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Jorge Luis Borges
Los ponientes y las generaciones. Los días y ninguno fue el primero. La frescura del agua en la garganta de Adán. El ordenado Paraíso. El ojo descifrando la tiniebla. El amor de los lobos en el alba. La palabra. El hexámetro. El espejo. La Torre de Babel y la soberbia. La luna que miraban los caldeos. Las are...
Las causas
Hilario Barrero
Sobre la losa del estanque la nieve echa raíces, aposenta sus zapatos de vidrio y muerde con sus afilados dientes al frío terciopelo de la tarde. Protegidos bajo el palio del sol viaja un colegio de pájaros de invierno; sus sombras, carbones liberados del oscuro silencio de la tierra, quedan petrificadas sobre...
Laberinto
Juan Ramón Jiménez
Cantan, cantan. ¿Dónde cantan los pájaros que cantan? Llueve y llueve. Aún las casas están sin ramas verdes. Cantan, cantan los pájaros. ¿En dónde cantan los pájaros que cantan? No tengo pájaros en jaula. No hay niños que los vendan. Cantan. El valle está muy lejos. Nada... Nada. Yo no sé dónde cantan los pájaros ...
FIN DE INVIERNO
Andrés Bello
¡Piedad, piedad, Dios mío! ¡Que tu misericordia me socorra! Según la muchedumbre de tus clemencias, mis delitos borra. De mis iniquidades lávame más y más; mi depravado corazón quede limpio de la horrorosa mancha del pecado. Porque, Señor, conozco toda la fealdad de mi delito, y mi conciencia propia me acusa y cont...
Miserere
Gonzalo Rojas
No habrá pellín comparable, hasta la eternidad no habrá pellín comparable al Macho Anciano que nos dio el fundamento del instrumento, sin cuyo furor lúcido no andan los volcanes, no crecen portentosos en su turquesa los grandes ríos, nadie pudiera nunca haber llegado al alumbramiento con desenfado así diciéndole tú a...
PABLO DE ROKHA
Francisco de Medrano
Yo vi romper aquestas vegas llanas, y crecer vi y romper en pocos meses estas ayer, Sorino, rubias meses, breves manojos hoy de espigas canas. Estas vi, que hoy son pajas, más ufanas sus hojas desplegar para que vieses vencida la esmeralda en sus enveses, las perlas en su haz por las mañanas. Nació, creció, espigó ...
A FERNANDO DE SORIA
Paz Díez Taboada
En una sola mano cupo mi pobre ajuar cuando partí una tarde de la ciudad de piedra. En esta tierra seca, ajena y hostigante, se ha ido engrosando el parco patrimonio. Ahora ya cuento por docenas sábanas -para enjugar el llanto- y vasos en que bebo el odio a tragos y el dolor a sorbos. Se cubren las paredes de cuadros y...
Pobreza
Gustavo Pereira
Q.E.P.D. ( ¿Quién lo duda? )
ESCRITO EN LA TUMBA
Dulce María Loynaz
El agua del río va huyendo de sí misma: Tiene miedo de eternidad.
LA FUGA INÚTIL
Luis Alberto de Cuenca
A la memoria de Gabriel En abril de este año hablé con Bioy Casares. Le recordé al maestro que en un prólogo suyo de hace cincuenta años llamó pesado a Proust, y que en una Postdata al mismo prólogo, escrita veinticinco años después, cantó la palinodia: «¿Qué es eso de matar a quienes más queremos? Bioy me dijo que,...
LOS DOS MARCELOS
Toni García Arias
Pienso que, al fin, no sería tan difícil despojarme de tu voz, de tus manos entrelazadas en las mías como buscando entre mis dedos una promesa que nunca te hice. No resultaría tan difícil olvidar la urgencia nocturna de las sábanas, tu cuerpo y el mío como frases agitadas aguardando unos labios que las nombren, buscánd...
Promesas
Delfina Acosta
Retornarás, total, jamás te fuiste, y te querré otra vez porque yo llevo mi sueño ya amarrado a los cometas, mi corazón vengado por el cielo. Un día no pensado, cuando vengas, me encontrarás quejándome en mi lecho y sin poder, criatura, defenderte del hilo de mi abrazo y de mis besos. Como el otoño, mi nostalgia ruge....
Retorno
César Vallejo
¿ . . . . . . . . . . . . -Si te amara... qué sería? -Una orgía! -Y si él te amara? Sería todo rituario, pero menos dulce. Y si tú me quisieras? La sombra sufriría justos fracasos en tus niñas monjas. Culebrean latigazos, cuando el can ama a su dueño? -No; pero la luz es nuestra. Estás enfermo... Vete... Tengo sueño!...
