era de globalización neoliberal abren disyuntivas poco contempladas por modelos como el posnacional o cosmopolita. El escenario no invita a celebrar las transformaciones como una nueva etapa de simple extensión de la ciudadanía, porque muchos son los claroscuros de las nuevas fronteras de exclusión. En la era del mercado global, la porosidad de las fronteras es mayor para los movimientos de las fronteras que para los movimientos de las personas. Nuevas formas de mercantilización global y la reproducción de la etnoestratificación amenazan, entre otros aspectos, ámbitos hasta hoy preservados de la lógica del mercado. La ciudadanía es uno de ellos. ECUATORIANOS SERRANOS EN MADRID: LA FASE DE ASENTAMIENTO Y RECONSTRUCCIÓN DE LA PACHAMAMA EN LA MESETA CASTELLANA Los comuneros de Jatum Pamba protagonistas de uno de nuestros estudios de caso y sus paisanos de Quito y sus alrededores son parte de una emigración masiva de ecuatorianos a España que comienza con los albores del presente milenio y que acompaña una de las crisis económicas más graves del país andino. La caída en picado del PIB en 1999, de casi un 30 % en un solo año, según el Banco Central del Ecuador, incrementó los porcentajes de pobreza hasta más del 70 % en el año 2000. Desastres naturales como El Niño, conflictos bélicos como el que se mantuvo con Perú y una profundización de políticas neoliberales se unen a un período convulso a nivel institucional, con derrocamientos de presidentes por mandato popular y reiterados fenómenos de corrupción y deterioro del clima político y socioeconómico en el país. En 1999 el presidente Mahuad congela todas las cuentas bancarias y se produce una altísima inflación unida a la caída de los precios del petróleo, la suspensión de la deuda externa, y la dolarización del país. La falta total de confianza popular en los políticos mina aún más las esperanzas de recuperación del país, y la caída en picado de la economía provoca lo que se ha denominado la "estampida" de sus ciudadanos (Ramírez et al. 2003). La nueva demanda de mano de obra no cualificada en el sector doméstico, la agricultura y el sector servicios en general en el sur de Europa coincide con el cierre de las fronteras norteamericanas, destino tradicional de algunas provincias ecuatorianas como Cuenca. España no exigía visado en aquel entonces ni a los ecuatorianos ni a muchos otros latinoamericanos que se han ido asentando en el país y formando colonias numerosas y arraigadas que han superado con creces la inmigración tradicional de países vecinos como Marruecos. El dato más destacado a nivel cuantitativo es la rapidez y la cantidad de personas que salen del país, contándose hasta 140.000 personas que se establecen en el extranjero anualmente desde 1995 hasta el 2003 (Cartilla para la migración: 2004). 2003 es la fecha en que España impone ya un visado de entrada que ralentiza el flujo: los investigadores que estamos en campo percibimos sin duda una cierta saturación de las redes migratorias y de su capacidad de inserción de familiares, paisanos o compatriotas en un mercado laboral regular, tal y como impone el visado. Pero el flujo no se detiene sino que cambia de signo. Así ha sucedido con los migrantes originarios de Jatum Pamba y alrededores. En Madrid los comuneros de Jatum Pamba son pioneros y llegan a partir de mediados de los noventa con cadenas migratorias fuertemente feminizadas, aunque no en exclusiva. Mujeres y hombres de clase media baja, pertenecientes a un proletariado de origen rural golpeado por la crisis ecuatoriana, se endeudan con los chulqueros (prestamistas locales) y se adaptan a las rutas que mejor eluden los controles fronterizos. Tengamos en cuenta que, aunque no se pide visado a los ecuatorianos, la actividad policial en la frontera española detiene aleatoriamente a aquéllos que resultan "sospechosos" en sus intenciones turísticas según criterios que los investigadores no podemos explicar si no es por el efecto de la "política de la no política" (Calavita 2005). Inicialmente muchos entraron por Holanda como país de tránsito para ser bienvenidos en España con un visado de turista que les colocaba apenas en tres meses en una situación irregular. Todos los migrantes que he conocido llegaron con algún contacto que les facilita la primera búsqueda de vivienda y trabajo, y pronto se insertan en las cadenas laborales de servicio doméstico o construcción, obviamente de manera irregular. Las deudas iniciales proliferan, tanto la que adquirieron en Ecuador como la que, a menudo, contraen con miembros de las redes migratorias, amigos y/o familiares que capitalizan el asentamiento inicial. A pesar del visado y de las dificultades impuestas por la irregularidad de su situación en destino, los comuneros continúan el éxodo. Trabajo duro, separación familiar y endeudamiento masivo son tres de las características de esta etapa inicial. Se produce pronto un choque entre el gobierno de una migración pretendidamente laboral, con fuertes limitaciones para la reagrupación familiar, y los deseos de los migrantes en convertir ese proceso migratorio en algo más integral que la mera búsqueda de un trabajo. En muy pocos años, y a través de un durísimo esfuerzo colectivo e individual, se transforma desde abajo el carácter de una migración tolerada por sus beneficios en el mercado laboral. Como regla general tardan un par de años en activar sus redes para conseguir realizar una reagrupación familiar a través de canales informales. Para iniciar este proceso es suficiente con contar con un pequeño espacio propio, a menudo una habitación que alquilan a paisanos o compatriotas, para volver a endeudarse y traer al cónyuge o a los hijos. Las Leyes de Extranjería no reconocen este proceso de reagrupación informal, con lo que gran parte de la comunidad se asienta en condiciones de irregularidad. Pero de hecho, aunque no de derecho, alteran sustancialmente el tipo de asentamiento temporal e irregular que les estaba reservado. El trabajo irregular es ampliamente tolerado en un país como España, con altísimas tasas de economía informal que comparten con los trabajadores autóctonos, aunque progresivamente se viene imponiendo un imaginario que construye la irregularidad de la mayor parte de los inmigrantes en España como un "problema" que el Estado oferta solucionar con sus programas extraordinarios de "regularización" o "normalización" (Suárez y Arango 2001, Suárez 1998). No obstante, los "sin papeles" en España pueden empadronarse y, de hecho, lo hacen como requisito para acceder a la salud o a la educación de sus hijos. En los hospitales, las jóvenes comuneras y ecuatorianas en general se dejan notar por su impacto positivo en el saldo demográfico. En las escuelas los niños se integran con más o menos desajustes al sistema educativo español. Con el agravante de mantener intermitentemente los permisos de trabajo o bien el pago como autónomos a la seguridad social (caso de muchas empleadas en el desrregularizado sector doméstico), los comuneros acceden a una ciudadanía precaria pero que al menos cubre las necesidades básicas de salud y educación. Este acceso a la ciudadanía social es altamente valorado por los inmigrantes, especialmente por las mujeres que siguen haciéndose cargo de la reproducción doméstica, y será un aliciente para invertir dinero, trabajo y esfuerzo en el polo español del campo migratorio transnacional. Por ello de manera informal continúan los flujos, de manera que podemos conceptualizar esta movilidad a través de las fronteras (y en contra, de hecho, de las normativas que las regulan) como estrategias colectivas de acceso a ciertos espacios transnacionales de acceso a una ciudadanía social sustantiva, aunque precaria. Veamos este proceso ahora desde una perspectiva transnacional. Las familias asentadas en regiones tan remotas como Pichincha o Madrid son, a pesar de su dispersión residencial, unidades sociológicas de análisis en tanto que mantienen intereses socioeconómicos y afectivos comunes y elaboran estrategias de sobrevivencia transnacionales. El acceso en España a esta precaria pero sustantiva ciudadanía social es valorada como una posición estratégica en relación a los miembros que quedaron en origen. Es interesante subrayar el hecho de que este acceso parcial y precario a la ciudadanía social en España se yuxtapone a una redefinición de la relación de los emigrantes con el sistema político ecuatoriano. Su vínculo está marcado fundamentalmente por su capacidad financiera. Éste es uno de los "costos ocultos" de los procesos migratorios: la reducción de la ciudadanía de origen a una relación que se mide en cantidad de remesas enviadas 7. Las familias dependen de estas remesas y el propio Estado ecuatoriano comienza a valorizarlas en su presupuesto dado que alcanza ya en 2006 los 2.900 millones de dólares según el Banco Central del Ecuador, muy cerca del petróleo como primera fuente de ingresos del país. Pero la orientación transnacional de los Jatum Pambeses no es reducible al aspecto financiero, por supuesto. El vínculo transnacional responde en esta primera etapa de asentamiento a la importancia estratégica de las remesas para la reproducción social y el cuidado de los más jóvenes y los mayores, y el enorme peso de la nostalgia del terruño y de las costumbres de la comuna. No obstante, el tipo de prácticas de ciudadanía de emigrantes cuyo vínculo privilegiado se "mide" a través de sus contribuciones económicas va a alterar su posición en el campo migratorio transnacional, provocando a su vez multitud de transformaciones en patrones microsociológicos de distribución del poder a través de los ejes de género y generación (Herrera et al. 2005, Parreñas 2005, Pedone 2005, Suárez et al. 2006, 2007), y también en lo que afecta en las prácticas de ciudadanía local, como veremos más adelante. En España poco a poco los comuneros se van asentando en Madrid y sus alrededores y gradualmente algún otro miembro de la familia va logrando los deseados "papeles", aunque las condiciones laborales no mejoran sustancialmente para la gran mayoría de los comuneros y ecuatorianos. El asentamiento en España y su acceso a la ciudadanía social permite crear nuevas estrategias colectivas para la reivindicación de espacios públicos, lo que denominaremos arraigo territorial de la ciudadanía transnacional. En Madrid, por ejemplo, los Jatum Pambeses se reúnen en el Parque del Oeste inicialmente, y desde allí organizan informalmente la venta de comida, la ocupación de las pistas deportivas y la limpieza del parque por comandos seleccionados entre los propios asistentes. A partir del 2001 comienzan además a ser visibles algunas asociaciones socioculturales y políticas como Apem (Asociación Pueblos del Ecuador en Madrid), o la Conadee (Coordinadora Nacional de Ecuatorianos en España), todas ellas fundadas con dirigentes que provienen de Jatum Pamba. Los objetivos de estos grupos pasan por la conquista de espacios públicos, inicialmente en su dimensión más estrictamente socioespacial: parques, plazas, campos deportivos y locales para la celebración de fiestas y eventos colectivos. Los primeros objetivos se centran en crear espacios de socialización que no sean penalizados por la policía, organizando la comida y bebida que se oferta, el deporte, e incluso las fiestas y bailes comunitarios. Ya en esta fase se van distinguiendo subgrupos por adscripción nacional, étnica o de paisanaje, como es el caso de los comuneros de Jatum Pamba: "ellos son los iniciadores de las reuniones en el parque del Retiro [a primeros de los noventa]... más que nada porque ninguno de ellos tiene vivienda más que la de sus patrones porque ellos son internos, ninguno trabaja en otra cosa. Entonces los domingos, el día libre, lo único que pueden es encontrarse en común primero el punto de reunión de los de la comuna [de Jatum Pamba]... por ahí empiezan a hacer un poquito de actividad deportiva, y tampoco vendían nada sino que solamente era para brindar ellos no más. Pero la gente sigue y sigue viniendo... y ya no sólo llevaban para brindar, sino para vender, un tipo de comercio emergido de comida y bebida. La policia es drástica, muy drástica y... como son gente fácilmente identificable porque llevan mochilas, llevan la cerveza y cosas, les quitaban todo y ya ahí unos 4 deciden buscar otro sitio en donde nuevamente reunirse y por más de todo poder jugar el ecobol,... buscando un sitio pero que no ande muy lejos del metro ¿no?... el Parque del Oeste. Entonces la gente pregunta, por que eso es lo que hace cualquier inmigrante cuando llega a un país, pregunta donde están los ecuatorianos, y les dicen pues en el Retiro y en el Parque del Oeste pero... la diferencia es que en el Parque del Oeste hay sólo ecuatorianos y más de la zona andina de Calderón y de Quito y sus alrededores... en el Retiro también hay gente vendiendo pero es una mezcla de peruanos, colombianos y ecuatorianos... en el Parque del Oeste sólo ecuatorianos. La esencia es el querer compartir... Españoles van pocos, es que nos tienen miedo. Claro un poco creo que la situación es natural... Cuando empezaron a bajar los mestizos que son ecuatorianos mismos nos empezamos a sentir molestos. Era como que estaban invadiendo nuestra Pachamama. No nos estaban invadiendo ni nada pero como está tan inculcado eso de la propiedad colectiva pues eso se ve" (Lider comunitario, 2002). Según se van asentando y consolidando su proceso de colonización familiar, se crean grupos de baile, se realizan las fiestas propias del ciclo vital y cultural, con rituales y peregrinajes que recrean las celebraciones patrias e indígenas en la diáspora (Suárez 2007). El deporte es uno de los motores de la organización colectiva, con asociaciones como Apem dirigida por jatumpambeses que tienen los más altos índices de convocatoria de la comunidad ecuatoriana en Madrid. Los partidos suelen ser semanales, organizándose en campeonatos deportivos de todos los niveles de edad y con múltiples escalas de competición (por nacionalidades, "nativos" contra "inmigrantes", a nivel de barrio, municipal, autonómico, nacional o transnacional, como el que organizan los Otavalos cada año durante el Pawcar Raymi del solsticio de invierno, etc.). Éste ha sido un proceso vertiginoso que asombra al investigador conocedor de otros colectivos de inmigrantes. Pronto los Medios de Comunicación de la Diáspora, creados a partir de estructuras financieras precarias dependientes de la publicidad dirigida hacia los colectivos de inmigrantes, se convierten en voceros de estas actividades, a través de un sistema artesanal de distribución en los nodos de la comunicación intracomunitaria transnacional, como son los locutorios 8. Como es lógico, el tejido social que se trenza alrededor de estos nuevos espacios públicos conquistados es cada vez más complejo, incluyendo también organismos públicos que intervienen con programas de "ordenación y control del territorio", o "mediación comunitaria", así como numerosos agentes empresariales que buscan esta nueva clientela particular a través de comerciales, dirigentes comunales y asociativos, financiación de eventos, publicidad en los medios, o propaganda con un característico marketing de sabor "étnico". Veamos ahora el proceso asociativo más estrictamente político, sin olvidar, como lo hacen muchos trabajos, que sin esta capacidad de arraigo colectivo de tipo territorial el movimiento asociativo sería como un gigante con pies de barro. CONSTRUCCIÓN DE UNA CIUDADANÍA DIFERENCIADA EN ESPAÑA Y DE UN NUEVO ESPACIO SOCIOPOLÍTICO Es de hecho alrededor de estas primeras estrategias colectivas de arraigo socioespacial en territorio español que cuajan las primeras asociaciones de inmigrantes de corte más explícitamente político. Para desarrollar estas actividades se genera un estrato dirigente entre los migrantes que se encarga de realizar los contactos pertinentes con las administraciones públicas. La conquista del uso de muchos parques públicos (el parque del Oeste, el Retiro y otros en Madrid como hemos visto antes), y de instalaciones deportivas es un bien común sobre cuyo control se ejercen procesos de lucha y de negociación muy relevantes para un análisis de las políticas de asentamiento. El movimiento asociativo va creciendo y se añaden asociaciones de corte más claramente político, como Rumiñahui, y nuevos espacios políticos a través de la cooperación de numerosas asociaciones en los planes de integración locales o regionales, como la Fenadee, o Federación Nacional de Asociaciones de Ecuatorianos en España. A través del complejo panorama del movimiento asociativo de los comuneros y los ecuatorianos en general observamos claramente el vínculo empírico existente entre el acceso a la dimensión socioespacial de la ciudadanía en España y el intento de construcción de una ciudadanía diferenciada en el espacio político español, que se construye en articulación con la creación de espacios públicos transnacionales. La ciudadanía diferenciada ha sido desarrollada por teóricos como Iris M. Young (2000), en su crítica frontal a la idea de ciudadanía como proceso individual de reconocimiento y titularidad de derechos. Los individuos que forman estos nuevos colectivos de inmigrantes han accedido parcial y precariamente a la ciudadanía social, pero es sólo a través de los procesos colectivos de visibilización de su participación en los espacios públicos que comienzan a hacerse un lugar en la negociación pública por la representatividad de intereses diferenciados de la ciudadanía española. La sociedad española, con su modelo mixto aunque titubeante de incorporación de inmigrantes, predica la inclusión de los migrantes en igualdad con el resto de los ciudadanos (al servicio de salud, de educación, de derechos de asociacionismo y sindicación, de retribuciones al desempleo), pero a la vez dibuja un escenario político donde la diferencia cultural es una de las bases de reivindicación de derechos. El estado español, con sus comunidades autónomas y su transferencia de competencias al ámbito autonómico, ha legitimado durante el proceso de transición la articulación de un sistema de gobierno cuasifederal basado en las diferencias culturales y territoriales. Si bien es cierto que las españolas son diferencias basadas en argumentos históricos, las nuevas diferencias tienen hueco en este sistema, que Kymklica denominaría de diferencia profunda, al combinar diferencias culturales "autóctonas" con otras diferencias de minorías culturales no territoriales, como los gitanos y las minorías generadas por los recientes procesos migratorios (1996). Eso sí, y aunque sea brevemente es preciso comentarlo, el tipo de ciudadanía diferenciada producido no responde al más complejo modelo de Young, en donde las cuestiones relativas a la etnoestratificación y sexismo son fundamentales, sino a un modelo multiculturalista de tipo liberal. Así pues, los ecuatorianos inician como muchos otros colectivos de inmigrantes un proceso de negociación que, basándose en su arraigo territorial, reivindica su acceso a espacios sociopolíticos en todos los niveles de gobierno -municipal, autonómico, nacional-. Aunque no puedo extenderme en los claroscuros de esta incorporación a la estructura política en España, lo cierto es que las autoridades en todos los niveles de gobierno crean puentes con los representantes de los colectivos de inmigrantes. Estos puentes no son fruto exclusivo de procesos políticos de inclusión democrática desde arriba, como resultado de un modelo posnacional de reconocimiento de los derechos de los trabajadores migrantes, à la Kant o à la Soysal. Por el contrario responden a dos tendencias paralelas: por una parte, el debate sobre la transformación del derecho al voto en el contexto de la Unión Europea y, por otra, el cambio en el modo de gobierno, hacia una gobernabilidad que incorpora en tareas de gobierno al denominado "tercer sector" (cf. Suárez 2009). A efectos analíticos, este proceso de acceso de los espacios públicos se ha caracterizado por tres importantes características. En primer lugar, se produce una enorme proliferación de asociaciones de ecuatorianos, de índole territorial, sociocultural y/o deportiva, o más explícitamente políticas, y surge una fuerte competitividad entre distintos dirigentes y proyectos sociopolíticos, tanto en relación a sus bases como a instancias financiadoras. En más de una ocasión he escuchado decir que el régimen de subvenciones que caracteriza la sociedad civil española, e incluye tanto ONGs como instituciones públicas municipales, regionales y nacionales, habían hecho mucho daño al movimiento de los inmigrantes porque "la gente se arrima por la plata y no por el interés de los migrantes". El mantra más repetido en las convenciones de las federaciones y de encuentros de inmigrantes es la necesidad de unión entre los múltiples esfuerzos organizativos. Como muestra una anécdota etnográfica de la última reunión convocada por la SENAMI [Secretaria Nacional (ecuatoriana) de la Migración] en la que se pretendía que participasen todas las asociaciones de ecuatorianos presentes en España. Se realizó una dinámica en la que se invitaba a los asistentes a romper un palito, dos palitos, y hasta un grupo de palitos, reiterando una y otra vez cómo es imposible romper incluso un frágil palito si está unido con otros (abril 2008, Madrid). En segundo lugar, se produce también una diversificación del espectro político con el que se relacionan los dirigentes inmigrantes. A partir de las iniciativas de base surgidas en los procesos organizativos antes mencionados, surgen dirigentes que van acercándose a las autoridades españolas en el municipio de Madrid, la Comunidad de Madrid, o la Secretaría del Gobierno central, bien directamente o a través de algunos de sus mediadores en la sociedad civil, las ONGs. Se inicia y fortalece un proceso de cooptación de una sección del liderazgo inmigrante por parte de las autoridades y sociedad civil españolas que en no pocas ocasiones debilita el movimiento asociativo. Algunos intentan mantener conexión con las bases (potenciando intereses populares como son el apoyo a la venta de mercancías, al deporte, o a actividades religiosas), en otros casos se produce una separación más clara entre los nuevos liderazgos y sus bases, que se manifiesta en la energía dedicada a actividades más institucionalizadas y cercanas al panorama asociativo español. Algunos trabajos de investigación sobre las asociaciones participantes en el foro de los inmigrantes sugieren que los propios dirigentes resienten estos procesos, generando una "integración en profundidad", esto es, la que existe entre los dirigentes y sus bases, debilitada (Toral, 2009). En tercer lugar, muchas de estas asociaciones se construyen y fortalecen en un espacio público transnacional que incorpora interlocutores tanto nacionales como transnacionales: los estados de origen y destino, la sociedad civil transnacional y nacional a la que se adscriben mediante complejas alianzas, y, por supuesto, las redes personales, familiares y comunitarias a las que se vinculan sus líderes tanto en origen como en destino. La transnacionalidad de este espacio público no siempre es favorecedora del movi-miento asociativo. Es difícil trabajar las múltiples lealtades y necesidades de los migrantes transnacionales, porque en los espacios públicos apoyados por las autoridades nacionales o regionales prevalece un enfoque de la política muy territorial y nacionalista. No obstante, hay un esfuerzo sostenido por mantener una red de contactos transnacional, de forma que todo tipo de interlocuciones políticas (con el gobierno español o madrileña, con la embajada ecuatoriana o la Secretaría Nacional del Migrante, de reciente creación, la SENAMI, con otros dirigentes migrantes ecuatorianos, latinoamericanos y otros colectivos -en este orden-) son valoradas como capital social de la persona y/o de la asociación que representa. La proliferación y competencia entre asociaciones, la ampliación del espectro político y de las relaciones de las mismas con distintos sectores de la sociedad española, y la transnacionalización de sus prácticas son, pues, tres rasgos claves en el movimiento asociativo ecuatoriano. En cuanto a los contenidos simbólicos de referencia identitaria producidos en los elementos discursivos y las prácticas desarrolladas por los comuneros y sus asociaciones en este espacio público transnacional destacamos tres: a) la absoluta preponderancia de la construcción identitaria basada en la nación/comunidad de origen (el ser ecuatoriano/indígena), tanto frente a las instituciones (de origen y destino) como frente a otros sectores de la sociedad civil y entre ellos mismos; b) sin bien la cuestión identitaria es prevalente a nivel discursivo y a menudo organizativo, ésta se construye como parte de la condición inmigrante, fuertemente configurada por su posicionamiento de clase y étnico que les sitúa en el sector más bajo y altamente segmentado de la sociedad española, y, finalmente, c) la noción de derechos como ciudadanos transnacionales se genera más bien a partir de la conjunción de las anteriores que de una serie de reivindicaciones más cercanas al discurso universalista de los derechos humanos. En cierta medida, podemos describir el espacio público transnacional como un conjunto estructurado de posiciones en donde prevalecen las prácticas de ciudadanía con arraigo territorial y dominio de las interlocuciones nacionales. A la vez, es destacable el hecho de que más que estructurarse a partir de estrategias de asimilación este espacio público transnacional se construye en base a una idea de ciudadanía diferenciada apuntalada principalmente a través de la capacidad de gestionar redes políticas complejas de tipo transnacional. LA PERSPECTIVA DE ORIGEN: PRÁCTICAS TRANSLOCALES DE CIUDADANÍA EN EL ESPACIO PÚBLICO TRANSNACIONAL Además de las prácticas de asentamiento familiar y colectivo en España y en la esfera pública transnacional, es preciso analizar el impacto de la emigración en la comuna y los procesos de lucha y negociación sobre las normas locales de pertenencia y titularidad de derechos. En Jatum Pamba éstas remiten a una comunidad indígena originaria y a una fuerte identidad como serranos de Ecuador (frente a, por ejemplo, las regiones de la costa). Los miembros de Jatum Pamba lo son por el derecho de sangre, y las familias indígenas que pueblan la comuna, hablen o no Quichua, migrantes o residentes en la comuna, lo son por descender de los miembros de la comuna. La comuna está situada al noroeste de Quito, a unos 2.600 metros de altitud. Pertenece a la parroquia de Calderón y su máxima autoridad es el Cabildo, institución heredera del pasado colonial y los regímenes de gobierno autónomo, que agrupa 17 barrios distintos y más de 15.000 personas, según el censo de 2001. Desde hace décadas los Jatum Pambeses se integraron en una posición subalterna en el sistema mundial, primero a través del régimen colonial de las haciendas, luego a través de la labor proselitista de unos evangélicos norteamericanos que instauraron una escuela de oficios en la comuna, inculcaron discursos sobre la "necesaria modernización de los indios" y dividieron religiosamente la comunidad (aunque esto último no parece ser muy relevante en las luchas políticas hoy en día). Pronto se incorporan como mano de obra en la metrópoli de Quito como asalariados, especialmente los varones. El imaginario comunitario se vincula con procesos de lucha por la autonomía de la comuna en relación a los poderes de Quito, así como por la reivindicación de derechos que consideran les son negados por su condición de periféricos de una megalópolis como Quito. El impacto de los procesos de modernización a los que nos referimos debilitó en extremo las raíces indígenas de la comuna, aunque mantienen el cabildo y la forma de organización comunal con mingas para las obras públicas que suponen un alto nivel organizativo. Desde Jatum Pamba la primera emigración de los comuneros está todavía muy presente. Fue el inicio de cientos de vecinos o familias que abandonan la comuna para iniciar un proyecto migratorio en España. Los primeros años fueron duros. Atrás dejaron sus hijos al cuidado de los familiares, y les llevó tiempo asentarse para poder traérselos o mejorar la cantidad y ritmo de las remesas. En Jatum Pamba la crisis ecuatoriana del 2000 pegó muy duro y muchas familias apoyaron a algún miembro para que iniciara un proyecto migratorio, dado que los primeros emigrantes consiguieron pronto trabajo y se veía cómo progresivamente iban mandando dinero para la familia o iniciaban procesos de reagrupación familiar. Pronto la nueva "riqueza" de los emigrantes se dejó notar en la comuna. Muchos construyeron nuevas e imponentes residencias en su pueblo de origen. Y lo que es muy importante en nuestra atención a las dinámicas de la ciudadanía: una nueva mano de obra llegó a ocupar puestos de trabajo creados por los emigrantes afroecuatorianos pobres de la costa, denominados "monos" por parte de los ecuatorianos andinos. Jatum Pamba muestra una mirada ambivalente sobre la migración. Aunque se reconoce como una estrategia de supervivencia exitosa, se apuntan a los costes locales de la emigración: niños dejados atrás en manos de ancianos o familia extensa, nueva estratificación producida por el insumo de capital -enriquecimiento de los emigrantes y llegada de los nuevos inmigrantes de la costa como mano de obra barata-, la inversión en bienes de consumo inmobiliarios que poco favorecen al bienestar colectivo de la comuna, y progresiva mercantilización de las instituciones políticas locales, como pueda ser la minga -trabajo colectivo basado en la reciprocidad-, o las celebraciones comunitarias. Los migrantes residentes en España se sienten muy vinculados a su comuna de origen. A menudo vuelven para celebrar bodas, comuniones, o bautizos. Invitan a toda la comuna (excepción hecha de los nuevos inmigrantes costeños, por supuesto), y organizan grandes fiestas que los lugareños disfrutan. Estas prácticas han sido descritas exhaustivamente en la literatura a partir de conceptos heurísticamente muy potentes como el de remesas sociales o la idea de la traducción de capitales en el campo migratorio transnacional al que nos hemos referido arriba. Es claro que los procesos migratorios construyen estos campos sociales donde la ausencia se trata de contrarrestar a través de la inversión de remesas económicas o sociales en la comunidad que crean nuevas formas de movilidad social en la estratificación local desde afuera del territorio (Levitt et al. 2004, Guarnizo et al. 2003, Goldrin 2002, Suárez 1996, 2007). Este proceso es claro en el caso de Jatum Pamba, pero aquí quisiera ir más allá y mostrar cómo el hecho mismo de la ausencia en el territorio impacta en el tipo de normas étnico-políticas de pertenencia y redistribución a nivel local. Un dirigente Jatumpambés no emigrante me hizo un análisis muy sugerente sobre el impacto que estas prácticas socioculturales tienen en las normas profundas de gestión de la convivencia a nivel local: Igualmente sucede en relación a las normas locales en relación al trabajo mancomunado: la minga exige la presencia activa y la participación con el trabajo como uno más. Pero, ¿qué sucede en estos casos con los emigrantes? Si tienen familiares, se harán cargo de la participación obligada trabajando por ellos. Pero la sangría de jóvenes y adultos en edad activa ha sido enorme, con lo que muchas veces quedan sólo los padres mayores y sus nietos: "el problema es que somos puros viejos, los hijos se fueron, no podemos cocinar ni trabajar en las mingas, así que mi hijo nos dice, paga y que vengan a hacerte el trabajo" (Vecina de Jatum Pamba, madre de emigrante, verano 2005). Los emigrantes sólo pueden mantener su pertenencia a la comunidad y acceder a los servicios que se están proveyendo colectivamente mediante su participación en la mingas. Si no tienen familiares tienen que alquilar la mano de obra que les sustituye. Los jornaleros contratados a tal efecto, sin embargo, no son considerados miembros de la comuna a pesar de que residen allí: "R-Esos no son de aquí, sólo vienen a trabajar, no son de la comunidad, vienen, se les paga y se van" (ibidem). Dos cuestiones a señalar en esta última cita. Por una parte, la ausencia de los transmigrantes unido a su capital económico ha producido una fuerte mercantilización de la minga, un proceso que impacta directamente en los principios sociales que rigen la minga. Por otra parte, subrayo la forma en que se sitúa a los nuevos inmigrantes en la comuna, los afroecuatorianos que han llegado a trabajar. La minga funciona como una forma de gestión de la ciudadanía local, con una cara inclusiva y otra exclusiva, la que niega participación en la gestión de lo público a través de la inclusión en los turnos de trabajo mancomunado para poner la alcantarilla o el pavimento (Suárez 2007). A pesar del severo impacto de la mercantilización, la minga sale reforzada en este proceso porque se reconoce la importancia de su convocatoria y refrendo a los miembros de la comunidad. Los emigrantes redefinen su participación como ciudadanos en la minga a través de su capacidad económica, adquiriendo capital simbólico y social a cambio de su inversión económica. Pero, al tiempo, el reforzamiento de la validez de la minga como expresión de la comunidad étnica sirve para reforzar la exclusión de los derechos como ciudadanos de otros trabajadores ecuatorianos, en este caso, los que no tienen redes con los emigrantes y los que acuden a la demanda generada por su inversión económica, los nuevos inmigrantes de origen afroecuatoriano. Veamos, sin embargo, cómo no siempre la inclusión de la comuna en un campo social transnacional genera efectos que reproducen estructuras de exclusión y fuerzas de etnoestratificación en origen. En concreto, el modo en que el capital político adquirido en destino juega un efecto contraproducente respecto a la reproducción de las normas de pertenencia y titularidad de derechos tradicional de la comuna que acabamos de describir. La nueva identidad de clase y étnica del migrante en España, y su lucha por el reconocimiento y la titularidad de derechos en los últimos años, afecta de manera rotunda al modelo de gestión de la pertenencia y la titularidad de derechos en la comuna de Jatum Pamba y en Ecuador en general. Las cadenas de migraciones producen contradicciones manifiestas, dado que simultáneamente existen la reivindicación de la pertenencia y titularidad de derechos en España por trabajar y residir allí, y la exclusión de facto de estas nuevas poblaciones en base a su no pertenencia a la comunidad histórica de Jatum Pamba. Esta contradicción se presenta muy claramente en el siguiente extracto de un grupo de discusión con una familia transnacional que tiene a los dos papás mayores y alguno de los hijos en Jatum Pamba y muchos otros en España: Este debate es un claro ejemplo del modo en que se produce un aprendizaje de los derechos de ciudadanía desde la posición excluida del inmigrante reciente sin papeles, con trabajos precarios, mirada con recelo por la población dominante. Esa vivencia de la exclusión, y del racismo común que la suele legitimar, hace que estas transmigrantes objeten a su madre una norma consuetudinaria de forma que antes del proceso migratorio nunca hubieran siquiera imaginado. Este aprendizaje puede o no traducirse en reivindicaciones de inclusión de los nuevos inmigrantes en Jatum Pamba, pero al menos existe la extensa creencia de que un inmigrante merece reconocimiento, como producto de su experiencia en España. REDEFINICIÓN DE LA CIUDADANÍA A PARTIR DE LA CONSTRUCCIÓN DE ESPACIOS POLÍTICOS TRANSNACIONALES El proceso que hemos descrito desde el trabajo de campo multilocal desvela la complejidad y las múltiples contradicciones que genera la lucha por el reconocimiento de derechos en el campo migratorio transnacional. La incorporación activa tanto de las poblaciones expatriadas en los países de origen (aceptación de doble nacionalidad, activación del voto en el exterior, valoración económica del peso de los emigrantes en el desarrollo nacional y local) marca un punto de inflexión en el gobierno de las diásporas. Este proceso, denominado ciudadanía externa o ciudadanía extraterritorial ha sido confirmado contundentemente por múltiples estudios con perspectivas empíricas multidisciplinares (Fitzgerald 2000, Moctezuma 2005, Guarnizo 1998, 2006). Al mismo tiempo, en las sociedades de origen se produce una inclusión en la ciudadanía social que, si bien está caracterizada por su parcialidad y falta de estabilidad, genera procesos de arraigo territorial e incorporación "diferenciada" de las diásporas de colectivos de origen (Ostergaard 2003). Este proceso, que Soysal (1994) denominó ciudadanía posnacional, se ve reforzado por otras tendencias descritas en la literatura, como la tendencia hacia la aceptación de ciudadanías múltiples, como la doble ciudadanía, que la UE, por ejemplo, ha adoptado como norma en la Convención Europea sobre la Nacionalidad de 1997. El propio proceso de construcción del espacio político europeo y el horizonte de una ciudadanía supranacional europea que, aunque debilitada por los referéndums en países como Francia o Irlanda y una creciente apatía del electorado europeo patente en los altos niveles de abstención, genera también un nuevo espacio político desde donde se cuestiona la univocidad primordial que estaba en la base del modelo de ciudadanía nacional, hoy por hoy, aún dominante. La categoría de ciudadanía transnacional a menudo se ha interpretado como un horizonte de reconocimiento de derechos a nivel global, inspirándose en la idea de ciudadanía cosmopolita kantiana. La creciente importancia de los derechos humanos desde la Segunda Guerra Mundial apunta a un espacio de titularidad de derechos independiente de su base territorial e identitaria. Sin embargo, en éste y otros trabajos hemos sugerido que esta acepción de ciudadanía transnacional es a la vez limitada y equívoca, pues elude al menos dos aspectos claves en la configuración del espacio político global. Por una parte, elude incorporar en el análisis la desigualdad heredada y reproducida a través de distintos instrumentos de extracción de la riqueza, posición que hunde sus raíces en la teoría de la dependencia y el sistema mundo. Hoy por hoy, es insoslayable el hecho de que esta desigualdad global y la división de trabajo configura un campo político en el que ser ciudadano de un país del tercer mundo no es comparable a serlo del primer mundo. Por otra parte, esta concepción de ciudadanía cosmopolita elude incorporar en el análisis el modo en que las dimensiones territoriales e identitarias sigue jugando un papel crucial en la redefinición de los espacios políticos en el campo migratorio transnacional, como hemos demostrado en este trabajo. Ambos aspectos, en su articulación, permiten enmarcar alguno de los procesos etnográficos aquí descritos y dotarlos de cierto grado de generalización más allá de las particularidades concretas del estudio de caso de Jatum Pamba. Como hemos afirmado antes, el concepto de ciudadanía transnacional adquiere sentido en un espacio político que se crea desde distintos niveles y actores sociopolíticos a través de prácticas políticas de reivindicación de derechos y manifestación de sentimientos de pertenencias políticas que cruzan fronteras y alteran sustancialmente el modelo nacional de soberanía. Se trata por tanto de ir más allá de las prácticas de ciudadanía extraterritorial o nacionalismo desterritorializado para indagar en aquellas prácticas de pertenencia y titularidad de derecho que cruzan fronteras y que se retroalimentan de manera que el ejercicio ciudadano en uno de los polos altere el ejercicio ciudadano en el otro. Por ello, el trabajo ha enfatizado a través del análisis etnográfico la retroalimentación de las prácticas de ciudadanía de los transmigrantes en origen y destino. El modo en que su acceso a la ciudadanía parcial en el mundo rico impacta en origen y cómo su transformación en la pertenencia y titularidad de derechos en origen tiene a su vez efectos en su situación en destino. Desde esta perspectiva la ciudadanía transnacional es un campo social emergente, en que múltiples instituciones y agentes están involucrados, pero que, a fin de cuentas, en un contexto neoliberal se viene a legitimar de maneras novedosas la etnoestratificación y el desequilibrio global que está en la base y es efecto de la movilidad humana. Recibido: 15 de mayo de 2009 Aceptado: 18 de junio de 2009 NOTAS 1 Mi primer trabajo de investigación sobre el impacto de los procesos migratorios en la transformación del modelo de ciudadanía se remite a una etnografía que se inició en 1992 y terminó en 1996, en Granada y Senegal, cuyo objetivo fue la comprensión de la dramática transformación de España, y en concreto Andalucía, en su posición en los flujos migratorios del Mediterráneo (Suárez 1996(Suárez, 1998(Suárez, 2004)). Después de otros trabajos dedicados también a la compleja relación entre migración y ciudadanía desde la perspectiva antropológica, como los movimientos de los sin papeles, las transformaciones de las estructuras de género, o la migración de menores como un nuevo sujeto migratorio, inicio una linea de investigación sobre prácticas transnacionales, globalización y ciudadanía, basado en un estudio comparado de senegaleses, rumanos y ecuatorianos en España y sus países de origen, financiado por el Programa Nacional de Investigación I+D del Ministerio de Educación y Ciencia, BSO2002-03331, y de la Comunidad Autónoma de Madrid, 06/0140/2002. Agradezco a estas entidadades su apoyo, a los estudiantes de doctorado que han aportado ideas en cursos y seminarios, y, de manera muy especial, a todos los migrantes que me han ayudado a comprender mejor estos procesos desde su propio punto de vista. Agradezco a Juan Carlos Velasco como editor por sus sugerencias y apoyo para la redacción de este texto. Collier, Maurer y Suárez 1995, Suárez 1999, Suárez 2005, para un análisis detallado sobre las premisas del modelo de ciudadanía en relación a la aparente dicotomía igualdad-diferencia en relación a los procesos migratorios y las políticas identitarias inscritas en el modelo de ciudadanía. 3 El uso de categorías como migrantes o transmigrantes enfatizan el carácter de doble vinculación de los sujetos estudiados a, al menos, dos sociedades políticas y su constante esfuerzo por mantener ambas referencias en sus prácticas cotidianas. Este énfasis es compatible con el uso de categorías como in/e-migrante, siempre que con ellas pretendamos enfocarnos en la posición concreta del migrante en relación al contexto bien de destino o de origen. 4 Para un análisis del concepto de gobernabilidad de la movilidad en el campo migratorio transnacional, cf. Suárez Navaz, 2009 (en prensa). 5 Para una crítica sobre las premisas territoriales que se proyectan en la idea de ciudadanía transnacional, y cuyo efecto es de forma perversa la elusión del análisis de la importancia de la gestión política de la territorialidad y como proyección de las mencionadas premisas epistemológicas, ver Suárez 2007.
"La diversidad es nuestra fuerza" es el lema de la ciudad de Toronto, una de las ciudades con mayor porcentaje de población de origen inmigrante de Norteamérica. Desde 2001, más de un millón de personas han migrado hacia Canadá y cerca del 40 % del total se han establecido en el área metropolitana de Toronto, donde, según los datos oficiales, casi dos millones y medio de residentes nacieron en el extranjero. Aunque la presencia de minorías visibles y la diversidad étnica de la población y de los ciudadanos canadienses no es tan abultada ni tan intensa en otras zonas del país, la política canadiense de inmigración ha despertado el interés internacional por la bondad de sus resultados en la esfera social y económica, especialmente en un momento en el que destacan los retos y las dificultades que acarrea la gestión de los flujos migratorios. El extenso territorio canadiense habitado en un principio por los hoy denominados pueblos nativos o "primeras na-ciones" fue, durante siglos, primero conquistado y luego repoblado por sucesivas oleadas de inmigrantes que construyeron una nueva nación formada sobre la base de la pluralidad de orígenes. Esta diversidad en su poblamiento ha conformado la idea de Canadá, y su narración, como un país clásico de inmigración. Con la aprobación de la Multiculturalism Act en 1988, Canadá se transformó además en el primer país oficialmente defensor del multiculturalismo. Como nación de inmigrantes todos sus miembros debían festejar la diferencia y mostrarse orgullosos de la contribución que las diferentes herencias culturales aportaban a la diversidad nacional. Pero el camino recorrido hasta la proclamación del Multiculturalismo como política oficial ha estado sembrado de obstáculos y la cuestión de la identidad ha articulado una buena parte de las reclamaciones y de las preocupaciones internas en torno a la conformación de la sociedad y de la comunidad política canadiense. La noción de Canadá como un país de inmigrantes es, por añadidura, un principio disputado. Algunos autores han sostenido que esta visión resulta excesivamente parcial y simplista. En su opinión, la inmigración no ha sido un componente determinante en la construcción del mito nacional, a pesar de que, por un efecto casi mimético con su poderoso vecino del sur, se le haya definido como tal durante generaciones. Entre los defensores de esta propuesta surge el argumento de que el elemento central de la construcción nacional canadiense descansa en la existencia de dos naciones fundacionales -con una lengua, cultura e historia propia-y en la relación entre ellas. Es éste, por tanto, un elemento que antecede al "componente migratorio" en la mitología nacional (Hawkins, 1988(Hawkins,, 1991;;Fleras, y Elliot, 1990) 1. La historia canadiense se caracterizaría, desde esta perspectiva, por las relaciones existentes entre las minorías indígenas (las denominadas hoy "primeras naciones"), las dos minorías subnacionales firmantes de la "carta constitucional" y las nuevas minorías que se incorporaron posteriormente en sucesivas oleadas migratorias. La inmigración se convierte, por tanto, en una cuestión relevante y crítica para entender los acuerdos políticos entre estos tres sectores de la sociedad canadiense, así como por su efecto sobre el equilibrio demográfico y cultural de la nación 2. En segundo lugar, la narración de la nación canadiense ha expresado el exitoso tránsito desde su condición de territorio colonial a la construcción de una nación con una identidad singular en la que ha jugado un papel determinante la consideración de ciertas "razas", de cierto componente humano, como incompatible con la ciudadanía. Este aspecto explica no sólo el tratamiento que recibieron las minorías indias, forzadas durante décadas a vivir en reservas, sino el celo de políticos y burócratas por restringir la llegada, por contener la admisión de aquellos nacionales considerados indeseables. Las cifras, sin embargo, han convertido en indiscutible, durante décadas, la aportación de la inmigración en el desarrollo social, económico y político de Canadá. Así, para un "país de inmigración", la cuestión de la admisión de extranjeros resulta crucial. Los objetivos, las metas de la política inmigratoria canadiense han reflejado históricamente la confluencia de intereses, muchas veces en conflicto, en el interior de la comunidad, así como la difusión o fragmentación de la responsabilidad entre sectores pú-blicos y privados o entre los niveles federales, provinciales y locales de gobierno. El propósito de este artículo es realizar un somero análisis de la evolución de la política de inmigración canadiense desde mediados del siglo pasado hasta la actualidad tomando en consideración las ideas y los intereses más influyentes que le dieron forma. Como veremos, esta evolución se ha visto afectada por la transformación a lo largo del tiempo de la idea de comunidad nacional, por una determinada definición de los individuos que debían constituir el demos canadiense. Sin embargo, como ponen de manifiesto los análisis previos, también debemos hacer mención a otros factores influyentes en su conformación. Hasta la fecha, los estudios sobre la política migratoria canadiense pueden englobarse, a grandes rasgos, dentro de dos grandes escuelas (véase Simmons y Keohane, 1992). La primera línea de interpretación sostiene que las fuerzas productivas y las necesidades del sistema capitalista han moldeado, en exclusiva, las decisiones adoptadas en esta materia. En este marco de análisis, el Estado se presenta como un actor que facilita los intereses de las élites económicas y que fomenta el reclutamiento de mano de obra cuando así lo demanda la economía nacional. Otros autores mencionan la combinación de los factores económicos con los posicionamientos culturalistas o racistas en los procesos de toma de decisiones. Así se explicaría, por ejemplo, el reclutamiento temporal a finales del XIX de coolíes chinos para el sector minero y la construcción del ferrocarril frente a la promoción del establecimiento permanente de colonos europeos en las provincias agrícolas del oeste. La segunda escuela ha enfatizado el papel del Estado y de las minorías nacionales en el diseño de esta política concediendo un menor peso a la influencia de intereses de naturaleza económica. Este tipo de investigaciones señalan el significativo rol de los actores estatales, en concreto de los burócratas y de los líderes políticos, de uno u otro signo, en el devenir de la política inmigratoria canadiense. Como veremos a lo largo de este artículo, los factores económicos, políticos y "culturales" pueden ser considerados los elementos más influyentes, con un protagonismo mayor o menor según el período, en la configuración de esta política desde el momento de la confederación cana-debido a su consideración como uno de los beneficios primordiales de la unión de las colonias británicas norteamericanas y una de las piedras angulares del futuro desarrollo nacional. En esta primera etapa de la política canadiense, que transcurre entre 1869 y 1896, el objetivo primordial de la intervención fue el reclutamiento de pobladores y trabajadores como instrumento de mejora social y económica. A pesar de ello, esta declaración de intenciones no se tradujo en una política activa de inmigración como la que observamos en décadas posteriores. El desarrollo demográfico que impulsaron los primeros gobiernos tuvo, sin embargo, un componente selectivo. La primera ley federal de 1869 reconoció ya la autoridad del Estado para controlar la entrada de aquellos individuos considerados poco deseables, como personas sin recursos o con problemas físicos o psíquicos. La política poblacionista que puso de manifiesto el vínculo tradicional entre inmigración y desarrollo agrícola y que pretendía la expansión y colonización hacia el Oeste se rompió durante la década de los ochenta cuando el gobierno laborista declaró como objetivos prioritarios de su agenda el desarrollo de la industria canadiense (Whitaker, 1991) y el reclutamiento de trabajadores para la construcción de infraestructuras, como el Canadian Pacific Railway. En este período los flujos migratorios que se dirigieron hacia Canadá no fueron estadísticamente cuantiosos, tanto si los comparamos con el volumen de las décadas posteriores, como con el influjo actual. En 1871 sólo el 8 % de la población canadiense no formaba parte de las denominadas minorías indígenas o first nations (indios y esquimales) o de las minorías nacionales (británicos y franceses). Este porcentaje se elevaba hasta el 9 % una década después, situándose en torno al 10 % a principios del XX 3. Podemos afirmar, sin embargo, que en términos demográficos esta política resultó un fracaso. El saldo migratorio negativo mostraba una cuantiosa emigración hacia Estados Unidos de ciudadanos canadienses e inmigrantes por sus mejores condiciones climáticas y agrícolas. También se produjo una considerable emigración de población de origen francés hacia el sur. El deseo de muchos franceses de aceptar empleos en la industria textil norteamericana, antes que establecerse como agricultores en las praderas del oeste, truncó el sueño de Cartier de un Quebec en el oeste (Hawkins, 1991). En las últimas décadas del XIX se produjo, sin embargo, un incremento de los flujos procedentes de Asia, una de diense hasta nuestros días. Los equilibrios entre estos tres componentes han moldeado la composición de los flujos laborales durante décadas. Este análisis, sin pretensión de exhaustividad, tiene también el propósito de dar a conocer al público español las debilidades y fortalezas de este caso, tan poco conocido en nuestro país, a pesar de su relevancia internacional. LOS ORÍGENES DE LA REGLAMENTACIÓN CANADIENSE EN MATERIA MIGRATORIA La segunda mitad del siglo XIX fue testigo en Canadá, al igual que en otros países norteamericanos y europeos, de una creciente preocupación por la cuestión migratoria. El liberalismo económico eliminó los impedimentos mercantilistas y estableció un sistema de libre mercado que incluía la liberalización de los movimientos de población, provocando una transformación de gran calado en las dinámicas migratorias: lo que algunos autores han denominado la revolución de la salida (Zolberg, 2007). La ideología liberal consideraba la libertad de emigración como uno de los principios de la nueva organización social, de ahí que fuera precisamente en este período cuando las constituciones de corte liberal reconocieron la libertad migratoria como uno de los derechos fundamentales del ciudadano. Aunque franceses y británicos fueron en un primer momento los colectivos más influyentes en el proceso de construcción nacional, tanto por su número como por el peso de sus afiliaciones culturales, la población de lo que hoy es Canadá fue, desde sus orígenes, culturalmente diversa. Individuos de las más variadas nacionalidades se instalaron en este país norteamericano entre los siglos XVII y XIX, empleándose como pescadores, agricultores, profesionales liberales o comerciantes. Esta población incluía, entre otros, a una numerosa comunidad judía, ubicada mayoritariamente en Quebec, alemanes y holandeses, suecos, polacos, negros (esclavos manumitidos y fugitivos procedentes de Estados Unidos) y menonitas originarios de Centroeuropa. El inicio de la regulación de los flujos de entrada se remonta en el caso canadiense a la segunda mitad del siglo XIX. En los debates que acompañaron la creación de la Confederación de 1865, la promoción de la inmigración se incorporó como un elemento central de la agenda política, las cuencas más importantes de la inmigración actual. A pesar de las restricciones oficiales, el número de asiáticos ascendía a varios miles en 1881 y sólo en Hong Kong y Cantón fueron reclutados más de 15.000 ciudadanos chinos en los primeros años de la década de los ochenta. El número total de inmigrantes procedentes de este continente, incluyendo japoneses e indios, superaba los 24.000 en 1901 llegando a representar en la Columbia Británica el 11 % de la población. El control interno ejercido sobre esta población se centró en la restricción de sus actividades económicas, en el desarrollo de medidas que contuvieran la instalación, bajo el supuesto de que se trataba de una inmigración temporal, y en la exclusión de la ciudadanía. La posición oficial era que se debía canalizar esta mano de obra hacia la minería y las obras de construcción del ferrocarril y que debía emplearse por cuenta ajena, por lo que se limitó severamente su actividad comercial y la posesión de tierras. Esta regulación confinó a los primeros inmigrantes asiáticos en ciertas actividades y territorios. La acción del Estado canadiense en materia migratoria durante las décadas finales del siglo XIX puede ser calificada como tímida, excepto, como hemos señalado, en el caso de las iniciativas destinadas a la regulación y el control del establecimiento de población de origen asiático (Li, 1979; Wickberg, 1982). A pesar de que los flujos migratorios tuvieron una gran influencia en el desarrollo y la industrialización nacional, el gobierno federal se mostró reticente a asumir un papel fuerte en el diseño y la implantación de la política migratoria, permitiendo la intervención activa del sector privado y de las fuerzas del mercado. Durante este período los actores dominantes en la construcción de la política fueron los empleadores, los sindicatos y los nacionalistas (o nativistas). Los empresarios demandaron una política abierta y agresiva en el reclutamiento, mientras que los sindicatos exigieron al Estado medidas más restrictivas ante el temor de que la llegada de inmigrantes, principalmente asiáticos, pudiera traducirse en una disminución de los ingresos y de las condiciones laborales de la clase trabajadora autóctona. Los nacionalistas anglocanadienses también apoyaron este tipo de demandas, aunque por otras razones. Su preocupación fue, fundamentalmente, el desarrollo de una sociedad homogénea basada en los valores, las instituciones y las tradiciones anglosajonas. Los nacionalistas canadienses apoyaron, en definitiva, una política restrictiva que promocionase y primara la llegada de inmigrantes británicos. Los francófonos, por su parte, exigieron una intervención que no alterara el equilibrio cultural y lingüístico de Canadá en el tiempo de la Confederación (Kelley y Trebilcock, 1998). Resulta evidente la influencia tanto de factores de naturaleza económica como de la definición de "razas deseables" en la filosofía que impregnó el desarrollo de la política migratoria canadiense durante la segunda mitad del XIX. La percepción de la inmigración como un proceso definitivo, que suponía la incorporación a la vida social y política de la nación, impulsó el empleo de instrumentos de selección basados en criterios étnicos que moldeó durante varias décadas la composición de las llegadas. La era Shifton 4, la segunda etapa que transcurre entre 1896 y 1905, supuso un punto de inflexión en el papel jugado por el Estado canadiense. Con la ley de 1896 se puso fin a un período en el que la entrada de población no estuvo sometida a controles estatales, iniciándose una época caracterizada por el reclutamiento activo, pero condicionado en cuanto a la procedencia. En los primeros años del siglo se desarrolló una política estatal muy intervencionista y centralizada. La inmigración se transformó en objeto de producción de políticas públicas y de órganos administrativos de gestión. El objetivo de la intervención estatal, alimentada por la propia concepción de Shifton acerca del tipo de población necesaria para Canadá, fue la colonización del Oeste mediante el reclutamiento de granjeros experimentados procedentes de Europa, especialmente de los países del centro y el este del continente. De ahí que este período no sólo aumentase el volumen migratorio, sino que se produjera una diversificación de las procedencias. Aunque la mayor parte de estos inmigrantes procedían de Gran Bretaña e Irlanda también se instalaron un número considerable de alemanes, escandinavos, holandeses, rusos, austríacos, polacos, italianos y judíos. Por ello, esta etapa ha sido descrita como el inicio del boom de la inmigración ultramarina hacia este país norteamericano. Las instituciones encargadas de la inmigración se dedicaron a la canalización de los flujos hacia los territorios occidentales, el reparto de tierras y el desarrollo de medidas de acogida. El reclutamiento de trabajadores industriales perdió peso frente al de colonos, siguiendo una filosofía similar a la de otros países, que se condensa adecuadamente en el fa-moso eslogan de Alberdi en Argentina, "gobernar es poblar". El reclutamiento de colonos, sin embargo, también desató algunas reticencias entre ciertos sectores de la emergente sociedad canadiense por su talante conservador. Durante estos años se aprecia un discurso implícito de exclusión ante la llegada de población negra. La política de inmigración puede ser considerada ya en ese momento una política racialmente selectiva, aunque esta posición no tuviera un reflejo en la normativa (Avery, 1995). En este período la inmigración se transformó también en fuente de duras controversias donde confluyeron distintos intereses de grupos sociales y políticos. Aunque algunos sectores empresariales presionaron al Estado con el fin de promocionar la llegada de población no blanca para integrar un proletariado industrial necesario en el desarrollo del país, la opinión pública canadiense fue hostil a la entrada de grupos considerados no asimilables. De hecho, el debate sobre la inmigración en estos años se centró esencialmente en torno a la importancia de los elementos culturales y raciales como criterios selectivos en las entradas. Esta filosofía de la inmigración tuvo su manifestación más expresiva en la construcción de la política del White Canada, que se extiende de 1905 a 1966. LA POLÍTICA DEL WHITE CANADA El desarrollo de la política del White Canada coincidió con un período crítico en la historia canadiense, el de la consolidación del Estado nacional. La hostilidad hacia los inmigrantes no blancos y la determinación de mantenerlos fuera de las fronteras comenzó durante los primeros años de la fiebre del oro, cuando numerosos trabajadores chinos se asentaron en la Columbia Británica (Baureiss, 1985). Como en el caso de otros países clásicos de inmigración, la idea de comunidad nacional se moduló a través de la construcción de diversas categorías de extranjeros articulando durante décadas las vías de selección para el desarrollo económico y el poblamiento y excluyendo a aquéllos considerados no aptos en términos raciales (Weil, 2001). Desde 1880 la normativa fue introduciendo, cada vez con más intensidad, elementos que limitaban la entrada de población no blanca. El poder del Estado para excluir a los inmigrantes considerados no deseables se afianzó con las Leyes de Inmigración de 1910 y 1919. Ambas se aprobaron con el deseo de restringir severamente tanto la entrada de ciudadanos chinos, japoneses e indios, como la de negros norteamericanos, africanos y caribeños (Calliste, 1994). Los motivos que explican el desarrollo de este tipo de política no sólo en Canadá, sino también en Australia fueron, como ha defendido de forma muy persuasiva Freda Hawkins, el claro deseo de construir y preservar sociedades y sistemas políticos similares al del Reino Unido, así como el objetivo de dotar a las poblaciones europeas de un papel clave en el proceso de formación nacional (Hawkins, 1991). En la emergente construcción nacional de ambos países y en el proceso de creación de las estructuras estatales, la madre patria fue la principal fuente de ideas políticas, de capital y de conocimiento científico y técnico. En un primer momento las medidas de contención de la llegada de poblaciones no deseadas tuvo un carácter disuasorio, pero, desde la entrada en vigor de la Ley de 1910, la política racialmente selectiva se convirtió en explícita a través de la prohibición de los inmigrantes de cualquier raza juzgada como inconveniente o incompatible con los requisitos de este ideal (Ongley y Pearson, 1995). Estas creencias raciales, tan de moda en aquel momento, junto con el temor de que la Revolución Rusa de 1917 pudiera ser exportada, condujeron también a una política muy restrictiva de importación de mano de obra originaria de otras regiones europeas (Fleras y Elliot, 1990). Por eso desde los años treinta se pretendió frenar también los flujos de los países del sur y el este de Europa. Así, en 1931 se designaron tres tipos de inmigrantes preferentes: súbditos británicos con medios económicos suficientes, irlandeses y ciudadanos estadounidenses dependientes de residentes permanentes en Canadá. En conclusión, el sustento principal de la política del White Canada fue el deseo expresado de mantener una identidad nacional y una comunidad política homogénea en términos culturales y raciales de acuerdo con el principio de angloconformidad (Palmer, 1994). No debemos olvidar, sin embargo, que los factores económicos también jugaron un papel sobresaliente durante el período de entreguerras en el impulso de las restricciones migratorias. El temor al desempleo y a la competencia por los puestos de trabajo en un momento de recesión económica moldeó una política de inmigración con muchos límites a la llegada. Sin embargo, el crecimiento demográfico de Canadá entre 1896 y 1930 tuvo efectos fundamentales en el futuro del país. Mientras que las provincias del este mantuvieron su dualismo cultural franco-británico, las provincias del norte y del oeste adquirieron una composición muy diversa que suscitó rechazo. Los anglocanadienses mostraron, por ejemplo, enorme preocupación ante el bajo nivel de "canadización" de algunas minorías. El fervor patriótico que acompañó a la Primera Guerra Mundial y la limitación de los recursos durante el período de entreguerras promovió la abolición de las escuelas bilingües y la redefinición de una ciudadanía canadiense, en exclusiva, para los inmigrantes de origen europeo. Los ataques racistas y las oleadas antiinmigración tampoco fueron infrecuentes en los años treinta. La lealtad a la nación de las nuevas comunidades fue objeto de controversia entre los integrantes de las "naciones fundacionales". Tras la Segunda Guerra Mundial se inició una etapa de espectacular desarrollo económico y social en este país norteamericano. El mantenimiento durante décadas de esta política racialmente selectiva y su lógica discriminatoria no impidió la promoción de las llegadas en momentos de expansión. Así, la década de los cuarenta fue testigo de la implantación de una política activa de reclutamiento de trabajadores extranjeros para hacer frente a las necesidades económicas. La inmigración fue uno de los factores que permitieron la duplicación de la población canadiense entre 1945 y 1965, ya que el reclutamiento se acompañó de la promoción de la instalación definitiva y la reagrupación. Los distintos retos que surgieron de la instalación exigieron el desarrollo de una política comprehensiva de inmigración que hizo especial hincapié, por primera vez, en la integración social y económica de los extranjeros. El resultado natural de esta política fue el desarrollo de las instituciones de la inmigración, así como un elemento que ha permanecido hasta nuestros días: la fragmentación administrativa de la gestión. La regulación de la migración laboral, cualificada y no cualificada, fue un objetivo establecido a través de las instituciones federales. En este proceso fue fundamental lo que se conoce como inmigración subvencionada 5. El primer ministro MacKenzie King desarrolló durante las décadas centrales del siglo XX una administración sustentada en varios principios: a) el reclutamiento activo de mano de obra para consolidar el desarrollo demográfico y econó-mico de la nación, b) la selección de los inmigrantes de acuerdo con la capacidad de absorción del país, c) el mantenimiento de las limitaciones a la llegada de población no blanca bajo el supuesto de que debía mantenerse el "carácter original" de la ciudadanía canadiense -la inmigración no debía distorsionar la "vocación europea" de la nación-y d) la adecuación de la política de inmigración a los objetivos de la política interior. En este período se aprecia, sin embargo, cierta relajación del White Canada, aunque la Ley de Inmigración de 1952 sigue considerando la raza como uno de los criterios condicionantes de la elegibilidad de los migrantes. Durante los años cincuenta la mayoría de las entradas corresponden a británicos y europeos del centro y norte, fundamentalmente alemanes y holandeses, pero la inmigración del sur y del este empezó de nuevo a cobrar un peso importante. Como ha señalado Palmer, la prosperidad económica, las transformaciones sociales y las nuevas asunciones intelectuales disminuyeron el nativismo y el prejuicio y abonaron el terreno para la aceptación del pluralismo en los sesenta y los setenta (Palmer, 1975). La deslegitimación de las teorías sobre la superioridad racial y los sentimientos antisemitas también tuvieron un papel destacado en esta transformación. No debe olvidarse la vergüenza histórica que supuso para Canadá los desafortunados acontecimientos del St Louis 6 (Abella y Troper, 1998). La década de los cincuenta supuso, en definitiva, un tiempo de cambio en las actitudes de los canadienses ante la diversidad étnica. En este período el Estado empezó a intervenir activamente en la política social adquiriendo cierto protagonismo en la "creación" de actitudes positivas hacia el pluralismo, algo que se reflejó en las nuevas leyes canadienses de nacionalidad donde se realizó una interpretación de la ciudadanía cada vez más alejada de la clásica francobritanidad (Laponce y Safran, 1996). NUEVOS CRITERIOS DE LA REGULACIÓN MIGRATORIA: EL DESMANTELAMIENTO DE LA POLÍTICA RACIALMENTE SELECTIVA Y LA IMPLANTACIÓN DEL SISTEMA DE PUNTOS A mediados de los sesenta se eliminó el sistema discriminatorio de cuotas basado en orígenes nacionales y étnicos y fue aprobado un nuevo régimen migratorio en el que el criterio más importante para la admisión fue el parentesco con ciudadanos o residentes y la cualificación profesional. A partir de 1966 Canadá abrió las puertas a la inmigración no europea. Durante los setenta, sus principales fuentes migratorias fueron Jamaica, India, Filipinas, Portugal, Grecia, Italia y Trinidad. Esta modificación legal impulsó la intensa diversificación étnica, religiosa y lingüística que ha experimentado la población y la ciudadanía canadiense desde los setenta. Este cambio de orientación de la política ha sido ampliamente analizado por los especialistas. Algunos autores han subrayado que fueron los criterios de naturaleza moral los que terminaron por inducir la eliminación del anterior modelo. La imagen y el papel de Canadá en la comunidad internacional exigían el desarrollo de medidas más acordes con el pluralismo. Como han destacado Fleras y Elliot, este tipo de política discriminatoria era moralmente indefendible por más tiempo (Fleras y Elliot, 1992). El desarrollo económico de Europa redujo además los estímulos a la migración, limitando enormemente las fuentes de los flujos de mayor tradición. Por eso Passaris describió la política canadiense en relación con este cambio como un triunfo de la economía sobre la discriminación, ya que las demandas del mercado laboral sólo podían ser cubiertas con trabajadores de nuevos países (Passaris, 1984). La nueva política impregnada por principios más humanistas y universalistas sostuvo que la inmigración era una fuente de recursos humanos y de enriquecimiento cultural que podía, asimismo, afectar a la estructura de clases 7 (Elliot y Fleras, 1990). Lo más destacado del cambio en la esfera de la regulación migratoria canadiense en este momento fue la profunda transformación de los criterios selectivos. Observamos así un tránsito hacia nuevas variables para la admisión en donde los vínculos familiares, las razones humanitarias y los credenciales han determinado las posibilidades de establecimiento en este país norteamericano (López Sala, 2005b). Esta filosofía de la regulación se concretó en la aprobación en 1967 del denominado sistema de puntos, una política que se mantiene hasta el momento actual (Li, 2008; Reitz, 2007). El sistema de puntos, inspirado en la legislación australiana, se convierte en un mecanismo combinado de selección en donde se conjugan diversas variables como las cualificaciones, la formación y la ex-periencia profesional, la edad, la capacidad de inversión o los conocimientos lingüísticos. La Ley de Inmigración de 1976 y las siguientes regulaciones de orden menor mantuvieron el esquema de clasificación de 1967, pero introdujeron algunas pequeñas modificaciones. Por ejemplo, el número de inmigrantes recibidos como familiares creció en términos relativos durante los setenta y ochenta y los inmigrantes independientes incluyeron nuevas categorías de inversores y empresarios. Este sistema de puntos se ha compaginado con una política planificada y proactiva que ha promovido la inmigración permanente y en donde las provincias han adquirido cada vez mayores de competencias. Este modelo ha sido apoyado por la clase política y la opinión pública al margen de las fluctuaciones económicas y no ha representado una fuente importante de controversias en el debate electoral nacional. En los noventa, el sistema de puntos ha reajustado los mecanismos de selección promocionado el reclutamiento de trabajadores de alta cualificación a partir del progresivo énfasis canadiense en una economía basada en el "conocimiento" (véase Boyd, 2008). La inmigración se percibe como una herramienta para promover el consumo, la creación de inversiones y mejorar los niveles de productividad y de innovación tecnológica del país. Esta lógica ha transformado a los "inmigrantes independientes" en el 60 % de los 200.000-250.000 trabajadores permanentes admitidos cada año, frente al 28 % que acceden dentro de lo que se conoce como "clase familiar" y el 12 % bajo el estatuto de refugiado. Este tipo de política ha incrementado de forma aún más aguda la diversidad de la composición de los flujos migratorios. Así, por ejemplo, en las dos últimas décadas, el principal continente de origen ha sido Asia, con el predominio de los trabajadores procedentes de China, India, Filipinas y Pakistán. El último censo de 2006 subrayaba, asimismo, el crecimiento experimentado por las denominadas minorías visibles, que representan algo más del 16 % del total de la población canadiense (Drieger, 1996; Statistics Canada: 2008). En definitiva, desde finales de los años sesenta, Canadá elaboró una política activa de inmigración bajo el supuesto de que los migrantes suponían un recurso estratégico para la economía. Esta política incluyó, de forma prioritaria, mecanismos de selección basados en los credenciales. Esta gestión de la inmigración, ambiciosa en sus dimensiones, ha promovido, asimismo, el establecimiento y la adquisición privilegiada de la nacionalidad (Reitz, 2007; Kelley y Trebilcock, 1998; Papademetriou, 2007; Knowles, 2007) y la transferencia de algunas competencias (selección, integración, reagrupación familiar) a las provincias (Li, 2008; Siemiatycki, 2008). El modelo canadiense de gestión de la diversidad cultural también experimentó un profundo cambio en los setenta. Este modelo ha despertado la atención, y la admiración, a pesar de sus detractores, entre académicos y hacedores de políticas por su carácter inclusivo así como por la amalgama de formas de reconocimiento que incorpora en la esfera pública. El modelo canadiense, con ramificaciones en la gestión interna de la diversidad cultural, religiosa y lingüística de las minorías inmigrantes y subnacionales, ha tenido su mejor símbolo en el denominado multiculturalismo. Esta propuesta normativa y política, que se inaugura en 1971 tras el desmantelamiento de las medidas racialmente selectivas, propuso una profunda reformulación de la identidad nacional, en donde el pluralismo cultural se enunciaba como principio articulador. Las transformaciones en la esfera de la integración de los inmigrantes no fueron fruto de la casualidad. Coinciden con un período de profunda reflexión, de búsqueda, de reformulación de la identidad canadiense, un proceso catalizado, en parte, por el aumento de las demandas de reconocimiento que realizaron otro tipo de minorías: los pueblos indígenas y los nacionalistas francófonos. Por ello, el multiculturalismo en el caso canadiense no puede ser interpretado, en exclusiva, como un producto resultante de la diversidad que incorpora la inmigración, sino como un contrato social y político que alimenta y reformula el debate, con la metáfora del mosaico como referencia, en torno a la unidad y la identidad de la nación y de la sociedad canadiense (Trudeau, Stanfield y Lewis, 1975; Helly, 1996; Fleras y Elliot, 1992; Troper, 2003; Roberts y Clifton, 1990). En esta política estatal que adquirió rango de ley en 1988, las diferencias culturales son percibidas como un componente intrínseco del orden social, político y moral (Colom, 2001). La diversidad es incorporada, asimismo, en el contorno de la ciudadanía. Desde esta perspectiva dicho modelo establece un nuevo tipo de relaciones entre el Estado y las minorías (sean éstas indígenas, inmigrantes o subnacionales) y se articula a través de tres principios: cohesión social, identidad cultural e igualdad de oportunidades y de acceso a las instituciones de la sociedad de acogida. La alternativa multicultural, por tanto, sugiere, frente a otros modelos de gestión, que es posible reconocer que las minorías tienen derecho a utilizar su propia lengua, a practicar su religión, a mantener sus costumbres, en definitiva, a mantener su cultura distintiva sin que se ponga en peligro la unidad política y social de la sociedad nacional. A la igualdad formal en la esfera pública se añade la promoción desde el Estado de un trato diferencial también en el ámbito de lo público (Arango, 2003). Por tanto, la plasmación política de estos principios exige una modificación de las instituciones de la sociedad mayoritaria para hacerlas más permeables a la participación, en condiciones de igualdad, de las minorías inmigrantes, así como el desarrollo de políticas sociales que incluyan medidas especiales. Otro de los fines de las políticas multiculturales ha sido la promoción del mantenimiento de la especificidad cultural de estas minorías (lo que puede denominarse reproducción cultural), a través de la intervención en ámbitos estratégicos como la política educativa y lingüística. El rechazo de la noción de una cultura única y dominante como elemento integrador de la comunidad política debía insistir en el reconocimiento de las contribuciones realizadas por todas las culturas a la nación canadiense. Las medidas implantadas pretendían conseguir la incorporación de "todos" a las instituciones sociales y económicas del país y asegurar la armonía social a través de la eliminación de todo tipo de discriminación. No debemos olvidar que la implantación y el desarrollo de las políticas multiculturales se ha acompañado de agitados debates públicos y de profundas controversias, a pesar de que la mayor parte de la opinión pública han mostrado reiteradamente su alianza con los principios que defienden. Una de las críticas más frecuentes que han recibido es que este tipo de políticas han minado la tendencia histórica de los inmigrantes a integrarse en la sociedad de acogida fomentando peligrosamente la división social a lo largo de líneas étnicas y culturales. Éste fue, por ejemplo, el principal argumento de Neil Bissoondath en su libro Selling Illusions: The cult of Multiculturalism in Canada, que se convirtió a mediados de los noventa en un best-seller. Sin embargo, desde la implantación de esta política en Canadá han aumentado considerablemente los conocimientos lingüísticos entre los inmigrantes de primera y segunda generación y han crecido apreciablemente la proporción de matrimonios mixtos y la tolerancia hacia las minorías. Aunque es indudable que ha mejorado el estatuto simbólico y cultural de las minorías inmigrantes, es cierto también que algunos colectivos siguen sufriendo tasas de desempleo y de fracaso escolar mucho más altas que la población autóctona y que se han visto muy castigados por ciertos problemas sociales como el alcoholismo, la drogadicción o la violencia familiar. Desde los noventa las críticas se han centrado en determinar si los enormes gastos estatales que ocasiona la reproducción de las culturas originarias de los inmigrantes pueden justificar los efectos positivos de este tipo de políticas. La crisis económica ha tenido un efecto directo en el recorte de los presupuestos para educación y servicios sociales, lo que indudablemente ha afectado a los programas de vivienda y a los de lengua materna. No debemos dejar de señalar que este modelo de integración, por el que Canadá es bien conocido y admirado internacionalmente, no fue formalmente aceptado como fórmula de gestión en Quebec. Quebec siempre ha defendido que el modelo multicultural canadiense no se ajusta a sus circunstancias. Los quebequeses prefieren el término interculturalismo porque da a entender que son innumerables culturas las que se relacionan o yuxtaponen sin concepto alguno de jerarquía o preeminencia. El interculturalismo busca reconciliar la diversidad etnocultural con la continuidad del macizo o centro francófono y la preservación de los vínculos sociales. Por tanto, el interculturalismo como modelo de acomodo de la diversidad se entiende en el caso de esta provincia canadiense como una propuesta que incorpora el respeto por otras culturas, pero en el contexto del francés como lengua común, y oficial, a través de la conocida Ley 101, y como punto focal de la integración (Seidle, 2009; Esteban Sánchez y López Sala, A., 2009). DINÁMICAS RECIENTES EN LA POLÍTICA MIGRATORIA CANADIENSE A lo largo de la última década la política canadiense ha experimentado algunos cambios de enorme interés que, sin embargo, no nos permiten hablar de un cambio en el modelo migratorio, aunque sí de algunas nuevas tendencias, cuyo funcionamiento y efectos deberán ser evaluados en los próximos años. En la esfera del control migratorio, apreciamos en primer lugar un incremento de las iniciativas de vigilancia fronteriza y su perfeccionamiento, especialmente después de 2001. Esta vigilancia ha incorporado tanto la creación de una agencia de fronteras a finales de 2003 como la firma de acuerdos bilaterales, el más importante con Estados Unidos, y la aplicación de sanciones a compañías de transportes. Se trata, en todos los casos, de medidas similares a las aprobadas y aplicadas en Europa en la última década. En la esfera del asilo y el refugio, ha aparecido recientemente un deseo explícito de limitar las concesiones, y la firma del Safe Third Country Agreement con Estados Unidos, dentro del programa bilateral de gestión de la frontera común, que entró en vigor a finales de 2004, ha impedido la admisión a trámite de las solicitudes que se realizan en la frontera sur. Esta esfera de la política de inmigración ha incorporado, por tanto, a nuevos actores, observándose un creciente proceso de externalización de la intervención. A pesar del mantenimiento de la filosofía de la promoción de la inmigración permanente, en los últimos años han crecido de forma significativa los programas de admisión temporal, o al menos han aumentado en sus dimensiones (Goldring, Berhnard, y Landolt, 2008). Las fórmulas de la circularidad migratoria se han aplicado en el caso canadiense particularmente a ciertos perfiles, como los trabajadores agrícolas (Agunias y Newland, 2007; Newland, Aguinias y Terrazas, 2008). De ahí las nuevas comunidades de mexicanos y guatemaltecos que se han incorporado a la economía agrícola en provincias como Ontario. Los programas que más han condensado este nuevo tipo de política han sido el Seasonal Agricultural Workers Program (SAWP), a través del cual se reclutan en torno a 20.000 trabajadores anuales, de los que algo más de la mitad procede de México; y el programa firmado entre FERME, la más importante asociación de empresarios agrícolas de Quebec, y el gobierno de Guatemala, en donde participan también las autoridades de la provincia y la IOM. A pesar de las ventajas que estos programas representan para los trabajadores agrícolas, destacados por algunos autores (véase Verduzco y Lozano, 2003), el carácter no permanente de estos tipos de flujos, así como la limitación de sus derechos, que se deriva de la temporalidad que acarrea este tipo de migración, ha despertado la atención, y las reclamaciones, de las asociaciones defensoras de los derechos de los migrantes y de algunos académicos (Basok, 2003(Basok,, 2004(Basok, y 2007;;Landolt, 2005). Resulta especialmente destacable la debilidad de los mecanismos jurídicos que regulan la transición del estatuto legal de este tipo de trabajadores temporales en permanentes, a diferencia de los mecanismos jurídicos que ha desarrollado la legislación canadiense en el caso de estudiantes y trabajadores cualificados extranjeros. Los resultados de este tipo de políticas en el futuro serán una progresiva segmentación interna de los migrantes y sus procesos asociados de exclusión y estratificación cívica. Para los especialistas, la ampliación de este tipo de programas ha sido el resultado del deseo del gobierno de Harper de enfatizar la inmigración circular, así como la deriva de sus medidas en una política migratoria "moldeada por el mercado" y las necesidades del mercado de trabajo; lo que se conoce en la literatura internacional como private selection and employment-driven selection system. En los últimos años también ha aumentado la participación de las provincias en la conformación y aplicación de la política migratoria, aunque este proceso tiene una gran tradición. Los primeros acuerdos importantes fueron firmados con Quebec en 1971, aunque el más sobresaliente data de principios de los años noventa. Este último significó la transferencia de competencias en materia de selección y acogida y el reparto de recursos para gestión. En la actual existen acuerdos con ocho provincias. Mientras que las concesiones de nacionalidad y de refugio permanente en manos del gobierno regional, la integración, selección y admisión por reagrupación familiar son áreas del diseño y la ejecución de la política cuya competencia corresponde a las provincias. A pesar del apoyo que la política del multiculturalismo sigue despertando en los ciudadanos canadienses, en 2006 tuvo lugar un episodio en la provincia de Quebec que ha evidenciado también en el caso canadiense las dificultades de gestión de la diversidad religiosa (Esteban, 2007). Se trató de la llamada "crisis de los acomodos razonables" que provocó la creación por parte del primer ministro de Quebec de la conocida como "Comisión Bouchard-Taylor" (véase Esteban y López Sala, 2009; Seidle, 2009). Aunque sus orígenes son más remotos, la crisis comenzó en 2006 cuando los medios de comunicación empezaron a interesarse en una serie de demandas realizadas por las minorías culturales para "acomodar" su práctica religiosa dentro de las posibilidades que permitía la figura del acomodo razonable en la legislación canadiense 8. El debate fue recogido y estimulado por algunos partidos políticos y encontró un amplio eco en la sociedad. Los trabajos de la Comisión duraron varios meses. Una de sus más notables iniciativas fue la de examinar con detalle los episodios que circulaban públicamente en la prensa y en la sociedad y que habían dado lugar a la controversia sobre las demandas "excesivas" de las minorías religiosas (véase Esteban y López Sala, 2009). Con la ayuda de un equipo de colaboradores, la Comisión se tomó el trabajo de reconstruir, de manera prácticamente forense, los hechos de cada uno de estos episodios hasta donde fuera posible. La conclusión principal a la que llegó la Comisión es que en la mayoría de los casos que suscitaron controversia y que despertaron ríos de tinta en la prensa, había una gran distorsión entre los hechos y las percepciones (veáse Bouchard y Taylor, 2008), algo a lo que el informe se refiere como una "crisis de percepción". El método de trabajo de la propia Comisión fue un ejercicio de amplia democracia participativa en donde se escucharon y recogieron las opiniones de todas las fuerzas sociales y políticas de la provincia. La Comisión destapó los profundos temores de la sociedad de Quebec ante la presencia de las minorías religiosas y la percepción de su capacidad potencial para socavar algunos de los logros de la Revolución Tranquila, en especial, la idea de una sociedad laica y secular, igualitaria y francófona (Esteban y López Sala, 2009). Quebec siempre ha defendido que el modelo multicultural canadiense no se ajusta a sus circunstancias, pero no han elaborado formalmente un documento político donde se presente la posición propia de la provincia en materia de gestión de la diversidad. Los quebequeses perciben que el modelo canadiense no conduce a una integración. Aunque en la práctica el interculturalismo y el multiculturalismo se parecen mucho, los quebequeses prefieren el término interculturalismo porque no da a entender que son innumerables culturas las que se relacionan o yuxtaponen sin concepto alguno de jerarquía o preeminencia. El interés por la cohesión social y la integración es un elemento clave del interculturalismo quebequés que echan de menos en el multiculturalismo canadiense. El interculturalismo busca reconciliar la diversidad etnocultural con la continuidad del centro francófono y la preservación de los vínculos sociales. Una de las conclusiones de la Comisión fue que el interculturalismo debía ser definido oficialmente, por primera vez, como modelo de gobierno de Quebec a través de la elaboración de un documento. Aunque los trabajos de la Comisión sofocaron la inquietud social, la crisis mostró que la presencia de minorías inmigrantes y religiosas se muestra especialmente cargada de dificultades en el caso de Quebec. Esta situación es, sin embargo, singular en el panorama general canadiense.
DE INDESEABLES A ILEGALES: UNA APROXIMACIÓN A LA IRREGULARIDAD MIGRATORIA Noelia González Cámara* Instituto de Filosofía-CCHS (CSIC) Existen infinidad de nombres para designar a los miembros no deseados de una comunidad y el caso de los migrantes 1 no autorizados no constituye una excepción. Las expresiones habituales evocan de forma constante la ausencia de alguna característica que se da por descontada en los ciudadanos. La negación y privación a la que aluden los términos empleados está referida fundamentalmente a la legalidad de su status, a la legitimidad de su presencia o al hecho de que sean bienvenidos o no por la sociedad. En cualquier caso, las expresiones han variado sustancialmente a lo largo del último siglo, desde términos con un marcado tinte peyorativo, como "indeseables", "ilegítimos", "inelegibles" o "ilegales", hasta expresiones más neutras empleadas en los años cincuenta y sesenta en las que se hacía hincapié en su carácter espontáneo o en el hecho de que llegaban por sus propios medios. En la actualidad, "migrante irregular", "clandestino", "no autorizado" e "indocumentado" se encuentran entre los términos más frecuentes. Las investigaciones sobre migraciones irregulares mantienen de forma recurrente el debate acerca de si tales términos pueden usarse como sinónimos o cuáles son sus límites semánticos. El hecho de que esta discusión siga abierta revela que no se trata de una mera discusión terminológica, sino que existe un problema epistemológico y conceptual más profundo (De Genova: 2002: 421-423). Siguiendo este planteamiento, en el primer apartado de este artículo se repasarán las categorías con las que se designan las migraciones no autorizadas y se realizará una aproximación analítica y tentativa a los contenidos que implica la irregularidad migratoria 2. A partir de este breve análisis se mantendrá que intentar dar cuenta de los factores que configuran la irregularidad como si fuesen fijos e invariables en todas las sociedades y en todo momento histórico conduce a la naturalización de este fenómeno. RESUMEN: La hipótesis que vertebra este trabajo consiste en que la migración irregular no es la mera consecuencia de entrar sin autorización en un Estado sino un producto de medidas legales y políticas. Se sostendrá que las migraciones no autorizadas no tienen un referente estático, más bien dicho referente ha evolucionado en función de las circunstancias socio-históricas. El objetivo es, a la luz de las interpretaciones sobre la producción de irregularidad migratoria realizadas por historiadores y sociólogos, contribuir a la desnaturalización del uso del término "migración irregular". Para alcanzar este objetivo se propone realizar una serie de precisiones conceptuales que clarifiquen las distintas formas de designar este fenómeno, así como los supuestos que incluye. A partir de ahí se revisará cómo se ha llevado a cabo la identificación de determinados flujos como irregulares y su evolución en Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Alemania tras la Segunda Guerra Mundial. Migración irregular; política migratoria; Estados Unidos; Francia; Reino Unido y Alemania. 480; Ngai, 2004: 6) y consiste en que la migración irregular no es una realidad independiente o una simple consecuencia de entrar sin autorización en un Estado, sino que se produce en un contexto marcado por unas estructuras legales y políticas determinadas y en unas circunstancias socio-históricas particulares. Esto conduce, en el segundo apartado del artículo, a reconstruir la forma en la que se han gestado algunos de los usos de los conceptos con los que designa las migraciones no autorizadas. Se tratará de elaborar una panorámica de los acontecimientos que distintos historiadores y sociólogos han considerado claves en la historia de la producción de la irregularidad migratoria con la finalidad de poner de manifiesto que sus contenidos son dinámicos y que tanto la regularidad como la irregularidad se generan de forma legal, política y social. Para ello se propone centrar la atención en los casos de Estados Unidos, Francia, Reino Unido y la República Federal Alemana, todos ellos países con una dilatada experiencia en la recepción de migración. PRECISIONES METODOLÓGICAS PREVIAS SOBRE UN CONCEPTO LÁBIL Como se ha adelantado, en la actualidad existen numerosas expresiones para designar aquellos flujos migratorios en los que la entrada, residencia o trabajo en el país de destino no han sido autorizados o en los que se han empleado medios fraudulentos para lograr los correspondientes permisos. Además, la economía semántica ha dado lugar a la designación de migrantes sin autorización de entrada y sin título de residencia regular directamente como "irregulares", "ilegales" o "clandestinos". Se sustantivizan, así, adjetivos que deberían hacer referencia a la situación administrativa de los migrantes, pues sólo las actividades, no las personas, pueden ser caracterizadas como ilegales (Schrover et al., 2008: 9). Los investigadores que se ocupan del estudio de las migraciones se han esforzado durante los últimos años en establecer precisiones entre los distintos términos debido a la utilización de los mismos como si fuesen sinónimos cuando, como ha señalado Frank Düvell, parten de puntos de referencia distintos: la ley, la posesión de documentación o la regularidad (Düvell, 2008: 484). El debate más fuerte se ha polarizado entre el uso de términos que hacen referencia a la legalidad y aquellos otros que aluden a la regularidad. Se ha señalado, además, que la alusión de este término a la ley contribuye a la criminalización de los inmigrantes en situación irregular, cuando en buena parte de los Estados consiste únicamente en una falta administrativa y la mayoría de los migrantes en situación irregular no ha cometido ningún delito penal (Dauvergne, 2008: 16; Koser, 2005: 3; Nevins, 2002: 9). Otra consecuencia que se ha identificado como derivada de la designación de la migración no autorizada bajo la expresión "inmigración ilegal" consiste en la negación de la condición de individuo o personalidad legal del migrante (Koser, 2005: 3; Ngai, 2004: xix), puesto que la ilegalidad se asocia a procesos de exclusión, de restricción de derechos y de servicios, creando lo que Coutin ha denominado "espacios de no-existencia". Según Coutin (2000: 28), la creación y calificación de este campo como ilegal produce efectos nefastos, que en muy pocas ocasiones tienen consecuencias emancipatorias. Aún así, hay autores que prefieren el empleo del término migración y migrante "ilegal" frente a "irregular" (Dauvergne, 2008; Ngai, 2004; Schrover et al., 2008). En estos casos, se hace hincapié en las ventajas que ofrece la alusión directa de la expresión a la ley y a las condiciones que ésta establece para la migración, así como la concisión y popularidad del término (Dauvergne, 2008: 4). En este trabajo se argumentará que la producción de la irregularidad migratoria excede con mucho la esfera jurídica, a diferencia de la tesis establecida por Dauvergne, y en este sentido se considera que la expresión "inmigración ilegal" 3 no es plenamente adecuada. El hecho de que la entrada y residencia no autorizada no sea una actividad ilegal, sino una falta administrativa en muchos Estados contribuye a restar validez al término. Las críticas vertidas a otros términos como "inmigrante irregular" o "inmigrante indocumentado" se basan en que mantienen cierta ambigüedad. Por un lado, el término "inmigración irregular" no establece con respecto a qué regulaciones son considerados irregulares los flujos y, por su parte, "inmigrante indocumentado" puede entenderse como la carencia de todo tipo de documentación identificativa, de documentación válida para la entrada y la residencia o incluso puede emplearse para hacer referencia a la entrada de aquellos migrantes que no ha sido conta-los últimos años estos términos han ganado popularidad, han sido traducidos a distintos idiomas y su empleo se ha extendido a otros Estados, aunque cabría someter a examen si se mantiene el mismo uso. Se ha documentado que el término clandestini se empleó por primera vez en Italia en 1992, en el contexto de aprobación de la Legge Martelli, mientras que la generalización de su uso data de 1995 (Düvell, 2010: 301). La designación de los migrantes no autorizados como "clandestinos" ha sido interpretado por parte de Kitty Calavita (2005: 135) como una reducción semántica en la que el referente está vinculado a actividades secretas y se convierte en sinónimo de una desviación peligrosa de la ley. Las connotaciones negativas del término son, por tanto, más que notables. Por su parte, la expresión sans papiers surgió en Francia en los años setenta en el contexto de las primeras movilizaciones contra la circulaire Marcellin y Fontanet (1972) a través de los encierros protagonizados por migrantes no autorizados. El término "sin papeles" porta una carga menos peyorativa que "inmigrante clandestino" al eludir la referencia a la ley y porque evita su identificación como actividad criminal. Si bien esta expresión es cada vez más frecuente en los discursos sobre irregularidad en los países del entorno europeo, sigue remitiendo de forma bastante específica al caso francés, por lo que no se considera oportuno emplearlo de forma generalizada. En el resto del trabajo se optará por utilizar las expresiones "migración irregular" y "migración no autorizada" en la medida en la que eluden uno de los peligros más importantes que acarrea el término "migrante ilegal": la criminalización de los flujos no autorizados. Ambas permiten incluir todos los supuestos de entrada y residencia fuera de la ley y, además, son menores las imprecisiones que se asocian a ellas. Queda por determinar cuál es el contenido que implica la irregularidad migratoria. Al explicitar los elementos que configuran la irregularidad migrante mediante una exposición analítica es fácil incurrir en su naturalización, puesto que podría entenderse como un hecho dado, inmutable e independiente del contexto social, político y legal en el que se ha generado. Ahora bien, a través del estudio que se desarrollará en la próxima sección se dará cuenta de los procesos de ampliación y reducción a los que ha estado sujeta, así como los cambios terminológicos que ha experimentado. Aquí se proponen de forma tentativa el acceso, la residencia bilizada por las autoridades competentes (Koser, 2005: 5; Schrover et al., 2008: 10). En cualquier caso, el espectro de interpretaciones de estos términos es amplísimo: hay quienes consideran que la "migración indocumentada" sería un subgrupo de la "migración irregular o ilegal" en la medida en la que sólo hace referencia a las condiciones de entrada (Koser, 2005: 5; Fargues, 2009: 545; Ngai, 2004: xix; Strozza, 2004: 310), mientras que recientemente se está utilizando en un sentido laxo para designar también a aquellos migrantes que han incurrido en irregularidad por causas no relacionadas con la falta de documentación (De Genova, 2002: 420; Ngai, 2004: xix). La ventaja del término "inmigrante indocumentado" reside en que sus referentes son menos problemáticos y en que evita la alusión a la legalidad. Sin embargo, como han señalado Schrover, van der Leun, Lucassen y Quispel (2008: 10), cualquiera de los términos que se utilizan para designar la inmigración no autorizada puede adquirir las connotaciones negativas que se asocian al término "migración ilegal" y, por tanto, es mucho más apropiado prestar atención a cómo y en qué marco se desarrolla el debate sobre la irregularidad migratoria. En este sentido, se considera que lo más interesante del debate terminológico es que ha permitido desvelar problemas epistemológicos más profundos, como la reificación o naturalización a la que se han visto sometidas las migraciones no autorizadas (De Genova, 2002: 421-423). Otros términos que cabe someter a examen son "migración extralegal" y "migración no autorizada". Este último puede entenderse como coincidente con "migración indocumentada" en el sentido de que ambos portan una referencia a la forma en la que se ha producido el acceso al territorio del Estado de acogida, aunque posteriormente el uso de ambos se ha extendido para designar cualquier tipo de migración en situación irregular. "Migración extralegal" no es un término frecuente y puede resultar equivoco en la medida en la que el prefijo extra-parece remitir a una situación que no está regulada por la ley, cuando la realidad que se designa se encuentra en situación diametralmente opuesta. Por su parte, la peculiaridad de las expresiones "inmigrante clandestino" o "clandestino" e "inmigrante sin papeles" o "sin papeles" es que han surgido en contextos geográficos muy determinados y su uso se ha caracterizado por remitir a las migraciones no autorizadas que se han experimentado en Italia y Francia respectivamente. Un extranjero inmigrante está en situación administrativa irregular cuando carece de visado y de la documentación necesaria para acceder al territorio o cuando ha accedido de forma clandestina, bien eludiendo los controles de los puntos fronterizos o bien falsificando la documentación requerida. Un segundo caso de irregularidad migratoria se da cuando la residencia del inmigrante no ha sido autorizada. Esta situación puede ser consecuencia de una entrada irregular, aunque en los últimos años resultan más frecuentes los casos de extranjeros que entran en un Estado con visado de turista y que sobrepasan el período de estancia que establece dicho documento. En la literatura académica se denomina a los migrantes en esta situación con la expresión overstayers. El hecho de carecer de un permiso de trabajo se ha combinado con la forma de acceso y con la autorización de residencia como un criterio más de irregularidad, pero no existe acuerdo sobre si un trabajador extranjero con permiso de residencia podría ser considerado irregular por infringir los límites impuestos al ejercicio de una actividad laboral, como sostendrían Wihtol de Wenden (1990) o Düvell (2010). En este artículo se mantendrá que el criterio del trabajo por si solo no es determinante para definir la irregularidad, pues, como ha señalado López Sala (2003: 162), los migrantes que realizan trabajos no autorizados por su permiso o que lo hacen en la economía sumergida caen en el ámbito de la irregularidad laboral igual que cualquier nacional. No pueden ser considerados stricto sensu inmigrantes irregulares. En esta situación se encuentran los trabajadores inmigrantes que excedan las restricciones geográficas que establezcan sus permisos, que no respeten las limitaciones para trabajar en un sector profesional determinado o que trabajen por cuenta ajena cuando les esté vetado; asimismo, en muchos Estados los extranjeros que disfrutan de un visado de estudiante tienen limitado el permiso de trabajo a un máximo de horas por semana; la falsificación de documentación para trabajar en áreas distintas a las permitidas, así como la utilización de documentos legales de los que no se es titular para trabajar pueden ser consideradas una infracción de las condiciones establecidas para el trabajo, no para la residencia. En definitiva, tanto la violación de los requisitos de entrada como la no posesión del status de residente puede acarrear irregularidad migratoria en las distintas definiciones que los Estados han conformado de la misma, si bien hay que tener en cuenta que es muy común que se combinen y que también participe en alguna de sus múltiples variantes el trabajo irregular. A partir de lo expuesto hasta ahora no se puede pasar por alto que lo que se designa bajo el rótulo "inmigración irregular" es un fenómeno amplio, complejo y, sobre todo, sumamente heterogéneo (Koser, 2005: 5-6; López Sala, 2003: 162). Además los límites entre el status regular e irregular son sutiles, pues es posible poseer un título de residencia regular pero trabajar sin el permiso correspondiente 4. En este sentido, cabe considerar que la dicotomía regularidad/irregularidad migratoria es parcialmente falsa. Stoddard (1976: 23) y Fargues (2009: 546), entre otros, han señalado que en relación con la situación legal de los migrantes resulta más conveniente hablar de procesos dinámicos que de status legales claramente diferenciados y contrapuestos, en el sentido de que no son realidades estáticas sino que evolucionan, que uno sucede a otro y que la circularidad entre ambos es la tónica dominante. La debilidad del status del migrante regular producida por la amenaza continua de la pérdida del título de residencia legal marca una línea borrosa entre la regularidad y la irregularidad migratoria y hacen indiscernibles unos límites claros entre ambos. El concepto de migración no autorizada no es, por tanto, autoevidente ni en la forma de designarlo ni en el contenido. La dicotomía regular/irregular se constituye de forma asimétrica, pues quién es migrante irregular no se define directamente en las legislaciones de los distintos Estados, sino que su significado se deduce de forma indirecta a partir de la definición de la migración regular. Por otro lado, existen buenas razones para sostener que la irregularidad migratoria no se puede definir única y exclusivamente en términos jurídicos. Brubaker (1992: 30) ha señalado cómo los de adentro y los de afuera de una comunidad, no necesariamente nacionales y extranjeros, pueden ser definidos formal o informalmente, bien a través de la aplicación de criterios establecidos y generales por parte de administradores especializados o bien mediante esquemas clasificatorios, prácticas tácitas, internas y no codificadas. Considero que este esquema puede aplicarse para estudiar la definición de la regularidad y la irregularidad migratoria, a diferencia de quienes sostienen que la migración irregular sólo existe en la medida que haya una ley que establezca condiciones de entrada y residencia (Dauvergne, 2008: 10; Sanz Díaz, 2004: 20). La postura que sostengo vendría apoyada por el hecho de que existen casos en los que se produce la representación de la presencia de determinados grupos nacionales como ilícita o directamente como ilegal independientemente de cuál sea su situación administrativa. El caso paradigmático se da en los Estados Unidos donde la irregularización de población de origen asiático y mexicano a través de distintas medidas y legislaciones que se han puesto en marcha desde finales del siglo XIX ha dado lugar a la identificación y construcción de estos grupos nacionales como ilegítimos, inasimilables y criminales, independientemente de que puedan disfrutar de un status de residencia regular o incluso de la nacionalidad estadounidense. De esta manera se han creado "ciudadanos extranjeros" que, aunque sean reconocidos como nacionales por la ley, son considerados extranjeros por la cultura y el Estado americanos (Ngai, 2004: 2). En este caso la distorsión entre los límites del adentro y del afuera de la comunidad política se hacen más que patentes, ya que no reconocer en ámbitos informales a mexicanos y asiáticos como miembros de la comunidad ha conducido a una exclusión efectiva y a su representación generalizada como "ilegales" (Nevins, 2002: 116). Otro argumento que sustenta la afirmación de que la irregularidad migratoria no se puede restringir únicamente a su definición formal viene dado por el hecho de que del cruce irregular de una frontera no se sigue la categorización de dicha migración como irregular. El cruce irregular es un acto concreto mientras que la migración irregular supone la participación de procesos sociales mucho más amplios que confluyen para crear una condición social a partir de una infracción de la ley que puede definirse como falta administrativa o como delito. Es decir, las migraciones que llegan al territorio de un Estado sin atender a los cauces legales establecidos o que sobrepasan el tiempo establecido por un visado o permiso temporal de residencia no se constituyen inmediatamente como migraciones irregulares. En este sentido, se puede apuntar cómo Francia, a través de una ordenanza aprobada en 1945 5, pasó a considerar delito la migración no autorizada sin que esta medida legal fuese acompañada de la aplicación generalizada de las penas previstas. De hecho, a partir de 1956 se puso en marcha un procedimiento mediante el cual se podía regularizar la situación de los trabajadores extranjeros que no habían entrado por los cauces establecidos por la ley. Dado que la sociedad francesa percibió social y políticamente su llegada como un beneficio en tanto que contribuía al crecimiento económico del país, elevaba los estándares de vida y lo hacía además a un bajo coste (Wihtol de Wenden, 1990: 33), su representación se realizó bajo la etiqueta de "migraciones espontáneas", en el sentido de que no llegaban reclutadas a través de la Oficina Nacional de Inmigración. En definitiva, la identificación de un tipo de movilidad como irregular va más allá de su definición técnica, puesto que existen grupos no definidos legalmente como ilegales pero que son asimilados socialmente a dicho status y, en el caso contrario, porque es posible que no se configure una condición social propia para quienes cometen una infracción de las leyes que tratan de gestionar las migraciones. ALGUNAS REFLEXIONES EN TORNO A LA PRODUCCIÓN DE IRREGULARIDAD MIGRATORIA Una de las cuestiones más interesantes sobre irregularidad migratoria que se han puesto de manifiesto en la literatura académica reciente es que la visibilización de los extranjeros inmigrantes irregulares no ha venido acompañada de la visibilización de la producción de dicha irregularidad a través de la ley. Como consecuencia de ello, no sólo no se ha sometido a estudio la irregularidad como condición socio-política, sino que además, y esto sería más grave, el desequilibrio ha favorecido la naturalización de la migración no autorizada como un fenómeno independiente del marco de un Estado y como una realidad propia (De Genova, 2002: 431). No obstante, esta afirmación es cuestionable, puesto que desde el campo de la historia y la sociología trabajos como los elaborados por Erika Lee (2002), Mae Ngai (2004) o Joseph Nevins (2002) han evidenciado los procesos a través de los cuales se ha gestado la irregularidad en el caso estadounidense y también puede encontrarse literatura al respecto para el ámbito europeo (entre otros: Calavita, 2005; Calavita y Suarez Navaz, 2003; Couper y Santamaria, 1984; Van Ejil, 2008). En cualquier caso, es necesario profundizar en el campo de estudio de la producción de la irregularidad a nivel social, político y legal y poner en relación las distintas fases y los contextos estudiados. La tarea a realizar consiste en desnaturalizar la irregularidad migratoria a través del cuestionamiento del supuesto carácter originalmente independiente de la inmigración irregular con respecto a las condiciones que lo han generado. Existen dos estrategias posibles para llevar a cabo esta tarea. Una vía consistiría en presentar cómo la identificación de flujos migratorios como irregulares se ha producido únicamente en determinados Estados. Así, se trataría de poner de relieve la especificidad de la producción de irregularidad migratoria en tanto que resultado de los procesos acontecidos en unas sociedades particulares. Una segunda estrategia igualmente válida consistiría en analizar cómo evoluciona históricamente dentro de un determinado Estado la concepción de la migración irregular, cómo se amplían y reducen los supuestos que implican estancia o residencia no autorizada en el interior de un Estado. Dadas las constricciones de las que consta todo trabajo habrá que optar por una de las estrategias y aquí se optará por la segunda, dejando para un trabajo posterior la contrastación de experiencias de Estados que no han participado de la irregularización de migraciones con la experiencia de Estados que sí lo han hecho. La tarea que se propone llevar a cabo no consiste en hacer la historia de la migración no autorizada ni la historia de los usos de los términos con los que se designa, sino la más modesta de realizar un repaso de la bibliografía reciente que ha estudiado la forma en la que se ha generado y ha evolucionado la producción de la irregularidad migratoria a partir de las experiencias de los Estados Unidos y los Estados de Europa occidental después de la Segunda Guerra Mundial y a partir de aquí hacer una serie de reflexiones críticas. La selección de estos Estados está justificada por el hecho de que los primeros usos del concepto inmigración ilegal e irregular tienen lugar en Estados Unidos y porque los desarrollos más notables se han elaborado, al menos hasta ahora, en ese país y en el área de Europa occidental. Los primeros registros del término "inmigrante ilegal" en los Estados Unidos datan de las décadas de 1920 y 1930, pero los estudios realizados han hecho hincapié en que el uso que entonces se hizo de dicha expresión no es equivalente al actual (Ngai, 1999: 91;2004). Así, las interpretaciones que se han llevado a cabo han puesto de manifiesto que el significado de illegal alien era similar a términos utiliza-dos en décadas anteriores, como unwanted o undesirable immigration 6 y illegitimate o inelegible alien 7, es decir, se utilizó la expresión "extranjero ilegal" para designar a los migrantes no autorizados como individuos indeseables e inasimilables en función de su raza, su origen nacional y los prejuicios asociados a estos criterios (Nevins, 2002: 95). En cualquier caso, el uso de tal expresión ha mantenido al menos un contenido de forma continuada hasta la actualidad: la identificación social de la migración irregular con la migración mexicana. Se considera que la producción de la irregularidad migratoria y su asimilación con los flujos procedentes de México excedió los cauces estrictamente legales, pues, como ya ha sido documentado (Ngai, 2003), este proceso no se derivó directamente de la aplicación de las leyes de cuotas de 1921 y 1924. La nueva normativa no establecía una cuota a los migrantes mexicanos, ni estaban excluidos de la ciudadanía. Se ha considerado, entonces, que la diferenciación entre las migraciones europeas y las mexicanas vino dada por la forma en la que se aplicaron estas leyes y otras medidas secundarias que se pusieron en marcha al calor de los ajustes que fue preciso implementar en el mercado de trabajo al aumentar las tasas de desempleo con la Gran Depresión (De Genova, 2004: de que eran refugiados no deseados, lo que marca también una distancia considerable con el uso que se hace hoy en día del término "ilegal". El estudio sobre el caso holandés realizado por Van Ejil destaca cómo la utilización del término ilegal en órdenes ministeriales del año 1938 hace referencia al cruce concreto de la frontera, al acto físico de atravesarla sin cumplir con las condiciones que establecía la legislación. Catalogar a los refugiados judíos que procedían de Alemania como ilegales suponía que fuesen considerados inmigrantes no deseados a los que no se debía dejar entrar en territorio holandés. No implicaba, por tanto, una categorización del fenómeno de la migración irregular (Van Ejil, 2008). La expresión "ilegal" también ha sido documentada por Caestecker en Bélgica a finales de los años treinta, concretamente en 1939, cuando la residencia no autorizada pasó a ser considerada delito. Este caso podría considerarse un ejemplo más de cómo de la estricta regulación legal de la irregularidad migratoria no se deduce la creación de la condición social del migrante irregular. Otro antecedente en el uso del término "inmigrante ilegal" se ha situado en el Reino Unido en la década de los años treinta. Los flujos de migrantes judíos cuyo destino era Palestina fueron sujetos a un cupo anual de 10.000 personas a fin de no perjudicar las relaciones que mantenía el gobierno británico con la población árabe de Palestina, protectorado británico en aquel entonces (Sassen, 1996: 96). Así, se calificó sistemáticamente como "ilegales" a los migrantes judíos que no habían sido autorizados (Düvell, 2008: 480). En cualquier caso, el uso de este concepto no se hizo extensivo a otro tipo de migraciones y no se puede concebir como equivalente al actual. En lo que se sigue se argumentará cómo la producción de ilegalidad migratoria que se llevó a cabo en los años veinte y treinta en Estados Unidos y Europa occidental con relación a los flujos de migrantes mexicanos y de refugiados, respectivamente, se disipó, al menos de forma temporal, tras la Segunda Guerra Mundial. En ambos lados del Atlántico norte se hizo necesario reclutar mano de obra extranjera para suplir las necesidades del sector económico y, además, en el caso europeo para la reconstrucción de países arruinados materialmente por la contienda. La producción de irregularidad en Estados Unidos Estados Unidos puso en marcha el Programa Bracero en 1942 como una medida extraordinaria para hacer frente a la escasez de mano de obra que se experimentó como consecuencia de la guerra y por la necesidad de trabajadores para el sector de la agricultura y la construcción de ferrocarriles 10. No obstante, el número de visados de bracero expedidos no fue suficiente para satisfacer la demanda de trabajadores de la economía capitalista estadounidense y junto a los braceros llegaron migrantes que no cumplían con los requisitos establecidos, a quienes se llamó wetbacks o espaldas mojadas 11 (Calavita, 1992: 31 Samora, 1971: 43). La migración mexicana, que se había identificado como ilegítima e inasimilable durante los años treinta, tornaba de nuevo al territorio estadounidense, pero esta vez era bienvenida por los empresarios aunque no contase con la autorización pertinente. El tratamiento que dieron las autoridades a esta migración en la década de los cuarenta es bastante ilustrativa de cómo se modifica la actitud hacia las migraciones en función de las necesidades del Estado de acogida. Hasta 1949 cuando un migrante mexicano no autorizado era interceptado por la policía no era deportado, sino trasladado hasta la frontera e introducido de nuevo en territorio estadounidense como bracero. Este proceso, que se ha denominado drying out wetbacks o secado de espaldas mojadas (Calavita, 1992: 32; De Genova, 2004: 191), se dejó de aplicar debido al excedente de trabajadores mexicanos que se empezó a experimentar en la fase de recesión temprana a finales de dicha década. Estos acontecimientos se combinaron con la expansión de ideas que representaban a la migración mexicana como un problema, en el sentido de que ejercía presión a la baja en los salarios del suroeste y de que constituía un peligro para la salud pública (Calavita, 1992: 48; Nevins, 2002: 34; Samora, 1971: 50). Este proceso alcanzó su punto más álgido con la Operación Wetback, mediante la cual se expulsó a casi tres millones de migrantes mexicanos entre 1954 y 1955. Según De Genova (2004: 192), el ejercicio puntual y selectivo de estas deportaciones se convirtió en la base de la política de "puerta giratoria" estadounidense que permitía establecer un límite sutil entre la migración regular e irregular. Precisamente la "deportabilidad", no en cuanto deportación realmente efectuada, sino en cuanto potencial amenaza de deportación, desempeñó la labor disciplinante 12 fundamental de estigmatizar a los trabajadores mexicanos y, sobre todo, de proporcionar al capitalismo estadounidense fuerza de trabajo extranjera flexible que se mantuviese en el límite entre no estar completamente excluida y no ser totalmente prescindible. Así, la dependencia que el sector de la agricultura de los estados del sur experimentaba con respecto a la mano de obra mexicana no autorizada dio lugar a que aquél dirigiese quejas al Congreso por las deportaciones realizadas. Las reclamaciones fueron atendidas y se amplió el número de visados para la contratación de braceros hasta 1960. A partir de esa fecha se redujo a la mínima expresión el número de contrataciones legales y finalmente se puso fin al Programa Bracero en 1964. La conclusión del programa y la entrada en vigor de la nueva Immigration Reform Act en 1965 se han valorado como los dos factores claves que dieron lugar a una producción más rígida de la irregularidad migratoria mexicana. Si bien la nueva ley presentaba inicialmente numerosos procedimientos a través de los cuales los trabajadores mexicanos podían regularizar su situación, el establecimiento en 1976 de una cuota de 20.000 migrantes mexicanos anuales reducía las posibilidades de migrar de forma regular. Las migraciones de trabajadores mexicanos se siguieron desarrollando por la existencia de potentes redes migratorias asentadas y vínculos históricos consolidados. La existencia estribaba ahora en que la entrada en territorio estadounidense tenía lugar sin el status legal pertinente debido a la suspensión de los visados de bracero y por la introducción por primera vez de aquella cuota para las migraciones mexicanas (De Genova, 2004: 201). Estas medidas estrictamente legales fueron acompañadas de un proceso de representación social de la migración mexicana como amenaza nacional. Así, a finales de los años sesenta se extendió a través de los medios de comunicación la idea de que la frontera sur estadounidense estaba "fuera de control" por las continuas llegadas de migrantes "ilegales" y se comenzó a hablar de una "invasión", "el problema de los espaldas mojadas" o de "crisis nacional" (Bustamante, 1977: 149-150; Gutiérrez, 1995: 188). La percepción de la pérdida de control en la frontera se debió más bien al intento de establecer control por primera vez en el territorio fronterizo con México, que al hecho de que realmente los cruces fronterizos hubiesen quedado al libre albedrío (Joppke, 1999: 31). El cambio de la situación económica a principios de los años setenta hizo que el debate calase en la opinión pública y la obsesión sobre el control de la frontera, a la que hasta entonces se había prestado atención puntualmente, se convirtiera en endémica y pasase a ser comprendida como una crisis nacional (Nevins, 2002: 62-63). Por otro lado, el hecho de que el Servicio de Inmigración y Naturalización identificase a los migrantes mexicanos como el 99 % de los migrantes no autorizados que podían ser deportados y el incremento constante hasta 1978 de las acciones en este mismo sentido contribuyeron a sostener la idea de que los migrantes irregulares potenciales eran exclusivamente mexicanos (De Genova, 2004:199) En los años siguientes, la búsqueda de un consenso político en torno a la gestión de las migraciones se implementó con la aprobación de una nueva ley en 1986, la Immigration Reform and Control Act, tras un largo período de debate político y social en el que se puso de manifiesto que uno de los objetivos principales era impedir la llegada de migración irregular. En este contexto, se ha de resaltar la postura que adoptó la Comisión a cargo de la elaboración de la ley, pues manifestó que Estados Unidos debía reconocer su papel y su responsabilidad en la creación del problema de la inmigración no autorizada y así hacía copartícipe a la sociedad para que tomase la iniciativa de atajar una situación que ella misma había generado (Joppke, 1999: 31-32; Nevins, 2004: 140). Esta actitud sería la piedra angular que sustentó posteriormente el proceso de regularización y la sanción de los contratistas que se hicieron efectivos con la ley de 1986. La regularización de la inmigración no autorizada hizo disminuir sólo temporalmente la atención prestada a este fenómeno, pues a principios de los años 90 las cifras de irregulares volvieron a ser considerables y la actitud negativa hacia su presencia se hizo patente de nuevo en el aumento de las causas que daban lugar a la deportación en la Immigration Act (1990) y en el debate de la Proposition 187 de California. Tanto los desarrollos legislativos y las medidas políticas emprendidas, como las numerosas operaciones puestas en marcha en la frontera 13, han endureci-do el tratamiento que se ha otorgado a la inmigración no autorizada y han contribuido a su criminalización. Si bien la idea más extendida es que esta tendencia se acentuó a partir de los atentados terroristas del 11 de septiembre, el recrudecimiento de las leyes de inmigración data de 1996 (Brotherton y Kretsedemas, 2008: 8). La consecuencia de la aplicación de la Illegal Immigration Reform, la Immigrant Responsability Act y la Antiterrorism and Effective Death Penalty Act fue el aumento del número de personas procesadas por infracciones relacionadas con la inmigración en casi un 150 %, de manera que se convirtieron, con un 27 %, en el primer grupo de procesos federales (Nopper, 2008: 211). Posteriormente, el efecto de la creciente asociación de las acciones contra el terrorismo y de lucha contra la "inmigración ilegal", así como las consecuencias de la aprobación de la USA Patriot Act (2001), aun no teniendo como objetivo la gestión de las migraciones, ha sido la confusión entre el migrante no autorizado y el extranjero enemigo, lo que ha permitido dar una vuelta de tuerca más a la comprensión de su presencia como una amenaza a la seguridad nacional (De Genova, 2006). En definitiva, la actitud hacia la migración no autorizada y su representación como ilegal ha variado enormemente en Estados Unidos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Los momentos de producción de irregularidad y su posterior regularización se pueden resumir bajo la conocida expresión de política de "puerta giratoria" (Samora, 1971; De Genova, 2004: 189), dado que las sucesivas fases de importación de mano de obra han estado seguidas de fases de deportaciones en masa en las que se han fomentado actitudes negativas hacia la migración no autorizada a partir de distintas instancias. En estas fases proliferan argumentos que intentan justificar la percepción de la inmigración no autorizada como un problema. Por un lado, se encuentra la difícil situación del mercado de mano de obra nacional en fases de recesión de la economía; la competitividad a la hora de acceder a los recursos estatales, a las ayudas sociales y a derechos del Estado de bienestar; y el argumento de la competitividad que se desarrolla en torno a la identidad social de los grupos que conforman el Estado, explicitado en la percepción de la inmigración como una amenaza a la identidad nacional (Calavita, 1998: 149; Nevins, 2002: 93-114). Sin embargo, Joseph Nevins ha señalado que la supuesta "ilegalidad" del migrante no autorizado no se basa en sus características sociales, económicas, políticas o raciales, sino que parte de la asunción de la lógica estatocéntrica por parte de la población en general, es decir, el fundamento de la reacción negativa es un proceso que subyace a dichos argumentos y que es más sutil. La capacidad del Estado de modelar la mentalidad colectiva para pensar la realidad en función de sus propios límites es lo que da lugar, según Nevins (2002: 121), a que el migrante irregular sea identificado como "(...) culpable de una transgresión geográfica por el supuesto crimen de estar en un espacio particular sin autorización del Estado". En este mismo sentido, De Genova (2004: 204) ha criticado que en relación con las políticas de migración y los procesos administrativos de obtención de la nacionalidad la soberanía estatal muestra su carácter marcadamente absolutista, pues la irregularidad de los migrantes sólo es tal en relación con la transgresión de la autoridad soberana del Estado-nación. La producción de irregularidad en Europa occidental A continuación se realizará una aproximación a algunos de los procesos de producción de irregularidad que se han dado en distintos Estados de Europa occidental. Estudiar la totalidad de dichos Estados se presenta como una tarea inabordable en un trabajo de estas características. Se hace inevitable una selección geográfica y para ello se propone partir de los casos de Alemania, Francia y Reino Unido. Los tres son países con una larga experiencia en la recepción de migraciones coloniales, laborales y a partir de los años ochenta se han constituido en destino de flujos de refugiados. Otra de las razones que incita a centrar la atención en este área es que la literatura disponible acerca de la gestión de las migraciones es lo suficientemente amplia para abordar a partir de la misma un análisis crítico de los procesos de producción de irregularidad que han acontecido. Así, en primer lugar se propone realizar un breve recorrido del tratamiento de las migraciones no autorizadas desde la Segunda Guerra Mundial a fin de observar cómo se ha llevado a cabo la identificación de flujos bien distintos como "ilegales" o "irregulares" y a partir de ahí exponer una serie de consideraciones sobre las contradicciones que subyacen a tales desarrollos. Debido a la escasez de mano de obra y a la imperiosa necesidad de acometer la reconstrucción del país, Francia inició tras la Segunda Guerra Mundial procesos de reclutamiento de trabajadores invitados. Éstos llegaron, en un primer momento, procedentes de Italia siguiendo los mecanismos que estableció la Oficina Nacional de Inmigración (Bade, 2003: 278). Sin embargo, dicha fórmula se reveló ineficaz en un corto período de tiempo, pues los flujos de trabajadores italianos se redirigieron hacia países que ofrecían mejores condiciones de trabajo, como Bélgica, Holanda, Suiza o la RFA, y los empresarios franceses recurrieron a la contratación de trabajadores portugueses y españoles que llegaban sin visado o únicamente con visado de turista pero con la intención de trabajar 14. En la década de los sesenta se produjo, además, la llegada de trabajadores de Turquía y Yugoslavia 15. Debido a la demanda del mercado de trabajo y a la percepción social positiva de la migración, que se comprendía como una contribución al bienestar de la sociedad (Wihtol de Wenden, 1990: 27), la migración que no llegaba con la documentación y los permisos requeridos no fue conceptualizada, al menos hasta finales de los años sesenta, como migración "irregular" o "ilegal" sino bajo la expresión "migraciones espontáneas" o "migración por sus propios medios". Si bien una ordenanza aprobada en 1945 definía la migración no autorizada como un delito sujeto a penas de cárcel, la demanda de fuerza de trabajo extranjera dio lugar a que se aprobase en 1956 un procedimiento en función del cual se pudiese regularizar la situación de los trabajadores extranjeros cuando contasen con empleo y con una nómina (Düvell, 2010: 298). La regularización de los flujos de trabajadores migrantes no autorizados se desarrolló de forma ordinaria y habitual una vez que se encontraban en el territorio nacional. Es paradójico el hecho de que, si bien en términos jurídicos los inmigrantes eran básicamente españoles, polacos y portugueses, fue la migración colonial argelina, considerada menos désirable, la que desató reacciones más enconadas por parte de la opinión pública francesa y fue la migración en torno a la cual se desarrolló el debate social y político sobre la llegada de extranjeros a Francia (Weil, 1991: 64). El ambiente favorable hacia la presencia de inmigración no controlada y de trabajadores extranjeros en general empezó a quebrarse antes de la crisis económica de principios de los años setenta. A finales de los años sesenta la inmigración se convirtió en objeto de debate público y político, cuando afloró en la sociedad francesa una creciente preocupación por el acceso de los migrantes a los derechos y beneficios sociales limitados, como la sanidad y la educación, pero también por la escasez de vivienda. La aprobación de las circulares Marcellin y Fontanet en 1972 ha sido calificada por Düvell como la medida que dio lugar a la transformación del trabajo no reglado en ilegal mediante la penalización de los trabajadores extranjeros que no estuviesen declarados (Düvell, 2010: 298). Podría irse más allá calificándola como la inauguración del proceso que dio lugar a la irregularización de las migraciones no autorizadas que en décadas anteriores eran bienvenidas. En julio de 1974 se puso fin al programa de reclutamiento y a partir de ese momento se intentó cerrar las fronteras mediante la aprobación de nuevas legislaciones restrictivas. La finalidad de estas normativas era poner fin a la relativa laxitud con la que había sido regulada la inmigración hasta el momento y someterla a un control más exhaustivo, pero en todo caso las migraciones se siguieron realizando, ahora bajo la forma de reagrupaciones familiares o migraciones no autorizadas. El tratamiento que se dio a la migración no autorizada también evolucionó en la República Federal Alemana desde una postura relativamente flexible en los momentos de crecimiento económico hasta una imposibilidad de regularización cuando la situación del mercado laboral empeoró (Sanz Díaz, 2004: 24). Junto a los trabajadores invitados (Gastarbeiter) que llegaron a través de las oficinas de reclutamiento que se abrieron en los países del sur de Europa, se produjo también la llegada de trabajadores que no habían conseguido el visado correspondiente o que sólo contaban con el visado de turista pero que igualmente emprendieron el viaje hacia el norte de Europa (Castles, 1986: 764). Wihtol de Wenden (1990: 27) ha dado cuenta de cómo una vez en destino resultaba relativamente sencillo encontrar trabajo y alojamiento y cómo tras un período de tiempo se podía conseguir regularizar la situación del migrante. En todo caso, jurídicamente siempre se exigió que los trabajadores extranjeros poseyesen un permiso de residencia y trabajo (Castles, 1986: 769). A través del programa de reclutamiento de trabajadores invitados se intentó que la mano de obra extranjera desempeñase la función de un ejército industrial de reserva para los momentos de crecimiento económico y que se pudiese prescindir fácilmente en momentos de depresión, como efectivamente sucedió en la recesión de 1966de -1967de (Brubacker, 1992: 171;: 171; Castles y Miller, 2004: 94; Sanz Díaz, 2004: 25). Sin embargo, cuando se clausuraron los programas de reclutamiento en 1973 se hizo evidente que este objetivo no se había alcanzado 16. Se interrumpió la contratación en origen pero una parte importante de los trabajadores extranjeros no retornaron a sus países. El efecto de estas medidas fue que la migración turca, la última en llegar, saliese peor parada, pues contaba con mayor porcentaje de trabajo no autorizado. A diferencia del resto de Estados europeos, la RFA no contempló la posibilidad de poner en marcha procesos de regularización extraordinarios, dado que se consideraba que no harían más que agravar el creciente problema al fomentar nuevas entradas de migrantes indocumentados (Wihtol de Wenden, 1990: 40). De la misma forma que en el caso francés, el supuesto bloqueo de las fronteras alemanas de los años setenta en realidad no fue tal, pues se permitió la entrada de migrantes que llegaban en forma de refugiados 17 y en forma de reagrupaciones familiares. El cambio de la naturaleza de las migraciones también generó procesos de ampliación de la irregularidad migratoria porque con la ley aprobada en 1993 sólo podrían optar al status de asilado quienes hubiesen accedido a Alemania sin pasar por un país seguro y, tal y como observa Klaus Bade (2003: 320): "(...) Alemania consiguió estar completamente rodeada por este tipo de estados por el simple procedimiento de declararlos seguros". De esta forma los refugiados que llegasen legalmente por vía terrestre tenían de antemano negado el status de asilado. La única forma de optar a dicho status en el Estado alemán, si no se cuentan con los medios económicos suficientes para llegar en avión, sería violando las leyes de acceso al territorio. De esta forma la irregularidad migratoria que en un primer momento estaba asociada únicamente a los trabajadores migrantes extranjeros (excluyendo convenientemente a los trabajadores comunitarios) se amplió para asumir también aquellos refugiados a quienes legalmente no se les dejaba otra vía de acceso para conseguir protección. El caso de Reino Unido difiere de forma notable con respecto al alemán o al francés, pues la identificación de determinadas entradas en su territorio como "ilegales" no ha sido resultado de la clausura de grandes programas de reclutamiento de mano de obra, sino que ha sido fruto de un proceso bastante singular en el cual se han ido estableciendo progresivamente límites a la entrada de determinados ciudadanos británicos, aquellos provenientes de las colonias 18 (Couper y Santamaria, 1984; Joppke, 1999: 100). Las migraciones coloniales han sido las que han marcado el ritmo de limitaciones en la entrada y también las que han puesto en marcha distintas medidas que finalmente han resultado en la irregularización de flujos migratorios a través de la ampliación de los supuestos que se consideraban infracciones a la ley. Además, como efecto del debate generado en los años sesenta y setenta la migración y la raza se han unido inextricablemente en el imaginario social británico y las palabras "inmigrante" y "persona de color" se han convertido en sinónimos (Castles y Kosack, 1984: 23; Dummet, 2004: 107). Siguiendo a Couper y Santamaria (1984), la primera limitación que se impuso a los migrantes de la Commonwealth se derivó de la aplicación de la Commonwealth Immigrants Act (1962), en la que se establecía que los migrantes podrían ser sometidos a examen por la policía de inmigración para determinar si su entrada era finalmente permitida. Esta medida no tuvo consecuencias cruciales, pues si en las 24 horas siguientes a la entrada en el territorio no se denegaba el acceso al migrante, éste no podría ser expulsado. El cambio más significativo que introducía la ley fue que sobrepasar el tiempo establecido por el permiso de residencia quedaba recogido como infracción por la cual se podría deportar al migrante. Hay que señalar que los ciudadanos irlandeses, principal mano de obra extranjera en el Reino Unido y considerados deseables y asimilables, fueron convenientemente excluidos de la aplicación de esta ley (Hayter, 2004: 47). En 1965 se aprobó el libro blanco titulado Immigration from the Commonwealth que, aunque no ilegalizaba la práctica de entrar sin control, introdujo una primera cuña al hablar de evasion from control y alertaba del creciente número de llegadas que se producían en estas circunstancias. Durante este período aparecieron las primeras referencias en el discurso público a la "inmigración ilegal" (Couper y Santamaria, 1984: 446; Düvell, 2010: 298), si bien en los documentos oficiales a partir de los años setenta se utilizaba la expresión illegal entrant. A finales de los años sesenta se aprobó la Commonwealth Immigrants Act (1968) y con ella se extendieron los su- puestos bajo los cuales los migrantes de la Commonwealth cometían un delito al entrar en el territorio, pues pasaba a ser obligatorio presentarse ante la policía de inmigración para ser sometido a examen al llegar al Reino Unido. Si se incumplía este trámite y eran interceptados en los 28 días siguientes, su expulsión podría ejecutarse, ampliando así el plazo anterior de 24 horas. En cualquier caso, una vez superado este período la migración no era considerada "ilegal", aun cuando hubiese accedido de forma clandestina. Una de las medidas más importantes que se impuso fue suprimir el límite temporal de 28 días que la ley anterior había fijado para poder identificar una entrada no autorizada. Por otro lado, la entrada no autorizada pasaba a ser definida como ilegal y la nueva normativa recogía por primera vez una referencia explícita a los illegal entrants, que englobaban las personas que entraban, buscaban entrar o ya habían entrado ilícitamente en el Reino Unido violando una orden de expulsión (Couper y Santamaria, 1984: 441). El continuo proceso de inflación de la categoría de inmigrante ilegal no quedó ahí, sino que prosiguió durante la década de los setenta extendiéndose a las entradas que se realizaban con documentación falsa, que omitían información necesaria a la policía de inmigración o que se producían de forma clandestina. Pero las medidas que se pusieron en marcha no fueron exclusivamente legales y tampoco estaban centradas únicamente en el control de acceso al territorio: se crearon nuevos tipos de controles para poder acceder a los derechos sociales, de manera que se puede entender que los controles situados anteriormente en las fronteras exteriores del Reino Unido, en sus controles fronterizos, se reprodujeron en el interior del Estado para resolver la ineficacia de los primeros. En los años ochenta y noventa las dificultades impuestas al acceso por las restrictivas leyes de inmigración y extranjería de los países del norte de Europa redirigieron buena parte de los flujos migratorios laborales hacia los países del sur de Europa, concretamente España, Grecia, Italia y Portugal, donde a partir de este momento se pueden identificar procesos de irregularización de los flujos migratorios 19. En definitiva, en el período de los años sesenta y setenta la producción de regularidad e irregularidad se vinculó en Francia y la RFA a la gestión de flujos de trabajadores extranjeros, mientras que en el Reino Unido se desarrolló una imagen racializada de la irregularidad a partir de la llegada de ciudadanos británicos de las colonias. Estos procesos de irregularización no han sido fijos o estáticos, sino que han estado sometidos a evolución, de manera que en las décadas posteriores se han extendido a distintos supuestos y se han ampliado a nuevos sujetos, como refugiados y extranjeros en régimen de turista que desempeñaban una actividad laboral. La modificación del tipo de movilidad que es considerada no autorizada (trabajadores extranjeros, refugiados, ciudadanos de las colonias, etc.) pone de manifiesto cómo la regularización o irregularización es un mecanismo en manos del Estado que se pone en marcha de forma distinta en función de las tensiones que se quieran atajar, y de ahí su carácter inestable. Puede ser resultado de las contradicciones que emanan de la lógica expansiva capitalista y la lógica territorial del Estado o puede ser efecto también de las contradicciones entre la lógica nacionalista de carácter exclusivo y la lógica imperialista que de una u otra manera quiere seguir manteniendo lazos de unión con las zonas de influencia. En este sentido, la tesis que ha elaborado De Genova para el caso estadounidense acerca de que la producción de irregularidad es coyuntural y de que no es el resultado necesario de la estructura fija de las sociedades capitalistas (De Genova, 2004: 193) se puede hacer extensiva a los ejemplos europeos planteados, con la salvedad de que no sólo se expresa el interés de mantener permanentemente un trabajo migrante disponible, sino que revelan otras contradicciones consustanciales a los Estados capitalistas. El hecho de que buena parte de los trabajos especializados en migraciones irregulares presenten de forma recurrente gran interés por definir su objeto de estudio y el hecho de que ninguna de las respuestas ofrecidas satisfaga a la audiencia revela que el problema que se plantea va mucho más allá de la denominación y los contenidos atribuidos a tal irregularidad. Sólo recientemente se ha puesto de manifiesto que es más fértil y pertinente preguntarse cómo se produce la irregularidad migratoria, es decir, que la tarea a desarrollar se enfoque al estudio de los procesos mediante los cuales determinados flujos son conceptualizados como ilegales. Esta estrategia sirve además para lograr un objetivo más ambicioso: evitar que las migraciones irregulares se conciban como procesos autónomos. A la luz de este planteamiento se ha sostenido que, si bien una aproximación analítica que fije una terminología y unos contenidos es necesaria para clarificar y delimitar la investigación a realizar, es imprescindible atender a la dimensión temporal y geográfica de tales factores, pues no son estáticos y se configuran además de forma distinta en cada sociedad. Las continuas referencias a la "inmigración ilegal" en el ámbito internacional han contribuido a pensarla como si tuviese un significado fijo y reconocible con independencia de los ordenamientos legales de cada país y, en definitiva, como si tuviese sentido seguir hablando de migración no autorizada más allá de la esfera estatal. A través del repaso de los casos de Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania se ha puesto de manifiesto que la movilidad identificada en cada Estado y en cada período como regular o irregular no remite siempre a un mismo contenido. Se ha mantenido que la producción de esta irregularidad a partir de distintos tipos de movilidad es un mecanismo mediante el cual se intentan ajustar las tensiones existentes entre el impulso expansivo e imperialista de las economías capitalistas y el intento de los Estados de seguir manteniendo un adentro y un afuera, tanto en términos territoriales como de membresía. En este sentido, la supuesta irregularidad del migrante no responde únicamente a la asunción de la lógica estatocéntrica por parte de la opinión pública, tal y como han apuntado distintos académicos, sino que la identificación de su movilidad como no autorizada es un mecanismo -como lo puede ser su regularización-para atajar las contradicciones apuntadas. En definitiva, las definiciones analíticas de las migraciones no autorizadas han de concebirse como meras tentativas y deben ser matizadas mediante la explicitación del contexto social, histórico y legal en el que se generan, pues de otra manera se contribuye a naturalizar o cosificar la irregularidad migratoria. A partir de la aprobación de la Chinese Exclusion Act en 1882 se definió la entrada de inmigración no deseada como una actividad criminal y se inició el proceso legal de exclusión de los trabajadores extranjeros de origen asiático (Lee, 2002: 3). La migración no deseada ya presente en el territorio nacional fue, por otro lado, identificada como inasimilable, en el sentido de que no podían acceder a la ciudadanía. 7 Las expresiones elegible e inelegible alien así como legitimate e illegitimate alien se emplearon a finales del siglo XIX y principios del XX en Estados Unidos para designar a aquellos extranjeros a los que se negaba el acceso a la ciudadanía, como ocurría con la mayor parte de los migrantes que procedían de Asia (Ngai, 2003: 49). 8 Debido al interés del sector industrial del suroeste del país, que requería mano de obra barata, se venía aplicando desde la aprobación de la Immigration Act de 1917 una excepción para que los trabajadores mexicanos no tuviesen que pagar la head tax, ni realizar el test de alfabetismo, además se les eximió del requisito de cumplir los requisitos de las contract labor laws (Samora, 1971: 38). 9 Desde finales de los años 1920 se pusieron en marcha distintas medidas para facilitar la regularización de los migrantes que debido a las nuevas legislaciones eran considerados ilegales. La Registry Act de 1929 permitía legalizar el status de quienes residiesen en el país desde 1921 tras la paga de una tasa, pero el 80 % de quienes se acogieron a este procedimiento eran europeos. Los mexicanos o no podían pagar la tasa impuesta, o no llegaron a conocer la ley, o de conocerla, no la entendieron. Las medidas administrativas que se aprobaron para suspender las deportaciones se aplicaron en su mayoría a inmigrantes europeos. Y por último, el procedimiento de pre-examination era un mecanismo desarrollado para que los inmigrantes sin visado viajasen a Canadá y pudiesen volver posteriormente a Estados Unidos con su situación legal regularizada. Al igual que las medidas anteriores la pre-examination fue aplicada casi exclusivamente a los europeos y canadienses (Ngai, 2003: 73-91). 11 Aunque esta terminología se extendió a partir de los años cuarenta, la expresión se venía utilizando desde los años veinte y designaba los migrantes no autorizados que habían llegado a Estados Unidos desde México cruzando el Río Grande. Posteriormente su uso se amplió para designar a todos los migrantes irregulares mexicanos en general (Samora, 1971: 6). 12 La producción de ilegalidad en el Estado moderno como estrategia para establecer control y disciplina social ha sido uno de los análisis de Foucault que más eco han tenido. Según dicho autor: "la existencia de una prohibición legal crea en torno suyo un campo de prácticas ilegales sobre el que se logra ejercer un control y un provecho de elementos también ilegales pero convertidos en manejables por su organización delincuencial" (Foucault, 2005: 285). Este planteamiento ha sido rescatado por De Genova ( 2002) para el estudio de la irregularidad migratoria y su funcionalidad a la hora abastecer de trabajadores indocumentados al mercado de trabajo. La condición espacializada de la ilegalidad migratoria en tanto que reproducción de las fronteras físicas en el interior del Estado y su relación con la "deportabilidad" dan lugar al paradójico proceso de inclusión a través de la incapacidad de acceder a un status de residencia legal. 13 En los años noventa se pusieron en marcha algunas de las operaciones en la frontera que más eco han tenido como la operación Hold the line en El Paso, Texas, anteriormente denominada Blockade (Dauvergne, 2008: 156), la operación Gatekeeper en California en la zona de San Diego y la operación Safeguard en Arizona (Nevins, 2002: 134-138). 15 De forma paralela a los flujos de migraciones estrictamente laborales Francia experimentó la llegada de migrantes de las colonias, fundamentalmente de Argelia, Marruecos, Túnez, las indias occidentales y del África occidental (Castles, 1986: 764). Tras los procesos de independencia de las colonias se reconoció a los argelinos el derecho de entrada en el territorio francés, pero no ocurrió lo mismo con los migrantes procedentes de otras regiones, que siguieron llegando, pero bajo la forma de migraciones no controladas (Wihtol de Wenden, 1990: 33). 16 Hay que tener en cuenta que para esta fecha el proceso de cierre de fronteras a los trabajadores extranjeros ya se había tornado selectivo, pues quienes procediesen de los países que conformaban la Comunidad Europea podían acceder al territorio de la República Federal Alemana. 17 La República Federal Alemana tenía la política de asilo más aperturista de Europa y hacia ella se dirigieron la mayoría de los solicitantes de asilo procedentes de África y Asia en los años ochenta. La cifra continuó aumentando con la llegada de solicitantes procedentes de Europa del Este a lo largo de esta década y sobre todo a partir de la disolución de Yugoslavia (Bade, 2003: 296 y ss.). 18 En 1948, la British Nationality Act creó por primera vez el status de ciudadano británico, que fue conferido a los 800 millones de personas que hasta entonces habían sido consideradas súbditos del Imperio Británico. A partir de entonces gozarían de libertad de movimiento para entrar en el Reino Unido sin estar sometidas a ningún tipo de control fronterizo o migratorio (Couper y Santamaria, 1984: 438; Joppke, 1999: 101). 19 No es posible detenerse en un estudio exhaustivo de estos procesos, en cualquier caso se apuntarán los factores que propiciaron su desarrollo. Por un lado, la integración de los países del sur de Europa en la Comunidad Europea y la transformación de sus economías y mercados les convirtió progresivamente en nuevos destinos para los flujos migratorios (Calavita y Suárez, 2003). Otro factor destacable que fomentó la llegada de migraciones a los países del sur de Europa y que determinó que se configurasen como migraciones irregulares es la existencia en todos ellos de un importante sector de economía sumergida, que facilita la inserción laboral de los migrantes no autorizados gracias a su carácter flexible (Sassen, 1999: 105; Reyneri, 2003). Además, las políticas migratorias vigentes no facilitaban la entrada de trabajadores migrantes de forma regular, pues no habían sido diseñadas pensando en la inmigración, sino más bien en fases inmediatamente anteriores en las que era prioritaria la atención a la emigración. Una vez que se inició la reforma y actualización de las legislaciones para cumplir con las condiciones que imponía formar parte de la Comunidad Europea, incluidas las relativas al acceso al territorio nacional, el nuevo perfil que adquirieron las políticas migratorias fue marcadamente restrictivo. La consecuencia inmediata de las nuevas legislaciones de extranjería y de la imposición de visados para buena parte de los Estados que no pertenecían a la CE fue la producción de irregularidad en el ámbito de las migraciones.
