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|---|---|
Cuando el alba me despierta
los recuerdos de otras albas
me renacen en el pecho
las que fueron esperanzas.
Quiero olvidar la miseria
que te abate, pobre España,
la fatal pordiosería
del desierto de tu casa.
Por un mendrugo mohoso
vendéis, hermanos, la entraña
de sangre cocida en siesta
que os hace las veces de alma.
| 1romance
|
¿Qué tienen sus ojos,
que cuando me miran,
los güesesitos, mare, e mi cuerpo
tos me los lastima?
| 26seguidilla_gitana
|
Luz, pandereta, cristal en flor, granada,
agua de azul, mariposa florecida,
¡quita con una sonora carcajada
las flores secas del libro de mi vida!
| 7serventesio
|
En Salamanca famoso
Por su vida y buen talante,
Al atrevido estudiante
Le señalan entre mil;
Fueros le da su osadía,
Le disculpa su riqueza,
Su generosa nobleza,
Su hermosura varonil.
| 15octavilla
|
Juzga el tiempo inexorable
Estos delitos de leso
Corazón,
Y aplica siempre al culpable
La dura ley sin proceso
Del Talión.
| 31estrofa_manriqueña
|
Dando a Cervero Psique el pan segundo,
y el dinero a Carón, ya se tornaba,
mas diole un ansia, la mayor del mundo,
por abrir la bujeta que llevaba.
Abierta, entró en un sueño muy profundo:
Amor de una finiestra la miraba;
con una flecha la despierta, y mueve
que a Venus vaya y la bujeta lleve.
| 4octava
|
¡Oh, tierra triste y noble,
la de los altos llanos y yermos y roquedas,
de campos sin arados, regatos, ni arboledas;
decrépitas ciudades, caminos sin mesones
y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
que aun van, abandonando el mortecino hogar,
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!
| 44septeto
|
Me alivia
la certeza de que
el tiempo es.
Dicen los que saben
que su paso amaina
el cerebro y dilata
el corazón.
Contagioso.
El tiempo es contagioso.
| 38novena
|
Noté, al incorporarme,
húmeda la almohada,
y por primera vez sentí, al notarlo,
de un amargo placer henchirse el alma.
| 21silva_arromanzada
|
Todas las tardes venía
después de traspuesto el sol,
y a Dios llorando pedía
la vuelta del español,
y el español no volvía.
| 29quintilla
|
«¡Oh tú», dijo, «traidor, que los poetas
canonizaste de la larga lista,
por causas y por vías indirectas!
| 33terceto
|
Y aquella juventud rica y florida
Cual llama de candela en presto viento,
Batida con tan recio movimiento
Que a pique estuvo ya de ser perdida,
| 24cuarteto
|
¿Dónde está la utilidad
de nuestras utilidades?
Volvamos a la verdad:
vanidad de vanidades.
| 5cuarteta
|
Vestido con su túnica de pieles,
de pieles negras de salvajes cabras,
como blandos susurros de laureles,
y teniendo las nubes escabeles,
elevó hacia el Eterno sus palabras.
| 32quinteto
|
Y queriendo, o sin querer,
de pena se dejo ahogar,
sin que él pudiese saber
si le ahogó el llanto o la mar.
| 5cuarteta
|
Lavaréme en el Tajo,
muerta de risa,
que el arena en los dedos
me hace cosquillas.
| 22seguidilla
|
El último y el primero:
rincón donde algún cadáver
siente el arrullo del mundo
de los amorosos cauces.
| 11cantar
|
hebras por fuerza doradas,
de que es el sol buen jüez,
y que pueden ser tal vez
canas mal disimuladas;
| 19redondilla
|
Sepa la envidia, Castellano Apeles,
que en un atabla de tus flores llena
cantó una vez burlada Filomena,
y cercaron abejas tus claveles
| 24cuarteto
|
Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto.
| 11cantar
|
Caballero de lejas tierras,
llegáos acá y paréis,
hinquedes la lanza en tierra,
vuestro caballo arrendéis.
Preguntaros he por nuevas
si mi esposo conocéis.
Vuestro marido, señora,
decid ¿de qué señas es?
Mi marido es mozo y blanco,
gentil hombre y bien cortés,
muy gran jugador de tablas
y también del ajedrez,
En el pomo de su espada
armas trae de un marqués,
y un ropón de brocado
y de carmesí al envés;
cabe el fierro de la lanza
trae un pendón portugués,
que ganó en unas justas
a un valiente francés.
Por esas señas, señora,
tu marido muerto es;
En Valencia le mataron,
en casa de un ginovés,
sobre el juego de las tablas
lo matara un milanés.
Muchas damas lo lloraban,
caballeros con arnés,
sobre todo lo lloraba
la hija del ginovés;
todos dicen a una voz
que su enamorada es;
si habéis de tomar amores,
por otro a mí no dejéis.
No me lo mandéis, señor,
señor, no me lo mandéis,
que antes que eso hiciese,
señor, monja me veréis.
No os metáis monja, señora,
pues que hacerlo no podéis,
que vuestro marido amado
delante de vos lo tenéis.
| 1romance
|
vos, con quien la divina Virgen hija
del Rector del Olimpo inmenso pasa
los espaciosos ratos de la vela
nocturna que le cabe.
| 37estrofa_francisco_de_la_torre
|
Como flor que adorna más,
estás;
la cual se anida con calma
al alma,
y así te llevo en mi vida
prendida.
