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Lope de Vega
Dulce Jesús de mi vida, ¡qué dije!, espera, no os vais: que no es bien que vos seáis de una vida tan perdida. Pero si no sois de mí, yo, mi Jesús, soy de vos, porque quiero hallar en Dios esto que sin Dios perdí. Mas ya vuelvo a suplicaros que de mi vida seáis: que si vos no me la dais, no tendré vida que daros. D...
SOLILOQUIO I
Melchor de Palau
Muda la lira en la indolente mano; desceñida la túnica; en el aire la flotante abundosa cabellera, que ya no logra sujetar el mustio laurel de Dafne, sube la Poesía a paso lento el Léucade riscoso; buscando va la muerte que halló un tiempo de Mitylene la poetisa augusta: breve instante reposa; atrás contempla y ve raza...
La poesía y la ciencia
Ramón María del Valle-Inclán
¡Tan! ¡Tan! ¡Tan! Canta el martillo, el garrote alzando están, canta en el campo un cuclillo, y las estrellas se van al compás del estribillo con que repica el martillo: ¡Tan! ¡Tan! ¡Tan! El patíbulo destaca trágico, nocturno y gris, la ronda de la petaca sigue a la ronda de anís, pica tabaco la faca y...
GARROTE VIL
Manuel del Cabral
Por escupir secretos en tu vientre, por el notario que juntó nuestros besos con un lápiz, por los paisajes que quedaron presos en nuestra almohada a trinos desplumados, por la pantera aún que hay en un dedo, por tu lengua que de pronto desprecia superficies, por las vueltas al mundo sin orillas en tu ola con náufrago...
EL MUEBLE
Gabriela Mistral
¿Cómo quedan, Señor, durmiendo los suicidas? ¿Un cuajo entre la boca, las dos sienes vaciadas, las lunas de los ojos albas y engrandecidas, hacia un ancla invisible las manos orientadas? ¿O Tú llegas después que los hombres se han ido, y les bajas el párpado sobre el ojo cegado, acomodas las vísceras sin dolor y...
Interrogaciones
Mario Benedetti
No existe esponja para lavar el cielo pero aunque pudieras enjabonarlo y luego echarle baldes y baldes de mar y colgarlo al sol para que se seque siempre faltaría el pájaro en silencio no existen métodos para tocar el cielo pero aunque te estiraras como una palma y lograras rozarlo en tus delirios y supieras al fin co...
Otro cielo
Mario Benedetti
Señoras y señores hoy trataremos del imperialismo tema difícil si los hay y a veces engorroso de sitiar en sólo media hora de pésimas noticias en consecuencia intentaré abordarlo tal como en un pasado alegre y misterioso se solía abordar los bajeles piratas quiero decir de un modo irregular digamos po...
Teoría y práctica
Miguel de Unamuno
Horas serenas del ocaso breve, cuando la mar se abraza con el cielo y se despierta el inmortal anhelo que al fundirse la lumbre, la lumbre bebe. Copos perdidos de encendida nieve, las estrellas se posan en el suelo de la noche celeste, y su consuelo nos dan piadosas con su brillo leve. Como en concha sutil perla per...
Horas serenas del ocaso breve
Juan Ramón Mansilla
Carnales tras las últimas casas, ebrias a las tres en un bar, errantes en la marcha de un tren. Quizá alguien busque un petirrojo en la enramada, huellas en el barro, lugares más allá de la distancia. Alguien con otra forma de mirar, otro fondo de escena y la misma sospecha de estar equivocado mientras la noche cae y s...
Ventanas
Luis de Góngora
Por tu vida, Lopillo, que me borres Las diez y nueve torres del escudo, Porque, aunque todas son de viento, dudo Que tengas viento para tantas torres. ¡Válgame los de Arcadia! ¿No te corres Armar de un pavés noble a un pastor rudo? ¡Oh tronco de Micol, Nabal barbudo! ¡Oh brazos Leganeses y Vinorres! No le dejéis en...
A LA ARCADIA
Pedro Salinas
Tersa, pulida, rosada ¡cómo la acariciarían, sí, mejilla de doncella! Entreabierta, curva, cóncava, su albergue, encaracolada, mi mirada se hace dentro. Azul, rosa, malva, verde, tan sin luz, tan irisada, tardes, cielos, nubes, soles, crepúsculos me eterniza. En el óvalo de esmalte rectas sutiles, primores de geome...
LA CONCHA
Jordi Doce
Huraña luz de enero, aún recuerdo tu resplandor sin nadie, el frío del azul en la garganta, el aliento helador con que el silencio salía a recibirnos, la equívoca extensión del alba camino de la escuela y el desmonte, entre zanjas y charcos al azar que contenían otro cielo hecho de fugas, ráfagas, reflejos, como un río...
