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Gloria Fuertes
Soy como esa isla que ignorada, late acunada por árboles jugosos, en el centro de un mar que no me entiende, rodeada de nada, —sola sólo—. Hay aves en mi isla relucientes, y pintadas por ángeles pintores, hay fieras que me miran dulcemente, y venenosas flores. Hay arroyos poetas y voces interiores de volcanes dormido...
ISLA IGNORADA
María Cristina Azcona
He venido mi Dios a agradecerte La salud y el amor que me has brindado, Y los días que he vivido y disfrutado, Ya que creo en tu bien y no en la suerte. Considera que soy joven y fuerte Para ser albañil desocupado. Y que merezco ser remunerado Hasta que me sorprendas con la muerte. De rodillas te ruego, por lo bajo.....
La oración del desocupado
Antonio Machado
Maldiciendo su destino como Glauco, el dios marino, mira, turbia la pupila de llanto, el mar, que le debe su blanca virgen Scyla. Él sabe que un Dios más fuerte con la sustancia inmortal está jugando a la muerte, cual niño bárbaro. Él piensa que ha de caer como rama que sobre las aguas flota, antes de perderse...
El poeta
Gabriela Mistral
Dejaron un pan en la mesa, mitad quemado, mitad blanco, pellizcado encima y abierto en unos migajones de ampo. Me parece nuevo o como no visto, y otra cosa que él no me ha alimentado, pero volteando su miga, sonámbula, tacto y olor se me olvidaron. Huele a mi madre cuando dio su leche, huele a tres valles por...
Pan
César Vallejo
Me viene, hay días, una gana ubérrima, política, de querer, de besar al cariño en sus dos rostros, y me viene de lejos un querer demostrativo, otro querer amar, de grado o fuerza, al que me odia, al que rasga su papel, al muchachito, a la que llora por el que lloraba, al rey del vino, al esclavo del agua, al qu...
Me viene, hay días, una gana ubérrima...
Pablo Neruda
TRUENA sobre los pinos. La nube espesa desgranó sus uvas, cayó el agua de todo el cielo vago, el viento dispersó su transparencia, se llenaron los árboles de anillos, de collares de lágrimas errantes. Gota a gota la lluvia se reúne otra vez en la tierra. Un solo trueno vuela sobre el mar y los pinos, un movimiento so...
Tempestad con silencio
Federico García Lorca
¡Alto pinar! Cuatro palomas por el aire van. Cuatro palomas vuelan y tornan. Llevan heridas sus cuatro sombras. ¡Bajo pinar! Cuatro palomas en la tierra están.
Cazador
Francisco Álvarez
Si los mínimos dedos de la lluvia tiemblan sobre tu rostro y se deslizan; si te envuelve el embozo de la ligera capa de la brisa; si el espejo sonríe cada vez que le miras; y se elevan del mar múltiples senos hacia la clara luz de manos tibias; deja a mis dedos dibujar tu imagen en prolongada, trémula caricia; deja a...
DEJA
Ramón López Velarde
Esta manera de esparcir su aroma de azahar silencioso en mi tiniebla; esta manera de envolver en luto su marfil y su nácar; esta única manera con que porta la golilla de encaje; esta manera de tornar su mutismo en venero de palabras y su boca en ahorro... Esta manera que...
POR ESTE SOBRIO ESTILO
Fa Claes
¿Cómo va el mundo, Rijmenam? ¿Matan a golpes a los hutus en Ruanda todavía? Los cadáveres salían de la pantalla, medio millón de esqueletos en una semana, cómo apestaba allí con ese calor, nadie para enterrar muertos durante la fiesta de larvas. Los Salvajes de Europa han dejado la matanza, Vukovar, Sarajevo, bastante...
Saludo matutino
Carlos Bousoño
Profunda es esta guerra y combate, porque la paz que espera ha de ser muy profunda; y el dolor muy delgado porque el amor de su esperanza delgado es, e íntimo. Y como el alma ha de venir a posesión de dones, conviene que primero pobre y vacía de ellos sea. Pobre, como garganta con sed de muchas aguas, vacía, como el ...
JUAN DE LA CRUZ EN LA NOCHE OSCURA
Bertolt Brecht
Salmo 5 He apurado la copia hasta el fondo. Es decir, he sido seducido. Era un niño, y me amaron. El mundo se desesperaba, pues yo me mantenía puro. Ella se revolcó por el suelo ante mí, con miembros tiernos y atrayente trasero. Me mantuve firme. Para calmarla, cuando se excitó demasiado, yací con ella ...
Canción desde el acuario
Pablo Neruda
20 poemas de amor y una canción desesperada Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mari...
