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Manuel Bretón de los Herreros
¡Qué dulce es una cama regalada! ¡Qué necio, el que madruga con la aurora, aunque las musas digan que enamora oír cantar un ave la alborada! ¡Oh, qué lindo en poltrona dilatada reposar una hora, y otra hora! Comer, holgar..., ¡Qué vida encantadora, sin ser de nadie y sin pensar en nada! ¡Salve, oh Pereza! En tu mac...
A LA PEREZA
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Es hoy: todo el ayer se fue cayendo entre dedos de luz y ojos de sueño, mañana llegará con pasos verdes: nadie detiene el río de la aurora. Nadie detiene el río de tus manos, los ojos de tu sueño, bienamada, eres temblor del tiempo que transcurre entre luz vertical y sol sombrío, y el ciel...
Cien sonetos de amor
Mario Benedetti
Más de una vez me siento expulsado y con ganas de volver al exilio que me expulsa y entonces me parece que ya no pertenezco a ningún sitio, a nadie. ¿Será en indicio de que nunca más podré no ser un exiliado? ¿Qué aquí o allá o en cualquier parte siempre habrá alguien que vigile y piense, éste a qué viene? Y vengo sin ...
Pero vengo
Lope de Vega
Al pie de un roble escarchado donde Belardo el amante desbarató un tosco nido que habían tejido las aves, de breves pasadas glorias, de presentes largos males, así se queja diciendo: quien tal hace, que tal pague. La bella Filis un día, al tiempo que el sol esparce sus rayos por todo el suelo, dorando montes y vall...
Al pie de un roble escarchado
Genaro Ortega Gutiérrez
Solemne desgranas la contenida fascinación por las sombras, racimos, que jamás serán capaces de apresar el infortunio del otoño, el himno tan guardado. Banderas recónditas, pero implacables, que abren las ventanas de par en par y establecen un contrapunto de delicadeza y malicia. Luego has ido fermentando argumentos de...
Intenso cultivo de ojeras
Santiago Montobbio
Cansado, con las inútiles estrellas de la tierra sólo lleno y cansado como únicamente puede estarlo quien ha tenido en cada momento que soportar la vida como si fuera de otro busca en un joven pasado tal vez inexistente las señas y caminos con los que edificar desde esta noche unos proyectos más ligeros de prisiones y ...
Ahora tu oficio van a ser los maleficios o de las clínicas ingenuidades del poeta
José Gautier Benítez
Sol espléndido y radiante en la ancha esfera sujeto; no te pregunto el secreto de tu esplendor rutilante. Ni por qué, nube distante tiñes de ópalo y rubí; pero perdóname si te pregunto en mi querella, ¿si estará pensando en mí como estoy pensando en ella? Luna, brillante topacio que, entre nebuloso tul, cruzas la t...
UNA PREGUNTA
Manuel Machado
Yo, poeta decadente, español del siglo veinte, que los toros he elogiado, y cantado las golfas y el aguardiente..., y la noche de Madrid, y los rincones impuros, y los vicios más oscuros de estos bisnietos del Cid: de tanta canallería harto estar un poco debo; ya estoy malo, y ya no bebo lo que han dicho que bebía. ...
YO, POETA DECADENTE
Delfina Acosta
¿Escuchas cómo caen las estrellas? La rosa en mi costado dio su aroma, su ensangrentado aroma que me viste. Pasaron desde entonces muchas rosas, y vive aquella flor de mí salida, de mi infectada herida, siempre roja y siempre negra y llena ya de hormigas. Hay sólo una paloma migratoria del sur volviendo en busca de su ...
El tiempo es beso
Antonio Machado
Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario. Girando en torno a la torre y al caserón solitario, ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno, de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno. Es una tibia mañana. El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana. Pasados los verdes pinos...
Orillas del Duero
Pablo Neruda
Sed de ti me acosa en las noches hambrientas. Trémula mano roja que hasta su vida se alza. Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía. Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas...... Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla. Cómo poder no amarte si he de amarte por eso. Si ésa es la amarra cómo poder cortarla...
Sed de ti
cristianos
(Francisco E. Estrello)No es destino de hombres Disputar a los cerdos algarrobas y lodo; ¡Los cerdos y los hombres difieren tanto, en todo! No es destino de hombres Revolcar en el barro una vida hilvanada con puntadas de estrellas. Una vida que lleva vestidura sagrada no ha de ser profanada con posturas plebeyas. No...
No es destino de hombres (Francisco E. Estrello)
Gloria Fuertes
Marinero sin tierra náufrago sin velamen huérfano de puerto nave sin timón. Rodeado de agua y sediento rodeado de pescado y hambriento rodeado de olas y sin saludos rodeado de dólares y desnudo.
