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José Martí
Y te busqué por pueblos, Y te busqué en las nubes, Y para hallar tu alma Muchos lirios abrí, lirios azules. Y los tristes llorando me dijeron: ?¡Oh, qué dolor tan vivo! ¡Que tu alma ha mucho tiempo que vivía En un lirio amarillo!? *** Mas dime ?¿cómo ha sido? ¿Yo mi alma en mi pecho no tenía? Ayer te he con...
Y te busqué por pueblos
Luis de Góngora
Oro no rayó así flamante grana Como vuestra purpúrea edad ahora Las dos que admitió estrellas vuestra aurora, Y soles expondrá vuestra mañana. Ave (aunque muda yo) émula vana De la más culta, de la más canora, En este, en aquel sauce que decora Verdura sí, bien que verdura cana, Insinuaré vuestra hermosura: cuanta ...
Oro no rayó así flamante grana
Manuel María Flores
Buscaba mi alma con afán tu alma, buscaba yo la virgen que mi frente tocaba con su labio dulcemente en el febril insomnio del amor. Buscaba la mujer pálida y bella que en sueño me visita desde niño, para partir con ella mi cariño, para partir con ella mi dolor. Como en la sacra soledad del templo sin ver a Dios se ...
AMÉMONOS
Roque Dalton
Sírvame la ópera Madame Butterfly término medio con salsa de maní picante y un poco de gobierno español con trocitos de invierno. Después me trae a un soldado de la Primera Brigada de Artillería en completo estado de ebriedad un par de mirtos la erupción del Krakatoa y el servicio postal a la luz de la filosofía. D...
A LA CARTA
Tirso de Molina
Pastorcico nuevo de color de azor, bueno sois, vida mía, para labrador. Pastor de la oveja, que buscáis perdida, y ya reducida viles pastos deja; aunque vuelta abeja, pace vuestras flores. Si sembráis amores y cogéis sudor; bueno sois, vida mía, para labrador.
Pastorcico nuevo
Francisco Álvarez
Al llegar el momento, ha de llorar la luna con lágrimas de estrellas haciendo más oscuro en la noche el firmamento, pero serán las tuyas más tristes y más bellas. Cuando llegue el momento se aferrará tu mano a la mía, intentando retenerme a tu vera, y maldiciendo al tiempo, inflexible tirano, que no detuvo el paso e...
CUANDO DE TI ME VAYA
Pablo Neruda
OH Chile, largo pétalo de mar y vino y nieve, ay cuándo ay cuándo y cuándo ay cuándo me encontraré contigo, enrollarás tu cinta de espuma blanca y negra en mi cintura, desencadenaré mi poesía sobre tu territorio. Hay hombres mitad pez, mitad viento, hay otros hombres hechos de agua. Yo estoy hecho de tierra. Voy por e...
Cuándo de Chile
Luis de Góngora
Jura Pisuerga a fe de caballero Que de vergüenza corre colorado Sólo en ver que de Esgueva acompañado Ha de entrar a besar la mano a Duero. Es sucio Esgueva para compañero (Culpa de la mujer de algún privado), Y perezoso para dalle el lado, Y así ha corrido siempre muy trasero. Llegados a la puente de Simancas, Tem...
Jura Pisuerga a fe de caballero
José Asunción Silva
Oh dulce niña pálida, que como un montón de oro de tu inocencia cándida conservas el tesoro; a quien los más audaces, en locos devaneos jamás se han acercado con carnales deseos; tú, que adivinar dejas inocencias extrañas en tus ojos velados por sedosas pestañas, y en cuyos dulces labios —a...
NOCTURNO
Anna Ajmátova
A Alexander Blok Llegué a visitar al poeta exactamente al mediodía, un domingo. En el cuarto espacioso reinaba el silencio afuera, en la calle, hacía frío. Un sol agradable se paseaba sobre el tupido humo grisazul... El poeta me miraba fijamente, en silencio, como un gran anfitrión. Es mejor ser cuidadosa y no mir...
LLEGUÉ A VISITAR AL POETA
Leopoldo Marechal
I La reina Til desnuda una risa de fragua. Todos los pájaros de la danza nacen en su pie volátil. Sus ojos parecen dos lebreles recién castigados... Desde un país en donde se abre el huevo de las mañanas vino el Príncipe a caballo de su alegría: —¡Busco tu risa forjada por herreros musicales y alegre como ...
BALADA PARA LOS NIÑOS
Odette Alonso
Llego a tus costas como al reverso menos cruel de la moneda y tengo todo el tiempo para amarte aunque el amor no sea más que alguna carta a veces una espera. Me desvisto en el muelle me deslumbro tiendo mi mano para hallar otra respuesta y allí estás tú allí vuelvo a encontrarte toda tu firma voluntad sobre mis hueso...