20 poemas de amor y una canción desesperadaPoema 15
Víctor Jiménez
Si siempre ha sido flor de un día la esperanza y hasta la piel que tocas mañana será nada; si todos somos nadie y nadie supo nunca que fuera más que sombra, que fuera más que duda; si ni siquiera sé si aún nos queda tiempo, ¿qué me quieres pedir? Para darte, ¿qué tengo? Por no decirte amor, dolor, ¿te digo olvido? P...
Flor de un día
Mario Benedetti
Se retrocede con seguridad pero se avanza a tientas uno adelanta manos como un ciego ciego imprudente por añadidura pero lo absurdo es que no es ciego y distingue el relámpago la lluvia los rostros insepultos la ceniza la sonrisa del necio las afrentas un barrunto de pena en el espejo la baranda oxidada con sus pájaros...
A tientas
Juan José Vélez Otero
La diaria trashumancia del barro, esta deletérea sensación humana de saberse nómadas del tiempo que nos roba la sombra, nos recuerda la ira de los dioses, la venganza por el hurto ancestral del fuego. Es esto: caminar sin rumbo hacia el olvido, sortear las tumbas del deseo y del fracaso, compartir la incertidumbre con...
La soledad del nómada
Pablo Neruda
Por el hierro injuriado, por los ojos del yeso pasa una lengua de años diferentes del tiempo. Es una cola de ásperas crines, unas manos de piedra llenas de ira, y el color de las casa enmudece, y estallan las decisiones de la arquitectura, un pie terrible ensucia los balcones: con lentitud, con sombra acumulada, con má...
La calle destruida
Felipe Benítez Reyes
De todo comienza a hacer bastante tiempo. Y en una habitación cerrada hay un niño que aún juega con cristales y agujas bajo la mortandad hipnótica de la tarde. Comienza a hacer de todo muchos años. Y la noche, sobrecogida de sí misma, abre ya su navaja de alta estrella ante la densa rosa carnal de la memoria. Com...
EL EQUIPAJE ABIERTO
Pablo Neruda
Yo escribí cinco versos: uno verde, otro era un pan redondo, el tercero una casa levantándose, el cuarto era un anillo, el quinto verso era corto como un relámpago y al escribirlo me dejó en la razón su quemadura. Y bien, los hombres, las mujeres, vinieron y tomaron la sencilla materia, brizna, viento, fulgor, barro, ...
Oda a la crítica
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor En medio de la tierra apartaré las esmeraldas para divisarte y tú estarás copiando las espigas con una pluma de agua mensajera. Qué mundo! Qué profundo perejil! Qué nave navegando en la dulzura! Y tú tal vez y yo tal vez topacio! Ya no habrá división en las campanas. Ya no habrá sino todo ...
Cien sonetos de amor
Mario Benedetti
Cuando era como vos me enseñaron los viejos y también las maestras bondadosas y miopes que libertad o muerte era una redundancia a quien se le ocurría en un país donde los presidentes andaban sin capangas. Que la patria o la tumba era otro pleonasmo ya que la patria funcionaba bien en las canchas y en los pastoreos. ...
Hombre preso que mira a su hijo
Ramón López Velarde
Me contó el campanero esta mañana que el año viene mal para los trigos. Que Juan es novio de una prima hermana rica y hermosa. Que murió Susana. El campanero y yo somos amigos. Me narró amores de sus juventudes y con su voz cascada de hombre fuerte, al ver pasar los negros ataúdes me hizo la narración de mil virtude...
EL CAMPANERO
Julia de Burgos
Todo fue maravilla de armonías en el gesto inicial que se nos daba entre impulsos celestes y telúricos desde el fondo de amor de nuestras almas. Hasta el aire espigóse en levedades cuando caí rendida en tu mirada; y una palabra, aún virgen en mi vida, me golpeó el corazón, y se hizo llama en el río de emoción que reci...
Armonía de la palabra y el instinto
Gabriela Mistral
Se va de ti mi cuerpo gota a gota. Se va mi cara en un óleo sordo; se van mis manos en azogue suelto; se van mis pies en dos tiempos de polvo. ¡Se te va todo, se nos va todo! Se va mi voz, que te hacía campana cerrada a cuanto no somos nosotros. Se van mis gestos que se devanaban, en lanzaderas, debajo tus ojo...
Ausencia
Odette Alonso
A Veleta. A Piri Alza la tapa. Escucha. La música será como un alivio como un bálsamo azul como un portazo y luego este silencio. Los amigos se fueron perdieron el camino y los recuerdos. Sólo queda esa música. Alza la tapa y oye. Piensa que ellos han vuelto y empujarán la puerta que traen los rones viejos y la inco...
CAJA DE MÚSICA
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor No te toque la noche ni el aire ni la aurora, sólo la tierra, la virtud de los racimos, las manzanas que crecen oyendo el agua pura, el barro y las resinas de tu país fragante. Desde Quinchamalí donde hicieron tus ojos hasta tus pies creados para mí en la Frontera eres la greda oscura que co...
