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Mario Benedetti
Entre siempre y jamás el rumbo el mundo oscilan y ya que amor y odio nos vuelven categóricos pongamos etiquetas de rutina y tanteo -jamás volveré a verte -unidos para siempre -no morirán jamás -siempre y cuando me admitan -jamás de los jamases -(y hasta la fe dialéctica de) por siempre jamás -etcétera etcétera...
Entre siempre y jamás
Luis Álvarez Piner
ENTRE las muchas cosas en que mi olvido medra no estás tú, laboriosa y oscura ciudad corroída del humo. Escorias y algas te reconstruyen en un remiso amanecer continuo. Mas la memoria permanece informe mientras yo no la toco; que yo quiero el recuerdo en su tiempo y no en el mío. El tiempo mío es verdad y se debe a la...
El olvido recuerdo y viceversa
Luis de Góngora
Ánsares de Menga Al arroyo van: Ellos visten nieve, Él corre cristal. El arroyo espera Las hermosas aves, Que cisnes suaves Son de su ribera; Cuya Venus era Hija de Pascual. Ellos visten nieve, Él corre cristal. Pudiera la pluma Del menos bizarro Conducir el carro De la que fue espuma. En beldad, no en suma, Lucido...
Ánsares de Menga
Lope de Vega
«—Di, Zaida, ¿de qué me avisas? ¿Quieres que muera y que calle? No des crédito a mujeres no fundadas en verdades; que si pregunto en qué entiendes o quién viene a visitarte, son fiestas de mi tormento ver qué visitas te aplacen. Si dices que estás corrida de que Zaide poco sabe, no sé poco, pues que supe conocerte ...
De qué me avisas
Luis de Góngora
Tres veces de Aquilón el soplo airado Del verde honor privó las verdes plantas, Y al animal de Colcos otras tantas Ilustró Febo su vellón dorado, Después que sigo (el pecho traspasado De aguda flecha) con humildes plantas, (¡Oh bella Clori!) tus pisadas sanctas Por las floridas señas que da el prado. A vista voy (t...
A DOÑA CATALINA DE LA CERDA
Miguel de Unamuno
Este buitre voraz de ceño torvo que me devora las entrañas fiero y es mi único constante compañero labra mis penas con su pico corvo. El día en que le toque el postrer sorbo apurar de mi negra sangre, quiero que me dejéis con él solo y señero un momento, sin nadie como estorbo. Pues quiero, triunfo haciendo mi...
A mi buitre
Hilario Barrero
La niebla empaña mi mirada y al pasar por el lago ve dos cisnes felices que escriben en el agua un mensaje secreto con mala ortografía y tinta seca que yo puedo leer y tú no puedes. Tú crees que son dos patos que volando hacia el Sur hacen tiempo en el lago cebándose de pan que les dan los vecinos. Dentro...
Miradas
Toni García Arias
Si Dios me diese la oportunidad de regresar a mi pasado, no guardaría tantas lágrimas ni tantos besos. Salpicaría todas las mañanas con un verso nuevo que llevarme a los labios, me dejaría navegar salvaje donde antes me atenazaba el miedo, no amagaría aquel abrazo que se perdió por siempre en lo más profundo del reproc...
Pasado
Manuel Machado
A Miguel Sawa Se perdió en las vagas selvas de un ensueño, y sólo de espaldas la vi desde lejos... Como una caricia dorada, el cabello, tendido, sus hombros cubría. Y, al verlo, siguióla mi alma y fuese muy lejos, dejándome solo, no sé si dormido o despierto. Se fue hasta el castillo del burgrave fiero, que está en...
ELEUSIS
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Y esta palabra, este papel escrito por las mil manos de una sola mano, no queda en ti, no sirve para sueños, cae a la tierra: allí se continúa. No importa que la luz o la alabanza se derramen y salgan de la copa si fueron un tenaz temblor del vino, si se tiñó tu boca de amaranto. No quiere...
Cien sonetos de amor
José Asunción Silva
En la tarde, en las horas del divino crepúsculo sereno, se pueblan de tinieblas los espacios y las almas de sueños. Sobre un fondo de tonos nacarados la silueta del templo las altas tapias del jardín antiguo y los árboles negros, cuyas ramas semejan un encaje movidas por ...
CREPÚSCULO
Lope de Vega
Canta Amarilis, y su voz levanta mi alma desde el orbe de la luna a las inteligencias, que ninguna la suya imita con dulzura tanta. De su número luego me trasplanta a la unidad, que por sí misma es una, y cual si fuera de su coro alguna, alaba su grandeza cuando canta. Apártame del mundo tal distancia, que el pensa...
