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|---|---|---|
Juan Ramón Mansilla | Será un día cualquiera, vacío
como la habitación que amanece
vacía, y las cortinas velarán el cielo
limpio del alba.
En las calles, otra vez, como hace tiempo,
seremos unos desconocidos.
Unos que la vida juntó en la vida
como a viajeros que comparten vino
y posada antes de proseguir su ruta.
Si volvemos a encontrarno... | Después |
Juan de Arguijo |
Castiga el cielo a Tántalo inhumano,
que en impia mesa su rigor provoca,
medir queriendo en competencia Ioca
saber divino con engaño humano.
Agua en las aguas busca, y con la mano
el árbol fugitivo casi toca;
huye el copioso Erídano a su boca
y en vez de fruta aprieta el aire vano.
Tú, qu'espantado de su pena admir... | LA AVARICIA |
Francisco de Aldana |
Mientras estáis allá con tierno celo,
de oro, de seda y púrpura cubriendo
el de vuestra alma vil terrestre velo,
sayo de hierro acá yo estoy vistiendo,
cota de acero, arnés, yelmo luciente,
que un claro espejo al sol voy pareciendo.
Mientras andáis allá lascivamente
con flores de azahar, con agua clara
los... | POCOS TERCETOS ESCRITOS A UN AMIGO |
Mario Benedetti | Ya nadie graba
en las paredes
en los troncos
Luis y María
Raquel y Carlos
Marta y Alfonso
junto a dos corazones
enlazados
hora las parejas
leen esas vetustas
incomodas ternuras
en las paredes
en los troncos
y comentan
que años
antes de separarse
para siempre. | Il coure |
Mario Benedetti | Hoy me hicieron un test/ el decisivo
tengo alergia a la nuez al humo al polvo
a la estremecedora belleza de la iguana
y al concierto de piano de rachmáninof
a las bruscas galernas de noviembre
y al importuno celo de los oportunistas
a la oculta violencia de los conciliadores
al papamóvil y a las pompas fúnebres
hoy me... | Test |
Juan Ramón Jiménez |
Tarde última y serena,
corta como una vida,
fin de todo lo amado
¡yo quiero ser eterno!
(Atravesando hojas,
el sol ya cobre viene
a herirme el corazón.
¡Yo quiero ser eterno!)
Belleza que yo he visto
¡no te borres ya nunca!
Porque seas eterna
¡yo quiero ser eterno! | MI SITIO |
Luis de Góngora |
Camina mi pensión con pies de plomo,
El mío, como dicen, en la huesa;
A ojos yo cerrados, tenue o gruesa,
Por dar más luz al mediodía la tomo.
Merced de la tijera a punta o lomo
Nos conhorta aun de murtas una mesa;
Ollai la mejor voz es portuguesa,
Y la mejor ciudad de Francia, Como.
No más, no, borceguí; mi chimen... | DILATÁNDOSE UNA PENSIÓN QUE PRETENDÍA |
Oscar Acosta |
Sobre mi pecho abatido por los golpes
está tu estrella tibia, dolorosamente azul,
diríase un cielo toda ella.
No quiebra el agua su perfecta dulzura,
su sencillez es transparente y tiene
el uniforme brillo de la lluvia alta.
Déjame este lucero, este cuerpo celeste
sembrando sobre mi pecho lleno de golpes,
estás ya ta... | LA ESTRELLA |
Santiago Montobbio | Haber escrito tan en la sombra como para que quieta sangre sea
la que duerma una obra; haber escrito la sombra o haberla sido,
desde sus clausuradas ventanas haber dicho adiós las mismas veces
que huérfana es la tierra, vanamente haber hincado
en el papel silencios
que resultaron al fin
no ser llaves maestras
y que des... | los trabajos y los días |
Leopoldo María Panero |
A Claudio Rodríguez, recordando el día en que, con un
cigarrillo temblándole en los labios, me dijo, en el Drugstore
de Fuencarral, «a esta gente hay que ganarla».
Aun cuando tejí mi armadura de acero
el terror en mis ojos muertos.
Aun cuando con mano blanca y nula
hice de silencio tus orines
y la nieve cae aún sobr... | A CLAUDIO RODRÍGUEZ |
cristianos |
(Zaida C. de Ramón)Se oia un murmullo suave;
me acerqué para escuchar
¡Cuán grande fue mi sorpresa
al ver las flores hablar!
Observé que se miraban,
comparándose tristemente
no podían comprender,
¿por qué eran diferentes?
