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Jordi Doce
La tranquila insistencia del agua en mi ventana es también, esta noche, la calma del lector, la intriga del que ha entrado en el secreto. Cartas a sus amigos: el arco de una vida y su diana invisible, inalcanzable; los pasos bailarines de la araña sobre la red que teje y es el tiempo; el debe y el haber de cada día en ...
Lectura de Marguerite Yourcenar
Rubén Darío
Phocás el campesino, hijo mío, que tienes en apenas escasos meses de vida, tantos dolores en tus ojos que esperan tantos llantos por el fatal pensar que revelan tus sienes... Tarda a venir a este dolor adonde vienes, a este mundo terrible en duelos y en espantos; duerme bajo los Ángeles, sueña bajo los Santos, ...
A Phocás, el campesino
Antonio Machado
Naranjo en maceta, ¡qué triste es tu suerte! Medrosas tiritan tus hojas menguadas. Naranjo en la corte, ¡qué pena da verte con tus naranjitas secas y arrugadas!. Pobre limonero de fruto amarillo cual pomo pulido de pálida cera, ¡qué pena mirarte, mísero arbolillo criado en mezquino tonel de madera! De los clar...
A un naranjo y a un limonero
Manuel Acuña
A... Después de que el destino me ha hundido en las congojas del árbol que se muere crujiendo de dolor, truncando una por una las flores y las hojas que al beso de los cielos brotaron de mi amor. Después de que mis ramas se han roto bajo el peso de tanta y tanta nieve cayendo sin cesar, y que mi ardiente savia se h...
ADIÓS
Bertolt Brecht
La cuerda cortada puede volver a anudarse, vuelve a aguantar, pero está cortada. Quizá volvamos a tropezar, pero allí donde me abandonaste no volverás a encontrarme.
La cuerda cortada
José Martí
Yo no lo quiero: Ni rey de bolsa Ni posaderos Tienen del vino Que yo deseo; Ni es de cristales De cristaleros La dulce copa En que lo bebo. Mas está ausente Mi despensero, Y de otro vino Yo nunca bebo.
Mi despensero
Francisco Álvarez
Por cauce horizontal y paralelo, mi mano, cabalgando en tu figura, baja de la cadera a la cintura, ronda los senos y ensortija el pelo. Tu intimidad sensual levanta el vuelo descubriendo vibrante una estructura con ansiedad de entrega y de aventura y la agresión de una leona en celo. He de hacer de tu cuerpo una mo...
JUNTOS
Salvador García Ramírez
Amarillas las fachadas, amarillas las barandas, las terrazas y las pérgolas, las janelas amarillas. Amarillos los toldos, el blando acantilado, el sol en el Algarve, el banco en que te escribo. Amarillo tu vestido, los manteles y los pórticos, los zócalos, los caminos: amarillos, amarillos. Amarillas las playas, la ...
Amarelo
Alfredo Lavergne
Pasar Por uno de esos caseríos Marcados con un nombre De alguien De un sueño De un héroe De un santo De un error De una esperanza De una visión de otro mundo O con una palabra en la lengua del pueblo vencido. Soy Uno de los que pasa Por encima de esos bautizos.
Bitácora
Lope de Vega
HABLA EL RÍO ¡Quítenme aquesta puente que me mata, señores regidores de la villa, miren que me ha quebrado una costilla, que aunque me viene grande me maltrata! De bola en bola tanto se dilata, que no la alcanza a ver mi verde orilla; mejor es que la lleven a Sevilla, si cabe en el camino de la Plata. Pereciendo d...
LAMÉNTASE MANZANARES DE TENER TAN GRAN PUENTE
Genaro Ortega Gutiérrez
Es preciso romper el tabú de la intangibilidad de la poesía, ungir con óleo amarillento sus llagas tendidas, inmediatas, y que cese el goteo de las horas en el patio. Versos entendidos como un arte de seducción indisoluble de sus paisajes, extraviados por el mapamundi de los acontecimientos. Palabras de fuste que han q...
Mazorcas y no bocas
Luis de Góngora
Al sol peinaba Clori sus cabellos Con peine de marfil, con mano bella; Mas no se parecía el peine en ella Como se obscurecía el sol en ellos. Cogió sus lazos de oro, y al cogellos, Segunda mayor luz descubrió aquella Delante quien el Sol es una estrella Y esfera España de sus rayos bellos. Divinos ojos, que en su d...
A DOÑA BRIANDA DE LA CERDA
Juan Luis Panero
Terribles son las palabras de los amantes, aunque estén bañadas de falsa alegría, cuando llega la desolada hora de la separación. Fuera la lluvia galopa tercamente y su eco retumba tras la ventana. Los poderosos pájaros de la dicha un breve instante anidaron en sus brazos y dorados plumajes cubrieron los cabellos que...
