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Gabriel Celaya
Cuando llueve y reviso mis papeles, y acabo tirando todo al fuego: poemas incompletos, pagarés no pagados, cartas de amigos muertos, fotografías, besos guardados en un libro, renuncio al peso muerto de mi terco pasado, soy fúlgido, engrandezco justo en cuanto me niego, y así atizo las llamas, y salto la fogata, y ape...
MOMENTOS FELICES
Amado Nervo
¡Seis meses ya de muerta! Y en vano he pretendido un beso, una palabra, un hálito, un sonido... y, a pesar de mi fe, cada día evidencio que detrás de la tumba ya no hay más que silencio... Si yo me hubiese muerto, ¡qué mar, qué cataclismos, qué vértices, qué nieblas, qué cimas ni qué abismos burlaran mi deseo febril y...
Seis meses
Dulce María Loynaz
Pajarillos de jaula me van pareciendo a mí misma mis sueños. Si los suelto, perecen o regresan. Y es que el grano y el cielo hay que ganarlos; pero el grano es demasiado pequeño y el cielo es demasiado grande..., y las alas, como los pies, también se cansan.
POEMA CII
José Santos Chocano
Ya todos los caciques probaron el madero. «¿Quién falta», y la respuesta fue un arrogante: «¡Yo!» «¡Yo!», dijo; y, en la forma de una visión de Homero, del fondo de los bosques Caupolicán surgió. Echóse el tronco encima, con ademán ligero, y estremecerse pudo, pero doblarse no. Bajo sus pies, tres días crujir hizo e...
CAUPOLICÁN
Nicanor Parra
Lo queramos o no Sólo tenemos tres alternativas: El ayer, el presente y el mañana. Y ni siquiera tres Porque como dice el filósofo El ayer es ayer Nos pertenece sólo en el recuerdo: A la rosa que ya se deshojó No se le puede sacar otro pétalo. Las cartas por jugar Son solamente dos: El presente y el día de mañana....
ÚLTIMO BRINDIS
William Shakespeare
Cuando asedien tu faz cuarenta inviernos y ahonden surcos en tu prado hermoso, tu juventud, altiva vestidura, será un andrajo que no mira nadie. Y si por tu belleza preguntaran, tesoro de tu tiempo apasionado, decir que yace en tus sumidos ojos dará motivo a escarnios o falsías. ¡Cuánto más te alabaran en su empleo s...
Cuando asedien tu faz cuarenta inviernos...
Alfredo Lavergne
Tres jóvenes parejas subieron al tren. Una se abraza e ignora al inspector La otra se amarra de las manos La tercera se acaricia y baja la cortina. El vehículo avanza a toda velocidad Hacia la estación que me interesa.
Estilo
Santa Teresa de Jesús, Sánchez de Cep
Ya toda me entregué y dí, y de tal suerte he trocado, que mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado. Cuando el dulce Cazador me tiró y dejó herida, en los brazos del amor mi alma quedó rendida; y, cobrando nueva vida, de tal manera he trocado, que mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado. Hirióme con una flecha ...
YA TODA ME ENTREGUÉ
Delfina Acosta
Fuera mozuela y me salieran frescas mejillas y ahí bajara algún lunar. Oliera a cesta nueva como huelen las niñas acabadas de peinar. El cura y el juez me enviaran cartas: “Como una verde hoguera es el pinar. Ensaya siempre el lirio a ser la rosa”. A veces me quisiera enamorar. Soltara cada tarde mis vestidos, mis alas...
Lunar
Francisco de Quevedo
Pues me hacéis casamentero, Ángela de Mondragón, escuchad de vuestro esposo las grandezas y el valor. Él es un Médico honrado, por la gracia del Señor, que tiene muy buenas letras en el cambio y el bolsón. Quien os lo pintó cobarde no lo conoce, y mintió, que ha muerto más hombres vivos que mató el Cid Camp...
Romance satírico
Francisco Álvarez
En mi letargo estoy, adormecido, flotando en sueños lánguidos y oscuros, confinado a la sombra de dos muros, y relegado a transitorio olvido... Tu perfume me indica que has venido, la mano percibió tus senos duros, y al roce de tus dedos inseguros se irguió mi cuerpo firme y decidido. Enciendes en mi carne rebeldía...
SEX(T)O SENTIDO
Antonio Colinas
Hoy comienzo a escribir como quien llora. No de rabia, o dolor, o pasión. Comienzo a escribir como quien llora de plenitud saciado, como quien lleva un mar dentro del pecho, como si el ojo contuviera toda esa inmensa colmena que es el firmamento en su breve pupila. Me enciendo por pasadas plenitudes y por es...