Con llanto desconsolado
oi la rosa que decía:
Yo no sé por qué razón
tengo que tener espina... | Quiero ser lo que querías (Zaida C. de Ramón) |
Luis Benítez | Y allí estabas, viva,
venías de los candentes países que no recuerda nadie
sino en el ultimo minuto, al inicio del tiempo estabas
entre la sangre y la luz como una llorosa perla entre raíces,
allí estabas luego de la larga agonía entre dos respiraciones,
luego del largo túnel y el sueño donde eras una sola Humanidad,
¿... | Infancia de la maravillosa |
Pablo Neruda | Compañeros, enterradme en Isla Negra,
frente al mar que conozco, a cada área rugosa
de piedras y de olas que mis ojos perdidos
no volverán a ver.
Cada día de océano
me trajo niebla o puros derrumbes de
turquesa,
o simple extensión, agua rectilínea, invariable,
lo que pedí, el espacio que de... | Disposiciones |
Alfredo Lavergne | Un poco de fiebre en la quinta vértebra.
Tal vez esta línea imaginaria cercana a las desordenadoras,
o el azur egostático por esos latidos anónimos
o la terapia de vivir sin Dios por una la lectura en el Café.
Hoy se hacen escuchar con sigiloso ritmo
Hoy están descascarándose los maceteros
y los turistas tras la cata... | En nombre de la poesía |
Ramón López Velarde |
El alma llena de recogimiento,
mudos los labios, me detengo en cada
lugar de tu mansión, ensimismada
cual si la fatigase un pensamiento.
El naranjo medita. En el momento
en que estoy en tu alcoba, la almohada
me dice que en la noche prolongada
tu rostro tibio la dará contento.
Honda es la paz... Pero la angustia cr... | EN TU CASA DESIERTA |
José María Hinojosa |
Sobre la tierra,
cae la simiente,
que lleva en su cuerpo,
el germen
de la vida,
latente.
La tierra
se mueve.
En el ovario
de Dánae ardiente,
Zeus,
deposita el semen,
que transforma
el grano en verde.
Y la tierra
crece. | SIEMBRA |
Lope de Vega |
«¡Ay, amargas soledades
de mi bellísima Filis,
destierro bien empleado
del agravio que la hice!
Envejézcanse mis años
en estos montes que vistes,
que quien sufre como piedra
es bien que en piedras habite.
¡Ay horas tristes,
cuán diferente estoy
del que me vistes!
¡Con cuánta razón os lloro,
pensamientos juveniles... | Ay, amargas soledades |
Melchor de Palau | A Sebastián Elcano
ODA
¿Qué insólita derrota
a seguir va la temeraria flota
que se apercibe a abandonar velera ç
de Sanlúcar la plácida ribera?
¿Acaso quiere España,
que otro dominio en apartada zona
para ella el solya sin descansoalumbre?
¿No teme que, añadiendo a su corona
preciada joya de región extraña,
se rin... | La primera vuelta al mundo |
Delfina Acosta | a Giovanna Pertile, hada que lleva mi sangre.
Yo fui a nacer y el mundo enloqueció:
atardecer de mares y naufragios.
Las aves antes de alcanzar altura
caían en un bosque embalsamado.
Un elefante triste en rojo circo
brillaba en tantos ojos agrandados
del público contento. ¡Cuánto éxito!
Con sólo tropezarse los enanos... | Circo |
Jesús Hilario Tundidor |
Vine a nacer con olas y tornado
de sangre-españa fraternal y mía.
Crecí en el miedo. Ahora, todavía
recuerdo el mar aquél que yo he heredado.
Toda mi suerte ha sido mi pecado
mayor y noble: la melancolía,
junto a una profesión, que no quería
y cien poemas que os he entregado.
Tuve a la tierra así de ... | PASIONO |
Ángeles Carbajal | Todavía recuerdo tu mirada fija
y no 1a entiendo, ni sé qué decir
de aquella primavera
sitiada por los besos.
A ti y a mí nos debe carta un sueño
de orillas rotas y una nube
descubierta en la travesía
infinita del olvido.
Todas las ciudades tienen
semáforos que se abren y se cierran;
son pequeños paréntesis
del rojo ... | En la historia del fracaso siempre hay una carta que nunca llega |
Leopoldo Lugones |
Señor Arcadio, hoy es la fiesta,
Es la fiesta del Carnaval.
Estalla al sol como una orquesta
Toda su cháchara jovial.
Lindos están el mar y el cielo;
Fermentan sátira y tonel;
La mosca azul detiene el vuelo
En tu saliva de hidromiel.
Traza mi castañuela intrusa
Un loco vals sobre el tapiz,
Y mi ligero pie de musa
U... | DE LA MUSA AL ACADÉMICO |
Federico García Lorca |
En la mitad del barranco
las navajas de Albacete,
bellas de sangre contraria,
relucen como los peces.
Una dura luz de naipe
recorta en el agrio verde,
caballos enfurecidos
y perfiles de jinetes.
En la copa de un olivo
lloran dos viejas mujeres.
El toro de la reyerta
se sube por las paredes.
