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|---|---|---|
Antonio Machado |
Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.
Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.
Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la... | Recuerdo infantil |
José Albi |
¿Y a ti qué te diré, río del alma, cántaro de mi sed,
jardín cerrado?
¿Y a ti qué te diré, mujer que dejas tu corazón al borde
de mi vida?
Hasta ti llegaré y, entre las manos, tomaré viento y agua;
luz y tierra,
y amasaré nuestros dos nombres juntos.
Qué nuestra es la esperanza, que nos gana y nos ... | Y A TI QUE TE DIRÉ? |
José María Hinojosa |
Bogaba por alta mar
un marinero en su barca,
velas eran sus deseos,
y su pensamiento, el viento.
Si yo fuera marinero
sólo tendría en mi pecho
una hélice y un remo.
Como marinero no soy,
cuando me embarque en el mar
sólo llevaré el recuerdo
del ritmo de los remeros. | CANCIÓN |
Gabriela Mistral |
1
Amo las cosas que nunca tuve
con las otras que ya no tengo.
Yo toco un agua silenciosa,
parada en pastos friolentos,
que sin un viento tiritaba
en el huerto que era mi huerto.
La miro como la miraba;
me da un extraño pensamieto,
y juego, lenta, con esa agua
como con pez o con misterio.
2
Pienso en umbral do... | Cosas |
Nicolás Guillén |
Te vi al pasar, una tarde,
ébano, y te saludé;
duro entre todos los troncos,
duro entre todos los troncos,
tu corazón recordé.
Arará, cuévano,
arará sabalú.
Ébano real, yo quiero un barco,
ébano real, de tu negra madera...
Ahora no puede ser,
espérate, amigo, espérate,
espérate a qu... | ÉBANO REAL |
Josefina Plá | ...¿Desde cuándo marchabas a mi lado,
desde cuándo...? Tus pasos
¿desde cuándo, en la noche, aproximándose,
ocultos tras de cada latido...? ¿Desde cuándo...?
¿Desde cuándo, en la noche, por los valles sin nombre,
rastreando mi angustia?
Y tras de cada puerta abriéndose, y de cada
recodo el camino, ¿desde cuándo?
¿Des... | Desde cuándo |
Mario Benedetti | De un tiempo a esta parte
el infinito
se ha encogido
peligrosamente.
Quién iba a suponer
que segundo a segundo
cada migaja
de su pan sin límites
iba así a despeñarse
como canto rodado
en el abismo. | El infinito |
Alfredo Lavergne | Y si no partí Y si no sé adónde voy
...Y si alguna vez estuve en guerra
Por un poco más
De papel Por el grito de mi tinta Porque sí.
Es porque soy un hombre que camina
Y el poeta que no viaja para juzgar su brevedad.
Sino para descubrir
Que la tierra es madre a sí misma
...Y no fue porfía Ni nobleza Ni espíri... | El verbo amar |
Rubén Izaguirre Fiallos | Cuando vuelvas,
tocá mi puerta.
Si no abro,
tocá mis labios.
Si no hablo,
tocá mis ojos.
Si no veo,
tocá mi pecho.
Si no respiro,
Reza por mí. | Cuando vuelvas |
Ángeles Carbajal | Margaritas, petunias, geranios,
vacas, grillos, cordeles, cestos,
mariquitas de Dios, maíz, telas de araña.
Las golondrinas dibujan
sobre la pared encalada
idénticos e irrepetibles vuelos.
Sombrero de paja, pantalón corto,
camisa vieja, alpargatas; un día más
en el ajetreo feliz de la casa
y de los días sin fin.
Sábana... | Mi casa |
Rafael Pombo | Simón el bobito llamó al pastelero:
¡a ver los pasteles, los quiero probar!
-Sí, repuso el otro, pero antes yo quiero
ver ese cuartillo con que has de pagar.
Buscó en los bolsillos el buen Simoncito
y dijo: ¡de veras! no tengo ni unito.
A Simón el bobito le gusta el pescado
Y quiere volverse también pescador,
... | Simón el bobito |
Álvaro García | (fragmento)
[...] Rocas,
islas que no llegan a islas,
reticentes de erizos;
tú
buceas
y sales luego al aire del rompeolas,
con cara de saber secretamente,
oculta tras tus gafas de buceo.
Me veo en su transparencia,
sumergido en tu fondo en superficie
como en un agua oscura.
Tú y yo
descendemos al fondo, un ... | El río de agua |
Genaro Ortega Gutiérrez | Lo fácil es establecer comparaciones
con el emboscado silencio.
El silencio
no es cosa de esquivar en los labios,
como ríos que vienen de la cima del mundo.
Lo fácil es abandonarse
a ese instante, mortal
en el templo de la carne,
que te acaricia con sus párpados
y te crucifica con su cereal hermoso.