¡Oh bella mujer querida,
eres la más linda flor,
que con tu aroma y color
estás al alma prendida!
| 0ovillejo
|
Cada noche
dejo mi ventana entreabierta
esperando un soplo de aire fresco,
de mi alma un lamento
viene a romper el silencio desde
donde nacen mis sueños,
es entonces y solo entonces,
cuando la humedad
de tu cuerpo, hace que arda en deseos
de abrazar tu esbeltez
y mientras, ¡tú!
pintas de azabache tus sueños.
Por la mañana cuando despierto,
la tibia humedad de mis sabanas y
el rojo del carmín que dibujaron tus besos
me demuestra,
que no hay nada más real
que el amor que por ti yo siento.
| 35unknown
|
Yo supe de dolor desde mi infancia,
mi juventud.... ¿fue juventud la mía?
Sus rosas aún me dejan su fragancia...
una fragancia de melancolía...
| 7serventesio
|
En aqueste raso suelo
a guardar tu hermosa cara
no basta sombrero o velo;
que estando al abierto cielo,
el sol morena te para.
No escuchas dulces concentos,
sino el espantoso estruendo,
con que los bravosos vientos
con soberbios movimientos
van las aguas revolviendo.
| 6copla_real
|
Purpúreas rosas sobre Galatea
la Alba entre lilios cándidos deshoja:
duda el Amor cuál más su color sea,
o púrpura nevada, o nieve roja.
De su frente la perla es, eritrea,
émula vana. El ciego dios se enoja,
y, condenado su esplendor, la deja
pender en oro al nácar de su oreja.
| 2octava_real
|
Yo fise de fortaleça
el mastel et la mesana,
las entenas de muy sana
fusta nueva sin cortesa;
las xarcias de firmesa,
las velas otro que tal,
la sorra puse de sal,
pistada con gran destresa
con obediencia coral.
| 38novena
|
Flor de magnolia:
y todo su perfume.
¡un solo día!
| 8haiku
|
¡Aquí del rey! ¿Qué es esto? ¿Qué recelo
o celo les impele a no mostrarse
sin miedo ante la turba vil del suelo?
| 33terceto
|
Y ansí sufrí ese castigo
tal vez por culpas agenas-
que sean malas o sean güenas
las listas, siempre me escondo-
yo soy un gaucho redondo
y esas cosas no me enllenan.
| 12sextilla
|
De Dios tener gran temor
que es recto Juez, y cohechos
jamás quiere,
si no son de gran dolor;
y por más fuertes pertrechos
miserere.
| 31estrofa_manriqueña
|
¡Cuántas veces has venido
al campo con tu ganado!,
¡y cuántas veces al prado
los corderos has traído!
¡Que no te diga el dolor
que por ti me vuelve loco!
Mas váleme esto tan poco
que encubrirlo es lo mejor.
| 28copla_castellana
|
Con los mejores de Asturias
sale de León Bernardo,
puestos a punto de guerra,
a impedir a Francia el paso,
que viene a usurpar el reino
a instancia de Alfonso el Casto,
como si no hubiera en él
quien mejor pueda heredallo.
Y a dos leguas de León
se paró en medio de un llano,
y levantando la voz,
volvió de esta suerte a hablallos:
Escuchadme, leoneses,
los que os preciáis de hijosdalgos,
y de ninguno se espera
hacer hecho de villano,
a defender vuestro rev
vais como buenos vasallos,
vuestra tierra y vuestras vidas
y las de vuestros hermanos.
No consintáis que extranjeros
hoy vengan a sujetaros
y mañana vuestros hijos
sean de Francia un pedazo,
y vuestras armas antiguas,
el rico blasón trocando,
veáis de lises sembradas
en lugar de leones bravos,
y el reino que ha tanto tiempo
vuestros abuelos ganaron,
por sólo el temor de un día
vengan a mandarlo extraños.
Aquel que con tres franceses
no combatiere en el campo,
quédese, y seamos menos,
aunque habernos de igualallos.
Esto acabando, arremete
con la furia del caballo,
diciendo: Síganme todos
los que fuesen hijosdalgos.
| 1romance
|
Preguntéle a Mercurio: «¿Por qué efecto
aquéllos no parecen y se encubren,
y muestran ser personas de respecto?»
| 33terceto
|
Castillo de virtudes
muy bien cercado
de toda luz de gracia
por arriba y abajo.
pastora
de los cielos hermosa
que huele
todo cuanto ella quiere
da luz
de tu vientre Jesús.
| 16chamberga
|
Y luego, sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo de pasada
de verdura vistiendo
y con diversas flores va esparciendo.
| 14lira
|
mas solamente aquella
fuerza de tu beldad seria cantada,
y alguna vez con ella
también seria notada
el aspereza de que estás armada,
| 14lira
|
En la clave del arco mal seguro,
cuyas piedras el tiempo enrojeció,
obra del cincel rudo, campeaba
el gótico blasón.
| 21silva_arromanzada
|
Levantada, pues, Psique al nuevo día,
después que el volador dios desparece,
sin ver ninguna, mil damas oía,
que a su servicio cada cual se ofrece.
