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Luciano Castañón
De madrugada es cuando el borracho cruza su vaivén en la calle pina con el adormilado marinero que va en busca del alba y la sardina. Alba que irremediablemente llega —ya cobre de sol ya tristura gris—, desperezando suave al nuevo día —nodriza de las dudas del vivir—. No tan indefectible es el pez que ansia el marine...
Alba y pez
Lope de Vega
El tronco de ovas vestido de un álamo verde y blanco, que entre espadañas y juncos bañaba el agua de Tajo, y las puntas de su altura del ardiente sol los rayos, y en todo el árbol dos vides entretejían mil lazos; y al son del agua y las ramas hería el céfiro manso en las plateadas hojas, tronco, punta, vides, árbol...
El tronco de ovas vestido
Pablo Neruda
BELLA, como en la piedra fresca del manantial, el agua abre un ancho relámpago de espuma, así es la sonrisa en tu rostro, bella. Bella, de finas manos y delgados pies como un caballito de plata, andando, flor del mundo, así te veo, bella. Bella, con un nido de cobre enmarañado en tu cabeza, un nido color de miel somb...
Bella
Luis Benítez
Dame una mentira enorme, que haga temblar los pulsos de la edad con su pisada grave y significativa, que espante de mí los pájaros negros y los gusanos que cosecho sin proponérmelo en la dársena del miedo y se las arregle para hacerme creer que el hombre puede salir de sí, ser uno con la mujer y amarla sin destruirse. ...
Dame una mentira enorme
Juan Ramón Jiménez
¡Qué confiada duermes ante mi vela, ausente de mi alma, en tu débil hermosura, y presente a mi cuerpo sin redes, que el instinto revuelve! (Te entregas cual la muerte). Tierna azucena eres, a tu campo celeste trasplantada y alegre por el sueño solemne, que te hace aquí, imponente, tendida espada fuerte.
LA ESPADA
José Ángel Valente
Convertir la palabra en la materia donde lo que quisiéramos decir no pueda penetrar más allá de lo que la materia nos diría si a ella, como un vientre, delicado aplicásemos, desnudo, blanco vientre, delicado el oído para oír el mar, el indistinto rumor del mar, que más allá de ti, el no nombrado amor, te engendra sie...
MATERIA
Miguel Florián
He amado las palabras con mi hambre más honda, sentí su piel de musgo muy cerca de mis labios, su ceniza y su luz coronando mis dientes, diluirse en mi lengua, caer hacia el profundo abismo de mi carne. Muy lenta, y torpemente, como a aves fugaces, perseguí las palabras.
FILOLOGÍA
Antonio Fernández Lera
No recuerdo exactamente las palabras: la nieve o el agua. Congelado y con los ojos abiertos: déjate de pájaros. Un idiota rodeado de idiotas. Nada más. Idiotas congelados con los ojos abiertos. Nada más. Construir el futuro. Construir el futuro. Construir el futuro.
La hora del desayuno
Federico García Lorca
En Viena hay diez muchachas, un hombro donde solloza la muerte y un bosque de palomas disecadas. Hay un fragmento de la mañana en el museo de la escarcha. Hay un salón con mil ventanas. ¡Ay, ay, ay, ay! Toma este vals con la boca cerrada. Este vals, este vals, este vals, de sí, de muerte y de coñac que moja ...
Pequeño vals Vienés
Roque Dalton
Era la hora de la injuria la fugaz época de la maldición cuando mi padre recomenzó en mí otra prueba. Yo era el único súbdito que le quedaba a su locura y aunque hasta entonces solía abofetearme de cuando en cuando me hizo el honor de confiarme la marca negra de la ceniza de la frente. Era noche para el gentío sin ...
EL PRÍNCIPE DE BRUCES
Federico García Lorca
Este pichón del Turia que te mando, de dulces ojos y de blanca pluma, sobre laurel de Grecia vierte y suma llama lenta de amor do estoy pasando. Su cándida virtud, su cuello blando, en limo doble de caliente espuma, con un temblor de escarcha, perla y bruma la ausencia de tu boca está marcando. Pasa la mano so...
Soneto Gongorino en el que...
Delfina Acosta
La primavera tenga piel gitana y hable Dios con verso apasionado. De mí no quede ya sino aquel viento con que voló la alondra de mi canto. Rugir de mar impuro y marineros cuya nostalgia culpan a los astros. Olor a sal, a crisantemos muertos y a tu partida tuvo aquel verano. Tan blanca como la mujer más blanca yo me ...
Adonay amante
Pablo Neruda
...Hay en mi corazón furias y penas... Quevedo En el fondo del pecho estamos juntos, en el cañaveral del pecho recorremos un verano de tigres, al acecho de un metro de piel fría, al acecho de un ramo de inaccesible cutis, con la boca olfateando sudor y venas verdes nos encontra...
