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León Felipe
Bacía, Yelmo, Halo. Este es el orden, Sancho. De aquí no se va nadie. Mientras esta cabeza rota del Niño de Vallecas exista, de aquí no se va nadie. Nadie. Ni el místico ni el suicida. Antes hay que deshacer este entuerto, antes hay que resolver este enigma. Y hay que resolverlo entre todos, y hay que resolverlo...
PIE PARA EL NIÑO DE VALLECAS
Pablo Neruda
Como cenizas, como mares poblándose, en la sumergida lentitud, en lo informe, o como se oyen desde el alto de los caminos cruzar las campanadas en cruz, teniendo ese sonido ya parte del metal, confuso,pesando, haciéndose polvo en el mismo molino de las formas demasiado lejos, o recordadas o no vistas, y el perfume de l...
Galope muerto
Lope de Vega
«—Mira, Zaide, que te digo que no pases por mi calle, no hables con mis mujeres, ni con mis cautivos trates, no preguntes en qué entiendo ni quien viene a visitarme, qué fiestas me dan contento ni qué colores me aplacen; basta que son por tu causa las que en el rostro me salen, corrida de haber mirado moro que tan ...
Mira, Zaide, que te digo
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor La luz que de tus pies sube a tu cabellera, la turgencia que envuelve tu forma delicada, no es de nácar marino, nunca de plata fría: eres de pan, de pan amado por el fuego. La harina levantó su granero contigo y creció incrementada por la edad venturosa, cuando los cereales duplicaron tu pec...
Cien sonetos de amor
Pelayo Fueyo
Desconocidos entre desconocidos, Un extraño me espía en los espejos. J. L. García Martín I Todas las sensaciones de este cuerpo por un tiempo y espacio, y el modo de encauzar tantas visiones sin perder estos ojos, me convierten en símbolo de mí —de mi esencia mostrada— en carne temblorosa de u...
Yo mismo en el espejo
Ramón López Velarde
A José D. Frías Sonámbula y picante, mi voz es la gemela de la canela. Canela ultramontana e islamita, por ella mi experiencia sigue de señorita. Criado con ella, mi alma tomó la forma de su botella. Si digo carne o espíritu, paréceme que el diablo se ríe del vocablo; mas nunca vaciló mi fe si dije «yo». Yo, varón i...
TODO
Antonio Machado
Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo algunas hojas verdes le han salido. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. No será, cual los álamos cantores ...
A un olmo seco
Jordi Doce
(McLean Hospital, 1953) Puedo sentir el mar, o un fondo de campanas. El ruido de gaviotas me reconforta, alivia mis ataques. De vez en cuando una enfermera ajusta la almohada o despliega las sábanas hasta que siento un peso en mi barbilla y no hay frío. Los gritos que escucho en la distancia son eco y droga. Me visi...
Sylvia Plath
Jorge Luis Borges
(Atribuido a Borges. Autor: Gustavo Alejandro Castiñeiras. Nombre original: Poema de un Recuerdo) Dime por favor donde no estás en qué lugar puedo no ser tu ausencia dónde puedo vivir sin recordarte, y dónde recordar, sin que me duela. Dime por favor en que vacío, no está tu sombra llenando los centros; dónde mi...
Dime
Carmen Conde Abellán
A Vicente Aleixandre Yo misma reclamando a los arcángeles, ¿qué soy más que una voz descompasada? La tierra suma tierras sin raíces, oscuros vendavales de tormentas... Los cuerpos van sin alma, son tan sólo los pozos del instinto desatado. ¡Qué triste mi yantar de pan sombrío, mi oscuro acontecer por el trascielo! N...
CANTO FUNERAL POR MI ÉPOCA
Ramón López Velarde
¿Imaginas acaso la amargura que hay en no convivir los episodios de tu vida pura? Me está vedado conseguir que el viento y la llovizna sean comedidos con tu pelo castaño. Me está vedado oír en los latidos de tu paciente corazón (sagrario de dolor y clemencia), la fórmula escondida de mi propia existencia. Me está ...
ME ESTÁS VEDADA TÚ
Fray Luis de León
No siempre es poderosa, Carrero, la maldad, ni siempre atina la envidia ponzoñosa, y la fuerza sin ley que más se empina al fin la frente inclina; que quien se opone al cielo, cuando más alto sube, viene al suelo. Testigo es manifiesto el parto de la Tierra mal osado, que, cuando tuvo puesto un monte encima de otro,...