Canta Amarilis
Fernando de Herrera
por este campo estéril y ascondido; todo calla y no cesa mi gemido y lloro la desdicha de mi estado. Crece el camino y crece mi cuidado, que nunca mi dolor pone en olvido; el curso al fin acaba, aunque estendido, pero no acaba el daño dilatado. ¿Qué vale contra un mal siempre presente apartarse y huir, si en la memo...
Voy siguiendo la fuerza de mi hado
Toni García Arias
Esas marcas de salitre que dejan las olas sobre la arena son como nosotros; restos de espuma que el mar, impreciso, no supo pronunciar en futuro. Y el sol las desvanece.
Matriz de las olas
Pablo Neruda
De consumida sal y garganta en peligro están hechas las rosas del océano solo, el agua rota sin embargo, y pájaros temibles, y no hay sino la noche acompañada del día, y el día acompañado de un refugio, de una pezuña, del silencio. En el silencio crece el viento con su hoja única y su flor golpeada, y la arena que tie...
El sur del océano
Luis de Góngora
Señora doña puente segoviana, Cuyos ojos están llorando arena, Si es por el río, muy enhorabuena, Aunque estáis para viuda muy galana. De estangurria murió. No hay castellana Lavandera que no llore de pena, Y fulano sotillo se condena De olmos negros a loba luterana. Bien es verdad que dicen los doctores Que no es ...
Señora doña puente segoviana
Luis Alberto de Cuenca
Te he encontrado en la calle y, luego, hemos cenado juntos. Te lo he dicho otra vez: mi vida quiere ser lo que llamaba Bowra "the pursuit of honour through risk". Y tu sonrisa se transforma en una mueca obscena, y sigues sin saber qué es el pudor. Antes de medianoche estabas muerta ya, amor mío.
UN AMOR IMPOSIBLE
Rubén Izaguirre Fiallos
Hace unos años no pude ser comunista, porque estaba ocupado tratando de ser un niño.
XVIII
María Eugenia Caseiro
Ya habías alcanzado al ratón de tus axiomas ahora detenido en el reloj Ah!, mi amigo que tu no creas quererme a la hora del baño que te asuste que en tu calidad desaparezcas compañero… y apaciblemente debajo de un arco quede la blancura del gato que fuiste reclinado en la sombra tenue y combada de tus miedos -nueva p...
El gato bajo el arco
Pablo Neruda
De lo sonoro salen números, números moribundos y cifras con estiércol, rayos humedecidos y relámpagos sucios. De lo sonoro, creciendo, cuando la noche sale sola, como reciente viuda, como paloma o amapola o beso, y sus maravillosas estrellas se dilatan. En lo sonoro la luz se verifica: las vocales se inundan, el llant...
Un día sobresale
Nicomedes Santa Cruz
Al maestro Nicolás Guillén Una voz ancestral, un tambor africano y un verso elemental peruano. El negro en el Perú actualmente no sufre, ya no hay esclavitud ni azufre. Le dieron tibio baño en tina de jabón porque en su ama dio el germen que no tuvo el patrón. Del seno de mi abuela a mi madre brindó, el hijo del ...
JOHANESBURGO
Josefina Plá
...Un cerrarse de puertas, a derecha e izquierda; un cerrarse de puertas silenciosas, siempre a destiempo, siempre un poco antes o un momento demasiado tarde; hasta que solo queda abierta una, la única puntual, la única oscura, la única sin paisaje y sin mirada.
Las puertas
Alfredo Lavergne
Del cerro de bella vista a un puerto del Pacífico Del puerto a la fría capital De la capital a la eterna primavera De la primavera a nuestras viejas bananeras De las bananeras a las tempestades de nieve De la nieve al territorio del hielo Y en hielo En su frontera Vivir Quebec Nuevo Como América Que nace Con su...
Revelación
Dámaso Alonso
A Leopoldo Panero ¿Adónde va esa mujer, arrastrándose por la acera, ahora que ya es casi de noche, con la alcuza en la mano? Acercaos: no nos ve. Yo no sé qué es más gris, si el acero frío de sus ojos, si el gris desvaído de ese chal con el que se envuelve el cuello y la cabeza, o si el paisaje desolado de su alma....
MUJER CON ALCUZA
Leopoldo María Panero
Yo he sabido ver el misterio del verso que es el misterio de lo que a sí mismo nombra el anzuelo hecho de la nada prometido al pez del tiempo cuya boca sin dientes muestra el origen del poema en la nada que flota antes de la palabra y que es distinta a la nada que el poema canta y también a esa nada en que expira el...
