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Luis Cernuda
Quisiera saber por qué esta muerte al verte, adolescente rumoroso, mar dormido bajo los astros ciegos, aún constelado por escamas de sirenas, o seda que despliegan cambiante de fuegos nocturnos y acordes palpitantes, rubio igual que la lluvia, sombrío igual que la vida es a veces. Aunque sin verme desfiles a mi lado, ...
Quisiera saber por qué esta muerte
Delfina Acosta
Somos amantes. Suelen los poetas con infantiles coplas y sonetos celebrar el tañir de las campanas como la hora nupcial de nuestro encuentro. Dirían más, pero se callan porque se abrevia así el relato en dulce cuento. Es la sombra que atiende el buen negocio, madama de aire triste; los dineros pagados por el cuarto a...
Cuarto azul
Alfredo Lavergne
Oh agua. Mientras por ella avanzo A ella alabo.
Ferai un vers de dreit nien
Leopoldo Marechal
Creo en la vida todopoderosa, en la vida que es luz, fuerza y calor; porque sabe del yunque y de la rosa creo en la vida todopoderosa y en su sagrado hijo, el buen Amor. Tal vez nació cual el vehemente sueño del numen de un espíritu genial; brusca la senda, el porvenir risueño, nació tal vez cual el vehemente sueño ...
CREDO A LA VIDA
Lope de Vega
El pastor que en el monte anduvo al hielo, al pie del mismo, derribando un pino, en saliendo el lucero vespertino enciende lumbre y duerme sin recelo. Dejan las aves con la noche el vuelo, el campo el buey, la senda el peregrino, la hoz el trigo, la guadaña el lino, que al fin descansa cuando cubre el cielo. Yo sol...
El pastor que en el monte
Odette Alonso
Sentada ante la rueca Helena piensa en Paris. Sus hijos crecen y Menelao dormita entre las mantas en un rincón desde donde la mira a veces. Ella hilando la rueca está pensando en Paris la hermosura y el pánico y tal vez una lágrima o un pálpito mientras el hilo corre entre sus dedos y Menelao dormita y sus hijos pers...
HELENA O LA OTRA CARA DEL SILENCIO
Mario Benedetti
Mesianismo leninismo fetichismo leninismo exitismo leninismo moralismo leninismo heroísmo leninismo y machismo leninismo continuismo leninismo cristianismo leninismo reumatismo leninismo optimismo leninismo exorcismo leninismo y marxismo leninismo mal q...
Heterónimos
Toni García Arias
A la orilla de la carretera hay amapolas y campesinos recogiendo fresas en una huerta cercana. Hay gravilla y margaritas, cristales rotos. Hay líneas continuas y discontinuas -a la orilla de la carretera-, hay amigos por llegar, días futuros, hay distancia y vacaciones en el mar y regresos con regalos. Hay un ramo d...
Líneas
Manuel Gutiérrez Nájera
Quiero morir cuando decline el día, en alta mar y con la cara al cielo, donde parezca sueño la agonía y el alma un ave que remonta el vuelo. No escuchar en los últimos instantes, ya con el cielo y con el mar a solas, más voces ni plegarias sollozantes que el majestuoso tumbo de las olas. Morir cuando la luz triste ...
PARA ENTONCES
José Luis Piquero
Yavé se complació en Abel y su ofrenda, mientras que le desagradó Caín y la suya. Caín entonces se encolerizó y su rostro se descompuso. Yavé le dijo: ¿Por qué te encolerizas y te muestras malhumorado? Gén. 4, 4-6 Me he pasado la vida malgastando favores en personas que nunca me quisieron. Yo sólo deseaba...
Palabras de Caín adolescente
Luis de Góngora
Hurtas mi vulto y cuanto más le debe A tu pincel, dos veces peregrino, De espíritu vivaz el breve lino En los colores que sediento bebe, Vanas cenizas temo al lino breve, Que émulo del barro le imagino, A quien (ya etéreo fuese, ya divino) Vida le fió muda esplendor leve. Belga gentil, prosigue al hurto noble; Que ...
A UN PINTOR FLAMENCO
Baltasar del Alcázar
Cercada está mi alma de contrarios; la fuerza, flaca; el castellano, loco; el presidio, infïel, bisoño y poco, ningunos los pertrechos necesarios. Los socorros que espero, voluntarios, porque ni los merezco ni provoco; tan desvalido, que aun a Dios no invoco porque mis consejeros andan varios. Los combate...
Cercada está mi alma de contrarios
Federico García Lorca
Tú querías que yo te dijera el secreto de la primavera. Y yo soy para el secreto lo mismo que es el abeto. Árbol cuyos mil deditos señalan mil caminitos. Nunca te diré, amor mío, por qué corre lento el río. Pero pondré en mi voz estancada el cielo ceniza de tu mirada. ¡Dame vueltas, morenita! Ten cuidado co...