Cien sonetos de amor
Santiago Montobbio
(1926-1948) Había suficientes parras en tus párpados para dormir al sol, si así te parecía: yo sé que sabías eso y también que yo recorro las mismas calles que cruzaste intentando convertirlas en múltiple escenario de ti mismo, las noches que volviste mosaico de ocios o de sueños, antiguas piezas únicas hechas de alca...
Jorge Folch
Jaime Sabines
No hay más. Sólo mujer para alegrarnos, sólo ojos de mujer para reconfortarnos, sólo cuerpos desnudos, territorios en que no se cansa el hombre. Si no es posible dedicarse a Dios en la época del crecimiento, ¿qué darle al corazón afligido sino el círculo de muerte necesaria que es la mujer? Estamos en el sexo, belleza...
No hay más, sólo mujer
Ramón López Velarde
A fuerza de quererte me he convertido, Amor, en alma en pena. ¿Por qué, Fuensanta mía, si mi pasión de ayer está ya muerta y en tu rostro se anuncian los estragos de la vejez temida que se acerca, tu boca es una invitación al beso como lo fue en lejanas primaveras? Es que mi desencanto nada puede contra mi condició...
TEMA II
Toni García Arias
Siempre he sido débil, inútil para descifrar el mundo, para mantener creencias que me tuviesen en pie, firme frente al viento. A veces dudo, y suelo cometer la locura de creerme sólo si tú me nombras, como si tu voz fuese el sol y yo la niebla. Tan solo eso me bastaría para creerme; introducirme en tus noches, observar...
Voz
Pablo Neruda
Escribiendo estas odas en este año mil novecientos cincuenta y cinco, desplegando y tañendo mi lira obligatoria y rumorosa sé lo que soy y adonde va mi canto. Comprendo que el comprador de mitos y misterios entre en mi casa de odas, hecha con adobe y madera, y odie los utencilios, los retratos de padre y madre y patri...
La casa de las odas
Alfredo Lavergne
Ni salir Ni entrar Estar En una población cautiva por la melancolía O en el conglomerado prisionero de la desconfianza O en la cronología de la comunidad que toca los Cielos O en el dinamismo de la masa de animales molidos O en el país de la fiera que controla esta historia O en pragmatismo antipoético de mi odio. ...
Retrovisor II
Santiago Montobbio
Besitos y mordisquitos en las orejitas era lo que escribíamos al final de unas postales no tan obscenas como horteras, también en los hociquitos y Viva el Mejillón Peludo cuando las enviábamos a niñas adorablemente estúpidas y Gola Pola Amapola qué tal las misiones en Angola o de mayor yo también quiero ser cura si iba...
Catálogo de antigüedades
Miguel de Cervantes y Saavedra
Rompí, corté, abollé, y dije e hice más que en el orbe caballero andante; fui diestro, fui valiente y arrogante, mil agravios vengué, cien mil deshice. Hazañas di a la fama que eternice; fui comedido y regalado amante; fue enano para mí todo gigante, y al duelo en cualquier punto satisfice. Tuve a mis pies postrada...
DON BELIANÍS DE GRECIA
Alejandra Pizarnik
Afuera hay sol. No es más que un sol pero los hombres lo miran y después cantan. Yo no sé del sol. Yo sé la melodía del ángel y el sermón caliente del último viento. Sé gritar hasta el alba cuando la muerte se posa desnuda en mi sombra. Yo lloro debajo de mi nombre. Yo agito pañuelos en la noche y barcos sedientos ...
LA JAULA
Vicente García
Cuando no queda tiempo, Cuando por la memoria va cayendo la lluvia del 80, Cuando la soledad parte mi vida en la niñez, la adolescencia, ahora, Cuando es inevitable que la nieve bloquee los caminos En los helados páramos del tiempo, Cuando el sol ilumina los rincones, Cuando a los quince escribo tres poemas vacíos que...
Poética
José de Espronceda
Fresca, lozana, pura y olorosa, gala y adorno del pensil florido, gallarda puesta sobre el ramo erguido, fragancia esparce la naciente rosa. Mas si el ardiente sol lumbre enojosa vibra, del can en llamas encendido, el dulce aroma y el color perdido, sus hojas lleva el aura presurosa. Así brilló un momento mi vent...
SONETO
Vicente Gerbasi
A veces caigo en mí, como viniendo de ti, y me recojo en una tristeza inmóvil, como una bandera que ha olvidado el viento. Por mis sentidos pasan ángeles del crepúsculo y lentos me aprisionan los círculos nocturnos. Venimos de la noche y hacia la noche vamos. Escucha. Yo te llamo desde un reloj de piedra, donde caen ...
CANTO V
Gustavo Adolfo Bécquer
Te vi un punto y, flotando ante mis ojos, la imagen de tus ojos se quedó, como la mancha oscura orlada en fuego que flota y ciega si se mira al sol. Adondequiera que la vista clavo, torno a ver las pupilas llamear; mas no te encuentro a ti, que es tu mirada, unos ojos, los tuyos, nada más. De mi alcoba en el á...