Las furias y las penas
Omar García Ramírez
Yo me quedé así recostado dejando que el tinto resbalara garganta abajo, buscando el estómago frío. Claro, no lo niego, también eran ganas de radio bemba, del chisme, del correveidile, de saber adónde se había ido la muchacha de la falda de flores, la muy espigada y siempre en flor, cosechera de la primavera del valle....
Visita del viernes
Luis Benítez
Pensar que Spinoza murió puliendo lentes. Que Blake se fatigaba en una imprenta esperando la conversación de ese día con los ángeles. Que por vivir Baudelaire se humillaba ante su madre. Que Rimbaud fue silenciado por Rimbaud, para que este ingenuo me hable de la literatura. Como si posible fuera otra cosa que inventar...
De lo que huye
Marilina Rébora
No me llames poeta —un nombre con laurel— porque mi voz apenas para cantar acierta; acaso suavizada por amorosa miel, tal vez unos acentos armoniosos concierta. Puede sí que me escurra por el alto dintel hacia regiones mágicas tras mi azulada puerta, o que salve los mares en barco de papel para poblar de trinos la c...
NO ME LLAMES POETA
Pablo Neruda
LAUTARO era una flecha delgada. Elástico y azul fue nuestro padre. Fue su primera edad sólo silencio. Su adolescencia fue dominio. Su juventud fue un viento dirigido. Se preparó como una larga lanza. Acostumbró los pies en las cascadas. Educó la cabeza en las espinas. Ejecutó las pruebas del guanaco. Vivió en las madri...
Educación del cacique
Manuel Gutiérrez Nájera
Idos, dulces ruiseñores. Quedó la selva callada, y a su ventana, entre flores, no sale mi enamorada. Notas, salid de puntillas; está la niñita enferma... Mientras duerme en mis rodillas, dejad, ¡oh notas!, que duerma. Luna, que en marco de plata su rostro copiabas antes, si hoy tu cristal lo retrata acas, luna, la ...
EFÍMERAS
Nicolás Guillén
A Francisco Guillén Tendida en la madrugada, la firme guitarra espera: Voz de profunda madera desesperada. Su clamorosa cintura, en la que el pueblo suspira, preñada de son, estira la carne dura. Arde la guitarra sola, mientras la luna se acaba; arde libre de su esclava bata de cola. Dejó al borracho en su coche,...
GUITARRA
Juan Ramón Jiménez
Cuando el mirlo, en lo verde nuevo, un día vuelve, y silba su amor, embriagado, meciendo su inquietud en fresco de oro, nos abre, negro, con su rojo pico, carbón vivificado por su ascua, un alma de valores armoniosos mayor que todo nuestro ser. No cabemos, por él, redondos, plenos, en nuestra fantasía despertada. (E...
MIRLO FIEL
Pablo Neruda
La noche entera con un hacha me ha golpeado el dolor, pero el sueño pasó lavando como un agua oscura piedras ensangrentadas. Hoy de nuevo estoy vivo. De nuevo te levanto, vida, sobre mis hombros. Oh vida, copa clara, de pronto te llenas de agua sucia, de vino muerto, de agonía, de pérdidas, de sobrecogedoras telarañas...
Oda a la vida
Delfina Acosta
Discúlpame, si puedes, por mis versos, Neruda, de mil sábanas poeta, pues yo no sé escribir cantando al agua, a aquel frescor primero de la hierba, igual que tú, en tu Chile de araucarias. Yo sólo sé escribir palabras quietas en este pueblo donde todo muere volviéndose en las manos simple piedra. Sucede, sin embargo, ...
Discúlpame...
Alfredo Buxán
Toma el cuerpo que se entrega a tu cuerpo como si eterna fuera la pasión que esgrime. Holla su carne hasta el abismo del clamor porque nunca sabrás en qué grieta del bosque culminará su tránsito, se hundirá tu pisada.
Ofrenda
Leopoldo Panero
En esta paz del corazón alada descansa el horizonte de Castilla, y el vuelo de la nube sin orilla azula mansamente la llanada. Solas quedan la luz y la mirada desposando la mutua maravilla de la tierra caliente y amarilla y el verdor de la encina sosegada. ¡Decir con el lenguaje la ventura de nuestra doble infancia...
DECIR CON EL LENGUAJE
Francisco de Quevedo
Trataron de casar a Dorotea Los vecinos con Jorge el extranjero, De mosca en masa gran sepulturero Y el que mejor pasteles aporrea. Ella es verdad que es vieja, pero fea, Docta en endurecer pelo y sombrero; Faltó el ajuar y no sobró dinero, Mas trájole tres dientes de librea. Porque Jorge después no se alborot...