LA CUÁDRUPLE FORMA DE LA NADA
Federico García Lorca
Por el arco de Elvira quiero verte pasar Para saber tu nombre y ponerme a llorar. ¿Qué luna gris de las nueve te desangró la mejilla? ¿Quién recoge tu semilla de llamarada en la nieve? ¿Qué alfiler de cactus breve asesina tu cristal? Por el arco de Elvira voy a verte pasar para beber tus ojos y ponerme a ...
Gacela del mercado matutino
Alfredo Lavergne
Retorno a mi país y llego a otro. Soy el condenado a buscar... Esa tierra que especifica mi alma Esa raíz que no cambia de personalidad Ese azote de los ojos al cerebro Ese tiempo testimonial Esa gente que existe en mí Y mi desesperación Pasa por calles que tienen su sirena y sirenas.
Melancolía
Alfredo Lavergne
Por fin creo en algo Gritó el mortal Y se formó un movimiento en su cabeza. Con él Todos los inventos del exilio bajaban del cielo Los técnicos Los estilos Las reglas generales La artesanía El arte Las características propias El certificado auténtico y la memoria tergiversadora. Gritaba como hombre imaginado qu...
El avión
Octavio Paz
Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. Al primer muerto nunca lo olvidamos, aunque muera de rayo, tan aprisa que no alcance la cama ni los óleos. Oigo el bastón que duda en un peldaño, el cuerpo que se afianza en un suspiro, la puerta que se abre, el muerto que entra. De una puerta a morir hay poco espacio y a...
Elegía interrumpida
Ana Istarú
Esta noche de desposada soy mi balcón. Ventana soy sin otro atuendo que el del amor. Y cuando el día golpee en el vidrio de mi ventana he de vestirme con mi sábana de desposada. Que balcón soy. Para mostrar el paño blanco tan blanco por la ventana, tras esta noche de desposada. Sin una sola nervadura de la amargura, ...
ESTA NOCHE DE DESPOSADA
Luis Antonio Chávez
Nos hundimos en un paraíso de oropéndolas caminamos a guisa de buen cubero en los arrecifes desnudamos a una mariposa desde entonces confabulamos en el néctar de las flores...
Memorial
Byron Espinoza
Muerdes la última fruta de mi espalda su jugo me recorre como piel de transparencia. Floto entonces por tus paraísos y enredaderas entre el musgo y los eclipses. Muerdes los agujeros de mi locura hasta el éxtasis de su cansancio. Pueblo de carreteras y algodones cada paso de tu v...
Muerdes la última fruta de mi espalda...
José Ángel Buesa
Recuerdo un pueblo triste y una noche de frío y las iluminadas ventanillas de un tren. Y aquel tren que partía se llevaba algo mío, ya no recuerdo cuándo, ya no recuerdo quién. Pero sí que fue un viaje para toda la vida y que el último gesto, fue un gesto de desdén, porque dejó olvidado su amor sin despedida igual q...
CANCIÓN DEL VIAJE
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Si alguna vez tu pecho se detiene, si algo deja de andar ardiendo por tus venas, si tu voz en tu boca se va sin ser palabra, si tus manos se olvidan de volar y se duermen, Matilde, amor, deja tus labios entreabiertos porque ese último beso debe durar conmigo, debe quedar inmóvil para siempre...
Cien sonetos de amor
José María Gabriel y Galán
I Yo aprendí en el hogar en qué se funda la dicha más perfecta, y para hacerla mía quise yo ser como mi padre era y busqué una mujer como mi madre entre las hijas de mi hidalga tierra. Y fui como mi padre, y fue mi esposa viviente imagen de la madre muerta. ¡Un milagro de Dios, que ver me hizo otra mujer c...
EL AMA
Luis de Góngora
Entre las hojas cinco generosa, Si verde pompa no de un campo de oro, Prendas sin pluma a ruiseñor canoro Degolló muda sierpe venenosa; Al culto padre no con voz piadosa, Mas con gemido alterno y dulce lloro, Armonïosas lágrimas al coro De las aves oyó la selva umbrosa. Lloró el Tajo cristal, a cuya espuma Dio poca...
EN LA MUERTE DE TRES HIJAS DEL DUQUE DE FERIA
Luis de Góngora
Verso ajeno: Virgen pura, si el Sol, Luna y estrellas. GLOSA Si ociosa no, asistió Naturaleza Incapaz a la tuya, oh gran Señora, Concepción limpia, donde ciega ignora Lo que muda admiró de tu pureza. Díganlo, oh Virgen, la mayor belleza Del día, cuya luz tu manto dora, La que calzas nocturna ...
A LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN DE NUESTRA SEÑORA
Gustavo Adolfo Bécquer
Los suspiros son aire y van al aire. Las lágrimas son agua y van al mar. Dime, mujer, cuando el amor se olvida, ¿sabes tú adónde va?
Rima XXXVIII
José Asunción Silva
Cuando ya de la vida el alma tenga, con el cuerpo, rota, y duerma en el sepulcro esa noche, más larga que las otras, mis ojos, que en recuerdo del infinito eterno de las cosas, guardaron sólo, como de un ensueño, la tibia luz de tus miradas hondas, al ir descomponiéndose entre la oscura fosa, verán, en lo ignorado ...
ESTRELLAS FIJAS
Alejandra Pizarnik
ya comprendo la verdad estalla en mis deseos y en mis desdichas en mis desencuentros en mis desequilibrios en mis delirios ya comprendo la verdad ahora a buscar la vida
SOLAMENTE
Vicente Huidobro
Que el verso sea como una llave que abra mil puertas. Una hoja cae; algo pasa volando; cuanto miren los ojos creado sea, y el alma del oyente quede temblando. Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra; el adjetivo, cuando no da vida, mata. Estamos en el ciclo de los nervios. El músculo cuelga, como recuerdo, en los ...
ARTE POÉTICA
Ramón López Velarde
De tu pueblo a tu hacienda te llevabas la cabellera en libertad y el pecho guardado por cien místicas aldabas. Metías en el coche los canarios, la máquina de Singer, la maceta, la canasta del pan... Y en el otoño te ibas rezando leguas de rosarios. René, el gigante perro del pastor, en un galope como si nadara, te ...
VACACIONES
amistad
La amistad es uno de los regalos de la vida, y en ti encuentro una de las buenas. Nos une el nexo que hemos compartido durante los años desde que nos conocimos. Cada año transcurrido, nos ha acercado más. Nos hemos querido en momentos de enfermedad, de desconsuelo, y de tantas cosas más. Juntos celebramos nuestra juve...
Tu amistad
Federico García Lorca
El diamante de una estrella Ha rayado el hondo cielo, Pájaro de luz que quiere Escapar del universo Y huye del enorme nido Donde estaba prisionero Sin saber que lleva atada Una cadena en el cuello. Cazadores extrahumanos Están cazando luceros, Cisnes de plata maciza En el agua del silencio. Los chopos niño...
El diamante
José de Espronceda
Mío es el mundo: como el aire libre, otros trabajan porque coma yo; todos se ablandan si doliente pido una limosna por amor de Dios. El palacio, la cabaña son mi asilo, si del ábrego el furor troncha el roble en la montaña, o que inunda la campaña El torrente asolador. Y a la hoguera me hacen lado...
EL MENDIGO
Juan Ruiz, Arcipreste de Hita
Quiero seguir a ti, flor de las flores, siempre decir cantar de tus loores; non me partir de te servir, mejor de las mejores. Grand fianza he yo en ti, Señora, la mi esperanza en ti es toda hora; de tribulación sin tardanza, venme librar agora. Virgen muy santa, yo paso atribulado, pena t...
CANTICA DE LOORES DE SANTA MARÍA
Basilio Sánchez
Todo lo que ahora abarca la mirada, la memoria, los momentos perdidos, todo aquello que ignoré de la vida, que apenas reconozco, bajo su lentitud, en este hueco que conforman mis manos. Ese rumor que intuyo cuando escribo esta página, este presentimiento, esta insistencia que después me conduce, más allá de mí mismo, ...
El lugar de los hechos
Miguel de Unamuno
Luciérnaga celeste, humilde estrella de navegante guía: la Boquilla de la Bocina que a hurtadillas brilla, violeta de luz, pobre centella del hogar del espacio; ínfima huella del paso del Señor; gran maravilla que broche del vencejo en la gavilla de mies de soles, sólo ella los sella. Era al girar del universo quicio ...
Luciérnaga celeste
Mario Benedetti
Mi amigo que es un poeta convocó a los poetas. Hay que escribir un poema sobre la bomba atómica es un horror, nos dijo, un horror horroroso, es el fin es la nada, es la muerte. Nos dijo, no es que te mueras sólo en tu cama, rodeado del llanto y la familia, del techo y las paredes. No es que llegue una bala perdida o...
Poema frustrado
Pablo Neruda
Cuál es cuál, cuál es el cómo? Quién sabe cómo conducirse? Qué naturales son los peces! Nunca parecen inoportunos. Están en el mar invitados y se visten correctamente sin una escama de menos, condecorados por el agua. Yo todos los días pongo no sólo los pies en el plato, sino los codos, los riñones, la lira, el alma,...
