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Pablo Neruda
Cien sonetos de amor La edad nos cubre como la llovizna, interminable y árido es el tiempo, una pluma de sal toca tu rostro, una gotera carcomió mi traje: el tiempo no distingue entre mis manos o un vuelo de naranjas en las tuyas: pica con nieve y azadón la vida: la vida tuya que es la vida mía. La vida mía qu...
Cien sonetos de amor
Luis de Góngora
Cura que en la vecindad Vive con desenvoltura, ¿Para qué le llaman cura, Si es la misma enfermedad? El Cura que seglar fue, Y tan seglar se quedó, Y aunque órdenes recibió Hoy tan sin orden se ve, Pues de sus vecinas sé Que perdió la continencia, No le llamen Reverencia, Que se hace Paternidad. Cura que en la veci...
Cura que en la vecindad
Delfina Acosta
Después de mucho saludar al viento, al jaspe de las piedras, al murmullo de la colmena verde de los mares, a la hermosura ajena en su conjunto, dijiste basta, quiero estar muy triste, en esta tarde al menos, un minuto, pues se murió en la acera un pobre hombre; él no cabía en un lugar del mundo. No tuvo más familia que...
Después de mucho saludar...
José Antonio Labordeta
Silenciosa la anciana reza en tu cementerio. Corre la niña. El cielo está pendiente de la roca. Aire sobre la muralla, detenido, como un lamento, como una larga frase derrumbada. Guadalaviar torcido, ausente, lames, ceremonioso, la roca que desciende. Albarracín, quilla de piedra, rojo penacho de cues...
Todos los santos en Albarracín
Bertolt Brecht
¡Escríbeme qué llevas puesto! ¿Es cálido? ¡Escríbeme en qué duermes! ¿Es también blando? ¡Escríbeme qué aspecto tienes! ¿Sigue siendo el mismo? ¡Escríbeme qué echas de menos! ¿Mi brazo? ¡Escríbeme cómo te va! ¿Te respetan? ¡Escríbeme qué andan haciendo! ¿Tienes bastante valor? ¡Escríbeme qué haces tú! ¿Sigue siendo bue...
Preguntas
Pablo Neruda
ATRAVIESO el otoño siberiano: cada abedul un candelabro de oro. De pronto un árbol negro, un árbol rojo, muestra una herida o una llamarada. La estepa, el rostro de áspera inmensidad, anchura verde, planeta cereal, terrestre océano. Pasé de noche Novosibirsk, fundada por la nueva energía. En la extensión sus luces tra...
Transiberiano
Pedro Salinas
No, no me basta, no. Ni ese azul en delirio celeste sobre mí, cúspide de lo azul. Ni esa reiteración cantante de la ola, espumas afirmando, síes, síes sin fin. Ni tantos irisados primeros de las nubes —ópalo, blanco y rosa—, tan cansadas de cielo que duermen en las conchas. No, no me bastan, no. Colmo, tensión extrem...
AFÁN
Mario Benedetti
Cada vez que un dueño de la tierra proclama para quitarme este patrimonio tendrán que pasar sobre mi cadáver debería tener en cuenta que a veces pasan.
Cálculo de probabilidades
Gabriela Mistral
Madre, madre, tú me besas, pero yo te beso más, y el enjambre de mis besos no te deja ni mirar... Si la abeja se entra al lirio, no se siente su aletear. Cuando escondes a tu hijito ni se le oye respirar... Yo te miro, yo te miro sin cansarme de mirar, y qué lindo niño veo a tus ojos asomar... El estanque ...
Caricia
Melchor de Palau
SONETO A mi amigo el escultor Querol Veo brotar de tu fecunda mano, a que tantas creaciones son debidas, la Unidad de las fuerzas conocidas, que la vetusta alquimia buscó en vano. Como para tu genio todo es llano, das cima a las ideas concebidas, y el mundo verá en mármol convertidas, grandes conquistas del saber hu...
La unidad de las fuerzas
Salvador Rueda
Mirarte solo en mi ansiedad espero, solo a mirarte en mi ansiedad aspiro, y más me muero cuanto más te miro, y más te miro cuanto más me muero. El tiempo, pasa por demás ligero, lloro su raudo, turbulento giro, y más te quiero cuanto más suspiro, y más suspiro cuanto más te quiero. Deja a tu talle encadenar mi braz...
NOVIA DE LA TIERRA
Fernando de Herrera
Esta desnuda playa, esta llanura de astas y rotas armas mal sembrada, do el vencedor cayó con muerte airada, es de España sangrienta sepultura. Mostró el valor su esfuerzo, mas ventura negó el suceso y dio a la muerte entrada, que rehuyó dudosa, y admirada del temido furor, la suerte dura. Venció otomano al español...
