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Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El camaleón | Cuento | Iván Dmítrich, un hombre de clase media que mantenía su familia con unos doscientos rublos al año, estaba muy satisfecho con su suerte.
Se sentó en el sofá después de cenar y empezó a leer el periódico.
—Hoy me he olvidado de mirar el periódico —le dijo su mujer mientras quitaba la mesa—. Fíjate si han salido la lista ... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El caramillo | Cuento | El inspector de policía Ochumélov, con su capote nuevo y un hatillo en la mano, cruza la plaza del mercado. Tras él camina un municipal pelirrojo con un cedazo lleno de grosellas decomisadas. En torno reina el silencio… En la plaza no hay ni un alma… Las puertas abiertas de las tiendas y tabernas miran el mundo melancó... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El cazador | Cuento | Sofocado por el intenso aroma de los frondosos abetos, cubierto de telas de araña y acículas, el administrador de la gran ja de Deméntievo, Melitón Shishkin, con el fusil al hombro, se dirigía al lindero del bosque. Su perra Damka, un cruce de setter y un ejemplar callejero, preñada y flaca a más no poder, se arrastrab... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El estudiante | Cuento | Mediodía bochornoso y sofocante. En el cielo no hay ni una nube… Las hierbas, quemadas por el sol, se doblan con aire triste y desesperado: aunque lloviera, no reverdecerían… El bosque está silencioso e inmóvil, como si escrutara alguna cosa desde lo alto de sus copas o esperara algún acontecimiento.
Por el borde del l... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El fracaso | Cuento | En principio, el tiempo era bueno y tranquilo. Los mirlos gorjeaban y de los pantanos vecinos llegaba el zumbido lastimoso de algo vivo, igual que si soplaran en una botella vacía. Una becada1 inició el vuelo, y un disparo retumbó en el aire primaveral con alegría y estrépito. Pero cuando oscureció en el bosque, empezó... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El gordo y el flaco | Cuento | Ilia Sergeich Peplov y su mujer, Cleopatra Petrovna, escuchaban junto a la puerta con gran ansiedad. Al otro lado, en la pequeña sala, se desarrollaba, al parecer, una escena de declaración amorosa. Su hija Nataschenka se prometía en aquel momento con el profesor de la Escuela Provincial, Schupkin.
-Parece que pica -mu... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El juez de instrucción | Cuento | En una estación de ferrocarril de la línea Nikoláiev se encontraron dos amigos: uno, gordo; el otro, flaco.
El gordo, que acababa de comer en la estación, tenía los labios untados de mantequilla y le lucían como guindas maduras. Olía a Jere y a Fleure d’orange. El flaco acababa de bajar del tren e iba cargado de maleta... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El malhechor | Cuento | Un hermoso día de primavera, a mediodía, el médico del distrito y el juez de instrucción se dirigían en coche a hacer una autopsia. El juez, hombre de unos treinta y cinco años, contemplaba los caballos con aire meditabundo y decía:
—En la naturaleza hay muchas cosas enigmáticas y oscuras, pero también en la vida cotid... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El marido de su mujer | Cuento | Ante el juez de instrucción está de pie un muzhik pequeño, sumamente flaco, con camisa de paño basto y unos calzones remendados. Su rostro hirsuto, picado de viruelas, y sus ojos apenas visibles bajo unas espesas y caídas cejas, tienen una expresión huraña y áspera. En la cabeza, una mata de pelos enmarañados, sin pein... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El misterio | Cuento | Vísperas de fiesta. La cantante de opereta Natalia Andréievna Brónina, Nikítkina por su marido, está tendida en su dormitorio y entregada al reposo. Dormita dulcemente y piensa en su hijita pequeña, que vive lejos, en casa de la abuela o de una tía… Esta niña encierra para ella más valor que el público, que los ramos d... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El monje negro | Cuento | La noche del primer día de Pascua, el consejero de Estado Navaguin, después de haber hecho sus visitas, tornó a su casa y tomó en la antesala el pliego de papel en donde los visitantes de aquel día habían puesto sus firmas. Se mudó de traje, bebió un vaso de agua de seltz, se sentó cómodamente en una butaca y comenzó l... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El obispo | Cuento | I
Andréi Vasílich Kovrin, licenciado en filosofía, estaba agotado y tenía los nervios destrozados. No seguía ningún tratamiento, pero un día, ante una botella de vino, habló del tema con un amigo médico, quien le aconsejó pasar la primavera y el verano en el campo. Precisamente había recibido una larga carta de Tania P... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El orador | Cuento | I
En el monasterio de Staro-Petrovski se celebraba la víspera del Domingo de Ramos. Cuando se empezó a repartir las palmas eran ya casi las diez; los cirios, llenos de pábilos, apenas ardían, y todo estaba envuelto en una especie de tiniebla. En la iglesia en penumbra la muchedumbre se agitaba como el mar y monseñor Pi... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El sanguíneo | Minicuento | En una hermosa mañana se celebraba el entierro del asesor colegiado Kirill Ivanovich Vavilonov, muerto de dos enfermedades sumamente frecuentes en nuestra patria: una esposa maligna y el vicio del alcohol. Mientras el cortejo fúnebre se dirigía de la iglesia al cementerio, uno de los compañeros de trabajo del difunto,... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El suboficial Prishibéiev | Cuento | Todas las impresiones repercuten en él de modo ligero. En la juventud es un bebé y un bribón. Les dice groserías a los maestros, no se corta el cabello, no se afeita, usa lentes y mancha las paredes. Estudia mal, pero termina los cursos. No obedece a los padres. Cuando es rico, es un petimetre; siendo ya pobre, vive co... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El talento | Cuento | —¡Suboficial Prishibéiev! Se le acusa de haber ofendido el tres de septiembre del año en curso, de palabra y obra, al cabo Yuguin, al sargento Aliapov y al alguacil Efímov, de la policía rural, así como a los testigos presenciales Ivánov y Gavrilov y a seis campesinos, con el agravante de que a los tres primeros les of... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El teléfono | Cuento | El pintor Yegor Savich, que se hospeda en la casa de campo de la viuda de un oficial, está sentado en la cama, sumido en una dulce melancolía matutina.