LA LLAMA
Dulce María Loynaz
El mundo entero se me ha quedado vacío, dejado por los hombres que se olvidaron de llevarme. Sola estoy en esta vasta tierra, sin más compañía que los animales que tampoco los hombres necesitan, que los árboles que no creen necesitar. Y mañana, cuando les falte el canto de la alondra o el perfume de la rosa, se acord...
POEMA CXIV
Garcilaso de la Vega
¡Oh dulces prendas, por mí mal halladas, dulces y alegres cuando Dios quería, Juntas estáis en la memoria mía, y con ella en mi muerte conjuradas! ¿Quién me dijera, cuando las pasadas horas que en tanto bien por vos me vía, que me habiáis de ser en algún día con tan grave dolor representadas? Pues en una hora junto...
SONETO X
Mario Benedetti
No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses...
No te salves
Santiago Montobbio
En nada hay más mentira que en los aniversarios, que en creer que Dios o el tiempo para el vivir trabajan y que en las calles aún quedan minutos para todos. Sólo la derrota puede llegar a tener forma de plaza, y quizá por eso no hago más que pedir prestado el miedoso yeso de unos ojos para romperlo mientras finjo grab...
Donde quizá el autor explica por qué nunca quiere celebrar su cumpleaños
Félix María de Samaniego
Bebiendo un perro en el Nilo al mismo tiempo corría. —Bebe quieto—le decía un taimado cocodrilo. Díjole el perro prudente: —Dañoso es beber y andar, ¿pero es sano el aguardar a que me claves el diente?. ¡Oh, qué docto perro viejo! Yo venero tu sentir en esto de no seguir del enemigo el consejo.
EL PERRO Y EL COCODRILO
Vicente Aleixandre
¡Cuántas veces sabiendo que eras tú, yo caía en tu misma sonrisa, mar abierta, mar plana, estival, pez, sacando tus palabras conmigo! ¡Qué nadar! Tú no sabes que ese mar tan arriba es ya cielo, y que el aire me sostiene tan líquido, tan cristal, que yo en él por tus ojos tan verdes afilado me pierdo. ¡Qué nadar! Alga...
MAR MUERTO
Luis de Góngora
¿En año quieres que plural cometa Infausto corta a las coronas luto, Los vestigios pisar del Griego astuto? Por cuerdo te juzgaba, aunque poeta. Salga a otro con lanza y con trompeta Mosquito antonïano resoluto, Y aun a pesar del tiempo más enjuto, Amor con botas, Venus con bayeta; Fresco verano, clavos y canela, N...
EN LA JORNADA DE PORTUGAL
Carlos Edmundo de Ory
I Mi hija es una hoja de nieve desde los pies a la cabeza En Delfos se me dijo por la Pitia que iba a ser mío un blondo bebé y no un cachorro como engendro oscuro Pues yo no soy ni perro ni elefante sino animal con alas y sueño animal que espera el mañana y lava el mundo con la luna que me cayó en la...
SOLVEIG
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Aquí está el pan, el vino, la mesa, la morada: el menester del hombre, la mujer y la vida: a este sitio corría la paz vertiginosa, por esta luz ardió la común quemadura. Honor a tus dos manos que vuelan preparando los blancos resultados del canto y la cocina, salve! la integridad de tus pies...
Cien sonetos de amor
Andrés Eloy Blanco
He renunciado a ti. No era posible Fueron vapores de la fantasía; son ficciones que a veces dan a lo inaccesible una proximidad de lejanía. Yo me quedé mirando cómo el río se iba poniendo encinta de la estrella... hundí mis manos locas hacia ella y supe que la estrella estaba arriba... He renunciado a ti, serenamen...
LA RENUNCIA
José Ángel Buesa
Ahora que ya te fuiste, te diré que te quiero. Ahora que no me oyes, ya no debo callar. Tú seguirás tu vida y olvidarás primero... Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar. Hay un amor tranquilo que dura hasta la muerte, y un amor tempestuoso que no puede durar. Acaso aquella noche no quise retenerte... y ahora ...
NOCTURNO VII
Vicente Gerbasi
El acto simple de la araña que teje una estrella en la penumbra, el paso elástico del gato hacia la mariposa, la mano que resbala por la espalda tibia del caballo, el olor sideral de la flor del café, el sabor azul de la vainilla, me detienen en el fondo del día. Hay un resplandor cóncavo de helechos, una resonancia...
EN EL FONDO FORESTAL DEL DÍA
Luis Alberto de Cuenca
No olvidaste jamás la impenetrable claridad de aquella tarde. Llovía y navegaban hacia el Sur los navíos con algo de tristeza en las miradas: las cariátides de proa, suaves y melancólicas como una antigua canción, y las vinosas llanuras del recuerdo en la voz áspera del contramaestre. Tierra firme y rojiza, patíbulo...
