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46 classes
Cuando el alba me despierta los recuerdos de otras albas me renacen en el pecho las que fueron esperanzas. Quiero olvidar la miseria que te abate, pobre España, la fatal pordiosería del desierto de tu casa. Por un mendrugo mohoso vendéis, hermanos, la entraña de sangre cocida en siesta que os hace las veces de alma.
1romance
¿Qué tienen sus ojos, que cuando me miran, los güesesitos, mare, e mi cuerpo tos me los lastima?
26seguidilla_gitana
Luz, pandereta, cristal en flor, granada, agua de azul, mariposa florecida, ¡quita con una sonora carcajada las flores secas del libro de mi vida!
7serventesio
En Salamanca famoso Por su vida y buen talante, Al atrevido estudiante Le señalan entre mil; Fueros le da su osadía, Le disculpa su riqueza, Su generosa nobleza, Su hermosura varonil.
15octavilla
Juzga el tiempo inexorable Estos delitos de leso Corazón, Y aplica siempre al culpable La dura ley sin proceso Del Talión.
31estrofa_manriqueña
Dando a Cervero Psique el pan segundo, y el dinero a Carón, ya se tornaba, mas diole un ansia, la mayor del mundo, por abrir la bujeta que llevaba. Abierta, entró en un sueño muy profundo: Amor de una finiestra la miraba; con una flecha la despierta, y mueve que a Venus vaya y la bujeta lleve.
4octava
¡Oh, tierra triste y noble, la de los altos llanos y yermos y roquedas, de campos sin arados, regatos, ni arboledas; decrépitas ciudades, caminos sin mesones y atónitos palurdos sin danzas ni canciones que aun van, abandonando el mortecino hogar, como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!
44septeto
Me alivia la certeza de que el tiempo es. Dicen los que saben que su paso amaina el cerebro y dilata el corazón. Contagioso. El tiempo es contagioso.
38novena
Noté, al incorporarme, húmeda la almohada, y por primera vez sentí, al notarlo, de un amargo placer henchirse el alma.
21silva_arromanzada
Todas las tardes venía después de traspuesto el sol, y a Dios llorando pedía la vuelta del español, y el español no volvía.
29quintilla
«¡Oh tú», dijo, «traidor, que los poetas canonizaste de la larga lista, por causas y por vías indirectas!
33terceto
Y aquella juventud rica y florida Cual llama de candela en presto viento, Batida con tan recio movimiento Que a pique estuvo ya de ser perdida,
24cuarteto
¿Dónde está la utilidad de nuestras utilidades? Volvamos a la verdad: vanidad de vanidades.
5cuarteta
Vestido con su túnica de pieles, de pieles negras de salvajes cabras, como blandos susurros de laureles, y teniendo las nubes escabeles, elevó hacia el Eterno sus palabras.
32quinteto
Y queriendo, o sin querer, de pena se dejo ahogar, sin que él pudiese saber si le ahogó el llanto o la mar.
5cuarteta
Lavaréme en el Tajo, muerta de risa, que el arena en los dedos me hace cosquillas.
22seguidilla
El último y el primero: rincón donde algún cadáver siente el arrullo del mundo de los amorosos cauces.
11cantar
hebras por fuerza doradas, de que es el sol buen jüez, y que pueden ser tal vez canas mal disimuladas;
19redondilla
Sepa la envidia, Castellano Apeles, que en un atabla de tus flores llena cantó una vez burlada Filomena, y cercaron abejas tus claveles
24cuarteto
Dijeron que antiguamente se fue la verdad al cielo; tal la pusieron los hombres que desde entonces no ha vuelto.
11cantar
Caballero de lejas tierras, llegáos acá y paréis, hinquedes la lanza en tierra, vuestro caballo arrendéis. Preguntaros he por nuevas si mi esposo conocéis. Vuestro marido, señora, decid ¿de qué señas es? Mi marido es mozo y blanco, gentil hombre y bien cortés, muy gran jugador de tablas y también del ajedrez, En el pomo de su espada armas trae de un marqués, y un ropón de brocado y de carmesí al envés; cabe el fierro de la lanza trae un pendón portugués, que ganó en unas justas a un valiente francés. Por esas señas, señora, tu marido muerto es; En Valencia le mataron, en casa de un ginovés, sobre el juego de las tablas lo matara un milanés. Muchas damas lo lloraban, caballeros con arnés, sobre todo lo lloraba la hija del ginovés; todos dicen a una voz que su enamorada es; si habéis de tomar amores, por otro a mí no dejéis. No me lo mandéis, señor, señor, no me lo mandéis, que antes que eso hiciese, señor, monja me veréis. No os metáis monja, señora, pues que hacerlo no podéis, que vuestro marido amado delante de vos lo tenéis.
1romance
vos, con quien la divina Virgen hija del Rector del Olimpo inmenso pasa los espaciosos ratos de la vela nocturna que le cabe.