BALCÓN AL MAR
Amado Nervo
¡Oh, Señor! Dios de los ejércitos, eterno Padre, eterno Rey, por este mundo que creaste con la virtud de tu poder; porque dijiste: la luz sea, y a tu palabra la luz fue; porque coexistes con el Verbo, porque contigo el Verbo es desde los siglos de los siglos y sin mañana y sin ayer, requiem aeternam dona eis...
Requiem
Gonzalo de Berceo
Vida de Santo Domingo de Silos - versos 1 a 36 I En el nomne del Padre, que fizo toda cosa, Et de don Ihesuchristo, fijo de la Gloriosa, Et del Spíritu Sancto, que egual d'ellos posa, De un confesor sancto quiero fer una prosa. Quiero fer una prosa en román paladino, En qual s...
ESCOMIENZA LA VIDA DEL GLORIOSO
Miguel Hernández
Sentado sobre los muertos que se han callado en dos meses, beso zapatos vacíos y empuño rabiosamente la mano del corazón y el alma que lo sostiene. Que mi voz suba a los montes y baje a la tierra y truene, eso pide mi garganta desde ahora y desde siempre. Acércate a mi clamor, pueblo de mi misma leche, árbol que co...
SENTADO SOBRE LOS MUERTOS
Juan Luis Panero
Y aunque la vida murió, nos dejó harto consuelo su memoria. Jorge Manrique Si como afirma Borges todos los hombres son el mismo hombre, aurora y agonía, y poco importan sus nombres y sus rasgos, yo quisiera —olvidando la anécdota banal de mi destino— buscar en otro rostro a ese único hombre, otra sombra, otro sueño...
EL POETA Y LA MUERTE
José Gorostiza
A Carlos Pellicer Iremos a buscar hojas de plátano al platanar. Se alegra el mar. Iremos a buscarlas en el camino, padre de las madejas de lino. Se alegra el mar. Porque la luna (cumple quince años a pena) se pone blanca, azul, roja, morena. Se alegra el mar. Porque la luna aprende consejo...
SE ALEGRA EL MAR
Julio Herrera y Reissig
Aramís ordena que los danzarines Cuenten sus historias. (Comienza el andante; Gimen los oboes, lloran los violines. «Rabelais se ríe de un cuento picante»). (Cien pajes anuncian: «Monsieur Sagitario, Madame Virgo y Taurus con un unicornio; Géminis y Cáncer, Piscis, Leo, Acuario, Escorpión y Aries, Libra y Capricorni...
CANTO DE LOS MESES
Víctor Botas
Este asombro de ser apenas una parte del universo, y ser sin duda tan vasto como el orbe, y ser gemido, e instante, y eco, y dardo sin destino ni otra cosa que un rumbo me depare. Este ser una sombra que no sabe ni puede comprender, que olvida acaso porque es su condición. Este atareado afán, que no concibo, del comple...
Yo
Juan de Dios Peza
Mi tristeza es un mar; tiene su bruma que envuelve densa mis amargos días; sus olas son de lágrimas; mi pluma está empapada en ellas, hijas mías. Vosotras sois las inocentes flores nacidas de ese mar en la ribera; la sorda tempestad de mis dolores sirve de arrullo a vuestra edad primera. Nací para luchar; sereno y ...
A MIS HIJAS
Pablo Neruda
Era el crepúsculo de la iguana. Desde la arcoirisada crestería su lengua como un dardo se hundía en la verdura, el hormiguero monacal pisaba con melodioso pie la selva, el guanaco fino como el oxígeno en las anchas alturas pardas iba calzando botas de oro, mientras la llama abría cándidos ojos en la delicade...
Algunas bestias
Luis Cernuda
Como una vela sobre el mar resume ese azulado afán que se levanta hasta las estrellas futuras, hecho escala de olas por donde pies divinos descienden al abismo, también tu forma misma, ángel, demonio, sueño de un amor soñado, resume en mí un afán que en otro tiempo levantaba hasta las nubes sus olas melancólic...
Orillas del amor
Iacyr Anderson Freitas
De la infancia no llegan postales apenas algas y un cierto olor a nube que el viento disimula. alguien discurre sobre el diluvio. el telégrafo se calla. distinto se hizo el ejercicio de la aurora, ornada por un sol de pobres. de algún país llegan las convocatorias pero ya no basta estar entre los navegantes para sob...
Soledad
Pablo Neruda
A LAS tierras sin nombres y sin números bajaba el viento desde otros dominios, traía la lluvia hilos celestes, y el dios de los altares impregnados devolvía las flores y las vidas. En la fertilidad crecía el tiempo. El jacarandá elevaba espuma hecha de resplandores transmarinos, la araucaria de lanzas erizadas era la...
