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Alfonsina Storni
Señor, mi queja es ésta, Tú me comprenderás; De amor me estoy muriendo, Pero no puedo amar. Persigo lo perfecto En mí y en los demás, Persigo lo perfecto Para poder amar. Me consumo en mi fuego, ¡Señor, piedad, piedad! De amor me estoy muriendo, ¡Pero no puedo amar!
Queja
Antonia Álvarez Álvarez
Se salva el alma que asoma a la mirada recién bañada en llanto; se salva el aire recién nacido a la mañana, aún frío de la luna; se salva el niño que llora el hueco de sus sueños y tiende las manitas de pan blanco; se salva el trino que astilla soledades y silencios, alanceando el cielo con su arpegio. Nos salva el t...
Se salva el trino
Luis Alberto de Cuenca
Entre las chicas norteamericanas que estudian español en la academia de enfrente de tu casa, hay una gorda que es igual que la Venus de tus sueños. Bajo una camiseta de elefante que pone «University of Indiana (Jones)» y unos pantalones de hipopótamo, se mueve por el mundo con el arte que le da su ascendencia mitológ...
LA VENUS DE WILLENDORF
Gil Vicente
Dicen que me case yo: no quiero marido, no. Más quiero vivir segura n'esta sierra a mi soltura, que no estar en ventura si casaré bien o no. Dicen que me case yo: no quiero marido, no. Madre, no seré casada por no ver vida cansada, o quizá mal empleada la gracia que Dios me dio. Dicen que me case yo: no quiero mari...
DICEN QUE ME CASE YO
Mario Benedetti
Ah no lo harás en vano se te helarán los dedos y el corazón y los olores se te helará la noche y la arrogancia y las rodillas se te helará la sangre y los crepúsculos y el humo se te helará el bostezo y el ademán y la lujuria se te helarán los ojos la madrugada y el esperma se te helará el ritual y las caricias y...
No lo harás en vano
María Eugenia Caseiro
Viajo al corazón en la oscura membrana de la noche dejando algunas cosas sin nombrar. Pulso el botón que enciende las arañas y allí están: crecen violetas en el ático. Viven en el frío del pasado tras el marco donde mueren las palabras, en los dedos de la otra, la que se sienta a bordar el fuego bajo una franja de s...
Crecen violetas en el ático
Mario Benedetti
Vuelvo / quiero creer que estoy volviendo con mi peor y mi mejor historia conozco este camino de memoria pero igual me sorprendo hay tanto siempre que no llega nunca tanta osadía tanta paz dispersa tanta luz que era sombra y viceversa y tanta vida trunca vuelvo y pido perdón por la tardanza se debe a que h...
Quiero creer que estoy volviendo
Juan de Mena
CVI «Amores me dieron corona de amores por que mi nombre por más bocas ande. Entonces non era mi mal menos grande quando me davan plazer sus dolores. Vencen el seso los dulces errores, mas no duran siempre segund luego plazen; pues me fizieron de mal que vos fazen, sabed al amor desamar, amadore...
CANTAR DE MACÍAS
Ramón López Velarde
A María Enriqueta Jerezanas, paisanas, institutrices de mi corazón, buenas mujeres y buenas cristianas... Os retrató la señora que dijo: «Cuando busque mi hijo a su media naranja, lo mandaré vendado hasta Jerez». Porque jugando a la gallina ciega con vosotras, el jugador atrapa una alma linda y una púdica tez. Jer...
JEREZANAS
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Eres hija del mar y prima del orégano, nadadora, tu cuerpo es de agua pura, cocinera, tu sangre es tierra viva y tus costumbres son floridas y terrestres. Al agua van tus ojos y levantan las olas, a la tierra tus manos y saltan las semillas, en agua y tierra tienes propiedades profundas que...
Cien sonetos de amor
René Chacón Linares
Viven encadenados A sus sueños, Escuchando silbidos de montañas, Silencio de cavernas. Son víctimas de sus delirios. Preñada lluvia de melancolía, Esclavos indomables de versos, Sagitarios de miradas, Brasa viva en su propio incendio. Luz fulminante En el claroscuro, Vasallos sumisos ante la tórrida lumbre. Náufrag...
Ángeles traviesos
Amado Nervo
En todas las eternidades que a nuestro mundo precedieron, ¿cómo negar que ya existieron planetas con humanidades; y hubo Homeros que describieron las primeras heroicidades, y hubo Shakespeares que ahondar supieron del alma en las profundidades? Serpiente que muerdes tu cola, inflexible círculo, bola negra qu...
