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Antonio Machado
Una tarde parda y fría de invierno. Los colegiales estudian. Monotonía de lluvia tras los cristales. Es la clase. En un cartel se representa a Caín fugitivo, y muerto Abel, junto a una mancha carmín. Con timbre sonoro y hueco truena el maestro, un anciano mal vestido, enjuto y seco, que lleva un libro en la...
Recuerdo infantil
José Albi
¿Y a ti qué te diré, río del alma, cántaro de mi sed, jardín cerrado? ¿Y a ti qué te diré, mujer que dejas tu corazón al borde de mi vida? Hasta ti llegaré y, entre las manos, tomaré viento y agua; luz y tierra, y amasaré nuestros dos nombres juntos. Qué nuestra es la esperanza, que nos gana y nos ...
Y A TI QUE TE DIRÉ?
José María Hinojosa
Bogaba por alta mar un marinero en su barca, velas eran sus deseos, y su pensamiento, el viento. Si yo fuera marinero sólo tendría en mi pecho una hélice y un remo. Como marinero no soy, cuando me embarque en el mar sólo llevaré el recuerdo del ritmo de los remeros.
CANCIÓN
Gabriela Mistral
1 Amo las cosas que nunca tuve con las otras que ya no tengo. Yo toco un agua silenciosa, parada en pastos friolentos, que sin un viento tiritaba en el huerto que era mi huerto. La miro como la miraba; me da un extraño pensamieto, y juego, lenta, con esa agua como con pez o con misterio. 2 Pienso en umbral do...
Cosas
Nicolás Guillén
Te vi al pasar, una tarde, ébano, y te saludé; duro entre todos los troncos, duro entre todos los troncos, tu corazón recordé. Arará, cuévano, arará sabalú. —Ébano real, yo quiero un barco, ébano real, de tu negra madera... Ahora no puede ser, espérate, amigo, espérate, espérate a qu...
ÉBANO REAL
Josefina Plá
...¿Desde cuándo marchabas a mi lado, desde cuándo...? Tus pasos ¿desde cuándo, en la noche, aproximándose, ocultos tras de cada latido...? ¿Desde cuándo...? ¿Desde cuándo, en la noche, por los valles sin nombre, rastreando mi angustia? Y tras de cada puerta abriéndose, y de cada recodo el camino, ¿desde cuándo? ¿Des...
Desde cuándo
Mario Benedetti
De un tiempo a esta parte el infinito se ha encogido peligrosamente. Quién iba a suponer que segundo a segundo cada migaja de su pan sin límites iba así a despeñarse como canto rodado en el abismo.
El infinito
Alfredo Lavergne
Y si no partí Y si no sé adónde voy ...Y si alguna vez estuve en guerra Por un poco más De papel Por el grito de mi tinta Porque sí. Es porque soy un hombre que camina Y el poeta que no viaja para juzgar su brevedad. Sino para descubrir Que la tierra es madre a sí misma ...Y no fue porfía Ni nobleza Ni espíri...
El verbo amar
Rubén Izaguirre Fiallos
Cuando vuelvas, tocá mi puerta. Si no abro, tocá mis labios. Si no hablo, tocá mis ojos. Si no veo, tocá mi pecho. Si no respiro, Reza por mí.
Cuando vuelvas
Ángeles Carbajal
Margaritas, petunias, geranios, vacas, grillos, cordeles, cestos, mariquitas de Dios, maíz, telas de araña. Las golondrinas dibujan sobre la pared encalada idénticos e irrepetibles vuelos. Sombrero de paja, pantalón corto, camisa vieja, alpargatas; un día más en el ajetreo feliz de la casa y de los días sin fin. Sábana...
Mi casa
Rafael Pombo
Simón el bobito llamó al pastelero: ¡a ver los pasteles, los quiero probar! -Sí, repuso el otro, pero antes yo quiero ver ese cuartillo con que has de pagar. Buscó en los bolsillos el buen Simoncito y dijo: ¡de veras! no tengo ni unito. A Simón el bobito le gusta el pescado Y quiere volverse también pescador, ...
Simón el bobito
Álvaro García
(fragmento) [...] Rocas, islas que no llegan a islas, reticentes de erizos; tú buceas y sales luego al aire del rompeolas, con cara de saber secretamente, oculta tras tus gafas de buceo. Me veo en su transparencia, sumergido en tu fondo en superficie como en un agua oscura. Tú y yo descendemos al fondo, un ...
El río de agua
Genaro Ortega Gutiérrez
Lo fácil es establecer comparaciones con el emboscado silencio. El silencio no es cosa de esquivar en los labios, como ríos que vienen de la cima del mundo. Lo fácil es abandonarse a ese instante, mortal en el templo de la carne, que te acaricia con sus párpados y te crucifica con su cereal hermoso. Lo eficaz es acompa...
