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Delfina Acosta
¿Quién soy? Apenas me conozco orando a un Dios que dicen que creó las olas. A la mañana me recuerdo ciega limpiando de arenillas a las rosas. ¿Quién soy? A veces me pretendo amando a un hombre extraño que en mi perra sombra avanza cojeando y distraído y va a toser su mal de amor a solas. ¿Quién soy? Yo soy la bestia ...
Perra sombra
Juan de Dios Peza
EN LAS ÚLTIMAS DESGRACIAS DE ESPAÑA Allá del revuelto mar Tras los secos arenales, Donde sus limpios cristales Las ondas van a estrellar, Donde en lucha singular Disputando a la Fortuna Las ciudades una a una, De sus guerreros el brío, Mostraron su poderío La cruz y la media luna; En esa tierra encantada, Que...
A MÉXICO
Amado Nervo
Niño, vamos a cantar una bonita canción; yo te voy a preguntar, tu me vas a responder: Los ojos, ¿para qué son? ?Los ojos son para ver. ?¿Y el tacto? ?Para tocar. ?¿Y el oído? ?Para oír. ?¿y el gusto? ?Para gustar. ?¿Y el olfato? ?Para oler. ?¿El alma? ?Para sentir, para querer y pensar.
Cantos escolares. Los sentidos
Rubén Izaguirre Fiallos
1 Mira Rosario, yo no quiero vivir con tu ausencia. Te lo digo, no quiero pasar el resto de la vida junto a ella, hacerla mi mujer, pedirle la cena. Tampoco que te escondas en mi memoria y te quedes ahí sin cumplir años, sin darte un beso. Lo que quiero es que vueles ahora mismo, que saltes de inmediato hasta mis b...
Cartas a Rosario
José Asunción Silva
Melancólica y dulce cual la huella que un sol poniente deja en el azul cuando baña a lo lejos los espacios con los últimos rayos de su luz mientras tiende la noche por los cielos de la penumbra el misterioso tul. Süave como el canto que el poeta en un suspiro involuntario da, pura como las flores entreabiertas de la...
EDENIA
Pablo Neruda
NO, que la reina no reconozca tu rostro, es más dulce así, amor mío, lejos de las efigies, el peso de tu cabellera en mis manos, recuerdas el árbol de Mangareva cuyas flores caían sobre tu pelo? Estos dedos no se parecen a los pétalos blancos: míralos, son como raíces, so...
La lluvia (Rapa Nui)
Mario Meléndez
Si fueras calva también te amaría me volvería loco besando tu cabeza tu pequeña luna dorada Si fueras calva, oh si fueras calva te llevaría por el río de la memoria me sentaría junto al fuego de tus ojos rapados derramaría un cisne en medio de tu frente Pero la larga y ciega cabellera el largo aliento de cristal la lar...
Si fueras calva también te amaría
Salvador Díaz Mirón
Allá en el claro, cerca del monte bajo una higuera como un dosel, hubo una choza donde habitaba una familia que ya no es. El padre, muerto; la madre, muerta; los cuatro niños muertos también: él, de fatiga; ella de angustia; ¡ellos de frío, de hambre y de sed! Ha mucho tiempo que fui al bohío y me parece que ha sido...
LOS PARIAS
Ramón López Velarde
¿Dónde estará la niña que en aquel lugarejo una noche de baile me habló de sus deseos de viajar, y me dijo su tedio? Gemía el vals por ella, y ella era un boceto lánguido: unos pendientes de ámbar, y un jazmín en el pelo. Gemían los violines en el torpe quinteto... E ignoraba la niña que al quejarse de tedio conmig...
NUESTRAS VIDAS SON PÉNDULOS
Delfina Acosta
Amigo, vamos a abordar un tren. Desde la ventanilla miraremos a los lobos cercándole a la luna, y a la lluvia apagando al firmamento. Tomaremos un break en la campiña donde grazna al Señor, un triste cuervo. Lloverá y volveremos a subir. Me habré marchado de tu abrazo lejos. Sin darme cuenta de que te has quedado deb...
Los pasajeros
José Ángel Buesa
Qué lástima, muchacha, que no te pueda amar... Yo soy un árbol seco que sólo espera el hacha, y tú un arroyo alegre que sueña con la mar. Yo eché mi red al río... Se me rompió la red... No unas tu vaso lleno con mi vaso vacío, pues si bebo en tu vaso voy a sentir más sed. Se besa por el beso, por amar el amor... Es...
BALADA DEL MAL AMOR
Basilio Fernández
Si observáis fijamente comprobaréis la redondez de la tierra, veréis una naranja por la que corren ríos, gacelas, vientos frío y aureolas de héroe. Pero veréis también cuerpos abandonados, cumbres desconocidas para los hombres y las aves, besos de familia, afectos que una latente polilla va carcomiendo todos los días u...
