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|---|---|
Giraldo hizo enemiga, matose con su mano;
tendrá que ser juzgado de Judas por hermano.
Bajo todas las luces es nuestro parroquiano:
Iago, contra nosotros no quieras ser villano.»
| 9cuaderna_vía
|
Un viejo estanque;
se zambulle una rana,
ruido de agua
| 8haiku
|
Oigan, oigan los mortales,
oigan e prendan espanto,
oigan este triste canto
de las batallas campales,
quel amor tan desiguales
ordenó, por me prender:
oigan, si quieren saber
los mis ynfinitos males.
| 15octavilla
|
Franco, fue, Inés, este toque,
pero arrójame la bota;
vale un florín cada gota
de aqueste vinillo aloque.
¿De qué taberna se trajo?
Mas ya..., de la del Castillo
diez y seis vale el cuartillo,
no tiene vino más bajo.
| 28copla_castellana
|
Mas, Revulgo, pára mientes
que no vayas por atajos:
farás una salsa de ajos
por miedo de las serpientes.
Sea morterada cruda
bien machada y bien aguda
que te faga estortijar,
que no puede peligrar
quien con esta salsa suda.
| 38novena
|
los ojos tengo en agua noche y día
y en fuego el corazón y el alma mía.
| 3couplet
|
Mece las hojas de la caña frágil,
Débil moviendo la nudosa palma,
Triste suspira sobre tiernas rosas
Fresco Favonio.
| 36estrofa_sáfica
|
Mas no veo en ti temor
de congoja y pena tanta;
que bien sé por mi dolor,
que a quien no teme el amor
ningún peligro le espanta.
Guarte pues de un gran cuidado,
que el vengativo Cupido
viéndose menospreciado,
lo que no hace de grado
suele hacerlo de ofendido.
| 6copla_real
|
¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza;
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.
En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.
| 21silva_arromanzada
|
En su boca ardiente yo bebí los vinos,
Y pinzas rosadas, sus dedos divinos,
Me dieron las fresas y los langostinos.
| 42terceto_monorrimo
|
y en tierra como ceniza
sembráis claveles, y luego
sacáis cabellos que el fuego
o el cordel quiebra y enriza,
| 19redondilla
|
¿Que te pasa, amado mío?
El frío.
¿No te calienta mi beso?
No es eso.
¿Entonces qué, prenda mía?
La tía.
Que me ha dejado la arpía
para ventilar abierta
la puerta que da a la huerta.
¡No es eso, hace frío, tía!
| 0ovillejo
|
Él dijo: «No nos cayan en el chiste,
llégate a mí, dirételo al oído,
pero creo que hay más de los que viste:
| 33terceto
|
y a mí, necio, que dejé
por el viejo lodo el oro,
y por lo que es propio mío
lo que siempre fue de todos.
| 11cantar
|
¡Ah! ¡tiempos!... era un orgullo
ver ginetiar un paisano-
Cuando era gaucho vaquiano
aunque el potro se boliase
no había uno que no parase
con el cabresto en la mano.
| 12sextilla
|
Que, aunque así, sin alegría,
me veis rico de pesar
abaxado a desear
lo que desechar solía;
aunque me veis sin estima,
en un rincón olvidado,
yo me vi ser bien amado,
mi deseo en alta cima.
| 28copla_castellana
|
que mis vanos pensamientos,
que paz no saben hallar,
mejor supieran trovar
la invención de mis tormentos.
La de la Cruz de alegría
mal parece en mi poder;
porque yo no sé traer
a cuestas sino la mía.
| 28copla_castellana
|
¿Quién publica mi tormento?
¿Será tal mi presunción
que perderé el sentimiento
que tengo de mi pasión?
| 5cuarteta
|
¡Ay!, que por callar padezco
y por fino me maltratan,
siendo la mayor de todas
mis finezas el callarlas.
| 11cantar
|
Estaba el gaucho en su pago
con toda siguridá:
pero aura... ¡barbaridá!
la cosa anda tan fruncida,
que gasta el pobre la vida
en juir de la autoridá.
| 12sextilla
|
Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho?
te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?».
| 5cuarteta
|
¡ay!, aquella mujer, tan sólo aquélla,
tanto delirio a realizar alcanza,
y esa mujer tan cándida y tan bella,
es mentida ilusión de la esperanza.
