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padres de familia y organizaciones asociadas al
sector de la educación), y se participó en talleres
y encuentros con grupos de jóvenes (muchos de
ellos personeros de colegios de la ciudad). 18 2. IntroduccIón A partir de mediados del siglo XX, con la
expansión violenta de los conflictos bipartidistas, se inició un ciclo de violencia
que aún pervive. El conflicto armado en
Colombia, en el marco de su larga duración, se
caracteriza por una relación dialéctica entre cambio y continuidad: en medio de los cambios en las
dinámicas de la confrontación (que incluyen a los
actores armados, las fuentes de financiación y la
territorialidad de la interacción bélica, entre otros)
continúan y permanecen los elementos estructurales del conflicto, y con estos, el uso de la violencia en diferentes formas.
La persistencia y el uso indiscriminado de la violencia condicionan, en consecuencia, la existencia
constante de víctimas civiles. Es decir, la violencia
en Colombia ha traído consigo la vulneración de
los derechos de la población civil, no solo de forma colateral sino de manera sistemática y directa.
En medio de los conflictos armados y de la violencia armada organizada, existen diferentes grados de vulnerabilidad para la población civil; con un
alto grado de vulnerabilidad, los NNAJ han sido
afectados de manera constante mediante prácticas como la vinculación a los actores armados.
El trabajo de la COALICO y de otras organizaciones representa la preocupación de la sociedad
civil ante la grave situación de los niños y las niñas
en medio del conflicto armado. A su vez, la RSC.
1612 condensa los factores de victimización de
NNAJ en el conflicto armado y, también, la imperiosa necesidad de prevenir la afectación de los
derechos de las personas menores de 18 años.
El conflicto en Colombia, a pesar de ser esencialmente rural, tiene manifestaciones de violencia en las ciudades, representativa de procesos de
urbanización del conflicto y de la sociedad misma.
En comparación con territorios rurales, el uso de
la violencia en la ciudad presenta riesgos diferenciados debido a la alta densidad poblacional. La
diferenciación entre lo rural y lo urbano supondría
una acción estratégica y táctica distinta por par- 19 Además de ser
el lugar de uso
convencional
para la
formación
educativa, la
escuela es
un territorio
en el que se
construyen
dinámicas
representativas
de la sociedad. te de los actores armados. No obstante, si bien
existe una instrumentalización diferenciada y especializada de la violencia urbana, esta confluye
con los medios de violencia en lo rural, como los
son armas de alto calibre y cierto tipo de munición
de impacto, como las granadas.
Medellín es un ejemplo emblemático del estado
de vulnerabilidad de NNAJ por causa del conflicto
armado y la violencia armada organizada. Como
se explicará más adelante, la ciudad es un escenario de confrontación y disputa, donde quienes ejercen la violencia han permeado los niveles
políticos, económicos, sociales y culturales de la
capital antioqueña.
Sobre esta situación, la COALICO resumió algunas de sus preocupaciones de la relación niñez y
violencia en Medellín (Ramírez, 2012) con un documento que condensa interpretaciones y observaciones de dicha relación con una unidad básica
de análisis: la escuela.
Además de ser el lugar de uso convencional
para la formación educativa, la escuela es un
territorio en el que se construyen dinámicas representativas de la sociedad. En el conflicto armado, la escuela se convierte en un lugar donde se
reproducen las lógicas de la confrontación como
consecuencia, por una parte, de la construcción
de violencia cultural y, por otra, de la acción e intereses de los actores armados.
Ahora bien, como lo indica el título de la investigación, la escuela es un territorio en disputa. En
otras palabras, este es un escenario de conflicto
en dos expresiones: 1. La expresión de la disputa
entre los actores armados, por ampliar su injerencia y espacios de control territorial para sus
propios intereses. 2. La expresión de la disputa
entre los actores armados y quienes se resisten
pacíficamente al ejercicio de la violencia y propugnan por reivindicar el papel socializador de la
escuela y esta como un espacio para la formación
ciudadana en derechos.
Frente a
la relación escuela-conflicto armado, en su informe sobre la misión a Colombia
en 2004, Katarina Tomaševski, relatora Especial
de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la
Educación
(período 1998-2004),
recomendó
enfáticamente la desvinculación de la escuela del conflicto y su definición y protección como
“espacio de paz”.
Del mismo modo, como interpretación ampliada de
la relación escuela-conflicto armado,
la
Unesco (2010) estableció en su reporte cómo las
afectaciones a estos lugares alcanzan graves dimensiones mientras intervienen nuevos factores y
actores de violencia. En dicho reporte se expresan
varias consideraciones: x La importancia de que la educación se asuma como una fuerza para la paz.
x La violencia y su impacto en la educación
han sido subestimados por los gobiernos y
la misma comunidad internacional.
x La violencia y los ataques a escuelas exacerban disparidades económicas y entre los
sexos.
x Las lecturas de los conflictos armados suelen darle más prioridad a otros factores (como la seguridad) que a la misma educación.
x En contextos de conflicto armado y violencia las rutas de atención deben tener un
componente de atención en emergencia
para el corto plazo y, para el largo plazo, la
implementación planificada de políticas de
atención.
x Tanto la ayuda humanitaria como la financiación de largo plazo deben crecer y, en
consecuencia,