Kalpa
Delfina Acosta
a Francisco Álvarez Velasco Poeta, tú que escribes, tú que callas, tú que eres hombre y además camino y vas detrás de algún color y hundes en un amor desnudo tu cuchillo: la pena es casi todo cuanto vale, más que la ebria copa vuelta añicos, más que los rayos de espantado cielo si de él se desmorona lo infinito. Sólo ...
Negro vino
Alfredo Lavergne
Los emigrantes son actores que abandonan Su memoria viva Su himno universal Su fiesta Los robots Las turbinas Los motores Su modernidad Su diversidad Su excelencia Y otras dosis de energía En las veredas públicas de la cultura O en los caminos de los propietarios de la estructura De los rompecielos.
Ni abrigo ni techo ni esperanza
María Cristina Azcona
“Hoy será un domingo más que agradable Sin duda.” Afirma el diario matutino. Para José, quien es aún un niño, No es esta expresión muy razonable. Su padre lo obliga con voz de sable A cubrir la esquina, a que revenda flores. Su madre se ha ido, a huir de dolores Que le hacían la vida insoportable. “Deme una m...
Niño laborable
Delfina Acosta
No vi tu mar, apenas lo entreveo en la delgada orilla de mi río. No caminé, como si tú, Neruda, por calles rectas en Valparaíso. Mas si supieras, Pablo, cuántos versos en que nombraste a Chile yo he leído. De casa en casa recorrí tu pueblo tocando las veredas de tus libros. Alegre canto el tuyo porque trae la lluvia pr...
No vi tu mar...
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Me falta tiempo para celebrar tus cabellos. Uno por uno debo contarlos y alabarlos: otros amantes quieren vivir con ciertos ojos, yo sólo quiero ser tu peluquero. En Italia te bautizaron Medusa por la encrespada y alta luz de tu cabellera. Yo te llamo chascona mía y enmarañada: mi corazón c...
Cien sonetos de amor
Mario Benedetti
No me gaste las palabras no cambie el significado mire que lo que yo quiero lo tengo bastante claro si usted habla de progreso nada más que por hablar mire que todos sabemos que adelante no es atrás si está contra la violencia pero nos apunta bien si la violencia va y vuelve no se me queje después si usted pide gara...
Las palabras
Miguel Hernández
Pintada, no vacía: pintada está mi casa del color de las grandes pasiones y desgracias. Regresará del llanto adonde fue llevada con su desierta mesa con su ruinosa cama. Florecerán los besos sobre las almohadas. Y en torno de los cuerpos elevará la sábana su intensa enredadera nocturna, perfumada. El odio se amort...
CANCIÓN ÚLTIMA
Víctor Botas
(S. XXIII a. C.) La inderogable forma de la efigie corrobora la ausencia de unos ojos, el perfil se demora, minucioso, en pulcritud de líneas y se finge un éxtasis del rey: sólo un instante de belicosa vida congregado en formas que perduran proclamando de Sargón la presencia memorable. Sé de tan regia efigie, que no ...
Ante una efigie de Sargón el viejo
Amado Nervo
¿Versos autobiográficos ? Ahí están mis canciones, allí están mis poemas: yo, como las naciones venturosas, y a ejemplo de la mujer honrada, no tengo historia: nunca me ha sucedido nada, ¡oh, noble amiga ignota!, que pudiera contarte. Allá en mis años mozos adiviné del Arte la armonía y el ritmo, caros al musageta, y,...
Autobiografía
Pablo Neruda
ERA dura la patria allí como antes. Era una sal perdida el oro, era un pez enrojecido y en el terrón colérico su pequeño minuto triturado nacía, iba naciendo de las uñas sangrientas. Entre el alba como un almendro frío, bajo los dientes de las cordilleras, el corazón perfora s...
Las flores de Punitaqui
Ángel González
(Alburquerque, noviembre) Cuando el hombre se extinga, cuando la estirpe humana al fin se acabe, todo lo que ha creado comenzará a agitarse, a ser de nuevo, a comportarse libremente —como los niños que se quedan solos en casa cuando sus padres salen por la no...
ROSA DE ESCÁNDALO
Amado Nervo
Azrael, abre tu ala negra, y honda, cobíjeme su palio sin medida, y que a su abrigo bienechor se esconda la incurable tristeza de mi vida. Azrael, ángel bíblico, ángel fuerte, ángel de redención, ángel sombrío, ya es tiempo que consagres a la muerte mi cerebro sin luz: altar vacío... Azrael, mi esperanza es un...
Azrael
Alfredo Buxán
Solamente es posible envejecer lo mismo que la música, acorde tras acorde hasta la nada, el éxtasis, la cumbre. Queda la música prendida en la conciencia como lapa tenaz, como alfiler de sombra, y nuestra cima es el silencio, el inmóvil paisaje de la muerte. La vida, en cambio, espuma diluida en la breve tarea de latir...
