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Lope de Vega
Por las riberas famosas de las aguas de Jarama, junto del mesmo lugar que Tajo las acompaña, alegre sale Belardo a recibir justa paga de tantos años de amor, celos, temor y mudanza. ¡Dichoso el pastor que alcanza tan regalado fin de su esperanza! Vase a casar a su aldea con Filis su enamorada, que se la entrega su...
Por las riberas famosas
Gustavo Adolfo Bécquer
Cendal flotante de leve bruma, rizada cinta de blanca espuma, rumor sonoro de arpa de oro, beso del aura, onda de luz: eso eres tú. Tú, sombra aérea, que cuantas veces voy a tocarte te desvaneces ¡como la llama, como el sonido, como la niebla, como el gemido del lago azul! En mar sin playas onda sonante, e...
Rima XV
Ángeles Carbajal
Qué importa que no me quieras; en la rama de un cerezo la primavera se deja tocar el corazón.
En la rama de un cerezo
Ramón López Velarde
Cumplo a mediodía con el buen precepto de oír misa entera los domingos, y a estas misas cenitales concurres tú, agudo perfil; cabellera tormentosa, nuca morena, ojos fijos; boca flexible, ávida de lo concienzudo, hecha para dar los besos prolijos y articular la sílaba lenta de un minucioso idilio, y también para pers...
BOCA FLEXIBLE, ÁVIDA
Vicente Huidobro
Aquél pájaro que vuela por primera vez Se aleja del nido mirando hacia atrás Con el dedo en los labios os he llamado. Yo inventé juegos de agua En la cima de los árboles. Te hice la más bella de las mujeres Tan bella que enrojecías en las tardes. ...
MARINO
Luis de Góngora
Yo os diré lo que lleva. Lleva este río crecido, Y llevará cada día Las cosas que por la vía De la cámara han salido, Y cuanto se ha proveído Según leyes de Digesto, Por jüeces que, antes desto, Lo recibieron a prueba. ¿Qué lleva el señor Esgueva? Yo os diré lo que lleva. Lleva el cristal que le envía Una dama y ...
¿Qué lleva el señor Esgueva?
José Martí
Rosario, En ti pensaba, en tus cabellos Que el mundo de la sombra envidiaría, Y puse un punto de mi vida en ellos Y quise yo soñar que tú eras mía. Ando yo por la tierra con los ojos, Alzados ?¡oh mi afán!? a tanta altura Que en ira altiva o míseros sonrojos Encendiólos la humana criatura. Vivir: ?Saber morir...
Rosario
Luciano Castañón
Lisa, lisa es la barriga que enseñáis; os la tiñe o lame el sol, ese sol que se incrusta en la angostura de las canes iluminando vuestros sexos, sexos que por infantiles y opuestos hacen la delicia locuaz y procaz de tantas madres. Niños, testarudos o sonrientes, jugáis moviendo vuestras tiernas piernas de alambre. y ...
Niños
Rafael Alberti
Cuando mi madre llevaba un sorbete de fresa por sombrero y el humo de los barcos aun era humo de habanero. Mulata vuelta bajera. Cádiz se adormecía entre fandangos y habaneras y un lorito al piano quería hacer de tenor. Dime dónde está la flor que el hombre tanto venera. Mi tío Antonio volvía con su aire de insurrect...
CUBA DENTRO DE UN PIANO
Nicolás Fernández de Moratín
Cítara áurea de Apolo, a quien los dioses hicieron compañera de los regios banquetes, y ¡oh sagrada musa! que el bosque de Helicón venera, no es tiempo que reposes; alza el divino canto y la acordada voz hasta el cielo osada, con eco que supere resonante al estruendo confuso y vocería, popular alegría, y aplauso cort...
A PEDRO ROMERO, TORERO INSIGNE
Luis Benítez
De las tantas cosas que no puede mostrar ciertamente la palabra, la primera imposible es el olor tan propio y exacto de las cosas. La poesía también es como el aroma. Así quedan sin nombre el olor definitivo de la lluvia y el efímero matiz que se respira al asomarse a las sombras de un aljibe; el olor del primer mar,...
De las tantas cosas que no puede
Oliverio Girondo
No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el p...
Espantapájaros
cristianos
(Zaida C. de Ramón)¡Qué tristeza siento al ver que está a tu lado y no adviertes! Me duele ver cuánto te ama y que tú lo menosprecies. ¡Cuánto anhela dirigirte, guiar tus pasos, tenerte! Mas tú sigues tan altivo, orgulloso, indiferente. ¡Si supieras lo que es para tu vida su paz! ¡Si solo reconocieras que hoy es tu...