37estrofa_francisco_de_la_torre
Como flor que adorna más, estás; la cual se anida con calma al alma, y así te llevo en mi vida prendida. ¡Oh bella mujer querida, eres la más linda flor, que con tu aroma y color estás al alma prendida!
0ovillejo
Cada noche dejo mi ventana entreabierta esperando un soplo de aire fresco, de mi alma un lamento viene a romper el silencio desde donde nacen mis sueños, es entonces y solo entonces, cuando la humedad de tu cuerpo, hace que arda en deseos de abrazar tu esbeltez y mientras, ¡tú! pintas de azabache tus sueños. Por la mañana cuando despierto, la tibia humedad de mis sabanas y el rojo del carmín que dibujaron tus besos me demuestra, que no hay nada más real que el amor que por ti yo siento.
35unknown
Yo supe de dolor desde mi infancia, mi juventud.... ¿fue juventud la mía? Sus rosas aún me dejan su fragancia... una fragancia de melancolía...
7serventesio
En aqueste raso suelo a guardar tu hermosa cara no basta sombrero o velo; que estando al abierto cielo, el sol morena te para. No escuchas dulces concentos, sino el espantoso estruendo, con que los bravosos vientos con soberbios movimientos van las aguas revolviendo.
6copla_real
Purpúreas rosas sobre Galatea la Alba entre lilios cándidos deshoja: duda el Amor cuál más su color sea, o púrpura nevada, o nieve roja. De su frente la perla es, eritrea, émula vana. El ciego dios se enoja, y, condenado su esplendor, la deja pender en oro al nácar de su oreja.
2octava_real
Yo fise de fortaleça el mastel et la mesana, las entenas de muy sana fusta nueva sin cortesa; las xarcias de firmesa, las velas otro que tal, la sorra puse de sal, pistada con gran destresa con obediencia coral.
38novena
Flor de magnolia: y todo su perfume. ¡un solo día!
8haiku
¡Aquí del rey! ¿Qué es esto? ¿Qué recelo o celo les impele a no mostrarse sin miedo ante la turba vil del suelo?
33terceto
Y ansí sufrí ese castigo tal vez por culpas agenas- que sean malas o sean güenas las listas, siempre me escondo- yo soy un gaucho redondo y esas cosas no me enllenan.
12sextilla
De Dios tener gran temor que es recto Juez, y cohechos jamás quiere, si no son de gran dolor; y por más fuertes pertrechos miserere.
31estrofa_manriqueña
¡Cuántas veces has venido al campo con tu ganado!, ¡y cuántas veces al prado los corderos has traído! ¡Que no te diga el dolor que por ti me vuelve loco! Mas váleme esto tan poco que encubrirlo es lo mejor.
28copla_castellana
Con los mejores de Asturias sale de León Bernardo, puestos a punto de guerra, a impedir a Francia el paso, que viene a usurpar el reino a instancia de Alfonso el Casto, como si no hubiera en él quien mejor pueda heredallo. Y a dos leguas de León se paró en medio de un llano, y levantando la voz, volvió de esta suerte a hablallos: Escuchadme, leoneses, los que os preciáis de hijosdalgos, y de ninguno se espera hacer hecho de villano, a defender vuestro rev vais como buenos vasallos, vuestra tierra y vuestras vidas y las de vuestros hermanos. No consintáis que extranjeros hoy vengan a sujetaros y mañana vuestros hijos sean de Francia un pedazo, y vuestras armas antiguas, el rico blasón trocando, veáis de lises sembradas en lugar de leones bravos, y el reino que ha tanto tiempo vuestros abuelos ganaron, por sólo el temor de un día vengan a mandarlo extraños. Aquel que con tres franceses no combatiere en el campo, quédese, y seamos menos, aunque habernos de igualallos. Esto acabando, arremete con la furia del caballo, diciendo: Síganme todos los que fuesen hijosdalgos.
1romance
Preguntéle a Mercurio: «¿Por qué efecto aquéllos no parecen y se encubren, y muestran ser personas de respecto?»
33terceto
Castillo de virtudes muy bien cercado de toda luz de gracia por arriba y abajo. pastora de los cielos hermosa que huele todo cuanto ella quiere da luz de tu vientre Jesús.
16chamberga
Y luego, sosegada, el paso entre los árboles torciendo, el suelo de pasada de verdura vistiendo y con diversas flores va esparciendo.
14lira
mas solamente aquella fuerza de tu beldad seria cantada, y alguna vez con ella también seria notada el aspereza de que estás armada,
14lira
En la clave del arco mal seguro, cuyas piedras el tiempo enrojeció, obra del cincel rudo, campeaba el gótico blasón.
21silva_arromanzada
Levantada, pues, Psique al nuevo día, después que el volador dios desparece, sin ver ninguna, mil damas oía, que a su servicio cada cual se ofrece. Ella se lava y peina, y repartía el cabello en mitad, como parece; y estando así, entre sí dice gozosa: "¿Quién como yo en el mundo hay hoy dichosa?.