Casamiento ridículo
Claribel Alegría
Es extraño este huésped este amor cuanto más me despoja más me colma.
EXTRAÑO HUÉSPED
Odette Alonso
Todos los vientos llegan como una manotada y yo cubro tu cuerpo lo incorporo quiero aliviarme en ti. Hace un segundo la luna era distinta y no había ese susto en tu mirada. Algo nos viene encima ese sordo rumor es un presagio. Cierra los ojos pronto amiga mía. Es el amor que llega.
MORIREMOS DE AMOR
Miguel Florián
Me duele una mujer en todo el cuerpo JORGE LUIS BORGES a Teresa 1 Desnuda, blanca, de nieve, de pan cálido, de mar, te quiero, mujer mía, en el costado simiente de la noche. Ave, estela lunar, como de dios, como de ángel. Dánae de oro, mujer de arcilla tierna, (Limpia, blanca, crepuscular...)...
MUJER MÍA
Luis de Góngora
Entre los sueltos caballos De los vencidos Cenetes, Que por el campo buscaban Entre la sangre lo verde, Aquel español de Orán Un suelto caballo prende, Por sus relinchos lozano, Y por sus cernejas fuerte, Para que le lleve a él, Y a un moro cautivo lleve, Un moro que ha cautivado, Capitán de cien jinetes. En el li...
Entre los sueltos caballos
Ricardo Dávila Díaz Flores
No busques atrás de mis hombros, no hay nada, sólo yo, el que te habla. No busques, soy el mismo que siempre ha sido, el que soy. El que te mira a los ojos es el verdadero yo. No busques, aquí estoy. No hay navajas escondidas en mis dedos, no hay veneno en mi voz. Confía, no hay sombras detrás de mi; mírame a los ojos,...
No busques atrás de mí
Salvador Rueda
Canta tu estrofa, cálida cigarra, y baile al son de tu cantar la mosca, que ya la sierpe en el zarzal se enrosca y lacia extiende su verdor la parra. Desde la yedra que a la vid se agarra y en su cortina espléndida te embosca, recuerda el caño de la fuente tosca y el fresco muro de la limpia jarra. No consientan tu...
LA CIGARRA
Pablo Neruda
ENTRE sombra y espacio, entre guarniciones y doncellas, dotado de corazón singular y sueños funestos, precipitadamente pálido, marchito en la frente y con luto de viudo furioso por cada día de vida, ay, para cada agua invisible que bebo soñolientamente y de todo sonido que acojo temblando, tengo la misma sed ausente y ...
Arte poética
Byron Espinoza
Seremos mutuo acuerdo después del viento y los jocotes después del pan y la ceniza. Seremos piel después de las arañas y los lagartos después de las preguntas necesarias y los ec...
Seremos mutuo acuerdo...
Manuel Altolaguirre
Ojos de puente los míos por donde pasan las aguas que van a dar al olvido. Sobre mi frente de acero mirando por las barandas caminan mis pensamientos. Mi nuca negra es el mar, donde se pierden los ríos, y mis sueños son las nubes por y para las que vivo. Ojos de puente los míos por donde pasan las aguas que van a d...
MIRADAS
Fray Luis de León
Folgaba el Rey Rodrigo con la hermosa Cava en la ribera del Tajo, sin testigo; el río sacó fuera el pecho, y le habló desta manera: «En mal punto te goces, injusto forzador; que ya el sonido oyo, ya y las voces, las armas y el bramido de Marte, de furor y ardor ceñido. ¡Ay! esa tu alegría qué llantos acarrea, y esa...
ODA VII - PROFECÍA DEL TAJO
Gustavo Adolfo Bécquer
Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso... ¡Yo no sé qué te diera por un beso!
Rima XXIII
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Amor mío, el invierno regresa a sus cuarteles, establece la tierra sus dones amarillos y pasamos la mano sobre un país remoto, sobre la cabellera de la geografía. Irnos! Hoy! Adelante, ruedas, naves, campanas, aviones acerados por el diurno infinito hacia el olor nupcial del archipiélago, p...
Cien sonetos de amor
Víctor Hugo López Cancino
Regálame un beso de tus labios que me haga vivir y me emocione, pero que no sea como el de Judas que me pueda mentir y me traicione. Un solo beso yo te pido con el néctar que brota de tu boca, que despliegue mi ser y mi sentido cuando sienta tu piel que a mi me toca. Que sea un rico beso apasionado que se una a mis ...
Un beso
Mario Benedetti
Que incómodo es venir de un país que no tiene desfiladero de las termópilas ni machu picchu ni roca tarpeya ni popocatépetl ni galeria degli uffizi ni gran muralla china ni place des vosges ni barrio gótico ni palenque ni paseo del prater ni columnata de ...