Ángeles negros ... | Reyerta |
Mario Benedetti | Podés querer el alba
cuando quieras
he conservado intacto
tu paisaje
podés querer el alba
cuando ames
venir a reclamarte
como eras
aunque ya no seas vos
aunque mi amor te espere
quemándose en tu azar
y tu sueño sea eso
y mucho más
esta noche otra noche
aquí estarás
y cuando gima el tiempo
giratorio
en esta paz ahora
di... | Saberte aquí |
Pablo Neruda | Cien sonetos de amor
Amor mío, si muero y tú no mueres,
no demos al dolor más territorio:
amor mío, si mueres y no muero,
no hay extensión como la que vivimos.
Polvo en el trigo, arena en las arenas
el tiempo, el agua errante, el viento vago
nos llevó como grano navegante.
Pudimos no encontrarnos en el tiempo. ... | Cien sonetos de amor |
Ángeles Carbajal | Tu carta se quedó inacabada
en el último renglón de la melancolía.
Llueve.
La habitación, casi a oscuras,
es una burbuja.
Detrás de los cristales
un cielo impetuoso
golpea lo que debiera deshojar;
verdes ramas
que hubieran debido ser nuestras
y son de la tempestad y de la lejanía.
Crece la humedad entre las piedras
d... | Tarde de julio |
Pablo Neruda | PERO volvieron.
(Pedro se llamaba.)
Valdivia, el capitán intruso,
cortó mi tierra con la espada
entre ladrones: "Esto es tuyo,
esto es tuyo, Valdés, Montero,
esto es tuyo, Inés, este sitio
es el cabildo".
Dividieron mi patria
como si fuera un asno muerto.
"Llévate
este trozo de luna y arbole... | Valdivia (1544) |
William Shakespeare | Derrochador de encanto, ¿por qué gastas
en ti mismo tu herencia de hermosura?
Naturaleza presta y no regala,
y, generosa, presta al generoso.
Luego, bello egoísta, ¿por qué abusas
de lo que se te dio para que dieras?
Avaro sin provecho, ¿por qué empleas
suma tan grande, si vivir no logras?
Al comerciar así sólo conti... | Derrochador de encanto |
Antonio Fernández Lera | Siento tu aroma, íntegramente,
desde los pies a la cabeza,
y sé que cuando llegue hasta tu cuello
desharé tu lazo con los dientes
y morderé tu oreja
y arrancaré la flor que llevas puesta
y extenderé tu pelo sobre la almohada,
respiraré otra vez toda tu piel desnuda,
me detendré en tus pechos
y pasearé despacio por tu c... | Olimpia |
María Eugenia Caseiro | Cuando pongo el dedo en el gatillo
el agua se detiene
olvido responder tantas preguntas
el gallo se desprende del reloj
se saltan todos los muelles del piano
y la voz
se dispara de gargantas. | Disparo |
Delfina Acosta | Culpable soy. Si solamente atiendo
a mi engañoso antojo que no mira,
ni ve, ni oye, de las culpas libre
estoy. Yo me aconsejo con la prisa
de quien tan sólo divertirse quiere.
De tantos sitios salgo con la risa
horrible de sentirme sana y bella.
Mas hoy subí los muros de la vida
y vi que soy culpable de las faltas
que... | Las leyes |
Teresa Domingo Català | Escucha el rumor del hielo,
cómo cierne el alud sobre la noche,
cómo embarca el pesar en las astillas
quebradas por la rotación del aire.
Llega el ángel,
y su boca lleva el estigma de la nieve,
el miedo de la escarcha y de la aurora.
Expande sus alas
rompiendo el alquitrán de la marea,
como un gran meteoro asesinado.... | El naufragio |
Vicente García | Lo que han envejecido los poemas
Escritos hace años ( tres de ellos
Podían ser entonces la razón de la vida
Y ahora no los quiere ni el recuerdo ).
También nosotros éramos mejores.
También los días eran otra cosa...
En su rincón perduran las fotos de aquel tiempo
Y guardan la verdad de aquella historia.
Quizás en el ... | Ubi sunt? |
Julia de Burgos |
Para Julia de Burgos por Julia de Burgos
Será presente en ti tu manantial.
Estarás en las ramas del universo entero.
Déjame que te cante como cuando eras mía
en la llovizna fresca del primer aguacero.
Tu mano en semi-luna, en semi-sol y en todo
se refugiaba núbil, sobre la mano mía.
Porque yo te cuidaba, hermanita s... | Voces para una nota sin paz |
Carmen Conde Abellán |
Clavan su presencia palpitante
sobre un oro cansado de ceniza,
pájaros oscuros que se mecen
en el dorso del agua estremecida.
Silencios sus gargantas amontonan,
inertes van las alas en sus flancos.
Ni ojos que los miren ni una frente
que les piense. Sólo pájaros.
La hora está en su fin. Todo se acaba
o todo va a em... | CUANDO VA A SER LA NOCHE |
Santiago Montobbio | Toda historia es simple y se me olvida.
