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José García Nieto
Contigo, mano a mano. Y no retiro la postura, Señor. Jugamos fuerte. Empeñada partida en que la muerte será baza final. Apuesto. Miro tus cartas y me ganas siempre. Tiro las mías. Das de nuevo. Quiero hacerte trampas. Ya no es posible. Clara suerte tienes, contrario en el que tanto admiro. Pierdo mucho, Señor. Y ap...
LA PARTIDA
Gerardo Diego
Cuando venga, ay, yo no sé con qué le envolveré yo, con qué. Ay, dímelo tú, la luna, cuando en tus brazos de hechizo tomas al roble macizo y le acunas en tu cuna. Dímelo, que no lo sé, con qué le tocaré yo, con qué. Ay, dímelo tú, la brisa que con tus besos tan leves la hoja más alta r...
LETRILLA DE LA VIRGEN MARÍA ESPERANDO LA NAVIDAD
Julia de Burgos
Yo fui la más callada de todas las que hicieron el viaje hasta tu puerto. No me anunciaron lúbricas ceremonias sociales, ni las sordas campanas de ancestrales reflejos; mi ruta era la música salvaje de los pájaros que soltaba a los aires mi bondad en revuelo... No me cargaron buques pesados de opulencia, ni alfombras ...
Yo fui la más callada
Gerardo Diego
También la piedra, si hay estrellas, vuela. Sobre la noche biselada y fría creced, mellizos lirios de osadía; creced, pujad, torres de Compostela. Campo de estrellas vuestra frente anhela, silenciosas maestras de porfía. En mi pecho —ay, amor— mi fantasía torres más altas labra. El alma vela. Y ella —tú— aquí, conm...
ANTE LAS TORRES DE COMPOSTELA
Roxana Popelka
Conozco a un tipo bastante vulgar, que dice ser un buen padre. Es de esos que se levantan y trabajan, aunque sólo para medrar un poco más en la escala social. Una vez en casa se vuelve cruel, duro y egoísta, y también amenazador. Para él no existe el término medio “o estás conmigo, o contra mí”. He dejado, hace ya muc...
El mismo discurso
Alfredo Buxán
La ceniza es un don, como el agua que fluye. Se detiene un instante en la tiniebla que habita las miradas. Arropa con su pátina, y apaga, la luz de los objetos. Hay un deleite imperceptible en esa fragilidad que va tejiendo ruina en nuestras vidas. La levedad de un soplo la esparce por el aire. Deja entonces de herir: ...
El día después
Fa Claes
Bailarinita, Año Nuevo, tan dulce, tan alegre, agachada todavía, y ella misma una lazadilla para que con una lazadilla sus zapatillas pueda atar. Un momentito todavía, y me yergo y empiezo a bailar lazadilla tras lazadilla para que a todos, el uno al otro y a todos a mí, pueda atar.
Año nuevo
Víctor Botas
Dialogar mal que bien cada mañana con Cicerón y César. Descubrir el amor bajo la sacra especie del junco más flexible y la melena al viento mientras las olas mueren en la playa y es una fuga el tiempo, trepidante de twist quisiera ser y quiéreme muy fuerte amor. Tener sólo presente —sin mem...
1962
Pablo Neruda
ALEGRÍA hoja verde caída en la ventana, minúscula claridad recién nacida, elefante sonoro, deslumbrante moneda, a veces ráfaga quebradiza, pero más bien pan permanente, esperanza cumplida, deber desarrollado. Te desdeñé, alegría. Fui mal aconsejado. La luna me llevó por sus caminos. Los antiguos poetas me prestaron ant...
Oda a la alegría
Pablo Neruda
(Pablo Insulidae Nigra) ME llamo pájaro Pablo, ave de una sola pluma, volador de sombra clara y de claridad confusa, las alas no se me ven, los oídos me retumban cuando paso entre los árboles o debajo de las tumbas cual un funesto paraguas o como una espada desnuda, estirado como un arco o redondo como una uva, vuelo ...
El pájaro yo
Juan Ramón Jiménez
Sólo lo hiciste un momento. Mas quedaste, como en piedra, haciéndolo para siempre.
LA ACTITUD
Mario Benedetti
Cómo querría otra suerte para esta pobre reseca que lleva todas las artes y los oficios en cada uno de sus terrones y ofrece su matriz reveladora para las semillas que quizá nunca lleguen cómo querría que un desborde caudal viniera a redimirla y la empapara con su sol en hervor o sus lunas ondeadas y las recorriera pa...
Hombre que mira la tierra
José María Hinojosa
Porque siempre esté la puerta abierta y sólo esperen ver siluetas. Porque la luz camine desnuda y la vistan de sombras mudas. Porque lleva la mar en su frente y la resaca no le hiere. Porque si en tierra hunde su cabeza sacan luego una calavera. Se permiten dudar de la isla y del oasis.