Idilio
Juana de Ibarbourou
Tómame ahora que aún es temprano y que llevo dalias nuevas en la mano. Tómame ahora que aún es sombría esta taciturna cabellera mía. Ahora que tengo la carne olorosa y los ojos limpios y la piel de rosa. Ahora que calza mi planta ligera la sandalia viva de la primavera. Ahora que en mis labios repica la risa como...
LA HORA
Dulce María Loynaz
¡Ay qué nadar de alma es este mar! ¡Qué bracear de náufrago y qué hundirse y hacerse a flote y otra vez hundirse! ¡Ay qué mar sin riberas ni horizonte, ni barco que esperar! Y qué agarrarse a esta blanda tiniebla, a este vacío que da vueltas y vueltas... A esta agua negra que se resbala entre los dedos... ¡Qué tragar...
NAUFRAGIO
Atahualpa Yupanqui
Tú piensas que eres distinto porque te dicen poeta, y tienes un mundo aparte más allá de las estrellas. De tanto mirar la luna ya nada sabes mirar, eres como un pobre ciego que no sabe adónde va... Vete a mirar los mineros, los hombres en el trigal, y cántale a los que luchan por un pedazo de pan. Poeta de tiernas r...
El poeta
Claribel Alegría
Creí pasar mi tiempo amando y siendo amada comienzo a darme cuenta que lo pasé despedazando mientras era a mi vez des pe da za da.
CREÍ PASAR MI TIEMPO
Miguel de Unamuno
Dulcissime vanus Homems Al amor de la lumbre cuya llama como una cresta de la mar ondea. Se oye fuera la lluvia que gotea sobre los chopos. Previsora el ama supo ordenar se me temple la cama con sahumerio. En tanto la Odisea montes y valles de mi pecho orea de sus ficciones con la rica trama preparándome el sueño. Del...
Al amor de la lumbre
Miguel Florián
a Ángeles Dalúa Una lluvia ancestral cae de los álamos, convierte en breve espejo cada hoja. Es un árbol callado que se eleva de la raíz hasta la línea firme de la luz, y corren sus hogueras por la carne profunda. Y si camina se estremece igual que una muchacha que se alza también hacia lo incierto. (En mis pulmone...
ÁLAMOS
Antonio Machado
Está en la sala familiar, sombría, y entre nosotros, el querido hermano que en el sueño infantil de un claro día vimos partir hacia un país lejano. Hoy tiene ya las sienes plateadas, un gris mechón sobre la angosta frente, y la fría inquietud de sus miradas revela un alma casi toda ausente. Deshójanse las copa...
El viajero
Federico García Lorca
Ciprés. (Agua estancada.) Chopo (Agua cristalina.) Mimbre. (Agua profunda.) Corazón. (Agua de pupila.)
Ciprés
Basilio Sánchez
Escribo casi a oscuras, en las habitaciones pequeñas de la casa, donde difícilmente podría caber un hombre. Me obstino en la palabra que se dice al oído, que empaña los cristales, que humedece los bordes de la página. Presiento que un poema es un ruido que se intuye a lo lejos, la puerta que se abre al otro lado d...
Espacio
Juan Ramón Mansilla
Salir al sol, estornudar tres veces. Que este acto sencillo, tan común, tan nuestro, repita su mecánica cada mediodía, casi a las tres, de este verano que aún, como nosotros o el verde de la hierba, o el calor o las rosas, no se ha cumplido del todo. Y así, no importa el lugar, en qué plaza, con qué otra gente, eso que...
Estornudos
José Luis Piquero
Nosotros no dormimos. Hay un gesto de araña en cada sombra amenazante y el silencio se llena de presagios. No dormimos. Quemamos las horas como extraños cigarrillos. Sabemos que ahí afuera la vida es deseable, las chicas huelen bien, y nada de eso es nuestro. No podemos dormir, no hemos dormido nunca. A veces alguien...
La vida de las moscas
María Eugenia Caseiro
A causa de mis vestidos rotos de mis estrellas fracturadas de mis paisajes eternamente cosidos al recuerdo alunizan tus avispas de seda buscadas en el aire lo que no nace adentro capitombe tuyo y mío, toca nos toca, tocamos… sus flores su rodante cielo aburrido ahora nuestro tomados de la mano. La boca no tiene peso ...
Morder lo breve
Javier Alvarado
La muerte regresa a tientas con su barco Escupe sus negros esclavos, sus piezas de mercadería Regresa desde los sueños en forma de galeón o de canoa Es en nosotros que vive con su llanto sumergido A veces me pregunto a quien llaman mis padres Desde la senilidad con sus tantas voces; Por qué se repiten mis abuelos en l...