EVOCACIÓN DE FRANCISCO SALAS, COSMÓGRAFO
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Desnuda eres tan simple como una de tus manos, lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente, tienes líneas de luna, caminos de manzana, desnuda eres delgada como el trigo desnudo. Desnuda eres azul como la noche en Cuba, tienes enredaderas y estrellas en el pelo, desnuda eres enorme y amar...
Cien sonetos de amor
Amado Nervo
Flor de Mayo, como un rayo de la tarde, se moría... Yo te quise, Flor de Mayo, tú lo sabes; ¡pero Dios no lo quería! Las olas vienen, las olas van, cantando vienen, cantando irán. Flor de Mayo ni se viste ni se alahaja ni atavía; ¡Flor de Mayo está muy triste! ¡Pobrecita, pobrecita vida mía! Cada estrella qu...
La canción de Flor de Mayo
Alfonsina Storni
Oh mar, enorme mar, corazón fiero De ritmo desigual, corazón malo, Yo soy más blanda que ese pobre palo Que se pudre en tus ondas prisionero. Oh mar, dame tu cólera tremenda, Yo me pasé la vida perdonando, Porque entendía, mar, yo me fui dando: «Piedad, piedad para el que más ofenda». Vulgaridad, vulgaridad me...
Frente al mar
Luis de Góngora
El que a su mujer procura Dar remedio al mal de madre, Y ve que no la comadre Sino que el Cura la cura, Si piensa que el Padre Cura Trae la virtud en la estola, Mamóla. Soldado que de la armada Partió a casarse doncel Con la que lo es menos que él (Aunque mucho más soldada), Si la vitoria ganada Atribuye a la pistol...
El que a su mujer procura
Gonzalo Rojas
1. Lo que pasa con el gran lárico es que nació muerto de sed y no la ha saciado, ni aun muriéndose la ha saciado, ni aun yéndose barranco abajo en Valparaíso este lunes, ni aun así la ha saciado dipso y mágico hasta el fin entre los últimos alerces que nos van quedando, —¡yo también soy alerce y sé lo que digo!—: lo ...
PACTO CON TEILLIER
Ana Rossetti
(1984) MOMENTO I Y la música ardiendo, estallando, araña es de cristal, o una bengala; el limón sobre un vaso teñido de violeta, vigilante; y el blanco pantalón, que en medio de la noche resplandece, arrogante y magnífico como un corcel de Uccello, hasta la madrugada perseveran. MOMENTO II Y la larga expe...
NOCTURNO
Manuel Machado
Largas tardes campestres; alamedas rosadas; aire delgado que el aroma apenas sostiene de la acacia; huerto, pinar... Llanuras de oro viejo, azul de la montaña... Esquilas del arambre y balido, sin fin, de la majada, en el silencio claro... ¡Adiós, adiós! ¡Que la ciudad me llama! Maravillosa noche estremecida por el ...
REGRESO
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Tienes del archipiélago las hebras del alerce, la carne trabajada por los siglos del tiempo, venas que conocieron el mar de las maderas, sangre verde caída de cielo a la memoria. Nadie recogerá mi corazón perdido entre tantas raíces, en la amarga frescura del sol multiplicado por la furia de...
Cien sonetos de amor
Ángel González
Mi memoria conserva apenas solo el eco vacilante de su alta melodía: lamento de metal, rumor de alambre, voz de junco, también latido, vena. Recuerdo claramente su erre temblorosa, su estremecida erre suspendida sobre un abismo de silencio y ámbar, desprendiéndose casi de la música oscura que por detrás la asía...
PALABRA MUERTA, REALIDAD PERDIDA
Pablo Neruda
DEJO mis viejos libros, recogidos en rincones del mundo, venerados en su tipografía majestuosa, a los nuevos poetas de América, a los que un día hilarán en el ronco telar interrumpido las significaciones de mañana. Ellos habrán nacido cuando el a...
Testamento (II)
Ezequiel Martínez Estrada
Pronto hemos de separarnos y de decirnos adiós. Uno seguirá camino, el otro no. Quiero quedarme y que sigas como si te fuera en pos; pero no vuelvas la cara, mujer de Lot. Irás sola, ¿y por qué triste?, con mi recuerdo y con Dios. Será posible que encuentres alguna flor. Si en cambio tú te quedaras, ¿cómo podré se...