SUCESO
Vicente Huidobro
Cantar Todos los días Cantar Ella vendrá tan rápida Que su sombra se quedará olvidada Sin poder encontrar En el camino Las nubes hidrófilas Se rasgan en las cimas de las hojas La lluvia Detrás del agua El sol Al final de una canción Alguien doblará los años Y caerá en mis brazos.
CANTAR DE LOS CANTARES
Rafael Pombo
Mariposa, Vagarosa Rica en tinte y en donaire ¿qué haces tú de rosa en rosa? ¿de qué vives en el aire? Yo, de flores Y de olores, Y de espumas de la fuente, Y del sol resplandeciente Que me viste de colores ¿Me regalas tus dos alas? ¡son tan lindas! ¡te las pido! deja que orne mi vestido con la pompa de t...
El niño y la mariposa
Antonio Machado
Palacio, buen amigo, ¿está la primavera vistiendo ya las ramas de los chopos del río y los caminos? En la estepa del alto Duero, Primavera tarda, ¡pero es tan bella y dulce cuando llega!... ¿Tienen los viejos olmos algunas hojas nuevas? Aún las acacias estarán desnudas y nevados los montes de las sierras. ¡O...
A José María Palacio
Ramón López Velarde
¡Oh pobres almas nuestras que perdieron el nido y que van arrastradas en la falsa corriente del olvido! Y pensar que extraviamos la senda milagrosa en que se hubiera abierto nuestra ilusión, como perenne rosa. Pudieron deslizarse, sin sentir, nuestras vidas con el compás romántico que hay en las músicas desfallecid...
RUMBO AL OLVIDO
Manuel Machado
Casi todo alma, vaga Gerineldos por esos jardines del rey, a lo lejos, junto a los macizos de arrayanes... Besos de la reina dicen los morados cercos de sus ojos mustios, dos idilios muertos. Casi todo alma, se pierde en silencio, por el laberinto de arrayanes... ¡Besos! Solo, solo, s...
LIRIO
Vicente Gerbasi
Siento llegar el día como un rumor de animales, a la orilla del pantano, de la fiebre, del junco, más allá, entre las colinas de viento oscuro, donde la luz se levanta con desgarradas banderas, como resplandor lejano de una montaña de cuarzo. He aquí la sombra en torno a mi existencia, el búho, el río que arrastra or...
AMANECER
Baltasar del Alcázar
Di, rapaz mentiroso, ¿es esto cuanto me prometiste presto y a pie quedo? ¿Andar mirlado entre esperanza y miedo, cercado de respetos, hecho un tanto? ¡Sus!, tus varios favores, risa y llanto, dalos, Amor, a quien se lame el dedo; los que me diste a mí te vuelvo y cedo: no quiero soñar más cosa de espanto. Bien sien...
AL AMOR
Federico García Lorca
Lámparas de cristal y espejos verdes. Sobre el tablado oscuro, la Parrala sostiene una conversación con la muerte. La llama, no viene, y la vuelve a llamar. Las gentes aspiran los sollozos. Y en los espejos verdes, largas colas de seda se mueven.
Café cantante
Alfonso X el sabio
Santa María, estrella do día, Móstranos vía Pera Deus et nos guía, Da onsadía que lles fazía Fazer folía mais, Que non devería. Ca veer faze los errados Que perder foran per pecados Entender de que mui colpados Son mais perdidos son perdoados.
SANTA MARÍA
Luis de Góngora
Deste más que la nieve blanco toro, Robusto honor de la vacada mía, Y destas aves dos, que al nuevo día Saludaban ayer con dulce lloro, A ti, el más rubio dios del alto coro, De sus entrañas hago ofrenda pía Sobre este fuego, que vencido envía Su humo al ámbar y su llama al oro, Por que a tanta salud sea reducido E...
EN UNA ENFERMEDAD DE DON ANTONIO DE PAZOS
Carmen Conde Abellán
Hijo de la tierra, te arrojó el Jardín. Aunque veas sombras no quieras lucir. Tu madre era bella, la secan los vientos. Tu madre era tierna, se quema en el yermo. Tu madre mordía la flor del manzano, cuando el hombre puso tu vida en su mano. Tu madre sembraba contigo el centeno, cuando tú bebías la leche en su cue...