Rima XIV
José Asunción Silva
El pobre Juan de Dios, tras de los éxtasis del amor de Aniceta, fue infeliz. Pasó tres meses de amarguras graves, y, tras lento sufrir, se curó con copaiba y con las cápsulas de Sándalo Midy. Enamorado luego de la histérica Luisa, rubia sentimental, se enflaqueció, se fue poniendo...
CÁPSULAS
Luis Álvarez Piner
EN lo alto, el cristal, invisible, perfecto donde hasta el sol se equivoca y tropieza. Y la mano de plinto le sirve. Por la mano se acerca la tierra hecha sueño de hombre a través de la sangre vivida. y revienta en la espuma con que ahora brindamos: La pleamar, el final de la oscura marea. Encontrar superficie, salir....
La copa de mallarmé
Víctor Jiménez
Donde hoy una ventana, hubo ayer una puerta de par en par abierta al sol de la mañana. Donde hubo una campana tocando a vida cierta, hoy sólo se despierta mi pena y se desgrana. Ansiar tanto el encuentro. Correr sin que se acabe. Llegar bajo la luna. Y está mi infancia dentro. Y he perdido la llave. Y no hay p...
San Bernardo 10
Juan Ramón Jiménez
Siempre yo penetrándote, pero tú siempre virgen, sombra; como aquel día en que primero vine llamando a tu secreto, cargado de afán libre. ¡Virgen oscura y plena, pasada de hondos iris que apenas se ven; toda negra, con las sublimes estrellas, que no llegan (arriba) a descubrirte!
ANTE LA SOMBRA VIRGEN
Pablo Neruda
Cerca del rumoroso cereal, de las olas del viento en las avenas, el olivo de volumen plateado, severo en su linaje, en su torcido corazón terrestre; las gráciles olivas pulidas por los dedos que hicieron la paloma y el caracol marino: verdes, innumerables, purísimos pezones de la naturaleza, y allí en los secos oliva...
Oda al aceite
Alfonsina Storni
Se me va de los dedos la caricia sin causa, se me va de los dedos... En el viento, al pasar, la caricia que vaga sin destino ni objeto, la caricia perdida ¿quién la recogerá? Pude amar esta noche con piedad infinita, pude amar al primero que acertara a llegar. Nadie llega. Están solos los floridos senderos. La ...
La caricia perdida
Federico García Lorca
Su luna de pergamino Preciosa tocando viene por un anfibio sendero de cristales y laureles. El silencio sin estrellas, huyendo del sonsonete, cae donde el mar bate y canta su noche llena de peces. En los picos de la sierra los carabineros duermen guardando las blancas torres donde viven los ingleses. Y los...
Preciosa y el aire
Luis de Góngora
Vive en este volumen el que yace En aquel mármol, Rey siempre glorioso; Sus cenizas allí tienen reposo, Y dellas hoy él mismo aquí renace. Con vuestra pluma vuela, y ella os hace, Culto Cabrera, en nuestra edad famoso; Con las suyas le hacéis victorïoso Del Francés, Belga, Lusitano, Trace. Plumas de un Fénix tal, y...
PARA EL PRINCIPIO DE LA HISTORIA DEL SEÑOR REY DON FELIPE II
Pedro Calderón de la Barca
SEGISMUNDO ¡Ay mísero de mí, y ay, infelice! ROSAURA ¡Qué triste voz escucho! Con nuevas penas y tormentos lucho. CLARÍN Yo con nuevos temores. ROSAURA ¡Clarín! CLARÍN ¡Señora! ROSAURA Huygamos los rigores desta encantada torre. CLARÍN ...
LA VIDA ES SUEÑO - JORNADA I - ESCENA II
José Ángel Valente
Por encima del agua helada el patito se resbalaba. Por encima del agua dura, el patito de la laguna. Por encima del agua fría, el patito silba que silba. Silba que silba se resbalaba y en vez de llorar silbaba.
PATO DE INVIERNO
Jorge Guillén
6 Cuanto nosotros somos y tenemos Forma un curso que va a su desenlace: La pérdida total. No es un fracaso. Es el término justo de una Historia, Historia sabiamente organizada. Si naces, morirás. ¿De qué te quejas? Sean los dioses, ellos, inmortales. Natural...
FUERA DEL MUNDO
José Antonio Labordeta
de Vicente Cazcarra Hoy he visto a tus padres, cuando volvía a casa. Él me miró en silencio, con los ojos perdidos del hombre que trabaja, día y noche, en los trenes. Ella, tu madre, me anunció tus treinta años –igual que yo- cumplidos, y tu hermana tenía ardor y rabia en las palabras. Repetimos la historia, tu silen...