Esta desnuda playa
Jaime Sabines
Te quiero porque tienes las partes de la mujer en el lugar preciso y estás completa. No te falta ni un pétalo, ni un olor, ni una sombra. Colocada en tu alma, dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo, leche de luna en las oscuras hojas. Quizás me ves, tal vez, acaso un día, en una lámpara apagada, en un rincón de...
Te quiero porque tienes...
Gabriel García Márquez
I Kornelius, el poeta resfriado, iba para una fiesta. Llevaba un sobretodo sobre el brazo y un sombrero en la testa. Una camisa blanca y una rosa en la solapa negra. II Y Kornelius el alto renombrado poeta al salir a la calle saludó a su colega el famoso Francisco de Quevedo Villegas. Estaba lloviznando —el ciclo si...
Drama en tres actos
Pablo Neruda
Yo no creo en la edad. Todos los viejos llevan en los ojos un niño, y los niños a veces nos observan como ancianos profundos. Mediremos la vida por metros o kilómetros o meses? Tanto desde que naces? Cuanto debes andar hasta que como todos en vez de caminarla por encima descansemos, debajo de la tierra? Al hombre, a...
Oda a la edad
Julio Flórez Roa
¿Eres un imposible? ¿Una quimera? ¿Un sueño hecho carne, hermosa y viva? ¿Una explosión de luz? Responde esquiva maga en quien encarnó la primavera. Tu frente es lirio, tu pupila hoguera, tu boca flor en donde nadie liba la miel que entre sus pétalos cautiva al colibrí de la pasión espera. ¿Por qué sin tregua, por ...
VISIÓN
Alfredo Lavergne
Mientras buscamos Un nombre al arte que dará garantías A esta guerra. Mientras se desvanece nuestro continente. Sueño En esta tierra y en este barco. Que como yo No saben adónde vamos.
Camino
Marilina Rébora
¿Y si Dios no existiese? ¿Si todo feneciera con el postrer aliento de la fatal partida? ¿Sería razonable que la mujer pusiera sus hijos en un mundo que a la muerte convida? Si la existencia fuese fugaz, perecedera, sufriendo siempre en vano, sin encontrar salida ni alentar en el alma esperanzada espera: a más hijos ...
TESTIMONIO
William Shakespeare
Cuando en sesiones dulces y calladas hago comparecer a los recuerdos, suspiro por lo mucho que he deseado y lloro el bello tiempo que he perdido, la aridez de los ojos se me inunda por los que envuelve la infinita noche y renuevo el plañir de amores muertos y gimo por imágenes borradas. Así, afligido por remotas pena...
Cuando en sesiones dulces y calladas...
Baltasar del Alcázar
En Jaén, donde resido, vive don Lope de Sosa, y diréte, Inés, la cosa más brava d'él que has oído. Tenía este caballero un criado portugués... Pero cenemos, Inés, si te parece, primero. La mesa tenemos puesta; lo que se ha de cenar, junto; las tazas y el vino, a punto; falta comenzar la fiesta. Rebana pan. Bueno e...
En Jaén, donde resido
Blanca Andreu
Corónate, juventud, de una hoja más aguda SAINT-JOHN PERSE Hasta nosotros la infancia de los metales raros, la muchedumbre de la plata que nos pudre en su espuma, su larga espuma larga como una cinta que naciera en un cuaderno de Back el Joven Y viniera a morir aquí, en la...
HASTA NOSOTROS LA INFANCIA DE LOS METALES RAROS
Teresa Domingo Català
Elevados los gemidos al secreto en la fragua abisal, abigarrada, del insomnio que desvela a los árboles enraizados en el mar que a los sueños pertenece. Dime, noche, por qué te ocultas en el fluir de los ovarios de la oscuridad, siempre madre de caballos que se desvían amaneciendo penumbras y amapolas. Como un cis...
Niña
Dulce María Loynaz
¿Qué me queda por dar, dada mi vida? Si semilla, aventada a otro surco, si linfa, derramada en todo suelo, si llama, en todo tenebrario ardida. ¿Qué me queda por dar, dada mi muerte también? En cada sueño, en cada día; mi muerte vertical, mi sorda muerte que nadie me la sabe todavía. ¡Que me queda por dar, si por d...
LA HIJA PRÓDIGA
José Martí
No sientas que te falte el don de hablar que te arrebata el cielo, no necesita tu belleza esmalte ni tu alma pura más extenso vuelo. No mires, niña mía, en tu mutismo fuente de dolores, ni llores las palabras que te digan ni las palabras que te faltan llores. Si brillan en tu faz tan dulces ojos que el alma e...