Música de silencio
Lope de Vega
Claro cisne del Betis que, sonoro y grave, ennobleciste el instrumento más dulce, que ilustró músico acento, bañando en ámbar puro el arco de oro, a ti lira, a ti el castalio coro debe su honor, su fama y su ornamento, único al siglo y a la envidia exento, vencida, si no muda, en tu decoro. Los que por tu defensa e...
A DON LUIS DE GÓNGORA
Manuel Alcántara
Yo tuve el corazón capaz de lluvia. Ocurría febrero con sus alas y el tiempo digital nos puso juntas las manos y los ojos y los cuerpos: toda la tierra que el amor excusa. Igual que el viento en las banderas altas se comportó en nosotros esta música. Me fui quedando acompañado y cierto, entendido en los bosques de ...
EN AQUEL TIEMPO
Federico García Lorca
Ya te vemos dormida. Tu barca es de madera por la orilla. Blanca princesa de nunca. ¡Duerme por la noche oscura! Cuerpo y tierra de nieve. Duerme por el alba, ¡duerme! Ya te alejas dormida. ¡Tu barca es bruma, sueño, por la orilla!
Canción de cuna
José María Hinojosa
A Manuel Altolaguirre El gañán ve encender la candela del cielo, al amanecer. Llega a la besana y empieza a devanar el ovillo de la tierra. De vez en cuando canta. Yunto. Yunto. Al abrir el surco, la tierra se besa y se queda quieta. Yunto. Yunto. El gañán sigue devanando su madeja, pero nunca se acaba. De vez...
SEMENTERA
Hilario Barrero
Todos vienen del ghetto, admiran a Selena, quieren sacarse el Lotto, son pesadas sus sombras, grises sus biografías, visten de polyester con ropa made in China, pies ligeros de Adidas y sonríen con dientes en andamios, granos en sus mejillas, grasa sobre su frente. Hoy son cuerpos en marzo, primavera en sus...
Seize el día
Pablo Neruda
Oh maligna, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de furia, y habrás insultado el recuerdo de mi madre llamándola perra podrida y madre de perros, ya habrás bebido sola, solitaria, el té del atardecer mirando mis viejos zapatos vacíos para siempre, y ya no podrás recordar mis enfermedades, mis sueños nocturnos,...
Tango del viudo
José Ángel Buesa
Viendo pasar las nubes fue pasando la vida, y tú, como una nube, pasaste por mi hastío. Y se unieron entonces tu corazón y el mío, como se van uniendo los bordes de una herida. Los últimos ensueños y las primeras canas entristecen de sombra todas las cosas bellas; y hoy tu vida y mi vida son como estrellas, pues pue...
POEMA DEL OLVIDO
Luis Antonio Chávez
a Esther Del ayer cinco inviernos han pasado maduraste a fuerza de los días te hiciste mujer me enseñaste a vestirme con la lluvia mas yo, terco, tomé mi propia senda ¡huía de la cotidianidad! y tras mi ocaso en el escampado silencio dejo un vástago en tu vientre.
Nostalgia
Mario Benedetti
Una mujer desnuda y en lo oscuro genera un resplandor que da confianza de modo que si sobreviene un apagón o un desconsuelo es conveniente y hasta imprescindible tener a mano una mujer desnuda. entonces las paredes se acuarelan el cielo raso se convierte en cielo las telarañas vibran en su ángulo los almanaques doming...
La buena tiniebla
cristianos
(Francisco Estrello)Tú vas, Señor, desparramando vida En la pobre aridez del barro humano; Todo surco regado por tu mano Es viviente canción de rubio grano. Tú conviertes la sed de pozos muertos En fuentes refrescantes de aguas vivas; Y los desiertos, Cristo, que cultivas, Florecen en tus manos compasivas. Llevas en T...
Desparramando vida (Francisco Estrello)
Federico García Lorca
1 Alta va la luna. Bajo corre el viento. (Mis largas miradas, exploran el cielo.) Luna sobre el agua. Luna bajo el viento. (Mis cortas miradas, exploran el suelo.) Las voces de dos niñas venían. Sin esfuerzo, de la luna del agua, me fui a la del cielo. 2 Un brazo de la noche entra por mi ventana. Un gr...
Nocturnos de la ventana
María Cristina Azcona
Señor que sin desprecio me miraste El día que encontré una cruz de acero, A Ti no te repugna un cartonero Si hasta a los pecadores Tú salvaste. Jesús, te juraría que me hablaste Y no me digas que no soy sincero. De mi pobreza nunca te burlaste. Sólo dijiste bajo “Yo te quiero”. Que a tu Santa María Madre quiero Qu...
