text
stringlengths
0
143k
armada organizada se asocia directamente a
los cambios que estas han tenido antes, durante y después del proceso de negociación con
las AUC.
Desde la ya señalada perspectiva de la reconfiguración de actores, se puede colegir que los
aprendizajes del proceso de violencia en Medellín,
en especial del derivado de los grupos paramilitares, redundan en la importancia del territorio como escenario de apropiación y ejercicio del poder
por parte de los actores armados.
Al factor territorial se suman, a su vez, el microtráfico y el uso del poder. Frente al primero, si bien
este siempre ha existido, se ha reconfigurado al
priorizar su expansión en el mercado interno (barrios y corregimientos, en donde la escuela queda
incluida). El segundo, por su parte, ha evidenciado
cómo los grupos armados buscan ejercer el poder
a través de una mayor regulación de las acciones
sociales en un territorio. Eso significa que el control del mercado no se limita a la competencia,
sino a la hegemonía y ello hace necesario incidir
y ocupar otros espacios que garanticen tanto el
mercado como el poder. ¿La naturalización de la violencia? El conflicto armado y la violencia armada no son
problemas específicos de los actores, sino también del contexto, las razones y las motivaciones
históricas que los explican.
Medellín transita desde hace más de 20 años
por dinámicas de conflicto armado y violencia armada organizada que se entrecruzan. Si bien la
historia del conflicto armado en Colombia data de
más de cinco décadas, este período en la capital
antioqueña representa que al menos una generación ha vivido de manera permanente en medio de estos escenarios. Justamente uno de los
factores expresados en el contexto de la ciudad
para explicar las motivaciones del reclutamiento
(Dowdney, 2007) en el proyecto Niñez en Violencia
Armada Organizada (COAV, por su sigla en inglés Children and Youth in Organised Armed Violence) señalaba la importancia de vivir en contextos de
conflicto y violencia armada.
La persistencia de estos escenarios construye
referentes que señalan que niños y niñas asimilan
que siempre están en un estado de exclusión y
de peligro, sumado a un concepto de la lucha por
la sobrevivencia que hace que la violencia sea la
forma más asequible y elemental de tramitar los
conflictos, instalándose casi como un dispositivo
cultural de aceptación de la violencia para dirimir
disputas o tramitar asuntos.
En este marco, a través de reuniones y talleres con organizaciones aliadas, se logró recoger
un concepto que se ha venido generalizando en
las organizaciones que trabajan con NNAJ: la
naturalización de la violencia entendida como el
proceso cultural de acostumbramiento a convivir
con actores armados, formas y métodos violentos de resolución de conflictos, de búsqueda de
legitimidad, de empoderamiento y de control social y territorial.
Esta naturalización se acerca a lo que ha definido Johan Galtung como cultura de la violencia, la
cual indica que existen prácticas sociales y culturales que reproducen modelos de exclusión y de
uso autoritario del poder. El sociólogo señala que
“violencia cultural y estructural causan violencia
directa” y además que “la violencia directa refuer- 29 za la violencia estructural y cultural” (2004). Lo
anterior significa que el proceso de acostumbramiento a la violencia no es una elección individual
sino el desarrollo de los conflictos que se presentan en la sociedad.
Por ejemplo, en la lucha por el control territorial (y
cuando este logra instalarse por parte de un actor
armado ilegal), no solo se está evidenciando una
limitada o nula presencia institucional, sino que,
de alguna manera, estos actores se van constituyendo como un referente de poder y de emulación
por parte de los NNAJ. Y como el ejercicio de esa
forma de poder se ha alternado por años, esas
maneras se van aprehendiendo e instalando como dispositivos claros de tramitación de conflictos, de
ejercicios de influencias, de formas de representación y de reconocimiento. Esto no impide señalar que al soportar este tipo de prácticas, en las
comunidades también está instalado el miedo, la
sensación de inseguridad y de falta de protección,
prevención y atención responsabilidad del Estado.
Llama la atención que el impacto del conflicto
armado y la violencia en la comunidad educativa
no sea solo entonces una situación objetiva, sino
también una construcción cultural que si bien no
es nueva, constituye un referente fundamental de
análisis tanto del problema como de la ausencia
de respuesta del Estado. 30 4. Los IMpActos
en LA escueLA Como se presentó en el apartado anterior,
son múltiples las situaciones de contexto
que influyen en las dinámicas de las comunidades educativas en Medellín y en
su área metropolitana. Estos hechos se repiten
constantemente y son cada vez más diversos, con
efectos profundos en la sociedad en general.
En el caso de Medellín, las afectaciones del conflicto armado se extienden al sector educativo lo
que produce riesgos para la comunidad en lo referente a los derechos a la vida, a la integridad y a la
libertad de la comunidad educativa, especialmente al derecho a la educación de NNAJ.
En el Informe de 2011, la Personería de Medellín identificó situaciones de riesgo en las IE
que se vincularon a estructuras compuestas por
engranajes del conflicto armado interno, generando efectos negativos tanto en las comunidades
como en las instituciones. Allí se evidenciaron los
problemas que originan la pobreza, las fronteras
invisibles, las formas de discriminación y las vio- lencias en general de las que son víctimas no solo
estudiantes sino docentes y directivos.
En su análisis, la Personería catalogó con “semáforo en rojo” a 47 instituciones por su estado
de riesgo social al cumplir los siguientes requisitos: 5. 1. Amenazas a docentes y estudiantes.
2. Amenazas y agresiones entre estudiantes.
3. Tráfico de sustancias psicoactivas.
4. Fronteras invisibles y presencia de actores
armados en o cerca de las instituciones educativas.
Ingreso de actores armados a las instituciones
educativas.
6. Asesinatos.
7. Amenaza y desplazamiento forzado a padres
de familia de la institución educativa.
8. Enfrentamientos entre combos.
9. Extorsiones.