QUÉ BIEN LO HEMOS PASADO
Ricardo Dávila Díaz Flores
Eras como el agua: No te detenías ante la piedra y rodeabas jardines y vientos para llegar a la rama o al canto. Igual que las niñas jugabas al filo de las ventanas, peligrosa, desnuda, estrella que brinca descalza. Tu alma era tu red y caíste en ella tantas veces que aprendiste mi nombre. “He vuelto a caer”, me decí...
Balada del amor pasado
Gustavo Adolfo Bécquer
¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero de los senderos busca; las huellas de unos pies ensangrentados sobre la roca dura; los despojos de un alma hecha jirones en las zarzas agudas, te dirán el camino que conduce a mi cuna. ¿Adónde voy? El más sombrío y triste de los páramos cruza, valle de eternas ni...
Rima LXVI
Gustavo Adolfo Bécquer
Su mano entre mis manos, sus ojos en mis ojos, la amorosa cabeza apoyada en mi hombro, Dios sabe cuántas veces con paso perezoso hemos vagado juntos bajo los altos olmos que de su casa prestan misterio y sombra al pórtico. * Y ayer... un año apenas, pasado como un soplo, con qué exquisita gracia, con qué...
Rima XL
Juan Ramón Mansilla
Ha sido hermoso verte en la ventana, pegada al cristal como quien contempla un amanecer y recibe el sol clemente del invierno. He movido los ojos hacia ti como ahora mismo muevo mis palabras. Es extraño: tu imagen sale de un lienzo pintado por tu ausencia.. La oscuridad se cierne lentamente y dentro de poco será ya n...
Ventana
Ramón López Velarde
Del fondo de mi alma oscura van hasta ti mis dolores como una sarta de flores en empobrecida blancura. Del ensueño a la luz pura, en capilla de colores, comulgué con tus amores en un cáliz de amargura. Al reír mis quince años de los pesares huraños, tu amor imposible vino a traerme la tristeza del monje que oculto re...
ROSA MÍSTICA
Federico García Lorca
Yo me arrimé a un pino verde por ver si la divisaba, y sólo divisé el polvo del coche que la llevaba. Anda jaleo, jaleo: ya se acabó el alboroto y vamos al tiroteo. No salgas, paloma, al campo, mira que soy cazador, y si te tiro y te mato para mí será el dolor, para mí será el quebranto, Anda, jaleo, jaleo...
Anda jaleo
Nimia Vicéns
Ahora estoy con el árbol Besador de la brisa Cazador de los pólenes viajeros Mano en caricia abierta de hojas hacia el cielo desde su mundo exacto circunscrito al rumor. Sobre la superficie inmensa de este mundo —planta piedra y ceniza— cuán pequeño el espacio del árbol Y qué al...
DEL ÁRBOL Y DEL HOMBRE
Gabriela Mistral
Yo la encontré por mi destino, de pie a mitad de la pradera, gobernadora del que pase, del que le hable y que la vea. Y ella me dijo: "Sube al monte. Yo nunca dejo la pradera, y me cortas las flores blancas como nieves, duras y tiernas." Me subí a la ácida montaña, busqué las flores donde albean, entre las rocas e...
La flor del aire
Marilina Rébora
Quisiera estar de acuerdo con la ley de la vida —tal vez, la de la selva, al instinto fiada—, según la cual se vive de acuerdo a la comida: la bestia menos fuerte ha de ser devorada. Y quisiera también aceptar la partida —ya que sin consentirlo nos viene la llegada—, sufrir, sin execrar al que odia u olvida, como al...
LA LEY DE LA VIDA
Infantiles
Arriba canta el pájaro y abajo canta el agua. (Arriba y abajo, se me abre el alma.) Entre dos melodías la columna de plata. Hoja, pájaro, estrella; baja flor, raíz, agua. Entre dos conmociones la columna de plata. (Y tú, tronco ideal, entre mi alma y mi alma.) Mece a la estrella el trino, la onda a la flor baja. (Abaj...
Álamo blanco
Claribel Alegría
Mi laberinto es circular voy cavando en el aire con los ojos clavados en la muerte que me bebe y me bebe en cada vuelta.
MI LABERINTO
José Asunción Silva
Juan Lanas, el mozo de esquina, es absolutamente igual al Emperador de la China: los dos son el mismo animal. Juan Lanas cubre su pelaje con nuestra manta nacional; el gran magnate lleva un traje de seda verde excepcional. Del uno cuidan cien dragones de porcelana y de cristal; Juan Lanas carga maldiciones y gruesos ...