Sexto recuerdo
Baltasar del Alcázar
No siento yo, dulcísima María, con no veros dolor, porque deseo y amor os representan, y así os veo y está en vos gozando el alma mía. En mí juego con vos con osadía y gozo por verdad lo que no creo, y en este libre estado que poseo no hallo quien me turbe el alegría. Pero buscan mis ojos su derecho y aléganme con ...
No siento yo, dulcísima María
Luis Alberto de Cuenca
Silencio de barreras coralinas en el Fort du Rocher Escasea el bucán en los depósitos de la Cofradía. Venías de los Mabinogion. You lov'd me like a mist junto a los pumas de la noche. Entre el estruendo de las baterías españolas. El látigo del ron en la garganta. La vergonzosa fuga del enemigo. El fin de un gobern...
MAROONED
Luis Cernuda
Así como en la roca nunca vemos La clara flor abrirse, Entre un pueblo hosco y duro No brilla hermosamente El fresco y alto ornato de la vida. Por esto te mataron, porque eras Verdor en nuestra tierra árida Y azul en nuestro oscuro aire. Leve es la parte de la vida Que como dioses rescatan los poetas. El odi...
A un poeta muerto
Luis Cañizal de la Fuente
La hora todavía se dejaba tocar en la cabeza. Qué descanso: estar vivo era seguir durmiendo.
LA HORA TODAVÍA
Gonzalo Rojas
A José Lezama Lima (1910-1976) Respiras por palabras diez mil veces al día, juras por el amor y le hermosura y diez mil veces purificas tus pulmones mordiendo el soplo de la ráfaga extranjera, pero todo es en vano, la muerte, el paladar, el pájaro verbal que vuela de tu lengua.
Y NACER ES AQUÍ UNA FIESTA INNOMBRABLE
Carlos Bousoño
A Carmen Braga Desde aquí yo contemplo, tendido, sin memoria el campo. Piedra y campo, y cielo, y lejanía. Mis ojos miran montes donde sembró la historia el dulce sueño amargo que sueñan todavía. Pero el amor fundido en piedra, día a día; pero el amor mezclado con monte, o con escoria, es duradero y te amo, oh patr...
ESPAÑA EN EL SUEÑO
Juan Ramón Mansilla
Viento, viento de nuevo en la tarde de octubre. Mirando la calle pensaba en la muerte. La muerte y él. Dos trazos paralelos que no habrían de cruzarse ni en el más improbable infinito. Los fármacos, la fiebre, la tos. La ventisca, la hojarasca. Las convulsiones de fuera y las de dentro. Señales de vida tan ciertas c...
Almendras amargas
Teresa Domingo Català
Dormir en ti, desnuda de abalorios, amada por la calma de tus horas, en tus ciénagas, en tus ciegos páramos, con los ojos de sístole y penumbra que arrancan alaridos al invierno. Dormir en ti; los pájaros nocturnos se enamoran de besos y cuarteles donde reposar del vuelo, del fin del nido y del estrago, y el helecho g...
Dormir en ti
Juan del Encina
No te tardes que me muero, carcelero, no te tardes que me muero. Apresura tu venida porque no pierda la vida, que la fe no está perdida, carcelero, no te tardes que me muero. Bien sabes que la tardança trae gran desconfiança; ven y cumple mi esperança, carcelero, no te tardes que me muero. Sácame desta cad...
No te tardes que me muero
Alfredo Lavergne
Sin el prodigio deseo de mi vena Sin la cualidad del ópalo Sin la terapia que divide el don Sin el pretendido purismo Sin contar que amo mis manos Sin denunciar que el hombre nos castiga O que anoche escribí pateando una tapa. Que no era primavera Que no había luna Y que me he encontrado con la forma y el tema Que na...
Arte poética
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Un signo tuyo busco en todas las otras, en el brusco, ondulante río de las mujeres, trenzas, ojos apenas sumergidos, pies claros que resbalan navegando en la espuma. De pronto me parece que diviso tus uñas oblongas, fugitivas, sobrinas de un cerezo, y otra vez es tu pelo que pasa y me parece...
Cien sonetos de amor
Paz Díez Taboada
¿Quién eres tú, Boliche, que con azules lágrimas me asaltas en la hora del olvido obstinado? De tu postal, al dorso, las palmeras se cuelgan como arañas sombrías en un cielo azul-acre, rodeando, acechantes, al cenachero enclenque -garabato de bronce sobre el Mediterráneo-. Aún puedo recordar la vieja cantilena. En...
Boliche
Mario Meléndez
Qué debo hacer para cantar si a veces se me pierde el grillo que llevo adentro se me desprende la campana el timbre, el ave y sólo me queda el latido de algún jilguero en la memoria luchando por desatar su melodía sobre las alas del abecedario Y cuando encuentro al fin mi flauta en un estanque del tiempo se me oscure...