Si te amara... Qué sería?
Fernando de Herrera
con dulce flecha un corazón cuitado, y que para encender nuevo cuidado su fuerza toda contra mí pusieron. Yo vi que muchas veces prometieron remedio al mal, que sufro no cansado, y que cuando esperé vello acabado, poco mis esperanzas me valieron. Yo veo que se asconden ya mis ojos y crece mi dolor y llevo ausente en...
Yo vi unos bellos ojos
Alfredo Buxán
Eres un brote más para la muerte, qué esperabas de tu parva finitud. Acéptalo. Contempla el rostro sin luz que nada explicará porque es de piedra. Resuelve la duda que atormenta tus días, abrígate, húndete en el turbio lamedal que destruye tus noches, profiere en alta voz el ancestral gruñido que redima a la especie o ...
Aprendizaje de la fe
Juan Meléndez Valdés
Cuando mi blanda Nise lasciva me rodea con sus nevados brazos y mil veces me besa, cuando a mi ardiente boca su dulce labio aprieta, tan del placer rendida que casi a hablar no acierta, y yo por alentarla corro con mano inquieta de su nevado vientre las partes más secretas, y ella entre dulces ayes se mueve más y ...
DE «LOS BESOS DE AMOR»
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor No tengo nunca más, no tengo siempre. En la arena la victoria dejó sus pies perdidos. Soy un pobre hombre dispuesto a amar a sus semejantes. No sé quién eres. Te amo. No doy, no vendo espinas. Alguien sabrá tal vez que no tejí coronas sangrientas, que combatí la burla, y que en verdad llené ...
Cien sonetos de amor
Julio Flórez Roa
Jamás con mi recuerdo estarás sola: viviré sin cesar en tu presencia, mientras el lago aquél tenga una ola; mientras el bosque aquél... guarde una esencia. Mientras que de tu pecho en los ardores des a mi imagen cariñoso abrigo; mientras reces por mí, mientras me implores, mientras me quieras, estaré contigo. ¿Sabe...
ENTONCES
Alfonsina Storni
El rosal en su inquieto modo de florecer va quemando la savia que alimenta su ser. ¡Fijaos en las rosas que caen del rosal: Tantas son que la planta morirá de este mal! El rosal no es adulto y su vida impaciente se consume al dar flores precipitadamente.
La inquietud del rosal
Lope de Vega
Daba sustento a un pajarillo un día Lucinda, y por los hierros del portillo fuésele de la jaula el pajarillo al libre viento en que vivir solía. Con un suspiro a la ocasión tardía tendió la mano, y no pudiendo asillo, dijo (y de las mejillas amarillo volvió el clavel que entre su nieve ardía): ¿Adónde vas por despr...
Daba sustento a un pajarillo
Luis de Góngora
Señores Corteggiantes, ¿quién sus días De cudicioso gasta o lisonjero Con todos estos príncipes de acero Que me han desempedrado las encías? Nunca yo tope con Sus Señorías, Sino con media libra de carnero, Tope manso, alimento verdadero, De Jesuítas sanctas Compañías. Con nadie hablo, todos son mis amos, Quien no m...
A LO POCO QUE HAY QUE FIAR DE LOS FAVORES DE LOS CORTESANOS
Gabriela Mistral
Yo canto lo que tú amabas, vida mía, por si te acercas y escuchas, vida mía, por si te acuerdas del mundo que viviste, al atardecer yo canto, sombra mía. Yo no quiero enmudecer, vida mía. ¿Cómo sin mi grito fiel me hallarías? ¿Cuál señal, cuál me declara, vida mía? Soy la misma que fue tuya, vida mía. Ni lenta ni tras...
Yo canto lo que tú amabas...
Mario Benedetti
Mi saldo disminuye cada día qué digo cada día cada minuto cada bocanada de aire muevo mis dedos como si pudieran atrapar o atraparme pero mi saldo disminuye muevo mis ojos como si pudieran entender o entenderme pero mi saldo disminuye muevo mis pies cual si p...
Cero
Jaime Sabines
Pequeña del amor, tú no lo sabes, tú no puedes saberlo todavía, no me conmueve tu voz ni el ángel de tu boca fría, ni tus reacciones de sándalo en que perfumas y expiras, ni tu mirada de virgen crucificada y ardida. No me conmueve tu angustia tan bien dicha, ni tu sollozar callado y sin salida. No me conmueven tus ges...
Pequeña del amor
María Cristina Azcona
De lo profundo llega débil ruido (Oro en polvo volátil, leve vida.) La vista abajo como desvaída De este hombre, fuego fatuo engreído. Mordiendo el odio rueda enardecido. Por una pendiente se va en caída. Existe el consejo pero desoído. Hay conciencia pero está dormida. Retumban guerras de dolor constante, ¡Qué idea ...