EGALITÉ...
Gonzalo Rojas
Muchacha imperfecta busca hombre imperfecto de 32, exige lectura de Ovidio, ofrece: a) dos pechos de paloma, b) toda su piel liviana para los besos, c) mirada verde para desafiar el infortunio de las tormentas; no va a las casas ni tiene teléfono, acepta imantación por pensamiento. No es Venus; tiene la vora...
ENIGMA DE LA DESEOSA
José Ángel Buesa
Aquí, solo en la noche, ya es posible la muerte. Morir es poca cosa si tu amor está lejos. Puedo cerrar los ojos y apagar las estrellas. Puedo cerrar los ojos y pensar que ya he muerto. Puedo matar tu nombre pensando que no existes. Ahora, solo en la noche, sé que todo lo puedo. Puedo extender los brazos y morir e...
NOCTURNO VIII
Garcilaso de la Vega
Señora mía, si yo de vos ausente en esta vida turo y no me muero, paréceme que ofendo a lo que os quiero, y al bien de que gozaba en ser presente; tras éste luego siento otro accidente, que es ver que si de vida desespero, yo pierdo cuanto bien bien de vos espero; y ansí ando en lo que siento diferente. En esta dif...
SONETO IX
Amado Nervo
Atiborrado de filosofía, por culpa del afán que me devora, yo, que ya me sabía dos gramos del vivir, nada sé ahora. De tanto preguntar el camino a los sabios que pasaban, me quedé sin llegar, mientras tantos imbéciles llegaban...
En Panne
Fray Luis de León
Inspira nuevo canto, Calíope, en mi pecho aqueste día, que de los Borjas canto, y Enríquez, la alegría del rico don que el cielo les invía. Hermoso sol luciente, que el día das y llevas, rodeado de la luz resplandeciente más de lo acostumbrado, sal y verás nacido tu traslado; o, si te place agora en la región contr...
ODA IV - CANCIÓN AL NACIMIENTO
Miguel Florián
Amo las gaviotas que se alejan con una rosa inmóvil en su espacio. Más allá de todo dios ansío esta quietud de líneas paralelas. Adivino otro mar, otra arena de azogues en el hueco del alma. Como la rosa que se vierte a sí misma, siempre así. Siempre así, sobre la línea ciega que se eleva hasta el sol. Así, bebien...
SUEÑO ESPECULAR
Antonio Fernández Lera
Ven aquí, olvida el decorado, siluetea mi cuerpo con tus ojos. Voy a restregar estas flores en tu barba de dos días. Y aunque pienso que antes debieras afeitarte, trataré de olvidar el daño que me harás. Me imagino los pétalos rojos en tu boca, mis uñas en tus nalgas, tus dientes en mi lengua, tus ojos tan abiertos ...
Venus
Luis Alberto de Cuenca
Debajo de los parkings hay mundos subterráneos que muy pocos conocen. Los habita una raza de príncipes y reyes, de bardos y de brujos. ¡Subsuelo de las calles de Velázquez y Goya! ¡Océanos secretos de aguas centelleantes bajo Lista y Serrano, Jorge Juan y Hermosilla! ¡Cúpulas, altas torres de ciudades de plata! ¡Pal...
EL OTRO BARRIO DE SALAMANCA
Luis de Góngora
Hermosas damas, si la pasión ciega No os arma de desdén, no os arma de ira, ¿Quién con piedad al andaluz no mira, Y quien al andaluz su favor niega? En el terrero, ¿quién humilde ruega, Fiel adora, idólatra suspira? ¿Quién en la plaza los bohordos tira, Mata los toros, y las cañas juega? En los saraos, ¿quién lleva...
A LAS DAMAS DE LA CORTE
Federico García Lorca
Cirio, candil, farol y luciérnaga. La constelación de la saeta. Ventanitas de oro tiemblan, y en la aurora se mecen cruces superpuestas. Cirio, candil, farol y luciérnaga.
Noche
Octavio Paz
¿Por qué tocas mi pecho nuevamente? Llegas, silenciosa, secreta, armada, tal los guerreros a una ciudad dormida; quemas mi lengua con tus labios, pulpo, y despiertas los furores, los goces, y esta angustia sin fin que enciende lo que toca y engendra en cada cosa una avidez sombría. El mundo cede y se desploma...
La poesía
Gabriela Mistral
Como soy reina y fui mendiga, ahora vivo en puro temblor de que me dejes, y te pregunto, pálida, a cada hora: «¿Estás conmigo aún? ¡Ay, no te alejes!» Quisiera hacer las marchas sonriendo y confiando ahora que has venido; pero hasta en el dormir estoy temiendo y pregunto entre sueños: «¿No te has ido?».