Paradigma de las patas de gallo
Gustavo Adolfo Bécquer
Pasaba arrolladora en su hermosura y el paso le dejé; ni aun a mirarla me volví y, no obstante, algo a mi oído murmuró: ?Esa es. ¿Quién reunió la tarde a la mañana? Lo ignoro; sólo sé que en una breve noche de verano se unieron los crepúsculos, y... fue.
Rima XXXII
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Amo el trozo de tierra que tú eres, porque de las praderas planetarias otra estrella no tengo. Tú repites la multiplicación del universo. Tus anchos ojos son la luz que tengo de las constelaciones derrotadas, tu piel palpita como los caminos que recorre en la lluvia el meteoro. De tanta lu...
Cien sonetos de amor
Federico García Lorca
Equivocar el camino es llegar a la nieve y llegar a la nieve es pacer durante veinte siglos las hierbas de los cementerios. Equivocar el camino es llegar a la mujer, la mujer que no teme la luz, la mujer que no teme a los gallos y los gallos que no saben cantar sobre la nieve. Pero si la nieve se equivoca de ...
Pequeño poema infinito
César Vallejo
Niños del mundo, si cae España ?digo, es un decir? si cae del cielo abajo su antebrazo que asen, en cabestro, dos láminas terrestres; niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas! ¡qué temprano en el sol lo que os decía! ¡qué pronto en vuestro pecho el ruido anciano! ¡qué viejo vuestro 2 en el cuaderno! ¡Niños ...
España, aparta de mí este cáliz
Leopoldo Lugones
Soñé la muerte y era muy sencillo; una hebra de seda me envolvía, y a cada beso tuyo, con una vuelta menos me ceñía y cada beso tuyo era un día; y el tiempo que mediaba entre dos besos una noche. La muerte era muy sencilla. Y poco a poco fue desenvolviéndose la hebra fatal. Ya no la retenía sino por solo un cabo entr...
HISTORIA DE MI MUERTE
Gabriela Mistral
Niño indio, si estás cansado, tú te acuestas sobre la Tierra, y lo mismo si estás alegre, hijo mío, juega con ella... Se oyen cosas maravillosas al tambor indio de la Tierra: se oye el fuego que sube y baja buscando el cielo, y no sosiega. Rueda y rueda, se oyen los ríos en cascadas que no se cuentan. Se oye...
La tierra
Oliverio Girondo
Egofluido éter vago ecocida ergonada en el plespacio prófugo flujo fatuo no soplo sin nexo anexo al éxodo en el coespacio ...
PLEXILIO
Roque Dalton
Yo sería un gran muerto. Mis vicios entonces lucirían como joyas antiguas con esos deliciosos colores del veneno. Habría flores de todos los aromas en mi tumba e imitarían los adolescentes mis gestos de júbilo, mis ocultas palabras de congoja. Tal vez alguien diría que fui leal y fui bueno. Pero solamente tú record...
EL VANIDOSO
Mario Meléndez
Una vaca pasta en nuestra memoria la sangre escapa de las ubres el paisaje es muerto de un disparo La vaca insiste con su rutina su cola espanta el aburrimiento el paisaje resucita en cámara lenta La vaca abandona el paisaje continuamos escuchando los mugidos nuestra memoria pasta ahora en esa inmensa soledad El pai...
Arte poética
Luis de Góngora
A este que admiramos en luciente, Émulo del diamante, limpio acero, Igual nos le dio España caballero Que de la guerra Flandes rayo ardiente. Laurel ceñido, pues, debidamente, Las coyundas le fían del severo Suave yugo, que al lombardo fiero Le impidió sí, no le oprimió la frente. ¿Qué mucho si frustró su lanza arn...
DE DON FRANCISCO DE PADILLA
Oscar Acosta
"Niña invicta, te he visto ya en las onzas españolas" Medardo Mejía Mis manos tocan, niña mía, tu rumorosa piel, tu dulcísima carne que tranquilos ángeles habitan, tu cabellera suave, tu corazón pequeño. Oye la campana del día apagando el luto de la noche mira la luz que si lenciosament...
FORMAS DEL AMOR
Jaime Sabines
Sólo en sueños, sólo en el otro mundo del sueño te consigo, a ciertas horas, cuando cierro puertas detrás de mí. ¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan, y ahora estoy preso en su sortilegio, atrapado en su red! ¡Con qué morboso deleite te introduzco en la casa abandonada, y te amo mil veces de la misma manera di...