En un artículo de 2001, titulado El mundo después del 11-S, Ulrich Beck auguraba "una nueva era de cooperación transnacional" para combatir las múltiples amenazas que la globalización entraña para la seguridad nacional, entre las que destacaba el terrorismo global, además de las catástrofes climáticas, las migraciones, las sustancias nocivas en los alimentos, la delincuencia organizada, etc. (Beck, 2001). Este autor consideraba que estos "Estados transnacionales cooperantes" podían desglosarse en dos tipos ideales de cooperación estatal transnacional: los Estados cosmopolitas y los Estados de vigilancia transnacional. Mientras que los primeros optarían por una desnacionalización de los espacios de discusión y decisión con el objetivo de integrar libremente las múltiples visiones derivadas de la diversidad cultural, religiosa o lingüística fruto de la globalización; los segundos representarían el intento de construir una ciudadela occidental contra aquéllos que consideramos terroristas y que pertenecen a la otra cultura. "Estados fortaleza en los que la seguridad y lo militar se escriben con mayúscula, y la libertad y la democracia, con minúscula" (idem). Sin embargo, a diferencia del terrorismo global, en lo que se refiere a las migraciones internacionales hacia el Norte, no ha sido necesario ningún ataque global para percatarse de tal tendencia. En los últimos 20 años, la construcción europea, en materia de migraciones internacionales, ha tomado un rumbo claro: la cooperación entre agentes, estatales y privados, para el control selectivo de aquellas personas no comunitarias que opten por adentrarse en el territorio europeo. Las denominadas políticas de integración, salvo contadas excepciones, han tenido siempre un papel secundario y meramente formal. Al menos no han tenido el apoyo institucional ni económico que han tenido las políticas de control. Las bases iniciales para la construcción del entramado institucional, administrativo y policial se sentaron a mediados de los 80, en el seno del Grupo de TREVI 2 por un lado, con la elaboración del Tratado de Schengen, por el cual se abolían las fronteras internas de los Estados comunitarios, y por otro, en la comisión ad hoc, encargada de actualizar el sistema de puestos fronterizos exteriores, la coordinación de políticas de visados y combatir la falsificación. Desde entonces, hemos asistido a la concreción del control de flujos a través de lo que, siguiendo a Balibar 3, se podrían denominar tres "frentes de fronteras": exteriores, exteriorizadas e internas 4. RESUMEN: Este artículo trata un fenómeno relativamente reciente: las redes transnacionales por los derechos de los inmigrantes. Refiere a la confluencia de múltiples organizaciones (asociaciones inmigrantes, ONGs, grupos anti-globalización, sindicatos, etc.), quienes son conscientes de la necesidad de transnacionalizar sus acciones de cara a contrarrestar las políticas neoliberales de control de fronteras y provisión de mano de obra provenientes desde la Unión Europea. Unión Europea; control de fronteras; redes transnacionales; derechos de los inmigrantes. EL CONTROL SELECTIVO DE LAS FRONTERAS Y LA TRANSNACIONALIZACIÓN DE SUS RESISTENCIAS teras exteriores de la UE son aquéllas trazadas por confines y muros anti-persona, gestionadas por agencias (Frontex) y vigiladas por sofisticados sistemas de vigilancia (SIVE) en manos de los diferentes cuerpos policiales y militares de los Estados miembro. Las fronteras exteriorizadas, que representan la novedad en el control de flujos migratorios, suponen externalizacion literal de las fronteras a los países de origen y de tránsito, invadiendo su soberanía a cambio de cooperación al desarrollo 5, mediante instrumentos como los sistemas de visados (SIS o SIS II), el control privado por las agencias de viaje o los campos de retención situados en los países colindantes denominados "zona de contención". Finalmente, las fronteras internas, eliminadas para los ciudadanos comunitarios, pero elevadas para los extracomunitarios, se manifiestan a través de los tediosos trámites burocráticos para la obtención de permisos, los checkpoint policiales en las estaciones de trenes y autobuses, los centros de internamiento o las órdenes de expulsión. Todas estas fronteras, y muchas más, delimitan la ciudadela transnacional europea. Sin embargo, no se trata de una fortaleza hermética, sino que se sirve de mecanismos selectivos a través de los cuales satisfacer las necesidades de mano de obra que demanda el Mercado 6. Siguiendo las pautas de transformación jurídicas de la globalización -informalidad, neo-regulación, flexibilidad, etc. (Faria, 2000)-, una nueva normativa ad hoc es la encargada de regular las migraciones "deseadas" con el objetivo que ésta resulte adaptable a las fluctuaciones del Mercado. Nos encontramos ante lo que Cohen ha denominado "la división transnacional de la mano de obra" (2006), es decir, la creación de un sistema económico transnacional de suministro de trabajadores migrantes allá donde sean requeridos: fábricas-maquilas en el Sur e invernaderos o servicios en las grandes ciudades del Norte. Ya sea a través de mecanismos potenciados por los Estados miembros como los sistemas de cuotas, contratación en origen, acuerdos bi(multi)laterales o cuerpos jurídicos totalmente transnacionalizados como el GATS -Acuerdo General Sobre el Comercio de Servicios-de la Organización Mundial del Comercio, las migraciones internacionales se han convertido en un suministro global de trabajadores a la carta. La "deslocalización in situ" que dice Terray (1999). Una mano de obra empleada en aquellos sectores como la construcción, la agricultura, el cuidado a domicilio o la hostelería que no son posibles de trasladar a países del Sur. En definitiva, el objetivo es crear un sistema regulatorio de las migraciones acorde a la confluencia de dos principios: el control y la provisión de mano de obra. El ejemplo institucional más paradigmático es el "Pacto Europeo sobre Inmigración y Asilo" aprobado por el Consejo de la Unión Europea. Este Pacto sienta las bases para la elaboración del próximo plan quinquenal que sustituirá al Programa de Ámsterdam (2004-2009). Las líneas básicas de este documento son: a) La organización de la inmigración legal a partir de las necesidades del mercado y de los Estados miembro; b) combatir la inmigración irregular y expulsar a quien se encuentre en situación de irregularidad; c) reforzar el control de las fronteras incluso más allá de los límites territoriales de la Unión; d) armonizar (por no decir, vaciar) el régimen de asilo, y e) fomentar la cooperación con los países de origen y tránsito en materia de control, readmisión y contratación de migrantes a cambio de inversiones y desarrollo. No es necesario un análisis en profundidad de unas premisas tan reveladoras sobre cuál va a ser el rumbo de las políticas migratorias en los años venideros. Por lo tanto, si bien la Unión Europea, como la conjunción de varios Estados independientes incluidos dentro de una comunidad política más amplia, debe calificarse como un ente supranacional, el carácter transnacional lo aportan las relaciones estables y transfronterizas llevadas a cabo por los múltiples agentes policiales, administrativos y económicos que son quienes finalmente implementan las políticas económicas y de control. Es necesario decir que se trata de una transnacionalización de carácter vertical. Dicho de otro modo, "desde arriba", fruto de la implementación de las normas emanadas por las instituciones comunitarias, en los países miembros y también trascendiendo las fronteras exteriores, como hemos visto. ¿Cuáles son las consecuencias sociales de ese modelo de transnacionalización del control neoliberal? ¿Existe una respuesta por parte de la sociedad civil? ¿En qué términos y con qué objetivos? En este texto, se pretende realizar una aproximación a la transnacionalización de la lucha por los derechos de los inmigrantes, precisamente en contra de ese Estado transnacional de vigilancia. Para ello, tras describir en la introducción la actitud adoptada por la UE de constituirse en un verdadero Estado transnacional de vigilancia para controlar los flujos migratorios, en las siguientes secciones conceptual a priori de estas redes, tal vez sea necesario situarlas en un debate teórico. Para ello, vamos a presentar tres perspectivas complementarias de aproximación al caso que nos ocupa: Por una parte, el transnacionalismo político y las prácticas transfronterizas surgidas en el seno de las comunidades inmigrantes; en segundo lugar, los movimientos sociales por la justicia global; y en tercer lugar, como complemento a las dos anteriores, la legalidad cosmopolita subalterna. Hoy en día, los lazos sociales transfronterizos, como han señalado Basch, Glick Schiller y Blanc-Szanton (1994) 8, Smith y Guarnizo (1998), Massey et al. (1999), Portes et al. (1999), o Vertovec y Cohen (1999), constituyen importantes mecanismos de migración y de satisfacción de las necesidades económicas, informativas y afectivas en los procesos de salida, viaje y asentamiento. Dice Castles que "la migración transfronteriza es un proceso social dinámico, que resulta muy difícil de detener una vez iniciado. Lo impulsan las redes sociales que los inmigrantes desarrollan como forma de sobrellevar y de humanizar la experiencia de la migración" (2003,23). El desarrollo de sistemas de interconexión entre distintos lugares del planeta ha propiciado, además, la creación de espacios de participación que transcienden los territorios estado-nacionales. El transnacionalismo político, en un sentido amplio (Baubock, 2003), es decir, derecho al voto en origen, lobby político tanto destino-origen como origen-destino constituye una de las principales formas de trascender las fronteras físicas que delimitan el territorio y las fronteras jurídicas que son marcadas por la ciudadanía nacional. Diversos estudios llevados a cabo tanto desde Estados Unidos (Portes et al., 2009) como desde Europa (Østergaard-Nielsen, 2001, 2003), muestran que las prácticas políticas transnacionales van, poco a poco, creando un espacio continuo y simultáneo de intersección de adscripciones jurídicas y lealtades políticas, con trascendencia tanto en origen como en destino. No obstante, el hecho de que estos estudios mantengan la noción de "origen-destino" como elemento fundamental del transnacionalismo de carácter político (y también cultural, social, económico o jurídico), limita el campo de análisis que nos ocupa en el sentido de que excluye aquellas prácticas que ni parten ni tienen como destino el país originario. Tomemos como ejemplo los "tipos ideales" que considera Østergaard-Nielsen en su estudio sobre prácticas haremos referencia a un fenómeno calificable como las redes transnacionales por los derechos de los migrantes. Se trata de la conjunción virtual y real de un conjunto de organizaciones dispersas territorialmente pero que convergen en dos puntos decisivos. El primero es Internet como herramienta imprescindible para la coordinación, el debate y la toma de decisiones. Y el segundo son los múltiples encuentros que sirven tanto para realizar acciones reivindicativas y protestas como para reorganizar la lucha. Las dos últimas secciones tienen como objetivo prestar atención a un conjunto de acciones desarrolladas por organizaciones, localizadas en distintos contextos urbanos, pero enmarcadas en el espacio transnacional. Para ello, se han empleado fuentes como las webs de organizaciones y redes transnacionales, periódicos y boletines especializados en contra-información así como comunicados de convocatorias y manifiestos emitidos con ocasión de eventos y actos de protesta. Esto nos ha permitido aproximarnos al funcionamiento, a las múltiples herramientas empleadas así como a los planteamientos de este nuevo agente, las redes transnacionales por los derechos de los migrantes. LA RESISTENCIA DESDE ABAJO: LA RED TRASNACIONAL COMO NUEVO MECANISMO DE LUCHA POR LOS DERECHOS A pesar del importante reforzamiento selectivo de las fronteras incluso más allá de éstas, la transnacionalización no es una estrategia única de los organismos supranacionales o de las corporaciones empresariales. Desde el momento que es causa y efecto de los procesos de globalización también encuentra su desarrollo en la sociedad. Los contactos transfronterizos son producto de los desarrollos tecnológicos y de las comunicaciones, desplegados por múltiples agentes a través de actividades transnacionales de colectivos activistas o de comunidades migrantes. Precisamente, de la confluencia de estos dos fenómenos surge lo que denominaremos "redes transnacionales por los derechos de los inmigrantes", es decir, aquellos contactos, estrategias y acciones tejidas a través de las fronteras con el objetivo de resistir a las consecuencias negativas (exclusión, detenciones, expulsiones, muertes...) de las políticas de control de la inmigración desarrolladas por los países del Norte, concretamente la UE, EE.UU. o Australia 7. No obstante, a pesar de la delimitación políticas trasnacionales desarrolladas por inmigrantes. Para esta autora, la actividad política trasnacional es aquélla en la que tanto inmigrantes como refugiados se ven envueltos con el origen (2001,762,763). Primeramente, refiere a aquellas prácticas que tienen como objetivo mejorar su situación en los países de recepción o residencia, es decir, obtener mejoras en cuanto a derechos políticos, civiles, económicos o sociales. Esto sucede cuando el gobierno del Estado de origen intercede por sus ciudadanos o sus descendientes ante los gobiernos en los que éstos residen. Asimismo, en segundo lugar, los inmigrantes y refugiados también desarrollan acciones referidas a incidir, ya sea en apoyo u oposición, a la política interior y exterior del gobierno de origen. Es en este contexto en el que se enmarcan las exigencias de reconocimiento de un status de representación institucional especial de aquellas personas residentes en el extranjero. En tercer lugar, lo que denomina "acciones políticas translocales" representa aquellas iniciativas procedentes de la sociedad de destino y que buscan mejorar la situación de las comunidades locales de origen. Finalmente, las diásporas juegan un papel importante en la participación transnacional en el sentido de que tejen unos vínculos, incluidos los políticos, entre distintos Estados, pero sin perder nunca el referente del origen, a pesar de que éste ya no exista como organización políticainstitucional o les niegue legalmente la participación. En definitiva, a partir de estos cuatro tipos de participación transnacional observamos que el papel del "origen" es fundamental para el análisis del transnacionalismo político. ¿Cómo se podría abordar el estudio de aquellas prácticas en que, siendo desarrolladas por inmigrantes, no influye necesariamente el destino-origen, sino que transcurren en otro espacio transnacional? Esta carencia puede verse cubierta si nos aproximamos a los "movimientos sociales transnacionales" (Juris, 2006; Starr, 2005; Evans, 2000Evans,, 2007;;Keck y Sikkink, 1998), entendidos éstos como "redes supranacionales de actores que definen sus causas como globales y que organizan campañas de protesta que implican a más de un Estado" (Della Porta et al., 2006, 18). La necesidad de transnacionalización de las luchas está precisamente determinada por el factor también transnacionalizado del adversario, ya sean las empresas multinacionales, las instituciones globales (la OMC, el FMI, el BM, entre otras muchas) o sus políticas neoliberales (los Tratados de Libre comercio, el Acuerdo Multilateral de Inversiones, etc.). Como dicen Cohen y Shirin, "las necesidades de la era global requieren respuestas globales" (2004,28). Se trata de la confluencia heterogénea de movimientos sociales preocupados por cómo solucionar los problemas que les afectan a nivel local, pero conscientes de que es el espacio transnacional sobre el que deben operar para hacer posibles las mejoras locales. Una primera característica de estos movimientos es la coordinación informática. La posibilidad de distribuir información por Internet a través de las fronteras permite articular una "política de escala" basada en la coordinación y comunicación directa entre unidades autónomas a pequeña escala, sin necesidad de estructuras rígidas y jerárquicas intermediarias como los partidos políticos o los sindicatos. Asimismo, la simultaneidad es otra facilidad aprovechada por estos movimientos. A pesar de la brecha digital aún existente, la posibilidad de difundir de manera masiva una información y a tiempo real es una herramienta que ha penetrado en el activismo, transformándolo radicalmente. Además de Independent Media Centers 9, existen millones de sitios web permanentes o temporales destinados a suministrar información, recursos, difundir manifiestos, etc. El papel de las listas de contactos o de distribución es el de enviar comunicados y llamamientos a la acción, comentarios, permanecer informados sobre las actividades y para realizar tareas logísticas concretas, mientras que la planificación más compleja, el debate político y la construcción de relaciones tienen lugar durantes los encuentros físicos (foros sociales, manifestaciones u otro tipo de eventos), en los que toman cuerpo las redes virtuales. La transnacionalidad-globalidad es otra característica, que no solamente se basa en la práctica de contactos y relaciones transfronterizas sino también en la autodefinición de red o movimiento transnacional a través de signos, discursos, imágenes y tácticas. La percepción de la necesidad de coordinarse trascendiendo las fronteras ha conllevado a que la misma transnacionalización sea percibida como un fin intermedio en sí mismo. Ello viene marcado evidentemente por el carácter global de campañas como la abolición de la deuda externa, la lucha contra el cambio climático o las mismas políticas de control de la inmigración de la Unión Europea, como se verá más adelante. Además, la materialización de convocatorias, encuentros y actos de protesta a nivel supraestatal requiere de un sistema transnacionalizado donde los distintos agentes localizados en puntos distantes puedan tomar parte en los procesos de planteamiento, debate y toma de decisión. Precisamente, este sistema transnacionalizado y virtual permite la descentralización democrática, es decir, la formación de un proceso horizontal de democracia directa, que implica una coordinación entre grupos, con objetivos y demandas comunes pero sin alterar su estructura interna. Como dicen Hardt y Negri, "la plena expresión de la autonomía y la diferencia de cada uno coincide con la poderosa articulación de todos" (2004,116). Este aspecto es relevante en el sentido que rompe con una tradición de representación ya sea a través de partidos políticos o sindicatos. Frente a los mecanismos tradicionales de participación basados en estructuras centralizadas y verticales, el modelo alternativo es la coordinación informal o flexible entre grupos autónomos dentro de una estructura mínima que supone las asambleas periódicas, comisiones logísticas para unas tareas concretas, como son las finanzas o la comunicación con los medios. Esta informalidad se manifiesta, además de en la estructura organizativa, también en la praxis política, ya sea en la nueva concepción de manifestación con la incorporación de música, espectáculos circenses y teatrales reivindicativos o llamativas acciones simbólicas. Esta heterogeneidad práctica está fundamentada básicamente en la diversidad ideológica, cultural o lingüística de los movimientos que componen la "multitud" y, por tanto, es una forma factible de aglutinar las múltiples luchas en torno a metas comunes sin que se vea comprometida la particularidad ni la autonomía del colectivo concreto. Precisamente, frente una globalización económica basada en la dominación ideológica, la desigualdad social y la homogenización cultural, el fin último es la creación de un orden-sistema jurídico político alternativo basado en la justicia global. En vez de reconocer la "inevitabilidad del proceso de globalización económica", estos movimientos, defienden que "el crecimiento de las conexiones transnacionales puede ser potencialmente controlado para establecer una distribución más equitativa de la riqueza y del poder, creándose comunidades más sostenibles social y ecológicamente" (Evans, 2007, 495). Esta contextualización teórica a la que nos hemos referido, se complementa también con lo que Boaventura de Sousa Santos ha denominado la "Sociología de las emergencias" (Santos, 2005) y, concretamente, "la legalidad cosmopolita subalterna" (Santos, 1995(Santos,, 2009;;Santos y Rodríguez, 2007). Esta perspectiva socio-jurídica consiste en "interpretar de una manera expansiva las iniciativas, movimientos y organizaciones que se resisten a la globalización neoliberal y exclusión social y que les ofrecen alternativas. Los rasgos de las luchas se amplifican y elaboran de una manera que hace visible y creíble el potencial que se halla implícito o escondido en las acciones contrahegemónicas concretas" (Santos, 2009, 574). Una propuesta en esta línea reivindica una concepción del ámbito jurídico más adecuada a reconectar Derecho y Política con el fin de generar instituciones jurídicas emergidas desde los cimientos sociales que irrumpen en los círculos de poder y decisión. Semejante tarea requiere, primeramente, la combinación de estrategias legales, ilegales y alegales mediante las cuales obtener los fines; segundo, busca la ampliación del canon jurídico 10, más allá de los derechos individuales y la idea de autonomía de la persona, sin duda imprescindibles, hacia "concepciones solidarias de titularidad de los derechos, cimentadas en formas alternativas de conocimiento jurídico"; finalmente, un contexto como el contemporáneo donde los límites espacio-temporales desafían las concepciones tradicionales, requiere operar simultáneamente a distintas escalas a través de los instrumentos jurídicos y políticos que cada una proporciona. En definitiva, se trata de emplear el Derecho (los derechos individuales y colectivos) en un sentido emancipatorio. Esta aportación teórica nos ha ofrecido unas bases mínimas para analizar el fenómeno de las redes transnacionales por los derechos de los inmigrantes. En la siguiente sección nos vamos concentrar en unas acciones concretas con el objetivo de "amplificar" su contenido, reivindicaciones y dinámicas. APROXIMACIÓN A LAS REDES DE ACCIÓN TRANSNACIONAL POR LOS DERECHOS DE LOS INMIGRANTES La necesidad de "actuar global para cambiar lo local" ha derivado en el encuentro virtual y físico de sinergias que actuaban individualmente en distintos lugares del planeta en contra de las políticas de control y criminalización de las migraciones. Tres de estas redes, No border, Frassanito y Migreurop (aunque existen otras más), servirán de ilustración para definir la naturaleza de estas formas emergentes de participación transnacional. La red No border nace en 1999 de la convergencia de campañas, en distintos países europeos, en el momento en el que los extranjeros indocumentados comienzan a organizarse y a visibilizarse a través de ocupaciones, especialmente de iglesias, convirtiéndose en un movimiento autónomo. Hasta 2004, año de cese de sus actividades, más de 9 organizaciones de distintos países de Europa han trabajado conjuntamente creando nuevas formas de colaboración y resistencia contra lo que denominan "toda forma de explotación y división" como plataforma de intercambio de información y experiencia entre grupos e individuos involucrados en luchas anticapitalistas y con inmigrantes organizados. Su actividad se ha centrado en 5 ejes: La lucha contra las deportaciones, la organización de los no boder camps 11 y la cooperación en los Días transnacionales de acción por los derechos de los inmigrantes, sobre los que se volverá más adelante, campañas contra la gestión global de las migraciones por entidades de gobernanza neoliberal (por ejemplo, la Organización Mundial de las Migraciones), y la lucha contra los centros de internamiento para extranjeros. La red Frassanito 12, en su propio ideario, se define como una red transnacional compuesta por colectivos que trabajan en Europa, en torno a movimientos y luchas de inmigración, aunque han sido conscientes de la necesidad de expandir sus acciones más allá de las fronteras europeas. El boletín transnacional "Crossing borders" es un claro ejemplo 13. Como veremos en la siguiente sección, la red Frassanito ha sido una de las redes más activas en la organización y apoyo a acciones como los Días transnacionales de acción por los derechos de los inmigrantes. La red Migreurop surgió en el Foro Social de Florencia en el año 2002, constituyéndose como red europea de militantes e investigadores "cuyo objetivo es dar a conocer la generalización del encierro de los extranjeros desprovistos de título de estancia y la multiplicación de los campos, dispositivo que fundamenta la política migratoria" (Presentación de Migreurop, 2003). Durante 3 años ha trabajado de manera informal realizando encuentros, como el organizado en el Parlamento Europeo en febrero y junio de 2003, configurando un mapa de la "Europa de los campos" 14 en julio de 2004 o las jornadas sobre "Externalización de extranjeros en Europa" celebradas en Sevilla en junio también de 2004. En noviembre de 2005, tras una asamblea que tuvo lugar en París, organizaciones de Bélgica, Gran Bretaña, Italia, Marruecos, Francia y España constituyeron formalmente la Red Migreurop mediante la discusión (y posterior aprobación en febrero del 2006) de unos estatutos y la constitución de un consejo de representación y administración formado por delegados de las organizaciones y personas individuales que participan en la red. Estas redes no son más que un ejemplo de la creación de un espacio transnacional, donde tiene lugar el intercambio de información digital, se generan debates en cuanto al fondo y la forma de las acciones, etc. Sin embargo, todos estos procesos de discusión y deliberación virtual se manifiestan físicamente en los encuentros y en los eventos que tienen lugar en distintos espacios, así como con las convocatorias trasnacionales de "lucha" por los derechos de los inmigrantes, donde se generan nuevos objetivos y planes de actuación futura. LA PRAXIS LOCAL DE LA LUCHA TRANSNACIONAL Las prácticas transnacionales por los derechos de los inmigrantes se materializan en espacios concretos y simbólicos, ya sean ciudades, centros de internamiento, fronteras, etc. Ello responde a que estas prácticas no tienen lugar en un "tercer espacio imaginario" sino que "mientras que conectan colectividades situadas en más de un territorio nacional, están plasmadas en relaciones sociales específicas entre personas específicas, situadas en localidades inequívocas, en tiempos determinados históricamente" (Smith y Guarnizo, 1998, 11). En este apartado nos referiremos, precisamente, a esas localizaciones de las luchas generadas a partir de las reflexiones y deliberaciones surgidas en red. Concretamente, desde los encierros de 2001, en los que un millar de inmigrantes sinpapeles tomaron una decena de iglesias en demanda de derechos fundamentales y la regularización, se ha generado en Barcelona un importante movimiento de resistencia, ya sea a través de organizaciones, de movimientos autónomos y sindicatos, pero fundamentalmente a través de colectivos como los sinpapeles (Papers per a Tothom, la Assemblea per la Regularització Sense Condicions -ARSC-, etc.), contra las fronteras (Espai per a la Desobediència a les Fronteres, Cornellá sense Fronteres), etc. Por eso mismo, se prestará atención especial a las acciones que han ido teniendo lugar en este espacio urbano concreto. No se trata de hacer un inventario exhaustivo sino de reseñar unos ejemplos que ilustren cómo una iniciativa transnacional se sustancia en lo local. Para ello, nos vamos a referir a los Días transnacionales de acción por los derechos de los inmigrantes, las caravanas europeas contra las fronteras y por la libertad de circulación, los MayDay y la Cadena Transnacional de Acciones relacionadas con la Migración. El 31 de enero de 2004, cerca de cuatro mil personas de múltiples procedencias recorrieron el centro de Barcelona. El hecho de que las pancartas estuvieran escritas en más de 10 idiomas (catalán, español, inglés, francés, árabe, amazigh, urdu, bengalí, etc.) reflejaba la diversidad de los participantes. Muchos de ellos eran inmigrantes sin papeles, que se manifestaron para pedir la regularización sin condiciones, el cierre de los centros de internamiento, el fin de las deportaciones o los derechos fundamentales como reunión, asociación o huelga, etc. Durante la manifestación, se recuperaron lemas que fueron habituales durante los encierros en las iglesias de 2001, como "Papeles para todos" o "We want papers". Al mismo tiempo, se coreaban también consignas contra el Forum de las Culturas 2004 como símbolo de la institucionalización de la especulación global. Además de la gran manifestación, fruto del contacto de las múltiples organizaciones sociales, sindicatos y partidos políticos extra-parlamentarios, se constituyó ARSC, movimiento fundamental en las luchas comprometidas con la defensa de los derechos de los inmigrantes en los últimos años. Simultáneamente tuvieron lugar cientos de acciones organizadas en más de 40 ciudades europeas como Frankfurt, Londres, Viena, Madrid, Barcelona, Calais, Lille, Marsella, Lisboa, Berna, Ginebra, etc. En París, por ejemplo, más de 100 sinpapeles y grupos de apoyo ocuparon pacíficamente la sala de plenos del Consejo económico y social, con el fin de reunirse con los sindicatos y asociaciones firmantes de un informe que denunciaba la situación de persecución de los sinpapeles en Europa. Tras el debate con el Vicepresidente del consejo y los representantes de la CGT y otras organizaciones, se obtuvo como resultado un compromiso para poder celebrar unas reuniones conjuntas entre las organizaciones del Consejo y los protestantes para cooperar entre sindicatos y organizaciones en contra de la propuesta capitalista de crear una clase global de pobres y excluidos. Fue el primer Día europeo de acción por los derechos de los migrantes. Este Día de acción fue convocado a través de un manifiesto difundido masivamente por las webs de colectivos y listas de distribución. Era el "Manifiesto europeo hacia una convergencia y una unión de las luchas de los sin papeles, los refugiados y los inmigrantes en Europa". Este documento fue acordado por varios colectivos europeos de personas sinpapeles, refugiados e inmigrantes a través de una serie de reuniones celebradas en el Campo de NoBorder en Estrasburgo, en julio de 2002; en Leiden (Peoples Global Action), Berlín (la gira de Caravana), Bruselas, Florencia (Foro Social 2002), Londres (Foro Social 2003) y, finalmente, en Saint Denis (París) por las organizaciones asistentes al Foro Social Europeo en 2003. La propuesta principal del manifiesto es la formación de "una red que cruce las fronteras nacionales" con el objetivo de "crear una fuerza mutuamente responsable, autónoma y colectiva, dirigida por l mism protagonistas, y capaz de responder a los ataques económicos y políticos que van en aumento en Europa promovidos por los mismos gobiernos". Lo firman más de una veintena de organizaciones de 7 países europeos, entre los que destacan Tavolo Migranti del Social Forum Italiani, la Coordination Nationale des Sans Papiers de Francia o Papers per a Tothom de Barcelona. El segundo Día europeo de acción por los derechos de los migrantes tuvo lugar el 2 de abril de 2005 y planteó como principal reivindicación la libertad de movimiento y el derecho de permanencia "como alternativa al proceso constitucional europeo", representado éste por los centros de retención más allá de las fronteras externas (Balcanes, Libia, Marruecos...), el modelo de ciudadanía europea excluyente y de jerarquización de derechos, y el nuevo modelo de gestión de mano de obra basado en la precarización y la explotación. En este caso, el llamamiento a las manifestaciones, acciones y luchas en toda Europea para "promover un marco transnacional" adquirió una dimensión mayor que el año anterior. En primer lugar por la capacidad de convocar a un número mayor de adhesiones, casi una centena de organizaciones provenientes de 12 países europeos. Este hecho, además de reflejar el aumento de la capacidad de difusión de la convocatoria, también pone de manifiesto la voluntad de la transnacionalización de las luchas. En segundo lugar, secundaron la llamada dos redes de carácter propiamente transnacional: Frassanito y Euromarches/Marches europeennes. Y, en tercer lugar, al vincular esta convocatoria con otra de carácter también transnacional EuroMayDay (1 de mayo de 2005), se creó una conexión entre distintos momentos para aprovechar sinergias y construir lazos entre acciones. La cita fue secundada por toda Europa e incluso en EE.UU. En Italia, activistas sociales ocuparon sedes de compañías aéreas involucradas en las deportaciones y bloquearon los accesos a varios centros de detención de inmigrantes, así como concentraciones ante sedes de ONGs que llevan a cabo su labor en centros de identificación y permanencia temporal para inmigrantes. En Rótterdam, 200 personas lograron bloquear dos barcos en los que se encontraban recluidos unos 800 inmigrantes. En San Diego (California), un centenar de personas protagonizaron una marcha hacia la valla que marca la frontera con México. En la región de Brandenburgo (Alemania) la manifestación, compuesta principalmente por refugiados autoorganizados, logró penetrar en un campo de refugiados, a pesar de los grandes obstáculos de seguridad. En Almería, más de 2.000 inmigrantes, en su mayoría subsaharianos, reclamaron entre otros derechos un empadronamiento y vivienda digna. En Barcelona, la manifestación convocada por la ARSC a las 6 de la tarde, desde Plaza de la Universidad hasta la Delegación del Gobierno, fue secundada por 3.500 personas. Además, este día de lucha coincidió temporalmente con el proceso de regularización abierto a raíz del nuevo Reglamento de extranjería 2393/2004. Ante las condiciones excesivas y utilitaristas requeridas para la regularización (entre otras exigencias, era el empresario quien debía presentar la proposición de contrato de trabajo, quedando el inmigrante subordinado a la voluntad del mismo), las asambleas de inmigrantes de Cornellá, Santa Coloma y Barcelona capital, acordaron realizar un encierro en locales sociales, religiosos y universitarios, y con carácter indefi-nido. Este llamamiento fue secundado por 700 personas, principalmente pakistaníes, hindis, bangladeshís, marroquíes, búlgaros y latinoamericanos, algunos de los cuales mantuvieron incluso una huelga de hambre. El tercer Día de acción por los derechos de los migrantes fue convocado para el 7 de octubre de 2006, marcado de manera contundente por los episodios de la valla de Ceuta y Melilla y las acciones posteriores 15. El llamamiento fue aprobado en la Asamblea final del Foro Social de Atenas, donde la cuestión migratoria se consagró como un eje temático específico y se decidió dar un paso más y coordinar acciones por toda Europa para el 7 de octubre de 2006. Posteriormente también fue ratificado por la Asamblea de Movimientos Sociales en el Foro Social Mundial de las Migraciones (Rivas, Madrid). El comunicado comienza con una frase del Foro Social Policéntrico de Bamako/Malí celebrado en enero de 2006: "Con la excusa de combatir la inmigración clandestina, los gobiernos están adoptando políticas represivas y expanden cada vez más las fronteras de las naciones enriquecidas mediante centros de detención, desalojos, expulsiones, y selección de la mano de obra". El objetivo de esta cita es poner de manifiesto la firme repulsa al régimen migratorio europeo basado en la externalización de las fronteras, las vallas, los disparos mortales, las deportaciones masivas al desierto. Por otra parte, es una llamada a socavar dicho régimen mediante luchas desde todas las fronteras: las externas (al otro lado de la valla) y las internas (contra centros de internamiento y las deportaciones). En este sentido, un hecho relevante de esta convocatoria es la afirmación del carácter global de las migraciones, y por tanto de ahí surge la necesidad de conectar también con los movimientos de migrantes en el continente africano y americano a través de un día simultáneo de acción. "En el período entre el Foro de Bamako y el de Nairobi, proponemos una movilización internacional durante todo el año en defensa del derecho de todas las personas a circular libremente por el mundo y para determinar su propio destino... Finalmente convocamos a un día internacional de movilización que podría desarrollarse en los lugares/símbolos de las fronteras (aeropuertos, centros de detención, embajadas, etc.)". La primera Caravana europea contra la valla, "ninguna persona es ilegal", tuvo lugar los días 4, 5 y 6 de noviembre de 2005, prácticamente un mes después de los trágicos episodios de las "vallas". La rápida organización fue fruto del contacto transfronterizo a través de contactos reales así como virtuales: "Poco a poco la idea fue tomando forma y se pasó de reunio-nes presenciales en cada territorio, a una coordinación sustentada en Internet a escala estatal y europea (listas, wikis, chats, etc.). El proceso organizativo se desplegó en apenas veinte días, con un enorme esfuerzo colectivo que incluyó a personas de Europa y el norte de Marruecos. Creo que esta capacidad para modular diferentes redes y hacer frente a una situación de tal complejidad es una de las mayores virtudes de esta experiencia" 17. A la convocatoria estaban llamados "grupos y espacios sociales autoorganizados, comunicadores sociales, ciudadanos europeos nacidos aquí y allá, asociaciones de vecinos, asambleas y foros de inmigrantes". Quinientas personas procedentes de todo el Estado español así como de Suecia, Francia, Alemania e Italia se dirigieron "hacia las vallas como lugar de un crimen perpetrado en nombre de las democracias europeas". Las demandas eran claras: a) Regularización inmediata de los inmigrantes que se encontraban en Ceuta y Melilla; b) Investigación independiente y rápida de los hechos ocurridos en la frontera y juicio a los responsables de las muertes en la valla y en el desierto; c) Retirada inmediata del Ejército de la frontera porque su utilización frente a la población civil era absolutamente ilegal; d) Paralización de la política migratoria de la Unión Europea basada en la externalización de las fronteras, y, por tanto, del proceso de creación de centros de internamiento en los países de tránsito y de la repatriación de migrantes a países terceros; d) Resolución favorable de todas las demandas de asilo político solicitadas desde que se desencadenaron las primeras muertes en Ceuta y Melilla. Finalmente, tras el intercambio de experiencias con los inmigrantes africanos "internados" en el Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes y una reunión con la Delegación del Gobierno de Ceuta, en la que se trasmitieron las demandas de resolver favorablemente las peticiones de asilo, así como una investigación independiente sobre las muertes de la frontera, finalizaba la experiencia, pero comenzaba una inercia. Si la primera Caravana que tuvo lugar en Ceuta, expresaba el rechazo a la política europea de fronteras exteriores y a la nueva tendencia de externalización del control a los países limítrofes, ahora, con la segunda edición, los días 23, 24 y 25 de junio de 2006, lo que se pretendía expresar era la repulsa a las fronteras construidas en el interior de los países y en las ciudades para controlar, detener y expulsar a los inmigrantes que logran entrar en Europa sin permiso. Así, la segunda Caravana europea por la libertad de movimiento tuvo lugar en la ciudad de Barcelona, principalmente, por dos motivos: la aprobación de una polémica ordenanza municipal que criminalizaba aspectos de la vida cotidiana de los inmigrantes 18, y porque se inauguró el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) en la Zona Franca, en sustitución del anterior de La Verneda, objeto de reiteradas denuncias por parte de organizaciones locales e instituciones internacionales de defensa de los derechos humanos. La Caravana de Barcelona fue difundida en distintas convocatorias europeas como las Jornadas Europeas sobre Inmigración, Ciudadanía y Globalización en Terrassa, el Mayday de París, el Foro Social Europeo en Atenas o la inauguración del Sindicato Invisibles Workers of the World (IWW) en Italia. Aunque el acto principal estaba previsto que fuera una manifestación que recorriera la ciudad, la atención mediática se dirigió hacia una acción de "desmontaje simbólico" del CIE, inspirada en otras anteriores ya realizadas en Italia u Holanda. En el "desmontaje" participaron más de 100 personas, y concluyó con la detención y procesamiento de 59 personas, incluidos dos abogados en ejercicio y dos periodistas. Las muestras de solidaridad con los detenidos llegaron por medio de varias manifestaciones frente a la comisaría de La Verneda donde estaban los detenidos y junto a los juzgados, así como mediante comunicados provenientes de todo el Estado y distintos lugares de Europa, como el sindicato IWW, la red Frassanito, la Area condivisa della disobbedienza sociale. Durante estas jornadas, además, tuvo lugar la experiencia Fada'iat, un proyecto muy extenso de arte, arquitectura y tecnología en la frontera, en torno a la libertad de movimiento y la libertad del conocimiento [URL]. Los EuroMayDay, como su propio nombre indica, se celebran el 1 de mayo, Día Internacional del Trabajo. Aunque inicialmente surgió en 2001 en Milán (ciudad donde siguen teniendo lugar multitudinarias manifestaciones), gracias a Internet y otros medios, se han expandido por diversas ciu-dades de Europa como días de acción política promovidos por redes de activistas anti-capitalistas, feministas y colectivos de inmigrantes contra la precariedad a la que conduce el modelo económico neoliberal europeo. En 2005, la red EuroMayDay empleó el slogan Precarious people of the world let's unite(conspire) and strike 4 a free, open, radical Europe (precarios del mundo, unámonos -conspiremos-y peleemos por una Europa libre, abierta y radical). Como un activista de Barcelona la define, "la MayDay trata de producir un dispositivo que entrecruce los movimientos antisistémicos más potentes de los últimos años en Europa: los centros sociales, el movimiento global expresado en las contracumbres, el mediactivismo, el ecologismo urbano y las street parade (reclaim the streets, critical mass) o las luchas por la ciudadanía universal y por la libertad de movimiento (tanto de los sinpapeles -en encierros, huelgas de inmigrantes u otras movilizaciones-como de los europeos de origen -border camps, movilizaciones contra los CIE)" (Arbide, 2005). la población civil un sentimiento de miedo, de sospecha, de rechazo, de racismo que distraiga las verdaderas razones de las injusticias cotidianas". Por eso mismo, la manifestación de 2004, que fue convocada por múltiples colectivos 19 y que congregó a más de 10.000 personas, estuvo encabezada por un millar de sinpapeles y la demanda incondicional en este tipo de eventos, "papeles para todos". Esto, que implica la posibilidad de acceder a un trabajo digno, supone en última instancia una demanda de libertad de circulación. V. UN MOVIMIENTO QUE CAMINA No cabe duda de que asistimos a un fenómeno aún incipiente, en formación y, por tanto, con sus limitaciones, sus deficiencias y sus contradicciones. Sin embargo, su potencialidad para contrarrestar el avance de un Estado transnacional de vigilancia es innegable. Cada vez surgen más iniciativas en lugares más distantes pero de manera coordinada y sincronizada. Las conexiones ya no son únicamente entre contextos europeos, sino que la unión entre organizaciones de África, Europa y América ha roto las distancias también entre el Norte y el Sur. Una verdadera transnacionalización de la lucha así lo requería. La confluencia de sinergias entre múltiples colectivos convierte a las redes transnacionales en la vanguardia de las luchas por los derechos de los inmigrantes, tan limitados en los últimos tiempos. A pesar de suponer experiencias locales, el hecho de que se encuentren conectadas simultáneamente con otras muchas experiencias, las convierte en un "gran movimiento" capaz de intervenir en la agenda de grandes instituciones y de sus políticas. Aunque aún es pronto y existen muchas dificultades, se podría decir que se está forjando una nueva legalidad, cosmopolita y subalterna. Con todo, a pesar de la deriva de las políticas de control (eufemísticamente llamadas de "gestión") y la regresión de los derechos y garantías de los inmigrantes, lo que nos indica que aún es largo el camino que falta por recorrer hasta llegar al Estado transnacional cosmopolita, asistimos a la formación de un movimiento flexible, capaz de adaptarse a los nuevos obstáculos para "desmontarlos". otorga un carácter heterogéneo a la frontera: "Bajo ningún concepto ciertas fronteras se hallan ya situadas en las fronteras en el sentido geográfico-político-administrativo del término, sino que residen en otro sitio, dondequiera que reejerzan controles selectivos" (2005,84). 4 En esta misma línea, De Lucas establece una serie de categorías en virtud de la cual el Derecho "contra el enemigo" actúa en distintas instancias. Primeramente, un "enemigo exterior", es decir, aquella persona que deviene potencialmente emigrante irregular; el "enemigo a las puertas", para referirse a aquella persona que o bien se localiza en un puesto fronterizo exterior o bien en el interior pero aún controlado por la policía de fronteras (por ejemplo, un aeropuerto) y, finalmente, un nuevo tipo de "enemigo interno", el que viniendo de fuera consigue infiltrarse, consigue pasar la frontera para establecerse sin auto-rización en el territorio estatal (De Lucas, 2004). 5 El Consejo Europeo de Sevilla, de junio de 2002, centrándose principalmente en la inmigración irregular y en su combate efectivo, define claramente la nueva dirección hacia la que deben encaminarse las instituciones europeas: Lucha sin descanso contra la inmigración irregular, incluso en los países de origen. Para ello, además de incidir en una mayor gestión coordinada e integrada del sistema de fronteras exteriores, también llama a la celebración de acuerdos de readmisión y colaboración con terceros países. A pesar de la voluntad de los gobiernos británico y español de recoger sanciones explícitas contra los Estados de origen que no colaborasen en la gestión-control de las migraciones, finalmente quedó bien como incentivos económicos o como una "amenaza" vinculada a los programas de desarrollo, según se interprete: "una colaboración insuficiente por parte de un país podría dificultar la intensificación de las relaciones de dicho país con la Unión" 6 Wihtol de Wenden se refiere a ellos como "la entrada principal y la puerta de servicio" (2000,(51)(52)(53)(54)(55)(56)(57)(58)(59)(60). Mientras que la primera se abre para las élites económicas y trabajadores altamente cualificados, la puerta del servicio, permite entrar a "brazos" destinados a trabajar en sectores desregulados de la economía sumergida. 7 Sobre la formación de un "Gran muro del capital" que separa el Norte del Sur, ver el Davis (2008). 8 Estas autoras han proporcionado una definición ya clásica del transnacionalismo como "un proceso a través del cual los inmigrantes forjan y mantienen relaciones sociales multiescalares que vinculan sus sociedades de origen y las de asentamiento. Llamamos a estos procesos transnacionalismo para enfatizar que muchos inmigrantes hoy en día construyen campos sociales que cruzan fronteras geográficas, culturales y políticas" (Basch, Glick Schiller y Blanc- Szanton, 1994, 7). 9 Indymedia es un portal global, independiente, descentralizado (porque cuenta con cientos de subdivisiones por todo el mundo) y participativo, para periodistas y colectivos sociales que desean informar sobre cuestiones políticas y sociales. Surgió en 1999 durante las protestas contra la OMC en Seattle como mecanismo alternativo para la retrasmisión de la protesta [URL]. LA CONSTRUCCIÓN DE UN ESTADO TRANSNACIONAL DE CONTROL SELECTIVO DE LA INMIGRACIÓN EN LA UNIÓN EUROPEA
El primer alcalde británico en España -¿símbolo de una sociedad integradora? No 706 PRÁCTICAS DE CIUDADANÍA EUROPEA. EL USO ESTRATÉGICO DE LAS IDENTIDADES EN LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA... "Un inglés que no sabe español, alcalde accidental de San Fulgencio" 1, titulaba el rotativo La Vanguardia el 31 de octubre de 2008, cuando, tras la detención de la alcaldesa, del teniente alcalde y de varios concejales por supuestos casos de corrupción urbanística, le tocaba asumir temporalmente el cargo de alcalde a un edil de origen británico que forma parte de la coalición gobernante de ese pueblo en la costa alicantina. La noticia, ampliamente difundida tanto en los medios españoles de cobertura nacional 2 como en la prensa británica 3, expone al público una transformación en la política local española que ha ido cobrando fuerza desde que a los extranjeros comunitarios se les concediera el derecho de voto activo y pasivo en las elecciones municipales. El año 1999, cuando por primera vez la vía de sufragio se abrió de forma generalizada a los extranjeros procedentes de países de la Unión Europea que viven en España 4, marca el inicio de un cambio profundo en la geografía política de algunos municipios, localizados primordialmente en la costa mediterránea. A medida que España evolucionaba a lo largo de la última década hasta llegar a ser el país con la mayor dinámica inmigratoria de la Unión Europea 5, extensas áreas de las provincias de Alicante y Málaga, y de las Islas Baleares y Canarias se han poblado, entre otros, de un contingente específico de extranjeros. En su gran mayoría provienen de los países de la Unión Europea (especialmente la "antigua" UE-15, más Suiza y Noruega), con Gran Bretaña y Alemania a la cabeza, y una parte importante de ellos ABSTRACT: Local politics can be evaluated as an outstanding field of negotiation and social exchange that emblematize the deep transformations of the Spanish society due to the massive migration processes of the last decade. RESUMEN: La política local es un campo de negociación e intercambio social en el cual se perciben de forma destacada las profundas transformaciones que la sociedad española vivió a partir de los procesos masivos de inmigración de la última década. Este texto debatirá, a través de un análisis empírico de las formas de participación política en la costa mediterránea, qué alcance y magnitud de cambio introduce el derecho de voto activo y pasivo de extranjeros comunitarios. Para ese análisis, se efectúa un enlace conceptual entre la participación política a nivel local y algunas nociones teóricas como la ciudadanía europea. Los dos conceptos claves del debate, es decir, la ciudadanía europea y las referencias a identidades europeas, se piensan como una práctica diaria que se expresa activamente en cuestiones de índole político a nivel local. Ciudadanía europea; Participación política; Políticas de identidad; Inmigración; España. son jubilados. A diferencia de las migraciones económicas, este flujo se caracteriza por el hecho de que sus protagonistas son personas con horizonte de vida amplio, que proceden de estratos sociales de alto poder adquisitivo y que migran por razones de ocio y con objeto de mejorar su calidad de vida (Rodríguez, et al., 2005). Recientemente, los efectos de esta migración específica, que en el debate anglo-sajón se denomina con los términos de "amenity migration" (McIntyre 2009), "lifestyle migration" (Benson, O'Reilly 2009) o "affluent migration" (Schriewer, Encinas 2009), ha sido objeto de un debate científico creciente (Echezarreta 2005; King, et al. 2000; Oliver 2007; Warnes 2004). El pueblo inicialmente mencionado de 11.594 habitantes en 2008, San Fulgencio, es un reflejo de una nueva realidad que está emergiendo sin tener una repercusión mediática equiparable al flujo de migraciones económicas: según los datos del Padrón Municipal del año 2008, solamente el 23,1 % de los habitantes de este municipio son de nacionalidad española. Por otro lado, los habitantes británicos aportan más de la mitad y junto con los alemanes constituyen casi dos tercios de la población municipal (INE 2008). Es posible, entonces, esperar que la participación política de extranjeros sea solamente un paso lógico en el proceso de apropiación cultural o integración social en el lugar de residencia, especialmente viviendo en un pueblo con semejante estructura demográfica. De acuerdo con las estadísticas, San Fulgencio forma parte de un grupo de municipios que presentan características poblacionales similares. En distintas localidades como Calpe, Rojales, Els Poblets (Alicante) y Mojácar (Almería), los extranjeros comunitarios exceden al número de españoles. Además, es un patrón bastante habitual en los municipios alicantinos y andaluces contar con una población de extranjeros comunitarios que supera el tercio del total y que esa población sea mayor de edad, con porcentajes superiores al 30 % del total de la población (INE 2008). Como consecuencia, y trasladado al campo político local, los extranjeros teóricamente podrían haber votado su propio concejal en más de 40 municipios andaluces, como afirman Durán y Martín (2008), refiriéndose a las elecciones del año 2003 cuando las cifras de la inmigración europea eran todavía marcadamente inferiores a las actuales. No sorprende que los comicios municipales de 2007 finalmente hayan ocasionado un ascenso significativo del número de concejales extranjeros, que solamente en la provincia de Alicante se elevan a tres docenas, repartidas primordialmente entre los municipios con mayor dinámica de la inmigración "acomodada" que se produce en el Levante español. Esta primera indagación levanta un sinfín de cuestiones de índole sociológica acerca de las causas, los procesos y las consecuencias de la participación política de los extranjeros, sumamente interesantes desde un punto de vista tanto empírico como teórico. En este artículo se discutirá en qué medida la intervención activa en la política formal y la participación política a través del sufragio se pueden interpretar como una superación de las múltiples barreras sociales que viven y sufren extranjeros e inmigrantes de igual manera. A diferencia de algunos autores que discuten las vías "informales" de participación política a través de asociaciones y movimientos de índole transnacional [URL]., Routledge 2008), se estudiará primordialmente en este trabajo la participación en la política formal. Ésta se puede caracterizar como uno de los campos significativos de ciudadanía, cuyo acceso está organizado a la vez de manera protegida y restrictiva (Ong 2006; Hermes y Dahlgren 2006; Shachar y Hirschl 2007). Algunos de los casos concretos que el autor ha investigado en los últimos años 6 demostrarán los cambios que ha experimentado la política local a partir de la participación activa de los extranjeros comunitarios. Eso ayudará a entender en qué medida se puede explicar la participación política de extranjeros comunitarios como un signo de éxito de una sociedad integradora, tal como lo entiende el actual Plan Estratégico de Ciudadanía e Integración del Gobierno de España, es decir, como un "proceso bidireccional que busca la cohesión social" (MTAS 2007: 7). En este sentido, y frente a la incorporación de un contingente mayor de inmigrantes que podrá acudir a las urnas en los próximos comicios locales del año 2011 debido a la incorporación de los países del Este de Europa a la UE y los convenios bilaterales con países latinoamericanos como Argentina y Colombia, se pueden derivar conclusiones que tendrán cierta validez para la situación en muchos municipios en todo el país en un futuro muy próximo. La interpretación de la participación política se efectuará en referencia a discusiones teóricas sobre la integración, uniendo dos aspectos fundamentales: la conceptualización de ciudadanía y de las identidades. Se defiende que, dada la actualidad y la intensidad del proceso de inserción política de los extranjeros comunitarios, la experiencia nacional con múltiples y variados procesos de migración transnacional (Vandenberg 2000; Davidson 2000; Barnett 2003; Low 2004). Especialmente éste es el caso de la Unión Europea, en donde, y como consecuencia de la implementación del Tratado de Maastricht, se han producido una serie de transformaciones de índole económica, cultural, jurídica y política. Según algunos autores, el aumento de las libertades laborales, de movimiento y de residencia condujeron a la formación de un era post-nacional que incluye la construcción de una práctica de la sociedad civil europea y la elaboración de nuevas formas de gobernanza (Finke y Knodt 2005). Asimismo, se establecieron formas de ciudadanía novedosas que cuestionan su concepción tradicional basada de forma exclusiva en la nacionalidad (Wiener 1998). Los derechos europeos, como la posibilidad de votar y de ser candidato en elecciones municipales, se rigen primordialmente por dos factores: la nacionalidad de uno de los estados miembro de la UE y la pertenencia a un territorio local concreto (Day y Shaw 2002). Así, se promociona una forma de concebir la ciudadanía como una práctica social que incluye la participación política en ámbitos espaciales y sociales muy variados (Rose 2001). En definitiva, autores como Mitchell (2003: 397 f) constatan un proceso de una creciente de-consolidación nacional y defienden la desterritorialización de la participación democrática. Se argumenta, en consecuencia, que la movilidad creciente de los ciudadanos europeos y las posibilidades formales de participación política conducen de forma automática al desarrollo de una sociedad civil europea (Urry 2000, Rumford 2002). Dentro de ese panorama, algunos ciudadanos, como los migrantes jubilados inicialmente mencionados que, según Mitchell (2007) y Nijman (2007) pueden ser denominados como cosmopolitas, parecen especialmente privilegiados por la posesión de una gran variedad de opciones de estilos de vida. Son un ejemplo vivo del desarrollo del mundo transnacional y se pueden caracterizar como los prototipos de "ciudadanos transnacionales" que establecen nuevas formas de poder social a distintos niveles (Faist 1998; Favell 2003). En última instancia, cabe resaltar que, según esa línea discursiva, las políticas urbanas y la participación política que posteriormente se analizarán, se convierten por excelencia en cuestiones de índole transnacional. Como resultado de los debates mencionados, se deriva que en un mundo globalizado una parte creciente de las relaciones sociales atraviesan las fronteras de los del Levante español genera resultados que no solamente resultan novedosos desde un punto empírico. Asimismo, se prevé un avance teórico-conceptual en los estudios relacionados con la ciudadanía que, como se verá en adelante, se interpreta como una práctica de políticas de identidad. En este sentido, cabe destacar que uno de los puntos de referencia son las variadas conceptualizaciones de Europa, tanto en cuestiones de identidad como en relación con la ciudadanía. Ese cuadro conceptual genera una perspectiva que atraviesa ciertos límites disciplinarios y a la vez incita a un relevo de la percepción que tiene el concepto de identidad europea, discutido en ocasiones como un ideario elitista y alejado de lo cotidiano de la población. CIUDADANÍA EUROPEA Y POLÍTICAS DE IDENTIDAD Un croquis teórico-conceptual para el análisis de la participación política en un mundo transnacional Algunos de los debates recientes en teoría política y filosofía política destacan que la conceptualización de la ciudadanía está viviendo una transformación profunda, dado el nuevo y cambiado rol que tiene el estado-nación a partir de los procesos de globalización y la profundización de la Unión Europea (Bauböck 2005; Benhabib 2005; Habermas 2009). En este sentido, parece que algunos de los conceptos tradicionales, por ejemplo el de ciudadanía, definida primordialmente a través de los derechos civiles, políticos y sociales (Marshall 1950), precisan de una reconsideración. Esto también atañe a los estudios de Hannah Arendt (1987) que describe las tradicionales dicotomías binarias entre la ciudadanía y la falta de nacionalidad, centrándose en los deberes y los derechos de la ciudadanía. Por el contrario, una parte creciente del debate intelectual actual enfatiza la noción de ciudadanía, sobre todo a través de sus expresiones en la vida diaria: por ejemplo, las movilizaciones y las prácticas concretas que conlleva (Isin y Wood 1999; Ong 2006). Ello no significa ninguna negación de los derechos de la ciudadanía, constituyentes e indiscutidos. Más bien, se trata de una ampliación de las perspectivas teóricas, dando así una respuesta a las múltiples transformaciones que han vivido las sociedades post-fordistas, con nuevas relaciones de poder económico y social concentrado en "ciudades globales" (Sassen 1999) y las respuestas del estado-nación en un mundo trans-estados-nación (Jackson et al. 2004: 8). Las ideas centrales de las "geografías del transnacionalismo" distinguen tres perspectivas diferentes, llamadas transnacionalismo "desde arriba", "desde abajo" y "de por medio". Mientras que en el primer caso los estudios se asocian al impacto de las instituciones transnacionales para las sociedades en cuestión, el transnacionalismo "desde abajo" se entiende normalmente como la incorporación de diferentes formas de resistencia local, por ejemplo, a través de activismo local y organizaciones vecinales. Según Smith (2001), transnacionalismo "de por medio" se define como un producto de prácticas políticas y sociales que están en un permanente proceso de reconstrucción, incluyendo así las transformaciones de todo tipo de prácticas (políticas) diarias e individualizadas. Esta idea puede evaluarse como un intento de conceptualizar las transformaciones de prácticas individuales y su entorno social en un mundo global. Lepofsky y Fraser (2003) argumentan que una ciudadanía post-nacional, que responda a las transformaciones del mundo transnacional, debería incluir no solamente un mero repertorio de derechos y deberes. La ciudadanía participativa post-nacional, como se podría denominar el concepto, implica sobre todo la articulación de identidades y transforma ciudadanía desde un derecho constitucional a un acto performativo que se desarrolla a través de la participación en la sociedad. Dado que la participación primordialmente se observa en asuntos locales, García (2006) introduce el término de "ciudadanía urbana", mientras Isin y Wood (1999) se refieren al concepto de "ciudadanía local". En las sociedades europeas, con la posibilidad de referirse a los derechos transnacionales concedidos en el marco de la Unión Europea y de hacer uso del voto a escala municipal, parece evidente que se ha establecido una discusión extendida acerca de las consecuencias prácticas de la "nueva" ciudadanía europea, que se entiende como ciudadanía participativa relativamente avanzada para sus propios miembros (Penninx et al. 2004; Favell 2008; Painter 2008). Como acentúan Isin y Wood (1999), la ciudadanía se nutre de una multitud de posibilidades de acción. Si se acepta su propuesta de que la ciudadanía es tanto un conjunto de derechos y deberes como una serie de prácticas culturales, económicas y simbólicas, es necesario asumir las consecuencias teóricas, políticas y sociales de ese punto de vista. Entonces, la ciudadanía se tendrá que concebir como un concepto que cambia en el transcurso del tiempo y que se utiliza estratégicamente para mantener, reconocer o expandir las exigencias de distintos grupos sociales. Concebido de tal manera, la ciudadanía es un objeto de permanente pugna y negociación e incluye la expresión de identidades colectivas. Concebir la ciudadanía como una práctica y una capacidad de actuar en un ambiente determinado, tal como lo proponen Rose (2001) o Wiener (1998), ayuda a acoplarla con ideas teóricas que otorgan importancia a la expresión de identidades (políticas). En referencia a los debates efectuados en la rama de los estudios culturales (Cultural Studies) británicos, Stuart Hall (1997) expresa que las políticas de identidad son un aspecto sumamente importante como expresión de la ciudadanía a nivel local. Teniendo en cuenta que, por razones de disponibilidad temporal y por un mayor interés en cuestiones del entorno inmediato, los ciudadanos jubilados suelen involucrarse con mayor énfasis en prácticas de política local (Jennings y Markus 1988), cabe cuestionar de qué manera es posible observar esta práctica de ciudadanía entre los residentes extranjeros en la costa mediterránea española. La participación política implica participar en las decisiones acerca de la producción del espacio y se refiere a cuestiones de poder. Según Harvey (2006), es importante observar en qué condiciones específicas el contexto de gobernanza local permite o no a los extranjeros una mayor implicación política. Antes de dar respuesta a esa cuestión y para fomentar la comprensión del enlace conceptual entre ciudadanía e identidad, se continúa con el debate acerca de la relevancia que tiene la expresión de identidades en la política local. POLÍTICAS DE IDENTIDAD Y PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE EXTRANJEROS En un mundo marcado por los procesos migratorios, la expresión de identidades es un aspecto de mayor interés, dado que refleja los procesos de construcción social tanto de grupos sociales como de individuos. Según ideas promovidas primordialmente desde la perspectiva de los estudios culturales, se destaca que las identidades per-sonales, colectivas y políticas son un constructo social y un posicionamiento relacional que de manera permanente sufre procesos de desestabilización (Hall 1996). Las identidades se inventan a través de las prácticas, las relaciones, las no-relaciones, las ausencias, los intersticios y otras localizaciones continuas en el mundo social, de forma más o menos consciente. El conocer, entender y construir identidades auto-relacionadas ("yo" y "nosotros") implica por lo menos un conocimiento tácito del "Otro" ("tú" y "ellos") que no forma parte de uno mismo y del grupo de referencia propio (Massey 2004; Penrose, Mole 2008). En consecuencia, la identidad siempre se establece en relación a un sistema de diferencias y a través de ellas (Hall 1996: 4). La aceptación de nociones de identidades relacionales, flexibles y desestabilizadas conllevan una cadena de comprensiones que son interesantes desde una perspectiva teórica y también política. Siguiendo a Massey (2004), la apreciación del des-centrado y de las multiplicidades internas de identidades implica una perspectiva radical que reta a pensar muchos conceptos sociales y espaciales como ciudad, región, nación o Europa, todos evaluados como formaciones discursivas con relaciones de poder implícitas e inscritas. Si entonces los grupos se conceptualizan como "comunidades imaginadas" (Anderson 2006(Anderson [1983]]), ellas no deberían diferenciarse por su autenticidad supuesta, sino primordialmente por la forma hegemónica por la cual se imaginan y construyen (Wodak et al. 1999). Siguiendo argumentos de teóricos feministas y poscoloniales, el constructo social en el que se basan tanto las identidades de grupos como las de los individuos, normalmente tiende a desaparecer o ser invisible por los procesos de naturalización (Said 2003; Butler 1990). Otros autores como Mouffe (2002), coinciden que este proceso es un acto necesario y a la vez performativo dentro de las relaciones hegemónicas para poder establecer la posibilidad de representación. Muchos de los debates relacionados con políticas de identidad se originaron alrededor de los procesos de construcción de identidades nacionales y su contextualización en el marco de identidades culturales, ambas comprendidas como construcciones históricamente contingentes. Las identidades nacionales siguen siendo un esquema importante de expresión de la adhesión colectiva a los grupos sociales construidos, pero el foco de atención se ha desplazado hacia representaciones alternativas para estudiar cuestiones de identidad. Teóricos poscoloniales como Bhabha (2008) respaldan la tesis de que los vínculos culturales se producen de manera performativa. En consecuencia, enfocan su análisis de las identidades en las formas en que los códigos culturales naturalizados se exponen, con el fin de desestabilizarlos. Sin embargo y a pesar de una variedad de estudios acerca del mundo social "híbrido", la cuestión de cómo se usan estratégicamente los conceptos culturales esenciales, por ejemplo, en la resistencia política o conflictos políticos, no ha sido abordada con la profundidad necesaria más allá de lo que se entiende por la necesidad de establecer fijaciones "frágiles" y temporales del significado que constituyen identidades (Glasze 2007). En este sentido, Hall (1997) ofrece dos posibles reacciones de políticas de identidad para responder a las pérdidas de importancia que sufre el estado-nación en el mundo globalizado. Por un lado, se trata de un nacionalismo defensivo y agresivo en búsqueda de la posibilidad de establecer nuevas relaciones de poder y dominación mediante el uso de identidades culturales ancladas en un pasado ficticio. La otra forma de hacer frente al desafío identitario en el mundo global puede ser a través de un proyecto integrador que desarrolla activamente nuevas formas de identificación cultural. Son precisamente estas nuevas maneras de identificación en el mundo posmoderno a las que se refiere la idea de las identidades transnacionales. Isin y Wood (1999) recurren a la simultaneidad y ambigüedad que implican lo performativo de las identidades, especialmente en referencia a la necesidad constante de afirmación y transcendencia. Según ellos, la aplicación de las políticas de identidad busca a la vez el reconocimiento colectivo y la dominación. Ciertamente, esto pasa en áreas tan variadas como las identidades de género y sexuales, las expresiones de estilo de vida y de gustos o asimismo la cultura de consumo y el hedonismo (Featherstone 1991). La migración de extranjeros jubilados y económicamente acomodados a España es también una expresión de un estilo de vida que se basa, entre otros hechos, en el consumo de comodidades como un entorno espacial atractivo y condiciones climáticas evaluadas de manera positiva y que comparte algunas ideas referidas a procesos de un envejecimiento "exitoso". Ahora, para discutir la participación política de los mencionados residentes extranjeros en España, se requiere considerar dos aspectos relacionados con el uso de mar-cas de identidad. El primer aspecto hace referencia a que las identidades colectivas no pueden ser pensadas sin las relaciones de poder existentes, que siempre son una expresión de o una protesta en contra de ellas. Segundo, las identidades han de ser evaluadas como una representación motivada por el interés político que se basa comúnmente en un fundamento emocional compartido para activar los procesos de integración del grupo mismo. En este aspecto destaca explícitamente el significado de las políticas de identidad que promueven innovaciones sociales y políticas, desafiando los procesos tradicionales de identificación. Esto pasa al margen del hecho de que todos los procesos de acción política necesitan implícitamente fijaciones temporales de las identidades fluidas y flexibles. En actividades políticas en un entorno globalizado, con una variedad de apropiaciones y de significantes de carácter transnacional, las cuestiones de la identidad cultural juegan un papel decisivo. Si se entienden las políticas de identidad de esa forma, como representaciones de significados sociales y espaciales, se abre un abanico de coaliciones políticas y una base compartida para la acción concreta en conflictos políticos. Como lo destaca Nicholls (2009), los actores que participan en la política y en sus conflictos habituales proyectan identidades esenciales en función de silenciar la multitud de diferencias internas que puede provocar su participación -tanto a nivel individual como para el colectivo que representan-. Castiglione (2009) se refiere a eso mediante el uso del término de "identidad política". La identidad política incluye dos nociones distintas: Por un lado, incluye la conceptualización de la manera en que la acción política y las instituciones contribuyen al proceso de identificación y diferenciación. Esa noción abre la posibilidad de extender el sentimiento de pertenencia simultánea a diferentes grupos y formaciones sociales. Por otro lado, la identidad política también abarca el sentido de lealtad hacia la comunidad política para facilitar al grupo la identificación y, a la vez, la defensa contra amenazas externas. Este proceso puede, como se discutirá en el debate empírico de la participación de los extranjeros en las costas del Levante español, dar a luz a grupos políticos que se refieren a identidades políticas interpretadas culturalmente. Por otro lado, permite también la creación de identidades políticas incluyentes que, en este caso específico, se refieren primordialmente a construcciones de Europa y de identidad europea. Dentro de las múltiples condiciones de globalización cultural, se trata aquí de una situación prototípica: los residentes extranjeros, en gran parte jubilados, al formar parte de una generación activamente implicada en "hacer Europa" en su sentido más amplio y a través de sus profesiones anteriores y su comportamiento residencial actual, encabezan en algunos pueblos el giro de una política que se dirige explícitamente a valores y creencias europeas. IDENTIDADES EUROPEAS -UN RECURSO ESTRATÉGICO EN LA ELABORACIÓN DE POLÍTICAS LOCALES A diferencia de las investigaciones relacionadas con la cultura juvenil, la elaboración de nuevos estilos musicales, los aspectos subculturales o los movimientos sociales y políticos subversivos cuyo enfoque central se basa en las "nuevas" formas de apropiación cultural desde la base social (della Porta, Tarrow 2004; Martí, Bonet 2008; Nicholls 2009), la discusión de identidades europeas se suele referir a una aproximación que se considera más bien elitista. Ello se deriva primordialmente de su enfoque en aspectos como las instituciones europeas, los burócratas de la administración de la Unión o los profesionales transnacionales (Checkel, Katzenstein 2009; Hermann, Brewer 2004; Laffan 2004; Wodak 2004). Los diferentes estudios explican que las élites transnacionales presentan una integración y adaptación selectiva respecto a las estructuras existentes de poder y jerarquía. Esa adaptación ocurre rápidamente en el ámbito profesional, mientras que las prácticas diarias son un campo de un acomodo más bien lento y selectivo (Beaverstock 2005; Favell 2008). La participación política de los extranjeros comunitarios en el litoral español evidencia esa relación. Por un lado, a nivel político, se efectúa un uso estratégico y con determinación de algunos aspectos específicos dentro del ámbito colectivo, público y político de la identidad europea. Por otro lado, en lo que concierne al estilo de vida individual, pocas expresiones de identidad europea se pueden observar. En concreto, tanto las actividades diarias como la gran mayoría de las amistades se establecen con compatriotas y personas que dominan su lengua nativa. Esta discrepancia concede interés teórico a la conceptualización del uso estratégico de políticas de identidad europea en las luchas políticas locales, por ejemplo, en contra de los modus operandi en los debates y las tomas de decisión sobre el desarrollo local. Como el interés de participar en la política local suele partir de preocupaciones personales, se aprecia una fuerte personalización en las políticas identitarias, enfatizando entre otros aspectos una supuesta brecha entre lo que se evalúa como una diferencia culturalmente interpretada entre las políticas locales en España y el país de origen, diferencia que se postula en una relación de equivalencia con el constructo social de "Europa": "As someone coming from Britain and someone who used to work in local government in Britain, you bring with you a kind of European concept of democracy and fairness and consultation and honesty and trust with politicians and all of those. (Entrevista a M.H., activista político en la provincia de Alicante) La cita se refiere explícitamente a discrepancias que se interpretan en términos culturales y que a pesar de ser caracterizado como "británico" o para generalizarlo más, de "cosmopolita" o de "Europa occidental", se expresan como supuestamente "europeo". Es una marca de identidad europea que se basa en las normas de una administración pública "moderna" y las formas de negociación política "moderna". Este tipo de exigencias de índole identitario y marcadas como "europeas" se ponen en escena mediante actividades colectivas e individuales con el fin de obtener transformaciones en las políticas urbanas. Como el ejemplo demuestra sin lugar a duda, las referencias a identidades europeas siguen las mismas construcciones que caracterizan todo tipo de políticas de identidad, es decir, el principio de establecer de forma discursiva categorías de identidad y diferencia, de inclusión y exclusión que establecen el lugar del "propio" y del "Otro" constituyente. Según Bauböck et al. (2003), los conceptos flexibles y dinámicos de identidad europea reflejan las influencias de la globalización cultural y la forma de construir identidad en sociedades postmodernas, basadas en la comunicación mediática. En consecuencia y también como resultado de la ausencia de una esfera pública europea y de una narrativa hegemónica, las representaciones de Europa se idean como un concepto de mayor controversia que en el caso de las identidades nacionales, a su vez sobrecargadas tanto simbólica como histórica y políticamente. En este sentido, Amin (2004) se centra en su análisis en las dinámicas implícitas en la idea de Europa, tanto por los migrantes transnacionales como por la elite económica europea. Estos actores globalizan y organizan un espacio social híbrido que está íntimamente conectado con el estilo de vida crecientemente transnacional por parte de las clases medias -un aspecto que representa una objeción contra las perspectivas descritas que evalúan Europa y el proceso de europeización como una visión meramente elitista y burocrática (Checkel, Katzenstein 2009)-. La tesis de Amin se basa en la convicción que Europa se está desarrollando hacia un "place of plural and strange belongings, drawing in varied geographies of cultural formation 9 " (Amin 2004, 2). Los argumentos presentados conducen a la conclusión de que todo intento de representar la identidad europea como algo claro y bien definido está destinado a naufragar. Explicitan el conflicto entre el significado y la condición de vaguedad que pueden ser evaluados como elementos constitutivos de todas las identidades de una Europa cultural y geográficamente ambigua. Ahora bien, las perspectivas constructivistas ofrecen un campo conceptual interesante para debatir las políticas de identidad. Desde un punto de vista teórico, es sumamente estimulante que las identidades europeas puedan nutrirse de un sinnúmero de contenidos. Pero, dentro del marco de las prácticas diarias y los usos estratégicos de las políticas de identidad (europea), solamente una cantidad reducida de contenido se vuelve relevante. Si analizamos estos usos y esas apropiaciones, la diferencia entre "nosotros" y "ellos" resulta un punto de partida razonable. Según Eder (2006), las proposiciones acerca de la consistencia de la identidad europea dan por sentado esa distinción, organizándola dentro de una secuencia trascendental que genera una fidelidad narrativa para los sujetos participantes. En este sentido, Grundy y Jamieson (2007) evalúan la identidad europea como una categoría vacía que, por su contenido ambiguo, no es capaz de integrar ni a individuos ni a grupos. Esta percepción contradice a teóricos sociales como Habermas (1998), que se refiere al "patriotismo constitucional" y a la pasión que ciudadanos activos y activistas de movimientos políticos desarrollan para proteger los derechos humanos recurriendo a principios "europeos". En este sentido, el uso activo de las instituciones europeas puede ser una expresión de esa ciudadanía democrática, y algunos movimientos transnacionales de protesta se adaptan estratégicamente a las interpretaciones de principios universales definidos en textos constitucionales y por las instituciones de la Unión Europea (Kantner 2006). En consecuencia, las políticas de protesta social se refieren de forma creciente a esas nuevas relaciones de poder brindadas por los principios democráticos de Europa y de la UE para solucionar conflictos locales y regionales. Es en esta relación en la que se basa la expresión, algo imprecisa, del activista entrevistado, cuando menciona "el concepto europeo de democracia, de juego limpio, de consulta mutua y honestidad". Como veremos más adelante, el término de "democracia" es el que prima sobre los principios de integración identitaria, cuando se trata de identidades europeas. Según Mikkeli (1998), el campo semántico que confina a las identidades europeas se basa primordialen aspectos como la civilización, el cristianismo, la libertad, la piel blanca, el occidente y, obviamente, la mencionada democracia. En un pensamiento agonístico, estos conceptos se oponen al campo semántico del "Otro" que gira alrededor de términos como la barbarie, el despotismo, la esclavitud, la piel no-blanca u oriente. (Amin 2004, 2) A diferencia con los estados-nación, Europa no goza de un reconocimiento compartido y claramente definido; el discurso hegemónico acerca de Europa y todo lo que implican las identidades europeas es profundamente controvertido (Quenzel 2005). Como Europa es un constructo discursivo sin funciones de estado-nación completas ni fronteras definidas, diferentes ideas y dimensiones son objeto de discusión permanente en los medios de comunicación y el sistema político (Wiener 1998). Esto se refleja también en el debate científico, donde, por ejemplo, Nissen (2006) entiende las identidades europeas como identidades colectivas de los ciudadanos de la Unión frente a las instituciones europeas. Por otro lado, Loth (2002) las interpreta como una opción flexible de identificarse a través de tradiciones compartidas. En su contextualización de Europa, Bach (2000) se refiere primordialmente a las élites burocráticas y administrativas que construyen redes transnacionales que reestructuran las administraciones de los estados miembros. Estas discusiones se pueden resumir en el aspecto que destacan Punscher Riekmann y Wodak (2003), al señalar que las identidades europeas son solamente un estrato o una capa de las muchas posibles para unir una determinada comunidad. DISCUSIÓN EMPÍRICA -LA PARTICIPACIÓN DE EXTRANJEROS Si volvemos al caso de las expresiones políticas de los extranjeros en la costa alicantina, se puede observar que los ciudadanos europeos participan en una gran variedad de aspectos que incluyen entre otros la participación en cuestiones sociales, aspectos políticos informales y también la representación formal a través de concejales electos (Janoschka 2008). A posteriori, la participación se focaliza primordialmente en el uso del voto activo y las transformaciones políticas que se han generado a través de la implicación en la política formal y representativa. Cabe resaltar que en un número creciente de municipios se ha producido tanto el despliegue de partidos locales fundados y dirigidos por extranjeros como la participación en los partidos ya establecidos. En este sentido, se pueden diferenciar cuatro escenarios concurrentes que definen hasta el momento la participación de los extranjeros en la política local: En algunos municipios, la inclusión de los residentes europeos en las listas de los partidos establecidos (sobre todo, en las listas "conservadoras") ha seguido la pauta de concentrar y atrapar los votos de los extranjeros para estabilizar el poder de la élite política local. Este aspecto corresponde con aspectos de participación "étnica" observada en algunos municipios franceses como Lille (Garbaye 2004). La inclusión política de extranjeros bien conocidos entre la población europea, puede interpretarse como la adaptación de los regímenes locales a las nuevas reglas del juego político en una sociedad "europea". A los concejales extranjeros, se les otorga la función de mejorar la comunicación con los extranjeros, en muchos casos a través de nuevas oficinas de atención al residente europeo. Pero estos concejales no forman parte de las redes de actuación en la política local y su papel queda reducido a implementar mejoras directamente vinculadas con la gestión municipal en asuntos que tienen que ver con la relación municipio-residente extranjero. Extranjeros como "catalizadores de la modernización". Muchos pueblos de menor tamaño, primordialmente del interior de la provincia de Alicante, cuentan con una participación política de extranjeros que les da una llave para el poder municipal. En algunos de esos pueblos, donde la cifra de extranjeros es notablemente más alta que la de españoles, la participación de los residentes europeos ha transformado de manera significativa las mayorías políticas. En estos casos, los concejales extranjeros son conscientes de que el gobierno municipal está de cierto modo en sus manos, lo que les lleva a cambiar algunos asuntos clave en la gestión del municipio, entre los que destacan en muchos casos las políticas urbanísticas y las infraestructuras municipales. Más allá de ese aspecto, su participación conlleva también cierta modernización, sobre todo cuando se trata de municipios de menor tamaño. El siguiente ejemplo demuestra la percepción que de la situación antes expuesta pueden tener los extranjeros: "Esto no es una coalición. Yo suelo estar con el PP, pero puedo fallar y unirme con los otros o estar en contra de un plan. Y entonces, le digo al alcalde:'¿Cómo has llegado al poder?', porque antes hubo aquí cuatro del PSOE, dos del PP y uno del Bloc. Desde que he participado con un amigo, y hemos visitado a todos los extranjeros personalmente, cosa que nunca nadie había hecho, esto se ha cambiado. ¿De dónde provienen todos estos votos, que han ido al PP? Esto son los extranjeros que me han votado a mí, porque he ganado su confianza. Si entonces se hacen cosas que ellos no quieren, ¿qué crees que harán la próxima vez? Harán su propio partido, y 800 o 900 extranjeros que pueden votar y 500 españoles, pues, sería fácil tener la mayoría y tomar el gobierno, y entonces aquí los españoles no mandarán a nadie." (Entrevista con un concejal extranjero). Extranjeros como "catalizadores de conflictos culturales". En localidades de mayor tamaño, la situación se presenta de una manera muy diferente. Es cierto que en municipios como Dénia o Jávea, que tienen más de 30.000 habitantes, de los cuales más de un tercio son extranjeros de la UE con derecho de voto, el panorama político se ha transformado sustancialmente, sea por la aparición de partidos de extranjeros o por la participación de extranjeros en los partidos tradicionales. Ambos municipios son referentes de importancia para la expresión de identidades valencianas y el partido nacionalista obtiene una representación importante en los parlamentos locales. En este sentido, la cuestión idiomática presenta un aspecto de mayor importancia y conlleva conflictos entre las personas nacidas en la región y los extranjeros. Por ejemplo, durante la legislatura 2003-2007 y en un tiempo en el que tres concejales extranjeros formaban parte del gobierno de Jávea, se produjeron una serie de polémicas acerca del uso de idiomas en actos públicos. Mientras una parte importante de los políticos locales apoyan el uso del valenciano como un derecho constitucional y progresista, muchos extranjeros, cuyo horizonte de interpretación es claramente distinto, consideran la cuestión lingüística como un obstáculo que les impide la participación en igualdad de condiciones. Habitualmente les cuesta expresarse en castellano, por lo que interpretan el uso del valenciano como una exclusión explícita. En este sentido, se ha producido un bloqueo mutuo de los debates acerca de los posibles contenidos de la Agenda Local 21 durante varios años por la imposibilidad de concertar un idioma para llevar adelante las reuniones. Cuando algunos de los políticos nacionalistas se negaban a usar el castellano, los extranjeros empezaban a debatir en inglés. En resumen, el ejemplo muestra que en los municipios de mayor tamaño, la política local es lo suficientemente profesionalizada como para que los extranjeros tengan que superar barreras inmensas para poder hacerse oír entre los políticos. Los poderes establecidos defienden el acceso a los recursos con firmeza y a través del uso de capital simbólico. A pesar de que el conflicto mencionado surge por el uso del idioma, no es necesariamente el único aspecto de importancia: Favell (2008) ha encontrado en un estudio en Ámsterdam una gama variada de aspectos de índole simbólica que impiden a los extranjeros alcanzar poder político, incluso en casos de un dominio perfecto del idioma local. Extranjeros como "poder político integrado e integral". A pesar de la creciente importancia de la participa- ción política de extranjeros europeos a nivel municipal, el cuarto caso todavía presenta una situación que es poco común, tanto en España como en otros países de la UE (Garbaye 2004). Uno de los casos excepcionales es el mu- nicipio de Teulada-Moraira que no solamente cuenta con uno de los porcentajes de extranjeros más altos de todo el país (casi dos tercios en 2008), sino también con una alta participación municipal de los extranjeros. Ese municipio costero alicantino con actualmente poco más de 14.000 habitantes ha sido un caso paradigmático porque un partido local ha entablado una estrategia común con los residentes europeos para alcanzar el poder político. Desde el año 1999, cuando por primera vez los extranjeros pudieron votar, la lista de ese partido local (que a partir del 2003 se integró bajo las siglas del Partido Popular) se ha aproximado a la paridad. Entre locales, extranjeros y foráneos (en este caso, nuevos residentes provenientes de Madrid) se han repartido las concejalías en función de la calificación de los políticos y, por ejemplo, los extranjeros han ocupado puestos como la concejalía de Medio Ambiente, la concejalía de Hacienda e incluso la vice-alcaldía. Durante la época del gran auge inmobiliario de principios de la década, el consistorio local ha parado los proyectos de inversión urbanística para desarrollar un Plan General de Ordenación Urbana a través de un proceso participativo de Agenda Local 21. En un momento en el que muchos municipios en Alicante permitían Planes de Actuación Urbanística de manera desenfrenada, se ha optado por reducir la construcción y establecer medidas de contención a algunas de las "locuras" del boom. Éstas fueron las causas desencadenantes de una movilización de extranjeros comunitarios sin precedentes, en la Comunidad Valenciana y en otras partes de España, para protestar frente al Parlamento Europeo por los Abusos Urbanísticos (Janoschka 2008). Parece interesante evaluar de forma más detallada las opiniones de los políticos involucrados en ese cambio drástico que vivió el municipio de Teulada-Moraira: "Vamos a ver, yo no estaría aquí donde estoy si no creyese, o no estaría donde estoy, con un grupo de ciudadanos europeos participando en la política local. Y de hecho, aquí sabes que tiene responsabilidades como puede ser hacienda, como puede ser el medio ambiente o como puede ser bienestar social, por ponerte algunos ejemplos, que están en manos de concejales que no son españoles. Entonces, en eso hemos creído siempre y yo he creído desde el primer momento. Quizá porque nací aquí. Cuando nací, bueno, todavía no, pero en mi juventud, en mi adolescencia estaba ya todo el boom turístico, estás acostumbrado a relacionarte con gente que viene de otros países." El alcalde electo en el año 1999 (cargo que ocupó hasta marzo de 2009) es consciente de que su capital político central eran las opiniones y la fuerza de voto de los residentes extranjeros. Cambió de manera drástica la administración local e introdujo una asistencia en los idiomas más importantes, que incluyen no solamente el castellano, valenciano e inglés, sino también alemán, francés y, en algunas cuestiones, también el holandés. La participación no solamente se refería a la activación del voto extranjero: a posteriori se establecieron diferentes comisiones temáticas que buscaban una gestión "cercana" con la población internacional que habita el municipio. A diferencia de otras localidades, hubo un receso significativo de las tensiones y desapareció una gran parte de las interpretaciones culturales que se emplean a menudo en otros municipios como se ha visto en los apartados anteriores. Como se ha explicado, los políticos han sido conscientes de que la participación conlleva una situación de mutua ganancia y por ello se han asumido estrategias que discursivamente recurren a ideas de una Europa práctica y adaptada en el ámbito local. La siguiente cita refleja esa situación ejemplar: "Es que aquí tenemos una pequeña Europa y la idea de Europa es lo que nosotros tenemos aquí. Y todos trabajamos conjuntamente para mejorar nuestra parcela donde vivimos, nuestra zona. Eso es lo que tenía que hacer Europa. Pero, ten en cuenta que nosotros lo que queríamos era hacer eso: nosotros somos una pequeña Europa." El recurso a las visiones de una Europa "vivida" demuestra cómo el significado de Europa es capaz de ser utilizado como paraguas discursivo en una sociedad integradora. A diferencia de otros municipios, en Teulada el principio de realizar y construir "una Europa pequeña" es una construcción compartida entre los políticos y los residentes extranjeros, valorada de forma positiva. En consecuencia, se ve que los conflictos entre distintos grupos (sean extranjeros o no) se han canalizado hasta transformarse en una gran componente de construcción social positiva. El uso de, y el recurso común a, las identidades europeas, expresadas por los usos de diferentes idiomas y la implicación activa y consecuente de la población extranjera, establece nuevas relaciones de stakeholder. No es nada fácil, pues más allá de requerir las mentes abiertas también exige un compromiso de transformar la forma de hacer la política en su dimensión cotidiana y de compartir los recursos políti-cos con grupos que históricamente no han sido evaluados como una parte activa de la ciudadanía. INTERPRETACIÓN FINAL Y CONCLUSIONES Esta contribución persiguió dos metas centrales. Por un lado, trataba de abordar la elaboración y el debate de un cuadro teórico apto para analizar procesos de participación política relativamente nuevos en la Unión Europea y en España, procesos que son una expresión práctica de una concepción de "Europa" que fue ideada a lo largo de las últimas décadas por los políticos y otros representantes de los respectivos estados miembros. Por otro lado, en el artículo se quiso debatir cómo esta práctica de una Europa sin fronteras se lleva a cabo en el ámbito de las políticas locales y cuáles son los nuevos retos frente a procesos de integración que diluyen las diferencias claras y marcadas entre, expresado de forma coloquial, "los de aquí de siempre" y nuevos residentes, que en el caso estudiado son ciudadanos de la UE, mayores de edad y que en su mayoría no han llegado para trabajar, sino con el fin de vivir de las rentas de su vida laboral ya finalizada. Muchos individuos de este grupo, que en su composición es muy específico, pero cada vez más numeroso, tienen el tiempo y la vocación de participar en cuestiones políticas -un aspecto que hace extremadamente interesante el estudio de su participación-. A través del debate defendido en esta aportación, se pueden derivar tres conclusiones centrales. Primera, desde un punto de vista teórico-conceptual, la participación política de extranjeros en las zonas del litoral español se puede interpretar como una práctica de ciudadanía de la Unión Europa de libre movimiento, donde los individuos se apropian de forma activa de las posibilidades, las libertades y las garantías que les concede el derecho comunitario. Es una situación ejemplar y destacadamente positiva que las personas que gozan de los derechos brindados por el marco legal de la Unión Europea, no solamente hagan un uso activo de ello sino que también generen recursos de identidad que se refieren al sueño de una sociedad europea integradora. En este sentido, la propuesta conceptual de pensar la ciudadanía como una práctica de identidades se ve reflejada incluso en la vida diaria de los ciudadanos de la Unión Europea que se han mudado al litoral español. Segunda, a pesar de que algunos aspectos de la participación política son teóricamente positivos y comportan fragmentos de una sociedad integradora, no conviene adoptar ninguna perspectiva demasiada inocente. La política es primordialmente una lucha por cuestiones de poder que conlleva un sinfín de conflictos. En este sentido, la participación de extranjeros se puede interpretar como una expresión de disputas y querellas en la cual los poderes tradicionalmente establecidos no quieren perder su influencia y su posición dominante. Frente a las amenazas que significa la introducción de nuevos participantes en el juego político local, se pueden dar soluciones e interpretaciones integradoras o excluyentes. Desde un punto normativo, sería un ideal que los extranjeros pudieran participar de manera igual y equitativa. Pero en la "realidad", es más común que se den interpretaciones restrictivas basadas en aspectos culturales y en la expresión de derechos arcaicos y anticuados. En este sentido, es importante proseguir en la investigación de los conflictos que puedan surgir de la participación de los extranjeros e inmigrantes, ya que éstos se pueden interpretar como un laboratorio social paradigmático. Finalmente, el ejemplo del primer alcalde inglés en España que se expuso al principio también es susceptible de dos lecturas posibles. Por un lado, es un signo de una transformación que vivió España a lo largo de la primera década del siglo XXI y que se profundizará en el futuro cercano. Las posiciones de poder político local están cambiando profundamente a causa de la integración de los inmigrantes. En este sentido, será cada vez más habitual ver reflejado en la composición de los consistorios locales el camino a la sociedad migratoria que España emprendió desde mediados de los años 1990. A partir del año 2011, cuando la inmensa mayoría de los inmigrantes puedan votar en los comicios municipales, será habitual ver concejales e incluso algunos alcaldes de procedencia extranjera en los ayuntamientos del país. Por otro lado, el ejemplo del primer alcalde británico también tiene un segundo sentido. Se produjo en un momento en el que en España y en el mundo entero estalló la burbuja financiera y su surgimiento en el tiempo obedeció al conocimiento público de unos escándalos de corrupción urbanística. Muchos de los residentes europeos que participan en la política en el Levante español han levantado su voz motivados explícitamente por los excesos de un urbanismo que, según informes de organismos internacionales como Greenpeace o Transparency International, ha sido calificado como una locura o avalancha urbanística que ha destrozado una buena parte del litoral del país. Esperemos que la necesaria reflexión en el seno de la crisis actual no solamente cambie algunos de los excesos de la década pasada. Sería idóneo plantear que la política local vuelva a ser la expresión de los deseos y de los planteamientos de la sociedad que habita ese espacio delimitado, en lugar de ser un espacio de apropiación de los recursos de todos, por lo menos de forma ilícita desde un punto de vista filosófico. Si se toma el mencionado aspecto en serio, la política local sería diferente después de la crisis, ya que como resultado de los procesos migratorios masivos de la última década tendrá que responder e integrar también los deseos y las necesidades de los recién llegados. 8 Entrevista original en inglés. Traducción de la cita: "Como alguien que viene de Gran Bretaña y alguien que trabajaba en un gobierno local en Gran Bretaña, llevo un tipo de concepto europeo de democracia y decencia, y consulta y justicia y confianza y todo eso. También en Gran Bretaña, uno no puede siempre confiarse en los políticos. Pero, si tratas aquí con ellos durante un tiempo, lo que haces es que tienes que limpiar tu cabeza de todo tipo de idea que llevas dentro, de Inglaterra, Alemania u Holanda, de donde eres, y empezar a pensar en español, porque ellos no aceptan o no entienden ninguno de esos principios." 9 Texto original en inglés. Traducción de la cita: "un lugar de pertenencia plural y extraña que se dibuja en las variadas geografías de formación cultural". 10 Texto original en inglés. Traducción de la cita: "Primero, la supremacía de un sistema legal basado en el derecho romano; segundo, una ética de solidaridad social y sentido común basado en el humanismo y la piedad cristiana; tercero, un orden democrático arraigado en los derechos y las libertades del individuo; y cuarto, un universalismo basado en la razón y otros principios de pertenencia cosmopolita derivados de la época ilustrada."
No me detendré en la reflexión sobre las relaciones entre la literatura y las demás artes que goza de una larga tradición crítica a lo largo de la historia 1, sino que me centraré en el análisis estructural de la novela de Max Aub, Jusep Torres Campalans, tras el que observaremos cómo esta obra supone la traslación de la estética de la pintura cubista al discurso literario, pues a pesar de publicarse en 1958 se encuentra dentro de los parámetros de la estética cubista con la que Max Aub había entrado en contacto directo en el París de principios de siglo. De este modo analizaremos la novela y sus relaciones con el cubismo siguiendo una metodología basada en el estudio estructural de la misma 2. Jusep Torres Campalans, publicada en 1958, constituye la gran broma literaria de Max Aub. Se trata de la biografía de un ficticio pintor vanguardista, Jusep Torres Campalans, a quien el escritor dice haber conocido en 1955 en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, a la que viaja para dar una conferencia con motivo del 350 aniversario de la publicación de El Quijote. A partir de este encuentro se propone Aub contar la vida del pintor que vive alejado de toda civilización, con los indios chamulas en el estado mexicano de Chiapas. Para ello, Aub recorre los lugares que habitó, consulta a amigos que le conocieron y trataron, y detalla con cuidado el proceso de la confección del libro. Es por tanto una novela que se concibe como una verdadera monografía de arte, con carácter metaartístico y metaliterario, en la que todos los materiales confieren verosimilitud al texto: cronología histórica entre 1886 y 1914 (Anales); detallada biografía del artista con ilustraciones fotográficas; catálogo de sus obras; testimonios y juicios críticos de personajes tanto ficticios como reales sobre el pintor catalán; notas al final de cada capítulo de su supuesta monografía de investigación; entrevistas (Conversaciones de San Cristóbal) y textos del propio pintor (Cuaderno Verde); reproducciones de algunos de sus cuadros; e incluso, para completar su falsificación, Aub llega a pintar y a exponerlos en una galería neoyorquina como obras del propio Torres Campalans. De modo que aquí tenemos ese "talento múltiple" del escritor que pinta y del pintor que escribe. Una vez presentada la novela, podríamos resumir la historia que luego se transforma en discurso a través de la técnica narrativa, haciendo un recorrido por esa fabulosa biografía que Aub construye tan meticulosamente. JUSEP TORRES CAMPALANS, UNA NOVELA CUBISTA "Catalanista hasta las cachas" 3 (p. 98), este Jusep Torres Campalans, que nace en un pueblo de Lérida en 1886, se fuga del seminario y escapa a Gerona, donde trabajará como mozo de fonda, cartero escribiente de una notaría y de una compañía de minas de San Juan de las Abadesas. A los quince años Jusep se enamora de una joven actriz, Juana Muñoz, a la que sigue a Barcelona donde ésta lo abandonará para volver con su antiguo novio. Allí se consuela con la amistad de un aprendiz de pintor, llamado Pablo Ruiz, que años después, ya en París, se iba a llamar nada menos que Pablo Picasso. El joven Pablo, después de enseñarle Barcelona, lleva a Jusep a ver a la Chelito, que hacía furor entonces, en un teatro del Paralelo, y a un burdel de la calle de Aviñó, del que era asiduo el joven pintor. El ambiente de la Barcelona de comienzos de siglo está pintado magistralmente por Max Aub, al igual que el París de la belle époque, por el que Aub nos lleva de la mano al Monmartre de aquellos años, con sus calles pintorescas, su luz única, sus míseros estudios de pintores, al que Jusep Torres Campalans, ya enamorado de la pintura, se trasladó años después, en 1906, y donde, entre 1907 y 1909, compartió junto a Picasso, Gris y otros amigos pintores, la gran aventura del cubismo, y otra aventura más personal, la de vivir maritalmente con una pintora alemana, Ana María Merkel, doce años mayor que él, gracias a cuyo trabajo de miniaturista pudo subsistir sin problemas y a la que engañó con frecuencia. Jusep es descrito como una rara mezcla de "católico a machamartillo" (p. 98) y de anarquista antiburgués. Vestía como un obrero: traje gastado de pana y jersey de cuello alto. No se le conoció otra vestimenta que ésa. Cuando estalla la guerra del 14, Jusep, que no quiere saber nada de guerras, puesto que no las entiende, huye a México, consiguiendo el visado gracias al escritor mexicano Alfonso Reyes -dato real que contribuye a dar verosimilitud al texto-, que entonces tenía un cargo en la Legación mexicana en París. A su llegada se instala en Tuxtla Gutiérrez, donde vive con los chamulas quienes lo aceptaron por su conocimiento a fondo de los hongos. Será allí cuando, un año después de haber mantenido dos largas conversaciones con Aub, muere a los setenta años Jusep Torres Campalans, después de haber vivido más de cuarenta en tierras mexicanas, olvidado del mundo y de la pintura. El paratexto y diseño editorial de la novela nos proporcionan datos de interés. El simple título de la novela, Jusep Torres Campalans, nos indica que se trata de la historia de este personaje, cuyo nombre sugiere su origen catalán, del que el lector puede haber oído hablar o no, conocer algo o no, y con la que Aub capta al lector de forma irremediable. Por otro lado, podemos observar cómo la portada del libro está ilustrada por un cuadro que por sus características sitúa ya al lector en un espacio y momento artístico concreto, el de las vanguardias históricas. E incluso podemos acotar aún más el campo: en el momento en el que abrimos el libro y encontramos otra ilustración titulada San Lorenzo, fechada en 1908, que permite al lector avisado situarse ya en el ámbito concreto de la estética cubista y que podrá ir confirmando a medida que avance en su lectura. Por otro lado, observamos que la novela esta dedicada "à André Malraux", escritor y político francés, amigo de Aub. A continuación, aparecen al frente del libro, tres textos que a modo de epígrafes versan sobre la verdad, la mentira y la creación, pertenecientes a célebres personajes del pensamiento y de la literatura españolas, como Baltasar Gracián, Santiago de Alvarado y José Ortega y Gasset, que arrojan ya luz sobre el trasfondo de esta novela, en la que la anécdota de la vida de Torres Campalans servirá a Max Aub para estructurar una cuidadosa reflexión sobre la naturaleza del arte moderno. Por último, debemos señalar que la novela se organiza en siete partes bien diferenciadas: Prólogo indispensable, Agradecimientos, Anales, Biografía, Cuaderno Verde, Las conversaciones de San Cristóbal y Catálogo, que cuenta cada una de ellas con un cuerpo de notas situado al final de las mismas, exceptuando el Catálogo, cuyas notas se insertan al pie de página, en las que se introducen textos, comentarios críticos, referencias bibliográficas, que forman indudablemente también parte del paratexto y por tanto del discurso. Y como no podría ser de otra manera a lo largo del discurso narrativo se van insertando y sucediéndose casi un centenar de ilustraciones: retratos, dibujos y collages, atribuidas al pintor, para el que Aub incluso diseñó un monograma conformado por las iniciales "colgadas" de Torres Campalans, con el que firmaba sus cuadros y que recuerda a otros anagramas ilustres de la época como los de Georges Bernard Shaw o Henri de Toulouse-Lautrec. Una vez resumida la historia novelesca y descrito su paratexto y diseño editorial pretendo analizar la transformación de la historia en discurso por medio del estudio de CARMEN E. VÍLCHEZ RUIZ las operaciones compositivas que se dan en la narración: modalización, espacialización y temporalización. Ya en el Prólogo indispensable un yo-narrador, que guarda bastantes coincidencias autobiográficas con el autor, cuenta que conoce la trampa, la dificultad, que supone para un dramaturgo escribir una biografía con la que se propone hacer una autopsia, es decir, diagnosticar, historiar la vida de ese enigmático pintor que había conocido en Chiapas por mera casualidad en 1956. Estas afirmaciones, en principio, no dejan lugar a dudas de la intención de objetividad, veracidad, precisión y realismo que el yo-narrador quiere imponer en su biografía. Pero a continuación ya se pregunta por esa objetividad que pretende conseguirse, pues realmente no se sabe muy bien la precisión de la percepción que uno pueda tener sobre otro. Después nos dice que escribió valiéndose de otros, procurando ceñirse a la verdad; "gran ilusión" (p. Ese discurso metaliterario sobre la propia escritura y creación de la novela sigue exponiéndose ahora en la propia estructura del texto, en la que narra en primer lugar los acontecimientos más significativos de la época; en segundo lugar, la vida y obra del pintor; a continuación, sus escritos, declaraciones y artículos acerca de su obra; y, al final, las dos conversaciones que mantuvo con él en San Cristóbal, sin saber su identidad, para finalmente explicitarnos su técnica: "Es decir, descomposición, apariencia del biografiado desde distintos puntos de vista; tal vez, sin buscarlo, a la manera de un cuadro cubista" (p. Aquí encontramos la clave, el modo en el que la historia se transforma en discurso, ya que Aub construirá al personaje principal, a Torres Campalans, a través de las distintas visiones y puntos de vista, que irán vertiendo de forma simultánea en el discurso los distintos personajes secundarios, que confieren al texto narrativo la apariencia de un collage a la manera cubista, en el que se superponen la narración biográfica en tercera persona; los testimonios directos, a veces un tanto inconexos, del propio Torres Campalans, las imágenes que dejaron los amigos del pintor; las conversaciones mantenidas con el autor; así como la densa aportación documental (diario, notas, artículos, textos, anales de la época) y el abundante material gráfico. Partiendo del hecho de que toda novela es una macroestructura y de que el yo-narrador pretende componer el discurso a través de la multiplicidad de perspectivas, como anteriormente hemos visto, debemos señalar que nos encontramos ante un discurso con distintas modalizaciones, aunque hay una que predomina y que da unidad y coherencia lógica al texto. Así pues, en la novela un Max Aub ficcionalizado narra con un yo: el yo del narrador que habla en primera persona y escribe esta monografía artística. Es decir, en este caso el autor se sirve no del personaje principal sobre el que gira la novela, sino de uno secundario que es el narrador, que participa activamente en la acción novelesca y que se trata del alter ego de Aub, con el que establece en el texto el punto de vista de un yo, el yo-narrador que cuenta lo que hace, piensa y observa en todo momento. Relata lo que observa y a quién observa, a la vez que deja traslucir sus pensamientos y opiniones sobre sí mismo y sobre los demás personajes. De este modo el discurso se construye a través de una narración retrospectiva homodiegética, que mantiene este yo-narrador que narra una historia de la que a su vez participa por medio del monólogo autonarrado volviendo atrás en el tiempo, para tratar de construir fielmente la monografía del pintor catalán. Observamos también la presencia explícita de un narratario, de un lector explícito al que el yo-narrador se dirige en algunas ocasiones a través del plural mayestático involucrando de este modo al lector que se siente interpelado por éste: "... son casi todos los dibujos y cuadros que, por casualidad, conocemos de Jusep Torres Campalans" (p. 130) y al que también se dirige continuamente de forma no explícita por exigencia de la modalización empleada en el discurso: "No tendría interés reproducir aquí -de buenas a primeras-las dos conversaciones que sostuvimos. Las incluyo en su lugar" (p. Como hemos podido observar, este tipo de modalización introduce cada parte del libro, excepto las que se dedican a la biografía y al catálogo. Aunque este yo-narrador va a presentar numerosas coincidencias biográficas con el autor a lo largo del discurso, no será hasta Las conversaciones de San Cristóbal, cuando por primera vez este alter ego de Aub se nombre, se muestre explícitamente. De hecho, sólo son dos los personajes que se dirigen directamente a él: el primero en hacerlo es uno de los interlocutores que se encontraba la noche anterior en casa de los Blom, al que el yo-narrador denomina "el insignificante", cuando al día siguiente al salir de visitar la iglesia, se tropieza con él y al preguntarle por si sabe algo más de "don Jusepe" (p. 301), éste le responde: "Es un hombre intratable y despreciativo, señor Aub" (p. El segundo en hacerlo será el propio Torres Campalans quien se dirige directamente a éste con el empleo del vocativo en numerosas ocasiones a lo largo de sus dos conversaciones: "La vida tiene un tempo, un compás. Lo han perdido sin remedio, Aub" (p. JUSEP TORRES CAMPALANS, UNA NOVELA CUBISTA Ahora bien, como ya dijimos anteriormente aunque sea este tipo de modalización la que predomine, o al menos la que da cierta unidad al texto, en el discurso también aparecen de forma simultánea otros puntos de vista, otras visiones, otras voces, que nos van a ir formando la imagen de Torres Campalans. Estas perspectivas responden, por un lado, a la del narrador omnisciente, que narra en tercera persona del singular la biografía de Campalans, al tiempo que emite juicios críticos y opiniones acerca de ésta: Al mes Torres Campalans dio de bruces con su conocido Pablo Ruiz Picasso. Aceptó los deseos de Jusep Torres Campalans porque gustaba del sexo contrario y porque se enamoró de hasta donde más no podía de la pureza del muchacho. Tenía doce años más que él y siglos de experiencia. No insistió; derrotada, se puso a esperar, aterrorizada, el día que Jusep se cansara de ella. La misma que también encontramos en la introducción al Catálogo cuando se afirma que éste fue realizado por el joven crítico irlandés Henry Richard Town en 1942, mientras preparaba una exposición sobre Torres Campalans en la Tate Gallery que, debido a la contienda mundial, no llegó a celebrarse: Por aquel entonces, tenía ya impreso el catálogo, a falta del estudio preliminar. Una de las primeras bombas voladoras borró todo rastro de él, de su casa. Por lo visto, había enviado una colección de las hojas ya impresas a Cassou... Los cuadros, depositados en un guardamuebles, se salvaron (p. Por otro lado, tenemos también el modo dramático que el autor emplea en muchas ocasiones para presentarnos directamente los hechos sin ningún tipo de intermediarios, ya que intenta objetivar y dar verosimilitud a la narración mediante el diálogo. Por ello, el narrador -tanto el alter ego de Aub como el omnisciente-no opta por decir algo que ha ocurrido sino que muestra algo como si estuviera ocurriendo en ese momento, de ahí que se presente la acción directamente, como un espectáculo que desfila ante los ojos del lector. El modo con que lo presenta es dramático, escénico, directo, bien es verdad, que en este caso el modo dramático no aparece plenamente, pues el narrador está claramente presente en el discurso y no finge que nos está mostrando algo. Al predominar el diálogo, el modo directo entre los personajes, da la sensación de que la acción transcurre ante los ojos del lector, quien entra en trato directo con ellos, mientras que el narrador permanece ausente durante la acción dramática, esto es, la representación de los personajes; apareciendo oportunamente entre los distintos discursos para aportar sutiles matices a lo que muestra: -¿No le interesó? -Eso no me interesa nada... Hace años creí que los hombres podían -recalcó el verbo-ser iguales. Y no: hay demasiados imbéciles... Se queda uno ahí, quieto, falto de fuerzas para seguir adelante, hasta el Juicio Final. Ahí me quedé -bajó el tono-, con Miguel Ángel. Pronunció estas últimas palabras de una manera casi ininteligible. No respondo de ellas. Pasó, difícilmente, un largo silencio. -Creo que debe ser bastante difícil comprender lo que fue el mundo francés de principios de siglo. Por lo menos, para nosotros, era un mundo francés. Observamos pues, como en estas escenas en estilo directo, que abundan en la novela, el autor cede su voz a los personajes por medio del diálogo a través de la primera y segunda persona (yo/usted). Hemos de señalar que concretamente en Las conversaciones de San Cristóbal, este diálogo que mantienen Torres Campalans y Aub, en algunos momentos parece más bien un monólogo, ya que son las palabras de Torres Campalans las que verdaderamente interesan tanto al autor como al lector, por lo que el alter ego de Aub, únicamente mostrará su palabra en preguntas muy directas o importantes, mientras que el resto de su discurso se omite y en lugar de mostrarlo se narra sintéticamente: Se lo dije. -Tampoco es usted ya ningún niño. Fue su única muestra de interés por lo que no fuera él. Hablé de la libertad, de la pintura soviética, por ver si se sacudía el marasmo. -La calidad nada tiene que ver con la justicia ni con la libertad. El arte ha dado obras maestras en sociedades muy jerarquizadas... (pp. 312-313). Ahora bien, junto a estos distintos tipos de modalización del discurso que hemos analizado, tenemos que señalar que dentro de estos modos discursivos caben además distintas voces y, por tanto, distintos niveles de lengua y diferentes tipos de discursos o variantes lingüísticas individuales. Y es que el autor para conseguir literariamente esa descomposición del personaje a la manera del cuadro cubista, que luego el lector tendrá que reconstruir como un rompecabezas, inserta y superpone simultáneamente multitud de voces distintas, sueltas, y a veces inconexas, que convergen todas ellas, en un mismo punto: el de la construcción del personaje a modo de collage. E incluso en algunos momentos de la biografía narrada y, por supuesto, en el Cuaderno Verde y Las conversaciones de San Cristóbal, será la propia voz de Campalans la que contribuya a dar una visión más acerca del personaje. Esta polifonía de voces -que remite al dialogismo bajtiniano (1989)-se manifiesta en el discurso narrativo no sólo por las notas, artículos, textos y aparato crítico que introduce el autor, sino porque también aparece en el propio diálogo entre personajes, cuando alguien cuenta algo haciéndose eco de las palabras de otro, o cuando el propio yo-narrador, alter ego de Aub, desaparece y aparece otro yo-narrador que toma la palabra y expresa directamente su discurso. Esto lo vemos, por ejemplo, cuando el narrador omnisciente cede su voz y a continuación se inserta en el discurso un texto literal de Enrique Cabot, narrado en primera persona y en el que evidentemente la voz que cuenta no es ya la de ese narrador omnisciente sino la del propio Cabot. De tal manera que el modo discursivo cambia rápidamente de un narrador omnisciente a un yo-narrador que en este caso es Cabot (p. Esto último aparece en multitud de ocasiones a lo largo de la novela y quizá con más intensidad en la parte que el autor dedica a la biografía, ya que con ello se consigue una mayor veracidad al mostrarse las palabras directas de todos aquellos personajes, que dan sus distintas visiones de un único hombre: Torres Campalans. Este dialogismo tan rico y a la vez complejo no sólo se va a mostrar a través de la polifonía de voces y puntos de vista distintos, sino que además confieren al texto una alternancia de variantes lingüísticas individuales muy rica y la presencia de distintos niveles de lengua, que el propio narrador advierte en el Cuaderno Verde, cuando dice que la parte titulada Los elementos tiene un estilo distinto a lo anterior al tratarse de una miscelánea de notas propias y ajenas (p. Así pues a través de esta narración fenoménica, de carácter retrospectivo, en la que hay una continua movilidad de los puntos de vista, de voces polifónicas que se superponen, en la que el narrador aparece también como un focalizador variable, Max Aub consigue dar una fuerte verosimilitud a su historia, hacerla prácticamente real y para ello, también van a contribuir sin duda alguna, la abundante intertextualidad, paratextualidad y metatextualidad que vamos a encontrar en el discurso desde la primera página hasta la última, por medio de citas, artículos, alusiones y notas, que en algunas ocasiones llega a abrumarnos completamente en ese afán de Aub por convertir la ficción en realidad. De ahí que siga a pies juntillas esta afirmación: "¿Por qué pintar desde un solo punto de vista? Un pintor, por el hecho de serlo, tienen la obligación de abarcar más" (p. Y como tal pintor, Aub se lanza en esta novela a escribir con las más variadas técnicas narrativas, que muestra manejar muy bien, para conseguir esa visión total del imaginario artista catalán. No nos ofrece una sola visión, una sola perspectiva, una sola percepción del pintor sino una multiplicidad de perspectivas y voces para poder así conformar una visión más objetiva y realista del personaje. Así, la técnica cubista y realista se entrelazan, uniendo en un mismo personaje pintura y literatura, realidad y ficción, planteando al mismo tiempo algunas de las más profundas reflexiones sobre el arte de vanguardia. En cuanto a la temporalización de la novela hemos de señalar que los hechos narrados (tiempo del discurso) coinciden con los hechos ocurridos (tiempo de la historia) pues la lectura de la novela dura mucho menos tiempo que el que transcurre en la narración, que linealmente abarca desde el nacimiento de Torres Campalans, en 1886, hasta un año después de su muerte en 1957, que es el año en el que el alter ego de Aub fija el tiempo desde el que escribe. Pero evidentemente y en consonancia con los múltiples tipos de modalizaciones -visión y voz-, la temporalización no está linealmente concebida en el discurso sino que en ella se juega con retrospecciones y prospecciones, del mismo modo que ocurre con la espacialización. Y es que aunque el discurso posea en primer término una temporalización anacrónica retrospectiva, que viene impuesta desde las primeras páginas de la novela, cuando el autor comienza rememorando el por qué de su escritura y las causas que le llevaron de manera fortuita a toparse con la enigmática personalidad del pintor catalán, el discurso narrativo no va LITERATURA Y PINTURA. JUSEP TORRES CAMPALANS, UNA NOVELA CUBISTA a seguir casi en ningún momento la linealidad temporal, salvo en los Anales -en los que aparecen algunos datos falsos-, en la primera parte del Cuaderno Verde -en el que se omite el año 1909-, y obviamente en el Catálogo. A pesar de esta "aparente" linealidad, estas partes de la novela también se van a ver repletas de referencias, notas y alusiones que van a obligar al lector a ir de aquí para allá, para poder construir lógica y coherentemente la biografía del pintor. Así, pues, el resto del discurso narrativo se va a ir construyendo a través de saltos en el tiempo, reforzados por las abundantes referencias, cartas, notas, alusiones y demás aparato crítico. E incluso, en la biografía, que ocupa la parte central de la novela y que a pesar de intentar reconstruir fielmente los años desde el nacimiento del pintor (1886) hasta la guerra del 14, año en el que huye de París a México, ésta se ve asaltada por las alusiones, los textos, las referencias, las anotaciones que hacen imposible una lectura lineal de la misma. Así, encontramos a lo largo del discurso anacronías tanto de tipo retrospectivo, analepsis, como de tipo prospectivo, prolepsis, normalmente de carácter homodiegético y completivo, ya que van más allá del relato primario, inciden sobre éste y lo completan. A pesar de ello podríamos aventurarnos a señalar cierto carácter circular en la novela, ya que comienza y prácticamente termina -si excluimos el catálogo-en el mismo espacio y tiempo en el que comienza: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 1956. Además, esta hipótesis podría verse apoyada por el hecho de que prácticamente da igual por dónde el lector comience su lectura, pues es exclusivamente el conjunto de la novela la que puede dar una visión completa de la biografía del pintor catalán. A esto también se debe ese carácter yuxtapuesto y un tanto inconexo de los distintos discursos que acontecen y se superponen a lo largo del texto. Todo esto va a influir evidentemente en el ritmo de la narración que será más lenta cuando se sumerja en los farragosos textos, referencias, anotaciones y aparato crítico. Por ello el narrador, sobre todo en los diálogos, hace coincidir los momentos más intensos de la acción con los detalles más intensos de la narración, momentos en los que la intriga se refuerza y tensa, captando la atención del lector. De ahí que a lo largo del relato el ritmo vaya subiendo y bajando al mismo tiempo que se van intercalando la multiplicidad de voces y perspectivas. Está claro que siempre es la misma voz, la del autor, la que preside todo el relato aunque ésta no llega a explicitarse nunca, ya que trata de objetivarse y dar esa sensación de verosimilitud tan perseguida por Aub, de ahí el aparato crítico que la acompaña, a través de la distinta modalización y temporalización que hemos analizado. En cuanto a la espacialización observamos cómo son muchos los espacios que el discurso construye de una forma muy vívida y sorprendentemente real a través de las narraciones descriptivas que se irán insertando en la narración de Lérida, Gerona, Barcelona, París y Tuxtla Gutiérrez, que van a suponer una pausa en el transcurso narrativo y en la escena dramática. Como hemos podido observar a lo largo de esta exposición, Jusep Torres Campalans es una novela bastante compleja en cuanto a su estructura ya que exige al lector un esfuerzo para no perderse en esa polifonía de voces y multitud de perspectivas yuxtapuestas y simultáneas a las que hay que sumar abundante material crítico que dificulta el seguimiento del hilo argumental en algunas ocasiones. Además precisamente esta estructura tan compleja en la que se integra lo novelístico, lo histórico, lo personal, el diario, el coloquio y el despliegue de notas, en muchas ocasiones pretende confundir al lector pues verdaderamente no sabe en todo momento quién habla y quién ve. A pesar de todo, con esta técnica Aub consigue magistralmente transformar su historia en discurso, hasta el punto de que algunos han llegado a creer en la existencia de este anarquista, irreverente, mujeriego, católico, fascinante y "mediocre" pintor catalán, que llega a ser percibida por el lector casi de la misma manera que una pintura. 2 Para el análisis seguiremos la metodología propuesta por Villanueva (1995). 3 He de indicar que citaré siempre la novela por la última edición de ésta en Destino, Jusep Torres Campalans (Aub, 1999).
INTRODUCCIÓN: ESPACIOS FRONTERIZOS Y MIGRACIÓN En el mundo existe una intensa cartografía simbólica convertida en verdadero campo de batalla de las identidades sociales, culturales, raciales, religiosas o nacionales. Es en esta cartografía simbólica donde encuentran lugar todos los espacios, que, a lo largo del tiempo, fueron analizados y debatidos desde varios enfoques. Según Bachelard (1957), los individuos establecen relaciones significativas con el espacio y, por ello, el espacio se transforma en una dimensión simbólica de la identidad. De este modo, también Europa se convierte en una comunidad espacial y cultural. Incluso los teóricos necesitaron tiempo para ad-mitir que Europa constituye en el fondo una construcción geopolítica cultural, de la que una serie de regiones quedan excluidas. La operación como tal implica, en primer lugar, delimitaciones y proyecciones de fronteras y de barreras de todo tipo. En palabras del filósofo y sociólogo alemán Georg Simmel, "las fronteras son el producto de un proceso psíquico de delimitación, teniendo como resultado territorios, regiones o países, espacios culturales representativos para un cierto grupo social, que no se sobreponen a toda costa sobre los límites político-territoriales aceptados" (Simmel, 1908, 84). RESUMEN: Símbolos de barrera y de aprendizaje de la existencia, emblemas de nuestro naufragio civilizatorio, las fronteras siguen constituyendo, aún en el siglo XXI, una referencia importante, pese a que nos encontremos en plena era de la globalización. El artículo se propone presentar y analizar la problemática de la adaptación del inmigrante en el espacio de la inmigración. Toma como ejemplo, el inmigrante de la Europa del Este en España, y se guía a partir del discurso inmigrante. La primera parte aborda el espacio fronterizo como simbología y el laberinto imaginario de las fronteras; a continuación se realiza, mediante estudio cualitativo, un análisis de los factores que conducen al mantenimiento de la inadecuación inicial del extranjero y el modo en el cual se autopercibe éste en España. Finalmente, se presentan, simbólicamente, las fronteras de cristal de la inmigración, desde la voz del inmigrante. Frontera; Europa del Este; inmigrantes; España; espacio simbólico. ¡Estaré tan calentita como en mi propio salón! -Pensó Alicia-. O mejor aún, porque aquí nadie se va a meter conmigo si me acerco mucho al fuego... ¡Qué divertido va a ser cuando me vean a través del cristal y no puedan alcanzarme!" Lewis Carroll "A través del Espejo" co del concepto de frontera, englobando cualquier proceso de delimitación, hecho que invita a la reflexión sobre la instrumentalización de la frontera en las prácticas sociales, geográficas y culturales. La literatura de especialidad geográfica, por su parte, define las fronteras como estructuras espaciales elementales, con función de discontinuidad geopolítica y de delimitación, que operan en tres registros: real, simbólico e imaginario. El registro real, el más palpable y actual, es el que está allí, y que necesita de sentido común para admitirlo, y buscar estrategias para solucionarlo. El simbólico, igual de importante, se refiere a la pertenencia a una comunidad anclada en un territorio propio y hace referencia a la identidad de las personas. Los antropólogos insisten sobre el papel fundador de lo simbólico en la creación de las identidades colectivas o individuales a través de las delimitaciones. El imaginario connota la relación con el otro y, por tanto, con uno mismo, con su propia historia, con los mitos fundadores o destructivos. En el perfil del inmigrante actual, el del siglo XXI, se funden estos tres registros, empezando con la frontera real, pasando por la simbólica y acabando con la imaginaria. Por consiguiente, establecer una frontera significa expresar un punto de vista colectivo, que implica modos específicos de estar en relación con el otro. Ya sea que engloben o excluyan, las fronteras siempre ponen en movimiento fuertes sellos de identidad que dejan sus huellas en las relaciones existentes en un territorio. La tradición de la investigación geopolítica e histórica inaugurada por la escuela francesa de los Annales insistió en la ecuación significativa frontera-identidad. Lucien Febvre 2 analizó la evolución semántica de la noción de frontera, como señal de la mutación de la realidad histórica, en paralelo con la formación del Estado-Nación (Febvre, 1999). Para el historiador francés Fernand Braudel (2000), la frontera es el lugar de articulación de varios planos autónomos, pero interdependientes: por una parte, las fronteras reales, geopolíticas; y, por otra, sus proyecciones intelectuales, ideológicas y simbólicas, identitarias. IDENTIDAD Y FRONTERAS EN EUROPA: UN LABERINTO La noción de identidad europea remite a recortes y delimitaciones geopolíticas, ideológicas o simbólicas y a fronteras inestables, trazadas de un modo paradójico, generador de confusión, implacable en la conciencia de los individuos. Europa Occidental versus Europa del Este; el centro versus las periferias europeas; Mitteleuropa, o los Balcanes, o el Cáucaso, son sólo algunas de las numerosas áreas de frontera más allá de las que se vislumbran alternativas ideológicas, culturales, morales, económicas o estéticas (Brunet-Jailly, 2005). Para interpretar una semejante pluralidad de planos se intentó clasificar las fronteras de distintas maneras. Ya a comienzos del siglo XX, Lord Curzon (1907) distinguió entre las fronteras de separación y las fronteras de contacto, una posición validada posteriormente por la geopolítica, ciencia que estudia la relación entre el espacio y el poder. La geografía alemana, a su vez, distingue entre las fronteras convergentes y divergentes. El resultado más palpable de las fronteras de separación ha sido en Europa el llamado telón de acero, simbolizado de manera arquitectónica por el Muro de Berlín. A lo largo de la guerra fría, de ambas partes de esta frontera europea, la percepción del yo y del otro tuvo el mismo resultado visible: proyecciones simbólicas y topografías imaginarias. Las naciones periféricas, por su parte, se lanzaron a la búsqueda de tácticas aptas a reconocerlas y aceptarlas como miembros de derecho de la prestigiosa familia europea. La obsesión de su estatuto liminal fue síntoma de un cierto bovarismo político, como acertadamente lo llama Sorin Antohi (1999) 3: una preocupación por los más diversos modelos occidentales y una tendencia a proyectar topografías citadinas a menudo fantasmagóricas. Como consecuencia, una serie de metrópolis ilustres como Roma, París, Londres, Berlín o Viena, liberadas de su identidad topográfica real, se situaron por encima de los nodos culturales periféricos del Este -Bucarest, San-Petersburgo, Budapest, Belgrado, etc.-ofreciéndoles una carente identidad. En esta tipología de signos urbanos de segundo grado, el referente (que puede ser una ciudad cualquiera) sirve como punto de partida para ceder finalmente el sitio a una arquitectura fantasmal, gracias a un proceso de interpretación que Peirce (1979) llamaba "semiosis infinita". el sentido etimológico de la palabra, confines. En latín, confinis significa no sólo una línea de demarcación y un punto distintivo, sino el espacio próximo situado de ambas partes de esta línea. Un confinium es un lugar en el cual la frontera juega el papel de vía que permite y estimula los contactos. En la visión de Etienne Balibar, Europa es el punto desde el que han partido, han sido trazadas, por todas partes del mundo las líneas de confín, porque es ésta la tierra natal del concepto mismo de frontera y, por tanto, el problema de los confines de Europa coincide con el de la organización política del espacio mundial (Balibar, 2003). A lo largo del tiempo, de una manera u otra, casi todas las identidades periféricas europeas fueron marcadas por la hipótesis de su estatuto fronterizo que se convirtió, paulatinamente, en un pivote de su significado e importancia (Donan y Wilson, 1999). Prácticamente, todas las comunidades culturales del sur-este europeo se percibieron a sí mismas y fueron percibidas por los demás como cruces, puentes, puertas entre diferentes identidades o entre una identidad y una alteridad cultural (Albert, Jacobson, Lapid, 2001). Este tipo de estatuto fronterizo fue concebido en dos planos distintos: por un lado, las fronteras reales, geopolíticas como Estados de hecho, y por el otro lado, sus proyecciones intelectuales, ideológicas y simbólicas. Pero es necesario añadir que entre estos dos planos, el real y el simbólico, se instaló una diferencia persistente. Como realidades geopolíticas, las áreas fronterizas fueron zonas de paso y de mezcla cultural, antes que barreras de identidad. El interés, pero también la fascinación de un espacio cultural de frontera, consiste exactamente en el encuentro, en el diálogo o en la confrontación de varias poblaciones, culturas, religiones o lenguas. A este nivel, las identidades se sobreponen y se entremezclan, expresándose en productos culturales híbridos y ofreciendo puntos de partida ideales para proyecciones imaginarias elocuentes. En las antípodas de este estado de hecho, los discursos intelectuales interesados por las identidades de frontera presentaron opciones totalmente diferentes. Los ejemplos presentados más arriba sacan a la luz una tendencia persistente en definir las identidades Uno de los más clásicos ejemplos occidentales, al que se vincularon las capitales de la llamada Europa del Este, fue París. Si atendemos únicamente al ejemplo rumano, París, erigida como punto de referencia de la identidad cultural moderna -El Pequeño París, El París de los Balcanes, nombre de Bucarest, la capital rumana, en la primera mitad del siglo pasado-no remite tanto a una ciudad real como a una mezcla fascinante de clichés ideológicos, de estereotipos del sentido común y de proyecciones ficticias, sobre un mundo imaginario basado en la realidad. Las naciones del centro europeo occidental, por su parte, produjeron cartografías imaginarias catalogadas simbólica e ideológicamente como áreas periféricas. Un caso digno de señalar es la representación cartográfica occidental de la periferia de los Balcanes. Según Vesna Goldsworthy (2002), a lo largo del siglo XX, los Balcanes constituyeron el objeto de una verdadera colonización imaginaria occidental con la ayuda no sólo del discurso político, sino también de la ficción. El discurso político se inspiró claramente en las metáforas significativas de la ficción narrativa, que, a su vez, se convirtió en la mensajera de los estereotipos políticos. En los tiempos de Shakespeare, por ejemplo, en "Twelfth night", Iliria (uno de los nombres en uso de la península) significaba para los occidentales una zona sinónima con el fin del mundo. No obstante, últimamente, los discursos de identidad cambiaron radicalmente su estrategia para mantener el ritmo con las realidades globales contemporáneas. Uno de los resultados de esta nueva tendencia es la reciente percepción de las identidades periféricas. Las antiguas "familias pobres" se convierten ahora en fuentes vigorosas de creación cultural, alimentadas por tradiciones múltiples. De alguna manera, se puede decir que, en la actualidad, los discursos de identidad subastan teóricamente el estatuto fronterizo. Entre las dos opciones, ambas frustrantes por exceso, se convierte en urgencia la búsqueda de una fórmula de equilibrio. Para las comunidades de frontera, está aún por definir una identidad europea. Junto a las identidades en los espacios fronterizos, es interesante considerar cómo la arquitectura geopolítica y jurídica organizada en torno al concepto de frontera ha constituido el marco en el que se ha desarrollado la historia de las migraciones en Europa entre los siglos XIX y XX. El concepto de frontera y la distinción entre lo interno y externo que ésta garantizaba, ha sido la condición que ha permitido la formación de unos determinados sistemas migratorios y una relativamente ordenada geografía de las migraciones internacionales. Se podría objetar que este presupuesto ha conducido a menudo a una representación pacífica e idílica de las migraciones en Europa, olvidando aquello que Saskia Sassen ha definido como el cono de sombra de la historia de Europa en el que hay masas de individuos deportados, erradicados y errantes que viven en tierra extranjera, en países que no reconocen su pertenencia (Sassen, 1999). Para una reconstrucción orientada hacia la emergencia de las peculiaridades de la situación contemporánea, es quizás más relevante observar cómo aquella arquitectura ha comenzado a vacilar allí donde más problemático aparecía el presupuesto de la interdependencia entre Estado y territorio: en territorios surcados por líneas de fractura nacionales, étnicas y lingüísticas, como en el caso de las provincias prusianas orientales en los años 90 del siglo XIX, o, de modo paradigmático, de los territorios centroeuropeos que tras la primera guerra mundial fueron escenario del derrumbe de algunos imperios y el surgimiento de nuevos países, dando ocasión a una dramática crisis de refugiados, desplazados y apátridas (según el clásico análisis propuesto por Hannah Arendt en Los orígenes del totalitarismo). A partir de ahí, es posible desarrollar la idea de que la proliferación de las fronteras constituye la otra cara de la globalización, pues la globalización no se caracteriza por la desaparición de las fronteras, sino más bien por el cuestionamiento de la conexión entre Estado y territorio que, como hemos visto, constituye el presupuesto conceptual de la definición clásica de frontera 4. El confín ya no separa unívocamente el espacio de la ciudad de su exterior, sino que se descompone de modo prismático, reproduciéndose en el interior de la ciudad misma y proyectándose hacia su exterior: The Space is out of joint, como reconocen los geógrafos más avezados (Neve, 2004, 27-38). Al mismo tiempo, la univocidad de la definición geopolítica de la frontera aparece en el debate, y otras acepciones del concepto -cultural, simbólico o cognitivo-se sitúan en primer plano en el operar político de la frontera. El imaginario de las fronteras está en todas partes. En el despertar de una nación, en su identidad versus la tierra de nacimiento, en el nombre, en el idioma. Pero el imaginario está también en la puerta que permanece cerrada a nuestro pesar, en el silencio de la incomunicación, en el desencuentro, en el invierno de las almas, y por extensión, en el "no" intenso del desamor. La vida está hecha de confines, de fronteras. FRONTERAS DE LA INMIGRACIÓN La migración internacional representa un desafío clave del mundo actual, en pleno proceso de globalización, que necesita un estudio profundizado, un análisis minucioso y políticas adecuadas para su aplicación. La presión ejercitada por la emigración del Este y del Sur sin recursos hacia el Occidente y el Norte prósperos, ha aumentado el sentimiento de inseguridad en los Estados miembros de la Unión Europea (UE) y ha generado preocupaciones justificadas e injustificadas entre las poblaciones y los gobiernos. Para analizar la metamorfosis de la frontera en el contexto de los procesos de globalización de las relaciones internacionales, Europa constituye un excelente caso de estudio. En su territorio ha tomado forma, en torno a la retórica del necesario contraste de la inmigración clandestina, un nuevo régimen de control de las fronteras, en muchos aspectos paradigmático (Walters, 2002; Beck y Grande, 2006) 5. Es un régimen flexible y una geometría variable, que más que consolidar las murallas de una fortaleza y, por tanto, señalar una rígida línea de demarcación entre el adentro y el afuera, parece apuntar a gobernar un proceso de inclusión estratificado de los inmigrantes. Con estos sentimientos y preocupaciones, racionales e irracionales por igual, aumentaron los prejuicios y la suspicacia frente a "los otros": no sólo frente a los "potenciales" inmigrantes "trabajadores-visitantes" ilegales y personas en busca de asilo de fuera de Europa, sino también frente a los europeos de la región del Este y del Sur, a veces, incluso frente a ciudadanos de los Estados que acaban de ingresar en la UE. Éste es precisamente el objeto del presente artículo. Y lo hacemos desde España, a través de las voces de los inmigrantes de la Europa del Este. Estudiamos, a partir del método cualitativo 6, una serie de factores que influyen de manera positiva o negativa en la vida de los inmigrantes y que contribuyen al mantenimiento de la extranjería interior o a la creación de las fronteras simbólicas de cristal. A través de las entrevistas en profundidad detectamos factores como el idioma, las dificultades laborales como consecuencia del aumento de los flujos migratorios, situaciones de explotación laboral, el desajuste entre la formación en el país de origen y el empleo desempeñado, una cierta xenofobia en los procesos de selección del personal de las administraciones públicas, falta de documentación, largas esperas para conseguir la renovación de la misma, y cómo no, la condición misma de extranjero que el inmigrante tiene que sufrir toda su vida en un país de la UE al no llegar a ostentar la condición de ciudadano donde ha establecido su residencia de forma permanente 7. Existe una ruptura en la neutralidad infinita del espacio, una finitud llamada lugar. Un lugar que tiene sus propios confines que lo separan de otro lugar. De igual manera, existe la identidad de este lugar, tal como existe la identidad de las personas que lo habitan y que se inscribe en dicho lugar como una fuerza terrible. Imaginémonos a los recién llegados a un espacio desconocido con el fin de empezar a trabajar de inmediato. Sin conocimiento del idioma, en un mundo de barreras y de prejuicios. Sin identidad creada para proyectar en su nuevo espacio. En un espacio que no le pertenece, hablamos, pues, de la llegada del extranjero. Y partiendo de la nada del extraño, para construir una nueva identidad, el idioma juega el papel fundamental. El conocimiento del idioma español Ser inmigrante supone vivir en un mundo de limitaciones, de espera continua y de frustraciones, pero, sin duda alguna, la primera y mayor limitación la constituye el desconocimiento del idioma. Sin el uso de las palabras, no existe comunicación, y sin comunicación no existe trabajo (Marcu, 2008). "Porque la primera pregunta que te hacen cuando quieres acceder a un puesto de trabajo es: "¿Sabes hablar español?" Y tú si no sabes, ¿qué haces? Por tanto, a la fuerza, tienes que decir que sí, e intentarlo, nada más. Porque en el servicio doméstico el idioma es muy importante. Si cuidas niños, tienes que comunicarte con ellos, por si enferman; si cuidas mayores, más todavía... porque tienes que darles las medicinas, sacarles, lavarles, y para todo hay que hablar con ellos. Vamos ¿cómo pretender que te contraten si no sabes hablar nada de su idioma?" (Inmigrante rusa, 30 años) Es casi un tópico en España el hecho de que los que llegan "del Este" suelen aprender muy rápidamente el idioma español. Por ello, el aprendizaje del idioma español en la sociedad receptora debe contar con los recursos necesarios en función del ritmo de llegada de inmigrantes de habla no hispana. El conocimiento del idioma es el factor más importante de la inserción en una nueva sociedad, ya que sin él, la vida resulta muy difícil: el acceso al empleo, la utilización de los servicios de comunicación o la convivencia con los vecinos. El no saber castellano contribuye, asimismo, al desajuste entre la formación del inmigrante y el empleo que está obligado a asumir. La diferencia entre los estudios realizados en el país de origen y la realidad laboral en España Resulta un tópico hablar de la inadaptación del extranjero en el nuevo país en donde ha fijado su residencia. Éste es, sin embargo, el estado inicial de todo emigrante, situación que ha de superarse con el tiempo, pasando desde la acomodación inicial a la integración en la sociedad receptora. En este espacio múltiple -entre el allá de la procedencia y el acá del destino-que vive un inmigrante, surge una pregunta esencial: ¿se puede diluir el extranjero en la masa receptora, manteniendo al mismo tiempo su espacio identitario inicial? Según el trabajo de campo que realizamos, según la selección bibliográfica y, no por último, según la experiencia propia vivida, el extranjero lo consigue si el espacio de recepción es positivo, si llega a sentirse bien tratado, integrado desde el punto de vista profesional. Mientras viva en un continuo desajuste entre la formación en su país de origen y el empleo en el destino, se sentirá siempre fuera de lugar. Vivirá su extranjería como un profundo estado de inadaptación. Transitará por un mundo ajeno. En el análisis de las dos variables (formación, por una parte, y empleo, por otra), en el caso de los inmigrantes del Este europeo, se diagnostica el desajuste entre las dos. La relación entre el nivel de formación y la posibilidad de encontrar un empleo es un problema que, particularmente en España, sigue sin resolverse. Pero esto no sucede exclusivamente en el caso de los inmigrantes, sino también en el caso de los españoles, sobre todo para los jóvenes. Muchos de los empleos que consiguen requieren una formación muy inferior a la que ellos tienen. Pero les afecta sobre todo a los inmigrantes, que de la noche a la mañana, si quieren permanecer en España, deben dejar sus sueños intelectuales y dedicarse a otras actividades que nada tienen que ver con su formación inicial. "Me decía que no sabía limpiar. Era el colmo de la situación. Porque mientras limpiaba, hacía el doctorado en la Universidad ¿Acaso necesitaba algún curso para saber limpiar? Esto se hace de una manera mecánica, no hace falta aprendizaje alguno, lo tenemos dentro, es una cierta práctica, nada más". (Inmigrante búlgara 35 años) El inferior reconocimiento del derecho al trabajo que sufren los inmigrantes viene acompañado de cierta desconfianza social respecto a sus cualificaciones, lo que, unido a las fuertes trabas legales existentes para el reconocimiento de títulos, lleva a que las personas inmigradas ocupen puestos de trabajo de inferior cualificación respecto a su preparación profesional. Por ejemplo, los miembros de la sociedad de acogida pueden ver en una mujer rumana o rusa a alguien muy capacitado para trabajar en el servicio doméstico, pero cuando ésta intenta solicitar empleo como profesora (profesión para las que muchas están preparadas) surgen fuertes desconfianzas acerca de su capacitación. Se trata, pues, de experiencias de una movilidad descendente que los inmigrantes intentan superar, aunque no siempre con éxito. Al llegar a España, la principal y casi única vía de entrada al empleo es el trabajo precario y poco cualificado: trabajo temporal y peonaje eventual en la construcción para los hombres, servicio doméstico interno/externo para las mujeres. El acceso a un empleo permite garantizar la manutención, la obtención de rentas para solventar (por ejemplo, los gastos de viaje) y la posibilidad de conseguir o mantener en el futuro un permiso de trabajo. A cambio, se encuentra un contexto laboral que choca profundamente con la experiencia anterior: de una ocupación con estatus reconocido se pasa a una situación más o menos vergonzante. Particularmente duro es el tránsito para las mujeres licenciadas universitarias, que se emplean como internas, pues pasan de cumplir una función cualificada a ser mandadas por todo el mundo, incluidos los niños de la casa y, especialmente, dejan de actuar en la esfera pública y quedan recluidas en un ámbito privado, con escasas posibilidades de establecer relaciones personales y afectivas. En la nueva vida que tiene que vivir tras un breve vuelo de esperanzas e ilusiones, el inmigrante con buena formación en el país de origen ve cómo trabajando en el servicio doméstico o en la construcción se pierden muchas de sus aptitudes, destrezas e intereses, y no puede desarrollar muchas de sus expectativas de vida inculcadas socialmente e interiorizadas según cada individuo. Ante esta realidad surgen como reacciones, no sólo la represión de sus inclinaciones, sino también un fuerte sentimiento de marginación social, de incomprensión por parte de la sociedad de acogida, lo que, a veces, provoca un sentimiento de alienación o de enfrentamiento. En este proceso, en algunos casos, puede echar raíces el deseo de volver a su esfera de actividad mediante una formación superior (doctorado, master) a la obtenida en su país, que se adapte al mismo tiempo al país de acogida. Los inmigrantes con estudios superiores, pocas veces desearán volver a formarse mediante un curso de algunos meses de duración, que les prepare para otra profesión y que les adapte a la nueva realidad del mundo laboral en el que se encuentran. Al poseer un título universitario, les resulta difícil pensar que podrían cualificarse nuevamente, mediante un breve período de aprendizaje en el ámbito de la construcción, o de la hostelería, sectores en los que España precisa de mano de obra extranjera. Situaciones de explotación laboral Tener un permiso legal de trabajo en uno de los países de la UE, en este caso España, no siempre protege a los inmigrantes de los abusos de los empleadores o de las autoridades. En muchos casos, la alegría de obtener la documentación puede transformarse en un drama. Una vez llegados, muchos trabajadores aprenden cuál es la verdadera condición humana del inmigrante: aislamiento, explotación, chantaje, desinformación y dependencia del empleador. La Organización Internacional de Trabajo (OIT) llama este fenómeno "esclavitud moderna", estimándolo como un negocio muy provechoso, con un valor de 15.515 millones de dólares a escala mundial 8. Los más frecuentes casos de explotación de los trabajadores de la Europa del Este, según las entrevistas que nos ofrecieron, se dan en el sector de la construcción y en el servicio doméstico, así como en el cuidado de mayores o de niños. Nunca ha sido fácil ser inmigrante. Desde siempre, a pesar de la evolución, del cambio de siglo y de las transformaciones que tuvieron lugar en el mapa del mundo, de Europa, en la estructura mental de la ciudadanía, ser de otra parte, y además, llegar porque no se tiene trabajo, porque no se tiene poder adquisitivo y se precisa aumentar los ingresos económicos, supuso para la sociedad receptora una oportunidad para la explotación. Parece que esta percepción sobre la inmigración existe todavía arraigada en las sociedades modernas. El tema ocupa páginas de periódicos, noticias televisivas y radiofónicas, debates, sobre todo en períodos preelectorales; se genera mucha controversia en las sociedades de acogida en lo referente a todos los aspectos de la vida de los inmigrantes: empleo, integración, atención social, acceso al estado de bienestar, etc. Pero además de la percepción de los nacionales, importa, asimismo, cuál es la opinión de los mismos inmigrantes sobre su proceso migratorio. Les hemos preguntado, y las opiniones están repartidas, aunque en su mayor parte se sienten bien acogidos en el trabajo. Pero claro está que parten de la idea de que son ciudadanos que llegan para tener un papel secundario en la sociedad, sin posibilidad real de competir con los autóctonos. "Aunque arreglemos los papeles y trabajemos, tendremos siempre una X 9 por delante en la documentación. Y X, en matemáticas, siempre ha sido el factor "desconocido". (Inmigrante ucraniano, 34 años) Una parte de los inmigrantes considera que los que aparecen en los medios de comunicación forman parte de un espacio irreal. Se piensa, pues, que el inmigrante llega a ser un instrumento de explotación que puede ser manipulado a placer. Y, para ello, hay una tesis: algunos desean ganar simpatías mediante la denigración de los inmigrantes, minimizando su contribución en la esfera económica del Estado. Y, por otra parte, también existen quienes promueven Además, muchos de los entrevistados señalan que España ha sido "invadida" por los inmigrantes sin que el país hubiera sido preparado en absoluto para la avalancha, con tácticas, estrategias de integración, planes de formación, políticas adecuadas establecidas según las singularidades de los inmigrantes. Se autoperciben como "frustrados sociales" que tienen que cambiar de vida para sobrevivir, empezar desde cero sus nuevas existencias, "olvidándose" de sus existencias anteriores. "No se trata de competencia en nuestro caso, dado que siempre tenemos que empezar desde muy abajo. ¿Qué, si no te dejan? A lo mejor mis hijos, porque van aquí al colegio, pero lo dudo, porque sólo con un apellido y además, ruso, poco van a conseguir. Esto no es Estados Unidos. Es España, y ellos no tienen ni idea de los inmigrantes." (Inmigrante ruso, 36 años) Los rumanos, especialmente, llegan indignados por su situación material muy precaria, como consecuencia de la desastrosa política llevada a cabo por todos los dirigentes del país en los últimos veinte años. Y muchos empiezan a pensar que "en todas partes es un poco igual". Creen que, si durante tanto tiempo, los políticos de su país les trataron de mala manera, con indiferencia, tampoco pueden esperar mucho de un país extranjero. después de haber cambiado de nacionalidad, o después de casarse con una persona de aquí... Porque a nosotros sólo se nos busca para el trabajo de abajo. El mal pagado, y encima, se nos recuerda siempre que no se nos necesita, porque solemos quitarles a ellos los puestos de trabajo. Y encima, si me atrevo a decir algo, me mandan a mi tierra, en expresiones muy vulgares, por cierto." (Inmigrante búlgaro, 38 años). Se necesita tiempo para realizar verdaderas transformaciones en la sociedad española, para que cambie el tratamiento aplicado a los extranjeros, y cómo no, la percepción de los propios inmigrantes sobre su existencia en España. Aunque también hay quienes reaccionan de otra manera. Sobre todo, las personas con menos preparación, que se sienten contentas con lo que se le ofrece en España. "Aquí, ni sientes que trabajas, sino que descansas. Acompaño una señora mayor, la llevo de paseo, incluso me echo la siesta. En mi país, nunca puedo hacer esto. Cuando no trabajo la tierra, cuido de los animales. Ni siquiera los domingos puedo descansar." (Inmigrante moldava, 30 años) No les importa la dificultad del trabajo, la falta de tiempo necesario para descansar o la situación de potencial explotación en la que se encuentran. Lo importante es trabajar. Y de esta manera, se fomenta las redes de trabajo sumergido. Incluso con incumplimientos flagrantes de la regulación laboral española. "Cuanto antes acabamos la obra, antes recibimos el dinero, por eso estamos interesados en trabajar desde muy temprano, hasta las 11 de la noche." (Inmigrante ucraniano, 22 años) Si bien es cierto que, "Hay que tener suerte. Porque mucha gente nuestra tiene hambre, lleva sin trabajo más de seis meses" (Inmigrante ruso, 20 años) Además, desde que se multiplicaran los flujos migratorios procedentes de la Europa del Este y el número de infracciones realizadas por los inmigrantes procedentes de los países aquí analizados, la mayor parte de los inmigrantes aprendieron a resignarse y a reinterpretar su existencia en España. Según su capacidad de comprender las cosas, sus vidas se encuentran divididas entre la resignación y la aceptación de lo que consideran que son: unos inmigrantes económicos "incómodos". En el plano teórico, esto se ve de otra manera. Así, por ejemplo, Capel (2001) sostiene que el derecho a la emigración debe aceptarse por razones de equidad, aunque a continuación matiza y afirma que los grupos sociales políticamente organizados pueden poner límites a la movilidad de la población con el fin de defender el bienestar, la estabilidad, la identidad o la cohesión de sus ciudadanos. Es decir, se proclama un derecho y acto seguido se le anula en aras de pragmáticas razones. Esa tensión entre el derecho a buscar otros horizontes distintos a los del nacimiento y la imposibilidad de hacerlo, por las barreras jurídicas o sociales existentes, constituye uno de los graves conflictos morales de la actualidad. Estas palabras tienen el profundo valor de hacer reflexionar seriamente sobre el tema. EL EXTRANJERO QUE LLEVAMOS DENTRO Aludimos en la primera parte de este artículo, a la poética fronteriza, al encuentro y al desencuentro temporal y espacial que afecta a los seres humanos en la época de la globalización. Pero ante la metáfora se tiene que lidiar con la fijación de los términos. Y en este caso, por precaución analítica es necesario proceder con prudencia frente a una terminología como "extranjero", "cultura" o "etnia". Estos términos integrados en los discursos y en las prácticas políticas contribuyen a la fijación de las diferencias, al diseño y a la crispación de las fronteras, a la alimentación de los conflictos o de las tensiones. Se crea de esta manera un engranaje de la diferencia 11 del que llega de fuera, con un mundo frío por detrás, en detrimento de los intercambios, del mestizaje cultural, pero también de las identidades múltiples, híbridas, cambiantes. Por otra parte, merece la misma atención, la negación o la ocultación de las diferencias en virtud de un proyecto de sociedad basado en la idea de individuo abstracto, neutral, universal o nacional. Una posición crítica frente a estas dos orientaciones no significa otra cosa que una mirada ajustada sobre la diferencia, como si fuéramos a emplear el objetivo de una cámara fotográfica, ajustando la distancia para obtener una imagen clara. Es esta posición crítica la que se sitúa en la frontera frente al otro, en la que le vemos, le escuchamos, le dejamos que se sitúe en la puerta de nuestro ser, pero sin dejarlo entrar. Desde la frontera, Julia Kristeva 12 señaló que la extranjería que nos habita a algunos puede llevarnos a encontrar una extraña forma de felicidad que consistiría en mantener la eternidad fugaz o la transitoriedad perpetua. Pero en esta temporalidad ambivalente se detecta la capacidad para percibir la angustia de aquél que está en tierra de nadie, desgarrado de lo natal y aún lejos del momento en el que llegará a ser parte del sueño. Y ya en este punto, quizás sea bueno recordar que no todo ser humano está preparado para emprender un proyecto migratorio. Una cosa es decidir emigrar y otra es llevar a cabo esta decisión y convertirse en inmigrante. Pese a que lo intentan, muchos fracasan, precisamente por no ser capaces de aguantar humillaciones, ataques xenófobos o de adaptarse a otros climas. Otros muchos, también fracasan por no tener la preparación necesaria a la hora de afrontar los riesgos de la emigración, por no poder trabajar o no saberlo hacer. Fracasar más allá del muro de cristal. O "triunfar", el deseo de todos. Da lo mismo que acontezca una cosa o la otra, porque el muro de cristal sigue estando allí. Hasta ahora nadie ha dado una solución al problema del muro. Es invisible, porque nos miramos más allá de él, pero no podemos tocarnos. Los autóctonos no penetran en él, solos los inmigrantes. Por ello, además de las políticas sociales españolas de integración, que se replantean y se enriquecen cada año, a raíz de su multiplicación, tenemos que mirar mucho a las personas, al encuentro entre los ciudadanos de España y las personas del "Este", para que no se produzcan situaciones de injusticia ni estigmatizaciones, para que el acento eslavo no se interponga en el camino. Son éstas, las fronteras de cristal a las que queremos aludir a continuación, con la ayuda de la voz de ellos, los protagonistas de este artículo. "Y no voy a justificarme, sólo digo que desde el primer día que pisé España con una beca y un visado de estudios junto a otras seis personas, me han humillado, discriminado y siempre tuve que dar explicaciones de que Rumania no es un país de delincuentes, ni de prostitutas, pero veo que a nadie le importa esto! También voy a subrayar que después de siete años de vivir en Barcelona, no tengo ni siquiera un solo amigo español: ninguno. Y no porque sea inculta, tonta, sucia, no... Es porque no se fían de mi, porque soy rumana, porque las televisiones lo que han sacado ha sido la basura, lo feo y nunca la otra cara; siempre se mencionan delincuentes rumanos y voy a insistir, gritar si hace falta, que la mayoría de éstos pertenecen a la minoría de gitanos. Rumania no es un país de delincuentes. ¡Basta ya de tanta difamación!" (Inmigrante rumana, 29 años) También existe gente pragmática que tiene claro para lo que está aquí. Gente real que apenas vislumbra el tema de las fronteras o de los controles, sino que un día sale de su país y, si las cosas funcionan, pues se quedan sin plantearse mucho el tema de la integración. Sin filosofía, ni poesía. Es cuestión de idiosincrasia, de la arquitectura de las almas, de los resultados obtenidos en el intento, de la trayectoria de cada persona. Por ello, la integración es, finalmente, una utopía, una incógnita fundamentada en la nostalgia de cada individuo. En el destino traducido en la "suerte" a la que aluden los inmigrantes entrevistados. CONCLUSIONES: ¿EL FIN DE LA EXTRANJERÍA? El nivel cultural, en cuanto factor de aprendizaje y conocimiento, será la clave que salvará el encuentro entre lugares y entre las personas que los habitan. La amplitud de miras, el deseo de conocimiento, tanto por parte de la sociedad receptora, como por parte de los recién llegados. Abandonar la condición de extranjería implica superar la barrera de la incomprensión y del miedo. Se trata de una lenta y madura superación que necesita, asimismo, de cambios en la legislación europea y española. Desde la extranjería que algunos llevamos todavía dentro, nos preguntamos de manera abierta: ¿Por qué un ciudadano de un país miembro de la UE no puede adquirir ciudadanía española sin tener que perder la suya? Un grave destino que se tiene que modificar estableciendo convenios favorables para los diversos países por igual, cambios que a la larga tienen que llegar. ¿Por qué un extranjero legal de un país europeo tiene que esperar diez años con documentación en regla para obtener el derecho a solicitar dicha nacionalidad, y otros sólo dos o tres años en obtenerla (como sucede en el caso de los latinoamericanos)? ¿Por qué, mientras se tramita la solicitud, incluso habiéndose formado en España con estudios de postgrado, tiene escasas oportunidades de competir de manera honesta en oposiciones a la administración? ¿Y por qué hasta obtener dicha nacionalidad, aún habiendo cumplido con sus deberes de ciudadano en España, sigue siendo un extranjero? Son éstas las preguntas finales del artículo que, aún sin respuestas, formulamos para su correcta contestación, esperemos, en un futuro no muy lejano. Porque las nuevas identidades creadas de la mezcolanza de espíritus, sonidos, vivencias, estilos e idiosincrasias es una riqueza que tiene que saber aprovechar España, como cualquier cultura y nación que se precie. En referencia a la situación del extranjero, Lucian Blaga, el gran teórico rumano del estilo, revelaba en su estelar obra sobre la "Trilogía de la Cultura" un horizonte del espacio global manifestado en el caso del extranjero, por el encuentro benéfico interior entre el espacio real y el paisaje del alma, que puede resistir a cualquier tipo de vicisitud (Blaga, 1969). Si se consigue situar el espíritu en las zonas profundas de lo psíquico, aparece la fortaleza inefable del espacio identitario inicial, presto a percibir sin pérdida alguna la novedad del espacio de acogida y reconstruir de modo armonioso su existencia actual. El exilio interior se convierte en imposible. Sin olvidar el grito de desesperación del filósofo Emil Cioran, que asume de manera genial la libertad de renunciar trágicamente a su país, regresamos, no obstante, a los estoicos. En una de sus cartas a Lucilio, Séneca escribía: "Y cuando seas enviado al fin del mundo o exiliado en las profundidades de la barbarie, te sentirás bien. Porque tienes que aprender a amar todos los lugares del mundo por igual. Hay que vivir con la convicción de que todo el mundo es tu propio país." El exilio interior y, por extensión, la extranjería impuesta desde el exterior no puede convertirse en sufrimiento, porque el alma ya es autónoma e inalterable. He aquí cómo la antigua filosofía estoica resulta tan actual, en plena época de desencuentro global, que, a nuestro modo de ver, podrá cambiar mediante el (re)conocimiento del otro y el arte del encuentro. 2 Lucien Febvre (1878Febvre ( -1956) ) fue uno de los más importantes historiadores franceses, conocido por el papel que jugó en el establecimiento de la escuela de los Annales. 3 Sorin Antohi (Târgu Ocna, 1957) es ensayista, traductor y editor rumano. 4 En la edad moderna, la frontera adquiere ciertamente plenitud de significado en relación con el Estado, entendido como entidad territorial soberana. Recuérdese al respecto la clásica definición de Estado acuñada por Max Weber (1993Weber (, 1056)): "El Estado es aquella comunidad humana que en el interior de un determinado territorio -el concepto de 'territorio' es esencial a la definición-reclama para sí (con éxito) el monopolio de la coacción física legítima". 5 Para Beck y Grande (2006), la movilidad y la flexibilidad de las fronteras está indicada como característica fundamental de la misma estructura institucional de la Unión Europea. 6 Se entrevistaron inmigrantes de la Europa del Este: rumanos, búlgaros, moldavos, bielorrusos, rusos y ucranianos. Para el total de la investigación se realizaron 75 entrevistas en profundidad a inmigrantes, por este orden: 30 para el colectivo de Rumania, 10 para el colectivo de Bulgaria, 10 para el colectivo de Ucrania, 10 para Moldavia, 10 para el colectivo de Rusia y 5 para el colectivo de Bielorrusia, todos ellos residentes en España, que cumplieron determinados requisitos para la entrevista: edad laboral, sexo, modo y período de salida de sus países de origen, trayectoria laboral, esquema migratorio, expectativas de permanencia. 7 Salvo en el caso de cambiar de nacionalidad. 8 Informe OIT: "¿Ayudantes o esclavos? Comprender el trabajo infantil y doméstico y cómo intervenir" (Ginebra, 2004). 9 El Número de Identificación de Extranjeros (NIE) comienza en España siempre por una X. 10 La moratoria -una disposición facultativa que, según el Tratado de Adhesión, podían aplicar los Estados de la UE a los ciudadanos de los países del Este recién incorporados-se levantó el 1 de enero de 2009. 11 En las sociedades democráticas la diferencia cobra la forma del "multiculturalismo", mientras que en las autoritarias nos encontramos con la represión o la purificación étnica. 12 Julia Kristeva, Sliven (Bulgaria), filósofa, teórica de la literatura y el feminismo, psicoanalista y escritora francesa de origen búlgaro. Dentro de su amplia obra, señalamos el libro Extranjeros para nosotros mismos, trad. 13 Los ciudadanos de los países tratados en este artículo necesitan tener documentación en regla 10 años seguidos (sin ninguna interrupción que supere los tres meses) para poder solicitar la nacionalidad española, al no tener sus países convenios que regulen la doble nacionalidad, firmados con España. Muy pocas personas lo consiguen. en el trabajo: consecuencias del aumento de la inmigración DE LOS INMIGRANTES DE LA EUROPA DEL ESTE SOBRE SU VIDA EN ESPAÑA
LA BIBLIOTECA DE PEDRO SALINAS Juana María González García En su relato La Biblioteca de Babel Jorge Luis Borges (2006) definía el universo como una gran biblioteca infinita. El autor se refería así al empeño de tantos hombres en la Historia por crear un lugar que contuviese todos los libros existentes, todo el conocimiento humano. En un tiempo en el que las técnicas digitales e informáticas empiezan a plantear la posibilidad efectiva de alcanzar este sueño, el texto del maestro argentino ha cobrado su más plena actualidad. A lo largo de los siglos se han ido creando distintos emplazamientos e instituciones donde acumular el saber. Desde el Antiguo Egipto y las míticas bibliotecas griegas de Alejandría y Pérgamo, los tesoros de la cultura y la ciencia han ido conservándose con auténtico celo. La posesión material de libros se convirtió en una manera de expresar su apropiación intelectual y respondía a un deseo imperioso del hombre de perpetuar la memoria de sus antecesores. La biblioteca conserva así la memoria de los recorridos y navegaciones que la han atravesado (D'Izoio, 2001, 12-13), de los modos de utilización, de comprensión de aquellos que se apropian de su contenido (Chartier, 2005), por lo que resulta una fuente de información importante para lo que actualmente conocemos con el término de "historia cultural" (Ory, 2004). El caso de las colecciones personales es especialmente interesante a estos efectos. Si reunir libros puede convertirse simplemente en una manera de demostrar la capacidad adquisitiva de quien ostenta determinada posición social, la biblioteca de un "auténtico lector", de un escritor en este caso, está en estrecha relación con sus prácticas culturales, con sus hábitos como creador, pero sobre todo "con los valores que le mueven y con el uso que a la postre hace con su propia obra" (Chica, 1999, 13). Una sala de una biblioteca está configurada, pues, por una estructura, por unas "categorías artificiales" que responden a una lógica en la que todo se define según el sitio que ocupa. Ahondar en ella no sólo nos facilita una comprensión funcional de la misma, sino que conforma el paisaje respecto al cual el lector en cuestión reconstruye el sentido del texto. Además, y como afirmaba el escultor Juan Bordes: [...] el principal motor del creador es su intuición, y esa fuerza generadora no se alimenta precisamente del conocimiento que proviene de un estudio sistemático. RESUMEN: La biblioteca personal del poeta Pedro Salinas previa a la Guerra Civil española, ha permanecido prácticamente desconocida hasta el momento para los investigadores y estudiosos de su obra creativa. Conservada entre el fondo documental del Instituto madrileño de Secundaria Cervantes, este conjunto de libros tiene, sin embargo, un gran interés. En este trabajo se publican tanto el catálogo de libros del poeta, resultado de una lenta tarea de clasificación y estudio de los textos así como las convenientes reflexiones en torno a su historia y características. Pedro Salinas; Biblioteca; Guerra Civil española; Catálogo. puede desligarse de su carácter funcional e intelectual e interpretarse como un acto creativo más (Bordes, 2006, 359). Con todo, a pesar de que existe una relación, más o menos intensa, entre las ideas artísticas de un creador y su colección personal de libros, la posesión de una serie de títulos no siempre está reñida con este tipo de motivaciones. En toda colección puede haber títulos que jamás se leyeron, textos que el autor nunca supo que tenía o volúmenes que quedaron olvidados en la estantería y que no se utilizaron jamás. De la misma manera puede haber libros determinantes para la obra de un artista que por diversas circunstancias no se encuentren hoy en su colección o que, incluso, jamás formaran parte de ella: "un inventario no tiene por qué representar todos los libros que una persona ha poseído en su vida, ni tampoco todos los libros que podía haber leído, ni tenemos que pensar que leía todos los libros que poseía" (Dadson, 1998, 25). Existen, en este sentido, diferencias fundamentales entre el coleccionista y el lector de libros. El primero no entra en contacto verdaderamente con los textos, pues en general no los lee. El segundo, sin embargo, los hace suyos y los reinterpreta, convirtiendo su biblioteca en un espacio único y original, en una fuente documental indispensable para conocer sus preferencias intelectuales y literarias. Una aproximación científica a la colección de un autor pasa, pues, por tratar de recopilar todos los datos que ayuden a determinar, en la medida de lo posible, si el libro en cuestión se leyó o no, con el fin de facilitar, no sólo una aproximación a los condicionantes y variables implicados en la configuración del sentido del texto (Bourdieu, 2002), sino de valorar los procesos de incorporación de dichos materiales. Un elemento fundamental, a estos efectos, son las anotaciones o indicaciones que el lector en cuestión introduce en los volúmenes, es decir, sus marcas de lectura. Tal como indicaba Magdalena Rigual Bonastre, aparte de los datos de edición, "el libro puede ofrecer también otras fuentes de interés como presentar en los márgenes de sus páginas los sellos de las bibliotecas de donde podían haber sido sustraídos, o tejuelos o ex-libris que revelan la creación del artista y algún rasgo característico del propietario [...]" Los libros ofrecen así una información adicional que complementa la que se deriva única y exclusivamente del texto. Además, y como ocurre con la colección personal de Pedro Salinas, este tipo de información es básica, en muchas ocasiones, para la reconstrucción de su contenido y, en casos más extremos, de su historia. Las bibliotecas son, entre los bienes culturales, objetos susceptibles de manipulaciones ideológicas, pues pueden ser deformadas y físicamente mutiladas y, en los casos más graves, destruidas. El caso de la biblioteca del poeta madrileño no es, en este sentido, sino una muestra más de las consecuencias devastadoras de la Guerra Civil sobre el patrimonio cultural español y uno de los ejemplos más peculiares con respecto a su preservación. Conservada en la actualidad en ocho armarios del Instituto de Enseñanza Secundaria Cervantes, los libros del poeta han permanecido hasta el momento prácticamente desconocidos para los investigadores y estudiosos de su obra creativa. Como excepción podemos citar algunos trabajos menores como el capítulo dedicado a la colección del autor en la tesis doctoral de Guillem Vallejo Fores, El tema mitológico en la poesía de Pedro Salinas (1996) 1, o el reciente artículo de Juan María Marín Martínez, catedrático jubilado de lengua y literatura del propio IES Cervantes, publicado en la revista escolar del Centro (Marín Martínez, 2008, 9). En ellos se reúnen algunos datos sobre la historia de esta biblioteca, así como las posibles circunstancias de su llegada al Cervantes, aunque se parte de la hipótesis de que todos ellos pertenecieron al poeta. El Centro, por su parte, posee un inventario de lo que hasta hoy se ha considerado "legado de Salinas" pero, a pesar del esfuerzo e interés de su profesorado y bibliotecarios, éste tiene deficiencias importantes que lo hacen inservible. En este capítulo me ocuparé, pues, de presentar mi propio estudio y catálogo de lo que hasta hoy se ha considerado como la muestra más importante de la biblioteca del autor hasta 1936, con la idea de resumir todos los datos que se conocen acerca de su configuración e historia y aclarar ciertas cuestiones sobre su contenido que podrían resultar de interés. Relacionado con mi trabajo sobre los pedidos de Pedro Salinas a su cuñado León Sánchez Cuesta, este apartado quería cubrir una laguna en los estudios sobre el autor que enlaza con la investigaciones del proyecto CEIMES "Ciencia y educación en los institutos madrileños de enseñanza secundaria a través de su patrimonio cultural" respecto a los que no lo fueran. Los distintos seminarios y charlas promovidos por el grupo de investigación del proyecto CEIMES fueron entonces una muy buena ocasión, a este respecto, para intercambiar información con otros especialistas en el campo que me ayudaron considerablemente a progresar en mi trabajo. En todo caso, no queda mucha documentación respecto a estas cuestiones, por lo que he de advertir que la mayor parte de los datos contenidos en las investigaciones hechas hasta el momento, y en la mía propia, provienen de la "tradición oral". Sin embargo, un estudio pormenorizado de la historia del centro y de los ex-libris que aparecen en los volúmenes da pistas interesantes acerca de lo que pudo haber sucedido con la colección y, en este sentido, aproximarnos con mayor certeza a lo que sucedió en realidad. La historia de las peripecias de esta biblioteca comienza en 1936 cuando, tras el estallido de la Guerra Civil, Pedro Salinas se traslada a Estados Unidos, donde había sido previamente invitado por Wellesley College (Massachusetts) para cubrir una vacante durante el curso académico 1936-1937. El poeta y su familia se encontraban en Santander, donde Salinas participaba en los cursos de la Universidad Internacional de Verano de la que era Secretario. Al estallar la guerra, sus bienes y posesiones quedaron en Madrid al cuidado de algunas personas de confianza, quienes a pesar de los esfuerzos no pudieron evitar que el piso fuera ocupado por familias de evacuados que huían de los frentes de batalla. El riesgo para sus pertenencias era por tanto inminente y aunque los exiliados esperaban que el conflicto se resolviera rápidamente, la prolongación de la Guerra terminó por acabar con las esperanzas de regresar al país y con ellas de recuperar sus bienes. La providencial visita en 1938 de la Junta de Incautación del Tesoro Artístico, entonces a cargo de Antonio Rodríguez Moñino, consiguió poner a salvo algunos de los libros del poeta que, como ocurrió con tantas otras colecciones particulares, fueron trasladados a la Biblioteca Nacional como medida preventiva. Sin embargo, ningún miembro de la familia tuvo noticia de este suceso hasta muchos años después, cuando, tras la reciente exposición Biblioteca en Guerra organizada por la Biblioteca Nacional en 2005, se sacó a la luz la nota que redactó uno de los milicianos que realizó la visita y que reproducimos también aquí: (S2007/HUM-0512), que lleva a cabo el Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Centro Interuniversitario MANES de la UNED (Universidad Internacional de Educación a distancia) con la financiación de la Comunidad de Madrid, bajo la dirección de Leoncio López Ocón y Gabriela Ossenbach 2. Los objetivos del proyecto se centran en dos puntos fundamentalmente: 1) Recuperar y reactivar el patrimonio educativo del período histórico 1837-1936 a través de su encarnación material en diversas colecciones científicas, bibliográficas; en laboratorios y gabinetes como espacios experimentales; en edificios y patrimonio inmobiliario como representación física de las ideas; en un conjunto de actores y protagonistas que concibieron y desarrollaron esos conceptos; 2) Trasladar dicho material a nuestros días para los usos didácticos y pedagógicos que la educación contemporánea determine. Mi interés por el proyecto surgió, pues, cuando, tras elaborar un catálogo nuevo de la colección del poeta, me encontré con una gran variedad de sellos y marcas en los volúmenes que acababan por conformar una biblioteca mucho más compleja de lo que se pensaba en un principio. Tanto los años que duró la Guerra Civil como el período posterior de consolidación del régimen franquista afectaron significativamente a los fondos bibliográficos y de material educativo de los centros escolares, en lo que el Instituto de Secundaria Cervantes no fue una excepción. El caos desatado en el país provocó la pérdida de gran cantidad de bienes culturales, tanto personales como privados, y en muchos casos su destrucción. La aparición en la colección de títulos que cronológicamente no pudieron pertenecer al autor, así como ejemplares dedicados a otras personalidades y escritores, hicieron que me planteara la necesidad de elaborar una historia de la biblioteca que explicase esta amalgama de procedencias, así como el momento de su incorporación al fondo bibliográfico del Instituto, con la idea de poder seleccionar aquellos volúmenes que, por sus características, pudieron pertenecer verdaderamente al poeta. En este sentido consideré que lo más sencillo, y dado que a pesar de todo la biblioteca conservaba un gran número de obras del poeta, puesto que estaban dedicadas, era enfocar la investigación como un trabajo de selección de los libros que pudieron pertenecer al autor madrileño y a partir de ahí elaborar las conclusiones pertinentes SALINAS, Pedro. Interesan sobre todo colección de libros ingleses modernos. El piso tiene evacuados y convendría recogerlos pronto. Tres familias de evacuados. Quedan bastantes libros y tres cuadritos. Se recogerá todo en cuanto haya camioneta. Depositado bibl. en la B.N. Sala de Carlos III y los cuadros y objetos en el local de la Junta. (Según informa el evacuado teniente Reyes, que firma el acta, todos los muebles, ropas, parte de los libros, etc., se los llevó una célula comunista, que dejó recibo al portero) 3. Con esto debemos suponer que los libros que quedaban en el piso de los Salinas llegaron a la Biblioteca Nacional entre 1937 y 1938 donde permanecieron al menos durante dos años. Se desconocen no obstante las circunstancias en que esta supuesta "célula comunista" se apropió de algunos libros del autor. Jaime Salinas, hijo del poeta, tan sólo menciona en sus Memorias la visita de varias personas, entre las que se cita a Dámaso Alonso, quiénes, al parecer, fueron a recoger al piso algunos documentos comprometedores para su amigo Pedro (Salinas, 2003, 90-92). A su vez, la tradición oral inculpa a Carmen Conde y a su marido Antonio Oliver Belmás, profesor de Lengua y Literatura española en el Instituto Cervantes años más tarde, de la sustracción de algunos de los volúmenes del poeta, aunque no existe documentación a este respecto. Con todo, y después de diferentes indagaciones, se ha optado por pensar que los libros que se conservan hoy en la biblioteca del Instituto Cervantes son los que Rodríguez Moñino y su piadoso grupo de colaboradores llevaron a la Biblioteca Nacional para su protección. Tras la Guerra, los libros incautados por la Junta del Tesoro Artístico eran devueltos a sus respectivos propietarios, a no ser que, por imposibilidad de entrega, quedaran en la propia Biblioteca Nacional en un registro aparte 4. Sin embargo, no todos corrieron la misma suerte. Las represalias tomadas contra el bando vencido generaron toda suerte de atropellos e injusticias, por lo que muchas de esas colecciones fueron, al parecer, incorporadas al fondo de la Biblioteca Nacional sin distinción de propietarios, o, en su caso, donadas a otros centros, a los institutos de educación secundaria por ejemplo, para restituir sus bibliotecas y recuperar parte del material docente extraviado. Lo mismo ocurrió supuestamente con otras instituciones y organismos republicanos suprimidos o transformados durante el franquismo, como la Junta de Intercambio y Adquisición de Libros, el Patronato de Misiones Pedagógicas o la Residencia de Estudiantes. Los fondos bibliográficos de estos centros fueron seleccionados y repartidos, cuando no destruidos, con el fin de recuperar rápidamente el normal funcionamiento del país. Hemos de pensar que la biblioteca de Pedro Salinas debió de correr esta misma suerte. A pesar de que no he podido localizar documentos que certifiquen la salida de los libros del poeta de la Biblioteca Nacional, así como ningún tipo de listado o registro de su entrada en el Cervantes, la complejidad de la historia del Centro, así como la variedad de sellos y ex-libris en los volúmenes que conforman la colección, parecen indicar que éstos llegaron al Centro, junto con libros de otras instituciones y particulares, como una donación del Estado para restituir sus fondos. Sin embargo, la documentación respecto a estas actividades y movimientos se ha perdido o destruido en su mayoría, dejando un margen de incertidumbre en el que sólo caben conjeturas. El Instituto de Secundaria Cervantes era sucesor de un Instituto Local Femenino llamado Infanta Beatriz que había sido creado en 1929 (Instituto..., 1982). Con la llegada de la República el Centro cambió su nombre por el de Cervantes y se estableció en 1934 en un palacete en la calle Prim, número 3, muy próximo a la Biblioteca Nacional, residencia hasta entonces de la condesa del Villar, donde permanecerá hasta 1950. Al estallar la Guerra Civil el Instituto fue cerrado. Otros centros, sin embargo, como los institutos Lagasca, Lope de Vega y Pérez Galdós, continuaron funcionando y se convirtieron en depositarios de gran parte del material escolar y docente del resto de centros para evitar su pérdida o destrucción. Tras estallar la Guerra, en septiembre, se instaló en el edificio la Federación Universitaria Escolar (FUE), que permanecerá allí durante unos meses. En este período desaparecieron gran parte de los libros de nombramientos de profesores, calificación de asignaturas, documentación académica, etc., además de enseres, máquinas de escribir y útiles de laboratorio que se trasladaron a los Institutos de secundaria que estaban funcionando. Durante los primeros meses de 1937 la FUE compartió los locales con una organización denominada "Alerta", de la que no existen prácticamente datos, aunque ya en el mes de abril el edificio fue ocupado en su práctica totalidad por las Compañías 105 y 106 de la Guardia de Asalto. Asimismo, en el mes de mayo de ese mismo año se produjo un grave bombardeo que provoca el abandono del edificio, que volverá a ocuparse en octubre por el Batallón de Redes Artilleras, llamado posteriormente de Transmisiones del Ejército del Centro. Además, en diciembre se establecerá allí mismo la Sección de Acuartelamiento del Ministerio de Defensa que se llevó casi todo el material didáctico al Instituto Lope de Vega recuperado, supuestamente, en su totalidad en 1939. En enero de 1938 se aloja en el edificio el 42 Batallón de Fortificaciones. En abril se hace cargo de él la Liga Nacional de Mutilados de Guerra, que se ocupa de restaurarlo y amueblarlo y que permite el acceso al personal que aún estaba vinculado al instituto. Esto facilitó después la recuperación de la actividad académica del centro pues, gracias al trabajo de su interventor Antonio Mingarro Satue, se recuperará rápidamente todo el material docente y vuelven a retomarse las clases. Es de suponer que la biblioteca de Pedro Salinas llegaría al Centro en esas mismas circunstancias. Desalojados de la Biblioteca Nacional, los libros debieron llegar al Cervantes dentro de un fondo común de obras donadas para empleo de los estudiantes. La conciencia literaria de Antonio Mingarro le llevó a mantener separados este conjunto de libros que, a pesar de disgregaciones y pérdidas, permanece reunido en la actualidad. Tras varios años de funcionamiento en la calle Prim, el Instituto se traslada en 1950 a la sede del Colegio Alemán en Madrid, donde permanece hasta 1960, fecha en que se estableció en su sede actual. De aquí deben de proceder muchos de los libros marcados con el sello del Colegio que pudieron incorporarse a la colección en aquellos años. Además en 1991 el Instituto sufre una serie de reformas y hubo que vaciarlo en su totalidad, con el consiguiente movimiento de sus fondos bibliográficos 5. Con esto quiero llamar la atención sobre el hecho de que a pesar del cuidado del personal docente y administrativo, no es del todo improbable que estos traslados y movimientos fueran la causa principal de que los libros del poeta se mezclaran con los de otras procedencias, constituyendo el actual legado que queda en el centro. El resultado es una biblioteca heterogénea en procedencias y cronología que sin duda, y a pesar de las dificultades que conlleva para el investigador, es una fuente de información importante en lo que se refiere a la historia del centro. Mi tarea consistió, pues, esencialmente en elaborar una serie de criterios de selección, además de un catálogo nuevo, que ayudaran a determinar qué libros fueron propiedad del autor y cómo y cuándo se mezclaron con los demás. El primer aspecto a tener en cuenta en este sentido fue la cronología. Como se dijo al principio, Pedro Salinas dejó en España todos aquellos libros que no pudo llevarse consigo en 1936, por lo que las obras publicadas con una fecha posterior a ésta no podían pertenecer a su biblioteca. Éstos aparecen sellados normalmente por instituciones franquistas, o por el Colegio Alemán, donde el Instituto estableció su sede en los años 50. El investigador podrá encontrar a este respecto el sello de la nueva Junta de Intercambio y Adquisición de Libros y Revistas que volvió a funcionar en España una vez terminada la Guerra, y cuatro sellos diferentes del Instituto Cervantes. No se conserva, a este respecto, el sello republicano del centro en ninguno de los volúmenes, aunque sí algunos marcados por el primitivo sello del IES Infanta Beatriz. En los volúmenes aparecían, sin embargo, sellos de instituciones culturales y educativas republicanas que parecían indicar que, en esta colección, se contenían un gran número de libros de dichas entidades una vez fueron suprimidas por el nuevo régimen. Entre los sellos que aparecen habría que destacar pues los de la Residencia de Niños, la Junta para Ampliación de Estudios, los Institutos republicanos de Educación Secundaria Quevedo y Pérez Galdós, la Residencia de Estudiantes o la Junta de Intercambio y Adquisición de Libros. Además, un gran número de ellos contienen sellos de la Oficina de Adquisición de Libros de Valencia y Cultura Popular, instituciones creadas cluí en este grupo aquellos ejemplares con dedicatorias a instituciones cercanas al poeta, como el Centro de Estudios Históricos o la Universidad de Sevilla. No consideré, sin embargo, ninguno de los libros sellados por las instituciones republicanas mencionadas, entendiendo que, dado el volumen de los ejemplares con dichas marcas, nunca formaron parte de la biblioteca del poeta. Sin embargo, por miedo a elaborar unos criterios demasiado tajantes, he considerado como "posibles de Salinas" bastantes libros, entre ellos algunos editados a finales del siglo XIX, que, por cuestiones de autoría o intereses personales, no era difícil imaginar como suyos. Comprendo, en todo caso, que muchos de los incluidos en este grupo de probables pudieron no pertenecerle, pero no tenía datos que demostrasen lo contrario. A este respecto, procuré utilizar en algunas ocasiones la información que poseía de los pedidos del poeta a su amigo y librero León Sánchez Cuesta, lo que fue decisivo para determinar la procedencia de algunos de ellos. Creo, pues, que la distribución de los libros en los ocho armarios de la colección puede quedar descrita del siguiente modo: En el primer armario se conserva sobre todo un número considerable de ejemplares de la colección Clásicos Castellanos publicados por la editorial La Lectura. En ella tienen especial relevancia las obras completas de autores como Calderón de la Barca, Santa Teresa de Jesús, Jorge Manrique, José Zorrilla, Mateo Alemán, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz o Miguel de Cervantes. Además, aparecen numerosos trabajos críticos y editoriales de autores reconocidos como Ramón Menéndez Pidal, Marcelino Menéndez Pelayo, Agustín Millares Carlo, Federico de Onís, José Fernández Montesinos o José Moreno Villa, con los que Salinas mantuvo una gran amistad. Por otra parte, se conserva también un número considerable de la colección Biblioteca de Autores Españoles, de la editorial M. Rivadeneyra, que, a pesar de estar editados a finales del siglo XIX, he decidido dar como del poeta. Entre los críticos más interesantes de esta colección pueden citarse a Juan Eugenio Hartzenbusch, Agustín Durán o Cayetano Rosell. En general, y dadas las características de los textos, la mayor parte de los libros de este armario serían, pues, durante los años de la Guerra Civil para la protección y fomento de la lectura en el bando republicano. Dichas entidades asumieron las funciones de la Junta de Intercambio y Adquisición de Libros y del Patronato de Misiones Pedagógicas en cuestiones bibliotecarias, ocupándose del suministro de las bibliotecas públicas y escolares y se encargaron de coordinar todas las manifestaciones culturales de los partidos políticos, sindicatos y agrupaciones culturales deportivas organizando una red de bibliotecas circulantes que fueron repartidas a batallones, frentes de batalla y hospitales. Entre ellos se encontraba la Liga española de Mutilados de Guerra, con sede temporal en nuestro Instituto (Martínez Rus, 2003). Los libros parecen haber pasado así de unas instituciones a otras como parte de un fondo bibliográfico circulante en los que iban quedando marcas y sellos. El número de ejemplares con estas características dentro de la colección es muy llamativo, en lo que sin duda tienen mucho que ver las propias peripecias de la historia del centro. La aparición de marcas y sellos de otros centros educativos, por otra parte, no es de extrañar. Como mencionamos más arriba, el material pedagógico y bibliográfico de los institutos de secundaria se trasladó de unas sedes a otras para evitar su pérdida y deterioro, con lo que existen muchas posibilidades de dispersión y confusión en su reparto. Es el caso de los sellos del Instituto Quevedo o Pérez Galdós, antes mencionados. Asimismo, hice caso omiso de los papeles, fichas, cartas, etc., que aparecen entre las páginas de los libros pues pudieron introducirse en cualquier momento y dificultaban el proceso de selección de los textos. Descarté en este caso todos aquellos libros dedicados a otras personas o entidades como los firmados por José Jiménez Oliver, Manuel Astor, Nazario Olivera del Río o Antonio Jaén, de quiénes se conservan varios volúmenes en esta colección. Además existen algunos ejemplares con dedicatorias a Óscar Esplá, Juan Chabás, Luis Araquistain o Antonio Machado, aunque no es una representación muy significativa. En muchos de los volúmenes aparecen asimismo marcas de clasificación bibliotecaria como números, estanterías, signaturas, pero que, dada su variedad, es casi imposible determinar de dónde proceden. En resumen, dada la complejidad de la biblioteca, opté por seleccionar como libros seguros de Salinas sólo aquellos volúmenes dedicados al poeta nominalmente. Además in-a la psicología como L 'année psycologique de Henri Piéron o L' evolution de l 'Occultisme et la Sience d' adjourd'hui de Pierre Piob. El poeta conservó, asimismo, gran número de libros sobre Historia del arte y la literatura, entre los que pueden mencionarse los trabajos de Maurice Raynal, Anthologie de la Peinture en France, Michel Dragomirescou, La Science de la Littérature o de Jean Thomas, Quelques aspects du Romantisme Contemporaine. El armario once, por su parte, está repleto de poemarios de autores contemporáneos y conocidos del poeta como pueden ser Antonio Espina, Rafael Laffón o Gerardo Diego y la mayoría están dedicados. Existen, con todo, algunos volúmenes editados en los años cincuenta que, en este caso, no serían de Salinas. La mayor parte de los libros que se contienen en este armario pertenecieron, pues, al poeta. En el armario doce se conserva un material para nada parecido al visto hasta ahora, pues hay muchas menos dedicatorias al poeta y aparecen constantemente los sellos del IES Pérez Galdós, la Junta de Intercambio y Adquisición de Libros Republicana y la Oficina de Adquisición de Libros de Valencia. El contenido del armario trece prosigue en esta línea, pues reúne un gran número de libros marcados como Donativos de la Junta de Intercambio, así como de Cultura Popular. Sin embargo hay un margen considerable de libros posibles del poeta que no carecen de interés, entre los que pueden contarse los volúmenes de José María Salaverría, José Ortega y Gasset, Eugenio Zamiatin o ejemplares de la revista Carmen. Se conservan además algunos de los ejemplares sellados por el Centro de Intercambio Intelectual Germano-Español, o Colegio Alemán. Por último, sobresale la gran representación de libros pertenecientes a la colección Universal, además de algún que otro ejemplar dedicado a otras personalidades y figuras del mundo intelectual. El armario catorce, finalmente, conserva en su mayor parte una amplia selección de los volúmenes editados en la Colección Biblioteca Clásica de la Librería Sucesores de Hernando. Entre ellos destacan las obras de clásicos importantes como Homero, Virgilio o Cicerón, además de autores españoles como Quevedo o Cervantes, y ciertas antologías de líricos ingleses y americanos. A pesar de que parece poco probable que todos los libros de la colección hubieran pertenecido a Salinas, muchos están cerca de libros del poeta, a excepción de los marcados con el sello de IES Quevedo, que ocupan una buena parte del conjunto. El segundo armario reúne algunos de los títulos dedicados al poeta nominalmente. Entre ellos pueden citarse obras de Jaime Torres Bodet, Saulo Torón, Ángel Vegué y Goldoní o Edmond Vandercammen. La mayor parte de los textos son obras completas e historias literarias que aparecen selladas frecuentemente por la Junta de Intercambio franquista. Cabe destacar, sin embargo, las primeras ediciones de algunos de los libros del poeta como Seguro azar o Amor en vilo, además de algunos donativos de estudiantes y particulares a otras instituciones. En este armario se encuentra la Historia General de las literaturas hispánicas, de Guillermo Díaz Plaja (1949) o algunos ejemplares de la Revista de Filología Española, además de una serie numerosa de obras editadas entre los años 50 y 60. El armario tres contiene igualmente obras editadas en los años 40, 50 y 60, entre las que cabe destacar las de José María de Cossío o Antonio Vilanova. Además la colección conserva casi todos los tomos de las Obras completas de Marcelino Menéndez Pelayo, editadas en 1940 por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Conviene señalar, sin embargo, algunas de las obras editadas con fecha anterior al año 36 que aparecen selladas como Donativos de la Junta de Intercambio y Adquisición de Libros y que no consideré del poeta. El conjunto viene a completarse con un gran número de libros marcados con el sello del IES republicano Pérez Galdós, así como por el Patronato de Misiones Pedagógicas, Milicias de la cultura, Oficina de Adquisición de Libros de Valencia y la Liga de Mutilados de Guerra. Con todo, aparecen algunos volúmenes dedicados al poeta, que son los únicos que pertenecen a su colección, entre los que destacan obras de Claudio de la Torre, Marcel Bataillon, José Bergamín, Mariano Brull, Alfonso Reyes o Rogelio Buendía. Por el contrario, el armario cuatro, conserva un gran número de obras dedicadas al poeta. Cabe destacar, en este sentido, algunos títulos de Marcel Proust, John Dos Passos, Henry de Montherlant o Jean Cassou. Este armario contiene, pues, la mayor parte de la representación extranjera de la colección del poeta, sobre todo la francesa. Sobresalen además, los volúmenes de ensayos dedicados REFLEXIONES SOBRE LA IMPORTANCIA ACTUAL DE LA ESTADÍSTICA EN LA SOCIEDAD... Aguilar, Gaspar de, Fábula de Endimion y la luna, Madrid, Cruz y Raya, 1935, 43 págs. (Colección La rosa blanca, núm. 3) Agustí, Ignasi, El veler, Barcelona, Altés, 1932, 62 págs. Alas "Clarín", Leopoldo, El Señor y lo demás son cuentos, Madrid/Barcelona, Calpe, 1919, 222 págs. (Colección Universal) Albalat, Antoine, Comment on devient écrivain, París, Librairie Plon, 1925, 280 págs.