4octava
Sola esta satisfación me queda de tantos daños, que nunca en tan largos años os enfadó mi razón. Mas ya para más pasión podrá ser que lo neguéis, que cuando queréis podéis, pero a tan grande delito resta vivo un sobrescrito, que de mi letra traéis.
13espinela
en su ilustre teatro vitorioso le nombra el cisne, en canto no funesto, siempre el primero, como a más famoso;
33terceto
Agua de claro espejismo de muerte de aquella apártate.
8haiku
Y como el falcón, que mira la tierra más despoblada, y la hambre allí lo tira, por hacer cierta bolada, así prise mi jornada contra lo más accesible, habiendo por imposible mi pena ser reparada.
15octavilla
Y los cabellos de oro le vi que me parecían, llamas que resplandecían, o formas del alto choro: La hermana de Polidoro, loada de su hermosura, no estubo a tal apostura, si la verdad no desfloro.
40copla_arte_menor
Si era toda en tu verso la armonía del mundo, ¿dónde fuiste, Darío, la armonía a buscar? Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares, corazón asombrado de la música astral, ¿te ha llevado Dionisos de su mano al infierno y con las nuevas rosas triunfantes volverás? ¿Te han herido buscando la soñada Florida, la fuente de la eterna juventud, capitán? Que en esta lengua madre la clara historia quede; corazones de todas las Españas, llorad. Rubén Darío ha muerto en sus tierras de Oro, esta nueva nos vino atravesando el mar. Pongamos, españoles, en un severo mármol su nombre, flauta y lira, y una inscripción no más: Nadie esta lira pulse, si no es el mismo Apolo; nadie esta flauta suene, si no es el mismo Pan.
18romance_arte_mayor
Cuando pensó dormir, tornada al lecho, en el sueño metida alto y profundo, sin armas llega Amor, de amores hecho prisión, y echó el cuerpo sin segundo; vencido, sobre aquel hermoso pecho, se rinde el vencedor de todo el mundo, tomándola primero por su esposa: ¡oh felice, oh gentil copia amorosa!
4octava
Como de cosas serias nadie puede reír, algunos chistecillos tendré que introducir; cada vez que los oigas no quieras discutir a no ser en manera de trovar o decir.
9cuaderna_vía
Molinos picarescos, telares campesinos, Cantan el viejo salmo del pan y de los linos, Y el agua que en la presa platea sus cristales Murmura una oración entre los maizales, Y las ruedas temblonas, como abuelas cansadas, Loan del tiempo antiguo virtudes olvidadas.
39sexteto
Ya mi memoria me olvida porque estoy en vuestro olvido y sois muy desconocido sin yo ser desconocida; viendo vos quedar mi vida puesta en los cuernos del toro, para vos buscáis guarida; no tenéis más fe que un moro Pues sabéis que en vos adoro y tenéis la fe perdida.
25décima_antigua
Desde aquí mi potro avisto, bruto ligero y sin tacha que por su brío y su facha ninguno como él se ha visto: brioso, rápido y listo para surcar el desierto, verás de sudor cubierto su ijar, su boca de espuma, mas lo mirarás, en suma, antes que cansado, muerto.
13espinela
En tener dos no repara doña Fulana Interés, que solo de esgrima es esto de guardar la cara, de sí ya tan poco avara, que el cuatrín no menos pilla a Oliveros de Castilla que a un hilero de Olivenza
4octava
Si tu gusto favorece, zagaleja, mis deseos, tú serás mi eterna llama, y yo la envidia del pueblo. Ocho meses te he seguido, fino amándote en secreto por tus injustos desdenes y con temor de tus deudos. Las ansias y los suspiros que debes a mi silencio sábelo Amor solamente, o mi pecho, que es lo mesmo. ¡Qué de noches a tus rejas los centellantes luceros, y de las aves al alba me encontraron los gorjeos! Mas nunca bien ocultarse pueden el querer y el fuego, pues ya todos en tu casa saben del mal que adolezco. Necedad es la porfía de callar más mis intentos, que nunca ganó el cobarde de amor en el dulce juego. Ayer me dijo Belarda que, si la calle paseo, tu madre misma se ríe y aprueba mi galanteo, que tu padre bien me quiere y que a tus hermanas debo voluntad y compasión: ¡ay!, toma en ellas ejemplo. Yo, zagaleja, te adoro; que en la noche de los fuegos te consagré mi albedrío; perdona el atrevimiento. Mas no, esquiva, no desdeñes por la humildad del sujeto un pecho tierno y sencillo, esclavo de tus ojuelos, que en el don que ofrece el pobre no debe mirarse al precio si la voluntad lo ensalza y lo hidalgo del afecto. Mil y mil almas te diera si yo fuera de ellas dueño, una te doy que me cupo: no merezca tu desprecio, que ni más fiel ni más pura cabe en amoroso pecho, ni corazón más leal o rendido a tus preceptos.