Es ya otoño. Grandes nubes informes y espesas se deslizan por el firmamento; un viento, frío y recio, inclina los árboles y arranca de sus copas hojas amarillas. ¡Adiós... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El trágico | Cuento | “Operadora. ¿Puedo ayudarlo?”, dice una voz de mujer.
“Comuníqueme con el Hotel Slavyansky Bazaar”.
“Conectando”.
Después de tres minutos escucho un repique… Pego el auricular a mi oreja y oigo un sonido de un carácter todavía indeterminado; como el viento soplando, u hojas secas dispersándose por el piso… Alguien pare... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El vengador | Cuento | Se celebraba el beneficio del trágico Fenoguenov.
La función era un éxito. El trágico hacía milagros: gritaba, aullaba como una fiera, daba patadas en el suelo, se golpeaba el pecho con los puños de un modo terrible, se rasgaba las vestiduras, temblaba en los momentos patéticos de pies a cabeza, como nunca se tiembla e... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El violín de Rothschild | Cuento | Inmediatamente después de haber sorprendido a su mujer en el lugar de su delito, se encontraba Fiódor Fiódorovich Sígaiev en el almacén de armas de Schmuks y Compañía eligiendo el revólver que mejor pudiera servirle. Su rostro expresaba ira, dolor y una decisión irrevocable.
“¡Sé lo que tengo que hacer! —pensaba—. Cuan... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | El zapatero y el diablo | Cuento | La ciudad era insignificante, peor que una aldea, y estaba habitada únicamente por viejos que morían de forma tan infrecuente que resultaba descorazonador. En el hospital y en la prisión también encargaban muy pocos ataúdes. En pocas palabras, el negocio iba muy mal. Si Yákov Ivánov hubiera sido el dueño de la funerari... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | En casa | Cuento | Era la víspera de Navidad. María llevaba ya un buen rato roncando sobre la estufa y en la lamparilla había ardido ya todo el petróleo, pero Fiódor Nílov seguía trabajando. Lo habría dejado hacía tiempo y se habría marchado a la calle, pero un cliente del callejón Kolokolni, que le había encargado unos empeines para sus... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | En deportación | Cuento | —Han venido de parte de los Grigoriev por no sé qué libro y les he dicho que no estaba usted en casa. El cartero ha traído unos periódicos y un par de cartas. A propósito, Evgueni Petrovich, quisiera pedirle que vigile a Seriozha. Hoy y anteayer le he sorprendido fumando. Cuando empecé a reprenderle se tapó como de cos... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | En el campo | Cuento | El viejo Semión, apodado el Juicioso, y un joven tártaro, cuyo nombre nadie conocía, estaban sentados en la orilla, cerca de la hoguera; los tres barqueros restantes estaban en la isba. Simeón, anciano de unos sesenta años, enjuto y desdentado, pero ancho de hombros y de aspecto aún robusto, estaba borracho; podía habe... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | En el landó | Cuento | I
A tres kilómetros de la aldea de Obruchanovo se construía un puente sobre el río.
Desde la aldea, situada en lo más eminente de la ribera alta, divisábanse las obras. En los días de invierno, el aspecto del fino armazón metálico del puente y del andamiaje, albos de nieve, era casi fantástico.