QUIERO QUEDARME
Juan de Mena
X Mas bien acatada tu varia mudança, por ley te goviernas, maguer discrepante, ca tu firmeza es non ser constante, tu temperamento es distemperança, tu más cierta orden es desordenança, es la tu regla seer muy enorme, tu conformidat es non ser confforme, tú desesperas a toda sperança.
PROPIEDADES DE LA FORTUNA
León Felipe
Yo no sé muchas cosas, es verdad. Digo tan sólo lo que he visto. Y he visto: que la cuna del hombre la mecen con cuentos, que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos, que el llanto del hombre lo taponan con cuentos, que los huesos del hombre los entierran con cuentos, y que el miedo del hombre... ha ...
SÉ TODOS LOS CUENTOS
San Juan de la Cruz
Tras de un amoroso lance y no de esperança falto volé tan alto tan alto que le di a la caça alcance. I Para que yo alcance diesse a aqueste lance divino tanto bolar me convino que de vista me perdiesse y con todo en este trance en el buelo quedé falto mas el amor fue tan alto que le di a la caça alcance. ...
OTRA DE EL MISMO A LO DIVINO
José Antonio Labordeta
Se apuesta en el café las últimas partidas de baraja. Din, dan. Din, dan: Las campanas domingo en la ciudad tarde que avienta el viento hasta la orilla. Y los muchachos sueñan, en las paredes, con posters que se clavan trayéndoles recuerdos de París y de su ...
Domingo decembrino
Juan Ramón Jiménez
¡Allá va el olor de la rosa! ¡Cójelo en tu sinrazón! ¡Allá va la luz de la luna! ¡Cójela en tu plenitud! ¡Allá va el cantar del arroyo! ¡Cójelo en tu libertad!
ALEGRÍA NOCTURNA
Luis de Góngora
Clarísimo Marqués, dos veces claro, Por vuestra sangre y vuestro entendimiento, Claro dos veces otras, y otras ciento Por la luz, de que no me sois avaro, De los dos soles que el pincel más raro Dio de su luminoso firmamento A vuestro seno ilustre (atrevimiento Que aun en cenizas no saliera caro); ¿Qué águila, seño...
AL MARQUÉS DE AYAMONTE QUE, PASANDO POR CÓRDOBA
Luciano Castañón
Aquí el noray y la maroma simulando inútil horca —él es hierro, ella soga— Luego el bote al albedrío del agua por la luz rota; breves lomas de carbón y pluralidad de boyas. Cerca remendadoras de redes que sutiles trampas tejen; culonas popas de barcos solemnemente bautizados ; costillares de la grúa quietos sobre una ...
Desde el muelle
Ángel González
El otoño se acerca con muy poco ruido: apagadas cigarras, unos grillos apenas, defienden el reducto de un verano obstinado en perpetuarse, cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste. Se diría que aquí no pasa nada, pero un silencio súbito ilumina el prodigio: ha pasado un ángel que se llamaba luz, o fuego, o vida....
EL OTOÑO SE ACERCA
Carmen Conde Abellán
Esto que se termina soy yo. No puedo pasar de mí. He llegado hasta mis propios bordes; rebosaría, derramándome, si quisiera a la Puerta de Dios llamar. Una mirada en sí; unos sentidos todos dentro de ellos mismos... Soy ahora el límite total de la criatura. Voy a afirmarme ante el No, a gritar que vine henchida de ...
ROCE DE LÍMITES
Mario Benedetti
¿Cómo será el mundo cuando no pueda yo mirarlo ni escucharlo ni tocarlo ni olerlo ni gustarlo? ¿cómo serán los demás sin este servidor? ¿o existirán tal como yo existo sin los demás que se me fueron? sin embargo ¿por qué algunos de éstos son una foto en sepia y otros u...
Happy birthday
Gonzalo Rojas
Tú llorarás a mares tres negros días, ya pulverizada por mi recuerdo, por mis ojos fijos que te verán llorar detrás de las cortinas de tu alcoba, sin inmutarse, como dos espinas, porque la espina es la flor de la nada. Y me estarás llorando sin saber por qué lloras, sin saber quién se ha ido: si eres tú, si soy yo, s...
SIEMPRE EL ADIÓS
Fa Claes
Desde Rijmenam lanzo pensamientos, lazos por el espacio; y, mira, flotan sueltos se tornan aros y ¿qué?, ¿dónde?; no vuelven a mí. Estoy sentado aquí y pienso ¿dónde están mis aros, dónde mis lazos? Y presumo que mis pensamientos muy allá lejos preguntan ¿qué? ¿dónde?: es Fa Claes en Rijmenam.
¿Qué? ¿Dónde?
