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posibles implicaciones que podría traer consigo la no priorización de la reintegración política de los excombatientes
en la estructura institucional vigente, de cara a la consolidación de escenarios propicios a la reconciliación.
32 Información disponible en la infografía Acciones benéficas de personas en reintegración con comunidades que los
acogen SERVICIO SOCIAL (ACR, s.f). 48 Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras [Esta
ley] constituye un hito en
la defensa y garantía de
los derechos
humanos en Colombia, que se ciñe a los estándares internacionales y que
además expresa la voluntad de una sociedad que se congregó para debatir
y concertar una ley incluyente, viable y responsable, que es hoy la esperanza
para el logro de la reconciliación nacional y la prosperidad para todos. Una
reconciliación que permita el restablecimiento de la confianza, que busca la
reconstrucción de vínculos y el pensar en un futuro compartido. (Ley 1448
de 2011) Para ello, se ha erigido un engranaje institucional enfocado en responder a las
necesidades específicas de
la población víctima de
la violencia, orientado a
garantizar los derechos a la verdad, la justicia, y la reparación. El análisis del contexto nacional permite afirmar entonces que la reconciliación
plantearía la necesidad de establecer un equilibro entre la política de reparación
de las víctimas y la política de reintegración de los desmovilizados, para propiciar
de este modo un ambiente idóneo con el fin de emprender estos procesos de
reconocimiento, que son esencialmente subjetivos, y, de esta manera, trascender
del silenciamiento de las armas para construir un tejido social fuerte. Sin embargo,
la fluctuación institucional y el diseño de las políticas públicas no han garantizado,
hasta ahora, ni el fin del conflicto armado, ni la construcción de escenarios propicios
para una reconciliación nacional. Pablo de Greiff (2008) sostenía que la reconciliación es una idea compleja pero
reducible a unos mínimos básicos, y en esta perspectiva parece enfocarse el Estado
y su oferta institucional. Vista así, «no contempla la reconciliación definida en los
extremos desde lo personal hasta lo político, sino que se concentra únicamente
en las medidas que constituyen una política de justicia transicional, dentro de
ellas: la justicia penal, el esclarecimiento de la verdad, las reparaciones y la reforma
institucional». Entonces, una sociedad reconciliada será la que se desprenda del
éxito en la aplicación de estas medidas. Se trata de una visión que se concentra en
condiciones objetivas e ignora la dimensión subjetiva de la reconciliación, la cual
involucra un cambio de actitudes. Esta reconciliación descartaría la posibilidad de
iniciativas de reconciliación independientes de las medidas de justicia. Al contemplar esta noción de reconciliación, y para terminar este aparatado, es
preciso insistir en que, gracias a la inclusión dentro del contexto político y jurídico
nacional del concepto de justicia transicional, cuyo objetivo medular consiste en 49 proporcionar a las víctimas el reconocimiento de sus derechos, fomentando la
confianza ciudadana y fortaleciendo el Estado de derecho (ICTJ, s.f.), los alcances de
la reconciliación llamaron la atención de la política pública, más allá de su apelación
discursiva. A partir de la visibilización de las víctimas en el debate jurídico del país,
y a partir del diseño y la implementación de políticas de reparación, la noción de
reconciliación ha representado un concepto mucho menos abstracto y subjetivo.
Se teje un consenso, por lo menos nominal, en torno a sus implicaciones prácticas
y a los alcances de su construcción conceptual. Tal y como se verá a continuación, en el desarrollo de los procesos nacionales
descritos en este contexto general, se enmarcaron las experiencias objeto de
esta investigación. Esto permite no solo posicionar, en el contexto nacional, las
particularidades de las experiencias en cuestión, sino que también así se defiende la
tesis de que, para los territorios, los retos inherentes a los procesos de reintegración
de excombatientes no son una novedad. A pesar de que el contexto y las experiencias analizadas en esta investigación dan
cuenta de los precedentes de la reintegración y de la capacidad que al respecto
existe en estos territorios, conviene decir que el contexto nacional actual plantea
nuevos retos y potencialidades en materia de la construcción de una nueva noción
de reconciliación. Las negociaciones entre el Gobierno colombiano y la guerrilla
de las Farc en la ciudad de La Habana, y los diálogos exploratorios con el ELN,
plantean la necesidad de discutir las implicaciones de los procesos de DDR de cara
a la construcción de sociedad, ya no como un conjunto de medidas que hacen
parte de un estrategia contrainsurgente de pacificación, como sucedió en algunos
gobiernos anteriores, sino como un proceso que tenga una incidencia clara en lo
referido a la construcción de la paz nacional con un sentido de integralidad. Para
salvar este obstáculo, se debería tomar como punto de partida las experiencias
previas, con el fin de contemplar las lecciones aprendidas de la historia y evitar así
que se cometan los mismos errores del pasado. Las experiencias que se describirán en el capítulo 3 dan cuenta de avances que
permiten afirmar que la reconciliación dejó de ser una apuesta exclusivamente
discursiva, nominal y abstracta, para ser un proceso que existe en realidad y que
se cimienta en la creación de escenarios propicios para el restablecimiento de
relaciones interrumpidas o determinadas por la violencia, incluso en medio de las
hostilidades armadas. 50 Capítulo 3. Experiencias locales
de procesos de reconciliación
entre excombatientes y comunidades
receptoras Las experiencias que se encuentran a continuación son acciones colectivas
derivadas de procesos de reintegración de excombatientes, que han constituido
de maneras distintas, y desde diversas perspectivas, avances en términos de
reconciliación. El objetivo de este apartado es mostrar cuáles de los componentes
de las experiencias en mención permitieron generar dichos avances. En ese orden
de ideas, el capítulo expondrá una descripción del contexto en el cual tienen
lugar las experiencias, así como también una reseña de las mismas, junto con el
análisis de los mecanismos que han facilitado su funcionamiento y sostenibilidad,
para terminar con una selección de aprendizajes respecto a
los procesos de
reconciliación. Las cuatro experiencias, localizadas en los departamentos de Cesar, Valle del Cauca,
Risaralda y Bolívar (ver Mapa 1), la manera como se han construido relaciones entre
algunos sectores de la comunidad receptora y los excombatientes que se acogieron
a procesos de desmovilización, para así contemplar cómo, en cada uno de los
casos, la influencia del contexto, la confluencia de actores y la activación de ciertos
mecanismos se tradujo directa o indirectamente en acciones de reconciliación. Finalmente, es importante resaltar que, a pesar de que los procesos descritos a
continuación dan cuenta de realidades locales e históricas específicas, es posible
extraer algunos aprendizajes sobre la forma en la cual se han construido espacios
de encuentro generadores de acciones de reconciliación. 51 Aprendizajes para la reconciliación Mapa 1
Ubicación nacional de las cuatro experiencias 52 Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras Experiencia de Ganchos
y Amarras del Valle Ganchos y Amarras del Valle es una empresa privada ubicada en la ciudad de Cali,
Valle del Cauca, dedicada a la fabricación de distintos tipos de artículos para la
fijación de tejas. Esta empresa surgió en 2010, producto de una iniciativa conjunta
entre Eternit, la Fundación Carvajal33, Coltabaco, la Agencia de Estados Unidos
para el Desarrollo Internacional (Usaid), la Organización Internacional para las
Migraciones (OIM), Siderúrgica De Occidente (SIDOC) y la Alta Consejería para la
Reintegración, ahora Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), como parte
del objetivo para «generar nuevas alternativas para población desmovilizada de
grupos armados ilegales» (El Tiempo, 2012). Esta empresa está compuesta por diez desmovilizados34, seis de
los cuales