Mundo hueco
Marilina Rébora
No es suficiente dar, ni dar con alegría; ni tampoco es bastante dar con renunciamiento; menos, dar con dolor, un poco cada día, esperando de otros el reconocimiento. Y no basta —siquiera— el dar por ser virtuoso, aunque el alma egoísta, aleccionada, calle; hay que dar, simplemente, como el mirto oloroso que esparce...
KHALIL GIBRÁN
Rafael de León
A Conchita Piquer El día trece de julio yo me tropecé contigo. Las campanas de mi frente, amargas de bronce antiguo, dieron al viento tu nombre en repique de delirio. Mi corazón de madera muerto de flor y de nidos, floreció en un verde nuevo de naranjos y de gritos, y por mi sangre corrió un toro de escalofrío, que...
ASÍ TE QUIERO
Lope de Vega
¡Cuántas veces, Señor, me habéis llamado, y cuántas con vergüenza he respondido, desnudo como Adán, aunque vestido de las hojas del árbol del pecado! Seguí mil veces vuestro pie sagrado, fácil de asir, en una cruz asido, y atrás volví otras tantas, atrevido, al mismo precio en que me habéis comprado. Besos de paz o...
Cuántas veces, Señor, me habéis llamado
Juan Ramón Jiménez
¡Ya se arreglarán los sueños, mañana se arreglarán! ¡Hoy, a soltar y a gozar! Hoy para encontrar el amigo, para olearse en los dos ríos, para hablar con duras mujeres; hoy para irisarse de césped, para ventear a caballo, para silbear en el árbol, para acerarse en las montañas, para huir por las luces anchas perdido ...
EL DÍA MENOS
Paz Díez Taboada
Anda sin rumbo y achicando llantos, tensando trapos con la mano herida, pues decidió marchar por espacios sombríos donde juegan los monstruos con las cartas marcadas. Se ha dejado arrastrar por las corrientes que socavan, silentes, el misterio. Mejor así. Sin duda, es conveniente y justo que a quien eligió el viaj...
Navegante e insomne
Francisco de Quevedo
Buscas en Roma a Roma ¡oh peregrino! y en Roma misma a Roma no la hallas: cadáver son las que ostentó murallas y tumba de sí proprio el Aventino. Yace donde reinaba el Palatino y limadas del tiempo, las medallas más se muestran destrozo a las batallas de las edades que Blasón Latino. Sólo el Tíber quedó, cuya ...
A Roma sepultada en sus ruinas
Rubén Izaguirre Fiallos
Jorge Amado fue enterrado bajo un palo de mangos. Entonces, ya no será un cadáver, sino, una fruta que provenga de la carne.
Agosto/2001
José de Espronceda
De los hombres lanzado al desprecio, de su crimen la víctima fui, y se evitan de odiarse a sí mismos, fulminando sus odios en mí. Y su rencor al poner en mi mano, me hicieron su vengador; y se dijeron «Que nuestra vergüenza común caiga en él; se marque en su frente nuestra maldición; su ...
EL VERDUGO
Toni García Arias
Anhelo el paisaje de mi infancia, el aire ahogado en humedad, el salitre, los días de lluvia en que nunca amanece, el óxido del astillero, la morriña anclada en los puertos como olas esperando mareas y esa voz huérfana y lejana que recuerda que el mar siempre es distancia. Anhelo ese paisaje como un barco anhela traves...
Galicia
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Espinas, vidrios rotos, enfermedades, llanto asedian día y noche la miel de los felices y no sirve la torre, ni el viaje, ni los muros: la desdicha atraviesa la paz de los dormidos, el dolor sube y baja y acerca sus cucharas y no hay hombre sin este movimiento, no hay natalicio, no hay techo...
Cien sonetos de amor
Luis de Góngora
Las tablas del bajel despedazadas (Signum naufragii pium et crudele), Del tempio sacro, con le rotte vele, Ficaraon nas paredes penduradas. Del tiempo las injurias perdonadas, Et Orionis vi nimbosae stellae Raccoglio le smarrite pecorelle Nas ribeiras do Betis espalhadas. Volveré a ser pastor, pues marinero Quel Di...
Las tablas del bajel despedazadas
Gonzalo Rojas
Estrella Ogden acompáñame como ella a él, enjámbrame como a Darío las estrellas, piénsame órfica, acostúmbrame a ser de aire alrededor de esos aviones ciegos que van rápido en lo esdrújulo de New York a Philadelphia, adivíname en un Tarot al revés con Nephertitis sangrando bajo la hermosura de la nube de habrá sido l...