Es el alma que vívida destella
tu luz al mundo cuando en él se lanza.
Y el mundo con su magia y galanura
es espejo no más de su hermosura.
| 2octava_real
|
Los altos corajes, reina venerable,
mayormente aquellos que naturaleza
formó del comienzo de sangre notable,
no debe sobrarlos ninguna aspereza;
ca los que pacientes sostienen graveza
han de la Fortuna loable victoria,
y de estos hicieron los sabios memoria,
a quien no sojuzga dolor ni tristeza.
| 41copla_arte_mayor
|
Ambos a dos se abrazaron;
y esta fue la vez primera,
y pienso fue la postrera,
porque los tiempos mudaron
el amor de otra manera.
Y aunque a Diana le dio
pena rabiosa y mortal
la ausencia de su zagal,
en ella misma halló
el remedio de su mal.»
| 6copla_real
|
El ajenuz, por fuera, negro es más que caldera
y por dentro muy blanco, más que la peñavera
blanca, la harina yace so negra tapadera,
lo dulce y blanco esconde la caña azucarera.
| 9cuaderna_vía
|
Pero véate yo y muera;
Que no sé, rendido ya.
Si el verte muerte me da.
El no verte qué me diera.
Fuera, mas que muerte fiera,
Ira, rabia y dolor fuerte;
Fuera muerte: desta suerte
Su rigor he ponderado.
Pues dar vida á un desdichado
Es dar á un dichoso muerte.
| 13espinela
|
Y, volviéndome a Apolo con denuedo
mayor del que esperaba de mis años,
con voz turbada y con semblante acedo
| 33terceto
|
La mujer más estulta
¡con qué artificio el artificio oculta!
| 3couplet
|
Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.
Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.
| 28copla_castellana
|
Lo que el salvaje que con torpe mano
hace de un tronco a su capricho un dios,
y luego ante su obra, se arrodilla,
eso hicimos tú y yo.
| 23cuarteto_lira
|
Del coro bajo en las rejas,
absortas en sus plegarias,
se agrupan las trinitarias,
que tienen caras de viejas.
| 19redondilla
|
La mayor cuita que haber
puede ningún amador
es membrarse del placer
en el tiempo del dolor;
e maguer que el ardor
del fuego nos atormenta
mayor dolor nos aumenta
esta tristeza y langor.
| 15octavilla
|
Maresita mía,
ígaselo osté;
que tan siquiea una horita ar día
que me benga a be.
| 26seguidilla_gitana
|
De lo que da testimonio:
por tus frescos, San Antonio;
por tus brujas, el demonio.
| 42terceto_monorrimo
|
La edad presente es de lucha:
es preciso, pues, luchar;
no se puede descansar
entre el ruido que se escucha;
la vacilación es mucha,
ya está muy crecido el mal;
se consume el ideal;
se va Dios: ¡esto es horrible!
contener es imposible
esa gangrena moral.
| 13espinela
|
A mil gentes que agraviadas
tenéis con vuestra porfía,
dejaréis en aquel día
alegras y bien vengadas.
Y por mil partes, volando,
publicando
el amor dirá este cuento,
para aviso y escarmiento
de quien huye de su bando.
| 38novena
|
O vaya por la arena
ardiente de la Libia ponzoñosa,
o vaya por do suena
de Hidaspes la corriente fabulosa,
o por la tierra cruda
de nieve llena y de piedad desnuda.
| 45sexteto_lira
|
Aquellos cazadores, que en l a sierra
Quedaron á buscar rastros ó indicios
De quien m a t ó al W a c i r , al fin tornaron
A Córdoba alterada, al tiempo mismo
Que e n t r ó en ella del Carpió el mensajero,
Y refieren el viaje repentino
De Mudarra con Zaide, y las palabras
Y muerte de M u l e y en el aprisco.
Y cuentan vagas nuevas, que en la selva
A varios l e ñ a d o r e s han oido,
De como hallaron á l a media noche
E l cuerpo helado en el lugar s o m b r í o.