ASÍ ES
Nicanor Parra
El hombre imaginario vive en una mansión imaginaria rodeada de árboles imaginarios a la orilla de un río imaginario De los muros que son imaginarios penden antiguos cuadros imaginarios irreparables grietas imaginarias que representan hechos imaginarios ocurridos en mundos imaginarios en lugares y tiempos imaginarios...
EL HOMBRE IMAGINARIO
Rubén Darío
El olímpico cisne de nieve con el ágata rosa del pico lustra el ala eucarística y breve que abre al sol como un casto abanico. De la forma de un brazo de lira y del asa de un ánfora griega es su cándido cuello, que inspira como prora ideal que navega. Es el cisne, de estirpe sagrada, cuyo beso, por campos de ...
Blasón
Luis de Góngora
Los rayos que a tu padre son cabello, Barba, Esculapio, a ti peinas en oro; Tu facultad en lira humilde imploro, Dicte números Clío para ello. Asiste al que dos mundos, garzón bello, Veneran Rey, y yo deidad adoro; Purpureará tus aras blanco toro Que ignore el yugo su lozano cuello. Piedras lavó ya el Ganges, yerba...
EN LA ENFERMEDAD DE QUE MURIÓ EL SEÑOR REY DON FELIPE III
David Escobar Galindo
Las ramas del ciprés se ven mejor en el estanque quieto. Es como si el reflejo definiera más hondamente su naturaleza. Y cuando hay un temblor en las aguas tocadas por la brisa, es aún más flagrante aquel reflejo. Acaso igual nos pasará a nosotros: nos veremos mejor cuando asomemos al estanque irisado por el sutil as...
Las ramas del ciprés
Vicente Aleixandre
Lumen, lumen. Me llega cuando nacen luces o sombras, revelación. Viva. Ese camino, esa ilusión es neta. Presión que sueña que la muerte miente. Muerte, oh vida, te adoro por espanto, porque existes en forma de culata. Donde no se respira. El frío sueña con estampido - eternidad. La vida es un instante justo para deci...
DESIERTO
Alfonsina Storni
Ahora quiero amar algo lejano... Algún hombre divino Que sea como un ave por lo dulce, Que haya habido mujeres infinitas Y sepa de otras tierras, y florezca La palabra en sus labios, perfumada: Suerte de selva virgen bajo el viento... Y quiero amarlo ahora. Está la tarde Blanda y tranquila como espeso musgo, Tiembla m...
Esta tarde
Víctor Botas
a J. L. B. La luna que miramos desde el Tíber o aquí, bajo la noche de los astros, es única y común. Ritos y magias de antiguos sacerdotes que oficiaban orgullosos misterios, la coronan de fórmulas y flores fenecidas, de jóvenes efebos que salmodian olvidadas canciones, para siempre. Estas cosas pasaron. Son ahora mi...
La luna
Blanca Andreu
Cómo me parecerá extraño el aire que me envuelve, cómo será así extraño, cuando tú ya no estés, la catedral del día, el claustro que condensa la gran edad de la luz y el carácter de las tormentas. Amor mío, amor mío, tú sin día para ti, enjambrado entre espejos y entre las cosas malas, muerta la plata trascendental ...
CÓMO ME PARECERÁ
Ramón López Velarde
A la señora Laura Martínez de Alba Resígnanse los novios con subconsciente pánico, al soso parabién del concurso inórganico. Al fin, va la consorte al pecho del anciano, cuyo porte patriarcal solemniza las bodas de su vástago que lo trajeron de su hogar del Norte. Y la agobiada mano agricultora sumérgese en el ras...
HIMENEO
María Eugenia Caseiro
la horeja se desbiblia de hoy sale del libro perfumado de fantasmas de porfías ortográficas a tocar estatuas nuevas; tiembla en la lengua con la virginidad intacta crecida y espumosa en el estribo feliz del laberinto óseo de haches redondas y sin frenos agitada cognoscencia del secreto en el órgano de Corti horeja sin...
horeja
Infantiles
Hay una corneta que flota en el cielo, muy lejos del suelo ligera y coqueta. Hay una corneta que imita a una nube: ya baja, ya sube, jamás se está quieta. Hay una corneta de vivos reflejos: parecen espejos buscando una meta. Hay una corneta, serpiente de espuma, que deja a la bruma de sueños repleta.
A Susi
Basilio Sánchez
La mujer que camina delante de su sombra. Aquella a quien precede la luz como las aves a las celebraciones del solsticio. La que nada ha guardado para sí salvo su juventud y la piedra engarzada de las lágrimas. Aquella que ha extendido su pelo sobre el árbol que florece en otoño, la que es dócil a las insinuaciones d...