Marginalia
Federico García Lorca
Por las orillas del río se está la noche mojando y en los pechos de Lolita se mueren de amor los ramos. Se mueren de amor los ramos. La noche canta desnuda sobre los puentes de marzo. Lolita lava su cuerpo con agua salobre y nardos. Se mueren de amor los ramos. La noche de anís y plata relumbra por los teja...
Serenata
Justo Braga
Repróchate a ti mismo no haber ganado un premio literario. Eras un autor de éxito, un poeta en ciernes, te decían los críticos de versos. Acudías, cada invierno, a las justas poéticas de Oviedo. Y entre tanto ganado de escritores tú no eras más que un montón de huesos afilados. Un paquete de habanos apagados en un cen...
Poeta
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Las tres aves del mar, tres rayos, tres tijeras cruzaron por el cielo frío hacia Antofagasta, por eso quedó el aire tembloroso, todo tembló como bandera herida. Soledad, dame el signo de tu incesante origen, el apenas camino de los pájaros crueles, y la palpitación que sin duda precede a la...
Cien sonetos de amor
Melchor de Palau
e fia con l’opre eterno anche il mio amore. M. BUONARROTTI (Son. xxxix). ODA De Paros en la pródiga cantera arranca Fidias un informe bloque, y, del cincel al choque, va, con mano certera, labrando blanca estatua portentosa, en el cielo del arte estrella hermosa. Cuando la Parca aviesa, que en romper lo vivaz encuen...
Glorias efímeras del artista dramático
Luis de Góngora
El Conde mi señor se fue a Napoles; El Duque mi señor se fue a Francía: Príncipes, buen viaje, que este día Pesadumbre daré a unos caracoles. Como sobran tan doctos españoles, A ninguno ofrecí la Musa mía; A un pobre albergue sí, de Andalucía, Que ha resistido a grandes, digo soles. Con pocos libros libres (libres ...
EN LA PARTIDA DEL CONDE DE LEMUS Y DEL DUQUE DE FERIA
Vicente Aleixandre
Allá por las remotas luces o aceros aun no usados, tigres del tamaño del odio, leones como un corazón hirsuto, sangre como la tristeza aplacada, se baten con la hiena amarilla que toma la forma del poniente insaciable. Largas cadenas que surten de los lutos, de lo que nunca existe, atan el aire como una vena, como u...
LA SELVA Y EL MAR
Juan Meléndez Valdés
¡Cómo se van las horas, y tras ellas los días y los floridos años de nuestra frágil vida! La vejez luego viene, del amor enemiga, y entre fúnebres sombras la muerte se avecina, que escuálida y temblando, fea, informe, amarilla, nos aterra, y apaga nuestros fuegos y dichas. El cuerpo se entorpece, los ayes nos fati...
A DORILA
Ángel González
Me falta una palabra, una palabra sólo. Un niño pide pan; yo pido menos. Una palabra dadme, una sencilla palabra que haga juego con... Qué torpes mujeres sucias me interrumpen con su lento llorar... Comprended: cualquiera de vosotros, olvidada en sus bolsos, en su cuerpo, puede ten...
ME FALTA UNA PALABRA
Ramón López Velarde
Nunca, señor, pensé que el verso mío cuando te hablara en él por vez primera la música filial de los veinte años, del huérfano infelice la voz fuera. Nada valió la familiar plegaria; moriste en plena vida, y ¡qué contraste tocóles a los tuyos, muerto amado, en la noche fatal que agonizaste! Noche con paz de luna; t...
A MI PADRE
Luis de Góngora
Da bienes Fortuna que no están escritos: cuando pitos flautas, cuando flautas pitos. ¡Cuán diversas sendas Se suelen seguir En el repartir Honras y haciendas! A unos da encomiendas, A otros sambenitos. Cuando pitos flautas, cuando flautas pitos. A veces despoja De choza y apero Al mayor cabrero, Y a quien se le ant...
Cuando pitos flautas
Ramón López Velarde
Piano llorón de Genoveva, doliente piano que en tus teclas resumes de la vida el arcano; piano llorón, tus teclas son blancas y son negras, como mis días negros, como mis blancas horas; piano de Genoveva que en la alta noche lloras, que hace muchos inviernos crueles que no te alegras, tu música es historia de poético...
EL PIANO DE GENOVEVA
Gabriela Mistral
Anda libre en el surco, bate el ala en el viento, late vivo en el sol y se prende al pinar. No te vale olvidarlo como al mal pensamiento: ¡le tendrás que escuchar! Habla lengua de bronce y habla lengua de ave, ruegos tímidos, imperativos de mar. No te vale ponerle gesto audaz, ceño grave: ¡lo tendrás que hosped...