CANCIÓN AL HIJO PRIMERO
Federico García Lorca
Árbol de Sangre riega la mañana por donde gime la recién parida. Su voz deja cristales en la herida y un gráfico de hueso en la ventana. Mientras la luz que viene fija y gana blancas metas de fábula que olvida el tumulto de venas en la huida hacia el turbio frescor de la manzana, Adam sueña en la fiebre de la ...
Adam
Carmen Conde Abellán
Acércate. Junto a la noche te espero. Nádame. Fuentes profundas y frías avivan mi corriente. Mira qué puras son mis charcas. ¡Qué gozo el de mi yelo!
OFRECIMIENTO
Federico García Lorca
Si tu madre quiere un rey, la baraja tiene cuatro: rey de oros, rey de copas, rey de espadas, rey de bastos. Corre que te pillo, corre que te agarro, mira que te lleno la cara de barro. Del olivo me retiro, del esparto yo me aparto, del sarmiento me arrepiento de haberte querido tanto.
Los reyes de la baraja
Oliverio Girondo
En la sed en el ser en las psiquis en las equis en las exquisitísicas respuestas en los enlunamientos en lo erecto por los excesos lesos del erofrote etcétera o en el bisueño exhausto del —dame toma date hasta el mismo testuz de tu tan gana— en la no fe que rumia en lo vivisecante los cateos anímicos la metafisirrata...
AL GRAVITAR ROTANDO
Gerardo Diego
A mis amigos de Santander que festejaron mi nombramiento profesional. Debiera hora deciros: —«Amigos, muchas gracias», y sentarme, pero sin ripios. Permitidme que os lo diga en tono lírico, en verso, sí, pero libre y de capricho. Amigos: dentro de unos días me veré rodeado de chicos, de chicos torpes y listos, y dóc...
BRINDIS
José Antonio Labordeta
Apenas un recuerdo, un vago sueño de pasados domingos sin iluminarias donde los camareros se aburrían en establecimientos de segunda categoría. Todo lo demás es un recuerdo nostálgico de prensados días escolares en el juvenil guardapolvo de los lunes. Un sueño escaso de lluvias impares, de noches inconclusas en mi pi...
Esto fue...
Santiago Montobbio
Igual que no es ningún genio quien sospecha que la lentitud venenosa de un otoño tiene por testigo final a cualquier calle la tinta de este papel también es la tinta última y en la improbable forma con que consiga abrazarme a su mentira jamás podrá ser más cierta la vida. Pues no porque se repitan hasta la fatiga dejo ...
Huecograbado
Lope de Vega
Mil años ha que no canto porque ha mil años que lloro trabajos de mi destierro, que fueran de muerte en otros. Sin cuerdas el instrumento, desacordado de loco, con cuatro clavijas menos, cubierto y lleno de polvo, ratones han hecho nido en medio del lazo de oro por donde el aire salía, blando, agudo, grave y ronco....
Mil años ha que no canto
Lope de Vega
Deseando estar dentro de vos propia, Lucinda, para ver si soy querido, miré ese rostro que del cielo ha sido con estrellas y sol natural copia; y conociendo su bajeza impropia, vime de luz y resplandor vestido, en vuestro sol como Faetón perdido, cuando abrasó los campos de Etiopia, Ya cerca de morir dije: «Tenéos,...
Deseando estar dentro de vos propia
Delfina Acosta
A Gabriela Mistral Antes de echar mi cuerpo al ebrio río, muy ebria ya, entré por las abiertas puertas del templo; oí a una rata huir. El atrio era una vieja madriguera. Y le dije a mi Dios, en cualquier parte, que pecar, no pequé, y ni siquiera... Un relámpago atroz iluminó las pocas velas y tronó la iglesia. No su...
Desolada
Víctor Botas
El paso innumerable de las olas. La inquietante presencia del crepúsculo. La noche en el sauzal, depositando su voluntad de sombras. Pero no estabas tú, y aquel instante en vano negará su propensión a olvido.
Paisaje
Jorge Luis Borges
No sé cuál es la cara que me mira cuando miro la cara del espejo; no sé qué anciano acecha en su reflejo con silenciosa y ya cansada ira. Lento en mi sombra, con la mano exploro mis invisibles rasgos. Un destello me alcanza. He vislumbrado tu cabello que es de ceniza o es aún de oro. Repito que he perdido solamente la...
Un ciego
Alejandra Pizarnik
Mensajeros en la noche anunciaron lo que no oímos. Se buscó debajo del aullido de la luz. Se quiso detener el avance de las manos enguantadas que estrangulaban a la inocencia. Y si se escondieron en la casa de mi sangre, ¿cómo no me arrastro hasta el amado que muere detrás de mi ternura? ¿Por qué no huyo y me persig...