Lo eficaz
es acompa... | Paradigma de las patas de gallo |
Gustavo Adolfo Bécquer |
Pasaba arrolladora en su hermosura
y el paso le dejé;
ni aun a mirarla me volví y, no obstante,
algo a mi oído murmuró: ?Esa es.
¿Quién reunió la tarde a la mañana?
Lo ignoro; sólo sé
que en una breve noche de verano
se unieron los crepúsculos, y... fue. | Rima XXXII |
Pablo Neruda | Cien sonetos de amor
Amo el trozo de tierra que tú eres,
porque de las praderas planetarias
otra estrella no tengo. Tú repites
la multiplicación del universo.
Tus anchos ojos son la luz que tengo
de las constelaciones derrotadas,
tu piel palpita como los caminos
que recorre en la lluvia el meteoro.
De tanta lu... | Cien sonetos de amor |
Federico García Lorca |
Equivocar el camino
es llegar a la nieve
y llegar a la nieve
es pacer durante veinte siglos las hierbas de los cementerios.
Equivocar el camino
es llegar a la mujer,
la mujer que no teme la luz,
la mujer que no teme a los gallos
y los gallos que no saben cantar sobre la nieve.
Pero si la nieve se equivoca de ... | Pequeño poema infinito |
César Vallejo |
Niños del mundo,
si cae España ?digo, es un decir?
si cae
del cielo abajo su antebrazo que asen,
en cabestro, dos láminas terrestres;
niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas!
¡qué temprano en el sol lo que os decía!
¡qué pronto en vuestro pecho el ruido anciano!
¡qué viejo vuestro 2 en el cuaderno!
¡Niños ... | España, aparta de mí este cáliz |
Leopoldo Lugones |
Soñé la muerte y era muy sencillo;
una hebra de seda me envolvía,
y a cada beso tuyo,
con una vuelta menos me ceñía
y cada beso tuyo
era un día;
y el tiempo que mediaba entre dos besos
una noche. La muerte era muy sencilla.
Y poco a poco fue desenvolviéndose
la hebra fatal. Ya no la retenía
sino por solo un cabo entr... | HISTORIA DE MI MUERTE |
Gabriela Mistral |
Niño indio, si estás cansado,
tú te acuestas sobre la Tierra,
y lo mismo si estás alegre,
hijo mío, juega con ella...
Se oyen cosas maravillosas
al tambor indio de la Tierra:
se oye el fuego que sube y baja
buscando el cielo, y no sosiega.
Rueda y rueda, se oyen los ríos
en cascadas que no se cuentan.
Se oye... | La tierra |
Oliverio Girondo |
Egofluido
éter vago
ecocida
ergonada
en el plespacio
prófugo
flujo fatuo
no soplo
sin nexo anexo al éxodo
en el coespacio
... | PLEXILIO |
Roque Dalton |
Yo sería un gran muerto.
Mis vicios entonces lucirían como joyas antiguas
con esos deliciosos colores del veneno.
Habría flores de todos los aromas en mi tumba
e imitarían los adolescentes mis gestos de júbilo,
mis ocultas palabras de congoja.
Tal vez alguien diría que fui leal y fui bueno.
Pero solamente tú record... | EL VANIDOSO |
Mario Meléndez | Una vaca pasta en nuestra memoria
la sangre escapa de las ubres
el paisaje es muerto de un disparo
La vaca insiste con su rutina
su cola espanta el aburrimiento
el paisaje resucita en cámara lenta
La vaca abandona el paisaje
continuamos escuchando los mugidos
nuestra memoria pasta ahora
en esa inmensa soledad
El pai... | Arte poética |
Luis de Góngora |
A este que admiramos en luciente,
Émulo del diamante, limpio acero,
Igual nos le dio España caballero
Que de la guerra Flandes rayo ardiente.
Laurel ceñido, pues, debidamente,
Las coyundas le fían del severo
Suave yugo, que al lombardo fiero
Le impidió sí, no le oprimió la frente.
¿Qué mucho si frustró su lanza arn... | DE DON FRANCISCO DE PADILLA |
Oscar Acosta |
"Niña invicta,
te he visto ya en las onzas españolas"
Medardo Mejía
Mis manos tocan, niña mía, tu rumorosa piel,
tu dulcísima carne que tranquilos ángeles habitan,
tu cabellera suave,
tu corazón pequeño.
Oye la campana del día
apagando el luto de la noche
mira la luz que si lenciosament... | FORMAS DEL AMOR |
Jaime Sabines |
Sólo en sueños,
sólo en el otro mundo del sueño te consigo,
a ciertas horas, cuando cierro puertas
detrás de mí.
¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan,
y ahora estoy preso en su sortilegio,
atrapado en su red!
