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Juan Ramón Mansilla
Será un día cualquiera, vacío como la habitación que amanece vacía, y las cortinas velarán el cielo limpio del alba. En las calles, otra vez, como hace tiempo, seremos unos desconocidos. Unos que la vida juntó en la vida como a viajeros que comparten vino y posada antes de proseguir su ruta. Si volvemos a encontrarno...
Después
Juan de Arguijo
Castiga el cielo a Tántalo inhumano, que en impia mesa su rigor provoca, medir queriendo en competencia Ioca saber divino con engaño humano. Agua en las aguas busca, y con la mano el árbol fugitivo casi toca; huye el copioso Erídano a su boca y en vez de fruta aprieta el aire vano. Tú, qu'espantado de su pena admir...
LA AVARICIA
Francisco de Aldana
Mientras estáis allá con tierno celo, de oro, de seda y púrpura cubriendo el de vuestra alma vil terrestre velo, sayo de hierro acá yo estoy vistiendo, cota de acero, arnés, yelmo luciente, que un claro espejo al sol voy pareciendo. Mientras andáis allá lascivamente con flores de azahar, con agua clara los...
POCOS TERCETOS ESCRITOS A UN AMIGO
Mario Benedetti
Ya nadie graba en las paredes en los troncos Luis y María Raquel y Carlos Marta y Alfonso junto a dos corazones enlazados hora las parejas leen esas vetustas incomodas ternuras en las paredes en los troncos y comentan que años antes de separarse para siempre.
Il coure
Mario Benedetti
Hoy me hicieron un test/ el decisivo tengo alergia a la nuez al humo al polvo a la estremecedora belleza de la iguana y al concierto de piano de rachmáninof a las bruscas galernas de noviembre y al importuno celo de los oportunistas a la oculta violencia de los conciliadores al papamóvil y a las pompas fúnebres hoy me...
Test
Juan Ramón Jiménez
Tarde última y serena, corta como una vida, fin de todo lo amado ¡yo quiero ser eterno! (Atravesando hojas, el sol ya cobre viene a herirme el corazón. ¡Yo quiero ser eterno!) Belleza que yo he visto ¡no te borres ya nunca! Porque seas eterna ¡yo quiero ser eterno!
MI SITIO
Luis de Góngora
Camina mi pensión con pies de plomo, El mío, como dicen, en la huesa; A ojos yo cerrados, tenue o gruesa, Por dar más luz al mediodía la tomo. Merced de la tijera a punta o lomo Nos conhorta aun de murtas una mesa; Ollai la mejor voz es portuguesa, Y la mejor ciudad de Francia, Como. No más, no, borceguí; mi chimen...
DILATÁNDOSE UNA PENSIÓN QUE PRETENDÍA
Oscar Acosta
Sobre mi pecho abatido por los golpes está tu estrella tibia, dolorosamente azul, diríase un cielo toda ella. No quiebra el agua su perfecta dulzura, su sencillez es transparente y tiene el uniforme brillo de la lluvia alta. Déjame este lucero, este cuerpo celeste sembrando sobre mi pecho lleno de golpes, estás ya ta...
LA ESTRELLA
Santiago Montobbio
Haber escrito tan en la sombra como para que quieta sangre sea la que duerma una obra; haber escrito la sombra o haberla sido, desde sus clausuradas ventanas haber dicho adiós las mismas veces que huérfana es la tierra, vanamente haber hincado en el papel silencios que resultaron al fin no ser llaves maestras y que des...
los trabajos y los días
Leopoldo María Panero
A Claudio Rodríguez, recordando el día en que, con un cigarrillo temblándole en los labios, me dijo, en el Drugstore de Fuencarral, «a esta gente hay que ganarla». Aun cuando tejí mi armadura de acero el terror en mis ojos muertos. Aun cuando con mano blanca y nula hice de silencio tus orines y la nieve cae aún sobr...
A CLAUDIO RODRÍGUEZ
cristianos
(Zaida C. de Ramón)Se oia un murmullo suave; me acerqué para escuchar ¡Cuán grande fue mi sorpresa al ver las flores hablar! Observé que se miraban, comparándose tristemente no podían comprender, ¿por qué eran diferentes? Con llanto desconsolado oi la rosa que decía: Yo no sé por qué razón tengo que tener espina...
Quiero ser lo que querías (Zaida C. de Ramón)
Luis Benítez
Y allí estabas, viva, venías de los candentes países que no recuerda nadie sino en el ultimo minuto, al inicio del tiempo estabas entre la sangre y la luz como una llorosa perla entre raíces, allí estabas luego de la larga agonía entre dos respiraciones, luego del largo túnel y el sueño donde eras una sola Humanidad, ¿...