La mujer que camina
Roque Dalton
Conozco perfectamente mi dolor: viene conmigo disfrazado en la sangre y se ha construido una risa especial para que no pregunten por su sombra. Mi dolor, ah, queridos, mi dolor, ah, querida, mi dolor, es capaz de inventaros un pájaro, un cubo de madera de esos donde los niños le adivinan un alma musical al a...
MI DOLOR
José Asunción Silva
Estrellas que entre lo sombrío, de lo ignorado y de lo inmenso, asemejáis en el vacío, jirones pálidos de incienso, nebulosas que ardéis tan lejos en el infinito que aterra que sólo alcanzan los reflejos de vuestra luz hasta la tierra, astros que en abismos ignotos derramáis resplandores vagos, constelaciones que e...
Estrellas que entre lo sombrío
Rubén Darío
Noche. Este viento vagabundo lleva las alas entumidas y heladas. El gran Andes yergue al inmenso azul su blanca cima. La nieve cae en copos, sus rosas transparentes cristaliza; en la ciudad, los delicados hombros y gargantas se abrigan; ruedan y van los coches, suenan alegres pianos, el gas brilla; y si no h...
Invernal
Toni García Arias
Porque el mar, con su constante precisión de olas imparables, viene y va, se aleja o regresa, resuelve su singular lejanía con unas palabras de espuma que bajo el sol se desvanecen. Ese mar que alimenta fantasmas y retornos, ese mar que alimenta buques con pesadas cargas y caracolas en las manos de un niño, ese mar que...
Mar
Lope de Vega
Muere la vida, y vivo yo sin vida, ofendiendo la vida de mi muerte, sangre divina de las venas vierte, y mi diamante su dureza olvida. Está la majestad de Dios tendida en una dura cruz, y yo de suerte que soy de sus dolores el más fuerte, y de su cuerpo la mayor herida. ¡Oh duro corazón de mármol frio!, ¿tiene tu D...
Muere la vida, y vivo yo sin vida
Nicolás Guillén
Ya yo me enteré, mulata, mulata, ya sé que dise que yo tengo la narise como nudo de cobbata. Y fíjate bien que tú no ere tan adelantá, poqque tu boca é bien grande, y tu pasa, colorá. Tanto tren con tu cueppo, tanto tren; tanto tren con tu boca, tanto tren; tanto tren con tu sojo, tanto tren. Si tú supiera, mulata...
MULATA
Jorge Debravo
Vengo a buscarte, hermano, porque traigo el poema, que es traer el mundo a las espaldas. Soy como un perro que ruge a solas, ladra a las fieras del odio y de la angustia, echa a rodar la vida en mitad de la noche. Traigo sueños, tristezas, alegrías, mansedumbres, democracias quebradas como cántaros, religiones moho...
NOSOTROS LOS HOMBRES
Antonio Fernández Lera
Cada segundo un siglo, una mirada, nunca la misma, siempre sin un centro decisivo, sin palabras mayúsculas, que son como humaredas de sangre y de dolor, látigo, muerte.
Pared sin cuadros
Anna Ajmátova
Más que yo vivirá lo que aquí vive, hasta los nidos de los estorninos, y este aire migratorio que cruzó, aire primaveral, la mar en vuelo. La voz eternidad de allá nos llama, del más allá con su invencible fuerza, y por encima del cerezo en flor, la luz lunar menguando se derrama. Parece que blanquea sin estorbo, a...
SONETO DE ESTÍO
Delfina Acosta
a Nila López Voy caminando. Van mis plantas sobre el pasto con cristales de violetas. Yo sé que no soy libre, que la culpa de algún delito infame me condena. Está en los viejos libros esa ley por mí quebrada de peor manera. Procuro, mientras tanto, no saber sino lo que a los otros fue a ocurrir: el homicidio y el sui...
La hierba es larga
Pablo Neruda
Sube a nacer conmigo, hermano. Dame la mano desde la profunda zona de tu dolor diseminado. No volverás del fondo de las rocas. No volverás del tiempo subterráneo. No volverá tu voz endurecida. No volverán tus ojos taladrados. Mírame desde el fondo de la tierra, labrador, tejedor, pastor callado: domador de guanacos tu...
Sube a nacer conmigo, hermano...
Ángel González
Una revolución. Luego una guerra. En aquellos dos años —que eran la quinta parte de toda mi vida—, ya había experimentado sensaciones distintas. Imaginé más tarde lo que es la lucha en calidad de hombre. Pero como tal niño, la guerra, para mí, era tan sólo: suspensión de las clases escolares, Isabelita en bragas en e...