Oración del cartonero
Marqués de Santillana
Recuérdate de mi vida, pues que viste mi partir e despedida ser tan triste. [I] Recuérdate que padesco e padesçí las penas que non meresco, desque vi la respuesta non devida que me diste; por lo qual mi despedida fue tan triste. [II] Pero no cuydes, señora, que por esto te fue ni te sea agora me...
CANCIÓN
Basilio Sánchez
No hay azar esta vez, sólo fidelidad, sólo constancia en un lugar que intuyo entre lo conocido y lo desconocido. Mientras crecen los gatos del crepúsculo y el jardín se oscurece, me doy cuenta de que estamos allí, uno al lado del otro en la penumbra de una habitación en la que todo nos parece cercano: las paredes, l...
La habitación cerrada
Rafael Alberti
Vírgenes con escuadras y compases, velando las celestes pizarras. Y el ángel de los números, pensativo, volando, del 1 al 2, del 2 al 3, del 3 al 4. Tizas frías y esponjas rayaban y borraban la luz de los espacios. Ni sol, luna, ni estrellas, ni el repentino verde del rayo y el relámpago, ni el aire. Sólo...
EL ÁNGEL DE LOS NÚMEROS
Gabriela Mistral
Corderito mío, suavidad callada: mi pecho es tu gruta de musgo afelpada. Carnecita blanca, tajada de luna: lo he olvidado todo por hacerme cuna. Me olvidé del mundo y de mí no siento más que el pecho vivo con que te sustento. Y sé de mí sólo que en mí te recuestas. Tu fiesta, hijo mío, apagó las fiestas...
Corderito
Pablo Neruda
Cuánto vive el hombre, por fin? Vive mil días o uno solo? Una semana o varios siglos? Por cuánto tiempo muere el hombre? Qué quiere decir "Para siempre"? Preocupado por este asunto me dediqué a aclarar las cosas. Busqué a los sabios sacerdotes, los esperé después del rito, los aceché cuando salían a visitar a Dio...
Y cuánto vive?
Hilario Barrero
Todavía se aman a pesar de la plaga y encuentran en la noche sus torsos alumbrados sabiendo que la muerte les acecha celosa. Tiemblan cuando desnudos se miran al cristal y ven alguna mancha que oscurece su piel. Con precaución celebran sus huesos arropados y con certeza saben éste es tiempo de guerra. Oficiando ...
Plaga
Pablo de Rokha
Empuña el sol tocando y desparramando su cuerno de fuego, y en los surcos maduros el pan estalla entre gaviotas y vasijas... Todo está hecho así, Luisita: vihuelas y cadenas, y somos materia que habla, materia que llora, materia que canta y enormes categorías de espanto; cae el hombre y se levanta la sociedad huraca...
GRANO DE PÓLVORA A UNA CIGARRA
Jaime Sabines
I ?Estábamos en el paraíso. En el paraíso no ocurre nunca nada. No nos conocíamos. Eva, levántate. ?Tengo amor, sueño, hambre. ¿Amaneció?. ?Es de día, pero aún hay estrellas. El sol viene de lejos hacia nosotros y empiezan a galopar los árboles. Escucha. ?Yo quiero morder tu quijada. Ven. Estoy desnuda, macerada, y...
Adán y Eva
Antonio Machado
¡Oh, la saeta, el cantar al Cristo de los gitanos, siempre con sangre en las manos, siempre por desenclavar! ¡Cantar del pueblo andaluz, que todas las primaveras anda pidiendo escaleras para subir a la cruz! ¡Cantar de la tierra mía, que echa flores al Jesús de la agonía, y es la fe de mis mayores! ¡Oh, no...
La saeta
Odette Alonso
Sentada en su balcón mirando al horizonte la niña sueña con viajar muy lejos. Europa bajo sus plantas las luces de París en una mano reconquista del mundo en sentido contrario. La despeina el viento suave de las islas y ella cierra los ojos atisbando a lo lejos marido rico que mantendrá su ocio y tiendas coloridas do...
LAS ISLAS
Pablo Neruda
20 poemas de amor y una canción desesperada Es la mañana llena de tempestad en el corazón del verano. Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes, el viento las sacude con sus viajeras manos. Innumerable corazón del viento latiendo sobre nuestro silencio enamorado. Zumbando entre los árboles, orquestal y div...
20 poemas de amor y una canción desesperadaPoema 4
Justo Braga
Ese tipo pálido y febril Que estoy mirando Soy yo. Yo mismo que me miro De un modo impertinente. Yo mismo vestido de primera comunión, Feliz como unas pascuas. Con un poco de suerte, ese infante de la foto se meará en cualquier momento, si nadie se lo impide. Es posible que después de enamorarse varias veces descubra ...