Otros inviernos
Mario Meléndez
Para qué comprar libros de versos si tengo la poesía en mi casa Es una navidad de palabras no regaladas aún un verdadero cumpleaños sin velas y sin torta sin invitados a la mesa Yo soy el festejado el importante todos los días del año Desde mi catre cuelgan apellidos sociedades que la tierra inaugura y me entrega a ped...
Inventario nocturno
Lope de Vega
[Fragmento] Éste de mis entrañas dulce fruto, con vuestra bendición, oh Rey eterno, ofrezco humildemente a vuestras aras; que si es de todos el mejor tributo un puro corazón humilde y tierno, y el más precioso de las prendas caras, no las aromas raras entre olores fenicios y licores sabeos, os rinden mis deseo...
A LA MUERTE DE CARLOS FÉLIX
Bertolt Brecht
1 En aquel día de luna azul de septiembre en silencio bajo un joven ciruelo estreché a mi pálido amor callado entre mis brazos como un sueño bendito. Y por encima de nosotros en el hermoso cielo estival había una nube, que contemplé mucho tiempo; era muy blanca y tremendamente alta y cuando volví a mirar hacia arriba, ...
Recuerdo de Marie A.
Lope de Vega
En una playa amena, a quien el Turia perlas ofrecía de su menuda arena, y el mar de España de cristal cubría, Belisa estaba a solas, llorando al son del agua y de las olas. «¡Fiero, cruel esposo!», los ojos hechos fuentes, repetía, y el mar, como envidioso, a tierra por las lágrimas salía; y alegre de cogerlas, las ...
En una playa amena
Octavio Paz
En llamas, en otoños incendiados, arde a veces mi corazón, puro y solo. El viento lo despierta, toca su centro y lo suspende en luz que sonríe para nadie: ¡cuánta belleza suelta! Busco unas manos, una presencia, un cuerpo, lo que rompe los muros y hace nacer las formas embriagadas, un roce, un son, un giro, ...
Otoño
José Luis Piquero
¿Qué estoy haciendo aquí, qué hacemos todos copa en mano, apurando el indolente pitillo de la fiesta, tan tranquilos y pasándolo bien, como si nada sucediese en el mundo, como si tuviésemos derecho y fuese lógico? Hagamos una pausa. Considero las desdichas del prójimo: una guerra remota, la sequía en las regiones del ...
Remordimientos en traje de noche
Gustavo Adolfo Bécquer
Mi vida es un erial, flor que toco se deshoja; que en mi camino fatal alguien va sembrando el mal para que yo lo recoja.
Rima LX
Carmen Conde Abellán
¡Cuánto, Señor, te debo por todos los momentos en que pudiste hacerme sufrir y no lo hiciste! Las horas del dolor suman tiempos tan lentos que más que por la edad se enveceje por triste.
CONFORMIDAD
Julio Herrera y Reissig
Señora de mis pobres homenajes débote amor aunque me ultrajes. Góngora Soñé que te encontrabas junto al muro glacial donde termina la existencia, paseando tu magnífica opulencia de doloroso terciopelo oscuro. Tu pie, decoro del marfil más puro, hería, con satánica inclemencia, las pobres almas, llenas de pacienci...
DECORACIÓN HERÁLDICA
Lope de Vega
«—Ensíllenme el potro rucio del alcaide de los Vélez, denme el adarga de Fez y la jacerina fuerte; una lanza con dos hierros, entrambos de agudos temples, y aquel acerado casco con el morado bonete, que tiene plumas pajizas entre blancos martinetes, y garzotas medio pardas, antes que me vista, denme. Pondréme la t...
Ensíllenme el potro rucio
Luis de Góngora
Verdes juncos del Duero a mi pastora Tejieron dulce generosa cuna; Blancas palmas, si el Tajo tiene alguna, Cubren su pastoral albergue ahora. Los montes mide y las campañas mora, Flechando una dorada media luna, Cual dicen que a las fieras fue importuna Del Eurota la casta cazadora. De un blanco armiño el esplendo...
Verdes juncos del Duero a mi pastora
Vicente García
Quizá porque termine nuestro mundo, Quizá porque perdimos Una oportunidad en otro tiempo, Nos llegará la hora del olvido. Escribimos palabras en la arena. Nos llevarán las olas, y también Irán borrando todas las palabras.
Sobre un tema de Moreno Villa
Ramón de Campoamor
A mi querida prima Jacinta White de Llano, en la muerte de su hija ¡Pobre Carolina mía! ¡Nunca la podré olvidar! Ved lo que el mundo decía viendo el féretro pasar: Un clérigo. Empiece el canto. El doctor. ¡Cesó el sufrir! El padre. ¡Me ahoga el llanto! La madre. ¡Quiero morir! Un muchacho. ¡Qué adornada! Un joven. ¡...