Vegetaciones
Pablo Neruda
De cuando en cuando y a lo lejos hay que darse un baño de tumba. Sin duda todo está muy bien y todo está muy mal, sin duda. Van y vienen los pasajeros, crecen los niños y las calles, por fin compramos la guitarra que lloraba sola en la tienda. Todo está bien, todo está mal. Las copas se llenan y vuelven naturalment...
No tan alto
César Vallejo
Silencio. Aquí se ha hecho ya de noche, ya tras del cementerio se fue el sol; aquí se está llorando a mil pupilas: no vuelvas; ya murió mi corazón. Silencio. Aquí ya todo está vestido de dolor riguroso; y arde apenas, como un mal kerosene, esta pasión. Primavera vendrá. Cantarás «Eva» desde un minuto horizontal...
Yeso
Lope de Vega
Un soneto me manda hacer Violante que en mi vida me he visto en tanto aprieto; catorce versos dicen que es soneto; burla burlando van los tres delante. Yo pensé que no hallara consonante, y estoy a la mitad de otro cuarteto; mas si me veo en el primer terceto, no hay cosa en los cuartetos que me espante. Por el pri...
Un soneto me manda hacer Violante
Mario Benedetti
No vayas a creer lo que te cuentan del mundo en realidad el mundo es incontable en todo caso es provincia de ti no vayas a creer lo que te cuentan del mundo aun los que te aman mienten sobre probablemente sin saber que mienten en la vigilia te sentirás lejano testigo de tu mundo desde el mundo sin nubes de tu aliento e...
Mundo
Hilario Barrero
En la mañana la luz hablaba a gritos, la sombra muda. En el atardecer el miedo a reflejarse sin saber si es la sombra del cuerpo la que quema o es el fuego del alma que se extingue. Ya con la oscuridad te haces la pregunta que no tiene respuesta: ¿Ha sido siempre la sombra tan pesada? Noche clara del cu...
Pregunta
Basilio Sánchez
Caminamos a tientas, el aire de la noche empuja las palabras que nos cuesta decir, las conduce de tu boca a la mía. Tal vez el mismo aire que eleva las plegarias, los temores legítimos, esa llama atrapada todavía en el estrecho círculo de la conciencia. Cae a un lado y a otro la oscuridad en copos de los árbo...
Calle con árboles
Pablo Neruda
AL bosque mío entro con raíces, con mi fecundidad: De dónde vienes?, me pregunta una hoja verde y ancha como un mapa. Yo no respondo. Allí es húmedo el terreno y mis botas se clavan, buscan algo, golpean para que abran, pero la tierra calla. Callará hasta que yo comience a ser substancia muerta y viva, enredadera, fer...
El cazador en el bosque
Octavio Paz
1 ¿La ola no tiene forma? En un instante se esculpe y en otro se desmorona en la que emerge, redonda. Su movimiento es su forma. 2 Las olas se retiran ?ancas, espaldas, nucas? pero vuelven las olas ?pechos, bocas, espumas?. 3 Muere de sed el mar. Se retuerce, sin nadie, en su lecho de rocas. Muere de se...
Frente al mar
Fray Luis de León
A Don Loarte Cuando contemplo el cielo de innumerables luces adornado, y miro hacia el suelo de noche rodeado, en sueño y en olvido sepultado, el amor y la pena despiertan en mi pecho un ansia ardiente; despiden larga vena los ojos hechos fuente; Loarte y digo al fin con voz doliente: «Morada de grandeza, templo d...
ODA VIII - NOCHE SERENA
José Martí
Tiene el alma del poeta Extrañeza singular: Si en su paso encuentra al hombre El poeta da en llorar. Con la voz de un niño tiembla, Es de amor, y al amor va— Un amor que no se estrecha En un límite carnal. La corteza corrompida El fruto corromperá. Del amor de hembra no fío Si su hoguera han de alumbrar El...
Tiene el alma del poeta
Porfirio Barba Jacob
Pintad un hombre joven... con palabras leales y puras; con palabras de ensueño y de emoción: que haya en la estrofa el ritmo de los golpes cordiales y en la rima el encanto móvil de la ilusión. Destacad su figura, neta, contra el azul del cielo, en la mañana florida, sonreída: que el sol la bañe al sesgo y la deje b...
RETRATO DE UN JOVEN
Salvador García Ramírez
En el telar de la trastienda, de todos los colores, en todos los idiomas, de todas las medidas, Ahmed ofrece alfombras: las extiende, las cubre, las explica, con el último precio las enrolla. Altivo tras los fardos Ahmed come a escondidas. Sólo él sabe el valor que regatea, la miseria que dan catorce horas, la vida qu...