CIUDAD CERO
Oliverio Girondo
Toco toco poros amarras calas toco teclas de nervios muelles tejidos que me tocan cicatrices cenizas trópicos vientres toco solos solos resacas estertores toco y mastoco y nada Prefiguras de ausencia inconsistentes tropos qué tú qué qué qué quenas qué hondonadas qué máscaras qué soledades huecas qué sí qué no qué si...
TROPOS
Lope de Vega
94 Cuelga sangriento de la cama al suelo el hombro diestro del feroz tirano, que opuesto al muro de Betulia en vano, despidió contra sí rayos al cielo. Revuelto con el ansia el rojo velo del pabellón a la siniestra mano descubre el espectáculo inhumano del tronco horrible convertido en hielo. V...
AL TRIUNFO DE JUDIT
José Zorrilla
Ese vago clamor que rasga el viento es la voz funeral de una campana; vano remedo del postrer lamento de un cadáver sombrío y macilento que en sucio polvo dormirá mañana. Acabó su misión sobre la tierra, y dejó su existencia carcomida, como una virgen al placer perdida cuelga el profano velo en el altar. Miró en el ...
A LA MEMORIA DESGRACIADA DEL JOVEN LITERATO
Antonio Fernández Lera
Párteme por la mitad: rómpeme y olvídame
El eco de tu voz: 3
Roque Dalton
Era la época en que yo juraba que la Coca Cola uruguaya era mejor que la Coca Cola chilena y que la nacionalidad era una cólera llameante como cuando una tipa de la calle Bandera no me quiso vender otra cerveza porque dijo que estaba demasiado borracho y que la prueba era que yo hablaba harto raro haciéndome el extra...
YO ESTUDIABA EN EL EXTRANJERO EN 1953
Ernesto Cardenal
Aquí pasaba a pie por estas calles, sin empleo ni puesto Y sin un peso Sólo poetas, putas Pero recordadle cuando tengais puentes de concreto, Grandes turbinas, tractores, plateados graneros, buenos gobiernos. La guardia nacional anda buscando a un hombre un hombre espera esta noche llegar a la frontera el nombr...
Epitafio para Joaquín Pasos
Carlos Edmundo de Ory
Me vas a dejar triste otra vez como anoche Y a ti te gusta estar pálida como anoche El viento ulula ladran los perros como anoche Ves que pongo en tu vientre mis manos como anoche Hágase la locura dijo una voz anoche Pero este viento no es el mismo que el de anoche No preguntes ahora si el mundo empezó anoche Esta n...
ME VAS A DEJAR TRISTE OTRA VEZ COMO ANOCHE
Delfina Acosta
Si la hojarasca en niebla se convierte yo dejo la ventana y voy, amado, en busca de tus sábanas. Me acuesto con paños de mi fiebre en tu costado. Qué amor tan taciturno es este sueño: llegar ya tarde a noches de relámpagos, ya tarde a los ocasos, no morirnos cual árbol de oro viejo al pie de un astro. Mi sueño es sólo ...
Costumbre perra
Ángeles Carbajal
Detrás de la palabra nada miro la blancura de esta playa alargándose como un bello animal dormido (su piel de arena brilla). Desde este acantilado suspendido en la noche comprendo que no sé nada de mi vida (el mar dibuja espumas). La madrugada ha de ser lenta, traerá una luz muy débil, húmeda y lejana como la primera ...
Detrás de la palabra nada
Alejandra Pizarnik
En el eco de mis muertes aún hay miedo. ¿Sabes tu del miedo? Sé del miedo cuando digo mi nombre. Es el miedo, el miedo con sombrero negro escondiendo ratas en mi sangre, o el miedo con labios muertos bebiendo mis deseos. Sí. En el eco de mis muertes aún hay miedo.
EL MIEDO
Mariano Brull
Rompo una rosa y no te encuentro. Al viento, así, columnas deshojadas, palacio de la rosa en ruinas. Ahora —rosa imposible— empiezas: por agujas de aire entretejida al mar de la delicia intacta, donde todas las rosas —antes que rosas— belleza son sin cárcel de belleza.
EPITAFIO A LA ROSA
José Antonio Labordeta
Hoy quisiera olvidarme del mar, del mar en las ventanas, del dígale usted a todos buenos días, seguimos por aquí, así como siempre, muy buenos de salud y de agonía. Hoy quisiera no saber las palabras, olvidarme los ritos, las maneras, ser tan libre como la mano de una niña, o el ojo de un pájaro en la ...
Hoy quisiera
Luis de Góngora
Los blancos lilios que de ciento en ciento, Hijos del Sol, nos da la Primavera, A quien del Tajo son en la ribera Oro su cuna, perlas su alimento; Las frescas rosas, que ambicioso el viento Con pluma solicita lisonjera, Como quien de una y otra hoja espera Purpúreas alas, si lascivo aliento, A vuestro hermoso pie c...