ODA XV - A DON PEDRO PORTOCARRERO
Alfredo Lavergne
Los que huyen Los emigrantes Los expatriados Los refugiados Los desterrados Los transmigrados Y sus inventos Hacen su aparición en el Viejo Mundo En el Nuevo Mundo En el Nuevo Orden Mundial Y en el año 90.000 después de J.C. Un habitante subdesarrollado De esa naturaleza Analítica o cientifista Insistirá en...
Antropología cultural
Teresa Domingo Català
Hermanadas la furia y la blasfemia en el sino mortal del sacrificio, se derrite el incienso de los tallos con un rito de ancestros y pulgares. El umbral del dolor, que galvaniza el recuerdo de un Dios inmóvil, roto por las balas, la noche, la memoria, acude a cizañar las madreselvas. Caídos de las torres de los salm...
Sacrificio
Luis de Góngora
Cuatro o seis desnudos hombros De dos escollos o tres Hurtan poco sitio al mar, Y mucho agradable en él. Cuánto lo sienten las ondas Batido lo dice el pie, Que pólvora de las piedras La agua repetida es. Modestamente sublime Ciñe la cumbre un laurel, Coronando de esperanzas Al piloto que le ve. Verdes rayos de una...
Cuatro o seis desnudos hombros
Lope de Vega
De una recia calentura, de un amoroso accidente, con el frío de los celos Belardo estaba a la muerte. Pensando estaba en la causa, que quiso hallarse presente para mostrar que ha podido hallarse a su fin alegre. De verle morir la ingrata ni llora ni se arrepiente, que quien tanto en vida quiso hoy en la muerte abor...
De una recia calentura
Lope de Vega
86 Atada al mar Andrómeda lloraba, los nácares abriéndose al rocío, que en sus conchas cuajado en cristal frío, en cándidos aljófares trocaba. Besaba el pie, las peñas ablandaba humilde el mar, como pequeño río, volviendo el sol la primavera estío, parado en su cénit la contemplaba. Los cabello...
DE ANDRÓMEDA
Mario Benedetti
1. Ayer fue yesterday para buenos colonos mas por fortuna nuestro mañana no es tomorrow 2. Tengo un mañana que es mio y un mañana que es de todos el mío acaba mañana pero sobrevive el otro.
Digamos
Javier Alvarado
Se ha colocado tu nombre junto al asta en la bandera de lo absurdo y lo real; no quería recordar entonces la frase esperada, ni los días encapotados en que solíamos salir a mendigar unas cuantas profecías de lluvia. Tu nombre era real o supuesto se te desmoronaban los dedos de tierra con solo palpar la imagen, de algú...
Duelo nacional
Anna Ajmátova
Cuando la luna es de melón una tajada en la ventana y en redor es la calina cerrada la puerta y la casa encantada por las azules ramas de glicinas y en la fuente de arcilla hay agua fría y la nieve del paño y arde una bujía de cera tal que en la niñez, mariposas zumban la calma, que no oye mi palabra, retumba entonce...
CUANDO LA LUNA ES DE MELÓN
amistad
Algunas veces encuentras en la vida una amistad especial: ese alguien que al entrar en tu vida la cambia por completo. Ese alguien que te hace reir sin cesar; ese alguien que te hace creer que en el mundo existen realmente cosas buenas. Ese alguien que te convence de que hay una puerta lista para que tú la abras. Esa ...
Algunas amistades son eternas
Corina Bruni
Por no decir en el momento exacto: “Tú bien sabes que siempre te he querido…” perdí la perspectiva de la vida, y la felicidad tan perseguida se escapó por las calles del silencio. Por un orgullo necio…, ¡qué fastidio! hoy pronuncio frases huecas y faltas de sentido, mientras vivo el final de un entreacto. Y todo, por n...
En el momento exacto
Ana Rossetti
«Cada palabra es una herida mortal. Debo tener cuidado». Jorge Díaz Noche, palabra mía henchida de sucesos La aflicción, el vacío, la muerte, la tiniebla avivan en tus sílabas sus temores y ansias. Extenuado nombre, fatigada corola, para caer de ti como cansino pétalo, o hundirse en tus confines, abiertos, afilado...
NIGHTINGALE
Juan Ramón Jiménez
De noche, el oro es plata. Plata muda el silencio de oro de mi alma.
OTRO SILENCIO
Leopoldo María Panero
No soporto la voz humana, mujer, tapa los gritos del mercado y que no vuelva a nosotros la memoria del hijo que nació de tu vientre. No hay más corona de espinas que los recuerdos que se clavan en la carne y hacen aullar como aullaban en el Gólgota los dos ladrones. Mujer, no te arrodilles más ante tu hijo muerto. ...