Habitantes de una naranja
Roxana Popelka
Con mis amigas todas juntitas -en los cumpleaños felices- nos bajábamos las bragas y meábamos los tiestos del balcón, meábamos todas las plantas, hasta los infectos geranios. Abajo, en la calle, la gente nos insultaba, nos llamaban guarras y de todo. Tocaban al portal queriendo subir, y justo en ese momento nos escap...
Cumpleaños feliz
Ricardo Molinari
II Déjame esta tarde solo para mí, que tengo la voluntad perdida en el frío. En olvido inmenso crecen y mueren los pájaros. Hace un siglo que no duermo y tengo las uñas quebradas de peinarme. En el mes de marzo empieza el Otoño en mi tierra; yo nací en el Otoño. De noche, cuando el alma se qued...
HOSTERÍA DE LA ROSA Y EL CLAVEL
Felipe Benítez Reyes
Lo que el tiempo se lleve que sea tanto como aquello que el tiempo nos dio, regalo inmerecido, dejando la memoria en la inocencia de la vida cumplida, porque nada hiere más y más hondo que el recuerdo: mientras dure una noche en la memoria, esa noche es la Noche y esa intensa memoria la Memoria. Llévese el tiempo to...
LA EDAD DE ORO
José Asunción Silva
El paciente: Doctor, un desaliento de la vida que en lo íntimo de mí se arraiga y nace, el mal del siglo... el mismo mal de Werther, de Rolla, de Manfredo y de Leopardi. Un cansancio de todo, un absoluto desprecio por lo humano... un incesante renegar de lo vil de la existencia digno de mi maestro Schopenhauer; un m...
EL MAL DEL SIGLO
Juan Ramón Jiménez
Eternidad, belleza sola, ¡si yo pudiese, en tu corazón único, cantarte igual que tú me cantas en el mío las tardes claras de alegría en paz! ¡Si en tus éstasis últimos, tú me sintieras dentro embriagándote toda, como me embriagas todo tú! ¡Si yo fuese, inefable, como tú en mi instantánea primavera, olor, frescura, ...
ETERNIDAD
Luis Antonio Chávez
Te vi y te quedaste en mi retina; navegué en tus oleajes y mi corazón, henchido no supo prolongar esa dicha acuñaba en el poder de la sangre. Te vi... conjugué el verbo en presente eché por la borda el pasado y alguien quiso atrapar el espacio sublime guardado para ti. Los ríos siguieron su cauce veía las rosas, comp...
Retención
José Martí
El alma trémula y sola Padece al anochecer: Hay baile; vamos a ver La bailarina española. Han hecho bien en quitar El banderón de la acera; Porque si está la bandera, No sé, yo no puedo entrar. Ya llega la bailarina: Soberbia y pálida llega; ¿Cómo dicen que es gallega? Pues dicen mal: es divina. Lleva un s...
El alma trémula y sola
Delfina Acosta
¿Estás debajo, acaso, de tu tumba? Pues no; aquí no está, no estuvo Pablo, repite con su voz enronquecida la tierra vuelta sombra bajo el árbol. Yo lo sabía: no logró la muerte tenerte, como a muchos, hecho barro. Estás en todas partes, tan caliente, tan vivo con tu nombre deshonrado. Quien lee un libro tuyo ve tu rost...
Estás debajo, acaso...
Pablo Neruda
Tejida mariposa, vestidura colgada de los árboles, ahogada en cielo, derivada entre rachas y lluvias, sola, sola, compacta, con ropa y cabellera hecha jirones y centros corroídos por el aire. Inmóvil, si resistes la ronca aguja del invierno, el río de agua airada que te acosa. Celeste sombra, ramo de palomas roto de no...
La ahogada del cielo
Justo Braga
Levanta el hacha este tirano. Esdrújulo, mandril y fiero. Frunce el ceño y como una rata, se esconde antes de ir al matadero. Con saña y arte de carnicero asesina al alba, a quien llama Rosa –triste-vuelo. A quien despierta a deshora , atruena y mata. Este orangután despechado lleva por armamento sus garras, se inspir...
El tirano
Rubén Darío
De las eternas musas el reino soberano recorres bajo un soplo de eterna inspiración, como un rajah soberbio que en su elefante indiano por sus dominios pasa de rudo viento al son. Tú tienes en tu canto como ecos de Oceano; se ve en tu poesía la selva y el león; salvaje luz irradia la lira que en tu mano derrama...
Leconte de Lisle
Genaro Ortega Gutiérrez
Es en la pureza, en la vecindad botánica de las palmeras enanas donde invocas difusos conflictos con la métrica y las formas académicamente perfectas. En la cuerda floja del equilibrista, donde se juegan el sueño los ángeles disipados en humo y cenizas exteriores. Pero sobre todo, en la renuncia a un lenguaje que remit...