Ella se lava y peina, y repartía
el cabello en mitad, como parece;
y estando así, entre sí dice gozosa:
"¿Quién como yo en el mundo hay hoy dichosa?.
| 4octava
|
Sola esta satisfación
me queda de tantos daños,
que nunca en tan largos años
os enfadó mi razón.
Mas ya para más pasión
podrá ser que lo neguéis,
que cuando queréis podéis,
pero a tan grande delito
resta vivo un sobrescrito,
que de mi letra traéis.
| 13espinela
|
en su ilustre teatro vitorioso
le nombra el cisne, en canto no funesto,
siempre el primero, como a más famoso;
| 33terceto
|
Agua de claro
espejismo de muerte
de aquella apártate.
| 8haiku
|
Y como el falcón, que mira
la tierra más despoblada,
y la hambre allí lo tira,
por hacer cierta bolada,
así prise mi jornada
contra lo más accesible,
habiendo por imposible
mi pena ser reparada.
| 15octavilla
|
Y los cabellos de oro
le vi que me parecían,
llamas que resplandecían,
o formas del alto choro:
La hermana de Polidoro,
loada de su hermosura,
no estubo a tal apostura,
si la verdad no desfloro.
| 40copla_arte_menor
|
Si era toda en tu verso la armonía del mundo,
¿dónde fuiste, Darío, la armonía a buscar?
Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares,
corazón asombrado de la música astral,
¿te ha llevado Dionisos de su mano al infierno
y con las nuevas rosas triunfantes volverás?
¿Te han herido buscando la soñada Florida,
la fuente de la eterna juventud, capitán?
Que en esta lengua madre la clara historia quede;
corazones de todas las Españas, llorad.
Rubén Darío ha muerto en sus tierras de Oro,
esta nueva nos vino atravesando el mar.
Pongamos, españoles, en un severo mármol
su nombre, flauta y lira, y una inscripción no más:
Nadie esta lira pulse, si no es el mismo Apolo;
nadie esta flauta suene, si no es el mismo Pan.
| 18romance_arte_mayor
|
Cuando pensó dormir, tornada al lecho,
en el sueño metida alto y profundo,
sin armas llega Amor, de amores hecho
prisión, y echó el cuerpo sin segundo;
vencido, sobre aquel hermoso pecho,
se rinde el vencedor de todo el mundo,
tomándola primero por su esposa:
¡oh felice, oh gentil copia amorosa!
| 4octava
|
Como de cosas serias nadie puede reír,
algunos chistecillos tendré que introducir;
cada vez que los oigas no quieras discutir
a no ser en manera de trovar o decir.
| 9cuaderna_vía
|
Molinos picarescos, telares campesinos,
Cantan el viejo salmo del pan y de los linos,
Y el agua que en la presa platea sus cristales
Murmura una oración entre los maizales,
Y las ruedas temblonas, como abuelas cansadas,
Loan del tiempo antiguo virtudes olvidadas.
| 39sexteto
|
Ya mi memoria me olvida
porque estoy en vuestro olvido
y sois muy desconocido
sin yo ser desconocida;
viendo vos quedar mi vida
puesta en los cuernos del toro,
para vos buscáis guarida;
no tenéis más fe que un moro
Pues sabéis que en vos adoro
y tenéis la fe perdida.
| 25décima_antigua
|
Desde aquí mi potro avisto,
bruto ligero y sin tacha
que por su brío y su facha
ninguno como él se ha visto:
brioso, rápido y listo
para surcar el desierto,
verás de sudor cubierto
su ijar, su boca de espuma,
mas lo mirarás, en suma,
antes que cansado, muerto.
| 13espinela
|
En tener dos no repara
doña Fulana Interés,
que solo de esgrima es
esto de guardar la cara,
de sí ya tan poco avara,
que el cuatrín no menos pilla
a Oliveros de Castilla
que a un hilero de Olivenza
| 4octava
|
Si tu gusto favorece,
zagaleja, mis deseos,
tú serás mi eterna llama,
y yo la envidia del pueblo.
Ocho meses te he seguido,
fino amándote en secreto
por tus injustos desdenes
y con temor de tus deudos.
Las ansias y los suspiros
que debes a mi silencio
sábelo Amor solamente,
o mi pecho, que es lo mesmo.
¡Qué de noches a tus rejas
los centellantes luceros,
y de las aves al alba
me encontraron los gorjeos!
Mas nunca bien ocultarse
pueden el querer y el fuego,
pues ya todos en tu casa
saben del mal que adolezco.
Necedad es la porfía
de callar más mis intentos,
que nunca ganó el cobarde
de amor en el dulce juego.
Ayer me dijo Belarda
que, si la calle paseo,
tu madre misma se ríe
y aprueba mi galanteo,
que tu padre bien me quiere
y que a tus hermanas debo
voluntad y compasión:
¡ay!, toma en ellas ejemplo.
Yo, zagaleja, te adoro;
que en la noche de los fuegos
te consagré mi albedrío;
perdona el atrevimiento.
Mas no, esquiva, no desdeñes
por la humildad del sujeto
un pecho tierno y sencillo,
esclavo de tus ojuelos,
que en el don que ofrece el pobre
no debe mirarse al precio
si la voluntad lo ensalza
y lo hidalgo del afecto.