1romance
Llega el silencio, se mueve bajo la piel, ¡qué tristeza! La vida es una promesa que tiene filo de nieve. El luto se asusta y llueve sobre los siglos; la edad se pulveriza, equidad: soplo de barro confeso en una paz sin regreso se aburre la soledad.
13espinela
Por tanto, señora mía, usad de piadosas leyes por estos tres santos Reyes y por el su santo día. Por bondad por hidalguía o por sola humanidad, os llega mi libertad, o por gentil cortesía.
40copla_arte_menor
Irá el señor sin piedad, E irán los siervos tras él Pidiendo a su vanidad La perdida libertad En iracundo tropel.
29quintilla
Tres damas van a la misa, a hacer la oración, entre en medio la mi esposa, la que más quería yo; sayo lleva sobre sayo y un jibón de adornación, camisa de Holanda lleva, sirma y perla al cabezón, su cabeza una toronja, sus cabellos briles son, la su cejica enarcada arco de tirar ya son, los sus ojos grandecicos espejicos de Estambols, las sus caras coloradas manzanas de Escapia son. A la entrada de la misa la misa se relumbró, el sabio que está meldando ya yerro de su lición, el tañedor que la vido de rodillas se sentó.
1romance
Salamandria del Sol, vestido estrellas, latiendo el Can del cielo estaba, cuando (polvo el cabello, húmidas centellas, si no ardientes aljófares, sudando) llegó Acis; y, de ambas luces bellas dulce Occidente viendo al sueño blando, su boca dio, y sus ojos cuanto pudo, al sonoro cristal, al cristal mudo.
2octava_real
Costumbre antigua fue de los que intentan de algún grande varón cantar los hechos dignos de fama, de memoria dignos, voces ciento pedir y lenguas ciento; mas, si por suerte se me concediera el poder desatar con arte nuevo la multitud de lenguas docta y rara que deposito en mi callado seno, sin duda en vano, oh Príncipe benigno, intentaría mi agradecimiento manifestaros, si de libros llena, mucho más llena de los dones vuestros. Pues, ¿quién podrá expresar con dignas voces las repetidas honras que os merezco, los beneficios grandes, excedidos a cada instante de otros de más precio, con que pródigamente la indulgencia de vuestra mano real subió a un extremo la suerte mía, que pudiera nunca en la esfera caber de mis deseos? ¿No fue bastante haberme enriquecido grabado en oro ese semblante regio, luego que nuevo sol amanecisteis a iluminar el horizonte hesperio? ¿No me bastaba para entera gloria de mi riqueza antigua el fundamento acrecentado tan copiosamente con las que antes a Roma ennoblecieron? ¿No era bastante, en fin, haber honrado a los sabios varones de mi gremio con los insignes libros que retratan tanto docto real descubrimiento? Mas, no admitiendo términos ni fines vuestra munificencia (que contemplo ser su grandeza sólo comparable con la vasta extensión de vuestro imperio), nuevo regio esplendor, dijo, te adorne desde hoy, oh Biblioteca, pues pretendo en ti perficionar del gran Filipo la heroica empresa y paternal empeño; seguir quiero del próvido Fernando en protegerte el fraternal ejemplo, única seas, y de Carlos digna la fama te proclame al universo. Colmando entonces de expresivos lazos de estas voces los últimos acentos, sus tesoros me ofrece y sus riquezas con franca mano y amoroso pecho. Honras y bienes de diversas clases derramando acredita sus esmeros, el número de alumnos me acrecienta, y a mis rentas concede nuevo aumento. Con títulos y honores me distingue, e ilustrada también con nuevos fueros, parte me nombra de su Augusta Casa, siendo de su favor medida el cetro. Más dijera si no me arrebatara la admiración la voz, reconociendo mi suerte venturosa, y que el asombro extiende hasta los dioses sus efectos. Al ver mi dicha y contemplar la suya, se admira Apolo que el dorado Tejo su precioso raudal mezcle gustoso en los claros cristales pegaseos; que broten ya del Pindo en los vergeles, agradecidos al felice riego, los sagrados laureles nuevas ramas con más vivo verdor y alegre aspecto; y que a porfía, Príncipe glorioso, acudan sus coronas a ofreceros, y de ceñir primero vuestra frente se estén todos la gloria compitiendo. También se admira que en las ricas aguas, bañados