Erupción cutánea
José de Espronceda
Con diez cañones por banda, viento en popa a toda vela, no corta el mar, sino vuela un velero bergantín; bajel pirata que llaman, por su bravura, el Temido, en todo mar conocido del uno al otro confín. La luna en el mar riela, en la lona gime el viento y alza en blando movimiento olas de plata y azul; y va el ...
CANCIÓN DEL PIRATA
Fernando de Herrera
Como en la cumbre ecelsa de Mimante, do en eterna prisión arde y procura alzar la frente airada y guerra oscura mover de nuevo al cielo el gran gigante, se nota de las nubes, que delante vuelan y encima en hórrida figura, la calidad de tempestad futura, que amenaza con áspero semblante, así de mis suspiros y triste...
Como en la cumbre ecelsa de Mimante
Eugenio Florit
No volver a soñar más que en lo mismo para tejer el hilo de los tiempos que tal vez fueron milagrosos. O acaso no existieron, sino en la mente de quien los pensó. Ese arrullo que escuchas no es el del mar de entonces; aquel calló con las ausencias, o bien se hundió lejano y se perdió en la espuma de otros mares. No...
EL MAR DE SIEMPRE
Julio Herrera y Reissig
Aramís ordena que los doce Meses Formen en la rueda con las doce Horas. Las Horas sonríen; los doce Condeses Hacen reverencias para las señoras. (Beaumarchais se acerca. La Vallière saluda, La Chevreuse camina, Maintenon se sienta; Sévigné pasea su espalda desnuda, Mientras Guiche sonriendo su pasión le cuenta). Lu...
CANTO DE LAS HORAS
Antonio Machado
Como atento no más a mi quimera no reparaba en torno mío, un día me sorprendió la fértil primavera que en todo el ancho campo sonreía. Brotaban verdes hojas de las hinchadas yemas del ramaje, y flores amarillas, blancas, rojas, alegraban la mancha del paisaje. Y era una lluvia de saetas de oro, el sol sobre l...
Acaso...
Vicente Gerbasi
Cuando tú venías, venías hacia la muerte, porque así son nuestros pasos en los días: hacia las montañas detenidas en los crepúsculos; hacia las ciudades que esperan las noches con luto y alegría, tostando el pan, preparando dramas en los aposentos, derramando rojo vino en las penumbras; hacia los puertos donde la bar...
CANTO VIII
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Quiénes se amaron como nosotros? Busquemos las antiguas cenizas del corazón quemado y allí que caigan uno por uno nuestros besos hasta que resucite la flor deshabitada. Amemos el amor que consumió su fruto y descendió a la tierra con rostro y poderío: tú y yo somos la luz que continúa, su i...
Cien sonetos de amor
Jaime Sabines
Me tienes en tus manos y me lees lo mismo que un libro. Sabes lo que yo ignoro y me dices las cosas que no me digo. Me aprendo en ti más que en mi mismo. Eres como un milagro de todas horas, como un dolor sin sitio. Si no fueras mujer fueras mi amigo. A veces quiero hablarte de mujeres que a un lado tuyo persigo. Eres...
Me tienes en tus manos
Teresa Palazzo Conti
Si pudiera de golpe arrinconar olvidos y semanas junto a los nidos de agua de mi secreta cáscara. Si lograra arrojar en las islas neutrales las cenizas que muerden el árbol y las lágrimas, y pudiera dejar que una ecuación rotunda insertase su atmósfera de pétalo en cada pabellón desamparado; empapada de estrenos sobre...
Utopía
Gabriela Mistral
El mar sus millares de olas mece, divino. Oyendo a los mares amantes, mezo a mi niño. El viento errabundo en la noche mece los trigos. Oyendo a los vientos amantes, mezo a mi niño. Dios Padre sus miles de mundos mece sin ruido. Sintiendo su mano en la sombra mezo a mi niño.
Meciendo
Ricardo Molinari
De ayer estoy hablando, de las flores, de la fuerte agua, transparente y fría, del alma, de la luna abierta, ¡oh mía!, de un ángel dulce y solo en los albores. De tantas noches secas y menores, del perseguido bien sin alegría; del aire, de la sombra y la agonía, de lumbres, cielos y arduos pasadores. De ti, tiempo ...
SOLEDADES
Josefina Plá
XV A María Delgado Rodas ...Sueño que fuiste impulso de mi latido, y alas en mi anhelar: Te mata la vida que nutriste, como la flor el fruto nacido de sus galas. Afán que me hechizaste de tan triste, pensamiento clavado en mis frágiles pulsos; estilete sutil: a esa punta que hincaste pereces, traspasado. Loco sueño d...