Amo amor
Alfredo Lavergne
Como alcachofa que una a una se deshoja. Sin supuesta superioridad de sabiduría Sin el remordimiento del justiciero Sin la baba del defensor del orden Sin calificativos como puntos de referencia Sin subentendidos que complican al lector Sin impunidad frente a la critica literaria Sin el cansancio de la raíz Sin la éti...
Nombre de vanguardista
José Ángel Buesa
Otro milagro de la primavera... Antonio Machado I Quizás olvidaremos, pues siempre hay que olvidar; pero escucha los remos cantando sobre el mar... Bajo este cielo claro tu alma llega a la mía, como la luz de un faro desde la lejanía. Así como la espuma pasará este momento, nuestra ilusión se esfuma, c...
CANCIÓN DE LOS REMOS
Gonzalo Rojas
Cuando abro en los objetos la puerta de mí mismo: ¿quién me roba la sangre, lo mío, lo real? ¿Quién me arroja al vacío cuando respiro? ¿Quién es mi verdugo adentro de mí mismo? Oh Tiempo. Rostro múltiple. Rostro multiplicado por ti mismo. Sal desde los orígenes de la música. Sal desde mi llanto. Arráncate la máscara...
EL PRINCIPIO Y EL FIN
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Áspero amor, violeta coronada de espinas, matorral entre tantas pasiones erizado, lanza de los dolores, corola de la cólera, por qué caminos y cómo te dirigiste a mi alma? Por qué precipitaste tu fuego doloroso, de pronto, entre las hojas frías de mi camino? Quién te enseñó los pasos que has...
Cien sonetos de amor
Mario Benedetti
Usted martín santomé no sabe cómo querría tener yo ahora todo el tiempo del mundo para quererlo pero no voy a convocarlo junto a mí ya que aún en el caso de que no estuviera todavía muriéndome entonces moriría sólo de aproximarme a su tristeza. usted martín santomé no sabe cuánto he luchado por seguir vivie...
Última noción de Laura
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso, qué soledad errante hasta tu compañía! Siguen los trenes solos rodando con la lluvia. En Taltal no amanece aún la primavera. Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos, juntos desde la ropa a las raíces, juntos de otoño, de agua, de caderas, hasta s...
Cien sonetos de amor
Infantiles
Cantan. Cantan. ¿Dónde cantan los pájaros que cantan? Ha llovido. Aún las ramas están sin hojas nuevas. Cantan. Cantan los pájaros. ¿En dónde cantan los pájaros que cantan? No tengo pájaros en jaulas. No hay niños que los vendan. Cantan. El valle está muy lejos. Nada... Yo no sé dónde cantan los pájaros -cantan, canta...
Canción de invierno
Juan Liscano
Hábito: dudar de la esperanza y sentirla como carencia. Agonía sin crisis, declive, desgaste, lento derrumbe por trozos, memoria, ruinas, vestigios. Cuando impere el desasimiento ¿Advendrá la resurgencia?
DECLIVES
Julia de Burgos
Para hallarte esta noche las pupilas distantes, he dominado cielos, altamares, y prados. He deshecho el sollozo de los ecos perdidos... tengo el hondo infinito jugando entre mis manos. Siénteme la sonrisa. Es el último sueño de una espiga del alba que se unió a mi reclamo... Yo quiero que adelantes en espíritu y alas ...
Para hallarte esta noche...
Rafael Pombo
Pastorcita perdió sus ovejas ¡y quién sabe por dónde andarán! -No te enfades, que oyeron tus quejas y ellas mismas bien pronto vendrán. Y no vendrán solas, que traerán sus colas, Y ovejas y colas gran fiesta darán. Pastorcita se queda dormida, Y soñando las oye balar. Se despierta y las llama enseguida, Y en...
Pastorcita
Mario Benedetti
Por sobre las terrazas alunadas donde se aman cautelosamente los gatos y los brillos esquivan las chimeneas creo que nadie sabe lo que yo sé esta noche algo aprendido a pedacitos y a pulsaciones y que integra mi pánico tradicional modesto ¿cómo desmenuzar plácidamente el miedo comprender por fin que no es una ...
Preliminar del miedo
José Luis Piquero
Mientras muchachas que serán catequistas cantan y tocan la guitarra como quien eleva una protesta sentimental a un dios tímido o como quien se rasca la panza con mansedumbre y aquí en el tostadero ya son indiferentes las piernas y los brazos ya sin dueño, mientras la fuente sigue siendo útil para fau...