EL LAMENTO DE JOSÉ DE ARIMATEA
Jaime Sabines
Se ha vuelto llanto este dolor ahora y es bueno que así sea. Bailemos, amemos, Melibea. Flor de este viento dulce que me tiene, rama de mi congoja: desátame, amor mío, hoja por hoja, mécete aquí en mis sueños, te arropo con mi sangre, ésta es tu cuna: déjame que te bese una por una, mujeres tú, mujer, coral de espuma....
Se ha vuelto llanto este dolor ahora
Juana de Ibarbourou
Lo quiero con la sangre, con el hueso, con el ojo que mira y el aliento, con la frente que inclina el pensamiento, con este corazón caliente y preso, y con el sueño fatalmente obseso de este amor que me copa el sentimiento, desde la breve risa hasta el lamento, desde la herida bruja hasta su beso. Mi vida es de tu ...
COMO UNA SOLA FLOR DESESPERADA
Victoriano Crémer
Más que verte, sentirte en las entrañas y asistir al galope de tu voz en mis venas, y rehogar el alma en tu aceite y tu lumbre mientras los dientes mascan tu resollar de tierra. Pero no basta tu nombre, aunque me azote como un bosque de espadas violentas; ni tu aliento abrasado, aunque derrumbe mis tristes huesos de...
CANTO TOTAL A ESPAÑA
Julio Aumente
Allí se reclinó el cuerpo cansado de aquel que buscó y no halló la absoluta belleza, verde jardín que refresca el surtidor, no más, no más sino dormir eternamente. Filósofo abúlico o dacio mílite, noble patricio o emperador divinizado, en tan deslumbrador rectángulo de mármol rosado mineral, tal si de Paros, con luz l...
Sarcófago de Córdoba
Rubén Darío
Horas de pesadumbre y de tristeza paso en mi soledad. Pero Cervantes es buen amigo. Endulza mis instantes ásperos, y reposa mi cabeza. Él es la vida y la naturaleza, regala un yelmo de oros y diamantes a mis sueños errantes. Es para mí: suspira, ríe y reza. Cristiano y amoroso y caballero parla como un arroyo...
Un soneto a Cervantes
Nicolás Guillén
José Ramón Cantaliso, ¡canta liso!, canta liso, José Ramón. Duro espinazo insumiso: por eso es que canta liso José Ramón Cantaliso, José Ramón. En bares, bachas, bachatas, a los turistas a gatas, y a los nativos también, a todos, el son preciso José Ramón Cantaliso les canta liso, muy liso, para que lo entiendan bie...
JOSÉ RAMON CANTALISO
Federico García Lorca
Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. El almidón de su enagua me son...
La casada infiel
Federico García Lorca
La muerte entra y sale de la taberna. Pasan caballos negros y gente siniestra por los hondos caminos de la guitarra. Y hay un olor a sal y a sangre de hembra, en los nardos febriles de la marina. La muerte entra y sale, y sale y entra la muerte de la taberna.
Malagueña
Vicente Aleixandre
Se querían. Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada, labios saliendo de la noche dura, labios partidos, sangre, ¿sangre dónde? Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz. Se querían como las flores a las espinas hondas, a esa amorosa gema del amarillo nuevo, cuando los rostros giran melancólicame...
SE QUERÍAN
Manuel del Cabral
(de Carta a Rubén) Yo recuerdo, Darío, que allá en mi adolescencia, yo decía estas cosas llenas de transparencia. Estas mismas que ahora tienen otra fragancia, a pesar de aquel vaho de tus bueyes de infancia. Mas por entre la niebla de mis barbas de loma me salen los recuerdos, frescos como palomas. Así, Rubén, ...
TONO CUARTO
Rubén Darío
Poesía dulce y mística busca a la blanca cubana que se asomó a la ventana como una visión artística. Misteriosa y cabalística, puede dar celos a Diana, con su faz de porcelana de una blancura eucarística. Llena de un prestigio asiático, roja, en el rostro enigmático, su boca púrpura finge, Y al sonreírse vi...
Para una cubana
Federico García Lorca
Me miré en tus ojos pensando en tu alma. Adelfa blanca. Me miré en tus ojos pensando en tu boca. Adelfa roja. Me miré en tus ojos. ¡Pero estabas muerta! Adelfa negra.
Remansillo
Lope de Vega
Esparcido el cabello por la espalda que fue del sol desprecio y maravilla, Silvia cogía por la verde orilla del mar de Cádiz conchas en su falda. El agua entre el hinojo de esmeralda, para que entrase más, su curso humilla; tejió de mimbre una alta canastilla, y púsola en su frente por guirnalda. Mas cuando ya desa...