nuevamente los ingenios, con vena mas copiosa distribuyan la sublime armonía de sus versos; y ya sus voces a ensayar se atrevan en elogio, señor, de vuestros hechos, que obligan a la fábula por grandes a envidiar de la historia los sucesos. Mirad, Carlos, también, cómo al gran Marte igual admiración le alcanza, viendo que si a su bando vuestro celo asiste, al de las artes atendéis no menos; pues cuando con aliento belicoso revuelve graves guerras vuestro pecho, cuando fortificáis antiguos muros y el mar espera formidables leños; cuando de bronce transportáis los rayos para estrago de alcázares soberbios, juntáis por todas partes escuadrones, y ejércitos ponéis en movimiento; cuando abiertos, en fin, vuestros erarios a tan crecido bélico dispendio, ya la tierra, ya el mar experimentan de vuestra providencia los extremos. Advierte que igualmente de las musas al auge y distinción contribuyendo, obsequiáis sus pacíficas deidades, y auxilio las prestáis por todos medios; que siguen a porfía sus banderas, y estimulados de un impulso mesmo, se alistan escogidos campeones bajo la sombra del auspicio regio; que, gozando el sudor de sus tareas magníficos y prontos estipendios, de la docta milicia el ejercicio abrazan con intrépido denuedo; y alentados de nuevos galardones al desempeño más feliz propuestos, a mayores empresas se previenen y reduplican su primer esfuerzo. También se asombra al ver que se franquea numerosa armería a los ingenios, donde tome el bisoño y veterano armas de igual firmeza y lucimiento; y que un Etna segundo se descubre que, en estudios solícitos ardiendo, al español de ciencias ilustrado le añada nueva luz y esplendor nuevo. Pero dejad, oh dioses, de admiraros, ni de esto que advertís quedéis suspensos, pues con razón de Príncipe tan grande mayores cosas esperar debemos. Obras más altas emprender bien puede quien a sí cada vez se va excediendo, como el ínclito Carlos generoso, vida, honor y delicias de su reino. Carlos, que a letras y armas inclinado, repartiendo su amor con sabio celo, solicita igualmente por entrambas el más claro esplendor del nombre ibero. Carlos, que juzga ser el mayor timbre, la mayor gloria de su augusto empleo, que sus vasallos donde quiera sean en méritos y fama los primeros. A quien Minerva y Marte a competencia cada cual de su rama está tejiendo corona, y sobre cual antes la ciña, entre sí mueven generosos duelos; aunque mucho más grata se la ofrece la misma patria llena de contento, y dichosa en tener por rey a Carlos, o bien por padre con mejor derecho. Vos, pacífico Febo y bravo Marte, con la lira y clarín de igual acuerdo, llenad el orbe de las alabanzas que son debidas a tan altos hechos. Entretanto, a mi voz agradecida ejercicio será dulce y perpetuo celebrar tanto don, y el amor grande superior al don mismo que celebro. Y antes los doctos Manes que en mí habitan sus lenguas soltarán en claros ecos, que calle yo las gracias recibidas de la pródiga mano de mi dueño. Guardaré a las edades venideras entre mis más preciosos monumentos, grabado con eternos caracteres, a merced tanta mi agradecimiento. Ni al tiempo ni a la fama la memoria de acción tan alta encomendar pretendo; pues, siendo yo custodia de uno y otro, en mí se archivará con más acierto. Y pues que de los ínclitos Borbones hazañas tan sin número conservo, ésta guardar con más razón me toca, siendo vos el mayor de todos ellos.
18romance_arte_mayor
La esperanza es el sueño del desvelado, y si este sueño pierde, pierde el descanso: que el hombre vive dormido en la esperanza, mientras existe.
27seguidilla_compuesta
¡Ay! a veces me acuerdo suspirando del antiguo sufrir... Amargo es el dolor; pero siquiera ¡padecer es vivir!
23cuarteto_lira
Mi sien, florido balcón de mis edades tempranas, negra está, y mi corazón, y mi corazón con canas.
5cuarteta
Toma, pastor, un cordón que hice de mis cabellos, porque se te acuerde en vellos que tomaste posesión de mi corazón y de ellos. Y este anillo has de llevar do están dos manos asidas, que aunque se acaben las vidas no se pueden apartar dos almas que están unidas."