Basilio Fernández
Los desengaños del Mundo Cristela Lozano Los poderosos centellean en su oro pálido, las clases pudientes aman su dialéctica, no su ignominia, vituperan la edad de oro totémica pero creen en su plenitud. Como titanes que emergen del asfalto, esbeltos testimonios de obcecación temporal, no los salva el amor, sino el din...
Los poderosos...
Luis de Góngora
Ilustre y hermosísima María, Mientras se dejan ver a cualquier hora En tus mejillas la rosada aurora, Febo en tus ojos, y en tu frente el día, Y mientras con gentil descortesía Mueve el viento la hebra voladora Que la Arabia en sus venas atesora Y el rico Tajo en sus arenas cría; Antes que de la edad Febo eclipsado...
Ilustre y hermosísima María
Alfredo Buxán
No temo el arraigo de la soledad en el derrumbadero de las tardes, ni el desvalimiento de la cólera que destruye a traición nuestra esperanza, ni el agudo entrechocar de la erosión en la conciencia alerta de mis huesos, sino tu eterna ausencia repentina, más grave y más amarga que la muerte.
Para dormir en paz
Roque Dalton
Poesía Perdóname por haberte ayudado a comprender que no estás hecha sólo de palabras.
ARTE POÉTICA 1974
Víctor Jiménez
Mana recuerdos tibios la tarde de noviembre mientras sobre la cama me acostumbro a la muerte. Acodado y absorto, un niño, desde el puente, contempla, al sol, las barcas. Con ojos transparentes el niño mira, y tiembla el agua en las paredes. Con las aguas del río, del mar y de la fuente, con las aguas del cielo lo que s...
La arriada
Nicolás Guillén
En los dientes, la mañana, y la noche en el pellejo. ¿Quién será, quién no será? —El negro. Con ser hembra y no ser bella, harás lo que ella te mande. ¿Quién será, quién no será? —El hambre. Esclava de los esclav...
ADIVINANZAS
José Asunción Silva
En la región oculta de las ninfas El sesgo rayo a penetrar alcanza Y alumbra al pie de despeñadas linfas De las ondinas la nocturna danza. DIEGO FALLÓN, La luna Es la hora en que los muertos se levantan mientras que duerme el mundo de los vivos, en que el alma abandona el frágil cuerpo y sueña con lo santo y lo in...
LAS ONDINAS
Diana Bellessi
Marea de mi corazón déjame ir en las ligustrinas como un insecto o como la misma ligustrina en el rumor en el rasante vuelo de las golondrinas alrededor de los aleros en la música minimal donde se hunde mi vecino mientras tapiza con golpecitos los respaldos de las sillas en el sol rasgado por la brisa no ser lo otro ...
MAREA DE MI CORAZÓN
Xavier Villaurrutia
Cuando los hombres alzan los hombros y pasan o cuando dejan caer sus nombres hasta que la sombra se asombra cuando un polvo más fino aún que el humo se adhiere a los cristales de la voz y a la piel de los rostros y las cosas cuando los ojos cierran sus ventanas al rayo del sol pródigo y prefieren la ceguera al perd...
NOCTURNO ETERNO
Mario Benedetti
Vuelves, día de siempre, rompiendo el aire justamente donde el aire había crecido como muros. Pero nos iluminas brutalmente y en la sencilla náusea de tu claridad sabemos cuándo se nos caerán los ojos, el corazón, la piel de los recuerdos. Claro, mientras tanto hay oraciones, hay pétalos, hay ríos, hay la ternura com...
Sólo mientras tanto
José María Hinojosa
Nuestros cabellos flotan en la curva del aire y en la curva del agua flota un barco pirata que lleva en su cubierta entre cercos de brea tus miradas de ámbar y el ámbar de tus manos. Nuestros cabellos flotan en aire enrojecido mientras su cuerpo pende hecha color su carne de los siete colores tendidos en un arco sob...
NUESTRO AMOR EN EL ARCO IRIS
Juan Ramón Jiménez
Estoy completo de naturaleza, en plena tarde de áurea madurez, alto viento en lo verde traspasado. Rico fruto recóndito, contengo lo grande elemental en mí (la tierra, el fuego, el agua, el aire), el infinito. Chorreo luz: doro el lugar oscuro, trasmito olor: la sombra huele a dios, emano son: lo amplio es honda mús...
EL OTOÑADO
David Escobar Galindo
No busco la verdad, pero persigo su estela cautivante, su aleteo que es la réplica infiel de lo que creo y el huidizo fulgor de lo que digo. La verdad absoluta es un castigo que quizás no merezca mi deseo. Y su ausencia es el último trofeo que desvela mi angustia de testigo. Me quedo con la flor de la pregunta, asp...