¡Con qué morboso deleite te introduzco
en la casa abandonada, y te amo mil veces
de la misma manera di... | Sólo en sueños |
José de Espronceda |
Son tus labios un rubí
partido por gala en dos,
arrancado para ti
de la corona de un dios. | A MADRIGAL |
Luis de Góngora |
Ándeme yo caliente
Y ríase la gente.
Traten otros del gobierno
Del mundo y sus monarquías,
Mientras gobiernan mis días
Mantequillas y pan tierno,
Y las mañanas de invierno
Naranjada y aguardiente,
Y ríase la gente.
Coma en dorada vajilla
El príncipe mil cuidados,
Cómo píldoras dorados;
Que yo en mi pobre mesil... | Ándeme yo caliente |
Porfirio Barba Jacob |
¡Oh sombra vaga, oh sombra de mi primera novia!
Era como el convólvulo la flor de los crepúsculos,
y era como las teresitas: azul crepuscular.
Nuestro amor semejaba paloma de la aldea,
grato a todos los ojos y a todos familiar.
En aquel pueblo, olían las brisas a azahar.
Aún bañan, como a lampos, mi recuerdo:
su ... | ELEGÍA DE UN AZUL IMPOSIBLE |
Pablo Neruda | Cien sonetos de amor
Desdichas del mes de Enero cuando el indiferente
mediodía establece su ecuación en el cielo,
un oro duro como el vino de una copa colmada
llena la tierra hasta sus límites azules.
Desdichas de este tiempo parecidas a uvas
pequeñas que agruparon verde amargo,
confusas, escondidas lágrimas de ... | Cien sonetos de amor |
Ricardo Molinari |
Ah, si el pueblo fuera tan pequeño
que todas sus calles pasaran por mi puerta.
Yo deseo tener una ventana
que sea el. centro del mundo,
y una pena
como la de la flor de la magnolia,
que si la tocan se obscurece.
Por qué no tendrá el pueblo una cintura
amurallada
hasta el día de su muerte,
o un río turbulento que lo... | POEMA DE LA NIÑA VELAZQUEÑA |
Jorge Guillén |
¡Damas altas, calandrias!
Junten su elevación
algazara y montaña,
todavía crecientes
gracias a la mañana
trémula del rocío,
tan cándida y sin tasa,
bajo el cielo inventor
de distancias, de fábulas.
¡Libertad de la luz,
damas altas, calandrias,
lo rubio, lo ascendente!
Sean así la traza,
tan simple aún, clarísima,
... | LOS AIRES |
Pablo Neruda | Cien sonetos de amor
De las estrellas que admiré, mojadas
por ríos y rocíos diferentes,
yo no escogí sino la que yo amaba
y desde entonces duermo con la noche.
De la ola, una ola y otra ola,
verde mar, verde frío, rama verde,
yo no escogí sino una sola ola:
la ola indivisible de tu cuerpo.
Todas las gotas, tod... | Cien sonetos de amor |
Pablo Neruda | LOS hombres oceánicos despertaron, cantaban
las aguas en las islas, de piedra en piedra verde:
las doncellas textiles cruzaban el recinto
en que el fuego y la lluvia entrelazados
procreaban diademas y tambores.
La luna melanésica
fue una dura madrépora, las flores azufradas
vení... | Los hombres y las islas |
Alfredo Lavergne | En el rincón de la edad de la razón
Me pongo el espejo en la oreja
La editorial La biblioteca La librería
El caracol y su estructura
Su grito Su voluntad Su proyecto.
El continente es tan grande
Que no debemos dejarlo exclusivamente
A simples A grandes O a mediocres.
Porque cada hombre envía la copia de otr... | Lo pequeño es hermoso |
Efraín Huerta |
En el taller del alma maduran los deseos,
crece, fresca y lozana, la ternura,
imitando tu sombra,
inventando tu ausencia
tan honda y sostenida.
Hoy te sueño,
amante:
estrella en alto, huella
de una violeta lenta.
Oscuramente bella la soledad germina en torno de mi cuerpo.
Hoy te sueño, amante:
jugamos a la brisa y ... | ESTRELLA EN ALTO |
Luis de Góngora |
¿Cuál del Ganges marfil, o cuál de Paro
Blanco mármol, cuál ébano luciente,
Cuál ámbar rubio, o cuál oro excelente,
Cuál fina plata, o cuál cristal tan claro,
Cuál tan menudo aljófar, cuál tan caro
Orïental safir, cuál rubí ardiente,
O cuál, en la dichosa edad presente,
Mano tan docta de escultor tan raro
Bulto de ... | ¿Cuál del Ganges marfil, o cuál de Paro |
Mario Benedetti | Soñamos juntos
juntos despertamos
el tiempo hace o deshace
mientras tanto
no le importan tu sueño
... | Intimidad |
Rubén Izaguirre Fiallos | Nunca nos amaremos,
jamás llegarás a quererme,
es imposible que algún día
estemos juntos.