Sobre mi mala educación
Víctor Botas
Las olas que vinieron a morir a mis pies cada verano, desde mil novecientos cuarenta y seis. El cigarrillo roto del cenicero azul. Mi mano con la pluma que no entiendo. La rosa inalcanzable de Jorge Luis Borges. La amistad de unos pocos. El clavel amarillo que ignoré esta mañana en una tienda de flores. La ...
El perplejo
José Ángel Buesa
Por un agua de hastío voy moviendo estos remos, que pasan tanto al irme y tan poco al volver; pero quizá un día no nos separaremos, mujer mía y ajena, como el amanecer. No importa que me quede ni importa que me vaya, mientras pasan las nubes sin dejar de pasar, porque tu corazón es igual que una playa, que, pudiendo...
SEGUNDO POEMA DE LA ESPERA
José Luis Piquero
Tu torpe Ich komme aus salva la tarde de un día atroz. Pronuncias encantadoramente mal todas las palabras. Te has dejado el libro en casa y yo te lo agradezco sin decir nada. Llueve tras el cristal oscuro que duplica nuestras cabezas juntas. Soy feliz y durante un instante son felices la vida, los idiomas y las clases ...
Der, die, das
Víctor Jiménez
Tal vez la dicha sea, entre otras cosas cotidiana y hermosamente simples, venir, como esta tarde, a recogerte, a la salida del colegio, ¿sabes?, y bajo el sol dorándose en tu pelo, llevarte de la mano y sorprenderme, como si del olvido regresara, de ver que ya me llegas justo al pecho y de lo mucho que a ella te parece...
La dicha
Antonio Machado
Si era toda en tu verso la armonía del mundo, ¿dónde fuiste, Darío, la armonía a buscar? Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares, corazón asombrado de la música astral, ¿te ha llevado Dionysos de su mano al infierno y con las nuevas rosas triunfantes volverás? ¿Te han herido buscando la soñada Florida, la ...
A la muerte de Rubén Darío
Felipe Benítez Reyes
La luna era ese párpado cerrado que flotaba en el circo de la nada —y el niño retenía la mirada su hipnótico vagar de astro cegado. La noche es un jardín narcotizado con esencias de alquimia y sombra helada —y tu infancia una estrella disecada en el taller de niebla del pasado. La luna vive ahora en los relojes que...
EL SONETO NOCTURNO
Claribel Alegría
Quiero ser todo en el amor el amante la amada el vértigo la brisa el agua que refleja y esa nube blanca vaporosa indecisa que nos cubre un instante.
QUIERO SER TODO EN EL AMOR
Gustavo Adolfo Bécquer
Cuando me lo contaron sentí el frío de una hoja de acero en las entrañas; me apoyé contra el muro, y un instante la conciencia perdí de dónde estaba. Cayó sobre mi espíritu la noche, en ira y en piedad se anegó el alma. ¡Y entonces comprendí por qué se llora, y entonces comprendí por qué se mata! Pasó la nube ...
Rima XLII
Ana Istarú
Sobre tu frente los lirios mal heridos. Si de un racimo terso como agosto, al leño duro vas y vienes ¿qué me queda? Acuno tu vehemencia, la sosiego, un pecho y otro doy a tu embestida. Cristales me acoracen. ¿Qué me queda? La luna por almohada ha de lavarte la pena calcinada de la nuca. La hilacha fiera de la angusti...
SOBRE TU FRENTE
Santiago Montobbio
Igual que las fotografías, los abrazos o recuerdos, el sexo es poco más que un miedo, uno más entre los tantísimos trucos que trabajosamente acunamos, para seguir viviendo. Un cansancio necesario, una sabida pero inconfesada treta que nos permita sentarnos en un bar hasta que sin quemar se consuman las colillas de la l...
Cinco o parecidas tretas
Juan de Mena
V La gran Babilonia, que uvo cercado la madre de Nino de tierra cozida, si ya por el suelo nos es destruida, ¡Quánto más presto lo mal fabricado! E si los muros que Febo a travado argólica fuerça pudo subverter, ¿qué fábrica pueden mis manos fazer que no faga curso segund lo passado?
PONE EN EXEMPLO
Gustavo Adolfo Bécquer
Besa el aura que gime blandamente las leves ondas que jugando riza; el sol besa a la nube en occidente y de púrpura y oro la matiza; la llama en derredor del tronco ardiente por besar a otra llama se desliza; y hasta el sauce, inclinándose a su peso, al río que le besa, vuelve un beso.