DARÍO Y MÁS DARÍO
Juan Ramón Jiménez
(EL DÍA Y ROBERT BROWNING) El chamariz en el chopo —¿Y qué más? El chopo en el cielo azul —¿Y qué más? —El cielo azul en el agua —¿Y qué más? —El agua en la hojita nueva —¿Y qué más? —La hojita nueva en la rosa —¿Y qué más? La rosa en mi corazón —¿Y qué más? ¡Mi corazón en el tuyo!
JUEGO
Rafael Alberti
De sombra, sol y muerte, volandera grana zumbando, el ruedo gira herido por un clarín de sangre azul torera. Abanicos de aplausos, en bandadas, descienden, giradores, del tendido, la ronda a coronar de los espadas. Se hace añicos el aire, y violento, un mar por media luna gris mandado prende fuego a un farol que ap...
CORRIDA DE TOROS
Marilina Rébora
¡Cómo insiste Khayyam con los muertos! ¡La arcilla! La arcilla de las ánforas, la arcilla de la copa, diciendo que allí están, y que, al rozar la orilla, al beber, nuestros labios, se encuentran con su boca. Que henchiremos la cámara que otrora ellos llenaran, yendo a complementar nuestra capa en la tierra con profe...
LA ARCILLA DE KHAYYAM
Fa Claes
Rijmenam, penumbra, noche. Sosas, las noticias en la tele: exterminación étnica en los Balcanes, en África, en Timor, medio millón de muertos, cadáveres, calaveras. En mi propio país un asesino violador de niños y su mujer. ¡Venga ya! ¿Es verdad? Noticia internacional: un futbolista que acaba de jugar. ¿Quién se lo im...
Navidad
Miguel de Unamuno
Cállate, corazón, son tus pesares de los que no deben decirse, deja se pudran en tu seno; si te aqueja un dolor de ti solo no acíbares a los demás la paz de sus hogares con importuno grito. Esa tu queja, siendo egoísta como es, refleja tu vanidad no más. Nunca separes tu dolor del común dolor humano, busca el íntimo a...
Dolor común
Claudio Rodríguez
Dichoso el que un buen día sale humilde y se va por la calle, como tantos días más de su vida, y no lo espera y, de pronto, ¿qué es esto?, mira a lo alto y ve, pone el oído al mundo y oye, anda, y siente subirle entre los pasos el amor de la tierra, y sigue, y abre su taller verdadero, y en sus manos brilla limpio su...
ALTO JORNAL
Nacho Buzón
agua. cae. mucha. millones de gotas que forman una húmeda cortina transparente. noche. silencio. incesante repicar de lágrimas divinas en las terrazas. yo, desde dentro, bajo techo, soy sujeto pasivo. tú, proyectil de hidrógeno oxigenado, allí fuera, eres sujeto activo. el señor saltamontes es el cristobal colón surca...
fue un día gris
Pablo Neruda
Yo que crecí dentro de un árbol tendría mucho que decir, pero aprendí tanto silencio que tengo mucho que callar y eso se conoce creciendo sin otro goce que crecer, sin más pasión que la substancia, sin más acción que la inocencia, y por dentro el tiempo dorado hasta que la altura lo llama para convertirlo en naranja.
Silencio
Ramón López Velarde
Magdalena, conozco que te amo en que la más trivial de tus acciones es pasto para mí, como la miga es la felicidad de los gorriones. Tu palabra más fútil es combustible de mi fantasía, y pasa por mi espíritu feudal como un rayo de sol por una umbría. Una mañana (en que la misma prosa del vivir se tornaba melodiosa)...
TU PALABRA MÁS FÚTIL
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Desde hace mucho tiempo la tierra te conoce: eres compacta como el pan o la madera, eres cuerpo, racimo de segura sustancia, tienes peso de acacia, de legumbre dorada. Sé que existes no sólo porque tus ojos vuelan y dan luz a las cosas como ventana abierta, sino porque de barro te hicieron y...
Cien sonetos de amor
Gustavo Adolfo Bécquer
Yo sé un himno gigante y extraño que anuncia en la noche del alma una aurora, y estas páginas son de ese himno cadencias que el aire dilata en las sombras. Yo quisiera escribirle, del hombre domando el rebelde, mezquino idioma, con palabras que fuesen a un tiempo suspiros y risas, colores y notas. Pero en vano...
Rima I
Félix María de Samaniego
Cantando la cigarra pasó el verano entero sin hacer provisiones allá para el invierno; los fríos la obligaron a guardar el silencio y a acogerse al abrigo de su estrecho aposento. Viose desproveída del precioso sustento: sin mosca, sin gusano, sin trigo y sin centeno. Habitaba la hormiga allí tabique en medio, y con ...