Nudos
Mario Benedetti
Con su ritual de acero sus grandes chimeneas sus sabios clandestinos su canto de sirenas sus cielos de neón sus ventas navideñas su culto de dios padre y de las charreteras con sus llaves del reino el norte es el que ordena pero aquí abajo abajo el hambre disponible recurre al fruto amargo de lo que otros de...
El Sur también existe
Ramón López Velarde
En los prados de tu huerto a la luz del plenilunio se moría cada flor; y concurriendo a una extraña complicidad de infortunio, en el rosal de mi vida se deshojaba el amor. Bien pudiera el peregrino hacer estación romántica a la mitad del camino, y desgranar un rosario de cuentas sentimentales por aquel deshojamiento...
SE DESHOJABAN LAS ROSAS
Alfonsina Storni
I AMOR Baja del cielo la endiablada punta Con que carne mortal hieres y engañas. Untada viene de divinas mañas y cielo y tierra su veneno junta. La sangre de hombre que en la herida apunta florece en selvas: sus crecidas cañas de sombras de oro, hienden las entrañas del cielo prieto, y su ascender pregunta. E...
Razones y paisajes de amor
Pablo Neruda
DETRÁS de los libertadores estaba Juan trabajando, pescando y combatiendo, en su trabajo de carpintería o en su mina mojada. Sus manos han arado la tierra y han medido los caminos. Sus huesos están en todas partes. Pero vive. Regresó de la tierra. Ha nacido. Ha nacido de nuevo como una planta eterna. ...
La tierra se llama Juan
Juan de Arguijo
Crece el insano ardor, crece el engaño del que en las aguas vio su imagen bella; y él, sola causa en su mortal querella, busca el remedio y acrecienta el daño. Vuelve a verse en la fuente ¡caso extraño!: del'agua sale el fuego; mas en ella templarlo piensa, y la enemiga estrella sus ojos cierra al fácil desengaño. ...
A NARCISO
Nicolás Guillén
El negro junto al cañaveral. El yanqui sobre el cañaveral. La tierra bajo el cañaveral. ¡Sangre que se nos va!
CAÑA
Lope de Vega
A mis soledades voy, de mis soledades vengo, porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos. No sé qué tiene el aldea donde vivo y donde muero, que con venir de mí mismo, no puedo venir más lejos. Ni estoy bien ni mal conmigo; mas dice mi entendimiento que un hombre que todo es alma está cautivo en su cuerpo....
A mis soledades voy
Marilina Rébora
¿Quién habló de que un día hubiera de perderte? ¿Quién dijo que tu sombra, al fin, quedará quieta? ¿Es que ignoras acaso lo que aprendió a quererte el alma ennoblecida de ternura secreta? Un amor que es amor no termina en la muerte, pues no tiene principio ni término ni meta; sometido al don mágico que todo lo convi...
CONSOLACIÓN
Juan Ramón Jiménez
Siempre, después, qué contento cuando me quedo conmigo. Lo que iba a ser mi minuto, es, corazón, mi infinito.
EL MÁS SOLO
José Martí
No me quites las canas Que son mi nobleza: Cada cana es la huella de un rayo Que pasó, sin doblar mi cabeza. Dame un beso en las canas, mi niña: ¡Que son mi nobleza!
No me quites las canas
Claribel Alegría
Hoy es noche de sombras de recuerdos-espada la soledad me tumba. Nadie que aguarde mi llegada con un beso y un ron y mil preguntas. La soledad retumba. Quiere estallar de rabia el corazón pero le brotan alas.
HOY ES NOCHE DE SOMBRAS
Gustavo Adolfo Bécquer
¿Será verdad que, cuando toca el sueño, con sus dedos de rosa, nuestros ojos, de la cárcel que habita huye el espíritu en vuelo presuroso? ¿Será verdad que, huésped de las nieblas, de la brisa nocturna al tenue soplo, alado sube a la región vacía a encontrarse con otros? ¿Y allí desnudo de la humana forma, al...
Rima LXXV
Claribel Alegría
Estás vivo en mi pecho y sólo yo te siento. Eres el alquimista que tranforma en poesía nuestro llanto.
ESTÁS VIVO
Pablo Neruda
Matilde, años o días dormidos, afiebrados, aquí o allá, clavando rompiendo el espinazo, sangrando sangre verdadera, despertando tal vez o perdido, dormido: camas clínicas, ventanas extranjeras, vestidos blancos de las sigilosas, la torpeza en los pies. Luego estos viajes y el mío mar de nuevo: tu cabeza en la cabecera...