De un solitario, que de luengos años
Habita de la sierra entre los riscos,
Dicen, que oyó t a m b i é n el sordo estruendo
De dos alfanjes, que bajó á aquel sitio,
H a l l ó muerto al W a c i r , y oyó los pasos
De alguien que se alejaba fugitivo
A c i a l a Albaida 5 y sobre todo afirman
Que hay un pastor, que del A m i r á visto
E n la fuente á Mudarra, cuando el dia
Se ocultaba en ocaso.—En los c o r r i l l os
Del pueblo estas noticias se difunden,
Y se aumentan con cuentos y prodigios ;
Y toda la ciudad, con fundamento
Sospecha ya q u i é n de Giafar ha sido
E l matador, y en su enlutado alcázar
Se asegura por cierto y positivo,
Que es M u d a r r a . F u r i o s a con t a l nueva
Lanzando la nodriza roncos gritos,
Y maldiciendo al H u é r f a n o infelice,
Y á Zaide, y á A l m a n z o r , y á los i m p í o s,
Sube á m a r t i r i z a r con l a noticia.
Con sus imprecaciones y delirios
A K e r i m a inocente. E n su aposento
La halla tendida en t i e r r a , sin sentido.
La hermosa faz helada, las mejillas
Sin color y sin l u z , secos, marchitos
Los ojos, y en sus labios anhelantes
Sonando apenas sepulcral quejido ;
Y la que á procurar iba imprudente
Con su cólera necia el d a ñ o mismo.
Hecho hallándolo ya, de horror se pasma,
G r i t a , llama á las siervas, su c a r i ño
Por l a i n f e l i z exhala en tierno l l o r o,
E s t r é c h a l a en su seno, el rostro frió
Le sella con los labios, y l a nombra
Con maternal amor. De sus gemidos
Asustadas acorren con presura
Las esclavas, colocan sobre el rico
Lecho á su yerta e x á n i m e señora,
Y danle los socorros mas precisos.
Sobre l a alfombra en tanto alguna de ellas
Ve acaso de Mudarra el pergamino.
Curiosa lo recorre, y asombrada
A l encontrar en él tan buen testigo
De aquel suceso, y claros y patentes
Tan e x t r a ñ o s secretos al proviso
Corre al s a l ó n , donde aun estaba el cuerpo
Cercado de parientes y de amigos,
Guardias y esclavos y m o s t r ó la carta,
Que de horror y sorpresa en un abismo
H u n d i ó los corazones, descubriendo
Misterios tales. Que Mudarra es hijo
De L a r a y de Zahira, se difunde
Pronto por la ciudad 5 y los antiguos
Sucesos recordando, admiran todos
Del cielo inescrutable los juicios.
| 18romance_arte_mayor
|
¿Que necesita el amor?
Ardor
¿Qué más de la misma hechura?
Ternura
¿Y para ser más completo?
Respeto.
No será baladí el reto
que sirve a cualquier edad.
Para un amor de verdad:
Ardor, ternura y respeto.
| 0ovillejo
|
TAÑÍA una campana
En el azul cristal
De la paz aldeana.
| 10tercetillo
|
Y jamás del claro Tajo
vuelva a ver la orilla y soto,
ni a ver enramar sus vides
por los brazos de los olmos;
| 11cantar
|
Pues el otro, su heredero,
Don Enrique, ¡qué poderes
alcanzaba!
¡Cuán blando, cuán halaguero
el mundo con sus placeres
se le daba!
Mas verás cuán enemigo,
cuán contrario, cuán crüel
se mostró;
habiéndole sido amigo,
¡cuán poco duro con él
lo que dio!
| 31estrofa_manriqueña
|
De cuantas cosas me cansan,
fácilmente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.
| 11cantar
|
Cruza callada, y son sus movimientos
silenciosa armonía;
suenan sus pasos, y al sonar, recuerdan
del himno alado la cadencia rítmica.
| 21silva_arromanzada
|
A la vendimia, niños
vendimiadores.
A la vendimia, niño,
van mis amores.
Mas con el cuido
de no perder las hojas
de los racimos.
| 27seguidilla_compuesta
|
¡Habla, Señor, rompa tu boca eterna
el sello del misterio con que callas,
dame señal, Señor, dame la mano,
dime el camino!
| 36estrofa_sáfica
|
¿O cuál es de más culpar,
aunque cualquiera mal haga;
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?
| 19redondilla
|
El recuerdo descansa, dormita, cabecea,
habita el pensamiento al límite del sol,
glacial testigo mudo, eficiente albacea
del alambique interno, del humano crisol.
| 7serventesio
|
Que salga del corazón
de los hombres jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.
| 5cuarteta
|
Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: «¿Por qué callé aquel día?»