Qué debo hacer para cantar
Víctor Jiménez
(Gaspar Melchor de Jovellanos, por Francisco de Goya) Como un lento, oscuro, inmenso mar que anega el corazón, crece mi desolación hoy, más cuanto más lo pienso. Tan débil, tan indefenso me hallo ante la soledad, la responsabilidad, los ataques, las intrigas... Y carcomidas mis vigas por la pobreza y la edad. Y la som...
El cuadro
Rubén Darío
Junto al negro palacio del rey de la isla de Hierro ?(¡Oh, cruel, horrible, destierro!)? ¿Cómo es que tú, hermana armoniosa, haces cantar al cielo gris, tu pajarera de ruiseñores, tu formidable caja musical? ¿No te entristece recordar la primavera en que oíste a un pájaro divino y tornasol en el país del sol? En e...
El país del sol
Ramón López Velarde
Por débil y pequeña, oh flor de paraíso, cabías en el vértice del corazón en fiesta que te quiso. Salíamos al campo y tu cuerpo minúsculo se destacaba airoso en la grana y el oro del crepúsculo. ¡Oh noches enlunadas oh provinciana orquesta, oh, tu alma piadosa! ¡Oh mi incansable corazón en fiesta! Y una noche mori...
MUERTA
José Asunción Silva
La luz vaga... opaco el día, la llovizna cae y moja con sus hilos penetrantes la ciudad desierta y fría. Por el aire tenebroso ignorada mano arroja un oscuro velo opaco de letal melancolía, y no hay nadie que, en lo íntimo, no se aquiete y se recoja al mirar las nieblas grises de la atmósfera sombrí...
DÍA DE DIFUNTOS
Pablo Neruda
Los jóvenes homosexuales y las muchachas amorosas, y las largas viudas que sufren el delirante insomnio, y las jóvenes señoras preñadas hace treinta horas, y los roncos gatos que cruzan mi jardín en tinieblas, como un collar de palpitantes ostras sexuales rodean mi residencia solitaria, como enemigos establecidos contr...
Caballero solo
José Luis Piquero
X, el más implacable cazador de autógrafos de Asturias, siempre acechante ante cualquier popular, famoso o importante que aterrice en nuestra región, consiguió cobrarse varias piezas en la fiesta de... (Leído en la prensa) Vestido con mal gusto y ese aspecto de perro triste, eres mi pesadilla y también una incógnita....
Cazador de autógrafos
Amado Nervo
¿Adónde fuiste, Amor; adónde fuiste? Se extinguió del poniente el manso fuego, y tú que me decías: «hasta luego, volveré por la noche»... ¡no volviste! ¿En qué zarzas tu pie divino heriste? ¿Qué muro cruel te ensordeció a mi ruego? ¿Qué nieve supo congelar tu apego y a tu memoria hurtar mi imagen triste? ...Am...
El celaje
Gonzalo Rojas
En cuanto a la imaginación de las piedras casi todo lo de carácter copioso es poco fidedigno: de lejos sin discusión su preñez animal es otra, coetáneas de las altísimas no vienen de las estrellas, su naturaleza no es alquímica sino música, pocas son palomas, casi todas son bailarinas, de ahí su encanto; por desfigur...
EN CUANTO A LA IMAGINACIÓN DE LAS PIEDRAS
Gabriela Mistral
Este largo cansancio se hará mayor un día y el alma dirá al cuerpo que no quiere seguir arrastrando su masa por la rosada vía por donde van los hombres, contentos de vivir... Sentirás que a tu lado cavan briosamente, que otra dormida llega a la quieta ciudad. Esperaré que me hayan cubierto totalmente... ¡y después hab...
Este largo cansancio
Pablo Neruda
AY la mentira que vivimos fue el pan nuestro de cada día. Señores del siglo veintiuno, es necesario que se sepa lo que nosotros no supimos, que se vea el contra y el por, porque no lo vimos nosotros, y que no coma nadie más el alimento mentiroso que en nuestro tiempo nos nutría. Fue el siglo comunicativo de las incomu...
Sepan lo sepan lo sepan
Jaime Sabines
Todos te desean pero ninguno te ama. Nadie puede quererte, serpiente, porque no tienes amor, porque estás seca como la paja seca y no das fruto. Tienes el alma como la piel de los viejos. Resígnate. No puedes hacer más sino encender las manos de los hombres y seducirlos con las promesas de tu cuerpo. Alégrate. En esa ...
Casida de la tentadora
Francisco Álvarez
Quisiera ser tu propio pensamiento, la inseparable sombra que te siga si no ya como amante, como amiga, en sol, en luna, en luz de apartamento. Quisiera ser el vaho de tu aliento, la inquietud afectiva que te intriga, de tu edificio columnata y viga, de tus heridas oloroso ungüento. Tanto quiero ser tuya, hacerte m...