Rima IX
Nicolás Guillén
Van a fusilar a un hombre que tiene los brazos atados. Hay cuatro soldados para disparar. Son cuatro soldados callados, que están amarrados, lo mismo que el hombre amarrado que van a matar. —¿Puedes escapar? —¡No puedo correr! —¡Ya van a tirar! —¡Qué vamos a hacer! —Quizá los rifles no estén cargados... —¡Seis ...
FUSILAMIENTO
Félix María de Samaniego
Apacentando un Joven su ganado, gritó desde la cima de un collado: «¡Favor!, que viene el lobo, labradores». Éstos, abandonando sus labores, acuden prontamente, y hallan que es una chanza solamente. Vuelve a clamar, y temen la desgracia; segunda vez los burla. ¡Linda gracia! Pero ¿qué sucedió la vez tercera? Que vino...
EL ZAGAL Y LAS OVEJAS
Francisco de Medrano
A S. PEDRO, EN UNA BORRASCA, VINIENDO DE ROMA Pescador soberano, en cuyas redes los monarcas mayores han estado dichosamente presos, y cambiado en gloria sus prisiones y en mercedes; tú que abrir y cerrar el çielo puedes, con poderosa llave, a tu ganado, y alcaçar en la tierra has alcançado con colunas de pór...
SONETO III
Blanca Andreu
Amor mío, mira mi boca de vitriolo y mi garganta de cicuta jónica, mira la perdiz de ala rota que carece de casa y muere por los desiertos de tomillo de Rimbaud, mira los árboles como nervios crispados del día llorando agua de guadaña. Esto es lo que yo veo en la hora lisa de abril, también en la capilla del espejo ...
AMOR MÍO
Teresa Domingo Català
Las cariátides andan sobre piedras como cisnes que anhelan otros cisnes en los puertos surgidos de la luna. Las cariátides y Pigmalión conversan ateridos y distantes sobre el cruel simulacro de la vida. Mientras, transcurre la hora oscura con el temblor añadido del invierno, con la carne manchada por las flores. Las...
Cariátides
Josefina Plá
Ay, cómo abrirte este dolor de llaves, en soledad de pulso amurallado. Lo que ya se llevaron, cómo darte, sueño, renunciación, ausencia, olvido. Cómo franquear a tu claror las puertas tras las cuales murió crucificado cada latido virgen de tu nombre, desposado no obstante de tu imagen. Cómo agotar la senda de la ause...
Cómo
Jorge Debravo
El hombre no ha nacido para tener las manos amarradas al poste de los rezos. Dios no quiere rodillas humilladas en los templos, sino piernas de fuego galopando, manos acariciando las entrañas del hierro, mentes pariendo brasas, labios haciendo besos. Digo que yo trabajo, vivo, pienso, y que esto que yo hago es un b...
DIGO
Julia de Burgos
No es él el que me lleva? Es mi vida que en su vida palpita. Es la llamada tibia de mi alma que se ha ido a cantar entre sus rimas. Es la inquietud de viaje de mi espíritu que ha encontrado en su rumbo eterna vía. El y yo somos uno. Uno mismo y por siempre entre las cimas; manantial abrazando lluvia y tierra; fundido...
Canción de la verdad sencilla
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Diego Rivera con la paciencia del oso buscaba la esmeralda del bosque en la pintura o el bermellón, la flor súbita de la sangre recogía la luz del mundo en tu retrato. Pintaba el imperioso traje de tu nariz, la centella de tus pupilas desbocadas, tus uñas que alimentan la envidia de la luna,...
Cien sonetos de amor
Claribel Alegría
Otro círculo amor que hemos cumplido ¿será este el último en cerrarse?
CÍRCULOS
Javier Alvarado
En este enterradero todos tenemos epitafio Una oscura canción que nos persigue desde el pasado hasta el presente Como una guirnalda de pobres vegetales, Estos muertos que me habitan a veces, que tanto cargo Que corrijo en sus posturas, en sus gestos, en sus hábitos, Que corren detrás de mí como el niño tras el llanto a...
Enterradero de El Ciprián
Luis Benítez
ah los terrores que nos visitan de noche que no se ocultan del día los que no inspira ninguna cosa grande ningún desconocido continente pisado recién el borde ni tampoco un leal enemigo francamente buscado en una tapia ni el asombroso eclipse que deja el mediodía en sombra ni un terrible Señor de ...
Los miedos
Luis Alberto de Cuenca
Un pastel en los labios, un olvido con nata en la memoria de la frente. De chocolate y oro la pendiente del seno, las ardillas del vestido. La bizarra silueta de un bandido en los ojos. La imagen balbuciente del aquel primer amor, su negligente porte de adolescente forajido. Fresas y soledad en las mejillas, celofá...