Hoy es el día (Zaida C. de Ramón)
Vicente Aleixandre
Lo que yo no quiero es darte palabras de ensueño, ni propagar imagen con mis labios en tu frente, ni con mi beso. La punta de tu dedo, con tu uña rosa, para mi gesto tomo, y, en el aire hecho, te la devuelvo. De tu almohada, la gracia y el hueco. Y el calor de tus ojos, ajenos. Y la luz de tus pechos secretos. Como l...
AMANTE
Roque Dalton
Pedimos que nos amen, que nos dejen amar, pedimos que nos hagan quedarnos solos atados a los ángeles, que no dejen testigos desde ahora esperando la imagen honda de nuestras lágrimas; pedimos que no insistan en herirnos el lugar de la ira, pedimos que las esposas doren el blanco pan y nos conviden a la mesa del júbil...
PEDIMOS
Manuel Acuña
Composición recitada por una niña en Tacubaya de los Mártires, el 11 de septiembre de 1873. Ante el recuerdo bendito de aquella noche sagrada en que la patria alherrojada rompió al fin su esclavitud; ante la dulce memoria de aquella hora y de aquel día, yo siento que en el alma mía canta algo como un laúd. Yo sient...
A LA PATRIA
Pablo Neruda
Distancia refugiada sobre tubos de espuma, sal en rituales de olas y órdenes definidos, y un olor y rumor de buque viejo, de podridas maderas y hierros averiados, y fatigadas máquinas que aúllan y lloran empujando la proa, pateando los costados, mascando lamentos, tragando y tragando distancias, haciendo un ruido de ag...
El fantasma del buque de carga
Claudio Rodríguez
("La hilandera de espaldas", del cuadro de Velázquez) Tanta serenidad es ya dolor. Junto a la luz del aire la camisa ya es música, y está recién lavada, aclarada, bien ceñida al escorzo risueño y torneado de la espalda, con su feraz cosecha, con el amanecer nunca tardío de la ropa y la obra. Este es el campo del mila...
HILANDO
Pablo Neruda
Cumpliendo con mi oficio piedra con piedra, pluma a pluma, pasa el invierno y deja sitios abandonados, habitaciones muertas: yo trabajo y trabajo, debo substituir tantos olvidos, llenar de pan las tinieblas, fundar otra vez la esperanza. No es para mí sino el polvo, la lluvia cruel de la estación, no me reservo nada s...
A mis obligaciones
Jaime Sabines
Mansamente, insoportablemente, me dueles. Toma mi cabeza. Córtame el cuello. Nada queda de mí después de este amor. Entre los escombros de mi alma, búscame, escúchame. En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama, pide tu asombro, tu iluminado silencio. Atravesando muros, atmósferas, edades, tu rostro (tu rostro que pa...
Me dueles
Gonzalo Rojas
Anoche te he tocado y te he sentido sin que mi mano huyera más allá de mi mano, sin que mi cuerpo huyera, ni mi oído: de un modo casi humano te he sentido. Palpitante, no sé si como sangre o como nube errante, por mi casa, en puntillas, oscuridad que sube, oscuridad que baja, corriste, centelleante. Corriste por mi...
OSCURIDAD HERMOSA
Gustavo Adolfo Bécquer
¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas en mi pupila tu pupila azul, ¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú.
Rima XXI
Ramón López Velarde
Me arrancaré, mujer, el imposible amor de melancólica plegaria, y aunque se quede el alma solitaria huirá la fe de mi pasión risible. Iré muy lejos de tu vista grata y morirás sin mi cariño tierno, como en las noches del helado invierno se extingue la llorosa serenata. Entonces, al caer desfallecido con el fardo de...
A UN IMPOSIBLE
Baltasar del Alcázar
Tres cosas me tienen preso de amores el corazón, la bella Inés, el jamón, y berenjenas con queso. Esta Inés, amantes, es quien tuvo en mí tal poder, que me hizo aborrecer todo lo que no era Inés. Trájome un año sin seso, hasta que en una ocasión me dio a merendar jamón y berenjenas con queso. Fue de Inés la primer ...
TRES COSAS
Miguel Florián
a Diego Granados Los días se parecen a los pájaros —vienen y luego van— y siempre dejan una herida de luz. Huele a musgo su vuelo, a países de escarcha, a savia de madroños escondidos... (Hay una fuente oculta que derrama blancos ríos de sed, y un campanario azul, mecido por el viento). De qué cielo, de qué elevad...