A veces, pasaba a través... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | En el paseo de Sokólniki | Cuento | Las hijas del consejero civil activo Brindin, Kitty y Zina, paseaban por la Nievskii en un landó1. Con ellas paseaba su prima Marfusha, una pequeña provinciana-hacendada de dieciséis años, que había venido en esos días a Peter, a visitar a la parentela ilustre y echar un vistazo a las “curiosidades”. Junto a ella estab... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | En fiestas | Cuento | El día 1 de mayo se inclinaba al anochecer. El susurro de los pinos de Sokólniki y el canto de los pájaros son ahogados por el ruido de los carruajes, el vocerío y la música. El paseo está en pleno. En una de las mesas de té del Viejo Paseo está sentada una parejita: el hombre con un cilindro grasoso y la dama con un s... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | En la administración de correos | Cuento | I
—¿Qué hay que escribir? —preguntó Yegor, mojando la pluma en la tinta.
Hacía ya cuatro años que Vasilisa no había visto a su hija Efimia. Esta, después de la boda, se había marchado con su marido a Petersburgo, desde donde envió dos cartas, no volviendo a recibirse más noticias de ella. La vieja, tanto al amanecer, m... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | En la barbería | Cuento | La joven esposa del viejo administrador de Correos Hattopiertzof acababa de ser inhumada. Después del entierro fuimos, según la antigua costumbre, a celebrar el banquete funerario. Al servirse los buñuelos, el anciano viudo rompió a llorar, y dijo:
-Estos buñuelos son tan hermosos y rollizos como ella.
Todos los comen... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | En la oscuridad | Cuento | Es por la mañana. Aún no son las siete, pero la barbería de Makar Kuzmich Blestkin ya está abierta. El dueño, un joven de unos veintitrés años, sucio, vestido con ropas mugrientas que pretenden pasar por elegantes, está poniendo en orden el local. En realidad, no tiene nada que limpiar, pero el trabajo le ha hecho suda... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | En los baños públicos | Cuento | Una mosca de mediano tamaño se metió en la nariz del consejero suplente Gaguin. Aunque se hubiera metido allí por curiosidad, por atolondramiento o a causa de la oscuridad, lo cierto es que la nariz no toleró la presencia de un cuerpo extraño y dio muestras de estornudar. Gaguin estornudó tan ruidosamente y tan fuerte ... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Enemigos | Cuento | I
-¡Oye, tú…, quien seas! -gritó un señor gordo, de blancas carnes, al divisar entre la bruma a un hombre alto y escuálido, con una barbita delgada y una cruz de cobre sobre el pecho-. ¡Dame más vaho!
-Yo no soy bañero, señoría… Soy el barbero. La cuestión del vaho no es de mi incumbencia. ¿Desea, en cambio, que le pon... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Entre chiquillos | Cuento | Poco después de las nueve de una oscura noche de septiembre, el único hijo del médico rural Kirilov, Andréi, de seis años de edad, moría de difteria. Justo cuando la esposa del médico acababa de dejarse caer sobre sus rodillas al lado de donde yacía el niño muerto, entregándose al primer ataque de dolor, se escuchó un ... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Exageró la nota | Cuento | Papá, mamá y la tía Nadia no están en casa. Están convidados a un bautizo en casa de aquél oficial anciano que tiene una burrita gris.
Esperándolos, Gricha, Ania, Aliocha, Sonia y el hijo de la cocinera, Andrei, hállanse en el comedor, sentados alrededor de la mesa jugando a la lotería. Es la hora de irse a acostar, ... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Flores tardías | Cuento largo | La finca a la cual se dirigía para efectuar el deslinde distaba unos treinta o cuarenta kilómetros, que el agrimensor Gleb Smirnov Gravrilovich tenía que recorrer a caballo. Se había apeado en la estación de Grilushki.
(Si el cochero está sobrio y los caballos son de buena pasta, pueden calcularse unos treinta kilómetr... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Fracaso | Cuento | I
La escena tuvo lugar una oscura tarde otoñal, justo después de la comida, en casa de los príncipes Priklonski.
La anciana princesa y su hija Marusia estaban en la habitación del joven príncipe, retorciéndose los dedos e implorando. Imploraban como solo saben hacerlo las mujeres infelices y compungidas: invocando a Di... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Gente difícil | Cuento | Iliá Serguéich Péplov y su mujer Kleopatra Petrovna, de pie junto a la puerta, escuchaban ávidamente. Por lo visto, al otro lado, en la pequeña sala, tenía lugar una declaración de amor. A su hija Natáshenka se le declaraba el maestro de la escuela del distrito, Schupkin.
—¡Muerde el anzuelo! —susurró Péplov, temblando... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Gúsiev | Cuento | Shiriáyev, Yevgraf Ivánovich, pequeño terrateniente e hijo de un pope (su difunto progenitor, el padre Ioann, había recibido como donación de la generala Kuvshínnikova ciento dos hectáreas de tierra), se hallaba en un rincón ante un lavabo de cobre, lavándose las manos. Como de costumbre, tenía el aspecto de un hombre ... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Historia de un contrabajo | Cuento | I
Han caído ya las primeras sombras, la noche está al llegar.