Y ella dirá: «¿Por qué no lloré yo?»
| 21silva_arromanzada
|
¡Mi crimen acaso ven
Con turbios ojos inciertos,
Y me abominan los muertos,
Alzando la hedionda sien
De los sepulcros abiertos!
| 29quintilla
|
Sol de la tarde, buen amigo de los viejos
Aldeanos, que dan a los mozos consejos
Y dirimen contiendas de riegos y forales,
Sentados en los poyos que hay bajo los parrales,
Como jueces del tiempo en que jueces no había,
Y era la tradición toda sabiduría.
| 39sexteto
|
Mula de viaje andino
Tendido frailejón de suave mano,
Llanada con molino
Y en caballo aldeano
dos y dos, pasitrote y pasollano.
| 14lira
|
Traía al su diestro lado
una muy fermosa dama,
de las que toca la fama
en superlativo grado:
un capirote chapado
a manera bien extraña,
a fuer del alta Alimaña
donosamente ligado.
| 40copla_arte_menor
|
Y fuera de banco en banco
siguiendo siempre el extremo
y con la fuerza del remo
tornara prieto lo blanco
pues mirad como yo atranco
la razón punto por punto
con materia y forma junto
maguer parezco difunto
que cuando no canta el punto
el sano se falla manco.
| 25décima_antigua
|
¡Oh los hondos caminos con cruces y consejas,
Por donde atardecido van trenqueando las viejas,
Cargadas con la leña robada en los pinares,
La leña que de noche ha de ahumar en los llares,
Mientras cuenta una voz los cuentos seculares
Y á lo lejos los perros ladran en los pajares!
| 34sexta_rima
|
El decoro y la grandeza
De mi patria, y su fe pura,
Se eclipsaron;
Sus vergeles son maleza,
Que su pompa y hermosura
Desnudaron.
| 31estrofa_manriqueña
|
La agilidad, el tino, la gracia, la destreza,
más que la voluntad, la fuerza, la grandeza...
| 3couplet
|
Turbando la quietud de los espacios,
de la Luna a los fúlgidos destellos,
como de un cofre azul joyas brillantes,
surgen de pronto del marino seno
ejércitos de oceánidas hermosas
de garzos ojos y rosados cuerpos
que, con ramos de algas en las manos
y perlas en los húmedos cabellos
color de oro verdoso, quieren todas
subir a consolar a Prometeo
hasta el alto peñón, donde el heroico
titán por levantarse hizo un esfuerzo
y al mirarlas, después de oír sus cantos,
así les dijo con viril acento.
| 18romance_arte_mayor
|
Agora verá, don Viejo,
conservar la fama casta;
quí te veré do basta
tu saber y tu consejo.
Porque con sobervia y riña
me diste contradición,
seguirás estrecha liña
en amores de una niña
de muy duro coraçón.
| 38novena
|
El misal en donde rezaba aquel santo,
Que oía en su rezo el canto de encanto,
Del ave celeste, del celeste Abril:
Del ave que sabe la áurea letanía,
De Nuestra Señora la Virgen María
¡Azucena Mística! ¡Torre de Marfil!
| 34sexta_rima
|
Hay algunos devotos
de ciertos santos,
que la devocian dura
lo que el milagro:
Quien necesita
pide y ofrece a todos,
y luego olvida.
| 27seguidilla_compuesta
|
Decidme: los males fieros
Que sobre España han caído,
¿No os conmueven?
¿Será que los mensajeros
La noticia a vuestro oído
Nunca lleven?
| 31estrofa_manriqueña
|
¿Qué es el hombre? Un misterio. ¿Qué es la vida?
¡Un misterio también...! Corren los años
su rápida carrera, y escondida
la vejez llega envuelta en sus engaños.
Vano es llorar la juventud perdida,
vano buscar remedio a nuestros daños.
Un sueño es lo presente de un momento,
¡muerte es el porvenir, lo que fue, un cuento...!
| 2octava_real
|
Mis retóricos suspiros
no te dijeron la causa,
mas, quien sin cuidado vive,
poco en acciones repara.
| 11cantar
|
Y cantará la poesía plena
en sus arpegios de brillantes alas
y lucirá su rozagantes galas
¡Mi poesía!
| 36estrofa_sáfica
|
¡Llora! No te avergüences
de confesar que me quisiste un poco.