Autora de varias monografías, ha dirigido la edición de diversos libros como Derecho y Sociedad, Derechos sociales: instrucciones de uso, y La universalidad de los derechos sociales: el reto de la inmigración, y cuenta con publicaciones en revistas nacionales e internacionales. Ha desarrollado su investigación como miembro del grupo que dirige Javier de Lucas. El último proyecto -"El Tiempo de los derechos"-se enmarca en el programa Consolider-Ingenio 2010. Profesor y miembro del Social Ethics Research Group en la School of Health and Social Sciences de University of Wales, Newport. Actualmente está escribiendo un libro sobre éticas de la emigración. Sociólogo y profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de La Laguna. Sus principales intereses de investigación son la sociología histórica, el estudio del nacionalismo y de los procesos de secularización, así como la gestión social de la diversidad. Es autor de "La secularización en entredicho: la revisión de un debate clásico de la sociología" (2007) y, con López-Sala, "La crisis de los acomodos razonables en Quebec: La comisión Bouchard-Taylor" en RIFP (n.o 33, 2009). Coeditor con López Sala del monográfico de Zona Abierta (n. os [116][117]2006) sobre Política migratoria comparada: teorías y escenarios. Doctor en Filosofía por la Universidad de Tubinga (2002, summa cum laude), licenciado en Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Chile (1995). Profesor investigador de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez en Santiago de Chile y miembro del Research Centre for Political Philosophy y del Interdepartmental Centre for Ethics in the Sciences and Humanities de la Universidad de Tubinga. Ha publicado numerosos artículos en revistas internacionales. Sus áreas de especialización son filosofía política, filosofía moral y ética, con especial énfasis en teorías igualitarias, multiculturalismo, teorías liberales, ética de los animales, ética del medioambiente, y teorías de justicia internacional. Socióloga y científica titular en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC. Sus principales intereses de investigación se centran en el análisis de las políticas migratorias desde una perspectiva comparada. Ha sido investigadora principal del proyecto Poblaciones mercancía: Inmigración y contrabando de personas (I+D). Es autora de Inmigrantes y Estados: la respuesta política ante la cuestión migratoria (Anthropos, 2005). Coeditora del monográfico de Zona Abierta (n. os 116-117, 2006, con Valeriano Esteban) dedicado al tema Política migratoria comparada: teorías y escenarios, y del libro Migraciones en territorios de frontera (con María Eugenia Anguiano, en prensa). Doctora en Geografía (Universidad Complutense de Madrid, 2000). Investigadora "Ramón y Cajal" del Ministerio de Ciencia e Innovación (RYC-2009-03834) en el IEGD, CCHS-CSIC. Experta en geopolítica fronteriza y migraciones de la Europa del Este, publicó cuatro libros de autor, y numerosos artículos en revistas científicas de impacto. Entre sus contribuciones más recientes: "The Geopolitics of the Eastern border of the European Union" (Geopolitics Journal, 2009), "Del Este al Oeste. La migración de rumanos en la Unión Europea" (Migraciones Internacionales, 5-1, 2009); El Mar Negro: Geopolítica de una región encrucijada de caminos (Valladolid 2008). Doctor en Filosofía por la Universidad de Tubinga (Alemania), Thomas W. POGGE ( [EMAIL] ). Doctor por la Universidad de Harvard con una tesis sobre John Rawls y Kant, dirigida por Rawls. Profesor de Filosofía y Relaciones Internacionales de la Universidad de Yale. Director de investigación del Centro para el Estudio de la Mente, de la Universidad de Oslo. Al español están traducidos dos de sus libros: La pobreza en el mundo y los derechos humanos (Paidós, 2005) y Hacer justicia a la humanidad: problemas de ética práctica (Fondo de Cultura Económica, 2009). Fruto de sus recientes investigaciones sobre las patentes farmacéuticas es su propuesta de un Fondo para el Impacto en la Salud. Doctora en Ciencias Políticas y Sociología (Universidad Complutense de Madrid). Investigadora social y de mercados. Directora de Estudios de CIMOP (Comunicación, Imagen y Opinión Pública). Directora durante seis años de Montaigne y sobre la elaboración de la experiencia del daño y el mal en el siglo XX. Investigador Científico del Instituto de Filosofía del CSIC. Investigador Principal del proyecto Políticas migratorias, justicia y ciudadanía (2007)(2008)(2009), así como del titulado Integración, participación y justicia social. Profesor de análisis del lenguaje político y de pensamiento político contemporáneo en la facultad de Ciencias Políticas de la Università della Valle d'Aosta. Especializado en el estudio y análisis de los autores clásicos, el multiculturalismo, los derechos fundamentales y la teoría de la democracia, es autor, entre otras obras, de: Dal disordine al consenso. Figuras de errantes a este lado de la cosmópolis (2004). de El Rapto de Europa. Revista de crítica de la cultura. Autora de Los inmigrantes en España: el consumo como vía de integración (Ministerio de Asuntos Sociales, 2001); La construcción social de lo femenino (Debate, 2003); Pensar identidades políticas (Fuego Vivo, 2007). Profesora Titular de Antropología en la Universidad Autónoma de Madrid y Directora de la Acción Formativa de Posgrado en Migración, Refugio y relaciones intercomunitarias (con Carlos Giménez, UAM/ DGII). Autora de Rebordering of the Mediterranean: Boundaries and Citizenship in Southern Europe (Oxford 2004), Familias en movimiento (en preparación, con Paloma Crespo); editora de Feminismos Postcoloniales: teoría y práctica desde los márgenes (Madrid 2008, con R. Aida Hernández) y de Las luchas de los Sin Papeles por la extensión de la ciudadanía en Europa y Estados Unidos (Madrid 2007, con el colectivo Al-Jaima). Catedrático de Filosofía en la Universidad Carlos III de Madrid. Sus intereses se han centrado en la filosofía moral y política contemporánea, en las tradiciones de la teoría crítica y de la filosofía anglosajona, a algunos de cuyos debates han contribuido sus libros, Cabe Aristóteles (Madrid 1988), Historia del nombrar (Madrid 1990), Los límites de la comunidad (Madrid 1992), Vindicación del ciudadano (Barcelona 1998), De la Tolerancia (Madrid 1999) e Invitación a la filosofía: pensar el mundo, examinar la vida, hacer la ciudad (Madrid 2003). Actualmente está trabajando sobre la relevancia contemporánea de Michel
RESEÑAS DE LIBROS BOOKS REVIEWS Los Informes sobre Desarrollo Humano, que comenzaron a publicarse en el año 1990, bajo la influencia intelectual del filósofo y Premio Nobel de Economía Amartya Sen, se han convertido en una referencia indispensable en estudios de desarrollo, no sólo porque han puesto de manifiesto la insuficiencia del ingreso per cápita como medida del progreso de la sociedad, sino también porque plantean la necesidad de centrarse en las personas a la hora de reflexionar sobre los desafíos de nuestro momento histórico. bien uno de cada tres habitantes del África Subsahariana sufren de hambre crónica y no son precisamente las zonas de procedencia principales de los flujos migratorios actuales. En un contexto internacional caracterizado por niveles de pobreza extrema que alcanza a casi la mitad de la humanidad, este informe es de la máxima pertinencia pues se dedica al estudio de una de sus derivaciones más inmediatas: las migraciones. Aplica un enfoque de desarrollo humano a su estudio y analiza quiénes son los migrantes y cuáles son las razones de su proceso migratorio. Examina los efectos de la migración, desde el punto de vista de los migrantes, pero también desde la perspectiva de los que se quedan en sus países. Plantea que el balance final de la migración actual es positivo, valorando todos los aspectos del desarrollo humano: su dimensión económica, educativa y de salud. De hecho la mayor parte de los migrantes, tanto internacionales como internos, se benefician de más y mejores ingresos, más acceso a la educación y a la salud y más oportunidades para sus hijos. Por ello, el informe concluye que permitir movilidad humana, tanto entre países como en su interior, tiene un enorme potencial para mejorar el desarrollo humano, en la medida en que aumenta la libertad de las personas y mejora la vida de millones de seres humanos en el mundo entero. A partir de una amplia revisión bibliográfica, el equipo internacional responsable de la elaboración del informe Superando barreras: movilidad y desarrollo humanos se propone demostrar que no son precisas las apreciaciones de que los migrantes desplazan en el empleo a los autóctonos, que hacen bajar los salarios en los países receptores, que constituyen una carga para los servicios sociales o suponen un gravamen económico. En todo caso, las habilidades de los migrantes complementan a la de los autóctonos y ambos grupos se benefician. Las sociedades receptoras logran evidentes ventajas, desde mayores niveles de innovación, hasta más diversidad y pluralidad en todos los ámbitos de lo social. En ese sentido, el informe sugiere que es necesario asegurar que los migrantes normalicen sus vidas en los lugares a los que acuden, pero también que los ciudadanos de los países de acogida no perciban que los servicios públicos se sobrecargan por una excesiva demanda. De especial relevancia es para el PNUD velar por el acceso igualitario de los hijos de los migrantes a la educación, con el objetivo de evitar su deslizamiento hacia la marginación y la exclusión social. Por otro lado, el informe sostiene que las políticas que se adoptan frente a la migración no siempre son eficientes. Muchos gobiernos establecen sistemas de entrada cada vez más restrictivos, no resuelven satisfactoriamente las infracciones que se comenten en los países de acogida en materia de protección social de los trabajadores y no sensibilizan a la opinión pública sobre los beneficios que conlleva la migración. Propone un conjunto de medidas para favorecer que los procesos migratorios sean beneficiosos para los migrantes y para los ciudadanos que viven en los lugares de destino. También apuesta por actuaciones que ayuden a los habitantes de los países más pobres a emigrar, pues tanto la historia como los datos disponibles avalan la el hecho de que en los países con desarrollo humano bajo, la tasa media de emigración es inferior a la de los países con niveles de desarrollo más alto. Realidad que demuestra que estas personas se enfrentan a diversos obstáculos, como consecuencia básicamente de su escasez de recursos y de las políticas restrictivas de entrada en los países más desarrollados. Son precisamente estos últimos los que deberían decidir, según el PNUD, sobre el número de migrantes que desean admitir bajo sus fronteras, a través de la articulación de procesos políticos, que incluyan debates públicos y equilibren los diversos intereses y actores implicados. Superando barreras: movilidad y desarrollo humanos concluye que las migraciones internacionales, incluso las mejor gestionadas, no incluyen estrategias nacionales de desarrollo humano. Así las cosas, el informe propone una serie de medidas para favorecer los procesos migratorios de nuestros días: "liberalizar y simplificar los canales oficiales a fin de permitir a las personas descualificadas buscar trabajo en el extranjero; velar porque se respeten los derechos básicos para los migrantes; reducir los costos de transacción asociados a la migración; mejorar los resultados de los migrantes y las comunidades de destino; permitir beneficios a partir de la movilidad interna, y transformar la movilidad en una parte integral de las estrategias nacionales de desarrollo". Subrayan dos instancias para liberalizar las actuales vías de entrada, por un lado ampliar los sistemas para el trabajo estacional en sectores como la agricultura y el turismo y, por otro, aumentar la cuota de visados para personas con poca cualificación, en función de la demanda local. Para que estas medidas se hagan efectivas estiman que es necesaria voluntad política y acometer actuaciones de alcance internacional, que frenen los efectos de la actual crisis económica, pues ya está dejando a los migrantes en una situación de especial vulnerabilidad. En este marco situacional, la cooperación internacional adquiere carta de primera naturaleza, pues a través de la firma de acuerdos bilaterales o regionales, se podría favorecer un mejor manejo de los flujos migratorios. Por Hilde Sánchez Morales UNED-GETS
Quien tenga una visión de conjunto -y, por consiguiente, histórica-y conozca las formas en que se han desarrollado las migraciones que desembocan en los problemas de hoy en día, podrá valorar mejor los procesos migratorios actuales" Klaus J. Bade (Europa en movimiento, Barcelona, 2003, p. Si hemos de hacer caso a Klaus Bade, y en mi opinión debemos, el libro que aquí se presenta tiene la gran ventaja de estar escrito por reconocidos historiadores de las migraciones, sobre todo de las trasatlánticas. Christiane Harzig, que murió poco antes de que el libro viese la luz, era una reputada especialista en historia de las migraciones. Sus trabajos de investigación tocaban temas como la internacionalización de las clases trabajadoras, el lugar de las mujeres dentro de ellas o las prácticas históricas de la diversidad cultural. En 2004 recibió del Consejo de las Artes Canadiense el premio John G. Diefenbaker para el estudio de las políticas de inmigración de este país. Dirk Hoerder, por su parte, es un reconocido experto en la misma materia que ha compaginado estos estudios con los de historia social de Norteamérica y los procesos de aculturación entre las poblaciones europeas y del continente americano. Donna Gabaccia, que completó las partes de este libro que Harzig no pudo terminar, dirige el Migration History Research Center de la Universidad de Minnesota y ha consagrado su investigación a los estudios migratorios internacionales, la historia global y los estudios de género. Sin embargo, éste no es un libro de historia. El lector no encontrará en él una amplia historia de los movimientos humanos -cosa que ya ha hecho el propio Hoerder (2002) en su voluminosa obra Cultures in Contact: World Migrations in the Second Millennium-, sino un recorrido por la evolución de la historia de las migraciones, sus conceptos, y la ampliación de estos estudios hacia el campo más amplio de los estudios migratorios interdisciplinares. El libro ofrece en el capítulo dos una breve exposición, aunque amplia de miras, de los movimientos humanos desde la diseminación del homo sapiens hasta los flujos migratorios de la segunda mitad del siglo XX. Para el lector que no esté familiarizado con la historia de las migraciones, sino con los más recientes estudios sobre migraciones contemporáneas desde las ciencias sociales, la economía o la ciencia política, resultará sorprendente el recorrido histórico que presentan los autores. En términos generales distinguen ocho eras de las migraciones: la migración del homo sapiens desde el este de África hacia el resto del mundo; las migraciones en el período de la primera agricultura sedentaria (15000-5000 a. C.); la diferenciación de las migraciones durante la urbanización en las sociedades de Mesopotamia, Egipto, el Índico y el este de Asia; así como el mundo mediterráneo Fenicio-Helenístico-Romano; las migraciones del 500 a. C.; las migraciones, contacto entre culturas y circuitos comerciales en las macro-regiones del mundo entre 1400 y 1600; las dialécticas migratorias en sociedades colonizadoras y colonizadas entre 1600 y 1800; los sistemas migratorios globales del s. XIX; y las migraciones del s. XX. De las ocho eras identificadas se desprende que el concepto de migración que manejan los historiadores, al menos algunos de ellos, es bastante más amplio que el que se limita a las migraciones internacionales contemporáneas. Muchos de los aspectos que éstos incluyen como parte de la historia de las migraciones han permanecido invisibles para una comunidad académica centrada en los Estados-nación y los eventos políticos de factura moderna. Los estudios que consideran la inmigración -más que la migración-de extranjeros como un problema lo hacen en muchos casos sólo para intentar remediar el daño que éstos puedan infligir a un cuerpo político construido sobre la idea de frontera y la ilusión de la unidad nacional monocultural. Hoerder y sus colegas afirman que la historia social y cultural posterior a los años 70 del siglo XX ha demostrado que las sociedades han sido multiculturales -aunque ellos prefieren utilizar many cultured para evitar asociaciones con el multiculturalismo como propuesta-prácticamente desde su nacimiento. En la misma línea constructivista de autores como Benedict Anderson o Eric Hobsbawm, consideran que las historias nacionales son el producto de Migraciones en clave histórica En la actualidad, la historia de las migraciones y las ciencias sociales han conseguido dialogar y generar síntesis muy fructíferas (p. Y es así como los autores justifican el título del libro, What is Migration History? Porque la historia de las migraciones tal como ellos la entienden no es la de los movimientos de población entre Estados modernos como haría suponer gran parte de la literatura sobre migraciones generada a lo largo del siglo XX. Una verdadera comprensión del fenómeno migratorio tendría que empezar por ampliar el concepto de migración y estudiar su historia, como recomienda Bade, en toda su extensión. Por otra parte, como queda explicitado antes de las listas bibliográficas de los capítulos tres y cuatro, no se ha publicado una evaluación historiográfica comprensiva ni una compilación aceptada de enfoques teóricos en el campo de las migraciones mundiales ni desde la historia ni desde los estudios migratorios, lo que justificaría el objeto de esta obra. Una vez establecido en el capítulo dos el concepto de migración y lo que es para ellos la historia de las migraciones, podemos entender su análisis crítico de los múltiples intentos de teorizar los movimientos migratorios y su propio enfoque que desarrollan en el resto de capítulos. En el primer capítulo, los autores realizan una crítica de los conceptos y presupuestos más populares sobre las migraciones y analizan sus carencias y las reconceptualizaciones que han sido necesarias desde la academia para hacer frente a algunos falsos ídolos. Los límites teóricos de los modelos explicativos vigentes hasta los años 70, las preguntas que dejaban sin responder, y algunos clichés como la ra-cialización de los estudios, la imagen del "equipaje cultural", o la imaginaria uniformidad de las sociedades y el miedo al inmigrante, son aquí objeto de análisis. Haciendo énfasis en la interdisciplinaridad y el carácter mundial del fenómeno en sí mismo, el libro ofrece una síntesis de los enfoques pasados y presentes en el estudio de la historia de las migraciones y su influencia en los estudios migratorios desde otras disciplinas más encaminadas al diagnóstico y la intervención en la realidad presente y las políticas públicas. El segundo capítulo, como ha quedado dicho, es una sintética historia de las migraciones desde los puntos de vista que aquí defienden sus autores. Este repaso histórico es de enorme interés para cualquier lector interesado en el ámbito de las migraciones y permite poner en perspectiva nuestros conocimientos sobre los movimientos migratorios contemporáneos. En el tercer capítulo, encontramos un resumen crítico de las teorías clásicas sobre migraciones e interacción cultural que desde 1880 y hasta la década de 1950 han aparecido sobre todo alrededor del mundo atlántico. Los autores presentan obras emblemáticas como las de Ravenstein o Thomas y Znaniecki al tiempo que reflexionan sobre su importancia teórica y su influencia en ulteriores desarrollos teóricos. La teoría económica neoclásica y el modelo push/pull son también discutidos en sus virtudes y flaquezas explicativas. Las tipologías que se han ensayado para ordenar mejor el estudio de las migraciones contemporáneas, así como las necesarias compartimentaciones del campo de estudio se presentan en sus aspectos heurísticos y limitadores del fenómeno. Los autores plantean los aspectos positivos y negativos de estas herramientas haciendo énfasis en su efecto fragmentador que muchas veces induce a pensar que los refugiados no son migrantes o que el tráfico de esclavos no supone un tipo especial de migración. Llama la atención que los autores en este capítulo abandonan la común visión del "centro" académico para discutir conceptos como "transculturación" y "mestizaje" desarrollados en la periferia académica por Fernando Ortiz en Cuba y Gilberto Freyre en Brasil. La evaluación del valor explicativo de las teorías clásicas viene seguida por una exposición no menos crítica de los paradigmas que desde los años 70 de la pasada centuria han regido los estudios migratorios. La teoría de los sistemas mundiales, de la segmentación del mercado de trabajo, los estudios de redes y los enfoques que privilegian el punto de vista del migrante como agente con capital humano y social, así como el transnacionalismo son aquí tratados. La conclusión a la que llegan es que no existe una teoría omnicomprensiva de todos los movimientos migratorios. Esto se debe principalmente a los muchos tipos de migraciones, a la compartimentación del campo de investigación y a la gran variedad de estructuras sociales (p. Es en el capítulo cuarto donde los autores exponen su particular apuesta teórica y metodológica. Con el objetivo de comprender al migrante como agente activo en los diferentes contextos y su trayectoria entre sociedades, los autores proponen el enfoque sistémico o de sistemas (sys tems approach) -distinto del modelo de los sistemas migratorios-, desarrollado por historiadores como marco teórico y metodológico. Este enfoque pretende aplicar la interdisciplinaridad propia de los estudios transculturales para conseguir un análisis comprensivo de las estructuras, instituciones, y marcos discursivos de las sociedades de origen y destino. La ventaja de dicha propuesta radicaría en el énfasis que los enfoques transculturales e interdisciplinares ponen en las culturas vividas y en que permiten comprender cómo convergen en un determinado "habitus cultural" las fuer-zas económicas, sociales, políticas y tecnológicas dando lugar a migraciones. En síntesis, se trataría de comprender cómo se relacionan la agencia del migrante y las restricciones estructurales en los movimientos migratorios (pp. 87-88). En lo que se refiere a los estudios centrados en las sociedades de destino relativos a integración, aculturación o participación política, los autores creen que este enfoque permite sustituir los limitados estudios de las ciencias políticas que toman como referencia grupos de poder como "nación" o "Estado" reconociendo la historicidad de las migraciones y de las estructuras estatales. Nociones como la de transnacionalismo, que estrictamente hablando sólo tienen sentido una vez que se han constituido los Estados-nación, y que según algunos especialistas es un fenómeno posterior a los años 80 del siglo XX, al contextualizarse históricamente adquieren otros sentidos y probablemente amplían su capacidad explicativa. Los autores afirman que "históricamente, las conexiones, culturas y comunidades transnacionales eran el estado 'normal' de las cosas. Esta ubiquidad del transnacionalismo ha estado temporalmente oculta durante la relativamente reciente era de modernización del. El capítulo cinco está dedicado a los retos que las prácticas de los migrantes imponen a los estudiosos de las migraciones. Partiendo de que muchas veces los intereses de la academia y los temas que son importantes para los migrantes no coinciden, se detienen en algunos conceptos o temas que han sido siempre de gran importancia para estos últimos y que sólo recientemente han comenzado a ser tenidos en cuenta por los investigadores. El controvertido concepto de raza, el género, la función de los estados, o los recientes estudios sobre familias transnacionales o "translocales" son aquí analizados. La obra cierra con un capítulo, el sexto, relativo a las perspectivas que dentro de la investigación en migraciones se abren a comienzos del siglo XXI. La historia de las migraciones en su opinión se está convirtiendo en un campo interdisciplinar, el de los estudios migratorios, que combina el trabajo de antropólogos, sociólogos, economistas y politólogos. Según los temas de investigación que se perfilan de interés en el ámbito de las migraciones esta tendencia continuará acentuándose. Los estudios sobre la fragmentación del trabajo por "raza" y género, y sobre los refugiados, ya sean víctimas de la violencia o de desastres naturales (desplazados), seguirán teniendo mucho campo de trabajo. En el contexto actual, los autores consideran que los trabajos sobre las estrategias de inclusión en las sociedades de acogida, ya sean desde el punto de vista institucional de la ciudadanía y el reconocimiento de derechos o desde el sentimiento de pertenencia de los migrantes y el desarrollo de identidades múltiples, proliferarán. Un índice de nombres y conceptos, y gran cantidad de notas y referencias bibliográficas completan esta breve pero interesante obra. Este libro representa una valiosa aportación a los actuales estudios migratorios. La introducción de la variable histórica en la evaluación de las múltiples teorías que a lo largo de los últimos cien años han intentado explicar los movimientos humanos pone de manifiesto las muchísimas carencias de dichas teorías para comprender más de mil años de movimientos de población documentados. Estas carencias están en gran parte relacionadas con el nacionalismo metodológico y la falta de perspectiva histórica de dichos aparatos conceptuales. Si bien existen muchísimos estudios monográficos sobre la historia de determinados movimientos migratorios, especialmente alrededor del Atlántico, y cada vez son más los estudios de historia comparada sobre migraciones en el ámbito anglosajón, no ocurre lo mismo con los análisis historiográficos de la historia de las migraciones y mucho menos en castellano. La traducción de este libro sería de mucho provecho para los estudiosos de las migraciones en lengua castellana ya que no existen estudios similares en esta lengua. Por Carmen Domenech Instituto de Filosofía -CCHS-CSIC (Madrid)
ARBOR CLXXXVI 744 julio-agosto [2010] 777-788 ISSN: En 2009, Rowan Williams, arzobispo de Canterbury y líder de la Iglesia Anglicana, defendió la conveniencia de que la Sharia, la ley islámica, pudiera ser aplicada en determinados casos para mejorar la relación con la comunidad musulmana 1. Se abría así el debate en el seno de la sociedad británica sobre la adecuación de las normas religiosas para regular algunos aspectos de la vida de los miembros de una comunidad cultural, étnica o religiosa determinada. Para el arzobispo, el problema actual de la inmigración y de las comunidades culturales de origen musulmán asentadas en el Reino Unido se debe principalmente a la lealtad dividida que los miembros de esas comunidades tienen hacia las normas emanadas del parlamento británico y las normas que rigen en su comunidad. Lo correcto sería, entonces, que los musulmanes no tuvieran que elegir entre "su lealtad al Estado y su lealtad cultural", y que existiera, en cambio, la posibilidad de que la Sharia pudiera dirimir en determinadas disputas familiares y contractuales. Esta opinión fue secundada posteriormente por lord Nicholas Philips, lord Chief Justice, máxima autoridad judicial, ante cientos de musulmanes británicos congregados en el Centro Islámico de la mezquita de Whitechapel 2. En su opinión, la introducción de Sharia en el sistema judicial británico ayudaría a armonizar la convivencia con las comunidades musulmanas establecidas en el país. Para lord Philips, dejando cons-tancia de una clara supremacía de la ley británica, y descartando la posibilidad de introducir tribunales islámicos o las prácticas más polémicas que se realizan en algunos países, podría defenderse que la ley islámica puede usarse como base para la mediación u otras formas alternativas de resolución de disputas entre los miembros de la comunidad musulmana, siempre que no fueran en contra de las leyes del país. El libro que nos ocupa, Legal Practice and Cultural Diversity, toma como punto de partida esta importante intervención en el debate sobre el modelo multicultural británico de dos de las máximas autoridades en sus respectivos campos, el religioso y el judicial. Se trata de una interesante e imprescindible obra sobre uno de los desafíos más importantes que se le presenta en la actualidad a la sociedad occidental: el pluralismo jurídico o legal. Aunque éste puede ser entendido como la convivencia de diferentes sistemas jurídicos en un mismo espacio, al hablar hoy de pluralismo jurídico de lo que estamos hablando es de una postura multicultural fundada sobre el individuo y su libertad a la hora de adscribirse a un determinado sistema normativo, el cual le provee de modos de actuación para cuestiones determinadas y por razones identitarias. Los capítulos de Prakash Shah y de Mathias Rohe se concentran especialmente en este punto: cómo la sociedad receptora reac-ciona ante la reivindicación de la aplicación de la Sharia por motivos identitarios. El profesor Shah es experto en el estudio del fenómeno del pluralismo jurídico en sociedades con una larga tradición de convivencia de diferentes sistemas normativos y jurídicos en un mismo territorio como la India, y uno de los más importantes investigadores del impacto de la reivindicación para la aplicación de la Sharia en los países occidentales, concretamente en el Reino Unido. La caja de truenos abierta por el arzobispo tuvo su repercusión mediática esperada, pero sobre todo hizo florecer el elemento psicológico que hay detrás en la relación de Occidente con el mundo musulmán. Los ciudadanos perciben que hay una compleja relación entre la preservación de la cultura, el acomodo multicultural y las prácticas identitarias, lo que muchas veces ha dado lugar a lo que Ayelet Shachar denominó la paradoja de la vulnerabilidad cultural, que hace referencia a las consecuencias imprevistas de aquellas políticas multiculturales que tratando de favorecer determinadas prácticas culturales por su valor identitario hacen recaer sobre las mujeres y niños una gran carga y responsabilidad para el mantenimiento de la identidad. Prakash Shah se apoya mucho en la obra de Shachar (Multicultural Jurisdictions, 2001) cuando defiende la necesidad de establecer un contexto intercultural de diálogo. Sólo mediante el diálogo continuo de defensa, intercambio y justificación de la norma cultural entre la comunidad Legal Practice and Cultural Diversity. Aldershot, Ashgate, 2009, 345 pp. musulmana y cultura receptora se puede dar origen a un acomodo transformativo de comprensión, aprehensión y acoplamiento para la convivencia entre los diferentes sistemas normativos y jurídicos en un mismo espacio. El pluralismo jurídico se constituye de universos jurídicos paralelos que, para evitar la "guettonización" cultural de unos, es necesario que establezcan entre ellos un diálogo intercultural para la construcción de los lazos necesarios que conduzcan a la interlegalidad. En el capítulo elaborado por Mathias Rohe, jurista y experto en derecho islámico, se hace referencia a uno de los casos más polémicos ocurridos en Alemania 3 para preguntarse cómo se debería aplicar la Sharia en el contexto europeo. Una jueza de familia denegó a una mujer de origen marroquí el divorcio rápido por maltrato, fundamentando su decisión en que "en el ámbito cultural de su país, no es inusual que los hombres hagan uso del derecho a aplicar correctivos a la mujer". En el derecho alemán es necesario un año de separación previa para otorgar el divorcio definitivo, a menos que una de las partes demuestre circunstancias intolerables para el cumplimiento de dicho plazo. Pero para la jueza las pruebas de maltrato presentadas por la solicitante no fueron suficientes para motivar la aceleración del proceso. La esposa debía haber tenido en cuenta esa posibilidad de maltrato cuando decidió casarse en Marruecos por el derecho islámico, con un hombre educado en las prácticas y ritos islámicos. Para el profesor Rohe, la decisión de la jueza alemana estuvo plagada de innumerables errores, como el desconocimiento del código de familia marroquí, la Mudawana, que prohíbe expresamente la violencia doméstica; o las nuevas interpretaciones coránicas del término daraba 4, que tradicionalmente se traducía de un fragmento del Corán como la posibilidad de golpear a la mujer, y que ahora se in-terpreta mediante una composición gramatical que lo traduce como "imprimir en ellas la necesidad de un cambio" 5. Lo grave de este asunto fue, en todo caso, que la jueza motivara su decisión conforme a las normas de origen de las partes, sobre una errónea interpretación y desconocimiento del derecho a aplicar y con una consciente aplicación de una norma contraria al orden público internacional, donde se protege la dignidad de las personas y se prohíbe la discriminación por razón de sexo. Pero la consecuencia más grave fue que su errónea y lamentable actuación consiguió reforzar la idea de una "islamización de Europa" y, más concretamente, del sistema judicial alemán, alimentando con ello a la voraz y poderosa prensa sensacionalista alemana. Para el profesor Rohe, lo fundamental para estos casos sería ajustarse a derecho y respetar los pactos internacionales en materia de derecho internacional privado, exigir a quien aplique la ley que la conozca -iura novit curia-y no dejar que una visión estereotipada de una determinada cultura oculte la existencia de un importante corpus jurídico islámico. El capítulo de Natasha Bakht dedicado a la decisión de los tribunales británicos de prohibir el uso del niqab en los juzgados y tribunales también merece especial atención en la obra reseñada. La decisión fue fundamentada sobre todo en la idea de que el velo facial o niqab no dejaba advertir a los miembros del tribunal y a los asistentes al proceso si las declaraciones de una mujer que lo llevara eran o no veraces, al no poder observar sus cambios faciales y gestos y no poder así determinar su credibilidad. En España se dio hace poco un caso algo similar con una letrada que acudió a una vista con el hijab y a quien se invitó a abandonar la sala por parte de los miembros del tribunal si no se lo quitaba 6. La autora hace un exhaustivo análisis de cómo no existe necesidad de ver el rostro de una persona para juzgar sus declaraciones, poniendo como ejemplo a los testigos protegidos, a quienes no se ve físicamente. Opina, en cambio, que lo fundamental para determinar la credibilidad de alguien es el análisis y la interpretación de los argumentos que esgrime en el careo. La crítica de Bakht tiene como blanco principal la interpretación simbólica que se hace del niqab o del hijab en los tribunales, restando al declarante credibilidad por el mero hecho de mostrar un símbolo religioso, cuando en realidad el motivo de que las mujeres musulmanas lo lleven se debe únicamente a sus convicciones y como forma de respeto hacia los demás. La prohibición supone, en todo caso, una discriminación a las convicciones y una falta de tutela judicial efectiva basada en prejuicios. Finalmente, de los capítulos más importantes del libro merece la pena detenerse en dos de ellos dedicados a las experiencias vividas en Canadá: uno, sobre la discusión política desarrollada en Ontario para la aplicación de la Sharia a través de tribunales de arbitraje; y otro, sobre el debate que suscitaron los llamados acomodos razonables en Quebec. En uno de ellos, Veit Bader nos introduce en la discusión canadiense que dio lugar al conocido informe Boyd 7, que lleva el nombre de la ex ministra delegada de la Condición femenina de Ontario, Marion Boyd, a quien fue encargado el estudio de la posibilidad de instaurar tribunales de arbitraje islámicos para dirimir en disputas familiares y contractuales. El informe fue favorable a esta posibilidad siempre y cuando estos tribunales respetaran la ley canadiense, pero fue ampliamente rechazado por la ciudadanía y, finalmente, por el parlamento. Muchos colectivos llevaron a cabo una fuerte campaña 8 en contra de la aplicación de la Sharia en Ontario, por miedo a que se pudieran introducir prácticas que fueran en contra de los derechos de las mujeres musulmanas, y éste fue finalmente el argumento principal para que no se aprobasen los tribunales islámicos. En opinión de Bader, el que finalmente no fueran aprobados fue tanto por la visión distorsionada que se tiene del derecho islámico por todos los grupos que se opusieron, como por la incapacidad que tuvo la comunidad musulmana establecida en Canadá para mantener un discurso homogéneo al respecto y defenderlo de forma unida y convincente. En el otro, Jean-François Gaudreault-Des-Biens dedica su capítulo a lo que en Canadá se denominó la crisis de los acomodos razonables en Quebec. El debate acerca de los acomodos razonables comenzó ya a finales del siglo pasado y forma parte de la tradición reciente de la región, debido principalmente a su peculiar historia y a su particularismo francófono dentro de Canadá. Gaudreault-DesBiens hace un pequeño repaso de la historia reciente de Quebec, para finalmente detenerse en la crisis que se produjo en el año 2006 cuando los medios de comunicación empezaron a interesarse por una serie de demandas que miembros de las comunidades culturales minoritarias habían reivindicado, llegando a obtener, en algunos casos, medidas concretas para acomodar sus prácticas religiosas particulares. La medida de los acomodos razonables se tomó por primera vez en la década de los ochenta del siglo pasado como mecanismo para conciliar las prácticas culturales que se percibían discriminadas bajo reglas aparentemente neutrales, como los horarios de trabajo o las costumbres alimentarias. Como medida, los tribunales fijaron la necesidad de conciliar o acomodar esas prácticas concretas para los demandantes, siempre y cuando no se fuera en contra del interés de la empresa o afectaran a los derechos de otras personas. Pero lo que empezó siendo una medida de conciliación, acabó por conver-tirse en un mecanismo para cualquier tipo de ajuste ante la diversidad cultural. La crisis surgió cuando para el resto de la población la práctica de los acomodos se empezó a equiparar con la obtención de privilegios para determinados miembros de la población que no terminaban de hacer el esfuerzo suficiente para integrarse en la cultura quebequense. Como consecuencia, la inmigración comenzó a verse como una amenaza para la identidad y los valores quebequenses, y como una imposición de los valores de unas minorías sobre la mayoría. La solución vino dada por el primer ministro de Quebec, quien constituyó una comisión para el estudio de los acomodos razonables, y que fue conocida como la Comisión Bouchard-Taylor, por estar integrada por los dos conocidos académicos Gérard Bouchard, historiador y sociólogo francófono, y Charles Taylor, filósofo anglófono. El trabajo de la Comisión se plasmó en una serie de normas o guías prácticas para la armonización de las prácticas religiosas pero, ante todo, fue un ejercicio de introspección de la sociedad quebequense. La población inmigrante asentada y las nuevas generaciones de aquéllos que migraron del Sur en busca de nuevas oportunidades económicas y mejoras sociales, una vez que pudieron satisfacerlas han tratado de encontrar nuevas formas de pertenencia dentro de los países receptores. Al experimentar en su fuero interno la pertenencia a más de un sistema normativo, el complejo sistema de normas de corte religioso, consuetudinario y jurídico empuja a los integrantes de estas comunidades o grupos a una difícil disyuntiva en la elección de la lealtad hacia la cultura o hacia el Estado. Ya no se trata sólo de la aparición en los Estados receptores de individuos adscritos a una cultura que les provee de diferentes concepciones de lo cotidiano, sino de la existencia de personas que son portado-ras de cosmovisiones distintas acerca de lo que es la justicia. La Sharia constituye un código detallado de conducta para los musulmanes, y en ella se contiene también las normas relativas al culto, criterios de moral, conductas permitidas o prohibidas, etc. La Sharia es el cuerpo del derecho islámico, pero también es cultura, y como tal, es un elemento fundamental en la expresión de la identidad de las comunidades musulmanas. El libro reseñado es una importante contribución al debate de la aplicación de la Sharia y su convivencia con el resto de normas jurídicas de los países occidentales. Por eso, y para evitar lo que Seyla Benhabib denominó como multiculturalismo mosaico, queda en manos de un debate académico y político lo suficientemente abarcador e inclusivo el que se pueda reunir a todas las voces necesarias para que se discuta la posibilidad del pluralismo jurídico y la convivencia de universos jurídicos paralelos, para así poder satisfacer por igual el respeto a la identidad y el respeto entre las culturas. Por Christian Jörg Backenköhler Casajús Instituto de Filosofía -CCHS-CSIC / FECYT
Relacionar una escala con un mapa es en principio una tarea sencilla, ahora bien, asociar una escala con una balanza resulta prácticamente imposible sin una referencia a la lengua inglesa. El título del libro de Nancy Fraser pierde parte de su sentido con la traducción, sin embargo esto no empaña la novedad de las propuestas que presenta. Para entender plenamente la expresión "escalas de justicia" es necesario hacer referencia al objetivo que se propone Fraser y que se puede resumir en querer introducir una nueva dimensión en la teoría de la justicia. Hasta el momento, para valorar si las relaciones que se llevaban a cabo en una sociedad eran justas se tomaban en consideración las demandas económicas de redistribución y las reclamaciones culturales que exigen reconocimiento. En este sentido, la justicia se ha entendido y se ha representado infinidad de veces como una balanza (scale en inglés). La propia autora en sus monografías anteriores había defendido una formulación dual de la justicia que contemplaba únicamente estas dos dimensiones. La originalidad de esta nueva obra consiste en cuestionar que el marco del Estado sea siempre el más adecuado para hacer frente a los actuales problemas de justicia. La redefinición de las fronteras de tales conflictos nos remite entonces a la imagen del mapa que Fraser intenta evocar con el segundo sentido de la palabra scale en el título. Escalas de justicia se constituye así en un intento contemporáneo de fundamenta-ción de la justicia global. La peculiaridad de la propuesta de Fraser reside en querer pluralizar el marco de la justicia, de manera que convivan distintos niveles, a la vez que asume una perspectiva distinta a la formulada por cosmopolitas, internacionalistas y nacionalistas liberales. Ésta no es la primera ocasión que Fraser se enfrenta al tema de la teoría de la justicia. Sus propuestas se han venido forjando durante los últimos años y cabe destacar la anterior publicación de dos obras muy vinculadas con este objeto de estudio: Iustitia interrupta: reflexiones críticas desde la posición 'postsocialista' (2003) y ¿Redistribución o reconocimiento?: un debate político-filosófico (2006), editada junto con Axel Honneth. Pero no ha sido hasta los últimos años que la autora se ha despegado del marco estatal para abordar las cuestiones relacionadas con la justicia, tesis que ha cristalizado en este libro. En cuanto a las perspectivas teóricas de las que se sirve Fraser para desarrollar su trabajo, hay que señalar que conjuga tradiciones de pensamiento sumamente diversas. Abarca la filosofía política analítica, la teoría crítica europea, la ética del discurso de Habermas y las propuestas postestructuralistas. Además, Nancy Fraser es bien conocida por sus aportaciones al pensamiento feminista, tema al que también dedica un capítulo en este libro. Antes de avanzar en los contenidos, será conveniente explicar cómo interpreta Fraser el concepto clave que articula esta obra. La concepción de justicia que sostiene participa de una interpretación democrática radical que exige que en los acuerdos sociales todos los participantes actúen como pares. Tal paridad participativa es entendida en dos sentidos: por un lado, como un principio sustantivo de justicia a través del cual pueden evaluarse los acuerdos sociales; por otro, como una noción procesal que permite evaluar la legitimidad de las normas. Según la autora, tradicionalmente las demandas de justicia se han centrado en el primer sentido, en el contenido de la justicia, y se han elaborado desde dos perspectivas. La primera es económica y reclama la redistribución de recursos, la segunda es cultural y exige reconocimiento. En cualquiera de estos dos casos el debate se desarrolla en torno a la idea de cuál es el objeto de la justicia. Fraser sostiene que hasta ahora se ha obviado la pregunta sobre quiénes deben ser los destinatarios de la misma. Se ha dado por válido el Estado como el marco adecuado para las demandas de justicia sin reparar en el hecho de que la aparición de crecientes fuerzas transnacionales ha debilitado este diseño westfaliano. Por otro lado, cuando se establecen los límites de la comunidad política se está determinando el alcance de las consideraciones sobre distribución y reconocimiento, de manera que se La búsqueda de marco para la justicia Nancy FRASER Escalas de justicia. La representación política se pone de manifiesto además a diferentes niveles. En primer lugar, tiene que ver con la posibilidad de participación de los miembros de la comunidad. A la representación fallida en este nivel la denomina representación fallida político-ordinaria. En segundo lugar, la representación también tiene que ver con la delimitación de la comunidad política, es decir, con la injusta exclusión de la posibilidad de participar en la comunidad mediante el trazado de fronteras. Fraser se refiere a este tipo particular de injusticia política como desenmarque. Una solución parcial serían las políticas afirmativas, que consideran que el principio territorial sigue siendo adecuado y abogan por redefinir las fronteras, sin embargo no captan plenamente el reto que se está planteando. La propuesta de Fraser consiste en añadir un tercer nivel, ya no relacionado con el qué o el quién, sino con el cómo de la justicia. En este punto, la autora apuesta por las políticas transformativas, pues analizan si existe paridad participativa en el nivel metapolítico. El Estado no es siempre el marco adecuado para abordar los problemas de justicia y tampoco se intenta definir un quién global estable y fijo como destinatario de las demandas de justicia. Fraser propone completar el principio territorial estatal con otros principios poswesfalianos. Si bien en fases anteriores apostó por el principio de todos los afectados, ahora decide reformularlo y se inclina por el principio de los sujetos, que define de la siguiente manera: "(...) lo que convierte a un conjunto de conciudadanos en sujetos de justicia no es la ciudadanía compartida o la nacionalidad, como tampoco la posesión común de una personalidad abstracta, ni el puro hecho de la interdependencia causal, sino más bien su sujeción conjunta a una estructura de gobernación, que establece las normas básicas que rigen su interacción" (pp. 126-127). De este modo, los individuos son sujetos de justicia no por el hecho de convivir en un mismo territorio, sino por su participación en un marco institucional compartido que regula su interacción social. En el capítulo tercero, Fraser analiza cómo en la medida en que el marco westfaliano ha sido impugnado por muchos filósofos el primer dogma del igualitarismo liberal está siendo superado. Para la autora, el primer dogma tiene que ver con la presuposición del marco nacional como el más adecuado para hacer frente a las reivindicaciones de justicia. Ahora, junto al nacionalismo liberal, existen otras posturas que reclaman un sujeto diferente para dichas reivindicaciones: el cosmopolitismo y el internacionalismo. Sin embargo, señala Fraser que ninguna de estas posturas ha superado el segundo dogma, pues asumen que se puede determinar el quién de la justicia mediante los procedimientos técnicos de la ciencia social. El problema reside en que para resolver la pregunta por el quién la ciencia social debe echar mano de conceptos que poseen una gran carga teórica y de valor, de manera que cualquiera de estas tradiciones presentan como un hecho establecido lo que es todavía fuente de debate. Esto ocurre, por ejemplo, al dejar en manos de la ciencia social la delimitación del principio de todos los afectados. Fraser sostiene que no se puede dar por sentado una descripción incontrovertible de dicho principio, de las circunstancias de justicia y del marco, luego lo más apropiado es resolver está cuestión de forma dialógica, conjugando la ciencia social con la reflexión normativa y la confrontación pública. La propuesta que elabora toma como punto de referencia el enfoque crítico-democrático, que combina el carácter político y epistémico de este debate. El resultado del proceso no es ni un solo principio ni la negación absoluta del principio territorial, sino que se conjugan los marcos de los quiénes territorialmente definidos con los marcos de los quiénes funcionalmente definidos. El contexto actual puede definirse como "justicia anormal", pues no existe acuerdo sobre los supuestos básicos de la justicia. Existen debates abiertos tanto sobre el qué, el quién y el cómo de la justicia. Hacer frente a esta situación no implica restituir la "justicia normal" sino un nuevo tipo de discurso que denomina "justicia reflexiva" y que sería el resultado de momentos de apertura y cierre, de hegemonía y de justicia anormal. Las características de esta justicia reflexiva son las siguientes: cuenta con el principio de paridad participativa como medida común a las diferentes reivindicaciones del objeto de la justicia; en cuanto a la forma de determinar el quién de la justicia se caracteriza por servirse del principio de todos los sujetos; y, por último, dicho principio se concreta a través de una teorización dialógica e institucional, a fin de que el debate público sea complementado por decisiones vinculantes. Para ello sugiere la creación de instituciones representativas globales. En los capítulos siguientes de Escalas de justicia se analizan las consecuencias que tiene el desarrollo de la esfera transnacional para algunas de las formulaciones teórico-políticas más influyentes del siglo pasado: la teoría de la esfera pública, el feminismo y el pensamiento de autores como Foucault o Arendt. Su propuesta consiste en rescatar el potencial crítico de la esfera pública, que radica en su legitimidad normativa y su eficacia política, y reinventarlo para una realidad postwesfaliana lejos de los supuestos que lo constreñían al Estado nacional. La autora pone sobre la mesa que buena parte de los problemas que nos acechan hoy en día traspasan las fronteras de los Estados, de manera que si la esfera pública debe ser legítima ha de ser reformada para incluir a todos aquellos que tengan un interés en el resultado. Ya no resulta significativa la ciudadanía política y urge tomar como punto de referencia el principio de todos los sujetos. Se debe ofrecer igualdad de oportunidades a los interlocutures para plantear nuevas cuestiones o poner en entredicho determinados supuestos en la política. Estos dos supuestos son la condición de inclusividad y la condición de paridad. Por otro lado, deben satisfacerse las condiciones relacionadas con la eficacia: la condición de capacidad y de traslación. Sólo puede hablarse de la existencia de una esfera pública si tiene capacidad para traducir en leyes vinculantes y en poder administrativo las demandas generadas en la esfera pública, para lo cual habría que crear nuevos poderes públicos transnacionales y que éstos sean responsables ante las esferas públicas correspondientes. En este mismo sentido, los retos que se plantean para el feminismo del siglo XXI también tienen como objetivo adaptarse a la creciente realidad postnacional. El capítulo "Mapa de la imaginación feminista" consiste en plantear una agenda tridimensional como futuro del feminismo. Además de luchar contra la mala distribución y reconocimiento fallido, Fraser propone rechazar el marco estatal para aquellas injusticias cuyo origen es transnacional y situar dichos debates en un marco más adecuado. Así, toma como punto de referencia el trabajo de las feministas en Europa, cuyas reivindicaciones apuntan ahora hacia la Unión Europea, y las reivindicaciones que, más allá de la lucha contra el patriarcado en distintas sociedades, buscan la reforma del ordenamiento jurídico internacional. Los dos capítulos siguientes los dedica Fraser a reformular para el presente las aportaciones de Michel Foucault y Hannah Arendt. Como ella misma dice, su finalidad no es ser fiel a dichos autores, sino recontextualizarlos. En este sentido, Fraser plantea la conveniencia de pensar las características de la racionalidad política del nuevo modo de regulación postfordista. No pueden emplearse sin más las categorías de análisis que sugirió Foucault pero sí que será útil repensar la relación entre disciplina y postfordismo y someter a un análisis foucaultiano la red o la flexibilización. Por su parte, el legado de Arendt nos permitiría buscar en el presente cristales totalitarios incluso en proyectos políticos que de por sí no lo son. La tarea a realizar consistiría en revisar de forma crítica las democracias liberales, las instituciones jurídicas, económicas y políticas de carácter transnacional, los fundamentalismos religiosos e incluso movimientos transnacionales como el feminismo o el Foro Social Mundial. Por último, Fraser incluye una entrevista en la que Kate Nash y Vikki Bell le hacen reflexionar sobre algunos de los temas que cimentan el libro, a saber: el sentido de la representación, la democratización de la configuración del marco o la posibilidad de desarrollar nuevas solidaridades en un marco global. Además surgen otras preguntas interesantes como cuál es el papel del teórico crítico y si no peca de optimismo la idea de que sea en las instituciones donde se discuta si un marco es justo y representativo. Esta sugerencia abre el ca-mino para introducir una serie de comentarios críticos a esta obra. No se puede dudar del acierto de Fraser al cuestionar que el marco del Estado sea siempre el más conveniente para hacer frente a las reivindicaciones de justicia, pero también es cierto que algunas de sus propuestas traen consigo sombras que no resulta fácil clarificar. Resulta problemático el hecho de que pretenda resolver las injusticias de desenmarque a través de medidas que ignoran cuál es su origen histórico. En lugar de proponer un estudio para analizar las razones por las que se ha producido e intentar así paliar la situación actual, opta por una salida mucho más compleja e incierta: el diseño de una justicia que se articula en torno a principios abstractos cuya concreción depende de instituciones globales por desarrollar y que requiere un debate político en el que la labor de determinar los participantes ha de ser continuamente desarrollada. Además de esta pregunta, también surgen dudas respecto a la confianza de Fraser en la creación de nuevas instituciones globales. Su objetivo sería garantizar que la nueva determinación de marcos siga un proceso democrático pero ¿cómo garantizar que realmente sean democráticas y no terminen siendo un reflejo de los poderes fácticos? Considero que estas preguntas no son problemas menores que podrían resolverse en desarrollos ulteriores. Resulta difícil imaginar la creación a medio plazo de instituciones que puedan superar los retos que organismos como la ONU no han conseguido superar en más de medio siglo de historia. En este mismo punto, tampoco termina de explicar Fraser cómo se superaría el problema derivado de la hegemonía y por el cual se podrían silenciar en el proceso de establecimiento del marco las voces de algunos de los interlocutores. Si bien es cierto que están surgiendo problemas cuya solución escapa del ámbito de acción del Estado, la solución que propone Fraser resulta demasiado etérea y la concreción del principio de todos los sujetos tampoco carece de problemas. El proceso dialógico-institucional a través del cuál se establecería el marco busca integrar la participación de la sociedad civil y de ins-tituciones formales que permitan la toma de decisiones vinculantes, pero no explicita cómo garantizar un papel relevante a la discusión que se realiza en el ámbito público. En cualquier caso, estas consideraciones no pueden restar importancia a las aportaciones de Escalas de justicia, pues sus propuestas abren el camino para realizar nue-vas precisiones en la teoría de la justicia y en la línea de la justicia global. Supone, además, un avance a la hora de afrontar los retos postnacionales sobre los que ahora debe trabajar la filosofía política. Por Noelia González Cámara Instituto de Filosofía -CCHS-CSIC (Madrid)
PRESENTACIÓN LOS DERECHOS FUNDAMENTALES DEL HOMBRE EN EL MUNDO DE HOY El pasado mes de diciembre de 2008 se cumplían 60 años de la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. A pesar de todos sus incumplimientos, de todas las violaciones de los derechos humanos, de todos los usos abusivos y espúreos de esta Declaración, la misma no ha dejado de constituir un referente moral y jurídico para la humanidad, un espejo de vergüenza a través del cual analizar la situación y el progreso de la vida en el mundo, un ideal de mejora de la existencia para miles de millones de personas. Las insuficiencias en su realización no nos deben hacer perder de vista los inmensos avances de los últimos doce lustros -sobre todo el más importante-: la mayoría de la población del Planeta se ha librado del sojuzgamiento al que la había sometido el régimen del indigenato colonial (bajo el cual apenas se reconocía la titularidad de tales derechos), hoy felizmente superado. Porque los derechos humanos constituyen la espina dorsal de la reflexión ética y jurídica de nuestro tiempo -tanto a nivel de los estados como a nivel internacional-, no han dejado de sucederse los estudios sobre su naturaleza, su fundamento, sus orígenes, su desarrollo, su evolución, su aplicabilidad y su justiciabilidad. En ese contexto, el Grupo de Estudios Lógico-Jurídicos del CSIC (JuriLog) quiere ofrecer también su contribución a ese debate, recogiendo el trabajo que ha desarrollado en los últimos cinco años desde su Seminario sobre los Derechos Humanos en la cultura filosófica y jurídica de nuestro tiempo y en el proyecto de investigación "Una fundamentación de los derechos humanos desde la lógica del razonamiento jurídico" (HUM2006-03669/FISO). No es posible -ni lo pretendemos-abarcar todos los asuntos que en torno a los derechos humanos se pueden plantear. No obstante, nos proponemos un doble análisis de la situación actual de los derechos humanos. Por un lado, queremos ofrecer una reflexión teórica sobre la doctrina de los derechos humanos, su fundamento y su encaje en el discurso jurídico contemporáneo. Por otro lado, abordamos una serie de casos concretos de definición y realización de ciertos derechos humanos en el mundo contemporáneo. Los dos compiladores que firmamos esta presentación propusimos unos años atrás (en "Libertad de vivir", Isegoría, n.o 27, 2002, pp. 131-149) un esquema básico para clasificar los derechos fundamentales del hombre: derechos de bienestar y derechos de libertad. Los primeros estriban en que nos sea lícito disfrutar de algo -de algo de determinadas características-, por lo cual su contenido se cifra en la existencia de entidades de tales características (lo que en términos lógicos llamamos "una cuantificación existencial"). No así los derechos de libertad, que estriban meramente en la simultánea licitud tanto de una conducta propia cuanto de la abstención correspondiente. A la vez, según el análisis que propusimos, todos los derechos se estructuran en una configuración lógica, implicando la existencia de deberes (en virtud del principio lógico-jurídico de no-vulneración de los derechos ajenos). Típicamente esos deberes ajenos, en el caso de los derechos de libertad, son de mera abstención u omisión. No sucede así en lo tocante a los derechos de bienestar (derechos positivos -que hemos estudiado en nuestro libro Los derechos positivos: Las demandas justas de acciones y prestaciones, México/Madrid, Plaza y Valdés, 2006-). Esa diferente exigencia con relación a los demás también acarrea un diverso título subjetivo: si los derechos de bienestar imponen a los demás (a la colectividad o a ciertos particulares) unos deberes de acción o prestación, LOS DERECHOS FUNDAMENTALES DEL HOMBRE EN EL MUNDO DE HOY institucional de cualquier democracia representativa pero reposa sobre un conjunto de reglas pragmáticas acerca de la distribución de la autoridad epistémica que se han vuelto extremadamente inestables en las sociedades contemporáneas. Precisamente el análisis de las diferentes concepciones de la racionalidad práctica ocupa la reflexión de Josep Joan Moreso en torno a la cuestión de la colisión entre principios constitucionales que reconocen derechos básicos, decantándose por un enfoque especificacionista que conserva la fuerza de los derechos restringiendo su alcance. Para finalizar el bloque doctrinal de este volumen, Luca Parisoli nos presenta una fundamentación jusnaturalista de los derechos humanos compatible con una sociedad culturalmente no homogénea, inspirándose en la escuela franciscana del derecho natural y criticando el legalismo ético imperante que reduce la pluralidad a la "a-culturalidad" desde posiciones homogeneizantes. Pasamos así al segundo bloque, el de un surtido (forzosamente selectivo y, en parte, aleatorio) de derechos humanos concretos, empezando por el básico e imprescindible derecho a comer (y a beber) analizado por Txetxu Ausín. En este trabajo se presenta tanto el fundamento del derecho al alimento y al agua potable en tanto que necesidades fisiológicas elementales para la vida, su concreción y desarrollo en la doctrina de los derechos humanos y los obs táculos para su plena realización en nuestros días, incidiendo en la necesaria conceptualización del alimento y del agua como bienes públicos y lo que ello implica en cuanto a las políticas comerciales y de desarrollo humano. Tampoco cabe concebir una vida aceptable y decente sin el acceso a la atención sanitaria básica y el cuidado a la salud. A este asunto dedica su contribución Caroline Guibet Lafaye, criticando la formulación que de este derecho se hace en la Declaración de los Objetivos del Milenio. Por el contrario, propone adoptar el enfoque de las capacidades para los bienes primarios relativos al cuidado de la salud, lo que conlleva inevitablemente una reducción de la pobreza (millones de personas en el mundo viven atrapadas en el círculo crónico de la pobreza y la enfermedad: por ejemplo, ¿cómo superar las enfermedades con carencia de alimentos, agua potable y saneamiento?). nos imponen a nosotros mismos un deber de no malgastar esas acciones o prestaciones; un derecho de bienestar tiene algo de un derecho-deber. Por eso no existen derechos al hambre, a la enfermedad, al desamparo, a la ignorancia, a la holganza. (Otra cosa es saber qué prohibiciones se siguen de ahí y todavía otra aún más cuestionable es hasta qué punto tales prohibiciones hayan de estar apuntaladas por sanciones.) Si existieran esos derechos a situaciones indeseables, no existirían deberes ajenos lógicamente ligados a nuestros derechos al alimento, a la salud, a la vivienda, al saber, al trabajo. En una sociedad en la que podemos reclamar un respaldo social, tenemos algún grado de responsabilidad para no malgastarlo alegre y arbitrariamente. Nos parece que esa dicotomía ofrece un marco adecuado para estudiar el complejo entramado de los derechos humanos, pues muy a menudo surgen conflictos entre unos y otros (por lo cual hemos propuesto, para abordar estos temas, una lógica que no excluya la posibilidad de contradicciones.) No desconocemos que muchos derechos concretos son combinaciones de derechos de libertad y de bienestar, que tienen facetas de ambas clases, y que las fronteras son fluidas y difusas. Esperamos, sin embargo, que tal marco teórico sirva para dar mayor coherencia doctrinal al conjunto de acercamientos que se presentan en esta compilación. * * * Entrando ya en el primer bloque -el dedicado a la reflexión teórica sobre la doctrina de los derechos humanos-, Ricardo Parellada examina la relevancia de los análisis filosóficos para la conceptualización y para la realización de los derechos humanos, a partir de dos episodios concretos: la elaboración de la declaración universal de los derechos humanos y los planteamientos recientes sobre la justicia global. Su conclusión es que el análisis filosófico es relevante para la idea de justicia global pero irrelevante para su realización. Atendiendo a una perspectiva más jurídica, Andrea Greppi analiza la estructura de la separación de poderes en los sistemas constitucionales atendiendo especialmente a la distinción entre funciones de gobierno y funciones de garantía. El resultado es que la distinción entre juicio político y conocimiento cierto es indispensable en el diseño LORENzO PEñA Y TxETxU AUSíN cionales), como ética y política (el gobierno tiene unos compromisos morales con los ciudadanos, lo que conlleva realizar políticas coherentes con dichos compromisos y prevenir y perseguir las que no lo sean). Finalmente, Emilio Mikunda presenta un extenso estudio desde una perspectiva comparada entre la bioética en Occidente y en el Mundo islámico, aportando un riguroso análisis semántico y terminológico. Se presenta el caso como un claro ejemplo de replanteamiento de la universalidad de los derechos humanos, toda vez que las reflexiones y debates bioéticos han tomado como marco ético de referencia la Declaración Universal de los Derechos Humanos. * * * ¡Ojalá estás páginas escritas por miembros de la común familia humana contribuyan, siquiera modestamente, a una mejor comprensión y realización de los derechos humanos que, como señala el preámbulo de la Declaración de 1948, constituyen un motor de progreso social y de mejora de la vida de los seres humanos, para liberarlos del temor y de la miseria! No menos importantes para la vida humana son las relaciones afectivas y familiares. Lorenzo Peña analiza, a este respecto, el derecho a la vida conyugal, que es el de dos individuos cualesquiera (que reúnan ciertas condiciones socialmente establecidas) a afrontar su existencia juntos, formando una dual conjugación humana que se rija por el derecho y el deber de la mutua solidaridad en todos los órdenes. El disfrute de tal derecho implica una libertad de realizar voluntariamente esa unión (sin que se lo impidan ni estorben los demás -de lo cual se siguen deberes ajenos de omisión y, en ciertos casos, de prestación-); también requiere que cada uno de los cónyuges sea titular de unos derechos frente al otro; y esos derechos forman un haz, que abarca, a su vez, unos de libertad y otros de bienestar, incumbiendo al legislador amparar y tutelar su ejercicio mediante una normativa apropiada (un marco contractual conveniente, que se ajuste a los valores socialmente adoptados, siempre con la pauta de que queden a salvo los derechos humanos básicos, incluido éste). Esa tarea de la regulación estatal nos plantea la cuestión sobre el derecho al buen gobierno, que aborda Mercedes Galán en su contribución, tanto desde una perspectiva estrictamente jurídica (los mandatos legales y constitu-
LA CREATIVIDAD DE LO VACUO. ANÁLISIS DE "EL CÁNTARO" La "suprema productividad de la vacuidad", como dice Izutsu 1, permite un movimiento de negación retroactiva hacia el infinito extremadamente similar a la destrucción del concepto llevada a cabo por la ironía 2. Se trata de una negación que refuta el relativismo del esencialismo racional, mostrando en cambio cómo las limitaciones esenciales y conceptuales entre las cosas son particularismos estériles que la razón establece para cosificar la realidad y así poderla aprehender en un estado de infraconciencia que, paradójicamente, se identifica con la consciencia, pero que dista muchísimo de la No-Conciencia absoluta a la que se puede acceder racionalmente mediante la aplicación de una doble negación en los mismos términos de la radical reducción al absurdo del No-No-Principio, y que, a su vez, se identifica con la doble negación que la ironía activa en el significante y el significado mediante el anacoluto y la parábasis 3, para retrotraer al lenguaje a su verdad original y absoluta en la que las palabras no mantienen límites semánticos entre ellas, pues se reintegran y transforman unas a otras como diversas modalidades de escritura y lectura de una realidad de esencialidad absoluta que en sí misma está vacía porque contiene la posibilidad infinita de todas las formas y palabras 4. Esta productividad extrema de lo vacuo la expresa Valente en clave poética en "El cántaro" de Poemas a Lázaro: El cántaro que tiene la suprema realidad de la forma, creado de la tierra para que el ojo pueda contemplar la frescura. El cántaro que existe conteniendo, hueco de contener se quebraría inánime. Su forma existe sólo así, sonora y respirada. El hondo cántaro de clara curvatura, bella y servil: el cántaro y el canto (Valente, 1999a, 120). La simbología de "El cántaro" Lo primero que se debe destacar en este importantísimo poema de Valente es la simbología que encierra el título. El cántaro o la vasija, según Cirlot 5, son símbolos que se corresponden con la idea de recipiente en general, donde se efectúa la fusión de las fuerzas generadoras del universo. En esta dirección, también significa la matriz de la hembra, por ser el ámbito de la generación de las cosas que componen el mundo, y así, entronca con la simbología del agujero 6, puesto que este símbolo se identifica con el sexo femenino. De esta manera, el cántaro implica una abertura donde confluyen el más acá y el más allá, fundiéndose en la indistinción del andrógino primigenio en el que no se perciben límites entre las cosas. En este sentido, se puede observar una conexión con el símbolo de la puerta 7, por ser el cántaro un conciliador de opuestos que permite el paso de una cosa a otra sin restricciones racionales, con lo que se simboliza la acción de la posibilidad absoluta característica del símbolo de la ventana 8. El símbolo taoísta de la vasija Aparte de todo esto, Valente conecta con el símbolo taoísta de la vasija, mediante el que se emblematiza la condición de vacuidad de la Vía. A este respecto, escribe Izutsu: Para ilustrar esta idea [de vacuidad], Laozi encuentra en la experiencia diaria del pueblo varios símbolos interesantes. Por ejemplo, una vasija vacía: "La Vía es una vasija vacía. No importa cuánto la utilices, nunca podrás llenarla". "Es una especie de vasija mágica que, eternamente vacía, nunca llega a llenarse y que, por tanto, tiene capacidad para contener infinidad de cosas. Desde el punto de vista opuesto, esto significaría que la 'vasija' está infinitamente llena por estar aparentemente vacía [...] (en este sentido) la Vía es Nada por estar rebosante de Ser o, mejor dicho, por ser el Ser, y porque, como tal, se halla totalmente fuera del alcance del conocimiento humano" (Izutsu, 1997b, 131). Resulta interesante cómo también desde el taoísmo, la función de esta vasija mágica es la de contener infinitamente 9, por lo que puede parecer que dicha vasija o cántaro parezca vacío debido a su receptividad plena y absoluta 10. Sin embargo, a causa de su infinita capacidad de albergar como recipiente, se puede decir que la abertura cósmica del cántaro está plenamente llena, pues lo contiene todo. Precisamente, mediante su apariencia de vacuidad se debe entender que puede contener lo infinitamente grande y pequeño con los que el universo se constituye de manera infinitesimal en un plano de superioridad e inferioridad metafísicas. Por tanto, el cántaro parece vacío porque siempre está dispuesto a contener, por lo que rebosa plenitud de esencialidad. Y por contenerlo todo, resulta impensable que se pueda colmar, de aquí que se le predique la vacuidad como característica. Valente reivindica el don de vacuidad observado en la Vía como característica del canto o de la palabra matriz, por ser ésta la palabra vacía que aglutina la plenitud infinita del lenguaje y que, por ser recipiente semántico de todas las demás palabras, se muestra en la vacuidad del cántaro o de la vasija en los términos anteriormente expuestos 11. Alegato existencialista de "El cántaro" Retomando el poema, se debe indicar que sus dos primeros versos inician la composición con un alegato a favor del existencialismo, entendido éste como "la suprema/ realidad de la forma", puesto que la Realidad en su absoluta plenitud despliega un pluriexistencialismo o pluriformalismo infinitesimal en el que se manifiesta la esencialidad de la Nada primigenia en la diversidad de las cosas, sin que exista entre éstas distinciones esenciales de ningún tipo, pues todas se reintegran mutuamente en el seno del mismo todo donde lo uno y lo múltiple se dan simultáneamente 12. En este sentido, se debe entender que el cántaro alude a una forma pura, es decir, a una siempre-forma que adopta una multitud de existencias mediante las que se manifiesta la materia original de la que todo procede, incluso, de la que procede esta forma siempre en acto. En esta dirección, indica Valente en el tercer verso que este cántaro se ha "creado de la tierra", es decir, se ha creado de la materia universal que compone todas las cosas y a la que se simboliza en forma de cántaro "para que el ojo pueda/ contemplar la frescura", según dice Valente en los versos cuatro y cinco; o sea, para que el entendimiento o la razón pueda comprender la frescura vital de esta esencialidad material que es forma pura y cuya única propiedad es el vacío o la No-Propiedad absoluta, porque nunca está en sí misma, sino volcándose en el Otro como expresión de su mismidad 13. Por esto, se anula el carácter viciado de las explicaciones racionales o esencialistas de la realidad que encorsetan en la rigidez del concepto y de sus clasificaciones binarias una Realidad inmarcesible debido a su riqueza pluriexistencial, que se prodiga en la frescura de la No-Forma, es decir, en la esencialidad transmutable de toda forma, pues cada cosa es su otro, porque todas las cosas pertenecen al mismo Ser absoluto e infinito. En este sentido, comenta Izutsu: Con chang xin ["mente constante o inmutable"], Laozi se refiere a un estado rígido y fijo de una mente privada de su flexibilidad natural o, como le gusta decir, el estado de la mente que ha perdido la "blandura" característica de un recién nacido (Izutsu, 1997b, 57). De esta manera, considerándose la mente como un maestro rígido en sus convicciones 14, nunca podrá el ojo de la razón observar desde su inflexibilidad la frescura o la blandura de las cosas en su verdadera realidad de transformación mutua. Por esto, dice Valente que se crea la imagen del cántaro, para que la razón pueda aprehender la flexible esencialidad de las cosas en el dejar estar de la reintegración primordial con la Nada absoluta que las contiene, puesto que la mente en su labor de discriminación racional entre opuestos, es incapaz de entender la infinitud existencial de esta Realidad absoluta y de su inmanentismo radical, según el cual, todas las cosas son un Uno que paradójicamente es la Nada, porque al ser el recipiente cósmico de las cosas siempre está vacío para tener la posibilidad de contenerlo todo infinitamente 15. La función contenedora del cántaro: nominalismo y realismo 16 En esta dirección, la segunda estrofa del poema se centra en reafirmar la función contenedora del cántaro con un juego conceptista de palabras, según el cual, si el cántaro estuviese "hueco de contener", es decir, si no contuviese nada; entonces, se "quebraría/inánime", puesto que el cántaro "existe sólo así", es decir, su forma sólo existe para contener, y si no contiene nada se convierte en un objeto inánime. LA FÍSICA DE EINSTEIN EN "EL CÁNTARO" En contra de la rigidez de los racionalismos, proclama Valente la "clara curvatura" del cántaro en la tercera y última estrofa del poema. Este "hondo cántaro", por su capacidad infinita para contenerlo absolutamente todo, presenta en su morfología una curva de claridad que recuerda a los dos conceptos clave de la teoría de la relatividad de Einstein 19: las condiciones físicas de la luz en el cosmos y la noción de un espacio-tiempo que se curva y pliega sobre sí mismo. Sin duda alguna, el tratamiento de estas dos cuestiones por parte del físico alemán supuso una renovación sin precedentes desde Galileo y Newton en la concepción de la estructura física del universo. Obviamente, Valente conocería la teoría de la relatividad debido a la amplia divulgación que se le ha dado desde que fue publicada a principios del siglo XX en 1916. Sin embargo, el orensano accede a la relatividad por vía poética para eliminar todas las restricciones lógicas de la ciencia y, así, poder dar rienda suelta a la capacidad libertadora del sentido que el lenguaje encierra en cada una de sus palabras. Por esto, Valente habla de una claridad o luz que se curva y se pliega sobre sí misma en lo más profundo del hondo cántaro donde se contienen las sombras primigenias de la creación, provocándose una fusión cósmica entre contrarios que vuelve indistinguible la claridad de la oscuridad, pues ambos planos provienen de las profundidades del cántaro 20. Así, la curvatura del cántaro entronca con el símbolo del muro que, según Cirlot 21, alude al inmanentismo del espacio, entendido éste como aposento o habitación en la que se da la totalidad cósmica de lo Uno y lo Múltiple. Esta comunión cósmica de opuestos se reafirma en el oxímoron del penúltimo MÚSICA Y POESÍA: EL CÁNTARO-EL CANTO En este sentido, el ambiente de ambigüedad e indeterminación que gravita en el poema durante toda la composición, se reafirma en la paronomasia del último verso con la que Valente identifica las cualidades del cántaro con las del canto 23. Así, la paronomasia provoca una eufonía entre cántaro y canto que ya fue adelantada en el último verso de la segunda estrofa 24, cuando se hablaba de la forma "sonora" del cántaro, y que se manifiesta ahora para demostrar la indistinción que las cosas presentan entre sí, engendrándose de manera fónica un quiasmo que entrecruza las propiedades del cántaro a las del canto y viceversa, para que resuene con la eufonía de la paronomasia el ritmo natural del cosmos y del movimiento de transformación y de reintegración de las cosas unas en otras. De este modo, Valente crea al final de la composición un vacío musical en el que reescribe todo el poema, puesto que interrumpe su alegoría del cántaro para trasvasar las cualidades de éste a las del canto mediante un movimiento irónico de digresión que se activa en la paronomasia y eufonía del último verso que, de esta manera, adquiere status de aparte irónico 25. Así, Valente destruye su narración alegórica en todos los versos del poema, pues declara al final de éste que realmente estaba hablando de las propiedades poéticas del canto, con lo que la validez de la primera lectura adquiere un valor secundario respecto a la nueva interpretación que emerge en el último verso, pero no por esto deja de ser válida la lectura en torno al cántaro, pues en ella se encierra la clave poética del canto 26. En este ámbito musical, declara Valente: Cuando, en el camino hacia la escritura, percibimos un ritmo, una entonación, una nota, algo que es, sin duda, de naturaleza radicalmente musical, algo que remite al número y a la armonía, la escritura ha empezado a formarse (Valente, 1999b, 12). En este sentido, la reescritura musical de este poema permite la simultaneidad de la lectura alegórica y de la lectura irónica 27 dentro de esta estructura de contrapunteo o fuga que tiene su nota bisagra en el último verso, donde la verdadera escritura de la composición se empieza a formar en la eufonía que marca el ritmo y compás simultáneos del poema y del cosmos, atemperando el pulso del poeta con el movimiento de océanos y constelaciones, puesto que tanto en el cántaro como en el canto no existen diferencias entre el adentro y el afuera, o entre lo pequeño y lo grande, pues todos los contrarios se dan a la vez, eliminándose cualquier oposición mediante la armonía musical de la eufonía. En este sentido, la paronomasia del último verso, después de activar el quiasmo, produce una sinécdoque que engloba el cántaro en el canto y viceversa, pues de acuerdo al principio de la doble infinidad, a través de lo más pequeño y simple se puede llegar a lo más grande y complejo, entendiéndose en este punto radical de conciencia la grandeza que oculta todo lo aparentemente nimio, como también la sencillez y cercanía de aquello que parece intrincado e imposible de alcanzar mediante la razón y el intelecto 28. Así, se puede observar que Valente recurre a una definición nominal o tropológica del canto, para poder acceder a su verdadera realidad que en sí misma se escapa a la comprensión racional 29. Por esto, duda por dos veces en la composición entre el cántaro objeto y el cántaro cósmico, es decir, entre el canto instrumental en su función comunicativa y el canto natural en su función de conocimiento, puesto que ambas facetas del cántaro-canto se dan simultáneamente, aunque la segunda adquiere una primacía epistemológica sobre la primera en el sistema poético valentiano por tomar conciencia de la libertad absoluta de la palabra en la que no existen predeterminaciones racionales. En este sentido, la indeterminación existente en todo el poema adquiere su máxima actualización en una suerte de oxímoron lógico que aúna cántaro y canto, tras el borrado efectuado por el quiasmo y la sinécdoque que el último verso pone en juego haciendo un guiño irónico que destruye la alegoría del cántaro, para declarar que realmente se estaba escribiendo una alegoría sobre las cualidades poéticas del canto 30. Por esta conexión entre cántaro y canto, se observa la presencia de la música en este poema como una cualidad más del cántaro-canto, como se observa en el "sonora" del último verso de la segunda estrofa y en la eufonía del último verso del poema, como ya ha sido indicado. Así, este poema atempera una fuga con un tema en progresión y un tema en regresión que se cruzan en la última nota del primero y en la primera nota del segundo 31. Esta nota puente entre el tema del cántaro y el tema del canto se localiza en la eufonía del último verso de la composición, en el que la paronomasia entre cántaro y canto activa un quiasmo que entrecruza las propiedades de ambos, una sinécdoque mediante la cual el uno pasa a designar al otro y, finalmente, un oxímoron que hace simultáneos en el corto decir de la palabra al cántaro y al canto, pues ambos resultan ser una misma cosa en las profundidades abisales de la palabra matriz 32. Así, resulta tan difícil distinguirlos que incluso el poeta muestra su perplejidad en el poema, aunque resuelve sus dudas en la unificación de ambos elementos en una suerte de andrógino retórico y metafísico que se encarna en el importantísimo último verso a través de la sola voz del poeta que clama en el canto, es decir, la voz natural, sin contenido lógico ni semántico 33. Sólo voz atemperada con el ritmo curvado del cosmos. RETRACCIÓN DE VACIADO EN "EL CÁNTARO". LA IMPORTANCIA DE LA NEGACIÓN Así concebida la naturaleza del lenguaje, el vaciado que efectúa el quiasmo iniciador del mecanismo de la mediación del canto, se debe entender como un repliegue del lenguaje sobre sí mismo mediante el que se construye un espacio vacío de ausencias, que permite la existencia de un para adentro y de un "parafuera" simultáneos donde se pueden desarticular las convenciones formales y semánticas del lenguaje, para expresar la Nada original en su unidad y en su pluralidad sin menoscabo de la coherencia lógica del sistema lingüístico y aprovechando al máximo los límites de su corto decir 34. De alguna manera, la estructura de inversión que se ha planteado como base genética de la mediación del canto ya se pudo observar en el mecanismo de la imposibilidad. Así, la inversión y subversión entre alegoría e ironía, de nuevo detectada en "El cántaro", se corresponde con el esquema de transferencia y transformación de propiedades entre elementos opuestos que constituye la vacuidad del espacio de la mediación a través de la estructura de inversión que se ha planteado en esta segunda característica de la poesía valentiana. En la manifestación retórica de dicha estructura, el cruzamiento de propiedades o quiasmo entre las cualidades de la alegoría y las propiedades de la ironía se reafirma ahora, tras la lectura de "El cántaro", como también se confirma la subsiguiente sinécdoque que se daría entre alegoría e ironía al englobarse las dos figuras en un mismo todo conceptual, semántico y retórico. Finalmente, también se pudo observar en el primer capítulo cómo todos los poemas comentados ligaban alegoría e ironía en una suerte de oxímoron conceptual y abstracto mediante el cual resultaba prácticamente imposible establecer una frontera entre ambas figuras, aportándose como única distinción posible el carácter narrativo y transcendental de la alegoría y la tendencia rupturista 35 e inmanente de la ironía que impedía cualquier tipo de narración lineal o tradicional 36. Por otro lado, y de igual manera que en la mediación, la imposibilidad dejaba un papel protagonista a la negación. Así, recuérdese que la alegoría activaba una negación sobre el referente extratextual para iniciar sus correspondencias entre el espacio interior de la figura y un afuera de significado trascendental, mientras que la ironía ponía en juego una doble negación que rompía el mito de dicho significado trascendental que desde afuera imponía una referencia extramuros del texto, para establecer que todo formaba parte del adentro textual, dándose un significado inmanente con una referencialidad intramuros 37. Precisamente, este juego entre el afuera y el adentro del texto era lo que permitía una distinción entre los tropos (metáfora, símbolo) y figuras (alegoría) de la sucesión y los tropos (sinécdoque, quiasmo, oxímoron) y las figuras (ironía) de la simultaneidad 38. También en esta dicotomía volvía a desempeñar un papel determinante la negación hacia la que sucumbe infinitamente el sistema. Así, el carácter sucesivo de los primeros se debía a una sola negación que imponía la esclavitud del adentro textual a un referente extratextual que otorgase coherencia al sistema. Por su parte, el carácter simultáneo de los segundos era posible gracias a una doble negación que rompía la metáfora del dentro/fuera y que permitía interiorizar el referente extratextual, como también, exteriorizar la inmanencia de la palabra poética, esto es, hacerla trascendente o que el Verbo se haga carne, si se utiliza una expresión bíblica que, en última instancia, recoge uno de los objetivos de la poética valentiana. De alguna manera, la negación juega un papel fundamental en la poesía de Valente. Sin embargo, esta recelosa "negatividad" crea en el lector, y también en el propio poeta como se ha visto en "El cántaro", una perplejidad que impide reconocer una veracidad en el texto poético, porque no se conoce con garantías de seguridad si lo que se lee es una nadería verbal o si posee una concreción empírica 39. Muy posiblemente ninguna de estas dos posibilidades resuelva el enigma valentiano, porque el orensano sabe que sólo en la modalidad de la mentira y del engaño puede la poesía volverse en el arma más mortífera de todas contra la mediocridad de las tendencias de los discursos culturales. Así, la crisis entre el significante y el significado que Valente observa en la poesía aparece en su poética bajo su personal interpretación del tópico de la cortedad del decir, como también ya se vio en el primer capítulo. Y precisamente en la reescritura valentiana de este tópico 40, alcanza el hilemorfismo poético de la mediación su mayor expresión, puesto que, en resumidas cuentas, Valente opina que la forma significante queda empequeñecida por la infinitud curvada de la materia del significado, por lo que ésta se debe manifestar en la brevedad de tan corto espacio de representación. Por esto, Valente busca en las experiencias de los místicos y de las filosofías orientales un camino que le aproxime a la comprensión de la infinitud del significado poético desde la pequeñez de sus partes 41. Así, las palabras sólo son la punta del iceberg que esconde bajo la apariencia de la forma una materia semántica de proporciones inimaginables. Por esto, el lenguaje poético ha de mostrarse necesariamente en una modalidad de crisis, porque es imposible establecer un único significado para cada acto ilocutivo. Pero esto conduce a la tercera característica de la poesía valentiana, o sea, la ininteligibilidad, que será tratada en el siguiente capítulo. CONCLUSIONES SOBRE EL ANÁLISIS DE "EL CÁNTARO" Por otra parte, las conclusiones que se pueden extraer de este movimiento hilemórfico de contrapunteo en relación con la fuga observada en "El cántaro", son que el pathos o la emoción que transmite la figura, bien sea alegoría o bien ironía, puede adoptar diversas formas en su manifestación (quiasmo, sinécdoque, oxímoron, paronomasia, etcétera), como una orquesta que va tocando los mismos acordes con diferentes instrumentos, cambiándose, así, la forma de la melodía, pero manteniéndose el tema que alienta la progresión de los instrumentos 42. De esta manera, en la poética valentiana la retórica va más allá de un simple juego tropológico de palabras para encontrar su apogeo en la ligazón figurativa de conceptos aparentemente opuestos en un plano discursivo. Así, se rompe con las poéticas paradigmáticas precedentes basadas en la metáfora o el símbolo y que tanta genialidad prodigaron en el 98 y en el 27, para dar paso a una nueva poética sintagmática volcada en la figuración lógica o conceptual 43. Por todo esto, se observa en la poesía valentiana una fuerte tendencia hacia una modalidad de crisis entre el significante y el significado, puesto que la figuración paradigmática establece un modo retórico que contradice y complementa a la vez el modelo conceptual de la figuración sintagmática 44. Sin embargo, sólo de esta forma se puede establecer un espacio de ausencias, de acuerdo con las palabras de Valente, lo suficientemente ambiguo y a la vez concreto, para evadir la censura totalitaria de las tendencias culturales. 2 A este respecto, téngase muy presente el importantísimo trabajo de Paul de Man, titulado "El concepto de ironía" (De Man, 1998, 231-261). 3 En este sentido, Valente habla de una doble discursividad: "En el doble discurso asiste el lector al despliegue aplastante de las manifestaciones del demiurgo" (Valente, 1971, 299). 4 En este sentido, propone Valente: "Se escribe en el interior de un discurso suspendido, donde el límite -o acaso la radical apertura-de cada palabra es la posibilidad de su súbita interrupción. Se escribe como si lo que está a punto de decirse fuese tal vez lo último que nos fuera dado decir" (Valente, 2004, 46). Sobre el símbolo de la puerta en el taoísmo, escribe Izutsu: "La creatividad inagotable de la Vía [es] simbolizada por la 'puerta' (men) [...] En su aspecto activo, lo Absoluto se representa simbólicamente con una 'puerta' o apertura de la que manan las diez mil cosas hacia el mundo del ser" (Izutsu, 1997a, 133). 9 A este respecto, dice Amparo Amorós: "La experiencia poética, que converge -según Valente-con la experiencia mística, está ligada a una disposición situacional y espacial. El poema es para él 'lugar de la palabra' y a la vez estructura habitable, ámbito que nos cobija" (Amorós, 1981, 10). 10 En este sentido, la aparente imperfección o vacío del cántaro le otorga su perfección o plenitud, según comenta Izutsu: "Laozi habla del hecho de que cualquier cosa sea capaz de convertirse en verdaderamente perfecta por su (aparente) imperfección" (Izutsu, 1997b, 132) del aspecto poético, la noción de maternidad aparece asimismo en formas cada vez más abstractas, hasta convertirse en una cifra de la fuerza generadora en cuanto tal,'fuerza matriz', por así decir" (Ihmig, 1998, 17). 12 Sobre este existencialismo valentiano, dice Antonio Carreño: "Es éste [Valente] un poeta de las 'existencias' con todo el gravamen filosófico (sus máscaras) que éstas adquieren en el poeta orensano. "La fenomenología, desde Hegel y Husserl a Roman Ingarden, Merleau-Ponty (sin olvidar a Paul Ricoeur), no sólo se ha constituido en una compleja ciencia de la observación, sino también en un riguroso método de análisis: en un modo de ver la realidad (lírica en este caso) y de analizarla" (Carreño, 1985, 19). 13 Sobre esta noción de yoidad del siempre-Otro, propone Valente: "La revelación del otro abre la vía a la trascendencia del yo y sería, en cierto modo, señal o forma de su supervivencia o de su resurrección" (Valente, 2004, 28). 14 En este sentido, el taoísmo acuña el concepto de shi xin o "tomar la Mente por maestro" (Izutsu, 1997b, 56). 15 Sobre esta noción de contención y de concavidad de la significación en Valente, propone Amparo Amorós: "Hemos llegado no al silencio sino al mutismo. No al vacío de significación, a la campana de cristal en la súbita deserción del aire que, replegado sobre sí mismo, nos sorbe a la vertiginosa concavidad; sino a la atonía de la insignificancia" (Amorós, 1982, 26). Obviamente, esta insignificancia de la que habla Amorós nunca implica una ausencia negativa de sentido, sino una ausencia positiva que, tras el vaciamiento de la palabra, permite la contención de la multiplicidad del significado en la unidad de la palabra-matriz. 16 Sobre esta función nominal o real de la palabra, comenta Miriam Sánchez Moreiras: "Para Valente la poesía es, ante todo,'revelación de un aspecto de la realidad para el cual no hay más vía de acceso que el conocimiento poético'; conocimiento, pues, como revelación de la palabra poética en el proceso de la creación, no como comunicación de una palabra esencialmente pragmática [...] (Así se pone) de manifiesto'dos maneras contrapuestas de entender el lenguaje poético, la función del poeta, la utilidad de la literatura'" (Sánchez, 1999, 113). 17 Sobre esta referencia de lo grande en lo pequeño o de lo universal en lo concreto, comenta Valente en Elogio del calígrafo: "La inmediatez y la simplicidad con que las más pequeñas formas de la naturaleza encuentran expresión en el arte japonés. Porque, en efecto, la atención al detalle mínimo -hoja, insecto-remite al universo, es en su esencia última visión de la totalidad" (Valente, 2002, 50). 18 Sobre este proceso de totalización con sinécdoques, dice Carlos Bousoño: "Originalidad [la de Valente] que consiste en un enfoque o en un sistema de proporciones, y no en las líneas de fuerza de los materiales enfocados o seleccionados. ¿Y por qué se dan en la obra de Valente, y en general en las obras de los poetas de hoy, esas construcciones lógicas que sólo muestran a la mirada una punta del cuerpo, mientras recluyen el resto bajo el nivel de lo visible? 19 Sobre la repercusión de la teoría de la relatividad en el ámbito de las ideas y en la concepción del mundo, se re-comienda acudir a un acertadísimo texto de Ortega y Gasset titulado "El sentido histórico de la teoría de Einstein" (Ortega y Gasset, 1983, 231-242). A lo largo de las páginas de este artículo, se pueden observar los nuevos posicionamientos de la mecánica de Einstein y cómo cambian las diversas modalidades de conocimiento de la realidad, a saber, nominalismo/realismo y racionalismo/ empirismo, para explicar la desarticulación de las predeterminaciones apriorísticas de los sistemas racionales. En este sentido, aplica Ortega a estas cuestiones la noción de curvatura del físico alemán: "El espacio puro [abstracto y predeterminado por la razón] tiene que inclinarse ante la observación, tiene que encorvarse" (Ortega y Gasset, 1983, 240). Así, Ortega viene a decir que no se deben crear imágenes conceptuales de la realidad fantasmagóricas y creadas de espaldas a la verdadera articulación de la realidad, pues son los sistemas de conocimiento los que se deben plegar a la naturaleza de las cosas y no al revés. En este sentido, alaba el ajuste de las ideas con la realidad del hombre oriental (Ortega y Gasset, 1983, p. Finalmente, Ortega destaca las ventajas de un sistema que opta por la curvatura del espacio por crear un orden universal cerrado e inmanentista que se escapa de la imprecisión de la noción de infinito absoluto: "El mundo de Einstein tiene curvatura, y, por tanto, es cerrado y finito [...] Ahora, de pronto, el mundo se limita, es un huerto con muros confinantes, es un aposento, un interior [...] Hay evidentemente en esta propensión al finitismo una clara voluntad de limitación, de pulcritud serena, de antipatía a los vagos superlativos, de antirromanticismo" (Ortega y Gasset, 1983, 241-242). De esta manera, Ortega abraza con entusiasmo la idea de un universo que se limita para adentro de sí, porque se elimina la idea de una realidad que se expande hacia fuera infinitamente y sin medida. Así es como se debe entender la curvatura del cántaro como limitación hacia adentro de una realidad que no trasciende, porque es pura inmanencia. De aquí, la importancia del símbolo del muro que Ortega utiliza como metáfora del inmanentismo. 20 Esta claridad por su poderosa luz permanece invisible a los ojos de la razón, que son incapaces de observarla, permaneciendo ciegos a ella. Así, comenta Ortega sobre esta ceguera epistemológica: "No se descubren más verdades que las de antemano se buscan. Las demás, por muy evidentes que sean, encuentran ciego al espíritu" (Ortega y Gasset, 1983, 242). 22 Sobre la utilización del oxímoron en Valente, dice Jacques Ancet: "Transfiguración del cuerpo amado por el habla que es hálito. Del agua negra al fuego irradiante. Este ensueño fundamentalmente místico es el horizonte de la obra reciente de Valente; a la vez en sus ensayos críticos, en los que experiencia poética, erótica y mística aparecen como tres manifestaciones de una única e igual experiencia, y en su poesía, desde la cita literal (el cuarto poema de Material Memoria finaliza con los dos versos últimos del Cántico espiritual de Juan de la Cruz) hasta el empleo de una retórica (oxímorones, antinomias, antilogías) y un simbolismo (noche y llama, pez y paloma) reveladores" (Ancet, 1984, 95). Fíjese la atención en la secuencia que construye Ancet a base de oxímoros, sinécdoques e, incluso, quiasmos para situar a Valente en la estela de la retórica utilizada por la mística española de "'oxímorones', antinomias y antilogías", convirtiéndose precisamente el oxímoron en una estructura de pensamiento en la poesía y en la poética del orensano. Esto me parece que plantea de forma muy radical el principio de que toda creación parte de una misma materia" (Valente, 2002, 90). 24 En este sentido, dice Carlos Peinado: "Benjamin propone retornar al lenguaje adámico (en el que palabra y cosa coinciden) mediante un proceso de anámnesis de naturaleza acústica (a través de la audición -de manera que observamos el entrelazamiento de lo platónico, lo pitagórico y lo bíblico-). Percibiendo los armónicos sonoros de la palabra puede el hombre volver al original, recuperando el significado primigenio del lenguaje al despojarlo de la corteza que el hábito ha dejado sobre él" (Peinado, 2002, 379). 25 En este sentido, comenta Valente en La experiencia abisal: "Las palabras adquieren, por su parte, una intensa violencia irruptora o disruptora del orden, tanto en lo sintáctico como en lo morfológico o en lo ortográfico. El poema mismo hace así saltar el cosmos o el orden cerrado de la sobreconceptualización y lo rehace en caos" (Valente, 2004, 30). 26 En este sentido, propone Valente: "Las posibilidades de lectura y escucha de un poema son muchas. Si está inédita la lectura está inédito el poema, aunque esté publicado. Siempre puede haber un oyente o un lector que haga una nueva lectura y ese lector hace renacer el poema, lo recrea, y es tan de él como de su autor" (Sanchís, 1994, 302). 36 En esta dirección, se posiciona Valente de la siguiente manera: "La fractura de la totalidad no me parece, en sí, muy de lamentar. En la tesis IX, Benjamin postula -lo he repetido en otro lugar-el derecho de lo viviente a no ser aplastado en nombre de ninguna historia, de ninguna totalidad, de ningún progreso. "La diseminación de los fragmentos del proyecto ilustrado nos hace ver, contra el peso aplastante de la totalidad, el valor irrenunciable de la diferencia. Habría ahí una justificación histórica, pero también moral, de la estética del fragmento" (Castro, 1991, 19). 37 Sobre la negación, comenta Carlos Peinado: "Son la negación y la ocultación las que hacen posible la existencia de los seres concretos. Pero esta negación de sí no es un gesto frío, sino amoroso, materno, asunción del dolor para llevar en sí al otro:'umbilical tu negación oculta/ nos hacía vivir'. Este acto es al mismo tiempo humilde y contrario a toda ostentación (despojamiento de todo poder y dignidad que no se muestra sino que se oculta, pasando desapercibido)" (Peinado, 2002, 427). 38 Sobre estas cuestiones retóricas, propone Carlos Peinado: "Difiere el símbolo que podemos encontrar en la obra de Valente del símbolo romántico. La estructura de éste -señala Paul de Man-es la sinécdoque, pues el símbolo siempre forma parte de la totalidad que representa, postulando la 'posibilidad de una identidad o una identificación'" (Peinado, 2002, 398). 39 Sobre la noción de verdad en Valente, comenta Carlos Peinado: "La Belleza en Juan Ramón es, según este crítico [Blasco Pascual] una dimensión ontológica de la verdad, revelación de un absoluto (como en Valente -según vimos en el capítulo anterior-). Esta revelación engendra un movimiento de búsqueda, de conocimiento, en aquél que asiste a esta epifanía. De este modo, se transforma la poesía en una forma de conocimiento que actúa (según Juan Ramón)'donde la intelijencia fracasa'. 40 A este respecto, dice Carlos Peinado: "La disolución o la destrucción de la forma se relaciona con la necesidad de impedir la solidificación de ésta, su conversión en forma periclitada, en ídolo o imagen muerta" (Peinado, 2002, 419). 41 Sobre esta cuestión de la mística, acúdase al prólogo que escribe Valente a la obra de Antonio Flores titulada: La Mística: Presencia y Ausencia (Desde una lectura de Ibn'Al-Arif), Almería, Instituto de Estudios Almerienses, 1987, pp. 59-60 y ss. 42 En este sentido, comenta Carlos Peinado: "El universo se muestra como una inmensa sinfonía que necesita la diversidad de sonidos para que el ritmo se forme, acorde que es a la vez único y múltiple, pues el conjunto es fruto de la relación de los diversos elementos que se mezclan y combinan, pero que no pueden disolverse, porque con ellos desaparecería la armonía" (Peinado, 2002, 405). 43 En este sentido, comenta Carlos Peinado: "El símbolo parece distanciarse de la realidad (no es simplemente una parte de ella), al tiempo que se ofrece como absoluto: se separa y se destaca como imagen única que centra la atención de quien la contempla, llamándolo (en cuanto centro) a sumergirse en su interior. Aparece una profundidad (una verticalidad) en el seno de la horizontalidad. Igualmente el símbolo posee una infinitud de significados, numerosos estratos de sentido heredados a lo largo de los siglos, pero que el signo contiene. Así se pone de manifiesto la distancia y la separación del Absoluto, la diferencia dentro de la participación: relación entre la imagen y la Imagen, entre la palabra y la Palabra" (Peinado, 2002, 399). 44 Sobre este tema, dice Carlos Peinado: "Las ideas, como las letras, se repiten a lo largo de la historia, en un proceso de variación, y no son más que palabras, símbolos, los nombres primitivos que constituyen el lenguaje adámico" (Peinado, 2002, 379).
FILOSOFÍA Y DERECHOS HUMANOS RESUMEN: Se examina la relevancia de los análisis filosóficos para la conceptualización y para la realización de los derechos humanos, a partir de dos episodios concretos: la elaboración de la declaración universal de los derechos humanos y los planteamientos recientes sobre la justicia global. Se propone que la fuerza y la autoridad moral de los derechos humanos no depende de que se haya llevado a cabo un examen exhaustivo de esta noción, pero también que esa autoridad no es compatible con cualquier teoría sobre ello. Y se defiende la relevancia del análisis filosófico de la idea de justicia global y la irrelevancia de la filosofía para su realización. PALABRAS CLAVE: Derechos humanos; análisis filosófico; Naciones Unidas; justicia global. Los derechos humanos son el referente principal de la ética social en la actualidad. Son la columna vertebral de las constituciones modernas y son invocados con vehemencia a la hora de denunciar la injusticia y la opresión. Los derechos humanos son un referente fundamental en la teoría de la justicia y la democracia, en la actividad política y en el activismo social. Y, además de ser importantes tanto para la reflexión como para la acción, lo son para disciplinas diferentes, y constituyen, en nuestro tiempo, pieza central o contrapunto ineludible desde ángulos diversos, como los jurídicos, filosóficos, sociológicos o económicos. En estas páginas me propongo reflexionar sobre la relevancia de los planteamientos filosóficos sobre los derechos humanos desde una doble perspectiva. En primer lugar, pretendo examinar la relevancia de la filosofía para la teoría y la práctica de los derechos humanos. Me propongo examinar tanto la especificidad y el alcance de las cuestiones y los análisis filosóficos sobre la naturaleza y la conceptualización de los derechos humanos, como la relevancia o irrelevancia de estos análisis para la realización de los derechos humanos. El tema que reúne los artículos de este volumen se refiere a lo segundo, la situación de los derechos humanos en el mundo actual, pero, en el caso de la filosofía, creo que es necesario abordarlo teniendo en consideración la perspectiva teórica y conceptual. En segundo lugar, me propongo contemplar también los planteamientos filosóficos desde las expectativas y las objeciones de otras disciplinas. En muchos ámbitos confluyen análisis filosóficos o conceptuales con los de otras disciplinas, y el entendimiento muchas veces no es fácil. En la filosofía de la ciencia, la filosofía de la mente o la filosofía de la acción, por ejemplo, se producen encuentros y desencuentros entre los análisis filosóficos y las propuestas de las ciencias, la psicología o el derecho. Desde muchas disciplinas se contempla con gran escepticismo que la filosofía pueda ofrecer algo que no forme parte del trabajo explícito de estas disciplinas. Los filósofos tienen grandes dificultades tanto a la hora de examinar sus problemas como a la hora de mostrar a los demás su complejidad y sus implicaciones. Esta dificultad se da también con los derechos humanos. Al examinar los análisis filosóficos sobre los derechos humanos, y su relevancia para la reflexión y la acción, me preguntaré también por la visión que transmiten otras disciplinas de estos análisis. Aunque yo no creo que exista una manera general de plantear la relación entre la filosofía y otras disciplinas, me parece que el caso de los derechos humanos es muy ilustrativo para reflexionar sobre esta relación. Para abordar ambas cuestiones -la especificidad del enfoque filosófico y la relación entre la filosofía y otras FILOSOFíA Y DERECHOS HUMANOS lugar discusiones sobre cada palabra y cada expresión, primero en el seno de la comisión y después en reuniones plenarias del tercer comité. La tarea más importante fue la de la comisión, que presentó un documento muy elaborado al tercer comité, que a su vez sometió a discusión y votación cada uno de sus párrafos antes de presentarlo a la asamblea. La comisión estaba formada por dieciocho miembros, los vencedores de la Segunda Guerra Mundial (EEUU, Reino Unido, Francia, China y URSS) y otros trece representantes que fueron rotando entre el resto de los miembros de la ONU. La comisión estaba presidida por Eleanor Roosevelt, viuda del presidente de EEUU, el vicepresidente era el diplomático chino Peng-chun Chang y el secretario el profesor libanés Charles Malik. Estos dos últimos fueron quienes desempeñaron un papel más activo en las discusiones filosóficas de la comisión. La noción de derechos humanos aparece en siete lugares clave de la Carta fundacional de las Naciones Unidas aprobada en San Francisco en la primavera de 1945. Esta noción aparecía sin ningún tipo de explicación o enumeración, y la comisión delegada del tercer comité recibió el encargo de trabajar sobre ella y elaborar una carta de los derechos más básicos que todos los países miembros pudieran aceptar. Pero este encargo era vago y fue la propia comisión, tras sus primeras reuniones, la que tomó la decisión de dejar de lado la explicitación de un régimen sancionador para los incumplimientos de los principios acordados. Un régimen sancionador, como el asociado a toda norma jurídica, demandaría instituciones y mecanismos internacionales de control imposibles de vislumbrar, prever o consensuar en aquellos momentos, ni siquiera en términos completamente generales. De ahí que la comisión decidiera elaborar una declaración de principios que pudiese alcanzar una autoridad moral internacional, inspirar las constituciones nuevas y las leyes más generales de los estados y servir para denunciar las prácticas más injustas. La comisión encargó la elaboración de un primer borrador a John Humphrey, director canadiense de la División de Derechos Humanos del Secretariado de la ONU. Humphrey y su equipo llevaron a cabo una labor exhaustiva de recopilación de documentos de derechos de los individuos y principios de la vida social en diversas naciones y culturas, y presentaron a la comisión un documento muy heterogéneo, acompañado de más de cuatrocientas páginas de comentarios. René Cassin, prestigioso jurista francés de disciplinas, a propósito de los derechos humanos-me voy a centrar en dos episodios de gran trascendencia en el último siglo: por un lado, la elaboración de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada a finales de 1948, y, por otro lado, la apuesta por planteamientos globales sobre la justicia y los derechos humanos, que se han generalizado en la primera década del siglo XXI. La elaboración de la declaración y el discurso sobre la justicia global pretenden servir tanto a la inteligencia como a la realización de los derechos humanos, y en ambas empresas confluyen y cooperan perspectivas disciplinares e intereses prácticos diversos. Al tratarse de fenómenos tan significativos, espero que su examen permita dar concreción a la discusión y posibilitar a la vez una perspectiva más amplia sobre la cuestión general acerca de la relevancia de la filosofía para los derechos humanos. La filosofía y la declaración de los derechos humanos Los derechos humanos tienen una larga historia antes de la declaración de 1948 1. Mas esta declaración tiene una importancia singular porque reúne y depura elementos anteriores, se presenta con vocación universal, fue proclamada por la Asamblea General de unas incipientes Naciones Unidas, sobre las ruinas aún humeantes de la Segunda Guerra Mundial, y constituye, a partir de entonces, la referencia indiscutible tanto del discurso, los convenios y los documentos de derechos humanos, como de la mayoría de las constituciones democráticas posteriores, incluyendo las de los países perdedores de la guerra, que fueron excluidos al principio de las Naciones Unidas. Durante la elaboración de la declaración tuvieron lugar infinidad de discusiones y negociaciones. A mi modo de ver, estas complejas discusiones para consensuar la declaración son muy ilustrativas sobre el papel de las distintas perspectivas teóricas e intereses prácticos en la construcción y la formulación moderna de los derechos humanos. La declaración universal fue elaborada por una comisión delegada del Comité de Asuntos Sociales y Humanitarios o tercer comité de las Naciones Unidas 2. Durante los casi dos años que transcurrieron desde las primeras reuniones de la comisión a principios de 1947 hasta la proclamación de la declaración el 10 de diciembre de 1948, tuvieron RICARDO PARELLADA que pertenezca; (2) la mente y la conciencia humanas son su posesión más sagrada e inviolable; (3) toda presión del estado, la iglesia u otro grupo para forzar el asentimiento es inaceptable; (4) dado que los grupos, como los individuos, pueden estar en lo cierto o equivocados, la libertad de conciencia del individuo debe ser suprema. La comisión de derechos humanos asumió esta propuesta, pero convino también, desde un principio, que se subrayaría por igual el carácter social del ser humano, asumiendo el reto de ofrecer una noción del ser humano anclada en su autonomía individual y en su carácter social y rechazando la unilateralidad del individualismo liberal y del colectivismo socialista. Fue Chang quien propuso la inclusión del carácter social del ser humano desde el primer artículo de la declaración, remitiendo para ello al término chino ren. De acuerdo con la explicación de Chang, este término denota la interdependencia de los seres humanos, la fraternidad y la implicación emocional de unos con otros. Esta idea debía acompañar a la racionalidad como los dos rasgos definitorios de la naturaleza humana. Desgraciadamente, la propuesta de Chang tuvo una deficiente plasmación lingüística, al traducirse el término ren por conscience en inglés, el idioma original de la declaración (aunque Cassin escribió su borrador en francés). El primer artículo de la declaración afirma que los seres humanos están dotados de razón y conciencia, pero el sentido original era razón y empatía o inclinación fraternal de los unos hacia los otros. FILOSOFíA Y DERECHOS HUMANOS que evita toda inspiración divina, se trata de un montón de fe" 3. En la historia de los derechos humanos se da un tránsito del fundamento religioso a la naturaleza y de la naturaleza a la dignidad. La remisión de la dignidad a la autonomía o a la empatía abre todo el abigarrado mundo de la reflexión filosófica, que es compleja y apasionante. Pero los miembros de la comisión de derechos humanos de la ONU que elaboraron la declaración no podían pararse a especular y tuvieron que hacer un esfuerzo titánico para consensuar un texto que llegara a la asamblea general antes de que lo impidiera la guerra fría. Este texto fue aprobado por cuarenta y ocho votos a favor, ocho abstenciones y ningún voto en contra. Los derechos humanos se pueden remitir a la divinidad, la naturaleza, la dignidad, el consenso o sus contrarios. También se puede negar que la noción de fundamentación tenga sentido. Pero para sostener lo uno o lo otro es necesario articular un discurso paciente e informado. Ésta ha sido siempre la tarea de la filosofía. Podemos preguntarnos si son necesarios, o tienen alguna utilidad, estos análisis para tener una concepción clara de los derechos humanos o para luchar por su respeto universal. Desde la lucha contra la miseria y la ignominia, es fácil contemplar la discusión conceptual como un pasatiempo fútil o incluso irresponsable. Y desde la economía, el derecho o las relaciones internacionales, se comprende bien la importancia de cualquiera de esas otras disciplinas, pero es difícil vislumbrar algún sentido en las digresiones filosóficas o concederles alguna relevancia. Sin embargo, en los primeros años de existencia de las Naciones Unidas, la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) sí parecía conceder relevancia a las indagaciones filosóficas y, mientras la comisión de derechos humanos preparaba la carta internacional, consultó a eminentes pensadores y personalidades que podrían ayudar en la labor más teórica de la comisión. La Unesco pidió a estas personalidades que enviasen sus reflexiones sobre la siguiente cuestión: "¿es posible que desde culturas y tradiciones muy diversas se pueda llegar a un acuerdo acerca de una carta internacional de derechos de los individuos que todas las naciones deberán respetar?". Algunas de las personalidades consultadas fueron Aldous Huxley, Pierre Teilhard de Chardin, Mahatma Gandhi, Benedetto Croce y Salvador de Madariaga. Sus respuestas se reunieron a lo largo de 1947 y 1948, pero no sirvieron para arro-consideraba que la expresión inglesa "all men" se refería sin ambigüedad a todos los seres humanos. Pero en el caso del individuo y la sociedad, Metha no consideraba necesarios tantos melindres: la comisión no debía "discutir sobre ideología: si el ser humano viene antes o después de la sociedad", sino simplemente "afirmar la fe en los derechos humanos". La respuesta del filósofo Malik no se hizo esperar: "cualquier cosa que diga, señora, tiene presupuestos ideológicos y, por mucho que usted quiera ignorarlos, están ahí, y se pueden esconder o traer a la luz, para verlos bien y poder criticarlos". A mi juicio, esta discusión ilustra muy bien las diferencias entre actitudes más teóricas y más prácticas hacia los derechos humanos. Hansa Metha estaba volcada a combatir prácticas injustas y contemplaba a esta luz la elaboración de la carta de derechos. Desde la conciencia y el compromiso social, las disquisiciones conceptuales pueden resultar carentes de sentido y, sobre todo, irrelevantes para la realización de los derechos humanos y la lucha contra la ignominia o la miseria. En mi opinión, el contraste entre la voluntad analítica de Charles Malik y la impaciencia resolutiva de Hansa Metha en la elaboración de la declaración universal de los derechos humanos sirve para ilustrar la contraposición, que se reproduce de muchas maneras, entre la parsimonia de la indagación teórica y la urgencia de la realización efectiva de los derechos humanos. Pero antes de vincular este contraste con la pregunta inicial por la relevancia de las indagaciones filosóficas, me gustaría señalar un par de elementos adicionales de la declaración. Para salvaguardar su universalidad, la declaración no apela a los fundamentos religiosos aducidos por otras cartas anteriores de derechos (aunque Brasil propuso añadir una referencia al creador en el tercer comité). En el último instante, y a propuesta belga, se suprimió también una alusión a la naturaleza. El concepto que en momentos clave de la declaración pasa a desempeñar un papel central es el de dignidad humana: "la dignidad intrínseca y los derechos iguales de todos los miembros de la familia humana son el fundamento de la libertad, la justicia y la paz en el mundo", reza la frase inicial del preámbulo. La carta fundacional de las Naciones Unidas había afirmado la fe en la libertad y la democracia. La declaración la interpreta como fe en los derechos humanos, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres. Como dice Glendon, "para tratarse de un documento RICARDO PARELLADA filosofía ha de analizar la historia y el sentido de esta idea. Se trata de una convención, un sinsentido, una proposición que sólo puede tener sentido religioso... La filosofía es el conjunto de razonamientos y respuestas a cuestiones como ésta, y como la pregunta por la historia y el sentido de las nociones de dignidad y autonomía. Ésta es la tarea propia de la filosofía, una tarea teórica, lo cual no prejuzga que quien haya de ofrecer los análisis y las consideraciones más profundas en cada momento se llame filósofo, físico, jurista o diplomático. Si un diplomático presenta los análisis filosóficos más pertinentes, lo hará en tanto que sujeto que filosofa, no en tanto que diplomático. ¿Cuál puede ser la relevancia práctica de las investigaciones filosóficas sobre los derechos humanos? A mi juicio, esta relevancia existe, aunque no se trata de una relevancia directa, sino indirecta. El trabajo contra la injusticia y por la realización progresiva y efectiva de los derechos humanos no parece corresponder a cualquier concepción de estos derechos, sino a convicciones profundas y específicas acerca de la naturaleza de estos derechos, aunque los filósofos no sepan dar cuenta de ellas. La lucha por la justicia y los derechos está llena de amor y valor, pero presupone también la convicción de que los seres humanos son efectivamente iguales en valor, dignidad y derechos, metafísicamente iguales, no físicamente iguales, ni convencionalmente iguales, aunque el activista no sepa articularlo y los filósofos le intenten convencer de lo contrario. Resultaría muy extraño enarbolar la bandera de los derechos o sacrificar la vida en nombre de una dignidad y una igualdad convencionales. O dedicar alma y cuerpo a la lucha por la educación o la integridad física de la gente en nombre de un acuerdo contingente entre voluntades contingentes que tuvo lugar no se dónde. La lucha por los derechos de las mujeres, contra el matrimonio infantil o la reclusión femenina presupone, como afirma Hansa Metha, "la fe en los derechos humanos", aunque Mehta tenga cosas más importantes que hacer que intentar comprender esa fe y dar cuenta de sus implicaciones conceptuales. Con lo cual parece que la relevancia práctica de la teoría se convierte en la relevancia teórica de la práctica, pues la práctica pone de manifiesto que hay teorías que no pueden ser correctas... Por último, ¿cuál es la relevancia que se atribuye al análisis filosófico desde otras perspectivas teóricas? La economía, el derecho o las relaciones internacionales, por muy volcadas jar gran luz sobre el problema y no fueron aprovechadas por la comisión de derechos humanos. Entre la disparidad de respuestas, han tenido especial eco las consideraciones del filósofo francés Jacques Maritain en la introducción a la obra colectiva en la que se publicaron 4. Maritain sostiene que culturas y concepciones intelectuales y religiosas diversas pueden llegar a un acuerdo sobre los principios más básicos del respeto a los individuos en el orden social, porque la finalidad del acuerdo es práctica. A decir de Maritain, no se trata de llegar a un acuerdo acerca de la noción de persona, su valor intrínseco o las razones para respetar su conciencia como el reducto más sagrado de su personalidad, sino de formular principios claros que recojan los derechos básicos, civiles y políticos y sociales, económicos y culturales, para poder hablar de vida digna y libre desarrollo de la personalidad. A su juicio, los pensadores religiosos y racionalistas no podrán nunca ponerse de acuerdo sobre las razones para atribuir dignidad y derechos básicos a las personas, pero sí podrán elaborar las normas y principios de conducta recogidos en la declaración de derechos. Por debajo de los razonamientos explícitos resulta efectivo, a juicio de Maritain, un fondo intelectual que corresponde a la época y permite el acuerdo práctico a pesar de profundas discrepancias teóricas. La propuesta de Maritain ha tenido singular influencia en la reflexión sobre los derechos humanos, y su actualización más conocida es quizá la reelaboración llevada a cabo por John Rawls de su teoría de la justicia bajo el título de liberalismo político, según el cual pueblos y doctrinas razonables pueden estar de acuerdo en el contenido central de los derechos humanos sin compartir las razones para abrazarlos. Esta solución es, a mi juicio, completamente insatisfactoria. No permite abordar las cuestiones propuestas al principio: la especificidad de la reflexión filosófica sobre los derechos humanos, su relevancia teórica y quizá práctica, y la visión que se tiene desde otras perspectivas teóricas o intereses prácticos de lo que puede ofrecer la filosofía. A mi modo de ver, la filosofía debe abordar su tarea más propia, el análisis conceptual, equipada con la información empírica e histórica relevante y el instrumental analítico necesario. Tanto el preámbulo como el primer artículo de la declaración comienzan afirmando que los seres humanos son libres e iguales en dignidad y derechos. Esa no era entonces, ni es ahora, ni será nunca una proposición empírica. La igualdad de los hombres no es física, sino metafísica. La FILOSOFíA Y DERECHOS HUMANOS normas y procedimientos económicos y jurídicos en los que se desenvuelve la actividad de los ciudadanos de los estados democráticos. De acuerdo con la propuesta de Rawls, la estructura básica de una sociedad es fundamentalmente justa o injusta si respeta o protege las libertades, la igualdad de oportunidades y el tratamiento diferencial o compensatorio, en alguna medida, hacia los más desfavorecidos. Se trata de una teoría de la justicia estatal o, utilizando un anglicismo usual, doméstica (domestic justice), seguida de forma generalizada en la filosofía política contemporánea. El estado es justo o injusto según lo sea su estructura básica, es decir, las normas y procedimientos básicos a los que están sometidos sus ciudadanos. Ahora bien, las leyes de un estado influyen también, y cada vez más, sobre ciudadanos de otros estados. Influyen de manera directa e inmediata sobre los ciudadanos extranjeros que entran en contacto con ese estado mediante las leyes de inmigración y extranjería, derechos y coberturas para los inmigrantes ilegales, etc. Pero influyen también de forma aparentemente indirecta, pero muy poderosa, sobre otros estados y sus ciudadanos tanto mediante medidas propias, como la política de aranceles, subvenciones o ayudas a la exportación, como a través de sus políticas y posiciones en la arena internacional. Cuando se considera que un estado es justo o injusto no sólo por la influencia que ejercen sus normas y regulaciones sobre la vida de sus propios ciudadanos, sino también por el tipo de influencia y efectos que ejercen sobre la vida de ciudadanos de otros estados, entonces se da el tránsito de la perspectiva de la justicia estatal a la perspectiva de la justicia global 6. Se trata de un cambio importante de perspectiva que se ha ido generalizando en la última década. Dos ámbitos en los que se ve con claridad las implicaciones de los planteamientos de la justicia global son la concepción de las necesidades humanas y algunas normas y medidas internacionales. Voy a considerar la cuestión inicial sobre la relevancia de la filosofía a propósito de estos dos asuntos. La noción de necesidades humanas, necesidades básicas universales, es indispensable, como complemento de los derechos humanos, para poder realizar razonamientos y comparaciones transculturales, dar sentido a las nociones de bienestar, calidad de vida y desarrollo humano, e incluso para poder criticar la injusticia y la opresión. Sin una noción decidida de necesidades humanas es imposible la crítica fundada de la adaptación de las preferencias y las que se encuentren a veces en problemas que conciernen a la dignidad y los derechos más básicos de los individuos, no necesitan resolver previamente ningún problema filosófico. Sin embargo, el desinterés o la desconfianza hacia la especulación se encuentra aquí acompañado a menudo por una firmeza de convicciones semejante a la que exhibe el trabajo por la justicia y la realización de los derechos. Si el lenguaje de la disciplina lo requiere, se expresa la convicción del derecho de los individuos a tal cosa, o se asegura que los criterios económicos se deben completar con criterios de equidad, como dicen los economistas. A mi modo de ver, la distancia con la que se observan las disertaciones filosóficas desde el activismo y desde otras disciplinas corresponde unas veces a una clara falta de interés por cuestiones teóricas que tienen gran relevancia para las creencias de estos mismos individuos. Pero otras muchas veces se debe a la incapacidad de la filosofía para presentar análisis sensatos a los que se pueda asomar el lector interesado. La distancia y la impaciencia con la que se contemplan desde fuera las propuestas filosóficas, reflejan a menudo, no una falta de interés por los problemas, sino la perplejidad ante las repetidas manifestaciones de confusión y palabrería con las que los filósofos presentan sus profundos análisis. La filosofía y la justicia global En la Introducción a uno de los libros colectivos que ha editado sobre justicia global, Thomas Pogge cuenta que pidió financiación a una fundación importante para organizar el congreso en el que se presentaron las contribuciones recogidas en ese libro. Los evaluadores externos de la fundación rechazaron su solicitud alegando que las cuestiones que se iban a examinar en el congreso demandaban un tratamiento interdisciplinar, desde la economía y el derecho, y que era muy dudoso que los filósofos tuvieran algo interesante que decir. En mi opinión, los escritos y las propuestas del propio Pogge son un buen punto de partida para examinar la relevancia de la filosofía en planteamientos sobre la justicia a escala internacional 5. Las teorías modernas de la justicia están concebidas para contextos estatales. Siguiendo el planteamiento seminal de John Rawls, el objeto fundamental de la teoría de la justicia es la estructura básica, es decir, el conjunto de RICARDO PARELLADA en la calidad de vida de muchas personas. Uno de los grandes méritos de Thomas Pogge como teórico de la justicia global es insistir claramente en los efectos nocivos para los estados pobres y sus habitantes de algunas reglas y prácticas en las relaciones internacionales o con relevancia supra-estatal. Destacan dos: las reglas del comercio internacional -en particular el proteccionismo agrícola de los países ricos-y los privilegios de los gobiernos para endeudar a sus estados y vender sus recursos naturales, con independencia de la legitimidad o ilegitimidad de su forma de acceder al poder. En el caso del proteccionismo agrícola, hay tres tipos de medidas gravemente dañinas para los países pobres: los aranceles, las subvenciones y las ayudas a la exportación. Como demuestran también los documentos preparados por organizaciones como Oxfam y los informes de desarrollo humano de las Naciones Unidas y el Banco Mundial, las medidas proteccionistas de grandes potencias como la UE y EEUU son extremadamente perjudiciales para la agricultura y para la economía general de los países pobres. Los informes muestran que los aranceles que los países ricos imponen a los países pobres son de media cuatro veces superiores a los que se imponen los países ricos entre sí, que las subvenciones son tremendamente regresivas en el interior de estos países y que vuelven muy difícil la competencia para los países pobres. Además, los países ricos han inundado muchas veces, sin ningún escrúpulo, los mercados de países pobres con productos no sólo subvencionados, sino beneficiarios de generosas ayudas a la exportación, que han arruinado la producción local. Pues bien, la pregunta es ¿qué puede ofrecer la filosofía sobre estos fenómenos, que son esenciales para completar los puntos de vista económicos sobre los problemas internacionales con consideraciones de justicia? Mi impresión es que la filosofía, tras ofrecer algunas ideas básicas sobre la justicia, tiene muy poco más que decir. La filosofía política muestra la estructura de los principios y las nociones más generales de justicia y el sentido de transitar de nociones de justicia estatal a justicia global. Ciertamente, el planteamiento filosófico de la justicia global como referida a normas y estructuras generales de funcionamiento internacional, parece útil y significativo. Y también lo es la propuesta de Thomas Pogge de concebir los deberes asociados como deberes negativos, pues la voluntad de no hacer daño, sin necesidad de apelar a la benevolencia, sería suficiente para comprender y combatir la injusticia de muchas normas estructurales de las relaciones y el expectativas a las situaciones injustas. La negación de las necesidades, las capacidades o los derechos más básicos es el aliado más fiel del conservadurismo y el mantenimiento del status quo. Y mostrar esto último es una tarea eminentemente filosófica, aunque, curiosamente, no sean siempre los filósofos los que más han sobresalido en esta tarea. En el pensamiento social de los últimos treinta años, dos hitos importantes para estos propósitos son la teoría de las necesidades humanas de Len Doyal e Ian Gough y las teorías de las capacidades humanas de Amartya Sen y Martha Nussbaum 7. Las teorías de las necesidades o las capacidades humanas tienen que analizar una paradoja. Como muestran Doyal y Gough, desde el punto de vista teórico hay muchas maneras de negar la existencia de necesidades o derechos básicos, mientras que las políticas sociales y la práctica jurídica dan por supuesta la existencia de esas necesidades humanas básicas, que reclaman su protección con mayor urgencia moral y normativa que otras. La tarea propiamente filosófica consiste en analizar y desentrañar la complejidad de esta paradoja. Aunque Doyal y Gough no se sitúan profesionalmente en la filosofía, llevan a cabo una tarea filosófica y conceptual de la mayor importancia con la crítica de la negación de las necesidades básicas desde el liberalismo, el socialismo, la antropología, la sociología y el culturalismo. Por su parte, Martha Nussbaum lleva a cabo el análisis filosófico de las concepciones de la diversidad cultural y las acusaciones de dogmatismo y paternalismo que se utilizan para negar la existencia de capacidades y derechos humanos universales. La tarea filosófica consiste en mostrar la compatibilidad o la incompatibilidad de los derechos humanos y la diversidad cultural, utilizando para ello, de nuevo, las herramientas conceptuales y los datos históricos y empíricos relevantes. En su discurso ante la asamblea general de las Naciones Unidas, el 9 de diciembre de 1948, para pedir la aprobación de la declaración de derechos humanos, uno de los padres de ésta, el diplomático y filósofo chino Peng-chun Chang, la presentó como un documento multicultural, que señalaba el mínimo de decencia en el trato a los seres humanos por parte de la sociedad y los poderes públicos, pero abierto a múltiples especificaciones y a la diversidad de culturas y tradiciones 8. Por otro lado, desde una perspectiva global es cada vez más importante pensar la naturaleza y los efectos de normas y procedimientos internacionales que tienen gran influencia ofrecerlo un filósofo, sino que podrá ofrecerlo un científico social o un jurista que filosofa. A mi modo de ver, la apuesta por la justicia global y la realización de los derechos humanos debe ser una prioridad de la actividad política y económica, que ha de hacer suyas consideraciones básicas de justicia. La filosofía es la disciplina que examina despacio la complejidad y las implicaciones conceptuales en éste y muchos otros campos, pero el economista o el político ilustrado puede haber recibido estas nociones de la cultura y la ideología ambiental, accesible a todos, sin necesidad de acudir a la filosofía formal. La realización de la justicia y los derechos humanos son empresas políticas, no filosóficas. El discurso filosófico sobre la justicia global se encuentra a menudo con un escepticismo como el manifestado por los evaluadores de la propuesta de Pogge para organizar un congreso, a la que me he referido más arriba. A mi juicio, este escepticismo obedece a razones diferentes a las que explican la impaciencia de activistas o teóricos de otras disciplinas ante análisis filosóficos sobre problemas propiamente abstractos. Hans Metha se impacienta ante la reflexión sobre los fundamentos de los derechos humanos y no necesita ni le interesa llevarla a cabo. Pero se trata de un terreno en el que la aclaración conceptual sólo puede provenir del ejercicio propiamente filosófico. En cambio, en el caso de la justicia global, la filosofía puede ofrecer consideraciones relevantes sobre la noción de justicia y la universalidad de las necesidades y los derechos humanos, pero muy poco para la realización efectiva de la justicia y los derechos. La teoría de la justicia y los derechos ilustra y enriquece la ideología y el espíritu de los tiempos. Y la política debe estar alentada por la voluntad de justicia y la búsqueda del bienestar de todos los seres humanos. Pero no son las reflexiones filosóficas las que permiten llevar la justicia a la actividad política y económica. comercio internacional. Las políticas internas de los países ricos disocian por completo los problemas internos sectoriales, como los de sus agricultores y ganaderos o su industria automovilística, de sus discursos y políticas de ayuda al desarrollo. Una clara inteligencia de la noción de justicia global y de los efectos devastadores de algunas reglas internacionales es incompatible con el discurso de los países ricos sobre sí mismos y sobre sus relaciones con los países pobres, y ha de tener, ciertamente, una influencia cada vez mayor en la presentación pública de estos problemas. Sin embargo, la complejidad de los factores económicos y políticos es grande y sólo desde un conocimiento profesional experto se puede llegar a establecer un juicio político acerca de las posibilidades y la conveniencia de acción. El discurso filosófico ofrece una conceptualización adecuada de las nociones de justicia, explicita las diferencias entre los criterios económicos y otros criterios, e incluso puede insistir de forma general en la necesidad de abordar las urgencias de los grupos de presión internos sin olvidar la incidencia de las políticas fuera del territorio nacional. La filosofía puede pedir, quizá, que se incorporen estos elementos y esta conciencia al trabajo y el análisis político. Pero es poco lo que la filosofía como tal, en cuanto disciplina abstracta y conceptual, puede ofrecer para sustanciar o dar concreción a ningún tipo de política internacional. No son tareas de competencia de la filosofía. Cuando la teorización filosófica sobre la justicia global alcanza alguna concreción política, es obra en realidad de filósofos informados sobre economía o relaciones internacionales. Sus propuestas no las hacen en tanto que filósofos, sino en tanto que conocedores, más o menos informados, de otras disciplinas, de igual manera que el análisis filosófico más relevante sobre los fundamentos o la universalidad de los derechos humanos no tiene por qué
1) Derechos políticos y condiciones institucionales de la democracia En su representación más gráfica, los procesos de legitimación democrática siguen un esquema ascendente y reposan sobre el derecho de los ciudadanos a tomar parte en pie de igualdad en las decisiones que les afectan. A más participación, más democracia. Se entiende que cuanto más extensas y profundas sean las garantías de la libertad política, mayor calidad tendrán los procesos de autodeterminación democrática. Sucede, sin embargo, que las condiciones para el ejercicio de los derechos de participación política son más complejas de lo que se suele reconocer. Cualquier noción mínimamente fiable de calidad democrática deberá incluir la referencia a un amplio abanico de factores institucionales y sociales. En este sentido, la multiplicación de las ocasiones de participación no produce necesariamente una ganancia en la calidad del proceso. No basta con ir a votar más veces para que haya más democracia. Se necesita que los ciudadanos puedan formarse una opinión y que su opinión tenga un peso real en la toma de decisiones, en las materias más importantes. En los últimos años ha habido un gran interés por explorar diferentes iniciativas para incrementar la intensidad de la democracia. Algunas de estas propuestas se han llevado a la práctica y han tenido un éxito indiscutible. No obstante, este tipo de experiencias no han dejado de ocupar una posición periférica tanto en la teoría como en la práctica, fundamentalmente porque es altamente improbable que sociedades tan complejas como las nuestras puedan ser gobernadas por medio de alguna variante actualizada de la democracia directa. Por supuesto, las modalidades de la representación política evolucionan y pueden ser complementadas con mecanismos participativos de los más diversos tipos. Sin embargo, es difícil creer que las prótesis o suplementos puedan reemplazar las instituciones típicas de la democracia moderna. rechos políticos ha tenido en el pensamiento democrático de los últimos años. Nada nuevo: las mayorías han estado y siguen estando bajo sospecha 2. Más sorprendente parece la posición secundaria que ocupa el principio de separación de poderes en el amplísimo debate contemporáneo sobre el constitucionalismo. En el amplísimo debate sobre constitucionalismo y democracia, la posición de los derechos políticos ha quedado algo oscurecida por la contraposición, forzada e imprecisa, entre mayorías y derechos. Apelando a una concepción "sustancial" y no "meramente procedimental" de la democracia, los neoconstitucionalistas han hecho hincapié en los límites constitucionales a la voluntad democrática y han argumentado que la autonomía no es el único ni es el más importante de los valores sobre los que se asienta la legitimidad de nuestros sistemas políticos 3. El renovado interés por esta tesis responde a un determinado diagnóstico sobre los problemas y las perspectivas de desarrollo de las democracias contemporáneas. Se tiende a pensar -me permito resumir esquemáticamente una opinión difusa-que las mejores perspectivas para la recuperación del déficit de legitimidad de las democracias actuales consisten en el desarrollo de garantías contramayoritarias, pues en ellas se encuentra el remedio más eficaz contra la mala política, en todas sus formas, y especialmente contra la ocupación partidista del poder político, económico y mediático. Con ello se reafirma la superioridad del gobierno de las leyes sobre el gobierno de los hombres y se promueve una nueva vuelta de tuerca en la progresiva construcción del Estado (constitucional) de derecho. En la apuesta por el constitucionalismo de los derechos aflora además la consideración típicamente realista sobre el impacto infinitesimal del voto de cada elector, cuyo valor es poco más que simbólico. A eso se suma la presencia de numerosos factores correctivos que distorsionan la igualdad aritmética en la representación, atendiendo a las muy diversas exigencias -gobernabilidad, composición territorial del Estado, reconocimiento de minorías-que condicionan el diseño de los sistemas electorales (Dworkin, 2003, 219 y ss.). Desde este punto de vista, la regla de decisión por mayorías no es más que una entre las muchas técnicas posibles, y ni siquiera la más importante, para alcanzar los fines a los que responde el marco institucional 4. Frente a las debilidades de la concepción Alguien responderá que, lejos de ser decorativas, estas iniciativas son indispensables para revitalizar la estructura civil y política de las sociedades democráticas. Pero esta respuesta está lejos de ser definitiva. Es verdad que la participación es imprescindible para asegurar la estabilidad de las instituciones democráticas; pero también que los mecanismos complementarios de participación no surgen por generación espontánea y no se administran solos. Requieren el respaldo de instituciones comprometidas con su desarrollo, y éstas, a su vez, es deseable que estén sujetas a formas efectivas de control. Eso nos devuelve al punto de partida. Más participación, sin precauciones, no es garantía de una mejora en el déficit de legitimidad democrática. Cuando se oye reivindicar con tanto entusiasmo la gran novedad de los experimentos participativos, a veces da la impresión de que se está intentando comenzar la casa por el tejado. Se pretenden reparar las grietas del viejo edificio sin antes haber comprobado si los pilares son bastante sólidos para aguantar la obra. En las próximas páginas voy a ocuparme de la degradación de los derechos de participación política como consecuencia de los desequilibrios del marco institucional en que esos derechos se ejercen, esto es, en la estructura de separación de poderes que caracteriza a las democracias representativas. Para que un ciudadano pueda ejercer sus derechos de participación, y para que esa participación política sea valiosa y efectiva, han de darse una serie de condiciones. Se necesita, para empezar, la garantía de los derechos de libertad, así como de las demás garantías básicas del estado de derecho. También se necesita, en segundo lugar, que los ciudadanos tengan posibilidades reales de hacer uso de las facultades que la constitución le otorga, esto es, que dispongan tanto de los recursos materiales como de la información necesaria para participar de forma responsable. Se necesita también -y esta es la cuestión que me interesa-la presencia de un marco institucional en el que estén claramente definidas y delimitadas las competencias de los poderes que intervienen en el proceso de formación de la voluntad política. Sin ese marco, el derecho-poder de participación reconocido a todos los ciudadanos carece de contenido 1. 2) El estado de la cuestión: las mayorías bajo sospecha Antes de entrar en el núcleo de mi argumento me detendré en la relativa poca fortuna que la reivindicación de los de- A partir de ahí, se reabre la valoración de los resultados alcanzados en el debate sobre el constitucionalismo contemporáneo. Parece, en efecto, que los argumentos de los neoconstitucionalistas no acaban de poner contra las cuerdas la tesis de quienes reivindican el valor intrínseco, y no meramente instrumental, de la libertad política. Si nos tomamos en serio la tesis de la continuidad y complementariedad entre los distintos tipos de derechos -con Habermas, la tesis de la cooriginariedad entre libertad positiva y negativa-llegamos inevitablemente a la conclusión de que les corresponde a los ciudadanos, que son la fuente última de la autoridad, revisar y reformular el contenido de los derechos y libertades que forman el proyecto constitucional. Frente a un argumento tan radical, los neoconstitucionalistas pueden todavía replicar que los procedimientos de representación política están hoy, de hecho, tan deteriorados que son incapaces de producir más legitimidad que las instituciones contramayoritarias. Como las votaciones de los parlamentos no son más "democráticas" ni representativas que las votaciones que tienen lugar en el seno de las cortes constitucionales, vienen a decir, quedémonos con éstas, que por lo menos suelen tener mayor prestigio. ¿Quién sale ganando en el debate? No es fácil decirlo, y más bien parece que al final del recorrido se llega a un punto de relativo equilibrio entre las razones de las dos partes, donde no es difícil imaginar la progresiva convergencia hacia alguna de las posibles variantes de un constitucionalismo débil. Hay acuerdo en evitar la contraposición entre las dos posiciones extremas -que podríamos describir como mayoritarismo y anti-mayoritarismo-y en aceptar que el balance correcto entre valores intrínsecos del procedimiento y valores sustanciales depende en última instancia de factores contextuales. Que haya razones para establecer reglas en las que marcan las condiciones mínimas para el buen funcionamiento de las instituciones democráticas no implica que dichas reglas deban -ni puedan-quedar definitivamente sustraídas al juego de la democracia 5. Un equilibrio razonable entre constitución y mayorías es aquel en el que se combinan ciertas restricciones a la voluntad de las mayorías, con un principio general de autorrestricción judicial y de deferencia a la voluntad del legislador, y en el que se establecen mecanismos de enfriamiento para las decisiones más difíciles, especialmente para aquellas que suponen una mutación constitucional, reservando la última palabra a las mayorías, en un marco procedimental de separación de poderes (cfr. Hierro, 2007). mayoritarista de la democracia, los partidarios del nuevo constitucionalismo persiguen una concepción distinta, que le resta protagonismo a las reglas procedimentales y, por el contrario, sitúa en el centro del proceso político el principio de igual consideración y respeto de todos los miembros de la asociación política. Las mayorías pueden equivocarse, desviarse de la decisión correcta y no tienen ninguna vía de acceso privilegiada, más fiable que otras, a la verdad en materia moral (Nino, 1997). Y aunque lográramos demostrar que las mayorías tienden a equivocarse menos que las minorías, lo cierto es que unas y otras se equivocan, con trágicas consecuencias, y eso bastaría para justificar el establecimiento de un sistema de frenos y contrapesos (Zagrebelsky, 1995, 114-115). En última instancia, el atrincheramiento de las reglas del juego frente a la voluntad de quienes intenten subvertirlas parece la medida más inteligente para asegurar la supervivencia de la democracia (Ely, 1997). El problema, en este punto, es que el argumento de la mayor capacidad epistémica de los guardianes de la constitución respecto de las mayorías es siempre reversible y no faltan quienes han planteado la posibilidad de darle la vuelta (por todos, Waldron, 2005). Los partidarios del reflujo democrático pueden mostrar sin demasiada dificultad que la probabilidad del "error" no se distribuye de forma constante entre los guardianes y las mayorías y que, por el contrario, depende de multitud de factores institucionales y sociales. Es verdad que las mayorías no están nunca a salvo de influencias perversas y juegos propagandísticos, pero también que la independencia de magistratura frente al poder político y frente a los humores populares, por más garantías que se establezcan al respecto, es poco más que una ilusión. Desde una perspectiva estrictamente pragmática cabe plantearse qué mecanismos de control podrán mantenerse a salvo de la creciente batalla política -en el sentido puramente partidista-por el control sobre la interpretación constitucional. Porque a nadie se le oculta que el incremento de las dificultades interpretativas va en función del número de materias protegidas por derechos fundamentales. Cuanto más ancho sea el "ámbito de la constitución" y el número de decisiones controvertidas, menor será el consenso y más difícil encontrar soluciones socialmente aceptables. Reconocer que en casos como esos las mayorías pueden tener la última palabra quizá no sea una conclusión tan descabellada. del siglo XX, e incluso antes, en cualquiera de los tres principales ámbitos geográficos en los que se desarrolla históricamente el constitucionalismo democrático (en Inglaterra, en Estados Unidos y en Francia), el modelo más elemental de relación entre los tres poderes quedó desvirtuado, entre otros factores, por la aparición de un aparato burocrático estatal de dimensiones muy superiores a las previstas inicialmente, que modificaba sustancialmente los mecanismos de control democrático (Vile, 2007, 351 y ss.). Desde entonces, los objetivos de equilibrio y control, representación y responsabilidad, participación y eficacia se han mantenido vigentes pero han dado lugar a fórmulas institucionales muy diferentes y cambiantes. Considérense, al menos, los siguientes factores de cambio: (a) han aparecido estructuras multi-funcionales, diseñadas para cumplir objetivos, implementar planes, administrar programas y que pueden desempeñar, por razones de eficacia, funciones distintas; (b) en relación con la función ejecutiva, se ha difuminado la distinción entre ejecución administrativa y dirección política, quedando finalmente ambas sometidas a un control de carácter jurisdiccional; (c) el legislativo ha perdido el monopolio de la producción normativa, al menos por dos razones distintas: por un lado, por el incremento de los márgenes de discrecionalidad judicial dada la creciente complejidad del ordenamiento y, por otro, por el reforzamiento de los órganos puramente técnicos de las grandes organizaciones burocráticas que generan pautas normativas que el legislativo se ve forzado a asumir pasivamente; (d) la función de control se ha dispersado, en el sentido de que ya no se sustancia sólo ante los tribunales o en el momento electoral, sino que se ejerce de manera difusa a través de múltiples instancias más complejas y menos visibles; y finalmente (e) junto a las tres funciones clásicas, ha aparecido y ha ido cobrando cada vez mayor peso la función de coordinación entre los distintos poderes y niveles institucionales. La relevancia de estos cambios sobre el contexto institucional en que se insertan los derechos políticos es evidente. Y la conclusión inmediata, aunque seguramente apresurada, es que la disolución del modelo clásico de separación de poderes va a traer consigo el fin de la democracia representativa, al menos en la forma en que la hemos conocido hasta la fecha. Si el pueblo ya no habla a través de las leyes y se limita a entrar en escena de vez en cuando para deponer a las élites en el gobierno, parece inevitable Pero la solución no es del todo pacífica. Mientras el péndulo de la teoría sigue oscilando entre la defensa de la voluntad de las mayorías y la reivindicación de mecanismos contra-mayoritarios de decisión, entre la demanda de más derechos políticos y el establecimiento de nuevas garantías, nos preguntamos si ese marco procedimental en el que se inserta el juego de las mayorías funciona como se supone que lo hace. Y es que, en efecto, la relevancia de los derechos de participación no depende sólo de su mayor o menor extensión, sino también de la estructura constitucional en que se insertan. Teniendo en cuenta las condiciones de las democracias actuales, ¿qué función cumplen hoy los derechos políticos? La respuesta más obvia consiste en decir que valen para elegir representantes, o para sancionar a los representantes durante la legislatura anterior. Pero una respuesta de este tipo es poco significativa. En efecto, si afirmo que los derechos políticos tienden hoy a degradarse, a quedar vacíos de contenido, no es porque hayan sido derogados; ni tampoco porque considere que, desde el punto de vista sustancial, las instituciones representativas -partidos, sindicatos, parlamentos, etc.-lo son cada vez menos; ni tampoco porque considere, como se hace a menudo en la polémica sobre el neo-constitucionalismo, que los mecanismos contramayoritarios de garantía han invadido, de forma ilegítima, el espacio de autodeterminación de los ciudadanos. Me interesa el vaciamiento de los derechos políticos como consecuencia de la progresiva disolución del entramado institucional en que tales derechos-poderes se insertan, un marco que debería estar basado en alguna de las muchas variantes del principio de separación de poderes. 3) La estructura jurídica de la democracia: plan inicial y desarrollo De la forma más esquemática, el proceso de legitimación democrática supone algo más que la atribución del derecho de sufragio activo y pasivo a todos los ciudadanos y la celebración de elecciones limpias y regulares. Supone además la existencia de una estructura política en la que se reconoce tanto el principio de legalidad como el principio de separación de poderes 6. Ley emana del proceso de participación democrática, expresa la voluntad popular, orienta las decisiones del poder ejecutivo y legitima las decisiones judiciales. A lo largo ANDREA GREPPI contribuyen a vaciar de contenido -de influencia políticalos fragmentos de soberanía atribuidos a los electores (cfr. En la lectura de Ferrajoli, la respuesta frente a estos desarrollos patológicos es doble. Consiste, por un lado, en reiterar el carácter estipulativo de los postulados básicos de la teoría del derecho y de las normas que definen el sistema de los derechos fundamentales. Esto permite sostener el carácter estrictamente "político", y por tanto "democrático", de los fundamentos del sistema constitucional. Por otro lado, se afirma el carácter tendencialmente cognitivo de los procesos de aplicación del derecho, desde la constitución en adelante. Aparece así un factor epistémico sin el que sería imposible explicar la arquitectura del sistema de separación de poderes: existe derecho -y Estado de derecho-porque es posible conocer tanto el significado de las normas como de los hechos a los que el derecho se aplica 8. Esto implica que tanto el legislador como el intérprete habrán de tener en sus manos los instrumentos cognitivos necesarios para desempeñar con el suficiente grado de objetividad la labor que se les encomienda: el legislador, el conocimiento experto necesario para dictar la ley; el jurista, el conocimiento técnico necesario para aplicarla. Son dos funciones distintas, dos poderes distintos, y dos fundamentos epistémicos distintos. Es obvio que aparecerán toda clase obstáculos y dificultades de orden práctico. Será necesario echar las cuentas con cierto margen fisiológico de discrecionalidad (2007, t. I, 555), pero la distinción entre los dos tipos de funciones es clara y toda desviación equivale a un desmentido de las reglas implícitas básicas de funcionamiento de la democracia. Ahora bien, que el principio de división y separación de poderes haya sido un factor determinante en el desarrollo de la estructura jurídica de la democracia constitucional no implica -y aquí es donde comienzan las dudas-que esté por encima de las contingencias históricas. De hecho, reposa sobre un conjunto de presupuestos teóricos y políticos altamente conflictivos. La diferencia entre funciones de gobierno y funciones de garantía sólo tiene sentido si consideramos que es posible distinguir, con suficiente claridad, entre lo opinable y lo cierto, dos esferas del juicio que se suponen radicalmente distintas y a las que se atribuye un estatuto epistémico diferenciado (2007, t. El problema está en que la frontera entre estas dos esferas no es ni mucho menos obvia. A medida que se concluir que el reconocimiento universal de los derechos políticos se ha convertido en poco más que un elemento marginal del sistema. Una más entre las muchas piezas de una organización compleja, que puede tener múltiples equivalentes funcionales. Para evitar esta conclusión -que, sin embargo, no podemos pasar por alto a la ligera-es preciso adentrarse en el análisis de la estructura jurídica de la democracia constitucional. Desde el punto de vista procedimental, explica Luigi Ferrajoli en Principia Iuris, la democracia puede ser descrita como "el conjunto de las reglas que atribuyen al pueblo, o mejor, a la mayoría de sus miembros el poder para tomar [ciertas] decisiones, de forma directa o por medio de representantes" (Ferrajoli, 2007, t. Esta caracterización del procedimiento democrático supone la existencia de un doble sistema de reglas: de un lado, las reglas de competencia, que atribuyen poderes; de otro, las reglas que establecen límites y vínculos de carácter sustantivo o de contenido al ejercicio de dichas competencias. Puede decirse que la constitución tiene por objeto tanto la sintaxis -los procedimientos-, como la semántica -los contenidos-de la democracia (2007, t. Unas y otras son imprescindibles para hablar su lenguaje, para jugar su juego. Si el procedimiento careciera de límites sustantivos, si no hubiera límites a la actuación de los poderes, estos serían arbitrarios. Cualquier poder podría hacer cualquier cosa y en cualquier momento. Lo que le interesa a Ferrajoli, conforme a la tradición del constitucionalismo viejo y nuevo, son los poderes, tanto públicos como privados, que para ser democráticos han de estar sometidos a derecho 7. En este sentido, las normas que atribuyen a cada ciudadano el derecho-poder de intervenir en el proceso de formación de la voluntad política pueden ser interpretadas como normas que producen y distribuyen "fragmentos de soberanía" (2007, t. La soberanía del ciudadano, su poder de decisión, se extiende hasta el punto que las reglas indican, pero no más allá. Está limitado por ley. En este sentido, la existencia de procedimientos de decisión es garantía de que cada uno de los "fragmentos" de poder soberano no llegará a excederse nunca de los límites que le corresponden, no invadirá el espacio de poder que el ordenamiento le atribuye a los demás "fragmentos". Procedimientos de decisión y derechos políticos son dos piezas de un mismo engranaje y comparten un mismo destino. La confusión de los poderes es causa y efecto de la crisis de la ley y ambas desarrollo del derecho uniforme del comercio internacional, que es derecho consuetudinario, extra-legal y extrajurisdiccional, pero que tiene una importancia económica y estratégica incalculable. La eficacia de este nuevo derecho está contrastada y su expansión acompaña los avances de la globalización económica (2007, t. Es derecho sin Estado, fruto de la voluntad de agentes que actúan al margen de cualquier lógica de separación funcional de poderes. Desarrollos paralelos están teniendo lugar incluso en materia penal, un campo en el que la cultura jurídica ilustrada había afirmado el principio de la más estricta legalidad. Las señales están a la vista: inflación legislativa, indeterminación de los tipos penales, excepcionalidad de los procedimientos, proliferación de las figuras de mera sospecha o de peligro, incremento exponencial de los márgenes interpretativos por la baja calidad técnica de la producción legal; proliferación de la legislación de emergencia (2007, t. (2) Desde el punto de vista de los contenidos de las normas que deberían expresar la voluntad popular, nos enfrentamos a una drástica disminución de la capacidad regulativa del derecho. Debemos señalar aquí los distintos factores que inciden en el paso de un derecho de reglas a un derecho de principios, un derecho que establece fines, objetivos, programas, directrices, criterios flexibles e indeterminados de actuación, desplazando el momento crucial de la determinación del derecho del momento legislativo, donde se establecen de las palabras de la ley, al momento aplicativo o argumentativo, de la ponderación entre principios en vista de las circunstancias particulares del caso. La hipótesis es que estas técnicas normativas son particularmente adecuadas para la implementación de los nuevos modos de gobernanza 9. Las normas tienden a volverse "reflexivas", se difuminan las pautas de interpretación dogmática, se altera su estructura jerárquica y se multiplican los espacios de resolución extra-judicial de conflictos. Desmintiendo las profecías weberianas sobre la racionalización del derecho, esta transformación apunta a una superación de las rigideces -la ineficiencia-del viejo derecho formalista, propio de organizaciones burocráticas y jerárquicas. Obsérvese, en todo caso, que los distintos procesos de des-regulación están absolutamente generalizados en cualquier sector y nivel del ordenamiento jurídico, tanto en ámbito local, como estatal, internacional y supranacional. El argumento más contundente para explicar este cambio es que el nuevo derecho es más "eficaz" que difumina, con ella se viene abajo la diferencia entre poderes encargados de crear y órganos encargados de seguir reglas, entre legislar y aplicar el derecho. La "fisiología" del saber-poder de los legisladores y los jueces no es ni mucho menos inmune a un conjunto de transformaciones sociales y culturales de muy hondo calado y que son determinantes para tratar la cuestión que nos ocupa. 4) Análisis de las funciones de gobierno y de garantía La conclusión de este ensayo va a ser que la progresiva marginación de los derechos políticos, su creciente irrelevancia en los procesos de toma de decisiones, está relacionada con la disolución del ideal de la separación de poderes, y ésta a su vez con un cambio en las pautas sociales de atribución de la autoridad epistémica. Pero antes de llegar a eso conviene mencionar, siquiera esquemáticamente, algunos de los síntomas a través de los que se manifiesta la crisis del principio de separación de poderes, y tantear su calado. Para ello distinguiremos, con Ferrajoli, entre las dos funciones básicas -de gobierno y de garantía-y los poderes -de disposición y de cogniciónasociados a ellas. 4.a) Funciones de gobierno La ficción de la voluntad democrática, fuente de legitimidad de los distintos poderes del Estado, está sometida en nuestro tiempo a una presión extraordinaria. Nos enfrentamos a un conjunto de transformaciones que afectan a los instrumentos, a los contenidos y a los actores que supuestamente contribuyen a determinarla. (1) En cuanto a los instrumentos mediante los cuales se expresa la voluntad popular, nos encontramos en una situación en la que se evapora el postulado democrático de la centralidad de la ley, así como el principio subyacente de la soberanía del legislador. En la "edad de la descodificación" el texto de la ley ya no es el referente central de la unidad y coherencia del sistema jurídico. Este proceso es evidente en el derecho privado, donde hace tiempo que se ha producido la multiplicación de las legislaciones especiales. En la última fase de este proceso, se ha producido un verdadero desplazamiento del legislador nacional con el ANDREA GREPPI ejecutivas, y legitiman su actuación por la vía de los resultados, afirmando que ellos son capaces de decidir "mejor" que el Estado. 4.b) Funciones de garantía Los cambios no son menos relevantes en lo que respecta a las funciones de garantía y afectan tanto a las modalidades, como a la titularidad y a la estructura de los poderes que tienen formalmente atribuida dicha función. En general, nos enfrentamos al desbordamiento y a la saturación de los mecanismos jurisdiccionales de garantía y a la sustitución de tales mecanismos por otros distintos, formales e informales, que cumplen la función de rendición de cuentas (por ejemplo, Bovens, 2001). La cuestión está en saber en qué medida estos nuevos mecanismos de control van a estar en el futuro vinculados a la voluntad popular. (1) La transformación de muchas de las modalidades políticamente más relevantes del poder de garantía se asocia a la bien conocida expansión de los ámbitos de competencia del Estado social. En la última fase, y desde hace ya algunas décadas, los cambios responden a una evolución que es posible describir -con Giddens-con la idea del paso de un Estado asistencial, que produce bienes y servicios, a un Estado de bienestar positivo. Como acabo de apuntar, en la nueva situación pierde terreno el principio de la estricta aplicación de la ley y aparecen nuevos márgenes de discrecionalidad en el uso de los poderes públicos. Con arreglo a ello, la función de control tiende a transformarse en un juicio de adecuación sobre el uso de poderes discrecionales, donde juega un papel preponderante la competencia "técnica" tanto de los decisores como de los garantes. Es obvio que en estas condiciones cobran cada vez más importancia las formas de fiscalización o de evaluación que son más fiables desde el punto de vista epistémico. Podemos suponer que este proceso alcanzará una intensidad cualitativamente diferente con el paso inminente del Estado prestador de servicios al Estado regulador y evaluador, una vez agotado el debate entre partidarios del viejo modelo asistencial e intervencionista y partidarios de la desregulación y privatización de funciones públicas. Dado que la actividad de gobierno reposa cada vez más sobre principios técnicos de calidad y eficiencia en los servicios, así como sobre prácticas y códigos basados en el estado del arte en las materias concretas que son objeto de regulación, no tiene mucho sentido que el Estado insista el viejo (Zürn; Joerges, 2005), de donde es fácil concluir que la voluntad del legislador democrático ha quedado descentrada y confiada a un conjunto indeterminado de normas administradas por un sistema no estructurado -confuso-de poderes. (3) De la combinación de los anteriores elementos se deriva un profundo cambio en la estructura de los poderes públicos, que afecta tanto a la discrecionalidad del legislador, como a la discrecionalidad del ejecutivo. Por lo que respecta al legislativo, el ocaso de la ley nos conduce a una situación en la que el legislador es cada vez menos influyente. Es un legislador sumergido, por la proliferación normativa, a la que ni siquiera él puede sustraerse; un legislador impotente, por la diversificación de las fuentes nacionales e internacionales y la aparición de nuevas jurisdicciones que son independientes del derecho de origen legislativo; un legislador maniatado, despojado de competencias por los procesos de descentralización local y de integración supranacional, donde se hace un uso sistemático del principio de subsidiaridad. No menos intenso es el impacto de estas transformaciones sobre el ámbito de competencias del ejecutivo. En concreto, junto a la administración estatal, formalmente sometida al control y dirección de órganos de gobierno legitimados democráticamente, ha ido apareciendo una selva de organismos e instituciones cuasi-autónomos, no-gubernamentales pero directa o indirectamente controlados -por ejemplo, por la vía de la financiación-por instancias de tipo político, y encargados del desempeño de funciones públicas 10. La consecuencia inmediata de la entrada en escena de estos nuevos actores es la disolución de la frontera entre Estado y no Estado, administración y sociedad civil, con la emergencia -que algunos celebran-de una zona intermedia en la que se despliegan los vínculos, los intereses y las fuerzas de la sociedad civil. Pero tiene también una segunda consecuencia, que suele quedar en segundo plano: la proliferación de organismos semi-públicos o semi-privados, que operan en condiciones remotamente parecidas a las del mercado, y con ámbitos competenciales flexibles, favorece la aparición de amplios márgenes de discrecionalidad no sólo en la "interpretación", sino también en la "identificación" del derecho aplicable. No es improbable que estos nuevos actores acaben reemplazando al legislador democrático cuando éste no pueda o no sepa o no quiera imponer un criterio propio. Estos nuevos sujetos híbridos absorben competencias que son, de hecho, legislativas y y tiendan a convertirse en guardianes incontrolables del interés general. (3) Por último, la funciones de garantía se descomponen y dispersan siguiendo el proceso de descentralización de los viejos Estados territoriales y de integración en instancias supra-nacionales, un proceso que responde a la evidencia incontestable de que el Estado se ha vuelto demasiado grande para atender a las necesidades inmediatas y demasiado pequeño para hacer frente a los desafíos de nuestro tiempo. Las reglas de distribución de competencias, apelando sistemáticamente al principio de subsidiaridad, introducen un factor explosivo de complejidad en la estructura de los poderes jurisdiccionales. Se dice que avanzamos hacia la creación de formas políticas reticulares, de carácter cosmopolita y policéntrico, pero el hecho es que por el momento los pasos que se han dado en este sentido dejan mucho que desear, especialmente por lo que se refiere al desarrollo de mecanismos de garantía adecuados a la nueva estructura institucional. Y me refiero aquí a la idea de garantía en su más amplia acepción, que incluye tanto la garantía jurisdiccional como las distintas formas de rendición de cuentas. En concreto, y por lo que respecta a las formas de control difuso, es clamoroso el silencio de la opinión pública global, por más que alguien quiera ver los albores de una incipiente sociedad civil transnacional (Kaldor, 2005). En cambio, por lo que respecta a los controles jurisdiccionales, es evidente que el poder para decir el derecho debería ser el primero de los que debería atribuirse a un futuro soberano post-nacional y cosmopolita (no hay derecho común sin jurisdicción común). Lamentablemente, los avances en este sentido siguen siendo pobres y contradictorios (cfr. 5) El desafío y el camino a evitar Las indicaciones presentadas en el apartado anterior muestran, de forma incontestable, que el principio de separación de poderes está sometido hoy a un proceso de evidente disolución. De forma banal, lo que me interesa destacar es que las transformaciones en la estructura constitucional de separación de poderes tendrán implicaciones decisivas respecto del papel que juegan los derechos políticos como punto de referencia indispensable en los procesos de legitimación democrática. Si no se en reclamar para sí el monopolio de la función directiva, una competencia exclusiva para la regulación de la actividad de los distintos actores sociales. Por lo demás, no tiene en sus manos ni los recursos materiales ni el conocimiento experto necesario para decirles a los actores que prestan los servicios qué es lo que tienen que hacer y cómo. Y la cuestión es saber dónde queda en este proceso la "vieja" exigencia democrática del imperio de la ley. ¿Cabe acaso imaginar que los órganos encargados de la formación de la voluntad popular asuman la responsabilidad de evaluar a los evaluadores? Alguien dirá que los estándares de evaluación no son "derecho" en sentido estricto, sino meros criterios instrumentales basados en la evidencia. Pero el problema seguirá siendo el mismo: el control de la adecuación -racionalidad, proporcionalidad, oportunidad, etc.-de las decisiones requiere un saber distinto al que poseen los titulares de las funciones de garantía, tanto en su vertiente jurisdiccional como en su vertiente administrativa. (2) Por otra parte, dentro de y junto a los tradicionales órganos de garantía ha ido floreciendo una selva de autoridades y comisiones reguladoras, caracterizadas por la independencia orgánica respecto de las estructuras administrativas y judiciales. Ellas son las principales destinatarias -y en parte co-autoras-de ese nuevo derecho flexible al que aludía más arriba. Es cierto que la actividad de estos organismos y autoridades independientes estará siempre vinculada al cumplimiento de los fines marcados por las leyes y sujeta a diversas formas de control y rendición de cuentas, mediante procedimientos formales e informales. Sin embargo, es probable que, en la práctica, su poder llegue a ser tanto más fuerte cuanto más conflictiva y compleja sea la materia a la que se dedican. O, en negativo, cuanto más escasa y peor distribuida esté la autoridad epistémica. ¿Qué parlamento podrá enmendar la plana a estos mecanismos hiper-especializados de auto-regulación? ¿Qué gobierno podrá asumir, incluso en términos electorales, el coste de marcar directrices políticas que orienten una actuación que responde a criterios super-cualificados? Apresados entre dos males, no nos queda más remedio que recordar que la independencia no es una garantía "absoluta". En efecto, para que el poder frene al poder, conforme a la máxima de Montesquieu, es preciso que haya un terreno común en el que los distintos poderes entren en competencia. Una circunstancia que no se da en este caso. La hiper-especialización de las funciones hace que los órganos actúen en feudos incomunicados ANDREA GREPPI concretamente de mediación entre los lenguajes naturales, en que se formulan originariamente las demandas y expectativas de los ciudadanos, y las estipulaciones constitutivas del derecho. Es aquí donde se juega el éxito o el fracaso del proyecto político de la democracia constitucional. Eso nos obliga a abrir nuestra perspectiva de análisis y a tomar en consideración la dimensión pragmática de la teoría y la ciencia del derecho. Así lo reconoce el propio Ferrajoli cuando sugiere que la lucha por el garantismo pasa por la construcción de significados compartidos, de un sentido común jurídico de juristas y legos, al que apela el sentido claro de las palabras de la constitución o de la ley (2007, t. Esta última referencia nos pone sobre la pista de un factor decisivo para entender cómo funciona realmente ese contexto institucional de los derechos políticos al que he aludido en páginas anteriores. La distinción de dos funciones básicas, la diferencia entre legis-latio y iuris-dictio, entre decidir el derecho y decir el derecho, entre legislar y aplicar y, en última instancia, entre opinar y juzgar alude implícitamente a un conjunto de evidencias pragmáticas que están expuestas al cuestionamiento constante por parte del público. Desde la teoría del derecho es posible reconstruir los presupuestos epistémicos de la ciencia jurídica 11, pero su eficacia depende en última instancia de lo que acontezca en el ámbito de la opinión pública, que es el lugar en el que se desarrollan los procesos básicos de formación de la voluntad política y donde se contrastan -pragmáticamente-las estipulaciones básicas del lenguaje jurídico. En este sentido, la distinción entre funciones de gobierno y funciones de garantía alude implícitamente a modelos socialmente compartidos de distribución de la autoridad política y de la autoridad epistémica, a reglas que delimitan el ámbito de competencias del político y el científico, del legislador y el experto (cfr. La cuestión que me interesaba suscitar en estas páginas se sitúa en este terreno. Hoy nos enfrentamos a una serie de transformaciones socio-culturales de amplísimo calado que ponen en cuestión las pautas de distribución del trabajo epistémico que estaban vigentes en tiempos de Locke, Sieyes y Montesquieu, cuando la separación de poderes fue formulada históricamente, y que subyacen a la identificación entre funciones de gobierno y poderes de carácter "político", por un lado, y funciones de garantía y poderes de carácter "técnico", por otro. consigue salvar la distinción entre funciones de gobierno y funciones de garantía la "democracia" del mañana será una forma de gobierno radicalmente distinta a la democracia que conocemos. Es probable que siga habiendo elecciones, pero no habrá legislación democrática. El pueblo dejará de ser soberano. A este respecto, la cuestión más interesante está en observar que para recuperar el principio de la separación no basta con modificar las reglas constitucionales. Lo que está en juego es algo más que un problema de diseño institucional, de invención de nuevos mecanismos de diferenciación y distribución de poderes. Así lo reconoce el propio Ferrajoli cuando afirma que "la cantidad y complejidad de las funciones públicas está creciendo enormemente" y que "este aumento de la complejidad de la esfera pública requeriría -en lugar de procesos regresivos de verticalización, confusión y concentración de los poderes [...]-un crecimiento paralelo, dentro de un sistema racional y unitario, de la diferenciación y distribución de los poderes, con todos los problemas consiguientes de eficiencia, funcionalidad y garantía" (2007, t. Aumentar la complejidad del derecho -y de la ciencia jurídica-hasta equilibrar la complejidad social: este sería el desafío. Sin embargo, hemos de tener en cuenta que todo incremento de la complejidad tiene un coste y, por eso, no puede crecer indefinidamente. La impresión generalizada, en tiempos de globalización, es que la realidad amenaza con desbordar, o ha desbordado ya, al menos en muchos sectores, la capacidad de regulación del derecho. La brecha entre los lenguajes naturales de la economía o la política y el lenguaje artificial del derecho se encuentra ya en los límites de lo tolerable, en la frontera en que las palabras de la constitución se convierten en puros enunciados vacíos de contenido. Hay quienes aspiran a cubrir esa brecha recuperando la capacidad argumentativa del derecho, o el nexo entre derecho y razón pública. No es ésta -exactamente-la opción de Ferrajoli. Él apuesta más bien por compensar el déficit de credibilidad del derecho apelando al compromiso ético, al "sentido cívico de solidaridad y reciprocidad", a la "aceptación común" de un pacto de convivencia basado en el reconocimiento de la universalidad e indivisibilidad de los derechos fundamentales (2007, t. De aquí la responsabilidad fundamental de los juristas a quienes les corresponde la labor determinante de construcción y reconstrucción del lenguaje jurídico, y más lenguajes que bordean el lenguaje natural, que se encuentran inevitablemente contaminados por sus oscilaciones 13. Como decíamos más arriba, cuando los procesos de entendimiento público están tan alterados que ya no es posible contrastar las estipulaciones básicas del lenguaje jurídico, cuando el jurista más riguroso no atina a restablecer de manera fiable la frontera entre lo opinable y lo cierto, la distinción entre decir y aplicar se vuelve inestable, y con ella el equilibrio de un mecanismo institucional tan frágil como el de la separación de poderes. No son discusiones de laboratorio, puras especulaciones metodológicas, alejadas de la democracia "real". Sabemos que uno de los factores que en el futuro van a condicionar -están condicionando ya, mucho más de lo que estamos dispuestos a admitir-el desarrollo de nuestras instituciones democráticas es la radical concentración del conocimiento experto en pocas manos y en pocos centros de con la consiguiente disolución de las fronteras entre poder político, económico e ideológico. En el horizonte de nuestras democracias aparece el fantasma de su disolución tecnocrática a manos de poderes que disponen de una superioridad epistémica manifiesta, absolutamente incontrolable. La raíz de los males está en la clamorosa transformación de los equilibrios de saber-poder entre los distintos agentes institucionales. Las batallas políticas fundamentales son cada vez más, en nuestros días, batallas por la información. No en vano las más recientes experiencias de reforma institucional basadas en las propuestas de la new governance buscan por todos los medios mejorar la calidad epistémica de las decisiones. Se piensa que una iniciativa de gobierno cualquiera está inevitablemente destinada al fracaso si no logra cooptar a los que más saben. En la lógica de la democracia convendría no perder de vista la otra cara de la moneda, esto es, que la lucha por la recuperación de la autoridad epistémica perdida se hace a costa de la dispersión de las funciones constitucionales y va en detrimento de los derechos de participación de los que menos saben. La moraleja es siempre la misma: la confusión de los poderes diluye el componente igualitario que caracteriza a los derechos políticos. En otros términos, me parece interesante observar que el deterioro de los mecanismos institucionales de separación de los poderes no es más -ni menos-que una consecuencia de un cambio social más amplio, que tiene que ver con la disolución de la frontera entre lo opinable, que es objeto de decisión política, y lo cierto, que puede ser determinado con la objetividad del conocimiento experto. No estoy diciendo que no exista la objetividad, o que no sea posible aproximarse a ella, ni en materia moral ni en el conocimiento de la naturaleza, o en el campo del derecho. Me limito a observar que, en la práctica, han cambiado las reglas de distribución del trabajo epistémico. El peso del conocimiento experto no sólo en el ámbito de la administración, sino en el de la legislación, es cada vez más alto, hasta el punto de que esta distinción tiende a quedar desvirtuada, con todos los riesgos de una indebida cesión de responsabilidades de la política que acaba poniendo el gobierno en las manos irresponsables de los expertos. Y otro tanto sucede en el campo de la jurisdicción. Viceversa, asistimos a una verdadera contraofensiva anti-ilustrada que persigue una reapropiación teológica, o simplemente demagógica, de los consensos fundamentales que había alcanzado a lo largo del siglo XX la tradición jurídica y política del constitucionalismo democrático. Lo importante, en todo caso, es observar cómo la frontera entre la esfera de lo decidible y la esfera de lo no decidible, entre poderes de disposición y poderes de cognición, en el lenguaje de Ferrajoli 12, se ha vuelto mucho más conflictiva de lo que era en otro tiempo. Los márgenes de incertidumbre se multiplican y no sólo dentro del ámbito (relativamente) formalizado en que opera la ciencia jurídica, sino también, y sobre todo, fuera de ese ámbito, en el plano pragmático, donde se juega la efectividad o inefectividad de sus convenciones constitutivas. Cuando el lenguaje artificial del derecho se enfrenta a la realidad se comprueba si las palabras de la constitución son transparentes y significativas o, por el contrario, están vacías de contenido. No puede ser de otra manera cuando se observa -como no deja de hacer el propio Ferrajoli-que tanto el lenguaje del legislador como el de la ciencia jurídica son ANDREA GREPPI irremediablemente opaco. Para una visión de conjunto en la amplísima literatura sobre (las dificultades de) el control de las instituciones de la gobernanza internacional, véase por ejemplo Held, 2004 carácter "político", cuentan con una legitimación representativa y obedecen, en último término, al juego de mayorías y minorías. Los poderes de cognición, en cambio, son poderes por así decir -con la fórmula clásica-"nulos", que consisten en la verificación de la existencia de los presupuestos de hecho y de derecho de la aplicación de la ley y la calificación jurídica de sus propiedades relevantes (véase Ferrajoli, 2008, 427-430). 13 Sobre la relación entre los distintos niveles de lenguaje en la ciencia y en la dogmática jurídica véase Ferrajoli, 2004, y en especial el ensayo titulado "La formación y el uso de los conceptos en la ciencia jurídica y en la aplicación de la ley". Barberis, Mauro (2005): "Separazione dei poteri e teoria giusrealista dell 'interpretazione", en P. Comanducci, la totalidad de las razones relevantes del caso y la posibilidad de revisar cada decisión (cfr. 6 Un interesante análisis histórico que desmiente la reconstrucción centrada en el constitucionalismo de los derechos, se encuentra en Bellamy, 1996. En referencia a la tradición constitucional europea, véase las distinciones conceptuales recogidas en Barberis, 2001. 7 Cuatro razones justifican, en opinión de Ferrajoli, el abandono de una concepción meramente procedimental de la democracia: (1) ignora la realidad de los actuales Estados de derecho donde no existe poder alguno que no esté sujeto a la ley; (2) cualquier democracia tiene que proteger jurídicamente las condiciones (sustantivas) de su propia supervivencia; (3) existe un nexo material entre el ejercicio de la soberanía y el reconocimiento de los derechos; y (4) la delimitación del cuerpo político requiere normas sobre inclusión y exclusión de los sujetos que ejercen el derecho de autodeterminación y las modalidades de ejercicio. En suma, concluye Ferrajoli, en el comienzo de su extensa teoría normativa de la democracia, "para que un sistema sea democrático, [...] se precisa que [las mayorías] estén vinculadas a las necesidades, inmunidades y poderes -de todosque componen la soberanía popular" (2007, t. Sobre la relación entre cognitivismo en la interpretación de normas y separación de poderes, véase Martí, 2002;y Barberis, 2005. 9 Obsérvese que en esta situación, al final, acaba siendo imposible opinar sobre las formas y las ocasiones de ejercicio del poder político, un poder disperso y confuso es un poder NOTAS 1 La idea de enfocar el análisis sobre la cuota efectiva de poder de que realmente dispone cada elector está tomada de Meaglia, 2006. 2 En el campo de la ciencia política el eclipse del interés por los derechos políticos viene de lejos. A distancia de algunas décadas puede decirse que la derrota de la teoría "clásica" de la democracia y el éxito de las alternativas de derivación schumpeteriana ha sido clamoroso. En los análisis comparatistas contemporáneos la dimensión de la participación tiende a ser identificada con la representación de los inputs del sistema político y la legitimidad del sistema con la sensibilidad a las preferencias de los agentes. Me he ocupado de las implicaciones prácticas de estas opciones conceptuales en Greppi, 2008 las reglas de la democracia responden al modelo de la justicia procedimental imperfecta y nunca al de la justicia procedimental pura. Los criterios de justicia son independientes respecto de los resultados del procedimiento democrático (Rawls, 1995, apdo. 14). 5 Dado que el correcto balance de razones habrá de ser actualizado caso por caso, cabe plantearse el desafío del particularismo, en alguna de sus versiones. Cuando se asume una noción exigente de justificación, no es fácil establecer barreras a considerar
Introducción: tres casos constitucionales En este trabajo me propongo prestar especial atención a los problemas de aplicación de las constituciones que contienen declaraciones de derechos, dado que las pautas que establecen derechos pueden entrar en conflicto entre sí. En este sentido, se trata de un fenómeno muy conocido en la filosofía práctica en general y en la filosofía moral en particular. Supongamos que una persona sugiere que hay un principio moral que establece "Se deben cumplir las promesas", entonces otra persona trata de mostrarle que el hecho de haber prometido hacer A no siempre constituye una razón para hacer A, puesto que puede chocar con otro principio moral, así ¿es una razón para matar a una persona el hecho de haberlo prometido a cambio de un millón de euros?, parece que aquí vence el principio moral con arreglo al cual no se debe matar. Sin embargo, un modo aparentemente muy plausible de concebir la racionalidad práctica consiste en justificar una determinada acción aludiendo a un principio subyacente que, en aquellas circunstancias, requiere reali-zar dicha acción. Si hubiera dos principios en conflicto, que requiriesen acciones incompatibles, este modo de concebir la racionalidad práctica sería insuficiente. Por esta razón, lo que podemos denominar el enfoque subsuntivo es atractivo, se trata de la razón que llevaba a Kant (Kant, 1989, 31) a sostener que obligaciones non collinduntur. La aplicación del derecho, tal y como usualmente la comprendemos, es una instancia de esta concepción general de la racionalidad práctica. Aplicar el derecho consiste en determinar la norma individual que establece una cierta consecuencia normativa para un caso individual determinado. Para tal fin, se trata de mostrar que dicho caso individual es una instancia de un caso genérico al que una norma aplicable correlaciona con esa consecuencia normativa. Dicha operación se conoce con el nombre de subsunción. Ahora bien, hay supuestos en los que el enfoque subsuntivo parece plantear problemas. Traigo aquí a colación tres de los que aparecen en los diversos ensayos de la tercera parte: el caso Titanic, el caso del cura de Hío y el caso del niño Marcos. tinentes y ante el alto riesgo de fuertes hemorragias, los médicos prescribieron una transfusión de sangre. En ese momento los padres del menor manifestaron educadamente que su religión, profesaban la religión de los testigos de Jehová, les prohibía el uso de transfusiones y preguntaron si había algún tratamiento alternativo. Los médicos afirmaron que ellos no conocían ningún tratamiento alternativo, se negaron a conceder el alta voluntaria que los padres solicitaban, y se dirigieron al Juzgado de Guardia para que autorizara la transfusión. Los padres, a pesar de no compartir dicha decisión, la acataron y no hicieron nada para impedir la transfusión, que fue autorizada por el Juzgado. Marcos, que profesaba la misma religión que sus padres, rechazó con auténtico terror la intervención, reaccionando con gran excitación y violencia que los médicos estimaron muy peligrosas, pues podían precipitar una hemorragia cerebral. Fracasados sus intentos de convencer al menor, el personal sanitario del Hospital solicitó a los padres que trataran de convencer a Marcos, a lo que los padres se negaron arguyendo que ellos, como Marcos, pensaban que Dios no autorizaba las transfusiones de sangre ni en los casos de peligro para la vida. Desestimado el uso de algún procedimiento anestésico por razones médicas, al final el Hospital accedió a otorgar el alta voluntaria para que los padres buscaran algún tratamiento alternativo en otro lugar. Regresaron a su domicilio y tres días después lo trasladaron a varios hospitales de Barcelona, donde les reiteraron la necesidad de la transfusión, pero ninguno de dichos hospitales, dada la expresa oposición de Marcos y sus padres, tomó la decisión de intentar llevarla a cabo. Regresaron a su domicilio, en el cual el menor contó solamente con la asistencia del médico titular de Ballobar, hasta que el día 14 de septiembre el Juzgado de Instrucción de Fraga (Huesca) dispuso mediante Auto, a la vista de que el menor empeoraba progresivamente por anemia aguda posthemorrágica, la autorización para la entrada en el domicilio del menor con el fin de que le fueran realizados los tratamientos médicos que precisaba, es decir, una transfusión de sangre. Marcos fue trasladado en ambulancia primero al Hospital de Barbastro y después al Hospital Miguel Servet de Zaragoza al que llegó con signos clínicos de descerebración por hemorragia cerebral. Marcos falleció el día 15 de septiembre en el Hospital Miguel Servet. Los padres de Marcos fueron acusados del delito de homicidio, del que fueron absueltos por sentencia de la Audiencia Provincial de Huesca de 20 de noviembre de 1996. El caso Titanic 1 es un caso de colisión entre la libertad de expresión y el derecho al honor en el cual la revista satírica Titanic había llamado "asesino nato" y, en otra edición posterior, "tullido" a un oficial de la reserva que era parapléjico y que había logrado ser convocado de nuevo para llevar a cabo unos ejercicios militares. El Tribunal Superior de Dusseldorf condenó a la revista a pagar una indemnización de 12.000 marcos alemanes al oficial. La revista interpuso un recurso de amparo y el Tribunal Constitucional alemán consideró que mientras llamar al oficial "asesino nato" era una interferencia moderada o leve en su derecho al honor, porque este tipo de apelativos eran usuales en su estilo satírico, y en cambio la interferencia en la libertad de expresión se considera grave; llamar "tullido" a un parapléjico se considera una interferencia gravísima que derrota la interferencia grave en la libertad de expresión de la revista. O sea que por este segundo apelativo únicamente estimó el Tribunal el recurso de amparo. El caso del cura de Hío es, en cambio, un supuesto de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional español 2, que en 1992 resolvió un recurso de amparo en el cual el cura de Hío demandaba al diario El País que en 1984 había publicado una noticia según la cual el cura de dicha parroquia lideraba, garrote en mano, una manifestación de vecinos contra algunos ciudadanos que practicaban el nudismo en determinadas playas gallegas. Resultó que, a pesar de la diligencia del redactor de la noticia al comprobar los datos, el cura de Hío no estaba involucrado en dicha circunstancia. ¿Cómo resolver el conflicto entre las razones constitucionales que favorecen la libertad de información y aquellas que favorecen el derecho al honor? El Tribunal Constitucional español se inclinó, esta vez, por la libertad de información, con el argumento según el cual los informadores están justificados no sólo con la verdad de las noticias que publican, sino también con su veracidad, para la que basta que la noticia, si falsa, esté diligentemente contrastada. Y, por último, el caso del niño Marcos: el día 3 de septiembre de 1994, Marcos, A. V., un niño de 13 años que vivía en Ballobar (Huesca) con sus padres, tuvo una caída con su bicicleta a la que no dieron mayor importancia. Pocos días después, el 8 de septiembre, al haber sangrado por la nariz en varias ocasiones, fue llevado por su madre al médico que aconsejó su ingreso en el Hospital Arnau de Vilanova de Lleida. En dicho hospital, después de las pruebas per-JOSé JUAN MORESO para qué no incluya estos supuestos, por ejemplo, "se deben cumplir las promesas que no conllevan la realización de comportamientos inmorales". Ahora el particularista o defensor del enfoque subsuntivo vuelve a la carga: ¿qué ocurre si la promesa ha sido obtenida bajo la amenaza de secuestrar a la hija del que ha prometido? Y el universalista replica con una nueva formulación: "se deben cumplir las promesas que no han sido otorgadas bajo amenaza ni conllevan la realización de actos inmorales". El particularista todavía puede desafiar diciendo que si arrancamos de un torturador, bajo amenaza, la promesa de dejar de torturar, entonces debe dejar de torturar y el universalista puede añadir el adjetivo "injustas" al sustantivo "amenazas". Los que cuestionan el enfoque subsuntivo de la moralidad sostienen que no hay modo plausible de poner fin a este sucesivamente. Sostienen que los contextos se comportan de modos muy diversos y que, por lo tanto, no hay manera de atrapar un principio moral válido en todos los contextos de manera invariable. Reducir la fuerza de los principios comporta considerar que los principios propiamente cubren los casos en los El Tribunal Supremo casó y anuló dicha sentencia y les condenó, por sentencia de 27 de junio de 1997, por el delito de homicidio con la circunstancia atenuante, muy cualificada, de obcecación o estado pasional, a la pena de dos años y seis meses de prisión, y al pago de las costas correspondientes. Los condenados interpusieron recurso de amparo contra dicha sentencia condenatoria ante el Tribunal Constitucional que, en STC 154/2002, de 18 de julio, resolvió conceder el amparo, declarar vulnerado el derecho fundamental a la libertad religiosa y, en consecuencia, anular la decisión del Tribunal Supremo. Aquí vemos, en cambio, una colisión entre dos derechos diversos: el derecho a la vida y el derecho a la libertad religiosa. El desafío particularista al enfoque subsuntivo La variedad de nuestro paisaje moral hace comprensible el desafío al enfoque subsuntivo por parte de las concepciones particularistas 3. Según dichas concepciones, el hecho de que una propiedad de una situación determinada sea relevante en relación con su corrección, no presupone que lo sea en cualquier otra circunstancia. Digámoslo con un ejemplo de aroma kantiano, el hecho de que una persona posea una información verdadera es una razón para afirmarla cuando se la piden 4. Ahora bien, si lo que solicitan a alguien que está en posesión de la información es el escondite de una persona inocente a la que quieren asesinar, entonces el hecho de poseer dicha información no debe conducir a relevarla, porque -por así decirlo-vence el principio que obliga a proteger a las personas inocentes cuando está en nuestra mano. Pénsemos en un buen profesor universitario prusiano durante la segunda guerra mundial que, sabedor porque él mismo se lo proporcionó, del escondite de una mujer de origen judío, que había sido una de sus alumnas, revela el lugar como respuesta a una pregunta de un oficial de las SS. Tal vez por esta razón David Ross (Ross, 1930) sostuvo que los deberes morales no son absolutos, sino prima facie. Ahora bien, una vez hacemos esta concesión, ¿dónde podemos detenernos? Regresemos a nuestro ejemplo referido al cumplimiento de las promesas. Supóngamos que, ante la promesa de asesinar a alguien, se replica reformulando la norma moral propuesta adecuado para preservar otro derecho o un bien constitucionalmente protegido, b) el principio de necesidad, esto es, que el sacrificio impuesto sea necesario -que no exista otro menos lesivo-para preservar otro derecho o un bien constitucionalmente protegido 11, y c) el principio de proporcionalidad en sentido estricto, en donde la ponderación propiamente dicha ocupa su lugar, que se afecte al ejercicio del derecho en el menor grado posible compatible con la mayor satisfacción en el ejercicio del otro derecho. Según Alexy, la ponderación puede ser dividida en tres etapas. La primera etapa comporta el establecimiento del grado de no satisfacción del primer principio. La segunda etapa consiste en establecer el grado de satisfacción del principio en pugna con el primero. Finalmente, la tercera etapa evalúa si la importancia de la satisfacción del segundo principio justifica la falta de satisfacción del primero. Podemos dividir el grado de afección a un derecho determinado en tres rangos: leve, medio y grave. Como es obvio, estos grados de afección son relativos al contexto establecido por el caso concreto. De ello resulta lo siguiente: las vulneraciones leves de un derecho fundamental ceden ante la protección media y la grave de otro derecho fundamental, y las medias ceden ante las graves. Quedan tres casos de empate, en donde -si entiendo bien la propuesta de Alexy-el legislador goza de discreción para afectar uno u otro derecho, lo que equivale a decir que, en los casos de empate, las restricciones legislativas al ejercicio de un derecho fundamental están justificadas. Entonces, en la fórmula más simple, el peso concreto de un principio Pi que colisiona con otro principio Pj, es decir, Wi, j, es el cociente que resulta de dividir la intensidad de la interferencia en el primer principio (Ii) por la intensidad de la hipotética interferencia sobre el segundo principio bajo el supuesto de que se omitiera la interferencia con el primero (Ij). Esta es, entonces, la fórmula: En los casos en los que el valor es mayor que 1 el principio Pi precede a Pj, en los casos en que es menor que 1, Pj precede a Pi. El empate se da cuando la división es igual a 1. Los valores numéricos pueden asignarse suponiendo que las interferencias leves equivalen a 2 0, las moderadas a 2 1 y las graves a 2 2. cuales varios de ellos pueden entrar en conflicto, pero en dichos supuestos uno de los principios resulta vencedor, conserva su fuerza, mientras el otro -el vencido-pierde su aplicabilidad al caso concreto. Me referiré aquí a uno de los enfoques posibles de esta concepción, el enfoque proporcionalista, tal como ha sido presentado por Robert Alexy, cuyas ideas acerca de la denominada ponderación han sido y son la posición más articulada y sugerente de la que disponemos en la teoría constitucional del presente 8. Reducir el alcance de los principios conservando su fuerza representa considerar la formulación de los principios como incompleta y expandirla 9 de modo que, conservando el alcance, los principios debidamente reformulados no entren ya en conflicto. Se trata de la posición que subyace a todos los ensayos de esta parte y que podemos denominar enfoque especificacionista 10. Veamos, en primer lugar, la concepción proporcionalista tal como la concibe Robert Alexy. Para dicha concepción, mientras las colisiones entre normas son un síntoma de que, o bien alguna de las normas es inválida, o bien una puede considerarse una excepción de la otra; las colisiones entre principios han de ser resueltas de modo distinto. Cuando dos principios entran en colisión (por ejemplo, porque el primero establece que una conducta determinada está prohibida y el segundo que está permitida) uno de los dos ha de ceder frente al otro. Pero esto no significa que uno de los dos principios sea inválido, ni que en el principio desplazado haya que introducir alguna excepción. Lo que sucede es que, en determinadas circunstancias, un principio precede al otro. Es por esta razón que se afirma que, en los casos concretos, los principios tienen diferente peso y el conflicto ha de resolverse según la dimensión de peso y no según la dimensión de validez. La dimensión de peso, entonces, configura el núcleo de la ponderación. Dicha operación forma parte de lo que es requerido por un principio más comprensivo: el principio de proporcionalidad. Este principio comprende tres subprincipios: a) el principio de adecuación, es decir, que el sacrificio impuesto en el ejercicio de un derecho sea JOSé JUAN MORESO semejante al test del rayado, ni siquiera somos capaces de delimitar con claridad de qué propiedad estamos hablando frente a la cual la interferencia pueda ser calificada de leve, moderada o grave. Y como hay varias propiedades que son candidatas plausibles a representar ese papel, podemos generar varias escalas, distintas entre sí. La tercera y última duda que quiero plantear está relacionada con la insistencia de Alexy en que la operación de ponderación se refiere siempre a un caso individual. Lo que conlleva una concepción que ha sido denominada una concepción ad hoc de la ponderación. Mientras la ponderación en abstracto es una ponderación definicional -es decir, una asignación de peso independiente de las circunstancias-, pero inconcluyente, puesto que de la fórmula de Alexy se deriva que un principio con mayor peso en abstracto puede ser derrotado en concreto por otro con menor peso en abstracto; la ponderación en concreto es siempre ad hoc y ello conlleva que "una sola característica peculiar puede justificar una solución diversa de aquella que se ha atribuido a un caso anterior" 13. De este modo, se veda uno de los modos de control racional de las decisiones judiciales: aquel basado en la articulación de dicho tipo de decisiones. Es más, se sustituye un modelo generalista de toma de decisiones, por otro de carácter particularista, una sola propiedad diferente (y, como ha de resultar obvio, si dos casos individuales son diferentes entonces tienen al menos una propiedad diferente) puede comportar una solución diversa para el caso. En mi opinión, estos tres problemas socavan gravemente el modelo proporcionalista de Alexy, puesto que no permiten ni prever lo que los órganos de aplicación del derecho decidirán en los casos de conflictos entre principios constitucionales que establecen derechos fundamentales, ni menos aún someter a crítica racional y articulada sus decisiones. A menudo se añade a esta crítica la idea según la cual el juicio que subyace a la asignación de peso a los diversos principios es un juicio totalmente subjetivo y, como tal, no controlable racionalmente 14. Baste decir aquí, aunque no puedo argumentarlo, que no considero que la evaluación de la aplicabilidad de los principios sea una tarea plenamente subjetiva y, en este sentido, comparto el propósito de Alexy de buscar un mecanismo de control racional de esta tarea. Insisto en que se trata del peso concreto, es decir, de la precedencia de un principio sobre otro para un caso individual. Como Alexy afirma (Alexy, 2003b, 440): "Las interferencias son siempre interferencias concretas". Es posible añadir en la fórmula lo que Alexy denomina el peso abstracto de los principios, es decir la importancia en abstracto de un principio sobre otro, al margen de las circunstancias del caso concreto. Esto da como resultado la fórmula siguiente 12: Wi, j = Ii. Wj Según Alexy, esta reconstrucción de la ponderación hace de ella una actividad controlable racionalmente. Mientras la subsunción es un esquema que trabaja con arreglo a las reglas de la lógica, la ponderación trabaja de acuerdo a las reglas de la aritmética. Veamos, a continuación, tres posibles objeciones a este enfoque alexiano. La primera duda que se me plantea es la siguiente: dado que los pesos abstractos de los principios son independientes de cualquier circunstancia concreta, deberíamos tener a nuestra disposición una asignación de peso abstracto para cada principio que establece un derecho constitucional, deberíamos tener una escala de ordenación abstracta de los derechos. No conozco ninguna escala de este tipo que pueda ser aceptada razonablemente. En mi opinión no es claro qué es lo que debería medir la supuesta escala abstracta de ordenación de los derechos constitucionales: ¿debería medir estados de cosas en los que un derecho es máximamente optimizado mientras el otro no lo es en absoluto? El segundo punto al que quiero referirme guarda relación con la distinción de Alexy entre interferencias leves, moderadas y graves en los principios constitucionales. Aquí estamos frente a una escala, pero ¿de qué depende la asignación de estos tres conceptos en un caso concreto? Sólo podemos construir escalas ordinales o cardinales cuando estamos en presencia de una propiedad claramente definida, como sucede con el test del rayado para la escala de los minerales: un mineral es más duro que otro si y sólo si el primero puede rayar al segundo y el segundo no puede rayar al primero. La dureza de los minerales nos permite de este modo construir una escala ordinal. No veo cómo podemos hacer lo mismo con la interferencia en los derechos constitucionales, dado que no estamos en posesión de nada No 826 la subsunción, en el ámbito de un problema normativo determinado. Intentaré mostrar cuáles son las etapas de una operación de este tipo, tomando como supuesto el caso del Titanic. La primera etapa consiste en la delimitación del problema normativo, de lo que Alchourrón y Bulygin han llamado el universo del discurso 17. Delimitar claramente el ámbito del problema normativo que nos ocupa permite, principalmente, hacer el problema manejable: ya no nos referimos al conjunto de todas las acciones humanas posibles, sino sólo a un conjunto mucho más reducido de acciones humanas. En el caso del Titanic, el universo del discurso podría ser el siguiente: acciones de información en los medios de comunicación sobre asuntos que afectan a las personas. La segunda etapa consiste en la identificación de las pautas prima facie aplicables a este ámbito de acciones. Aquí obviamente son aplicables el principio que establece la libertad de expresión e información y el principio protege el derecho al honor de las personas. La tercera etapa consiste en la consideración de determinados casos paradigmáticos, reales o hipotéticos, del ámbito normativo previamente seleccionado en la primera etapa. Los casos paradigmáticos tienen la función de constreñir el ámbito de reconstrucciones admisibles: sólo son admisibles aquellas reconstrucciones que reconstruyen los casos paradigmáticos adecuadamente 18. Los casos paradigmáticos constituyen el trasfondo, a menudo inarticulado, en el cual el razonamiento práctico tiene lugar. En el problema normativo delimitado en la primera etapa a modo de ejemplo, podríamos considerar como paradigmáticos casos como los siguientes: a) publicar la noticia falsa, sin comprobación alguna de su veracidad, de que el arzobispo de Barcelona está implicado en una trama de prostitución infantil, es un ejemplo de un supuesto en el cual la libertad de información cede ante el derecho al honor y, b) publicar la noticia verdadera de que, por ejemplo, un ministro del gobierno ha cobrado diez millones de euros de cierta empresa a cambio de la concesión para construir una autopista es un supuesto en el que la libertad de información desplaza al derecho al honor. En la cuarta etapa se establecen las propiedades relevantes de ese universo del discurso. El establecimiento de las propiedades relevantes ha de hacer posible la determinación Merece la pena, entonces, explorar el enfoque especificacionista, consistente en reducir el alcance de los principios pero conservar su fuerza. Uno de los puntos centrales en los que insisten los particularistas es que las razones (morales, jurídicas) no se comportan de modo atomista, sino holista; pues bien como ha sido sugerido (Väyrynen, 2006, 710) la estrategia que voy a presentar trata de secuestrar al holismo y acomodarlo en un marco generalista 15. Lo haré valiéndome del caso Titanic propuesto tantas veces por Alexy. En este caso se ponen de manifiesto los problemas que he señalado, creo, en la concepción de Alexy. En primer lugar, ¿cuál de los principios, la libertad de expresión y el derecho al honor, tiene mayor peso en abstracto? Nada nos dice al respecto Alexy y, de ello, tal vez haya que concluir que Alexy considera que tienen igual peso. Sin embargo, sólo una teoría plenamente articulada de los derechos nos permitiría alcanzar dicha conclusión y una teoría así está aún por construir. En segundo lugar, ¿por qué denominar al oficial "asesino nato" es una interferencia moderada o leve (y, es más, debería decirse si es moderada o es leve), mientras tildarle de "tullido" es gravísima (que, por cierto, no es una categoría presente en la clasificación de Alexy)? Y ¿por qué imponer una indemnización no muy alta, como en este caso, a los editores de la revista constituye una interferencia grave en la libertad de expresión? Alguien podría argüir, con perfecto sentido, que este tipo de expresiones puede ser evitado sin merma significativa de la libertad de expresión ni de la libertad de información. En tercer lugar, esta sentencia también muestra claramente la dificultad de establecer criterios generales con este método: en el caso de la expresión "asesino nato" la libertad de expresión precede al derecho al honor, en el caso de "tullido" ocurre lo contrario. ¿Qué sucederá, entonces, en otro supuesto de expresión denigratoria en el futuro? ¿Puede alguien decirlo con seguridad? Por estas razones, creo que es mejor pensar en un modo de configurar la ponderación que la considera un paso previo a la subsunción. Una vía según la cual la ponderación es la operación que permite pasar de las normas que establecen derechos fundamentales, que tienen la estructura de principios -pautas con las condiciones de aplicación abiertas-16, a reglas -pautas con las condiciones de aplicación clausuradas-, con las cuales es posible llevar a cabo Es obvio que en muchos casos individuales la solución ofrecida por una y otra reconstrucción será la misma. No obstante, insistiré en aquello que las distingue. La concepción aquí defendida requiere que seamos capaces de establecer cuáles son las propiedades seleccionadas relevantes. Guiar el comportamiento es, en realidad, seleccionar propiedades a cuya presencia o ausencia se correlacionan diversas calificaciones deónticas. Obviamente que esta selección de propiedades no está en disposición de resolver todos los casos individuales, principalmente porque los conceptos que describen las propiedades son vagos y siempre quedarán casos de duda: ¿Es determinada expresión un insulto o no, como por ejemplo llamar al oficial de la reserva "asesino nato" en el contexto satírico de la revista Titanic? Esta podría ser una forma de reconstruir la decisión del Tribunal Constitucional alemán con el esquema presentado. La ventaja, en mi opinión, es que el Tribunal en el futuro sólo ha de plantearse si determinada expresión es o no injuriosa y no el grado de interferencia de dicha expresión en la libertad de información. Por otra parte, en la concepción especificacionista no hace falta la ponderación en abstracto, si por ella entendemos el peso de cada principio al margen de cualquier circunstancia. El derecho a la vida que parece un candidato a tener mayor peso, también está sujeto a especificación: en primer lugar, porque algunas veces el derecho a la vida de una persona entra en conflicto con el derecho a la vida de otra persona, pero también porque aunque el derecho a la vida genera un deber especial de, por ejemplo, los médicos para asistir a aquellos cuya vida corre peligro, dicho deber es exceptuado cuando la persona cuya vida corre peligro ha expresado seria y libremente su rechazo a determinado tratamiento (así las transfusiones de sangre) en virtud de sus convicciones religiosas. Por último y más importante: el modelo de Alexy está abocado al particularismo, en el sentido de que una propiedad diferente puede hacer que un nuevo caso tenga una solución distinta. El modelo especificacionista no está necesariamente vinculado con el particularismo, en un ámbito determinado y con determinados principios en liza, el modelo presentado es generalista y con él se resuelven todos los casos previamente delimitados. Considero la estrategia especificacionista razonable. Sin embargo, para que dicha estrategia sea convincente debe de las soluciones normativas. En nuestro supuesto son claramente relevantes las siguientes propiedades: la relevancia pública de la noticia, que la noticia sea veraz (tal como ello es entendido por muchos altos Tribunales, que sea verdadera o, si falsa, diligentemente contrastada) 19, y que la noticia no sea injuriosa. La quinta y última etapa consiste en la formulación de las reglas que resuelven de modo unívoco todos los casos del universo del discurso. Una regla, me parece que indiscutida, sería la siguiente: R1: Las informaciones de relevancia pública, veraces y no injuriosas están permitidas. También indiscutida, creo, tendríamos una segunda regla: R2: Las informaciones que no son de relevancia pública o carecen de veracidad o son injuriosas están prohibidas y, en el caso que se produzcan, generan un derecho a ser indemnizado. Obviamente que las tres últimas etapas están íntimamente relacionadas entre sí. El establecimiento de las reglas debe ser controlado de acuerdo con su capacidad de reconstruir los casos paradigmáticos. La selección de las propiedades relevantes debe refinarse en la medida en que este objetivo no sea alcanzado y, a partir de una nueva selección, debe procederse a la formulación del conjunto de reglas que disciplinan dicho problema normativo. Estas cinco etapas constituyen un modo de concebir la ponderación que lo hace compatible con la subsunción y con una limitada generalidad. Las reglas surgidas de una reconstrucción como la propuesta se aplican de modo subsuntivo y permiten articular y otorgar coherencia a la función judicial, aunque reducen el alcance de los principios. Cuando un órgano jurisdiccional resuelve un caso individual de dicho ámbito normativo, resuelve con su reconstrucción todos los casos individuales de dicho ámbito. Y lo hace de manera compatible con que en otro caso individual perteneciente a ese ámbito, o bien debe seguir la reconstrucción llevada a cabo o debe mostrar una propiedad relevante, no apreciada previamente, que le permita resolver algunos casos individuales de un modo diverso 20. Creo que de este modo es posible el control racional de la función aplicadora del derecho. tigado, en principio, por el código penal; pero dicha acción no es punible si ha sido realizada en legítima defensa o en estado de necesidad o cualquiera del resto de causas de justificación, o ha sido realizada en presencia de alguna de las causas de exculpación (trastorno mental, por ejemplo). Las causas de justificación y las excusas son los defeaters en la codificación de las normas penales. Dichos defeaters están de hecho formulados de tal modo que incorporan conceptos evaluativos (en el caso de la legítima defensa, que la agresión a la que se responde sea ilegítima, que no mediare provocación suficiente, etc.) Si alguien realiza un contrato de compraventa, obligándose a la entrega de un coche a cambio de un precio, tal contrato es válido siempre que no medien, por ejemplo, algunos vicios del consentimiento. Es decir las obligaciones en el derecho privado están también sujetas a defaters: los contratos son nulos si son contrarios a las leyes, a la moral o al orden público, son también nulos si se otorgan con algún vicio del consentimiento (error, coacción, etc.). Como puede apreciarse, también en este caso los defeaters contienen conceptos evaluativos. No veo razones para rechazar este punto de vista para la moral, ni desde el punto de vista conceptual, ni desde el punto de vista justificativo. Ni siquiera Jonathan Dancy rechaza esta posibilidad 26. Ahora bien, Dancy replica diciendo que de este modo no conseguimos todavía dar forma (shape) a las propiedades naturales sobre las que las propiedades morales supervienen, puesto que ahora queda por averiguar sobre qué propiedades naturales supervienen los defaters. Es decir, esta forma de universalismo no es más que un particularismo disfrazado de universalismo, un lobo con piel de cordero. Es un argumento similar al de Bruno Celano 27. Celano sostiene que no hay ningún modo estable de llevar a cabo la revisión desde nuestros condicionales derrotables hasta los condicionales inderrotables y no lo hay porque la noción de una tesis de relevancia última está mal formada. La tesis de relevancia última es aquella que establece cuáles son las propiedades naturales relevantes de un modo exhaustivo 28 y, según Celano, no hay esperanzas de alcanzar tal objetivo. Según Celano, el conjunto de las combinaciones de las propiedades potencialmente relevantes, que toman en cuenta la historia del caso, no es agotable 29. Estas consideraciones de Celano (y de Dancy) nos llevan a otra limitación del universalismo. Concedo, sin más ar-ser sometida a dos limitaciones importantes 21. Por una parte, dicha especificación contendrá siempre, entre las circunstancias que permiten revocar la obligación moral a la que en principio llevan determinadas propiedades -llamémosle defeaters-22, conceptos morales. Supongamos que yo he prometido ir esta noche a cenar a casa de un amigo. Si mi amigo me llama para decirme que si no termino el artículo que estoy escribiendo puedo no ir a su casa, este hecho socava la razón para cumplir la promesa, se trata de un underminer, una causa de supensión. Ahora bien, si mi amigo me llama para decirme que está muy cansado y que no se siente con fuerzas para cocinar esta noche, entonces este hecho cancela mi obligación de un modo diverso al anterior: no sólo la socava sino que me ofrece una razón para no ir a su casa, se trata de un reverser, una causa de inversión. Y si yo sufro mareos y no me encuentro bien para ir a su casa, entonces mi responsabilidad es anulada mediante una excusa. Por otra parte, si es mi mujer la que me llama desde el hospital en el que ha sido ingresada, entonces el deber de acudir al hospital revoca el deber de cenar con mi amigo, se trata de un overrider, una causa de anulación. Como dice Walter Sinnot-Armstrong, al que se deben estas ideas y esta terminología: "Overriders, underminers, reversers, and excuses are, then, all reason defaters" (anulaciones, suspensiones, inversiones y excusas son, entonces, todas ellas causas de revocación de las razones) 23. Entonces, los principios morales deben ser formulados incluyendo sus defaters. Ahora bien, los defeaters siempre contendrán conceptos morales. Sólo en este sentido es posible codificar los principios morales. Es claro que, al menos, por razones epistémicas no podemos codificar todos los defeaters acudiendo únicamente a propiedades naturales. Además, dadas las infinitas descripciones posibles de las acciones, es plausible pensar que también dicha tarea es irrealizable por razones conceptuales 24. Este es el sentido en el cual el universalismo puede ser adecuado: hay principios morales, ahora bien -y esta es la concesión al particularismo-que contienen necesariamente conceptos evaluativos 25. Podemos de este modo revisar los antecedentes de nuestros principios prima facie haciéndolos más específicos, pero con el coste de incorporar en ellos, como defeaters, conceptos evaluativos. Así es como, por otra parte, están codificadas las normas jurídicas. Si alguien mata a otro, comete un homicidio cas-JOSé JUAN MORESO sistemas así concebidos la operación de revisión estable es alcanzable y permite pasar, en este contexto delimitado, de la formulación de defeaters evaluativos a defeaters descritos mediante propiedades naturales. Obviamente que se trata, por definición, de reconstrucciones incompletas. También es verdad, como quieren los particularistas, que dichas reconstrucciones dependen del contexto, pero no dependen -como arguyen los particularistas-del contexto establecido por las circunstancias del caso concreto, sino que dependen del contexto del problema normativo seleccionado. Es decir, en un contexto normativo así delimitado, hay propiedades naturales uniforme e invariablemente relevantes. Frónesis aristotélica para concluir Alguien puede considerar, con razón, que esta defensa del generalismo concede demasiado al particularismo, dado que sólo tenemos principios morales si los concebimos como incorporando conceptos evaluativos y en el razonamiento práctico el juego de estos principios está delimitado por el contexto del universo del discurso seleccionado y de los principios morales que consideramos aplicables. Sin embargo, aún con estos límites, la imagen del razonamiento práctico que obtenemos permite la subsunción de casos individuales en pautas generales y deja un razonable espacio para la articulación y la consistencia de las decisiones. Esta concepción del razonamiento práctico vale, en mi opinión, tanto para la moral cuanto para el derecho. Quiero decir, para terminar, que me complacería que las ideas presentadas aquí sean sólo un desarrollo de la concepción aristotélica de la deliberación práctica, de la frónesis aristotélica 31. El cómo y el porqué deberán, me temo, aguardar a otra ocasión. Recibido: 21 de enero de 2009 Aceptado: 23 de febrero de 2009 gumentos, que en la codificación de las normas morales (y jurídicas) no puede irse más allá de principios o normas con defaters evaluativos. Sin embargo, el discurso de aplicación de dichas codificaciones puede ir más allá. Sería irrazonable suponer que, enfrentados a un problema moral, debamos reconstruir todos nuestros principios morales válidos para todas las acciones humanas posibles. Es más sensato considerar que podemos adoptar un determinado universo del discurso, es decir, un conjunto determinado de acciones humanas. Por ejemplo, el conjunto de las acciones de devolver los libros que tenemos en préstamo 30. Tal vez en este caso, podamos alcanzar algo como una tesis de relevancia. Son relevantes, con seguridad, el plazo de tiempo por el que tenemos el préstamo, el hecho de que el que nos lo prestó sea su verdadero propietario (no es un libro sustraído de la biblioteca universitaria, por ejemplo), debemos incluir también las justificaciones (tuvimos que ausentarnos de la ciudad por un tiempo) y las excusas (lo dejamos olvidado en un cambio de domicilio). Podemos también delimitar previamente el conjunto de normas morales a tomar en cuenta, para ignorar casos recalcitrantes siempre imaginables. Podemos atender únicamente a la norma moral que obliga a devolver lo prestado bajo ciertas condiciones e ignorar, ahora, la norma moral que prohíbe inducir a otro al suicidio, y así ignorar el supuesto de que la lectura del libro, dado el estado anímico de su propietario, puede llevarlo a suicidarse. Obviamente que si apreciamos que este es el caso, debemos introducir esta norma en el sistema. Pero limitada a un universo de acciones y a un subconjunto de las normas morales, creo que es razonable aspirar a obtener una tesis de relevancia manejable. Por otro lado, así operan los juristas cuando se enfrentan a un caso real o hipotético: toman en cuenta un universo del discurso delimitado y un subconjunto de normas jurídicas (no todas las normas jurídicas, ya que no es sensato, aunque son un conjunto finito -si nos limitamos a las normas formuladas y no tomamos en cuenta las derivadas-, pensar en una reconstrucción global de todas ellas). Más extraña, me parece, la posición de Hernández Marín, a la que tampoco puedo prestar la atención que merece, puesto que sostiene que -sea o no subjetivo el juicio de ponderación-el juez cumple con el derecho aplicando cualquiera de los dos principios en pugna. Tal vez habría que revisar la noción de aplicación y de cumplimiento del derecho que permite esta extraña conclusión, a saber, que el juez del caso Titanic, por ejemplo, cumple juzgando que se debe rechazar la demanda del militar porque las publicaciones están protegidas por la disposición constitucional que protege la libertad de expresión y cumple también admitiendo la demanda porque se ha vulnerado la disposición constitucional que protege el derecho honor. 16 Para esta noción de principios vid. 11 Estas dos operaciones deben ser comprendidas como distintas en un sentido sólo heurístico y no conceptual. Quiero decir que, conceptualmente, si un medio A es necesario para obtener B también es adecuado. Ahora bien, según creo, hay que interpretar a Alexy en el sentido siguiente: en primer lugar, averiguamos si A se encuentra entre los medios adecuados para obtener B y, en segundo lugar, vemos si no existen medios menos lesivos que A de alcanzar B. 12 En realidad, Alexy añade otra complicación en la fórmula, de la que aquí prescindiré, relativa a la confiabilidad de las asunciones empíricas concernientes a las diversas interferencias en juego. Para la distinción entre ponderación definicional y ponderación ad hoc vid. por ejemplo Aleinikoff, 1987, 948. Lo que parece incomodar a García Amado, especialmente, es el aumento del poder de control jurisdiccional de los tribunales constitucionales frente a los tribunales ordinarios, a su -como dice-"tácito cometido como superapelación". Aunque este punto exigiría un tratamiento más detallado, baste decir aquí que si los derechos constitucionales han de ser efectivos, alguien deberá velar por ellos y, me temo, que durante estos treinta años de democracia constitucional en España, si no lo hubiese hecho el Tribunal Constitucional, algunos de nuestros derechos habrían NOTAS 1 BverfGE vol. 86, 1. 4 En virtud, digamos, del principio moral que nos obliga a no mentir. Kant pensaba que tal principio es un principio categórico, absoluto y por ello escribió (1989, 292): "La mentira (en el sentido ético de la palabra), como falsedad deliberada, no precisa perjudicar a otros para que se la considere reprobable... Su causa pude ser la ligereza o la bondad, incluso puede perseguirse con ella un fin realmente bueno, pero el modo de perseguirlo es, por la mera forma, un delito del hombre contra su propia persona y una bajeza que tiene que hacerle despreciable a sus propios ojos". 5 Éstas parecen ser las razones que conducen a algunos autores a rechazar la tesis de los conflictos entre los derechos y a defender alguna versión del enfoque universalista y subsuntivo. 6 En Dancy, 2004, 3-12, se halla la misma idea como "rango de opciones" y la presentación de algunas de ellas. Con atención especial al particularismo y al modo en que una posición como esta puede preservar un espacio conceptual para los principios generales, vid. Sinnot-
Propongo una versión voluntarista medieval del jusnaturalismo como estrategia plausible para implementar los derechos fundamentales en una sociedad culturalmente no-homogénea; trátase, en particular, de la versión de la escuela franciscana, que propone una discontinuidad sustancial entre el derecho natural que precede a la Caída (esfera de los derechos fundamentales de la persona) y el derecho natural que sigue a la Caída (esfera de los derechos institucionales de los individuos de una sociedad dada, con una pluralidad del bien común). Tras las necesarias precisiones semánticas, esa estrategia conserva el valor político de la tolerancia y la pluralidad efectiva de los modelos culturales en una misma sociedad, aunque quienes pertenecen a una cultura determinada estén persuadidos de la superioridad de su propia cultura sobre las demás. Opónese esa estrategia al legalismo ético, difundido en el debate político contemporáneo, al cual critico por su tendencia homogeneizante y su reducción de la pluralidad a la no-culturalidad. Derecho natural; derechos humanos; sociedad multicultural; bien común; persona; individuos. UN ENFOQUE JUSNATURALISTA DE LOS DERECHOS HUMANOS EN UNA SOCIEDAD PLURAL A NATURAL-LAW APPROACH TO HUMAN RIGHTS IN A PLURAL SOCIETY
La plaga del hambre es una vieja compañera de la humanidad, antigua y persistente, que ha azotado a los seres humanos en diversos momentos de su historia 1. Sin embargo, dramáticamente, hoy en día, en los albores del siglo XXI, en el contexto de algunos de los más increíbles avances tecnocientíficos como las tecnologías de la comunicación, las terapias génicas, la regeneración de tejidos a partir de células troncales, la nanotecnología, etc., desarrollos que auguran hasta el sueño de la vida eterna 2, el hambre avanza: Casi 1.000 millones de personas padecen carencias e inseguridad alimentarias (hasta 2007 la cifra ascendía a 824 millones y hace cuarenta años rondaban los 400 millones) 3. Dentro de este enorme grupo humano encontramos 20 millones de niños y niñas menores de 5 años afectados anualmente por desnutrición severa aguda y cada año mueren 9 millones de personas por motivos de salud en los que la desnutrición es el factor clave de la enfermedad (hunger-related diseases). Esta carencia de alimentos juega también un papel determinante en la apa-El hambre es un genocidio programado, tolerado. Hay que llamar a las cosas por su nombre. Y si las palabras han llegado a perder sentido, habrá que inventar un idioma nuevo. (Ángel Olaran, misionero comboniano en Etiopía) EL DERECHO A COMER: LOS ALIMENTOS COMO BIEN PÚBLICO GLOBAL las guerras juntas y es, directa o indirectamente, la causa principal de muerte en el planeta. Por ello, más allá de los episodios trágicos de enormes hambrunas (Etiopía 1984), hay que referirse al hambre silenciosa (hidden hunger), la desnutrición, a las carencias alimenticias, que no aparecen espectacularmente en los medios de comunicación pero que afectan a más de 1000 millones de individuos, un 15 % de la población mundial. De 15 a 18 millones de personas mueren cada año directamente de hambre o por causas vinculadas a la desnutrición, sobre todo en el Tercer Mundo. Más de 1.100 millones de personas no tienen acceso al agua potable y más de 2.600 millones aún carecen de sistemas adecuados de saneamiento doméstico o depuración de aguas residuales (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo-PNUD, Informe sobre desarrollo humano 2006, p. En este trabajo analizaremos, por un lado, algunos elementos que han contribuido al aumento del hambre y a la crisis alimentaria de los últimos años, identificando las decisiones humanas que hacen que se viole el derecho al alimento. Por el otro lado, fundamentaremos el derecho humano básico y universal al alimento y al agua potable para, finalmente, defender políticas alimentarias globales que partan de la consideración de la comida y del agua potable como bienes públicos. No obstante, a diferencia de otros derechos como la prohibición de la tortura o el derecho a la libertad de expresión, el derecho al alimento, a no pasar hambre, no suele provocar tanta indignación ni tanta reacción de la opinión pública. Como recuerda Ángel Olaran, misionero comboniano, si identificáramos a un grupo de hombres y mujeres dedicado a matar a 30.000 niños cada año, se produciría una reacción unánime contra ellos: serían considerados criminales, terroristas, enemigos públicos. Sin embargo, el sistema económico mundial causa la muerte de millones de niños y obliga a prostituirse a muchos otros millones y nadie se echa las manos a la cabeza 7. El 11 de septiembre de 2001, cuando unos terroristas hicieron estrellarse dos aviones contra las Torres Gemelas de Nueva York y otro avión contra el Pentágono en Washington, murieron cerca de 3.000 personas. Aquello fue una atrocidad que paralizó a la humanidad. Aquel mismo día, 16.400 niños rición y extensión de enfermedades infecciosas, dado que las defensas inmunitarias son deficientes, como sucede con la pandemia de SIDA en África: De vuelta de un viaje por África austral, Peter Piot, director de ONUSIDA, organización de las Naciones Unidas encargada de la lucha mundial contra el SIDA, escribió: "I was in Malawi and met with a group of women living with HIV. La desnutrición severa aguda se caracteriza por un cuadro general de debilitamiento, con un peso corporal muy debajo en relación con la altura. El debilitamiento aparece habitualmente como consecuencia de una enfermedad o de la reducción extrema del consumo de alimentos. Seguramente por una combinación de ambas, ya que el hambre es el factor más importante de las enfermedades, el agente patógeno más grave, en el Tercer Mundo, de modo que se puede hablar de un círculo perverso de enfermedad y pobreza 4. Esta relación entre enfermedad y hambre se hace más palpable, si cabe, con las dificultades en el acceso al agua potable. Por ello incluimos también en esta reflexión sobre el derecho a comer, el derecho a beber, en lo que Leonardo Boff ha denominado la "comensalidad" 5, comer y beber juntos, garantía de la reproducción de la vida, que supone la solidaridad y la cooperación de unos con otros 6. Las causas más frecuentes de muerte entre las personas con desnutrición aguda están relacionadas con enfermedades como la neumonía, sepsis, deshidratación o shocks. Aun en el caso de que reciban tratamiento y consigan sobrevivir, quienes padecen desnutrición severa aguda sufrirán sus efectos negativos a largo plazo, incluidos retrasos en el desarrollo físico y cognitivo. Y todo ello hipoteca, sin duda alguna, el futuro de naciones y de continentes enteros (en el África negra se dan tasas de desnutrición severa aguda, en torno al 25 % de la población). Y es que el hambre no sólo provoca sufrimientos agudos del cuerpo y debilitamiento de las capacidades motrices y mentales, sino que es causa de exclusión de la vida activa, de marginación social, de angustia por el futuro y de pérdida de autonomía. El hambre mata más seres humanos que todas animal para la producción de carne que se consumirá en los países ricos 11. Pero más allá de esta tremenda paradoja, es menester precisar algunos elementos estructurales que contribuyen al avance del hambre en el mundo, sin pretender agotar en unas pocas páginas un asunto tan complejo. Abandono de la agricultura de consumo En los últimos 30 años, principalmente, se ha producido un boom de los cereales, especialmente del trigo -trigo tierno que se puede convertir en pan-, en detrimento de otros cultivos que han sido calificados como secundarios (cebadas, mijos, sorgos). Es lo que algunos agrónomos han llamado "el cereal del capitalismo", símbolo mismo de la alimentación (es el logotipo de la FAO), aunque también han tenido un desarrollo importante el arroz y el maíz. La llamada "revolución verde" en la segunda mitad del siglo XX supuso la utilización de variedades híbridas de maíz y de trigo con un rendimiento muy alto, de modo que la producción de cereal experimentó un crecimiento espectacular. Sin embargo, los híbridos no pueden cultivarse más que en un medio irrigado y con dosis masivas de abono, lo que ha limitado su difusión en el sector campesino pobre del Tercer Mundo. Tampoco pueden ser reproducidos más que en el espacio de algunas cosechas -o incluso ninguna-12, lo que ha supuesto una mayor dependencia de los agricultores hacia la industria de las semillas 13. Precisamente, el control sobre las semillas -a través del sistema de patentes-14 supone manejar desde el comienzo de la cadena alimenticia todo el sistema alimentario. Además, la uniformidad agrava el riesgo de propagación de enfermedades sobre millares de hectáreas y esta revolución verde está en el origen del proceso de erosión genética que reduce el número de especies vegetales cultivadas en el mundo. Por contra, el mijo, el sorgo y los tubérculos siguen siendo cultivados en gran parte del Tercer Mundo por millones de familias campesinas, siendo el sustento básico de su alimentación, pero su producción se ha estancado debido a la falta de incentivos económicos y de medios técnicos y financieros. Igualmente, se ha reducido la producción de las leguminosas y proteaginosas, ricas en proteínas, y base de alimentación en muchos países del Sur: guisantes, judías, lentejas, cacahuete. menores de cinco años murieron de hambre y de desnutrición: una cifra cinco veces superior a la de las víctimas del terrorismo. Al día siguiente y en los restantes días sucesivos, durante todo un año, 12 millones de niños fueron víctimas del hambre, y nadie pareció sentirse aterrado ante semejante catástrofe humana (Boff, 2007, pp. 18-19). Más allá de la reflexión, no podemos olvidar el rostro del hambre, la cara humana de millones de personas que diariamente deben decidir cuál será el miembro de la familia que ese día comerá y cuál no. Elementos de la crisis alimentaria global Mientras los elefantes se reúnen, quien sufre es la yerba. (Proverbio africano) Acabamos de indicar que el hambre, en vez de reducirse, se va incrementando en los últimos años. Lo inaudito es que la producción agrícola mundial se ha triplicado en poco menos de un siglo, a la par que la población del globo se multiplicaba igualmente por tres. Más aún, según el Informe Mundial de Alimentos de la FAO, la agricultura mundial con el actual desarrollo de su fuerza de producción podría alimentar, a razón de 2.700 calorías por adulto y día, a 12.000 millones de seres humanos; esto es, prácticamente el doble de la Humanidad. En consecuencia, el hambre no es producto de una "carencia objetiva" de bienes, como supuso Marx 8, ni constituye un mecanismo malthusiano regulador de la población; la causa es una distribución radicalmente desigual de estos bienes, de los alimentos. El hambre no es una fatalidad, ni un problema de recursos, sino una enorme injusticia, de modo que el 20 % de la población dispone del 80 % de los recursos. Y esto hace que, a la par de que hablamos de casi 1.000 millones de personas desnutridas, casi otros tantos tienen exceso de peso u obesidad 9: Un planeta de gordos y hambrientos 10, consecuencia de un complejo industrial-alimentario que deja a cientos de millones de personas sin alimentos y que, a la vez, genera obesidad al fabricar, promocionar y vender alimentos y bebidas que producen sobrepeso. Como muestra, un botón: El 40 % de los cereales que se producen en el mundo y la tercera parte de la pesca mundial se destinan a la alimentación Pero es que además, todo esto ha provocado una sobreproducción agrícola que ha hecho que los países del Norte inunden el planeta con productos alimenticios vendidos a precios muy inferiores a su coste real y eso cuando no son distribuidos en nombre de la ayuda humanitaria. Así llegamos a un dumping agrícola a base de facilidades de pago, subvenciones también a las exportaciones y descuentos sobre los precios de venta -en la disputa por los mercados emergentes como China e India-. Mediante el subsidio de la producción agrícola de los países ricos, los mercados internacionales se llenaron de comida barata durante los años setenta y ochenta del siglo pasado, haciendo que muchos países en desarrollo se entregaran a la importación, porque resultaba más barato comprar fuera que producir en casa, contribuyendo al mencionado abandono de la inversión en la agricultura y desincentivando la producción local. A ello hay que añadir que las producciones agrícolas del Norte están muy subvencionadas y se les aplica un proteccionismo para que no sufran demasiado la competencia exterior. Por ejemplo, los países de África, Caribe y el Pací- Puede imaginarse la situación en estos países con el incremento de un 130 % del precio del trigo y un 74 % del precio del arroz, en el mercado internacional, entre febrero de 2007 y febrero de 2008. Aumento de los precios Ya nos hemos referido al espectacular aumento de precio que han experimentado los alimentos básicos en los últimos años. Es difícil atribuir este encarecimiento a un único factor, dada la misma complejidad de la realidad del hambre, pero sí cabría señalar la concurrencia de una serie de circunstancias y razones que han podido provocar el cambio en los patrones de la oferta y la demanda, contribuyendo, en mayor o menor medida, a esta nueva crisis alimentaria mundial que ha agravado el problema del hambre. El descenso de la oferta alimentaria global Como hemos dicho anteriormente, en la última década del siglo pasado se ha producido un paulatino abandono de la agricultura, especialmente en los países pobres, disminuyéndose la producción y descendiendo los rendimientos por falta de inversiones. A ello hay que sumar la aplicación de políticas tendentes a la reducción de los excedentes de cereales a escala mundial y al establecimiento de barreras a las exportaciones de alimentos. Los aranceles que los países ricos se pagan unos a otros son de media cuatro veces inferiores a los que imponen a los países pobres (PNUD, 2005). El incremento de la demanda de consumo Se ha producido también un incremento del número de consumidores a causa del aumento de la población mundial a un ritmo de 75 millones de personas al año. Y también se ha dado un incremento de la demanda de alimentos per cápita, especialmente en los países emergentes como China e India, donde el aumento del poder adquisitivo de la población y el incremento de su población urbana frente a la rural, ha hecho crecer notablemente el número de compradores netos de alimentos frente al de productores. (mientras se ejerce el proteccionismo, como hemos señalado, sobre la producción agrícola en los países ricos, en un increíble ejercicio de cinismo y doble moral). Por ejemplo, algunos gobiernos africanos (Níger, Malawi), conscientes de la estacionalidad agrícola que define el modo de vida rural en África, aplicaron medidas para paliar sus consecuencias como la gestión de la reserva de cereales y la subvención de los precios de los alimentos. Para estabilizar las provisiones de alimentos y su precio, se encargaba a varias organizaciones paraestatales la compra de cereales una vez finalizada la cosecha para venderla luego en los mercados locales a precio de coste unos seis a ocho meses más tarde. Gracias a la legislación de un precio mínimo para los agricultores y uno máximo para los consumidores, los gobiernos incentivaron a los agricultores manteniendo unos precios asequibles para la población con menos recursos. Sin embargo, estas intervenciones públicas eran contrarias a los principios neoliberales del "consenso de Washington", que rechazaba las instituciones paraestatales de reserva de cereales por ineficaces y corruptas y también rechazaba las políticas de subvenciones de precios por perjudiciales para el desarrollo del sector privado. Así que se suprimieron estas políticas y se buscó incentivar a los comerciantes privados en una política alimentaria orientada hacia el mercado. Más aún, estas grandes corporaciones se han asociado entre sí, hacia arriba y hacia abajo, en su cadena de suministros, estableciendo un control absoluto del sistema alimentario, desde las semillas hasta el plato. Cargill, por ejemplo, agrupó sus enlaces de procesamiento y de logística en una sociedad con Monsanto, que aporta pesticidas y semillas. Novartis y ADM (Archer Daniels Midland) tienen un acuerdo similar 20. El derecho a comer y a beber (Eleanor Roosevelt) El Comité afirma que el derecho a una alimentación adecuada está inseparablemente vinculado a la dignidad inherente de la persona humana y es indispensable para el disfrute de otros derechos humanos consagrados en la Carta Internacional de Derechos Humanos. Es también inseparable de la justicia social, pues requiere la adopción de políticas económicas, ambientales y sociales adecuadas, en los planos nacional e internacional, orientadas a la erradicación de la pobreza y al disfrute de todos los derechos humanos por todos. (...) El Comité considera que el contenido básico del derecho a la alimentación adecuada comprende lo siguiente: -la disponibilidad de alimentos en cantidad y calidad suficientes para satisfacer las necesidades alimentarias de los individuos, sin sustancias nocivas, y aceptables para una cultura determinada; -la accesibilidad de esos alimentos en formas que sean sostenibles y que no dificulten el goce de otros derechos humanos. El agua es un recurso natural limitado y un bien público fundamental para la vida y la salud. El derecho humano al agua es indispensable para vivir dignamente y es condición previa para la realización de otros derechos humanos. (...) El derecho humano al agua es el derecho de todos a disponer de agua suficiente, salubre, aceptable, accesible y asequible para el uso personal y doméstico. Un abastecimiento adecuado de agua salubre es necesario para evitar la muerte por deshidratación, para reducir el riesgo de las enfermedades relacionadas con el agua y para satisfacer las necesidades de consumo y cocina y las necesidades de higiene personal y doméstica. Y es que el derecho a comer y a beber es uno de esos derechos que dan y preservan la vida. El alimento y el agua potable: ¿mercancías o bienes públicos? A pesar de constituir, como hemos analizado, elementos esenciales y necesarios para la vida humana y, en consecuencia, derechos humanos universales, el agua y la comida son considerados por los organismos internacionales como la Organización Mundial del Comercio -mediante su Acuerdo General para las Tarifas y el Comercio (GATT)como bienes comercializables y abiertos a explotación lucrativa, algo que ejercitan con aplicación las grandes corporaciones agroalimentarias globales. En este sentido, los alimentos y el agua potable se equiparan a otro tipo de mercancías y bienes de consumo, como muebles, vehículos o electrodomésticos, y se someten a los criterios del "libre" mercado y a la especulación de la Bolsa 26. El sometimiento exclusivo del agua y del alimento a las leyes del mercado global conlleva una distribución de esos recursos en función de la capacidad de pagar, donde el ciudadano queda reducido a la categoría de usuario o consumidor de bienes y servicios, en detrimento de una visión Se trata de concebir el derecho a la vida no sólo como garantía contra su privación ilegal sino como el derecho de acceso a aquellos bienes y servicios imprescindibles para su conservación, al menos 23. En este sentido, el Grupo ad hoc sobre pobreza y derechos humanos de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha reiterado la indisoluble relación entre el derecho a la vida y la satisfacción de las necesidades humanas básicas (documento E/CN.4/Sub.2/2002/15 de 25 de junio de 2002, parágrafos 3, 15 y 17): El nivel más esencial del derecho a la vida es la manutención del nivel biológico de los seres humanos y en esa medida el derecho a la vida se descompone en cuatro derechos esenciales: 1, el derecho a la alimentación adecuada; 2, el derecho a contar con agua potable; 3, el derecho a la vivienda; y 4, el derecho a la salud. La ausencia de alguno o varios de estos elementos constituiría una violación de la dignidad de los seres humanos al igual y al mismo nivel de violencia como cuando se tortura, se restringe la libertad o simplemente se mata. El hambre (y la sed) suponen una violencia extrema sobre los individuos, tan dañina como la peor tortura que se pueda imaginar, y tan paralizante a nivel psicológico como la peor represión. Sin embargo, mientras veintidós países han consagrado el derecho a la alimentación en sus constituciones, ya sea para todos los ciudadanos o, específicamente, para los niños, los Estados Unidos de América (USA) han rechazado, una vez más, el reconocimiento del derecho al alimento. Lo hizo su Secretario de Agricultura, Dan Glickman, en Roma en 1996, con motivo del World Food Summit organizado por la FAO, alegando que el reconocer el derecho a comer interfiere con el derecho al comercio. Igualmente, el Presidente Clinton, durante su Discurso sobre el Estado de la Unión del 27 de enero de 1998 afirmó que las exportaciones agrícolas eran una prioridad nacional y, por tanto, habría que fomentar una agenda comercial internacional en tal dirección, buscando la creación de nuevos mercados para las corporaciones agroalimentarias estadounidenses. Clamorosamente, en minoría de a uno, el pasado 24 de noviembre de 2008, los Estados Unidos de América rechazaron la resolución A/63/430/Add.2 sobre el derecho al alimento 24. ¡Qué lejos queda el discurso de insignes promotores estadounidenses de los derechos humanos como Eleanor Roosevelt!: que destinaron a la AOD. Los datos de la OCDE muestran la desproporción de los recursos destinados a una y otra función; sólo en el rescate de la aseguradora AIG, el Gobierno de EEUU gastó 175.000 millones de dólares. Pero además, es preciso despolitizar y descondicionalizar las donaciones, evitando los intereses particulares de los países donantes (seguridad, migración, económicos) así como el trato de favor a lobbies locales 28. Recuérdese que, a partir del año 2000, la renegociación de la deuda fue condicionada por parte del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial a la privatización del agua y de sus servicios (Mozambique, 1999; Cochabamba, Bolivia, 2000) 29. En cuanto a las políticas estructurales para garantizar el acceso a la comida y al agua potable, éstas se relacionan con algunos de los elementos que hemos analizado y que contribuyen a la crisis alimentaria global. Así, las políticas de desarrollo deben reorientarse de nuevo hacia la agricultura, tal y como señala ya el Informe sobre Desarrollo de 2008 del Banco Mundial, promoviendo además la producción local para el autoabastecimiento con cultivos propios (maíz, sorgo, mijo, yuca) 30. Informe que también aboga, sorprendentemente, por la intervención estatal para coordinar los diversos sectores implicados en la cadena alimentaria y formar asociaciones con actores privados y de la sociedad civil ("hace falta la mano visible del Estado"). También ha de establecerse, cuanto menos, una moratoria con respecto a la producción de agrocombustibles y, desde luego, cancelar las subvenciones y exenciones fiscales que incentivan el desvío de la producción agrícola hacia la producción de carburantes. Pero sobre todo ha de reformarse el marco jurídico de las relaciones comerciales internacionales ya que, como recordaba Joachim von Braum, director del International Food Policy Research Institute y participante en la reunión de alto nivel sobre seguridad alimentaria (Madrid, enero 2009), no es posible garantizar la seguridad alimentaria sin un comercio justo. Y eso incluye la equiparación arancelaria entre todos los países, la reformulación de las políticas de subsidios agrarios en los países ricos y, especialmente, la regulación y el control de todo el sistema de producción alimentaria, ahora en manos de un conjunto de grandes compañías agroalimentarias que operan en el mercado, casi de forma monopolística, con la aquiescencia de un marco jurídico consentido por los gobiernos y las organizaciones económicas internacionales del ciudadano como propietario de los bienes necesarios para su propia vida, salud, integridad corporal y, en consecuencia, para su posibilidad de acción y de libertad 27. Frente a esta concepción del alimento y del agua potable, consideramos que no cabe sino catalogarlos como bienes públicos y sociales -tal y como hacen los Comités de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en sus Observaciones Generales-, en tanto que recursos esenciales para la vida y materia del derecho humano universal a comer y a beber, del derecho a estar libre del hambre. Sólo declarando los alimentos básicos y el agua potable como bienes de interés público es posible ampliar la protección sobre los mismos y garantizar su acceso universal, regulando su producción, financiación y comercialización. Y es que la definición del acceso al alimento y al agua potable como un derecho humano básico y fundamental entraña, indefectiblemente, la obligación de no impedir, por acción y por omisión, el ejercicio de tal derecho; esto es, implica la responsabilidad de su protección y su garantía, lo que supone una serie de medidas políticas, tanto de urgencia como estructurales. El derecho a los alimentos y al agua potable ha de ser una prioridad política, que propugne no sólo intervenciones de carácter técnico, como pudieran ser las biotecnologías, siempre parciales e insuficientes, sino cambios estructurales en los sistemas de producción, distribución y comercialización de estos "bienes primarios" -en la terminología de John Rawls-que son los alimentos y el agua potable. En este sentido, la protección de la población frente a la carencia de alimentos es un derecho que ha de ser promovido activamente por la comunidad internacional, y exigible política y jurídicamente, ya que no se trata meramente de un "objetivo deseable" de política internacional -tal y como se expresa en los Objetivos del Milenio-, sino la expresión misma de un bien común global, la seguridad alimentaria. Por lo que respecta a las medidas de emergencia, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo ha cuantificado que 80.000 millones de dólares en 10 años permitirían garantizar el acceso de todos los humanos a la educación, a la asistencia sanitaria básica, a una comida adecuada y al agua potable. 8 Der objektive Mangel: Marx partía de la hipótesis según la cual los bienes materiales disponibles en la tierra eran insuficientes para satisfacer las necesidades elementales mínimas de los hombres (Ziegler, 2006, p. 12 La llamada tecnología "terminator", desarrollada conjuntamente por el Departamento de Agricultura USA y algunas compañías químicas, cancela el proceso reproductivo de las plantas de modo que la semilla recogida resulta estéril si los campesinos intentan replantarla. De este modo, los agricultores han de comprar semillas todos los años, asegurando un formidable mercado permanente para la biotecnológica. Industry concentration and plant patents thus create a form of high-tech enslavement (Shiva, 2003, pp. 94, 97-98b (por ejemplo, el que se refiere a la propiedad intelectual y las patentes sobre plantas y semillas). Por último, cabria añadir que se deberían tipificar todas las acciones que condicionen o limiten el acceso a los alimentos y al agua potable así como el uso del hambre como instrumento de sometimiento, control y manipulación política 31. EL DERECHO A COMER: LOS ALIMENTOS COMO BIEN PÚBLICO GLOBAL fico LOS ALIMENTOS COMO BIEN PÚBLICO GLOBAL atroz
El derecho a la salud viene proclamado por Las Naciones Unidas en la Declaración de los Derechos del Hombre de 1948. En 1981 la ONU erige ese derecho en un objetivo del nuevo Milenio. En este texto muestro que los objetivos del Milenio, por generosos que sean, se basan en una interpretación insuficiente de los bienes primarios de salud. Por el contrario, una política que garantice los bienes sanitarios elementales, concebidos en términos de capacidades, contribuiría no sólo a mejorar el nivel global de salud de las poblaciones del mundo sino también a reducir la pobreza, objetivo-faro de la Declaración del Milenio. PALABRAS CLAVE: Salud; bienes primarios; justicia global; capacidad; calidad de vida.