LOS DÍAS Y LOS PÁJAROS
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Era verde el silencio, mojada era la luz, temblaba el mes de Junio como una mariposa y en el austral dominio, desde el mar y las piedras, Matilde, atravesaste el mediodía. Ibas cargada de flores ferruginosas, algas que el viento sur atormenta y olvida, aún blancas, agrietadas por la sal devo...
Cien sonetos de amor
Basilio Fernández
El 28 de julio de un año sin gloria nací a la extrañeza, y al bienestar de los rincones familiares, discontinuo y sin sueño como el que no espera visitas. Nunca necesité afanes para diluirme, ni testigos para la emancipación al menudeo; sin transacciones ni pretextos he rechazado el clima de esas horas inevitables vana...
El 28 de julio...
Juan Meléndez Valdés
Suelta mi palomita pequeñuela, y déjamela libre, ladrón fiero; suéltamela, pues ves cuánto la quiero, y mi dolor con ella se consuela. Tú allá me la entretienes con cautela; dos noches no ha venido, aunque la espero. ¡Ay!, si esta se detiene, cierto muero; suéltala, ¡oh crudo!, y tú verás cuál vuela. Si señas quier...
LA PALOMA
Amado Nervo
I Resuelve tornar al padre No temas, Cristo rey, si descarriado tras locos ideales he partido: ni en mis días de lágrimas te olvido, ni en mis horas de dicha te he olvidado. En la llaga crüel de tu costado quiere formar el ánima su nido, olvidando los sueños que ha vivido y las tristes mentiras que ha soñado....
En el camino
Gonzalo de Berceo
Milagros de Nuestra Señora - versos 1 a 184 Amigos e vassallos de Dios omnipotent, si vos me escuchássedes por vuestro consiment, querríavos contar un buen aveniment: terrédeslo en cabo por bueno verament. Yo maestro Gonçalvo de Verceo nomnado, yendo en romería caeçí en un prado, verde e bien sençido, ...
INTRODUCCIÓN
José María Hinojosa
En su cuerpo de espuma nacían las espigas que en ráfagas de viento llenan con sus rumores mi corazón perdido en el mar de su lengua mi corazón hallado en medio del desierto por cadenas de voces en oasis de sangre. Mi corazón perdido busca entre sus encajes la llama que devore las ansias de su sombra y las nieves que...
MI CORAZÓN PERDIDO
Luis de Góngora
El Conde mi señor se va a Napoles; Con el gran Duque. Príncipes, a Dío; De acémilas de haya no me fío, Fanales sean sus ojos o faroles. Los más carirredondos girasoles Imitará siguiéndoos mi albedrío, Y en vuestra ausencia, en el puchero mío Será un torrezno la Alba entre las coles. En sus brazos Parténope festiva,...
DEL CONDE DE VILLAMEDIANA
Fray Luis de León
¿Y dejas, Pastor santo, tu grey en este valle hondo, escuro, con soledad y llanto; y tú, rompiendo el puro aire, ¿te vas al inmortal seguro? Los antes bienhadados, y los agora tristes y afligidos, a tus pechos criados, de ti desposeídos, ¿a dó convertirán ya sus sentidos? ¿Qué mirarán los ojos que vieron de tu rost...
ODA XVIII - EN LA ASCENSIÓN
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Oh Cruz del Sur, oh trébol de fósforo fragante, con cuatro besos hoy penetró tu hermosura y atravesó la sombra y mi sombrero: la luna iba redonda por el frío. Entonces con mi amor, con mi amada, oh diamantes de escarcha azul, serenidad del cielo, espejo, apareciste y se llenó la noche con t...
Cien sonetos de amor
Juan Ramón Jiménez
No, esta dulce tarde no puedo quedarme; esta tarde libre tengo que irme al aire. Al aire que ríe abriendo los árboles, amores a miles, profundo, ondeante. Me esperan las rosas bañando su carne. ¡No me claves fines; no quiero quedarme!
CON LAS ROSAS
Juan Ramón Jiménez
Días negros cual los días de parada indiferencia de dios antecreador. (Todo duro, entero todo, en mole de un orden negro, como un yo tan sólo yo.) De pronto, un día de gracia, todo me ve con mis ojos, me parto en mundos de amor.
DIOS PRIMERO
Toni García Arias
En esta alargada sombra en que deriva la vida aún queda un trozo de mar azul e inmenso en el que podemos soñar que donde se extinguió el amor aún quedan frescos los labios, que donde secaron los labios aún permanece, húmedo, fresco y rosado, el roce de su poesía.