Sólo en sueños
José de Espronceda
Son tus labios un rubí partido por gala en dos, arrancado para ti de la corona de un dios.
A MADRIGAL
Luis de Góngora
Ándeme yo caliente Y ríase la gente. Traten otros del gobierno Del mundo y sus monarquías, Mientras gobiernan mis días Mantequillas y pan tierno, Y las mañanas de invierno Naranjada y aguardiente, Y ríase la gente. Coma en dorada vajilla El príncipe mil cuidados, Cómo píldoras dorados; Que yo en mi pobre mesil...
Ándeme yo caliente
Porfirio Barba Jacob
¡Oh sombra vaga, oh sombra de mi primera novia! Era como el convólvulo —la flor de los crepúsculos—, y era como las teresitas: azul crepuscular. Nuestro amor semejaba paloma de la aldea, grato a todos los ojos y a todos familiar. En aquel pueblo, olían las brisas a azahar. Aún bañan, como a lampos, mi recuerdo: su ...
ELEGÍA DE UN AZUL IMPOSIBLE
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Desdichas del mes de Enero cuando el indiferente mediodía establece su ecuación en el cielo, un oro duro como el vino de una copa colmada llena la tierra hasta sus límites azules. Desdichas de este tiempo parecidas a uvas pequeñas que agruparon verde amargo, confusas, escondidas lágrimas de ...
Cien sonetos de amor
Ricardo Molinari
Ah, si el pueblo fuera tan pequeño que todas sus calles pasaran por mi puerta. Yo deseo tener una ventana que sea el. centro del mundo, y una pena como la de la flor de la magnolia, que si la tocan se obscurece. Por qué no tendrá el pueblo una cintura amurallada hasta el día de su muerte, o un río turbulento que lo...
POEMA DE LA NIÑA VELAZQUEÑA
Jorge Guillén
¡Damas altas, calandrias! Junten su elevación algazara y montaña, todavía crecientes gracias a la mañana trémula del rocío, tan cándida y sin tasa, bajo el cielo inventor de distancias, de fábulas. ¡Libertad de la luz, damas altas, calandrias, lo rubio, lo ascendente! Sean así la traza, tan simple aún, clarísima, ...
LOS AIRES
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor De las estrellas que admiré, mojadas por ríos y rocíos diferentes, yo no escogí sino la que yo amaba y desde entonces duermo con la noche. De la ola, una ola y otra ola, verde mar, verde frío, rama verde, yo no escogí sino una sola ola: la ola indivisible de tu cuerpo. Todas las gotas, tod...
Cien sonetos de amor
Pablo Neruda
LOS hombres oceánicos despertaron, cantaban las aguas en las islas, de piedra en piedra verde: las doncellas textiles cruzaban el recinto en que el fuego y la lluvia entrelazados procreaban diademas y tambores. La luna melanésica fue una dura madrépora, las flores azufradas vení...
Los hombres y las islas
Alfredo Lavergne
En el rincón de la edad de la razón Me pongo el espejo en la oreja La editorial La biblioteca La librería El caracol y su estructura Su grito Su voluntad Su proyecto. El continente es tan grande Que no debemos dejarlo exclusivamente A simples A grandes O a mediocres. Porque cada hombre envía la copia de otr...
Lo pequeño es hermoso
Efraín Huerta
En el taller del alma maduran los deseos, crece, fresca y lozana, la ternura, imitando tu sombra, inventando tu ausencia tan honda y sostenida. Hoy te sueño, amante: estrella en alto, huella de una violeta lenta. Oscuramente bella la soledad germina en torno de mi cuerpo. Hoy te sueño, amante: jugamos a la brisa y ...
ESTRELLA EN ALTO
Luis de Góngora
¿Cuál del Ganges marfil, o cuál de Paro Blanco mármol, cuál ébano luciente, Cuál ámbar rubio, o cuál oro excelente, Cuál fina plata, o cuál cristal tan claro, Cuál tan menudo aljófar, cuál tan caro Orïental safir, cuál rubí ardiente, O cuál, en la dichosa edad presente, Mano tan docta de escultor tan raro Bulto de ...
¿Cuál del Ganges marfil, o cuál de Paro
Mario Benedetti
Soñamos juntos juntos despertamos el tiempo hace o deshace mientras tanto no le importan tu sueño ...
Intimidad
Rubén Izaguirre Fiallos
Nunca nos amaremos, jamás llegarás a quererme, es imposible que algún día estemos juntos. A pesar de todo, te espero a la misma hora de la noche, en el lugar de siempre, aunque no llegués.