A pesar de todo,
te espero a la misma
hora de la noche,
en el lugar de siempre,
aunque no llegués. | Jamás |
Antonio Machado |
Es el hospicio, el viejo hospicio provinciano,
el caserón ruinoso de ennegrecidas tejas
en donde los vencejos anidan en verano
y graznan en las noches de invierno las cornejas.
Con su frontón al Norte, entre los dos torreones
de antigua fortaleza, el sórdido edificio
de grietados muros y sucios paredones,
es un... | El hospicio |
Genaro Ortega Gutiérrez | Al cabo de los años
seres milagrosos e inexplicables
se te han hospedado en la memoria,
más allá de las apariencias,
más allá de las convenciones sociales.
Ellos son, a menudo,
el fondo mismo de "los inconvenientes",
los álamos que han dejado
su pompa y su circunstancia al margen
y te inyectan el deseo
de inmortalizar ... | Músculo débil, jazz |
Gabriela Mistral |
Las montañas se deshacen,
el ganado se ha perdido;
el sol regresa a su fragua:
todo el mundo se va huido.
Se va borrando la huerta,
la granja se ha sumergido
y mi cordillera sume
su cumbre y su grito vivo.
Las criaturas resbalan
de soslayo hacia el olvido,
y también los dos rodamos
hacia la noche, mi niño. | Noche |
Claribel Alegría |
No preciso conceptos.
No más divagaciones
ni teólogos discursos
que anestesien mi herida.
Tus palabras preciso,
la imagen de tu rostro
entre las sábanas,
tu último estertor
en mis oídos. | NO PRECISO CONCEPTOS |
Nacho Buzón | y se entregó a la muerte
encantado de la vida
L.E.Aute
la vida le dijo
a la muerte
¡vive!
pero esta no vivió
nunca
la muerte le dijo
a la vida
¡muere!
y esta murió
siempre
para siempre | r.i.p.ios |
Rubén Darío |
I
Yo vi un ave
que süave
sus cantares
entonó
y voló...
Y a lo lejos,
los reflejos
de la luna en alta cumbre
que, argentando las espumas
bañaba de luz sus plumas
de tisú...
¡y eras tú!
Y vi un alma
que, sin calma,
sus amores
cantaba en tristes rumores;
y su ser
conmover
a las rocas parecía;
miró la a... | Tú y yo |
Luis de Góngora |
Dulce arroyuelo de la nieve fría
Bajaba mudamente desatado,
Y del silencio que guardaba helado
En labios de claveles se reía.
Con sus floridos márgenes partía
Si no su amor Fileno, su cuidado;
No ha visto a su Belisa, y ha dorado
El sol casi los términos del día.
Con lágrimas turbando la corriente,
El llanto en per... | DEL REY Y REINA NUESTROS SEÑORES EN EL PARDO |
José Martí |
¡Dolor! ¡Dolor! eterna vida mía,
Ser de mi ser, sin cuyo aliento muero!
* * *
Goce en buen hora espíritu mezquino
Al son del baile animador, y prenda
Su alma en las flores que el flotante lino
De mujeres bellísimas engasta:?
Goce en buen hora, y su cerebro encienda
En la rojiza lumbre de la incasta
Hoguera de... | ¡Dolor! ¡Dolor! Eterna vida mía |
José Ángel Buesa |
Puedes irte y no importa, pues te quedas conmigo
como queda un perfume donde había una flor.
Tú sabes que te quiero, pero no te lo digo;
y yo sé que eres mía, sin ser mío tu amor.
La vida nos acerca y la vez nos separa,
como el día y la noche en el amanecer...
Mi corazón sediento ansía tu agua clara,
pero es un agua... | POEMA DEL AMOR AJENO |
Rafael Alberti |
Si el aire se dijera un día:
Estoy cansado,
rendido de mi nombre... Ya no quiero
ni mi inicial para firmar el bucle
del clavel, el rizado de la rosa,
el pliegecillo fino del arroyo,
el gracioso volante de la mar y el hoyuelo
que ríe en la mejilla de la vela...
Deso... | A LUIS CERNUDA |
Alfredo Lavergne | Cuando dejamos estas ciudades
Que parecen bellas y neutras
Con sus delgadas columnas Con sus rectas conquistadoras
Con sus chimeneas de fe Con sus gigantes petrificados
Con su itinerario lineal Con el olvido que se permiten
Cada región que nos siente partir
Nos promete un cese de fuego. | 1993 |
Nacho Buzón | el hipódromo de unicornios
es un sitio especial y bien discreto
sólo pueden entrar en él
los aficionados a soñar despiertos
los que aún llevan un niño dentro
los que nunca hayan pisado la cola
a un gato
aquellos que cada noche le dan un beso
a su vieja
los que escriben con el corazón
los que besan a las feas
los nacido... | el hipódromo |
Luis de Góngora |
Hermana Marica,
Mañana, que es fiesta,
No irás tú a la amiga
Ni yo iré a la escuela.