Los derechos humanos son aquellos derechos universales de todos los miembros de nuestra especie cuyo ejercicio resulta lícito en virtud de una norma de derecho natural. Son, pues, perpetuos, incondicionales, inalienables, irrenunciables e imprescriptibles. Cualquiera que sea el fundamento que se proponga para esos derechos, cualquiera que sea su clasificación y eventualmente su jerarquización con vistas a solventar los posibles conflictos entre ellos, algo ha de ser claro: esos derechos no deben ser muchos -o no deben ser demasiados en número-y, en cambio, deben ser, cada uno de ellos, de amplio espectro, refiriéndose a componentes esenciales de la vida humana (ya que los que no lo sean difícilmente gozarán de un rango que merezca la tutela de un derecho de las características indicadas). Dicho de otro modo: hay que evitar la inflación de los derechos humanos en cuanto a su número -y abstenerse de catalogar como derecho humano cualquier desideratum o cualquier aspiración válida en ciertos períodos o estados del devenir de nuestra especie, mas no en otro-. Tal vez haya situaciones históricas en que un derecho humano no pueda verse reconocido y libremente ejercitado más que muy restringidamente, pero tendencialmente cualquier derecho humano ha de corresponder a una reivindicación eterna de nuestra vida, que baste para tildar de injusto lo que impida su respeto. Uno de los aspectos esenciales de la vida humana es la relación entre hombre y mujer. No surge en unas sociedades sí y en otras no, sino que es una faceta constante de nuestro ser individual y colectivo. En nuestra especie social esa relación da lugar a un modo particular de asociación, que es la de dos individuos -típicamente de distinto sexopara una vida común, complementándose uno al otro y auxiliándose para afrontar la vida y buscar la felicidad. EL DERECHO A LA VIDA CONYUGAL EN LA SOCIEDAD CONTEMPORÁNEA facultades de cada cónyuge y también de la pareja que forman como persona social. Es ésa una característica que comparte este derecho con el de asociación (del cual constituye un caso especial). En algunas de sus facetas es incondicional y en otras no. Es incondicional el derecho de la pareja a subsistir (porque la unión conyugal existente realiza y encarna un valor que goza del reconocimiento jurídico); también lo es el derecho de cada miembro a ingresar y permanecer en la unión conyugal mediando el consentimiento del otro. Es condicional, en cambio, el derecho de cada cónyuge a deshacer el vínculo, porque su ejercicio entra en colisión con un derecho ajeno, el del otro cónyuge de permanecer en el vínculo matrimonial. Igual sucede con el derecho de asociación. Es libre formar una asociación y entrar en ella. Mas no puede ser incondicionalmente libre el derecho de unos socios de excluir a otro de la asociación, sino que, para que no colisione con el derecho de asociación, tal exclusión ha de ajustarse a unos cánones estatutarios y fundarse en causas objetivas regladas y tasadas. La particularidad de la unión conyugal -por su carácter dual o bimembre-es que, al separarse uno de los cónyuges, está simultáneamente expulsando al otro. Al entrar en una asociación se contraen derechos y deberes. No reconocer esos deberes -incluyendo el de no expulsión del o los otros miembros-entraña no reconocer a esos otros miembros un derecho a permanecer en la asociación. Todo eso nos muestra lo complejo que es el derecho a la unión conyugal y cómo su protección jurídica requiere una sabia y equilibrada dosificación, porque pueden surgir conflictos entre las diversas facultades que lo componen. Veamos ahora cómo se ha perfilado el reconocimiento del derecho a la unión conyugal en la positivación contemporánea de los derechos fundamentales del hombre. El art. 16.1 de la DUDH de 1948 establece: "Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna (...) a casarse y fundar una familia". Y el art. 16.3 otorga a la familia así formada un derecho a la protección de la sociedad y del Estado. También reconocen el derecho a casarse (al hombre y a la mujer) el art. 12 del Convenio europeo de Roma de 1950 y el art. 23.2 del Pacto de los derechos civiles de 1966. El derecho a vivir en pareja es el derecho a la vida conyugal. No es un mero derecho a contraer matrimonio, sino un derecho a vivir en matrimonio -o, más generalmente a vivir en una unión dual de individuos adultos para su mutua satisfacción y para la felicidad común compartiendo las cargas y disfrutando juntos de los goces de la vida-. Pocos derechos pueden tener un rango tan fundamental como éste, aparte del derecho a la vida, a la libertad de pensamiento, a contribuir al bien común y beneficiarse de él. Este derecho a la vida conyugal es -al igual que lo son otros muchos-un derecho mixto, en parte de libertad y en parte de bienestar 1. Es un derecho básicamente de libertad porque su núcleo consiste en que a un par de individuos que, de común acuerdo, deciden vivir juntos de manera estable con un proyecto vital de compartir sus destinos, les sea lícito hacerlo, gozando de la protección pública contra estorbos o impedimentos coercitivos ajenos. Además el derecho al matrimonio acarrea otro anejo, que es el derecho a la intimidad matrimonial, que constituye una faceta singular del derecho de privacidad y que otorga a los cónyuges la facultad de estar a salvo de ingerencias ajenas en su vida hogareña y de pareja. En su cara de derecho de libertad, el derecho a la unión conyugal implica la facultad de entrar y la de no entrar, la de permanecer y la de no permanecer. El derecho a la vida conyugal es, marginalmente, un derecho de bienestar porque su disfrute reclama también un hacer ajeno y no sólo un no-hacer o un no-perturbar. Desde luego reclama -como cualquier otro derecho de libertad-un hacer del poder público para salvaguardar el ejercicio de la libertad frente a los perturbadores. Pero accesoriamente el derecho al matrimonio también implica una reivindicación de bienestar compartido, de participación conjunta en el bienestar general de la sociedad, con lo cual su satisfacción requiere y reclama alguna ayuda social: facilidades de alojamiento, sistema de remuneraciones y subsidios, medios de movilidad y cualesquiera otros que sirvan para compatibilizar la vida familiar y laboral, así como medidas legislativas que aseguren esa participación en el bien común (normativa en materia de alimentos, herencia, patrimonio conjunto, prestaciones y prevención social). Una particularidad del derecho a la vida conyugal es que su titularidad y su ejercicio son mixtos; implica ciertas LORENzO PEñA finalmente adoptado 4. Uno de los aspectos en que era preferible el texto de Ossorio era el matrimonio. El art. 27 del anteproyecto (43 en el texto final) afirmaba: "El matrimonio, base de la familia, está bajo la salvaguardia del Estado. Se funda en la igualdad de derechos para ambos sexos". Lamentablemente esa sabia y útil disposición fue abandonada tanto en el proyecto de Jiménez de Asúa cuanto en el texto aprobado por el pleno. Lo que quedó fue el art. 43: "La familia está bajo la salvaguardia especial del Estado. El matrimonio se funda en la igualdad de derecho para ambos sexos y podrá disolverse por mutuo disenso a petición de cualquiera de los cónyuges con alegaciones en caso de causa justa" 5. Era una pérdida dolorosa. Una cosa es que el matrimonio, como persona social, esté bajo la protección de la República, otra que lo esté la familia. Y es que el contexto sugiere que por "familia" se entiende una unión entre padres e hijos, al paso que el matrimonio es una unión de dos individuos que voluntariamente optan por compartir su vida 6. Evidentemente esos defectos de la normativa constitucional republicana de 1931 los señalo porque una constitución como ésa, fruto de un ideal de justicia y hermandad humana, debería haber estado mejor inspirada en este punto. Dado el influjo de las concepciones del Derecho Natural de Giner de los Ríos en su discípulo Fernando de los Ríos -ministro de Justicia y uno de los grandes redactores del texto-, podemos quejarnos de que no se hayan seguido valiosas enseñanzas del maestro, que habrían iluminado la obra realizada, elevándola a un plano de más auténtico humanismo. Pasemos ahora a examinar los preceptos que en esta materia contiene la constitución de 1978 7. El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica. La ley regulará las formas del matrimonio, la edad y capacidad para contraerlo, los derechos y deberes de los cónyuges, las causas de separación y disolución y sus efectos. Ese precepto del art. 32 CE dice poco, dejando al legislador una potestad irrestricta de regular el matrimonio como le Lamentablemente -y tal vez por descuido-la actual Constitución española relega ese derecho al matrimonio a la Sección II del Cap. II del Título I -art. 32-, por lo cual carece de la doble protección que el art. 53.2 otorga a los de la Sección I (recurso jurisdiccional preferente más recurso de amparo). Tampoco goza de la protección, menor, del art. 53.3 (vinculante orientación de la política legislativa, la práctica judicial y la actuación de los poderes públicos). Tampoco goza de la cuasi-irreformabilidad de las disposiciones de la Sección I de ese mismo capítulo en virtud del art. 168.1. En la escala del Constituyente de 1978 el derecho a la vida conyugal está en un plano muchísimo más bajo que el derecho a la honra (art. 18.1), la libertad de enseñanza (art. 27.1), la sindical (28.1), la de huelga (29.1). De todos modos, si en una reforma constitucional se aboliera el derecho a la vida conyugal, podría reclamarse el ejercicio de ese derecho subsumido en el de asociación del art. 22, que sí es de máxima protección. Sólo que tanto el legislador como la jurisprudencia -y en parte la doctrina-han tendido a interpretar el derecho de asociación del art. 22 (mediante una lectura literal y cicatera del art. 22.3) como meramente la facultad de formar asociaciones sin ánimo de lucro (y además al menos trimembres), y no como el derecho de cualesquiera pluralidades de individuos a asociarse para fines lícitos de la vida humana 2. Ni el constituyente de 1978 ni el legislador parecen tener un concepto muy elevado de la unión conyugal; y, de hecho, esa unión -según vamos a verlo en este artículo-va a ser cada vez más devaluada y hasta ninguneada. En nuestro ordenamiento jurídico-constitucional sufrimos una infravaloración y un tendencial arrinconamiento del derecho básico del individuo humano a la vida conyugal 3. La protección constitucional al matrimonio La elaboración de la constitución republicana de 1931 empezó por un anteproyecto preparado bajo la presidencia de D. Ángel Ossorio y Gallardo, pasó por un proyecto que (parcialmente basado en el anterior) redactó una comisión presidida por Luis Jiménez de Asúa y terminó con el texto el matrimonio. El Estado reconoce en la familia la célula fundamental de la sociedad y le atribuye responsabilidades y funciones esenciales en la educación y formación de las nuevas generaciones". Y en su art. 36: "El matrimonio es la unión voluntariamente concertada de un hombre y una mujer con aptitud legal para ello, a fin de hacer vida en común. Descansa en la igualdad absoluta de derechos y deberes de los cónyuges, los que deben atender al mantenimiento del hogar y a la formación integral de los hijos mediante el esfuerzo común". La constitución de la República Bolivariana de Venezuela 10, en su art. 75, dice: "El Estado protegerá a las familias como asociación natural de la sociedad y como el espacio fundamental para el desarrollo integral de las personas. Las relaciones familiares se basan en la igualdad de derechos y deberes, la solidaridad, el esfuerzo común, la comprensión mutua y el respeto recíproco entre sus integrantes". El art. 77 afirma: "Se protege el matrimonio entre un hombre y una mujer, fundado en el libre consentimiento y en la igualdad absoluta de los derechos y los deberes de los cónyuges. Las uniones estables de hecho entre un hombre y una mujer que cumplan los requisitos establecidos en la ley producirán los mismos efectos que el matrimonio". Aunque hay en esos preceptos aspectos confusos y criticables, su orientación general es muy positiva. Estas reflexiones, extraídas del constitucionalismo contemporáneo, nos llevan a plantearnos una cuestión filosófica. Hemos visto cómo la constitución de la República de Venezuela, en sus arts. 75 y 77, se remite al matrimonio y a la familia como sociedades naturales, o sea colectividades de Derecho Natural. Hablando del Derecho Natural como de una normativa que emana de la naturaleza misma y que no rige sólo la vida del ser humano sino también la de otros animales, Ulpiano toma, precisamente, como ejemplo el matrimonio; en él ve la unión estable de dos individuos, macho y hembra, que conviven con vistas a la procreación y propagación de la especie. No nos interesa aquí saber en qué medida sea eso confirmado o desmentido por el estudio de las sociedades no humanas 11. El propósito de este artículo es hacer una exploración de jurisprudencia lógico-filosófica, analizando el concepto de matrimonio y extrayendo algunas consecuencias de lege ferenda. dé la gana, sin ajustarse a su esencia antropológica, a la naturaleza misma de la relación humana que lo constituye -pudiendo, sin la menor traba, escoger una colección cualquiera de derechos y deberes entre los cónyuges (p. ej. la obligación de odiarse, de vivir lejos el uno del otro, de tener sus haberes separados, o cualquier otro disparate; podría fijar la ley la edad de 38 años para casarse y otorgar capacidad para ello sólo a quienes hablen dos lenguas extranjeras)-. Tampoco dice que el matrimonio gozará de protección o salvaguardia del Estado. Mejor es, en eso, el art. 6.1 de la Ley Fundamental de la República Federal de Alemania: "El matrimonio y la familia están bajo la protección particular del orden estatal". La constitución de la República Italiana de 1947 afirma en su art. 29: "La República reconoce los derechos de la familia como sociedad natural fundada en el matrimonio. El matrimonio se basa en la igualdad moral y jurídica de los cónyuges con las limitaciones establecidas por la ley en garantía de la unidad familiar". Nada dice el articulado de la constitución francesa de 1958 sobre el asunto que ahora nos interesa 8. Bastante más humano es lo preceptuado por las constituciones ecuatoriana, cubana y venezolana. La constitución ecuatoriana de 2008 establece en su art. 67: "Se reconoce la familia en sus diversos tipos. El Estado la protegerá como núcleo fundamental de la sociedad y garantizará condiciones que favorezcan integralmente la consecución de sus fines. Éstas se constituirán por vínculos jurídicos o de hecho y se basarán en la igualdad de derechos y oportunidades de sus integrantes. El matrimonio es la unión entre hombre y mujer, se fundará en el libre consentimiento de las personas contrayentes y en la igualdad de sus derechos, obligaciones y capacidad legal". El art. 68 añade: "La unión estable y monogámica entre dos personas libres de vínculo matrimonial que formen un hogar de hecho, por el lapso y bajo las condiciones y circunstancias que señale la ley, generará los mismos derechos y obligaciones que tienen las familias constituidas mediante matrimonio. La adopción corresponderá sólo a parejas de distinto sexo." El art. 70 detalla siete derechos constitucionalmente tutelados para concretar esa protección al matrimonio y a la familia. La constitución de la República de Cuba 9 establece en su art. 35: "El Estado protege a la familia, la maternidad y Entre las esposas de un hombre que practica la poligamia no hay vínculo conyugal alguno (aunque pueda hablarse de familia poligámica, institución sumamente inestable y con clara tendencia a no existir). Y otro tanto cabe decir en casos de poliandria: los varios maridos de una mujer que la practique no guardan vínculo matrimonial entre ellos. El problema de la poligamia (masculina o femenina o mixta) es, pues, un problema de impedimento de vínculo. Las sociedades poligámicas no consideran que siempre sea un impedimento la existencia de vínculo matrimonial. Igualmente sucede con otras asociaciones humanas. Así, p.ej., los partidos políticos: en algunos regímenes políticos es libre tal pertenencia; en otros está regulada, y lo está de diversos modos, siendo uno de ellos la regla de incompatibilidad (puede Ud pertenecer a uno u otro de los partidos legales, o a ninguno, mas no a dos a la vez). Así, la antropología parece llevarnos a una primera conclusión, y es la concepción del matrimonio e instituciones afines como parejas, uniones de dos individuos y no más. 2.o Una segunda conclusión a la que nos lleva una exploración antropológica -por superficial que sea-es que toda sociedad humana ha reconocido el matrimonio. Es verdad que no han faltado pretensiones de acabar con el matrimonio; así parecen haberlo soñado algunos utopistas, como pueden sugerirlo ciertos pasajes de Platón, y tal vez ciertos pensadores decimonónicos de la corriente usualmente llamada "comunismo utópico"; y quizá los Kmeres Rojos de Pol Pot idearon una sociedad en la que nada se interponía entre el individuo y la totalidad social. El hecho es que esos planes jamás se realizaron ni mediorealizaron; si los ha habido en Camboya (lo cual desconozco), ése puede haber sido un factor más de los que hayan hecho aquel absurdo proyecto inviable y abocado a su rápida autodestrucción, por estrellarse contra la naturaleza misma del hombre. Con la dudosa salvedad recién mencionada, han respetado la existencia del matrimonio todas las sociedades, aun las que han mirado con más desconfianza los cuerpos inter- Cuatro rasgos del matrimonio antropológicamente constatables Las diversas sociedades humanas han conocido y todavía conocen una pluralidad de instituciones que podemos, aproximadamente, querer englobar bajo el rótulo de "matrimonio" o al menos en su proximidad conceptual: uniones disolubles e indisolubles; bimembres y plurimembres (aunque esto es, en rigor, seguramente falso); solemnes o consensuales; con muchos y con pocos deberes mutuos. Si buscamos un conjunto de condiciones necesarias y suficientes para calificar de matrimonio una institución en cualquier sociedad humana, probablemente el resultado será una fórmula disyuntiva que vehicule poca información. Si algo quedaba firme (la unión de hombre y mujer), dan al traste con ello los matrimonios homosexuales aceptados ya en algunos Estados (entre ellos España desde 2005). Más que ese núcleo duro de las condiciones necesarias y suficientes, vamos a explorar el concepto jurídico de matrimonio en lo que tiene de típico, en lo que tiene de arraigado en la vida de las sociedades humanas; un arraigo que parece responder a la naturaleza de las cosas, a necesidades que surgen de la propia naturaleza humana. 1.o En primer lugar -aunque se ha hablado de matrimonios poligámicos-no existe, hasta donde lo conoce quien esto escribe, testimonio alguno en el sentido de que haya uniones de más de dos individuos que constituyan nada denominable como "matrimonio" (ni con ningún otro vocablo semánticamente emparentado: "unión conyugal", "sociedad de esposos" u otra así) 12. No tengo ninguna referencia de que se hayan dado nunca matrimonios plurimembres. Hasta ahora los matrimonios -u otros vínculos sociales similares-han sido, que yo sepa, siempre bimembres. Otra cosa muy distinta es que una persona esté facultada para entablar varios vínculos matrimoniales a la vez. Los mal llamados matrimonios poligámicos son, en verdad, otra cosa: son coexistencias de varios matrimonios, cada uno de ellos monogámico, pero en los cuales un individuo pertenece simultáneamente a todos ellos (o sea: a dos o más de tales uniones conyugales). Frente a la coincidencia en esos cuatro rasgos, hay otro que podríamos esperar y que, en cambio, está ausente: la función procreativa o generadora. Pese a ser proclamada como esencia del matrimonio por Ulpiano y por los canonistas, no ha sido nunca establecida ni como condición necesaria ni como condición suficiente. Siempre ha habido matrimonios que no han podido o no han querido procrear. En épocas pretéritas, en las que había pocos medios contraceptivos -casi sólo la castidad-, la edad avanzada y la esterilidad llevaban a la no procreación; de ellas, la castidad se ha visto muchas veces como causa anuladora del vínculo matrimonial, por la naturaleza misma de éste como unión íntima para la mutua satisfacción de los cónyuges; mas ni la edad avanzada ni la esterilidad han sido nunca (hasta donde yo sé) impedimentos al matrimonio ni a su conservación. O, en cualquier caso, eso ha tendido a no ser así. Desde luego, en las sociedades técnicamente avanzadas de nuestros días los vínculos matrimoniales (e instituciones afines) se conciben sin ir acompañados forzosamente de descendencia, a la vez que la procreación no acarrea automáticamente vínculo conyugal. Las funciones de procreación y crianza de hijos han ido asociadas a la institución matrimonial en una mayoría de casos, al menos en una fase de la vida, por un dato biológico de la especie humana y por otro dato antropológico, y es que las sociedades humanas han encontrado en esa crianza una manera práctica de acometer la incorporación de las nuevas generaciones a la sociedad. Es la institución familiar. Institución ligada mayoritariamente al matrimonio, mas no intrínseca ni indisolublemente. Desde el punto de vista de los conceptos jurídicos son deslindables y hasta desligables el derecho a contraer matrimonio y el derecho a fundar una familia. Tampoco son indisolubles entre sí las dos funciones de generación y de crianza. La filiación legal no coincide forzosamente con la filiación natural o genética. medios entre el individuo y el Estado (como fue el caso de la Francia revolucionaria de 1789). Podrán haberse prohibido los gremios, las asociaciones, las mutualidades de socorro, las corporaciones, las cofradías, o hermandades, mas no las uniones conyugales. Al revés, todas las sociedades han dotado al matrimonio de un rango de expreso reconocimiento con unas consecuencias jurídicas definidas y tuteladas por el orden público. 3.o Un tercer rasgo universal es que las uniones conyugales están dotadas de alguna estabilidad. El amor libre ha sido explorado en diversas sociedades (desde el estudio señero de Malinovski sobre las islas de Trobriand) 13. Su práctica ha podido venir reactualizada en algunas sociedades de fines del siglo XX (la sociedad posmoderna del Uomo che guarda de Alberto Moravia). Esas prácticas no constituyen casos de matrimonios, aunque sí puedan contribuir a relativizar o empequeñecer la importancia y la protección públicas de la institución matrimonial (y aun eso no es seguro). Las uniones conyugales aceptadas y reconocidas en las sociedades humanas son sólo las estables; no forzosamente vitalicias, desde luego, pero tampoco fugaces u ocasionales. 4.o El cuarto rasgo -ligado al tercero-es que tales uniones imponen deberes de cada cónyuge para con el otro, y atribuyen, por consiguiente, derechos al otro cónyuge. Pueden ser derechos iguales o (más comúnmente) desiguales; pero se dan, y encierran siempre varias facetas de la vida: la carnal (con las salvedades que luego diré), la de organización habitacional y la de economía, sustento y bienes. Y es que tales uniones se conciben siempre, en todas las sociedades, como modos de vida conjunta y de convivencia, como vínculos en los que es lícito y obligado compartir medios de vida y recursos, en mayor o en menor medida. Un vínculo sin consecuencias económicas ni habitacionales no es matrimonio, no es una unión de convivencia íntima. Así pues, tenemos esas cuatro constataciones: en todas partes y siempre ha habido un reconocimiento social del matrimonio como un vínculo entre dos individuos, típicamente de distinto sexo, vínculo tutelado que acarrea derechos y obligaciones del uno para con el otro, amparado por alguna normativa -así sea laxa-que preserve su esta- Había varias figuras subsumibles bajo el concepto de unión matrimonial 18, que diferían en parte por las formalidades de su celebración y en parte por las consecuencias jurídicas 19: (1) El consortium cum manu; en él los bienes de la mujer pasan al patrimonio del marido; establécese por una de estas tres vías: confarreatio, coemptio o usus; la tercera estriba en una cohabitación continuada de un año en casa del marido; la primera es una solemne ceremonia que fue cayendo en desuso; este consortium al principio era indisoluble, mas tal carácter lo fue perdiendo después. Ni siquiera para este matrimonio la formalidad era constitutiva (como lo prueba que pudiera establecerse por el mero usus). Se fue generalizando por la facilidad de divorciar; más tarde se desdibujó paulatinamente su diferencia respecto del anterior. La línea espiritualista fue abrazada con ardor por Lutero y, en pos de él 24, se impuso hasta la exageración en el Concilio de Trento, lo cual acarreó una condena de los matrimonios presuntos y de los secretos así como una lucha encarnizada contra el concubinato, ahora -en la prevalente concepción verbalista-distanciado del verdadero matrimonio (al paso que en la concepción realista la diferencia era, a la vez, dudosa y gradual) 25. Sin embargo, a lo largo de esa evolución se mantienen algunos de los rasgos característicos de la institución matrimonial romana. Ese vínculo acarrea obligaciones mutuas de vida íntima, mutua satisfacción sexual, asunción eventual de la relación paterno-filial -si ésta se produce-y cargas económicas. Es verdad que la Iglesia impuso también en su doctrina preceptos sobre la vida sexual; mas la observancia de éstos no era, en el derecho canónico, condición necesaria para el matrimonio. La Iglesia obligaba a los casados a una relación sexual, o sea a que -en lo que dependiera del ser humano y de su voluntad-se intentara la procreación, pero sin prohibir esa relación cuando se supiera que no se seguiría tal efecto. La impotencia originaria era una causa de nulidad matrimonial, mas no así la infecundidad. Ni tampoco la impotencia sobrevenida ulterior. Eso confirma mi lectura de aquella concepción jurídica como una que entendía el vínculo matrimonial como una unión de pareja encaminada a la vida plenamente en común de los casados, siendo accidental, y no esencial, la función procreadora y educativa de los hijos. El derecho civil de las sociedades modernas va a someter a revisión esa concepción canónica. La mayor novedad decimonónica va a ser la eliminación legislativa de lo sexual. En el Derecho canónico a los cónyuges les era lícito y obligatorio mantener la relación sexual (o sea, cada uno podía exigirla al otro), al menos mientras no se hubiera producido una impotencia sobrevenida. En ese enfoque, la comunión erótica había sido creada por Dios con vistas a la procreación; mas, una vez existente, tiene su propia razón de ser y es una necesidad del ser humano (a la que renuncian los más enaltecidos, eso sí). Sin relación sexual contraído por dos individuos adultos, estable, que entraña obligaciones mutuas y cuya misión es la vida en común, la unión íntima y recíproca satisfacción, que incluye la satisfacción sexual, con obligaciones económicas y con el deber de asumir juntos la crianza de la prole. A la vez las sociedades medievales reconocen frecuentemente una unión cuasi-conyugal, un vínculo de cohabitación (mancebía, compañía, barraganía) por el cual dos individuos de distinto sexo, ambos solteros, conviven en una unión similar al matrimonio pero no indisoluble y con menos efectos económicos. Había contratos de concubinato tipificados, aparte de que los concubinos pudieran imaginar otras cláusulas contractuales 20. Por otro lado, una corriente doctrinal -representada por Hincmaro y Graciano-veía al matrimonio como un negocio esencialmente informal, un contrato real, que se entablaba por la unión íntima y la cohabitación de los esposos, con intención de ser fieles el uno al otro 21. De ahí surgió el concepto jurídico de matrimonio presunto. Había una presunción legal de vínculo matrimonial cuando la vida de los convivientes era congruente con la de una pareja casada y no se oponía impedimento 22. En esa concepción, el matrimonio se establecía por la primera cópula entre los así casados; la ceremonia nupcial, si se daba, era una formalidad externa de valor probatorio, no constitutivo. No es que el consentimiento matrimonial no fuese determinante del vínculo, sino que se manifestaba con hechos más que con palabras. Frente a esa concepción realista, para la visión espiritualista (o, mejor, verbalista) de Pedro Lombardo y del papa Nicolás I -que acabó prevaleciendo-era, en cambio, la solemne manifestación oral del consentimiento lo que creaba el vínculo: consensus facit nuptias. Lo que instituya el vínculo, más que el consentimiento en sí, vendrá a ser el acto de habla de manifestarlo solemnemente. Sin embargo, éste quedaba precario mientras no seguía la cópula de los casados, única que lo consumaba, creando -a salvo de las causas de nulidad-un nexo totalmente inquebrantable. Así pues, en la baja Edad Media será el acto de habla, el decir "sí", lo fundamental en el vínculo matrimonial; mas ese acto de habla se sometió siempre a una serie de condicionamientos cuya ausencia constituía un impedimento (ya fuera invalidante o meramente impediente) 23. vacilaciones-se tiende a restringir el contrato a un compromiso exclusivamente económico. Sacado del ámbito del contrato, el matrimonio ingresa en una zona propia como sociedad no subsumible bajo ningún denominador común con ninguna otra. Mantiénense las obligaciones de ayuda mutua y de convivencia (junto con la presunción de convivencia), así como de fidelidad (sin definir ésta, evidentemente) 26. Institúyense unas reglas de régimen económico matrimonial (pese a no ser un contrato), que vienen compartidas por las diversas opciones abiertas a los cónyuges en el momento de casarse (comunidad total, comunidad de bienes muebles y gananciales, separación de bienes, u otras fórmulas escogidas en capitulaciones por los contrayentes). Las reglas incluyen estipulaciones con relación a los hijos, mas no implican deber alguno de procreación. En esta visión desexualizada del matrimonio, lo erótico puede venir dado por iniciativa y consentimiento de los cónyuges, mas las leyes han de guardar silencio al respecto. Así, la impotencia deja de ser una causa de nulidad. Aunque en principio tal es el planteamiento legislativo, jurisprudencial y doctrinal del siglo XIX -en buena medida continuado hasta cerca de nuestros días-, en la práctica eso está tan alejado de la humana naturaleza que han tenido que dejarse entrar a hurtadillas, por la ventana, las bases antropológicas de la unión conyugal a las que se había echado por la puerta. Así, los códigos civiles reconocen que no hay matrimonio sin consentimiento; mas sin consentimiento ¿a qué? Hay matrimonio sin consentimiento a pasar vacaciones en la playa, o a dedicar un porcentaje de los ingresos a la compra de una vivienda. Esos desacuerdos no impiden el válido establecimiento del vínculo matrimonial. Mas los civilistas no van a sostener tampoco que siempre sea decisiva la mera prolación verbal del "Sí" ante el oficiante (sacerdote, capitán de navío, juez o alcalde). La concepción civilista hereda la canónica y romana de que son los cónyuges los que contraen matrimonio, y que la boda es inválida sin ciertos requisitos 27. Pues bien, de hecho la doctrina y la jurisprudencia -pese a su puritanismo vocacional-, no han tenido más remedio no hay matrimonio en el derecho canónico (aunque sí persista el vínculo matrimonial en fases de la vida en que ya no hay tal práctica sexual). En la concepción civilista del matrimonio, o bien se esfuma del todo la referencia sexual o, como mucho, aparece insinuada púdicamente a los ojos del intérprete que quiere sacar punta a los códigos. Fruto, en parte, de la cultura de una época puritana, los grandes códigos civiles del siglo XIX y comienzos del XX huyen de cualquier expresión sexual o erótica. Están muy distantes de la crudeza verbal del derecho canónico; en vano se buscará en ellos palabras como "coito". Ese púdico silencio en lo que atañe a la relación sexual se explica no sólo por el puritanismo (hoy presuntamente superado hasta caerse en el extremo opuesto), sino por un principio de privacidad que, dos siglos después del Código de Napoleón, sigue hallando amplia aceptación: qué hagan, o dejen de hacer, los cónyuges en su vida íntima es asunto suyo y sobre el cual el derecho no tendría que pronunciarse. Para entender ese planteamiento, hay que referirse al transfondo filosófico. En el siglo XIX se vive una época de creciente juspositivismo, que en buena medida tiene una de sus raíces en la doctrina francesa del derecho civil (la escuela de la exégesis). Según ese enfoque, el ordenamiento jurídico crea un marco, definiendo e instituyendo unos determinados vínculos legalmente válidos, al margen de las necesidades últimas de la naturaleza humana. Ésta puede venir invocada en el orden explicativo, extra o prejurídico, mas no en el intrajurídico. Las razones antropológicas pueden dar idea de por qué una sociedad ha instituido unas reglas y unas relaciones jurídicas; mas, desde el punto de vista jurídico, lo que interesa es el análisis de tales relaciones y sus consecuencias deónticas; entre la naturaleza y la relación jurídica puede interponerse la ficción incluso en los casos en los que esa naturaleza venga invocada jurídicamente. Así, es la voluntad del legislador la única que cuenta. El legislador ha establecido el matrimonio como una sociedad de dos individuos de sexo diferente que entraña obligaciones y derechos recíprocos, y también obligaciones para terceros (cuya esencia es el deber de no inmiscuirse en esa unión ni estorbarla). Esa sociedad ya no suele denominarse "contrato", porque ahora -aunque con muchas (excluir del derecho los lados crudos de la vida, que se dejan al ámbito de lo privado o de la moral de cada uno). Resultado de esa evolución sería el matrimonio como un dúo de individuos adultos que entablan, ante la sociedad, una unión, que ellos mismos definen, y que se denomina "matrimonio". Los escasos efectos jurídicos se sitúan en los campos de la herencia, la co-propiedad, la fiscalidad y la protección social (regímenes de asistencia sanitaria, viudedad u otros). (Luego veremos que la reciente evolución legislativa tiende a arrasar esos escasos efectos, para dejar reducido el matrimonio a un nombre.) Al lado de ese vínculo, proliferan en nuestra sociedad las uniones de hecho, con una tendencia oscilante a concederles algunos de los (cada vez menores) efectos jurídicos del matrimonio. Las instituciones jurídicas sirven a un propósito, que es el de regular la convivencia de los seres humanos para que ésta sea mejor. ¿Tiene que establecer la sociedad la figura del matrimonio, dotándola de regulación y de tutela jurídica? Para el individualismo preponderante en la ideología que hoy predomina, procurar la propia felicidad es asunto privado de cada individuo (y de cada dos individuos, y de cada tres individuos, etc.). Conque podría ponerse en duda que el Estado haya de regular -o, peor, proteger-una determinada agrupación dual voluntariamente constituible por los individuos. A consecuencia de la evolución legislativa reseñada más arriba, el matrimonio ha entrado en crisis. Al perderse su raíz antropológica, al no haber una reconocida naturaleza de las cosas que quepa pertinentemente invocar y aducir en el orden jurídico, es dudosa la razón para que exista tal nexo, jurídicamente tipificado. ¿Por qué no eliminar el matrimonio de la esfera jurídica, dejando que los individuos arreglen su cohabitación entre ellos con los efectos y las denominaciones que deseen, pero que no entrañarían deberes para terceros? De haber una relación legalmente reconocida de matrimonio, ¿por qué ha de estar impedida por el número de los que reconocer que el consentimiento relevante (el "consentimiento matrimonial" de los arts. 45 y 73.1.o del Código Civil español) implica consentimiento a la relación sexual, que era algo que se sobreentendía por la práctica social. Rehusar tal relación no será causa de anulación del matrimonio, mas tiene que haber habido, en el momento de expresión ceremonial, un conocimiento de qué tipo de vínculo se estaba estableciendo 28. Hoy eso puede parecer inverosímil, pero hace tres cuartos de siglo -tal vez bastante menos en muchos casos-se podían dar síes a la celebración nupcial sin ninguna idea de qué género de relación suelen tener los casados entre sí ni, por lo tanto, de qué esperaba el otro contrayente. Mucho más cerca de nosotros ha reaparecido discretamente lo erótico en la relación matrimonial por otro camino: la denuncia de los llamados "fraudes de ley". Si el matrimonio es un vínculo entre dos individuos adultos de diverso sexo no ligados matrimonialmente a terceros, y si no implica legalmente ninguna obligación de cada uno de los cónyuges a aceptar una relación sexual, ni la presupone, entonces dos individuos pueden contraerlo sin tener ninguna intención de comunicación amorosa. Mas como, entre las escasas consecuencias jurídicas de ese nexo matrimonial, están las relativas a derecho de residencia y nacionalidad, pueden algunas personas acudir a él sólo, o preferentemente, para alcanzar esas consecuencias jurídicas. Ferozmente denunciada como fraudulenta, y combatida encarnizadamente por la prensa como un escarnio o hasta como un delito (lo cual es falso), esa práctica ha suscitado una reacción jurisprudencial; la cual, con palabras veladas (porque persiste el tabú terminológico de lo sexual en el ámbito civil), ha venido a establecer que, cuando esté faltando un propósito de relación sexual continuada, es fraudulenta la celebración del matrimonio 29. O sea: estamos en que la sociedad no entra para nada en qué relaciones íntimas entablen entre sí los casados, mas eso sólo vale para las relaciones que, entre ellos, establezcan los individuos con previa residencia legal. Cuando uno de los novios no sea un residente legal, sobre ambos pesará una obligación de no casarse sin propósito erótico común. Así las cosas -y a pesar de esa incidencia de la extranjería-ha pervivido hasta hoy el planteamiento puritano LORENzO PEñA mente, el puritanismo decimonónico; y a eso ha seguido tendiendo la doctrina del siglo XX por motivos diferentes, como el tabú de la privacidad.) Pero de ese modo se desdibuja la frontera entre la unión conyugal o matrimonial y otras uniones, como círculos de amistad. 2.o Devaluación de la cohabitación: La convivencia se consideró históricamente como un hecho y un derecho vinculado a la unión conyugal. En los períodos medievales en que se conocía la institución del matrimonio presunto, la convivencia de un hombre y una mujer (bajo ciertas condiciones) era bastante para reconocer legalmente la existencia del matrimonio. Y, aun cuando o donde no rigió esa regla del matrimonio presunto, siempre se estableció entre los cónyuges tanto la presunción de convivencia (art. 69 CC) cuanto el deber de convivencia del uno para con el otro (art. 68 CC) 30. Hoy está totalmente relativizada y zarandeada la presunción de convivencia; jurisprudencia y doctrina tienden a eliminar el deber de convivencia, que probablemente acabará desapareciendo en las próximas reformas legislativas 31. Por otro lado, se ha señalado, con razón, que, una vez deserotizada, la convivencia no tiene nada especial, y que se da entre hermanos solteros o viudos, entre camaradas o amigos o incluso meros coinquilinos de un piso 32. Por todo lo cual, la convivencia pierde su aura y su rango para ser un dato más de las costumbres o compromisos de los socios o amigos, y una cuestión interna de ellos, que de manera general no merece una particular tutela jurídica. Con respecto a eso, hay que aclarar que la destipificación del matrimonio como especial negocio jurídico dejaría a salvo la aplicabilidad general de los deberes civiles de no causar daño, y de las acciones por lucro cesante o enriquecimiento sin causa, que siempre podrían hacerse valer entre convivientes cuando se separen en condiciones no mutuamente aceptadas. En ciertos casos, la ley prevé tanto el surgimiento de deberes de terceros cuanto la exigibilidad legal de la observancia de los compromisos. En otros casos la ley prohíbe esa observancia (asociaciones ilícitas) o al menos su exigencia (asociaciones lícitas pero que incluyen en su regla interna cláusulas que la ley prohíbe considerar vinculantes). Hay otros de silencio o tal vez hasta de vacío legal, que habrá que integrar jurídicamente. Lo que cabe plantear es si el matrimonio no ha de dejar de ser una institución legislativamente tipificada y tutelada para pasar a ser una unión consensual legalmente atípica, dejando de estar jurídicamente amparada la exigibilidad de las obligaciones contraídas en su seno (a excepción, claro, de la aplicación genérica del derecho de obligaciones y negocios jurídicos) y dejando de ser legalmente automático el surgimiento de obligaciones para terceros (como lo es ahora, p.ej., el deber de no casarse con uno de los cónyuges -mientras no se haya divorciado-, o incluso el de no tener relaciones íntimas con él, que es un acto seguramente ilícito a tenor del deber de fidelidad (art. 68 CC), si es que éste significa lo que generalmente se cree). A favor de esa propuesta podrían enunciarse seis argumentos. 1.o Exclusión del nexo sexual: A salvo de la ya mencionada excepción en lo tocante a extranjeros, se suele pensar hoy que la relación erótica es un elemento inesencial del vínculo matrimonial. (A eso tendió ya, inconsecuente- Es verdad que, para otros efectos, sí se tienen en cuenta los ingresos de la pareja (y, en este caso, ya esté oficializada matrimonialmente o no) 37. Son, en general, efectos de índole asistencial: guarderías, becas u otros socorros sociales, ayudas por discapacidad, auxilios domiciliarios, puntuaciones para vivienda de protección oficial; cuando se aplican, hácese independientemente de cuál sea el régimen económico escogido por los cónyuges o concubinos. Son de señalar la marginalidad de tales prestaciones y su carácter discrecional, imprevisible, no-universal. En cualquier caso, encontramos ahí una grave injusticia, en la medida en que, para pagar al erario público, cada cónyuge constituye una unidad aislada, mientras que, para recibir una ayuda pública -en las contadas ocasiones en que ésta se otorga-, se establecen exclusiones por los in-yugal (o sea el derecho a no ser despedido de esa unión sin culpa suya) 33. La actual legislación española protege la pervivencia de los contratos de sociedad, de obra, de servicio, de compraventa y cualesquiera otros; ninguno de ellos es indisoluble, pero, como la ruptura unilateral por una de las partes constituye una infracción de su deber, acarrea una responsabilidad indemnizatoria. Una protección así frente a rupturas intempestivas o perjudiciales está totalmente ausente de la actual legislación española en cuestiones matrimoniales. El ordenamiento español de 1981 (agravado en 2005) mantiene en un punto esencial la misma línea del anterior ordenamiento totalitario, al prohibir, ambos por igual, que el divorcio se pronuncie por culpa de un cónyuge (y en beneficio compensatorio del cónyuge cumplidor) 34. Eso contrasta con la normativa legal tradicional en sistemas jurídicos civilizados, donde la disolución del vínculo era, o bien mutuamente consentida, o, si no, declarada por culpa de un cónyuge (culpa consistente en su violación de deberes matrimoniales, incluido el deber de permanecer en la sociedad conyugal); en ese segundo caso, el divorcio sería a sus expensas (y a favor del otro). La nueva orientación legislativa de 2005 ha reconocido, ya sin trabas, la plena libertad de divorcio unilateral, o sea de repudio, eliminando (salvo por la vía penal cuando sea aplicable) la poquísima protección que quedaba para un cónyuge frente a la inobservancia por el otro de sus obligaciones conyugales y frente a la decisión unilateral de ruptura. El matrimonio ha pasado a ser una asociación consensual libremente disoluble por cualquiera de las partes en cualquier momento sin aviso previo y sin causa, lo mismo que un grupo de amigos. Los grupos de amigos no tienen reconocimiento ni tutela legal; por consiguiente, el matrimonio no ha de tenerlo tampoco. 4.o Anulamiento de la comunidad conyugal de bienes: Tradicionalmente en muchas regiones (aunque no en Cataluña) el matrimonio acarreaba una cierta comunidad de bienes, siquiera parcial (al menos supletoriamente, a falta de expresa voluntad contraria de los cónyuges en el momento de establecer su unión). Ahora bien, la fiscalidad es un aspecto fundamental de la vida económica LORENzO PEñA es sabido que en nuestra sociedad somos reacios a hacer testamento, aplazándolo indefinidamente) 41. Nuestro código civil no previó un régimen como el de la comunidad universal -que sí viene establecido en el código civil francés como una alternativa libremente elegible por los casados-42. El efecto combinado de las normas actualmente vigentes -tributarias y civiles-determina que el cónyuge viudo, en la sucesión intestada (ampliamente mayoritaria), se quede prácticamente sin nada: los bienes gananciales se dividen, de modo que los legitimarios (descendientes o ascendientes) heredan la mitad correspondiente al premuerto. Incluso en aquellos casos (seguramente infrecuentes) en que renuncien a esa herencia, el viudo tiene que pagar, sobre esa mitad, los impuestos de plusvalía y sucesiones -por mucho que se trate de bienes ganados mediante su propio esfuerzo-. Un alojamiento adjudicado en pro indiviso al viudo y a los legitimarios (descendientes o ascendientes del difunto) puede tener que venderse, ya que el derecho de habitación del viudo en el domicilio conyugal está condicionado a que existan en la herencia bienes suficientes para posibilitarlo sin menoscabo del haber que ha de entregarse inmediatamente a los herederos legítimos 43. Nuestras leyes no prevén, ni han previsto nunca, la posibilidad de que perviva la comunidad conyugal de bienes reducida a una comunidad unimembre, en caso de viudedad. Incluso si los casados hubieran adoptado en capitulaciones la comunidad total (no prevista en nuestro Código, mas tampoco prohibida), ello no pondría a salvo al cónyuge supérstite de los derechos legitimarios de ascendientes y descendientes; con lo cual, en la práctica, apenas le otorgaría mayor protección. Es normal, pues, que el viudo se vea arruinado por la muerte de su consorte y hasta que tenga que abandonar la vivienda conyugal, quedándose en la calle. A cambio, nuestro ordenamiento concede al cónyuge unos pocos derechos ligados al sistema de seguridad social: beneficiarse, durante la vida de su consorte, de asistencia sanitaria y, al enviudar, percibir una pensión (cuando se cumplen ciertos supuestos). También la ley de arrenda-gresos del respectivo cónyuge (o compañero); dualidad de trato que, desde luego, clama al cielo, pero que, de todos modos, es secundaria en la medida en que la mayoría de las parejas tienen que pagar impuesto a la renta sin percibir ninguna de esas ayudas sociales. O sea: lo esencial es que el atomismo tributario introducido por la jurisprudencia constitucional y por la orientación de las fuerzas políticas lleva, en la práctica, a arruinar la significación económica de la unión conyugal. Todo eso ha pulverizado y triturado el sentido práctico de la sociedad conyugal, hasta tal punto que se ha podido sostener, con sobrada razón, que ésta está en declive. La nueva sociedad de individuos atómicos se entiende sin moléculas familiares, aunque con una gran variedad de laxas asociaciones, más o menos efímeras, desreguladas y exentas de protección legal. 5.o Irrelevancia patrimonial del vínculo matrimonial: El sistema general de propiedad y herencia del Código Civil español siempre redujo a muy poco la significación patrimonial del matrimonio; ese poco se circunscribía a los preceptos sobre el régimen económico matrimonial (arts. 1315 y ss.), sociedad de gananciales (arts. 1344 y ss.) y los derechos sucesorios (arts. 834 y ss.) 38. En cuanto al régimen económico matrimonial, casi todas las disposiciones del Código Civil podrían inferirse de principios generales del contrato de sociedad (arts. 1665 y ss.) y del de comunidad de bienes (arts. 392 y ss.), aplicándose a grupos de cohabitantes que compartan una vivienda sin especial unión afectiva. Ya hemos visto que la sociedad de gananciales, destruida por el IRPF, es una institución en decadencia. Los derechos sucesorios del cónyuge viudo son exiguos 39: su legítima se limita al usufructo vitalicio del tercio de mejora si hay descendientes y al de la mitad si heredan los ascendientes del difunto. En propiedad el cónyuge supérstite no hereda absolutamente nada en la sucesión intestada, a menos que no haya ni ascendientes ni descendientes (si bien es verdad que, en tan improbable supuesto, y no habiendo testamento, lo hereda todo: art. 944) 40. Para favorecer al viudo, el cónyuge que va a morir puede dejarle en testamento el tercio de libre disposición (pero De las uniones libres al matrimonio homosexual En lustros recientes ha estado planteada la reivindicación de extender a las parejas no casadas la protección legislativa de que goza el lazo conyugal (aunque tal protección ya hemos visto lo escasa que es). Las sociedades contemporáneas han tenido que rendirse a la evidencia de que son cada vez más frecuentes las cohabitaciones maritales sin mediar boda (uniones libres, parejas de hecho, matrimonios irregulares) 48. A las causas de la decadencia de la institución matrimonial examinadas en el apartado precedente se unen otras, a veces opuestas 49. La generalización de las convivencias irregulares viene, en parte, de que el vínculo matrimonial apenas tenga consecuencias jurídicas; en parte, al revés, de que tiene algunas que se quieren esquivar [URL]. incompatibilidades); pero, sobre todo, se produce por un cambio de paradigma cultural, por ser reacia mucha gente (sobre todo jóvenes) a los formalismos legales, a las fórmulas consagradas, a los documentos y las ceremonias 50. mientos urbanos le permite subrogarse en el contrato de alquiler para seguir viviendo, hasta su vencimiento, en la misma casa 44. Varios de esos derechos son extendidos hoy -a veces por el legislador y, más a menudo, por la jurisprudencia-al conviviente ligado por una unión marital de facto 45. Esto último es muy positivo, pues va en el sentido de una humanización; pero, de todos modos, ese conjunto de derechos es demasiado angosto para constituir una genuina ventaja de la relación matrimonial; de suprimirse su tipificación legal actual, no habría una gran pérdida. 6.o Desapego a los impedimentos: En la sociedad tradicional, el matrimonio era un derecho del individuo, el ius conubii, pero un derecho limitado. Requeríase para ejercerlo, en primer lugar, el libre consentimiento de la otra persona; pero además se requería una ausencia de impedimentos, como son: el estar ligado uno u otro por un vínculo matrimonial no disuelto; ciertas relaciones de parentesco; la edad; la no comisión previa de ciertos delitos (haber matado al cónyuge anterior de quien quiere uno ahora tomar como esposo). Algunos de esos impedimentos eran dispensables; otros, no. Ciertos ordenamientos han establecido otros impedimentos, y han dado una u otra extensión y alcance a los enumerados. Nuestra sociedad ve con escepticismo toda esa normativa. Se acepta la limitación por edad 46. Mas, en lo demás, se piensa que cada cual es libre de hacer lo que quiera, siempre que haya consentimiento (a salvo, excepcionalmente, de casos de dolo o fraude). Incluso se tiende a ver como perfectamente tolerable simultanear varios vínculos cuasi-matrimoniales -siempre que sea a sabiendas y mediando libre aceptación-. Salvo por engaño o abuso de confianza, la bigamia ha perdido su nota de infamia. Mas, si se elimina la noción de impedimento, desaparece la frontera entre aquellos dúos de individuos cuya unión, al ajustarse a la normativa legal, merece tutela pública y aquellos otros dúos que, sustrayéndose a tal normativa, no serían acreedores de tal tutela, aunque sean tolerados. La razón invocada a favor del reconocimiento de los matrimonios homosexuales fue el principio de igualdad o nodiscriminación. Adújose que constituía una discriminación en contra de los homosexuales privarlos del ius conubii sólo por serlo 56. A los demás se les concedía un derecho que, en cambio, se habría estado rehusando a las personas con esa inclinación sexual. Ese argumento es muy endeble. El ordenamiento no estaba excluyendo a los homosexuales del derecho a contraer matrimonio; por lo menos no el ordenamiento civil español anterior a la reforma de 2005. Un individuo homosexual estaba lícitamente autorizado a contraer matrimonio con un individuo del otro sexo, fuera homosexual o no. En una visión jurídica en la que el matrimonio se ha deserotizado, la relación sexual es irrelevante para el matrimonio; homo o hetero. Un homosexual podía casarse con un homosexual (de otro sexo) o con un heterosexual (de otro sexo). Un heterosexual podía casarse con un homosexual (de otro sexo) o con un heterosexual (de otro sexo). Lo que no se permitía era el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, como tampoco entre dos personas que sean hermanos o medio hermanos, o ligadas por vínculo de descendencia (aunque sea adoptiva). Es verdad que cada uno de tales impedimentos es cuestionable y ha de venir cuestionado. Se entendían (dadas ciertas creencias, que no son evidentes de suyo) en sociedades en las que el matrimonio se veía como la unión sexual (con contenido erótico) normal, para la felicidad y mutua satisfacción íntima de los dos cónyuges, una unión que -en las condiciones médicas de entonces-acarreaba en la mayoría de los casos, en ciertos tramos de edad, una probabilidad de procreación. Un matrimonio deserotizado no tiene por qué respetar ningún impedimento, salvo, si acaso, el de edad para consentir (siendo bastante arbitrario que les sea ilícito consentir a un hombre o a una mujer de 16 ó 17 años). Ahora bien, quizá la supresión de impedimentos vaya más en la línea de abolir la institución legal del matrimonio que en la de extenderlo a parejas del mismo sexo. También juega un papel causal en países hispano-católicos -en América Latina y en España-querer rehuir la ceremonia religiosa en medios en los que no ha prendido la costumbre del matrimonio civil (se entiende en esos sectores de la población que sólo hay dos opciones: matrimonio canónico o arrejuntamiento, que son dos prácticas tradicionales alternativas). Sin duda hay otras causas de este fenómeno, que, como cualquier otra costumbre social, se retroalimenta: cuanto más cunde ese ejemplo, más se imita y más tiende a convertirse en una praxis dominante 51. En América Latina el legislador, e incluso los poderes constituyentes, han tendido a extender la calificación jurídica de matrimonio también a las parejas estables heterosexuales que conviven more uxorio; podemos ver en esa evolución un retorno, sea a la concepción romana del matrimonio como hecho jurídico, sea a la medieval del matrimonio presunto (un contrato real y no verbal). En Europa se tendió a promulgar leyes de reconocimiento de parejas de hecho (así, en Francia se dicta una ley en 1999-11-15 instituyendo el Pacs, o pacto de solidaridad) 52; cuando no, la jurisprudencia ha dado pasos en ese sentido. En España se han promulgado normas otorgando un reconocimiento y una protección a las parejas de hecho en varias regiones: Navarra, Cataluña, Baleares, Valencia, Aragón, Madrid y otras 53. En legislaturas recientes hubo varias proposiciones de ley en el congreso de los diputados para llegar a una ley nacional sobre parejas de hecho, pero no pudieron prosperar 54. En esas iniciativas lo que se buscaba era un reconocimiento para casamientos irregulares, no formalizados o no formalizables mediante una ceremonia nupcial, independientemente de que fueran homosexuales o heterosexuales 55. Parecía una cuestión de tiempo llegar a obtener la mayoría parlamentaria en ese sentido. Sin embargo, rebasado súbitamente ese planteamiento, la pretensión de los activistas del movimiento homosexual pasó a ser, de golpe -casi sorpresivamente-, la de que pudieran contraer matrimonio entre sí dos personas del mismo sexo. Y lo consiguieron tras una campaña fulminantemente victoriosa, por la Ley del 2 de julio de 2005. EL DERECHO A LA VIDA CONYUGAL EN LA SOCIEDAD CONTEMPORÁNEA a adoptar, pueden entrar en competencia con los heterosexuales para la adjudicación de niños adoptables, o para la obtención de ayudas sociales (viviendas de protección oficial, becas de comedor, guarderías). Sin embargo, ese planteamiento parece poco relevante, dado el exiguo porcentaje de matrimonios homosexuales 57. Al segundo argumento respondo que en lo tocante a derechos no vale nunca el argumento sensu contrario (de que, en el supuesto de hecho A, sea lícito B, no se sigue jamás que, en el supuesto no-A, B sea ilícito). Y que podría haber dos derechos a algo, el uno amparado por la Constitución y el otro por una ley de rango infra-constitucional (cual sucede para algunas cosas en la diferencia entre españoles y extranjeros). Eso sí, de ser verdad que los homosexuales estaban legalmente discriminados, lo es también que siguen estando constitucionalmente discriminados; habrían de exigir una reforma de la Carta Magna, porque ahora el hombre y la mujer están amparados, para unirse en matrimonio, por la Constitución, al paso que dos individuos del mismo sexo sólo lo están por una ley ordinaria, que se puede modificar por mayoría simple (más síes que noes). En definitiva, no son convincentes ni los argumentos a favor ni los argumentos en contra. Ante esa falta de razones decisivas, la presunción podría ser una opción de permisividad o licitud. Para que una conducta esté prohibida hace falta una razón poderosa, tuteladora de valores socialmente merecedores de amparo legal, y eso hasta el punto de que tal protección haya de tener primacía sobre el valor de la libertad. Las restricciones a la libertad han de ser tasadas, justificadas una por una, y establecidas sólo en tanto en cuanto sean imprescindibles para proteger derechos ajenos o derechos futuros del propio agente (mas esto último sólo excepcionalmente). Eso vale también para aquellos actos en los que se contraen obligaciones (y hay que recordar que en la práctica el vínculo matrimonial hoy está casi exento de ellas). Cada uno es dueño de obligarse (dentro de límites establecidos para proteger sus propios intereses futuros y los de terceros). Si, de ese principio de libertad, inferimos que dos individuos del mismo sexo han de ser dueños de establecer entre sí las obligaciones mutuas que acarree el nombre de "matrimonio" -muchas o pocas-, por las mismas ha-Y es que un argumento que aduzca desigualdad o discriminación siempre puede atenderse de dos maneras, restableciendo la igualdad por un lado o por el otro. Si la existencia de impedimentos legales para establecer un vínculo discrimina a las parejas que se hallan, uno con relación al otro, en situación de impedimento, se acabará con tal discriminación, ya sea eliminando el impedimento, ya sea extendiéndolo a todos (decretando que también es un impedimento el ser de un sexo diferente); o sea aboliendo el reconocimiento legal de ese vínculo. Si, a favor del matrimonio homosexual, el argumento ofrecido fue el rechazo a la supuesta discriminación que implicaba el impedimento de mismidad de sexo, en contra de su admisión jurídica se formularon dos. El primer argumento en contra fue que el reconocimiento del matrimonio homosexual perjudicaba a los matrimonios de toda la vida, los heterosexuales, al privarlos de su dignidad social propia. El segundo argumento es que tal reconocimiento violaba la Constitución, en cuyo art. 32.1 se dice: "El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio". A partir de ese precepto puede argumentarse de varios modos. Uno, por un razonamiento sensu contrario, nos haría ver que el constituyente, al reconocer sólo el derecho matrimonial al hombre y la mujer, prohibió una unión matrimonial que no se produjera entre dos individuos de distinto sexo. Otra inferencia sería la de que el precepto del 32.1 CE establece un derecho constitucional al matrimonio para el hombre y la mujer; mas no puede haber dos derechos al matrimonio, uno constitucional (para el hombre y la mujer) y otro no (hombre con hombre o mujer con mujer). Ambos argumentos son muy débiles. Con relación al primero, he de responder que no se ve qué han perdido los matrimonios heterosexuales porque existan matrimonios homosexuales. Era poquísimo lo que tenían, pero ese poco no se les ha quitado; o, mejor dicho, si se ha erosionado aún más es por otras causas, sobre todo el reconocimiento del divorcio exprés, o libertad de repudio. Quizá podría alegarse para reforzar el primer argumento -o darle un contenido más práctico y menos dignitaristaque los nuevos matrimonios, que también tienen derecho En lo tocante, concretamente, a nuestro asunto, el Estado puede tener motivos en contra de otorgar registralmente la calificación de "matrimonio" a una pareja homosexual sin que ello prohíba a sus dos integrantes darse a su unión, en sus documentos, el nombre de "matrimonio". Y una ley de parejas de hecho hubiera podido extenderles un trato favorable que viniera a hacer disfrutar a las parejas irregulares (homo o hetero) de los beneficios de los matrimonios, o muchos de ellos. Pueden ser varios los motivos que válidamente puede tener el legislador para rehusar, en sus registros, esa calificación jurídica: estado de la opinión pública, infrecuencia de tales relaciones (sobre todo cuando pensamos en vínculos estables y con una proyección de permanencia vital), tendencias preponderantes en el derecho comparado, connotación antropológico-cultural del matrimonio. Habiendo así motivos, no sería una exclusión arbitraria; y no acarrearía daño ni perjuicio para los afectados, salvo el de no ver colmada una pretensión puramente nominal. Las cosas habrían podido hacerse así provocando menos alboroto en la opinión pública y menos división por un asunto, a la postre, de escasa transcendencia jurídica. Para concluir este apartado hay que insistir en que la significación práctica del matrimonio homosexual es hoy muy reducida: será un matrimonio libremente rompible por cualquiera de los dos cónyuges (de manera unilateral, intempestiva, inmotivada y exenta de consecuencias jurídicas); será un matrimonio sin comunidad de bienes (por lo menos a efectos tributarios, que en definitiva suelen ser los decisivos); será un matrimonio sin apenas derechos sucesorios; será un matrimonio sin asunción ni obligación de convivencia, ni menos de relación sexual (puesto que lo erótico pertenece al ámbito privado ante el cual la sociedad ha de ser ciega). En definitiva, será un matrimonio con muy pocas consecuencias jurídicas, como lo son todos los demás. ¿Una pluralidad de vínculos? Los planteamientos hoy prevalentes en los temas matrimoniales incurren en un doble error: 1) desconocer el carácter antropológico del derecho; bríamos de inferir otro tanto en relación a dos hermanos, siendo más dudoso el caso de padre-hijo 58. Los partidarios de la licitud del matrimonio homosexual deberían, por las mismas, reclamar que puedan establecer entre sí un vínculo matrimonial común, si lo desean, no ya dos, sino tres, cuatro o más individuos 59. Sin embargo, a esas consideraciones puede oponerse otra nada baladí. El derecho de asociación permite a los individuos asociarse para los fines lícitos de la vida, estableciendo en su contrato de asociación los derechos y obligaciones de sus miembros. Conque la ausencia de reconocimiento jurídico de una asociación o de un tipo de asociaciones no implica su prohibición. Ni siquiera implica que hayan de ser inexequibles las obligaciones estipuladas en el contrato de asociación, porque el Código Civil obliga a la observancia de las obligaciones contractualmente asumidas e incluso crea algunas obligaciones para terceros (no inmiscuirse en los asuntos de la asociación y no estorbar su actividad). De manera que el principio de libertad no tiene por qué entrañar que el ordenamiento jurídico haya de otorgar un reconocimiento o un nombre legalmente establecido a una asociación libre entre dos o más individuos. Por otro lado, que los registros públicos otorguen una inscripción, bajo una determinada denominación, a un negocio entre particulares implica que el Estado, en tal caso, lejos de contentarse con consentir o permitir ese negocio, le concede una determinada calificación jurídica, comprometiéndose a aplicar, ejecutar o respetar ciertas consecuencias jurídicas del tipo de negocio así calificado (sean muchas o pocas). Que un negocio no cumpla cierto requisito legal para ser así registralmente inscrito no implica prohibición de esos efectos jurídicos, sino sólo que el Estado no se compromete a otorgar esa calificación jurídica ni, en lo que a él concierne, a ejecutar o respetar las consecuencias jurídicas que tal calificación traería consigo. Si, por no satisfacer todas las condiciones establecidas en el Código Civil, un negocio no puede registrarse como uno de compraventa, o de permuta, o de constitución de derecho real de usufructo, eso no está impidiendo la realización del negocio (y hasta puede que quepa inscribirlo bajo otra calificación o como un negocio atípico). tarse en el contrato de unión conyugal como cláusula penal, junto con una cláusula penitencial) 64. Asimismo ha de aplicarse la regla del art. 1256 CC, a saber: que el cumplimiento de un contrato no puede quedar al arbitrio de una de las partes contratantes. Al igual que en cualquier negocio jurídico, han de distinguirse una primera fase de consolidación (en la que vale el desistimiento sin causa), de las fases ulteriores de más plena fuerza de obligar de las cláusulas contractuales. 5.o Tales contratos de convivencia pueden tener duración definida o indefinida. En este último caso sólo es lícita la disolución inmotivada por iniciativa de una de las partes obligándola a pagar la indemnización por daños y perjuicios. 6.o Como ius cogens para esos contratos, y para cualesquiera otros, ha de aplicarse el principio indemnizatorio de que han de abonarse tanto el daño emergente cuanto el lucro cesante. Quien en su juventud y belleza ha renunciado a otras posibles trayectorias -acaso más brillantes y prósperas-para unir su vida a la de otra persona tiene derecho -si ésta decide romper ese contrato de unión-a que la indemnización incluya el pago de todo ese lucro cesante, incluido el bien moral, no sólo el material, al igual que el daño emergente incluye también el daño moral. 7.o Ha de reformarse el derecho de herencia 65, admitiéndose sin limitaciones la libertad de testar y el pacto sucesorio (que podría inscribirse en el pacto de convivencia) 66. 8.o También hay que reformar el impuesto a la renta, dando opción a los contribuyentes para venir gravados, sea como individuos singulares, sea como grupos de convivientes. (Si la sociedad reconoce el valor de la convivencia y el del amor, debería premiarse fiscalmente la opción comunitaria.) 9.o Las medidas públicas de protección social (como la viudedad) han de adaptarse a esas mutaciones (estableciendo un derecho a favor del o la conviviente que cumpla ciertos requisitos). Si se aplicaran esas nueve reglas, ¿qué sucedería? Los datos de la antropología nos hacen pensar que, si el matrimo-2) ignorar el papel del pueblo como legislador, por tres vías: 1.a, los promulgamientos consuetudinarios; 2.a, la adhesión a unos principios y valores jurídicos (que el legislador legiferante ha de acabar recogiendo y proclamando formalmente); 3.a, la actuación como legislador negativo, rehusando inclinarse ante los mandatos del legislador oficial. La preocupación de las mayorías políticas ha marchado por el sendero de cambios espectaculares de carácter simbólico, prácticamente nominal, de espaldas a la evolución real de los vínculos de pareja en la vida social. En lugar de esa alharaca de cambios súbitos de fachada, emito aquí, a título de mera hipótesis de trabajo (y sin comprometerme a defenderla) 60, una línea evolutiva que podría constar de las nueve reglas siguientes. 1.o Puesto que la ley no ampara apenas al matrimonio, podría contemplarse suprimir esa institución legal, al menos en su configuración y denominación actuales 61. 2.o Respetando el carácter antropológico y sociológico del derecho, conviene dejar a la vida social misma seleccionar y determinar -sin imposiciones coercitivas-las formas de convivencia que la gente desea. 3.o Las relaciones que voluntariamente contraigan los individuos para su vida común han de regirse por la ley general de los contratos; los cenobios o grupos de convivientes serían comunidades de bienes contractualmente instituidas; hay que abandonar la noción estrecha de lo contractual como lo que se rige por un ánimo de lucro, para volver a la noción histórica de que es contrato cualquier pacto o convenio que establezcan entre sí varios individuos o grupos para cualesquiera fines de la vida, dentro de lo legalmente autorizado 62. 4.o Han de respetarse las reglas generales del derecho de obligaciones y contratos, empezando por la de pacta sunt seruanda. Los convivientes establecen, en sus pactos, cláusulas sobre sus obligaciones recíprocas (en lo corporal, en lo afectivo, en lo económico, o en cualquier otro ámbito) 63 cuya inobservancia ha de acarrear la sanción indemnizatoria (que puede pac-LORENzO PEñA de la libertad de testar y de la admisión del testamento mancomunado (que existió en nuestro Derecho histórico hasta ser suprimida en 1889 por el Código Civil); como mínimo habría que abolir los derechos de legítima de los descendientes y, con mayor razón, de los ascendientes. Desconcertantemente no existen hoy en nuestra sociedad iniciativas que defiendan el testamento mancomunado y la libertad de testar; sin esa reforma del derecho de sucesiones, la opción del apartado precedente carece de sentido. El inmovilismo del derecho de sucesiones en nuestra legislación civil y la falta de una reivindicación social que reclame el abandono de las legítimas constituyen un obstáculo, hoy por hoy insalvable, para esa opción de confiar la regulación de las relaciones íntimas al ámbito negocial privado. El segundo inconveniente es que ese camino también deja en lo incierto el alcance de los derechos de los convivientes desde el punto de vista del derecho público. Es de poca monta lo que atañe al derecho penal y al procesal, mercantil y administrativo (incompatibilidades, etc.), porque sin duda los códigos se interpretarían por analogía. Pero hay una dificultad en torno a la seguridad social y sistemas equivalentes de prevención. ¿Quedaría el cónyuge (o el conviviente more uxorio) desprotegido, careciendo de derecho a prestación sanitaria en virtud del vínculo negocial de convivencia? ¿No tendría un derecho de pensión? Ese inconveniente no es redhibitorio; porque, en primer lugar, también podría aplicarse la analogía (aunque hay que reconocer que la proliferación de figuras negociales podría hacerla ardua e incierta); y, en segundo lugar, podría regularse la materia de seguridad social con unos parámetros objetivos de convivencia, que incluso desatendieran el contenido y la denominación de los contratos de convivencia (constaran o no en escritura pública) para atenerse al hecho jurídico (no al acto): la convivencia continuada durante un período, más la declaración de los interesados ante el funcionario correspondiente, de su proyecto de mantenerla establemente en el futuro 68. (Para los casos de incumplimiento de tal declaración, la ley prevendría las consecuencias jurídicas pertinentes.) En suma, el cambio en el orden del derecho familiar habría de ir acompañado de adaptaciones del derecho de la seguridad social, pero sería abordable. El tercer inconveniente es que, si, al instaurar esa reforma, pudiera prever el legislador, como resultado, una evolución nio tiene el arraigo que tiene en la historia humana, es porque hay una tendencia espontánea del ser humano a la unión de pareja para la plena comunión de vida y mutua satisfacción, en todos los órdenes, de dos individuos, como manera normal de afrontar las tareas de la vida, como manera normal de vivir, de disfrutar y de arrostrar las dificultades. Esa dualidad viene de la dualidad de sexos. De suyo el número 2 no es mágico. La naturaleza, en este planeta -o en esta galaxia, o en este mundo posible-, ha tenido predilección por el número 2; en la vida humana, en la relación inter-individual, ese número viene sólo de la bisexualidad. La procreación sigue en muchos casos asociada a la relación erótica, pero cada vez menos (contracepción y reproducción asistida). Lo que sigue estando ahí, y seguirá de momento, es la anatomía y fisiología sexuada de los seres humanos (y de nuestros parientes vegetales y animales). La aplicación de esas nueve reglas daría lugar a que, en lugar de una única relación, hubiera varias, diversamente tipificadas, con diferentes derechos y obligaciones. Podría vaticinarse que el resultado sería un resurgir del matrimonio presunto: la pareja humana eróticamente vinculada, típicamente heterosexual y con voluntad de permanencia. Ese matrimonio fáctico estaría al margen de registros, ceremonias nupciales o matriculaciones. Inconvenientes de la propuesta La propuesta del apartado anterior, emitida como mera hipótesis, sufre, sin embargo, cuatro inconvenientes. Antes de criticarla, hemos de conceptualizarla bien. Se trata de encomendar la regulación de las relaciones íntimas de la gente al ámbito negocial privado, jurídicamente destipificado y, por lo tanto, confiado por entero a la libre iniciativa de las partes, que -según su saber y entender-decidirán plasmar o no sus convenios, explícitos o tácitos, en documentos privados o públicos 67. Podría, dentro de esa opción, proponerse una panoplia de contratos de convivencia que los notarios y los bufetes de abogados tendrían a disposición de sus clientes, a fin de que éstos escojan. El primer inconveniente de esa vía negocial privada se refiere al derecho de sucesiones. La opción es inseparable Un matrimonio típico es un dúo, en el que están representados los dos sexos de nuestra especie. Si en ella hubiera tres sexos, seguramente las uniones domésticas, los hogares, estarían formados por tres individuos, cada uno de uno de los sexos. Que estén representados los dos sexos se debe a que una de las funciones del matrimonio es la unión sexual entre sus dos miembros, para lo que sirve esa unión: necesariamente para el placer y la satisfacción de quienes lo practican (cuando lo practican) y, con ello, para la afirmación de su personalidad, para su felicidad o bienestar; accidentalmente para la reproducción. Ese dúo matrimonial constituye un hogar, o sea: una unidad molecular de vida, expandible por la copresencia de hijos en ciertas fases de la vida. Esa molécula social, el hogar, es una asociación que racionaliza el uso del producto social: en primer lugar, como núcleo habitacional; en segundo lugar, como factor económico (los economistas conciben a los hogares como factores de producción y de consumo, no a los individuos sueltos). Podemos perfectamente imaginar, en una antiutopía, una sociedad sin matrimonios ni nada parecido, en la que cada individuo viva en un hogar unimembre, constituyendo una unidad aparte como factor económico desde el punto de vista de residencia, gasto, ahorro, busca de empleo. Eso no impediría a tales individuos sueltos visitarse y holgarse libremente unos con otros. La crianza de los niños podría abordarse en orfelinatos o internados, o alternativamente todas las familias serían uniparentales. Otra posibilidad sería que, en lugar de vivir cada adulto solo en un hogar aparte, se viviera en cenobios o conventos. ¿Qué inconveniente tendría esa sociedad de célibes? Que cada soltero viva aparte implica, ante todo, un uso irracional de los recursos y multiplica el gasto, porque muchos consumos se alcanzan más racionalmente aprovechándolos entre varios, especialmente los que tienen que ver con el alojamiento y los suministros regulares que lo acompañan. Y vivir en cenobios o conventos tiene el inconveniente de que, probablemente, el grado de felicidad o bienestar así alcanzable sería menor, porque cada uno se vería constreñido a compartir techo y mesa con individuos a los que no estaría ligado afectivamente, o no por una relación de afectividad sentimental como la que implica la relación de pareja. como la conjeturada al final del apartado anterior, entonces lo más razonable sería -tras un estudio sociológico adecuado que confirmara esa previsión-establecer directamente los conceptos jurídicos correspondientes a ese resultado previsto -atemperando acaso plazos y transiciones-. De ese modo el legislador, en vez de limitarse a lanzar al mar una botella esperando a lo que pueda pasar, elabora un plan legislativo razonable, no arbitrario, sociológica y antropológicamente fundado, sin empero imponer a nadie acogerse a una figura jurídicamente diseñada. El cuarto y último inconveniente de la propuesta del § 9 es que desprotege a los imprevisores y a la parte negocial débil. Justamente el derecho de contratos típicos difiere del derecho general de las obligaciones en que ofrece modelos para que, en el ejercicio de su libertad contractual (pomposamente llamada "autonomía de la voluntad" en el derecho civil), los particulares puedan acogerse a figuras negociales predefinidas, en las cuales tienen vigencia unas obligaciones y unos derechos por ius cogens, indisponibles (lo cual se hace en beneficio de la parte débil y del orden público), y, además, también tienen vigor unas normas supletorias, de suerte que la imprevisión de los contratantes no producirá efectos deletéreos para el negocio jurídico que entablan. Ateniéndonos a la lección histórica, hemos de mantener esa regla de que el legislador tipifique las figuras más frecuentes de relación negocial privada, anudando unas consecuencias jurídicas, de suerte que, en caso de conflicto, sea posible al juez integrar la relación que se dé entre dos particulares como una de tal o de cual tipo legalmente previsto, previas las subsunciones y calificaciones jurídicas que sean menester, extrayendo así las consecuencias correctas en protección, sobre todo, de la parte débil. Siendo decisivo el 4.o inconveniente, nos toca justificar nuestra predicción (aunque no sea con una deducción científica, sino con unas consideraciones verosímiles e inexactas), a saber: que lo que emergería con vigor de ese relegamiento de las relaciones íntimas a la esfera negocial privada sería un renacer del matrimonio como una asociación vitalicia entre dos seres humanos adultos de diverso sexo, en unión íntima, que compartan lo esencial de su vida y que disfruten de una comunidad de bienes 69. Mi razón para esperar ese resultado es tratar de ver qué ha pasado en nuestras sociedades, y en las anteriores o exteriores que conocemos, a fin de entender en qué estriba la ventaja del matrimonio. No conozco ninguna objeción jusnaturalista contra la existencia de varios vínculos conyugales, con mayor o menor intensidad de compromiso mutuo. Hay una objeción desde el derecho positivo, del siguiente tenor: "si se creara un matrimonio de segunda división cabría pensar en una inconstitucionalidad sobrevenida, pues, de modo consciente o inconsciente, vendría a hacerse la competencia al único modelo institucionalizado, quizá con el resultado de devaluarlo" 70. Con una reforma legislativa como la que voy a proponer -que comporta el establecimiento de una pluralidad de figuras laxamente subsumibles bajo un concepto genérico de conyugio-, las disposiciones de la Constitución, sin alterarse, habrían de interpretarse, como cualquier ley, según la realidad social del tiempo en el que han de aplicarse. También se ha objetado (ibid.) que es absurdo establecer varios vínculos conyugales de diversa intensidad, porque, mientras los unos, al contraer matrimonio, consienten en ligarse por unos derechos y deberes mutuos, los otros, al preferir quedar al margen del enlace matrimonial, optan por vivir juntos sin estar sujetos a ningún deber del uno para con el otro. Respondo, en primer lugar, que, aunque ellos no escogieran estar ligados por ningún deber mutuo, eso no significa que no lo estuvieran, porque, al vivir juntos, realizan un hecho jurídico, susceptible de acarrear consecuencias jurídicas. Que todas las obligaciones de los particulares se contraigan o por un contrato, o por un cuasi-contrato, o por un hecho ilícito (responsabilidad por daños o extracontractual) es un dogma jurídico razonable, pero sin valor absoluto. Nuestro sistema nomológico establece consecuencias jurídicas obligatorias para hechos lícitos no dañosos, como el engendrar. Luego el hecho de la convivencia podría, aun sin intención de las partes, entrañar consecuencias obligatorias, en tanto en cuanto genera una situación que puede llegar a ser desventajosa para un conviviente si el otro la rompe unilateralmente. En segundo lugar, respondo que no es verdad que implique rechazo o inconsciencia de cualesquiera obligaciones mutuas el mero hecho de rehusar inscribir la relación como una de "matrimonio", con las formalidades ceremoniales establecidas en nuestra sociedad. Los convivientes pueden querer entablar una relación con una serie de derechos y obligaciones, incluso muchos más deberes que el actual Si al común de la gente la vida aislada le proporcionaría la misma felicidad, o una mayor o una menor, es algo en lo que cada quien puede tener presentimientos, difíciles de corroborar por argumentos objetivos, que no aduzcan las preferencias subjetivas. ¿Se sería más feliz viviendo solo y visitándose cuando uno tenga gana que compartiendo, día a día, techo, mesa, cama, lumbre y ajuar? ¿Sería así mejor por estar uno más libre y porque las relaciones serían espontáneas, no encajonadas por la rutina? ¿Sería peor porque al final todo eso produciría una sociedad con mayor soledad, menos comunicativa, menos fraternal? Sin poder sustentar mis anticipaciones en una razón que me parezca objetivamente convincente, juzgo que esa sociedad sería peor, menos racional, menos satisfactoria, menos feliz. Alternativamente podemos imaginar sociedades en las que se compartan algunos de esos bienes con uno y no así otros bienes, o éstos se compartan con otros. P. ej., cama con uno, ajuar con otro; techo con uno y patrimonio con otro o con ninguno. El que la asociación que comparta techo comparta también cama, mesa, lumbre y ajuar es sólo una de las muchas combinaciones posibles, una combinación que tal vez hemos adoptado por rutina, inercia y falta de imaginación. Pero desafío a cualquiera a ofrecernos relatos creíbles de las antiutopías organizadas de otro modo, mediante alguna de esas otras combinaciones imaginables. Es verdad que mi objeción no tiene mucho peso, porque estoy invitando al interlocutor a someternos un relato que vamos a enjuiciar nosotros, desde nuestros prejuicios, desde nuestros hábitos. Con todo, si históricamente ha prevalecido la familia bimembre expandida con la prole, es porque, de todas las fórmulas imaginables, es la más simple, la más económica, por ende la más racional organización de la vida social, y, en suma, la más satisfactoria para el bienestar de sus miembros. Cerrando el círculo: nuevos conceptos jurídicos en materia conyugal Cerraré este artículo con una propuesta alternativa: el legislador podría tipificar varias figuras de contratos de cohabitación, en una escala de mayor o menor compromiso mutuo. to de casamiento-un deber de fidelidad, un pacto de solidaridad y ayuda mutua, en la suerte y en la desgracia (consorcio), y una comunidad de bienes gananciales, repartiendo equitativamente el disfrute de tales bienes. Entrañaría derechos de sucesión y de seguridad social. 3.o El conubio, vínculo vitalicio, con comunidad universal de bienes habidos y por haber, que podría persistir (sin que se produjera supuesto sucesorio) a la muerte de un cónyuge como comunidad unimembre. Además de las obligaciones mutuas de la sociedad matrimonial, implicaría un compromiso de duración vitalicia y el deber de tenerlo todo en común. Surtiría plenos efectos de seguridad social. En la sucesión intestada, todos los bienes pasarían al cónyuge supérstite. La duración vitalicia del contrato no significa, claro, su irrevocabilidad. El conubio podría ser anulado por grave y persistente transgresión de los deberes conyugales o por libre y reiterado disenso de uno y otro. También podría anularse por decisión de ruptura de una de las partes, mediante un abono de la indemnización por el daño emergente y lucro cesante, junto con el pago de una suma penitencial 71. Esta reforma está en el espíritu de los tiempos; es modesta, asequible, moderada, flexible, configurable, abierta a muchas variaciones, matizaciones, colores y sensibilidades. Pero lo seguro es que, hoy por hoy, no se hará. Durante mucho tiempo seguiremos a la deriva. matrimonio oficial, que es desgarrable unilateralmente porque sí en cualquier momento y sin previo aviso. Lo único que rehúsan es un nombre y una ceremonia; y eso puede tener muchas explicaciones, como lo vimos más atrás. Además, un número de parejas de hecho han acudido en diferentes períodos a procedimientos alternativos, como los contratos de convivencia (algunos, como lo vimos más arriba, uniones vitalicias con comunidad de bienes). Siempre es más respetuoso de la libertad ofrecer a los individuos varias posibilidades alternativas, varios tipos o conceptos jurídicos para que escojan el más idóneo a su visión del mundo y a su plan de vida, dentro de una organización planificada y racional de la sociedad y de una previsión no-arbitraria de las conductas y costumbres de la gente. En consecuencia de lo cual podría el código civil proponer varios tipos de enlace conyugal o de pareja estable. 1.o Tendríamos el escalón más bajo, la unión hogareña o contrato de casamiento, por el cual dos individuos conviven bajo el mismo techo comprometiéndose a ayudarse mutuamente en diversas facetas de la vida (sentimental, corporal, laboral, educativa, recreativa), afrontando juntos las cargas del hogar común. La duración del contrato sería por tiempo definido (a plazo) o indefinido, previéndose una indemnización por ruptura intempestiva. En principio esta unión no comportaría derechos de seguridad social ni de herencia. 2.o Vendría por encima la sociedad matrimonial, que implicaría -además de las obligaciones del contra-. Evolución del concepto de matrimonio EL DERECHO A LA VIDA CONYUGAL EN LA SOCIEDAD CONTEMPORÁNEA contemporánea EL DERECHO A LA VIDA CONYUGAL EN LA SOCIEDAD CONTEMPORÁNEA Tenemos LA VIDA CONYUGAL EN LA SOCIEDAD CONTEMPORÁNEA 63
Derecho al buen gobierno: delimitaciones previas Si partimos de la formulación derecho al buen gobierno, vemos que aparece el término derecho (con minúscula). Como han reiterado gran parte de los teóricos del derecho, el Derecho es un término ambiguo, es vago y tiene varias acepciones, lo que dificulta su conceptualización 2. Una de esas acepciones es la de derecho en sentido subjetivo, que significa el poder o facultad que tiene su titular para exigir a otro una determinada conducta 3. Pero, ¿en virtud de qué tiene uno ese poder de exigir?, ¿quién le da esa facultad?, ¿se lo otorga uno mismo?, ¿le corresponde a otra persona reconocer ese poder? La respuesta es negativa porque "estos derechos subjetivos sólo pueden ser puestos en vigor y sólo pueden ser hechos cumplir por organizaciones que tomen decisiones colectivamente vinculantes. Y a su vez, estas decisiones deben su carácter colectivamente vinculante a la forma jurídica de que están revestidas" 4. Si no fuera así, si cada uno de nosotros tuviéramos la capacidad de delimitar lo que podemos o no podemos hacer jurídicamente y exigirlo en consecuencia a los demás, entonces se produciría un constante abuso del poder del más fuerte, una enorme inseguridad jurídica y, en consecuencia, un caos insalvable. Esto no tiene sentido ni en el plano de la lógica en el marco del discurso jurídico. El buen gobierno o buena administración La segunda parte de la expresión de la que partimos es la de buen gobierno o buena administración. Hablar de derecho al buen gobierno parece una redundancia, como ocurre con otros términos en nuestro ordenamiento, por ejemplo, cuando en el Código Civil se hace referencia a la diligencia de un buen padre de familia. Sin embargo, en otros casos no se habla de tener derecho a una buena educación o a un derecho a la huelga efectiva o una asociación eficaz. Aparte de ser una redundancia per se, puede también resultar en cierta medida superfluo hablar de buen gobierno desde la perspectiva de nuestros Estados sociales y democráticos consolidados, que cuentan con una división de poderes consolidada, con el reconocimiento de derechos fundamentales, y con los principios de legalidad y legitimidad, entre otros. Además, parece que no tuviéramos gobiernos o que los que tenemos no pudieran ser considerados como tales al no ser "buen gobierno". Nadie a estas alturas puede Hay que señalar por tanto la necesaria correlación que existe entre derecho subjetivo y derecho objetivo, y entre derecho y deber 5. Si se tiene un derecho es porque hay un Derecho que otorga o reconoce un derecho. Ese Derecho, entendido en sentido objetivo como conjunto de normas, está a su vez elaborado por quien detenta la competencia legislativa en un poder legítimo. Si se entiende el derecho al buen gobierno como un derecho en el sentido expuesto, éste otorga a su titular el poder de exigir a un tercero lo que la norma que le ha facultado prescribe 6 y coloca a su vez al Estado en una posición de deber de cumplir esta prestación. El repaso de nuestro ordenamiento jurídico permite constatar que en la Constitución no existe ninguna norma que exprese literalmente tal derecho si bien sí se refiere al principio de buena administración de forma implícita cuando determina la manera de actuar de las administraciones públicas en los artículos 9.3, 31.2 y 103.1 de la Constitución Española. A su vez, la Ley 7/2007, de 12 de abril, del Estatuto Básico del Empleado Público, en su exposición de motivos afirma que "las administraciones y entidades públicas de todo tipo deben contar con los factores organizativos que les permitan satisfacer el derecho de los ciudadanos a una buena administración" 7. El artículo 41 de la Carta de los derechos fundamentales de la Unión Europea, que lleva por título precisamente "el derecho a una buena administración", dispone: Toda persona tiene derecho a que las instituciones y órganos de la Unión traten sus asuntos imparcial y equitativamente y dentro de un plazo razonable. Este derecho incluye en particular: -El derecho de toda persona a ser oída antes de que se tome en contra suya una medida individual que le afecte desfavorablemente. -El derecho de toda persona a acceder al expediente que le afecte, dentro del respeto a los intereses legítimos de la confidencialidad y del secreto profesional y comercial. -La obligación que incumbe a la Administración de motivar sus decisiones. Toda persona tiene derecho a la reparación, por la Comunidad, de los daños causados por sus institucio- mas que definen minuciosamente cuál es el interés general que hay que alcanzar. "Administrar bien requiere tener en cuenta aspectos relativos a la organización interna, a la forma de adoptar las resoluciones generales e individuales, a los criterios para determinar los servicios que hay que prestar y a las maneras de actuar para conseguir que estos servicios lleguen a los ciudadanos de forma regular y con la mayor calidad posible" 13. Una vez presentado el ideal de buen gobierno y el buen gobierno como ideal político, se hace necesario preguntarse cómo se ha ido articulando su contenido y cuáles son las razones que justifican su exigencia. Una respuesta adecuada pasa por hacer una reflexión conceptual e histórica de dos términos en torno a los cuales se construye la filosofía política moderna, que hunden sus raíces en la existencia misma del hombre y que explican hasta qué punto el proceso de socialización y politización son innatos en el ser humano. Se trata de los conceptos de estado de naturaleza y de contrato social. Razones históricas y conceptuales que justifican la necesidad de un gobierno, la existencia del estado y la exigencia de buen gobierno El estado de naturaleza: presupuestos antropológicos ¿Cuál es el fin último del hombre?, ¿en qué consiste nuestra naturaleza humana?, ¿es el hombre sociable por naturaleza?, ¿cómo se forma la sociedad política? Estas preguntas han sido formuladas por los pensadores que han elaborado una teoría política desde la Antigüedad y han cobrado especial énfasis en la Modernidad. Sin embargo, sus respuestas no siempre han sido homogéneas, sobre todo cuando justifican las razones por las que se produce el paso del estado de naturaleza al de sociedad civil. No en vano se ha dicho que el concepto estado de naturaleza se sitúa en una encrucijada en la que confluyen la concepción del hombre como ser natural como sujeto moralizado, portador de derechos y de deberes, o como un ser de deseo con unos medios excepcionales (la razón, el lenguaje) nacidos de la historia (Rousseau) o inscritos en la constitución misma del hombre (Hobbes), de modo que haga falta el Derecho para regularlo 14. afirmar ni una cosa ni la otra y los hechos demuestran que se han logrado unos altos niveles de convivencia democrática a pesar de nuestra corta historia constitucional democrática y que el gobierno -en el sentido más amplio del término y sea quien fuere el partido político gobernante-funciona. En todo caso, tiene una connotación positiva innegable y es aceptado comúnmente como la máxima aspiración de un gobierno. Es más, no se hablar tanto de un mal gobierno, sino de un no gobierno o, como diría Alejandro Nieto, de un desgobierno 11. ¿Por qué aspiramos a un buen gobierno? Porque no nos conformamos con tener un gobierno solamente, ni unos dirigentes políticos que nos gobiernen. ¡Será por dirigentes políticos! Nunca hemos tenido tantos a nivel internacional, europeo, nacional, regional o local. Lo que se está reclamando es que nos gobiernen bien. Esto exige un elemento cualitativo diferenciador. Pero, ¿qué significa esto? Significa muchas cosas pero una de las más importantes es que nos gobiernen de acuerdo con las reglas de la ética pública. También significa que los servicios públicos sean eficaces, eficientes y que se sometan al derecho y que tengan en cuenta al ciudadano como centro de su actividad y que sirvan a los intereses generales 12. De nuevo es obligada la referencia al artículo 103.1 de la Constitución Española cuando se refiere a que "la Administración sirve con objetividad a los intereses generales" -obsérvese que no dice que debería servir-. Cuando esto ocurre, ¿es simplemente Administración o buena Administración? Aunque la Administración tiene que operar según el referido mandato constitucional, incluso aunque de hecho actúe en consonancia con él, el "principio de buena administración responde a las concepciones más recientes del derecho administrativo, caracterizadas por el intento de superar la visión estrictamente formal que legitima la Administración para el mero cumplimiento neutral y objetivo de la norma que le otorga las potestades de actuación y, por otro lado, por la voluntad de situar al ciudadano en el centro de la preocupación de las normas que ordenan la actividad administrativa". De hecho, el modelo anterior de administración jerarquizada ya no es válido como tampoco lo es que limite su actuación al cumplimiento de unas nor- vida política, satisfaciendo en ella toda su humanidad 19. Aunque alejado en el tiempo, Calhoun se refiere también a la exigencia de un gobierno para que el hombre pueda asumir plenamente el estado social hasta tal punto que "en ninguna era o país se ha observado ninguna sociedad o comunidad civilizada o en estado salvaje sin un gobierno de cualquier tipo". Junto a esta constatación empírica, señala también que la integración del hombre en sociedad sería la que permitiría "alcanzar el desarrollo completo de sus capacidades morales e intelectuales, o elevarse en la escala de la existencia por encima del nivel de la creación bruta" 20. De todas estas contribuciones se deduce que no se concibe la posibilidad de que el hombre viva aislado por muy primaria que sea su existencia. Es más, su propia supervivencia física y moral, estaría en juego puesto que es en relación con los demás hombres en donde el hombre encuentra su razón de ser y su identidad. Desde un punto de vista jurídico, y enlazando con la reflexión inicial en torno a la teoría del Derecho, ya se señalaba cómo para el ejercicio de un derecho subjetivo se necesita su reconocimiento por parte de una norma que otorga el Estado. Que el hombre sea un ser social por naturaleza es una realidad aceptada mayoritariamente 21 en el sentido de que resulta difícil asimilar que el hombre tenga una inclinación natural al aislamiento de sus semejantes. Es más, no faltan quienes consideran que "ese supuesto estado de naturaleza, es una pura ficción". De hecho "el estado primitivo del hombre fue un estado de unión y de sociedad; que el estado social es el más conforme a la naturaleza del hombre, y por consiguiente, que el hombre ha nacido sociable". Se justifica diciendo que "ninguna persona sensata creería jamás que para ser virtuoso, es preciso renunciar a la beneficencia, a la generosidad y a las otras virtudes que suponen un estado de sociedad, puesto que no pueden desarrollarse sino en nuestras relaciones con nuestros semejantes". El que vive como un salvaje "tampoco ve el ejemplo de muchas virtudes que no ejerce ni puede ejercer". De ahí que se reconozca que, "independientemente de todos los bienes palpables y materiales que nos siguen de vivir en sociedad, hay en el fondo de nuestro ser, como lo acredita la experiencia, una cierta inclinación a unirnos con otros hombres" y llama "sentimiento de sociabilidad" al placer que se nos sigue de esta inclinación cuando la satisfacemos 22. La expresión estado de naturaleza puede tener dos dimensiones, una conceptual y otra histórica 15. La primera permite entender el estado de naturaleza en el sentido más amplio, como la condición natural del hombre en cualquier momento y lugar y, por tanto, atemporal. Esta condición puede ser susceptible de ser interpretada en un doble sentido: por una parte, como "condición de guerra de todos contra todos, en el cual uno está gobernado por su propia razón, no existiendo nada, de lo que pueda hacer uso, que no le sirva de instrumento para proteger su vida contra sus enemigos". Ahora bien, esta condición trasciende cualquier momento histórico concreto puesto que "nunca existió un tiempo en que los hombres particulares se hallaran en una situación de guerra de uno contra otro, en todas las épocas, los reyes y personas revestidas con autoridad soberana, celosos de su independencia, se hallan en continua enemistad" 16. de edad" en la que han estado por "falta de resolución y valor", "difundirán en torno suyo el espíritu de una estimación racional del propio valor y de la vocación a pensar por sí mismo". Para llevar a cabo "esta ilustración tan sólo se requiere libertad y (...) el hacer uso público de la razón en todos los terrenos". Esta nueva actitud del hombre ilustrado "repercute sobre la mentalidad del hombre (merced a lo cual éste va haciéndose cada vez más apto para la libertad de actuar) y finalmente acaba por tener un efecto retroactivo hasta sobre los principios de gobierno, el cual incluso termina por encontrar conveniente tratar al hombre, quien ahora es algo más que una máquina, conforme a su dignidad" 27. Por tanto, el ejercicio de la libertad y de entendimiento propio del hombre ha tenido un efecto no sólo hacia él mismo, que se siente libre de la dependencia ajena, sino que la honda expansiva llega hasta su vida en la comunidad política, que no será la de mero receptor de los dictados ajenos -aunque también tiene que obedecerlos-sino la de partícipe de los mismos. La transformación que supone el modo de pensar ilustrado puede servir para entender el trasfondo del buen gobierno, que caracteriza a aquel que, como hemos visto, se realiza teniendo en cuenta la dignidad de la persona y sus derechos y que sirve a los intereses generales. El ciudadano estará en condiciones de reclamar un buen gobierno cuando sea consciente de su propia identidad como ciudadano. Al ejercer su capacidad de pensar por sí mismo estará en condiciones de expresar sus exigencias jurídicas y cumplir sus deberes, lo que repercutirá también en su consideración de buen ciudadano. En un sentido parecido a Kant se expresa Humboldt cuando analiza el fin último del hombre, al que sitúa en el centro de su teoría política y sobre el que proyecta los rasgos del idealismo. Reclama la máxima libertad para el hombre porque sólo así podrá "desarrollarse por sí mismo y en su propia individualidad" poniendo como restricciones a sus "necesidades e inclinaciones" "los límites de su fuerza y su derecho" 28. El reconocimiento de la libertad innata en el ser humano también es un rasgo de la concepción antropológica de Rousseau cuando categóricamente afirma que "el hombre ha nacido libre y en todas partes se encuentra encadenado" y el rol que le corresponde al hombre, sometido a la primera ley de la naturaleza humana, es "velar por la propia conservación" y, como es él mismo "quien tiene que juzgar cuáles son los medios más apropiados para su conservación, se convierte en su propio amo" 29 Es a partir de la época moderna, en resuelta oposición a la tesis que siguen la doctrina aristotélica, cuando se extiende la idea de que "la comunidad política no es un hecho de naturaleza sino un artificio que hombres libres e independientes se dan para satisfacer sus propias necesidades (...). La humanidad del hombre no depende esencialmente de su relación con los otros en la construcción de un orden justo" 23. Desde esta perspectiva, el estado de naturaleza tendría la dimensión histórica aludida, ya que se referiría a la posición del hombre, del individuo antes del contrato social por el que se somete a los dictados del gobierno, tal y como se configura en el Estado Moderno. El concepto de estado de naturaleza que se maneja en esta época "responde a la necesidad de invertir las relaciones de determinación: éstas irán desde el individuo hacia la sociedad que éste crea por contrato, y no ya desde la sociedad hacia el individuo que ésta constituiría como hombre en el pleno sentido de la palabra". Como consecuencia "el hombre es el creador -y no el efecto-de sus propias condiciones de existencia; que en la condición en la que la naturaleza lo ha colocado, e independientemente de los compromisos artificiales y contractuales que suscribe luego por propia iniciativa, el hombre existe como individuo dotado de necesidades, de deseos y de derechos" 24. Ese protagonismo del hombre hace que el Estado y la sociedad pasen a un segundo plano y que en el discurso jurídico acentúe más el lenguaje de los derechos que el los deberes, siendo sobre éstos últimos sobre los que la mayor parte de los textos legales habían descansado hasta el momento 25. La posición que el individuo ocupa en el nuevo contexto histórico es coherente con la ideología ilustrada que envuelve el pensamiento moderno y con el individualismo imperante en los albores del siglo XVIII cuando se reclaman los derechos que le corresponden al hombre por su propia naturaleza y que son anteriores a cualquier pacto social y su consiguiente reconocimiento por parte del Estado 26. Serán derechos naturales y universales, entendidos como libertades que los individuos tienen frente al poder, que debe garantizarlos. Esa nueva concepción de los derechos y el papel central del hombre, no habría sido posible si éste no hubiera tomado conciencia de su individualidad y de la necesidad de pensar por sí mismo sin tener que estar a la sombra de la conducción ajena. Los hombres al salir de la "minoría No 906 necesariamente, al conflicto entre los individuos", que será resuelto por el poder controlador del gobierno. De ahí que "el hombre está constituido de tal forma que el gobierno es necesario para la existencia de la sociedad, y la sociedad para su existencia y perfección de sus facultades" 33. Esta interdependencia entre el hombre, la sociedad y el gobierno serán esenciales para entender el siguiente rótulo de nuestro trabajo. Sociedad civil, gobierno y estado El hombre ha asumido su inclinación natural a vivir en sociedad a pesar de que el apego a sus intereses particulares confluya con los de los demás. Originariamente su vida se desenvuelve en grupos sociales como son la familia o la amistad y sus relaciones sociales se van ampliando a medida que va desarrollando otras facetas de su vida (profesional, política o cultural). Podemos preguntarnos si en esta fase de consolidada socialización -entendida como mera convivencia entre los hombres-existe algún tipo de organización por encima de la propia sociedad o si esta agrupación tiene entidad en sí misma independientemente de un orden externo. En definitiva, detrás de esta reflexión está la clásica delimitación conceptual de la sociedad civil y el Estado. Hay quien considera que la sociedad civil equivale a la "comunidad políticamente organizada en un Estado", identificando por tanto ambos términos 34. Creemos que quienes hacen ésta identificación se centran en el punto de partida, estado de naturaleza, más que en el de destino, Estado. Es más, conciben esa situación originaria de naturaleza como aquella en la que los individuos carecen de vínculos sociales y políticos, es decir, que no tienen ningún tipo de organización social y política. La situación que más se acercaría a esta interpretación del estado de naturaleza sería la de Hobbes cuando describe al individuo solitario en guerra permanente con todos los demás. Si, en efecto, se sitúa al hombre aislado y se llama estado de naturaleza a esta situación, y si se concibe la socialización del hombre como una segunda etapa de su desarrollo, entonces se puede entender que el Estado como organización política estaría al final de este proceso. La teoría de Marx y Engels centra su atención en el estado natural del hombre, pero no aislado sino que en él mismo Si conjugamos los elementos que hasta ahora venimos exponiendo, vemos que más allá de que exista un concepto abstracto y atemporal del estado de naturaleza, a partir de un momento determinado de la historia, la filosofía política se construye en torno a este concepto, junto con los de contrato social y Estado, lo cual no quiere decir que fueran reflexiones ajenas al pensamiento político anterior. La especulación sobre lo político ha sido una constante en la historia del pensamiento 30, y especialmente las formas en que se han llevado a cabo las relaciones entre los gobernantes y gobernados. El hecho de que sean las teorías contractualistas del pensamiento político moderno las que hayan centrado la mayor parte de nuestra atención, se justifica porque en ellas podemos encontrar las razones para una teoría del buen gobierno. De momento podemos concluir que no existe una conexión directa e inmediata entre estado de naturaleza y buen gobierno -excepto en la teoría política de Aristóteles-, porque si bien la naturaleza social del hombre le lleva a vivir en sociedad de tal manera que pudiera satisfacer al máximo sus intereses y lograra superar la guerra de todos contra todos, eso sólo será posible mediante un acto que se concreta en el pacto social. Es decir, la idea básica de la civilización jurídica moderna, invirtiendo la concepción aristotélica, es que el Derecho o el Estado no son lo natural, sino la ausencia de Derecho y el Estado de naturaleza 31. Éste se caracteriza, por tanto, por ser un gobierno de los hombres en el que confluirán todos los intereses individuales y en el que hay una falta de leyes generales a las que se tenga que someter en primer lugar quien tiene el poder de dictarlas. En definitiva, parece que la clásica pregunta sobre si es mejor el gobierno de las leyes o el gobierno de los hombres encuentra, por nuestra parte, respuesta en la primera parte de su formulación, ya que es en éste marco en donde se articularán los intereses contrapuestos de los hombres. Además, la exigencia de generalidad y constancia de la ley, tal y como defiende Aristóteles, aporta alguno de los ingredientes necesarios para establecer los presupuestos de un buen gobierno 32. Si volvemos a la cuestión de la naturaleza del hombre, podemos preguntarnos con Calhoun "¿Cuál es la constitución de nuestra naturaleza, que, al mismo tiempo que impulsa al hombre a asociarse con los de su género, hace imposible que la sociedad exista sin gobierno?". Su respuesta es que "[el hombre] está constituido de tal modo que sus afecciones directas o individuales son más fuertes que sus sentimientos comprensivos o sociales" y ello "conduce, encuentra la de buen gobierno, no tendrían sentido si no existiera una entidad política -el Estado-a la que poder dirigirlas y cumplirlas. "El Estado es necesario como poder de sanción, como poder de organización y como poder de ejecución porque los derechos han de imponerse, porque la comunidad jurídica necesita tanto de una fuerza estabilizadora de su identidad como de una administración organizada de justicia" 40. Del estado de derecho al estado constitucional de derecho Se ha resaltado la necesidad del Estado en relación al mantenimiento del orden en la sociedad. A continuación será preciso centrarse en el propio concepto de Estado para comprender su naturaleza y competencias de tal forma que nos permita delimitar sus fines. De ahí que se puedan plantear las siguientes preguntas: ¿La existencia del Estado responde a un momento determinado o es una realidad histórica?, ¿cómo se produce la transformación del Estado originario de Derecho al Estado actual de Constitucionalismo democrático? Las respuestas a estas preguntas están condicionadas por lo que se entienda por Estado, una vez que se ha aclarado que es una entidad separada de la sociedad pero a la vez interdependiente. El Estado en sentido amplio es una forma jurídico política de organización social que tiene un poder soberano en un territorio. Si bien no debe confundirse la noción de Estado con la de gobierno, sin embargo una de las funciones del Estado es gobernar, entendiendo por tal dirigir o mandar con autoridad una colectividad política. Desde esta perspectiva, se puede afirmar que siempre ha existido Estado en cuanto que ha habido una organización política de la sociedad por muy primaria que ésta fuera. Por tanto, parece que no hay motivo para no encontrar una prolongación del Estado a lo largo del tiempo siempre y cuando se haya dado la idea de la unidad del poder en un determinado territorio aunque sea una sociedad fraccionada y policéntrica como la de los primeros siglos o en donde existe el poder personal de un hombre investido por deseo divino del mando sobre otros hombres 41. A pesar de que esta visión amplia del Estado pueda resultar válida en términos conceptuales, sin embargo no se ubica la sociedad civil. No falta quien ve un paralelismo entre la definición que hace esta teoría de la sociedad civil y el carácter específico del estado de naturaleza hobbesiano de guerra de todos contra todos: "Toda la sociedad civil es precisamente esta guerra [del hombre contra el hombre], uno contra otro, de todos los individuos, aislados uno de otro ahora sólo por su individualidad, y es el movimiento general, desenfrenado, de las potencias elementales de la vida liberadas de las cadenas de los privilegios" 35. Coincidimos en la delimitación de la sociedad civil en relación con otro término, previo o posterior a su formación. Sin embargo, es en el Estado en donde encontramos el elemento de referencia adecuado para su completa comprensión. La sociedad civil sería aquella organización pre-estatal en la que se engloban las relaciones de familia, profesionales o de amistad, y que el Estado no regularía, puesto que sus competencias se centran en aquellos aspectos de la sociedad civil que deben ser exigidos coactivamente para garantizar el ejercicio de los derechos de todos. Desde esta perspectiva, nos centraríamos en enfatizar el carácter social del hombre, proyectado en la sociedad civil, y en la posterior dinámica política, concretada en el Estado. o simplemente evitar el mal (...). Si se limita al segundo fin, busca solamente la seguridad" 47. Él rechaza el primero de los fines, puesto que el principio de que el gobierno se ocupe de la felicidad y del bienestar de la nación es el peor de los despotismos, de ahí que el Estado deba aspirar a garantizar la seguridad de los ciudadanos. En el trasfondo de esta aspiración está el papel central que ocupa el ideal de la formación del hombre. El hombre tiene que realizar un proceso de formación, que consiste en llegar a una armonía consigo mismo, proceso que sólo él mismo puede realizar 48. Una vez delimitado por qué es necesario entrar en un estado civil, hay que indagar con qué medios se cuenta para mantenerlo. El principal cauce es el Derecho, al que Kant confiere un valor regulador fundamental pero no como un fin en sí mismo sino como un medio para cumplir la naturaleza y vocación de los hombres 49. De hecho, "una acción es conforme a derecho (...) cuando permite, o cuya máxima permite, a la libertad del arbitrio de cada uno coexistir con la libertad de todos según una ley universal" 50. Es este papel del Derecho el que servirá para aportar un atributo al originario concepto de Estado, que tendrá una cualidad adicional como Estado de Derecho. Ya no se trata de una organización cualquiera, sino aquella que sigue conservando el poder como rasgo característico de su condición política 51, pero que está sometida al Derecho y que se autolimita a través de las siguientes condiciones: garantía de los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos 52, imperio de la ley, entendido como expresión de la voluntad general, división de poderes y legalidad de la Administración 53. La ley, por tanto, tiene preeminencia sobre la Administración, la Justicia y la Sociedad. Es un Estado asentado en el principio de legalidad. Por tanto, el énfasis recae en la idea de sometimiento al Derecho más que en la idea de Derecho, puesto que la existencia de normas no es un elemento definitorio de un Estado. De hecho, para que sea posible el mantenimiento del orden en la sociedad, desde las épocas más antiguas, ha sido necesario que hubiera normas que la regularan. Sin embargo, los que detentaban el poder y ejercían la responsabilidad política no estaban vinculados por las normas que ellos mismos hacían. De ahí que la configuración del Estado como Estado de Derecho aporta un elemento cualitativo diferenciador importante respecto a las formas anteriores de concebir la relación entre el Estado y los súbditos, que es suficiente para poder cumplir las expectativas sociales y políticas de los ciudadanos en un momento dado, que se situaría en torno a la época Moderna y que llega hasta nuestros días. Esta nueva época pone de manifiesto que el sentido del término "Estado" que se había utilizado hasta el momento ya no es de aplicación. De ahí que en adelante, cuando se hable de Estado, se haga para referirse únicamente a las formaciones políticas que nacen de la crisis de la sociedad medieval y no para los ordenamientos anteriores. "El Estado representa el paso de la época primitiva, dividida en salvaje y bárbara, a la época civil, donde 'civil' significa al mismo tiempo 'ciudadano' y 'civilizado'" 42. Hasta tal punto se trata de un término que designa una realidad histórica concreta -moderna-, que al producirse tal asociación entre los términos Estado y moderno, su transposición a otras realidades históricas anteriores podría resultar artificial. La configuración originaria del Estado moderno es el de una entidad al que los hombres le exigen el reconocimiento de las libertades que tenían antes del pacto o contrato por el que se habían vinculado a él. El impacto que tenga sobre el hombre este pacto social ha sido interpretado de forma distinta según los autores. Así, se ha afirmado que el hombre "mediante la participación activa siempre pide mayor protección al Estado y mediante la exigencia de protección refuerza aquel Estado del que quisiera adueñarse y que en cambio se vuelve su amo" 43. Para otros, el contrato social supone para el hombre perder "su libertad natural y un derecho ilimitado a todo lo que le apetece y puede alcanzar" mientras que "lo que gana es la libertad civil y la propiedad de todo lo que posee" 44. Para Kant "el contrato social (...) no se considera un hecho histórico, sino que se entiende como una idea racional que consiste en obligar a cualquier legislador a hacer sus leyes 'como si éstas hubieran surgido de la voluntad conjunta de todo el pueblo'" 45. Ahora bien, además de las diferentes razones expuestas, ¿existen otros motivos para entrar en ese estado "sociolegal", como diría Kant? Según este autor hay un "deber primordial e incondicionado" 46 de organizar la sociedad conforme con el estado civil puesto que si no se hiciera, peligraría la seguridad de cada uno y sería una constante amenaza para los demás. En coherencia con estas razones se justificaría el fin del Estado que puede ser doble, según Humbold: o bien "proponerse fomentar la felicidad de los poderes públicos de desarrollar una conducta activa en garantía de estos derechos. Por tanto, todo derecho fundamental es un derecho de libertad y un derecho de prestación 61. Como veremos a continuación, éste último elemento será determinante para terminar de exponer las condiciones necesarias para la calificación de un buen gobierno. Conclusión: estado de derecho y buen gobierno Si tuviéramos que hacer una valoración del desarrollo de las formas del Estado de Derecho desde su configuración moderna hasta la actualidad, veríamos que el Estado Constitucional de Derecho representa la superación del Estado de Derecho legislativo y su rasgo más sobresaliente es la limitación y el control del poder 62. En el nuevo contexto constitucional, las reclamaciones y expectativas de los grupos sociales se trasladan al Estado gobernante y administrador. Este elemento, junto con el que hemos enfatizado de posición del ciudadano en el centro de la preocupación política hasta el punto que la razón del ser del poder público está en promover el desarrollo de la dignidad de la persona, serán determinantes para la materialización del principio de buen gobierno. Además, la garantía de la vigencia de los derechos fundamentales no puede ceñirse a la posibilidad de su ejercicio por parte de los individuos, sino que tiene que ser asumida también por el Estado, lo que se traduce en la obligación positiva de contribuir a la efectividad de tales derechos y de los valores que representan 63. Sin embargo, a pesar del avance que ello representa, no significa que sea suficiente contar con un Estado Constitucional como única garantía de un buen gobierno. Es necesario además que, en el proceso de protección del ciudadano ante el poder político, se siga exigiendo al Estado la obligación positiva de buen gobierno. Ya no nos conformamos con un Estado que sea de Derecho, ni que sea liberal, ni que sea social, ni siquiera que sea democrático y constitucional, tiene que tener una calidad ética, que en el fondo no es ni más ni menos que ser lo que se espera de un Estado que aglutina tantos calificativos, entre los que está implícita su exigencia ética 64. Pues bien, si un gobierno actúa teniendo DELIMITACIÓN DEL DERECHO AL BUEN GOBIERNO en
El presente trabajo corona la tercera parte de una trilogía en torno al Mundo islámico, tratando la "bioética jurídica islámica" como fenómeno jurídico regional frente a la occidental, autodenominada universal. (Anteriores partes fueron "Derechos humanos", y "constitucionalismo" islámicos.) Aporta un glosario terminológico islámico sui generis con connotaciones específicas, similitudes y diferencias frente a la occidental al uso en España, en evitación de posibles confusiones o lapsos debidos al uso de términos de idéntico significante y homólogo significado. Analiza tensiones de todo tipo producidas al asociar "bioética y derechos humanos en el mundo islámico". Condensa en diez tesis finales la polémica y problemática resultante, que reproduce -según su autor-análoga situación de otrora entre "Derechos humanos universales versus Derechos humanos islámicos regionales". La bibliografía selectiva abarca temas específicos de Derechos humanos, bioética islámica y constitucionalismo, reseñando in fine aportaciones del autor. PALABRAS CLAVE: Bioética; bioética jurídica; bioética jurídica islámica; bioética y religión; Derecho Constitucional Común islámico; derechos humanos; derechos humanos islámicos; derechos humanos laicos; derechos humanos regionales; derechos humanos universales; dignidad humana; dignidad islámica; feminismo(s) islámico(s); filosofía del derecho; glosas básicas de bioética islámica; jurisprudencia islámica; teoría del Derecho islámico; terminología bioética islámica. El presente estudio comparatista expone una paleta de perspectivas iusculturales existentes en la actualidad en el Mundo islámico -y algunas culturas aledañas-en materias de bioética islámica, tanto en el contexto de los llamados derechos humanos islámicos como en el homónimo de los laicos existentes ope legis en ciertos países y Estados del Mundo islámico, mediante una exposición que pretende reflejarlos tanto como fuente de tensiones internas, -léase las producidas a nivel interconfesional islámico-, como externas -léase frente a occidente y a otras culturas no-occidentales-, completando y ampliando en su caso aspectos ético-jurídicos esbozados prima facie en el capítulo decimonono del libro colectivo más reciente 2 de la Universidad de Sevilla: Intentar exponer un tema de bioética islámica considerándola un fenómeno jurídico-cultural o iuscultural de cuño "regional" -cuando estamos saturados de oir hablar en nuestro contorno cultural preferentemente de la "universalización" del Derecho en su faceta global de Derechos Humanos "universales" 5 -parece una empresa casi imposible 6 abocada al fracaso 7. Por este motivo urge insistir en que desde hace ya casi una década hemos venido planteando paralelamente la posibilidad de contemplar los derechos humanos "también" como un "fenómeno cultural regional", al constatar que así es como realmente se entienden en el mundo globalmente considerado, es decir, independientemente de su adscripción sólo a Occidente, ya que la postura universalista es la que normalmente se halla implícita en cualquier exposición propia de nuestras latitudes de la forma más natural 8 (tanto que ni siquiera se plantea la posibilidad de que pudieran existir de hecho otras alternativas, como así es) 9. Ahora bien, hacerlo así no presupone adscribirnos a ninguna rama actual de lo que se denomina sociologismo jurídico 10 contemporáneo, si bien de momento nuestra exposición, únicamente, se ha limitado a su presentación y discusión por parte del alumnado italiano a través de la Universidad de Bolonia mediante su inserción en la revista "Scienza e Política", en la que apareció publicada en 2003, aprovechando la oportunidad que nos brindaba una petición por parte del profesor Gustavo Gozzi 11. Tras el éxito de esta empresa la completamos un año más tarde dentro del contexto relativo a lo que hemos denominado "Derecho Constitucional Común Islámico" 12, un término creado por nosotros ex novo en franco paralelismo a la terminología iusfilosófico-constitucionalista del prestigioso pensador alemán Peter Häberle, cuya obra analizada desde premisas de la experiencia jurídica española pronto verá la luz editorial en España 13. Consecuentemente observamos que hoy en día se sigue produciendo un fenómeno similar globalmente considerado en el Mundo islámico a la hora de hablar de derechos humanos, al constatarse una tensión existente entre los partidarios de los allí llamados "derechos humanos de corte occidental o laico" y los partidarios de los "derechos humanos de corte genuinamente islámico", ya que éstos representan, hoy por hoy, la mayor proyección social y estatal a la vez respecto del Derecho islámico con-Ética de la vida y la salud: Su problemática biojurídica, libro formado por otras dieciocho aportaciones propias del ámbito cultural hispano-occidental que nos servirán de enmarque y cotejo de las posturas mencionadas a lo largo del presente trabajo. No obstante debemos indicar que la temática básica del susodicho capítulo supone tan sólo una aproximación al tema: "Aspectos de Bioética en el Mundo islámico contemporáneo", tema que ya habíamos esbozado de forma tan concisa como densa en la ponencia "La bioética islámica como paradigma jurídico-cultural contemporáneo", pronunciada en el marco de las segundas jornadas de la razón jurídica, surgidas bajo el lema: "Globalización jurídica y paradigmas culturales", organizadas por el Grupo de Estudios Lógico-Jurídicos del Instituto de Filosofía del CSIC de Madrid, bajo la dirección del Prof. Dr. Lorenzo Peña el 20 abril 2007, reiterada más recientemente en La Hispalense como "La bioética jurídica como Derecho humano islámico en la actualidad", en noviembre de 2008. Ahora bien, el presente trabajo va más allá todavía e involucra además, y como cotejo contrapuntístico, aspectos insoslayables de la problemática bioética que dimana de posturas iusculturales occidentales, -en parte preferentemente españolas-, que surgen inevitablemente al incluir las tesis reseñadas en la variada paleta temática que a lo largo de los dieciocho capítulos vertebran el susodicho texto, tomado ahora como paradigma básico de reflexión y referencia principal, aparte de incluir otras consideraciones conexas e igualmente insoslayables en el ámbito islámico contemporáneo como el todavía incipiente "feminismo islámico" de aspectos multidimensionales. Esta nueva e incontrovertible realidad, se hace visible, sobre todo, a través de su proyección -más sociológica que normativamente relevante hoy por hoy-, en aquellos aspectos bioéticos propios del progresivo rol que va ocupando poco a poco la mujer en las sociedades islámicas y de los que resulta prácticamente indisociable en un doble y simultáneo plano: sea para apoyar la modernidad, sea para retraerse a posturas más tradicionales, jalonado todo ello con el contrapunto que nos permite la inserción de aquellas posturas doctrinales y constitucionalistas procedentes sobre todo de la UE e Iberoamérica, que lúcidamente expuestas, han sido recogidas por el profesor Francisco Fernández Segado en su más reciente publicación 3 de abril 2008, que abarca una paleta de trece países 4 y treinta y ocho autores de alta relevancia. De ahí que resulte por tanto insoslayable recordar que el presente trabajo, necesariamente denso y en franca exposición panorámica, se incardina como tercera parte inescindible de una "amplia trilogía" cuyas líneas maestras, metodologías y antecedentes, fueron expuestas en los siguientes trabajos anteriores; 1. El libro: Derechos Humanos y Mundo islámico, -de amplia repercusión en España y parte de Europa, como así lo hemos mostrado-18; 2. Un amplio estudio subsiguiente -complementario-que desarrolla ampliamente algunos de los apartados de los capítulos quinto y sexto del citado libro, a saber, el "Derecho Constitucional Común islámico", contrapartida asimétrica al "Derecho Constitucional Común Europeo" häberliano, y "Elementos configuradores del Derecho islámico contemporáneo" 19, del que hasta ahora todavía falta su traducción y exposición en español, pero del que no obstante existe una traducción parcial al italiano, del profesor Gozzi, -como antes señalamos-20. Consecuentemente proseguiremos el presente estudio sobre bioética jurídica islámica considerada esta vez como un fenómeno jurídico-cultural regional, mostrando las tensiones internas y externas en la actualidad en el contexto de su inserción como derechos humanos con idéntica metodología por los buenos resultados que nos ha aportado, en franca coherencia sistémica con el resto de la susodicha trilogía. Si en los trabajos anteriores ya citados ya habíamos insistido frecuentemente en que "hoy en día es indispensable llegar a un consenso a nivel de definición respecto del contenido material de cada uno de los 'derechos humanos' que se pretende elevar de hecho a universales" 21 (pensando sobre todo en la praxis jurídica y social cotidiana de todos los países y Estados del planeta independientemente de los substratos culturales de cada pueblo, buscando los "elementos comunes" a todos ellos como engarce de unión, de acuerdo con la metodología häberliana) 22, igualmente recalcábamos la idea, -compartida por autores de países con múltiples visiones jurídicas-23, de que "se carece todavía de definiciones universalmente aceptadas en materia de derechos humanos" 24. Pues bien, de nuevo hallamos aquí, en estas espinosas materias propias de la bioética -especialmente cuando se detecta en el seno del pensamiento jurídico genuino ínter islámico contemporáneo la existen-temporáneo, cuyas raíces teóricas se apoyan en fuentes jurisprudenciales netamente islámicas, siendo aplicados ope legis por jueces (Alfaquíes) y magistrados Islámicos (Cadíes) incardinados en los respectivos ordenamientos jurídico-estatales. Por todo ello -y siempre en este contexto-conviene perfilar ideas y completar estructuras epistemológicas recordando que al movernos siempre en el seno del Derecho Islámico, en cualquier sentencia o laudo arbitral, o incluso cualquier consulta o dictamen jurídico (Fatwas), vinculante o no, se hallan indisociablemente unidos no sólo la moral religiosa y el derecho, con las implicaciones políticas que indisolublemente conlleva, sino asimismo todos los pilares de la llamada "Ciencia jurídica islámica", por lo que tales documentos no sólo deben contener los principios prescritos por las fuentes del Derecho Islámico (el Furu-al-Fiq) sino basarse asimismo en la "metodología Islámica" en cuanto a formas, procedimientos, recursos, etc. (Usul-al-Fiq), que es justamente una de las fuentes donde se producen tensiones entre juristas "islamizados" y juristas "occidentalizados", rara vez resueltas en una síntesis conciliadora de ambas posturas, siempre deseable. Si los primeros reprochan a los segundos padecer de "occidentalosis" 14, los segundos atildan a los primeros de "retrógrados", generándose a veces un nefasto desencuentro. Simultáneamente se observa hoy asimismo que tanto "los derechos humanos" como sus "aspectos bioéticos" se apoyan en conceptos multiseculares y multiculturales de límites relativamente difusos a lo largo de todo el planeta, un hecho fácilmente constatable, a la vez que resultan interrelacionados. Así, en uno de los más recientes trabajos de Peter Häberle publicados en España sobre "la dignidad del ser humano como fundamento de las comunidades estatales" 15, este autor alemán de reconocida relevancia a nivel quasi-mundial reserva sus reflexiones más brillantes, presentadas a modo de "digresión", para relatar tres ejemplos actuales de la problemática de la dignidad humana bajo la Ley Fundamental alemana, hablando en primer lugar de "la fecundación artificial" y de "la tecnología genética" concluyendo con "el derecho a morir con dignidad", al que denomina "nuevo desafío para el artículo primero de la Constitución alemana vigente, como trasfondo de los cambios sociales y técnicos" 16. Ni que decir tiene que el breve tenor literal de la Ley Fundamental alemana afirma tan categórica como lapidariamente que "La dignidad humana es intangible" 17. perspectivas jurídico-culturales: "Hay obviamente muchas posturas en bioética; muchas bioéticas en plural (...) Según qué manera de pensar tengamos, tanto en bioética como en religión, abierta o estrecha, dialogante o fundamentalista, flexible o dogmática, será muy diferente la manera de ver la relación entre bioética y religión o entre ciencias biológicas y concepciones religiosas sobre la vida" 32. Definiciones y coherencia sistémica En todo caso, el alud bibliográfico existente, tanto a lo largo de Occidente como del Mundo islámico (por inusual que pudiera parecer), en las diferentes materias de que consta hoy en día la Bioética, directamente referenciada tanto a nivel de legislación interna como constitucional efectuadas a través de tomar como referencia axiológica la dignidad humana especialmente 33, muestra de plano, no sólo, la importancia que se atribuye a cada uno de sus aspectos y elementos, -por implicarnos directa o indirectamente a todos los seres humanos sin distinción alguna-, sino sobre todo porque, en virtud de su propia existencia, se ha hecho absolutamente imprescindible abrir y continuar permanentemente en el doble diálogo abierto intercultural-transcultural, que da la razón a la coexistencia y convivencia entre civilizaciones 34, en vez de a la tesis de la burda lucha de civilizaciones a la que nos querían y quieren abocar ciertas corrientes de pensamiento muy concretas y minoritarias desde diversos campos del conocimiento 35. Una definición de bioética, -entendida en el Mundo islámico como aproximación a la propia bioética islámica-, nos la ofrecería el profesor libanés Boustany al decir: "la bioética estudia la utilización de técnicas nuevas en vistas a conciliar la investigación científica con la protección de la persona humana y su dignidad" 36; ahora bien, aunque no en el propio texto, sí en el contexto cultural en el que habla el autor y para poder entender por nuestra parte en Occidente la dimensión islámica de la bioética, acaso bastaría con añadir tan sólo a dicha definición la siguiente coletilla: "de acuerdo con los parámetros ético-jurídico-culturales existentes en el Mundo islámico" 37, logrando integrar así lo regional islámico en el más amplio universo formado por el resto del mundo. La Bioética y la Jurisprudencia islámicas (que van de la mano en los países islámicos de forma totalmente indisociable) quedan pues, contempladas en cia de diferentes corrientes, cuyos puntos de vista divergen entre sí en todo o en parte y no sólo frente a occidente 25 -, el mejor de los terrenos para ratificar nuevamente nuestra tesitura e invitar al lector a colaborar en la realización de este "ímprobo trabajo definitorio", todavía por hacer, de "raigambre transcultural" ética, filosófica, sociológica, antropológica, politológica; en suma, iusfilosófica 26. Es obvio que sin detectar, al menos comparativamente, ciertos elementos comunes dentro de cada definición que se pretenda correcta frente a las demás, difícilmente se podrá salir del lamentable diálogo de sordos al que nos conducen los encontrados "-ismos" de todo tipo existentes hoy en día -integrismos, wahabismo, salafismo, tradicionalismos, laicismos, etc.-Consecuentemente el resultado de esta labor no puede ser sino uno consensuado entre todos, -cuando menos parcialmente-, dejando entre paréntesis el resto de sus elementos y características, en espera de lograr nuevos avances en estas delicadas materias, que al parecer van produciéndose paulatinamente debido a las reivindicaciones sobre todo del papel de la mujer 27 en la sociedad contemporánea de los países y estados confesionalmente islámicos 28. Precisamente la metodología comparatista moderna y posmoderna hoy al uso ofrece unos elementos óptimos como herramientas de trabajo 29, al partir de la tolerancia, el diálogo, la aceptación de todos los interlocutores y de sus capacidades al más amplio nivel en cada materia, extrayendo conclusiones, siempre transitorias, a la espera de lograr algún día un consenso realmente definitivo y universal 30 (algo que por otra parte suena a utópico de entrada, habida cuenta de la naturaleza humana tan proclive a la asunción de posturas individuales que se pretenden de proyección universal, fenómeno tan extendido como improbable de erradicar en un futuro a medio plazo). No puede por tanto extrañar que se pretenda aplicar aquí una metodología que ya se está aplicando desde hace años como la más correcta en estas espinosas cuestiones transculturales, como son todas las dimanantes de los amplísimos campos de la bioética y de las biotecnologías más recientes, habida cuenta que autores occidentales tan señeros en este campo de la reflexión como por ejemplo el español Juan Masià Clavel, ex director de la cátedra de bioética de la Universidad pontificia de Comillas, en uno de sus más lúcidos exámenes al respecto titulado Bioética y religión: una relación ambivalente 31, adelanta una tesis que vamos a oír frecuentemente en el presente trabajo desde múltiples EMILIO MIkUNDA FRANCO recuerda el hecho de que hoy día en Occidente la especialización del lenguaje en este ámbito se ha producido ya por ejemplo en la especificación del concepto "eutanasia" diferenciando términos como la "distanasia" (obstinación terapéutica para mantener la vida cueste lo que cueste) y la "ortotanasia" (muerte casi natural al aplicar únicamente medios clínicos proporcionados) 43, acercándonos así indirectamente y sin intercambio de información de ningún tipo a la propia realidad bioética islámica como más adelante comprobaremos en el correspondiente glosario básico. Precisamente la existencia in crescendo de la propia Bioética ha vuelto a confrontar tan involuntaria como indirectamente en ambos mundos, occidental e islámico, las dos formas de entender el conocimiento científico humano: la occidental, preferente y tendencialmente laica, de separación entre lo religioso y lo científico; y la islámica, preferentemente también -aunque no sin posturas disidentes-44, de íntima e indisociable unión (principio supremo del Tawhid) entre ambos ámbitos. De ahí que en bioética la "terminología islámica" sea de conocimiento tan fundamental como insoslayable, y de ahí que se sigan creando y remodelando de continuo términos posmodernos (p. ej. Xenotransplantes) que hace tan sólo algo más de dos décadas resultaban siquiera imposibles de vislumbrar. Hoy la definición a nivel iusfilosófico y lingüístico se hace necesaria más que nunca, ya que p. ej. ni siquiera está meridianamente claro a nivel intraislámico algo tan básico y obvio como el saber exactamente desde cuándo debe entenderse que el feto es persona humana (existiendo diferentes opiniones según cada escuela jurídica islámica) 45 o desde cuándo exactamente se produce la muerte 46 (fenómeno que podemos comparar como similar a la perplejidad que produjeron las palabras de Pío XII en el catolicismo de los años cincuenta -como más arriba indicábamos-al no saberse tampoco con precisión). Aún más, resulta también imposible reconducir todos los términos al uso a un solo elenco claro e indubitable 47, ya que sus diferentes connotaciones se hallan fuertemente auto imbricadas e interrelacionadas (así, p. ej. en los xenotransplantes pueden darse elementos de tejidos tomados de fetos, de células fecundadas in vitro y conservadas en frío, que pueden proceder de musulmanes o de no musulmanes -dato tan biomédico como bioético inconcebible, por supuesto, en occidente-como veremos). el seno que presenta a nuestros ojos el mundo desde una perspectiva interislámica, convertidas en "piedras de toque" de rabiosa actualidad para comprender el alcance y envergadura de estas materias, toda vez que en dicho mundo -al contrario de lo que sucede por lo general en occidente-, los especialistas en cuestiones de bioética conocen en profundidad las fuentes islámicas del pensamiento jurídico -salvo excepciones-cuando menos a nivel teórico 38 (al ser estudiadas como eje de las "Ciencias islámicas"), mientras que en Occidente, el conocimiento de "cuestiones con implicación bioética" suele estar bifurcado entre dos ámbitos de especialistas muy diferentes: Primero, el de los teólogos y expertos en las aquí denominadas "Ciencias Sociales" (filósofos, antropólogos, sociólogos, politólogos, etc.) 39 y segundo, en el de los especialistas en "Ciencias de la Salud" (médicos generalistas y colegas expertos en diferentes especialidades concretas, como ginecólogos, investigadores en biomedicina, etc.) 40. En ambos ámbitos y salvo rara excepción suele desconocerse "en profundidad" ratione materiae lo que podríamos denominar el entramado ético o las éticas subyacentes, -independientemente de dimanar todo ello, quizás, de la postura cultural religiosa tan occidental como dicotómica de "al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios"-, debido todo ello creemos a la propia configuración secular de la enseñanza universitaria del modelo europeo u occidental existente desde al menos el Renacimiento 41. En este contexto no puede sorprender uno de los datos que más pueden corroborar esta tesis del "desdoblamiento" entre ciencias biomédicas y ciencias sociales existente en nuestra cultura occidental -insistimos en que constatable al menos desde el Renacimiento-. Tal dato se obtiene justo en el momento en que se pregunta a S.S. el Papa Pío XII al ser cuestionado directamente a contestar a partir de qué momento exacto se produce la muerte. Masià nos lo recuerda de este modo: "Sobre el final de la vida preguntaban los anestesistas, en 1957, cómo define la Iglesia el momento de la muerte. Contestó Pio XII que es competencia del médico. Sin arrogarse la iglesia el derecho a definir científica o filosóficamente, recomendaba proteger la vida, pero dejaba a los profesionales determinar su final, actitud que no siempre se está manteniendo por el miedo a la pendiente resbaladiza de la eutanasia" 42. Que tales temores "de miedo a la pendiente resbaladiza de la eutanasia" no eran, por otra parte, infundados nos lo LA BIOéTICA JURíDICA ISLÁMICA COMO FENÓMENO JURíDICO-CULTURAL REGIONAL: TENSIONES INTERNAS Y ExTERNAS EN LA ACTUALIDAD... y de conciencia. Sin duda, estos son algunos de los derechos que el feminismo islámico reivindica, la recuperación de unos derechos usurpados a las mujeres musulmanas por una interpretación patriarcal y totalitaria del islam. A partir de aquí, es posible establecer la conexión del feminismo islámico con el movimiento feminista global" 51. Ahora bien, en el Mundo islámico 52 todo jurista sabe que la llamada "doctrina legal islámica" repercute tanto a nivel de Derecho interno como del Internacional privado y público a la vez, de modo que el rol de jueces y magistrados, de doctores y jurisprudentes en Ciencias jurídicas islámicas (Ulamas) resultando así que la estructuración del poder judicial islámico viene a ser de todo punto un factor primordial para entender la proyección de los derechos humanos en el mundo Islámico, ya que es precisamente en este campo institucional donde actúan dichos jueces, un ámbito propio de conceptos, categorías e instituciones jurídicas, y donde se producen conflictos y colisiones específicas entre ciertos derechos humanos (p. ej. el del status coniugalis et matrimonialis,) no sólo frente a una concepción meramente aconfesional o laica, sino frente a cualquier otra confesionalidad religiosa no islámica, conflictos que serán tanto más intensos cuanto más se alejen de las religiones monoteístas reconocidas por el Islam, es decir, del judaísmo, zoroastrismo y cristianismo. Todos estos aspectos son hoy igualmente fundamentales en el ámbito de la bioética, siendo sus proyecciones a través de Internet especialmente relevantes como tales, como venimos manteniendo 53. Para más abundamiento, otra de las claves de la interrelación preferente hoy entre cuestiones de "Bioética y de Jurisprudencia islámica contemporáneas" nos la proporciona el II.o Congreso de Feminismo Islámico celebrado en Barcelona y centrado en temas preferentemente bioéticos incluidos hoy en la Ley islámica o Sharià al igual que en los "códigos de familia" o Moudawannas 54 laicos o quasi-laicos 55 del mundo islámico. "El motivo es obvio: si hablamos de la lucha de las mujeres musulmanas contra la discriminación por razón de sexo, debemos analizar el contenido de estos códigos de familia, que en muchos aspectos son fuertemente discriminatorios. Hay que hablar del divorcio, de la poligamia, del aborto, de la segregación de los sexos, de la tutela del hombre sobre la mujer... de todos aquellos temas en los cuales las enseñanzas genuinas del Islam son distorsionadas" 56. "Todo esto -prosigue-implica ser críti- El valor divulgador y renovador de Internet en estas materias como fenómeno actual sin precedentes especialmente visible en los denominados movimientos feministas islámicos Finalmente, el valor actual de Internet 48 es clave para poder seguir en vivo y en directo, o sea en tiempo real, el status quaestionis no sólo a nivel occidental, sino sobre todo a nivel de discusión intra islámica, existiendo portales especializados en prácticamente cada una de las lenguas que configuran básicamente la Unión Europea (francés, inglés, alemán y español) 49. El fenómeno que se viene observando en los países islámicos, de consultar en cuestiones claves inherentes a la bioética y relacionadas con la vida cotidiana, -como p. ej. el tema del aborto, anticonceptivos, relaciones sexuales de pareja, etc., no sólo ya a los expertos en Ciencias islámicas (Ulamas, Alfaquíes, Mufties, etc.)-sino incluso de obviar en parte sus opiniones y buscar la libertad de consulta individual personal a través de "opiniones de no-expertos" o sea, de cualquiera que encienda el ordenador y se conecte a la red, típicas de los denominados "chats" de Internet, -tras de los cuales ni siquiera aparece la identidad real de los participantes, sino únicamente pseudónimos, como en la mayoría de los blogs-, un fenómeno nuevo que viene a renovar y "descolocar" la arquitectura social de las fuentes de consulta tradicionales, reservadas durante siglos sólo a los expertos del Islam, añadiéndose así un elemento masivo de libertad de opinión posmoderna de nivel sociológico (frente al dogmático-tradicional), tan rechazado como combatido por los expertos islámicos (al parecer inútilmente dada la realidad del uso masivo de Internet por la población musulmana). En España concretamente podremos ver una de las mayores canalizaciones del fenómeno a través del denominado "feminismo islámico", cuyo primer "Congreso Internacional de Feminismo Islámico" 50 Ahora bien, como es sabido, cualquier tipo de normas jurídicas carentes de valores o de axiología resultan ser cajas vacías de contenido. Por otra parte es evidente que todavía no ha sido posible en el mundo contemporáneo y pese a todos los adelantos de nuestro siglo lograr una amplia plataforma consensual de "valores interculturales unánimemente compartidos" 60, pese a los ingentes esfuerzos realizados, hecho que se evidencia sobre todo en los aspectos teórico-filosóficos del Derecho, una realidad implícita a nuestro mundo y tan tenaz que todavía sigue impidiendo y obstaculizando cualquier intento de pergeñar una "Teoría Universal del Derecho" de ámbito general y global -léase mundial-, por lo que nos vemos obligados a adoptar como paliativo teorías "regionales" del Derecho, como la que denominamos "teoría multidimensional islámica" 61, eso sí, sin abusar de esta terminología, que no trasluce el fracaso y las limitaciones existentes a la hora de consensuar, si bien se adecúa perfectamente al ámbito bioético 62. Las consecuencias jurídicas que de alguna manera convierten lo que debería ser un "principio universal" en un "principio estrictamente regional" se producen sobre todo a la hora de entender el art. 32 de la Declaración Universal de Derechos humanos de las NN.UU. ya que justo dicho texto prevé que "ninguna otra norma jurídica podrá derogar lo establecido en dicha declaración", lo cual es especialmente visible en el ámbito bioético en la medida en la que a partir del preciso momento en el que se ratifican y entran en vigor tratados o convenios sobre derechos humanos a nivel internacional 63 (con su inherente e inescindible inter-cos con respecto a nuestra tradición jurídica, y reconocer que las grandes escuelas de jurisprudencia islámica fueron codificadas bajo los parámetros del patriarcado. No se trata de desechar el Fiq clásico, sino de realizar una aproximación crítica, que nos permita preservar lo más valioso de este legado inmenso. Esta revisión es hoy imprescindible. No podemos olvidar que existen movimientos políticos que reclaman la aplicación de la ley islámica tal y como fue codificada hace diez siglos, en un contexto totalmente diferente al nuestro, lo cual acaba significando una disminución de los derechos de las mujeres musulmanas" 57. La bioética jurídica islámica como fenómeno iuscultural regional de actualidad Observamos por tanto que lo que se denomina "culturas jurídicas" no es sino la proyección de sus respectivas filosofías jurídicas subyacentes hecho de forma diferenciada. De ahí que lo que ha caracterizado a lo largo de la historia y sigue caracterizando a los ordenamientos jurídicos en el mundo contemporáneo no sea sino la antropología subyacente e implícita que todos ellos contienen, ya que dichos ordenamientos no son sino la proyección y "cristalización de los propios valores culturales" en torno a los que se estructuran las diferentes normas jurídicas e instituciones de que constan 58. Este fenómeno ha sido muy sagazmente observado en Occidente sobre todo durante los últimos cien años, surgiendo toda una paleta de "teorías" en torno al Derecho, como la teoría tridimensional, la de la experiencia jurídica y la estructuralista del Derecho (por no citar sino las tres que consideramos hoy más relevantes). Todas ellas insisten en la necesidad de tener en cuenta los valores iusfilosóficos (léase culturales en este contexto) de cada sociedad o Estado dotado de ordenamiento jurídicoconstitucional, conditio sine qua non para captar lo esencial del mismo. Cuando se habla de Derechos humanos se sobreentiende que éstos poseen unos valores establecidos sobre unos fundamentos, fundamentos que por otra parte no son sino filosóficos de entrada, como resultado de movimientos culturales de más de dos milenios de antigüedad, que para unos son claramente de cuño positivo y para otros dados por la naturaleza. Así, el reputado jurista, catedrático de Derecho Público y magistrado alemán Christian Starck, en un texto muy recientemente traducido y publicado en España en abril 2008 bajo el título "Los fun-LA BIOéTICA JURíDICA ISLÁMICA COMO FENÓMENO JURíDICO-CULTURAL REGIONAL: TENSIONES INTERNAS Y ExTERNAS EN LA ACTUALIDAD... la Shari'à, lo cual es imposible dado su reenvío último a la voluntad de Dios reflejada en el texto dogmático revelado del Corán. Este tipo de tensiones únicamente desgarran y polarizan cada vez más a los propios destinatarios de las normativas constitucional e islámica, allí donde se dan ambas, abocados a conflictos de conciencia irresolubles, que incluso entre nosotros -si bien a otro nivel-, también parece que empiezan a despuntar 67. Si se me permitiera el parangón diría que sería tanto como pretender cambiar un versículo de los evangelios cristianos, o de la Biblia, en caso de que su lectura discrepara del sentir social contemporáneo, -algo que igualmente resulta imposible a todas luces-, si bien en el caso de Occidente se puede acudir a la vía de la interpretación cultural-contextual para paliar el choque que pudiera producir la repulsa de los textos históricos 68. Ética y bioética en el Mundo islámico y en Occidente En el ámbito de la bioética se observa, por tanto, una tendencia similar a la acaecida respecto a la proliferación de textos de todo tipo, sedicentemente jurídicos, a nivel regional tanto en Occidente 69 como en el Mundo islámico 70 del mismo modo al que ya se vino observando anteriormente en materia de declaraciones de derechos humanos a todos los posibles niveles 71, cuando en modo alguno se limitó la polémica a la discusión entre la axiología jurídica de la "Declaración Universal de Derechos humanos" 72 respecto de su inclusión en los valores occidentales o en los del otrora mundo del Este de Europa, sino sobre todo en torno a las diferentes concepciones de los derechos humanos islámicos dentro de la también múltiple paleta de ideas, instituciones y connotaciones que ostentan las escuelas jurídicas tradicionales de la Sharià junto con las asumidas por vía de la recepción del laicismo jurídico occidental, vía Qanún. Por razones análogas a las aquí expuestas y como muestra inmejorable de la dimensión internacional que representan tales derechos, por razones análogas a las aquí expuestas y como muestra inmejorable de la dimensión internacional que representan tales derechos, creemos de obligada referencia señalar el discurso pronunciado ad hoc por Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas -consciente de las tensiones existentes entre ambos mundos, el islámico y el occidental-ante autoridades islamo-iraníes para aclarar conceptos al respecto, en evitación de posibles pretación "laica" de las normas), ipso facto, por el principio de prelación de la ley internacional sobre la nacional, deberían ser éstos aplicados preferentemente a la legislación islámica de la Sharià, algo que evidentemente no se hace en el ámbito islámico, fundamentalmente en aplicación de las reservas 64 específicas con las que se completan los susodichos documentos jurídico-vinculantes antes de ser sometidos a firma o a ratificación por parte de las autoridades competentes; no olvidemos, no obstante, que las reservas hechas por parte de los países signatarios en los instrumentos internacionales correspondientes, en este caso en materias propias de convenios y pactos específicos sobre derechos humanos de cuño internacional, proceden y dimanan en último extremo de informes de los propios expertos islámicos, -léase de los jueces y magistrados islámicos-, extremo del que no suele quedar constancia reflejada en los propios instrumentos pero que cuando se conoce la dinámica de la especificidad o regionalidad del Derecho islámico subyace a todos ellos. En 2001 una de nuestras intervenciones públicas ad hoc fue: "Interpretaciones de la Ley Islámica: Seis variantes exegéticas actuales del Derecho Islámico contemporáneo", reseñada en El Diario de Sevilla con estas palabras: "La división del mundo árabe vino de la mano del jurista Mikunda quien estableció una clasificación que contenía seis modelos de Derecho que se aplican en el Mundo islámico" 65. Dicho sea de paso, no se trataba ya por aquel entonces sino de constatar la realidad de la mencionada división, si bien no sólo del mundo árabe -como el desafortunado lapsus periodístico señalaba-sino de todo el orbe islámico 66. Y de nada sirve que se admita en dichos países islámicos como "principio de aplicación general" que en caso de colisión o conflicto entre derecho nacional e internacional se debe aplicar en primer lugar el internacional sobre el nacional o interno, a la hora de la verdad, y en la praxis jurídica, los textos internacionales son de hecho relegados a un segundo plano para evitar la incongruencia con los propios principios de la Ley islámica. En suma: una petitio principii. En todo caso resulta claro por la propia dinámica del Derecho islámico que no se admite ni se admitirá en el futuro acción jurídica alguna que abiertamente conculque el Derecho islámico regional esgrimiendo como único argumento su colisión con el derecho internacional, ya que la coherencia regional interna del sistema de fuentes jurídico-islámicas lo impide taxativamente; para ello habría que cambiar el propio ordenamiento jurídico-islámico de EMILIO MIkUNDA FRANCO de los derechos humanos como son los regionales. Tensiones "internas" en el mundo islámico A nivel lingüístico: Glosario, panorámica terminológica básica, reflejo y sucinta muestra de la especificidad de connotaciones al uso en el ámbito interrelacionado de la Bioética, y la Jurisprudencia en los países islámicos hoy Al igual que ya constatamos la existencia de tensiones internas respecto de los Derechos humanos a la hora de su concreción en el Mundo islámico, al existir toda una batería de posibles interpretaciones derivadas del mero uso de las diferentes terminologías existentes ad hoc (en las que aquí no podemos entrar ahora, pero sí reenviar debidamente para su estudio) 84 en el ámbito de la Bioética jurídica islámica, nos hallamos nuevamente ante un fenómeno similar, que incluso podría verse aumentado en el futuro en caso de que prosperen los movimientos feministas intra islámicos que pretenden, vía exégesis jurídica (Ijtihad), introducir las perspectivas femeninas en los razonamientos jurídico coránicos. Mientras tanto, nos limitaremos a presentar las líneas lingüísticas básicas ac-hace mucho más inquietante ser testigo del incremento en la violencia y el terror por grupos extremistas en el nombre del Islam. Están ensuciando la imagen de una religión cuyo nombre significa paz y cuyo Todopoderoso es el Compasivo y el Misericordioso" 79. Si observamos que una gran parte de las polémicas surgidas en Europa en el seno del llamado Estado de Derecho se han desarrollado entre nosotros, ciudadanos de la UE, en torno a dos conceptos claves que igualmente se proyectan en el ámbito de la bioética; primero, el relativo a la "tolerancia" 80 -respecto de los Estados frente a las diferentes concepciones religiosas de todo tipo-y, segundo, el relativo a la "dignidad", esta vez respecto de las múltiples posibilidades exegéticas que conlleva el término aplicadas a la persona como tal, tanto por parte del ordenamiento jurídico como de las sociedades que lo soportan, ampliando sus efectos tanto a la vida antes de su concepción como en los momentos finales de la misma 81, veremos que la tolerancia también aparece matizada en el Mundo islámico. Se constata especialmente en el ámbito jurisprudencial al otorgar la calificación jurídica de ciertas acciones como toleradas o admitidas (makró), en evitación de prohibiciones tajantes y categóricas, algo muy al uso en el espacio bioético en la llamada "vía de excepción", si bien hay situaciones que son de todo punto insostenibles en cualquier cultura: "Donde existe la esclavitud, es negada la dignidad humana, y avergüenza a todos los que dicen ser misericordiosos o comprometidos con los débiles y vulnerables del mundo. Los derechos humanos no son otra cosa sino la insistencia en la erradicación de la esclavitud y de la coerción en todos los aspectos de la vida. Pero aún así, en el umbral del nuevo milenio, seguimos encontrando formas viejas, y lamentablemente, nuevas de esclavitud. Miles de personas de todo el mundo viven y mueren como esclavos en una forma u otra" 82. En Occidente una de las nuevas formas de esclavitud surgiría en torno al concepto bioético de "madres de alquiler" cuando la madre se decida a ello como un recurso desesperado para salir de la miseria, una forma de maternidad totalmente prohibida en el mundo islámico si no cumple los supuestos de vínculo matrimonial legítimo entre los donantes y la receptora. Queda claro que históricamente surge una polémica en torno a la inserción de cuestiones bioéticas cristalizadas en torno a múltiples declaraciones locales y regionales en el seno de los Derechos Humanos, como fácilmente se Categóricamente prohibida como en Occidente 89, en base a la nota de dignidad humana 90. Dignidad humana: subraya en el pensamiento jurídico-islámico el carácter sagrado de la persona humana como criatura individual de Dios 91, añadiendo la dimensión "trascendental" a la puramente humana 92, que tan sólo es inmanente 93. A efectuar en el mínimo plazo con prohibición explícita de incineración y/o cremación y mutilación de cadáveres 94. En caso de necesidad acuciante se autoriza hacer uso moderado de lo proscrito (carne de puerco, alcohol, drogas prohibidas, uso de insulina de cerdo en la diabetes). El uso y a veces abuso de esta vía jamás justifica ni deroga la prohibición subyacente, al ser de cuño religioso dogmático inderogable. Perjuicios frente a terceros: Se evitarán en la medida de lo posible y en caso de necesidad se intentará que resulten mínimos 95. Calificados de tolerables en casos puntuales y prohibidos en casos repetitivos evitables 96. Concepto islámico de enfermedad: Sólo Dios dispone de la salud y de la enfermedad. No existe enfermedad alguna sin remedio. A veces se desconoce -caso del Síndrome de inmunodeficiencia adquirida o SIDApero siempre existe 97. Deber de preservar la vida: Imperativo legal islámico con las salvedades exhaustivamente prescritas en la tuales en torno a las que gira la exégesis bioética jurídica, tal y como se viene interpretando en nuestros días. Por las susodichas razones adelantadas ya en la actual polémica en torno al multipolar feminismo islámico y en cómo se proyecta a través de las acciones bioéticas concretas de cuantas personas lo apoyan en el mundo real, es por lo que hemos seleccionado el elenco actual de términos lingüísticos al uso en la bioética genuina islámica dotados todos ellos de sus propias connotaciones, en los que predomina la nota de "trascendencia" -o reconducción en último extremo a la ética islámica primigenia basada en la Revelación divina-del Corán y demás fuentes complementarias (Hadices, consenso unánime de juristas islámicos, razonamiento individual, búsqueda del bien común o bien público -Maslaha-) para evitar el harto frecuente equívoco de dotarlos de connotaciones jurídicas exclusivamente occidentales 85, -fundamentalmente de la nota de "inmanencia" que caracteriza como elemento común iusfilosófico básico a nivel comparatista toda concepción laicista del Derecho occidental-86. Como podrá verse, en casi todos los términos del glosario, se añade la calificación islamo-jurídica, generalmente aceptada, de lícito (Halal) o ilícito (Haram) -léase prohibido o permitido-, o bien de rechazado (Haram) o tolerado (Makró) con la salvedad de la existencia de pensadores o corrientes disidentes 87 que igualmente existen en el seno del común consenso ampliamente mayoritario logrado en el Mundo islámico mediante el recurso de celebrar jornadas y conferencias mundiales de juristas y/o expertos en Ciencias islámicas (Liga islámica mundial, Conferencia de doctores en Ciencias islámicas, etc.). El siguiente glosario presenta lo que consideramos la veintena de términos más elementales o básicos de cuño iusculturalista regional islámico que resultan a todo investigador no-musulmán la "clave" quizás más imprescindible para una correcta comprensión del fenómeno bioético y jurisprudencial al uso en el seno del fragmentado Mundo islámico contemporáneo. Al hacerlo así cumplimos el art. 15 de la Declaración de Bioética de Gijón 2000 cuyo fin básico es "armonizar y unificar conceptos mediante el estudio comparado de las connotaciones occidentales e islámicas propias de cada término empleado", toda vez que esta labor resulta indispensable para la comprensión intercultural y regional de los respectivos ámbitos jurídicos 88 99. Las diferentes exégesis existentes 100, producidas casuísticamente implican a veces el uso puntual de la vía de excepción 101. Muerte cerebral: Definida en 1986 en la Tercera Conferencia Internacional de Juristas islámicos (Jordania), como paro total e irreversible cardio-respiratorio, o bien como término de las funciones vitales del cerebro reflejadas en la destrucción del mismo, a juicio de facultativos médicos, independientemente de la posibilidad de mantenimiento artificial de la vida vegetativa a nivel de respiración y latido mediante máquinas ad hoc. En 1995 el Consejo de Jurisperitos islámicos del Reino Unido dictaminó que sólo los forenses están legitimados para definir la muerte en vistas a la donación de órganos. Su criterio se basa exclusivamente en cuatro signos inequívocos: 1. Pérdida total de la conciencia. Falta total de respuesta biológico-funcional del cerebro, probada por: apnea, dilatación de pupilas, falta de reflejo en el iris, ausencia de respuesta frente al dolor intenso tras estímulo, no reacción tras introducción de catéter en la tráquea (excluye movimientos reflejos de automatismo medular). Paro súbito de la respiración tras repetida desconexión de aparatos de ventilación mecánica, con falta de respuesta del paciente a la presión parcial del CO 2 disuelto en la sangre, y 4. Electroencefalograma: Debe ser en todo caso plano, repetido, de diez minutos de duración, y científicamente constatable a tres niveles: normal, doble y máximo 102. Autopsias: Disección de cadáveres. Prohibición de mutilación incluso de cadáveres, salvo con fines de bien público (Maslaha), como el estudio anatómico, o la donación para transplantes. Circuncisión: Lícita pero no obligatoria sólo en varones entre 4 y 14 años. Representa sólo un símbolo de pertenencia a la Comunidad islámica. Jamás es signo de Alianza con Dios, como en el Judaísmo. Excisión femenina: Siempre prohibida implícitamente en países islámicos tradicionalistas. Prohibida categóricamente de forma explícita desde 1996 (Tantaoui) en todas sus formas y declarada "contraria a la tradición islámica" 103. Otro autor, no menos reputado (especialmente por sus esfuerzos por intentar hacer comprensible a sus colegas occidentales los puntos de vista bioéticos de cuño islámico), afincado igualmente en Europa (Alemania), el Dr. Iljan Ilkilic, del "Centro de investigación de la ética en las Ciencias de la Universidad de Tubinga", bajo la dirección del catedrático Hass-Martin Sass, no sólo advierte del actual e intenso debate intraislámico, sino incluso recuerda que "la clave del mismo se reconduce a las diversas teorías existentes en el Mundo islámico sobre el 'momento justo' en el que se produce la entrada del alma en el embrión humano", ya que existen dos opiniones encontradas e irreconciliables en el Mundo islámico contemporáneo que, al dar pie a dos corrientes de pensamiento distintas, ponen de manifiesto que dicho "momento" es un aspecto temporal básico insoslayable para definir bioéticamente el nivel de protección jurídica del embrión y, por ende, del ser humano como tal 119. Las consecuencias e implicaciones a la hora de decidirse cada pensador por una u otra tesitura no son en modo alguno ociosas ni bizantinas, ya que complican a nivel bioético en caso de decidirse, cualquiera de ellas, consecuencias jurídicas irreversibles. De este modo, si la decisión es por la primera tesis, a saber, que "el momento justo de la entrada del alma o animación transforma el status jurídico del embrión categóricamente, pasando a partir de entonces a ser 'persona humana'"; o por la segunda, que mantiene que "el embrión se convierte progresivamente en persona humana", implica que en el primer caso podrían usarse anticonceptivos tales como la píldora RU 486 postcoital e incluso ejercerse manipulaciones biogenéticas lícitas sobre el embrión "antes" del momento justo de animación, pero jamás "después", por su transformación instantánea en persona humana; mientras que en la segunda al ser una transformación progresiva desde el momento mismo de la fecundación, imposible de detectar con medios humanos, quedaría excluido, no sólo todo tipo de anticonceptivos postcoitales, sino incluso todo tipo de manipulación bioética o genética en el embrión, al resultar imposible de conocer a ciencia cierta el momento justo de su transformación en persona humana, por miedo a cometer posibles errores de apreciación. Respecto de la primera tesis hay que indicar que una de sus Tensiones "internas" en el Mundo islámico entre las escuelas jurídicas oficiales Para comprender el alcance de los elementos existentes en bioética islámica y las tensiones internas a las que se ve sometida, nada mejor que consultar de primera mano la opinión de los propios pensadores musulmanes, especialmente de aquellos que ostentan cargos de especial relevancia y proyección sobre los colectivos de musulmanes existentes en Occidente (Europa, Continente americano y Australia sobre todo), toda vez que ellos se encuentran a la vez confrontados, no sólo frente a opiniones divergentes y disidentes del propio colectivo, sino sobre todo frente a las corrientes de opinión propias de la Unión Europea. De este modo, consultado uno de los más claros y asequibles exponentes del pensamiento bioético islámico sunní, Dalil Boubaker, Rector del Instituto islámico de la Mezquita de París, hallamos que en internet presenta todo un amplísimo elenco de cuestiones tanto religiosas como bioéticas presentadas en su doble perspectiva islámico-científica. En todas ellas, sin excepción, parte de la base primigenia del estudio de las posibles fuentes clásicas islámicas (Corán, es sino el reconocimiento de su singularidad y autonomía, ambos elementos esenciales de la dignidad de la condición humana" 124. En otro orden de cosas, como el de los problemas planteados por la eutanasia en todas sus formas, el experto islamista Hamza Boubaker llama la atención al estudioso de temas de bioética comparada no sólo por el hecho de remitirse en sus análisis a otros colegas islamistas, de los que reproduce sus argumentos adhiriéndose expressis verbis a ellos, sino sobre todo por aludir casi exclusivamente en apoyo de sus tesis a pensadores mayormente cristianos occidentales, desde Bacon a los averroístas, tomistas, cartesianos etc., a la hora de fundamentar una Fatwa (dictamen jurídico islámico) de su autoría a uso de los creyentes en materia de eutanasia 125. En cambio, ciertos pensadores occidentales, que en base a sus reflexiones nos inducen a creer que se trata quizás de curiosos dedicados al estudio de fenómenos con implicaciones bioéticas en el mundo islámico, juzgan quizás muy precipitadamente y sin suficientes elementos de juicio -amparándose en el anonimato de internet-ciertas opiniones islámicas por ejemplo en materia de derechos del feto o nasciturus, interpretando que: "Los derechos del feto se basan 'en el hecho' de que al no estar suficientemente formado el sistema nervioso no puede hablarse todavía de ser humano; a fortiori respecto del embrión, del óvulo o del espermatozoide" 126, cuando en realidad la clave se halla en la doctrina jurídica islámica de la animación según la Schari'à, no en el hecho de la formación del sistema nervioso. Está claro, que desde hace tiempo, nos hallamos todos inmersos en un enorme caos, no sólo biomédico, sino ético y jurídico, realidad que se evidencia especialmente en materias de bioética, por ser lugar común donde en vez de resolverse las cuestiones ya planteadas lo único que se consigue es multiplicarlas ad infinitum debido al surgimiento via feed-back o retroalimentación de nuevas experiencias técnico-científicas (y de posturas éticas) que obligan a replantearse todo lo ya andado de nuevo 127. En los actuales "movimientos feministas" emergentes en el Mundo islámico Hoy en día las tensiones empero no nacen ya solamente de las connotaciones lingüísticas de los términos usados en el tráfico estrictamente jurídico, sino en el de la vida co-consecuencias lógicas implica un agravante añadido, como es saber el "momento justo de animación", dificultad que ya produjo una polémica multisecular desde el s. VIII en todo el Mundo islámico dando como resultado toda una paleta de opiniones dispares al efecto, a tenor de las cuales éste puede producirse sea en 40, sea en 80 o incluso en 120 días desde el momento de la fecundación -dependiendo de la exégesis de cada Escuela jurídica islámica-factor que no ayuda especialmente a resolver los problemas planteados a nivel teórico, pero que sirve como justificación en muchos casos para proceder a practicar intervenciones biogenéticas en la praxis médica cotidiana, dependiendo del grado de concienciación personal de padres y personal sanitario. Otro autor musulmán, especialista en genética, el Dr. Imran Siddiqi argumenta no sólo haciéndose eco ante todo de la Ley islámica clásica (Shariah) respecto de sus distinciones entre vida en acto y vida en potencia, de cuño eminentemente aristotélico, sino que las aplica consecuentemente al espinoso tema del destino de los "embriones excedentes" alegando que "si realmente se tratara a los embriones como seres humanos de pleno derecho, ni se producirían excedentes que necesariamente habría que destruir posteriormente, destruyendo así a tales seres humanos" 120. He ahí -según él-la prueba suprema de que nadie los trata ni toma en serio como seres humanos en la realidad, -y concluye-añadiendo que discrepa de la postura oficial de la Iglesia Católica 121, cuando mantiene que destruir los embriones excedentes es el equivalente a practicar un infanticidio. Desde el punto de vista chiíta hallamos igualmente perspectivas interesantes. El Ayatola Sayyed M. Hussein Fadlallah es un experto en temas bioéticos islámicos, aparte de ser condiderado un autor extraordinariamente liberal en el seno del pensamiento islámico por la experta Gisèle Eid 122, con cuya visión no necesariamente coincidimos, toda vez que admite que la clonación humana "no puede calificarse a priori de buena o mala antes de saber cuáles son sus resultados" 123, mostrando un talante consecuencialista difícil de casar con la ética clásica islámica basada en puros principios. Boustany, sin embargo, tiene muy claro que la clonación en todo caso es rechazable, en base a reflexiones dimanantes no sólo de la naturaleza humana sino del puro acto físico de la procreación humana, en el que "un hombre y una mujer contribuyen en conjunto a engendrar una persona de características imprevisibles e irreductibles única y exclusivamente a la de sus progenitores, que no llarse en un contexto cultural jurídico-regional. De ahí que Shirín Ebadi premio Nóbel de la Paz mantenga por su parte -aclarando conceptos y definiciones-que: "Si el feminismo islámico significa que una mujer musulmana puede también ser una feminista y que feminismo e islam no son incompatibles, estaría de acuerdo con ello. Pero si significa que el feminismo en las sociedades musulmanas es algo peculiar y totalmente diferente al feminismo de otras sociedades por el hecho de que tiene que ser siempre islámico, entonces no estoy de acuerdo con semejante concepto" 132. Tensiones "externas" existentes en materia de bioética en el mundo islámico, frente a occidente y frente a otras culturas jurídicas de cuño no-occidental Finalmente podemos constatar que el Mundo islámico actúa frente a Occidente a nivel de reflexión bioética en base a "diferentes parámetros exegéticos" respecto de los textos religiosos que podríamos considerar comunes 133 (Dios, el rol del ser humano en y tras la creación, etc.), todo lo que nos lleva a su inclusión como fenómeno iuscultural regional desde una perspectiva de estudio jurídico-filosófico del Derecho, alejado por tanto del parámetro "universal" propio de concepciones y de teorías de cuño occidental 134. De este modo no sólo es constatable la mera existencia de una regla básica que podría ser enunciada así: "El interés en cuestiones bioéticas que se produce en cada país o Estado islámico es directamente proporcional al nivel económico o renta per cápita de sus ciudadanos", con lo que cuanto más pobre sea el país analizado tanto menos recursos podrá desviar para cuestiones bioéticas de este tipo y consiguientemente tanto menos interés mostrará en este tipo de cuestiones, y viceversa; cuanto más rico sea, tanto más dinero dedicará a subvencionar instituciones e investigadores relacionados con ellas. Ahora bien, más allá de esta consideración estrictamente economicista, donde realmente aparecen divergencias interpretativas es a la hora de interpretar temas como "el rol divino" (La creación bíblica se considera perfecta y acabada el séptimo día, mientras que el relato coránico la considera proceso permanente in fieri); Vemos por tanto como la problemática en torno a las definiciones ha llegado incluso a teñir lo que parecería más ajeno a las mismas, pues de entrada es evidente que por feminismo islámico se debería entender el tipo o tipos de feminismo que se practica en el mundo islámico, sin más; sin embargo el adjetivo "islámico" añadido a feminismo no debería implicar una reducción de la exigencia básica de la igualdad de sexos, en su sentido más universal, pese a ha- óptica específica del Derecho islámico contemporáneo en su vertiente concreta de los llamados "Derechos humanos islámicos", tanto en su vertiente laica como en la netamente islámica tradicional cristaliza a favor de decantarse claramente como regional al mantener la vinculación de los derechos humanos islámicos sensu stricto sólo frente a los creyentes musulmanes, aplicándose por analogía sensu lato a los no creyentes. El Mundo islámico se halla dividido a nivel de reflexión y práctica bioético-jurídica en los mismos ámbitos, sunní y chií, que el islámico clásico. De ahí que en el sunnismo se den diferentes opiniones, incluso opuestas en materias bioéticas similares, al carecer de instituciones individuales y personales basadas en el principio de autoridad religioso-dogmática, mientras que en el chiísmo la coherencia es mucho mayor por disponer de líderes religiosos visibles en materia de dogmas religiosos. Es una de las fuentes de tensiones más relevantes que van acentuándose a lo largo del tiempo. La bioética jurídica islámica permite toda técnica de procreación asistida a condición de respetar escrupulosamente la filiación genética de ambos progenitores o padres. Consecuentemente tanto el espermatozoide como el óvulo deben proceder sólo y exclusivamente de padres biológicos jurídicamente legítimos, es decir, unidos en vínculo matrimonial, excluyéndose tanto en caso de divorcio, como en el de fallecimiento marital cuando existe semen congelado potencialmente capaz de fecundar óvulos (de la viuda únicamente). El embrión se considera persona a partir del momento de su "animación" (o entrada del alma en el mismo), discrepándose del "momento exacto" según las escuelas jurídicas islámicas oficiales, existiendo por ello amplias variaciones que van desde el mismo día de la fecundación, como en el cristianismo, hasta ciento veinte días después, según la Escuela jurídicoexegética islámica de referencia. Las manipulaciones genéticas están fundamentalmente prohibidas si versan sobre el sexo, el genoma, sus potencialidades y fines propios. Como terapia serían lícitas o, cuando menos admisibles, salvo cuando impliquen destrucción de una vida. representa un mero reflejo del poder divino del que el ser humano reproduce una ínfima parte, permitida por Dios en todo caso, incluso en el acto de posibles clonaciones humanas 135. Como podemos constatar, en este ámbito es ya de entrada muy difícil de alcanzar un consenso transcultural, por la disparidad de posiciones de partida. Ahora bien, no sólo se da frente a Occidente. Como dato complementario útil para una comparatística de amplio espectro destacamos el hecho de que en otros países del mundo y por encima de presuntas "consideraciones políticas" de sus autores -como se suele siempre escuchar en sordina-realmente es la respectiva concepción religiosa dominante en personas y colectivos bien definidos el factor que decide sobre la licitud o ilicitud de intervenciones clínicas relacionadas con asuntos bioéticos, más allá de fuentes político-jurídicas oficiales, al remitirse en último extremo a la libertad de conciencia tanto de quienes las ponen en práctica como profesionales, como de los sujetos que consienten en que se les practiquen; en este sentido nos limitamos a exponer sólo tres ejemplos: 1. Que es en Israel donde el representante del Judaísmo oficial es considerado ultraliberal a nivel de cuestiones bioéticas, toda vez que "según la opinión del judaísmo la vida únicamente comienza en el momento justo del alumbramiento, razón por la cual se permite toda investigación con embriones humanos en espera de que las ventajas superen los inconvenientes de la misma" 136. Que en ciertos países budistas, como Nepal, pese a considerarse la vida un "continuo proceso de reencarnaciones" se rechaza no obstante la investigación embrionaria por ser considerada como un atentado contra el principio éticobudista que ordena "abstenerse de hacer uso de violencia alguna" (en este caso "con alevosía contra el embrión"); y 3. Que en la India, el hinduismo oficial actúa a un doble nivel contradictorio; por un lado se considera que la vida humana surge en el momento mismo de la fecundación o concepción y, por otra, se permite la investigación con embriones durante los primeros catorce días desde ésta por razones terapéuticas 137. La polémica está pues servida durante décadas 138. do admitidas o rechazadas únicamente en función de su adecuación material a los enunciados de la Ley Islámica o Shari'à, independientemente de su status formal dentro de la escala de prelación jurídica de las fuentes del Derecho Internacional. Las fuentes de conocimiento en materia de bioética islámica no sólo se reconducen a las opiniones de expertos en cada una de las materias sobre las que versan, sino que igualmente llevan implícitos los principios intersubjetivos de la ética islámica de las respectivas escuelas jurídicas que pueden también manifestarse a través de dictámenes jurídicos (Fatwas) que si bien -en puridad de conceptos-, "teóricamente sólo vinculan en conciencia", de hecho dependerá de la voluntad de cada uno de los Estados islámicos el grado de efectividad real de los mismos al estar subordinados administrativa y públicamente al ordenamiento jurídico vía Constitución o vía Qanún. En los ámbitos de investigación respecto de "materias propias de bioética islámica" resulta absolutamente imprescindible la consulta de opiniones, no sólo de expertos occidentales, sino sobre todo, se debe estimar de primera mano las de los propios expertos y pensadores musulmanes -tanto sunníes como schiíes-por una doble razón que se da simultáneamente: ratione loci et materiae; en especial las de todos aquellos que ostentan cargos de especial relevancia y proyección sobre los colectivos musulmanes existentes en Occidente (Europa, Continente Americano y Australia principalmente), como vgr. directores de Centros de Enseñanza Superior, Muftíes, juristas y magistrados, profesores y catedráticos tanto islámicos como laicos, médicos y especialistas biomédicos islámicos, etc., toda vez que éstos se encuentran confrontados, no sólo frente a opiniones divergentes procedentes de tradicionalistas y disidentes del propio colectivo musulmán en el que viven, sino sobre todo por ser conocedores de las posturas dimanantes de las corrientes de opinión propias de la UE y del Mundo anglosajón. Toda manipulación bioética del cuerpo humano, transplantes, transfusiones, intervenciones clínicas, diagnósticos etc., se rigen por el principio islámico de "conservación de la vida humana, de su respeto, cuidado, salvaguarda de su estatuto de dignidad personal humana, en vida y en la muerte", así como por el del "respeto de su voluntad en caso de fallecimiento o in articulo mortis", siempre de acuerdo con las enseñanzas religiosas del Islam a través de la exégesis practicada por las Escuelas oficiales de la Ley Islámica en sus diferentes versiones. La globalización, como fenómeno, ha producido indirectamente el epifenómeno de toma de conciencia masiva de temas bioéticos en el Mundo islámico reflejados no sólo a través de las fuentes clásicas oficiales de Jurisprudencia, sino (vía ijtihad) a través de la exégesis privada o de opinión que se realiza en los foros de internet por pensadores, intelectuales y no intelectuales islámicos, que influyen en colectivos de musulmanes a nivel particular, ajenos a las vías y formas oficiales de expresión, pese a estar desaconsejado su uso por los expertos. El fenómeno es claramente constatable en los colectivos feministas islámicos via Internet, fenómeno acusado in crescendo. El alcance de los elementos existentes en bioética islámica se percibe, desde la perspectiva de los propios juristas musulmanes, de hecho, como una bioética regional, si bien con "pretensiones universalistas" en la medida en la que esperan que toda la humanidad, algún día, se convierta, si es la voluntad de Dios, al Islam como religión subyacente a la susodicha bioética. El valor que se atribuye en el Mundo islámico a la Declaración Universal sobre "Bioética y Derechos Humanos" de 2005 o a cualquier otra similar de cuño netamente occidental y sedicentemente universalista en su enunciado es similar a la que se atribuye a cualesquiera otras declaraciones de tipo regional 139 sien- Paralelismos con la problemática existente en torno a su inserción dentro de la categoría jurídico-filosófica "Derechos humanos" ISLÁMICA COMO FENÓMENO JURíDICO-CULTURAL REGIONAL: TENSIONES INTERNAS Y ExTERNAS EN LA ACTUALIDAD...