LA DANZA INMÓVIL
Gabriela Mistral
Si yo te odiara, mi odio te daría en las palabras, rotundo y seguro; pero te amo y mi amor no se confía a este hablar de los hombres, tan oscuro. Tú lo quisieras vuelto en alarido, y viene de tan hondo que ha deshecho su quemante raudal, desfallecido, antes de la garganta, antes del pecho. Estoy lo mismo que e...
El amor que calla
Julio Flórez Roa
Azul... azul... azul estaba el cielo. El hálito quemaste del estío comenzaba a dorar el terciopelo del prado, en donde se remansa el río. A lo lejos, el humo de un bohío, tal de una novia el intocado velo, se alza hasta perderse en el vacío con un ondulante y silencioso vuelo. De pronto me dijiste: —El amor mío es ...
CANDOR
Ramón López Velarde
A D. Ignacio I. Gastélum Mejor será no regresar al pueblo, al edén subvertido que se calla en la mutilación de la metralla. Hasta los fresnos mancos, los dignatarios de cúpula oronda, han de rodar las quejas de la torre acribillada en los vientos de fronda. Y la fusilería grabó en la cal de todas las paredes de la...
EL RETORNO MALÉFICO
Antonio Machado
La aurora asomaba lejana y siniestra. El lienzo de Oriente sangraba tragedias, pintarrajeadas con nubes grotescas. ..................................................... En la vieja plaza de una vieja aldea, erguía su horrible pavura esquelético el tosco patíbulo de fresca madera... La aurora asomaba leja...
El cadalso
José Asunción Silva
¡Aserrín! ¡Aserrán! Los maderos de San Juan, piden queso, piden pan, los de Roque alfandoque, los de Rique alfeñique ¡Los de triqui, triqui, tran! Y en las rodillas duras y firmes de la Abuela, con movimiento rítmico se balancea...
LOS MADEROS DE SAN JUAN
Jordi Doce
El grajo que reposa en esta página –el mismo que ha graznado en tantas otras, profetizando noches, carencias, desengaños– no tiene constancia de su rango: el frío del norte enciende su instinto al azar por los caminos del aire, pendiente de los hitos del insecto y la semilla. Es grajo sin saberlo. No conoce las ropas q...
Visita del grajo
amistad
Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes que el reloj sonara. Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante. Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener. Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regad...
¿Cómo va a ser tu día hoy?
Vicente Aleixandre
Confundes ese mar silencioso que adoro con la espuma instantánea del viento entre los árboles. Pero el mar es distinto. No es viento, no es su imagen. No es el resplandor de un beso pasajero, ni es siquiera el gemido de unas alas brillantes. No confundáis sus plumas, sus alisadas plumas, con el torso de una paloma....
DESTINO TRÁGICO
Rubén Darío
Es algo formidable que vio la vieja raza: robusto tronco de árbol al hombro de un campeón salvaje y aguerrido, cuya fornida maza blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón. Por casco sus cabellos, su pecho por coraza, pudiera tal guerrero, de Arauco en la región, lancero de los bosques, Nemrod que todo...
Caupolicán
Carlos Bousoño
Algo en mi sangre espera todavía. Algo en mi sangre en que tu voz aún suena. Pero no. Inútilmente yo te llamo. Aquella voz que te llamaba es ésta. Ven hacia mí. Mis brazos crecen, huyen donde los tuyos la mañana aquella. Ven hacia mí. La tierra toda oscila, se mueve, cruje. Vístete. Despierta. Oh, qué encendida el ...
ALGO EN MI SANGRE ESPERA TODAVÍA
Mario Benedetti
Igual que la de Bécquer el arpa de la araña en un ángulo oscuro espera o desespera el aire de la siesta mueve sin destruirla la seda de cordaje hay una breve escala de silencios por fin una mosca inocente o quizá alucinada sucumbe ante el hechizo y paga con su vida el haber profanado el hermetismo de la sencillez.
La red
Luis Cernuda
Tus ojos son de donde la nieve no ha manchado la luz, y entre las palmas el aire invisible es de claro. Tu deseo es de donde a los cuerpos se alía lo animal con la gracia secreta de mirada y sonrisa. Tu existir es de donde percibe el pensamiento, por la arena de mares amigos, la eternidad en tiempo.
País
Mario Benedetti
Cómo voy a creer / dijo el fulano que el mundo se quedó sin utopías cómo voy a creer que la esperanza es un olvido o que el placer una tristeza cómo voy a creer / dijo el fulano que el universo es una ruina aunque lo sea o que la muerte es el silencio aunque lo sea ...