LA OPINIÓN
Luis Cernuda
Cómo llenarte, soledad, sino contigo misma... De niño, entre las pobres guaridas de la tierra, quieto en ángulo oscuro, buscaba en ti, encendida guirnalda, mis auroras futuras y furtivos nocturnos, y en ti los vislumbraba, naturales y exactos, también libres y fieles, a semejanza mía, a semejanza tuya, eterna s...
Cómo llenarte, soledad
Jorge Guillén
¡Beato sillón! La casa corrobora su presencia con la vaga intermitencia de su invocación en masa a la memoria. No pasa nada. Los ojos no ven, saben. El mundo está bien hecho. El instante lo exalta a marea, de tan alta, de tan alta, sin vaivén.
BEATO SILLÓN
Gustavo Adolfo Bécquer
Saeta que voladora cruza, arrojada al azar, y que no se sabe dónde temblando se clavará; hoja que del árbol seca arrebata el vendaval, sin que nadie acierte el surco donde al polvo volverá; gigante ola que el viento riza y empuja en el mar, y rueda y pasa, y se ignora qué playa buscando va; luz que en cerc...
Rima II
Pablo Neruda
Fierro negro que duerme, fierro negro que gime por cada poro un grito de desconsolación. Las cenizas ardidas sobre la tierra triste, los caldos en que el bronce derritió su dolor. Aves de qué lejano país desventurado graznaron en la noche dolorosa y sin fin? Y el grito se me crispa como un nervio enroscado o como la...
Maestranzas de noche
José Ángel Valente
Empuja el corazón, quiébralo, ciégalo, hasta que nazca en él el poderoso vacío de lo que nunca podrás nombrar. Sé, al menos, su inminencia y quebrantado hueso de su proximidad. Que se haga noche. (Piedra, nocturna piedra sola.) Alza entonces la súplica: que la palabra sea sólo verdad.
NOCHE PRIMERA
Enrique González Martínez
Vienes a mí, te acercas y te anuncias con tan leve rumor, que mi reposo no turbas, y es un canto milagroso cada una de las frases que pronuncias. Vienes a mí, no tiemblas, no vacilas, y hay al mirarnos atracción tan fuerte, que lo olvidamos todo, vida y muerte, suspensos en la luz de tus pupilas. Y mi vida penetras...
VIENES A MI
Fray Luis de León
Después que no descubren su lucero mis ojos lagrimosos noche y día, llevado del error, sin vela y guía, navego por un mar amargo y fiero. El deseo, la ausencia, el carnicero recelo, y de la ciega fantasía las olas más furiosas a porfía me llegan al peligro postrimero. Aquí una voz me dice: cobre aliento, señora, co...
DESPUÉS QUE NO DESCUBREN
Federico García Lorca
Debajo de las multiplicaciones hay una gota de sangre de pato. Debajo de las divisiones hay una gota de sangre de marinero. Debajo de las sumas, un río de sangre tierna; un río que viene cantando por los dormitorios de los arrabales, y es plata, cemento o brisa en el alba mentida de New York. Existen las mont...
New York
Víctor Botas
Más de una hora inquieto, tratando de encontrarla por las calles, apostado en sitios estratégicos —esquinas en teoría casi inevitables, húmedos bares de tres al cuarto, paradas de autobuses… qué se yo— y ahora, ahora estaba ahí, tranquila, tan ...
Sábado
Federico García Lorca
El corazón, Que tenía en la escuela Donde estuvo pintada La cartilla primera, ¿Está en ti, Noche negra? (Frío, frío, Como el agua Del río.) El primer beso Que supo a beso y fue Para mis labios niños Como la lluvia fresca, ¿Está en ti, Noche negra? (Frío, frío Como el agua Del río.) Mi primer verso. ...
Balada interior
Luis de Góngora
A los campos de Lepe, a las arenas Del abreviado mar en una ría, Extranjero pastor llegué sin guía, Con pocas vacas y con muchas penas. Muro real, orlado de cadenas, A cuyo capitel se debe el día, Ofreció a la turbada vista mía El templo santo de las dos Sirenas: Casta madre, hija bella, veneradas Con humildad de p...
DE LA MARQUESA DE AYAMONTE Y SU HIJA, EN LEPE
Teresa Domingo Català
La luz amortajada surge con un soplo de árbol. Vamos a bendecir la oscuridad con ramos de sayales y murciélagos, con velas sarmentosas y guitarras que dobleguen al ángel de la furia. Pero también vendrá a nuestras casas con un alarido constante y seco, y devorará los panes, y beberá el vino que era agua de nuestros p...