A Emma
Pablo Neruda
Largamente he permanecido mirando mis largas piernas, con ternura infinita y curiosa, con mi acostumbrada pasión, como si hubieran sido las piernas de una mujer divina profundamente sumida en el abismo de mi tórax: y es que, la verdad, cuando el tiempo, el tiempo pasa, sobre la tierra, sobre el techo, sobre mi impura c...
Ritual de mis piernas
Genaro Ortega Gutiérrez
Todos los indicios advierten que la que se nos echa encima será una tormenta terrible, resplandeciente; una vedija de frío sin carmenar, una cicatriz de gozo, una red para las redes. Sólo cuando no es posible acogerse al sentido práctico de las flores, el aroma declara su estirpe, y la metáfora rellena el vacío que la ...
Puntapié
Nicomedes Santa Cruz
Al compás del socabón con décimas del Perú, conserva la tradición Nicomedes Santa Cruz. I Durante el siglo pasado Y comienzos del presente Era cosa muy frecuente Un cantar improvisado: Décimas de Pie forzado Le llamaba la afición, Y sólo en nuestra nación La Décima o Espinela Se acompañó con la vi...
AL COMPÁS DEL SOCABÓN
Fa Claes
Vemos el sol girar alrededor de la tierra; pero eso no es el caso, giramos alrededor del sol. Pensamos el espacio tal una gran caja vacía en que brotamos y crecemos; pero eso no es el caso: el espacio crece. Pensamos el tiempo tal una magnitud existente, una regla graduada deslizándose desde el mañana, cruzando el ah...
Diferencia
Luis Benítez
A José Kozer Me decías en tu carta que es bella Kustendjé, cuando los chinos y el viento llegan del Mar Negro y que no lejos de la estación de ómnibus hay una piedra donde -te dijeron- se sentaba Ovidio cuando se llamaba Tomis y era su destierro. Nadie, la divinidad, nos salve del favor de los poderosos, que de los ...
Kustendje, a orillas del mar negro
Ana Istarú
Como tantos otros que transitan tiene la pena humilde y en las sienes un tanto así de la amargura ajena, el casto trébol, perdidamente la aureola del tabaco, las pocas letras con qué acuñar mi nombre. Cedro en sus brazos me carga el horizonte. Tiene montes perdidos en los brazos. Un puñado de mar que lo ha nutrido le...
COMO TANTOS OTROS QUE TRANSITAN
Vicente Aleixandre
¡Ah! Eres tú, eres tú, eterno nombre sin fecha, bravía lucha del mar con la sed, cantil todo de agua que amenazas hundirte sobre mi forma lisa, lámina sin recuerdo. Eres tú, sombra del mar poderoso, genial rencor verde donde todos los peces son como piedras por el aire, abatimiento o pesadumbre que amenazas mi vida ...
LA MUERTE
Alfredo Lavergne
Sobre su caballo venía en una pata y ejercitaba la vitalidad del hecho creado. Luego fue el temblor, el crepúsculo y hoy acantilados. No lo duden, fueron naturales obstáculos y la disciplina arbitraria del hombre. Si les parece que comenzó con el instinto, no olviden que aprendió a criticar En las calles En los par...
El destino del arte
Toni García Arias
Estoy solo. Palabras, apenas, me acompañan, Su sonido crepita en mi interior como ascuas de memoria que cuentan la falsedad de los verbos que alguien grabó sobre mi frente. Han ido muriendo los instantes como una inútil sucesión de olas que alcanzan sin porqué la orilla. Y se desvanecen. Arena, polvo. ...
Palabras I
Francisco de Aldana
El ímpetu cruel de mi destino ¡cómo me arroja miserablemente de tierra en tierra, de una en otra gente, cerrando a mi quietud siempre el camino! ¡Oh, si tras tanto mal grave y contino, roto su velo mísero y doliente, el alma, con un vuelo diligente, volviese a la región de donde vino! Iríame por el cielo en compañí...
EL IMPETU CRUEL DE MI DESTINO
José Agustín Goytisolo
A Gabriel Celaya y a Amparo Gastón, Que tanto le quiso y le quiere todavía. J.A.G. ¿Qué hará con la memoria de esta noche tan clara cuando todo termine? ¿Qué hacer si cae la sed sabiendo que está lejos la fuente en que bebía? ¿Qué hará de este deseo de terminar mil veces por volver a encontrarle? ¿Qué hacer cuan...
EL AIRE HUELE A HUMO
Pelayo Fueyo
Videmus nunc per speculum in aenigmate. Tunc autemfacie ad faciem. Nunc cognosco ex parte; tunc autem cognoscam et cognitus sum. San Pablo But if thou live, remember'd not to be Die single, and thine image deads whit thee. W. Shakespeare I Esa gota que cae sobre la luna, ¿es dulce, ...