Utopías
Jaime Sabines
Yo no lo sé de cierto, pero supongo que una mujer y un hombre un día se quieren, se van quedando solos poco a poco, algo en su corazón les dice que están solos, solos sobre la tierra se penetran, se van matando el uno al otro. Todo se hace en silencio. Como se hace la luz dentro del ojo. El amor une cuerpos. En sile...
Yo no lo sé de cierto...
Luis de Góngora
En los pinares de Júcar Vi bailar unas serranas, Al son del agua en las piedras Y al son del viento en las ramas. No es blanco coro de ninfas De las que aposentan el agua O las que venera el bosque, Seguidoras de Dïana: Serranas eran de Cuenca, Honor de aquella montaña, Cuyo pie besan dos ríos Por besar de ellas las ...
En los pinares de Júcar
José Luis Piquero
Yo soy malo. ¿Recuerdas cuando Gina me lo llamaba -Malo-, no con esa complicidad coqueta tras mi típica broma cruel a costa de alguien, sino en serio y con la gravedad de lo que es cierto y muy triste (ya estábamos a punto de dejarlo). Es curioso: de niños somos ‘malos’ sin más; después ser malo se llena de matices: e...
Malo
Federico García Lorca
Cuando yo me muera, enterradme con mi guitarra bajo la arena. Cuando yo me muera, entre los naranjos y la hierbabuena. Cuando yo me muera, enterradme si queréis en una veleta. ¡Cuando yo me muera!
Memento
Leopoldo Marechal
En el gastado corazón del Tiempo se clavan las agujas de todos los cuadrantes. Hay un pavor de soles que naufragan sin ruido: la noche se cansé de enterrar a sus mundos. ¡Llora por los relojes que no saben dormir! Las campanas se niegan a morder el silencio. Tras un rebaño do horas gastaron sus colmillos de bronce ...
NOCTURNO
Lope de Vega
Versos de amor, conceptos esparcidos, engendrados del alma en mis cuidados, partos de mis sentidos abrasados, con más dolor que libertad nacidos; expósitos al mundo, en que perdidos, tan rotos anduvistes y trocados, que sólo donde fuistes engendrados fuérades por la sangre conocidos; pues que le hurtáis el laberint...
Versos de amor
Gustavo Adolfo Bécquer
Alguna vez la encuentro por el mundo, y pasa junto a mí; y pasa sonriéndose, y yo digo: ?¿Cómo puede reír? Luego asoma a mi labio otra sonrisa, máscara del dolor, y entonces pienso: ?Acaso ella se ríe, como me río yo.
Rima XLIX
Luis de Góngora
Ave real de plumas tan desnuda, Que aun de carne voló jamás vestida, Cuya garra, no en miembros dividida, Inexorable es guadaña aguda; Lisonjera a los cielos o sañuda Contra los elementos de una vida, Florida en años, en beldad florida, Cuál menos piedad árbitra lo duda, No a deidad fabulosa hoy arrebata Garzón, qu...
EN LA MUERTE DE UN CABALLERO MOZO
cristianos
(Arturo Gutierrez Martin)Dondequiera que pongas tu mirada, dondequiera que fijes tu atención, dondequiera que un átomo subsista, ENCONTRARAS A DIOS. En las formas diversas de las nubes, en los rayos dorados que da el sol, en el brillo que lanzan las estrellas, ENCONTRARAS A DIOS. En los dulces balidos que en los prado...
Encontrarás a Dios (Arturo Gutierrez Martin)
Delfina Acosta
Voy a contarte un cuento que otras saben. Las menos como tú jamás supieron. Era un juego de a dos pues se enfrentaban un rey hermoso y una reina a besos. Y érase que ella alegre se moría como última tecla en cada beso. Y él riendo tomaba con su boca un poco de su lengua y de su aliento. Pasó el verano bajo el puente ...
El beso
María Eugenia Caseiro
La calle es un burdel donde las horas toman cuenta. El vagabundo gris a un paso de anotar la despedida recupera el mortecino brillar de las farolas. Se alarga la calle, en su desdén se pierde la visión hasta tocar el fin del mundo a estribor, bordea la primera estrella las grutas sin salida, el precipicio en que un fa...
La calle
León Felipe
No me contéis más cuentos, que vengo de muy lejos y sé todos los cuentos. No me contéis más cuentos. Contad y recontadme este sueño. Romped, rompedme los espejos. Deshacedme los estanques, los lazos, los anillos, los cercos, las redes, las trampas y todos los caminos paralelos. Que no quiero, que no quiero, que no qu...