6copla_real
Sale la estrella de Venus al tiempo que el sol se pone y la enemiga del día su negro manto descoge, y con ella un fuerte moro, semejante a Rodamonte, sale de Sidonia airado, la vega de Jerez corre, por donde entra Guadalete al mar de España, y por donde Santa María del Puerto recibe famoso nombre. Desesperado camina, que siendo en linaje noble le deja su dama ingrata porque se suena que es pobre, v aquella noche se casa con un moro feo y torpe, porque es alcaide en Sevilla del Alcázar v la Torre. Quejándose tiernamente de un agravio tan inorme, a sus palabras la vega con tristes ecos responde: Zaida, dice, más airada que el mar. que las naves sorbe, más dura e inexorable que las entrañas de un monte, ¿cómo permites, cruel, después de tantos favores, que de prendas de mi alma ajena mano se adorne? ¿Es posible que te abraces a las cortezas de un roble y dejes el árbol tuyo desnudo de fruta y flores? Dejas tu amado Gazul, dejas tres años de amores y das la mano a Albenzaide, que aun apenas le conoces. Dejas un pobre muy rico y un rico muy pobre escoges, pues las riquezas del cuerpo a las del alma antepones. Alá permita, enemiga, que te aborrezca y le adores, y que por celos suspires, y por ausencia le llores, y que de noche no duermas y de día no reposes, y en la cama le fastidies, y que en la mesa le enojes, y en las fiestas, en las zambras, no se vista tus colores, ni aun para verlas permita que a la ventana te asomes, y menosprecie en las cañas (para que más te alborotes) el almaizar que le labres y la manga que le bordes, y se ponga el de su amiga con la cifra de su nombre, a quien le dé los cautivos cuando de la guerra torne; y en batalla de cristianos de velle muerto te asombres, y plegué a Alá que suceda cuando la mano le tomes, que si le has de aborrecer, que largos años le goces, que es la mayor maldición que pueden darte los hombres. Con esto llegó a Jerez a la mitad de la noche, halló el palacio cubierto de luminarias y voces y los moros fronterizos que por todas partes corren con sus hachas encendidas y con libreas conformes. Delante del desposado en los estribos alzóse, arrojóle una lanzada, de parte a parte pasóle. Alborotóse la plaza, desnudó el moro un estoque y por mitad de la gente hacia Sidonia volvióse.
1romance
Los mis amores primeros no me salieron verdaderos, sino falsos y Hsongeros, que yo quiérolos olvidar. Mis amores los de antes no me salieron leales, sino falsos y con maldades, que yo quiérolos olvidar.
4octava
El sueño de sus miembros sacudido, gallardo el joven la persona ostenta, y al marfil luego de sus pies rendido, el coturno besar dorado intenta. Menos ofende el rayo prevenido, al marinero, menos la tormenta prevista le turbó o pronosticada; Galatea lo diga, salteada.
2octava_real
Agora con la aurora se levanta mi Luz; agora coge en rico nudo el hermoso cabello; agora el crudo pecho ciñe con oro, y la garganta;
24cuarteto
Que no quiero bonetes, que soy muy boba, y en andando con picos, me pico toda.
22seguidilla
Las blancas sienes que son lustre, corona y riqueza, si el seso tiene pobreza, lastiman el corazón. Porque a la florida edad en vicios desenfrenada sucede vejez pesada con torpe simplicidad.
28copla_castellana
¿Cuál oso viste bajar de los montes de Toledo, que te ha causado tal miedo? Pero debes de pensar
19redondilla
Toíto er simenterio lo traigo yo andao, la seportura e mi compañera yo no la he encontrao.
26seguidilla_gitana
En este arenal umbrío, júbilo y dolor trenzados, por desiertos y poblados confesaré mi extravío. Bañada por la corriente de tu oleaje bravío, se alimenta mi plantío bajo la estrella de Oriente que me guía hacia tu fuente.
38novena
Mas no eres envisado en hacer de tus provechos: echaste a dormir de pechos siete horas amortiguado. Torna, tórnate a buen hanzo enhiéstate ese corpanzo porque puedas revivir; si no, teme que el morir te verná de mal relanzo.
38novena
¡Tengo rota la vida! En el combate de tantos años ya mi aliento cede, y al orgulloso pensamiento abate la idea de la muerte, que lo obsede.
7serventesio
Mi corazon, hostigado De tan acerbas memorias, Á la hiel del desaliento Tristemente se abandona. ¿Quieres que cante? pues alza De sus ruinas lastimosas Ese templo cuya afrenta A ira y lástima provoca: Saca á. la infeliz España De la profunda mazmorra En que aherrojada la tiene La iniquidad de la Europa: Despierta en sus hijos viles Aquel sentimiento de honra Que un tiempo los alentaba Al laurel y á la victoria, Y entónces quizá se anime Mi voz trabajada y ronca, Y á lucir vuelva en mi frente Del Genio la sacra antorcha
1romance
Estas quimeras, estas invenciones tuyas te han de salir al rostro un día si más no te mesuras y compones».
33terceto
Nada contiene el mundo que sea durable, excepto la inconstancia, que es la constante: sigue esta regla, y no hallarás errada jamás tu cuenta.
27seguidilla_compuesta
Mis males nunca cesando de esforzar su fuerza fuerte, por verme vivir penando andan me siempre buscando mil muertes, sin darme muerte, de tal suerte que mi suerte en vida me tiene muerto; no sé, triste, cómo acierte para que mi fe concierte con su cierto desconcierto.
25décima_antigua
-SAN SERENÍN, padre maestro, Como los ríos a la mar, Todas las cosas en el mundo Hacen camino sin final, Y el ave y la flecha y la piedra Son en el aire Eternidad.
39sexteto
El hado, que no se inclina ni ceja, cual polvo vano los barrió, y en espantosa ruina, al pueblo y al soberano sepultó.