Jamás
Antonio Machado
Es el hospicio, el viejo hospicio provinciano, el caserón ruinoso de ennegrecidas tejas en donde los vencejos anidan en verano y graznan en las noches de invierno las cornejas. Con su frontón al Norte, entre los dos torreones de antigua fortaleza, el sórdido edificio de grietados muros y sucios paredones, es un...
El hospicio
Genaro Ortega Gutiérrez
Al cabo de los años seres milagrosos e inexplicables se te han hospedado en la memoria, más allá de las apariencias, más allá de las convenciones sociales. Ellos son, a menudo, el fondo mismo de "los inconvenientes", los álamos que han dejado su pompa y su circunstancia al margen y te inyectan el deseo de inmortalizar ...
Músculo débil, jazz
Gabriela Mistral
Las montañas se deshacen, el ganado se ha perdido; el sol regresa a su fragua: todo el mundo se va huido. Se va borrando la huerta, la granja se ha sumergido y mi cordillera sume su cumbre y su grito vivo. Las criaturas resbalan de soslayo hacia el olvido, y también los dos rodamos hacia la noche, mi niño.
Noche
Claribel Alegría
No preciso conceptos. No más divagaciones ni teólogos discursos que anestesien mi herida. Tus palabras preciso, la imagen de tu rostro entre las sábanas, tu último estertor en mis oídos.
NO PRECISO CONCEPTOS
Nacho Buzón
y se entregó a la muerte encantado de la vida L.E.Aute la vida le dijo a la muerte ¡vive! pero esta no vivió nunca la muerte le dijo a la vida ¡muere! y esta murió siempre para siempre
r.i.p.ios
Rubén Darío
I Yo vi un ave que süave sus cantares entonó y voló... Y a lo lejos, los reflejos de la luna en alta cumbre que, argentando las espumas bañaba de luz sus plumas de tisú... ¡y eras tú! Y vi un alma que, sin calma, sus amores cantaba en tristes rumores; y su ser conmover a las rocas parecía; miró la a...
Tú y yo
Luis de Góngora
Dulce arroyuelo de la nieve fría Bajaba mudamente desatado, Y del silencio que guardaba helado En labios de claveles se reía. Con sus floridos márgenes partía Si no su amor Fileno, su cuidado; No ha visto a su Belisa, y ha dorado El sol casi los términos del día. Con lágrimas turbando la corriente, El llanto en per...
DEL REY Y REINA NUESTROS SEÑORES EN EL PARDO
José Martí
¡Dolor! ¡Dolor! eterna vida mía, Ser de mi ser, sin cuyo aliento muero! * * * Goce en buen hora espíritu mezquino Al son del baile animador, y prenda Su alma en las flores que el flotante lino De mujeres bellísimas engasta:? Goce en buen hora, y su cerebro encienda En la rojiza lumbre de la incasta Hoguera de...
¡Dolor! ¡Dolor! Eterna vida mía
José Ángel Buesa
Puedes irte y no importa, pues te quedas conmigo como queda un perfume donde había una flor. Tú sabes que te quiero, pero no te lo digo; y yo sé que eres mía, sin ser mío tu amor. La vida nos acerca y la vez nos separa, como el día y la noche en el amanecer... Mi corazón sediento ansía tu agua clara, pero es un agua...
POEMA DEL AMOR AJENO
Rafael Alberti
Si el aire se dijera un día: —Estoy cansado, rendido de mi nombre... Ya no quiero ni mi inicial para firmar el bucle del clavel, el rizado de la rosa, el pliegecillo fino del arroyo, el gracioso volante de la mar y el hoyuelo que ríe en la mejilla de la vela... Deso...
A LUIS CERNUDA
Alfredo Lavergne
Cuando dejamos estas ciudades Que parecen bellas y neutras Con sus delgadas columnas Con sus rectas conquistadoras Con sus chimeneas de fe Con sus gigantes petrificados Con su itinerario lineal Con el olvido que se permiten Cada región que nos siente partir Nos promete un cese de fuego.
1993
Nacho Buzón
el hipódromo de unicornios es un sitio especial y bien discreto sólo pueden entrar en él los aficionados a soñar despiertos los que aún llevan un niño dentro los que nunca hayan pisado la cola a un gato aquellos que cada noche le dan un beso a su vieja los que escriben con el corazón los que besan a las feas los nacido...
el hipódromo
Luis de Góngora
Hermana Marica, Mañana, que es fiesta, No irás tú a la amiga Ni yo iré a la escuela. Pondraste el corpiño Y la saya buena, Cabezón labrado, Toca y albanega; Y a mí me podrán Mi camisa nueva, Sayo de palmilla, Media de estameña; Y si hace bueno Trairé la montera Que me dio la Pascua Mi señora abuela, Y el estadal ...