Mil y mil almas te diera
si yo fuera de ellas dueño,
una te doy que me cupo:
no merezca tu desprecio,
que ni más fiel ni más pura
cabe en amoroso pecho,
ni corazón más leal
o rendido a tus preceptos.
| 1romance
|
Llega el silencio, se mueve
bajo la piel, ¡qué tristeza!
La vida es una promesa
que tiene filo de nieve.
El luto se asusta y llueve
sobre los siglos; la edad
se pulveriza, equidad:
soplo de barro confeso
en una paz sin regreso
se aburre la soledad.
| 13espinela
|
Por tanto, señora mía,
usad de piadosas leyes
por estos tres santos Reyes
y por el su santo día.
Por bondad por hidalguía
o por sola humanidad,
os llega mi libertad,
o por gentil cortesía.
| 40copla_arte_menor
|
Irá el señor sin piedad,
E irán los siervos tras él
Pidiendo a su vanidad
La perdida libertad
En iracundo tropel.
| 29quintilla
|
Tres damas van a la misa,
a hacer la oración,
entre en medio la mi esposa,
la que más quería yo;
sayo lleva sobre sayo
y un jibón de adornación,
camisa de Holanda lleva,
sirma y perla al cabezón,
su cabeza una toronja,
sus cabellos briles son,
la su cejica enarcada
arco de tirar ya son,
los sus ojos grandecicos
espejicos de Estambols,
las sus caras coloradas
manzanas de Escapia son.
A la entrada de la misa
la misa se relumbró,
el sabio que está meldando
ya yerro de su lición,
el tañedor que la vido
de rodillas se sentó.
| 1romance
|
Salamandria del Sol, vestido estrellas,
latiendo el Can del cielo estaba, cuando
(polvo el cabello, húmidas centellas,
si no ardientes aljófares, sudando)
llegó Acis; y, de ambas luces bellas
dulce Occidente viendo al sueño blando,
su boca dio, y sus ojos cuanto pudo,
al sonoro cristal, al cristal mudo.
| 2octava_real
|
Costumbre antigua fue de los que intentan
de algún grande varón cantar los hechos
dignos de fama, de memoria dignos,
voces ciento pedir y lenguas ciento;
mas, si por suerte se me concediera
el poder desatar con arte nuevo
la multitud de lenguas docta y rara
que deposito en mi callado seno,
sin duda en vano, oh Príncipe benigno,
intentaría mi agradecimiento
manifestaros, si de libros llena,
mucho más llena de los dones vuestros.
Pues, ¿quién podrá expresar con dignas voces
las repetidas honras que os merezco,
los beneficios grandes, excedidos
a cada instante de otros de más precio,
con que pródigamente la indulgencia
de vuestra mano real subió a un extremo
la suerte mía, que pudiera nunca
en la esfera caber de mis deseos?
¿No fue bastante haberme enriquecido
grabado en oro ese semblante regio,
luego que nuevo sol amanecisteis
a iluminar el horizonte hesperio?
¿No me bastaba para entera gloria
de mi riqueza antigua el fundamento
acrecentado tan copiosamente
con las que antes a Roma ennoblecieron?
¿No era bastante, en fin, haber honrado
a los sabios varones de mi gremio
con los insignes libros que retratan
tanto docto real descubrimiento?
Mas, no admitiendo términos ni fines
vuestra munificencia (que contemplo
ser su grandeza sólo comparable
con la vasta extensión de vuestro imperio),
nuevo regio esplendor, dijo, te adorne
desde hoy, oh Biblioteca, pues pretendo
en ti perficionar del gran Filipo
la heroica empresa y paternal empeño;
seguir quiero del próvido Fernando
en protegerte el fraternal ejemplo,
única seas, y de Carlos digna
la fama te proclame al universo.
Colmando entonces de expresivos lazos
de estas voces los últimos acentos,
sus tesoros me ofrece y sus riquezas
con franca mano y amoroso pecho.
Honras y bienes de diversas clases
derramando acredita sus esmeros,
el número de alumnos me acrecienta,
y a mis rentas concede nuevo aumento.
Con títulos y honores me distingue,
e ilustrada también con nuevos fueros,
parte me nombra de su Augusta Casa,
siendo de su favor medida el cetro.
Más dijera si no me arrebatara
la admiración la voz, reconociendo
mi suerte venturosa, y que el asombro
extiende hasta los dioses sus efectos.
Al ver mi dicha y contemplar la suya,
se admira Apolo que el dorado Tejo
su precioso raudal mezcle gustoso
en los claros cristales pegaseos;
que broten ya del Pindo en los vergeles,
agradecidos al felice riego,
los sagrados laureles nuevas ramas
con más vivo verdor y alegre aspecto;
y que a porfía, Príncipe glorioso,
acudan sus coronas a ofreceros,
y de ceñir primero vuestra frente
se estén todos la gloria compitiendo.
También se admira que en las ricas aguas,
bañados nuevamente los ingenios,
con vena mas copiosa distribuyan
la sublime armonía de sus versos;
y ya sus voces a ensayar se atrevan
en elogio, señor, de vuestros hechos,
que obligan a la fábula por grandes
a envidiar de la historia los sucesos.