La muerte y su barco
Claribel Alegría
Brilla el agua en mi piel y no la siento corre a chorros el agua por mi espalda no la siento me froto con la toalla me pellizco en un brazo no me siento comienzo a vestirme a tropezones de los rincones brotan relámpagos de gritos ojos desorbitados ratas que corren dientes aún no siento nada me extravío en las calles:...
SOY ESPEJO
Vicente García
Ves que apenas te quedan Algunas esperanzas por cumplir. Has quemado los años de la vida Mejores para ti. Hablemos del presente, lo que importa En este día gris En que todo parece haberle dado La espalda al porvenir. Dentro de algunos años, será tarde Para empezar a hablar. Si de poco nos sirven las palabras, De poco...
En la encrucijada
Octavio Paz
Todo nos amenaza: el tiempo, que en vivientes fragmentos divide al que fui del que seré, como el machete a la culebra; la conciencia, la transparencia traspasada, la mirada ciega de mirarse mirar; las palabras, guantes grises, polvo mental sobre la yerba, el agua, la piel; nuestros nombres, que entre tú y yo ...
Más allá del amor
Carlos Edmundo de Ory
Cuando un padre afligido le dice a su hijo acuéstate pequeño y duérmete seguido es que quiere a la par hacerse dueño del hijo y de su sueño
EL MANDO PATERNO
Oscar Acosta
Mi patria es altísima. No puedo escribir una letra sin oír el viento que viene de su nombre. Su forma irregular la hace más bella porque dan deseos de formarla, de hacerla como a un niño a quien se enseña a hablar, a decir palabras tiernas y verdaderas, a quien se le muestran los peligros del mundo. Mi patria es alt...
EL NOMBRE DE LA PATRIA
Gaspar Melchor de Jovellanos
[Segunda versión] Credibile est illi numen ineste loco. (OVIDIO) Desde el oculto y venerable asilo, do la virtud austera y penitente vive ignorada, y del liviano mundo huida, en santa soledad se esconde, Jovino triste al venturoso Anfriso salud en versos flébiles envía. Salud le envía a Anfriso, al que ...
DE JOVINO A ANFRISO
Pablo Neruda
PREGUNTARÉIS: Y dónde están las lilas? Y la metafísica cubierta de amapolas? Y la lluvia que a menudo golpeaba sus palabras llenándolas de agujeros y pájaros? Os voy a contar todo lo que me pasa. Yo vivía en un barrio de Madrid, con campanas, con relojes, con árboles. Desde allí se veía el rostro seco de Castilla co...
Explico algunas cosas
León de Greiff
¡Juego mi vida! ¡Bien poco valía! ¡La llevo perdida sin remedio! Erik Fjordsson. Juego mi vida, cambio mi vida, de todos modos la llevo perdida... Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo, la dono en usufructo, o la regalo... La juego contra uno o contra todos, la juego contra el cero o contra el infi...
RELATO DE SERGIO STEPANSKY
Francisco de la Torre
Con toda la cabeza de Medusa tiranamente trata mi firmeza; muéstrame su rigor, y su belleza, por quien de mil tramas armas usa. Miro de transformados la confusa pesadumbre que infaman su dureza; quiero escusar mi mal, y la pereza del encanto crüel mi intento escusa. Quedo de mármol simulacro eterno a su templo terr...
SONETO XXV
William Shakespeare
¡Ve! si en oriente la graciosa luz su cabeza flamígera levanta, los ojos de los hombres, sus vasallos, con miradas le rinden homenaje. Y mientras sube al escarpado cielo, como un joven robusto en su edad media, lo siguen venerando las miradas que su dorada procesión escoltan. Pero cuando en su carro fatigado deja la ...
¡Ve! si en oriente la graciosa luz...
Amado Nervo
¡Yo lo que tengo, amigo, es un profundo deseo de dormir!... ¿Sabes?: el sueño es un estado de divinidad. El que duerme es un dios... Yo lo que tengo, amigo, es gran deseo de dormir. El sueño es en la vida el solo mundo nuestro, pues la vigilia nos sumerge en la ilusión común, en el océano de la llamada «Realidad». Des...
Dormir
Teresa Domingo Català
La voz oscura prende soledades, aísla el sueño, perturba a los insomnes. La lluvia, la palabra de la noche, también roza el día con su aliento de fuerza estremecida por las nubes que lavan el círculo polar con las ablaciones de la nieve. El agua, perdida, se confunde, se alía con la niebla derrotada, goza del esterto...
La lluvia de la noche
Claribel Alegría
A Juan Gelman Porque aprendí a quererme puedo sangrar con tus heridas.