Infancia de la maravillosa
Pablo Neruda
Compañeros, enterradme en Isla Negra, frente al mar que conozco, a cada área rugosa de piedras y de olas que mis ojos perdidos no volverán a ver. Cada día de océano me trajo niebla o puros derrumbes de turquesa, o simple extensión, agua rectilínea, invariable, lo que pedí, el espacio que de...
Disposiciones
Alfredo Lavergne
Un poco de fiebre en la quinta vértebra. Tal vez esta línea imaginaria cercana a las desordenadoras, o el azur egostático por esos latidos anónimos o la terapia de vivir sin Dios por una la lectura en el Café. Hoy se hacen escuchar con sigiloso ritmo Hoy están descascarándose los maceteros y los turistas tras la cata...
En nombre de la poesía
Ramón López Velarde
El alma llena de recogimiento, mudos los labios, me detengo en cada lugar de tu mansión, ensimismada cual si la fatigase un pensamiento. El naranjo medita. En el momento en que estoy en tu alcoba, la almohada me dice que en la noche prolongada tu rostro tibio la dará contento. Honda es la paz... Pero la angustia cr...
EN TU CASA DESIERTA
José María Hinojosa
Sobre la tierra, cae la simiente, que lleva en su cuerpo, el germen de la vida, latente. La tierra se mueve. En el ovario de Dánae ardiente, Zeus, deposita el semen, que transforma el grano en verde. Y la tierra crece.
SIEMBRA
Lope de Vega
«—¡Ay, amargas soledades de mi bellísima Filis, destierro bien empleado del agravio que la hice! Envejézcanse mis años en estos montes que vistes, que quien sufre como piedra es bien que en piedras habite. ¡Ay horas tristes, cuán diferente estoy del que me vistes! ¡Con cuánta razón os lloro, pensamientos juveniles...
Ay, amargas soledades
Melchor de Palau
A Sebastián Elcano ODA ¿Qué insólita derrota a seguir va la temeraria flota que se apercibe a abandonar velera ç de Sanlúcar la plácida ribera? ¿Acaso quiere España, que otro dominio en apartada zona para ella el sol—ya sin descanso—alumbre? ¿No teme que, añadiendo a su corona preciada joya de región extraña, se rin...
La primera vuelta al mundo
Delfina Acosta
a Giovanna Pertile, hada que lleva mi sangre. Yo fui a nacer y el mundo enloqueció: atardecer de mares y naufragios. Las aves antes de alcanzar altura caían en un bosque embalsamado. Un elefante triste en rojo circo brillaba en tantos ojos agrandados del público contento. ¡Cuánto éxito! Con sólo tropezarse los enanos...
Circo
Jesús Hilario Tundidor
Vine a nacer con olas y tornado de sangre-españa fraternal y mía. Crecí en el miedo. Ahora, todavía recuerdo el mar aquél que yo he heredado. Toda mi suerte ha sido mi pecado mayor y noble: la melancolía, junto a una profesión, que no quería y cien poemas que os he entregado. Tuve a la tierra así de ...
PASIONO
Ángeles Carbajal
Todavía recuerdo tu mirada fija y no 1a entiendo, ni sé qué decir de aquella primavera sitiada por los besos. A ti y a mí nos debe carta un sueño de orillas rotas y una nube descubierta en la travesía infinita del olvido. Todas las ciudades tienen semáforos que se abren y se cierran; son pequeños paréntesis del rojo ...
En la historia del fracaso siempre hay una carta que nunca llega
Leopoldo Lugones
Señor Arcadio, hoy es la fiesta, Es la fiesta del Carnaval. Estalla al sol como una orquesta Toda su cháchara jovial. Lindos están el mar y el cielo; Fermentan sátira y tonel; La mosca azul detiene el vuelo En tu saliva de hidromiel. Traza mi castañuela intrusa Un loco vals sobre el tapiz, Y mi ligero pie de musa U...
DE LA MUSA AL ACADÉMICO
Federico García Lorca
En la mitad del barranco las navajas de Albacete, bellas de sangre contraria, relucen como los peces. Una dura luz de naipe recorta en el agrio verde, caballos enfurecidos y perfiles de jinetes. En la copa de un olivo lloran dos viejas mujeres. El toro de la reyerta se sube por las paredes. Ángeles negros ...
Reyerta
Mario Benedetti
Podés querer el alba cuando quieras he conservado intacto tu paisaje podés querer el alba cuando ames venir a reclamarte como eras aunque ya no seas vos aunque mi amor te espere quemándose en tu azar y tu sueño sea eso y mucho más esta noche otra noche aquí estarás y cuando gima el tiempo giratorio en esta paz ahora di...