DIÁLOGO EN LA TINIEBLA
Bertolt Brecht
Jamás, ma soeur, te he amado tanto como cuando me fui de ti en aquel crepúsculo. Me engulló el bosque, el bosque azul, ma soeur, sobre el que los pálidos astros quedaban para siempre ya al oeste. No me reí ni lo más mínimo, nada nada, ma soeur, yo, que jugando me dirigía a mi oscuro destino- mientras que ya los rostro...
Jamás, ma soeur, te he amado tanto
Manuel Altolaguirre
Sentirse solo en medio de la vida casi es reinar, pero sentirse solo en medio del olvido, en el oscuro campo de un corazón, es estar preso, sin que siquiera una avecilla trine para darme noticias de la aurora. Y el estar preso en varios corazones, sin alcanzar conciencia de cuál sea la verdadera cárcel de mi alma, s...
MIS PRISIONES
Carlos Bousoño
Mira los aires, alma solitaria, alma triste que sola vas gimiendo. Asciende, sube. Amor te espera. La cima es alta. Escaso, el aparejo. Aleteante, temblorosa y blanca, te veo subir con retenido esfuerzo. Hoy llega el sol donde hasta ayer la luna. Llega la luna donde ayer el cierzo. Al fin la vida con la luz se acla...
SUBIDA AL AMOR
Mariano Brull
Al caos me asomo... El caos y yo por no ser uno no somos dos. Vida de nadie, de nada... —No: entre dos vidas viviendo en dos, víspera única de doble hoy. Muere en la máscara quien la miró, yo —por dos vidas— me muero en dos...
VÍSPERA
Gutierre de Cetina
Ponzoña que se bebe por los ojos, dura prisión, sabrosa al pensamiento, lazo de oro crüel, dulce tormento, confusión de locuras y de antojos; bellas flores mezcladas con abrojos, manjar que al corazón trae hambriento, daño que siempre huye el escarmiento, minero de placer lleno de enojos; esperanzas inciertas, enga...
Ponzoña que se bebe por los ojos
Miguel de Cervantes y Saavedra
¡Bien haya quien hizo cadenitas, cadenas; bien haya quien hizo cadenas de amor! ¡Bien haya el acero de que se formaron, y los que inventaron amor verdadero! ¡Bien haya el dinero de metal mejor! ¡Bien haya quien hizo cadenas de amor!
LETRA
Jorge Teillier
Cuando todos se vayan a otros planetas yo quedaré en la ciudad abandonada bebiendo un último vaso de cerveza, y luego volveré al pueblo donde siempre regreso como el borracho a la taberna y el niño a cabalgar en el balancín roto. Y en el pueblo no tendré nada que hacer, sino echarme luciérnagas a los bolsillos o cami...
CUANDO TODOS SE VAYAN
Mario Benedetti
Hermano cuerpo estás cansado desde el cerebro a la misericordia del paladar al valle del deseo cuando me dices / alma ayúdame siento que me conmuevo hasta el agobio que el mismísimo aire es vulnerable hermano cuerpo has trabajado a músculo y a estómago y a nervios a riñone...
Desde el alma (vals)
William Shakespeare
¿Quién creerá en el futuro a mis poemas si los colman tus méritos altísimos? Tu vida, empero, esconden en su tumba y apenas la mitad de tus bondades. Si pudiera exaltar tus bellos ojos y en frescos versos detallar sus gracias, diría el porvenir: «Miente el poeta, rasgos divinos son, no terrenales». Desdeñarían mis pa...
Quién creerá en el futuro a mis poemas...
Lope de Vega
—Boscán, tarde llegamos —¿Hay posada? —Llamad desde la posta, Garcilaso. —¿Quién es? —Dos caballeros del Parnaso. —No hay donde nocturnar palestra armada. —No entiendo lo que dice la criada. Madona, ¿qué decís? —Que afecten paso, que obstenta limbos el mentido ocaso y el sol depinge la porción rosada. —¿Estás en ti...
A LA NUEVA LENGUA
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Matilde, dónde estás? Noté, hacia abajo, entre corbata y corazón, arriba, cierta melancolía intercostal: era que tú de pronto eras ausente. Me hizo falta la luz de tu energía y miré devorando la esperanza, miré el vacío que es sin ti una casa, no quedan sino trágicas ventanas. De puro taci...
Cien sonetos de amor
Ramón López Velarde
Tierra mojada de las tardes líquidas en que la lluvia cuchichea y en que se reblandecen las señoritas, bajo el redoble del agua en la azotea... Tierra mojada de las tardes olfativas en que un afán misántropo remonta las lascivas soledades del éter, y en ellas se desposa con la ulterior paloma de Noé; mientras se obs...