QUERENCIAS
Pablo Neruda
MULTITUD de la abeja! Entra y sale del carmín, del azul, del amarillo, de la más suave suavidad del mundo: entra en una corola precipitadamente, por negocios, sale con traje de oro y cantidad de botas amarillas. Perfecta desde la cintura, el abdomen rayado por barrotes oscuros, la cabecita siempre preocupada y las ala...
Oda a la abeja
César Vallejo
Anoche, unos abriles granas capitularon ante mis mayos desarmados de juventud; los marfiles histéricos de su beso me hallaron muerto; y en un suspiro de amor los enjaulé. Espiga extraña, dócil. Sus ojos me asediaron una tarde amaranto que dije un canto a sus cantos; y anoche, en medio de los brindis, me hablaron las d...
Capitulación
Luis Cernuda
Sombra hecha de luz, que templando repele, es fuego con nieve el andaluz. Enigma al trasluz, pues va entre gente solo, es amor con odio el andaluz. Oh hermano mío, tú. Dios, que te crea, será quién comprenda al andaluz.
El andaluz
Pablo Neruda
Hay cementerios solos, tumbas llenas de huesos sin sonido, el corazón pasando un túnel oscuro, oscuro, oscuro, como un naufragio hacia adentro nos morimos, como ahogarnos en el corazón, como irnos cayendo desde la piel del alma. Hay cadáveres, hay pies de pegajosa losa fría, hay la muerte en los huesos, como un sonido...
Sólo la muerte
Ramón López Velarde
A Enrique Fernández Ledesma. INVITACIÓN De tu magnífico traje recogeré la basquiña cuando te llegues, o niña, al estribo del carruaje. Esperando para el viaje la tarde tiene desmayos y de sus últimos rayos la luz mortecina ondea en la lujosa librea de los corteses lacayos. No temas: por los senderos polvosos y des...
VIAJE AL TERRUÑO
Juan Luis Panero
Una casa vacía, otra derrumbada, un niño muerto al que le cuentan cuentos, despedidos fantasmas que se desvanecen, ceniza y hueso, piedras derrotadas. Cuartos alquilados, repetidos espacios fugaces, las huellas de los cuerpos en las sábanas, una pesada resaca sin destino, voces que nadie escucha, imágenes de sueños. ...
AUTOBIOGRAFÍA
Pablo Neruda
Cuando el arroz retira de la tierra los granos de su harina, cuando el trigo endurece sus pequeñas caderas y levanta su rostro de mil manos, a la enramada donde la mujer y el hombre se enlazan acudo, para tocar el mar innumerable de lo que continúa. Yo no soy hermano del utensilio llevado en la marea como en...
Naciendo en los bosques
Vicente Gerbasi
Sí, la noche sostenida en las grandes hojas espesas, en las lianas que bajan hasta las aguas negras, como lentas serpientes encantadas por los brujos, en los brillos que huyen como soplos azules, dando un temblor fugaz a las ocultas flores, te dio el secreto antiguo de mi ardorosa tierra. Tocaste las raíces, las pied...
CANTO XV
Juan Ramón Mansilla
Un helado en el banco de un parque, un café cada recreo, un cigarro a todas horas, la sopa, el filete, la ensalada, el agrio del ayer, el ron porque sí, la soledad porque no. Sabores amargos, fríos sabores, sabores que no saben a vida. La boquilla y el humo del cigarro compartido, el agua, el zumo y el alcohol que a m...
Sabores
Santiago Montobbio
Supongo que por ser casi lo único que estaba abierto los domingos en el acuario municipal que están estos días derribando habíamos pasado no sé qué desmesurado número de tardes, y recuerdo cómo sólo llegar nos dirigíamos a saludar a tío Alfonso convertido en un besugo, aquel besugo afable, exacto a él y que creíamos qu...
Sólo un nombre podría llevar la dedicatoria
Luis de Góngora
No enfrene tu gallardo pensamiento Del animoso joven mal logrado El loco fin, de cuyo vuelo osado Fue ilustre tumba el húmido elemento. Las dulces alas tiende al blando viento, Y sin que el torpe mar del miedo helado Tus plumas moje, toca levantado La encendida región del ardimiento. Corona en puntas la dorada esfe...
A UN CABALLERO POETA
José Martí
Cultivo una rosa blanca en junio como en enero para el amigo sincero que me da su mano franca. Y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo, cardo ni ortiga cultivo; cultivo la rosa blanca.
Cultivo Una Rosa Blanca
Delfina Acosta
Fantasmas de la noche, niñas tristes que escriben con las luces apagadas. Dragones del infierno las vigilan y en un castillo mueren encerradas. Sus nombres se pronuncian como lirios. Las miro cada tarde atareadas buscando el verso de hoja gris que diga aquel dolor de mar que no se acaba. Y un duelo, un no sé qué leja...