Sueño
Miguel Hernández
Vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran, me esparcen el corazón y me aventan la garganta. Los bueyes doblan la frente, impotentemente mansa, delante de los castigos: los leones la levantan y al mismo tiempo castigan con su clamorosa zarpa. No soy un de pueblo de bueyes, que soy de un pueblo qu...
VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN
Federico García Lorca
Todas las tardes en Granada, todas las tardes se muere un niño. Todas las tardes el agua se sienta a conversar con sus amigos. Los muertos llevan alas de musgo. El viento nublado y el viento limpio son dos faisanes que vuelan por las torres y el día es un muchacho herido. No quedaba en el aire ni una brizna de...
Gacela del niño muerto
Nicomedes Santa Cruz
Cómo has cambiado, pelona, cisco de carbonería. Te has vuelto una negra mona con tanta huachafería. Te cambiaste las chancletas por zapatos taco aguja, y tu cabeza de bruja la amarraste con peinetas. Por no engordar sigues dietas y estás flaca y hocicona. Imitando a tu patrona has aprendido a fumar. Hasta en el modo...
CÓMO HAS CAMBIADO PELONA
Ricardo Molinari
Si baylas, no miro miembros tan sueltos en tus ninfas... ribera Gaditana, ni passos hazia Venus tan resueltos Bocángel I Quiero acordarme de una ciudad deshecha junto a sus dos ríos sedientos; quiero acordarme de la muerte de los jardines, del agua verde que beben las palomas, ahora que tú cantas y...
CASIDA DE LA BAILARINA
Claribel Alegría
Soñé que era un ala desperté con el tirón de mis raíces.
VUELO INTERRUMPIDO
Ramón López Velarde
¿Qué elocuencia, desvalida y casta, hay en tu persona que en un perenne desastre a las lágrimas convida? La frente, Amor, hoy levanto hasta tu busto en otoño que es un vaso de suspiros y una invitación al llanto. Tus hombros son como una ara en que la rosa contrita de un pésame sin sollozos húmeda se deshojara. Cu...
TUS HOMBROS SON COMO UN ARA
Ángeles Carbajal
Recuerda: estos frágiles instantes que caminan hacia el olvido no son la vida, somos nosotros. Ella seguirá distante, no va a pedir disculpas ni ha de volvernos a ver.
Estos frágiles instantes
Francisco Álvarez
"Tenme junto a ti de mil maneras" I Hambrientos y desnudos, van mis brazos en busca de un abrazo, arrastrando abandono, y abiertos en silencio en doble arco. En las mieses maduras del gentío, separan las espigas cuando avanzo. Qué insípida igualdad de multitudes, sin destacarse variedad ni encanto. Roja de sangre, t...
ABRAZOS
Salvador García Ramírez
Puede que a ti, sin importancia, desvele cuanto oculta este gris uniforme en el que el cielo ha desleído la memoria de los arcos, los muelles que aún resisten. Los aljibes rebosan sus mañanas incumplidas en rutas sin razón que algún pavo real hubiese delatado, lo mismo que a las lenguas de este río en busca del océano...
Humedade
José María Hinojosa
A Rafael Alberti Y qué se me importa a mí, que la helada se deshiele. Y qué se me importa a mí, que los pájaros no vuelen. Y que los barcos mas barcos, solo por la mar naveguen. Si tengo en ciernes un campo de margaritas de nieve.
POEMAS PARA ALGUIEN - CANCIÓN FINAL
Jordi Doce
La mano escribe para no morir. O cuenta el mundo en sílabas contadas para decir: aquí termina el mundo, fuera impera la noche y el frío de la noche, el lento gotear de las estrellas y su terco silencio impenetrable. La mano escribe para no morir. Semeja su hermana, la lengua, envuelta en un temblor que no comprende, a...
Para vivir
Gustavo Adolfo Bécquer
¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día, me admiró tu cariño mucho más; porque lo que hay en mí que vale algo, eso... ni lo pudiste sospechar.
Rima XXXV
Ramón López Velarde
¿Cómo será esta sed constante de veneros femeninos, de agua que huye y que regresa? ¿Será este afán perenne, franciscano o polígamo? Yo no sé si está presa mi devoción en la alta locura del primer teólogo que soñó con la primera infanta, o si, atávicamente, soy árabe sin cuitas que siempre está de vuelta de la cruel...
LA TÓNICA TIBIEZA
Mario Benedetti
Sabemos que el alma como principio de la vida es una caduca concepción religiosa e idealista pero que en cambio tiene vigencia en su acepción segunda o sea hueco del cañón de las armas de fuego hay que reconocer empero que el lenguaje popular no está rigurosamente al día y que cuando el mismo estudiante que leyó ...