Saberte aquí
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Amor mío, si muero y tú no mueres, no demos al dolor más territorio: amor mío, si mueres y no muero, no hay extensión como la que vivimos. Polvo en el trigo, arena en las arenas el tiempo, el agua errante, el viento vago nos llevó como grano navegante. Pudimos no encontrarnos en el tiempo. ...
Cien sonetos de amor
Ángeles Carbajal
Tu carta se quedó inacabada en el último renglón de la melancolía. Llueve. La habitación, casi a oscuras, es una burbuja. Detrás de los cristales un cielo impetuoso golpea lo que debiera deshojar; verdes ramas que hubieran debido ser nuestras y son de la tempestad y de la lejanía. Crece la humedad entre las piedras d...
Tarde de julio
Pablo Neruda
PERO volvieron. (Pedro se llamaba.) Valdivia, el capitán intruso, cortó mi tierra con la espada entre ladrones: "Esto es tuyo, esto es tuyo, Valdés, Montero, esto es tuyo, Inés, este sitio es el cabildo". Dividieron mi patria como si fuera un asno muerto. "Llévate este trozo de luna y arbole...
Valdivia (1544)
William Shakespeare
Derrochador de encanto, ¿por qué gastas en ti mismo tu herencia de hermosura? Naturaleza presta y no regala, y, generosa, presta al generoso. Luego, bello egoísta, ¿por qué abusas de lo que se te dio para que dieras? Avaro sin provecho, ¿por qué empleas suma tan grande, si vivir no logras? Al comerciar así sólo conti...
Derrochador de encanto
Antonio Fernández Lera
Siento tu aroma, íntegramente, desde los pies a la cabeza, y sé que cuando llegue hasta tu cuello desharé tu lazo con los dientes y morderé tu oreja y arrancaré la flor que llevas puesta y extenderé tu pelo sobre la almohada, respiraré otra vez toda tu piel desnuda, me detendré en tus pechos y pasearé despacio por tu c...
Olimpia
María Eugenia Caseiro
Cuando pongo el dedo en el gatillo el agua se detiene olvido responder tantas preguntas el gallo se desprende del reloj se saltan todos los muelles del piano y la voz se dispara de gargantas.
Disparo
Delfina Acosta
Culpable soy. Si solamente atiendo a mi engañoso antojo que no mira, ni ve, ni oye, de las culpas libre estoy. Yo me aconsejo con la prisa de quien tan sólo divertirse quiere. De tantos sitios salgo con la risa horrible de sentirme sana y bella. Mas hoy subí los muros de la vida y vi que soy culpable de las faltas que...
Las leyes
Teresa Domingo Català
Escucha el rumor del hielo, cómo cierne el alud sobre la noche, cómo embarca el pesar en las astillas quebradas por la rotación del aire. Llega el ángel, y su boca lleva el estigma de la nieve, el miedo de la escarcha y de la aurora. Expande sus alas rompiendo el alquitrán de la marea, como un gran meteoro asesinado....
El naufragio
Vicente García
Lo que han envejecido los poemas Escritos hace años ( tres de ellos Podían ser entonces la razón de la vida Y ahora no los quiere ni el recuerdo ). También nosotros éramos mejores. También los días eran otra cosa... En su rincón perduran las fotos de aquel tiempo Y guardan la verdad de aquella historia. Quizás en el ...
Ubi sunt?
Julia de Burgos
Para Julia de Burgos por Julia de Burgos Será presente en ti tu manantial. Estarás en las ramas del universo entero. Déjame que te cante como cuando eras mía en la llovizna fresca del primer aguacero. Tu mano en semi-luna, en semi-sol y en todo se refugiaba núbil, sobre la mano mía. Porque yo te cuidaba, hermanita s...
Voces para una nota sin paz
Carmen Conde Abellán
Clavan su presencia palpitante sobre un oro cansado de ceniza, pájaros oscuros que se mecen en el dorso del agua estremecida. Silencios sus gargantas amontonan, inertes van las alas en sus flancos. Ni ojos que los miren ni una frente que les piense. Sólo pájaros. La hora está en su fin. Todo se acaba o todo va a em...
CUANDO VA A SER LA NOCHE
Santiago Montobbio
Toda historia es simple y se me olvida. Quizá me fui a tomar café, quizá la amaba y me perdí entre jardines de piernas esmaltadas que fueron juncos trenzados de palabras y después retama que mi lengua de trapo había hecho trizas. Quizá fue el amor, quizá el café, tal vez la noche. El recinto sin madrugadas, con sangre ...