Yo mismo
Aurelio González Ovies
Antigüedad mujer hermosa con ojos pompeyanos que lleva cestos de sombra hasta las viñas Mar que se mira en un espejo y se serena antes de que la vean amanecer las naves orgullosas Mujer lanceolada con los pechos en púrpura que visita los templos y pestañean las lámparas de aceite Cintura de la juventud de la columnas m...
Arquitectura de las ruinas
Santiago Montobbio
La cálida o porosa tinta de mis sueños afónicos pájaros da a un torso sobre el fino papel vegetal de la memoria y esos pájaros pueden igual ser lunas tardías que el oculto alfabeto con que unas piernas sin un solo respiro reelaboran nuevo el mundo. Y mientras reconstruyo de tu amor estos instantes mínimos sé que soy le...
Los improbables tiempos
Miguel de Unamuno
Oye mi ruego Tú, Dios que no existes, y en tu nada recoge estas mis quejas, Tú que a los pobres hombres nunca dejas sin consuelo de engaño. No resistes a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes. Cuando Tú de mi mente más te alejas, más recuerdo las plácidas consejas con que mi ama endulzóme noches tristes. ¡Qué ...
La oración del ateo
Gabriela Mistral
Madre, cuando sea grande, ¡ay..., qué mozo el que tendrás! Te levantaré en mis brazos, como el zonda al herbazal. O te acostaré en las parvas o te cargaré hasta el mar o te subiré las cuestas o te dejaré al umbral. ¿Y qué casal ha de hacerte tu niñito, tu titán, y qué sombra tan amante sus aleros van a dar?...
Obrerito
Mario Benedetti
No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes pero el Jardín Botánico es un parque dormido en el que uno puede sentirse árbol o prójimo siempre y cuando se cumpla un requisito previo. Que la ciudad exista tranquilamente lejos. El secreto es apoyarse digamos en un tronco y oír a través del aire que admite ruidos muertos ...
A la izquierda del roble
Fa Claes
¿Es eso la vida? Empiezo con ella, cada día de nuevo. Afilo mis cuchillos, cargo revólver y fusil. Y me digo a mí mismo: pobre cabeza, venga, vamos a pasearnos un poco al sol. Él brillará por siglos.
Paseo
Manuel María Flores
(Heine) Soñaba yo: mis párpados henchidos de lágrimas sentía; soñé que estabas en la tumba, muerta, y muerta te veía... Era un sueño no más , pero despierto lloraba todavía. Estaba yo soñando, y por la cara, el llanto me corría; soñé que te arrancaba de mi lado alguno, vida mía... Era un sueño no más, pero de...
SOÑABA
Víctor Botas
El instante es azul El mar, aquella quieta piedra verde que ocupa la mañana Palpitante abierta como un párpado la tentación me asalta —Venus emergente en la espuma— ...
Verano
Hilario Barrero
Para Oneida Sánchez De todas las últimas miradas que hemos ido dejando por la vida sin saber que lo eran ¿cómo será la última, la mirada final? ¿Se quedará pegada a la piel de los ojos? ¿Cuundo se seque será raíz del llanto? ¿En que región oscura volverá a ser primera? ¿Tendrá fuego en su voz si la reconocemo...
La última mirada
Basilio Fernández
El que medita a la sombra de una torre, o el que canta en la cima de ese Everest moldeado de nieve, puede ver cómo el mundo vuelve hacia atrás sus ojos y olvida sus cabellos caídos por la historia, puede observar también cómo allá en lo profundo quedan lagos por descubrir, selvas blanquísimas y todo un reino de bondad ...
All the world will smile again
Josefina Plá
Me tendrás a tu lado. Me besarás. Y luego, como al moreno cántaro que espera al fin del surco, a mi sumiso cuerpo se alargarán tus brazos. Se saciará tu sed: la exigua sed de un hombre. De mi lecho después, en largas madrugadas hacer creerás el blanco camino del olvido. Y sin embargo, ciego piloto de mi entraña, conmi...
Concepción
Carolina Coronado
¿Cómo te llamaré para que entiendas que me dirijo a ti, ¡dulce amor mío!, cuando lleguen al mundo las ofrendas que desde oculta soledad te envío?... ... ... ... ... ... Aquí tu barca está sobre la arena; desierta miro la extensión marina; te llamo sin cesar con tu bocina, y no pareces a calmar mi pena. Aquí estoy e...
EL AMOR DE MIS AMORES
Oliverio Girondo
Lo no moroso al toque el consonar a qué la sexta nota los hubieron posesos los sofocos del bis a bis acoplo de sorbentes subósculos los erosismos dérmicos los espiribuceos el ir a qué con meta los refrotes fortuitos del gravitar a qué con cuanta larva en tedio languilate en los cubos del miasma los tantos otros otros...