Quizá me fui a tomar café, quizá la amaba
y me perdí entre jardines de piernas esmaltadas
que fueron juncos trenzados de palabras
y después retama que mi lengua de trapo
había hecho trizas. Quizá fue el amor,
quizá el café, tal vez la noche. El recinto
sin madrugadas, con sangre ... | Toda historia |
Miguel Hernández |
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.
Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.
Levántate, olivo cano,... | ACEITUNEROS |
Francisco de Quevedo |
Miré los muros de la Patria mía,
Si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
De la carrera de la edad cansados,
Por quien caduca ya su valentía.
Salíme al Campo, vi que el Sol bebía
Los arroyos del hielo desatados,
Y del Monte quejosos los ganados,
Que con sombras hurtó su luz al día.
Entré en mi Casa; vi que, aman... | Enseña cómo todas las cosas avisan de la muerte |
Pablo Neruda | He de llamar aquí como si aquí estuvieran.
Hermanos: sabed que nuestra lucha
continuará en la tierra.
Continuará en la fábrica, en el campo,
en la calle, en la salitrera.
En el cráter del cobre verde y rojo,
en el carbón y su terrible cueva.
Estará nuestra lucha en todas partes,
y en nuestro corazón, estas banderas
qu... | Están aquí |
Jaime Sabines |
No es nada de tu cuerpo
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca -tu boca
que es igual que tu sexo-,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo en que bebo.
Ni son tus mu... | No es nada de tu cuerpo |
Hilario Barrero | Hay peligro de bombas
y oyen desde la alcoba las sirenas
que destrozan la luz en la ventana.
Temerosos salen después al parque
y sin rozarse se saben abrazados.
¿Dónde irá, se preguntan, el temblor de la luz
cuando llenos de sombra no vean la cometa,
no oigan las sirenas, no tiemblen al roce de una boca
y el p... | Sabotaje |
José Santos Chocano |
Hace ya diez años
que recorro el mundo.
¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!
Quien vive de prisa no vive de veras,
quien no echa raíces no puede dar frutos.
Ser río que recorre, ser nube que pasa,
sin dejar recuerdo ni rastro ninguno,
es triste y más triste para qui... | NOSTALGIA |
David Escobar Galindo |
46
Cuadro impecable:
naturaleza muerta,
memoria viva.
54
Fórmula mágica
respirar el silencio
bajo la sábana.
57
Ventana abierta.
Y el aire aún tratando
de abrir la puerta.
73
Sólo un instante
se encuentra la palabra
con su habitante.
212
Mapa de hormigas
en la espalda del árbol.
¿Será otra América?
229
Po... | GUIJARROS DE HUMEDAD |
Andrés Bello | (Fragmento)
Divina poesía,
tú, de la soledad habitadora,
a consultar tus cantos enseñada
con el silencio de la selva umbría;
tú, a quien la verde gruta fue morada,
y el eco de los montes compañía;
tiempo es que dejes ya la culta Europa,
que tu nativa rustiquez desama,
y dirijas el vuelo adonde te abre
el mundo de Coló... | Alocución a la poesía |
Federico García Lorca |
En la casa blanca, muere
la perdición de los hombres.
Cien jacas caracolean.
Sus jinetes están muertos.
Bajo las estremecidas
estrellas de los velones,
su falda de moaré tiembla
entre sus muslos de cobre.
Cien jacas caracolean.
Sus jinetes están muertos.
Largas sombras afiladas
vienen del turbio horizonte, ... | Muerte de la petenera |
Sor Juana Inés de la Cruz |
Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.
Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata,
y mato al que me quiere ver triunfante.
... | PROSIGUE EL MISMO ASUNTO |
Gloria Fuertes |
En las noches claras,
resuelvo el problema de la soledad del ser.
Invito a la luna y con mi sombra somos tres. | EN LAS NOCHES CLARAS |
Julio Herrera y Reissig |
Entra el viejo Orfeo. Mil notas auroran
El aire de ruidos, mil notas confusas;
Suspiran las Musas, las Sirenas lloran;
Las Sirenas lloran, suspiran las Musas.
Misteriosas flautas, que modulan gritos
De bacantes ebrias, de hetairas locas,
Cantan las canciones de los tristes mitos;
de los besos muertos en las regias b... | RECEPCIÓN INSTRUMENTAL DEL GRAN POLÍGLOTO ORFEO |
Luis Cernuda |
Yo no te conocía, tierra;
con los ojos inertes, la mano aleteante,
lloré todo ciego bajo tu verde sonrisa,
aunque, alentar juvenil, sintiera a veces
un tumulto sediento de postrarse,
como huracán henchido aquí en el pecho;
ignorándote, tierra mía,
ignorando tu alentar, huracán o tumulto,
idénticos en esta mela... | Los fantasmas del deseo |
Ramón López Velarde |
Tus otoños me arrullan
en coro de quimeras obstinadas;
vas en mí cual la venda va en la herida;
en bienestar de placidez me embriagas;
la luna lugareña va en tus ojos
¡oh blanda que eres entre todas blanda!
y no sé todavía
qué esperarán de ti mis esperanzas.