Pondraste el corpiño
Y la saya buena,
Cabezón labrado,
Toca y albanega;
Y a mí me podrán
Mi camisa nueva,
Sayo de palmilla,
Media de estameña;
Y si hace bueno
Trairé la montera
Que me dio la Pascua
Mi señora abuela,
Y el estadal ... | Hermana Marica |
Antonio Machado |
Es mediodía. Un parque.
Invierno. Blancas sendas;
simétricos montículos
y ramas esqueléticas.
Bajo el invernadero,
naranjos en maceta,
y en su tonel, pintado
de verde, la palmera.
Un viejecillo dice,
para su capa vieja:
«¡El sol, esta hermosura
de sol!...» Los niños juegan.
El agua de la fuente
resbala, c... | Sol de invierno |
Justo Braga | Refugia su hermosura como si fuera un espejismo.
Pero no puede evitar tanta belleza.
Hay en su cuerpo llanuras y colinas.
Bosques misteriosos,
lúcidos torrentes,
grandes cataratas entre sombras,
poderosos campos repletos de amapolas.
Así que leve y suavemente
ilumina cuanto toca. | El refugio |
Baltasar del Alcázar |
Amor, no es para mí ya tu ejercicio,
porque cosa que importa no la hago;
antes, lo que tu intentas yo lo estrago,
porque no valgo un cuarto en el oficio.
Hazme, pues, por tu fe, este beneficio:
que me sueltes y des carta de pago.
Infamia es que tus tiros den en vago:
procura sangre nueva en tu servicio.
Ya yo con s... | Amor no es para mí ya tu ejercicio |
Vicente Gerbasi |
¿Quién me llama, quién me enciende los ojos de leopardos
en la noche de los tamarindos?
Callan las guitarras el soplo misterioso de la muerte,
y las voces callan, y sólo los niños aún no pueden descansar.
Ellos son los habitantes de la noche,
cuando el silencio se difunde en las estrellas,
y el animal doméstico se mu... | CANTO XIII |
Federico García Lorca |
¡Que no quiero verla!
Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.
¡Que no quiero verla!
La luna de par en par.
Caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras.
¡Que no quiero verla!
Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su b... | La sangre derramada |
Víctor Jiménez | He puesto cuanto tengo a plazo fijo,
y renovable por el tiempo
que Dios quiera, en la nueva sucursal
bancaria de mi calle;
que, tal y como están las cosas hoy,
es mucho desaliento para llevarlo encima
y demasiada sombra para tenerla en casa.
Así que, cada dos o tres
melancolías,
me paso por el banco donde
una hermosa m... | El color del dinero |
Jordi Doce | Variedad de la vida,
en los nudos del aire, en el bullicio
febril de los insectos
que un vencejo devora
bajo el pálido azul de la mañana,
en los setos y frondas
que humedecen, abajo,
el taller de cerámica, el camino de grava
donde pastan los líquenes, los rescoldos del agua,
donde también la edad, como la lluvia,
ha po... | Después de la lluvia |
David Escobar Galindo |
Cierro los ojos para ver la luz
que sobrevive al íntimo terror
de disolverse en la total conciencia;
y hay primero una ráfaga difusa,
una explosión serena y ambarina
que tiembla como el fluido de los sueños
en la frontera de la madrugada.
Doy un paso, y la frágil claridad
se abre como llamándome,
como invitándome a ... | JAZMINES HEREDADOS |
Rubén Darío |
Rosas rosadas y blancas, ramas verdes,
corolas frescas y frescos
ramos, Alegría!
Nidos en los tibios árboles,
huevos en los tibios nidos,
dulzura, Alegría!
El beso de esa muchacha
rubia, y el de esa morena,
y el de esa negra, Alegría!
Y el vientre de esa pequeña
de quince años, y sus brazos
armoniosos, Aleg... | XXVI ¡Aleluya! |
José Ángel Valente |
El cántaro que tiene la suprema
realidad de la forma,
creado de la tierra
para que el ojo pueda
contemplar la frescura.
El cántaro que existe conteniendo,
hueco de contener se quebraría
inánime. Su forma
existe solo así,
sonora y respirada.