La oscuridad
Gerardo Diego
A Ángel del Río Enhiesto surtidor de sombra y sueño que acongojas el cielo con tu lanza. Chorro que a las estrellas casi alcanza devanado a sí mismo en loco empeño. Mástil de soledad, prodigio isleño, flecha de fe, saeta de esperanza. Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza, peregrina al azar, mi alma sin dueño. Cuand...
EL CIPRÉS DE SILOS
Amado Nervo
Por esa puerta huyó, diciendo: «¡Nunca!» Por esa puerta ha de volver un día... Al cerrar esa puerta, dejó trunca la hebra de oro de la esperanza mía. Por esa puerta ha de volver un día. Cada vez que el impulso de la brisa, como una mano débil, indecisa, levemente sacude la vidriera palpita más aprisa, más apri...
La puerta
Oliverio Girondo
Costas rompientes del entonces resacas subvivencias que arenan el ahora calas caries del tiempo Cuanto conjuro lacio cepotedio soborra concubinada soplosorbo del cero vacío vacío ya vaciado en apócrifos moldes sin acople Qué han de bastar los crótalos las figuras los pasos de la sangre el veneno de almendras que se ...
SOPLOSORBOS
Mario Benedetti
Tengo miedo de verte necesidad de verte esperanza de verte desazones de verte tengo ganas de hallarte preocupación de hallarte certidumbre de hallarte pobres dudas de hallarte tengo urgencia de oírte alegría de oírte buena suerte de oírte y temores de oírte o sea resumiendo estoy jodido y radiante quiz...
Viceversa
Alfredo Buxán
Vivir ha sido arduo. La lengua de la angustia como un áspid sobre la piel enferma. Sobre la piel que tiembla. Contra esa turbiedad, contra la árida rutina de ese légamo, cada nueva palabra es un diluvio de paciencia, una semilla, el resto de un juguete, un agua de cristal que ...
Arar el huerto
Antonio Fernández Lera
Os miro y os veo desnudas en el rectángulo de la humedad, acariciando el aire vuestros cuerpos bajo esos objetos difusos que os protegen del sol. Sombras verdes, agujas de hierba que hacen cosquillas al alzar los brazos. La escala del blanco al gris, casi azul, es infinita. Lo vertical forma un horizonte de cuerpos. ...
Bañistas en el río
Darío Jaramillo Agudelo
Algún día escribiré un poema que no mencione el aire ni la noche; un poema que omita los nombres de las flores, que no tenga jazmines o magnolias. Algún día te escribiré un poema sin pájaros ni fuentes, un poema que eluda el mar y que no mire a las estrellas. Algún día te escribiré un poema que se limite a pasar los ...
Algún día
Delfina Acosta
Si ya te ha amado alguna, y luego otra a quien llevaste con su hermana a fiestas, y aquella a cuyo rostro te arrimaste del lado en que asomó la luna llena, ¿por qué me distrajiste si me hallaba cuando muy sola anduve tan contenta? Era una triste, azul mirada fija. Un beso me quitaste y me entró pena. Que ya no quiero...
Pero tan contenta
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Entre los espadones de fierro literario paso yo como un marinero remoto que no conoce las esquinas y que canta porque sí, porque cómo si no fuera por eso. De los atormentados archipiélagos traje mi acordeón con borrascas, rachas de lluvia loca, y una costumbre lenta de cosas naturales: ella...
Cien sonetos de amor
Federico García Lorca
Sobre el monte pelado un calvario. Agua clara y olivos centenarios. Por las callejas hombres embozados, y en las torres veletas girando. Eternamente girando. ¡Oh pueblo perdido, en la Andalucía del llanto!
Pueblo
José Ángel Buesa
Como el clavel del patio estaba seco, yo, entristecido por sus tristes males, bajé al jardín para cavar un hueco, en buena sombra entre dos rosales. Y eran rosales cerca, gajo a gajo en una cercanía indiferente, pero al cavar un poco, vi allá abajo sus raíces trenzadas locamente. Así, esta tarde, descubrí el secret...
EL CLAVEL SECO
Pablo Neruda
Cada vez resurrecto entrando en agonía y alegría, muriendo de una vez y no muriendo, así es, es así y es otra vez así. El golpe que te dieron lo repartiste alrededor de tu alma, lo dejaste caer de ropa en ropa manchando los vestuarios con huellas digitales de los dolores que te destinaron y que a ti sólo te pertenecía...
Sonata con dolores
Luis de Góngora
Culto Jurado, si mi bella dama —En cuyo generoso mortal manto Arde, como en cristal de templo santo, De un limpio amor la más ilustre llama— Tu musa inspira, vivirá tu fama Sin invidiar tu noble patria a Manto, Y ornarte ha en premio de tu dulce canto No de verde laurel caduca rama, Sino de estrellas inmortal coron...