Los blancos lilios que de ciento en ciento
Mario Benedetti
¿Te acordás hermano que tiempos aquellos cuando sin cortedades ni temor ni vergüenza se podía decir impunemente pueblo? cada uno estaba donde correspondía los capos allá arriba/ nosotros aquí abajo es cierto que no siempre logró colarse el pueblo en las constituciones o en las reformas de las constituciones pero sí en...
Te acordás hermano
Jorge Luis Borges
Bruscamente la tarde se ha aclarado Porque ya cae la lluvia minuciosa. Cae o cayó. La lluvia es una cosa Que sin duda sucede en el pasado. Quien la oye caer ha recobrado El tiempo en que la suerte venturosa Le reveló una flor llamada rosa Y el curioso color del colorado. Esta lluvia que ciega los cristales Alegrará en...
La lluvia
Ramón López Velarde
Ya que tu voz, como un muelle vapor, me baña y mis ojos, tributos a la eterna guadaña, por ti osan mirar de frente el ataúd; ya que tu abrigo rojo me otorga una delicia que es mitad friolenta, mitad cardenalicia, antes que en la veleta llore el póstumo alud; ya que por ti ha lanzado a la Muerte su reto la cerviz anim...
TE HONRO EN EL ESPANTO
José Asunción Silva
Tu tez rosada y pura; tus formas gráciles de estatua de Tanagra; tu olor de lilas; el carmín de tu boca de labios tersos; las miradas ardientes de tus pupilas; el ritmo de tu paso; tu voz velada; tus cabellos que suelen, si los despeina tu mano blanca y fina, toda hoyuelada, cubrirte con un rico manto de reina; tu vo...
MADRIGAL
Ricardo Dávila Díaz Flores
Hay algo en ti que se parece al silencio, a pesar de tantas cosas que me dices. Hay algo en ti, y no es belleza. Hay algo. Me gusta estar solo para estar contigo. Logras que escuche la luz, mire al sonido. Me gusta verte para platicar aunque afuera los árboles lo sepan todo. Pero no te amo, si te amara tendría que ro...
Te pareces al silencio
Rubén Darío
Yo adoro a una sonámbula con alma de Eloísa, virgen como la nieve y honda como la mar; su espíritu es la hostia de mi amorosa misa, y alzo al són de una dulce lira crepuscular. Ojos de evocadora, gesto de profetisa, en ella hay la sagrada frecuencia del altar: su risa en la sonrisa suave de Monna Lisa; sus labi...
Ite, missa est
Juan Ramón Jiménez
Silencio. Sólo queda un olor de jazmín. Lo único igual a entonces, a tántas veces luego... ¡Sinfin de tanto fin!
PATIO PRIMERO
Luis de Góngora
Al tronco descansaba de una encina Que invidia de los bosques fue lozana, Cuando segur legal una mañana Alto horror me dejó con su rüina. Laurel que de sus ramas hizo dina Mi lira, ruda sí, mas castellana, Hierro luego fatal su pompa vana (Culpa tuya, Calíope) fulmina. En verdes hojas cano el de Minerva Árbol culto...
DE LAS MUERTES DE DON RODRIGO CALDERÓN...
Jorge Debravo
Antepasado mío, hoy te he visto gozoso, reencarnado en mis dos hijos. La tarde olía a madurez y a mango. Por las mejillas de mis niños —dulce y amadamente— resbalabas.
ETERNIDAD
Manuel Machado
Me siento, a veces, triste como una tarde del otoño viejo; de saudades sin nombre, de penas melancólicas tan lleno... Mi pensamiento, entonces, vaga junto a las tumbas de los muertos y en torno a los cipreses y a los sauces que, abatidos, se inclinan... Y me acuerdo de historias tristes, sin poesía... Historias que t...
MELANCOLÍA
José Ángel Buesa
Vengo del fondo oscuro de una noche implacable y contemplo los astros con un gesto de asombro. Al llegar a tu puerta me confieso culpable y una paloma blanca se me posa en el hombro. Mi corazón humilde se detiene en tu puerta con la mano extendida como un viejo mendigo; y tu perro me ladra de alegría en la huerta, p...
POEMA DEL REGRESO
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Mientras la magna espuma de Isla Negra, la sal azul, el sol en las olas te mojan, yo miro los trabajos de la avispa, empeñada en la miel de su universo. Va y viene equilibrando su recto y rubio vuelo como si deslizara de un alambre invisible la elegancia del baile, la sed de su cintura, y l...