El hondo cántaro
de clara curvatura,
bella y... | EL CÁNTARO |
Nicanor Parra |
CREO EN UN + ALLÁ
DONDE SE CUMPLEN TODOS LOS IDEALES
AMISTAD
IGUALDAD
FRATERNIDAD
EXCEPCIÓN HECHA DE LA LIBERTAD
ÉSA NO SE CONSIGUE EN NINGUNA PARTE
SOMOS ESCLAVOS X NATURALEZA | CREO EN UN + ALLÁ |
Josefina Plá | ...Y, de pronto, el viajero
surgió. Sobre el sendero
sus pies dejaban pálido,
fosforente reguero.
Vio mi mano en oferta,
y dijo: -¿Es para mí?-
(Yo no sé si despierta
o en ensueños le oí).
...Extasiado, mirándole
los ojos, se lo di...
¡Poder no pensar,
poderse abandonar,
como el pétalo al viento,
como al fuego el sar... | El viajero |
Bartolomé Leonardo de Argensola |
«Dime, Padre común, pues eres justo,
¿por qué ha de permitir tu providencia,
que, arrastrando prisiones la inocencia,
suba la fraude a tribunal augusto?
»¿Quién da fuerzas al brazo, que robusto
hace a tus leyes firme resistencia,
y que el celo, que más la reverencia,
gima a los pies del vencedor injusto?
»Vemos que... | DIME PADRE COMÚN |
Miguel de Unamuno |
Es una antorcha al aire esta palmera,
verde llama que busca al sol desnudo
para beberle sangre; en cada nudo
de su tronco cuajó una primavera.
Sin bretes ni eslabones, altanera
y erguida, pisa el yermo seco y rudo;
para la miel del cielo es un embudo
la copa de sus venas, sin madera.
No se retuerce ni se quiebra al su... | Es una antorcha |
Mario Benedetti | Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
Sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
sé que... | Espero |
José Martí |
A los espacios entregarme quiero
Donde se vive en paz, y con un manto
De luz, en gozo embriagador henchido,
Sobre las nubes blancas se pasea, ?
Y donde Dante y las estrellas viven.
Yo sé, yo sé, porque lo tengo visto
En ciertas horas puras, cómo rompe
Su cáliz una flor,? y no es diverso
Del modo, no, con que l... | A los espacios |
Bertolt Brecht | 1. De noche junto al río en el oscuro corazón de los arbustos
a veces vuelvo a ver su rostro, el de la mujer que amé: mi
mujer, que murió.
2. Hace ya muchos años, y a ratos ya no sé nada de ella, la
que antes lo fue todo, pero todo se marchita.
3. Y ella era en mí como un pequeño enebro en las estepas de
Mongolia, có... | Canción de la mujer |
Rafael Alberti |
Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, jinete del pueblo,... | GALOPE |
Teresa Domingo Català | Amanece la noche con su piel,
en la orilla cercana del regreso,
donde crecen libélulas oscuras
con aromas de chocolate amargo.
La noche se desnuda con el día,
olvidado el gabán de las estrellas
tras el vil torbellino de murciélagos.
Es el beso cautivo de la sierva
que quebrantó con furia sus cordones
como un toro ... | Es |
Ramón López Velarde |
He vuelto a media noche a mi casa, y un canto
como vena de agua que solloza, me acoge...
Es el músico célibe, es el solista dócil
y experto, es el zenzontle que mece los cansancios
seniles y la incauta ilusión con que sueñan
las damitas... No cabe duda que el prisionero
sabe cantar. Su lengua es como aquellas otras
q... | PARA EL ZENZONTLE IMPÁVIDO |
Marilina Rébora |
«Las madres las hicieron miles de Blancanieves,
cientos de Cenicientas y alguna Rapunzel;
y por eso son lindas y de pisadas leves,
y tienen la frescura de la col en la piel.
»Las madres las hicieron... o rubias o morenas,
sus cabellos oscuros alféizar de ventana
o con trenzas de oro; pero siempre tan llenas
de bes... | DICE LA NIÑA |
Mario Benedetti | Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.
luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era un océano
la muerte solamente
una palabra
ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en los cincuenta
un lago era un océano
la muerte e... | Cuando éramos niños |
Lope de Vega |
Silvio a una blanca corderilla suya,
de celos de un pastor, tiró el cayado,
con ser la más hermosa del ganado;
¡oh amor!, ¿qué no podrá la fuerza tuya?
Huyó quejosa, que es razón que huya,
habiéndola sin culpa castigado;
lloró el pastor buscando el monte y prado,
que es justo que quien debe restituya.
Hallóla una p... | Silvio a una blanca corderilla suya |
María Cristina Azcona | ¿Por qué el alma establece alternativa
Entre el buen obrar y el mortal pecado?
Sería más fácil que mientras viva
Se inclinara siempre hacia el mismo lado.
¿Por qué no se escabulle fugitiva
Hasta arrodillarse ante el Dios amado?
Y deja de negarse a ser soldado
De la sangre de Cristo rediviva.