A JUAN RUFO, JURADO DE CÓRDOBA
Claribel Alegría
"Hoy me gusta la vida mucho menos pero siempre me gusta vivir"... César Vallejo Dame tu mano amor no dejes que me hunda en la tristeza Ya mi cuerpo aprendió el dolor de tu ausencia y a pesar de los golpes quiere seguir viviendo. No te alejes amor encuéntrame en el sueño defiende tu memoria mi memoria de t...
DAME TU MANO
Rafael Alberti
Alguien barre y canta y barre (zuecos en la madrugada). Alguien dispara las puertas. ¡Qué miedo, madre! (¡Ay, los que en andas del viento, en un velero a estas horas vayan arando los mares!) Alguien barre y canta y barre. Algún caballo, alejándose, imprime su pie en el eco de la calle. ¡Qué miedo, madr...
ALGUIEN
Miguel de Unamuno
En el silencio estrellado la Luna daba a la rosa y el aroma de la noche le henchía ?sedienta boca? el paladar del espíritu, que adurmiendo su congoja se abría al cielo nocturno de Dios y su Madre toda... Toda cabellos tranquilos, la Luna, tranquila y sola, acariciaba a la Tierra con sus cabellos de rosa si...
La luna y la rosa
Rubén Izaguirre Fiallos
Mi mal es volver cada día, por tu boca, al país de las maravillas.
XXIV
José de Espronceda
Helos allí: junto a la mar bravía cadáveres están, ¡ay!, los que fueron honra del libre, y con su muerte dieron almas al cielo, a España nombradía. Ansia de patria y libertad henchía sus nobles pechos que jamás temieron, y las costas de Málaga los vieron cual sol de gloria en desdichado día. Españoles, llo...
A LA MUERTE DE TORRIJOS Y SUS COMPAÑEROS
Jorge Guillén
Después de aquella ventura Gozada, y no por suerte Ni error —mi sino es quererte, Ventura, como madura Realidad que me satura Si de veras soy— después De la ráfaga en la mies Que ondeó, que se rindió, Nunca el alma dice: no. ¿Qué es ventura? Lo que es.
EN PLENITUD
Octavio Paz
Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima, silencio que habla, tempestades sin viento, mar sin olas, pájaros presos, doradas fieras adormecidas, topacios impíos como la verdad, o toño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro de un árbol y son pájaros todas las hojas, playa que la maña...
Tus ojos
Luis de Góngora
Del color noble que a la piel vellosa De aquel animal dio naturaleza Que de corona ciñe su cabeza, Rey de las otras, fiera generosa, Vestida vi a la bella desdeñosa, Tal, que juzgué, no viendo su belleza (Según decía el color con su fiereza), Que la engendró la Libia ponzoñosa; Mas viéndola, que Alcides muy ufano P...
A UNA DAMA VESTIDA DE LEONADO
Francisco de Quevedo
Bermejazo Platero de las cumbres A cuya luz se espulga la canalla: La ninfa Dafne, que se afufa y calla, Si la quieres gozar, paga y no alumbres. Si quieres ahorrar de pesadumbres, Ojo del Cielo, trata de compralla: En confites gastó Marte la malla, Y la espada en pasteles y en azumbres. Volvióse en bolsa Júpi...
A Apolo, siguiendo a Dafne
Gonzalo Rojas
Para Claudio Arrau Grand sosiego ovieron aquella noche los muertos: Apiádate Agua de ellos por ociosos y vueltos al revés, permite Aire que no se envenenen ni se mareen en el vértigo, Fuego acepta como flores sus pob...
ARRULLO
Juan Ramón Jiménez
Por el mar vendrán las flores del alba (olas, olas llenas de azucenas blancas), el gallo alzará su clarín de plata. (¡Hoy! te diré yo tocándote el alma) ¡O, bajo los pinos, tu desnudez malva, tus pies en la tierna yerba con escarcha, tus cabellos verdes de estrellas mojadas! (...Y tú me dirás huyendo: Mañana) Lev...
DESNUDOS
Emilio Prados
(Málaga, 6 de enero) Duerme la calma en el puerto bajo su colcha de laca, mientras la luna en el cielo clava sus anclas doradas. ¡Corazón, rema!
MEDIA NOCHE
Oliverio Girondo
Si el engaste el subsobo los trueques toques topos las malacras el desove los topes si el egohueco herniado el covaciarse a cero los elencos del asco las acreencias los finitos afines pudiesen menos si no expudieran casi los escarbes vitales el hartazgo en cadena lo posmascado pálido si el final torvo sorbo de luz ni...