A finales del XIX y principios del XX León Tolstói fue considerado un importante modelo ético dentro y fuera de Rusia. La gente del pueblo lo veneraba como ejemplo moral que predicaba la vida y el trabajo en el campo en concordancia con la naturaleza, el amor al prójimo, la sencillez y renuncia a la propiedad, valores que el escritor aristócrata parecía llevar él mismo a la práctica. A la vez, las autoridades estatales y eclesiásticas de Rusia temían la gran influencia que ejercían las severas críticas y acusaciones con las que el famoso novelista y predicador desenmascaraba la injusticia, violencia e hipocresía de las instituciones rusas. Como se muestra en el artículo, las ideas tolstoianas acerca del amor realizado aquí y ahora, la renuncia a cualquier recompensa, la resistencia no violenta, el morir como decaer en la cotidianidad y la práctica vital insertada en el presente desempeñaron un papel importante en los círculos intelectuales de la época, p. ej. en Bunin, Gorki, Heidegger, Gandhi, Nietzsche o Lukács. La concepción tolstoiana de la vida en el presente, que se encuentra "fuera del tiempo" y alcanza así la felicidad y eternidad -idea a la que alude San Agustín-impresionaron especialmente al joven Wittgenstein. El artículo presenta estas ideas éticas, religiosas y existenciales tal y como aparecen en los escritos teórico-religiosos y los relatos tolstoianos mostrando al mismo tiempo los polos opuestos del pensamiento y carácter de Tolstói sobre las que se levantan. PALABRAS CLAVE: Amor al prójimo; resistencia no-violenta; práctica vital en el presente; intemporalidad; sentido de la vida; angustia ante la muerte; vivir de verdad y morir como decaer; interés particular y unidad total; cultura y naturaleza. Si un labrador mira hacia atrás, no puede labrar. Tiene que olvidarse de todo, excepto del surco que se está abriendo; sólo así se podrá labrar. En términos generales, este proceso se divide en dos partes: en la primera, que coincide con los primeros veinte años de la producción literaria tolstoiana, desde la publicación de su primer relato "Infancia", en 1852, hasta la gran crisis existencial que vive en los años setenta, el escritor plasma sus ideas de la historia y la vida humana, su crítica de las clases dominantes y su búsqueda de Dios y el sentido de la vida en relatos y en sus grandes novelas Guerra y Paz (1864-1869) y Ana Karénina (1873Karénina ( -1877)). La segunda parte comienza con la publicación, en 1879, de Mi Confesión, en la que el escritor se acusa a sí mismo de haberse servido de satisfacciones y placeres pasajeros para huir de la angustia que le producía el pensamiento de la muerte, algo que, como afirma, le impidió ver y reconocer la verdadera vida. Esta segunda parte del proceso intelectual y espiritual de Tolstói, que perdura hasta su muerte en noviembre de 1910, está marcada por el desarrollo y la formulación de sus ideas cristianas, basadas en el amor al prójimo y el mandamiento de la no-violencia, por sus severísimas y despiadadas críticas a las instituciones políticas, religiosas y militares rusas, su renuncia a la propiedad, su búsqueda de una vida en concordancia con la naturaleza, su alabanza de la sencillez y el trabajo en el campo -aunque, desde luego, siempre siguió viviendo en sus mansiones de Yasnaya Poliana y Moscú-, sus esfuerzos pedagógicos y su compromiso social, especialmente con los pobres. Es en esta segunda parte de su vida, cuando el escritor, que ha ganado ya fama internacional con sus grandes novelas, se convierte en un importantísimo referente ético para miles de personas en el mundo entero, tanto para intelectuales, filósofos y luchadores sociales como para gente del pueblo con poca o ninguna formación y a menudo analfabeta 1. Hay que mencionar aquí el papel central que tuvo un determinado personaje en la propagación y difusión masiva de las ideas anarco-religiosas de la segunda etapa de Tolstói: Vladimir Grigorievich Chertkov (1854-1936), un aristócrata ruso que entró en la vida de Tolstói en 1883. El antiguo oficial de la caballería del Zar tenía buena presencia, excelentes modales y un terrible afán de controlar y dominar todo cuanto estuviera a su alcance. Este hombre -que François Porché, en su excelente biografía de Tolstói, denomina como "ministro de propaganda", "archicanciller" y "espíritu mediocre" (Porché, 1954, 276)-ordenará, controlará, editará y difundirá los textos, escritos y panfletos de Tolstói. Todas esas ideas, reglas y doctrinas proporcionarán la base de lo que se llamaría en estas fuerzas no sólo se combatían sino que también se fortalecían mutuamente, se entiende cómo sus ideales éticos pudieron alcanzar una influencia tan grande en el mundo entero en el cambio de siglo del XIX al XX. No procedían, desde luego, de alguien que pudiera caracterizarse con una sola palabra ni en un solo sentido. El viejo Tolstói no era el sabio sereno que le hubiera gustado ser; pero tampoco era un mero predicador. Para el público que le leía u oía por boca de otros; sus palabras, creencias, críticas y advertencias; tenía que resultar altamente atractivo el hecho de que en el gran escritor convivieran facetas y cualidades opuestas y hasta contradictorias: celebridad y humildad, aristocracia y ascetismo, "genialidad" y sencillez, intransigencia y bondad. Aparte de explicar, a nuestro parecer, en buena medida el particular y potente carisma que tenía Tolstói, el cual hizo que se convirtiera en una figura venerada por las masas, temida por las instituciones y muy tenida en cuenta por todos los intelectuales de la época que oscilaban entre la profunda admiración y la crítica severa, las múltiples contradicciones llevan a entender el sentido que Tolstói intenta dar a la vida: un sentido pleno, del presente, que logra superar la incesante lucha interna entre polos opuestos. Tolstói se sintió, pues, acosado durante toda su vida por una duda existencial radical y roedora -una terrible angustia ante la muerte-, que se oponía a su extraordinaria capacidad de gozar en determinados momentos. El constante y demoledor vaivén entre angustia y placer sería interpretado por él, muy en concordancia con el carácter ruso, como lucha moral del espíritu y del Bien contra la carne y el pecado, pero también como oposición entre eternidad y tiempo pasajero. Así, el conde labrador de Yasnaya Poliana se encontraba movido por dos fuertes impulsos contrapuestos: la búsqueda del Bien, por un lado, y el anhelo de plenitud vital, por otro lado. Ésta es tal vez la contradicción esencial que fundamenta tanto las incongruencias de su carácter como la decisión y pujanza de sus acciones, las cuales ejercieron, tanto unas como otras, tanta fascinación sobre miles de personas dentro y fuera de Rusia. Partiendo de esta base compleja y contradictoria, se presentarán aquí no sólo las ideas y creencias fundamentales de Tolstói, sino también algunas voces de personas que le conocieron, así como los ecos que se transmitieron por el mundo entero. Pero en primer lugar se intentará, desde luego, evocar la voz de Tolstói mismo, su tono y carácter particular, sus ideas sociales, éticas y existenciales que fueron tomando fuerza durante un largo proceso. mulgado en 1901 por el Santo Sínodo y bautizado, por otro lado, por la prensa liberal rusa como "maestro de la vida" y "conciencia de la nación", aquel gigante moral que propagaba los verdaderos valores cristianos, que no se cansaba de desenmascarar la hipocresía y los privilegios de la Iglesia ortodoxa, los capitalistas y las clases altas, basados en tremendas injusticias sociales, no se doblegó. Quedó firme el hombre que había buscado durante toda su vida una fuerza auténtica, inquebrantable, que fuera capaz de superar lo que más le aterrorizaba, lo único que le había horrorizado de verdad en su vida: la muerte. Multitudes acudieron para estar presentes en el momento histórico en que se extinguiera la vida de aquel famoso anciano. No querían perderse el instante en que el gran ejemplo moral de Rusia se fuera de este mundo, llevándose consigo su voz firme y mirada perspicaz para dejar ya sólo su palabra escrita, aquella temida palabra que la censura, en vez de debilitar o borrar, acrecentó y potenció, sin querer, aun más. Sabían que a partir de ese instante, aparte de la palabra escrita, sólo quedarían de él, de su aparición física, fotografías mil veces reproducidas del aristócrata anciano vestido de campesino ruso, sentado en su casa ante un libro o montado altivamente a caballo atravesando a galope los amplios campos, siempre entre el mundo intelectual y el natural, entre la calma que buscaba en el espíritu y el placer que le ofrecían sus fuertes sentidos. Allí quedarían las imágenes del ermitaño que labraba sus tierras, el profeta que predicaba, contra la promesa de una futura redención, la vuelta al origen: al amor al prójimo realizado aquí y ahora. No se oirían más las predicaciones y advertencias de aquel revolucionario pacifista, inspirado en Confucio, Laotse y el budismo, defendiendo la modestia y humildad, y propagando, contra reaccionarios como contra revolucionarios, la doctrina de la no-violencia. Ya sólo quedarían las imágenes del "santo" de Yasnaya Poliana, la finca de Tolstói al sur de Moscú, adonde habían acudido cada vez más seguidores del mundo entero: mendigos y pobres, a los que el anciano daba cobijo, comida y consuelo, luego masas de tolstoianos, cada vez más sectarios, de los que el anciano no sabía ya cómo desprenderse y de los que Máximo Gorki evoca en una carta escrita en 1910, bajo la impresión de la muerte de Tolstói, el siguiente recuerdo: "Resulta extraño, pues, ver a Lev Nikoláievich en medio de los 'tolstoístas'; hoy se alzan, majestuosos, los campanarios, adelante "tolstoianismo", un movimiento inspirado en las ideas éticas y religiosas que tuvo su auge en la última década del XIX y la primera del XX. A partir de mediados de los años ochenta, seguidores de Tolstói habían empezado a crear colonias agrícolas en las que intentaban poner en práctica las ideas tolstoianas como la "sencillez" y cercanía al pueblo 2. Mientras Chertkov intentaba controlar tanto la vida y las creencias de los "tolstoianos" como de su presunto profeta, Tolstói seguía escribiendo. Seguía creando múltiples relatos, recogía narraciones populares a las que dio una bella y sencilla forma literaria, y finalmente producía también incontables escritos teóricos y religiosos, panfletos pacifistas y social-críticos, confesiones de fe y libros pedagógicos. Todos esos escritos se tradujeron inmediatamente al inglés, alemán y muchos más idiomas y se difundieron por el mundo entero. Mientras tanto, en Rusia reinaba una severa censura presidida por Popedonostsev, Gran Procurador del Santo Sínodo de la Iglesia ortodoxa rusa. La censura que prohibía gran cantidad de los escritos religiosos y socialcríticos de Tolstói, sin embargo, no podía impedir que corrieran copias ilegales por todo el país. 2. el anciano de yasnaya poliana: búsqueda y huida de un "maestro de la vida" Se pueden diferenciar, entonces, dos etapas de la producción intelectual de Tolstói. Dicha producción, en cuanto que estuvo ligada a un hombre mortal, llegó a su final hace 100 años al morir un anciano de barba larga, que vestía un traje sencillo, de campesino, en la estación de trenes de Astápovo, en la ruta ferroviaria entre Riasán y los Urales. Legiones de reporteros, fotógrafos, curiosos y hasta realizadores de cine habían acudido a la pequeña población rusa para pillar acaso una imagen, una palabra, un gesto de aquel sabio conocido en el mundo entero, venerado por el pueblo, ampliamente leído, comentado y discutido en todos los países. En la insignificante estación de Astápovo iba a extinguirse la vida de aquel célebre escritor que se conocía como un hombre inquebrantable en sus principios e implacable en sus críticas. Representantes de la Iglesia ortodoxa habían llegado para convencer al influyente anciano que se arrepintiera de su disidencia y regresara al seno de la Iglesia. En el mismo texto titulado La redención de Tolstoi, en el que aparece esta cita, Bunin nos dice del gran escritor ruso: "El aspirante pensaba en su 'personalidad', a la que renunciaba con alegría, y comprendía plenamente que él no era un noble ruso, miembro de la sociedad moscovita, pariente de este o aquel, sino simplemente un mosquito o un ciervo, semejante a los que aquí vivían:'Como ellos, como el viejo Erochka, subsistiré algún tiempo, y después moriré. Erochka tiene razón: no quedará de ti sino la hierba que crece sobre las tumbas" (Bunin, ibíd., 1136). Bunin sigue afirmando que: "Esta aspiración a despojarse de su personalidad y la secreta alegría que acompaña a su renunciación, forman el rasgo más peculiar del carácter de Tolstói" (Bunin, ibíd., 1136). Si es verdad que Tolstói deseaba despojarse de su personalidad, habrá que añadir, con Bunin, que era más bien la particularidad lo que intentaba superar, en cuanto que lo particular representa lo limitado, pasajero, aquello que inevitablemente es devorado, algún día, por la muerte sin que quede más rastro que la hierba, también pasajera, sobre la tumba. Tolstói, que no creía en la redención personal, tenía que combatir la idea de la personalidad si quería superar la angustia ante la muerte. Por eso tenía que buscar un principio universal, la concordancia con su condición humana en cuanto naturaleza única, compartida por todos los seres vivientes e inserta en el ciclo natural en que todo desaparece para volver a aparecer, porque todo está integrado en esa vida única, universal. No se sabe quién era Tolstói en el sentido de que no se puede saber quién era ese hombre particular, pues es imposible hacerse cargo tanto de la complejidad como de la dimensión efímera que caracteriza lo particular. Desde luego que lo dicho vale para todo ser particular, no sólo para el autor de Guerra y Paz, aunque es verdad que la complejidad de Tolstói, como afirma Bunin, "ha sorprendido siempre a todo el mundo" (Bunin, ibíd., 1136). He aquí, pues, un escritor célebre, padre de una familia grande, admonitor incansable, un hombre, a fin de cuentas, de carne y hueso con tormentas y angustias particulares. No es de extrañar que en este personaje la complejidad se manifieste en contradicciones y tensiones especialmente resuena el bronce sin parar sobre el mundo entero, y abajo, corretean por alrededor los perrillos timoratos, acompañando con sus gañidos el son de las campanas mientras se miran desconfiados unos a otros: ¿quién aúlla mejor? 3 Siempre he tenido la sensación de que la casa de Yásnaia Polaina y el palacio de la condesa Panina habían sido impregnados por esa gentuza con su espíritu de hipocresía y cobardía, de mercachifles insignificantes y mezquinos a la espera de una herencia" (Gorki, 2010, 67). Pero también habían viajado otros "peregrinos" a la finca del profeta para pasar un tiempo con el gran escritor: poetas, escritores, artistas. Entre ellos se encontraban, aparte de Máximo Gorki, Anton Chéjov, Iván Bunin, Ilia Repin, Nikolai Gué, Leonid Pasternak, Iván Nikolaievitch Kramskoi, también intelectuales provenientes de otros países como Lou Salomé y Rilke que representaba un arte severamente criticado por Tolstói por la "exclusividad" que se dirigía sólo a las clases privilegiadas y excluía a la mayor parte del pueblo (Tolstói, 1993, 142). ¿Quién era, pues, ese hombre que a la avanzada edad de 82 años había huido, de noche y a escondidas, de su casa, mujer y familia, aventurándose en un viaje hacia un destino desconocido? ¿De qué había huido aquel sabio, aquella roca inquebrantable, conciencia de la nación, aquel profeta, maestro de la vida, gigante moral? ¿Acaso de lo que Tolstói, defensor de la pobreza y humildad, había denominado, en la carta de despedida a su mujer, como "lujo"? ¿Huyó de lo que, según él, era una posición insostenible en casa? ¿No intentó escaparse, más bien, de la avalancha de expectativas, ajenas y propias, que había desatado su predicación de la verdadera vida, una vida llena de amor, paz y concordancia con la naturaleza y el mundo, que debía llevarse en silencio, humildad y sencillez? Se trataba de una práctica vital que le era imposible llevar adelante, por mucho que quisiera o se esforzara, pues ya el mero hecho de representar, queriéndolo o no, la "conciencia de la nación", se lo impedía. Los fantasmas que había llamado ya no se podían espantar. ¿Quién era, entonces, ese hombre al que todo el mundo parecía conocer? Según Ivan Bunin, la mujer de Tolstói, Sofia Andreievna, afirmó lo siguiente: "He pasado cuarenta años de mi vida al lado de Lev Nicolaievich, sin haber con- Centrémonos a continuación en aquella "renuncia a la resistencia violenta contra el mal" a la que se refiere Lenin, puesto que proporciona una clave importante para entender la concepción ética de Tolstói y el fundamento básico de sus severas críticas contra las instituciones del poder y, desde luego, contra la guerra 4. La posición tolstoiana, que considera la desobediencia civil como una forma válida de resistencia y protesta, tuvo una gran influencia en Mohandas Karamchand Gandhi con quien el escritor ruso mantuvo una correspondencia epistolar durante el último año de su vida. Dicha correspondencia comenzó con motivo del envío de una carta que Tolstói escribió en 1908 a Tarak Nath Das, un revolucionario social bangalí y luchador por la libertad que vivió la mayor parte de su vida en el exilio. Tras pedirle permiso a Tolstói, Gandhi publicó la Carta a un hindú en su semanal Indian opinión y la tradujo a los idiomas indios 5. La doctrina cristiana de la no-resistencia contra el mal, interpretada por Tolstói como resistencia no violenta, fue adoptada por Gandhi y llevada a la práctica en la "Granja Tolstói" que Mahatma fundó en 1910 en Sudáfrica como colonia cooperativa para la población india. Reconstruyamos, pues, el camino que llevó a Tolstói a resaltar el mandamiento de la no-violencia como pieza angular de su concepción ética y religiosa. Tras terminar en 1877 su segunda gran novela Ana Karénina, Tolstói cayó en una profunda depresión que le llevó a plantearse el sentido de la vida de manera radical. En 1879, año en que cumplió los 50, escribió un testimonio personal titulado Mi Confesión en el que proclamó una ruptura definitiva con su vida anterior orientada, según él, al bienestar personal. El leitmotiv de ese escrito, que aparece a menudo en sueños y símiles con una gran carga metafórica, es la lucha por encontrar una fuerza capaz de salvar la vida más allá de la muerte, de superar el aniquilamiento de todo sentido y remediar la desaparición final de todo lo existente. Así, Tolstói compara la muerte con un dragón que amenaza con devorar todo bienestar, lo cual le lleva a resaltar la necesidad de darle a la vida un sentido indestructible (Tolstói, 2008, 53-54). Mi Confesión fue publicada en 1882 en la revista rusa Ruskaia Mysl. Redactada originalmente como prefacio a una crítica a la teología dogmática, el escrito llamó pronto la atención por su contenido y su famoso autor que se oponía claramente a la Iglesia, razón por la que la obra fue acentuadas. Si hablamos a continuación de las ideas de El párrafo citado pertenece a una interpretación muy particular que hizo Tolstói de los Evangelios en forma de unos comentarios que se publicaron por primera vez en Londres en 1885 bajo el título The Spirit of Christ's Teaching (A commentary of the Essence of the Gospel), puesto que no pudieron aparecer en Rusia hasta 1906. En Alemania fueron publicados en 1898 en una edición de bolsillo de la editorial Philipp Reclam (Tolstoi, 1898), la misma que Ludwig Wittgenstein adquirió durante la primera Guerra Mundial. Quedándose profundamente impresionado por la voz particular y esperanzadora que hablaba a través de los bellos comentarios que resaltaban la libertad en el espíritu y el sentido de la vida en el presente, el joven filósofo austriaco, torturado por aquel entonces por pensamientos suicidas, afirmó que las palabras de Tolstói le habían salvado la vida 6. El amor al prójimo que la Iglesia propaga como valor esencial del cristianismo no resulta difícil cuando hay que aplicarlo en el caso de un amigo o una persona que no pone en peligro ni la vida de uno mismo ni ningún interés propio. Mas, donde realmente se muestra su alcance y donde se pone a prueba, es en el amor al enemigo. Por eso, el amor al prójimo se cristaliza para Tolstói en el mandamiento cristiano de la no-resistencia contra el mal que el escritor ruso traduce a la idea de la no-violencia, una fórmula que no excluye la resistencia no violenta. En la obra En lo que creo Tolstói vincula el amor con la abstención a la violencia mediante las siguientes reflexiones: "Las palabras: ofrece tu mejilla, ama a tus enemigos, expresan la esencia íntima del cristianismo [...]. No te opongas al mal quiere decir: no te opongas nunca al malo, esto es, no ejerzas ninguna violencia contra nadie, esto es, no hagas ninguna acción que contradiga el amor" (Tolstoi, 1885, 17). La obra En lo que creo 7, escrita en 1883 e impresa al año siguiente, fue prohibida por la censura de Popedonostsev poco antes del día previsto para su publicación. El escrito apareció entonces en el extranjero en lengua rusa. Inmediatamente después se tradujo a todos los idiomas europeos y empezó a circular en Rusia en forma de copias ilegales, una situación que no cambió hasta 1904, cuando se permitió oficialmente su publicación. Como resalta Porché, esta clandestinidad no impidió su difusión, sino que, más bien, la acrecentó (Porché, 1954, 273). Entre todos terminantemente prohibida en Rusia. El primer lugar donde volvió a publicarse fue Alemania donde salió en 1886 en una traducción alemana. Como consecuencia de su nueva y fuerte orientación religiosa, Tolstói se pone a estudiar los Evangelios y a buscar a Dios, o dicho con una palabra que para el escritor ruso es sinónima: la "verdad". El áncora de salvación llamada "verdad" debía fortalecer y dar sentido a la vida y evitar todo lo que pudiera llevar a la destrucción de la misma, por lo que no sólo debía excluir la guerra en la que los hombres se matan mutuamente, sino cualquier tipo de opresión y castigo, medidas violentas que la Iglesia justificaba en nombre del cristianismo y el amor. El horror que Tolstói sentía ante tal actitud completamente opuesta al mandamiento fundamental del amor lo describe en Mi Confesión contando la siguiente experiencia: "En aquellos momentos empezó una guerra en Rusia. Y los rusos comenzaron a matar a sus hermanos en nombre del amor cristiano. Me era imposible no pensar en ello. Me era imposible no ver que matar es un mal contrario al primer fundamento de toda fe. Por el contrario, en las iglesias se oraba por el triunfo de nuestro ejército y los maestros de la fe reconocían que esa matanza derivaba de la religión. Y no sólo durante esos asesinatos en la guerra, también durante las revueltas que la siguieron, vi a miembros de la Iglesia, maestros, monjes y ascetas aprobar el asesinato de jóvenes extraviados e indefensos. Y al darme cuenta del comportamiento de los hombres que profesaban el cristianismo, me horroricé" (Tolstói, Ibíd.,153). En múltiples escritos teóricos que siguieron a Mi Confesión el escritor ruso perfiló y concretó su visión de lo que consideraba una "vida verdadera". En contra de la Iglesia con su propagación de la vida allende y en contra de la mera fe en la palabra que, a la hora de actuar, se desmiente a sí misma, Tolstói resaltó el valor de la buena obra, el único momento en que se expresa, de manera auténtica, el amor al prójimo. En concordancia con esta idea, Tolstói adscribió a Jesucristo el siguiente mensaje: "No hay que creer en las palabras, sino en las obras. [...] Y por eso, para entender mi enseñanza, hay que hacer buenas obras. práctica vital en el presente La autenticidad juega un papel clave en el ideal de la práctica vital tolstoiana. La insistencia abrumadora con la que Tolstói resalta en sus escritos teórico-religiosos la necesidad de seguir la "verdad" levanta la sospecha de que posiblemente se trate de un concepto vago, perfectamente sustituible por otras ideas abstractas como "amor", "vida" o "comunidad". En sus novelas y relatos, sin embargo, estos conceptos adquieren un sentido palpable. Es más, los personajes que representan el ideal ético tolstoiano convencen por la naturalidad con la que ponen en práctica, sin rodeos ni expectativas, el amor al prójimo. ¿Qué sabía Nietzsche de Tolstói y qué escritos conocía de él? Desde luego conocía la fama que el escritor ruso había ganado no sólo con sus novelas sino también con todas esas confesiones y predicaciones mediante las cuales luchaba por la difusión y realización de sus ideas de justicia social y amor cristiano. En cuanto al estudio de los escritos teóricos y religiosos de Tolstói sabemos con seguridad que leyó el libro al que pertenece la última cita, puesto que los fragmentos póstumos de Nietzsche de 1887 contienen extractos de Ma religion, la versión francesa de En lo que creo (Nietzsche, 1988c, 13, 103-107). Probablemente el libro citado fue el único texto teórico-religioso de Tolstói que Nietzsche conocía. Es evidente que tuvo un fuerte impacto sobre el filósofo alemán. En el Anticristo y en la Genealogía de la moral hay muchas referencias a la doctrina tolstoiana de la no-violencia. El principio ético le sirvió a Nietzsche para caracterizar -muy en el espíritu de Tolstói y también de Dostoievski-la postura de Jesucristo frente al mundo, que se manifiesta en una práctica vital ante los ataques del mal, como el castigo, la acusación, calumnia o burla. Es verdad que Nietzsche no siempre se expresa de manera positiva cuando habla del "amor al enemigo" propagado por el "hombre del resentimiento" que, al anunciarlo, "se pone a sudar" (Nietzsche, 1988a, 282); también se burla de aquéllos que predican de manera hipócrita el ascetismo y la "compasión tolstoiana". Critica ferozmente a todos los que pretenden amar al enemigo, cuando en realidad están intentando ocultar su resentimiento y deseo de venganza contra alguien frente al que se sienten impotentes (Nietzsche, 1988a, 281). Ahora bien, aunque Nietzsche favorece un modelo vital activo y valiente, una vida atenta a los deseos propios y en concordancia consigo misma, es cierto que siente cierta simpatía por un "espíritu libre" que, como Jesucristo, practica su ideal de vida de manera inmediata y sin pretensiones (Nietzsche, 1988b, 204-206), Podemos decir, en general, que valora toda conducta que nace de un impulso auténtico, sin rodeos ni hipocresías. Y éste puede hallarse también en un acto de amor realizado de manera inmediata e ingenua. tra aquí, en el ejemplo de un muzhik viejo, una vida feliz que está plenamente insertada en el presente, lo cual no quiere decir otra cosa que está satisfecha con lo que tiene y a la vez atenta a lo que pide el momento. El campesino Elisey logra la felicidad sin poseer grandes bienes, pues se encuentra libre de las preocupaciones relacionadas con el bienestar propio, la conservación de la propiedad, la acumulación de bienes materiales y la expectativa de recibir recompensa alguna por cualquier acto de caridad que pueda haber realizado cuando hacía falta. Su amigo Efim, un campesino viejo y rico, no es tampoco una mala persona. Mas, no alcanza nunca la oportunidad para demostrar su buena disposición, pues no logra desvincularse de la preocupación por sus bienes. El miedo constante de perder su propiedad, de ser robado y estafado, le ata al pasado y al futuro y le aleja del presente, esto es, de su propia vida y de la de los demás. Con ello, sin embargo, se cierra el camino al amor vivido y practicado en el momento, o dicho con otra palabra que para Tolstói quiere decir lo mismo: a Dios. La situación inicial es la siguiente: Elisey recuerda a Efim que hacía ya algún tiempo habían hecho la promesa de ir juntos de peregrinos a Jerusalén. Éste propone hacer el viaje más adelante, en verano, pues no quiere abandonar una empresa empezada y correr el riesgo de que se vaya abajo. Prefiere que el trabajo se haga en su presencia para poder controlar el progreso de la empresa; además, pone la pega de no tener actualmente el dinero necesario para el viaje. Elisey replica que ha llegado el momento propicio para partir y que no deben dejar pasar la primavera. Finalmente logra convencerle mostrándole que él, que a diferencia de su amigo no posee grandes bienes, encuentra el camino para juntar lo que necesita, ya que está dispuesto a vender, de lo poco que tiene, diez de sus colmenas y pedir pequeñas cantidades prestadas a sus parientes. Las palabras con las que termina el primer capítulo son significativas. Según Elisey, que resalta la importancia de salvar el alma cumpliendo la promesa del peregrinaje, es peor que el "desarreglo penetre el corazón" a que se introduzca "el desorden en la casa". Señalando la necesidad de atender a lo que pide el corazón en el momento actual concluye: "Puesto que [el corazón] está convencido, debemos partir" (Tolstói, 1966c(Tolstói,, 1462)). El destino quiere que, finalmente, no será Elisey el que va a cumplir la promesa del peregrinaje sino Efim. Éste visitará En una interesante anotación que aparece en la edición alemana de 1898 de la editorial Reclam se destaca el hecho de que Tolstói aprovecha aquí la semántica propia del adjetivo "nastoiashi", que se traduce en la versión alemana como "gegenwärtig" (= "presente" en la frase "Vivid el día presente"), para comunicar el sentido que le quiere dar a la práctica vital en el presente. "Nastoiashi" significa, pues, tanto "presente"/"actual" como "verdadero"/"genuino"/"au téntico" (Tolstoi, 1898, 69). Veamos cómo aparece el amor al prójimo, esa práctica vital que se encuentra plenamente en el presente, en la obra literaria de Tolstói. El ideal ético-existencial tolstoiano se plasma normalmente en la figura de un campesino. Como ejemplo puede servir el muzhik del relato La muerte de Iván Ilich: Guerasim, un personaje secundario que trabaja en la casa del juez Iván Ilich. Durante horas sostiene en alto las piernas de su moribundo dueño torturado por terribles dolores. En ningún momento pregunta por el sentido de tal postura que los demás consideran absurda. Simplemente ve que le hace bien a la persona que se lo pide y responde, con toda naturalidad, al deseo de alguien que necesita la cercanía de un ser humano. Sabiéndose tan mortal como el moribundo Iván Ilich, Guerasim asume con alegre paciencia la responsabilidad de estar con el enfermo, con lo cual, antes de servir a un dueño que le está pagando un servicio, le devuelve la condición humana al otro, un ser abandonado en su terrible soledad ante la muerte. Los actos del muzhik representan perfectamente esa "gratuidad de mi responsabilidad hacia el prójimo", de la que habla Levinas, la "responsabilidad de un mortal por un mortal" en la que consiste la "relación con el Infinito" (Levinas, 1994, p. La expresión más profunda de una práctica vital lograda según la concepción tolstoiana, sin embargo, se encuentra tal vez en el cuento popular Los dos viejos. intentando que nadie lo sepa y olvidando los intereses propios. El amor practicado de esta manera llena todo de vida y presencia. Así es cómo nos muestra Tolstói la superación de tiempo y espacio: Superando la particularidad se deja atrás el tiempo lineal con sus momentos puntuales fugitivos y el espacio rígido con sus lugares aislados y muertos. En el cuento popular esta superación se expresa mediante la omnipresencia de Elisey. Las tres veces que Efim intenta atravesar la muchedumbre que le cierra el camino al Santo Sepulcro, ve allí mismo, en medio de la capilla, a Elisey con su caftán verde, las manos extendidas y mirando hacia arriba. Es la misma imagen que verá tras su regreso al pueblo, cuando volverá a encontrarse con su viejo amigo. Esta nueva aparición de Elisey se presenta para Efim de la siguiente manera: "Vestía un caftán gris. Estaba en pie, bajo un abedul joven, sin red ni guantes; tenía los brazos extendidos y la vista clavada en el cielo, con la cabeza calva y reluciente, tal como se le había aparecido en Jerusalén, cerca del Santo Sepulcro. El abedul y el sol por encima de él hacían el mismo efecto que la luz de las lámparas en Jerusalén. Y alrededor de su cabeza, sin picarle, revoloteaban abejas doradas, que formaban una aureola" (Tolstói, ibíd., 1474). Tolstói concluye el cuento con el reconocimiento de Elisey de que la única misión en la tierra que Dios ha dado es "amar y hacer buenas obras" (Tolstói, ibíd., 1474). La vida en el presente que se deja guiar por una práctica vital basada en la confianza y el amor al prójimo es la única forma de superar las limitaciones espaciales y temporales que provienen de la inquietud y preocupación constante, de una vida apretada entre el ayer y el mañana que avanza irremediablemente hacia su punto final: la muerte. La superación de las limitaciones de la vida y del límite final de la muerte consiste precisamente en esto: librarse de la preocupación constante por el bienestar propio y lograr una vida presente (= verdadera, "nastoiashi") que se encuentra fuera de tiempo y espacio. En el octavo capítulo de su Evangelio abreviado, el capítulo clave titulado "La vida está fuera del tiempo", Tolstói afirma: "La verdadera vida, la que realiza la voluntad del padre, no es la que pasó, ni la que será, sino la vida de ahora. Y por eso no se debe flaquear nunca ante la veracidad de la vida. Los hombres no tienen que preocuparse por la vida pasada los lugares santos en Jerusalén, mientras que aquél no va a llegar más lejos que a un pueblo de Ucrania, donde se va a quedar para ayudar a una familia de campesinos hundidos en el hambre y la miseria. Con el dinero que le queda, Elisey compra todo lo necesario y se pone en acción para sacar a la familia de su situación desesperada; pronto se recuperan todos los miembros pudiendo volver a la vida y el trabajo en el campo. Cuando empieza a correr la noticia del desconocido benefactor, Elisey, habiendo hecho todo lo que podía y no queriendo ser descubierto por la gente del pueblo, decide volver a su casa, puesto que ya no le queda dinero para proseguir su viaje a Jerusalén. Llegado a casa, donde todo sigue en orden y donde se le recibe con gran alegría, no dice la razón de su regreso anticipado. Sólo se refiere a la voluntad de Dios y pide perdón por haber gastado todo el dinero en el camino. Mientras tanto, Efim ha seguido su camino sin saber la razón verdadera por la que su amigo se ha detenido en la aldea ucraniana. Piensa que Elisey ya le alcanzará en algún momento y así llega finalmente a Jerusalén. Físicamente está allí, cumple los mismos ritos y sigue las mismas reglas que los demás peregrinos. Cada día lucha contra la muchedumbre intentando acercarse al Santo Sepulcro. Mas, no parece haber llegado con su corazón, pues no se entrega en cuerpo y alma: En su visita a los lugares santos, que se parece más a una visita turística que a una experiencia religiosa profunda, no le abandona nunca la preocupación de que le puedan robar. En el Santo Sepulcro, sin embargo, divisa algo que parece una apariencia sobrenatural: a Elisey, el amigo que había apelado a la necesidad de cumplir la promesa advirtiendo el desarreglo que podría penetrar el corazón, si no hacían, en el momento preciso, aquello de lo que estaban convencidos. Entonces había sido el momento para ponerse en marcha, en contra de las posibles inconveniencias que pudieran causar la ausencia de los dos peregrinos y los gastos relacionados con el viaje. Mas, en otro momento, ante la miseria de la familia ucraniana, se trataba de detenerse, asumir la responsabilidad por los demás y poner manos a la obra, aunque eso significara que no se pudiera cumplir la promesa hecha en otro tiempo. Elisey confía en el valor y sentido de la buena obra realizada en el lugar y momento preciso, esto es, en el presente. Por ello no le preocupa no llegar físicamente al lugar deseado; el lugar preciso está allí donde se realiza la buena obra de todo corazón, lo cual quiere decir: gratuitamente, Vivir plenamente en el presente significa para Wittgenstein "vivir eternamente", esto es, en la "intemporalidad" ("Unzeitlichkeit"). El que ha encontrado la verdadera vida, se ha colocado fuera del tiempo; ha conseguido un estado existencial pleno donde ya no se requiere ninguna prueba ni explicación ni justificación. No necesita ya ni consuelos ni respuestas que se puedan dar, puesto que ya no se plantea ninguna pregunta existencial. Así, Wittgenstein afirma que la "solución del problema de la vida está en la desaparición de este problema." "¿No es ésta la razón de que los hombres que han llegado a ver claro el sentido de la vida, después de mucho dudar, no sepan decir en qué consiste este sentido?" Reflexiones muy parecidas se encuentran en el Evangelio abreviado, en un pasaje en el que Tolstói se refiere al relato de la curación del ciego con las siguientes palabras: "Pedir pruebas de la verdad de mi enseñanza es lo mismo que si los hombres pidieran a un ciego que recuperó la vista pruebas de por qué y cómo vio la luz. Un ciego curado, siendo la misma persona que era antes, sólo podría decir que era ciego y que ahora ve. De igual manera, no puede decir nada más el hombre que antes no entendía el sentido de su vida y que después lo ha entendido. Este hombre sólo diría que antes no conocía el verdadero bien de la vida y que después lo ha entendido" (Tolstói, 2009, 182). Queda, finalmente, hacer al menos una breve alusión a las meditaciones sobre el tiempo en las Confesiones de San Agustín que Tolstói leyó en la época en la que estaba trabajando en sus comentarios sobre los Evangelios, como evidencia una entrada en su diario el 27 de mayo de 1884 (Tolstoi, 1979, 292). En el penúltimo capítulo del libro XI de sus Confesiones afirma San Agustín que "no puede haber ningún tiempo sin criatura". Según él, sólo el hombre mortal vive en el tiempo; Dios, "creador eterno de todos los tiempos", es "antes que todos los tiempos" y no hay tiempo alguno que le sea "coeterno ni criatura alguna", aunque admite algo que habrá sido de suma importancia para Tolstói: la existencia de alguna criatura "que esté sobre el tiempo" (San Agustín, 1951, 603). No hay duda de que se trata de un ángel, la única criatura de Dios que, viviendo plenamente en el presente, un presente que no pasa al pasado, se encuentra sobre el tiempo y con ello ni la futura, sino la que viven, y en ella cumplir la voluntad del padre de todos" (Ibíd.,(208)(209). "Jesús le dijo:'Todo el que ha renunciado a su casa, a sus hermanas, hermanos, padre, madre, esposa, hijos, a sus campos por mi enseñanza, recibe cien veces más hermanas, hermanos y campos y todo lo que necesite; y además en esta vida recibe la vida fuera del tiempo" (Ibíd., 210). ¿No era precisamente esto lo que Tolstói buscaba para sí mismo? ¿Una vida fuera del tiempo, esto es, una vida en la que no existiera la muerte? En el capítulo previo no faltan las alusiones a la superación de la muerte. "el hombre que cumple según el espíritu la voluntad del padre permanecerá siempre en la vida. [...] Mi enseñanza dice que somos hijos del padre de la vida, y el que cree en mi enseñanza no verá la muerte" (Ibíd., 181). "Jesús dijo:'Mi enseñanza es el despertar de la vida que ha estado dormida hasta ahora; el que cree en mi enseñanza se despierta a la vida eterna y vive después de la muerte" (Ibíd., 183). La idea de que la muerte y con ella el enigma de la vida, esto es, su sentido, se encuentran fuera del tiempo y del espacio es una de las afirmaciones claves del Tractatus de Wittgenstein quien adopta esta idea de los comentarios tolstoianos de los Evangelios que tanto le impresionaron por aquel entonces. Siguiendo las ideas de Tolstói, el filósofo austriaco afirma que el enigma de la vida y la muerte desaparecen -y habría que añadir al hilo de las afirmaciones del Tractatus que la felicidad, la buena y verdadera vida, incluso la eternidad aparecen-cuando se logra vivir en el presente., 1973, 199, 201). en una terrible tortura que no cesará hasta que no se pregunte cómo debía haber vivido. El primer paso hacia la liberación del dolor -en el cual se metaforiza el decaer en la particularidad egoísta a la que Ilich ha estado atado día a día durante toda su vida-aparece con el reconocimiento del moribundo: "'En efecto, todo esto no ha sido lo que debía ser -se dijo-. Aunque no importa, puede hacerse aquello. Pero Iván Ilich vuelve a rebelarse, a luchar, gritar y sufrir. De nuevo llega al punto en el que tiene que reconocer que "su vida no había sido lo que debía ser" y vuelve a preguntarse: "¿Qué es aquello?". Al guardar silencio para "prestar atención" siente que alguien le besa la mano; es su hijo pequeño el que le ha dado esa muestra de cariño (Tolstói, Ibíd.., 1170). He aquí de nuevo el silencio en vez de una respuesta a la pregunta por el enigma de la vida. En su lugar aparece el amor. Iván Ilich deja de luchar contra la muerte, a rebelarse contra la pregunta última por el sentido de la vida, y empieza a sentir piedad con los demás, con su hijo, su mujer, con todos a los que hace sufrir con su rebelión contra la muerte. Es entonces cuando, por fin, puede dejar atrás el sufrimiento, superar la muerte y morir: Buscó su antiguo terror a la muerte, sin hallarlo ¿Dónde estaba? No sentía terror alguno, porque le muerte no existía" (Tolstói, Ibíd., 1170). El relato La muerte de Iván Ilich fue escrito en los años ochenta, cuando Tolstói ya había redactado y publicado su "confesión" con la que proclamó la ruptura con su vida anterior y cuando ya se había puesto a estudiar intensamente los Evangelios y a trazar el modelo de una vida conforme al mandamiento del amor al prójimo, la no-violencia y la entrega al presente. Como ya hemos señalado antes, Tolstói intentó difundir la idea de que había que distinguir dos etapas en su vida, una correspondiente a un escritor joven y ambicioso que busca la fama mediante un arte hecho sólo para una élite, y otra posterior, correspondiente a un hombre maduro que ha encontrado la verdad y cambia su vida en concordancia con la misma. Aunque es verdad que Tolstói escribió en su madurez textos teóricos y religiosos en un es-en la eternidad. ¿No se hallaba aquí -en esa criatura angelical-el ideal ético y existencial de Tolstói? Y no sólo el suyo, sino también el de Wittgenstein quien más tarde, en sus Investigaciones Filosóficas, citará la pregunta "quid est ergo tempus?" que se había hecho San Agustín en sus Confesiones (Wittgenstein, 1984, 291). Ahí está la salida injustificable e indemostrable del enigma de la vida, el ideal que tanto atraía a Tolstói y a Wittgenstein, aunque ningún hombre sea capaz de realizarlo del todo: la vida plena en el presente que supera el tiempo y la muerte. Es la dirección que señala, al menos como posibilidad imaginada, San Agustín en sus Confesiones: "Y en cuanto al presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad" (San Agustín, 1951, 577). Saber vivir significa al mismo tiempo saber morir. Volvamos al relato La muerte de Ivan Ilich, que hemos citado antes, para ver ahora el ejemplo de alguien que cae en la trampa de una vida cotidiana orientada en el bienestar propio. La figura de Iván Ilich, un juez ambicioso ni demasiado bueno ni tampoco malo que sólo se ha preocupado durante toda su vida de ascender en su profesión y en la sociedad, no sabe morir. No lo sabe, porque no ha vivido nunca de verdad. Según la concepción tolstoiana de la vida auténtica, ha estado muriendo día a día al decaer en la cotidianidad e interesarse sólo por sus propios intereses particulares que se reducen a la vida inmediata, limitada y pasajera. Esta interpretación del morir como decaer en la cotidianidad lo adoptará, más tarde, Martin Heidegger en su analítica de la muerte en Ser y Tiempo, cuya estructura presenta una sorprendente analogía con el relato tolstoiano que desemboca en la llamada de la voz de la conciencia 9. Según Tolstói, sólo el que sabe vivir, en el sentido de la vida compartida y por ello ilimitada, sabe morir; y esto quiere decir que el morir no le asusta, pues se sabe integrado en una ley universal que recoge la vida de todos los seres mortales y realiza su unión definitiva. La muerte asusta a Iván Ilich, porque no se ha planteado nunca el sentido de la vida más allá de los intereses particulares. No quiere planteárselo, ni siquiera frente a la muerte que se está acercando, y por eso tiene que sufrir. El morir se convierte situación con naturalidad y modestia. Le regala a un joven cochero unas botas que ya no le pueden servir, pues sabe que no dejará vivo la estufa sobre la que lleva echado ya casi dos meses. En este gesto, cargado de significado simbólico, se muestra un personaje que ha comprendido y aceptado su destino y que está dispuesto a renunciar a aquello que sólo tiene valor y sentido para la vida física. En esta misma línea hay que interpretar también el último deseo que formula antes de morir. Anticipando su futura ausencia en la tierra, el muzhik no pide más que un simple testimonio simbólico de su existencia en el mundo, un vago recuerdo, materializado en una lápida. A pesar del sufrimiento físico que padece, las palabras que salen de su boca son serenas y sencillas, dando fe de que no cierra los ojos ante lo que se está aproximando. Y así dice: "Todo me duele. Ha llegado la muerte... Eso es lo que debe ser" (Tolstói, ibíd.,970). La tercera muerte, el caer silencioso de un árbol derribado que va a servir como cruz para la tumba de Fiodor, es la más armónica de todas, pues aquí, en medio de la primavera, se cierra el ciclo de la naturaleza, donde una vida acaba para dar paso a otra. Las escasas y, a la vez, altamente significativas líneas que Tolstói dedica a esta última forma de morir, recalcan la belleza que se halla en la sencillez y la humildad. El relato termina con las siguientes palabras esperanzadoras: "Los pajarillos revoloteaban en la espesura, gorjeando alegremente; las jugosas hojas, alegres y tranquilas, susurraban en las cimas, y las ramas de los árboles vivientes se agitaron lenta y majestuosamente, por encima del árbol, caído y muerto" (Tolstói, ibíd.,974). epílogo: cultura y naturaleza en tolstói Llama la atención lo mucho que la generación de intelectuales que siguió a la de Tolstói -Weber, Shestóv, Wittgenstein, Lukács, Gorki, Chejóv, Bunin, Mann-se interesara por la figura y obra de Tolstói especialmente en relación con el tema de la cultura y la naturaleza. Se trata de pensadores y escritores que no sólo conocían bien la importante obra literaria del célebre escritor, sino también el hechizo que tuvieron sus predicaciones a principios del siglo en el mundo entero. Si se interesaban por la relación tilo que no hubiera utilizado de joven, tenemos que resaltar también el hecho de que los puntos esenciales, tanto de su crítica social como de su convicción ética y existencial, se hallan ya en las primeras narraciones tolstoianas. Sus ideas fundamentales relacionadas con la pregunta por el sentido de la vida y la muerte, que aparecen en sus relatos y cuentos tardíos, se encuentran ya en los primeros relatos breves. Esto lo demuestra claramente un relato corto de 1859 titulado "Tres muertes", que Tolstói escribió a la edad de 30 años. En esta bella narración, el joven escritor compara tres formas distintas de morir: la de una dama de la alta sociedad, la de un campesino y la de un árbol. Empecemos con la primera: Una dama de la nobleza rusa padece una enfermedad grave. Con todas sus fuerzas se rebela contra aquello que se está acercando con inmutable faz. Aunque en repetidas ocasiones llega a mencionar la muerte, sigue buscando con inquebrantable empeño la fórmula mágica que le permita huir de lo que nadie se puede escapar. Su marido intenta quitarle de la cabeza la idea de viajar a Italia, donde ella espera curarse. La enferma, sin embargo, no puede pensar que ya no tiene salvación e impone el silencio. Tolstói nos hace ver que la dama no entiende el significado de la muerte, como nunca ha entendido el verdadero sentido de la vida, una comprensión que hubiera hecho que llevara una vida diferente, más humilde y piadosa. Su incomprensión y su vida malograda se reflejan en su actitud aterrorizada frente a la muerte, en un intento de huida al que no renunciará hasta el final. Mas, el cerrar los ojos no borra aquello que uno no quiere ver. La enferma, sin embargo, no es la única responsable del engaño. Todas las personas de su entorno, incluso el sacerdote que ha venido a administrar los santos óleos, participan en el montaje, aunque saben muy bien que se trata de una vana ilusión que pronto será desmentida por la realidad. Así, la dama persiste en su ceguera incluso tras haber recibido los santos óleos. Está a punto de morir, pero prefiere seguir engañándose. Y así, le dice a su marido: "¿Cuántas veces te he dicho que esos médicos no saben nada? Hay simples curanderos que curan... El sacerdote me ha dicho... que un hombre del pueblo... La segunda forma de morir se refleja en los últimos momentos de Fiodor, un viejo y enfermo muzhik. A diferencia de la dama de la alta sociedad, el campesino reconoce su ANA MARíA RABE dejó nunca de preocuparle, perseguirle y torturarle. Como hemos visto, se encuentra ya en sus primeros escritos; está ahí como pregunta por el sentido de la vida, como búsqueda de la verdadera, indestructible vida que debía hallarse en la naturaleza humana, realizarse en el presente y generar una cultura verdadera. Esta semilla abierta, interrogativa, seguía teniendo vigor en sus predicaciones morales y sus acusaciones públicas, tal vez aquí con más intensidad. Aunque Tolstói condenó en 1879, en su "confesión" pública, su vida anterior como pecaminosa y egoísta y su obra literaria como mala y exclusiva, aunque en las siguientes décadas intentó mostrarse como un hombre nuevo que no tenía nada que ver con el aristócrata de entonces y su arte elitista, no podía desprenderse, sin más, de la naturaleza que le había sido dada, ni tampoco de la cultura que le había formado y forjado. Tal y como mostró León Shestóv en su libro sobre Tolstói y Nietzsche, publicado en 1900, la naturaleza y la cultura de Tolstói proporcionan -de manera positiva o negativa-la base de su obra entera, tanto de sus producciones literarias como de sus escritos teóricos y religiosos. Por tanto, si escuchamos al viejo Tolstói condenar en sus escritos teóricos los placeres sensuales que la naturaleza regala al hombre, no debemos olvidar las incontables vías en sus novelas y relatos, que nos llevan directamente al corazón de una naturaleza palpitante y que nos hacen sentir y gozar un mundo sensual lleno de colores y placeres. No es casual que en el cuento popular de Los dos viejos, escrito en aquella segunda etapa religiosa de la vida de Tolstói, la figura que personifica el ideal ético y la vida lograda no abniegue a ciertos placeres, como beber vodka, tomar rapé y cantar canciones, mientras que el otro personaje, que no alcanza el ideal ético, representa un tipo de persona ascética: un hombre "muy ordenado y metódico", "grave y rígido" que "no bebía vodka, no fumaba ni tomaba rapé" (Tolstói, 1966c(Tolstói,, 1461) ) Y si escuchamos la posterior crítica feroz de Tolstói a un arte y una cultura que se basan en las condiciones sociales injustas, las desigualdades y los impulsos inferiores, como los deseos sexuales y la música que los despierta, que el escritor condena con vehemencia en el relato Sonata a Kreuzer, no debemos olvidar que esta crítica se basa esencialmente en el miedo de que no se puedan controlar aquellos aspectos del amor -los momentos emocionales y sensuales que Tolstói vivía con tanta intensidad-que podían hacerle perder de vista las cosas esenciales, duraderas de la vida. De hecho, Tolstói nunca dejó de amar, en todos los sentidos: a su mujer en la cama, pero también la música de Tolstói con la cultura y la naturaleza ciertamente no es porque se pudiera determinar esta relación una vez por todas, y eso, a pesar de que -o tal vez precisamente porque-en los últimos decenios de su vida Tolstói se empeñó en convencer a la humanidad de que había encontrado la verdad universal e irrefutable al respecto. Según su convicción, la difusión de la verdad universal tenía que ir ligada a una crítica severa con respecto a los condiciones vitales y sociales de su época. Los intelectuales seguro que no se dejaron impresionar por los mensajes directos que Tolstói no dejaba de emitir. Desde luego tomarían en cuenta el contenido intencional de sus pronunciamientos. Mas, éste, por sí sólo, no hubiera provocado jamás el efecto universal que tuvo la doctrina tolstoiana a finales del siglo, menos todavía entre los círculos cultos; pues los escritos teóricos de Tolstói estaban impregnados de un estilo predicador que Wittgenstein caracterizó, con razón, como un "teorizar malo", algo que, efectivamente, es aplicable a casi todos los escritos de este tipo, con excepción del maravilloso Evangelio abreviado que tanto impresionó a Wittgenstein. La fascinación que sentían los seguidores del mundo entero por la figura y el pensamiento de Tolstói seguro que no deriva únicamente del mensaje anárquico-religioso tolstoiano, esto es, del mandamiento negativo del ascetismo y la no resistencia violenta al mal y el positivo del amor al prójimo que debía realizarse aquí y ahora uniendo a todos los seres humanos. La irresistible atracción que ejercía el ideal vital que propagaba seguro que tenía que ver, en gran parte, con el hecho de que provenía de un escritor mundialmente conocido que había creado la inmensa obra épica de Guerra y Paz, digna de un "Homero" ruso, un sutil conocedor de la vida y del alma humana que en Ana Karénina había relatado de manera conmovedora los laberintos y abismos de los anhelos, placeres y dolores del amor desenmascarando al mismo tiempo sin piedad los peligros destructivos y hasta mortales que tienen su origen en la sociedad cultivada, la así llamada civilización. Lo que a los intelectuales debía interesar más de la doctrina tolstoiana serían seguramente las dudas y preguntas latentes en las que se había originado esa doctrina y que ésta seguía conteniendo de alguna manera. Esa semilla interrogativa, abierta, esa búsqueda de la verdadera naturaleza, de una naturaleza posiblemente inmortal del hombre, no -Por eso digo que el arte es mentira, falsedad y abuso, algo estéril y nocivo para los hombres. No se escribe sobre la vida real, tal como es, sino sobre lo que se opina de la vida. ¿Pero qué necesidad hay de saber cómo veo yo esta torre o ese mar, o aquél tártaro de allá? ¿Por qué sería interesante? ¿A quién le podría servir? Mas, ¿qué consecuencia saca de la idea de que la literatura, que toda la cultura basada en la actividad intelectual, distorsiona la verdadera naturaleza, la verdadera vida? Aquel buscador de la única verdad, de esa verdad unificadora que abarca todo, aquel predicador que presentaba en sus escritos morales la solución en el amor al prójimo, sublimado y espiritual, no puede olvidar la verdad que se halla en la plenitud compleja de la vida y de la naturaleza de la que hay que escribir, trátese de cosas buenas o malas, bonitas o feas. Así nos presenta Gorki al viejo buscador; en contra de todas sus dudas y todos sus escrúpulos, Tolstói termina haciendo caso a su insaciable amor a la sinceridad y autenticidad: Sobre todo no hay que adoptar el juicio negativo que el viejo Tolstói hizo de su propio pasado y sus obras literarias, un juicio con el que intentaba dar la impresión de que había encontrado la respuesta y solución definitiva a la fatigosa búsqueda por el sentido y verdadero contenido de la vida. Es verdad que tras su Confesión, Tolstói se esforzó mucho por dar el paso definitivo de la obra de arte, en el sentido de un producto autónomo, destinado a una clase social privilegiada, a un arte que se abra a todos los hombres, que suscite un sentimiento que todos puedan compartir y que tenga un efecto unificador. Intentó corresponder a aquel ideal de un arte universal que en su escrito ¿Qué es el arte? veía representado, de manera paradigmática, en el relato bíblico de José. Así, Tolstói empezó a dar forma a un gran número de relatos populares cuyo núcleo religioso y humano supo captar mediante un lenguaje maravilloso y sencillo. Aunque en la segunda etapa de su vida ya no vuelvan a aparecer las grandes figuras de las anteriores novelas, aquellos buscadores incansables del sentido de la vida -los Levin, Andrei, Pierre Besújov, todos esos alter ego de Tolstói-, este hecho no significa que los relatos posteriores puedan poner un punto final a la búsqueda que proporciona el caldo de cultivo de la obra entera de Tolstói: la búsqueda de una vida capaz de superar la muerte, de una indestructible unidad total capaz de abrazar la naturaleza entera 10, remediar la división de la vida y superar la fatalidad de un tiempo pasajero. Como eterno caminante en busca de la unidad total -una búsqueda que corresponde a su propia naturaleza y se manifiesta en su vida personal-aparece en aquella carta que Máximo Gorki escribió en 1910 en memoria del gran escritor muerto y en la que afirma: "Sigo viendo ante mí a ese viejo hechicero, ajeno a todos, que recorrió en solitario todos los desiertos del pensamiento en busca de la verdad universal sin encontrarla" (Gorki, 2010, 66-67). No se piense ahora que Tolstói, en ese desierto del pensamiento en el que esperó encontrar la respuesta, se había olvidado de la vida -aquella vida verdadera, inmediata, in-ANA MARíA RABE NOTAS * Este artículo ha surgido de una investigación perteneciente al proyecto "Memoria cultural e identidades fronterizas: entre la construcción narrativa y el giro icónico", investigador principal: José María González García, referencia: FFI2008-05054-C02-01. 1 Edith Hanke presentó en 1993 un amplio estudio de la recepción de los escritos y pensamientos tolstoianos en Alemania en el cambio del XIX al XX. El libro muestra los diferentes niveles y contextos en los que se debatían las ideas de Tolstói en los círculos intelectuales de entonces, la burguesía protestante y el socialismo anarquista. Hanke dedica también un capítulo a Weber y otro a Nietzsche; a Heidegger no lo menciona, y Wittgenstein sólo aparece en una nota a pie de página (cf. Hanke, 1993). Estos últimos dos filósofos, sin embargo, adoptaron e integraron ideas tolstoianas en su obra. 2 Como evidencia una carta de Máximo Gorki escrita a Tolstói el 25 de abril de 1889, el joven escritor y algunas personas que trabajaban con él en los ferrocarriles también tenían la intención de fundar una colonia agrícola tolstoiana. La carta, en la que Gorki pregunta a Tolstói si les podía ceder una parte de sus tierras para este fin y en la que le pide Mi confesión, En lo que creo y algunos escritos más de Tolstói que no se vendían en las librerías, no fue contestada (Tolstoj, 1964, 484-485). Tolstói, que recibía muchas peticiones de este tipo, prefería no contestarlas antes de tener que denegarlas. 3 La traducción del principio de esta cita es diferente en la revista alemana Der Neue Merkur donde se publicaron, en 1920, los recuerdos de Tolstói escritos por Gorki. En esa traducción se hace referencia expresa a Tolstói que es comparado con un "campanario noble". Traducida al español, esta cita dice lo siguiente: "Era curioso ver a Lev Nikolaievitch entre los 'Tolstoianos'; ahí se alza un campanario noble, y su campana suena incansablemente en el mundo entero, mientras van corriendo alrededor de él incontables perritos minúsculos y medrosos aullando a la campana y mirándose mutuamente de reojo como si quisieran decir:'¿Quién llora mejor?'" 4 Los escritos de Tolstói sobre desobediencia civil y no-violencia se recogen en Tolstoy, 1987. 5 Cf. la introducción a la publicación de la Carta a un hindú, la respuesta de Tarak Nath Das y la correspondencia entre Tolstói y Gandhi que el Centro de Información Gandhi alemán publicó en 1997 (Bartolf, 1997). Y me empujó ligeramente con el codo: -Tampoco usted se escapará, vivirá su vida y todo permanecerá como era antes, entonces también lloraré e incluso más que yo,'a chorros' como dicen las campesinas. Pero hay que contarlo todo, si no, el niño rubito se enfadará, nos lo echará en cara,'mienten' dirá,'ésa no es la verdad, no es toda la verdad' dirá. Y la reclamará con razón, con todo el derecho a exigírnosla" (Gorki, ibíd.,(79)(80). Nada-Me parece vergonzoso escribir sobre las inmundicias. Por supuesto que hay que escribirlo. Se ha de escribir de todo y sobre todo... Aparecieron lágrimas en sus ojos. Se las secó y, todavía sonriendo, observó el pañuelo, pero las lágrimas continuaban escurriéndole por las arrugas. -Ya lo ve, estoy llorando -dijo-. No soy más que un viejo al que se le encoge el corazón cuando recuerda algo horrible. "LA VIDA ESTÁ FUERA DEL TIEMPO". LEÓN TOLSTÓI ENTRE LA PRÁCTICA VITAL Y LA PREDICACIÓN MORAL ESTÁ FUERA DEL TIEMPO". LEÓN TOLSTÓI ENTRE LA PRÁCTICA VITAL Y LA PREDICACIÓN MORAL sertada
RESUMEN: Desde finales del siglo XIX, el imperativo de explicar los complejos procesos de transformación de las sociedades impulsó a las nuevas ciencias sociales a asumir la preocupación por una descripción científica de caracteres o mentalidades nacionales. Esta preocupación coincidía con los intereses nacionalistas e imperialistas de las grandes potencias, puesto que les ofrecía argumentos para legitimar su primacía sobre otros pueblos. Se elaboraron entonces teorizaciones fundadas en principios primordialistas y vitalistas para explicar la decadencia de las naciones o razas latinas y la superioridad de las otras. Con relación a España, el desastre de 1898 tuvo un impacto trascendental en su percepción internacional reforzando la imagen de una profunda decadencia. Dentro del país, impulsó la reflexión sobre la propia identidad, lo que dio lugar a propuestas sobre su reconstitución y europeización. En este artículo, analizamos la obra El espíritu económico en España (1922), del reconocido científico social de la Universidad de Berlín Alfred Rühl, introductor en Alemania de una nueva concepción como ciencia social de la geografía económica, que vinculaba la idiosincrasia de los pueblos, no a rasgos primordiales, sinó a sus prácticas económicas. Al año siguiente de su publicación en Alemania, la obra fue traducida al español. El artículo se pregunta por las motivaciones de Rühl al centrar su estudio, precisamente, en el caso español. Asimismo, explica las razones del eco alcanzado por su obra en España. También caracteriza la particular interpretación de Rühl, buscando sus referentes y contraponiéndola a otros análisis coetáneos en España y en Europa. PALABRAS CLAVE: Alfred Rühl, El espíritu económico en España (1922), España (1898-1920), subdesarrollo, Geografía económica, Ética económica. El geógrafo Alfred Rühl -cuyo nombre lleva en la actualidad el edificio donde se aloja el Instituto Geográfico de la Universidad Humboldt de Berlín-, publicó en 1922 la obra Vom Wirtschaftsgeist in Spanien (El espíritu económico en España) (Zeitschrift der Gesellschaft für Erdkunde, pp. 81-115). Esta publicación tuvo un notable eco en determinados círculos españoles, como lo prueba que al año siguiente apareciera traducida al español con el título "La psicología económica del español", en la Revista Nacional de Economía (XVI, VIII, pp. 13-49), donde publicaban los economistas más prestigiosos de la época. En Alemania, este estudio de Rühl sería objeto de una segunda edición revisada en 1928 (Leipzig, Verlag Quelle & Meyer), que contiene algunas ampliaciones, y que es la que nosotros hemos analizado, junto a la castellana de 1923. Basándonos en esta obra de Rühl, la primera parte de nuestro trabajo la dedicaremos a esbozar su figura y la aportación de su particular enfoque al desarrollo de la geografía económica. por las preocupaciones de los científicos sociales en el contexto histórico de la aparición del trabajo de Rühl y su vinculación con las inquietudes políticas de la etapa en Europa y en España. Para esclarecer el porqué de la relevancia otorgada por Rühl al caso español, nos interesaremos, también, por los intereses alemanes en España en los años de la publicación de su obra. Asimismo, abordaremos los motivos de la aparición de la traducción en España considerando su impacto en los círculos de las élites del capitalismo español. De la misma manera, consideraremos los referentes a los que recurre Rühl y su eco en Europa y en España. Nos detendremos, seguidamente, en los elementos que, según Rühl, caracterizarían la ética económica del español. Expondremos, también, cuáles son para Rühl las evidencias del atraso español y sus propuestas de regeneración. Concluiremos subrayando los elementos de originalidad de la interpretación de Rühl en comparación con otros análisis coetáneos en España y en Europa. LA PERSPECTIVA SOCIAL DE LA GEOGRAFÍA ECONÓMICA DE RÜHL Alfred Rühl (Königsberg, Alemania, 1882-Suiza, 1935), estudió geografía, geología, historia y ciencias sociales, primero en Königsberg y Leipzig y más tarde en Berlín 1. En esta última ciudad conoció a Ferdinand von Richthofen -fundador en 1887 del Instituto Geográfico y en 1900 del Instituto de Oceanografía de la Friedrich-Wilhelms-Universität de Berlín-, bajo cuya dirección se doctoró en 1905 con una tesis sobre los efectos morfológicos de las mareas. En 1909, se habilitó en Marburgo bajo la dirección de Theobald Fischer, con una investigación titulada "Estudios Geomorfológicos sobre Cataluña", la elaboración de la cual le llevaría a realizar estancias en Cataluña y España. En los años siguientes, realizaría otras largas estancias científicas en América y publicaría diversos trabajos dentro de la disciplina de la geomorfología. Tras desempeñar durante un breve tiempo tareas docentes en Marburgo, en 1912 le fue encargada la dirección del departamento de geografía económica del mencionado Instituto de Oceanografía de la Universidad de Berlín. En 1914, alcanzó en esta universidad el grado de catedrático supernumerario de geografía económica y en 1930 se le otorgó la cátedra ordinaria. En un inicio, se mantuvo fiel a las vías tradicionales de la geografía, que sólo consideraban al hombre bajo la influencia de fenómenos fisiogeográficos. Sin embargo, pronto evolucionó reconociendo la insuficiencia de este concepto clásico. En oposición a esta visión, Rühl defendió una fundamentación de la geografía económica en los métodos de las ciencias sociales, una "geografía del hombre", que permitiera una mejor comprensión de contextos espaciales diferenciados. El objeto de esta geografía del hombre lo veía Rühl en la definición de la interna relación de los pueblos con su vida económica. Es en este marco, donde se inscribe la obra objeto de nuestra atención, como también otros estudios de caso realizados con posterioridad por Rühl sobre el espíritu económico en Oriente (1925) y en América (1927). En el prólogo de la obra que nos ocupa, Rühl propone un nuevo enfoque a las ciencias económicas, a la economía política y a la geografía económica, que ponga en el centro del análisis al sujeto de la actividad económica, es decir, al hombre. Este nuevo enfoque, que se inspira en los trabajos del sociólogo Max Weber sobre las vinculaciones entre la religión y la ética económica, parte de la premisa de la existencia de lazos estrechos entre el desarrollo económico en diferentes contextos geográficos y la existencia de diversos tipos de "hombres económicos". El objetivo de Rühl es establecer las éticas económicas de los diferentes pueblos del presente, lo que permitirá compararlas entre sí. La hipótesis de partida de Rühl es que el español es un tipo de hombre que se diferencia fundamentalmente de su congénere del Centro y del Occidente de Europa. Los métodos innovadores de Rühl encontraron eco fuera de su disciplina, pero tuvo dificultades para imponer sus criterios en el ámbito de la geografía, donde siguió dominando un concepto tradicional, lo que ha conducido a calificarle como un geógrafo no conformista 2. Sólo con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial se le reconoció su contribución al desarrollo de la geografía humana y de la geografía económica entendidas como ciencias sociales. Padeciendo ya graves problemas de salud, bajo el nacionalsocialismo su continuidad profesional se vio amenazada por el hecho de carecer de origen ario puro y su actitud crítica frente al régimen. CIENCIAS SOCIALES, CARACTERES NACIONALES Y REGENERACIONISMO ESPAÑOL Desde finales del siglo XIX, la preocupación por la descripción científica de caracteres o mentalidades nacionales fue asumida por las ciencias sociales, que recurrieron en su fundamentación teórica a las ideas científicas en auge desde finales del siglo anterior, como el darwinismo, el organicismo positivista o el vitalismo 3. Estas corrientes científicas permitían argumentar la supuesta primacía de un pueblo, su coherencia evolutiva o su esencia espiritual 4. Las ciencias sociales incorporaron a su bagaje teórico los conceptos de ser, existencia y esencia, predominando los enfoques primordialistas, que aceptaban como dato básico del proceso del ser la existencia de rasgos étnicos originarios 5. A su vez, estas teorías y conceptos servían muy bien a los intereses de cohesión política en torno a los nacionalismos por parte del Estado y las élites culturales, que conforme a las necesidades de su presente se vieron impulsados a forjarse una tradición y un pasado 6. Fundados en principios primordialistas y vitalistas se elaboraron teorizaciones sobre las naciones y los pueblos de carácter intemporal, tan válidas para explicar su pasado como su presente 7. Los sucesos históricos acaecidos desde los inicios de la edad contemporánea se utilizaron como base para diagnosticar la decadencia de las naciones o razas latinas y la superioridad de las otras 8. Con relación a España, fueron Francia y Gran Bretaña los países que se ocuparon con más frecuencia de lo que ocurría en el país y exportaron al resto del mundo su concepción 9. El desastre de 1898 incidió de manera trascendental en la percepción internacional de España reforzando la imagen de una larga y profunda decadencia, compendio del atraso material y de una mentalidad anacrónica, resignada y fatalista 10. En la Europa de entreguerras, la crisis del liberalismo y el auge de los nacionalismos imperialistas y las ideologías extremas reforzaron los planteamientos primordialistas 11. Científicos sociales franceses y británicos interesados en España y regeneracionistas españoles constituyeron las principales referencias bibliográficas de Rühl en la elaboración de su obra sobre el espíritu económico de los españoles. LOS INTERESES ALEMANES EN ESPAÑA En su empeño por establecer una tipología de espíritus económicos en el mundo, Rühl escogió como primer estudio de caso el del español. Este interés por España no debe atribuirse sólo al azar de la vida científica de Rühl, que le había llevado a conocer el país, sinó también a la importante presencia de los intereses germanos en el Estado. Entre 1870 y 1920 España pasó a desempeñar un papel importante como objetivo de Alemania en la lucha por conseguir mercados y recursos, no sólo en las colonias, sino también en Europa 18. España exportaba a Alemania sobre todo productos alimenticios y materias primas. Alemania a España productos manufacturados, en particular maquinaria y artículos de hierro, que se utilizaban como medios de producción en la industria española. Hasta la Primera Guerra Mundial, la industria alemana consiguió penetrar en el mercado español, logrando sus mayores éxitos en la industria electrotécnica y la química. Tras el estallido de la Guerra, se produjo una dislocación de las relaciones económicas internacionales de Alemania. Finalizado el conflicto bélico, se sumaron a la derrota las imposiciones de reparación de las potencias vencedoras en el Tratado de Versalles. El boicot internacional a la ciencia alemana se mantuvo casi una década 19. Para superar estos obstáculos a sus relaciones económicas y científicas con el extranjero, Alemania recurrió a la intensificación de su política cultural exterior con los países que se habían mantenido neutrales durante la Guerra 20. Esto situó a España en el centro del interés alemán. La institucionalización de la política cultural exterior se convirtió en la principal estrategia alemana para ejercer influencia sobre España. Son ejemplo de ello la expansión de las escuelas alemanas y la creación oficial del Centro de Intercambio Intelectual Germano-Español en 1925. Las nuevas representaciones científicas alemanas establecieron lazos con la organización científica española más importante, la Junta para Ampliación de Estudios, que representaba el paradigma de la voluntad de europeización de los sectores más progresistas de la ciencia española 21. Esta política fue acompañada de una progresiva recuperación de las relaciones económicas y comerciales entre ambos países. En 1923, se instalaría en Barcelona la primera Cámara de Comercio alemana para España, que intervendría en las negociaciones para el tratado comercial germano-español de 1924-1926. A ello hay que añadir el papel que en esta etapa adquirió España para Alemania como puente hacia Latinoamérica. Acabada la Guerra, la Compañía Transatlántica de Electricidad (CATE), que actuaba en diferentes países latinoamericanos, temió ser víctima de las reparaciones alemanas. Para evitarlo, vendió una parte de la empresa a banqueros españoles 22. A mediados de 1920, la CATE se convirtió en la Compañía Hispano-Americana de Electricidad (CHADE), cuyo consejo de administración presidió el destacado político y hombre de negocios catalán Francesc Cambó, aunque los alemanes mantuvieron intereses financieros en la empresa 23. Así pues, si atendemos a la política internacional de Alemania en la etapa de entreguerras, motivos de orden político, cultural, científico y económico explican que, en el momento de la publicación del trabajo de Rühl, la atención sobre el caso español se considerase allí relevante. EL IMPACTO DE LA OBRA ENTRE LAS ÉLITES DEL CAPITALISMO ESPAÑOL La Revista Nacional de Economía, donde en 1923 se publicaría la traducción al castellano de la obra de Rühl, había sido fundada en 1916 por el financiero, publicista y político catalán Emili Riu i Periquet (1871-1928), quien la dirigiría 24. Según Riu, su intención era crear una publicación dedicada a tratar temas "nacionales" desde un punto de vista objetivo y científico, "con absoluta independencia de cualquier interés que no sea el nacional" 25. Su propósito era avivar el patriotismo de capitalistas, políticos y hombres de negocios, con la finalidad de que contribuyeran a crear una fuerte y robusta "economía nacional" y a emancipar a los españoles de la tutela de otras economías. Uno de los principales colaboradores de la revista sería el catalán Guillem Graell i Moles (1846-1927), fundador del Fomento del Trabajo Nacional y proteccionista convencido 26. A raíz de la Primera Guerra Mundial, Graell evolucionaría desde el regionalismo a posiciones ultraconservadoras y centralizantes, pensamiento que divulgó por medio de la revista. El fenómeno de la dependencia económica al que se refería Riu había caracterizado el desarrollo industrial español desde la segunda mitad del siglo XIX. El capital extranjero se aseguraría en esta etapa la explotación de los recursos minerales, las redes ferroviarias y, ya entrado el siglo XX, los principales servicios públicos (agua, luz, gas, teléfono, etc.) 27. Las élites que articulaban el Estado de la Restauración coincidirían en la necesidad de un paulatino viraje hacia una vertebración de la economía española en base a los intereses nacionales. Entre 1891 y 1906, se intensificaría la implantación de mecanismos de protección y apoyo a una "economía nacional", que aspiraba, a la vez, a corregir la dependencia anterior y a potenciar un capitalismo nacional 28. Las perspectivas de la acumulación en los años de la Guerra, dieron lugar al auge de las tesis nacionalistas en el pensamiento de la élite española, que se conformarían paralelamente al intento de promover una vía específicamente nacional al desarrollo industrial. La necesidad de contar con un marco adecuado para garantizar la continuidad de las nuevas empresas surgidas en las circunstancias excepcionales de la guerra se plasmaría en diversas medidas, como la ley de Protección a las industrias nuevas y desarrollo de las ya existentes de 1917 29. La Revista Nacional de Economía, surgida en pleno conflicto bélico, se convertiría en portavoz de los formuladores de este capitalismo nacionalista, que aspiraba al autoabastecimiento. Vicente Gay escribiría en la revista que el nacionalismo económico no solamente consistía "en desenvolver la potencialidad de riqueza y de trabajo de un pueblo, sino también en hacer que ese pueblo se baste a sí mismo", y que "el ideal estriba en que toda la nación tenga una industria que esté alimentada por la producción propia y que no dependa su suerte del granero ajeno" 30. La tarea de recuperar el control de las actividades económicas en manos extranjeras se considerará una medida urgente para luchar contra el atraso, la "decadencia nacional" y el cuarteamiento del difícil equilibrio del sistema de la Restauración, debilitado por la conflictividad social 31. Acabada la Guerra, la intensa y profunda crisis industrial y financiera de los años veinte reforzaría las orientaciones nacionalista y proteccionista de la economía con específicas medidas arancelarias (Arancel Cambó de 1922) y de fomento y protección de la industria nacional (leyes de 1921 sobre concesiones mineras; 1924, sobre la protección de la industria nacional). A estas medidas, se añadiría el intervencionismo económico del estado, que se iniciaría con las distintas leyes de Ordenación de diversos sectores claves para la "economía nacional", como la banca y los ferrocarriles. Paralelamente, el agravamiento de la crisis política conduciría a los representantes de la economía nacional a reclamar soluciones políticas radicales. En 1920, Riu escribía en la Revista Nacional de Economía, que el régimen oligárquico conducirá necesariamente a uno de estos dos fines: a la destrucción de la monarquía si quedan en España algunos miles de hombres que no sucumban al soborno [...] o al estancamiento y a la paralización de toda la vida política, cultural y económica de España, si no quedan en el país hombres capaces de destruir este sistema de anarquía y desgobierno 32. El programa de la "economía nacional" se vería cumplido y reforzado en sus líneas generales por la Dictadura de Primo de Rivera. Los representantes de la burguesía industrial de aquellos años agradecerían explícitamente a la dictadura su contribución para "salvar los intereses de la producción nacional y el orden público" 33. En el contexto del empeño de los inspiradores de la Revista Nacional de Economía por formular la "economía nacional", las conexiones con los intereses científicos de Rühl no son difíciles de encontrar. Graell, en su contribución al primer ejemplar de la revista declaraba que siendo la economía la principal estructura social, de la cual eran epifenómenos casi todos los demás, tenía capital importancia el que fuera dinámica. Según Graell, este dinamismo sólo podían aportarlo las personas que recibían el impulso, principalmente, de la psicología nacional 34. Dado que la nación y, con ella, la economía nacional serían producto esencialmente de la obra humana, no quedaba ninguna duda sobre la relevancia de profundizar en la psicología de los pueblos. Rühl, como ellos, consideraba un elemento perjudicial para España la dependencia extranjera de su economía, pero no veía su solución en el proteccionismo, ni en el intervencionismo del Estado, y aún menos en ideologías nacionalistas. La solución se encontraba, en opinión de nuestro autor, en la transformación del espíritu económico. LOS REFERENTES ESPAÑOLES Y EUROPEOS DE RÜHL En su búsqueda del "hombre económico" español, Rühl parte de los análisis realizados en Europa en las inmediatas décadas precedentes, que se proponían caracterizar España y los españoles. Nuestro autor constata que las ideas expuestas en estas obras son falsas y tendenciosas, lo que atribuye a tres causas. En primer lugar, estos estudios se fundaban en idealizaciones difundidas por la literatura romántica, intemporal y anacrónica, en vez de en una observación científica de la psicología social de los españoles. El paradigma romántico más influyente hasta entonces en la definición de lo español se encontraba en la ardiente "Carmen" de la opera de Bizet (1875), convertida por su éxito en quintaesencia de la España romántica en todo el mundo 35. En segundo lugar, los análisis existentes obviaban la existencia de una pluralidad de caracteres nacionales en el país. Rühl constata la división histórica del territorio en diversas provincias, tanto geográficas como "morales". Incluso, afirma Rühl, podía hablarse de la existencia dentro de España de tres o cuatro países muy diferentes. El autor funda esta aseveración en los trabajos de Valentí Almirall (1841-1904), iniciador y teorizador del catalanismo político, cuya obra habría conocido, probablemente, durante su estancia en Cataluña a principios de siglo. Almirall había conseguido cierto eco en Europa gracias a la publicación de algunos de sus trabajos en francés, en especial L 'Espagne telle qu' elle est (París, 1887), siendo citado también por uno de los referentes de Rühl, el filósofo y sociólogo psicologista francés Alfred Fouillée (1838-1912) 36. La tercera motivación de los falsos juicios de los europeos sobre los españoles se encontraba, según Rühl, en la aplicación a la vida española de normas sólo válidas en otros países. Rühl ilustra este punto con obras que destacan por el eco que obtuvieron entre la intelectualidad europea de la época. Algunas de ellas, como la de Fouillée, la del historiador británico Henry Thomas Buckle (1821-1862) o la del británico G. H. B. Ward, fueron conocidas y traducidas en España, aunque no siempre fueran elogiadas 37. Altamira, el historiador español más reconocido alrededor del cambio de siglo, también preocupado por la psicología del español, pero enemigo de pesimismos esencialistas sobre la capacidad de la "raza" española para adaptarse a la civilización moderna, criticaría el determinismo fisiogeográfico de la Rühl considera la mejor obra europea sobre la España del siglo XX un libro de Angel Marvaud (1879-1954), que su autor había encabezado "Aux véritables amis de l' Espagne je dédie ce livre, où il ne sera question ni de castagnettes ni de courses de taureaux" 41. Marvaud había adquirido sus conocimientos sobre España vinculado a los intereses de los industriales y comerciantes franceses, que entre 1908 y 1922 le encargaron analizar el país con la finalidad de ampliar sus perspectivas de negocios 42. En la realización de su encargo, llegaría a la conclusión de que, "Toda política comercial e industrial está condicionada por lo que yo llamaría el "factor psicológico". La perfecta comprensión del carácter español es necesaria tanto a los que tienen la responsabilidad de nuestras relaciones diplomáticas cuanto a las sociedades y particulares que quieren desarrollar sus relaciones con España" 43. Desde la óptica de Marvaud, el MARICIÓ JANUÉ I MIRET atraso económico del país se explicaría, sobre todo, por sus condiciones geográficas y por el carácter de sus habitantes. Con todo, en la obra consultada por Rühl, concluye que la decadencia española no es una cuestión de "raza", sino de falta de educación, de "despensa y escuela", utilizando las palabras mismas de Costa. Según Marvaud, la ignorancia de la propia historia, habría incidido en que el patriotismo español procediera del sentimiento religioso, en lugar de una concepción moderna de los intereses de la nación. Esta falta de ideal nacional sería, para Marvaud, lo que más distinguiría a España de los demás grandes estados europeos. La base de su porvenir se encontraría en una idea "objetiva" de las fuerzas y las necesidades de la nación. Las obras que sirven de referente a Rühl comparten el interés por explicar la decadencia española, si bien lo harán desde presupuestos diversos. Para Rühl, es la profundización de la psicología económica del español lo que mejor puede explicarnos esta decadencia. EL ESPÍRITU ECONÓMICO EN ESPAÑA Los cuatro principales elementos que, según Rühl, definirían la idiosincrasia de la ética económica en España y explicarían su subdesarrollo en el contexto europeo serían, la ausencia de racionalidad capitalista, el comportamiento asocial, la xenofobia y el estatismo. En primer lugar, Rühl parte de la premisa que el carácter económico de un pueblo viene definido por su relación social con el trabajo, el tiempo y el dinero. A diferencia del resto de Europa, el centro de la actividad diaria del español no se encontraría en el trabajo, sino en el ocio. Consecuentemente, el español no haría una utilización racional del tiempo en su actividad económica. Tampoco la relación del español con el dinero se desarrollaría sobre una base racional. En contraposición a las afirmaciones de los románticos, opina que al español sí le interesaba "el poseer" dinero, pero no "el ganárselo", porque no sabía apreciar el valor del trabajo 44. Se trataría de una mentalidad opuesta a la norteamericana, para la que sólo el dinero ganado con el trabajo merecería consideración pública. El origen del carácter ocioso del español se encontraría, según Rühl, en el espíritu económico castellano, que se impuso en el país desde la Reconquista. Este posicionamiento lo distancia de la mayoría de los regeneracionistas españoles, para quienes la mitificación de lo castellano significaba el principio rector de la nacionalidad española, paradójicamente, en las décadas de consolidación de los nacionalismos catalán y vasco y de las primeras manifestaciones de los regionalismos 45. En cambio, Rühl vendría a coincidir con Almirall en ver los males del país como males de carácter histórico castellano 46. La figura que se convertiría en la clave histórica del espíritu económico español sería la del hidalgo, guerrero que desprecia el trabajo útil. Rühl valora negativamente la conquista de América, porque habría ocasionado la emigración de los elementos más emprendedores de la sociedad. Para nuestro autor, la influencia de la Iglesia en el desarrollo del "hidalguismo" no fue menor. El fanatismo religioso sería responsable de la expulsión del país de los judíos y los moriscos, los únicos sectores sociales que poseían espíritu de trabajo. También habría colaborado el papel del Estado, que habría ejercido cada vez más presión fiscal sobre sus súbditos a pesar de no impulsar la industria. Rühl se pregunta, por qué España no ha logrado superar su decadencia, si otros pueblos en circunstancias parecidas lo han conseguido. También Marvaud había aludido a que otras naciones se habían encontrado en su desarrollo con los mismos obstáculos que España, pero que, entretanto, habían hecho progresos más rápidos 47. Nuestro autor encuentra la respuesta en la mayor predisposición española a la mentalidad ociosa hidalga. El alejamiento del nivel económico del resto de países de Europa se habría acelerado a partir del siglo XIX, cuando penetró allí el sistema capitalista. El subdesarrollo capitalista español explicaría la gran penetración extranjera en la economía española en esta etapa. Rühl matiza que habría en España dos pueblos que no compartirían este espíritu económico castellano: el vasco y el catalán, más inclinados hacia Europa y donde la mentalidad económica moderna sí pudo arraigar 48. Las diferencias de estos dos pueblos con el resto de España explicarían sus demandas autonomistas 49. En contraste con sus referentes, nuestro autor no enjuicia, ni la legitimidad, ni la oportunidad de estas demandas. En cambio Altamira, Marvaud o Ward considerarán los nacionalismos locales como contraproducentes para el resurgimiento del espíritu nacional, a su entender, base de la regeneración 50. En segundo lugar, Rühl ve una manifestación del comportamiento asocial del español en la falta de una división marcada de clases en el trato personal cotidiano, cosa que no sería obstáculo para la supervivencia de la "aspiración aristocrática", lo que le conduce a calificar las relaciones sociales en España como un "feudalismo democrático" 51. Un segundo elemento que denotaría este comportamiento asocial sería que en España las relaciones entre las personas no se basarían en una racionalización, sino que se limitarían a los vínculos personales familiares y de amistades. El "amiguismo", como Rühl define este comportamiento, habría monopolizado en España la función de facilitar el intercambio de favores materiales o la prestación de servicios. También las relaciones comerciales se fundarían en este amiguismo, obstaculizando la racionalización económica. Este amiguismo, además, no distinguiría entre relaciones privadas y función pública, lo que incidiría en la elevada corrupción de la administración. Coincide Rühl en este punto con Altamira, quien había denunciado la falta de sentido del interés común por parte de la mayoría de patriotas españoles 52. Rühl comparte también la idea del regeneracionista santanderino Ricardo Macías Picabea (1846-1899), que el predominio del amiguismo por encima de la justicia era uno de los motivos fundamentales de la dificultad en España de llevar a la práctica las disposiciones legales y, a su vez, una de las principales causas de su decadencia. Asimismo, las relaciones sociales de los españoles se diferenciarían de las del occidente europeo por la poca penetración, a excepción de Cataluña, de las ideas socialistas y de la organización sindical en las masas populares. Nuestro autor lo explica por el poco significado del dinero como factor constitutivo de las clases sociales, lo que ocasionaría que la desigualdad en la riqueza no provocase en España los mismos resentimientos sociales que en otros países. Junto a esta carencia de "dinamita espiritual" 53, también habría colaborado a la limitada difusión del socialismo la falta de industrialización. Por otro lado, el carácter poco constante de los españoles incidiría en una inclinación popular por los estallidos súbitos impulsados por el movimiento anarquista, concentrado, básicamente, en Barcelona. También Ward había resaltado que el temperamento nacional español era más apto para las huelgas y tumultos repentinos que no para la persistencia en la organización de asociaciones unionistas, si bién relacionaría la difusión del anarquismo en España con la incapacidad del gobierno para llevar a cabo el mejoramiento social por medios po-líticos 54. Entre los autores europeos consultados por Rühl, es Marvaud quien atribuye mayor relevancia a la cuestión social en España, considerándola, junto al regionalismo, uno de los dos principales problemas del país 55. Nos sorprende la superficialidad de la interpretación del anarquismo barcelonés por parte de Rühl, considerando la configuración en la etapa de un potente y radical sindicalismo que, sobre todo a partir de 1917, impulsó una ola de grandes movilizaciones obreras. El duro enfrentamiento entre este sindicalismo revolucionario, en gran parte encuadrado por la anarcosindicalista CNT, y el empresariado catalán, dirigido por la intransigente Federación Patronal, resultaría en una guerra social, que culminaría con el golpe militar del general Primo de Rivera en septiembre de 1923 56. En tercer lugar, la causa de la xenofobia de los españoles se encontraría, según Rühl, en el excesivo orgullo nacional consecuencia de una exagerada glorificación del pasado. Su origen radicaría en que el Renacimiento y la Reforma apenas hubiesen penetrado en España. La Inquisición habría acentuado este aislamiento. Rühl califica al españolismo como una modalidad cultural propia y extraeuropea caracterizada por la aversión a lo nuevo y a lo extranjero. A pesar de ello, la falta de espíritu económico habría forzado históricamente al español a aceptar la presencia en el país de extranjeros que explotasen sus recursos, creasen las industrias y negocios más importantes y desarrollasen su comercio exterior. A diferencia de sus referentes, Rühl no vincula la recuperación económica de España a la regeneración de su espíritu nacional, sino a la adquisición del espíritu económico capitalista europeo. La falta de contacto con el extranjero habría perjudicado a España, impidiéndole el contacto con este espíritu. En cambio, para Marvaud, una condición previa para la recuperación económica de España era su "restauración espiritual", la cual, eso sí, sólo podía venir del contacto con el extranjero. Se desmarca así el autor francés de Ángel Ganivet (1865-1898) y su "genio de la raza", que defendía el aislamiento espiritual de España como medio para conservar su pureza de pensamiento 57. Para Marvaud, la ignorancia de los demás países estaría vinculada al mal conocimiento del propio, ya que sería saliendo del propio país como se llegaría a comprenderlo, fortificando el verdadero patriotismo. Como MARICIÓ JANUÉ I MIRET lo haría Rühl, Marvaud detecta xenofobia en los habitantes de la península y reclama su europeización, defendiendo a Francia como intermediaria en este proceso 58. Asimismo, desde España, Altamira había reprochado al español y a Ganivet un concepto xenófobo de la independencia, a pesar de defender el patriotismo y la solidaridad nacional como elementos clave de la regeneración 59. Altamira, como más tarde lo haría Rühl, ve en la dependencia económica española del capitalismo extranjero una de las más graves consecuencias del equivocado concepto de independencia nacional, aunque concluye que el internacionalismo de la vida humana debe ser compatible con la reserva de las actividades nacionales para los hijos de cada país 60. En cuarto y último lugar, la "empleomanía", es decir, la aspiración a convertirse en funcionario que compartiría la mayoría de españoles, es considerada por Rühl uno de los principales motivos de la decadencia económica del país. El mayor número de personas que en España dependían o se aprovechaban económicamente del Estado habría incidido en un más elevado grado de corrupción de la administración. Lo ejemplificarían, tanto la figura del cesante, como el inexplicable elevado número de las clases pasivas en la Hacienda española. La corrupción del Estado se habría intensificado también por el caciquismo, responsable de que las instituciones políticas no fueran, en realidad, elegidas sino nombradas. Pero, a diferencia de sus referentes, Rühl ve en el caciquismo, no tanto el principal obstáculo para la reconstitución de España, como una consecuencia de la primitiva psicología económica del español. Costa había identificado el caciquismo con una tramoya de oligarcas y caciques que ahogaban los impulsos del país real y lo distanciaban del progreso europeo 61. Desde Cataluña, Almirall coincidiría con los regeneracionistas castellanos en denunciar la oligarquía y el caciquismo 62. Por su parte, el francés Marvaud destacaría el carácter corruptor del caciquismo, causa de que los gobernantes no supieran trabajar para el bien público; y el inglés Ward vería en él la causa del atraso moral y social de España 63. Según Rühl, también habría coadyuvado al mal funcionamiento de la administración, la mentalidad piadosa "medieval" de los españoles, que todo lo esperaba de la voluntad divina, lo que explicaría su fatalismo y resignación, que se aplicaría también al gobierno temporal, esperando todo de él sin confiar en el trabajo individual. EVIDENCIAS DEL ATRASO Y BASES DE LA DIFÍCIL Según Rühl, el espíritu económico extraeuropeo del español había incidido negativamente en la estructura económica del país, a pesar de sus privilegiados climatología y subsuelo. La exagerada proporción de población improductiva y el alcance de la ocultación habrían resultado en una deficiente administración económica. La vida económica del país se caracterizaría por el subdesarrollo de la industria y el comercio y por el carácter anacrónico de la estructura y la explotación agraria. Esto explicaría que, a pesar de tratarse de un Estado agrario y de la baja densidad de población, la producción agrícola no le permitiera autoabastecerse, siendo inferior a la de cualquier otro país de Europa. Incapaz de explotar sus propios recursos mineros, España se habría visto obligada a dejarlos en manos extranjeras. Obstáculos para el desarrollo de la industria serían la falta de obreros instruidos o el desconocimiento de las formas modernas de organización industrial. Incluso en Cataluña, el principal núcleo en "transición industrial", Édouard Escarra había demostrado como en comparación europea existían pocas sociedades anónimas, las explotaciones eran poco especializadas y se carecía de grandes empresas, dándose una interdependencia económica con España 64. Pero, el signo más evidente del atraso español se encontraría, según Rühl, en el subdesarrollo de los transportes. La red ferroviaria era insuficiente y deficiente en su funcionamiento. Los carriles de ancho diferente al europeo, contribuirían al aislamiento del país. A consecuencia de las deficiencias en los transportes, parte de la producción agrícola no conseguía llevarse a los mercados, mientras en determinadas zonas los mismos productos debían importarse del extranjero. En esta denuncia, Rühl coincide con Ward, quien consideraría el subdesarrollo de los transportes como una de las causas de la falta de integración nacional 65. Ambos subrayarían, también, el atraso del servicio de correos en España, cuya inseguridad compararía Ward con la del lejano oeste un cuarto de siglo antes 66. El carácter primitivo del espíritu económico español también reluciría en la práctica de los negocios, donde no existía la competitividad y la competencia característicos del espíritu capitalista y la economía de mercado. pación. Los salarios eran bajos y los de los obreros industriales -a excepción del norte de la península y Cataluña-, poco más elevados que los de los jornaleros agrícolas. A ello se añadiría, la elevada presión fiscal y, en especial, los impuestos indirectos, que afectaban a las clases populares. Dado que muchos artículos debían importarse del extranjero, las aduanas encarecían su precio. A la inversa de lo ocurrido en Europa, el español había mantenido al mínimo las necesidades de consumo con tal de reducir su participación en el trabajo. Según Rühl, en España, no existía la moderna aspiración al bienestar, cuyo lugar ocupaba la resignación. Al no haber experimentado España la Reforma, a diferencia del resto de pueblos de Europa, no habría penetrado en ella la fe en el progreso. Rühl no ve fácil la recuperación económica de España, porque la distancia que la separaba del desarrollo europeo era, en su parecer, muy grande. La neutralidad durante la Primera Guerra Mundial había comportado beneficios económicos, pero éstos se habían invertido en el consumo en lugar de en la producción. El recurso al "arancel del hambre" sería una manifestación de la incapacidad para sostener las nuevas industrias. Rühl opina que las medidas proteccionistas, por sí solas, no conducen al progreso de la industria. Nuestro autor coincide con los regeneracionistas en localizar la base del progreso en la instrucción y en la cultura, única manera de entrar en contacto con el espíritu económico europeo. De acuerdo con sus referentes, denuncia el muy inferior nivel de instrucción en España frente a Europa y las más elevadas cifras de analfabetismo. Ya Ward había afirmado que " La enseñanza en España va retrasada setenta años respecto a la de Inglaterra en cuanto a organización, número de escuelas, instalación, eficacia, administración e inspección" 67. De la misma manera que Altamira, Rühl opina que es necesaria una mayor inversión en enseñanza por parte del Estado 68. En sus análisis en torno a la decadencia española, los autores españoles y europeos citados por Rühl, no obstante sus diferencias, coincidían en relacionarla con dos causas, una económica y otra "nacional". Sin embargo, atribuían más importancia a esta segunda, cuya previa superación consideraban un condicionante para vencer la primera. Rühl constituiría la única excepción a este esquema. Desde la óptica de Rühl, que calificaría el españolismo de exagerado y extraeuropeo, el factor del espíritu nacional carecía de importancia en el progreso de los pueblos. Consecuentemente, la prioridad otorgada por Rühl al factor económico por encima del político es inversa a la de sus referentes. Para Rühl, quien evidencia aquí su influencia weberiana, la causa principal de la decadencia española se encontraría en una ética del trabajo precapitalista e irracional. Sólo a partir de la modificación de esta ética podrían avanzar los españoles en el progreso económico y, sobre esta base, en el político y social. Si para los referentes de Rühl, sólo la integración nacional o, en su terminología, la consecución del "ideal nacional", MARICIÓ JANUÉ I MIRET podía lograr el fin del caciquismo y sólo acabando con éste podría modernizarse la estructura económica del país; en el caso de nuestro autor, el fin del caciquismo y la integración nacional resultarían naturalmente de una modernización de la ética económica. Esto explica, a su vez, que, a Rühl, los nacionalismos catalán y vasco no le produzcan el mismo rechazo e inquietud que al resto de los autores mencionados. Nuestro autor no explica su existencia por un puro egoísmo local, sino como una consecuencia de la discrepancia en el desarrollo de la ética económica. Rühl contrapone la ética económica española a la europea, basada en la racionalidad del capitalismo, que se habría impuesto a través de experiencias históricas comunes, en particular, la Reforma. El subdesarrollo y la dependencia económicos y culturales, el elevado grado de corrupción política y administrativa y el comportamiento asocial y xenófobo del español se explicarían por su diferente espíritu económico. Los orígenes del espíritu económico en España no los sitúa Rühl en rasgos étnicos o primordiales, sino como una consecuencia de una determinada evolución histórica, cuyos hechos más determinantes serían, la imposición del espíritu hidalgo castellano después de la reconquista, y el hecho de no haber experimentado España el Renacimiento y la Reforma. Por tanto, en Rühl, no encontramos la idealización del espíritu castellano tan presente en los regeneracionistas españoles. Rühl coincide con los autores que le sirven de referente en los métodos para la regeneración española, que serían principalmente dos, la educación y la europeización. Para nuestro autor, sin embargo, el objetivo primero de ambas, no sería tanto un reforzamiento de la autoconfianza nacional, como el conocimiento y aprehensión de la ética económica del capitalismo. Ni Rühl, ni sus referentes, son del parecer que España pueda alcanzar el desarrollo europeo en un plazo breve de tiempo, pero a pesar de ello el país no les resulta indiferente. Quizá lo explique la intensiva presencia en la España de entonces de intereses económicos europeos, incluidos los alemanes. En el caso de Alemania, su derrota en la Primera Guerra Mundial había convertido a España, en tanto que país neutral, en centro preferente de su atención. El auge de las tesis nacionalistas en las élites del capitalismo español en los años de entreguerras explica que la temática de la obra de Rühl despertara su interés. Rühl, como ellos, consideraba perjudicial para España la dependencia extranjera de su economía, pero no veía su solución en el proteccionismo, ni en el intervencionismo del Estado, ni tampoco en ideologías nacionalistas. La solución, que sería lenta y difícil, se encontraba, en opinión de Rühl, en la transformación del espíritu económico.
Los frescos no recogen ya la distinción mediante la cual se tipificaban las formas de gobierno en el mundo medieval, es decir, la dicotomía fundamental príncipe-pueblo, convertida en el Estado dual en la dicotomía Rex-regnum. En la Siena del fresco sólo se contempla una comunidad, que puede estar bien o mal gobernada, con formas puras o corruptas. Pero que no tiene señor, que no quiere conocer monarca: que antepone la virtud al príncipe. Las alegorías de Lorenzetti sostienen plásticamente el discurso sobre lo que habrá de ser un "buen gobierno": la política, en el Renacimiento, comienza (o vuelve) a vincularse a una cierta noción de civilidad, es decir, deja de ser mera pasión, providencia, destino y teología, para convertirse definitivamente en acción, contingencia, ambigüedad y trabajo. Este cambio es un anuncio de modernidad (de Modernidad, también). De todos los rastros de modernidad que le es dado perseguir a la filosofía, me interesa uno, a mi entender especialmente inquietante y productivo desde este punto de vista. Aquel que nos conduce, por medios heterodoxos, hacia autores de inteligencias fuertemente contradictorias y contradictoras, empeñados en demostrar que vida y verdad son difícilmente compatibles. Autores que demostraron ser radicalmente conscientes de la imposible fraternidad de la vida y la verdad; pero a los que esa misma convicción les llevó a emplearse hasta las últimas consecuencias en la FERNANDO BAYÓN de Dios: que se vaya, ahora, hacia su destino de perro. Que vuelva a su taller, que vuelva a su cama. Que se largue, que desaparezca para siempre. El 15 de mayo de 1525, una figura destaca entre la multitud de la batalla de Frankenhausen. Porta un estandarte con arco iris sobre fondo blanco con el título Verbum domini maneat in aeternum. Allí habían sido convocados miles de campesinos, integrados en muy distintas bandas, acaudilladas por personajes como Georg Metzler, el célebre Florian Geyer o el dudoso y goethiano Götz von Berlichingen, entre sus capitanes de campaña más notables. Se enfrentaban, como culminación de toda una serie bastante anárquica y dispersa de insurrecciones previas, contra la Liga Suaba, conducida por Jorge III, senescal de Waldburg-Zeil, y su ejército de lansquenetes (la etimología no perdona: los mercenarios eran Lands-Knecht, siervos de la tierra) mantenido con la financiación de poderosas familias de comerciantes de Augsburgo, como los Fugger. El líder carismático de la fraternidad cristiana de campesinos, el de la bandera irisada, y uno de los instigadores de esta "insurrección del hombre común" que tanta atención mereciera a coetáneos de Tolstói como Engels, fue Thomas Müntzer. Se dirigió a la batalla al grito de omnia sunt communia (todas las cosas son de todos), lo que si bien no fue suficiente para insuflar algo de inteligencia militar entre sus filas, al menos le hizo tarea de introducir la vida en la horma de una verdad que ellos comprendieron acaso demasiado bien. Hay una Modernidad que afirma, sin perder el tipo, preservando las divisas de la conciencia histórica, la crítica filosófica y la emancipación política, que dejando de atender a los sentidos temporales y éticos de la ruptura y la escisión, así como a los contra-sentidos de la finitud y la muerte, es en vano, y aun estúpido, pretender elaborar una verdad suficiente para todos: pensadores que no caminaron de la guerra a la paz, sino de guerra en guerra. Müntzer, Jean-Paul, Michelstaedter y Tolstói, por ejemplo. primer diálogo: un apocalipsis de la modernidad temprana Thomas Müntzer avanza un poco, hasta el centro de la escalinata. Nadie advierte su presencia. Su primer grito colma la plaza, rebosante ya de por lo menos cuatro mil personas, y pronto se ve ahogado por una oleada de voces vibrantes. -¡Pueblo de Mühlhausen, escucha, la batalla final está próxima! (...) Nada es imposible para aquellos que tienen fe. Pero a aquel que no la tiene, le será arrebatado hasta aquello que posee. Por eso escuchad, gentes de Mühlhausen: el Señor ha escogido a los suyos, los elegidos; quien no sienta el corazón henchido de coraje, de fe, que no ponga trabas a los designios dito colocado fatalmente en la gran cadena del ser, sino en un proceso que dependerá en adelante del escrutinio crítico de los gobernados, que por medio de su derecho a la insurrección exponen a los poderes seculares a un régimen de control y contingencia. El asunto, y acaso la paradoja, de algunas de las formaciones de la modernidad política, es que estos cambios operados sobre las prácticas de soberanía fueron en realidad los efectos de una ideología de impronta visionaria y teocrática. Como prueba, bastará recordar la célebre escena del "Sermón a los príncipes", el 13 de julio de 1524, en el pequeño pueblo de Allstedt, donde Müntzer era por entonces pastor, cuando se entrevista con el Duque Johann y los enviados del príncipe Federico el Sabio. Las palabras de Müntzer son las de un "segundo Daniel" que, en lugar de interpretarle los sueños a Nabucodonosor y a su heredero Baltasar como deportado judío en el reino de Babilonia, lo hiciera como anti-luterano deportado de la Reforma ante los príncipes del Electorado Sajón de Turingia. La idea que expone su sermón a los príncipes, efectivamente, está embebida del espíritu visionario de Daniel, uno de los últimos psicoanalistas teocráticos del Antiguo Testamento, que le dice a Nabucodonosor que su sueño, acerca de un árbol frondoso repentinamente abatido, significa que "serás arrojado entre los hombres y con las bestias del campo morarás; hierba, como los bueyes, tendrás por comida, y serás bañado del rocío del cielo; siete tiempos pasarán por ti, hasta que reconozcas que el Altísimo domina sobre el imperio de los hombres. (...) Por eso, oh rey, acepta mi consejo: rompe tus pecados con obras de justicia y tus iniquidades con misericordia para con los pobres, para que tu ventura sea larga" (Libro de Daniel,4,[22][23][24]. Y Müntzer tiene en cuenta, por supuesto, la faceta de alegorista del propio Daniel, una de cuyas visiones esclarece el destino de la cuarta bestia (es decir, el Imperio de Alejandro, tras el de Babilonia, los Medos y los Persas) en estos términos: "Pero el tribunal se sentará, y el dominio le será quitado, para ser destruido y aniquilado definitivamente. Y el reino y el imperio y la grandeza de los reinos bajo los cielos todos, serán dados al pueblo de los santos" (Daniel,7,(26)(27). Es fácilmente comprensible por qué cierta teoría política contemporánea sigue escogiendo a Müntzer como el após-acreedor a figurar en los billetes de cinco marcos de la antigua RDA. Frankenhausen terminó con los campesinos masacrados. La victoria de Jorge III, y el alivio de Carlos V y el papa Clemente VII, fue rubricado con la detención, tortura y decapitación de Müntzer en el castillo de Heldrung, en Mühlhausen. Precisamente, la localidad donde Thomas Münzer, apenas dos meses antes, había podido ser testigo de la presentación a cargo del canciller de los campesinos, Werdel Hipler, de los 12 artículos y reglamentos de la Liga Campesina, importante documento, a la vez manifiesto político y programa de reformas, redactado al alimón por un párroco y un peletero, en que se exige a la nobleza, entre otras cosas igual de razonables, que abra los bosques para que los necesitados puedan talar, cazar y pescar, que ponga fin a la arbitrariedad en la promulgación de nuevas leyes penales, que se elimine el tributo por defunción que saqueaba a las viudas y los huérfanos una vez muerto el cabeza de familia, que los señores designen administradores honorables que fijen rentas justas para la tierra de modo que el campesino no acabe trabajando por nada, y que se acabe con las presiones de los nobles sobre los campesinos para que realicen servicios forzosos y otros deberes sin pago. Thomas Müntzer no es sólo uno de los ideólogos de la "Guerra de los campesinos", es también el enemigo interior de la Reforma luterana en la medida en que radicalizó algunas de las direcciones del protestantismo en un sentido alarmante para Calvino y Lutero, y que usualmente lo hace pasar por uno de los padres del Anabaptismo más anticlerical, más tendencioso en la defensa del sacerdocio universal, y más recalcitrante en su negación de la teología de la justificación por la sola fe. La certitudo salutis no se alcanza únicamente mediante las operaciones insondables de la Gracia sino a través, sobre todo, del cambio social que es lo que ha de patentizar, en la práctica, la palabra de Dios. Por diversas razones, seguramente sería temerario presentar a Thomas Münzer como uno de los imprescindibles en la historia del nacimiento de la modernidad política en Europa. Sin embargo, no se puede dudar de que algunas de sus intuiciones ayudaron a forjar un entendimiento definitivamente crítico entre estructuras políticas y marcos de legitimación. Y aquí hay una semilla incuestionable de modernidad: el reconocimiento del poder del soberano se convierte, con Thomas Müntzer, no en un destino del súb- Al poco, Tolstói se atreve a barruntar los deseos del pueblo trabajador ante el mismísimo zar, utilizando al pueblo más bien como portavoz de su propio programa: El pueblo trabajador dirá que quiere la abolición de esas leyes excluyentes que lo colocan en la situación del paria que no puede gozar de los derechos del resto de ciudadanos; después dirá que quiere la libertad de movimiento, libertad de instrucción y libertad para profesar la religión que responda a sus necesidades espirituales; y lo más importante, todos esos cien millones de personas dirán al unísono que tol más violento contra la actitud pasiva ante las autoridades seculares. A los príncipes que no arriesguen todo por el Evangelio, les será legítimamente arrebatada la espada. Esta es una idea central en Müntzer, y está amparada en una controvertida, por no decir fantasiosa, interpretación del pasaje con que se abre el capítulo XIII de la Epístola a los romanos, atribuida a Pablo: "Toda alma se someta a las potestades superiores". Un pasaje ante el que se allanaron el conservador Lutero, e incluso Calvino, que en su comentario de este versículo crucial aprovecha para lanzar una andanada contra los "espíritus alborotadores e imaginativos que creen que el Reino de Cristo jamás será bien ensalzado en tanto los poderes terrenales no sean abolidos" (Calvino, 1977, 337). Pues bien, en manos de Thomas Müntzer, la doctrina apostólica de la obediencia política se convierte en una demanda de guerra santa, pues a sus ojos Pablo está atacando a los "perversos que obstaculizan el evangelio" (Skinner, 1993, 84s; Müntzer, 2001). Sería demasiado arriesgado pretender tender un puente entre Thomas Müntzer y León Tolstói, habitantes de dos épocas tan diferentes y distantes, dos personalidades, además, en muchos casos antitéticas, siquiera sea por la faceta de este último como corresponsal de Gandhi, a quien en una carta de 7 de septiembre de 1910 le expone las contradicciones del universo cristiano, la religión en que con más claridad se expresó la ley del amor para, a continuación, darse autorización para edificar su supervivencia sobre el asesinato (Tolstói, 2008a, 777). Tan sólo pretendo interpretar los límites de lo moderno a partir del análisis de una serie de escenarios apocalípticos. Y entiendo muy restrictivamente por escenario apocalíptico el que es producido mediante diseños míticos, oníricos o literarios, que nos proponen una identificación metafórica total con un mundo máximamente deseable, el cielo de la religión, y para ello gastan un simbolismo que categoriza la realidad según las formas del deseo humano: el jardín, el árbol y el agua de la vida, la escalera, la cosecha, el cordero, la ciudad... y Cristo, que, como dice Northrop Frye, en el mundo apocalíptico de la Biblia reúne todas estas concepciones en una sola identidad (Frye, 1991, 187ss;1988, 164ss). Dicho de otro modo, la raíz que me interesa es la que une apocalipsis y verdad (aletheia), en tanto des-cubrir o quitar el velo. Los pensadores apocalípticos casi siempre han entablado relaciones suspicaces tanto con las falacias segundo diálogo: un apocalipsis romántico El texto de León Tolstói en que expresa más nítidamente su itinerario espiritual se titula "Confesión" (Ispoved, 1882). Se trata de un ensayo de marcado tono auto-exploratorio, que comienza con una vieja fábula oriental a mayor gloria del epicureísmo de la desesperación y culmina con un sueño que alegoriza todas las etapas de su vida interior. La fábula cuenta la desventura de un viajero sorprendido en la estepa por una bestia furiosa. Para escapar de ella, el viajero salta al interior de un pozo seco, en cuyo fondo ve un dragón de fauces abiertas. Está entre Escila y Caribdis. La salida que se le ocurre es agarrarse a un arbusto salvaje que crece en las grietas del pozo, y así queda colgado. Siente que, debido a la creciente debilidad, pronto tendrá que entregarse a la muerte, que le espera por arriba y por abajo; pero sigue aferrándose. De repente, observa cómo avanzan dos ratones, uno blanco y otro negro, dispuestos a roer la rama. De un momento a otro caerá entre las fauces del dragón. El viajero conoce que su muerte es inevitable, y mientras continúa suspendido, mira alrededor y halla entre las hojas del arbusto algunas gotas de miel. Las alcanza con la lengua. Confesión, además de un eclesiastés decimonónico y un psicoanálisis del egoísmo tolstoiano (cuando preguntaba qué era mi vida y la respuesta era "un mal", ésta era completamente correcta. El error consistía en que había atribuido a la vida en general una respuesta dirigida sólo a mí), es una denigración constante de las gotas de miel con las que el viajero León Tolstói no quiso desviar la mirada de la cruel verdad. Y la verdad es que la vida es un absurdo. Que una fuerza irresistible obligaba al escritor a despojarse de ella. Una fuerza de arrastre hacia afuera de la existencia, más general y poderosa que cualquier deseo, como si hubiera vivido mucho tiempo y llegado a un abismo y viera claramente ante sí nada excepto su propia ruina y, sin embargo, no pudiera detenerse, ni dar marcha atrás. El amor a mi familia y el amor a la escritura, que yo llamaba Arte, dejaron de parecerme dulces, dice. ¿De qué me sirve amarlos, protegerlos y velar por ellos? ¿Para que se sumen a la misma desesperación que yo? ¿Para que caigan en la estupidez? Cada paso dado hacia el conocimiento los conduce a la verdad. Y esa verdad es la muerte. Su actitud ante los hechos se resume en que la civilización pseudocristiana ha llevado a los pueblos cristianos a un callejón del que no hay forma de salir, "y es necesario retroceder, no es indispensable hacer todo el camino de regreso, pero sí la parte que lleva al callejón". La revolución rusa debe destruir el orden existente; pero no por medio de la violencia, sino de forma pasiva, con la desobediencia... apartándose así de los conservadores, gentes que desean proteger su tranquilidad protegiéndose de los cambios -a estos los llama egoístas-; de los revolucionarios -de los que admira si acaso su audacia al aceptar los sufrimientos con tal de conseguir un fin que para ellos es un bien-; y de los liberales, que ni tienen la humildad de los conservadores ni la disposición al sacrificio de los revolucionarios, pero sí el egoísmo de los unos y la arrogancia de los otros. El sueño con que termina Confesión no puede ser menos imaginativo, por más que ponga en escena una cama y unas correas y al principio el lector tenga incluso la esperanza de que Tolstói se esté anticipando a Kafka: He aquí el sueño: veo que estoy tumbado en una cama. No me siento ni bien ni mal, estoy echado boca arriba. Pero comienzo a preguntarme si estoy bien echado; me parece que mis piernas no están cómodas. (...) Al examinar mi cama, veo que estoy tumbado sobre un correaje de cuerdas trenzadas, fijadas a los bordes de mi cama. (...) Por alguna razón sé que las correas se pueden mover. Y con un movimiento de piernas empujo la última. (...) Pero la empujo demasiado lejos, quisiera atraerla con los pies, pero ese movimiento hace que se deslicen las otras correas bajo mis piernas, y mis piernas quedan colgando. Hago un movimiento con todo el cuerpo para corregir mi postura, totalmente convencido de que ahora lo lograré; pero con ese movimiento se deslizan y se mueven debajo de mí otras correas, y veo que la cosa va de mal en peor: toda la parte inferior de mi cuerpo desciende y queda colgando, sin que los pies lleguen al suelo. Me sostengo sólo por la espalda, algo que añade a mi sensación de malestar otro horror, sabe Dios por qué. Entonces me pregunto lo que antes ni siquiera se me habría ocurrido: "¿Dónde estoy y sobre qué estoy acostado?". Me pongo a mirar a mi alrededor y en primer lugar miro hacia abajo, donde cuelga mi cuerpo, allí donde siento que no tardaré en caer. Miro abajo y no doy crédito a lo que ven mis ojos. No es que me encuentre a una altura parecida a la de una elevada torre o a la de una montaña, sino que estoy a una altura que nunca pude imaginar. ¿No es cierto que tiene un agradable aroma kafkiano este viaje con unas cuerdas deslizantes por la propia cama en que uno descansa, hacia un precipicio sin fondo, en el que apenas si se distingue cosa ninguna, mientras el corazón se encoge? Volvemos a la situación de la fábula oriental anterior. Nuevamente, Tolstói elige el tono alegórico para tratar brutalmente todos los teológumenos en torno a la Caída bíblica. El miedo le hace perder el último apoyo, cuando se escurra de las últimas correas se estrellará, más abajo, siempre más abajo. Una solución se le ocurre, la más racional y, al mismo tiempo, la más tramposa de todas, la más fácil y, al mismo tiempo, la más imposible: Se le rompió el espejo del Arte, se le volvió inútil, superfluo, ridículo y penoso: "si hubiera sido como un hombre que habita en un bosque del que sabe que no hay salida, habría podido vivir; pero era como un hombre perdido en un bosque, presa del terror por haberse extraviado, que corre en todas direcciones en busca de salida, y que, aun sabiendo que con cada paso que da se pierde más, no puede dejar de correr. El sueño con que culmina Confesión es, por su parte, una pieza de onirismo programático y teológicamente tendencioso. Si la vida es absurda y amo tanto la razón, es preciso que destruya la vida, escribe. Pero hay un suplemento de la razón, encargado de todo el aparato de sentido que da fuerza a la opción de existir, que fabrica la posibilidad de vivir. Un suplemento irracional, que se sabe a sí mismo perfectamente irracional, por el cual el hombre, al menos hombres como "yo, Salomón y Schopenhauer", no se aniquila toda vez que ha comprendido racionalmente el carácter ilusorio de lo finito, al contrario que los estúpidos o los malvados cuya propia tenebrosidad les hace preferir las tinieblas a la luz: sin fe es imposible vivir. Si el dato radical es que me han abandonado, ¿quién me ha abandonado? También en ese continente del sentido y todos sus credos y filioques las cosas marchan tan horrible, incomprensible, hipócrita y parasitariamente como en el de la ciencia racional. El camino de perfección tolstoiano conduce a una ecuación de distinto grado que aquellas 0 = 0 que él tanto había aborrecido en la esfera de la producción de verdades científicas, embrujadas por un estéril pensamiento identitario. La pregunta metafísica de León Tolstói es triple: "¿Para qué desear?" "¿Hay algún sentido en mí que no será destruido?" "¿Qué resultará de toda mi vida?". Y la respuesta no la encuentra León Tolstói en un escenario escatológico al uso, pues el autor de Resurrección tiene la irritante facultad de conseguir que todas sus impresionantes y salomónicas ansiedades metafísicas se le vuelvan como un boomerang, de regreso al imperio de su propia vida; pero transformadas en ocasiones para el sentido, para que la posibilidad de vivir se dé a sí misma permiso: un más acá investido ascética y trabajosamente con las galas metafísicas de lo que antaño se colocaba fuera del mundo. Un mundo en el cual el escritor siente que sólo vive verdaderamente cuando sigue buscando, cuando sigue buscando todavía. La escena tolstóiana de la Confesión reincide, como hemos visto, en estos dos actos, el del absurdo y el del sentido, el de la muerte y el de la posibilidad. Y sería disminuir muchísimo el pensamiento de Tolstói si pensamos que la segunda escena releva sin más a la segunda. Su moderno apocalipticismo debe ser traducido en los términos de una revelación psíquica y social de las ocasiones interiores del perfeccionamiento y no en los de un revival ruso del joaquinismo o de ninguna Edad del Espíritu. Tanto la fábula como el sueño estudiados a partir de este psicodrama del espíritu individual titulado Confesión quisiera compararlos con otro sueño, el más atrevido e insólitamente bello de todos los narrados por el romanticismo alemán. Pero antes, otra confesión: La tarde más importante de mi vida, ya que experimenté el pensamiento de la muerte; que no hay absolutamente ninguna diferencia si muero mañana o dentro de treinta años; que todo proyecto y todas las cosas se diluyen ante mí, y que debo amar a los pobres hombres, que tan rápidamente se van al fondo con su brizna de vida; el pensamiento [de la muerte] se transformó en el de la inutilidad de todo quehacer. Me encontré ante mi futuro lecho de muerte, pasando los treinta años, me vi con mano de difunto, abandonado, con cara de enfermo, deshecho, con los ojos de mármol, oí cómo en la última noche mis fantasías combatían entre ellas... Oh, vosotros, hermanos míos, quiero amaros más, quiero daros alegría. ¿Cómo podría atormentar el par de días invernales que os quedan de vida plena, vuestras imágenes, plenas de colores mundanos, que se decoloran en el trémulo reflejo de la vida? Nunca olvidaré aquel 15 de noviembre 1. Una cuerda cuelga de manera muy ingeniosa, aunque muy sencilla, desde la columna, y si la mitad del cuerpo descansa sobre esta cuerda, no es posible caer. Todo se volvió claro para mí, y yo estaba contento y en paz. Entonces fue como si alguien me dijera:'Atención, acuérdate'. Pero incluso el Tolstói de espiritualidad aparentemente panfletaria demuestra un rigor inquietante de puro exacerbado: también el cielo se le aparece como un abismo. Confesión no termina con la sublimación de un abismo horrible mediante un abismo tranquilizador, no. La escena es un sueño, no lo olvidemos: otra forma de elaborar la sabiduría. Y la sabiduría que progresa en este sueño está perfectamente alerta acerca del hecho de que ese abismo celestial -la fe, para evitarnos más rodeos-, carece de fundamento y reposa sobre nada, lo que sin embargo no obsta a su solidez. Esta solidez infundada disipa el miedo, es verdad; pero aun cuando el extremo de la cuerda que cuelga del abismo celestial se baste para evitarnos la caída, sólo la mitad del ser descansa sobre él. Ese pindárico -o goethiano, mal que le pese a Tolstói-"Atención, acuérdate (de que tienes que vivir)" muestra así su ambigüedad constitutiva: queda lo más difícil, trasladar esa paz ganada en el sueño al otro lado del despertar. Pues no hay por qué suponer que la mudanza de la paz de espíritu a esta otra casa de la vigilia sea un esfuerzo nada barato para la memoria. Si esas son sus intenciones y presupuestos, su estructura, sin entrar en un análisis de su prolija y deslumbrante simbología, podría resumirse así: una tarde de verano, el narrador se queda dormido en la cima de un monte. Y sueña que se despierta en un cementerio. Las tumbas están abiertas. Las puertas del osario baten sus hojas como empujadas por manos invisibles. Sólo los niños duermen en sus ataúdes. Entre la niebla, se abre camino hacia el interior del templo, donde se escuchan dos notas discordantes, imposibles de armonizar. En la iglesia, las sombras de todos los difuntos se yerguen en torno al altar, palpitantes. Sólo uno de los muertos parece tener un semblante más feliz y como ensoñador. Pero apenas entró alguien vivo, se despertó y dejó de sonreir: alzó trabajosamente los pesados párpados, pero bajo ellos no había ojos, y en el pecho palpitante, en lugar de corazón, se abría una herida. Levantó las manos y las unió para rezar: pero los brazos se alargaron y se desprendieron, y las manos enlazadas fueron a caer más allá. En lo alto de la bóveda de la iglesia estaba el cuadrante de la eternidad, en el que no había números y que era su propia manecilla; sólo un dedo negro lo señalaba, y los muertos se esforzaban por leer en él el tiempo. En esto bajó sobre el altar, desde lo alto, una excelsa y noble figura, sumida en un dolor inextinguible, y todos los muertos gritaron: "¡Cristo!, ¿No hay ningún Dios?". Él contesta: "No hay ninguno". (...) Cristo prosiguió: "He atravesado los mundos, subido hasta los soles y volado con las galaxias a través de los yermos del cielo; pero no hay ningún Dios. He bajado hasta donde el ser proyecta sus sombras, me he asomado al abismo y gritado:'¿Dónde estás, Padre?'. Pero no he oído más que la eterna tormenta que nadie gobierna, mientras el centelleante arco iris de los seres, sin que sol alguno lo creara, se alzaba sobre el abismo y goteaba. Y cuando alcé la mirada hacia el inmenso mundo, buscando el ojo divino, el mundo me miró fijamente, vacía órbita sin fondo; y la eternidad era el caos y lo roía y se rumiaba a sí misma. ¡Seguid resonando, notas discordantes, despedazad las sombras; porque Él no existe!" 5. A estas alturas, incluso los niños muertos han despertado y también ellos preguntan a Cristo por su padre: "Todos nosotros, vosotros y yo, somos huérfanos: todos carecemos de padre". Todos los demás motivos de la escala nihilista parten de aquí, del pre-freudiano motivo de la muerte del padre: fuera él mismo) Fernando Pessoa: asistir a la escena de tu propia muerte, en que se impone el pensamiento de la dilución del mundo con todas sus cosas y proyectos. Pero una dilución que no aboca al nihilismo sino, en este caso, al despertar de una vocación de amor y alegría. La de Jean Paul, como probablemente la de su amigo Jacobi también, es una vía alternativa a la modernidad crítico-ilustrada, cuya arquitectura literaria más eminente fue la Bildung. a fondo de la vida de esa masa millonaria, sencilla, cismática y analfabeta de los creyentes del pueblo trabajador. Aunque disponemos, al mismo tiempo, de documentos más que suficientes para demostrar la cautelas que el escritor mostraba ante la mera idea de pueblo: "Debo decir que desde hace algún tiempo esta palabra me resulta tan odiosa como las palabras: iglesia, cultura, progreso, etcétera" 6. tercer diálogo: un apocalipsis de la última modernidad León Tolstói está ya buscando un pretexto para huir de casa, y disponiendo veladamente con su omnipresente secretario Chertkov, su médico-discípulo Dushán Makovicky y su hija Alexandra Lvovna, Shasa, su "espantada" hacia los monasterios de Óptina Pustyn y, luego, de Shamordinó, escapando de Sofía Andréyevna: "Tenemos miedo de que Sofía Andréyevna llegue al monasterio y decidimos partir cuanto antes. Vamos hacia el sur, probablemente al Cáucaso", le va informando a Chertkov (Tolstói, 2008a, 791ss), tras haber acordado firmar sus cartas con seudónimos para que su esposa no pudiera seguirles la pista -por cierto, el de Tolstói era Nikoláiev-. Y en Florencia, un joven estudiante de filosofía de 23 años, envía por correo su tesi de laurea. Tras hacerlo, toma una pistola y se mata. La tesis de licenciatura de Carlo Michelstaedter se ha convertido, desde luego no sólo por el modo como el licenciado se evitó esperar a la calificación final, en uno de los libros de culto de las letras italianas de comienzos del siglo pasado y cuenta hoy entre sus lectores más devotos a Claudio Magris o Massimo Cacciari, entre otros. Su título es La Persuasión y la Retórica, y probablemente no haya en el largo arranque del siglo XX un ensayo que desarrolle de manera más inteligente, original e insólita, el pensamiento de Tolstói, a quien aquí no se cita por el nombre, pero a quien Carlo Michelstaedter conocía muy bien por haberle dedicado algún estudio previo. La persuasión y la retórica es un texto en el que toda una civilización finisecular cae bajo el imperio de una crítica que está vertebrada por estas dos categorias opuestas, la persua-de la voz huérfana, del gran abandonado, de ese Cristo nostálgico y desautorizado cuya muerte en la tierra carece de espesor escatológico si su padre infinito deja de existir. El motivo de la orfandad, sin el cual creo que no es abusivo decir que no se entiende bien al propio Tolstói por fuertes razones biográficas, se traduce a lo largo del sueño en términos históricos y cosmológicos: el cuadrante de la eternidad ya no funciona como compresor del tiempo, que en adelante es imposible de ser leído bajo el mecenazgo de lo infinito. Mientras tanto, el cosmos, por su parte, es una rígida y muda Nada, una vacía inmensidad, un demente azar, un vasto catafalco del Todo dentro del cual cada uno de nosotros está solo. En las fechas de mayor impacto del criticismo kantiano, Jean Paul se atreve a proponer el experimento del desorden del universo como una Nada radical sin oriente humano posible. Jean Paul permite al lector realizar la experiencia de la crisis de todo los órdenes de sentido, en el momento en que la humanidad filosófica en cierto modo más confianza depositaba en la creciente razonabilidad del cosmos. Y con el lenguaje y los símbolos de aquella esfera, la religiosidad cristiana, que más se había destacado hasta entonces a la hora de avalar metafísicamente la solvencia significativa del universo. El proyecto, en mi opinión, resulta extraordinariamente afín a los ensayos posteriores en que León Tolstói, preguntando por el sentido de su vida, pulveriza todos los sentidos posibles, provengan de la ciencia experimental, de la especulación filosófica, de los espejitos del arte o de los manejos de la alta política. "Tú y yo sabemos que la pompa de jabón de la historia se ha roto", le escribe al genial Alexandr Ivánovich Herzen en marzo de 1861, desde Bruselas. Tolstói está constantemente intimando en sus ensayos autobiográficos con la idea del aniquilamiento completo y la liberación de la vida en la que se reconoce pariente ideológico del hindú Sakyamuni o del griego Sócrates o del nepalí cosmopolita Buda. Y de esa Nada que es también su posición terrible, no le salva ni el conocimiento racional -cuya verdad es la negación de la vida-, ni la fe ortodoxa -cuya plausibilidad queda desacreditada al exigir la negación de la razón y un orden ritual y dogmático que a Tolstói le repugnaba-, sino, si hemos de confiar en su sincera terquedad, únicamente la comprensión su vida no debe creer que ha nacido, y que está vivo, sólo porque ha nacido -no debe creer suficiente su vida, ni creer que así vaya a continuar y que esté protegido de la muerte (Michelstaedter, 2009, 77s). Michelstaedter habla del persuadido, entonces, como de aquél para quien no es necesario que la vida continúe sin más, aquél que no quiere afirmarse a sí mismo a través de la afirmación dócil de todas aquellas suficiencias inadecuadas y banales correlatividades, de toda esa sarta de contingencias externas y anteriores a él para las que le han nacido: no hay pan para él, no hay agua, no hay cama, no hay familia, no hay patria, no hay dios -está solo en el desierto, y tiene que crearlo todo por sí mismo. "Yo pienso en el Gorgias", dice el joven escritor: piensa en la actualidad perfecta de su "alma desnuda", desvelada, unida al Verdadero-Bien. Como afirma uno de los mejores lectores de Michelstaedter, Massimo Cacciari, la persuasión, entendida como un "desnudarse del alma frente al juicio inexorable que debe hacerse a sí misma, no expresa sino la suprema exigencia individual de absoluto, de liberación (ab-solverse) de cualquier relatividad por parte del individuo persuadido, exigencia que señala el Imposible de la Verdadera Vida" (Cacciari, en Michelstaedter, 2009, 214). Quien quiere con fuerza su vida, no se conforma, por el temor de sufrir, con un vano placer que le sirva de escudo frente al dolor, para que éste continúe por debajo ciego, mudo, inasible; sino que, por el contrario, toma la persona de este dolor y soportando equilibradamente el peso de la pena (Sófocles, Electra, verso 120) se afirma allí donde los demás son aniquilados por el misterio; porque tiene el valor de arrancar de sí la trama de dulces y queridas cosas que nos anima a ser de nuevo puestos en juego en el futuro, y pide la posesión actual; lo que para los otros es misterio porque trasciende su potencia, para él no es misterio, puesto que lo ha querido y en ello se ha afirmado. De esta forma, tiene que crearse a sí mismo para tener el valor individual, (...) para estar en sí mismo persuadido (Michelstaedter, 2009, 79). Hay aquí tonos de Nietzsche y de Tolstói, creo, fácilmente audibles. La voz de Michelstaedter es por momentos oracular, igual que en el primero y a diferencia del segundo. Frente a lo que el autor denomina philopsychía, en que está enzarzado el ser inercial de la humanidad moderna, sión y la retórica, cuyo hilván filosófico progresa por medio de un diálogo crítico y erudito con el pensamiento clásico griego, de Parménides a Platón, igual que con los evangelios cristianos. Este libro es, podría decirse así, una fenomenología de la docilidad, de ese continuo carencial que es la vida (Nunca una vida está satisfecha de vivir en el presente), de la no posesión de sí mismo por estar hiper-ocupado del futuro, en un sucesivo movimentum de "entretantos". Es una radiografía filosófica de la inactualidad e impropiedad del ser moderno, de la deficiencia moderna. Una crítica de la vida devenida en aturdimiento, costumbre, obediencia: crítica de aquella humanidad inercial que no sabe por qué quiere las cosas que quiere y simplemente las hace. Frente a esto, Carlo Michelstaedter nos introduce en el camino de la persuasión. En el frontispicio de su ensayo figuran Lucas (Quien no posea la persuasión no puede comunicarla), Mateo (Pero los hombres buscan la vida -psyché-y pierden la vida -psyché-) y, principalmente, el Gorgias (523a-526d): "Persuadido está aquel que posee en sí su propia vida: el alma desnuda en la isla de los bienaventurados", que, como es bien conocido, remite al pasaje en que Sócrates le cita a Calicles el relato homérico del "Juicio de los muertos" 7. Este camino hacia la persuasión se opone a ese habitual sabor del mundo que al hombre sólo le sirve para continuar: haber nacido no es sino querer continuar: los hombres viven por vivir: para no morir. (...) Cuando la muerte se hace segura para ellos en un futuro determinado -se revelan ya muertos en el presente. Quien por un solo instante quiere poseer su vida, estar sólo por un instante persuadido de lo que hace -debe apropiarse del presente; ver cada presente como si fuera el último, como si después la muerte fuera algo seguro: y en la oscuridad crearse la vida por sí mismo. Antes de llegar al reino del silencio, cada palabra será una apariencia absoluta, una eficacia inmediata de una palabra que no tendrá más contenido que el mínimo oscuro instinto de vida. Todas las palabras serán términos técnicos, cuando un velo oculte la oscuridad a todos por igual, ya que los hombres estarán todos por igual domesticados. Las palabras se referirán a relaciones determinadas para todos por igual. Así como hoy se dice "fuerza de atracción", que no significa nada, sino que quiere significar sólo un conjunto de efectos que todos tienen cerca, para los que hay que suponer alguna causa suficiente, así también se dirá: virtud, moral, deber, religión, pueblo, dios, bondad, justicia, sentimiento, bien, mal, útil, inútil, etc. y se entenderán rigurosamente esas determinadas relaciones de la vida, los tópoi koinoi (lugares comunes) serán tan firmes como los científicos. Los hombres se tocarán como teclados. Entonces sí tendrá buenas condiciones quien quiera escribir una retórica. Porque la vida del hombre será la divina mesotés (medianía) que desde la noche de los tiempos futuros resplandeció ante el alma social de Aristóteles (Michelstaedter, 2009, 166). Michelstaedter recuerda las palabras del Apocalipsis con que Jesucristo se revela a Juan en la isla de Patmos, porque el tiempo está cerca: "No temas, soy yo, el Primero y el Último" (Apocalipsis, I, 17). Las recuerda, igual que Tolstói, para corregirlas. Cada quién es Alfa y Omega y ha de pasar por el trance del viejo Cristo sin delegación posible. Sin embargo, la sociedad es el imperio de la medianía retórica: pues elimina cualquier peligro que exija un esfuerzo inteligente para ser superado, encargándose de transportar las valiosas personas de sus hijos de modo que tengan siempre ansiosa de futuro, siempre acelerando el tiempo, siempre cambiando un presente vacío por el siguiente presente vacío, el persuadido ha penetrado en la extraña frase délfica: el dolor es alegría. La madurez de su presente es tanto más sabrosa, dice, cuanto más acerba es la fuerza de su dolor, que llega a estabilizar la actualidad del individuo en un tiempo infinito cada uno de cuyos instantes es un siglo en la vida de los demás: "hasta que haga de sí mismo una llama y llegue a consistir en el último presente. Entonces estará persuadido -y en la persuasión tendrá la paz" (Michelstaedter, 2009, 93). Para un Nietzsche todo esto bien pudiera ser nada más que cansancio vital. O, en una palabra, "décadence". De hecho, Michelstaedter comparte con el autor de la Gaya ciencia un claro antiplatonismo, aunque por razones especularmente contrarias. Lo que aparta a Nietzsche de cualquier modalidad de platonismo consiste en que, como recoge Cacciari y puede leerse en sus fragmentos póstumos de los años 1884-1885, nosotros no creemos en conceptos eternos, valores eternos, formas eternas, almas eternas, y la filosofía, en tanto que es ciencia y no imposición de leyes (Gesetzgebung) significa solamente la más elevada extensión del concepto de "Historia" (Historie). Es decir, Nietzsche proclama la historicidad "durch und durch", en todo y para todo, de cabo a rabo: estamos atravesados por el sentido de la relación que se da entre acontecimientos e intereses, de tal modo que, como dice el filósofo, las razones de toda afirmación de valor se deciden en el lenguaje que las designa, igual que toda idea de Bien en la voluntad práctica que la realiza. El antiplatonismo de Carlo Michelstaedter forma parte, como en Nietzsche, de una crítica a cualquier forma de intelectualismo ético; pero, a diferencia de él, lo dramático del caso estriba para Michelstaedter en que la idea platónica decae sin salvación posible en la trama infinita de las formas, en medio de la cual Nietzsche se desembaraza de cualquier absoluto como de una mala enfermedad: frente a las aprensiones universalizantes, concedamos que cada tipo histórico tiene su quántum de buenas razones. Michelstaedter, por el contrario, está alerta del "otro" peligro, el del ahogamiento de todo lo ideal en un mar de relatividades ciegas, bajo el primado de la masa. Él es un espíritu hipersensible al riesgo de que todo se convierta despóticamente en una manera de hablar o en una mera Esto que, no sin reservas, me atrevo a denominar "tensión apocalíptica" de la Modernidad, de Müntzer a Tolstói -que rehúye los narcisismos milenaristas y demás demagogias del fin de los tiempos-, con su mezcla de aparato destructivo, disolvente, absolutorio y liberador, por una parte, y su psychogogía de la vida verdadera y su camino fraternal hacia la posesión del presente, por otra, no pudo por menos de producirle cierto espanto a los espíritus más afines al Progreso y la Filosofía de la Historia, comprometidos en la razonable tarea de donar tiempo al futuro para que una criatura moralmente tan perfectible y digna de cuidado como la humanidad disponga de infinito margen de mejora. Frente a esto, Tolstói, cuyas relaciones con el progreso fueron particularmente insolentes, casi tanto como las que mantuvo con el cristianismo 8, pone brutalmente en solfa las vacuidades, las autosatisfacciones, los fetichismos, las parálisis, las supersticiones, la hipócrita ideología del "mientras tanto, hay que vivir" (¿pero qué demonio es ese tanto que hace de mientras?), en que habían ido a parar ciertas políticas de su modernidad. Una canción veneciana, recogida por Michelstaedter en La persuasión y la retórica, expresa seguramente mejor esa penosa incapacidad europea para nombrar y practicar la muerte, haciendo, eso sí, de dicha inutilidad una cierta clase de folclore vital: Se espera esperando Que llegará la hora De irse en mala hora Para ya no esperar. que elegir, retóricamente, entre la seguridad o la muerte, mientras los estupidiza como hombres cómodos y dóciles, reducidos a no salir del círculo de su realidad. Pero, cuando la trama de las fuerzas calculadas se desgarra y la violencia irrumpe en la vida y el hombre social se encuentra desnudo en contacto con las fuerzas de la naturaleza y de la humanidad y debe resistir con la consistencia de su cuerpo y de su carácter -entonces, dice Michelstaedter-, la imagen piadosa de la absoluta debilidad de quien no encuentra "ni palabras ni actos" se hace universal y manifiesta para todos. Por eso la retórica ayuda al esfuerzo constante de la sociedad, que está dirigido a volver la trama cada vez más tupida, a hacerla fuerte ante la común debilidad, mediante órganos asimiladores: entre ellos, la propiedad (a partir del momento en que el hombre quiso poder decir "esto es legalmente mío", se hizo esclavo por medio del futuro de todos los demás: él es materia, la propiedad mueble), por ejemplo, el trabajo y la educación -consistente en hacer de los niños dignos brazos irresponsables de la sociedad, verdugos que cuando ejecuten a un hombre no vean en ello nada más que un oficio indiferente que les proporcione los medios para seguir procreando según sus gustos-, por citar sólo unos pocos de entre los órganos que han servido para que los hombres sociales se contruyan una fuerza con su propia debilidad, "porque especulando con esa común debilidad han creado una seguridad hecha de recíproca convención" (Michelstaedter, 2009, 142). Las palabras a veces no se sabe bien si han salido por la boca de Tosltói o la de Michelstaedter... aunque la originalidad inaudita de este último no le impide participar de un cierto espíritu de oposición al organicismo social que, probablemente, estaba en el aire a principios del siglo XX. O, por decirlo de otro modo, se muestra más cercano a Kafka que a Durkheim, pues se imagina el reino de la retórica como una sociedad donde se puede ver a: Cada quien girando sobre su eje y sintiendo una y otra vez en sus dientes los dientes de las ruedas conexas, movidos y motores al mismo tiempo, infalibles y seguros todos, ya que a través de ellos vive la vida del gran organismo con su previsión compleja y exquisita, cristalizada en los ingenios delicados y poderosos que eliminan toda contingencia del ámbito de la vida humana (Michelstaedter, 2009, 142). filo], por ejemplo, ingenuamente cree que la autocracia y la ortodoxia son los ideales del pueblo. No se da cuenta de que la autocracia de cierta naturaleza no es más que una determinada forma, completamente externa, en la que efectivamente vivió el pueblo ruso durante un período más bien corto. Pero ¿cómo una forma, y encima pésima, y encima que ha dejado al descubierto su insolvencia, puede ser un ideal? Eso habrá que preguntárselo. ¿De qué manera la forma religiosa externa de los dogmas greco-ruso-josefistas de la religión -una forma insolvente y muy mala-puede ser el ideal del pueblo? Eso habrá que preguntárselo. (...) Es como si yo afirmara que conozco a Strájov y sus ideales porque sé que todos los días va a la biblioteca y lleva un sombrero negro y un abrigo gris. Y que por lo tanto los ideales de Strájov son: ir a la biblioteca, llevar un abarigo gris y el strajovismo". 7 Michelstaedter, Carlo (2009): La persuasión y la retórica, Madrid, Sexto Piso, p. En adelante: Michelstaedter, n.o de pág.
dos microscopios del siglo XVIII, construidos en Inglaterra. El microscopio simple-compuesto, construido por George Adams hacia 1750-1770 pudo pertenecer a D. Antonio de Ulloa o a Don Pedro Franco Dávila. Sólo se exponen dos piezas semejantes en el Museo de la Ciencia de Ginebra y en el de Londres. El microscopio compuesto, construido por Dollond hacia 1780, fue El Museo Nacional de Ciencias Naturales (Fig. 1) conserva una magnífica colección de instrumentos científicos que constituye un conjunto histórico-artístico-científico de innegable referencia. Está formada por materiales de enorme valor por su significación en la historia del pensamiento científico y su práctica, a cuya importancia hay que añadir las etapas históricas por las que transcurrieron. Puede afirmarse que se encuentra a la altura de los mejores conjuntos de los países de nuestro entorno. Estas piezas han sido englobadas en la "Colección de Arqueología de la Técnica e Industrial". Su adscripción, como materiales arqueológicos, se basa en sus características como vestigios de cultura material, producto de la evolución y práctica científica y tecnológica. La cronología de estos objetos se remonta al material que formó parte del Real Gabinete de Historia Natural, actual Museo Nacional de Ciencias Naturales. El Real Gabinete fue expresión de la ideología ilustrada del siglo XVIII. El primer Real Gabinete de Historia Natural se fundó en 1752 por el rey Fernando VI, con el ilustre marino e investigador D. Antonio de Ulloa (1716-1795) como director. Fue el primer museo español. Estuvo ubicado en la calle Magdalena, de Madrid, y sus colecciones, de diversa procedencia, se Figura 1. Edificio del Museo Nacional de Ciencias Naturales. El segundo Real Gabinete de Historia Natural fundado por el rey Carlos III estaba situado en el que fue el antiguo palacio de D. Francisco Miguel de Goyeneche, conde de Saceda y marqués de Belzunce, obra de José Benito de Churriguera, en la calle de Alcalá, n.o 13, de Madrid, junto al, entonces, recién construido edificio de La Aduana. Es un palacio que fue reformado por Diego de Villanueva (Fig. 2). En la primera planta se ubicó la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que, en la actualidad, está instalada en todo el edificio. El Real Gabinete de Historia Natural se ubicó en el segundo piso y una a tres buhardillas, además de la vivienda del Director, que ocuparía en el mismo piso que el Real Gabinete y contiguo a él (Calatayud, 1988; Villena, Almazán, Muñoz, Yagüe, 2008). JULIO GONzÁLEz-ALCALDE Y JUAN ANTONIO SÁEz-DéGANO Tuvo como primer director al gran investigador y coleccionista D. Pedro Franco Dávila (1711-1786) (Fig. 3), nacido de padre sevillano y madre criolla en Guayaquil, entonces perteneciente a la Corona española. Este segundo Real Gabinete se encontraba entre los mejores de toda Europa, puesto que la colección de Historia Natural de D. Pedro Franco Dávila era superior a la del rey de Francia. En el siglo XVIII, París contaba con más de doscientos gabinetes de Historia Natural, pero para figuras de gran importancia como Adanson, el de Franco Dávila fue calificado como el de mayor riqueza reunido por un particular, puesto que los monarcas y la nobleza formaban parte de esa línea ilustrada que podemos definir como ideológica (Villena, Almazán, Muñoz, Yagüe, 2008: 173-194;40;129-218). Entre las piezas con que cuenta la colección científica del Museo Nacional de Ciencias Naturales, son de gran significación los microscopios. Estos instrumentos científicos tienen una historia que se remonta a 1676, año en el que el mercader Leeuwenhoeck, que usaba esferitas de vidrio para observar con detalle los textiles, perfeccionó un microscopio simple que llevaba lente esférica. Con él describió numerosos objetos microscópicos, incluyendo microorganismos presentes en el agua En el transcurso del siglo XVIII se introducen mejoras mecánicas y ópticas y se emplean lentes acromáticas. También aparecen los primeros porta-objetivos tipo revólver. Los instrumentos científicos más antiguos de la colección del Museo Nacional de Ciencias Naturales son el microscopio simple-compuesto (Fig. 4) y el microscopio compuesto (Fig. 5), construidos en Gran Bretaña y datados en el siglo XVIII. Ambos son de gran calidad técnica y artística. Fue descrito minuciosamente por su autor (Adams, 1771), el cual, en uno de los pies del soporte, lo firmó G. Adams. MICROSCOPIOS DEL SIGLO xVIII DEL MUSEO NACIONAL DE CIENCIAS NATURALES Sólo se exponen dos piezas semejantes, en el Museo de la Ciencia de Ginebra (Turner, 1987: 118) y en el de Londres (Holbrook, 1992: 56, fig. 82), lo que nos indica su inmensa importancia. La primera propiedad de este instrumento es discutida. Pudo pertenecer a D. Antonio de Ulloa o a D. Pedro Franco Dávila. Pero la colección del Primer Real Gabinete, es decir el de Ulloa, fue dispersada cuando se cerró en 1761 (Barreiro, 1992: 57). En defensa de la segunda opción puede argumentarse que constan algunos microscopios de fabricación inglesa en los inventarios de los bienes de la colección de D. Pedro Franco Dávila, efectuados cuando España la compró. Por otra parte, otra teoría apunta a la posibilidad de que el Museo Nacional de Ciencias Naturales recibiera este microscopio del legado que le efectuó el prestigioso científico Joaquín María Castellarnau i Lleopart (1848-1943), ya que parte de las piezas que lo componen se encontraron en una de las cajas que guardaban su legado. El origen de este magnífico instrumento científico y su llegada a las colecciones del Real Gabinete de Historia Natural y después al Museo Nacional de Ciencias Naturales no ha podido comprobarse de manera absoluta. Es significativo, sin embargo, que conste en el inventario la llegada desde Londres, para el Real Gabinete de Historia Natural, de 10 cajones con una colección completa de instrumentos matemáticos, astronómicos y físicos, es decir científicos, recogidos en un inventario efectuado por Magellán en 1779. En la parte cilíndrica se acoplan el ocular y los objetivos. Para enfocar con mayor comodidad, la platina puede moverse de forma longitudinal a lo largo del eje. También puede efectuar ese movimiento a lo largo del eje, el espejo cóncavo. Toda la pieza pivota sobre un limbo ubicado en la parte superior. Este sistema permite dar al instrumento la inclinación que se considere necesaria. Se infiere que posiblemente las piezas que lo componen son coetáneas, pero no proceden de un mismo objeto. Está compuesto por un tubo y oculares intercambiables. Pero también presenta un revolver portaobjetivos, que constituye un sistema adoptado después en todos los microscopios de gran calidad tecnológica y que perdura en la actualidad (Moreno, Romero, Redrajo, 1996: 18-19). Le falta la roldana de la cremallera. Lleva como accesorios dos lentes tipo Wollaston, dos portapreparaciones, un objetivo múltiple, un porta diafragma, dos objetivos independientes, una pinza porta objetos, una lupa aplicable a la platina, una lámina en forma de teja y una pinza de latón. También conserva una caja de madera de caoba de 25 cm. por 15 cm. por 6,50 cm., sin cerradura y muy deteriorada. restauración de los instrumentos En el año 2008 y ante el deterioro que presentaba toda la colección de instrumentos científicos del MNCN, se procedió a su restauración (González-Alcalde, Sáez-Dégano, 2009: 10), con lo cual estos dos instrumentos también fueron restaurados. En su informe de restauración, D. Juan Antonio Sáez-Dégano explicita lo siguiente: director, aunque quien figuraba realmente como tal era D. Joseph Clavijo y Faxardo, por lo que Eugenio Izquierdo parece que fue más un director honorario (Barreiro, 1944: 74-75). Probablemente, a causa de sus múltiples actividades, ya que aunque era un conocido naturalista, también desempeñaba las funciones de juez, diplomático, secretario e informante de Manuel Godoy, que le obligaban a trasladarse de manera continuada, desempeñaría el cargo de director D. Joseph Clavijo y Faxardo. De súbditos a ciudadanos, que tuvo lugar en el Museo de Santa Cruz de Toledo en el año 2009 (González-Alcalde, 2008 b: 97). Es un instrumento de posible uso biológico o geológico, lo que en el siglo XVIII se denominaba Variable. Así se definían los instrumentos que podían ser empleados como microscopios simples o compuestos. Está compuesto por un tubo, espejo y platinas desmontables. Presenta enfoque por sistema de cremallera. Se le asignaron cuatro lentes-objetivos tipo Wollaston y un portalentes. superficie y profundidad, y la técnica de ejecución. La limpieza ha de ser homogénea y constante en toda la superficie. Las características generales del medio limpiador a utilizar son las siguientes: nivel de retención bajo; alta volatilidad; no debe producir ninguna acción química sobre los componentes originales de la materia para no alterar la estabilidad o las características estéticas de la obra; debe ser de fácil eliminación y no dejar residuos; pureza química y baja toxicidad. De esta manera se procedió en un primer momento a la limpieza de la suciedad superficial de los soportes con métodos de limpieza mecánica suave de diversos tipos: brochas de pelo suave, goma de borrar en polvo, esponjas de látex vulcanizado... A continuación se llevó a cabo la eliminación de todos los restos mediante el uso de microaspiradores. En algunos casos donde la suciedad se encontraba más incrustada o aparecían depósitos sólidos más intensos en forma de concreciones, depósitos y fibras adheridas a las piezas, fue necesaria su eliminación mecánica utilizando bisturís, escalpelos y pinzas. Además, la limpieza de las zonas más profundas se llevó a cabo mediante hisopos levemente humedecidos en agua destilada y desionizada. Las piezas fueros repasadas con un paño suave de algodón. Su objetivo principal es preservar y conservar este fondo para su conservación y difusión en el futuro. Por ello, el enfoque principal debería ser aplicar todas aquellas medidas para su conservación, tratando los conjuntos de colecciones de materiales afines de forma global para detener y evitar su deterioro. La mayoría de las acciones de este campo se ocupan de llevar a cabo la conservación mediante la aplicación de medidas preventivas externas, a la obra que evitan el deterioro y la necesidad de tratamientos en un futuro. Las piezas habían sido tratadas con anterioridad mediante un tratamiento de restauración consistente en el despiece íntegro del aparato, incluyendo la óptica; la limpieza, desoxidado y desengrasado de cada una de las piezas; la localización de piezas pérdidas completando el aparato; la recuperación del esmaltado y lacado de las piezas que conforman el instrumento. Lo más destacable del estado de conservación de estos objetos era la gruesa capa de suciedad superficial que presentaban debido a los años de almacenaje sin mantenimiento alguno. Además, estos objetos, al haber sido instrumentos en uso en su época, presentaban arañazos, roces y desgastes propios de su actividad anterior. Las piezas presentaban los siguientes deterioros generalizados: gran acumulación de suciedad superficial, depósitos de polvo, concreciones, fibras adheridas, entre otras problemáticas; abundantes manchas y cercos; gran número de abrasiones, arañazos y golpes. Se han seguido los criterios actuales de restauración aceptados internacionalmente: mínima intervención, máximo respeto al original y reversibilidad de los tratamientos aplicados. No se sometieron las piezas a tensiones con productos de los que la durabilidad está por demostrar. Los procedimientos usados han sido inocuos, para la obra y el restaurador, y reversibles. Se realizaron, de forma previa a cualquier intervención y en cada una de las piezas, las pertinentes pruebas de solubilidad que determinan el tratamiento más adecuado en cuanto a la aplicación de criterio y metodología a seguir, teniendo en cuenta cuestiones relativas a estabilidad, afinidad y reversibilidad. La elección del sistema de limpieza más idóneo depende de factores como el tipo de sustancia a eliminar, su extensión en JULIO GONzÁLEz-ALCALDE Y JUAN ANTONIO SÁEz-DéGANO aparecen los primeros porta-objetivos tipo revólver. Estos microscopios son la expresión del primer nivel de investigación internacional en el que se encontraba, en el siglo XVIII, el Real Gabinete de Historia Natural, actual Museo Nacional de Ciencias Naturales. El origen de estos magníficos instrumentos científicos y su llegada a las colecciones del MNCN no ha podido comprobarse de manera absoluta. Es significativo, sin embargo, que conste en el inventario la llegada desde Londres de 10 cajones con una colección completa de instrumentos matemáticos, astronómicos y físicos, es decir científicos. Sin embargo no consta a qué colección perteneció el microscopio simple-compuesto. Una teoría defiende su pertenencia a la colección de D. Pedro Franco Dávila, aunque otra mantiene que formó parte del conjunto de instrumentos legados por Joaquín María Castellarnau al MNCN. Con relación al microscopio compuesto, el hecho de que en el estuche de madera de caoba conste la etiqueta de un proveedor de París, podría estar indicándonos su compra por parte de D. Pedro Franco Dávila que, como es sabido, vivió durante varios años en la capital francesa (Moreno, Romero, Redrajo, 1996: 18). Ambas son unas magníficas piezas del Patrimonio histórico español que, por sus características artísticas, técnicas e históricas pueden considerarse como únicas y que, como todos los materiales que forman parte de las colecciones de los museos estatales, son considerados BIC (Bien de Interés Cultural) por la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español, por lo que tenemos la obligación de conservarlos e investigarlos para trasmitirlos a las generaciones futuras, como su herencia cultural (González-Alcalde, 1999; id. 2002: 669-674; id. 2002-2003: 199). Dentro de estas medidas el adecuado almacenamiento de las colecciones constituye uno de los principales garantes de su transmisión a generaciones futuras. El deficiente estado de conservación en el que se encontraban las piezas derivaba principalmente de un almacenaje incorrecto. El almacenamiento de esta clase de piezas puede ser un tema complejo debido básicamente a las características particulares de los objetos: heterogeneidad de materiales, formatos y tamaños debido a la diversidad de objetos, materiales constitutivos... A la hora de planificar el almacenaje de estas colecciones, se debería tener en cuenta la estandarización en lo posible de los soportes y unidades de almacenaje, el uso de materiales adecuados, una climatización controlada y una cierta organización física partiendo del espacio disponible, además de considerar el grado de accesibilidad necesario para la consulta de los materiales y efectuar una evaluación cuantitativa y cualitativa. De la prudencia y el rigor en la manipulación, de la selección de materiales compatibles, de la estabilidad de las condiciones ambientales, dependerá en buena medida la "calidad de vida" de los objetos en el lugar destinado a su almacén. El ambiente de la sala destinada a servir como almacén debería disponer de un sistema de climatización que mantuvieran la temperatura estable entre los 18-20°C y una humedad relativa estable en torno al 45 %. Las unidades de almacenamiento deberían impedir la deposición de polvo sobre los objetos mediante armarios estancos. En el transcurso del siglo XVIII se introdujeron mejoras mecánicas y ópticas y se emplearon lentes acromáticas.