EL PENTATOTAL A QUÉ
María Eugenia Caseiro
Porque el mar se ha quedado putrefacto en otra orilla, yo inconforme, con mis párpados ceñidos al calor y al verde claro de una isla, de un fulgor, estas plumas que han crecido en mí ya no me bastan. Lloran también en mí todas las castas -y la ciudad de papeles recortadospara ser lo que no quiero en el destierro de mi...
No soy yo
Juan Ramón Jiménez
Delante está el carmín de la emoción. Y al fondo de la vida, por el suave azul nublado, entre las cobres hojas últimas que se curvan en éstasis de gloria, la eterna plenitud desnuda. (Y el agua una se ve más. El color es más él, más sólo él, el olor solo tiene un ámbito mayor, el calor todo se oye más. Y grita en el...
LA PLENITUD
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Si muero sobrevíveme con tanta fuerza pura que despiertes la furia del pálido y del frío, de sur a sur levanta tus ojos indelebles, de sol a sol que suene tu boca de guitarra. No quiero que vacilen tu risa ni tus pasos, no quiero que se muera mi herencia de alegría, no llames a mi pecho, est...
Cien sonetos de amor
Gerardo Diego
El vals llora en mi ojal Silencio En mi hombro se ha posado el sueño y es del mismo temblor que sus cabellos
ABANICO
José Asunción Silva
A veces, cuando en alta noche tranquila, sobre las teclas vuela tu mano blanca, como una mariposa sobre una lila y al teclado sonoro notas arranca, cruzando del espacio la negra sombra filtran por la ventana rayos de luna, que trazan luces largas sobre la alfombra, y en alas de las notas a otros lugares, vuelan mis p...
NOCTURNOS
Mario Benedetti
Fueron jóvenes los viejos pero la vida se ha ido desgranando en el espejo y serán viejos los jóvenes pero no lo divulguemos que hasta las paredes oyen.
Confidencial
Lope de Vega
XLIII Esta cabeza, cuando viva, tuvo sobre la arquitectura destos huesos carne y cabellos, por quien fueron presos los ojos que mirándola detuvo. Aquí la rosa de la boca estuvo, marchita ya con tan helados besos, aquí los ojos de esmeralda impresos, color que tantas almas entretuvo. Aquí la est...
A UNA CALAVERA
César Vallejo
Llegué a confundirme con ella, tanto...! Por sus recodos espirituales, yo me iba jugando entre tiernos fresales, entre sus griegas manos matinales. Ella me acomodaba después los lazos negros y bohemios de la corbata. Y yo volvía a ver la piedra absorta, desairados los bancos, y el reloj que nos iba envolviendo en su c...
Fresco
Claudio Rodríguez
(El alma) Me la están refregando, alguien la aclara. ¡Yo que desde aquel día la eché a lo sucio para siempre, para ya no lavarla más, y me servía! ¡Si hasta me está más justa¡ No la he puesto pero ahí la veis todos, ahí, tendida, ropa tendida al sol. ¿Quién es? ¿Qué es esto? ¿Qué lejía inmortal, y que perdida ...
A MI ROPA TENDIDA
amistad
No te aferres al pasado ni a los recuerdos tristes. No abras la herida que ya cicatrizó. No revivas los dolores y sufrimientos antiguos. Lo que pasó, pasó... De ahora en adelante, pon tus fuerzas en construir una vida nueva, orientada hacia lo alto, y camina de frente, sin mirar atrás. Haz como el sol que nace cada dí...
Haz como el sol
Mario Benedetti
Poema atribuido a Benedetti, pero cuyo real autor es el cantautor Pablo Milanés. Yo no te pido que me bajes una estrella azul sólo te pido que mi espacio llenes con tu luz. Yo no te pido que me firmes diez papeles grises para amar sólo te pido que tú quieras las palomas que suelo mirar. De lo pasado no lo voy a neg...
Yo no te pido
Marilina Rébora
Dentro todo es silencio y sombra todavía; afuera entre las rejas de los amplios balcones que doran las primeras claridades del día revuelan bulliciosos y a solas los gorriones. Son bandada, y oyéndolos, acaso, se diría que de alegres coloquios fueran conversaciones esas músicas locas de tanta algarabía y que en prue...
LOS GORRIONES
Juan Ramón Mansilla
Este poema es la trágica historia del olvido de un poema. Brotaron sus palabras como voz que brotaba del sueño. Bellas estrofas perdidas, inquietantes imágenes rezumando silencio, borradas como nombres escritos una tarde de estío en la arena y que la pleamar se llevó. No hay espacio aquí para el desencanto (Yo, como ...