Fantasmas
Bartolomé Leonardo de Argensola
Firmio, en tu edad ningún peligro hay leve; porque nos hablas ya con voz escura, y, aunque dudoso, el bozo a tu blancura sobre ese labio superior se atreve. Y en ti, oh Drusila, de sutil relieve el pecho sus dos bultos apresura, y en cada cual sobre su cumbre pura vivo forma un rubí su centro breve. Sienta vuestra ...
A UN CABALLERO Y UNA DAMA
Octavio Paz
Dales la vuelta, cógelas del rabo (chillen, putas), azótalas, dales azúcar en la boca a las rejegas, ínflalas, globos, pínchalas, sórbeles sangre y tuétanos, sécalas, cápalas, písalas, gallo galante, tuérceles el gaznate, cocinero, desplúmalas, destrípalas, toro, buey, arrástralas, hazlas, poeta, haz que...
Las palabras
Antonio Machado
Un libro de amores, de flores fragantes y bellas, de historias de lirios que amasen estrellas; un libro de rosas tempranas y espumas de mágicos lagos en tristes jardines, y enfermos jazmines, y brumas lejanas de montes azules... Un libro de olvido divino que dice fragancia del alma, fragancia que puede cu...
Al libro Ninfeas, del...
Alfredo Lavergne
Como me siento lejos de donde estoy O porque me empujan hacia donde no iré Camino Y con un hábil golpe del lápiz Que resume las imágenes Que lleva de viaje Subo al tren. Me devuelvo donde no deben ignorarme Retorno porque lo anterior va conmigo Regreso a mi ciudad y llego a otra.
Transterrado
Blanca Andreu
(Loto) -¿Quién eres tú, misteriosa paloma vegetal de las aguas perfumada estrella viviente? -Cuando alza el azafrán como un monarca su morada corona y hace brillar su pistilo escarlata del color de unos labios diciendo: “cosechadme” y las lentejas de agua y las castañas de agua abren sus verdes ojos y pasean por el ...
EN LA INDIA
Paz Díez Taboada
-Desde aquí arriba -¡se lo aseguro, suban!- resulta impresionante el panorama. Al fondo -allá, donde huye el horizonte-, nubes rojas se enlazan con la tarde. La ciudad se retrepa contra el cerro -como un viejo, cansado, en su poltrona- y sonríe en las cúpulas que brillan al herirlas el sol con sus rayos dorados. ...
El panorama
Luis de Góngora
Velero bosque de árboles poblado, Que visten hojas de inquieto lino; Puente inestable y prolija, que vecino El Occidente haces apartado: Mañana ilustrará tu seno alado Soberana beldad, valor divino, No ya el de la manzana de oro fino Griego premio, hermoso, mas robado. Consorte es generosa del prudente Moderador de...
A LA EMBARCACIÓN
Fernando de Herrera
de antiguos pensamientos molestado, huyendo el resplandor del sol dorado, que de sus puros rayos me destierra. El paso a la esperanza se me cierra, de una ardua cumbre a un cerro vo enriscado, con los ojos volviendo al apartado lugar, sólo principio de mi guerra. Tanto bien representa la memoria y tanto mal encuentr...
Yo voy por esta solitaria tierra
Ángel García Aller
I ocurre a veces que sentado a mi propia mesa mientras alzo la copa más amarga por vosotros llegáis abrís de golpe os atrevéis a invadir mi casa sus cimientos la puerta que da al sol lo que he guardado en el cuarto trastero con sigilo para hablar de lo mucho que nos duele subir por la palabra hasta el asombro al encue...
Cuando toda la casa se derrumba
Jorge Teillier
Y tú quieres oír, tú quieres entender. Y yo te digo: olvida lo que oyes, lees o escribes. Lo que escribo no es para ti, ni para mí, ni para los iniciados. Es para la niña que nadie saca a bailar, es para los hermanos que afrontan la borrachera y a quienes desdeñan los que se creen santos, profetas o poderosos.
BOTELLA AL MAR
Jaime Sabines
Boca de llanto, me llaman tus pupilas negras, me reclaman. Tus labios sin ti me besan. ¡Cómo has podido tener la misma mirada negra con esos ojos que ahora llevas! Sonreíste. ¡Qué silencio, qué falta de fiesta! ¡Cómo me puse a buscarte en tu sonrisa, cabeza de tierra, labios de tristeza! No lloras, no llorarías aunqu...