Cien sonetos de amor
Luis Antonio Chávez
¡Epa! ¡Epa! a esa fiesta no me han convidado -dijo el hombre- no es necesario le respondieron a tu fiesta vamos todos... cada dos de noviembre
Fiesta
Vicente Gerbasi
No se ha meditado aún sobre estas tristes ruinas. Participo de la gran alegría que hace cantar con el vino, luego me hieren los lamentos como a un árbol la tempestad nocturna. Se pierden conmigo en la sombra como se pierde la noche en el bálsamo misterioso de la muerte. Busco mi voz abandonada sobre los mares, en el ...
ÁMBITO DE LA ANGUSTIA
Leopoldo Marechal
¡Has de hacer un gran ramo con todas tus palabras, hilandera! Con las grandes palabras que llovieron más redondas que frutas en un día sin hiel; con tus grandes palabras caídas como soles hasta el silencio mío... Has de hacer un gran ramo con tus voces, y estarán las pequeñas, las que fueron semillas aventadas por t...
CANCIÓN
Antonio Fernández Lera
Sueño que vienes a quererme, lento, y delicadamente separas mis piernas con tu pezuña izquierda. Me despierta el cabello de tus muslos (la explosión del volcán que has despertado con tu lengua). Te pido por favor que no te vayas nunca y que no pares, ahora, de moverte, hombre. Sueño que sueño cabalgando en tu sueño y ...
El sueño de Antiope
Ramón López Velarde
Señor, Dios mío: no vayas a querer desfigurar mi pobre cuerpo, pasajero más que la espuma del mar. Ni me des enfermedad larga en mi carne, que fue la carga de la nave de los hechizos, del dolor el aposento y la genuflexión verídica de tu trágico pavimento. No me hieras ningún costado, no me castigues a mi cuerpo po...
GAVOTA
Lupercio Leonardo de Argensola
Imagen espantosa de la muerte, sueño cruel, no turbes más mi pecho, mostrándome cortado el nudo estrecho, consuelo sólo de mi adversa suerte. Busca de algún tirano el muro fuerte, de jaspe las paredes, de oro el techo, o el rico avaro en el angosto lecho, haz que temblando con sudor despierte. El uno vea el popular...
AL SUEÑO
José Juan Tablada
Porfía la libélula Por prender su cruz transparente En la rama desnuda y trémula... Juntos, en la tarde tranquila Vuelan notas de Angelus, Murciélagos y golondrinas. El pequeño mono me mira... ¡Quisiera decirme Algo que se le olvida! ¡Del verano, roja y fría Carcajada, Rebanada De sandía!
Porfía la libélula
José Gorostiza
[Fragmento] IV. ¡Agua, no huyas de la sed, detente! Detente, oh claro insomnio, en la llanura de este sueño sin párpados que apura el idioma febril de la corriente. No el tierno simulacro que te miente, entre rumores, viva; no, madura, ama la sed esa tensión de hondura con que saltó tu flecha de la fuente. Det...
PRESENCIA Y FUGA
Mario Benedetti
Ellos tienen razón esa felicidad al menos con mayúscula no existe ah pero si existiera con minúscula seria semejante a nuestra breve presoledad después de la alegría viene la soledad después de la plenitud viene la soledad después del amor viene la soledad ya se que es una pobre deformación pero lo cierto es que en e...
Soledades
Ramón López Velarde
Transmútase mi alma en tu presencia como un florecimiento, que se vuelve cosecha. Los amados espectros de mi rito para siempre me dejan; mi alma se desazona como pobre chicuela a quien prohíben en el mes de mayo que vaya a ofrecer flores en la iglesia. Mas contemplo en tu rostro la redecilla de medrosas venas, como...
TRANSMÚTASE MI ALMA
Nimia Vicéns
Es como un siempre estar contigo cuando la brisa me toca. Es como el imposible olvido de la espiga a la rosa. Es como vivir de nuevo en la caricia... ...la brisa ...la espiga mecida en la alborada. ¿ Sabes ? Amor es como siempre estar contigo.
ES
Rubén Darío
Así, sire, en el aire de la Francia nos llega la paloma de plata de Suecia y de Noruega, que trae en vez de olivo una rosa de fuego. Un búcaro latino, un noble vaso griego recibirá el regalo del país de la nieve. Que a los reinos boreales el patrio viento lleve otra rosa de sangre y de luz españolas; pues sobre...
Al Rey Óscar
Fa Claes
Cuando descorro las cortinas, toda la escena florece: magnolia, cerezos, melocotonero y ahora las lilas estallan con suaves sonidos de púrpura, el golpe en el gong. Aquí estoy vanagloriándome en medio del gran desperdicio: mil millones de flores de cerezo de mi jardín se hielan en una noche. Pero el mirlo exulta, sie...