Si vas dentro de mí, como una inerme
doncella por la zona ... | ¿QUÉ SERÁ LO QUE ESPERO? |
Dina Posada |
Caótico preludio
quemando voces
opacando voluntades
a la vez que dos lenguas en pacto
remueven hondo combate | BESO III |
Gonzalo Rojas |
La radiografía acusa animal rítmico, longevo
irremediable. Adiós
fanfarria y no es que estemos
a salvo pasado el peligro del dos mil:
el argumento de las células es otro, el
espejo es el mismo pero vamos a ver la cara,
la nariz, la perversión de la cara,
los ojos encaramados ahí.
... | VISA PARA QUÉ |
Pablo Neruda | 20 poemas de amor y una canción desesperada
Hemos perdido aun este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.
He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente en los cerros lejanos.
A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.
Y... | 20 poemas de amor y una canción desesperadaPoema 10 |
Justo Braga | Tienen suerte quienes miran la tragedia
desde el cielo.
En Colombia un terremoto ha matado a un millón de niños.
En otro lugar del planeta,
el dictador de turno se pasea
entre tinieblas.
Hay un gañán en alguna parte que escribe decretos de hambre.
Hay un ingeniero
que le ha tomado afición a los tálamos
y se sube a lo... | Los que tienen suerte |
Javier Alvarado | Eres la oscuridad de la sonrisa
portando vida con tus siete muertes
siete vidas nos dejas como suertes
llama de humo en la greda de la brisa.
Y no es la soledad, locura pisa;
rabo y magia, las fábulas que ensuertes
niñas y marionetas cuando sueltes
acertijos de loca y nueva risa.
Nos bullirá la creación entera
y la i... | Sonrisa soneteica al gato de Cheschire |
Javier Alvarado | Me pongo a mirar las fotos al fondo
Donde se erige el álbum de la nada
Mujeres antiguas con vestimentas
Que hoy se apolillan en baúles de caoba,
Caballeros de sombrero y corbata que van y vienen
A una boda que siempre asisten.
Los abuelos que se fueron de uno en uno
Hasta desperdigar sus genes y la sangre de sus hijos.... | El fotoálbum |
Luis de Góngora |
Nilo no sufre márgenes, ni muros
Madrid, oh peregrino, tú que pasas,
Que a su menor inundación de casas
Ni aun los campos del Tajo están seguros.
Émula la verán siglos futuros
De Menfis no, que el término le tasas;
Del tiempo sí, que sus profundas basas
No son en vano pedernales duros.
Dosel de reyes, de sus hijos ... | DE MADRID |
Rafael Alberti |
... antes de tiempo y casi en flor cortada.
G.DE LA V.
Hubierais visto llorar a las yedras cuando el agua más triste se pasó toda una noche velando a un yelmo ya sin alma,
a un yelmo moribundo sobre una rosa nacida en el vaho que duerme los espejos de los castillos
a esa hora en que los nardos más secos se acuerdan... | ELEGÍA A GARCILASO |
Pablo Neruda | Yo estaba en el salitre, con los héroes oscuros,
con el que cava nieve fertilizante y fina
en la corteza dura del planeta,
y estreché con orgullo sus manos de tierra.
Ellos me dijeron: "Mira,
hermano, cómo vivimos,
aquí en «Humberstone», aquí en «Mapocho»,
en «Ricaventura», en «Paloma»,
en «Pan de Azúcar», en «Piojill... | Los hombres del nitrato |
Gustavo Adolfo Bécquer |
Sabe, si alguna vez tus labios rojos
quema invisible atmósfera abrasada,
que el alma que hablar puede con los ojos,
también puede besar con la mirada. | Rima XX |
Ricardo Dávila Díaz Flores | La calle está sola y yo voy solo
y aunque mis pies están cubiertos, sus pasos suenan solos, descalzos:
ecos de mis huellas, latidos de mi corazón que caen y se libran de mi cuerpo.
Mis pasos van,
y yo voy
montado en ellos,
dejándolos atrás, en el ayer,
en el ahora,
en este eterno caminar del tiempo sin tiempo: laberin... | Pasos y horas |
Manuel Machado |
A Manuel Reina. Gran poeta
El ciego sol se estrella
en las duras aristas de las armas,
llaga de luz los petos y espaldares
y flamea en las puntas de las lanzas.
El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos,
polvo, sudor y hierro el Cid cabalga.
Cerrado ... | CASTILLA |
César Vallejo |
Se bebe el desayuno... Húmeda tierra
de cementerio huele a sangre amada.
