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3307 42 Promoción de la paz: Cuando el motivo de la acción colectiva es realizar acciones que favorecen una posición
positiva con relación a la construcción de la paz, o promover acciones pedagógicas en esa dirección en forma abstracta
o general (sin explicitar cuál es el contenido de la misma) (García-Durán, 2006, p. 341). Búsqueda de alternativas
para la paz: Cuando el motivo de la acción colectiva es discutir, formular o implementar propuestas, estrategias o
alternativas que buscan afianzar la paz (en términos más amplios que un proceso de negociación) (García-Durán, 2006.
p. 341). 62 Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras Según cifras de la ACR, en el
Valle del Cauca, 2.559 personas
se han desmovilizado de grupos
armados católica y conservadora ha materializado esfuerzos importantes para solventar
estas problemáticas confluyentes en varios sectores vulnerables de la ciudad de
Cali. Sin embargo, la ciudad sigue siendo escenario de altos índices de violencia
y segregación social, lo cual dificulta que surjan escenarios de encuentro seguros
que faciliten acciones de reconciliación entre desmovilizados y comunidades
receptoras. La historia de la experiencia
de Ganchos y Amarras del Valle El proceso de desmovilización: orígenes de la experiencia Según cifras de la ACR, en el Valle del Cauca 2.559 personas se han desmovilizado
de grupos armados. De ellas, 2.437 han ingresado al Proceso de Reintegración,
desde el 2003 hasta mayo de 2014. Cerca del 17 % son mujeres y el 83 % son
hombres (estos porcentajes se reflejan en la conformación del equipo de Ganchos
y Amarras, que no cuenta con la participación de desmovilizadas). Asimismo, son
más de mil las personas que decidieron residir en la capital del Valle para rehacer
sus vidas, es decir, el 57, 92 % de la población desmovilizada del departamento
reside en Cali43. Entre las más de mil personas que decidieron recorrer la ruta de reintegración
con la ACR en Cali, se encuentran los 10 dueños de Ganchos y Amarras. Como ha
sido enunciado anteriormente, los desmovilizados de la experiencia participaron
en grupos de las AUC (desmovilización colectiva) y de las Farc (desmovilización
individual). Los miembros de esta empresa nacieron en los departamentos de
Antioquia, Valle del Cauca, Cauca y Nariño y fueron combatientes de rangos medios
en su mayoría. En un primer momento, tanto para los excombatientes de grupos paramilitares
como de grupos insurgentes, el proceso de desarme y desmovilización representó
una incertidumbre basada en la desconfianza en el programa ofrecido por el
Gobierno: «empezó a crecer mucha zozobra, no sabíamos realmente qué era lo que
quería el Gobierno con nosotros, si realmente nos quería ayudar o simplemente era
una trampa para querernos dar de baja, como decíamos nosotros […]» (Entrevista
1). Cabe recordar que, si bien el programa de atención a desmovilizados en el país 43 Información tomada de brochure: Reintegración en Colombia: Hechos y Datos Valle del Cauca. Enero – Diciembre
2013 63 Aprendizajes para la reconciliación inició a finales de 2002, para el 2005 y 2006 la implementación del programa de
reintegración se encontraba adaptándose a las necesidades de los desmovilizados
y a la ejecución del mismo en la esfera local. Este programa de reintegración no
solo permitía que los desmovilizados se reencontraran con ciertos sectores de
la sociedad como empresarios y funcionarios estatales, sino también propiciaba
el reencuentro con otros excombatientes de grupos adversarios que habían
combatido tal como ellos. El ambiente de incertidumbre mencionado anteriormente estuvo acompañado por
la preferencia de anonimato de los excombatientes y por algunos momentos de
recelo, no solo por pertenecer a bandos anteriormente enfrentados, sino también
por el origen de la política del Programa de Reincorporación a la Vida Civil (PRVC).
El Programa enunciado proporcionaba una diferenciación monetaria entre los
desmovilizados desertores y aquellos que hicieron parte de las desmovilizaciones
colectivas: «entonces a ellos les llegaba una bonificación mucho mayor que la que
nos llegaba a nosotros, […] entonces yo miraba eso, que era muy poquito lo que
nos daban a nosotros y a los demás por qué tanto» (Participante grupo focal 1). Cabe resaltar que las motivaciones de los excombatientes para ingresar al proceso
de desmovilización varían entre los hoy socios de Ganchos y Amarras. La mayoría
identifica en sus núcleos familiares cercanos, sus esposas y sus hijos un motivo
para comprometerse con el proceso de reintegración hasta llegar al momento del
recibir formación para el trabajo. Mientras los primeros desmovilizados se acercaban a la etapa de formación para el
trabajo que contempla el proceso de reintegración, la ACR, la Fundación Carvajal,
SIDOC y OIM confluyeron en la preocupación por apoyar esta etapa del proceso.
Específicamente
la Fundación Carvajal maneja sus
intervenciones a partir de
cuatro líneas de trabajo: generación de ingresos, educación, vivienda y entorno,
y desarrollo social. Fue precisamente bajo la línea de generación de ingresos que
incluyó un proyecto para la Reintegración a la vida civil de actores de los procesos de
desmovilización armada en el Valle del Cauca en asocio con la Alta Consejería para la
Reintegración (ACR). El objetivo de dicho asocio fue vincular a 200 beneficiarios del
proceso de desmovilización y a sus familias a la sociedad civil colombiana, a través
de la puesta en marcha de actividades económicas sostenibles y de la interacción
social y cultural con las comunidades donde viven. (Fundación Carvajal) Así las cosas, en 2010 el proyecto en el que confluían intereses y necesidades de la
ACR, Fundación Carvajal, SIDOC y OIM comenzó a diseñarse. Durante los primeros
meses del año se hicieron los respectivos estudios de viabilidad, junto con el 64 Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras plan de negocios de una empresa de metalmecánica. Entre marzo y diciembre
de 2011,
los excombatientes en proceso de reintegración seleccionados para
formar la experiencia tuvieron una serie de capacitaciones técnicas en este oficio,
específicamente en la fabricación de ganchos y amarras para fijación de tejados. En
esos meses de 2011, el proceso de consolidación de la empresa tuvo inconvenientes
administrativos
que
los
excombatientes
describían
como momentos
de
incertidumbre y desconfianza en la ACR, en la Fundación Carvajal y en las promesas
que les habían hecho. «En ese tiempo se pensaba que sinceramente ese programa
no iba a dar resultado… nos tenían de aquí para allá…» (Participante grupo focal
1). Pero en diciembre de 2011, la empresa logró aprobar los estatutos y alquilaron
la bodega en la que actualmente funcionan. Durante estos tiempos intervinieron, además de las entidades encargadas de la
implementación de la política de reintegración, distintas personas que se acercaron
al proyecto de empleabilidad de desmovilizados mostrando su interés en apoyar
este tipo de iniciativas. Por ejemplo, la bodega que se alquiló para el funcionamiento
de la fábrica es propiedad de un señor que, al conocer la procedencia de los
trabajadores que iban a ocupar su bodega, decidió apoyarlos no solo al confiar en
ellos, sino al ofrecerles un precio mucho menor en el alquiler, gesto que le fue útil
a Ganchos y Amarras del Valle para despegar económicamente. Durante todo el proceso de reintegración los desmovilizados dueños de Ganchos
y Amarras contaron con acompañamiento psicosocial por parte de
la ACR,