Final
José Ángel Buesa
Tardíamente, en el jardín sombrío, tardíamente entró una mariposa, transfigurando en alba milagrosa el deprimente anochecer de estío. Y, sedienta de miel y de rocío, tardíamente en el rosal se posa, pues ya se deshojó la última rosa con la primera ráfaga de frío. Y yo, que voy andando hacia el poniente, siento lleg...
AMOR TARDÍO
Alfonso Reyes
Flor de las adormideras: engáñame y no me quieras. ¡Cuánto el aroma exageras, cuánto extremas tu arrebol, flor que te pintas ojeras y exhalas el alma al sol! Flor de las adormideras. Una se te parecía en el rubor con que engañas, y también porque tenía, como tú, negras pestañas. Flor de las adormideras. Una se te...
LA AMENAZA DE LA FLOR
Marilina Rébora
Entre un romper de olas descubro el monumento de la que fue poeta y ante todo mujer. La luz va declinando en apagarse lento y ya en el horizonte muere el atardecer. Como dulce canción me llegan con el viento las palabras de otrora, recuerdos del ayer, y todo cobra vida, mágico, en un momento, igual que si de nuevo h...
ALFONSINA STORNI
David Escobar Galindo
La garza vuela sobre el agua inmóvil. Desde la orilla, un bosque de álamos se empina para ver el pozo ciego donde se acaba de ocultar la luna. En el entorno, suelta una cocina tres pañuelos de humo, para decirle adiós al sol noctámbulo. Campos de trigo y de manzana van emergiendo en la frescura quieta. Y el día sólo ...
La garza vuela
Pablo Neruda
Ni el corazón cortado por un vidrio en un erial de espinas, ni las aguas atroces vistas en los rincones de ciertas casas, aguas como párpados y ojos, podrían sujetar tu cintura en mis manos cuando mi corazón levanta sus encinas hacia tu inquebrantable hilo de nieve. Nocturno azúcar, espíritu de las coronas, ...
Alianza (Sonata)
Basilio Sánchez
Donde el agua se espesa, una palabra que se queda en los labios es un hilo de nieve. Donde la voz se pierde está el secreto de las manos del frío, de todas las pequeñas hojas cristalizadas. Una estrella oscilante se detiene para la intimidad de la vigilia. La calle está mojada, el paseante va pisando la luna ...
Paisaje de invierno
René Chacón Linares
Caricia, Leve soplo, Festín de pájaros Que alborota al invierno, Tierno lago que inunda mis placeres, La ruta en que me pierdo al trópico, Olas salvajes, Que se niegan a estrellarse En el acantilado, Una jauría de fieras Al acecho. Muelle en que me embarco Al sur de mis pecados, Brújula que jadeante Me arrastra hasta ...
El cuerpo de un ángel
Ángel García Aller
¡Ah del convento! ¿Nadie me responde? Busco a un hombre que un día llegó aquí sin otra causa, al parecer, que haberle dado nombre a su dolor y no callar por más que con el dedo el peso del silencio le impusieran. Se llama Francisco de Quevedo y suele, por más señas, dar abrazos a sombras fugitivas, socorrerse de ajen...
Quevedo
Mario Benedetti
Quiza fue una hecatombe de esperanzas un derrumbe de algun modo previsto ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido todas mis intuiciones se asomaron para verme sufrir y por cierto me vieron hasta aqui habia hecho y rehecho mis trayectos contigo hasta aqui habia apostado a inventar la verdad pero vos encontraste la...
La culpa es de uno
Julia de Burgos
Amor... única llama que me queda de Dios en el sendero cierto de lo incierto. Aquí, desesperada, me contemplo la vida en un hueco del tiempo. Entrecortando pasa el sendero de luz que esperancé de sueño. ¡Oh mañanas azules que se quedaron muertas, volando en el espacio! ¡Oh anudada caricia que amaneces dispersa, cuando...
Amor
Francisco Álvarez
Sentada en mis rodillas y a mi cuello abrazada, se ha detenido el tiempo, la palabra dormita, el pensamiento inmóvil no se ocupa de nada, e ignoran los oídos a quien murmura o grita. Qué lejanas las sombras que las nubes proyectan, y las dudas qué absurdas y qué insignificantes, que aún estando en el fondo del alma,...
EN MIS RODILLAS
Juan Ramón Jiménez
Tierra, tierra, tierra, tierra. Y ahora yo, yo, yo, yo. ¡Cielo puro, día libre, sostenedme en mi ilusión!
VIVO Y MUERTO
Jorge Luis Borges
Es el amor. Tendré que cultarme o que huir. Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. ¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mar...