Pero Tú la has queri... | Oración de alternativa |
Ángel González |
Te llaman porvenir
porque no vienes nunca.
Te llaman: porvenir,
y esperan que tú llegues
como un animal manso
a comer en su mano.
Pero tú permaneces
más allá de las horas,
agazapado no se sabe dónde.
... Mañana!
Y mañana será otro día tranquilo
un día como hoy, jueves o martes,
cualquier cosa y... | PORVENIR |
Delfina Acosta | Mi alma es una ramerita, Dios.
No quiero amar al prójimo. La fiesta
de la alegría ajena añade gotas
de hiel al ojo. Crece la maleza
de mi maldad si otros son felices.
Mi corazón al colmo siempre llega.
Yo peco, sí, yo pronto me extravío.
Me gusta darme al vicio y la pereza.
Yo canto maldiciones en mi cuarto.
El mal h... | Maleza |
José Martí |
La verdad quiere cetro. El verso mío
Puede, cual paje amable, ir por lujosas
Salas, de aroma vario y luces ricas,
Temblando enamorado en el cortejo
De una ilustre princesa o gratas nieves
Repartiendo a las damas. De espadines
Sabe mi verso, y de jubón violeta
Y toca rubia, y calza acuchillada.
Sabe de vinos ti... | Poética |
Juan Ramón Jiménez |
¡Qué alegría este tirar
de mi freno, cada instante;
este volver a poner
el pie en el lugar cercano,
(casi otro, casi el mismo),
de donde aprisa se iba;
este hacer la seña leve,
segundamente, inmortal! | Qué alegría este tirar |
Manuel María Flores |
¡Háblame! Que tu voz, eco del cielo,
sobre la tierra por doquier me siga...
con tal de oír tu voz, nada me importa
que el desdén en tu labio me maldiga.
¡Mírame!... Tus miradas me quemaron,
y tengo sed de ese mirar, eterno...
por ver tus ojos, que se abrase mi alma
de esa mirada en el celeste infierno.
¡Ámame!... N... | PASIÓN |
Pablo Neruda | Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño
que reflojo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en e... | Tengo miedo |
Antonio Machado |
Te he visto, por el parque ceniciento
que los poetas aman
para llorar, como una noble sombra
vagar, envuelto en tu levita larga.
El talante cortés, ha tantos años
compuesto de una fiesta en la antesala,
?¡qué bien tus pobres huesos
ceremoniosos guardan!?
Yo te he visto, aspirando distraído,
con el aliento que... | A un viejo y distinguido señor |
Pablo Neruda | PRIMERO resistió la tierra.
La nieve araucana quemó
como una hoguera de blancura
el paso de los invasores.
Caían de frío los dedos,
las manos, los pies de Almagro
y las garras que devoraron
y sepultaron monarquías
eran en la nieve un punto
de carne helada, eran silencio.
Fue en el mar de las cordilleras.
El aire chile... | La tierra combatiente |
Luis Benítez | Caen sobre él los actos inútiles del día.
John Keats recuerda y es también de otros el recuerdo:
humillaciones, rostros y palabras
hacen de un pozo la noche repetida.
Fanny Brawne me has alejado,
tú me has acercado a Keats y era lo mismo.
Suena tan distante el Mar del Norte
para ser cada segundo todos los mares,
pero... | John Keats |
Gustavo Adolfo Bécquer |
No sé lo que he soñado
en la noche pasada.
Triste, muy triste debió ser el sueño,
pues despierto la angustia me duraba.
Noté al incorporarme
húmeda la almohada,
y por primera vez sentí al notarlo,
de un amargo placer henchirse el alma.
Triste cosa es el sueño
que llanto nos arranca,
mas tengo en mi tristeza ... | Rima LXVIII |
Vicente Aleixandre |
Cuánta tristeza en una hoja del otoño,
dudosa siempre en último extremo si presentarse como cuchillo.
Cuánta vacilación en el color de los ojos
antes de quedar frío como una gota amarilla.
Tu tristeza, minutos antes de morirte,
sólo comparable con la lentitud de una rosa cuando acaba,
esa sed con espinas que suplica ... | LA VENTANA |
Juan Luis Panero |
Olor acre de axilas depiladas, de pefume pasado de rosas, de estiércol pisoteado de caballos.
Sé, me lo han contado, que las murallas de la ciudad ya no pueden resistir al infiel. Todas las defensas han fracasado.
El pobre emperador, nuestro bien amado Constantino XI, intenta inútilmente salvar la ciuda... | CONSTANTINOPLA |
Rubén Izaguirre Fiallos | IV
El amor
es un fantasma
hediondo
entre tu boca
y la mía.
VI
Tegucigalpa es una
fruta de navajas
que se deshace
nerviosa
en mis brazos.