Tostadero
José Antonio Labordeta
Se han marchado todos y nadie ha vuelto para cerrar la puerta. Esta, vieja y desguazada, golpea contra el viento en las noches de asombro como si nadie la quisiera oír, como si todos los páramos del tiempo se encerrasen aquí, sobre estas galerías de casas agrietadas. Y lejos, más all...
Se han marchado
Marilina Rébora
Yo quisiera quererte como antes te quería, y sentirte, como antes, en todo consecuente, yo quisiera decirte: te quiero todavía... y recibirte, al fin, con ánimo sonriente. Yo quisiera tomar tu mano con la mía, y llevarlas fraternas, como antes, a mi frente, guardándote a mi lado, junto a mí todo el día, saber que es...
DESENCANTO
Pablo Neruda
El alto vuelo sigo con mis manos: honor del cielo, el pájaro atraviesa la transparencia, sin manchar el día. Cruza el oeste palpitando y sube por cada grada hasta el desnudo azul todo el cielo es su torre y limpia el mundo con su movimiento. Aunque el ave violenta busque sangre en la rosa del espacio aquí está su est...
El vuelo
Mario Benedetti
Esa pared me inhibe lentamente piedra a piedra me agravia ya que no tengo tiempo de bajar hasta el mar y escuchar su siniestra horadante alegría ya que no tengo tiempo de acumular nostalgias debajo de aquel pino perforador del cielo ya que no tengo tiempo de dar la cara al viento y oxigenar de veras el alma y los pulm...
Parpadeo
Luis Cañizal de la Fuente
I Tú fuiste el que encontraba a Dios en los aromas (pero no al diablo en los hedores), hasta el día en que un dios descendió con su divina coima a la Sé de Viseu, al sol del claustro y a los olfatos de humildes oledores que andaban por allí a lo que cayese, o pedían a las bóvedas maná que ...
VISEU - VISIÓN
Pablo Neruda
Pero si ya pagamos nuestros pasajes en este mundo por qué, por qué no nos dejan sentarnos y comer? Queremos mirar las nubes, queremos tomar el sol y oler la sal, francamente no se trata de molestar a nadie, es tan sencillo: somos pasajeros. Todos vamos pasando y el tiempo con nosotros: pasa el mar, se despide la rosa,...
El barco
Miguel de Cervantes y Saavedra
«¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza y que diera un doblón por describilla! Porque ¿a quién no sorprende y maravilla esta máquina insigne, esta riqueza? »Por Jesucristo vivo, cada pieza vale más de un millón, y que es mancilla que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla!, Roma triunfante en ánimo y nobleza. »...
AL TÚMULO DEL REY
Federico García Lorca
La noche no quiere venir para que tú no vengas ni yo pueda ir. Pero yo iré aunque un sol de alacranes me coma la sien. Pero tú vendrás con la lengua quemada por la lluvia de sal. El día no quiere venir para que tú no vengas ni yo pueda ir. Pero yo iré entregando a los sapos mi mordido clavel. Pero tú vendr...
Gacela del amor desesperado
Vicente Aleixandre
No. ¡Basta! Basta siempre. Escapad, escapad: sólo quiero, sólo quiero tu muerte cotidiana. El busto erguido, la terrible columna. el cuello febricente, la convocación de los robles; las manos que son piedra, la luna de piedra sorda y el vientre que es sol, el único extinto sol. ¡Hierba seas! Hierba reseca, apretadas ...
LA DICHA
Lope de Vega
Sale la estrella de Venus al tiempo que el sol se pone, y la enemiga del día su negro manto descoge, y con ella un fuerte moro semejante a Rodamonte sale de Sidonia airado, de Jerez la vega corre, por donde entra Guadalete al mar de España, y por donde Santa María del Puerto recibe famoso nombre. Desesperado camin...
Sale la estrella de Venus
Pablo Neruda
Pongámonos los zapatos, la camisa listada, el traje azul aunque ya brillen los codos, pongámonos los fuegos de bengala y de artificio, pongámonos vino y cerveza entre el cuello y los pies, porque debidamente debemos celebrar este número inmenso que costó tanto tiempo, tantos años y días en paque...
Celebración
Amado Nervo
Tu cabellera es negra como el ala del misterio; tan negra como un lóbrego jamás, como un adiós, como un «¡quién sabe!» Pero hay algo más negro aún: ¡tus ojos! Tus ojos son dos magos pensativos, dos esfinges que duermen en la sombra, dos enigmas muy bellos... Pero hay algo, pero hay algo más bello aún: tu boca. Tu boca...
A Leonor
Ramón López Velarde
Soy el mendigo cósmico y mi inopia es la suma de todos los voraces ayunos pordioseros; mi alma y mi carne trémulas imploran a la espuma del mar y al simulacro azul de los luceros. El cuervo legendario que nutre al cenobita vuela por mi Tebaida sin dejarme su pan, otro cuervo transporta una flor inaudita, otro lleva ...