El pasado 18 de junio de 2010 se inauguró en la Residencia de Estudiantes de Madrid (CSIC) la exposición "Traspasar fronteras: Un siglo de intercambio científico entre España y Alemania", organizada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), junto con el Deutscher Akademischer Austausch Dienst (DAAD) y bajo el comisariado de Sandra Rebok. Esta muestra brinda al visitante una panorámica del desarrollo de las relaciones científicas entre España y Alemania a lo largo de los últimos cien años, analizadas en su cambiante contexto histórico-político. Se inicia con los antecedentes de estos contactos en el siglo XIX y muestra tanto la mirada española hacia el país germano, por un lado, como el interés científico-literario que suscitaba en Alemania lo español. Después se muestra la regeneración científica a principios del siglo XX a raíz de la creación de la Junta para Ampliación de Estudios (JAE) en 1907 y su relación con Alemania, sobre todo a través de los pensionados enviados a este país. Podrán hallarse, tanto los resultados científicos derivados de esta cooperación, como testimonios más personales sobre la experiencia que supuso para los protagonistas realizar una estancia de investigación o de estudios en Alemania. A continuación se centra en la cooperación desde la perspectiva alemana: la difícil situación de las ciencias alemanas tras la Primera Guerra Mundial y el particular interés por España durante la República de Weimar. Se presentan varias instituciones alemanas de carácter científico, creadas en España y dedicadas a promover la cooperación binacional, como los centros precursores del DAAD o el Instituto Görres, y, en un nivel más personal, se des-criben seguidamente las estancias y viajes de varios científicos alemanes a España, sea para impartir conferencias o para realizar investigaciones propias. Tras revisar el intercambio científico existente desde la Guerra Civil hasta la transición política a la democracia en España, en el ultimo apartado se describe el estado actual de la colaboración hispano-alemana en los ámbitos académicos y científicos con especial hincapié en la labor del CSIC, del DAAD, sin perder de vista tampoco otros centros de investigación o fundaciones activas en este campo. La muestra estuvo expuesta desde el 31 de julio de 2010 al 6 de septiembre en la Residencia de Estudiantes (c/ Pinar 21). En la actualidad se encuentra en la Casa de la Ciencia (CSIC) de Sevilla. A continuación itinerará por varias ciudades de España y Alemania. Traspasar fronteras: un siglo de intercambio científico entre España y Alemania
El último libro de Lorenzo Peña confirma su viraje disciplinario hacia la filosofía jurídica, área en la que se viene desenvolviendo casi toda su producción intelectual de los últimos años, con un buen ramillete de trabajos, muchos de ellos coautorados con Txetxu Ausín. Este libro da un paso más en este cambio de orientación temática, ya que es un texto de filosofía no sólo jurídica sino también política. En él se presenta una discusión de la corriente del republicanismo cívico representada por Philip Pettit, frente a la que el autor nos propone un republicanismo de cuño totalmente distinto, que no se inspira para nada en la tradición anglosajona (a pesar de la bien conocida adscripción de Peña a la filosofía analítica), sino más bien en tradiciones latinas, como la del republicanismo radical francés, el solidarismo de León Duguit y la escuela del servicio público así como la propia tradición del pensamiento liberal y republicano español, principalmente la corriente krausista de Francisco Giner de los Ríos que indirectamente influyó en la Constitución de la II República, esta República de Trabajadores de toda clase que Peña toma ahora como modelo para un futuro diseño del Estado español. El libro se divide en tres partes absolutamente desiguales: la primera acerca de la República como valor ético y jurídico; la segunda acerca de los deberes y derechos humanos; la tercera, titulada "Hacia una República universal", formula unos planteamientos sobre temas de relaciones internacionales, siempre ligados a la defensa de los derechos fundamentales del individuo. En esta reseña voy a dejar de lado todo lo relativo al encuadramiento macro-político y filosófico, que ocupa los capítulos 0 (introductorio), 1 (el valor de la hermandad en el ideario republicano radical), 2 (vigencia de la constitución republicana de 1931), 3 (el poder moderador en la monarquía y en la república), 4 (la memoria republicana como elemento de la conciencia nacional), 5 (un nuevo modelo de república: la democracia justificativa, quizá el más original y provocativo, con una audaz propuesta que hoy por hoy no encontrará muchos adeptos) y 6 (los valores republicanos frente a las leyes de la economía política). O sea, dejo de lado toda la Parte I, aunque la misma ocupa más de la mitad del libro. Voy a concentrarme en su tratamiento de los derechos humanos, que es el tema, no sólo de la Parte II sino en realidad también, en buena medida, de la Parte III. El capítulo 7 ofrece una defensa de los derechos positivos o de bienestar, con un argumento que no figuraba en su estudio precedente sobre la cuestión (Los derechos positivos: Las demandas justas de acciones y prestaciones, de Peña y Ausín [con la colaboración de otros autores], Plaza y Valdés, 2006). El argumento nuevo es el rechazo de la teoría del pacto social que está en la base de las concepciones individualistas, desde Hobbes, Locke y Rousseau hasta Rawls y Nozick, en las cuales se entiende una primacía ontológica del individuo respecto a la sociedad formada, imaginariamente, por una concertación de voluntades individuales, la que dejaría a salvo los derechos negativos o de libertad -siendo ya discutible qué cláusulas de participación en el bienestar ajeno podría contener (Rawls, p. ej., da cabida a un cierto acuerdo de cláusula redistributiva en este pacto social)-. Siguiendo a Aristóteles y a toda la tradición premoderna, Peña concibe al ser humano como naturalmente social y demuestra que el propio escenario de tal pacto es un sinsentido, porque no se puede describir de modo inteligible. En su visión, el hombre siempre está inserto en una colectividad, una res publica, en la que los esfuerzos para lograr el bienestar son colectivos, existiendo, correlativamente, un deber de colaborar para este bien común y un derecho de beneficiarse del mismo, en lo que se fundan los derechos positivos. Este beneficio se canaliza a través del servicio publico, esta reseñas de libros tesis es que la cultura de los derechos del hombre no es un patrimonio de la civilización occidental o europea por el mero hecho de que las formulaciones modernas hayan surgido primero cerca de las costas noratlánticas, como tampoco forman un patrimonio occidental los modernos avances de la técnica. Está claro que este libro de Peña tiene varios méritos: hace aportaciones propias al debate, con rigor y claridad; sabe explotar a fondo su propia orientación lógico-filosófica, sacando de ella muchas consecuencias políticamente interesantes; defiende con valentía unos puntos de vista totalmente minoritarios, algunos de ellos no compartidos probablemente por nadie más. No está sin embargo exento de defectos. La bibliografía de algunas capítulos es sumaria y su selección controvertible. No siempre los trabajos citados se han discutido en el cuerpo del texto, mientras que, al revés, a veces los que sí se discuten luego no figuran en la bibliografía (hay capítulos sin bibliografía). El libro no consigue del todo dejar de ser una colección de ensayos, puesto que los diferentes capítulos no están homogeneizados ni suficientemente enlazados entre sí. El enorme esmero de la redacción y el característico virtuosismo estilístico del autor a veces dan una impresión de artificiosidad o manierismo. Es de lamentar que no contenga un índice de materias ni uno de autores así como tampoco resúmenes del contenido de los capítulos. Por último se echan en falta conclusiones. Estos defectos no disminuyen el valor de un libro que es una gran aportación a la fundamentación filosófica de los derechos humanos. Por Honorina Gutiérrez Méndez la misma que recoja las reivindicaciones de reparación al tercer mundo por los pasados daños de la esclavitud y del colonialismo. Lo que aquí se delinea es un derecho a la igualdad social en el plano universal. El derecho a la paz se elabora en el capítulo 11, en el que se analiza el concepto de guerra punitiva, ejemplificada por algunas campañas militares de años recientes, enjuiciándose muy negativamente el papel de la ONU y criticándose las disposiciones de la Carta y todavía más su aplicación, a través del ejercicio del derecho de veto de las grandes potencias. Dentro de este transfondo se perfila el capítulo 10 con un mensaje de mayor calado filosófico. En él se aborda el problema de si la cultura jurídica de los derechos humanos es una creación singular propia del occidente o si en ella desemboca inexorablemente la evolución de todas las culturas jurídicas por una exigencia intrínseca de la racionalización normativa que, de un modo u otro, está acarreada por las diversas civilizaciones, que convergen así en una civilización universal en la que se reconocen los derechos humanos. Esta segunda es la opción fervientemente abrazada por Lorenzo Peña, quien, a tal efecto, nos propone su filosofía del derecho universal inspirada en la filosofía de la historia universal de Hegel. Peña rechaza dos enfoques aparentemente contrapuestos: el del choque de civilizaciones de Samuel Huntington y Giovanni Sartori, con su exaltación de la superioridad de la nuestra, a la que las demás deberían plegarse; y el de Immanuel M. Wallerstein, que, frente al universalismo europeo centrado en los derechos del hombre, abogaría por un universalismo alternativo, genuinamente universal, que congregaría aportaciones de todas las culturas, postura que Peña asocia a las del postcolonialismo, subalternismo y corrientes afines inspiradas en la French Theory. Frente a los unos y los otros su aportación del republicanismo solidarista francés tan poco presente en las corrientes anglosajonas. También hacen aportaciones inéditas los capítulos 8 (las libertades asociativa e ideológica en un planteamiento republicano) y 9 (tolerancia e instrucción: el derecho a pensar mal). El republicanismo de Peña se nos presenta como un enfoque genuinamente liberal, con un marcado empeño en proponer un ensanchamiento de las libertades de asociación y de pensamiento (entendida ésta como la libertad de vivir según los dictados de la conciencia, de la que deberían disfrutar no sólo los individuos sino también las comunidades ideológicas). Peña analiza la legislación española sobre estas materias y señala una serie de deficiencias: falta una ley general de libertad ideológica; se aplica restrictivamente la ley de libertad religiosa de 1980 (excluyendo a confesiones disidentes calificadas de sectas); es muy restrictiva la ley orgánica 1/2002 reguladora del derecho de asociación (que impone un modelo democrático de organización, con lo que impide que por esta vía alcancen su personalidad jurídica las comunidades carismáticas). Con relación a la tolerancia, Peña también manifiesta sus tesis liberales, criticando la tesis ciudadanista de una educación en virtudes obligatorias, que implica, según él, una transmisión forzosa de valoraciones, basada en el punto de vista, que rechaza, de que la tolerancia es para los tolerantes. A su modo de ver, libertad hay en la medida en que gozan de ella sus partidarios y sus adversarios y las virtudes han se proponerse, no imponerse. Los últimos capítulos del libro perfilan una defensa de los derechos humanos, especialmente los de bienestar, en el escenario de la globalización, que Peña defiende aunque preconizando una orientación de reseñas de libros teca y el conjunto de sus libros y cartapacios. Y en uno de ellos, junto al borrador de La rebelión de los moriscos de Granada, en el mismo cajón, se conservaba, Vn legajo de correçiones hechas para la ynpressión de Laçarillo y Propalandia. Dichos papeles tal vez le fueron confiscados en 1573 al ser Don Diego denunciado a la Inquisición. El hecho de que López de Velasco los uniera al resto de los originales de Don Diego bien habla del conocimiento que tenía de la autoría del Lazarillo. El cosmógrafo real ya señaló en el prólogo de la edición expurgada de 1573 haber suprimido "toda la segunda parte, que por no ser del autor de la primera, era muy impertinente y desgraciada". Es obvio que López de Velasco conocía perfectamente la autoría del Lazarillo. Agulló plantea que "es posible volver de nuevo a la autoría del libro como de Hurtado de Mendoza, desechando las atribuciones al jerónimo fray Juan de Ortega, a los Valdés, a Sebastián de Orozco, a Juan Luis Vives, a Hernán Núñez el Comendador Griego, a Cervantes de Salazar, a "un humanista de la España renacentista", e incluso a Gonzalo Pérez, padre del secretario del rey Antonio Pérez" (p. Recuerda luego Agulló la opinión generalizada de la autoría de Hurtado de Mendoza y enumera toda una serie de datos y coincidencias que la corroboran como los indicados por Ángel González Palencia y Martín de Riquer. Reflexiona des-pués Agulló sobre la fecha de redacción del Lazarillo, utilizando como soporte tras la batalla que tendrá como consecuencia la captura del rey de Francia y su estancia en prisión entre 1525 y 1526. Las referencias en la obra al episodio serían fruto del recuerdo. Rizando el rizo, como así lo indica la autora, "Felipe II amenazó a Hurtado en 1573 con una acusación en firme de andar con libros prohibidos, lo que suponía una denuncia al Santo Oficio de consecuencias graves, pero ¿uno de esos libros "de prohibida lectura" no podía ser el Lazarillo y el rey estar al tanto o al menos sospechaba la paternidad literaria de la obra?" (p. No cabe duda que ya, en su momento, era más o menos vox populi la atribución a Hurtado de la obra. Concluye el libro con el Testamento y el Inventario de bienes de Don Diego Hurtado de Mendoza. En definitiva, estamos en presencia de un libro riguroso ya que, A vueltas con el autor del Lazarillo, aporta, con gran rigor, numerosos datos en los que basar su autoría y atribuírsela a Diego Hurtado de Mendoza. Esperemos que esta atribución llegue a ser definitiva. Por Francisco Fuster García Universidad de Valencia que jamás había visto; del mismo modo, serán otra vez los dibujos y grabados con la imagen de su esqueleto montado y desmontado en huesos, lo que permitirá la circulación del descubrimiento por el orbe científico. Ambos ejemplos sirven al autor para demostrar dos de las tesis en las que más insiste a lo largo de estas páginas: el extraordinario poder de la imaginación -usada por todos los que intervinieron en ambos procesos-y de lo imaginado, de lo no visto ni directamente experimentado, como instrumento para la creación del conocimiento científico e histórico; y, por otro lado, el carácter eminentemente social y colectivo de la ciencia, de su proceso de creación y difusión. En este sentido, y desmintiendo en parte la imagen tópica del científico loco y brillante que hace su descubrimiento en el laboratorio, donde vive y trabaja aislado de la civilización, el autor nos describe dos procesos sociales a muchas bandas, en los que intervinieron y terciaron decenas de científicos y humanistas de la época en ambos lados del Atlántico. Sinceramente, me parece que el libro de Juan Pimentel es una obra original y pionera en la historiografía española, un ejercicio de orfebrería histórica en el que el autor demuestra conocer y manejar una variedad de recursos técnicos, narrativos y bibliográficos, poco habitual entre los de nuestro gremio, cada vez más encerrados en nuestra disciplina, más limitados a la parcela de nuestra especialidad. El Rinoceronte y el Megaterio es un magnífico libro de historia cultural de la ciencia, pero es también un ensayo en el que se nos habla de las mentalidades de la Europa moderna (la descripción de los gustos y las prácticas de las monarquías europeas que hace el autor recuerda en algo al Marc Bloch de del mundo moderno. Igualmente, la historia de Ganda es también la historia de la tecnología (la invención de la imprenta y la producción en serie del grabado de Durero que hizo posible su difusión) que posibilitó una especie de primera globalización internacional, en el centro de cuyo éxito se situaba no la palabra y la cultura escrita, como había sucedido hasta entonces, sino la cultura visual, la imagen y su poder evocador. El otro protagonista de estas vidas paralelas diseñadas por Pimentel es el megaterio, un enorme mamífero emparentado con los perezosos y extinguido en América del Sur hace más de 8.000 años. Para ser precisos, los protagonistas son los huesos de un megaterio encontrado en 1787 en la cuenca de uno de los afluentes bonaerenses del Río de la Plata y trasladado a La Coruña y, posteriormente, al Real Gabinete de Historia Natural de Madrid, donde el esqueleto del animal fue reconstruido y estudiado, en la primera fase de un largo proceso que acabó con la identificación -que era también la creación-de una especie hasta entonces desconocida. Si en el caso del rinoceronte la persona clave del proceso de difusión fue Durero, en el del megaterio argentino llegado a Madrid lo fue el joven naturalista francés Georges Cuvier, responsable de bautizar la especie y de construir y divulgar la historia de un animal sobre el que no se disponía -a diferencia de lo que sucedía con el rinoceronte, que tenía ya su nombre y leyenda propia-de ningún tipo de información o referencia en la que apoyarse. Como había hecho Durero, nos explica el autor, Cuvier puso en pié la historia del megaterio valiéndose de su talento y de su poderosa imaginación para ver e intuir algo -la apariencia externa del animal "propietario" de aquel esqueleto-reseñas de libros sentido, cabría preguntarse:¿es Laforet un caso psiquiátrico o un caso literario? Tal vez la respuesta sea, no esa disyuntiva, sino ambas cosas a un tiempo realimentándose. La más cruda postguerra española en la que se crió no era tal vez la mejor atmósfera social para deconstruir sus problemas psíquicos, sus inseguridades y construir una identidad fuerte y saludable. De ahí que la vemos circulando por la vida con esta trinidad de noes: no escritora, no ama de casa, no personaje público. Nada de ello quiere ser y sin embargo lo es, la vida se lo ha impuesto fatalmente: es escritora, es mujer joven casada que llega a tener hasta cinco hijos y es figura pública y famosa por aquel insólito premio de Nada que la persigue toda su vida como su Gloria y su Cruz ("se puede morir de éxito", como dijo un conocido político). Evidentemente, si la vida fuera elegible, podría decir que Carmen Laforet se equivocó de fecha al nacer, que si hubiera pertenecido a una generación posterior hubiera tenido muchos más recursos y vías vitales a su alrededor (al menos como posibilidades o alternativas a su destino). Voy a dar unos ejemplos: a) No lanzarse al tálamo nupcial que era la salida quasi obligada en el franquismo (casi a lo medieval: o casada o monja, sin una tercera vía de solteríamujer independiente). b) Divorciarse antes, de un matrimonio que al parecer, no le satisfacía. c) Decantarse abiertamente por el lesbianismo que parece fue una tentación notable en su vida. cribir sin dejar por ello de ser escritora" (p. 14) que cumple la sentenciosa copla popular: "ni contigo ni sin ti, tienen mis penas remedio...". Esta es la relación atormentada que tuvo Carmen Laforet con la literatura, con el hecho de la escritura. De tal manera que Caballé pone este punto final a esta esplendida obra así: "Al morir pudo descansar de la vida y, por fin de la literatura" (p. Desde ese famoso 1945 que la define como una gran escritora y todos los reconocimientos anejos al triunfo hasta el año 2004, en que muere con 82 años, su vida es un puro tormento, siendo ella misma su peor juez, la que peor se trata, la que no puede romper el nudo gordiano al cual la ha conducido un destino trágico: el triunfo que la ha cosificado, la ha alienado, en un destino que el azar le ha traído y del cual no puede sustraerse. En suma, una tragedia contemporánea (digna de llevar a escena). Deseo dar una especie de pinceladas impresionistas, de "flashes" sobre Laforet, sin orden y sin jerarquía, con la certeza de que volveré a escribir más sobre esta vida de mujer que tanto nos puede hacer reflexionar. Veamos las claves siguientes, dichas en corto y en directo: 1) En la dialéctica individuo-sociedad, la persona se construye; la persona no es sana o enferma psíquica, en general; la enfermedad se construye y también se deconstruye jugando con los materiales sanos o insanos que estén a mano de la persona. Carmen Laforet creció sobre un pobre suelo psíquico (su familia de origen, en su Canarias natal, con orfandad de su madre, con una figura arquetípica de la madrastra mala... Me ha interesado mucho esta biografía y me ha hecho sufrir mucho también. A ratos, sentía que no quería dedicarle tanto tiempo, que deseaba "meter el turbo" y hacerle una lectura "oblicua" a gran velocidad, que ya sabía lo que iba a pasar, que era sufrimiento sobre sufrimiento lo que claramente se barruntaba desde el comienzo, pero no, la he leído en profundidad desde el inicio hasta el final. El quid de esta lectura imposible de abandonar radica en la maestría de Anna Caballé. La ha escrito con tal empatía por una vida humana, con tal dosificación del acaecer vital de Carmen Laforet que son contagiosos para el público lector. Creo que si Alfred Hitchcock hubiera conocido a Anna Caballé, sin duda la hubiera contratado como guionista de suspense bien dosificado. Creo que será el libro "del verano" para un público culto, no hay más que ver el subrayado que el suplemento de El País, Babelia, le dedicó en su portada de la Feria del Libro de Madrid. Esta biografía trata de desentrañar el siguiente enigma paradójico: "cómo se puede no es- aballÉ, anna y rolÓN, israel reseñas de libros de la opinión pública, incluso tal vez espoleada por la curiosidad del difícil acceso a ella (sus problemas de identidad hacían que la rehuyera). Una sociedad patriarcal puede encumbrar a una mujer, es el éxito de las minorías, la excepción que confirma la regla de la situación postergada de la generalidad de las mujeres (este es sólo un aspecto del tema complejo y muy matizado con curiosos resortes sociales que he analizado durante tres décadas de investigación sociológica sobre las élites profesionales femeninas). 5) Carmen Laforet fue mimada como escritora (notablemente en el plano económico). La atención que la sociedad le prestaba, le causaba un gran malestar, pero al tiempo, una reacción de ambivalencia que es como si dijera interiormente: voy a mostrarme socialmente para no desaparecer en la bruma de mi mente, hundida por mi pereza e impotencia; acepto tal conferencia para inmediatamente querer cancelarla; pues no es la conferencia per se lo que le interesa sino tratar de ayudarse psíquicamente. Alguien debió advertirlo y poner un remedio eficaz, diagnosticarla y tratarla debidamente, no dejarla "en fuga". No parece que haya tenido o haya permitido tener una ayuda que fuera al mal de raíz. La sociedad la mimaba, le daba reconocimiento y fondos que al tiempo eran una especie de prebendas envenenadas a un ser que no quería ser. "Yo, es otra", en expresión que yo adapto para ella de su admirado modelo Rimbaud (citado ampliamente en el libro). He leído esta obra con una gran piedad hacia la fragilidad humana, hacia el vulnerable curso de la vida que incluso lo bueno, un éxito, puede arruinar. He leído esta obra con empatía a la condición humana siempre sufriente pero siempre tratando de salir a flote de Carmen Laforet. decirlo en juego de palabras deliberado). Su éxito es el reverso del fracaso cultural en que se vivía en los años cuarenta en España: no había nada, podían contarse con los dedos de las manos el abanico de escritores famosos (Cela, Delibes y..., es decir, "sota, caballo y gallo") y si hablamos de mujeres escritoras, sobraba una mano. Sin entrar en la valoración de la novela en sí, se puede hablar del desmedido éxito de Nada en el desmedido contexto de un páramo cultural, de una España de papel de estraza. Dice de ella Caballé (probablemente en una de las pocas frases distanciadas o críticas hacia Laforet, a la que trata siempre con la comprensión de una vida sufriente): "Su caso no es precisamente el de una heroína sacrificada en el altar de la abnegación por los demás, sino el de alguien que sigue viviendo, cuarenta años después, de los réditos de su primera y excepcional novela" (p. En efecto, Nada es el obelisco literario levantado en plena postguerra cuya sombra la persigue, pero cuya sombra también le da a lo largo de su vida. Nada, cual fatalismo, está en su vida para mal y para bien. En otro orden de cosas, se podría decir que a Laforet le sirvió ese triunfo (aunque se vio posteriormente que era "envenenado" y con gran carga de daño psíquico) pero Laforet también le vino bien a la postguerra española, como icono literario femenino. Imposible que hoy una novela, cualquiera, obtuviera tal éxito y tan sostenido en el tiempo, en un panorama sobreabundante en autores masculinos y femeninos, en publicaciones y globalizado. 4) Sobre las élites profesionales femeninas. Como es característico en toda profesional de élite y además aglutinando en ella los rasgos de pionera, joven y guapa, Carmen Laforet estuvo en el punto de mira d) Emplear abierta y sabiamente recursos de salud, como una terapia psicológica para sus inseguridades, un psicoanálisis para sus miedos y fantasmas, etc. e) Empoderarse como mujer y, si quería, como escritora, en el aliento de la inspiración que el Feminismo está dando hoy a las mujeres. Nada de eso, abundaba en "su tiempo" y su persona tampoco lo buscó en los resquicios por los que se iba filtrando (su estancia romana en el Transtévere, en el círculo de Alberti, sus viajes a California, en los que ya se veía otra forma de vida, diversa al encorsetamiento social del franquismo, acentuado para el caso de las mujeres que aún vivían calderonianamente, bajo el peso del honor y de la honra). Una lectura desde la perspectiva de Género, como la que estoy apuntando, daría mucho de sí. Por ejemplo, de la alienación matrimonial en una sociedad patriarcal. La falta de fuerza personal y de ambición literaria la sumió en la inconsistencia. Ninguno de esos puntos mencionados arriba hizo, y se quedó bamboleante, en indefinición permanente que no tuvo fortaleza psíquica para imponerla, si ello le hubiera placido. Por el contrario, el nudo gordiano literario cada vez la iba cercando más, estrangulándola. Era el cerco de los años que pasaba sin escribir, de los compromisos casi siempre incumplidos con sus editores, de sus dilaciones sin cuento. Impotencia, angustia y más angustia era su alimento ante la escritura. No es ocioso el subtítulo que Anna Caballé ha puesto a la vida de Laforet: "Una mujer en fuga", al que añado: que no acaba de huir ni de quedarse. Invierto ahora el orden, respecto al apartado anterior, y focalizo la vista en el texto. Si Nada hubiera aparecido hoy, nada hubiera sucedido (por reseñas de libros güelles: "Gracias, Dios mío, por permitirme llevar esta vida gris. Mi pobre corazón no soportaría la fama". Por María Antonia García de León caída por tierra ante el empuje de algo tan bueno en principio como el éxito literario. Recuerdo, en este momento, aquel paradójico dictum del filósofo de la Stoa de Ar-Y la he leído también con admiración a Anna Caballé que nos ha brindado este navegar con maestría por el alma humana, nos ha mostrado con sabiduría y elegancia esa especie de safari peligroso que es la existencia humana, incluso La escuela romántica Señala Velasco el desvalimiento de los medios intelectuales alemanes tras la desaparición de Hegel y cuatro meses más tarde de Goethe. El país entero -nos dice-parecía sumido en una crisis de creación y de pensamiento difícil de superar. El Kuntst periode, utilizando la expresión de Heine, había concluido. Nuestro poeta fue el primero en establecer un correlato entre la historia literaria y la político-social. Hegel ya había afirmado "el final del arte", y Heine, más modesto, "el final del período artístico". En el decenio que va de 1820 a 1830, los aires revolucionarios vienen de Francia y culminan con la revolución de 1830 que, aunque no tiene correspondencia en Alemania, da lugar a la creación del movimiento literario La Joven Alemania, que será rápidamente proscrito. Siguiendo las directrices de Hegel: "captar el espíritu de la época", Heine "hace materia de su tiempo" el argumento de sus escritos. Pese a su admiración por Goethe, nuestro poeta busca, desesperadamente, la regeneración política de su patria, despidiéndose del apoliticismo del maestro; y ve en el romanticismo lo peor del anterior periodo artístico. Los románticos aman el pasado por el pasado y su alianza con la reacción es evidente. Madame Staël desarrolló una imagen deformada de Alemania en su obra De l'Allemagne. El propósito de Heine en La escuela romántica es, precisamente, combatir y refutar esa visón deformada de la escritora francesa que publicó veinte años antes. Opositora de Napoleón, los ejemplares de su obra fueron confiscados y destruidos en 1810, pero logró publicarlo de nuevo en Inglaterra donde se agotó rápidamente. reseñas de libros ne nunca volvió a publicar el texto censurado. Otros pequeños textos, procedentes de versiones previas, se editan ahora por primera vez en castellano. Velasco ha introducido multitud de notas tan explicativas como necesarias, manteniendo algunas de las originales de Sacristán. La escuela romántica es, sin duda, una obra imprescindible y hace de Heinrich Heine el primer autor moderno y un hombre comprometido literaria, social y políticamente con el espíritu de su época. Pero no islas (Germanía, 2009) es el segundo poemario de Matías Escalera que enlaza con poetas como Vicente Aleixandre, en su crítica a la ciudad; Dámaso Alonso, por su vitalismo y existencialismo; Valente, Riechmann y los poetas de la diferencia (Antonio Orihuela y Enrique Falcón), por su reivindicación de la memoria y del compromiso ético. En este libro, se profundiza en los temas de su primer poemario: Grito y realidad (Baile del Sol, 2008). La muerte, el paso del tiempo, la soledad, lo material y lo inmaterial, se expresan con una poética vitalista que manifiesta la fatalidad de ser hombre "pensante y sintiente" en "ciudades inhabitables y delirantes". Lo cotidiano adquiere matices existencialistas en este libro, puesto que lo que se pude señalar, escuchar, palpar o vocear son las pequeñas cosas que nos identifican como seres humanos en la gran estructura de las sociedades globales. Así, destaca, como novedad poética en Pero no islas, el análisis antropológico que Matías Escalera efectúa de los hombres urbanitas, que aparecen retratados como cuerpos contrahechos que se debaten entre la posibilidad de alzarse o de continuar doblegados. En contraste con esta antropología poética, surge una visión tecnológica del humanismo en poemas que indagan en el impacto de los discursos científicos en la vida cotidiana, constatándose la fractura entre idea y materia, que es una de las constantes de la poética de Matías Escalera. Razón y corazón son reclamados como símbolos de existencia frente al nihilismo de las estructuras tecnológicas y económicas que someten la voluntad de los hombres. Frente a los idealismos, aparece la memoria como el espacio de la poesía. A través de estas coordenadas poéticas, Matías Escalera desea "poetizar las ideas, las emociones, las experiencias y los actos cotidianos" (p. 4), configurando una poética de la razón, del corazón, de la memoria y de la acción. Así, el acto poético de Pero no islas se establece en el compromiso de realizar (en sus implicaciones existencialistas), aquí y ahora, la "transcripción, o mejor, traducción de los actos y experiencias simples -no comunicadas, ni acaso comunicables-, a símbolos poéticos -artificiosos y compuestos, pero comunicables-" (p. 4) sin evidenciarse fractura alguna en el discurso poético y poemático. A tenor de las palabras preliminares de Matías Escalera, se escuchan ecos de la polémica comunicación/conocimiento, que tanto resonó en la poesía de los años 50, inclinándose la balanza hacia una poesía de la comu- En el último bloque poemático, titulado "En tercera persona", Matías Escalera enjuicia el mundo que nos rodea para atribuir al Hombre el doliente don de la evidencia, como se puede leer en "Trabajadores desnudos", estableciéndose una poética del desconsuelo en un territorio hostilmente humano. El análisis de la realidad se efectúa dentro de una estética materialista y experiencial donde lo cotidiano se convierte en símbolo de las grandes cuestiones que atenazan al Hombre desde la noche de los tiempos. De esta manera, el poeta propone que únicamente en lo insólito y en lo sensorial existe una promesa de vida que ineluctablemente se vincula con la constatación de la muerte, alcanzándose un profundo sentir elegíaco con imágenes dantescas de seres sufridores, penitentes y dolientes por el mero hecho de constatarse en el aquí y ahora. Así, en "Poema descartado" surge el símbolo del eco como "recompensa de lo inerte", puesto que la voz o no es escuchada, o llega en el momento del silencio que se niega a escuchar. Por tanto, se conjura de nuevo la acción como protocolo de estar en el mundo, aunque sea la demorada acción del eco, pero mantenerse en la actuación, como se indica en la "Elegía [burlesque]" que cierra el libro, es decir, mantenerse en el juego (recuérdese el "estaremos" con que se cierra la primera parte de Pero no islas). La elegía final sustituye la figura del mesías de la segunda parte por la efigie del ángel anunciador del fin de los días, estableciéndose una suerte de "ceniza y gangrena" en oposición a la gloriosa sangre y arena del torero frente a la certeza de la muerte que le brinda el toro. En este sentido, el ángel anuncia la suerte del aniquilamiento, que tan vivamente se solicitaba en la segunda parte del libro, como resultado de rechazar el poder de la voluntad; y la asunción de un "inconsolable cansancio" en calidad de promesa de lo inerte para obtener la recompensa de la vida. la solidaridad individual con una multitud de anónimos oprimidos por la falacia del poder. De esta manera, la primera parte del poemario ("En primera persona") constata una serie de temas que giran en torno a la reivindicación política de los anónimos, la reescritura de la historia, del mito y de la realidad; el retrato sociológico y antropológico de la ciudad, que se erige como símbolo de la alienación del individuo; temas filosóficos y semánticos sobre el divorcio entre el acto y su expresión en el aquí y ahora, etc. La segunda parte de Pero no islas rezuma un sentimiento elegíaco ante el incesante devenir de la vida hacia la muerte (obsérvese el símbolo de la semilla en "De repente la hierba"), y este imparable acontecimiento hacia la aniquilación dota de gran misticismo a este bloque de poemas, donde la culpabilidad, provocada por la inacción, realiza la promesa fatalista de un mesías puesto en tela de juicio por los hábitos consumistas de la sociedad actual. El mesianismo, la culpabilidad, el pathos o sufrimiento, el fatalismo y la necesidad de auto-aniquilación cuasi mística, como única manera de constatarse viviente en un paisaje urbano colmado de muertos en estado prácticamente vegetativo, son los ingredientes que combina Matías Escalera para despertar la conciencia dormida del individuo en la reencarnación de la experiencia de las pequeñas cosas cotidianas que, para alcanzar su perfección, necesitan la armonía universal de las esferas cósmicas. Por todo esto, esta segunda parte concluye con el poema "Cita cierta", donde se apela a un sincero "estaremos", como única posibilidad de resistencia ante el fatalismo determinado por las inercias sociales, económicas e históricas. nicación que tenga como figura retórica central el símbolo, como ya estableciesen Bousoño y Aleixandre hacia mediados y finales de los años 40; pero, sin que se note ninguna fractura entre poesía y experiencia, es decir, que el dictus poemático no sea representación, sino testimonio. Evidentemente, la vinculación con poéticas de la experiencia es inevitable, si bien alejándose de la artificiosidad representativa del neón, de las oficinas, de los aeropuertos..., etc., para reclamar el espacio realista del "embotellamiento", del "despertar de cada madrugada", del "mirarse al espejo cada mañana", de "la firma de una hipoteca", del "cobro de la nómina", de "la compra de un electrodoméstico", etc. Por tanto, el poeta llama la atención sobre los actos de cotidianeidad que confirman la existencia del ser humano en el aquí y ahora del capitalismo tecnológico. En otro orden de cosas, Matías Escalera incide en una serie de dicotomías de raigambre post-estructuralista que acotan el entramado ideológico y estético de su poemario: lo grande y lo pequeño; lo evidente y lo oculto; el dentro y el afuera. Estas dicotomías giran en torno a la problemática vital del hombre corriente desde las premisas del racio-vitalismo, pues vienen a esclarecer que el conocimiento es una fuente de poder y que la manipulación de la realidad conlleva una poderosa voluntad de poder en aquellos que camuflan la simpleza de las cosas que simplemente suceden. Por esto, Matías Escalera reclama la importancia del acto y de la acción, porque mediante ellos el hombre puede percibir sensorialmente la realidad que se desvirtúa en los discursos mediáticos, políticos y económicos. Así, en la aprehensión del acto, el hombre corriente siente que él también puede hacer y, a pesar de ser una sensación transitoria que se marcha con el efímero instante, se va forjando una conciencia colectiva de poder a partir de reseñas de libros posrománticas, que tan denodadamente se esforzaban en brindar al lector la subjetividad del poeta, planteándose una estética materialista en la que la realidad que experimentamos por nosotros mismos y que conocemos a través de los medios de comunicación, es la materia con que se cincela el poema a través de un proceso de alegorización, en el que se pretende mostrar una imagen alternativa de la realidad, que diverge de la versión oficial de nuestro mundo, ofrecida en todos los canales comunicativos de la era digital. Por José Andrés Calvo Rodríguez tico, Matías escalera analiza las tendencias sociales, históricas y económicas que repercuten en el día a día de los tipos humanos que retrata en sus versos, desplegándose una poética del desconsuelo que se caracteriza por mostrar al lector la agonía del ser humano por alcanzar y agotar su humanidad en un mundo superficialmente aséptico, debido a la tecnificación del consumo y a la despiadada impersonalidad que existe actualmente a nivel sociológico y antropológico. Finalmente, reconocer que Pero no islas propone un contrapunto con las estéticas Por todo esto, y a modo conclusivo, se puede considerar que Pero no islas configura una reescritura de la poesía simbolista, donde el proceso de simbolización no remite a una serie de imágenes subjetivas o intrasubjetivas, sino que se alude a la realidad más cercana y cotidiana del hombre corriente. De este modo, también se reconfigura la poética de la experiencia, alejándose Matías Escalera de los tópicos comunes de dicha poética, para acercar al lector una realidad sin estilizaciones en la que el hombre de a pie se enfrenta a un mundo hostil desde su propia asumida pasividad. En este marco conceptual y esté- Traducción de Alberto Ciria Barcelona: Herder, 2010, 470 pp. La cuarta y última parte se titula "Textos sueltos". Se trata de un conjunto misceláneo en el que Heidegger no duda en utilizar textos griegos, como en Píticas VIII, 92 ss. Muchos de los poemas están dedicados. Seleccionamos el titulado "Legado de la pregunta por el ser. Mantén separados: los caminos del pensar de todo procedimiento del posicionar. Entre procedimiento y camino se abre un abismo parte: "Camino a casa", "El anillo de la diferencia del ser", "Viraje", "Entonces estamos a cubierto", "Amo: volo ut sis", "Sonata sonans", "Llegada", "Señas", "Papeletas con anotaciones sobre "Señas"", "Comienzo que hace propio e inicio en el acontecimiento de hacer apropiado "de la" libertad desasida", "Desde el taller", "La cabaña al anochecer", "Píndaro", "Istmicas V, 1-16", "Ηρακλειτοσ ′Ο Σκοτεινοσ", "Surcos" y "Si de las mercedes retiradas/ Tan sólo me recayera". Reproducimos tan sólo un breve poema que nos remite a la concepción heideggeriana de ser-para-la muerte: Pero qué lejana está aún, incluso en la cercanía, la muerte. En la tercera parte, la sección inicial, "Pensamientos poéticos para el legado de un pensar", se ve completada con una segunda "Pensamientos poéticos. Versión nueva Dentro del Apartado III dedicado a Pensadores sólo he de referirme a dos artículos, pues un análisis de todos haría esta crítica interminable. El primero, titulado "El amigo de un amigo" y fechado en 1990 narra la relación entre Scholem y Benjamin. Da inicio a la reflexión una serie de consideraciones sobre la erudición de primer orden, tan rara como el arte o la poesía excelsos. Requiere una memoria capaz pero minuciosamente precisa, una extraordinaria concentración, finura y una especie de piadoso escepticismo en el manejo de testimonios y fuentes, así como claridad de presentación. Todos estos requisitos definidos por Steiner confluían en Scholem, y en sus extraordinarios estudios sobre la Cábala. Su amistad con Benjamín se inició en 1915 y pese a su diferencia de edad, cinco años, notable en la época juvenil. Esa amistad se convirtió tanto en leyenda como en investigación erudita. A pesar de sus coincidencias, las diferencias entre los dos eran mordaces, aunque su interés mutuo por el sionismo fue un poderoso lazo entre ellos. Luego la vida les separó. La trágica muerte de Benjamin es bien conocida. El siguiente artículo, "Un mal viernes", fechado en 1992, nos habla de Simone Weil. Steiner repasa la trágica vida de la filósofa, sus bandazos ideológicos. Nos dice: "El precio que Simone Weil pagó por destacar estuvo cerca de ser totalmente insoportable. Consumió su salud hasta una muerte prematura deseada. Habitó en su cuerpo como si fuera un tugurio condenado". Y concluye: Simone Weil fue, indudablemente, la primera mujer entre los filósofos. Fue también una trascendental perdedora nata (schlemiel). Podríamos seguir escribiendo o trascribiendo página tras página, comentado todos y cada uno de los artículos. Pero no somos nosotros, sino los lectores los que deben sumergirse en esta obra. En pocos casos un libro es tan recomendable como el que hoy reseñamos. Por Alberto Sánchez Álvarez-Insúa Instituto de Filosofía, CSIC No 1010 reseñas de libros plástica el vacío juega a la manera de un instituir que busca y proyecta lugares. En este sentido, la plástica sería "la corporeización de la verdad del ser en la obra que instaura lugares". El estudio concluye con una cita de Goethe: "No es siempre necesario que lo verdadero tome cuerpo; basta con que se expanda espiritualmente y provoque armonía; al igual que el son de las campanas, basta con que se agite por los aires con solemne jovialidad (Máximas y reflexiones)". Una vez más, la editorial Herder nos ofrece una obra singular del filósofo alemán. Da continuidad así al proceso iniciado con El concepto del tiempo, Camino del campo, De la esencia de la verdad, ¿Qué es la filosofía?, La idea de la filosofía y el problema de la concepción del mundo y el excelente "diccionario terminológico" El lenguaje de Heidegger, obra del traductor de este volumen, que tuvimos ocasión de reseñar con anterioridad. Labor esta de la editorial Herder tan necesaria como encomiable. Por Alberto Sánchez Álvarez-Insúa Instituto de Filosofía, CSIC bre el arte, el espacio y el juego recíproco de ambos. El hombre, con el arte, irrumpe en el espacio. Las artes figurativas ¿entra en colisión con el espacio?¿El espacio es el mismo después de la irrupción de la obra de arte? ¿Subsiste el espacio como vacío entre los volúmenes? ¿Se adueña la plástica del espacio? ¿Es la plástica una dominación del espacio? Todas estas interrogantes, y algunas más, las plantea Heidegger en los primeros párrafos de su estudio y las va dando respuestas en su parte final. El espaciar aporta lo libre para un asentamiento y un hábitat del hombre. El arte como plástica: no una toma de posesión del espacio. La plástica no sería una confrontación con el espacio. Lo que denominamos "volumen" debería perder su nombre. No podía faltar una reflexión sobre el vacío. Para nuestro filósofo, en la medida en que el vacío está hermanado con el carácter peculiar del lugar, no es un echar en falta, sino un producir. El vacío no es nada, tampoco una falta. En la corporeización Martin Heidegger y Eduardo Chillida se conocieron en 1968 en uno de los encuentros organizados por la galería Erker de St. Gallen (Alemania). Su amistad intelectual recién comenzada dio lugar a una colaboración artístico-filosófica. En otoño de 1969 nuestro filósofo publica el libro que nos ocupa en una edición limitada para bibliófilos de 150 ejemplares. La edición incluía el manuscrito de Heidegger en litografía, un disco con la grabación del texto leído por nuestro autor y siete litho-collages del escultor vasco. La edición actual se limita al texto bilingüe acompañado de unas aclaraciones finales, una excelente bibliografía y una serie de notas explicativas. Dedicado a Chillida, la obra se inicia con dos citas: la primera de G. Chr. 131); y la segunda, extraída de la Física de Aristóteles. El texto heideggeriano, fiel a los planteamientos de su autor es una profunda y permanente interrogación so- reseñas de libros escrito y que su historia comenzó mucho antes que fuera publicado ("Los comienzos"). Según la autora, el libro de Darwin no se ajusta a los atributos que hoy consideramos debe poseer un libro científico, pues "está escrito con un estilo maravillosamente personal. No incluye gráficas ni fórmulas, no hay referencia alguna a cifras envueltas en la bata blanca de un laboratorio, ni tampoco lenguaje especializado" (p. Por tanto, el análisis de la dimensión personal de Darwin es uno de los puntos de arranque para comprender la historia de El origen de las especies. La autora explica que la influencia de sus abuelos fue importante porque ambos contribuyeron en gran medida al florecimiento intelectual inglés en el siglo XVIII. Erasmus Darwin, fue poeta, médico y precoz evolucionista. El otro abuelo, Josiah Wedgwood, fue un famoso alfarero y ceramista conocido por el desarrollo de un material nuevo conocido como "la cerámica de la reina". La personalidad de Darwin, tal como nos muestra Browne, lo llevaba a evitar participar en cualquier actuación o debate público. Prefería mantenerse en su jardín en Kent y llevar una vida familiar de campesino, escribiendo cartas, compartiendo con amigos y realizando experimentos de historia natural. Browne hace notar que Darwin en su Autobiografía afirmó que le satisfacía la idea de ser un párroco rural. En esta "prehistoria" de El origen de las especies la autora describe la importante influencia para el despertar científico de una parte viene a profundizar (si cabe aun más) el estudio que lleva realizando hace más de 20 años sobre la figura y la obra de Darwin. En segundo lugar, también pasa a engrosar la aplastante cantidad de iniciativas editoriales que se han desarrollado con motivo de las conmemoraciones sobre el nacimiento del naturalista y la publicación de la obra que lo llevó a tener un sitio privilegiado en los anales de la historia occidental. Aunque sin marginar el análisis de las teorías propuestas en El origen de las especies, Browne se distancia de este clásico acercamiento y se introduce especialmente en dos elementos que a simple vista parecen diversos, pero que la autora trata como parte de una misma coherencia: la experiencia personal de Darwin (cómo fue convirtiéndose en naturalista) y los valores económicos y políticos de las clases medias de la época que influyeron en el proceso de elaboración de la obra. Es una síntesis crítica que traspasa el análisis de los acontecimientos relacionados directamente con la publicación del libro, pues la valoración de la actuación de Darwin y la influencia de sus ideas, lleva a la autora a analizar los actuales debates desarrollados en Estados Unidos sobre el tema. El estudio se encuentra organizado en cinco apartados bien definidos ("Los comienzos"; "Una teoría sobre la cual trabajar"; "La publicación"; "La controversia"; "El legado"). En su mirada de larga duración, Browne comienza reconociendo que El origen de las especies es uno de los libros científicos más importantes que se haya En 2009 se celebró, con gran pompa internacional, el bicentenario del nacimiento del célebre viajero y naturalista Charles Darwin (1809-1882). Como si la propia naturaleza dejara ver la acción de sus leyes, la fecha también coincidía con la celebración de los 150 años desde que por primera vez se dio a la estampa el libro científico que, con seguridad, cambió la historia del conocimiento sobre el hombre y su historia: El origen de las especies (Londres, 1859). La organización de reuniones científicas, publicaciones de libros, artículos, reediciones y todo tipo de actividades relacionadas con la vida y obra de Darwin fue abrumadora. Janet Browne, historiadora de la ciencia de la Universidad de Harvard, es una de las más importantes especialistas en el estudio de la obra del sabio naturalista inglés. Ha sido editora de su correspondencia y últimamente ha realizado uno de los trabajos biográficos más completos publicado en dos volúmenes titulados Charles Darwin. Voyaging (vol. 1, London, 1995) En síntesis, una obra de referencia no sólo para los estudiosos de la obra de Darwin, sino para todos los investigadores e historiadores que buscan develar las diferentes y discretas alianzas entre vida personal, ciencia, sociedad y política. Por Francisco Orrego González * virtiese en movimientos políticos de relevancia a inicios del siglo XX extendiéndose por Europa y América. Con todo, posteriormente en la década de los 60' y 70', tal como observa la autora, la historia de El origen de las especies sigue escribiéndose. Durante esas décadas se han continuado realizando nuevas síntesis sobre el pensamiento biológico y las tesis evolucionistas con la participación de nuevos partidarios de las tesis creacionistas y antidarwinistas. En la actualidad, observa Browne, acalorados debates rodean la enseñanza en Estados Unidos sobre las nuevas teorías creacionistas y el evolucionismo, cuyo nuevo debate se sumerge en una alternativa al darwinismo: el "diseño inteligente". Retrotrayéndonos a la introducción del libro y citando nuevamente a la autora: "En muchos aspectos, su historia -la de El origen de las especies-es la historia del mundo moderno" (p. En último término, la tesis del libro que Browne nos entrega sería la explicación de cómo una obra -la de Darwin-traspasó con creces los límites temporales y los interior de la tesis darwinista proponiendo que la fuerza motriz de la evolución era la cooperación. De igual manera, para reconstruir la historia de la vida de la Tierra se optó por utilizar caminos alternativos a la evolución darwiniana. Se desecharon las respuestas que se basaban en ideas biológicas como lo hacía el darwinismo inicial fruto de los importantes descubrimientos que la paleontología había realizado a fines del siglo XIX. Browne explica que en la década de 1940 el darwinismo es revalorado luego de que se realizara una nueva síntesis de las ideas del sabio inglés. Para explicar la casi desaparición de la influencia del darwinismo, la autora muestra como a principios del siglo XX gran parte del mundo desarrollado quedó sumergido en sistemas de pensamiento eugenésicos y hereditarios a gran escala (tras la irrupción de los descubrimientos de Mendel cuyo hito más importante fue el I Congreso Internacional de Eugenesia celebrado en Londres en 1912). La relajación de los valores morales y el declive de las "aptitudes biológicas de la nación" llevaron a que la eugenesia se con- FriederiCH-sTeGMaNN, Hiltrud (ed.) Viaje de Ámsterdam a Génova pasando por Madrid y Cádiz Alicante: Publicaciones de la Universidad de Alicante, 2007 reseñas de libros país. Al final de la publicación, a continuación de las cartas, se presenta como documento adicional el ya mencionado "Apéndice sobre la manera de viajar por España". La introducción de Friederich-Stegmann pone el viaje y las aportaciones de Fischer en su contexto histórico, ilustra con varios ejemplos la repercusión que experimentó entre sus colegas coetáneos y, con la ayuda de citas de la propia obra, logra despertar la curiosidad por conocer más detalladamente las descripciones de Fischer. Esta edición además ofrece a continuación una amplia bibliografía con las publicaciones de Fischer sobre España, otros libros de viaje citados, así como la literatura secundaria, además de un índice onomástico y un índice toponímico, lo que le añade valor a esta edición para el mundo académico. En resumen, con esta publicación la editora hace accesible al lector español una valiosa descripción de la España de finales del siglo XVIII que, debido a su gran repercusión y el momento temprano en la que fue editada, tuvo en su época un significado para la difusión de conocimientos sobre este país. Así mismo, hoy día aún constituye un importante documento histórico para la construcción de la imagen de España en el exterior. CSIC tiempo, antes de que se iniciara ya en el nuevo siglo la gran ola de viajes y de grandes cambios en este país (por ejemplo, debido al desarrollo de los nuevos medios de transporte como el ferrocarril) y, además, por defender a España contra la imagen negativa imperante en aquella época. La reciente edición de la obra Viaje de Ámsterdam a Génova pasando por Madrid y Cádiz, de Hiltrud Friederich-Stegmann, contiene una traducción del texto al castellano, realizada por la propia editora, precedido por un interesante estudio introductorio. Este estudio revela el gran conocimiento que tiene Friederich-Stegmann de la persona y la obra de Fischer así como del contexto histórico, es decir, las descripciones de la España coetánea, las fuentes de inspiración de este autor, y los autores que posteriormente se referirán a sus escritos. Precisamente la obra en cuestión alcanzó una gran repercusión en la Europa de la época, despertó en muchos lectores el deseo de visitar España y logró ser traducida en poco tiempo a cinco idiomas (sueco, neerlandés, francés, inglés y danés). Está redactada en forma de cuarenta y cinco cartas, de las que la carta número treinta y tres ofrece una amplia lista, en la que Fischer presenta y comenta brevemente las más destacadas publicaciones que se habían editado en España en ese momento en las diferentes áreas de conocimiento, con lo que el autor muestra que estaba al corriente de la actividad científica de este española Viaje de Ámsterdam a Génova pasando por Madrid y Cádiz, publicado en el año 1799, Fischer nos presenta un cuadro general sobre España, enmarcado en una descripción de su viaje por este país, en el que se abordan los aspectos más diversos de la realidad española. Se trata de una descripción más bien impresionista del país, salpicada de comentarios entusiastas del paisaje y aderezada con la rica mención de escenas callejeras y las costumbres de la gente, lo que el propio Fischer concibió como complementario a la publicación de Jean-François de Bourgoing. Además de esta obra, el autor profundizó en el estudio de dos regiones de España, dedicándoles a cada una de ellas un trabajo detallado: primero, uno a la región de Madrid (Cuadro de Madrid, 1802), donde también trata la situación de la ciencia española y, a continuación, un segundo dedicado a la región de Valencia (Cuadro de Valencia, 1803-1809), que fue publicado con una traducción al español en 2008. Aparte de estos tratados científicos, que aportan de una manera sistemática y detallada una gran cantidad de información, a este autor también le debemos una descripción general sobre lo que significaba viajar por España en su época, publicada en 1799 como "Apéndice sobre la manera de viajar por España" en la revista Allgemeine geographische Ephemeriden. Se trata de un documento instructivo y revelador, por demostrar las condiciones de viaje en ese
Científico Titular en el Instituto de Filosofía del CSIC, desarrolla su actividad en el Grupo de Estudios Lógico-Jurídicos (JuriLog: www.jurid.net/jurilog). Sus líneas de trabajo son las éticas aplicadas, los derechos humanos y la lógica de las normas. Responsable por parte del CSIC de la Unidad Asociada de Éticas Aplicadas entre la Universidad de Salamanca y el Instituto de Filosofía del CSIC. Editor de DILEMATA [URL], portal web y revista electrónica de éticas aplicadas. Autor de artículos en revistas como Enrahonar, Ragion Prattica, Ludus Vitalis, Doxa, Studia Leibnitiana, Isegoría, entre otras, y monografías como Entre la lógica y el derecho. Es Doctor en Filosofía. Ha cursado estudios en la Universidad de Tübingen (Alemania) y disfrutado estancias de investigación en las universidades de Zürich, Princeton y Yale. Ha sido Investigador contratado en el Instituto de Filosofía del CCHS-CSIC, donde es miembro de diversos Proyectos de Investigación. Actualmente es docente de especialización y posgrado en la Universidad de Deusto. Especialista en estudios sobre la génesis de la Modernidad europea y relaciones entre Literatura y Filosofía, es autor de numerosos artículos para revistas internacionales y de los libros: "Filosofía y Leyenda. Variaciones sobre la última modernidad (de Tolstói a Musil)" (Anthropos, 2009) y "La prohibición del amor. Sujeto, cultura y forma artística en Thomas Mann" (Barcelona, Anthropos, 2004). Licenciada y Doctora en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y Doctora en Derecho por la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Es profesora Titular de Filosofía del Derecho en la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid). Desarrolla su actividad docente e investigadora en el ámbito de la Filosofía del Derecho, la Teoría del Derecho y los Derechos Humanos y en los últimos años está trabajando también en cuestiones de ética pública. Doctor en Geografía e Historia, sección Prehistoria, por la Universidad Complutense de Madrid. Funcionario del Cuerpo Facultativo de Conservadores de Museos. Conservador de las colecciones de Artes Decorativas, Arqueología de la Técnica e Industrial y Pintura Histórica del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Ha trabajado en instituciones como el Museo Arqueológico Nacional, Museo Nacional de Artes Decorativas, Museo Nacional de Reproducciones Artísticas y Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Cuenta con numerosas publicaciones científicas, la mayoría relacionadas con la arqueología protohistórica en general e ibérica en particular, además de otros trabajos en medios de comunicación. Investiga los rituales de iniciación ibéricos en cuevas-santuario. Además estudia las colecciones de las que es conservador en el MNCN (CSIC). Ponente y conferenciante en congresos internacionales y nacionales y reuniones científicas. Profesor Titular de Filosofía del Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid. Autor de Concepciones de la democracia en el pensamiento político contemporáneo (Trotta, 2006) y de Teoría e ideología en el pensamiento político de Norberto Bobbio (Marcial Pons, 1998), con prólogo de Norberto Bobbio. Su campo principal de trabajo es el debate en torno a los presupuestos y desarrollos de la teoría deliberativa de la democracia, aunque se ha ocupado también de cuestiones de teoría del derecho, derechos humanos e historia de las ideas jurídicas y políticas. Sus trabajos han aparecido en diversas revistas españolas, italianas y latinoamericanas, entre las que se encuentran Claves de Razón Práctica, Doxa. Cuadernos de filosofía del derecho, Cuaderno Gris, ER. Revista de Filosofía, Jueces para la democracia, Analisi e diritto, Teoria Politica, artículos científicos, los libros: Teoría de la constitución como ciencia de la cultura (Tecnos, 2001); Pluralismo y constitución (Tecnos, 2002); Pasado y presente de los derechos humanos (Tecnos. Catedrático de Filosofía del Derecho en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. Se licenció y doctoró en Derecho en la Universitat Autònoma de Barcelona, donde ocupó su primera plaza como profesor. Se ha dedicado a cuestiones de estructura y dinámica de los sistemas jurídicos, con especial atención a las contribuciones de la lógica deóntica. En los últimos años, sus publicaciones se ubican en el ámbito de los fundamentos filosóficos de la constitución, un espacio en donde convergen la teoría y la filosofía jurídicas, la filosofía del lenguaje, la filosofía moral y política, la teoría de la democracia y de los diseños institucionales. Fruto de ello es su último libro La Constitución: modelo para armar (Marcial Pons, Madrid, 2009) que continúa la vía iniciada en Legal Indeterminacy and Constitutional Interpretation (Dordrecht: Kluwer, 1998). Ha publicado, por otro lado, en revistas como Erkenntnis, Law and Philosophy, Ratio Iuris, Doxa, Theoria, Análisis Filosófico, etc. Desde 2005 es el rector de la Universitat Pompeu Fabra. Profesor Titular de Filosofía en la Universidad Complutense. Sus líneas de trabajo se sitúan en la confluencia entre la antropología filosófica y la filosofía moral: el enfoque prudencial de la ética, la teoría de los sentimientos, el enfoque de las capacidades humanas. Autor de La idealidad del espacio (Univ. Coordinador de la sección sobre desarrollo humano y justicia global del portal de éticas aplicadas www.dilemata.net. Profesor de Historia de la filosofía medieval de la Universidad de Calabria, Arcavacata di Rende (CS), Italia. Autor de una serie de artículos sobre filosofía práctica y sobre metafísica y ontología en momentos diversos de la historia del pensamiento, particularmente obras acerca de la filosofía normativa franciscana: Volontarismo e diritto soggettivo (Roma 1999), sobre la contribución franciscana a la formación de la noción de derecho subjectivo; La Nexos, etc. Además ha traducido al castellano, entre otros, a Norberto Bobbio, Luigi Ferrajoli o Riccardo Guastini. Agregada y doctora en filosofía por la Universidad de Paris-I Panteón-Sorbona, consagra sus trabajos de filosofía moral y política al análisis de la percepción de las desigualdades y su legitimación en un contexto redistributivo. Se apoya en un corpus normativo filosófico y económico así como en trabajos de la sociología para desentreñar las condiciones de aceptabilidad de las medidas redistributivas y de los principios de adjudicación de los bienes. Se interesa igualmente por cuestiones de ética aplicada que se plantean en el marco de la reanimación neonatal, las decisiones de interrupción del embarazo y la eutanasia. Caroline Guibet Lafaye es autora de varios artículos y obras en esos campos, en particular dos libros publicados en 2006 en las Presses Universitaires de Laval: La justice comme composante de la vie bonne y Justice sociale et éthique individuelle; y, más recientemente, de una obra publicada en 2009 en las Presses Universitaires de Louvain: Penser le bonheur aujourd'hui. Desde 1991 es Profesor Titular de Filosofía y Teoría del Derecho en la Universidad de Sevilla. Está especializado en filosofía jurídica y derechos humanos en países de habla alemana y eslava, así como en países islámicos, a nivel comparatista interdisciplinario. Conferenciante preferentemente en Alemania y España. Sus trabajos han sido traducidos en parte al alemán (Bayreuth) e italiano (Bolonia). Es autor de los libros: Filosofía y Teoria del Derecho en P. Häberle. Una aproximación panorámica al pensamiento del autor y a su repercusión en el mundo desde premisas de la filosofía de la experiencia juridica española, prólogo de P. Häberle, epílogo de F. Fernández Segado (2009). "Los derechos humanos como historiografía y filosofía de la experiencia jurídica", en G. Oestreich, Simetrías y disfunciones frente a G. Radbruch, 2005, 2.a ed. Ampl. y rev. 2007. Derechos humanos y mundo islámico, 2001, reimprs. Ha traducido, aparte de numerosos boraciones sobre temas de lógica, historia de la filosofía, teoría del conocimiento, metafísica y filosofía del lenguaje. Es investigadora contratada en el Instituto de Filosofía del CCHS-CSIC. Doctora en filosofía por la HBK de Braunschweig, fue profesora contratada de filosofía en la Kunstakademie de Múnich (1993Múnich ( -2001)). Ha sido profesora invitada en distintas universidades de Alemania, España, Suiza, Bielorrusia, Rusia, Puerto Rico y Colombia. Temas centrales de sus publicaciones son el espacio, la función y dinámica del arte, fundamentos epistemológicos y modelos del mundo, así como la influencia de Tolstói en la filosofía. Ha publicado la monografía "Das Netz der Welt. Ein philosophischer Essay zum Raum von Las Meninas" (Wilhelm Fink, 2008) y ha editado el libro "Las artes en la época del espacio" (Residència d'Investigadors, CSIC-Generalitat de Catalunya, 2010). Sus investigaciones actuales se centran en el espacio y tiempo de la memoria y sus formas pictóricas y artísticas. philosophie normative de Jean Duns Scot (Roma 2001), sobre la concepción general de la filosofía práctica de Duns Escoto; La contraddizione vera (Roma 2005), consagrado a una lectura paraconsistante del pensamiento escotista; La Summa fratris Alexandri e la nascita della filosofia politica francescana (Palermo 2008), dedicado a la formación de una agenda normativa del pensamiento franciscano; ha editado Pauvreté et capitalisme (Palermo 2009), una antología sobre la filosofía económica y la justificación del capitalismo -habiendo redactado una introducción general sobre el problema de la legitimidad del imperio medieval y una contribución dedicada a la justificación franciscana del capitalismo-. Licenciado en Filosofía y en Derecho y Doctor en Filosofía por la Universidad de Lieja (1979) es uno de los creadores de la lógica paraconsistente. Miembro del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, es también Profesor de Investigación del CSIC y animador del Grupo de Estudios Lógico-Jurídicos (JuriLog) así como director de la revista digital de filosofía analítica SoRI-TES. Su propuesta filosófica se cifra en el cumulativismo -teoría de los incrementos paulatinos y agregativos-y su labor actual es desarrollar una lógica jurídica gradualística con aplicación a la filosofía del derecho, principalmente a través de una axiología nomológica. Sus dos libros más recientes son Los derechos positivos: Las demandas justas de acciones y prestaciones (co-autorado con Txetxu Ausín y con la colaboración de otros prestigiosos universitarios. Madrid, Plaza y Valdés, 2006) y Estudios republicanos: Contribución a la filosofía política y jurídica (Madrid: Plaza y Valdés, 2009). Ha publicado más de un centenar de cola-
Presidente del CSIC Es un hecho conocido que el Comité Nobel no pensaba en ella, sino solo en Henri Becquerel y Pierre Curie para el premio, y que fue su marido Pierre quien informó al Comité de que una parte fundamental de sus descubrimientos eran obra de Marie y que, por lo tanto, merecía compartir con ellos el premio Nobel de física de 1903. Para su segundo premio Nobel, el de química en 1911, ya no necesitó Marie Curie de ningún introductor, entre otras cosas porque tras la trágica muerte del marido en 1906, ella heredaría su cátedra y se convertiría en la primera profesora universitaria en dictar clases, tras siete siglos de historia de la Sorbona, de manera que enseguida fue reconocida como una científica eminente y, también, como una ciudadana ejemplar. La química, como disciplina científica, se adelantó así, con su habitual modestia, a otras ramas de la ciencia que tardarían todavía décadas en reconocer que las científicas pueden alcanzar el mismo grado de excelencia que sus colegas varones; concretamente, los primeros premios Nobel individuales de medicina y de física son de 1947 y 1963, respectivamente. He hablado de la "habitual modestia" de la química porque, vista desde fuera, como es mi caso, no encuentro en ella la arrogancia intelectual que, en ocasiones, uno puede percibir en otras áreas de conocimiento. Para mí, que no pertenezco a ese colegio, la química y los químicos vienen actuando como a la "chita callando" desde los primeros momentos de la ciencia moderna, y aun antes, si consideramos a los alquimistas, y vienen lanzando a la arena del conocimiento universal hallazgo tras hallazgo, descubrimiento tras descubrimiento, teoría tras teoría, contribuyendo como nadie al incremento del saber y ello, además, en medio de una desconfianza bastante generalizada y de una resistencia tan injusta como extendida. Si a algún producto de consumo se le aplica el calificativo de "biológico", o se dice que ha sido fabricado o conservado de acuerdo con métodos "físicos", o que mantiene una pureza "geológica", o que alcanza magnitudes "astronómicas", parece que ofrece una mayor garantía, pero si se dice que en su elaboración han intervenido métodos o procesos "químicos" se alzan las cejas y se desatan no pocas alarmas. A pesar de ese rechazo instintivo e irracional de una parte considerable de la ciudadanía, la química ha seguido modestamente contribuyendo a nuestro conocimiento de la realidad y a su transformación en beneficio de todos. Otro ejemplo, este ya de carácter más "casero": probablemente muy pocos acertarían la pregunta de cuál es la formación académica más frecuente de los presidentes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas; pues sí, en efecto, es la de químico, con siete representantes sobre un total de veinte, si incluimos a los dos de la Junta para Ampliación de Estudios, Cajal y Bolívar. Uno de esos químicos que han sido presidentes del CSIC, el profesor José Elguero, coordina este número especial de Arbor, dedicado al año internacional de la química, con motivo del centenario del (segundo) premio Nobel de Marja Skłodowska, más conocida como Marie Curie. Participan en él químicos eminentes de varias instituciones españolas, además de dos profesores invitados extranjeros, de tal manera que el que escribe este prólogo se siente profundamente honrado por la oportunidad que se le ha brindado de compartir, al menos, unas líneas con ellos. Por la misma época en que obtenía Marie Curie su segundo premio Nobel, escribía Unamuno en Del sentimiento trágico de la vida que la química no debería ser solo un asunto de químicos; estoy totalmente de brar este Año Internacional de la Química y los avances en el conocimiento y en el bienestar social que nos ha proporcionado esta disciplina de la Ciencia a través de toda su historia. acuerdo con él y, por lo tanto, espero que este número de la revista Arbor sea leído y disfrutado, no solo por químicos, sino por cualquier lector curioso, que pueda así apreciarla y comprenderla mejor, a la vez que cele-
Señas de identidad, Guerra fría, American way life, macarthismo, stalinismo, división de Alemania, Berlín, ciudad dividida, neorrealismo italiano, cine soviético del deshielo, caída del muro y reunificación alemana, desaparición del sistema soviético. Tras el triunfo de la Revolución de Octubre da comienzo la generación de unas señas de identidad soviéticas que habrían de conocer una evolución con profundas modificaciones en la primera parte del desarrollo del comunismo en la Unión Soviética. Políticamente hablando, las primeras transformaciones tienen lugar con la polémica surgida entre Lenin y Rosa de Luxemburgo sobre el contenido democrático de los soviets. Un comunismo inicial con tintes libertarios va poco a poco desapareciendo para ir generando un sistema en el que sociedad, estado y partido son una misma cosa. Estos planteamientos se consolidarán todavía más tras la muerte de Lenin y la subida al poder de Stalin, que lleva aparejada la liquidación de la vieja guardia del primitivo Politburó. Dos hechos tendrán importancia capital: la constitución de la URSS como estado federal que aúna a once repúblicas "fraternales", y la definición del comunismo en un solo país realizada por Stalin y, por tanto, la renuncia a los planteamientos trotskistas de revolución permanente e internacionalización. En el terreno identitario nacionalista se produce una exaltación de lo ruso, buena prueba de ello es un primer cine soviético encabezado por Serguei M. Eisenstein, cuyos contenidos nacionalistas son bien evidentes: Alexander Nevsky (1938), Iván el terrible (1944) y La conjura de los boyardos (1945), películas a las que hay que añadir naturalmente las obras de exaltación revolucionaria: La huelga (1924), El acorazado Potemkin (1925), Octubre (1927), etc. El stalinismo, tan férreo en otros aspectos, trata con guante de seda el tema nacional de sus diez repúblicas fraternales: bandera, himno, idioma, parlamento propio, etc. De hecho, tras la muerte de Stalin, el único texto escrito por él que siguió considerándose válido durante la época del deshielo era el titulado El marxismo, la cuestión nacional y la lingüística 1. Por otra parte, el stalinismo vuelve a replantearse temas como la familia y el arte y se esfuman todo tipo de teorías sobre el amor libre o sobre la libertad de creación artística, dando paso a un sistema familiar más fácilmente controlable desde un punto de vista político en el que se alumbran dos hijos por término medio con una diferencia de edades bien calculada y liquidando las vanguardias artísticas y el formalismo ruso para dar paso al realismo socialista, de ahí que grandes figuras de la URSS como el propio Eisenstein tengan problemas con sus creaciones. A partir de 1920, momento en que se produce la ruptura de la Internacional Socialista y aparecen los nuevos partidos comunistas occidentales, la influencia del comunismo empieza a ser considerable dentro de Europa. El terror pánico que esto genera en la burguesía da lugar al nacimiento del fascismo en Italia y del nacionalsocialismo en Alemania. Mientras tanto, en EE.UU., de forma lenta pero inexorable, van siendo liquidados los representantes políticos del socialismo, comunismo y anarquismo. No hay que olvidar que los obreros americanos se pusieron en 1917 a favor de la Revolución de Octubre. Existe, por lo tanto, en todo GOOB BYE, EUROPA DEL ESTE el mundo no soviético anterior a la II Guerra Mundial, un magma político en el que se alternan planteamientos diferentes en cada país según su trayectoria política: el triunfo de los Frentes Populares en Francia y en España, y del nazifascismo en Alemania e Italia son bien elocuentes. En todo ese magma tendrá lugar la II Guerra Mundial con todas sus consecuencias: nacimiento de un nuevo grupo de naciones que entran dentro de la órbita comunista, conocidas en Occidente como países del Este, que se integran dentro del Pacto de Varsovia, y que en España reciben el curioso nombre de "países satélites". Al final de la guerra, la entrada de las tropas soviéticas en Alemania divide a este país en dos partes: la República Democrática Alemana, que acumula gran parte de la industria, y la República Federal Alemana, en la órbita occidental; en el medio se sitúa Berlín, ciudad dividida que va a convertirse en punto de confrontación de los dos bloques y en el escaparate del sistema occidental de vida. No hay que olvidar que en un primer momento Stalin es recibido en Alemania -y de ello existen testimonios cinematográficos muy elocuentes-como un libertador. Tras el final de la guerra y de las conferencias de paz da comienzo el proceso que habrá de prolongarse hasta la desaparición de la URSS y el final de la política de bloques conocido con el nombre de "Guerra Fría". Mientras, otros sucesos cambian profundamente la geopolítica a nivel asiático: el triunfo de la revolución maoísta, la división de Corea y finalmente, la guerra de Vietnam. A este proceso de guerra fría, en el que el cine va a tener un papel protagonista, propagandístico y de diseño de unas nuevas señas de identidad, es a lo que ahora vamos a referirnos. La ciencia ficción que se inscribe en la serie B identificará al otro, al alienígena, con los comunistas. El cine de espionaje lo definirá como enemigo que busca la destrucción de la sociedad americana. Y finalmente, un tercer grupo de películas generará un discurso narrativo laudatorio de las excelencias de la forma de vida americana y denigratorio de la forma de vida comunista; a veces ambos discursos forman parte de la misma obra mostrando ambas caras de la moneda. La importancia atribuida al cine en EE.UU. en un proceso ininterrumpido de liquidación del comunismo y de las ideologías de izquierda queda perfectamente puesta de manifiesto en la aparición del macarthismo y la denominada caza de brujas. El cine es golpeado de forma repetida y, pese a la caída de Macarthy, va a tener lugar un proceso de cambio en los contenidos cinematográficos. El cine se convierte en un elemento de propaganda y da comienzo un constructo maniqueo en el cual se intenta dejar muy claro quiénes son los malos y quiénes los buenos. Ejemplo bien claro de ello son las películas de ciencia ficción de serie B, en las que alienígenas es igual a comunistas; el mejor ejemplo sería una película por otra parte excelente, la primera versión de Los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956), que tendría múltiples remakes (La invasión de los ultracuerpos, Philiph Kaufman, 1978; Usurpadores de cuerpos, Abel Ferrara, 1994) y que incluso dio lugar a una serie de televisión creada por Larry Cohen (Los invasores, enero 1967 -septiembre 1968, 43 episodios), historia que adapta la novela de Jack Finney del mismo título de 1955 y que originariamente procede de otro libro de ciencia ficción de significativo título: Amos de títeres (1951) de Robert A. Heinlein, que también ha sido llevado al cine (Alguien mueve los hilos, Stuart Orme, 1994). Pero frente a unos planteamientos en el fondo tan explícitos, el cine aborda también otros: servir de vehículo de propaganda y proyectar hasta el último rincón del planeta los planteamientos que conocemos como american way life, que ya antes y durante la II Guerra Mundial había estado presente en muchas magníficas películas de directores como Frank Capra o George Cukor, y que en los años 50-60 genera películas bastante más intranscendentes, como las protagonizadas por Doris Day (Confidencias a medianoche -Pillow Talk-, Michael Gordon, 1959; Pijama para dos, Delbert Mann, 1961; No me mandes flores, Norman Jewison, 1964; No os comáis las margaritas, Charles Walters, 1961). Las características del constructo de la american way life habría que situarlas en los siguientes parámetros: el amor y la familia como eje de la vida; la integración social en el entorno; el triunfo social sobre la base del trabajo y el éxito económico; es decir, se trata de dar la vuelta a los planteamientos del cine negro americano de los años 40 que retratan una América sórdida y llena de conflictos, producto tanto de la mentalidad conservadora (el caso de la ley seca es bien elocuente), como de la ruina económica ocasionada por el crack del 29. Los ciudadanos americanos de la nueva american way life de los 50-60 son guapos, visten buenos trajes, conducen grandes coches aunque utilizan también a nivel urbano los taxis amarillos, fuman bastante menos de lo que lo hacía Bogart, y han sustituido el whisky por la Coca Cola o beben bastante menos alcohol. Las historias de Cenicientas se repiten, el caso más significativo sería Sa-JULIA MARÍA LABRADOR BEN brina (Billy Wilder, 1964), una Cenicienta con dos príncipes, y entre las anteriores destacan Los caballeros las prefieren rubias (Howard Hawks, 1953), o Cómo casarse con un millonario (Jean Negulesco, 1953). La belleza, el amor y el esfuerzo personal siempre son recompensados, como en No serás un extraño (Stanley Kramer, 1955), en la que un muchacho salido de la nada y ayudado por una enfermera con la que se casó y a la que en principio no amaba se convierte en un gran médico. Es obvio que este cine propagandístico compite con el cine de la "inteligencia", basado fundamentalmente en obras de Arthur Miller y de Tennessee Williams. Problemáticas como la miseria, el alcoholismo o la promiscuidad tienen aquí un tratamiento para que no se diga que todo son lindezas: La muerte de un viajante (Laslo Benedek, 1951), La gata sobre el tejado de zinc (Richard Brooks, 1958) o Un tranvía llamado deseo (Elia Kazan, 1951). El primitivo cine de guerra en que el enemigo era el nazismo y fundamentalmente el imperio japonés, por ejemplo, Destino Tokio (Delmer Daves, 1944), es sustituido por un cine de espionaje que va a caracterizar al tratamiento cinematográfico de la guerra fría y que habrá de continuarse en el tiempo durante muchos años, generando incluso películas memorables a cargo de directores de primera fila: Operación Cicerón (Joseph L. Mankiewicz, 1951), Con la muerte en los talones (Alfred Hitchcock, 1959), Cortina rasgada (Alfred Hitchcock, 1966). A veces el espionaje es explícito en la acusación, en cambio otras queda más o menos en el aire, aunque a nadie se le escapa que el personaje de James Mason en Con la muerte en los talones es en realidad un agente soviético. El cine de espionaje irá evolucionando tanto en América como en Europa, y aparecerán productos más o menos profundos, unas veces serios y otras paródicos. Entre los serios destaca por su especial relación con el tema que nos ocupa El desertor (Raoul Levy, 1966), película ejemplar a la hora de mostrar la oposición entre ambas formas de vida, la occidental y la oriental, a través de las vicisitudes que sufre el personaje de Montgomery Clif, un investigador americano reclutado por la C.I.A. para que consiga en la Alemania del Este, de manos de un científico ruso cuyas obras él ha traducido, un microfilm fundamental para que los americanos lleguen los primeros a la luna. En la gran serie de películas de James Bond se sustituye a la Unión Soviética por una organización independiente dedicada al terrorismo y la extorsión, llamada Spectra, aunque el sistema comu-nista como tal reaparecerá en algunos Bond. Por ejemplo, en Desde Rusia con amor (Terence Young, 1963) la "mala", aunque ahora está al servicio de Spectra, era inicialmente un agente soviético; lo mismo sucederá en Octopussy (John Glen, 1983), en la que el "malo" es un general soviético belicista. Incluso los últimos productos Bond tienen que ver con la desaparecida Unión Soviética y con las nuevas mafias rusas: Goldeneye (Martin Campbell, 1995). Esta forma de tratar el tema tiene una vertiente claramente significativa: la de aquellas películas que tienen como lugar de la trama el Berlín dividido, que se ha convertido de una parte en ciudad escaparate del sistema occidental y de otra en muro de contención del Pacto de Varsovia. La división familiar ocasionada por la guerra y las diferencias claras de nivel de vida dan lugar a múltiples incidentes y a que un número importante de habitantes de la República Democrática Alemana intenten escapar a través del muro. Estas fugas continuas son parodiadas en una película de la serie Bond, absoluta y totalmente atípica, la parodia titulada Casino Royale (John Huston et al., 1967), en la que vemos dos visiones completamente opuestas de ambos Berlines: en el occidental se escucha música moderna y hay muchas personas por la calle o entrando y saliendo de los edificios, en cambio en el oriental sólo se ve pasar un vehículo militar por las calles desiertas, se escucha música tradicional de balalaika y la imagen aparece teñida de rojo; dentro de su componente paródico, cuando accidentalmente una explosión derriba un pequeño trozo de muro, los habitantes del lado oriental invaden precipitadamente en masa el Berlín occidental empujando antiguos carritos de bebé idénticos al que descendía por las escaleras en El acorazado Potemkin. Infinitamente más seria, pese a ser una comedia, es Uno, dos, tres (1961) de Billy Wilder. Una constante de todas las películas que abordan el sistema soviético desde Occidente es denunciar que la clase dirigente es corrupta y goza de todas las ventajas sociales y de bienestar, mientras que el pueblo vive en la miseria. Es decir, los dirigentes comunistas se comportan como si fueran burgueses, comen de lo mejor, beben whisky y tienen amantes, claro que los dirigentes capitalistas no les van a la zaga, pero resulta que los comunistas predican lo contrario. Un aspecto también importante es la identificación de América con un producto determinado, en concreto la Coca Cola, bebida euforética, dado su contenido en cafeína, pero GOOB BYE, EUROPA DEL ESTE brebaje de boticario al fin y al cabo y de antigüedad más que notable. Se ha dicho de este producto que su típica botella es un prodigio de diseño y que se asemeja a las curvas femeninas. Por el contrario, su imagen especular, la Pepsi Cola, fomentó en su propaganda la imagen de bebida familiar que podía ser consumida también por los niños. En la famosa película de Stanley Kubrick Teléfono rojo. ¿Volamos hacia Moscú? (1966) la única forma de conseguir monedas para poder telefonear a la Casablanca ante el inminente desencadenamiento de un conflicto nuclear es violentar una máquina de Coca Cola, algo a lo que se resiste inicialmente el coronel "Bat" Guano, argumentando que se trata de una propiedad privada e insistiendo en responsabilizar de la acción únicamente al personaje interpretado por Peter Sellers (presidente Merkin Muffey/Capitán de grupo Lionel Mandrake), a quien conmina a responder ante la casa Coca Cola si no consigue hablar con el presidente. La doble lectura de la secuencia es evidente: Coca Cola es más importante que el mundo y su destrucción lleva aparejada la de América. Diez años antes, en Faldas de acero (Ralph Thomas, 1956), ya se utilizó un enorme anuncio de Coca Cola situado en la fachada de un edificio de Londres como símbolo del consumismo capitalista de Occidente. En esa película, remake muy libre de Ninotchka (Ernst Lubisch, 1939), se insistía en atacar la frivolidad y el materialismo occidental, cuyo principal defecto es la obsesión por el aspecto femenino artificial y falso: VINKA KOVELENKO: Tal vez porque los americanos son superficiales, sólo les interesa la laca de uñas y los pechos postizos. El diálogo que sostienen los dos protagonistas frente a un escaparate de ropa interior femenina es muy representativo de las ideologías de cada bando: VINKA KOVELENKO: ¿Cree que esos adornos son importantes para realzar el atractivo? CHUCK LOCKWOOD: Siempre es una guarnición. VINKA KOVELENKO: Yo estoy en contra de esto. La mujer debe atraer al hombre con personalidad, no con cintas. VINKA KOVELENKO: Simples símbolos de cadenas. Eso es lo que son, cadenas para el pueblo. Pese a todo, la protagonista rusa acabará cediendo a las tentaciones de Occidente y aparecerá en el restaurante elegantemente vestida y peinada, luciendo la preciosa ropa interior negra y roja que tanto había criticado unas horas antes al verla expuesta en un escaparate. Exactamente igual que Ninotchka, que atrapada por Occidente compra el sombrero de diseño más absurdo que se pueda imaginar. Coca Cola será el tema central de Uno, dos, tres. La protagonista es hija de uno de los altos directivos de la empresa, que la envía a Berlín para alejarla de un novio indeseable (un deportista). Allí conocerá a un joven berlinés oriental del que se enamora perdidamente nada más verle en una manifestación. La película comienza con una visión de ambas zonas: en el desfile del este se pueden ver una serie de globos que llevan la inscripción "Yankee go home", el contraplano del oeste es un anuncio de Coca Cola seguido de la salida de varios camiones cargados con esa bebida. Esta compañía tiene con respecto a la zona oriental un terrible problema: su bebida embotellada es llevada de contrabando y como resultado no se devuelven los cascos, lo que ocasiona un considerable perjuicio económico (se insistirá varias veces en la película en este aspecto, así como en los intentos fallidos orientales de imitar el néctar de los dioses occidental). Coca Cola intenta a su vez vender su producto primero en la República Democrática Alemana y después en la Unión Soviética de forma legal: "Tal vez seamos la primera compañía norteamericana que rompa el telón de acero" (Macnamara). Wilder no escatima autocríticas y reparte palos a diestro y siniestro. El retrato de los comisarios rusos es caricaturesco y recuerda mucho al que ya aparecía en Ninotchka, pues uno de los comisarios, mirando las piernas y el trasero de la secretaria de Macnamara dice a sus camaradas: "Hay que reconocer que estos capitalistas tienen algo bueno, saben cómo fabricar una mujer" (recordemos que en Ninotchka, uno de los alicientes de hospedarse en un hotel occidental de lujo era ser atendidos por hermosas camareras). No podemos emplear mucho más espacio en hablar de la película, pero sí hay que señalar algunas frases muy ilustrativas. Scarlett se casa en secreto con Otto, un joven comunista convencido que la salva de las garras de la policía que quiere detenerla por hacer fotos del desfile y que inicialmente la define como "el típico parásito burgués, el fruto podrido de esa civilización", imagen a la que ella responde perfectamente cuando habla de cómo se enamoró de él, pues adopta una actitud totalmente frívola y despreocupada. Esta boda aterroriza a Macnamara, el ejecutivo de Coca Cola encargado de su protección. Cuando le dice que está casada con un comunista Scarlett replica: "No es Otto llama la atención de los policías orientales porque lleva en el tubo de escape de su moto un globo en el que se lee: "Russia go home" y es detenido por llevar dos símbolos americanos, un reloj de cuco que toca un himno de EE.UU y unas botellas de Coca Cola, por ello lo acusan de ser un espía al servicio de los americanos, confesión que se le arranca mediante tortura consistente en ponerle a todo volumen música americana. Claro que si realmente estuviera a favor de Occidente esa música no sería un suplicio... En cierto momento los comisarios contemplan cómo de una pared se cae el retrato de Kruschev y debajo aparece el de Stalin. El atraso tecnológico oriental queda patente en la persecución de coches, pues el vehículo ruso, supuestamente un Oldsmobile de los años 50, equivale a un Nash de 1937 y acaba cayéndose a pedazos y estrellado contra uno de los pilares de la Puerta de Brandemburgo, mientras que el robusto automóvil occidental logra escapar sin ningún arañazo. Al descubrir que Scarlett está embazada, Otto irá entrando por el aro, aunque sin abandonar totalmente sus planteamientos, pues todavía dirá frases como las siguientes: La forma de vivir americana, desempleo, discriminación, gansterismo, delincuencia juvenil, pero con nuestro nuevo plan de veinte años les alcanzaremos a ustedes. ¿A que no sabe lo primero que voy a hacer? Llevar a los trabajadores a la revolución. ¡Proletarios del mundo uníos, arrojad las botellas a las cloacas! Otto, presumiendo de ideología comunista, dice: Puede que nuestros hijos conviertan el mundo en un lugar feliz, un lugar donde los hombres sean iguales y haya libertad y justicia para todos. La respuesta de Macnamara es magnífica y demoledora: Enhorabuena, acabas de citar a Thomas Jefferson, a Abraham Lincoln y el Juramento de Lealtad a la bandera. En el fondo, las ideologías utópicas de uno y otro bando no están tan distantes. Al final, la americanización de Otto será total, los modales que le han enseñado al más puro estilo My fair lady (1964, película de George Cukor a la que se adelantará Wilder en tres años con este "Pygmalion" masculino) han surtido efecto y cuando llegan los padres de Scarlett se muestra como un auténtico conde de rancio abolengo vestido precisamente con toda aquella ropa que rechazaba por capitalista y aristocrática ("sanguijuelas que chupan la sangre de las masas desheredadas"). Tomarse Berlín a broma ha sido siempre una constante del cine americano. No hay que olvidar que los directores europeos emigrados a América por cuestiones políticas durante el nazismo y la II Guerra Mundial contribuyeron de forma más que notable a la crítica primero antinazi y después anticomunista (Fritz Lang, Ernst Lubitsch, Billy Wilder) con películas como El testamento del doctor Mabuse (Fritz Lang, 1933) o Ser o no ser (Ernst Lubitsch, 1942). Una última parodia de Berlín es la comedia de Jim Abrahams, David Zucker, Jerry Zucker y Martyn Burke, Top secret (1984) en la que un cantante rockero americano, Nick Rivers (Val Kilmer), epígono de Elvis Presley, pone a la sociedad alemana patas arriba con las costumbres occidentales: los músicos "reconvertidos" adoptan actitudes rockeras pese a su elevada edad e incluso uno de ellos destroza una guitarra golpeándola contra el piano, y en otro momento las fans enloquecidas gritan por su ídolo e invaden el escenario. Pese al carácter puramente paródico rayano en la vulgaridad de muchas de sus escenas, hay algunas críticas dignas de mención: -El representante de Nick Rivers lee un periódico alemán llamado Diario de la opresión. -El Equipo Olímpico femenino de Alemania del Este está formado por hombres extremadamente musculosos con aspecto de travestis, clara alusión al efecto devastador que las drogas potenciadoras de la capacidad muscular tenían sobre las mujeres atletas. -Letra paródica del himno alemán: Saluda, saluda, Alemania del Este, tierra de vino y uvas, tierra en la que lamentarás cualquier intento de fuga, no importa si haces un túnel o intentas saltar el muro, los guardias te matarán, si la valla electrificada no lo hace antes. -"Por mucho que habléis de libertad los jóvenes norteamericanos, ninguno sabéis lo que es ganársela a pulso". Frase de Lucy durante un baile con Nick. -"Era un barco ruso. Ellos me hicieron ver que sois unos cerdos imperialistas. Conocí la obra de los grandes pensadores: Karl Marx, Lenin, Ron Hubbard, Perogrullo" 2. Esta frase es pronunciada por Nigel cuando Lucy descubre que es un traidor. EL FRACCIONAMIENTO DEL SISTEMA SOVIÉTICO Y LA DESAPARICIÓN DEL PACTO DE VARSOVIA Las tensiones crecientes en el mundo comunista que se saldan manu militari en Checoslovaquia y en Polonia y los problemas de la República Democrática Alemana son sólo el comienzo de un proceso que daría al traste con uno de los sistemas más rígidos del siglo XX. El comunismo es ya incapaz de asegurar un desarrollo económico y social en aquellos países regidos por una elite política que cada vez se hace más corrupta. Los tímidos intentos de prolongar la agonía a cargo del equipo Gorbachov no logran evitar lo que ya es evidente: la corrupción ha acabado con el sistema. No es sólo que los grandes almacenes soviéticos tengan sus estanterías vacías, sino que igual sucede con aquellos a los que únicamente tiene acceso la jerarquía comunista y el Politburó. Por otra parte, la reunificación alemana se ha convertido en uno de los planteamientos políticos democratacristianos que el SPD, infinitamente más razonable y que tiene muy claro lo que el proceso puede suponer, es políticamente incapaz de combatir. Sobrepuesto a la crisis estructural del sistema comunista, se añade otro problema: los posicionamientos de las nuevas generaciones, que, no habiendo participado en los procesos revolucionarios ni en la II Guerra Mundial, ven el mundo occidental desde otra óptica y se sienten fuertemente atraídos por una sociedad de consumo. En todo este contexto, el proceso final acabará desencadenándose y la caída del muro de Berlín y la prometida reunificación alemana van a tener lugar. Una de las últimas películas, producidas en la República Demócratica Alemana, cuyo rodaje concluyó ya con la desaparición del sistema comunista, es Los arquitectos (Peter Kahane, 1991), que narra la aventura de un arquitecto joven e idealista que conoce la frustración de vivir bajo el sistema comunista y que aborda el proyecto urbanístico de crear un pequeño barrio en las afueras berlinesas desde una perspectiva innovadora, lo que en absoluto gusta a los dirigentes políticos. La última, ganadora del Oscar a la mejor película de habla no inglesa es La vida de los otros (Florian Henckel Von Donnersmarck, 2006), terrible retrato de la actuación de la policía política de la RDA, la Stasi, en los últimos momentos anteriores a la caída del muro. Pero el retrato de la problemática de un Berlín que va a ser reunificado se verá reflejado en todo el proceso y sus ulteriores consecuencias se había ya narrado en una de las más importantes películas de los últimos años, Good bye, Lenin (Wolfgang Becker, 2003). Una serie de elementos hace de esta película un auténtico modelo, el primero de ellos el enfrentamiento generacional. Good bye, Lenin, entre otras muchas cosas, es la historia de una familia, de una madre y dos hijos a los que el padre ha abandonado para pasarse a occidente. Madre e hijos por encima del amor paternofilial están enfrentados en sus concepciones políticas. La madre es una convencida comunista, una activista del partido de la República Democrática. Al presenciar como su hijo se manifiesta en contra del sistema y es arrestado sufre un infarto de cuyo coma tardará ocho meses en salir. Cuando despierta, los médicos advierten al muchacho de que la más leve contrariedad puede causarle la muerte. Alex es incapaz, naturalmente, de dar a su madre el mayor de los disgustos: la República Democrática Alemana ha desaparecido y en su lugar existe ahora un Berlín unido en el que ha entrado a saco el sistema de consumo de occidente. El protagonista recrea para su madre una República Democrática Alemana idílica en miniatura, recurriendo a todos los medios a su alcance, incluso llega a generar un pequeño sistema de televisión con ayuda de un amigo. Pero lo importante de la película es que señala ya algo extremadamente preocupante: en la reunificación alema- JULIA MARÍA LABRADOR BEN na no es oro todo lo que reluce. En uno de los principales fotogramas de la película la madre, que se ha levantado de la cama y ha salido a la calle, ve cómo Lenin dice adiós al ser trasladada por los aires una de sus estatuas. Pero ¿qué queda en su lugar? Alemania no ha conseguido ni muchísimo menos equiparar ambas partes. Las diferencias de nivel de vida siguen siendo extraordinariamente significativas y el estado nodriza del comunismo ha sido sustituido por un capitalismo liberal, lo que conlleva pasar de una política del pleno empleo al paro. Afortunadamente para Alemania no ha tenido lugar la reconversión de la clase dirigente de la República Democrática Alemana en una mafia corrupta como sucede en Rusia y en muchas de las antiguas "Repúblicas Fraternales", pero la xenofobia y el nazismo campan por sus respetos precisamente en aquellas zonas procedentes de un sistema pretendidamente igualitario. Existen otros problemas que escapan a esta película pero que están teniendo lugar en todos los antiguos países integrantes del Pacto de Varsovia, comenzando por la propia Rusia y continuando por Polonia: la aparición de partidos profundamente reaccionarios, aliados muchas veces con una jerarquía religiosa como es el caso de Polonia, dispuestos a dar al tras traste con avances estructurales importantes en el sistema y con aspectos sociales de avanzada. El abandono del laicismo en algunos casos y la vuelta a la religión suponen claramente un retroceso y a su vez una actuación a la desesperada. Por otra parte, el rebrote nacionalista ha causado profundos desgarramientos en países que, como la antigua Yugoslavia, habían logrado reunir a diferentes etnias. Conflictos étnicos, conflictos de religión, conflictos nacionalistas se suceden e intentan cambiar la geopolítica a nivel europeo. Hay que aclarar que muchos de estos conflictos no tienen otro origen que las luchas por el poder y el aprovechamiento de los recursos. También es importante señalar que la democracia, que en estos momentos experimenta un clarísimo retroceso a nivel mundial, no está ni muchísimo menos presente en los antiguos países del Este: las elecciones son una y otra vez manipuladas y la solidaridad internacional es auténticamente una quimera. Detrás de cada separación, de cada movimiento nacionalista, hay grandes intereses económicos, las primeras que se separan del sistema soviético son las Repúblicas Bálticas, es decir, las ricas. Las minorías están destinadas a pasarlo muy mal dentro del nuevo sistema, por ejemplo, la minoría rusa en Estonia, Letonia y Lituania. Un nuevo poder emergente alumbra en Asia y China se prepara para convertirse en el nuevo imperio tras el declive del americano. Es ovbio que, como en cualquier situación de crisis profunda, ésta conlleva una destrucción de las antiguas señas de identidad y origina un nuevo discurso narrativo que trata de generar otras nuevas. Pero esta generación identitaria, al igual que sucedió en España tras el desastre del 98, tiene necesariamente un carácter dual, un buen camino y un mal camino; el malo ya se está manifestando: derechismo, nacionalismo a ultranza, nacionalismos varios, xenofobia, destrucción de las minorías, etc., por ello la gran esperanza blanca de los antiguos países del Este no puede ser otra que la vieja Europa, es decir, su integración en un sistema europeo que mal que bien trata de definir una identidad global y de allanar las diferencias. El mundo de la globalización sustituye ahora a los viejos bloques. ¿Será Europa capaz de formar un sistema integral capaz de defender las viejas ideas de la Revolución Francesa de Libertad, Igualdad y Fraternidad, en definitiva, del republicanismo que ha sido nuestro sistema durante el último siglo? De no hacerlo, algo iría mal para los antiguos países del Pacto de Varsovia, pero también para toda Europa. Es nuestro deber generar esas nuevas señas de identidad, huir de la frivolización que se ha instalado entre nosotros hasta extremos notablemente peligrosos. Estamos asistiendo a un progresivo proceso de descrédito de los sistemas políticos y de las clases dirigentes, y eso es muy grave. Películas como Good bye, Lenin contribuyen a clarificar ese proceso. Hay un aspecto que ha sido señalado en Good bye, Lenin: la representación de un sistema político a través de los objetos. Estos objetos forman parte del discurso narrativo de las identidades: de nuevo la imagen de la propaganda de Coca Cola simboliza el triunfo del sistema capitalista y la desaparición del sistema comunista, como lo representan esos viejos tarros comunistas de pepinillos que Alex rescata de la basura. Y mientras la madre vive sus últimos días en la cama rodeada de una República Democrática Alemana recreada y en miniatura, la hija trabaja en un Burger King, otra representación del sistema capitalista, y desde su garita de vendedora ve a su padre conduciendo un Volvo y llevando lentes de oro. Vemos lo que queremos ver, creemos lo que queremos creer, ésta es otra de las conclusiones de Good bye, Lenin. Literatura, cine, arte, objetos de consumo, todo, absolutamente todo cala profundamente en el individuo y genera unas señas de identidad en el imaginario colectivo. Buenas o malas, las señas de identidad siempre son mejores que no tener ninguna.
I. introducción: sobre el concePto de Material La Historia de la Humanidad se confunde con la búsqueda de materiales que faciliten la estancia de los seres humanos en la Tierra. Sin más que observar nuestra reacción ante una tormenta en el monte o los problemas que enfrenta una ciudad como Nueva York si le cortan el fluido eléctrico por alguna complicación repentina, imaginamos fácilmente lo que debía ser la vida de nuestros antepasados lejanos, del homo sapiens en adelante, para combatir, por ejemplo, la inclemencia del tiempo. Y esto no incluye sino una parte de las dificultades que nuestros antecesores tuvieron que ir superando para llegar a la época actual que, sin lugar a dudas, es la Época de los Materiales, en afortunada frase del Nobel G.P. Thomson, descubridor de la difracción de los electrones por los cristales, y que con ella ampliaba la tradicional división prehistórica: Edad de Piedra, Edad de Bronce, Edad de Hierro..., al mundo moderno. Y es que en realidad, no existe actividad humana alguna, con la posible excepción de las actividades fisiológicas: respirar, digerir, pensar..., aunque en todas ellas se utilicen materiales biológicos, no existe, decía, ninguna actividad del homo faber 1 en la que los materiales no jueguen un papel predominante. Y, si no, pensemos en la sucesión de acciones que realizamos cada día del alba al ocaso, y aún después de él, hasta que nos abraza el sueño, para percatarnos que del despertador -hecho de materiales metálicos, poliméricos y un poco de vidrio-, a la cafetera -también metálica o plástica, o incluso metálica y plástica-, de la toalla -hecha de fibras cada vez menos naturales y más sintéticas-al cerrojo de la puerta que cada día despedimos con una vuelta de llave -también metálicos-o del catalizador -una compleja combinación de tres o cuatro materiales distintos y costosos-del coche al ascensor de la oficina, y así hasta volver a saludar al cerrojo con otra vuelta de llave en sentido contrario, los materiales han estado presentes de manera permanente aunque discreta: en realidad no nos habíamos dado cuenta de ello, como el bien conocido burgués gentilhombre que no sabía que hablaba en prosa, -cursi, pero en prosa-. Y que además han estado ahí hasta que los hemos querido cambiar por otros mejores, o más adaptados a cada necesidad. Ellos no se cansan, nosotros nos cansamos de ellos y los sustituimos 2. ¿Y que es, pues, un material? Pues aunque quizá haya una definición para cada tratadista, como ocurre con los términos de uso común que de repente se reconocen como algo específico, una posible definición sería la de "sólido útil con alto valor añadido", que recoge simultáneamente su carácter eminentemente práctico y su interés económico. Acerca de esto último es conveniente hcer las siguientes consideraciones: El arquetipo de material (de sólido útil) en la Industria Electrónica es, desde luego, el silicio. Con relación a este último, algunos ejemplos pueden darnos una idea de la importancia económica de los materiales en el mundo actual y la que se puede proyectar hacia el futuro. Así por ejemplo, para los materiales de construcción cemento y madera se indica que el mercado va a pasar de 455 millardos de dólares en 2008 a 571 en 2013 3; de la misma manera, el mercado de productos químicos y materiales para la electrónica ha pasado de 22,7 a 34,8 millardos de dólares en los últimos cinco años 4. Evidentemente, el monto total del mercado depende de qué materiales se incluyan en la lista, sobre lo que más adelante volveremos. Pero para profundizar un poco en eso del "sólido útil", conviene recordar que el concepto de material lleva apa-En lo que antecede hemos nombrado ya bastantes materiales, unos por su nombre concreto, por ejemplo zirconia estabilizada, otros por su nombre genérico, por ejemplo metales. Conviene pues tratar de generalizar un poco nuestro concepto de sólido útil y precisar qué materiales incluye. Pero, precisamente debido a la amplitud del término, tampoco están de acuerdo todos los expertos en todas las especies que el género Material debe incluir. Así, se conocen clasificaciones de los materiales basadas en variados criterios: por ejemplo, y esta es quizá la más común, y al mismo tiempo la más sencilla, basados en sus características generales, lo que indica que se trata de clasificarlos a partir de alguna propiedad físico-química específica, y así, se habla de materiales. Estructurales, que abarcarían: Metales, cerámicas, polímeros, materiales compuestos y vidrios. Conductores, que incluyen, por lo menos: Sermi y superconductores, conductores iónicos, magnéticos y, por supuesto, los dieléctricos: Ferro-, piezo-, antiferro-, paraeléctricos... Materiales fotónicos: llamados comúnmente materiales ópticos e incluyendo, naturalmente a los magneto-ópticos, electro-ópticos... Es evidente, sin embargo, que muchos de estos materiales encajan perfectamente en más de uno de esos grupos, y así se aprecia en los ejemplos, como los dióxidos de zirconio y titanio citados más arriba. Pero es que, además, de este modo, dejamos fuera, nada menos que a los materiales naturales... la madera, las arcillas -que dieron lugar a las cerámicas, decorativas y objetos de culto primero, pero objetos funcionales después-, el carbón en sus formas cristalinas, y a materiales artificiales pero complejos como el cemento... Adoptando el criterio de tamaños, se habla ahora cada vez más frecuentemente de nanomateriales y nanopartículas, para los que tienen un tamaño del orden de 10 -9 m, y que están comprendidos entre las dimensiones de las moléculas (~10 A) y los de las partículas habituales (~300 A) -aunque en esos límites hay mucho de arbitrario. Pero lo cierto es que en esos tamaños, algunas propiedades se hacen algo diferente debido precisamente a su pequeñez pero también a su grado de interacción. Bien, pues, dentro de ellos ya se recogen términos como los de endo-y exo-rejadas cuatro ideas maestras que, a menudo, recogiendo el común ordenancismo científico, se asocian a los cuatro vértices de un tetraedro, Figura 1, y que revelan las características que hay que conocer para poder controlar y alcanzar el objetivo principal de la Ciencia de Materiales: Realizar materiales a medida, lo que en la literatura científica en lengua inglesa se denomina materials tailoring o simplemente tailoring. Representación esquemática de los cuatro pilares constitutivos de la Ciencia de Materiales Hay que recalcar que en este poliedro, como en todos los regulares, los cuatro vértices tienen la misma importancia, aunque se refieren a aspectos distintos. Efectivamente, para conseguir unas buenas prestaciones, por ejemplo un semiconductor de separación entre bandas de 2.0 eV, que además resista sin deteriorarse el ataque atmosférico que habitualmente sufre una célula solar fotovoltaica, es necesario conocer la estructura cristalina, y las propiedades fisicoquímicas que aquella y la composición le confieren. Pero también hay que saber fabricar el material: sintetizarlo y procesarlo; esto es, darle la forma adecuada a su utilización concreta. Evidentemente, no es lo mismo utilizar el dióxido de titanio como pigmento blanco para pintar el casco de un yate que como fotocatalizador para la electrolisis del agua. Aunque en ambos casos se trata de TiO 2, incluso con la misma estructura, la del mineral rutilo, las condiciones de pureza y tamaño de partícula, entre otras, serían muy diferentes, como diferentes serían sus precios. Y lo mismo podemos decir de una zirconia estabilizada para ladrillos de horno que de otra para células de combustible... Prestaciones Propiedades físico-químicas someterlas a algún tratamiento. En general, estos consisten en la utilización, separada o conjunta, de la temperatura y la presión. Constituye un ejemplo clásico del primer caso la síntesis de la espinela a partir de los óxidos de magnesio y aluminio: Por lo que se refiere al uso de la presión, un ejemplo reciente lo constituye la preparación de clatratos en el sistema metano-agua (Figura 2): de enorme interés y actualidad por su existencia en los fondos oceánicos y en sistemas planetarios como Saturno y varios de sus satélites. Cambios de estructura a composición constante Habitualmente, los cambios de estructura sin cambiar la composición, se denominan transiciones de fase; en el caso que nos ocupa se trata, desde luego, de transiciones de fase pero entre dos sólidos con la misma composición y, también en este caso pueden ser producidas por presión y/o temperatura. Como veremos en los siguientes ejemplos, las transiciones de fase van acompañadas de cambios sustanciales en las propiedades, lo que genera materiales diferentes. Transiciones de fase provocadas por la temperatura Un buen ejemplo de ellas lo constituye la transformación estructural del dióxido de vanadio de monoclínico a tetragonal, que tiene lugar a ≈ 67°C, Figura 3: En ella puede observarse que, si bien los átomos de oxígeno solo cambian ligeramente, se produce una importante modificación en las posiciones metálicas que experimentan un notable desplazamiento. Por ello, si en la fase monoclínica existen dos distancias metal-metal, una corta y otra larga (2.65 y 3.12 A, respectivamente) que se pueden interpretar 5 como debido a la formación de enlaces V-V entre cada dos átomos de vanadio, lo que localiza a los electrones de valencia d 1; en la fase tetragonal, sin embargo, los átomos de vanadio son equidistantes semiconductores y, por otro lado surge la pregunta de a partir de qué tamaño podemos considerar un conjunto de átomos como material o, incluso, como sólido, ordenado o no. Pregunta esta que tiene un carácter bastante general y que a veces se "resuelve" en base a la información que sobre dichas partículas pueden dar las técnicas de difracción. Otras veces, en un afán de abarcar más campo en las clasificaciones, se basan estas en aspectos mucho más generales. Así se han hecho populares clasificaciones que dividen a estos sólidos útiles en dos grandes grupos: Materiales Moleculares y No-moleculares, o, también, naturales y artificiales incluyendo entre estos a especies tales como el cemento, los aceros, o los materiales compuestos, y entre aquellos a materias tan diversas como la madera, el oro, el diamante o las espinas de los erizos. Parece claro, no obstante que dichas clasificaciones no van muy allá en términos de utilidad de la clasificación... II. estrategia en la búsqueda de Materiales A la hora de obtener un nuevo material, es conveniente establecer algún procedimiento sistemático, más allá de la mera combinación de dos o más especies químicas y tratarlas en condiciones adecuadas de presión y temperatura. Dicho de otro modo: Hay que tener una cierta estrategia, un plan de trabajo cuando se quiere, por ejemplo preparar un semiconductor con una separación entre bandas o zanja de, digamos, 2.5 eV. Esa estrategia se puede resumir en cinco apartados que desarrollaremos en lo que sigue: II.1. Síntesis de Nuevas Composiciones. Cambios de estructura a composición constante. Cambios de composición manteniendo la estructura II.4. Síntesis de Nuevas Composiciones Obviamente, la primera manera de preparar nuevos materiales consiste en mezclar diferentes especies químicas y Dentro de las propiedades eléctricas, hay otros fenómenos que se ven afectados en el cambio de fase, dando lugar a nuevos materiales. Consideraremos a continuación dos ejemplos bien diferentes. El primero de ellos es el del ioduro de plata, AgI, del que se conocen dos fases cristalinas que se intercambian a ≈145°C, de una fase tipo wurtzita, b-AgI, hexagonal en la que por celda unidad hay dos iones Ag + en octaedros de iones I -, a la fase de alta temperatura, a-AgI, donde los iones I -forman un empaquetamiento cúbico centrado en el cuerpo en el que los iones plata se pueden situar en dos de 24 posiciones cristalográficas diferentes 6-7. Por ello, el desorden presente en los átomos de plata en esa fase da lugar a que presenten una movilidad muy elevada y ello hace que el material a-AgI sea el mejor conductor iónico de Ag + hasta ahora conocido, Figura 4. Esta propiedad ha sido utilizada en baterías de ión plata. (2.846 A) lo que se interpreta debido a la formación de una banda, de simetría d, parcialmente ocupada por esos dos electrones d 1, lo que le confiere propiedades metálicas. En efecto: La resistividad eléctrica del dióxido de vanadio a temperaturas superiores a 67 K es muy baja, y prácticamente constante: r ≈ 8 × 10 -4 Wcm, lo que es característico de los metales. Mientras que a temperaturas inferiores es mucho más alta r ≈ 10 Wcm, y además aumenta al disminuir la temperatura, Figura 3, lo que ocurre en los semiconductores y aislantes. Al mismo tiempo, el material VO 2 pasa de diamagnético a paramagnético de Pauli, un estado magnético característico de electrones en una banda de conducción. No son solo el magnetismo y la conductividad electrónica las propiedades características de los cambios de estructura a composición constante, otros cambios tienen lugar en otras propiedades dependiendo del material en estudio. Otro ejemplo muy interesante lo constituye el "titanato de bario" -las comillas corresponden al hecho de que no se trata realmente de una sal bárica de un supuesto ácido titánico, sino de un óxido mixto con importantes propiedades ferroeléctricas, que presenta la estructura perovskita, Figura 5a, o una estructura de ella derivada, una superestructura, dependiendo de la temperatura. Así, pasa sucesivamente por las siguientes fases: Romboédrica, Ortorrómbica, Tetragonal, Cúbica, Hexagonal 8 y Líquida: Efectivamente, a la temperatura ambiente, en realidad entre -5 y 20°C, la estructura es efectivamente tetragonal, lo que se debe a que, por el elevado tamaño del ión bario, los iones titanio se desplazan, de manera regimentada, y también lo hacen los oxígenos en sentido contrario, Figura 5b, del centro del octaedro en la dirección vertical [001] p -donde el subíndice p se refiere a la subestructura perovskita básica-lo que da lugar a un momento dipolar en dicha dirección. Al estar todos los dipolos orientados en la misma dirección, el material es ferroeléctrico con el eje de polarización en la dirección indicada [001] p. Pero la orientación del dipolo, Figura 5c, depende de la temperatura. Al bajar la temperatura por debajo de -5°C, se produce la reorientación del eje de polarización Figura 5d, primero a la dirección [110] p, y la estructura se hace ortorrómbica y, por debajo de -80.oC se reorienta en la dirección [111] con lo que la simetría se hace romboédrica, Figura 5c. Dichas transiciones van acompañadas de cambios en la dimensión estructural, Figura 6a y, más importante aun, en las propiedades dieléctricas. La determinación de la constante dieléctrica en función de la temperatura, Figura 6b, refleja claramente la existencia de dichas transiciones y los correspondientes cambios en las propiedades dieléctricas del material. Por otra parte, cuando la temperatura es superior a 120°C, la agitación térmica de los dipolos hace que estos se sitúen al azar entre todas las direcciones posibles, con lo que el material es en esas condiciones paraeléctrico. Transiciones de fase provocadas por la presión Cuando se aplica presión, y solo presión, a un sólido, a veces se amorfiza. Un ejemplo clásico de ello es el del cuarzo, Figura 7. El proceso de compresión, deforma los enlaces, modifica las distancias interatómicas y el material pierde cristalinidad. En otras ocasiones, sin embargo, el material sufre una o varias transformaciones de fase. Uno caso reciente de ello es el estudio realizado por Vegas, Jansen et al. 9 sobre el sulfuro sódico Na 2 S: En muchas ocasiones, la transición de fase bajo presión, a temperatura ambiente, va acompañada de importantes cambios en las propiedades. Un ejemplo muy significativo de este comportamiento es el del yodo que es un sólido molecular a presión ambiente y a presiónes del orden de 30 GPa se convierte en un sólido no-molecular metálico en el que ya no se distinguen las moléculas I 2, Figura 8. En ocasiones, se producen cambios en las propiedades en el curso de una transición de fase sin una marcada transformación estructural. Un caso interesante, provocado por la acción conjunta de presión y temperatura, lo constituyen las dos formas cristalinas del sesquióxido de cobalto que cristalizan en la misma estructura, la estructura del mineral corindón. Así, cuando dicho óxido se obtiene a altas presiones y temperaturas: Sin embargo cuando este se le calienta a la presión atmosférica que es un material paramagnético, como corresponde a una configuración de alto espín t 2g 4 e g 2. Aunque efectivamente existe una ligera variación en el volumen, de 6,7% a favor de la de alto espín, se conservan el grupo espacial y el tipo estructural. Las propiedades, sin embargo, cambian, se trata pues de un caso de obtención de un nuevo material por cambio de propiedades a estructura y composición constantes. Transiciones de fase provocadas por presión y temperatura conjuntamente De los múltiples ejemplos de este tipo, es sin duda el caso del carbono el mejor conocido. Efectivamente, la búsqueda de diamantes artificiales, sintéticos, fue una carrera memorable en la Química Inorgánica preparativa 10 y uno de los más tempranos usos industriales de las técnicas de alta presión. Como es de sobra conocido, la estructura laminar del grafito se transforma en la tridimensional del diamante, Figura 9, lo que da lugar a drásticos cambios en las propiedades, Tabla 1. Tal es este cambio que, junto con otros muchos ejemplos: silicio semiconductor, con la estructura diamante a silicio superconductor con la estructura del b-Sn, etc. dio lugar a un Paradigma 11 característico de la Química del Estado Sólido: Sin embargo, existen multitud de ejemplos que muestran que, aun válido, dicho paradigma es insuficiente, incompleto, pues hay montones de compuestos isoestructurales, que constituyen familias de materiales que presentan la misma estructura y no poseen la mismas propiedades (ver más adelante, sección II-3-1). De entre ellos podemos destacar un par de ejemplos: Así, en el caso del mineral espinela, el óxido mixto MgAl 2 O 4, un compuesto de Mg(II) y Al(III), es diamagnético, aislante dada por la resolución del microscopio que, a su vez depende de la longitud de onda de la luz incidente. El estudio de la microestructura revela su gran importancia en las propiedades mecánicas de aceros, aleaciones y cerámicas. Sin embargo, no son solo esas propiedades de los materiales las que se ven afectadas por la microestructura. Así, en la Figura 10, se recoge una fotografía de microscopía electrónica de barrido en la que se observa una película de YBa 2 Cu 3 O 7, producida por electrodeposición de los tres metales sobre un substrato de titanato de estroncio ligeramente reducido y posterior oxidación de los mismos. Las vistas lateral a) y cenital b) muestran la presencia de gruesos filamentos verticales, tipo espárragos, formados por pequeñas partículas del material y medidas magnéticas 14 muestran inequívocamente que se trata de un material superconductor. Sin embargo es evidente que si colocamos unos electrodos a ambos lados de la muestra no podemos pasar una corriente eléctrica por la falta de continuidad entre los cristales, esa microestructura impide pues la utilización de ese material en un dispositivo superconductor. La naturaleza de la microestructura se pone también de manifiesto en la Figura 11a, que muestra, por medio de microscopía electrónica de transmisión, la presencia de defectos extensos bidimensionales -las líneas blancas paralelas, pero sin correlación transnacional, que aparecen en la misma-en otra preparación del mencionado superconductor 15. Un ejemplo adicional, a mayor resolución, se muestra en la Figura 11b, en la que una preparación supuestamente de PrBa 2 Cu 3 O 7, resulta ser 16 un intercrecimiento de dos fases muy próximas. Cabe señalar que esas microestructuras locales escapan detección a las técnicas no microscópicas. De ahí que como dijo D. Wadsley, "la estructura de un material depende de longitud de onda con que se le observe". Resumiendo: La microestructura incluye además de la estructura, los defectos, y el desorden, así como la morfología del material. Así pues, tenemos que establecer un tercer y, por ahora, último paradigma: eléctrico e incoloro, mientras que el mineral magnetita Fe 3 O 4, un óxido mixto de Fe(II) y Fe(III) con la misma estructura, es negro, conductor metálico y ferrimagnético. También, en la familia del rutilo, un conjunto de interesantes materiales que cristalizan en una estructura tetragonal centrada en el cuerpo de átomos metálicos, que ocupan el centro de octaedros más o menos regulares, el dióxido de titanio TiO 2, uno de cuyos polimorfos adopta esa estructura y da nombre a la familia, es incoloro, diamagnético y aislante eléctrico. Sin embargo, el dióxido de cromo, CrO 2, con la misma estructura es negro, ferromagnético y metálico. Este tipo de resultados entre muchos otros, como los muy estudiados en la familia de las perovskitas, sugieren que el anterior paradigma es incompleto. Resulta claro que la naturaleza de los átomos que intervienen en la estructura es decisiva a la hora de determinar las propiedades. Por ello, resulta imprescindible extender el paradigma: Segundo Paradigma: relaciones comPosición/estructura/ProPiedades No obstante existe otro aspecto de los sólidos que puede influir sobremanera en las propiedades: la Microestructura del Material. Si bien el concepto de estructura es claro y bien conocido en la Ciencias del Estado Sólido: La disposición de las partes de un objeto o un organismo y, en concreto: los componentes y manera de distribuir los átomos en una molécula o en un sólido, el concepto de microestructura es menos frecuentemente tenido en cuenta con la posible excepción de la Metalurgia o la Cerámica... Por microestructura se entiende a la estructura microscópica de un material o de un organismo y se refiere más a la estructura local, que suministran las técnicas microscópicas que a la estructura media -promediada espacial y temporalmente-que proporcionan los procedimientos difractométricos: neutrones, Rayos X o electrones. De ahí que, en términos generales, se suele decir que la microestructura es la estructura que revela un microscopio 13. Ciertamente que esa información local depende sobremanera del microscopio que se utiliza, ya que en última instancia, la capacidad de observación de esa estructura local viene Cambios de composición manteniendo la estructura A la hora de estudiar las modificaciones que en las propiedades de los materiales tiene una variación en la composición de un sólido en una estructura cristalina determinada, es conveniente diferenciar dos casos Tercer paradigma: relaciones composición/estructura/ microestructura/propiedades Cabe señalar, para terminar este apartado, que la nanociencia y la nanotecnología aprovechan las excepcionales propiedades de la materia a la escala microscópica, su microestructura -que ya anticipó Richard Feynman. el mundo natural como en el artificial o sintético, es la existencia de un gran número de especies químicas isoestructurales. Como ya se recogía en la descripción del segundo paradigma y por extensión en el tercero, cuando dos compuestos son isoestructurales tienen propiedades diferentes y constituyen materiales distintos aunque relacionados y miembros de una misma familia. Así por ejemplo, en la familia del Rutilo, descrita por la estructura cristalina de una de las fases del dióxido de titanio, TiO 2, existen materiales semiconductores, metálicos, ferro-, dia-y paramagnéticos, coloreados o transparentes-incoloros-, etc., Tabla II. Una situación similar se da en la familia de la perovskita, Figura 12 y Tabla III, y en muchas otras familias: monóxidos con el tipo estructural del cloruro sódico 19, la familia de los granates 20 o la de de las ferritas 21: un subgrupo de la familia de las espinelas y un muy larguísimo etcétera. Nos vamos a detener, brevemente, en la familia de los denominados compuestos III-V. Aunque no se puede, y no se debe, elegir un grupo periódico como el más importante de la tabla de Mendeleiev, es notorio que el antiguo 22 grupo IV que incluye el carbono es particularmente importante, y no solo por incluir a dicho elemento, central en la Química de la inmensa mayoría de los compuestos moleculares, -muchos de los cuales se denominan orgánicos, aunque no son, necesariamente, de origen orgánico en el sentido de natural-; la evolución de la propiedades fisicoquímicas de dichos elementos al descender en el grupo es a la vez gradual y profunda, más incluso que en sus respectivos congéneres. Y, precisamente, sus congéneres, los elementos de los grupos III y V, Tabla IV, combinados entre sí, forman una familia de compuestos sólidos isoestructurales con la estructura del diamante, estructura que cuando presenta dos elementos diferentes se denomina tipo estructural blenda, Figura 13a y cuyas propiedades, especialmente las electrónicas, varían de manera progresiva, lo que les hace extraordinariamente útiles. Lo mismo ocurre con las combinaciones binarias entre los elementos de los grupos II y VI. Se forma así la amplia familia de semiconductores III-V y II-V. Tabla V, que tienen una gran potencialidad de uso en, por ejemplo, electrónica. Cambio de algunos átomos de un tipo manteniendo constante el número de sitios ocupados En realidad, este modo de formación de compuestos nuevos lo que constituye, uno de los basamentos de la Química, va mucho más allá de la mera sustitución total de unos por otros para generar las anteriores familias. Más fructífera aun -porque da lugar a muchas más composiciones, a muchos más materiales-es la sustitución parcial, de algunos átomos por otros. Se forma así una solución sólida (SS) que, cuando en el proceso se mantiene constante el número de posiciones atómicas ocupadas se denomina solución sólida verdadera (SSV) y ello es tanto más fácil cuanto mayor es la similitud entre las estructuras de los componentes de la solución sólida y, en particular, entre los tamaños y los estados de oxidación de los elementos que los constituyen -lo que supone una extensión de las denominadas Reglas de Hume-Rotery. Una solución sólida es, pues, una combinación de dos o más especies químicas que presentan la misma (o parecida) estructura y cuya composición se puede variar a voluntad variando las proporciones relativas de los componentes 23. Un ejemplo típico de solución sólida es la formada por los óxidos de aluminio y cromo con la estructura corindón: Al 2-x Cr x O 3. La formación de soluciones sólidas permite, además, las propiedades de manera continua al efectuar cambios continuos en la composición. En el caso de ese óxido mixto de aluminio y cromo, la propiedad que varia de modo continuo es el volumen de la celda unidad. En el caso de las familias III-V y II-VI, a que nos referíamos en el apartado anterior, en la formación de soluciones sólidas no solo varía de manera continua el volumen de la celda, también lo hacen la separación entre bandas, la movilidad de los portadores, la constante dieléctrica, etc. La Figura 13b, muestra una gráfica de la evolución de la zanja para una serie de soluciones sólidas de semiconductores III-V y II-VI, superpuesta en el espectro visible. Puede observarse que la evolución de separación entre bandas zanja es, en muchos casos, pero no siempre, una función lineal de la composición y, por ende, del parámetro reticular, e.g.: Otro ejemplo muy interesante es el de la solución sólida Ba(Pb 1-x Bi x )O 3 formada entre los óxidos de tipo perovskita BaBiO 3 y BaPbO 3 que son, respectivamente un semiconductor y un metal. Las propiedades eléctricas de la SS van cambiando paulatinamente con la composición y el material se hace superconductor en el margen composicional 0,35<x<0,10, Figura 14. El máximo en la temperatura crítica, Tc ~ 13 K, se alcanza para x ~ 0.10. Y esta fue durante mucho tiempo la máxima Tc para los materiales superconductores, junto con la espinela LiTi 2 O 4. Evolución con la temperatura y la composición de la solución sólida Ba(Pb 1-x Bi x )O 3 Soluciones sólidas anómalas: Se habla de soluciones sólidas anómalas (SSA) cuando, como resultado de la disolución, cambia el número de sitios ocupados, manteniéndose, en todo caso la estructura cristalina. Pero ese cambio puede ser por defecto -y se habla de hipoestequiometría-o por exceso -y entonces se dice que hay hiperestequiometría. Ejemplo del primer caso, hipoestequiometría, son las soluciones sólidas que forma la zircona, con óxidos trivalentes, como los de las tierras raras y sus análogos escandio e ytrio; en el segundo caso, un ejemplo bien conocido es el de los fluoruros de calcio y de ytrio. En la Figura 15a se muestran las celdas unidad de las estructuras de ZrO 2 (en realidad Zr, basadas ambas en la estructura tipo fluorita. En una descripción clásica y útil, que no hay que tomar al pie de la letra, utilizando la idea de esferas compactas 24, ambas estructuras se describen como un empaquetamiento cúbico de átomos metálicos, Zr e Y respectivamente, cuyos huecos tetraédricos están ocupados por ocho y seis iones oxígeno respectivamente. Al formar la solución sólida cúbica en la que el símbolo ▭ indica precisamente las posiciones oxígeno sin ocupar, al incrementarse el valor de x aumenta, precisamente, la concentración de ▭; o sea que se forma una solución sólida anómala. Pues bien, estos materiales se usan en diferentes procesos en los que se quiere optimizar la conductividad iónica del oxígeno para su utilización en las denominadas pilas de combustible de óxido sólido: Una línea de investigación de gran interés y actualidad en la utilización del hidrógeno como combustible no contaminante: La hipoestequiometría generada en la formación de soluciones sólidas anómalas es pues de mucho interés e importancia en la preparación de nuevos materiales. Un buen ejemplo del segundo caso, hiperestequiometría, también referido al propio mineral fluorita, viene representado por la ecuación química siguiente: en la que el símbolo Θ representa las posiciones extra ocupadas, que corresponden al centro (posición 1⁄2, 1⁄2, 1⁄2) de la celda unidad de la estructura, Figura 15b. Compuestos no estequiométricos: Ejemplo de ambos casos, hipo-e hiperestequiometría, son también los denominados compuestos no estequiométricos(CNE). Los primeros compuestos de este tipo fueron los denominados bronces de Wolframio, descubiertos por Wholer hacia 1850 mediante la reacción de intercalación de metales alcalinos, por sublimación, sobre el trióxido de wolframio: Y es que la estructura del WO 3, Figura 16a, que puede describirse, en una primera aproximación, como formada por octaedros que comparten todos sus vértices 25, también posee un hueco central (posición 1⁄2, 1⁄2, 1⁄2) esta vez de geometría cubo-octaédrica con doce vértices y que es ocupado en el proceso anterior [11], parcial o totalmente 26, Figura 16b. Cuando la ocupación es parcial, 0 < x ≤ 1, se habla de bronces de wolframio, que son materiales cuyas propiedades varían de manera progresiva en función del grado de ocupación de dicha posición (x). Así por ejemplo, la conductividad eléctrica del semiconductor WO 3 se hace metálica, lo que se atribuye a una progresiva ocupación de la banda de conducción vacía del trióxido de Wolframio -denominado "metal sin electrón"-, al recibir electrones de la oxidación del metal: En el caso de un metal alcalino No es este, sin embargo, un proceso exclusivo de los alcalinos y se conocen multitud de especies químicas que pueden ser intercaladas en los huecos de la estructura. Prácticamente todas las propiedades cambian, entre ellas el color que, al hacerse el material metálico, se hace broncíneo, de ahí la denominación de bronces 27 empleada por Wohler. Así, en el caso 28 de la intercalación de zinc en este trióxido ▭ Figura 15. Representación estructural esquemática, de la formación de soluciones sólidas anómalas (SSA) basadas en el tipo estructural fluorita a) Hipoestequiometría Esquema de la formación de compuestos no estequiométricos por intercalación-desintercalación en los bronces de wolframio La conductividad eléctrica aumenta hasta cuatro órdenes de magnitud para x = O,3. Al mismo tiempo, el color amarillo verdoso del material original se va oscureciendo progresivamente a azul celeste, azul oscuro y violeta para esa última composición. Y ello está en línea con la evo-lución observada en el caso de los bronces de sodio, con la salvedad de que, al ceder dos electrones/mol el zinc por solo uno el sodio, la composición de este de color violeta corresponde a x = 0,6. Hay que decir también que, aunque estamos tratando en este apartado de cambios de composición manteniendo la estructura, esta cambia pasando por diferentes simetrías en el curso de la inserción, Existe multitud de ejemplos de compuestos no estequiométricos, que varían su composición al variar las condiciones termodinámicas, en particular la presión de vapor de alguno de sus componentes, en particular el no metálico ya que ello es más fácil de realizar. Alguno de esto son WO 3-x, TiO 2-x, UO 2+x, M x C -donde C puede ser grafito, fullerenos o nanotubos...-, etcétera. Antes de terminar este apartado, conviene hacer una aclaración acerca de las diferencias entre soluciones sólidas anómalas (SSA) y compuestos no estequiométricos (CNE). Para ello podemos comparar un ejemplo de cada uno utilizando la misma estructura, por ejemplo la estructura de la fluorita, en las dos reacciones siguientes: La primera [10], ya descrita anteriormente, da lugar a una solución sólida anómala. La segunda [15] también basada en esa estructura, con los iones de las tierras raras (TR) ligeras en los vértices y centros de las caras, y los iones oxígeno en los ocho huecos tetraédricos, consiste en la rehidruración del dihidruro de la tierra rara para dar el trihidruro en lo que se considera un proceso de no-estequiometría. En él, la estructura fluorita se contrae, por lo que aumenta la densidad, al ir entrando más ión hidruro, esta vez en los huecos octaedricos vacíos de la estructura, hasta alcanzar el límite para x = 1. La diferencia estriba en que en el primer caso, para que la reacción se produzca tienen que difundir los iones Y(III) y Ca(II) en contracorriente en una red de iones flúor. En el segundo caso, la red metálica se mantiene y únicamente se produce un equilibrio de hidruración, entrada y salida de hidrógeno en la red. La diferencia no es puramente académica porque se refiere a la cinética y al mecanismo de reacción, factores de importancia en la preparación de materiales. Además la reacciones del tipo de la [15] características de los compuestos no estequiométricos son reversibles y, en principio, se pueden recuperar los reactantes cambiando las condiciones termodinámicas; en esto, y en la elevada densidad volumétrica 32 de hidrógeno, se basa la utilización de hidruros como materiales para la acumulación de hidrógeno hasta alcanzar la simetría cúbica. No obstante, a lo largo de este proceso paulatino, la estructura inicial formada por una red de octaedros más o menos inclinados y/o distorsionados se mantiene y podemos hablar de estructuras pseudo-cúbicas tipo perovskita, Figura 16b -véase asimismo la Figura 12. Hemos descrito pues estos compuestos no estequiométricos como una hiperestequiometría a partir del tipo estructural trióxido de renio, característica del WO 3. Pero también lo podríamos haber hecho como hipoestequiometría por desintercalación a partir del término final, x = 1, esto es de la perovskita, MWO 3, dado que el proceso es reversible: Como último ejemplo de compuesto no estequiómétrico representante de hipo e hiperestequiometría, y que da lugar a marcados cambios en las propiedades manteniendo la estructura media, nos vamos a ocupar del importante superconductor YBa 2 Cu 3 O 7, el primer material que presenta una temperatura crítica por encima de la de ebullición del nitrógeno a la presión atmosférica 29. El mencionado óxido mixto presenta, debido al orden Ba-Y-Ba observado a lo largo del eje c, una superestructura triple de la estructura perovskita, Figura 17a, y en la que, por razón de los estados de oxidación de los elementos que componen el material, existen dos oxígenos menos de los nueve que corresponden a tres veces ABO 3; para esa composición, el material presenta una temperatura crítica de transición a la fase superconductora de 96.5 K 30. Pero además, en condiciones adecuadas de presión de oxígeno y temperatura, el material puede reducirse y cambia progresivamente su estequiometría hasta alcanzar un escalón para la composición YBa 2 Cu 3 O 7-d (d ≈ 0.5) 31 lo que equivale a Y 2 Ba 4 Cu 6 O 13, Figura 17b; en estas condiciones, la temperatrura crítica se sitúa en torno a los 60 K. Si se continúa reduciendo, se llega a perder completamente el oxígeno del plano basal de la estructura Figura 17c y se alcanza la estequiometría YBa 2 Cu 3 O 6, en la que el material no es superconductor. El proceso es reversible y se puede volver a la fase intermedia y a la inicial modificando las condiciones termodinámicas y oxidando el sólido: una prueba más de la influencia de la estequiometría en las propiedades del material. constituyentes que sean de diferente composición química y estructura, y mutuamente insolubles, y que den lugar a propiedades combinadas de las que cada uno tiene por separado o que unos refuercen las de otros. El principio básico de los materiales compuestos es bastante simple: Si, por ejemplo, se trata de reforzar las propiedades mecánicas -que suelen ser las más beneficiadas, pero no las únicas-en este tipo de materiales, podemos pensar en utilizar fibras del mismo, de tal manera que la propagación de una grieta se circunscriba a la dimensión de la fibra. Si ensamblamos un racimo de estas fibras y las asociamos por medio de un polímero que las mantenga unidas -y al mismo proteja la superficie de un ataque exterior-sea este mecánico o químico, podremos tener un material compuesto con propiedades mecánicas mejoradas. Obviamente, hay que conseguir que ambos materiales sean compatibles y que su asociación no de lugar al deteriorote las propiedades de uno por reacción química con el(los) otro(s). A pesar de esta dificultad, desde los parachoques de los automóviles a los cordajes de las raquetas de tenis, de los chalecos antibala a las tablas de esquiar, de las pértigas de salto a los pistones de los motores de explosión, de los muelles de válvula a las palas de helicóptero, de las con vistas a su utilización en pilas de combustible y otras aplicaciones. Por el contrario, la descomposición de la solución sólida anómala en dos fases es, generalmente, un proceso más complicado. Materiales compuestos ("composite materials") El primer material compuesto, inventado muy probablemente en Mesopotamia -el actual Irak-estaba formado, literalmente, por cañas y barro, recibe el nombre de adobe y aun se utiliza en la construcción en zonas deprimidas de la Tierra, donde también se utiliza en forma de ladrillos. El cemento armado y el hormigón son otros dos materiales compuestos que se también se utiliza en construcción, pero a mayor escala. Según la Real Academia de Ciencias, los materiales compuestos, que también denomina como materiales híbridos, son "cada uno de los materiales obtenidos por combinación de varias sustancias a fin de lograr propiedes que ninguna tiene por separado". La fabricación de materiales compuestos es más compleja de lo que pudiera parecer a primera vista, por lo que la estrategia para encontrarlos también lo es. Rehecho, retrata de mezclar o combinar dos o más micro o macro- De entre los muchos materiales interesantes descubiertos, en gran medida como fruto del azar, nos fijaremos en la denominada β-alúmina, descubierto en 1916, en el proceso Bayer de fabricación de alúmina, como punto de partida para la fabricación del aluminio y que resulta diferente de los dos óxidos habituales, α-Al 2 O 3, con estructura corindón y γ-alúmina, con una compleja superestructura del tipo estructural espinela. Aunque denominada β-alúmina, se sospechaba la presencia de sodio en la estructura que ha sido objeto de trabajo por parte de cristalógrafos tan ilustres como Pauling 34, Bragg 35 o Beevers 36 y que fue resuelta finalmente por Felsche 37. Se trata de una estructura, Figura 18, compuesta por bloques de tipo espinela separados por planos conteniendo sodio y oxígeno en pequeña cantidad, lo que significa dos cosas importantes. La primera es que antenas para radiocomunicaciones a los mástiles de barco y cascos para veleros marinos o los fuselajes de los veleros aéreos, los materiales compuestos van incrementando su presencia en la vida diaria y contribuyendo a una mejora continua de récords y otras hazañas. Existen diferentes tipos de materiales compuestos y su búsqueda es, lógicamente dependiente del tipo de material compuesto y de las aplicaciones que de él se esperan. En todos ellos, sin embargo, hay un componente interior, a veces denominado refuerzo y un envolvente exterior denominado matriz. El primero de ellos constituye el soporte de las propiedades mecánicas, eléctricas, ópticas, etc. y suele estar form por fibras de los materiales más diversos como el vidrio, la alúmina, el carbón, el carburo de silicio, boro, o diferentes metales, en particular los refractarios como wolframio o molibdeno. Pero también se usan aceros austeníticos e incluso algunos materiales moleculares -"orgánicos"-de los que el más conocido es el Kevlar, un nylon aromático que, en forma de fibra trenzada o de tela, se usa como material de refuerzo y posee un límite elástico -tensión máxima reversible: sin deformación permanente-¡cinco veces superior al del acero a igualdad de peso...! El material interno puede estar también en forma policristalina y también en este caso se utilizan materiales variados como grafito, carburo o nitruro de boro, alúmina y un largo etcétera. Por lo que se refiere a la matriz, ésta suele ser polimérica, pero cada vez se descubren/inventan más materiales compuestos de matriz metálica o cerámica. Obviamente, las propiedades -y aplicaciones-de cualquiera de estos grupos son numerosísimas en cuanto a la consecución de propiedades -en particular mecánicas-a medida. Más aun, su número crece continuamente y lo hace de manera ilimitada si se hacen combinaciones con más de dos de ellos. No ha sido infrecuente en la Historia de la Ciencia que se produzcan descubrimientos inesperados 33 y los descubrimientos de la bakelita, el teflón y hasta la penicilina fueron en gran medida inesperados. Por ello hay que estar preparado y alerta para cuando se produce el "lucky strike" o golpe de suerte... No es este el único material de este tipo y existen diferentes variedades estructurales que dan lugar a diferentes familias. La más próxima es la de las beta-alúminas que se usan en baterias de estado sólido en las que el electrolito es, efectivamente sólido: una de las diferentes beta alúminas y los electrodos líquidos: sodio y azufre que en el proceso de oxidación de aquel producen sulfuro sódico en proceso reversible. Estas baterías se desarrollaron en vista de su utilización en automoción durante la crisis del petróleo de los años setenta del siglo XX, y se llevó a cabo un gran esfuerzo en investigación por parte de las compañías automovilistas. Una familia estrechamente relacionada con la anterior es la de las ferritas hexagonales o hexaferritas, materiales en los que sodio y aluminio están sustituidos por diferentes cationes, en particular cationes magnéticos como hierro, cobalto y níquel y que constituyen la base de los imanes domésticos de gran interés mercantil. TABLA I: ALGUNAS DE LAS DIFERENCIAS EXISTENTES ENTRE LAS PROPIEDADES DE LAS FASES GRAFITO Y DIAMANTE DEL CARBONO Grafito Diamante TABLA V: PROPIEDADES DE LOS SEMICONDUCTORES III-V Y II-VI
No es exagerado decir que la química juega un papel determinante en la resolución de los problemas que en estos momentos se consideran prioritarios para el desarrollo científico y tecnológico de nuestra sociedad. Si consideramos, en una primera aproximación, como temas de investigación clave energía, salud, sostenibilidad-medioambiente y agua-alimentación, estaremos de acuerdo en que la química juega un papel clave en todas ellas. En el campo de la energía, el desarrollo de nuevos catalizadores y procesos para aprovechar mejor los recursos naturales, con el fin de obtener una mayor cantidad de energía con la mínima de CO 2 emitido, es de vital importancia. Más aun, la química está colaborando decisivamente al desarrollo de materiales para la captura y almacenamiento o transformación del CO 2 generado durante la producción de energía por combustión de hidrocarburos. La química y los químicos forman parte principal de todos los proyectos destinados al desarrollo de materiales y procesos necesarios para la transformación Finalmente en lo referente al agua como recurso natural parece obvio pensar que la química puede intervenir en todo lo referente a la mejora en la calidad del agua a través de su tratamiento, así como al desarrollo de materiales y procesos que permitan un ahorro en su consumo. Si se tiene en cuenta que más del 90% de todos los productos químicos se obtienen a través de procesos catalíticos (1,2), es posible deducir el considerable impacto económico y medio ambiental que se deriva del desarrollo de catalizadores activos y selectivos. En el presente artículo se pretende mostrar como a través de la síntesis y modificación de materiales sólidos con poros y cavidades del tamaño de las moléculas reactivas, y que pueden actuar como tamices moleculares, es posible diseñar catalizadores capaces de convertir hidrocarburos fósiles y biomasa en combustibles líquidos y en productos químicos de manera activa y selectiva. Más aun, mostraremos como mediante estos catalizadores es posible substituir procesos menos eficientes, peligrosos o contaminantes por otros mucho más compatibles con los criterios de sostenibilidad y medio ambiente. Finalmente se mostrarán las posibilidades de estos materiales cristalinos director de estructura (ADE). Como agentes directores de estructura se utilizan cationes inorgánicos tales como Li +, Na +, K +, y/o especies orgánicas solubles como por ejemplo amonios cuaternarios. La síntesis hidrotermal se lleva a cabo, normalmente, en un rango de temperaturas entre 90°C y 190°C. En el material sintetizado el ADE orgánico llena el interior de los poros estabilizando la estructura. La eliminación de estas moléculas orgánicas por combustión o extracción deja libre el sistema microporoso del material. Durante el proceso de síntesis se produce un auto ensamblaje entre los componentes inorgánicos y los orgánicos, a través de interacciones débiles del tipo Van der Waals. Resulta evidente que la naturaleza de las especies de partida, la composición y estructura del ADE, así como las condiciones de síntesis, determinarán si se obtiene un material cristalino o amorfo y qué tipo de material cristalino es finalmente sintetizado. No es sorprendente que los mayores esfuerzos de investigación en el campo se dirijan a desvelar el mecanismo de las interacciones que se producen durante la síntesis y, consecuentemente, a la introducción de nuevos ADE orgánicos, la utilización de F -como agente mineralizante, la introducción de cationes de red que puedan ejercer un efecto director de estructuras, y muy recientemente a la posibilidad de prescindir de ADE orgánico a través de la utilización de cristales de sembrado adecuados que, actuando como núcleos de cristalización, sean capaces de inducir la cristalización de la estructura deseada (3)(4)(5)(6)(7). El elevado número de variables de síntesis, y por tanto el enorme esfuerzo experimental requerido para explorar diferentes diagramas de fase, ha propiciado el desarrollo de técnicas de síntesis denominadas de "alto rendimiento" o "High-Throughput" (HT) (8). Con estas técnicas y partiendo de hipótesis científicas en lugar de procedimientos puramente combinatorios, ha sido posible sintetizar un número elevado de nuevas estructuras (9)(10)(11)(12)(13)(14). Con respecto a la utilización de nuevos agentes directores de estructura, los investigadores de UOP han utilizado combinaciones de dos ADE orgánicos y mediante el uso de técnicas de HT han conseguido sintetizar nuevas zeolitas (15,16). En otros casos se han diseñado moléculas orgánicas capaces de formar dímeros por auto ensamblaje, siendo es-y nanoporos para la eliminación catalítica de emisiones de óxidos de nitrógeno en automóviles. taMices Moleculares cristalinos MicroPorosos La síntesis de sólidos cristalinos con un sistema regular y definido de poros ha atraído el interés de los científicos debido a su capacidad de actuar como tamiz molecular, separando y almacenando moléculas. De hecho, si fuésemos capaces de sintetizar tamices moleculares sólidos y térmica e hidrotérmicamente estables, controlando de manera precisa las dimensiones de poro y la composición de las paredes, podríamos disponer de materiales con posibilidades únicas para su aplicación en catálisis, separación de las moléculas presentes en mezclas o como sensores químicos. Un tipo de tamices moleculares que presentan estas posibilidades son las zeolitas. Las zeolitas son tamices moleculares cristalinos y microporosos formados por tetraedros TO 4, en el que T es Si +4, Ge +4, Al 3+, B +3, Ga +3, Zn +2, etc., y que se organizan de tal manera que generan microporos (diámetros menores de 2nm) con dimensiones uniformes. Dentro del campo de las zeolitas se podrían también incluir los aluminofosfatos (ALPOS) cristalinos y microporosos que pueden, además, contener otros cationes de red. La característica más interesante de las zeolitas consiste en la posibilidad de controlar, en cierta media, la composición química de las paredes así como el diámetro de poro y su topología. Este hecho permite extender las aplicaciones de las zeolitas, y de los materiales del tipo zeolitas, a campos tecnológicos que van desde la adsorción y separación de gases, a la catálisis (3), microelectrónica, aplicaciones médicas y de manera general, a cualquier campo en el que la interacción huésped-anfitrión define el comportamiento final del sistema. La síntesis de zeolitas se lleva a cabo normalmente en condiciones hidrotermales. Un procedimiento de cristalización típico utiliza H 2 O, una fuente de átomos Si (normalmente sílice coloidal, sílice del tipo aerosil o alcóxidos de silicio), un agente mineralizante de la sílice (OH -, F -), y un agente narios por fosfonios y más recientemente por fosfacenos, ha abierto una nueva dirección para la síntesis de zeolitas (18). Finalmente la combinación de efectos directores de estructura de determinados átomos de la red, en conjunción con ADE orgánicos ha proporcionado los resultados más espectaculares en la síntesis de nuevas zeolitas (9)(10)(11)(12)(13)(14). tos dímeros los que actúan como ADE (17). De esta manera, ha sido posible romper uno de los paradigmas en síntesis de zeolitas por el que se consideraba poco probable la síntesis de una estructura de interés comercial como la LTA (o zeolita A) con una red formada únicamente por Si (Figura 1) (18). Además, la substitución de cationes amonio cuater-Figura 1 Self-assembling Time Temperature Un caso interesante en el que el disolvente puede actuar al mismo tiempo como ADE ha sido descrito recientemente por Morris y Col (19)(20)(21). Así, los autores muestran que un líquido iónico puede llevar a cabo esta doble función, y aunque al principio solo sintetizaron estructuras tipo ALPO, más recientemente han conseguido obtener también aluminosilicatos. Sin embargo, se considera que la presencia de H 2 O en el medio de reacción es necesaria para llevar a cabo la síntesis de aluminosilicatos. Finalmente, queremos destacar el interés existente tanto desde el punto de vista fundamental como aplicado en la síntesis de monolaminas de zeolitas. Estos materiales con estructuras perfectamente definidas tendrán superficies externas muy elevadas con un acceso muy directo a los poros y desde los poros. Materiales monolaminares con es-tructuras zeolíticas, se han conseguido sintetizar mediante tratamientos de deslaminación post-synthesis (22) o por síntesis directa (23) (Figura 2). Aun cuando desde el punto de vista fundamental el desarrollo de nuevos conceptos y nuevas estructuras con diferente topología de poros es siempre científicamente interesante, desde el punto de vista industrial el factor económico se convierte determinante para su posterior aplicación industrial. En nuestro caso, y si tomamos también en consideración, el factor económico recomendaríamos como líneas de investigación interesantes: • Síntesis de zeolitas sin ADE orgánico. • Síntesis con geles concentrados para disminuir cantidad de efluentes. cabo la substitución isomórfica de un tetraedro de silicio por uno de aluminio (AlO 4 5-) aparece una carga negativa en la red que, durante la síntesis, se compensa con un cation de un metal alcalino o por un cation orgánico que actúa como ADE. La substitución de los cationes de compensación alcalinos por NH 4 + mediante intercambio iónico seguido por un tratamiento de descomposición térmica que genera un H + como catión de composición de la red, permite preparar zeolitas con centros ácidos Brönsted a partir de su forma alcalina. De una manera análoga, en las zeolitas sintetizadas utilizando amonios cuaternarios como ADE orgánicos, es posible generar la forma protónica de la zeolita mediante un proceso directo de calcinación. Este tratamiento produce una amina terciaria y un alqueno a través de una degradación de Hoffmann, dejando un protón como cation de compensación. Los protones en las zeolitas acidas no están libres, sino que se encuentran covalentemente unidos a los oxígenos vecinos al aluminio de red cargado negativamente, formando especies oxonio del tipo: • Síntesis de zeolitas directamente sobre la matriz de los catalizadores. • Síntesis de zeolitas con ADE orgánicos que se puedan romper en componentes menores con el fin de extraerlos y poder ser reutilizados. Finalmente, queremos enfatizar la posibilidad de modificar mediante tratamientos post-síntesis zeolitas económicamente viables con el fin de adaptarlas a futuras aplicaciones. En este sentido, el control de composición, tamaño y forma de los cristales, así como la generación de mesoporos en el cristal son variables que deben ser consideradas (24-29). generación de centros catalíticaMente activos en las zeolitas Una estructura zeolítica formada únicamente por tetraedros de SiO 4 4-es neutra. En cambio cuando se lleva a Finalmente, es posible aumentar el espectro de las zeolitas como catalizadores haciendo uso de las cavidades presentes en muchas zeolitas para encapsular clusters metálicos o moléculas catalíticamente activas. En este último caso, el encapsulamiento se puede llevar a cabo generando la macromolécula en la cavidad a partir de sus componentes, de la misma manera que se construye un barco dentro de una botella. A modo de ejemplo podríamos citar el encapsulamiento de un complejo de metal de transición quiral (Salen de Mn (III) en las cajas de la zeolita Y (véase Figura 3) o de zeolita EMT (30,31). Si se desean generar centros básicos en la zeolita, bastará con preparar estructuras con la menor electronegatividad promedio de Sanderson, y en las que los cationes de compensación sean alcalinos. En este caso, y para una misma composición de red, el orden creciente de basicidad será Li<Na<K<Rb<Cs. La basicidad de los materiales resultantes será de tipo Lewis y residirá en los oxígenos unidos al cation trivalente de la red. Estas basicidades serán relativamente moderadas y se asemejarían a las de las aminas primarias en lo que a fuerza básica se refiere. De nuevo, y de manera análoga a como sucedía en el caso de las zeolitas ácidas se podrá modular la fuerza de los centros básicos modificando el catión de compensación y la electronegatividad de la red. Si por otra parte se desea conseguir centros básicos muy fuertes en la zeolita, bastará con intercambiarla con un exceso de cationes Cs, de tal manera que el exceso de Cs en los canales formará H Si 0 Al De acuerdo con el anterior esquema de preparación resulta evidente que el número total de centros ácidos Brönsted en una zeolita será igual al número de aluminios presentes en la red. Así pues, controlando la relación Si/Al de red podremos controlar el número de centros ácidos de la zeolita y la posibilidad de utilizarla como un catalizador ácido. Si se desea, al mismo tiempo, modificar la densidad de carga positiva sobre el hidrogeno del grupo hidroxilo ácido, variando, consecuentemente, su fuerza ácida, se deberá modificar la electronegatividad de la red, de tal manera que a mayor electronegatividad de los átomos presentes en la red mayor será la acidez del grupo hidroxilo. Así pues, la composición de la red determinará no solo el número de centros ácidos y la distancia entre ellos, sino que también permitirá modular su fuerza ácida. Si se une esta propiedad de las zeolitas acidas a la posibilidad de adecuar la dimensión y topología de los canales y cavidades en los que se producen las reacciones, debería ser posible diseñar catalizadores ácidos adaptados a cada reacción. Es posible también introducir centros ácidos Lewis en las zeolitas ya sea como cationes de compensación o como cationes que son parte integrante de la red. Dependiendo del tipo de catión introducido el material resultante podrá Si tenemos en cuenta que las zeolitas pueden ser también utilizadas como soporte de metales de transición, que formarán nanopartículas metálicas tras un proceso de reducción, resulta evidente que estos materiales deberían permitir diseñar catalizadores sólidos ácidos, básicos, redox y bifuncionales adaptados a las características electrónicas y conformacionales de los reactivos y estado de transición de la reacción deseada. A continuación pasaremos a describir algunos procesos catalíticos que, de acuerdo con la introducción de este artículo, son relevantes en los campos de generación de energía y en sostenibilidad-medio ambiente. transforMaciones con Hidrocarburos fósiles Transformaciones de gas natural Es posible decir que los catalizadores catalíticos son capaces de llevar a cabo transformaciones que implican desde el hidrocarburo más ligero (CH 4 ) hasta los hidrocarburos más pesados (residuos del petróleo y derivados de pizarras bituminosas). Así la transformación de gas natural (en el que el CH 4 es el componente más abundante) en productos líquidos con el fin de facilitar su transporte, resulta de gran importancia para aprovechar yacimientos que se encuentran en zonas remotas o de difícil acceso. Un posible esquema de reacciones destinadas a convertir el gas natural en compuestos líquidos a temperatura ambiente y presión atmosférica sería el siguiente: La conversión directa de metano a hidrocarburos aromáticos se lleva a cabo mediante un catalizador bifuncional formado por oxido de molibdeno soportado sobre una zeolita del tipo ZSM-5. La zeolita ZSM-5 o MFI según el código de la IZA, es una zeolita de poro medio, es decir, con poros formados por anillos de 10 tetraedros, bidimensional y con diámetro de poro de ~0.56nm. El proceso trabaja a 700.oC y bajas conversiones debido a limitaciones termodinámicas. El oxido de molibdeno se transforma durante la reacción en un compuesto de tipo carburo metálico que es el responsable de catalizar las reacciones de deshidrogenación, mientras que la zeolita, a través de sus centros ácidos de tipo Brönsted, cataliza reacciones de oligomerización y ciclación (32). La mayor limitación de este proceso es la formación de elevadas cantidades de residuos carbonosos (coke) que bloquean los canales y desactivan rápidamente el catalizador. Debido a esta limitación el proceso no se ha desarrollado a escala industrial. reformado catalítico que utiliza un catalizador bifuncional ácido-metal (Pt-Re-Sn sobre alúmina clorada), se ha desarrollado un nuevo proceso de reformado de n-alcanos C 6 -C 8 basado en un catalizador formado por nanopartículas de Pt en una zeolita de poro grande (poros formados por anillos de 12 tetraedros) unidireccionales y con diámetro de ~0,7nm (zeolita L) (34). Isomerización de alcanos lineales Existe una fracción proveniente de la destilación directa del petróleo (LSR), que está formada principalmente por n-pentano, y n-hexano y que se incorpora directamente a la gasolina. Esta fracción tiene un bajo octanaje (entre 65-70 números de octano). Sin embargo, la mezcla de isómeros mono y di-ramificados tiene un índice de octano hasta 20 puntos mayor. La isomerización directa y selectiva de alcanos lineales a través de carbocationes, no es un proceso sencillo debido a la baja reactividad de las parafinas, y a la existencia de reacciones competitivas, no deseadas, tales como el craqueo de la cadena. Existe pues un incentivo científico y tecnológico en desarrollar un catalizador que permita isomerizar el n-pentano y nhexano con plena selectividad, evitando el craqueo con la consiguiente formación de gases. Con el fin de llevar a cabo la isomerización de cadena de manera selectiva, los investigadores han desarrollado un camino de reacción indirecto utilizando un catalizador bifuncional (hidrogenante -deshidrogenante) + acido. Con este catalizador el esquema reactivo sería el siguiente: La misma zeolita del caso anterior se utiliza para la conversión indirecta del gas natural a olefinas o a gasolina, pasando por una etapa previa de formación de gas de síntesis y su conversión a metanol. Este puede ser transportado o convertido en olefinas o en una mezcla de aromáticos, alcanos y olefinas y H 2 O, a través de reacciones de deshidratación, oligomerización, ciclación y transferencia de hidrogeno, catalizadas por los centros ácidos Brönsted de la zeolita ZSM-5. Para la transformación del metanol en olefinas ligeras (etileno y propileno), destinadas a la industria química, se utiliza también la zeolita ZSM-5 o el silicoalumino fosfato SAPO-34 (33). En estos momentos existen dos plantas de transformación de metanol a olefinas en el mundo. El gas natural viene acompañado, entre otros, de C 2 -C 4 alcanos que pueden ser transformados en aromáticos mediante catalizadores bifuncionales de Ga sobre una zeolita acida ZSM-5. Hoy en día, sin embargo, la mayor parte de los aromáticos de interés en petroquímica (benceno, tolueno, xileno (BTX)), se obtienen a partir de alcanos y cicloalcanos C 6 -C 8 obtenidos mayoritariamente por destilación directa de petróleo. Además del proceso convencional de Procesos de alquilación y oligomerización de olefinas El proceso de alquilación de butenos con isobutano está destinado a producir gasolina de alto octanaje. En efecto los productos clave de la reacción son los trimetilpentanos con índices de octano de alrededor de 100. El proceso de alquilación actual utiliza ácidos fluorhídrico o sulfúrico como catalizadores y aun cuando su actividad y selectividad son excelentes, desde el punto de vista medio ambiental no están exentos de inconvenientes. Resultaría especialmente peligrosa cualquier fuga importante de HF. No es pues sorprendente que se hayan hecho intentos por sustituir los ácidos HF y SO 4 H 2 por catalizadores ácidos sólidos (39). De entre los distintos catalizadores sólidos ácidos estudiados, las zeolitas han mostrado ser particularmente adecuadas. Sin embargo su rápida desactivación por oclusión en los poros de oligómeros de elevado peso molecular, ha requerido un diseño de proceso en el que el catalizador se regenera de manera continua por hidrocraqueo (craqueó catalítico en presencia de H 2 ) de los oligómeros ocluidos en los poros de la zeolita (40,41). En la actualidad la tecnología de alquilación de isobutano/ butenos con zeolitas es capaz de competir con los procesos que utilizan HF y H 2 SO 4 como catalizadores. Sin embargo, estas últimas instalaciones están ya en su mayoría amortizadas por lo que no existe ningún incentivo económico para su substitución. Consecuentemente la aplicación de la nueva tecnología, más compatible con el medio ambiente, solo dependerá de que se establezca una legislación medioambiental más exigente. La oligomerización de alquenos ligeros (propeno y butenos) es un procedimiento industrial para producir combustibles líquidos sintéticos sin aromáticos ni azufre. Este proceso produce mezclas de olefinas en el rango de la gasolina y diesel. Seleccionando adecuadamente las condiciones de reacción (presión, temperatura, tiempo de contacto y catalizador) se puede dirigir la reacción a la formación preferente de gasolina o diesel. Este último, una vez hidrogenado se convierte en un buen dieselparafínico. Sin embargo, su calidad será tanto mejor cuanto menor sea el número de ramificaciones de cadena, siendo los alcanos con una sola ramificación los óptimos. De esta manera en una primera etapa se producirá una deshidrogenación del n-alcano sobre el componente metálico, formando la olefina un carbocatión secundario sobre el centro ácido del catalizador bifuncional. Se producirá una isomerización de cadena, dando lugar a un carbocatión terciario (mecanismo vía ciclopropano protonado) que se desorberá como una iso-olefina. Finalmente, ésta se hidrogenará sobre el sitio ácido del catalizador dando lugar al alcano ramificado. En nuestro caso, y en colaboración con Cepsa desarrollamos un catalizador bifuncional formado por Pt sobre una zeolita de poro grande (Mordenita modificada) que además de proporcionar elevadas conversiones y selectividades era muy resistente a la desactivación por coque y compuestos con azufre (H 2 S, tiofeno). Este catalizador ha dado lugar al proceso comercial HYSOPAR (Figura 4) de isomerización de nafta ligera implementado en más de 20 plantas en todo el mundo (35). UOP ha desarrollado también otros catalizadores y procesos para isomerización de naftas ligeras. En el caso de isomerización de olefinas, por ejemplo 1-buteno y 1-penteno a isobutileno e isoamilenos, Shell Texaco y Snamprogetti han desarrollado un proceso basado en una zeolita acida, ferrierita, que tiene una estructura de poros sólido ácido. Los productos de la reacción son gases C 1 -C 4, destilados líquidos en el rango de la gasolina y diesel formados por alquenos, alcanos y aromáticos, una fracción rica en poliaromáticos con punto de ebullición mayor de 300°C y un residuo carbonoso (coque) sobre el catalizador que conduce a su desactivación. Para este proceso de craqueo denominado FCC ("Fluid catalytic cracking") se ha diseñado un reactor de lecho transportado (riser) en el que el tiempo de contacto es de entre 2 y 3 segundos, unido a una unidad de separación del catalizador y los hidrocarburos formados por craqueo y que necesitan condiciones más severas para su desorción. Finalmente el catalizador limpio de hidrocarburos adsorbidos, pero con un residuo carbonoso, pasa a una unidad de regeneración. En el regenerador se produce la combustión del coque formado generándose temperaturas de hasta 730°C. El catalizador regenerado se recicla de manera continua, transportando la energía necesaria para llevar a cabo las reacciones endotérmicas de craqueo catalítico. El FCC es pues un proceso auto consistente energéticamente y muy eficiente (véase Figura 5). Para el proceso de oligomerización de olefinas los mejores catalizadores corresponden a zeolitas de poro medio, pudiendo ser las zeolitas con una topología unidimensional de poros, más adecuadas que las formadas por canales bi o tridireccionales, ya que el número de ramificaciones parece ser menor en el primer caso. En estos momentos las compañías ExxonMobil, Chevron y Sud-Chemie disponen de tecnologías basadas en zeolitas. Recientemente hemos desarrollado para una compañía un nuevo catalizador zeolítico muy estable y capaz de oligomerizar olefinas ligeras a diesel con un elevado número de cetano. El procedimiento de síntesis y los adecuados tratamientos de activación hacen de este nuevo catalizador zeolítico una posible alternativa a los existentes. Debemos pensar que mediante el uso de hidrocarburos fósiles estamos en realidad comprando tiempo que nos permita desarrollar tecnologías para producir energía y combustibles a partir de fuentes renovables, como por ejemplo la solar, ya sea directamente o indirectamente a partir de la biomasa, o la fusión atómica. En este sentido resulta de primordial importancia el convertir de manera eficiente las fracciones más pesadas del petróleo (los residuos), o los crudos pesados derivados de las pizarras bituminosas (Athabasca y franja del Orinoco) en fracciones más ligeras. En otras palabras debemos diseñar procesos, en nuestro caso catalíticos, capaces de transformar alimentaciones con un elevado punto de ebullición, una alta relación C/H y un alto contenido en azufre, nitrógeno y métales en combustibles ligeros con una relación C/H sensiblemente menor y prácticamente exentos de azufre y nitrógeno. Para conseguir este objetivo manteniendo el balance de carbono e hidrógeno, solo tenemos dos posibilidades: o bien eliminar carbono de la alimentación, o bien añadir hidrógeno a la alimentación. Así pues, los procedimientos actuales y los que se están desarrollando se agruparían en: procesos térmicos de coquización, procesos de craqueo catalítico, y procesos de hidrotratamiento-hidrocraqueo respectivamente. En el proceso de coquización térmico y a través de reacciones radicalarias se produce una rotura de moléculas generando un carbón o coque con una relación C/H mucho más elevada que la de la alimentación, y un destilado liquido muy olefínico. En el caso del craqueo catalítico, la rotura de los enlaces carbono-carbono se produce a través de carbocationes que son generados sobre un catalizador molibdeno, responsables de la hidrogenación, y un catalizador ácido del tipo FCC en una tecnología "slurry" ha demostrado su utilidad (47). La próxima construcción de una unidad basada en este concepto y con tecnología ENI ha sido ya anunciada por ésta compañía. Obtención de isómeros C 8 alquilaromáticos Para-xileno (Px) es probablemente el isómero más importante de la fracción C 8 alquilaromáticos, ya que a través de un proceso de oxidación conduce a la formación de ácido tereftálico destinado a la obtención de polietileno tereftalato (PET), utilizado para la fabricación de fibras de poliéster, plásticos moldeables y films plásticos. Los xilenos (orto, meta y para isómeros) provienen fundamentalmente del reformado de n-alcanos y cicloalcanos, pero se obtienen también por alquilación de tolueno con metanol así como por desproporcionación de dos moléculas de tolueno para producir benceno y xilenos. Estos dos procesos, así como el de la isomerización de ort-y met-a para-xileno, utilizan catalizadores zeolíticos en los que el concepto de selectividad de forma es determinante. Así en el caso de la isomerización del orto-y meta-a paraxileno, además de la reacción de isomerización, se produce también una reacción de desproporcionación que conduce a la formación de tolueno y trimetilbenzeno, con la consiguiente pérdida de rendimiento. De acuerdo con las condiciones de reacción descritas, el proceso de FCC requiere un catalizador sólido ácido, muy estable térmica e hidrotérmicamente, con el fin de resistir las temperaturas del regenerador, y muy resistente a la atrición debido a las grandes velocidades de circulación del sólido con los correspondientes choques entre partículas y partícula-pared del reactor. Así pues los catalizadores de FCC están basados en una zeolita del tipo Y estabilizada (lo que se consigue durante la etapa de activación introduciendo por intercambio catiónico tierras raras, y/o desaluminizando parcialmente la red de la zeolita). Una vez activada, la zeolita se dispersa en una matriz de alúmina, sílice o sílice alúmina, que contiene también caolín, y que le confiere al catalizador final, en forma de microesferas (20-100nm), la dureza y densidad necesaria para permitir su circulación. El desafío actual en este tipo de catalizadores reside en diseñar materiales con porosidad y características fisicoquímicas adecuadas para procesar cargas pesadas, minimizar la cantidad de coque y ser estables en el infierno del regenerador. En estos momentos, el elevado precio de las tierras raras requería de una investigación destinada a aumentar la estabilidad de la zeolita sin necesidad de introducir estos elementos. En nuestra opinión, se necesita diseñar catalizadores para procesos que se encuentren a mitad de camino entre el craqueo térmico y el catalítico, cambiando el paradigma y pensando en un nuevo proceso de FCC destinado a "aligerar" los pesados para convertirlos en una alimentación más fácil de hidrotratar. Al mismo tiempo se deberá producir durante el proceso cantidades elevadas de etileno y propileno, destinados a la industria química, mediante catalizadores zeolíticos del tipo ZSM-5 estabilizados (42). Nuestros últimos trabajos en el campo del craqueo catalítico han ido en esta dirección (43)(44)(45). Los procesos de hidrotratamiento-hidrocracking están destinados a procesar crudos muy pesados trabajando a elevadas presiones de H 2 (P~150bar) y temperaturas en el rango 300-400°C. Los catalizadores convencionales de hidrocraqueo son catalizadores bifuncionales que contienen zeolita Y ultra estable como componente ácido y molibdeno y níquel como componentes hidrogenantes que son resistentes al azufre de la alimentación (46). En el caso de crudos ultra pesados provenientes de Athabasca y de la franja del Orinoco, la combinación de nanopartículas de 2 + se llevaba a cabo mediante catalizadores de AlCl 3 -HCl a 160°C, en fase líquida. Este sistema además de problemas de corrosión introducía el problema medioambiental del tratamiento de los "barros" de AlCl 3 -HCl. Con el fin de mejorar su impacto, UOP introdujo los catalizadores de ácido fosfórico soportado en sílice que, aun representando un avance importante, distaba todavía mucho de lo que podríamos considerar un proceso "verde". Las zeolitas han permitido diseñar un proceso sostenible (Mobil/Badger process) que es, hoy en día, responsable del 90% del etilbenceno producido por alquilación (58). En la actualidad, la tecnología más avanzada de ExxonMobil produce EB con pureza superior al 99,95% siendo la cantidad total producida con su licencia de más de 17 millones de Tm/año. El nuevo catalizador es una zeolita del tipo MCM-22 que es muy selectiva al producto monoalquilado. Este nuevo proceso permite utilizar relaciones benceno a etileno más bajas (3-5) que el anterior proceso, con el consiguiente aumento de productividad. Otras compañías como ABB Lummus y UOP, o CDTech utilizan zeolita Y en su proceso de alquilación, ya sea en fase liquida o mediante una tecnología de destilación catalítica, respectivamente. El cumeno es un intermedio para la producción de fenol y acetona, con unas cuarenta plantas que producen unos ocho millones de Tm por año. El cumeno se obtiene por alquilación de benceno con propeno. El primer proceso industrial utilizaba H 2 SO 4, que fue reemplazado por un catalizador de acido fosfórico soportado sobre sílice (SPA). Este proceso de UOP continua siendo utilizado en algunas plantas. Sin embargo, debido a problemas de corrosión y difícil reciclado del catalizador utilizado, el catalizador SPA, está siendo substituido por un sistema más sostenible medioambientalmente, basado en catalizadores zeolíticos. Los procesos comerciales de producción de cumeno se basan en dos zeolitas de poro grande: Beta y MCM-22 (o MCM-56). La primera es una zeolita tridimensional con poros de ~0,65 × 0,67 × 0,56nm, mientras que la segunda está formada por un sistema de canales de poro medio y otro sistema independiente (no conectado con el primero) formado por grandes cavidades de 12 tetraedros conectadas entre sí a través de ventanas de 10 tetraedros (Figura 6). Se ha visto recientemente que la reacción de alquilación de benceno con propileno (59,60) tiene lugar, en el caso de la MCM-22, sobre la superficie externa de los crista-Si observamos las reacciones descritas arriba observamos que la isomerización corresponde a un proceso unimolecular en el que el estado de transición no es muy diferente en tamaño al de la molécula de reactivo. Sin embargo, en el caso de la desproporcionación, el estado de transición de la reacción bimolecular es sensiblemente mayor que el de la isomerización: Resulta pues evidente que si se sitúan los centros ácidos en el poro de una zeolita cuyas dimensiones sean lo suficientemente pequeñas para permitir la formación del estado de transición de la reacción unimolecular de isomerización pero no el bimolecular de desproporcionación se conseguirá un catalizador selectivo para el proceso de isomerización de xilenos. Más aun si los canales de la zeolita favorecen, por su tamaño, la difusión del isómero para-, frente al orto-y meta-de mayor tamaño se conseguirá al mismo tiempo aumentar el rendimiento de para xileno en la mezcla final. La zeolita de poro medio ZSM-5 favorece la isomerización de xilenos frente a la desproporcionación, y cuando se optimiza el tamaño de cristal y se envenenan los centros activos situados en la superficie exterior, se aumenta la selectividad al isómero para- (48)(49)(50)(51)(52)(53)(54)(55). La tecnología ExxonMobil es probablemente la más utilizada en estos momentos. Finalmente, se ha descrito un nuevo procedimiento para producir benceno y xilenos a partir de los componentes de la nafta pesada (tolueno, etilbenceno, metil, etil benceno, n-propilbenceno etc.) al mismo tiempo que se introduce tolueno en la alimentación. Este proceso combina en el mismo reactor reacciones de dealquilación y transalquilación. En este caso se ha visto que zeolitas conteniendo en la misma estructura poros grandes (formados por anillos de 12 tetraedros) y medios (anillos de 10 tetraedros) permiten la dealquilación de las cadenas C 2 + de las moléculas de mayor tamaño y la desproporcionación del tolueno a xilenos (56 y 57). La alquilación de benceno con etileno para obtener etilbenceno, que por deshidrogenación producirá estireno, ficies externas de 800 m 2 3•g -1 y acidez fuerte expone un gran número de "copas" al exterior, por lo que su actividad y resistencia a la desactivación para el proceso de alquilación de benceno con propeno son superiores a la zeolita MCM-22 (ver Figura 6). Este catalizador ha sido licenciado a ExxonMobil. les que, en este caso, está perfectamente estructurada y formada por cavidades abiertas al exterior en forma de "copas" de ~0,7 × 0,7nm. Sobre la base de esta observación se ha desarrollado un nuevo material, denominado ITQ-2, por delaminación de un precursor laminar de la zeolita MCM-22 (Figura 7). El material ITQ-2 con super- futuro próximo, mucha más sostenibles que los existentes hasta este momento. La producción del monómero €-caprolactama para obtener Nylon-6 se lleva a cabo comercialmente a través de la reacción de Beckman de la ciclohexanona oxima utilizando como catalizador H 2 SO 4 (óleum). A su vez la ciclohexanona oxima se obtiene haciendo reaccionar ciclohexanona con hidroxilamina. zeolitas en Procesos quíMicos y de quíMica fina En este apartado mostraremos tres ejemplos de cómo mediante un diseño molecular de catalizadores zeolíticos, en lo que a su estructura y distribución de centros se refiere ha sido posible desarrollar un proceso comercial y dos nuevos procesos que pueden llegar a comercializarse en un Si se considera que la hidroxilamina es un producto con limitaciones en su manejo y el proceso descrito anteriormente para la fabricación de €-caprolactama produce cantidades elevadas de (NH 4 ) 2 SO 4, resulta evidente el in-centivo en generar la hidroxilamina in situ, y sustituir el H 2 SO 4 por un catalizador sólido. La compañía Sumitomo ha puesto en marcha recientemente un nuevo proceso que contempla las siguientes etapas y catalizadores. Como se puede ver en la anterior secuencia de reacciones una zeolita del tipo ZSM-5 conteniendo Si y Ti en la red actúa como catalizador para formar hidroxilamina "in situ" a partir de NH 4 OH y H 2 O 2. Para la reacción de Beckman se utiliza una zeolita ZSM-5 con la superficie sililada, mediante un proceso en reactor de lecho fluido transportado con regeneración y reciclado continuo del catalizador (61)(62). El siguiente paso a desarrollar en este proceso consistiría en la producción de la hidroxilamina "in situ" reaccionando NH 3 y aire, en lugar de utilizar H 2 O 2 como molécula oxidante. El diamino difenil metano (DADPM) es un intermedio para la fabricación de poliuretanos. La síntesis de DADPM se lleva a cabo hoy en día haciendo reaccionar anilina con formaldehido utilizando HCl.aq como catalizador (Figura 8). El uso de la disolución acuosa de HCl no solo introduce problemas de corrosión, sino que conlleva problemas de purificación, neutralización y de formación de elevadas cantidades de residuos. No resulta pues sorprendente que tanto a nivel académico como a nivel industrial se hayan intentado desarrollar catalizadores sólidos ácidos con buena actividad, selectividad y vida del catalizador. Los mejores resultados se obtuvieron con una zeolita Beta con la superficie sililada (63,64). Sin embargo, estos catalizadores aun siendo activos y selectivos, sufrían una desactivación demasiado rápida. En nuestro caso, y mediante el uso de un material zeolítico denominado ITQ-18 con una superficie externa estructurada de casi 900 m 2 •g -1 conseguimos disminuir la velocidad de desactivación, manteniendo de 8 miembros propuesto por Iglesia y Col., y mediante modificaciones de la mordenita durante la síntesis y en tratamientos postsíntesis se consiguió mejorar la actividad, selectividad y estabilidad del catalizador (73)(74)(75). Finalmente y aunque Iglesia y col. habían predicho que la zeolita Ferrierita, con canales de 8 y 10 tetraedros, debería ser activa y selectiva para la reacción de carbonilación del ácido acético con CO, los resultados reportados mostraron una muy baja actividad del catalizador. En nuestro caso, hemos sintetizado zeolitas con estructura ferrierita en la que los centros activos se concentran muy preferentemente en los canales de 8. Estos catalizadores son muy activos y selectivos. Catálisis por ácidos de Lewis A principios de los ochenta, investigadores de la empresa ENI lograron introducir Ti en posiciones tetraédricas de una zeolita ZSM-5 pura sílice. El nuevo material se denominó TS-1 e introducía en la zeolita centros ácidos Lewis asociados al Ti que eran capaces de oxidar alcanos y alquenos con H 2 O 2, así como de catalizar otras reacciones típicas de ácidos Lewis (Figura 8) (76)(77)(78)(79). La TS-1 ha sido anun-una alta actividad y selectividad (65). Conjuntamente con Huntsman se ha desarrollado un proceso para la preparación de DADPM que se encuentra ya en planta piloto. Otro proceso catalítico interesante es la fabricación de ácido acético mediante carbonilación del metanol. Industrialmente, la reacción se lleva a cabo mediante un catalizador homogéneo de iridio y en presencia de ioduro en el medio de reacción. Desde un punto de vista medioambiental y económico sería interesante desarrollar un sistema catalítico heterogéneo que además evitara el uso de ioduro. Investigadores de BP mostraron que la zeolita denominada Mordenita con canales formados por 8 y 12 tetraedros, en su forma protónica y conteniendo cobre era capaz de llevar a cabo la carbonilación de metanol a acetato de metilo con elevada selectividad en un reactor de lecho fijo (66,67). Más tarde Iglesia y col. mostraron que la presencia de H 2 O en el medio de reacción disminuía la velocidad de reacción, y que la carbonilación ocurría preferentemente en los canales más pequeños, mientras que en los de mayor tamaño se forman hidrocarburos y coque (68)(69)(70). En nuestro caso, y en colaboración con BP, comprobamos (71-72) el mecanismo y el papel determinante de los canales Nuestros catalizadores conteniendo Ti en tamices moleculares han sido también utilizados para producir oximas utilizadas como intermedios en productos de química fina. En este proceso la hidroxilamina se produce "in situ" mediante NH 4 (OH) y H 2 O 2. Finalmente, presentaremos un último ejemplo en este apartado que permite sintetizar lactonas utilizando H 2 O 2 como agente oxidante. Este proceso es más sostenible que el convencional que utiliza perácidos como agente oxidante. Así, una zeolita Beta pura sílice en la que se consiguió introducir Sn en la red por síntesis directa, es capaz de catalizar oxidaciones del tipo Baeyer-Villiger (BV) de cetonas cíclicas con buenas actividades y excelentes selectividades a la correspondiente lactona (86), utilizando H 2 O 2 diluida (30%) como oxidante. El catalizador presenta una alta chemoselectividad para la reacción de BV cuando la molécula tiene otros grupos funcionales, como por ejemplo dobles enlaces. El átomo de estaño tetraédricamente coordinado en la red de la zeolita actúa como un ácido ciada como catalizador en la oxidación de propileno con H 2 O 2 para obtención de óxido de propileno en una planta comercial. La planta de óxido de propileno necesita llevar asociada una planta de fabricación de H 2 O 2. ENI operó también con éxito la hidroxilación de fenol para obtener catecol e hidroquinona con TS-1, y parece ser que nuevas plantas se han instalado en China. La TS-1, con canales de ~0,56 × 0,53nm tiene limitaciones para la oxidación de moléculas de tamaño superior a 0,6nm, así como para la utilización de peróxidos orgánicos. Debido a estas limitaciones, centramos nuestras investigaciones en la síntesis de zeolitas, y en general de tamices moleculares con poros grandes y mesoporos, con ácidos Lewis (Ti, Sn, Zr, Nb, Ta). En la Figura 9 (80-83) se presentan algunos de los materiales que obtuvimos. Sobre la base de un material mesoporoso conteniendo Ti, y en colaboración con Sumitomo (84,85) se desarrolló un nuevo proceso de oxidación de propileno con hidroperóxido de cumeno como agente transferidor de oxigeno que se ha implementado en dos plantas comerciales. Este proceso es muy sostenible dado que el hidroperóxido de cumeno se regenera en la unidad. En el caso de la transformación de biomasa en combustibles líquidos, la pirolisis rápida de lignocelulosa en presencia de una zeolita ZSM-5 permite producir aromáticos del tipo benceno, tolueno y xileno (91). Igualmente la pirolisis catalítica de madera en presencia de catalizadores inorgánicos nos ha permitido producir crudos con un contenido menor en ácidos y productos oxigenados (92). Este proceso ha sido implementado a escala planta piloto (Figura 11) por la empresa Kior en USA. Lewis coordinando la cetona a los átomos de Sn. Mediante estudios isotópicos se demostró que las oxidaciones de BV con H 2 O 2 sobre catalizadores Sn-Beta tiene lugar a través de aductos del tipo Criegge, en los que H 2 O 2 se adiciona a la cetona activada por la zeolita Sn-Beta. Este catalizador ha sido utilizado por la industria para preparar lactonas de interés comercial. Las zeolitas conteniendo centros Lewis (Al, Ti,Sn, Zr) han sido utilizadas con éxito para llevar a cabo reacciones del tipo Meerwin-Ponndorf-Verley (MPV) y Oppenauer. La reacción de MPV permite reducir grupos carbonilos con alcoholes mientras que con la reacción de Oppenauer se oxidan alcoholes con cetonas. Para una revisión de las posibilidades de las zeolitas como catalizadores del tipo ácido de Lewis y su aplicación en síntesis orgánica y química fina véase (87). Zeolitas en la transformación de biomasa en combustibles líquidos y productos químicos La aplicación de las zeolitas en el campo de la biomasa como catalizadores tipo acido Brönsted o Lewis y como catalizadores redox es todavía limitada. Sin embargo, el hecho de que se puedan preparar catalizadores zeolíticos con centros activos bien definidos y con polaridad controlada (desde materiales hidrófobos a materiales hidrófilos) hace de las zeolitas y, en general de los tamices moleculares, materiales especialmente interesantes en este campo. Recientemente se han publicado una serie de revisiones críticas, en las que se incluyen diferentes posibilidades (88)(89)(90). Proceso Industrial Actual ITQ Las zeolitas ácidas han sido utilizadas con éxito para preparar surfactantes biodegradables a partir de la glucosa (93) y recientemente por vía directa a partir de la celulosa (94). Igualmente se han preparado surfactantes a partir del sorbitol por esterificación con ácidos grasos, y a partir aplicadas, hasta el momento, es la necesidad de conseguir una mayor estabilidad hidrotermal de estos catalizadores. Recientemente, se ha descrito un nuevo catalizador basado en una zeolita de poro medio (IM5) conteniendo cobre que es más estable hidrotérmicamente que la Cu/ZSM-5 (101) Más aun, se ha mostrado que la mezcla física de metales con zeolitas puede ser una solución aceptable de catalizadores para SCR de NO X (102). En estos momentos la línea prioritaria de investigación en el desarrollo de zeolitas como catalizadores para SCR de NO X se dirige a la síntesis y activación de zeolitas y zeotipos hidrotérmicamente estables de poro pequeño. Así en la reciente bibliografía de patentes proveniente de BASF y PQ Corporation se muestra que zeolitas y zeotipos con estructura Chabazita (poros formados por anillos de 8 tetraedros) pueden tener la suficiente estabilidad y actividad para ser considerados como catalizadores del proceso SCR de NO X. La catálisis homogénea y más específicamente la catálisis por complejos de metales de transición, ha tenido y tiene un gran impacto en el desarrollo de nuevas reacciones químicas y en la consecución de chemo, regio y estereoselectividades nunca conseguidas antes. Este tipo de catalizadores "moleculares" con estructuras perfectamente conocidas permiten en muchos casos un diseño ab initio. En el caso de la catálisis heterogénea, a pesar de su éxito a nivel industrial, se ha ido avanzando más por acumulación de conocimiento, analogías y prueba y error, que por un diseño molecular de lo que serian los centros activos y su entorno. Sin embargo, hoy en día, gracias al desarrollo de la ciencia de materiales, de las técnicas en químico-física de superficies, y de la mecánica cuántica se está en disposición de comprender mejor las interacciones gas/líquido-sólido que ocurren en la superficie de los catalizadores sólidos a nivel molecular, y a través de este conocimiento diseñar u optimizar un catalizador para una reacción o un grupo de reacciones. Un ejemplo paradigmático de esta metodología es la catálisis con zeolitas y materiales zeolíticos micro y mesoporosos, que además de ofrecer ejemplos extraordinarios de catálisis selectiva a nivel académico han dado lugar a una pléyade de triglicéridos por transesterificación con glicerina para obtener los correspondientes monoesteres. Por último, y a modo de ejemplo, citaremos la isomerización de glucosa a fructosa en medio acuoso utilizando una zeolita Sn-Beta (95)(96). El campo de las transformaciones químicas a partir de derivados de la biomasa ofrece nuevas posibilidades para el diseño de catalizadores sólidos uni-y multifuncionales (97,98) en general, y más específicamente para catalizadores micro y mesoporosos con centros activos y propiedades de adsorción que pueden ser controladas a la carta en muchos casos. zeolitas coMo catalizadores Para la eliMinación de contaMinantes La emisión de óxidos de nitrógeno (NO x ) provenientes de fuentes móviles (automóviles) o fijas (fabricas de amoniaco, y plantas de generación de electricidad), son responsables de la lluvia ácida y de un aumento de ozono en la troposfera. Dado que la principal fuente de emisión de NO x son los automóviles, la Unión Europea ha legislado sobre el nivel de emisiones máximas autorizadas. Estos límites están en 0,18 y 0,06 g/Km para motores diesel y gasolina, respectivamente. Resulta evidente que para alcanzar este bajo nivel de emisiones, se deberá reducir el contenido en moléculas nitrogenadas en el combustible con el fin de disminuir la formación de NO x durante la combustión y/o tratar las emisiones gaseosas generadas en los motores de combustión interna con el fin de eliminar los NO x antes de que sean emitidos a la atmosfera. Con respecto a esta segunda solución, se pueden encontrar excelentes revisiones en la literatura que describen el papel clave de la catálisis heterogénea en la eliminación de NO X (99)(100). En estos momentos el procedimiento de reacción, la reducción catalítica selectiva (SCR) utilizando NH 3 (proveniente de la descomposición de urea) está bien establecido. Esta tecnología utiliza mezclas de tungsteno y vanadio soportadas sobre TiO 2 de elevada área, en forma de monolitos. Sin embargo, se considera que las zeolitas (Cu/ZSM-5, Fe/ZSM-5) podrían ser viables como catalizadores para el proceso SCR. La causa por la que no han sido en ninguna de las especialidades en la que convencionalmente se ha dividido la química. Si se les pregunta, quizás dirán simplemente que trabajan e investigan en catálisis heterogénea, pero son capaces de diseñar y sintetizar catalizadores sólidos cada vez más sofisticados y eficaces, de determinar los mecanismos de las reacciones que ocurren en la interfase solido-gas/liquido, y de transferir ese conocimiento al sistema productivo contribuyendo de esta manera a que nuestra sociedad alcance mayores niveles de conocimiento y de bienestar. de aplicaciones industriales en los campos de la energía y sostenibilidad. Por la propia naturaleza de estos catalizadores y procesos, resulta difícil aproximarse a ellos desde una sola disciplina de la química o con una mentalidad estrecha. Las hipótesis de partida y su desarrollo necesitan utilizar conceptos provenientes de los campos de la química inorgánica, química-física, química orgánica, ciencia de materiales y de superficie, y de la Ingeniería Química. Desde esta perspectiva formamos profesionales de la catálisis que difícilmente pueden ser especialistas