EN TI
Pablo Neruda
Aunque los pasos toquen mil años este sitio, no borrarán la sangre de los que aquí cayeron. Y no se extinguirá la hora en que caísteis, aunque miles de voces crucen este silencio. La lluvia empapará las piedras de la plaza, pero no apagará vuestros nombres de fuego. Mil noches caerán con sus alas oscuras, sin destrui...
Siempre
Infantiles
La pata desplumada, cua, cua, cua, como es patosa, cua, cua, cua, ha metido la pata, cua, cua, cua, en una poza. -¡Grua!, ¡grua!, ¡grua! En la poza había un Cerdito vivito y guarreando, con el barro de la poza, el cerdito jugando. El cerdito le dijo: -Saca la pata, pata hermosa. Y la pata patera le dio una rosa. Por ...
La pata mete la pata
Antonio Fernández Lera
Muevo los brazos en el aire frío como un cuerpo de paja pintarrajeado Prendedme fuego Muevo los labios Vosotros Eh Vosotros Prendedme fuego Pero no se oye Vosotros Eh Vosotros Prendedme fuego Pero no se oye Muevo los brazos Y me dejo llevar por la furia del viento que arrastra tierra y hojarasca Muevo los brazos El agu...
El perro de la muerte
César Vallejo
La noche es una copa de mal. Un silbo agudo del guardia la atraviesa, cual vibrante alfiler. Oye, tú, mujerzuela, ¿cómo, si ya te fuiste, la onda aún es negra y me hace aún arder? La tierra tiene bordes de féretro en la sombra. Oye, tú, mujerzuela, no vayas a volver. Mi carne nada, nada en la copa de sombra que me hac...
La copa negra
Miguel de Unamuno
Rosa de nube de carne Ofelia de Dinamarca, tu mirada, sueñe o duerma, es de Esfinge la mirada. En el azul del abismo de tus niñas - todo o nada, ?ser o no ser?-, ¿es espuma o poso de vida tu alma? No te vayas monja, espérame cantando viejas baladas, suéñame mientras te sueño, brízame la hora que falta. Y si los sueños...
Ofelia de Dinamarca
Federico García Lorca
El río Guadalquivir va entre naranjos y olivos. Los dos ríos de Granada bajan de la nieve al trigo. ¡Ay, amor que se fue y no vino! El río Guadalquivir tiene las barbas granates. Los dos ríos de Granada uno llanto y otro sangre. ¡Ay, amor que se fue por el aire! Para los barcos de vela, Sevilla tiene un c...
Baladilla de los tres ríos
Pedro Salinas
Hoy son las manos la memoria. El alma no se acuerda, está dolida de tanto recordar. Pero en las manos queda el recuerdo de lo que han tenido. Recuerdo de una piedra que hubo junto a un arroyo y que cogimos distraídamente sin darnos cuenta de nuestra ventura. Pero su peso áspero, sentir nos hace que por fin cogimos e...
LA MEMORIA EN LAS MANOS
Julio Flórez Roa
¿Ves ese roble que abatir no pudo ayer el huracán que asoló el monte y que finge en el monte un alto y rudo centinela que mira el horizonte? El rayo apenas lo agrietó; sereno sobre su vieja alfombra de hojarasca se yergue aún como retando al trueno que la furia azuzó de la borrasca. Se tú como ese roble: que la her...
A MI HIJO, LEÓN JULIO
Mario Benedetti
Qual è l'incarnato dell`onda? Valerio Magrelli ¿Qué es en definitiva el mar? ¿por qué seduce? ¿por qué tienta? suele invadirnos como un dogma y nos obliga a ser orilla nadar es una forma de abrazarlo de pedirle otra vez revelaciones pero los golpes de agua no son magia hay olas tenebrosas que anegan la osadía y nebli...
El mar
Amado Nervo
Yo ya me despedía.... y palpitante cerca mi labio de tus labios rojos, «Hasta mañana», susurraste; yo te miré a los ojos un instante y tú cerraste sin pensar los ojos y te di el primer beso: alcé la frente iluminado por mi dicha cierta. Salí a la calle alborozadamente mientras tu te asomabas a la puerta mirándome ence...
El primer beso
Francisco de Medrano
A LAS RUINAS DE ITÁLICA, QUE AHORAN LLAMAN SEVILLA LA VIEJA, JUNTO DE LAS QUALES ESTÁ SU EREDAMIENTO MIRARBUENO Estos de pan llevar campos ahora, fueron un tiempo Itálica. Este llano fue templo. Aquí a Teodosio, allí a Trajano puso estatuas su patria vençedora. En este çerco fueron Lamia y Flora llama y admir...
SONETO XXVI
María Eugenia Caseiro
Mirar desde la altura de un padrenuestro las azoteas envueltas en la niebla, los amores furtivos, las peleas de vecinos y las cabezas de los paseantes, es un oficio que se pierde en los balcones de las viejas usureras y escurridizas como lentejas en días de hambre. No hay nada como ir en pos de la puerta deseada sobre ...