TIERRA MOJADA
Juan Luis Panero
Éste es el corrido del caballo blanco que en un día domingo feliz arrancara. José Alfredo Jiménez Olor de solitario y soledad, cama deshecha, cegados ceniceros en esta tarde de domingo, helado soplo de noviembre en el cristal y un vaso medio lleno de cansancio. Te escribo por hacer algo más inútil aún que pensar en...
UN AÑO DESPUÉS DE YA NO VERTE
Hilario Barrero
"sombra sentimental" L. Cernuda. ¿Dónde están esos trenes que pasaron llevando tanta vida en sus vagones, tanta sangre veloz de jóvenes nocturnos que huyendo del suburbio bajaban perfumados los fines de semana a la ciudad en busca de otro amor? ¿Qué silencio escogió el ruido de sus cuerpos, que vestidos de f...
Retraso
Antonio Machado
I Este amor que quiere ser acaso pronto será; pero ¿cuándo ha de volver lo que acaba de pasar? Hoy dista mucho de ayer. ¡Ayer es Nunca jamás! II Moneda que está en la mano quizá se deba guardar: la monedita del alma se pierde si no se da.
Consejos
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor De noche, amada, amarra tu corazón al mío y que ellos en el sueño derroten las tinieblas como un doble tambor combatiendo en el bosque contra el espeso muro de las hojas mojadas. Nocturna travesía, brasa negra del sueño interceptando el hilo de las uvas terrestres con la puntualidad de un tr...
Cien sonetos de amor
Juan Ramón Jiménez
La media puesta de sol tiñe con su grana de oro mi otro medio corazón.
CÁRCEL
Rubén Darío
Mi pobre alma pálida era una crisálida. Luego, mariposa de color de rosa. Un céfiro inquieto dijo mi secreto... ?¿Has sabido tu secreto un día? ¡Oh Mía! Tu secreto es una melodía de un rayo de luna... ?¿Una melodía?
Dice mía
Juan de Mena
IV Como no creo que fuessen menores que los d'Afrricano los fechos del Çid, nin que feroçes menos en la lid entrasen los nuestros que los agenores, las grandes façañas de nuestros señores, la mucha constançia de quien los más ama, yaze en teniebras, dormida su fama, dañada d'olvido por falta de ...
ENNARRA
Mario Benedetti
Al principio ella fue una serena conflagración un rostro que no fingía ni siquiera su belleza unas manos que de a poco inventaban un lenguaje una piel memorable y convicta una mirada limpia sin traiciones una voz que caldeaba la risa unos labios nupciales un brindis es increíble pero a pesar de todo él tuvo t...
La otra copa del brindis
Ramón López Velarde
Mi carne pesa, y se intimida porque su peso fabuloso es la cadena estremecida de los cuerpos universales que se han unido con mi vida. Ámbar, canela, harina y nube que en mi carne al tejer sus mimos, se eslabonan con el efluvio que ata los náufragos racimos sobre las crestas del Diluvio. Mi alma pesa, y se acongoja...
LA ÚLTIMA ODALISCA
Gonzalo Rojas
A mi padre, como corresponde, de Coquimbo a Lebu, todo el mar, a mi madre la rotación de la Tierra, al asma de Abraham Pizarro aunque no se me entienda un tren de humo, a don Héctor el apellido May que le robaron, a Débora su mujer el tercero día de las rosas, a mis 5 hermanas la resurrección de las estrellas, a Vall...
MATERIA DE TESTAMENTO
León Felipe
Español del éxodo de ayer y español del éxodo de hoy: te salvarás como hombre, pero no como español. No tienes patria ni tribu. Si puedes, hunde tus raíces y tus sueños en la lluvia ecuménica del sol. Y yérguete... ¡Yérguete! Que tal vez el hombre de este tiempo... es el hombre movible de la luz, del éxodo y del vien...
ESPAÑOL
Marilina Rébora
No le digas a Cristo: —He de ir, mas espera. Me falta, todavía, algo que me he propuesto; el mundo me reclama, complacerle quisiera. Ten paciencia, he de ir. Un poco y ya me apresto. No le digas a Cristo: —He de ir, aunque espera solamente a...
NO LE DIGAS A CRISTO
Ramón López Velarde
Hoy te contemplo en el piano, señora mía, Fuensanta, las manos sobre las teclas, en los pedales la planta, y ambiciona santamente la dicha de los pedales mi corazón, por estar bajo tus pies ideales. Porque yo sé de tu planta ser de todas la más pura, tu planta sabe las rutas sangrientas de la Pasión, que por ir tras...