Diciembre
Garcilaso de la Vega
Aquella voluntad honesta y pura, ilustre y hermosísima María, que en mí de celebrar tu hermosura, tu ingenio y tu valor estar solía, a despecho y pesar de la ventura que por otro camino me desvía, está y estará en mí tanto clavada, cuanto del cuerpo el alma acompañada. Y aún no se me figura que me toca aqueste ofici...
ÉGLOGA III - TIRRENO ALCINO
Gutierre de Cetina
Pincel divino, venturosa mano, perfecta habilidad única y rara; concepto altivo do la envidia avara si te piensa enmendar, presume en vano. Delicado matiz que el ser humano nos muestra cual el cielo lo mostrara; beldad cuya beldad se ve tan clara que al ojo engaña el arte soberano. Artífice ingenioso, ¿qué sentiste...
Pincel divino, venturosa mano
Salvador Novo
En este retrato hay un niño mirándome con ojos grandes; este niño soy yo y hay una fecha: 1906. Es la primera vez que me miré atentamente. Por supuesto que yo hubiera querido que ese niño hubiera sido más serio, con esa mano más serena, con esa sonrisa más fotográfica. Esta retrospección no remedia, empero, lo que ...
RETRATO DE NIÑO
Mario Benedetti
¿Qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de paciencia y asco? ¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo? también les queda no decir amén no dejar que les maten el amor recuperar el habla y la utopía ser jóvenes sin prisa y con memoria situarse en una historia que es la suya ...
¿Qué les queda a los jóvenes?
Toni García Arias
Yo aquí, tan lejos, ocupado en llenar de piel esta cama sin calor desde hace días, odiando sin cesar a esta bombilla que, a veces, amenaza con privarme de luz, como si pudiese con ello cegarme tu recuerdo. Yo aquí, tan solo, deseando –como el sol- amanecer para que la noche pase pronto, y ahogarme en el bullicio de la...
Nombre
Genaro Ortega Gutiérrez
Instalado en vivencias "ex aequo", juras y perjuras no dejarte llevar por un entusiasmo demasiado radical. El descenso hacia los fondos del abismo arrastra el hollín, el nácar y la blonda de aquellos valores del pasado. (La belleza olvidada en alguna estación). Se sabe que el que anhela el olvido se expone a convertir ...
Tragando polvo
Fray Luis de León
Canción En el profundo del abismo estabas del no ser encerrado y detenido, sin poder ni saber salir afuera, y todo lo que es algo en mí faltaba, la vida, el alma, el cuerpo y el sentido; y en fin, mi ser no ser entonces era, y así de esta manera estuve eternamente nada visible y sin tratar con gente, e...
DEL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO
Luis de Góngora
Los dineros del Sacristán Cantando se vienen y cantando se van. Tres hormas, si no fue un par, Fueron la llave maestra De la pompa que hoy nos muestra Un hidalgo de solar; Con plumajes a volar Un hijo suyo salió, Que asuela lo que él soló, Y la hijuela loquilla De ámbar quiere la jervilla Que desmienta al cordobán. ...
Los dineros del Sacristán
Pablo Neruda
FELIZ año, este año, para ti, para todos los hombres, y las tierras, Araucanía amada. Entre tú y mi existencia hay esta noche nueva que nos separa, y bosques y ríos y caminos. Pero hacia ti, pequeña patria mía, como un caballo oscuro mi corazón galopa: entro por sus desiertos de pura geografía, paso los valles verdes d...
Feliz año para mi patria en tinieblas
Consuelo Hernández
(En la isla de Margarita en Hungría) Margarita, ¡cuánto sufrimiento empozado en tu alma! Lo pude ver en la ausencia de tus ojos y en la permanente humedad de tu mirada. Yo sé cuán macerada estuvo tu existencia oí las oraciones que destiló tu ira y cómo retorciste tu tristeza Encerrada en esta bella isla del Danubio ...
La princesa Margarita
Juan Boscán
Si no os hubiera mirado, no penara, pero tampoco os mirara. Veros harto mal ha sido, mas no veros peor fuera; no quedara tan perdido, pero mucho más perdiera. ¿Qué viera aquél que no os viera? ¿Cuál quedara, señora, si no os mirara?
VILLANCICO II
Jaime Sabines
¿Qué putas puedo hacer con mi rodilla, con mi pierna tan larga y tan flaca, con mis brazos, con mi lengua, con mis flacos ojos? ¿Qué puedo hacer en este remolino de imbéciles de buena voluntad? ¿Qué puedo con inteligentes podridos y con dulces niñas que no quieren hombre sino poesía? ¿Qué puedo entre los poeta...
¿Qué putas puedo?
Antonio Machado
Desgarrada la nube; el arco iris brillando ya en el cielo, y en un fanal de lluvia y sol el campo envuelto. Desperté. ¿Quién enturbia los mágicos cristales de mi sueño? Mi corazón latía atónito y disperso. ...¡El limonar florido, el cipresal del huerto, el prado verde, el sol, el agua, el iris! ¡el agua en ...