El amenazado
Juan Ramón Jiménez
Cállate, por Dios, que tú no vas a saber decírmelo. Deja que abran todos mis sueños y todos tus lirios. Mi corazón oye bien la letra de tu cariño. El agua lo va temblando entre los juncos del río, lo va estendiendo la niebla, lo están meciendo los pinos (y la luna opaca) y el corazón de tu destino... ¡No apagues po...
LA QUE HABLA
Alfonsina Storni
No tienes tú la culpa si en tus manos mi amor se deshojó como una rosa: Vendrá la primavera y habrá flores... El tronco seco dará nuevas hojas. Las lágrimas vertidas se harán perlas de un collar nuevo; romperá la sombra un sol precioso que dará a las venas la savia fresca, loca y bullidora. Tú seguirás tu ruta...
Lo inacabable
Francisco Álvarez
Percibo tu presencia sin estar a mi lado, y oigo tu breve paso hallándote tan lejos; siento tu escalofrío sin haberte tocado, y aún cerrando los ojos me ciegan tus reflejos. Veo pasar las sombras y en ellas te adivino; cuando me roza el aire sé que son tus cabellos; si me azota la lluvia, tus besos imagino, y por ti...
QUIZÁ
Juan Ramón Mansilla
Un día para extirpar del almanaque. Uno de esos en que ya levantarse se convierte en una carga y después todo transcurre como un cólico. Algo a tachar de la agenda, una cita inoportuna. Sentado en la cocina, fumo y pienso: ¿Y si hubiera muerto años atrás? Durante la infancia, caído del árbol. Ahogado aquella tarde en...
Regalo
Porfirio Barba Jacob
Decid cuando yo muera... (¡y el día esté lejano!) soberbio y desdeñoso, pródigo y turbulento, en el vital deliquio por siempre insaciado, era la llama al viento... Vagó, sensual y triste, por las islas de su América; en un pinar de Honduras vigorizó el aliento; la tierra mexicana le dio su rebeldía, su libertad, su ...
FUTURO
Jorge Guillén
Presentes sucesiones de difuntos QUEVEDO Pasa el tiempo y suspiro porque paso, aunque yo quede en mí, que sabe y cuenta, y no con el reloj, su marcha lenta —nunca es la mía— bajo el cielo raso. Calculo, sé, suspiro —no soy caso de excepción— y a esta altura, los setenta, mi afán del día no se desalienta, a pesar d...
ARS VIVIENDI
César Vallejo
Hoy me gusta la vida mucho menos, pero siempre me gusta vivir: ya lo decía. Casi toqué la parte de mi todo y me contuve con un tiro en la lengua detrás de mi palabra. Hoy me palpo el mentón en retirada y en estos momentáneos pantalones yo me digo: ¡Tánta vida y jamás! ¡Tántos años y siempre mis semanas!... Mis...
Hoy me gusta la vida mucho menos...
Jorge Teillier
Para qué me preguntas. Todos moriremos. Eso no me ayuda. No, realmente no. Gunnard Ekelof Lo que importa es estar vivo y entrar a la casa en el desolado mediodía de la vida. El río pasa recogiendo la calle polvorienta. Los satélites artificiales pueden rodear la tierra, pero nada saben de ellos los bueyes enyugad...
CRÓNICA DEL FORASTERO (XXIII)
Luis de Góngora
Raya, dorado Sol, orna y colora Del alto monte la lozana cumbre; Sigue con agradable mansedumbre El rojo paso de la blanca Aurora; Suelta las riendas a Favonio y Flora, Y usando, al esparcir tu nueva lumbre, Tu generoso oficio y real costumbre, El mar argenta, las campañas dora, Para que desta vega el campo raso Bo...
Raya, dorado Sol, orna y colora
Julia de Burgos
¡Te adoré tanto anoche! -Me adoraste en ausencia. -¡Te besé tanto anoche! -Me besaste en ausencia. -¡Te miré tanto anoche ! -Me miraste en ausencia. -¡Te adoré sin pensarte en la forma. Te besé sin sentirme en tu rostro. Te miré sin mirada y sin sol. -¿Y eso es posible, amada? -Pregúntalo a la nube que cruzó por mi ...
Coloquio sideral
Antonio Machado
Una clara noche de fiesta y de luna, noche de mis sueños, noche de alegría ?era luz mi alma que hoy es bruma toda, no eran mis cabellos negros todavía?, el hada más joven me llevó en sus brazos a la alegre fiesta que en la plaza ardía. So el chisporroteo de las luminarias, amor sus madejas de danzas tej...