Boca de llanto
Gustavo Adolfo Bécquer
Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán. Pero aquellas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha a contemplar, aquellas que aprendieron nuestros nombres... ¡esas... no volverán!. Volverán las tupidas madreselvas de tu jard...
Rima LIII
Juan Ramón Jiménez
Sólo mi frente y el cielo. Los únicos universos. Mi frente, sólo, y el cielo. (Entre ellos, la brisa pura, caricia fiel, mano única para tales plenitudes. La brisa, que baja y sube). Arriba, todo el ser vivo, todo el sueño en mi sentido, rozando a aquel con las alas que a su armonía él le baja. Nada más. ...
Sólo mi frente y el cielo
Federico García Lorca
La Tarara, sí; la tarara, no; la Tarara, niña, que la he visto yo. Lleva la Tarara un vestido verde lleno de volantes y de cascabeles. La Tarara, sí; la tarara, no; la Tarara, niña, que la he visto yo. Luce mi Tarara su cola de seda sobre las retamas y la hierbabuena. Ay, Tarara loca. Mueve, la cintur...
La Tarara
Vicente Gerbasi
El velero lustroso de la muerte pasea tu silencio por mis mares sombríos entre brillos de un agua negra en ondas, donde cantan marinos de otro tiempo, ahogados en la noche, rendidos a las algas que transportan las sombras. Y siempre vienes a mí desde el olvido, aventurero terrestre de barbas seculares. Tus zapatos aú...
CANTO VI
Gonzalo de Berceo
¡Eya, velar! ¡Eya, velar! ¡Eya, velar! Velat, aljama de los judíos, ¡eya, velar!, que non vos furten al Fijo de Díos. ¡Eya, velar! Ca furtárvoslo querrán, ¡eya, velar!, Andrés e Peidro et Johán. ¡Eya, velar! Non sabedes tanto descanto, ¡eya, velar...
CANTICA
Santiago Montobbio
De todos mis amigos yo tuve la muerte más extraña: con el alma dislocada fui silencio por la página. ¿DE PARTE DE QUIÉN? En nombre de Dios abandonamos las señales en el aire. Nos quedaba el vivir, el vivir sin trabas, en nombre de nadie. No apostamos por él (nosotros, jamás apostamos), pero éramos jóvenes o tenían ...
Póstumo
Luis de Góngora
Al tronco Filis de un laurel sagrado Reclinada, el convexo de su cuello Lamía en ondas rubias el cabello, Lascivamente al aire encomendado. Las hojas del clavel, que había juntado El silencio en un labio y otro bello, Violar intentaba, y pudo hacello, Sátiro mal de hiedras coronado; Mas la invidia interpuesta de un...
Al tronco Filis de un laurel sagrado
Claribel Alegría
...existen los barrotes nos rodean también existe el catre y sus ángulos duros y el poema río que nos sostiene a todos y es tan substantivo como el catre el poema que todos escribimos con lágrimas y uñas y carbón.
EPÍLOGO
Alfredo Lavergne
En esta escalera que conduce al dolor Decimos que somos testigos de la gloria De las grandes ciudades que influyeron Las muy pequeñas Con sus breves Castillos Iglesias Mansiones De delgadas y femeninas columnas jónicas O con el macizo y angular orden dórico. América Trabajo Para ser...
Mezquindades y necesidades
Pablo de Rokha
(Dedicado a Pablo Neruda) Gallipavo senil y cogotero de una poesía sucia, de macacos, tienes la panza hinchada de dinero. Defeca en el portal de los maracos, tu egolatría de imbécil famoso tal como en el chiquero los verracos. Legas a ser hediondo de baboso, y los tontos te llaman: ¡«gran podeta»! en las alc...
TERCETOS DANTESCOS A CASIANO BASUALTO
Pablo Neruda
NAZIM, de las prisiones recién salido, me regaló su camisa bordada con hilos de oro rojo como su poesía. Hilos de sangre turca son sus versos, fábulas verdaderas con antigua inflexión, curvas o rectas, como alfanjes o espadas, sus clandestinos versos hechos para enfrentarse con todo el mediodía de la luz, hoy son como...
Aquí viene Nazim Hikmet
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Amor mío, al cerrar esta puerta nocturna te pido, amor, un viaje por oscuro recinto: cierra tus sueños, entra con tu cielo en mis ojos, extiéndete en mi sangre como en un ancho río. Adiós, adiós, cruel claridad que fue cayendo en el saco de cada día del pasado, adiós a cada rayo de reloj o n...
Cien sonetos de amor
Antonio Machado
Poeta ayer, hoy triste y pobre filósofo trasnochado, tengo en monedas de cobre el oro de ayer cambiado. Sin placer y sin fortuna, pasó como una quimera mi juventud, la primera... la sola, no hay más que una: la de dentro es la de fuera. Pasó como un torbellino, bohemia y aborrascada, harta de coplas y vino,...