Mirad, Carlos, también, cómo al gran Marte
igual admiración le alcanza, viendo
que si a su bando vuestro celo asiste,
al de las artes atendéis no menos;
pues cuando con aliento belicoso
revuelve graves guerras vuestro pecho,
cuando fortificáis antiguos muros
y el mar espera formidables leños;
cuando de bronce transportáis los rayos
para estrago de alcázares soberbios,
juntáis por todas partes escuadrones,
y ejércitos ponéis en movimiento;
cuando abiertos, en fin, vuestros erarios
a tan crecido bélico dispendio,
ya la tierra, ya el mar experimentan
de vuestra providencia los extremos.
Advierte que igualmente de las musas
al auge y distinción contribuyendo,
obsequiáis sus pacíficas deidades,
y auxilio las prestáis por todos medios;
que siguen a porfía sus banderas,
y estimulados de un impulso mesmo,
se alistan escogidos campeones
bajo la sombra del auspicio regio;
que, gozando el sudor de sus tareas
magníficos y prontos estipendios,
de la docta milicia el ejercicio
abrazan con intrépido denuedo;
y alentados de nuevos galardones
al desempeño más feliz propuestos,
a mayores empresas se previenen
y reduplican su primer esfuerzo.
También se asombra al ver que se franquea
numerosa armería a los ingenios,
donde tome el bisoño y veterano
armas de igual firmeza y lucimiento;
y que un Etna segundo se descubre
que, en estudios solícitos ardiendo,
al español de ciencias ilustrado
le añada nueva luz y esplendor nuevo.
Pero dejad, oh dioses, de admiraros,
ni de esto que advertís quedéis suspensos,
pues con razón de Príncipe tan grande
mayores cosas esperar debemos.
Obras más altas emprender bien puede
quien a sí cada vez se va excediendo,
como el ínclito Carlos generoso,
vida, honor y delicias de su reino.
Carlos, que a letras y armas inclinado,
repartiendo su amor con sabio celo,
solicita igualmente por entrambas
el más claro esplendor del nombre ibero.
Carlos, que juzga ser el mayor timbre,
la mayor gloria de su augusto empleo,
que sus vasallos donde quiera sean
en méritos y fama los primeros.
A quien Minerva y Marte a competencia
cada cual de su rama está tejiendo
corona, y sobre cual antes la ciña,
entre sí mueven generosos duelos;
aunque mucho más grata se la ofrece
la misma patria llena de contento,
y dichosa en tener por rey a Carlos,
o bien por padre con mejor derecho.
Vos, pacífico Febo y bravo Marte,
con la lira y clarín de igual acuerdo,
llenad el orbe de las alabanzas
que son debidas a tan altos hechos.
Entretanto, a mi voz agradecida
ejercicio será dulce y perpetuo
celebrar tanto don, y el amor grande
superior al don mismo que celebro.
Y antes los doctos Manes que en mí habitan
sus lenguas soltarán en claros ecos,
que calle yo las gracias recibidas
de la pródiga mano de mi dueño.
Guardaré a las edades venideras
entre mis más preciosos monumentos,
grabado con eternos caracteres,
a merced tanta mi agradecimiento.
Ni al tiempo ni a la fama la memoria
de acción tan alta encomendar pretendo;
pues, siendo yo custodia de uno y otro,
en mí se archivará con más acierto.
Y pues que de los ínclitos Borbones
hazañas tan sin número conservo,
ésta guardar con más razón me toca,
siendo vos el mayor de todos ellos.
| 18romance_arte_mayor
|
La esperanza es el sueño
del desvelado,
y si este sueño pierde,
pierde el descanso:
que el hombre vive
dormido en la esperanza,
mientras existe.
| 27seguidilla_compuesta
|
¡Ay! a veces me acuerdo suspirando
del antiguo sufrir...
Amargo es el dolor; pero siquiera
¡padecer es vivir!
| 23cuarteto_lira
|
Mi sien, florido balcón
de mis edades tempranas,
negra está, y mi corazón,
y mi corazón con canas.
| 5cuarteta
|
Toma, pastor, un cordón
que hice de mis cabellos,
porque se te acuerde en vellos
que tomaste posesión
de mi corazón y de ellos.
Y este anillo has de llevar
do están dos manos asidas,
que aunque se acaben las vidas
no se pueden apartar
dos almas que están unidas."
| 6copla_real
|
Sale la estrella de Venus
al tiempo que el sol se pone
y la enemiga del día
su negro manto descoge,
y con ella un fuerte moro,
semejante a Rodamonte,
sale de Sidonia airado,
la vega de Jerez corre,
por donde entra Guadalete
al mar de España, y por donde
Santa María del Puerto
recibe famoso nombre.
Desesperado camina,
que siendo en linaje noble
le deja su dama ingrata
porque se suena que es pobre,
v aquella noche se casa
con un moro feo y torpe,
porque es alcaide en Sevilla
del Alcázar v la Torre.
Quejándose tiernamente
de un agravio tan inorme,
a sus palabras la vega
con tristes ecos responde:
Zaida, dice, más airada
que el mar. que las naves sorbe,
más dura e inexorable
que las entrañas de un monte,
¿cómo permites, cruel,
después de tantos favores,
que de prendas de mi alma
ajena mano se adorne?
¿Es posible que te abraces
a las cortezas de un roble
y dejes el árbol tuyo
desnudo de fruta y flores?
Dejas tu amado Gazul,
dejas tres años de amores
y das la mano a Albenzaide,
que aun apenas le conoces.
Dejas un pobre muy rico
y un rico muy pobre escoges,
pues las riquezas del cuerpo
a las del alma antepones.