Desvelada
Federico García Lorca
¡Ay, petenera gitana! ¡Yayay petenera! Tu entierro no tuvo niñas buenas. Niñas que le dan a Cristo muerto sus guedejas, y llevan blancas mantillas en las ferias. Tu entierro fue de gente siniestra. Gente con el corazón en la cabeza, que te siguió llorando por las callejas. ¡Ay, petenera gitana! ¡Yayay p...
Falsete
Juan Ramón Jiménez
No recuerdo... (Ya no viene el cavador que cavaba en el venero) No recuerdo... (Sobre la mina han caído mil siglos de suelos nuevos) No recuerdo... (El mundo se acabará. No volverá mi secreto)
EL POSEEDOR
Francisco de Aldana
Clara fuente de luz, nuevo y hermoso, rico de luminarias, patrio Cielo, casa de la verdad sin sombra o velo, de inteligencias ledo, almo reposo: ¡oh cómo allá te estás, cuerpo glorioso, tan lejos del mortal caduco velo, casi un Argos divino alzado a vuelo, de nuestro humano error libre y piadoso! ¡Oh patria amada!,...
AL CIELO
Felipe Benítez Reyes
Entré en la casa blanca con mi incierta llave de cristal frío, la memoria. Se mecía el toldo sobre el patio como un jirón de niebla. Se mecía el caballo —qué roto— de cartón en el cuarto de juego. Y nada era nítido allí ni vago, pues los ojos mir...
CASA DE VERACRUZ
Juan Ramón Jiménez
Quisiera que mi vida se cayera en la muerte, como este chorro alto de agua bella en el agua tendida matinal; ondulado, brillante, sensual, alegre, con todo el mundo diluido en él, en gracia nítida y feliz.
AGUA EN EL AGUA
Mario Benedetti
Si cuarenta mil niños sucumben diariamente en el purgatorio del hambre y de la sed si la tortura de los pobres cuerpos envilece una a una a las almas y si el poder se ufana de sus cuarentenas o si los pobres de solemnidad son cada vez menos solemnes y más pobres ya es bastante grave que un solo hombre o una sola mujer ...
Desganas
Claudio Rodríguez
I Siempre la claridad viene del cielo; es un don: no se halla entre las cosas sino muy por encima, y las ocupa haciendo de ello vida y labor propias. Así amanece el día; así la noche cierra el gran aposento de sus sombras. Y esto es un don. ¿Quién hace menos creados cada vez a los seres? ¿Qué alta bóveda los contie...
DON DE LA EBRIEDAD
Toni García Arias
Hay palabras que ya no decimos, que se quedan varadas entre el deseo y los labios, que se arrastran por nuestro cansancio y son espuma. Van cayendo los días sobre nosotros como una tormenta de costumbres que ha empapado de inviernos el libro que guarda nuestra ruta de regreso.
Palabras II
Melchor de Palau
ODA ¡Dó estás! ¡Por qué te ocultas con pertinacia tanta, y en sudarios de hielo te sepultas, que dique ponen a la humana planta! ¡Acaso, al descubierto, en ti se apoya el sabio mecanismo, labrado por la mano de Dios mismo, al que imprimió perpetuo movimiento un leve soplo de su puro aliento! ¡Eres, por suerte, diamant...
Al Polo Ártico
Dulce María Loynaz
Soledad, soledad siempre soñada... Te amo tanto, que temo a veces que Dios me castigue algún día llenándome la vida de ti...
POEMA XXX
Federico García Lorca
Los caballos negros son. Las herraduras son negras. Sobre las capas relucen manchas de tinta y de cera. Tienen, por eso no lloran, de plomo las calaveras. Con el alma de charol vienen por la carretera. Jorobados y nocturnos, por donde animan ordenan silencios de goma oscura y miedos de fina arena. Pasan, s...
Romance de la guardia civil española
Jordi Doce
Suspenso en el polvillo de la luz, madura el escenario de la tarde, su armoniosa maraña (tejados y jardines, el curso del canal con árboles al fondo, el parque abandonado) que implica al que lo mira en un mapa de ausencias, donde ceden las formas al lento escamoteo de sí mismas. En la frontera ingrávida que junta día y...
En la terraza
Mario Benedetti
Todo mandato es minucioso y cruel me gustan las frugales transgresiones Por ejemplo inventar el buen amor aprender en los cuerpos y en tu cuerpo Oír la noche y no decir amén trazar cada uno el mapa de su audacia Aunque nos olvidemos de olvidar s...