QUÍMICA Y DEPORTE: LA LUCHA CONTRA EL DOPAJE EN EL HORIZONTE DEL SIGLO XXI Para amplios segmentos de la opinión pública apenas existe relación entre una disciplina científica como la química, que concita la atención y, en no pocas ocasiones, la pasión de sectores desgraciadamente minoritarios de la sociedad, y una actividad física con un seguimiento de masas como el deporte. Durante décadas, la mayor parte de las décadas que constituyen el centenario de concesión del Nobel a Marie Curie, química y deporte han sido materias incomunicadas entre sí o sólo coincidentes de modo circunstancial y en ocasiones muy excepcionales. Sin embargo, en los últimos treinta años, se ha abierto una amplia zona de intersección, de convivencia, de relación mutua entre ambas: se trata de la creciente aplicación de la química en la vida cotidiana de los deportistas. Una presencia que si bien cuenta con una vertiente positiva que tiene que ver con la influencia de la alimentación y de la ingesta de diversas productos para garantizar óptimos estados de forma física y psíquica, o, tal y como se pone de relieve en la monografía La química y el deporte elaborada por el Foro Permanente Química y Sociedad, con el desarrollo de materiales y tecnologías de todo tipo cuya aplicación al deporte coadyuvan a una mejor práctica y al logro de mejores resultados (por ejemplo, materiales que aligeran el peso de las bicicletas, de las raquetas de los tenistas, ropas más adecuadas y un largo etcétera), presenta otra que está en las antípodas, la relacionada con la posibilidad de modificar los procesos naturales en el organismo forzando desarrollos inadecuados, nocivos, con el objetivo de obtener resultados deportivos que de otro modo no podrían alcanzarse. Aunque para el amplio universo de la investigación y de la ciencia (en química y en disciplinas de ella derivadas) el ámbito deportivo es un espacio relativamente limitado, conviene subrayar que se trata de una percepción que no se corresponde con la realidad. dePorte y doPaje Hoy realización de los controles establecidos legalmente como la manipulación de muestras o el encubrimiento de los resultados reales. La imprescindible beligerancia contra el dopaje no sólo es una necesidad objetiva para garantizar un ecosistema deportivo limpio de prácticas irregulares, guiado por una ética irreprochable, sino que es, también, una lucha contra los efectos que determinados productos químicos tienen en el organismo de los deportistas, que dañan gravemente su salud y las más de las veces con consecuencias irreversibles. Casos de síndrome de dependencia o crisis orgánicas que han llevado a la muerte del dopado se han producido en demasiadas ocasiones y no siempre han sido conocidos por la opinión pública. Esa beligerancia anti-dopaje parte, por ello, de una doble certeza: perjudica gravemente la salud de los deportistas y es contrario a las reglas del juego limpio y a los valores deportivos. Los propios orígenes y la historia del término tienen una profunda vinculación con su capacidad para modificar la salud y el comportamiento. DOP es el nombre de una bebida estimulante utilizada, en África, por la etnia zulú y hay antecedentes, en otros idiomas que ayudan a entender su significado en lengua española. En francés tenemos la palabra doper, que significa en castellano trampa, o en holandés dopen cuya traducción a nuestro idioma es sumergirse. Su uso en el lenguaje deportivo de nuestro país se remonta a los años 70 y, como ocurre con todo término nuevo con raíces en ámbitos lingüísticos diferentes al nuestro, la Real Academia Española tardó alrededor de dos décadas en aceptarlo. Así, la palabra Dopaje fue aceptada por esa institución en 1992 (año, por cierto de una significación más que evidente para nuestro deporte dado que fue el de la celebración de los Juegos Olímpicos en Barcelona). ¿Quiere esto decir que el dopaje, en su relación con la actividad física de los seres humanos, es un fenómeno relativamente nuevo? Existe desde la antigüedad. De la Grecia clásica de entre los siglos IV al VII antes de Cristo nos ha quedado constancia de la utilización de dietas especiales, basadas en semillas, hongos e higos secos; Pero, como en toda actividad humana de la que forma parte la competición y en la que el logro de buenos resultados se vincula, inevitablemente, con el prestigio social y con el reconocimiento ajeno, algo que en determinados deportes de seguimiento masivo aparece casi como consustancial, la tentación de recurrir a métodos que se muevan en el límite de lo legal y de lo saludable es mucha. De ahí que el dopaje, el uso de productos químicos que alteren y, al menos en una primera fase, modifiquen en sentido positivo el rendimiento físico de los deportistas se haya convertido en una realidad no por indeseada menos evidente. Por esa razón, mi experiencia como investigador del Instituto de Química Médica del CSIC me ha llevado a vincular de una manera determinante mi labor como gestor público, como Secretario de Estado para el Deporte, con cuantas actividades, en el campo de la legislación, en el de la investigación y en el de la promoción deportiva, vayan orientadas a desterrar el dopaje. No es causal, por ello, que desde 2004 hasta hoy, mi empeño en ese campo se haya concretado en la aprobación de la Ley Orgánica de Protección de la Salud y de Lucha contra el Dopaje en el Deporte (Ley 7/2006), conocida como "Ley Antidopaje", en cuatro Reales Decretos reforzando esa iniciativa y en la creación de la Agencia Estatal Antidopaje. El lema, que se ha hecho enormemente popular, "Tolerancia 0" en cuanto al dopaje, ha presidido mi labor como responsable político del Deporte. De todos es conocida la definición a la que remite el término Dopaje. El diccionario de la Real Academia lo define así: "acción y efecto de dopar". Y si buscamos el significado del verbo, nos encontramos con la siguiente definición: "Administrar fármacos o sustancias estimulantes para potenciar artificialmente el rendimiento del organismo con fines competitivos". Desde el punto de vista científico yo lo definiría como la utilización de todo tipo de sustancias y métodos prohibidos con la finalidad de aumentar artificialmente la capacidad física del deportista para modificar los resultados de las competiciones. Esa definición conlleva algunos actos y prácticas que tienen que ver con el comportamiento cívico, o social, pero íntimamente relacionados con la química. Me refiero a la introducción, por parte del entorno del deportista en ciertas modalidades o disciplinas, de esas sustancias y/o métodos a los que a veces se les intenta dar una apariencia "legal". Me refiero a la negativa a realizar los controles de dopaje exigidos por los órganos deportivos y sanitarios competentes o a cualquier acto que impida o dificulte la impacto brutal en la opinión pública. Sirvan de ejemplo los casos de Ben Johnson en los Juegos Olímpicos de Tokio de 1988, que declaró ante el juez haber tomado "pastillas de todos los colores" que le había suministrado su entrenador Charlie Francis, paradójicamente apodado "El Químico"; de Festina, en el Tour de Francia de diez años después, o en el más cercano 2003, el caso Balco (Bay Area Laboratory Cooperative) en Estados Unidos, en el que se descubrió la THG, un esteroide anabolizante de última generación. Nombres como los de Tim Montgomery, Marion Jones, Kelli White, Christine Gaines o como el citado Ben Johnson están vinculados más que a los éxitos deportivos a la realidad sórdida del dopaje. Más allá del dePorte de alta coMPetición Pero, al contrario de lo que suele pensarse, el dopaje, no solo tiene que ver con el deporte de alto nivel y con los deportistas de alta competición. Es un fenómeno extendido, con mayor o menor intensidad, a lo largo y ancho del planeta y en todos los ámbitos del deporte. Yo lo calificaría de "amenaza global", una amenaza que se renueva y adapta de manera permanente en función de los avances en la eficacia de la lucha contra el mismo. De esa amenaza hablan a las claras los siguientes datos facilitados por Interpol: en el mundo hay 31 millones de consumidores; se producen, cada año, 700 toneladas de esteroides anabolizantes, lo que supone 14.000 millones de dosis, 70 toneladas de testosterona sintética (con 1,5 millones de consumidores) y 34 millones de viales de EPO y Hormona del crecimiento (con 2 millones de consumidores). De ese amenaza global habla, además, un dato económico más que contundente: se calcula en 20.000 millones de dólares al año el volumen del "negocio" dedicado al tráfico ilegal de sustancias dopantes. Es decir, un mayor volumen de negocio que el que generan las "drogas sociales" como la cocaína, la heroína o la marihuana. personas imputadas. Un ejemplo ilustrativo de esa labor fue la Operación Mamut, desarrollada en 2005, en la que se incautaron 30 millones dosis de dosis de drogas sintéticas, se descubrieron varios laboratorios clandestinos, se constató la existencia de suplementos nutricionales, prescritos en los gimnasios, de dudosa composición desde el punto de vista legal. Esas actuaciones nos dicen, pese a la eficacia de la labor de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, que existen graves riesgos para la salud que tienen, por fuerza, que mantenernos alerta e impulsar a la Administración y a las instituciones no sólo deportivas (pienso en las sanitarias, en los organismos públicos y privados de investigación, en el propio CSIC) a desarrollar una lucha decidida, yo diría que implacable, contra esas prácticas. Una lucha cuyo éxito sólo podremos garantizar si lo hacemos yendo a la raíz. Ir a la raíz significa tratar el problema a partir de un enfoque integral y multidisciplinar. Porque en el fondo, la acción contra el dopaje, cuyo origen es producto de una aplicación de la ciencia que prescinde de toda ética y de todo componente moral, ha de tener un carácter muy similar a la que se desarrolla en defensa de la salud pública, o en el control de la calidad de los alimentos aunque tengamos que agregar el componente de la competición como factor de singularidad. Es decir, es imprescindible el desarrollo de una acción integral de los poderes públicos con la implicación activa de las organizaciones deportivas y profesionales, de los deportistas y del conjunto de la sociedad, desde los medios de comunicación a las organizaciones ciudadanas del más diverso carácter. Si el siglo XXI es el siglo de la globalización, lo es también de la interdisciplinariedad, de las actuaciones policéntricas, de la exploración de sinergias entre organismos, instituciones y entidades del más diverso género. Y si lo es en todas las actividades de la vida cotidiana, lo es aún más cuando se trata de luchar contra toda forma de dopaje. Esa acción integral ha de descansar sobre tres grandes ejes: la prevención; el control y la sanción. Respecto al primero de ellos, he de subrayar que la prevención no es una acción unívoca. Se ha de desarrollar en Ante las dimensiones del problema y ante su carácter de fenómeno global, las autoridades deportivas, los gobiernos y las autoridades sanitarias comenzaron a intervenir en los últimos años 90 también con un horizonte de globalidad con el fin de adoptar decisiones de ámbito y aplicación internacional. Así, en 1999 se celebró en Lausanne la 1.a Conferencia Mundial contra el Dopaje. En ella se adoptó una medida trascendental: los gobiernos, junto con el movimiento olímpico, crearon la Agencia Mundial Antidopaje (WADA). En 2003, en Copenhague, se celebró la Segunda Conferencia Mundial contra el Dopaje, con la aprobación del Código Mundial Antidopaje. De otro lado, un organismo de las Naciones Unidas de tanto prestigio como la UNESCO celebró en 2005 en París, en el marco de su 33.a Conferencia General, una Convención Internacional contra el Dopaje que, dos años después, adoptaría la forma de Primera Conferencia de los Estados parte de la Convención Internacional contra el Dopaje en el Deporte de la UNESCO, celebrada también en París y en la que tuve el honor de ser elegido Vicepresidente. Ese mismo año 2007, en Madrid, se reuniría en el mes de noviembre la 3.a Conferencia Mundial Antidopaje, en la que se afirmaron los conceptos imprescindibles que han de sustentar la lucha contra el dopaje: la certeza científica que ha de presidir toda prueba a un deportista y la seguridad jurídica con que éste ha de contar. Podría pensarse, por la dimensión de los datos arriba apuntados y por el carácter internacional de unas medidas en las que se están implicando los máximos organismos de cooperación y encuentro a nivel mundial, que estamos ante un sobredimensionamiento del problema, que exagero. No es así en absoluto. Las cifras de ámbito internacional tienen una dimensión concreta en cada país. Y en España, aunque se está desarrollando una labor eficaz contra esa lacra, también cabe hablar de la existencia de un grave problema. De su dimensión (y de la eficacia policial) hablan por sí mismos los siguientes datos: en el período comprendido entre 2004 y septiembre de 2010, se han desarrollado en nuestro país 38 operaciones de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado (incluidas Mossos d'Esquadra y Ertzaintza) con 454 personas detenidas y un total de 21 tica indeseable y perjudicial para la salud física y moral del deporte como el dopaje. También parte del conocimiento de la percepción que tienen los ciudadanos del mismo. Y a ese respecto, parece necesario subrayar cómo perciben los españoles las iniciativas que se vienen adoptando en los últimos años. Así, la Encuesta sobre Hábitos Deportivos de la Población Española realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas por encargo del Consejo Superior de Deportes correspondiente a 2010 nos dice que más del 40% de la población (el 42,5%) "conoce o ha oído hablar" de la Ley de Protección de la salud y de lucha contra el dopaje en el deporte, una percepción que aumenta a casi el 50% en la franja de edad comprendida entre los 35 y 54 años (el 48,7% y el 49%). Además, la propia encuesta refleja un factor cualitativo adicional y muy importante: "de los españoles que conocen o han oído hablar de la ley", más del 40% (el 42,1%) creen que la ley está siendo muy o bastante eficaz. Es preciso subrayar esos datos porque sólo han transcurrido cuatro años desde que, en 2006, se aprobó la citada Ley. En ese mismo plano de la percepción del problema por la ciudadanía cabe considerar los datos de la última encuesta realizada por la Fundación Deporte Joven en relación con el modo en que se contempla el uso de sustancias prohibidas en el deporte de alta competición. Ante la pregunta sobre si "en el deporte actual de alta competición los casos de dopaje son más, igual o menos frecuentes que hace 20 ó 30 años", en 2007 el 57% de los encuestados respondía que "más frecuentes", mientras que en 2010, el porcentaje se ha reducido de manera espectacular situándose en el 29%. Y cuando se pregunta si los casos de dopaje son más, igual o menos frecuentes que en otros países europeos, el 61% de entrevistados que opinaban en 2007 que eran "más o menos igual de frecuentes" se ha reducido en 12 puntos, situándose en el 49%. las sustancias doPantes y sus efectos: algunos ejeMPlos Hasta aquí, un recorrido por el dopaje, por su historia, por sus causas, por los posibles instrumentos a utilizar para erradicarlo y por la percepción que tiene del problema la sociedad. Pero es evidente que éste (el dopaje) se alimenta de ciencia, de química, incluso de investigación y de múltiples campos y de una manera coordinada. Destaco, entre ellos: potenciar la información, una labor que requiere el compromiso firme y la acción sostenida de las Federaciones deportivas; actuar en el ámbito de la escuela en todos los niveles, es decir, en la educación; y poner en marcha iniciativas que permitan divulgar la verdadera dimensión del problema al conjunto de la ciudadanía, es decir, sensibilización. Junto a esas medidas de prevención, estrechamente vinculadas a la creación de un clima social, son necesarias medidas preventivas con un mayor grado de especialización: me refiero a la investigación científica y policial y a la imprescindible cooperación internacional. En lo que se refiere al segundo eje, a las labores de control, campo en el que el protagonismo de la ciencia y de la medicina son claves, es necesario potenciar y alcanzar el máximo nivel de rigor en: los controles de sangre y orina de los deportistas; en los controles sorpresa fuera de competición y en el control de botiquines y otras dotaciones en las que se puedan contener productos químicos y, por supuesto, en los controles de salud. Por último, en el ámbito sancionador, con la modificación del Código Penal con la incorporación al mismo, en junio de 2006, del artículo 361 bis, que tipifica como delito el dopaje y sitúa como objetivo de esa tipificación la actuación irregular del entorno del deportista, y con la creación y potenciación de unidades especializadas en los distintos Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y en el ámbito jurídico. En ese marco cabe contemplar la creación de la antes aludida Agencia Estatal Antidopaje, un instrumento básico para trabajar, en colaboración con el Ministerio de Sanidad, en su erradicación y cuya labor descansa en dos grandes ejes: a) la prevención del dopaje deportivo y, por extensión, del consumo de "drogas sociales" y b) la promoción de la investigación científica en materia de dopaje y protección de la salud de los deportistas a través de las líneas existentes de I+D+i, en el marco del Plan Nacional. Conviene destacar este último aspecto (al que volveré al final del presente trabajo) puesto que desde mi llegada al CSD he venido trabajando para que se incluyera en los Planes Nacionales de I+D+i 2005, el deporte y la actividad física, lo que, afortunadamente, ha ocurrido a lo largo de estos años. Por supuesto, esta acción integral e integrada tiene en cuenta no sólo la necesidad objetiva de erradicar una prác- En cuanto a los métodos prohibidos conviene destacar que todos ellos se suelen utilizar en y fuera de competición. Podríamos subdividirlos, tal y como hacíamos con las sustancias, en tres bloques en función de la naturaleza de la metodología aplicada: Los métodos basados en la transferencia de oxígeno, como el dopaje sanguíneo y la Administración de elevadores de captación, transporte o liberación de oxígeno. Las que se sustentan en manipulaciones químicas o físicas, como la falsificación o el intento de falsificación y las Perfusiones intravenosas. El dopaje genético, basado en la terapia génica y que podríamos calificar como dopaje "de última generación". Un simple acercamiento a los efectos que algunas de estas sustancias tienen para la salud puede mostrarnos la trascendental importancia que la políticas antidopaje tienen en nuestra sociedad. Sobre todo, porque buena parte de ellos tienen usos farmacéuticos admitidos para el tratamiento de distintas enfermedades o carencias. Por ejemplo, los anabolizantes, que son hormonas naturales producidas por el organismo que la medicina convencional utiliza en el tratamiento de desajustes ginecológicos y de anemias, en la regeneración ósea, en el tratamiento del cáncer de pecho, para combatir la perdida de proteínas y para posibilitar la regeneración muscular después de una operación quirúrgica. En el ámbito deportivo, sin embargo, se intentan aprovechar ilícitamente y contra toda prescripción médica, algunas de sus propiedades complementarias. Por ejemplo, para aumentar masa muscular o reducir tejido adiposo, para incrementar el nivel de fuerza y resistencia o la agresividad, también para disminuir el tiempo de recuperación después del ejercicio. Sin embargo, los efectos nocivos sobre la salud de los deportistas son más que notables y en no pocos casos irreversibles. En el sistema cardiovascular se manifiestan con retención de líquidos e hipertensión, tienen efectos sobre el hígado con aumento del riesgo de carcinoma, afectan a la regulación de la glucosa provocando diabetes; provocan un crecimiento desproporcionado de los tendones, afectando a la elasticidad de las articulaciones, deterioran el equilibrio psíquico generando agresividad y trabajo de laboratorio. Ése es un campo en permanente evolución que da lugar a múltiples productos que tienen como objetivo mejorar de manera nociva y antinatural el rendimiento de los deportistas. Por tanto, el abanico de sustancias y métodos prohibidos es los suficientemente amplio como para justificar una potente acción preventiva y represiva. Citaré los que, por su extensión consumo, presentan un grado de peligrosidad indudable. Vayamos en primer lugar a las sustancias: El primer bloque lo integran aquellas prohibidas, a la vez, en competición y fuera de competición. A esa "familia" pertenecen: Los anabolizantes, grupo del que forman parte los esteroides anabolizantes androgénos exógenos, como el Estanozolol, la Nandrolona y el THG, los endógenos, como la Testosterona y derivados u otros anabolizantes. Las hormonas peptídicas y sustancias relacionadas como la EPO o la hormona del crecimiento. Las Agonistas β-2, como el Salbutamol o la Tertbutalina. Los Antagonistas estrogénicos, entre los que se encuentran Inhibidores de la Aromatasa y Moduladores selectivos de los receptores de estrógeno. Los diuréticos y otras sustancias enmascarantes como la Furosemida, la Probenecida, el Finesteride o la Epistestosterona. El segundo bloque está compuesto por las sustancias prohibidas sólo en competición. Cabe encuadrar en el mismo las siguientes: Los estimulantes como la efedrina, las anfetaminas o la cocaína. Los analgésicos narcóticos como la morfina y la petidina. El cannabis y derivados como el hachís y la marihuana. Los Glucocorticosteroides, como la Betametasona. El tercer bloque lo integran aquellas sustancias sólo utilizadas en determinados deportes. Me refiero, por ejemplo, a los β-bloqueantes que a veces se utilizan en los deportes de precisión. y, en octubre de 2009, mi elección como Presidente de la Segunda Conferencia de los Estados Parte de la Convención Internacional contra el Dopaje en el Deporte de la UNESCO. Esos reconocimientos, que asumo en mi calidad de Secretario de Estado para el Deporte de España no son sino reconocimientos a nuestro país, a la labor ingente de miles de hombres y mujeres del mundo del deporte y de otros ámbitos (de la salud, de la educación, de la seguridad del Estado) en el desarrollo de una lucha tenaz y sostenida. De otro lado, no son ajenos a nuestro trabajo constante la búsqueda consensuada de vías de solución a la histórica discrepancia entre los países europeos y la Agencia Mundial en materia de privacidad y protección de datos de carácter personal. Esa labor parte de un convencimiento: si la sociedad española vive como una auténtica edad de oro del deporte el hecho de que nuestros representantes estén protagonizando día a día proezas en los campeonatos y pruebas del máximo nivel internacional, debe, también, convivir con la limpieza más absoluta en la práctica deportiva. Hasta aquí una visión, seguramente insuficiente y limitada, del gravísimo problema del dopaje y sustentada en un acercamiento a lo que al principio definía como zona de intersección entre la química y el deporte. De ese acercamiento cabe extraer algunas conclusiones que creo esenciales. Para el presente y, sobre todo, para el futuro. Intentaré resumirlas: La primera, que el consenso para hacer frente al dopaje por los poderes públicos y organizaciones deportivas, a nivel internacional, parte del convencimiento de que estamos aunte una de las principales amenazas al sistema deportivo mundial. La segunda, que es imprescindible pensar globalmente y actuar y concretar localmente las medidas que se deriven de esa reflexión. La tercera, que es preciso desplegar todos los mecanismos y capacidades del Estado de Derecho para hacer frente a esa práctica delictiva. Es decir: hay que combinar acción integral y política criminal. No olvidemos que se trata de defectos en el comportamiento, además de provocar desajustes sexuales como pérdida del nivel de la líbido y de la fertilidad. Además, tienen efectos singulares en función del sexo del deportista: en mujeres se produce un agravamiento de la voz, un crecimiento del clítoris y la aparición de vello; en los hombres genera calvicie, aumenta el tejido mamario, provoca mayor frecuencia de erección y agranda la próstata. la lucHa antidoPaje en esPaña Este breve recorrido por los efectos que tiene una de las "familias" de sustancias más utilizada nos ayuda a entender la realidad oscura, ilegal y delictiva, que se mueve en el mundo clandestino del dopaje. Y a comprender la dimensión profunda, civilizatoria y democrática, que tiene todo esfuerzo dirigido a erradicarlo. En España, los esfuerzos que se han venido realizando en los últimos años, han convertido a nuestro sistema deportivo en un referente europeo y mundial. La antes citada Ley Orgánica 7/2006, de Protección de la Salud y de la Lucha contra el Dopaje en el Deporte, la creación de la Comisión de Control y seguimiento de la Salud y el Dopaje y de la Agencia Estatal Antidopaje, junto al desarrollo de una actuación sostenida en el ámbito de la seguridad ciudadana y de la justicia -intervenciones policiales como la Operación Universo, la ya citada Operación Mamut, la Operación Puerto...-, con cientos de personas detenidas, millones de dosis de sustancias dopantes dirigidas a gimnasios y a la venta por Internet incautadas y la clausura de numerosos laboratorios clandestinos, han situado a España en ese lugar de avanzada. Diría más, dentro del contexto deportivo internacional, el lema "Tolerancia cero contra el dopaje" nos ha colocado en la primera línea de las democracias avanzadas, algo que se venido materializando en reconocimientos como los siguientes: en noviembre de 2008 fui elegido presidente del Comité de Aprobación del Fondo para la Eliminación del Dopaje en el Deporte de la UNESCO; en diciembre del mismo año, la Conferencia de ministros responsables de Deporte del Consejo de Europa, celebrada en Atenas, me eligió representante único en el Comité Ejecutivo de la Agencia Mundial Antidopaje para los años 2009 y 2010 (período que ha sido ampliado recientemente hasta 2012), al referirme a esa apuesta estratégica he hablado, en tono de broma de mi interés por la I+D, o "I(nvestigación) + D(eporte)". Pero, más allá de la ironía, daré un dato que habla a las claras de la importancia que ha adquirido esa vertiente en la actuación, orientada al futuro, del CSD: entre 2005 y 2010, los Planes Nacionales de I+D+i han financiado nada menos que 171 proyectos de investigación en materia deportiva, destinando cerca de 11 millones y medio de euros a ese objetivo. Una base más que sólida para afrontar la segunda década del siglo XXI con más recursos y con nuevas iniciativas en ese ámbito. Por ello, quiero realizar desde esta revista una invitación a los investigadores interesados en el deporte y en su vinculación no sólo con la química, sino con otras disciplinas, a participar en cualquiera de las líneas de investigación enunciadas. Será una forma de reforzar los vínculos entre Ciencia y Deporte y, en el caso concreto de la lucha contra el dopaje, entre Química y Deporte. Termino: del mismo modo que el año en que le fue concedido el Premio Nobel a Marie Curie la Humanidad estaba a punto de iniciar la segunda década del siglo XX, hoy estamos muy cerca de iniciar la del siglo XXI. Es el siglo de la Sociedad del Conocimiento, del despliegue, hasta límites insospechados hace sólo una década, de las tecnologías de la información y de la comunicación, del ciberespacio, del mundo virtual, de la globalización. Todo ello gravita sobre la ciencia, sobre la investigación y el desarrollo e influye, también, sobre el deporte, sobre los millones de hombres y mujeres de todas las edades que lo practican en todos los rincones del planeta. Pues bien, en mi modesto entender, el siglo XXI debe de ser, también, el de la erradicación del dopaje. Si no de manera completa, sí hasta dejarlo reducido a ser un aspecto irrelevante y marginal de la vida deportiva. A ese empeño estamos todos convocados. La comunidad científica también. una amenaza social y de un problema de salud pública de primer orden. Esas tres grandes líneas de actuación deben de partir, además, de una idea de base: aunque es imprescindible una política criminal y penal contra esa lacra, sólo con ella es imposible lograr su erradicación total. Con ello quiero decir que es imprescindible la acción preventiva, lo cual supone: situar en el centro de la misma a los jóvenes deportistas de entre 15 y 20 años de edad y desarrollar de manera intensiva la investigación científica para que la tecnología ilegal que está detrás del dopaje vaya a la zaga de los mecanismos de control y no al contrario. la iMPortancia estratégica de la i+d+i En párrafos anteriores aludí a la creciente importancia que ha adquirido la investigación en el ámbito deportivo. A ese respecto destacaba como un paso de primer orden su inclusión, dentro de las Acciones Estratégicas el Deporte y la Actividad Física, en el V Plan Nacional de I+D+i correspondiente al período 2005-2008. Pues bien, en el VI Plan Nacional 2008-2011, adquiere mayor importancia y pasa a formar parte del Subprograma de Proyectos de Investigación Fundamental no orientada en el Área Temática denominada "Gestión en Ciencias del Deporte" con 6 ejes, a saber: 1) Instalaciones, material y equipamiento; 2) Educación Física; 3) Promoción, gestión, recreación y práctica de la actividad física y el deporte; 4) Entrenamiento deportivo y deporte de competición; 5) Actividad física, deporte y salud y 6) Prevención y control del dopaje en el deporte. De esos temáticos, destaco tres relacionados con la Química. El primero, el quinto y el sexto forman parte de ese espacio de convivencia entre ambos campos de conocimiento. Por tanto, de cara al futuro creo imprescindible reforzar todo cuanto se relacione con la Investigación en Ciencias del Deporte. Hasta tal punto es así que en alguna ocasión,
El año 2011 se celebra como el año internacional de la Química pero, curiosamente, en este año también se celebra el 70 cumpleaños de un gran científico, Fred Wudl, con quien tuve la suerte de comenzar mi andadura en la química de fullerenos en la costa californiana de la Universidad de Santa Barbara, durante el verano de 1994. Hoy, casi diecisiete años después, las nuevas formas en que se manifiesta el carbono me fascinan tanto o más que entonces. El carbono es el único elemento de la Tabla Periódica capaz de reunir las propiedades necesarias para la aparición de la vida sobre la Tierra. Su capacidad de hibridación de orbitales atómicos, generando carbonos de naturaleza sp 3 -, sp 2 -y sp-, le confiere una situación única para la construcción de una amplia variedad de formas alotrópicas (1). Sin embargo, resulta sorprendente el hecho de que hasta hace tan solo 25 años, solo dos alótropos de carbono, el diamante -constituido por carbonos sp 3 -y el grafito -constituido por carbonos sp 2 -fuesen conocidos por la comunidad científica. Ambas formas alotrópicas de carbono presentan una estructura reticular con los átomos de carbono extendiéndose infinitamente en las tres direcciones del espacio. Este escenario cambió drásticamente con el descubrimiento de los fullerenos (2) -jaulas cerradas constituidas exclusi-vamente por un número definido de átomos de carbono con elevada simetría-seguido, en orden cronológico, por los nanotubos de carbono (3) -estructuras constituidas por átomos de carbono con forma cilíndrica-y, más recientemente, por los grafenos (4) -láminas bidimensionales de átomos de carbono-. Actualmente se conocen un número significativamente superior de "nanoformas" de carbono, tales como "fullerenos endoédricos", "nanocuernos de carbono", "nanocebollas de carbono", "nanotorus" (nanotubos de carbono formando un anillo), "nanovasos" (a modo de una serie de vasos apilados) o incluso los "nanocapullos" (formados por un fullereno que emerge de un nanotubo a modo de un capullo sobre un tallo) o los denominados guisantes (formados por un nanotubo de carbono conteniendo moléculas de fullerenos), configurando así un auténtico zoo de nuevas formas de carbono. A este grupo hay que añadir la forma más reciente de carbono conocida como grafenos (una lámina monoatómica de grafito) considerados materiales excepcionales que actualmente están recibiendo la atención de la comunidad científica internacional. Este hecho en sí mismo, es decir, las numerosas formas en que el elemento carbono puede manifestarse en la actualidad, genera un primer problema taxonómico. Es preciso clasificar las estructuras anteriores como nuevos alótropos diferentes de Fullerenos o, por el contrario, deben de considerarse diferentes manifestaciones de los alótropos conocidos, de forma genérica, como fullerenos. Este trabajo está dedicado a la memoria de Lucas Hernández. Sin embargo, el objetivo del presente trabajo no es una presentación general de las diferentes formas de los fullerenos, algunas de las cuales no pasan de ser actualmente más que una curiosidad científica. Por el contrario, este trabajo pretende centrarse en aquellas estructuras de carbono que más expectación han provocado en la comunidad científica por sus propiedades excepcionales así como por su belleza y simetría, cualidades estas últimas que han cautivado la imaginación de los químicos desde sus orígenes. En concreto, me refiero a fullerenos, nanotubos de carbono y grafenos (Figura 1). La IUPAC en su Compendio de terminología química (2.a edición, 1997) define el concepto de alótropo como "las diferentes modificaciones estructurales de un elemento". Aunque esta definición de la IUPAC parece llevar a considerar las nuevas estructuras de carbono como nuevos alótropos, la comunidad científica ha tendido a considerar los fullerenos como la tercera forma alotrópica del carbono, en donde los átomos se unen entre sí dando lugar a formaciones esféricas, tubulares o elipsoidales, englobando así a todas estas formaciones en un mismo alótropo, los fullerenos. Para distinguir estas formaciones, en un artículo de nuestro grupo de investigación las denominamos "nanoformas de carbono" (5). Estructura química del fullereno C 60, un nanotubo de carbono de pared sencilla y del grafeno No obstante, y antes de pasar a hacer una presentación formal de estas nanoformas de carbono, dos de las cuales han merecido la concesión de sendos Premios Nobel a sus descubridores (Fullerenos, Premio Nobel de Química 1996 y Grafenos Premio Nobel de Física 2010) me gustaría hacer una reflexión sobre sus descubrimientos respectivos, como ejemplo de cómo los científicos vamos configurando la historia de nuestra ciencia. Frente a los científicos que se llevan la "gloria" debida por sus descubrimientos que, sin duda, hacen avanzar de forma real la ciencia, se encuentran otros científicos que han contribuido de forma significativa a ese avance científico pero cuyo reconocimiento queda en un segundo plano y, con el devenir de los tiempos, incluso olvidado. Considérese, por tanto, lo que sigue, como un homenaje a todos aquellos científicos que fueron levantando las bases para que otros llegasen a ver más lejos. Sin embargo, los fullerenos pasaron a ser realmente compuestos químicos manejables y químicamente modificables a partir del método puesto a punto por el físico nuclear Wolfgang Krätschmer quien, en 1990, inventó un método para producir fullerenos a escala multigramo mediante la disolución del hollín obtenido en sus experimentos en benceno. Este hecho abrió, así, el estudio de estos compuestos a la comunidad química con su famosa publicación en la revista Nature titulado: "Solid C 60: A new form of carbón" (7). Aunque el pasado 28 de abril Krätschmer recibió el European Inventor Award 2010 en la categoría de "lifetime achievement" por el desarrollo de la síntesis de fullerenos (European Patent Document EP 0500914B1 (1991/98)) de las manos de nuestro Príncipe D. Felipe de Borbón, esto no compensa lo que, a juicio de muchos, debió de ser merecedor del máximo galardón en ciencia. También Curl tuvo unas palabras en reconocimiento del trabajo de Krätschmer y Huffman: "Huffman' s work took it from mass spectrometers to the laboratory. descubriMiento de fullerenos, nanotubos de carbono y grafenos Los fullerenos fueron descubiertos por Robert F. Curl, Sir Harold W. Kroto y Richard E. Smalley en 1985 (2). Tan solo once años después de este descubrimiento, los tres científicos recibieron el Premio Nobel de Química del año 1996 por "el descubrimiento de los fullerenos" (6). Previamente, en 1991, el fullereno fue declarado la molécula del año por la revista Science. Este descubrimiento ha dado lugar a un nuevo campo de estudio en diferentes ámbitos de la ciencia, creando una excitación en la comunidad científica pocas veces observada. Esta excitación ha rebasado el ámbito puramente científico y, por su descubrimiento inicial en Texas, en mayo de 1997 su asamblea declaró oficialmente al llamado buckminsterfullereno C 60, la molécula estatal de Texas. Las expectativas tanto en investigación básica como sus previsibles aplicaciones tecnológicas han hecho de los fullerenos, uno de los sistemas más estudiados en ciencia a nivel internacional. Por tanto, sus descubridores han pasado ya a la historia de la ciencia por derecho propio (Figura 2). Tradicionalmente se asigna el descubrimiento de los nanotubos de carbono de pared múltiple (MWCNTs) a Iijima por su famoso trabajo publicado en la revista Nature de título: "Helical microtubules of graphitic carbón" (10). Sin embargo, existe un elevado número de publicaciones previas que tratan sobre este tipo de sistemas, cuyos autores han quedado prácticamente en el olvido. En el editorial de la revista Carbon, M. Monthioux y V. L. Kuznetsov actuando como editores invitados escribieron un artículo cuyo título: "Who should be given the credit for the discovery of carbón nanotubes?" es lo suficientemente explícito (11). En este editorial, se da el crédito debido a A. Oberlin quien, en 1976, mostró una imagen TEM de un nanotubo de carbono que, de acuerdo a su diámetro de unos 5 nm debía ser, probablemente, de pared múltiple (12). Sin embargo, la historia de los fullerenos se remonta mucho más atrás. De hecho, la molécula de C 60 fue propuesta 15 años antes de su descubrimiento por Eiji Osawa, un químico japonés de la universidad de Kyoto, en un trabajo publicado en japonés (8). Kroto, quien no conocía el trabajo de Osawa en el momento de su descubrimiento, en parte por la barrera idiomática, ha dado, desde entonces, un gran crédito a este investigador. También en 1970 R. W. Henson, entonces en el Atomic Energy Research Establishment, estudiando los daños de la radiación en los moderadores de grafito de los reactores nucleares, observó algunos modos de difracción de rayos-X inusuales en fibras de carbono, y propuso la estructura e hizo un modelo de papel de la molécula de C 60. La evidencia para esta nueva forma de carbono fue muy débil y no fue aceptada incluso por sus propios colegas. Los resultados nunca fueron publicados, aunque el modelo en papel aún se conserva y tuvo algún crédito posterior en la revista Carbon en 1999 (9). La idea de una estructura en forma de jaula de carbono fue inicialmente propuesta por David E. H. Jones, en un artículo que escribió en el New Scientist con el nombre de "Daedalus" (New Sci. El sugirió que sería posible crear moléculas gigantes huecas distorsionando una red plana de carbonos hexagonales por adición de átomos de impureza. Esto, podría introducir la curvatura necesaria para llegar a una capa esférica. Sin embargo, él nunca llegó a explicar cómo se podría conseguir. Algunos químicos algo más románticos han visto en Leonardo da Vinci el primer científico que "modelizó" la molécula de fullereno en su ya famosa ilustración para el libro de Luca Pacioli titulado "De Divina Proportione", publicado en Venecia en 1509. En esta ilustración puede verse el icosaedro truncado con forma de balón de futbol que Leonardo llamó Ycocedron Abscisus Vacuus (Figura 3). El descubrimiento de los nanotubos de carbono es quizás algo más complejo por la cantidad de artículos previamente publicados a aquellos que se consideran habitualmente los trabajos seminales que suscitaron el interés de la comunidad científica. Curiosamente, la historia del descubrimiento de los nanotubos de carbono de pared sencilla no presenta polémica alguna ya que, queda bien establecido, que estos fueron descubiertos simultáneamente por los grupos de investigación de Iijima e Ichihashi (15) (NEC Corporation) y Bethune et al. (16) (IBM) en 1993, con una diferencia en el envío de ambos manuscritos a la revista Nature de tan solo un mes. Curiosamente, la serendipia o descubrimiento fortuito tuvo que ver en ambos casos ya que la formación de los nanotubos de carbono de pared sencilla (SWCNTs) fueron resultado de la formación fallida de obtención de nanotubos de pared múltiple (MWCNTs) rellenos de metales de transición. A la pregunta de por qué la comunidad científica parece haber descubierto los nanotubos de carbono en 1991 cuando ya eran conocidos cuarenta años antes, Monthioux y Kuznetsov dan dos razones de peso: la primera es que la meta principal de la comunidad científica implicada en estos sistemas de carbono era comprender su mecanismo de crecimiento e impedir su formación en la industria del carbón y del acero, así como en los canales de refrigeración de los reactores nucleares. Temas estos nada excitantes para los físicos! Además, esta comunidad científica estaba desvinculada de las revistas habituales de química. La segunda razón tiene que ver con la madurez de la ciencia, no solo en la evolución de las herramientas de medida como el TEM sino, aún más importante, con el hecho de que las mentes de los científicos implicados aún no pensaban en términos "nano". Todo, pues, parece cristalizar en la publicación de Iijima de 1991, en una revista del más alto prestigio científico y divulgación universal en un momento en que la "nanociencia" surge con gran fuerza. El descubrimiento de los grafenos puede ser considerado más ortodoxo desde el punto de vista científico. Para comprender el grafeno es preciso conocer el grafito, el cual se conoce como mineral desde hace más de 500 años y que ya era utilizado en la edad media de forma parecida a como utilizamos hoy los lapiceros. Entre las múltiples propiedades del grafito destacan su elevada conductividad eléctrica y térmica a lo largo del plano, así como una elevada dureza mecánica. Las propiedades del grafito, al estar constituido No obstante, la primera mención de la posibilidad de formar filamentos de carbono por descomposición térmica de hidrocarburos gaseosos (metano) fue descrita ya en 1889! (13) Aunque existen algunas otras publicaciones de esos años, no es posible hacer una asignación inequívoca debido a las limitaciones de los microscopios de la época. Ha sido con el desarrollo del primer microscopio de transmisión electrónica (TEM) comercial a partir de 1939, cuando se ha logrado establecer la morfología y textura interna de los filamentos de carbono. Fue un grupo de investigadores rusos quienes en 1952 aportaron las primeras evidencias mediante TEM de la formación de tubos de carbono (seguramente de pared múltiple conteniendo de 15 a 20 capas) (14). Naturalmente, la resolución de los TEM de la época no permitió distinguir el número de capas presentes en el nanotubo de carbono (Figura 4). etc.) y anunciando la fabricación de la primera pantalla táctil que puede enrollarse y doblarse de grafeno por investigadores coreanos. Simultáneamente, IBM anuncia la fabricación de chips de grafeno que son 10 veces más veloces que los de silicio. Resultado de esta expectación e interés ha sido la reciente concesión del Premio Nobel de Física 2010 a sus descubridores (Andre Geim y Konstantin Novoselov) el pasado mes de octubre ( 18) [URL] physics/laureates/2010/). Sorprendentemente, han bastado seis años desde la descripción de este procedimiento experimental, conceptualmente muy simple, para que sus descubridores hayan recibido tan importante galardón. Sin embargo, no hay duda de la gran revolución que esta nueva forma de carbono ha provocado en la ciencia mundial, siendo actualmente el grafeno uno de los materiales más estudiados tanto en sus aspectos fundamentales como en sus posibles aplicaciones. Aunque se han llevado a cabo diferentes estudios dirigidos a separar un número cada vez menor de capas de grafeno a partir de grafito, el impulso definitivo en el estudio de los grafenos se produjo en 2004 cuando Andre Geim y el que fuera su alumno de doctorado, Konstantin Novoselov, de la Universidad de Manchester, aislaron las primeras muestras de grafeno a partir de grafito mediante un proceso de exfoliación mecánica (17). El proceso es muy simple y consistió en la exfoliación de láminas de grafeno mediante el uso de una cinta de celofán, permitiendo, así, un acceso fácil a este material en el que se han depositado tantas expectativas (Figura 5). El interés en los grafenos ya ha superado el ámbito puramente científico y ha interesado a la sociedad en general por sus múltiples posibles usos y aplicaciones. Baste como ejemplo el artículo publicado a dos páginas por el diario El País el pasado 6 de agosto de 2010 escrito por el periodista Miguel Calzada y por la investigadora del CSIC Elsa Prada, titulado: "Proximamente en sus pantallas: el grafeno", aludiendo, de forma quizás algo exagerada, a las aplicaciones de este material de carbono en múltiples facetas (chips, ordenadores, baterías, sensores, electrodos, o se han obtenido algunos fullerenos quirales a través de largos y costosos procesos de separación cromatográfica extraordinariamente cara y limitada. En nuestro grupo de investigación se ha desarrollado un método que permite, por primera vez, la funcionalización altamente selectiva de fullerenos en condiciones de reacción suaves mediante el empleo de metales, tales como plata o cobre, y de ligandos quirales en cantidades catalíticas. Esto, ha permitido tener un elevado control de la estereoquímica de los productos resultantes. En particular, de la estereoquímica de las denominadas fulleropirrolidinas, quizás el derivado más común y asequible de los fullerenos (Figura 6) (20). Su posible aplicación en la obtención de dispositivos fotovoltaicos o cables moleculares, hacen que su estudio sea muy atractivo. Sin embargo, también son de interés en química médica y biotecnología donde han demostrado su eficacia como inhibidores de varias enzimas, en procesos de neuroprotección y transfección, presentando actividad citotóxica sobre células tumorales e incluso provocando la ruptura del DNA con irradiación con luz visible. Sin embargo, y a pesar de la importancia de la quiralidad en estos nuevos derivados de carbono, la síntesis y el empleo de fullerenos quirales en la búsqueda de nuevas propiedades biológicas ha estado muy limitada. Normalmente, se han utilizando materiales de partida ya quirales En particular, la combinación adecuada de metal y ligando es capaz de modular en diferentes maneras el sentido de la inducción quiral y obtener fullerenos de configuración absoluta opuesta, con excesos enantioméricos alrededor del 90%. Cabe destacar que tal resultado es aún más llamativo por ser la primera vez que se describe una reacción con catalizadores quirales empleando un reactivo no coordinate, como el fullereno C 60. En este sentido, el empleo del ion acetato como contra-anión del metal catalítico ha tenido un papel fundamental puesto que, además de actuar como base, se coordina al complejo catalítico permitiendo así una mejor discriminación enantiofacial. En definitiva, que en cierto modo, es posible preparar fullerenos quirales a la carta mediante la elección cuidadosa del coctel catalítico adecuado. Esta nueva metodología, constituye un importante avance en la química de los fullerenos y abre nuevas vías para la obtención de nanoestructuras de carbono quirales de interés en diferentes disciplinas científicas como la química médica o incluso la electrónica molecular orgánica. las solares de heterounión masiva (Bulk Heterojunction Solar Cells, BHJ). De hecho, la combinación del derivado de fullereno con MDMO-PPV {poli[2-metoxi-5-(30,70dimetiloctiloxi)]-1,4-fenilenvinileno} y P3HT [poli- (3hexiltiofeno)] como polímeros comerciales semiconductores, han dado lugar a la mayor parte de células solares de tipo BHJ estudiadas hasta el momento. De hecho, hasta hace poco tiempo, la combinación PCBM/P3HT (regiorregular) ha permitido acceder a células con conversión de energía del orden del 5% (21). En nuestro grupo de investigación hemos llevado a cabo la preparación de diferentes derivados de fullerenos para la construcción de dispositivos fotovoltaicos. De hecho, con derivados de difenilmetanofullereno (DPMs) hemos alcanzado conversiones de energía del orden del 2,3% con MDMO-PPV ( 22) y del 3,0% con P3HT (23). Actualmente, se está desarrollando un gran esfuerzo en la preparación de nuevos polímeros de bajo gap (diferencia de energía HOMO-LUMO) que muestren una mejor absorción en la zona del visible y mejor morfología en su mezcla con el derivado de fullereno. Así, por ejemplo, se han preparado derivados de [3,4-b]thiofeno y benzoditiofeno (PTBs) con valores tan bajos como 1.6 eV. Una optimización posterior se ha llevado a cabo con el nuevo PTB en el que la presencia de los átomos de flúor conduce a un menor gap y una fuerte absorción en el visible desde 550 a 750 nm. Interesantemente, la mezcla con el derivado de C 70, [70]PCBM, se ha conseguido construir células fotovoltaicas con una conversión de energía solar en energía eléctrica del 7,40% (Figura 7). Este valor representa, hasta ahora, el valor más alto de conversión de energía conseguido en una célula solar de tipo polimérico (24). Las aplicaciones fotovoltaicas representan, sin duda, la aplicación más realista de los fullerenos, en donde sus propiedades electrónicas y fotofísicas juegan un papel fundamental. La energía es, sin duda, el problema más importante que afecta al humanidad. La que podemos denominar "época del fuego" en la que nuestra civilización se ha basado desde su origen está llegando a su fin. El ser humano ha quemado diferentes combustibles desde tiempos pasados y, en particular durante los dos últimos siglos, la combustión de combustibles fósiles basados en el carbono ha originado uno de los problemas más importantes a los que se enfrenta nuestra civilización. Como consecuencia de las cantidades ingentes de producción de CO 2 resultante de la combustión, hechos tales como la elevada polución, calentamiento global y degradación del planeta hacen necesario el advenimiento de una nueva era basada en el uso de energías renovables no contaminantes que garanticen la subsistencia de nuestro planeta. En este sentido, el Sol, considerado como un reactor gigante de fusión nuclear, representa la fuente más potente de energía disponible en todo nuestro sistema solar y, por tanto, su uso para suministrar energía a nuestro planeta representa, actualmente, uno de los retos más importantes de la ciencia actual. Como es bien sabido, la energía recibida del Sol es de unos 120.000 TW (5% ultravioleta, 43% visible y 52% infrarroja), lo que supera en más de mil veces la energía consumida en el planeta durante todo un año. Los fullerenos y sus derivados han sido utilizado con éxito como aceptores de electrones en la preparación de célu- Crecimiento de CNTs en ausencia de catalizador metálico El interés de los CNTs se centra fundamentalmente en las excepcionales propiedades eléctricas, térmicas y mecánicas que presentan. De hecho, con un módulo de Young entorno a 1 TPa, son unas 100 veces más fuertes que el acero, presentan la conductividad térmica más alta conocida y sus propiedades electrónicas han encontrado aplicación en una variedad de aplicaciones tales como emisión de efecto campo, STM, nanodispositivos electrónicos, etc. Actualmente, los CNTs de pared sencilla se preparan por tres diferentes métodos: i) ablación láser, ii) descarga en arco eléctrico y iii) deposición química de vapor (CVD). Mientras que los dos primeros métodos utilizan grafito como material de partida, el método de CVD utiliza moléculas pequeñas tales como metano, acetileno, alcoholes y monóxido de carbono. Sin embargo, común a todas estas técnicas es el uso de metales de transición como catalizadores (normalmente Fe, Ni, Co y sus aleaciones). La razón es la creencia de que para el crecimiento del CNT es indispensable la formación de carburos metálicos. Sin embargo, la presencia de estos catalizadores metálicos resulta prácticamente imposible de eliminar completamente después de la producción del CNT, siendo una interferencia extremadamente perjudicial para la práctica totalidad de las aplicaciones de los CNTs tanto en el ámbito de la ciencia de materiales como en las aplicaciones biológicas donde, las nanopartículas (NPs) metálicas formadas perturban, frecuentemente, los dispositivos fabricados o los análisis realizados. En estudios paralelos recientes, Ren y Cheng et al. (27) y Huang et al. (28) han preparado CNTs en ausencia de metales! Este hecho, en el primer caso, está basado fundamentalmente en el uso de la técnica de CVD y una lámina de SiO 2 depositada sobre Si o Si/SiO2 como sustrato, ha permitido la formación homogénea de SWCNTs utilizando un flujo de CH 4 y H 2 a 900°C. Los autores sugieren la importancia de la formación de nanopartículas de SiO 2 con un tamaño medio de 1,9 nm tras el tratamiento con H 2 a 900°C. En el segundo método, el argumento es básicamente el mismo, consistente en la formación, aunque de diferente modo, de nanopartículas de SiO 2 como puntos de nucleación catalítica para el crecimiento de los SWCNTs. En ambos casos, la formación de NPs de SiO 2 ha sido de-Aunque algunos de los derivados de fullereno preparados hasta ahora han mostrado una buena función en la formación de dispositivos fotovoltaicos, la síntesis de nuevos fullerenos con mejor absorción en el visible y valores del LUMO más altos es, actualmente, un reto para todos aquellos químicos implicados en el estudio de células fotovoltaicas basadas en los fullerenos. Aunque los nanotubos de carbono (CNTs), tanto de pared múltiple (MWCNTs) como de pared sencilla (SWCNTs) presentan propiedades electrónicas, mecánicas y químicas muy interesantes, en este apartado nos centraremos exclusivamente en los nanotubos de pared sencilla (SWCNTs) por ser, sin duda, los más estudiados hasta el momento. Formalmente, los nanotubos de pared sencilla están formados por una lámina de grafeno curvada y cerrada, mientras que los MWCNTs contienen varias unidades de nanotubos de pared simple concéntricos. La estructura de los nanotubos de pared simple (SWCNTs) viene determinada por la forma en que se enrolla sobre sí misma la red hexagonal de grafeno, dando lugar a tres tipos diferentes de nanotubos, los de tipo sillón, de carácter metálico y aquiral, los de tipo quiral, de carácter semiconductor y los de tipo zigzag de carácter aquiral (25). Los CNTs se encuentran habitualmente formando racimos o agregados de diferente diámetro, de tal forma que cada tubo puede tener diferente longitud y diámetro y presentan defectos tanto en los extremos como en la pared lateral. En general, los nanotubos no son solubles en disolventes orgánicos habituales, aunque se ha conseguido formar dispersiones de SWCNTs en medios muy polares como N,N-dimetilformamida (DMF), N-metilpirrolidina y hexametilfosforamida (HMPA). La funcionalización química ofrece la posibilidad de incorporar fragmentos orgánicos a los nanotubos, que pueden contribuir a aumentar su solubilidad. La singular estructura de los CNTs nos ofrece una amplia gama de posibilidades para llevar a cabo esta funcionalización (26). Así los CNTs pueden ser modificados químicamente a través de diferentes aproximaciones como son: i) funcionalización mediante enlaces covalente sobre la pared lateral o los extremos, ii) funcionalización mediante interacciones no covalentes, y iii) inclusión endoédrica o interior. dad de las muestras obtenidas. Pues bien, recientemente, se ha descrito de forma simultánea por dos grupos de investigación la obtención de tiras o cintas de tamaño nanométrico, "nanocintas", de grafeno mediante la apertura controlada de nanotubos de carbono de pared múltiple (MWCNTs) (29). En la aproximación del grupo norteamericano de Tour, la suspensión de MWCNTs en ácido sulfúrico es sometida a tratamiento oxidante con KMnO 4. Las nanocintas resultantes son muy solubles en agua y otros disolventes polares. Los autores proponen un mecanismo de apertura del nanotubo de carbono a modo de cremallera. El proceso de apertura comenzaría con la formación de un ester de manganato por adición a un doble enlace de la pared del nanotubo. La posterior oxidación estaría facilitada por el medio deshidratante que llevaría a la formación de un defecto de dicetona con dobles enlaces adyacentes, más reactivos, que dirigirían el siguiente ataque, favorecido por aspectos de tipo estérico. El proceso continuaría hasta la apertura total del nanotubo, generando así la nanocinta de grafeno. Este proceso ha sido observado igualmente en los naotubos de pared sencilla (SWCNTs), si bien ha resultado ser algo más difícil de llevar a cabo (Figura 8). mostrada por AFM y resulta fundamental que tengan un tamaño menor de 2 nm para el crecimiento del nanotubo de carbono. Una primera cuestión básica que surge es sobre el mecanismo de formación de los nanotubos en ausencia de metal, ya que es precisa la descomposición previa de los materiales de partida para el crecimiento del CNT, algo a priori imposible de conseguir con SiO 2. Sin embargo, se ha sugerido que la alta movilidad de los átomos de Si y O en el SiO 2 fundido a 900°C causando defectos con la capacidad catalítica para descomponer hidrocarburos. En cualquier caso, la formación de CNTs libres de metal es de importancia fundamental para resolver quizás el problema más grave para el uso generalizado de CNTs, abriendo así el camino a su aplicación en múltiples campos. Transformación de CNTs en grafeno Como se discutirá en el apartado siguiente, el grafeno ha logrado captar la atención de la comunidad científica por sus potenciales propiedades en el ámbito de la nanoelectrónica. Aunque se siguen diferentes métodos de producción de grafenos, estos son, en general, poco controlables en lo que se refiere a tamaño y homogenei- Este nuevo material, independientemente de sus aplicaciones tecnológicas reales que se concreten en nuevos dispositivos para el avance tecnológico de nuestra sociedad, supone el poder acceder al estudio fundamental de la materia en un estado prácticamente desconocido hasta ahora (31). De hecho, hace más de 70 años, Landau y Peierls argumentaron que, estrictamente, los cristales bidimensionales (2D) eran termodinámicamente inestables y no podían existir. El argumento se basaba en el hecho de que una contribución divergente de fluctuaciones térmicas en estructuras cristalinas de baja dimensión deberían conducir a tales desplazamientos de átomos que serían comparables a las distancias interatómicas a cualquier temperatura finita (32). Por tanto, las monocapas atómicas han sido conocidas, hasta ahora, como parte integral de estructural tridimensionales (3D). Sin la estructura 3D, los materiales de estructura 2D no podían existir! Esta situación ha cambiado drásticamente con la llegada de los grafenos (y otros materiales 2D tales como las monocapas de nitruro de boro). Pero los cristales 2D obtenidos, no solo son estables sino que, además, muestran una elevada calidad cristalina. Este hecho puede observarse perfectamente en el grafeno, donde los transportadores de carga pueden viajar miles de distancias interatómicas sin difundir. Por tanto, el grafeno representa un nuevo "tipo de material" cuyo estudio permitirá avanzar en el conocimiento humano sobre la naturaleza que nos rodea. En los epígrafes siguientes se discutirán, a modo de ejemplos representativos algunos casos que, siendo de interés general, han llamado la atención de este autor. Naturalmente, este es un planteamiento subjetivo y el lector debe completar esta provocación que supone la presentación de estos materiales excepcionales con la lectura de las magníficas revisiones y literatura original existente sobre ellos. Quisiera, finalmente, llamar la atención sobre un método de obtención de grafenos que se está desarrollando con gran vigor durante los últimos cuatro años. Se trata del crecimiento epitaxial de grafeno sobre diferentes sustratos metálicos cuya estructura geométrica y electrónica puede ser estudiada mediante STM (33). La interacción química entre la monocapa de grafeno y el sustrato metálico es muy Aunque cabe pensar que el grafeno resultante queda funcionalizado con grupos que contienen oxígeno en sus bordes, este problema puede ser solventado, en parte, mediante un tratamiento con hidracina como agente reductor. Las nanocintas dde grafeno obtenidas son observads perfectamente por microscopia de fuerza atómica (AFM) y microscopia electrónica de barrido (SEM). El método de Dai es, en esencia, parecido, si bien la apertura del nanotubo se lleva a cabo mediante la deposición del nanotubo en una capa polimérica de polimetacrilato de metilo, quedando embebido parcialmente. Esto permite que una parte del nanotubo quede expuesta a la posterior acción de un plasma de Ar a 10 W que actúa abriendo el nanotubo de carbono y formando nanocintas de grafeno muy regulares con anchura de la cinta del orden de 10-20 nm. Aunque los grafenos obtenidos por este procedimiento presentan algunas características algo inferiores a los obtenidos por exfoliación mecánica de grafito, es posible acceder, por vez primera a grafenos de tamaños controlados y regulares que, por su forma de cinta o de tira, pueden ser de gran interés en aplicaciones en nanoelectrónica tales como nanotransistores. Lamovilidad como transportadores de carga de estas nanocintas, aunque 10 veces menores que las medidas para grafenos bidimensionales, están entre las más altas medidas para un material hasta el momento, lo que puede llegar a ser una interesante alternativa al silicio. Los grafenos se han convertido en los últimos años en el material estelar y objeto de deseo por parte de la comunidad científica debido, además de su potencial en futuras aplicaciones tecnológicas, al hecho mismo de ser el primer material bidimensional de anchura atómica, lo que supone ya un reto en términos de física fundamental (30). Debido a su inusual espectro electrónico, el grafeno ha conducido al surgimiento de un nuevo paradigma en la física de la materia condensada, donde fenómenos relativistas cuánticos, no observables en la física de altas energías, pueden ahora ser comprobados en el laboratorio. Transformación de grafenos a fullerenos Tal y como se ha comentado anteriormente, los fullerenos se obtienen a partir de grafito tras ser sometido a elevadas temperaturas. Sin embargo, su mecanismo de formación no está tan claramente establecido. Aunque se han llegado a establecer cuatro diferentes modos de formación de fullerenos a partir de grafito, todos ellos tienen en común el hecho de seguir una aproximación denominada bootmup (de abajo a arriba). Es decir, son los átomos de carbono generados a partir del grafito al ser sometido a altas temperaturas, o bien pequeños agregados atómicos, los que generan los fullerenos, cuya evolución se ha seguido cuando ha sido posible mediante medidas de espectrometría de masas de especies presentes en la fase gas (39). Recientemente, Chuvilin, Khlobystov et al., han descrito en la revista Nature Chemistry la formación de una molécula de fullereno a partir de una pequeña lámina o copo (flake) de grafeno cuya evolución se ha podido seguir por vez primera mediante microscopia electrónica de transmisión (TEM) utilizando un haz de electrones de 80 keV (40). La alta energía del haz de electrones cuando interacciona con el grafeno puede provocar la fragmentación de la lámina en pequeños copos. Estos copos adsorbidos sobre el grafeno sufren una transformación posterior, que puede seguirse por TEM, que finaliza en la formación del fullereno (Fig. 10a,b). La secuencia mostrada en la Figura 10 (c-h) muestra la evolución de la forma desde el copo de grafeno hasta la formación de la molécula de fullereno. Aparentemente, la pérdida de átomos de carbono en los bordes del grafeno es la etapa inicial en esta transformación al ser más lábiles. Esta pérdida conlleva una reconstrucción estructural a una configuración zig-zag más estable en los bordes del grafeno. Sin embargo, en los casos de copos de grafenos más pequeños, la reconstrucción conduce a la formación del fullereno de modo directo. Es evidente que el haz de electrones de alta energía produce la inestabilización del sistema que evluciona formando anillos pentagonales en los bordes, que favorecen la curvatura y, por tanto, la posterior formación de enlaces carbono-carbono. Naturalmente, aún quedan aspectos que aclarar en este procedimiento, pero los cálculos y estudios realizados has-variada, oscilando desde interacciones muy fuertes como el Ru (0001) (34) a muy débiles, como sobre Ir(111) (35). De hecho, la adsorción de moléculas orgánicas sobre superficies cristalinas bien definidas en condiciones de ultra-alto vacio es actualmente un campo de investigación de creciente importancia en el que participamos desde IMDEA-Nanociencia de forma muy activa (36). Las moléculas orgánicas depositadas sobre superficies metálicas a menudo modifican sus características geométricas y electrónicas debido a las interacciones con el sustrato y viceversa (37). En este sentido, el crecimiento de una monocapa de grafeno sobre Ir(111) desacopla electrónicamente las moléculas orgánicas adsorbidas sobre el sustrato metálico, permitiendo, así, el estudio de la auto-organización de moléculas sobre superficies. Recientemente, y a modo de ejemplo, hemos llevado a cabo este estudio con moléculas fuertemente aceptoras de electrones derivadas de tetraciano-p-quinodimetano (TCNQ), en donde las interacciones moleculares dictan el orden molecular sobre el grafeno (Figura 9) (38). algunos de estos estudios es preciso recordar al lector la química previamente desarrollada sobre el grafito como tal material y las múltiples reacciones de inclusión realizadas sobre el mismo. Existen ya diferentes revisiones bibliográficas dedicadas a los grafenos y, también, a su química, a las cuales se recomienda que acuda el lector interesado en ampliar este tema. En este epígrafe pretendo, únicamente, mostrar un caso singular de reactividad química de grafenos. En concreto, el estudio teórico, apoyado por resultados experimentales publicado recientemente en la revista Nature Chemistry por Shenoy et al. (41), en donde se da respuesta al hecho de la presencia de oxígeno en las láminas de óxido de grafeno, una vez sometido a un proceso de reducción enérgica. Este hecho es de gran importancia dado que las propiedades del grafeno reducido se pierden, en gran parte debido a los defectos provocados por la presencia del oxígeno. Entre los diferentes métodos de funcionalización química de grafenos, uno de los más estudiados se basa en el empleo de óxido de grafeno (GO), ya que es un material procesable en disolución y que puede ser depositado fácilmente en una amplia variedad de sustratos. Como es de suponer, el GO posee carbonos sp 3 unidos al oxígeno resultando ta ahora relacionan el tamaño del copo de grafeno con el tamaño del fullereno obtenido, por lo que grafenos por encima de 100 átomos de carbono deben ser mucho más difícil de formar desde el punto de vista energético. Este método de formación de fullerenos constrasta con los conocidos hasta ahora, dado que no se precisa la disociación previa en átomos de carbono o pequeños agregados para la formación de la molécula de fullereno, tal y como muestra la secuencia de imágenes obtenidas mediante la técnica TEM. Este interesante estudio no solo ha permitido comprender mejor la formación de fullerenos sino que, también, puede ser una alternativa realista a la producción de fullerenos. Evolución estructural durante la reducción química de óxido de grafeno Quiero concluir este artículo con un epígrafe dedicado a los aspectos más químicos del grafeno. En este sentido, aunque su "descubrimiento" ha sido el más reciente, ya existe un elevado número de artículos científicos en los que se ha estudiado el comportamiento y reactividad química de los grafenos. Imágenes TEM mostrando la formación de una molécula de fullereno a partir de una lámina de grafeno un material eléctricamente aislante. La eliminación del oxígeno debe conducir a un material semiconductor. Sin embargo, todos los estudios realizados hasta el momento revelan que, independientemente del proceso seguido, el GO una vez sometido a un proceso de reducción (rGO) conduce a un material que contiene aproximadamente un 8% de oxígeno, lo que supone que en torno al 20% de los átomos de carbono presentan hibridación sp 3. El oxígeno presente en el GO suele encontrase principalmente como grupos epoxi e hidroxilo. Sin embargo, también puede darse la presencia de cetonas, fenoles y, en los bordes grupos carboxilo, anhídridos, lactonas, fenoles, pironas, etc. El estudio realizado por Shenoy permite entender la razón de este hecho experimental. Mediante simulaciones de dinámica molecular ha mostrado que la reducción por tratamiento térmico conduce a la formación última de grupos carbonilo y éter, los cuales son termodinámicamente estables y no pueden ser eliminados posteriormente sin destruir la capa de grafeno. Esta importante conclusión ha sido confirmada por estudios de espectroscopía electrónica de rayos-X (XPS) realizada durante el proceso de templado térmico (Figura 11). Aparentemente, los grupos hidroxilo se desorben de la superficie a temperaturas relativamente bajas, sin que se altere la estructura del grafeno. Por el contrario, los grupos epoxi, más estables, se desorben de la superficie de grafeno alterando su estructura significativamente. Los cálculos indican que la eliminación de átomos de carbono del grafeno se produce, principalmente, cuando ambos grupos hidroxilo y epoxi se encuentran próximos. El camino seguido por la reacción al someterla a un templado térmico concluye en la formación de grupos funcionales carbonilo y éter, que son termodinámicamente más estables. Estos cálculos teóricos, apoyados en medidas experimentales de XPS han permitido entender uno de los enigmas más curiosos que rodeaban la reactividad química de estos derivados de grafeno, lo que en principio limita por el momento, el posible uso de los óxidos de grafeno como materiales de partida para la preparación química de grafenos. En este artículo se ha pretendido dar a conocer más, si cabe, el misterioso mundo de los fullerenos y sus estructuras relacionadas, principalmente nanotubos de carbono y los más recientes grafenos. Comenzando por sus aspectos históricos, no siempre bien comprendidos, y siguiendo con algunos ejemplos recientes de la literatura que este autor de forma subjetiva considera relevantes por diferentes circunstancias. El autor expresa su más sincero agradecimiento a todos aquellos científicos cuyos trabajos se ven reflejados en este artículo y, especialmente, a aquellos de su grupo de investigación que con gran entusiasmo y dedicación han obtenido de forma brillante algunos de los resultados aquí expuestos.
En 1929, el premio Nobel de Medicina fue compartido por el holandés Christiaan Eijkman y el británico Frederick Hopkins. El primero fue galardonado por el descubrimiento del compuesto antineurítico vitamin y el segundo por el descubrimiento de las vitaminas que estimulan el crecimiento. El descubrimiento de las vitaminas, que ocupó el centro del escenario de la investigación bioquímica durante los años veinte y treinta, acabó con epidemias como el beri-beri (el origen de este término no está claro, una hipótesis es que proviene de una frase en senegalés que significa no puedo, no puedo, la otra es que deriva de una frase en árabe que significa asma de los navegantes) y la pelagra (que proviene del italiano pelle agra, piel rugosa). El beri-beri es una enfermedad neuromuscular, que antes del descubrimiento de las vitaminas mataba a decenas de miles de personas al año en las regiones tropicales y subtropicales del Este Asiático pero que también era frecuente en las Islas Molucas y en diversas áreas de Brasil; y la pelagra es una enfermedad crónica, con manifestaciones cutáneas y perturbaciones digestivas y nerviosas, descrita por primera vez en España en 1735 por Gaspar Casal, frecuente en regiones donde se consume una dieta basada en el maíz. El descubrimiento de las vitaminas también contribuyó de forma crítica a mejorar la salud de la población mundial en general. ¿Quién fue el descubridor de las vitaminas? La importancia de ciertos nutrientes en las dietas normales había sido propuesta por otros investigadores antes de los trabajos de Eijkman y Hopkins. Pero fue a comienzos del siglo XX cuando la existencia de las vitaminas, de nutrientes que se encuentran en ciertos alimentos y que es necesario ingerir en pequeñas cantidades para crecer adecuadamente o evitar diversas enfermedades, en su mayoría neurodegenerativas, se hizo súbitamente evidente. En 1912, Frederick Hopkins publicó un trabajo en la revista Journal of Physiology titulado Feeding experiments illustrating the importance of accessory food factors in normal dietaries que es considerado por muchos como el primer trabajo donde la existencia de las vitaminas quedó sólidamente establecida. Hopkins observó que las ratas alimentadas con una dieta conteniendo carbohidratos, proteínas, grasas y sales minerales dejaban de crecer si no se suplementaba dicha dieta con pequeñas cantidades de leche, lo que acertadamente le llevó a concluir que la leche contenía trazas de sustancias que eran necesarias para el crecimiento. Asimismo, estos estudios le llevaron a formular la hipótesis de que ciertas enfermedades, como el raquitismo y el escorbuto, estaban causadas por deficiencias en estas sustancias esenciales y que ahora conocemos como vitamina A (ácido ascórbico) y D (calciferol). Sin embargo, parece que Frederick Hopkins no estaba totalmente convencido de haber sido el descubridor de las vitaminas y en su conferencia Nobel le dedica más tiempo a justificar la primicia de su descubrimiento que a explicar su trabajo de investigación. En cualquier caso, Frederick Hopkins fue un gran científico y se merecía el premio Nobel por sus trabajos pioneros sobre el metabolismo del ácido úrico y del ácido láctico. Hopkins aisló el aminoácido triptófano, un componente necesario en la nutrición, y desarrolló el concepto de aminoácidos esenciales, es decir aquellos que un organismo no puede sintetizar por si mismo. También aisló el glutatión, un tripéptido con un enlace peptídico inusual entre el grupo amino de la cisteína y el grupo carboxilo de la cadena lateral del glutamato, y uno de los antioxidantes celulares más abundantes (su concentración intracelular es aproximadamente 5 mm) que ayuda a las células a protegerse de los radicales libres y los peróxidos. Fue el primer catedrático de Bioquímica de la Universidad de Cambridge, una especialidad que hasta entonces recibía el nombre de fisiología química y que andaba bastante Con anterioridad a los estudios de Hopkins y Funk, Christiaan Eijkman había descubierto que la causa del beri-beri era la deficiencia en una substancia vital en la nutrición de los nativos de Java que se encuentra en la cáscara del arroz. Y en 1897 descubrió que el arroz descascarillado producía en los pollos una enfermedad parecida al beri-beri y que sanaban cuando se les suministraba arroz natural. Por estos elegantes experimentos de nutrición Christiaan Eijkman fue galardonado con el premio Nobel de Medicina. Aunque la investigación sobre las vitaminas vivió sus mejores momentos hace ya muchas décadas, aún se desconocen los mecanismos por los que la deficiencia en ciertas vita-en uno u otro tejido e incrementando en ciertos individuos el riesgo de desarrollar cáncer, como por ejemplo el cáncer de colon, o alguna de las enfermedades asociadas al envejecimiento, como las enfermedades neurodegenerativas, debido a la metilación y silenciamiento de ciertos genes específicos o de las histonas asociadas a estos genes. La solución, por consiguiente, está en administrar ácido fólico sólo a aquellas personas que lo necesiten, de manera que los beneficios de este tratamiento superen a los riesgos. El tubo neural se cierra entre la tercera y cuarta semanas de gestación, de modo que la administración de ácido fólico al inicio del embarazo no es una opción válida, pues para cuando se consigue elevar la concentración de ácido fólico en el feto es ya demasiado tarde. Esta es la justificación para suplementar con ácido fólico a todas las mujeres en edad fértil, aunque sería deseable poder hacerlo sólo en aquellas que de verdad lo necesiten, es decir cuando haya evidencia de la existencia de deficiencia en ácido fólico o su metabolismo. La deficiencia de ácido fólico, en ciertos casos, puede inhibir la síntesis de DNA en las células normales, que también se dividen aunque en general lo hacen más lentamente que las células tumorales, lo cual puede promover la aparición de errores en la secuencia del DNA y la iniciación del cáncer, estando también justificado en estos casos la suplementación con ácido fólico. Se trata, en definitiva, de conseguir personalizar la medicina para mejorar la efectividad de los tratamientos maximizando los beneficios y reduciendo los riesgos. La suplementación con ácido fólico tuvo también como objetivo reducir los niveles de homocisteína en sangre de la población general. La homocisteína es un aminoácido no proteico producto del metabolismo de la SAMe y cuyo catabolismo depende, entre otros factores, de la concentración de ácido fólico. Los estudios epidemiológicos habían relacionado previamente el aumento en la concentración de homocisteína en sangre con el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular. Así que el argumento de los epidemiólogos fue, que la suplementación con ácido fólico disminuiría el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular en la población general. Sin embargo, los resultados de los estudios de suplementación con ácido fólico no han confirmado esta hipótesis, llamando una vez más la atención sobre el riesgo de estas intervenciones nutricionales sobre la población general. Es importante hacer notar que estos resultados negativos no deben lle-análogo del ácido fólico desarrollado por Yellapragada Subbarao Ledle, inducía la remisión del cáncer en niños con leucemia linfoblástica aguda marcando el comienzo de la quimioterapia en oncología. En los años 50 se sintetizó un nuevo análogo del ácido fólico, el metotrexato, con mejores propiedades curativas y menor toxicidad. El metotrexato inhibe la dehidrofolatoreductasa, una enzima que cataliza la síntesis del tetrahidrofolato, precursor de la forma biológicamente activa del ácido fólico necesaria para la síntesis de timidina y, por consiguiente, de DNA, RNA y proteínas.. El metotrexato sigue utilizándose en la actualidad no sólo para tratar diversas formas de cáncer sino para el tratamiento de otras enfermedades como la artritis reumatoide o la enfermedad de Crohn. Asimismo, el ácido fólico puede incrementar la concentración de S-adenosilmetionina (SAMe), una molécula derivada del aminoácido esencial metionina cuya principal función es servir de intermediario para donar el grupo metilo de este aminoácido a múltiples aceptores, incluidos el DNA y numerosas proteínas. La metilación del DNA, un proceso que se conoce con el nombre general de epigenética, es uno de los mecanismos que usan las células para inactivar o silenciar genes específicos. Entre los genes susceptibles de ser silenciados mediante metilación hay un grupo que se conoce con el nombre general de genes supresores de tumores. Es importante recordar que durante el inicio y progresión del cáncer estos genes supresores de tumores se encuentran frecuentemente silenciados mediante metilación. Un grupo importante de proteínas que son también susceptibles de ser metiladas por la SAMe son las histonas. Las histonas son el principal componente proteico de la cromatina y sirven de matriz para empaquetar el DNA en unas estructuras denominadas nucleosomas. Las histonas, que son extremadamente básicas (cerca del 20% de sus aminoácidos son lisina y arginina), se unen a los grupos fosfato del DNA cargados negativamente. Además de este papel estructural, las histonas tienen un papel fundamental en la regulación de la expresión génica. Como norma general, la metilación de histonas inhibe la transcripción de los genes a los que se encuentran asociadas. Como ocurre en el caso del DNA, la expresión de numerosos genes que desempeñan un papel fundamental durante la proliferación, diferenciación y muerte celular están regulados por la metilación de histonas. De manera que no es posible asegurar que el suplemento de la población general con ácido fólico no esté modificando la concentración de SAMe ferol), los polifenoles (como el resveratrol) y los flavonoides. Estas moléculas surgieron hace unos 100 millones de años durante la adaptación de las plantas marinas a la vida terrestre para defenderse de las sustancias reactivas del oxígeno, como los radicales libres hidroxilo, que se generan durante la fotosíntesis. La fotosíntesis consiste en la reducción del CO 2 para la formación de hidratos de carbono y la oxidación del agua para formar oxígeno y ATP, un proceso en el que también se producen sustancias reactivas del oxígeno que son eliminadas por una compleja red de moléculas como las vitaminas A, C y E, y enzimas antioxidantes. En las células animales, durante la fosforilación oxidativa, también se generan sustancias reactivas de oxígeno. La fosforilación oxidativa consiste en la oxidación de los nutrientes, principalmente carbohidratos, lípidos y aminoácidos, para la formación de ATP y la reducción del oxígeno para formar agua. Durante la reducción del oxígeno en la mitocondria se forman radicales libres que dañan diversos componentes celulares, como las proteínas, DNA y lípidos, contribuyendo posiblemente a la aparición de diversas enfermedades, como la aterosclerosis, el cáncer y el envejecimiento. Para contrarrestar la acción de estos radicales libres y limitar el daño que producen, las células contienen numerosos antioxidantes como las vitaminas C y E, el glutatión y enzimas antioxidantes. La suplementación con vitaminas y otras moléculas antioxidantes persigue reducir la acción tóxica de estas sustancias reactivas del oxígeno. No existen, sin embargo, estudios realizados de manera controlada que avalen la hipótesis de que la suplementación de la población general con estos nutrientes previene el cáncer, la enfermedad cardiovascular o retrase el envejecimiento. Y en cualquier caso, el objetivo debe ser suplementar con antioxidantes sólo a aquellas personas que lo necesiten, es decir a aquellas que tengan un aumento del daño oxidativo. Una alternativa a la suplementación con antioxidantes para reducir el daño producido por la generación de radicales libres es disminuir la generación de estas sustancias. Una forma de hacerlo es mediante la restricción calórica. La restricción calórica consiste en seguir un régimen dietético que restringe las calorías totales ingeridas. Cuando no está asociada con malnutrición, la restricción calórica mejora la salud general y aumenta la longevidad en numerosas especies animales incluidos los roedores. Aunque el efecto de la restricción calórica sobre la salud y longevidad en humanos es un tema de debate, estos estudios son im-varnos a la falsa conclusión de que el tratamiento con ácido fólico no pueda ser beneficioso para reducir el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular en un grupo específico de personas. La relación entre el ácido fólico, el metabolismo de la homocisteina y el riesgo de enfermedad cardiovascular es un área importante de investigación que merece ser apoyado. La suplementación no obligatoria de los alimentos con nutrientes esenciales se ha convertido en una práctica habitual en los países desarrollados, siendo numerosos los productos, lácteos, harinas y cereales, que están suplementados con vitaminas. El primer alimento que se suplementó con vitaminas fue la margarina, y se hizo en los años 40 en el Reino Unido durante la segunda Guerra Mundial. Se suplementó con vitamina A y D debido a que el contenido de estas vitaminas en la margarina es inferior al de la mantequilla. La margarina aún sigue suplementándose con vitamina D por ley en el Reino Unido. No existe una norma común a este respecto en la Unión Europea. Además de alimentos suplementados con vitaminas A o D, también los hay que están suplementados con vitaminas E (tocoferol), B 2 (riboflavina), B 6 (piridoxina) o B 12. Un gran número de niños, adolescentes y adultos en los países desarrollados toman diariamente pastillas que contienen múltiples vitaminas, nutrientes esenciales, como la colina y la betaína, y diversos minerales, como el hierro y el zinc convencidos de que es bueno para su salud. Sin embargo, no hay estudios clínicos realizados de manera controlada que avalen la hipótesis de que estos suplementos son beneficiosos para la salud de una población sobrealimentada en donde más del 30% de los individuos tienen sobrepeso y la hipertensión, la diabetes tipo 2, y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica son muy frecuentes. Linus Pauling, uno de los químicos más brillantes del siglo XX, que recibió el premio Nobel de Química en 1954 y el premio Nobel de la Paz en 1962, fue uno de los pioneros en introducir, a comienzos de los años 70, el concepto de la utilización de elevadas concentraciones de vitamina C para prevenir los resfriados y en el tratamiento del cáncer. Estudios realizados de manera controlada años más tarde no confirmaron esta hipótesis de Pauling sobre el efecto beneficioso de la vitamina C en el tratamiento del cáncer. Los antioxidantes son también ampliamente utilizados como suplementos nutricionales. Entre ellos, los más frecuentemente empleados son las vitaminas A, C y E (toco-n el número total de átomos de carbono de la cadena de ácido graso. Los ácidos grasos w-3 más importantes en la nutrición humana son: el ácido a-linolénico (18:3, n-3; ALA), el ácido eicosapentaenoico (20:5, n-3; EPA) y el ácido docosahexaenoico (22:6, n-3; EPA). Aunque se ha propuesto que la suplementación con ácidos grasos w-3 puede ser eficaz en el tratamiento de diversas patologías, como la diabetes tipo 2, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, enfermedades cardiovasculares, etc. en general las pruebas son insuficientes, siendo necesarios más ensayos clínicos que confirmen estas indicaciones. Una vez más, no hay razón científica que justifique la suplementación de la población general con ácidos grasos w-3. En resumen, no existe evidencia científica que justifique la suplementación de la dieta con vitaminas y otros nutrientes esenciales para mejorar la salud o aumentar la longevidad de la población general. Sin embargo, la utilización de alguno de estos nutrientes como medicamentos (es decir, bajo control médico) está justificada en diversas situaciones, como ejemplo: la suplementación con ácido fólico de la mujeres deficientes en esta vitamina para prevenir la espina bífida; la suplementación con SAMe para mejorar la supervivencia en pacientes con cirrosis hepática; y la suplementación con vitamina E para el tratamiento de la esteatohepatitis, una enfermedad que afecta hasta al 10% de la población en los países desarrollados. Cien años después de que Kazimierz Funk acuñara el término vitamina y de demostrarse la existencia de nutrientes esenciales, la investigación sobre el papel del metabolismo, y por consiguiente de las vitaminas y nutrientes esenciales que lo regulan, en procesos como la diabetes, obesidad, enfermedad del hígado graso, enfermedades neurodegenerativas y cáncer, ha recobrado un gran interés. Así, en la última década se ha observado que mutaciones en diversos genes causantes de cáncer afectan al metabolismo y que estos cambios metabólicos desempeñan un papel fundamental en el inicio y progresión del cáncer. Estos resultados abren la posibilidad de desarrollar nuevas terapias contra el cáncer actuando sobre rutas metabólicas concretas. Por ejemplo, en el cáncer de hígado el principal gen responsable de la síntesis de SAMe se encuentra inactivado y su reactivación inhibe el crecimiento de las células tumorales. portantes porque pueden proporcionar información sobre como reducir la generación mitocondrial de radicales libres sin los efectos secundarios que produce la pérdida excesiva de peso. Por ejemplo, estudios realizados en Drosophila han demostrado que una dieta deficiente en metionina aumenta la longevidad de estas moscas sin reducir la fertilidad, uno de los efectos secundarios de la pérdida excesiva de peso. En roedores, la restricción de la metionina de la dieta aumenta la longevidad, mientras que la deficiencia severa de este aminoácido produce hígado graso (esteatosis) que progresa a esteatohepatitis (esteatosis con fibrosis, inflamación y fibrosis), desnutrición y cáncer de hígado. Es decir, la metionina actúa como una señal, posiblemente a través de la SAMe, y tanto el exceso como el defecto de esta molécula tienen efectos nocivos sobe la salud. Comprender como una dieta restringida en metionina mejora la salud general o incrementa la longevidad puede llevar a la identificación de dianas terapéuticas sobre las que actuar para conseguir los efectos beneficiosos de esta dieta minimizando sus efectos secundarios. Es bien conocido que las células tumorales, con independencia del oxígeno disponible, producen la mayoría del ATP vía glicólisis y no mediante fosforilación oxidativa. Este fenómeno se conoce con el nombre de efecto Warburg, en honor de Otto Warburg, el gran bioquímico alemán y premio Nobel de Medicina (1931) que lo descubrió. Este cambio en el metabolismo permite a las células cancerosas optimizar la utilización de los átomos de carbono de la glucosa y de otros nutrientes para sintetizar las proteínas, lípidos y ácidos nucleicos necesarios para mantener el crecimiento celular acelerado que las caracteriza reduciendo, al mismo tiempo, la generación de radicales libres y sus efectos dañinos sobre proteínas, DNA y lípidos. Aprender como las células cancerosas reprograman su metabolismo no sólo puede llevar a la identificación de nuevas terapias contra el cáncer, sino a la identificación de dianas que permitan manipular el metabolismo para mejorar las salud. Otros nutrientes esenciales que han recibido gran atención durante los últimos años son los ácidos grasos n-3. El término n-3, también llamado omega-3 o w-3, significa que el primer doble enlace se encuentra entre el tercer y cuarto átomo de carbono contando desde el grupo metilo, siendo
A lo largo de nuestra carrera profesional hemos tenido la oportunidad de asistir a más de una mesa redonda en las que expertos en el campo de la química teórica y computacional se dedicaban a hacer predicciones de cómo iba a evolucionar esta disciplina en el devenir de los años. El hecho de haber acumulado ya muchos años de actividad nos ha permitido constatar que la mayoría de las predicciones lanzadas en estos debates nunca llegaron a cumplirse, entre otras cosas porque la evolución de la metodología y sobre todo de los medios computacionales cambiaron completamente el panorama existente cuando estas profecías se hacían y aquellos expertos no fueron capaces de anticipar estos drásticos cambios. Aprendida la lección y a pesar del título de este artículo no pretendemos caer en el mismo error y hacer desde aquí profecías de cómo va a evolucionar la química teórica y computacional, pero sí queremos plantear los muchos retos a los que se enfrentará a lo largo de este siglo que está a punto de iniciar su segunda década. Sabemos que realísticamente es de todo punto imposible cubrir un objetivo tan ambicioso, queremos con ello indicar que somos conscientes que nuestro análisis se va a limitar a un número reducido de tópicos y que habrá muchos lectores a los que se les ocurrirán otros muchos, incluso más atractivos o interesantes de los que aquí pondremos sobre la palestra, pero ellos constituyen nuestra elección personal, obviamente no exenta de subjetivismo, y por tanto sujeta a cualquier crítica. Queremos también indicar que los retos que creemos se plantean en el futuro requerirán un triple esfuerzo, uno metodológico, otro en lo que los anglosajones incluirían en el mundo del software y que tiene que ver con el desarrollo de códigos más eficientes y otro tecnológico con el desarrollo de nuevas plataformas de cálculo, que se enmarcarían en el mundo del hardware. Sería una tremenda osadía por nuestra parte hacer consideración alguna sobre estos dos últimos aspectos; pero no nos resistiremos a hacerlas respecto al primero, pero en términos que puedan ser fácilmente entendibles para los no expertos. No es fácil hacer una perspectiva de futuro sin conocer un poco de la historia en este campo, ya que es difícil poder decir hacia donde vamos sin conocer bien de donde venimos. La Química Teórica y Computacional es sin duda alguna una ciencia joven, que en realidad emana de lo que inicialmente se conoció como Química Cuántica. Las denominación "teórica" es una primera generalización para englobar aquellos tratamientos no cuánticos que junto con la química cuántica permiten explorar un amplio abanico de fenómenos químicos. Un claro ejemplo de este tipo de aproximaciones (hay muchos más) es lo que se suele denominar dinámica molecular, en la que los agentes de un fenómenos químico -reactivos y productos en una reacción, por ejemplo-se describen cuánticamente, pero las trayectorias que los conectan se describen clásicamente. El calificativo "computacional" es de más reciente incorporación, y alude, como el lector ya ha adivinado al papel decisivo que los ordenadores o computadores tienen en la resolución de las complejas ecuaciones mecanocuánticas. El pistoletazo de salida se dio en 1925 cuando el físico austríaco Erwin Schrödinger (Figura 1) desarrolló su fa- El hecho de que la ecuación de Schödinger fuese sólo resoluble exactamente para sistemas monoelectrónicos parecía una barrera insalvable y condenaba a la Química Cuántica a desarrollarse en el dominio de las aproximaciones. Esta limitación de origen marcó su desarrollo y pospuso su mayoría de edad a las postrimerías del siglo XX. En efecto, no sólo era necesario desarrollar métodos matemáticos capaces de resolver aproximadamente la ecuación de Schrödinger para sistemas de varios cuerpos, era necesario calibrar la bondad y fiabilidad de los resultados por comparación con la evidencia experimental. En el primero de estos retos, las contribuciones geniales se iban sucediendo en una cascada imparable, de la mano de Hartree y de Fock (véase Figura 2) primero, y de la de Roothaan y Hall después, secundados con no menos geniales ideas de Slater, Mulliken y Pauling. Hartree, después de una visita a Cambridge de Niels Bohr en 1921, se siente compelido a usar su gran conocimiento en la solución de ecuaciones diferenciales a la solución aproximada de la ecuación de Schrödinger para varios cuerpos. En 1930 resuelve la ecuación de Schrödinger para el átomo de He, describiendo cada electrón por una función (orbital) que no depende explícitamente del movimiento instantáneo del otro electrón. Sin embargo este método no satisfacía el principio de exclusión de Pauli, para lo que es preciso expresar dicha función de onda como un determinante (genial propuesta de Slater!). Será poco después Fock quien incorpore la anti-simetrización de la función de onda al método de Hartree, dando lugar al nacimiento del método de Hartree-Fock, que proporcionaría la primera descripción cuantitativa de la estructura electrónica de átomos polielectrónicos. Lamentablemente, sin embargo, las soluciones obtenidas para la ecuación de mosa ecuación (La ec. (1) muestra su formulación más general para una dimensión, conocida como ecuación de Schrödinger dependiente del tiempo) capaz de explicar el espectro de los sistemas hidrogenoides y por tanto la cuantización de la materia sin necesidad de introducirla "a priori" como en el exitoso modelo de Bohr. Desde este momento y hasta la actualidad la evolución de la Química Cuántica no fue precisamente un camino de rosas. Ni siquiera sus mentes más preclaras, y estamos pensando en Paul A. M. Dirac, que fue artífice de la primera formulación relativista de las ecuaciones básicas de la Química Cuántica, eran optimistas respecto al futuro de esta rama científica. En honor a la verdad, sin embargo es necesario también indicar aquí, que otra gran figura, crucial para el desarrollo de la Química Cuántica, Douglas Hartree afirmaría en 1946: It may well be that the high-speed digital computer will have as great an influence on civilization as the advent of nuclear power. Erwin R. J. A. Schrödinger, con su ecuación se produjo el verdadero nacimiento de la Química Cuántica Figura 2. Douglas Hartree (izquierda) y Vladímir A. Fok. Dos figuras geniales en el desarrollo de la Química Cuántica matemáticas de forma analítica conocida (funciones de base) de manera que la búsqueda de la función de onda se reduce ahora a la determinación de los coeficientes numéricos que combinan las funciones de base para describir dicha función de onda. Nace la segunda era de la química cuántica. Schrödinger no tienen una forma analítica cerrada, lo que limita enormemente su aplicabilidad a sistemas más y más complejos. Esta limitación sería brillantemente resuelta por Roothaan y Hall (veáse Figura 3) que proponen desarrollar los orbitales de Fock en términos de un conjunto de funciones La posibilidad de resolver las ecuaciones de Roothaan-Hall con la precisión deseada, con tal de utilizar un conjunto de funciones de base suficientemente grande, dio origen a los llamados métodos ab initio, que fueron la herramienta ideal para desarrollar los primeros modelos interpretativos, que aún con conjuntos de base pequeños, eran capaces de explicar fenómenos como los efectos inductivos, hiperconjugativos o la resonancia asociada al concepto de aromaticidad, y proporcionar geometrías de sistemas para los que había una falta absoluta de información experimental. Esta nueva herramienta parecía prometedora pero estaba muy lejos de tener la precisión necesaria para convertirse en una herramienta predictiva. El método de Hartree-Fock era un modelo físico incorrecto ya que no tenía en cuenta el hecho de que el movimiento de los electrones está fuertemente correlacionado, ya que al ser partículas con carga se repelen culombianamente. Dar cuenta de la correlación electrónica no era una tarea fácil. En los cálculos ab initio Hartree-Fock un sistema polielectrónico, sea atómico o molecular está descrito por una única configuración electrónica y para dar cuenta de la correlación electrónica es preciso ir más allá de esta limitación incluyendo más de una configuración, en lo que se suele conocer como una interacción de configuraciones. El nuevo modelo, más riguroso en su Figura 4. John A. Pople, Premio Nobel de Química en 1998 elevó a la Química Cuántica a la categoría de ciencia predictiva, y dotó a la comunidad científica en general con una potente herramienta para interpretar y predecir las propiedades de los compuestos químicos base física proporciona resultados en mucho mejor acuerdo con la evidencia experimental, pero con la contrapartida de incrementar de un modo muy significativo el esfuerzo computacional. John A. Pople (véase Figura 4), que recibiría en 1998 el Premio Nobel de Química, por sus contribucio-ratificaba (7) que el ángulo de enlace en el CH 2 era de 137.7 0. Estas nuevas evidencias llevaron a Herzberg a re-analizar sus espectros electrónicos para concluir que estos indicaban una estructura angular para el metileno en acuerdo con los experimentos de ESR y los cálculos ab initio (8). Acabábamos de entrar en la tercera era de la Química Cuántica en la que esta disciplina pasaba de ser una herramienta cualitativa, a convertirse en una con valor cuantitativo. A esto contribuirían de un modo notable diversos factores. Uno indiscutible, la portentosa evolución de los ordenadores, cada vez más rápidos y potentes, otro, el desarrollo de metodologías ab initio de alto nivel, como el método CCSD(T) o las teorías Gn (n =1-4) de Pople y colaboradores (9,10), capaces de alcanzar, lo que se vino en llamar, precisión química, ya que estos métodos son capaces de calcular magnitudes termodinámicas con una precisión de ±1 kcal/mol. A ello se sumó, otra herramienta poderosa, la teoría del funcional de la densidad (o DFT, density functional theory) en la que la energía se obtiene, no a través de un conocimiento de la función de onda resolviendo la ecuación de Schrödinger, sino a través de la función de densidad electrónica (11), resolviendo las ecuaciones de Kohn-Shan (12). La gran ventaja es que mientras la función de onda es una función matemática de 3N dimensiones, donde N es el número de electrones, la función de densidad es simplemente un función tridimensional de las tres coordenadas del espacio físico. El advenimiento de la DFT abrió la posibilidad de calcular sistemas químicos con muchos átomos y muchos electrones, inabordables, debido a su coste computacional, si se recurre a la metodología ab initio. Aunque de modo muy sucinto, en las secciones anteriores hemos pergeñado las líneas básicas sobre las que se desarrolló la química cuántica para el estudio de la estructura electrónica de átomos y moléculas (no debe olvidarse que toda la metodología hasta ahora presentada se desarrolla en el marco de la aproximación de Born-Oppenheimer de núcleos fijos en el espacio). Pero aún dentro de la aproximación de Born Oppenheimer, la energía electrónica define el potencial que gobierna el movimiento de los núcleos y por ello es posible obtener información cuantitativa sobre la rotación o la vibración de los mismos, y por ende modelizar los espectros moleculares de microondas y de infrarrojo. Típicamente, las vibraciones se obtienen en el marco de la aproximación armónica, incluyendo en el potencial sólo términos cuadráticos y suponiendo por tanto que cada oscilador cumple la ley de nes al desarrollo de la Química Cuántica, convirtiéndola en una herramienta con valor predictivo, adaptó la teoría de perturbaciones propuesta inicialmente por MØller y Plesset en los años treinta (1), para dar cuenta de la correlación electrónica. Nacía así la metodología MPn (n = 2, 3....6) capaz de recuperar más del 90% de la correlación electrónica a partir de funciones de onda Hartree-Fock. Se estaban poniendo los cimientos de la química cuántica moderna. Todavía el único refrendo de las nuevas metodologías requería el buen acuerdo con el experimento, y por tanto los cálculos quimicocuánticos se daban siempre a posteriori de la evidencia experimental y limitando su función casi exclusivamente a la interpretación de dicha evidencia. En este hacer camino empezaron a producirse los primeros desacuerdos significativos entre la evidencia experimental y los cálculos mecanocuánticos, que la mayoría de la comunidad científica vio como una clara indicación de las muchas limitaciones que todavía afectaban a estos últimos. Pero la realidad es tozuda y pronto se pudo constatar que en más de un caso los cálculos estaban dando la respuesta correcta y era la supuesta evidencia experimental la que tenía que ser revisada. El ejemplo más paradigmático lo constituye el metileno, CH 2. En 1960, Foster y Boys publican los primeros cálculos ab initio sobre este sistema (2) en el que concluyen que el metileno es angular (129 0 ) en su estado fundamental 3 B 1. Desgraciadamente, no había ninguna evidencia experimental a la sazón para refrendar estos resultados; pero un año más tarde, Herzberg concluye, tras el análisis del espectro electrónico del CH 2, que el estado fundamental triplete es lineal (3). El varapalo que ello supuso para la credibilidad de los cálculos quimicocuánticos y para el prestigio personal de Foster y Boys fue enorme b. Pero afortunadamente la historia no estaba cerrada y en 1969, Harrison y Allen, mediante cálculos ab initio de enlace de valencia bastante rigurosos (4,5), encuentran de nuevo que el estado fundamental triplete del CH 2 es angular (138 0 ) pero no se atreven a abrir una controversia con respecto a la evidencia experimental de Herzberg. Sí lo hacen un año más tarde Bender y Schaefer que encuentran (5) en cálculos ab initio muy precisos que el CH 2 tiene un ángulo de enlace de 135.1 0 en su estado fundamental 3 B 1. Casi simultáneamente se publica un segundo estudio experimental, esta vez usando técnicas de resonancia de espín electrónico (ESR), que concluyen que el CH 2 atrapado en Xenon a 4.2 K es angular (6). Tres meses más tarde un segundo artículo de Berheim y colaboradores del punto cero es un orden de magnitud mayor que el cometido en la estimación de la energía electrónica. El notable incremento en la precisión con la que hoy en día se pueden calcular las frecuencias de vibración, ha permitido refinar de un modo significativo el cálculo de magnitudes termodinámicas y ha permitido, para poner un ejemplo relevante, anclar definitivamente la escala de afinidades protónicas absolutas combinando métodos ab initio de altísimo nivel (15), con cálculos muy precisos de las frecuencias de vibración. algunos retos del futuro El progreso científico en las últimas décadas ha sido tan espectacular y sobre todo se produce a un ritmo tal, que es de todo punto imposible hacer una recopilación ni muchos menos completa de los retos a los que la química teórica y computacional se tendrá que enfrentar en el futuro inmediato o en el futuro a medio plazo, por ello hemos pensado que lo mejor es seleccionar unos cuantos ejemplos en campos diversos para tratar de dar al lector una imagen, aunque sea difusa de la ingente tarea a la que nos enfrentamos. Vamos a comenzar este limitado barrido por el último tema que se abordó en la sección anterior. Los retos a los que nos enfrentamos todavía en el mundo de la espectroscopía. Decíamos antes que la química cuántica ha entrado en la cuarta era en la que el tratamiento riguroso del movimiento nuclear empieza a ser posible. El desarrollo de programas como el SOFIA (Stratosferic Observatory for Infrared Astronomy) (16) (véase Figura 5) requiere el Hook. Es obvio que los osciladores reales no son armónicos y a veces son fuertemente anarmónicos, y además existe un claro acoplamiento rotación-vibración, por lo que los errores en el cálculo armónico de frecuencias suele ser de varios cm -1, lo que sitúa estas predicciones lejos de la precisión espectroscópica. Sin embargo, son muchos los científicos que consideran que hemos entrado en la cuarta era de la química cuántica, por que la extensión del potencial hasta términos cuárticos, ha permitido calcular con gran precisión los estados propios de rotación-vibración de moléculas poliatómicas y obtener frecuencias de vibración con una precisión de hasta 0.001 cm -1. Estos logros abrieron además por vez primera la posibilidad de asignar de una forma no ambigua los números cuánticos vibracionales y rotacionales de estos estados. Nos hemos dotado, pues, de una herramienta de incalculable valor para la asignación rigurosa de las bandas experimentales de absorción en infrarrojo de moléculas. Un ejemplo ilustrativo puede encontrarse en dos recientes publicaciones (13,14) en las que se presenta por primera vez un análisis exhaustivo de los espectros roto-vibracionales de diferentes derivados isotópicos del agua, H 2 17 O, H 2 18 O, HD 16 O, HD 17 O y HD 18 O, que abre nuevas expectativas para un mejor conocimiento, entre otras cosas, de nuestro universo. Este refinamiento en el cálculo de las frecuencias de vibración ha tenido también consecuencias importantísimas en el cálculo de magnitudes termodinámicas. No hay que olvidar que las energías o las entalpías experimentales incluyen la energía del punto cero, que depende directamente de las frecuencias de vibración. De poco sirve hacer un esfuerzo gigantesco tratando de incrementar la precisión de los cálculos electrónicos, si luego el error que se comete en el cálculo de la energía Figura 5. A la izquierda, el avión SOFIA 747SP dotado con un telescopio de infrarrojo de 2.7 m, que se muestra en más detalle en la fotografía de la derecha molécula de hidrógeno. El H 2 por ser homonuclear carece de momento dipolar, al igual que carece de él el HD en el marco de la aproximación de Born-Oppenheimer (B.O.), que ya hemos enunciado más arriba, ya que en el marco de esta formulación la energía electrónica de cualquier sistema es completamente independiente de la masa de sus núcleos; pero el HD sí tiene momento dipolar, muy pequeño ((5.85±017) 10 -4 D), pero no nulo (22). Reproducir estos sutiles efectos requiere ir un paso más allá de la aproximación de B.O., es decir requiere incluir efectos cuánticos nucleares. Ello es posible mediante una reformulación de la ecuación de Schrödinger que se ha venido en llamar aproximación de Orbitales Moleculares Nucleares (NMO) (23) y que se ha aplicado con éxito a pequeños sistemas como los complejos H 2 He + y otros (24). Es este un campo con casi infinitas posibilidades, en el que casi todo está por explorar. Los primeros resultados apuntan a que existe una relación entre la masa nuclear y la electronegatividad del átomo que sería responsable de la asimetría en la distribución electrónica del HD; pero que estamos aún muy lejos de entender. Por otro lado la aproximación NMO muestra, por ejemplo, que mientras en el complejo N 2 H 7 + el protón que mantiene unidos a las dos moléculas de amoníaco se sitúa en el punto medio entre los dos nitrógenos, la estructura del complejo N 2 D 7 + es asimétrica (vease Figura 6) (25). El origen de esta asimetría inducida por la masa del deuterio es todavía una cuestión abierta; pero son otras muchas las que están planteadas, como la quiralidad inducida por la sustitución isotópica, ya que al igual que la sustitución isotópica cambia un sistema apolar en uno polar, igualmente puede cambiar a un sistema no quiral en quiral. Es obvio que si ya de por sí la quiralidad, que surge de una violación de la paridad, conduce a enantiómeros que presentan diferencias de energía extremadamente pequeñas y por tanto muy difíciles de obtener con precisión incluso con métodos avanzados, la quiralidad por sustitución isotópica añade a esta dificultad inicial la necesidad de incluir el tratamiento cuántico de los núcleos. Todo un mundo por explorar! Hablando de espectros moleculares conviene no olvidar que en la mayoría de los casos estos se obtienen experimentalmente en disolución, y aunque la química cuántica ha tenido avances muy significativos en el tratamiento teórico de la solvatación, los efectos del solvente en los espectros moleculares constituyen todavía un reto si se pretende tener la misma precisión que es alcanzable para cálculo muy preciso de espectros de infrarrojo, y lo que es más importante la asignación de los números cuánticos rotacionales y vibracionales de los estados roto-vibracionales calculados, información que resulta crucial para los espectroscopistas a la hora de intentar la asignación inambigua de las bandas de absorción experimentales. No hay que olvidar, por ejemplo que la radiación infrarroja está omnipresente en el medio interestelar y en particular en las nubes difusas. Una parte significativa de esta radiación ha sido detectada pero no asignada. Se sabe que moléculas complejas en fase gas son responsables de la emisión y que aproximadamente un 30% de la misma es producida por hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH) en particular la que se detecta entre 15 y 20 mm (17,18) por lo que la NASA ha puesto en marcha la NASA Ames polycyclic aromatic hydrocarbon infrared spectroscopic database, que incluye actualmente el espectro calculado para unos 600 PAH, que pueden llegar a incluir un total de 130 átomos de carbono (19). Los resultados más precisos apuntan a que al menos parte de la radiación detectada puede provenir de especies catiónicas. Sin embargo estamos muy lejos de ser capaces de llevar a cabo una asignación completa de las emisiones observadas, y existen algunas de ellas como el pico que se detecta sistemáticamente a 6.2 mm no se ha observado hasta el momento en los espectros de los PAH analizados. Hay otro dominio en el que la información espectroscópica precisa es crucial y éste es el de las moléculas "evasivas", generalmente moléculas que los cálculos químico cuánticos predicen que deberían ser estables, pero que son inestables en condiciones de laboratorio, aunque sí lo son en condiciones extremas de presión y temperatura, como las que se dan típicamente en muchas zonas del espacio interestelar. Dos ejemplos típicos son los radicales NCCO (20,21) y HCOH (21), para los que cálculos de muy alta precisión muestran la existencia de fuertes acoplamientos entre diferentes modos normales de vibración. Desgraciadamente esta situación parece ser más la norma que la excepción, lo que supone una complicación añadida a la ya complejísima tarea de la asignación de las frecuencias roto-vibracionales. El efecto de los núcleos de un sistema molecular sobre su distribución electrónica presenta todavía otra dimensión, que se entenderá fácilmente si uno considera las sustituciones isotópicas del sistema molecular más simple, la Los fenómenos de solvatación y otras muchas interacciones moleculares están gobernadas por interacciones débiles, que van desde las típicas fuerzas de dispersión hasta los enlaces de hidrógeno. De hecho fenómenos tan cotidianos como la capacidad de la salamanquesa para caminar por paredes verticales, está directamente relacionado con interacciones de van der Waals, al igual que las propiedades sorprendentes de resistencia de las telas de araña son consecuencia de la formación de enlaces de hidrógeno. Sin embargo, aunque la química cuántica actual es capaz de describir con extraordinaria precisión las energías de lo que solemos llamar enlaces químicos, esta precisión baja significativamente cuando se trata de interacciones débiles, entre otras razones porque la energía de interacción es tan pequeña, que aunque el error absoluto asociado con los cálculos quimicocuánticos sea similar al alcanzado en el tratamiento de enlaces químicos, el error relativo es mucho más grande. Por otra parte dado que las fuerzas de dispersión están omnipresentes en la naturaleza acompañan a otras interacciones débiles, como las interacciones dipolares, cuadrupolares o los ya mencionados enlaces de hidrógeno. Esto significa que una adecuada disección de las diferentes contribuciones es un reto to-los espectros en fase gaseosa. Incluso los modelos mixtos, en los que se incluye específicamente la primera esfera de solvatación mediante la solvatación específica por un número reducido de moléculas de disolvente del compuesto que absorbe, mientras que el resto del disolvente se simula mediante un modelo continúo que depende de la constante dieléctrica del mismo, están lejos de producir resultados con precisión espectroscópica. Los fenómenos de solvatación resultan críticos en otra pléyade de fenómenos entre los que merecen ser destacados las interacciones de aerosoles en las nubes y su impacto en el fenómeno del calentamiento global. De hecho aunque la nucleación para formar aerosoles atmosféricos ha recibido una gran atención en los últimos años (26-28), a lo que han contribuido notoriamente los cálculos quimicocuánticos, la formación de estas partículas está muy lejos de ser entendida a nivel molecular. Parece estar bien establecido que la nucleación comienza con la formación de complejos moleculares (véase Figura 7) con un tamaño típico del orden de 1 nm; pero se desconocen las leyes que gobiernan el crecimiento de las gotas (29) mientras que la evaporación en estos microsistemas es muy difícil de modelizar. Pero donde sin duda la contribución de la química computacional es imprescindible es en la separación de los diferentes componentes de la energía de interacción ya que no existe un marco experimental adecuado para llevar a cabo tal disección, mientras que desde un punto de vista computacional resulta relativamente simple determinar cual es la contribución de cada componente de la interacción. Algunos resultados sorprendentes han visto la luz recientemente. Por brevedad citaremos sólo dos, dada su relevancia. Hasta no hace mucho la comunidad científica estaba convencida que las interacciones que mantenían unidas las hebras del ADN para formar la famosa hélice eran enlaces de hidrógeno entre las diferentes bases que las componen. Sin embargo, cálculos precisos recientes han llevado a la conclusión de que las fuerzas de dispersión davía más difícil de alcanzar, ya que cada componente será más pequeño que la pequeña energía de interacción. Sin embargo recientemente se han desarrollado métodos potentes capaces de alcanzar precisión química incluso en aquellos casos en los que las fuerzas de London son un componente importante de la energía de interacción (30). Así, ya es posible calcular con precisión, por ejemplo, la energía de interacción entre sistemas aromáticos extendidos y fulerenos (véase Figura 8) donde la dispersión es el término dominante. Lo mismo puede decirse respecto a las interacciones metal-metal muy frecuentes en complejos organometálicos (31). Complejo entre un sistema aromático extendido (buckyball atacher) y un fulereno, cuya energía de interacción ha sido calculada con precisión mediante métodos de la teoría del funcional de la densidad que incluyen términos dispersivos (30) asociada al apilamiento (staking) de los diferentes anillos a lo largo de las hélices, juegan un papel crucial (32), hasta el punto de que se apunta a que la ausencia de estas interacciones harían a la hélice de ADN inestable (33). El segundo ejemplo muestra como sorprendentemente la dispersión llega a dominar a la repulsión colombiana. Este es el caso en la formación de complejos de rutenio doblemente cargados (véase Esquema 1) donde dos fragmentos de (L) 2 Ru + se unen a través de una interacción Ru-Ru típicamente dispersiva para dar lugar a un complejo [(L) 2 Ru-Ru(L) 2 ] 2+ estable frente a la explosión colombiana que lo disociaría en las dos subunidades (34). Sin embargo son todavía muchos los retos que afrontar en el dominio de las interacciones débiles que gobiernan fenómenos fundamentales en química o bioquímica, como puede ser el plegamiento de las proteínas, que se ha podido modelizar en un buen número de casos, pero sobre cuyo mecanismo a nivel molecular aún no sabemos lo suficiente, o la interacción de moléculas con superficies, que juega un papel decisivo en los problemas de adsorción y por ende en la catálisis heterogénea. Son muchas las sorpresas que nos aguardan en este apasionante dominio como parecen apuntar resultados muy recientes, que indican (35) que en la interacción entre tetraciano-p-quinodimetano y superficies metálicas provocan una distorsión tanto de la molécula adsorbida como de la superficie metálica, pero lo que es más importante, estas modificaciones estructurales provocan nuevas interacciones intermoleculares asociadas a la tensión producida por la distorsión. Igualmente apasionante es la posibilidad de que la vida se haya originado por el efecto catalítico de superficies minerales en el ensamblaje de biomoléculas elementales para formar las macromoléculas esenciales de la vida. Diversos estudios teóricos recientes (36)(37)(38) en este campo parecen confirmar la hipótesis de J.D. Bernal que en 1949 sugirió que las superficies minerales en la naturaleza pueden adsorber e inmovilizar pequeñas moléculas bioquímicas y así catali-en esta dirección, pero los resultados ya obtenidos no pueden ser más motivadores, y quizás en un futuro no muy lejano seamos capaces de establecer con cierta certidumbre el mecanismo detrás del origen de la vida. zar su condensación (39). De hecho, los modelos teóricos (véase Figura 9) confirman el papel catalítico que ejercen determinados aluminosilicatos en la formación de enlaces peptídicos (38). Es patente lo mucho que queda por hacer Modelo usado para el estudio de la posible formación de enlaces peptídicos sobre la superficie de aluminosilicatos (38) No sólo el origen de la vida espera y precisa de las contribuciones de la química computacional, pero también su preservación. Uno de los tópicos que por razones que al lector no se le escapan, ha recibido mayor atención en la última década es el daño por radiación damage) y una vez más los mecanismos que desencadenan estos daños sólo podrán ser bien establecidos a nivel molecular con el concurso de la química computacional. Parece bien establecido que estos daños son producidos por radicales, pero existen cada vez más evidencias de que pueden ser también originados por electrones libres, y aquí nace ya un nuevo reto para el futuro ya que el estudio de los aniones de ADN es todo un serio problema para los modelos teóricos, al igual que lo es el estudio de los procesos de asociación disociativa que seguiría a la interacción de electrones de muy baja energía con moléculas de ADN. En párrafos precedentes hemos hablado de fenómenos de astroquímica, que ocurren en entornos con situaciones límites de baja presión y baja temperatura, pero hay todo un mundo mucho más próximo por explorar cuando uno se va al otro extremo, al de las altas presiones, como las que se dan en el interior de nuestro planeta. En el régimen de muy altas presiones todos nuestros conceptos de enlace y de estructura molecular comienzan a crujir lastimeramente. Dos ejemplos paradigmáticos ilustran bien los dramáticos cambios que la presión induce en un sistema. Uno de ellos es el comportamiento del hidrógeno molecular bajo condiciones de alta presión. A presión normal el hidrógeno es una gas no muy le-jano a la idealidad, como demuestra su bajo punto de fusión (14 K), sin embargo cálculos recientes (40) indican que a un presión de 300 GPa se convierte en un metal molecular antes de transformarse en un metal alcalino. El segundo ejemplo lo constituye el silano (SiH 4 ) que en condiciones normales de presión presenta un silicio tetracoordinado, mientras que a presiones de 160 GPa aparece coordinado a ocho átomos de hidrógeno (41), tal y como muestra la Figura 10. Toda una pléyade de nuevas especies de átomos pesados están esperando ser sintetizados y analizados mediante diferentes técnicas, planteando nuevos retos a la interpretación de su estabilidad y forzando a la generalización de reglas bien conocidas como la aludida regla de los 18 electrones, que permite predecir la estabilidad de complejos de metales de transición, pero que necesita ser extendida a una nueva regla, la de los 32 electrones, para poder explicar la estabilidad de complejos de actínidos. Una inmensa tarea queda por hacer si queremos entender el enlace en estas nuevas especies, y el papel que los efectos relativistas juegan en todos ellos. Cerramos aquí esta breve presentación de retos que se plantean para el inmediato futuro conscientes de que sólo una mínima parte de ellos ha sido discutida aquí, y estamos convencidos de que muchos lectores habrían hecho una selección distinta e igualmente apasionante. Temas como las nano-lentes (45,46), la capacidad catalítica de determinadas nanopartículas (47,48), la generación de dispositivos fotovoltaicos todo orgánicos (49-51), la química de los clusters de carbono (52,53), de los fulerenos (54,55) y de los nanotubos de carbono (56,57) o de otros elementos (58,59), la existencia de nuevas estructuras como los carbones, con átomos de carbono divalentes descritos por G. Frenking (60), las especies múltiplemente cargadas (61)(62)(63), la posibilidad de diseñar Los estudios teóricos sobre sistemas en el rango de altas presiones son relativamente recientes y por ello estamos muy lejos de entender los cambios que se promueven en la estructura electrónica de los sistemas y en su enlace, aunque los primeros modelos apuntan a que hay que estar preparados para admitir que la presión puede provocar la ocupación de orbitales que nunca se nos ocurriría que pudiesen participar en la estructura electrónica de un sistema químico (41). De hecho, la posible naturaleza metálica del H 2 bajo alta presión, a pesar de ser el sistema más simple, no está libre de controversia, ya que medidas ópticas realizadas a 320 GPa indican que por encima de 300 GPa el hidrógeno sólido muestra evidencias de la existencia de un bandgap electrónico (42), que, en contra con las predicciones teóricas, indicaría un comportamiento semiconductor, que sólo convergería a un comportamiento puramente metálico a aproximadamente 450 GPa. Una gran mayoría de los compuestos conocidos contienen átomos de los dos primeros períodos, desde el H al Cl, pero el universo de los elementos de los últimos períodos es también apasionante, esencialmente porque sus electrones se mueven a velocidades relativistas. Aunque en los átomos ligeros los efectos relativistas son casi despreciables, ya que dichos efectos crecen con Z 2, en los elementos pesados llegan a determinar las propiedades fisico-químicas de los mismos. El color del oro tiene este origen y la eficacia de las baterías de plomo también, ya que 1.8 V del total de los 2.1 V que marcan el voltaje estándar de estas baterías tiene su origen en efectos relativistas. Los efectos relativistas contraen los enlaces químicos y son la fuente de una saga de nuevas especies, como los complejos endohédricos, entre los que el Pu@ Pb 12 (véase Figura 11) es un paradigmático ejemplo, En este sistema el átomo de Pu presenta una corteza externa de 32 electrones, en la que se encuentra completamente ocupados los orbitales 7s, 7p, 6d y 5f que interaccionan con un orbital 6p de la caja de [Pb 12 ] 2-. Este hallazgo ha permitido definir para los actínidos una nueva regla, la regla de 32 electrones (43), análoga a la de 18 electrones que gobierna la estabilidad de complejos de metales de transición. De hecho, cálculos teóricos de teoría del funcional de la densidad han demostrado que nuevos complejos, en los que la caja es un cluster de 28 átomos de carbono encerrando un actínido, An 28 (An = Th, Pa +, U 2+, Pu 4+ ), presentan una notable estabilidad y cumplen el principio de 32 electrones (44). Estructura del complejo endohédrico Pu 12. En azul el átomo de Pu y en amarillo los átomos de Pb. Ilustración tomada de la ref (43) que explican las singulares propiedades de estos y otros muchos sistemas. Como acertadamente dijo hace ya unos cuantos años el genial Richard P. Feynman, there is plenty of room at the bottom (67). fármacos (64,65) o nuevos materiales con propiedades específicas (66) y un sinfín de otros tópicos definen un futuro apasionante para cualquiera que desee enredarse hasta la médula en la búsqueda de las razones últimas
En diciembre de 2008, la 63.a Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una resolución proclamando 2011 como el Año Internacional de la Química, dentro del Decenio (2005Decenio ( -2014) ) de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible. Por tanto, 2011 representa la celebración a nivel mundial de los logros de la Química y su contribución al bienestar de la Humanidad. Debe convertirse en una oportunidad para que los profesionales de la química tomen la palabra ante la Sociedad. La química ha contribuido a lo largo de su historia a mejorar el bienestar si bien la percepción social del beneficio ha cambiado a lo largo de los tiempos y no siempre es recíproca. A mediados del siglo XX la química disfrutaba de un gran prestigio, la sociedad percibía y apreciaba la importancia de los avances se la ciencia química y recibía con satisfacción sus desarrollos para la mejora de su calidad de vida, pero en las últimas dos décadas el panorama está cambiando y cada vez cobran más importancia los aspectos negativos derivados de la mala utilización de la química, ignorando o minorizando los beneficios que ofrece con el consiguiente riesgo para su desarrollo. Posiblemente se han cometido muchos errores, pero sin duda será una Ciencia central en la búsqueda de soluciones para afrontar los grandes retos del planeta. Aunque en las encuestas salimos mejor parados de lo que a priori suponemos, la verdad es que siempre desconcierta leer o escuchar a algún periodista, algún político -o realmente a cualquiera-, hablar de la química como una especie de veneno que nos invade. El otro día conversaba con un profesor sueco en relación a las declaraciones de un político que decía que no pararía de trabajar hasta que Suecia fuera un país libre de química; otro que decía que no cesarían sus esfuerzos contra la lluvia ácida hasta que el pH fuese cero; o quién no ha oído decir prueba este vino que no tiene química. Supongo que esta gente cuando toma un medicamento, conduce su automóvil, se lava, bebe agua del grifo, abre la nevera o navega por internet, se sentirá cómplice de todas estas "perniciosas" cosas que no podrían hacer si los químicos no hubieran inventado las sustancias que lo permiten. Es difícil saber la causa de este cambio de percepción social, que sin duda será el resultado de la suma de varias razones, pero quizá una parte pueda ser atribuida a una cierta pasividad de los profesionales de la química más preocupados por el desarrollo de nuevos productos y los avances científicos en sí y su difusión entre la comunidad científica en revistas especializadas, abandonando las tareas de divulgación científica y permaneciendo silenciosos ante un mundo al que damos forma, pero que no nos reconoce en los niveles que desearíamos. Sin duda 2011 nos brinda esa oportunidad para tomar la palabra ante la sociedad para devolver a esta disciplina al lugar que le corresponde: un puesto privilegiado en el árbol del conocimiento. Sin duda tendremos que afrontar varios retos y dificultades ya que como científicos estamos más acostumbrados a discutir en los congresos, mesas redondas y foros de debate entre nosotros sobre nuestros logros, retos, problemas, inquietudes etc., pero menos habituados para salir al fuera de ese entorno y comunicarlo al público en general. Por otra parte, la Ciencia ocupa un lugar testimonial en los informativos de nuestro país, un estudio recientemente publicado indica que las noticias científicas ocupan tan sólo el 1,1% del total de informaciones emitidas. Por otra parte, la situación económica no debe constituirse en un freno del año internacional de la química y tendremos que explorar actuaciones que representen un aquellos profesionales que, de un modo u otro, se dedican a esta ciencia y a su desarrollo. Los Objetivos prioritarios del Foro son: establecer un canal de diálogo permanente con la Sociedad; cooperar con los medios de comunicación en la creación de espacios divulgativos dedicados a la difusión de la Ciencia y sus aplicaciones; impulsar la investigación, el Desarrollo Científico y la Innovación Tecnológica en el área de la Química contribuyendo a la generación de nuevos productos, aplicaciones y tecnologías que incidan en la mejora del bienestar social; promover la excelencia y calidad de la enseñanza de la ciencia; fomentar un desarrollo competitivo y sostenible de las empresas del sector químico, el cual permita incrementar la aportación de este sector a la generación de riqueza y empleo; y promocionar España como foro educativo, científico, técnico y empresarial internacional en el campo de la química. La cita de la Química con la Sociedad a través del Año Internacional de la Química en 2011 se llevará a cabo bajo el lema "Química: nuestra vida, nuestro futuro", Esta celebración tiene como metas incrementar la apreciación pública de la Química como herramienta fundamental para satisfacer las necesidades de la sociedad, promover el interés por la química entre los jóvenes, y generar, en definitiva, entusiasmo por el futuro creativo de la química. En todas ellas por cierto, el Foro lleva trabajando desde su creación. El año 2011 coincide con el centenario del Premio Nobel de Química otorgado a Marie Curie y de la Fundación de la Asociación Internacional de Sociedades Químicas. La conmemoración enfatiza la contribución de la química como ciencia creativa esencial para mejorar la sostenibilidad de nuestros modos de vida y para resolver los problemas globales y esenciales de la Humanidad, como la alimentación, el agua, la salud, la energía o el transporte. A lo largo de 2011 se celebrarán en todo el mundo actividades conmemorativas del Año Internacional de la Química, que incidirán en diversos ámbitos y estarán dirigidas a públicos de todas las edades. Por su parte, el Foro Química y Sociedad y las entidades que lo conforman han organizado un programa de diferentes actividades que se desarrollarán a lo largo de 2011 cuyo resumen se presenta a continuación. Las actuaciones abarcan distintos ámbitos bajo coste. En ello la química siempre ha sido capaz de proporcionar más por menos y estoy seguro que en esta ocasión estará a la altura de las circunstancias. Las noticias sobre ciencia e innovación tampoco son muy alentadoras. El informe COTEC "La cultura de la innovación de los jóvenes españoles en el marco europeo", fue acogido por la prensa con titulares y artículos en los que se revela que algunos factores culturales presentes en el tejido social y sobre todo en nuestros jóvenes, no son los más apropiados para revertir los deficientes niveles de competitividad e innovación tecnológica que arrastra nuestro país. La ausencia de una cultura científica y de una educación basada en el esfuerzo lastra el desarrollo económico y social, y motiva que los jóvenes españoles carezcan en su gran mayoría de los fundamentos para hacer España competitiva, concluyen. Si bien es cierto que contrasta con las noticias del Eurobarómero que revelan que los europeos están más interesados en Ciencia que en el deporte. Entonces, ¿dónde está la verdad? Es indudable que durante este año tenemos que buscar -más que nunca-, buena química en el sentido más amplio de la expresión. Buscando un fluido diálogo que llegue a todos los interlocutores a través de múltiples canales de comunicación. No en vano, la Ciencia Química en nuestro país ocupa el segundo puesto en número de artículos científicos y citaciones tras la Medicina. Ocupamos el 9.o puesto a nivel mundial después de USA, China, Japón, Alemania, Francia, Rusia, India e Inglaterra, todos ellos países con una población muy superior a la nuestra. Por su parte el sector industrial es un sector compuesto por más de 3.000 empresas que, con una facturación que en 2010 superará previsiblemente los 51.000 millones de euros, genera el 10% del Producto Industrial Bruto, y más de 500.000 puestos de trabajo directo, indirecto e inducido en España. El sector químico es, además, el segundo mayor exportador de la economía española, y el primer inversor en I+D+i y Protección del Medio Ambiente. El Foro Química y Sociedad es una institución creada en 2005 en la que están representados los científicos, investigadores, docentes, empresarios, trabajadores, y todos marcado carácter científico en el que se presentará una visión sobre el pasado, presente y futuro de la contribución social de la ciencia y la tecnología química. Asimismo, tendrá lugar la ceremonia de entrega de la Medalla de Oro a la investigación y la Innovación Química 2011-2010, instaurada por primera vez por el Foro Química y Sociedad y con la que se pretende destacar y reconocer la dedicación profesional del ganador de este galardón por su contribución a esta Ciencia durante la última década. El acto de clausura tendrá lugar en noviembre en el marco del Salón Internacional Expoquimia que se celebrará en Barcelona, con una mayor orientación hacia el mundo empresarial. La clausura oficial a nivel mundial tendrá lugar el 1 de diciembre en Bruselas, con un acto que se celebrará en el Hotel Metropole, sede de la famosa primera Conferencia Solvay, donde participó Marie Curie junto a un grupo de prestigiosos científicos atendiendo a la llamada que Ernest Solvay realizó en 1911 con el fin de abrir un diálogo científico que pudiese acelerar el progreso en este ámbito. Con motivo de la celebración de San Alberto Magno, el 15 de noviembre tendrá lugar la IX edición del Día Nacional de la Química, celebración promocionada desde su origen por las entidades del Foro Química y Sociedad con el objetivo de impulsar la divulgación de la ciencia química y sensibilizar a la sociedad sobre su contribución a la mejora de la calidad de vida. El Día de la Química es el marco de entrega de distintos premios de reconocimiento profesional, científico y académico como son el premio ANQUE, la medalla de oro de RSEQ o los premios SusChem. Entre los actos institucionales está prevista la solicitud de una recepción a la Casa Real. Asimismo, se solicitará una recepción en el Congreso de los Diputados con el objetivo de realizar un acto de carácter institucional en el que se dé a conocer la contribución de la química al ámbito político. A nivel institucional, cabría destacar que durante este año el Foro promoverá la tramitación de una Proposición no de Ley a favor de la Química. El objetivo de esta proposición es que el Gobierno estimule medidas que incidan en la mejora competitiva de esta ciencia y la industria que la desarrolla. como son la preparación de elementos promocionales, la organización de actos institucionales, actuaciones dirigidas a la sociedad, así como acciones en el campo de la educación, la ciencia y la industria. La primera actividad del Foro Química y Sociedad ha sido la adaptación del logo símbolo y el lema conmemorativos del Año Internacional de la Química a los idiomas oficiales en España, con el fin de facilitar su uso a las distintas Comunidades Autónomas. Se pueden descargar en la página web del foro: http://www.quimicaysociedad.org/popup_logosimbolos.php También se ha solicitado la emisión de un sello oficial que conmemore la celebración del Año de la Química que ha sido cursada por el Foro y la RSEQ a la Dirección de Filatelia de la Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos, entidad que ha aprobado su emisión. Asimismo, están avanzadas las negociaciones con la casa de la moneda para la emisión de una moneda de plata conmemorativa del año internacional de la química. El Año Internacional de la Química contará con un comité de honor conformado por destacadas personalidades y que será presidido por SAR El Príncipe de Asturias que atendiendo a nuestra solicitud ha tenido a bien aceptar nuestra invitación. La ceremonia oficial de apertura del Año Internacional de la Química tendrá lugar en la sede de la UNESCO en París del 27 al 28 de enero y contará con la presencia e intervención de varios premios Nobel. La introducción quedará a cargo de Jean-Marie Lehn quien pronunciará la ponencia "From Matter to Life: Chemistry!". El acto además incluirá un seminario internacional, una exposición, y otros eventos relacionados. El acto inaugural en nuestro país tendrá lugar a principios de febrero en la sede del CSIC en Madrid. Será un acto con El CSIC, por su parte, editará también varios libros de divulgación que pretenden acercar a un público amplio el estado de la cuestión en torno a temas claves de investigación científica a través de textos breves y asequibles elaborados por científicos del CSIC. Las publicaciones responderán a la demanda de información de los ciudadanos sobre los temas que más les afectan. Las temáticas seleccionadas son "La Química Verde" y "La Energía sin CO 2 ". Paralelamente se editará un Vídeo Conmemorativo del Año Internacional de la Química con objeto de proporcionar material a los medios de comunicación audiovisual, así como emitirlo en todos los actos públicos que se celebren. El vídeo contendrá breves intervenciones de personajes públicos con gran reconocimiento social, donde se hará mención de la contribución de la ciencia química en diferentes ámbitos de actividad. FECYT y CSIC organizarán el certamen de fotografía científica FOTCIENCIA cuyo objetivo es acercar la ciencia y la tecnología a los ciudadanos mediante una visión artística y estética sugerida a través de imágenes científicas y un comentario escrito del hecho científico que ilustran. Las imágenes de FOTCIENCIA son un recurso público para la divulgación de la Ciencia. Este año contará con un premio extraordinario "Año Internacional de la Química" a la mejor imagen sobre química. Durante 2011 el CSIC también tiene previsto la puesta en marcha de una exposición itinerante sobre química. acciones dirigidas a la sociedad Éste es el ámbito de actuación donde las entidades del Foro pondrán un mayor hincapié con el fin de hacer realidad ese dialogo con la Sociedad. Se ha creado una plataforma virtual que incluirá la información actualizada sobre las actividades que se desarrollen. En esta línea, el portal del Año Internacional de la Química en España, que será actualizado diariamente, integrará contenidos de otros portales del Año Internacional que se desarrollen así como sus enlaces de acceso. Esta Web se ha integrado en la del Foro www.quimicaysociedad. org, para evitar la duplicidad de información dado que por número de visitas (400.000 anuales) y usuarios registrados (5.000), es ya una referencia en el mundo de la química. Además, se han registrado dominios del Año Internacional y se trabajará en colaboración con los técnicos de la FECYT en este tema. Por otra parte, el Foro abordará la edición y difusión del libro conmemorativo "2011", publicación que pretende ejercer de hilo conductor de todas las celebraciones que tendrán lugar con motivo del Año Internacional de la Química y que estará dirigido principalmente a la Administración y autoridades, stakeholders del sector, líderes de opinión, etc.... Se trata de una publicación divulgativa e institucional orientada a identificar la contribución de la química al bienestar de los ciudadanos en los ámbitos de la salud, la alimentación, la higiene, el transporte, el deporte, el vestido, la cultura y el arte, el hogar, las nuevas tecnologías, la construcción y sostenibilidad. La publicación tratará de trasladar mensajes comprensibles, de cierto impacto y fáciles de asimilar y difundir. Para ello, constará de 11 capítulos, cada uno de los cuales contendrá un breve mensaje inicial sobre las aportaciones de la química como son:  La química ha duplicado nuestra esperanza de vida en los últimos 100 años  La química y la alimentación: Agroquímicos y fertilizantes permiten multiplicar hasta diez veces el rendimiento de las cosechas.  La química y la Higiene: el cloro trata el 98% del agua potable que se consume en el mundo.  La Química mueve 800 millones de automóviles cada día. español por el que se compromete a realizarle una oferta laboral en el momento que finalice sus estudios. El fomento de vocaciones por la química es una de las actuaciones prioritarias para el Año Internacional de la Química. De acuerdo con este objetivo, ANQUE organizará unas Jornadas de difusión para jóvenes estudiantes con el fin de fomentar vocaciones científicas. La Ciencia no solo es riqueza, progreso y futuro, la Ciencia es también parte de nuestra cultura y como tal no podemos descuidar las vocaciones desde las edades más tempranas hasta las enseñanzas de la ESO y bachillerato. España, si quiere mantener su posición de liderazgo, no puede permitirse el perder el tren de la Ciencia. Los ciclos de formación son muy largos y, por tanto, la capacidad de reacción es muy lenta, es importante seguir trabajando para que en palabras de Ramón y Cajal "en España al carro de la cultura no le falte la rueda de la ciencia". Se utilizará un formato orientado a conseguir una alta implicación de todos los actores involucrados: estudiantes, profesores, responsables de centros educativos, técnicos de las distintas administraciones y profesionales. Tendrá lugar en al menos 500 centros educativos en el ámbito nacional a la misma hora y el mismo día. Las IV Jornadas Nacionales sobre la Enseñanza de la Química que se celebrarán en otoño en Barcelona. Las jornadas con una periodicidad bienal, sirven como foro de debate entre los profesionales de la docencia de la química no universitaria con el fin de potenciar la cultura científica en el Sistema Educativo. El análisis de los currículos, la adecuación de contenidos, la introducción de las nuevas tecnologías y las experiencias de laboratorio constituyen los principales temas de debate. En 2011 el CSIC organizará la III Edición del curso de divulgación química: "Los Avances de la Química y su Impacto en la Sociedad", dirigido al público en general y donde se exponen ejemplos que demuestran que la Química proporciona la mayoría de las comodidades de nuestra vida cotidiana, con aplicaciones en la salud humana, veterinaria, agricultura, protección ambiental, materiales útiles, etc. A lo largo del año 2011 se celebrarán Ferias de Ciencia con temáticas específicas de química orientadas a atraer Asimismo Movilab taller interactivo móvil, cuyo objetivo es divulgar el conocimiento para fomentar la cultura científica y la participación en la misma de los ciudadanos, recorrerá a lo largo de 2011 la geografía española ofreciendo actividades en su laboratorio para el público en general y estudiantes de todas las edades. A lo largo del año 2011 se organizarán ciclos y debates sobre la química que contarán con el apoyo de entidades como el Instituto Cervantes, Ibercaja, Zentrum, o el Museo de la Técnica del Ampurdán. Coincidiendo con la celebración de la Semana de la Ciencia se convocarán múltiples actividades por parte del CSIC, Universidades, Asociaciones, Colegios Profesionales y empresas que se integrarán en el programa de actividades. actuaciones en el áMbito de la educación Otro de los pilares importantes de la celebración del Año Internacional de la Química es fomentar esta ciencia entre los jóvenes y estimular las vocaciones científicas. El Foro, en colaboración con sus entidades miembros, participará en las siguientes actuaciones en este ámbito. La XXIV Olimpiada Nacional de Química se celebrará en primavera en la Comunidad Valenciana. Las olimpiadas son un programa del Ministerio de Educación en colaboración con ANQUE y la RSEQ iniciado en 1995, con el que se pretende fomentar la creatividad y el interés de los estudiantes de último año de Educación Secundaria. Actualmente, en las fases locales organizadas por ANQUE participan varios miles de estudiantes entre los que se seleccionan a los tres mejores de cada distrito universitario para la competición a nivel nacional, de la que salen a su vez los cuatro ganadores que representarán a España en las olimpiadas internacionales IChO 2011 -que se celebrarán en Turquía-y en las olimpiadas iberoamericanas. Junto a la celebración de la Olimpiada Nacional de Química, se otorgarán los Premios Empresariales dirigidos a los mejores alumnos clasificados. El Premio consistirá en la entrega a cada galardonado de una carta del primer ejecutivo de una empresa multinacional del sector químico que el Foro Química y Sociedad participará activamente en su difusión. actuaciones en el áMbito de la eMPresa Coincidiendo con la celebración del año internacional de la química, se editará el Primer Informe de Responsabilidad Social del Sector Químico, que recogerá la evolución de la industria química española en el ámbito de la responsabilidad social. Desde 1993, año en el que se implantó en España el programa Responsable Care, la iniciativa voluntaria de la industria química para la mejora de la gestión en la salud, la seguridad y el medio ambiente, los datos de evolución de las empresas adheridas al programa muestran el significativo avance alcanzado por el sector gracias a su aplicación. Responsible Care interviene de forma decisiva en la gestión sostenible de las plantas industriales, ya que no sólo cubre los aspectos medioambientales o de seguridad laboral, sino que incorpora prácticas avanzadas en todos los ámbitos operativos de la empresa como son la seguridad industrial, el transporte, o la tutela de producto, así como una transparencia y diálogo constante en sus actuaciones. Responsible Care es una iniciativa que ha permitido desarrollar un marco idóneo para promover la responsabilidad social del sector a escala internacional ofreciendo, asimismo, una plataforma de intercambio de mejores prácticas esencial para que los avances se produzcan no sólo en cada empresa particular, sino en todo el tejido industrial. En 2011 se celebrará la 16.a edición de Expoquimia la cita de referencia del sector químico en el sur de Europa. Bajo el lema "Un sector que responde: Ciencia e Industria en acción". En esta edición se impulsará la vertiente científica de la química con un ambicioso programa de congresos, actividades y jornadas. Desde el Foro se apoyará la solicitud de Declaración del Salón como Acontecimiento de Excepcional Interés Público. En 2011, el Consejo Europeo de la Industria Química celebrará en Madrid su Asamblea General, a la que asistirán los máximos ejecutivos de las principales compañías químicas con actividad en la Unión Europea. Como se puede apreciar, 2011 presenta sin duda una oportunidad única para promover, celebrar, y comunicar los estudiantes. El Foro participará en su difusión y contribuirá a la edición y distribución de materiales divulgativos. actuaciones en el áMbito de la ciencia En el ámbito de la Ciencia el Foro Química y Sociedad, con motivo de la celebración del Año Internacional de la Química, ha instaurado la Medalla de Oro de la Década 2011-2010 cuyo objetivo es premiar la excelencia y calidad de cualquier profesional dedicado a esta ciencia que haya destacado por su contribución a lo largo de la última década, sea ésta de carácter científico, empresarial, académica, o divulgadora. El próximo mes de diciembre tendrá lugar una reunión en la que el Consejo del Foro -constituido en jurado-deberá dirimir de forma colegiada la persona acreedora del galardón. El Premio se entregará durante el Acto Inaugural del Año Internacional de la Química en España. Además, se concederán también el próximo año los premios SusChem Jóvenes Investigadores, que tienen por objetivo reconocer, incentivar y promover la actividad científica entre los jóvenes investigadores químicos, así como impulsar, desarrollar y divulgar la disciplina de la química, tanto en su aspecto como ciencia pura como en el de sus aplicaciones. Los premios, dirigidos a jóvenes menores de 36 años, incorporan cinco categorías: INNOVA, TESIS, PREDOC, POSTDOC y FUTURA. El año 2011 coincide con el centenario del aniversario del Premio Nobel otorgado a Marie Curie, una oportunidad para celebrar las contribuciones de las mujeres a la Ciencia. Con tal fin se organizará un desayuno de trabajo con mujeres relevantes en el mundo de la química en nuestro país quienes tendrán la oportunidad de compartir experiencias de sus distintas áreas de actuación. "Las mujeres, compartiendo un momento de Química en el Tiempo" está diseñado para conectar a las mujeres en conjunto a nivel mundial a través de un desayuno de redes internacionales. Los desayunos tendrán lugar el 18 de enero y se llevarán a cabo en todo el mundo vinculándose entre sí a través de videoconferencia. Durante 2011 se celebran numerosos congresos, conferencias y jornadas relacionados con distintos ámbitos de la química y la tecnología química en nuestro país en los en el punto de partida de un nuevo ciclo positivo de la percepción social sobre la Ciencia y la Tecnología Química y sus profesionales como "proveedores de soluciones" a los grandes desafíos que enfrenta la Humanidad. avances de la Ciencia Química a la Sociedad en todas sus facetas. La influencia del Año Internacional de la Química debe prologarse en el tiempo después de que el programa de actividades del año haya terminado.