QUIERO... SUEÑO
Rubén Darío
Escrita en viejo dialecto eolio hallé esta página dentro un infolío y entre los libros de un monasterio del venerable San Agustín. Un fraile acaso puso el escolio que allí se encuentra; dómine serio de flacas manos y buen latín. Hay sus lagunas. ... Cuando los toros de las campañas bajo los oros que vierte e...
Recreaciones arqueológicas
Manuel Alcántara
Lo mejor del recuerdo es el olvido... Málaga naufragaba y emergía... Manuel, junto a la mar, desentendido; yo era un niño jugando a la alegría. Ahora juego a todo lo que obliga la impuesta profesión de ser humano, y a veces, al final de la fatiga, enseño a andar palabras de la mano. Ser hombre es ir andando hacia el ...
BIOGRAFÍA
Dulce María Loynaz
A mis pies la hoja seca viene y va con el viento; hace tiempo que la miro, hecho un hilo, de fino, el pensamiento... Es una sola hoja pequeñita, la misma que antes vino junto a mi pie y se fue y volvió temblando... ¿Me enseñará un camino?
HOJA SECA
Julia de Burgos
Te quiero... y me mueves el tiempo de mi vida sin horas. Te quiero en los arroyos pálidos que viajan en la noche, y no termina nunca de conducir estrellas a la mar. Te quiero en aquella mañana desprendida del vuelo de los siglos que huyó su nave blanca hasta el agua sin ondas donde nadaban tristes, tu voz ...
Te quiero
Roque Dalton
País mío no existes sólo eres una mala silueta mía una palabra que le creí al enemigo Antes creía que solamente eras muy chico que no alcanzabas a tener de una vez Norte y Sur pero ahora sé que no existes y que además parece que nadie te necesita no se oye hablar a ninguna madre de ti Ello me alegra porque prueba q...
EL GRAN DESPECHO
Octavio Paz
Nace de mí, de mi sombra, amanece por mi piel, alba de luz somnolienta. Paloma brava tu nombre, tímida sobre mi hombro.
Tu nombre
Francisco de Quevedo
¿Cuándo seré infeliz sin mi gemido? ¿Cuándo sin el ajeno fortunado? El desprecio me sigue desdeñado; la invidia, en dignidad constituido. U del bien u del mal vivo ofendido; y es ya tan insolente mi pecado, que, por no confesarme castigado, acusa a Dios con llanto inadvertido. Temo la muerte, que mi miedo afea...
Que desengaños son la verdadera riqueza
José Luis Piquero
¿Recuerdas una tarde que estuvimos en ese bar que no me gusta, en Foncalada, entre viejos que leían periódicos temblones y una mujer absurda merendando. Y tú firmabas sobre una servilleta, una vez y otra vez, una vez y otra vez, como una autómata, silenciosa y mecánica. Era cualquier enfado....
En una crisis
Miguel de Unamuno
Noche blanca en que el agua cristalina duerme queda en su lecho de laguna sobre la cual redonda llena luna que ejército de estrellas encamina vela, y se espeja una redonda encina en el espejo sin rizada alguna; noche blanca en que el agua hace de cuna de la más alta y más honda doctrina. Es un rasgón del cielo...
Junto a la laguna del Cristo en la Aldehuela de...
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Pienso, esta época en que tú me amaste se irá por otra azul sustituida, será otra piel sobre los mismos huesos, otros ojos verán la primavera. Nadie de los que ataron esta hora, de los que conversaron con el humo, gobiernos, traficantes, transeúntes, continuarán moviéndose en sus hilos. Se...
Cien sonetos de amor
Santiago Montobbio
Las memorias se venden bien, pero su precio oscila. Depende de si guardan árboles, lagos, travesuras de infancia, columpios o lunas, algo que se llamó ideales y también amores, abuelas tiernas, huesos, frutas. Sí: los sueños ya suben mucho, y sobre todo algunos. Y para poco gasto tenemos las de algunos que sólo cuentan...
Lo dijo el policía
Nadia Contreras
Cuando el cielo se derrumbe (fragmento)
José María Hinojosa
He perdido la memoria de los siglos; sólo conservo alientos de papiros añejos. Y tengo la nostalgia de mí mismo de cuando sabios eran mis consejos, del tiempo en que mi olor no era el de museo. No puedo resistir ver correr de mis ojos arenales de lágrimas formados por escombros. Yo perdí la noción del calendario y...
HE PERDIDO
Amado Nervo
Señor, Tú regaste los campos de flores que llenan el aire de aroma y frescor, cubriste los cielos de inmensos fulgores y diste a los mares su eterno rumor. Doquier resplandece tu amor sin segundo; la tierra proclama tu gloria doquier; y en medio a esos himnos que brotan del mundo, yo quiero elevarte mi voz de p...