Semántica práctica
Víctor Botas
Así, tan ricamente apoltronado ante una taza de café y con mi corona —cómo no— de Rey del Mundo, tan leve, tan voluptuosa, tan en plácida asunción desde estos dedos a los cielos concéntricos de luz y de escayola, miro a diestra, miro a siniestra, al frente, atrás, calculo y son trescientas, cuatrocientas o más caras, l...
En France comme si vous y etiez
José María de Heredia
Mira, mi bien, cuán mustia y desecada del sol al resplandor está la rosa que en tu seno tan fresca y olorosa pusiera ayer mi mano enamorada. Dentro de pocas horas será nada... No se hallará en la tierra alguna cosa que a mudanza feliz o dolorosa no se encuentre sujeta y obligada. Sigue a las tempestades la bonanza:...
LA DESCONFIANZA
Lope de Vega
Si culpa el concebir, nacer tormento, guerra vivir, la muerte fin humano; si después de hombre, tierra y vil gusano, y después de gusano, polvo y viento; si viento nada, y nada el fundamento, flor la hermosura, la ambición tirano, la fama y gloria, pensamiento vano, y vano en cuanto piensa el pensamiento, ¿quién an...
Si culpa el concebir
Antonio Fernández Lera
Desde la sombra, y en la noche [pero al final te acostumbras a todo] todo es diferente. Me pregunto si alguien me oye. ¿Me oís vosotros? ¿Estáis ahí? [No soy mas que una voz, una sombra]. Si no me oís no soy nada. ¿Estáis ahí? [Silencio] Tengo que seguir hablando. Me pagan para seguir hablando, [Que cuanto más corras m...
Bestiario
Gonzalo Rojas
Sólo veo al inmolado de Concepción que hizo humo de su carne y ardió por Chile entero en las gradas de la catedral frente a la tropa sin pestañear, sin llorar, encendido y estallado por un grisú que no es de este Mundo: sólo veo al inmolado. Sólo veo ahí llamear a Acevedo por nosotros con decisión de varón, estricto...
SEBASTIÁN ACEVEDO
Gabriela Mistral
I Del nicho helado en que los hombres te pusieron, te bajaré a la tierra humilde y soleada. Que he de dormirme en ella los hombres no supieron, y que hemos de soñar sobre la misma almohada. Te acostaré en la tierra soleada con una dulcedumbre de madre para el hijo dormido, y la tierra ha de hacerse suavidades d...
Los sonetos de la muerte
Jesús Hilario Tundidor
I HOY, acurrucado y triste, único, solitario, envilecido por la carne, amarga la última residencia de mi corazón, bajo la lona, bajo el alto mundo de la estrella, hundida el alma, rota la hacedura de Dios, corvo, torcido en el polvo estelar de la memoria, hoy, como un día cualquiera, me he pu...
EL CIRCO
Ricardo Dávila Díaz Flores
Tu cuerpo dormido me lo dice todo, como el mar de aquella tarde que no volví a ver. Y yo te miro como si te mirara un muerto, como si hoy fuera la noche. La única noche. Yo no quiero que me descubra el sol aquí, como siempre, a la orilla de tu piel, cansado, tembloroso, colgando de la última nota de tu voz, cayendo de...
Amaneceres de noche
Mario Benedetti
Digamos que te alejas definitivamente hacia el pozo de olvido que prefieres, pero la mejor parte de tu espacio, en realidad la única constante de tu espacio, quedará para siempre en mí, doliente, persuadida, frustrada, silenciosa, quedará en mí tu corazón inerte y sustancial, tu corazón de una promesa única en mí que e...
Ausencia de Dios
Luis de Góngora
Esta que admiras fábrica, esta prima Pompa de la esculptura, oh caminante, En pórfidos rebeldes al diamante, En metales mordidos de la lima, Tierra sella, quen tierra nunca oprima; Si ignoras cuya, el pie enfrena ignorante, Y esa inscripción consulta, que elegante Informa bronces, mármoles anima. Generosa piedad ur...
DE LA CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DEL SAGRARIO
Alberto Girri
Brujos enseñaron que los gatos pueden alojar almas humanas. Figura empapada del asfalto o vuelto hacia las nubes, eres el muerto más perfecto que yo he visto. Pero cómo descubrir que la vigilia que te llega, ya indiferente a cualquier invocación, tu realidad verdadera de hijo del demonio, de locatario esbelto de alm...
GATO GRIS MUERTO
Mario Benedetti
Ahora que empecé el día volviendo a tu mirada, y me encontraste bien y te encontré más linda. Ahora que por fin está bastante claro dónde estás y dónde estoy. Sé por primera vez que tendré fuerzas para construir contigo una amistad tan piola, que del vecino territorio del amor, ese desesperado, empezarán a mirarnos c...
Lovers go home!