Gúsiev, un soldado raso al que han enviado de vuelta a casa, se incorpora en su catre y dice con voz queda:
—¿Me oyes, Pável Ivánich? Un soldado me dijo en Suchan que en mitad de la travesía su barco chocó con un enorme pez que les abrió la quilla.
El hombre... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Incidente ocurrido a un médico | Cuento | Procedente de la ciudad, el músico Smichkov se dirigía a la casa de campo del príncipe Bibulov, en la que, con motivo de una petición de mano, había de tener lugar una fiesta con música y baile. Sobre su espalda descansaba un enorme contrabajo metido en una funda de cuero. Smichkov caminaba por la orilla del río, que d... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Iónich | Cuento | El profesor recibió un telegrama de la fábrica de los Liálikov, solicitándole que se desplazara hasta allí lo antes posible. La hija de la llamada señora Liálikov, obviamente la dueña de la fábrica, se encontraba enferma, y aquello era lo único que se entendía en aquel largo y confuso telegrama. En lugar de ir él mismo... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Iván Matveich | Cuento | I
Cuando los recién llegados a la ciudad de provincias S. se quejaban de lo aburrida y monótona que era la vida en ella, los habitantes de esa ciudad, como justificándose, decían que, al contrario, en S. se estaba muy bien, que en S. había una biblioteca, un teatro, un club, se celebraban bailes y -añadían finalmente- ... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Kashtanka | Cuento | Son las cinco. Un renombrado sabio ruso (le diremos sencillamente sabio) está frente a su escritorio y se muerde las uñas.
-¡Esto es indignante! -dice a cada momento, consultando su reloj-. ¡Es una falta de respeto para con el tiempo y el trabajo ajenos!… ¡En Inglaterra, un sujeto semejante no ganaría ni un centavo y m... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La apuesta | Cuento | I
MALA CONDUCTA
Una perrita rojiza, entre zarcera y podenca, de hocico muy semejante al de la zorra, corría de un lado a otro por la acera, mirando inquieta a su alrededor. De cuando en cuando, se detenía gimoteante, y, levantando tan pronto una pata como otra, parecía querer aclararse a sí misma cómo había sido posibl... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La boticaria | Cuento | I
Una noche sombría de otoño. El viejo banquero recorría su despacho de un extremo al otro, recordando una velada que había dado quince años antes, también en otoño. Habían acudido a ella muchos hombres inteligentes y se habían entablado interesantes conversaciones. Entre otras cosas se habló de la pena de muerte. La m... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La bruja | Cuento | La pequeña ciudad de B***, compuesta de dos o tres calles torcidas, duerme con sueño profundo. El aire, quieto, está lleno de silencio. Solo a lo lejos, en algún lugar seguramente fuera de la ciudad, suena el débil y ronco tenor del ladrido de un perro. El amanecer está próximo.
Hace tiempo que todo duerme. Tan solo la... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La cerilla sueca | Cuento | Caía la noche. El sacristán Saveli Guikin estaba en su casa, tumbado en una cama inmensa, pero no dormía, aunque tenía la costumbre de quedarse dormido al mismo tiempo que los gallos. Sus cabellos rojizos y ásperos asomaban por un lado de la manta mugrienta, compuesta de abigarrados pedazos de percal; por el otro sobre... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La cigarra | Cuento | I
En la mañana del 6 de octubre de 1885, un joven correctamente vestido se presentó en la oficina del comisario de policía del segundo sector del distrito de S. y declaró que su señor, el corneta de la guardia retirado Mark Ivánovich Kliauzov, había sido asesinado. El hombre que informaba de esa novedad estaba pálido y... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La colección | Cuento | I
A la boda de Olga Ivánovna acudieron todos sus amigos y buenos conocidos.
—Mírenle: ¿no es cierto que tiene algo? —decía ella a sus amigos, señalando a su marido con un movimiento de cabeza, como queriendo aclarar por qué se había casado con un hombre sencillo y de lo más corriente, que no se distinguía por nada.
Su ... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La corista | Cuento | Hace días pasé a ver a mi amigo, el periodista Misha Kovrov1. Estaba sentado en su diván, se limpiaba las uñas y tomaba té. Me ofreció un vaso.
-Yo sin pan no tomo -dije-. ¡Vamos por el pan!
-¡Por nada! A un enemigo, dígnate, lo convido con pan, pero a un amigo nunca.
-Es extraño… ¿Por qué, pues?