Sueño
Rafael Alberti
—Bien puedes amarme aquí, que la luna yo encendí, tú, por ti, sí, tú, por ti. —Sí, por mí. —Bien puedes besarme aquí, faro, farol farolera, la más álgida que vi. —Bueno, sí. —Bien puedes matarme aquí, gélida novia lunera del faro farolerí. —Ten. ¿Te di?
EL FAROLERO Y SU NOVIA
Marilina Rébora
Duérmete mi niño, duérmete mi luna, que arde la estrella: esa estrella tuya. Parece que dice: «Sin duda, sin duda, yo soy de ese niño; él viene en mi busca». Duérmete mi niño, duérmete mi luna, duérmete mi estrella que todo lo alumbras.
DUÉRMETE MI NIÑO
Javier Alvarado
Toda evocación es posible de relatar, si se tiene en cuenta el poder subversivo de la mente -cuando no era posible hurgar en tus ojos- Y llenar de cachivaches o de materias futuristas La casa que nos queda Las habitaciones de hotel que llenábamos con las primaveras descalzas de Europa Con un antiguo vaticinio de mago ...
Evocación para entrar en los ojos de Emma Bovary
Gabriela Mistral
Madre mía, en el sueño ando por paisajes cardenosos: un monte negro que se contornea siempre, para alcanzar el otro monte; y en el que sigue estás tú vagamente, pero siempre hay otro monte redondo que circundar, para pagar el paso al monte de tu gozo y de mi gozo. Mas, a trechos tú misma vas haciendo el camin...
La fuga
Roque Dalton
Dolor el de la serpiente que no posee párpados. Cómo no tener el veneno de saludo ignorando la fácil solución de incluirnos en la sombra?
REVISIÓN DE CAUSA
Luis de Góngora
Pálida restituye a su elemento Su ya esplendor purpúreo casta rosa, Que en planta dulce un tiempo, si espinosa, Gloria del Sol, lisonja fue del viento. El mismo que espiró suave aliento Fresca, espira marchita y siempre hermosa; No yace, no, en la tierra, mas reposa, Negándole aun el hado lo violento. Sus hojas sí,...
EN LA MUERTE DE DOÑA GUIOMAR DE SA
Pablo Neruda
DE California traje un múrex espinoso, la sílice en sus púas, ataviada con humo su erizada apostura de rosa congelada, y su interior rosado de paladar ardía con una suave sombra de corola carnosa. Mas tuve una cyprea cuyas manchas cayeron sobre su capa, ornando su terciopelo puro con círculos quemados de pólvora o pan...
Molusca gongorina
Melchor de Palau
Dando vueltas al globo de los mundos, asombrado un alumno así exclamaba «en torno a tan pequeños continentes: ¡cuánta agua !» mientras yo, por las penas abrumado, murmuraba inconsciente estas palabras «en torno a escasas dichas de la tierra: ¡cuánta lágrima !»
En clase
Ángel González
Ninguna era tan bella como tú durante aquel fugaz momento en que te amaba: mi vida entera.
TODO AMOR ES EFÍMERO
Jordi Doce
Se enturbia la mirada, y el aire de la tarde humea como brasa contra un fondo de velas sopladas y espuma rota. El mar es la respiración, la espera. Tomadas por el grueso sol de agosto, las rocas se deslizan hasta el agua. Un charco se consume entre destellos. La sal brilla en los flancos chorreantes. Verano, en tu te...
En el cerro
Ricardo Dávila Díaz Flores
Nacimos entre polvo y cenizas. Aprendimos a llorar el mismo día. No sé tu nombre, nunca te he visto; sin embargo me miras, me miras desde el fondo de mi corazón en que guardas tus semillas. Sabes mi nombre, desde los balcones de mi alma lo gritas. Andas por mi pensamiento, habitas mis entrañas, andas a tientas, bu...
Un lejano doblar o repicar de una campana
Basilio Fernández
Lo que hubo en ti de roca, sangre y sigilo, fue del último viento estéril, de la última nevada transitable, a los ojos ya las banderas abatidas, solas. ¿Por qué nuevos caminos vas acumulando noche, noche para siempre? En qué colinas toma rumbo a los cielos tu fluir de testigo delgado, actitud del alba? Aquellas aguas g...
Elegía
Alfredo Lavergne
Adánicos y eváticas o ¿evánicas? Se privan de sus fronteras Y contemplan la fanfarria Lo que la ciudad arrastra Les ocurre sin motivo sobrenatural Ni por amaneceres tibios en invierno O porque a veces En verano despiertan bajo techo fresco. Pero cuando cae la noche a sus manos Dudan Entre la prosa El verso de la ...