Toda historia
Miguel Hernández
Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, decidme en el alma: ¿quién, quién levantó los olivos? No los levantó la nada, ni el dinero, ni el señor, sino la tierra callada, el trabajo y el sudor. Unidos al agua pura y a los planetas unidos, los tres dieron la hermosura de los troncos retorcidos. Levántate, olivo cano,...
ACEITUNEROS
Francisco de Quevedo
Miré los muros de la Patria mía, Si un tiempo fuertes, ya desmoronados, De la carrera de la edad cansados, Por quien caduca ya su valentía. Salíme al Campo, vi que el Sol bebía Los arroyos del hielo desatados, Y del Monte quejosos los ganados, Que con sombras hurtó su luz al día. Entré en mi Casa; vi que, aman...
Enseña cómo todas las cosas avisan de la muerte
Pablo Neruda
He de llamar aquí como si aquí estuvieran. Hermanos: sabed que nuestra lucha continuará en la tierra. Continuará en la fábrica, en el campo, en la calle, en la salitrera. En el cráter del cobre verde y rojo, en el carbón y su terrible cueva. Estará nuestra lucha en todas partes, y en nuestro corazón, estas banderas qu...
Están aquí
Jaime Sabines
No es nada de tu cuerpo ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, ni ese lugar secreto que los dos conocemos, fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro. No es tu boca -tu boca que es igual que tu sexo-, ni la reunión exacta de tus pechos, ni tu espalda dulcísima y suave, ni tu ombligo en que bebo. Ni son tus mu...
No es nada de tu cuerpo
Hilario Barrero
Hay peligro de bombas y oyen desde la alcoba las sirenas que destrozan la luz en la ventana. Temerosos salen después al parque y sin rozarse se saben abrazados. ¿Dónde irá, se preguntan, el temblor de la luz cuando llenos de sombra no vean la cometa, no oigan las sirenas, no tiemblen al roce de una boca y el p...
Sabotaje
José Santos Chocano
Hace ya diez años que recorro el mundo. ¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho! Quien vive de prisa no vive de veras, quien no echa raíces no puede dar frutos. Ser río que recorre, ser nube que pasa, sin dejar recuerdo ni rastro ninguno, es triste y más triste para qui...
NOSTALGIA
David Escobar Galindo
46 Cuadro impecable: naturaleza muerta, memoria viva. 54 Fórmula mágica respirar el silencio bajo la sábana. 57 Ventana abierta. —Y el aire aún tratando de abrir la puerta. 73 Sólo un instante se encuentra la palabra con su habitante. 212 Mapa de hormigas en la espalda del árbol. ¿Será otra América? 229 Po...
GUIJARROS DE HUMEDAD
Andrés Bello
(Fragmento) Divina poesía, tú, de la soledad habitadora, a consultar tus cantos enseñada con el silencio de la selva umbría; tú, a quien la verde gruta fue morada, y el eco de los montes compañía; tiempo es que dejes ya la culta Europa, que tu nativa rustiquez desama, y dirijas el vuelo adonde te abre el mundo de Coló...
Alocución a la poesía
Federico García Lorca
En la casa blanca, muere la perdición de los hombres. Cien jacas caracolean. Sus jinetes están muertos. Bajo las estremecidas estrellas de los velones, su falda de moaré tiembla entre sus muslos de cobre. Cien jacas caracolean. Sus jinetes están muertos. Largas sombras afiladas vienen del turbio horizonte, ...
Muerte de la petenera
Sor Juana Inés de la Cruz
Al que ingrato me deja, busco amante; al que amante me sigue, dejo ingrata; constante adoro a quien mi amor maltrata; maltrato a quien mi amor busca constante. Al que trato de amor, hallo diamante, y soy diamante al que de amor me trata; triunfante quiero ver al que me mata, y mato al que me quiere ver triunfante. ...
PROSIGUE EL MISMO ASUNTO
Gloria Fuertes
En las noches claras, resuelvo el problema de la soledad del ser. Invito a la luna y con mi sombra somos tres.
EN LAS NOCHES CLARAS
Julio Herrera y Reissig
Entra el viejo Orfeo. Mil notas auroran El aire de ruidos, mil notas confusas; Suspiran las Musas, las Sirenas lloran; Las Sirenas lloran, suspiran las Musas. Misteriosas flautas, que modulan gritos De bacantes ebrias, de hetairas locas, Cantan las canciones de los tristes mitos; de los besos muertos en las regias b...