Ciudad de invierno... La mordaz cruzada
de una carreta que arrastrar parece
una emoción de ayuno encadenada!
Se quisiera tocar todas las puertas,
y preguntar por no sé quién; y luego
ver a los pobres, y, llorando quedos,
dar pedacitos de ... | El pan nuestro |
Ramón López Velarde |
Piernas
eternas
que decís
de Luisa La Vallière
y de Thaís...
Piernas de rana,
de ondina
y de aldeana;
en su vocabulario
se fascina
la caravana.
Piernas
en las cuales
danza la Teología
funerales
y epifanía.
Piernas:
alborozo y lutos
y parodias de los Atributos.
Piernas
en que exordia
la Misericordia
en la derecha,... | ANNA PAVLOWA |
Rafael Pombo | El hijo de rana, Rinrín renacuajo
Salió esta mañana muy tieso y muy majo
Con pantalón corto, corbata a la moda
Sombrero encintado y chupa de boda.
-¡Muchacho, no salgas!- le grita mamá
pero él hace un gesto y orondo se va.
Halló en el camino, a un ratón vecino
Y le dijo: -¡amigo!- venga usted conmigo,
Visite... | El renacuajo paseador |
Fa Claes | Hombre, hombre, ¿qué haces cuando sabes
que no puedes saber?
Universo o Rijmenam, la autoconciencia,
personalidad, el origen de la célula;
toma cualquier punto que
sirva de punto de partida,
toma Dios si hace falta.
Ningún punto es un 'iluminado' principio.
Digo: cada punto de partida
es un centro.
Estás en medio del ... | Moral |
Miguel de Unamuno |
En la pequeña iglesia de Biriatu, a orillas del Bidasoa, hay un mármol funerario con la lista de los once hijos de Biriatu que murieron por Francia en la gran guerra. En la cabecera dice: "A sus hijos que han muerto en la guerra, el pueblo de Biriatu". Luego, la lista de los muertos. Y debajo: Orhoit Gutaz, esto es, ... | Orhoit Gutaz |
Pablo Neruda |
Antes de la peluca y la casaca
fueron los ríos, ríos arteriales,
fueron las cordilleras, en cuya onda raida
el cóndor o la nieve parecían inmóviles:
fue la humedad y la espesura, el trueno
sin nombre todavía, las pampas planetarias.
El hombre tierra fue, vasija, párpado
del barro trémulo, forma de la arcilla,
fue cant... | Amor América |
Federico García Lorca |
Quiero bajar al pozo
quiero subir los muros de Granada
para mirar el corazón pasado
por el punzón oscuro de las aguas.
El niño herido gemía
con una corona de escarcha.
Estanques, aljibes y fuentes
levantaban al aire sus espadas.
¡Ay qué furia de amor! ¡qué hiriente filo!
¡qué nocturno rumor! ¡qué muerte blanc... | Casida del herido por el agua |
Blanca Andreu |
Di que querías ser caballo esbelto, nombre
de algún caballo mítico,
o acaso nombre de tristán, y oscuro.
Dilo, caballo griego, que querías ser estatua desde hace diez mil años,
di sur, y di paloma adelfa blanca,
que habrías querido ser en tales cosas,
morirte en su substancia, ser columna.
Di que demasiadas veces
as... | DI QUE QUERÍAS SER CABALLO ESBELTO |
Gabriela Mistral |
Él pasó con otra;
yo le vi pasar.
Siempre dulce el viento
y el camino en paz.
¡Y estos ojos míseros
le vieron pasar!
Él va amando a otra
por la tierra en flor.
Ha abierto el espino;
pasa una canción.
¡Y él va amando a otra
por la tierra en flor!
El besó a la otra
a orillas del mar;
resbaló en las olas
l... | Balada |
María Eugenia Caseiro | He estado a punto
de emblanquecer como los ángeles
cuando el labio con que soplo el talco de los días
borraba la esfera del reloj
cuerpo de pájaros que aún me late.
He estado a punto de salir volando
en el ala lenta de las hojas
que espera una mano sin nombre
llenando crucigramas en la inercia,
sin profanar la mansedu... | Me niego |
Pablo Neruda | Rodando a goterones solos,
a gotas como dientes,
a espesos goterones de mermelada y sangre,
rodando a goterones,
cae el agua,
como una espada en gotas,
como un desgarrador río de vidrio,
cae mordiendo,
golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del
alma,
rompiendo cosas abandonadas, empapando lo... | Agua sexual |
Byron Espinoza | Me someto a tus paredes:
reviéntame contra ellas. | Me someto a tus paredes... |
Juan de Mena |
CV
Tanto anduvimos el cerco mirando,
que nos fallamos con nuestro Macías,
e vimos que estava llorando los días
con que su vida tomó fin amando.