Las manos en la cintura
Pablo Neruda
MI MUCHACHA salvaje, hemos tenido que recobrar el tiempo y marchar hacia atrás, en la distancia de nuestras vidas, beso a beso, recogiendo de un sitio lo que dimos sin alegría, descubriendo en otro el camino secreto que iba acercando tus pies a los míos, y así bajo mi boca vuelves a ver la planta insatisfecha de tu vid...
Mi muchacha salvaje
Roque Dalton
“Se me murió el ayer de parto y lo velo cantando” Como a una guitarra sola a quien se le quebrara la sonrisa circular y la música, solo, sin desbocados animales interiores, hueso en actividad, reciente hueso, hacía como que caminaba entre los hombres casado con mi madre, pueblerino feliz, poblado de olas. A...
REFERENCIA DE PASOS
José Martí
Las campanas, el sol, el cielo claro me llenan de tristeza, y en los ojos llevo un dolor que el verso compasivo mira, un rebelde dolor que el verso rompe ¡y es, oh mar, la gaviota pasajera que rumbo a Cuba va sobre tus olas! Vino a verme un amigo, y a mí mismo me preguntó por mí; ya en mí no queda más que un r...
Domingo triste
Ángel García Aller
"Aun muerto sin embargo el brillo de sus ojos, decían, revelaba una incurable soledad" (Alfonso Costafreda) Cayó como del aire la sentencia y al ahorcado, entretanto, le brotaban innumerables flores, innumerables auroras boreales por el cuerpo. Uno tras otro, le acusamos de extrañas maldiciones, de...
El ahorcado
Carlos Edmundo de Ory
Como estatuas de lluvia con los nervios azules Secretos en sus leyes de llaves que abren túneles Sucios de fuego y de cansancio reyes Han guardado sus gritos ya no más Cada uno en el otro engacelados De noches tiernas en atroz gimnasio Viven actos de baile horizontal No caminan de noche ya no más Se rigen de deseo y ...
LOS AMANTES
Fray Luis de León
¡Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruïdo, y sigue la escondida senda, por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido; Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio Moro, en jaspe sustentado! No cura si la fama canta c...
ODA I - VIDA RETIRADA
Federico García Lorca
La luna vino a la fragua con su polisón de nardos. El niño la mira mira. El niño la está mirando. En el aire conmovido mueve la luna sus brazos y enseña, lúbrica y pura, sus senos de duro estaño. Huye luna, luna, luna. Si vinieran los gitanos, harían con tu corazón collares y anillos blancos. Niño déjame q...
Romance de la luna
Gustavo Pereira
Desgraciado de aquel que ante los muslos desnudos de la amante en el lecho es capaz de mandarse un discurso.
DESGRACIADO DE AQUEL QUE ANTE LOS MUSLOS
Gabriela Mistral
Niño pequeño, aparecido, que no viniste y que llegaste, te contaré lo que tenemos y tomarás de nuestra parte.
La cuenta-mundo
Antonio Fernández Lera
Una sombra en el aire se mueve como una sombra en el aire. No es que seamos ciegos, hoy, es que no abrimos los ojos.
Poema imprevisto: 2
Nicolás Guillén
No sé si me olvidarás, ni si es amor este miedo; yo sólo sé que te vas, yo sólo sé que me quedo. ANDRÉS ELOY BLANCO 1 Como la espuma sutil con que el mar muere deshecho, cuando roto el verde pecho se desangra en el cantil, no servido, sí servil, sirvo a tu orgullo no más, y aunque la muerte me das, ...
GLOSA
Juan José Vélez Otero
Bésame la boca con tu boca de rosas, con tu boca de mirtos, con tu boca de cáscara de naranja mandarina. Bésame la boca y ahuyenta mi tristeza de lata en la basura. Llévame al garaje, el día es frío y ando a tres pistones. Bésame. Famélico de labios me ato a la camilla y fumo del recuerdo. Bésame la boca, píntate los ...
Bésame la boca
Rubén Darío
Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer... Plural ha sido la celeste historia de mi corazón. Era una dulce niña, en este mundo de duelo y de aflicción. Miraba como el alba pura; sonreía como una flor. Era su cabellera obscura hecha de ...
Canción de otoño en primavera
Infantiles
Vosotras, las familiares, inevitables golosas, vosotras, moscas vulgares, me evocáis todas las cosas. ¡Oh, viejas moscas voraces como abejas en abril, viejas moscas pertinaces sobre mi calva infantil! ¡Moscas del primer hastío en el salón familiar, las claras tardes de estío en que yo empecé a soñar! Y en ...