Carlos Bousoño
Yo iba contigo. Tú con tristes ojos parecías la tarde en la mañana. Mi amor, al verte triste, atardecía. Atardecía, pero alboreaba. Pues yo te quise más. Para alegrarte, la luz del mundo celebré más ancha. Y mi alma entonces exhaló el perfume agreste y fresco que madruga y canta. Como el jilguero su garganta oprime...
YO IBA CONTIGO
Luciano Castañón
En el bar, la rancia morenez de les gitanos —mendigos de propinas por su toque y por su cante— quedó pasmada al ver los fragilísimos dedos del filiforme Félix mimoseando en la guitarra. Bares son en los que el pescador no pesca: simples radas marginales que enajenan al marino, caldo de cultivo para el ciudadano harto,...
Félix con guitarra
Nicolás Guillén
La noche morada sueña sobre el mar; la voz de los pescadores mojada en el mar; sale la luna chorreando del mar. El negro mar. Por entre la noche un son desemboca en la bahía; por entre la noche un son. Los barcos lo ven pasar, por entre la noche un son, encendiendo el agua fría. Por entre la noche un son, por entre...
EL NEGRO MAR
Vicente Aleixandre
Se iba quedando callada hasta que la sombra espesa se hizo cuerpo tuyo. ¡Ya te tengo! ¡Ya te tengo! Aquí la sombra del cuarto, piel fina, piel en mis dedos. siente, tiembla. Fina seda que palpita humanamente entre mis dedos de nieve. Mis dedos de hielo rizan tu delicada quietud, totalidad de este cuarto, corporal y m...
FORMA
Delfina Acosta
¿Y si me amaras? También si me dijeras palabras que no hablan en esta tarde que se va deprisa por una puerta abierta hacia otro día. ¿ Si me quisieras ? O si me permitieras ver tus ojos, más, mucho más de su color de agua, para encontrar en ellos lo que busco: mi corazón, mi propio corazón perdido. Yo me imagino, a v...
Piedra en llamas
Ramón López Velarde
Me impongo la costosa penitencia de no mirarte en días y días, porque mis ojos cuando por fin te miren, se aneguen en tu esencia como si naufragasen en un golfo de púrpura, de melodía y de vehemencia. Pasa el lunes, y el martes, y el miércoles... Yo sufro tu eclipse, ¡oh creatura solar!, mas en mi duelo el afán de m...
LA MANCHA DE PÚRPURA
Amado Nervo
Dios mío, yo te ofrezco mi dolor: ¡Es todo lo que puedo ya ofrecerte! Tú me diste un amor, un solo amor, ¡un gran amor! Me lo robó la muerte ...y no me queda más que mi dolor. Acéptalo, Señor: ¡Es todo lo que puedo ya ofrecerte!...
Ofertorio
José Juan Tablada
Neoyorquina noche dorada Fríos muros de cal moruna Rector's champaña foxtrot Casas mudas y fuertes rejas Y volviendo la mirada Sobre las silenciosas tejas El alma petrificada Los gatos blancos de la luna Como la mujer de Loth ¡Y sin embargo es una misma...
NOCTURNO ALTERNO
Paz Díez Taboada
In memoriam Ch. D. T. Olvidaré las olas de la playa lejana y las noches orondas como carpas de circo. Olvidaré el espeso aroma del salitre y el ostentoso yate anclado en la bahía. Me pongo las pantuflas y vigilo ese viento que avanza, bronco y sucio, revolviendo la calle, derrotando las hojas, desatando las ...
Celebración del otoño atribulado
Julio Flórez Roa
¡La campiña! Sobre el césped del cortijo va la niña tierna, rubia, frágil, blanca; —bajo el brazo la muñeca de cartón rosada y hueca— salta, corre, canta, grita, y sus fúlgidos ojazos copian toda la pureza de la bóveda infinita. Vedla: es ritmo y es donaire; sus desnudos pies se agitan y parece que también tuviesen a...
PRIMAVERA
Rafael Alberti
¡Qué revuelo! ¡Aire, que al toro torillo le pica el pájaro pillo que no pone el pie en el suelo! ¡Qué revuelo! Ángeles con cascabeles arman la marimorena, plumas nevando en la arena rubí de los redondeles. La Virgen de los caireles baja una palma del cielo. ¡Qué revuelo! —Vengas o no en busca mía, torillo mala p...
EL NIÑO DE LA PALMA
Rubén Darío
¡Desgraciado Almirante! Tu pobre América, tu india virgen y hermosa de sangre cálida, la perla de tus sueños, es una histérica de convulsivos nervios y frente pálida. Un desastroso espirítu posee tu tierra: donde la tribu unida blandió sus mazas, hoy se enciende entre hermanos perpetua guerra, se hieren y destr...