Esparcido el cabello por la espalda
Gabriela Mistral
La mesa, hijo, está tendida en blancura quieta de nata, y en cuatro muros azulea, dando relumbres, la cerámica. Ésta es la sal, éste el aceite y al centro el Pan que casi habla. Oro más lindo que oro del Pan no está ni en fruta ni en retama, y da su olor de espiga y horno una dicha que nunca sacia. Lo partim...
La casa
Gutierre de Cetina
Amor mueve mis alas, y tan alto las lleva el amoroso pensamiento, que de hora en hora así subiendo siento quedar mi padescer más corto y falto. Temo tal vez mientra mi vuelo exalto, mas llega luego a mí el conoscimiento y pruébase que es poco en tal tormento por inmortal honor un mortal salto. Que si otro puso al m...
Amor m'impenna l'ale, e tanto in alto
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor De pena en pena cruza sus islas el amor y establece raíces que luego riega el llanto, y nadie puede, nadie puede evadir los pasos del corazón que corre callado y carnicero. Así tú y yo buscamos un hueco, otro planeta en donde no tocara la sal tu cabellera, en donde no crecieran dolores por m...
Cien sonetos de amor
Ramón López Velarde
Plaza de Armas, plaza de musicales nidos, frente a frente del rudo y enano soportal; plaza en que se confunden un obstinado aroma lírico y una cierta prosa municipal; plaza frente a la cárcel lóbrega y frente al lúcido hogar en que nacieron y murieron los míos; he aquí que te interroga un discípulo, fiel a tus fuente...
EN LA PLAZA DE ARMAS
Basilio Fernández
Nunca reclines un ángel oh bellísima de estío hacia el violín sibarita Hay que dejar caer la voz para hacer pie sobre las amapolas. Bien sé que una mejilla es tan mortal como las pompas de jabón Bien sé que los transeúntes están hallando el área de las flores Por eso te ruego ruiseñor que te adhieras a la caída de la ...
Bellísima de estío
en español
En tu cumpleaños y siempre... Un mensaje de cumpleaños que para ti he escogido y en cuyas lineas deseo que llegue a ti mi cariño y con él mi felicitación y mis votos más sinceros por tu dicha en el día de hoy y en los años venideros.
Cumpleaños
Rosalía de Castro
Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros, Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros, Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso, De mí murmuran y exclaman: —Ahí va la loca soñando Con la eterna primavera d...
Dicen que no hablan las plantas
Oscar Acosta
De tu rostro purísimo y resplandeciente surge una luz silenciosa que todo lo desnuda, descubre paraísos y mares de ceniza, oculta sombras con su bella campana y vuela como un pájaro. Olvidar tu rostro es ahogar el corazón, tratar de ignorarlo es vivir a ciegas, dando tumbos; no es necesario volver a decir que tu rost...
EL ROSTRO
Fray Luis de León
A Cherinto No te engañe el dorado vaso ni, de la puesta al bebedero sabrosa miel, cebado; dentro al pecho ligero, Cherinto, no traspases el postrero asensio; ten dudosa la mano liberal, que esa azucena, esa purpúrea rosa, que el sentido enajena, tocada, pasa al alma y la envenena. Retira el pie; que asconde sierpe...
ODA IX - LAS SERENAS
Miguel de Unamuno
¡Dime qué dices, mar, qué dices, dime! Pero no me lo digas; tus cantares son, con el coro de tus varios mares, una voz sola que cantando gime. Ese mero gemido nos redime de la letra fatal, y sus pesares, bajo el oleaje de nuestros azares, el secreto secreto nos oprime. La sinrazón de nuestra suerte abona, calla la cul...
¡Dime qué dices, mar!
Gloria Fuertes
Se suicidó la estatua del dictador. La estatua vivía en el centro del estanque. Una noche de viento la estatua se lanzó al agua. La estatua del dictador murió ahogada. Sólo las gaviotas la echaron de menos.
SE SUICIDÓ LA ESTATUA DEL DICTADOR
José María Gabriel y Galán
¡A mí n'ámas me gusta que dali gustu al cuerpo! Si yo fuera bien rico, jacía n'ámas eso: jechalmi güenas siestas embajo de los fresnos, jartalmi de gaspachos con güevos y poleos, cascalmi güenos fritis con bolas y pimientos, mercal un güen caballo, tenel un jornalero que to me lo jiciera pa estalmi yo bien quieto, a...
SIBARITA
José Martí
Una copa con alas: quién la ha visto antes que yo? Yo ayer la vi. Subía con lenta majestad, como quien vierte óleo sagrado: y a sus bordes dulces mis regalados labios apretaba:? Ni una gota siquiera, ni una gota del bálsamo perdí que hubo en tu beso! Tu cabeza de negra cabellera ?Te acuerdas?? con mi mano requ...