Las moscas
Gustavo Adolfo Bécquer
Espíritu sin nombre, indefinible esencia, yo vivo con la vida sin formas de la idea. Yo nado en el vacío, del sol tiemblo en la hoguera, palpito entre las sombras y floto con las nieblas. Yo soy el fleco de oro de la lejana estrella, yo soy de la alta luna la luz tibia y serena. Yo soy la ardiente nube qu...
Rima V
José Martí
Cuando me puse a pensar La razón me dio a elegir Entre ser quien soy, o ir El ser ajeno a emprestar, Mas me dije: si el copiar Fuera ley, no nacería Hombre alguno, pues haría Lo que antes de él se ha hecho: Y dije, llamando al pecho, ¡Sé quien eres, alma mía!?
Cuando me puse a pensar
Federico García Lorca
Sí, tu niñez ya fábula de fuentes. El tren y la mujer que llena el cielo. Tu soledad esquiva en los hoteles y tu máscara pura de otro signo. Es la niñez del mar y tu silencio donde los sabios vidrios se quebraban. Es tu yerta ignorancia donde estuvo mi torso limitado por el fuego. Norma de amor te di, hombre d...
Tu infancia en Menton
Federico García Lorca
1 En el café de Chinitas dijo Paquiro a su hermano: «Soy más valiente que tú, más torero y más gitano». 2 En el café de Chinitas dijo Paquiro a Frascuelo: «Soy más valiente que tú, más gitano y más torero». 3 Sacó Paquiro el reló y dijo de esta manera: «Este toro ha de morir antes de las cuatro y media»....
El café de chinitas
Delfina Acosta
Tras un hombre que amé en la primavera se marchó mi vestido, enamorado. Él me abrazó diciendo "vuelvo pronto". La flor que me dejó arrugó mis manos. Mi chal de Cachemira se llevó quien me acostó a la sombra del verano, y mudó a sus mejillas mi color, y la sal de sus besos a mis labios. Mi abrigo beige que calentó un ...
Vuelvo pronto
Salvador García Ramírez
“Gaivotas na praia tempestade no mar” Navegaban las cintas al viento del penúltimo recuerdo, enredándose en el tronco de las oliveiras, después de abrir el cielo su escenario y su puente, su nostalgia y su nube. Marzo provisional de multitudes mecidas pelas ondas, março de mirador y de vigías. Afluían las aguas por ...
Mais ou menos
Antonio Machado
Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día. Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía, buscando los recodos de sombra, lentamente. A trechos me paraba para enjugar mi frente y dar algún respiro al pecho jadeante; o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante y hacia la mano diestra vencido y apoyado ...
A orillas del Duero
Victoriano Crémer
«Borradle. Labraremos la paz, la paz, la paz, a fuerza de caricias, a puñetazos puros...» Blas de Otero El amor sube por la sangre. Quema la ortiga del recuerdo y reconquista el ancho campo abierto, la ceniza fundadora, que la brasa sostiene. El amor es herencia de la sangre, como el odio, su amante, y se mantien...
EL AMOR Y LA SANGRE
Luis Benítez
El gato perpetuo en la mañana absoluta está gritando que es bestia de la aurora, ¿y quién oye al mínimo animal que encarna, sino el árbol de oro a cuyo pie repite, se desgañita? Está hecho de animales como una fábula antigua, pero ni aquellos frisos encanecidos por el polvo donde duermen los imperios, ni la fresca nov...
La bestia de la aurora
Ramón López Velarde
Mi vida, enferma de fastidio, gusta de irse a guarecer año por año a la casa vetusta de los nobles abuelos como a refugio en que en la paz divina de las cosas de antaño sólo se oye la voz de la madrina que se repone del acceso de asma para seguir hablando de sus muertos y narrar, al amparo del crepúsculo, la aparició...
POEMA DE VEJEZ Y DE AMOR
José Ángel Valente
La aparición del pájaro que vuela y vuelve y que se posa sobre tu pecho y te reduce a grano, a grumo, a gota cereal, el pájaro que vuela dentro de ti, mientras te vas haciendo de sola transparencia, de sola luz, de tu sola materia, cuerpo bebido por el pájaro.
XXXV
Ramón López Velarde
A Rafael López. Mi corazón leal, se amerita en la sombra. Yo lo sacara al día, como lengua de fuego que se saca de un ínfimo purgatorio a la luz; y al oírlo batir su cárcel, yo me anego y me hundo en ternura remordida de un padre que siente, entre sus brazos, latir un hijo ciego. Mi corazón leal, se amerita en la s...