LA CIGARRA Y LA HORMIGA
Claribel Alegría
¿Cómo será el encuentro? Descarnados los dos sin tu mirada sin mis labios posándose en los tuyos. Partículas de luz quizá seremos que se atraen se buscan se amalgaman.
¿CÓMO SERÁ EL ENCUENTRO?
Juan Ramón Jiménez
No sois vosotras, ricas aguas de oro, las que corréis por el helecho, es mi alma. No sois vosotras, frescas alas libres, las que os abrís al iris verde, es mi alma. No sois vosotras, dulces ramas rojas las que os mecéis al viento lento, es mi alma. No sois vosotras, claras, altas voces las que os pasáis del sol qu...
ES MI ALMA
Pablo Neruda
A plena luz de sol sucede el día, el día sol, el silencioso sello extendido en los campos del camino. Yo soy un hombre luz, con tanta rosa, con tanta claridad destinada que llegaré a morirme de fulgor. Y no divido el mundo en dos mitades, en dos esferas negras o amarillas sino que lo mantengo a plena luz como una sol...
El sol
Mario Benedetti
Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cuatro y acabo la planilla y pienso diez minutos y estiro las piernas como todas las tardes y hago así con los hombros para aflojar la espalda y me doblo los dedos y les saco mentiras. Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las ...
Amor de tarde
Nicomedes Santa Cruz
A cocachos aprendí mi labor de colegial en el Colegio Fiscal del barrio donde nací. Tener primaria completa era raro en mi niñez (nos sentábamos de a tres en una sola carpeta). Yo creo que la palmeta la inventaron para mí, de la vez que una rompí me apodaron “mano´e fierro”, y por ser tan mataperro a cocachos aprend...
LA ESCUELITA
Teresa Domingo Català
Atraviesas el cierzo y la desdicha de un ulular hambriento y desangrado que emerge al despuntar la madrugada. Amanecen los pechos florecidos por el ámbar, la luz de las farolas, que reflejan los cuencos y canastos. Están vacíos, cual daga sin sangre, mordidos por dolor en sus extremos, cuadrados por el ángel de la fu...
Teresa Domingo Català
Llora el sol el camino hacia la noche con sus párpados huidizos, cerrando los ojos ante el día que ambiciona el salitre del mar y perpetuarse ciegamente ante la noche. El día queda devastado. Imponente, el mástil nocturno se avecina, con el caudal de las rosas oscuras que transpiran el olor aciago de los besos de una...
Pérdida
Luis de Góngora
¡Oh niebla del estado más sereno, Furia infernal, serpiente mal nacida! ¡Oh ponzoñosa víbora escondida De verde prado en oloroso seno! ¡Oh entre el néctar de Amor mortal veneno, Que en vaso de cristal quitas la vida! ¡Oh espada sobre mí de un pelo asida, De la amorosa espuela duro freno! ¡Oh celo, del favor verdugo...
A LOS CELOS
Pablo Neruda
(Spheniscus Magellanicus) NI bobo ni niño ni negro ni blanco sino vertical y una inoncencia interrogante vestida de noche y de nieve. Ríe la madre al marinero, el pescador al astronauta, pero no ríe el niño niño cuando mira al pájaro niño y del océano en desorden inmaculado pasajero emerge de luto nevado. Fui yo sin ...
Pingüino
Amado Nervo
Por esa puerta huyó diciendo :«¡nunca!» Por esa puerta ha de volver un día ... Al cerrar esa puerta dejo trunca la hebra de oro de la esperanza mía. Por esa puerta ha de volver un día. Cada vez que el impulso de la brisa, como una mano débil indecisa, levemente sacude la vidriera, palpita más aprisa, más aprisa, mi co...
Por esa puerta
Josefina Plá
Secreta noche herida de menguante cae donde no hay agua ni tierra. Marcha a cortar el filo de la luna, mis raíces, que están donde no estuve. ...Traerán mi corazón, negra violeta que se durmió en la orilla de otro sueño. Lo he de llamar y no sabrá su nombre. Me ha de cantar, y no he de comprenderle. Y llevaré, camino...
Sueño de sueños
Oliverio Girondo
Noctivozmusgo insomne del yo más yo refluido a la gris ya desieta tan médano evidencia gorgogoteando noes que plellagan el pienso contra las siempre contras de la posnáusea obesa tan plurinterroído por noctívagos yoes en rompiente ante la afauce angustia con su soñar rodado de hueco sino dado de dado ya tan dado y su...
GRISTENIA
Víctor Hugo López Cancino
Oscura la noche que vigila senderos de nostalgia y de añoranza, con la luna de plata que ilumina al buho que no duerme y sí descansa. Radiantes las estrellas danzarinas bailando con el cántico del viento, oleadas de hermosas golondrinas nutriendo de belleza el firmamento. Imagen nocturna tan divina, fachada de mister...