Copa con alas
Garcilaso de la Vega
Si a vuestra voluntad yo soy de cera, y por sol tengo sólo vuestra vista, la cual a quien no inflama o no conquista con su mirar, es de sentido fuera; ¿de do viene una cosa, que, si fuera menos veces de mí probada y vista, según parece que a razón resista, a mi sentido mismo no creyera? Y es que yo soy de lejos inf...
SONETO XVIII
Vicente García
Después de tantos años, La lluvia te ha calado hasta los huesos Y tú sigues en pie bajo la lluvia. Con la esperanza, al menos De hallar en las palabras No tan sólo hermosura, sino ánimo, Aunque a veces encuentres el desánimo, Aunque a veces encuentres la tristeza.
Después de tantos años
Jorge Luis Borges
Grata la voz del agua a quien abrumaron negras arenas, grato a la mano cóncava el mármol circular de la columna, gratos los finos laberintos del agua entre los limoneros, grata la música del zéjel, grato el amor y grata la plegaria dirigida a un Dios que está solo, grato el jazmín. Vano el alfanje ante las ...
Alhambra
Gerardo Diego
A Antonio Machado Sentado en el columpio el ángelus dormita Enmudecen los astros y los frutos Y los hombres heridos pasean sus surtidores como delfines líricos Otros más agobiados con los ríos al hombro peregrinan sin llamar en las posadas La vida es un único verso inte...
ÁNGELUS
Pablo Neruda
Poeta provinciano, pajarero, vengo y voy por el mundo, desarmado, sin otrosí, silbando, sometido al sol y su certeza, a la lluvia, a su idioma de violín, a la sílaba fría de la ráfaga. Sí sí sí sí sí sí, soy un desesperado pajarero, no puedo corregirme y aunque no me conviden los pájaros a la enramada, al cielo o al o...
El poeta se despide de los pájaros
Fernando de Herrera
tanto que desprecié el temor cobarde; subí a do el fuego más me enciende y arde cuanto más la esperanza se desvía. Gasté en error la edad florida mía, ahora veo el daño, pero tarde, que ya mal puede ser que el seso guarde a quien se entrega ciego a su porfía. Tal vez prüebo —mas, ¿qué me vale?— alzarme del grave pes...
Osé y temí
Luis de Góngora
Ya que con más regalo el campo mira (Pues del hórrido manto se desnuda) Purpúreo el Sol y, aunque con lengua muda, Suave Filomena ya suspira, Templa, noble garzón, la noble lira, Honren tu dulce plectro y mano aguda Lo que al son torpe de mi avena ruda Me dicta Amor, Calíope me inspira. Ayúdame a cantar los dos ext...
Ya que con más regalo el campo mira
Pablo Neruda
20 poemas de amor y una canción desesperada En su llama mortal la luz te envuelve. Absorta, pálida doliente, así situada contra las viejas hélices del crepúsculo que en torno a ti da vueltas. Muda, mi amiga, sola en lo solitario de esta hora de muertes y llena de las vidas del fuego, pura heredera del día destr...
20 poemas de amor y una canción desesperadaPoema 2
Antonio Colinas
Il vostro passo di velluto E il vostro sguardo di vergine violata. Dino Campana Simonetta, por tu delicadeza la tarde se hace lágrima, funeral oración, música detenida. Simonetta Vespucci, tienes el alma frágil de virgen o de amante. Ya Judith despeinada o Venus húmeda tienes el alma fina de mimbre y la asustada in...
SIMONETTA VESPUCCI
León Felipe
A la memoria de Héctor Marqués, capitán de la Marina mercante española, que murió en alta mar y lo enterraron en Nueva York. Marineros, ¿por qué le dais a la tierra lo que no es suyo y se lo quitáis al mar? ¿Por qué le habéis enterrado, marineros, si era un soldado del mar? Su frente encendida, un faro; ojos azules,...
ELEGÍA
Consuelo Hernández
¿Por qué? ¿De dónde vienes? ¿ Y quién te trae a perturbar el tecleo de esta computadora en la última tarde de este año? Llegas como volando entre las alas de las cacatúas y entre las voces de las cigarras que gritan tu nombre al río Potomac. ¿Quién te desliza hasta mis predios secretos donde planto semillas que germi...