Sueño
Mario Benedetti
Ustedes cuando aman exigen bienestar una cama de cedro y un colchón especial nosotros cuando amamos es fácil de arreglar con sábanas qué bueno sin sábanas da igual ustedes cuando aman calculan interés y cuando se desaman calculan otra vez nosotros cuando amamos es como renacer y si nos desamamos no la p...
Ustedes y nosotros
Mario Benedetti
Se las arregló para ser contemporáneo de quienes nacieron medio siglo después de su muerte creó una justicia natural para negros zambos indios y criollos pobres tuvo pupila suficiente como para meterse en camisa de once varas y cojones como para no echarle la culpa a los otros así y todo...
Artigas
Juan Ramón Jiménez
¿Que me vas a doler, muerte? ¿Es que no duele la vida? ¿Porqué he de ser más osado para el vivir esterior que para el hondo morir? La tierra ¿qué es que no el aire? ¿Porqué nos ha de asfixiar, porqué nos ha de cegar, porqué nos ha de aplastar, porqué nos ha de callar? ¿Porqué morir ha de ser lo que decimos morir, y...
LA MUERTE BELLA
Gonzalo Rojas
Algunos árboles son transparentes y saben hablar varios idiomas a la vez, otros algebraicos dialogan con el aire al grave modo de las estrellas, otros parecen caballos y relinchan, hay entre todos esos locos tipos increíbles por lo sin madre, les basta el acorde de la niebla....
OFICIO MAYOR
Alfredo Lavergne
A la hora en que el sol se va El cielo es de oro El mar de plata Y el puerto más cercano Es la alcayota podrida de la paciencia colectiva Y son los elementos pobres de esta cultura Y se inclinan Y se arrastran Y giran Porque también en esa ciudad el primer verbo es comer. Me suelto Y el barco rompe el agua Y ella su hu...
Aleta caudal
Antonio Machado
Yo voy soñando caminos de la tarde. ¡Las colinas doradas, los verdes pinos, las polvorientas encinas!... ¿Adónde el camino irá? Yo voy cantando, viajero a lo largo del sendero... -la tarde cayendo está-. "En el corazón tenía "la espina de una pasión; "logré arrancármela un día: "ya no siento el corazón". Y todo el cam...
Yo voy soñando caminos
Rosalía de Castro
Era apacible el día Y templado el ambiente, Y llovía, llovía Callada y mansamente; Y mientras silenciosa Lloraba y yo gemía, Mi niño, tierna rosa Durmiendo se moría. Al huir de este mundo, ¡qué sosiego en su frente! Al verle yo alejarse, ¡qué borrasca en la mía! Tierra sobre ...
Era apacible el día
Manuel Machado
A Francisco Villaespesa ¡Jardín sin jardinero! ¡Viejo jardín, viejo jardín sin alma, jardín muerto! Tus árboles no agita el viento. En el estanque, el agua yace podrida. ¡Ni una onda! El pájaro no se posa en tus ramas. La verdinegra sombra de tus hiedras contrasta con la triste blancura d...
EL JARDÍN GRIS
Marilina Rébora
¿A qué apenarse tanto por las pequeñas cosas? Guardemos el pesar para lo irreversible. Si se olvidan los besos y marchitan las rosas, soportemos la vida, con ánimo apacible. Vistámonos con alas de etéreas mariposas, soñemos en lo alto la cumbre inaccesible, que dejando detrás ideas enojosas la vida cotidiana será má...
A QUÉ APENARSE
José María Hinojosa
Hundido entre juncales, eludí la pasión de la mujer sin carne. Eludí la pasión, dentro de mi ramaje y sin quererlo yo. Perdida entre arenales la mujer, ya voló mi carne con su carne.
ERÓTICA IMPREVISTA
Antonio Machado
¿Será tu corazón un harpa al viento, que tañe el viento?... Sopla el odio y suena tu corazón; sopla tu corazón y vibra... ¡Lástima de tu corazón, poeta! ¿Serás acaso un histrión, un mimo de mojigangas huecas? ¿No borrarán el tizne de tu cara lágrimas verdaderas? ¿No estallará tu corazón de risa, pobre juglar ...
Luz
Francisco Luis Bernárdez
Si para recobrar lo recobrado debí perder primero lo perdido, si para conseguir lo conseguido tuve que soportar lo soportado, si para estar ahora enamorado fue menester haber estado herido, tengo por bien sufrido lo sufrido, tengo por bien llorado lo llorado. Porque después de todo he comprobado que no se goza bien...
PARA RECOBRAR