RECEPCIÓN INSTRUMENTAL DEL GRAN POLÍGLOTO ORFEO
Luis Cernuda
Yo no te conocía, tierra; con los ojos inertes, la mano aleteante, lloré todo ciego bajo tu verde sonrisa, aunque, alentar juvenil, sintiera a veces un tumulto sediento de postrarse, como huracán henchido aquí en el pecho; ignorándote, tierra mía, ignorando tu alentar, huracán o tumulto, idénticos en esta mela...
Los fantasmas del deseo
Ramón López Velarde
Tus otoños me arrullan en coro de quimeras obstinadas; vas en mí cual la venda va en la herida; en bienestar de placidez me embriagas; la luna lugareña va en tus ojos ¡oh blanda que eres entre todas blanda! y no sé todavía qué esperarán de ti mis esperanzas. Si vas dentro de mí, como una inerme doncella por la zona ...
¿QUÉ SERÁ LO QUE ESPERO?
Dina Posada
Caótico preludio quemando voces opacando voluntades a la vez que dos lenguas en pacto remueven hondo combate
BESO III
Gonzalo Rojas
La radiografía acusa animal rítmico, longevo irremediable. Adiós fanfarria y no es que estemos a salvo pasado el peligro del dos mil: el argumento de las células es otro, el espejo es el mismo pero vamos a ver la cara, la nariz, la perversión de la cara, los ojos encaramados ahí. ...
VISA PARA QUÉ
Pablo Neruda
20 poemas de amor y una canción desesperada Hemos perdido aun este crepúsculo. Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas mientras la noche azul caía sobre el mundo. He visto desde mi ventana la fiesta del poniente en los cerros lejanos. A veces como una moneda se encendía un pedazo de sol entre mis manos. Y...
20 poemas de amor y una canción desesperadaPoema 10
Justo Braga
Tienen suerte quienes miran la tragedia desde el cielo. En Colombia un terremoto ha matado a un millón de niños. En otro lugar del planeta, el dictador de turno se pasea entre tinieblas. Hay un gañán en alguna parte que escribe decretos de hambre. Hay un ingeniero que le ha tomado afición a los tálamos y se sube a lo...
Los que tienen suerte
Javier Alvarado
Eres la oscuridad de la sonrisa portando vida con tus siete muertes siete vidas nos dejas como suertes llama de humo en la greda de la brisa. Y no es la soledad, locura pisa; rabo y magia, las fábulas que ensuertes niñas y marionetas cuando sueltes acertijos de loca y nueva risa. Nos bullirá la creación entera y la i...
Sonrisa soneteica al gato de Cheschire
Javier Alvarado
Me pongo a mirar las fotos al fondo Donde se erige el álbum de la nada Mujeres antiguas con vestimentas Que hoy se apolillan en baúles de caoba, Caballeros de sombrero y corbata que van y vienen A una boda que siempre asisten. Los abuelos que se fueron de uno en uno Hasta desperdigar sus genes y la sangre de sus hijos....
El fotoálbum
Luis de Góngora
Nilo no sufre márgenes, ni muros Madrid, oh peregrino, tú que pasas, Que a su menor inundación de casas Ni aun los campos del Tajo están seguros. Émula la verán siglos futuros De Menfis no, que el término le tasas; Del tiempo sí, que sus profundas basas No son en vano pedernales duros. Dosel de reyes, de sus hijos ...
DE MADRID
Rafael Alberti
... antes de tiempo y casi en flor cortada. G.DE LA V. Hubierais visto llorar a las yedras cuando el agua más triste se pasó toda una noche velando a un yelmo ya sin alma, a un yelmo moribundo sobre una rosa nacida en el vaho que duerme los espejos de los castillos a esa hora en que los nardos más secos se acuerdan...
ELEGÍA A GARCILASO
Pablo Neruda
Yo estaba en el salitre, con los héroes oscuros, con el que cava nieve fertilizante y fina en la corteza dura del planeta, y estreché con orgullo sus manos de tierra. Ellos me dijeron: "Mira, hermano, cómo vivimos, aquí en «Humberstone», aquí en «Mapocho», en «Ricaventura», en «Paloma», en «Pan de Azúcar», en «Piojill...
Los hombres del nitrato
Gustavo Adolfo Bécquer
Sabe, si alguna vez tus labios rojos quema invisible atmósfera abrasada, que el alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada.
Rima XX
Ricardo Dávila Díaz Flores
La calle está sola y yo voy solo y aunque mis pies están cubiertos, sus pasos suenan solos, descalzos: ecos de mis huellas, latidos de mi corazón que caen y se libran de mi cuerpo. Mis pasos van, y yo voy montado en ellos, dejándolos atrás, en el ayer, en el ahora, en este eterno caminar del tiempo sin tiempo: laberin...