RECIÉN ENTONCES
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Oh que todo el amor propague en mí su boca, que no sufra un momento más sin primavera, yo no vendí sino mis manos al dolor, ahora, bienamada, déjame con tus besos. Cubre la luz del mes abierto con tu aroma, cierra las puertas con tu cabellera, y en cuanto a mí no olvides que si despierto y l...
Cien sonetos de amor
Juan Ramón Jiménez
Subes de ti misma, como un surtidor de una fuente. No se sabe hasta donde llegará tu amor, porque no se sabe dónde está el venero de tu corazón. (Eres ignorada, eres infinita, como el mundo y yo)
EL IMPULSO
Juan Ramón Jiménez
Pajarillo cojido, de tu pecho dulce por el águila negra de la muerte, ¡cómo me miras con tu ojito triste! (negro plenor sangriento de luz débil). Desde debajo de la garra inmensa, que para siempre ya le tiene y afirmado, mientras la desafía la vasta sombra que su vista emprende. ¡Cómo me mira sin pedirme nada, cómo m...
COMO ME MIRAS... POR SI YO PUDIESE
Ramón López Velarde
Enigma de la azucena esquinada que orna la cadavérica almohada; encima del soltero dolor empedernido de yacer como imberbe congregante mientras los gatos erizan el ruido y forjan una patria espeluznante; encima del apetito nunca satisfecho de la cal que demacró las conciencias livianas, y del desencanto profesional...
LA LÁGRIMA
Pablo Neruda
Llueve sobre la arena, sobre el techo el tema de la lluvia: las largas eles de la lluvia lenta caen sobre las páginas de mi amor sempiterno, la sal de cada día: regresa lluvia a tu nido anterior, vuelve con tus agujas al pasado: hoy quiero el espacio blanco, el tiempo de papel para una rama de rosal verde y de rosas do...
Llueve...
Jorge Manrique
I Recuerde el alma dormida, avive el seso e despierte contemplando cómo se passa la vida, cómo se viene la muerte tan callando; cuán presto se va el plazer, cómo, después de acordado, da dolor; cómo, a nuestro parescer, cualquiere tiempo passado fue mejor. II Pu...
COPLAS DE DON JORGE MANRIQUE POR LA MUERTE DE SU PADRE
Luis de Góngora
Deja el monte, garzón bello, no fíes Tus años dél, ni nuestras esperanzas; Que murallas de red, bosques de lanzas Menosprecian los fieros jabalíes. En sangre a Adonis, si no fue en rubíes, Tiñeron mal celosas asechanzas, Y en urna breve funerales danzas Coronaron sus huesos de alhelíes. Deja el monte, garzón; poco ...
A SU HIJO DEL MARQUÉS DE AYAMONTE
Rubén Darío
Yo sé que hay quienes dicen: ¿por qué no canta ahora con aquella locura armoniosa de antaño? Ésos no ven la obra profunda de la hora, la labor del minuto y el prodigio del año. Yo, pobre árbol, produje, al amor de la brisa, cuando empecé a crecer, un vago y dulce son. Pasó ya el tiempo de la juvenil sonrisa: ¡d...
De otoño
Manuel Altolaguirre
No sé si es que cumplió ya su destino, si alcanzó perfección o si acabado este amor a su límite ha llegado sin dar un paso más en su camino. Aún le miro subir, de donde vino, a la alta cumbre donde ha terminado su penosa ascensión. Tal ha quedado estático un amor tan peregrino. No me resigno a dar la despedida a ta...
FIN DE UN AMOR
José Antonio Labordeta
Este tiempo. La lluvia. Nadie venía a verme por la tarde y el corazón opuesto a las palabras, rendía su homenaje silencioso. Lejos hablaba el mar, la noche. Siempre los pasajeros sienten terror del cielo y nadie representa la comedia con el tono de voz apetecido. Seguía el agua golpeando y nostálgicos paraguas redi...
Sucede el pensamiento
Luis de Góngora
Sacros, altos, dorados capiteles, Que a las nubes borráis sus arreboles, Febo os teme por más lucientes soles Y el cielo por gigantes más crueles. Depón tus rayos, Júpiter; no celes Los tuyos, Sol; de un templo son faroles Que al mayor mártir de los españoles Erigió el mayor rey de los fieles. Religiosa grandeza de...
DE SAN LORENZO EL REAL DEL ESCORIAL
Carmen Conde Abellán
¡Cuán hermosa tú, la desvelada! Te lleva y te moldea dulce viento encima de jardines y de estatuas. Tu cuerpo es el de Venus en la orilla eternamente mar dentro del alba. Acude siempre a mí, séme propicia. La fiesta de las hojas en sus ramas te rinden los esbeltos soñadores que en movibles racimos se levantan. No t...