Transgresiones
José Agustín Goytisolo
Es una historia conocida, amigos, todos la recordamos, —viento del pueblo se perdió en el pueblo— pero no ha terminado. Hace tiempo hubo un hombre entre nosotros, alegre, iluminado, que amó y vivió, cantaba hasta en la muerte, libre como los pájaros. ¡Qué bonito sería! Nace, escribe, muere desamparado. Se estudian ...
HISTORIA CONOCIDA
Delfina Acosta
Fue un veintisiete de mayo del año sesenta y cinco. La novia, blanca, venía, con su escotado vestido. Montaba un negro caballo que dio un peligroso brinco emparejando cabeza con otro del monaguillo para dejar rezagado al potro de su marido. Jinetes de recia estampa lanzaban al viento tiros de sus lustrosos revólveres...
La novia viene a caballo
Ramón López Velarde
A Tórtola Valencia No merecías las loas vulgares que te han escrito los peninsulares. Acreedora de prosas cual doblones y del patricio verso de Lugones. En el morado foro episcopal eres el Árbol del bien y del mal. Piensan las señoritas al mirarte: con virtud no se va a ninguna parte. Monseñor, encargado de la M...
FÁBULA DÍSTICA
Antonio Machado
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero. Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido ?ya conocéis mi torpe aliño indumentario?, más recibí la flecha que me as...
Retrato
Luis Benítez
I. En esta lengua que hablo, en estas frases de un eco cuántas voces viven, cuánto eres la inmortalidad, lengua de plurales que siendo una eres metáfora de aquello que siendo uno es lo diverso. El todo te contiene y tú contienes esa palabra: Universo. Porque de qué otro modo podrían vivir en estos verbos, en estas son...
Al castellano
Luciano Castañón
Barca, aunque tu quilla quebró el agua, hoy varada permaneces porque el tiempo imperturbable pasa. Mientras el patrón que estrenas embadurna la comba a estribor de tu cadera, evidencias en la rambla tu suciedad destartalada. Fíjate, hay a tu vera hombres que te ofrendan sus miradas y palabras elogiando tus venturosos...
Barca nerudiana
Alfonsina Storni
Sábado fue, y capricho el beso dado, capricho de varón, audaz y fino, mas fue dulce el capricho masculino a este mi corazón, lobezno alado. No es que crea, no creo, si inclinado sobre mis manos te sentí divino, y me embriagué. Comprendo que este vino no es para mí, mas juega y rueda el dado. Yo soy esa mujer que vive ...
Tú, que nunca serás
Luis Antonio Chávez
Regreso a la casa del tiempo mis pies desnudos se llenan de nostalgia ya no está Sultán -el perro de la casa- y a la enredadera se secó a causa de tu ausencia pienso en cuantas horas perdidas entre cigarros el minuto aquel en que nos dijimos adiós y no estás ¿que fue de ti? hoy te evoco mientras una tenue lloviz...
Regreso
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Tu mano fue volando de mis ojos al día. Entró la luz como un rosal abierto. Arena y cielo palpitaban como una culminante colmena cortada en las turquesas. Tu mano tocó sílabas que tintineaban, copas, alcuzas con aceites amarillos, corolas, manantiales y, sobre todo, amor, amor: tu mano pura...
Cien sonetos de amor
amistad
Te quiero decir muchas cosas por medio de esta carta y sinceramente te las mereces... TU AMISTAD VALE MUCHO! Te quiero decir que si mañana dejo de existir, te observaré en el cielo, te cuidaré y, sobre todo, abogaré por aminorar tu sufrimiento. Te quiero decir que si dejas este mundo, Dios no lo quiera, te recordaré y...
El valor de un Te Quiero!
César Vallejo
Ausente! La mañana en que me vaya más lejos de lo lejos, al Misterio, como siguiendo inevitable raya, tus pies resbalarán al cementerio. Ausente! La mañana en que a la playa del mar de sombra y del callado imperio, como un pájaro lúgubre me vaya, será el blanco panteón tu cautiverio. Se habrá hecho de noche en tus mi...
Ausente
Jesús Hilario Tundidor
Antonio Machado Definitivamente he comprendido. Todo el que bulle o hace ruido o grita y gesticula y queda, unos instantes, en la primera página de un mundo inútil, locuaz mudez de muerte representa. Paso fugaz, ira fugaz es en el amplio conocer que olvida, máscara, son, viento de una mañana. Pero aquel que...