Un nuevo oficio
Luis de Góngora
Esta en forma elegante, oh peregrino, De pórfido luciente dura llave El pincel niega al mundo más süave, Que dio espíritu a leño, vida a lino. Su nombre, aun de mayor aliento dino Que en los clarines de la Fama cabe, El campo ilustra de ese mármol grave. Venérale, y prosigue tu camino. Yace el Griego. Heredó Natura...
INSCRIPCIÓN PARA EL SEPULCRO DE DOMÍNICO GRECO
Francisco de Quevedo
Lo que me quita en fuego, me da en nieve La mano que tus ojos me recata; Y no es menos rigor con el que mata, Ni menos llamas su blancura mueve. La vista frescos los incendios bebe, Y volcán por las venas los dilata; Con miedo atento a la blancura trata El pecho amante, que la siente aleve. Si de tus ojos el a...
A Aminta, que se cubrió los ojos con la mano
Luis de Góngora
Sacro pastor de pueblos, que en florida Edad, pastor, gobiernas tu ganado, Más con el silbo que con el cayado Y más que con el silbo con la vida; Canten otros tu casa esclarecida, Mas tu Palacio, con razón sagrado, Cante Apolo de rayos coronado, No humilde Musa de laurel ceñida. Tienda es gloriosa, donde en lechos ...
A DON SANCHO DÁVILA
Ángeles Carbajal
Hoy de nuevo he buscado la mesa de un café para leer, para escribir este poema, para no entender lo que no entiendo, para imaginarte como tantas veces, en la penumbra de las horas lentas, entre las páginas de un libro y otro libro, paseando bajo la lluvia, en los museos de Viena, de París, de Roma... en el amarillo tos...
Lope de Vega
Sulca del mar de Amor las rubias ondas, barco de Barcelona, y por los bellos lazos navega altivo, aunque por ellos tal vez te muestres y tal vez te escondas. Ya no flechas, Amor, doradas ondas teje de sus espléndidos cabellos; tú con los dientes no le quites dellos para que a tanta dicha correspondas. Desenvuelve l...
A UN PEINE QUE NO SABÍA EL POETA
Andrés Bello
¿Qué son las fuentes en que el oro brilla, y el mármol de colores, a par del Nilo, y de esta verde orilla esmaltada de flores? No es tan grato el incienso que consume en el altar la llama, como entre los aromos el perfume que el céfiro derrama. Ni en el festín real me gozo tanto, como en oír la orquesta alada, que, e...
A Moisés
Melchor de Palau
A mi profesor el distinguido ingeniero ROGELIO DE INCHAURRANDIETA ODA Ábreme, Tierra, las profundas hojas que muestran de tu vida los afanes, y, nuevamente, las antorchas rojas enciende de tus hórridos volcanes; que, a su luz, quiero recorrer tu historia, cantar tus hechos, ensalzar tu gloria. ¡Cuántos siglos y sig...
A la geología
cristianos
(Zaida C. de Ramón)JESUS dice en su Palabra un dicho muy acertado: "Yo soy el Pan de la vida, cree en mí y serás saciado." Como fuente de agua viva que siempre estará saltando es el agua que Yo doy, " Pruébala, te la estoy dando" Si tienes sed, ven y bebe, dijo JESUS dando un paso Si crees en mi Palabra nunca ...
Has triunfado (Zaida C. de Ramón)
Pablo Neruda
DE tantos hombres que soy, que somos, no puedo encontrar a ninguno: se me pierden bajo la ropa, se fueron a otra ciudad. Cuando todo está preparado para mostrarme inteligente el tonto que llevo escondido se toma la palabra en mi boca. Otras veces me duermo en medio de la sociedad distinguida y cuando busco en mí al v...
Muchos somos
Genaro Ortega Gutiérrez
Pocas cosas más elocuentes que los silencios de las gárgolas, cuando las noticias meteorológicas confirman una tendencia imparable de fatuos relámpagos, si flamean las rodillas y la lengua demanda peces, pues no es extraño que sean otros labios cercanos quienes cultiven la semilla robada a la noche, su madurez preinsta...
Azul en el ombligo
Federico García Lorca
Con todo el yeso de los malos campos eras junco de amor, jazmín mojado. Con sur y llama de los malos cielos eras rumor de nieve por mi pecho. Cielos y campos anudaban cadenas en mis manos. Campos y cielos azotaban las llagas de mi cuerpo.
Gacela del amor maravilloso
Blas de Otero
Un mundo como un árbol desgajado. Una generación desarraigada. Unos hombres sin más destino que apuntalar las ruinas. Romper el mar en el mar, como un himen inmenso, mecen los árboles el silencio verde, las estrellas crepitan, yo las oigo. Sólo el hombre está solo. Es que s...
LA TIERRA