La noche
Vicente Aleixandre
Cuerpo feliz que fluye entre mis manos, rostro amado donde contemplo el mundo, donde graciosos pájaros se copian fugitivos, volando a la región donde nada se olvida. Tu forma externa, diamante o rubí duro, brillo de un sol que entre mis manos deslumbra, cráter que me convoca con su música íntima, con esa indescifrab...
UNIDAD EN ELLA
Garcilaso de la Vega
Con ansia extrema de mirar qué tiene vuestro pecho escondido allá en su centro, y ver si a lo de fuera lo de dentro en apariencia y ser igual conviene, en él puse la vista: mas detiene de vuestra hermosura el duro encuentro mis ojos, y no pasan tan adentro que miren lo que el alma en sí contiene. Y así se quedan tr...
SONETO XXII
Claribel Alegría
Florecen los almendros en Mallorca y no estás para verlos. De mi balcón anoche los vi fosforecer. Te llamé por tu nombre, conjuré tu fantasma, te perfilé de pétalos caídos y una ráfaga de aire te rasgo.
FLORECEN LOS ALMENDROS
Luis Benítez
Nada de lo que diga Puede desviar la caída de una hoja. Una palabra no Frenará la otra. Es inútil que a éstos Que me escuchan dedique Una verdad: la harán pedazos. De sus pedazos nacerá Lao-Tsé.
Lao-Tsé prepara una sentencia
Francisco Álvarez
Vendrán los besos, y traerán silencio, y nos preguntaremos quiénes somos, dónde nos conocimos, qué buscamos, y tal vez nos respondan nuestros ojos, ignorantes del miedo a la palabra, pues la verdad les grita desde el fondo. Y al mirarnos, habrá una luz recóndita de tibio colorido melan...
BESOS DORMIDOS
Gabriela Mistral
Dame la mano y danzaremos; dame la mano y me amarás. Como una sola flor seremos, como una flor, y nada más... El mismo verso cantaremos, al mismo paso bailarás. Como una espiga ondularemos, como una espiga, y nada más. Te llamas Rosa y yo Esperanza; pero tu nombre olvidarás, porque seremos una danza en la c...
Dame la mano
Gustavo Adolfo Bécquer
Me ha herido recatándose en las sombras, sellando con un beso su traición. Los brazos me echó al cuello y por la espalda partióme a sangre fría el corazón. Y ella prosigue alegre su camino, feliz, risueña, impávida. ¿Y por qué? Porque no brota sangre de la herida. Porque el muerto está en pie.
Rima XLVI
Nicanor Parra
Nervioso, pero sin duelo A toda la concurrencia Por la mala voz suplico Perdón y condescendencia. Con mi cara de ataúd Y mis mariposas viejas Yo también me hago presente En esta solemne fiesta. ¿Hay algo, pregunto yo Más noble que una botella De vino bien conversado Entre dos almas gemelas? El vino tiene un poder ...
COPLAS DEL VINO
Pablo Neruda
20 poemas de amor y una canción desesperada Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas, el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas, hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos y tu boca que tiene la sonrisa del agua. Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras de la negra melena, cuando estiras los...
Poema 19 de 20 poemas de amor y una canción desesperada
María Eugenia Caseiro
I Yo, tú, los árboles perfectamente juiciosos entre el día y la noche las calles blancas largas dóciles desatándonos llenas de ti, llenas de mí quitándonos el polvo. II Dejé de besar de silbar al lunajero de tus pies para que nada interrumpa, me interrumpa tu carrera tantas veces proscrita Equivocadas entre sexta ...
Yo, tú, los árboles...
Jaime Sabines
Después de todo -pero después de todo- sólo se trata de acostarse juntos, se trata de la carne, de los cuerpos desnudos, lámpara de la muerte en el mundo. Gloria degollada, sobreviviente del tiempo sordomudo, mezquina paga de los que mueren juntos. A la miseria del placer, eternidad, condenaste la búsqueda, al injusto...
Después de todo
Alberto Girri
De algún modo soy tu cuerpo, Me designo en él, me quema En la mentira útil como un remo, En la desgracia y la amorosa lucha Abriendo Los huecos de su máscara. Pero no me lo permitas, No me dejes ser sólo tu cuerpo. De algún modo soy tu cuerpo, Cuando la rica, inexplicable sangre, Transcurre en medio de representacion...
LA SOMBRA
Miguel Hernández
Frontera de lo puro, flor y fría. Tu blancor de seis filos, complemento, en el principal mundo, de tu aliento, en un mundo resume un mediodía. Astrólogo el ramaje en demasía, de verde resultó jamás exento. Ártica flor al sur: es necesario tu desliz al buen curso del canario.