Representación
Mario Benedetti
Mientras pasa la estrella fugaz acopio este deseo instantáneo montones de deseos hondos y prioritarios por ejemplo que el dolor no me apague la rabia que la alegría no desarme mi amor que los asesinos del pueblo se traguen sus molares caninos e incisivos y se muerdan juiciosamente el hígado que los barrotes de ...
Hombre que mira el cielo
Bertolt Brecht
I Cuando, más tarde, me alejé de ti al hoy enorme vi, cuando empecé a ver, gente alegre y cabal. Y desde aquella hora tardía, tú sabes de cuál hablo, tengo una boca más hermosa y unas piernas más ágiles. Más verde hay desde entonces en árbol, ramo y prado y es el agua más fresca cuando me la echo encima. II Cuando m...
Cuatro canciones de amor
Mario Benedetti
Los abruptos pueden ser violentos tozudos y hasta sectarios pero los exabruptos son siempre resentidos.
Disidentes
Salvador García Ramírez
A los pies de la luna y el planeta, cuando el viento pulula en el oasis de reguero en fogata. Al borde del desierto. A la hora en que irradian las alcobas su flama enfebrecida. Al sur del autobús, en la arena donde agoniza el eucalipto. Al lado de las jaimas. Al final del teléfono y del sueño partido en la farola. En e...
Hotel Les Dunes
Omar García Ramírez
(Malatesta) Malatesta se quedó mirando el plato y dijo: “Nos están envenenando...” Yo le metí el diente al filete y luego a la rodaja de tomate y me supo a gloria. Bueno el hambre apretaba y no había por qué rechistar me dije. Pero Malatesta decía: –“Mire,... tomates con DDT. Y pescado con mercurio. Ya sabes ellos alm...
Nos están envenenando
Enrique Lihn
A Cristina y Angélica Ahora que quizás, en un año de calma, piense: la poesía me sirvió para esto: no pude ser feliz, ello me fue negado, pero escribí. Escribí: fui la víctima de la mendicidad y el orgullo mezclados y ajusticié también a unos pocos lectores; tendí la mano en puertas que nunca, nunca he visto; una m...
PORQUE ESCRIBÍ
Gustavo Adolfo Bécquer
Porque son, niña, tus ojos verdes como el mar, te quejas; verdes los tienen las náyades, verdes los tuvo Minerva, y verdes son las pupilas de las hourís del Profeta. El verde es gala y ornato del bosque en la primavera; entre sus siete colores brillante el Iris lo ostenta, las esmeraldas son verdes; verde e...
Rima XII
Francisco de Quevedo
Yo te untaré mis obras con tocino porque no me las muerdas, Gongorilla, perro de los ingenios de Castilla, docto en pullas, cual mozo de camino; Apenas hombre, sacerdote indino, que aprendiste sin cristus la cartilla; chocarrero de Córdoba y Sevilla, y en la Corte bufón a lo divino. ¿Por qué censuras tú la len...
Soneto
Gabriela Mistral
Ésta que era una niña de cera; pero no era una niña de cera, era una gavilla parada en la era. Pero no era una gavilla sino la flor tiesa de la maravilla. Tampoco era la flor sino que era un rayito de sol pegado a la vidriera. No era un rayito de sol siquiera: una pajita dentro de mis ojitos era. ¡Alléguense ...
La pajita
José María Hinojosa
Un viento inesperado hizo vibrar las puertas y nuestros labios eran de cristal en la noche empapados en sangre dejada por los besos de las bocas perdidas en medio de los bosques. El fuego calcinaba nuestros labios de piedra y su ceniza roja cegaba nuestros ojos llenos de indiferencia entre cuatro murallas amasadas c...
YA NO ME BESAS
Luis de Góngora
Segundas plumas son, oh lector, cuantas Letras contiene este volumen grave; Plumas siempre gloriosas, no del ave Cuyo túmulo son aromas tantas: De aquel sí, cuyas hoy cenizas santas Breve pórfido sella en paz suave; Que en poco mármol mucho Fénix cabe, Si altamente negado a nuestras plantas. De sus hazañas, pues, h...
Segundas plumas son
Byron Espinoza
Ahora el tiempo nos amamanta la luz florece en las entrañas disipando laberintos. Ahora me dices cosas tan distintas como el sol o la hormiga. Ahora que la pureza de la sangre sigue siendo decisiva el viento celebra en las aceras ...
Ahora...
Julia de Burgos
Tengo el desesperante silencio de la angustia y el trino verde herido... ¿Por qué persiste el aire en no darme el sepulcro? ¿Por qué todas las músicas no se rompen a un tiempo a recibir mi nombre? -¡Ah, sí, mi nombre, que me vistió de niña y que sabe el sollozo que me enamora el alma!