-Y mira por qué… ¡Ven ... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La cronología viviente | Cuento | En cierta ocasión, cuando era más joven y hermosa y tenía mejor voz, se encontraba en la planta baja de su casa de campo con Nikolai Petróvich Kolpakov, su amante. Hacía un calor insufrible, no se podía respirar. Kolpakov acababa de comer, había tomado una botella de mal vino del Rin y se sentía de mal humor y destempl... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La helada | Cuento | El salón del consejero áulico Charamúkin se halla envuelto en discreta penumbra. El gran quinqué de bronce con su pantalla verde imprime un tono simpático al mobiliario, a las paredes; y en la chimenea, los tizones chisporrotean, lanzando destellos intermitentes que alumbran la estancia con una claridad más viva. Frent... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La hija de Albión | Cuento | El día de Reyes se había organizado en N, capital de provincia, una fiesta «popular» con fines benéficos. Se había elegido la parte ancha del río, entre el mercado y la sede episcopal, se había cercado con una cuerda, abetos y banderas, y se había dispuesto todo lo necesario para patinar, montar en trineo y practicar e... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La máscara | Cuento | Una magnífica calesa con llantas de caucho, asiento de terciopelo y un grueso cochero en el pescante se detuvo ante la casa del hacendado Griabov. Fiódor Otsov, mariscal de la nobleza del distrito, se apeó de un salto. En el vestíbulo le recibió un soñoliento lacayo.
—¿Está el señor en casa? —preguntó el mariscal.
—No,... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La muerte de un funcionario público | Cuento | En el club social de la ciudad de X se celebraba, con fines benéficos, un baile de máscaras o, como le llamaban las señoritas de la localidad, “un baile de parejas”.
Era ya medianoche. Unos cuantos intelectuales sin antifaz, que no bailaban -en total eran cinco-, estaban sentados en la sala de lectura, alrededor de una... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La mujer del boticario | Cuento | El gallardo alguacil Iván Dmitrievitch Tcherviakof se hallaba en la segunda fila de butacas y veía a través de los gemelos Las Campanas de Corneville. Miraba y se sentía del todo feliz…, cuando, de repente… -en los cuentos ocurre muy a menudo el «de repente»; los autores tienen razón: la vida está llena de improvisos-,... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La noche de Pascua | Cuento | La pequeña ciudad de B***, compuesta de dos o tres calles torcidas, duerme con sueño profundo. El aire, quieto, está lleno de silencio. Solo a lo lejos, en algún lugar seguramente fuera de la ciudad, suena el débil y ronco tenor del ladrido de un perro. El amanecer está próximo.
Hace tiempo que todo duerme. Tan solo la... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La obra de arte | Cuento | Me encontraba en la ribera del Goltva y esperaba la llegada del transbordador. Por lo común el Goltva es un rió sin pretensiones, silencioso y soñador, que brilla timorato entre espesos juncos, pero en ese momento sus dimensiones alcanzaban las de un lago. Las aguas primaverales se habían desbordado, superando ambas or... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La pena | Cuento | Sacha Smirnov, hijo único, entró con mustio semblante en la consulta del doctor Kochelkov. Debajo del brazo llevaba un paquete envuelto en el número 223 de Las noticias de la Bolsa.
-¡Hola, jovencito! ¿Qué tal nos encontramos? ¿Qué se cuenta de bueno? -le preguntó, afectuosamente, el médico.
Sacha empezó a parpadear y,... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La princesa | Cuento | El tornero Gregorio Petrov, desde hace tiempo conocido como un excelente artesano y al mismo tiempo como el mujik más desordenado del distrito de Galchinsk, conduce a su vieja, enferma, al hospital rural. Debe viajar unas treinta verstas y el camino es tan malo que ni siquiera el correo oficial podría pasar, sin hablar... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La sala número seis | Novela corta | Por la gran puerta cochera llamada Portalón Rojo del monasterio de monjes de N entró un carruaje tirado por cuatro bonitos y bien cebados caballos. Monjes y novicios, agrupados en aquella parte del edificio de la fonda destinada a albergue de la nobleza, habían reconocido ya desde lejos, por el cochero y los caballos, ... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La señora del perrito | Cuento | I
En el patio del hospital hay un pequeño pabellón circundado de un auténtico bosque de bardana, ortigas y cáñamo silvestre. Tiene el tejado herrumbroso, la chimenea semiderruida y los peldaños de la escalinata podridos y cubiertos de maleza; en cuanto al revoque, solo queda algún vestigio. La fachada principal da al h... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La tristeza | Cuento | UNO
Un nuevo personaje había aparecido en la localidad: una señora con un perrito. Dmitri Dmitrich Gurov, que por entonces pasaba una temporada en Yalta, empezó a tomar algún interés en los acontecimientos que ocurrían. Sentado en el pabellón de Verney, vio pasearse junto al mar a una señora joven, de pelo rubio y medi... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La víspera de la Cuaresma | Cuento | La capital está envuelta en las penumbras vespertinas. La nieve cae lentamente en gruesos copos, gira alrededor de los faroles encendidos, extiende su capa fina y blanda sobre los tejados, sobre los lomos de los caballos, sobre los hombros humanos, sobre los sombreros.