31estrofa_manriqueña
Esa flamenquiya perra me tiene comprometío, que quiere que yo la quiera.
30soleá
Mañanita de San Juan por el prado de la aldea a celebrarla se salen pastores y zagalejas. Bailándolas ellos vienen con mil mudanzas y vueltas, y cantando mil tonadas del dulce amor vienen ellas. Unos el suyo encarecen en bien sentidas ternezas, y otros con agudas chanzas bulliciosos las alegran. Los que son más entendidos, cortesanos les presentan la mano para apoyarse con delicada fineza. No hay corazón que esté triste ni voluntad que esté exenta: todo es amores el valle, los zagales, todo fiesta. Cuál saltando se adelanta, cuál burlando atrás se queda, y cuál en medio de todas repica la pandereta. El crótalo y tamborino con la alegre flauta alternan, y el regocijo y las vivas suben hasta las estrellas. Unos de trébol y flores y misteriosa verbena sus cándidas sienes ciñen, matizan sus rubias trenzas; otros por detrás sus ojos con un lienzo arteros vendan, y del juego alegres ríen si con el engaño aciertan; y otros, de menuda juncia tejiendo blandas cadenas, hacen como que las prenden y en sus lazos más se enredan. Aquél deshojando rosas en el seno se las echa, y aquél en el suyo guarda las que a su nariz acercan. Cuáles alzando los ramos en triunfo de amor las llevan, y cuáles porque los pisen de ellos el camino siembran. Así llegan a la fuente que el gran álamo hermosea con su pomposo ramaje, do en alegre paz se asientan. El gusto y júbilo crecen; la risa y el placer vuelan de boca en boca, y más vivos canto y danzas se renuevan. La Aurora, de su albo seno rosas derramando y perlas, cede el cielo al sol que asoma y se para y las contempla; y en medio su trono de oro por las lucientes esferas ostentando de sus llamas la inagotable riqueza, este día más hermoso parece que da a la tierra más rica luz, y a las flores alegría y vida nueva. Con la fiesta y el bullicio las avecillas despiertan, pueblan y animan los aires, y la nueva luz celebran. Todo, en fin, se goza y ríe: fuentes, árboles, praderas, selváticos brutos, hombres, el júbilo en todos reina. Libre en tanto el Amor vaga, nadie sus tiros recela. El campo, el día, la hora, toda la ilusión aumenta. Todo encanta los sentidos: por una llanada inmensa vaga la vista; las aves con sus trinos embelesan; entre el grato cefirillo el labio aromas alienta, el tacto en delicias nada, y el pecho inflamado anhela, gratamente así corriendo por las agitadas venas del placer la suave llama, que a todos arrastra y ciega. La ocasión brinda al deseo, las miradas son más tiernas, los requiebros más ardientes, más picante la agudeza. Nadie desairado llora, ni enojar amando tiembla; el baile mismo autoriza mil cariñosas licencias. Quién rendido se declara, quién tierno la mano premia de su amada, y quién le roba un beso al dar una vuelta, beso de que no se ofende la zagala más severa, pues fueran culpa este día el rigor o la tibieza. Todos arden y suspiran, todo se aplaude y festeja; la timidez es osada, menos cauta la modestia. Y entre tantos regocijos, un pastor a quien las nuevas de su dulce bien faltaban cantó angustiado esta letra: Ya no hay, zagales, amor, que lo acabara el olvido. Nada de Fili he sabido y tiemblo su disfavor; ausente estoy, fui querido: ¡Ved si es justo mi dolor! También yo un tiempo dichoso cual ora os gozáis me vi, y en mi embeleso amoroso alegre canté y reí a par de mi dueño hermoso. Después que dejé su lado perdí la dicha y el gusto; y hoy con más grave cuidado, al ver su silencio injusto, sólo exclamo desolado: Ya no hay, zagales, amor, que lo acabara el olvido. Nada de Fili he sabido y tiemblo su disfavor; ausente estoy, fui querido: ¡Ved si es justo mi dolor!
1romance
Palomas y codornices, con hojitas de azahares remiendan sobrepellices y componen los altares.
5cuarteta
Pluguiera a Dios que gozaras de nuestro campo y ribera, y porque más lo preciaras, ojalá tú lo probaras, antes que yo lo dijera. Porque cuanto alabo aquí de su crédito lo quito; pues el contentarme a mí bastara, para que ti no te venga en apetito.
6copla_real
¿Qué haremos de nosotros ahora que los espejos todavía no tienen una sombra que llevarse a sus láminas y los recuerdos nacen aprendiendo a contar hasta diez? ¿Qué podemos hacer con lo que nos han dado?
39sexteto
vosotras, de la luna familia relumbrante, ninfas claras, cuyos pasos arrastran la Fortuna, con cuyos movimientos muda caras, árbitros de la paz y de la guerra, que, en ausencia del sol, regís la tierra;
45sexteto_lira
Todo es póstumo y abstracto y se intiman de monólogos los espíritus ideólogos del Incognoscible Abstracto... Arde el bosque estupefacto en un éxtasis de luto, y se electriza el hirsuto laberinto del proscenio con el fósforo del genio lóbrego de lo Absoluto.