Pasos y horas
Manuel Machado
A Manuel Reina. Gran poeta El ciego sol se estrella en las duras aristas de las armas, llaga de luz los petos y espaldares y flamea en las puntas de las lanzas. El ciego sol, la sed y la fatiga. Por la terrible estepa castellana, al destierro, con doce de los suyos, —polvo, sudor y hierro— el Cid cabalga. Cerrado ...
CASTILLA
César Vallejo
Se bebe el desayuno... Húmeda tierra de cementerio huele a sangre amada. Ciudad de invierno... La mordaz cruzada de una carreta que arrastrar parece una emoción de ayuno encadenada! Se quisiera tocar todas las puertas, y preguntar por no sé quién; y luego ver a los pobres, y, llorando quedos, dar pedacitos de ...
El pan nuestro
Ramón López Velarde
Piernas eternas que decís de Luisa La Vallière y de Thaís... Piernas de rana, de ondina y de aldeana; en su vocabulario se fascina la caravana. Piernas en las cuales danza la Teología funerales y epifanía. Piernas: alborozo y lutos y parodias de los Atributos. Piernas en que exordia la Misericordia en la derecha,...
ANNA PAVLOWA
Rafael Pombo
El hijo de rana, Rinrín renacuajo Salió esta mañana muy tieso y muy majo Con pantalón corto, corbata a la moda Sombrero encintado y chupa de boda. -¡Muchacho, no salgas!- le grita mamá pero él hace un gesto y orondo se va. Halló en el camino, a un ratón vecino Y le dijo: -¡amigo!- venga usted conmigo, Visite...
El renacuajo paseador
Fa Claes
Hombre, hombre, ¿qué haces cuando sabes que no puedes saber? Universo o Rijmenam, la autoconciencia, personalidad, el origen de la célula; toma cualquier punto que sirva de punto de partida, toma Dios si hace falta. Ningún punto es un 'iluminado' principio. Digo: cada punto de partida es un centro. Estás en medio del ...
Moral
Miguel de Unamuno
En la pequeña iglesia de Biriatu, a orillas del Bidasoa, hay un mármol funerario con la lista de los once hijos de Biriatu que murieron por Francia en la gran guerra. En la cabecera dice: "A sus hijos que han muerto en la guerra, el pueblo de Biriatu". Luego, la lista de los muertos. Y debajo: Orhoit Gutaz, esto es, ...
Orhoit Gutaz
Pablo Neruda
Antes de la peluca y la casaca fueron los ríos, ríos arteriales, fueron las cordilleras, en cuya onda raida el cóndor o la nieve parecían inmóviles: fue la humedad y la espesura, el trueno sin nombre todavía, las pampas planetarias. El hombre tierra fue, vasija, párpado del barro trémulo, forma de la arcilla, fue cant...
Amor América
Federico García Lorca
Quiero bajar al pozo quiero subir los muros de Granada para mirar el corazón pasado por el punzón oscuro de las aguas. El niño herido gemía con una corona de escarcha. Estanques, aljibes y fuentes levantaban al aire sus espadas. ¡Ay qué furia de amor! ¡qué hiriente filo! ¡qué nocturno rumor! ¡qué muerte blanc...
Casida del herido por el agua
Blanca Andreu
Di que querías ser caballo esbelto, nombre de algún caballo mítico, o acaso nombre de tristán, y oscuro. Dilo, caballo griego, que querías ser estatua desde hace diez mil años, di sur, y di paloma adelfa blanca, que habrías querido ser en tales cosas, morirte en su substancia, ser columna. Di que demasiadas veces as...
DI QUE QUERÍAS SER CABALLO ESBELTO
Gabriela Mistral
Él pasó con otra; yo le vi pasar. Siempre dulce el viento y el camino en paz. ¡Y estos ojos míseros le vieron pasar! Él va amando a otra por la tierra en flor. Ha abierto el espino; pasa una canción. ¡Y él va amando a otra por la tierra en flor! El besó a la otra a orillas del mar; resbaló en las olas l...
Balada
María Eugenia Caseiro
He estado a punto de emblanquecer como los ángeles cuando el labio con que soplo el talco de los días borraba la esfera del reloj cuerpo de pájaros que aún me late. He estado a punto de salir volando en el ala lenta de las hojas que espera una mano sin nombre llenando crucigramas en la inercia, sin profanar la mansedu...
Me niego
Pablo Neruda
Rodando a goterones solos, a gotas como dientes, a espesos goterones de mermelada y sangre, rodando a goterones, cae el agua, como una espada en gotas, como un desgarrador río de vidrio, cae mordiendo, golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del alma, rompiendo cosas abandonadas, empapando lo...
Agua sexual
Byron Espinoza
Me someto a tus paredes: reviéntame contra ellas.