AZAHAR
Claudio Rodríguez
Una mirada, un gesto, cambiarán nuestra raza. Cuando actúa mi mano, tan sin entendimiento y sin gobierno, pero con errabunda resonancia, y sondea, buscando calor y compañía en este espacio en donde tantas otras han vibrado, ¿qué quiere decir? Cuántos y cuántos gestos como un sueño mañanero, pasaron. Como esa casera m...
GESTOS
Nicomedes Santa Cruz
¡Ay mama, si tú me vieras... Estoy perdido en Brasil Entre cimbreantes palmeras! Palmeras de talle largo, Palmas mulatas Endulzan mi paso amargo Y alegran mis caminatas. ¡Ay mama, si tú me vieras...! Me muero al verlas venir, Me mata verlas pasar. No sé si debo reír O llorar. ¡Ay mama.....
AY MAMA
Claribel Alegría
A veces pienso en ti en lo que pudo ser en tu ternura presa en las deshoras.
DESHORAS
Antonio Fernández Lera
Esa tierna piel que me ofreces viene a mí como un trozo de viento: te respiro en silencio, voy a ti atraído por tus ojos.
La dama que descubre el seno
Rubén Izaguirre Fiallos
-¿Verdad, papá, verdad que esos niños sólo están muertos en la pantalla del televisor?- -No, mi amor, esas criaturas ya no existen en la realidad; se han ido, ya no están, sus cuerpos pronto serán unos esqueletos- -Ya sé papá, ya sé: apaguemos el tele para que la muerte se detenga o cambiemos de canal para que se vay...
Ecatepec de Morelos, México, D.F., mayo/2002
Luis Cernuda
No decía palabras, acercaba tan sólo un cuerpo interrogante, porque ignoraba que el deseo es una pregunta cuya respuesta no existe, una hoja cuya rama no existe, un mundo cuyo cielo no existe. La angustia se abre paso entre los huesos, remonta por las venas hasta abrirse en la piel, surtidores de sueño hecho...
No decía palabras
Alfredo Lavergne
Me inspiro Las estaciones son el suelo Los puertos el agua y la tierra Los aeropuertos ¡oh! Los aeropuertos Porque cuando voy en el aire Mis sentidos Despegan De un viejo poblado Y de cultos A nuevas Escuelas Filosóficas.
Arrancarse la cola
Luis de Góngora
Oh, bien haya Jaén, que en lienzo prieto De luces mil de sebo salpicado Su túmulo paró, y de pie quebrado En dos antiguas trovas sin conceto. Écija se ha esmerado, yo os prometo, Que en bultos de papel y pan mascado Gastó gran suma, aunque no han acabado Entre catorce abades un soneto. Todo es obras de araña con Ba...
Oh, bien haya Jaén
Marqués de Santillana
[I] Moça tan fermosa non vi en la frontera, como una vaquera de la Finojosa. [II] Faziendo la vía del Calatraveño a Santa María, vençido del sueño, por tierra fragosa perdí la carrera, do vi la vaquera de la Finojosa. [III] En un verde prado de rosas e flores, guardando ganado con otro...
SERRANILLA V
Fa Claes
¿El lado hermoso de la vida? Que tenga su complemento en el otro lado abominable; en nada lo hace más hermoso aunque no lo aniquila. Los dos están incomprehensibles el uno al lado del otro. Es particularmente difícil desde los momentos oscuros ver algo que de cualquier manera podría ser luz. Francamente, no sabría dó...
Consuelo crepuscular
José Asunción Silva
A los colibríes decadentes ¡Rítmica Reina lírica! Con venusinos cantos de sol y rosa, de mirra y laca y polícromos cromos de tonos mil oye los constelados versos mirrinos, escúchame esta historia Rubendariaca, de la Princesa verde y el paje Abril, Rubio y ...
SINFONÍA COLOR DE FRESA CON LECHE
Miguel Florián
El agua deslíe la conciencia, una a una empapa las imágenes, se agitan sus reflejos, tiemblan sólo un instante sobre la herida. Nunca acabará la lluvia. En la memoria llueve, vuelvo a ver los charcos de la infancia, una manta empapada sobre vagas cabezas, y un rostro muy fugaz de mujer. Siempre estuvo lloviendo, los ...
LLUVIA
Roxana Popelka
Quería darle una sorpresa, así que para su cumpleaños le regaló un seat 850, año 73. Mi amiga estaba entusiasmada y como agradecimiento sacó el carnet de conducir y se volvió dócil. Ahora se dejaba follar por las mañanas, justo al amanecer, aunque detestaba esas erecciones matutinas, y los tipos de ese calibre que desp...