ALICIA LIDDELL ABANDONA EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
Fray Luis de León
Alma región luciente, prado de bienandanza, que ni al hielo ni con el rayo ardiente fallece; fértil suelo, producidor eterno de consuelo: de púrpura y de nieve florida, la cabeza coronado, y dulces pastos mueve, sin honda ni cayado, el Buen Pastor en ti su hato amado. Él va, y en pos dichosas le siguen sus ovejas, ...
ODA XIII - DE LA VIDA DEL CIELO
Luis Álvarez Piner
HORIZONTE cuadrado para el signo que, sin quebrar la transparencia, escribe el nombre de la noche. Lo incapaz de ser canto allí se vara, signo muerto. El dedo señala a oscuras la misión precisa del ser que somos y de la hora que es. Nunca el cristal, sabiéndose frontera, sufrió tan gran dolor de ser cristal. ¿A qué p...
Nocturno de la ventana
Mario Benedetti
Me das tu cuerpo patria y yo te doy mi río tú noches de tu aroma / yo mis viejos acechos tú sangre de tus labios / yo manos de alfarero tú el césped de tu vértice / yo mi pobre ciprés me das tu corazón ese verdugo y yo te doy mi calma esa mentira tú el vuelo de tus ojos / yo mi raíz al sol tú la piel de tu tacto / yo ...
Trueque
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor A ti te hiere aquel que quiso hacerme daño, y el golpe del veneno contra mí dirigido como por una red pasa entre mis trabajos y en ti deja una mancha de óxido y desvelo. No quiero ver, amor, en la luna florida de tu frente cruzar el odio que me acecha. No quiero que en tu sueño deje el renco...
Cien sonetos de amor
Aurelio González Ovies
Enero. Sus últimas estancias. El sol está más alto. Alguna lagartija asoma entre los setos. Brotan ya los narcisos con la misma pasión que un día sentí sobre mi cuerpo. Respiro hondo. Rejuvenezco un poco y siento -qué contradicción dulce- que envejezco.
Deshielo
Jorge Luis Borges
Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos. Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta. Me engañan y yo debo ser la mentira. Me incendian y yo debo ser el infierno. Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo. Mi alimento es todas las cosas. El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo. Debo just...
El cómplice
amistad
Cuando estés perdido bajo un cielo triste y gris y nada, nada te haga felíz, pon tu pensamiento en mí y nómbrame sin más, recuerda que siempre tendrás mi amistad. Háblame, búscame y al lugar que quieras iré, a tu lado, allí estaré. Todo lo que tienes que hacer es sentir que no te olvidé, soy tu amiga, sí, tu amiga fie...
Tu amiga fiel
Marilina Rébora
Colegio del Estado. Primer Grado Inferior. Niñitas y varones con delantales blancos. Las niñas con su moño, en mariposa o flor. Los niños, ya se sabe, desbordando los bancos. La Señorita Elisa, al frente de la clase, con su dulce mirada, redondas las mejillas: —El que se porte mal, solía decir, que pase. Y era la pe...
PRIMER GRADO
San Juan de la Cruz
I En una noche oscura con ansias en amores inflamada ¡oh dichosa ventura! salí sin ser notada estando ya mi casa sosegada, a oscuras y segura por la secreta escala disfrazada, ¡oh dichosa ventura! a oscuras y en celada estando ya mi casa sosegada. En la noche dichosa en secreto que nadie me veía ni yo miraba cosa ...
CANCIONES DEL ALMA
Luis de Góngora
En el cristal de tu divina mano De Amor bebí el dulcísimo veneno, Néctar ardiente que me abrasa el seno, Y templar con la ausencia pensé en vano. Tal, Claudia bella, del rapaz tirano Es arpón de oro tu mirar sereno, Que cuanto más ausente dél, más peno, De sus golpes el pecho menos sano. Tus cadenas al pie, lloro a...
En el cristal de tu divina mano
Antonio Machado
Galerías del alma... ¡El alma niña! Su clara luz risueña; y la pequeña historia, y la alegría de la vida nueva... ¡Ah, volver a nacer, y andar camino, ya recobrada la perdida senda! Y volver a sentir en nuestra mano aquel latido de la mano buena de nuestra madre... Y caminar en sueños por amor de la mano que ...
Renacimiento
Víctor Botas
El 2 de septiembre del año 31 antes de Cristo Octavio (aún no era Augusto —lo sería en enero del 27) borra del mar de Actium, bajo un sol impasible, el gran sueño imperial de Cleopatra. En Mühlberg, Carlos V, el 25 de abril de 1547, desde el le...
