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Legal y Ciencias Forenses, Centro de referencia |
regional sobre violencia -CRVV- 2012). Esta cifra |
es una muestra representativa de la acumulación |
de la violencia y de la victimización de la última década, ya que los homicidios en 2009 y 2010 |
sumaron un total de 2.190 y 2.025 víctimas respectivamente. |
Esta ola de violencia de los últimos años, donde |
los homicidios son solo una parte mínima de las |
formas de victimización, se explica en seis causas |
(Corrales, 2010): 1. La posición geoestratégica de Medellín, que |
se articula a las necesidades económicas y |
estratégicas de actores armados y narcotraficantes. |
2. Una historia de violencia¸ con cambios y continuidades en su composición. |
3. El entorno socio cultural, donde confluyen una |
débil oferta institucional para la ocupación de |
los jóvenes y una cultura de la ilegalidad. |
4. Crimen |
organizado |
“profesionalizado” mediante estructuras más descentralizadas y con |
recursos provenientes de actividades ilícitas. |
5. Respuesta errática del Estado, debido a restricciones legales, burocráticas y geográficas |
para la comprensión y mitigación del problema de la ilegalidad, así como el grado de voluntad política de los funcionarios públicos. |
6. La indiferencia de la ciudadanía. Las causas mencionadas son también el fundamento para el mantenimiento del control territorial |
y social, y la expansión del mismo. El proceso de |
consolidación de la violencia y de los violentos articula estas causas como factores de riesgo para |
la población civil, en especial para los NNAJ. |
En este sentido, por ejemplo, los grupos surgidos de la desmovilización de las AUC han buscado |
el incremento de la presencia de las redes de economías ilegales de la ciudad junto con el continuo |
reclutamiento de NNAJ para las tareas logísticas |
y de operación. |
A partir de la revisión de informes de derechos |
humanos de 2009 (CNAI, 2010 y HRW, 2010) y |
el desarrollo de varios conversatorios con organizaciones sociales de la ciudad, fue posible identificar que: 1. Es vigente el conflicto armado con una guerrilla que conserva un proyecto político, que se 26 nutre financieramente del narcotráfico y que |
comete infracciones al DIH (como el caso del |
reclutamiento de NNAJ). |
2. Se ha producido un reacomodo de los grupos |
armados no solo por razones de narcotráfico, |
sino de territorio y poder político. Aún así, conservan prácticas contrainsurgentes aplicadas |
a sectores sociales en territorios urbanos y |
rurales. |
3. Existen unos contextos de |
relacionamiento |
que permiten comprender una hibridación de |
actores en zonas “grises o indefinidas”, como |
lo señala la Personería de Medellín (2009): Si bien es cierto el componente estrictamente político de la violencia hoy en día en Medellín es bastante brumoso, algunas consideraciones son importantes a la hora de analizar el |
fenómeno de violencia y caracterizar sus actores |
e intereses (...) Estos grupos armados se caracterizan por el desarrollo junto a las actividades |
típicamente criminales, de diferentes modalidades de control territorial y poblacional claramente |
apropiadas del modelo paramilitar (...) Adicionalmente, es necesario considerar que en muchos |
lugares del país, grupos de delincuencia común |
desde hace más de 20 años junto con sus actividades delictivas realizan acciones por encargo |
de claro contenido contrainsurgente o de eliminación de personas que son consideradas enemigas por determinados sectores del establecimiento (...) Finalmente, hay que considerar que |
lo político no se agota en la institucionalidad, sino |
que como lo han planteado las ciencias sociales |
desde hace más de 100 años, la esencia de lo |
político es el poder, y difícilmente alguien podría |
negar que los grupos armados que en la actualidad actúan en la ciudad son un factor de poder |
indiscutible, y que representan los intereses de |
diversos sectores de la sociedad paisa. Así las cosas, y pese a que el Gobierno nacional |
niega la existencia del paramilitarismo, es evidente la continuidad de actores y prácticas, así como |
la renovación de estructuras que recogen el legado de las AUC, como lo destaca el informe de |
HRW (2010): Si bien existen diferencias entre las AUC |
y los grupos sucesores, estos son en muchos |
sentidos una continuación de algunos de los |
“bloques” o grupos paramilitares. Según informó |
la Policía, casi todos los líderes de los grupos |
sucesores son jefes de las AUC de rango medio |
que nunca se desmovilizaron o que continuaron |
participando en actividades delictivas pese a |
que aparentaron haberse sumado a la desmovilización. Los grupos se encuentran activos en |
muchas de las mismas regiones en las cuales |
tenían presencia las AUC, y operan en forma |
similar a estas: controlan territorios mediante |
amenazas y extorsión, participan en narcotráfico |
y otras actividades delictivas y cometen abusos |
generalizados contra civiles. El surgimiento de |
los grupos sucesores era predecible, en gran |
parte debido a que el gobierno colombiano no |
desmanteló |
las estructuras criminales de |
las |
AUC, ni sus redes de apoyo económico y político |
durante las desmovilizaciones. Las estructuras armadas que se mantuvieron después de las desmovilizaciones han sido llamadas |
por el Gobierno como Bacrim. Aun así, más allá |
del rótulo otorgado al actor, lo que está demostrado es que así las estructuras armadas se reciclen, se recreen o reaparezcan bajo otras formas y |
denominaciones, se mantienen en su naturaleza. |
Sobre esta discusión, HRW (2010) señala: Los grupos sucesores han sido catalogados de distintas maneras, como paramilitares, |
bandas criminales, grupos armados ilegales y |
carteles de narcotráfico. Algunas organizaciones no gubernamentales hablan de una “nueva |
generación de paramilitares” o “nuevos grupos |
paramilitares”. La MAPP/OEA habla de “estructuras armadas ilegales de perfil delincuencial”, |
así como “grupos armados ilegales” y “facciones |
armadas, estrechamente relacionadas con el desarrollo de economías ilegales”. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos |
Humanos hace mención de “grupos armados ilegales surgido[s] después de la desmovilización. |
Por su parte, el Gobierno colombiano se niega a |
referirse a los grupos sucesores como paramili- 27 Los |
enfrentamientos |
entre los grupos |
no discriminan |
espacios, |
territorios y |
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