Hermana Marica
Antonio Machado
Es mediodía. Un parque. Invierno. Blancas sendas; simétricos montículos y ramas esqueléticas. Bajo el invernadero, naranjos en maceta, y en su tonel, pintado de verde, la palmera. Un viejecillo dice, para su capa vieja: «¡El sol, esta hermosura de sol!...» Los niños juegan. El agua de la fuente resbala, c...
Sol de invierno
Justo Braga
Refugia su hermosura como si fuera un espejismo. Pero no puede evitar tanta belleza. Hay en su cuerpo llanuras y colinas. Bosques misteriosos, lúcidos torrentes, grandes cataratas entre sombras, poderosos campos repletos de amapolas. Así que leve y suavemente ilumina cuanto toca.
El refugio
Baltasar del Alcázar
Amor, no es para mí ya tu ejercicio, porque cosa que importa no la hago; antes, lo que tu intentas yo lo estrago, porque no valgo un cuarto en el oficio. Hazme, pues, por tu fe, este beneficio: que me sueltes y des carta de pago. Infamia es que tus tiros den en vago: procura sangre nueva en tu servicio. Ya yo con s...
Amor no es para mí ya tu ejercicio
Vicente Gerbasi
¿Quién me llama, quién me enciende los ojos de leopardos en la noche de los tamarindos? Callan las guitarras el soplo misterioso de la muerte, y las voces callan, y sólo los niños aún no pueden descansar. Ellos son los habitantes de la noche, cuando el silencio se difunde en las estrellas, y el animal doméstico se mu...
CANTO XIII
Federico García Lorca
¡Que no quiero verla! Dile a la luna que venga, que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. ¡Que no quiero verla! La luna de par en par. Caballo de nubes quietas, y la plaza gris del sueño con sauces en las barreras. ¡Que no quiero verla! Que mi recuerdo se quema. ¡Avisad a los jazmines con su b...
La sangre derramada
Víctor Jiménez
He puesto cuanto tengo a plazo fijo, y renovable por el tiempo que Dios quiera, en la nueva sucursal bancaria de mi calle; que, tal y como están las cosas hoy, es mucho desaliento para llevarlo encima y demasiada sombra para tenerla en casa. Así que, cada dos o tres melancolías, me paso por el banco donde una hermosa m...
El color del dinero
Jordi Doce
Variedad de la vida, en los nudos del aire, en el bullicio febril de los insectos que un vencejo devora bajo el pálido azul de la mañana, en los setos y frondas que humedecen, abajo, el taller de cerámica, el camino de grava donde pastan los líquenes, los rescoldos del agua, donde también la edad, como la lluvia, ha po...
Después de la lluvia
David Escobar Galindo
Cierro los ojos para ver la luz que sobrevive al íntimo terror de disolverse en la total conciencia; y hay primero una ráfaga difusa, una explosión serena y ambarina que tiembla como el fluido de los sueños en la frontera de la madrugada. Doy un paso, y la frágil claridad se abre como llamándome, como invitándome a ...
JAZMINES HEREDADOS
Rubén Darío
Rosas rosadas y blancas, ramas verdes, corolas frescas y frescos ramos, Alegría! Nidos en los tibios árboles, huevos en los tibios nidos, dulzura, Alegría! El beso de esa muchacha rubia, y el de esa morena, y el de esa negra, Alegría! Y el vientre de esa pequeña de quince años, y sus brazos armoniosos, Aleg...
XXVI ¡Aleluya!
José Ángel Valente
El cántaro que tiene la suprema realidad de la forma, creado de la tierra para que el ojo pueda contemplar la frescura. El cántaro que existe conteniendo, hueco de contener se quebraría inánime. Su forma existe solo así, sonora y respirada. El hondo cántaro de clara curvatura, bella y...
EL CÁNTARO
Nicanor Parra
CREO EN UN + ALLÁ DONDE SE CUMPLEN TODOS LOS IDEALES AMISTAD IGUALDAD FRATERNIDAD EXCEPCIÓN HECHA DE LA LIBERTAD ÉSA NO SE CONSIGUE EN NINGUNA PARTE SOMOS ESCLAVOS X NATURALEZA
CREO EN UN + ALLÁ
Josefina Plá
...Y, de pronto, el viajero surgió. Sobre el sendero sus pies dejaban pálido, fosforente reguero. Vio mi mano en oferta, y dijo: -¿Es para mí?- (Yo no sé si despierta o en ensueños le oí). ...Extasiado, mirándole los ojos, se lo di... ¡Poder no pensar, poderse abandonar, como el pétalo al viento, como al fuego el sar...