Cuatro letras
Basilio Fernández
Helada en el susto verde te soñé latiendo en las claridades Vientos sin rumbo alumbraban tu sangre viva en la nieve crucificada en las venas Por tu candor de aluminio claveles degollaría en invisibles licores Y en transparencias vacías galopando en los confines te raptaré nadadora
Ascensión a la rosa
Julia de Burgos
Despierta de caricias, aún siento por mi cuerpo corriéndome tu abrazo. Estremecido y tenue sigo andando en tu imagen. ¡Fue tan hondo de instintos mi sencillo reclamo... !De mí se huyeron horas de voluntad robusta, y humilde de razones, mi sensación dejaron. Yo no supe de edades ni reflexiones yertas. ¡Yo fui la Vida...
Canción desnuda
Infantiles
El lagarto está llorando. La lagarta está llorando. El lagarto y la lagarta con delantalitos blancos. Han perdido sin querer su anillo de desposados. ¡Ay, su anillito de plomo, ay, su anillito plomado! Un cielo grande y sin gente monta en su globo a los pájaros. El sol, capitán redondo, lleva un chaleco de raso. ¡Mira...
El lagarto está llorando
Víctor Botas
Tú no habías nacido. Todo era entonces diferente: los armarios inmensos y más dulces y encendidas las frutas. Hubo noches en blanco y temerosas, en que pudo ser resumen del mundo aquella mano sobre mi frente húmeda. (Ahora lo está siendo esa risa con que sacas punta a la situación, mientras en vano trato de imaginarme ...
A Patricia
Leopoldo Marechal
Con pie de pluma recorrí tu esfera, Mundo gracioso del esparcimiento; Y no fue raro que jugara el viento Con la mentira de mi primavera. Dormido el corazón, extraño fuera Que hubiese dado lumbre y aposento Al suplicante Amor, cuyo lamento Llama de noche al corazón y espera. Si, fría el alma y agobiado el lomo, Lleg...
DE LA CORDURA
Rafael Alberti
Hoy las nubes me trajeron, volando, el mapa de España. ¡Qué pequeño sobre el río, y qué grande sobre el pasto la sombra que proyectaba! Se le llenó de caballos la sombra que proyectaba. Yo, a caballo, por su sombra busqué mi pueblo y mi casa. Entré en el patio que un día fuera una fuente con agua. Aunque no estaba ...
CANCIÓN 8
Gabriel Celaya
Levanta tu edificio. Planta un árbol. Combate si eres joven. Y haz el amor, ¡ah, siempre! Mas no olvides al fin construir con tus triunfos lo que más necesitas: Una tumba, un refugio.
CONSEJO MORTAL
Pablo Neruda
Dónde estará la Guillermina? Cuando mi hermana la invitó y yo salí a abrirle la puerta, entró el sol, entraron estrellas, entraron dos trenzas de trigo y dos ojos interminables. Yo tenía catorce años y era orgullosamente oscuro, delgado, ceñido y fruncido, funeral y ceremonioso: yo vivía con las arañas humedecido por...
Dónde estará la Guillermina?
Luis de Góngora
Descaminando, enfermo, peregrino En tenebrosa noche, con pie incierto La confusión pisando del desierto, Voces en vano dio, pasos sin tino. Repetido latir, si no vecino, Distincto oyó de can siempre despierto, Y en pastoral albergue mal cubierto Piedad halló, si no halló camino. Salió el sol, y entre armiños escond...
DE UN CAMINANTE ENFERMO
Lupercio Leonardo de Argensola
Dentro quiero vivir de mi fortuna y huir los grandes nombres que derrama con estatuas y títulos la Fama por el cóncavo cerco de la luna. Si con ellos no tengo cosa alguna común de las que el vulgo sigue y ama, bástame ver común la postrer cama, del modo que lo fue la primer cuna. Y entre estos dos umbrales de la vi...
Dentro quiero vivir de mi fortuna
Francisco de Quevedo
Madre, yo al oro me humillo, Él es mi amante y mi amado, Pues de puro enamorado Anda continuo amarillo. Que pues doblón o sencillo Hace todo cuanto quiero, Poderoso caballero Es don Dinero. Nace en las Indias honrado, Donde el mundo le acompaña; Viene a morir en España, Y es en Génova enterrado. Y pues qui...
Poderoso caballero es don dinero
Ángeles Carbajal
La arena de otra orilla, la noche de otro cielo, una silenciosa madrugada con el mar al fondo como un sueño. Otras manos en mis manos. Otras calles y no éstas. Mi vida es una cita a ciegas a la que nunca llegas tú, o de la que ya te has ido para siempre.