El cochero Yona está todo blanco, como un aparecid... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | La víspera del juicio | Cuento | -¡Pawel Vasilevitch! -grita Pelagia Ivanova, despertando a su marido-. Pawel Vasilevitch, ayuda un poco a Stiopa, que está preparando sus lecciones y llora.
Pawel Vasilevitch, bostezando y haciendo la señal de la cruz delante de la boca, contesta bondadosamente:
-Ahora mismo, mi alma.
El gato, que dormía junto a él, l... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Las bellas | Cuento | Memorias de un reo
-Disgusto tendremos, señorito -me dijo el cochero indicándome con su fusta una liebre que atravesaba la carretera delante de nosotros.
Aun sin liebre, mi situación era desesperada. Yo iba al tribunal del distrito a sentarme en el banquillo de los acusados, con objeto de responder a una acusación por ... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Las grosellas | Cuento | I
Recuerdo cómo, siendo colegial del quinto o sexto año, viajaba yo desde el pueblo de Bolshoi Krepkoi, de la región del Don, a Kostov, acompañando a mi abuelo. Era un día de agosto, caluroso y penosamente aburrido. A causa del calor y del viento, seco y cálido, que nos llenaba la cara de nubes de polvo, los ojos se no... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Las islas voladoras | Cuento | Desde la mañana temprano todo el cielo estaba cubierto de nubes de lluvia. No hacía viento ni calor, y se sentía el tedio, como sucede en los días grises, cuando sobre el campo se ciernen desde hace tiempo las nubes y se espera lluvia, pero ésta no llega. El veterinario Iván Ivánich y el profesor de instituto Burkin ya... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Lo timó | Minicuento | Capítulo Primero: La Conferencia
-¡He terminado, caballeros! -dijo Mr. John Lund, joven miembro de la Real Sociedad Geográfica, mientras se desplomaba exhausto sobre un sillón. La sala de asambleas resonó con grandes aplausos y gritos de ¡bravo! Uno tras otro, los caballeros asistentes se dirigieron hacia John Lund y l... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Los campesinos | Cuento | En tiempos de antaño, en Inglaterra, los delincuentes condenados a la pena de muerte gozaban del derecho a vender en vida sus cadáveres a los anatomistas y los fisiólogos. El dinero obtenido de esta forma, aquellos se lo daban a sus familias o se lo bebían. Uno de ellos, pescado en un crimen horrible, llamó a su lugar ... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Los extraviados | Cuento | – I –
El camarero del Hotel Eslavo Nicolás Chikildieyev había enfermado. Un día, perdido casi por completo el vigor de las piernas, se había caído de bruces en mitad del pasillo llevando en la mano una fuente de jamón con guisantes. Y se había visto obligado a dejar su colocación. Habíase gastado, cuidándose, todos sus... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Los hombres que están de más | Cuento | Es un lugar de veraneo. La oscuridad, completa; el campanario de la iglesia marca la una de la noche. Cosiaokin y Lapkin, ambos algo titubeantes, pero de muy buen humor, salen del bosque y se dirigen hacia las casitas.
-¡Gracias a Dios que hemos llegado! -dice Cosiaokin-; es una hazaña venir andando los cinco kilómetr... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Los mártires | Cuento | Son las siete de la noche. Un día caluroso del mes de junio. Del apeadero de Hilkobo, una multitud de personas que ha llegado en el tren se encamina a la estación veraniega. Casi todos los viajeros son padres de familia, cargados de paquetes, carpetas y sombrereras. Todos tienen aspecto cansado, hambriento y aburrido, ... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Los muchachos | Cuento | Lisa Kudrinsky, una señora joven y muy cortejada, se ha puesto de pronto tan enferma, que su marido se ha quedado en casa en vez de irse a la oficina, y le ha telegrafiado a su madre.
He aquí cómo cuenta la señora Lisa la historia de su enfermedad:
-Después de pasar una semana en la quinta de mi tía me fui a casa de mi... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Los nervios | Cuento | -¡Volodia ha llegado! -gritó alguien en el patio.
-¡El niño Volodia ha llegado! -repitió la criada Natalia irrumpiendo ruidosamente en el comedor-. ¡Ya está ahí!