El viajero
Bartolomé Leonardo de Argensola
«Dime, Padre común, pues eres justo, ¿por qué ha de permitir tu providencia, que, arrastrando prisiones la inocencia, suba la fraude a tribunal augusto? »¿Quién da fuerzas al brazo, que robusto hace a tus leyes firme resistencia, y que el celo, que más la reverencia, gima a los pies del vencedor injusto? »Vemos que...
DIME PADRE COMÚN
Miguel de Unamuno
Es una antorcha al aire esta palmera, verde llama que busca al sol desnudo para beberle sangre; en cada nudo de su tronco cuajó una primavera. Sin bretes ni eslabones, altanera y erguida, pisa el yermo seco y rudo; para la miel del cielo es un embudo la copa de sus venas, sin madera. No se retuerce ni se quiebra al su...
Es una antorcha
Mario Benedetti
Te espero cuando la noche se haga día, suspiros de esperanzas ya perdidas. No creo que vengas, lo sé, sé que no vendrás. Sé que la distancia te hiere, sé que las noches son más frías, Sé que ya no estás. Creo saber todo de ti. Sé que el día de pronto se te hace noche: sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices, sé que...
Espero
José Martí
A los espacios entregarme quiero Donde se vive en paz, y con un manto De luz, en gozo embriagador henchido, Sobre las nubes blancas se pasea, ? Y donde Dante y las estrellas viven. Yo sé, yo sé, porque lo tengo visto En ciertas horas puras, cómo rompe Su cáliz una flor,? y no es diverso Del modo, no, con que l...
A los espacios
Bertolt Brecht
1. De noche junto al río en el oscuro corazón de los arbustos a veces vuelvo a ver su rostro, el de la mujer que amé: mi mujer, que murió. 2. Hace ya muchos años, y a ratos ya no sé nada de ella, la que antes lo fue todo, pero todo se marchita. 3. Y ella era en mí como un pequeño enebro en las estepas de Mongolia, có...
Canción de la mujer
Rafael Alberti
Las tierras, las tierras, las tierras de España, las grandes, las solas, desiertas llanuras. Galopa, caballo cuatralbo, jinete del pueblo, al sol y a la luna. ¡A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar! A corazón suenan, resuenan, resuenan las tierras de España, en las herraduras. Galopa, jinete del pueblo,...
GALOPE
Teresa Domingo Català
Amanece la noche con su piel, en la orilla cercana del regreso, donde crecen libélulas oscuras con aromas de chocolate amargo. La noche se desnuda con el día, olvidado el gabán de las estrellas tras el vil torbellino de murciélagos. Es el beso cautivo de la sierva que quebrantó con furia sus cordones como un toro ...
Es
Ramón López Velarde
He vuelto a media noche a mi casa, y un canto como vena de agua que solloza, me acoge... Es el músico célibe, es el solista dócil y experto, es el zenzontle que mece los cansancios seniles y la incauta ilusión con que sueñan las damitas... No cabe duda que el prisionero sabe cantar. Su lengua es como aquellas otras q...
PARA EL ZENZONTLE IMPÁVIDO
Marilina Rébora
«Las madres las hicieron miles de Blancanieves, cientos de Cenicientas y alguna Rapunzel; y por eso son lindas y de pisadas leves, y tienen la frescura de la col en la piel. »Las madres las hicieron... o rubias o morenas, sus cabellos oscuros —alféizar de ventana— o con trenzas de oro; pero siempre tan llenas de bes...
DICE LA NIÑA
Mario Benedetti
Cuando éramos niños los viejos tenían como treinta un charco era un océano la muerte lisa y llana no existía. luego cuando muchachos los viejos eran gente de cuarenta un estanque era un océano la muerte solamente una palabra ya cuando nos casamos los ancianos estaban en los cincuenta un lago era un océano la muerte e...
Cuando éramos niños
Lope de Vega
Silvio a una blanca corderilla suya, de celos de un pastor, tiró el cayado, con ser la más hermosa del ganado; ¡oh amor!, ¿qué no podrá la fuerza tuya? Huyó quejosa, que es razón que huya, habiéndola sin culpa castigado; lloró el pastor buscando el monte y prado, que es justo que quien debe restituya. Hallóla una p...
Silvio a una blanca corderilla suya
María Cristina Azcona
¿Por qué el alma establece alternativa Entre el buen obrar y el mortal pecado? Sería más fácil que mientras viva Se inclinara siempre hacia el mismo lado. ¿Por qué no se escabulle fugitiva Hasta arrodillarse ante el Dios amado? Y deja de negarse a ser soldado De la sangre de Cristo rediviva. Pero Tú la has queri...