Alá permita, enemiga,
que te aborrezca y le adores,
y que por celos suspires,
y por ausencia le llores,
y que de noche no duermas
y de día no reposes,
y en la cama le fastidies,
y que en la mesa le enojes,
y en las fiestas, en las zambras,
no se vista tus colores,
ni aun para verlas permita
que a la ventana te asomes,
y menosprecie en las cañas
(para que más te alborotes)
el almaizar que le labres
y la manga que le bordes,
y se ponga el de su amiga
con la cifra de su nombre,
a quien le dé los cautivos
cuando de la guerra torne;
y en batalla de cristianos
de velle muerto te asombres,
y plegué a Alá que suceda
cuando la mano le tomes,
que si le has de aborrecer,
que largos años le goces,
que es la mayor maldición
que pueden darte los hombres.
Con esto llegó a Jerez
a la mitad de la noche,
halló el palacio cubierto
de luminarias y voces
y los moros fronterizos
que por todas partes corren
con sus hachas encendidas
y con libreas conformes.
Delante del desposado
en los estribos alzóse,
arrojóle una lanzada,
de parte a parte pasóle.
Alborotóse la plaza,
desnudó el moro un estoque
y por mitad de la gente
hacia Sidonia volvióse.
| 1romance
|
Los mis amores primeros
no me salieron verdaderos,
sino falsos y Hsongeros,
que yo quiérolos olvidar.
Mis amores los de antes
no me salieron leales,
sino falsos y con maldades,
que yo quiérolos olvidar.
| 4octava
|
El sueño de sus miembros sacudido,
gallardo el joven la persona ostenta,
y al marfil luego de sus pies rendido,
el coturno besar dorado intenta.
Menos ofende el rayo prevenido,
al marinero, menos la tormenta
prevista le turbó o pronosticada;
Galatea lo diga, salteada.
| 2octava_real
|
Agora con la aurora se levanta
mi Luz; agora coge en rico nudo
el hermoso cabello; agora el crudo
pecho ciñe con oro, y la garganta;
| 24cuarteto
|
Que no quiero bonetes,
que soy muy boba,
y en andando con picos,
me pico toda.
| 22seguidilla
|
Las blancas sienes que son
lustre, corona y riqueza,
si el seso tiene pobreza,
lastiman el corazón.
Porque a la florida edad
en vicios desenfrenada
sucede vejez pesada
con torpe simplicidad.
| 28copla_castellana
|
¿Cuál oso viste bajar
de los montes de Toledo,
que te ha causado tal miedo?
Pero debes de pensar
| 19redondilla
|
Toíto er simenterio
lo traigo yo andao,
la seportura e mi compañera
yo no la he encontrao.
| 26seguidilla_gitana
|
En este arenal umbrío,
júbilo y dolor trenzados,
por desiertos y poblados
confesaré mi extravío.
Bañada por la corriente
de tu oleaje bravío,
se alimenta mi plantío
bajo la estrella de Oriente
que me guía hacia tu fuente.
| 38novena
|
Mas no eres envisado
en hacer de tus provechos:
echaste a dormir de pechos
siete horas amortiguado.
Torna, tórnate a buen hanzo
enhiéstate ese corpanzo
porque puedas revivir;
si no, teme que el morir
te verná de mal relanzo.
| 38novena
|
¡Tengo rota la vida! En el combate
de tantos años ya mi aliento cede,
y al orgulloso pensamiento abate
la idea de la muerte, que lo obsede.
| 7serventesio
|
Mi corazon, hostigado
De tan acerbas memorias,
Á la hiel del desaliento
Tristemente se abandona.
¿Quieres que cante? pues alza
De sus ruinas lastimosas
Ese templo cuya afrenta
A ira y lástima provoca:
Saca á. la infeliz España
De la profunda mazmorra
En que aherrojada la tiene
La iniquidad de la Europa:
Despierta en sus hijos viles
Aquel sentimiento de honra
Que un tiempo los alentaba
Al laurel y á la victoria,
Y entónces quizá se anime
Mi voz trabajada y ronca,
Y á lucir vuelva en mi frente
Del Genio la sacra antorcha
| 1romance
|
Estas quimeras, estas invenciones
tuyas te han de salir al rostro un día
si más no te mesuras y compones».
| 33terceto
|
Nada contiene el mundo
que sea durable,
excepto la inconstancia,
que es la constante:
sigue esta regla,
y no hallarás errada
jamás tu cuenta.
| 27seguidilla_compuesta
|
Mis males nunca cesando
de esforzar su fuerza fuerte,
por verme vivir penando
andan me siempre buscando
mil muertes, sin darme muerte,
de tal suerte que mi suerte
en vida me tiene muerto;
no sé, triste, cómo acierte
para que mi fe concierte
con su cierto desconcierto.
| 25décima_antigua
|
-SAN SERENÍN, padre maestro,
Como los ríos a la mar,
Todas las cosas en el mundo
Hacen camino sin final,
Y el ave y la flecha y la piedra
Son en el aire Eternidad.
| 39sexteto
|
El hado, que no se inclina
ni ceja, cual polvo vano
los barrió,
y en espantosa ruina,
al pueblo y al soberano
sepultó.
| 31estrofa_manriqueña
|
Esa flamenquiya perra
me tiene comprometío,
que quiere que yo la quiera.
| 30soleá
|
Mañanita de San Juan
por el prado de la aldea
a celebrarla se salen
pastores y zagalejas.