Ofrecimiento
Juana de Ibarbourou
Porque es áspera y fea, porque todas sus ramas son grises, yo le tengo piedad a la higuera. En mi quinta hay cien árboles bellos, ciruelos redondos, limoneros rectos y naranjos de brotes lustrosos. En las primaveras, todos ellos se cubren de flores en torno a la higuera. Y la pobre parece tan triste con sus gajos ...
LA HIGUERA
Marilina Rébora
Mírate en el espejo que tu imagen proyecta, esperando un instante a que se muestre clara; verás, a pesar tuyo, la figura imperfecta y las desarmonías patentes de la cara. Sin contemplarte pues como estampa dilecta, en tus propios defectos, exhaustiva, repara, para reconocer por fin lo que te afecta como quien llanam...
ESPEJOS
Federico García Lorca
En la torre amarilla, dobla una campana. Sobre el viento amarillo, se abren las campanadas. En la torre amarilla, cesa la campana. El viento con el polvo, hace proras de plata.
Campana
Alfonsina Storni
Llegará un día en que la raza humana Se habrá secado como planta vana, Y el viejo sol en el espacio sea Carbón inútil de apagada tea. Llegará un día en que el enfriado mundo Será un silencio lúgubre y profundo: Una gran sombra rodeará la esfera Donde no volverá la primavera; La tierra muerta, como un ojo ciego...
Letanías de la tierra muerta
Ramón López Velarde
Se distraen las penas en los cuartos de hoteles con el heterogéneo concurso divertido de yanquees, sacerdotes, quincalleros infieles, niñas recién casadas y mozas del partido. Media luz... Copia al huésped la desconchada luna en su azogue sin brillo; y flota en calendarios, en cortinas polvosas ...
NOCHES DE HOTEL
Gustavo Adolfo Bécquer
¡Qué hermoso es ver el día coronado de fuego levantarse, y, a su beso de lumbre, brillar las olas y encenderse el aire! ¡Qué hermoso es tras la lluvia del triste otoño en la azulada tarde, de las húmedas flores el perfume aspirar hasta saciarse! ¡Qué hermoso es cuando en copos la blanca nieve silenciosa cae, ...
Rima LXVII
Vicente Aleixandre
(El Enterrado) Allá en el fondo del pozo donde las florecillas donde las lindas margaritas no vacilan donde no hay viento o perfume de hombre donde jamás el mar impone su amenaza allí allí está quedo ese silencio hecho como un rumor ahogado con un puño Si una abeja si un ave voladora si ese error que no se esp...
EN EL FONDO DEL POZO
José Asunción Silva
NOCTURNO III Una noche una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de älas, Una noche en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas, a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda, muda y pálida como si un presentimiento de amarguras infinitas, hasta el fond...
UNA NOCHE
Gabriela Mistral
I. Amarás la belleza, que es la sombra de Dios sobre el Universo. II. No hay arte ateo. Aunque no ames al Creador, lo afirmarás creando a su semejanza. III. No darás la belleza como cebo para los sentidos, sino como el natural alimento del alma. IV. No te será pretexto para la lujuria ni para la vanidad, sino ejercici...
Decálogo del artista
Antonio Machado
El primero es Gonzalo de Berceo llamado, Gonzalo de Berceo, poeta y peregrino, que yendo en romería acaeció en un prado, y a quien los sabios pintan copiando un pergamino. Trovó a Santo Domingo, trovó a Santa María, y a San Millán, y a San Lorenzo y Santa Oria, y dijo: Mi dictado non es de juglaría; escrito lo ...
Mis poetas
Fa Claes
¿Ves tú la interrelación? Para eso se necesita un corazón, eso es el primero y después un amplio, un grande, un sanísimo sentido común, algo creciendo desde bajo la tierra, ortigas y cardos, la plena lozanía, algo natural como el sol, como el instante al lo que sigue otro instante, un trueno después del rayo para quie...
Interrelación
Ramón López Velarde
A Antonia Mercé Ya brotas de la escena cual guarismo tornasol, y desfloras el mutismo con los toques undívagos de tu planta certera que fiera se amanera al marcar hechicera las multánimes giros de una sola quimera. Ya tus ojos entraron al combate como dos uvas de un goloso uvate; bajo tus castañuelas se rinden los ...