Oración de alternativa
Ángel González
Te llaman porvenir porque no vienes nunca. Te llaman: porvenir, y esperan que tú llegues como un animal manso a comer en su mano. Pero tú permaneces más allá de las horas, agazapado no se sabe dónde. ... Mañana! Y mañana será otro día tranquilo un día como hoy, jueves o martes, cualquier cosa y...
PORVENIR
Delfina Acosta
Mi alma es una ramerita, Dios. No quiero amar al prójimo. La fiesta de la alegría ajena añade gotas de hiel al ojo. Crece la maleza de mi maldad si otros son felices. Mi corazón al colmo siempre llega. Yo peco, sí, yo pronto me extravío. Me gusta darme al vicio y la pereza. Yo canto maldiciones en mi cuarto. El mal h...
Maleza
José Martí
La verdad quiere cetro. El verso mío Puede, cual paje amable, ir por lujosas Salas, de aroma vario y luces ricas, Temblando enamorado en el cortejo De una ilustre princesa o gratas nieves Repartiendo a las damas. De espadines Sabe mi verso, y de jubón violeta Y toca rubia, y calza acuchillada. Sabe de vinos ti...
Poética
Juan Ramón Jiménez
¡Qué alegría este tirar de mi freno, cada instante; este volver a poner el pie en el lugar cercano, (casi otro, casi el mismo), de donde aprisa se iba; este hacer la seña leve, segundamente, inmortal!
Qué alegría este tirar
Manuel María Flores
¡Háblame! Que tu voz, eco del cielo, sobre la tierra por doquier me siga... con tal de oír tu voz, nada me importa que el desdén en tu labio me maldiga. ¡Mírame!... Tus miradas me quemaron, y tengo sed de ese mirar, eterno... por ver tus ojos, que se abrase mi alma de esa mirada en el celeste infierno. ¡Ámame!... N...
PASIÓN
Pablo Neruda
Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza del cielo se abre como una boca de muerto. Tiene mi corazón un llanto de princesa olvidada en el fondo de un palacio desierto. Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño que reflojo la tarde sin meditar en ella. (En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño así como en e...
Tengo miedo
Antonio Machado
Te he visto, por el parque ceniciento que los poetas aman para llorar, como una noble sombra vagar, envuelto en tu levita larga. El talante cortés, ha tantos años compuesto de una fiesta en la antesala, ?¡qué bien tus pobres huesos ceremoniosos guardan!? Yo te he visto, aspirando distraído, con el aliento que...
A un viejo y distinguido señor
Pablo Neruda
PRIMERO resistió la tierra. La nieve araucana quemó como una hoguera de blancura el paso de los invasores. Caían de frío los dedos, las manos, los pies de Almagro y las garras que devoraron y sepultaron monarquías eran en la nieve un punto de carne helada, eran silencio. Fue en el mar de las cordilleras. El aire chile...
La tierra combatiente
Luis Benítez
Caen sobre él los actos inútiles del día. John Keats recuerda y es también de otros el recuerdo: humillaciones, rostros y palabras hacen de un pozo la noche repetida. “Fanny Brawne me has alejado, tú me has acercado a Keats y era lo mismo”. Suena tan distante el Mar del Norte para ser cada segundo todos los mares, pero...
John Keats
Gustavo Adolfo Bécquer
No sé lo que he soñado en la noche pasada. Triste, muy triste debió ser el sueño, pues despierto la angustia me duraba. Noté al incorporarme húmeda la almohada, y por primera vez sentí al notarlo, de un amargo placer henchirse el alma. Triste cosa es el sueño que llanto nos arranca, mas tengo en mi tristeza ...
Rima LXVIII
Vicente Aleixandre
Cuánta tristeza en una hoja del otoño, dudosa siempre en último extremo si presentarse como cuchillo. Cuánta vacilación en el color de los ojos antes de quedar frío como una gota amarilla. Tu tristeza, minutos antes de morirte, sólo comparable con la lentitud de una rosa cuando acaba, esa sed con espinas que suplica ...
LA VENTANA
Juan Luis Panero
Olor acre de axilas depiladas, de pefume pasado de rosas, de estiércol pisoteado de caballos. Sé, me lo han contado, que las murallas de la ciudad ya no pueden resistir al infiel. Todas las defensas han fracasado. El pobre emperador, nuestro bien amado Constantino XI, intenta inútilmente salvar la ciuda...
CONSTANTINOPLA
Rubén Izaguirre Fiallos
IV El amor es un fantasma hediondo entre tu boca y la mía. VI Tegucigalpa es una fruta de navajas que se deshace nerviosa en mis brazos. IX Qué puedo hacer con esta mujer tibia, firme, desnuda que no quiere salir del televisor. XII No sé por qué me duele la cabeza si ya no la uso. XIV Pongámonos de acuerdo por...