Maleficio
Federico García Lorca
Las manos de mi cariño te están bordando una capa con agremán de alhelíes y con esclavina de agua. Cuando fuiste novio mío, por la primavera blanca, los cascos de tu caballo cuatro sollozos de plata. La luna es un pozo chico, las flores no valen nada, lo que valen son tus brazos cuando de noche me abrazan, ...
Zorongo
Vicente García
Te marcharás un día. Tan sólo, en este tiempo, Demoras la partida. ¿ A qué lugar ? Lo ignoras. Allí donde te dejen Vivir de alguna forma. Olvida tu pasado, Tus errores, y guarda Un poco de entusiasmo Para salir indemne, Para andar por la vida Y retrasar la muerte.
Proyectos
Luis de Góngora
De mi sastre en el hurtar la mano es tan singular, que si cae la tela en ella cuando la empieza a doblar, ya puedo doblar por ella. Y cuando pasa a trazar la tela ya referida, no hay como verle sacar la medida para hurtar, cuando él hurta sin medida.
EL SASTRE
Genaro Ortega Gutiérrez
Lo escuchas desde la orilla remotísima de la lluvia, aunque la piel estremecida se te levanta en llanto y las palabras danzan en el vértigo herido de tu esqueleto. Lo oyes con los ojos, como algo antiguo y perenne que es, por sí sólo, un sistema válido de correspondencias entre la calidez de la piedra y la distancia de...
Talón de aquiles
Miguel Ángel Asturias
(Cantata) 1954 ¡Patria de las perfectas luces, tuya la ingenua, agraria y melodiosa fiesta, campos que cubren hoy brazos de cruces! ¡Patria de los perfectos lagos, altos espejos que tu mano acerca al cielo para que vea Dios tantos estragos! ¡Patria de los perfectos montes, cauda de verdes curvas imant...
GUATEMALA
en español
Feliz, feliz cumpleaños deseo para ti que Dios omnipotente te quiera bendecir. A Dios le doy gracias que con su amor sin par a fin de otro año hermoso te permitió llegar. Feliz, feliz cumpleaños que Dios en su bondad te dé más larga vida, salud, felicidad.
Cumpleaños
Mario Meléndez
Llévame hacia el sur de tus caderas donde la humedad envuelve los árboles que brotan de tu cuerpo Llévame a la tierra profunda que asoma entre tus piernas a ese pequeño norte de tus senos Llévame al desierto frío que amenaza tu boca al desterrado oasis de tu ombligo Llévame al oeste de aquellos pies que fueron míos de ...
Llévame
Salvador García Ramírez
“Um não sei quê, que nasce não sei onde. vem não sei como, e doi não sei porquê” LUIS DE CAMÕES Yo fui feliz un mediodía robado a la tarifa del invierno. Crucé los sellos del deber y tuve en postigos del Sur el ocio imponderable de otro mar abr...
Fevereiro
José Martí
Ved: sentado lo llevo Sobre mi hombro: Oculto va, y visible Para mí solo! Él me ciñe las sienes Con su redondo Brazo, cuando a las fieras Penas me postro:? Cuando el cabello hirsuto Yérguese y hosco, Cual de interna tormenta Símbolo torvo, Como un beso que vuela Siento en el tosco Cráneo: su mano amansa ...
Sobre mi hombro
Antonio Machado
El acusado es pálido y lampiño. Arde en sus ojos una fosca lumbre, que repugna a su máscara de niño y ademán de piadosa mansedumbre. Conserva del obscuro seminario el talante modesto y la costumbre de mirar a la tierra o al breviario. Devoto de María, madre de pecadores, por Burgos bachiller en teología, pre...
Un criminal
Luis de Góngora
Tras la bermeja Aurora el Sol dorado Por las puertas salía del Oriente, Ella de flores la rosada frente, Él de encendidos rayos coronado. Sembraban su contento o su cuidado, Cuál con voz dulce, cuál con voz doliente, Las tiernas aves con la luz presente En el fresco aire y en el verde prado, Cuando salió bastante a...
Tras la bermeja Aurora el Sol dorado
Luis de Góngora
Despidióse el francés con grasa buena, (Con buena gracia digo, señor Momo), Hizo España el deber con el Vandomo, Y al pagar le hará con el de Pena. Reales fiestas le impidió al de Humena La ya engastada Margarita en plomo, Aunque no hay toros para Francia como Los de Guisando, su comida y cena. Estrellóse la gala d...
VOLVIÉNDOSE A FRANCIA EL DUQUE DE HUMENA
Juan Ramón Jiménez
Lo que queráis, señor; y sea lo que queráis. Si queréis que entre las rosas ría hacia los matinales resplandores de la vida, que sea lo que queráis. Si queréis que entre los cardos sangre hacia las insondables sombras de la noche eterna, que sea lo que queráis. Gracias si queréis que mire, gracias si queréis cegar...