MI CORAZÓN AMERITA
Amado Nervo
Amiga, mi larario esta vacío: desde que el fuego del hogar no arde, nuestros dioses huyeron ante el frío; hoy preside en sus tronos el hastío las nupcias del silencio y de la tarde. El tiempo destructor no en vano pasa; los aleros del patio están en ruinas; ya no forman allí su leve casa, con paredes convexas de argam...
Amiga, mi larario está vacío
José Asunción Silva
Hay demasiada sombra en tus visiones, algo tiene de plácido la vida, no todo en la existencia es una herida donde brote la sangre a borbotones. La lucha tiene sombra, y las pasiones agonizantes, la ternura huida, todo lo amado que al pasar se olvida es fuente de angustiosas decepciones. Pero, ¿por qué dudar, si aún...
A UN PESIMISTA
Byron Espinoza
Incansable remuevo las arenas de tu cuerpo.
Incansable...
José Juan Tablada
1 Consagro a su memoria este Retablo: Un lucero nos guía hasta el establo Donde su numen —Niño Dios de cera— Junto al asno y al buey del Nacimiento, Que humildad y potencia diéranle con su aliento, De Reyes y pastores los tributos espera. * Pues las dádivas de monarcas y zagales Que timbraron sus ver...
RETABLO A LA MEMORIA DE RAMÓN LÓPEZ VELARDE
Ramón López Velarde
La pasión con que te adoro es la espléndida pureza de las flores del altar, es el lánguido desmayo que domina a los amantes cuando sienten la cabeza de la virgen desposada en su pecho descansar; la pasión con que te adoro es tan blanca como rayo de la luna, que se mira en la vidriera atravesar. Son tan puros mis amo...
PUREZA
Pablo Neruda
AMÉRICA, no invoco tu nombre en vano. Cuando sujeto al corazón la espada, cuando aguanto en el alma la gotera, cuando por las ventanas un nuevo día tuyo me penetra, soy y estoy en la luz que me produce, vivo en la sombra que me determina, duermo y despierto en tu esencial aurora: dulce como las uvas, y terrible, conduc...
América, no invoco tu nombre en vano
Amado Nervo
Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza! ¡Qué rubios cabellos de trigo garzul! ¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza de porte! ¡Qué formas bajo el fino tul... Pasó con su madre. Volvió la cabeza: ¡me clavó muy hondo su mirada azul! Quedé como en éxtasis... Con febril premura, «¡Síguela!», gritaron cuerpo y a...
Cobardía
Paz Díez Taboada
Acompáñame, ven. Por el camino encontraremos perros y cristales, semáforos en rojo y cerradas las verjas de los jardines secos donde la arena ahoga los linderos bordados de flores humilladas. Pero no importa. Ven. Encontraremos rostros adustos, dientes como garras, violentos gestos y feroces gritos... Con manotazo...
Invitación al viaje
Pablo Neruda
YO entré en Florencia. Era de noche. Temblé escuchando casi dormido lo que el dulce río me contaba. Yo no sé lo que dicen los cuadros ni los libros (no todos los cuadros ni todos los libros, sólo algunos), pero sé lo que dicen todos los ríos. Tienen el mismo idioma que yo tengo. En las tierras salvajes el Orinoco me ha...
El río
Juan José Vélez Otero
A Manuel Núñez Rguez. In memoriam. A muerto, la campana toca a muerto. Ha muerto con la tarde y sin billete de vuelta. Beberá pronto del Lete cubierto de serrín y pez, cubierto. Navega el ataúd destino a un puerto de sombras, carne muerta en el grumete; golpea hacia el vacío triste ariete, golpea hacia la nada, en e...
La campana toca a muerto
Nicolás Guillén
¡Ah, no penséis que su voz es un suspiro! Que tiene manos de sombra, y que es su mirada lenta gota lunar temblando de frío sobre una rosa. Su voz abre la piedra, y sus manos parten el hierro. Sus ojos llegan ardiendo a los bosques nocturnos; los negros bosques. Tocadle: Veréis que os ...
MARTÍ
Nimia Vicéns
Si nacieras Mi Niño aquí en Guaynabo... Si tu Anuncio trajeran los cucubanos Si nacieras Mi Niño entre las guajanas ¡qué mecida tan suave flor te acunara! Si en presagio de aroma las sicilianas crecieron todas juntas donde nacieras a la vera — a la vera de la quebrada que se rompe en mil cuarzos por la mañana Si n...