El espejo final
José María Blanco White
¿Adónde te hallaré, Ser Infinito? ¿En la más alta esfera? ¿En el profundo abismo de la mar? ¿Llenas el mundo o en especial un cielo favorito? «¿Quieres saber, mortal, en dónde habito?», dice una voz interna. «Aunque difundo mi ser y en vida el universo inundo, mi sagrario es un pecho sin delito. »Cesa, mortal, de f...
LA REVELACIÓN INTERNA
Lope de Vega
El lastimado Belardo con los celos de su ausencia a la hermosísima Filis humildemente se queja. «—¡Ay, dice, señora mía, y cuán caro que me cuesta el imaginar que un hora he de estar sin que te vea! ¿Cómo he de vivir sin ti, pues vivo en ti por firmeza, y ésta el ausencia la muda por mucha fe que se tenga? Sois ta...
El lastimado Belardo
Gonzalo Rojas
¿Qué veo en esta mesa: tigres, Borges, tijeras, mariposas que no volaron nunca, huesos que no movieron esta mano, venas vacías, tabla insondable? Ceguera veo, espectáculo de locura veo, cosas que hablan solas por hablar, por precipitarse hacia la exigüidad de esta especie de beso que las aproxima, tu cara veo.
ALEPH
Rubén Darío
Las hadas, las bellas hadas, existen, mi dulce niña, Juana de Arco las vio aladas, en la campiña. Las vio al dejar el mirab, ha largo tiempo, Mahoma. Más chica que una paloma, Shakespeare vio a la Reina Mab. Las hadas decían cosas en la cuna de las princesas antiguas: que si iban a ser dichosas o bellas co...
Pequeño poema infantil
Leopoldo Panero
Ignorando mi vida, golpeado por la luz de las estrellas, como un ciego que extiende, al caminar, las manos en la sombra, todo yo, Cristo mío, todo mi corazón, sin mengua, entero, virginal y encendido, se reclina en la futura vida, como el árbol en la savia se apoya, que le nutre, y le enflora y verdea. Todo mi corazó...
LAS MANOS CIEGAS
Luciano Castañón
Desenfrenada boca de mujeres. Cabeza de tortuga; promontorio acunando la pena y el jolgorio al compás de miserias o de haberes. Sonríes en verano cuando quieres demostrar el colmado aunque ilusorio rebullir de peces, premonitorio mensaje de ausencia de placeres. En invierno tu barca en tierra queda; enmudece el rapaz...
La pesca
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Hoy es hoy con el peso de todo el tiempo ido, con las alas de todo lo que será mañana, hoy es el Sur del mar, la vieja edad del agua y la composición de un nuevo día. A tu boca elevada a la luz o a la luna se agregaron los pétalos de un día consumido, y ayer viene trotando por su calle sombr...
Cien sonetos de amor
Delfina Acosta
En Paraguay prohibieron tu poesía; mas te leí setenta veces cinco. Y dije: “No, señor; ninguna culpa, ninguna prueba cierta de delito yo encuentro en estos versos remojados en el sudor con sal del hombre limpio; la culpa, en todo caso, es de nosotros, de nuestro fatuo corazón de vidrio”. Y en tanto te prohibían, tu poe...
En Paraguay prohibieron...
Vicente García
Quiero escribir los versos más alegres. Quiero escribir que ella está conmigo Y relucen los astros a lo lejos. Quiero escribir los versos más alegres. Quiero escribir palabras de esperanza. Nada de versos tristes esta noche. Sé del dolor que azota el tercer mundo Y también el segundo, y el primero. Sé que ha pasado c...
Quiero escribir los versos más alegres
para la familia
Sólo el amor de una Madre apoyará, cuando todo el mundo deja de hacerlo. Sólo el amor de una Madre confiará, cuando nadie otro cree. Sólo el amor de una Madre perdonará, cuando ninguno otro entenderá. Sólo el amor de una Madre honrará, no importa en qué pruebas haz estado. Sólo el amor de una Madre resistirá, por cual...
Sólo el amor de una madre
Consuelo Hernández
Cuando la ira no cabe en el pecho una se vuelve indiferente se vuela de sí misma y rompe todas las cuerdas que la atan. Basta una mochila resistente y unos zapatos confortables para bajarse del compresor de libertades y recorrer el mundo sin desgano. Para transfigurar los viernes dolorosos en días plenos de esperanza...
Basta una mochila
Lope de Vega
66 Pasé la mar cuando creyó mi engaño que en él mi antiguo fuego se templara, mudé mi natural, porque mudara naturaleza el uso, y curso el daño. En otro cielo, en otro reino extraño, mis trabajos se vieron en mi cara, hallando, aunque otra tanta edad pasara, incierto el bien, y cierto el desenga...