Toda la familia de Korolev, que esperaba de un momento a otro la llegada de Volodia, corrió a las ventanas. En el patio, junto a la puerta, se veían unos ampl... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Los niños | Cuento | El arquitecto Dmitri Osipovich Vaksin volvía a su casa de campo bajo la impresión reciente de una sesión de espiritismo en la que acababa de participar en la ciudad. Mientras se desvestía y se tumbaba en su lecho solitario (la señora Vaksin había partido para la fiesta de la Trinidad), empezó a recordar involuntariamen... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Los simuladores | Cuento | Ni papá, ni mamá, ni tía Nadia están en casa. Se fueron al bautizo que se celebra en la del viejo militar que solía montar la jaca gris.
Grisha, Апіа, Aliosha, Sonia y Andréi (el hijo de la cocinera), esperando su regreso, están sentados alrededor de la mesa del comedor y juegan a la lotería. A decir verdad ya es hora ... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Los veraneantes | Cuento | Marfa Petrovna, la viuda del general Pechonkin, ejerce, unos diez años ha, la medicina homeopática; recibe los martes por la mañana a los aldeanos enfermos que acuden a consultarla.
Es una hermosa mañana del mes de mayo. Delante de ella, sobre la mesa, se ve un estuche con medicamentos homeopáticos, los libros de medic... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Luces | Novela corta | Por el andén de cierto punto de veraneo, hacia arriba y hacia abajo, paseaba una parejita de recién casados. Él la sostenía por el talle; ella se ceñía contra él y ambos se sentían felices. La luna, por entre los jirones de nubes, les miraba frunciendo el entrecejo. Con seguridad sentía envidia y enojo por su aburrida ... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Mala suerte | Cuento | Fuera se oyó el inquieto ladrido de un perro. El ingeniero Anániev, su ayudante, el estudiante Von Stenberg, y yo salimos del barracón para ver a quién le ladraba. Dada mi condición de invitado, podía haberme quedado dentro, pero debo reconocer que el vino que había bebido me había mareado un poco y que me apetecía res... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Memorias de un hombre colérico | Cuento | Ilia Sergeich Peplov y su mujer, Cleopatra Petrovna, escuchaban junto a la puerta con gran ansiedad. Al otro lado, en la pequeña sala, se desarrollaba, al parecer, una escena de declaración amorosa. Su hija Nataschenka se prometía en aquel momento con el profesor de la Escuela Provincial, Schupkin.
-Parece que pica -mu... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Mercancía viva | Cuento largo | Soy un hombre serio, cuyo cerebro tiene marcada inclinación por la filosofía. Financiero de profesión, estudio derecho fiscal, y en la actualidad estoy escribiendo una monografía, que titularé: Pasado y futuro del impuesto sobre los perros. Como puede usted comprender, no tengo nada que ver con las damiselas, las roman... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Olenka | Cuento | I
Grojolski abrazó a Liza, le besuqueó todos los dedos, que tenían las uñas rosadas y mordisqueadas, y la sentó en un sofá tapizado con terciopelo barato. Liza cruzó las piernas, se colocó las manos bajo la cabeza y se tumbó.
Grojolski se sentó a su lado, en una silla, y se inclinó hacia ella. Era todo ojos.
¡Qué guapa... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Ostras | Cuento | Olenka, la hija del asesor de colegio retirado Plemiánnikov, estaba sentada, pensativa, en un peldaño del pórtico, en el patio de su casa. Hacía calor, las moscas insistían en molestar y resultaba agradable pensar que la noche ya estaba cerca. Desde el este avanzaban oscuras nubes y, de vez en cuando, llegaba una brisa... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Pesadilla | Cuento | No necesito forzar demasiado mi memoria para recordar con todo detalle aquella noche lluviosa de otoño en la que me encontré en compañía de mi padre en una de las calles más concurridas de Moscú, cuando una misteriosa indisposición tomó posesión de mi persona. No siento dolor de ningún tipo, pero una extraña debilidad ... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Polinka | Cuento | Al regresar de San Petersburgo a su hacienda de Borísovo, Kunin, joven de unos treinta años, miembro permanente de la comisión de asuntos rurales, tomó como primera providencia enviar un jinete para convocar al cura de Sinkovo, el padre Yákov Smírnovich.
Unas cinco horas más tarde el padre Yákov se presentaba en la cas... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Poquita cosa | Cuento | Las dos de la tarde. Por la gran mercería «Novedades de París», situada en una de las galerías, bulle una muchedumbre de compradores y se escucha el runruneo de las voces de los dependientes, semejante al que suele producirse en el colegio cuando el profesor obliga a todos los niños a estudiarse algo de memoria y en vo... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Por casualidad | Cuento | Hace unos días invité a Yulia Vasilievna, la institutriz de mis hijos, a que pasara a mi despacho. Teníamos que ajustar cuentas.