LLUVIA EN MAYO
Lope de Vega
Éstos los sauces son y ésta la fuente, los montes éstos, y ésta la ribera donde vi de mi sol la vez primera los bellos ojos, la serena frente. Éste es el río humilde y la corriente, y ésta la cuarta y verde primavera que esmalta el campo alegre y reverbera en el dorado Toro el sol ardiente. Árboles, ya mudó su fe c...
Éstos los sauces son
Alfredo Lavergne
Ni soledad Ni muerte Ni culpable Porque nacemos para distinguirnos Porque nos resbalan las influencias impersonales De nuestros anteriores manuscritos Y las viejas aclaraciones que creímos nuevas: "La poesía no es a la palabra Ni rito Ni culto Ni ruina". Las bravas mezquindades Los bravos necesitados Serán l...
Comedia ilustrada
Tomás de Iriarte
Cierto galán a quien París aclama, petimetre del gusto más extraño, que cuarenta vestidos muda al año y el oro y plata sin temor derrama, celebrando los días de su dama, unas hebillas estrenó de estaño, sólo para probar con este engaño lo seguro que estaba de su fama. «¡Bella plata! ¡Qué brillo tan hermoso!», dijo ...
EL GALÁN Y LA DAMA
Vicente García
Tiemblan sus manos. Ve qué dura ha sido La vida que le dieron. Como pocas. Y ahora que empezaba a disfrutar De un poco de descanso, se le exige El crimen execrable. Sufre y calla. Ha sido siempre fiel a su conciencia Y su Señor. Ha sido todo un hombre Aunque tan sólo un hombre. Vacilando, Se yergue tembloroso sobre el...
Abraham
Roxana Popelka
Recuerdo a todos y a cada uno de mis vecinos. No sé sus nombres pero sé cómo pisan. Sé que tienen miedo, sé que son unos cabrones que llevan una vida miserable, y que no salen de casa. Que tienen un trabajo embrutecedor, y mienten cuando dicen que les encanta. Mis vecinos son una condena permanente. Sé que cuchichean a...
Mis vecinos
Manuel Acuña
DOLORA (IMITACIÓN) Goza, goza, niña pura, Mientras en la infancia estás; Goza, goza esa ventura Que dura lo que una rosa. —¿Qué?, ¿tan poco es lo que dura? —Ya verás niña graciosa, ya verás. Hoy es un vergel risueño La senda por donde vas; Pero mañana, mi dueño, Verás abrojos en ella. —¿Pues qué?, ¿sus...
YA VERÁS
Pablo Neruda
No preguntó por ti ningún día, salido de los dientes del alba, del estertor nacido, no buscó tu coraza, tu piel, tu continente para lavar tus pies, tu salud, tu destreza un día de racimos indicados? No nació para ti solo, para ti sola, para ti la campana con ...
El abandonado
Nicomedes Santa Cruz
Guitarra llama a cajón, Cajón a la voz primera. Escuchen con atención, ¡aquí está la Marinera...! La Marinera de Lima tiene influencia afro-hispana, la “primera de jarana” en copla o cuarteta rima. Inicia el toque la prima pero es más lindo un bordón. Aún no entra la canción porque, como requisito, antes que el cant...
GUITARRA LLAMA CAJÓN
Antonio Machado
Es una hermosa noche de verano. Tienen las altas casas abiertos los balcones del viejo pueblo a la anchurosa plaza. En el amplio rectángulo desierto, bancos de piedra, evónimos y acacias simétricos dibujan sus negras sombras en la arena blanca. En el cénit, la luna, y en la torre, la esfera del reloj iluminad...
Noche de verano
Luciano Castañón
Pico de limón y garfio. ¿Por qué tan recelosa de lo humano? Miro su testa curva y blanca, gris o parda con laterales ojos avizores. Se inquieta ante el supuesto daño y en su soledad permanece taciturna y quieta. Tragona; huraña; insolidaria. Sobre la cúpula de la capilla : vital, monjil veleta. Cochina blanqueadora de ...
Ave
Lope de Vega
Ir y quedarse, y con quedar partirse, partir sin alma, y ir con alma ajena, oír la dulce voz de una sirena y no poder del árbol desasirse; arder como la vela y consumirse, haciendo torres sobre tierna arena; caer de un cielo, y ser demonio en pena, y de serlo jamás arrepentirse; hablar entre las mudas soledades, pe...
Ir y quedarse
Melchor de Palau
Dos partes tiene el mundo, según cuento, dos partes nada más; una donde estás tú, mi dulce aliento, otra donde no estás.
Geografía amorosa
José María Hinojosa
Mi cabeza inclinada sobre el aire miraba su cabeza hecha amor por mis ojos cuando de sus cabellos saltaban las abejas para dejar su miel en los labios resecos y sin esperanzas en los labios hundidos bajo las palabras llenas de amor y sangre. Nuestras cabezas acaban por perderse envueltas en las nubes la mía inclinad...