¡Llora! Nadie nos mira.
Ya ves; yo soy un hombre... ¡y también lloro!
| 23cuarteto_lira
|
Asi prise mi camino
por vereda que ynorava,
esperando en el divino
misterio, a quien ynvocava
socorro. Yo que mirava
en torno por el salvaje
vi venir por el boscaje
un puerco que se ladrava
| 15octavilla
|
¡Oh cuán bien habéis cantado,
Virgen y Madre bendita,
con un tiple que nos quita
cuanto tormento y cuidado
nos daba la ley escrita!
Con lengua dulce y discreta
nos mostráis que sois eleta
de la luz que viene ya,
por la cual se nos dará
la ley de gracia perfeta.
| 6copla_real
|
mas los buenos religiosos
gánanlo con oraciones
y con lloros;
los caballeros famosos,
con trabajos y aflicciones
contra moros.
| 12sextilla
|
Llamaremos si tú quieres
por excusarnos de nombres,
tíos a todos los hombres
y tías a las mujeres:
columpio en que nos mezcamos,
colchones en que trepemos,
nueces para que juguemos,
y algunas que comamos.
| 28copla_castellana
|
Entre la muerte y el frío
se queda un espacio roto
como un recuerdo en la foto
del antepasado mío,
frente a la muerte sonrío
sin temor a su tropel
y no dudo que por él
afán de talar mi vida
escoja para una herida
cualquier sitio de mi piel.
| 13espinela
|
Dulce más que el arroyuelo
que las azucenas pisa,
llegó Belisa:
de rayos se bordó el suelo;
y el zagal,
aunque es águila real,
su luz apenas sostiene,
que un sol con dos soles viene.
| 4octava
|
Mi intelecto libré de pensar bajo,
bañó el agua castalia el alma mía,
peregrinó mi corazón y trajo
de la sagrada selva la armonía.
| 7serventesio
|
Tengo un querer y una pena.
La pena quiere que viva;
el querer quiere que muera.
| 30soleá
|
Pues si bien sé conoceros,
¡oh Princesa celestial!
Vos sois de sangre real,
y la con quien vais a veros
persona muy principal.
Fuera pues más cierta cuenta,
por no recibir afrenta,
que un gran señor o perlado
llevara vuestro mandado
a cas de vuestra parienta.
| 6copla_real
|
No tardes; del encanto que te asombra
Es hora ya: la trémula enramada
Con voz de arrullo sin cesarte nombra
Y es que hay almas ocultas en las sombras
Que esperan impacientes tu llegada
| 32quinteto
|
Ojos, ya no hay qué mirar;
mirad solamente al cielo,
que en aquel hermoso velo
hay mucho que contemplar.
| 19redondilla
|
«Siempre la he visto envuelta en pobres paños»,
le repliqué; «jamás la vi compuesta
con adornos tan ricos y tamaños;
| 33terceto
|
Manantial vivo
refresca con dulzura
mis pies cansados.
| 8haiku
|
Estaba el triste pastor,
en cuanto no parecía,
imaginando aquel día
en que el falso dios de Amor
dio principio a su alegría.
Y dice viéndose tal:
"El bien que el amor me ha dado
imagino yo cuitado,
porque este cercano mal
lo sienta después doblado."
| 6copla_real
|
Me ha herido recatándose en las sombras,
sellando con un beso su traición.
Los brazos me echó al cuello, y por la espalda
partióme a sangre fría el corazón.
| 21silva_arromanzada
|
Mirad: el arco de la vida traza
el iris sobre el campo que verdea.
Buscad vuestros amores, doncellitas
donde brota la fuente de la piedra.
En donde el agua ríe y sueña y pasa,
allí el romance del amor se cuenta.
¿No han de mirar un día, en vuestros brazos,
atónitos, el sol de primavera,
ojos que vienen á la luz cerrados,
y que al partirse de la vida ciegan?
¿No beberán un día en vuestros senos
los que mañana labrarán la tierra?
¡Oh, celebrad este domingo claro,
madrecitas en flor, vuestras entrañas nuevas!
Gozad esta sonrisa de vuestra ruda madre.
Ya sus hermosos nidos habitan las cigüeñas
y escriben en las torres sus blancos garabatos.
Como esmeraldas lucen los musgos de las peñas.