Lleguéme más çerca, turbado ya quando
vi ser un tal ombre de nuestra nación,
e vi que dezía tal triste canción,
en elegíaco verso cantando. | CÓMO FALLÓ MACÍAS |
Nicomedes Santa Cruz |
El agua la manda el cielo,
la tierra la puso dios.
Viene el amo y me la quita,
¡la p...ita que se partió!
A ver, respóndame, hermano:
si esta fue tierra ´e los incas
¿de donde hay dueños de fincas
con títulos en la mano?
Pa mí que al pobre serrano
le vienen tomando el pelo.
Acequia, puquio, riachuelo
todo en títulos... | CANTARES CAMPESINOS |
Paz Díez Taboada | Envolveré el ayer. Pondré mucho cuidado
en recoger las briznas de los viejos tesoros,
también las horas llenas de un concierto de voces
ansiosas por huir de los sueños dormidos.
Recogeré uno a uno los cabos de los lápices,
las miguitas de pan de las meriendas,
las dulces y aromadas perrunillas
y el ondear del humo... | Antes de que nos den las uvas de la ira |
Juan Ramón Jiménez |
Cuando tú quieras, muerte.
Te he vencido.
¡Qué poquito
puedes ya contra mí! | Cuando tú quieras |
José Luis Piquero | Si en la cena se hablaba de la noche
me apuntaba a los planes en que estuvieran ellos:
saberlos entre el grupo
era la vida en orden de una forma inconsciente.
Sus besos adornaban el verano.
Juro que los amé sin yo quererlo,
que no escogí el dolor ni la codicia
ni preguntarme cómo se querrían a solas
o qué significaba ... | Iván y Arancha en Praga |
Jorge Luis Borges |
Está bien que se mida con la dura
Sombra que una columna en el estío
Arroja o con el agua de aquel río
En que Heráclito vio nuestra locura
El tiempo, ya que al tiempo y al destino
Se parecen los dos: la imponderable
Sombra diurna y el curso irrevocable
Del agua que prosigue su camino.
Está bien, pero el tiempo en los ... | El reloj de arena |
Rubén Darío |
¿Fue en las islas de las rosas,
en el país de los sueños,
en donde hay niños risueños
y enjambre de mariposas?
Quizá.
En sus grutas doradas,
con sus diademas de oro,
allí estaban, como un coro
de reinas, todas las hadas.
Las que tienen prisioneros
a los silfos de la luz,
las que andan con un capuz
salpicad... | La copa de las hadas |
Marilina Rébora |
La avispa exclamó:
«¡Mi talle! ¡Mi talle!»,
al ver al burrito
paciendo en el valle.
«¡Mis alas! ¡Mis alas!»:
tal, la mariposa
le gritó al pasar,
en más, orgullosa.
Así, el picaflor:
«¡Mi pico! ¡Mi pico!»,
se rió del pobre,
mísero borrico.
Igual, la luciérnaga:
«¡Mis luces! ¡Mis luces!»
(Acá el borriquito
ya se fue... | EL BURRITO GLORIOSO |
Luis de Góngora |
La fuerza que infestando las ajenas
Argentó luna de menguante plata,
Puerto hasta aquí del bélgico pirata,
Puerta ya de las líbicas arenas.
A las señas de España sus almenas
Rindió al fiero león que en escarlata
Altera el mar, y al viento que le trata
Imperioso aun obedece apenas.
Alta haya de hoy más volante lino
... | DE LA TOMA DE LARACHE |
Amado Nervo |
Sí, yo amaba lo azul con ardimiento:
las montañas excelsas, los sutiles
crespones de zafir del firmamento,
el piélago sin fin, cuyo lamento
arrulló mis ensueños juveniles.
Callaba mi laúd cuando despliega
cada estrella purísima su broche,
el universo en la quietud navega,
y la luna, hoz de plata, surge y siega... | Perlas negras XXIX |
Eunice Odio |
Cascabel,
cascabelín,
para que duerma el lebrel
la Luna pone un cojín
campanón
campanería,
la noche roba un ropón
para vestirse de día.
violoncín,
violoncelo,
el sol deja su pañuelo
y se lleva su espadín,
campanolín,
campanada,
el pájaro cantarín
se bebe la madrugada. | SINFONÍA PEQUEÑA |
Gerardo Diego |
Porque se llama Manuel
y Machado se apellida,
en su verso Muerte y Vida
juegan partida y nivel.
¿Quién vence? Tablas. Y él,
banderillero de Apolo,
supo, cantó y está solo:
ese poeta chapado
que se apellida Machado
y le llamaban Manolo. | A MANUEL MACHADO |
para la familia |
Por qué lloras mamá?
Le preguntó un niñito a su madre...
Porque soy una mujer le contestó ella.
Pero no entiendo! dijo el niño.