Silencio de angustia
Julio Flórez Roa
Tañe Orfeo su cítara y avanza con pie seguro hacia el remoto oriente; canta y su voz desbórdase en torrente de fe y amor, de vida y esperanza. Camina... y la brumosa lontananza despéjase ante el lírico potente, cuyo canto retumbaba en el ambiente rindiendo todo cuanto a herir alcanza. Al vasto azul se asoman los q...
EL PODER DEL CANTO
Víctor Botas
La línea recta cúrva- se inexorablemente en el espacio. El tiempo se detiene en los pasos de la luz. Estamos donde siempre. La magia de las cosas. No existe la realidad. Existen múltiples realidades o ninguna. Existe la mirada recíproca que aguardo. El beso en mitad de la noche. La anciana que nos tiende la mano y pide...
En torno a Einstein
Jorge Luis Borges
¿Y fue por este río de sueñera y de barro que las proas vinieron a fundarme la patria? Irían a los tumbos los barquitos pintados entre los camalotes de la corriente zaina. Pensando bien la cosa, supondremos que el río era azulejo entonces como oriundo del cielo con su estrellita roja para marcar el sitio en que...
Fundación mítica de Buenos Aires
Ramón López Velarde
Mi virtud de sentir se acoge a la divisa del barómetro lúbrico, que en su enagua violeta los volubles matices de los climas sujeta con una probidad instantánea y precisa. Mi única virtud es sentirme desollado en el templo y la calle, en la alcoba y el prado. Orean mi bautismo, en alma y carnes vivas, las ráfagas et...
ÁNIMA ADORATRIZ
David Escobar Galindo
La palabra es un pétalo que el viento desprendió de la magnolia. En el árbol, la flor sigue estando completa, porque la herida es invisible. El pétalo que vuela solitario al volar se convierte en otros pétalos, y así en la levedad del cielo abierto se dispersan magnolias incontables. Y la magnolia original asume la p...
La palabra es un pétalo
Rubén Darío
¿Tienes, joven amigo, ceñida la coraza para empezar, valiente, la divina pelea? ¿Has visto si resiste el metal de tu idea la furia del mandoble y el peso de la maza? ¿Te sientes con la sangre de la celeste raza que vida con los números pitagóricos crea? ¿Y, como el fuerte Herakles al león de Nemea, a los sangri...
A Juan Ramón Jiménez
Xavier Villaurrutia
Amar es una angustia, una pregunta, una suspensa y luminosa duda; es un querer saber todo lo tuyo y a la vez un temor de al fin saberlo. Amar es reconstruir, cuando te alejas, tus pasos, tus silencios, tus palabras, y pretender seguir tu pensamiento cuando a mi lado, al fin inmóvil, callas. Amar es una cólera secre...
AMOR CONDUSSE NOI AD UNA MORTE
Jorge Luis Borges
La vejez (tal es el nombre que los otros le dan) puede ser el tiempo de nuestra dicha. El animal ha muerto o casi ha muerto. Quedan el hombre y su alma. Vivo entre formas luminosas y vagas que no son aún la tiniebla. Buenos Aires, que antes se desgarraba en arrabales hacia la llanura incesante, ha vuelto a se...
Elogio de la sombra
José Martí
Por las mañanas Mi pequeñuelo Me despertaba Con un gran beso. Puesto a horcajadas Sobre mi pecho, Bridas forjaba Con mis cabellos. Ebrio él de gozo, De gozo yo ebrio, Me espoleaba Mi caballero: ¡Qué suave espuela Sus dos pies frescos! ¡Cómo reía Mi jinetuelo! Y yo besaba Sus pies pequeños, ¡Dos pies ...
Mi caballero
Jordi Doce
Cruzan el patio las palomas. Se cuelgan del alféizar, gorgotean, van y vienen por la penumbra con sus plumas raídas y su insolencia terca. Palomas de ciudad, vestidas del hollín que respiran, sirvientes del tendal y la basura. Las odio cordialmente desde mi ventana, busco espantarlas, cuelgo plásticos, pero es inútil. ...
Palomas
Alfonsina Storni
Quisiera esta tarde divina de octubre pasear por la orilla lejana del mar; que la arena de oro, y las aguas verdes, y los cielos puros me vieran pasar. Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera, como una romana, para concordar con las grandes olas, y las rocas muertas y las anchas playas que ciñen el mar. Con el ...
Dolor
Luis Benítez
Veo a una mujer maquillarse cualquier mujer y cambia primero está pensando en otra cosa (porque cuando una mujer comienza a maquillarse aún no ha separado este acto del resto del día) Pero luego disponiendo los objetos varios que la ceremonia determina preciosamente en su exacto lugar en torno de sus manos la mujer sa...
Veo a una mujer maquillarse