DESPUÉS QUE CAE LA SOMBRA
Alfredo Buxán
En el borde de una tarde poco propicia al escándalo de la mentira, cuando nadie vigila los síntomas del tedio que te cerca, entregado a la rumia de una melancolía espesa y sin origen, tu cuerpo se desvanece en el incierto placer de deshojar el tiempo transcurrido. Abres tu corazón al reconocimiento del fracaso, absorbe...
Melancolía
Rubén Darío
En la isla en que detiene su esquife el argonauta del inmortal Ensueño, donde la eterna pauta de las eternas liras se escucha ?isla de oro en que el tritón elige su caracol sonoro y la sirena blanca va a ver el sol? un día se oye el tropel vibrante de fuerza y de harmonía. Son los Centauros. Cubren la llanura. L...
Coloquio de los centauros
Antonia Álvarez Álvarez
La guerra tiene labios azulados, ojos de soledad, carne de frío, campos de noche eterna, gesto airado, inviernos sin otoño y sin estío, la guerra... tiene niños asombrados, manitas de miseria y extravío, cierzos que cortan vidas y sembrados, grises atardeceres, sol sombrío, la guerra... tiene dientes afilados, cuchillo...
La guerra
Lope de Vega
Con nuevos lazos, como el mismo Apolo, hallé en cabello a mi Lucinda un día, tan hermosa, que al cielo parecía en la risa del alba, abriendo el polo. Vino un aire sutil, y desatólo con blando golpe por la frente mía, y dije a amor que para qué tejía mil cuerdas juntas para un arco solo. Pero él responde: «Fugitivo ...
Con nuevos lazos
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Tengo hambre de tu boca, de tu voz, de tu pelo y por las calles voy sin nutrirme, callado, no me sostiene el pan, el alba me desquicia, busco el sonido líquido de tus pies en el día. Estoy hambriento de tu risa resbalada, de tus manos color de furioso granero, tengo hambre de la pálida piedr...
Cien sonetos de amor
Delfina Acosta
Tienen las ramas esta madrugada el bienvenido aliento de las rosas. Las blancas mariposas de mis manos nadie las ve ¡y cómo te devoran! Donde tú estás, allí, mi amor te llama. Yo quiero que me escuches. Es ahora el tiempo del encuentro. ¿No percibes cómo se buscan, sin saber, las cosas? Amigo, amante, déjame decirte y...
De memoria
José Luis Piquero
Ser necio y tener trabajo: eso es la felicidad. Gottfried Benn Nos enseñaba a odiar la poesía, y estas fueron sus víctimas: tantísimos tontos de facultad, muy licenciados en cháchara semiótica. Los logros conseguidos (menos lectores, menos competencia) aseguran el relevo en la e...
Género profesor
Claribel Alegría
Tu muerte te congela estás inmóvil mi vida en cambio fluye y me acerca veloz hacia el encuentro.
TU MUERTE
Luis de Góngora
Rey de los otros, río caudaloso, Que en fama claro, en ondas cristalino, Tosca girnalda de robusto pino Ciñe tu frente, tu cabello undoso, Pues dejando tu nido cavernoso De Segura en el monte más vecino Por el suelo andaluz tu real camino Tuerces soberbio, raudo y espumoso, A mí, que de tus fértiles orillas Piso, a...
Rey de los otros, río caudaloso
José Gorostiza
Lleno de mí, sitiado en mi epidermis por un dios inasible que me ahoga, mentido acaso por su radiante atmósfera de luces que oculta mi conciencia derramada, mis alas rotas en esquirlas de aire, mi torpe andar a tientas por el lodo; lleno de mí —ahíto— me descubro en la imagen atónita del agua, que tan sólo es un tumb...
MUERTE SIN FIN
César Vallejo
Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita de junco y capulí; ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita la sangre, como flojo cognac, dentro de mí. Dónde estarán sus manos que en actitud contrita planchaban en las tardes blancuras por venir; ahora, en esta lluvia que me quita las ganas de vivir. Qu...
Idilio muerto
Oliverio Girondo
En la eropsiquis plena de húespedes entonces meandros de espera ausencia enlunadados muslos de estival epicentro tumultos extradérmicos excoriaciones fiebre de noche que burmúa y aola aola aola al abrirse las venas con un pezlampo inmerso en la nuca del sueño hay que buscarlo ...
HAY QUE BUSCARLO
Luis de Góngora
¿Yo en justa injusta expuesto a la sentencia De un positivo padre azafranado? Paciencia, Job, si alguna os han dejado Prolijos los escritos de su Encia. Consuelo me daréis, si no paciencia, Porque en suertes entré, y fui desgraciado, En el mes que perdió el apostolado Un Justo por divina providencia. ¿Quién justa d...