Blanco
para la familia
La mejor obra de Dios... tú Cuántas veces viene a mi recuerdo Que no permitiste jamás que la soledad fuera mi compañera. Cuántas veces preferiste no dormir hasta saber que estaba sano o fuera de peligro. Cuántas veces sacrificaste tu tiempo, tu figura, tus gustos Para derivarlos en mí. Cuántas veces tu mirada refulgí...
Esas son las madres
San Juan de la Cruz
Entréme donde no supe y quedéme no sabiendo, toda ciencia tracendiendo. I Yo no supe dónde entraba, pero cuando allí me vi sin saver dónde me estaba grandes cosas entendí no diré lo que sentí que me quedé no sabiendo toda sciencia trascendiendo. II De paz y de piedad era la sciencia perfecta, en profu...
COPLAS HECHAS SOBRE UN ÉSTASIS
Luis Cernuda
¿Mi tierra? Mi tierra eres tú. ¿Mi gente? Mi gente eres tú. El destierro y la muerte para mi están adonde no estés tú. ¿Y mi vida? Dime, mi vida, ¿qué es, si no eres tú?
Contigo
José Antonio Labordeta
Es la piedra y el reino de la piedra lo que sobre los hombres permanece –de niño escondí en esta tierra mi inocencia- después de que la lluvia haya cesado. Aquí, el águila no importa, no importa la víbora ni el sarrio. Sólo la roca aupada contra un cielo azulado es lo que importa. Preguntad por el río,...
Canfranc
Félix María de Samaniego
Érase una Gallina que ponía un huevo de oro al dueño cada día. Aun con tanta ganancia mal contento, quiso el rico avariento descubrir de una vez la mina de oro, y hallar en menos tiempo más tesoro. Matóla, abrióla el vientre de contado; pero, después de haberla registrado, ¿qué sucedió? que muerta la Gallina, perdió ...
LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO
Ángel García Aller
A Araceli, desde la vida Siento tus raíces en el pecho, una evidencia muy honda de que existes, la innegable verdad con que me habitas a la par que te tengo tan distante. Tus raíces en el pecho, acaso tronco, y en la piel imborrable el tatuaje de aquel viento que...
Tercer gesto
Federico García Lorca
I En lo alto de aquel monte hay un arbolillo verde. Pastor que vas, pastor que vienes. Olivares soñolientos bajan al llano caliente. Pastor que vas, pastor que vienes. Ni ovejas blancas ni perro ni cayado ni amor tienes. Pastor que vas. Como una sombra de oro en el trigal te disuelves. pastor que vienes.
Cuatro baladas amarillas
Blas de Otero
Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre aquel que amó, vivió, murió por dentro y un buen día bajó a la calle: entonces comprendió: y rompió todos su versos. Así es, así fue. Salió una noche echando espuma por los ojos, ebrio de amor, huyendo sin saber adónde: a donde el aire no apestase a muerto. Tiendas de paz, br...
A LA INMENSA MAYORÍA
Jaime Sabines
Cuando estuve en el mar era marino este dolor sin prisas. Dame ahora tu boca: me la quiero comer con tu sonrisa. Cuando estuve en el cielo era celeste este dolor urgente. Dame ahora tu alma: quiero clavarle el diente. No me des nada, amor, no me des nada: yo te tomo en el viento, te tomo del arroyo de la sombra, del g...
Cuando estuve en el mar era marino...
Teresa Palazzo Conti
Atravesé las dudas de los otros; las señales absurdas y el asombro. Me colmé de atavíos nocturnales para hallarte. Te vi pasar por el ángulo justo donde se parten el tiempo y las memorias. Yo apagaba la búsqueda de un ángel de la guarda. Ya el blanco de mi infancia había resbalado por un túnel prohibido. El otro ...
Línea divisoria
Rafael de León
I Lo mataron en Granada, una tarde de verano y todo el cielo gitano recibió la puñalada... Sangre en verso derramada, poesía dulce y roja que toda la vega moja en amargo desconsuelo «sin paño de terciopelo ni cáliz que la recoja». (Por cielos de ceniza se va el poeta; la frente se le riza como veleta. T...
REQUIEM POR FEDERICO
Genaro Ortega Gutiérrez
No pegas ojo, ni te internas en galerías de lunáticos minotauros. La vista reposa en los planos de color como en los descansillos de una escalera, y se reúne, con las demás flores en el patio, fino igual que una puntada. Son figuras de agua que se devanan en superficies de azogue, hermosas, resplandecientes, como una g...
Paisaje para garganta y cuerda