Me someto a tus paredes...
Juan de Mena
CV Tanto anduvimos el cerco mirando, que nos fallamos con nuestro Macías, e vimos que estava llorando los días con que su vida tomó fin amando. Lleguéme más çerca, turbado ya quando vi ser un tal ombre de nuestra nación, e vi que dezía tal triste canción, en elegíaco verso cantando.
CÓMO FALLÓ MACÍAS
Nicomedes Santa Cruz
El agua la manda el cielo, la tierra la puso dios. Viene el amo y me la quita, ¡la p...ita que se partió! A ver, respóndame, hermano: si esta fue tierra ´e los incas ¿de donde hay dueños de fincas con títulos en la mano? Pa mí que al pobre serrano le vienen tomando el pelo. Acequia, puquio, riachuelo todo en títulos...
CANTARES CAMPESINOS
Paz Díez Taboada
Envolveré el ayer. Pondré mucho cuidado en recoger las briznas de los viejos tesoros, también las horas llenas de un concierto de voces ansiosas por huir de los sueños dormidos. Recogeré uno a uno los cabos de los lápices, las miguitas de pan de las meriendas, las dulces y aromadas perrunillas y el ondear del humo...
Antes de que nos den las uvas de la ira
Juan Ramón Jiménez
Cuando tú quieras, muerte. Te he vencido. ¡Qué poquito puedes ya contra mí!
Cuando tú quieras
José Luis Piquero
Si en la cena se hablaba de la noche me apuntaba a los planes en que estuvieran ellos: saberlos entre el grupo era la vida en orden de una forma inconsciente. Sus besos adornaban el verano. Juro que los amé sin yo quererlo, que no escogí el dolor ni la codicia ni preguntarme cómo se querrían a solas o qué significaba ...
Iván y Arancha en Praga
Jorge Luis Borges
Está bien que se mida con la dura Sombra que una columna en el estío Arroja o con el agua de aquel río En que Heráclito vio nuestra locura El tiempo, ya que al tiempo y al destino Se parecen los dos: la imponderable Sombra diurna y el curso irrevocable Del agua que prosigue su camino. Está bien, pero el tiempo en los ...
El reloj de arena
Rubén Darío
¿Fue en las islas de las rosas, en el país de los sueños, en donde hay niños risueños y enjambre de mariposas? Quizá. En sus grutas doradas, con sus diademas de oro, allí estaban, como un coro de reinas, todas las hadas. Las que tienen prisioneros a los silfos de la luz, las que andan con un capuz salpicad...
La copa de las hadas
Marilina Rébora
La avispa exclamó: «¡Mi talle! ¡Mi talle!», al ver al burrito paciendo en el valle. «¡Mis alas! ¡Mis alas!»: tal, la mariposa le gritó al pasar, en más, orgullosa. Así, el picaflor: «¡Mi pico! ¡Mi pico!», se rió del pobre, mísero borrico. Igual, la luciérnaga: «¡Mis luces! ¡Mis luces!» (Acá el borriquito ya se fue...
EL BURRITO GLORIOSO
Luis de Góngora
La fuerza que infestando las ajenas Argentó luna de menguante plata, Puerto hasta aquí del bélgico pirata, Puerta ya de las líbicas arenas. A las señas de España sus almenas Rindió al fiero león que en escarlata Altera el mar, y al viento que le trata Imperioso aun obedece apenas. Alta haya de hoy más volante lino ...
DE LA TOMA DE LARACHE
Amado Nervo
Sí, yo amaba lo azul con ardimiento: las montañas excelsas, los sutiles crespones de zafir del firmamento, el piélago sin fin, cuyo lamento arrulló mis ensueños juveniles. Callaba mi laúd cuando despliega cada estrella purísima su broche, el universo en la quietud navega, y la luna, hoz de plata, surge y siega...
Perlas negras XXIX
Eunice Odio
Cascabel, cascabelín, para que duerma el lebrel la Luna pone un cojín campanón campanería, la noche roba un ropón para vestirse de día. violoncín, violoncelo, el sol deja su pañuelo y se lleva su espadín, campanolín, campanada, el pájaro cantarín se bebe la madrugada.
SINFONÍA PEQUEÑA
Gerardo Diego
Porque se llama Manuel y Machado se apellida, en su verso Muerte y Vida juegan partida y nivel. ¿Quién vence? Tablas. Y él, banderillero de Apolo, supo, cantó y está solo: ese poeta chapado que se apellida Machado y le llamaban Manolo.