-Siéntese, Yulia Vasilievna -le dije-. Arreglemos nuestras cuentas. A usted seguramente le hará falta dinero, pero es usted tan ceremoniosa que no lo pedirá por sí misma… Veamos… Nos habíamos... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | ¡Qué público! | Cuento | Una soleada jornada de agosto, al mediodía, llegué en compañía de un príncipe ruso arruinado al inmenso bosque llamado de Shabelski, donde nos proponíamos cazar ortegas. En virtud del papel que desempeña en este relato, mi príncipe merece una descripción detallada. Alto, moreno, bien plantado, aún no había entrado en l... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Relato de la señorita N. N. | Cuento | -¡Basta! ¡Ya no vuelvo a beber!… Por nada del mundo. Tiempo es de ponerme al trabajo… ¿Te gusta recibir tu sueldo? Pues trabaja honradamente, con celo, sin tregua ni reposo. Acaba de una vez con las granujerías… Te has acostumbrado a cobrar tu paga en balde, y esto es malo…; esto no es honrado…
Luego de haberse hecho t... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Relato de un desconocido | Novela corta | Hace ya unos nueve años, poco antes del atardecer, en la época de la siega, me dirigía a caballo a la estación para recoger el correo; me acompañaba Piotr Sergueich, que ejercía las funciones de juez de instrucción.
Hacía un tiempo espléndido, pero en el camino de vuelta oímos el estampido de un trueno y vimos cómo una... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Réquiem | Cuento | I
Por motivos cuyos pormenores no hacen al caso, tuve que entrar de criado en casa de un funcionario de San Petersburgo apellidado Orlov. Frisaba en los treinta y cinco años, y su nombre y patronímico eran Gueorgui Ivánovich.
Me introduje en aquella casa para recoger información sobre el padre de Orlov, importante homb... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Se fue | Cuento | En la iglesia de la Virgen de Odigitrievskaia, situada en el pueblo de Verknie-Saprudi, acaba de terminar la misa. La gente se pone en movimiento y sale de la iglesia. El único que no se mueve es el comerciante de coloniales Andrei Andreich, el inteligente de Verknie-Saprudi, antiguo vecino de la localidad. Permanece a... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Terror – Relato de un amigo | Cuento | Comieron. El estómago sentía un pequeño bienestar, las bocas bostezaban, los ojos se cerraban por una dulce somnolencia. El marido se puso a fumar un puro, se desperezó y se tumbó en el sofá. La esposa se sentó en la cabecera y empezó a tararear… Eran felices.
—Cuéntame algo… —bostezó el marido.
—¿Qué te cuento? Mmm… ¡... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Tifus | Cuento | Dmitri Petróvich Silin había terminado los estudios universitarios y había ingresado en la administración de San Petersburgo, pero a los treinta años renunció a su puesto y se dedicó a la agricultura. Su hacienda no iba mal, pero yo tenía la impresión de que no estaba en su lugar y que haría mejor regresando a Petersbu... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Un ángel | Cuento | El joven teniente Klimov viajaba en el compartimento de fumadores del expreso que cubría la ruta San Petersburgo-Moscú. Frente a él estaba sentado un hombre maduro, con rostro afeitado de capitán de navío, según todas las apariencias un finés o un sueco acomodado, que se pasó todo el trayecto chupando su pipa y habland... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Un asesinato | Cuento | Olenka, la hija del asesor de colegio retirado Plemiánnikov, estaba sentada, pensativa, en un peldaño del pórtico, en el patio de su casa. Hacía calor, las moscas insistían en molestar y resultaba agradable pensar que la noche ya estaba cerca. Desde el este avanzaban oscuras nubes y, de vez en cuando, llegaba una brisa... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Un drama | Cuento | Es de noche. La criadita Varka, una muchacha de trece años, mece en la cuna al nene y le canturrea:
«Duerme, niño bonito, que viene el coco…»
Una lamparilla verde encendida ante el icono alumbra con luz débil e incierta. Colgados a una cuerda que atraviesa la habitación se ven unos pañales y un pantalón negro. La lampa... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Un escándalo | Cuento | -Una señora pregunta por usted, Pavel Vasilich! -dijo el criado-. Hace una hora que espera.
Pavel Vasilich acababa de almorzar. Hizo una mueca de desagrado, y contestó:
-¡Al diablo! ¡Dile a esa señora que estoy ocupado!
-Esta es la quinta vez que viene. Asegura que es para un asunto de gran importancia. Está casi llora... |
Chejov, Anton | Rusia | 1860-1904 | Un hombre conocido | Cuento | Macha Pavletskaya, una muchachita que acababa de terminar sus estudios en el Instituto y ejercía el cargo de institutriz en casa del señor Kuchkin, se dijo, al volver del paseo con los niños: «¿Qué habrá pasado aquí?» El criado que le abrió la puerta estaba colorado como un cangrejo y visiblemente alterado. Se oía en l... |
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