A LUPERCIO LEONARDO
Carmen Conde Abellán
¡Gloria de tu hallazgo! Bautismo inicial de la primavera en oleaje de pájaros. Se movieron las selvas inefables. Se deshizo el otoño de sus plumas cubriendo inviernos cándidos. Venías tú, gentil criatura, desnudando los ríos a tu paso.
ENCUENTRO
Ramón Pérez de Ayala
Con sayal de amarguras, de la vida romero, topé, tras luenga andanza, con la paz de un sendero. Fenecía del día el resplandor postrero. En la cima de un álamo sollozaba un jilguero. No hubo en lugar de tierra la paz que allí reinaba. Parecía que Dios en el campo moraba, y los sones del pájaro que en lo verde cantaba...
LA PAZ DEL SENDERO
Nacho Buzón
si mis sábanas hablasen... si un día decidieran contar todo lo que han visto y oído... contarían por ejemplo lo suave que era mi piel cuando era niño. contarían también la cantidad de veces que se bañaron en mi agüita amarilla. todos los lloros todos las pesadillas todos los dientes bajo la almohada contarían. ¡la can...
si mis sábanas hablasen
Javier Alvarado
Me cuenta un biógrafo que a través de un resabio de cristal Pudo visitar Rusia y tertuliar un rato Con Marina Tstatieva. Ella lo recibió con su rostro de hambre Y el vestido raído y con el vaso de agua desbordado por la vendimia de los años Y le brindó rodajas de salmón desesperadamente Después de haber tomado El vah...
Vuelta a la Tstatieva
Pablo Neruda
20 poemas de amor y una canción desesperada Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas. Desde mi boca llegará hasta el cielo lo que estaba dormido sobre tu alma. Es en ti la ilusión de cada día. Llegas como el rocío a las corolas. Socavas el horizonte con tu ausencia. Eternamente en fuga c...
20 poemas de amor y una canción desesperadaPoema 12
Francisco Luis Bernárdez
Estar enamorado, amigos, es encontrar el nombre justo a la vida. Es dar al fin con las palabras que para hacer frente a la muerte se precisa. Es recobrar la llave oculta que abre la cárcel en que el alma está cautiva. Es levantarse de la tierra con una fuerza que reclama desde arriba. Es respirar el ancho viento que po...
Estar enamorado
Víctor Hugo López Cancino
Como invento de la mano divina, que se parece al cielo sin llegar a serlo, como bailarín con su danza matutina, que todos los delfines se gozan de tenerlo... así es el mar. Cantando sus hermosas melodías, que se acompañan del atardecer y sus encantos y mezclan sus hermosas sinfonías, envolviéndose en las aguas cual si...
El mar
Luis de Góngora
Caído se le ha un Clavel Hoy a la Aurora del seno: ¡Qué glorioso que está el heno, Porque ha caído sobre él! Cuando el silencio tenía Todas las cosas del suelo, Y, coronada del yelo, Reinaba la noche fría, En medio la monarquía De tiniebla tan cruel, Caído se le ha un Clavel Hoy a la Aurora del seno: ¡Qué glorioso ...
AL NACIMIENTO DE CRISTO NUESTRO SEÑOR
Pablo Neruda
Me trajo Mara Mori un par de calcetines, que tejió con sus manos de pastora, dos calcetines suaves como liebres. En ellos metí los pies como en dos estuches tejidos con hebras del crepúsculo y pellejos de ovejas. Violentos calcetines, mis pies fueron dos pescados de lana, dos largos tiburones de azul ultramarino atrav...
Oda a los calcetines
Rafael de León
A José González Marín Mira cómo se me pone la piel cuando te recuerdo. Por la garganta me sube un río de sangre fresco de la herida que atraviesa de parte a parte mi cuerpo. Tengo clavos en las manos y cuchillos en los dedos y en mi sien una corona hecha de alfileres negros. Mira cómo se me pone la piel ca vez que...
PENA Y ALEGRÍA DEL AMOR
Toni García Arias
Nos reunimos para ver fotografías de ayer, instantes que la ciencia perdonó el olvido o el destierro. Nos reímos del peinado que lucíamos entonces, de la excesiva formalidad de nuestros gestos. El tiempo se ha posado con rigidez sobre nosotros. Desde la otra orilla, rostros acartonados nos observan detenid...
Fotografías
Juan Ramón Jiménez
Sólo eres tú (aquella tú) cuando me hieres.
ROSA
Juan de Arguijo
El griego vencedor que tantos años vio contra sí constante la fortuna; el que pudo, sagaz, de la importuna Circe vencer los mágicos engaños; El que en nuevas regiones y en extraños mares temer no supo vez alguna; el que bajando a la infernal laguna libre volvió de los eternos daños, Los ojos cubre y cierra los oído...