LA ESTROFA QUE DANZA
Marilina Rébora
Dijiste: «Mar de vidrio», Señor, y es lo que quiero; un mar que te refleje en toda tu grandeza, por sobre el cual camines —tu lámpara, el lucero— para ver, al trasluz, del mundo la tristeza. Dijiste mar de vidrio, un cristal sin bisel ni resquebrajaduras, sólo un único trozo, en cuya superficie se reproduzca fiel el...
MAR DE VIDRIO
Jordi Doce
Escucha el ulular del viento contra el muro; la hiedra, las acacias baten la piedra sin descanso y dividen el tiempo como tiernas cuchillas. Yo te he visto en los intervalos: la luz a rachas alumbraba tu rostro en la tormenta. Eras tú y no eras: pues en la oscuridad yo te llamaba y tú me respondías, y también era tuya ...
Canción de tormenta
Julia de Burgos
Soy una amanecida del amor? Raro que no me sigan centenares de pájaros picoteando canciones sobre mi sombrilla blanca. (Será que van cercando, en vigilia de nubes, la claridad inmensa donde avanza mi alma). Raro que no me carguen pálidas margaritas por la ruta amorosa que han tomado mis ala...
Amanecida
Marilina Rébora
No le hables de la muerte, háblale de las flores, de la aurora dorada y el ocaso de fuego, del azul del océano y el arco de colores, de los ríos de plata y el astro sin sosiego. Cuéntale del amante los dichosos amores, del reír de los niños eternamente en juego, del canto del poeta y de los trovadores, del que con f...
NO LE HABLES DE LA MUERTE
Juan Ramón Jiménez
¡Ojos que quieren mirar alegres y miran tristes! ¡Ay, no es posible que un muro viejo dé brillos nuevos; que un seco tronco (abra otras hojas) abra otros ojos que estos, que quieren mirar alegres y miran tristes! ¡Ay, no es posible!
OJOS DE AYER
Bertolt Brecht
Pero ya sólo el hielo, en la fría noche, agrupaba los cuerpos blanquecinos en el bosque de alisos. Semidespiertos, escuchaban de noche, no susurros de amor sino, aislados y pálidos, el aullar de los perros helados. Ella se apartó por la noche el pelo de la frente, y se esforzó por sonreír, él miró, respirando hondo, m...
Pero en la fría noche
Gustavo Pereira
A Luis Camilo Guevara Uno tiene derecho a acongojarse a sentirse vencido pero en el mundo no quieren a los tristes Uno está en el deber de levantarse agarrar su cayado echar a andar Optar por esconderse entre sí mismo Irse a la misma mierda Desamarrar sus diablos O simplemente hacerse el monigote ...
EN EL MUNDO NO QUIEREN A LOS TRISTES
José Luis Piquero
Perder placer es triste Luis Cernuda Cuando estoy en su casa duermo solo. No me he atrevido nunca a afrontar el pasillo que velan los ronquidos frágiles de sus padres. A veces, en la noche, noto el hueco invisible que no ocupamos juntos. Y entonces pienso siempre en el amor que no hicimos en días de intimidad pospue...
Huecos
Pablo Neruda
HAY algo denso, unido, sentado en el fondo, repitiendo su número, su señal idéntica. Cómo se nota que las piedras han tocado el tiempo, en su fina materia hay olor a edad, y el agua que trae el mar, de sal y sueño. Me rodea una misma cosa, un solo movimiento: el peso del mineral, la luz de la miel, se pegan al sonido ...
Unidad
Vicente Aleixandre
Pero es más triste todavía, mucho más triste. Triste como la rama que deja caer su fruto para nadie. Más triste, más. Como ese vaho que de la tierra exhala depués la pulpa muerta. Como esa mano que del cuerpo tendido se eleva y quiere solamente acariciar las luces, la sonrisa doliente, la noche aterciopelada y muda....
EL CUERPO Y EL ALMA
Odette Alonso
Por Tosca, a Margarita Terminó la función y me he soñado arcángel cuando soy sólo un violinista dormido ante su atril. Vacía la taberna vacío el corazón como una plaza pública me encuentro frente a ti frente a mí misma. También yo fui una niña y luego fui un traidor y luego un marinero naufragando en el agua podrida...
ONÍRICA ÚLTIMA FUNCIÓN
Amado Nervo
¡Qué milagrosa es la Naturaleza! Pues, ¿no da luz la nieve? Inmaculada y misteriosa, trémula y callada, paréceme que mudamente reza al caer... ¡Oh nevada!: tu ingrávida y glacial eucaristía hoy del pecado de vivir me absuelva y haga que, como tú, mi alma se vuelva fúlgida, blanca, silenciosa y fría.
Jaculatoria a la nieve