13espinela
Ojos negros como el azabache, ojos bellos que me miran, desde las más altas cumbres hasta la llanura, repasan cada centímetro de la espesura buscando un rincón donde dar rienda suelta a la cordura, pues no hay locura más cuerda que los amorosos pensamientos que en ti habitan. Ojos negros como el azabache ojos bellos que me miran no busques más entre la espesura ya encontré yo el lugar donde anclar este amor que me eleva hasta las alturas.
35unknown
La región, más sublime gozaba de la esfera, poniendo entre los astros el alto capitel de su grandeza.
17endecha_real
Decía: Solo amparo de la miseria extrema, medicina de mi salud, reparo de tanto mal, inclina aqueste cieno tu peidad divina.
14lira
Si el colegio de Talía te diere furor divino, sigue el honesto camino y nunca de él te desvía. Sean por ti celebrados los generosos motivos, no los amores lascivos, ni gustos desenfrenados.
28copla_castellana
que con trazas y modos descompuestos tengo de reducir a behetría estos tan sosegados y compuestos».
33terceto
Más quisiera; mi vida, Verte difunta, Que no que otro mancebo Te llame suya.
22seguidilla
Pero tú voladora no te obstines Para cantar de ti dame tu huella La cruzaré de cuerdas de violines y he de esperar que el sol se ponga en ella Yo inscribiré en tu rombo mi programa conocido del mar desde que ama»
34sexta_rima
Quién dijo (y a tal contar el más valiente se pasma) que vio, el alba al despuntar, junto a la torre vagar blanca y sola una fantasma.
29quintilla
Triste os ponéis de repente: Hacéis -¡soberbio papel!- A maravilla el doncel De don Enrique el Doliente. Ved que no ha estado prudente Vuestro triste corazón: Yo sé que amar es razón, A quien se ama, y ley muy justa: Mas, si el galán no nos gusta, ¿Es amar obligación?
13espinela
Y antes que un tal poeta, mi deseo primero hubiera sido ser un buen banderillero.
3couplet
Entré por fin en Córdoba, aun cubierta De luto, de terror, de angustia y llanto; Aunque era gran consuelo en tal desastre Ver á Giafar depuesto y humillado." " Alman/or generoso ya ocupaba De excelso Hagib el merecido cargo, Y viendo en mí á su amigo de la infancia, Caricias mil me prodigcS y aplausos." " A restaurar el vacilante imperio Aplicó su saber, y sospechando Que la pasada rota alentaría A los siempre rebeldes mauritanos;" "Trató de asegurar paz duradera Con Castilla y León, para a su salvo El África observar; y de entablarla Me dió al momento el importante encargo." ''Restablecido apenas, el recinto Dejé de esta ciudad, acompañado, Por séquito y decoro en mi embajada, De doce musulmanes ilustrados»" "De tejidos de Persia, de jaeces, De damasquinas armas, de caballos Árabes y andaluzes, y de alfombras, Filigranas, perfumes y penachos, Lleve rico presente y de Toledo Las giganlescas torres saludando, Y las nevadas cumbres de Fonfría, El confín penetré del castellano." " Pronto avisté de Burgos las almenas ; Y su nuevo señor, el conde Sancho, Asistido de nobles y magnates, Afable recibióme en su palacio." " Era don Sancho el sucesor y el hijo Del conde don García, que lidiando Murió en la última guerra, y tan mancebo, Que aun el celro regir no le era dado." " El gobierno supremo de Castilla, Aunque siempre en su nombre, oslaba á cargo De su madre doña Ava, del Ulema, Que llaman arzobispo los cristianos," " Y del gran Gúslios, el señor de Lara, Mi amigo y vencedor, por cuyo amparo Hallé grata acogida, y cuyo influjo Facilitó la paz que fui buscando." " Los usos y costumbres castellanas. Sus raras leyes y su rito extraño. Que observé á mi placer aquellos dias, Be admiración y asombro me llenaron Advertí la ignorancia y la rudeza De aquel naciente reino, que fundado A fuerza de valor y de altos hechos, Hierro y ferocidad son sus ornatos. " " j Ay de nuestro florido y ancho imperio, Si ántes de corromperse los cristianos, Sus discordias domésticas olvidan, Y procuran unidos derribarlo !
18romance_arte_mayor
y la sirena blanca va a ver el sol? un día se oye el tropel vibrante de fuerza y de harmonía.
3couplet
Sólo la lluvia deja una pasión equívoca en el banco vacío de los enamorados, sólo la lluvia olvida mentiras de charol sobre las calles y un amor diminuto en cada esquina para el labio que aprende su canción.
44septeto