A ULISES
Byron Espinoza
Deletreo en tu carne tantos laberintos formas tan distintas de inventarte. En tu piel descubro el por qué de escarabajos y amapolas. Tú y yo lo sabemos: aunque reviente el hielo contra las rocas ...
Deletreo en tu carne...
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor La gran lluvia del sur cae sobre Isla Negra como una sola gota transparente y pesada, el mar abre sus hojas frías y la recibe, la tierra aprende el húmedo destino de una copa. Alma mía, dame en tus besos el agua salobre de estos mares, la miel del territorio, la fragancia mojada por mil labi...
Cien sonetos de amor
Juan Ramón Jiménez
No sé con qué decirlo, porque aún no está hecha mi callada palabra.
CANCIONCILLAS INTELECTUALES
Roque Dalton
Los muertos están cada día más indóciles. Antes era fácil con ellos: les dábamos un cuello duro una flor loábamos sus nombres en una larga lista: que los recintos de la patria que las sombras notables que el mármol monstruoso. El cadáver firmaba en pos de la memoria: iba de nuevo a filas y marchaba al compás de nue...
EL DESCANSO DEL GUERRERO
Mario Meléndez
Mis funerales serán mañana no te los pierdas trae a los niños si quieres habrá números para todos los gustos habrá mimos y magos y payasos y una cantante como nunca has escuchado Vendrá gente de todas partes a celebrar este día Los estudiantes llegarán con sus globos azules los pobladores alzarán sus banderas /a un lad...
La invitación
Juan Ramón Jiménez
Con la primavera mis sueños se llenan de rosas, lo mismo que las escaleras orilla del río. Con la primavera mis rosas se llenan de pompas, lo mismo que las torrenteras orilla del río. Con la primavera mis pompas se llenan de risas, lo mismo que las ventoleras orilla del río.
ROSA, POMPA, RISA
José de Espronceda
Débil mortal no te asuste mi oscuridad ni mi nombre; en mi seno encuentra el hombre un término a su pesar. Yo, compasiva, te ofrezco lejos del mundo un asilo, donde a mi sombra tranquilo para siempre duerma en paz. Isla yo soy del reposo en medio el mar de la vida, y el marinero allí olvida la tormenta que pasó; all...
CANCIÓN DE LA MUERTE
Nicanor Parra
1 Ya no me queda nada por decir Todo lo que tenía que decir Ha sido dicho no sé cuántas veces. 2 He preguntado no sé cuántas veces pero nadie contesta mis preguntas. Es absolutamente necesario Que el abismo responda de una vez Porque ya va quedando poco tiempo. 3 Sólo una cosa es clara...
TRES POESÍAS
Antonio Machado
¿Sevilla?... ¿Granada?... La noche de luna. Angosta la calle, revuelta y moruna, de blancas paredes y obscuras ventanas. Cerrados postigos, corridas persianas... El cielo vestía su gasa de abril. Un vino risueño me dijo el camino. Yo escucho los áureos consejos del vino, que el vino es a veces escala de ensueño...
Fantasía de una nota de abril
Hilario Barrero
Para José Muñoz Millanes ¿En qué infierno proclama su dolor la sombra más oscura? Y si lo siente, ¿qué hondura exige, a qué pozo hay que llegar para saciar la sed de amargo vino negro que hiere y emborracha con certero navajazo las vísceras del sol? Y si la sombra se enamora, ¿qué azabache ha de elegir para ...
Boca de Lobo
Manuel Machado
Siete soles forman el solio del príncipe de los siete soles. Su cetro de oro es un haz de llamas de mil arreboles. Su rostro, que nadie miró porque ciega, las nubes esconden. Su imperio, los mundos, Él todo lo puede, todo lo conoce... Y en sus ojos, cuyo mirar mata, brillan ¡todos los dolores!
EL PRÍNCIPE
Ramón López Velarde
a Josefa de los Ríos * 17 de marzo de 1880 + 7 de mayo de 1917 Amada, es Primavera. Fuensanta, es que florece la eclesiástica unción de la cuaresma. Hay un alivio dulce en las almas enfermas, porque abril con sus auras les va dando la sensación de la convalecencia. Se viste el cielo del mejor azul y de rosas la ti...
EN EL REINADO DE LA PRIMAVERA
Claribel Alegría
Qué lástima que duermas y se interrumpa el diálogo y no sientas mi beso en tus ojos cerrados. Qué lástima tu infancia así truncada, ese tiempo sin tiempo a medio abrir por el que ya empezaba a vislumbrarte. Mañana todo habrá cambiado: otra vez hablándonos de lejos desde nuestras esquivas soledades. Qué lástima los...
QUÉ LÁSTIMA
Ramón López Velarde
Fuensanta: las finezas del Amado, las finezas más finas, han de ser para ti menguada cosa, porque el honor a ti resulta honrado. La corona de espinas, llevándola por ti, es suave rosa que perfuma la frente del Amado. El madero pesado en que me crucifico por tu amor no pesa más, Fuensanta, que el arbusto en que cant...