Sueño infantil
Vicente Aleixandre
Mira tu mano, que despacio se mueve, transparente, tangible, atravesada por la luz, hermosa, viva, casi humana en la noche. Con reflejo de luna, con dolor de mejilla, con vaguedad de sueño mírala así crecer, mientras alzas el brazo, búsqueda inútil de una noche perdida, ala de luz que cruzando en silencio toca carnal...
LAS MANOS
Pablo Neruda
AQUELLA guerra! El tiempo un año y otro y otro deja caer como si fueran tierra para enterrar aquello que no quiere morir: claveles, agua, cielo, la España, a cuya puerta toqué, para que abrieran, entonces, allá lejos, y una rama cristalina me acogió en el estío dándome sombra y claridad, frescura de antigua luz que cor...
El fuego cruel
Miguel de Unamuno
Me destierro a la memoria, voy a vivir del recuerdo. Buscadme, si me os pierdo, en el yermo de la historia, que es enfermedad la vida y muero viviendo enfermo. Me voy, pues, me voy al yermo donde la muerte me olvida. Y os llevo conmigo, hermanos, para poblar mi desierto. Cuando me creáis más muerto retemblaré en vuest...
Me destierro a la memoria
Ángeles Carbajal
Vuelve a tu memoria aquella aldea de humo, su cabello, y el rumor de la brisa entre las ramas. Fue un día feliz. Y recuerdas que ya entonces supiste que hoy te iba a doler su eterno esplendor, tu imposible regreso. Y aprendes que de nada te sirve cuanto sabes.
Vivir
Garcilaso de la Vega
Boscán, las armas y el furor de Marte, que con su propria fuerza el africano suelo regando, hacen que el romano imperio reverdezca en esta parte, han reducido a la memoria del arte y el antiguo valor italïano, por cuya fuerza y valerosa mano África se aterró de parte a parte. Aquí donde el romano encendimiento, don...
SONETO XXXIII
Nicolás Guillén
Mi patria es dulce por fuera, y muy amarga por dentro; mi patria es dulce por fuera, con su verde primavera, con su verde primavera, y un sol de hiel en el centro. ¡Qué cielo de azul callado mira impasible tu duelo! ¡Qué cielo de azul callado, ay, Cuba, el que Dios te ha dado, ay, Cuba, el que Dios te ha dado, con s...
MI PATRIA ES DULCE POR FUERA
Pablo Neruda
NECESITO del mar porque me enseña: no sé si aprendo música o conciencia: no sé si es ola sola o ser profundo o sólo ronca voz o deslumbrante suposición de peces y navios. El hecho es que hasta cuando estoy dormido de algún modo magnético circulo en la universidad del oleaje. No son sólo las conchas trituradas como si a...
El mar
Roxana Popelka
Yo soy mi propia secretaria mi propia cocinera mi propia modista. Yo soy la que escribe mis poesías y mis relatos. No tengo ningún ayudante que haga mis recados, que ordene mis papeles que ponga al día mi trabajo, que mande los correos electrónicos, que conteste a mis mensajes o que hable con quien haya que hablar. So...
Pequeñas comodidades
Pablo Neruda
Llénate de mí. Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame. Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame. Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora, Soy el que pasó saltando sobre las cosas, el fugante, el doliente. Pero siento tu hora, la hora de que mi vida gotee sobre tu alma, la hora de las ternuras que no derramé ...
Llénate de mí
Rubén Darío
I ¡Ea! apretad esas cinchas y apercibid los overos; y que ya tasquen los potros el bocado de los frenos. Preparad las jabalinas, poned traílla a los perros; sonad las trompas de caza y azores llevad dispuestos. ¿Ya estáis listos? Pues aprisa, vamos al bosque siniestro.? II Quien tal dice es un altivo, nob...
El ala del cuervo
Santiago Montobbio
y nada sino yo es el precipicio: sobre los desvencijados telares de los sueños no hay polvo ni sombra que pudiéramos trabajosamente arañar ahora para encontrar razones que la vida hicieran fácil, razones, espejos con nombres o tan sólo alguna memoria y algún bache. No hay razones, espejos o siluetas de muchachas o de n...
Por las cornisas de la locura voy
Federico García Lorca
Antonio Torres Heredia, hijo y nieto de Camborios, con una vara de mimbre va a Sevilla a ver los toros. Moreno de verde luna anda despacio y garboso. Sus empavonados bucles le brillan entre los ojos. A la mitad del camino cortó limones redondos, y los fue tirando al agua hasta que la puso de oro. Y a la mi...
Prendimiento de Antoñito el Camborio...
Pablo Neruda
TU nombre era Recabarren. Bonachón, corpulento, espacioso, clara mirada, frente firme, su ancha compostura cubría, como la arena numerosa, los yacimientos de la fuerza. Mirad en la pampa de América (ríos ramales, clara nive, cortaduras ferruginosas) a Chile con su destrozada biología, como un ramaje arrancado, como u...