Bailándolas ellos vienen
con mil mudanzas y vueltas,
y cantando mil tonadas
del dulce amor vienen ellas.
Unos el suyo encarecen
en bien sentidas ternezas,
y otros con agudas chanzas
bulliciosos las alegran.
Los que son más entendidos,
cortesanos les presentan
la mano para apoyarse
con delicada fineza.
No hay corazón que esté triste
ni voluntad que esté exenta:
todo es amores el valle,
los zagales, todo fiesta.
Cuál saltando se adelanta,
cuál burlando atrás se queda,
y cuál en medio de todas
repica la pandereta.
El crótalo y tamborino
con la alegre flauta alternan,
y el regocijo y las vivas
suben hasta las estrellas.
Unos de trébol y flores
y misteriosa verbena
sus cándidas sienes ciñen,
matizan sus rubias trenzas;
otros por detrás sus ojos
con un lienzo arteros vendan,
y del juego alegres ríen
si con el engaño aciertan;
y otros, de menuda juncia
tejiendo blandas cadenas,
hacen como que las prenden
y en sus lazos más se enredan.
Aquél deshojando rosas
en el seno se las echa,
y aquél en el suyo guarda
las que a su nariz acercan.
Cuáles alzando los ramos
en triunfo de amor las llevan,
y cuáles porque los pisen
de ellos el camino siembran.
Así llegan a la fuente
que el gran álamo hermosea
con su pomposo ramaje,
do en alegre paz se asientan.
El gusto y júbilo crecen;
la risa y el placer vuelan
de boca en boca, y más vivos
canto y danzas se renuevan.
La Aurora, de su albo seno
rosas derramando y perlas,
cede el cielo al sol que asoma
y se para y las contempla;
y en medio su trono de oro
por las lucientes esferas
ostentando de sus llamas
la inagotable riqueza,
este día más hermoso
parece que da a la tierra
más rica luz, y a las flores
alegría y vida nueva.
Con la fiesta y el bullicio
las avecillas despiertan,
pueblan y animan los aires,
y la nueva luz celebran.
Todo, en fin, se goza y ríe:
fuentes, árboles, praderas,
selváticos brutos, hombres,
el júbilo en todos reina.
Libre en tanto el Amor vaga,
nadie sus tiros recela.
El campo, el día, la hora,
toda la ilusión aumenta.
Todo encanta los sentidos:
por una llanada inmensa
vaga la vista; las aves
con sus trinos embelesan;
entre el grato cefirillo
el labio aromas alienta,
el tacto en delicias nada,
y el pecho inflamado anhela,
gratamente así corriendo
por las agitadas venas
del placer la suave llama,
que a todos arrastra y ciega.
La ocasión brinda al deseo,
las miradas son más tiernas,
los requiebros más ardientes,
más picante la agudeza.
Nadie desairado llora,
ni enojar amando tiembla;
el baile mismo autoriza
mil cariñosas licencias.
Quién rendido se declara,
quién tierno la mano premia
de su amada, y quién le roba
un beso al dar una vuelta,
beso de que no se ofende
la zagala más severa,
pues fueran culpa este día
el rigor o la tibieza.
Todos arden y suspiran,
todo se aplaude y festeja;
la timidez es osada,
menos cauta la modestia.
Y entre tantos regocijos,
un pastor a quien las nuevas
de su dulce bien faltaban
cantó angustiado esta letra:
Ya no hay, zagales, amor,
que lo acabara el olvido.
Nada de Fili he sabido
y tiemblo su disfavor;
ausente estoy, fui querido:
¡Ved si es justo mi dolor!
También yo un tiempo dichoso
cual ora os gozáis me vi,
y en mi embeleso amoroso
alegre canté y reí
a par de mi dueño hermoso.
Después que dejé su lado
perdí la dicha y el gusto;
y hoy con más grave cuidado,
al ver su silencio injusto,
sólo exclamo desolado:
Ya no hay, zagales, amor,
que lo acabara el olvido.
Nada de Fili he sabido
y tiemblo su disfavor;
ausente estoy, fui querido:
¡Ved si es justo mi dolor!
| 1romance
|
Palomas y codornices,
con hojitas de azahares
remiendan sobrepellices
y componen los altares.
| 5cuarteta
|
Pluguiera a Dios que gozaras
de nuestro campo y ribera,
y porque más lo preciaras,
ojalá tú lo probaras,
antes que yo lo dijera.
Porque cuanto alabo aquí
de su crédito lo quito;
pues el contentarme a mí
bastara, para que ti
no te venga en apetito.
| 6copla_real
|
¿Qué haremos de nosotros
ahora que los espejos todavía
no tienen una sombra que llevarse a sus láminas
y los recuerdos nacen aprendiendo
a contar hasta diez?
¿Qué podemos hacer con lo que nos han dado?
| 39sexteto
|
vosotras, de la luna
familia relumbrante, ninfas claras,
cuyos pasos arrastran la Fortuna,
con cuyos movimientos muda caras,
árbitros de la paz y de la guerra,
que, en ausencia del sol, regís la tierra;
| 45sexteto_lira
|
Todo es póstumo y abstracto
y se intiman de monólogos
los espíritus ideólogos
del Incognoscible Abstracto...