OFRENDA ROMÁNTICA
María Eugenia Caseiro
Saltar de alguna forma el mediodía crecer en el crepúsculo tocar la yema fruncido el llanto. Vernos inmensamente labios desnudos enfrentar tu nombre mi nombre, nuestros nombres nunca abandonados en los parques. Acaso el polvo en sus cuatro estaciones nos sepulte.
Saltar
Guillermo Aguirre y Fierro
En torno de una mesa de cantina, una noche de invierno, regocijadamente departían seis alegres bohemios. Los ecos de sus risas escapaban y de aquel barrio quieto iban a interrumpir el imponente y profundo silencio. El humo de olorosos cigarrillos en espirales se elevaba al cielo, simbolizando al resolverse en nada,...
EL BRINDIS DEL BOHEMIO
Gonzalo de Berceo
Milagros de Nuestra Señora - versos 401 a 460 III Leemos de un clérigo que era tiestherido, ennos vicios seglares ferament embevido; peroque era locco, avié un buen sentido, amava la Gloriosa de corazón complido. Comoquiere que era en ál malcostumnado, en saludar a ella ...
EL CLÉRIGO Y LA FLOR
Byron Espinoza
Debajo de mi cuerpo seguía el tuyo, y tu boca debajo de mi boca. Antonio Gala Lamo la raíz de tu espalda entretejo el fruto de tu carne a mis glándulas gustativas. ...
Lamo la raíz de tu espalda...
Luis de Góngora
Música le pidió ayer su albedrío A un descendiente de don Peranzules; Templáronle al momento dos baúles Con más cuerdas que jarcias un navío. Cantáronle de cierto amigo mío Un desafío campal de dos Gazules, Que en ser por unos ojos entreazules Fue peor que gatesco el desafío. Romance fue el cantado, y que no pudo D...
DE UN CABALLERO QUE LLAMÓ SONETO A UN ROMANCE
Ismael Enrique Arciniegas
¿Quieres que hablemos?... Está bien... empieza: Habla a mi corazón como otros días... ¡Pero no!... ¿qué dirías? ¿Qué podrías decir a mi tristeza? No intentes disculparte... ¡todo es vano! Ya murieron las rosas en el huerto; el campo verde lo secó el verano, y mi fe en ti, como mi amor, ha muerto. Amor arrepentido, ave...
A SOLAS
Jaime Sabines
Amanecí triste el día de tu muerte, tía Chofi, pero esa tarde me fui al cine e hice el amor. Yo no sabía que a cien leguas de aquí estabas muerta con tus setenta años de virgen definitiva, tendida sobre un catre, estúpidamente muerta. Hiciste bien en morirte, tía Chofi, porque no hacías nada, porque nadie te hac...
Tía Chofi
Pablo Neruda
DE tanto amar y andar salen los libros. Y si no tienen besos o regiones y si no tienen hombre a manos llenas, si no tienen mujer en cada gota, hambre, deseo, cólera, caminos, no sirven para escudo ni campana: están sin ojos y no podrán abrirlos, tendrán la boca muerta del precepto. Amé las genitales enramadas y entre ...
Arte magnética
Toni García Arias
Un perro camina hacia mí, lento y hambriento. Camina receloso y cabizbajo, clava sus ojos sobre mi miedo y comienza a olerme de norte a sur, de mi infancia a mi presente. Mueve su hocico frenéticamente como si pretendiese extraerme el aroma o arrancarme el alma. Me muestra sus dientes, su rabia, su violencia. Me deja t...
Vida
Mario Benedetti
Ah ¿quién me salvara de existir? Fernando Pessoa Dijo el fulano presuntuoso / hoy en el consulado obtuve el habitual certificado de existencia consta aquí que estoy vivo de manera que basta de calumnias este papel soberbio / irrefutable atestigua que existo si me enfrent...
Certificado de existencia
Luis de Góngora
Ceñida, si asombrada no, la frente De una y otra verde rama obscura, A los pinos dejando de Segura Su urna lagrimosa, en son doliente, Llora el Betis, no lejos de su fuente, En poca tierra ya mucha hermosura: Tiernos rayos en una piedra dura De un sol antes caduco que luciente. ¡Cuán triste sobre el pórfido se mira...
A DON ANTONIO DE LAS INFANTAS
Leopoldo María Panero
Prometo escribiros, pañuelos que se pierden en el horizonte, risas que palidecen, rostros que caen sin peso sobre la hierba húmeda, donde las arañas tejen ahora sus azules telas. En la casa del bosque crujen, de noche, las viejas maderas, el viento agita raídos cortinajes, entra sólo la luna a través de las grietas. ...