A MANUEL MACHADO
para la familia
Por qué lloras mamá? Le preguntó un niñito a su madre... Porque soy una mujer le contestó ella. Pero no entiendo! dijo el niño. Su madre se inclinó hacia él y abrazándole le dijo: Y nunca lo entenderás mi amor. Más tarde el niñito le preguntó a su papá. Por qué mamá llora siempre sin ninguna razón? Todas las mujeres l...
Lágrimas
Jaime Sabines
Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tie...
Te quiero a las diez de la mañana
Amado Nervo
Yo no soy demasiado sabio para negarte, Señor; encuentro lógica tu existencia divina; me basta con abrir los ojos para hallarte; la creación entera me convida a adorarte, y te adoro en la rosa y te adoro en la espina. ¿Qué son nuestras angustias para querer por argüirte de cruel? ¿Sabemos por ventura si tú con ...
Yo no soy demasiado sabio
Federico García Lorca
La señorita del abanico, va por el puente del fresco río. Los caballeros con sus levitas, miran el puente sin barandillas. La señorita del abanico y los volantes busca marido. Los caballeros están casados, con altas rubias de idioma blanco. Los grillos cantan por el Oeste. (La señorita, va por lo ve...
Canción china en Europa
cristianos
(Zaida C. de Ramón)Oye joven, sé prudente; apártate para Dios Entrégate a El por completo; toma hoy la decisión. El mundo mucho te ofrece; se presenta en su esplendor Pero al final del camino todo es desilusión. La carne con sus pasiones provoca a la tentación Si no la vences a tiempo, te lleva a la perdición. Es...
Atiende al consejo, joven (Zaida C. de Ramón)
Roque Dalton
Las seis de la mañana partiendo a gritos del reloj: de nuevo la catedral de luz derribará sus muros sobre mi caminante corazón que descansaba. Odio como a un burgués la fuga de las sábanas. No es por el frío, que no existe. No es por el miedo al ojo agazapado donde el farol, anoche, crucificó la sombra. Ni s...
LUNES
Luis Benítez
Cuando la muerte señala la fibra luminosa que somos, cómo tiembla su luz, cómo parpadea con el viento repentino, cómo se aterra al pensar en la oscuridad, el silencio, el dedo que elige antes, mientras las luces corren ardiendo hacia el casi supremo resplandor, que es el número 1, antes del cero.
Poema del número cero
Luis de Góngora
En que el mentido robador de Europa —Media luna las armas de su frente, Y el Sol todo los rayos de su pelo—, Luciente honor del cielo, En campos de zafiro pace estrellas, Cuando el que ministrar podía la copa A Júpiter mejor que el garzón de Ida, —Náufrago y desdeñado, sobre ausente—, Lagrimosas de amor dulces querell...
SOLEDAD PRIMERA
Roque Dalton
En el pasillo el anciano se prepara para la pelea teme particularmente los jabs al hígado y no va dar razón a la colmena ávida Es un hombre completamente de este siglo al albañil algebraico aguardentoso acostumbrado a saltar con ayuda del báculo por sobre las parejas que hacen como pichones caídos el amor El pasill...
SOLIDARIDAD
Pablo Neruda
Y PORQUE Amor combate no sólo en su quemante agricultura, sino en la boca de hombres y mujeres, terminaré saliéndole al camino a los que entre mi pecho y tu fragancia quieran interponer su planta oscura. De mí nada más malo te dirán, amor mio, de lo que yo te dije. Yo viví en las praderas antes de conocerte y no esperé...
Y porque amor combate
Mario Benedetti
Vamos mengana a usar la maravilla esa vislumbre que no tiene dueño afila tu delirio / arma tu sueño en tanto yo te espero en la otra orilla si somos lo mejor de los peores gastemos nuestro poco albedrio recupera tu cuerpo / hacelo mío que yo lo aceptare de mil amores y ya que estamos todos en capilla y dondequiera el m...
Maravilla
Gabriel Celaya
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, fieramente existiendo, ciegamente afirmado, como un pulso que golpea las tinieblas, cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas cruel...
LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Tu risa pertenece a un árbol entreabierto por un rayo, por un relámpago plateado que desde el cielo cae quebrándose en la copa, partiendo en dos el árbol con una sola espada. Sólo en las tierras altas del follaje con nieve nace una risa como la tuya, bienamante, es la risa del aire desatado ...
Cien sonetos de amor
José Ángel Valente
Quisiera un canto que hiciera estallar en cien palabras ciegas la palabra intocable. Un canto. Mas nunca la palabra como ídolo obeso, alimentado de ideas que lo fueron y carcome la lluvia. La explosión de un silencio. Un canto nuevo, mío, de mi prójimo, del adolescente sin palabras que espera ser nombrado, de la mu...
UN CANTO