DIOS DE AMOR
Federico García Lorca
Caña de voz y gesto, una vez y otra vez tiembla sin esperanza en el aire de ayer. La niña suspirando lo quería coger; pero llegaba siempre un minuto después. ¡Ay sol! ¡Ay luna, luna! Un minuto después. Sesenta flores grises enredaban sus pies. Mira cómo se mece una vez y otra vez, virgen de flor y rama, ...
Árbol de canción
Carlos Bousoño
Íbamos de camino. Mi cariño en sus brisas te oreaba. Tu cabello llevado entre los céfiros era también como brisa del alma. Eras también como brisa en la brisa. ¡Qué claridad rumorosa mis ansias! ¡Oh transparencia vital que encendía toda mi vida cual fuego en luz blanca! De mi alma entonces salía silvestre el aire f...
EL AMOR
Juan Ramón Jiménez
Cierra, cierra la puerta, como a ella le gustaba... ¡Que se encuentre a su gusto su recuerdo!
LA AUSENTE
Ángel González
Son las gaviotas, amor. Las lentas, altas gaviotas. Mar de invierno. El agua gris mancha de frío las rocas. Tus piernas, tus dulces piernas, enternecen a las olas. Un cielo sucio se vuelca sobre el mar. El viento borra el perfil de las colinas de arena. Las tediosas charcas de sal y de frío copian tu luz y tu sombra...
SON LAS GAVIOTAS
José Luis Rey Cano
Para María José Te quiero porque hay nubes amarillas tu vestido en la lluvia campanillas azules en los pies se quieren cuando entra lentamente la luz Te quiero cuando llegan los piratas y la luna y la arena son todo mi tesoro y acabo de lavar la ropa de los niños y he perdido un recuerdo los he visto querer...
Baltimore
Rubén Darío
¡Pradera, feliz día! Del regio Buenos Aires quedaron allá lejos el fuego y el hervor; hoy en tu verde triunfo tendrán mis sueños vida, respiraré tu aliento, me bañaré en tu sol. Muy buenos días, huerto. Saludo la frescura que brota de las ramas de tu durazno en flor; formada de rosales, tu calle de Florida mira...
Del campo
María Eugenia Caseiro
Soy araña feliz sobre la tela en el ir y venir de las agujas hasta sentirme olvidada de las flor mistificada y de los parques. Que no me engulla el sol y el agua para luego segarme. Soy feliz cuando las puertas se convierten en perros guardianes y me siento protegida de la lluvia. Es mejor cerrar los ojos que no se...
De profecías y puertas
José Ángel Valente
A usted le doy una flor, si me permite, un gato y un micrófono, un destornillador totalmente en desuso, una ventana alegre. Agítelos. Haga un poema o cualquier otra cosa. Léasela al vecino. Arrójela feliz al sumidero. Y buenos días, no vuelva nunca más, salude a cuantos aún recuerden que nos vamos pudriendo de impote...
A USTED
Juan Ramón Jiménez
¡Hoja verde con sol rico, carne mía con mi espíritu!
EXTASIS
Rubén Darío
Miré al sentarme a la mesa, bañado en la luz del día el retrato de María, la cubana japonesa. El aire acaricia y besa, como un amante lo haría, la orgullosa bizarría de la cabellera espesa. Diera un tesoro el Mikado por sentirse acariciado por princesa tan gentil, digna de que un gran pintor la pinte junto...
Para la misma
Fa Claes
El siglo veinte desfila. Lenin delante con pátera con sangre de proletas . Stalin luego, bailando la danza macabra sobre el cuerpo de Trotski. Siguen el canalla Hitler y su manada, perros llenos de desprecio de sí mismos para quienes el hombre era ficción. Detrás de orgullo cerrado gatea Hiro Hito, de la misma calaña. ...
Desfile
Luis de Góngora
Por niñear, un picarillo tierno, Hurón de faltriqueras, subtil caza, A la cola de un perro ató por maza (Con perdón de los clérigos) un cuerno. El triste perrinchón en el gobierno De una tan gran carroza se embaraza; Grítale el pueblo, haciendo de la plaza (Si allá se alegran) un alegre infierno. Llegó en esto una ...
Por niñear, un picarillo tierno
Pablo Neruda
Hoy me he tendido junto a una joven pura como a la orilla de un océano blanco, como en el centro de una ardiente estrella de lento espacio. De su mirada largamente verde la luz caía como un agua seca, en transparentes y profundos círculos de fresca fuerza. Su pecho como un fueg...
Ángela adónica