Regalo con sorpresa exterior
Consuelo Hernández
Invocando el poder de Lisístrata hago escarnio de los asalariados de la guerra para defender a mi Atenas de Esparta. Convoco a la mujer de delantal la de tacones la doméstica y la reina la obrera y la madre la joven y la anciana… a todas llamo a desertar de las camas de sus amados hasta que todos regresen de la guerra...
Con el poder de Lisístrata
Toni García Arias
A veces era domingo y llovía. A veces oscurecía de repente y las casas encendían sus luces al fondo de la noche. En una de aquellas luces yo te imaginaba; imaginaba tu habitación llena de peluches, tus juegos de cartas con olores, te imaginaba tendida sobre tu cama escribiéndome cartas de amor, dibujando corazones rosa...
Recuerdo
Josefina Plá
XII El amor realizado es un sorbo de muerte que nos pasa los labios, que se filtra en las venas. El alma que nos cambia es más ancha y vacía: más triste y más sedienta, la boca que nos deja. Dentro del corazón, alárgase una sombra cada vez que los labios su antiguo vaso llenan. El amor realizado aguza en nuestros ojos...
El amor realizado
Luciano Castañón
A veces, cuando atardece el cielo en primavera surge como un sobrecogido y mágico clarinazo en todo el barrio rasgando la alegría prisionera. Es que el seno de las barcas llegó pleno, fúlgido de coletazos y boqueadas agónicamente ávidas. (En las calles reinaba aún el vacío de la espera. El vasto vocerío enmudecía y só...
A veces, en primavera
Pablo Neruda
Tristeza, escarabajo de siete patas rotas, huevo de telaraña, rata descalabrada, esqueleto de perra: Aquí no entras. No pasa. Ándate. Vuelve al sur con tu paraguas, vuelve al norte con tus dientes de culebra. Aquí vive un poeta. La tristeza no puede entrar por estas puertas. Por las ventanas entra el aire del mundo, la...
Oda a la tristeza
amistad
A ti que siempre has estado ahí, aún en los peores momentos. Tú que siempre tienes la palabra precisa en el momento preciado. Eres quien comparte la mayoría de mis pensamientos. Por ti he conocido el verdadero sentido de lo que es la amistad y quiero agradecértelo. Es increíble pensar que son tan fuertes, aunque extra...
Mi cyber amigo
en español
Señor, me has dado un hijo y te pido la piedad me le concedas el don de ser un hombre de paz. Que nunca forme barreras para hacer la caridad y sea legal consigo mismo y que viva en hermandad. Y dale a su pensamiento luz para comprender y lo lleves por caminos iluminados de fe. Que nunca pueda la ira hasta sus manos ll...
Plegaria al nacer un hijo
David Escobar Galindo
Yo no soy Pedro, Juan, ni Segismundo. Yo no soy pura sangre, ni mestizo, ni natural del valle o de la estepa. Mi pensamiento es un pequeño mundo. Un mundo de orfandad de pura cepa. Vine de no sé dónde, un día en que unas manos se estrecharon a medias. Y tú —poesía, viento— ni lo haces más atroz, ni lo remedias. ...
YO NO SOY
Rubén Darío
Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo, botón de pensamiento que busca ser la rosa; se anuncia con un beso que en mis labios se posa el abrazo imposible de la Venus de Milo. Adornan verdes palmas el blanco peristilo; los astros me han predicho la visión de la Diosa; y en mi alma reposa la luz como repos...
Yo persigo una forma...
Pablo Neruda
Cerca de cincuenta años caminando contigo, Poesía. Al principio me enredabas los pies y caía de bruces sobre la tierra oscura o enterraba los ojos en la charca para ver las estrellas. Más tarde te ceñiste a mí con los dos brazos de la amante y subiste en mi sangre como una enredadera. Luego te convertiste en copa. Her...
Oda a la poesía
Gutierre de Cetina
Entre armas, guerra, fuego, ira y furores, que al soberbio francés tienen opreso, cuando el aire es más turbio y más espeso, allí me aprieta el fiero ardor de amores. Miro el cielo, los árboles, las flores, y en ellos hallo mi dolor expreso, que en el tiempo más frío y más avieso nacen y reverdecen mis temores. Dig...
Entre armas, guerra, fuego, ira y furores
Corina Bruni
Niebla sin luz…, y luz entre la niebla, emergiendo en forma subrepticia; existencia que brota -como gema- del milagro que engendra una caricia. El seno fecundado pone a prueba la caricia, que en feto se perfila…, y se transmuta en lámpara votiva en el instante en que la hora llega!
Maternidad