EL MENDIGO
Pedro Salinas
Estoy pensando, es de noche, en el día que hará allí donde esta noche es de día. En las sombrillas alegres, abiertas todas las flores, contra ese sol, que es la luna tenue que me alumbra a mí. Aunque todo está tan quieto, tan en silencio en lo oscuro, aquí alrededor, veo a las gentes veloces —prisa, trajes claros, ri...
LUZ DE LA NOCHE
Pablo Neruda
El día de los desventurados, el día pálido asoma con un desgarrador olor frío, con sus fuerzas en gris, sin cascabeles, goteando el alba por todas partes: es un naufragio en el vacío, con un alrededor de llanto. Porque se fue de tantos sitios la sombra húmeda, callada, de tantas cavilaciones en vano, de tantos parajes...
Débil del alba
Marilina Rébora
A bautizarse acuden las gentes al Jordán. Preguntaban algunos: —¿Y qué haremos nosotros? —Quien tiene dos vestidos, respondíales Juan, dé uno al que no tenga. Y preguntaban otros (esta vez publicanos): —Y nosotros ¿qué haremos? —No exigir más, decíales, de lo que está ordenado. —Y a nosotros, Maestro, dinos cómo obr...
SAN JUAN BAUTISTA
en español
Señor, me has dado una hija es la reina del rosal, que sea mujer del bien y sepa su labor llevar. Que en el día de mañana la bendigas en el altar y le concedas la gracia ser la reina de su hogar. Que sea noble y generosa hacendosa en su deber para regar con amor las flores de su vergel. Que sea madre completa para sus...
Plegaria al nacer una hija
Luis de Góngora
Las flores del romero, Niña Isabel, Hoy son flores azules, Mañana serán miel Celosa estás, la niña, Celosa estás de aquel Dichoso, pues le buscas, Ciego, pues no te ve, Ingrato, pues te enoja, Y confiado, pues No se disculpa hoy De lo que hizo ayer. Enjuguen esperanzas Lo que lloras por él, Que celos entre aquéllos ...
Las flores del romero
Luis de Góngora
Llegué, señora tía, a la Mamora, Donde entre nieblas vi la otra mañana, Desde el seguro de una partesana, Confusa multitud de gente mora. Pluma acudiendo va tremoladora Andaluza, extremeña y castellana, Pidiendo, si vitela no mongana, Cualque fresco rumor de cantimplora. Allanó alguno la enemiga tierra Echándose a ...
Llegué, señora tía, a la Mamora
Byron Espinoza
Mi deseo es un nudo de noches largas Y el tuyo? Minor Piedra (Carne... Placer. Sentido. Eternas paredes de excitación y música revolviéndose en simétricos mordiscos....
Carne...
Odette Alonso
Nada fue como dicen. Yo descubrí mi cuerpo mojado en la maleza y lo empecé a palpar. Era mi cuerpo solo el que se hinchaba inflamada mi vela. No supe qué corría por mi vientre trepaba hasta mi pecho enceguecía. Tuve miedo y grité tuve miedo y rodé por la maleza. Era fuego era sangre era lava de volcán era espejismo. ...
EVA O EL PECADO ORIGINAL
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Fue luz el fuego y pan la luna rencorosa, el jazmín duplicó su estrellado secreto, y del terrible amor las suaves manos puras dieron paz a mis ojos y sol a mis sentidos. Oh amor, cómo de pronto, de las desgarraduras hiciste el edificio de la dulce firmeza, derrotaste las uñas malignas y celo...
Cien sonetos de amor
Teresa Domingo Català
La hendidura polar se reencarna en difusos remansos laterales. Los ciervos comen cólera bendita, venganza de una diosa inconsistente. Porque es ella la voz de las tinieblas que perfuma el cantar de sus quereres. Es ella el cuerpo anclado en la ternura de unas manos acariciando el pan. Si todos somos hijos de la noc...
La madre
Justo Braga
La tarde entra pronto en la cocina: a eso se reduce el misterio cada día. También hay razones suficientes Para pensar en la inútil existencia del párpado que cae y ensombrece las pupilas. Hay sueños que se olvidan. Otros se insinúan solamente. Algunos apenas se perciben. Casi todos se terminan. Los más se derrumban s...
Al final del día
Toni García Arias
Te miré a los ojos y tú respondiste a mi mirada como si ya me supieses de otro tiempo. Durante aquel instante nos amamos, nos cubrimos el uno al otro de besos, escribimos nuestros nombres sobre la arena de la playa, tuvimos miedo a perdernos y nos abrazamos, y nos hicimos promesas que perdurarían eternamente, y como el...