CUANDO NOS MIRAMOS
Luis de Góngora
En el caudaloso río Donde el muro de mi patria Se mira la gran corona Y el antiguo pie se lava, Desde su barca Alción Suspiros y redes lanza, Los suspiros por el cielo Y las redes por el agua, Y sin tener mancilla Mirábale su Amor desde la orilla. En un mismo tiempo salen De las manos y del alma Los suspiros y las ...
En el caudaloso río
Toni García Arias
El ferry zarpó rumbo a la Perdiguera. Un grupo de niños jugaba en cubierta a lanzarse un flotador sin mucho acierto. Terminaba el verano. Éramos, sin saberlo, el último grupo de turistas. El mar menor brillaba como un desierto de plata frente a las terrazas vacías, desencajadas como trajes que visten esqueletos. Cubier...
El mar menor
Pablo Neruda
En tu frente descansa el color de las amapolas, el luto de las viudas halla eco, oh apiadada: cuando corres detrás de los ferrocarriles, en los campos, el delgado labrador te da la espalda, de tus pisadas brotan temblando los dulces sapos. El joven sin recuerdos te saluda, te pregunta por su olvidada voluntad, las man...
Serenata
Marilina Rébora
Durante aquella hora, quien se halle en el terrado no retorne a buscar sus muebles bajo el techo, pues —de dos en un campo— uno será librado y el otro abandonado. (O de dos en el lecho.) Dos mujeres moliendo, bien que trabajen juntas, una será elegida, la otra rechazada. Huelgan disquisiciones e inútiles preguntas p...
DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO
Mario Meléndez
Aquí se baila al ritmo de las estufas se canta como los grillos más desesperados se aprende a desnudar al viento que nunca nos muestra su trasero y en noches de luna llena jugamos a ser felices midiéndonos los colmillos Porque en mi casa ocurre de todo y los pocos ratones que existen están condenados a seguirnos la cor...
Porque en mi casa ocurre de todo
Garcilaso de la Vega
Julio, después que me partí llorando de quien jamás mi pensamiento parte, y dejé de mi alma aquella parte que al cuerpo vida y fuerza estaba dando, de mi bien a mí mismo voy tomando estrecha cuenta, y siento de tal arte faltarme todo el bien, que temo en parte que ha de faltarme el aire sospirando; y con este temor...
SONETO XIX
Delfina Acosta
Mi peor enemigo, tú que me amas como una ciega lluvia que al caer escampa, arrecia, escampa. Mi enemigo, yo te corono amante, pueblo y rey. Con una hiedra mis cabellos atas y sabes del lunar que es mi clavel. Cuando el jazmín de su rocío cuelga y huele a flor pisada antes de ayer, con la ronda impaciente de tus pasos...
Enemigo
Fa Claes
Mediodía, pero sombrío el aire. Hay tormenta, la lluvia retumba y el relámpago hiende. De pronto estamos siglos atrás. La tierra humea, se arremolina, hierve. Titanes de agua en ráfagas, el aire resuena cuando el fuego quema la cortina. La evolución ha comenzado apenas aquí, yo, en Rijmenam. ¡Dios!, ¡Dios!, pudiera ...
Cumplimiento
León Felipe
Aquí estoy... En este mundo todavía... Viejo y cansado... Esperando a que me llamen... Muchas veces he querido escaparme por la puerta maldita y condenada y siempre un ángel invisible me ha tocado en el hombro y me ha dicho severo: No, no es la hora todavía... hay que esperar... Y aquí esto...
CREDO
Lope de Vega
Yo dije siempre, y lo diré, y lo digo, que es la amistad el bien mayor humano; mas ¿qué español, qué griego, qué romano nos ha de dar este perfeto amigo? Alabo, reverencio, amo, bendigo aquel a quien el cielo soberano dio un amigo perfeto, y no es en vano; que fue, confieso, liberal conmigo. Tener un grande amigo y...
Yo dije siempre
Rafael de León
Yo me acerqué hasta tu vera con miedo, ¿por qué negarlo? En las sienes me latían cincuenta y dos desengaños; gris de paisaje en los ojos, risas sin sol en los labios, y el corazón jadeante como un pájaro cansado. Yo me acerqué hasta tu vera con miedo, ¿por qué negarlo? Te reventaba en la boca un clavel de veinte a...
ROMANCE
Justo Braga
Me gusta cuando sales de paseo a ver escaparates –simplemente- y te fijas en detalles inocentes que nadie ha visto: esas medias rojas llenas de arabescos, esos guantes de lana tejidos con mis huesos. Me gusta cuando explotas de alegría -¡y yo sin entenderte!-
Escaparates