NÁCETE AQUÍ MI NIÑO
Alfredo Lavergne
Mientras fuerzo el ejército De mis huesos En el aire inmóvil de la noche. A los tigres de Neruda A los felinos de Whitman Con sus bastones Con sus sombreros Con sus gabardinas Y sus marchas hacia mundos más justos. De día En alta mar Un delfín lleva una presa entre sus 150 dientes Y cumple con su régimen alimenti...
Plasticidad
Alfredo Buxán
A Enrique Fernández y Mayte Gómez Porque no es bueno confundir el aliento con el frío del alma, ni es bueno que el hombre viva solo, ni es amable la mesa arrinconada en el salón con sólo un mustio plato en el mantel, y las migajas. Venid a ver el polvo de las cosas, sacadme de esta ciénaga sin luz. He perdido la cost...
De la amistad
Oliverio Girondo
El uno total menos plenicorrupto nones consentido apenas por el cero que al ido tiempo torna con sus catervas súcubos sexuales y su fauna de olvido El uno yo subánima aunque insepulto intacto bajo sus multicriptas con trasfondos de arcadas que auto nutre sus ecos de sumo experto en nada mientras crece en abi...
EL UNO NONES
Juan Liscano
—Lo que pasa volando permanece. —Porque se oculta. —Y se vuelve a pasar, volando. En la habitación vacía, descuidada, cruzó la ráfaga de alguien. En el cuarto abandonado de la casa ruinosa la luz encarnó en alguien que pasa....
INSTANTÁNEA
Marilina Rébora
Al pasar por la calle, cae una mariposa. Revolando insegura se pierde entre la gente, tornadizo vilano o pétalo de rosa, burbuja de jabón, pajarita luciente. Tras ella acude el alma, como ella, temerosa de que tanto ajetreo le cause un accidente, hasta que en tenue aleo detiénese y se posa al borde de la acera, sin ...
LA MARIPOSA
Fray Luis de León
A FELIPE RUIZ En vano el mar fatiga la vela portuguesa; que ni el seno de Persia ni la amiga Maluca da árbol bueno, que pueda hacer un ánimo sereno. No da reposo al pecho, Felipe, ni la India, ni la rara esmeralda provecho; que más tuerce la cara cuanto posee más el alma avara. Al capitán romano la vida, y no la s...
ODA V - DE LA AVARICIA
Ramón López Velarde
Blanca flor de los claustros, irrisorio capricho de don Juan, me abraso en gana de platicar contigo, bella hermana, en la paz del oscuro locutorio. Mi cabeza en tus senos, el mortuorio recuerdo evocarás de noche arcana en que oíste la voz de la campana, en brazos del sacrílego tenorio. De tus monjiles hábitos, cont...
A DOÑA INÉS DE ULLOA
José Santos Chocano
Enorme tronco que arrastró la ola, yace el caimán varado en la ribera; espinazo de abrupta cordillera, fauces de abismo y formidable cola. El sol lo envuelve en fúlgida aureola; y parece lucir cota y cimera, cual monstruo de metal que reverbera y que al reverberar se tornasola. Inmóvil como un ídolo sagrado, ceñido...
EL SUEÑO DEL CAIMÁN
Alfredo Lavergne
De un Dios cansado de dictar el acto de crear De los poetas hermanos del tiempo De esta corta historia de Repúblicas De piel De persianas De asfalto De la siempre ciudad de ayer Es la flor que llevamos En los ojos En el corazón En la mano Y sin esconderla En la frontera Dos países nos delatan
Aterrizaje
Macedonio Fernández
No a todo alcanza Amor, pues que no puedo romper el gajo con que Muerte toca. Mas poco Muerte puede si en corazón de Amor su miedo muere. Mas poco Muerte puede, pues no puede entrar su miedo en pecho donde Amor. Que Muerte rige a Vida; Amor a Muerte.
CREÍA YO
José María Hinojosa
Álamos negros junto al arroyo fresco. Álamos blancos junto al arroyo claro. Álamos blancos y negros, cogidos del brazo, van cantando al son de la brisa, por el arroyo abajo.
ÁLAMOS
Jaime Sabines
Amor mío, mi amor, amor hallado de pronto en la ostra de la muerte. Quiero comer contigo, estar, amar contigo, quiero tocarte, verte. Me lo digo, lo dicen en mi cuerpo los hilos de mi sangre acostumbrada, lo dice este dolor y mis zapatos y mi boca y mi almohada. Te quiero, amor, amor absurdamente, tontamente, perdido,...
Amor mío, mi amor...