Su madre se inclinó hacia él y abrazándole le dijo:
Y nunca lo entenderás mi amor.
Más tarde el niñito le preguntó a su papá.
Por qué mamá llora siempre sin ninguna razón?
Todas las mujeres l... | Lágrimas |
Jaime Sabines |
Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tie... | Te quiero a las diez de la mañana |
Amado Nervo |
Yo no soy demasiado sabio para negarte,
Señor; encuentro lógica tu existencia divina;
me basta con abrir los ojos para hallarte;
la creación entera me convida a adorarte,
y te adoro en la rosa y te adoro en la espina.
¿Qué son nuestras angustias para querer por
argüirte de cruel? ¿Sabemos por ventura
si tú con ... | Yo no soy demasiado sabio |
Federico García Lorca |
La señorita
del abanico,
va por el puente
del fresco río.
Los caballeros
con sus levitas,
miran el puente
sin barandillas.
La señorita
del abanico
y los volantes
busca marido.
Los caballeros
están casados,
con altas rubias
de idioma blanco.
Los grillos cantan
por el Oeste.
(La señorita,
va por lo ve... | Canción china en Europa |
cristianos |
(Zaida C. de Ramón)Oye joven, sé prudente;
apártate para Dios
Entrégate a El por completo;
toma hoy la decisión.
El mundo mucho te ofrece;
se presenta en su esplendor
Pero al final del camino
todo es desilusión.
La carne con sus pasiones
provoca a la tentación
Si no la vences a tiempo,
te lleva a la perdición.
Es... | Atiende al consejo, joven (Zaida C. de Ramón) |
Roque Dalton |
Las seis de la mañana
partiendo a gritos del reloj: de nuevo
la catedral de luz derribará sus muros
sobre mi caminante corazón
que descansaba.
Odio como a un burgués la fuga de las sábanas.
No es por el frío, que no existe.
No es por el miedo al ojo agazapado
donde el farol,
anoche,
crucificó la sombra.
Ni s... | LUNES |
Luis Benítez | Cuando la muerte señala la fibra luminosa que somos,
cómo tiembla su luz, cómo parpadea con el viento repentino,
cómo se aterra al pensar en la oscuridad, el silencio,
el dedo que elige antes, mientras las luces corren ardiendo
hacia el casi supremo resplandor, que es el número 1, antes del cero. | Poema del número cero |
Luis de Góngora |
En que el mentido robador de Europa
Media luna las armas de su frente,
Y el Sol todo los rayos de su pelo,
Luciente honor del cielo,
En campos de zafiro pace estrellas,
Cuando el que ministrar podía la copa
A Júpiter mejor que el garzón de Ida,
Náufrago y desdeñado, sobre ausente,
Lagrimosas de amor dulces querell... | SOLEDAD PRIMERA |
Roque Dalton |
En el pasillo el anciano se prepara para la pelea
teme particularmente los jabs al hígado
y no va dar razón a la colmena ávida
Es un hombre completamente de este siglo
al albañil algebraico aguardentoso
acostumbrado a saltar con ayuda del báculo
por sobre las parejas que hacen como pichones caídos
el amor
El pasill... | SOLIDARIDAD |
Pablo Neruda | Y PORQUE Amor combate
no sólo en su quemante agricultura,
sino en la boca de hombres y mujeres,
terminaré saliéndole al camino
a los que entre mi pecho y tu fragancia
quieran interponer su planta oscura.
De mí nada más malo
te dirán, amor mio,
de lo que yo te dije.
Yo viví en las praderas
antes de conocerte
y no esperé... | Y porque amor combate |
Mario Benedetti | Vamos mengana a usar la maravilla
esa vislumbre que no tiene dueño
afila tu delirio / arma tu sueño
en tanto yo te espero en la otra orilla
si somos lo mejor de los peores
gastemos nuestro poco albedrio
recupera tu cuerpo / hacelo mío
que yo lo aceptare de mil amores
y ya que estamos todos en capilla
y dondequiera el m... | Maravilla |
Gabriel Celaya |
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas cruel... | LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO |
Pablo Neruda | Cien sonetos de amor
Tu risa pertenece a un árbol entreabierto
por un rayo, por un relámpago plateado
que desde el cielo cae quebrándose en la copa,
partiendo en dos el árbol con una sola espada.
Sólo en las tierras altas del follaje con nieve
nace una risa como la tuya, bienamante,
es la risa del aire desatado ... | Cien sonetos de amor |
José Ángel Valente |
Quisiera un canto
que hiciera estallar en cien palabras ciegas
la palabra intocable.
Un canto.
Mas nunca la palabra como ídolo obeso,
alimentado
de ideas que lo fueron y carcome la lluvia.
La explosión de un silencio.
Un canto nuevo, mío, de mi prójimo,
del adolescente sin palabras que espera ser
nombrado,
de la mu... | UN CANTO |
Subsets and Splits
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