A Colón
Vicente Gerbasi
En el valle que rodean montañas de la infancia encontramos escritos en la piedra, serpientes cinceladas, astros, en un verano de negras termiteras. En el silencio del tiempo vuelan los gavilanes, cantan cigarras de tristeza como en una apartada tarde de domingo. Con el verano se desnudan los árboles, se seca la tierr...
ESCRITOS EN LA PIEDRA
Luis Cañizal de la Fuente
Los campos de la patria son una lección retórica de austria-hungría a caballo, una baladronada de schumann cabalgando en un leño, una sabihondez del abate liszt, unos ojos exoftálmicos pidiendo limosna al cielo: la consapevolezza del mulo que sueña con nubarrones desde la tibieza de su cuadra mientras pasta ante la p...
QUE AL SON DE NUNO JÚDICE
Gustavo Adolfo Bécquer
PRIMERA VOZ Las ondas tienen vaga armonía, las violetas suave olor, brumas de plata la noche fría, luz y oro el día; yo algo mejor; ¡yo tengo Amor! SEGUNDA VOZ Aura de aplausos, nube radiosa, ola de envidia que besa el pie, isla de sueños donde reposa el alma ansiosa, dulce embriaguez: ¡la Gloria es! TER...
Rima LXXII
Juan Ramón Jiménez
Tú, lo grande, anda, descansa en honor de lo pequeño; que su mundo está en su hora y tu hora es el universo.
LA VEZ
Omar García Ramírez
Yo iba orinando contra los tótems místicos que abundan en el cosmos. Huyendo de un pastor de lobos que anhelaba con frenesí mi piel de león en la pradera de la galaxia. Escondiéndome en el hedor de las cantinas religiosas en donde el vino era santificado y todos los feligreses tenían los ojos rojos de la felicidad como...
De los regresos al jardín de las delicias
Lope de Vega
Pasos de mi primera edad que fuistes por el camino fácil de la muerte, hasta llegarme al tránsito más fuerte que por la senda de mi error pudistes; ¿qué basilisco entre las flores vistes que de su engaño a la razón advierte? Volved atrás, porque el temor concierte las breves horas de mis años tristes. ¡Oh pasos esp...
Pasos de mi primera edad
Fray Luis de León
¿Qué vale cuanto vee, do nace y do se pone, el sol luciente, lo que el Indio posee, lo que da el claro Oriente con todo lo que afana la vil gente? El uno, mientras cura dejar rico descanso a su heredero, vive en pobreza dura y perdona al dinero y contra sí se muestra crudo y fiero; el otro, que sediento anhela al s...
ODA XII - A FELIPE RUIZ
David Escobar Galindo
Entre el aura obsesiva del incienso, un rumor de cabezas oscilantes. ¿Qué silencioso aceite voluntario me ha traído hasta el templo taoísta? Gota a gota ese aceite me consagra para otra devoción, de nuevo anónima.
Entre el aura obsesiva del incienso
Rubén Darío
Cuenta Barbey, en versos que valen bien su prosa, una hazaña del Cid, fresca como una rosa, pura como una perla. No se oyen en la hazaña resonar en el viento las trompetas de España, ni el azorado moro las tiendas abandona al ver al sol el alma de acero de Tizona. Babieca descansando del huracán guerrero, tran...
Cosas del Cid
Gonzalo Rojas
A Julio Fermoso. Cumplo con informar a usted que últimamente todo es herida: la muchacha es herida, el olor a su hermosura es herida, las grandes aves negras, la inmediatez de lo real y lo irreal tramados en el fulgor de un mismo espejo gemidor es herida, el siete, el tres, todo, cualquiera de estos números de la da...
DESOCUPADO LECTOR
Antonio Machado
Yo, para todo viaje ?siempre sobre la madera de mi vagón de tercera?, voy ligero de equipaje. Si es de noche, porque no acostumbro a dormir yo, y de día, por mirar los arbolitos pasar, yo nunca duermo en el tren, y, sin embargo, voy bien. ¡Este placer de alejarse! Londres, Madrid, Ponferrada, tan lindos......
El tren
Juan Ramón Jiménez
Malvarrosa, malvaseda. ¡Salud de la primavera! Rosas agrias, sedas férreas. ¡O mujer con asperezas! Recojida gracia entera. ¡Malvarrosa, malvaseda! Casta sangre de la tierra. ¡Virtud de la primavera!
MALVAS
José Martí
En la cuna sin par nació la airosa Niña de honda mirada y paso leve, Que el padre le tejió de milagrosa Música azul y clavellín de nieve. Del sol voraz y de la cumbre andina, Con mirra nueva el séquito de bardos Vino a regar sobre la cuna fina Olor de myosotis y luz de nardos. A las pálidas alas del arpegio, ...