BLANCANIEVES SE DESPIDE DE LOS SIETE ENANOS
Amado Nervo
Espacio y tiempo, barrotes de la jaula en que el ánima, princesa encantada, está hilando, hilando cerca de las ventanas de los ojos (las únicas aberturas por donde suele asomarse, lánguida). Espacio y tiempo, barrotes de la jaula; ya os romperéis, y acaso muy pronto, porque cada mes, hora, instante, os me...
Espacio y tiempo
José Asunción Silva
I Es media noche. —Duerme el mundo ahora bajo el ala de niebla del silencio vagos rayos de luna y el fulgor incierto de lámpara velada alumbran su aposento. En las teclas del piano vagan aún sus marfilinos dedos, errante la mirada dice algo que no...
NOTAS PERDIDAS
Ramón López Velarde
A Artemio de Valle-Arizpe. Sus ventanas floridas, que miran al oriente, llevan buena amistad con las auroras que, como primicias fúlgidas, esmaltan al campo de victorias de su frente. Aquella madrugada apareció el Amor tras de su reja y la dejó lavada con el cristal cerúleo de su pozo... ¡Y todavía, adentro de mi a...
SUS VENTANAS
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Recordarás tal vez aquel hombre afilado que de la oscuridad salió como un cuchillo y antes de que supiéramos, sabía: vio el humo y decidió que venía del fuego. La pálida mujer de cabellera negra surgió como un pescado del abismo y entre los dos alzaron en contra del amor una máquina armada ...
Cien sonetos de amor
Gaspar Melchor de Jovellanos
Sentir de una pasión viva ardiente todo el afán, zozobra y agonía; vivir sin premio un día y otro día; dudar, sufrir, llorar eternamente; amar a quien no ama, a quien no siente, a quien no corresponde ni desvía; persuadir a quien cree y desconfía; rogar a quien otorga y se arrepiente; luchar contra un poder justo y...
A CLORI
Rubén Darío
El cisne en la sombra parece de nieve; su pico es de ámbar, del alba al trasluz; el suave crepúsculo que pasa tan breve las cándidas alas sonrosa de luz. Y luego en las ondas del lago azulado, después que la aurora perdió su arrebol, las alas tendidas y el cuello enarcado, el cisne es de plata bañado de sol. T...
Leda
Amado Nervo
Rindióme al fin el batallar continuo de la vida social; en la contienda, envidiaba la dicha del beduino que mora en libertad bajo su tienda. Hui del mundo a mi dolor extraño, llevaba el corazón triste y enfermo, y busqué, como Pablo el Ermitaño, la inalterable soledad del yermo. Allí moro, allí canto, de la vi...
Perlas negras VI
Lope de Vega
Gallardo pasea Zaide puerta y calle de su dama, que desea en gran manera ver su imagen y adorarla, porque se vido sin ella en una ausencia muy larga, que desdichas le sacaron desterrado de Granada, no por muerte de hombre alguno ni por traidor a su dama, mas por dar gusto a enemigos, si es que en el moro se hallan,...
Gallardo pasea Zaide
Federico García Lorca
Por el East River y el Bronx los muchachos cantan enseñando sus cinturas, con la rueda, el aceite, el cuero y el martillo. Noventa mil mineros sacaban la plata de las rocas y los niños dibujaban escaleras y perspectivas. Pero ninguno se dormía, ninguno quería ser el río, ninguno amaba las hojas grandes, ningun...
Oda a Walt Whitman
Vicente García
De niño ya te hablaban De la vida y la muerte. Qué fácil es hablar De la vida y la muerte. Cuándo sabremos algo De la vida y la muerte.
Los enigmas
Pablo Neruda
SI de tus dones y de tus destrucciones, Océano a mis manos pudiera destinar una medida, una fruta, un fermento, escogería tu reposo distante, las líneas de tu acero, tu extensión vigilada por el aire y la noche, y la energía de tu idioma blanco que destroza y derriba sus columnas en su propia pureza demolida. ...
El gran océano
José Antonio Labordeta
Nadie en las puertas. Nadie en los largos corredores que conducen directos hacia las antiguas plazas y viejos campanarios: Sólo el viento, testigo del naufragio. Nadie en los altozanos. Nadie en las parideras batidas por el sol que llevan hasta el fondo de la sombra: ...
Nadie en las puertas
Luis de Góngora
1 Un buhonero ha empleado En higas hoy su caudal, Y aunque no son de cristal, Todas las ha despachado; Para mí le he demandado, Cuando verdades no diga, Una higa. 2 Al necio, que le dan pena Todos los ajenos daños, Y aunque sea de cien años, Alcanza vista tan buena, Que ve la paja en la ajena Y no ...
Un buhonero ha empleado