IX
Qué puedo
hacer con esta mujer
tibia, firme, desnuda
que no quiere salir
del televisor.
XII
No sé
por qué
me duele
la cabeza
si ya no
la uso.
XIV
Pongámonos de acuerdo por... | Blanco |
para la familia |
La mejor obra de Dios... tú
Cuántas veces viene a mi recuerdo
Que no permitiste jamás que la soledad fuera mi compañera.
Cuántas veces preferiste no dormir
hasta saber que estaba sano o fuera de peligro.
Cuántas veces sacrificaste tu tiempo, tu figura, tus gustos
Para derivarlos en mí.
Cuántas veces tu mirada refulgí... | Esas son las madres |
San Juan de la Cruz |
Entréme donde no supe
y quedéme no sabiendo,
toda ciencia tracendiendo.
I
Yo no supe dónde entraba,
pero cuando allí me vi
sin saver dónde me estaba
grandes cosas entendí
no diré lo que sentí
que me quedé no sabiendo
toda sciencia trascendiendo.
II
De paz y de piedad
era la sciencia perfecta,
en profu... | COPLAS HECHAS SOBRE UN ÉSTASIS |
Luis Cernuda |
¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.
¿Mi gente?
Mi gente eres tú.
El destierro y la muerte
para mi están adonde
no estés tú.
¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú? | Contigo |
José Antonio Labordeta | Es la piedra y el reino de la piedra
lo que sobre los hombres permanece de niño
escondí en esta tierra mi inocencia- después
de que la lluvia haya cesado. Aquí,
el águila no importa,
no importa la víbora ni el sarrio.
Sólo la roca aupada contra un cielo azulado
es lo que importa.
Preguntad por el río,... | Canfranc |
Félix María de Samaniego |
Érase una Gallina que ponía
un huevo de oro al dueño cada día.
Aun con tanta ganancia mal contento,
quiso el rico avariento
descubrir de una vez la mina de oro,
y hallar en menos tiempo más tesoro.
Matóla, abrióla el vientre de contado;
pero, después de haberla registrado,
¿qué sucedió? que muerta la Gallina,
perdió ... | LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO |
Ángel García Aller | A Araceli, desde la vida
Siento
tus raíces en el pecho, una evidencia
muy honda de que existes, la innegable
verdad con que me habitas
a la par que te tengo tan distante.
Tus raíces
en el pecho, acaso tronco, y en la piel
imborrable el tatuaje de aquel viento
que... | Tercer gesto |
Federico García Lorca |
I
En lo alto de aquel monte
hay un arbolillo verde.
Pastor que vas,
pastor que vienes.
Olivares soñolientos
bajan al llano caliente.
Pastor que vas,
pastor que vienes.
Ni ovejas blancas ni perro
ni cayado ni amor tienes.
Pastor que vas.
Como una sombra de oro
en el trigal te disuelves.
pastor que vienes. | Cuatro baladas amarillas |
Blas de Otero |
Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.
Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.
Tiendas de paz, br... | A LA INMENSA MAYORÍA |
Jaime Sabines |
Cuando estuve en el mar era marino
este dolor sin prisas.
Dame ahora tu boca:
me la quiero comer con tu sonrisa.
Cuando estuve en el cielo era celeste
este dolor urgente.
Dame ahora tu alma:
quiero clavarle el diente.
No me des nada, amor, no me des nada:
yo te tomo en el viento,
te tomo del arroyo de la sombra,
del g... | Cuando estuve en el mar era marino... |
Teresa Palazzo Conti | Atravesé las dudas de los otros;
las señales absurdas y el asombro.
Me colmé de atavíos nocturnales para hallarte.
Te vi pasar por el ángulo justo
donde se parten el tiempo y las memorias.
Yo apagaba la búsqueda de un ángel de la guarda.
Ya el blanco de mi infancia
había resbalado por un túnel prohibido.
El otro ... | Línea divisoria |
Rafael de León |
I
Lo mataron en Granada,
una tarde de verano
y todo el cielo gitano
recibió la puñalada...
Sangre en verso derramada,
poesía dulce y roja
que toda la vega moja
en amargo desconsuelo
«sin paño de terciopelo
ni cáliz que la recoja».
(Por cielos de ceniza
se va el poeta;
la frente se le riza
como veleta.
T... | REQUIEM POR FEDERICO |
Genaro Ortega Gutiérrez | No pegas ojo,
ni te internas en galerías
de lunáticos minotauros.
La vista reposa en los planos de color
como en los descansillos de una escalera,
y se reúne, con las demás flores en el patio,
fino igual que una puntada.
Son figuras de agua
que se devanan en superficies de azogue,
hermosas, resplandecientes,
como una g... | Paisaje para garganta y cuerda |
Subsets and Splits
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