Entre los robles muerden
los negros toros la menuda hierba,
y el pastor que apacienta los merinos
su pardo sayo en la montaña deja.
| 35unknown
|
su natural ingenio con la ciencia
y ciencias aprendidas le levanta
al grado que le nombra la excelencia.
| 33terceto
|
Como nave conbatida
de los adversarios vientos
que dubda de su partida
por los muchos movimientos,
iva con mis pensamientos
que yo mismo non sabía
qual camino siguiría
de menos contrastamientos.
| 15octavilla
|
Muy bien. Es el caso, digo,
que ya es preciso variar,
y es preciso se mostrar
al enemigo, enemigo;
darle con rostro de amigo
muchas flores, mucha miel;
y dentro de eso, la hiel
ponzoñosa; y ya embriagado,
traer el cuchillo afilado
para arrancarle la piel.
| 13espinela
|
No es raro en una almohada ver dos frentes
que maduran dos planes diferentes.
| 3couplet
|
Todo eso por mantener
esta cintura de avispa
tan gallarda,
pues ya dejé de comer
y no bebo ni una chispa,
aunque arda.
| 31estrofa_manriqueña
|
El Amor, con mesura, diome respuesta luego:
—“Arcipreste, enojado no estés, yo te lo ruego;
no hables mal del Amor ni en serio ni por juego
porque a veces poco agua hace bajar gran fuego.
| 9cuaderna_vía
|
¡Oh campos verdaderos!
¡Oh prados con verdad frescos y amenos!
¡Riquísimos mineros!
¡Oh deleitosos senos!
¡Repuestos valles, de mil bienes llenos!
| 14lira
|
Mas, como fuese mortal,
metiole la Muerte luego
en su fragua.
¡Oh, juicio divinal,
cuando más ardía el fuego,
echaste agua!
| 12sextilla
|
De la su gran hermosura
no conviene que más fable,
y por bien que la escritura
quisiese lo razonable
recontar, inestimable
era su cara, luciente,
como el sol en oriente
hace su curso agradable.
| 15octavilla
|
La mayor legalidad,
si el preso tiene dinero,
salvadera hace el tintero,
salvando su libertad,
que mentira es la verdad
del que es litigante pobre;
gato, aun con tripas de cobre,
no habrá gato que no venza
| 4octava
|
cuyos estudios, con perpetua gloria,
libraron del olvido su memoria;
| 3couplet
|
Me aproximé a los hierros
que defienden la entrada
y de las dobles rejas en el fondo,
la vi confusa y blanca.
| 21silva_arromanzada
|
Cuando la Fortuna quiso
señora, que vos amase
ordenó que yo acabase
como el triste de Narciso;
no de mí mismo pagado,
más de vuestra catadura
hermosa, neta criatura
por quien vivo y soy penado.
| 28copla_castellana
|
En el árbol es muy linda
la guinda.
Licor que a mí me desvela
la canela
Prefiero mejor que el té
el café.
Felicito a Don José
y agradezco sus primores
que me ofrezca estos licores
guinda, canela y café.
| 0ovillejo
|
Pendolista, si enemigos
granjeó su pluma tantos,
uno más o menos, cuantos
su bella mujer amigos,
deje de inducir testigos
y conduzga infantería:
vendiendo la escribanía,
quédese con el tintero,
| 4octava
|
Tierna gacela, embriagadora luz
prende tus luces en mi valle blanco,
quiero elevarme hacia los cielos pronto,
¡Ven, mi princesa!
| 36estrofa_sáfica
|
¡hoy! vivo preso en este mundo
donde el cielo se cae a pedazos,
el aire purpura
contamina mis pupilas,
agónicas lágrimas
resbalan como ríos caudalosos
entre los surcos ya imborrables
de la faz de mi cara.
el manto albo de pureza idílica
que habitaba en ¡mi!
ya no existe.
Naufrago entre penas,
intento no obrar mal,
sigo buscando entre níveos algodones
la redondez de tus auroras.
Mis noches quedan ciegas,
mis días ya no son tus días,
mi mundo ya no es tu mundo,
mi cielo ya no es azul,
mis sueños indiferencia tallada
de tu alma, tus sueños, exequias de tu olvido,
mi vida, una lágrima mustia
que resbala sumisa
por el nacarado velo de tu idilio.
| 35unknown
|
Subsets and Splits
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