AL PADRE JUAN DE PINEDA
Omar García Ramírez
Como en una ciudad donde los poetas bohemios saliesen a comprar mandarinas y manzanas después de la borrachera, con el sol rompiendo tímidamente el frío del invierno, fumándose el último cigarrillo del gabán negro. Con sus bufandas sobre los cuellos calientes y sudorosos de caba...
Como en una ciudad
Blanca Andreu
Lo que tuve y lo que no tuve y acaso aquello que mi mano solitariamente asilaba, todo lo que ahora escucho maldecir y llamear. Del mismo modo que escucho tu nombre golpeando fragua ...
LO QUE TUVE Y LO QUE NO TUVE
Rafael de León
I Al Museo de Sevilla iba a diario Juan Miguel a copiar la maravillas de Murillo y Rafael. Y por las tardes, como una rosa de los jardines que hay en la entrá, pintaba a Trini, pura y hermosa, como si fuera la Inmaculá. Y decía el chavalillo: «Pa que voy a entrar ahí, si es la Virgen de Muril...
TRINIÁ
Julia de Burgos
¿Que adónde voy con esas caras tristes y un borbotón de venas heridas en mi frente? Voy a despedir rosas al mar, a deshacerme en olas más altas que los pájaros, a quitarme caminos que ya andaban en mi corazón como raíces... Voy a perder estrellas, y rocíos, y riachuelitos breves donde amé la agonía que arruinó ...
Poema con la tonada última
Lope de Vega
Cuando me paro a contemplar mi estado, y a ver los pasos por donde he venido, me espanto de que un hombre tan perdido a conocer su error haya llegado. Cuando miro los años que he pasado, la divina razón puesta en olvido, conozco que piedad del cielo ha sido no haberme en tanto mal precipitado. Entré por laberinto t...
Cuando me paro a contemplar
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Del mar hacia las calles corre la vaga niebla como el vapor de un buey enterrado en el frío, y largas lenguas de agua se acumulan cubriendo el mes que a nuestras vidas prometió ser celeste. Adelantado otoño, panal silbante de hojas, cuando sobre los pueblos palpita tu estandarte cantan mujer...
Cien sonetos de amor
Alfonsina Storni
Vamos hacia los árboles... el sueño Se hará en nosotros por virtud celeste. Vamos hacia los árboles; la noche Nos será blanda, la tristeza leve. Vamos hacia los árboles, el alma Adormecida de perfume agreste. Pero calla, no hables, sé piadoso; No despiertes los pájaros que duermen.
Paz
Iacyr Anderson Freitas
Más que la noche, en el abandono de cada segundo, en el dolor donde el silencio destila sus ardides. más que la noche, el yugo, desconsuelo cavando sus diques, veranos detenidos en el claustro, entre fiebres, para el ejercicio de una fecha cualquiera (ya perdida en el piso de los meses). como si antaño en la difícil ...
Lustro
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Una vez más, amor, la red del día extingue trabajos, ruedas, fuegos, estertores, adioses, y a la noche entregamos el trigo vacilante que el mediodía obtuvo de la luz y la tierra. Sólo la luna en medio de su página pura sostiene las columnas del estuario del cielo, la habitación adopta la len...
Cien sonetos de amor
Ángel González
Si yo fuese Dios y tuviese el secreto, haría un ser exacto a ti; lo probaría (a la manera de los panaderos cuando prueban el pan, es decir: con la boca), y si ese sabor fuese igual al tuyo, o sea tu mismo olor, y tu manera de sonreír, y de guardar silencio, y de estrechar mi mano estrictamente, y de besarnos sin hace...
ME BASTA ASÍ
Pablo Neruda
LA TORTUGA que anduvo tanto tiempo y tanto vio con sus antiguos ojos, la tortuga que comió aceitunas del más profundo mar, la tortuga que nadó siete siglos y conoció siete mil primaveras, la tortuga blindada contra el calor y el frío, contra los rayos y las olas, la tortuga amarilla y plateada, con severos lunares amba...
La tortuga
Mariano Brull
Por el verde, verde verdería de verde mar Rr con Rr. Viernes, vírgula, virgen enano verde verdularia cantárida Rr con Rr. Verdor y verdín verdumbre y verdura verde, doble verde de col y lechuga. Rr con Rr en mi verde limón pájara verde. Por el verde, verde verdehalago húmedo extiéndome. —Extiéndete. Vengo del Mu...
VERDE HALAGO
Francisco de Quevedo
El metal animado, a quien mano atrevida, industrïosa, secretamente ha dado vida aparente en máquina preciosa, organizando atento sonora voz a docto movimiento; en quien, desconocido espíritu secreto, brevemente en un orbe ceñido, muestra el camino de la luz ardiente, y con rueda importuna los trabajos del s...