Recabarren (1921)
Jaime Sabines
Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo, tú lo tienes. El puño de mi corazón está golpeando, llamando. Te agradezco a los cuentos, doy gracias a tu madre y a tu padre, y a la muerte que no te ha visto. Te agradezco al aire. Eres esbelta como el trigo, frágil como la línea de tu cuerpo. Nunca he amado...
Tú tienes lo que busco
Jorge Luis Borges
Ahí está lo que fue: la terca espada del sajón y su métrica de hierro, los mares y las islas del destierro del hijo de Laertes, la dorada luna del persa y los sin fin jardines de la filosofía y de la historia, el oro sepulcral de la memoria y en la sombra el olor de los jazmines. Y nada de eso importa. El resi...
Al triste
María Eugenia Caseiro
Marco con las migas de mi cuerpo el camino del espejo en que los bailarines de la noche danzan. Pongo las canciones polvorientas de los huesos hasta el último renglón de madrugada en la lengua de unos ojos que no duermen con el hierro de la carne clavado en el ocaso del vestido y un pedazo de fuego en la cuchara. Lle...
Caminho
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor De viajes y dolores yo regresé, amor mío, a tu voz, a tu mano volando en la guitarra, al fuego que interrumpe con besos el otoño, a la circulación de la noche en el cielo. Para todos los hombres pido pan y reinado, pido tierra para el labrador sin ventura, que nadie espere tregua de mi sangr...
Cien sonetos de amor
Rubén Darío
En invernales horas, mirad a Carolina. Medio apelotonada, descansa en el sillón, envuelta con su abrigo de marta cibelina y no lejos del fuego que brilla en el salón. El fino angora blanco junto a ella se reclina, rozando con su hocico la falda de Aleçón, no lejos de las jarras de porcelana china que medio ocul...
De invierno
Gonzalo Rojas
Unos meses la sangre se vistió con tu hermosa figura de muchacha, con tu pelo torrencial, y el sonido de tu risa unos meses me hizo llorar las ásperas espinas de la tristeza. El mundo se me empezó a morir como un niño en la noche, y yo mismo era un niño con mis años a cuestas por las calles, un ángel ciego, terrestre...
LA LOBA
Ramón López Velarde
A José Juan Tablada. Hasta el ángulo en sombra en que, al soñar los leves sueños de la mañana, funjo interinamente de árabe sin hurí, llega la dulce voz de una dulce paisana. La alondra me despierta con un tímido ensayo de canción balbuciente y un titubeo de sol en el ala inexperta. ¡Gracias, Padre del día, oh buen...
ME DESPIERTA UNA ALONDRA
María Eugenia Caseiro
Déjenme entrar allí donde pastan las hormigas de otros cuerpos. No me cierren las puertas donde muero sin olor a poema sin reloj sentada en el último banco de mis versos. Déjenme entrar allí donde no hay bruma en la palabra donde mi cuerpo siente el equilibrio de los ojos despiertos; allí, donde los muertos tienen su ...
Súplica
José Antonio Labordeta
Cantamos. Cantamos por las calles –avenidas a medias- con nuestro amor -¿amor aquello?- sobre la espalda recién cicatrizada aún. Y tardes enteras en las vespertinas sesiones de cines humildes cogidos de la mano -¿amor aquello?- inútilmente horas y más horas. Hasta casi las nueve de la noche. Y luego...
El tiempo difícil (V)
Gustavo Adolfo Bécquer
Cuando sobre el pecho inclinas la melancólica frente, una azucena tronchada me pareces. Porque al darte la pureza de que es símbolo celeste, como a ella te hizo Dios de oro y nieve.
Rima XIX
Roque Dalton
Una religión que te dice que sólo hay que mirar hacia arriba y que en la vida terrenal todo es bajeza y ruindad que no debe ser mirado con atención es la mejor garantía para que tropieces a cada paso y te rompas los dientes y el alma contra las piedras rotundamente terrenales.
ATALAYA
Bertolt Brecht
Quiero ir con aquel a quien amo. No quiero calcular lo que cuesta. No quiero averiguar si es bueno. No quiero saber si me ama. Quiero ir con aquél a quien amo.
Quiero ir con aquel a quien amo
Juan Liscano
Detrás de la máscara de rey de las piraterías está el espejo y también está detrás de la máscara del seductor que añeja su adolescencia y tras de las abigarradas máscaras rutinarias las del héroe la víctima el estoico el justo Entonces aparece a la intemperie la seca re...
REFLEXIÓN