PARA TUS PIES
Alfredo Lavergne
Si con un libro me dan en la cabeza. Mi mano Se observa en el espejo para contar sus diez dedos. Si un país me abandona por su bienestar. Me pongo su reflejo en la oreja Y si los contestatarios que se esconden Detrás de un pueblo Me entregan la definición de la alegría colectiva... Desde mi juego de imágenes Saco conej...
Autogolpe
Gustavo Adolfo Bécquer
De lo poco de vida que me resta diera con gusto los mejores años, por saber lo que a otros de mí has hablado. Y esta vida mortal, y de la eterna lo que me toque, si me toca algo, por saber lo que a solas de mí has pensado.
Rima LI
Félix María de Samaniego
En los montes, los valles y collados, de animales poblados, se introdujo la peste de tal modo, que en un momento lo inficiona todo. Allí donde su corte el león tenía, mirando cada día las cacerías, luchas y carreras de mansos brutos y de bestias fieras, se veían los campos ya cubiertos de enfermos miserables y de mue...
LOS ANIMALES CON PESTE
Rubén Darío
A un cruzado caballero, garrido y noble garzón, en el palenque guerrero le clavaron un acero tan cerca del corazón, que el físico al contemplarle, tras verle y examinarle, dijo: «Quedará sin vida si se pretende sacarle el venablo de la herida». Por el dolor congojado, triste, débil, desangrado, después que...
Caso
Alfredo Buxán
A Florentino González Me he sentado frente al silencio del atardecer -donde no llega el graznido de la modernidad- a indagar en el sentido de la vida, a contemplar la belleza de las piernas que pasan, distraídas, por mi puerta, ajenas al alboroto que levantan. Como si fueran pájaros que emigran.
Sábado
Ángel González
Le comenté: —Me entusiasman tus ojos. Y ella dijo: —¿Te gustan solos o con rimel? —Grandes, respondí sin dudar. Y también sin dudar me los dejó en un plato y se fue a tientas.
ESO ERA AMOR
Juan Liscano
Cuando mueren por un instante las palabras que tanta muerte dan siempre a la vida cuando descubrimos el actor que somos y lo exponemos despojado de sus trajes crepusculares cuando nos despierta el sueño de soñar o arrancados del sueño despertamos atónitos como extraño celeste caído cuando se ...
CRESTA
Gabriela Mistral
Una rata corrió a un venado y los venados al jaguar, y los jaguares a los búfalos, y los búfalos a la mar... ¡Pillen, pillen a los que se van! ¡Pillen a la rata pillen al venado, pillen a los búfalos y a la mar! Miren que la rata de la delantera se lleva en las patas lana de bordar, y con la lana bordo mi ves...
La rata
Claribel Alegría
Por las noches en sueños más de un amigo muerto resucita al despertar me pregunto si ellos también me han soñado.
POR LAS NOCHES
Luis de Góngora
Mis albarcoques sean de Toledo, Cultísimo Doctor; lo damasquino A un alfanje se quede sarracino, Que en albarcoques aun le tengo miedo. Vengan (aunque es la voz antigua) cedo, No a manos del señor don Bernardino, Que por negarle un cuesco al más vecino, Degollaré sin cadahalso un pedo. Si espiró el cigarral, barbo ...
AL DOCTOR NARBONA
Mario Benedetti
Bonjour buon giorno guten morgen, despabílate amor y toma nota, sólo en el tercer mundo mueren cuarenta mil niños por día, en el plácido cielo despejado flotan los bombarderos y los buitres, cuatro millones tienen sida la codicia depila la amazonia. Buenos días good morning despabílate, en los ordenadores de la abuela...
Despabílate amor
Manuel Gutiérrez Nájera
¡Oh, qué dulce canción! Límpida brota Esparciendo sus blandas armonías, Y parece que lleva en cada nota ¡Muchas tristezas y ternuras mías! ¡Así hablara mi alma... si pudiera! Así dentro del seno, Se quejan, nunca oídos, mis dolores! Así, en mis luchas, de congoja lleno, Digo a la vida: —¡Déjame ser bueno! —Así solll...
LA SERENATA DE SCHUBERT
Víctor Botas
Como un gigante ciego levanta el mar sus brazos cargados de esmeraldas chorreantes al cielo indiferente Círculos de gaviotas se agitan en el aire piensan sin duda huir al interior ...
Amanece en la playa
Francisco de Aldana
Otro aquí no se ve que frente a frente animoso escuadrón moverse guerra, sangriento humor teñir la verde tierra y tras honroso fin correr la gente. Este es el dulce son que acá se siente: «¡España, Santïago, cierra, cierra!» y por süave olor que el aire atierra humo que azufre dar con llama ardiente. El gusto envue...
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