Coplas mundanas
Ramón López Velarde
Yo tuve, en tierra adentro, una novia muy pobre: ojos inusitados de sulfato de cobre. Llamábase María; vivía en un suburbio, y no hubo entre nosotros ni sombra ni disturbio. Acabamos de golpe: su domicilio estaba contiguo a la estación de los ferrocarriles, y ¿qué noviazgo puede ser duradero entre campanadas centrífu...
NO ME CONDENES
Pablo Neruda
Pero entonces la sangre fue escondida detrás de las raíces, fue lavada y negada (fue tan lejos), la lluvia del Sur la borró de la tierra (tan lejos fue), el salitre la devoró en la pampa: y la muerte del pueblo fue como siempre ha sido: como si no muriera nadie, nada, como si fueran piedras las ...
Las masacres
Luis Cañizal de la Fuente
I A la asomada primera tras la cumbre, cuando bajaba el ballenato placentero entretenido en curvas de merienda y uvas y fortín soñoliento, el gong del mar se pone en pie de un salto dando con la cabeza en el pavés del cielo; esparce de ceniza las recámaras, vibran las entretelas, y hasta Alghe...
PRETÉRITO DEL MAR INDEFINIDO
Oliverio Girondo
Serán videntes demasiado nadie colindantes opacos orígenes del tedio al ritmo gota topes digo que ingieren el desgano con distinta apariencia Son borra viva cato descompases tirito de la sangre Un poco nubecosa entre sienes de ensayo y algo mucho por cierto indiscernible esqueleteando el aire dados ay en derrumbe h...
ISLAS SÓLO DE SANGRE
Juan de Arguijo
No temas, o bellísimo troyano, viendo que arrebatado en nuevo vuelo con corvas uñas te levanta al cielo la feroz ave por el aire vano. ¿Nunca has oído el nombre soberano del alto Olimpo, la piedad y el celo de Júpiter, que da la pluvia al suelo y arma con rayos la tonante mano; A cuyas sacras aras humillado gruesos...
A GANÍMEDES
Claribel Alegría
¿Qué fue de ese poema que no pude atrapar el que pasó rengueando frente a mí con las alitas rotas?
POEMA
Roque Dalton
La vida paga sus cuentas con tu sangre y tú sigues creyendo que eres un ruiseñor. Cógele el cuello de una vez, desnúdala, túmbala y haz en ella tu pelea de fuego, rellénale la tripa majestuosa, préñala, ponla a parir cien años por el corazón. Pero con lindo modo, hermano, con un gesto propicio para la melancolía.
NO TE PONGAS BRAVO, POETA
Juan Liscano
A Rafael Cadenas Se hizo tarde. La lucidez protege de la desolación. Se hizo tarde para emprender el viaje hacia el conocimiento liberador. Somos siervos de los artificios inventados por nosotros mismos. Siervos de máquinas, de imágenes sustitutivas del mundo, de raudales energéticos hurtados al cosmos. Nos infecta ...
SITUACIÓN
Paz Díez Taboada
Primero fue el amor, pero partió de viaje hacia una meta oculta en la región del viento. Así siguió vagando por un amplio dominio hasta fijar los límites con áspera alambrada. Primero fue el amor. Desconcertado y tímido, marchó siguiendo un vuelo difuso y disconforme. Cuando quiso tornar al punto de partida ya se ...
Escapada
Luis Antonio Chávez
Ignorante eres al decir que mi pluma, si se yergue no es más que un filazo el que da y luego se agazapa; ella es una que a las dádivas huye y también al abrazo. No es que no sepa donde cae el estocazo, ni la cizaña que todo lo destruye; sucede que mejor se resguarda y huye del que finge amistad y pronto da el zarpazo;...
Orgullo
Fa Claes
Un poquito, como una mañana cuando sale el sol, esquiva la penumbra la niebla de tus ojos. Ves iluminarse los colores, la luz te levanta el corazón y la esperanza te envuelve en una ola. Hoy. Todavía un momento y todo será posible hoy. Puede que haya primavera en el invierno, verano y sol y sonrisa y gritamos y oímos g...
Año nuevo de 2000
Antonio Fernández Lera
Pronto –y entre nosotros– hablaremos y nuestra voz se perderá en el vacío de palabras como silencios; las miradas y los gestos: todo; y el tiempo, suspendido como un soplo de brisa, y solos, hasta que otra voz se aproxime y nos diga lo que somos –una mota de polvo–, y nos diga: "podéis hablar ahora, es vuestro tur...