Reloj de campanilla
Federico García Lorca
¿Qué es aquello que reluce por los altos corredores? Cierra la puerta, hijo mío, acaban de dar las once. En mis ojos, sin querer, relumbran cuatro faroles. Será que la gente aquélla estará fregando el cobre. * Ajo de agónica plata la luna menguante, pone cabelleras amarillas a las amarillas torres. La noc...
Muerto de amor
Gustavo Adolfo Bécquer
Primero es un albor trémulo y vago, raya de inquieta luz que corta el mar; luego chispea y crece y se dilata en ardiente explosión de claridad. La brilladora lumbre es la alegría, la temerosa sombra es el pesar. ¡Ay! En la oscura noche de mi alma, ¿cuándo amanecerá?
Rima LXII
Jorge Guillén
Libre nací y en libertad me fundo. CERVANTES Tostada cima de una madurez, Esplendiendo la tarde con su espíritu Visible nos envuelve en mocedad. Así te yergues tú, para mis ojos Forma en sosiego de ese resplandor, Trasluz seguro de la luz versátil. Si aquellas nubes tiemblan a merced, Un día, de un estrépito enem...
TARDE MAYOR
Gonzalo Rojas
La que duerme ahí, la sagrada, la que me besa y me adivina, la translúcida, la vibrante, la loca de amor, la cítara alta: tú, nadie sino flexiblemente tú, la alta, en el aire alto del aceite original de la Especie: tú, la que hila en la velocidad ciega del sol: tú, la elegancia de tu presencia natural tan próxi...
VOCALES PARA HILDA
Victoriano Crémer
Huele a soledad el campo tan breve, tan sin sentido, bajo un firmamento abierto de par en par. ¡Apetito de tierra sola, de tierra desterrada, de caminos que nunca llegan a Roma! La carretera es un río enjuto que no se acaba y que no tiene principio. Pero la esperanza enseña a creer lo que no vimos; el aire, la luz,...
LOS CAMINOS DEL AMOR
Gabriel Celaya
Y al fin reina el silencio. Pues siempre, aún sin quererlo, guardamos un secreto.
EPÍLOGO
Francisco de Quevedo
Cerrar podrá mis ojos la postrera Sombra que me llevare el blanco día, Y podrá desatar esta alma mía Hora, a su afán ansioso lisonjera; Mas no de esotra parte en la ribera Dejará la memoria, en donde ardía: Nadar sabe mi llama el agua fría, Y perder el respeto a ley severa. Alma, a quien todo un Dios prisión h...
Amor constante más allá de la muerte
Mario Benedetti
Siempre hay una jornada fuera de serie en que uno logra sentirse sereno pero está lejos de ser una canonjía ya que la serenidad no es el mejor de los estados posibles e imposibles hoy por ejemplo tomo distancia con respecto a las cosas y a mi mismo y no por eso echo al olvido qué joda era qué bueno era estar adentro d...
Hombre que mira el techo
Lope de Vega
Pobre barquilla mía, entre peñascos rota, sin velas desvelada, y entre las olas sola: ¿Adónde vas perdida? ¿Adónde, di, te engolfas? Que no hay deseos cuerdos con esperanzas locas. Como las altas naves te apartas animosa de la vecina tierra, y al fiero mar te arrojas. Igual en las fortunas, mayor en las congojas, ...
Pobre barquilla mía
Jorge Luis Borges
Traiga cuentos la guitarra de cuando el fierro brillaba, cuentos de truco y de taba, de cuadreras y de copas, cuentos de la Costa Brava y el Camino de las Tropas. Venga una historia de ayer que apreciarán los más lerdos; el destino no hace acuerdos y nadie se lo reproche ya estoy viendo que esta noche vienen...
Milonga de dos hermanos
Alfredo Lavergne
En nombre del vuelo Piso la losa del aeropuerto y no la beso. No existe bandera Himno Independencia País Constitución Liberalismo Ni antídoto cultural Que se dispute mi opción. Aquí (Voy a hablar del boleto del respeto) Como en la Córdoba natal de Góngora Utilizar el lenguaje es introducirse en la soledad. Los ...
Por el atlas del homo cum industria
Luis de Góngora
Al que de la consciencia es del Tercero Filipo digno oráculo prudente, De una y otra saeta impertinente Si mártir no le vi, le vi terrero. Tanto, pues, le ceñía ballestero, Cuanta le estaba coronando gente, Dejándole el concurso el despidiente Hecho pedazos, pero siempre entero. Hortensio mío, si esta llamo audienc...
AL PADRE MAESTRO HORTENSIO