El año 2011 es un año singular para la Química, al haber sido declarado por la UNESCO como Año Internacional de la Química. La iniciativa surgió en la Asamblea de la IUPAC celebrada en Turín, en agosto de 2007. Al año siguiente el comité ejecutivo de la UNESCO recomendó elevar la propuesta a la Asamblea de las Naciones Unidas, quien finalmente, en diciembre de 2008, aprobó formalmente la declaración del año 2011 como Año Internacional de la Química. A lo largo de este año 2011, tras una inauguración formal en enero en la sede de la UNESCO en París, se celebran en todo el mundo una serie de actos conmemorativos, entre los que destaca el Congreso IUPAC en San Juan de Puerto Rico, que se celebrará en agosto con la participación de siete Premios Nobel de Química. La clausura formal se realizará en diciembre en Bruselas. Bajo el lema "Chemistry: our life, our future" las metas de esta conmemoración son: incrementar la apreciación pública de la Química como herramienta fundamental para satisfacer las necesidad de la sociedad, promover el interés por la química entre los jóvenes, y generar entusiasmo por el futuro creativo de la química. El año 2011 coincide con el centenario del Premio Nobel de Química otorgado a Marie Curie y de la fundación de la Asociación Internacional de Sociedades Químicas. La conmemoración enfatiza la contribución de la química como ciencia creativa esencial para mejorar la sostenibilidad de nuestros modos de vida y para resolver los problemas globales y esenciales de la Humanidad. Conviene recordar que la Química floreció en Europa hace unos doscientos cincuenta años, y ha sido fundamental en la mejora de nuestra calidad de vida. Se considera a Antoine Lavoisier el padre de la química moderna y fue el fundador, en 1789 en París, de la primera revista del mundo dedicada exclusivamente a la química, Annales de Chimie. Resulta destacable señalar que dos años más tarde nacía en España la revista Anales de Química de Segovia, dirigida por Luis Proust, pero debido a las desgraciadas turbulencias en España al inicio del siglo XIX no fue posible su continuidad, si bien nuestra centenaria Real Sociedad Española de Química ha mantenido el nombre de Anales de Química para su revista social. La Química es una ciencia central que por su propia naturaleza ocupa un lugar destacado entre todas las disciplinas científicas, con las que está estrechamente relacionada. Forma la base de todas las ciencias moleculares como la Biología, Farmacia, Ciencia de Materiales, etc. Su ámbito es universal. Con más de cien elementos conocidos y técnicas de síntesis química que evolucionan constantemente, las oportunidades para diseñar y hacer nuevas moléculas son casi infinitas. Por otra parte, la Química es una ciencia con un brillante futuro. No hay que olvidar que esta ciencia ha proporcionado importantes aportaciones y soluciones innovadoras en el pasado y va a seguir haciéndolo en el futuro en aspectos tan relevantes como un mejor entendimiento de la química de la vida, o la creación de moléculas y materiales con propiedades y aplicaciones insospechadas. Hace unos años, a finales del siglo pasado, el entonces editor de Nature, John Maddox, publicó un libro titulado "Lo que nos queda por descubrir", del que parecía desprenderse la idea de que el tiempo de la química como ciencia "estrella" había pasado. En mi opinión los avances de la investigación en las últimas décadas ponen de manifiesto que dicha tesis no es correcta, ya que la química es también una ciencia transversal que alimenta a campos tan diversos como la ciencia de los materiales, la biomedicina o la biología molecular, conexiones que son el vivero de ser totalmente necesaria para proporcionar las bases que permitan realizar un balance inteligente, en todo momento, del binomio riesgo/beneficio. Sin duda, en este siglo XXI, el desarrollo sostenible de nuestro planeta necesita de la Química y su capacidad permanente de aportar soluciones a las crecientes y cada vez más complejas demandas de nuestra sociedad. Así, por ejemplo, si nos referimos al reto universal de la energía, acaso debiéramos transmitir que el almacenamiento y conversión de energía pasa necesariamente por la energía asociada a enlaces químicos. la investigación quíMica esPañola: luces y soMbras La investigación química en España ha evolucionado en las últimas décadas de un modo muy positivo, como ha sido la tónica general de la ciencia española. La bases de datos de ISI Web of Knowledge nos permite observar algunos parámetros de crecimiento. Así, la Tabla 1 recoge la posición relativa de nuestro país en el concierto internacional, en lo referente a publicaciones científicas y citas recibidas por el conjunto de publicaciones españolas en todas las áreas, agrupadas en períodos de diez años. los descubrimientos y tecnologías del futuro. Sin duda, los grandes retos de un mundo con población y demandas crecientes necesitan de la contribución de la química. Tal vez los químicos no hemos sido capaces de hacer llegar a la sociedad y a los medios la contribución fundamental de la química, y algunos descubrimientos importantes basados en la investigación química aparecen catalogados como avances de otras disciplinas. El prestigioso químico orgánico Georges Whitesides señala: "The nature of the cell is an entirely molecular problem. Lo que sí es cierto es que no resulta tan fácil plantear desde la química, preguntas atractivas para nuestra sociedad, como hacen nuestros colegas de física o biología, al preguntar, en público, ¿cuál es el origen del universo, o cuál es el origen de la vida? En mi opinión uno de los retos más importantes de la Química es contribuir a sentar las bases de un desarrollo sostenible del planeta Tierra evitando un consumo insostenible de los recursos. La energía, el agua, los alimentos y el medio ambiente son los cuatro retos más importantes de nuestro mundo, y la química es una ciencia fundamental para proponer posibles opciones para su solución, y resulta Dicha tabla muestra que en los últimos años hemos avanzado dos posiciones en publicaciones, aunque solo una en citas, a pesar del crecimiento continuado en las citas recibidas por artículo. Una publicación relativamente reciente, sobre la base de datos "ISIHighlyCited" relacionaba los veinte países con mayor número de "highly cited researchers" por millón de habitantes, siendo los primeros de la lista, Estados Unidos (16,82), Suiza (16,28) e Israel (12,49), mientras que las tres últimas posiciones, entre los veinte, correspondían a Singapur España, ausente en este listado tendría un valor del orden de 0,5, habida cuenta de la presencia de 25 "highly cited researchers" españoles. Cuando se analiza la competitividad científica española en las diversas áreas aparecen notorias diferencias. La Tabla 2 muestra la posición relativa española en el período 2000-2010, en lo referente a publicaciones científicas y citas recibidas, ordenadas por este último concepto. con el mapa establecido de instalaciones científicas, que un momento de posibles dificultades económicas pueden absorber en su mantenimiento recursos preciosos y no totalmente justificados. ¿Son suficientes la inversiones españolas en investigación? Un análisis comparado del contexto internacional pone de manifiesto que España realiza una inversión pública razonable, pero sin embargo el sector privado, a pesar de un marco legislativo muy favorable, realiza una inversión insuficiente. En esta línea, y referidos a un trienio reciente, mientras dos tercios de las empresas alemanas introducen algún tipo de innovación, solo un tercio de las empresas españolas lo han hecho, lo que nos sitúa en las últimas posiciones de la zona euro. Por otra parte, sólo el 5% de las empresas innovadoras colaboran con alguna institución universitaria. Desde un punto de vista comparado la investigación química española está bien pero podría estar mejor, o al menos aspirar a ello. Nuestra investigación se publica, en general, en revistas de impacto promedio razonable, pero tal vez sea conveniente reflexionar si tiene sentido Dicha tabla pone de manifiesto la competitividad interáreas de la química, ya que es la única área científica española que alcanza el lugar séptimo en lo referente al número de citas recibidas, mientras que se encuentra en el lugar noveno en lo relativo al número de publicaciones. Resulta destacable que las áreas que mejoran en dos posiciones su posición entre citas y publicaciones, son precisamente las áreas clásicas de Ciencias (Química,7,9: Matemáticas,8,10;y Física,9,11). Parece desprenderse de los datos mencionados que la investigación química española es razonablemente competitiva, pero ¿se plasma ello en una financiación acorde con su nivel competitivo? La respuesta, tras un simple análisis de la financiación del Plan Nacional de I+D+i, comparada con otras áreas, no puede ser afirmativa. El porcentaje de proyectos aprobados y su financiación es inferior a otras áreas aparentemente no tan competitivas. Esperemos que esta tendencia sea corregida adecuadamente en un futuro próximo. No obstante, en algunos sectores de la investigación científica, incluida la química, hay una cierta preocupación ante los compromisos de nuestro sistema de financiación de la investigación, cualitativo, con objetivos más ambiciosos, que nos sitúen en la frontera del conocimiento. Nuestros investigadores químicos tienen, en general, la formación y ambición necesaria para acometer este reto. Este Año Internacional de la Química puede ser una buena ocasión para afrontar ese desafío. invertir nuestro tiempo y fondos públicos en algunas temáticas demasiado continuistas, en lugar de plantearnos investigaciones de mayor riesgo. Creo que este es uno de los retos que los investigadores en química españoles debemos afrontar. Nuestra comunidad ha alcanzado un buen nivel internacional, y es el momento de dar un salto
La mujer ha participado en la ciencia desde la antigüedad aunque, en general, su papel ha sido básicamente desconocido y sólo algunos nombres de científicas notables han llegado hasta nuestros días. En el libro de Margaret Alic titulado "Historia de las mujeres en la ciencia desde la antigüedad hasta finales del siglo XIX", la autora escribe: "Nuestras primeras antepasadas aprendieron a preparar barro y hornear cerámica, y descubrieron la química de los esmaltes. Con el tiempo, los hornos de alfarería de las primeras ceramistas llegaron a convertirse en las forjas de la Edad de Hierro. Para la época de Cro-Magnon, las mujeres ya fabricaban joyería y mezclaban cosméticos, origen de la ciencia química" (1). La llegada de la civilización griega (600 a.C.) permitió a la mujer participar en la escuela matemática de Pitágoras. Sin embargo, en la Grecia clásica las mujeres vivían, en general, confinadas en el mundo del hogar ya que existía la opinión, apoyada por personas ilustres como Aristóteles, de la inferioridad del sexo femenino. A pesar de ello, se conocen algunos nombres como el de Agnodice (siglo IV a.C.), quien destacó en al campo de la ginecología, pero también por haber sido protagonista de una de las primeras rebeliones femeninas. Como a las mujeres no se les permitía estudiar medicina, se disfrazó de hombre para conseguirlo. Ejerció la ginecología sin revelar su identidad de mujer y sus éxitos profesionales despertaron la envidia de otros médicos que la acusaron de abusar de sus pacientes. Fue llevada ante los tribunales y tuvo que confesar su sexo por lo que fue acusada de violar la ley. Pero las mujeres a las que había curado la defendieron y consiguieron que la ley fuese abolida. La llegada del Imperio Romano desplazó el Centro de la cultura de Grecia a Egipto, en especial a Alejandría, donde se conocen dos mujeres científicas importantes. Una de estas mujeres fue María la Hebrea (siglo I a.C.), primera mujer cuyos escritos se conservan. Se distinguió por su habilidad para diseñar aparatos químicos, como el baño María que debe a ella su nombre. Como química destacó en el campo de los pigmentos, siendo su contribución más importante la del "Mary 's Black", una preparación de sulfuro de cobre y plomo usado en pintura. La otra mujer científica, la más conocida de la antigüedad, es Hypatia de Alejandría (370-415 a.C.), primera mujer científica que hizo contribuciones sustanciales al desarrollo de las matemáticas, cuya obra se conoce con detalle. Hypatia recibió la formación inicial de su padre, Teón de Alejandría, conocido matemático y filósofo. Después de estudiar en Atenas y en Italia, Hypatia volvió a Alejandría, ocupando un puesto en la academia Neoplatónica. Hypatia destacó en matemáticas y astronomía, aunque también cultivó la física, química y medicina. Entre sus obras principales destacan trece volúmenes de comentarios a la Aritmética de Diofano, y el Corpus Astronómico, tablas sobre los movimientos de los cuerpos celestes. Además, Hypatia también era experta en mecánica y tecnología, como se desprende de sus dibujos de instrumentos científicos. Como es bien sabido, Hypatia tuvo una muerte trágica. Pasando a la Edad Media, la vida monástica hizo posible que las mujeres estudiaran y tuvieran libertad intelectual. Sus obras en el campo científico como el Liber Scivias, que incluye su primera cosmología completa, o la enciclopedia de historia natural titulada Physica, influyen sobre el pensamiento científico hasta el Renacimiento. La creación de las universidades entre los siglos XII al XV hicieron que disminuyesen las oportunidades de formación de las mujeres, que habían estado centradas en los con-micos. Es decir, si sumamos el número de Académicas en las distintas Academias relacionadas con las Ciencias hay tan solo 11 Académicas numerarias de un total de cerca de 200 Académicos. Se conocen algunos casos de mujeres que pudieron publicar sus trabajos en algunas Academias o que fueron reconocidas de algún modo por ellas. Así, Gabrielle-Emilie de Chatelet (1706-1749), una de las primeras personas que popularizó la física de Newton, pudo publicar en 1738 su trabajo sobre la propagación del fuego en las Actas de la Academia Royale des Sciencies de París. En un escrito que dirigió a Federico de Prusia le decía: "Juzgadme por mis propios méritos o por la falta de ellos, pero no me consideréis como un mero apéndice de este gran general o de aquel renombrado estudioso, de tal estrella que relumbra en la corte de Francia o de tal autor famoso. Soy yo misma una persona completa, responsable solo ante mi por todo cuanto soy, todo cuanto digo, todo cuanto hago" y termina: "así que, cuando sumo el total de mis gracias, confieso que no soy inferior a nadie". landesa de las Ciencias y de la Academia Americana de Artes y Ciencias; Rosalyn Sussman Yalow, obtuvo el Premio Nobel de Medicina por sus investigaciones que llevaron al perfeccionamiento de la determinación radioinmunológica de alta intensidad; Rita Levi Montalcini, italiana, se tuvo que trasladar a Estados Unidos después de la segunda guerra mundial debido a la persecución que sufrió por su condición de judía, descubriendo el factor de crecimiento neurológico, lo que le valió el Premio Nobel de Medicina en 1986, a los 77 años; Gertrude Belle Elion, obtuvo el Premio Nobel de Medicina en 1988 por sus estudios sobre fármacos contra diversas enfermedades como la leucemia; Christiane Nuesslein Volhard, nacida en Alemania en 1942, obtuvo en 1995 el Premio Nobel de Medicina por sus estudios sobre genética del desarrollo utilizando como sistema la mosca del vinagre, Drosophila melanogaster; más recientemente, en 2004, Linda Buck por sus estudios sobre las proteínas implicadas en el sistema del olfato; en 2008, Francois Barré-Sinoussi por su descubrimiento del virus del SIDA; finalmente, en 2009, tres mujeres han recibido el Premio Nobel, dos, Elisabeth Blackburn y Carol Greider el de Medicina por su descubrimiento de los telómeros y la telomerasa, y Ada Yonath el de Química, por la determinación de la estructura tridimensional del ribosoma. Estas 15 mujeres son las únicas que han llegado a la cúspide en el área de las Ciencias, considerando la cúspide la obtención del Premio Nobel. Frente a estas 15 mujeres, más de 300 hombres han obtenido el Premio Nobel en dicha área. Otras científicas muy valiosas tuvieron menos suerte que las anteriores y no consiguieron un merecido Premio Nobel. Entre ellas destaca Rosalind Franklin. Su trabajo fue básico en el descubrimiento de la estructura de doble hélice del DNA por Watson y Crick. Sin embargo, en parte debido a su muerte prematura (murió de cáncer a los 37 años) y en parte debido a su condición de mujer, lo cierto es que la historia no le ha hecho justicia. Sólo más recientemente se ha empezado a reconocer su contribución con ocasión del 50 aniversario de la doble hélice. Otra científica que también destaca por sus importantes contribuciones en el campo de la Física es Lise Meitner (1878-1968). Austríaca de nacimiento y alemana de adopción, su sangre judía hace que tenga que emigrar a Suecia. Llamada por Einstein "la Marie Curie alemana" su Nobel de Física por sus investigaciones sobre la producción artificial de elementos radiactivos. En 1938, su investigación sobre la acción de los neutrones sobre los elementos pesados fue un paso importante en el descubrimiento de la fisión del uranio. Inició sus estudios en la Universidad de Cornell en 1919, doctorándose en 1927 en el Departamento de Genética, donde no fue admitida de un modo oficial, ya que no estaba prevista la admisión de mujeres. En aquellos tiempos la Genética era una ciencia hecha por los hombres. De hecho, en la Universidad de Cornell no se nombró profesora a una mujer hasta 1947, excepto en el Departamento de Economía Doméstica. Son los momentos iniciales de los estudios genéticos sobre el maíz, y Barbara McClintock encuentra un puesto de trabajo como ayudante de laboratorio de un profesor que llevaba dos años intentando teñir los cromosomas de esta planta. Barbara McClintock resuelve el problema en tres días, atrevimiento que motivó que fuera despedida del empleo. Finalmente, consigue un lugar de trabajo en los laboratorios Cold Spring Harbor en el estado de Nueva York, es elegida en 1944 miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, en 1945 ocupa el puesto de Presidenta de la Genetic Society of America y en 1983, por el descubrimiento de la transposición genética, los popularmente llamados "genes saltarines", consigue a sus 81 años un tardío pero merecido Premio Nobel de Medicina. Otras doce científicas consiguen el Premio Nobel de Física, de Química o de Medicina: se trata de Gerty Cori, quien nació en Praga y emigró a Estados Unidos. En 1947, junto a su marido Carl Cori, obtuvo el Premio Nobel de Medicina por sus investigaciones sobre la síntesis biológica del glucógeno y el mecanismo de acción de la insulina; sin embargo, como en el caso de Pierre y Marie Curie, fue Carl Cori el que obtuvo la cátedra y no Gerty, quien obtuvo solo un puesto de asociada con un sueldo que era el 10% del de su marido; María Goeppert Mayer, quien obtuvo en 1963 el Premio Nobel de Física por sus estudios sobre las propiedades de los núcleos atómicos; Dorotty Crowfoot Hodkin, recibió el Premio Nobel de Química en 1964 por su determinación de estructuras de gran trascendencia biológica, tales como la insulina, el colesterol, la penicilina y la vitamina B12 después de haber sido nombrada miembro de la Royal Society, de la Real Academia Ho-ámbito europeo, con una media del 4%. En España, como hemos visto antes, la proporción es similar. En un trabajo de hace unos años, M.a Jesús Santesmases, analiza una muestra de 48 científicas españolas, todas ellas doctoradas antes de 1970 en ciencias biológicas o biomédicas (2). Muy pocas de entre ellas han alcanzado el máximo reconocimiento profesional que han podido alcanzar sus colegas los hombres, y han estado dedicadas a actividades más propias del trabajo diario del laboratorio que de su dirección. Es decir, ha habido un reparto de roles dentro de los grupos de investigación entre hombres y mujeres que está en línea con el reparto de roles por sexo en el resto de las actividades y responsabilidades familiares y sociales de las personas. Es obvio que hemos recorrido un camino importante en el que la mujer científica ya no es mirada como una rareza y también ha cambiado su mentalidad, pero también es cierto que el número de mujeres que en la actualidad alcanzan una posición directiva es muy bajo. ¿Como veo a la mujer científica en el mundo actual? Tengo que decir que en la actualidad el número de mujeres que realizan la tesis doctoral en nuestros laboratorios iguala y, en numerosos casos, sobrepasa al número de hombres. La mayoría de estas mujeres se plantean en la actualidad una carrera científica tan seria como la de los hombres. Yo no veo en este momento discriminación frente a las mujeres a la hora de conseguir una beca para hacer la tesis doctoral o para obtener un puesto de trabajo en nuestros centros públicos de investigación. Sin embargo, todavía existen desviaciones, en particular en los puestos más altos. En un artículo reciente se comenta que la mujer forma el 53% de la Universidad, pero sólo ocupa el 34% de las plazas de profesor titular y el 14% de las Cátedras. Por otra parte, sólo 10 de los 73 Rectores actuales son mujeres y ningún Presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha sido mujer. De cualquier manera, es evidente que el número de mujeres científicas ha aumentado de una manera espectacular. Yo soy optimista y, debido al aumento del número de mujeres en los laboratorios de investigación pienso que si las mujeres seguimos luchando e incorporándonos al mundo profesional, en un futuro no muy lejano la mujer investigadora ocupará en la comunidad científica el puesto que le corresponda de acuerdo con su capacidad. nombre ha quedado vinculado al de la física nuclear. Según comenta Otto Hahn, quien formó un excelente tandem con Lise Meitner: "El comienzo fue difícil para ella. Emil Fisher, el Director del Instituto de Química en Berlín, no aceptaba a las mujeres, pero hizo una excepción en favor suyo, con la condición de que no entrara en laboratorios donde trabajaban estudiantes varones". Fue la segunda mujer que en Viena alcanzó el título de doctor en Física, en 1906, y también la segunda que obtuvo la venia legendi en Física por una Universidad alemana. Como anécdota, la conferencia pronunciada por Lise Meitner en 1922 al obtener la venia legendi por la Universidad de Berlín titulada "Problemas de Física Cósmica" apareció en la prensa con el título "Problemas de Cosmética Física". Aunque Lise Meitner fue clave en el descubrimiento de la fisión nuclear, el Premio Nobel de Química fue obtenido en 1944 por su compañero de trabajo Otto Hahn quien reiteradamente ocultó la contribución de Lise Meitner, quedando ésta en el olvido. Otras dos científicas del siglo XX a las quiero mencionar son Kathleen Lonsdale y Marguerite Perey. Kathleen Lonsdale desarrolló la mayor parte de su actividad científica en el University College de Londres, donde fue la primera mujer profesora, siendo a su vez la primera mujer elegida miembro de la Royal Society en 1945, y la primera mujer presidenta de la Asociación Británica para el Avance de las Ciencias. Entre sus trabajos más importantes se encuentra el descubrimiento de la estructura plana del benceno. Marguerite Perey perteneció a la escuela francesa de radioquímica iniciada por Marie Curie. En 1939 descubrió el francio, denominado en honor a su país de origen, último de los elementos químicos naturales. En 1949 fue nombrada titular de Química Nuclear en la Universidad de Estrasburgo. Fue la primera mujer miembro correspondiente de la Academia de las Ciencias de París, en 1962, desde su fundación por Luis XV en 1666. Es decir, tuvieron que pasar casi 300 años para que una mujer fuese nombrada miembro correspondiente, no numerario, de la Academia de Ciencias de París. Aunque estamos en el año 2010, son todavía pocas las mujeres que forman parte de Academias de Ciencias en el
El "problema" de España: crisis de 1898 y modernización Esta sentencia expresa el significado histórico de la España imperialista del siglo XVI que pretendió homogeneizar la conciencia espiritual de su tiempo. Esta pretensión fue, en efecto, excesiva y fracasó. El año 1898 cierra el ciclo iniciado en 1492: ese año representa el derrumbe definitivo del espíritu de todo un imperio colonial. La pérdida de las últimas colonias en 1898 desencadena una profunda crisis ante la que un número de intelectuales reaccionan críticamente e interpretan no sólo en términos políticos y económicos sino morales. Muchos de ellos arremeten contra la historia española reciente y pretérita, analizan las causas de la decadencia y promueven el renacimiento de una nueva España. Este grupo es conocido como "la generación del 98" a la que perteneció Ramiro de Maeztu. A pesar de las profundas diferencias entre los distintos miembros de esta generación, Maeztu comparte con ellos la preocupación por España tras el desastre de la guerra contra EEUU. España pasa a ser objeto de reflexión, es vista por todos ellos como "problema". Concretamente para Maeztu, el "problema de España" giraba en torno a la capacidad de este país para abandonar ciertos pesados lastres que lo ataban a la premodernidad y lo inhabilitaban para subirse al tren de la modernidad. La modernización de España ante la experiencia de su declive y del creciente imperialismo económico estadounidense, que amenazaba la independencia de los pueblos de habla hispana, es, en efecto, el confesado impulso de la reflexión de Maeztu (Maeztu, 1926a;1957: 55) 3. La pérdida de Cuba, el hecho de que Filipinas y Puerto Rico quedasen en manos de los EEUU y de que no hubiera un sólo pueblo iberoamericano a partir de 1918 que no enajenase sus fuentes de riqueza y que no viera amenazada su independencia económica, motiva, en suma, el proyecto de una nueva España modernizada 4. Cuando Maeztu habla de modernización, está pensado en términos fundamentalmente económicos, aunque es verdad que reclamaba también un renacimiento intelectual, así como la consolidación de la unidad nacional -amenazada por los nacionalismos periféricos, vasco y catalán-. Pero la dimensión estrictamente económica es, de hecho, el alfa y omega del proyecto de renacimiento de una nueva España. El modelo de modernidad económica que Maeztu tenía en mente era el estadounidense. Por lo que entendió que la independencia económica frente al imperialismo económico de los EEUU sólo podía conseguirse desarrollando una forma de economía similar que resultase competitiva. En este sentido, una de las cuestiones cruciales para Maeztu fue desvelar el secreto del imperialismo económico, el núcleo de la "superioridad de los anglosajones" en general y más específicamente de los norteamericanos 5. Una superioridad para él probada y que evidentemente era medida exclusivamente en términos económicos: EEUU representa la expresión más pura del capitalismo burgués. La respuesta a esa singular cuestión sobre la "superioridad de los anglosajones" es expuesta con detalle en dos trabajos, Norteamérica desde dentro y El sentido reverencial del dinero 6. En ellos rentabiliza ideas centrales de La ética protestante y el espíritu del capitalismo para su personal proyecto de modernizar España. Antes de pasar a examinar el modo en que Maeztu entiende y asume la reflexión weberiana, precisemos algo ya apuntado: modernización equivale para Maeztu a desarrollo de un capitalismo de corte manchesteriano, basado en la iniciativa privada sin trabas y que reduce el papel del Estado a garantizar el orden y la propiedad. La única salvación posible para España pasaba, según él, por limitar la intervención estatal en los asuntos económicos, dejar libre el capital para ser usado por personalidades independientes, de voluntad férrea y con iniciativa, esto es, por los grandes pioneros de la industria. En esta modernización la piedra de toque es, por tanto, el desarrollo del homo oeconomicus, de una burguesía empresarial aún inexistente en España (si exceptuamos Cataluña y el País Vasco), alentada por el espíritu del trabajo y la responsabilidad ante la actividad económica 7. Clave de la modernización española: el ethos burgués Según esta interpretación, 1898 mostraba que el desastre español no fue debido a cuestiones políticas, sino económicas y morales, y que la sociedad española no precisaba, por tanto, de reformas de carácter político, sino de transformaciones económicas posibilitadas por un cambio profundo del ethos económico, de las estructuras de conciencia práctico-morales de los españoles: "España al fin comprende que necesita canales, fábricas, carreteras, vías férreas, bancos de tráfico, no constituciones". Y que necesita burgueses que los creen y dirijan mediante la valoración positiva de la actividad económica capitalista; burgueses que vinculen la economía a la ética hasta reconocer que la productividad es expresión de moralidad, en cuanto incrementa el bien común. Sin el burgués, ese hombre "de clase media que, con su trabajo funda empresas, las dirige, y las amplía", que vislumbra la dimensión moral de la economía y despliega una verdadera ratio económica, no es posible esa modernización buscada (Villacañas, 2000: 89). El burgués -precisa Maeztu-"se acredita en el trabajo constante y, como clase, lleva la dirección del trabajo en un país y es el nervio de la vida contemporánea" (Maeztu, 1977: 253). En suma, Maeztu reclama un individualismo económico productivo, audaz, esforzado, innovador, una burguesía activa y emprendedora con una distintiva ética del trabajo y del ahorro. El contenido de esta ética económica queda resumido en lo que él llama "el sentido sacramental del trabajo y reverencial del dinero". Maeztu apoya su argumentación en la relevancia significativa para la modernización que Weber otorgó al ethos ascético burgués y a la ética del trabajo en La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Cabe reseñar aquí que, en efecto, una de las preocupaciones básicas de esa obra fue la conformación del "estilo de vida" del burgués y su papel en el desarrollo del racionalismo económico moderno. Rastreó así la oculta genealogía religiosa de un estilo de vida máximamente racional funcional para el capitalismo. Y ello, sin olvidar nunca que la empresa moderna -dirigida a la maximización de beneficios formalmente regulada en el cambio, de acuerdo con las oportunidades que ofrece el mercado de bienes, de capital y de trabajo-, presupone muchos otros factores, tales como la contabilidad racional, o la imprescindible separación del patrimonio doméstico respecto del empresarial (Weber, 1920: 8). ajeno Weber a que la empresa moderna se asienta en ciertos avances del saber científico-técnico, con los que la economía capitalista mantendrá una relación de reforzamiento mutuo en todos los órdenes que no ha hecho, desde luego, sino avanzar a lo largo de nuestro siglo 8. Ni obvió que la empresa capitalista hace uso y necesita asimismo tanto de un derecho formal positivizado, previsible -que en cuanto medio organizativo suyo regule las relaciones de mercado y las convierta en relaciones calculables-, como de una administración guiada también según reglas igualmente racional-formales. Nada de esto se le ocultó a Weber. Pero subrayó junto a esto -y este énfasis es más que significativo-otro factor que al igual que la ciencia moderna, el derecho formal y el Estado moderno, es de cuna exclusivamente occidental, a saber, una cierta ética económica racional: "el racionalismo económico depende en su origen tanto de la técnica racional y del derecho racionales como de la capacidad y disposición de los hombres para determinados tipos de conducta práctica racional" (Weber, 1920: 12). Esta capacidad y disposición para determinados tipos de conducta racional es un específico espíritu capitalista: un ethos, unos hábitos mentales y morales conformadores del nuevo estilo metódico-racional de vida del hombre burgués, del homo oeconomicus, ese "tipo de hombre" con un estilo de vida fijado que el pleno desarrollo del capitalismo requiere. Porque el capitalismo reclama también sujetos que orienten sistemáticamente su conducta hacia el dominio técnico-instrumental de la realidad natural y social en el ejercicio de su profesión, y que sientan esa orientación cargada de validez incondicionada, esto es, como una "obligación" moral. O, de otro modo, el capitalismo precisa para su desarrollo de sujetos con unas estructuras de conciencia postradicionales y "un ideal de personalidad" en el que impulsos, necesidades e intereses queden sistemática y unitariamente orientados en torno al cumplimiento del deber profesional (Berufspflicht) como fin último. Necesita, en suma, del "profesional" (Berufsmensch). Maeztu otorga con Weber un valor significativo al Berufsmensch con vistas a la modernización de España. La cuestión que le ocupará será entonces la siguiente: ¿cómo inducir un viejo ethos burgués impulsor del capitalismo emergente en un espacio cultural resistente al mismo por mor de un catolicismo que ata a la premodernidad? ¿Cómo compaginar el ethos burgués y el católico? ¿Habría algunos elementos del catolicismo compatibles con este ethos burgués modernizador? Maeztu cree que éste es el caso. Y curiosamente ensaya una especie de inoculación del ethos burgués en un escenario pre-burgués y tradicionalista. La nueva España que Maeztu tiene en mente es una España modernizada económicamente pero inserta en el marco de un tradicionalismo católico depurado de hábitos mentales y morales anticapitalistas. Piensa, por tanto, en una suerte de síntesis de tradición y modernidad, que permitiera canalizar el progreso social y económico a través de un ideal nacional basado en principios católicos. Lo que está en juego es, ante todo, un cambio espiritual, una reforma del carácter y de los valores dirigida a unificar economía y moral, capaz de concebir la vida económica como un aspecto de la vida espiritual. La labor de los intelectuales y la educación es fundamental en esta auténtica revolución espiritual, en esta tarea de "modelar" un nuevo tipo de hombre (Maeztu, 1926g;1957: 248): ese que el capitalismo requiere, a saber, el que disciplina metódica y racionalmente su conducta hacia la realización de su profesión considerada como un deber incondicionado. España necesita nutrirse del ethos burgués, de los hábitos mentales y morales de un tipo de hombre que ha sabido sintetizar economía y ética hasta considerar "la economía como una de las regiones supremas del espíritu". Ello comporta la dignificación del trabajo y de sus frutos -el dinero y los bienes materiales intramundanos. Utilizando un léxico nietzscheano, calificará a este tipo de hombre que España requiere, de afirmadores de la vida, toda vez que objetivan la realidad como escenario de intervención práctico-moral y consideran el bienestar como exponente de las mejores cualidades humanas. En suma, llegará incluso a decir que nuestra desgracia nacional consiste en no haber sabido adoptar una actitud "sacramental hacia el trabajo" y "reverencial hacia el dinero". El ausente lazo que vincula la economía y la ética es "el problema de España" que tendrá que ser solucionado para poder situarse a la altura de los tiempos modernos. a) Ethos burgués versus ethos preburgués La modernidad otorga un valor al trabajo y a sus frutos, los convierte en un fin en sí mismo, en el espacio idóneo donde expresar la moralidad y donde constituirse, por tanto, el sujeto en sujeto moral. Todo ello revela un nuevo ethos sacralizador de la actividad intramundana, que representa uno de los elementos diferenciadores esenciales de la modernidad. Maeztu sigue en este punto a Weber, según hemos dicho, y en lo que respecta al ámbito de la economía, delimita dos sociedades y dos tipos de sujeto a partir de sus respectivas éticas económicas. De un lado, la sociedad y el sujeto modernos consideran el mundo de la economía como un aspecto de la vida moral, como un bien. Mantienen pues lo que él llamará una actitud "sacramental hacia el trabajo" y "reverencial hacia el dinero". De otro, la sociedad y el sujeto premodernos consideran el mundo de la economía no como un fin valioso en sí mismo, sino como un medio para satisfacer necesidades naturales y hedonistas. Dicho con sus palabras, la premodernidad se distingue por conferir un sentido puramente "natural" o "sensual" (opuesto a un sentido "espiritual", típicamente moderno) a la actividad económica. Según Maeztu, 1898 enseña que aún seguía España atada a la concepción medieval de la economía defendida por Santo Tomás. Y que ésta fue la causa principal de su declive. Tomás de Aquino mantuvo, en consonancia con el medievo, un claro dualismo entre economía y moral, en la medida en que la práctica de los oficios, tanto como sus frutos, pertenecen al reino de la pura contingencia y tienen pues su fundamento exclusivamente en "causas naturales" (contingit ex causis naturalibus) (Maeztu, 1926i, 1957: 213; 1923, 1957: 78) 9. Los distintos oficios sirven así a un fin meramente utilitario; son del todo indiferentes desde un punto de vista moral. La cultura y no el azar -dice Maeztu-es la que ha hecho que la concepción medieval de la vida económica primara entre los hispanos. El ascetismo extramundano, no el intramundano, es el practicado entre ellos. Siguen despreciando la vida activa, el ámbito de lo material frente a la vida contemplativa, cuya superioridad reside -según una larga tradición que remonta a Platónen acercarnos a lo divino (Maeztu, 1925(Maeztu,, 1957: 159): 159). Pero la modernización económica de España pasaba por esa singular revolución que consistió en "hacer de todos nosotros unos monjes en el mundo", tal y como relata Weber recordando a Sebastián Franck: en la mundanización del ascetismo medieval practicado en los claustros. Al subrayar la relevancia significativa del ethos económico para la modernización económica, Maeztu también sigue a Weber en su crítica a Sombart sobre la relación entre el lujo y el capitalismo. Centrado en el capitalismo empresarial e industrial moderno, repite con Weber que ni el afán de lucro, ni la usura, ni el lujo ni el pillaje son elementos significativos en la explicación de su desarrollo y consolidación como sistema económico. El afán de lucro es un impulso universal, presente a lo largo de la historia de la humanidad que representaría más bien una rémora que un impulso para el desarrollo del capitalismo moderno. Igualmente, la acumulación de grandes capitales mediante métodos "irracionales" como la explotación colonial o la especulación, favorecen el desarrollo de un capitalismo premoderno, con rasgos bien distintos del racionalismo económico sustancial al capitalismo moderno. Por el contrario, la ética del trabajo, desconocida en la Antigüedad y en la Edad Media y capaz de orientar metódicamente un tipo de conducta ascético-racional, representa uno de los elementos influyentes en el desarrollo del capitalismo burgués (Maeztu, 1926c(Maeztu,, 1957: 256-258;: 256-258;1926d, 1957: 47) Asimismo creo que Maeztu resta atención al significado de la mutación utilitarista que la ética del trabajo experimenta una vez que el capitalismo queda consolidado como sistema y funciona desde fundamentos puramente mecánicos, desde una legalidad económica interna ajena a las originarias ideas ético-religiosas. De este modo, elude también el interesante diagnóstico weberiano del proceso de racionalización occidental que certifica la autodestrucción de la racionalidad de valores en favor de una racionalidad pragmático-instrumental incapaz de enjuiciar los fines últimos de la acción económica. No atiende a las implicaciones de esta reducción técnico-instrumental de la racionalidad, el hecho mismo de que el proceso de modernización en nuestro mundo occidental ha devenido un proceso de formalización de la razón que acaba deshaciéndose de todo fundamento material-valorativo. Pierde, a nuestro juicio, la riqueza analítica y la carga crítica contenida en la reflexión weberiana sobre la ambivalencia de la modernización y del progreso. Deseoso de una España moderna, industrializada, Maeztu se erige en un defensor sin trabas del capitalismo moderno en su estadio más desarrollado, al que atribuye -intencionadamente frente al marxismo y, sin saberlo, también frente al propio Weber-, la virtud de solucionar la cuestión social. El progreso industrial parece ser la panacea de todos los males. Pierde así de vista, como decimos, el rostro jánico de la Ilustración en general y más concretamente del progreso económico. Pero al mismo tiempo desatiende la tesis weberiana de la autonomización de las esferas de valor. Todo ello le permitió posicionarse en una línea conservadora hasta defender finalmente el nacionalcatolicismo franquista, aun cuando su biografía intelectual estuvo marcada por varios bandazos ideológicos. De la mano de Weber, Maeztu revisa la genealogía de la ética del trabajo y la descubre en una específica ética ascética protestante que vincula economía y religión, tarea mundana y salvación, hasta hacer de la actividad económica racional el espacio de construcción del sujeto ético. Lo singular de todo este proceso es que por vez primera aparecen ligados trabajo y riqueza a un deber ético y a una función social. La conciencia económica resulta así ser expresión de la conciencia moral. O de otro modo, el mundo de la economía capitalista se sustenta sobre "las columnas invisibles de los valores éticos", que Maeztu reclama para España como la única posibilidad de salvarla del declive. Porque cree que a pesar de que los fundamentos teológicos de la ética ascética racional del trabajo y del ahorro, de la inversión constante y de la producción, han desaparecido, aquella ética del trabajo queda, no obstante, entre nosotros. Y no porque desde imperativos funcionales, puramente pragmáticos se nos impongan con vistas al funcionamiento del sistema capitalista -como creyó Weber-, sino porque late aún su basamento moral. Así, el ideal del burgués propuesto para la posible modernización española será aquel que considere el trabajo y la adquisición de riqueza no como un medio utilitario, de pura supervivencia, sino como un "deber"; aquel que "mire el dinero con el sentido reverente de quienes saben que se trata de una sustancia espiritual", que alcanza su pleno desarrollo cuando se emplea en fomentar el bienestar universal. El capitalismo así -entiende Maeztu-se orienta en su origen y sigue orientándose por una ley moral: la ley general que tiende a fomentar ese "bienestar de la Humanidad", que, en realidad, no llegar a definir en qué consiste. En este punto la distancia con Weber es grande. De una parte, olvida Maeztu que el proceso de racionalizaciónsecularización acaba por secar toda raíz ético-religiosa que originariamente otorgaba un alto sentido al trabajo. O, mejor, olvida lo que esto comporta. Porque secadas esas raíces, el sentido es ya impuesto desde fundamentos puramente prágmáticos. Esta pragmatización de la ética está ya recogida en los textos de Benjamin Franklin citados por Weber en La ética protestante... o en el análisis de las sectas en Norteamérica, o incluso en algún texto de los predicadores, como Bunyan -reseñados por el propio Maeztu-y en los que la piedad religiosa y la moralidad no son un fin en sí mismo que subsidiariamente produce riquezas y bienestar, sino un medio al servicio del éxito social. En este sentido, no importa tanto "ser" piadoso o "ser virtuoso" si la simple apariencia de la piedad o de la virtud reporta los mismos beneficios. El "parecer" y la funcionalidad reemplazan al "ser". La piedad y la moralidad es perseguible en cuanto favorece el éxito en el negocio ("Hay que hacerse piadoso para mantener la clientela" -decía Bunyan). Por otro lado, Maeztu llega ingenuamente a suponer -muy en línea con la economía clásica-un círculo virtuoso entre el aumento del capital, el bienestar humano y la igualdad social. El capitalismo por sí solo -afirma en diversas ocasiones-en cuanto se funda en la moralidad, fomenta la abundancia y la igualdad. Su finalidad es eliminar la conciencia de clase e impulsar la democracia. Maeztu así ignora la oposición de Weber a la mayoría de los teóricos darwinistas sociales anglosajones de finales del XIX que vinculaban el progreso industrial con una etapa superior en la triunfante evolución de la humanidad. Además Weber claramente discute con aquellos "teóricos de la democracia" que descubrieron en el mundo industrializado un amplio y profundo ámbito cívico de participación abierta, de ideales públicos y de éticas públicas, y de libertades personales y del ciudadano. Maeztu -más cerca de estos que del propio Weber-está convencido de que hay un nexo necesario entre capitalismo industrial y democracia. No frecuentó Maeztu textos como éstos de Weber: es verdaderamente ridículo atribuir al capitalismo maduro de hoy (Hochkapitalismus) -tal como es actualmente importado a Rusia y existe en EEUU-una afinidad con la "democracia" y la "libertad", cualquiera sea el sentido que se quiera dar a estas palabras. Aunque este capitalismo sea el resultado "inevitable" de nuestro desarrollo económico. Lo que deberíamos preguntarnos es más bien si la democracia y la libertad son posibles a largo plazo bajo el dominio del capitalismo avanzado (Weber, 1989: 270). Maeztu reconoce, en este sentido, que su tesis reproduce el optimismo inscrito en la vieja teodicea y en sus jóvenes herederas secularizadas -la filosofía de la historia hegeliana o la economía clásica adamsmithiana-que afirman una ley supraempírica, por encima de los intereses de los hombres dirigiendo la historia y, en su caso, la economía siempre hacia "mejor". Porque resaltar que el capitalismo se funda en un imperativo moral y es él el que dirige la economía, al tiempo que justifica el propio capitalismo, también justifica el mundo y la Providencia que lo ordena. Añade Maeztu que esta proposición "parece más propia de la teodicea que de la economía". Pero la acepta en toda su extensión. Nada más alejado de Weber que la tesis de una legalidad positiva inscrita en la Historia. La distancia entre Weber y Maeztu proviene de una determinada metafísica de corte medieval en la que quedan unificados todos los valores (verdad, bondad, belleza...) en un valor supremo. Desde esa metafísica medieval, que afirma la unificación de los valores en cuanto atributos de la divinidad, el español quiere superar el relativismo y el subjetivismo modernos. No atiende a la autonomización de las esferas de valor que Weber asume como signo de modernidad y fuente de responsabilidad. Lo que según Maeztu España necesita rescatar para su modernización es precisamente aquella originaria vinculación entre economía y moral que posibilitó una cultura de "afirmadores de la vida", próspera desde un punto de vista económico e incluso justa desde un punto de vista social. Esta vinculación, aun cuando promovida por una cierta teología protestante, Maeztu la considera compatible con el catolicismo. La filosofía de esta idea la encuentro yo personalmente en el ideal que busca la unidad del poder, del saber y del amor, que los teólogos del siglo XII y XIII consideraban como los atributos esenciales de la Providencia. El dinero, la acumulación y la inversión productiva son, según esto, aspectos del poder, el cual ha de ser promovido como un fin en sí mismo. Junto con el saber y el amor, el poder es uno de los valores supremos de la vida, en cuanto elemento constitutito del Bien absoluto. Dicho de otro modo, la actividad económica es un bien y es inseparable del resto de los valores humanos, con los que conforma una unidad última. Se halla pues ligado al espíritu del saber y a la solidaridad social. Por tanto, -dirá Maeztu-"no es posible enriquecerse sin enriquecer a los demás y fomentar la ciencia" (Maeztu, 1926h, 1957. La actividad económica capitalista es un bien en sí mismo perseguible, que promueve el bien general. Economía y moral están unidos desde sus cimientos y deben permanecer unidos como partes de un bien objetivo superior. En suma, Maeztu desarrolla una crítica a la modernidad desde posiciones románticas tradicionalistas -también ajenas a Weber-, que al tiempo que abrazan el progreso tecnológico y económico, rechazan el liberalismo individualista moderno fundado en el egotismo epistemológico cartesiano y culminado con la teoría hobbesiana del Estado 12. Para Maeztu, en efecto, la glorificación del Estado y el subsidiario crecimiento de la burocracia es la consecuencia lógica del humanismo: del sueño de la omnipotencia del sujeto. La experiencia de la Gran Guerra -como en tantos intelectuales de la época-convulsionó las conciencias y puso en entredicho el proyecto moderno. La reacción de Maeztu lo ligó a posiciones tradicionalistas, porque interpretó la primera guerra mundial como la expresión del pleno derrumbe de los fundamentos tradicionales, de toda certeza estable sobre la que fundar los ideales que mueven a la humanidad, la verdad, la justicia, la belleza. Reclamó ante este final de todo fundamento sólido capaz de otorgar el sentido del "ser" y del "hacer", una metafísica premoderna, según hemos visto, una "vuelta a las antiguas iglesias" -de la que Weber habló como una posible alternativa, pero que no fue la suya-; una restauración del pasado capaz proporcionar un elemento estable de cohesión social, capaz, en suma, de superar la incómoda e inestable situación del nuevo politeísmo secularizado. El proyecto liberal de europeizar España Nos proponemos otra línea de recepción de la obra de Weber, muy distinta a la analizada y que, en contraste con ella, llamaremos recepción liberal. Es verdad que sus trabajos fueron leídos y asimilados desde una línea de pensamiento claramente conservadora, pero también lo fue por un grupo de intelectuales progresistas. Hay algo común a todos los miembros de ese grupo: su interés por la europeización de España, su conocimiento de la lengua En el último tercio del XIX existe una voluntad general de modernización de España. De hecho proliferan varias terapias de distinto signo a un mismo diagnóstico sobre "el mal español", una situación de extrema decadencia económica, cultural y política, que cristaliza en la derrota española contra EEUU en 1898. El panorama socio-cultural podría resumirse en los siguientes rasgos generales: una precaria y retrasada industrialización, una total ausencia de investigación científica y, consiguientemente, de "capacidad técnica" y de "especialistas" impulsores del despegue industrial, una estructura educativa orientada por la dogmática católica hostil al proceso de racionalización científico europeo, técnicas pedagógicas medievales y una plena desconfianza en la política. Para este "mal español" -decimos-se ofrecen distintas "terapias". Una de ellas, la dada por la vertiente conservadora, -representada a la perfección por Maeztu, y que podría denominarse una solución pragmática y prototecnocrática-, consistía en abogar por una modernización económica y técnica fuerte pero sin modificar los fundamentos ideológicos tradicionales, preservadores de una supuesta identidad nacional-católica. Otras terapias para el declive español apostaron por la modernización mediante la elevación del nivel científico y educativo en España, mediante un renacimiento intelectual. Lo que comportaba una completa inmersión ideológica en Europa, una total "europeización", que, sin remedio, revisaría importantes puntos de vista tradicionales. Esta otra terapia es la que nos interesa ahora. Ella estuvo ligada a la historia del liberalismo español, según veremos. Pero además su surgimiento fue un momento más de una recurrente contienda española entre dos mentalidades, que podríamos nombrar -con todas las salvedades que se quiera-la contienda entre la mentalidad aislacionista y la aperturista. La presencia de las ideas aislacionistas o antieuropeístas con vistas a la preservación de una pura "catolicidad" identificada con una supuesta "españolía", podemos remontarla incluso al tiempo de Felipe II, quien (frente a los erasmistas y al humanismo de Luis Vives, que finalmente abandonó España por Oxford), prohibió en 1559 el "estudio, la enseñanza, el aprendizaje e incluso la residencia en cualquier universidad extranjera". Fueron cuestiones morales las que justificaron la prohibición, las que ejercieron el confiscamiento y el destierro, idénticas, por lo demás, a las aludidas cuatro siglos después por el franquismo 13. Entre estos dos momentos históricos fueron alternándose períodos de aperturismo liberal y de reacción conservadora, siempre recelosa de la incorporación de líneas de pensamiento "ajenas" a lo supuestamente "español-católico" 14. Sin remontarnos a los orígenes mismos de esta tensión, conviene subrayar, sin embargo, por su estrecha relación con las ideas de la intelectualidad progresista receptora del pensamiento de Max Weber, lo que algunos han llamado un "primer acto de europeización" a mediados del XIX. Nos referimos a la importación por parte de Julián Sanz del Río -tras perfeccionar sus conocimientos filosóficos en Alemania en 1843-del interés por la filosofía alemana. Se interesó principalmente por la filosofía de Krause, aunque la siguiente generación introduciría la filosofía neokantiana en España 15. Al lado de esto, un amplio abanico de corrientes que van desde la psicología experimental, a la Gestalt, desde la filosofía de los valores a la fenomenología, fueron importadas, gracias al aprecio por la producción intelectual extranjera y especialmente por la alemana. Julián Sanz del Río introdujo la filosofía krausista en España, por ver en ella los pilares de la tolerancia y la libertad de pensamiento, la fe en la razón y en una eticidad secular que España necesitaba 16. Pero, sobre todo, introdujo la necesidad de apertura y diálogo con la ciencia europea. Lo que implicaba la urgente reforma educativa española. En 1866 un grupo de profesores krausistas -entre los que se encontraban Sanz del Río y su discípulo, Francisco Giner de los Ríos-fueron expulsados de la Universidad por negarse a firmar un documento de adhesión a la monarquía isabelina y a la dogmática católica. Diez años después fundaron en Madrid un organismo educativo independiente "disociado de los principios o intereses de toda comunidad religiosa, escuela filosófica o partido político, que defendía la libertad e inviolabilidad de la ciencia, y el derecho de todo maestro al ejercicio y a la transmisión independientes del pensamiento, sin interferencia de ninguna autoridad" (Castillejo, J., 1976: 79). Le dieron el nombre de "Institución Libre de Enseñanza" y se convirtió en un moderno proyecto educativo independiente del control político y religioso, librepensador, y receptivo a la producción intelectual extranjera. En realidad, el mayor proyecto pedagógico del XIX y quizá del XX, inspirado en Johan H. Pestalozzi, Friedrich W. A. Froebel y Johann F. Herbart, dirigido por discípulos de Giner de los Ríos y animado por sus ideas pedagógicas. En la línea ideológica de la "Institución Libre de Enseñanza" -que quiso ser una Universidad pero sólo pudo dedicarse a la educación secundaria por falta de presupuesto-se creó en 1907 -durante el gobierno liberal-la "Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas". Ella fue un órgano de vanguardia en la renovación educativa del país (Castillejo, J., 1976: 99). Además de estimular la formación de posgraduados, profesores y científicos en centros extranjeros mediante un sistema de becas 17, creó, entre otras instituciones, una serie de centros de investigación, de laboratorios, bibliotecas y de Residencias para Estudiantes de ambos sexos. De este modo, consiguió un renacimiento científico, artístico y cultural al que no dejó de oponerse cierto sector ultracatólico, inquieto porque el influjo de ideas extranjeras y la libertad de pensamiento pusiesen en peligro la unidad religiosa y la dirección cultural de la Iglesia (Castillejo, J., 1976: 111). Consiguió, en definitiva, en el corto espacio de 30 años situar a la Universidad española a la altura de la ciencia y la filosofía europea de su tiempo. Si bien ese renacimiento intelectual fue cuantitativamente insuficiente, los nombres de quienes estuvieron ligados a este proyecto pedagógico, bien como protagonistas, bien como becarios, dan muestra de su calidad. Desde el premio Nobel de Medicina, Ramón y Cajal, que fue presidente de la Junta en su inicio, hasta otro Nobel, Severo Ochoa, pasando por Menéndez Pidal, Américo Castro, Jiménez Frau, hasta Joaquín Sorolla, Joaquín Costa, Gumersindo de Azcárate, Xavier Zubiri, Antonio Machado, José Ortega y Gasset, María Zambrano, Luis Buñuel, Federico García Lorca y un largo etcétera. Todo este proyecto colapsó con la guerra civil y la represión franquista. El forzado exilio de muchos de estos intelectuales contribuiría, en buena medida, al desarrollo intelectual de aquellos países de Latinoamérica donde generosamente fueron recibidos. Una temprana recepción del pensamiento de Weber Un destacado miembro de ese grupo de intelectuales progresistas fue Fernando de los Ríos, un eminente republicano, miembro del PSOE, disidente político durante la dictadura de Primo de Rivera, y defensor de las libertades sociales. Merecen mencionarse sus tempranas referencias al trabajo de Max Weber. En 1926 se apoya en el autor alemán para reforzar su propio juicio crítico contra la subordinación de lo político a lo económico concebida por algunos sectores del socialismo. Asimismo, alude a los escritos de Sociología de la religión y, dentro de ellos, a La ética protestante y el espíritu del capitalismo como un trabajo "genial" para comprender "el influjo del espíritu protestante en la formación del moderno capitalismo" 18. Sin embargo, no podría decirse que Weber influyera notablemente en su pensamiento, como sí lo hizo claramente en otro republicano exiliado, considerado uno de los padres de la sociología latinoamericana, José Medina Echavarría. Casi ignorado, sin embargo, por los sociólogos españoles 19, perteneció también a ese ilustre grupo de exiliados republicanos que fueron acogidos por diferentes países de Latinoamérica y de Europa tras la imposición de la dictadura franquista en el año 1939. Coordinó y tradujo, junto a otros exiliados, Economía y Sociedad a partir de la edición alemana de 192220. Esta traducción fue publicada en 1944 en la que sería en esos años -gracias en buena medida al trabajo de los exiliados españoles-la mayor empresa editorial de Latinoamérica, Fondo de Cultura Económica. A diferencia de la edición alemana, la primera edición española constaba de cuatro volúmenes, respondiendo a divisiones temáticas: el tomo I "Teoría de la organización social", el II "Tipos de comunidad y sociedad"; el III, "Tipos de comunidad y sociedad" (Sociología del derecho y La ciudad), y el IV "Tipos de dominación" 21. La segunda edición, no obstante, tardó En la primera edición, también Medina escribe una nota preliminar, en la que presenta a Weber como un nombre con "un prestigio universal". Y, sin embargo -continúa-"algo como un destino adverso le persigue aun en su propia gloria". Unas veces, porque se le rinde culto sin conocerlo bien y, otras, porque su pensamiento es deformado hasta la caricatura. Salvo raras excepciones, el nombre de Weber está unido casi exclusivamente al esquema de su interpretación sobre los orígenes del capitalismo. Pero este esquema, simplificado en los manuales, contribuye a rebajar la profundidad de su pensamiento. Medina refiere que esta deformación simplificadora viene de lejos: de la parcialidad -en el doble sentido de incompleta y de prejuiciosa-con que se difundieron las reflexiones de Weber al resto del mundo. La versión inglesa de Parsons se prestó a interpretaciones falseadas, y más aún cuando se la desligaba del resto de sus estudios sobre la moral económica de las religiones universales. Con esta crítica, Medina destaca, de un lado, que la complejidad y riqueza del pensamiento weberiano sólo es perceptible con una visión completa de su obra, cuyo interés titánico es abordar ciertas claves de la historia universal. Y, de otro, que Economía y Sociedad, a pesar de ser un libro inacabado, "recoge y concentra el esfuerzo íntegro de la vida de Weber y en él se hallan todos los temas de sus preocupaciones". ¿Cuáles son esos temas o tema fundamental? La respuesta de Medina es clara. Si descartamos determinados estudios técnicos (Zur Pshychphisik der industriellen Arbeit), y si nos centramos en la etapa posterior a su enfermedad (1903), -señala-"puede sostenerse que toda la investigación de Weber está orientada por un solo motivo: el de comprender su propia época en su pleno significado, actual e histórico. Su afán de comprensión, que es al mismo tiempo de orientación -o, mejor, fundado en éste, se traduce en su extremo rigor en una pregunta que abarca en sí cuajadas posibilidades de ramificacion: ¿Qué es lo constitutivo y peculiar de la civilización occidental?". Quiso averiguar como hipótesis interpretativa de nuestra cultura, el origen y desarrollo progresivo del predominio de lo racional en todos los aspectos del espíritu y de la cultura: el proceso de racionalización, que llega hasta nosotros cargado de destino. Considera Medina, en suma, que la mayor aproximación a la respuesta de esa fundamental pregunta se encuentra en Economía y Sociedad. De ahí, en suma, la necesidad y oportunidad de su publicación (Weber: 1964: XX-XXI). La realización de esta traducción, la primera publicada de esa obra de Weber, junto con alguna otra, como el estudio de 1896 sobre "Las causas sociales del declive a de la cultura antigua", editado en español 1926 en la Revista de Occidente o incluso como Historia Económica General, editada en 1942 22, confirman el gran interés que el pensamiento de Weber suscitaba en España desde la década misma de los años 20 del siglo pasado. Cabe pensar que la traducción de Economía y Sociedad fue una muestra más del interés que un círculo de intelectuales españoles, filósofos de formación en su mayoría, conocedores de la filosofía y cultura alemana, mostraron por el pensamiento de Weber. Entre ellos, resaltamos a Ortega y Gasset, introductor del neokantismo en España, y fundador y director de Revista de Occidente, donde colaboraron asiduamente los traductores españoles de Economía y Sociedad y donde la traducción de las "Causas sociales del declive de la cultura antigua" fue publicada por vez primera. Ortega comentó, de hecho, profusamente este texto de Weber en 1926 y sin duda promovió su publicación. A él se refirió siempre en términos muy elogiosos como el gran sociólogo y economista alemán, o como "uno de los más sabios e imparciales de nuestra época". E incluso Ortega hace de Weber su "maestro sin par en el arte de descubrir el maravilloso entrecruzamiento de las 'causas' dentro de la realidad histórica" (Ortega, 1945: 540;1971: 733). En este sentido, apoyándose en él, Ortega rebate la pretensión absolutista y unilateral de la interpretación económica de la historia. Ortega aplaude del "magistral autor" el intento de "volver al revés la tesis marxista y mostrar cómo la religión contribuye a regir el proceso económico" (Ortega, 1945: 540): Weber ha mostrado en sus admirables estudios sobre sociología religiosa cómo, lejos de ser los credos meras consecuencias de la forma económica, influyen profundamente en ésta, bien que, a su vez, son influidos por aquélla. La realidad es infinitamente compleja y cualquier intento de descubrir un principio invariable explicativo de los avatares históricos, sería una necedad. Más verosímil es pensar que los grandes cambios históricos obedecen a una combinación y acomodo de múltiples factores (Ortega: 1946: 527-8). La traducción de Die sozialen Gründe des Untergangs der antiken Kultur respondió, además, al interés de esos años por la cuestión histórica de la "decadencia de la cultura". Spengler había lanzado su idea apocalíptica de la decadencia de Occidente. Y veía en la decadencia de la antigüedad un retrato del estado de nuestra propia cultura actual: la decadencia de nuestra vida "civilizada". La Revista de Occidente realizó -según cuenta Ortega-un deseo que desde hace años sentía: ofrecer a los lectores españoles el espléndido estudio, considerado ya un clásico, de Max Weber sobre la decadencia de la antigüedad (Ortega, 1945: 537). Este escrito permitía subrayar la diferencia entre nuestra época y el final del Imperio Romano, y servía así de contrapunto a la obra de Spengler 23. Pero asimismo revelaba algunos de los principios epistemológicos básicos de Weber. En efecto, ese texto no pretende mostrar la totalidad de los factores de la decadencia de Roma; no aspira a revelarnos el porqué del declive, sino cómo es su muerte mirada desde una perspectiva económica. El comentario de Ortega consiste en añadir a la visión económica de la decadencia romana, la visión política. Para él, la ausencia en Roma de la idea de "representación política" contribuyó a la atomización política de las provincias -en paralelo a la atomización económica que relata Weber-, y a la disociación del Imperio. Existen, en cualquier caso, ciertos paralelismos generales entre ambos autores, concretamente en sus respectivas concepciones del conocimiento científico, sin que pueda afirmarse que Weber fuera un referente teórico de Ortega, como sí lo fue, por ejemplo, Simmel. El "perspectivismo" orteguiano compartiría con la teoría de la ciencia weberiana el empeño de superar tanto al racionalismo objetivista como su opuesto, el relativismo subjetivista. Estas dos posiciones, aparentemente tan lejanas, coincidirían, no obstante, en afirmar una realidad en sí, absoluta; pero mientras que para el racionalismo esa realidad es completamente aprehensible por la razón, de una vez y para siempre, con tal de que despliegue un método adecuado, para el relativista, esa supuesta realidad absoluta sería incognoscible, porque la razón trabaja sometida a sus propias leyes psicológicas. Así el racionalismo acaba negando la movilidad histórica de los conceptos, y el relativismo, su validez y suficiencia. El concepto de perspectiva orteguiano al igual que el "tipo ideal" weberiano vendrían a superar los errores de estas dos posiciones alternativas. La realidad es, para ambos, infinitamente compleja y sólo deviene inteligible por referencia a perspectivas teóricas. Los conceptos serían así perspectivas de la realidad, modos de abordarla: no son ni representaciones fieles de la realidad en sí, ni fragmentos parciales, inválidos por su relatividad. En cuanto perspectivas, por tanto, las construcciones conceptuales tendrían validez objetiva, valor de verdad. Que la realidad no sea absoluta no implica que nuestro conocimiento de esa realidad carezca de toda validez objetiva. Por el contrario, es pleno e íntegramente verdadero. Desde el exilio: José Medina Echavarría Decíamos que el nombre de Medina Echavarría quedaba ligado al de Weber. Medina compartió el interés por su obra, como el resto de los discípulos de Ortega responsables de la traducción de Economía y Sociedad, y dio a conocer, a través de la mencionada labor de traducción y de las referencias constantes, el conjunto del trabajo del sociólogo. Pero su nombre nos interesa además porque mantuvo un diálogo fructífero con el pensamiento del alemán, incorporando muchas de sus ideas principales a su propia producción teórica, hasta el punto de que Weber representó para Medina su básico "esquema teórico de referencia" (Cardoso, 1982: 114) 24. Fue, según sus palabras, un "fertilizante depósito de inspiración" (Echavarría, 1941: 82) para comprender el presente. Tuvo la lucidez de "percibir el carácter transitorio de la realidad en que vivía" y la fuerza "de apresar en su propia sociedad, algunas de las tendencias que en ella se proyectaban ya hacia el futuro" (Weber: 1964: XIX). Estos intereses contemporáneos siguen siendo los nuestros -precisa Medina-y acercan a Marx y a Weber más de lo que pudiera parecer. En una línea similar a la defendida por Karl Löwith en su ensayo sobre estos dos autores, Medina considera que comparten la misma preocupación filosófica radical, un idéntico "afán existencial", a saber, la emancipación del ser humano ante el amenazante avance del racionalismo formal. La autonomización de la esfera económica y la resultante imposición de su legitimidad como instancia única y última de regulación de todos los ámbitos de la vida llevada a cabo por el despliegue de la modernidad, sería una de las preocupaciones básicas que les uniría. Ambos percibían amenazada la libertad del hombre, y ambos pretendían reforzar el debilitado proyecto ilustrador: "emancipar al hombre, salvarlo en su libertad inalienable, significaba darle su plena estatura, sacarlo de su 'minoría autoculpable' de la que habló el viejo Kant". Evidentemente a pesar de este interés común por rescatar ese "fondo de humanidad" amenazada, ni las interpretaciones ni las soluciones fueron las mismas. Weber vinculó la pérdida de libertad al largo e ineludible proceso de racionalización a que ha estado sometida la historia de Occidente y desestimó la fe marxista en una mutación histórica emancipadora. Él subrayó con acierto la "dialéctica de la ilustración", de la que no cabe salir sino con "más ilustración": "la solución weberiana, extrema y heroica como casi todas las suyas, sólo podría ofrecerse por la aceptación hasta su fondo del proceso de racionalización mismo" (1967: 65). En este sentido, Medina se adhiere al diagnóstico del proceso de modernización occidental. Reflexiona sobre la tensión entre racionalidad formal y material como clave de la modernidad. Porque la dialéctica de la razón moderna nombra el proceso de autodisolución del proyecto de esa razón. Y aunque Medina, con Weber, asume la realidad del inminente triunfo de la racionalidad formal-procedimental-instrumental (en terminología frankfurtiana) une a esa lúcida percepción, la crítica de su expansión como el nuevo criterio último de legitimidad de toda acción en todos los ámbitos de la vida. La crítica se sostiene desde la defensa de los valores de la Ilustración, de la necesidad de rescatar del concreto desarrollo que el progreso de la razón ha tenido en Occidente, los valores de libertad individual, igualdad y justicia democrática. El modo de hacerlo, no puede ser otro que la autorreflexión crítica. O, en otras palabras, la crítica de la ilustración no admite otras armas que las otorgadas por la propia ilustración. Así pues, aunque la crítica weberiana de la razón tiene un carácter global, no elabora una tesis metafísica sobre una supuesta esencia dominadora de la razón en sí misma. El mal que nos aqueja estaría exclusivamente en la reducción a su aspecto formal, tal y como acontece en la historia concreta de la razón en Occidente (Ruano, Y., 1996). Apunta Medina que la racionalidad creciente de la vida, su penetración en sus más heterogéneos e insospechados aspectos hacen difícil detener su marcha... Pero frente a ella, la subjetividad asfixiada de la existencia personal se subleva una y otra vez. En suma, Medina sería -con Weber-un crítico de ese nuevo monoteísmo o monolitismo de la razón que se levanta anulando el politeísmo o pluralismo democrático inscrito en el espíritu de la modernidad, pluralismo que capacita para llevar a la arena pública la multiplicidad de valores y dejar oír la voz de la conciencia individual. Aunque quizá sus dosis de optimismo sean mayores que las del propio Weber, quien apostó "desesperadamente" por unos valores cuya realización creía incierta. Medina, en efecto, sigue creyendo -con Comte-en una ciencia analítico-empírica, la sociología, que es a la vez sintética y heredera de la tradición humanista. La función rectora de la sociología es para él imprescindible para superar el "malestar de nuestra cultura" tras la experiencia de las guerras y los totalitarismos. Apoyándose en Mannheim, y oponiéndose a la máxima neoevolucionista "modernizaos y todo se os dará por añadidura" -asumida ya por Maeztu, como vimos-, Medina considera que la planificación democrática y la salvaguarda de la libertad ha de dirigir el desarrollo. Y en esta tarea, la sociología tiene aún un papel central. Sus trabajos en Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y en el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), dan cuentan de esta convicción. Weber rechazó toda profecía -y más si ésta era demagógica y de milenario-nos dice Medina; pero pudo, no obstante, señalar sin ilusiones algunos hechos fatales frente a los que hoy nos debatimos. La raíz de estas lúcidos pronósticos no fue sólo la pasión por el conocer, sino la pasión por la acción. Acción y ciencia se exigen recíprocamente. Éste es quizá uno de los principios que Medina ve en la reflexión weberiana y que él asume sin reservas. Weber abogó por la acción responsable desde el conocimiento de lo que es posible y realizable, por la necesidad de que el hombre coopere con inteligencia en su propio destino y en el de su comunidad. Fue ante todo, en su sentido más noble, un político, para Medina. O, mejor, como señaló Jaspers, Weber fue en cuanto filósofo, político y en cuanto político, investigador. Ahora bien, el fracaso de las pretensiones políticas de Weber son perceptibles en dos hechos. Por un lado, la barbarie del siglo XX no hubiera acontecido si las opiniones y consejos políticos de Weber hubieran prevalecido. Por otro, su honestidad moral le incapacitaron para "pactar con las fuerzas subterráneas y demoníacas que rodean el poder", y que se afianzan tanto más cuanto más avanza nuestra sociedad (Weber: 1964: XIX-XX). Más allá del positivismo y del historicismo Las reflexiones epistemológicas de Medina son también un eco de la teoría de la ciencia weberiana. Pero frente a la queja de Weber por lo infructuoso de las largas antesalas metodológicas, las considera imprescindibles y vinculadas al nacimiento mismo de la Sociología. Son propiamente la autoconciencia del sociólogo. Medina asume la caracterización que Weber realizó del objeto y método de la sociología. La "teoría científica" es una construcción hipotética necesaria para la posible interpretación de la realidad; interpretación siempre relativa a los intereses rectores temporales y circunstanciales de un presente histórico, siempre parcial, fragmentada y revisable, dada la imposibilidad de aprehender conceptualmente la realidad; aunque no por ello carente de objetividad y validez científica: "los tipos (ideales) no son más que construcciones conceptuales realizadas con el propósito de entender una realidad siempre insumisa en definitiva a ese apresamiento". Mas "para entender la realidad no podemos prescindir de un armazón, aunque sea provisional, de conceptos" (Echavarría, 1980). Al mismo tiempo, Medina retoma del pragmatismo de John Dewey, pero también del marxismo, la vinculación entre conocimiento y acción. Refuerza esta vinculación, otorgando a la Sociología un significado instrumental, en cuanto originada -como toda teoría-por la urgencia de resolver los problemas concretos del presente. En este sentido, Medina subraya la relevancia epistemológica del concepto de "Wertbeziehung", desde el que alemán rechaza la tradicional concepción reproductivista y desinteresada del conocimiento -tal y como hacen el pragmatismo clásico, la filosofía postempirista y el neoprag-MARÍA YOLANDA RUANO DE LA FUENTE matismo actual-. Weber afirma, en efecto, la presencia de valores en la formación de las teorías, sin caer, por ello, en un relativismo subjetivista que debilitaría la pretensión de "objetividad" científica. El concepto de "Wertfreiheit" garantiza dicha objetividad. Por tanto, la complementariedad de ambos conceptos juega un papel fundamental su teoría de la ciencia. Ella permite acabar también con la oposición entre el "valor" instrumental de la verdad (la verdad como un medio utilitario) y su validez sustantiva (la verdad como un fin en sí). No hay tal oposición, retoma Medina: la ciencia tiene que ser instrumental para el hombre y esforzarse en acudir a aliviar a la vida humana de sus problemas inmediatos, ofreciéndole medios de poder y regulación; pero en su tarea tiene que abandonarse a su propia actitud, a sus métodos pacientes de exploración, a su propio goce incluso, y no puede ser acuciada y menos obligada a dar respuestas más o menos dictadas por intereses ajenos a la verdad científica (Echavarría, 1941: 54). Esta interpretación sitúa a Weber en una posición superadora tanto del intuicionismo historicista como del objetivismo positivista. Medina elogió el rechazo weberiano del reduccionismo espiritualista -llamado así por asimilar el dato social a un dato del espíritu-, propio de las diversas direcciones que insertan la sociología en las llamadas "ciencias del espíritu" -historicismo, neohegelianismo y fenomenología-. Pero también menciona el alejamiento de Weber de la posición opuesta: del reduccionismo naturalista, reconocible en el organicismo, el darwinismo social, o el behaviorismo psicológico. El naturalismo, al asimilar el dato social a un dato natural, soslaya la dimensión subjetiva de la acción humana, sus fines, propósitos, intenciones. El reduccionismo espiritualista efectuado en una línea de pensamiento imbuido de historicismo e idealismo, invalida la pretensión de cientificidad de la Sociología por ser su materia de naturaleza histórica. Apoyándose esta línea de pensamiento en la diferenciación kantiana entre naturaleza y libertad, identifica la historia con ese reino de la libertad al que pertenecería lo individual, entendido como lo imprevisible e irreductible a una ley general, y que sería sólo accesible mediante la intuición, en sus formas más variadas (Verständlichkeit, Einfühlbarkeit, Nacherlebarkeit). En consecuencia -dirá Medinala pretensión causal y explicativa fracasa ante estos caracteres y sólo queda o la narración bien fundada de los hechos, la escueta historia positiva, o la penetración intuitiva, la comprensión empática de aquellos períodos, situaciones o individualidades que podemos, por decirlo así, vivir desde dentro, fundiéndonos con ellos en simpatía intelectiva. Comprensión (verstehen), intuición como método y gracia artística del expositor hacen al historiador verdadero (Echavarría, 1941: 37-38). Los continuadores de la dicotomía entre ciencias de la naturaleza y ciencias del espíritu se inspiran más en la persistencia y renovación de la teoría hegeliana del espíritu objetivo que en el neokantismo. Esta persistencia del idealismo y cierta consideración de la cultura como próxima a una plenitud sin retrocesos -lo que se ha llamando "una beatería de la cultura"-, han tendido a "ver en los sistemas culturales manifestaciones del espíritu objetivo en la historia, dados, por tanto, con plenitud en un mundo trascendente a la vida humana". Entienden, en consecuencia que los hechos sociales sólo son inteligibles en cuanto encarnan o participan de determinados sentidos que el espíritu lleva en su seno. Lo que importa es la aprehensión de esas conexiones de sentido dadas en el espíritu. Estos sentidos pertenecen a un plano distinto del de la humana realidad sensible. El hombre, en su actividad social los va realizando con menor o mayor plenitud. Por lo que las formas de vida social no serían una creación histórica del hombre, sino encarnaciones más o menos perfectos de las formas o Ideas del espíritu sólo comprensibles con ayuda de estas formas intemporales, y sólo según ellas han de construirse los conceptos de la ciencia y de la vida social (Echavarría, 1941: 39-40) 26. En suma, bien se hable de "esencias", de "conexiones o totalidades de sentido" o de "manifestaciones del espíritu objetivo", cuando no de "articulaciones del espíritu" en la vida social, estamos ante la reducción del dato social a un dato espiritual y ante "la transferencia de esos datos a un mundo distinto del de la vida humana con su historia, sus cambios y sus imperfecciones. Ese otro mundo es, al contrario, atemporal y ahistórico. Y la ciencia histórica deja de ser una investigación de la realidad empírica, para convertirse en una disciplina filosófica y especulativa", de la que ha de diferenciarse para preservar ambas su entidad (Echavarría, 1941: 39-40). Pero para Medina ese conjunto de significaciones de cada forma de cultura está ahí puesto por el hombre, como su producto, y su conocimiento apela no sólo a la comprensión del sentido, sino de los actos múltiples de los que brotó cada forma de cultura. En consecuencia, la dicotomía "ciencias de la naturaleza"-"ciencias de la cultura" es inadmisible, así como la diferenciación de los métodos mantenida por esta tradición. La realidad social se nos aparece como naturaleza y espíritu al mismo tiempo; los fenómenos sociales son formas de vida, formas de cultura, si por ésta se entiende lo que el hombre añade a la naturaleza sin prescindir de ella. Es bien sabido que Weber rechazó aquellas identificaciones entre "libertad de la voluntad"-"irracionalidad" e "incalculabilidad", que negaban la posibilidad de una ciencia de lo histórico y que defendió, frente a ellas, la cientificidad de la misma; que se opuso a esa beatería de la cultura de su tiempo que olvidaba el carácter empírico de la ciencia social, olvidaba que el verdadero centro de referencia de las ciencias sociales es el hombre y su actividad. Pero no rechazó menos, como decíamos, la reducción objetivista-naturalista de lo social (Weber, 1987: 137) 27. La explicación naturalista soslaya de hecho la acción humana y su sentido, núcleo irrenunciable de la reflexión sociológica; es más, olvida que la sociedad es manifestación de la acción humana, es trama y cristalización de incontables factores subjetivos (motivos, propósitos y fines) que no siempre se muestran por datos externos. Esta tradición desestima el aspecto subjetivo de la acción y pretende una explicación objetivista que asimila el dato social a un dato de la naturaleza. Pero hay que pensar que aunque el hombre "es un cuerpo que se desplaza en el tiempo y en el espacio, el tiempo y el espacio físicos -construcciones humanas, por cierto,'operaciones' de sus relojes e instrumentos-no son, de cierto, el espacio y el tiempo más profundamente unidos a la existencia del hombre. Su tiempo es distinto del físico, es un tiempo histórico que sólo el hombre posee. Y el espacio en que trascurre su vida es más bien un espacio social que pertenece a la Sociología propiamente y no a la física" (Echavarría, 1941: 35). El mérito principal de Max Weber es, a juicio de Medina, haber sabido superar este dualismo objetivismo-intuicionismo que fomentaba buena parte de las discusiones metodológicas de su época y defender, en consecuencia, "al mismo tiempo la objetividad del conocimiento social, no obstante ser su materia de naturaleza histórica". O, de otro modo, el haber mostrado la posibilidad de una ciencia empírica de lo social, siendo el núcleo irreductible de esa ciencia la acción social, siempre orientada simbólicamente, siempre cargada de sentido. Sin embargo, Medina añade alguna crítica al planteamiento weberiano, al que considera, a pesar de todo, aún demasiado apegado al historicismo. Esas críticas son realizadas desde una aproximación al pragmatismo deweyano y a las aportaciones de la filosofía posempirista de la ciencia. Decíamos que la conversión de la Sociología en Ciencia del espíritu o Filosofía era deudora de un lamentable culturalismo floreciente a principios del siglo pasado bajo el influjo del idealismo hegeliano. La tendencia opuesta, negadora del mundo simbólico en que habita el animal humano, es igualmente falsa. Medina, siguiendo a Weber, superaría la dicotomía naturalismo e idealismo y toda acentuación exclusivista de una de las dimensiones de lo humano. Si la desviación naturalista eliminaba la dimensión simbólica de la conducta, la desviación idealista eliminaba la ineludible dimensión natural; separaba actividad y símbolo; sustancializaba ese aspecto simbólico o de sentido; y finalmente imponía el pensamiento especulativo y la sociología dejaba de ser ciencia empírica. Ahora bien, Medina ve ciertas inconsistencias en el pensamiento de Weber. El mérito del autor alemán consistió para Medina en demostrar la posibilidad de una ciencia empírica de la acción social. En este sentido, la construcción científica desde un punto de vista lógico no admitía diferencias entre las ciencias. Sin embargo, Weber acentuó en extremo, respecto de las ciencias sociales, tanto la importancia de la aprehensión "individual", como la relatividad de sus conceptos. Ambas cosas serían para Medina huella imborrable de su historicismo y de su idealismo. Porque no es cierto que a las ciencias de la naturaleza no le interesen el fenómeno individual tan primordialmente como a las ciencias sociales; lo que ocurre es que para el manejo de ese fenómeno le bastan los caracteres abstractos y cuantitativos que recoge la ley, cosa que la mayoría de las veces no basta en las ciencias sociales. Y tampoco es exacto que las construcciones conceptuales de las ciencias de la naturaleza tengan menor relatividad que las de las ciencias sociales (Echavarría, 1941: 62). Medina elabora su crítica desde los resultados que la filosofía posempirista de la ciencia ofrece. Considera que aunque Weber anticipó centrales ideas de esta corriente, se quedó corto al no ampliar su validez para las ciencias naturales. Siguió apegado a la separación dualista entre ciencias de la naturaleza-ciencias del espíritu, sin dar el paso, prefigurado ya en sus reflexiones, a la unificación de los métodos. Así Weber negó, en efecto, toda forma de objetivismo vinculada a una concepción reproductivista del conocimiento: la tradicional convicción de que los hechos son en sí mismos aprensibles bajo una teoría objetiva, que encierra una verdad no susceptible de confirmación experiencial. Dicho de otro modo, anticipó la idea de que "no hay hechos sino para teorías" 28. Los hechos son mudos y requieren un esquema interpretativo previo capaz de hacerles "hablar" un lenguaje inteligible. La Wertbeziehung y el tipo ideal son prueba de esta importante anticipación, que marcan la actualidad de la metodología weberiana. Pero es cierto que aplicó la validez de estas reflexiones a las ciencias sociales, como no podía ser de otro modo dado su interés. En este sentido, tendríamos que decir que quizá no sea adecuado juzgar a Weber con el instrumental y los resultados que la teoría de la ciencia posterior a él aportó -como hace Medina-, sino valorarlo desde sus propios planteamientos y conceptos. De otro lado, aunque Medina en distintos momentos muestra su incomodidad ante el concepto de Wertfreiheit, pues confiere aún -como vimos-a la Sociología una función práctica y un carácter sintético, no obstante, entiende el sentido que Weber otorgó a ese polémico concepto. La Werfreiheit es el complemento de la Werbeziehung y el principio preservador de la tarea de ilustración que Weber asume como propia, ante la amenaza de que el nuevo dogmatismo de la ciencia la imposibilite. (cfr. "Pero no hemos aprendido del todo:'una larga tradición de horror a la economía, como si fuera un pecado de judíos y moriscos, no se borra con un año de desastre'" (cfr. 10 En 1926c10 En, 1957: 47, leemos: 47, leemos o Hayman pudieran ofrecer tratamientos incluso más penetrantes y profundos, les falta la universalidad inmanente "que sólo podría lograr el sociólogo más calificado de todos los tiempos". Considera pues Historia económica "como una pieza coherente con su sistema filosófico general y con su cuadro, siempre ecuménico, de la cultura" (VII). Pero no se limita a ensalzar esta obra, sino también La Ética protestante y el espíritu del capitalismo, Economía y Sociedad, -concretamente el gran "hallazgo" de su interpretación socio-religiosa de la Historia y de la Economía-, o el texto "Sobre la situación de la democracia burguesa en Rusia", -del que destaca la lúcida visión profética de Weber sobre el futuro de la autocracia zarista-e incluso cita algún comentario al respecto de Marianne Weber recogido en la biografía de su marido. Sánchez Sartó refiere también la ambivalencia proceso de "desencantamiento", que conlleva nuevas formas de "encantamiento", aun cuando no cree justificado imputar a Weber un pesimismo irremediable. 23 Ver también la nota que encabeza la traducción publicada en Revista de Occidente, IV, XXXVII, julio (1926), pp. 25-59. La nota también apunta que este estudio es el primero de Max Weber que se traduce a una lengua latina, si bien no figura el nombre del traductor. 24 Medina, si bien elogia la filosofía de Ortega, discrepa de la concepción excesivamente filosófica de la Sociología que desarrolla en "El hombre y la gente" (obra póstuma, 1957). En efecto, Ortega no quiso ser un cultivador de la sociología como ciencia empírica, sino más bien un filósofo social o teórico de lo social. Véase José Luis Aranguren, "La filosofía social de Ortega y Gasset", en Juan del Pino (1987: 19). 25 "Gran parte del pensamiento germánico tiene, de modo notorio, un carácter reactivo frente a lo que los alemanes consideran propiamente como el Occidente típico, y ese carácter se ofrece muy claro en algunos adeptos de la sociología como ciencia del espíritu". Cita en esta línea a Werner Sombart, a Max Scheller también enfrentado al positivismo anglofrancés; o a Spann y su crítica al individualismo ilustrado. Sabemos que Weber se autodefinió frente a esta oposición mantenida entre la Civilización occidental y la "Kultur" alemana: "el más grande sociólogo de la época -quizá el único que quede con valor universal-, Max Weber, debe ser excluido de esta dirección" (Echavarría, 1941: 37). 26 Medina señala que en los años felices anteriores a la Gran guerra, la Universidad alemana llevó al extremo este fetichismo de la cultura, según la cual, el arte, la moral, el derecho, etc. serían sistemas cerrados e independientes de conexiones de sentido (unidades significativas susceptibles de ser interpretadas por sí mismas), regidos pues por su propia legalidad e independientes de los afanes diarios del hombre. Es decir, este culturalismo cortaba la cultura de sus raíces vitales, enfrentándola al hombre y atribuyendo finalmente a los productos culturales un poder determinante sobre el hombre. Para Medina este fetichismo de la cultura se debe en realidad a la "disposición psicológica del sabio, y del medio académico en general, a huir de los 'ruidos de la historia viva', evadiendo peligrosas decisiones mediante la exploración del mundo apaciguado de la historia post-mortem, y en el disfrute del legado cultural. Pero este esquivar las responsabilidades del momento, inofensivo y justificado en determinadas ramas del saber, es antecedente y síntoma de la catástrofe de esa cultura tan alabada". 27 Para Weber, "la fe en que en cualquier ámbito del saber los postulados deterministas pueden incluir el postulado metodológico de la definición de conceptos de género y de 'leyes' como fin exclusivo no es un error más grave que la correspondiente suposición de signo opuesto: que cualquier fe metafísica en la 'libertad de la voluntad' excluye la aplicación de conceptos de género y de 'reglas' al comportamiento humano, y que la libertad de la voluntad humana está unida a una específica 'incalculabilidad' o, más en general, a cualquier especie de irracionalidad 'objetiva' de la acción humana". 28 Russell N. Hanson (1977: 77) remite -como Weber-también a Goethe para marcar el carácter teórico de la observación: "El ojo nunca podría ver el sol si no estuviera acostumbrado a él". "Lo que ve un hombre depende tanto de lo que mira como de lo que su experiencia visual y conceptual previa le ha preparado a ver", señaló, por su lado, Thomas Kuhn (1994: 179). Max Weber en español: inventario bibliográfico* Esta bibliografía no pretende ser exhaustiva. Recoge, no obstante, las más conocidas traducciones y permite reconocer los intereses que han dirigido la recepción de Weber en el mundo de habla hispana. Una mirada superficial muestra que aun cuando los trabajos más citados de la obra de Weber están traducidos, faltan por traducir la correspondencia, algunos libros de juventud, los escritos periodísticos, algunas reseñas e intervenciones públicas y algún texto de historia antigua. Ordeno estas traducciones por orden de aparición: la fecha inicial corresponde al año de publicación en castellano y la que va entre paréntesis al año de la edición alemana. HISTORIA DE UNA DOBLE RECEPCIÓN cierto
LA QUÍMICA, UNA INDUSTRIA ESTRATÉGICA Presidente de FEIQUE El Año Internacional de la Química es sin duda una excusa idónea para analizar la evolución de la industria química española en la primera década del siglo XXI, aunque realmente el gran cambio cualitativo y cuantitativo arranca unos años antes, a finales de los 90, cuando nuestro inicia la progresiva atracción de inversiones productivas de las principales multinacionales. Y todo ello a pesar de la entonces incipiente presión de economías emergentes que prometían un mercado de rápida expansión. A lo largo de esta década, las empresas han estado particularmente preocupadas por mejorar los factores de competitividad que facilitasen el acceso exitoso a los mercados, tanto los endógenos, aquellos que dependen de las empresas, como los exógenos, cuya responsabilidad recae en los poderes públicos, legislativos y ejecutivos, nacionales o internacionales. Respecto a estos últimos, básicamente la estrategia industrial de los países debe orientarse a facilitar una red de transporte de mercancías eficiente, una energía a coste competitivo, unos recursos humanos de calidad y un marco normativo justo y eficiente. Sólo quizá sea necesario reseñar que si en todos ellos hoy tenemos capacidad de mejora o al menos suficiente optimismo como para pensar que la actuación de quienes nos gobiernan se orientará de modo positivo, respecto al marco normativo el pesimismo es la nota predominante. Lo es porque el ejecutivo comunitario ha abandonado a la industria europea imponiendo permanentes restricciones, sobrerregulando a espaldas de criterios técnicos y científicos o imponiendo tasas e instrumentos recaudatorios que no auguran un gran futuro para ningún sector industrial en nuestro viejo continente. En el caso de España, si bien la mayoría de la normativa viene delimitada por Europa, tenemos también una capacidad asombrosa de empeorar lo malo y añadir algunas cualidades que nos son propias, como es la progresiva destrucción de la unidad del mercado en 17 áreas con 17 legislaciones diferentes, con la consiguiente inseguridad jurídica que proporciona a las empresas. Sin embargo, el sector ha convivido y convive con esta problemática amparado en un factor fundamental, y es que átomos y moléculas son las únicas herramientas de las que dispone el hombre para crear. La demanda de sustancias químicas, cada vez más innovadoras y seguras, hace que todos los sectores económicos deban recurrir a la química para resolver sus problemas o mejorar su posición competitiva. Si bien este incremento de la demanda global de productos oculta buena parte de nuestro diferencial competitivo, en la medida en que las economías emergentes sigan creciendo y mejorando, tendremos cada vez mayores dificultades para seguir generando riqueza y empleo en España. El presente artículo se divide en dos partes diferencias. La primera describe las principales macromagnitudes del sector químico con objeto de dotar al lector de elementos que permitan dilucidar su carácter estratégico, su fundamental contribución y su comportamiento ante una de las crisis económicas más graves que hayan acaecido. La segunda analizará las previsiones del sector químico tanto para el cierre de 2010 como para el ejercicio 2011, con el ánimo de cerrar esta primera década del siglo XXI. Entre los mercados extracomunitarios destacan Suiza (5,4%), Estados Unidos (4,7%), y los países del Norte de África (3,1%). Respecto a 2008, sólo los países asiáticos y los extracomunitarios incrementan su posición. A) radiografía de la industria quíMica esPañola Las importaciones experimentaron un retroceso aún más acusado que las exportaciones, rediciéndose prácticamente el 17% como consecuencia de la caída de la demanda interna. Origen de las Importaciones (Cuadro 6) La UE continúa siendo el principal punto de origen de las importaciones (73%), seguida del continente americano, de donde procede el 13%. Por países, Alemania (16%) y Francia (14%) aparecen como los países proveedores, destacando también Estados Unidos (11%) y Suiza fuera de las fronteras comunitarias. En 2009 y respecto a 2008, se reduce la importación desde Asia y se eleva la procedente de América. Penetración en los Mercados Exteriores (Figura 7) La capacidad exportadora o competitividad en los mercados exteriores se mide por el porcentaje de la cifra de negocios que se genera en el exterior. El importante proceso de internacionalización acometido en los últimos años en el sector ha permitido consolidar la presencia en los mercados exteriores, de modo que hoy, la industria química realiza en terceros países el 41,3% de sus ventas, a pesar de que la crisis ha reducido en 5 puntos este índice. Evolución de las Inversiones (Figura 15) Este incremento permitió continuar el avance del esfuerzo inversor, que registra en 2008 su máximo histórico, y que acumula un crecimiento del 63% desde 2000. Evolución del Empleo (Figura 13) El sector químico es un generador neto de empleo, ya que aporta más de 500.000 puestos de trabajo directos, indirectos e inducidos en España. B) PersPectivas de la industria quíMica esPañola Sirva como resumen inicial decir que las estimaciones realizadas por FEIQUE señalan la recuperación sostenida del sector en 2010, e incluso la previsión de alcanzar en 2011 máximos en parámetros tan significativos como la cifra de negocios y las exportaciones. No obstante, es necesario ser cautelosos, puesto que la recuperación del sector se basa mayoritariamente en su excelente comportamiento en los mercados exteriores mientras que la demanda y el consumo internos continúan mostrando señales alarmantes de debilidad. Tras la sucesiva caída de la actividad del sector en 2008 y 2009, período en el que acumuló un descenso productivo del 11%, 2010 se cerrará con el inicio de una recuperación estable de la actividad del 4% que continuará en 2011 con un nuevo incremento del 3%. Con estos datos, la recuperación completa de la actividad productiva deberá esperar a 2012, pero habrá recorrido gran parte del camino. Esta cifra supone acumular un crecimiento del 37,1% en dos años, y elevar al 50% el porcentaje de ventas que el sector químico realiza en mercados exteriores respecto al total, ratio que experimenta por tanto una mejora de 8 puntos en dos años. El crecimiento exportador resulta especialmente llamativo en el caso de la química básica, el subsector más castigado por la crisis, que elevará sus exportaciones un 44% en el período. Estos datos permiten afirmar que el sector químico se encuentra actualmente en la senda de la recuperación, que se logra de manera muy clara respecto a la cifra de negocios y las exportaciones, pero que deberá completarse cuando la demanda y el consumo internos comiencen a despegar. Si bien la producción continuará ligeramente por debajo de los niveles precedentes a la crisis, el efecto precios elevará la cifra de negocios un 8,4% en 2010 y un también notable 6,1% en 2011, lo que supondrá un incremento acumulado del 15% frente a la caída del 4,1% que se experimentó en 2008 y 2009. Así, el sector químico podría alcanzar a finales de 2011 unas ventas cercanas a 55.000 millones de Euros, lo que supondría una facturación 5.000 millones de Euros superior a la generada en el año precedente a la crisis, 2007. Paralelamente, el alto nivel de internacionalización del sector químico español y su capacidad de acceso a mercados exteriores han propiciado, ya desde el último trimestre de 2009 y especialmente a lo largo de 2010, un sobresaliente crecimiento de las exportaciones que se estima alcanzará el 17,4% al final del ejercicio, lo que elevará la cifra de ventas en el exterior a 23.100 millones de El Sector Químico en la Industria Española Asturias Castellón Cartagena Aragón Cantabria Figura DATOS CLAVE DE LA INDUSTRIA QUÍMICA ESPAÑOLA UN PILAR DE LA ECONOMÍA ESENCIAL PARA LA GENERACIÓN DE RIQUEZA Y EMPLEO Un generador de Riqueza El sector químico está compuesto por más de 3.400 empresas que, con una facturación anual de 48.000 millones de euros, generan el 10% del producto industrial Bruto español. Empleo estable y de calidad El sector químico genera más de 500.000 puestos de trabajo directos, indirectos e inducidos. El 88% de los contratos laborales del sector son de carácter indefinido, frente al 65% de la media nacional. El sector químico genera en los mercados exteriores más del 40% de las ventas, y se ha convertido en el segundo mayor exportador de la economía española con una cifra anual de exportaciones de 20.000 millones de euros. UN SECTOR QUE CONTRIBUYE AL DESARROLLO SOSTENIBLE Líder inversor en protección del medio ambiente Es el mayor inversor en protección medio ambiental, aglutinando el 20% de las inversiones nacionales en este ámbito. Un sector que mejora globalmente El químico es el único sector que dispone de un Programa Global para la mejora continua del medio ambiente, la seguridad y la salud, "Responsible Care", que actualmente ya aplica la industria química en 53 países, y que ha sido reconocido por Naciones Unidas por su contribución al Desarrollo Sostenible. Desde su aplicación en 1993 y por cada unidad producida, se han reducido un 83% lo vertidos y un 63% las emisiones contaminantes. Un sector que cumple con Kioto En el marco del Protocolo de Kioto, es el único sector que ha reducido sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero. El Índice de Frecuencia de Accidentes en las empresas que aplican Responsible Care es de 7,4 accidentes con baja por cada millón de horas trabajadas, un índice 7 veces menor que la media industrial, 5 veces menor que la media nacional, 3 veces menor que el sector servicios, y menor incluso al registrado en la Administración Pública o el Personal Doméstico. UN SECTOR QUE GARANTIZA LA CALIDAD DE VIDA A TRAVÉS DE LA INNOVACIÓN Más Química, Más Vida Los productos químicos son esenciales para garantizar la mejora continua de la calidad de vida, especialmente en áreas como la salud, la higiene y la alimentación. Gracias al desarrollo industrial de la química, la esperanza media de vida se ha duplicado en los últimos 100 años. El sector químico es el primer inversor privado en I+D+i, acumulando el 26% de todos los recursos destinados en España a esta área. Asimismo, 1 de cada 5 investigadores del sector privado trabaja en una empresa del sector químico. El Futuro empieza hoy El sector químico ha constituido la Plataforma Tecnológica de Química Sostenible, dedicada a fomentar la innovación en tres áreas fundamentales para el futuro (nanotecnología y tecnología de materiales/biotecnología industrial/diseño de nuevos procesos y productos), en la que participan más de 250 organismos dedicados a la investigación.
Después de dos años de estudios en el Departamento de Ingeniería Química de la Queen's University en Canadá, entró como Investigador en el CSIC en 1979. En 1987 pasó a ser Profesor de Investigación del CSIC. Desde 1990 dirige Instituto de Tecnología Química, Centro Mixto entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad Politécnica de Valencia. Trabaja en diseño molecular de catalizadores sólidos con especial énfasis en catalizadores micro y mesoporosos, y en procesos catalíticos sostenibles en los campos del refino de hidrocarburos y derivados de la biomasa, y química fina. Ha publicado más de 700 artículos en revistas internacionales, y ha escrito tres libros, varias revisiones. Es autor de más de 100 patentes, la mayor parte de ellas licenciadas a empresas y 11 de ellas en explotación comercial. Es miembro de la Real Academia de Ingeniería y Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España, de la Academia Europea, y de la National Academy of Engineering (USA). Ha recibido los premios Dupont (1995), el Premio Nacional de Tecnología "Leonardo Torres Quevedo" (1995), Premio de Investigación Iberdrola de Química (1998), Premio en Nuevas Tecnologías "Rey Jaume I", Premio G. Ciapetta, Houdry de la North American Catalyst Society, Premio "François Gault" de la European Catalysis Society (1998), Premio de Nuevas Tecnologías "Rey Jaume I" (2000), Premio Europeo de Catálisis "François Gault" (2001), Breck Award de la International Zeolite Association (2004), Medalla de Oro de la Real Sociedad Española de Química (2005), Premio Nacional de Ciencia y Tecnología de México (2006) Es Catedrático de Química Orgánica en la UCM. Su investigación se centra en la química covalente y supramolecular de nanoestructuras de carbono tales como fullerenos y nanotubos de carbono, sistemas ¦-conjugados como cables moleculares, y moléculas electroactivas, en el contexto de procesos de transferencia electrónica, aplicaciones fotovoltaicas y nanociencia. Ha sido profesor visitante en las universidades de California en Santa Barbara (UCSB) y en Los Angeles (UCLA) y en las de Su investigación científica se ha centrado en el estudio teórico de enlaces de hidrógeno inter-e intramoleculares, y reacciones en fase gas de cationes y dicationes metálicos con moléculas de interés bioquímico. Es autora de más de 300 artículos científicos y varios capítulos de libro. Se licenció en Ciencias Químicas, especialidad de Química Industrial, por la Universidad Complutense de Madrid, master en Consumo por la misma universidad, diplomado en Dirección de Producción, Tecnología y Operaciones por ICADE, y doctor en Ingeniería Química por la UCM. Actualmente es catedrático del Departamento de Ingeniería Química. Carlos Negro es presidente de la Asociación Nacional de Químicos de España (ANQUE) desde octubre de 2008 y del Foro Permanente Química y Sociedad desde marzo de 2010. Es catedrático de Química Inorgánica en la Universidad de Zaragoza. Es autor de 500 publicaciones científicas sobre compuestos organometálicos y catálisis homogénea, y coautor o coeditor de siete libros, Es "Series Editor" de Topics in Organometallic Chemistry y co-chairman del "Editorial Board" de ChemCatChem. Forma parte del Consejo Asesor de prestigiosas publicaciones científicas internacionales como Angewandte Chemie. Ha recibido prestigiosas distinciones y premios y es miembro de varias academias científicas, entre ellas las Academias Nacionales de Ciencias de Alemania y Francia. Es Doctor Honoris Causa por la Universidad de Rennes y ha sido distinguido como "Highly Cited Researcher". Actualmente es Presidente de la Asociación Europea de Ciencias Químicas y Moleculares (EuCheMS). Licenciado en Ciencias Matemáticas y Doctor en Ciencias Físicas por la Universidad de Granada. Astrofísico y Profesor de Investigación del CSIC inicia su carrera investigadora en el Instituto de Astrofísica de Andalucía (CSIC) en 1975, instituto que dirigió entre 1990 y 2004. Ha trabajado y colaborado en diversas instituciones: Max Plank Institut fuer Sonnensystemforschung, Universidad de Oxford, Istituto di Fisica dello Spazio Interplanetario, Observatorio de Meudon-Paris, Utah State University, European Science and Technology Center, Universidad de Berna, Universidad de Padova, entre otras. Actualmente es Presidente del CSIC desde abril de 2008. Sus principales campos de investigación son atmósferas planetarias, cuerpos menores y exploración del Sistema Solar. Con más de 200 publicaciones internacionales, es miembro de numerosas sociedades e instituciones y de la Academia Internacional de Astronáutica. Su labor de investigación ha sido reconocida con numerosas distinciones, entre otras de las Agencias Espaciales Norteamericana (NASA) y Europea (ESA). Nació en Canero (Asturias). Doctora en Ciencias por la Universidad Complutense de Madrid, 1963. Presidenta de la Fundación Severo Ochoa (1997-) y de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Gregorio Marañón (2001Marañón ( -2004)). Nombrada Marquesa de Canero por su valiosa entrega a la investigación científica sobre Biología Molecular (2008). Premio "A toda una vida profesional" de la Fundación Mapfre (2009). Presidenta del Real Patronato de la Biblioteca Nacional de España (2010-). Miembro del Consejo Editorial de 12 revistas Internacionales. Ha recibido numerosas Ayudas de Investigación, entre ellas de los Nacional Institutes of Health (1980Health ( -2004))
Consejo Superior de Investigaciones Científicas Real Academia de Ciencias Juan José López Velázquez Consejo Superior de Investigaciones Científicas Por lo tanto, cualquier lector de este número especial de ARBOR podría preguntarse las razones del título "Las matemáticas de Darwin". Es claro que Darwin no pretendía posiblemente usar las matemáticas para su teoría (aparte de las medidas que pudiera efectuar de los especímenes que examinaba, temperaturas o presiones atmosféricas), pero sí usó un instrumento que define en realidad muy bien a las matemáticas, como lo son las relaciones entre los objetos o entes bajo estudio. Muchos historiadores de la ciencia no aceptan el papel de las matemáticas en el origen de las especies, basándose en que Darwin hace argumentos inductivos mientras que las matemáticas son deductivas. Pero las matemáticas analizan relaciones e identifican patrones y hay mucho de esto en la obra darwiniana. Una interesante pregunta que nos podemos hacer es como hubiera Darwin formulado su teoría de la evolución si hubiera dispuesto de un buen bagaje matemático y lo hubiera utilizado con este propósito. En cualquier caso, anteriormente a las investigaciones de Darwin, algunos matemáticos habían ya introducido conceptos que han sido esenciales en el desarrollo de la biología y en particular de la teoría de la evolución, como Leonardo de Pisa (Fibonacci) con su cuestión acerca de la reproducción de los conejos que dio lugar a la famosa sucesión de Fibonacci (relacionada directamente con la proporción áurea y así con los problemas de optimización de espacio en el crecimiento y orientaciones en las hojas de las plantas, por ejemplo), o Robert Malthus y su teoría sobre el crecimiento de la población, o previamente a Malthus y clave para sus logros científicos, los trabajos sobre la función exponencial estudiada por Leonard Euler. Tras Darwin, en el siglo XX, se ha comenzado a utilizar las matemáticas cada vez más en campos como la ecología, la genética de poblaciones, la epidemiología, la dinámica celular, la evolución adaptativa, etc. Recordemos los trabajos de Gregor Mendel, quién aplicó sus conocimientos de probabilidades al problema de la herencia, temas desarrollados posteriormente por Ronald Aylmer Fisher (creador de la inferencia estadística), John Burdon Sanderson Haldane y Sewal Green Wright, considerados en gran medida como los fundadores de la genética evolutiva. Su influencia ha sido decisiva en la construcción de los actuales modelos en la evolución adaptativa. Un modelo alternativo a los modelos probabilísticos viene de la Teoría de juegos, creada por John von Neumann, y desarrollada en el libro "The Theory of Games and Economic Behavior", escrito junto con Oskar Morgenstern. La teoría de juegos se utiliza para explicar la capacidad de adaptación relacionada con la selección natural, y en este contexto la figura de John Maynard Smith jugó un papel decisivo, siendo el primero en aplicar la teoría de juegos al estudio de la biología evolutiva. Una relación indirecta de Darwin con las matemáticas la logró con su compañero de viaje, Robert FitzRoy, capitán del HMS Beagle (recomendamos a todos la lectura obligada del excelente libro de Harry Thompson, "Hacia los confines del mundo"). FittzRoy fue un pionero en las observaciones metereológicas e hizo de la predicción del tiempo una realidad, de hecho, su trabajo -obstaculizado por los intereses económicos de los propietarios de los pesqueros, que preferían el riesgo de naufragios a no salir a faenar-fue el germen de la actual y prestigiosa Oficina Meteorológica del Reino Unido. El 12 de febrero de 2009 se conmemoró el 200 aniversario del nacimiento de este naturalista genial, Charles Darwin. Coincidía también con el 150 aniversario de la publicación de su obra cumbre "El origen de las especies". Por ello, la International Union of Biological Sciences (IUBS), en su asamblea General celebrada en mayo de 2007, en Washington DC, USA, aprobó una resolución que establecía un programa para celebrar 2009 como el "Año de Darwin". Por su parte, el Consejo de la Division of History of Science and Technology (DHST) de otra importante unión científica, la International Union of History and Philosophy of Science, en su reunión de Atenas en diciembre de 2006, aprobó la propuesta de la Associação Brasileira de Filosofia e História da Biologia para celebrar 2009 como "Año Internacional de la Biología". Los matemáticos no podíamos dejar pasar la oportunidad de honrar a una figura científica que está a la altura de un Sir Isaac Newton o un Albert Einstein. La Biología Matemática es hoy en día una disciplina en plena ebullición, utilizando todas las vertientes de las matemáticas, desde los sistemas dinámicos hasta la teoría de juegos pasando por la sofisticación de la geometría algebraica o la practicidad de la Estadística. En este volumen el lector podrá encontrar ejemplos diversos de la presencia de las matemáticas en la Biología y en la moderna teoría de la evolución. En cuanto una disciplina comienza a utilizar las matemáticas es cuando se le puede dar de verdad el nombre de ciencia: puede desarrollar modelos, verificarlos y modificarlos convenientemente. Esto es lo que ha ocurrido con las Ciencias Biológicas y ha permitido su desarrollo esplendoroso. Y de paso han alimentado a las matemáticas con nuevos y desafiantes problemas. Sirva pues este número especial de ARBOR para mostrar y estimular, aunque sea modestamente, esta fructífera interacción.
Hace ya 150 años de la publicación de On the Origin of Species by Means of Natural Selection, el trabajo donde Charles Darwin proponía que todas las especies están relacionadas entre ellas a través del "árbol de la vida". Desde entonces, ha habido un creciente interés en biología por conocer este árbol de la vida, pero todavía quedan muchas lagunas por llenar y muchos aspectos por entender. En las últimas décadas, y muy especialmente desde la obtención de amplias bases de datos de genomas, la biología evolutiva ha empezado a interactuar con ciertas áreas de las matemáticas. Aunque J. M. Smith ya apuntaba que el álgebra también sería fundamental para la biología comparativa: "if you can' t stand algebra, keep out of evolutionary biology", no ha sido hasta el nuevo milenio que la geometría algebraica ha empezado a tener un papel destacado. En este artículo damos una idea sobre cómo interactúan la biología (particularmente la filogenética) y la geometría algebraica y mostramos nuevos resultados sobre datos simulados que prueban que esta interacción es potencialmente fructífera. La filogenética actual pretende inferir las relaciones ancestrales (llamadas filogenias) entre especies actuales a partir de sus genomas 1. Las filogenias se representan generalmente mediante un árbol (con o sin raíz) donde las hojas se etiquetan con las especies actuales, los nodos internos representan ancestros comunes y las ramas entre los nodos los procesos evolutivos entre las especies representadas por éstos. La longitud de las ramas representa la distancia evolutiva entre las especies que aparecen en los extremos de la rama o, dicho de otra forma, la cantidad de mutaciones que se han producido entre las dos especies (véase Figura 1). Existen diversas aproximaciones para reconstruir árboles filogenéticos. Algunos métodos se basan en modelos evolutivos preestablecidos, mientras que otros definen distancias entre especies que luego se utilizan para establecer el árbol filogenético. Dentro de este grupo, uno de los métodos más usados es el Neighbor-Joining (véase [SN87]). Dentro del primer grupo, el algoritmo de Felsenstein para obtener el árbol que maximiza la verosimilitud de un modelo evolutivo probabilístico es uno de los métodos más conocidos (véase [Fel81]). Algunos modelos evolutivos permiten además la utilización de resultados y técnicas procedentes de la geometría algebraica, así que nosotros nos centraremos en estos modelos. Aunque existen métodos de reconstrucción filogenética bastante fiables (hay estudios hechos con datos simulados) bajo ciertas hipótesis evolutivas, muchos de ellos no son fiables en modelos con un gran número de parámetros. Por ejemplo, se ha demostrado (véase [GG98, YY99]) que las velocidades de mutación de las especies pueden diferir en las distintas ramas del árbol (en este caso, hablamos de un árbol no homogéneo). Cualquier modelo que contemple esta posibilidad involucra un gran número de parámetros con la dificultad computacional que esto lleva consigo, así que los modelos usados normalmente en filogenética involucran sólo árboles homogéneos. Es en este punto dónde puede resultar crucial la contribución de la geometría algebraica. Los métodos basados en geometría algebraica no resultan penalizados por el número de parámetros y, como ya mostramos en [CFS07], incluso pueden dar lugar a mejores resultados sobre árboles no homogéneos. En este artículo explicamos nuevos resultados teóricos que mejoran los métodos de reconstrucción filogenética basados en geometría algebraica (véase [CFS08], [CF10]), y probamos mediante simulaciones que estas mejoras teóricas conllevan mejoras en la práctica. Árbol filogenético de diversas especies de mamíferos Detallamos ahora la estructura del artículo. En la siguiente sección presentamos algunos de los modelos evolutivos algebraicos más utilizados y discutimos por qué razón la utilización de la geometría algebraica para su estudio puede ser de gran utilidad en problemas complejos de filogenética. En la sección 3 damos una idea de los resultados teóricos de geometría algebraica que permiten mejorar los métodos de reconstrucción filogenética basados en geometría algebraica. En la última sección mostramos nuevos resultados sobre el uso de métodos algebraicos en datos simulados. Modelos de evolucIón y varIedades algebraIcas Para representar el proceso de evolución entre especies vamos a dar un modelo estadístico bajo las siguientes hipótesis: (i) Los árboles son binarios, es decir, de la raíz del árbol salen dos ramas y cada rama se divide en dos más hasta llegar a las hojas. Normalmente no es posible inferir a partir de los datos la posición de la raíz del árbol, por lo que los métodos filogenéticos reconstruyen árboles sin raíz. Sin embargo, en esta sección consideraremos árboles con raíz, pues son más intuitivos y pueden facilitar la comprensión de lector. (ii) La evolución de la especie asociada a un nodo del árbol sólo depende de la especie representada en el nodo inmediatamente superior. (iii) Las mutaciones ocurren aleatoriamente y la probabilidad de que se produzca una mutación es siempre positiva. (iv) Las distintas posiciones de la cadena de ADN evolucionan de forma independiente y bajo las mismas probabilidades de mutación. Como es habitual en filogenética, supondremos que partimos de un alineamiento de las secuencias de ADN de las especies. Debido a diversos procesos de mutación, supresión o inserción de nucleótidos, las secuencias de ADN de un mismo gen procedente de varias especies no son idénticas en general, sino que presentan zonas parecidas y zonas que directamente no se pueden comparar. Incluso, las zonas parecidas pueden no encontrarse en el mismo lugar del genoma (por ejemplo, los genomas de distintas especies tienen distinto número de nucleótidos, de cromosomas y de genes). Por este motivo, antes de estudiar las relaciones ancestrales entre dos especies es importante conocer qué partes del genoma se corresponden. Esta información se recoge en un "buen alineamiento" de las secuencias de ADN a considerar: cada columna representa los nucleótidos en las secuencias que han evolucionado a partir de un mismo nucleótido en el ancestro común. Ejemplo: Supongamos que partimos del siguiente alineamiento de secuencias La probabilidad de obtener este alineamiento varía en función del árbol filogenético que relaciona las especies (ver figura 2) y entendemos que el árbol correcto es aquél que maximiza esta probabilidad. Nuestro objetivo sería pues conocer el árbol correcto para el alineamiento dado. A cada vértice i le asignamos una variable aleatoria X i discreta que toma valores en el conjunto de los 4 nucleótidos, que representamos mediante {A, C, G, T}. Podemos entender que cada columna del alineamiento es una cierta observación del vector aleatorio X = (X 1, X 2, X 3 ), por lo que a las variables aleatorias X i en las hojas del árbol las llamaremos variables "observadas". Por su parte, las variables aleatorias en los nodos interiores son "ocultas" puesto que no disponemos de observaciones de ellas. Siguiendo un proceso de Markov, asociamos una matriz S e a cada rama e. Las entradas de S e son las probabilidades P (x|y,t e ) de que un nucleótido y en el nodo padre sea sustituido por un nucleótido x en el nodo hijo a lo largo del proceso evolutivo representado por la rama e. La longitud t e de la rama representa la distancia evolutiva entre especies, luego a mayor t e mayor serán las probabilidades de que se produzca alguna mutación...., f r (p) = 0} para ciertos polinomios f 1,..., f r; decimos entonces que f 1,..., f r definen la variedad V M (T ). La imagen de una aplicación polinomial no es en general una variedad algebraica, pero siempre podemos considerar la menor variedad algebraica que contiene la imagen. De hecho, la imagen de j T comprende "casi todos" los puntos de la variedad V M (T ); el resto de puntos pertenecen a una variedad algebraica de dimensión menor; en tal caso decimos que la imagen de j M T es un abierto denso de V M (T ). Si un polinomio f se anula sobre todo punto de la imagen de j M T (o equivalentemente sobre la variedad V M (T )) entonces f es una relación que cumplen las probabilidades teóricas p,...,, independientemente de los parámetros del modelo de las que proceden. En cierta forma f es "invariante". Los biólogos Cavender, Felsenstein y Lake en los años ochenta propusieron la siguiente definición (cf. Dado un árbol filogenético T de n hojas y un modelo evolutivo M, los polinomios que se anulan sobre cualquier punto p de V M (T ) se llaman invariantes de T. Los polinomios que se anulan sobre todos los puntos de V M (T ) pero que no se anulan sobre todos los puntos de V M (T') para algún otro árbol T' de n hojas se llaman invariantes filogenéticos de T. Los invariantes filogenéticos permiten distinguir entre distintos árboles y, por lo tanto, pueden ser usados para inferir la topología del árbol filogenético. Si bien la longitud de las ramas del árbol también es de gran interés para los biólogos, en este artículo nos centramos en recuperar la topología del árbol, es decir, en la forma del árbol con los nombres de las especies a considerar en las hojas (en términos matemáticos, hablamos de la topología del grafo del árbol con las hojas etiquetadas). Los invariantes han sido usados para estudiar la adecuación del modelo escogido y también para deducir divisiones ancestrales entre grupos de especies ( [San90]). No ha sido hasta muy recientemente que los matemáticos han comenzado a interesarse por esta aplicación de la geometría algebraica en la filogenética y a estudiar la geometría de estas variedades. Para cualquier árbol T de 3 hojas (véase figura 2) bajo el modelo de Jukes-Cantor las siguientes igualdades (que se pueden deducir fácilmente de la simetría de las matrices de sustitución) dan lugar a invariantes de T: donde pxyz T denota la probabilidad de observar x, y, z en las hojas Gorilla gorilla (X 1 ), Pan troglodytes (X 2 ) y Homo sapiens (X 3 ) del árbol T respectivamente: Si denotamos p = (p A, p C, p G, p T ) la distribución de nucleótidos en la raíz, considerando el proceso de Markov (hipótesis (ii)) en el árbol de la figura 3, la probabilidad de observar los nucleótidos x, y, z en las hojas se expresa en función de las entradas de las matrices de sustitución de la siguiente forma: De esta forma el modelo de Jukes-Cantor en un árbol de tres hojas (con raíz) tiene asociada la siguiente aplicación polinomial: Al considerar distintos valores para los parámetros del modelo obtenemos distintos puntos en el espacio de llegada. Todos estos puntos están sobre una variedad algebraica que denotamos por V M (T ). Una variedad algebraica es un conjunto de puntos que son solución de un sistema de ecuaciones polinómicas: riantes asociados a un árbol (incluso para modelos sencillos como Jukes-Cantor). Necesitamos resultados teóricos que proporcionen algoritmos para obtener los invariantes filogenéticos necesarios. En esta sección explicamos los resultados más relevantes que hemos obtenido en este sentido y aquéllos que serán usados en la siguiente sección. A partir de ahora, todos los árboles que aparecen son árboles trivalentes y sin raíz, esto es, en cada vértice interior del árbol concurren exactamente tres ramas. Para n  3, denotaremos por  n el conjunto de las topologías posibles de árboles de n hojas, trivalentes, etiquetados y sin raíz. Por ejemplo, si n = 4, la figura 4 muestra las tres topologías posibles en  4 con hojas etiquetadas por {1, 2, 3, 4}. Sea T un árbol filogenético de n especies evolucionando bajo un modelo M de los mencionados más arriba. Entonces existe un algoritmo que permite obtener una lista completa de los invariantes asociados a T a partir de los invariantes de un árbol de 3 hojas bajo el modelo M y de ciertas restricciones para el rango de matrices asociadas a las ramas de T. Estas restricciones se traducen en ecuaciones algebraicas que llamaremos "invariantes de ramas". Estos 60 invariantes algebraicos se anulan sobre la variedad asociada a cualquier árbol de 3 hojas (véase figura 2) bajo el modelo de Jukes-Cantor, luego no son invariantes filogenéticos. Sin embargo, para cualquiera de los tres árboles T existen polinomios de grado 3 que se anulan en V M (T ) pero no se anulan sobre las variedades de los otros dos árboles. Se trata, por tanto, de invariantes filogenéticos. Dado un alineamiento de n especies, denotamos por r x 1...x n la frecuencia relativa de aparición de la n-upla x 1,. y 0 para cualquier otra combinación de nucleótidos. Si el alineamiento se hubiera generado siguiendo uno de los árboles de la figura 2 bajo uno de los modelos descritos, los invariantes filogenéticos se anularían sobre el vector de frecuencias relativas r = (r AAA,...., r TTT ), o equivalentemente, r sería un punto de la variedad algebraica asociada. En la práctica, es claro que el genoma de la especies no evoluciona siguiendo ningún modelo evolutivo sobre un árbol filogenético. De todas formas, si el modelo evolutivo es apropiado al alineamiento dado, es de esperar que al evaluar los invariantes filogenéticos del árbol "correcto" sobre las frecuencias relativas obtendremos valores cercanos a 0. Se hace necesario por tanto proponer métodos para la inferencia del árbol correcto en esta situación. Algoritmos basados en geometría algebraica para reconstrucción filogenética han sido descritos en [Eri05] y [CGS05]. Para árboles de 4 hojas o más no es factible usar programas de álgebra computacional para encontrar todos los inva- Los dos resultados anteriores se centran en buscar listas de invariantes, sin preocuparse si estos invariantes son filogenéticos o no. Sin embargo, para resolver problemas de reconstrucción filogenética sólo los invariantes filogenéticos tienen interés. En un estudio reciente nos hemos centrado en encontrar los invariantes filogenéticos de V M (T) para cualquier modelo M y cualquier topología de árbol sobre n hojas. Para ello, nos hemos inspirado en el siguiente resultado combinatórico. Sea T el grafo de un árbol binario. Entonces T se puede reconstruir conociendo sólo las biparticiones de las hojas de T que inducen sus ramas. En vista de este resultado, es natural esperar que, para aplicaciones en reconstrucción filogenética, sólo sea necesario considerar los invariantes de rama mencionados más arriba. Esto es lo que probamos en [CF10]. Sea T un árbol filogenético de n especies evolucionando bajo un modelo equivariante M de los considerados en este artículo. Para aplicaciones en reconstrucción filogenética es suficiente considerar los invariantes de rama del árbol T. Más concretamente: Sea  n el conjunto de topologías de árboles binarios de n hojas. Existen abiertos densos U T  V M (T) para cada T   n tales que, si p es un punto en U T U T, entonces p pertenece a V M (T 0 ) si y sólo si p es anulado por todos los invariantes de ramas de T 0. Este resultado nos dice que es suficiente utilizar los invariantes de rama para construir el árbol correcto. En particular, no es necesario conocer todos los invariantes de un árbol de 3 hojas mencionado anteriormente. Antes de enunciar el resultado, recordemos que la codimensión de una variedad algebraica es la dimensión del espacio ambiente menos la dimensión de la variedad. Es importante notar que para definir cualquier variedad algebraica, se necesitan como mínimo tantos polinomios como la codimensión de la variedad. En el caso de una variedad algebraica asociada a un árbol de n hojas que evoluciona bajo el modelo de Kimura con 3 parámetros (K3), esta codimensión viene dada por Aunque el siguiente resultado hace referencia exclusivamente al modelo de Kimura con 3 parámetros, es de esperar que resultados análogos sean ciertos también para otros modelos algebraicos. En la siguiente sección probaremos que en datos simulados sobre árboles de 4 hojas es efectivamente suficiente considerar estos invariantes. Sea T un árbol filogenético de n especies evolucionando bajo el modelo Kimura 3-parámetros. Los puntos de V(T) que tienen significado biológico 2 están contenidos en un abierto denso donde la variedad puede ser definida por 4 n -3(2n -3) invariantes. Además presentamos un algoritmo que permite obtener una lista completa de invariantes con esta propiedad. Sea T un árbol de 4 hojas sin raíz evolucionando bajo el modelo Kimura 3-parámetros. Mediante programas de álgebra computacional se puede comprobar que una lista completa de invariantes de la variedad V (T ) está formada por 8002 polinomios (véase Small Trees webpage). Sin embargo, usando este resultado podemos afirmar que para aplicaciones a la biología es suficiente considerar 48 invariantes (véase [CFS08]). Output: El árbol T i con menor s(T i ). Para aplicar los resultados teóricos de la sección anterior usaremos este algoritmo en tres versiones distintas (siempre considerando el modelo Kimura 3-parámetros): I i es una colección completa de invariantes de V(T i ) (véase Teorema 3.1). En nuestro caso ésta está formada por los 8002 polinomios mencionados en el Ejemplo 3.3. I i son los 48 polinomios mencionados en el Ejemplo 3.3 para cada árbol T i (véase Teorema 3.2). I i son los 36 invariantes de ramas mencionados en el Ejemplo 3.6 para cada árbol T i (véase Teorema 3.5). Para poner a prueba estar 3 versiones del algoritmo, usamos la idea de J. Huelsenbeck [Hue95] que establece un espacio de árboles donde examinar la eficacia de distintos algoritmos. Lo describimos a continuación. Fijamos la topología T 1 y denotamos por a la longitud de las dos ramas inferiores y la rama interior y por b la longitud de las dos ramas superiores (véase figura 5). Al variar a y b entre 0.01 y 0.75 obtenemos el espacio de árboles representado a la derecha de la figura 5. Luego, para cada par (a, b) y para cada longitud prefijada l y Ejemplo 3.6. Continuando con el Ejemplo 3.3, sea T un árbol de 4 hojas sin raíz evolucionando bajo el modelo Kimura 3-parámetros. Entonces de los 48 invariantes del Ejemplo 3.3 sólo 36 son invariantes filogenéticos. En la siguiente sección usaremos estos invariantes en simulaciones y mostraremos cómo en efecto es suficiente considerar los 36 invariantes filogenéticos. En esta sección presentamos la aplicación de los teoremas anteriores en un estudio con simulaciones en los árboles de 4 hojas sin raíz sobre el modelo de Kimura 3-parámetros. Para ello usaremos el algoritmo presentado en [CGS05] que se resume como sigue. Sean T 1, T 2, T 3 las tres topologías posibles de árboles de 4 hojas sin raíz con hojas etiquetadas por {1, 2, 3, 4} (véase figura 4). Algoritmo de reconstrucción filogenética Input: Un alineamiento de las especies 1, 2, 3, 4 y una colección de invariantes I i para cada árbol T i, i  {1, 2, 3}. Procedimiento: sea p el punto cuyas coordenadas son las frecuencias relativas de las columnas del alineamiento con la ayuda del programa Seq-Gen [RG97], generamos 1000 alineamientos de secuencias de longitud l procedentes del árbol T 1 con estas longitudes de rama. Mediante la escala de grises, representamos la proporción de aciertos obtenida por el algoritmo a la hora de escoger el árbol T 1 como el árbol correcto, de forma que tonalidades oscuras representan mayor éxito que tonalidades más claras. De esta forma, el color negro en un punto (a, b) indica que el algoritmo ha elegido el árbol T 1 el 100% de las veces, mientras que el color blanco indica que no lo ha elegido nunca. Podemos ver claramente que el Teorema 3.2 no sólo sirve para dar un algoritmo mucho más rápido puesto que reduce el número de invariantes sino que también nos proporciona un algoritmo mucho más eficiente. Por otra parte vemos que considerar sólo invariantes de rama como proponemos en el Teorema 3.5 proporciona un algoritmo (A3) igual de eficiente que el algoritmo A2 pero más rápido (dado que se usan menos invariantes). Aunque estas simulaciones muestran claramente cómo los resultados teóricos de la sección 3 mejoran la eficiencia y eficacia del algoritmo, es necesario comparar este algoritmo con los métodos usados por biólogos. Uno de ellos es el método de Neighbor-joining [SN87] basado en. "Phylogenetic ideals and va-algoritmo A3 (línea continua) y de Neighbor-joining (línea discontinua). Aunque todavía hay que mejorar el algoritmo presentado aquí (o incluso sería mejor dar un algoritmo totalmente nuevo basado en invariantes filogenéticos) y hacer simulaciones sobre árboles con mayor número de hojas, los resultados mostrados en este artículo sugieren cuáles son los invariantes que realmente hay que usar y en qué casos pueden ser más eficaces los algoritmos basados en invariantes que los métodos de reconstrucción filogenética comúnmente usados. un algoritmo voraz de construcción iterativa de cerezas en el árbol. Éste es un algoritmo muy eficaz y en árboles homogéneos nuestro algoritmo A3 no supera de ningún modo al Neighbor-joining. Sin embargo, presentamos aquí un estudio con datos simulados que muestra que el algoritmo A3 es potencialmente mejor que Neighborjoining en árboles no homogéneos. Usamos el árbol no homogéneo de 4 hojas descrito en la figura 3 de [CFS07] y producimos para cada longitud l  {100, 200,..., 1000} un alineamiento de secuencias evolucionando bajo este árbol. En la gráfica de la figura 7 vemos la eficacia del
RESUMEN: En esta nota repasamos algunos modelos basados en individuos para describir el movimiento colectivo de agentes, a lo que nos referimos usando la voz inglesa swarming. Estos modelos se basan en EDOs (ecuaciones diferenciales ordinarias) y muestran un comportamiento asintótico complejo y rico en patrones, que mostramos numéricamente. Además, comentamos cómo se conectan estos modelos de partículas con las ecuaciones en derivadas parciales para describir la evolución de densidades de individuos de forma continua. Las cuestiones matemáticas relacionadas con la estabilidad de de estos modelos de EDP's (ecuaciones en derivadas parciales) despiertan gran interés en la investigación en biología matemática.
Sin embargo, la vasta evidencia experimental acumulada a lo largo de las últimas décadas indica, sin lugar a dudas, que algunas de las hipótesis de esos modelos clásicos necesitan una profunda revisión. La viabilidad de los organismos no depende de un único genotipo óptimo. El descubrimiento de enormes conjuntos de genotipos (o redes neutras) que dan lugar al mismo fenotipo -en última instancia, al mismo organismo-revela que, con una gran probabilidad, se puede encontrar soluciones funcionales muy diferentes, acceder a ellas y fijarlas en una población, mediante una exploración "a coste cero" del espacio genómico. Esta "evolución en la trastienda" podría ser la respuesta a algunos de los enigmas evolutivos a los que se enfrenta la teoría evolutiva, tales como los rápidos procesos de especiación que se observan en el registro fósil precedidos de largos períodos de estasis.
En este trabajo revisamos brevemente las propiedades de las superficies que crecen de forma radial y su conexión con el crecimiento biológico. Nos vamos a concentrar en modelos simplificados que resultan de la abstracción de sólo considerar el crecimiento del dominio y no la curvatura de la interfaz. Las ecuaciones lineales se pueden resolver exactamente y la fenomenología del crecimiento puede ser inferida de las soluciones explítas. Las ecuaciones no lineales dan lugar a interesantes problemas abiertos que vamos a resumir aquí. |'| |'|, h y t h y t h y t y y t y y F t t F t t t t x y h y t dy
Durante la última década se han incrementado considerablemente las interacciones entre biólogos y matemáticos. El número de participantes en las reuniones científicas dedicadas a la biología teórica o a biología matemática ha crecido exponencialmente durante los últimos años. Existen varias razones que explican el enorme desarrollo que ha experimentado en los últimos años este área de investigación. Posiblemente la más importante sea el gran desarrollo que han experimentado las técnicas experimentales que se aplican en la biología durante las últimas décadas. En el último medio siglo se ha logrado desentrañar la estructura detallada de numerosas "máquinas biológicas". En la actualidad resulta también posible seguir con un considerable grado de detalle la dinámica de numerosas biomoléculas que juegan un papel esencial en los organismos vivientes. Por otra parte se ha obtenido el genoma completo de varios organismos y se está comenzando a obtener una gran cantidad de información cuantitativa sobre numerosos sistemas moleculares de la biología. Esta explosión de datos experimentales ha despertado un gran interés entre numerosos físicos y matemáticos. Estas comunidades científicas llevan empleando sofisticadas herramientas matemáticas desde hace generaciones y son conscientes de lo mucho que dichas técnicas han contribuido para mejorar la comprensión que tenemos en la actualidad de los problemas físicos y químicos. Muchas de las leyes fundamentales de estas ciencias no pueden ni siquiera formularse sin emplear un lenguaje matemático bastante sofisticado. ¿Podría haber nuevas leyes científicas, que están aún por descubrir y a las que sólo se podría acceder repensando los problemas biológicos con la precisión y el grado de formalización que emplean habitualmente los científicos que trabajan en las ciencias exactas? En las siguientes páginas se describirán algunas pocas áreas concretas en las que físicos y matemáticos están tratando de emplear su forma de abordar los problemas para tratar de comprender mejor los problemas biológicos. Estas áreas no son ni muchos menos las únicas. En la actualidad hay una enorme cantidad de investigadores, procedentes de 1. La reLación entre bioLogía y matemáticas es bastante más antigua de Lo que a veces se dice... La relación entre las matemáticas y la biología no es nueva en absoluto. Tampoco lo es el área de conocimiento que se suele denominar Biología Teórica. Es interesante observar que E. Schrödinger ya se preguntaba en 1944 si para comprender sistemas biológicos bastaría con emplear las leyes físicas descubiertas hasta entonces o si sería necesario hallar nuevas leyes que fuesen aplicables a sistemas que tienen la peculiar organización que tienen los átomos y moléculas de los sistemas biológicos. Como también observaba E. Schrödinger las leyes y regularidades de la física se han obtenido en numerosos casos estudiando materiales inorgánicos cuya estructura es completamente distinta de la de los sistemas biológicos (cf. [26]). El estudio de problemas biológicos estimuló y promovió el descubrimiento de muchas de las leyes fundamentales de la Mecánica. Esto incluye algunas de las primeras investigaciones sobre resistencia de materiales, el estudio de los flujos viscosos en tubos o el principio de conservación de la energía (cf. [14]). Por ejemplo, Galileo formuló algunos argumentos de análisis dimensional en los que mostraba que las dimensiones de los organismos biológicos no pueden crecer de forma arbitraria debido a los límites impuestos por la resistencia de los materiales de los que estan formados los seres vivos. Es llamativo que existan conexiones entre la biología y la teoría de números. Leonardo da Vinci o Goethe se interesaron por el problema de la filotaxis, es decir, en el estudio de la disposición geométrica de las algunas estructuras de las plantas, tales como ramas, semillas y otras semejantes. Hace siglos que se observó que en muchas plantas dichas estructuras se sitúan en ciertos puntos que están contenidos en unas curvas espirales, y que el número de dichas curvas, que puede variar de unas partes de la planta a otras, en muchas plantas es un número de la sucesión de Fibonacci {1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89...}. Estas espirales son particularmente visibles, por ejemplo en los girasoles o en las piñas. Una explicación convincente de este fenómeno se ha obtenido muy recientemente (cf. [10]). Los autores de este trabajo demostraron que la sucesión de Fibonacci aparece espontáneamente en algunos sistemas dinámicos que simulan la forma en la que se sitúan, por ejemplo, las semillas de las plantas. Más aún, dichos autores obtuvieron sistemas puramente mecánicos, sin relación ninguna con la biología en las que un conjunto de gotas fluidas se situaban en estructuras espirales análogas a las observadas en las plantas. Una recopilación de muchas de las investigaciones realizadas hasta el primer tercio del siglo XX tratando de explicar las regularidades biológicas con ayuda de argumentos matemáticos se puede encontrar en el famoso libro [8]. Algunos de los muchos problemas que se estudian en dicho libro son, por ejemplo, el estudio de las formas de algunos organismos sencillos (y pequeños) en los que las fuerzas de tensión superficial juegan un papel dominante, la descripción de las formas espirales que aparecen en numerosos organismos tales como los moluscos, la comparación de las diferentes teorías postuladas para explicar la formación de las colmenas de las abejas. En este interesante ejemplo se forman estructuras con una simetría hexagonal global que aparece a partir de la interacción de una gran cantidad de dinámicas individuales que por sí mismas no darían lugar a dicha simetría. En [8] se estudia también el empaquetamiento óptimo de células individuales sometidas a fuerzas de presión externa, etc., la ley de Murray que describe la ley de potencias a la que deben de ajustarse los radios de las arterias y capilares para obtener la máxima eficiencia en el transporte del flujo sanguíneo en los animales, etc. El libro [8] es una interesante muestra de la gran cantidad de problemas biológicos que habían sido estudiados usando matemáticas ya en el siglo XIX y comienzos del XX. Una gran parte del libro examina el efecto que tienen las leyes de la mecánica en las formas de los organismos biológicos. No es por ello casual que el área de la biología en donde posiblemente existe un mayor grado de matematización sea la biomecánica, un tema al que me referiré con más detalle posteriormente. Hay otras muchas áreas de biología que han tenido interacciones relevantes con la matemática en el pasado. En particular, no ha sido inusual que el estudio de problemas matemáticos motivados por la biología haya producido progresos relevantes en matemáticas. El estudio de la genética de poblaciones estuvo en el origen muchos importantes avances en estadística obtenidos por R. A. Fisher. El estudio de la dinámica de poblaciones ha producido interesantes avances en la teoría de ecuaciones diferenciales ordinarias. A. M. Turing descubrió una famosa inestabilidad que lleva su nombre (cf. [29]) que puede tener lugar en los sistemas de ecuaciones diferenciales que describen reacciones químicas combinadas con procesos de difusión tal y como sucede frecuentemente en sistemas biológicos. El estudio del sistema de ecuaciones formulado por Hodking-Huxley para describir la propagación de señales químicas y eléctricas en el axón del calamar gigante ha dado lugar al desarrollo de diferentes técnicas para el estudio de ecuaciones en derivadas parciales... estocasticidad: Procesos con Pocas moLécuLas Numerosos procesos biológicos tienen lugar en regiones de dimensiones tan pequeñas que los efectos de las moléculas individuales juegan un papel esencial. Consideremos por ejemplo el caso de E. coli. Esta bacteria es uno de los "organismos modelo" que han sido estudiados por los biólogos con gran detalle. En particular, un proceso biológico para el que se puede obtener información a partir del estudio de este organismo es el de la movilidad celular. La bacteria E. coli se mueve mediante la propulsión que le suministra un conjunto de flagelos (entre 4 y 10) situados en la parte posterior de la célula. Entender la forma detallada en la que el movimiento flagelar produce la fuerza de propulsión que mueve a la bacteria es una cuestión interesante de mecánica de fluidos que ha recibido una considerable atención en el pasado y que fue resuelta hace varias décadas. Un aspecto esencial de este problema es que, debido a la pequeñez de la bacteria, su movimiento tiene lugar a números de Reynolds muy pequeños, o dicho en términos menos técnicos, las fuerzas de viscosidad del fluido son mucho más importantes que la inercia del movimiento. Resultados clásicos de mecánica de fluidos, que pueden encontrarse en los libros de texto, establecen que la fuerza de fricción, cuando el número de Reynolds es muy pequeño, es proporcional a la velocidad, y es mayor para un cilindro que se mueve perpendicularmente a su eje que para un cilindro que se mueve paralelamente a su eje. Cuando los flagelos producen el desplazamiento de la bacteria tienen una forma aproximadamente helicoidal en la parte posterior de la bacteria, y realizan un movimiento de rotación en torno al eje de dicha hélice. Es fácil ver que en ese movimiento los flagelos no se mueven con relación al fluido ni paralelamente ni perpendicularmente a su eje, sino con una combinación de ambos movimientos. La diferencia de fuerzas de fricción para estos tipos de movimiento que fue mencionada anteriormente tiene como consecuencia que la fuerza neta experimentada por el flagelo no sea opuesta al movimiento de rotación del flagelo, sino que tiene una componente adicional en la dirección hacia la que esta orientada la célula. Dicha componente adicional es la que proporciona la propulsión celular. Una descripción más detallada de este mecanismo se encuentra en [5], [30]. El efecto de la estocasticidad que se mencionaba en el título de esta sección no aparece, sin embargo, en el estudio de la propulsión mediante flagelos, que es un problema que puede estudiarse en gran parte mediante las ecuaciones clásicas de la mecánica de fluidos, sino en otra parte del problema, concretamente en la detección de las señales que indican a la célula la dirección hacia la que debe moverse. Los flagelos tienen dos formas distintas de moverse. Puede ocurrir que todos los flagelos roten de forma coordinada, o por el contrario puede suceder que los flagelos se muevan de forma independendiente y descoordinada. En el primer caso, la célula se mueve en forma aproximadamente rectilínea y se suele decir que la bacteria "corre". En el segundo caso la bacteria se mueve de forma esencialmente aleatoria, sin ninguna orientación definida y se suele decir que "da tumbos". El que la bacteria se mueva de una u otra forma depende del grado de ocupación de unos receptores químicos situados en la superficie de la célula. Dichos receptores miden la cáLcuLo de ProPiedades efectivas de sistemas bioLógicos formados Por numerosas Piezas simiLares Son innumerables las estructuras biológicas que están formadas por un elemento que se repite un gran número de veces, pero en donde la estructura actúa de forma colectiva mediante la acción coordinada de las diferentes piezas individuales. Piénsese por ejemplo en los estomas de las hojas de las plantas, los conos y bastones que actúan como receptores de la luz en la retina, la estructura celular de los tejidos, los cilios que propulsan a muchas células... Durante los últimos cincuenta años los matemáticos han desarrollado un conjunto de técnicas para estudiar el comportamiento colectivo de sistemas formados por múltiples piezas individuales que se conocen con el nombre de métodos de homogenización. Dichos métodos se han aplicado con éxito en el estudio de las propiedades de medios materiales, y recientemente han comenzado a ser usados en el estudio de alguno de los sistemas biológicos mencionados arriba (cf. [3]). Un ejemplo de sistema biológico que puede estudiarse empleando las ideas de la teoría de homogenización, que es particularmente atractivo por varias razones, es el estudio de la forma en la que los receptores de una célula capturan una sustancia química. Es bastante frecuente que una célula que precisa obtener un tipo específico de molécula que se encuentra distribuida en su entorno disponga de un conjunto de receptores, que típicamente son otra molécula o un grupo molecular, y que tienen una gran afinidad química por la molécula que se pretende capturar. ¿Cuál es la disposición y el número óptimo de receptores que permiten atrapar la sustancia química externa de la forma más eficaz posible? La respuesta a este problema tal y como está planteado sería la de recubrir toda la superficie celular de receptores, pero en ese caso quedaría poco espacio para otras estructuras. ¿Es posible conseguir un grado de eficiencia razonable en la captura de sustancias externas sin recubrir toda la superficie celular? La solución de este problema puede encontrarse en [5] en donde se estudia esta cuestión suponiendo que la célula es esférica. La geometría no esférica puede estudiarse de forma similar, incrementando algo las dificultades técnicas, pero no el resultado esencial. El análisis de [5] llega a una conclusión interesante. Supongamos que el radio de la célula es R y concentración externa a la célula de ciertas sustancias químicas que la bacteria necesita para sobrevivir. La más estudiada de estas sustancias se denomina aspartato. Es precisamente en este proceso de medición donde aparecen los efectos de estocasticidad. En efecto, las bacterias de E. coli son muy pequeñas (su longitud es de 2 × 10 -4 cm) y por ello el número de receptores no es demasiado grande, a lo sumo de unos pocos centenares. La bacteria tiene tendencia a moverse hacia las regiones con mayor concentración de aspartato y para ello la estrategia que sigue es la de incrementar el número de "carreras" frente a "tumbos" cuando percibe que los receptores incrementan su grado de ocupación. Sin embargo, debido a la pequeñez del número de receptores, el grado de ocupación de los receptores no es una variable determinista, sino una variable aleatoria, en la que las fluctuaciones en torno al valor medio no son despreciables. Esta estocasticidad se manifiesta en el hecho de que muchas de las variables que harían falta para describir la dinámica de las bacterias de E. coli, como por ejemplo la distancia recorrida en cada "carrera" o la duración de las mismas, son variables aleatorias. Esta estocasticidad, inherente a la dinámica de numerosos organismos, es bastante habitual en los procesos biológicos y se debe a las pequeñas dimensiones de estos sistemas. El mundo en que viven muchos de estos organismos no es un mundo determinista, newtoniano, que pueda describirse mediante ecuaciones diferenciales. Por el contrario, las bacterias y muchas otras estructuras biológicas han aprendido a usar la aleatoriedad para sobrevivir. Desde el punto de vista del matemático esto plantea interesantes cuestiones y retos a la hora de obtener modelos y describir la dinámica de estos organismos. Aunque las ecuaciones de los procesos estocásticos que rigen la química de sistemas con un número reducido de moléculas se conocen desde hace bastante tiempo (cf. [16]), la descripción de las soluciones de dichas ecuaciones, sobre todo en sistemas que contienen un gran número de especies moléculares distintas es un reto matemático de gran envergadura que presenta considerables dificultades tanto desde el punto de vista analítico como numérico. El estudio de las propiedades matemáticas de los procesos estocásticos que describen reacciones químicas que involucran a una cantidad pequeña de moléculas es uno de los temas que está experimentando un importante desarrollo en la actualidad (cf. [11], [12]). ciones de aspartato sería menor. Presumiblemente la actuación de la evolución darwiniana tratando de lograr una mayor eficiencia ha sido la responsable de estos delicados ajustes que posiblemente van a plantear interesantes problemas a los matemáticos en los próximos años. Otro tipo de problemas biológicos en los que los métodos de la teoría de homogenización y otros relacionados podrían jugar un papel interesante es en el estudio de las ecuaciones efectivas de los medios aleatorios. Un ejemplo reciente en el que se esbozan nuevas herramientas matemáticas para estudiar problemas biológicos se puede ver en [6]. Numerosas estructuras biológicas están formadas por células que tienen un importante grado de variabilidad y que han de ser descritas mediante variables estocásticas. La teoría de los procesos difusivos en medios aleatorios ha sido desarrollada en gran parte por matemáticos puros interesados en la teoría de la probabilidad, y por físicos interesados en cuestiones tales como difusión de neutrones o problemas análogos. embargo, con bastante frecuencia los problemas que se han abordado en dichas áreas no son exactamente las cuestiones que surgen en los problemas biológicos. En otros casos, en particular en el caso de los resultados obtenidos por los matemáticos más teóricos, el lenguaje en el que han sido formulados los resultados plantea serias dificultades a los científicos que se dedican a la biología. teoría cinética de Los sistemas bioLógicos Un tema en el que en los últimos años ha habido una gran actividad por parte de varios grupos de matemáticos y físicos ha sido en el estudio de ecuaciones cinéticas para describir agregados celulares. Matemáticamente dichas ecuaciones son bastante similares a las que se emplean en la dinámica de gases enrarecidos. La idea que subyace bajo estos modelos es la de considerar a las células como si fuesen las "moléculas" de un gas. En los modelos dichas células cambian su dirección de movimiento o su velocidad o bien de forma aleatoria, o bien debido a la interacción con otras células. La idea de describir de esta forma los agregados celulares no es nueva (cf. [1], [23]), aunque en los últimos años se han realizado progresos en el estudio matemático de alguno de estos modelos. Una de las aplicaciones más habituales de estos estudios es la de obtener que el tamaño de cada receptor es a. Típicamente a es mucho menor que R. Supongamos también que se tienen N receptores en la superficie de la célula. En principio podría pensarse que para conseguir que la captura de la sustancia externa ocurra con la misma rapidez con la que sucedería si toda la superficie externa estuviese llena de receptores haría falta que una fracción importante del área de la célula estuviese llena de receptores, es decir que se tuviese Lo sorprendente, es que dicha tasa óptima de captura puede obtenerse con un número mucho menor de receptores, concretamente si La razón por la que sucede esto es porque antes de ser capturada por los receptores las moléculas de la sustancia externa se mueven de forma browniana por el exterior de la célula, lo que es un método muy eficaz de explorar la superficie celular. Algo que es particularmente llamativo en este ejemplo es el hecho de que el límite (1) es precisamente el que da lugar a problemas matemáticos más interesantes cuando el problema se formula en términos de ecuaciones diferenciales. Por interesante se entiende aquí que en ese régimen los receptores comienzan a actúar de forma colectiva y no pueden despreciarse la interacción entre ellos. Esta capacidad de los sistemas biológicos para "identificar" límites matemáticos relevantes ocurre con alguna frecuencia. Otro ejemplo en el que también sucede esto es en el problema del movimiento de la bacteria E. coli que se mencionó en el apartado anterior. En ese problema el tiempo medio de duración de las "carreras" es exactamente del orden de magnitud necesario para que los efectos del movimiento browniano de la bacteria comiencen a ser importantes. Si dicho tiempo hubiese sido mayor las bacterias tendrían un movimiento puramente difusivo y serían incapaces de dirigirse hacia las regiones con mayor concentración de aspartato. Un tiempo menor tendría como consecuencia que la velocidad media hacia las regiones con altas concentra- plo, la ecuación de Boltzmann es válida si el camino libre medio entre colisiones es mucho mayor que la distancia de interacción mutua entre moléculas. La tarea de precisar matemáticamente las hipótesis que garanticen la validez de los límites cinéticos para agregados celulares no ha sido realizada aún. Uno de los factores que dificultan este problema es el hecho de que muchas de estas interacciones tienen lugar mediante la emisión de sustancias químicas que pueden tener sus propias longitudes y tiempos característicos asociados tales como el tiempo medio de degradación, la longitud característica de difusión y otros. Posiblemente, uno de los pocos ejemplos experimentales en donde la distancia entre las bacterias es lo suficientemente grande como para que puedan usarse modelos cinéticos que den información cuantitativa sobre las densidades de agregados celulares es el considerado en [19]. moviLidad ceLuLar y biomecánica Muchos de los problemas mencionados hasta ahora están relacionados con la movilidad celular. El movimiento de las células juega un papel importante en una gran cantidad de procesos biológicos tales como embriogénesis, inflamación, curación de heridas... Por otra parte el estudio de los sistemas que emplean las células para desplazarse plantea una gran cantidad de cuestiones físicas y matemáticas de interés. Se han descrito anteriormente algunos de los problemas de mecánica de fluidos que plantea el desplazamiento empleando flagelos de algunos organismos tales como E. coli. Tal y como se indicó allí, el origen de la fuerza producida por los flagelos se entiende bien. Algo que sin embargo no se comprende de forma tan satisfactoria es la forma en la que los flagelos se reorganizan con el fin de rotar conjuntamente en forma coordinada. Se sabe que dicha reorganización sucede como respuesta a la saturación de los receptores que miden la concentración de aspartato en la superficie celular, pero no se conoce el mecanismo detallado, que posiblemente involucra, además de a las señales químicas, las propiedades mecánicas del flagelo y del medio fluido que lo rodea. Otro tipo de propagación celular, diferente de la producida por los flagelos, es la propagación ameboide, debida a la "coeficientes de difusión" para las células de la misma forma en que las ecuaciones cinéticas de la dinámica de gases permiten obtener valores de los coeficientes de difusión, viscosidad y otros análogos (cf. [9]). En la mayor parte de los modelos cinéticos de células que se han estudiado hasta ahora se suele suponer que las células no interaccionan con su entorno, excepto por la interacción indirecta que las células puedan tener con una sustancia química que ellas mismas producen. Uno de los pocos modelos cinéticos en donde se tienen en cuenta las interacciones entre células es el estudiado en [15]. La ecuación cinética considerada en dicho artículo describe la evolución de un agregado celular bidimensional formado por células que se caracterizan mediante dos variables individuales, que son su posición y su orientación. Cuando dos células del agregado se encuentran, se reorientan y tratan de alinearse en la misma dirección. Desde el punto de vista matemático estas ecuaciones tienen considerables analogías con la ecuación de Boltzmann que se emplea en el estudio de la dinámica de gases, aunque existen también algunas diferencias. En efecto, en la ecuación de Boltzmann dos partículas que se encuentran no tratan de alinear su velocidad, sino que colisionan elásticamente. En concreto las soluciones de la ecuación de Boltzmann satisfacen principios de conservación de la energía y de la cantidad de movimiento, que no se cumplen para las ecuaciones de [15]. Como consecuencia, el tipo de dinámicas que se obtienen para estas últimas ecuaciones es bastante distinto del que se obtiene en la dinámica de gases. En el caso de la ecuación considerada en [15] existen soluciones en las que las células se alinean en dos direcciones opuestas, un tipo de comportamiento que se ha observado en unos organismos llamados myxobacterias, que se han estudiado de forma bastante detallada con el fin de obtener información sobre los mecanismos de movilidad celular (cf. [20]). La principal objección que se puede plantear a los modelos cinéticos de agregados celulares es que, en muchos casos, las densidades celulares son demasiado altas para que estas ecuaciones puedan proporcionar una descripción realista de dichos agregados. En el caso de la dinámica de gases se conocen desde hace más de cincuenta años las hipótesis que deben satisfacer las interacciones moleculares y las densidades de partículas para que se dicha dinámica se pueda describir empleando ecuaciones cinéticas. Por ejem-en los sistemas biológicos. En biología abundan patrones geométricos tales como las espirales, patrones en forma de diana, agregados de puntos, franjas, cuadrados y otros muchos. Algunos de los problemas más conocidos que han sido estudiados por muchos de los fundadores de la moderna biología matemática son, entre otros, el estudio de las manchas de los leopardos o las cebras, el estudio de la pigmentación de los peces, el estudio de los patrones que aparecen en la superficie de las conchas marinas o los patrones de ondas espirales que forman las señales químicas emitidas por el Dd. Todas estas investigaciones han incrementado considerablemente la perspectiva de los matemáticos que han aprendido así la inmensa cantidad de comportamientos distintos a los que pueden dar lugar aparentemente sencillas ecuaciones diferenciales en derivadas parciales. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha ido abriendo paso la idea de que independientemente de su valor estético lo que realmente resulta relevante de los variados patrones que aparecen en sistemas biológicos es el determinar, su funcionalidad, es decir, determinar si realmente los organismos los crean porque dichos patrones son más eficaces para obtener algún beneficio desde el punto de vista biológico, o si por el contrario son simplemente un "resto de la evolución". Una segunda razón por la que resulta interesante el estudio de los patrones es porque en ocasiones proporcionan información sobre los mecanismos subyacentes de interacción celular. En muchas ocasiones los organismos muestran sorprendentes patrones geométricos pero que sólo se manifiestan en condiciones muy especiales en el laboratorio. En dichos casos los patrones no tienen ningún valor biológico para el organismo pero permiten inferir, por ejemplo, que las células individuales emiten alguna sustancia que las permite dar lugar a un comportamiento colectivo. Un ejemplo interesante de esto se encuentra en [7], donde los autores obtienen tal tipo de conclusión a partir de los patrones que muestran ciertos agregados de E. coli. Algunos de los patrones más importantes que aparecen en las estructuras biológicas son los que se manifiestan durante el desarrollo embrionario de los organismos multicelulares. En dichos procesos una cascada de reacciones químicas da lugar a los procesos de diferenciación celular responsables de que cuando el organismo esté completa-expansión y retracción de pseudópodos que tiene lugar en algunas células eucariotas como por ejemplo en el "organismo modelo" Dictyostelium discoideum (Dd). Las fuerzas que dan lugar al movimiento de este tipo de organismos se deben principalmente a la dinámica de una estructura interna a la célula denominada citoesqueleto que además de estas funciones motrices desempeña otras muchas funciones importantes para la vida celular, tales como transportar sustancias químicas de unas partes de la célula a otras. El citoesqueleto es una estructura muy dinámica y cuya estructura puede variar dependiendo del grado de ocupación de algunos receptores externos a la célula que permiten medir, por ejemplo, gradientes de sustancias químicas. Otro factor que también juega un papel importante en el movimiento de este tipo de células son las moléculas que adhieren el citoesqueleto con el substrato externo en el que se apoya la célula. Uno de los intentos de obtener un modelo mecánico para este tipo de sistemas se puede encontrar en [2]. En todos los ejemplos mencionados anteriormente se han descrito ejemplos de movimiento celular de células individuales. Sin embargo, un problema que tiene particular relevancia es el del estudio de sistemas biológicos en los que muchas células den lugar a movimientos colectivos, tal y como sucede por ejemplo en los procesos de embriogénesis. Desde el punto de vista matemático el problema sería el de obtener "ecuaciones efectivas" para el movimiento de agregados celulares que individualmente se mueven con los mecanismos indicados anteriormente. En este punto es relevante mencionar, aunque sea de forma fugaz el área de la biomecánica. Este área que está considerablemente desarrollada ha abordado una gran cantidad de problemas que van desde el estudio de los flujos sanguíneos en el sistema circulatorio hasta las ecuaciones constitutivas de los tejidos pasando por los mecanismos de vuelo empleados por los insectos o las aves. En la búsqueda de ecuaciones constitutivas para agregados celulares es muy posible que los matemáticos familiarizados en el uso de técnicas de homogenización pudiesen realizar alguna contribución de interés. Uno de los temas clásicos de biología matemática ha sido el estudio de los diversos patrones que pueden aparecer células no es emitir una señal química, sino modificar el entorno en el que se encuentran dichas células por medios mecánicos. En este tipo de procesos las señales celulares no se difunden. Una clase de modelos que podrían describir la dinámica celular en presencia de señales no difusibles fue formulada en [22]. Los comportamientos de las soluciones que se tendrían en dichas situaciones se describe en [27]. Los términos "robustez" y "complejidad" aparecen con gran frecuencia en la literatura biológica reciente. La definición de estos términos es aún vaga e imprecisa. Sin embargo, el tipo de cuestiones que giran habitualmente en torno a estos conceptos está atrayendo de forma creciente la atención de algunos matemáticos. En la actualidad empiezan a conocerse con gran detalle la forma en que interaccionan las moléculas de numerosos sistemas bioquímicos importantes. Muchas de estas redes bioquímicas están formadas por un gran número de moléculas distintas. Por otra parte dichas redes son "robustas", en el sentido de que son capaces de seguir funcionando incluso aunque alguna de las sustancias que la forman no esté presente o sea modificada mediante una mutación. La "robustez" de los sistemas biológicos así entendida, le proporciona una cualidad altamente deseable, que es la capacidad de evolucionar, mediante pequeños cambios. Es bastante plausible que dicha robustez sea una consecuencia de la elevada "complejidad" de las redes. Los conceptos de robustez y complejidad no sólo se aplican a nivel molecular, sino que también se usan frecuentemente para referirse a procesos que tienen lugar en la célula, el organismo e incluso a nivel ecológico. No existe aún una teoría clara y precisa que permita abordar este tipo de cuestiones, incluso suponiendo que fuese posible. Sin embargo, comienza a haber algunos resultados e investigaciones que sugieren cómo podría ser dicha teoría. En los últimos años ha habido un interés creciente en lo que se suele denominar teoría de redes (cf. [4]). En el caso particular de las redes bioquímicas una cuestión que ha sido estudiada en gran detalle es la relación que existe mente formado, cada célula esté situada en el lugar exacto en el que desempeñará precisamente la función biológica para la que está adaptada. Hay una cantidad enorme disponible de información sobre las señales químicas que se transmiten durante estos procesos (cf. [21]). Los patrones que aparecen durante la formación y el desarrollo de los organismos han sido estudiados en numerosas especies. Dos de los más conocidos son la mosca del vinagre (Drosophila) y el metazoo conocido como Hydra. En el caso de la Drosophila hemos llegado a conocer, mediante el trabajo de cientos de investigadores de todo el mundo, los procesos químicos que se producen durante el desarrollo del organismo con un grado muy considerable de detalle. Por otra parte se ha experimentado con los patrones celulares a los que da lugar la Hydra desde hace más de dos siglos (cf. [28]). La aparente sencillez de este organismo, pero a su vez la riqueza de patrones a los que da lugar le ha convertido también en uno de los organismos preferidos de los investigadores para desarrollar modelos matemáticos que traten de explicar la gran variedad de estructuras que aparecen en los experimentos mediante principios simples (cf. [17], [18], [24]). Aunque algunos de estos modelos logran describir algunos de los efectos que se pueden ver en los experimentos, no es sin embargo tan evidente cuales son los principios que regulan la coordinación del gran número de moléculas involucradas en este tipo de procesos, ni si dichos principios generales existen. Es importante observar que dichos procesos bioquímicos que dan lugar a la formación de los patrones del desarrollo parecen ser lo suficientemente flexibles como para admitir cambios a lo largo del tiempo durante la evolución de los organismos (cf. [31]). Muchos de los mecanismos de formación de patrones que se han estudiado en el pasado se basan en el mecanismo propuesto por Turing (cf. [29]), aunque en ellos se introducen términos no lineales que pueden dan lugar a efectos no incluidos en [29]. El mecanismo de Turing se basa en la existencia de al menos dos tipos de morfógenos en un sistema, que son un activador de corto alcance y un inhibidor de largo alcance. Dichos morfógenos se difunden en el medio y tienen la capacidad de interaccionar en puntos distintos de donde fueron producidos. Sin embargo, en numerosos sistemas biológicos las señales producidas por las células pueden permanecer en la posición donde fueron emitidas y no difundirse. En otros casos, el efecto de las Cuántica, la Relatividad General, han tenido una tremenda influencia en el desarrollo de numerosas ramas de las Ecuaciones Diferenciales, la Geometría, el Análisis Funcional o la Teoría de la Probabilidad. En los últimos años cuestiones que tienen su origen en la Física de Altas Energías están teniendo una gran influencia en el desarrollo de algunas ramas de Algebra y Geometría. ¿Podría la Biología convertirse en una fructífera fuente de cuestiones matemáticas de la misma forma que lo es la Física? Es cierto que problemas de Biología han dado lugar ya a algunos resultados importantes de Estadística Matemática, Sistemas Dinámicos, Ecuaciones Diferenciales en Derivadas Parciales o la Teoría de Procesos Estocásticos. Sin embargo, la Biología posiblemente no ha producido aún revoluciones matemáticas como las que en su día supuso la Mecánica Cuántica o la Relatividad General. Es posible que la mayor contribución que ha realizado la Biología a las Matemáticas sea el descubrimiento de la inestabilidad de Turing, que está detrás de una gran parte de los modelos de formación de patrones que estudian físicos y matemáticos. El hallazgo de Turing es sorprendente y profundo ya que muestra, entre otras cosas, que la combinación de procesos que individualmente tienden a producir estabilidad en un sistema pueden de forma combinada dar lugar a la generación de inestabilidades con una longitud de onda característica. Sin embargo, es difícil afirmar que este descubrimiento haya dado lugar a una amplia Teoría Matemática de la misma amplitud que la que han producido las teorías físicas. Sin embargo, tal y como indicó Schrödinger (cf. [26]) una gran parte de las leyes de la Física que conocemos han sido obtenidas estudiando sistemas muy distintos de los sistemas biológicos. De la misma forma, las matemáticas se han desarrollado en el pasado en su mayor parte estudiando problemas muy distintos de los que surgen al pensar en los organismos vivientes. Si la experiencia del pasado puede ser una guía para el futuro, es muy posible que muchas de las cuestiones que ocupen la atención de los matemáticos dentro de dos o tres décadas sean muy distintas de las actuales, y que la Biología haya jugado un papel importante decidiendo cuáles serán esas cuestiones. entre la topología de las redes y el tipo de dinámicas a las que pueden dar lugar (cf. [13], [25]). Por otra parte, el tipo de estructura matemática que deberían tener los sistemas biológicos para ser "robustos" en algún sentido ha sido explorado de forma detallada en [31]. La idea principal es que dichos sistemas deberían tener una gran cantidad de posibles variaciones que "funcionasen" de forma equivalente, con algunos posibles cambios bruscos, aunque raros, para algunas configuraciones específicas. Esta idea se aplica en [31] a numerosos sistemas biológicos. Posiblemente el sistema biológico en el que está idea se puede ver de forma más clara es en las diferentes realizaciones geométricas de las moléculas de ARN. Dichas moléculas pueden estar formadas por muy diferentes combinaciones de bases. Sin embargo, su función biológica parece depender principalmente de la geometría tridimensional de dichas moléculas. Teoría y experimentos muestran que configuraciones geométricas equivalentes pueden obtenerse mediante una gran cantidad de combinaciones de bases distintas. Esto explicaría por qué pequeñas mutaciones no tendrían graves consecuencias para el funcionamiento de estos sistemas, pero a su vez también explicaría que algunas mutaciones podrían generar modificaciones importantes en el funcionamiento químico de estas moléculas. ¿Puede La bioLogía dar Lugar a una matemática comPLetamente nueva? Los ejemplos que se han mencionado anteriormente tratan de mostrar el tipo de contribuciones que las Matemáticas podrían realizar en la Biología. Sin embargo, comienza a ser cada vez más frecuente oir entre algunos matemáticos la pregunta formulada en forma inversa: ¿Qué contribución ha hecho (o podría hacer) la Biología por las Matemáticas? Los matemáticos que formulan esta pregunta son conscientes de la enorme influencia que ha tenido la Física en el desarrollo de áreas enteras de las Matemáticas. La Mecánica Clásica, la Física Estadística, la Mecánica ¿ESTAMOS ASISTIENDO A UNA ERA DE TEORIZACIÓN DE LA BIOLOGÍA? No 1086 ¿ESTAMOS ASISTIENDO A UNA ERA DE TEORIZACIÓN DE LA BIOLOGÍA?
Los mecanismos de bombeo en microingeniería aparecieron al principio de la década de los 90. El principio detrás de esto es el de flujo acústico. ¿Ha descubierto la Naturaleza este invento de hace 2.700 millones de años? Algunas cianobacterias marinas de la especie Synechococcus nadan 25 diámetros por segundo sin ningún medio visible de propulsión. Especulamos en este artículo que vibraciones de amplitud de nanoescala del estrato S (una cáscara cristalina que cubre las membranas exteriores en las cepas móviles) y con frecuencias del orden de 0,5-1,5 MHz (y esto es factible por los motores moleculares), podrían producir velocidades de deslizamiento del fluido, en el exterior de la frontera de la región Stokes. Dentro de esta capa límite (que para nuestra sorpresa resulta ser relativamente ancha) el comportamiento del flujo es rotacional (y en consecuencia, ventajoso desde el punto de vista biológico). Adicionalmente a este supuesto mecanismo que se podria llamar "nadando cantando", mostramos otros posibles ejemplos biológicos de corrientes acústicas. Sir James Lighthill ha sugerido que el flujo acústico también se da en la cóclea del oído de los mamíferos, y son muy sugerentes los nuevos hallazgos en las células ciliadas externas. Otras posibilidades son flujos acústicos producidos por vibraciones de las membranas en células de levadura, mejorando su química (¡cerveza y pan!), el contoneo de los glóbulos rojos en los tubos capilares y el bombeo de fluido producido por las diatomeas. PALABRAS CLAVE: Flujo acústico; piezolelectricidad; membranas celulares; Synechococcus; cianobacterias. "El que resiste gana" (Camilo José Cela).
Luis Sáez Rueda propone en la obra Ser errático una Ontología crítica de la sociedad en la que el autor analiza algunas de las más destacadas cuestiones filosóficas relacionadas con distintas tradiciones filosóficas, especialmente con la fenomenológica, en la que él es especialista. Sin embargo, es preciso decir que el ensayo Ser errático se destaca por ser un claro ejercicio de creatividad filosófica y literaria. Ser errático es un ensayo estructurado en cuatro capítulos: Fenomenología de la vida cotidiana; Ser errático, ser discorde; Dimensiones del acontecimiento; y La vida del pensamiento. Este conjunto de capítulos recoge con gran sencillez las tesis fundamentales sostenidas por el autor. Además, Sáez Rueda introduce dentro de esta ontología crítica de la sociedad algunos textos de estructura dialogada en la que la conversación imaginada entre dos personas da cuenta de los argumentos desarrollados por el especialista, por el filósofo, pero en un tono cercano aunque no por ello menos crítico y exigente desde el punto de vista teórico. Este recurso literario es un claro guiño hacia el sentido común y sus modos de poner en cuestión los asertos más especulativos. Gracias a la incursión de estos breves diálogos, la lectura de Ser errático se convierte en una experiencia inmediata, arraigada al diálogo de la vida colectiva y a la comunicación oral. Este recurso literario está relacionado con la particular visión del filósofo español acerca de la mirada desasosegada con la que el hombre encuentra en cualquier aparente firme asidero una auténtica deriva, un viaje exploratorio. Sáez Rueda confiesa verse obligado a hacer uso de este recurso porque un intempestivo comensal irrumpe en "su cháchara grandilocuente y le pide cuentas" (pág. 13). La condición del hombre es errática. El ser errático del ser humano consiste en que éste tiene un mundo que habita y eso implica que puede llegar a situarse excéntricamente ante lo que le rodea. Sáez Rueda añade a la ontología heideggeriana la idea de que la autenticidad en el existir no depende únicamente de dedicación con la que cada ser humano habite su propio mundo y se entregue a su propia existencia, sino con un movimiento de extradición y excentricidad que denomina ser errático. En este sentido, la ontología propuesta en este libro es una ontología crítica de la sociedad ya que el autor considera que la sociedad actual es estacionaria, esto es, que organiza su vacío en un movimiento incesante. La condición errática produce un espacio potencial de discrepancia que es el meollo de la filosofía del acontecimiento propuesta en Ser errático porque, además, forma par-te del nivel prerreflexivo del mundo de la vida. Si nos examinamos con atención, nos encontraremos a nosotros mismos dentro de situaciones concretas que nos absorben pero, a esta centralidad hay que añadir, en opinión de Sáez Rueda, la experiencia de estar al mismo tiempo afuera, es decir, excéntricamente. Aunque diferentes autores han descrito esta experiencia, tal vez esté presente más que en ningún otro autor en la filosofía de Derrida cuando éste afirma que la experiencia del sentido pertenece a contextos encadenados y sin punto de anclaje. Sin embargo, en esta obra, los conceptos de excentricidad y centricidad son vinculados a la condición humana de nuestro tiempo de un modo mucho más explícito y determinante que en la filosofía de Derrida, en el sentido de que revelan al hombre como un ser errático y, al mismo tiempo, permiten considerar a la ontología en tanto crítica de la sociedad estacionaria actual. El hombre sin atributos de Musil resulta mucho más elocuente. Nos encontramos en sociedades en las que el término "excentricidad" es entendido únicamente en su relación con el mundo administrado en un amplio sentido, con el espacio mediado e instrumentalizado; pero, por otro lado, la centricidad de la vida del hombre se entiende en nuestras sociedades aislada de las exigencias de la vida real, es decir, como una centricidad descentrada respecto al mundo. Es precisamente el hecho de que don Quijote sea una figura excéntrica lo que mejor resume su excentricidad respecto a cualquier forma de mundo, de ahí que sea un ser excluido por el mundo del que procede y escapa. Pues bien, según el autor, Heidegger habría olvidado el valor intrínseco de esta forma de la errancia que dota de verdadero valor a la aventura humana y que, en el caso de don Quijote, según supo ver también Michael Foucault, hace de don Quijote un personaje que nos habla de la suerte que tiene el loco, el excluido, el otro que, sin embargo, está presente en cada uno de nosotros. La crítica fundamental de Sáez Rueda a Heidegger consiste en afirmar que el filósofo alemán habría presentado una noción de 'acontecimiento' bajo la cual no se esclarece con verdadera profundidad la existencia real del ser humano. La tesis de Sáez Rueda consiste en llamar la atención sobre el hecho de que para Heidegger y, en cierto sentido, también para H.-G. Gadamer y para Peter Sloterdijk, el extrañamiento ante el mundo forma parte del modus cognoscendi del ser pero no es parte integrante de su modus esendi. La crítica a la sociedad estacionaria consiste en describir a esta como un mundo en el que el espíritu errático, tal y como éste es definido por el autor, se limita y amordaza. En la sociedad estacionaria se generan caminos que gobiernan social y culturalmente la compleja relación entre la centricidad y excentricidad en que consiste el ser errático del hombre. Con esta poética comprensión de la acción humana por excelencia, Sáez Rueda desafía las concepciones pragmatistas en las que el hombre es situado en circunstancias sociales, históricas o culturales objeto de descripción sin el menor problema. Esta Fenomenología de la vida cotidiana da lugar a uno de los capítulos más impactantes del libro desde el punto de vista no sólo filosófico sino también desde el literario: Ser errático, ser discorde. En él el pensamiento de Martin Heidegger es objeto de una crítica clara respecto a la noción de acontecimiento. Sáez Rueda hace una defensa de la condición errática del hombre, de la vida fronteriza y la ausencia de pertenencia respecto a cualquier esfera de propiedad. Uno de los argumentos más interesantes es el que encuentra en la figura del Quijote. Según el autor, Heidegger sería merecedor de la misma respuesta que dio don Quijote a Sancho Panza cuando este olvida el goce de la aventura errática que les unía únicamente porque no obtenían conquistas concretas. Entonces don Quijote le responde que es precisamente el desarraigo de los caballeros andantes, es decir, el no tener un mundo, lo que les permite escuchar la llamada del otro independientemente de su mundo o Es a Helmuth Plessner a quien la obra de Sáez Rueda debe su primera formulación. Plessner compara los organismos humanos y los no humanos en su relación con el lugar en que cada uno habita. Este hecho le descubrió que el ser humano goza de un organismo diferente porque posee en el medio natural una posición excéntrica. Plessner quería indicar con ello que, a diferencia del resto de los organismos animados, el hombre no está ligado al contexto natural en el que habita, es decir, que es un "ser lastrado por la indeterminación, condenado a suplir la carencia del imperativo natural por medio de ese complejo, dubitativo, frágil medio de la inteligencia" (pág. 41). De este modo, los conceptos de centricidad y de excentricidad resultan cooriginarios. Aunque existen diferencias entre la posición finalista de Plessner (cuya contribución hay que enmarcarla del campo de la antropología) y la de Sáez Rueda, la distinción entre estos dos conceptos es fundamental en la ontología crítica de este último. La postura que mantiene el autor en torno al significado y alcance de la ontología como discurso resulta una de las cuestiones más claras del libro: la ontología es una forma de pensamiento que indaga en la comprensión de aquello que consideramos real subyacente tanto a la praxis como a la forma que tenemos de conceptualizar en general. Una de las relaciones del par conceptual'centricidad-excentricidad' radica en el hecho de que el ser humano pertenece a situaciones, a contextos. Los seres humanos no poseemos ningún lugar específico precisamente porque no nos hallamos anclados en ninguno de manera esencial. A esto se refiere el autor cuando afirma que la distancia que se interpone respecto a lo inmediato nos abre un mundo pero esta misma circunstancia actúa expulsándonos más allá de cualquier mundo, arrojándonos de él. A este aspecto tan sobresaliente de la vida humana se refiere el autor cuando afirma que todos tecnologías, (4) la elección y las características del género periodístico, (5) las técnicas de redacción del texto periodístico y (6) el formato final de la pieza divulgativa -prensa, radio, televisión o periódico digital-. Dos de los principales valores del libro son su carácter práctico y su cuidada atención a Internet. Aparecen decenas de ejercicios, problemas y actividades cuidadosamente seleccionados. El autor tiene el perfil prácticamente perfecto para los objetivos que se propone el libro. Tiene formación en ciencias básicas (Licenciado en Química) y en letras (Licenciado en Ciencias de la Información). Además el doctor Elías ha sido cocinero antes que fraile. Ha sido periodista profesional en algunos de los medios más punteros del país (ABC, Agencia Efe y El Mundo). Actualmente es profesor titular de Periodismo Científico en la Universidad Carlos III de Madrid y se dedica a la docencia y a la investigación en comunicación. Recientemente fue visiting fellow de la London School of Economics and Political Sciencie, una meca de la especialidad. El presente libro de Elías debe ser una obra fundamental para profesores y alumnos de periodismo científico y técnico, para los comunicadores de la ciencia de cualquier ámbito, primordialmente para periodistas y divulgadores. Resulta igual de fundamental para los investigadores que estén preocupados por mejorar la difusión de sus trabajos en la sociedad. Todavía son una minoría los científicos que tienen la inquietud de transmitir sus trabajos al gran público, pero el futuro parece escrito. La ciencia básica y aplicada será divulgada o no será. La sociedad, con fondos públicos y privados, ha invertido muchos esfuerzos en la investigación. En consecuencia, los resultados deben retornar a ella. Es -o tendría que ser-una cuestión de sentido común. Habrá que confiar que sea así, por lo menos si atendemos a aquellas memorables palabras de Descartes, cuando decía que "el buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo". Si el siglo XX fue la centuria de la especialización extrema de la ciencia, el XXI debería ser el de la buena divulgación. Libros como éste ayudan a ello. Por Sergi Cortiñas Rovira Departamento de Comunicación Universitat Pompeu Fabra (Barcelona) Hacia una enseñanza normalizada y eficiente del periodismo científico en las universidades "Fundamentos de periodismo científico y divulgación mediática", del profesor de la Universidad Carlos III Carlos Elías, constituye una destacada y necesaria aportación al campo de conocimiento del Periodismo Científico y la Divulgación de las Ciencias. El libro irradia mucha luz sobre la forma de impartir la docencia en los tiempos actuales, marcados por la Declaración de Bolonia y el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Elías pone el acento en la adquisición de habilidades y competencias específicas por parte de los alumnos y/o profesionales. Como no podía ser de otro modo, el autor redacta el texto de forma rigurosa, clara y amena. Carlos Elías aborda el proceso completo del periodista especializado en ciencia. Desarrolla el texto a partir de los siguientes puntos clave del citado proceso: (1) la búsqueda de la información en los centros de investigación, (2) la búsqueda de la información en las revistas científicas especializadas, (3) el manejo de las nuevas Fundamentos de periodismo científico y divulgación mediática y una seguidilla vienen a ser lo mismo. Y como el autor ama profundamente los géneros literario y cinematográficos, nos obsequia con esta seguidilla rotunda y divertida, "Zombis mirones": Los muertos se escaparon del cementerio para ver tus tacones y tu liguero. Y vieron poco, porque los muertos, niña, no tienen ojos. No soy, confieso, muy partidario de Foxa. Y no por razones políticas, sino literarias. La prosopopeya foxaciana me revienta un poco y me hace recordar aquella famosa frase "Hay que escribir como Azorín y no como Ricardo León", aunque Azorín tampoco me gusta y mucho menos don Ricardo. A Foxa se le ha propuesto como paradigma del bien escribir, y de eso, nada. Escribir bien consiste en poner una palabra detrás de otra y que el público lector entienda perfectamente lo escrito, ni más ni menos. Así que paso por alto esta sección laudatoria. "Caprichos" es una sección dedicada a las mujeres que rezuma sexualidad. De nuevo es difícil elegir un poema por que todos son tan sugestivos como excelentes. Pero ya puestos, "La máquina de amar" resulta a mi juicio, siempre a mi juicio, el más atractivo-divertido. "Homenajes" agrupa, una tras otra, las grandes admiraciones, las grandes aficiones del poeta. La novela gótica, el género de terror, La primera sección, "Sueños", reúne cinco poemas que mezclan, una constante en Cuenca, el humor con la tragedia, la ironía con la muerte. Como siempre pasa cuando se le lee es difícil saber con cual quedarse. En la segunda, la elección resulta, para mí, tal vez solamente para mí, mucho más sencilla. El poema que le da inicio "Lo que somos" (II) es mi preferido, de la sección y del libro: Somos tiempo y espacio, aunque nuestra presencia en uno y otro sea, cuantitativa y, sobre todo, cualitativamente hablando, mera expresión de ausencia, mueca de despedida. No vamos a hablar de métrica, porque Cuenca las domina todas y no precisa de zarandajas. Pero me gusta mucho un soneto titulado "La llaga". Hay otro más, alejandrino, "Que es lo que puedo hacer", cuyo inicio: Qué es lo que puedo hacer para que no te rompas/ en pedazos; resulta admirable. La tercera sección, "Puertas y paisajes" mezcla lubricidad con humor, erotismo con desenfado. Estupendos los que nos narran, Cuenca es un narrador irredento, amores lésbicos como "Flora y Fauna", "Primavera y Estío" y "Safo y Faón". No podían faltar los haikus, quince, asonantados, a los que se unen, conjunción genial, cinco seguidillas. Y es que un haiku Dentro de la colección Palabra de honor que tan acertadamente dirigen Luis García Montero y Jesús García Sánchez aparece con el número 10 la obra de Luis Alberto de Cuenca, El reino blanco, título tomado de Le livre de Monelle de Marcel Schwob. Bellamente diseñados, libro y colección por Juan Vida, la obra de Cuenca editada a principios de 2010 conoce ya su segunda edición, hecho insólito en un libro de poesía. En la presentación de la obra en la Residencia de Estudiantes, la también poeta, excelente poeta, Amalia Bautista señalo, muy acertadamente, como Cuenca, representante de la generación del lenguaje, se caracteriza por ser maestro de poetas y también maestro de lectores. En su momento, al comentar La caja de plata, una de las obras más rotundas de Luis Alberto señalamos su carácter de poeta esencial en el concepto hoderliniano del término. En la ya citada presentación, Cuenca manifestó que El reino blanco era su mejor libro de poemas, algo que nosotros, entendiendo que de todos los hijos el benjamín es el más querido, ponemos en duda. Porque ¿dónde dejaríamos tantos y tantos poemarios extraordinarios del mismo autor? La caja de plata (1985), Por fuertes y fronteras (1996) y Sin miedo ni esperanza (2002) marcan una trayectoria continuada de extraordinaria calidad poética. Ahora, El reino blanco reúne, distribuidos en diez secciones, noventa poemas escritos entre 2006 y 2009 que reflejan la gran madurez poética y literaria de su autor. CUENCA, Luis Alberto de Visor poesía En la contraportada del libro que hoy comentamos se nos informa de que se aparta de los textos convencionales: nada más cierto. No estamos en presencia de una breve iniciación a la Lógica. Antes bien se trata, pese a su brevedad, de un libro polémico, en la medida en que rechaza la doble negación, considera superfluo el esfuerzo de obtener a partir de axiomas válidos y reglas de inferencia también válidas teoremas válidos. En el tratado se trata, valga la redundancia, de formalizar el lenguaje científico y el lenguaje ordinario. Rechaza también los infinitos actuales de Cantor, con sus repercusiones sobre los dos teoremas de Gödel sobre la completud de la Lógica cuantorial, tanto para individuos como para predicados. Sobre la decibilidad de la Lógica se declaran decibles ambas lógicas cuantoriales, rechazando, por tanto, las afirmaciones de Turing y Alonzo Church. Las dieciséis primeras páginas del Manual están dedicadas a la Lógica Sentencial. El siguiente capítulo aborda la Lógica Cuantorial para individuos, seguida de la Lógica Cuantorial para predicados. El cuarto capítulo aborda la Lógica Modal y un brevísimo capitulo final, tan sólo una página, la Lógica Polivalente. Cierran el libro una relación de las Valideces más corrientes y un Índice onomástico. El autor, José María Méndez, ha publicado en la misma editorial Cuestiones ontológicas (2009) y por Internet puede consultarse su Curso completo sobre valores humanos. Interesante libro que merece la pena leer y que podía haber sido un notable resumen didáctico de la Lógica, pero que al instalarse en la polémica, se restringe a los especialistas que, sin duda, encontrarán en sus páginas aspectos de gran interés. Por Alberto Sánchez Álvarez-Insúa Instituto de Filosofía (CSIC) Centro de Humanidades y Ciencias Sociales de luz, antes de hundirme en la definitiva noche oscura del alma. El día concluye y concluye el libro con un "Paseo vespertino" en el que está presente Alicia, la amada del poeta. La vida es breve, como un "Suspiro": Éramos otra vez los dos primeros habitantes del mundo, y no sabíamos qué hacer con tanto amor. Tampoco el lector sabe qué hacer con tanta belleza poética. Tal vez, leer el libro de un tirón y volver a leerlo, una y mil veces, saboreándolo. Instituto de Filosofía (CSIC) Centro de Humanidades y Ciencias Sociales "El cuervo" es sección de un solo poema en que se narra la lectura de The raven en una edición desastrosa solamente dignificada por las ilustraciones de Doré. De nuevo Cuenca realiza un repaso de aquellos que más admira, emparejándolos: Borges y Tolkien, y Shakespeare y Alex Raymond, y Hawks y Milton Caniff, y Stevenson y Ariosto, y Potocki y Cazotte, y chicas como Mae West y Hedy Lamar. A punto de concluir el libro, el poeta nos asalta con sus "Recuerdos". Magnífico el final de "Vieja fotografía con tebeo" Nací con un tebeo delante de los ojos (lo estaría leyendo, tal vez, la comadrona) y seguiré leyéndolos hasta el último guiño los tebeos, las sagas y la runas, Stoker, Stevenson y Poe, Virgilio y Dante, el romanticismo con Musset y Jorge Sand, Shakespeare, la saga marciana de Edgar Rice Burroughs, Homero y su perro Joker, los cuentos infantiles y la poesía. Hay entre ellos un poema borgesiano, "Uno y todas" en el que plasma la famosa frase: "En el momento vertiginoso de la cópula un hombre es todos los hombres". Un hombre es todos los hombres siempre, haya o no cópula, aunque a veces sea sólo uno, una mujer, todas las mujeres: La besé o me besó, no sé muy bien quién inició la fiesta, y nos hicimos a la mar del amor, como si fuésemos Ulises y Penélope, o Ulises y Nausícaa, o Ulises y Calipso, porque yo no lograba ser más que uno y ella, en cambio, era todas las mujeres. la extraordinaria extensión de la misma, que debe de ser de varios miles de obras, y la consiguiente rareza bibliográfica de muchas de sus ediciones). Sin embargo, aclara la autora, "esta colección, seleccionada con buen criterio comercial, no está exenta de gran valor literario", pues publicó obras de autores muy importantes, tanto entonces, como todavía en nuestra época: Juan Eugenio Hartzenbusch, Antonio García Gutiérrez, Manuel Bretón de los Herreros, Manuel Tamayo y Baus, Ventura de la Vega... El libro se divide en tres grandes apartados. "En primer lugar, dice su autora, y tras una introducción histórica de la situación del teatro y de la edición teatral en España en el siglo XIX, ofrecemos un conjunto de estudios descriptivos", tales como la descripción del Círculo Literario Comercial como editor de una galería dramática, datos de los diferentes propietarios de la galería, procedimientos de distribución de sus fondos dramáticos, el estudio de las obras que componen la galería (originalidad de los textos, géneros literarios...), elementos de la representación teatral, como la escenografía. El segundo, y el más copioso de los apartados, es el repertorio de obras de La España Dramática, de las que se ofrece la descripción bibliográfica y un conjunto de notas con interesantes datos, como lugar de la representación, actores, personajes, precio, incipit, explicit, biblioteca en que se ha localizado el ejemplar... condenados a ser destruidos en breve plazo los ejemplares; de modo que las primeras ediciones de Zorrilla, García 36 páginas (cuatro menos que la primera edición), 20'5 cm. El precio era 4 reales. En la página 3 de esta cuarta edición se dice que "Esta obra es propiedad de DON PABLO AVECILLA..." En la contraportada, encontramos que "Tomando toda la colección de la ESPAÑA DRAMÁTICA, se hace un descuento de 50 por 100. El tercer apartado está formado por nada menos que diecisiete índices. Entre ellos podemos encontrar el de autores, títulos, adaptadores, fechas de edición, nombres de los teatros, y también, otros menos habituales, como censores, fechas de censura, etc. Tiene por último, tres apéndices. Uno, dedicado a la escenografía, en que se transcriben las acotaciones escénicas en que se indica el lugar en que transcurre la acción de cada una de las obras publicadas en la galería. Los otros dos apéndices son gráficos. En uno se reproducen los grabados que adornaban las portadas de las obras, y en el otro (en facsímil de tamaño reducido), los distintos modelos de cubiertas que forman las encuadernaciones de La España Dramática. Completa el libro una bibliografía que ocupa no menos de diecisiete páginas. Nos encontramos, por consiguiente, ante una obra muy importante para la bibliografía de nuestro teatro decimonónico, de consulta imprescindible para todos los que se dediquen al estudio del teatro romántico español. Esperemos que su ejemplo sirva de incentivo para que se publiquen otras dedicadas a las diversas galerías dra-
La filosofía tomista es objeto a menudo de críticas, indiferencia y hasta desprecio. Se la acusa de ser una concepción demasiado estática, incapaz de dar razón de la espontaneidad de la inteligencia y de la libertad; de estar encerrada en una terminología anticuada, farragosa y estéril, poco propicia para adaptarse a un mundo abierto siempre al progreso; de ser excesivamente academicista, sistemática y homogénea, frente a una realidad heterogénea y en constante mutación etc. Durante una parte de su vida, Jacques Maritain coincidió también con estas apreciaciones. No obstante, allá por 1910, la lectura de la Summa theologica supuso para él un auténtico cambio de actitud que le llevó a confesar: "es una liberación, una inundación de luz. La inteligencia encuentra su patria" 1. "Yo que había viajado con tanta pasión entre todas las doctrinas de los filósofos modernos, y no había encontrado más que decepción y grandiosas incertidumbres, -añadirá-, sentí entonces como una iluminación de la razón; mi vocación filosófica se me había devuelto en plenitud. Desgraciado de mí si no 'tomistizo'" 2. La hermenéutica maritainiana del tomismo, sin embargo, no sigue los cánones más comunes y, por ello, se ha discutido mucho sobre su ortodoxia. De lo que se trata, para nuestro filósofo, es de ser fiel al espíritu tomista e innovar a partir de su verdad, no de repetir una y otra vez, vanamente, su letra. De ese modo, la tarea renovadora que se propuso y que no siempre fue bien entendida y aceptada, se nos muestra en toda su complejidad: intenta "sacar al tomismo de su encasillamiento histórico o de los manuales de seminario para hacer de él una filosofía viva" 3. Ello exige, en primer lugar, una difícil separación entre la pura sustancia de las verdades que muchos 'modernos' rechazan por aversión al fárrago de las opiniones del pasado y todas las escorias, prejuicios, construcciones arbitrarias, que muchos 'tradicionalistas' confunden con lo que merece realmente la veneración de la inteligencia 4; pero también, para dilatar esa sustancia exige asimilar "lo que hay de verdad en los otros sistemas" 5 y rescatar sus "verdades cautivas". De acuerdo con esta interpretación, la filosofía de Maritain se puede definir -como ha hecho Paolo Nepi-como un intento de hacer del pensamiento tomista, liberado de todos sus condicionamientos histórico-culturales y recuperado en su fundamental apertura a la verdad filosófica, el lugar hermenéutico para un encuentro entre los principios de la reflexión moderna y contemporánea y los pilares de la tradición clásico-medieval 6. Lo que nos proponemos en este artículo es presentar cómo desarrolla Maritain las líneas de este encuentro en lo relativo a la filosofía del saber. Es probable que en pocas cuestiones como en esta parezcan de antemano más alejados los principios tomistas de las reflexiones contemporáneas. Es obvio que las ciencias han desarrollado a lo largo del s. XX -y lo siguen desarrollando en nuestros días-un enorme progreso que, para muchos, resulta incompatible con los esquemas -demasiado rígidos, a su juicio-propios del pensamiento tomista. Pero, precisamente por ello, creo que puede resultar interesante y deparar no pocas sorpresas profundizar en la propuesta maritainiana. Ciertamente, es muy distinta de lo que estamos acostumbrados a ver y a leer. Sin embargo, creo que tiene el suficiente valor y atractivo como para interpelarnos y estimular nuestra reflexión. LA CONCEPCIÓN MARITAINIANA DEL SABER Triple sentido del vocablo "ciencia" Lo primero que hemos de delimitar es qué entendemos por "ciencia". En realidad, es una pregunta que lleva implícita toda una concepción antropológica. Desde la perspectiva de un humanismo integral, Maritain ha optado por el rechazo de un concepto de ciencia unívoco. El mito de la unidad de la ciencia, ya sea de tipo sapiencial o filosófico (como la noción de los antiguos), o de tipo "inventarial" (como en el caso del cientificismo moderno), en cualquier caso supone una perspectiva reduccionista que no hace justicia al hombre y sus "habitus", cualidades que le perfeccionan intrínsecamente y con los que la razón humana se proporciona a los diversos objetos de ciencia. La palabra "ciencia", precisará Maritain, comporta en su uso habitual y más común tres significados principales que guardan entre sí una cierta analogía y que determinan, además, modos diversos de relación entre ese término y el término clásico "sabiduría": a) En el sentido más comprehensivo, se define la ciencia como "saber de modo firme y estable", anclado en la certeza y capaz de un progreso indefinido en la verdad. Desde este punto de vista -que no implica conocimiento exhaustivo sino en Dios-se hablará de sabiduría para referirse a la más alta región de la ciencia o del saber en general. b) En otro sentido menos global, ciencia y sabiduría se contraponen como la menos y la más excelsa de las zonas del saber. Mientras que la primera conoce "por el detalle y el condicionamiento próximo o aparente", la segunda conoce "por las más altas fuentes y las luces más profundas y simples". c) Por fin, se habla también de ciencia haciendo referencia a una "manera de saber particularmente curiosa e instruida por el gusto propio de las cosas creadas" 7, como cuando mencionamos -dice Maritain-la ciencia del degustador de vinos. No hay aquí ya saber firme y estable, y en este sentido extremo y poco importante, la distancia entre ciencia y sabiduría es aún mayor. Para evitar equívocos respecto a este triple sentido del vocablo "ciencia", conviene advertir que en lo sucesivo me serviré del término "saber" para referirme al sentido más general, mientras que distinguiré entre "ciencias" (particulares) y "sabiduría" -según el segundo sentido-cuando tengamos que hablar de los diversos grados del saber. Rasgos esenciales del saber Pero intentemos profundizar algo más en la NOCIÓN maritainiana DE SABER para determinar qué notas constituyen al saber como tal. ¿Qué queremos decir cuando afirmamos que sabemos una cosa? En primer lugar, queremos expresar que la conocemos perfectamente. Pero, ¿cuál es el criterio que define, desde este punto de vista, la perfección de un conocimiento? Un conocimiento será tanto más perfecto cuanto más avance y penetre en su objeto. En la cumbre de esa perfección, conocer plenamente una cosa equivaldrá, en definitiva, a saber aquello que la funda en el ser y la inteligibilidad, esto es, a conocer la causa por la cual la cosa es, la conexión entre una y otra, y el hecho de que esta causa sea causa de esta cosa 8. El análisis así desarrollado, conduce a Maritain a una primera conclusión: "saber es conocer la causa, en el sentido muy general de razón de ser, o los sucedáneos empiriológicos de ésta, y las leyes simbólicas de una causalidad que en sí misma puede permanecer oculta" 9. De acuerdo con la más pura tradición aristotélico-tomista, Maritain reconoce, por lo demás, dos modos posibles de cognitio certa per causas: conocer el efecto por la causa y conocer la causa por el efecto. El saber por el efecto pertenece al género quia (conocimiento en la perspectiva del hecho), mientras que el saber por la causa (cuando se trata de la causa inmediata, al menos) pertenece al género de saber propter quid (conocimiento en la perspectiva de la razón de ser o de la esencia). B. Volvamos a la definición de saber que esbozamos al principio, para considerar otro aspecto en el análisis maritainiano. Dijimos entonces que el saber es un conocer perfecto. Ahora debemos añadir: perfecto, pero no sólo en cuanto a la fuerza de penetración en su objeto sino también en lo que se refiere al modo. Se trata de conocer las causas, sí, pero ¿de qué manera? Perfectamente, esto es, con la entera certeza de que es imposible que el acto de conocimiento sea falso. Nos encontramos entonces con una segunda conclusión: la firmeza y estabilidad del saber como necesidad de sus conclusiones. Ahora bien, ¿cómo podría un objeto variable y contingente conducirnos a un saber necesario e inmutable? Maritain hace aquí tres precisiones fundamentales: a) no todo lo que es, es objeto de saber o conocimiento de modo perfecto: por ejemplo, no lo es lo contingente como tal; b) en realidad, contingencia y necesidad se mezclan en todo suceso objeto de saber; c) el saber versa sobre las cosas, pero abstrayendo en ellas su contenido necesario e inteligible del que hace su objeto propio, y sin imponer necesidad alguna sobre ellas. Para explicar esta última observación, que es la más importante, nuestro autor aplica la distinción que su crítica reconoce entre la "cosa como cosa" y la "cosa como objeto de saber". La primera es el lugar de la contingencia y la singularidad. La segunda es el verdadero subjectum scientiae, el objeto de un saber indestructible de modo perfecto, un mundo de estructuras inteligibles que no existe separado de la cosa pero que la inteligencia considera aparte mediante su capacidad abstractiva. Quedará, en definitiva, como exigencia de la segunda conclusión maritainiana, que lo contingente como tal (a lo sumo con mera necesidad de hecho) puede ser objeto de certeza, pero no de la certeza propia del saber de modo perfecto: una certeza indestructible derivada de una necesidad de derecho y que da razón del hecho por sus causas, si aquél es el término mismo del conocimiento (en el saber por el efecto, el término de conocimiento no es el hecho sino la causa misma). C. Maritain da todavía algún paso más para perfilar su teoría general del saber. En el punto anterior vimos cómo atribuía al saber verdadero la necesidad de sus conclusiones, y -para salvar este carácter-cómo distinguía la cosa singular de la naturaleza universal. Desde esta conclusión, se verá conducido ahora a admitir como tercera nota que para el hombre sólo hay saber respecto de lo universal. En efecto, la necesidad del objeto de saber tiene como condición su universalidad (al menos en el ámbito del saber creado) del mismo modo que la contingencia depende de lo singular como tal, y en último término de la materia como principio de individuación. El universal no es considerado aquí, sin embargo, en cuanto a su extensión, sino como expresión de la esencia y las necesidades inteligibles de la cosa. ¿Quiere ello decir que no hay en absoluto saber de lo individual? Maritain ha aclarado también este punto: "decimos que no hay saber de lo individual como tal. Esto no significa de ninguna manera que no pueda haber de lo individual como tal un conocimiento intelectual indirecto (por reflexión sobre los sentidos, o por medio de la connaturalidad afectiva)... Tampoco significa que no pueda haber un saber de lo individual, pero no como tal (es decir, en su singularidad, en su incomunicabilidad misma). La caracterología, la grafología, la ciencia de los temperamentos etc., son ciencias de lo individual, que para llegar a lo singular lo perciben a través de un conjunto de nociones universales, subespecíficas, y que se revisten además de un arte en donde la experiencia y la ratio particularis desempeñan una función esencial" 10. En definitiva, no hay saber de lo individual como tal de modo similar a como no hay saber de lo contingente como tal. D. Esto es cierto y sin embargo, el saber no sería tal si no se resolviera en lo real, en la existencia. Hemos visto que, según Maritain, la inteligencia no puede aprehender directamente la cosa como tal, sino sólo atendiendo a sus necesidades inteligibles. De éstas se extraerá por medio de la abstracción un concepto. Puesto que la posición existencial de la cosa no forma parte de su estructura esencial (existencia y esencia se distinguen en todo lo creado), se ha de considerar a la esencia con una Maritain advierte aquí, no obstante, que la cópula "es" o "no es", tiene una doble función. En cuanto que ella expresa, en forma sólo material aún, la composición o la división, enlazando simplemente el sujeto y el predicado sin que el espíritu piense efectivamente el ser como acto, podemos decir que su función es sólo copulativa todavía. (de esta manera, por ejemplo, podemos leer en un libro y por consiguiente formular en nosotros -pero como objeto de simple aprehensión-esta proposición: "un tesoro está escondido aquí", sin que por eso demos ningún juicio). En cambio, en cuanto expresa el acto vital de asentimiento (afirmación o negación) interiormente llevado a cabo por el espíritu, que piensa entonces formalmente el acto de ser en cuanto acto, la cópula tiene una función propiamente judicativa. Por ejemplo, supuesto que nos entreguemos a formular en nosotros esta misma proposición "un tesoro está escondido aquí", pero entonces dando un juicio, al afirmar expresamente 12. Ciertamente, toda proposición hace referencia a la existencia (actual o ideal) de un sujeto con tal predicado y, por tanto, aun funcionando como cópula el verbo ser significa existir; pero cuando su función es meramente copulativa esta existencia no está todavía formalmente pensada como acto (ut exercita): estrictamente no puede decirse, según nuestro autor, que haya aún juicio acabado. Un adecuado análisis psicológico del juicio, dice, nos muestra que cuando el espíritu prepara la materia y compone, construyendo enunciaciones por la simple inspección de los términos, recurriendo a la experiencia sensible o por un razonamiento que resuelve en sus principios la enunciación considerada, dichas enunciaciones aún son objeto de simple aprehensión y no de juicio. Aquí el verbo ser juega un papel meramente copulativo. Sólo después de la composición formal, el juicio completo identifica o diversifica los conceptos en una proposición referida ya a la existencia extramental (actual en el caso de las verdades de hecho, o posible en el caso de las verdades eternas o de derecho), y es por tanto verdadero o falso, conforme a lo que es o no. Lo que todo esto quiere decir, en definitiva, es que sólo el juicio tiene alcance suficiente para responder a la ordenación del saber a la existencia. De acuerdo con esta prerrogativa, ostenta la primacía en la teoría del saber maritainiana. CLASIFICACIÓN MARITAINIANA DE LOS SABERES En el apartado precedente hemos visto a Maritain distinguir un "universo de existencia" y un "universo de inteligibilidad". El primero está constituido por las cosas existentes fuera del espíritu; el segundo está compuesto por objetos de concepto universales, abstraídos y separados de la existencia para ser conocidos pero unidos a ella para poder tener consistencia. De ese modo, piensa el filósofo francés, percibiendo a través de la aprehensión el mundo de la inteligibilidad en su necesidad absoluta, alcanzamos el mundo de la existencia por la resolución del juicio y conocemos las cosas tal como son. Siguiendo estas pautas, nuestro autor había llegado a caracterizar una noción general de saber. Pues bien, desarrollando esta y con el auxilio de una peculiar y actualizada JUAN JESÚS ÁLVAREZ ÁLVAREZ combinación de la doctrina de los objetos y razones formales de Cayetano, los tres clásicos grados de abstracción formal -que nuestro autor denomina órdenes de visualización abstractiva-y algunos otros apuntes que toma de Juan de Santo Tomás relativos a la doctrina de la subalternación, Maritain ha llegado a establecer una clasificación global de los saberes (particularmente los saberes especulativos), a los que ordena jerárquicamente en una unidad orgánica y vital 13. En esta cuestión nos vamos a centrar ahora. Criterios de especificación y jerarquización de los saberes Dentro de la DOCTRINA DE LOS OBJETOS Y RAZONES FORMALES, Maritain considera en primer lugar lo que Cayetano llama ratio formalis objecti ut res o ratio formalis quae. Puesto que se trata del aspecto bajo el cual la cosa se ofrece a la mirada del sujeto cognoscente provocando una primera determinación de sus hábitos intelectuales, y de ella derivan las propiedades de un sujeto de saber, Maritain lo denomina "reclamo de inteligibilidad". Por ejemplo, entitas en Metafísica, quantitas en Matemáticas, mobilitas en Filosofía de la Naturaleza. El objeto formal de estos saberes será pues: ens sub ratione entitatis, ens sub ratione quantitatis y ens sub rationi mobilitatis respectivamente. El primer término -ens-constituye el objeto material sobre el que versa tal saber determinado (subjectum scientiae); el segundo -entitas, quantitas, mobilitas-el reclamo de inteligibilidad derivado de la cosa, y el conjunto formado por ambos el objectum o subjectum formale quod, que no es sino el objeto material tomado bajo una determinada perspectiva formal. Maritain lo ha llamado en general "esfera de inteligibilidad fundamental o de primera determinación". La segunda cara de la doctrina de Cayetano, viene definida por la ratio formalis objecti ut objectum o ratio formalis sub qua. Puesto que se trata de la perspectiva formal bajo la que el objeto -determinado por la ratio formalis quae-es alcanzado por el espíritu, Maritain lo denomina "luz objetiva". Se caracteriza por un tipo determinado de inmaterialidad en el modo de abstraer: A. Si consideramos aquí en la operación abstractiva el terminus a quo, deducimos los tres grados de abstracción formal en la medida en que nos vamos alejando de la materia como principio de ininteligibilidad relativa (recessus a materia) 14. A la vez que primeros principios de especificación de los saberes, los órdenes de visualización abstractiva serán por ello también criterios iniciales de su jerarquización. En un primer estadio, el ser aparece ante la inteligencia como envuelto en la diversidad cualitativa de lo sensible. Hacemos abstracción, dice Maritain, de la "materia individual" y de las condiciones de singularidad contingente que esconden al ser en la sensación pero no de la "materia sensible" (cum materia sensibilis, non tamen hac). Ésta es la abstracción propia de la filosofía de la naturaleza (instancia filosófica y sapiencial), de las ciencias de la naturaleza (instancia inventarial o empiriológica) y de algunas otras "ciencias filosóficas" entre las que Maritain incluye a las ciencias humanas 15. Sus objetos dependen de la materia secundum esse et intellectum, no sólo para existir sino para ser captados en una definición, y su objeto formal general será ens sub ratione mobilitatis. Se accede, por tanto, por esta vía al ser inteligible comprometido en la existencia sensible: el "inteligible sensible", constituyente de un "universo de realidad inteligible sensible". De éste forman parte las leyes de la generación y la corrupción, el movimiento, las acciones y pasiones de los cuerpos etc., En el segundo grado de abstracción formal, el ser se enfrenta a la inteligencia "en su estructura cuantitativa corporal en sí misma" o según sus relaciones de orden y medida. Sin embargo, la cantidad no es considerada ahora por Maritain como accidente real de la sustancia (tal y como ocurría en el primer estadio) sino como red de entidades construidas por la razón, eso sí, bajo el testimonio de la materia de que deriva. Se dice por eso que se hace abstracción de la materia individual y sensible, de las condiciones de singularidad y de toda referencia a las percepciones del sentido externo, pero no de la materia inteligible (cum materia intelligibile tantum). El objeto mantiene algo de su ser oculto y no es visto por la inteligencia sino en referencia directa o indirecta a una "constructibilidad en la intuición imaginativa". Nuestro autor emplea para clarificar de algún modo este complejo estadio, el símil de un ave marina que se apo-APUNTES PARA UNA TEORÍA DEL SABER: LA PROSPECTIVA DE JACQUES MARITAIN dera de un pez sin llegar a penetrar en el océano sensible, y se eleva rápidamente para devorarlo en otro medio. Es el grado de abstracción propio de las matemáticas, cuyo objeto formal es ens sub ratione quantitatis, y por esta vía accedemos al "inteligible matemático" (reale seu rationis), constituyente de un "universo de preterrealidad matemática". Por lo que se refiere a sus objetos dependent a materia secundum esse, non tamen secundum intellectum, esto es, según su existencia pero no según su noción, pues si bien dependen de la materia para existir, no dependen de ella para ser expresados en una definición. En el tercer grado de abstracción, por fin, el ser se enfrenta con la inteligencia despojado de cualquier huella material (de su existencia en sí, en el sentido, y de sus propiedades sensibles y cualitativas). La metafísica, cuyo objeto formal es ens sub ratione entitatis y se contempla aquí a plena luz, en referencia a su inteligibilidad misma y, por tanto, de una manera inmaterial (sine omni materia), percibe así realidades inteligibles capaces de existir en seres materiales o inmateriales: primero y radicalmente el concepto de ser, luego sus determinaciones. En la cima del orden racional, Maritain la considera como scientia rectrix, y por ella se accede al "inteligible metafísico" y al "universo de lo transensible", cuyos objetos non dependent a materia secundum esse 16. Puesto que nuestro autor ha distinguido estos tres grados según la abstracción formal, deduce que entre ellos no hay una simple diferencia de extensión (genérica) sino verdadera heterogeneidad esencial: responden a operaciones intelectuales diferentes y en ellos ens deber aplicarse analógicamente. Así pues, el término del conocimiento (que tiene relación al juicio, como ya vimos) diferirá según el tipo de saber especulativo que se considere. Maritain llama a este término "línea de realización o de verificación existencial del juicio científico". Decir, como ya hicimos ver, que el conocimiento se completa en el juicio o la proposición, quiere decir que por él alcanzamos lo real. Decir, como ahora hacemos, que el juicio se verifica en el sentido, en la imaginación, o no se verifica ni en uno ni en otro, significa para él que el conocimiento desemboca en lo real sensible, en lo imaginable o en el puro inteligible. De esta forma, en los dos primeros casos podremos delimitar un universo de realidad en el que la verdad de los juicios puede ser demostrada por los medios propios de cada ciencia. Esto no quiere decir, sin embargo, que la verdad del juicio deba ser "objeto de sentido" y establecida por él en lo que se refiere al primer grado de abstracción, u "objeto de imaginación" y por ella establecida en el segundo. Según nuestro autor, la línea de verificación existencial determina el modo propio del método demostrativo, pero no lo constituye de por sí. En cuanto a la metafísica, por fin, su no verificación conduce a una conclusión capital: significa que no está encerrada, como Kant pretendía de todo saber, en los límites de la existencia sensible y de los objetos de experiencia; desembocando, incluso en relación a las cosas materiales, en el puro inteligible, la metafísica puede afirmar la existencia de realidades suprasensibles. De ello no se sigue en modo alguno que no se apoye, en esta afirmación misma, sobre hechos y constataciones de experiencia. Verifica y demuestra sus conclusiones por medio de los hechos, de los objetos de experiencia y de la existencia sensible, pero éstos no están encerrados ni en lo sensible ni en lo imaginable como en su lugar propio de verificación; incluso cuando se realizan en las cosas sensibles, concluye, no lo hacen en ellas en tanto que sensibles, sino en cuanto inteligibles 17. Maritain habrá definido así una primera división general de los saberes especulativos. Sin embargo, conviene añadir que, según él, la "luz objetiva" o "perspectiva de conceptualización" tiene una función más formalmente especificadora que el "reclamo de inteligibilidad" o "perspectiva formal de realidad"; por ejemplo, sine omni materia delimita más estrecha y formalmente el saber metafísico que entitas. En efecto, los hábitos de los saberes son especificados en el modo en que el acto cognitivo se mide respecto del objeto, y en este punto la luz objetiva tiene un papel más conformador que el reclamo de inteligibilidad, además de que éste -determinante también del objeto bajo otro aspecto-se descubre gracias a la iluminación típica de aquélla. Así pues, si bien lo normal es que a cada "reclamo de inteligibilidad" corresponda una "luz objetiva" y viceversa (realidad cognoscible y modo de conceptualizar suelen corresponderse), puede también ocurrir que a una única "esfera de inteligibilidad fundamental" correspondan varias "luces objetivas" diferentes que especifiquen saberes JUAN JESÚS ÁLVAREZ ÁLVAREZ distintos. Según se trate de uno u otro caso, la correspondencia de que hablamos se establece de forma variada y aporta nuevos toques clarificadores. El "reclamo de inteligibilidad" puede tener un valor específico directamente (como la perspectiva formal de realidad entitas respecto de la metafísica) o, indirectamente, gracias a la división de un término genérico (así es como quantitas se divide en quantitas continua como ratio formalis quae de la geometría, y en quantitas discreta para la aritmética). En este caso, la "luz objetiva" y el "reclamo de inteligibilidad" se corresponden de modo adecuado, y es según éste -que Maritain llama entonces de "primera determinación"-como lo real se ofrece a la luz especificadora. Mas si el "reclamo de inteligibilidad" tiene sólo un valor genérico (deitas, por ejemplo, para la teología, la visión beatífica y la fe, o mobilitas para la filosofía de la naturaleza y las ciencias empirioesquemáticas o puramente experimentales), la determinación específica va a ser producida únicamente por la luz objetiva sin ninguna circunscripción por parte de la cosa, y ella será quien diversifique el valor genérico de la ratio formalis quae haciendo corresponder a sí misma los "reclamos de inteligibilidad" de rango específico según los cuales lo real se le ofrecerá y a los que Maritain llama entonces "inducidos o de segunda determinación". Si el "reclamo de inteligibilidad" es infinitamente trascendente y simple como el caso de deitas, estos "reclamos inducidos" serán simples reflexiones ideales del modo de conocer propio de la luz objetiva sobre el objeto. Así, el objectum formale quod especificador o de segunda determinación de la visión beatífica, de la teología y de la fe será Dios sub ratione deitatis como visto y sabido con evidencia, como sabido -con evidencia o no-, o como creído sin evidencia, respectivamente. B. Una nueva especificación de los saberes aparece cuando, siguiendo a Juan de Santo Tomás, Maritain considera la operación abstractiva en relación a las formas típicas en que constituye su objeto según un cierto grado de inmaterialidad o cognoscibilidad (accesus ad determinatum gradum inmaterialitatis), según el modo como lo conceptualiza y constituye las nociones y definiciones (modus definiendi). Desde este otro lado en que la abstracción se ofrece como el terminus ad quem, la operación abstractiva funciona también como último principio de especificación de las ciencias. Es así como diferencia nuestro autor las ciencias de la naturaleza de la filosofía de la naturaleza: mientras que el término en que desembocan aquéllas es lo "sensible", en ésta se apunta a lo "inteligible". En lo referente, por tanto, a la "línea de realización o de verificación existencial del juicio", la filosofía de la naturaleza, si bien desemboca materialmente en la existencia sensible, trasciende formal y explícitamente en cuanto a la verdad intrínseca de sus enunciados la existencia actual y singular de sus objetos. En cambio, las ciencias de la naturaleza no sólo deben realizarse en la existencia sensible, sino que reciben de ella también su regla de verdad, y sólo trascienden la existencia actual y contingente de sus objetos virtual e implícitamente. Por eso, mientras que en el objeto formal de las ciencias de la naturaleza debe subrayarse más mobilitas o quantitas 18, en el de la filosofía de la naturaleza se ha de poner más énfasis en ens. Maritain llama así al modo de construir los conceptos y de analizar lo real sensible de la filosofía de la naturaleza (luz objetiva: per intelligibilem quidditatem o sub lumine ontologico) "análisis ontológico", y al de las ciencias de la naturaleza (luz objetiva: per operationem sensus o sub lumine empiriologico), "análisis empiriológico". Además de los grados de abstracción formal, la concepción maritainiana atiende a un segundo principio de jerarquización de los saberes, que viene expresado por la también clásica DOCTRINA DE LA SUBALTERNACIÓN. Lo esencial de la subalternación en general es el hecho de que un saber reciba sus principios de otro sin llevarlos por sí mismo a la evidencia. Pues bien, explica nuestro autor que un saber puede estar subalternado a otro de tres maneras posibles: en razón de su fin, en razón de sus principios (solamente) o en razón de su sujeto (y de sus principios) (hay siempre subalternación en cuanto a los principios cuando la hay respecto del sujeto, pero no al revés). subalternada en razón de sus principios a la teología en cuanto que el fin último del hombre, que actúa de principio en el orden práctico, es sobrenatural. Este primer tipo de subalternación puede también expresar una dependencia en el uso sin afectar a la verdad de los juicios: en ese caso se hablará de subalternación impropia, tal y como está subordinada, por ejemplo, la estrategia militar a la política. b) Un saber estará subordinado pura y simplemente (simpliciter) a otro, según el segundo modo, cuando obtiene sus principios de éste y no resuelve sus conclusiones en principios evidentes de suyo por sí mismo. Lo estará según una cierta relación (secundum quid) cuando, resolviéndolas en principios evidentes de suyo, sin embargo toma prestados a veces ciertos principios del otro saber. c) Por fin, un saber está subalternado a otro según el tercer modo cuando su sujeto u objeto añade una diferencia meramente accidental respecto del sujeto del segundo. Así ocurre por ejemplo, como apunta Juan de Santo Tomás, con la acústica respecto de la aritmética: la primera tiene como objeto el "NÚMERO SONORO". Podemos añadir ahora que las ciencias empiriométricas están subalternadas a la matemática según este tercer modo: se dirá entonces que el saber físico-matemático es una scientia media. Como ya se ha precisado, depende materialmente del orden sensible, en el que termina sus juicios, y formalmente del orden del saber subalternante (matemáticas), puesto que su objeto propio no lo considera sino como connotado por éste y en cuanto puede caer bajo su razón formal. Esto no puede ocurrir, en cambio, en la subalternación del segundo modo, pues en este caso saber subalternado y subalternante alcanzan un mismo objeto. No cabe, por tanto, una determinación formal por parte del segundo y otra material de rango inferior, sino que ambos alcanzarán el objeto según luces objetivas diversas, de grado menor el del saber subalternado. Esto es precisamente lo que sucede, según Maritain, con la teología respecto de la ciencia misma de Dios y de los bienaventurados: saberes con idéntico objeto (Deus sub ratione deitatis), la teología lo alcanza con una luz disminuida (lumen divinum revelans abstrahendo ab evidentia aut inevidentia) respecto de la propia de la visión beatífica (lumen divinum evidens) y por tanto, se subordina a ella en sus principios -que recibe por intermedio de la fe-, mas no en su objeto. Por fin, aplicando también esta doctrina para definir las relaciones existentes entre ciencia, filosofía y fe, Maritain preferirá hablar de "infraposición" o "infravalencia" de las ciencias (fundamentalmente las empirioesquemáticas) respecto de la filosofía: las categorías filosóficas no intervienen en el conocimiento científico a título de principios constitutivos del mismo, sino sólo de forma regulativa y orientadora y sin penetrar en la estructura interna del saber científico. Saberes de explicación y saberes de verificación En el apartado primero de este estudio concluimos que todo saber tiene como objeto las naturalezas o esencias universales y distinguimos dos tipos generales de saber. Esta distinción y todo lo que hemos venido explicando después permiten a Maritain establecer una clasificación global de los saberes en dos grupos irreductibles, que ahora vamos a contemplar más de cerca. Distingue, en efecto, entre SABERES DE EXPLICACIÓN Y SABERES DE VERIFICACIÓN. a) Hay saberes que conocen esas naturalezas, si no de forma exhaustiva -sólo en relación a nosotros mismos y a las cosas del hombre podemos conocer "quiditativamente"-sí por lo que Maritain llama "intelección dianoética": "conocimiento de las esencias (sustanciales) por signos o accidentes (propiedades) que las manifiestan al menos en sus notas más universales" 19. Conocemos así la quididad en sí misma, pero por signos y no "quiditativamente" (llegando hasta la definición esencial), salvo en raras excepciones. Tales saberes son los saberes deductivos: filosóficos o matemáticos. Si en el primer caso la intelección dianoética capta la esencia por los accidentes, en el segundo la capta en su constitución inteligible misma y constructivamente, como vimos al considerar los grados de abstracción. Estos "saberes de la explicación" nos revelan las necesidades inteligibles del objeto y nos permiten conocer el efecto por la causa; pertenecen, por tanto, al género de saber propter quid. Sus verdades son eternas e intemporales y no precisan de la existencia actual y contingente de su objeto: la metafísica trasciende ésta por pura sobreabundancia; las matemáticas también, en lo que se refiere a la existencia actual singular, pero precisan de una cuasi-existencia en JUAN JESÚS ÁLVAREZ ÁLVAREZ la imaginación; la filosofía de la naturaleza la trasciende formal y explícitamente en cuanto a su verdad intrínseca, pero desemboca materialmente en ella. b) Por su parte, los "saberes de verificación" no captan jamás las esencias en sí mismas, sólo las alcanzan como "escondidas" y a través de "signos-suplentes", merced a lo que Maritain llama "intelección perinoética": "conocimiento por signos que son conocidos en lugar de las naturalezas mismas, inaccesibles en tal caso en su constitutivo formal" 20. Captando así los "accidentes comunes" sólo alcanzamos las naturalezas "por signos y en signos". Se trata aquí de los saberes inductivos que nos hacen conocer las causas por los efectos y no en sí mismas. Son, por lo demás, un caso particular del género de saber quia y sus verdades son "verdades de hecho": afirman la conexión necesaria entre sujeto y predicado por ser verdades; no superan la temporalidad por ser de hecho. Maritain dirá que trascienden la existencia actual y contingente de su objeto "virtual e implícitamente", y si buscan de alguna manera deducciones explicativas, como todo saber, lo hacen de parte de construcciones de razón con fundamento in re que sirven de sustitutivos bien fundados de los entia realia y de las causas de orden ontológico. En definitiva, y ahora desde la perspectiva con la que iniciábamos nuestro estudio, podemos concluir que para Maritain, el saber en general abarca dos grandes dominios: el de la sabiduría, que conoce las cosas por las causas primeras y por las razones supremas de ser, y el de la ciencia en sentido estricto, que conoce las cosas por las causas segundas o los principios próximos 21. UNIDAD ORGÁNICA Y VITAL DEL SABER Maritain se ha distinguido siempre y en todos los campos por aceptar los retos que la modernidad ha planteado al pensamiento. En el aspecto que nos ha ocupado sus intentos se han dirigido a conseguir una síntesis nueva de los saberes, precisamente aplicando aquellos principios generales del tomismo que la filosofía de la ciencia consideraba obsoletos, y a mostrar con ello que si en un tiempo fracasaron en la estructuración de los diversos saberes, este fracaso no se debe a una incapacidad esencial o de naturaleza, sino al estado de desarrollo histórico-filosófico en el que se utilizaron y a las múltiples injerencias extrañas a ellos mismos que se les adhirieron. Nuestro autor ha dicho: con todo derecho se puede pensar que la filosofía tomista está, mejor que ninguna otra, en estado de proveer a los saberes de los cuadros metafísicos en donde éstos explayen a gusto sus exigencias propias y no sufran violencia alguna, no sólo por ser aquélla esencialmente realista y justificar críticamente la realidad extramental de las cosas y el valor de las facultades de conocer que todo saber supone implícitamente, sino porque garantiza la autonomía, la especificidad de cada uno y porque sus dilucidaciones metafísicas de lo real no tienen como consecuencia necesaria ninguna deformación sistemática, despóticamente impuesta a la experiencia 22. Gracias a este respeto por lo real, podemos contemplar una síntesis clásica y joven a la vez, que recoge la tradición y que responde a las profundas renovaciones que el progreso de la ciencia en la modernidad provocó en el orden epistemológico 23. El objeto de todo ello no era otro sino el de restituir la integridad del saber humano a la vez que se respetaba sus diferencias específicas, de acuerdo con el célebre lema maritainiano: "DISTINGUIR PARA UNIR". Como resultado, el saber no será ya uno con unidad esencial -lo que nos conduciría de nuevo a todo tipo de imperialismos epistemológicos ya experimentados por el hombre a través de la historia y denunciados por nuestro autor 24 -; será uno con UNIDAD ORGÁNICA Y VITAL, y esta vitalidad se manifiesta reconociendo la diversidad específica de cada uno de los saberes, sus verdaderas posibilidades y sus motivos de humildad, integrándolos escalonadamente de acuerdo con su objeto no sólo material sino formalmente considerado, armonizando éste con el dinamismo vital de la inteligencia determinado por sus diversos hábitos y por la comunicación entre ellos. Todo el complejo conjunto de los saberes adquiere así la imagen de una estructura arquitectónica perfectamente coordinada en la que la sabiduría, fundamentalmente la metafísica como cima del saber racional, ejerce una función unificadora del espíritu, en un doble nivel: APUNTES PARA UNA TEORÍA DEL SABER: LA PROSPECTIVA DE JACQUES MARITAIN a) En primer lugar, Maritain habla de un poder de iluminación y de inspiración por el que contribuye a constituir una actitud fundamental del espíritu humano en equilibrio y participa en su "equipamiento de base". b) En segundo lugar, de un poder de orden y de organización por el que -gracias a su capacidad reflexiva y crítica-es capaz de elucidar y defender sus propios principios y los de los demás saberes, y de demarcar las respectivas fronteras. El universo de los saberes racionales especulativos se constituirá de este modo, bajo tal aspecto, como una UNIDAD DE ORDEN JERARQUIZADA, y así se contempla en la doctrina de los tres grados de abstracción y la de la subalternación de los saberes 25. Pero a la vez, y dado que varios saberes pueden versar sobre un mismo dato material, nuestro autor hablará de una necesaria UNIDAD DE INTEGRACIÓN que se manifiesta al nivel de la disciplina de saber más alta. Maritain cita como ejemplos de esta última la que se da entre la filosofía del arte y las diferentes artes, la filosofía moral y disciplinas inductivas concretas tales como la sociología y la etnología, la metafísica y la filosofía de la naturaleza y, sobre todo, entre la filosofía de la naturaleza y las ciencias. Con el descubrimiento de este doble aspecto unitario de los saberes, el alma recuperará además "el divino tesoro de la unidad intelectual" perdido hace tres siglos y podrá encarar con decisión el planteamiento de las cuestiones que más preocupan al propio ser humano: un mismo impulso, ha dicho nuestro filósofo, que se transforma de grado en grado, pero que permanece siempre impulso del espíritu en busca del ser, atraviesa zonas de conocimiento heterogéneas, desde la más humilde investigación de laboratorio hasta las especulaciones del metafísico y del teólogo, e incluso hasta la experiencia suprarracional y la sabiduría de gracia de los místicos 26.
Doctorada en matemáticas por la Universitat de Barcelona en 2002, actualmente es profesora agregada de la Universitat Politécnica de Catalunya. Fue becaria Fulbright durante su postdoc en la Universidad de California, Berkeley, y luego obtuvo un contrato Ramón y Cajal en la UPC. Su investigación se centró en geometría algebraica hasta 2005 cuando empezó a trabajar en las aplicaciones de esta disciplina a la biología. Desde entonces colabora con biólogos y sus publicaciones se centran en la aplicación de la geometría algebraica a la filogenética. En la actualidad dirige un proyecto de investigación que combina estudios de geometría y aplicaciones en biología, robótica y ciencia de materiales. Doctor en Matemáticas en 2005 por la Universitat de Barcelona con una tesis en geometría algebraica sobre singularidades de superficies bajo la dirección de Eduard Casas-Alvero, es autor de diversas publicaciones en revistas internacionales de impacto y ha participado en diversos proyectos financiados, nacionales e internacionales. En la actualidad es profesor lector en la Universitat Politécnica de Catalunya, habiendo sido investigador del programa "Juan de la Cierva". Su actividad investigadora incluye el álgebra abstracta y la geometría algebraica, con un interés creciente en las aplicaciones de ésta en el campo de la filogenética.
En este año, 2011, que ahora comienza, tienen lugar dos eventos del máximo interés: su elección como Año Internacional de la Química y el centenario de la adjudicación del Premio Nobel de Química, el segundo que recibía, a Marie Curie. A ambos eventos está dedicado este número especial de ARBOR. Ambos, José Elguero Bertolini y Alberto Sánchez Álvarez-Insúa, somos químicos y, de común acuerdo, decidimos llevar adelante esta publicación. Recabamos para ella la colaboración de una serie de científicos de primera fila, que aceptaron, en su mayoría, sumarse al proyecto. Ni que decir tiene que les estamos profundamente agradecidos y orgullosos del resultado. La primera parte del número está dedicada al recuerdo de Marie Curie. Queremos agradecer profundamente a los profesores Zborowski y Lattes su contribución y a la Residencia de Estudiantes, ejemplar institución cultural y científica que acaba de alcanzar su centenario, el poder reproducir la conferencia que Marie Curie impartió en la Sociedad de Cursos y Conferencias el 23 de abril de 1931 y cuyo resumen fue publicado en la revista Residencia en abril de 1932 y las fotografías de Marie Curie y su hija tomadas en la Residencia de Estudiantes. Queremos también reconocer toda la ayuda prestada por el "Foro Química y Sociedad" y el apoyo y aliento que nos ha prestado el Presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el profesor Rafael Rodrigo, que ha llevado a cabo la Presentación de este número de Arbor dedicado al Año Internacional de la Química.