El eco de tu voz: 1
Aurelio González Ovies
De nada vale decir aquí estoy yo, gobierno y mando, si al pasar por Castilla y ver el sol crujiendo tras los olmos, uno no sabe dar gracias a Machado. De nada sirve montar revoluciones, modernizar las leyes, si al entrar en Moguer y abrir sus muros blancos, uno no escucha, como un geranio púrpura, la voz en los balcon...
Área de prioridades
Odette Alonso
La muchacha del óleo me ha mirado de su pincel renazco sin saberlo dos manchas sobre el lienzo tinta negra. El pincel es mi dedo dibujado en su espalda su dedo en mi nariz la caricia en la nuca. El lienzo es esta cama y la ciudad entera corazón que se abre sin confianza blanco y negro en el lienzo esa muchacha y yo.
ÓLEO
Genaro Ortega Gutiérrez
Ya no vale la excusa del perfil abierto para sepultar la carne arracimada, ni someterse al ritual salvaje de las evidencias. Sobre todo cuando es ocioso cumplimentar los expedientes de crisis en la mañana intacta, y el escorzo infantil con que olvidar la nieve se te ha quedado solo en el bolsillo. El puro rigor literar...
Hilos, cabellos, tejido
Genaro Ortega Gutiérrez
Reeducas la mirada y te aproximas a lo que significan los reflejos del sol sobre el trapecio. Mirada de testigo directo, que no se atreve a recortar una realidad deliberadamente contenida en las llamas de marzo, su inclinación revolucionaria. (Se apoyan unas en otras: se convierten en una especie de voladuras que contr...
Pausa en la zona de peaje
Octavio Paz
Llamar al pan y que aparezca sobre el mantel el pan de cada día; darle al sudor lo suyo y darle al sueño y al breve paraíso y al infierno y al cuerpo y al minuto lo que piden; reír como el mar ríe, el viento ríe, sin que la risa suene a vidrios rotos; beber y en la embriaguez asir la vida, bailar el baile sin ...
La vida sencilla
Leopoldo María Panero
«Fifteen men on the Dead Man's Chest. Yahoo! And a bottle of rum!» Canción pirata Fumo mucho. Demasiado. Fumo para frotar el tiempo y a veces oigo la radio, y oigo pasar la vida como quien pone la radio. Fumo mucho. En el cenicero hay ideas y poemas y voces de amigos que no tengo. Y tengo la boca llena de sangre, y...
LA CANCIÓN DEL CROUPIER DEL MISSISSIPI
Federico García Lorca
1 ¡Viva Sevilla! Llevan las sevillanas en la mantilla un letrero que dice: ¡Viva Sevilla! ¡Viva Triana! ¡Vivan los trianeros, los de Triana! ¡Vivan los sevillanos y sevillanas! 2 Lo traigo andado. La Macarena y todo lo traigo andado. Lo traigo andado; cara como la tuya no la he encontrado. La Macaren...
Sevillanas del Siglo XVIII
Octavio Paz
Un silencio de aire, luz y cielo. En el silencio transparente el día reposaba: la transparencia del espacio era la transparencia del silencio. La inmóvil luz del cielo sosegaba el crecimiento de las yerbas. Los bichos de la tierra, entre las piedras, bajo la luz idéntica, eran piedras. El tiempo en el minuto ...
El pájaro
Gabriela Mistral
Duérmete, mi niño, duérmete sonriendo, que es la ronda de astros quien te va meciendo. Gozaste la luz y fuiste feliz. Todo bien tuviste al tenerme a mí. Duérmete, mi niño, duérmete sonriendo, que es la Tierra amante quien te va meciendo. Miraste la ardiente rosa carmesí. Estrechaste al mundo: me estrech...
Me tuviste
Gustavo Pereira
Hay un tiempo de echarse a pensar y un tiempo de arder y días de caer rendidos bajo techo Un tiempo de amar hasta el fondo y días de herrumbre inmersos en nuestras cosas Hay un tiempo de tender la mano y un tiempo de golpear y un recuerdo que naufraga en nosotros y un rostro que acaso hemos visto o no.
HAY UN TIEMPO
Santiago Montobbio
Minuciosamente sueño a Dios durante el día para por la noche poder creer que me perdona. Desde la culpa de no ser feliz, de no haberlo sido, desencuaderno mis ojos huecos y de sobras sé que no dormir es un rastro del infierno.
Para una teología del insomnio
Delfina Acosta
A mi cazador Soy la gacela enamorada ¡Dios! de mi nocturno cazador que viene al bosque con las ansias de mis astas, mis ancas, mis rodillas y mis hombros. Si están los cielos vistos, si los astros asoman su hermosura de universo, si el cierzo va soltando ya a las aves y mi nocturno cazador no llega, los ojos se me vu...
La gacela enamorada