Para Cecilia Gutiérrez Nájera y Maillefert
Rubén Darío
Ha pasado la siesta y la hora del Poniente se avecina, y hay ya frescor en esta costa que el sol del Trópico calcina. Hay un suave alentar de aura marina y el Occidente finge una floresta que una llama de púrpura ilumina. Sobre la arena dejan los cangrejos la ilegible escritura de sus huellas. Conchas color d...
Vesperal
Lope de Vega
Yo pagaré con lágrimas la risa que tuve en la verdura de mis años, pues con tan declarados desengaños el tiempo, Elisio, de mi error me avisa. «Hasta la muerte» en la corteza lisa de un olmo, a quien dio el Tajo eternos baños, escribí un tiempo, amando los engaños que mi temor con pies de nieve pisa. Mas, ¿qué fuer...
Yo pagaré con lágrimas la risa
Luis Benítez
Un amor absoluto, para el que no existe primero ni último, golpea sobre el mundo: en el más humilde y en el más soberbio canta la canción del hombre. Bajo las máscaras vacías e intermedias un amor absoluto, para el que no existe primero ni último, resuena escondido, más allá de los gritos y la apretada melodía de la de...
Por quitarle a la muerte su soberbia
Paz Díez Taboada
Es en el alto invierno..., cuando el frío se ensaña, cuando oigo por la radio “¡Ojo a la carretera!, ha nevado en Segovia, se han cerrado San Glorio, El Escudo, El Madero..., por supuesto, En Valira...”. En la televisión, postales invernales: carretera de Burgos a Vitoria, nevada; en Teruel y Albacete, el frío de costu...
Cuando el frío...
Mario Benedetti
Ya lo sabemos es difícil decir que no decir no quiero ver que el dinero forma un cerco alrededor de tu esperanza sentir que otros los peores entran a saco por tu sueño ya lo sabemos es difícil decir que no decir no quiero no obstante cómo desalienta verte bajar tu esperanza saberte lejos de ti mismo oírte primero d...
Decir que no
David Escobar Galindo
Despierto a medianoche. Es un alarde de lucidez frugal. Todo respira a nuestro alrededor, como si fuéramos los poderdantes de la gracia cósmica. Vuelvo a dormirme, entonces. De seguro en ese lapso se ha acabado el tiempo.
Despierto a medianoche
Juan de Mena
VII Pues dame liçençia, mudable Fortuna, por tal que blasme de ti como devo. Lo que a los sabios non deve ser nuevo inoto a persona podrá ser alguna; e pues que tu fecho así contrapuna, fas a tus casos como se concorden, ca todas las cosas regidas por orden son amigables de forma más una.
DISPUTA CON LA FORTUNA
Manuel María Flores
—La tierra en donde vi la luz primera es vecina del golfo en que suspende el Po, ya fatigado, su carrera. Amor, que sin sentir el alma prende, a éste prendó del don, que arrebatado me fue de modo que aun aquí me ofende. Amor, que obliga a amar al que es amado, juntónos a los dos con red tan fuerte que para siempre ...
FRANCESCA
Mario Benedetti
Nadie sabe en qué noche de octubre solitario, de fatigados duendes que ya no ocurren, puede inmolarse la perdida infancia junto a recuerdos que se están haciendo. Qué sorpresa sufrirse una vez desolado, escuchar cómo tiembla el coraje en las sienes, en el pecho, en los muslos impacientes sentir cómo los labios...
Las primeras miradas
Dulce María Loynaz
Tegernaria doméstica (Araña común) La Araña gris de tiempo y de distancia tiende su red al mar quieto del aire, pescadora de moscas y tristezas cotidianas... Sabe que el amor tiene un solo precio que se paga pronto o tarde: la Muerte. Y Amor y Muerte con sus hilos ata...
LECCIÓN PRIMERA
Mario Benedetti
Te propongo construir un nuevo canal sin esclusas ni excusas que comunique por fin tu mirada atlántica con mi natural pacífico.
Nuevo canal interoceánico
Manuel Altolaguirre
Dicen que soy un ángel y, peldaño a peldaño, para alcanzar la luz tengo que usar las piernas. Cansado de subir, a veces ruedo (tal vez serán los pliegues de mi túnica), pero un ángel rodando no es un ángel si no tiene el honor de llegar al abismo. Y lo que yo encontré en mi mayor caída era blando, brillante; recuer...
PARA ALCANZAR LA LUZ
Ismael Enrique Arciniegas
En la vieja Colonia, en el oscuro rincón de una taberna, tres estudiantes de Alemania un día bebíamos cerveza. Cerca, el Rhin murmuraba entre la bruma, evocando leyendas, y sobre el muerto campo y en las almas flotaba la tristeza. Hablamos de amor, y Franck, el triste, el soñador poeta, de versos enf...
EN COLONIA