Anales
Oliverio Girondo
Menos rodante dado deliquio sumo psíquico que mana del gozondo sed viva encelo ebrio chupón chupalma ogro de mil fauces que dragan pero ese sí más llaga por no decir llagón de rojo vivo cráter y lava en ascua viva pocón sopoco íntegro menos en merma a pique sin hábitos de corcho hacia el estar no estando
MENOS
Vicente Aleixandre
Pero otro día toco tu mano. Mano tibia. Tu delicada mano silente. A veces cierro mis ojos y toco leve tu mano, leve toque que comprueba su forma, que tienta su estructura, sintiendo bajo la piel alada el duro hueso insobornable, el triste hueso adonde no llega nunca el amor. Oh carne dulce, que sí se empapa del amor ...
MANO ENTREGADA
Luis Benítez
Boca de pájaro en tus ojos de hierro hoy se oxida el dolor. En la mañana que tiembla y en el sol que la entibia en el final de la noche con garras de muerto en todos los lugares comunes a saber: luna lluvia estrellas está tu origen y el origen de tu nombre. Eres el cuchillo que corta el pan de los pobres y la mano que...
Todo lo que diré de ti
Alfredo Lavergne
¿Quién o quiénes Desde el continente observan este barco?. ¿Con quién o con qué hombres Estoy disputándome El horizonte?.
Mar de fondo
Manuel Altolaguirre
A Octavio Paz Alzan la voz cruel quienes no vieron el paisaje, los que empujaron por el declive pedregoso la carne ajena, quienes debieron ser almas de todos y se arrancaban de ellos mismos cuerpos parásitos para despeñarlos. Mil muertos de sus vidas brotaban, mil muertos solitarios que miraban desde el suelo, dura...
LA VOZ CRUEL
Mario Benedetti
Llegaste temprano al buen humor al amor cantado al amor decantado llegaste temprano al ron fraterno a las revoluciones cada vez que te arrancaban del mundo no había calabozo que te viniera bien asomabas el alma por entre los barrotes y no bien los barrotes s...
A Roque
Josefina Plá
De las más hondas raíces se me alargan tus manos, y ascienden por mis venas como cegadas lunas a desangrar mis sienes hacia el blancor postrero y tejer en mis ojos su ramazón desnuda. En mi carne de estío, como en hamaca lenta, ellas la adolescente de tu placer columpian. -Tus manos, que no son. Mis años, que ya han s...
Tus manos
Pablo Neruda
TODO el día una línea y otra línea, un escuadrón de plumas, un navío palpitaba en el aire, atravesaba el pequeño infinito de la ventana desde donde busco, interrogo, trabajo, acecho, aguardo. La torre de la arena y el espacio marino se unen allí, resuelven el canto, el movimiento. Encima se abre el cielo. Entonces a...
Migración
Basilio Fernández
La lengua es un sistema de signos que procede como el juego de ajedrez Saussure La dejadez, la intemporalidad subsiste como el humo, inaugura conjuras de silencio de fe sin ficciones como vanas sombras de juventud. Hay claves indecibles de secuencias, textos de libros gnósticos, ocres perdidos en la creación incesante...
Blessing
Ángel González
Cuando tengas dinero regálame un anillo, cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca, cuando no sepas qué hacer vente conmigo —pero luego no digas que no sabes lo que haces. Haces haces de leña en las mañanas y se te vuelven flores en los brazos. Yo te sostengo asida por los pétalos, como te muevas te arrancar...
BREVES ACOTACIONES PARA UNA BIOGRAFÍA
Teresa Domingo Català
El día es el eclipse de la noche. Como un sarcófago que se abre para recoger a un muerto, respira la mañana antropomorfa. Como un luto, reviven las ventiscas insoladas, sollozan los escombros, se atreven a llorar los papagayos. En la tierra baldía se desnuda el pavor, la terrible calavera disfrazada de sol, un azar ...
Los caimanes
Antonio Fernández Lera
Como el pez al agua, como el agua a la tierra, como la tierra al sol, como el sol al árbol, como el árbol a la lluvia: forma creada con las manos, fuegos y alas en los ojos: fulgor de forma que se cruza con otro haz de luz en el cerebro: creando saltos de la sangre en las venas y reposos de arterias en los huesos.
Ecos del jardín 1
Fa Claes
Diga pamplinas sobre la lengua exterior e interior, me voy al huerto, voy a cavar, Añés prefiere puerro este invierno, preparo un bancal para plantarlo, acaso mañana ya. Adiós, Merleau-Ponty, Lacan, Wittgenstein y compañía, hombres letrados todos juntos, que sólo filosofan porque la criada lava sus calzoncillos, planc...
Filosófico