Arde el bosque estupefacto
en un éxtasis de luto,
y se electriza el hirsuto
laberinto del proscenio
con el fósforo del genio
lóbrego de lo Absoluto.
| 13espinela
|
Ojos negros como el azabache,
ojos bellos que me miran,
desde las más altas cumbres
hasta la llanura,
repasan cada centímetro de la espesura
buscando un rincón
donde dar rienda suelta a la cordura,
pues no hay locura más cuerda
que los amorosos pensamientos
que en ti habitan.
Ojos negros como el azabache
ojos bellos que me miran
no busques más entre la espesura
ya encontré yo
el lugar donde anclar este amor
que me eleva hasta las alturas.
| 35unknown
|
La región, más sublime
gozaba de la esfera,
poniendo entre los astros
el alto capitel de su grandeza.
| 17endecha_real
|
Decía: Solo amparo
de la miseria extrema, medicina
de mi salud, reparo
de tanto mal, inclina
aqueste cieno tu peidad divina.
| 14lira
|
Si el colegio de Talía
te diere furor divino,
sigue el honesto camino
y nunca de él te desvía.
Sean por ti celebrados
los generosos motivos,
no los amores lascivos,
ni gustos desenfrenados.
| 28copla_castellana
|
que con trazas y modos descompuestos
tengo de reducir a behetría
estos tan sosegados y compuestos».
| 33terceto
|
Más quisiera; mi vida,
Verte difunta,
Que no que otro mancebo
Te llame suya.
| 22seguidilla
|
Pero tú voladora no te obstines
Para cantar de ti dame tu huella
La cruzaré de cuerdas de violines
y he de esperar que el sol se ponga en ella
Yo inscribiré en tu rombo mi programa
conocido del mar desde que ama»
| 34sexta_rima
|
Quién dijo (y a tal contar
el más valiente se pasma)
que vio, el alba al despuntar,
junto a la torre vagar
blanca y sola una fantasma.
| 29quintilla
|
Triste os ponéis de repente:
Hacéis -¡soberbio papel!-
A maravilla el doncel
De don Enrique el Doliente.
Ved que no ha estado prudente
Vuestro triste corazón:
Yo sé que amar es razón,
A quien se ama, y ley muy justa:
Mas, si el galán no nos gusta,
¿Es amar obligación?
| 13espinela
|
Y antes que un tal poeta, mi deseo primero
hubiera sido ser un buen banderillero.
| 3couplet
|
Entré por fin en Córdoba, aun cubierta
De luto, de terror, de angustia y llanto;
Aunque era gran consuelo en tal desastre
Ver á Giafar depuesto y humillado."
" Alman/or generoso ya ocupaba
De excelso Hagib el merecido cargo,
Y viendo en mí á su amigo de la infancia,
Caricias mil me prodigcS y aplausos."
" A restaurar el vacilante imperio
Aplicó su saber, y sospechando
Que la pasada rota alentaría
A los siempre rebeldes mauritanos;"
"Trató de asegurar paz duradera
Con Castilla y León, para a su salvo
El África observar; y de entablarla
Me dió al momento el importante encargo."
''Restablecido apenas, el recinto
Dejé de esta ciudad, acompañado,
Por séquito y decoro en mi embajada,
De doce musulmanes ilustrados»"
"De tejidos de Persia, de jaeces,
De damasquinas armas, de caballos
Árabes y andaluzes, y de alfombras,
Filigranas, perfumes y penachos,
Lleve rico presente y de Toledo
Las giganlescas torres saludando,
Y las nevadas cumbres de Fonfría,
El confín penetré del castellano."
" Pronto avisté de Burgos las almenas ;
Y su nuevo señor, el conde Sancho,
Asistido de nobles y magnates,
Afable recibióme en su palacio."
" Era don Sancho el sucesor y el hijo
Del conde don García, que lidiando
Murió en la última guerra, y tan mancebo,
Que aun el celro regir no le era dado."
" El gobierno supremo de Castilla,
Aunque siempre en su nombre, oslaba á cargo
De su madre doña Ava, del Ulema,
Que llaman arzobispo los cristianos,"
" Y del gran Gúslios, el señor de Lara,
Mi amigo y vencedor, por cuyo amparo
Hallé grata acogida, y cuyo influjo
Facilitó la paz que fui buscando."
" Los usos y costumbres castellanas.
Sus raras leyes y su rito extraño.
Que observé á mi placer aquellos dias,
Be admiración y asombro me llenaron
Advertí la ignorancia y la rudeza
De aquel naciente reino, que fundado
A fuerza de valor y de altos hechos,
Hierro y ferocidad son sus ornatos. "
" j Ay de nuestro florido y ancho imperio,
Si ántes de corromperse los cristianos,
Sus discordias domésticas olvidan,
Y procuran unidos derribarlo !
| 18romance_arte_mayor
|
y la sirena blanca va a ver el sol? un día
se oye el tropel vibrante de fuerza y de harmonía.
| 3couplet
|
Sólo la lluvia deja
una pasión equívoca
en el banco vacío de los enamorados,
sólo la lluvia olvida
mentiras de charol sobre las calles
y un amor diminuto en cada esquina
para el labio que aprende su canción.
| 44septeto
|
Subsets and Splits
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