Mirada
Carlos Pellicer
Ay de mi corazón que nadie quiso tomar entre mis manos desoladas. Tú viniste a mirar sus llamaradas y le miraste arder claro y sumiso. (El pie profundo sobre el negro piso sangró de luces todas las jornadas. Ante los pies geográficos, calladas, tus puertas invisibles, Paraíso.) Tú que echaste a las brasas otro leño...
ELEGÍA NOCTURNA
José María Hinojosa
Vuela mi corazón unido con los pájaros y deja entre los árboles un invisible rastro de alegría y de sangre. Las gotas de rocío se helaron en las manos abiertas y floridas de los enamorados perdidos en la brisa. Vuela mi corazón, mi corazón atado con cadenas de estrellas a la sombra de un árbol atado con cadenas y c...
PASIÓN SIN LÍMITES
Pablo Neruda
20 poemas de amor y una canción desesperada Abeja blanca zumbas -ebria de miel- en mi alma y te tuerces en lentas espirales de humo. Soy el desesperado, la palabra sin ecos, el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo. Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última. En mi tierra desierta eres la última rosa. Ah ...
20 poemas de amor y una canción desesperadaPoema 8
Alfredo Lavergne
Algo llevó mis ojos a observar y todos son jóvenes. Algo me recuerdan sus máscaras antigases Las matracas Los lanzaguas Las botas negras Los escudos transparentes Los mercenarios Las alambradas Los bastones eléctricos Las balas Las de caucho Las en la carne Los atrapadores Las calles en hum...
Las reuniones de los países grandes
Rubén Darío
Ya de un corintio templo cincela una metopa, ya de un morisco alcázar el capitel sutil, ya, como Benvenuto, del oro de una copa forma un joyel artístico, prodigio del buril. Pinta las dulces Gracias, o la desnuda Europa, en el pulido borde de un vaso de marfil, o a Diana, diosa virgen de desceñida ropa, con air...
J.J. Palma
Gabriela Mistral
¿Y nunca, nunca más, ni en noches llenas de temblor de astros, ni en las alboradas vírgenes, ni en las tardes inmoladas? ¿Al margen de ningún sendero pálido, que ciñe el campo, al margen de ninguna fontana trémula, blanca de luna? ¿Bajo las trenzaduras de la selva, donde llamándolo me ha anochecido, ni en la g...
Volverlo a ver
Luis de Góngora
—¿De dónde bueno, Juan, con pedorreras? —Señora tía, de Cagalarache. —Sobrino, ¿y cuántos fuistes a Alfarache? —Treinta soldados en tres mil galeras. —¿Tanta gente?—Tomámoslo de veras —¿Desembarcastes, Juan?—¡Tarde piache! Que al dar un Santiago de azabache Dio la playa más moros que veneras. —¿Luego es de moros?—S...
DE LA JORNADA DE LARACHE
Gustavo Pereira
Sucede que las sondas electromagnéticas temen a las aguas del océano. Y son entendibles sus razones. Por más alta que sea su frecuencia, éste las amortigua, las desvanece, las aniquila, como hace con los rayos de luz y con los náufragos irrecuperables. Ni siquiera el láser, tan pertinaz, puede traspasar la barrera d...
EN EL REINO DE LOS ESPEJOS CURVOS
José Antonio Labordeta
Hablo, por hablar, hoy que está desierto el mar y una paz agreste invade estas turolenses llamaradas de fuego y de dolor. Hablo del día a día que sucede, de las tardes que adiós nos despedimos, de los hijos que llegan, de las tierras que acogen nuestros cuerpos y de todo aquello que v...
Hablo, por hablar
Antonio Machado
La Mancha y sus mujeres... Argamasilla, Infantes Esquivias, Valdepeñas, La novia de Cervantes, y del manchego heroico, el ama y la sobrina (el patio, la alacena, la cueva y la cocina, la rueca y la costura, la cuna y la pitanza), la esposa de don Diego y la mujer de Panza, la hija del ventero, y tantas como está...
La mujer manchega
Ramón López Velarde
Tus dientes son el pulcro y nimio litoral por donde acompasadas navegan las sonrisas, graduándose en los tumbos de un parco festival. Sonríes gradualmente, como sonríe el agua del mar, en la rizada fila de la marea, y totalmente, como la tentativa de un Fiat Lux para la noche del mortal que te vea. Tus dientes son a...
TUS DIENTES
Rubén Darío
Cristal, oro y rosa. Alba en Palestina. Salen los tres reyes de adorar al rey, flor de infancia llena de una luz divina que humaniza y dora la mula y el buey. Baltasar medita, mirando la estrella que guía en la altura. Gaspar sueña en la visión sagrada. Melchor ve en aquella visión la llegada de un mágico bien....
La rosa niña